UNIVERSIDAD AUTÓ NOMA DE SINALOA
FACULTAD DE PSICOLOGÍA MAZATLÁ N
“INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA VIDA”
ELISEO TEOPANTZIN JIMENEZ
RESUMEN
El estudio de la inteligencia emocional te enseñará emplear tus habilidades racionales de
acuerdo con tus recursos emocionales y a relacionarte bien con tu prójimo; te dará un
nuevo enfoque, una nueva perspectiva sobre tu vida y tu persona, te ayudará a descubrir
tus dones y aprender a aprovecharlos. Ser emocionalmente inteligente supone conocer la
propia vida emocional y la de las personas con quienes te relacionas, saber cómo manejar
tus emociones y como expresar tus sentimientos y como afectas a otras personas con
ellos. Encontrarás una total confianza en ti mismo, más elevada autoestima, mejorarás
tus relaciones interpersonales, en pocas palabras, vivirás más feliz y serás una persona
más productiva tanto en lo laboral como en lo personal. (Álvaro Jiménez cadena, 2007).
INTRODUCCIÓN
El propósito de la investigación es ayudar a las personas a desarrollar y a practicar sus
habilidades emocionales de una forma sencilla y amena. Algún lector podrá pensar que
todos poseemos estas habilidades de forma innata y que su aprendizaje, es en este
sentido, poco útil. Y es cierto, todas las personas tienen estas destrezas en mayor o menor
medida, pero esto no garantiza que de forma natural seamos expertos emocionales. El
dominio de nuestra capacidad para percibir, comprender, usar y regular nuestras
emociones y la de los demás es una cuestión de práctica que se consolida y potencia toda
nuestra vida. Aprender a ser una persona con inteligencia emocional es siempre posible,
pero requiere continuidad y esfuerzo, así como un deseo genuino por el cambio.
(Fernández, P. y Ramos, N. 2004).
COMPRENSIÓN EMOCIONAL
Para comprender los sentimientos de los demás debemos empezar por aprender a
comprendernos a nosotros mismos, cuáles son nuestras necesidades y deseos, qué
cosas, personas o situaciones nos causan determinados sentimientos, qué
pensamientos generan tales emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y
reacciones nos provocan. Si reconocemos e identificamos nuestros propios sentimientos,
más facilidades tendremos para conectar con los del prójimo. Empatizar consiste
«simplemente» en situarnos en el lugar del otro y ser consciente de sus
sentimientos, sus causas y sus implicaciones personales. (Fernández, p. Extremera, N.
2002).
EMOCIÓN
La emoción es un fenómeno afectivo generalmente de mayor intensidad que los
sentimientos y el humor, pero de menor duración. (Jiménez, Á. 2007. Pág. 36).
¿Para qué necesitamos las emociones?
Las emociones son mecanismos que nos ayudan:
A reaccionar con rapidez ante acontecimientos inesperados.
A tomar decisiones con prontitud y seguridad.
A comunicarnos de forma no verbal con otras personas. (Martin, D. Boeck, K. 1997)
CEREBRO EMOCIONAL Y CEREBRO RACIONAL
Gaxiola, (2015).Tenemos dos “mentes”: una que piensa y otra que siente, las dos
interactúan para construir nuestra vida mental.
Numerosas pruebas anatómicas y fisiológicas demuestran que pensar y sentir, es decir, el
cerebro racional y emocional, forman una unidad inseparable. Para poder comprender e
interpretar nuestro entorno necesitamos amabas cosas: la inteligencia racional y
planificadora y el mundo de las emociones que suele actuar de un modo más bien
espontáneo. Sólo la coordinación de la capacidad de sentir y la capacidad de pensar
otorga al ser humano su amplio abanico de posibilidades de expresión, único en la
naturaleza. En “condiciones normales”, las regiones del cerebro emocional y racional
trabajan como un equipo que funciona de forma armónica: las emociones son importantes
para el pensamiento, los pensamientos son importantes para las emociones. (Martin, D.
Boeck, K.1997)
¿QUÉ ES SER INTELIGENTE EMOCIONALMENTE?
Es ser capaz de actuar sintiendo y pensado. Es pensar con los sentimientos y sentir
racional o inteligentemente. Un sentimiento inteligente facilita nuestra toma de decisiones
antes de actuar. Nos ayuda a detectar el camino correcto que deseamos seguir; además
avalúa en forma correcta lo que nos pasa y nos prepara para comprender lo que les pasa a
los demás. (Gaxiola, 2015).
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL SE EDUCA
Educar la inteligencia emocional es enseñar a los niños y jóvenes a sentir inteligentemente
y a pensar emocionalmente, integrando estas dos formas de inteligencia y es aquí donde
un campo nuevo se abre a los educadores del siglo XXI para formar seres humanos con un
coeficiente emocional alto, que sean aceptados por todos y que se muestren altruistas,
perseverantes y asertivos, generando confianza a su alrededor. Un sentimiento inteligente
es aquel que, lejos de perturbarnos, actúa como brújula. Al igual que la inteligencia
racional, la inteligencia emocional se puede educar cuando los profesores: 1. Tenemos
conciencia de que formamos seres integrales. 2. Tenemos claras las habilidades por
desarrollar. 3. Tenemos a la mano herramientas para hacerlo. (Gaxiola, 2015)
MI INTELIGENCIA EMOCIONAL
1. ¿Hasta qué punto conozco mis propios sentimientos? ¿Hasta qué punto conozco los
sentimientos de mi familia? Piense en algún problema reciente que haya surgido en
la familia. ¿Cómo se sintió usted al respecto, o sus hijos, u otras personas
involucradas en ese problema?
2. ¿Qué grado de empatía experimento hacia los demás? ¿Soy capaz de expresarla?
¿Cuándo fue la última vez que así lo hice? ¿Estoy seguro de que los demás son
conscientes de lo estoy haciendo? ¿Soy capaz de comprender los puntos de vista
de los demás incluso durante una discusión?
3. ¿Cómo hago frente a la ira, la ansiedad y otras formas de estrés? ¿Soy capaz de
mantener el auto control cuando soy víctima del estrés? ¿Cómo me comporto
después de una jornada muy dura? ¿Con que frecuencia les hablo a gritos a los
demás? ¿Cuáles son mis mejores y peores momentos? ¿Varían éstos de un día
para otro?
4. Qué objetivos me he fijado para mí mismo y para mi familia? ¿Qué planes he
trazado para lograrlos?
5. ¿Cómo abordo las situaciones interpersonales problemáticas de todos los días?
¿Escucho de veras lo que dicen los demás? ¿Hago que la gente reflexione sobre lo
que está diciendo? ¿Abordo los conflictos sociales de forma sensata? ¿Considere
las alternativas antes de decir una vía acción? (Maurice, J. Steven, E. Brian, S.
2011).
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PUEDE DIVIDIRSE EN DOS ÁREAS
1. Inteligencia intrapersonal: Capacidad de formar un modelo realista y preciso de uno
mismo, teniendo acceso a los propios sentimientos y usarlos como guías en la
conducta.
2. Inteligencia interpersonal: Capacidad de comprender a los demás; qué los motiva,
cómo operan, cómo relacionarse adecuadamente. Capacidad de reconocer y
reaccionar ante el humor, el temperamento y las emociones de los otros. (Zúñiga, J.
20015).
LAS DIMENSIONES DE LA COMPETENCIA PROFESIONAL
1. La dimensión intelectual: Saber
Para saber es preciso cuestionarnos, renovar las ideas, eliminar prejuicios. Es preciso
mantener la mente abierta al mundo, ser capaces de relativizar, ser flexible y escuchar. El
saber interroga el presente y prepara el futuro. El saber evita el dogma e incorpora el
sentido del humor.
2. Dimensión activa: saber hacer
Esta dimensión incorpora la acción. Las habilidades que uno tiene y que pone en juego, las
destrezas al actuar y las técnicas que pueden suponer una mejora en las relaciones
aportan un valor personal y profesional básico; “saber hacer”.
3. Dimensión afectiva: Saber ser, querer ser
Las situaciones de trabajo dirigidos a “cuidar” sólo están parcialmente guiados por la razón.
Nuestra afectividad invierte de forma casi determinante. Ciertamente, conocer, saber,
razonar…evitan o limitan los malentendidos y pueden facilitar las relaciones.
Las emociones, su conocimiento y su gestión adaptativa son muy importantes en nuestras
relaciones interpersonales. Las actitudes que adopte o tenga incorporadas el profesional
de la salud van a jugar un papel esencial en los resultados de la relación terapéutica.
Para evitar “quemarse” y también para ser un buen profesional y cuidador, es básico
trabajar la capacidad para gestionar los propios sentimientos y emociones así como todos
los factores que hemos mencionado anteriormente. Este conjunto de habilidades forma
parte del concepto de Inteligencia emocional. Si olvidamos cultivar alguna de las
dimensiones profesionales mencionadas, no llegaremos a ser buenos profesionales.
(Mercè, M. 2005).
HACIA UNA INTELIGENCIA GLOBAL Y EFICAZ
Durante más de tres siglos se ha identificado la inteligencia con las capacidades de
razonamiento y de pensamiento analítico. Pero desde la última década del siglo pasado,
se ha hablado extensamente, con un tremendo impacto en el gran público y en los medios
científicos, de la, hasta entonces olvidada, inteligencia emocional. Todos hemos aprendido
ya que, con independencia de lo que digan los mal llamados tests de inteligencia, no
podemos ser realmente inteligentes si nos olvidamos de manejar con autocontrol, equilibrio
y empatía nuestras emociones. Pero nos que nos quedan otras asignaturas pendientes.
¿Qué pasa con nuestros instintos? ¿Qué pasa con nuestras intuiciones? ¿Por qué
prescindimos de nuestra capacidad de planificación? Son otras dimensiones muy
importantes de nuestro funcionamiento cerebral y hasta el presente han sido ignorados en
el planteamiento de una inteligencia global. Nuestro cerebro es un todo que tiene
funcionamiento múltiples heredados de la evolución de la especie. Más concretamente,
cinco dimensiones fundamentales: instintos, emociones, intuiciones, razonamientos y
planificaciones de futuro. No podemos ser “realmente inteligentes”, no podemos decir que
estamos sacando todo su rendimiento a nuestras capacidades mentales si nos centramos
en tan sólo una o dos de estas posibles dimensiones. Un concepto de inteligencia humana
global, un concepto de inteligencia realmente eficaz para hacer frente al complejo mundo
que nos rodea, deberá contemplar forzosamente estos cinco aspectos de nuestras
capacidades cerebrales. (Aguero, 2007).
UNA VENTANA A LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Los individuos que afinan su inteligencia emocional tienen la habilidad particular de florecer
y prosperar donde otros tropiezan. La inteligencia es ese “algo” en que cada uno de
nosotros que es un tanto intangible. Define la manera cómo manejamos el
comportamiento, navegamos en las complejidades sociales y tomamos decisiones
personales que produzcan resultados positivos. El concepto de inteligencia emocional
explica por qué dos personas con el mismo CI pueden alcanzar niveles de éxito
ampliamente distintos. La inteligencia emocional toca un elemento fundamental del
comportamiento humano que es distinto al intelecto. No hay relación conocida entre el CI
(coeficiente intelectual) y el CE (coeficiente emocional); la inteligencia emocional de un
sujeto no se puede predecir simplemente con la base en lo inteligente que es. (Bradberry,
T. Greaves, J. 2007).
INTELIGENCIAS
Acosta, j. (2015). Las inteligencias analizadas por Howard Gardner Han ampliado nuestra
perspectiva sobre qué es ser inteligente. Nos ha permitido reconocer, clasificar, la
inteligencia de un Beethoven, de un Zidane, de un Le Corbusier. Y descubrir que alguien
con un CI muy elevado, como Marilyn Monroe, puede tener una vida desgraciada. Por
falta de inteligencia emocional, aunque le sobren otras inteligencias.
¿SOMOS ASERTIVOS?
Ser asertivo significa ser capaz de expresar con seguridad sin tener que recurrir a
comportamientos pasivos, agresivos o manipuladores. Esto supone un mayor
autoconocimiento; conocerse y estar de acuerdo consigo mismo, tener el control del propio
“yo” real. Requiere saber escuchar y responder a las necesidades de otros sin descuidar
nuestros propios intereses o comprometer nuestros principios. Ser asertivo no supone ser
agresivo o tratar de dominar a los demás; significa sólo ser capaz de decir claramente lo
que se desea o siente y ser consciente de que se merece respeto y actuar en
consecuencia. Nadie te va a respetar si no comienzas por respetarte tú mismo. Lo que no
se opone, todo lo contrario, a que respetes del mismo modo a los demás. La persona
asertiva no trata de superar a los demás, sino ser independiente, o mejor,
interdependiente. (Acosta, J. 2015).
CONCLUSIÓN
El propósito de este ensayo ha sido sensibilizar a los educadores sobre la
importancia de la educación explícita de las emociones y de los beneficios personales y
sociales que conlleva. Parece que desde hace unos años la inteligencia emocional como
factor clave de nuestras vidas está en auge definida como aquella habilidad de identificar y
gestionar nuestras propias emociones cada vez se hace más notorio su relevancia y
vinculación con nuestros logros, no sólo en el ámbito personal sino también en nuestra
carrera profesional.
REFERENCIAS
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