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Técnicas de Desvanecimiento Conductual

Este documento describe la técnica de modificación de conducta conocida como desvanecimiento. El desvanecimiento implica retirar gradualmente las ayudas (verbales, físicas u otras) que se proporcionan inicialmente para fomentar una conducta deseada, de modo que la persona pueda realizar la conducta de forma independiente. El documento analiza factores como la elección del estímulo inicial y final, así como los pasos a seguir en el proceso de desvanecimiento de las ayudas para asegurar su efectividad.

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Técnicas de Desvanecimiento Conductual

Este documento describe la técnica de modificación de conducta conocida como desvanecimiento. El desvanecimiento implica retirar gradualmente las ayudas (verbales, físicas u otras) que se proporcionan inicialmente para fomentar una conducta deseada, de modo que la persona pueda realizar la conducta de forma independiente. El documento analiza factores como la elección del estímulo inicial y final, así como los pasos a seguir en el proceso de desvanecimiento de las ayudas para asegurar su efectividad.

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Desvanecimiento 121

El desvanecimiento es otra de las técnicas de modificación de conducta y hace referencia a un cambio gradual de la
conducta. Se trata de acompañar la conducta de otra persona mediante ayudas (verbales, físicas…) para convertirla en
conducta deseada. En este sentido, estas ayudas se deben ir retirando con el paso del tiempo hasta que la persona sea
capaz de realizar la conducta deseada por sí misma, sin necesidad de recibir ayudas.

La ayuda que se retira puede ser desvanecida gradualmente disminuyendo su intensidad (dar una ayuda verbal con un
volumen más bajo o imprimir más tenuemente una letra que se ha de dibujar) o extensión (decir menos cosas, dar menos
pistas, proporcionar menos guía física, reducir el acompañamiento durante una exposición a situaciones temidas) o
demorando el ofrecimiento de ayuda cada vez un poco más. En ocasiones, los estímulos discriminativos adecuados se
introducen gradualmente.

El desvanecimiento está presente en situaciones cotidianas en que una persona enseña comportamientos a otra. Los
padres y madres suelen «desvanecer» su ayuda al enseñar a los hijos a caminar o a montar en bicicleta. Un profesor de
baile usará cada vez menos presión en la mano de un estudiante al mostrarle cómo dar pasos nuevos. Y a medida que la
conducción del adolescente progresa, el profesor de autoescuela dará probablemente cada vez menos pistas verbales
sobre las normas de circulación.
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA EFECTIVIDAD DEL DESVANECIMIENTO

1. Elección del estímulo final deseado


El estímulo final deseado, es decir, el que queremos que evoque o produzca la conducta al terminar el procedimiento de desvanecimiento,
debería seleccionarse cuidadosamente.
Es importante elegir el estímulo final de manera que la respuesta siga produciéndose frente a él en el entorno natural. Algunos programas de
desvanecimiento cometen el error de concluir con un estímulo que no incluye algún aspecto de la situación que los participantes encontrarán
en el ambiente cotidiano. En el caso de Peter, Verónica podría haber detenido el entrenamiento en el penúltimo paso, cuando preguntaba en
voy muy alta «¿Cómo te llamas?» y hacía gestos con la boca como si dijera «Peter». No obstante, cuando otras personas de su entorno se
acercaran al niño y le preguntaran «¿Cómo te llamas?» no harían el gesto con la boca. Por esto, la monitora llevó a cabo el último paso del
programa en que Peter respondía correctamente a la pregunta él solo.
2. Elección del estímulo inicial: una señal
Al principio de un programa de desvanecimiento, es importante seleccionar un estímulo inicial que evoque con seguridad la conducta
deseada. En la tarea de enseñar a Peter su nombre, Verónica sabía que el niño imitaría la última palabra de la pregunta si se la decía en voz
muy alta. Por esto, el estímulo inicial era la pregunta «¿cómo te llamas?», dicha suavemente y seguida rápidamente por la palabra «Peter» en
voz muy alta. La palabra «¡Peter!» en voz muy alta «instaría» al pequeño a dar la respuesta correcta. Un estímulo instigador (como decir
«Peter») se introduce inicialmente para incrementar la probabilidad de la conducta deseada, pero no es el estímulo final que se persigue para
controlar esa conducta.
Un estímulo instigador se introduce inicialmente para incrementar la probabilidad de la conducta deseada, pero no es el
estímulo final que se persigue para controlar esa conducta. Las conductas de los profesores como estímulos
instigadores: es útil distinguir entre varios tipos de conductas de profesores que servirían como señales o instigadores.
Los estímulos instigadores físicos (también denominadas guías físicas) que los docentes aplican cuando guían mediante
contacto físico a los alumnos. Padres y madres usan con frecuencia guías físicas para ayudar a los hijos, al cogerles de
la mano cuando les enseñan a caminar. Otros ejemplos serían los aprendices de baile, practicantes de artes marciales o
jugadores de golf noveles, que suelen encontrar una mano que ayuda. Los instigadores gestuales son determinados
movimientos que los profesores hacen, como señalar la respuesta correcta o hacer movimientos dirigidos al aprendiz sin
tocarlo. Una maestra podría, por ejemplo, ponerse un dedo sobre los labios como señal (instigador) para que los lectores
estén callados en la biblioteca, o extender su mano con la palma hacia fuera para señalar o instigar a que caminen
despacio por el pasillo. Los instigadores de modelado ocurren cuando los docentes muestran la conducta correcta.
Los instigadores de modelado ocurren cuando los docentes muestran la conducta. Una entrenadora de natación podría servir de modelo
de los movimientos correctos de los brazos para los nadadores más jóvenes. Un instructor de golf serviría de modelo de la postura para
agarrar un palo de golf frente al grupo de jugadores inexpertos.
Los instigadores verbales son claves verbales como las que emplean los monitores de autoescuela cuando avisan a los
conductores novatos, (por ejemplo, «antes de salir del aparcamiento, asegúrate de que no vienen coches»), o las que
emplean los progenitores mientras enseñan a sus hijos a vestirse solos (por ejemplo, «ponte la camiseta por la cabeza»).
Alteraciones ambientales como instigadores: los instigadores ambientales consisten en alterar aspectos del entorno
físico para evocar la conducta deseada. Alguien que intenta comer saludablemente podría poner un cuenco de fruta
fresca al alcance de la mano, mientras mantiene las chucherías en un estante de difícil acceso. Algo parecido sucede
cuando los universitarios intentan que su habitación de estudio contenga únicamente material de estudio.
Instigadores intra-estimulares y extra-estimulares: las señales de los profesores y los instigadores ambientales
pueden ser a su vez subdivididos en internos y externos al estímulo. Un instigador externo es algo que se añade al
entorno para hacer más probable la respuesta correcta. Supongamos que una madre quiere enseñar a su hija a colocar
correctamente los cubiertos en la mesa. Una opción podría ser que le indicara el lugar apropiado de cada cubierto a la
vez que dice el nombre y lo coloca. Apuntar con el dedo sería una señal adicional, externa al estímulo, que emplearía
inicialmente y se desvanecería tras varios ensayos. O bien, la madre podría dibujar un tenedor, un cuchillo y una cuchara
en la posición adecuada sobre un mantel, y pedir a la hija que colocara los cubiertos sobre las siluetas correctamente.
Los dibujos serían una señal ambiental externa al estímulo, y podrían ser eliminados gradualmente tras varios ensayos.
Un instigador intra-estimular es una alteración de las características del estímulo discriminativo o del estímulo delta para
hacerlos más llamativos y así, más fácilmente discriminables. En el ejemplo de cómo poner la mesa, el entrenamiento
podría comenzar con un tenedor y un cuchillo normales en sus posiciones correctas, y una gran cuchara de madera
como elemento de práctica. Este rasgo supondría emplear un instigador ambiental interno al estímulo para alcanzar el
objetivo inicial de enseñar a la pequeña a colocar la cuchara en su posición correcta. Tras varios ensayos, el tamaño de
la cuchara podría desvanecerse hasta emplear una normal. La madre repetiría la secuencia con el cuchillo y el tenedor
hasta que la niña pusiera la mesa correctamente. Un instigador intra-estimular podría implicar también la conducta de una
profesora que estuviera intentando enseñar a responder apropiadamente a dos palabras que suenan de forma similar,
como lápiz y lapicero (las dos incluyen la parte lápiz). La docente podría empezar exagerando las diferencias entre los
sonidos de las palabras cuando preguntara por uno u otro, y luego desvanecer gradualmente los sonidos hasta un
volumen y tono normales. Varios estudios indican que en poblaciones con trastornos del desarrollo y autismo, el
desvanecimiento de las señales intra-estimulares es más efectivo que el desvanecimiento de señales extra-estimulares.

Los modificadores de conducta pueden proporcionar alguno o todos los tipos de señales para asegurar la respuesta
correcta. Supongamos que una profesora desea desarrollar un control apropiado del estímulo mediante la directriz
«tócate la cabeza», para que el estudiante responda tocándose la cabeza. La profesora podría iniciar el entrenamiento
diciendo «tócate la cabeza. Levanta la mano y póntela en la cabeza así», mientras se toca su propia cabeza. En este
ejemplo «levanta la mano y póntela en la cabeza así» es una señal verbal y la acción de la profesora poniéndose la mano
sobre la cabeza sería una señal de modelado. La docente aplica varios tipos de señales conjuntamente para aumentar la
probabilidad de que se produzca la respuesta deseada, minimizar el número de errores y maximizar el éxito del programa
de desvanecimiento.

3. Elección de los pasos del desvanecimiento

Cuando la respuesta deseada ocurre de manera estable frente a la señal presentada al principio del entrenamiento, se
puede eliminar gradualmente tras varios ensayos. Los pasos que hay que seguir para eliminar las señales deben elegirse
con cautela. Lamentablemente, como sucede con el moldeado, el uso efectivo del desvanecimiento es todo un arte. Es
muy importante seguir de cerca el rendimiento del estudiante para determinar la velocidad a la que conviene llevar a cabo
el desvanecimiento, ya que no debe ser ni demasiado rápido, ni demasiado lento.

Si el estudiante empieza a cometer errores, será porque las señales se han desvanecido muy pronto o mediante muy
pocos pasos. Es necesario entonces retroceder hasta el punto en que la conducta estaba bien establecida antes de
continuar con el desvanecimiento. No obstante, si se introducen demasiados pasos o demasiadas señales en los
ensayos, el alumno podría hacerse demasiado dependiente de las claves. Volvamos al ejemplo de enseñar a un niño a
tocarse la cabeza cuando se le pide que lo haga. Si la profesora dedica muchos ensayos a proporcionar la señal de
tocarse su propia cabeza, el niño dependería de este gesto y atendería mucho menos a la instrucción: «tócate la
cabeza».
Desvanecimiento
Esta técnica permite que las conductas se mantengan en ausencia de apoyo externo o ante otros
estímulos. El procedimiento consta de dos fases:

1. Fase aditiva: proporcionamos ayudas hasta que consigue emitir la conducta objetivo. Por ejemplo, si queremos que
nuestro hij@ aprenda a cruzar de acera sólo, cruzaremos prestando atención al semáforo varias
veces, diciéndole el significado de cada color, pidiéndole que él/ella lo repita.
2. Fase sustractiva. Cuando nuestro hij@ ha conseguido asociar los colores “rojo/verde” a “no cruzar/cruzar”
empezaremos a retirar nuestras ayudas (por ejemplo, cruzar con él de la mano).

Posibles obstáculos en el desvanecimiento

El caso del niño que se golpeaba la cabeza contra las paredes podría interpretarse como ejemplo de los efectos del uso
incorrecto del desvanecimiento. Se señala que el moldeamiento podría provocar un comportamiento semejante, pero el
desvanecimiento también es adecuado como explicación alternativa. Supongamos que el niño empezó llamando la
atención golpeándose la cabeza contra superficies blandas, como el césped. Al principio esta acción provocaba que los
adultos vinieran corriendo para ver si se había hecho daño, pero cuando se dieron cuenta de que no se hacía daño en
absoluto, dejaron de prestarle atención. El chico pasó entonces a golpear la cabeza con la misma fuerza contra
superficies un poco más duras, como un suelo enmoquetado, lo cual atrajo nuevamente de momento la atención de los
adultos, que volvió a disminuir en cuanto se percataron de que no se hacía daño. Sólo cuando el niño pasó a golpearse
la cabeza con superficies duras como paredes o incluso cemento, con lo que se autolesionaba seriamente, los adultos se
mantuvieron permanentemente atentos. Nótese que en este ejemplo se produce un cambio gradual en el estímulo (el tipo
de superficie) que evocaba la conducta no deseada; hasta que finalmente, la conducta inadaptativa se genera frente a los
estímulos más perjudiciales. Así, este ejemplo encaja perfectamente con la definición técnica de desvanecimiento.

Ejemplos: • Enseñanza de un vocabulario determinado a niños con ecolalia (Perturbación del lenguaje que consiste en
repetir el enfermo involuntariamente una palabra o frase que acaba de oír o pronunciar él mismo) • Para empezar, el
terapeuta señala, por ejemplo, un muñeco y dice “muñeco”; esto se repite hasta que el niño dice consistentemente la
palabra cuando la oye. En el siguiente paso el terapeuta señala el muñeco y dice “¿Qué es esto? Muñeco”; la pregunta
se hace con voz tenue y la respuesta se da en voz alta. Si el niño dice “muñeco” es reforzado. Cuando esto ocurre
consistentemente, se pasa a la siguiente etapa en la que el terapeuta aumenta gradualmente el volumen de voz para la
pregunta y lo disminuye para la respuesta y/o va quitando sílabas para la respuesta. Finalmente, el terapeuta señala el
muñeco y pregunta “¿Qué es esto?” con voz normal. El niño debe contestar consistentemente “muñeco”. Siguiendo este
procedimiento, se introducen nuevas palabras y se entremezclan las palabras antiguas con las nuevas para asegurar que
el niño discrimina entre ellas.

33. DESVANECIMIENTO Ejemplos: • Enseñanza del dibujo de letras y de la lectura de palabras. Aquí el estímulo
controlador inicial es una letra escrita, la cual el niño te sigue. Gradualmente se van suprimiendo porciones de la letra
hasta que el niño tiene que dibujarla entera sin ningún apoyo cuando se le pide. Del mismo modo, se enseña a dibujar
todas las letras y se entremezclan las previas con las nuevas para asegurar la discriminación entre ellas. Igualmente,
puede usarse el desvanecimiento para enseñar a leer palabras, por ejemplo, pipa. La primera vez que la palabra se
presenta escrita aparece encima de ella el dibujo de una pipa. Gradual-mente se van suprimiendo porciones del dibujo
hasta que finalmente el niño debe leer la palabra sola.

34. No debe confundirse moldeamiento, encadenamiento y desvanecimiento, aunque los tres sean procedimientos de
cambio gradual (Larroy, 2008). • a) En el moldeamiento los pasos consisten en reforzar aproximaciones cada vez más
cercanas a la conducta final deseada; las aproximaciones sucesivas no forman parte necesariamente de la conducta
final. • b) En el encadenamiento los pasos consisten en establecer una nueva secuencia de respuestas de modo que
cada una de estas, salvo la última, produce un estímulo discriminativo para la siguiente; todos los pasos de la cadena son
retenidos como parte de la conducta final. • c) En el desvanecimiento los pasos consisten en reforzar la conducta final
deseada en la presencia de aproximaciones cada vez más cercanas al estímulo antecedente que se desea controle la
conducta. A diferencia del moldeamiento, el cambio gradual de un procedimiento de desvanecimiento se refiere al
estímulo (antecedente) y no a la conducta.

35. COMPARACIÓN DEL ENCADENAMIENTO CON EL DESVANECIMIENTO Y EL MOLDEAMIENTO • Todos son de


cambio gradual porque son acciones paulatinas de paso a pasos para producir una nueva conducta, un nuevo control
estimular sobre una conducta o una nueva secuencia de pasos estímulo-respuesta • El moldeado: consiste en reforzar
aproximaciones sucesivas, cada vez más parecidas a la respuesta final deseada. • El desvanecimiento: implica reforzar
la respuesta final deseada en presencia de aproximaciones cada vez más semejantes al estímulo final deseado para esa
respuesta • El encadenamiento, se refuerzan las conexiones estímulo-respuesta que componen la secuencia.

Imagine que tiene un bebé de dieciocho meses que imita la palabra «patata». Describa en detalle cómo podría usar el
desvanecimiento para enseñarle a identifi car correctamente una patata, señalándola a la vez que le pregunta, «¿Qué es
eso?». 8. ¿A qué nos referimos con estímulo fi nal deseado? Exponga un ejemplo. 9. ¿A qué nos referimos con
estímulo inicial? Comente un ejemplo.

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