“AÑO DEL FORTALECIMIENTO DE LA SOBERANIA NACIONAL”
CURSO:
MATEMÁTICA IV
TEMA:
LA EMPATÍA – RESPONSABILIDAD SOCIAL
DOCENTE:
Ing. JULIO NUÑEZ CHENG
ALUMNO:
YPANAQUE SILUPU WILLIAM DANIEL
PIURA – PERÚ
2022
LA EMPATÍA
Tal y como define la RAE (2019), es el sentimiento de identificación con
alguien o la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus
sentimientos. Además, es uno de los requisitos de la inteligencia emocional y
está relacionada con la compresión, el apoyo y la escucha activa.
Es la capacidad para entender los sentimientos y las emociones de una persona
incluso cuando lo está pasando mal. Es importante no confundirla con
emociones como la compasión, puesto que en este último caso la persona, a
parte de ponerse en el lugar del otro, también intenta ponerle fin a su
sufrimiento. Es decir, la empatía es un requisito para la compasión, pero la
compasión implica también poner fin al sufrimiento mientras que en la empatía
no necesariamente.
CARACTERÍSTICAS TIENEN LAS PERSONAS EMPÁTICAS
Para ser una persona empática hay que reunir una serie de características:
• Sensibilidad y sentir lo que otros sienten. Las personas empáticas son
sensibles y entienden los sentimientos de los demás. Sin embargo, en
ocasiones esto puede ser un arma de doble filo porque pueden sentirse
obligados a involucrarse de manera activa con el otro, aunque el conflicto
no tenga que ver con ellos mismos.
• Les gusta escuchar. Escuchan de manera activa, es decir, no se limitan a
oír lo que la gente dice. Se concentran en lo que la otra persona les está
diciendo, analizan el porqué de que la persona se siente como se siente,
lo legitiman y dan respuestas acordes a ello.
• No son extremistas. No creen que todo sea blanco o negro, saben que hay
una bonita gama de grises en medio. Por ejemplo, cuando les surge un
conflicto no se posicionan fácilmente, intentan buscar respuestas
intermedias.
• Son respetuosas y tolerantes. Las personas empáticas respetan las
decisiones de los demás, aunque ellos no hubiesen tomado esas mismas
decisiones. Por ejemplo, María y Juan son hermanos. Juan se ha
enfadado con sus padres porque no le han apoyado en uno de los
momentos más importantes de su vida. María a pesar de que no habría
actuado de la misma manera, respeta a Juan, es empática, entiende la
situación y le ofrece su apoyo.
• Entienden la comunicación no verbal. Se fijan tanto en el lenguaje verbal
como en el no verbal. Atienden a gestos, miradas, inflexiones y tonos de
la voz, etc. Con lo que consiguen no solo entender el mensaje verbal, si
no extraer el mensaje emocional que el lenguaje no verbal contiene.
• Creen en la bondad de las personas. Cuando conocen a alguien, aunque
esa persona tenga “mala fama”, presuponen que la persona es buena
hasta que no les demuestre lo contrario. Creen que la gente es buena por
naturaleza.
• Pueden tener un estilo de comunicación pasivo. En ocasiones, el intentar
entender a los demás puede hacer que dejen de lado sus propios intereses
y derechos. Por ejemplo, en el caso de María, decide ser empática y
apoyar a su hermano, aunque eso le suponga tener un conflicto con sus
padres.
• Hablan con cuidado. Miden siempre sus palabras porque saben que
según cómo digan las cosas pueden hacer daño a la otra persona. Intentan
ser cuidadosos y expresarse con tacto teniendo el menor impacto
negativo en el otro.
• Entienden que cada persona es diferente. Comprenden que cada persona
tiene unas necesidades y que todos somos diferentes. Saben tratar a cada
persona acorde a sus circunstancias.