¿Qué son?
Un fósil es cualquier resto de un organismo del pasado o de su actividad que ha
quedado conservado. Muchos de éstos se pueden conservar en ámbar o hielo
glaciar; pero lo más frecuente es que se conserven en las rocas sedimentarias y
pueden haber sufrido transformaciones en su composición (por diagénesis) o
deformaciones (por metamorfismo). La ciencia que se ocupa del estudio de los
fósiles es la Paleontología.
Los fósiles más conocidos son los restos de esqueletos, conchas y
caparazones de animales, y también las impresiones carbonosas de plantas. Sin
embargo, los restos fósiles no son sólo aquellos provenientes de las partes
duras petrificadas de los organismos; se consideran también como fósiles, sus
restos sin alterar, moldes, o las huellas de la actividad que han dejado en
diferentes sustratos sedimentarios u orgánicos (morada, reposo, alimentación,
predación, etc.). En un caso extremo, el petróleo, fluido compuesto por
hidrocarburos de origen orgánico, debe considerarse tanto una "roca"
sedimentaria como un fósil químico.
TIPOS DE FÓSILES
Los fósiles más antiguos son los estromatolitos, que consisten en rocas
creadas por medio de la sedimentación de sustancias, como carbonato
cálcico. Hay muchas clases de fósiles. Los más comunes son restos de
caracoles o huesos transformados en piedra.
El proceso mediante el cual se origina un fósil se
denomina fosilización y en ella tienen lugar los
siguientes procesos:
Muerte y
sedimentación de
un organismo
Disolución de las
Descomposición
p. duras (por
de las partes
aguas
blandas
subterráneas)
Conservación de Mineralización de
las mismas. las partes duras.
Las partes blandas del organismo sufren una
descomposición provocada por las bacterias. Las
partes duras desaparecen gracias a la acción
erosiva.
A veces estas partes duras se mineralizan y quedan
así conservadas.
Pero lo más frecuente es que se disuelvan gracias a
la acción de materiales aportados por las aguas
subterráneas. Este fósil será el molde externo del
organismo.
Los fósiles pueden quedar preservados de diferentes formas:
Con partes duras inalteradas.
En el caso de los animales que poseen material esquelético estable
a lo largo de un tiempo. Por ejemplo conchas calcáreas.
Con partes blandas inalteradas
Esta forma es poco frecuente. Un ejemplo de ello son los insectos
fosilizados en ambar.
Con partes duras alteradas
Como el reemplazamiento del material esquelético por sustancias
similares o diferentes. Por ejemplo, las conchas calcáreas se
sustituyen por sílice o calcita cristalina.
Existen regiones de la Tierra que son conocidas por su particular
riqueza en fósiles; por ejemplo, las pizarras de Burgess Shale en
la Columbia Británica de Canadá,[3] la caliza de Solnhofen o los
estratos ricos en dinosaurios de la Patagonia andina chilena y
argentina.
En España, destacan Atapuerca y Las Hoyas. El primero es un rico
yacimiento del Pleistoceno donde se han encontrado, entre
otros, abundantes fósiles de homínidos. El segundo es conocido
por la presencia de Iberomesornis.
Los lugares que posibilitan una preservación excepcional (incluso
a veces conservando tejidos blandos) son conocidos como
Lagerstätten (lugares de descanso o almacenamiento, en
alemán).