100% encontró este documento útil (1 voto)
712 vistas10 páginas

7 Enemas

Este documento describe diferentes tipos de enemas, sus objetivos, equipos, procedimientos y precauciones. Explica enemas evacuantes, de retención y su clasificación. También menciona contraindicaciones, observaciones y posibles complicaciones.

Cargado por

carolina vega
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
712 vistas10 páginas

7 Enemas

Este documento describe diferentes tipos de enemas, sus objetivos, equipos, procedimientos y precauciones. Explica enemas evacuantes, de retención y su clasificación. También menciona contraindicaciones, observaciones y posibles complicaciones.

Cargado por

carolina vega
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Enemas

Es la administración de determinada cantidad de soluciones por el recto a través de una


sonda o cánula.

El término también se utiliza para nombrar el elemento con que se realiza la operación y a la acción
misma de introducir el líquido.

Los objetivos de los enemas son:

− Estimular los movimientos peristálticos.


− Evacuación del colón.
− Preparar al paciente para intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas.
− Administrar medicamentos.

Los enemas pueden ser clasificados en:

− Enemas evacuantes o enemas de aseo: se usan principalmente para eliminar las


heces fecales mediante el aseo del recto y el colon, entre ellos se encuentran los de
agua jabonosa, los salinos y los de agua simple.
− Enemas de retención: el líquido se queda en el recto o colon más tiempo que en el
enema evacuante; más o menos a los 15 min se expulsa casi por completo. Se utilizan
como antihelmínticos, molientes, astringentes, broncodilatadores y antipiréticos.

Se deben tomar las precauciones siguientes:

− Extraiga el aire antes de introducir la sonda.


− Introduzca la sonda rectal en adultos, 10 cm; en niños de 5 a 7 cm y en lactantes de 2,5
a 4 cm.
− Administrarse el enema a la temperatura indicada.
− Evite la entrada de aire al recto.
− Lubrique la sonda o cánula evitando de esta forma molestias al paciente.
− Se debe tener presente el calibre de la sonda y cánula según la edad, características
del paciente y tipo de enema.
− Oriente al paciente que miccione antes de administrar el enema.

Está contraindicado en los casos: 

− Después de operaciones recientes del colon o recto o cuando ha ocurrido infarto del
miocardio, así como en el paciente con afecciones abdominales agudas, como
presunta apendicitis.
− Debe aplicarse con cuidado al paciente con arritmia. Los enemas que contengan sodio
deben usarse con precaución en personas con poca tolerancia y en los casos con
trastornos por retención de sal tal como la insuficiencia cardíaca congestiva, ya que
pueden absorber la sal de la solución del enema.

Equipo:

 Recipiente con solución indicada.


 Guía irrigadora
 Pinza protegida o llave de seguridad.
 Sondas rectales o cánulas.
 Lubricantes.
 Gasas.
 Portairrigador

Procedimiento:

 Colocar la paciente en posición adecuada


 Extraer la sonda de la cubierta estéril, conectarla al tramo de goma y lubricarla.
 Situar el equipo en el portairrigador a una altura de 45 cm sobre el paciente.
 Extraer el aire del equipo
 Protegerse las manos con guantes
 Visualizar la región anal.
 Tomar la sonda entre los dedos índice y pulgar de la mano dominante e
introducir suavemente en el recto en dirección al ombligo.
 Retirar la pinza para comenzar la irrigación
 Pinzar la sonda cuando haya pasado la solución y evitar la entrada de aire.
 Retirar la sonda

ENEMA EVACUANTE

Se administra para la eliminación de materias fecales del colon. Este término deriva de la
palabra klysis, que significa lavado y eliminación de materiales retenidos o desecho en toda
cavidad mediante la inyección de líquidos.

Cuando los líquidos se administran con este fin, estimulan los movimientos del intestino. Su
objetivo fundamental es eliminar la materia fecal y gases contenidos en el intestino.

Precauciones:

− Al preparar la solución indicada, el volumen para un enema suele ser de 750 a 1 000
mL para un escolar, 500 mL para un preescolar y 250 mL o menos para un lactante.
− Los enemas para adultos se aplican a una temperatura que oscila de 38 oC o más
según la indicación médica y para niños a 38 oC, teniendo presente el grado de calor
que resiste el paciente, evitando quemar los tejidos rectales. Esta temperatura puede
variar si existe una orden médica específica al respecto.
− Mantener el irrigador a la altura de 45 cm por encima del paciente. En casos
ginecológicos se suspende el irrigador al nivel de las caderas para disminuir la presión
en los órganos reproductores.
− Si hay molestias exageradas y dolores abdominales, se debe pinchar la sonda, aplique
ligeros masajes en el abdomen y oriente que respire profundo por la boca.

Se deben tener presente las consideraciones generales como:

− El efecto del enema puede provocar la evacuación por distensión, estimulación del
peristaltismo o lubricación para facilitar la salida de las heces.
− La solución del enema se administra lentamente para comodidad del paciente y no
dañar la mucosa.
− Cuanto más alto se sostenga el recipiente mayor será la presión.
− Durante la instalación valore frecuentemente la tolerancia del individuo. Si se queja de
molestias, retortijones o necesidad para defecar se debe interrumpir el flujo apretando
el tubo o poniendo la pinza. A continuación se sostienen los glúteos o apriete
fuertemente un trozo de papel higiénico contra el ano.
− Aplicar masajes sobre el abdomen y oriente que respire lento y profundo por la boca
para ayudar a relajar los músculos abdominales y favorecer la retención. Cuando la
sensación haya pasado reanude la instalación con mayor lentitud, se debe interrumpir
en cualquier momento si el paciente se siente molesto.
− Si el flujo se hace lento o se detiene, la punta del catéter o sonda puede estar
obstruida por heces fecales o apoyadas contra la pared rectal; con suavidad se gira un
poco para lubricarla sin estimular el reflejo de la defecación. Si la punta persiste tapada
se extrae la sonsa, se lava con solución y se vuelve a colocar.
− Después de administrar la mayor parte de la cantidad de líquido prescrito, pinzar la
sonda interrumpiendo su flujo antes de que se vacíe por completo el recipiente y evitar
que el aire penetre en el intestino.
− Para un enema evacuante indique al paciente que retenga el líquido 15 min si es
posible.
− En posición sentada no se debe administrar el enema, pues la solución no sube lo
suficiente por el colon y solo distiende el recto y estimula una rápida expulsión;
además, los intentos por introducir la sonda en una persona sentada pueden lesionar
la pared del intestino.

Cuando el paciente se le administra el enema y usa la chata para expulsar la solución, se


debe levantar la cabeza de la cama hasta que alcance una posición más o menos sentada o
en cuclillas, si la persona tiene escaso control de esfínter, también se puede usar una sonda
rectal de balón como tubo rectal, lubricando la sonda y llenando el globo con 20 a 30 mL de
agua, tirar delicadamente de la sonda para apoyar el globo contra el esfínter anal interno y
cerrar el recto.

Si en el plazo de una hora el enfermo no expulsa la solución es posible que sea por diferentes
causas, como reacción neuromuscular disminuida, debido a la posibilidad de perforación
intestinal; ante esta situación se consultará con el médico para la extracción del líquido
suministrado a través del enema. En este caso se utilizará el procedimiento de extracción de
enemas por sifón.

Cuando se expulsa el enema, la enfermera debe hacer algunas observaciones que incluyen
color, consistencia de las heces, volumen aproximado del líquido expulsado, cantidad general
de flatos expulsados (grandes, pequeños) y reacción general del paciente.

También observará si el líquido expulsado presenta sangre, pus o parásitos. Si el médico


prescribe aplicar enemas hasta que el líquido recuperado esté limpio, no se aplique más de 3
para no irritar excesivamente la mucosa. Se debe avisar al facultativo si el líquido evacuado
no es claro después de 3 administraciones.
Algunos médicos censuran el uso continuado de los enemas evacuantes, debido a que
interfieren en la motilidad del intestino y provocan distensión gradual del colon, además,
pueden extraer el moco que es el lubricante del colón así como las bacterias encargadas de la
digestión de la celulosa.

La mayoría de los expertos dicen que este problema puede presentarse cuando se usan los
enemas en forma indiscriminada.

Complicaciones. Los enemas pueden producir mareos o desmayos, irritación excesiva de la


mucosa del colon provocada por la administración repetida o sensibilidad individual a los
ingredientes, hiponatremia o hipopotasemia por instilaciones repetidas de soluciones
hipotónicas; absorción de agua en el colon por retención prolongada de soluciones
hipotónicas, lo que a su vez causa hipervolemia o intoxicación con agua. Las arritmias
cardíacas causadas por estimulación vasovagal se producen por la introducción del catéter
rectal.
Tipos de enemas evacuantes o de aseo:

− Enema jabonoso: agregar el jabón después de vaciar el líquido en el recipiente y


mezclarlo.
− Enema salino: si no se cuenta con solución comercial, añadir 2 cucharaditas de sal a 1
000 mL de agua corriente.
− Enema de agua simple: el líquido utilizado es agua corriente.

Extracción de enemas por sifón. Si el paciente no expulsa el líquido del enema, debe
eliminarlo por sifón, o sea, mediante presiones positivas y negativas y la fuerza de gravedad.
El equipo y el dispositivo necesario son: sonda rectal, lubricante hidrosoluble, volumen de
agua corriente y caliente, un recipiente para la solución del enema y un embudo.

El paciente se coloca sobre su lado derecho con las caderas fuera de la cama; en esta
posición el colon descendente se encuentra más alto, lo que facilita la eliminación del líquido
por gravedad.

El recipiente para la solución se coloca más bajo que las caderas del paciente, en una silla al
lado de la cama.

La sonsa rectal conecta primero al embudo y se le aplica el lubricante, se lleva el embudo


hasta la mitad con el agua en tanto se pinza el tubo para evitar el escape. Se inserta la sonda
en el recto, en la misma forma que para poner un enema.

Se suelta la presión en el tubo y se permite que fluya hacia el recto una pequeña cantidad de
líquido, enseguida se invierte y se baja sobre la cuña. La presión negativa del líquido en la
sonda y el embudo produce un efecto de sifón que extrae el enema del colon del paciente.
Una vez que se elimina el líquido del enema, es posible que el paciente necesite ayuda para
su comodidad e higiene. Se observa el color y consistencia del líquido del enema y se anota
en la Historia Clínica.

ENEMA DE RETENCION
Los enemas de retención o medicamentosos son aquellos en que se añade a la solución el
medicamento indicado.

En estos enemas se emplea menor cantidad de líquidos, ya que deben ser adsorbidos para
que actúe localmente sobre la mucosa rectal.

Se administran de forma general, previo enema evacuante, con el objetivo de que el recto se
encuentre libre de materia fecal y pueda lograrse la acción deseada; se suministran a
temperatura corporal para que no estimule el peristaltismo, existen excepciones de indicación
médica que varía la temperatura.

El objetivo principal es obtener efectos terapéuticos, locales y generales.

Se deben tomar las precauciones siguientes:

− Administrar enemas evacuantes previamente, para mantener el colon libre de materia


fecal.
− Los enemas evacuantes se deben retener durante 10 a 20 min.
− Antes de administrar el enema antihelmínticos se debe aplicar lubricante en la región
anal, perianal y cara interna de los muslos en caso.
− Los enemas de retención deben programarse antes de las comidas, ya que el
estómago lleno puede estimular el peristaltismo.
− En el enema de retención de aceite no se debe administrar antes enema evacuante,
sino una hora después de emplearse el enema oleoso, se recomienda uno de agua
jabonosa para ayudar a expulsar completamente las heces blandas.
− En los enemas antiparasitarios una vez administrado, se procederá a suministrar
enemas evacuantes.
− En caso de relajación de esfínter se debe colocar una sonda rectal con balón.
− Usar guantes si la solución es irritante.

Los enemas de retención se clasifican en:

− Enemas antihelmínticos: se emplea para destruir y expulsar los vermes y parásitos


intestinales mediante los medicamentos que actúan sobre estos.
− Enemas emolientes: cuando existe estreñimiento grave o trastorno anal doloroso o
irritación de la mucosa intestinal, puede administrarse un enema oleoso; el aceite
actúa como lubricante para facilitar la evacuación. Pueden utilizarse diversos aceites:
mineral, el olion, de semilla de algodón y otros. La cantidad que es pequeña, por lo
general 150 a 200 mL y suele pedirse al paciente que retenga el enema alrededor de
una hora. Con frecuencia después de un enema oleoso de retención se indica un
enema de aseo.
− Enemas astringentes: se indica con el objetivo de favorecer la absorción de líquido a
nivel del recto en caso de diarrea.
− Enemas carminativos: se indica para estimular la expulsión de gases, se administra a
temperaturas por encima o por debajo de la corporal para estimular el peristaltismo
intestinal.
− Enemas broncodilatadores: poseen medicamentos bronco-dilatadores para producir
ese efecto.
− Enemas antipiréticos: son aquellos que se utilizan para disminuir la temperatura
corporal elevada.

Los enemas de retención pueden provocar complicaciones como:

− Rectitis.
− Necrosis de la mucosa rectal.
Bibliografía

Álvarez Freire, E. y otros. Anatomía, fisiología y patología humanas. Ciudad de La Habana. Ed. Pueblo y
Educación, 1992. 

Bazán González A. Cabrera Romero G. Abdomen Agudo. Programa de Actualización continúa para Médicos.
Medicina Crítica .pag.44-45; libro 5 parte D. México Tomado de Internet 2008. 

Botella M, Hernández OM, López ML, Rodríguez A. Cuadernillo de técnicas básicas de enfermería. Santa Cruz
de Tenerife: Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, Cultura y Deportes; 2002, 37-38,45. 

Cuidados auxiliares de enfermería. Técnicas básicas de enfermería. Aparato urinario y sus cuidados. 

Brunet Sudart, TH. Manual de Enfermería Médico Quirúrgico. Nueva editorial. Interamericana. México. 1996.

CIE. Pautas para las Asociaciones Nacionales de Enfermeras. Ginebra 1995.

Castro Torres A M y otros. Manual de Procedimientos de Enfermería. La Habana: Ed. Ciencias Médicas; 2002,
75, 389 -394.

Principios Científicos. Ed. Ciencias Médicas, Cuba 2002. 

Diccionario Terminológico de Ciencias Médicas. Ministerio de Cultura. Editorial Científico-Técnica. Edición


Revolucionaria; 1978.

Du Gas B. W. Tratado de Enfermería Práctica. 4ta. ed. Ed. Interamericana. S.A. México. 1986. 

Tratado de Enfermería Práctica. 3ed. México: Ed. Interamericana; 1987.

Tratado de Enfermería Práctica. 4ª. Ed. Interamericana, México DF, 1979, 1988,1996.

Esteve J, Mitjans J. Enfermería. Técnicas clínicas.Técnicas generales. Higiene y bienestar. Madrid: McGraw-Hill
Interamericana; 2002, 3-40. 

Enfermería. Técnicas clínicas. Técnicas específicas. Eliminación. . Madrid: McGraw-Hill Interamericana; 2002,
509-31. 

Guyton, A. Tratado de Fisiología Médica. 6. ed. Ciudad de La Habana. Ed. Pueblo y Educación, 1984. 2t.

Hamilton, H. K. Procedimientos de Enfermería. La Habana: Ed. Revolucionaria, 1991 907 p.

Herderson V. Enfermería Teórica y Práctica. 3ra. ed. Ediciones Científicas. 1993, 1994.

Irene Blakenchip, D. Woodward Smith M.A. Guía Práctica de Enfermería. Ediciones Dayma S.A. 1993.

Iyer, P.W. Taptich B J, Bernocchi-Losey, D. Proceso y Diagnóstico de Enfermería, México. Mc Graw-Hill


Interamericana, 1995. 444 p.

Klusek Hamilton H; Bowenrose Minnie. Procedimientos de Enfermería . Edición Revolucionaria 1989. 


Kozier, Fundamentos de Enfermería, Conceptos, Procesos y Práctica, Vol. I 5ª, ed, editorial, mcgraw-Hill-
Interamericana, México 1999.

Llanio, Navarro R y otros. Terminología y Alteración del color de la orina y Examen Físico. En: Propedéutica
clínica y semiología médica. La Habana. ECIMED; 2005. 

Millar Keane. Diccionario enciclopédico de Enfermería. Versión en español de la obra original en Inglés:
Dictionary of medicine, nursing & allied health © 1992 by W.B. Saunders Company, Philadelphia. A division of
Harcourt Barce & Company © Libermed Verlag S.A.-Montevideo, Uruguay. La Habana: ECIMED; 2006. 

Miller M.A. Cuidados básicos de enfermería. Ed. Revolucionaria 1993.

Nordmark, MT; Rohweder, AW. Bases científicas de la Enfermería. 2ed. en español de tr. 3ed. en Inglés. México:
La Prensa Médica Mexicana; 1979.

Perry A, Potter P. Guía clínica de enfermería. Técnicas y procedimientos básicos. 4ª ed. Higiene. Cuidados del
periné femenino. Cuidados del periné masculino. Madrid: Harcourt Brace; 1998, 239-251. 

Platt R, Polk BF, Murdock B, Rosner B. Risk factors for nosocomial urinary tract infection. Am J Epidemiol.; 1986,
124: 977-985. 

Santa Cruz de Tenerife: Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, Cultura y Deportes; 2002, 207-40. 

Schaeffer AJ. Catheter associated bacteriuria. Urol Clin North Am; 1986 4: 735-747. 

Serrate G, y otros Prevalencia de infección urinaria nosocomial. Medidas alternativas al cateterismo vesical. Med
Clin (Barc); 1996, 107: 241-245.

Soler Vaillant R. Abdomen Agudo no traumático. Editorial Ciencias Médicas .La Habana 2004.

También podría gustarte