Expiación (Religión)
Expiación (Religión)
Para los judíos, la palabra viene del hebreo kipper, equivalente al arameo de borrar o la raíz de cubrir. Para
los cristianos el concepto más adecuado viene del griego hilasterion, que significa aquello que propicia o
expía. El concepto básico parece ser eliminar los obstáculos que impiden que determinadas deidades sean
favorables o propicias para con el individuo.
En algunas culturas el pago de la deuda o culpa se hacía con alguna forma de dinero. En otras se mataba un
animal para apaciguar la ira de un dios o dioses. En la cultura hebrea, de donde nos llega el concepto de
chivo expiatorio, la expiación se hacía principalmente por medio de la sangre de una víctima como símbolo
del cambio de una vida ajena por el perdón divino.1 Allí se indica que es Dios mismo quien brinda un
medio o condicionamiento para restablecer la relación rota.
Índice
Antigua Grecia
Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
Criticismo
Teorías históricas sobre la expiación
Introducción
Satisfacción
Definición
Textos
Autores
Positivo
Negativo
Victoria Rescate
Definición
Textos
Autores
Positivo
Negativo
Influencia moral
Definición
Textos
Autores
Positivo
Negativo
Sociniana
Definición
Textos
Autores
Positivo
Negativo
Gubernamental
Definición
Textos
Autores
Positivo
Negativo
Sacrificio
Definición
Véase también
Referencias
Antigua Grecia
En la antigua civilización griega, el animal corrientemente utilizado en los sacrificios purificadores y
expiatorios (incluidos los casos de asesinato o para quienes iban a iniciarse en los misterios eleusinos) era el
cerdo. En otras ocasiones se despedazaba un perro o incluso a un ser humano —en tiempos históricos, un
criminal—, utilizando la sangre como elemento lustral.
Es significativo que, en el caso de expiación o limpieza de toda una comunidad humana, la víctima era
paseada por la ciudad o territorio, y los hombres marchaban por entre los pedazos de aquella; una vez que
había acumulado sobre ella el mal ajeno, era destruida y arrojada fuera (por ejemplo, tirada al mar). La
víctima expiatoria era denominada "remedio" (phármakos) o "residuo".2
Antiguo Testamento
Las impurezas ceremoniales o morales hacían necesaria la expiación en el Antiguo Testamento. Los
motivos de expiación ceremonial incluían el flujo de sangre femenino,3 la contaminación al tocar o
manipular un muerto. También ciertos objetos materiales considerados sagrados, como el altar y el
tabernáculo, podían potencialmente contaminarse, y era necesario hacer expiación por ellos. Sin embargo,
básicamente la expiación se hace por el pecado que contamina tanto al hombre como a las cosas, y del cual
la impureza ceremonial es sólo una ilustración de una real impureza espiritual.
Nuevo Testamento
Cristo con carácter expiatorio fue previsto ya desde la eternidad, anunciado proféticamente para nosotros en
el culto ritual del Antiguo Testamento y consumado en la cruz del Calvario.
Según la biblia algunas
tendencias del cristianismo, el Hijo de Dios, Jesucristo, era consciente de que su sufrimiento y muerte final
eran parte de su llamado. Muchas veces durante el curso de su ministerio Jesús se refirió en forma velada y
figurada a la forma de su muerte futura, pero poco a poco les fue manifestando a sus discípulos con toda
claridad que debía sufrir y morir.4
Criticismo
Autores como Christopher Hitchens subrayan que el concepto de expiación es objetivamente inmoral,
puesto que la posibilidad de quitar la culpa personal y ponerla en otro individuo o cosa es la ruptura misma
con el concepto moral de responsabilidad. Sin embargo, este punto de vista es debatible, debido a que no
siempre es inmoral que un segundo individuo asuma la responsabilidad de los actos cometidos por otro ser,
ejemplo con los menores de edad o con los animales (cuando un perro muerde a una persona, es el dueño
del perro quien debe pagar e incluso ir a la cárcel), por el contrario, es indicativo de una civilización de
moral elevada.
Introducción
Satisfacción
Definición
1. Anselmo, creía que el pecado era básicamente una falla en la manera de rendir a Dios lo
que se le debe. Al fallar en dar a Dios lo que es debido, tomamos de Él lo que es
legítimamente suyo y lo deshonramos. Nosotros como pecadores debemos restaurarle lo
que le debemos. Anselmo argumentaba de la siguiente manera: Por el pecado, el ser
humano ofendió a Dios y su honor manchado requiere necesariamente una satisfacción
condigna. Así que tanto la satisfacción como el castigo eran requeridos por la misma
naturaleza de Dios. Desde el horizonte de una visión jurídica, se utilizaba un instrumental
prestado del derecho romano (“satisfactio”) para expresar la acción redentora de Cristo. En
este caso la ofensa era contra la santidad de Dios. Anselmo enfatizó la necesidad de hacer
reparación a Dios por el pecado. Usó analogías del sistema penitencial medieval, y la idea
de la satisfacción para describir la manera en que la muerte de Cristo protegía a Dios.
2. La satisfacción de la justicia de Dios requiere que se le brinde a Dios lo que se le debe con
exactitud. La humanidad es quien necesita hacer tal ofrecimiento. Sin embargo, los
humanos no son capaces de ofrecer tal satisfacción, pues lo que se debe es proporcional a
la culpa. Solamente Dios puede dar la satisfacción necesaria.
3. La mente medieval sostenía que la recompensa tenía que ser proporcional a la dignidad de
la parte ofendida, en este caso Dios. Consecuentemente las personas finitas no podían
hacer una compensación infinita por la ofensa cometida contra el Señor del universo. En
cualquier caso los pecadores no tenían nada que ofrecer a Dios porque le deben a El todo.
El hombre pecador no puede, para nada, cumplir esta justificación porque un pecador no
puede justificar a un pecador. Así que la justificación adecuada debe ser realizada por
alguno que sea divino, esto es por Dios mismo. Pero por el otro lado la satisfacción debe
ser pagada por alguno que represente a la humanidad. Por lo tanto la satisfacción debe ser
hecha por uno que es a la vez Dios y ser humano. Si sólo Dios puede hacer esta
satisfacción y sólo un hombre puede hacerla, es necesario que un Dios-hombre la haga.
4. Anselmo descubre una salida absolutamente racional: el hombre le debe a Dios una
satisfacción infinita. Sólo Dios puede proceder a una satisfacción infinita. Luego es
necesario que Dios se haga hombre a fin de poder reparar infinitamente. El “Hombre-Dios”
realiza lo que la humanidad tenía que realizar: la reparación. El “Dios-hombre” concretiza lo
que falta a la reparación humana: su carácter de infinitud. Por consiguiente, en el Hombre-
Dios se da la reparación (hombre) condignamente infinita (Dios). La encarnación es
necesaria con una lógica irrefutable.
5. Cristo, nació de una virgen, vivió una vida sin pecado, sufrió y murió voluntariamente, y por
lo tanto acumuló más méritos que el necesario para pagar la deuda que la humanidad tenía.
Dios aceptó la pasión de Cristo y la acreditó en la cuenta de la raza pecadora y por lo tanto
está dispuesto a restablecer el compañerismo de aquellos que confían en la provisión
salvadora de Cristo.
6. Cristo, siendo Un hombre sin pecado, no merecía la muerte, por lo tanto la ofrenda de su
vida a Dios en nombre de la raza humana de la cual Él fue parte, fue más allá de lo que se
requirió de El. Por lo tanto, pudo servir como una genuina satisfacción a Dios por los
pecados del hombre. Pero ¿fue suficiente para cumplir con lo que se necesitaba? ¿fue el
pago suficiente? Si, lo fue.
7. Al sugerir que la muerte de Cristo satisfizo plenamente el poder herido de Dios, los teólogos
medioevales estaban movidos por la figura del gran señor feudal, cuya dignidad fue herida
o lastimada.
Textos
Juan 10:18.
Autores
1. Esta teoría también llamada la visión latina, apareció en primer lugar en la Patrística
occidental y encontró una expresión concreta en la Edad Media (500-1500), en un entorno
cultural, en donde el feudalismo era muy fuerte.
2. Atanasio y Ambrosio, ambos se refirieron a Cristo como el que cargó lo que cada uno
merece cargar, pero la teoría fue perfeccionada y desarrollada en forma completa por
Anselmo, particularmente en su famosa obra “Cur Deus Homo”. Muchos teólogos
medievales posteriores trabajaron la teoría de la satisfacción de Anselmo pero hicieron
modificaciones.
3. Hugo de San Víctor, combinó la teoría jurídica de Anselmo con la teoría clásica del rescate
del dominio de Satanás. De acuerdo a esta teoría Cristo cumplió con la satisfacción debida
a Dios por el deshonor que los pecadores le causaban a El, pero ahora alineado con las
personas, Dios está dispuesto a liberar a los pecadores del dominio de Satanás.
4. Alejandro de Hales y Buenaventura siguieron el esquema anselmiano, pese a que eran
reacios a reconocer la misma necesidad absoluta de la muerte como Anselmo había hecho.
5. Juan Wycliffe también siguió las líneas mayores de la satisfacción propuesta por Anselmo.
6. La tradición reformada compartió mucho del lenguaje anselmiano, y algunas ideas de
Anselmo, focalizándose sobre los temas de la substitución penal y de la eficacia sacrificial
de la cruz.
Calvino argumentó que Cristo tomó sobre sí mismo y sufrió el castigo que desde el justo juicio de Dios
afligía a todos los pecadores, y que cargó aquellos males que habían conducido a que los pecadores fueran
odiosos para Dios. Es decir que por su expiación y por su satisfacción, ofreció el sacrificio a Dios el Padre.
Positivo
1. Intentó tratar seriamente al pecado humano. Stott cree que Anselmo percibía con claridad la gravedad del
pecado como una rebelión salvaje en contra de Dios, de su santidad incambiable y en contra de las
perfecciones únicas de Cristo.
2. Correlacionó la encarnación y la muerte del Dios-hombre.
Negativo
1. Dios encarna más bien la figura de un señor feudal absoluto, dueño de la vida y de la muerte de sus
vasallos.
2. Se pone demasiado énfasis en la divina majestad ofendida, negando el hecho de que Dios puede
demostrar misericordia y perdón, sin dañar su honor o majestad.
Algunas expresiones tienden a enfatizar la
majestad de Dios o el honor por sobre la santidad de Dios o por sobre su amor, y a plantear un conflicto
entre la misericordia y la justicia.
3. No indica cómo la satisfacción por parte del Dios-hombre, ha de ser apropiada por los seres humanos
individuales. Pero además, no pone en correlación adecuadamente la muerte de Jesús con el resto de la
verdad cristiana. No deja lugar para la revelación en la encarnación misma. No enfatiza el papel de la
resurrección.
4. Puso demasiado énfasis en la ira divina. Dios asume los rasgos de un juez cruel y sanguinario empeñado
en cobrar todas las deudas referentes a la justicia. El Dios de Anselmo tiene muy poco que ver con el Dios
Padre de Jesucristo. Se le impone al mismo Dios un mecanismo atroz, violación-reparación, indicándole lo
que necesariamente debe hacer.
5. Énfasis en una interpretación monetaria de la muerte de Cristo. Su teoría está marcada por su contexto
cultural y eclesiástico. Estaba empapada de la ley romana con sus conceptos de castigo y deuda. Utilizó el
término “satisfactio”, que Tertuliano había introducido al vocabulario cristiano, se valió del sacramento de
la penitencia que estaba surgiendo, incluyendo la conmutación de los actos penitenciales por medio del
pago de dinero. Hay un foco desproporcionado sobre las analogías comerciales de la Edad Media: rescate,
pago, deuda, hasta negar otras analogías morales o familiares.
6. Marca una diferencia entre el Padre (acreedor riguroso) y el Hijo (bienhechor generoso). El énfasis sobre
la satisfacción del Padre por el Hijo en algún momento parece exagerada y tiende hacia una separación
entre un Padre rudo y un Hijo compasivo.
8. Esta teoría se focaliza en el honor lastimado de Dios, y prestó poca atención a la naturaleza penal y
substitucionaria de la muerte de Cristo.
9. La satisfacción es una satisfacción requerida por la “ley” de Dios, o por el “honor” de Dios. Pero puede
objetivarse la ley y el honor de tal manera que parecen existir como apartados de El.
10. En algunas de sus expresiones la teoría falla en enfatizar adecuadamente la obediencia de Cristo en su
vida entera bajo la ley y se focaliza, primariamente, en la obediencia pasiva de Cristo, en sus sufrimientos, y
en su muerte.
11. Puede correr el riesgo de enfatizar más la substitución de la pena, que la substitución de la persona que
merece el castigo.
Victoria Rescate
Definición
1. En la lucha cósmica entre las fuerzas del bien y del mal, Satanás estableció el control sobre el hombre.
Ireneo, entre otros, sugirió que fue por un acto de agresión injusta que este control fue establecido. Pero
independientemente de cómo fue ganado el control, Satanás ahora es el poder que gobierna en el mundo.
Como un gobernante del mundo, sus derechos no pueden ser simplemente dejados de lado, porque Dios no
se inclinará a usar técnicas empleadas por el diablo. El mayor problema del ser humano, por lo tanto es su
esclavitud a un dueño inepto, Satanás, al cual pertenecía justamente, según creían los Padres, debido a su
pecado.
2. Hasta tal punto estábamos bajo la tutela de lo demoníaco, de lo alienante y de lo esclavizante que no nos
podíamos liberar por nosotros mismos.
3. En cualquiera de las formas que la teoría adquirió en los primeros siglos, el tema dominante de la teoría
fue la victoria sobre Satanás y la liberación de la humanidad de la esclavitud a él.
Vale decir que el tema central de la teoría es la expiación como un conflicto y una victoria. Cristo pelea en
“contra de” y “triunfa sobre” los poderes perversos del mundo. Triunfa también sobre los tiranos bajo los
cuales la humanidad está en prisión y en sufrimiento. En El, Dios reconcilia al mundo consigo mismo.
Aulén, además, cree que el motivo del Cristo victorioso, muestra el “rescate de” y la “liberación de” la
esclavitud del pecado, la muerte y el diablo. En este sentido, la teoría está en paralelo con la teoría del
rescate, pero la teoría de la victoria enfatiza la victoria de Cristo sobre el pecado y por lo tanto se centra en
la idea de la resurrección. Central en su comprensión son las ideas de la encarnación y el señorío de Cristo.
4. Esta teoría representa a la salvación operada por Jesucristo con la figura la esclavitud antigua. Por la
emancipación de un esclavo se pagaba un precio determinado: el rescate. De esa manera quedaba redimido
(En latín el término redimir proviene de “emere”, “redimere”, que significa comprar y liberar mediante un
precio).
5. La muerte de Cristo fue el precio que Dios exigió y que fue abonado a fin de rescatar a los hombres
prisioneros de Satanás. Algunos pocos creyeron que el precio fue pagado no a Satanás sino por ejemplo a
la muerte (el caso de Juan de Damasco).
6. Gregorio de Nisa insistió sobre el concepto del rescate y utilizó una metáfora notable en relación con él
mismo. Por medio de la caída, la humanidad pasó a estar “en poder de” y “bajo el control del” diablo. Dios
tenía que tratar justamente con el diablo para poder emancipar a sus cautivos humanos. Pensando que Jesús
era un obrador de milagros concebido virginalmente, el diablo decidió presumiblemente que sería
conveniente aceptar un cambio o un rescate por sus cautivos. Pero el diablo no discernió que la divinidad
estaba unida a la humanidad de Jesús. Por consiguiente:
“Para poder asegurar que el rescate a favor nuestro pudiera ser aceptado fácilmente por quien lo requería, la
divinidad fue escondida bajo el velo de nuestra naturaleza, de manera que, como en el caso de un pez
hambriento, el anzuelo de la divinidad fuera tragado juntamente con el cebo de la carne, y así, siendo
introducida la vida en la casa de la muerte, y brillando la luz en la oscuridad, aquello que es diametralmente
opuesto a la luz y a la vida pudiera desaparecer”.
Dios ofreció a su Hijo como un rescate, una oferta que el Diablo aceptó gustosamente. Con todo, cuando
Satanás condujo a Cristo al infierno, descubrió que no podía retenerlo. Al tercer día se levantó triunfante y
dejó a Satanás sin sus prisioneros originales, y sin el rescate que había aceptado en su lugar.
7. Parece obvio que Dios debió haber anticipado este hecho, pero el hecho de que Dios engañara al Diablo
no parecía preocupar a los Padres. Ellos produjeron ilustraciones tales como el viaje de pesca. La carne de
Jesús era el cebo o carnada, la deidad de Cristo era el anzuelo. Satanás se tragó el anzuelo con la carnada y
fue atrapado.
8. Esta teoría de la expiación recibió varios nombres, tales como el rescate pagado al Diablo, la teoría
clásica, o la teoría del anzuelo.
9. La teoría se focaliza no tanto en el hecho de que Cristo cargara con la penalidad de los pecadores, ni
tampoco con la propiciación frente a la ira de Dios, más bien se focaliza en la tarea que el Señor hace al
liberar a la humanidad de los poderes esclavizantes.
a. Siguiendo a Marcos 10: 45, ve a la muerte de Cristo como un rescate pagado al Demonio. El
mundo ha caído bajo el dominio de Satanás por culpa del pecado. En la cruz Dios entregó a
Cristo a Satanás en cambio por las almas de aquellos que tenía cautivos. Satanás no pudo
retener a Cristo, quien se levantó poderosamente de la tumba.
b. Siguiendo a Colosenses 2: 15, cree que Dios batalló con Satanás triunfando sobre la muerte
y sobre el pecado, y rescató de una vez y para siempre, a aquellos que estaban cautivos de
los poderes de las tinieblas.
10. John Lawson ha distinguido entre la doctrina de Ireneo referida a la persuasión del Diablo por parte de
Cristo a los efectos de que soltara a la humanidad, y su enseñanza acerca de Cristo el Vencedor o
Campeón, quien por medio de la obediencia, tanto en la vida como en la muerte, puso en práctica una
“recapitulación” distinta a la vida del desobediente Adán.
11. El rescate fue determinado por, pagado a, y aceptado por Satanás. Esto mitiga hasta cierto punto el
cargo que la teoría del rescate hace a Dios como un comerciante de alguna manera deshonesto.
12. Centrales a la comprensión de esta teoría eran la encarnación y el señorío de Cristo. En su sentido de
liberación y rescate la teoría de la victoria es paralela a la del rescate, pero pone más énfasis en la victoria
sobre el pecado y está, por lo tanto, centrada en la idea de la resurrección.
Textos
Autores
1. La idea de que fue el Diablo quien hizo que la cruz fuera necesaria, fue bastante extendida en la iglesia
primitiva, incluso hasta el siglo XI: Ireneo (130?-202?); Orígenes (185?-254?); Gregorio de Nisa (335-399;
Agustín (354-430); Bernardo de Clairvaux (1091-1153).
Después de Anselmo, y bajo mucha crítica, dejó de ser usada. Fue Gustaf Aulén, con su obra Christus
Victor, quien, luego de tantos siglos, la rescata, sugiriendo que detrás de lo que parece grotesco hay, sin
embargo, una gran verdad.
2. Ireneo interpretó la muerte de Cristo como una victoria sobre el pecado, la muerte, y sobre el Diablo.
3. Orígenes mantuvo que en razón del pecado de la humanidad estábamos en las garras de Satanás y como
un intercambio para la liberación de las almas que estaban bajo su poder, Satanás demandó la sangre de
Cristo. Satanás liberó a las almas aprisionadas cuando Dios le dio a Cristo como un rescate (lytron).
Orígenes creyó que Satanás fue engañado en la transacción por dos cosas: a. La humanidad de Cristo
escondía su divinidad, así que cuando Satanás se tragó la carnada de la carne de Cristo, se entrampó en el
anzuelo de su divinidad, b. Satanás descubrió que no podía mantener a Cristo en el infierno, así que en el
tercer día, el Salvador se levantó poderosamente de la tumba. Orígenes lo resumió así: “el Diablo una vez
reinó sobre nosotros hasta que el alma de Jesús fue dada como rescate a aquel que se engañó a sí mismo
pensando que podría enseñorearse sobre Jesús”.
4. Gregorio de Nisa repitió esta idea, y justificó el engaño, entre otras cosas porque el engañador recibió lo
que “merecía” dado que en su momento, él mismo fue engañador. En su Catecismo también usa la figura
del anzuelo. El anzuelo de la divinidad es engullido con la carnada de la carne de Cristo, y por lo tanto, la
vida es introducida en la casa de la muerte, como lo hace un pez hambriento.
5. Agustín usó la imagen de una trampera de ratones, como Pedro Lombardo, “encarnada con la sangre de
Cristo”. Naturalmente no todo el mundo acepta estas figuras. R. W. Dale opinaba que estas ideas eran
“intolerables, monstruosas y profanas”. (Stott, 1989, p. 113-4).
6. La idea del rescate pagado a Satanás fue repudiada con desprecio e indignación por Gregorio de
Nacianzo, tanto como la idea de que Dios requiriera un rescate. (Berkhof, 1975, p. 167) Berkhof, L. 1975.
The History of Christian Doctrines, Baker Book House, Michigan.
7. Juan de Damasco usó la misma imaginería excepto que identificó al enemigo con la muerte más que con
Satanás. Creía que la muerte se aproximaba y tragaba la carnada del cuerpo quedando entrampado en el
anzuelo de la divinidad. Y habiendo probado aquel cuerpo inocente y dador de vida, ella misma era
destruida, vomitando a aquellos que previamente había devorado.
8. No todos los autores están de acuerdo en cuanto al enfoque de Lutero. No obstante, es cierto que
expresó el tema del Cristo Vencedor. Declaró que Jesucristo “me ha redimido a mí, una criatura perdida y
condenada, me ha rescatado y liberado de todos los pecados, de la muerte y del poder del diablo; no con
plata ni oro, sino con su santa y preciosa sangre y con sus sufrimientos y su muerte inocentes”.
Al explicar cómo Jesucristo llegó a ser su Señor, Lutero declaró: “Significa que me ha redimido del pecado,
del diablo, de la muerte y de todo mal. Antes de esto no tenía Señor y Rey sino que era prisionero bajo el
poder del diablo”.
Al comentar acerca de Gálatas 3: 13 afirmó: “Cristo el poder de Dios, justicia, bendición, gracia y vida,
vence y destruye a estos monstruos: el pecado, la muerte y la maldición, sin guerra o armas, en su propio
cuerpo y en sí mismo”.
Satán, y su furor
Dañarnos no podrá,
Pues condenado es ya
Lutero se refirió al fraude y al engaño del Diablo, usando la analogía del pescador, el anzuelo y la lombriz,
afirmando que al tragarlo a Cristo, el Diablo se asfixió, fue muerto y tomado prisionero por Cristo.
9. Entre los teólogos contemporáneos que sostienen la teoría está Gustav Aulén, quien cree que pese a que
las figuras de los Padres son crudas, sin embargo, contienen la verdad de que en Cristo, Dios triunfa sobre
el pecado, la muerte y el Diablo, en un drama cósmico gigantesco, que termina en la muerte de Cristo. Para
Aulén, el trabajo expiatorio de Cristo significa una victoria. El Diablo y los demonios son vencidos. El
pecado es derrotado. Cristo, en su muerte, “batalló contra” y “ganó a” los espíritus malignos y poderosos.
Como resultado de su victoria, las personas que estaban cautivas, fueron liberadas y ganaron la esperanza
de la vida eterna.
Aulén llegó a ser el mayor representante del tema de Cristo Vencedor en el siglo XX. Lo denominó el
punto de vista clásico, dramático, y lo consideraba la vía principal, para explicar la doctrina de la expiación.
“Por mi propia parte, estoy convencido de que ninguna forma de la enseñanza cristiana tiene futuro alguno
salvo que mantenga firmemente en vista la realidad de la maldad que hay en el mundo y salga a combatir el
mal con un himno de batalla triunfante”.
10. Muchos himnos de Pascua, y una buena parte de la devoción cristiana apuntan a este mismo elemento
de victoria.
Positivo
1. Esta representación del cautiverio y del rescate pretende poner de relieve la gravedad de la perdición
humana. No nos poseíamos; éramos poseídos por algo que no nos dejaba ser auténticos.
2. Muchos autores ven muy apropiada la idea para personas que viven continuamente exclavizados por
sistemas opresores, tanto sociales como religiosos.
Cristo nos liberó realmente de ese cautiverio; partiendo de una nueva experiencia de Dios y de una nueva
praxis humana, se presentó como hombre libre, liberado y liberador. Con la muerte violenta sufrió y pagó el
precio de esa libertad que había asumido en nombre de Dios.
3. Los dos temas (victoria y rescate) hacen de la expiación una obra esencialmente divina.
En realidad los dos temas hacen de puente entre las teorías objetivas y subjetivas. Son objetivas por el
hecho de que la expiación no está dirigida a la humanidad, y son subjetivas porque le permiten a los seres
humanos creyentes la oportunidad de participar en la victoria de Cristo por sobre los poderes.
4. Los dos temas presentan el pecado y la salvación como un conflicto cósmico entre Dios y los poderes
malignos. La expiación de Dios es el drama de la salvación del mundo.
5. Los dos temas relacionan la cruz de Jesús más íntimamente con su resurrección y con su vida y
ministerio en la carne que la mayoría de las teorías.
Negativo
1. Le atribuye a Satanás más importancia que la que le asigna la Escritura. La cruz es vista como una
transacción divina, en donde el Diablo demanda un precio de rescate para liberar a sus cautivos.
2. La redención y el precio pagado por ella se realizan exclusivamente entre Dios y el Diablo. El ser
humano no es más que un espectador interesado pero no participante. Lo que ocurre es un drama salvífico
suprahistórico.
3. El tema del rescate, tal como se lo empleó en la edad patrística, presupone lo que muchos cristianos
modernos consideran imágenes grotescas e inaceptables.
4. El tema del rescate tal como fue articulado por ciertos Padres, presenta un problema ético al enseñar que
el Diablo fue engañado o embaucado.
5. La teoría no permite un uso figurativo del término “rescate” en Marcos 10: 45, obligando a pensar en una
persona.
6. El tema del Vencedor, especialmente en Conner, magnifica de tal modo la inevitabilidad de la cruz que
pone en peligro la libertad de la gracia de Dios y del sacrificio voluntario de Jesús.
7. Los dos temas celebran la victoria de Cristo, pero realmente no especifican de qué manera el creyente se
apropia de esa victoria.
8. El tema del Vencedor tal como lo expone Aulén, excluye otras metáforas y otros conceptos bíblicos de lo
que es una interpretación singular y exclusiva de la obra de Cristo.
9. Watson protestó ante la antítesis que Theodosius Harnack ve en la teología de Lutero entre la victoria
sobre los poderes y la sustitución penal. El mismo tipo de protesta puede oponérsele a Aulén. Los temas de
la victoria sobre los poderes y la substitución penal no son alternativas mutuamente incompatibles como,
por ejemplo Aulén, parece implicarlo.
Influencia moral
Definición
1. El primero en desarrollarla fue Pedro Abelardo en reacción a la idea de Anselmo. Abelardo enfatizó la
primacía del amor de Dios e insistió en que Cristo no hizo ninguna clase de pago sacrificial al Padre para
satisfacer su dignidad ofendida. Al contrario, Jesús le demostró al hombre la extensión total del amor de
Dios por él. Fue el temor del hombre y su ignorancia de Dios lo que necesitó ser rectificado, lo cual se
realizó por medio de la muerte de Cristo. Por tanto el mayor efecto de la muerte de Cristo cayó sobre el
hombre más que sobre Dios.
2. La visión subjetiva se focaliza en el cambio de actitud que la muerte de Cristo produce en los pecadores.
Los proponentes suponen que no había obstáculos en Dios a ser superados para restablecer a los pecadores
en su comunión con el Creador. De parte de Dios no había ninguna necesidad, ni la de hacer justicia, ni la
de aplicar la ira. La única barrera estaba en el distanciamiento de las personas en sí mismas, en su orgullo
pecaminoso, en sus voluntades endurecidas.
3. Sin negar todos los aspectos objetivos, esta tradición enfatiza la apropiación subjetiva de la cruz,
sosteniendo que la intención central de la muerte de Cristo es servir como un ejemplo supremo del amor
divino, despertando, generando y capacitando, para una respuesta de amor del ser humano. La
responsabilidad moral de la persona es animada por el ejemplo de la persona de Jesús como humano que
es. La muerte de Cristo evidencia la sinceridad de su enseñanza. La muerte de Cristo fue importante porque
movía al arrepentimiento y a la fe.
4. Para esta teoría la muerte de Cristo permite al ser humano hacer realidad las tres necesidades humanas
más básicas:
a. El ser humano necesita una apertura hacia Dios, una inclinación a responderle.
Jesús con su muerte quita
el temor por Dios, que es la respuesta natural de un pecador frente a Dios. Por lo tanto Cristo no nos
muestra primero la infinita santidad y pureza de Dios sino su preocupación por nosotros, la que se
manifiesta al entrar El en nuestra situación, y muriendo la muerte más amarga que se pueda concebir.
b. El ser humano necesita una genuina y profunda convicción de pecado personal y el arrepentimiento que
resulta del mismo. En adición al conocimiento intelectual y objetivo del error que da la ley, necesitamos una
convicción interna que guíe a un genuino sentido de tristeza por lo que hemos hecho a Dios. Cuando lo
vemos a El, a quien hemos atravesado con nuestro pecado, nuestra actitud se ablanda. A diferencia de
Judas, que se suicida, nosotros no seremos enfriados, endurecidos, o repelidos por el dolor que acompaña el
reconocimiento de nuestro pecado, al contrario, daremos la bienvenida a la angustia. Como Pablo, al oír las
palabras "Yo soy Jesús a quien tu persigues" (Hechos 9:5), veremos que la resistencia por Dios desaparece.
Iremos a Jesús en amor.
c. El ser humano necesita inspiración. Las descripciones abstractas de la santidad ayudan, pero su
exposición práctica y personal la hace real para nosotros. No queremos definiciones teológicas de Dios,
dice Bushnell, "lo que queremos es un amigo al que podemos sentir como hombre, y a quien precisamos
aceptar y amar".
La vida y los sufrimientos de Cristo eran concebidos como una demostración del amor divino para
reconciliar al ser humano con Dios, quebrando su resistencia y trayéndolo a una vida de compañerismo con
Dios. Según esta teoría, no hay una necesidad específica de satisfacer la naturaleza divina, o los problemas
de su gobierno moral.
Horace Bushnell, el padre del liberalismo americano, creyó que la cruz mostraba el sufrimiento amoroso de
Dios por sus criaturas. No es que el sufrimiento apacigüe a Dios, pero exhibe el invencible amor del
corazón de Dios. Subjetivamente la muerte de Cristo desata un poder moral en el mundo que ablanda a los
corazones endurecidos y guía a los pecadores al arrepentimiento.
La muerte de Cristo ocurrió para impactar con poder en nuestro carácter. Buscando retener algún lazo con
la ortodoxia, Bushnell sugirió que los conceptos tales como los de la ira, el sacrificio, la sangre y la
expiación, mueven los sentimientos, estados y afectos morales de los adoradores. A pesar de retener el
lenguaje tradicional Bushnell vio la expiación como el poder del amor que evoca el arrepentimiento y
transforma el carácter.
Por lo tanto como hombres y mujeres contemplan la cruz en donde Dios actuó en Cristo y son
movidos a poner su esperanza en el Padre, a arrepentirse con fe, y a servirle en amor
obediente.
En este caso la muerte de Cristo es vista como una demostración del amor de Dios que busca despertar o
generar respuesta de amor de la humanidad.
En ninguna otra parte se ve más claro la naturaleza profunda y la malignidad del pecado que en la cruz.
Pero la cruz también revela un paradigma de justicia, el de la vida sin pecado dada por otros, la cual el
cristiano está capacitado para seguir por gracia. Así que la cruz no produce sólo un ejemplo moral, sino que
también puede ser un verdadero ejemplo de poder. Es decir que la cruz ayuda a rescatar del yugo de
esclavitud, pero además anima a seguir el camino de la cruz por imitación.
La cruz revela el amor de Dios por los pecadores, y hace un apelativo desafiante a responder
amorosamente, generando o despertando el arrepentimiento por los pecados.
Textos
El texto clásico es Juan 15: 13: "Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos".
2 Corintios 5: 14-15; Efesios 5: 1-2; Filipenses 2: 5-8.
Autores
1. En Clemente de Alejandría (185?-254?), ya hay alguna idea de la teoría de la influencia moral. Pero en
realidad el que primero la desarrolla es Pedro Abelardo (1079-1142) en reacción a la idea de Anselmo.
La fe se va generando, y despertando en los que miran el sacrificio. Son también arrastrados al círculo de
sus auto-conciencias, compartiendo el sentido de filiación de Hijo, aliviándose de su sentido de la ira de
Dios, y formando consciencia de la buena voluntad de Dios. Schleiermacher quería evitar la temática de la
satisfacción vicaria, y de la ira divina. Para él la expiación fue principalmente la empatía con el pecador, la
que fue suficientemente fuerte como para estimular una actividad redentora, y para absolver a todos los
hombres gracias a su compañerismo vital. Es decir que buscando liberar a las doctrinas de la expiación del
objetivismo, sobreenfatizó el aspecto subjetivo con la tendencia a hacer de nuestra pobre experiencia la
medida de lo que Dios es.
Horace Bushnell, propuso el sacrificio sustitutivo, como el concepto clave para entender el sufrimiento y la
muerte de Jesús. "Sustituto" no significa que Jesús hubiera cargado con los pecados en lugar nuestro para
cumplir con la justicia de Dios sino más bien que se identifica con empatía con los seres humanos. Sufrió
"sus adversidades y sus dolores" y tomó sobre sí "la carga de sus maldades".
El amor es un principio fundamentalmente sustitutivo en su propia naturaleza y así la cruz demuestra que
Dios el Padre sufrió, "pues hay una cruz en Dios antes que el madero haya sido visto sobre el Calvario”.
6. Formas subjetivas o morales de explicación de la expiación son hoy sostenidas por comentaristas de la
escuela liberal.
8. El conocido himno “La Cruz Excelsa al Contemplar” (HB 109), de Isaac Watts, 1707, tiene mucho de
esta teoría.
Positivo
1. Sostiene y enfatiza que la muerte de Jesús ocurrió como consecuencia del amor de Dios por los seres
humanos pecadores y que es una revelación de ese amor divino. La obra salvífica de Jesucristo revela el
amor de Dios y el amor de Cristo es (en efecto) el amor de Dios.
2. La teoría presenta con razón a Dios como Padre –que es el término y el concepto central de la enseñanza
de Jesús- no como Engañador del Diablo, Señor Feudal o Juez Gobernante.
Negativo
1. La teoría tiene un optimismo demasiado grande en el ser humano, debilita el concepto de pecado y el del
juicio. Asume de manera muy optimista que nuestra voluntad no está realmente afectada por el pecado y
que no se requiere castigo por el pecado. La teoría está basada en una concepción de la naturaleza humana
bastante diluida y debilitada.
2. La teoría minimiza cualidades tales como la justicia, la santidad y la rectitud divina. La naturaleza de
Dios es esencialmente amor. Tiene la tendencia a poner la fuerza en el amor de Dios, pero a expensas de la
justicia. Obviamente el texto bíblico enseña que la justicia divina debe ser satisfecha, su santidad debe ser
vindicada, y su ley debe ser honrada.
Atribuir mayor importancia a un atributo por sobre otro, crea una falta de balance en el ser de Dios. Es
difícil decir que Dios es más santo que justo, o más justo que amoroso, etc.
3. La teoría niega la existencia de una base objetiva en el proceso de la expiación. La teoría reconoce,
correctamente, que el gran amor demostrado por Cristo en sus sufrimientos y en su muerte, ejerce una
poderosa influencia sobre los seres humanos para que se reconcilien con Dios. Pero, paralelamente,
disminuye la extensión de ese amor, negando que los sufrimientos de Cristo estén también relacionados con
la satisfacción de la justicia de Dios, lo que demanda que Cristo soporte sobre sí mismo la pena por el
pecado.
4. Esta visión localiza el poder efectivo de la expiación en la experiencia personal. Pero carece de
objetividad, más allá de esta experiencia. Esta teoría olvida que no es sólo la humanidad la que necesita ser
reconciliada sino primeramente la santidad de Dios. La única uchale necesidad de reconciliación que
descubre es en la naturaleza moral de la humanidad, pero falla en indicar por qué la justicia de Dios debe
aplicar un castigo por nuestras faltas.
5. La teoría involucra en la expiación sólo algunos aspectos de la persona de Cristo descuidando algunos
muy importantes. En realidad quien realiza la expiación no es sólo un ser humano ejemplar sino el Hijo de
Dios enviado. Es cierto que la enseñanza humana de Cristo es clave, pero si no se muestra algo de su
enseñanza trascendente, es difícil entender el significado y el valor de la muerte de Cristo. Hace de la vida
el enfoque esencial de su trabajo, sin dar mucho valor a la muerte de Cristo.
6. En la Biblia Cristo sufre con la humanidad pero también sufre por la humanidad. Una premisa vicaria
ignorada en la teoría.
Sociniana
Definición
NOTA: no confundir o identificar la teoría de la influencia moral con la teoría moral. Son distintas y poseen
ideas fundamentales diferentes.
1. Socino vio a Cristo como un profeta y como un maestro que daba instrucción a sus alumnos sobre el
mal, definido como ignorancia, y los bendecía con los beneficios del conocimiento. La muerte de Cristo era
vista como un acto final de heroísmo moral, como un ejemplo único de paciente sufrimiento, el cual
despertaba el arrepentimiento y la fe.
"Jesucristo es nuestro Salvador porque nos anunció el camino de la salvación eterna, la confirmó y en su
propia persona, tanto por medio del ejemplo de su vida como por su resurrección, la mostró claramente (la
vida eterna), y la brindará a los que tenemos fe en él".
La teoría sociniana tiene una visión adopcionista de Jesús como un profeta humano elegido por Dios para
ser su Hijo. Los socinianos creyeron que en su vida y en su muerte Jesús modeló la vida moral que Dios
espera de la vida humana. Jesús es un ejemplo de resistencia obediente hasta la muerte, ejemplo que inspira
a las personas a perseguir su auto-reforma. Socino decía: “Cristo quitó los pecados porque El atrae por
medio de promesas celestiales y es fuerte para mover a todos los hombres a la penitencia mientras que los
pecados son destruidos. El arrastra a todos los que no han perdido la esperanza de dejar sus pecados y de
abrazar celosamente la rectitud y la santidad”. A medida que los pecadores se arrepienten y luchan por vivir
moralmente, experimentan el perdón de Dios. Socino creía que la muerte de Cristo fue un estadio
preliminar al evento crucial de su exaltación al Cielo, allí, en el mundo celestial, tomó el oficio sacerdotal y
ofreció un verdadero sacrificio, lo que constituye su representación de los creyentes delante del Padre.
Jesús es nuestro Mediador "no porque apacigüe a un Dios airado con los hombres, sino porque Dios lo
utiliza como anunciador e intérprete".
a. Primero, cumple la necesidad de ser un ejemplo de aquel amor total hacia Dios que debemos
mostrar si queremos experimentar la salvación. Jesús amó a Dios de manera tan completa que
estaba dispuesto a morir, si fuera necesario, por los principios del Reino de Dios.
b. Segundo, la muerte de Jesús nos da inspiración. El ideal de amor total por Dios es tan
alto que parece inasequible. La muerte de Jesús es prueba de que tal amor está dentro de la
esfera de la realización humana. ¡Lo que pudo hacer, nosotros también podemos hacerlo!
Probablemente no vamos a tener que atravesar la clase de muerte que El sufrió, pero podemos
estar seguros de que somos capaces de soportar lo que un compromiso total por Dios nos
demande.
3. Además, "la fe no es la creencia en que por la muerte de Cristo nuestros pecados sean borrados, sino más
bien el obedecer a Cristo y a Dios y el creer lo que Cristo enseñó"
La conducta de Jesús, de noble mártir,
virtuosa y amorosa, tanto en la vida como en la muerte, nos muestra cómo debemos amar a Dios y cómo
debemos amarnos unos a otros, y nos muestra cómo podemos convertirnos y reconciliarnos con Dios.
Es
decir que el efecto del trabajo de Cristo es cambiar las relaciones de Dios con el ser humano, lo que asegura
un cambio en la relación del ser humano con Dios. En esto consiste realmente la reconciliación.
Con todo,
en Cristo como el substituto del ser humano, la humanidad se aproxima a Dios representativamente
sufriendo por el pecado y arrepintiéndose del mismo.
“Él es un individuo, pero un individuo relacionado
vitalmente a cada ser humano. El prefirió ser llamado el Hijo del Hombre. Pablo ve en Él la Cabeza de la
humanidad, el segunda Adán”.
4. Al conocer los sufrimientos y la muerte de Cristo, el ser humano es
conducido al arrepentimiento.
“El castigo y las consecuencias del pecado hacen real, tanto el
aborrecimiento del pecado que tiene Dios, como la rectitud de la ley. Los sufrimientos y la muerte de su
único Hijo, también ponen en evidencia el odio que Dios tiene hacia el pecado, y la rectitud de la autoridad
de la ley; por lo tanto el castigo no necesita ser exigido”.
Textos
1 Pedro 2: 21.
Autores
Para los ritschlianos de izquierda Jesús era considerado un creyente en Dios el Padre y un mártir por su
pueblo.
Si Jesús murió como mártir, entonces presumiblemente los seres humanos son salvados al seguir su ejemplo
de obediencia a la voluntad de Dios aun hasta la muerte.
No solamente los ritschlianos de izquierda, sino también el protestantismo liberal en general, ha tendido a
enfatizar la vida de Jesús y a minimizar el aspecto salvífico de su muerte, mientras que los protestantes más
conservadores han tendido a enfatizar la muerte de Jesús y a minimizar la importancia de su vida.
3. La
Nueva Teología, de la cual Andover es una de las más prominentes. Ver la serie de artículos sobre la
“Progressive Orthodoxy”, publicados en los cuatro volúmenes de 1885 en la revista Andover Review.
Positivo
Claro que hay que ver qué se quiere decir cuando se habla de ser un ejemplo. El uso que hace el Nuevo
Testamento de la muerte de Jesús como ejemplo no es el significado central de su cruz, sino más bien la
consecuencia de su cruz. “La cruz no puede ser mi ejemplo, a menos que sea primero mi redención”.
Negativo
1. Esta teoría tiene escaso fundamento bíblico para su concepción de la naturaleza del pecado.
3. Desplaza el énfasis sobre la obra salvífica de Cristo desde su muerte hacia su doctrina, sus milagros y/o
su resurrección. La teoría cree que la vida y la muerte de Cristo fueron sólo ejemplos para nosotros de la
manera en que deberíamos vivir y someternos a Dios. Hay poco énfasis en la obediencia activa y pasiva
como el fundamento de la salvación.
Esta aproximación a la expiación tiende a ver la muerte de Cristo como apenas un poco más que la muerte
de un mártir noble. Lo que redime es finalmente un poco más que su ejemplo humano de fidelidad al deber,
incentivando la respuesta moral. Lutero decía que es como llegar hasta un punto del camino donde el
camino se acaba y hay sólo agua; si en ese momento alguien nos señalara el lugar en donde está la meta no
nos serviría de mucho si no nos ayudaran a cruzar.
Los seres humanos necesitan no sólo la instrucción, sino ser perdonados de sus pecados. Necesitan no sólo
ser iluminados sino ser redimidos del pecado, porque no son sólo ignorantes sino corruptos, no son sólo
finitos sino pecadores, y no son sólo aquellos que se sienten culpables, sino que son efectivamente
culpables.
4. La teoría muestra poca evidencia de la forma en que Dios aborrece al pecado, aunque obviamente
demuestra su deseo de que el ser humano no persista en el mismo. El pecado es una gran calamidad, no un
mal atroz.
Vale decir que la teoría niega el aspecto sustitutivo de la obra salvífica de Cristo y tiende a no explicar cómo
los seres humanos son liberados de la culpa del pecado.
6. de Socino hacia Cristo era un término medio imposible. Por un lado, Cristo debía ser adorado, pero por
el otro lado Cristo era solamente un hombre.
9. En algunos autores como Adolf Harnack, el Evangelio tal como Jesús lo proclamó, pareciera tener que
ver solamente con el Padre y no con el Hijo.
10. Si la muerte de Jesús fuera solamente el deceso de un mártir humano, entonces la cruz no personificaría
la actividad redentora de Dios. Su muerte puede tener valor excepcional para nosotros porque Él era una
persona excepcional. El valor del sufrimiento y de la muerte de Jesús dependen no sólo de su humanidad
sino de su divinidad.
Gubernamental
Definición
1. Dios es un ser muy santo y recto, quien estableció ciertas leyes. El pecado es una violación de estas
leyes. Las violaciones de la ley, con todo, no deben pensarse como ataques a la persona de Dios como un
ser individual privado, sino como ataques a su condición de gobernador y administrador de la ley. Por lo
tanto, Dios gobernador tiene el derecho a castigar el pecado, porque el pecado es inherentemente
merecedor de castigo.
Hugo Grocio fue el primero en exponer la teoría gubernamental de la expiación. Grocio vio a Dios como
un gobernador del mundo que preserva su gobierno moral. Su texto bíblico clave era Isaías 42: 21.
Intentó un terreno medio entre los socinianos y los reformadores calvinistas. Contra los sociniamos decía
que Dios exige el castigo por el pecado, para mantener el orden moral del universo. Contra los
Reformadores insistió en que Cristo no cargó con toda la culpa del pecado humano, y no propició por la ira
de Dios.
Grocio mantuvo que la muerte de Cristo fue una ofrenda real hecha a Dios. Y una ofrenda que muestra la
justicia divina. A pesar de esto el amor divino modificó las demandas de una justicia estricta y por lo tanto
Dios no necesitó exigir la completa penalidad por el pecado. La ofrenda de Cristo puso a Dios favorable
para perdonar los pecados y para restablecer el compañerismo de los pecadores. Dios pudo haber relajado
su ley y no castigar a Cristo, pero esto no hubiera logrado la máxima disuasión para futuros pecados. Este
es el componente subjetivo de la expiación. Para Grocio el castigo infligido a Cristo es ejemplar y
comunica el odio de Dios hacia el pecado e introduce el miedo en el corazón de las personas para que
deseen dejar el pecado y buscar la reforma.
Grocio argumentaba que Dios se propuso usar los tormentos de
Cristo para crear un ejemplo contra las faltas tremendas de todos nosotros.
Dios ha elegido hacerlo de una manera tal que manifieste al mismo tiempo su clemencia y su severidad.
Dios puede perdonar el pecado, pero también puede tomar en consideración el interés de su gobierno
moral.
2. La muerte de Cristo fue por interés en la humanidad. Si se diera el perdón de sus pecados demasiado
libremente, hubiera resultado en una disminución de la efectividad y la autoridad de la ley. Fue necesario,
por lo tanto, tener una expiación que proveyera las bases para el perdón y simultáneamente retuviera la
estructura del gobierno moral. La muerte de Cristo sirve para cumplimentar ambos fines.
La muerte de Cristo no fue un castigo, por el contrario, hizo que el castigo fuera innecesario. De hecho
ninguna pena puede ser atribuida o transferida a Cristo, porque el castigo no puede ser transferido de una
persona a otra. El castigo es personal para el individuo. Si pudiera ser transferido, la conexión entre el
pecado y la culpa sería cortada.
El sufrimiento de Cristo, por lo tanto, no fue un soporte vicario de nuestro castigo, sino una demostración
del odio de Dios por el pecado, una demostración que intenta inducir en nosotros horror por el pecado.
Cuando nos volvemos del pecado, podemos ser perdonados. Por lo tanto, aunque no haya castigo, la
justicia y la moralidad son mantenidas.
3. Al describir la muerte de Cristo, Grocio usa el término "substitución penal". No significa que la muerte
de Cristo fuera una pena que cae sobre él como un substituto de la pena que debe aplicarse por los pecados
de la humanidad. Lo que Dios hizo a través de la muerte de Cristo fue demostrar el sufrimiento que la
justicia de Dios requerirá de nosotros si continuamos en pecado. Al subrayar la seriedad de quebrar la ley
de Dios, y la atrocidad del pecado, la demostración de la justicia de Dios es tanto más impresionante en
vista de quien es Cristo.
Los sufrimientos y especialmente la muerte de Cristo fueron sacrificiales, no fueron el castigo de la ley sino
un significado equivalente al mismo, eran representativos del mismo y un substituto por ese castigo.
El sufrimiento del Cristo traspasado es suficiente para disuadirnos del pecado. Si nos volvemos del pecado,
podemos ser perdonados y el gobierno moral de Dios preservado. Debido a la muerte de Cristo, por lo
tanto, es posible para Dios olvidar los pecados sin una caída de la fibra moral del universo.
Dios entregó a su Hijo al sufrimiento y a la muerte para demostrarle a la humanidad que el pecado no le es
indiferente.
2. Dios, desea bendecir a los seres humanos y hacerlos felices, pero no puede hacerlo debido al merecido
castigo eterno a raíz del pecado.
Pero como no es injusto ser castigado por otro, no fue una injusticia que Dios utilizara los “tormentos” y la
muerte de Jesús “para establecer un importante ejemplo en contra de la inmensa culpa de todos”.
Si Dios aceptara la impunidad, debilitaría el concepto del pecado con sus implicancias y consecuencias.
Textos
Isaías 42: 21
Autores
1. Algunos Padres de la Iglesia trabajaron la idea del gobierno divino del universo, por ejemplo Gregorio
de Nacianzo (330-390). También Atanasio habló de los problemas divinos en cuanto al gobierno.
2. Pero fue Hugo Grocio (1583-1645), abogado y teólogo, el primero en sistematizar la idea de la teoría
gubernamental de la expiación, en su libro sobre los Socinianos.
3. Defensores del movimiento arminiano sostuvieron la teoría gubernamental: Jacobo Arminio (1560-
1609); Episcopius (1583-1643); Curcellaeus (1586 1659); Limborch (1633-1712). Fuera de Holanda el
arminianismo ejerció influencia en Francia, Suiza, Alemania, Inglaterra, y en Estados Unidos. Influyó en
denominaciones como el Metodismo. Arminio afirmó: “Cristo murió por todos los hombres y por cada
individuo”. Deseando que nadie perezca en sus pecados, Dios derramó gracia previniente universalmente y
esto dio su salvación a todos, a través de la proclamación del Evangelio en todo el mundo.
4. También sostuvieron esta idea: La Nueva Teología de Inglaterra; Jonathan Edwards (1703-1758); su hijo
(1745-1801); Nathaniel Emmons (1745-1840); Caleb Burge (1782-1838); N.W. Taylor (1786-1858); C. G.
Finney (1792-1875); muchos Congregacionalistas, la Nueva Escuela Presbiteriana, y otros grupos dentro
de la línea de la llamada Teología Americana.
5. En el siglo XIX el teólogo metodista John Miley en su Atonement in Christ y en su Systematic Theology
rechazó la satisfacción penal que habían sugerido los reformadores. Miley creía que la soteriología
wesleyana excluía la teoría de la satisfacción, y requería la gubernamental como la única teoría consistente
consigo misma. Más recientemente el teólogo nazareno. J. Kenneth Grider en su obra de 1994, A
Wesleyan-Holiness Theology, también sostiene la teoría gubernamental.
Positivo
1. Concibe a Dios como Soberano benevolente del universo, idea descuidada en los conceptos de Dios de
Anselmo y Calvino. Enfatiza que “Dios quien es santo amor, perdona de tal manera que en el perdón hace
que el pecado se nos torne detestable”.
3. Abandonó, acertadamente, la idea de poder medir con exactitud la responsabilidad por los pecados y el
grado exacto de desmerecimiento del pecador.
4. La teoría enfatiza la seriedad del pecado. Es una teoría que media entre los elementos objetivos (la
expiación es vista como satisfaciendo las demandas de la justicia) y los elementos subjetivos (la muerte de
Cristo es vista como la que disuade de pecar al imprimir sobre el pecador la gravedad de lo que está
involucrado en el pecado). Provee un terreno medio entre los socinianos y la satisfacción, combinando
tanto la influencia moral como las metáforas transaccionales.
6. Lo fuerte de la teoría es su resistencia al antinomianismo, es decir, está preocupada por mostrar que la
misericordia divina y el perdón no conducen a una irresponsabilidad moral. La muerte de Cristo manifestó
justicia más que expiación, ofreciendo un ejemplo penal que sirve para detener el pecado.
Negativo
1. La teoría carece de un fundamento bíblico explícito (pese a que Grocio citó textos bíblicos y otros
incluyeron Isaías 42: 21).
2. La teoría presenta a Dios como injusto porque enseña que El castigó a una persona
con el mero propósito de impresionar a otros. Además, Pecota indica que la “teoría no puede explicar la
razón de elegir a una persona sin pecado para demostrar el deseo que tiene Dios de mantener la ley”.
3. Erickson supone que la teoría gubernativa aunque tiene un elemento objetivo, es principalmente una
teoría subjetiva, porque el principal impacto cae sobre el hombre, por medio de la fuerza disuasiva.
El perdón descansa sobre la base del arrepentimiento y no sobre una base objetiva.
La teoría no reconoce el
hecho de que Dios de forma real y objetivamente, purgó al pecado en la cruz, y por eso fracasa en ver a la
cruz como trabajo ya finalizado y objetivo, y busca agregar el arrepentimiento humano como necesario para
la salvación.
4. El castigo por el pecado se debe a la intención de buscar el bien del universo, tal como ocurriría bajo el
gobierno de Dios, pero no porque el pecado merezca castigo como pecado en sí. La necesidad moral es
sacrificada por la conveniencia administrativa.
Sacrificio
Definición
1. Basándose en la epístola a los Hebreos, la tradición interpretó la muerte de Cristo como sacrificio
expiatorio de nuestras iniquidades:
“Aunque no hubiese cometido injusticia alguna y en su boca jamás hubiese mentira”. Isaías 53:9
Jesús “fue
castigado por nuestros crímenes” (Isaías 53: 5)
“Muerto por el pecado de su pueblo” (Isaías 53: 8)
“Ofreciendo su vida en sacrificio expiatorio” (Isaías 53: 10)
3. En el texto bíblico, las ideas del sacrificio y las de la substitución vicaria estaban íntimamente conectadas.
A través de la muerte de animales sin mancha, los pecadores eran salvos de la muerte. La muerte de la
víctima era vicaria, es decir, era en lugar de la gente. Era expiatoria porque removía ceremonialmente su
pecado como un obstáculo para la relación humana-divina, y era propiciatoria porque podía traer a Dios
más cerca.
En el texto bíblico se muestra también la ofrenda sacrificial de Cristo. Se enseña que sólo la sangre de
Cristo pudo ser suficiente para que los pecadores pudieran ser perdonados.
La esencia del sacrificio está en la muerte de la víctima entregada voluntariamente. Jesús se entregó
voluntariamente a sí mismo por los pecados del mundo, y su sangre fue derramada por muchos (Marcos 14:
24).
La sangre de Cristo significa su vida ofrecida a Dios, en nombre de los pecadores.
Dios es quien recibe
el sacrificio y es el que ofrece la reconciliación.
Jesús es tanto el sacerdote que ofrece el sacrificio, como
también el sacrificio mismo ofrecido. Es que es tanto el que ofrece la ofrenda, como la misma ofrenda.
Dice Agustín en Confesiones: “Por nosotros se hizo ante ti vencedor y víctima, y por eso vencedor, por ser
víctima; por nosotros sacerdote y sacrificio ante ti, y por eso sacerdote, por ser sacrificio, haciéndonos para
ti de esclavos hijos, y naciendo de ti para servirnos a nosotros”.
Por cierto como señala la Epístola a los Hebreos el sacrificio de Cristo fue hecho de una vez y para
siempre, y esto concluye con el sacrificio de los animales.
4. Ningún sacrificio humano conseguía por sí mismo aplacar definitivamente la ira divina. La encarnación
creó la posibilidad de un sacrificio perfecto e inmaculado que fuese capaz de conseguir la total
complacencia de Dios.
5. Jesús aceptó libremente el ser sacrificado representando a todos los hombres ante Dios a fin de
conquistar de ese modo el total perdón divino.
6. En cierto modo, la ira divina se vació con la muerte violenta de Jesús en la cruz y de esa manera se
aplacó. Jesús soportó como expiación el castigo por el pecado del mundo.
7. Frederick Hicks creyó que la concepción dominante del sacrificio era la vida, su recuperación, elevación
y comunicación.
8. Vincent Taylor rechazó la teoría de la influencia moral por no tener ésta un fundamento en los dichos de
la Pasión de Jesús. Consideró que el "sufrimiento penal" era "ético y espiritual" más que "jurídico".
Descartó la teoría de la expiación eterna. Propuso la teoría del sacrificio porque "une a varias ideas que
están implícitas en los dichos de la Pasión”.
El objetivo del sacrificio es la comunión restaurada. Su medio es una ofrenda representativa. Su condición
espiritual es la actitud deadorador. Su razón fundamental es el ofrecimiento de la vida. Su culminación es
compartir la vida ofrecida por medio de 3. Además, el verdadero sacrificio consiste en abrirse a El y
entregarse filialmente. Como dice Boff, cada uno es sacrificio en la medida en que se autodona y acoge la
mortalidad de la vida, se sacrifica, se desgasta, pone en juego su existencia, su tiempo y sus energías a fin
de crear una vida más liberada hacia el otro y hacia Dios (Romanos 12: 1).
4. Al rechazar la sustitución penal mientras intenta retener el sufrimiento penal, Taylor en realidad ha
eliminado un elemento de la enseñanza del Nuevo Testamento.
5. Pareciera que Hicks se interesara más en vindicar el concepto de la eucaristía entendida como sacrificio
que en explicar el hecho de que gracias al sacrificio de Jesucristo los seres humanos se reconcilian con
Dios.
6. Culpepper duda de que la teoría del sacrificio “por sí sola sea adecuada para expresar la riqueza del
significado de la expiación”. Ana & Daniel :3 , & M&J!
Véase también
Divina Misericordia
Redención
Salvación
Referencias
1. Levítico 17:11
2. Nilsson, Martin Persson (1961). Historia de la religión griega. Buenos Aires: Editorial
Universitaria de Buenos Aires. pp. 111-113.
3. Levítico 12:6
4. Evangelio de Marcos 9:12 y 10:32-34
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