Las 4 columnas del Evangelismo
Introducción:
Como evangelistas, debemos pensar que el Evangelio es una plataforma
sostenida por cuatro columnas, fundamentales que son: 1 la Ley; 2 la
Eternidad; 3 la Cruz y/o Jesucristo; 4 el Llamado o Arrepentimiento y Fe.
Dicho de otra manera: 1 todos tenemos un problema, porque todos, hemos roto
la Ley de Dios y la consecuencia de romper la Ley de Dios es la muerte y un
juicio que nos condenará a un castigo eterno apartados de Dios. Pero la
solución para nuestro problema en el día del juicio es el 3 sacrificio que Jesús
hizo en la Cruz del calvario. Es decir que, por medio de la muerte y
resurrección de Cristo, encontramos la solución para una salvación eterna.
¿pero cómo podemos conseguir esto? 4 es por medio del llamado al
arrepentimiento y fe. Esto es lo que como evangelistas debemos comunicar a
las personas.
1. La Ley: En primer lugar, tenemos La Ley, que contiene los 10
mandamientos. y aquí tenemos 4 buenas razones para utilizar esta
columna en el momento de evangelizar.
En primer lugar, la Ley nos concientiza que hemos pecado. Por
ejemplo: mentir, robar, blasfemar, codiciar, son pecados en contra de la
ley de Dios. En segundo lugar, la ley está escrita en el corazón de cada
persona.
En tercer lugar, la ley te declara culpable de pecado.
En cuarto lugar, la Ley nos guía a Cristo, porque al conocer que somos
pecadores, entendemos que necesitamos perdón. El problema de todos
es que, al romper la Ley, asumimos una deuda que jamás podremos
pagarla.
Pero si a pesar de la ley, la persona no ve su pecado como algo sumamente
peligroso y que tiene que arrepentirse de sus pecados, ¡tenemos un problema!
Mejor dicho, esa persona tiene un problema y es que, sin arrepentimiento, no
hay perdón de pecado.
Es por eso que, al usar la ley, el Espíritu Santo convence a la persona que su
pecado es algo muy, pero muy grave.
Al usar la ley, buscamos llevar a una convicción de que la persona está
viviendo en pecado.
La convicción es la luz que aclara las diferentes formas de cómo una persona
está pecando. Al hacerlo siente la necesidad de perdón, y la necesidad de un
salvador.
La convicción que llega a través del Espíritu Santo, le hace sentir culpable,
pero a la vez también le da esperanza.
La Ley nos lleva a Cristo, Ga.3:24 para ser justificados por la Fe. Y la forma en
que nos lleva es justamente por medio de los 10 mandamientos. La ley es la
encargada de llevarnos a Cristo. Destruyendo toda confianza y esperanza en
nuestras buenas obras. Y poniendo nuestra esperanza en Cristo. Como
salvador, como el único que nos puede perdonar los pecados.
Resumiendo: en resumen, la ley nos hace conscientes del pecado, Ro.3:20
nos hace ver las diferentes formas con las que hemos pecado. La Ley al estar
escrita en nuestro corazón, Ro.2:15 nos revela el pecado que hemos cometido.
La Ley nos declara culpables, Ro.3:19 para que dejemos de poner excusas y
aceptar que somos pecadores y por ende culpables. Al conocer todo esto la
Ley se encarga de guiarnos a Cristo Ga.3:24 para poder ser justificados por
medio de la Fe.
2. La Eternidad: Todos desde que nacemos, empezamos a morir. Somos
como las flores del campo “por la mañana radiantes y al final del día
secas”. Cuando hablamos de la Eternidad, nos damos cuenta que
contiene 4 cosas importantes a explicar como: la muerte, el juicio, el
infierno y el cielo.
La muerte: Hb.9:27 está establecido que el hombre muera una vez y después
El juicio: En este juicio se van a abrir todos los libros, Ap.20:12 es como si
toda nuestra vida pasará en un momento, veremos que nuestras obras no han
sido buenas, por romper las leyes de Dios, es decir que hemos mentido,
robado, engañado, adulterado, codiciado, blasfemado. En este día de juicio, se
determinará donde pasaremos nuestra eternidad.
Por haber roto la ley de Dios, muchos ese día pasarán a pasar su eternidad en
el infierno: Ap.20:15 junto con el diablo y sus demonios. El infierno se lo
describe como un lugar de tormento y castigo que nunca acabará. Las
personas que estén en ese lugar serán conscientes de donde están y su
conciencia será el peor de los castigos, ya que recordarán que un día alguien
les habló de Dios y no quisieron arrepentirse de sus pecados (el gusano que
nunca muere).
Pero en la eternidad vemos que está también la otra parte, lo contrario al
infierno y es el
Cielo: Ap.21 Un lugar diferente al infierno, la Biblia lo describe como un lugar
de paz y gozo eterno, donde sus calles son de oro, que hay un mar de cristal,
describe toda la hermosura y la gloria del cielo.
Cuando evangelizamos necesariamente tenemos que hablar de lo que
verdaderamente es y significa la eternidad. Lamentablemente estamos
acostumbrados a hablar que Dios es amor y nos olvidamos de hablar que Dios
es también justo, tenemos miedo de hablar del pecado y más aun del infierno.
Cuando hablamos de esto a las personas, estamos siendo eficaces en el
evangelismo.
3. La Cruz: hemos visto brevemente, la ley y el problema que acarreamos
cuando rompemos la ley, hemos mirado la eternidad y lo que conlleva en
ese día de juicio. Ahora vamos a explicar la tercera columna que es la
cruz, o la solución al problema de romper la ley. El día del juicio, la Biblia
nos dice que todos los libros serán abiertos, estos libros contienen toda
la historia de nuestra vida, desde el momento en el que nacimos hasta el
día en que partimos de este mundo.
En el momento del juicio toda nuestra vida será mostrada, como una
película. Ese día serán descubiertas todas nuestras obras,
lamentablemente la mayoría de nuestras obras serán en contra de la ley
de Dios. Entonces serás declarado culpable y por ende te será
denegado la entrada al cielo. Pero la buena noticia para que no estés así
en ese momento es la Cruz de Cristo.
Nuestra tercera columna habla de la solución. En la cruz Jesucristo llevó el
pecado que te tenía como: culpable, muerto, sucio, esclavo, y que te hacía
enemigo de Dios y que te tenía bajo su ira. Todo esto fue cargado en la cruz
por Jesucristo para hacerte perdonado, inocente, vivo, limpio, libre amigo de
Dios y amado por él. La muerte y resurrección de Jesucristo es la única
solución que ofrece Dios para las terribles consecuencias de tu problema
causados por tu pecado.
1Co.2:2 Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino á Jesucristo, y
á éste crucificado. Es importante que el mensaje, sea así, Cristo y la cruz el
epicentro de nuestro mensaje. En este punto empezamos a hablar de las
buenas noticias, pero antes podemos repasar las malas noticias para que la
gente pueda saber y conocer lo que Jesucristo hizo por ellos.
Las malas noticias son el pecado y sus terribles consecuencias. Al romper la
ley santa de Dios, cargamos con un montón de problemas, somos culpables
delante de Dios, es decir que andamos muertos en nuestros delitos y pecados,
con una mente y corazón sucios por los malos deseos, andamos esclavos del
pecado, declarados enemigos de Dios y cuando te presentas así en el día del
juicio estás bajo su ira.
Alguien tiene que hacer algo para que todo esto sea borrado y cambiado.
Nosotros no podemos hacer ni cambiar nada. La buena noticia entonces es
que: “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su unigénito hijo, para
que todo aquel que en él crea, no se pierda (día del juicio) más tenga vida
eterna (en el cielo)” Jn.3:17 Dios nos dice que él no envió a su Hijo para
condenar al mundo. Si no que, para que por medio de Cristo el mundo se
salve.
La buena noticia es que Dios envió a su Hijo. Dios se revistió de humanidad, se
aproximó a nosotros, tabernaculizó con el hombre. Con el único afán, de salvar
al hombre de su pecado, y lo hizo viviendo en perfecta obediencia a Dios y a su
ley. Jesucristo hizo lo que ningún hombre puede hacer, y Juan el Bautizador
conocía de antemano lo que Jesús vino hacer y testificó de él con estas
palabras: “he aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
La buena noticia es que Jesucristo, el cordero inmolado, no solo nos quita el
pecado, sino que cambia también nuestra situación de culpables a inocentes,
nos trae de la muerte a vida; nos limpia de la suciedad; nos liberta de la
esclavitud; nos reconcilia de la enemistad y nos libra de la ira de Dios, que
estaba sobre cada uno de nosotros.
Esta es la buena noticia que debemos predicar. Todos sabemos que el
Evangelio son buenas noticias, y esta es la mejor de todas, de que Dios
entendiendo nuestro problema, sabiendo de antemano las consecuencias.
Envió a su hijo Jesucristo para que por medio de él, todos los que en él creen
no se pierdan más tengan vida eterna.
Cuando llegamos a este punto es necesario hablar de las Doctrinas de la cruz,
y como cada una de ellas se aplica y cumple su propósito en la vida del nuevo
creyente. Por ejemplo:
Sustitución: de pecador a perdonado
Justificación: de culpable a inocente
Regeneración: de muerto a vivo
Santificación: de sucio a limpio
Redención: de esclavo a libre
Reconciliación: de enemigo a amigo
Propiciación: ira de Dios a amado de Dios
Todas estas doctrinas, juntamente con el Espíritu Santo van abriendo el
corazón de la persona, hasta que se cumple en la persona la promesa que la
Palabra de Dios no vuelve vacía. (te salva o te condena)
4. El Llamado: Hemos hablado ya del problema, las consecuencias,
también de la solución. Ahora, tenemos que ayudar a la persona a que
venga a una actitud de arrepentimiento y fe. Y para ello lanzamos un
llamado, lo que justamente vamos a ver ahora cómo hacerlo.
Para pasar de un lado al otro lado de la Cruz, el Apóstol Pablo nos resume así:
Hch.20:21 arrepentimiento y fe son dos caras de la misma moneda. Llegado a
este punto, vemos que no consiste en repetir una oración, no es solo decir sí,
te acepto y listo. La persona tiene que saber y entender que no hay salvación
sin arrepentimiento y fe. Entonces vamos a ver qué es arrepentimiento y de
acuerdo a esto podremos darnos cuenta si la persona está lista para hacer su
profesión de fe.
Arrepentimiento es un cambio de actitud, es decir que nuestra mente,
emociones y voluntad son afectadas. Cuando una persona se arrepiente de
verdad se pone de acuerdo con Dios con respecto a sus mandamientos, es
decir, esa persona da la razón a Dios y acepta que está equivocada.
Arrepentirse de corazón es un cambio de actitud, es decir, que tiene que
causarnos una profunda tristeza por haber pecado y ofendido a Dios.
Sentir remordimiento por las consecuencias, no es lo mismo que arrepentirse
de verdad. Arrepentirse, también es un cambio en la voluntad, es decir, es una
acción, por ejemplo: si has tomado el metro en dirección contraria, enseguida
tomas la decisión de bajar y retomar la dirección correcta. Dicho de otra forma,
tomas la decisión de abandonar y aborrecer el pecado, alejándote del pecado y
caminando hacia Dios.
Cuando llegamos a este punto con las personas en la calle, suelen responder
que en ciertas cosas están de acuerdo y en otras no, porque incomodan o
vulneran su forma de vivir. Entonces aquella persona no se ha arrepentido de
verdad, si no que solamente tiene un poco de remordimiento por las
consecuencias de sus acciones, más no reconoce que está pecando.
Hch.17:30 Dios manda a todos en todo lugar que se arrepientan. Ahora,
arrepentirse no es solamente, decir acepto a Cristo, Cristo tiene que
aceptarnos a nosotros. Y esto solo sucede cuando hay un genuino
arrepentimiento.
Un verdadero arrepentimiento es cuando se abandona el pecado, porque solo
así tendremos entrada al cielo. Hch.26:20 nos confirma que el verdadero
arrepentimiento viene acompañado de obras dignas. Es decir que el fruto del
arrepentimiento es un cambio de vida.
También el verdadero arrepentimiento viene ligado a la Fe. ¿Pero qué es la fe?
Antes de darles una definición bíblica, déjenme decirles algunos conceptos que
se confunden con fe: mucha gente tiene fe en las imágenes, otros tienen fe en
los rezos que hacen, otros tienen fe en el papa.
La fe no es un mero pensamiento intelectual, o algo mágico. Todos tienen fe en
algo o en alguien, pero esa fe que tienen la mayoría de las personas no es una
fe salvífica. Es decir que no produce salvación eterna.
Es una fe de demonio como dice Stgo.2:19. Los demonios creen y tiemblan,
pero de ahí no pasan y muchas personas tienen esa actitud, tienen fe en Dios,
pero siguen inmersos en sus delitos y pecados. Hay un dicho popular que dice:
la fe es ciega” y en cierta forma es verdad en este caso. Una de las
definiciones que puedes encontrar en un diccionario es: la fe es una creencia
firme sin evidencia. La fe de la mayor parte de la gente.
Hb.11.1 Nos da una descripción de lo que produce la fe en el creyente. Nos
dice que esta fe en la revelación divina produce en el creyente convicción y
certeza. Es decir: certeza en la Palabra de Dios y su poder.
No se trata de ser crédulo ni de creer en cualquier cosa, sino creer lo que Dios
dice. La palabra griega para “certeza” también se empleaba en el sentido
técnico de “título de propiedad”. O sea que, en la fe, en la certeza, tenemos la
prueba de la posesión, aunque no la veamos aún. No se puede ver la fe de un
creyente, pero sí se pueden apreciar la certeza y convicción que la fe produce
en él.
La convicción de lo que no se ve (v. 1b). Esto puede parecer ridículo para el
incrédulo. La fe da credibilidad a nuestras esperanzas y pone a prueba las
cosas que no se ven. La fe no es pasiva sino bien activa, y lo vemos a lo largo
de toda la Biblia en términos de “lo que se espera” o “lo que no se ve.”
La fe es una actualización del anticipo del alma. Es el ojo del alma que nos
permitirá vivir en el disfrute presente de las cosas que no se ven.
La fe bíblica rompe con las creencias tradicionales de las culturas religiosas.
Para reconocer a Cristo como Señor y como Dios. por ejemplo: los creyentes
del primer siglo dejaron de creer en el Cesar como su señor y reconocer a
Jesucristo como su Kirios. Es decir, como su Señor.
Fe significa confianza. Creer confiadamente. Estar persuadido firmemente de
una verdad. (salvavidas)
Para concluir hemos visto: cómo utilizar las 4 columnas en el mensaje
evangelístico. Que son: la Ley; la Eternidad; la Cruz y/o Jesucristo; y el
Llamado o Arrepentimiento y Fe. Hemos visto que todos tenemos un problema,
porque hemos roto la ley de Dios, hemos visto las consecuencias de romper la
ley de Dios que son la muerte y un juicio que te enviará a un castigo eterno.
Pero también vimos la solución para el problema en el día del juicio que es
Jesucristo, y que, por medio de la Cruz, encontramos la solución para poder
entrar al Cielo. Y todo esto lo conseguimos con el llamado al arrepentimiento y
fe para que el mensaje sea completo.
Los 10 mandamientos:
Éxodo 20:1-17
1. No tendrás dioses ajenos
2. No te harás imagen
3. No tomaras el nombre de YHVH tu Dios en vano
4. Acuérdate del día de reposo
5. Honra a tu padre y a tu madre
6. No mataras
7. No cometerás adulterio
8. No hurtaras
9. No hablaras contra tu prójimo falso testimonio
10. No codiciaras casa, mujer, ciervo, ni cosa alguna de tu prójimo