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Tercero Perjudicado

Este documento presenta dos resúmenes de jurisprudencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México. La primera jurisprudencia establece que cuando una demanda de amparo es interpuesta por un tercero extraño al juicio que ordenó el desalojo de un inmueble, no procede desecharla por falta de acreditación del interés jurídico del promovente, sino que esto deberá ser materia de prueba en el proceso. La segunda jurisprudencia establece que los efectos de una sentencia de amparo que ordene re

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Tercero Perjudicado

Este documento presenta dos resúmenes de jurisprudencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México. La primera jurisprudencia establece que cuando una demanda de amparo es interpuesta por un tercero extraño al juicio que ordenó el desalojo de un inmueble, no procede desecharla por falta de acreditación del interés jurídico del promovente, sino que esto deberá ser materia de prueba en el proceso. La segunda jurisprudencia establece que los efectos de una sentencia de amparo que ordene re

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egistro digital: 178431

Instancia: Primera Sala


Novena Época
Materias(s): Civil
Tesis: 1a./J. 28/2005
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXI, Mayo de 2005, página 245
Tipo: Jurisprudencia

INTERÉS JURÍDICO EN EL AMPARO. LA FALTA DE ACREDITAMIENTO, NO DA LUGAR AL


DESECHAMIENTO DE LA DEMANDA POR NOTORIAMENTE IMPROCEDENTE, CUANDO ÉSTA SE
PROMUEVE POR UN TERCERO EXTRAÑO A JUICIO. Tratándose de una demanda de amparo
interpuesta en contra de la orden de desalojo o lanzamiento de un inmueble como
consecuencia de la sentencia definitiva que ordena su desocupación y entrega, respecto del
cual el quejoso se ostenta como tercero extraño a juicio y aduce tener su posesión, no procede
desecharla por notoriamente improcedente, ante la falta de acreditamiento del interés jurídico
del promovente, toda vez que ello deberá ser materia de prueba durante la secuela procesal
del juicio constitucional, pues la sola existencia de dicha orden hace inminente su ejecución,
aun cuando se dirija a otra persona; en tal evento y de no existir otra causal de improcedencia
evidente del juicio, procede admitir y tramitar la demanda de amparo, ya que de otra forma el
promovente quedaría en estado de indefensión, haciéndose nugatorios sus derechos al
impedírsele demostrar los dos supuestos que integran el interés jurídico, es decir, su titularidad
respecto del derecho subjetivo reconocido por la ley y el perjuicio que le causa el acto de
autoridad.

Contradicción de tesis 94/2003-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero
y Cuarto, ambos en Materia Civil del Tercer Circuito. 27 de octubre de 2004. Cuatro votos.
Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Rosaura Rivera Salcedo.

Tesis de jurisprudencia 28/2005. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión
de fecha dieciséis de marzo de dos mil cinco.
[30/09 06:07 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 200201


Instancia: Pleno
Novena Época
Materias(s): Común
Tesis: P./J. 9/96          
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo III, Febrero de 1996, página 78
Tipo: Jurisprudencia

SENTENCIAS DE AMPARO. CUANDO ORDENEN REPONER EL PROCEDIMIENTO, SUS EFECTOS


DEBEN HACERSE EXTENSIVOS A LOS CODEMANDADOS DEL QUEJOSO, SIEMPRE QUE ENTRE
ESTOS EXISTA LITISCONSORCIO PASIVO NECESARIO. Los efectos de la sentencia de amparo
que concede la Protección Federal solicitada, deben extenderse a los codemandados del
quejoso, quienes no ejercitaron la acción constitucional correspondiente, cuando se encuentre
acreditado en autos que entre dichos codemandados existe litisconsorcio pasivo necesario o
que la situación de los litisconsortes sea idéntica, afín o común a la de quien sí promovió el
juicio de garantías, pues los efectos del citado litisconsorcio pasivo sólo se producen dentro del
proceso correspondiente, por lo que sí pueden trasladarse al procedimiento constitucional. Por
lo tanto, si se otorgó el amparo y protección de la Justicia Federal, para el efecto de que se
deje insubsistente todo lo actuado en un juicio ejecutivo mercantil, a partir de su ilegal
emplazamiento, las consecuencias de dicha resolución sí deben alcanzar o beneficiar a los
codemandados del quejoso en el juicio natural, en tanto que constituye un acto necesario para
el debido cumplimiento de la sentencia de amparo, ya que en el caso contrario, se haría
nugatoria la concesión de la Protección Constitucional, sin que esto implique infracción al
principio de relatividad de las sentencias de amparo previsto en los artículos 107, fracción II de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 76 de la Ley de Amparo, habida
cuenta de que no se está en la hipótesis de que una sentencia de amparo se hubiese ocupado
de individuos particulares o de personas morales diversas a quienes hubieren solicitado la
Protección Federal.

Contradicción de tesis 28/93. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto
Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito. 23 de enero de
1996. Unanimidad de once votos. Ponente: Olga María Sánchez Cordero. Secretario: Carlos
Mena Adame.

El Tribunal Pleno en su sesión privada celebrada el doce de febrero en curso, por unanimidad
de once votos de los Ministros: presidente José Vicente Aguinaco Alemán, Sergio Salvador
Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Juventino V. Castro y Castro, Juan Díaz Romero,
Genaro David Góngora Pimentel, José de Jesús Gudiño Pelayo, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia,
Humberto Román Palacios, Olga María Sánchez Cordero y Juan N. Silva Meza; aprobó, con el
número 9/1996 la tesis que antecede. México, Distrito Federal, a doce de febrero de mil
novecientos noventa y seis.

Nota: Por ejecutoria del veintisiete de marzo de dos mil doce, el Pleno declaró infundada la
solicitud de modificación de jurisprudencia 5/2011 derivada de la solicitud de la que fue objeto
el criterio contenido en esta tesis, toda vez que estimó innecesario modificar la presente tesis
jurisprudencial al tenor de las razones expuestas en la solicitud respectiva.

[30/09 06:09 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez


Registro digital: 2009514
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materias(s): Común
Tesis: (IX Región)1o.4 K (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 19, Junio de 2015, Tomo III,
página 2084
Tipo: Aislada

EMPLAZAMIENTO. LA MANIFESTACIÓN DEL QUEJOSO, EN EL SENTIDO DE QUE EL ACTO


RECLAMADO LO CONSTITUYE LA ILEGALIDAD O FALTA DE DICHA DILIGENCIA, OBLIGA AL
JUEZ DE AMPARO A ANALIZARLO ATENDIENDO A LA SUPLENCIA DE LA QUEJA DEFICIENTE,
EN TÉRMINOS DEL ARTÍCULO 79, FRACCIÓN VI, DE LA LEY DE LA MATERIA. Del artículo 79,
fracción VI y penúltimo párrafo, de la Ley de Amparo, se advierte que en materias diversas a la
penal, agraria y laboral opera la suplencia de la queja deficiente en los conceptos de violación y
en los agravios cuando el órgano jurisdiccional advierta que existió contra el quejoso o
particular recurrente una violación evidente de la ley que lo dejó sin defensa, siempre y cuando
se formulen motivos de disenso para controvertir la actuación combatida. En ese sentido,
cuando el acto reclamado lo constituye la omisión o ilegalidad en el emplazamiento de un
juicio, procede la suplencia de la queja deficiente, de conformidad con esa disposición, toda
vez que esa simple manifestación del quejoso constituye, por sí misma, un concepto de
violación mediante el cual se controvierte la legalidad de esa actuación y, por ende, obliga al
juzgador de amparo a analizar dicho acto procesal de trascendencia relevante, dada su
importancia con las demás formalidades del procedimiento, desde diversas perspectivas no
planteadas frontalmente por el inconforme, pues con su solo señalamiento como acto
reclamado se cumple con la exigencia de formular un planteamiento que puede ser mejorado
en ejercicio de la suplencia de la deficiencia de la queja. Tal conclusión se corrobora al
considerarse que, de pretender mayores solemnidades o exigencias en la formulación de los
conceptos de violación o agravios se desnaturalizaría la razón de ser de dicha institución
jurídica, pues se obligaría a construir silogismos perfectos, ante lo cual, sería innecesario que el
juzgador interviniera con sustento en esa figura, pues limitaría su estudio a lo estrictamente
planteado en la demanda correspondiente, convirtiendo así al asunto, para fines prácticos, en
uno de estricto derecho.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO DEL CENTRO AUXILIAR DE LA NOVENA REGIÓN.

Amparo en revisión 357/2014 (cuaderno auxiliar 1037/2014) del índice del Segundo Tribunal
Colegiado en Materias Civil y de Trabajo del Vigésimo Primer Circuito, con apoyo del Primer
Tribunal Colegiado de Circuito del Centro Auxiliar de la Novena Región, con residencia en
Zacatecas, Zacatecas. Virginia Edith Guillén Morales. 12 de diciembre de 2014. Unanimidad de
votos. Ponente: Ángel Rodríguez Maldonado. Secretario: Manuel Alejandro García Vergara.
Esta tesis se publicó el viernes 26 de junio de 2015 a las 09:20 horas en el Semanario Judicial de
la Federación.

[30/09 06:12 p. m.] Dora Luz Viveros Lara (Invitado)


gracias

[30/09 06:14 p. m.]


Hazel Acatzin Luna Diaz (Invitado) ya no tiene acceso al chat.

[30/09 06:17 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 2014129


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materias(s): Común
Tesis: I.1o.P.10 K (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 41, Abril de 2017, Tomo II, página
1776
Tipo: Aislada

PERSONAS Y PUEBLOS INDÍGENAS. AL TRATARSE DE UN GRUPO EN SITUACIÓN DE


VULNERABILIDAD, SI ACUDEN AL JUICIO DE AMPARO COMO QUEJOSOS EN CALIDAD DE
TERCEROS EXTRAÑOS, OPERA EN SU FAVOR LA SUPLENCIA DE LA QUEJA DEFICIENTE, EN
TÉRMINOS DEL ARTÍCULO 79, FRACCIÓN VII, DE LA LEY DE LA MATERIA, AUN ANTE LA
AUSENCIA DE CONCEPTOS DE VIOLACIÓN O AGRAVIOS. El precepto mencionado establece
que procede la suplencia de la deficiencia de la queja, en cualquier materia, en favor de
quienes por sus condiciones de pobreza o marginación se encuentren en clara desventaja
social para su defensa en el juicio. De ese modo, de su interpretación teleológica se advierte
que lo que el legislador previó al estatuir la operatividad de dicha figura en esos casos, es que
se procuren, garanticen y protejan los derechos fundamentales de las personas que acuden a la
vía de amparo a impugnar un acto de autoridad que se aduce violatorio de tales prerrogativas,
pero que a causa de su clara desventaja ante la sociedad, no puedan hacer valer o evidenciar
dichos vicios, al no estar en las mismas condiciones o circunstancias que lo harían quienes no
estuviesen en ese estado de desventaja; esto, bajo el principio de dar un tratamiento distinto
en un asunto a quienes por alguna situación especial no se encuentran en condiciones de
hacer valer correctamente sus derechos de aquellos que pueden ejercerlos plenamente, lo que
justifica que el Estado acuda en su auxilio para que su defensa se ajuste a las exigencias legales
y brindarles una mayor protección, convirtiendo al juicio de amparo en un instrumento más
eficaz en el sistema jurídico. En este sentido, la pobreza o marginación no son las únicas
condiciones que propician o constriñen un estado de desventaja de quienes pertenezcan a ese
núcleo ante la sociedad misma, pues existen otras situaciones que pueden ocasionar un estado
de vulnerabilidad, como lo determinó el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al
resolver la controversia constitucional 41/2006, de la que emanaron las jurisprudencias P./J.
85/2009 y P./J. 87/2009, de rubros: "POBREZA, MARGINACIÓN Y VULNERABILIDAD.
CONFORME A LO ESTABLECIDO EN LA LEY GENERAL DE DESARROLLO SOCIAL NO
CONSTITUYEN SINÓNIMOS." y "POBREZA Y MARGINACIÓN. SUS DIFERENCIAS Y RELACIONES
EN LA LEY GENERAL DE DESARROLLO SOCIAL Y SU REGLAMENTO.". Bajo este contexto, por lo
que hace a las personas y los pueblos indígenas, nuestro Máximo Tribunal del País, a través de
diversos criterios, ha reconocido que dicho sector de la sociedad ha sido históricamente
vulnerable, derivado de su idioma y etnicidad; motivo por el que, al tratarse de un grupo con
ese matiz, el Estado debe garantizar el derecho fundamental de las personas indígenas a contar
con un acceso pleno a la tutela jurisdiccional, para lo cual debe implementar y conducir
procesos sensibles a esas particularidades en los que, desde luego, se consideren sus
costumbres y especificidades culturales. Lo anterior, ya que la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos no inadvierte las desigualdades sociales, por lo que contiene
diversas protecciones jurídicas a favor de grupos sujetos a vulnerabilidad, a través, por ejemplo,
de manifestaciones específicas del principio de igualdad, como ocurre con la salvaguarda de la
pluriculturalidad de los pueblos indígenas de manera equitativa. Por tanto, atento al principio
pro persona reconocido en el artículo 1o. constitucional, que implica que la interpretación
jurídica siempre debe buscar el mayor beneficio para el hombre, siendo una de sus vertientes
el hecho de que debe acudirse a la norma más amplia o a la interpretación extensiva cuando se
trata de derechos protegidos -como acontece con los derechos de las personas y pueblos
indígenas-, debe concebirse que la suplencia de la deficiencia de la queja opera también en los
asuntos cuya parte quejosa se trate de una persona con condiciones de indigenismo, pues
acorde con el principio de progresividad que debe observarse en aras de la promoción,
protección, garantía y respeto de los derechos humanos de las personas -el cual significa que
una vez que se ha logrado un avance en el ejercicio y tutela de un derecho, el Estado no puede
disminuir, limitar o restringir el nivel alcanzado, sino que debe continuar avanzando en su
mejora y cumplimiento-, se ha concebido que las personas y pueblos indígenas son sectores
de la población en estado de vulnerabilidad, que por ello contraen una clara desventaja social
y, por ende, a fin de garantizar el derecho fundamental de las personas indígenas a contar con
un acceso pleno a la tutela jurisdiccional, es menester implementar y conducir procesos
sensibles a tales particularidades en los que, desde luego, se consideren sus costumbres y
especificidades culturales. En consecuencia, se encuentra justificada la suplencia de la
deficiencia de la queja a favor de este sector de la sociedad, en términos de la fracción VII del
artículo 79 invocado, pues corresponde al mecanismo con el que los órganos de amparo
pueden hacer valer y proteger los derechos de las personas que integran a dicho grupo
vulnerable que posee desventaja social, cuando acudan al juicio de control constitucional como
quejosos en calidad de terceros extraños (excluyendo así cualquiera de los otros supuestos que
prevé dicho precepto, por los cuales sería procedente dicha figura jurídica), en caso de que
exista violación a sus prerrogativas fundamentales, aun ante la ausencia de conceptos de
violación o agravios.
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión 229/2016. 24 de febrero de 2017. Unanimidad de votos. Ponente: Francisco


Javier Sarabia Ascencio. Secretario: Erik Ernesto Orozco Urbano.

Nota: La ejecutoria relativa a la controversia constitucional 41/2006 citada, aparece publicada


en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XXVII, mayo de
2008, página  529.

Las tesis de jurisprudencia P./J. 85/2009 y P./J. 87/2009 citadas, aparecen publicadas en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomos XXX, agosto de 2009,
página 1072 y XXX, julio de 2009, página 1544, respectivamente.
Esta tesis se publicó el viernes 21 de abril de 2017 a las 10:25 horas en el Semanario Judicial de
la Federación.

[30/09 06:40 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 2000348


Instancia: Pleno
Décima Época
Materias(s): Común
Tesis: P./J. 1/2012 (10a.)
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Libro VI, Marzo de 2012, Tomo 1,
página 5
Tipo: Jurisprudencia

EMPLAZAMIENTO. SU FALTA O ILEGALIDAD ES IMPUGNABLE A TRAVÉS DEL JUICIO DE


AMPARO INDIRECTO, SI QUIEN SE OSTENTA COMO TERCERO EXTRAÑO EQUIPARADO A
PERSONA EXTRAÑA TUVO CONOCIMIENTO DEL JUICIO RESPECTIVO DESPUÉS DE DICTADA LA
SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA QUE NO HA CAUSADO EJECUTORIA, AUN CUANDO
PUEDA IMPUGNARLA OPORTUNAMENTE MEDIANTE UN RECURSO ORDINARIO EN EL QUE
PUEDA HACER VALER AQUELLA VIOLACIÓN PROCESAL. Conforme al criterio del Tribunal en
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación contenido en la jurisprudencia P./J. 18/94,
de rubro: "EMPLAZAMIENTO, IRREGULARIDADES EN EL. SON RECLAMABLES EN AMPARO
INDIRECTO CUANDO EL QUEJOSO SE OSTENTA COMO PERSONA EXTRAÑA AL JUICIO POR
EQUIPARACIÓN." es factible promover juicio de amparo indirecto por quien, siendo parte
material en un juicio, se duela de la falta de emplazamiento o de las irregularidades suscitadas
en él, considerando que en aras de permitir la adecuada tutela de su derecho de audiencia, en
ese supuesto se ostenta como un tercero extraño a juicio que, por equiparación, debe regirse
por las reglas procesales aplicables a la persona extraña a juicio, entre las que se encuentra la
posibilidad de acudir al juicio de amparo sin necesidad de agotar los recursos ordinarios, lo
que deriva de la interpretación sistemática de los incisos a), b) y c) de la fracción III del artículo
107 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como la de promoverlo en
la vía indirecta para impugnar la constitucionalidad del juicio respectivo, con el objeto de
ofrecer las pruebas para acreditar los referidos vicios procesales, lo que no podría realizar en la
vía directa ante la limitación probatoria establecida en los artículos 78 y 190 de la Ley de
Amparo. En ese tenor, ante la ausencia de regulación sobre la procedencia del amparo
indirecto promovido por quien se ostenta como tercero extraño, cuando tuvo conocimiento del
juicio respectivo con motivo del dictado de la sentencia de primera instancia y aún se
encuentre en tiempo para interponer el recurso ordinario, generalmente el de apelación, en el
cual pudiera hacer valer vicios procesales, atendiendo a la naturaleza de las normas rectoras
del juicio de amparo y al principio pro persona establecido en el artículo 1o., párrafo segundo,
de la Constitución General de la República, se concluye que dicha circunstancia no permite
desconocer los beneficios procesales que dispensa la regulación del juicio constitucional a
quienes se ostentan como terceros extraños, pues aun cuando en el recurso ordinario puedan
controvertir la falta o la deficiencia del emplazamiento, las posibilidades de ejercer por esa vía
la defensa de su derecho constitucional estarán sujetas a diversas particularidades sobre el
plazo para interponer el recurso, el tipo de pruebas y los hechos materia de probanza; sin
menoscabo de que si ante la referida opción el justiciable acude al medio ordinario de defensa
para controvertir los vicios en comento, posteriormente ya no podrá ostentarse como un
tercero extraño a juicio equiparado a persona extraña, por lo que contra la sentencia dictada en
el recurso ordinario respectivo podrá, en su caso, promover demanda de amparo directo en la
cual, conforme a la fracción I del artículo 159 de la Ley de la materia, haga valer como violación
procesal los vicios mencionados, lo cual lleva a interrumpir parcialmente, en la medida en que
sostienen un criterio contrario al precisado, las tesis jurisprudenciales 3a./J. 17/92, 3a./J. 18/92 y
3a./J. 19/92, de la entonces Tercera Sala de este Alto Tribunal.

Contradicción de tesis 259/2009. Entre las sustentadas por el Cuarto Tribunal Colegiado del
Décimo Quinto Circuito y el Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer
Circuito. 11 de octubre de 2011. Unanimidad de once votos en relación con el criterio
contenido en esta tesis. Ponente: Olga María Sánchez Cordero de García Villegas. Secretarios:
Rosalía Argumosa López y Rafael Coello Cetina.

El Tribunal Pleno el veintisiete de febrero en curso, aprobó, con el número 1/2012 (10a.), la
tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a veintisiete de febrero de dos mil
doce.
Nota: La presente tesis interrumpe parcialmente los criterios sostenidos en las diversas 3a./J.
17/92, 3a./J. 18/92 y 3a./J. 19/92, de rubros: "EMPLAZAMIENTO, FALTA O ILEGALIDAD DEL, EN
MATERIA CIVIL. CASOS EN LOS QUE UNICAMENTE ES PROCEDENTE EL AMPARO INDIRECTO.",
"EMPLAZAMIENTO, FALTA O ILEGALIDAD DEL, EN MATERIA CIVIL. DEBE RECLAMARSE A
TRAVÉS DEL AMPARO DIRECTO SI SE TIENE CONOCIMIENTO DE ÉL ANTES DE QUE SE
DECLARE EJECUTORIADA LA SENTENCIA." y "PERSONAS EXTRAÑAS AL JUICIO. QUIÉNES
TIENEN ESE CARÁCTER, EN MATERIA CIVIL.", que derivaron de la contradicción de tesis 6/92 y
que aparecen publicadas en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Número 58,
Octava Época, octubre de 1992, páginas 15, 16 y 17, respectivamente.

La tesis de jurisprudencia P./J. 18/94 citada, aparece publicada en la Gaceta del Semanario
Judicial de la Federación, Número 78, Octava Época, junio de 1994, página 16.

[30/09 06:41 p. m.]


Estela Teran (Invitado) ya no tiene acceso al chat.

[30/09 06:50 p. m.]


abelaid Ramos (Invitado) ya no tiene acceso al chat.

[30/09 06:51 p. m.]


abelaid Ramos (Invitado) se ha unido temporalmente al chat.

[30/09 06:55 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 2000348


Instancia: Pleno
Décima Época
Materias(s): Común
Tesis: P./J. 1/2012 (10a.)
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Libro VI, Marzo de 2012, Tomo 1,
página 5
Tipo: Jurisprudencia
EMPLAZAMIENTO. SU FALTA O ILEGALIDAD ES IMPUGNABLE A TRAVÉS DEL JUICIO DE
AMPARO INDIRECTO, SI QUIEN SE OSTENTA COMO TERCERO EXTRAÑO EQUIPARADO A
PERSONA EXTRAÑA TUVO CONOCIMIENTO DEL JUICIO RESPECTIVO DESPUÉS DE DICTADA LA
SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA QUE NO HA CAUSADO EJECUTORIA, AUN CUANDO
PUEDA IMPUGNARLA OPORTUNAMENTE MEDIANTE UN RECURSO ORDINARIO EN EL QUE
PUEDA HACER VALER AQUELLA VIOLACIÓN PROCESAL. Conforme al criterio del Tribunal en
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación contenido en la jurisprudencia P./J. 18/94,
de rubro: "EMPLAZAMIENTO, IRREGULARIDADES EN EL. SON RECLAMABLES EN AMPARO
INDIRECTO CUANDO EL QUEJOSO SE OSTENTA COMO PERSONA EXTRAÑA AL JUICIO POR
EQUIPARACIÓN." es factible promover juicio de amparo indirecto por quien, siendo parte
material en un juicio, se duela de la falta de emplazamiento o de las irregularidades suscitadas
en él, considerando que en aras de permitir la adecuada tutela de su derecho de audiencia, en
ese supuesto se ostenta como un tercero extraño a juicio que, por equiparación, debe regirse
por las reglas procesales aplicables a la persona extraña a juicio, entre las que se encuentra la
posibilidad de acudir al juicio de amparo sin necesidad de agotar los recursos ordinarios, lo
que deriva de la interpretación sistemática de los incisos a), b) y c) de la fracción III del artículo
107 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como la de promoverlo en
la vía indirecta para impugnar la constitucionalidad del juicio respectivo, con el objeto de
ofrecer las pruebas para acreditar los referidos vicios procesales, lo que no podría realizar en la
vía directa ante la limitación probatoria establecida en los artículos 78 y 190 de la Ley de
Amparo. En ese tenor, ante la ausencia de regulación sobre la procedencia del amparo
indirecto promovido por quien se ostenta como tercero extraño, cuando tuvo conocimiento del
juicio respectivo con motivo del dictado de la sentencia de primera instancia y aún se
encuentre en tiempo para interponer el recurso ordinario, generalmente el de apelación, en el
cual pudiera hacer valer vicios procesales, atendiendo a la naturaleza de las normas rectoras
del juicio de amparo y al principio pro persona establecido en el artículo 1o., párrafo segundo,
de la Constitución General de la República, se concluye que dicha circunstancia no permite
desconocer los beneficios procesales que dispensa la regulación del juicio constitucional a
quienes se ostentan como terceros extraños, pues aun cuando en el recurso ordinario puedan
controvertir la falta o la deficiencia del emplazamiento, las posibilidades de ejercer por esa vía
la defensa de su derecho constitucional estarán sujetas a diversas particularidades sobre el
plazo para interponer el recurso, el tipo de pruebas y los hechos materia de probanza; sin
menoscabo de que si ante la referida opción el justiciable acude al medio ordinario de defensa
para controvertir los vicios en comento, posteriormente ya no podrá ostentarse como un
tercero extraño a juicio equiparado a persona extraña, por lo que contra la sentencia dictada en
el recurso ordinario respectivo podrá, en su caso, promover demanda de amparo directo en la
cual, conforme a la fracción I del artículo 159 de la Ley de la materia, haga valer como violación
procesal los vicios mencionados, lo cual lleva a interrumpir parcialmente, en la medida en que
sostienen un criterio contrario al precisado, las tesis jurisprudenciales 3a./J. 17/92, 3a./J. 18/92 y
3a./J. 19/92, de la entonces Tercera Sala de este Alto Tribunal.

Contradicción de tesis 259/2009. Entre las sustentadas por el Cuarto Tribunal Colegiado del
Décimo Quinto Circuito y el Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer
Circuito. 11 de octubre de 2011. Unanimidad de once votos en relación con el criterio
contenido en esta tesis. Ponente: Olga María Sánchez Cordero de García Villegas. Secretarios:
Rosalía Argumosa López y Rafael Coello Cetina.

El Tribunal Pleno el veintisiete de febrero en curso, aprobó, con el número 1/2012 (10a.), la
tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a veintisiete de febrero de dos mil
doce.

Nota: La presente tesis interrumpe parcialmente los criterios sostenidos en las diversas 3a./J.
17/92, 3a./J. 18/92 y 3a./J. 19/92, de rubros: "EMPLAZAMIENTO, FALTA O ILEGALIDAD DEL, EN
MATERIA CIVIL. CASOS EN LOS QUE UNICAMENTE ES PROCEDENTE EL AMPARO INDIRECTO.",
"EMPLAZAMIENTO, FALTA O ILEGALIDAD DEL, EN MATERIA CIVIL. DEBE RECLAMARSE A
TRAVÉS DEL AMPARO DIRECTO SI SE TIENE CONOCIMIENTO DE ÉL ANTES DE QUE SE
DECLARE EJECUTORIADA LA SENTENCIA." y "PERSONAS EXTRAÑAS AL JUICIO. QUIÉNES
TIENEN ESE CARÁCTER, EN MATERIA CIVIL.", que derivaron de la contradicción de tesis 6/92 y
que aparecen publicadas en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Número 58,
Octava Época, octubre de 1992, páginas 15, 16 y 17, respectivamente.

La tesis de jurisprudencia P./J. 18/94 citada, aparece publicada en la Gaceta del Semanario
Judicial de la Federación, Número 78, Octava Época, junio de 1994, página 16.

[30/09 06:58 p. m.]


Estela Teran (Invitado) se ha unido temporalmente al chat.

[30/09 07:29 p. m.]


abelaid Ramos (Invitado) ya no tiene acceso al chat.

[30/09 07:29 p. m.]


DR JORGE MIRÓN (Invitado) ya no tiene acceso al chat.

[30/09 07:29 p. m.]


Estela Teran (Invitado) ya no tiene acceso al chat.
[30/09 07:29 p. m.]
Dora Luz Viveros Lara (Invitado) ya no tiene acceso al chat.

[30/09 07:30 p. m.]


Patricia Eugenia Camargo Raya (Invitado) ya no tiene acceso al chat.

[30/09 07:30 p. m.]


Sofia Natalia Bandala Juarez ya no tiene acceso al chat.

[30/09 07:30 p. m.]


Evelyn Guadalupe Medina Landeros ya no tiene acceso al chat.

[30/09 07:30 p. m.]


Claudia Violeta Carmona Castro ya no tiene acceso al chat.

[30/09 07:31 p. m.]


Elena Mtz (Invitado) ya no tiene acceso al chat.

[30/09 07:31 p. m.]


Alejandra Marquez Espinoza ya no tiene acceso al chat.

[Ayer 05:15 p. m.]


Alejandra Marquez Espinoza se ha unido temporalmente al chat.

[Ayer 05:16 p. m.] Verónica Morales

Hola Alejandra, buenas tardes, hoy no tenemos sesión, hasta el día de mañana a las 17:00 hrs.
[Ayer 05:18 p. m.] Alejandra Marquez Espinoza

Upss

[Ayer 05:18 p. m.] Alejandra Marquez Espinoza

ok. Gracias

[Ayer 05:19 p. m.]


Julio Cesar Gutierrez Sifuentes abandonó el chat.

[Ayer 05:28 p. m.]


Ayer 05:28 p. m. Reunión finalizada: 32m 37s

[Ayer 05:28 p. m.]


Alejandra Marquez Espinoza y Evelyn Guadalupe Medina Landeros ya no tienen acceso al chat.

[04:46 p. m.]
Alejandra Marquez Espinoza se ha unido temporalmente al chat.

[04:55 p. m.]
DR. JORGE MIRÓN (Invitado) se ha unido temporalmente al chat.

[04:55 p. m.]
Rosa Maria Melchor Giron se ha unido temporalmente al chat.

[04:56 p. m.] Alejandra Marquez Espinoza


Hola. Buena tarde.

[05:00 p. m.]

[05:01 p. m.]

[05:01 p. m.]

[05:05 p. m.]

[05:19 p. m.]

[05:27 p. m.]

[05:28 p. m.]

[05:50 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 2021280


Instancia: Plenos de Circuito
Décima Época
Materias(s): Común
Tesis: [Link].C.A. J/8 K (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 73, Diciembre de 2019, Tomo I,
página 732
Tipo: Jurisprudencia
DEMANDA DE AMPARO INDIRECTO. EL PLAZO PARA PRESENTARLA, TRATÁNDOSE DEL
TERCERO EXTRAÑO, DEBE COMPUTARSE A PARTIR DEL EMPLAZAMIENTO REALIZADO POR
LISTA EN UN DIVERSO JUICIO DE AMPARO EN EL QUE FIGURA COMO TERCERO INTERESADO.
Por regla general, en el juicio de amparo promovido por quien se ostenta como tercero
extraño, el acto reclamado consiste en el emplazamiento y todo lo actuado en el juicio natural.
Ahora bien, en la ejecutoria que dio origen a la jurisprudencia de la Primera Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación 1a./J. 67/2013 (10a.), de título y subtítulo: "PERSONA EXTRAÑA A
JUICIO POR EQUIPARACIÓN. NO TIENE ESA CALIDAD EL QUEJOSO QUE CONOCE DE MANERA
COMPLETA Y EXACTA LA EXISTENCIA DEL JUICIO AL QUE PRETENDE SER LLAMADO, AUNQUE
NO HAYA COMPARECIDO A AQUÉL (ALCANCE DE LA JURISPRUDENCIA 3a./J. 18/92)." se
determinó que, no es preciso que el quejoso tenga conocimiento íntegro de todas las
actuaciones llevadas a cabo en el juicio en donde se le ha señalado como demandado para que
pierda el carácter de tercero extraño, sino que debe comprobar que tuvo conocimiento
completo y exacto del juicio seguido en su contra, pues en tal supuesto podrá acudir a éste e
integrarse a la relación procesal. Esa línea argumentativa permite afirmar que el emplazamiento
realizado al quejoso en un diverso juicio de amparo en que fungió como tercero interesado,
puede servir de base para computar el plazo para la promoción de un nuevo juicio
constitucional, siempre y cuando se le haya corrido traslado con la demanda de la que se
adviertan el número de expediente, el órgano jurisdiccional ante el cual se sigue el juicio y las
partes intervinientes, pues ello es suficiente para que conozca y reclame todas las actuaciones
de ese proceso, sin que obste que aquel emplazamiento se haya realizado por lista, pues lo
relevante es que haya tenido conocimiento pleno de los datos mencionados. Pensar de otro
modo y admitir que solamente el emplazamiento realizado directamente con el interesado
tiene validez, implicaría desconocer el resto de las formas de notificación que la Ley de Amparo
permite; además, no reconocer que con la entrega de la copia de la demanda de amparo en
una notificación formal, el quejoso que se ostenta tercero extraño tiene conocimiento de los
datos del juicio que genera los actos que le afectan, podría traer como consecuencia la
promoción desleal del juicio de amparo, o bien, que el cómputo para presentar la demanda
respectiva se realice al arbitrio del quejoso, lo que carece de sustento legal.

PLENO ESPECIALIZADO EN MATERIAS CIVIL Y ADMINISTRATIVA DEL NOVENO CIRCUITO.

Contradicción de tesis 1/2019. Entre las sustentadas por el Primer y el Segundo Tribunales
Colegiados, ambos en Materias Civil y Administrativa del Noveno Circuito. 14 de octubre de
2019. Unanimidad de seis votos de los Magistrados Jaime Arturo Garzón Orozco, Dalila Quero
Juárez, Édgar Humberto Muñoz Grajales, Alfonso Soto Martínez, Guillermo Cruz García y René
Rubio Escobar. Ponente: René Rubio Escobar. Secretario: Alfonso Verduzco Hernández.

Criterios contendientes:
El sustentado por el Primer Tribunal Colegiado en Materias Civil y Administrativa del Noveno
Circuito, al resolver el amparo en revisión 268/2017, y el diverso sustentado por el Segundo
Tribunal Colegiado en Materias Civil y Administrativa del Noveno Circuito, al resolver el amparo
en revisión 426/2018.

Nota:

La tesis de jurisprudencia 1a./J. 67/2013 (10a.) citada, aparece publicada en el Semanario


Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro XXIII, Tomo 1, agosto de 2013,
página 729.

Esta tesis fue objeto de la denuncia relativa a la contradicción de tesis 86/2020, del Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, de la que derivó la tesis jurisprudencial P./J. 4/2021
(11a.) de título y subtítulo: "IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO. AL ANALIZAR SI SE
ACTUALIZA POR CONSENTIMIENTO TÁCITO DEL ACTO RECLAMADO Y EFECTUAR EL
CÓMPUTO DEL PLAZO PARA PROMOVER LA DEMANDA RELATIVA EN LA QUE SE RECLAMA LA
FALTA O EL ILEGAL EMPLAZAMIENTO A UN JUICIO ORDINARIO, NO PUEDE TOMARSE EN
CONSIDERACIÓN EL LLAMAMIENTO REALIZADO AL QUEJOSO A UN JUICIO DE AMPARO
PREVIO, COMO TERCERO INTERESADO, EN EL QUE LA NOTIFICACIÓN RESPECTIVA SE REALIZÓ
CON UNA PERSONA DISTINTA POR CITATORIO Y POR LISTA, Y SE LE CORRIÓ TRASLADO CON
CONSTANCIAS DE LAS QUE SE DESPRENDEN LA EXISTENCIA DEL JUICIO ORDINARIO, EL
ÓRGANO JURISDICCIONAL ANTE EL QUE SE SIGUE Y LAS PARTES CONTENDIENTES.”   
Esta tesis se publicó el viernes 13 de diciembre de 2019 a las 10:25 horas en el Semanario
Judicial de la Federación y, por ende, se considera de aplicación obligatoria a partir del jueves
02 de enero de 2020, para los efectos previstos en el punto séptimo del Acuerdo General
Plenario 16/2019.

[06:27 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 167611


Instancia: Segunda Sala
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: 2a./J. 20/2009      
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXIX, Marzo de 2009, página
464
Tipo: Jurisprudencia

TERCERO EXTRAÑO AL JUICIO SUCESORIO AGRARIO. ACREDITA SU INTERÉS JURÍDICO EN EL


AMPARO INDIRECTO PROMOVIDO CONTRA LA SENTENCIA FIRME DICTADA EN DICHO
JUICIO, SI SE UBICA EN LOS SUPUESTOS DE LOS ARTÍCULOS 17 Y 18 DE LA LEY AGRARIA.
Acorde con los artículos 107, fracción VII, de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, 73, fracción XIII, y 114, fracción V, de la Ley de Amparo, procede el amparo
indirecto contra las resoluciones judiciales o de tribunales administrativos o del trabajo cuando
afecten a personas extrañas al juicio, constituyéndose una excepción al principio de
definitividad que rige en el juicio de amparo, de ahí que la persona que, a pesar de tener
interés jurídico, no fue llamada al juicio sucesorio agrario, es tercera extraña a éste, en la
medida en que no fue convocada a ejercer sus defensas y, por tanto, puede impugnar en
amparo indirecto la sentencia firme dictada en aquel juicio. Para estos efectos, el tercero
extraño debe probar ante el Juez de Distrito que se ubica en alguna de las hipótesis previstas
en los artículos 17 y 18 de la Ley Agraria, consistentes en: 1) figurar en alguna lista de sucesión
inscrita en el Registro Agrario Nacional o formalizada ante notario público o 2) acreditar que es
cónyuge, concubina, concubinario, hijo, ascendiente o dependiente económico del ejidatario
fallecido.

Contradicción de tesis 185/2008-SS. Entre las sustentadas por el Cuarto Tribunal Colegiado del
Décimo Segundo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Sexto
Circuito. 18 de febrero de 2009. Cinco votos. Ponente: José Fernando Franco González Salas.
Secretaria: Ileana Moreno Ramírez.

Tesis de jurisprudencia 20/2009. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en sesión
privada del veinticinco de febrero de dos mil nueve.

[06:33 p. m.]

[06:36 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 171897


Instancia: Primera Sala
Novena Época
Materias(s): Civil
Tesis: 1a./J. 61/2007      
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXVI, Julio de 2007, página 175
Tipo: Jurisprudencia

TARJETA DE CIRCULACIÓN VEHICULAR. NO ES UN DOCUMENTO IDÓNEO, POR SÍ MISMO,


PARA ACREDITAR EL INTERÉS JURÍDICO DE QUIEN PROMUEVE EL JUICIO DE AMPARO EN
CALIDAD DE PROPIETARIO DEL VEHÍCULO AUTOMOTRIZ A QUE SE REFIERE. Esta Suprema
Corte de Justicia de la Nación ha sostenido en diversas tesis que el interés jurídico en el juicio
de amparo debe acreditarse fehacientemente y no inferirse con base en presunciones. El
interés jurídico está directamente vinculado con el derecho que se dice vulnerado por el acto
de autoridad, por lo cual, cuando se acude al juicio de amparo reclamando el acto consistente
en el embargo trabado sobre un vehículo automotriz por afectar el derecho de propiedad del
quejoso, debe demostrarse que el quejoso es titular de tal derecho a fin de demostrar el
interés jurídico en el juicio de amparo. Ahora bien, la tarjeta de circulación vehicular sólo
permite la identificación del vehículo automotriz referido en ella, es decir, su alcance probatorio
se limita a comprobar que el vehículo que describe cuenta con el permiso de circulación
respectivo; de ahí que dicha tarjeta, por sí misma, no sea un documento idóneo para acreditar
la propiedad del vehículo, pues sólo establece una presunción respecto de ese derecho y,
como se ha dicho, el interés jurídico debe acreditarse fehacientemente y no con base en
presunciones.

Contradicción de tesis 153/2006-PS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en
Materia Civil del Cuarto Circuito, Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto
Circuito, Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del
Octavo Circuito. 18 de abril de 2007. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: José de Jesús
Gudiño Pelayo. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Fernando A. Casasola Mendoza.

Tesis de jurisprudencia 61/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión
de fecha veinticinco de abril de dos mil siete.

[06:36 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 176205


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materias(s): Civil
Tesis: IV.2o.C.37 C
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXIII, Enero de 2006, página
2437
Tipo: Aislada

POSESIÓN DE VEHÍCULOS. PARA ACREDITARLA BASTA LA TARJETA DE CIRCULACIÓN, SI NO SE


DEMUESTRA LA VARIACIÓN DE LA SITUACIÓN JURÍDICA QUE PREVALECIÓ EN LA ÉPOCA DE
SU VIGENCIA Y, POR ENDE, ES APTA PARA JUSTIFICAR EL INTERÉS JURÍDICO EN EL AMPARO
PROMOVIDO POR TERCERO EXTRAÑO CONTRA EL ASEGURAMIENTO DECRETADO EN EL
JUICIO EJECUTIVO. Si el quejoso demostró estar reconocido como propietario de un vehículo
ante las autoridades exactoras, con la tarjeta de circulación expedida a su favor, de ello deriva
la presunción de que es poseedor del automóvil relativo, lo anterior acorde con la tesis
jurisprudencial 386, publicada en la página 261 del Tomo VI del Apéndice al Semanario Judicial
de la Federación de 1995, sustentada por la otrora Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, bajo el rubro: "POSESIÓN DE VEHÍCULOS.". Por ello, aun cuando dicha
documental pública carezca de vigencia a la fecha de la promoción del amparo, ello daría lugar
a la imposición de sanciones administrativas atinentes al permiso de circulación de vehículos;
luego, como dicha tarjeta informa una situación jurídica que prevaleció en la época de su
vigencia, resulta inconcuso que tendría que demostrarse la modificación de esa situación, para
determinar que el impetrante ya no es poseedor ni propietario y que, por tanto, carece de
interés jurídico en el juicio de garantías promovido como tercero extraño al juicio ejecutivo, en
el que se decretó el aseguramiento del mueble de que se trata.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL CUARTO CIRCUITO.

Amparo en revisión 261/2005. Patricio Jesús Villarreal Garza. 8 de septiembre de 2005.


Unanimidad de votos. Ponente: José Gabriel Clemente Rodríguez. Secretario: Javier Rubén
Lozano Martínez.

[06:41 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 190371


Instancia: Pleno
Novena Época
Materias(s): Civil
Tesis: P./J. 7/2001        
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XIII, Enero de 2001, página 9
Tipo: Jurisprudencia
FACTURAS "ENDOSADAS" A FAVOR DE QUIEN SE PRESENTA COMO TERCERO EXTRAÑO AL
JUICIO NATURAL. ACREDITAN SU INTERÉS JURÍDICO SI NO SON OBJETADAS, IDENTIFICAN
LOS BIENES Y EL "ENDOSO" ES DE FECHA CIERTA. El tercero extraño al juicio natural, cuando se
le embargan bienes de su propiedad, sin que hubiese intervenido en alguna forma en el
procedimiento, puede acreditar su interés jurídico en el juicio de garantías, presentando ante la
autoridad jurisdiccional la factura donde se describan los bienes materia del embargo, siempre
y cuando, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 203 del Código Federal de
Procedimientos Civiles y 2034, fracción III, del Código Civil para el Distrito Federal, aplicados
supletoria y analógicamente, respectivamente, dicho documento no haya sido objetado, la
factura detalle los bienes embargados, y el llamado "endoso", que no significa otra cosa más
que el acto de enajenación del bien, sea de fecha cierta. Esto último se entenderá desde el día
en que el acto traslativo de dominio haya sido inscrito en la oficina de Registro Público
respectiva, a partir de la muerte de cualquiera de los contratantes, o bien, desde la fecha en
que se entregue a un funcionario público, por razón de su oficio; pues la circunstancia de ser
de fecha incierta imposibilita determinar si todo reclamo que sobre esos bienes realicen
terceros, es derivado de actos anteriores o posteriores a la adquisición del bien litigioso,
garantizándose, de esta manera, la legalidad y certeza jurídica que debe imperar en este tipo
de operaciones y, evitando así, que el juicio de amparo sea utilizado con fines desleales.

Contradicción de tesis 26/97. Entre las sustentadas por el Segundo y Primer Tribunales
Colegiados, ambos del Cuarto Circuito. 10 de octubre de 2000. Unanimidad de diez votos.
Ausente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Luis Fernando
Angulo Jacobo.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy once de enero en curso, aprobó, con el
número 7/2001, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a once de enero
de dos mil uno.

[06:42 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 2005975


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materias(s): Común, Administrativa
Tesis: II.3o.A.111 A (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 4, Marzo de 2014, Tomo II, página
1812
Tipo: Aislada
INTERÉS JURÍDICO EN EL AMPARO. LA PERSONA QUE SE OSTENTA COMO TERCERO EXTRAÑO
EN EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO EN EL QUE SE EMBARGARON BIENES MUEBLES QUE
RECLAMA COMO DE SU PROPIEDAD, DEBE ACREDITARLO MEDIANTE LA EXHIBICIÓN DE
FACTURAS DE FECHA CIERTA, SI ES QUE FUERON ENDOSADAS (LEGISLACIÓN VIGENTE HASTA
EL 2 DE ABRIL DE 2013). Si la autoridad administrativa decreta el embargo de bienes muebles y
la persona que se ostenta como tercero extraño en el procedimiento de origen reclama su
propiedad mediante el amparo indirecto, promovido conforme a la ley de la materia, vigente
hasta el 2 de abril de 2013, en congruencia con la jurisprudencia P./J. 7/2001, del Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y
su Gaceta, Novena Época, Tomo XIII, enero de 2001, página 9, de rubro: "FACTURAS
‘ENDOSADAS’ A FAVOR DE QUIEN SE PRESENTA COMO TERCERO EXTRAÑO AL JUICIO
NATURAL. ACREDITAN SU INTERÉS JURÍDICO SI NO SON OBJETADAS, IDENTIFICAN LOS
BIENES Y EL ‘ENDOSO’ ES DE FECHA CIERTA.", debe acreditar su interés jurídico para acudir al
juicio constitucional mediante la exhibición de facturas de fecha cierta, si es que fueron
endosadas, pues en la jurisprudencia citada se precisa que la falta de esa característica impide
que el endoso surta efectos contra terceros, pues sólo produce derechos y obligaciones entre
las partes.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 123/2011. Zenén García Arrazola. 10 de mayo de 2012. Mayoría de votos.
Disidente y Ponente: Emmanuel G. Rosales Guerrero. Secretaria: Claudia Rodríguez Villaverde.
Esta tesis se publicó el viernes 21 de marzo de 2014 a las 11:03 horas en el Semanario Judicial
de la Federación.

[06:49 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 178431


Instancia: Primera Sala
Novena Época
Materias(s): Civil
Tesis: 1a./J. 28/2005
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXI, Mayo de 2005, página 245
Tipo: Jurisprudencia

INTERÉS JURÍDICO EN EL AMPARO. LA FALTA DE ACREDITAMIENTO, NO DA LUGAR AL


DESECHAMIENTO DE LA DEMANDA POR NOTORIAMENTE IMPROCEDENTE, CUANDO ÉSTA SE
PROMUEVE POR UN TERCERO EXTRAÑO A JUICIO. Tratándose de una demanda de amparo
interpuesta en contra de la orden de desalojo o lanzamiento de un inmueble como
consecuencia de la sentencia definitiva que ordena su desocupación y entrega, respecto del
cual el quejoso se ostenta como tercero extraño a juicio y aduce tener su posesión, no procede
desecharla por notoriamente improcedente, ante la falta de acreditamiento del interés jurídico
del promovente, toda vez que ello deberá ser materia de prueba durante la secuela procesal
del juicio constitucional, pues la sola existencia de dicha orden hace inminente su ejecución,
aun cuando se dirija a otra persona; en tal evento y de no existir otra causal de improcedencia
evidente del juicio, procede admitir y tramitar la demanda de amparo, ya que de otra forma el
promovente quedaría en estado de indefensión, haciéndose nugatorios sus derechos al
impedírsele demostrar los dos supuestos que integran el interés jurídico, es decir, su titularidad
respecto del derecho subjetivo reconocido por la ley y el perjuicio que le causa el acto de
autoridad.

Contradicción de tesis 94/2003-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero
y Cuarto, ambos en Materia Civil del Tercer Circuito. 27 de octubre de 2004. Cuatro votos.
Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Rosaura Rivera Salcedo.

Tesis de jurisprudencia 28/2005. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión
de fecha dieciséis de marzo de dos mil cinco.

[06:56 p. m.] Juan Jose Cespedes Hernandez

Registro digital: 178431


Instancia: Primera Sala
Novena Época
Materias(s): Civil
Tesis: 1a./J. 28/2005
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXI, Mayo de 2005, página 245
Tipo: Jurisprudencia

INTERÉS JURÍDICO EN EL AMPARO. LA FALTA DE ACREDITAMIENTO, NO DA LUGAR AL


DESECHAMIENTO DE LA DEMANDA POR NOTORIAMENTE IMPROCEDENTE, CUANDO ÉSTA SE
PROMUEVE POR UN TERCERO EXTRAÑO A JUICIO. Tratándose de una demanda de amparo
interpuesta en contra de la orden de desalojo o lanzamiento de un inmueble como
consecuencia de la sentencia definitiva que ordena su desocupación y entrega, respecto del
cual el quejoso se ostenta como tercero extraño a juicio y aduce tener su posesión, no procede
desecharla por notoriamente improcedente, ante la falta de acreditamiento del interés jurídico
del promovente, toda vez que ello deberá ser materia de prueba durante la secuela procesal
del juicio constitucional, pues la sola existencia de dicha orden hace inminente su ejecución,
aun cuando se dirija a otra persona; en tal evento y de no existir otra causal de improcedencia
evidente del juicio, procede admitir y tramitar la demanda de amparo, ya que de otra forma el
promovente quedaría en estado de indefensión, haciéndose nugatorios sus derechos al
impedírsele demostrar los dos supuestos que integran el interés jurídico, es decir, su titularidad
respecto del derecho subjetivo reconocido por la ley y el perjuicio que le causa el acto de
autoridad.

Contradicción de tesis 94/2003-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero
y Cuarto, ambos en Materia Civil del Tercer Circuito. 27 de octubre de 2004. Cuatro votos.
Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Rosaura Rivera Salcedo.

Tesis de jurisprudencia 28/2005. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión
de fecha dieciséis de marzo de dos mil cinco.

[06:58 p. m.]

[06:59 p. m.]

CONTRADICCIÓN DE TESIS 17/2021. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEXTO Y EL


DÉCIMO PRIMER TRIBUNALES COLEGIADOS, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL
PRIMER CIRCUITO. 1 DE FEBRERO DE 2022. MAYORÍA DE QUINCE VOTOS DE LOS
MAGISTRADOS MARÍA DEL CARMEN AURORA ARROYO MORENO, ILIANA FABRICIA
CONTRERAS PERALES, PAULA MARÍA GARCÍA VILLEGAS SÁNCHEZ CORDERO, MARÍA
AMPARO HERNÁNDEZ CHONG CUY, ADALBERTO EDUARDO HERRERA GONZÁLEZ,
QUIEN FORMULÓ VOTO CON SALVEDADES, FORTUNATA FLORENTINA SILVA
VÁSQUEZ, HORTENCIA MARÍA EMILIA MOLINA DE LA PUENTE, GONZALO
HERNÁNDEZ CERVANTES, MARTHA GABRIELA SÁNCHEZ ALONSO, GONZALO
ARREDONDO JIMÉNEZ, JUDITH MOCTEZUMA OLVERA, ALEJANDRO SÁNCHEZ
LÓPEZ, MANUEL ERNESTO SALOMA VERA, ETHEL LIZETTE DEL CARMEN RODRÍGUEZ
ARCOVEDO Y MA. DEL REFUGIO GONZÁLEZ TAMAYO (PRESIDENTA). DISIDENTE:
FERNANDO RANGEL RAMÍREZ, QUIEN FORMULÓ VOTO PARTICULAR. PONENTE:
MARÍA DEL CARMEN AURORA ARROYO MORENO. SECRETARIOS: JESÚS ROBERTO
HOLGUÍN FLORES Y ALFREDO DÍAZ MELO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO.—Competencia. Este Pleno en Materia Civil del Primer Circuito es


competente para conocer de la contradicción de tesis denunciada, de conformidad
con lo dispuesto en los artículos 107, fracción XIII, párrafo primero, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, vigente al dictarse el
acuerdo de admisión de la referida denuncia, y 226, fracción III, de la Ley de
Amparo, en virtud de que se trata de una denuncia de contradicción de tesis
suscitada entre criterios de Tribunales Colegiados en Materia Civil de este Primer
Circuito, que corresponden a la materia de especialidad de este Pleno de Circuito.

SEGUNDO.—Legitimación. La denuncia de contradicción de tesis proviene de parte


legítima, con fundamento en lo previsto en los artículos 107, fracción XIII, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 227, fracción III, de la Ley
de Amparo, pues fue formulada por la Magistrada Fortunata Florentina Silva
Vásquez, presidenta del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer
Circuito, cuyo criterio se señala como discrepante respecto del sostenido por el
Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito.

TERCERO.—Posturas contendientes. Para mayor claridad en el asunto, es


conveniente precisar los criterios que adoptaron los Tribunales Colegiados de
Circuito contendientes, en las ejecutorias objeto de la presente denuncia de
contradicción de tesis.

El Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en la ejecutoria de


veintisiete de mayo de dos mil veintiuno, resolvió por unanimidad de votos el
recurso de queja QC. 45/2021, en el que sostuvo el criterio siguiente:

"QUINTO.—Examen de la litis del juicio de amparo.—Los agravios son infundados,


mismos que a continuación se sintetizan para mejor comprensión.—Señala el
recurrente que la determinación recurrida carece de una motivación y
fundamentación adecuadas para determinar que la tercera interesada
efectivamente tiene un interés idéntico al del quejoso, pues el simple hecho de que
sea parte demandada en el juicio natural no hace que sus pretensiones sean
idénticas a las del quejoso, aunado a que no se cuenta con la información suficiente
para arribar a tal conclusión. El juzgador de Distrito no está en aptitud de realizar
pronunciamientos respecto del interés de la tercera interesada, máxime si ni de las
constancias del juicio natural o del propio juicio de amparo existen elementos que
le permitan concluir con claridad, cuál es la postura real, cierta y veraz que
pretende sostener la tercera interesada.—Sostiene que arribar a la conclusión del
Juez de Distrito, sin un solo escrito de la tercera interesada es arbitrario pues
implica superponerse en los intereses de ésta. Por tanto, si de la información que
se desprende de las constancias del juicio natural y del juicio de amparo no hay
manera de concluir la intención, postura e intereses de la tercera interesada, es
inconcuso que se debe llamar a juicio para que de viva voz manifieste en qué
consisten sus pretensiones.—Estima que el momento para determinar si
**********, tiene o no el carácter de tercera interesada, es en la sentencia que
resuelva el fondo del asunto y no en un proveído, bajo una consideración
arbitraria, pues el que sea parte demandada no la hace tener el mismo interés que
el quejoso.—Destaca que el acto reclamado es la diligencia de emplazamiento del
quejoso, no así alguna otra actuación que pudiera beneficiar a la tercera
interesada, por tanto, debe ser ésta quien manifieste sin duda alguna cuál es su
postura respecto del acto reclamado, y no así superponerse en lo que a
consideración del Juez de Distrito, es el interés de la tercera interesada.—Como se
adelantó, los anteriores agravios resultan infundados y se analizarán en su
conjunto al estar relacionados, de conformidad con el artículo 76 de la Ley de
Amparo.—Para sustentar lo anterior es indispensable tener en cuenta el contenido
del artículo 5o., fracción III, de la Ley de Amparo, que dispone: ‘Artículo 5o. Son
partes en el juicio de amparo: ... III. El tercero interesado, pudiendo tener tal
carácter: a) La persona que haya gestionado el acto reclamado o tenga interés
jurídico en que subsista; b) La contraparte del quejoso cuando el acto reclamado
emane de un juicio o controversia del orden judicial, administrativo, agrario o del
trabajo; o tratándose de persona extraña al procedimiento, la que tenga interés
contrario al del quejoso; c) La víctima del delito u ofendido, o quien tenga derecho
a la reparación del daño o a reclamar la responsabilidad civil, cuando el acto
reclamado emane de un juicio del orden penal y afecte de manera directa esa
reparación o responsabilidad; d) El indiciado o procesado cuando el acto reclamado
sea el no ejercicio o el desistimiento de la acción penal por el Ministerio Público; e)
El Ministerio Público que haya intervenido en el procedimiento penal del cual
derive el acto reclamado, siempre y cuando no tenga el carácter de autoridad
responsable.’.—Conforme al inciso b) de la fracción III del citado precepto, debe
destacarse, en lo que interesa, que le asiste la calidad de parte tercera interesada
en un juicio de amparo, a la contraparte del quejoso cuando el acto reclamado
emane de un juicio o controversia del orden judicial, administrativo, agrario o del
trabajo; o tratándose de persona extraña al procedimiento, la que tenga interés
contrario al del quejoso.—Lo anterior revela la existencia de dos supuestos que
deben ser entendidos de la siguiente manera: a) Cuando el acto reclamado emane
de una controversia del orden judicial, será tercero interesado la contraparte del
quejoso, es decir, que si éste es el actor, el tercero interesado será el demandado y
viceversa; o, b) Cuando el quejoso sea un tercero extraño, el tercero interesado
que debe intervenir en el juicio de amparo será quien tenga derechos opuestos a
los del quejoso y, por tanto, interés en que subsista el acto reclamado, y que
consistirá en que se niegue la protección de la Justicia Federal, o bien, que se
sobresea en el juicio de amparo de que se trate, pues en cualquiera de estas dos
hipótesis resolutivas, el acto reclamado subsistirá y seguirá produciendo sus
efectos.—En torno a ello, si en este último caso, la norma alude a la figura del
‘tercero extraño’ es pertinente precisar la distinción entre un tercero extraño en
stricto sensu o un tercero extraño por equiparación que jurisprudencialmente se ha
reconocido, atendiendo a los derechos y a la situación procesal que guarda el
quejoso.—La persona extraña a juicio en estricto sensu o propiamente dicha, es
aquella persona, moral o física, distinta de los sujetos de la controversia que en él
se ventila, o sea, dicha idea de ‘persona extraña’ es opuesta a la de ‘parte’ procesal.
—La persona extraña a juicio equiparada viene a ser el sujeto que, formando parte
material de la controversia, por ser el demandado, no fue llamado a juicio al no
haber sido legalmente emplazado para contestar la demanda y, por tal motivo, no
se apersonó de modo alguno al mismo.—Apoya a lo anterior, en lo conducente, la
tesis de jurisprudencia VII.2o.C. J/21 del Segundo Tribunal Colegiado en Materia
Civil del Séptimo Circuito, que este tribunal comparte, visible en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XXII, julio de 2005, página 1305,
Novena Época, materia común, con registro digital: 177771, que dispone:
‘TERCERO EXTRAÑO STRICTO SENSU Y POR EQUIPARACIÓN. EFECTOS DE LA
SENTENCIA DE AMPARO. La persona extraña a juicio, propiamente dicha, es aquella
persona, moral o física, distinta de los sujetos de la controversia que en él se
ventila, o sea, dicha idea de «persona extraña» es opuesta a la de «parte» procesal;
existe otra figura que jurisprudencialmente ha sido equiparada a la persona
extraña, que viene a ser el sujeto que, formando parte de la controversia, por ser el
demandado, no fue llamado a juicio al no haber sido legalmente emplazado para
contestar la demanda y, por tal motivo, no se apersonó de modo alguno al mismo.
Así se dan dos supuestos de persona extraña a juicio: el propiamente dicho o
stricto sensu y el equiparado, presentándose en cada uno de éstos, diversas
particularidades que los distinguen: entre ellas los efectos que se producen de
concederse el amparo, como enseguida se pasa a enunciar. Cuando se trata del
tercero extraño stricto sensu, como su posición es la de ser una persona distinta de
los sujetos de la controversia que en él se ventila, los efectos del amparo no son el
que se le llame a juicio de origen de la controversia natural, pues no es parte, sino
el de reintegrarla en sus derechos afectados que lo son los bienes que están en
litigio, pero sin que eso implique que en el juicio natural se deba declarar la nulidad
de todo lo actuado para ser emplazado. En cambio, cuando se trata del tercero
extraño por equiparación, como su condición resulta la de aquella persona que
debiendo ser sujeto de la relación procesal, por ser demandado no fue llamado a
juicio, los efectos del amparo serían los de declarar la nulidad del juicio desde el
momento del emplazamiento hasta su última actuación.’.—Así, con relación a la
figura del tercero extraño al que alude el segundo de los supuestos en comento,
debe señalarse que persona extraña es, en principio, aquella que no ha figurado en
el juicio o en el procedimiento como parte en sentido material, pero que sufre un
perjuicio dentro del mismo o en la ejecución de las resoluciones, sin haber tenido la
oportunidad de ser oída en su defensa por desconocer las actuaciones relativas,
quedando incluida en este concepto, asimismo, la parte que no fue emplazada o
que fue emplazada incorrectamente.—Lo anterior, tiene sustento en la
jurisprudencia P./J. 7/98 emitida por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo VII,
enero de mil novecientos noventa y ocho, Novena Época, página 56, que establece:
‘PERSONA EXTRAÑA A JUICIO, CONCEPTO DE. Para los efectos del Juicio de amparo,
en los términos del artículo 114, fracción V, de la ley de la materia, persona extraña
es, en principio, aquella que no ha figurado en el juicio o en el procedimiento como
parte en sentido material, pero que sufre un perjuicio dentro del mismo o en la
ejecución de las resoluciones, sin haber tenido la oportunidad de ser oída en su
defensa por desconocer las actuaciones relativas, quedando incluida en este
concepto, asimismo, la parte que no fue emplazada o que fue emplazada
incorrectamente.’.—Ahora bien, es verdad que el segundo supuesto referido en el
artículo 5o., fracción III, inciso b), de la Ley de Amparo, no efectúa una distinción de
la clase de ‘tercero extraño’ en los términos apuntados, pero lo que sí precisa de
forma clara es que deberá reconocerse la calidad de tercero interesado en el juicio
de amparo a la persona que tenga un interés contrario al del quejoso, cuando éste
sea una ‘persona extraña al procedimiento.’.—Lo anterior, aplicado a quien se
ostenta como tercero extraño equiparado, siendo la persona que materialmente es
la parte demandada y que se duele del emplazamiento al juicio de origen, debe ser
entendido en el sentido de que, en el juicio de amparo que promueva contra dicho
acto, la calidad de tercero interesado le asistirá a quien tenga un interés en contra
de él, lo cual correspondería a la parte actora, pues es quien, a través de la
demanda de primera instancia, instó al órgano judicial a llamar al juicio al quejoso
para obtener de él determinadas prestaciones, lo que necesariamente implica que
tengan intereses en contrario a partir de la posición procesal que ambos guardan, y
de quien se entiende, pretende que no se le otorgue la protección constitucional al
quejoso.—Si en ese tipo de asuntos, el acto reclamado se destaca en la existencia o
análisis del emplazamiento del demandado quejoso al juicio de origen, ello supone
que quien tiene un interés en contrario de que subsista el acto reclamado, por
tener un interés en contrario (sic), recae sólo en la parte actora. Situación que no
puede acontecer, por regla general, respecto de algún otro codemandado, pues su
posición procesal frente a la del quejoso en esas condiciones, no conlleva afirmar
que pretenda exigirle alguna pretensión, es decir, que tenga un interés en
contrario, como lo exige la porción normativa de la legislación de amparo antes
citada, toda vez que ambos se ubican en la misma situación procesal, es decir, en
calidad de enjuiciados, sometidos a las pretensiones de la parte actora.—Si bien lo
anterior constituye una regla general, en la medida que la dinámica de las
controversias judiciales marca que los intereses en contrario se fijan a partir de las
posiciones procesales de las partes, como lo es la del actor frente al demandado y
viceversa, ello no implica que indefectiblemente, cuando el quejoso en el amparo
se ostente como tercero extraño a juicio equiparado, sólo al actor le asistirá el
carácter de tercero interesado, pues debe reconocerse que habrá ocasiones en que
alguna otra persona, además de éste, tenga un interés en contrario al del quejoso;
sin embargo, para tenerle como tercero interesado en el juicio de amparo, sería
indispensable que ese interés se advirtiera de las constancias del juicio, en un
primer momento, con lo manifestado por el quejoso en el escrito de demanda,
acorde a lo que señala el artículo 108 de la Ley de Amparo, o posteriormente, de
las constancias con las que la autoridad responsable apoye su informe justificado
de conformidad con el artículo 117, párrafo quinto, del mismo ordenamiento legal.
—En cualquier caso, debería constar información que justifique el posible interés
en contrario que tenga alguna otra persona distinta a la del actor del
procedimiento de instancia, puesto que es una exigencia que el órgano
jurisdiccional de amparo necesariamente advierta ese interés, de conformidad con
la segunda parte del inciso b) de la fracción III del artículo 5o. de la ley que rige la
materia, para tener por reconocida la calidad de tercero interesado.—En
concordancia con lo anterior, el estudio que la autoridad de amparo está obligada a
verificar de conformidad con dicha hipótesis sobre el interés de la parte contraria
del quejoso que se ostente como tercero extraño a juicio por equiparación, tiene
trascendencia para los efectos precisados en el artículo 115 de la Ley de Amparo,
que dispone lo siguiente: ‘Artículo 115. De no existir prevención, o cumplida ésta,
el órgano jurisdiccional admitirá la demanda; señalará día y hora para la audiencia
constitucional, que se celebrará dentro de los treinta días siguientes; pedirá
informe con justificación a las autoridades responsables, apercibiéndolas de las
consecuencias que implica su falta en términos del artículo 117 de esta ley;
ordenará correr traslado al tercero interesado; y, en su caso, tramitará el incidente
de suspensión. Cuando a criterio del órgano jurisdiccional exista causa fundada y
suficiente, la audiencia constitucional podrá celebrarse en un plazo que no podrá
exceder de otros treinta días.’.—Como puede apreciarse, al admitirse la demanda,
es obligación del órgano jurisdiccional de amparo correr traslado al tercero
interesado, lo cual no podría acontecer si previamente a ello, no analiza el interés
que le asista, de conformidad con la porción normativa en estudio.—En
consecuencia, a partir de lo que dispone la segunda parte del inciso b) de la
fracción III del artículo 5o. de la Ley de Amparo, para que el órgano jurisdiccional
de amparo esté en condiciones de determinar quién es el tercero interesado, debe
analizar, acorde a las constancias que integran el juicio de amparo, quién tiene un
interés en contra del quejoso que se ostenta como tercero extraño a juicio
equiparado, pues sólo de esa manera estará en aptitud de llamarlo al amparo, lo
cual, por regla general ocurrirá sólo frente al actor en el juicio de origen, salvo que
exista algún elemento objetivo que justifique que dicho interés también le recae a
un sujeto diverso, como sería un codemandado, en cuyo caso también estará
obligado a reconocerle dicha calidad para emplazarlo al juicio de amparo para que
haga valer sus derechos, empero, de no advertirse objetivamente dicho interés, no
existirá sustento legal para que ello ocurra.—Asentado lo anterior y para justificar
lo infundado de los agravios, es necesario tener en cuenta algunas de las
actuaciones que se contienen en las copias certificadas del Juicio de amparo
indirecto 704/2019 del índice del Juzgado Séptimo de Distrito en Materia Civil en la
Ciudad de México, las cuales tienen valor probatorio pleno con fundamento en los
artículos 129 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, de aplicación
supletoria a la Ley de Amparo: 1. El once de julio de dos mil diecinueve **********
presentó demanda de amparo en el (sic) que señaló como actos reclamados los
siguientes: ‘IV. Actos reclamados.—De la autoridad responsable se reclama: a) La
diligencia de emplazamiento que en el caso exista en el juicio natural seguido por el
tercero interesado en contra del quejoso, bajo el expediente 06/2018, de
conformidad con los conceptos de violación que se hacen valer en el capítulo
respectivo.—b) Como consecuencia de lo anterior, se reclama la ilegal
sustanciación del juicio de origen, ya que como se precisará en los conceptos de
violación, el quejoso no fui emplazado conforme a derecho.’ (foja 3 del juicio de
amparo indirecto).—Asimismo, en el capítulo de ‘Antecedentes de los actos
reclamados’, el quejoso indicó que conoció de la existencia del juicio especial
hipotecario 06/2018, en el que él era parte demandada y en el que se había
dictado sentencia definitiva, sin que se le hubiera emplazado al mismo (foja 4 del
juicio de amparo indirecto).—2. Dicha demanda fue admitida a trámite por la Juez
Séptimo de Distrito en Materia Civil en la Ciudad de México el quince de julio de
dos mil diecinueve (foja 16 del juicio de amparo indirecto).—3. Por escrito
presentado el ocho de noviembre de dos mil diecinueve, el ahora recurrente
presentó escrito de ampliación de demanda, en la que señaló como tercera
interesada a **********, de quien adujo, es parte demandada en el juicio natural,
por lo que estimó podría tener algún tipo de interés derivado del acto reclamado.
Asimismo, señaló como actos reclamados los siguientes: ‘III. Actos reclamados en la
ampliación de demanda.—De las autoridades responsables se reclama lo siguiente:
a) Del C. Juez Primero Civil de Primera Instancia de Lerma, Estado de México, se
reclama el cumplimiento dado al exhorto que le fue remitido por el Juez Trigésimo
de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, quien conoce
del juicio especial hipotecario seguido por **********, en contra del quejoso y
otra, bajo el expediente 06/2018.—b) Del C. ejecutor en funciones de notificador
adscrito al Juzgado Primero Civil de Primera Instancia de Lerma, Estado de México,
se reclama la diligencia de fecha 24 de abril de 2019, mediante la cual
supuestamente se emplazó al quejoso al juicio especial hipotecario expediente
06/2018.—c) Asimismo, se reclama de las autoridades responsables cualquier acto
pasado o futuro que tenga como causa generadora la diligencia de emplazamiento
de fecha 24 de abril de 2019, incluyendo todos sus efectos y consecuencias
legales.’ (fojas 73 y 74 del juicio de amparo indirecto).—4. Previa reposición del
procedimiento ordenada por este tribunal en el recurso de queja QC. 74/2020, por
auto de veintidós de septiembre de dos mi (sic) veinte, el Juzgado de Distrito, entre
otras cosas, admitió a trámite la ampliación de demanda y acordó lo siguiente: ‘Sin
que se tenga como tercero interesada a la persona que indica en vista de (sic) al ser
parte demandada en el juicio de origen no tiene intereses contrarios al del
quejoso.’ (foja 127 del juicio de amparo indirecto).—Determinación que es la que
constituye el objeto de estudio en el presente recurso.—Como puede apreciarse de
lo anterior, el ahora recurrente se ostenta en el juicio de amparo indirecto, como
tercero extraño a juicio por equiparación, pues aduce que es parte demandada en
el juicio especial hipotecario 06/2018, y al que no ha sido llamado para hacer valer
sus derechos.—Ahora bien, se sostiene que son infundados los agravios, porque el
Juzgado de Distrito, al desconocer la calidad de tercera interesada a **********,
no lo hizo bajo el argumento de que tuviera un interés idéntico al del quejoso,
como incorrectamente se apunta en los agravios. Lo que se indicó en la resolución
combatida es que, **********, al ser parte demandada en el juicio de origen, no
tenía intereses contrarios al del quejoso, conclusión que es correcta y se adecúa a
lo señalado en el inciso b) de la fracción III del artículo 5o. de la Ley de Amparo, al
indicar que será tercero interesado la contraparte del quejoso cuando el acto
reclamado emane de un juicio o controversia del orden judicial, o tratándose de
persona extraña al procedimiento, la que tenga interés contrario al del quejoso, tal
y como acontece en el caso.—Ello es así, porque, por una parte, como se advierte
de lo señalado en el escrito de ampliación de demanda, el acto reclamado emana
de una controversia judicial, pues se trata del indebido emplazamiento a un juicio
especial hipotecario, en el que el quejoso es parte codemandada, por lo que su
contraparte es la parte actora, en este caso, **********, quien sí fue reconocida
como tercera interesada en el auto admisorio de demanda.—Y por otra parte,
como se ha explicado, si se trata de persona extraña al procedimiento equiparada,
como aquí acontece, será tercero interesado el que tenga un interés contrario al
del quejoso que fue señalado materialmente como parte demandada, hipótesis
que también se actualiza en los términos apuntados, es decir, a quien le asiste
dicho interés en contrario es a **********, y no a **********.—En efecto, el
interés en contrario le asiste sólo a la parte actora pues es precisamente quien
pretende que se emplace a juicio al ahora recurrente para obtener de él las
prestaciones reclamadas en el juicio especial hipotecario de origen, y no a
**********, de quien no se advierte se encuentre exigiendo el agraviado alguna
prestación, al ser también codemandada, igual que el quejoso, ubicándose ambos
en la misma situación procesal.—Además, el quejoso no precisa qué tipo de interés
en contrario pudiera asistirle a ********** ni tampoco ello se advierte de las
constancias del juicio de amparo indirecto, para que se ubique en la hipótesis
normativa en cita y sea llamada como tercera interesada al juicio de amparo.—De
igual modo, en contravención a lo que señala el quejoso, la autoridad de amparo sí
está en aptitud de analizar el interés que eventualmente le pueda asistir a un
tercero interesado, dado que si el propio artículo 5o., fracción III, inciso b), de la
Ley de Amparo, condiciona el reconocimiento de la calidad de tercero interesado,
tratándose de persona extraña al procedimiento, a la que tenga interés contrario al
del quejoso; ello necesariamente implica que el juzgador federal debe considerar la
posición de la parte procesal o analizar el interés que guarda frente al quejoso,
puesto que de no hacerlo no estaría en la posibilidad de llamarlo al juicio de
amparo.—Además, como se ha indicado, el artículo 115 de la Ley de Amparo
constituye el fundamento para que el Juzgado de Distrito haya analizado, al admitir
la ampliación de demanda, si **********, tenía intereses contrarios al del quejoso,
como correctamente lo hizo en el auto recurrido, y no hasta la sentencia definitiva,
como lo planteó el agraviado, ello, con el objeto de emplazarla y correrle traslado.
—Tampoco es suficiente para desestimar la legalidad de la determinación recurrida
que el quejoso señale que ni de las constancias del juicio natural o del propio juicio
de amparo existen elementos que le permitan concluir con claridad, cuál es la
postura real, cierta y veraz que pretende sostener la tercera interesada.—Ello es
así, porque dicha manifestación constituye una apreciación subjetiva por parte del
recurrente al dejar de precisar cuál sería el interés en contrario que tuviere
**********, para que le asista la calidad de tercera interesada. Apreciación que de
igual forma, no desestima el hecho objetivo de que **********, no es la
contraparte del quejoso ni tiene un interés contrario a éste por ser también
codemandada, al ser tercero extraño a juicio, en este caso, por equiparación.—
Tampoco existe sustento legal alguno, como lo plantea el recurrente, para afirmar
que es necesario que ********** presente un escrito para advertir sus intereses o
que el Juez de Distrito se superpone a éstos al no reconocerle dicha calidad.—Ello
es así, porque como se ha señalado, el órgano jurisdiccional de amparo debe
analizar si una persona se ubica en alguno de los supuestos de la fracción III del
artículo 5o. de la Ley de Amparo para reconocer la calidad de tercero interesada y
estar en condiciones de emplazarlo al juicio de amparo; sin que de esa hipótesis se
advierta que para ello, deba escucharse previamente a quien el quejoso supone es
parte tercera interesada, al no existir sustento legal para ello, lo que de ningún
modo puede considerarse como que la autoridad de amparo se sobreponga en los
intereses del tercero interesado.—No pasa inadvertido para este tribunal la tesis de
jurisprudencia 1a./J. 63/2001 de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XIV,
noviembre de dos mil uno, materia civil, Novena Época, página veintisiete, que
dispone: ‘TERCERO PERJUDICADO EN LOS AMPAROS DEL ORDEN CIVIL
PROMOVIDOS POR EXTRAÑOS AL PROCEDIMIENTO. DEBE RECONOCERSE ESE
CARÁCTER AL DEMANDADO EN EL JUICIO DE DONDE DERIVA EL ACTO O LA
RESOLUCIÓN RECLAMADOS. En atención a lo dispuesto por el inciso a) de la
fracción III del artículo 5o. de la Ley de Amparo, en el juicio de garantías, debe
reconocerse el carácter de terceros perjudicados a todos los que tengan derechos
opuestos a los del quejoso y, por lo mismo, interés en que subsista el acto o
resolución reclamada, entre ellos, al demandado en la controversia judicial de la
que emanan dichos actos, para que en aquella instancia tenga oportunidad de
probar y alegar en su favor sobre la constitucionalidad del acto o actos
impugnados. Lo anterior es así, porque el propio legislador estableció,
expresamente, que en el juicio de amparo pueden intervenir con el mencionado
carácter: «... cualquiera de las partes en el mismo juicio cuando el amparo sea
promovido por persona extraña al procedimiento», por lo que pueden ser
llamados, apersonarse o intervenir como terceros perjudicados, en el juicio de
amparo promovido por el tercero extraño, tanto el actor como el demandado o los
demandados en la controversia judicial de donde derivan los actos reclamados, sin
que el Juez de Distrito pueda considerar, en forma apriorística, si tales demandados
en el juicio de origen pueden ser o no afectados en sus derechos con la
presentación de la demanda de amparo, la sustanciación del juicio de garantías y la
resolución que llegue a dictarse en esa instancia constitucional, pues en todo caso,
el aludido juzgador podrá examinar esta situación jurídica y determinarla al dictar
sentencia en cuanto al fondo del amparo, pero no al resolver sobre la admisión de
la demanda, ya que, de lo contrario, tales demandados podrían quedar en estado
de indefensión.’.—Dicha tesis no se estima aplicable al caso, puesto que ni de su
contenido ni de las consideraciones que integran la ejecutoria de la que derivó, se
advierte que se haga referencia al tercero extraño a juicio por equiparación, sino
que se refiere al tercero extraño en stricto sensu.—En las relacionadas
circunstancias, dado lo infundado de los agravios expuestos y que, por ende, no se
demuestra la infracción a los preceptos legales y constitucionales que se invocan
como violados, debe declararse infundado el presente recurso de queja."
(resaltado añadido)
De la transcripción anterior, se desprende que al resolver el recurso de queja QC.
45/2021 el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en lo que
interesa, sostuvo el criterio de que en términos del artículo 5o., fracción III, inciso
b), de la Ley de Amparo, cuando el juicio de amparo se promueva por quien se
ostenta como tercero extraño equiparado a un juicio especial hipotecario y, como
consecuencia, reclame la ilegalidad del emplazamiento al juicio de origen en el que
es parte material, la calidad de tercero interesado le asistirá a quien tenga un
interés contrario, lo cual corresponderá, por regla general, sólo a la parte actora,
no así respecto de algún codemandado del quejoso.

Lo anterior lo estimó así, al considerar que es la parte actora quien, a través de la


demanda de primera instancia, instó al órgano jurisdiccional a llamar al juicio al
quejoso para obtener de él determinadas prestaciones, lo que necesariamente
implica que tengan intereses en contrario a partir de la posición procesal que
ambos guardan.

No obstante, el Tribunal Colegiado contendiente precisó que lo anterior constituye


una regla general, en la medida que la dinámica de las controversias judiciales
marca que los intereses en contrario se fijan a partir de las posiciones procesales
de las partes, como lo es la del actor frente al demandado y viceversa, pero no
implica que indefectiblemente, cuando el quejoso en el amparo se ostente como
tercero extraño a juicio equiparado, sólo al actor le asistirá el carácter de tercero
interesado, pues debe reconocerse que habrá ocasiones en que alguna otra
persona, además de éste, tenga un interés en contrario al del quejoso; sin
embargo, para tenerle como tercero interesado en el juicio de amparo, sería
indispensable que ese interés se advirtiera de las constancias del juicio, en un
primer momento, con lo manifestado por el promovente del amparo en el escrito
de demanda, o posteriormente, de las constancias con las que la autoridad
responsable apoye su informe justificado.

Por último, el Tribunal Colegiado puntualizó que en la hipótesis planteada no


resulta aplicable el criterio sostenido por la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, al resolver la contradicción de tesis 34/96-PS, de la que derivó
la tesis de jurisprudencia 1a./J. 63/2001, visible en la Novena Época del Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XIV, noviembre de 2001, página 27,
registro digital: 188344, titulada: "TERCERO PERJUDICADO EN LOS AMPAROS DEL
ORDEN CIVIL PROMOVIDOS POR EXTRAÑOS AL PROCEDIMIENTO. DEBE
RECONOCERSE ESE CARÁCTER AL DEMANDADO EN EL JUICIO DE DONDE DERIVA EL
ACTO O LA RESOLUCIÓN RECLAMADOS.", por estimar que ni de su contenido ni de
las consideraciones que integran la ejecutoria de la que derivó, se advierte que se
haga referencia al tercero extraño a juicio por equiparación, sino que se refiere al
tercero extraño en sentido estricto.

Por su parte, el Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer
Circuito, al resolver por unanimidad de votos el recurso de queja civil QC.
264/2019, en ejecutoria de cuatro de septiembre de dos mil diecinueve, determinó
lo que se indica enseguida:

"CUARTO.—Los agravios son fundados.—En la demanda de amparo, la parte


quejosa ********** reclamó: ... el ilegal emplazamiento al juicio ordinario civil
1043/2014 seguido por ********** en contra de la hoy quejosa, de **********, y
el director del Registro Público de la Propiedad y de Comercio de la Ciudad de
México, tramitado ante el Juzgado Quincuagésimo Cuarto de lo Civil de la misma
entidad.—Asimismo, a lo largo de la demanda de amparo, la quejosa afirmó que no
suscribió el escrito de contestación a la demanda y demás promociones que
aparecen en su nombre.—Lo anterior pone de manifiesto que la quejosa se ostenta
como tercera extraña al juicio por equiparación, al afirmar que no fue emplazada ni
haber intervenido en el juicio.—Al respecto, debe indicarse que el Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la jurisprudencia que más adelante se
cita, determinó que la persona extraña a juicio, para los efectos de la Ley de
Amparo, es: a) Aquella que no ha figurado en el juicio o en el procedimiento como
parte en sentido material, pero que sufre un perjuicio dentro del mismo o en la
ejecución de las resoluciones, sin haber tenido la oportunidad de ser oída en su
defensa por desconocer las actuaciones relativas.—b) Aquella que teniendo el
carácter de parte demandada, afirme que no fue emplazada o que fue emplazada
incorrectamente.—Jurisprudencia P./J. 7/98 de ese Alto Tribunal visible en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo VII, enero de mil
novecientos noventa y ocho, Novena Época, página cincuenta y seis, que dice:
‘PERSONA EXTRAÑA A JUICIO, CONCEPTO DE. Para los efectos del juicio de amparo,
en los términos del artículo 114, fracción V, de la ley de la materia, persona extraña
es, en principio, aquella que no ha figurado en el juicio o en el procedimiento como
parte en sentido material, pero que sufre un perjuicio dentro del mismo o en la
ejecución de las resoluciones, sin haber tenido la oportunidad de ser oída en su
defensa por desconocer las actuaciones relativas, quedando incluida en este
concepto, asimismo, la parte que no fue emplazada o que fue emplazada
incorrectamente.’.—Jurisprudencia que resulta aplicable al caso, pues interpreta
los alcances del artículo 114, fracción V, de la abrogada Ley de Amparo,(1) cuyo
contenido es similar al numeral 107, fracción VI, de la legislación vigente en la
materia,(2) pues ambas normas prevén la procedencia del juicio de amparo
indirecto contra actos de autoridad que afecten a personas extrañas a juicio.—
Entonces, basta que la quejosa afirme en su demanda que no fue emplazada
legalmente a juicio para considerar que es persona extraña a juicio, en términos del
artículo 107, fracción VI, de la Ley de Amparo.—Por tanto, si la parte quejosa tiene
el carácter de persona extraña a juicio por equiparación, entonces, todas las demás
partes en el juicio natural de donde proviene el acto reclamado tienen la calidad de
terceros interesados, pues basta que tengan la calidad de partes para considerar
que tienen un interés en contrario a la quejosa, por la circunstancia de que ésta
desconoce o impugna todo lo actuado en el juicio en donde aquéllas intervinieron
o tienen intervención, aunado a que la pretensión de que se otorgue la protección
constitucional ello daría lugar a que los actos reclamados dejen de producir sus
efectos, y el actor pueda insistir y reiterar sus reclamaciones en contra de los
demás enjuiciados, quienes además, podrían estar interesados en que se conserve
alguna actuación, pronunciamiento sobre alguna situación de hecho o de derecho
o una resolución firme.—Lo anterior es acorde con las consideraciones que sostuvo
la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la ejecutoria que dio
origen a la jurisprudencia que más adelante se cita: ‘Con base en estas premisas,
debe estimarse acertada la conclusión de que el reconocimiento o no
reconocimiento del carácter de tercero perjudicado depende de la calidad con la
que se interviene en el juicio natural del cual emanan los actos reclamados. Por
tanto, si se tuvo el carácter de demandado en el juicio original, no importa si en esa
instancia ya hubiese planteado los fundamentos y ofrecido las pruebas de sus
excepciones y defensas, pues lo que realmente interesa en el juicio de amparo, es
que en esta vía constitucional también tenga oportunidad de ser oído como tercero
perjudicado y que, precisamente con ese carácter, pueda ejercer todos los
derechos procesales que le reconoce la Ley de Amparo, al intervenir con ese
carácter en el juicio de garantías; sin que sea válido prejuzgar y determinar que no
tiene derechos opuestos a los de la quejosa, ni interés alguno en que subsista el
acto reclamado.—Por el contrario, de conformidad con lo dispuesto por el inciso a)
de la fracción III del artículo 5o. de la Ley de Amparo, a quien sea demandado en la
controversia o juicio del orden civil, de la que emanan los actos reclamados, debe
reconocerse su carácter de tercero perjudicado en el juicio de garantías
correspondiente, para que en esta instancia tenga oportunidad de probar y alegar
en su favor la constitucionalidad del acto o de los actos impugnados, ya que en
realidad sí tiene interés en su subsistencia, por el simple hecho de que en el caso
de que los actos reclamados dejen de producir sus efectos, el actor podrá insistir y
reiterar sus reclamaciones en contra de él, como demandado en el juicio de origen
y, además, porque precisamente al reconocérsele el carácter de tercero
perjudicado en el juicio de amparo, tendrá oportunidad de hacer valer, en su caso,
los derechos que pudieran asistirle en relación con los actos reclamados. En este
orden de ideas, resulta inadmisible el criterio del Tercer Tribunal Colegiado en
Materia Civil del Primer Circuito, en el sentido de que sólo podrá considerarse
como tercero perjudicado a la parte contendiente en el juicio natural, cuyos
derechos se opongan a los del quejoso y tenga interés en que subsista el acto
reclamado, pero que en este supuesto no debe contemplarse al demandado, en
virtud de que éste fue oído y vencido en el juicio natural y, en consecuencia, no
tiene derechos opuestos a los del quejoso ni interés alguno en que subsista el acto
reclamado, por lo que no puede considerársele como tercero perjudicado, pues
como ya se analizó, lo que realmente interesa en el juicio de garantías, de
conformidad con lo dispuesto por el inciso a) de la fracción III del artículo 5o. de la
Ley de Amparo, es que el demandado en ese juicio de origen tenga oportunidad de
deducir, por sí mismo, como tercero perjudicado, su derecho a ser oído y vencido
en el juicio de amparo que promueva el tercero extraño a aquel procedimiento
judicial de origen.—En efecto, debe entenderse que cuando en el juicio de amparo
se reclamen actos o resoluciones emitidas dentro de un procedimiento judicial,
tienen derecho a intervenir como terceros perjudicados, todos aquellos que hayan
sido o sean parte en ese litigio, entre ellos el demandado o los demandados. Esta
misma situación debe acontecer en el caso en que la demanda de amparo se
promueva por un tercero extraño que se considere afectado por esos actos o por
dicha resolución, pues sólo de esa manera se dará oportunidad al demandado o a
los demandados de defender las prerrogativas que pudiera proporcionarles el acto
o resolución reclamados, motivo de la violación alegada por el quejoso.’.—
Ejecutoria que dio origen a la jurisprudencia 1a./J. 63/2001 de la Primera Sala de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual resulta aplicable al caso, pues
interpreta los alcances del artículo 5o., fracción III, de la anterior Ley de Amparo,
cuya norma es similar al que contiene en la actual legislación; tesis visible en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XIV, noviembre de dos mil
uno, materia civil, Novena Época, página veintisiete, que dice: ‘TERCERO
PERJUDICADO EN LOS AMPAROS DEL ORDEN CIVIL PROMOVIDOS POR EXTRAÑOS
AL PROCEDIMIENTO. DEBE RECONOCERSE ESE CARÁCTER AL DEMANDADO EN EL
JUICIO DE DONDE DERIVA EL ACTO O LA RESOLUCIÓN RECLAMADOS. En atención a
lo dispuesto por el inciso a) de la fracción III del artículo 5o. de la Ley de Amparo,
en el juicio de garantías, debe reconocerse el carácter de terceros perjudicados a
todos los que tengan derechos opuestos a los del quejoso y, por lo mismo, interés
en que subsista el acto o resolución reclamada, entre ellos, al demandado en la
controversia judicial de la que emanan dichos actos, para que en aquella instancia
tenga oportunidad de probar y alegar en su favor sobre la constitucionalidad del
acto o actos impugnados. Lo anterior es así, porque el propio legislador estableció,
expresamente, que en el juicio de amparo pueden intervenir con el mencionado
carácter: «... cualquiera de las partes en el mismo juicio cuando el amparo sea
promovido por persona extraña al procedimiento.», por lo que pueden ser
llamados, apersonarse o intervenir como terceros perjudicados, en el juicio de
amparo promovido por el tercero extraño, tanto el actor como el demandado o los
demandados en la controversia judicial de donde derivan los actos reclamados, sin
que el Juez de Distrito pueda considerar, en forma apriorística, si tales demandados
en el juicio de origen pueden ser o no afectados en sus derechos con la
presentación de la demanda de amparo, la sustanciación del juicio de garantías y la
resolución que llegue a dictarse en esa instancia constitucional, pues en todo caso,
el aludido juzgador podrá examinar esta situación jurídica y determinarla al dictar
sentencia en cuanto al fondo del amparo, pero no al resolver sobre la admisión de
la demanda, ya que, de lo contrario, tales demandados podrían quedar en estado
de indefensión.’.—Entonces, conforme al artículo 5o., fracción III, inciso b), de la
Ley de Amparo,(3) si la parte quejosa se ostenta como tercera extraña o por
equiparación, entonces, todas las demás partes en el juicio del orden civil de donde
proviene el acto reclamado tendrán un interés en contrario, con independencia
que pudieran tener la calidad de codemandados, ya que puede acontecer que se
encuentren interesados en que quede firme alguna actuación o situación de hecho
o de derecho o alguna resolución firme, o por la circunstancia que los actos
reclamados dejen de producir sus efectos, lo que podría dar lugar a que el actor
pueda insistir y reiterar sus reclamaciones en su contra; situación que los legitima
para reconocer su carácter de terceros interesados para que en la instancia
constitucional tengan la oportunidad de invocar los derechos que pudieran
asistirles con relación a los actos reclamados o en su caso alegar y probar en su
favor la constitucionalidad del acto o actos impugnados.—Por tanto, si la parte
quejosa tiene el carácter de persona extraña a juicio por equiparación, entonces,
todas las demás partes en el juicio natural de donde proviene el acto reclamado
tienen la calidad de terceros interesados, como es el caso de la codemandada
********** así como el codemandado director del Registro Público de la
Propiedad y de Comercio de la Ciudad de México, pues basta que tengan la calidad
de partes para considerar que tienen un interés en contrario a la persona que se
ostenta como tercera extraña, ya que en realidad sí tiene interés en su
subsistencia, por el simple hecho de que en el caso de que los actos reclamados
dejen de producir sus efectos, el actor podrá insistir y reiterar sus reclamaciones en
contra de él, como demandado en el juicio de origen.—Además, contrario a lo
aseverado en el auto recurrido, el no llamar a juicio a dicha tercera interesada sí
puede ocasionar agravio a las partes en el juicio de amparo, tal como lo determinó
el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la jurisprudencia P./J.
25/2013 (10a.), la cual resulta aplicable por analogía, visible en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Libro XXII, julio de dos mil trece, Tomo 1,
materia común, Décima Época, página 38, que dice: ‘QUEJA. PROCEDE EL RECURSO
PREVISTO EN EL ARTÍCULO 95, FRACCIÓN VI, DE LA LEY DE AMPARO CONTRA EL
AUTO EN EL QUE SE RESUELVE NO LLAMAR A JUICIO A QUIEN LA QUEJOSA
ATRIBUYE EL CARÁCTER DE TERCERO PERJUDICADO (LEGISLACIÓN VIGENTE HASTA
EL 2 DE ABRIL DE 2013). En términos del citado precepto, el recurso de queja
procede contra las resoluciones de los Jueces de Distrito, o el superior del tribunal
a quien se impute la violación, siempre que se dicten durante la tramitación del
juicio de amparo, no admitan expresamente el recurso de revisión y, por su
naturaleza trascendental y grave puedan causar daño o perjuicio a alguna de las
partes, no reparable en la sentencia definitiva. Ahora bien, dicho recurso procede
contra el auto en el que se resuelve no llamar a juicio a quien la quejosa atribuye el
carácter de tercero perjudicado, pues esa determinación puede causar una
afectación de naturaleza trascendental y grave a las partes, no reparable en la
sentencia definitiva, al ser un motivo de posible revocación del fallo emitido y de
reposición del procedimiento, con independencia del sentido del fallo
constitucional de primera instancia. De ahí que si esta cuestión no se resuelve
durante el proceso, se ponen en juego la certeza de la legitimidad de las partes y su
adecuada intervención dentro de la secuencia procedimental, y se atenta contra el
derecho público subjetivo del quejoso a una justicia pronta y completa ante la
eventual prolongación del juicio, la erogación de gastos adicionales y la necesidad
de tener que litigar nuevamente el asunto, por lo que es preferible revisar desde el
inicio del procedimiento, mediante el recurso de queja, si debe o no llamarse a
juicio a quien la quejosa considera que debe intervenir con el carácter de tercero
perjudicado, en lugar de dejar dicha revisión para después de concluido el juicio,
con las consecuencias que ello implica.’.—Atento a lo anterior, es procedente
declarar fundado el presente recurso de queja y, por tanto, en términos del artículo
103 de la Ley de Amparo se deja insubsistente lo acordado en proveído de
dieciocho de junio de dos mil diecinueve, para el efecto de que se emplace a los
codemandados **********, así como al director del Registro Público de la
Propiedad y de Comercio de la Ciudad de México; que si bien este último no fue
solicitado por el hoy recurrente, este Tribunal Colegiado, en aras de evitar una
eventual prolongación del juicio de amparo, y en cumplimiento a lo previsto en el
artículo 17 constitucional que dispone el derecho a obtener la impartición de una
justicia pronta, es necesario que también se le emplace en términos del numeral
5o., fracción III, de la Ley de Amparo.—Por tanto, el auto recurrido queda en los
términos siguientes: ‘... Ciudad de México, dieciocho de junio de dos mil
diecinueve.—Agréguese a sus autos el escrito de cuenta signado por **********,
autorizada por el tercero interesado en términos amplios que prevé el artículo 12
de la Ley de Amparo, personalidad que tiene reconocida en autos, y atento a su
contenido se provee: Se tiene como terceros interesados a **********, y al
director del Registro Público de la Propiedad y de Comercio de la Ciudad de
México, por tener el carácter de codemandados en el juicio natural de donde
provienen los actos reclamados, en términos del artículo 5o., fracción III, inciso b),
de la Ley de Amparo, a quien, a la primera de las nombradas se le deberá emplazar
en el domicilio que proporcionó el promovente, y al segundo en donde se
encuentren sus oficinas; con fundamento en el artículo 21 de dicho ordenamiento,
se habilitan días y horas inhábiles para practicar las diligencias que sean necesarias
para efectuar tales emplazamientos.’." (resaltado añadido)

De lo anterior se desprende que en la ejecutoria dictada en el recurso de queja civil


QC. 264/2019, el Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer
Circuito, en lo que aquí interesa, determinó que en términos del artículo 5o.,
fracción III, inciso b), de la Ley de Amparo y de la jurisprudencia 1a./J. 63/2001,
derivada de la ejecutoria emitida por la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación en la contradicción de tesis 34/96-PS, la cual estimó aplicable,
cuando el juicio de amparo se promueva por quien se ostenta como tercero
extraño equiparado a un juicio ordinario civil y, como consecuencia, reclame el
emplazamiento al juicio de origen en el que es parte material, la calidad de tercero
interesado le asistirá a todas las demás partes en el juicio natural de donde
proviene el acto reclamado.

Lo anterior lo concluyó así, al considerar que basta que tengan la calidad de partes
para sostener que tienen un interés en contrario a la parte quejosa, por la
circunstancia de que ésta desconoce o impugna todo lo actuado en el juicio en
donde aquéllas intervinieron o tienen intervención, aunado a que en caso de
otorgarse la protección constitucional, ello daría lugar a que los actos reclamados
dejen de producir sus efectos, y el actor pueda insistir y reiterar sus reclamaciones
en contra de los demás enjuiciados, quienes además, podrían estar interesados en
que se conserve alguna actuación, pronunciamiento sobre alguna situación de
hecho o de derecho o una resolución firme.

De esa ejecutoria derivó la tesis aislada I.11o.C.37 K (10a.), publicada en la Décima


Época de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 80, noviembre de
2020, Tomo III, página 2229, registro digital: 2022494 y en el Semanario Judicial de
la Federación del viernes 27 de noviembre de 2020 a las 10:38 horas, de título,
subtítulo y texto siguientes:
"TERCERO INTERESADO EN EL JUICIO DE AMPARO. TIENEN ESE CARÁCTER LAS
DEMÁS PARTES EN EL JUICIO DEL ORDEN CIVIL DE DONDE PROVIENE EL ACTO
RECLAMADO, CUANDO LA PARTE QUEJOSA ES TERCERA EXTRAÑA O TERCERA POR
EQUIPARACIÓN. De la intelección del artículo 5o., fracción III, inciso b), de la Ley de
Amparo, se advierte que cuando la parte quejosa se ostenta como tercero extraña
o por equiparación, entonces, todas las demás partes en el juicio del orden civil de
donde proviene el acto reclamado tendrán un interés en contrario, con
independencia de que pudieran tener la calidad de codemandados, ya que puede
acontecer que se encuentren interesados en que quede firme alguna actuación o
situación de hecho o de derecho o alguna resolución firme, o por la circunstancia
de que los actos reclamados dejen de producir sus efectos, lo que podría dar lugar
a que el actor pueda insistir y reiterar sus reclamaciones en su contra; situación
que los legitima para reconocer su carácter de terceros interesados para que en la
instancia constitucional tengan la oportunidad de invocar los derechos que
pudieran asistirles con relación a los actos reclamados o, en su caso, alegar y
probar en su favor la constitucionalidad del acto o actos impugnados; lo que es
acorde con las consideraciones contenidas en la ejecutoria que dio origen a la
jurisprudencia 1a./J. 63/2001, de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, de rubro: ‘TERCERO PERJUDICADO EN LOS AMPAROS DEL ORDEN CIVIL
PROMOVIDOS POR EXTRAÑOS AL PROCEDIMIENTO. DEBE RECONOCERSE ESE
CARÁCTER AL DEMANDADO EN EL JUICIO DE DONDE DERIVA EL ACTO O LA
RESOLUCIÓN RECLAMADOS.’."

CUARTO.—Existencia de la contradicción de tesis. Sentada la reseña de las


ejecutorias materia de análisis, debe determinarse a continuación si existe la
contradicción de tesis denunciada entre los criterios sustentados por los Tribunales
Colegiados Sexto y Décimo Primero, ambos en Materia Civil del Primer Circuito.

Para resolver sobre la existencia de la contradicción de tesis que denuncia el Sexto


Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el recurso de
queja QC. 45/2021, debe analizarse si los órganos contendientes que son materia
de la denuncia sostuvieron tesis contradictorias, entendiéndose por tesis, el criterio
adoptado por el juzgador a través de argumentaciones lógico-jurídicas para
justificar su decisión en una controversia.

Ello, en tanto que lo que determina la existencia de una contradicción, es que dos o
más órganos jurisdiccionales terminales del mismo rango, adopten criterios
jurídicos discrepantes sobre un mismo punto de derecho, o sobre un problema
jurídico central, independientemente de que las cuestiones fácticas que rodean los
casos que generan esos criterios no sean iguales, ya que las particularidades de
cada caso no siempre resultan relevantes, y pueden ser sólo adyacentes.

Así, la finalidad que persigue la resolución de una contradicción de tesis


denunciada ante un Pleno de Circuito o ante la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, está contenida en los artículos 107, fracción XIII, de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos y 225 a 227 de la Ley de Amparo; de los cuales se
desprende una facultad para unificar los criterios interpretativos que dos o más
Tribunales Colegiados (también Plenos de Circuito o las Salas de la Suprema Corte,
en su caso) llegaren a adoptar a la hora de resolver algún conflicto, lo que
proporciona certidumbre en las decisiones judiciales y otorga mayor eficacia a su
función unificadora de la interpretación del orden jurídico nacional.

Derivado de lo anterior, es posible afirmar que, como lo ha determinado la Primera


Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la tesis jurisprudencial 1a./J.
22/2010, publicada en la Novena Época del Semanario Judicial de la Federación y
su Gaceta, Tomo XXXI, marzo de 2010, página 122, registro digital: 165077, de
rubro: "CONTRADICCIÓN DE TESIS ENTRE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO.
CONDICIONES PARA SU EXISTENCIA.", para la procedencia de una contradicción de
tesis, deben verificarse las condiciones siguientes:

1. Que los tribunales contendientes hayan resuelto alguna cuestión litigiosa en la


que se vieron en la necesidad de ejercer el arbitrio judicial, a través de un ejercicio
interpretativo mediante la adopción de algún canon o método, cualquiera que
fuese;

2. Que entre los ejercicios interpretativos respectivos exista al menos un tramo de


razonamiento en el que la diferente interpretación ejercida gire en torno a un
mismo tipo de problema jurídico, ya sea el sentido gramatical de una norma, el
alcance de un principio, la finalidad de una determinada institución o cualquier otra
cuestión jurídica en general; y,

3. Que lo anterior pueda dar lugar a la formulación de una pregunta genuina acerca
de si la forma de acometer la cuestión jurídica es preferente con relación a
cualquier otra que, como la primera, también sea legalmente posible.
Lo que se busca es detectar un diferendo de criterios interpretativos más allá de las
particularidades de cada caso concreto, como lo ha determinado el Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la tesis de jurisprudencia P./J. 72/2010,
que no se opone a las disposiciones de la Ley de Amparo vigente de conformidad
con su artículo sexto transitorio, publicada en la Novena Época del Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XXXII, agosto de 2010, página 7,
registro digital: 164120, de rubro y texto siguientes:

"CONTRADICCIÓN DE TESIS. EXISTE CUANDO LAS SALAS DE LA SUPREMA CORTE DE


JUSTICIA DE LA NACIÓN O LOS TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO ADOPTAN
EN SUS SENTENCIAS CRITERIOS JURÍDICOS DISCREPANTES SOBRE UN MISMO
PUNTO DE DERECHO, INDEPENDIENTEMENTE DE QUE LAS CUESTIONES FÁCTICAS
QUE LO RODEAN NO SEAN EXACTAMENTE IGUALES. De los artículos 107, fracción
XIII, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 197 y 197-A de la
Ley de Amparo, se advierte que la existencia de la contradicción de criterios está
condicionada a que las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o los
Tribunales Colegiados de Circuito en las sentencias que pronuncien sostengan ‘tesis
contradictorias’, entendiéndose por ‘tesis’ el criterio adoptado por el juzgador a
través de argumentaciones lógico-jurídicas para justificar su decisión en una
controversia, lo que determina que la contradicción de tesis se actualiza cuando
dos o más órganos jurisdiccionales terminales adoptan criterios jurídicos
discrepantes sobre un mismo punto de derecho, independientemente de que las
cuestiones fácticas que lo rodean no sean exactamente iguales, pues la práctica
judicial demuestra la dificultad de que existan dos o más asuntos idénticos, tanto
en los problemas de derecho como en los de hecho, de ahí que considerar que la
contradicción se actualiza únicamente cuando los asuntos son exactamente iguales
constituye un criterio rigorista que impide resolver la discrepancia de criterios
jurídicos, lo que conlleva que el esfuerzo judicial se centre en detectar las
diferencias entre los asuntos y no en solucionar la discrepancia. Además, las
cuestiones fácticas que en ocasiones rodean el problema jurídico respecto del cual
se sostienen criterios opuestos y, consecuentemente, se denuncian como
contradictorios, generalmente son cuestiones secundarias o accidentales y, por
tanto, no inciden en la naturaleza de los problemas jurídicos resueltos. Es por ello
que este Alto Tribunal interrumpió la jurisprudencia P./J. 26/2001 de rubro:
‘CONTRADICCIÓN DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS
PARA SU EXISTENCIA.’, al resolver la contradicción de tesis 36/2007-PL, pues al
establecer que la contradicción se actualiza siempre que ‘al resolver los negocios
jurídicos se examinen cuestiones jurídicas esencialmente iguales y se adopten
posiciones o criterios jurídicos discrepantes’ se impedía el estudio del tema jurídico
materia de la contradicción con base en ‘diferencias’ fácticas que desde el punto de
vista estrictamente jurídico no deberían obstaculizar el análisis de fondo de la
contradicción planteada, lo que es contrario a la lógica del sistema de
jurisprudencia establecido en la Ley de Amparo, pues al sujetarse su existencia al
cumplimiento del indicado requisito disminuye el número de contradicciones que
se resuelven en detrimento de la seguridad jurídica que debe salvaguardarse ante
criterios jurídicos claramente opuestos. De lo anterior se sigue que la existencia de
una contradicción de tesis deriva de la discrepancia de criterios jurídicos, es decir,
de la oposición en la solución de temas jurídicos que se extraen de asuntos que
pueden válidamente ser diferentes en sus cuestiones fácticas, lo cual es congruente
con la finalidad establecida tanto en la Constitución General de la República como
en la Ley de Amparo para las contradicciones de tesis, pues permite que cumplan el
propósito para el que fueron creadas y que no se desvirtúe buscando las
diferencias de detalle que impiden su resolución."

Con base en lo anterior, a juicio de este Pleno de Circuito, en el caso se actualizan


el primer y segundo requisitos para la existencia de la contradicción.

En relación con el caso concreto, se estima que los Tribunales Colegiados de


Circuito contendientes se enfrentaron a la misma cuestión jurídica, dado que
ambos ejercieron su arbitrio judicial al conocer de un juicio de amparo promovido
por quien se ostentó como tercero extraño equiparado a un juicio civil y, como
consecuencia, reclamó el emplazamiento que se le practicó en el juicio civil de
origen en el que no es el único demandado.

En ese sentido, como se advierte de la síntesis de los criterios realizada en el


considerando anterior, se tiene que en los recursos de queja que tenían a su
consideración, ambos tribunales debían definir si a la parte codemandada del
quejoso en el juicio del que emanan los actos reclamados al que se ostentó como
persona extraña por equiparación, le correspondía o no el carácter de tercero
interesado en el juicio de amparo indirecto promovido contra la diligencia de
emplazamiento practicada en ese juicio.

Así se advierte que, por un lado, el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del
Primer Circuito en el recurso de queja QC. 45/2021 sostuvo que cuando el juicio de
amparo se promueva por quien se ostenta como tercero extraño equiparado a un
juicio civil y, como consecuencia, reclame la ilegalidad del emplazamiento al juicio
de origen en el que es parte material, la calidad de tercero interesado le asistirá a
quien tenga un interés en contra de él, lo cual corresponderá, por regla general,
sólo a la parte actora y, en algunas otras ocasiones, podrá reconocerse tal carácter
a diversa persona de la que se pruebe que tenga un interés contrario al quejoso.

De igual forma, resolvió que en esa hipótesis resulta inaplicable el criterio


sostenido por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al
resolver la contradicción de tesis 34/96-PS, del que derivó la tesis de jurisprudencia
1a./J. 63/2001, titulada: "TERCERO PERJUDICADO EN LOS AMPAROS DEL ORDEN
CIVIL PROMOVIDOS POR EXTRAÑOS AL PROCEDIMIENTO. DEBE RECONOCERSE ESE
CARÁCTER AL DEMANDADO EN EL JUICIO DE DONDE DERIVA EL ACTO O LA
RESOLUCIÓN RECLAMADOS."

En contraposición a lo anterior, el Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia


Civil del Primer Circuito, al resolver el recurso de queja QC. 264/2019, con base en
el criterio sostenido por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación al resolver la contradicción de tesis 34/96-PS, del que derivó la tesis de
jurisprudencia 1a./J. 63/2001, mismo que estimó aplicable al asunto, determinó
que cuando el juicio de amparo se promueva por quien se ostenta como tercero
extraño equiparado a un juicio civil y, como consecuencia, reclame la ilegalidad del
emplazamiento al juicio de origen en el que es parte material, la calidad de tercero
interesado le asistirá a todas las demás partes en el juicio natural de donde
proviene el acto reclamado, con independencia que pudieran tener la calidad de
codemandados.

De las consideraciones expuestas, este Pleno de Circuito llega a la conclusión de


que los criterios referidos resultan efectivamente disímiles en relación con el
mismo punto de derecho, en tanto que ambos órganos llegaron a conclusiones
opuestas respecto de si a la parte codemandada del quejoso que se ostenta como
tercero extraño por equiparación al juicio de origen, le corresponde o no el
carácter de tercero interesado en el juicio de amparo indirecto promovido contra la
diligencia de emplazamiento que se practicó al promovente del amparo en la
controversia original; asimismo, los criterios difieren al señalar si en esa hipótesis
resulta aplicable o no el criterio sostenido por la Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación al resolver la contradicción de tesis 34/96-PS, de la que
derivó la tesis de jurisprudencia 1a./J. 63/2001, titulada: "TERCERO PERJUDICADO
EN LOS AMPAROS DEL ORDEN CIVIL PROMOVIDOS POR EXTRAÑOS AL
PROCEDIMIENTO. DEBE RECONOCERSE ESE CARÁCTER AL DEMANDADO EN EL
JUICIO DE DONDE DERIVA EL ACTO O LA RESOLUCIÓN RECLAMADOS."

En relación con esta última cuestión, se invoca como sustento a lo anterior, la tesis
jurisprudencial 2a./J. 53/2010 emitida por la Segunda Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, publicada en la Novena Época del Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta, Tomo XXXI, mayo de 2010, página 831, registro digital:
164614, que establece:

"CONTRADICCIÓN DE TESIS ENTRE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. PUEDE


SUSCITARSE EN TORNO A LA APLICABILIDAD DE UNA JURISPRUDENCIA. La
contradicción de tesis puede suscitarse entre Tribunales Colegiados de Circuito,
cuando uno de ellos estima que respecto de un problema es aplicable una
jurisprudencia y el otro considera que no lo es."

Finalmente, en el caso se cumple con el tercer y último requisito de existencia de la


contradicción de criterios que nos ocupa, para lo cual se estima que corresponde a
este Pleno en Materia Civil del Primer Circuito dar respuesta a la pregunta relativa
a si en los juicios de amparo promovidos por quienes se ostentan como terceros
extraños por equiparación a un juicio civil en el que son parte material y, como
consecuencia, reclamen la ilegalidad del emplazamiento, ¿la existencia del interés
contrario al del quejoso para efectos de determinar la calidad de tercero
interesado en el amparo, se presupone en todas las demás partes del juicio del que
derivan los actos reclamados, por el solo hecho de formar parte de la controversia,
o sólo en el actor por ser su contrario?

QUINTO.—Estudio de fondo. Para estar en aptitud de determinar cuál es el criterio


que en la presente contradicción debe prevalecer para dar respuesta a la
interrogante planteada, resulta indispensable establecer previamente qué se
entiende por tercero extraño a juicio, y posteriormente analizar el origen y la
evolución de la figura del tercero interesado en la Ley de Amparo, Reglamentaria
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de mil novecientos
diecisiete, en relación con los juicios de amparo en materia civil.

Al respecto, existen dos tipos de tercero extraño: típico o auténtico (en sentido
estricto) y por equiparación.
El primero es aquella persona física o jurídica, que no siendo parte material (actor o
demandado) del juicio natural de donde deriva el acto reclamado, se ve afectada
en su esfera jurídica por un acto de autoridad que emana de aquel procedimiento.

Por su parte, el segundo es el sujeto que siendo parte formal de la controversia,


por ser el demandado, no fue llamado a juicio, o bien, que fue defectuoso el
emplazamiento y que, por ello, no pudo comparecer al procedimiento en defensa
de sus intereses.

Ahora bien, respecto a la evolución del concepto de tercero interesado


(anteriormente tercero perjudicado), se precisa que en la Ley de Amparo,
Reglamentaria de los Artículos 103 y 104 de la Constitución Federal, publicada el
dieciocho de octubre de mil novecientos diecinueve, en la fracción IV de su artículo
11, se señaló como tercero perjudicado a la contraparte del quejoso, cuando el
amparo se pidiera contra resoluciones judiciales del orden civil; lo anterior, se
desprende de la transcripción siguiente:

"Artículo 11. En los juicios de amparo serán considerados como partes:

"...

"IV. La contraparte del quejoso, cuando el amparo se pida contra resoluciones


judiciales del orden civil."

El precepto legal antes transcrito, fue interpretado por el Pleno de la Suprema


Corte de Justicia de la Nación al resolver una queja en amparo civil el siete de
noviembre de mil novecientos veintitrés, quien determinó que el legislador, al
emplear el término "contraparte del quejoso", no pretendió limitar la personalidad
en el amparo, sólo a los que sean partes en el negocio que originó el juicio de
amparo, sino que quiso comprender con esa disposición, a todos aquellos que
tuvieran derechos opuestos a los del quejoso y, por tanto, interés en que
subsistiera el acto reclamado; pues de otro modo, se privaría a éstos de la
oportunidad de defender los derechos que tienen adquiridos por virtud de una
resolución.
Lo anterior, como se desprende del criterio publicado en la Quinta Época del
Semanario Judicial de la Federación, Tomo XIII, página 878, registro digital: 285748,
de rubro y texto siguientes:

"PARTES EN EL JUICIO DE AMPARO. El legislador, al referirse en el artículo 11,


fracción IV, de la Ley de Amparo, a la contraparte del quejoso, no quiso
seguramente limitar la personalidad en el amparo, sólo a los que sean partes en el
negocio que originan el juicio de garantías, sino que ha comprendido en esa
disposición, a todos los que tengan derechos opuestos a los del quejoso, o interés,
por lo mismo, en que subsista el acto reclamado; pues de otro modo se privaría a
éstos de la oportunidad de defender los derechos que tienen adquiridos por virtud
de una resolución."

En ese mismo sentido se pronunció el Pleno del Máximo Tribunal del País en
diversas quejas en amparo civil resueltas entre los años de mil novecientos veinte y
mil novecientos veinticuatro, que dieron origen a la tesis jurisprudencial número
547, publicada en el Apéndice de 2011 del Semanario Judicial de la Federación,
Tomo II, Procesal Constitucional 1, común Primera Parte-SCJN cuarta sección-
partes en el juicio de amparo, página 605, registro digital: 1002614, de rubro y
texto siguientes:

"TERCERO PERJUDICADO EN EL AMPARO CIVIL. La disposición relativa de la Ley de


Amparo, debe entenderse en el sentido de considerar terceros perjudicados a
todos los que tengan derechos opuestos a los del quejoso e interés, por lo mismo,
en que subsista el acto reclamado, pues de otro modo se les privaría de la
oportunidad de defender las prerrogativas que pudiera proporcionarles el acto o
resolución motivo de la violación alegada."

También durante la vigencia de la Ley de Amparo de mil novecientos diecinueve, la


otrora Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver el
amparo civil en revisión 13/29, determinó que en los amparos del orden civil
promovidos por el tercero extraño al juicio, debían tenerse como terceros
perjudicados, tanto al actor, como al demandado en el juicio de donde derivara el
acto reclamado; consideraciones que se plasmaron en la tesis aislada visible en la
Quinta Época del Semanario Judicial de la Federación, Tomo XXVI, página 557,
registro digital: 365193, de rubro y texto siguientes:

"TERCERO PERJUDICADO. En los amparos del orden civil pedidos por el extraño al
juicio, deben tenerse como terceros perjudicados, al actor y al demandado, en el
juicio de donde se derive el acto reclamado."

En ese tenor, puede decirse que la interpretación que dio la Suprema Corte de
Justicia de la Nación a la disposición relativa de la primera Ley de Amparo
postrevolucionaria (mil novecientos diecinueve), fue en el sentido de que en los
juicios de amparo en materia civil, debía considerarse como terceros perjudicados
a todos los que tuvieran derechos opuestos a los del quejoso y, por tanto, interés
en que subsistiera el acto reclamado, sin limitarlo a los que fueran partes en el
negocio que dio origen al juicio de amparo, pues de otro modo se les privaría de la
oportunidad de defender las prerrogativas que pudiera proporcionarles el acto o
resolución motivo de la violación alegada.

Ahora, la legislación de amparo con base en la cual se emitieron los criterios


anteriores, fue abrogada con motivo de la expedición de la Ley de Amparo,
Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el diez de enero
de mil novecientos treinta y seis, en la cual, la figura procesal del tercero
perjudicado en el juicio de amparo se incluyó en el inciso a) de la fracción III de su
artículo 5o., como se desprende de la transcripción siguiente:

"Artículo 5o. Son partes en el juicio de amparo:

"...

"III. El tercero o terceros perjudicados, pudiendo intervenir con ese carácter:

"a) La contraparte del agraviado cuando el acto reclamado emana de un juicio o


controversia que no sea del orden penal, o cualquiera de las partes en el mismo
juicio cuando el amparo sea promovido por persona extraña al procedimiento."
Así, en la Ley de Amparo de mil novecientos treinta y seis, el propio legislador
contempló expresamente que en el juicio de amparo podía intervenir con el
carácter de tercero perjudicado, la contraparte del quejoso cuando el acto
reclamado emanara de un juicio o controversia que no fuera del orden penal, o
cualquiera de las partes en el mismo juicio cuando el amparo fuera promovido por
persona extraña al procedimiento.

El mencionado precepto legal, también fue objeto de interpretación por la


Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de su Primera Sala, al resolver la
queja en amparo civil 141/43, el siete de junio de mil novecientos cuarenta y tres,
de la que derivó la tesis aislada publicada en la Quinta Época del Semanario Judicial
de la Federación, Tomo LXXVI, página 4120, registro digital: 307514, que establece:

"TERCERO PERJUDICADO EN EL AMPARO CIVIL. La jurisprudencia sustentada por la


Suprema Corte, en el sentido de considerar como terceros perjudicados, no sólo a
la contraparte del quejoso, sino a todos los que tengan derechos opuestos a los de
éste e interés, por lo mismo, en que subsista el acto reclamado, ya que de otra
manera se le privaría de la oportunidad de defender las prerrogativas que pudieran
proporcionarles el acto o resolución motivo de la violación alegada, si bien se
refiere al artículo 11, fracción IV, de la Ley de Amparo anterior, que establecía que
en el juicio de garantías debería ser considerada como parte, la contraparte del
quejoso, cuando el amparo se pidiera contra resoluciones judiciales del orden civil,
es aplicable también tratándose de la interpretación que debe darse al artículo 5o.,
fracción III, inciso a), de la vigente Ley de Amparo, supuesto que la razón filosófica
que inspiró la citada jurisprudencia, milita también tratándose de la vigente Ley de
Amparo."

Con ello, durante la vigencia de la Ley de Amparo de mil novecientos treinta y seis,
la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación reiteró el anterior
criterio del Pleno, en el sentido de que en los juicios de amparo en materia civil,
debía considerarse como terceros perjudicados a todos los que tuvieran derechos
opuestos a los del quejoso e interés en que subsistiera el acto reclamado, sin
limitarlo a los que fueran partes en el negocio que dio origen el juicio de amparo,
pues de otro modo se les privaría de la oportunidad de defender las prerrogativas
que pudiera proporcionarles el acto o resolución motivo de la violación alegada; lo
anterior, al considerar que la razón filosófica que inspiró a la jurisprudencia emitida
durante la vigencia de la Ley de Amparo de mil novecientos diecinueve, militó
también tratándose de la Ley de Amparo de mil novecientos treinta y seis.

Posteriormente, con la publicación en el Diario Oficial de la Federación el dos de


abril de dos mil trece de la Ley de Amparo en vigor, quedó abrogada la Ley de
Amparo de mil novecientos treinta y seis, y la figura que se analiza se vertió en el
artículo 5o., fracción III, inciso b), el cual constituye la referencia que invocan los
Tribunales Colegiados contendientes, aunque con el sentido interpretativo que
cada uno de estos órganos jurisdiccionales adoptó en su respectiva resolución.

El referido precepto legal, es del tenor literal siguiente:

"Artículo 5o. Son partes en el juicio de amparo:

"...

"III. El tercero interesado, pudiendo tener tal carácter:

"...

"b) La contraparte del quejoso cuando el acto reclamado emane de un juicio o


controversia del orden judicial, administrativo, agrario o del trabajo; o tratándose
de persona extraña al procedimiento, la que tenga interés contrario al del
quejoso."

Como se ve, en el artículo 5o., fracción III, inciso b), de la Ley de Amparo en vigor,
el legislador modificó la redacción del diverso numeral 5o., fracción III, inciso a), de
la abrogada legislación, específicamente en los puntos que, para un mejor
entendimiento, se señalan enseguida:

Ver cuadro comparativo


De lo anterior, en primer orden se desprende que en la Ley de Amparo en vigor
cambió la denominación del tercero "perjudicado", por la del tercero "interesado";
sin embargo, ese cambio de redacción no transformó el concepto ni la esencia a la
que se había llegado aun empleando la palabra tercero "perjudicado", por lo que, si
bien la denominación del tercero perjudicado varió con la entrada en vigor de la
nueva Ley de Amparo, por la de tercero interesado, sustancialmente continúa
siendo la misma figura jurídica.

Lo anterior, ya que en el Proyecto de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de


la Ley de Amparo, Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos,(4) hecho público el veinticinco de abril
de dos mil uno, que a su vez, tiene como antecedente el diverso proyecto
presentado a la comunidad jurídica nacional el veintinueve de agosto de dos mil,
también por el Alto Tribunal, que el legislador hizo en gran parte suyos durante el
proceso legislativo que dio origen a la Ley de Amparo de dos mil trece, solamente
se aludió a que "se corrige la denominación tradicional de algunos conceptos
equivocados, polivalentes o ambiguos", que "igualmente, se utiliza un cambio en
las expresiones cuando las sugeridas se consideran más precisas", así como que en
cualquiera de los dos casos anteriores, "se tuvo cuidado en no cambiar las
expresiones cuando existiera una tradición bien arraigada en criterios
jurisprudenciales y en precedentes, o cuando el uso de las mismas se encontrara
tan extendido que los perjuicios del cambio fueran mayores al beneficio", sin
precisar el porqué de esas consideraciones.(5)

En el mismo sentido, es posible advertir que en la vigente Ley de Amparo se


reproduce la frase "pudiendo tener tal carácter", respecto de la cual tampoco
existe cambio sustancial alguno en comparación con la anterior legislación, donde
se establecía "pudiendo intervenir", de lo que se estima que las hipótesis
contempladas en el artículo 5o. conforman un catálogo enunciativo y no limitativo
respecto de quiénes pueden detentar el carácter de tercero interesado, lo que deja
abierta la posibilidad de que haya otros casos que se adecuen dentro de la
categoría de terceros interesados, ya que la práctica de la impartición de justicia
constitucional hace ver que son múltiples y diversos los supuestos en que el tercero
interesado puede ser llamado al juicio de amparo o en que éste puede apersonarse
en el mismo.

Por cuanto hace al primero de los supuestos del inciso a), de la fracción III del
artículo 5o. de la Ley de Amparo abrogada, se establecía la posibilidad de que la
"contraparte del agraviado" tuviera la calidad de tercero perjudicado, y si bien es
cierto, con la ley de la materia vigente esa hipótesis se estableció para la
"contraparte del quejoso"; también es verdad que ese cambio no resultó sustancial
para variar la interpretación del numeral, puesto que agraviado y quejoso se
consideran sinónimos, en tanto que se trata de la persona que acude a la instancia
constitucional a combatir un acto de autoridad que estime lesivo a sus derechos
humanos.

Enseguida, tenemos que la porción normativa analizada en la Ley de Amparo


anterior refería que se tendría como tercero perjudicado a la contraparte del
agraviado "cuando el acto reclamado emanara de un juicio o controversia que no
sea del orden penal"; mientras que en la Ley de Amparo actual, se hace referencia
a que tendrá el carácter de tercero interesado la contraparte del quejoso "cuando
el acto reclamado emane de un juicio o controversia del orden judicial,
administrativo, agrario o del trabajo"; pero la diferencia de redacción marcada en
este último enunciado, radica en que actualmente se especifica que el juicio o
controversia de donde emana el acto reclamado será del orden judicial,
administrativo, agrario o del trabajo, siendo que, anteriormente no se hacía esa
acotación, sino únicamente excluía a los procedimientos del orden penal, lo cual, al
tratarse de una precisión de redacción no modifica la esencia de la figura del
tercero interesado en el amparo.

No obstante lo anterior, en el caso se estima que tratándose de los juicios de


amparo promovidos por personas extrañas al procedimiento, la Ley de Amparo en
vigor sí modificó su esencia respecto de las personas a quienes les puede recaer la
calidad de terceros interesados.

Ello es así, porque el texto vigente de la Ley de Amparo señala que cuando el
amparo se solicita por persona extraña al procedimiento, le asiste la calidad de
tercero interesado a quien "tenga interés contrario al quejoso"; mientras que, en la
Ley de Amparo abrogada se atribuía ese carácter a "cualquiera de las partes en el
mismo juicio"; de ahí que, conforme al inciso b) de la fracción III del artículo 5o. de
la Ley de Amparo en vigor, puede tener el carácter de tercero interesado en el
juicio de amparo, la contraparte del quejoso cuando el acto reclamado emane de
un juicio o controversia del orden judicial, administrativo, agrario o del trabajo; o
tratándose de persona extraña al procedimiento, la que tenga interés contrario al
del agraviado.
Tal es la pauta a partir de la cual se explica la hipótesis prevista en la última parte
de la fracción III del artículo 5o. de la Ley de Amparo, pues el tercero interesado en
el juicio constitucional no debe guardar cualquier interés jurídico, sino que éste
debe ser necesariamente contrario al del quejoso y su intervención en el
procedimiento de amparo es primordial, porque tiene la finalidad de prevenir y
evitar que con el dictado de la sentencia se produzca una situación que lo
perjudique en su persona o en su patrimonio; ello, con independencia de que
tengan o no el carácter de contraparte del quejoso en el juicio, pues el precepto en
mención al contener la expresión "pudiendo tener tal carácter", permite establecer
que los supuestos en que se tiene el carácter de tercero interesado a que alude,
son sólo enunciativos y no limitativos.

En efecto, la práctica de la impartición de justicia constitucional hace ver que son


múltiples y diversos los supuestos en que el tercero interesado puede ser llamado
al juicio de amparo o en que éste puede apersonarse en el mismo, e
independientemente de las eventualidades de orden práctico que pudieran surgir
en función de la forma en que se produzca su intervención, los criterios
jurisprudenciales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación antes referidos
conducen a concluir que, desde la concepción de la figura del tercero interesado en
el amparo promovido contra actos emanados de controversias civiles, se ha
considerado que, con ese carácter, deben intervenir en el juicio de amparo todas
aquellas personas que tengan derechos opuestos a los del quejoso y, por tanto,
interés en que subsista el acto reclamado.

No obstante, tratándose de amparos promovidos por personas extrañas al


procedimiento, ese interés contrario al del quejoso deberá advertirse de las
constancias del juicio constitucional, porque la Ley de Amparo ya no lo presupone
al decir "cualquiera de las partes en el mismo juicio", debido al cambio de
redacción que se indicó y que actualmente permite que en los juicios de amparo en
materia civil, puedan considerarse como terceros interesados a todos los que
tengan derechos opuestos a los del quejoso e interés en que subsista el acto
reclamado, pues de otro modo se les privaría de la oportunidad de defender las
prerrogativas que pudiera proporcionarles el acto o resolución motivo de la
violación alegada.
Es decir, la Ley de Amparo en vigor no desconoce que podrán existir otras personas
diferentes a la contraparte del quejoso en el juicio civil del que derive el acto
reclamado, a las que probablemente deberá reconocérseles el carácter de tercero
interesado, para lo cual se requerirá que sean titulares de un derecho protegido
por la ley, del cual resultarán privados o que se verán afectados o menoscabados,
con motivo de la insubsistencia del acto reclamado que conlleve la concesión del
amparo al quejoso; lo anterior, con independencia del carácter con el que hayan
comparecido al juicio de origen, pues los elementos que determinan si tiene o no
un interés contrario al del promovente del amparo son su postura procesal y sus
pretensiones.

De manera que es la discordancia de intereses con el quejoso, la circunstancia que


subyace en cada una de las hipótesis en que una persona puede adquirir la calidad
de tercero interesado en el amparo, cuyo objetivo es que subsista el acto
reclamado; puesto que así lo ha interpretado la doctrina y la jurisprudencia a que
se ha hecho alusión en este fallo, dado que desde la concepción de la figura del
tercero perjudicado, ahora tercero interesado, se ha considerado que, con ese
carácter, deben intervenir en el juicio de amparo aquellas personas que tengan
derechos opuestos a los del quejoso y, por tanto, interés en que subsista el acto
reclamado; sin pretender limitar esa personalidad en el amparo, sólo a la
contraparte del quejoso en el negocio que originó el juicio de amparo.

Es decir, se concibió al ahora tercero interesado como aquella persona que cuenta
con un interés jurídico en la subsistencia del acto reclamado, lo que traduce su
pretensión en que no se conceda al quejoso la protección de la Justicia de la Unión
o de que se decrete el sobreseimiento en el juicio de amparo respectivo, posición
procesal semejante a la que tiene la autoridad responsable frente al acto
reclamado, en virtud de que ambos persiguen pretensiones idénticas, esto es, que
subsistan los efectos del acto reclamado con cualquiera de los dos resultados aquí
apuntados.

Por lo anterior, la aplicación del criterio emitido por la Primera Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación al resolver la contradicción de tesis 34/96-PS, de su
índice, del que derivó la tesis de jurisprudencia 1a./J. 63/2001, titulada: "TERCERO
PERJUDICADO EN LOS AMPAROS DEL ORDEN CIVIL PROMOVIDOS POR EXTRAÑOS
AL PROCEDIMIENTO. DEBE RECONOCERSE ESE CARÁCTER AL DEMANDADO EN EL
JUICIO DE DONDE DERIVA EL ACTO O LA RESOLUCIÓN RECLAMADOS.", no tiene
cabida durante la vigencia de la actual legislación de amparo, pues la conclusión a
la que arribó el Alto Tribunal en aquella ocasión partió de la interpretación literal
del artículo 5o., fracción III, inciso a), de la abrogada Ley de Amparo, como se
desprende de la porción que se transcribe enseguida:

"En efecto, el propio legislador contempló en el inciso a) de la disposición legal que


se examina, que en el juicio de amparo pueda intervenir con el carácter de tercero
perjudicado ‘cualquiera de las partes en el mismo juicio cuando el amparo sea
promovido por persona extraña al procedimiento’. Por tanto, pueden ser llamados
a juicio, apersonarse o intervenir (‘injerirse’, en concepto de Vicente Aguinaco
Alemán), como terceros perjudicados en el juicio de amparo promovido por dicho
tercero extraño, tanto el actor como el demandado o los demandados en el juicio
del orden civil de donde emanan los actos reclamados."

Sin embargo, como ya se vio, el numeral 5o., fracción III, inciso b), de la Ley de
Amparo en vigor, no es de similar contenido al diverso artículo 5o., fracción III,
inciso a), de la abrogada Ley de Amparo, que en aquella ocasión interpretó la
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, respecto de los juicios
constitucionales promovidos por terceros extraños a juicio, dado que actualmente
se suprimió la regla de que el carácter de tercero interesado le reviste a "cualquiera
de las partes en el mismo juicio", cuando el amparo sea promovido por persona
extraña al procedimiento y se precisó que ese carácter recaerá en todos los que
tengan derechos opuestos a los del quejoso e interés en que subsista el acto
reclamado.

En ese sentido, no es posible sostener válidamente que el solo carácter de parte en


el proceso del que derivan los actos reclamados traiga implícita la existencia de un
interés contrario respecto del quejoso y por ese solo hecho deba llamársele al
juicio de amparo con el carácter de tercero interesado, porque existen infinidad de
casos en los que teniendo la calidad de parte en la relación procesal no se tiene una
posición contraria entre los litigantes.

Tampoco es factible sostener que cuando quien acuda al amparo sea un tercero
extraño a juicio, las demás partes demandadas del proceso tienen interés contrario
a él por el hecho de que una futura concesión del amparo implicaría dejar sin
efectos los actos reclamados y que el actor pueda insistir y reiterar sus
reclamaciones en contra de ellas, como demandadas en el juicio de origen; dado
que al contrario, en muchos casos la reposición podría ser benéfica para alguno de
ellos y porque además es criterio reiterado de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación que la reposición de un procedimiento no genera por sí misma una
afectación a derechos sustantivos, como lo sostuvo la Segunda Sala en la tesis de
jurisprudencia 2a./J. 23/2008, publicada en la Novena Época del Semanario Judicial
de la Federación y su Gaceta, Tomo XXVII, febrero de 2008, página 593, registro
digital: 170244, de rubro y texto siguientes:

"NULIDAD DE ACTUACIONES. ES IMPROCEDENTE EL JUICIO DE AMPARO INDIRECTO


CONTRA LA RESOLUCIÓN QUE ORDENA REPONER EL PROCEDIMIENTO POR FALTA
DE EMPLAZAMIENTO. La indicada resolución constituye un acto dentro del juicio
que debe impugnarse en el amparo directo que se promueva contra la sentencia
definitiva o laudo, en términos de los artículos 114, fracción IV, 158 y 159, fracción
V, de la Ley de Amparo, ya que las consecuencias que produce no son de imposible
reparación, en tanto que no afectan de manera directa e inmediata derechos
sustantivos establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, y el perjuicio procesal que pudieran resentir las partes en sus derechos
adjetivos no resulta exorbitante, porque tal decisión no podría implicar la
tramitación innecesaria del juicio, ya que éste no culminaría, sino que continuaría
su curso ante la misma autoridad jurisdiccional que lo tramitó y resolvió, una vez
reparada la violación procesal mencionada. No obsta para concluir lo anterior el
retardo en la impartición de justicia que podría entrañar esa determinación,
porque tal circunstancia, por sí sola, no justifica la procedencia del juicio de amparo
indirecto que, por excepción, permite la impugnación de actos intraprocesales,
habida cuenta que toda reposición del procedimiento para subsanar violaciones
procesales fundadas implica una dilación del juicio en mayor o menor grado, sin
que ello implique violación al principio de justicia pronta."

De esa forma, la interpretación que debe darse al artículo 5o., fracción III, inciso b),
de la Ley de Amparo, es en el sentido de que quien busque atribuirse la calidad de
tercero interesado, debe tener una posición contraria a la del quejoso, esto es, que
su actitud procesal esté confrontada con la postura que asume éste, sin que
constituya un obstáculo que ambas partes hayan fungido como demandadas en el
juicio de origen, pues lo relevante no es el carácter con el que se comparezca al
procedimiento, sino el que sus pretensiones sean opuestas y que en virtud de que
ante el otorgamiento de la protección de la Justicia de la Unión al quejoso, la parte
tercero interesada verá afectada su esfera jurídica, lo que deberá ponderar el
juzgador en cada caso.
Con base en lo hasta aquí expuesto, es dable concluir que la calidad de tercero
interesado prevista en la Ley de Amparo en vigor se configura en aquella persona
que guarda un interés contrario al del quejoso, con independencia del carácter
formal con el que haya participado en el juicio de origen.

Una vez precisado lo anterior, es de establecerse que en los juicios de amparo


promovidos por quienes se ostentan como terceros extraños por equiparación a un
juicio civil en el que son parte material y, como consecuencia reclamen la ilegalidad
del emplazamiento, la existencia del interés contrario al del quejoso para efectos
de determinar la calidad de tercero interesado en el amparo, se presume sólo en el
actor y no en el resto de los participantes en esa controversia.

Se estima de esa manera, pues el actor es la persona que instó al órgano judicial a
llamar a juicio al quejoso (que se ostenta como tercero extraño por equiparación)
para obtener de él determinadas prestaciones y necesariamente tendrá intereses
en su contra a partir de la posición procesal que ambos guardan.

Además, no debe perderse de vista que en el juicio de amparo indirecto planteado


por un tercero extraño por equiparación, el acto combatido a la autoridad
responsable lo constituye la falta o el indebido emplazamiento practicado, por ser
el promovente del amparo parte material en el juicio de origen; de ahí que, si el
fondo del juicio de amparo descansa en la existencia o análisis del emplazamiento
del demandado quejoso al juicio de origen, ello supone que quien tiene un interés
en que subsista el acto reclamado es la parte actora.

En efecto, el interés en contrario de manera evidente le asiste en primer lugar a la


parte actora, por la sola particularidad de ser contraparte del quejoso y pretender
que se emplace a este último a la controversia original para obtener de él las
prestaciones reclamadas, no así del resto de las partes, entre ellos los
codemandados, quienes se ubican en la misma situación procesal del impetrante
de amparo, lo que conlleva afirmar que no pretenden exigir alguna prestación de
sus pares, es decir, que por su solo carácter de codemandados no tienen un interés
en contrario, como lo exige el artículo de la Ley de Amparo que se analiza, toda vez
que ambos se ubican sometidos a las pretensiones de la parte actora, tal y como lo
determinó la extinta Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en
la tesis publicada en la Quinta Época del Semanario Judicial de la Federación, Tomo
LXXIII, página 6790, registro digital: 352204, que establece:
"CODEMANDADO, NO ES TERCERO PERJUDICADO. El codemandado en el juicio
común, no tiene la personalidad de tercero perjudicado en el amparo, pues su
interés jurídico es el mismo que el del demandado, de donde resulta que para que
tenga personalidad en el juicio de garantías, debe promover también el
correspondiente amparo, sin que disposición legal alguna obligue al Juez de Distrito
a llamarlo al procedimiento, ya que tal llamamiento se hace a la contraparte del
quejoso, es decir, a aquella que tiene interés en sostener la constitucionalidad del
acto que en el amparo se combate."

Cabe precisar que lo anterior constituye una regla general que admite excepciones,
pues como se señaló previamente y como lo sostuvo la Primera Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación al resolver la contradicción de tesis 34/96-PS, los
supuestos en que se tiene el carácter de tercero interesado señalados en el artículo
5o., fracción III, inciso b), de la Ley de Amparo en vigor [en términos que sí resultan
similares al numeral 5o., fracción III, inciso a), de la Ley de Amparo abrogada], son
enunciativos y no limitativos, pues dependen de que se tengan intereses contrarios
a la parte quejosa y la dinámica de las controversias judiciales marca que los
intereses en contrario se fijan a partir de las pretensiones y posiciones procesales
de las partes, con independencia del carácter que tengan como actor o
codemandado y viceversa.

Por tanto, a fin de que en los juicios de amparo se imparta justicia de forma pronta
y expedita, así como que se privilegie el fondo de la controversia sobre los
formalismos procesales, de conformidad con el artículo 17 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, cuando el juicio de amparo se promueva
por quien se ostente como tercero extraño equiparado a un juicio civil y, como
consecuencia, reclame el emplazamiento practicado en el mismo, el juzgador de
amparo, por regla general, sólo debe reconocer el carácter de tercero interesado, a
la parte actora en la controversia de origen, por ser quien en principio tiene un
interés contrario al quejoso, no así a los codemandados que en su caso existan.

Sin que lo anterior implique dejar en estado de indefensión a cualquier persona


distinta a la parte actora y que tenga un interés jurídico contrario al quejoso, pues
si de los antecedentes del acto reclamado que debe manifestar en la demanda de
amparo el quejoso en cumplimiento al artículo 108, fracción V, de la Ley de Amparo
o de las constancias relativas al acto reclamado que acompañen las partes o remita
la autoridad responsable con su informe justificado, se desprende objetivamente
que existe alguna persona que tiene un interés contrario a la parte quejosa, se
estará en aptitud de reconocerle el carácter de tercero interesado y ordenar su
llamamiento al juicio de amparo indirecto, con la finalidad de que sea oído en el
juicio y le sea respetado su derecho de audiencia.

De este modo, se procurarían las subgarantías de prontitud y expeditez tuteladas


por el referido precepto constitucional durante la tramitación, integración y
resolución de los juicios de amparo indirecto, pues un escenario como el que
plantea el Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito en
el que debe reconocerse el carácter de terceros interesados a todas las partes por
el solo hecho de haber participado en el juicio del que emana el acto reclamado,
obligaría a los órganos jurisdiccionales de amparo a llevar a cabo las labores para
correr traslado con la demanda e integrar a la litis constitucional a personas que
ninguna afectación resientan en el caso de que se conceda el amparo al quejoso,
sólo por haberse señalado con el carácter de tercero interesado en la demanda y
no con base en el análisis correspondiente para determinar si se ubican o no en
alguna de las hipótesis previstas en el artículo 5o., fracción III, inciso b), de la Ley de
Amparo en vigor; lo anterior, pues dado que con la actual legislación se eliminó la
causal de sobreseimiento por inactividad procesal a que se refería el numeral 74,
fracción V, de la abrogada normatividad, el juzgador debe oficiosamente impulsar
el procedimiento a fin de ponerlo en estado de resolución, por lo cual, tiene la
obligación de emplazar a los terceros interesados, de ahí que asumir que, cuando el
quejoso lo sea aquella persona que se ostente extraña por equiparación a un juicio,
a todas las demás partes involucradas en la controversia de origen les asistirá la
calidad de terceros interesadas, entorpecería el rápido desarrollo del
procedimiento constitucional.

Aunado que el sostener ese criterio inutilizaría la regla contenida en el artículo 5o.,
fracción III, inciso b), de la Ley de Amparo en vigor, ya que sólo el carácter de parte
en el juicio de origen otorgaría a su vez el de tercero interesado en el amparo, sin
verificar si se cuenta o no con un interés contrario al del quejoso, lo que sería un
contrasentido, pues ésa es la principal característica que determina si a una
persona le reviste o no la calidad de tercero interesado.

De acuerdo con las consideraciones que se han expuesto en los párrafos que
anteceden, debe prevalecer, con carácter de jurisprudencia, en términos del
artículo 225 de la Ley de Amparo, el criterio que a continuación sustenta este Pleno
en Materia Civil del Primer Circuito, a saber:

TERCERO INTERESADO. EN LOS JUICIOS DE AMPARO DEL ORDEN CIVIL


PROMOVIDOS POR QUIEN SE OSTENTE COMO TERCERO EXTRAÑO AL JUICIO POR
EQUIPARACIÓN, POR REGLA GENERAL, DEBE RECONOCERSE ESE CARÁCTER A
QUIEN TENGA UN INTERÉS CONTRARIO AL DEL QUEJOSO.

Hechos: Los Tribunales Colegiados de Circuito contendientes al analizar una misma


problemática jurídica arribaron a posicionamientos contrarios, pues para uno de
ellos, cuando el juicio de amparo se promueva por quien se ostente como tercero
extraño equiparado en un juicio civil y, como consecuencia, reclame el
emplazamiento que ahí se le practicó, la calidad de tercero interesado le asistirá a
todas las demás partes en dicha controversia, aun tratándose de codemandados,
mientras que para el otro, por regla general, sólo a la parte actora en el juicio de
origen le revestirá el carácter de tercero interesado, por ser quien tiene un interés
contrario al del quejoso.

Criterio jurídico: El Pleno en Materia Civil del Primer Circuito determina que en los
juicios de amparo que se promuevan por quienes se ostentan como terceros
extraños equiparados en un juicio civil y, como consecuencia, reclamen la falta o
ilegalidad del emplazamiento a ese procedimiento en el que son parte material, la
calidad de tercero interesado le asistirá a quien tenga un interés contrario al del
quejoso.

Justificación: Del texto del artículo 5o., fracción III, inciso b), de la Ley de Amparo y
de la interpretación que ha realizado la Suprema Corte de Justicia de la Nación
sobre la figura del tercero interesado en el juicio de amparo, cuando el acto
reclamado emane de un juicio o controversia del orden judicial, ese carácter le
corresponde a quien tiene derechos opuestos a los del quejoso e interés en que
subsista el acto reclamado, con independencia del carácter procesal que guarde en
el juicio de origen; sin embargo, tratándose de juicios de amparo promovidos por
quien se ostenta como tercero extraño por equiparación en un juicio civil y, como
consecuencia, reclame el emplazamiento al juicio de origen en el que es parte
material, por regla general, la calidad de tercero interesado le asistirá sólo a la
parte actora, pues es precisamente quien pretende que se emplace a juicio al
quejoso para obtener de él las prestaciones reclamadas en el juicio de origen;
pudiendo admitirse como excepción, aquellos casos en los que quede demostrado
fehacientemente que otra persona distinta al actor tenga un interés jurídico
contrario al del quejoso, como pudiera ser el codemandado.

Por todo lo expuesto y fundado, se resuelve:

PRIMERO.—Sí existe la contradicción de tesis a que este expediente 17/2021, se


refiere.

SEGUNDO.—Debe prevalecer, con carácter de jurisprudencia, el criterio sustentado


por este Pleno en Materia Civil del Primer Circuito, en los términos de la tesis
redactada en la última parte de este fallo.

TERCERO.—Publíquese la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente


resolución, en términos de los artículos 219 y 220 de la Ley de Amparo.

Notifíquese; remítase copia de la presente resolución, firmada mediante el uso de


la FIREL, a los Tribunales Colegiados de Circuito contendientes y a la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, a la cuenta de correo electrónico
sentenciaspcscjnssga@[Link], y, en su oportunidad, archívese como
asunto concluido.

Así lo resolvió el Pleno en Materia Civil del Primer Circuito por mayoría de doce
votos de los Magistrados Ma. del Refugio González Tamayo, presidenta de este
Pleno de Circuito, María del Carmen Aurora Arroyo Moreno, Iliana Fabricia
Contreras Perales, Paula María García Villegas Sánchez Cordero, María Amparo
Hernández Chong Cuy, Adalberto Eduardo Herrera González, Fortunata Florentina
Silva Vásquez, Hortencia María Emilia Molina de la Puente, Martha Gabriela
Sánchez Alonso, Judith Moctezuma Olvera, Alejandro Sánchez López y Ethel Lizette
del Carmen Rodríguez Arcovedo, se aprobó el proyecto con sus modificaciones.

Los Magistrados Gonzalo Hernández Cervantes, Gonzalo Arredondo Jiménez y


Manuel Ernesto Saloma Vera, votaron a favor del proyecto en los términos que fue
presentado.
El Magistrado Adalberto Eduardo Herrera González anunció que se reservaba el
derecho de formular voto con salvedades.

El Magistrado Fernando Rangel Ramírez votó en contra y formuló voto particular.

Fue ponente la Magistrada María del Carmen Aurora Arroyo Moreno. Secretarios:
Jesús Roberto Holguín Flores y Alfredo Díaz Melo.

Firman electrónicamente, mediante el uso de la FIREL, la Magistrada presidente y


los Magistrados integrantes del Pleno en Materia Civil del Primer Circuito, con el
secretario de Acuerdos que autoriza y da fe.

En términos de lo previsto en los artículos 3, fracción II, 13, 14 y 18 de la Ley


Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, así
como de los numerales 54, 55 y 56 del Acuerdo General del Pleno del Consejo de la
Judicatura Federal, que establece las Disposiciones en Materia de Transparencia,
Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Archivos,
publicado en el Diario Oficial de la Federación el seis de febrero de dos mil catorce,
se hace constar que en esta versión pública se suprime la información considerada
legalmente como reservada o confidencial que encuadra en esos supuestos
normativos.

Nota: La parte conducente de la sentencia relativa a la contradicción de tesis


34/96-PS citada en esta ejecutoria, aparece publicada en el Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XIV, diciembre de 2001, página 995,
con número de registro digital: 7508.

________________
1. "Artículo 114. El amparo se pedirá ante el Juez de Distrito: ... V. Contra actos
ejecutados dentro o fuera de juicio, que afecten a personas extrañas a él, cuando la
ley no establezca a favor del afectado algún recurso ordinario o medio de defensa
que pueda tener por efecto modificarlos o revocarlos, siempre que no se trate del
juicio de tercería."

2. "Artículo 107. El amparo indirecto procede: ... VI. Contra actos dentro o fuera de
juicio que afecten a personas extrañas."

3. "Artículo 5o. Son partes en el juicio de amparo: ... III. El tercero interesado,
pudiendo tener tal carácter: ... b) La contraparte del quejoso cuando el acto
reclamado emane de un juicio o controversia del orden judicial, administrativo,
agrario o del trabajo; o tratándose de persona extraña al procedimiento, la que
tenga interés contrario al del quejoso."

4. Que en el capítulo II. Capacidad y personería, en relación con la figura del tercero
interesado establecía: "Artículo 4o. Son partes en el juicio de amparo: ... III. El
tercero interesado, pudiendo tener tal carácter: ... b) La contraparte del quejoso
cuando el acto reclamado emane de un juicio o controversia del orden judicial,
administrativo, agrario o del trabajo; o tratándose de persona extraña al
procedimiento, la que tenga interés contrario al del quejoso."

5. Bonilla López, Miguel. (2021). El Tercero Interesado en el Juicio de Amparo.


Ciudad de México, Tirant lo Blanch, páginas 84 y 85.

Esta sentencia se publicó el viernes 08 de abril de 2022 a las 10:12 horas en el


Semanario Judicial de la Federación.

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