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El Libro Vivo: Reflexiones Dominicales

Este documento contiene el saludo del provincial de los carmelitas a la familia carmelitana. En él, el provincial habla sobre la importancia de la sinodalidad y el diálogo en la Iglesia, según el Papa Francisco. También invita a vivir la vocación carmelitana con sencillez, humildad y buen humor, y a buscar la luz del Evangelio en los demás durante la semana. Finalmente, da su bendición fraterna a todos.
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El Libro Vivo: Reflexiones Dominicales

Este documento contiene el saludo del provincial de los carmelitas a la familia carmelitana. En él, el provincial habla sobre la importancia de la sinodalidad y el diálogo en la Iglesia, según el Papa Francisco. También invita a vivir la vocación carmelitana con sencillez, humildad y buen humor, y a buscar la luz del Evangelio en los demás durante la semana. Finalmente, da su bendición fraterna a todos.
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Domingo V del Tiempo Ordinario. 6 de febrero del 2022. No.

57/2022

No temas
desde ahora serás pescador de hombres
Lc 4, 4,21-30
Recurso dominical de distribución gratuita para la familia carmelitana. Ilustración: Sara M. Gaytán
Saludo del provincial

La sinodalidad es una manera


esencial de ser Iglesia”

¡Alabado sea Jesucristo!

Les saludo con gusto, y les agradezco su disponibilidad a la escucha


de la Palabra de Dios, pues es la mejor actitud para meditarla,
asimilarla y compartirla con todos nuestros hermanos. El Libro Vivo
es un medio que nos ayuda a permanecer en atención amorosa ante
el Amado y a estar en comunión con todos los que nos alimentamos
de la Palabra; que continuémos haciendo presente a Dios en medio
de esta pandemia, y busquemos con nuestros esfuerzos vivir con
mayor consciencia el don y tarea de nuestra vocación y misión
dentro de la Iglesia como discípulos y misioneros en salida.
La sinodalidad es una manera esencial de ser Iglesia. El Papa
Francisco constantemente nos habla de la importancia del diálogo,
discernimiento, la escucha y el compartir desde la empatía con el
prójimo, con fin de lograr vivir la comunión entre todos. Nosotros
desde el Carmelo, valoramos el silencio, la alegría del encuentro
fraterno, y el trato de amistad con quien sabemos nos ama. Pido al
Señor Jesús, que nos siga impulsando con su Espíritu Santo a vivir
intensamente nuestro llamado y servicio con sencillez, humildad y
sentido del humor.

1
Este mes de Febrero tenemos la oportunidad de resignificar
nuestra vida y relaciones, a partir de la experiencia de fe, esperanza y
amor, buscando que el Evangelio de Cristo sea nuestra única regla de
vida. Despertemos el entusiasmo de querer hoy contagiara los demás
con pequeños gestos de humanismo, amabilidad y cercanía.

Que la Virgen del Carmen, la Hermana de los Carmelitas, su


obediencia al Padre, su disponibilidad al Espíritu Santo, y su Amor
entrañable a Cristo su Hijo, sean para nosotros modelo de vida
cristiana. Feliz domingo para ti y tu familia. Te invito a que busques
esta semana, en un pequeño y discreto gesto, la luz del Evangelio a
una persona en necesidad y descubras en los demás la presencia del
Resucitado. Bendiciones fraternas para todos.

Fr. Leonel J. Ceniceros Castro. OCD.


Provincial.

2
DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 94, 6-7
Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque él es nuestro Dios.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
T e rogamos, Señor, que guardes con incesante amor a tu familia santa, que
tiene puesto su apoyo sólo en tu gracia, para que halle siempre en tu
protección su fortaleza. Por nuestro Señor Jesucristo ...
PRIMERA LECTURA
Aquí estoy, Señor, envíame.
Del libro del profeta Isaías: 6, 1-2. 3-8
El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor, sentado sobre un trono muy
alto y magnífico. La orla de su manto llenaba el templo. Había dos serafines
junto a él, con seis alas cada uno, que se gritaban el uno al otro: "Santo,
santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos; su gloria llena toda la tierra".
Temblaban las puertas al clamor de su voz y el templo se llenaba de humo.
Entonces exclamé: "¡Ay de mí!, estoy perdido, porque soy un hombre de
labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros,
porque he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos".
Después voló hacia mí uno de los serafines. Llevaba en la mano una brasa,
que había tomado del altar con unas tenazas. Con la brasa me tocó la boca,
diciéndome: "Mira: Esto ha tocado tus labios. Tu iniquidad ha sido quitada
y tus pecados están perdonados".
Escuché entonces la voz del Señor que decía: "¿A quién enviaré? ¿Quién
irá de parte mía?". Yo le respondí: "Aquí estoy, Señor, envíame". Palabra de
Dios. R/. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL Del salmo 137
R/. Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
De todo corazón te damos gracias, Señor, porque escuchaste nuestros
ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles. Te adoraremos en tu templo. R/
Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor: siempre que te
invocamos nos oíste y nos llenaste de valor. R/
Que todos los reyes de la tierra te reconozcan al escuchar tus prodigios. Que
alaben tus caminos, porque tu gloria es inmensa. R/
Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo, y así concluirás en nosotros tu obra.
Señor, tu amor perdura eternamente; obra tuya soy, no me abandones. R/
3
SEGUNDA LECTURA
Esto es lo que hemos predicado y lo que ustedes han creído.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15,1-11
Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes
aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen
tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.
Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por
nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que
resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego
a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la
mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció
a Santiago y luego a todos los apóstoles.
Finalmente, se me apareció también a mí, que soy como un aborto.
Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios y por eso soy el último de los
apóstoles e indigno de llamarme apóstol. Sin embargo, por la gracia de
Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí; al contrario, he
trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios,
que está conmigo. De cualquier manera, sea yo, sean ellos, esto es lo que
nosotros predicamos y esto mismo lo que ustedes han creído. Palabra de
Dios. R/. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 19
R/. Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres. R/.
EVANGELIO
Dejándolo todo, lo siguieron.
Del santo Evangelio según san Lucas: 5, 1-11
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la
gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos
barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado
y estaban lavando las redes.
Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un
poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando
acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus
redes para pescar". Simón replicó: "Maestro, hemos trabajado toda la
noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las
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redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se
rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la
otra barca, para que vinieran a ayudarlos.
Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al
ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de
mí, Señor, porque soy un pecador!". Porque tanto él como sus
compañeros estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían
conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo,
que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: "No
temas; desde ahora serás pescador de hombres". Luego llevaron las
barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. Palabra del Señor. R/.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo
CREDO
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de
la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo Único de Dios, nacido del
Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios
verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma
naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu
Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra
causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue
sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para
juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre
y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero
la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

5
PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos, hermanos, al Padre del Unigénito, al Hijo del Dios eterno y al
[Link]íritu, fuente de todo bien. A cada petición respondemos
diciendo: Escúchanos, Señor.
Para la Iglesia inmaculada del Dios verdadero, extendida por todo el
mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios, roguemos al Señor.
Oremos.
Para los que gobiernan los pueblos y tienen en su mano el destino de
los hombres, pidamos el espíritu de justicia y el deseo de servir con
dedicación a sus súbditos, roguemos al Señor. Oremos.
Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que sufren
persecución, oremos a Jesús el Salvador. Oremos.
Para nosotros mismos, pidamos al Señor un temor filial, un amor
ferviente, una vida feliz y una santa y buena muerte, roguemos al Señor.
Oremos.
Dios nuestro, de grandeza infinita, que has confiado a nuestros labios
impuros y a nuestras fuerzas débiles la misión de proclamar el Evangelio,
escucha las oraciones de tu familia y susténtanos con tu Espíritu, para
que tu palabra sea acogida por los hombres con corazón generoso y
abierto y dé fruto abundante en todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

S eñor Dios nuestro, que has creado los frutos de la tierra sobre todo
para ayuda de nuestra fragilidad, concédenos que también se
conviertan para nosotros en sacramento de eternidad. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTIFONA DE LA COMUNIÓN Sal 106, 8-9
Demos gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace
en favor de su pueblo; porque da de beber al que tiene sed y les da de
comer a los hambrientos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

S eñor Dios, que quisiste hacernos participar de un mismo pan y un


mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera, que, hechos uno en
Cristo, demos frutos con alegría para la salvación del mundo. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
6
Ser niños de corazón
Por Fátima Ramírez Jiménez, VOCCAR Toluca

“Si alguno no se vuelve y hace como un niño, no entrará


en el reino de los cielos” (Mt. 18, 3). Esta frase la había
escuchado desde que tenía ocho años en las misas de la
parroquia en donde vivía, pero fue hasta hace poco que
estas palabras interpelaron en mi pensamiento… ¿Cómo
es eso de ser como niños otra vez? ¿Qué les quiso dar a
entender Jesús a sus discípulos con este mensaje? ¿Es
posible que nuestro corazón se mantenga intacto en el
tiempo ante las heridas de
la vida?
Entre más lógica ponía a
hacerme como un niño o estas preguntas más lejos
una niña” no era un me encontraba de la
cerrar los ojos ante la sencillez de la respuesta,
realidad, sino [...] sin embargo, algo me decía
que “hacerme como un
enternecer el corazón a niño o una niña” no era un
pesar de las adversidades” cerrar los ojos ante la
realidad del mundo, sino
que giraba en torno a enternecer el corazón a pesar de las
adversidades. Pero ante un contexto actual de
desesperanza, egoísmo y sufrimiento ¿Quién podía hacer
eso?
Pareciera absurdo, pero quien me explicó con su propia
vida, y fue mi maestro del mensaje de Jesús, solo tenía seis
años. Iba en primer grado de primaria y ese año me tocaba
impartir algunas clases en su colegio. No recuerdo el
momento preciso en el que César y yo nos conocimos,
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aunque parecía que nos queríamos desde siempre. Cada
mañana en punto de las 8:00 a.m. al abrir la puerta de su
salón me recibía con un delicado abrazo, tomaba su libro
y se sentaba en su lugar, esperando a que “Miss Fáti”
comenzara la clase con un juego nuevo.
Estaba tan acostumbrada a su presencia, que cierto día
me tomó por sorpresa su ausencia, su lugar se encontraba
vacío y qué decir de lo extraño
que se sentía no ser recibida por
su abrazo. La profesora base del ¿Cómo un cuerpo
grupo me comentó que tuvo un
inconveniente familiar y su papá
tan pequeño podía
lo había retirado del colegio. contener un dolor
Pasaron varios días sin saber tan grande?”
de él, hasta que de nuevo vi su
pequeño rostro sentando en una de las butacas. Lo notaba
distinto, algo dentro de él había cambiado, no había una
sonrisa, pero eso sí, su abrazo nunca faltó. La directora
con cierta preocupación se acercó a mí y me compartió
que César necesitaba de toda nuestra comprensión y
apoyo, su mamá había fallecido hace un par de días a
causa de cáncer y su papá decidió enviarlo a la escuela
para que la convivencia con sus amigos le animaran.
Desde entonces, todos los días lo miraba en el receso y
me preguntaba ¿Cómo un cuerpo tan pequeño podía
contener un dolor tan grande? ¿Cómo le haría ahora para
que en su corazón aún tuviera sitio la ternura, compasión
y alegría en lugar del odio o resentimiento?
No dudo que le costara reintegrarse a los juegos
cotidianos, pero a semejanza de un río transparente y
tranquilo, abrazó su pequeña vida vulnerable con mucha
paciencia, confianza y valor. Sus amigos tuvieron parte y
entre la pena, los juegos y risas, se dejó nuevamente

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conquistar por la ternura y bondad de su gran corazón.
Cada vez que asisto a misa y el sacerdote explica el
pasaje en donde Jesús nos invita a “ser niños de corazón”,
pareciera que describe perfectamente cada una de las
cualidades del pequeño César, que a semejanza de
muchos niños y niñas del mundo se engrandecen con lo
pequeño, aman con inocencia, sufren con paciencia,
perdonan con facilidad, acogen la vida con confianza y
sobre todo resguardan con sencillez el buen Espíritu que
habita en su corazón: “Porque el fruto del Espíritu es el
amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad,
fidelidad, humildad y dominio propio” (Gal. 5, 22).
Señor, permítenos poseer un corazón dispuesto a seguir
el ejemplo de los niños, para que su modo ser, abrazar y
amar la vida, sean nuestro puente para ir al cielo.

9
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