Sala:
Casación Penal
Tipo de Recurso: Casación
Materia: Penal.
Nº Exp: C20-18
Nº Sent: 0103
Ponente: Francia Coello González
Fecha: 22 de octubre de 2020
Caso: El 24 de enero de 2020, se dio entrada en la Secretaría de la Sala de
Casación Penal al expediente remitido por la Corte de Apelaciones del Circuito
Judicial Penal del Estado Delta Amacuro, contentivo del RECURSO DE
CASACIÓN interpuesto, el 28 de octubre de 2019, por los abogados Simón
Jesús Adrián Ruíz, actuando en el carácter de Fiscal Provisorio de la Fiscalía 85°
a Nivel Nacional del Ministerio Público con competencia en materia de
Protección de Derechos Humanos y el abogado Jesús José González Cabrera,
actuando en el carácter de Fiscal Auxiliar Interino de la Fiscalía Séptima (7°) del
Ministerio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Delta Amacuro, con
competencia en materia de Protección de Derechos Humanos, respectivamente,
contra la decisión publicada el 8 de octubre de 2019, por el referido Juzgado
colegiado, la cual declaró sin lugar el recurso de apelación interpuesto por las
representaciones fiscales antes mencionadas, contra la sentencia dictada por
el Tribunal Tercero de Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones de
Control del Circuito Judicial Penal del Estado Delta Amacuro, que el 18 de julio
de 2019, decretó el sobreseimiento de la causa conforme al artículo 300 numeral
1 del Código Orgánico Procesal Penal a favor del ciudadano DAVID
ALFONZO FLORES por los delitos de TRATO CRUEL, previsto y
sancionado en el artículo 18 de la Ley para Prevenir y Sancionar la Tortura y
otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes y USO INDEBIDO DE ARMA
ORGÁNICA, previsto y sancionado en el artículo 115 de la Ley para el Desarme
y Control de Armas y Municiones; y lo condenó a cumplir la pena de cuatro (4)
años de prisión, más las accesorias previstas en el artículo 16 del Código Penal,
por la comisión del delito de HOMICIDIO CULPOSO, previsto y sancionado
en el artículo 409 ejusdem.
Decisión: Por las razones anteriormente expuestas, el Tribunal Supremo
de Justicia, en Sala de Casación Penal, administrando Justicia en nombre de la
República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley: PRIMERO:
DECRETA DE OFICIO LA NULIDAD ABSOLUTA de la audiencia preliminar
realizada por el Tribunal Tercero de Primera Instancia Estadal y Municipal en
Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Delta Amacuro, el
18 de julio de 2019 y las actuaciones posteriores a la indicada fecha. SEGUNDO:
ORDENA reponer la causa al estado en que un Juzgado de Primera Instancia en
Función de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Delta Amacuro,
distinto al que antes conoció, realice la audiencia preliminar con prescindencia de
los vicios y errores anteriormente señalados en la presente decisión. TERCERO:
Se ORDENA remitir el legajo de actuaciones a la Presidencia del Circuito
Judicial Penal del Estado Delta Amacuro, a los fines de la distribución del
expediente a un juzgado de primera instancia en función de control distinto al
que conoció previamente.
Tomado de la decisión textualmente:
“Como se advierte del contenido de la transcripción anterior, la jueza no solo
incurrió en extralimitación en su actuación como juzgadora durante la
celebración de la audiencia preliminar, sino que además para apuntalar su
decisión plasma una argumentación con serias deficiencias en su motivación
(….).
En efecto, el tribunal señaló primeramente, que ejercía “…[el] control
Jurisdiccional sobre el escrito acusatorio…”, pero al intentar justificar la
referida decisión mediante la cual declaró la admisión parcial de la acusación
presentada por el Ministerio Público, con cambio de calificación jurídica y, sin
lugar las excepciones opuestas por la Defensa Privada del acusado, en
consecuencia decretó el Sobreseimiento de la causa únicamente en relación a
los delitos de Trato Cruel, y Uso Indebido de Arma Orgánica, cambiando la
calificación jurídica correspondiente al delito de Homicidio Intencional
Calificado con Alevosía y por Motivo Fútil, en grado de autor, por el tipo penal
de Homicidio Culposo, sin tomar en consideración la gravedad de los hechos, la
magnitud del daño social causado, ni los derechos de las víctimas, quienes
además son por ley consideradas vulnerables al ser mujeres e indígenas de la
etnia Warao (…)
(…) Aunado al yerro antedicho, resulta ostensible la deficiencia motivatoria,
respecto con lo afirmado, en razón que resulta notable la carencia de
argumentos claros que permitan observar por qué según su criterio,
efectivamente la acusación presentada por la Representación del Ministerio
Público, carecía de los requisitos de fondo esenciales para que pudiera ser
admitida por los tipos penales que inicialmente fueron presentados en su acto
conclusivo. No siendo suficiente que la juzgadora expresara que los hechos por
los cuales el Ministerio Público acuso al funcionario David Alfonzo Flores (…)
De modo pues, que de los argumentos utilizados en la decisión previamente
citada, resulta evidente el sobrepaso a los límites del control formal y material al
que se deben encontrar sujetos los juzgadores en funciones de control, toda vez
que, Tribunal Tercero de Primera Instancia Estadal y Municipal en Funciones
de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Delta Amacuro, realizó
valoraciones de fondo, no solo sobre los hechos plasmados en el escrito
acusatorio, cuando desestimó un delito tan grave como lo es el de Homicidio
Intencional Calificado con Alevosía y por Motivo Fútil, en grado de autor,
encuadrándolo en el delito de homicidio culposo -sin haber variado los hechos-
sino además realizó un adelantamiento sobre un juicio de valor que le es
correspondiente únicamente a los jueces en fase de juicio. (…)
(…) Sobre la base de las consideraciones anteriores, la Sala observa que de los
hechos denunciados por el Ministerio Público, se desprenden graves violaciones
al bien jurídico tutelado más preciado como lo es “La Vida”, lo cual trajo como
resultado la muerte de quienes en vida respondieran a los nombres de: Méndez
Mendoza Belkys Beatriz y de la niña cuya identidad se omite de conformidad con
el artículo 65 parágrafo segundo de la Ley Orgánica Para la Protección de
Niños Niñas y Adolescentes, así como de las lesiones que fueron ocasionadas al
ciudadano Edgar Pérez, por ello la Sala no puede dejar pasar por alto que en
este sentido la jueza al momento de ejercer el control material y formal de la
acusación, en atención a dicha gravedad, debió ponderar cual era el daño social
causado, las personas involucradas, vislumbrando todas y cada una de las
circunstancias que le son referentes al mismo, sin dejar a un lado la búsqueda de
la verdad y la reparación del daño caudado a las víctimas; para no realizar
valoraciones de fondo que sencillamente la condujeran a invadir funciones que
son propias de la fase de inmediación de las pruebas, -artículos 30 de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y 13 y 23 del Código
Orgánico procesal Penal (…)
(…)De tal manera que cuando el juez en funciones de control, ejerce el control
formal y material sobre la acusación presentada a los efectos de su admisión y
desestimación, debe dejar establecido de manera clara y precisa las razones por
las cuales considera que del examen de los fundamentos en los cuales se sustenta
la acusación, hay elementos suficientes para proceder al enjuiciamiento del
imputado, o por el contrario, porque considera que del escrito acusatorio no se
desprende la existencia de los elementos constitutivos del tipo penal atribuido al
imputado o aquellos que permitan vislumbrar la presunta comisión de ese hecho
punible por parte del mismo.
Las facultades de revisión material de la acusación por parte de los jueces en
función de control, ha de entenderse que esta no puede ser excedida, asumiendo
facultades que les son intrínsecas a los juzgadores de otras fases del proceso
penal, que lejos del cometido asignado a la predicha forma de control de la
acusación, excedió su labor de juzgamiento, puesto que la jueza en funciones de
control, al expresar una motivación de mérito sobre los hechos y las pruebas
concernidas en la acusación presentada por el Ministerio Público, incurrió en
la violación de las garantías del debido proceso y la tutela judicial efectiva;
circunstancia proscrita de forma con el mandato contenido en el artículo 312 del
Código Orgánico Procesal Penal (…)
En tal sentido, advierte esta Sala de Casación Penal, que la sentencia bajo
examen, deriva en un exceso de funciones por parte de la jueza de la primera
instancia, pues aunque en principio la Jueza en Función de Control indicó que
ejerció, en la audiencia preliminar, el control formal y material de la acusación,
y en consecuencia declaró el sobreseimiento de los hechos imputados como
Trato Cruel, y Uso Indebido de Arma Orgánica, y a su vez, realizó un cambio de
calificación jurídica, sin siquiera indicar someramente porque las aludidas
circunstancias fácticas no eran encuadrables en los elementos objetivos y
subjetivos del tipo penal de Homicidio Intencional Calificado con Alevosía y por
Motivo Fútil, en grado de autor, sin embargo, en la pretendida justificación del
referido control judicial y sus resultados, dio cuenta de una argumentación que
lejos de adecuarse al objeto y límites de ésta, cumpliendo con su finalidad,
excedió el mismo, exponiendo de forma categórica una serie de consideraciones
y valoraciones de fondo, sin tomar en consideración la gravedad de los hechos
imputados, la situación de vulnerabilidad de las víctimas, ni mucho menos el
daño causado; y sin dar una debida motivación del por qué, a su juicio, la
acusación presentada por el Ministerio Público era admitida solo parcialmente,
dejando además en claro al negar de manera rotunda, la responsabilidad penal
del justiciable en el presente asunto en relación con los delitos de Trato Cruel, y
Uso Indebido de Arma Orgánica (…),
(…)Desde luego que, el correcto desempeño del juez en función de control y en
especial la garantía del juez natural prevista en el artículo 49 Constitucional en
conexión con el artículo 25 del texto fundamental, en lo referente al control
formal y material del acto conclusivo acusatorio implicaba, la ineludible
obligación de abstenerse de desbordar la competencia funcional asignada a los
jueces a cargo de la fase intermedia del proceso penal venezolano. En el caso
bajo examen, al haber procedido la mencionada jueza en función de control en
la audiencia preliminar, del modo como ha sido establecido, es decir, en sentido
contrario a lo previsto en el diseño procedimental vigente, con extralimitación de
su función juzgadora, violentó, sin duda, la tutela judicial efectiva y el debido
proceso, consagrado en los artículos 26 y 49 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, lo que torna nulo su pronunciamiento judicial (…).
Tal proceder, excedió –a tenor de la textualidad de la motivación expresada– los
límites de la función contralora [formal y material] del juez de control durante
la fase intermedia del proceso penal, ya que en lugar de efectuar una prognosis
judicial para determinar la viabilidad o no de la acusación; esto es, la
verificación de una causa probable sostenible en el debate de juicio, realizó
(adelantó) una labor de juzgamiento sólo reservada al juez de juicio en la etapa
del contradictorio, de acuerdo al régimen establecido en el Código Orgánico
Procesal Penal, en violación además, de específicos principios instrumentales
relativos a la contradicción e inmediación, entre otros (…)
Ante ello, es preciso recordar que de acuerdo a la etapa procesal en que se
encontraba la causa bajo examen (intermedia), era obligación de la Jueza a
cargo del Tribunal de Control, por imperativo de lo dispuesto en el artículo 26
Constitucional, proporcionar a las partes una respuesta adecuada, congruente y
ajustada a Derecho, sin apartarse en su realización de la competencia funcional
asignada por el ordenamiento jurídico vigente a dicho órgano jurisdiccional. Al
errar la juzgadora en la aplicación y alcance del control material efectuado,
produjo una decisión que no cumple la garantía de la tutela judicial efectiva,
toda vez que, su fundamentación lejos de concretar tal control material, derivó
en un anticipado juzgamiento al fondo del presente asunto penal, desviándose
del loable cometido asignado al señalado control material. Adicionalmente,
incurrió además en la falacia denominada petición de principio, que algunos
llaman argumentación circular y que consiste precisamente, en dar por probado
lo que no ha sido probado.
Por tal razón, y de acuerdo a lo previsto en el artículo 175 del Código Orgánico
Procesal Penal, se declara la NULIDAD ABSOLUTA de la audiencia
preliminar de fecha 18 de julio de 2019, y demás actuaciones posteriores a la
celebración de dicho acto procesal. Consiguientemente, la nulidad absoluta aquí
declarada de oficio, comporta la reposición de la causa al estado en que un
Tribunal de Primera Instancia en Función de Control del Circuito Judicial Penal
del Estado Delta Amacuro, distinto al que antes conoció, realice la audiencia
preliminar con prescindencia de los vicios y errores anteriormente señalados,
atendiendo a su competencia funcional. Se ordena remitir el legajo de
actuaciones a la Presidencia del Circuito Judicial Penal del Estado Delta
Amacuro, a fin de que haga cumplir lo antes ordenado. Así se declara.”
En Tucupita – Delta Amacuro, funcionarios adscritos a la Guardia Nacional
Bolivariana supuestamente dispararon a una embarcación que trasladaba varios
indígenas Waraos. Del resultado de esa acción, dos féminas resultaron asesinadas
(una de ellas embarazada), y una persona de sexo masculino resultó herido.
En esta ocasión la Sala de Casación Penal, recibe un recurso de casación
interpuesto por el Ministerio Público, en razón de que el juzgado de primera
instancia en funciones de control extralimitándose en sus funciones, decide
cambiar la precalificación de homicidio intencional calificado, a homicidio
culposo, y otorga el sobreseimiento respecto a los delitos de uso indebido de
arma orgánica y trato cruel e inhumano. Para el TSJ, este juzgado de control
incurrió en un vicio que afecta el orden público constitucional y la validez de la
decisión, por lo que resuelve decretar la nulidad absoluta del fallo.
La Sala, acertadamente señaló que el juzgado de control sobrepasó los límites del
control formal y material propias de sus funciones, ya que realizó valoraciones de
fondo, no solo sobre los hechos plasmados en la acusación al cambiar un delito
grave como el homicidio intencional sin haber variado los hechos, sino que
además realizó un adelantamiento sobre un juicio de valor que le es
correspondiente únicamente a los jueces en la fase de juicio. Para la Sala Penal,
no hubo un fundamento claro y preciso de las razones de la desestimación de los
elementos constitutivos del tipo penal en la acusación.
No puede un juez de control cambiar la calificación jurídica en la celebración
de una audiencia preliminar cuando no pueda explicar, con argumentos
claros, por qué, según su criterio, la acusación presentada por la
representación del Ministerio Público carecía de los requisitos de fondo
esenciales para que pudiera ser eventualmente admitida por los tipos
penales que inicialmente fueron presentados en su acto conclusivo.
• Cambiar la calificación jurídica en la celebración de una audiencia
preliminar de un delito grave a uno de menor entidad, sin haber variado los
hechos, supondría una valoración de fondo que implicaría un
adelantamiento sobre un juicio de valor que le es correspondiente
únicamente a los jueces en fase de juicio, hace evidente el sobrepaso de los
límites del control formal y material al que se deben encontrar sujetos los
juzgadores en funciones de control al revisar la acusación fiscal.
• Cambiar la calificación jurídica en la celebración de una audiencia
preliminar de un delito grave a uno de menor entidad, sin haber variado los
hechos, significa un exceso en los límites de la función contralora [formal y
material] del juez de control durante la fase intermedia del proceso penal, ya
que en lugar de efectuarse una prognosis judicial para determinar la
viabilidad o no de la acusación; esto es, la verificación de una causa
probable sostenible en el debate de juicio, se realiza o adelanta una labor
de juzgamiento sólo reservada al juez de juicio en la etapa del
contradictorio.
• Los jueces, al momento de ejercer el control de la acusación en la
audiencia preliminar por la comisión de un delito de gravedad (como el
homicidio doloso), deben ponderar el daño social causado y las personas
involucradas, para no incurrir en un cambio de calificación jurídica que
podría significar valoraciones de fondo que sencillamente los condujeran a
invadir funciones que son propias de la fase de inmediación de las pruebas
en juicio.
• Cuando el juez en funciones de control ejerce el control formal y material
sobre la acusación presentada a los efectos de su admisión y
desestimación, debe dejar establecido de manera clara y precisa las
razones por las cuales considera que del examen de los fundamentos en los
cuales se sustenta la acusación, hay elementos suficientes para proceder al
enjuiciamiento del imputado, o por el contrario, por qué considera que del
escrito acusatorio no se desprende la existencia de los elementos
constitutivos del tipo penal atribuido al imputado o aquellos que permitan
vislumbrar la presunta comisión de ese hecho punible por parte del mismo.
• Las facultades de revisión material de la acusación por parte de los jueces
en función de control no pueden ser excedidas, asumiendo aquellos,
facultades que les son intrínsecas a los juzgadores de otras fases del
proceso penal, que lejos del cometido asignado a la predicha forma de
control de la acusación, significan un exceso en su labor de juzgamiento.
• Debe valorar como el juez de control en el marco de la audiencia
preliminar si los hechos de la acusación están sostenidos sobre los
elementos de convicción vinculados a ésta, si esos hechos encuadran en
una norma penal y si esta adecuación permite prever una causa probable.
• El juez de control debe apreciar a través de un razonamiento lógico-
jurídico, si la acusación está fundada sobre base cierta, y los elementos de
convicción apuntan una causa probable formulada a través de la acción
penal, tomando en consideración los elementos de convicción y de forma
preponderante en los soportes probatorios (pertinentes, útiles y necesarios)
propuestos y ofertados para ser evacuados en el debate, los cuales deben
ser observados en conjunto más no de forma aislada.
• Si el juez de control, en la celebración de la audiencia preliminar, asume la
valoración de la acusación analizando sólo algunos de los elementos de
convicción, omitiendo hacer la ponderación equilibrada de todos los
elementos de convicción existentes, viola: a) el principio de congruencia,
que comprende la relación que debe existir entre lo alegado y probado en
autos, y la valoración que realiza el juez o jueza como base de su
convicción para dictar su decisión; b) el principio de la prohibición de aplicar
el conocimiento privado del juez o jueza sobre los hechos, también llamado
principio de imparcialidad, que asigna al juez o jueza la orden de ser
objetivamente imparcial, sin establecer privilegios y prejuicios.
• Si el juez de control, en la celebración de la audiencia preliminar, asume la
valoración de la acusación analizando sólo algunos de los elementos de
convicción, omitiendo hacer la ponderación equilibrada de todos los
elementos de convicción existentes, expresa una posición inherente a la
fase de juicio que conlleva una extralimitación de funciones.
• El correcto desempeño del juez de control en lo referente al control formal
y material de la acusación, implica la ineludible obligación de abstenerse de
desbordar la competencia funcional asignada a los jueces a cargo de la fase
intermedia del proceso penal venezolano.
Aunque la decisión del Tribunal Supremo es correcta, y de cierta manera
proporcional al escándalo que puede producir una masacre contra indígenas en
tierras ancestrales; consideramos que de los hechos hay elementos que se le
escapan al juzgador, como, por ejemplo: la presencia de otros militares en la
embarcación, que por ningún lado figuran como coautores o cómplices de los
hechos.
Finalmente, creemos que decisiones que involucran afectaciones a los derechos
de los pueblos indígenas, deben contar con una perspectiva transversal inclusiva,
que haga mención alguna al respecto de los derechos ancestrales de estos
individuos, así como su vulnerabilidad en función del terreno donde se trasladan
o habitan.
Sala: de Casación Penal
Tipo de Recurso: Casación
Materia: Procesal Penal
Sentencia n.º 174 Fecha: 11-06-2018
Caso: Junior Enrique Florián Suárez y Yohandris Lima Torres
Decisión: Decreta de oficio la nulidad absoluta del acto de
la audiencia preliminar celebrada en el proceso penal, el 21 de agosto de 2014,
ante el Juzgado Sexto de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito
Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas y la repone al estado de que se
realice una nueva audiencia preliminar.
Extracto:
Como se aprecia, el aludido Juzgado Sexto de Primera Instancia en Funciones
de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, en el
acto de la audiencia preliminar admitió parcialmente la acusación presentada
por el Ministerio Público contra los ciudadanos Yohandris Lima Torres y Junior
Enrique Florián Suárez, por cuanto aceptó la coautoría de éstos en
el delito de homicidio calificado “EN LA COMISIÓN DE ROBO AGRAVADO
(PERPETRADO CON ALEVOSÍA Y MOTIVO FÚTIL E INNOBLE”; pero, sin
motivación alguna cambió la calificación jurídica en cuanto al delito de
agavillamiento, también comprendido dentro de la acusación, estimando
respecto de dicho tipo penal que la conducta de los prenombrados acusados
encuadraba en los supuestos de hecho del delito de “(…) ASOCIACIÓN PARA
DELINQUIR, previsto y sancionado en el artículo 37 de la Ley contra la
Delincuencia Organizada (vigente para el momento de los hechos) [sic]”.
De igual modo, dicho órgano jurisdiccional pese a los pronunciamientos
emitidos en el acto de la audiencia preliminar, al término de la misma cuando
dictó el correspondiente auto de apertura a juicio, dispuso “ADMITE
TOTALMENTE LA ACUSACIÓN (…) por la comisión del delito
de COAUTORES EN EL DELITO DE HOMICIDIO CALIFICADO EN LA
COMISIÓN DE ROBO AGRAVADO (PERPETRADO CON ALEVOSÍA Y
MOTIVO FÚTIL E INNOBLE) [sic], (…) y AGAVILLAMIENTO, previsto en
el artículo 286 del Código Penal (…)” [Resaltado de esta Sala de Casación
Penal].
En tal sentido, esta Sala de Casación Penal estima necesario destacar lo
señalado por el autor Claus Roxin, (Derecho Procesal Penal. Traducción de la
25ª edición alemana. Editores del Puerto. Buenos Aires, 2000, página 347),
quien en cuanto a la importancia del procedimiento intermedio señala que el
mismo “(…) reside en su función de control negativa: discutiendo
la admisibilidad y la necesidad de una persecución penal posterior por
un juez independiente (…) se pretende proporcionar otra posibilidad de evitar el
juicio oral, que siempre es discriminatorio para el afectado (…)”.
Por su parte, la Sala Constitucional de este Máximo Tribunal en sentencia Nº
452, del 24 de marzo de 2004, dejó establecido lo siguiente:
“(…) es en la audiencia preliminar cuando el Juez de Control determina la
viabilidad procesal de la acusación fiscal, de la cual dependerá la existencia o
no del juicio oral. Es decir, durante la celebración de la audiencia preliminar se
determina –a través del examen del material aportado por el Ministerio Público–
el objeto del juicio y si es “probable” la participación del imputado en los
hechos que se le atribuye (…)”.
De manera que, en lo que respecta a la audiencia preliminar, debe destacarse
que en dicho acto es donde se aprecia la materialización del control de la
acusación, puesto que se lleva a cabo el análisis de sí existen motivos para
admitir la acusación presentada por el Ministerio Público y la de la víctima, si
fuere el caso.
En este orden de ideas, esta Sala de Casación Penal estima preciso referir lo
señalado en el artículo 313 del Código Orgánico Procesal Penal, el cual dispone
lo siguiente:
“Artículo 313. Finalizada la audiencia el Juez o Jueza resolverá, en presencia
de las partes, sobre las cuestiones siguientes, según corresponda:
1. En caso de existir un defecto de forma en la acusación de el o la Fiscal o
de el o la querellante, éstos podrán subsanarlo de inmediato o en la
misma audiencia, pudiendo solicitar que ésta se suspenda, en caso
necesario, para continuarla dentro del menor lapso posible.
2. Admitir, total o parcialmente, la acusación del Ministerio Público o de el
o la querellante y ordenar la apertura a juicio, pudiendo el Juez o Jueza
atribuirle a los hechos una calificación jurídica provisional distinta a la
de la acusación Fiscal o de la víctima.
3. Dictar el sobreseimiento, si considera que concurren algunas de las
causales establecidas en la ley.
4. Resolver las excepciones opuestas.
5. Decidir acerca de medidas cautelares.
6. Sentenciar conforme al procedimiento por admisión de los hechos.
7. Aprobar los acuerdos reparatorios.
8. Acordar la suspensión condicional del proceso.
9. Decidir sobre la legalidad, licitud, pertinencia y necesidad de
la prueba ofrecida para el juicio oral.” [Destacado de esta Sala de
Casación Penal].
De acuerdo al citado artículo 313 del Código Orgánico Procesal Penal, al
Tribunal de Primera Instancia en Funciones de Control le compete efectuar el
control del requerimiento fiscal, a través de lo que la doctrina ha denominado
control formal y material sobre el escrito acusatorio, en este sentido la Sala
Constitucional, en sentencia Nº 1303, del 20 de junio de 2005, estableció lo
siguiente:
“(…) Debe esta Sala señalar previamente, que la fase intermedia del
procedimiento ordinario, es de obligatorio agotamiento en el marco del actual
sistema procesal penal venezolano. Dicha fase se inicia mediante la
interposición de la acusación por parte del Fiscal del Ministerio Público, a los
fines de requerir la apertura de un juicio pleno.
En tal sentido, esta segunda etapa del procedimiento penal, tiene por finalidades
esenciales lograr la depuración del procedimiento, comunicar al imputado sobre
la acusación interpuesta en su contra, y permitir que el Juez ejerza el control de
la acusación. Esta última finalidad implica la realización de un análisis de los
fundamentos fácticos y jurídicos que sustentan el escrito acusatorio, fungiendo
esta fase procesal entonces como un filtro, a los fines de evitar la interposición
de acusaciones infundadas y arbitrarias.
Es el caso que el mencionado control comprende un aspecto formal y otro
material o sustancial, es decir, existe un control formal y un control material de
la acusación. En el primero, el Juez verifica que se hayan cumplido los
requisitos formales para la admisibilidad de la acusación –los cuales tienden a
lograr que la decisión judicial a dictar sea precisa–, a saber, identificación del o
de los imputados, así como también que se haya delimitado y calificado el hecho
punible imputado.
El segundo, implica el examen de los requisitos de fondo en los cuales se
fundamenta el Ministerio Público para presentar la acusación, en otras
palabras, si dicho pedimento fiscal tiene basamentos serios que permitan
vislumbrar un pronóstico de condena respecto del imputado, es decir, una alta
probabilidad de que en la fase de juicio se dicte una sentencia condenatoria; y
en el caso de no evidenciarse este pronóstico de condena, el Juez de Control no
deberá dictar el auto de apertura a juicio, evitando de este modo lo que en
doctrina se denomina la ‘pena del banquillo’ (…)”.
Siendo así, es evidente que en el presente caso, el Juzgado Sexto de Primera
Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Área
Metropolitana de Caracas, incurrió en un vicio que afecta el orden procesal que
se traduce en la violación del debido proceso consagrado en el artículo 49 de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, por cuanto en el acto
de la audiencia preliminar no solo resolvió admitir parcialmente la acusación
presentada por el Ministerio Público, omitiendo la debida motivación del porqué
de la admisión parcial de dicha acusación; sino que, además, cambió la
calificación jurídica provisional del delito de agavillamiento, por el delito de
asociación, sin siquiera indicar las razones por las cuales las circunstancias
fácticas del hecho no encuadraban en los elementos del tipo penal aludido.