“EL CONDUCTISMO”
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Carrera: Licenciatura en Psicopedagogía
Cátedra: Psicología Educacional
Profesora: Torres, Pilar.
Estudiantes: Ábalos, Micaela; Durand, Lucía María;
Pérez, Valentina; Tolaba, Evangelina.
Año: 2022
Introducción
“La psicología, desde el punto de vista conductista, es una rama puramente objetiva y
experimental de las ciencias naturales, y necesita la introspección tan poco como lo hacen
las ciencias como la química y la física… La posición se toma aquí sobre el comportamiento
del hombre y el comportamiento de los animales debe ser considerada en el mismo plano.”
-John B. Watson.
El ser humano depende exclusivamente de lo que aprende y como lo que se
aprende también se puede desaprender, se puede afirmar que los individuos en
general o en particular pueden cambiar. Aunque Watson tuvo gran protagonismo en
la difusión del conductismo en su país, las ideas conductistas sobre la psicología,
las tendencias hacia la objetividad y hacia la importancia del medio ambiente ya se
estaban desarrollando desde hacía tiempo.
Más que por la construcción de un sistema, Watson es reconocido por el verdadero
entusiasmo en su punto de vista filosófico, que permitió a otros, dentro de ese
marco de referencia construir una teoría más completa sobre el aprendizaje.
El presente trabajo será orientado desde dicha perspectiva teórica conductual para
explicar los conocimientos sobre los cuales se rige tanto la educación, como así
también la relación docente-alumno, y el papel desempeñado por cada uno. Se
realizará un análisis profundo sobre el conductismo, haciendo referencia a la
concepción y procesos de aprendizaje, los factores que influyen en él, la memoria y
motivación, entre otros.
DESARROLLO
“El aprendizaje dentro de la teoría conductual se define como un cambio
relativamente permanente en el comportamiento, que refleja una adquisición de
conocimientos o habilidades a través de la experiencia” (Manual de Psicología
Educacional). Para poder explicar el aprendizaje de la teoría conductual, existen
cuatro tipos de procesos, los cuales son: condicionamiento clásico, asociaciones por
contigüidad, condicionamiento operante y observación e imitación.
El exponente del condicionamiento clásico fue Iván Pavlov, quien centró sus
estudios en los animales. Su experimento fue “El perro y la campanilla”, el cual
consiste en primero hacer sonar una campana frente el perro, la misma no provoca
nada en él pero al colocar comida ahí si surgía una respuesta y el perro comenzaba
a salivar. Bien, ahora durante el condicionamiento se hacía sonar una campana
segundos antes de presentarle la comida y luego del condicionamiento con sólo
escuchar el sonido de la campana el perro comenzaba a salivar. En dicho
experimento se podía observar que la comida provocaba una respuesta en el perro
de forma natural ya que salivaba cuando se la ponía en frente. A esto lo llamó
estímulo incondicionado. A su vez la comida también provocaba una respuesta
natural que era la salivación o secreción de jugos gástricos, esta respuesta es la
respuesta incondicionada. También se puede identificar el estímulo neutro
siendo el que antes de condicionar al perro no provocaba nada en él (campanilla).
Después de realizar el experimento varias veces la campanilla (Estímulo neutro) se
convirtió en estímulo condicionado ya que el perro respondía o mejor dicho daba
una respuesta con solo escucharla. Por último hay una respuesta condicionada, la
que se obtiene con el estímulo condicionado es decir que el perro salive con solo
escuchar la campana. En base a este experimento se define al condicionamiento
clásico como el proceso a través del cual se logra que un comportamiento –
respuesta- que antes ocurría tras un evento determinado –estímulo- ocurra tras otro
evento distinto.( Manual de Psicología Educacional).
Años más tarde John Watson aplicó los principios de Pavlov al estudio de algunas
conductas humanas, buscando así encontrar y descubrir si los instintos eran
aprendidos o innatos. De modo que su experimento fue “Albert y la rata”, el mismo
consistía en acercar una rata a Albert para que la tocara; al principio él bebe no
mostraba temor por el animal pero al comenzar hacer ruidos fuertes cada vez que
Albert tocaba la rata comenzó a mostrar temor por el animal aún no haciendo el
ruido. Tras este experimento Watson llegó a la conclusión que los niños pequeños
no tenían temores sino que a medida que crecían el número de temores era mayor
debido a su interacción con el ambiente social dicho de otro modo que ante un
condicionamiento planeado era posible transformar a un niño en cualquier tipo de
persona que se desease. Es asi, que los experimentos realizados por Pavlov y
Watson, ayudaron y facilitaron al educador a comprender, conocer, aprender y
modificar algunas conductas de los alumnos para hacer un aprendizaje y
enseñanza más efectiva.Todo este mediante el proceso de aprendizaje del
condicionamiento clásico.
Por otro lado está el proceso de aprendizaje llamado Aprendizaje Asociativo o
también conocido como principio de contigüidad, el mismo fue postulado por Edwin
Guthrie. En este tipo de aprendizaje el autor busca explicar que se da la asociación
entre dos estímulos en ausencia de respuesta o estimulo incondicionado. Para eso
plantea que cuando dos sensaciones se dan juntas de forma repetida terminan por
asociarse, es decir, que ocurren juntas frente a un movimiento. Dicho de otro modo,
ante un movimiento primeramente reacciona el estímulo y la otra sensación
también se hace presente para dar una respuesta. Son dos sensaciones que se
combinan o se conectan. Para entender mejor el proceso podemos dar ejemplos
relacionados al aprendizaje, uno de ellos: escuchar una canción que nos gusta
donde se ponen en juego factores emocionales y así poder utilizarla para aprender
a contar al ritmo de la canción. Y otro ejemplo es la memorización, “Si los alumnos
repetidamente leen la frase” la capital de la X Región es Puerto Montt” después de
un tiempo asociarían la respuesta correcta al enfrentarse a la frase “ la capital de la
X Región es _____________”.(Manual de Psicología Educacional)dado los ejemplos
el autor plantea que el Aprendizaje Asociativo ayuda a entender algunos
aprendizajes simples, como los mencionados anteriormente.
El tercer proceso de aprendizaje de la Teoría Conductual es el Condicionamiento
Operante, su principal precursor fue Frederic Skinner. El autor baso sus estudios
tratando de reforzar o eliminar las respuestas deseadas haciendo hincapié en la
idea que la conducta del ser humano depende de su ambiente como así también de
su historia de vida.
Aquí Skinner presenta un modelo de contingencia de tres términos en que un
estímulo discriminativo (influencia ambiental antecedente) permite la aparición de
una respuesta que es seguida de un estímulo que refuerza (consecuencia), es decir
que aumenta la probabilidad de que la respuesta se produzca en el futuro. Y por
otro lado las respuestas que no son recompensadas tienen menos probabilidad de
repetirse, lo cual lo denomino extinción. Las respuestas que son castigadas de
consecuencias no deseables serán eliminadas, a esto le llamo castigo.
El Conductismo
El conductismo surgió como una alternativa a la psicología experimental centrada en
el análisis de la conciencia y en su lugar propuso a la conducta en sí misma, en
tanto a actividad, como el objeto de estudio psicológico.
Con la publicación en 1913 de John Watson (1878- 1958) nació la nueva escuela
conductista que ya anteriormente se había desarrollado a partir de los estudios del
comportamiento animal. Estos estudios se dirigieron a la forma en que distintos
estímulos se podían usar para obtener respuestas de los animales. Propone que la
base fundamental de todo proceso de enseñanza-aprendizaje se halla representada
por un reflejo condicionado, es decir, por la relación asociada que existe entre la
respuesta y el estímulo que la provoca.
En su escrito «La psicología como lo ve el conductista», se distingue de la
psicología de la conciencia basada en la introspección y exige prohibir todo lo que
sea subjetivo de la psicología. El objetivo de Watson y los conductistas era
establecer la psicología como una ciencia objetiva y, por lo tanto, su reconocimiento
como parte de las ciencias naturales.
En los años 60, algunos psicólogos clínicos empezaron a aplicar técnicas
conductuales con alumnos y pacientes, especialmente en instituciones mentales,
clínicas y en educación especial. Hacia fines de la década de los 60, estas técnicas
se hicieron comunes en las salas de clases, y fueron usadas por profesores,
terapeutas y padres. Ya en los 70, fue ampliamente reconocido el valor preventivo
de las técnicas conductuales y su efectividad para corregir y tratar problemas
conductuales, y para alcanzar algunos de los objetivos de todo tipo de
organizaciones (escuelas, industrias, etc.). (Arancibia, 2007: p. 45)
Un principio fundamental de las teorías conductuales es limitar la psicología al
estudio del comportamiento observable. Los procesos internos de los humanos
(emoción, motivación, intención, etc) no se niegan, sino que se omiten
deliberadamente, ya que no son observables ni medibles con precisión.
El conductismo hace referencia a la proposición de que todas las cosas que hacen
los organismos, incluyendo actuar, pensar y sentir, pueden y deben considerarse
comportamientos. La escuela conductista de psicología sostiene que todas las
conductas pueden describirse científicamente sin recurrir a eventos fisiológicos
internos ni a construcciones hipotéticas como la mente. El conductismo comprende
la posición de que todas las teorías deben tener correlaciones de observación, pero
que no hay diferencias filosóficas entre los procesos públicamente observables
(como las acciones) y los procesos privados observables (como el pensamiento y el
sentimiento). Muchos conductistas describen a las personas como “cajas negras”
(Ormrod, 2000).
Según el “Manual de Psicología Educacional” la conducta está regida por leyes y
sujeta a las variables ambientales, las personas responden a la variable de su
ambiente. Las fuerzas externas estimulan a los individuos a actuar de ciertas
maneras, ya sea realizando una conducta o evitándola. En educación, esto puede
implicar desarrollar un ambiente en la sala de clases que promueva
comportamientos deseables en los alumnos.
Las conductas maladaptativas van a ser adquiridas a partir del aprendizaje,
pudiendo ser modificadas por los mismos principios que la sostienen, lo cuales giran
en torno al supuesto de que al manipular las condiciones de estímulo en el medio,
se puede manipular la conducta. Es a raíz de esto, por lo cual las metas
conductuales deben ser específicas, discretas e individualizadas, y se debe tener en
cuenta que el que se produzcan respuestas semejantes no siempre implica que
provengan de un mismo estímulo (Arancibia, 2007; p. 47).
A partir de este último supuesto, se puede afirmar que al estudiar la personalidad de
un individuo se debe observar cómo realiza sus complejas actividades cotidianas, y
es por esto por lo cual el conductista no se va a interesar por la moral del individuo,
sino por el comportamiento que puede producir de él. De esta forma, va a integrar el
trabajo científico del conductista el poder establecer para qué sirve la máquina
humana y adelantar pronósticos útiles en punto a las futuras capacidades del sujeto,
cuando la sociedad requiera tal información (Arancibia, 2007; p. 47).
Cabe destacar que para cambiar la personalidad se va a tener que realizar todo un
trabajo para desaprender lo aprendido. Y en relación a esto, va a cobrar gran
importancia la necesidad de un descondicionamiento, que a su vez va a implicar
aprender cosas nuevas, lo cual constituye un proceso evolutivo. Dicho de otro
modo, se va a requerir de un CAMBIO INTEGRAL, en donde se rehaga al individuo
modificando su ambiente en forma tal que surja la necesidad de nuevos hábitos.
La teoría conductual se focaliza en el aquí y en el ahora. Lo crucial es determinar las
relaciones funcionales que en el momento están operando en producir o mantener
la conducta.
El conductismo en el aprendizaje
En los modelos conductistas, el aprendizaje se entiende como un comportamiento
de refuerzo y castigo. Si un determinado comportamiento resulta en un evento
agradable, por ejemplo, en elogios, recompensas o éxito en el aprendizaje, este
comportamiento se refuerza. Este proceso se llama refuerzo positivo. Por otro lado,
se habla del refuerzo negativo cuando se mantiene un comportamiento para evitar
estímulos negativos, y el comportamiento correspondiente también se intensifica.
Los comportamientos también pueden “castigarse” si conducen a eventos
desagradables (estímulos negativos). Según Thorndike, la intensidad del estímulo
agradable o desagradable tiene un efecto directo en el impacto del refuerzo o
castigo: «Cuanto mayor es la satisfacción o la incomodidad, mayor es el
fortalecimiento o castigo del comportamiento».
La teoría del refuerzo consiste en describir el proceso por el que se incrementa la
asociación continuada de una cierta respuesta ante un cierto estímulo, al obtener el
sujeto un premio o recompensa (refuerzo positivo). El condicionamiento operante,
desarrollado a partir de los aportes de Skinner, es la aplicación de la teoría del
refuerzo. Al emplear estos principios de forma positiva para estimular un
comportamiento optimizado en el aprendizaje. Si se aplica desde sus aspectos
negativos, es decir, cuando se aplica un castigo como refuerzo negativo para
extinguir o disminuir la frecuencia de una respuesta, los resultados son poco claros
porque se producen comportamientos reactivos emocionales, que perturban el
aprendizaje e invalidan a la persona.
En el contexto de los métodos de enseñanza y aprendizaje escolar, el conductismo
representa la clásica “memorización” de la información. Una serie de tareas fijas se
repiten hasta que se realizan correctamente.
El elogio o el éxito en el aprendizaje crean estímulos que refuerzan memorizar
correctamente la información. Vontobel también describe el modelo de aprendizaje
conductista como «el refuerzo del comportamiento de aprendizaje a través del éxito:
aquellos que tienen éxito por aprender, aprenden mejor»
El aprendizaje ocurre gradualmente en la medida en que se asocian estímulos con
respuestas o acciones con consecuencias. Enfatizan el rol del comportamiento
observable, descartando aquellos procesos no observables de la persona, como los
pensamientos o sentimientos (Woolfolk y McCune, 1980).
Este enfoque formuló el principio de la motivación (principio que se desarrollará más
adelante), que consiste en estimular a un sujeto para que éste ponga en actividad
sus facultades. Si bien no es posible negar la importancia de la motivación en el
proceso enseñanza-aprendizaje y la gran influencia del conductismo en la
educación, tampoco es posible negar que el ser humano es mucho más que una
serie de estímulos.
La finalidad del conductismo es condicionar a los alumnos para que por medio de la
educación supriman conductas no deseadas, así alienta en el sistema escolar el uso
de procedimientos destinados a manipular las conductas, como la competencia
entre alumnos. La información y los datos organizados de determinada manera son
los estímulos básicos (la motivación) frente a los que los estudiantes, como simples
receptores, deben hacer elecciones y asociaciones dentro de un margen estrecho
de posibles respuestas correctas que, de ser ejecutadas, reciben el correspondiente
refuerzo (una estrella en la frente, una medalla o una buena calificación).
Presencia de la teoría conductual en la Educación, roles tanto del docente,
alumno y relación docente-alumno.
Dentro del ámbito educativo, y de su proceso, es casi frecuente que esté presente el
conductismo, cuyas aplicaciones del mismo son numerosas. Es el aprendizaje
vicario, el cual sucede continuamente dentro de la escuela, los estudiantes observan
a sus maestros, luego los imitan, son reforzados por ello, y continúan haciéndolo. El
primordial modelo de imitación para los estudiantes es el maestro, con su
comportamiento diario y estilo de relación en el aula. Es el profesor el que va a
proporcionar distintos modelos de conducta y actitudes a los niños, les instaura un
medio sobre el que trabajan sus mecanismos predictivos. Por ejemplo, Coll (1992),
nombra un profesor que pone tareas a sus alumnos, pero no se preocupa de
controlar su realización, generará que los alumnos aprendan a no hacer estas
tareas. Por otra parte, si el profesor enfadado, pide las tareas en voz alta y con tono
amenazante, enseñará a realizar sólo las tareas que se piden en este tono.
Bandura abre una nueva perspectiva en educación, en la cual el rol de los docentes
es central. Ya no son meros transmisores de información, sino que modelos a
seguir, con un papel activo en los mensajes aprendidos por sus alumnos y las
predicciones que ellos hacen de sus propias habilidades de autoeficacia, las cuales
determinarán sus aprendizajes futuros.
Cabe destacar que existen otras numerosas aplicaciones de la teoría conductual al
proceso educativo; la asociación de estímulos, el condicionamiento, la observación y
la imitación ocurren constantemente aun sin conciencia por parte de los profesores y
los alumnos.
En base al rol docente, hay que tener en cuenta que el docente es un sujeto activo
en cuanto al proceso de aprendizaje, ya que es el encargado de diseñar los
objetivos de aprendizaje, así como los ejercicios y actividades encaminados a la
repetición y la memorización para la realización de las conductas correctas.
Es importante tener en cuenta que en “el conductismo se amplió la jerarquización
entre el profesor y el alumno, y su enseñanza era instrumental y el aprendizaje es
cerrado” (Sergio,2013).
En función a su rol el docente cabe resaltar que es el que posee el conocimiento y el
modifica, organiza, planifica y dirige el aprendizaje a sus alumnos. Él se pondrá
como meta en modificar las conductas de sus alumnos en el sentido deseado, Para
así brindarles los estímulos adecuados.
En relación al rol del estudiante, el estudiante es un receptor pasivo para adquirir el
aprendizaje enseñado y activo para reproducir el conocimiento inducido, el
estudiante debe trabajar en base a la repetición para memorizar y repetir la
conducta requerida por el docente.
Si el alumno/ estudiante adquiere y reproduce el conocimiento perfectamente en
clase se va a elogiar la idea del alumno bien portado que simplemente adquiere
hábitos aceptables.
Hay que tener en cuenta que con los transcursos de los años este enfoque va a
realizar un autocrítica, redireccionando sus prácticas, procedimientos y programas
hacia el desarrollo de intervenciones que fomenten comportamientos
verdaderamente académicos.
La relación que se forma entre el docente y alumno es una situación asimétrica, en
que el docente juega el papel activo de la instrucción, a través de una programación
del entorno, los estímulos, castigos y refuerzos, así como de los objetivos didácticos
y de los ejercicios y actividades que se realizarán para lograr aprender la conducta
deseada. Mientras tanto, el alumno es el sujeto pasivo, que hace únicamente recibir
la información y repite las actividades hasta que las memoriza, sin realizar ningún
tipo de pensamiento creativo ni de conexiones con sus otros aprendizajes previos.
En el texto “Conductismo y constructivismo: modelos pedagógicos con argumentos
en la educación comparada” , el autor Máximo Antonio Viñoles (2013) menciona
algunas características del modelo conductista en la educación:
❖ La evaluación se centra en un producto, el cual debe ser medible y
cuantificable.
❖ El estudiante es solo un buen receptor de contenido, donde solo aprende lo
que se enseña.
❖ El maestro es un buen ingeniero educacional y administrador de
contingencias.
❖ El aprendizaje se concibe como un cambio estable en la conducta.
❖ La enseñanza consiste en depositar información adquirida por los
estudiantes.
La motivación y su relación con el aprendizaje
Partiendo de que el aprendizaje está sumamente relacionado y determinado por los
procesos de motivación, se puede decir que esta motivación posee tres tipos de
incentivos, estos son, los directos, los vicarios y los autoproducidos. A continuación,
se dará un breve concepto de cada uno:
Incentivos Directos:
● Caracterizados por conseguirlos a través de la propia experiencia de logro al
realizar una conducta determinada.
● Cada sujeto se esforzará por aprender los actos que creen que necesitarán
realizar.
● Las metas de los sujetos actúan como un incentivo. “Estas metas mejoran el
aprendizaje y desempeño por sus efectos en mecanismos cognoscitivos y
motivacionales como la percepción del progreso, la autoeficacia y las
reacciones de evaluación personal” (Schunk, 1997).
Incentivos Vicarios:
● Cuando el sujeto obtiene una recompensa al realizar una determinada
conducta tendemos a imitarla.
● Imita las conductas que generan recompensas.
● Se demostró que la similitud de atributos o de competencias entre el sujeto y
el modelo indican conveniencia y fortalecen la motivación (Schunk, 1997).
Incentivos Autoproducidos:
● Las recompensas no siempre son proporcionadas por otros, sino que pueden
ser autogeneradas.
● Estos incentivos están relacionados tanto a la autoeficacia como a las
expectativas. La autoeficacia tiene que ver con la percepción de nuestra
capacidad para producir acciones, con los juicios personales sobre las
capacidades propias. Y las expectativas “son nuestras creencias acerca de
los posibles resultados de esas acciones, basados en la propia experiencia”
(Schunk, 1997).
La motivación a ejecutar o llevar a cabo una determinada conducta varía según el
nivel de discrepancia entre los criterios de evaluación y la competencia, entonces
las metas relativamente fáciles no serían suficientemente desafiantes para provocar
interés, en cambio las que son moderadamente difíciles, consiguen mantener un
esfuerzo elevado y producen satisfacción. Pero es importante tener en cuenta que
las metas muy difíciles producen sentimientos desalentadores y de fracaso, en el
cual se disminuyen las expectativas de autoeficacia.
Conclusión
Teniendo en cuenta todo lo dicho anteriormente, y el recorrido que se realizó de las
diferentes nociones y conceptos que implican a la Teoría conductista, como así
también de su presencia y aplicación en el ámbito y proceso educativo,
primeramente, se puede decir, que el modelo conductista parte de la idea de que el
individuo está determinado por su entorno y que la única forma de comprender su
comportamiento es mediante el estudio de sus conductas observables, estas
conductas serán aprendidas dependiendo las circunstancias ambientales, en el cual
el aprendizaje es un cambio duradero de la conducta.
Se notará la aplicación del conductismo en la educación, específicamente dentro
del aula, cuando el estudiante solo sea un receptor pasivo de contenido, donde solo
aprende lo que se enseña, mientras que el docente sea el único “poseedor de
conocimientos”, encargado de modificar, organizar, planificar el aprendizaje de los
estudiantes, teniendo como meta modificar las conductas. Así también cabe
destacar que la enseñanza dentro del conductismo consistirá en depositar
información adquirida por los estudiantes.
Referencias Bibliográfica:
Sergio, T. (2013). Rol del docente y del Alumno. Recuperado de
http://sergiopsicopedagogy.blogspot.com/2013/06/rol-del-docente-recuerda-que.html
Arancibia C, V; Herrera, P y Strasser S, K. (2007). Manual de Psicología
Educacional. Chile: Editorial Ediciones Uc. Recuperado de
https://bibliotecafrancisco.files.wordpress.com/2016/06/manual-de-psicologc3ada-
educacional-arancibia-v-herrera-p-strasser-k.pdf
Viñoles, M. (2013). Conductismo y constructivismo: modelos pedagógicos con
argumentos en la educación comparada: Revista Electrónica de Ciencias Sociales y
Educación. Recuperado de
https://es.scribd.com/document/480515378/Conductismo-y-constructivismo-
modelos-pedagogicos-con-argumentos-en-la-educacion-comparada