1.
Cuestiones formales generales
1.1. El empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las
reglas de acentuación (→ tilde2, 7): ÁFRICA, África. Únicamente las siglas, que se
escriben enteramente en mayúsculas, no llevan nunca tilde: CIA (del ingl. Central
Intelligence Agency), y no CÍA.
1.2. Cuando los dígrafos ch, gu, ll y qu se emplean en mayúscula al inicio de una
palabra escrita con minúsculas, solo adopta forma de mayúscula el primero de sus
componentes: Chillida, Guinea, Llerena, Quevedo; pero si los dígrafos forman parte de
una palabra escrita enteramente en mayúsculas, deben ir en mayúscula sus dos
componentes: CHILLIDA, GUINEA, LLERENA, QUEVEDO. Cuando los dígrafos forman
parte de una sigla, se escribe en mayúscula solo el primero de sus componentes (→
sigla, 5c): PCCh (Partido Comunista de China).
1.3. La forma mayúscula de las letras i y j carece del punto que llevan en su grafía
minúscula: Inés, Javier.
2. Uso de mayúsculas en palabras o frases enteras
2.1. Se escriben enteramente en mayúscula las siglas y algunos acrónimos: ISBN, OTI,
ONG. Se escriben en minúscula, en cambio, los acrónimos que el uso ha convertido en
sustantivos comunes: láser, radar, uvi. Cuando los acrónimos son nombres propios y
tienen más de cuatro letras, solo se escribe en mayúscula la inicial: Unicef, Unesco. (→
sigla, 5b).
2.2. Se utiliza la escritura en mayúsculas con el fin de destacar determinadas frases o
palabras dentro de un escrito. Así, suelen escribirse enteramente en mayúsculas:
a) Las palabras o frases que aparecen en las cubiertas y portadas de los libros
impresos, así como los títulos de cada una de sus divisiones internas (partes, capítulos,
escenas, etc.).
b) Las cabeceras de diarios y revistas: EL UNIVERSAL, LA NACIÓN, TIEMPO.
c) Las inscripciones en lápidas y monumentos.
d) En textos jurídicos y administrativos —decretos, sentencias, bandos, edictos,
certificados o instancias—, el verbo o verbos que presentan el objetivo fundamental del
documento: CERTIFICA, EXPONE, SOLICITA.
e) En textos de carácter informativo, las frases que expresan el contenido fundamental
del escrito: Por orden expresa de la dirección, se comunica a todos los empleados que,
a partir de ahora, ESTÁ PROHIBIDO FUMAR DENTRO DE LAS DEPENDENCIAS DE
LA EMPRESA.
f) Los textos de los carteles de aviso, para asegurar su visibilidad: SE RUEGA NO
FUMAR; PROHIBIDO EL PASO.
3. Uso de mayúscula inicial exigido por la puntuación. De acuerdo con la posición que la
palabra ocupe en el escrito, la puntuación exige su escritura con mayúscula inicial en
los casos siguientes:
3.1. Si se trata de la primera palabra de un escrito o va después de punto: Hoy no iré.
Mañana puede que sí.
3.2. Si sigue a los puntos suspensivos, cuando estos cierran un enunciado: Compramos
mariscos, solomillos, vino... La cena resultó un éxito. Pero si los puntos suspensivos no
cierran el enunciado, sino que este continúa tras ellos, la palabra que los sigue se
escribe con inicial minúscula: Estoy pensando que... aceptaré; en esta ocasión debo
arriesgarme. (→ puntos suspensivos, 1).
3.3. Después de los dos puntos, debe comenzarse el texto con inicial mayúscula en los
casos siguientes (→ dos puntos, 1.3, 1.4 y 1.6):
a) Tras los dos puntos que siguen a la fórmula de encabezamiento o saludo de una
carta: Muy señor mío: / Le agradeceré...
b) Tras los dos puntos que siguen al verbo fundamental de un documento jurídico-
administrativo: CERTIFICA: / Que D. José Álvarez García ha seguido el Curso de
Técnicas Audiovisuales...
c) Tras los dos puntos que anuncian la reproducción de una cita o palabras textuales:
Pedro dijo: «No volveré hasta las nueve».
3.4. En frases interrogativas y exclamativas existen dos posibilidades:
3.4.1. Si la pregunta o la exclamación constituyen la totalidad del enunciado, y sus
signos de cierre equivalen a un punto, la primera palabra de la pregunta o la
exclamación se escribe con inicial mayúscula, así como la palabra que inicia la oración
siguiente:
¿En qué año nació tu abuelo? Si no me equivoco, tenía la misma edad que el mío.
¡Qué miedo pasamos ayer! Se nos hizo de noche mientras bajábamos de la montaña.
3.4.2. Si la pregunta o la exclamación constituyen solo una parte del enunciado, pueden
darse dos casos:
a) La pregunta o la exclamación inician el enunciado. En este caso, la primera palabra
que sigue a los signos de apertura (¿ ¡) se escribe con mayúscula y la que sigue a los
signos de cierre (? !) se escribe con minúscula: ¿Qué sorpresas me deparará este día?,
me pregunto ante el espejo cada mañana. Esto ocurre también cuando se suceden
varias preguntas o exclamaciones breves que pueden ser consideradas un único
enunciado y separarse con signos de coma o de punto y coma: ¿Cómo te llamas?, ¿en
qué trabajas?, ¿dónde naciste?
b) La pregunta o la exclamación no están colocadas al comienzo del enunciado, sino
que siguen a otra palabra o palabras que también forman parte de este. En ese caso, la
primera palabra de la pregunta o de la exclamación (la que sigue a los signos de
apertura) se escribe con minúscula:
Natalia, ¿puedes ayudarme?
Pero ¡qué alegría tan grande verte por aquí!
3.5. Antes era costumbre, en los poemas, emplear la mayúscula al principio de cada
verso, razón por la cual las letras de esta forma tomaron el nombre de «versales»
(mayúsculas de imprenta). En la poesía moderna, esta costumbre está en desuso.
4. Uso de mayúscula inicial independientemente de la puntuación. Se escriben con letra
inicial mayúscula todos los nombres propios y también los comunes que, en un contexto
dado o en virtud de determinados fenómenos (como, por ejemplo, la antonomasia),
funcionan con valor de tales, es decir, cuando designan seres o realidades únicas y su
función principal es la identificativa. En otras ocasiones, la mayúscula responde a otros
factores, como la necesidad de distinguir entre sentidos diversos de una misma palabra
(mayúscula diacrítica), o a razones expresivas o de respeto (mayúscula de respeto). Se
escriben con inicial mayúscula las palabras siguientes:
4.1. Los nombres propios de persona, animal y cosa singularizada: Beatriz, Platero,
Tizona (espada del Cid).
4.2. Los nombres de divinidades: Dios, Jehová, Alá, Afrodita, Júpiter, Amón.
4.3. Los apellidos: Jiménez, García, Mendoza. Si un apellido español comienza por
preposición, o por preposición y artículo, estos se escriben con minúscula cuando
acompañan al nombre de pila (Juan de Ávalos, Pedro de la Calle); pero si se omite el
nombre de pila, la preposición debe escribirse con mayúscula (señor De Ávalos, De la
Calle). Si el apellido no lleva preposición, sino solamente artículo, este se escribe
siempre con mayúscula, independientemente de que se anteponga o no el nombre de
pila (Antonio La Orden, señor La Orden). También se escriben con mayúscula los
nombres de las dinastías derivados de un apellido: los Borbones, los Austrias, salvo
que se utilicen como adjetivos, caso en el que se escriben con minúscula: los reyes
borbones. Por otra parte, deben conservar la mayúscula los apellidos de autores (a
veces acompañados también del nombre de pila) cuando designan sus obras:
«Incendiaron la iglesia, y con ella las tres joyas pictóricas —un Goya [...], un Bayeu [...]
y un José del Castillo» (Laín Descargo [Esp. 1976]).
4.4. Los sobrenombres, apodos y seudónimos: Manuel Benítez, el Cordobés; José
Nemesio, alias el Chino; Alfonso X el Sabio; el Libertador; el Greco; el Pobrecito
Hablador (seudónimo del escritor Mariano José de Larra). El artículo que antecede a los
seudónimos, apodos y sobrenombres, tanto si estos acompañan al nombre propio como
si lo sustituyen, debe escribirse con minúscula: Ayer el Cordobés realizó una estupenda
faena; por lo tanto, si el artículo va precedido de las preposiciones a o de, forma con
ellas las contracciones al (→ al) y del (→ del): Me gusta mucho este cuadro del Greco
(no de El Greco); El pueblo llano adoraba al Tempranillo (no a El Tempranillo).
4.5. Los nombres comunes que, por antonomasia, se utilizan para designar a una
persona en lugar del nombre propio: el Mantuano (por Virgilio), el Sabio (por Salomón),
el Magnánimo (por el rey Alfonso V), así como los que se refieren, también por
antonomasia, a Dios, a Jesucristo o a la Virgen: el Creador, el Todopoderoso, el
Mesías, el Salvador, la Purísima, la Inmaculada.
4.6. Los nombres abstractos personificados, utilizados alegóricamente: la Muerte, la
Esperanza, el Mal.
4.7. Los nombres propios geográficos (continentes, países, ciudades, comarcas, mares,
ríos, etc.): América, África, Italia, Canadá, Toledo, Lima, las Alpujarras, la Rioja
(comarca), la Mancha (comarca), el Adriático, el Mediterráneo, el Orinoco, el Ebro, los
Andes, el Himalaya. Como se ve en los ejemplos, determinados nombres propios
geográficos van necesariamente acompañados de artículo, como ocurre con las
comarcas, los mares, los ríos y las montañas. En otros casos, como ocurre con
determinados países, el uso del artículo es opcional: Perú o el Perú (→ el, 5). El
artículo, en todos estos casos, debe escribirse con minúscula, porque no forma parte
del nombre propio. Pero cuando el nombre oficial de un país, una comunidad
autónoma, una provincia o una ciudad lleve incorporado el artículo, este debe escribirse
con mayúscula: El Salvador, La Rioja (comunidad autónoma), Castilla-La Mancha
(comunidad autónoma), La Pampa, La Habana, Las Palmas. Cuando el artículo forma
parte del nombre propio no se realiza en la escritura la amalgama con las preposiciones
de o a: Mi padre acaba de regresar de El Cairo (no del Cairo); Este verano iremos a El
Salvador (no al Salvador).
Los nombres comunes genéricos que acompañan a los nombres propios geográficos
(ciudad, río, mar, océano, sierra, cordillera, cabo, golfo, estrecho, etc.) deben escribirse
con minúscula: la ciudad de Panamá, el río Ebro, la sierra de Gredos, la cordillera de
los Andes, el cabo de Hornos. Solo si el nombre genérico forma parte del nombre
propio, se escribe con mayúscula inicial: Ciudad Real, Río de la Plata, Sierra Nevada,
los Picos de Europa. También se escriben con inicial mayúscula algunos de estos
nombres genéricos cuando, por antonomasia, designan un lugar único y, por lo tanto,
funcionan a modo de nombre propio. Estas antonomasias están lógicamente limitadas
en su uso a la comunidad de hablantes que comparten una misma geografía, para los
que la identificación de la referencia es inequívoca, como ocurre, por ejemplo, entre los
chilenos, con la Cordillera (por la cordillera de los Andes) o, entre los españoles, con la
Península (por el territorio peninsular español) o el Estrecho (por el estrecho de
Gibraltar). El hecho de escribir Península Ibérica con mayúsculas se debe a que con
esta expresión nos referimos a una entidad de carácter histórico-político, y no a un
mero accidente geográfico.
4.8. Las designaciones que, por antonomasia, tienen algunos topónimos y que se usan
como alternativa estilística a su nombre oficial: el Nuevo Mundo (por América), la
Ciudad Eterna (por Roma).
4.9. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de determinadas zonas
geográficas, que generalmente abarcan distintos países, pero que se conciben como
áreas geopolíticas con características comunes: Occidente, Oriente Medio, Cono Sur,
Hispanoamérica, el Magreb.
4.10. Los nombres de vías y espacios urbanos. Al igual que en el caso de los nombres
geográficos, solo el nombre propio debe ir escrito con mayúscula, y no los nombres
comunes genéricos que acompañan a este, como calle, plaza, avenida, paseo, etc., que
deben escribirse con minúscula: calle (de) Alcalá, calle Mayor, plaza de España,
avenida de la Ilustración, paseo de Recoletos. Sin embargo, se escribirán en mayúscula
los nombres genéricos de vías o espacios urbanos procedentes del inglés: Oxford
Street, Quinta Avenida, Central Park, como es usual en esa lengua.
4.11. Los nombres de galaxias, constelaciones, estrellas, planetas y satélites: la Vía
Láctea, la Osa Mayor, la Estrella Polar, Venus, Ganimedes. Las palabras Sol y Luna
solo suelen escribirse con mayúscula inicial en textos científicos de temática
astronómica, en los que designan los respectivos astros: «Entre la esfera de fuego y la
de las estrellas fijas están situadas las esferas de los distintos planetas, empezando por
la esfera de la Luna y, a continuación, las esferas de Mercurio, Venus, el Sol, Marte,
Júpiter y Saturno» (Torroja Sistemas [Esp. 1981]); pero, excepto en este tipo de textos,
se escriben normalmente con minúscula: El sol lucía esplendoroso esa mañana; Entra
mucho sol por la ventana; Negros nubarrones ocultaron la luna por completo; Me pongo
muy nervioso cuando hay luna llena. La palabra tierra se escribe con mayúscula cuando
designa el planeta: «Dios le hizo ver las estrellas jamás vistas desde la Tierra» (Fuentes
Naranjo [Méx. 1993]); pero con minúscula en el resto de sus acepciones: El avión tomó
tierra; Esta tierra es muy fértil; He vuelto a la tierra de mis mayores.
4.12. Los nombres de los signos del Zodiaco: Aries, Géminis, Sagitario; también los
nombres alternativos que aluden a la representación iconográfica de cada signo:
Balanza (por Libra), Toro (por Tauro), Carnero (por Aries), Gemelos (por Géminis),
Cangrejo (por Cáncer), Pez (por Piscis), Escorpión (por Escorpio), León (por Leo),
Virgen (por Virgo). Se escriben con minúscula, en cambio, cuando dejan de ser
nombres propios por designar, genéricamente, a las personas nacidas bajo cada signo:
Raquel es sagitario; Los géminis son muy volubles.
4.13. Los nombres de los cuatro puntos cardinales (Norte, Sur, Este, Oeste) y de los
puntos del horizonte (Noroeste, Sudeste, etc.), cuando nos referimos a ellos en su
significado primario, como tales puntos, o cuando forman parte de un nombre propio: La
brújula señala el Norte; La nave puso rumbo al Noroeste; Corea del Norte; la Cruz del
Sur. También se escriben con mayúsculas los casos de Polo Norte y Polo Sur. Sin
embargo, cuando los nombres de los puntos cardinales o de los puntos del horizonte
están usados en sentidos derivados y se refieren a la orientación o la dirección
correspondientes, se escribirán en minúscula: el sur de Europa, el noroeste de la
ciudad, el viento norte. También se escribirán en minúscula estos puntos cuando estén
usados en aposición: latitud norte, hemisferio sur, rumbo nornoroeste. En el caso de las
líneas imaginarias, tanto de la esfera terrestre como celeste, se recomienda el uso de la
minúscula: ecuador, eclíptica, trópico de Cáncer.
4.14. Los sustantivos y adjetivos que componen el nombre de entidades, organismos,
departamentos o divisiones administrativas, edificios, monumentos, establecimientos
públicos, partidos políticos, etc.: el Ministerio de Hacienda, la Casa Rosada, la
Biblioteca Nacional, el Museo de Bellas Artes, la Real Academia de la Historia, el
Instituto Caro y Cuervo, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Facultad de
Medicina, el Departamento de Recursos Humanos, el Área de Gestión Administrativa, la
Torre de Pisa, el Teatro Real, el Café de los Artistas, el Partido Demócrata. También se
escribe con mayúscula el término que en el uso corriente nombra de forma abreviada
una determinada institución o edificio: la Nacional (por la Biblioteca Nacional), el
Cervantes (por el Instituto Cervantes), la Complutense (por la Universidad
Complutense), el Real (por el Teatro Real).
4.15. Los nombres de los libros sagrados y sus designaciones antonomásticas: la
Biblia, el Corán, el Avesta, el Talmud, la(s) Sagrada(s) Escritura(s). También los
nombres de los libros de la Biblia: Génesis, Levítico, Libro de los Reyes, Hechos de los
Apóstoles.
4.16. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de publicaciones
periódicas o de colecciones: La Vanguardia, Nueva Revista de Filología Hispánica,
Biblioteca de Autores Españoles.
4.17. La primera palabra del título de cualquier obra de creación (libros, películas,
cuadros, esculturas, piezas musicales, programas de radio o televisión, etc.); el resto de
las palabras que lo componen, salvo que se trate de nombres propios, deben escribirse
con minúscula: Últimas tardes con Teresa, La vida es sueño, La lección de anatomía, El
galo moribundo, Las cuatro estaciones, Las mañanas de la radio, Informe semanal. En
el caso de los títulos abreviados con que se conocen comúnmente determinados textos
literarios, el artículo que los acompaña debe escribirse con minúscula: el Quijote, el
Lazarillo, la Celestina.
4.18. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de documentos oficiales,
como leyes o decretos, cuando se cita el nombre oficial completo: Real Decreto
125/1983 (pero el citado real decreto), Ley para la Ordenación General del Sistema
Educativo (pero la ley de educación, la ley sálica, etc.). También se escriben con
mayúscula los nombres de los documentos históricos: Edicto de Nantes, Declaración
Universal de los Derechos Humanos.
4.19. Los nombres de festividades religiosas o civiles: Epifanía, Pentecostés, Navidad,
Corpus, Día de la Constitución, Año Nuevo, Feria de Abril.
4.20. Las advocaciones de la Virgen: la Virgen de Guadalupe, la Virgen del Rocío.
También las celebraciones o festividades a ellas dedicadas: el Rocío, el Pilar.
4.21. Los nombres de órdenes religiosas: el Carmelo, el Temple, la Merced. También se
escribe con mayúscula la palabra Orden cuando acompaña al nombre propio: la Orden
del Temple.
4.22. Los nombres de marcas comerciales. Las marcas comerciales son nombres
propios, de forma que, utilizados específicamente para referirse a un producto de la
marca, han de escribirse con mayúscula: Me gusta tanto el Cinzano como el Martini; Me
he comprado un Seat; pero cuando estos nombres pasan a referirse no exclusivamente
a un objeto de la marca en cuestión, sino a cualquier otro con características similares,
se escriben con minúscula: Me aficioné al martini seco en mis años de estudiante (al
vermú seco, de cualquier marca).
4.23. Las palabras que forman parte de la denominación oficial de premios,
distinciones, certámenes y grandes acontecimientos culturales o deportivos: el Premio
Cervantes, los Goya, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Bienal de
Venecia, la Feria del Libro, los Juegos Olímpicos. Por lo que respecta a los premios,
cuando nos referimos al objeto material que los representa o a la persona que los ha
recibido, se utiliza la minúscula: Esa actriz ya tiene dos goyas; Ha colocado el óscar
encima del televisor; Esta noche entrevistan al nobel de literatura de este año.
4.24. Los sustantivos y adjetivos que forman el nombre de disciplinas científicas,
cuando nos referimos a ellas como materias de estudio, y especialmente en contextos
académicos (nombres de asignaturas, cátedras, facultades, etc.) o curriculares: Soy
licenciado en Biología; Me he matriculado en Arquitectura; El profesor de Cálculo
Numérico es extraordinario. Fuera de los contextos antes señalados, se utiliza la
minúscula: La medicina ha experimentado grandes avances en los últimos años; La
psicología de los niños es muy complicada. Los nombres de asignaturas que no
constituyen la denominación de una disciplina científica reciben el mismo tratamiento
que si se tratase del título de un libro o de una conferencia, esto es, solo la primera
palabra se escribe con mayúscula: Introducción al teatro breve del siglo xvii español,
Historia de los sistemas filosóficos. También se escriben con mayúscula los sustantivos
y adjetivos que dan nombre a cursos, congresos, seminarios, etc: [Link] Curso de Crítica
Textual, XV Congreso Mundial de Neonatología, Seminario de Industrias de la Lengua.
4.25. La primera palabra del nombre latino de las especies vegetales y animales:
Pimpinella anisum, Panthera leo (los nombres científicos latinos deben escribirse,
además, en cursiva). Se escriben también con mayúscula los nombres de los grupos
taxonómicos zoológicos y botánicos superiores al género, cuando se usan en aposición:
orden Roedores, familia Leguminosas; pero estos mismos términos se escriben con
minúscula cuando se usan como adjetivos o como nombres comunes: El castor es un
mamífero roedor; Hemos tenido una buena cosecha de leguminosas.
4.26. Los nombres de edades y épocas históricas, cómputos cronológicos,
acontecimientos históricos y movimientos religiosos, políticos o culturales: la Edad de
los Metales, la Antigüedad, la Edad Media, la Hégira, el Cisma de Occidente, la
Contrarreforma, la Primera Guerra Mundial, la Revolución de los Claveles, el
Renacimiento. Igualmente se escriben con mayúscula los sustantivos que dan nombre
a eras y períodos geológicos: Cuaternario, Mioceno, Pleistoceno, Jurásico. El adjetivo
especificador que acompaña, en estos casos, a los sustantivos Revolución e Imperio se
escribe con minúscula: la Revolución francesa, el Imperio romano.
4.27. Determinados nombres comunes cuando, por antonomasia, designan una sola de
las realidades de su misma clase: el Diluvio (referido al diluvio bíblico), la Reconquista
(referida a la de los territorios ocupados por los musulmanes, llevada a cabo por los
reinos cristianos peninsulares durante la Edad Media), el Muro (referido al que
separaba en Berlín los sectores oriental y occidental).
4.28. Determinados nombres, cuando designan entidades o colectividades
institucionales: la Universidad, el Estado, el Ejército, el Reino, la Marina, la Judicatura,
el Gobierno. En muchos casos, esta mayúscula tiene una función diacrítica o
diferenciadora, ya que permite distinguir entre acepciones distintas de una misma
palabra: Iglesia (‘institución’) / iglesia (‘edificio’), Ejército (‘institución’) / ejército
(‘conjunto de soldados’), Gobierno (‘conjunto de los ministros de un Estado’) / gobierno
(‘acción de gobernar’). La mayúscula diacrítica afecta tanto al singular como al plural:
«Europa es importante para los Gobiernos, pero sobre todo para los ciudadanos» (País
[Esp.] 9.1.97).
4.29. Los nombres de conceptos religiosos como el Paraíso, el Infierno, el Purgatorio,
etc., siempre que se usen en su sentido religioso originario, y no en usos derivados o
metafóricos, pues, en ese caso, se escriben con minúscula: Aquella isla era un paraíso;
La noche pasada fue un infierno.
4.30. En textos religiosos, suelen escribirse con mayúscula, en señal de respeto, los
pronombres personales Tú, Ti, Sí, Vos, Él, Ella, referidos a Dios o a la Virgen.
4.31. Los títulos, cargos y nombres de dignidad, como rey, papa, duque, presidente,
ministro, etc., que normalmente se escriben con minúscula (→ 6.9), pueden aparecer
en determinados casos escritos con mayúscula. Así, es frecuente, aunque no
obligatorio, que estas palabras se escriban con mayúscula cuando se emplean referidas
a una persona concreta, sin mención expresa de su nombre propio: El Rey inaugurará
la nueva biblioteca; El Papa visitará la India en su próximo viaje. Por otra parte, por
razones de respeto, los títulos de los miembros de la familia reinante en España suelen
escribirse con mayúscula, aunque vayan seguidos del nombre propio de la persona que
los posee, al igual que los tratamientos de don y doña a ellos referidos: el Rey Don
Juan Carlos, el Príncipe Felipe, la Infanta Doña Cristina. También es costumbre
particular de las leyes, decretos y documentos oficiales, por razones de solemnidad,
escribir con mayúsculas las palabras de este tipo: el Rey de España, el Jefe del Estado,
el Presidente del Gobierno, el Secretario de Estado de Comercio. Por último, es muy
frecuente que los cargos de cierta categoría se escriban con mayúscula en el
encabezamiento de las cartas dirigidas a las personas que los ocupan.
4.32. En textos de carácter publicitario, propagandístico o similar, es frecuente la
aparición de mayúsculas no justificadas desde el punto de vista ortográfico, así como el
fenómeno inverso, esto es, la aparición de minúsculas donde las normas prescriben la
mayúscula. Estos usos expresivos o estilísticos, cuya finalidad es llamar la atención del
receptor para asegurar así la eficacia del mensaje, no deben extenderse, en ningún
caso, a otro tipo de escritos.
4.33. También es habitual que en textos pertenecientes a ámbitos particulares se
escriban con mayúscula las palabras que designan conceptos de especial relevancia
dentro de esos ámbitos. Así, por ejemplo, es normal ver escritos con mayúscula, en
textos religiosos, palabras como Sacramento, Bautismo, Misa; o, en textos militares, las
palabras Bandera o Patria. Estas mayúsculas, que no deben extenderse a la lengua
general, obedecen únicamente a razones expresivas o de respeto.
5. Otros usos de las mayúsculas. Se escriben con mayúsculas los números romanos
(→ números, 3), algunas abreviaturas (→ abreviatura, 6b) y algunos símbolos (→
símbolo, 4).
6. Casos en que no debe usarse la mayúscula inicial. Se escriben con minúscula inicial,
salvo que la mayúscula venga exigida por la puntuación (→ 3), las palabras siguientes:
6.1. Los nombres de los días de la semana, de los meses y de las estaciones del año:
lunes, abril, verano. Solo se escriben con mayúscula cuando forman parte de fechas
históricas, festividades o nombres propios: Primero de Mayo, Primavera de Praga,
Viernes Santo, Hospital Doce de Octubre.
6.2. Los nombres de las notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la, si.
6.3. Los nombres propios que se usan como nombres comunes. Es muy frecuente que
determinados nombres propios acaben designando un género o una clase de objetos o
personas. Esto ocurre en los casos siguientes:
a) Nombres propios de persona que pasan a designar genéricamente a quienes poseen
el rasgo más característico o destacable del original: Mi tía Petra es una auténtica
celestina; Siempre vas de quijote por la vida; Mi padre, de joven, era un donjuán.
b) Muchos objetos, aparatos, sistemas y productos que pasan a ser designados con el
nombre propio de su inventor, de su descubridor, de su fabricante o de la persona que
los popularizó o en honor de la cual se hicieron (zepelín, roentgen, braille, quevedos,
rebeca, napoleón), o del lugar en que se producen o del que son originarios (cabrales,
rioja, damasco, fez). Por el contrario, conservan la mayúscula inicial los nombres de los
autores aplicados a sus obras (→ 4.3).
c) Nombres de marcas comerciales, cuando no designan ya un objeto o un producto de
la marca, sino, genéricamente, cualquier objeto o producto de características similares
(→ 4.22).
6.4. Los nombres comunes genéricos que acompañan a los nombres propios de lugar,
sean geográficos (→ 4.7) o de espacios o vías urbanas (→ 4.10).
6.5. Los nombres de los vientos, salvo que estén personificados en poemas o relatos
mitológicos: céfiro, austro, bóreas, tramontana.
6.6. Los nombres de las religiones: catolicismo, budismo, islamismo, judaísmo.
6.7. Los nombres de tribus o pueblos y de lenguas, así como los gentilicios: el pueblo
inca, los mayas, el español, los ingleses.
6.8. Los tratamientos (usted, señor, don, fray, san(to), sor, reverendo, etc.), salvo que
se escriban en abreviatura, caso en que se escriben con mayúscula: Ud., Sr., D., Fr.,
Sto., Rvdo. Solo cuando, por tradición, se han formado acuñaciones que funcionan
como nombres propios, se escribirán estos tratamientos en mayúscula: Fray Luis,
referido a fray Luis de León; Sor Juana, referido a sor Juana Inés de la Cruz; Santa
Teresa, referido a santa Teresa de Jesús.
6.9. Los títulos, cargos y nombres de dignidad como rey, papa, duque, presidente,
ministro, etc., se escriben con minúscula cuando aparecen acompañados del nombre
propio de la persona que los posee, o del lugar o ámbito al que corresponden (el rey
Felipe IV, el papa Juan Pablo II, el presidente de Nicaragua, el ministro de Trabajo), o
cuando están usados en sentido genérico (El papa, el rey, el duque están sujetos a
morir, como lo está cualquier otro hombre). Existen casos, sin embargo, en que estas
palabras pueden escribirse con mayúsculas (→ 4.31).