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Paula

1) Isabel Allende escribe un libro sobre la enfermedad de su hija Paula mientras esta se encuentra en coma en el hospital para ayudarla a recuperar la memoria. 2) La porfiria hereditaria de Paula la lleva a pasar meses en el hospital con pronósticos médicos desalentadores. 3) Mientras Paula está en coma, Isabel pasa largas horas a su lado y escribe sobre sus vidas para hacerle compañía y luchar contra la muerte de su hija.

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Paula

1) Isabel Allende escribe un libro sobre la enfermedad de su hija Paula mientras esta se encuentra en coma en el hospital para ayudarla a recuperar la memoria. 2) La porfiria hereditaria de Paula la lleva a pasar meses en el hospital con pronósticos médicos desalentadores. 3) Mientras Paula está en coma, Isabel pasa largas horas a su lado y escribe sobre sus vidas para hacerle compañía y luchar contra la muerte de su hija.

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Paula es una mujer de 28 años que acaba de casarse y sufre de una extraña enfermedad

hereditaria llamada porfiria (heredada por su padre Michael). Tras una crisis es remitida a un
hospital en Madrid donde llegan sus familiares más cercanos a cuidarla y acompañarla. Su
madre se ve envuelta en una serie de dolorosas preguntas: "¿Dónde andas, Paula? ¿Cómo
serás cuando despiertes? ¿Tendrás memoria o tendré que contarte pacientemente los
veintiocho años de tu vida y los cuarenta y nueve de la mía?"
La madre de Paula es la escritora chilena Isabel Allende quien comienza a escribirle la
historia de su vida, en un sencillo cuaderno, a su hija, y también la historia familiar, cómo se
conocieron sus bisabuelos, abuelos, Isabel con Michael (su primer marido) y Willie (du
pareja actual) y por último Paula con su amado Ernesto, para ayudarla a recuperar la
memoria cuando despierte.
La porfiria se desató (si scatenó) en Paula el 6 de diciembre de 1991 y pasó algunos meses,
casi 1 año, en un hospital en la ciudad de Madrid.
Isabel debe tolerar a diario los devastadores informes y diagnosis de los doctores sobre la
salud de su hija, todos le aseguran que morirá, le dicen que la deje ir, que su egoísmo pero
a la vez amor indefinido ha superado limites. Su yerno Ernesto, visita a Paula a diario, (las
enfermeras y los otros enfermos/pacientes hospitalizados se conmueven por el cariño y la
ternura/ dulzura y el amor interminable que él profesa a Paula) demostrándole el profundo
amor que siente, por momentos se rinde, le pide a Dios que termine con ese sufrimiento,
pero Isabel no, resiste, tiene toda una vida planeada para cuando llegue el esperado
momento en que su hija se recupere. Su hija se encuentra en coma, el diagnóstico no es
prometedor, y ella en su desesperación comienza a escribir, desde su pasado hasta su hija,
con miles de hechos en el medio. Esta es la forma en la que la autora lucha con la muerte
de su hija, así hace su duelo y deja una obra por la cual su hija nunca será olvidada.
Emplea el mucho tiempo libre que le sobra para escribir.
Escribe aquí la soledad y sufrimiento que siente estar sentada todo el día junto a una
camilla, sobre ella, su hija paralizada a su alrededor/ rodeada de desoladores pasillos
blancos del hospital de Madrid.
En un principio Isabel tiene el apoyo físico de su madre, pues junto a ella, están en una
reducida habitación de hotel en Madrid, pero luego el cansancio la supera y su madre
decide volver a su casa porque está agotada. A menudo era el marido de Isabel, Willie que
iba a quedarse con ella en Madrid desde California, él vuela interminables horas para
apoyar a su mujer, la visita una o dos veces por mes. Frecuentemente ella piensa que lo
está dejando de lado y que está descuidando su vida excepto Paula. Ella vivía solo por ella
en esos años.
Con el tiempo, Paula comienza a ser un objeto de observación e investigación, la
desinteresada y la poca profesionalidad de la atención de los médicos provoca que Isabel
quiera llevarse a su hija a California, pero no puede debido a su delicada salud, cursos
enteros de estudiantes de medicina estudian a Paula pero sin ningún signo de respeto,
amigos y familiares visitan a Paula y apoyan a Isabel en ese difícil desafío que la vida le ha
dado. Cuando su madre, esposo y familiares más cercanos descubrieron que no había
mucho por hacer, la trasladaron a California para que pasara los últimos días de su vida en
familia. Nicolas y su mujer vieron a Paula en esas condiciones por primera vez (su mujer da
a luz a su hijo mientras Paula está en la misma casa en la habitación que su madre le había
reservado). Isabel llama a doctores, cuidadores, le hace hacer cualquier forma de terapia
aunque sin éxito. Hasta que ella empieza a desear que su hija ya no tenga ese
sufrimiento/agonía. Isabel acepta sus sentimientos que vienen después de perder a una
persona cercana, es normal sentir tristeza, rabia, frustración y agotamiento.
Ella se da cuenta (por fin) que es importante y necesario cuidarse de sí mismo y de su
familia, continuar con la rutina hasta donde sea posible,

Paula fue un libro que ella escribió para lavar las heridas y llevar el luto de una muerte que
se avecinaba. Isabel Allende sintió, y con razón, que si escribía Paula podría lograr que su
hija nunca fuera olvidada y que quedaría en el corazón de todas las personas que leyeran el
libro.
Ella cuenta la historia de su propia vida incluyendo en él relatos de su vida familiar y
personal, ocurrencias de la niñez, altibajos de la juventud, romances, anécdotas y vivencias
en medio de la narración del Golpe Militar de Chile en el año de 1973. La autora pretende
establecer con su hija una conexión a través de las letras. Le escribe cientos de cartas.

Isabel Allende, de nacionalidad chilena, actualmente reside en los Estados Unidos.


Descendiente de hombres trabajadores y aristocráticos, es a la vez, familiar del diputado
fundador del Partido Socialista Salvador Allende.

Ha sido periodista de profesión, ha trabajado infatigablemente como escritora desde los 17


años. Tuvo durante 15 años una columna humorística en su país y más tarde en Venezuela,
donde residió después del Golpe Militar de Chile en 1973 (huyó con su familia dejando allí
sus pertenencias y los padres de Michael, su primer marido y padre de sus hijos). Hizo
televisión (por un asunto cómico), escribió crónicas periodísticas que trataban diversidad de
temas, escribí y participó en obras de teatro (donde conoció un hombre que llegó a ser su
amante y después se trasladó a España por él aunque acabó dejándolo y regresando en su
casa con su marido y sus hijos (antes de la separación de su marido)) y cuentos infantiles.
Ella cuenta hasta cuando escribió su primera novela, La casa de los espíritus, tuvo éxito y
se sitúo en la cúspide de los narradores latinoamericanos e inauguró una brillante
trayectoria literaria que con los años no ha dejado de acrecentar su prestigio, convirtiéndose
en la novelista latinoamericana más leída en el mundo.
Ella menciona sus obras Eva Luna, Cuentos de Eva Luna, De amor y de sombra…

En este libro ella emplea la escritura como refugio y hace un repaso general de la
leyenda familiar con los recuerdos que tiene grabados en su conciencia.

Reflexión: El proceso del duelo de la pérdida de un familiar es distinto para cada persona,
deja un dolor especialmente profundo. Así pensemos que la muerte es algo natural, nos
pueden embargar sentimientos de confusión y tristeza, pero la mayoría de nosotros supera
la pérdida, continuamos con nuestras vidas, y nos damos cuenta de que tenemos una gran
capacidad de resiliencia. De esa novela podemos reflexionar sobre la forma en el que se
supera el luto, por ejemplo es importante seguir viviendo la rutina diaria y no descuidarse o
descuidar a las personas que están a nuestro lado. Es importante exprimir nuestros
sentimientos y no reprimirlos y guardar todo dentro.

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