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04 Manual Fresa 2020 Ebook

Diego Mauricio Salas Ramírez Directora de proyecto: Ingritts Marcela García Niño Supervisor: Diego Mauricio Salas Ramírez Agradecemos a los productores de fresa de Cundinamarca por su valiosa colaboración en la recolección de información. A la Gobernación de Cundinamarca, a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación y al Corredor Tecnológico Agroindustrial CTA-2 por el apoyo en la realización de este proyecto.
Derechos de autor
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04 Manual Fresa 2020 Ebook

Diego Mauricio Salas Ramírez Directora de proyecto: Ingritts Marcela García Niño Supervisor: Diego Mauricio Salas Ramírez Agradecemos a los productores de fresa de Cundinamarca por su valiosa colaboración en la recolección de información. A la Gobernación de Cundinamarca, a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación y al Corredor Tecnológico Agroindustrial CTA-2 por el apoyo en la realización de este proyecto.
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Fresa

(Fragaria × ananassa Duch.)

Manual de recomendaciones técnicas para su


cultivo en el departamento de Cundinamarca

John Fabio Acuña Caita


Fresa
(Fragaria × ananassa Duch.)
Fresa
(Fragaria × ananassa Duch.)
Manual de recomendaciones técnicas para su
cultivo en el departamento de Cundinamarca

John Fabio Acuña Caita

Gerhard Fischer
Fresa (Fragaria × ananassa Duch.): Manual de recomendaciones técnicas para su cultivo en el
departamento de Cundinamarca / John Fabio Acuña Caita y Gerhard Fischer – Bogotá, D. C. :
Corredor Tecnológico Agroindustrial, CTA-2, 2020.

92 páginas ; ilustraciones ; 24cm.


Incluye referencias bibliográficas.
ISBN-e: 978-958-794-352-8 ISBN obra impresa: 978-958-794-351-1

PALABRAS CLAVE: Manejo y conservación de suelos, Selección de semilla de fresa, Manejo eficiente
de la fertilización integrada en fresa, Manejo agronómico del cultivo de fresa, Cosecha y poscosecha
del cultivo de fresa, Costos de producción del cultivo de fresa

CORREDOR TECNOLÓGICO AGROINDUSTRIAL CTA-2 CITACIÓN SUGERIDA: Acuña-Caita, J. y Fischer, G. (2020).


UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA, SEDE BOGOTÁ Fresa (Fragaria × ananassa Duch.): Manual de
Calle 44 N.º 45-67 recomendaciones técnicas para su cultivo en el
Unidad Camilo Torres departamento de Cundinamarca. Bogotá, D. C.: Corredor
Edificio 826 Bloque A-1 Tecnológico Agroindustrial CTA-2.
Oficina 101
Teléfono (57-1) 316 5000 Extensión 10248 CLÁUSULA DE RESPONSABILIDAD: CTA-2 no es
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Dedicado a todas las personas
que trabajan la tierra
Corredor Tecnológico Agroindustrial CTA-2
Entidad Ejecutora:
Gobernación de Cundinamarca
Nicolás García Bustos
Gobernador

Comité Directivo
Gobernación de Cundinamarca
Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación
Nelly Yolanda Russi Quiroga
Secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación

Alcaldía Mayor de Bogotá, D. C.


Secretaría Distrital de Desarrollo Económico
César Augusto Carrillo Vega
Director de Economía Rural y Abastecimiento Alimentario

Universidad Nacional de Colombia


Vicerrectoría de Investigación
Hernando Guillermo Gaitán Duarte
Director de Investigación y Extensión Sede Bogotá

Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria


Centro Tibaitatá
Juan Diego Palacio Mejía
Director

6
Comité Técnico Científico
Corredor Tecnológico Agroindustrial CTA-2
Gobernación de Cundinamarca
Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación
John Jairo González Rodríguez

Alcaldía Mayor de Bogotá, D. C.


Secretaría Distrital de Desarrollo Económico
Andrea Campuzano Becerra

Universidad Nacional de Colombia


Dirección de Investigación y Extensión – Sede Bogotá
Bethsy Támara Cárdenas Riaño
Jefe de la División de Investigación

Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria


Centro Tibaitatá
Carlos Alberto Herrera Heredia
Coordinación de Innovación Regional

Directora de proyecto
Ingritts Marcela García Niño
Supervisor
Diego Mauricio Salas Ramírez

7
El Corredor Tecnológico Agroindustrial (CTA) es una estrategia de cooperación
entre Estado, sector productivo y academia, en la cual participan actores direc-
tivos del sector agropecuario y agroindustrial de Cundinamarca y Bogotá, D. C.,
con el fin de aunar esfuerzos en actividades de desarrollo y fortalecimiento de
la ciencia, la tecnología y la innovación. Sus capacidades están orientadas a la
formulación y ejecución de proyectos de carácter investigativo, que permitan
la transferencia tecnológica al sector agropecuario y agroindustrial.
El presente documento es resultado del Subproyecto “Investigación, desarrollo
y transferencia tecnológica en sistemas de producción de frutas (fresa) en zonas
productoras representativas de Cundinamarca”, desarrollado en el marco del Co-
rredor Tecnológico Agroindustrial CTA-2, Proyecto “Investigación, desarrollo y
transferencia tecnológica en el sector agropecuario y agroindustrial con el fin
de mejorar todo el departamento, Cundinamarca, Centro Oriente”, suscrito por
la Gobernación de Cundinamarca, a través de la Secretaría de Ciencia, Tecno-
logía e Innovación; la Alcaldía de Bogotá, a través de la Secretaría Distrital de
Desarrollo Económico; la Universidad Nacional de Colombia, y la Corporación
Colombiana de Investigación Agropecuaria (AGROSAVIA, antes Corpoica). El Co-
rredor Tecnológico Agroindustrial CTA-2 es financiado con recursos del Fondo
de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías.

9
Contenido

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

Diagnóstico del sistema productivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

Generalidades del cultivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21


Producción y mercados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
Materiales de siembra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Descripción botánica y ciclo del cultivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

Edafoclimatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Suelos y precipitación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Temperatura y altitud . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27

Manejo agronómico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Establecimiento del cultivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Manejo integrado de la fertilización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
Manejo integrado de plagas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
Manejo integrado de enfermedades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
Polinización en el cultivo de fresa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65

11
Cosecha y poscosecha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Precosecha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
Cosecha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
Poscosecha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76

Costos de producción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79

Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81

12
Agradecimientos

Colaboradores:
Beatriz Helena Rojas
Jessica Vargas Cruz
Giovanna Quintero Arias
Carlos Mario Grijalba
Holman Mauricio Albarracín
Andrés Alejandro Castro
Manuel Fernando Vergara
Yudy Cristina Chacón
Luis Ramón Díaz Garizao
David López Valencia
Julián David Duarte
Manuel Ricardo Sánchez
Estudiantes de apoyo:
Daniel Ricardo Wiesner
Edna Yamile Alayon
Sixto Javier Sandoval
José Julián Carrasco

13
Introducción

El Programa de Transformación Productiva (PTP), que está concebido como una


herramienta del Gobierno para promover la productividad y la competitividad
de las empresas colombianas, ha priorizado siete productos del sector hortofru-
tícola, entre los cuales se encuentra la fresa, debido a que es un fruto promi-
sorio con una alta probabilidad de ser exportable. Dicho programa tiene como
visión que para el 2030 Colombia se catalogue como uno de los principales ex-
portadores de fresa a nivel mundial, con producciones que superen las 100 000
toneladas; sin embargo, debe superar diferentes retos para lograrlo.
Considerando lo anterior, en el marco del proyecto del Corredor Tecnológico
Agroindustrial CTA-2 y el subproyecto “Investigación y desarrollo tecnológico
para los sistemas de producción de frutas (fresa y mora) en zonas productoras re-
presentativas de Cundinamarca” (que en adelante se denominará Subproyecto
Fresa y Mora), se realizó la instalación de las Parcelas de Investigación Participa-
tivas Agropecuarias (PIPA), con el objetivo de fortalecer las cadenas productivas
de fresa y mejorar sus niveles de desarrollo mediante la investigación, desarro-
llo (I+D) y transferencia tecnológica, en los componentes de manejo de cultivo
a través de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), el uso de abejas en la polinización
y el diseño de soluciones tecnológicas de cosecha y poscosecha para mejorar
los niveles de competitividad de los productores en las zonas representativas
de Cundinamarca.
Por otro lado, el desarrollo del Subproyecto Fresa y Mora permitió la elabora-
ción del presente manual, recomendado para las condiciones productivas del

15
INTRODUCCIÓN

departamento de Cundinamarca. Sin embargo, las recomendaciones incluidas


pueden llegar a ser validadas y adaptadas a otras zonas agroecológicas donde
se adelanta la producción de este frutal.

16
Diagnóstico del sistema productivo

El Subproyecto Fresa y Mora se desarrolló para el primer producto en los muni-


cipios de Sibaté, Facatativá, Guasca y Mosquera, los cuales se encuentran entre
los municipios considerados como los principales productores en el departa-
mento (DANE, 2016). En dichos municipios se adelantó, en el marco del sub-
proyecto, un análisis del sistema productivo de la fresa, con el fin de evaluar
el estado de dicho cultivo en el departamento de Cundinamarca para proponer
opciones tecnológicas que pudieran ser adoptadas por los agricultores en las
zonas productoras. Se realizó la visita a más de 200 predios productores, en-
cuestando a los propietarios, arrendatarios o responsables de los cultivos, para
obtener información del estado actual de la producción.
Según los principales resultados obtenidos en el diagnóstico, se pudo constatar
que la producción de fresa en los municipios priorizados es adelantada en su
mayoría por pequeños productores en lotes arrendados de menos de 1,5 hectá-
reas, mientras que alrededor de 33 % de ellos manifiesta ser propietario de un
terreno, ya sea propio o familiar. En este sentido, 22 % de los productores llevan
menos de dos años cultivando sus predios, lo que indica que son agricultores
que se encuentran incursionando en la producción de fresa.
Al analizar la pertenencia a asociaciones y a pesar de que en el departamento se
reportan varias entidades, asociaciones y federaciones —ya sea a nivel regional,
departamental o nacional—, son muy pocos los productores miembros de ellas,
debido en gran parte a motivos económicos. En los municipios abordados por
el Subproyecto Fresa y Mora se pudo observar que la movilidad y el transporte

17
DIAGNÓSTICO DEL SISTEMA PRODUCTIVO

de la producción de fresa en el 58 % de las fincas encuestadas se realiza a tra-


vés de caminos sin pavimentar, contrastando con un 41 % de fincas que poseen
caminos pavimentados y el 1 % cuyo acceso se realiza a través de caminos de
herradura.
En cuanto a la edad de los cultivos y su establecimiento, los agricultores ma-
nifestaron que la antigüedad de los mismos en sus fincas fluctúa entre 2 y 30
meses, con un promedio de 16 meses. En los municipios sobresale la siembra de
la variedad Albión, seguida por las variedades Monterrey y Ventana, las cuales
se obtienen mediante compra a las casas comerciales y/o personas que venden
los estolones1, obtenidos de plantas hijas a partir de procesos de estolonización.
El material seleccionado para ser trasplantado a campo es sometido en su ma-
yoría a tratamientos químicos de desinfección (82 %), mediante la aplicación de
uno o varios pesticidas al suelo o a la raíz al momento de siembra. El 5 % de los
encuestados afirma desinfectar aplicando productos biológicos, mientras que
el 13 % no realiza ningún proceso de desinfección.
Los rendimientos encontrados en la mayoría de los municipios se encuentran
por debajo del promedio óptimo nacional, cercano a las 35 toneladas por hec-
tárea. Esta tendencia muy seguramente está ligada a la falta de disponibilidad
de agua en las zonas de Guavio y Soacha. Por otra parte, la región occidental de
la sabana de Bogotá reportó un rendimiento actual ligeramente mayor a este
valor por área de producción y por planta, lo cual es producto de una mayor
disponibilidad de agua para los cultivos en comparación con las otras zonas.
En lo que compete al manejo de los recursos de suelo y agua, el sistema de rie-
go más utilizado es la cinta de riego, por su facilidad de empleo y por su costo,
comparada con otros métodos como la aspersión o la microaspersión. El 91 %
de los más de 200 productores encuestados mencionaron contar con acceso al
recurso hídrico. Por otro lado, solo el 33 % de los productores realiza análisis
del agua empleada para el riego en sus fincas. La totalidad de productores en-
cuestados utiliza acolchado (cubierta protectora) de color negro, aunque en el

1
Los estolones son un material vegetativo de reproducción asexual. Se trata de un brote lateral que
nace en la base del tallo de algunas plantas herbáceas y que crece horizontalmente con respecto al
nivel del suelo. Posee nudos que forman posteriormente raíces y, de allí, nuevas plantas.

18
municipio de Sibaté se encuentran varios cultivos con acolchados blancos. De
acuerdo con lo anterior, la renovación del acolchado depende en gran parte de
la renovación del cultivo, por razones de facilidad y costos. Por estas mismas ra-
zones, muchos productores prefieren reutilizar el acolchado que comprar uno
nuevo ya que cuando se es cuidadoso el plástico no se maltrata.
En el componente fitosanitario, el 56 % de los productores afirma que las prin-
cipales plagas que afectan sus cultivos son los ácaros, seguidos por las chizas y,
en algunos casos, el ataque de pájaros que perjudican la calidad de los frutos.
En cuanto a enfermedades, el 36 % de los productores consideran la pudrición
de la fruta (Botrytis cinerea) como el patógeno más limitante, seguido de la an-
tracnosis (Colletotrichum acutatum) con un 30 %. Para el manejo fitosanitario de
los cultivos, el 51 % de los agricultores recurren a la aplicación de plaguicidas
tipo calendario, el 42 % lo hace de acuerdo a la dinámica del problema mediante
monitoreos visuales, mientras que el 7 % de los productores indican combinar
las dos técnicas mencionadas.
Finalmente, el indicador de madurez usado por el 100 % de los productores de
fresa para realizar la cosecha es el color. Para ello los productores manifiestan
realizar el proceso de cosecha cuando la fruta cuenta con aproximadamente
un 75 % de madurez. Para el caso de las actividades poscosecha, el 97 % de los
productores lleva la fruta al centro de acopio ubicado en la finca y tan solo el
3 % la deja en el lote. Más de la mitad de los productores (52 %) realizan el pro-
ceso de clasificación, selección y pesaje de los frutos cosechados, seguido por
un 12 % de productores que únicamente realizan clasificación y selección. Los
procesos de clasificación, selección, empaque, pesaje y almacenamiento repre-
sentan cada uno el 11 % de los productores, mientras que un bajo porcentaje de
productores realiza la limpieza de los frutos durante la poscosecha.
Para estas actividades, el 95 % de los productores utilizan canastillas de 16 libras
para el proceso de comercialización de los frutos. Este tipo de empaque es el
más utilizado debido a que la mayoría de agricultores venden su producción a
intermediarios, que luego la comercializan en la central mayorista de Corabas-
tos; de esta manera se facilita su transporte aunque no sea este el más adecuado.
De acuerdo con esto, el 58 % de los productores de fresa realiza la comercializa-
ción con intermediarios dentro de sus fincas, el 24 % realiza la venta directa sin

19
DIAGNÓSTICO DEL SISTEMA PRODUCTIVO

intermediarios en sus fincas, mientras que el 18 % manifiesta realizar la comer-


cialización con tiendas tipo fruver, industrias, tiendas de barrio y restaurantes,
entre otras.
Una vez completada la fase de diagnóstico en el desarrollo del Subproyecto Fre-
sa y Mora, se formalizaron convenios para la instalación de cuatro PIPA. Para la
selección de las posibles fincas en donde se establecería cada PIPA en los muni-
cipios de Facatativá, Guasca y Sibaté, se tuvieron en cuenta aquellas que fueran
representativas de las zonas de estudio, donde las asociaciones de productores
manifestaran su interés en el montaje para validar las tecnologías nuevas y com-
pararlas con las tradicionales, y donde la comunidad tuviera facilidad de acceso
para las capacitaciones y talleres.
Por otro lado, el establecimiento de una PIPA en el Centro Agropecuario Ma-
rengo, en el municipio de Mosquera, se decidió debido a la infraestructura,
experimentos y parcelas disponibles cultivadas con fresa, lo cual brindó una
ventaja comparativa al momento de realizar las actividades de trasferencia de
conocimiento a los productores vinculados. Adicionalmente se facilitó la reali-
zación de trabajos de investigación e innovación, que apoyaron la formación de
estudiantes de pregrado y posgrado.
Es así como las PIPA fueron implementadas en la vereda Los Manzanos del
municipio de Facatativá, en las cabeceras municipales de Guasca y Sibaté, y
en el Centro Agropecuario Marengo, perteneciente a la Universidad Nacional
de Colombia (sede Bogotá), el cual se encuentra ubicado en el municipio de
Mosquera. Gracias a los trabajos desarrollados en estas parcelas, tanto la imple-
mentación de las tecnologías mostradas por el proyecto como la apropiación
por parte de los productores resultaron más eficientes. Se resalta la implemen-
tación de macrotúneles para fresa en Sibaté o el uso de doble cinta de riego y
un manejo eficiente del agua, reduciendo el consumo en algunos casos hasta
en un 40 %.

20
Generalidades del cultivo

Producción y mercados
La fresa (Fragaria × ananassa Duch.) es una planta perteneciente a la familia Rosaceae.
Durante el año 2012, a nivel mundial se produjeron 4,6 millones de toneladas. El
principal productor fue Estados Unidos con 1 366 850 t, seguido por México con
360 426 t, Turquía con 353 173 t, España con 289 900 t y Egipto con 242 297 t.
Para el año 2013 los principales países importadores fueron Reino Unido con
470 770 t, Canadá con 123 463 t, Estados Unidos con 110 457 t, Francia con 90 587 t
y Holanda con 28 937 t (Cámara de Comercio de Bogotá [CCB], 2015).
En 2013 se registró un acopio de 23 140 t de fresa y en el 2014 de 25 370 t,
lo que representa un aumento del 9,64 % (DANE, 2013). Cundinamarca presen-
tó una participación de 64,98 % en 2013 y 65,63 % en 2014; para los mismos
años la participación de Antioquia fue de 11,28 % y 12,88 % y la de Norte de
Santander fue de 11,5 % y 10,93 %, respectivamente. Dicha tendencia en el por-
centaje de participación por departamento mantuvo el mismo orden registrado
por Agronet (DANE, 2016), aunque con porcentajes diferentes. Es así como de
acuerdo a lo reportado en el portal de Agronet (2014) la producción de fresa en
el país durante 2014 fue de 43 778 t, en un área cosechada de 1241 ha, lo que
representa un rendimiento promedio de 35,28 t/ha. En dicho periodo el depar-
tamento de Cundinamarca reportó mayor participación en la producción con
un 52,2 %, seguido por Antioquia y Norte de Santander, con un 28,7 % y 8,6 %,
respectivamente.

21
GENERALIDADES DEL CULTIVO

Por su parte, la Cámara de Comercio de Bogotá reporta que en Colombia para el


año 2015 se produjeron 42 453 t de fresa, con Cundinamarca como el departa-
mento con mayor producción (22 562 t), seguido por Antioquia (12 545 t), Norte
de Santander (3360 t), Cauca (2808 t) y Boyacá (542,2 t) (CCB, 2015).
De acuerdo con lo anterior, en Cundinamarca se registran 21 municipios con
producción de fresa (Tabla 1) y su producción se concentra en los municipios
de Sibaté, Chocontá, Facatativá y Soacha. Es posible alcanzar un buen rendi-
miento gracias a la continua producción durante el año, con picos de cosecha
que se presentan aproximadamente cada tres meses y que son característicos
de los trópicos altos en Suramérica (CCB, 2015). Los municipios de este departa-
mento que aportaron en mayor proporción al acopio en las centrales mayoristas

Tabla 1 Producción de fresa en el departamento de Cundinamarca (t/ha)

Municipio / Año 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Albán 15,0 15,0 15,7 18,0 18,0 12,5 12,5 84,0
Cajicá 40,0 40,0 20,0 - - - - -
Chocontá 46,9 46,9 48,4 50,0 38,8 49,2 48,9 48,3
El Rosal 23,6 20,0 14,0 26,0 30,0 30,0 30,0 30,0
Facatativá 31,9 30,0 28,8 30,0 30,0 30,0 30,0 30,0
Funza - - - - - 20,0 30,0 46,0
Fúquene 22,2 32,0 - 50,0 50,0 - - 105,0
Guachetá - 30,0 44,0 24,0 42,0 28,0 20,0 20,0
Guasca 45,0 40,0 59,6 35,0 40,0 30,0 45,0 45,0
Guatavita - - - 14,5 - - - -
Nemocón 15,0 - - - - - - -
Sibaté 30,0 30,0 60,0 40,0 67,5 67,5 62,0 62,0
Simijaca - 9,3 20,0 20,0 18,0 17,0 17,0 17,0
Soacha 37,8 35,0 35,0 25,0 30,0 30,0 30,0 30,0
Sopó - 45,0 50,0 16,5 6,5 20,0 10,0 10,0
Suesca 37,5 25,4 25,4 25,0 50,0 50,0 45,0 40,0
Susa - - - - 9,0 - - -
Tocancipá 26,2 26,25 30,0 25,0 - - - -
Ubaté 24,0 24,0 25,8 24,0 - 16,0 - -
Villapinzón 21,7 21,5 34,0 30,0 20,0 40,0 40,0 40,0
Zipacón - - - - - 26,0 25,5 24,0

Fuente: Elaboración propia con información del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (2016).

22
MATERIALES DE SIEMBRA

durante 2013 y 2014 fueron Facatativá, Chocontá y Sibaté (CCB, 2015). Según
las estadísticas de Agronet (2014), en los últimos cinco años la producción de
fresa en Cundinamarca estuvo representada principalmente por los municipios
de Sibaté, Facatativá, Chocontá, Guasca, Soacha y El Rosal.
Por otro lado, el rendimiento de la producción de fresa en las zonas estudiadas
en el proyecto se encuentra alrededor de las 30 t/ha, con un ligero aumento de
la productividad en los últimos años. Sin embargo, este rendimiento se ha visto
afectado en parte por el efecto de eventos climáticos.

Materiales de siembra
La fresa es una planta herbácea, perenne, perteneciente a la familia de las rosá-
ceas del género Fragaria. De esta se destacan las variedades Albión y Monterrey
(Figura 1). La variedad Albión es altamente adaptable a la mayoría de condicio-
nes en el trópico, presenta un alto consumo de agua y resistencia a condiciones
de estrés abiótico, con buenas características de calidad, como tamaño, sabor y
firmeza, y prolongada vida poscosecha (Flórez y Mora, 2010). La variedad Monte-
rrey presenta adaptación a condiciones entre semiáridas y subtropicales, cuenta
con frutos menos firmes que los de la variedad Albión y presenta susceptibili-
dad al mildeo polvoso. Adicionalmente, se reconocen variedades promisorias
como Sweet Ann, Lucía, Sabrina y Scarlet, de las cuales no se conoce mucha
información sobre su crecimiento y potencial de producción en el país.

Descripción botánica y ciclo del cultivo


La fresa es considerada como una especie hortícola de tipo herbáceo; no obs-
tante, es una especie leñosa y perenne por su sistema de crecimiento, dado que
constantemente forma tallos nuevos que le permiten a la vez permanecer viva
indefinidamente (Ruíz y Piedrahita, 2012).
La planta posee un sistema radicular fasciculado constituido por raíces y raici-
llas; las primeras hacen el papel de soporte, las secundarias tienen la función
de absorber los nutrientes y almacenar los materiales o sustancias de reserva.

23
GENERALIDADES DEL CULTIVO

Figura 1 a) Fresa variedad Albión. b) Fresa variedad Monterrey.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

24
DESCRIPCIÓN BOTÁNICA Y CICLO DEL CULTIVO

Las raicillas sufren un proceso de renovación fisiológico, aunque influenciado


por factores ambientales y por patógenos del suelo, entre otros, que rompen
el equilibrio (Akhatou, González-Domínguez y Fernández-Recamales, 2016). La
profundidad del sistema radicular es muy variable dependiendo, entre otros
factores, del tipo de suelo y la presencia de patógenos en él. Las raíces no so-
brepasan los 40 cm de profundidad, y la mayor parte (90%) se encuentran en
los primeros 25 cm.
El tallo está constituido por un eje corto de aspecto cónico denominado corona.
En él se observan numerosas escamas foliares; a partir de la semilla, crece lenta-
mente formando hojas en cuyas axilas crecen las yemas que darán origen a los
estolones e inflorescencias. Los estolones o guías son un brote largo rastrero
que se forma a partir de las yemas axilares de las hojas situadas en la base de la
corona (Casierra-Posada y Vargas, 2007), y constituyen el método más fácil de
propagación de estas plantas.
Las hojas aparecen en roseta sobre la corona; suelen ser largamente pecioladas,
provistas de dos estípulas rojizas, y su limbo esta dividido en tres foliolos de
bordes aserrados y con el envés recubierto de pelos. Tienen un gran número de
estomas (300-400/mm2), por lo que pueden perder gran cantidad de agua por
transpiración.
Por su parte, las flores pueden ser perfectas (hermafroditas), con órganos mas-
culinos y femeninos, o imperfectas con un solo órgano masculino o femenino.
Son de color blanco, tienen de cinco a seis pétalos, de 20 a 35 estambres y va-
rios cientos de pistilos sobre un receptáculo carnoso. Cada óvulo fecundado da
lugar a un fruto de tipo aquenio. El desarrollo de los aquenios, distribuidos por
la superficie del receptáculo carnoso, estimula el crecimiento y la coloración de
este, y da lugar al ‘fruto’.
Su fruto es un poliaquenio, conocido botánicamente como eterio, en el que la
parte comestible es el receptáculo que aloja numerosos aquenios. La forma es
diversa de acuerdo a la variedad (cónica, globulosa o esférica). El color en la
madurez varía desde rosa claro hasta violeta oscuro (Calderón, 2014).
Las plantas obtenidas por semilla pueden iniciar su floración a los ocho o nueve
meses, mientras que aquellas obtenidas por estolones florecen a partir de los

25
GENERALIDADES DEL CULTIVO

cuatro o cinco meses (Calderón, Angulo, Rodríguez, Grijalba y Pérez, 2013). Las
plantas obtenidas a partir de hijuelos inician su desarrollo a partir de uno o
dos meses desde la plantación. Para el caso de la fructificación, normalmente el
proceso de polinización se da por la intervención de insectos y del viento. Para
la fructificación no existen requerimientos especiales de frío ni fotoperiodo; se
pueden plantar durante todo el año y, dependiendo de la variedad y del tipo de
planta, a los noventa días inicia su producción.

26
Edafoclimatología

Suelos y precipitación
En relación con la nutrición y crecimiento de los cultivos de fresa, la textura,
estructura, pH, conductividad eléctrica y capacidad de intercambio catiónico son
consideradas como las propiedades físicas y químicas más importantes del suelo
(Velázquez-Machuca, 2009). En este sentido, la fresa se adapta bien a suelos con
texturas sueltas de alto contenido de materia orgánica y un pH entre 5,5 y 6,5;
sin embargo, las plantas necesitan humedad constante en el suelo, requiriendo
para ello de 700 a 900 mm de precipitación anual (Ruíz y Piedrahita, 2012).
Por otro lado, la humedad relativa promedio estable para el cultivo de fresa se
debe mantener entre 60 y 75 %. Cuando estos valores se ven alterados se debe
proceder a llevar un control más riguroso en el manejo agronómico, haciendo es-
pecial énfasis en el monitoreo de patógenos fúngicos como el moho gris (Botrytis
cinerea), el mildeo polvoso (Sphaerotheca pannosa) y la antracnosis (Colletotrichum
acutatum) (Grijalba, 2015).

Temperatura y altitud
Las plantas de fresa se adaptan a diferentes condiciones agroclimáticas, con
altitudes desde los 1200 msnm hasta valores por encima de los 3000 msnm
(CCB, 2015). De acuerdo con Ledesma, Nakata y Sugiyama (2008), la temperatura

27
EDAFOCLIMATOLOGÍA

puede oscilar entre los 10 y los 26 °C, con valores de 18 °C en el día y 12 °C


en la noche (Verheul, Sønsteby y Grimstad, 2007), consideradas como óptimas
para el crecimiento y desarrollo del cultivo. No obstante, las plantas pueden
llegar a presentar un retraso en la floración a medida que se da un descenso en
la temperatura y/o un incremento en la altitud (Opstad, Sønsteby, Myrheim y
Ola, 2011).

28
Manejo agronómico

Establecimiento del cultivo

Preparación del terreno


El cultivo de fresa requiere que el suelo se encuentre nivelado y drenado; esto
último para evitar la acumulación de agua, ya que las plantas son demasiado
susceptibles a los encharcamientos, los cuales disminuyen considerablemente
su rendimiento (Universidad de California Extensión Cooperativa [UCCE], 2015).
El terreno donde se instalará el cultivo debe ser preferiblemente plano o pre-
sentar una pendiente moderada que permita las labores de mecanización.
Dichas labores incluyen un arado primario para descompactar el suelo, tarea que
se debe realizar sobre el suelo húmedo a una profundidad de entre 20 y 35 cm.
Posteriormente, se recomienda llevar a cabo un arado secundario para nivelar,
soltar y pulir el suelo; para ello se debe seleccionar un implemento adecuado
para prevenir daños por compactación (Figura 2).
Por otro lado, si se tienen antecedentes de enfermedades en los lotes, se reco-
mienda realizar una desinfección del suelo después de aplicar las enmiendas,
empleando métodos como la solarización, la desinfección química y la biofumi-
gación, entre otros. Se debe contar de antemano con la asesoría de un ingeniero
agrónomo y evitar establecer el cultivo en suelos donde se haya sembrado papa,

29
MANEJO AGRONÓMICO

Figura 2 Preparación mecanizada del terreno para la siembra de fresa.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

pimentón, tomate, melón, sandía o calabaza; esto para evitar la propagación de


enfermedades del suelo.

Siembra con coberturas plásticas


Las coberturas plásticas, acolchados o mulching, tienen como finalidad evitar el
crecimiento de arvenses2 —de acuerdo al color del material—, disminuir los pro-
cesos de evapotranspiración, mejorar la retención de humedad en el suelo y
evitar el contacto directo de los frutos con el suelo, con el fin de reducir la pro-
pagación de enfermedades y mejorar la presentación del producto cosechado.
La selección del material a utilizar en las cubiertas plásticas para la siembra de
fresa depende de la elasticidad del polímero (propiedades mecánicas), su color,
sus propiedades de refracción de la luz para el control de plagas (propiedades
ópticas y fotométricas), la temperatura generada al interior de la cubierta y la
superficie del plástico (Bahuguna y Jagadish, 2015).
De acuerdo con esto último, el color negro permite un adecuado desarrollo
vegetativo de las plantas con bajos costo de inversión; sin embargo, puede cau-
sar estrés y daños a las plantas por la alta concentración de calor. Por su parte,
los materiales transparentes transmiten mejor la temperatura, lo que favorece
una madurez prematura, así como la proliferación de arvenses si el suelo no se
encuentra bien desinfectado. Los plásticos de color café permiten ejercer un

2
Los arvenses son plantas silvestres que crecen junto al cultivo.

30
ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO

mejor control de nematodos y arvenses. Los materiales de color verde o fotose-


lectivos permiten mantener la temperatura al mismo nivel tanto en el interior
como en el exterior del acolchado, lo que a la vez permite un buen control
de arvenses y el incremento de la temperatura en la raíz. Finalmente, los ma-
teriales que tienen colores diferentes en el derecho y el revés, tales como los
plásticos negro/blanco, negro/plateado y naranja/marrón, permiten bloquear la
entrada de luz al suelo, reflejar la luz al follaje, reducir la temperatura del suelo
y disminuir el crecimiento de arvenses (Alvarado y Castillo, 2003).

Levantamiento de camas, instalación de sistema de riego


y cobertura plástica
Levantamiento de camas: una vez preparado el terreno se debe adelantar la
construcción de las camas, para lo cual el suelo debe encontrarse a capacidad de
campo. Las camas se estructuran en forma de trapecio con dimensiones de 70 a
90 cm en la base, de 50 a 70 cm en la parte superior y con una distancia máxima
entre las camas de 1,2 m. Para la altura de las camas, se recomienda elevarlas
de 20 a 40 cm (Figura 3). Las recomendaciones sugeridas para la construcción
de las camas permitirán que estas no se derrumben; esto también permite un
mayor desarrollo del sistema radicular, lo que facilita las labores agronómicas
y la cosecha del cultivo (Santos y Obregón, 2009).
Instalación del sistema de riego: si para el sistema productivo se define la im-
plementación de un sistema de riego localizado, se debe tener presente que las
camas no superen los 30 m de largo, para permitir una aplicación uniforme del
riego y el fertirriego. En este sentido, con el sistema de riego por goteo se logra
la aplicación de agua y nutrientes sobre o bajo la superficie del suelo, median-
te goteros que permiten la emisión de pequeños caudales de agua con un alto
porcentaje de cubrimiento (Rodrigo, Hernández, Pérez y González, 1992).
Los componentes básicos de un sistema de riego por goteo incluyen:

1. Cabezal de riego, compuesto por una fuente de agua y un sistema de bom-


beo, filtración e inyección de fertilizantes.

31
MANEJO AGRONÓMICO

Figura 3 a) Dimensiones recomendadas para la construcción de las camas. b) Levantamiento de las


camas en campo.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

2. Sistema de distribución, que incluye un centro de control y la red de tube-


rías de agua.

3. Líneas de goteo, compuestas por las cintas de riego y los emisores o goteros.

Generalmente, para la instalación del sistema se emplea una tubería principal


de polietileno con silletas, colocada manualmente en la base de las camas. Di-
cha tubería puede contar con un diámetro de salida de 12 o 16 mm y lleva el
agua a través de mangueras del mismo diámetro. Adicionalmente, al final de la
manguera se ubica en un conector la cinta-manguera que va conectada la cinta
de riego (Figura 4).

32
ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO

Figura 4 Tubería principal con silletas (a), manguera con conectores cinta (b) y doble cinta de riego
sobre las camas (c).
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

33
MANEJO AGRONÓMICO

Instalación de la cobertura plástica: inicialmente se debe tener completa certe-


za de que el terreno está libre elementos que puedan romper el plástico durante
la instalación. Si el productor decidió implementar un sistema de riego localiza-
do, antes de la colocación de la cobertura se deben instalar las cintas de goteo
sobre las camas con sus respectivas conexiones. Posteriormente, se procede a
asegurar en un extremo de la cama la cobertura plástica y se extiende el material
sobre la cama procurando evitar la tensión excesiva. Para tal fin, se debe asegu-
rar el plástico con suelo sobre los bordes a lo largo de la cama, ubicando grapas
sobre él para evitar el levantamiento por acción del viento (Figura 5). Finalmen-
te, se recomienda evitar instalar la cobertura en días calurosos o de vientos
fuertes, ya que se pueden presentar dificultades en el manejo del plástico y su
dilatación y rompimiento. Tampoco se recomienda emplear agroquímicos que
contengan cloro, azufre o bromo, por el efecto nocivo que tienen sobre la vida
útil de los materiales plásticos.

Figura 5 Instalación de la cobertura plástica sobre las camas para la siembra de fresa.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Siembra
Para la obtención del material vegetal es recomendable adquirir plántulas cer-
tificadas que aseguren un material libre de patógenos (Smith, Allen, Monteith,
Perrier, Pereira y Segeren, 1991). La densidad de siembra varía de acuerdo al
cultivar; dependiendo del porte de la planta se pueden sembrar entre 40 000 y
69 000 plantas por hectárea (Flórez y Mora, 2010). Cabe resaltar que antes de
sembrar el material vegetal este se debe desinfectar, sumergiendo las raíces en
un fungicida de baja categoría toxicológica durante cinco a diez minutos.

34
ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO

Para la siembra, en cada cama se ubican dos hileras de plantas en zigzag o tres
bolillos, procurando que queden derechas y separadas entre sí por una distancia
de entre 15 y 30 cm (Figura 6a). Adicionalmente, se recomienda que los aguje-
ros en los que se depositan las plantas sean amplios y profundos, para que la
corona se ubique encima del nivel de suelo y las raíces de las plántulas a siete
milímetros de profundidad.
En Colombia, la siembra de fresa se lleva a cabo a raíz desnuda (Figura 6b) y en
cualquier época del año. No obstante, es recomendable sembrar las plántulas al
inicio de la época de lluvias, en los meses de abril, mayo y/o junio, para lograr
cosechar en época seca. De no ser así, la cosecha se obtendrá en época de lluvias,
lo cual incrementará los problemas fitosanitarios en los frutos y plantas (Cortés,
2011).

Figura 6 a) Densidad de siembra en doble hilera a tres bolillos. b) Siembra de plántulas a raíz desnuda.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Siembra en camas elevadas


En Colombia la fresa principalmente se siembra directamente sobre el suelo
a campo abierto, lo cual puede generar susceptibilidad a enfermedades tales
como B. cinerea, Fusarium sp. y Verticillium sp. Debido a esto, la siembra en medios
hidropónicos o en sustrato ha tomado bastante fuerza (Angulo, 2009). En el
establecimiento de cultivos sin suelo no es necesaria la preparación del terreno
y es suficiente con realizar un control mecánico de arvenses mediante guadaña.
Por otro lado, en vez de las camas con cubiertas plásticas para la siembra de
las plántulas, esta se lleva a cabo dentro de contenedores con sustratos y/o
soluciones nutritivas.

35
MANEJO AGRONÓMICO

Para tales casos se recomienda emplear camas longitudinales hechas con bolsas
de polietileno de color blanco o negro, y calibre 5 o 6. No obstante, también se
pueden usar canales de polietileno de alto calibre en forma de ‘U’, reforzados
con guayas o alambres en sentido longitudinal. Dichos contendedores se deben
ubicar, a su vez, sobre parales de madera o hierro galvanizado, separados por
una distancia de un metro y una altura adecuada a la estatura promedio de los
trabajadores que adelantan las labores de cultivo (Figura 7).

Figura 7 Plantas de fresa sembradas sobre camas longitudinales (a) y contenedores en forma de ‘U’ (b).
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Siembra en sustratos
Los sustratos son definidos como medios sólidos naturales o de síntesis resi-
dual, mineral u orgánica, que dan soporte a las raíces de las plantas (Abad y
Noguera, 1998; Fonteno, 1999; Terés, 2001); igualmente son importantes para
el anclaje y el suministro de agua y nutrientes (Calderón y Cevallos, 2001). Los
sustratos orgánicos más utilizados en la agricultura son aquellos fabricados a
partir de cascarilla de arroz, fibra de coco, cascarilla de pergamino de café, con-
cha de coco, aserrín, corteza de abeto y turba (Alvarez, 2011); mientras que en
el grupo de sustratos inorgánicos se encuentran la arena de río, la arena de mar,
gravas, piedra, perlita, vermiculita, lana de roca, arcilla expandida y escorias de
carbón. De acuerdo con lo anterior, un sustrato ideal puede ser catalogado como
un material inerte y estéril, con alta porosidad, buena capacidad de retención
de agua, rápido drenaje, buena aireación, adecuada distribución del tamaño de
las partículas, baja densidad aparente y químicamente estable (Figura 8).

36
ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO

Figura 8 Sustrato fabricado con 25 % de fibra de coco, 25 % de cascarilla y 50 % de escoria de carbón.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Ambientes protegidos
Macrotúneles: son considerados como estructuras de fácil remoción y reubica-
ción a un menor costo que el de un invernadero. Adicionalmente, son de tipo
modular lo cual permite adaptar su tamaño a la topografía de los terrenos y el
área de los cultivos. Con la implementación de estas estructuras, se inducen
ambientes favorables para el desarrollo de las plantas mediante la regulación
del aire y la temperatura. Su construcción se realiza a través de arcos en acero
galvanizado que sirven de soporte a películas plásticas. Cada arco debe tener
longitudes entre 6,6 y 7,2 m de ancho; entre 2,8 a 3,2 m de alto y máximo 40 m
de longitud. Las dimensiones recomendadas permiten albergar entre cuatro y
seis camas, ubicadas en el suelo o elevadas, lo que facilita las labores de los
operarios dentro de los macrotúneles (Figura 9a).
Macrotúnel modelo GTI-UN: este tipo de estructura presenta una modifica-
ción con respecto a los macrotúneles empleados comúnmente para la produc-
ción agrícola. Dicha modificación se fundamenta en la instalación de cortinas
que abren y cierran manualmente a los dos lados de la estructura. Esto permi-
te evitar el estrés de las plantas mediante el control de la ventilación y de la
temperatura en los días muy soleados; adicionalmente, el macrotúnel GTI-UN
cuenta con canales plásticos ubicados longitudinalmente sobre los arcos, los
cuales permiten recolectar las aguas lluvias hacia tanques ubicados en la parte
frontal y posterior de las estructuras (Figura 9b).

37
MANEJO AGRONÓMICO

Figura 9 Fresa sembrada en macrotúneles (a) y en macrotúneles modelo GTI-UN (b).


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Invernaderos: son estructuras de mayor tamaño que los macrotúneles y brin-


dan condiciones ambientales controladas a un costo superior que en la siembra
de los cultivos a cielo abierto (Ri, 2011). No obstante, los invernaderos permiten
modificar la temperatura, la intensidad lumínica, la humedad relativa, la radia-
ción y el fertirriego, entre otros. Esto se logra mediante la implementación de
pantallas térmicas, ventiladores y sistemas de humidificación. De acuerdo con
su diseño, los requerimientos de las plantaciones, las zonas productoras, y el
poder adquisitivo y capacitación de los productores, los invernaderos pueden
llegar a ser implementados en la producción de fresa (Figura 10).

Manejo integrado de la fertilización


El manejo integrado de la fertilización (MIF) involucra la conservación y optimi-
zación de la fertilidad natural del suelo y el suministro adecuado de nutrientes a
las plantas, en aras de alcanzar la productividad deseada. Según Bushway (2010),
los componentes clave del MIF son:

1. Los análisis de suelo y foliares.

2. Los análisis de los síntomas de deficiencias en las plantas.

3. La definición de las dosis adecuadas para los cultivos.

4. La evaluación de la productividad y sostenibilidad de los sistemas agríco-


las, de acuerdo con los tipos de cultivo, climas, suelos, prácticas agrícolas y
tecnologías disponibles.

38
MANEJO INTEGRADO DE LA FERTILIZACIÓN

Figura 10 Producción de fresa en invernadero.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Macro y micronutrientes
Además de energía solar, las plantas requieren para su crecimiento de dióxido
de carbono y agua, nutrientes básicos que son suministrados por el suelo o de
manera externa mediante la aplicación de fertilizantes. Para el crecimiento de
las plantas se requieren entre 16 y 20 macro y micro nutrientes que cumplen di-
versas funciones dentro de las plantas (Tabla 2). Dentro de los macronutrientes
se destacan el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K), los cuales pueden
limitar el crecimiento de las plantas cuando son insuficientes. En este sentido,
a pesar de que el nitrógeno es el elemento más utilizado en la producción agrí-
cola, su disponibilidad a menudo puede estar limitada debido a su forma de
absorción y síntesis por parte de la planta (Campbell y Miner, 1998). Por otro la-
do, los micronutrientes como cloro (Cl), hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn),
cobre (Cu), boro (B) y molibdeno (Mo), son necesarios para el crecimiento y
adecuado funcionamiento del metabolismo de las plantas (Campbell y Miner,
2000; Casteel, 2004).

39
MANEJO AGRONÓMICO

Finalmente, la ausencia absoluta o relativa de cualquiera de estos nutrientes


puede afectar el crecimiento normal de las plantas. Igualmente, una concentra-
ción demasiado alta puede ser tóxica para la planta o para los seres humanos.

Tabla 2 Principales funciones de macro y micronutrientes en las plantas

Nutriente Elemento Función


Forma parte de aminoácidos, proteínas y ácidos
nucleicos. Necesario en la síntesis de clorofila.
Nitrógeno (N)
Favorece la multiplicación celular y estimula el
crecimiento.
División celular. Formación de estructuras de
Fósforo (P)
energía. Favorece el desarrollo de las raíces.
Transporte de azúcares. Apertura estomática.
Macronutrientes
Potasio (K) Cofactor de varias enzimas. Reduce la
(elementos mayores)
susceptibilidad a enfermedades.
Formación de la pared celular. Activador y
Calcio (Ca) regulador enzimático. Reduce la susceptibilidad a
enfermedades.
Síntesis de los aminoácidos esenciales metionina y
Azufre (S)
cistina.
Magnesio (Mg) Eje central de la molécula de clorofila.
Hierro (Fe) Síntesis de clorofila.
Necesario para la fotólisis del agua en la
Manganeso (Mn) fotosíntesis. Involucrado en la asimilación del
nitrógeno.
Formación de la pared celular. Germinación y
Micronutrientes Boro (B) elongación del tubo polínico. Participa en el
(elementos menores) metabolismo y transporte de azúcares.
Zinc (Zn) Síntesis de auxinas y activación de enzimas.
Involucrado en el metabolismo del nitrógeno y los
Cobre (Cu)
carbohidratos.
Componente de las enzimas nitrato reductasa y
Molibdeno (Mo)
nitrogenasa.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

40
MANEJO INTEGRADO DE LA FERTILIZACIÓN

Diagnóstico de la fertilidad
Entre los métodos para diagnosticar la fertilidad y la nutrición en la agricultura
sobresalen los análisis de suelo y foliares. El primero hace referencia a la medi-
ción química y/o física de las propiedades de un suelo, lo cual permite a la vez
identificar e interpretar la disponibilidad de nutrientes, la salinidad y la toxici-
dad de elementos del suelo. Esto se hace con el fin de generar recomendaciones
de dosis y enmiendas a aplicar en un plan de fertilización. Por otro lado, los aná-
lisis foliares determinan la cantidad de elementos contenidos en las plantas, así
como su concentración o fracción extraíble, a partir de una muestra tomada en
un momento o etapa específica del desarrollo fisiológico o morfológico.

Análisis de suelo
Como se mencionó anteriormente, el análisis de suelo permite evaluar la fer-
tilidad y disponibilidad de nutrientes en el suelo. Los objetivos específicos de
este análisis se centran en:

1. Determinar la disponibilidad de nutrientes en el suelo.

2. Indicar las deficiencias o excesos que puedan existir en los distintos culti-
vos.

3. Determinar la necesidad de fertilizantes.

4. Realizar una evaluación económica de las recomendaciones de fertilizantes


sugeridos, a partir de los resultados encontrados.

Para llevar a cabo el análisis, inicialmente se debe obtener una muestra repre-
sentativa del área de interés. Para ello se requiere colectar una muestra de suelo
compuesta por una serie de submuestras individuales tomadas al azar.
En este sentido, de acuerdo al área a muestrear, se recomienda colectar como
mínimo 20 submuestras para un terreno de 8 ha; 15 para un terreno de 4 ha y
10 para un terreno de 2 ha (Savoy, 2012). Una vez colectadas las submuestras,
estas se mezclan a fondo; luego se selecciona cerca de 1,5 kg de este material y

41
MANEJO AGRONÓMICO

se empaca en una bolsa plástica limpia, etiquetada al menos con el nombre del
propietario y un número de contacto, así como la procedencia de la muestra
(Figura 11).
Finalmente, la toma de la muestra debe excluir el suelo de los bordes del lote;
las calles o surcos muertos; las terrazas, hileras viejas o caminos; los lugares
con excreción de animales; las áreas erosionadas y los sitios cercanos a árboles
o edificaciones. Adicionalmente, se recomienda evitar el uso de baldes o herra-
mientas galvanizadas o de bronce, ya que estos dispositivos pueden contami-
nar las muestras con cobre y zinc. En cambio se recomienda el uso de baldes
de plástico y herramientas de acero (Adepetu, Nabhan y Osinubi, 2000).
En la interpretación de los resultados del análisis de suelo se recomienda con-
tar con la asesoría de un ingeniero agrónomo. En estos análisis, los resultados
de la fase soluble reportan la concentración de nutrientes inmediatamente dis-
ponibles para la planta y complementan la interpretación de la dinámica de
elementos en el suelo de la fase de los nutrientes extraíbles. Este tipo de aná-
lisis son comúnmente usados en cultivos que utilizan sistemas de fertirriego,
debido a que dan un reporte de la disponibilidad de los elementos que facilita
el proceso de formulación para las soluciones con la entrada de nutrientes y
su frecuencia de aplicación (Gómez, 2010). De acuerdo con lo anterior, para el
cultivo de fresa los rangos óptimos de pH se encuentran entre 5,3 y 6,5; y los de
materia orgánica (MO) están entre 2 y 3 %. Los valores disponibles de fósforo
están entre 67 y 90 kg/ha; los de boro entre 1,7 y 2,25 kg/ha y los de zinc entre
11 y 13,5 kg/ha. Los valores intercambiables para potasio son de entre 315 y
360 kg/ha y para magnesio son de 280 kg/ha (Haifa Group, 2013) (Tabla 3).
Cabe resaltar que los rangos mostrados en la Tabla 3 deben ser considerados
como niveles de referencia solamente, ya que otros factores tales como las nece-
sidades nutricionales del cultivo según la etapa de crecimiento, la variedad del
cultivo, el tipo de fertilización y riego, las características físicas del suelo y los
factores ambientales, entre otros, suelen ser determinantes para la formulación
de un plan de fertilización (Garrido-Valero, 1993).
Adicionalmente, se debe tener presente la variedad a sembrar, el potencial
de rendimiento y el porcentaje de suficiencia, el aumento en el rendimiento
con tasas crecientes de fertilizantes aplicados, el método de aplicación de los

42
MANEJO INTEGRADO DE LA FERTILIZACIÓN

Figura 11 Toma de muestras de suelo para análisis de laboratorio.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

43
MANEJO AGRONÓMICO

Tabla 3 Rangos óptimos de referencia para el cultivo de fresa según los resultados de análisis de suelo

Parámetro Valor óptimo


pH 5,3-6,5
Materia orgánica (MO) 2 %-3 %
Elemento Disponible Intercambiable
Fósforo (P) 67-90 kg/ha
Potasio (K) 315-360 kg/ha
Magnesio (Mg) 280 kg/ha
Boro (B) 1,7-2,25 kg/ha
Zinc (Zn) 11-13,5 kg/ha
Fuente: Haifa Group (2013).

fertilizantes, las aplicaciones recientes de enmiendas y abonos orgánicos y el


grado de mineralización de la MO del suelo durante el crecimiento de la planta,
especialmente para el caso del nitrógeno y el azufre.

Análisis foliar
El análisis foliar indica la concentración de un nutriente dentro de las plantas
y/o las hojas. Los nutrientes interactúan para inducir el crecimiento de la planta;
fundamentalmente elementos como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magne-
sio, azufre, boro, cloro, cobre, manganeso, molibdeno y zinc. Para adelantar un
análisis de tejido foliar se requiere:

1) Recoger una muestra representativa en un momento o etapa de desarrollo


del cultivo.

2) Realizar un manejo adecuado de la muestra colectada.

3) Recurrir al mejor método e instrumentación para analizar químicamente las


muestras.

4) Tener conocimiento para la interpretación de los resultados.

5) Generar recomendaciones en aras de mejorar el estado nutricional y la pro-


ductividad del cultivo (Munson y Nelson, 1990).

44
MANEJO INTEGRADO DE LA FERTILIZACIÓN

Para el caso específico del cultivo de fresa la muestra debe contar con material
vegetal suficiente. Para ello se deben seleccionar de 20 a 25 plantas al azar, to-
mando la hoja madura más reciente (HMMR), la cual es la hoja más expandida
o madura, que generalmente corresponde a la tercera o quinta hoja por debajo
del punto de crecimiento (McGinnis, Stokes y Cleveland, 2014).
La colecta de la muestra debe realizarse antes del mediodía, tomando el mate-
rial vegetal de la misma variedad, en lo posible que haya sido sembrado en la
misma fecha, sobre el mismo tipo de suelo y con el mismo historial de fertiliza-
ción.
Después de recolectar las hojas, es importante desprender los pecíolos de estas
y empacarlas en bolsas de papel debidamente rotuladas con la información bá-
sica del productor, el cultivo y la zona donde fue tomada, para que la muestra
sea identificada por los encargados de recibir y analizar las muestras.
Una vez se reciben los resultados del análisis, se procede a interpretarlos me-
diante la comparación con los rangos determinados para el cultivo de fresa, los
cuales suelen ser de tipo informativo. Para esto se requiere la asesoría de un
ingeniero agrónomo conocedor del tema (Tabla 4).

Análisis de aguas
El análisis del agua permite establecer la calidad de la misma, lo cual permite de-
terminar su uso, a partir de sus características físicas, químicas y biológicas. El
muestreo de agua comienza con la recolección de una muestra representativa y
uniforme de una fuente de agua específica; sin embargo, la mayoría de las aguas
naturales y residuales son altamente variables, de modo que es improbable que
una sola muestra proporcione una referencia significativa de la naturaleza de la
fuente (Tebbutt, 1998). En este sentido, se hace necesario implementar proce-
dimientos de muestreo en varios puntos y profundidades.
De acuerdo con lo anterior, el procedimiento recomendado para colectar mues-
tras de agua incluye:

1) Utilizar recipientes adecuadamente etiquetados con la información sobre el

45
MANEJO AGRONÓMICO

Tabla 4 Rangos óptimos de referencia para el cultivo de fresa según los resultados de análisis de suelo

Nutriente Deficiente Bajo Suficiente Alto Excesivo


%
Nitrógeno < 1,5 1,8 1,9-2,8 2,9 > 40
Nitratos < 800 ppm
Fósforo < 0,20 0,25 0,25-0,4 0,4-0,5 > 0,5
Potasio < 1,2 1,3-1,6 1,6-2,5 2,5-3,4 > 3,5
Calcio < 0,6 0,69 0,7-1,7 1,7-2,0 > 2,0
Magnesio < 0,25 0,29 0,3-0,49 0,5-0,8 > 0,8
Azufre < 0,20 0,2-0,4 0,4-0,6 0,6-0,8 > 0,8
Sodio < 0,10 > 0,10
Cloro > 0,50
ppm
Manganeso < 40 49 50-200 200-300 > 350
Hierro < 30 59 60-250 250 > 350
Zinc < 15 20 20-49 50-80 > 80
Cobre <5 6 7-19 20 > 20
Boro < 19 24 30-64 65-90 > 90
Molibdeno < 0,5 > 0,5
Nota: ppm equivale a partes por millón.
Fuente: Adaptado de Ulrich, Mostafa y Allen (1980).

productor, la ubicación y la fuente de donde fue tomada el agua.

2) Colectar entre medio y un litro de agua.

3) Antes de recoger la muestra se necesita enjuagar la botella al menos cuatro


veces con el agua a muestrear.

4) No se debe desechar el agua del enjuague donde pueda contaminarse o mez-


clarse con el agua que se va a colectar.

5) Tomar cinco submuestras de 100 a 200 ml para completar la muestra final.

6) Llenar la botella hasta la parte superior, dejando poco o ningún espacio de


aire, y sellar herméticamente el recipiente con la tapa.

46
MANEJO INTEGRADO DE LA FERTILIZACIÓN

Finalmente, al igual que con los resultados del análisis de suelo y tejido foliar,
los autores recomiendan contar con la asesoría de un ingeniero agrónomo que
sea conocedor del tema de riego y fertirriego para la interpretación de los resul-
tados (Instituto Nacional de Salud, 2011).

Requerimientos nutricionales del cultivo de fresa


Los requerimientos nutricionales de las plantas de fresa pueden dividirse según
sus etapas fenológicas de desarrollo, entre las cuales se cuentan el enraizamien-
to, el crecimiento vegetativo, la floración y el llenado del fruto. Cabe mencionar
que para cada una de las fases mencionadas la planta demanda los mismos nu-
trientes, aunque en proporciones y cantidades diferentes (Meier et ál., 1994).
En esta sección se muestran los resultados obtenidos en el estudio de la extrac-
ción de nutrientes de la planta de fresa en las condiciones productivas de los
municipios abordados por el Subproyecto Fresa y Mora. Para este estudio se
tuvieron en cuenta, además de lo mencionado en el párrafo anterior, factores
como la altitud sobre el nivel del mar de las zonas productoras de Cundinamar-
ca, los tipos de variedad empleados y el crecimiento de los cultivos según se
dieran en áreas a libre exposición o en condiciones protegidas. Estos resulta-
ron estar entre los principales factores que influyen en las diferencias sobre
los valores de extracción mineral, con respecto a otros reportes de la literatura
especializada.
En este orden de ideas, la extracción de los nutrientes está encabezada por el
nitrógeno, seguido del potasio, calcio, fósforo, magnesio, azufre y los elemen-
tos menores, respectivamente. Cabe resaltar que los parámetros de extracción
mencionados en el presente documento son una base que permitirá generar
planes de fertilización acoplados a cada zona y sistema productivo, siempre y
cuando se cuente con la asesoría de un ingeniero agrónomo (Tabla 5).

Tipos de fertilización en el cultivo de fresa


La fertilización es el proceso mediante el cual se suministran los nutrientes ne-
cesarios a las plantas para que estas puedan completar su ciclo de vida; por lo

47
MANEJO AGRONÓMICO

Tabla 5 Extracción de nutrientes del cultivo de fresa en los municipios de Sibaté, Facatativá y Guasca en el
departamento de Cundinamarca

Cantidad de nutrientes (kg/ha) Cantidad g/ha


Curvas de extracción
Ni P K Mg Ca Na S Fe B Cu Mn Zn
Sibaté 5,4 0,3 3,6 0,4 4,2 0,1 0,2 25,1 9,1 1,0 25,6 8,0
Enraizamiento Facatativá 55 DDS 4,4 0,2 2,1 0,5 2,6 0,1 0,2 19,7 6,4 0,5 21,1 6,0
Guasca 3,5 0,2 2,0 0,4 1,9 0,1 0,2 21,1 9,4 0,8 12,3 6,7
Sibaté 22,9 1,2 15,1 1,7 17,5 0,4 1,0 105,7 37,7 4,3 107,8 34,6
Vegetativo Facatativá 118 DDS 40,0 2,3 19,3 4,6 24,2 0,6 1,6 181,6 59,3 5,0 193,5 55,0
Guasca 30,5 2,0 17,0 3,6 16,1 0,8 1,3 178,3 81,9 7,1 105,7 59,4
Sibaté 66,1 3,6 43,7 5,0 51,7 1,0 2,8 299,2 111,5 12,7 299,0 96,0
Estolón
Facatativá 187 DDS 82,2 3,7 32,1 8,0 59,1 1,7 3,6 447,9 182,3 11,6 488,9 172,4
vegetativo
Guasca 57,7 4,0 27,9 7,6 35,2 1,1 3,1 484,8 171,1 11,1 386,7 193,4
Sibaté 76,6 4,5 43,6 5,9 49,2 1,2 3,4 759,5 165,8 15,7 303,1 124,4
Floración y
Facatativá 213 DDS 53,7 4,6 27,3 5,0 33,1 1,0 2,5 307,0 113,9 10,0 256,3 85,7
cuajado del fruto
Guasca 61,8 4,3 29,1 5,4 20,9 0,9 3,1 369,2 157,9 10,8 462,0 157,1
Sibaté 83,4 5,6 34,6 4,5 57,1 3,1 4,8 703,3 160,9 21,8 288,2 84,0
Llenado y
Facatativá 241 DDS 59,9 3,2 25,4 4,7 41,2 2,0 3,8 302,2 141,1 11,8 226,4 120,6
producción
Guasca 61,8 4,3 29,1 5,4 20,9 0,9 3,1 369,2 157,9 10,8 462,0 157,1
Sibaté 254,5 15,0 140,6 17,6 179,8 5,8 12,2 1892,8 485,0 55,7 1023,6 347,1
Facatativá Total 240,1 14,0 106,2 22,9 160,3 5,3 11,6 1258,3 503,0 38,9 1186,3 439,6
Guasca 215,3 14,7 105,0 22,5 95,0 3,8 10,9 1422,6 578,2 40,6 1428,8 573,7

Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

tanto, influye directamente sobre la producción (Organización de las Naciones


Unidas para la Agricultura y la Alimentación [FAO], 1999). Este suministro de
elementos puede realizarse de diversas formas, de las cuales se reconocen: la
fertilización directa al medio de cultivo mediante el uso de fertilizantes de libe-
ración lenta —denominada fertilización edáfica—, la fertilización suministrada y
distribuida con el sistema de riego —denominada fertirriego— y la fertilización
aplicada en la superficie del dosel de la planta —denominada fertilización foliar.
Fertilización edáfica: consiste en la aplicación directa del fertilizante en la su-
perficie del suelo o incorporado a este; por lo que queda libre y disponible en
el medio para ser tomado por las raíces de las plantas. Según Gómez (2010), las
modalidades de aplicación de los fertilizantes sólidos al suelo se realizan:

• Superficialmente.

• En banda, cerca del sitio donde se dispone la hilera de las plantas.

48
MANEJO INTEGRADO DE LA FERTILIZACIÓN

• Al voleo o arrojado sobre la superficie del suelo, manual o mecánicamente.

• En corona o en media corona alrededor de la planta, en forma circular o


semicircular.

• Localizadamente, en el suelo cerca de la planta mediante voleo incorporado,


o mediante tacos u hoyos cerca de la planta.

Fertirrigación o fertirriego: es el proceso que permite adicionar fertilizantes


minerales al agua de riego y distribuirlo en todo el cultivo mediante el siste-
ma de riego (Kant y Kafkafi, 2013). Generalmente, el fertirriego se realiza por
medio de sistemas de goteo y su aplicación es posible mediante aspersión o
microaspersión. Entre los beneficios de esta técnica se destacan: la eficiencia
en la aplicación de nutrientes y agua al cultivo, la flexibilidad de las aplicacio-
nes, una mayor uniformidad en la distribución del fertilizante, la reducción de
los costos de producción por el menor consumo de nutrientes, la reducción
de las labores de aplicación y un control sencillo del sistema en general. Para
la fertirrigación es importante tener en cuenta la conductividad eléctrica (CE)
del agua y en la zona radicular, con el propósito de no causarle daño al cultivo
(Imas, 1999). La fresa es considerada sensible a la salinidad; presenta afectación
a partir de 1 deciSiemens por metro (dS/m) de CE en el agua y 0,7 dS/m en la
zona radical (Fipps, 1996; Martínez-Barroso y Álvarez, 1997).
Como se mencionó con anterioridad, para implementar esta técnica en las plan-
taciones se debe contar con un equipamiento mínimo para la incorporación
de los fertilizantes. En Colombia existen diversas formas de realizar la fertirriga-
ción del cultivo de fresa; a pesar de esto, los sistemas deben tener piezas básicas
tales como el sistema de filtro, los tanques de mezclado y los dispositivos de
inyección de los fertilizantes al sistema de irrigación.
Fertilización foliar: generalmente esta se considera como una estrategia para
suministrar rápidamente los nutrientes —entre ellos, los que son fácilmente
inmovilizados en el suelo—, con el propósito de corregir posibles deficiencias
nutricionales y, por ende, favorecer el desarrollo de los cultivos, y la mejora en
su rendimiento y calidad (Fageria, Barbosa, Moreira y Guimaraes, 2009; Murillo-
Castillo, Piedra-Marín y León, 2013; Santos y Aguilar, 1999). Sin embargo, la

49
MANEJO AGRONÓMICO

respuesta y su efecto en la planta pueden ser temporales, y se puede ver afec-


tada por factores ambientales. En este sentido, cuando se quiera implementar
la fertilización foliar sobre el cultivo, se deben tener en cuenta factores tales
como la concentración de los nutrientes, la solubilidad, el pH y salinidad de
la solución, el peso molecular del elemento contenido como fuente, los facto-
res ambientales, así como las formulaciones del producto y los coadyuvantes
necesarios.
Aplicación de enmiendas: la aplicación de enmiendas fabricadas a partir de
fuentes químicas u orgánicas tiene como finalidad la modificación y/o mejora-
miento de las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo (Arévalo y
Castellano, 2009; De Cerqueira, Otto, Vitti, Quintino, Altran e Ikeda, 2010; Mo-
reno, García, Storch, Muñoz y Pérez, 2011; Osorno, 2012). En este sentido, los
productos para modificar el pH del suelo contribuyen a la modificación de su
acidez o alcalinidad (Moreno et ál., 2011); entre estos los más empleados son
las enmiendas calizas a base de hidróxidos de calcio y magnesio, óxidos, carbo-
natos de calcio y magnesio, y enmiendas acidificantes como el azufre elemental
(Sierra, Lancelloti y Vidal, 2007).
Para el caso de los productos que mejoran las propiedades físicas del suelo, con
la aplicación de enmiendas orgánicas se logra mejorar el estado de agregación
del suelo y su porosidad, lo cual permite a su vez mayor aireación, drenaje y
almacenamiento de agua y finalmente conlleva al incremento de la capacidad
de retención de agua y la estabilidad frente a la erosión. Finalmente, una de las
fuentes más comúnmente utilizadas para mejorar la estructura del suelo es el
yeso, el cual favorece la agregación de partículas de arcilla (Finck, 1985; Moreno
et ál., 2011).

Manejo integrado de plagas

Ácaro del ciclamen (Phytonemus pallidus)


Características y daño: los huevos que oviposita el ácaro son translúcidos y de
tamaño relativamente grande (Figura 12a). La larva permanece de color trans-
lúcido y una vez madura se torna naranja translúcido y brillante (Zalom, Bolda,

50
MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS

Dara y Joseph, 2014). El ciclo de vida de huevo a adulto tiene una duración de
entre una y tres semanas, dependiendo de las condiciones medioambientales,
y se ve favorecido por las temperaturas que están entre los 15 y los 21 °C y una
humedad relativa de entre el 60 y el 80 % (Cloyd, 2010). El ácaro afecta general-
mente los cultivos en el segundo año después de la primera siembra, aunque
también puede llegar a afectar cultivos en su primer año debido a la influencia
del inóculo proveniente de otros lugares (Zalom et ál., 2014). En cuanto a sus
hábitos alimenticios y el daño que causa, el ácaro ataca las hojas y las flores aún
sin desplegar (Cloyd, 2010), lo que causa el entorchamiento y enanismo de la
planta frente a ataques severos (Figura 12b) (Cloyd, 2010; Zalom et ál., 2014).

Figura 12 a) Huevos del ácaro del ciclamen. b) Síntomas del entorchamiento causado por el ácaro del
ciclamen.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora, (2018).

Recomendaciones de manejo: el manejo del ácaro del ciclamen es un poco com-


plejo, debido a que se resguarda en los meristemos de la planta, lo cual dificulta
el adecuado acceso de los productos de control (Cloyd, 2010). Como estrategias
de manejo se recomienda ejercer monitoreos y control sobre la plaga cuando se
encuentre un ácaro por cada 10 hojas desplegadas (Zalom et ál., 2014). Una vez
sea identificada la plaga en el cultivo, las plantas altamente infestadas deben
ser destruidas (Hoy, 2011). Sin embargo, se recomienda realizar un manejo pre-
ventivo antes de la siembra, sumergiendo las plantas en agua a temperaturas de
44 °C durante 30 minutos (Hoy, 2011). También se recomienda conservar en el
cultivo depredadores de la plaga como lo es el ácaro Amblyseius californicus, que
se encuentra de forma natural sobre las plantaciones, así como a nivel comercial.

51
MANEJO AGRONÓMICO

Araña (Tetranychus urticae)


Características y daño: el ácaro T. urticae se desarrolla en el envés de las ho-
jas. Sus huevos tienen un diámetro aproximado de 0,14 mm, mientras que las
ninfas y adultos presentan una forma ovalada, alcanzando los 0,4 mm de largo.
El adulto presenta una coloración amarilla o verde, y en su dorso presenta dos
manchas oscuras en los extremos (Figura 13a) (Zalom et ál., 2014). El ácaro gene-
ra pérdidas en el cultivo debido a su alta tasa de fecundidad y reducido tiempo
de desarrollo, pues logra la madurez en una semana con una temperatura pro-
medio de 32 °C. Los síntomas del ataque se expresan con un amarillamiento
de las hojas (Figura 13b y c). Cuando el daño es severo se observan manchas
necróticas en estas (Fasulo y Denmark, 2000).

Figura 13 a) Adultos y huevos de T. urticae. b y c) Hojas de fresa afectadas por el ácaro T. urticae.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Recomendaciones de manejo: las medidas de control sobre el ácaro T. urticae se


deben implementar cuando se encuentren entre 5 y 10 ácaros por foliolo antes
de la producción, en 22 foliolos por hectárea. Una vez comienza el periodo de
cosecha, este umbral se incrementa de 15 a 20 ácaros por foliolo.
Como medida de control biológico, los ácaros depredadores Phytoseiulus persi-
milis y Amblyseius caifornicus (Neoseiulus californicus) son los más utilizados comer-
cialmente (Zalom et ál., 2014). Culturalmente la plaga se maneja mediante la
reducción del estrés hídrico (Ontario Ministry of Agriculture, Food and Rural
Affairs [Omafra], 2009b), mientras que el control químico se realiza mediante
la aplicación de insecticidas a base de bifenazate, acequinocyl, spiromesifen,
etoxazole, fenpyroximate, hexythiazox y abamectina (Zalom et ál., 2014).

Trips (Frankliniella occidentalis)


Características y daño: los adultos son de color entre amarillo y café oscuro,

52
MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS

con una longitud cercana a los 0,8 mm. Presentan dos pares de alas plumosas
(Figura 14 a), mientras que las ninfas carecen de alas y son de color blanco y ama-
rillo (Zalom et ál., 2014). El síntoma más característico del daño causado por los
trips es una raspadura en la epidermis de los frutos, semejando un bronceamien-
to cuando el fruto está inmaduro (Figura 14 b) (Steiner y Goodwin, 2005; Zalom
et ál., 2014).

Figura 14 a) Adultos de trips. b) Daños en los frutos de fresa causados por trips.
Fuente: a) Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018). b) Cluever, Smith, Funderburk y Frantz (2015).

Recomendaciones de manejo: generalmente, los trips no generan mayores pér-


didas y los umbrales de acción pueden estar por encima de los 10 trips por flor
monitoreada (Coll, Shakya, Shouster Dagan, Nenner y Steinberg, 2007; Steiner
y Goodwin, 2005; Zalom et ál., 2014). El manejo cultural se realiza mediante la
instalación de plástico mulch que refleje la radiación ultravioleta y también me-
diante el manejo balanceado de la fertilización nitrogenada. El manejo biológico
se recomienda mediante la liberación y/o conservación de antocóridos (Orious
sp.) y de ácaros depredadores como Amblyseius swirskii (Coll et ál., 2007; Clue-
ver et ál., 2015; Zalom et ál., 2014), aunque este último no está disponible en
Colombia. El control químico se realiza mediante el uso de los ingredientes acti-
vos como spinosad, spinetoram, malathion, naled y piretrina (Zalom et ál., 2014).

Chisas (chiza, mojojoy, gallina ciega, etc.)


Características y daño: específicamente para el cultivo de fresa en Colombia se
han registrado daños principalmente por las especies Ancognatha vulgaris (Mon-
tes, Peña y Gutiérrez, 2013) y Clavipalpus ursinus; que causan daño en sus estadios

53
MANEJO AGRONÓMICO

inmaduros de larvas (Figura 15). Desde el momento en que eclosionan, las lar-
vas se alimentan de raíces pequeñas y materia orgánica, y llegan a ocasionar la
muerte de las plantas (Villegas-Urbano, 2004) a causa de la deshidratación y el
marchitamiento (Omafra, 2009a).

Figura 15 a) Larva de chisa. b) Planta de fresa afectada por chisa en Cundinamarca.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Recomendaciones de manejo: para adelantar un manejo eficiente de la plaga y


controlar los daños que causa, los monitoreos del suelo son importantes. Se de-
be actuar inmediatamente cuando se observe un individuo, ya que la presencia
de este es un indicador de una población mucho mayor. Entre los controladores
biológicos de las chisas se encuentran Metarhizium anisopaliae, Bacillus popilliae,
Beauveria bassiana y nematodos (Villegas-Urbano, 2004). Por otro lado, para el
control químico se registran ingredientes activos como imidacloprid y thiamet-
hoxam (Handley, 2014), aunque en Cundinamarca se emplean principalmente
productos a base de clorpirifos, triclorfon y cadusafos.

Chinche (Lygus sp.)


Características y daño: los chinches del género Lygus puede presentar de tres
a cinco generaciones por año, por lo cual es posible tener mayores problemas
en cultivos de mayor edad (Carroll, Pritts y Heidenreich, 2016). De acuerdo a
la temperatura de las zonas productoras, el desarrollo de huevo a adulto puede

54
MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS

variar entre 83,8 y 28,8 días con temperaturas de entre 15 y 25 °C, respectiva-
mente (Easterbrook, Fitzgerald, Pinch, Tooley y Xu, 2003). Los huevos cuentan
con un tamaño cercano a 1 mm; sin embargo, son poco visibles ya que gran par-
te de ellos están insertados en los tejidos de sus hospederos (Spangler, Weires
y Agnello, 1991).

Figura 16 Estadios ninfales y estado adulto de chinches del género Lygus.


Fuente: Surendra (2015).

Por su parte las ninfas tienen un aspecto similar a los áfidos y se distinguen
porque se mueven rápidamente, son de color verde y tienden a tornarse cafés
y amarillas a medida que avanza la metamorfosis. En los primeros estadios las
ninfas tienen un tamaño de entre 1 y 5 mm dependiendo el instar, mientras que
en los últimos estadios ninfales se pueden diferenciar cinco puntos en el dorso,
así como el inicio de la formación de las alas (Figura 16) (Omafra, 2009a). Los
adultos presentan una forma ovalada y aplanada con un tamaño cercano a los
6 mm de largo, son de color verde a café y como característica principal para su
identificación se puede observar sobre su tórax un pequeño triángulo de color
amarillo a verde (Spangler et ál., 1991).
El principal daño causado por esta plaga es la deformación del fruto conocida
como “cara de gato”, la cual es causada por la muerte de los aquenios después
de que el chinche los ha penetrado con el estilete; por esto, el síntoma caracte-

55
MANEJO AGRONÓMICO

rístico del daño en el fruto son aquenios de tamaño normal pero huecos, por
lo que el receptáculo se desarrolla inadecuadamente (Handley y Pollard, 1993;
Zalom et ál., 2014) (Figura 17).

Figura 17 Daño en la fruta de fresa causado por chinches del género Lygus.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Recomendaciones de manejo: el umbral que causa daño económico y que se ha


reportado en otros países está en alrededor de una ninfa por cada 4 a 15 inflores-
cencias monitoreadas (Carroll et ál., 2016), y una ninfa por 20 plantas (Surendra,
2016). Para el control cultural del insecto se recomienda realizar un adecuado
manejo de arvenses, así como el uso de aspiradores. Para el control biológico
existen reportes que recomiendan los antocóridos del género Orious, la avis-
pa Anaphes iole, el depredador Geocoris spp., y las arañas, entre otros. Para un
manejo orgánico de la plaga, se recomienda utilizar ingredientes activos como
azadiractina, el cual es un producto secundario del aceite de neem (Carroll et ál.,
2016); mientras que para el control químico se reportan los ingredientes acti-
vos fenpropathrin, bifenthrin, naled, thiamethoxam, acetamiprid, malathion y
jabones, por su contenido de sales potásicas derivadas de ácidos grasos (Zalom
et ál., 2014). No obstante, el manejo químico debe estar dirigido al control de las
ninfas, dado que los productos registrados son poco efectivos sobre los adultos
y pueden llegar a afectar los organismos benéficos (Zalom et ál., 2014).

Escarabajos de la raíz (Coleoptera: Curculionidae)


Características y daño: en el cultivo de fresa se reporta el ataque de los géneros

56
MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS

Otiorhynchus, Pantomorus, Nemocestes y Hoplia (Zalom et ál., 2014). Los adultos de


estos escarabajos son de color negro, café o gris oscuro; presentan hileras de
puntos en relieve inverso en el dorso (Figura 18 a) (Berry y Coop, 2000), presen-
tan élitros fusionados y cuentan con longitudes de entre 5 y 9 mm (Bomford
y Vernon, 2005). La hembra puede llegar a poner de 150 a 200 huevos (Berry
y Coop, 2000) en la base de la planta y una vez eclosiona, las larvas se ubican
en el suelo (Loeb, 2007). Las larvas tienen forma de ‘C’, son ápodas, de color
blanco o crema y tienen una cabeza de color café (Figura 18 a) (Omafra, 2009b).
El mayor daño económico en el cultivo de fresa es causado por las larvas, las
cuales se alimentan de las raíces y llegan en algunos casos a dañar la corona,
ocasionando reducción en el crecimiento y rendimiento. Por otro lado, los adul-
tos durante la noche se alimentan de las hojas y dejan en los márgenes de estas
un corte externo y redondo (Figura 18 b), lo cual permite la identificación de la
plaga sobre las plantaciones (Zalom et ál., 2014).

Figura 18 Larvas (a) y adulto (b) del escarabajo de la raíz.


Fuente: Omafra (2009b).

Recomendaciones de manejo: aunque no es claro el umbral de daño económi-


co, se resalta la importancia de monitorear frecuentemente el suelo y las hojas
para la detección oportuna de larvas y adultos (Loeb, 2007; Berry y Coop, 2000).
Adicional al monitoreo, se recomienda la rotación con cultivos de maíz, lechuga
y otros que no sean considerados como hospederos de la plaga (Berry y Coop,
2000; Zalom et ál., 2014), así como la colocación de trampas y barreras físicas
para impedir el ingreso de escarabajos adultos al cultivo (Bomford y Vernon,
2005). Como controladores biológicos se reportan los nematodos entomopató-
genos de los géneros Steinernema y Heterorhabditis con cantidades entre los 25

57
MANEJO AGRONÓMICO

y 50 individuos juveniles infectivos por cm2 (Berry y Coop, 2000; Booth, Tani-
goshi y Shanks, 2002; Edmonson, Richardson, Willmott, Hart y Long, 2002). A
nivel químico se referencian en otros países los ingredientes activos diazinon
y clorpirifos (Zalom et ál., 2014).

Polillas y/o trozadores (Lepidópteros)


Características y daño: las polillas que representan un riesgo económico para el
cultivo de fresa se encuentran en el grupo de los noctuidos (Zalom et ál., 2014),
de los cuales sobresalen los géneros Spodoptera y Peridroma (trozadores), siendo
este último el más encontrado en las zonas altitudinales elevadas en el trópico
(Solano, Sosa y Camacaro, 2015). Esta característica debe ser tenida en cuenta
en Colombia, ya que los cultivos de fresa se ubican generalmente por encima
de los 2000 msnm. Los adultos y larvas de los trozadores cuentan con tamaños
cercanos a los 4 cm de largo. Las larvas suelen alimentarse en horas de la noche
y durante el día permanecen escondidas en el suelo; se reconocen por ser ro-
bustas, tomar una posición en forma de ‘C’ y presentar coloraciones entre café
y gris (Figura 19). Generalmente, la plaga afecta el cultivo de fresa en sus fases
iniciales de desarrollo, causando agujeros de diferentes tamaños en las hojas;
sin embargo, puede afectar pecíolos, coronas y frutos, causando la muerte de
las hojas y los frutos a medida que incrementa su crecimiento (Omafra, 2009b).
Recomendaciones de manejo: las aves ejercen algún grado de control sobre
esta plaga; no obstante, se recomienda ejercer un control sobre arvenses, la
inoculación de microorganismos como Bacillus thuringensis y productos con el
ingrediente activo spinosad. Como última medida, se recomienda la aplicación
de insecticidas a base de los ingredientes activos malatión y diazinón, los cuales
también están registrados en Estados Unidos para su control en cultivos de fresa
(Zalom et ál., 2014).

58
MANEJO INTEGRADO DE ENFERMEDADES

Figura 19 Larva de lepidóptero.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Manejo integrado de enfermedades

Moho gris o Botrytis


Agente causal y síntomas: el agente causal de la enfermedad es el hongo Botrytis
cinerea el cual genera daños en más de 200 especies de plantas dicotiledóneas.
La fácil dispersión de las esporas a través del aire, los trabajadores, las herra-
mientas, los animales, etc., hace que sea difícil su control. Las esporas pueden
llegar a las flores y causar su muerte o permanecer en un estado de dormancia
hasta que se generen condiciones ambientales apropiadas. Por lo general, los
síntomas de la enfermedad se expresan en los frutos; allí se observan al inicio
pequeñas lesiones cafés bajo el cáliz (Figura 20), las cuales aumentan rápida-
mente, y se tornan grises a medida que el micelio crece y esporula (Zalom et ál.,
2014).

59
MANEJO AGRONÓMICO

Figura 20 Botrytis en frutos de fresa.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora, (2018).

Recomendaciones de manejo: se recomienda ejercer un control cultural me-


diante la eliminación del material muerto o de los frutos infectados; adicional-
mente, la siembra en invernaderos o macrotúneles puede reducir la incidencia
de la enfermedad. Por otro lado, se ha reportado el control biológico con el
uso de algunos antagonistas como Aureobasidium pullulans y Candida oleophila, los
cuales pueden llegar a ser compatibles con algunos fungicidas (Ippolito y Ni-
gro, 2000); así como la implementación de la bacteria Bacillus licheniformis (Kim
et ál., 2007) y especies del hongo Trichoderma. Finalmente, para el control quími-
co se emplean ingredientes activos como pyraclostrobin/boscalid, fenhexamid,
cyprodinil/fludioxonil, thiophanate-methil, iprodione, captan y thiram (Zalom
et ál., 2014).

Antracnosis
Agente causal y síntomas: la enfermedad es causada principalmente por Colleto-
trichum acutatum; sin embargo, en muchas ocasiones es asociada a otras especies
del mismo género, las cuales pueden afectar todas las estructuras de la planta
(Baroncelli et ál., 2015). La temperatura óptima para su desarrollo está entre los

60
MANEJO INTEGRADO DE ENFERMEDADES

27 y los 32 °C. Los síntomas en la planta inician con pequeñas manchas cafés
sobre los estolones y pecíolos (Figura 21 a), y a medida que se expanden con-
llevan a la muerte del estolón y las hojas. Adicionalmente, las flores abiertas
son muy susceptibles al daño y una vez infectadas se secan rápidamente. En
los frutos las lesiones toman una coloración café oscuro, y llegan a tener un
color naranja cuando se presenta la esporulación (Figura 21b y c). Finalmente,
cuando el hongo infecta la corona de la planta se genera un marchitamiento y
la posterior muerte de la planta (Turechek y Heidenreich, s. f.).

Figura 21 a) Síntoma de antracnosis en el tallo de fresa. b y c) Frutos de fresa afectados por


antracnosis.
Fuente: a) Bolda, Koike y Daugovish (2016). b y c) Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Recomendaciones de manejo: se recomienda desinfectar el suelo del cultivo


mediante solarización o fumigación para destruir el inóculo del hongo, ya que
este puede sobrevivir hasta nueve meses sin plantas hospederas. Para el con-
trol biológico se reportan diferentes cepas antagónicas de hongos y bacterias
(Ji, Yang, Wu, Xiao, Yao y Zhuang, 2013; Yamamoto, Shiraishi y Suzuki, 2015),

61
MANEJO AGRONÓMICO

mientras que para el control químico se recomienda la rotación de los fungici-


das a base de cyprodinil/fludioxonil, captan y azoxystrobin (Bolda et ál., 2016;
Zalom et ál., 2014).

Pudrición de la fruta
Agente causal y síntomas: los síntomas de la enfermedad suelen ser confundi-
dos con el daño causado por el hongo Botritys. El agente causal de la enfermedad
es el patógeno Phytophthora spp., el cual puede desarrollarse en flores y frutos.
En frutos maduros se aprecia una decoloración que toma un color marrón claro;
cuando la humedad es alta se puede observar la formación de un micelio fino y
blanco sobre la fruta (Figura 22). Adicionalmente, este patógeno puede generar
pudrición en la corona de la planta (Louws y Ridge, 2014), así como sabor y
olor desagradable de la fruta afectada, que puede incluso ser detectado a 250 m
(Jelen, Krawczyk, Larsen, Jarosz y Gołębniak, 2005). La enfermedad se dispersa
bajo altas precipitaciones y humedades relativas, siendo las temperaturas ópti-
mas aquellas que se encuentran entre los 17 y los 25 °C. Una vez los tejidos se
encuentran infectados, con temperaturas entre los 15 y los 25 °C, se presenta un
desarrollo rápido de las estructuras reproductivas (zoosporas) de Phytophthora,
provocando así una alta incidencia de la enfermedad. Finalmente, el inóculo de
la enfermedad puede sobrevivir por varios años en el suelo o sobre material
vegetal momificado (Louws y Ridge, 2014).
Recomendaciones de manejo: en busca de reducir los daños causados por esta
enfermedad se recomienda seleccionar un terreno con el suelo bien drenado;
también la instalación de acolchados plásticos para evitar el contacto entre el
patógeno y los tejidos. Se debe evitar el riego por aspersión e implementar el rie-
go por goteo. Por otro lado, el uso de agentes biológicos como Trichoderma spp.,
y su combinación con procesos de solarización del suelo han reportado buenos
resultados para el manejo de la enfermedad (Porras, Barrau, Arroyo, Santos,
Blanco y Romero, 2007). Para el caso del manejo químico, se ha reportado el
uso de ingredientes activos como mefenoxam, fosetil aluminio y fosfitos, entre
otros (Louws y Ridge, 2014; Zalom et ál., 2014).

62
MANEJO INTEGRADO DE ENFERMEDADES

Figura 22 Síntomas de pudrición de la fruta causada por Phytophtora spp. en frutos de fresa.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Bacteriosis o mancha angular de la hoja


Agente causal y síntomas: la bacteria Xanthomonas fragariae es el agente causal
de esta enfermedad. A medida que se desarrolla se observan manchas angulares
translúcidas en el envés de las hojas (Figura 23), las cuales se tornan de rojas
a cafés con el tiempo y entonces pueden ser observadas en el haz de las hojas
(Zalom et ál., 2014). El daño causado por la bacteria Xanthomonas se da princi-
palmente en las hojas y el cáliz de flores y frutos; no obstante, en ocasiones la
bacteria se mueve sistemáticamente y llega a colonizar hojas y tejidos nuevos
(Turechek, Wang, Tiwari y Peres, 2013). La enfermedad es favorecida por los
ambientes fríos y húmedos, y se ha reportado el trasporte del inóculo por salpi-
caduras en lugares con riego por aspersión y en épocas de lluvias (Zalom et ál.,
2014).
Recomendaciones de manejo: para el manejo de la bacteriosis de la fresa se
recomienda adquirir material certificado, así como la rotación de cultivos y la
fumigación del suelo. Pese a esto, cuando la enfermedad se encuentra estable-
cida, es muy difícil su control ya que los productos disponibles en el mercado
no son efectivos (Zalom et ál., 2014).

63
MANEJO AGRONÓMICO

Figura 23 Lesiones causadas por bacteriosis.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Mildeo polvoso
Agente causal y síntomas: el agente causal del mildeo polvoso es Sphaerotheca
pannosa. Se disemina mediante las esporas que viajan por acción del viento; no
requiere agua para iniciar su infección y en épocas de lluvia puede verse inhi-
bida la germinación de las esporas (Omafra, 2009a). Las colonias del patógeno
tienen un aspecto polvoso de color blanco y se desarrollan principalmente en
el envés de las hojas. A medida que las recubren, las hojas se entorchan y desa-
rrollan manchas irregulares de color púrpura (Figura 24 a). En casos extremos,
el patógeno coloniza flores y frutos, lo cual genera el aborto floral y el desarro-
llo de frutos pequeños de baja calidad comercial (Omafra, 2009a; Zalom et ál.,
2014) (Figura 24 b y c).

Figura 24 Síntomas de mildeo polvoso en hojas (a) y frutos (b y c) de fresa.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Pudrición de raíz y corona


Agente causal y síntomas: la pudrición de raíces y coronas es causada por el
complejo de hongos Phytophtora, Verticillium, Rhizoctonia, Phythium y Fusarium;

64
POLINIZACIÓN EN EL CULTIVO DE FRESA

y en ocasiones se ha reportado el daño por nematodos fitoparásitos (Omafra,


2009a). Por ello se recomienda identificar a nivel de laboratorio las especies
predominantes para lograr plantear un control efectivo. Los síntomas comunes
de esta enfermedad se manifiestan como enanismo, manchas rojizas y cafés vi-
sibles al disectar la corona, marchitamiento general de la planta y muerte de las
raíces, entre otros (Omafra, 2009a; Zalom et ál., 2014) (Figura 25).

Figura 25 Síntomas causados en la planta de fresa por el hongo Phytophtora sp.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

Polinización en el cultivo de fresa

Polinización y polinizadores
La polinización se fundamenta en la dispersión de los granos de polen desde
los estambres (parte masculina) de una flor hasta el estigma (parte femenina) de
otra o de la misma flor de una especie de planta; dicho proceso concluye cuan-
do se da la fecundación y la posterior formación de frutos y semillas (Partap,
2011). Entre los agentes polinizadores bióticos silvestres más importantes se
encuentra el grupo de las abejas, las cuales se clasifican dentro del orden Hi-
menóptera y la familia Apidae. Dicho grupo es responsable de la polinización
de cerca del 75 % de las 115 especies cultivables más importantes a nivel global
(Aizen y Harder, 2009). De allí sobresalen cerca de 25 000 especies que incluyen
abejas melíferas, abejorros, abejas sin aguijón y abejas solitarias (Partap, 2011).
En este sentido, las abejas solitarias más importantes para la polinización son Os-
mia spp., Megachile spp., Nomia spp., Anthidium spp., Halictus spp. (Free, 1993); mien-
tras que dentro del grupo de abejorros se mencionan los géneros Xylocopa spp.,

65
MANEJO AGRONÓMICO

Centris spp., Eulaema spp. y Bombus spp. (Liévano, Ospina y Nates, 1991). No obs-
tante, la abeja melífera Apis spp., se destaca como el polinizador más eficiente en
términos generales, debido a las características y/o hábitos que desarrolla y a las
pocas relaciones específicas que establece con grupos puntuales de plantas. De
esta manera logra frecuentar gran número de especies de plantas, condición que,
sumada a su gran adaptación a diferentes climas, le permite ser un polinizador
de múltiples especies cultivables y silvestres a nivel mundial.

Polinización y reproducción de plantas


La polinización es fundamental en el proceso reproductivo sexual de las plantas
con flor. En ella la generación de un nuevo individuo depende de la unión de
dos gametos con diferente sexo: uno masculino, conocido como polen, y otro
femenino llamado óvulo (Amaya, 2016). La formación de la semilla sexual pue-
de ocurrir a partir de procesos de autofecundación o de polinización cruzada
(Figura 26). Igualmente, de acuerdo a la ocurrencia de cada uno de estos dos
procesos en los diferentes grupos de plantas, estas pueden clasificarse como
autógamas (con menos del 5 % de polinización cruzada) y alógamas (con más
del 70 % de polinización cruzada) (Vallejo y Estrada, 2002). Adicionalmente, la
polinización no solo es un servicio para la agricultura, sino una parte funda-
mental de la reproducción de las plantas en medios naturales, y se la llega a
considerar como un servicio ecosistémico que asegura el éxito reproductivo y
el flujo genético dentro de las poblaciones de plantas (Figura 27).

Figura 26 Tipos de plantas de


acuerdo al sistema predominante de
polinización empleada.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto
Fresa y Mora (2018).

66
POLINIZACIÓN EN EL CULTIVO DE FRESA

Figura 27 La polinización como


servicio ecosistémico base del
funcionamiento de los ecosistemas.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto
Fresa y Mora (2018).

Biología floral y polinización de fresa


Las flores de fresa presentan un ancho aproximado de 2,5 cm; están compuestas
por un cáliz de cinco o diez sépalos y una corola usualmente de cinco pétalos
blancos, ambos dispuestos de forma redondeada. En el receptáculo floral se
ubican numerosos pistilos y, alrededor de estos, de 5 a 40 estambres dispuestos
en espiral. Cada pistilo está conformado por un estigma, un estilo y un ovario,
cada uno con un óvulo individual, que da como resultado un fruto verdadero
conocido como aquenio [Figura 28] (Brazanti, 1989).

Figura 28 Reconocimiento de las principales partes florales involucradas en el proceso de polinización


mediada por insectos en flores de fresa.
Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

El desarrollo de la flor de fresa es un proceso complejo que involucra cambios


en atributos tales como la receptividad de los estigmas, la dehiscencia del polen
y su germinación a través del tiempo. Dicho proceso se divide en seis fases que
inician con la formación del botón flora (BC) y finaliza con la oxidación de las

67
MANEJO AGRONÓMICO

anteras (ATOX). Durante estas fases, la autopolinización y la polinización cru-


zada se ven favorecidas, desde que la flor se encuentra completamente abierta
(FCA) hasta el inicio de la oxidación de las anteras (AIOX) y durante la oxidación
de las mismas (AOX y ATOX), respectivamente (Pérez, 2014) (Figura 29).

Figura 29 Proceso de maduración de las flores de fresa variedad Camarosa y cambios en los atributos
funcionales directamente relacionados con los procesos de autopolinización y polinización cruzada
mediada por insectos.
Fuente: Adaptado de Flores y Mora (2010).

Manejo apícola
Para el uso de A. mellifera como insecto polinizador en cultivos de fresa, inicial-
mente es necesaria la capacitación de los apicultores en el manejo del insecto y
la colmena. Por esta razón en la Figura 30 se resume el temario recomendado en
el cual deben capacitarse los productores de fresa para utilizar las abejas como
agente polinizador en sus cultivos.
Para lograr una experiencia exitosa se deben entender claramente las dinámicas
de crecimiento y reproducción de las abejas melíferas, así como sus dinámicas
de acopio de recursos alimenticios, su relación con el paisaje y la variabilidad
climática interanual (floración del paisaje, flujos de néctar y clima).

68
POLINIZACIÓN EN EL CULTIVO DE FRESA

Figura 30 Capacitación básica de los productores-apicultores previa a la instalación de un apiario.


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

En este sentido se debe entender que en Colombia, a diferencia de los países en


latitudes templadas, se trabaja con híbridos de abejas melíferas de raza europea
(Apis mellifera cárnica o Apis mellifera ligustica) y abejas melíferas de raza africana
(Apis mellifera scutellata), conocidos como abejas africanizadas; pero gracias al tra-
bajo de entidades como la Universidad Nacional de Colombia es posible lograr
híbridos que reúnan características intermedias de mansedumbre y productivi-
dad de las diferentes especies involucradas.
Cabe resaltar que el comportamiento de las abejas melíferas se caracteriza por
ser defensivo en lugar de agresivo y por ende la agresividad solo se desarrolla
en momentos en que la colmena se ve perturbada; una abeja pecoreadora en
campo difícilmente podría adoptar tal comportamiento defensivo. Este es un te-
ma de gran relevancia que merece un tratamiento más detallado en un manual
apropiado para tal fin. Por ahora, se referencia aquí para incentivar el aprendi-
zaje en procura de producciones más limpias y amigables con el ambiente. Ese
aprendizaje debe tener en cuenta temas como:

• Material biológico y físico.

• Ubicación del apiario.

• Revisión general y manejo de la colmena.

• Inducción de las abejas melíferas a las flores de fresa.

• Cuidados y manejos en la producción.

69
Cosecha y poscosecha

Antes de iniciar las actividades de cosecha y poscosecha, el personal que inter-


viene en cada una de las actividades debe contar con las herramientas necesa-
rias para realizar las labores, además de cumplir los siguientes requisitos:
Presentación personal: el operario debe portar la indumentaria adecuada; en
el caso de las labores poscosecha esta debe ser de color claro para visualizar
su limpieza. Adicionalmente, los operarios deben tener el cabello recogido y
llevar las uñas cortas y sin esmalte; esto último para evitar la contaminación del
producto. Así mismo se debe prohibir el uso de joyas para evitar la acumulación
de contaminantes, las lesiones o la caída de ellas al empacar el producto.
Aseo personal: al inicio de cada labor, en cada cambio de actividad o en la mani-
pulación de materiales u objetos que representen riesgo de contaminación, así
como después de usar el sanitario, los operarios deberán lavar sus manos con
agua potable y jabón.
Capacitación: los operarios deben conocer de primera mano los procesos que
deben desarrollar y los utensilios que son empleados para ello, su desinfección
y mantenimiento. Deben dominar los criterios de selección y clasificación del
producto, así como el uso y manipulación, dosificación, selección, tiempo de
uso y disposición final de los insumos y recursos.
Salud: los operarios deberán realizarse una revisión periódica de su estado de
salud física y mental. En este sentido, las personas que presenten afecciones en

71
COSECHA Y POSCOSECHA

la piel o enfermedades infectocontagiosas deberán ser excluidas de la manipula-


ción del producto, para proteger su salud y evitar la contaminación del producto
con microorganismos que puedan causar enfermedades en el consumidor.
Desempeño: los operarios no deben comer, beber o masticar mientras realizan
su labor, con el fin de evitar la contaminación biológica o física del producto.
Finalmente, con el fin de estandarizar las funciones productivas, el Servicio
Nacional de Aprendizaje (SENA) estableció mesas sectoriales en concertación
con el sector productivo, gubernamental y académico. Allí se crearon las normas
sectoriales de competencia laboral, donde se definen los perfiles ocupacionales
y se describen las funciones de cada perfil. Las versiones actualizadas de las
normas sectoriales se pueden consultar en el sitio web del SENA (SENA, 2014).

Precosecha
Previamente a la cosecha, existen factores que pueden afectar la calidad de los
frutos, los cuales deben tenerse en cuenta si se quieren obtener productos que
cumplan los requerimientos del mercado y las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
Las BPA son acciones que conducen a la sostenibilidad ambiental, económica
y social para los procesos productivos de explotación agrícola y que garantizan
la calidad e inocuidad de los alimentos (Monroy y Reyes, 2013). Por otro lado,
con la implementación de las BPA se busca que la producción sea la más ade-
cuada y se pueda realizar el seguimiento al producto en cada una de sus etapas
(trazabilidad) hasta llegar al consumidor final. En Colombia se encuentran dos
marcos regulatorios principales:

• Resolución ICA 4174 del 6 de noviembre de 2009 en BPA, para la producción


primaria de frutas y vegetales para consumo en fresco.

• Norma Técnica Colombiana NTC 5400 BPA para frutas, hierbas aromáticas
culinarias y hortalizas frescas (Icontec, 2006).

Los dos marcos definen los requisitos generales que orientan a los productores
hacia el mejoramiento de la competitividad a nivel nacional e internacional.
Dentro de estas prácticas se incorporan las siguientes:

72
PRECOSECHA

Manejo integrado de plagas y enfermedades (MIPE): definido como la integra-


ción de diversas prácticas para la prevención, control o erradicación de insectos,
enfermedades y arvenses a un menor costo de producción y daño ambiental.
Dentro de este se encuentran tres categorías para el control de plagas y enfer-
medades (Tabla 6).
Tabla 6 Programa para reducir la incidencia y realizar control de plagas y enfermedades

Categorías Métodos de control


Prevención Rotación de cultivos, exclusión de plagas y gestión de suelos.
Selección de variedades vegetales y materiales de siembra adecuados. Buena higiene de
los cultivos.
Observación Control de plagas.
y control Empleo de modelos de decisión para identificar la necesidad y el momento de utiliza-
ción de estrategias de intervención.
Intervención Utilización selectiva de pesticidas para reducir el riesgo de desarrollo de resistencias.
Utilización de enemigos naturales y otros métodos biológicos de control comercial-
mente disponibles.
Utilización de otros métodos para el control de plagas, incluyendo métodos mecánicos.
Fuente: Norma Técnica Colombiana NTC 5400 (Icontec, 2006).

Manejo integrado de riego y fertilización (MIRFE): consiste en suplir los re-


querimientos hídricos y nutricionales del cultivo con base en sus necesidades,
las características físicas y químicas del suelo o del sustrato y la composición
de las fuentes de fertilizantes (Tabla 7).
Tabla 7 Principios para el manejo integrado de riego y fertilización

Principio Definición
Aplicación oportuna Periodo transcurrido entre dos riegos para evitar que el agua no se encuentre
disponible para la planta, con lo cual se limita el desarrollo de las raíces y la
toma de nutrimentos.
Aplicación eficiente Aplicación con las mínimas pérdidas posibles por percolación o por escurri-
miento superficial, suficiente para cubrir el agua consumida por la planta en el
período entre dos riegos y, además, cubrir las pérdidas inevitables.
Fertilización razonada Estrategia de manejo integral de la fertilización que permite elevar y mante-
ner el estado nutricional de los suelos en forma económica y así alcanzar una
nutrición óptima de los cultivos sin afectar la sustentabilidad del sistema.
Fuente: Escalona, Alvarado, Monardes, Urbina y Martin (2009).

73
COSECHA Y POSCOSECHA

La certificación en BPA en Colombia puede realizarse a través de entidades pú-


blicas o privadas. Las diferencias entre ellas se presentan en la Tabla 8.

Tabla 8 Diferencias entre entidades privadas y entidades públicas certificadoras en BPA

Públicas Privadas
Certificadora de Estándares
Instituto Colombiano Orgánicos y Ambientales (CERES).
¿Cuáles son?
Agropecuario (ICA) Instituto Colombiano de Normas
Técnicas y Certificación (Icontec).
¿Tiene costo la certificación? No Sí. Entre 1,5 y 2 millones de pesos.
Sí. Para el productor y para el
¿Brindan sello de certificación? No
producto.
Vigencia aproximada de la certificación Dos años Un año
Fuente: Cerquera-Mojica (2015).

Cosecha
Una vez el producto alcanza las cualidades aceptadas por el mercado se procede
a realizar la recolección. En este proceso la higiene es parte fundamental, por
tal razón se debe verificar que los utensilios empleados se mantengan limpios
a lo largo del proceso, así como contar con un protocolo donde se especifiquen
las características con las cuales debe contar el fruto para su correcta selección
y clasificación.
Dadas las características del fruto, las fresas son denominadas como altamen-
te perecederas (Gun-Hee y Willis, 1998) lo cual las hace muy sensibles al daño
mecánico, que es causado en los tejidos del fruto por lesiones, cortes, impac-
tos, compresiones o vibraciones debidas al inadecuado manejo del producto
(Fabela-Gallegos, Hernández-Jiménez, Vázquez-Vega y Lozano-Guzmán, 2002).
La sensibilidad al daño no solo se ve influenciada por la madurez del fruto sino
por los factores ambientales, como la temperatura y el contenido de humedad,
y por las características de la carga [estática, dinámica, oscilatoria, velocidad de
carga, etc.] (Giörgy, 1986).

74
COSECHA

El manejo inapropiado del producto, desde la recolección hasta la distribución,


genera daños por impacto, compresión, abrasión o perforación, los cuales in-
crementan la posibilidad de alteración de su proceso normal del maduración
(Fabela-Gallegos et ál., 2002). Por esta razón se hace necesario que el personal
conozca las características del fruto y su forma de recolección.
En Colombia, el índice de madurez para la recolección de fresa se encuentra
referenciado en el color de la superficie del fruto. Este debe tener el 80 % de
su superficie en color rojo o rosado, para mercado internacional, y 60 % para el
mercado nacional, teniendo como base la tabla de color que se presenta en la
Figura 31 (estados 4 y 3, respectivamente).

Figura 31 Tabla de color para fresa.


Fuente: Icontec (1997).

La recolección debe hacerse en horas de la mañana para que el fruto se manten-


ga con baja carga térmica; el fruto se desprende de la planta en forma manual
mediante un esfuerzo de flexión del pedúnculo. Para el mercado en fresco los
productos deben encontrarse enteros, sanos, presentar consistencia firme, te-
ner cáliz y pedúnculo de color verde y estar exentos de cualquier olor y sabor
extraño (Icontec, 1997).

75
COSECHA Y POSCOSECHA

Poscosecha

Selección
Deben desecharse aquellos frutos que tengan una o más de estas características:

• Tamaño muy pequeño.


• Deformaciones.
• Frutos inmaduros.
• Con daño mecánico (heridas o rayaduras).
• Con daño fitosanitario (plagas o enfermedades).
• Con materiales extraños (tierra, polvo, cuerpos extraños o restos de agro-
químicos).

Clasificación
En Colombia se encuentra vigente la Norma Técnica Colombiana NTC- 4103:
Frutas frescas-Fresa variedad Chandler-Especificaciones (Icontec, 1997), hasta
que se complete la elaboración de la NTC 882-1: Frutas frescas-Fresas-Especifi-
caciones.
Las categorías establecidas en la NTC-4103 son las siguientes:

• Categoría extra: fresa que cumple con los requisitos generales y se encuen-
tre exenta de todo defecto que demerite la calidad del fruto.

• Categoría I: fresa que cumple con los requisitos generales y presenta una
leve deformación causada por la mala polinización o cicatrices superficiales
ocasionadas por defectos o ácaros, que no superen el 10 % del área total del
fruto.

• Categoría II: fresa que no puede clasificarse en las categorías anteriores


pero cumple con los requisitos generales. Los defectos no deben exceder el
20 % del área total del fruto.

76
POSCOSECHA

Empaque
Las características del empaque para la fresa fresca destinada al mercado nacio-
nal o internacional se encuentran reguladas en la Norma Técnica Colombiana
NTC 882-2: Frutas frescas-Fresas-Especificaciones de empaque. Para la venta al
detal, los frutos se disponen en los empaques caracterizados por el cliente y
una vez se hayan llenado, se procede a embalarlos para su posterior distribu-
ción. Para la venta a granel, los frutos se disponen en canastillas de 16 libras,
las cuales una vez llenas se llevan al punto de acopio (Icontec, 1995).
Una vez embaladas, las fresas deben permanecer en un lugar cubierto, ventila-
do y seco el menor tiempo posible. Se deben registrar: la fecha de recolección,
el operario, la cantidad recolectada y el número de lote para corroborar la tra-
zabilidad del producto.

Almacenamiento y transporte
Las características generales para el almacenamiento y transporte de fresa se en-
cuentran reguladas en la Norma Técnica Colombiana NTC 882-3: Frutas frescas-
Fresas-Almacenamiento y transporte. El vehículo debe cargarse con cuidado,
evitando generar daños al producto, para lo cual se recomienda el uso de una
rampa para evitar daños en el embalaje. Asimismo se recomienda no apilar más
de cinco cajas, para evitar aplastamiento, y hacerlo sobre estibas o piso aca-
nalado. En el caso de que no se utilice la totalidad del espacio destinado en el
vehículo, se debe inmovilizar la carga con un sistema apropiado de apilado para
reducir el daño en el fruto.
Si no es posible contar con transporte refrigerado, es recomendable que los
trayectos sean cortos y que preferiblemente la temperatura del ambiente sea
baja y la humedad relativa alta. Se debe cuidar siempre que el vehículo trans-
portador se encuentre limpio, en buen estado y que preferiblemente solo sea
utilizado para este producto.
Para una mejor comprensión del proceso, en la Figura 32 se presenta el diagrama
de flujo del proceso de cosecha y poscosecha de la fresa.

77
COSECHA Y POSCOSECHA

Figura 32 Protocolo de manejo cosecha y poscosecha de la fresa (Fragaria × ananassa Duch).


Fuente: Equipo CTA-2, Subproyecto Fresa y Mora (2018).

78
Costos de producción

Los costos de producción para el cultivo de fresa se establecen tomando como


base el Manual técnico del cultivo de fresa bajo Buenas Prácticas Agrícolas (SENA, 2014),
actualizado a precios de 2016-2017, a partir de la información obtenida en las
encuestas de diagnóstico en las zonas de estudio (Sibaté, Facatativá, Guasca, El
Rosal, Chocontá y Mosquera), así como durante el desarrollo de las PIPA del
proyecto. Se extrapola el costo por hectárea, incluyendo las diferencias entre
el sistema de producción en suelo y con cama elevada y mangas de polietileno
tipo “chorizo” (Tabla 9 y Tabla 10).

Tabla 9 Costos de producción (mano de obra) por hectárea del cultivo de fresa (año 2016)

Descripción Unidad Valor unitario Tiempo equivalente en meses Valor total


Mano de obra
Preparación del terreno, Mes/hombre $ 1 200 000 3 $ 10 800 000
fertilización, siembra y control
fitosanitario (3 operarios).
Podas y deshojes (3 operarios). Mes/hombre $ 1 500 000 1 $ 13 500 000
Cosecha y poscosecha (7 operarios). Jornal $ 1 200 000 2 $ 16 800 000
Total mano de obra/ha (producción en piso). 793 $ 31 100 000
Adicional: construcción de Mes/hombre $ 1 500 000 1 $ 4 500 000
estructura de camas elevadas
e instalación de “chorizos”
(3 operarios).

Nota: Los valores monetarios están dados en pesos colombianos (COP).


Fuente: Adaptado de SENA (2014).

79
COSTOS DE PRODUCCIÓN

Tabla 10 Costos de producción (insumos) por hectárea del cultivo de fresa (año 2016)

Descripción Unidad Valor unitario Cantidad Valor total


Insumos
Plántulas importadas (45 000+[10 % pérdida]) Unidad $ 450 $ 22 050 000
Polietileno (rollo × 1000 m largo) Unidad $ 380 000 $ 3 300 000
Fertilizantes (foliares, orgánicos y químicos) Global $ 10 000 $ 10 500 000
Fungicidas e insecticidas Global $ 40 000 $ 3 000 000
Bomba de espalda Unidad $ 250 000 $ 1 400 000
Total insumos/ha $ 40 250 000*
Total costos directos /ha $ 71 350 000
Administración (8 meses) Mes $ 65 000 $ 520 000
Análisis de suelo Unidad $ 120 000 $ 240 000
Total costos indirectos /ha $ 760 000
Total costos directos e indirectos $ 72 110 000
Producción (kg/ha) 35 000**
Costo de producción ($/kg) $ 2 060
Precio de venta ($/kg) (promedio 2016) $ 2 900
Rentabilidad (ingresos – egresos / egresos) × 100 40,77 %
Fuente: Adaptado de SENA (2014).
Nota: Los valores monetarios están dados en pesos colombianos (COP).
* El costo de los insumos se incrementa en un 20 % cuando se construye la estructura en madera para
las bolsas con sustrato (escoria de carbón, cascarilla de arroz en mezcla con tierra negra), la cual es
utilizada en el sistema de cama elevada y bolsas tipo “chorizo”.
** La producción se incrementa hasta valores que pueden superar los 40 000 kg/ha en un sistema de
producción tipo “chorizo”.

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Biological control methods for strawberry anthracnose include using strains of beneficial fungi and bacteria to suppress the causative agent Colletotrichum acutatum . These can interact synergistically with cultural practices such as crop rotation, sanitation, and ensuring optimal growth conditions that do not favor pathogen development. Such integration enhances disease management by combining pathogen suppression with environmental modifications that reduce infection risks. Potential areas of synergy include coordinated timing of biocontrol application with periods of high disease pressure and leveraging microclimate modifications that support both crop health and biocontrol efficacy .

The use of chemical and biological controls in strawberry pest management has distinct ecological implications. Chemical controls, such as malathion and diazinon, while effective, can lead to non-target effects, pesticide resistance, and environmental contamination if not managed carefully . In contrast, biological controls, like beneficial fungi and predatory mites, integrate into ecosystems with less risk of adverse effects and promote biodiversity . However, ecological balance must be maintained by ensuring that introduced agents do not become invasive or impact native species negatively, requiring thorough assessment and monitoring .

The integration of solarization with biological agents, like Trichoderma spp., in controlling Phytophthora spp. offers a synergistic approach by combining thermal suppression of the pathogen with biocontrol efficiency . Solarization reduces pathogen load in the soil by heating the surface layers, thereby weakening Phytophthora spores and mycelium, while Trichoderma spp. colonizes the remaining potential infection sites, competing for resources and further suppressing pathogen resurgence . This dual approach enhances soil health and reduces reliance on chemical fungicides, promoting sustainable disease management by leveraging environmental control and biological competition .

In Colombia, thrips management in strawberry cultivation involves cultural, biological, and chemical control methods. Culturally, plastic mulch that reflects ultraviolet radiation is used and nitrogen fertilization is balanced. Biologically, the conservation and release of Orious sp. anthocorids and Amblyseius swirskii predatory mites are recommended, though the latter are not available in Colombia. Chemically, active ingredients like spinosad, spinetoram, malathion, naled, and pyrethrin are employed . These practices are significant because they address multiple dimensions of pest control, integrating different strategies to manage thrip populations effectively while considering ecological and agricultural safety.

Altitude impacts pest management strategies in Colombian highland strawberry cultivation by influencing the presence and behavior of pests and pathogens. Strawberry fields above 2000 meters are less prone to some pest invasions but may face specific challenges such as cooler temperatures that might slow down the lifecycle of pests like Lygus bugs, which are more prolific at lower altitudes . This necessitates tailored strategies that consider not only the pest species present but also their lifecycle dynamics in response to altitude-driven temperature variations .

Current chemical control methods for managing Lygus bugs include insecticides that can cause resistance development, negatively impact non-target species, and pose environmental risks . These limitations necessitate future strategies that may evolve towards more integrated pest management (IPM) approaches, incorporating biotechnological advancements like genetically tuned predators or microbial solutions, alongside precision application technologies that minimize chemical use and enhance targeting accuracy . Emphasizing habitat management and alternative cultural practices could also enhance ecosystem resilience against Lygus infestations .

Cultural control of Botrytis cinerea in strawberries involves removing dead plant material and infected fruits, and cultivating in greenhouses or macro-tunnels to reduce disease prevalence . These practices limit the presence and spread of the pathogen by eliminating potential sources of infection and creating less favorable conditions for its development. However, the effectiveness of cultural control is limited by its labor-intensive nature and possible constraints in altering existing growing infrastructure to implement such measures fully .

Temperature variations significantly influence the lifecycle duration of Lygus bugs in strawberry fields. At higher temperatures, between 20-25°C, the development from egg to adult is faster, ranging from about 28.8 days, while cooler temperatures at around 15°C prolong the lifecycle to as much as 83.8 days . This temperature-dependent lifecycle suggests that warmer climates can lead to more frequent reproduction cycles, increasing pest pressure and necessitating more frequent management interventions. Understanding these dynamics is crucial for timing pest control measures effectively, emphasizing temperature as a key factor in Lygus management strategies .

Managing Phytophthora spp. in strawberry fields is optimized through an integrated approach combining well-drained soil selection, plastic mulching, and avoiding sprinkler irrigation to prevent pathogen contact and spread . The inclusion of biocontrol agents like Trichoderma spp. and implementing soil solarization further suppress pathogen activity. The use of chemical controls, including mefenoxam and phosphites, completes a multi-tiered strategy focusing on prevention, suppression, and targeted eradication, crucial for successful management . Consistent monitoring and adapting strategies based on prevailing environmental conditions are also vital for optimal outcomes .

Farmers face significant challenges in controlling Xanthomonas fragariae because once the disease is established, it is difficult to manage with available market products . The primary strategy involves acquiring certified planting material, crop rotation, and soil fumigation. However, these practices may not fully control the disease, particularly if the pathogen has already spread . There is a gap in effective chemical management options, as existing products do not adequately address all stages and spread pathways of the disease .

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