86% encontró este documento útil (14 votos)
20K vistas188 páginas

Trauma y Recuperación (Judith Herman)

Trauma y Recuperación (Judith Herman)

Cargado por

Adriana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
86% encontró este documento útil (14 votos)
20K vistas188 páginas

Trauma y Recuperación (Judith Herman)

Trauma y Recuperación (Judith Herman)

Cargado por

Adriana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
ST RACMA » ESPASA = HOY Edin cna Tronme and Reeve. The Aero 'of Vicece fom Domestic Abe 12 Political Terror, Basic Books, 1997 fm © Basic Books (Grupo Pessos) 1992, 1997 © Espasa Calpe, S.A. 2004 Disefio dela coleccén: Teams sce de cubieta: Photoles. Brad Wilson Fealizcin ce cubiere: Angel Sane Maca Depéste Jel M, 16208-2004 ISBN: €6-670-14733, Reservados das los derechos. No prone seproducinsmacenenstemas de reenperacia enfin eisai pre don miosis et eo) co, matnio,ftocopa, sabes, fem en permit pees de Ios ‘ctulares de los derechos dela propiedad intelectual, permit peed EEzpasa,en eu deseo de mejorar sus publicacione,agradeced cualquier sugerencia que los Iecoree hhegon al depsstamenia editorial por corre electrSneo: sugeenineespasaea pres en Expada/Printed in Spain mpresion: Heras, S.A. Eadtoral Expea Calne 8. A, ompleja Ace - Edificio 4 “Via de es Dos Carls, 33 28224 Pomuelo de Alarcén (Madi) CHOSCSSHOSSOSHMSLSIPSSESSSCSFSSSGSSOSHESEHSVSSSISSSESOHOOHSSSBSSOSSOS V\ RECEP ERA OM Antes de comenzar pensaba que lo que tenis entre manos ra un cuento casi excesivancente mascuino, ana sage de i= lidad sexual, embicin, poder, traiciin, mete y vengan= : 21. Pero parece que las mujeres se ban becbo con el poder; entroron desde las periferas de la bistorie pars exigir que ze inclineran sus propias iragodias, bistoris y comedies, obli- séndorme a doblar mi narrative com todo Hpo de sinuesas compleidades para ver vt troma “mascallng’, por dacilo de alguna mera, «través del prismea de wu lado inverse 9 "fox . imenina”. Me parece que las majeres seblan racy biem qué es- taba baciendo; sus historias explica, e incluso resumen, lat de los honbres, La represin es un fraje sin costuras; wna so- ciedid que es autoritaria en sus ebidigos sociales 9 sexales, que aplaste a ls mujeres bajo las intolerables carges del be- nor y la decencia, también produce represin en los demds, Los dctadores siempre son —o al menos lo son en piblico— nos puritanas. AS! qua, despuds de tado, rerulta que mis trams “masclina” y “fertenina® sor la miss bstoria.» Satan ROSHDIE, home, 1983 . UNA HISTORIA OLVIDADA La era heroica de la histeria La neurosis ttaumética de guest ‘La neurosis de combate de la genta de los sexos. ; El efecto del apoyo social... El papel de La comunidad .. B 7 25 29 56 3 61 0 7 31 B 100 108 121 5. ABUSO INFANTE. 6. UN NUEVO DIAGNOsTICo. 4. Caurivipap Dominacién psicoldgica, Rendicién absoluta..... El sindrome de trauma crénico 127 130 140 144 159 11 166 169 105 179 El entorne abusivo Pensamiento doble. Un doble yo. Ataques sobre el cuerpo. El nifio que ha crecido. Exrores en la clasificacién del diagnéstico Lanecesidad de un nuevo concept ‘Los supervivientes como. pacientes psiquidtricos 188 192 197 ‘SEGUNDA PARTE, FASES DE LA RECUPERACION: 7. UNA RELACION CuRATIVA.. 211 ‘Transferencia traumitica... 216 Contratransferencia traumdtica... 222 El contrato de terapia... (232 El sistema de apoyo del terapeut. 237 8. SEGURIDAD. 243 Ponerle nombre al problem: 245 Restablecer el control....... 249 Establecer un entorno seguro 253 Completar la primera fase... 266 10. ‘RECUERDO Y LUTO... Reconstruit la historia. ‘Transformando el recuerdo traumético..... Llorar la pétdida traumatica RECONEXION.. Aprendiendo a luchar Reconciliarse con uno mismo Reconectarse con los demée. Encontrar la misién del superviviente.. Resolver el tcauma.. Comunpan... ‘Grupos para Ja seguridad...... Grupos para recordar y lorar la pérdida Grupos pars Ja reconexién 2m 23 280 289 301 303 309 313 316 322 325 330 335 349 355 371 AGRADECIMIENTOS Eate libro debe su existencia al niovimiento de iberacin femenina Su concepto intelectual es parte de un prayecto feminista colectivo ‘para reinventar los conceptos bisics de desarrollo normal y de psico- Jogfa anotmal, tanto eri los hombres como en las mujeres. Mis mento- res en este anhelado proyecto han sido Jean Baker Miller y sus colegas en el Stone Center; y mi made, Helen Block Lewis. La préctica profe- sional diatia que ha dado pie a escribir este libro comenz6 hace veinte alos con la formacién del Colectivo de Salud Mental para Mujeres en. Somerville (Massachussets). El Colectivo sigue siendo mi hogar inte- lectual, un espacio protegido en el que se pone nombre y se da validez a Jas ideas de las mujeres. Un mienybro del Colectivo, Emily Schatzow, ha sido mi colaboradora més cercana y mi socia, Hace siete afios tuve la suerte de conocer a Macy Harvey, del Cam- bridge Hospital; nuestra colaboraciéa ha dado como fruto el Progra- ma para Victimas de la Violencia, un servicio para supervivientes de ttaumas en el departamento de psiquiasria del hospital. Mary es la di- rectora del progtama, Su profundidad y su dlatidad intelectusles me hhan entiquecido. Janet Yassen, del|Centro de Crisis de Violacién de la zona de Boston, me supervis6 a miy a Emily Schatzow en nuestros pri- ‘metos trabajos con grupos de surlervivientes de incesto. Mas recien- temente también ha empezade a colaborar con el Programa para Vi mas dela Violencia, En estos thtimos aifos tambigh he tenido ei prvilegio de trabajar mano a mano con dos hombres, Bessel van der Kolk y J. Christopher 4 Perey, ambos colegas mios en el Departamento de Psiquiatela de la Hatvard Medical School. Bessel y yo hemos dado juntos cursos sobre trauma y colaborado en investigaciones. fi] fue uno de los aztifices en la creacién del Grupo de Estudio del Trauma de la zona de Boston, un seminario informal que une a médicos ¢ iavestigadores que trabajan con refugiados, veteranos de guerra y victimas de delitos eriminales, El alcance imaginativo de sus ideas siempre me ha inspirado; nuestras opiniones sobre temas de géners han dado pie a calurosas discusionss, Come a ambos nos gusta tanto estar en desacuerdo como estar de scuerdo, nuestra colaboraciéa ha sido siempre placentera, Chris Perry me ha inspirado con su generosidad de investigador y su integridad. Como investigador principal de un estudio de personas con desétdenes de personalidad, al principio se mostraba escéptico ‘ante la importancia del trauma infantil, pero puso a mi disposicidn to- dos sus recursos para poner a prueba la hipStesis del trauma, Aunque empezamos el camino siendo unos colaboradores inveresimiles, hemos recido juntos y nos hemos inflvido el uno al otro de formas inespera- das. Mi manera de pensar se ha hecho més profunda y mas rica gracias a nuestra colaboraciéa, Finalmente, estoy en deuda con los muchos alunos, célegas, pa- ciemtes y sujetos de investigaciin que han compartido su experiencia conmigo. Por motives de confidencialidad, a 1a mayorfa de ellos no les puedo dar las gracias citando su nombre. Las excepciones son aquellos que accedieron especificamente a ser entrevistados para este libro: las supervivientes de trauma Sohaila Abdulali, Sacah Buel, Sharon Simone y Ken Smith; la instructora de defensa propia Melissa Soalt, y los terapeutas Terence Keanc, Shitley Moore, Herbert Spiegel, Jessica Wolfe y Pat Ziegler. El trabajo formativo conceptual se realizé gracias a una beca de un aio en el Marty Ingraham Bunting Institute del Radeliffe College, con apoyo de Ja John Simon Guggenheim Memorial Foundation, Bessel van der Kolk, Susan Schechter y Bennett Simon aportaron sus eriticas sobre los primeros bortadores de ciettos capitulos: Emily Schatzow y Sandra Butler leyeron devotamente todo el manuscrito. Sus comenta- tos me sirvieron de mucho para valorar Ja calidad del trabajo. En la deC ECSSSEROCHCCEO COS OSTSESHS ISHS OHSEEDOOSOHOOSOOOSETEDGDOLE AGRADECIMIENTOS b i t i de efi- roducci6n del libro tuve la suerte de trabajar con dos modelos de « facia editorial: Jo Ann Miller y Virginia LaPlante, Jo Ann vigilé el ‘proceso de ediciin desde su inicio y lo mantuvo en su camino. Virginia comprendié inmediacamente qué se necesitaba para centrar el Hbto y darle su forma definitive. a Pero sobre todo estoy en deuda con mi familia. Mi marido, Jerry Bemdt, sabfa en qué se metfa cuando me embarqué en este proyecto, porque ya pas6 por mi primer libro. Debido a su dedicacién a su pro- pia visién artistica, repeté la mia, quizé incluso mas que yo. Nunca me fall6 su apoyo moral e intelectual, ni su sentido del humor. Con tantas bendiciones tan solo me queda un deseo que no me ha sido concedido. Deseaba que mi madre viviera para ver este Kbro, Su entendimiento psicolégico, su atrevimicnto = inearad ineecral, compasiéa pot los que sufren y pot los optimidos, su justficada in- Algnacién y su ¥si6n poles con mi legado, Est libro se lo dedico a su memoria. i i ! | | INTRODUCCION i ‘La respuesta hebitual a las atrocidades es borratlas de la conciencia Ciettas violaciones del orden social Son demasiado terribles como para pronunciatlas en vor alta: ese es el significado de la palabra inapronun- cable. Tas atrocidades, no obstante, sniegan a ser enterradas. Igual de poderoso que el deseo de negar laf atrocidades es el convencimiento de que la negacién no fancions, La sabiduria popular esté lena de fan- tasinas que se niegan a descansar ed sus tumbas hasta que se cuente st historia. Recordar y contar la verdad sobre acontecisientos terribles son dos requisites imprescindiblesjpara el restablecimiento del often social y para la curaciéa de las victifaas individuales. EL conflicto encre la voluntad de negar los acontecimientos hotri bles y la voluntad de desvelarlos esa dialéctica central del trauma psi- = col6gico. La gente que ha scbrevivido a atrocidades a menudo cuenta su historia de uaa manera aktamente emocional, contradictoria y frag- nientada que resquebraja su credibilidad y, por Jo tanto, cumple les dos requisitos imprescindibles: dedir la verdad y mantener el secteto. Guando por fin se reconoce la verdad, los supervivientes pueden em- pezar su curacién. Pero, con demasiada frecuencia, el sectcto es el que gana, y la historia de ese aconteciniiento traumitico no sale a la super- “ficie como una narracién verbal, sito como un sintoma, 4 Los sintomas de angustia psicolégica de las personas traummatiza- Ilaman la atencién sobre la existencia de un secreto impronuncia- x, al mismo tiempo, disraen Ih atencin de ella. Esto resulta atin 1g ‘mas aparente en In forma ea que les personas traumatizadas fluetian entre mostratse indolentes y revivir el aconteciméento. La dialéctica del {eauma da paso a complicadas, y en ocasiones misteriosts, ateraciones de Ia conciencia, que George Orwell, uno de los anés comprometicos defensores de la vetdad de nuestro tiempo, llamé «pensamiento dor Ble» y que los profesionales de la salud mental, que buscan una detinn isn tranquila y precisa, laman «disociaciéay, Esto tiene como resulta, do los sintomas proteiformes, dranéticos y a menudo extrafio’ de la histetia, que Freud reconocié hace un siglo como una expresion distra- zada del abuso sexual dusance la infancia, ‘Tanto los testigos como las victimas son suscepeibles de Ia dialécti- . Al igual que las persones taumatizades, se nes ha impedido el conocimiento de nuestro pasado. ¥, lo mismo eve ellas, nosotros también necesitamos comprender el pasado para recla- ‘mar el presente y el fucuro, Por consiguiente, para comprender el tran, ‘ma psicol6gico debemos comenzar redescubriendo la historia, Los psicdlogos clinicos conocen el momente privilegiada en que las ideas, sentimientos y recuerdos reprimidos salen a la supesficie en Taconciencia. Bsos mementos ocurren tanto en Ie historia de las sce. dacles como de los individuos. En los aos setenta, as portavoces del movimiento de liberacisn femnenino Hevaron a la conciencia piblica los frecuentes crimenes de la violencia de género. Las victimas que habian sido silenciadas empezaron a contar sus secretos. Como residente de FOOCHSSOSESCROHHOHSESSHSSSSCSSFSSSESSOET SSE SSESHOSSSESSIOSSSHSHSHSOD INTRODUCCION cy psiquiatcfa, escuché de mis pacientes numerosas historias sobze violen- cia,sexual y doméstica. Debido a mi afiliacién al movimiento feminista, pude hablar en contra de Ia negacién de las auténticas experiencias de las mujezes dentro de mi propia profesién y exponer aquellos hechos de los que habfa sido testigo. Mi primera ponencia sobre el incesto, es- ctita junto a Lisa Hirschman en 1976, empezé a circular «clandestina- mente» como manusctito un afio antes de su publicacién. Empezamos a recibir cartas de mujeres de todo el pais que nunca antes habian con- tado sus historias. Gracias a ellas nos dimos cuenta del poder que tenia decir lo indecible y fuimos testigos de primera mano de la energia créativa que se Hbera cuando se derriban las barzeras de la negacidn y la represién "TRAUMA ¥ RECUPERACION ¢s fruto de dos décadas de investigacién y de trabajo clinico com victimas de la violencia sexual y doméstica. Tainbién refleja una creciente experiencia con muchas otras personas traurnatizadas, especialmente veteranos de guerra y victimas del terror politico. Este ¢s un libro que babla de restaurar conexiones: cntre cl mundo pablico y el privado, entre el individuo y la comunidad, entre hombres y mujeres. Es un libro sobre puntos en comin: entre supervi- vientes de violaciones y veteranos de guerra, entce mujeres maltratadas y ptisioneros politicos, entre supervivientes de enormes campos de concentracién creados por titanos que gobiernan naciones y supervi- vientes de pequetios y escondidos campos de concentracién ereados por tiranos que gobiernan sus hogares. "Las personas que han pasado por experiencias terribles padecen un datio psicol6gico predecible. Hay un espectro de desérdenes trau- miticos que van desde los efectos de un Gnico y espanteso aconteci- miento a los efectos anés complicados de un abuso prolongado y repe- tido. Los conceptos diagndsticos establecidos, espesialmente los graves desézdenes de personalidad diagnosticados frecuentemente en muje- ses, en general no han conseguido reconocer el impacto de ser victima, + Laiprimera parte de este libro eshoza el espectro de la adaptacién hu- ‘mana a los acontecimientos traumiticos y da un nuevo nombre diag- néstico al desorden psicoldgico que se encuentra en los supervivientes 20 Como los sindromes trauméticos tienen rasgos bésicos en comin, ‘el proceso de fecuperacién también sigue un camino comin, Las fases fundamentales de la recuperacién son recobrar le seguridad, recone. truir la historia del tauma y cetauras la canexiGn entre los supervivien. proceso de curaciéa y oftece un nuevo marco conceptual para la ps- coterapis con personas traumatizadas. ‘Tanto las catacteristions de log dlesSedenes trauméticos como los principios del tratamiento estén iloe. trades con el testimonio de los supervivientes y con casos extraldos de una amplia bibliografia Las fuentes de investigacién de este bro incluyca mis anteriores gstudios con supervivientes de incesto y msi més reciente trabajo sobre ¢l papel del trauma de infsncia en la condicién conocica come desor den de In personalidad orderline. Las fuentes clinicas son mis reine atios de prictica profesional en una elinica mental feeninsta y los diee ahios como profesora y supervisora en un hospital universitario. Eltestimonio de los supervivientes de traumas es el cocazdn del libro, Pare mantener la confidencialidad he peotegido a todos mis informantes bajo seudénimo, con dos excepeiones. En primer lugar, he identifcncis alos terapeutas alos que he entrevistado sobre su trabajo y, en segundo, « supetvivientes que ya habian hecho puiblico su caso. Las tablas de eases ‘Que aparecen son Sctcia; cada una de elles estd basada en la experien~ cin de muchos pacientes diferentes y no sobte la de un individue, Los supervivientes nos retan a que volvamos a juntar los fragmen- tos, a que reconstruyamos la historia, a que encontremos significado a sus sintomas presentes bajo la luz de acontecimientos pasados, He in. tentado integrat las perspectivas clinicasy sociales del trauma sin sacri. Scar ni la complejidad de la experiencia individual ni fa amplitad del contexto politico. He procurado unificar conocimientos aparentemen te divergentes y desarzollar conceptos que se puedan aplicar de la mie. ‘ia manera a las experiencias de la vida domeéstica y sexual, que es el entomo tradicional delas mujeres, ya las de la guetta y dela vida pol tica, el vetteno tradicional de los hombres Este libro aparece en un momento en. que la discusiéa piblice so- bre las strocidadles de la vida sexual y domestica ha sido posible pra, pemonubin a jento feminisa, y cuanto la discusién piblien sobre ias ‘tcidaeshbitslsn ia plcah side pele uaa dino vimiento de derechos bumanos. Estdy convencida de que el libro se controvestido; primero, porque estijescrito desde una espeativa fe rminista, y segundo, porque seta cosiceptos diagnésticos bli Pero en tercet, ¥ quiz mas importante, ugar, porque habla so we sas horribles, cosas de las que nadie quiere ofc habla He intent do is ideas con un lenguajé que preserve las : ee geal ar ebro no paoncs) road de mi profesién como 2 las vehemehtes reivindicaciones de las ene os que han sido violas y vias) He procutado encontrar un len- game que pueda hacer fete as pertvs del peasant doble y que nos pezinita a todos aceccarngs un poco més y enfrent impronunciable. PRIMERA PARTE LOS DESORDENES TRAUMATICOS 1 UNA HISTORIA OLVIDADA Ervcsmudio del trauma psiccldgico tiene una historia curiosa: una de amnesia episodica, En el siglo pasado se emprendieron Lineas parecidas de investigacién para set luego abandonadas y redescubier- 2 tas mucho tiempo después. Con frecuencia, los documentos clasicos de hace cincuenta o cien afios parecen trabajos contemporéneos. Aun- Jo eferto 5 que este campo Ue investigaciéa tiene una tradicién Be. abundante y tica, ha sido olvidade periddicamente y debe ser reclama- HF do también del mismo modo. | ©} Esta amnesia intermitente no ¢s resultado de los cambios notmales {en las tendencias que suelen afectar a cualquier iniciativa intelectual. stema, El estudio del trauma psico! fe ha cruzado repetidas veces la frontera hacia los terctorios de 10) iimpensable y ha crosionado dogmas de fe. Extudiar el trauma psicoldgich es enfrentarse tanto a Ia vuluerebili- iad humana en el mundo netardl como a la capacidad de hacer mal que hay en la naturaleza humana, stadia el tratuma psicoligico signifi Jca ser testigo de acontecimicntos terribles, Cuando estos son desastres ‘naturales o LA HISTERIA Durante las dos décadas de el desorden llama do histeria se convirtis en wh objetivo|fundamental de la investigacisn seria, En ese momento era tan bien entendide pot todos que nadie se habia tomado la molestia de definirlo de forma sis- temitica. En palabras de un historiador, «durante veinticineo siglos Ia “.. incolerentés €inecomprensibles. La mayorla de médicos crefan que era Bune enfermedad propia de las mujeres y que se originaba en el . De ahi su nombre, histeria. Como explicaba otro historiador, la histeria era una «dramstica metéfora médica para todo aguello del sexo opuesto que a los hombres les resultaba misterioso © incontro- lables‘, ' Bl patciarca del estudio de la histéria fue el gran neuxblogo francés , Su reino era ‘un antiguo y enorme complejo hospitalario que Ilevaba tiempo siendo el -concia de los més desdichados del proietariado parisino: ; |» prostitutas ylocos. Charcot transforayé la eee un t i y los aombres més prestigiosos y ambit ciosos de las nuevas disciplinas de la neurologfa y la psiquiatria viaja- ron a Paris para estudiar con el maestro. Entre los distinguidos médi- cos que hicieron el peregrinaje al r i estudio de la histeria cautivé 4 la imaginacién piblica como una gran expedicidn alo desconocido. Las investigaciones de Charcot eran 2H, Bllenberger, The Discovery of the Unconscious, Batict Books, Nueve York, 1979, ig. 142. | 1 Mle psd ioc A Review ofa nd Poo Wing ic sop of Shon 728-267 7319351 1989) co 6 3 ii 1 Pare una discusién més amplia sobre la influencia de Charcot, véanse H. Eillenberger, Lt The Ditcowery of the Unconscious; G. F. ‘Deinksl The Bitb of Neurosis: Myth Malady and the he. Vatortans, Simon 2 Schuster, Nuevs York, 1984; E. Showalter, Tho Female Malady: Women, Maison nd Buh Culure 18301980, Pasheon, Nunn York, 18%; J. Goldstein, Cortle aaa Ta ech Pete Pofesion tthe Nites Century, Case Use $4 Pe Hose Yrs BH SCH PSS OHOHOSSSOSSESESSSSOSSHOSOHCOHHEEISARSSOSE Co eeaeoseser, 30 conocidas no solo en el mundo de la ‘medicina, sino también de la lite- sauura'y de larpolitica. Sus conferencias de los inates eran sconteci. tientos teatrales a los que acudia «um piblico multicolor venide de todo Paris: autores, médicos, actores y acttices, damas mundanas y se. i dads ®. Ea dichas conferencias, Charcot ilustraba sus descubtimientos con demostraciones en vivo. Las pacientes que exponia eran ‘mauijetes que habian encontrado refugio en el Salpétrigre y que habian vivido Ja El hospital les daba mas seguridad y protecci6n de la que jamés habian conocido; ‘para un grupo selecto de mujeres que se convirtieron en las estrellas de Jas demostraciones de Charcot, e! hospital también les proporcionaba algo parecido a a fama, Todos reconocian que Charcot tenia una gran valentia por atrever- se a estudiar Ia histetia; su prestigio Je daba credibilidad a un campo gue habia sido considerado muy inferior a la investigacin cientifica setia e- Cuando snurié Chatcot, Freud le elogié como el pairén liberador de los afligi- Poco 4% poco empezé a desaparccer esa sonrisa despectiva que la paciente podia esperar de la gente. Ya no se la consideraba necesariamente una farsante, porque Charcot habia defendida con todo el peso de su auto. tidad Ja autenticidad y objetividad del fenémeno de la histerian’. EI planteamiento que hizo Charcot sobre la histeria era el de un Puso el énfasis sobre la cuidadosa, la des- ctipeisn y Ia clasificacién, Documents de manera exhaustiva los sinto- ‘mas caracterfsticos de la histetia, no solo por esetito, sino también con £ A. Munthe, ct. pr Drinks, The Bint of Newest, pg. 86. 2S Feeud, «Chareor, £1895], en Standard Edition ofthe Complete Prycoloplect Works of ‘Sigrncnd Freud (en adelante, Standard Eaton), el. 3, ead, J. Stechey, Hopast Press, Londen 1962, pig. 19 [UNA BISTORIA OLVIDADA 3h ibujos y fotografie. Chareot se cente6 en los sintomas de la isteria sotiales, convulsiones y amnesia. En 1880 habia demostrado que estos siotomas eran psicoldgicos, ya que se podian inducirartificislmente y aliviar a través del uso de la hipnosis. “Aunque [- vida interior, Contemplaba sus emociones como sintomas que debian ». Su actitud ser catalogados. zai. Su actin hacia ss pacientes queda evdenteen la tanactipcién de una de |: Conferent Jos Martes, én la que una joven en trance hipnético ee a bistético con conv. estaba sierido utilizada para demostrar un ataque bistérico Cuaroor:Vohamos a rons heel punts hsterpiico, Ua nédcn toca ala pce on agin oven Ya emp ctt resOcnannt Jas pacientes Hegan a mouderse Ia Lengua, pero eto 20 62 crn arena qu ten bin srr eo ioe dere Raa Qtaee alexa encioul Sdn ques deseentale prota velveremes el comportmiento epilepsice. (La paciente vuelve a gr a eon Cnt oe fe resten ani «teat. S pda ci aque er mucho nuido y poeas aueces* La ambicién de los seguidores de Charcot era deonostrar cudl era jay al trabajo, La rivalidad era especial I4casa dela here as supe su ajo, La sald ssp cos — CSc ty en ur Sm a a i ee ee “ Septet rcs its inn dn on Ce ‘Yotk, 198, 32 cuenta de que, para aleanar su obj pens de gue par al objetivo, no bastaba con observar y Chica Era necesatio hablar con ellas.” Durante una No eran infrecuentes las reuniones diarias con pacientes eeu muchas de dichs sesiones se alargaban durante horas. Los casos est diados en este pesfodi : peclonta pevfodo eran casi como colaboraciones entre médic ‘Las investigaciones dieron su fruto. A mediados de la década de Breuer, en Viena, habien legado por separadoa formulaciones sor- prendentemente parecidas: le hi Reacciones emocionales insoportables a aconteci mientos traumaticos producian un estado altetado de la conciencia ue, a su vez, cteaba los sintomas de la histeria, esta altevacign en la Janet la lamé «disociacién Freud y Breuer la llamaron conciencia Tan : i ii dog cine Janet como Freud reconeceron Ia similitud eseacial ene disociacién o de trance hipnético era den total de ahidad else ‘ ‘Freud y Breuer argumentaban lo con. ‘ratio: que 1s histeria, con sus asociadas alteraciones de concicacia, po. dia darse eate wpersonay dl mas elo intelecto, dela mie grande grande dad critica» ®, Tanto Janet como Freud teconocian que los sfntom: i aque Los sin iticos 1a hictera eran reptesentacionesdishazadas de acmnicemmionns ines describi6 a sus pacientes histéticas como gohernadas por “ideal 1» P.Janes, Vautoitsm prycbologinu esi de fivnes de tologgu: et de ppcologie expéineetle rr le ores (icra dt en, Ales Pt, 8, St Ree jay Pe se Pngeys Re hake ac, 9) nen Bn wo Thidem, pig. 13. y ue Oy ‘UNA HISTORIA OLVIDADA 2B i | conscientes fijas> derivadas de Jos recuerdos de hechos trauméticos *. ee una ceapilacn inmortal, escribieron que «las, A estos investigadores también babian descubierto que los Sintomas histésicos podfan sex ali- viados cuando los recuerdos traumatifos, » asf como las intensas emocio- Fes que los acompatisban, Cee ee rn Este método de tratamiento se conviftié en la base de la psicologla mo- derma, Janet lamé a la técnica «anillsis psicol6gico»; Brever y Frend, omy posterfoementsiseudispsiconndisiny ‘el mejox, se lo inventd una de las Pero el nombre més sencillo, ¥ 4 pacientes de Breuct, una joven inteligente, talentosa y gravemente per furbada a quien dio el seudénimo de Anna O. Ella Ilainé a su intimo dislogo con Breuer la Estas colaboraciones entre médjco y paciente adquiieron la cali- dad de expediciones, en las que Ia splucién al saisterio de la histeria se ppodia encontrar en la dolorosa recenstrucciém del pasado de la enfes- ima. Al describir su trabajo con una baciente, Janet observé que, a me> ee eal ios, favoreci fa apaticién de anti- gras y eenaces ideas fjas que todswp permanecian en lo mis profunde de su mene, Estas thimas también desaparecieron, teniendo come consecuencia gpa Al describ su trabajo con Anna O, Breuer hablaba i ”, Fue Frend quien siguié més lejos el hilo y eso, invariablemente, Ie Tlev6 a la exploraciée de la pesar de una antigua tradicién clinica que reconocfe la asociacién entre Jos sintomas guitar Ia capa superficial de los Segin Hlkcbegt, Jae fe el piner en sar palabra sobcocemte, H, ener ds The over oft Uncanny PAB, 1.82 Mj Bowery 8 Feud Stadion Beri ob. ct 287 ® Ibidem, pig. 30. 1 UP ne tae oor un ets boule Sin fues, Reve Povobire 31 U5) “ea. y es porSberer, Doar of the Unc, gp. 387386 rey eee S Fred, Sino Hater by AE. SOSSS889SES005 DEQDOSSSSSSSOSHSSHHOSSSIHOTSEHMSOHHOSHOGASSEHEREE 34 de la histeria y la sexualidad femenina, t a El propio Freud se mostté inicial- pacientes» ®, Este enfitica identificacién con la reaccién de sus pacientes es ca- iacteristica de los primeros escritos de Freud sobre la histetia, Los hie. toriales de sus casos nos revelan a un hombre con una curiosidad tan apasionada como para superar sus propias convicciones y eetar Sen puesto a escuchar i LRRY Oita vez de altos sexuales; de abusos y de incesto, Siguiente cia attas el hilo de la memoria, Freud y sus pacientes descubrieron importantes hechos i i s. En 1896, Freud crefa ha- ber encontrado el origen de la enfermedad. En un informe aobee che, ciocho casos titulado cis una afirmacidn deamitica: , esctito en 1917, se lee en la actualidad como un mani fiesto contemporéneo contra Ja guesra: Estoy haciendo esta declaraciga como un acto de conscieate desaifo a la ‘utotidad milter pooque creo que la guetia esti siendo deliberadamence pro- Jongads por aquellos que tienen poder para terminar con ella, “ Ch por, Showalter, The Female Male, ob, ct, pg 177, UNA HISTORIA OLVIDADA a i soldados, creo un 1. Convencide de que actio en favor de los s« ° ne eit cede ev a guera de defensa aylbe Sra, se ha convertide ahora en de a sence tendo saa Ete oportado el auftimiento de las tropas y ya 00 semis = ia © SCG Drclngar ote suliniento pars aleaae unos ojevs qu consid | romaloseinjusts”. ' s | Temiendo que Sassoon fuese sometide a un consejo de gers tun de sus camaradas oficiales, , arreglé que wera hos, " pilzado bajo el cuidado de Rivers. Su decaracgn contra lo guetse Seis stibuide a un colapso psicolgico. Aunque Sexson no ule un ma jento emocional total, teoia lo que Graves descril ° «anal estado de nervios» ®, Estaba inquieto, irritable, y le atormen ae exposicién inpulsiva y sade a velar ve En la ac fa valido que le posiran el spodo deck La etual aos sintomes sin duda, le hubieran valido el diagnéstico de desorden nérvioso postraumat taba pened pare de } Bl tratamiento que’ ; pensa cade: {mostrar la superioridad del tratamiento humanitario iasuade: sxbee a ns puntivo enfoque tradicionalista, Su objetivo; como en code la me~ jcina militar, eta : En vez de set bumillado, Sassoon foe texade silenciado, s¢ le animé a que es- dignidad y sespeto. En vex de ser si Ser y habla bremente sobre ls hozrores ‘de la guerra. Sassoon ‘Epondis con gratitod:«Enseguida me hizo sentisme a salvo, y wate ‘Gherlo todo sobre mi [.] Daria mucho por tener las grabaciones gunas de mis charlas con Rivers. Lo que importa ¢s | La psicoterapia de Rivers con su famoso paciente fue considerada r éxito. [pra on Maran Ox “TR Rh Shed Suse Langone Sections fom te coves ie Ftp Ee eet a har, Debi, Nu Yo 1995828 9 PF ed sec ts DAB I \ t SSSHSCOHOPDISHSS SIS SPSPSSDSSS HHSC IO SSe 48 .0 hizo aunque sus convicciones politics re cabiado. Le que le impulsé a regresar fue la ical ate eee sus camaradas que seguian hichendo, el seatimiento de culpa de haber escapado de su suftimiento y la decepciéa que sentia por Lo ineficaces que resultaban sus aisladas protestas. Siguiendo una linea de trates io, Rivets habia establecido dos principios que setian utilizados por los psiquiatras militares americanos en la siguient : * En priser lugar, habia dementzado que hombres de incudable valentin habjan sucumbido ante un abrumador miedo y, en segundo, que la Sassoon sobrevivié a la guerra, pero, como muchos supervivientes con neurosis de combste, quedé condenado a enfrentarse a ella durante elresto de su vida. Se dedicé a escrbie y reescribir sus memotias de guerra, preservando de esta inanera la memoria de les que habian caidlo y defen. Giendo la causa del pacifismo. Aunque él se recupetd de su «al caso de necvios» lo suficiente como pars tener una vida productiva, siempre le petsiguis el recuerdo de aquellos que no babian tenido tanta suette, ‘Trauma de guéita, * A Kerdivet y H. Spiceel, War, Sess, and Neoroie Wines (rev. ed. The Traumtic Neuro ser of War) Hoeber, Nueva Yor, 1947, pig, » Tbidem, pig 406, OOOSOSSOHSSSSEIKLHSHOHTOSH IGE : ‘UNA HISTORIA OLVIDADA ou Con el advenimiento de la Segunda Guetta Mundial Heg6 el rena- del interés médico por la neurosis de combate. Con la esperanza de .contrar un tratamiento ripido y eficaz, los psiquiateas militares in- a2 las reacciones de estrés del combate: Por terminara la guerra, dos psiquiatras americanos, J. W. Appel y concluyeron que en: a él. Por consiguiente, en la guerra las bajas psiquia- jas son tan inevitables como las bajas por herida de bala o de metra- 48 - Los psiquiatras americanos centraron su energia en identificar ellos factores que padieran proteger a los hombres de un traurna gudo o que pudieran conseguir una ripida recuperacién, Una ver ids, descubrieron lo que Rivers habia demostrado en el tratamiento Ve Sassoon: co oe Kardiner reviss su texto clasico en colaboraciéa con Herbert Jerte contra el terror era i . Descubrimientos similares fueron informa- ot los psiquiatras que argumentaron ts Insituacign de peligo constameTevaba 2 Jos soldados a rear una Hependencia cmocional exttema hacia sus colega y superores. Obsec- sban que la proteccién més fuerte contra el derrumbamiento psicol6- % 1.MF, Appel y G. W. Beebe, Preventive Prychistoy Ao Epidemiological Approach», Jour _pstofibe Americas Medical Asocation 13: 14551471 (1946), ct.en 3470, 52 gico era la moral y el liderazgo de las pequetias unidades de com- _ bate. Las estrategias de tratamiento que evolucionaron durante la Se- gunda Guerra Mundial Se defencfa una interven- més cercana posible a las lineas de combate, con el objetivo de devolvet rapidamente al soldado a su unidad * En su biisqueda de un método répido y efectivo de tratamiento, los psiquiatras militares descubrieron una vez més el papel mediador de los e: En contraron que los inducidos podien sews ps sd at eutontien Eeroe Spiegel utilizaron la hipnosis para crear un estado altetado, mientras que utilizaban amital sédieo, una técnica que [la- ee, Al igual que en el trabajo realizado previa- mente sobre la histeria, en el caso de la neurosis de guerra el objeti- vo de la «cura de charla» era la recupetacién y el alivio catértico de los recuerdos trauméticos con todas sus emociones de micdo, ira y. alivio. Los psiquiatras pioneros en estas técnicas comprendian que de- senterrar los recuerdos trauméticos no era por si mismo suficiente para conseguir una cura duradera. Kind advirtieron que, cién, ue L La hipnosis fracasaba, explicaban, donde «no hay suficiente seguimiento ¥ progreso» *. También Grinker y Spiegel observaton que el trata- miento ios bajo Ia influ ‘no se integraban en la conciencia, El efecto del combate, arguraentaban, «no es como escribir en una pi- zarra que pueda borrarse, quedindose la pizarza como estaba antes. El combate deja una impresién duradera en la mente de los hombres, % RR Grinkery. Spiege!, Mew Under Shere, Blaketton, iad, 945. % Gerinkery Spegd, Men Under Sie; Kaedinesy Spiegel, War, Stress » Teider, pig 385, ‘UNA HISTORIA OLVDADA 3 cambiéndolos de forma tan radical como cualquier expetiencia crucial {que puedan vivirw®, : : se cas sabas advertencias fueron pot lo general ienorade, Eon época, se consideraba mney eficez el nuevo tratamiento cépido pare’ bajas psiquidtzicas. Seatin un informe, cl 80 por 100 de los soldados smericanos de le Segunda Guetra Mundial que padecian ts esas cdo valvian a algan tipo de servicio, normalmente, en tan solo us Semana, £130 por 100 volvia a sus unidades de combate, Se presta- P ‘una ver que hebian re- be poe atenién a destino de estos hombres do volvian a casa des- | gresado al servicio activo y imucho menos cus ‘lia parecer oly ear epg ome Thabia poco inte- i és médico 0 piblico por la condicién psicolégica de los soldados que | i / volvian a casa. Una vex mis se olvidazon los efectos del trzume de Guerra de Vietnam, se encontraron con nueva ofganizacién llamada Veteraiias' de’) drome sr fc wuerra cuando esta atin nb habia tetminado era algo sin pre- pee ne pues grupo de pldados, ouchos de los cuales é hebfan disvinguido por su valentia,|devalvieron sus medallas y cee ron testimonio piblico de sus ceimenes de guerre. Su presencia credibilidad moral a un pian — cable Lifton — sobre a En 1970, mientras estaba en su punto dlgido la dos psiquiatras, Jos kepresentantes [EB Gin. Soe oh a World War, Das ane Chace, J Elis, The Sharp Eid of War The Bighting Man 6 e 1980. i 34 del sistema de guerra, hacia su pais de que csa era una guerra justa»®, Tos veteranos antiguerra organizaron Jo que llamaron stitico». En estas intimas reuniones de camaradas, los veteranos de Vi ‘nam contaban y cevivian as experiencias traumaticas de la guerra. Sli |. Posteriormente, muchos hombres buscaran ayud: mal: «Muchos estaban “heridas”, pedir ayuda ¢ Ja Administeacién ‘stuviera en su propio terreno, alli donde ellos tenfan el ‘contraby ©, E! testimonio que salié de estos grupos hizo que la atencién piiblica se centrara so. bre las . Estos veteranos se negaban a ser olvidados. Més atin, se negaban a ser estigmatizados, In, sistfan en que su desgracia era legitima y digna. En palabras de un ve. terano dele marina, Ls familie y los amigos se prepuntaban por qué extdbamios tan enfadados, ePor qué locas? solian preguntas. gPor qué tenes tan mal humor y ests tan emcetrado? Nuestros pedresy abueios babian ido ala guerra habtan curplide con au deber, ebian vuelto @ casa yhabfan ceguido ca sus vidas. ¢Ch hacia que muestra generacién fuera can difeceate? Resuita que nada, No hay niagane BLL. Green, J. D, Lindy, M. C. Grace y owes, «Butflo Creck Suivors nthe Second De. code Subilty of Stress Syriptomsy, American Jourel of Orsbopryeblatry 60: 43-54 (1990), + B.Green,J. Lindy y M.C. Grace, «Postraumal: Stree Disoedet Tewatl DSM-IV four ‘sl of Nervous and Mental Disease 173: 40611 (1585). | HLTBIROR 6 ! ciones normales: 2 menudo las personas que corren peligro son capa- ces de ignorar el hambre, el cansancio o el dolor. Finalmente, la ame- haza despierta intensos sentimientog de miedo y de ira. Estos cambios en la reaccién, atencién, percepcidn y emocién son reacciones de adaptacién normals; movilizan a lajpersona amenazada para que lleve a cabo una accién, luchar o huir. Las reacciones treuméticas tienen lugar cuando la accién no sitve para nada. Cuando no es posible ni resistirse ni escapar, el sisterna de autodefensa humano se siente sobrepasado y desorganizado, Al perdez "su utilidad, cada componente de la respuesta normal al peligro tiende a persistir en un estado alterado y exagerado mucho después de, que heya terminado el peligro real. Los| acontecimientos traumaticos pro- ducen profundos y duraderos cambios en la respuesta fisiol6gica, las emociones, lo cognitive y Ja memoria. Los acontecimientos traumti- cos pueden llegar a dafer estas funciones que normalmente estén inte stadas, y que suften un extrafiamiento las unas de las otras. La persona ‘taumatizada puede experimentar uha emocién intensa sin tener un re- cuerdo claro del evento, o puede recordar todo con detalle pero sia ninguna emocién. Puede encontrarge en un estado de activacién y de initabilidad constante sin conocer ef motivo, Los sfatomas traumnéticos tienen tendencia a acabar desconectandose de su origen y a cobrar vida por si mismos. ! Este tipo de fragmentacién con la que el trauma destroza ua complejo sistema de autoproteccién que aocmalmente funciona de manera integrada es un punto centpal de las observaciones histSricas sealizadas sobre el desorden de estrés postraumiitico. Hace un siglo, Jonet bautizé la patclogia fundamental de la histeria como «disocia- ciénn: las personas con histeria habian perdido la capacidad de inte- gtar cl recuerdo de sobrecogedores acontecimientos de su vida. Con ciiidadosas técnicas de investigaciéa, incluida la hipnosis, Janet de- ‘mostré que los recuerdos trauméticos se preservaban en un estado anormal, separados de la conciencia normal. Crefa que el dafio causa- do a Ins conexiones normales de !a memoria, el conocimiento y la cinocién etan resultado de intensas seacciones emocionales a acoate- cimientos trauméticos. Escribié sobre los efectos «disolventés» de la SCOSSCHOOSOSSROSHOSESOEEFOESEOR 66 emoci6n intensa que incapacitaban Ja funcién «sintetizadora> de la ‘mente?, Cincuenta afios después, Abram Kardiner describié In patologia esencial de la neurosis de guesra en términos patecidos. Cuando una persona se ve abrumada por el tervor y se siente indefensa, «queda des- trozado todo su mecanismo para realézar una actividad concertada, coordi- ‘nada y deliberada. Las percepciones se vuelven inexactas y,tefidas pot el terror, fallan las funciones coordinadoras del juicio y de la discximina- ci6n {7 Jos érganos sensoriales pueden incluso dejar de funcionar (..] ‘Los impulsos agresivos se vuelven desorganizacos'y no tienen relacién con la situacién que debe manejarse {...] Las fanciones del sistema ner- vvioso auténomo también pueden disociarse del resto del organismo> § ‘La gente traumatizada puede sentir y actuar como si su sistema nervioso hubiese quedado desconectado del presente, El poeta Robert Graves telata cémo segufa reaccionando en Ja vida civil como si siguie- za estando en las trincheras de Ja Primera Guerra Mundial: «’. i Los investigadores consiguieron confirmar estas hipétesis tras la Guerra de Vietnam, documeatando alteraciones en la fisiologia del tema nervioso simpatico de los hombres traumatizados, El psiquistra Lewrence Kolb, por ejemplo, reproducia cintas grabadas con sonidos de combate a los veteranos de Vietnam. Cuando escuchaban las cintas, hombres con desorden de estrés postraumatica mestzaban un pul- i A. KardineryH. Spiegel, ob cit, fg. 13. BR Grinkery J. Splegel Men Under Stree, Bkeswon, Pladels, 1945, pig, 219-220 | i 68 so més ecelerado y una preston artesial més alta. Muchos de ellos se al- teraban tanto que pedian que se interrumpiera el experimento. Los ve- teranos que no padecian el desorden y los que no habfan entrado en combate podian escuchar las cintas del combate sin alteraciones emo- cionales y sin mostrar cespuestas fisiolégicas significativas”, Una amplia gama de estudios patecidos han demosteado que los cambios psicofisiolégicos del desorden de estrés postraumatico son ex- tensos y duraderos. Los pacientes padecen una combinacién de sinto- mas generalizados de ansiedad y miedos espectiicos !. No poseen un pivel de alerta ehasico» y uma atenci6n relajada, sino que tienen un ele- vado nivel de alerta: su cuerpo estd siempre esperando el peligro. Tem- bién tienen una extrema respuesta de sobresalto a los estimulos inespe- rados, asi como una reaccién intensa a estimulos especificos asociados al acontecimiento traumético %, También parece set que las personas ‘traumatizades no pueden «desintonizat» estimulos repetitives que re- sultarfan molestos a otras personas, sino que responden a cada repeti- cién como si fuera un nuevo y peligeoso sobresalto®, Este aumento de la reaccién aparece tanto en el suefio como en la vigilia y da otigen a numerosos tipos de alteraciones del suefio. Las personas con desorden de esirés postraumético tardan més en quedarse dormidas, son mis sensibles al ruido y se despiertan més veces durante Ja noche que las personas normales. Pot lo tanto, los acontecimientos traumiticos pares cen reacondicionar el sistema nervioso bumano™. © L. €, Kalb, «A Newopeschological Hypothesis Bxpaiing Post Teaumati Sess Disol- revi Journal of Pyebatry 184: 989-995 (1987). Pisman, Biologia! Findingr in PTSD: Implications or DSMIY Cleator (rs. sin po ble), Veteranos Administration Center, Manchester (Nueea Hampthite, 1950, pig 16 1 MLE. McFall, M, M, Marburg, D. K. Rarely tor, «Psychopbysclagic and Newroendo- ‘tine Findings in Pot-Tranmatc Stress Disorder: A Review of Theory and Research, Jourral of Asiety Disorders 3: 208.257 (1989). A, Shaley,§, Ont, Pest otc, cSnpaired Habituation of the Avtomatic Component of the Acoustic Staitle Responte in Post Traumatic Seress Disotdere (Informe pretentado ene ‘Congreso Anal de ia Arociseén Ameciana de Piqua‘, Nueva Orleans (Casio), 1991) LC. Kolb yL. R. Malipasi, «The Conditioned Emotional Response: A Subelst of (Caronic and Delayed Peat Traut Stress Disot de>, Pychieric Analy 12: 979-957 (1982). T. Mh [Ketse, RT. Zimeriog y J. M, Cael, A Behaviral Focmalaon of Post-Trautoatc Steet Di sotder in Vietaaza Vaseranss, The Bebevon Therapist 8 9:12 (1985) ELTERROR oe : Anvrusion : £ Las personas traumatizadas feviven el hecho como si estuviera pcurtiendo una y otra vez en el presente mucho tiempo después de gue haya pasado él peligro, No puleden retomar el curso normal de si ida porque el trauma la interrumpe constantemente. Es como si el fiempo se patara en el instante, EJ momento ttaumético queda codi- fado cn una forma anotmal de memotia, que aparece esponténeamen- je en la conciencia tanto con forma flasbback en estado de vigilia como en pesadillas trauméticas durante él suefio, Rememoraciones pequefias } aparentemente insignificantes pueden evocar estos recuerdos que @ ‘ueaudo regresan vividos y con la misma fuerza emocional del aconte- Kimiento original. Los entornos normalmente seguros pueden percibir- como peligrosos, ya que la superviviente no puede estar segura de encontrarse con algiin recuerdo del trauma. El trauma pareliza el curso dél desarrollo normal porque hace in- sursiones repetidas en la vida de fa superviviente. Janet describié que fs pacientes histéricas estaban dominadas por una idée fixe. Freud, ue luchaba por coneiliazse con las aplastantes pruebas que existian de Ja neurosis de combate después de la Seguada Guerra Mundial, co- jmenté: «Se podria decir que el paciente tiene una fijacién con el trau- ‘ma [...] Esto nos sorprende demasiado poco». Kardiner desctibié la ‘cijecién en el trauma como uno de esos rasgos esencisles de la neuto- is de combate. Observando que las pesadillas traumaéticas pueden 1e- etirse sin modificacién alguna dtante aiios, describié los suefios re- jaurrentes como «ano de los fenSthenos més caracteristicosy, al mismo Kempo, més enigméticos que encontramos en la enfermedad» | Los recuerdos trauméticos tienen una serie de cualidades inusua- Jes, No se aglutinan como los recuerdos nomales en una nartativa ver- bal lineal que es asimilada en Ia historia de una vida, Janet explieé fa diferencia: © §. Pend eBeyon the Pleasure Principe» (1922), en Sendo Eiton,vol 18, Hoga ‘Pres Londres 1955, pig. 7-64 tempi. 1 A KacdiesyH. Siegel cb. 6, pg. 21 I

También podría gustarte