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París Benito

Este documento trata sobre la preservación del patrimonio cultural y natural. Explica que la preservación implica acciones de gestión y conservación para garantizar la supervivencia de los bienes culturales, respetando sus valores originales. También define conceptos como conservación, restauración y su evolución a lo largo del tiempo.
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Este documento trata sobre la preservación del patrimonio cultural y natural. Explica que la preservación implica acciones de gestión y conservación para garantizar la supervivencia de los bienes culturales, respetando sus valores originales. También define conceptos como conservación, restauración y su evolución a lo largo del tiempo.
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JOSÉ MARÍA ZINGONI

ANDRÉS PINASSI
COMPILADORES

GESTIÓN DEL
PATRIMONIO
URBANO TEXTOS DE CÁTEDRA
VOLUMEN II

SERIE DOCENCIA
COLECCIÓN ESTUDIOS SOCIALES
Y HUMANIDADES
Gestión del patrimonio urbano II : textos de cátedra / José María Zingoni ... [et al.] ; compilado por
José María Zingoni ; Andrés Pinassi. - 1a ed . - Bahía Blanca : Editorial de la Universidad Nacional
del Sur. Ediuns, 2016.
181 p.; 25 x 19 cm.

ISBN 978-987-655-114-4

1. Patrimonio Urbano. 2. Arquitectura . I. Zingoni, José María II. Zingoni, José María, comp. III.
Pinassi, Andrés, comp.
CDD 711

Editorial de la Universidad Nacional del Sur


Santiago del Estero 639 – B8000HZK – Bahía Blanca – Argentina
Tel.: 54–0291–4595173 / Fax: 54–0291–4562499
[Link] | ediuns@[Link]

Libro
Universitario Red de Editoriales de
Argentino REUN Universidades Nacionales

Diagramación interior y tapa: Fabián Luzi


Foto de tapa: Detalle de la cúpula del Palacio de la Música Catalana, Barcelona (Arquitecto Lluis Domenech i Montaner,
1905-1908). Fotografía de José Zingoni.
No se permite la reproducción parcial o total, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier
forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el
permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las Leyes 11723 y 25446.

Queda hecho el depósito que establece la Ley 11723.


Impreso en la Editorial de la Universidad Nacional del Sur.
Bahía Blanca, Argentina, noviembre de 2016.

© 2016 Ediuns.
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Preservación del patrimonio


Felicidad París Benito

“Conservar, mantener y trasmitir el ‘soporte material’ del objeto es la


tarea primordial de una disciplina científica como es la ‘conservación
de objetos culturales’, pues la transmisión del objeto en su consistencia
física supone garantizar la perduración de los valores culturales,
históricos o artísticos de los que el bien cultural es portador’.

Comenzaremos acordando en forma sintética y fehaciente que los bienes que integran
el patrimonio cultural existen desde el mismo momento en que el hombre deja testimo-
nios materiales de presencia y actividades sobre un territorio. Sin embargo, el reconoci-
miento de estos objetos del patrimonio cultural (artístico o utilitario) como documentos
únicos o testimonios significativos es reciente. El concepto de “patrimonio histórico” no
existió en sentido estricto hasta el siglo XIX en Europa, cuando fue aplicado a los monu-
mentos nacionales, sin abarcar todavía lo que llamamos posteriormente patrimonio
cultural. Para que este concepto se integrara y dotara de valor a los bienes culturales,
fue necesario un proceso, una evolución y una maduración crítica que aceptara el valor
de los bienes heredados. Es en encuentros internacionales donde se debaten las clasi-
ficaciones y las modalidades de acción, las categorizaciones y las legislaciones, entre
otras fundamentales acciones.

Aquel primer concepto de “monumento histórico” es hoy reemplazado por el de “bien


cultural”, que integra todas las manifestaciones y testimonios significativos de la acti-
vidad humana, contándose entre ellos las obras de arte o monumentos históricos,
arqueológicos y artísticos. Cualquier acción de salvaguarda sobre una obra de arte o un
bien cultural requiere un proyecto previo, una gestión, que incluye la definición y la valo-
ración del objeto. Al catalogar el objeto en cualquiera de las categorías patrimoniales, le
estamos reconociendo un significado particular y distintivo. Esta peculiaridad cultural es

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Felicidad París Benito / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / /

la que hace que “este” objeto resulte significativo, único e insustituible, y por ello mismo,
por su valor cultural, existe la responsabilidad colectiva de protegerlo y conservarlo.

Una de las personas que más ha trabajado, y que más ha dejado en el campo de la arqui-
tectura y en el campo de la preservación, no solo en la Argentina, sino en América Latina,
fue Marina Waisman. Aún no he encontrado una persona que haya estado en disidencia
con las cuestiones que ella planteaba; claramente, era brillante. Marina decía:

Para mí, patrimonio es todo lo que puede ayudar a una comunidad a mantener su
identidad. No necesita ser un gran monumento, puede ser una calle, un área… Y
preservación es mantener vivo ese patrimonio. Mantener el dificilísimo equilibrio
entre la conservación y el cambio, que evite, por un lado, el congelamiento de la
ciudad, y por el otro, la destrucción de la identidad.

En ese sencillo párrafo enuncia una constante que desde mediados del siglo pasado han
empezado a trabajar los grandes teóricos de la arquitectura: cómo mantener el equili-
brio entre crecimiento y ciudad actual, entre lo antiguo y lo nuevo; cómo conservar la
capacidad de crear dentro la ciudad a la vez que se conserva la capacidad de mantener.

Los conceptos enunciados, que describe sencillamente la historiadora, implican una alta
complejidad al momento de la praxis urbana, porque nuestras ciudades adolecen de
estructuras de manejo patrimonial.

Debe buscarse la permanencia y estabilidad más que la renovación y el cambio. No se


trata de acceder a un estado original, ciertamente irrecuperable, ni de solucionar todos
los problemas de sus componentes estructurales u ornamentales, ni de dejar las cosas
como nuevas, ni de presentar un original fragmentado o incompleto sin el menor intento
de búsqueda de su unidad perdida y su carácter.

• ¿Y la preservación?
Toda acción que se encare con respecto a la conservación del patrimonio, consiste en
la ejecución de tareas tendientes al mantenimiento con vida del bien, el respeto a su
originalidad y valor testimonial simbólico.

Toda intervención sobre bienes patrimoniales consiste en la aplicación de acciones,


técnicas y tratamientos, cuyo objetivo es la supervivencia de los bienes culturales.
La conservación del patrimonio cultural y natural es una parte esencial de la planeación
y el desarrollo socioeconómico y moderno; es por lo tanto esencial hacer una evaluación
crítica y realista del monumento o bien a intervenir. Esta evaluación debe considerar los
valores culturales y la probabilidad de alcanzar la conservación apropiada.

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La restauración ha tenido muchos significados en el pasado. La definición más común-


mente aceptada fue la de devolverle a un objeto su apariencia o forma perdida. La defini-
ción especifica actual del término, según la Carta de Venecia, implica que el objetivo de
la restauración no es solamente conservar la integridad del bien, sino también revelar su
valor cultural y mejorar la legibilidad de su diseño original. La restauración es una opera-
ción altamente especializada basada en un proceso crítico-histórico de evaluación y no
se debe basar en conjeturas. En la restauración moderna se plantea como un objetivo la
identificación del estado original dentro de los límites del material existente, entonces
difiere del objetivo pasado de devolverlo a su estado original por la reconstrucción de las
formas perdidas. Las acciones de preservación de bienes deben incluir procedimientos
para su mantenimiento en uso.

Los conceptos conservación-restauración de bienes, ya sean estos muebles o inmue-


bles, se conciben dentro de una disciplina cada vez más especializada y respetuosa del
valor y la significación del patrimonio. Especialistas en las diferentes disciplinas y tipos
de patrimonio deberán interpretar su estructura simbólica y material.

Preservación implica una serie de acciones tanto de gestión como de intervención mate-
rial sobre los bienes el peligro. La restauración como modalidad de la preservación ha
tenido muchos significados; antes de que se plantea la idea de preservar, la definición
más comúnmente aceptada era “devolverle a un objeto su apariencia o forma perdida”.
Actualmente, el término implica que el objetivo de la restauración no es solamente
conservar la integridad del bien, sino también revelar su valor cultural y mejorar la legi-
bilidad de su diseño original. Esta postura comienza desde la ejecución de la Carta de
Venecia (1939), y llega hasta los documentos que definen aún hoy parámetros para el
tratamiento del patrimonio.

Las acciones, las técnicas y los tratamientos, cuyo objetivo es la pervivencia de los
bienes culturales, deben respetar los valores preestablecidos del bien cultural. Las
futuras acciones, como la refuncionalización, la restauración, la puesta en valor o la
conservación, entre otras, requieren de instancias previas como son el conocimiento, la
documentación, la calificación y la cuantificación del patrimonio que está en cuestión.
Para cuya concreción, es necesario basarse en herramientas y metodologías preestable-
cidas, como las técnicas de catalogación e inventario. Estas acciones de relevamiento
incluyen estudios específicos que refieren al estado de mantenimiento o diagnóstico de
problemas, lo cual, en forma conjunta con la investigación histórica, posibilitan la defini-
ción de estrategias de acción.

La intervención en bienes patrimoniales implica entonces el conocimiento profundo


del objeto a tratar y de las circunstancias que lo rodean con el fin de no modificar

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innecesariamente sus cualidades. Las acciones directas sobre la “materialidad” del


objeto patrimonial son la última instancia y en lo posible deben ser evitadas. En nece-
sario generar un proyecto de intervención mucho más amplio, que consista en estudios
teóricos, históricos, simbólicos, artísticos y de técnicas y tratamientos, cuyo objetivo sea
la pervivencia de los bienes culturales.

El patrimonio como parte de la cultura adquiere sus características; por tanto, es un


bien social de características dinámicas. Varía en el tiempo, trasciende y permanece
adaptándose, aunque esto implique trasformaciones funcionales y formales para la vida
contemporánea. El patrimonio debe permanecer vivo, para el uso social y, a su vez, se
deben conservar los valores simbólicos y testimoniales que lo han definido como tal. Ese
desafío solo puede ser encarado por investigadores especialistas, que se aparten de sus
propios deseos y respondan a los del autor original y a la voluntad social.

La dualidad que contiene toda pieza patrimonial artística, arquitectónica, entre los valores
estéticos e históricos, implica la necesidad de establecer un equilibrio, al momento de
definir las acciones de intervención, entre el mantenimiento de la materia, incluidas las
transformaciones valoradas a lo largo de su historia y su legitimidad, y la perdurabilidad
como obra de arte original, que se resuelve en una imagen o espacio. Cada caso requiere
entonces consideraciones especiales relacionadas con la historia y la evolución del bien
en el tiempo. Las alteraciones de la materialidad del bien presuponen un atentado contra
su originalidad. Solo podrá recuperar la autenticidad enfrentándose a un tratamiento
adecuado de su significado y mediante el respeto a sus valores testimoniales y a su
estructura material y documental de la obra como bien cultural.

Debe buscarse la permanencia y la estabilidad más que la renovación y el cambio. No


se trata de buscar su estado original, ciertamente irrecuperable, ni es posible solucionar
todos los problemas de sus componentes estructurales u ornamentales, ni dejar las
cosas como nuevas, ni presentar un original fragmentado o incompleto sin el menor
intento de búsqueda de su unidad perdida y su carácter.

Es entonces la propia obra la que debe condicionar los criterios de intervención, que
seguirá una metodología de actuación rigurosa y responderá ante la necesidad de inter-
vención mediante los siguientes principios generales:

» La actuación ha de estar siempre justificada por el estado de conservación que


presenta la obra y nunca debe responder a satisfacer meros principios estéticos.

» La importancia de la interdisciplinariedad y del trabajo en equipo de todos los especia-


listas que, directa e indirectamente, intervienen e investigan el bien cultural. Esta tarea

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común debe fundamentarse no solo al diagnóstico de la obra, sino además a valorar la


metodología de intervención para garantizar la validez de la actuación.

» Los tiempos de ejecución deben incluir los tiempos de estudio, investigación y reali-
zación. Cualquier tratamiento desacertado sobre el bien patrimonial implicará daños
irreparables, en relación con la pérdida de valores originales. Este proceso debe ser
rigurosamente documentado para futuras intervenciones.

» Los tratamientos aplicados sobre la materialidad del bien deben ser justificados y
experimentados ampliamente en el tiempo. Nunca se debe experimentar su validez
sobre una obra de arte, porque cada una de ellas es única e irrepetible.}

Ante todo, el primer paso para la definición de las acciones de intervención en el patri-
monio es su conocimiento o relevamiento de estos objetos culturales, para cuya efectiva
acción nos basamos en diferentes técnicas de catalogación e inventario. Estas acciones
de relevamiento, junto con los estudios específicos que refieren al estado de manteni-
miento o diagnóstico de problemas y la investigación histórica, posibilitan la definición
de estrategias de intervención.

El relevamiento planimétrico y dimensional consiste en la ejecución de la documenta-


ción específica, cuyo fin es la obtención de un conocimiento acabado de las cualidades
estilístico-tipológicas y artísticas del edificio o bien en cuestión, desde sus estructuras
compositivas, piezas o sistemas denominados especiales, hasta sus componentes
singulares, esculturas, elementos decorativos y tecnológicos. En tal sentido, se plantea
la confección de fichas, planimetrías y registros particularizados de la situación dimen-
sional y del estado de estos bienes patrimoniales.

La documentación planimétrica resulta básica y fundamental pues es la que per-


mite aunar la información proveniente de los relevamientos fotográficos, imagen,
con los datos dimensionales, proporcionándonos la información sobre los valores
espaciales y de escala de la obra arquitectónica.

Los levantamientos gráficos se desarrollaron adjudicándoles un valor interpretativo,


convalidado en el análisis. La documentación planimétrica resulta básica para el conoci-
miento de diferentes aspectos de la obra, desde el relevamiento de estado y la descrip-
ción tecnológica hasta sus valores documentales legales. Ante todo, los planos recogen
información física del edificio. Por tanto, es importante referir a su precisión. Los docu-
mentos planimétricos “de la situación actual o real” facilitarán la toma de decisiones en
el momento de las intervenciones. Los levantamientos fotográficos, tanto en blanco y

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negro como en color, posibilitan la detección de valores plásticos y cromáticos difíciles


de incorporar al levantamiento gráfico.

Cada edificio deberá ser abordado a partir de un esquema metodológico particular,


adaptado a sus condiciones tipológicas, dimensionales, de estado y de emergencia. En
la problemática de intervención de bienes con una valoración “patrimonial”, las tareas
implican por un lado el reconocimiento y la comprensión de su categoría patrimonial y,
por otro, la consecuente formulación de una postura teórico-crítica para la definición del
proyecto de intervención.

La mejor técnica de intervención suele ser dudar de lo que se sabe y de lo que se conoce,
lo cual va a obligar a consultar y adoptar la asesoría de otros profesionales. El edificio
debe “guiar” al técnico en las acciones. Es importante considerar que las obras requieren
su tiempo, en general diferente de aquellos relacionados con los deseos políticos de
inauguración, las necesidades de transformación al nuevo uso y las demandas de confort
no adecuadas a las características del bien. En cada caso, la intervención debe garantizar
el rigor científico y el respeto por las cualidades estéticas e históricas del bien, lo cual
significa conocerlo y tomar conciencia de la individualidad.

Las técnicas de intervención, como la conservación y la restauración, son utilizadas de


la forma más variada, desde su consideración como vocablos excluyentes o antagó-
nicos hasta su consideración errónea como sinónimos. Ambas operaciones sobre el
patrimonio engloban una serie de acciones, aunque en términos generales se puede
afirmar que la restauración es la acción necesaria cuando las tareas de conservación
ya no resuelven la problemática material o funcional del bien. El proyecto de interven-
ción directa y la definición de acciones son responsabilidad de la figura profesional del
“restaurador”, en tanto técnico especializado, que se ocupa específicamente de las fases
de intervención directa y de la coordinación del grupo de especialistas o consultores que
integran las tareas.

Toda intervención sobre bienes patrimoniales consiste en la aplicación de acciones,


técnicas y tratamientos, cuyo objetivo es la pervivencia de los bienes culturales. Es
evidente ante todo que el primer paso para la definición de las acciones de intervención
en el patrimonio es su conocimiento o relevamiento de estos objetos culturales, para
cuya realización debemos basarnos en diferentes técnicas de catalogación e inventario.
Estas acciones de relevamiento incluyen estudios específicos que refieren al estado de
mantenimiento o diagnóstico de problemas, lo cual, en forma conjunta con la investiga-
ción histórica, posibilita la definición de estrategias de intervención. Estas estrategias se
pueden agrupar de la siguiente manera.

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1. Conservación indirecta o preventiva.

2. Conservación o intervención directa, que implica actitudes integrales como:


2.1. Intervención de conservación.
2.2. Intervención de restauración.
2.3. Intervención de puesta en valor.

1. La conservación preventiva o indirecta tiene por objeto retrasar o impedir las inter-
venciones y/o restauraciones efectuadas directamente sobre el objeto. Comprende
un conjunto de operaciones de conocimiento y análisis, así como acciones de
prevención, control y mantenimiento que inciden sobre el ambiente o sobre el conti-
nente del bien cultural, sin intervenir sobre la materialidad del objeto. Implica la
gestión cultural, la generación de acciones tendientes al reconocimiento popular de
los valores de los bienes catalogados. Implica estudios de diagnóstico y evaluación
de agentes externos e internos que afectan la integridad de los bienes, y por tanto
requiere de acciones interdisciplinares.

2. La intervención directa o conservación directa implica acciones que afectan


“directamente” la materialidad del objeto. Son operaciones delicadas y traumáticas;
por tanto, toda intervención se rige por convenciones internacionales de respeto a
los valores estéticos y documentales de los bienes. La intervención directa debe ser
“mínima”, o sea lo más acotada posible. Deben aplicarse para su materialización
elementos de comprobada calidad y las acciones deben ser de carácter reversible. Las
acciones de intervención directa deben ser detalladamente documentadas y regis-
tradas. Cuando se realicen reintegraciones o reconstrucciones de partes eliminadas
o perdidas de la obra de arte, estas deben reconocerse como elementos añadidos y
garantizarse su armonía con el conjunto. Antes de su reemplazo, es menester evaluar
todos los medios posibles de efectuar tareas de consolidación o estabilización con el
fin de no reemplazar los componentes originales.

La intervención directa sobre el objeto cultural es, por tanto, una actividad su-
mamente delicada que requiriere conocimientos históricos-artísticos, capacidad
técnica y analítica, preparación científica y conocimientos exhaustivos sobre téc-
nicas y materiales artísticos, factores de degradación y técnicas de conservación
y restauración. Esta pluralidad de conocimientos y la gran responsabilidad que
supone la intervención sobre bienes únicos e irrepetibles dotados de valor cultu-
ral hacen que la intervención directa sobre el objeto sea una tarea interdisciplinar
que requiere el concurso y colaboración de diferentes especialistas.

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El proyecto de intervención directa y la definición de acciones son responsabili-


dad de la figura profesional del “restaurador”, que se ocupa de las fases de inter-
vención directa y de la coordinación del grupo de especialistas.

2.1 Intervenciones de conservación: son aquellas cuya finalidad es prolongar la vida


útil de la materialidad “original” de los bienes patrimoniales, como acciones típicas de
mantenimiento, estudios de factores de deterioro y prevención, control de condiciones
ambientales, intervención sobre el ambiente. La conservación tiende a evitar las acciones
concretas sobre el objeto patrimonial. Incluye tareas de delimitación, identificación o
inventario, protección física o legal, vigilancia, mantenimiento e intervención directa.

2.2 Intervenciones de restauración: incluye acciones que tiendan a la restitución, recu-


peración o mejora de la materialidad o imagen del objeto patrimonial, si esta se hubiera
deteriorado o perdido. La restauración se ocupa de restituir las experiencias estéticas
junto con la capacidad documental de la obra, cuando esta se haya deteriorado o
perdido, en un estado lo más próximo posible al original (sin falsear la historia del bien,
“falso histórico”, o proporcionar al bien una nueva unidad formal contemporánea). Los
tipos de intervenciones que se aplican con este fin son la liberación, la consolidación, la
reintegración, la integración.

2.3 Intervención de puesta en valor: implica, para algunos autores, una serie de acciones
inmateriales que tienden a la “tutela activa o custodia y valoración” del bien cultural.
Implica términos de divulgación pública del conocimiento y de los valores del bien, la
gestión cultural, la definición de políticas y estrategias culturales. Otros autores refieren al
término como parte de las acciones de conservación y restauración.

• Esquema para una intervención tipo

1. Información previa o investigación histórica


Desde el encuadre en tiempo y espacio o la “macrohistoria” a la historia propia del
edificio, “su biografía”, a través del estudio de sus procesos de transformación.

2. Relevamiento y análisis
Considerando tanto aspectos físicos, espaciales y funcionales como el registro y la iden-
tificación de patologías.

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3. Diagnóstico
Consiste en la determinación del estado físico y funcional. Definición de riesgos, evalua-
ción de estado y factibilidades, criterios generales de intervención.

4. Marco teórico
Se especifican los criterios de intervención, la toma de decisiones con respecto a las
acciones.

5. Proyecto de intervención
Implementación y diseño de mecanismos de intervención sobre lo funcional-espacial y
sobre lo técnico-constructivo.

6. Manual de mantenimiento
Destinado a formular consideraciones generales sobre procedimientos y técnicas para
el mantenimiento del bien después de la intervención.

7. Programa de difusión y transferencia


Proceso destinado a la comunicación de los resultados obtenidos, que se sumará a
campañas didácticas y de concientización sobre la problemática patrimonial.

Los límites conceptuales del patrimonio construido se ensanchan constantemente con


la inclusión de todo tipo de edificios, sitios o conjuntos que van desde la arqueología
industrial hasta las arquitecturas vernáculas, cuya vida pretende asegurarse a través de
intervenciones que hagan factibles la continuidad de situaciones y la implementación de
nuevos usos. Es unánime el acuerdo en cuanto a la necesidad de preservar más y mejor
el legado de la historia, pero no siempre las coincidencias son tales cuando empieza la
crónica de las actuaciones concretas. En tal sentido, es importante definir cuáles serán
los límites de la intervención, a los efectos de aportar nueva arquitectura en los ámbitos
patrimonialmente reconocidos.

Por lo tanto, el estudio del sitio y la permanencia de su carácter, en vinculación con las
condiciones de autenticidad, será uno de los logros a ponderar. La autenticidad consti-
tuye el concepto clave en cualquier intervención. Salvaguardar ese valor simbólico es
una tarea prioritaria en la propuesta que se ha de realizar, pues a él debe la arquitectura
la singularidad de su condición. Por lo tanto, este es un límite claro en la intervención.

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Los temas expuestos hasta aquí resultan no solo inquietantes para arquitectos o espe-
cialistas restauradores. Diferentes generaciones de artistas, pensadores y políticos,
entre otros, han comprendido la sensibilidad que requiere esta problemática. Aquí refle-
jamos algunas de esas voces…

• Las últimas palabras

“... Nosotros, los inventores de relatos, nos sentimos con derecho a creer que no
es demasiado tarde para empeñarnos en la creación de (…) una utopía de vida
en la que el amor podrá ser verdadero y la felicidad posible, y en la que las razas
condenadas a cien años de soledad tendrán, al fin y para siempre, una segunda
oportunidad sobre la tierra.”
Gabriel García Márquez

“… La contestación a la destrucción de un orden que no ha sostenido durante largo


tiempo puede conducir a la desesperanza, o bien puede despertar la urgencia por
crear un orden diferente que nos permite orientar nuestro camino.
En un continente acuciado por necesidades vitales insatisfechas, en que los es-
pacios vacíos y los grupos humanos claman por proyectos que les den sentido,
en que el contraste entre el deseo, la intención y la posibilidad adquieren tan a
menudo caracteres dramáticos, ¿puede haber lugar para la desesperanza? Una
exigencia ética profunda nos impulsa a la búsqueda de ese nuevo sentido, al in-
tento de comprender el orden del caos, a la necesidad de descubrir significados
en lo aparentemente insignificante, a la urgencia de inventar soluciones para lo
aparentemente insoluble. En un continente en parte de construido y en parte no
construido, ¿puede concebirse otra opción que la de intentar construir?…”

Marina Waisman
La Arquitectura Descentrada

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• Glosario

» Alcances de las acciones de intervención

Anastilosis
Término empleado para designar las operaciones de recomposición de aquellos edifi-
cios cuyo material original se encuentran caídos y dispersos en el mismo lugar donde
se encuentra el edificio. Según la Carta de Atenas (1931), “… cuando se trata de ruinas,
se impone una conservación escrupulosa y, cuando las condiciones lo permiten es acer-
tado volver a colocar en su lugar los elementos originales encontrados…”. Hay autores
que refieren estas acciones como reintegración.

Consolidación
Práctica especial de conservación tendiente a realizar refuerzos en la estructura mate-
rial del objeto cultural y dotar de consistencias a los materiales que lo integran. Los
elementos con los que se realizan las consolidaciones están sometidos a debate, reco-
mendándose (ante dudas de resultados) la utilización de sistemas constructivos simi-
lares a los existentes. La consolidación se puede efectivizar desde la implementación
de refuerzos o armaduras “invisibles”, hasta la utilización de estructuras o “prótesis”
visibles.

Integración
Implica recuperar la imagen total del objeto, la unidad potencial de la obra de arte. Este
término ha ocasionado múltiples controversias entre los “restauradores” y los “conser-
vadores”, en esta cuestión de “completar” los faltantes en la obra. En este tipo de acción,
se debe evitar propuestas de completamiento estilístico o “falsos históricos” que atenten
contra los valores de autenticidad del objeto patrimonial. La integración o reintegración
es aceptada en términos generales en el marco de una propuesta mayor de recuperación
del monumento.

... Aportación de elementos claramente contemporáneos y visibles para asegurar la


continuidad material del objeto y permitir su salvaguarda... 1

Liberación
Se utiliza en el sentido de definir acciones de eliminación de agregados, añadidos y alte-
raciones que en el proceso histórico hayan “afectado negativamente”, atentando contra

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la dignidad del bien. En todo caso, se debe verificar especialmente que estos agregados
no posean importancia histórica o cultural. En general, no se considera agregado el
desarrollo urbano (crecimiento o evolución) en torno del monumento, por tanto la elimi-
nación de tejido arquitectónico perimetral, atenta contra la autenticidad y la imagen
cultural del monumento.

Mantenimiento
Es uno de los procedimientos de excelencia para llevar a cabo la conservación preven-
tiva, que posibilita retrasar o evitar las operaciones de intervención directa sobre el bien
patrimonial. Son operaciones que permiten mantener en estado de buen uso un bien
determinado.

Preservación
Es un vocablo utilizado de modo similar al de conservación, aunque refiere a acciones
que tienden al aspecto preventivo. Define la defensa, salvaguardia o medidas previas
de protección frente a peligros o posibles daños. No define un modo particular de
intervención.

Recomposición
Término similar al de anastilosis, que se diferencia de esta acción en tanto en cuanto
significa la necesidad de incorporar materiales nuevos a la tarea, como morteros y
pedazos de componentes faltantes.

Reconstrucción
Alude a acciones de carácter excepcional que se han ejecutado en circunstancias histó-
ricas definidas por acontecimientos traumáticos: guerras, incendios, catástrofes. Refiere
a una operación signada por el apoyo de una comunidad que ha perdido sus símbolos
identificatorios (campanario de San Marcos, centro histórico de Varsovia). De no estar
encuadrada por estos acontecimientos, la “reconstrucción” es una acción prohibida por
las Cartas Internacionales.

Recuperación-reciclaje
Indican operaciones destinadas a recobrar o poner en condiciones el bien para un nuevo
ciclo o un nuevo destino. Implican la posibilidad de que un edificio histórico satisfaga las
necesidades contemporáneas mediante su reutilización.

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Refuncionalización-reutilización
Se trata de términos utilizados para referirse a la utilización renovada de un edificio
con respecto a las necesidades contemporáneas, pero respetando su carácter y valores
históricos. Reutilización refiere especialmente a la puesta en uso de los edificios (preva-
lece el hecho social). La refuncionalización no implica necesariamente cambio de uso,
sino el volver a poner en función (prevalece el hecho físico).

Rehabilitación
Implica volver a poner en funcionamiento o dar mayor eficiencia a un edificio. incluye
además la alternativa de volver a dotar al edificio de las características esenciales habili-
tándolo para su uso primitivo; en esto se diferencia de los términos recuperar o reciclar.
Esta acción se utiliza también en intervenciones de restauración urbana, aplicadas en las
llamadas áreas de rehabilitación integrada; incorpora una serie de disciplinas y acciones,
destinadas a potenciar los valores sociales, económicos y culturales, de las áreas, con el
objeto de mejorar la calidad de vida de la población.

Revalorización
Acción destinada a devolverle a un bien cultural el valor o la estimación perdida; en
general, se logra a partir de otras acciones.

Salvaguardia
Semánticamente, este es un término similar al de conservación (poner a salvo). Se
utiliza para designar operaciones materiales e inmateriales, pero que no signifiquen una
operación directa sobre el objeto. Se aplica para designar acciones de protección en
áreas de valor, sectores urbanos o cascos históricos.

Según la Carta de Washington de 1987, “Se entiende aquí por salvaguarda de las
ciudades históricas las medidas necesarias tanto para su protección, su conservación
y su restauración, como para su desarrollo coherente y adaptación armoniosa a la vida
contemporánea”.

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• Bibliografía
• NOVACOVSKY, Alejandro, PARÍS BENITO, Felicidad y ROMA, Silvia. Francisco Salamone
en la Provincia de Buenos Aires. Reconocimiento patrimonial de sus obras. Mar del Plata,
2001.
• NOVACOVSKY, Alejandro, ROMA, Silvia y PARÍS BENITO, Felicidad. “El patri-
monio Arquitectónico y Urbano de Mar del Plata”, en Cien obras de valor patrimonial.
Universidad Nacional de Mar del Plata, 1997.
• VIÑUALES, Graciela María. Patrimonio Arquitectónico. Aportes a la cultura nacional
Americana. Buenos Aires, 1990.
• GONZÁLEZ-VARAS, Ignacio. Conservación de bienes culturales”. Teoría, historia, princi-
pios y normas. Madrid, Manuales Arte Cátedra, 1999.
• REPRESA, Ignacio y otros. “Restauración Arquitectónica II”. Junta de Andalucía,
Universidad de Valladolid, 1998.
• WAISMAN, Marina. El interior de la Historia. Historiografía arquitectónica para uso de
latinoamericanos. Colombia, Escala, 1993.
• WAISMAN, Marina. La arquitectura descentrada. Colombia, Escala, 1995.

• Notas
1
Ignacio González-Varas. Conservación de Bienes Culturales. Madrid, Manuales Arte Cátedra, 1999.
2
FEILDEN, Bernald. Manual para el Manejo de los Sitios Culturales del Patrimonio Mundial. Colombia, 1995.
3
Junta de Andalucía. Conceptos del Cuaderno: “Un proyecto para la Capilla Real de Granada”, 1991.
4
Almagro, Antonio. Técnicas de diagnóstico aplicadas a la conservación de los materiales de construcción en
edificios históricos. Artículo: “La fotogrametría en la documentación del patrimonio histórico”. Instituto
Andaluz del Patrimonio Histórico. Junta de Andalucía, Sevilla, 1996.
5
Cf. Ignacio González-Varas. Conservación de Bienes Culturales. Madrid, Manuales Arte Cátedra, 1999.

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