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Eras Geologicas

Este documento presenta un examen final de apologetica sobre la formación de la Tierra y la historia geológica desde una perspectiva bíblica. Examina las teorías científicas sobre la formación del planeta, el sol y otros planetas, y compara las eras geológicas con lo que dice la Biblia. También discute temas como la datación radiométrica y la división del tiempo geológico en eones, eras, períodos y épocas.

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Eras Geologicas

Este documento presenta un examen final de apologetica sobre la formación de la Tierra y la historia geológica desde una perspectiva bíblica. Examina las teorías científicas sobre la formación del planeta, el sol y otros planetas, y compara las eras geológicas con lo que dice la Biblia. También discute temas como la datación radiométrica y la división del tiempo geológico en eones, eras, períodos y épocas.

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APOLOGETICA

EXAMEN FINAL DE APOLOGETICA

Presentado a:
Pastor Edgar Torres

Presentado por:
Alexandra Rueda

Seminario Biblico Central de las Asambleas de Dios


Abril 1 de 2006
Sabatino
INTRODUCCION

Desde el inicio de la humanidad el hombre ha intentado pasar los


limites establecidos por Dios, es por esta razón que hasta se ha
atrevido a buscar una respuesta aparentemente “coherente” a todo
aquello que aunque no tenga una respuesta que satisfaga su
necesidad de conocimiento ha ideado muchos argumentos y teorías
que lo hacen.

Por obvias razones nosotros como estudiantes de la palabra de Dios


debemos conocer las diferentes posturas y teorías, evaluarlas,
analizarlas y argumentarlas desde el punto de vista Bíblico pues
aunque no todas son acertadas con cerrar el entendimiento y no
querer escucharlas no dejan de existir.

En este trabajo se da una idea panorámica de lo que dicen las teorías


de las Eras geológicas comparadas con lo que dice la Palabra de Dios
La Biblia y cómo al contrario de ser una tajante negación es la
comprobación del poderío y la grandeza de nuestro creador.

La religión cristiana está basada en la fe (Hebreos 11:6). Esto


significa que por medio solamente de la lógica humana, llegar a los
datos espirituales correctos acerca de Dios y el universo. Estas
verdades sólo se encuentran el las Sagradas escrituras, que solo se
pueden aceptar por fe.

Hay que señalar que aunque la fe muchas veces y en muchas áreas


va mucho más allá del razonamiento humano, Nunca es “irracional”.
Además, se puede decir que el Creador ha dejado poderosos indicios
y señales en toda su gran Creación que le indican al que busca con
honestidad tanto la realidad de su existencia como la fiabilidad de su
Palabra.

No hay duda de que la ciencia y la arqueología figura entre diversos


testigos externos mencionados por Pablo que afirman a Dios y su
Palabra (Hech. 14:16-17).
Formación de la Tierra

La tierra que hoy conocemos tiene un aspecto muy distinto del que
tenía poco después de su nacimiento, hace unos 4.500 millones de
años. Entonces era un amasijo de rocas conglomeradas cuyo interior
se calentó y fundió todo el planeta. Con el tiempo la corteza se secó y
se volvió sólida. En las partes mas bajas se acumuló el agua mientras
que, por encima de la corteza terrestre, se formaba una capa de
gases, la atmósfera.

Agua, tierra y aire empezaron a interactuar de forma bastante


violenta ya que, mientras tanto, la lava manaba en abundancia por
múltiples grietas de la corteza, que se enriquecía y transformaba
gracias a toda esta actividad.

Formación del Sol y los planetas

Según los científicos, hace unos 15.000 millones de años se produjo


una gran explosión, el Big Bang. La fuerza desencadenada impulsó la
materia, extraordinariamente densa, en todas direcciones, a una
velocidad próxima a la de la luz. Con el tiempo, y a medida que se
alejaban del centro y reducían su velocidad, masas de esta materia
se quedaron más próximas para formar, más tarde, las galaxias.

No sabemos qué ocurrió en el lugar que ahora ocupamos durante los


primeros 10.000 millones de años, si hubo otros soles, otros
planetas, espacio vacio o, simplemente, nada. Hacia la mitad de este
periodo, o quizás antes, debió formarse una galaxia.

Cerca del límite de esta galaxia, que hoy llamamos Vía Láctea, una
porción de materia se condensó en una nueve más densa hace unos
5.000 millones de años. Esto ocurría en muchas partes, pero esta nos
interesa especialmente. Las fuerzas gravitatorias hicieron que la
mayor parte de esta masa formase una esfera central y, a su
alrededor, quedasen girando masas mucho más pequeñas.

La masa central se convirtió en una esfera incandescente, una


estrella, nuestro Sol. Las pequeñas también se condensaron mientras
describían órbitas alrededor del Sol, formando los planetas y algunos
satélites. Entre ellos, uno quedó a la distancia justa y con el tamaño
adecuado para tener agua en estado líquido y retener una importante
envoltura gaseosa. Naturalmente, este planeta es la Tierra.

Sólido, líquido y gaseoso

Después de un periodo inicial en que la Tierra era una masa


incandescente, las capas exteriores empezaron a solidificarse, pero el
calor procedente del interior las fundía de nuevo. Finalmente, la
temperatura bajó lo suficiente como para permitir la formación de
una corteza terrestre estable. Al principio no tenía atmósfera, y
recibía muchos impactos de meteoritos. La actividad volcánica era
intensa, lo que motivaba que grandes masas de lava saliesen al
exterior y aumentasen el espesor de la corteza, al enfriarse y
solidificarse.

Esta actividad de los volcanes generó una gran cantidad de gases que
acabaron formando una capa sobre la corteza. Su composición era
muy distinta de la actual, pero fue la primera capa protectora y
permitió la aparición del agua líquida. Algunos autores la llaman
"AtmósferaI".

En las erupciones, a partir del oxígeno y del hidrógeno se generaba


vapor de agua, que al ascender por la atmósfera se condensaba,
dando origen a las primeras lluvias. Al cabo del tiempo, con la corteza
más fría, el agua de las precipitaciones se pudo mantener líquida en
las zonas más profundas de la corteza, formando mares y océanos,
es decir, la hidrosfera.
Historia geológica de la Tierra
Desde su formación hasta la actualidad, la Tierra ha experimentado
muchos cambios. Las primeras etapas, desde que empezó la
solidificación de la masa incandescente hasta la aparición de una
corteza permanente, no dejaron evidencias de su paso, ya que las
rocas que se iban generando, se volvían a fundir o, simplemente,
eran "tragadas" por una nueva erupción.

Estas etapas primitivas son todavía un misterio para la ciencia.


Además, el paso del tiempo, la erosión, los distintos cambios... han
ido borrando las señales, por lo que, cuanto más antiguo es el
periodo que se pretenda analizar, mayores dificultades vamos a
encontrar. La Tierra, no lo olvidemos, sigue evolucionando y
cambiando.

Eones, Eras, Periodos y Épocas geológicas

El eón es la unidad más grande de tiempo geológico. Se divide en


diversas eras geológicas. Cada era comprende algunos periodos,
divididos en épocas.

Cuanto más reciente es un periodo geológico, más datos podemos


tener y, en consecuencia, se hace necesario dividirlo en grupos más
pequeños.

Se obtienen registros de la geología de la Tierra de cuatro clases


principales de roca, cada una producida en un tipo distinto de
actividad cortical:
1.- erosión y transporte que posibilitan la posterior sedimentación
que, por compactación y litificación, produce capas sucesivas de
rocas sedimentarias.

2.- expulsión, desde cámaras profundas de magma, de roca fundida


que se enfría en la superficie de la corteza terrestre, dando lugar a
las rocas volcánicas.

3.- estructuras geológicas formadas en rocas preexistentes que


sufrieron deformaciones.

4.- actividad plutónica o magmática en el interior de la Tierra.

Datación, las fechas del pasado


Las divisiones de la escala de tiempos geológicos resultante se basan,
en primer lugar, en las variaciones de las formas fósiles encontradas
en los estratos sucesivos. Sin embargo, los primeros 4.000 a 600
millones de años de la corteza terrestre están registrados en rocas
que no contienen casi ningún fósil, es decir, sólo existen fósiles
adecuados de los últimos 600 millones de años. Por esta razón, los
científicos dividen la extensa existencia de la Tierra en dos grandes
divisiones de tiempo: el Precámbrico (que incluye los eones arcaico y
proterozoico) y el fanerozoico, que comienza en el cámbrico y llega
hasta la época actual.

El descubrimiento de la radiactividad permitió a los geólogos del siglo


XX idear métodos de Datación nuevos, pudiendo así asignar edades
absolutas, en millones de años, a las divisiones de la escala de
tiempos.

Edad (años) Eon Era Periodo Época


4.500.000.000 Precámbrico Azoica
3.800.000.000 Arcaica
2.500.000.000 Proterozoica
560.000.000 Fanerozoico Paleozoica Cámbrico
510.000.000 Ordovícico
438.000.000 Silúrico
408.000.000 Devónico
360.000.000 Carbonífero
286.000.000 Pérmico
248.000.000 Mesozoica Triásico
213.000.000 Jurásico
144.000.000 Cretáceo
65.000.000 Cenozoica Terciaria Paleoceno
56.500.000 Eoceno
35.400.000 Oligoceno
24.000.000 Mioceno
5.200.000 Plioceno
1.600.000 Cuaternaria Pleistoceno
10.000 Holoceno
Historia geológica: el Precámbrico

Este larguísimo periodo de la historia de la Tierra abarca desde su


formación, hace unos 4.500 millones de años, hasta hace unos 580
millones de años, es decir, casi 4.000 años de historia del planeta.
Ocupa el 88% de la historia de la Tierra. Mucho parece.

Bueno, no todo el mundo está de acuerdo. Algunos autores llaman


"Azoico" al periodo en que la Tierra estaba todavía en formación y
sitúan el inicio del Precámbrico alrededor de hace 3.800 millones de
años, cuando la corteza estaba ya (más o menos) consolidada y se
empezaron a formar las primeras sustancias orgánicas. Del mismo
modo, otros sitúan el final del periodo entre 590-540 millones de
años atrás, cuando aparecen las primeras algas.

Sea como fuere, dos cosas están claras: que es el periodo geológico
más largo y que, en él, la Tierra se estabilizó y aparecieron los
primeros organismos vivos, muy simples, por cierto.

De bola incandescente a casa de la vida


El periodo en el que la tierra se estaba transformando desde una bola
incandescente hasta un planeta con corteza, se conoce como "Azoico"
o "Catarqueano". Este proceso se suele dar por terminado hace unos
3.800 millones de años, cuando la Tierra quedó "un poco más"
estabilizada. La corteza terrestre, al final de este periodo, era muy
frágil, más delgada que ahora y con una enorme cantidad de
movimientos provocados por terremotos y erupciones volcánicas.
En lo que sí están de acuerdo casi todos es en que, aproximadamente
por estas fechas, la superficie terrestre quedó establecida. Se inicia la
era (o eón, según algunos) Arcaica. La corteza se fue enfriando y se
formaron las primeras rocas ígneas y metamórficas. Las abundantes
lluvias generaron los océanos y mares, mientras la temperatura a
nivel de superficie seguía descendiendo.

Hace unos 2.500 millones de años se inició el Proteozoico, palabra


que significa "tiempo de vida inicial". En efecto, algunas moléculas
complejas consiguieron unirse, en ese ambiente cálido y húmedo,
para formar los primeros organismos orgánicos, principio de la vida.

Estos primeros organismos unicelulares necesitaron casi 2.000


millones de años para conseguir organizarse en formas más
complejas. Mientras tanto, la corteza siguió enfriándose, la atmósfera
inició una transformación (todavía lo hace) y los océanos se
estabilizaron, relativamente. Hace unos 560 millones de años
aparecieron los primeros organismos pluricelulares. A partir de aquí
se da por terminado el Poteozoico y, con él, el Precámbrico.

A lo largo del oscuro Precámbrico se formaron una buena parte de la


base material que constituye la corteza de la Tierra, en la cual se
producen los fenómenos geológicos que más nos afectan. Con la
aparición de los organismos pluricelulares se inicia el Fanerozoico,
época que se caracteriza por un gran número de fósiles que
demuestran la presencia de vida pluricelular en un planeta habitable.

Historia geológica: el Paleozoico


Esta era antigua duró unos 315 millones de años. El planeta era muy
distinto del actual. Las tierras emergidas tenían el aspecto de islas
más o menos dispersas alrededor del ecuador terrestre. Algunas de
estas islas eran América del Sur, Laurentia y Gondwana.

Durante esta época se produjeron numerosos plegamientos. El clima


era todavía cálido y húmedo. Esto favoreció la proliferación de los
organismos pluricelulares y su posterior evolución.

La vida en el agua y en la tierra


En un principio, la vida en el mar se hizo muy rica. Los fósiles de la
primera mitad del Paleozoico son algunos invertebrados como
trilobites, graptolitos, y crinoideos. Los correspondientes a la segunda
mitad de esta era, comprenden algunos fósiles de plantas y de
vertebrados, como peces y reptiles.
En el periodo Cámbrico, iniciado hace 560
millones de años, la vida, vegetal y animal,
estaba confinada a los mares. Aparecen los
primeros caracoles, así como los moluscos
cefalópodos. En el reino vegetal las plantas
predominantes eran las algas en los océanos
y los líquenes en la tierra. Su enorme
proliferación contribuyó al aumento de
oxígeno en la atmósfera terrestre.

En el siguiente periodo, Ordovícico, iniciado hace 510 millones de


años, aparecieron animales que poseían una estructura anatómica
precursora de la espina dorsal. Aparecen los primeros vertebrados,
unos peces primitivos, y los corales. Los animales más grandes
fueron unos cefalópodos (moluscos), que tenían un caparazón de
unos 3 m de largo. Las plantas de este periodo eran similares a las
del periodo anterior.

Hace 438 millones de años se inicia el Silúrico. El avance evolutivo


más importante fue la aparición del primer animal de respiración
aérea, un escorpión. También pertenece a este periodo el primer fósil
clasificado de una planta vascular (plantas terrestres con tejidos que
transportan el alimento), aunque los tallos y las hojas todavía no
estaban diferenciados. La aparición de estos organismos hace creer
que la composición de la atmósfera empezaba a parecerse a la actual.

En la siguiente página de sete capítulo se tratan los tres periodos


restantes en que se divide el Paleozoico: Devónico, Carbonífero y
Pérmico.

El Paleozoico: Devónico, Carbonífero y Pérmico


El periodo Devónico, que comenzó hace 408 millones de años, se
caracteriza por la aparición de varios tipos de peces, que abarcaban
tiburones, dipnoos, peces acorazados y una forma primitiva de peces
con escamas duras, de los cuales evolucionaron probablemente los
antepasados de los anfibios.

También había corales, estrellas de mar, esponjas y trilobites, así


como el primer insecto conocido. Se desarrollaron las plantas leñosas
y, a finales del Devónico, lo hicieron otras plantas terrestres tales
como los helechos y helechos con semillas, colas de caballo y unos
árboles escamosos relacionados con los actuales selagos. Aparecen
los primeros bosques.

La diversidad de la vida
El periodo Carbonífero comenzó hace unos 360 millones de años. Un
grupo de tiburones, los cestraciontes, predominaron entre todos los
grandes organismos marinos. Los animales terrestres más notables
fueron una especie de lagartijas anfibias que provenían de los
dipnoos. Diversas plantas terrestres comenzaron a diversificarse y a
aumentar de tamaño, sobre todo en zonas pantanosas.

En la segunda parte del carbonífero surgieron los reptiles, que


evolucionaron a partir de los anfibios y que eran ya terrestres en su
totalidad. Otros animales de este periodo fueron los arácnidos, las
serpientes, los escorpiones, más de 800 especies de ranas y los
insectos más grandes que han existido. Los vegetales mayores eran
unos árboles escamosos, cuyos troncos medían más de 1,8 m en la
base y tenían una altura de 30 metros.

También abundaron en este periodo unas gimnospermas primitivas y


la primera conífera verdadera, una forma avanzada de gimnosperma,
que consiste en una planta vascular con semillas, pero sin flores.

De las antiguas masas terrestres, sólo el protocontinente de Siberia


se encontraba al norte de los trópicos, llegando casi hasta el polo
norte. El supercontinente de Gondwana, que comprendía lo que
llegaría a ser Sudamérica, África, India, Australia y Antártida, se
encontraba en su totalidad en el hemisferio sur; abarcaba una vasta
superficie centrada en las inmediaciones del polo sur.
El último periodo del Paleozoico, el Pérmico, comenzó hace 286
millones de años. Ocurrieron sucesos tan relevantes como la
desaparición de gran parte de los organismos marinos y la rápida
evolución y expansión de los reptiles, que eran de dos tipos: reptiles
semejantes a los lagartos, completamente terrestres, y reptiles
semiacuáticos lentos. De entre todos los reptiles, fueron un pequeño
grupo, los Theriodontia, los que dieron lugar a los mamíferos. La
vegetación de este periodo, muy abundante, estaba constituida sobre
todo por helechos y coníferas.

La parte final del paleozoico fue un periodo de agitación generalizada


de la corteza terrestre. Emergieron continentes de debajo de los
mares poco profundos del carbonífero precedente. Los depósitos
acumulados en fosas geosinclinales fueron sometidos a presión y
elevados en forma de sistemas montañosos: los Apalaches del centro
y del sur en Norteamérica, y los Urales en Rusia. Europa y Asia se
unieron mientras que al oeste una colisión entre placas continentales
unía Norteamérica con el continente de Gondwana. De este modo,
todas las masas continentales de la tierra se reunieron en una sola,
llamada Pangea.

Historia geológica: el Mesozoico


Esta era intermedia duró unos 160 millones de años. En sus inicios
todos los continentes, o islas, del periodo anterior se habían reunido
en un único continente gigantesco al que llamamos Pangea, es decir,
toda la Tierra.

Los principales plegamientos se produjeron en la vertiente oeste de


América, las Montañas Rocosas en el norte y los Andes en el Sur.

El clima siguió siendo cálido, pero algo más seco. La Tierra estaba
dominada por enormes coníferas por lo que su aspecto, desde el
espacio, debería ser mucho más verde que el actual. :-(( Entre los
animales aparecieron y, al final, se extinguieron los famosos
dinosaurios.
Aparición de los dinosaurios

Durante estos 160 millones de años no se produjeron grandes


movimientos orogénicos. En esta era desaparecieron grandes grupos
de animales como los trilobites, graptolites y peces acorazados. Se
desarrollaron ampliamente los vertebrados, sobre todo los reptiles,
por lo que a la Era Secundaria se le llama también la Era de los
Reptiles o era de los dinosaurios. También se desarrollan plantas
angiospermas, de flores vistosas.

El mesozoico se divide en tres periodos: Triásico, Jurásico y Cretáceo.


En esta página nos centramos en el primero y dejamos los otros dos
para la siguiente.

El Triásico fue un periodo geológico que se extendió desde alrededor


de 248 a 213 millones de años atrás. Se caracteriza
fundamentalmente por la aparición de los grandes dinosaurios. Los
continentes Africa y América del Sur estaban juntos, con una
actividad magmática al límite de los dos continentes.

Durante el triásico, el supercontinente Pangea empezó a


desmembrarse. Al ir estirándose la corteza terrestre, se hundieron
grandes bloques, creando cuencas. El clima era cálido en general. En
tierra dominaban los árboles perennifolios, en su mayor parte
coníferas, y ginkgos.

El triásico marca la aparición de los primeros mamíferos verdaderos,


pero poco se sabe acerca de su fisiología. Entre los invertebrados, los
insectos estaban representados por la primera especie en
experimentar una metamorfosis completa, atravesando las fases de
larva, pupa y adulto. En los mares había belemnites similares a
calamares, ammonites y crustáceos.
El 75% de las especies de invertebrados desaparecieron en una
extinción en masa a finales del cretácico, que veremos en la próxima
página.

El Mesozoico: Jurásico y Cretáceo


El Jurásico se ha hecho famoso en nuestros días gracias al cine. Fue
la época del esplendor de los dinosaurios, cuando estos dominaban la
Tierra.

Aunque menos famoso, el Cretáceo es un periodo crucial en la


historia geológica de la Tierra. Veremos por qué.

Esplendor y fin de los dinosaurios


El Jurásico abarca desde alrededor de 213 a
144 millones de años atrás y Toma su nombre
de los estratos de roca de la cordillera del Jura.
Se caracteriza por la hegemonía de los grandes
dinosaurios y por la escisión de Pangea en los
continentes Norteamérica, Eurasia y Gondwana.
De este último se escindió Australia (en el
jurásico superior y principios de cretáceo),
dando origen a nuevas especies de mamíferos.

Mientras que los mares crecían y se unían,


zonas de agua marina poco profundas y cálidas
se extendieron por gran parte de Europa y de otras masas
continentales que bordeaban el mar de Tetis.

Hacia el final del jurásico, estos mares bajos empezaron a secarse,


dejando depósitos gruesos de caliza en donde se formaron algunas de
las más ricas acumulaciones de petróleo y de gas.

El Cretáceo o Cretácico empezó hace unos 145 y duró hasta 65


millones de años atrás. La Datación del final de la era es muy precisa,
pues ésta se hace coincidir con la de una capa geológica con fuerte
presencia de Iridio, en la península del Yucatán y el golfo de México,
y que se supone coincide con la caída de un enorme meteorito que
pudo provocar la extinción de los dinosaurios. Este acontecimiento
marca el fin de la Era Mesozoica. Al final de esta era aparecen los
mamíferos y las aves primitivas.

Durante el cretácico tardío, el nivel del mar subió en todo el mundo,


inundando casi un tercio de la superficie terrestre actual. Así, el calor
del sol pudo distribuirse más hacia el norte gracias a las corrientes
marinas, dando lugar a un clima global cálido y suave, sin casquetes
de hielo en los polos y una temperatura en las aguas del Ártico de 14
ºC o más.

A finales del cretácico, la flora había adoptado ya una apariencia


moderna e incluía muchos de los géneros actuales de árboles, como
aquellos a los que pertenecen el roble, la haya y el arce.

Historia geológica: el Cenozoico

La última y más reciente era geológica abarca los últimos 65 millones


de años. Los continentes adquieren, paulatinamente, el aspecto y
situación actuales aunque, al principio, el océano Atlántico era
bastante más estrecho y lo que ahora es la península india se
encontraba "viajando" desde el sureste de África hasta su ubicación
actual.

En esta época se produce el plegamiento Alpino, creador de grandes


cadenas montañosas como los Alpes, el Atlas y el Himalaya. El clima
se enfría y aparecen las glaciaciones. Entre los animales destaca la
evolución de los mamíferos, siendo el más conocido el imponente
mamut, una especie de elefante especialmente preparado para los
climas helados.

La Era Terciaria se divide en varios periodos que son:

El Paleoceno abarca el intervalo transcurrido entre 65 y 56,5


millones de años atrás. Marca el paso final en la desmembración del
supercontinente Pangea que empezó a separarse en los comienzos
del mesozoico temprano. Los movimientos de la tectónica de placas
separaron finalmente la Antártida de Australia; en el hemisferio
norte, el fondo marino en expansión del Atlántico norte ensanchado
alejó Norteamérica de Groenlandia.

Al haber desaparecido los dinosaurios al final del cretácico, el periodo


precedente, la vida mamífera empezó a dominar en la Tierra. Los
principales mamíferos que aparecieron fueron los marsupiales, los
insectívoros, los lemures, los creodontos (ancestro carnívoro común
de todos los félidos y los cánidos) y animales ungulados primitivos a
partir de los cuales fueron evolucionando diversos grupos como los
caballos, los rinocerontes, los cerdos y los camellos.

El Eoceno comenzó hace unos 56,5 millones de años y finalizó hace


unos 35,4 millones de años. En el hemisferio occidental, el eoceno
supuso el alzamiento de las grandes cadenas montañosas que se
extienden hacia el norte y el sur en el oeste de América. El
supercontinente de Laurasia siguió desgajándose. Las fuerzas
generadas por las colisiones continentales que habían comenzado al
principio de la era precedente, el mesozoico, condujeron al
alzamiento de los sistemas montañosos alpino e himalayo.

Mientras tanto, sobre las llanuras del noreste de la India corrieron


ingentes cantidades de basalto fundido al unirse este subcontinente
recién formado, desgajado de África durante el cretácico, a Asia. En
el hemisferio sur, la Antártida y Australia, que habían estado unidas
después de separarse de Gondwana en el mesozoico, se separaron a
su vez y se alejaron la una de la otra.

La rápida evolución de nuevos órdenes de mamíferos, iniciada en el


paleoceno, siguió adelante. En Europa y Norteamérica aparecieron al
mismo tiempo formas ancestrales del caballo, el rinoceronte, el
camello y otros grupos modernos, como los murciélagos, los primates
y roedores similares a las ardillas. Muchos de ellos eran muy
pequeños en comparación con las formas actuales. Los carnívoros de
aquel entonces, llamados creodontos, fueron el tronco del que
evolucionarían los perros y los gatos modernos. El final de esta época
fue testigo de la primera adaptación de los mamíferos a la vida
marina.

En el próximo capítulo se comentan los otros tres periodos la Era


Terciaria: Oligoceno, Mioceno y Plioceno.
El Cenozoico: Oligoceno, Mioceno y Plioceno

El Oligoceno se inició hace unos 35,4


millones de años y finalizó hace unos 23,3
millones de años. Las colisiones entre las
placas de la corteza terrestre continuaron
sin pausa desde el eoceno. En el hemisferio
oriental, los restos afroárabes e indios del
anterior supercontinente de Gondwana
chocaron con Eurasia al norte, cerrando el
extremo oriental del mar de Tetis y dejando
en su lugar un residuo muy mermado, el
Mediterráneo.

Las fuerzas de compresión generadas por la colisión contribuyeron a


elevar un extenso sistema de cadenas de montañas, desde los Alpes
en el Oeste hasta el Himalaya en el Este.

Mientras tanto, la placa australiana chocaba contra la indonesia, y la


norteamericana había empezado a solaparse sobre la del Pacífico. El
clima siguió siendo subtropical y húmedo en toda Norteamérica y
Europa, pero había comenzado una tendencia al enfriamiento global a
largo plazo, que culminaría en los periodos glaciales del pleistoceno.

Los mamíferos estaban ya establecidos como forma de vida terrestre


dominante. Équidos antecesores de los actuales caballos,
rinocerontes (un subgrupo, el Baluchitherium de Asia central, es el
mamífero terrestre más grande de todos los tiempos),

Los camellos del tamaño de ovejas, y los primeros elefantes, carentes


tanto de colmillos como de trompa. Los creodontos se habían
diferenciado ya para dar lugar a los antecesores de los actuales
perros y gatos. Los roedores estaban muy extendidos, y entre los
primates se encontraban el tarsero y el lémur. De los estratos del
oligoceno se han extraído huesos de los primeros monos del Viejo
Mundo, así como los de una única especie de gran simio.

El Mioceno comenzó hace 23,3 millones de años y finalizó hace 5,2


millones de años. La elevación de las grandes cordilleras montañosas
que había comenzado durante el oligoceno, siguió adelante, acabando
de forma los Alpes en Europa, el Himalaya en Asia y las cadenas
montañosas del continente americano. Los sedimentos producidos
por la erosión de estos sistemas se depositaron en cuencas marinas
poco profundas, para terminar convirtiéndose en la localización de
ricos depósitos petrolíferos en California, Rumania y la costa oeste del
mar Caspio.

El clima del mioceno era más fresco que el de la época precedente.


En el hemisferio sur se había establecido ya un sistema
circumplanetario de corrientes oceánicas, que aislaba a la Antártida
de las corrientes más cálidas del resto del mundo. Esto favoreció la
aparición de un gran casquete de hielo antártico. En el hemisferio
norte, grandes áreas antes cubiertas por espesos bosques se
convirtieron en grandes praderas. La fauna del mioceno contempla la
aparición del mastodonte, al igual que el mapache y la comadreja.
Durante esta época, los grandes simios, relacionados con el
orangután, vivían en Asia y en la parte sur de Europa.

El Plioceno se extiende desde hace 5,2 millones de años hasta 1,6


millones de años atrás. En el oeste de Norteamérica, la subducción de
la placa tectónica del Pacífico contribuyó a la elevación de sierra
Nevada y de la cordillera volcánica de las Cascadas. En Europa, los
Alpes continuaron su ascensión apoyados por el movimiento de la
tectónica de placas que empujaba y combaba la corteza en una
región amplia de este continente. Al final del mioceno, la colisión de
las placas africana e ibérica había formado el sistema bético-rifeño y
cortado la comunicación entre el Mediterráneo y el Atlántico, con lo
que se produjo la desecación del primero, en cuya cuenca se instaló
un clima árido depositándose grandes cantidades de sales. Al iniciarse
el plioceno se volvió a abrir el paso y el Mediterráneo se llenó de
nuevo.

El clima se hizo más frío y seco. Los mamíferos se habían establecido


desde hacía tiempo como la forma de vida vertebrada dominante y es
durante el plioceno cuando se produce la evolución de un grupo de
primates, los homínidos, con diversas especies, desde los

Australopitecinos al Homo habilis y al Homo erectus, consideradas


antepasados directos del Homo sapiens.

El próximo capítulo trata sobre los últimos periodos del Cenozoico,


conocidos como Era Cuaternaria.

Historia geológica: el Cuaternario

El Cuaternario es el periodo del Cenozoico que empezó 1,64 millones


de años, y comprende hasta nuestros días. El cuaternario se divide en
pleistoceno, la primera y más larga parte del periodo, que incluye los
periodos glaciales, y la época reciente o postglacial, también llamada
holoceno, que llega hasta nuestros días.

El pleistoceno es llamado a veces "la era del Hombre", porque los


seres humanos evolucionaron en este periodo. En el siguiente
periodo, el Holoceno, los seres humanos fueron capaces de
desarrollar una vida organizada en grupos sociales a la que llamamos
civilización.

El Pleistoceno

En la primera parte del Cuaternario, llamada


Pleistoceno, el hielo se extendió en forma de
glaciares sobre más de una cuarta parte de
la superficie terrestre. En las regiones libres
de hielo, la flora y la fauna dominantes eran
esencialmente las mismas que las del
plioceno.

Un sistema glaciar estaba centrado sobre


Escandinavia, y se extendía hacia el sur y
hacia el este a través del norte de Alemania
y el oeste de Rusia, y hacia el sur oeste
sobre las islas Británicas. El segundo gran sistema glaciar del
hemisferio norte cubría la mayor parte de Siberia. Otro sistema
glaciar cubrió Canadá y se extendió hasta Estados Unidos.

Las regiones ártica y antártica estaban también cubiertas de hielo, al


igual que la mayoría de los picos de las montañas altas de todo el
mundo. Los efectos topográficos de la acción de los glaciares durante
el pleistoceno son perceptibles en buena parte del mundo.

A finales del pleistoceno, no obstante, en Norteamérica se habían


extinguido muchas especies de mamíferos, incluidos la llama, el
camello, el tapir, el caballo y el yak. Otros grandes mamíferos, como
el mastodonte, el tigre dientes de sable y el perezoso terrestre, se
extinguieron en todo el mundo.

Mientras se acumulaba hielo y nieve en las latitudes altas, en las más


bajas aumentaban las lluvias, lo que permitió que la vida vegetal y
animal floreciera en áreas del norte y el este de África que hoy son
yermas y áridas. Se han descubierto pruebas de que el Sahara estuvo
ocupado por cazadores nómadas, así como por jirafas y otros
rumiantes durante el pleistoceno tardío.

El Holoceno
Durante la época reciente, el Holoceno, que
comenzó hace unos 10.000 años, el deshielo
hizo subir treinta o más metros el nivel del mar,
inundando grandes superficies de tierra y
ensanchando la plataforma continental del oeste
de Europa y el este de Norteamérica. En
general, es una época de clima cálido, en el que
se asientan las actuales distribuciones
geográficas de la fauna y la flora.

Los seres humanos empezaron a organizarse en


grupos sociales que se concentraban en
"ciudades" (de ahí proviene la palabra
"civilización"). Paulatinamente empezaron a compaginar la caza y la
pesca con la agricultura y la ganadería, lo que provocó el
asentamiento en lugares estables y el abandono de la vida nómada.

A pesar de que, como periodo geológico, se extiende hasta nuestros


días, el estudio del Holoceno se extiende hasta la invención de la
escritura. El primer escrito que se conoce se atribuye a los sumerios
de Mesopotamia, hace unos 5.000 años. A partir de este momento
empieza lo que llamamos "historia".

El origen del universo

El capítulo 1 de Génesis ha sido objeto de muchos debates y


controversias. Ha sido examinado con los más poderosos
microscopios que la ciencia ha desarrollado. Muchos científicos
famosos de diversas áreas del conocimiento se han dedicado con
gran esfuerzo a desentrañar el principio de todas las cosas. Las
conclusiones alcanzadas se contradicen entre sí, y muchas de ellas
han caído en el descrédito con el mismo avance científico.

Soberana, la Palabra de Dios, permanece inmutable para siempre.


Singular en su grandeza, este relato espléndido tiene la marca
indeleble del Autor, la mano magnífica del Creador, de Aquel que
llamó a la existencia todas las cosas.
Si existe algo en la Biblia que pudiera parecer discrepante, fuera de
moda, no científica, una cosa sin duda es real: la Palabra de Dios
jamás falla; nosotros, en cambio, siempre estamos errados.

Buenos cristianos, estudiosos de la Palabra de Dios, también se han


dedicado al estudio profundo del primer capítulo del libro de Génesis.
Sin embargo, las conclusiones alcanzadas igualmente han divergido
en algunos puntos, haciendo que tengamos hoy básicamente tres
líneas de pensamiento distintas sobre la creación de Génesis 1.

Estos modelos (así denominados porque sugieren, basados en hechos


bíblicos y científicos, el tiempo y la secuencia en que la creación fue
hecha) serán descritos aquí; pero el orden en que serán presentados
no hace ninguna referencia a la exactitud de los mismos.

Modelo de Día-Era

Muchos expositores de la Biblia tienden a interpretar el registro de


Génesis considerando que la creación sucedió durante las eras
geológicas (se entiende por eras geológicas, períodos definidos de
tiempo de centenares de millones o billones de años,
correspondientes a grandes transformaciones ocurridas en la capa
terrestre). Para que se pueda entender mejor lo que esto significa,
toda vez que la Biblia menciona seis «días» de obra creadora de Dios,
esta «semana», según esta línea de pensamiento, debe ser ampliada
de forma tal que pueda incorporar toda la historia de la tierra, desde
su instante inicial hasta, e inclusive, el hombre. Con este enfoque, los
«días» deben corresponder, por lo tanto, más o menos a las eras
determinadas por la Geología.

Los que creen de esta forma, basan sus argumentos en una posible
concordancia (surgiendo de ahí el término „concordismo‟, que es otro
nombre de esta teoría), o relación entre el orden de la creación de la
tierra en Génesis 1 y la secuencia del desarrollo de la tierra en sus
varias formas de vida como es representada por estas eras
geológicas. En otras palabras, esto quiere decir que tanto en Génesis
como en la Geología, primeramente debe ir el universo inorgánico,
luego las formas simples de vida, y después las más complejas, y
finalmente el hombre.

El punto más fuerte de esta teoría es la armonía aparente generada


entre el Génesis y la Geología.

Otro argumento utilizado por la teoría del Día-Era, además del deseo
de obtener una concordancia con la teoría geológica, es que la
palabra hebrea „yom‟ no siempre indica un día, literalmente hablando.
El soporte bíblico más utilizado para justificar esta afirmación se
encontraría, probablemente, en 1ª Pedro 3:8, o el Salmo 90:4.

Según este modelo, en los dos primeros capítulos de Génesis la


palabra „día‟ es utilizada como sigue:

a) En el versículo 5 su significado es luz del día.


b) Un día marcado por tarde y mañana.
c) En el versículo 14 significa luz del día en contraste con
la noche.
d) La expresión para «días» significa día de 24 horas.
e) En Génesis 2:4 ella se refiere al período entero de la
creación.

Un argumento para esta interpretación es que el „día‟ en Génesis 1 se


refiere a un período de tiempo con principio y fin. El relato bíblico
sería entonces una descripción de eventos sin ninguna preocupación
por el tiempo en que se desarrollan los mismos.

Otro punto que se sostiene es que para cada día de creación los
eventos relacionados fueron apenas iniciados, pero la realización
completa se dio durante un período de tiempo posterior. De este
modo la Naturaleza se convierte en una herramienta en las manos del
Espíritu de Dios para llevar a cabo todo aquello que fuera iniciado.

La expresión «tarde y mañana» puede tener diversas


interpretaciones, tales como un período de descanso seguido por un
período de acto creador. Si alguien considera metafórica la
interpretación de la palabra „yom‟ entonces la misma postura debe
adoptarse ante la expresión „tarde y mañana‟. Esto no significa
necesariamente que existiese un período de tinieblas de un millón de
años seguido por otro período de luz de un millón de años. Sería
como la descripción de las etapas necesarias para construirse un
automóvil. Aunque tales etapas puedan ocupar aproximadamente el
mismo número de frases en ser descritas, el tiempo ocupado en cada
etapa es obviamente diferente. Según esta analogía, los días de
Génesis no necesariamente deben corresponder con los tiempos de
las eras geológicas. Dentro de este aspecto existen los concordistas
estrictos y los concordis-tas moderados, que divergen entre sí en lo
que se refiere al grado de armonía exigido por el relato de Génesis 1
y el registro geológico.

Por causa de Agustín, este modelo ha sido también denominado


«Teoría del día divino». Personas de esta línea de pensamiento tienen
en Agustín uno de los precursores de esta idea. Sin embargo, él vivió
antes de las modernas teorías geológicas. Agustín no los denomina
días geológicos; lo que él realmente sostiene es que los días de la
creación son tan grandiosos, tan majestuosos, tan profundos que no
se les puede considerar como días meramente divididos por el sol.
Debemos considerarlos como días divididos por Dios. Son días de
creación y no días solares.

Esta teoría también ha sido incorrectamente llamada de „evolución


teísta disfrazada‟, pero su nombre correcto sería de „creacionismo
progresivo‟. La evolución teísta asume la creación como una línea
continua, desde los aminoácidos en las aguas prehistóricas hasta el
hombre, traspasando toda obra divina a la naturaleza. En el
creacionismo progresivo, en cambio, se enseña la actividad
trascendente de Dios. No existe ahí una vida continua desde la
ameba hasta el hombre, sino los grandes grupos de criaturas
vivientes. Las grandes familias vienen a existir por el acto creador del
Dios Todopoderoso.

Modelo de los Seis Días

El registro de Génesis capítulo 1 puede ser igualmente visto de otra


forma, diferente de la abordada anteriormente. Este otro modo,
interpreta el capítulo inicial de la Biblia como habiendo ocurrido la
creación del mundo en seis días. En este caso, los que aceptan esta
forma de pensar, consideran el día en su forma literal, o sea, día
solar de veinticuatro horas.

Según este modelo, la tierra es joven y no tan antigua como los


geólogos han establecido en sus tratados. Uno de los puntos que la
Geología sostiene contra una tierra reciente, es el hecho de que se
hayan descubierto fósiles. Basándose en ellos y en las metodologias
especiales, los científicos calcularon el nacimiento de la tierra en
torno a los cuatro billones y medio de años.

Este modelo, sin embargo, atribuye al diluvio de la época de Noé


todos los vestigios encontrados en las rocas del todo el mundo. El
uniformitarismo sostenido por la geología quedaría entonces
explicado de esta forma. La obra de creación de los seis días se
habría desarrollado, según Morris, de la siguiente forma:

Día 1: Energizamiento de los elementos físicos del


cosmos.
Día 2: Formación de la atmósfera y de la hidrosfera.
Día 3: Formación de la litosfera y de la biosfera.
Día 4: Formación de la astrosfera.
Día 5: Formación de la vida en la atmósfera y en la
hidrosfera.
Día 6: Formación de la vida en la litosfera y en la
biosfera.
Día 7: Descanso de la obra de creación y formación.

En este modelo, la semana de la creación es continua, sin ningún


intervalo de tiempo como sugieren algunos, siendo un prototipo de
todas las semanas subsiguientes – siete días literales.

Otro punto de relevancia consiste en que se considera la creación


«madura» desde su nacimiento. No hay necesidad de crecimiento o
desarrollo desde principios más elementales. Adán y Eva son una
prueba de este punto de vista, puesto que fueron creados adultos,
maduros.

La luz creada en el primer día tendría su origen en los astros pre-


energizados incluso antes de la creación del sol y la luna, ocurrida en
el cuarto día.

Sin ninguna duda, durante mucho tiempo, muchos estudiosos de la


Biblia, teniendo este tipo de visión, han procurado armonizar el relato
de Génesis 1 con los datos sostenidos y descubiertos por la Geología.

El modelo del «GAP»

Hasta hace poco, la teoría de que los fósiles hubiesen sido producto
del diluvio de la época de Noé fue aceptada de manera casi absoluta.
Sin embargo, a medida que la capa terrestre siguió siendo estudiada,
comenzó a quedar claro que el proceso de formación de las rocas no
podía restringirse al período de un año del diluvio. Se trataba,
entonces, de un período del orden de millares, o tal vez millones de
años. De este modo, la Geología puso las teorías existentes en jaque.

Fue entonces que Thomas Chalmers observó que en los primeros


versículos de Génesis, específicamente entre el primero y el segundo,
el elemento tiempo no estaba siendo considerado. Esta nueva visión
de Génesis 1:1 y 1:2 cambió radicalmente el escenario vigente. La
propuesta de Chalmers era la creación (Gn. 1:1), seguida de una
catástrofe (entre Gn. 1:1 y Gn. 1:2, inclusive 1:2), y la re- creación
(a partir de Gn. 1:3). De este modo, Gn. 1:2 representaría un
intervalo de tiempo de duración desconocida (surgiendo de ahí el
término «gap», que en castellano significa «intervalo»). Esto
trasladaría la creación original al versículo 1:1, cuando la tierra habría
sido creada. Así, la Biblia y la Geología armonizaban casi plenamente.

Esta teoría tuvo su «canonización» con un trabajo de G. H. Pember –


«Las Eras más antiguas de la Tierra», publicado en 1876 y reeditado
frecuentemente–, y fue también adoptada por Scofield en su Biblia
comentada, con lo que este modelo alcanzó gran difusión.
Henry Rimmer, científico cristiano de profundo conocimiento de la
Biblia, defendió con vehemencia esta teoría. En uno de sus varios
libros, «La ciencia moderna y las Sagradas Escrituras», Rimmer
incluyó hechos interesantes relacionados a la creación, siempre
teniendo el modelo de «gap» como telón de fondo.

El apoyo bíblico estaría principalmente en los versículos de Isaias


45:18, Jeremías 4:23-26, Isaias 24:1, entre otros. Basándose en
ellos, el Señor nunca habría creado la tierra desordenada y vacía. Y,
siendo así, el primer capítulo de Génesis, a excepción del versículo 1,
no se referiría a la creación, sino a la re- creación de la tierra. Se
trata simplemente de la reorganización de un desorden (o caos) que
tuvo lugar en el intervalo de tiempo entre los versículos 1 y 2. Estos
estudiosos creen que la caída de Lucifer fue el agente causante de
esta situación caótica.

Otro argumento plantea la diferencia entre los verbos hebreos


utilizados para crear y hacer, respectivamente „bara‟ y „asah‟. El
punto clave abordado aquí, es el hecho de que el versículo 2 haya
quedado con su sentido distorsionado por causa de una traducción
incorrecta del hebreo. ¿Sería este versículo mejor traducido como
«pero la tierra se volvió una ruina…?». Existe ahí también una
diferencia tremenda para la traducción del conectivo „waw‟.

El Dr. Arthur Custance, en su libro «Desordenada y vacía» analiza con


gran profundidad este asunto. Según él expone en su libro, la
cuestión en este asunto nos es: ¿Cuál es la evidencia geológica?, sino
¿que es lo que el pasaje quiere realmente decir? Y luego sigue un
estudio exhaustivo donde se muestra que el término hebreo „hayetha‟
sería traducido de forma correcta por „se volvió‟, y no por „estaba‟.

Sin duda, el estudio realizado por Custance fue bastante profundo,


explicando las palabras consideradas claves a lo largo de toda la
Biblia.

Nuestra posición

Ante esto, nuestra posición puede ser una sola: La Palabra de Dios tal
como es revelada en la Biblia es infalible; sin embargo, la
interpretación humana de Su Palabra no es infalible.

Con todo, podemos concluir que el entendimiento correcto de la


revelación de Dios sobre el origen del universo sería una de las
teorías aquí presentadas, o más probablemente, una combinación
armoniosa de estos tres modelos.
A. Algunos dicen que creen Gén. 1, pero también dicen que el
universo tiene unos 15 billones de años de edad y que la tierra tiene
unos 4.5 millones años de edad.

B. Estos dicen que rechazan la evolución y que tampoco son


evolucionistas teístas (los que tratan de armonizar la creación con la
evolución), pero aunque renuncian a la evolución orgánica (evolución
de la creación animada), sí aceptan la evolución de la creación
inanimada (el universo, la tierra). Es muy importante observar y
recordar este punto, porque a pesar de lo que profesen éstos, en
realidad son evolucionistas teístas, pues quieren armonizar la Biblia
con los conceptos de evolución.
C. Advertencia seria. Es muy importante recordar que muchos de los
que comenzaron dudando de lo que la Biblia dice claramente en Gén.
1, terminan dudando de los milagros registrados en la Biblia, la
Deidad de Jesús, el nacimiento virginal y resurrección corporal de
Jesús, la inspiración de las Escrituras, etc.
I. Las eras geológicas

A. Para poder entender el problema bajo consideración es necesario


entender algo de las llamadas "eras geológicas", porque el propósito
de tales hermanos es tratar de armonizar la Biblia con ellas. La
"geología" es la "ciencia que tiene por objeto el estudio de las
materias que componen el globo terrestre, su naturaleza, su situación
y las causas que lo han determinado". Entre otras cosas el estudio de
la geología tiene que ver con los estratos o capas de la superficie de
la tierra. Según científicos geólogos, la naturaleza y situación de los
varios estratos de la superficie de la tierra nos indican la edad de la
tierra. La tabla o columna geológica se publica en diccionarios,
enciclopedias y en muchos libros de texto a todo nivel de estudio. Los
geólogos dan nombres a estas supuestas eras (arqueozoica,
proterozoica, paleozoica, etc.), como también a los supuestos
períodos dentro de aquellas eras (p. ej., el cámbrico dentro de la
paleozoica, etc.), y se nos dice que la formación de estos varios
estratos ocurrió durante muchos billones de años.

B. En la tabla de las eras geológicas también se publican la vida


característica de cada una; es decir, se nos dice que plantas y
animales acuáticos primitivos surgieron durante la era Proterozoica
hace por lo menos un medio billón de años y que el surgimiento de
plantas y animales y del hombre ocurrió hace 25,000 a 975,000 años.
Los "científicos" hablan de millones y billones de años como si fueran
decenas o centenares de años, y todo de acuerdo a su propia
imaginación, porque no hay ciencia verdadera en las tablas
geológicas ni mucho menos en los números de años que las
supuestas eras hayan durado.

C. Pero lo importante de esto es que hay una relación estrecha -


inseparable - entre la tabla geológica y la evolución. Los que
propagan esta "ciencia" argumentan en círculo. Se nos dice que la
edad de los estratos de la superficie de la tierra se puede determinar
por los fósiles que se encuentran en ellos. ("Fósil. Nombre que se da
a los fragmentos de animales o plantas petrificados que se
encuentran en diversos terrenos geológicos antiguos"). Pero, en
turno, argumentan que la edad de los fósiles se puede determinar por
el estrato de la tierra en el que se encuentre. Así pues, al reconocer
que la evolución es una filosofía vana y hueca, también se reconocerá
que la tabla geológica no tiene significado alguno.
.
D. Aunque todo esto (la evolución y las eras geológicas) sea llamado
"ciencia", es necesario de una vez aclarar que no lo es. Los maestros
de esta llamada "ciencia" (1 Tim. 6:20) quieren que los alumnos
crean que el orden establecido en el dibujo de la columna geológica
se encuentra en toda la superficie de la tierra, pero esto simplemente
no es cierto. Siete de los diez estratos no se encuentran en un 77%
de la superficie de la tierra y tres o más de los estratos no se
encuentran en un 94% de la superficie de la tierra. De hecho, datos
científicos indican que aproximadamente 0.4% del área de la
superficie de la tierra tiene los diez estratos como se dibujan en la
tabla geológica, y aun en estos algunos son incompletos. La completa
columna geológica existe, pues, solamente en la imaginación de los
que la dibujen.

E. También es importante aclarar de una vez que los estratos


verdaderos de la tierra (los que en verdad existen) no se han
formado a través de millones de años. La explicación principal de la
formación de los estratos de la superficie de la tierra y de los fósiles
encontrados en ellos es que Dios sometió la tierra a un diluvio
devastador. Léase el relato del diluvio en Génesis 7. El diluvio explica
los estratos o capas de la superficie de la tierra, incluyendo la
formación de continentes, océanos, ríos, montañas, valles, cañones,
etc. Es interesante la definición que Larousse da a la palabra
cataclismo: "Diluvio, terremoto, etc.: el hundimiento de la Atlántida
(continente que se supone existió en el Atlántico) fue uno de los
cataclismos más terribles de que habla la historia". Desde luego, esto
fue pura leyenda griega, pero ilustra el hecho de que diluvios y
terremotos sí tienen impacto tremendo sobre la superficie de la
tierra. Si hubiera mapa del mundo antediluviano y otro del mundo
postdiluviano, habría contrastes increíbles.
C. Los fósiles. En cuanto a los fósiles, es lógico que éstos se han
encontrado y todavía se encuentran todos mezclados sin orden
alguno en los diversos estratos. El fenómeno de la muerte simultánea
de centenares de miles de animales desafía la comprensión de
geólogos y evolucionistas. Todos han oído de los mamuts,
mastodontes, etc. que se han encontrado congelados en Alaska y
Siberia. Este fenómeno simplemente no se puede explicar excepto
como resultado de un cataclismo o catástrofe de alguna forma. Estos
animales no murieron por causas normales, pues normalmente
cuando muere un animal, de una vez es devorado por otros animales
o aves de rapiña; más bien estos murieron ahogados o asfixiados por
ser sepultados bajo toneladas de agua, lodo y escombros. (Si se
pregunta acerca de la extinción de estos animales, recuérdese que
Noé metió "dos de cada especie" en el arca, pero dentro de cada
especie había y hay gran variedad; p. ej., metió elefantes en el arca,
pero no necesariamente de toda clase de elefante como los mamuts y
mastodontes). Además los fósiles de muchos animales y otras
criaturas se encuentran lejos de donde se encuentran ahora; por
ejemplo, fósiles de peces se han encontrado en las montañas. Sin
duda alguna el diluvio afectó la temperatura de la tierra y muchísimos
animales se congelaron donde antes había vegetación. La prueba de
esto se ve en el contenido de los estómagos de los animales
congelados. La supuesta "edad glacial" no explica el fenómeno,
porque tal cambio hubiera llegado paulatinamente y los animales
habrían salido en busca de la vegetación que acostumbraban comer.
La extinción en masa de tantos animales se puede explicar solamente
por algún evento catastrófico. Los científicos no pueden explicar este
fenómeno, pero se sienten obligados a admitir que refleja cambios
atmosféricos incalculables que ocurrieron súbitamente.

D. Arboles fosilizados. Uno de los más interesantes fenómenos entre


los fósiles es la presencia de árboles fosilizados parados en su
postura normal a través de varios estratos de piedra. ¿Un árbol
habría durado por millones de años mientras estrado tras estrado de
sedimentos se depositaran alrededor de él?

El actualismo (en inglés se le llama "uniformitarianism")


A. Esta es la doctrina de que todos los cambios geológicos como la
erosión, la deposición, acción volcánica, etc., pueden ser explicados
por los procesos físicos y químicos que se observan en la actualidad,
que estos procesos han funcionado básicamente de la misma manera
a través del tiempo geológico. Según esta filosofía, el presente es la
clave del pasado, que lo que está pasando ahora es lo que ha pasado
siempre. Sin embargo, muchos fósiles presentan una dificultad
insuperable para los actualistas que abogan por una geología muy
lenta y gradual. Por ejemplo, el fenómeno del árbol parado y
extendiendo a través de varios estratos de la tierra, ¿fue el resultado
del actualismo (uniformitarianism) o es el resultado de un cataclismo
como el diluvio? ¿Cuál es más lógico y razonable?

B. 2 Ped. 3:3-6 trata de esta filosofía: "en los postreros días vendrán
burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4 y diciendo:
¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en
que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como
desde el principio de la creación. 5 Estos ignoran voluntariamente,
que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los
cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua
subsiste, 6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en
agua; 7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados
por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y
de la perdición de los hombres impíos". Hoy en día hay muchísimos
burladores "intelectuales" que voluntariamente ignoran el diluvio y el
impacto que tuvo sobre la tierra. Los que intentan armonizar Gén. 1
con la tabla geológica cometen el mismo error, pues no toman en
cuenta el diluvio. Aun dicen que fue una inundación local en el país de
Mesopotamia.

C. Por lo tanto, en cuanto a los cambios de la superficie de la tierra,


al juzgar el pasado por el presente, se calcula que la tierra fue creada
hace billones de años.

D. Ahora bien, tengamos presente que hablamos de los que afirman


su creencia en la creación de Gén. 1, pero tratan de armonizar la
Biblia con la tabla geológica, la cual en turno fue inventada para
confirmar la evolución. La inconsistencia de los tales se ve en que
rechazan la evolución orgánica, pero aceptan la evolución de la
creación inanimada; es decir, afirman que Dios es el Creador del
universo, pero que lo hizo a través de billones de años.

IV. Los días de Gén. 1

A. ¿Por qué explicar todo eso? Ahora llegamos al grano del estudio.
Fue necesario explicar lo otro para que se entienda por qué algunos
creen que los seis días de la creación eran más bien "días creativos"
(períodos creativos). Creen que Gén. 1:1 quiere decir que Dios creó
todo, pero que lo hizo hace billones de años. Entonces creen que el v.
2 dice que lo que Dios creó "llegó a ser" desordenado, y que después
de billones de años El comenzó la creación descrita en el resto del
capítulo. Además se supone que había millones de años entre los días
de la creación. No hay justificación alguna para traducir el verbo
"estaba" (HAYETHAH), como "llegó a ser"; tampoco hay justificación
para tratar de meter miles o millones de años entre los días de la
creación.

B. ¿Qué creyeron los israelitas y otros a través de los años? Desde


luego, nadie creía en "períodos creativos" antes de existir la filosofía
llamada "evolución" y la tabla geológica. Seguramente cuando Moisés
escribió el Génesis y los israelitas lo leyeron, ellos entendían
exactamente lo que Moisés escribió, que "En el principio creó Dios los
cielos y la tierra" y que lo hizo en seis días literales y consecutivos.
Hay que haber motivo ajeno para "entender" este texto de otro
modo. Los eruditos del idioma hebreo conceden que los días de Gén.
1 son días literales. Aun los eruditos modernistas conceden que
fueron días literales. Desde luego, estos no creen en la creación
(creen que es un mito), pero no juegan con la palabra "día". Los
"científicos" que aceptan la evolución tampoco creen que los días de
Gén. 1 son figurados. Para ellos este argumento es absurdo. Por
último, los que aceptamos la creación así como está revelada en el
Génesis rechazamos tal concepto, porque lo vemos como lo es, el
intento de modificar la verdad para armonizarla con la evolución.

C. Si el hombre no puede entender esta revelación de Dios, ¿cómo


puede entender el resto de la Biblia? Seguramente Dios quería y
quiere que todos entiendan que El es el Creador y que creó todo en
seis días (Ex. 20:11; 31:17). ¿Nos quería confundir o engañar? Si lo
hubiera hecho por el proceso de la evolución a través de millones o
billones de años, sin duda alguna lo habría explicado en Gén. 1.

D. La primera vez que aparece la palabra "día". El significado de una


palabra figurada se basa en el significado literal; por eso, lo figurado
no puede ser primero. Desde luego, la palabra "día" se usa
figuradamente en muchos textos, pero no es posible que se use
figuradamente la primera vez que aparezca. Lo literal tiene que ser
primero, y después el uso figurado. Por ejemplo, el cuerpo físico tiene
muchos miembros y cada miembro tiene su función; por eso, cuando
Pablo habla de la iglesia como el cuerpo de Cristo, es fácil entender
su uso de esta figura. El significado de la palabra figurada se basa en
el sentido de la palabra literal. Asimismo, la palabra "día" en Gén. 1
tiene que ser literal, pues es la primera vez que se usa.
E. 2 Ped. 3:8, "para con el Señor un día es como mil años, y mil años
como un día". Pedro explica que Dios, siendo eterno, no está afectado
o limitado por el tiempo. Este texto no viene al caso; no tiene nada
que ver con los días de Gén. 1.

F. El uso de un número con la palabra "día" (359 veces aparte de


Gén. 1) siempre indica que es un día de 24 horas. P. ej., Gén. 30:36.
Frecuentemente (162 veces) Dios dio mandamientos que el pueblo
había de hacer o no hacer ciertas cosas en ciertos días. Si la palabra
"día" con número siempre quiere decir día de 24 horas en los demás
textos, entonces debe significar día de 24 horas en Gén. 1.

G. La Biblia define la palabra la primera vez que aparece. Gén. 1:5,


"Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde
y fue la mañana un día". "La tarde y la mañana un día". Cuando la
frase "la tarde y la mañana" se conecta con un número y la palabra
YOM (día) al final de cada fase de la creación, no hay manera más
fuerte de especificar un día normal. En 38 textos estas dos palabras
se encuentran juntas y en cada texto se refieren a un día normal.

H. Exodo 21:9, Dios mismo dice, "Seis días trabajarás, y harás toda
tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no
hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu
criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y
todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por
tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó". ¿Alguien quiere
discutir con Dios? En este texto Dios mismo explica enfáticamente el
significado de los siete días de la semana. ¿Los seis días que los
israelitas habían de trabajar eran períodos de miles o millones de
años? Si no, entonces los seis días que Dios trabajó no eran períodos
largos. ¿Podían los israelitas entender cuánto tiempo habían de
trabajar? ¿Podían entender cuándo no deberían trabajar? Dios mismo
estableció el patrón para los israelitas.

I. Hierba verde sin sol. Si los días de Gén. 1 no fueron días literales,
entonces la hierba verde (árboles, plantas, toda la vegetación) que
fue creada el tercer día hubiera tenido que existir por miles o millones
de años sin el sol, porque fue creado hasta el cuarto día.

J. Adán fue creado el sexto día y vivió 930 años (Gén. 5:5), pero si
cada uno de los días de la creación hubiera durado miles o millones
de años, entonces Adán habría tenido miles o millones de años de
edad.

K. Marcos 10:6, "pero al principio de la creación, varón y hembra los


hizo Dios". Este texto es sumamente claro. Jesús mismo afirma que
Dios hizo al hombre y a la mujer "al principio de la creación", es
decir, durante la semana de creación descrita en Gén. 1. Jesucristo es
Dios y durante su vida terrenal mostraba constantemente su
omnisciencia. Si el universo incluyendo la tierra hubiera sido creado
billones de años antes de la creación del hombre, entonces Jesús lo
habría sabido. Con tal conocimiento no habría dicho que "al principio
de la creación, varón y hembra los hizo Dios". Además, recuérdese
que "Todas las cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha
sido hecho, fue hecho" (Juan 1:3; véase también Col. 1:16). Por lo
tanto, si el universo fue creado hace 15 billones de años, Cristo no
solamente lo sabía, sino que El mismo lo hizo. ¿Por qué, pues, no dijo
'15 billones de años después de la creación, varón y hembra los hizo
Dios'?

Conclusión:

A. Mucho cuidado con los que profesan ser "conservadores". Esta


palabra comenzó a usarse para identificar a los que se oponían al
institucionalismo y toda forma de centralización. Pablo dice (2 Tim.
1:13), "Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe
y amor que es en Cristo Jesús". Retener (conservar) la forma (el
patrón) de la sana doctrina. Es lo que se debe hacer. Sin embargo,
hay otras cuestiones muy importantes aparte del institucionalismo: p.
ej., errores sobre el divorcio y nuevas nupcias; errores sobre la
Deidad de Cristo; errores sobre los días de la creación; y errores
sobre la aplicación de Rom. 14 (tener comunión con los que enseñan
y practican error porque éstos profesan ser "conservadores").

B. Aunque lo nieguen, los que afirman que los días de la creación no


fueron literales quieren armonizar la Biblia con la evolución. Dicen
que creen Gén. 1 y que rechazan la evolución, pero no creen lo que
Gén. 1 dice, y sí creen en la evolución, no la evolución orgánica, sino
la evolución de la creación inanimada (el universo incluyendo la
tierra).

C. La tabla o columna geológica y la evolución son gemelos. La tabla


depende de la evolución y la evolución depende de la tabla. Nos dicen
la edad de las tablas por los fósiles que se encuentran en ellas, y nos
dicen la edad de los fósiles por las tablas donde se encuentran.
.
D. Los actualistas (uniformitarians) no pueden explicar los estratos de
la superficie de la tierra, pero un cataclismo (el diluvio de Noé) sí los
puede explicar. Gén. 7:17-24 describe ampliamente la catástrofe que
tuvo un impacto incalculable sobre los continentes, océanos y mares,
montañas y valles, y toda la superficie de la tierra. Los que dicen que
esto fue un diluvio local simplemente niegan la Biblia (Gén. 7:19,20).
El apóstol Pedro se refiere a este cataclismo (2 Ped. 3:4-6), diciendo
que "el mundo de entonces pereció anegado en agua". La palabra
"perecer" (APOLLUMI) quiere decir "destruir" (no aniquilar, sino
arruinar). El diluvio hizo cambios radicales en toda la superficie de la
tierra. La turbulencia drástica de tanta agua azotaba toda la tierra por
meses. Hemos visto la fuerza de inundaciones locales, lo que hace no
sólo con edificios sino también con árboles y rocas. La erosión es
tremenda. Cambia el curso de los ríos. Excava cañones. Imagínese,
pues, el efecto del diluvio de Noé sobre la tierra.

E. Si aceptamos esta verdad, rechazaremos las teorías con respecto a


la tabla geológica y no habrá razón alguna para no aceptar la sencilla
verdad de la creación de todo en seis días literales como la Biblia
afirma. "Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está
escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando
fueres juzgado" (Rom. 3:4).

¿Qué intentó transmitir Moisés?

La lectura más obvia y franca de Génesis 1 provee un caso prima


facie en el que Moisés, bajo la dirección de Dios, pretendió escribir un
relato literal e histórico de lo que Dios había revelado (a él o a sus
antecesores), y no un mensaje oculto con indicios pensados para
superdotados. En otras palabras, si Dios hubiera querido que
entendiéramos que de hecho hubo una brecha de miles de millones
de años entre los versículos 1 y 2 de este capítulo, en el cual
estuvieron involucrados tantos detalles referidos a Satanás, el
pecado, el juicio, el castigo, y la recreación, entre otros (vea el lector
la sección "La teoría de la brecha"), entonces es razonable esperar
que al menos el Señor hubiera suministrado al autor algunos de estos
supuestos detalles. Pero no lo hizo. Ni tampoco pueden ser hallados
en ningún otro lugar de la Biblia. (3)

De hecho, tanto los judíos ortodoxos como los Cristianos


conservadores han leído siempre Génesis 1 como si se tratara de
historia literal. El profesor Davis Young, un geólogo partidario de la
evolución teísta, admite: "No puede negarse, a pesar de las
frecuentes interpretaciones de Génesis 1 que se separan de un
literalismo rígido, que la visión casi universal del mundo Cristiano
hasta el Siglo XVIII fue que la tierra tenía sólo unos pocos miles de
años de existencia. No fue sino hasta el desarrollo mismo de la
investigación científica moderna de la Tierra que esta visión fue
puesta en duda dentro de la iglesia". (4)
Otras porciones Bíblicas suenan como marcha fúnebre para la
teoría de las brechas

Génesis 1:31 dice: "Y Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí era
bueno en gran manera". ¡Difícilmente sea esta una descripción
razonable si el ser que se transformó en Satanás se había rebelado
recientemente! Y si de hecho existieron miles de millones de fósiles
provenientes del "Diluvio de Lucifer" con las marcas de enfermedad,
violencia, muerte y decrepitud, correspondientes a la tortura de una
raza pre- adámica entera, y a la extinción completa de un mundo de
animales, con Adán y Eva caminando sobre la cima de fósiles
sepultados, ¿cómo pudo Dios haber llamado a esto "bueno en gran
manera"? (5)

Génesis 6 al 9 describe un diluvio mundial en el cual todos los


animales terrestres que respiran aire y que no ingresaron al Arca de
Noé, perecieron. Dado que los brechistas explican la existencia de
fósiles según el "diluvio de Lucifer", están forzados a concluir que el
diluvio de Noé o bien no dejó rastro alguno, o bien fue un
acontecimiento meramente local. ¡Es evidente que un diluvio
explícitamente descrito en la Biblia es una mejor fuente de fósiles que
un diluvio hipotético del cual ella no hace siquiera una mención!

Éxodo 20:11 dice: "Porque en seis días el Jehová los cielos y la tierra,
el mar y todas las cosas que en ellos hay ..." Este es el texto más
lapidario fuera del Génesis en relación al esquema temporal de la
creación. El mismo sostiene categóricamente que Dios creó todo en
seis días. Simplemente no hay concesión para una brecha. (6)

Romanos 5:12 sostiene que: "como por el pecado entró en el mundo


por un hombre (Adán), y por el pecado la muerte..." Adán fue creado
en el Día Sexto, pero la teoría de la brecha clásica dice que hubo
muerte durante la brecha previa al Día Uno. ¡Pero no fue así, de
acuerdo al apóstol Pablo! Este versículo dice directamente que la
muerte entró al mundo a causa de (y por lo tanto después de) la
caída de Adán en pecado. No hay nada que restrinja el alcance de
este texto a la muerte humana; por el contrario, Romanos 8:20 dice
que toda la creación fue "sujetada a vanidad". La muerte no podría
por lo tanto haber estado presente en el mundo (con seres muertos
en el supuesto "diluvio de Lucifer") antes que Adán pecara. Los
brechistas deben por lo tanto argüir que Romanos 5:12 y Génesis 3:3
se refieren sólo a la muerte espiritual. Pero no es así. Adán comenzó
a morir físicamente (Hebreo: "muriendo morirás", lo que significa que
el proceso de la mortalidad comenzaría - Génesis 3:19,
complementado por Génesis 5:5), y también espiritualmente. (7) En
la cruz, Jesús experimentó ambas por nosotros: la muerte espiritual y
la física (Mateo 27:46). Vea el lector además 1 Corintios 15:21-22.

Los estudiosos llegaron a la conclusión de que no pudieron haber sido


escritas por la misma persona, y piensan más bien que pertenecen a
autores diversos y de distintas épocas. Como sus nombres no
llegaron hasta nosotros, ni podremos saberlos nunca, llamaron al
primero "sacerdotal", porque lo atribuyeron a un grupo de sacerdotes
judíos del siglo VI a.C. Y al segundo autor, ubicado en el siglo X a.C,
"yahvista", porque prefiere llamar a Dios con el nombre propio de
Yahvé.

¿Cómo se escribieron dos relatos opuestos? ¿Por qué terminaron


incluidos ambos en la Biblia?

El primero que se compuso fue Gn 2, aunque en la Biblia aparezca en


segundo lugar. Por eso tiene un sabor tan primitivo, espontáneo,
vívido. Durante muchos siglos fue el único relato con el que contaba
el pueblo de Israel sobre el origen del mundo.

Fue escrito en el siglo X a.C., durante la época del rey Salomón, y


su autor era un excelente catequista que sabía poner al alcance del
pueblo en forma gráfica las más altas ideas religiosas.

Con un estilo pintoresco e infantil, pero de una profunda observación


de la psicología humana, cuenta la formación del mundo, del hombre
y de la mujer como una parábola oriental llena de ingenuidad y
frescura.

Los aportes vecinos

Para ello se valió de antiguos relatos sacados de los pueblos


vecinos. En efecto, las antiguas civilizaciones asiría, babilónico y
egipcia habían compuesto sus propias narraciones sobre el principio
del cosmos, que hoy podemos conocer gracias a las excavaciones
arqueológicas realizadas en Medio Oriente. Y resulta sorprendente la
similitud entre estos relatos y el de la Biblia.

Todos dependen de una concepción cosmológica de un universo


formado por tres planos superpuestos: los cielos con las aguas
superiores; la tierra con el hombre y los animales; y el mar con los
peces y las profundidades de la tierra.
El yahvista recogió estas tradiciones populares y concepciones
científicas de su tiempo, y las utilizó para insertar un mensaje
religioso, que era lo único que le interesaba.

Aquellos sacerdotes comprendieron que el viejo relato de la creación


que tanto conocía la gente (= Gn 2) estaba superado. Había perdido
fuerza. Era necesario escribir uno nuevo donde se pudiera presentar
una vigorosa idea del Dios de Israel, poderoso, que destellara
supremacía, excelso entre sus criaturas. Comienza así a gestarse
Gn1

Por eso, lo primero que llama la atención en este nuevo relato es la


minuciosa descripción de la creación de cada ser del universo
(plantas, animales, aguas, tierra, astros del cielo) a fin de dejar en
claro que ninguna de éstas eran dioses, sino simples criaturas, todas
subordinadas al servicio del hombre (v. 17-18).

Contra la idea de un dios bueno y otro malo en el cosmos, los


sacerdotes repiten constantemente, de un modo casi obsesivo a
medida que va apareciendo cada obra creada: "y vio Dios que era
bueno", o sea, no existe ningún dios malo creador en el universo. Y
cuando crea al ser humano dice que era "muy bueno" (v. 3 l), para
no dejar así ningún espacio dentro del hombre que fuera jurisdicción
de una divinidad del mal. Finalmente, el Dios que trabaja seis días y
descansa el séptimo sólo quería ser ejemplo para volver a proponer a
los hebreos la observancia del sábado.

De esta manera la nueva descripción de la creación por parte de


los sacerdotes era un renovado acto de fe en Yahvé, el Dios de Israel.
Por eso la necesidad de mostrarlo solemne y trascendente, tan
distante de las criaturas, a las que no necesitaba ya moldear de barro
pues le bastaba su palabra omnipotente para crearlas a la distancia.

Cien años más tarde, alrededor del 400 a.C., un último redactor
decidió componer en un libro toda la historia de Israel desde el
principio, recopilando viejas tradiciones. Y se encontró con los dos
relatos de la creación. Resolvió entonces conservarlos a los dos. Pero
mostró su preferencia por Gn 1, el de los sacerdotes, más despojado
de antropomorfismos, más respetuoso, y lo puso como pórtico de
toda la Biblia. Pero no quiso suprimir el antiguo relato del yahvista, y
lo colocó a continuación, no obstante las aparentes incoherencias,
manifestando así que para él, Gn 1 y Gn 2 relataban en forma
distinta la misma verdad revelada, tan rica, que no bastaba un relato
paraexpresarla.

En una reciente encuesta en los Estados Unidos, se constató que el


44 % de los habitantes sigue creyendo que la creación del mundo
ocurrió tal cual como lo dice la Biblia. Y muchos, ateniéndose a los
detalles de estas narraciones, se escandalizan ante las nuevas teorías
sobre el origen del universo, la aparición del hombre y la evolución.

Pero el redactor final del Génesis enseña algo importante. Reuniendo


en un solo relato ambos textos, aun conociendo su carácter
antagónico, mostró que para él este aspecto "científico" no era más
que un accesorio, una forma de expresarse.

El redactor bíblico ¿se turbaría si viese que hoy sustituimos esos


esquemas por el modelo mucho más probable del Big Bang y el de la
formación evolutiva del hombre? Por supuesto que no. Una cosa debe
quedar en claro en cualquier hipótesis de trabajo, a saber, que Dios
es el origen de todo lo creado, y que el alma humana, hecha "a su
imagen y semejanza", es creación directa de Dios y no un producto
del proceso evolutivo natural.

La misma Biblia, por esta yuxtaposición pacífica de diferentes


modelos cosmogónicos, ha señalado su relatividad. Los detalles
"científicos" no pertenecen al mensaje bíblico. No son más que un
medio sin el cual ese mensaje no podría anunciarse.

El mundo no fue creado dos veces. Sólo una. Pero aun cuando lo
relatáramos en cien capítulos distintos no terminaríamos de arrancar
el misterio entrañable de esta obra amorosa de Dios.

La Creación es entendida como el acto del libre albedrío de Dios por


el cual hizo todo el universo para su propia gloria, sin valerse de
materiales ya existentes. El relato de la creación en Gn 1–2 no debe
considerarse como texto científico de geología, sino más bien como
una exposición teológica de la soberana intervención de Dios, que dio
origen a «todas las cosas, las que hay en el cielo y las que hay en la
tierra, visibles e invisibles» (Col 1.16). Por cuanto todo lo que
sabemos mediante la revelación tiene elementos de «sabiduría de
Dios en misterio» (1 Co 2.7), la verdad bíblica de la creación es
evidente solamente por medio de la fe. Como se afirma en Hebreos
11.3, «por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la
palabra de Dios, de modo que lo que no se ve fue hecho de lo que no
se veía».
La Biblia descarta tanto el dualismo de la filosofía clásica de los
griegos como el materialismo absoluto. El primero enseña que las
fuerzas del bien y del mal son eternas y que el espíritu refleja el bien
mientras la materia refleja el mal. El materialismo absoluto, en
cambio, enseña que la materia es eterna y que la historia es
determinada por las leyes del desarrollo material. El primer versículo
de la Biblia contradice ambas filosofías al decir: «En el principio creó
Dios los cielos y la tierra» (Gn 1.1). De igual manera, la doctrina
bíblica de la creación descarta el panteísmo. El universo no es una
manifestación externa de Dios mismo, sino la obra de sus manos, y
como tal, completamente distinta de la esencia divina.

La creación la realizó el Dios trino. Se le atribuye al Padre (Gn 1.1;


Sal 33.6), al hijo (Jn 1.3, 10; Col 1.16) y al Espíritu Santo (Gn 1.2;
Job 26.13), sin hacer distinción entre lo creado por cada persona de
la Trinidad.

El lenguaje de Gn 1–2 no es científico; se escribió en una época pre


científica por un hombre pre científico. El Espíritu Santo no se
propuso revelar en aquel entonces los descubrimientos posteriores de
Copérnico, Galileo, Newton y Einstein, hallazgos que le correspondían
al hombre bajo el mandamiento divino de sojuzgar la tierra y
señorear en la creación (Gn 1.28). Por tanto, el lenguaje bíblico es
fenomenológico; describe solamente lo perceptible. Sin telescopio ni
microscopio, sin haber descubierto siquiera que el mundo no fuese
plano, el hombre tenía por delante mucho que estudiar e investigar.
Desde ese punto de vista, es evidente que no hay ninguna
contradicción entre la historia bíblica de la creación y la ciencia
moderna, ni la habrá cuando la ciencia de un siglo futuro haga
anticuada nuestra ciencia de hoy.

Con el desarrollo de la geología, por ejemplo, ya se sabe que los


«días» de Génesis 1 pudieran no ser días literales de veinticuatro
horas. Más bien, son etapas de duración indefinida, expuestas en
lenguaje fenomenológico. Es innecesario postular un cataclismo en
Gn 1.2, donde dice que «la tierra estaba desordenada y vacía», para
reconciliar la geología con la Biblia. Asimismo, es artificial e
innecesaria la teoría de que Dios pudiera haber creado todas las rocas
y fósiles en una semana en la forma en que existen actualmente,
dándoles solamente una apariencia de antigüedad. También en otras
partes la Biblia dice. Días para referirse a períodos que no son de
veinticuatro horas (Is 13.6; 2 Co 6.2; 2 P 3.8).
Creación de La Vida

La creación de la vida levanta ciertos interrogantes en cuanto a la


teoría de la evolución; pero, nuevamente, si se entiende la Biblia en
el sentido correcto, no hay conflicto. Evidentemente Dios creó la vida
por lo menos en siete etapas, con un «género» en cada etapa,
durante los «días» tres, cinco y seis. En el sexto día creó al hombre.

No se sabe con exactitud a qué corresponde un «genero» en la


taxonomía moderna. Un factor importante es que la creación de todos
los géneros no fue ex nihilo, sino por medio de algún material ya
creado y existente: «Produzca la tierra hierba verde» (Gn 1.11),
«produzcan las aguas seres vivientes» (Gn 1.20), «produzca la tierra
seres vivientes» (Gn 1.24), etc. Posiblemente Dios creó al progenitor
de cada género, y luego permitió que las leyes naturales (que
también Dios estableció) operasen para el desarrollo de miles de
especies distintas en forma paulatina. En ese sentido pudiera haber
ocurrido un cierto proceso de evolución, y las pruebas científicas
parecen ser abundantes para sostenerlo como hecho evidente de la
naturaleza. Tal proceso no contradice la enseñanza bíblica que
sostiene que la mano del Dios soberano desempeñó un papel sublime
en el origen de toda la vida.

Creación Del Hombre

El hombre fue la culminación de toda la creación. Nuevamente, Dios


usó elementos materiales ya existentes («del polvo de la tierra», Gn
2.7), pero la diferencia de toda otra creación radica en la declaración
de que Dios creó al hombre a su imagen (Gn 1.27). Ningún animal
asumió la Imagen de Dios, y por eso no había entre ellos una «ayuda
idónea» (Gn 2.20). El concepto de la imagen de Dios decididamente
no se presta a la teoría de que el hombre es producto de la evolución,
sea en el sentido de evolución materialista o en el sentido de
evolución teísta. El soplo de «aliento de vida» (Gn 2.7) alude a un
acto instantáneo y no a un proceso largo. La «imagen de Dios» como
tal no pudo evolucionar. El concepto de una imagen de Dios
parcialmente desarrollada es un tanto absurdo.

La imagen de Dios, por supuesto, no tiene significado material,


puesto que Dios es espíritu (Jn 4.24). La semejanza del hombre con
Dios no está en su cuerpo, sino en su espíritu. Por consiguiente,
algunos teólogos opinan que el asunto del cuerpo físico del hombre se
puede tratar en renglón aparte. Fisiológicamente, es evidente que el
hombre tiene mucho en común con los animales superiores, y de ahí
que, según algunos, Dios intencionalmente creó un nuevo cuerpo
muy parecido físicamente a los antropoides ya existentes. Algunos
teólogos modernos creen, sin embargo, que Dios tomó un antropoide
ya desarrollado y sopló en él «aliento de vida», dándole así un
espíritu según la imagen de Dios. En este caso, el primer ser que
«recibió» la imagen de Dios pasó a ser Adán. Además de otras
dificultades que podría tener, esta última teoría no toma
suficientemente en cuenta la íntima relación que existe entre el
cuerpo y el espíritu humanos. Olvida algunos detalles específicos del
relato de la creación, como por ejemplo el hecho de que Dios formó al
hombre del polvo.

La Biblia enseña la unidad de la raza humana como un punto


teológico muy importante. De la primera pareja, Adán y Eva,
descendió todo ser humano (Hch 17.26). La caída de Adán, que
implicó la caída de todo el género humano (1 Co 15.22), hace
resaltar esta unidad.

1. La creencia en la evolución es una violación de la Primera Ley de


la Termodinámica, la ley de la conservación de la energía. Ésta
dice: La materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma.
Nada de lo que está en la actual economía de la ley natural puede
dar cuenta de sus propios orígenes. La energía requerida para una
evolución innovadora, por ejemplo, un pescado desarrollando
piernas para arrastrarse fuera de una laguna, viola la inviolable ley
de la física. La estructura actual del universo es una de
conservación. El modelo creacionista está de acuerdo con la
perspectiva bíblica del mundo de que Dios creó el universo.
Motivado a que Dios ha cesado su obra creadora (Gn.2:3), la
energía ya no es creada. La liberación de energía en una fisión de
reacción atómica no es creación de energía sino un cambio de
materia a energía.

2. La creencia en la evolución viola la Segunda Ley de la


Termodinámica, la ley de la disipación de la energía. La energía
disponible para trabajo útil en un sistema funcional tiende a
disiparse, aunque el total de la energía permanezca constante. Los
sistemas estructurados progresan de una forma más ordenada, de
un estado más complejo, a uno menos ordenado, desorganizado y
aleatorio. Este proceso se conoce como “entropía”. Teóricamente
en una situación extraña, limitada y temporal pudiera resultar un
estado más ordenado. Pero según esta ley, la tendencia de todos
lo sistemas es hacia el deterioro. La evolución viola directamente la
Segunda Ley de la Termodinámica. Los evolucionistas están al
tanto de esto y por ende se requiere de billones de años de
constantes violaciones de la Segunda Ley de la Termodinámica.
Estadísticamente la evolución no solo es altamente improbable
sino virtualmente imposible.

3. La evolución viola la Ley de la Bio- Génesis donde la vida viene


solamente de una vida preexistente y solamente se perpetúa en su
propio tipo. La creencia en la evolución es esencialmente una
creencia en la “generación espontánea” donde en uno de los
escenarios, la vida aparece cuando un rayo golpea primero en algo
denso y de alguna manera se forma una célula viva. Pasteur
(1860), Spallanzani (1780), y Redi (1688) refutaron que los
gusanos pueden venir de la carne descompuesta, que las moscas
pueden venir de las cáscaras de bananas, que las abejas pueden
venir del ganado muerto, etc., etc. Cuando la materia deteriorada
se sellaba y se pre esterilizaba, no salió vida ni hubo
contaminación biológica.

TODO EL UNIVERSO HA SIDO CREADO POR DIOS

Noción: creación "ex nihilo"

Por creación se entiende la acción de Dios mediante la cual da la


existencia a los seres, sacándolos de la nada.

lo. Es acción de Dios. Acción de su actividad externa, ya que tiene por


objeto las criaturas, y no El mismo.

La creación es, pues, obra de las tres divinas Personas, aunque en la


Sagrada Escritura suele atribuirse al Padre, porque en ella luce de
modo especial el poder de Dios. Por eso decimos en el Credo: "Creo
en Dios Padre Todopoderoso Creador del cielo y de la tierra".

2o. Mediante la cual da la existencia a los seres. En efecto, todos han


sido creados por El, y por eso se llaman criaturas.
En el lenguaje de la Sagrada Escritura "Creador del cielo y de la
tierra" significa, pues, Creador de todos los seres, tanto espirituales
corno materiales.

3o. Sacándolos de la nada. Sacar un ser de la nada significa producir


un ser que antes no existía de ninguna manera, ni como tal, ni en
materia alguna anterior.

Al fabricar un escultor una estatua, no la crea, pues aunque no existía


como tal, existía la materia de que la formó; por ejemplo, la madera
o el mármol. Dios, por el contrario, sí crea a los seres, pues no los
formó de materia alguna anterior, ya que fuera de Dios nada existía.
Es importante percatarse que la nada no es un ser positivo, como un
lugar de donde Dios saca los seres. Por el contrario la palabra "nada"
se opone a "algo", y denota que antes de la creación no existía algo
preexistente, de donde pudiera formar los seres.

Sólo Dios puede crear

La creación es un acto exclusivo de Dios. En efecto, el paso de la


nada al ser exige poder infinito.

Esto se comprende con un ejemplo: para realizar una buena comida


necesito los ingredientes. Si tengo poca capacidad como cocinero
necesito buenos y adecuados ingredientes. Sin embargo, al ir
disminuyendo el número de los ingredientes requiero de una mayor
capacidad culinaria para hacer una buena comida. Es decir, a menor
materia disponible, se requiere mayor capacidad en el agente. Pero
aunque sea expertísimo el cocinero, sin ningún ingrediente jamás
podrá hacer una comida.

No podemos comprender la creación porque:

Es un acto infinito;

No tenemos ningún ejemplo de ella, ya que toda la actividad del


Hombre se reduce a transformar la materia ya existente.

PRUEBAS DE LA CREACION

La razón y la Sagrada Escritura

lo. La razón prueba la creación de los seres, porque de otra suerte


hay que admitir:

a) O que los seres vienen de la nada, lo que es absurdo.

Es un axioma científico y experimenta¡, básico e inamovible que nada


se crea a nuestro alrededor, ni siquiera un átomo de materia puede
ser formado de la nada; cualquier fuerza supone siempre otra fuerza
preexistente de la cual procede; no se da el movimiento sin un motor
que lo determine, ni vida alguna que no brote de una vida anterior a
ella.
b) O que vienen unos de otros en serie infinita, lo que no explica
nada.

Una serie infinita de ruedas dentadas no explica por qué mueven las
manecillas del reloj: hace falta la cuerda que imprima el primer
movimiento.

c) O bien que el mundo es, como Dios, eterno e increado; lo que


tampoco admite la ciencia.

Es ya una tesis científica el desgaste de la energía en el inundo: y sí


éste fuera eterno, habiendo la energía empezado a acabarse desde
siempre, a estas horas habría ya terminado el proceso de extinción.

2o. La Escritura nos enseña la creación en muchos lugares. Basta


citar las palabras con que inicia el Génesis. "En el principio creó Dios
el cielo y la tierra" (Gen. 1, l).

Dios creó al mundo libremente y con un simple acto de su voluntad.


"Habló y todo fue hecho: dijo y todo fue creado " (Gen. 32, 9).

Errores sobre la creación

Los principales son tres: materialismo, dualismo y panteísmo.

a) El materialismo niega la existencia de Dios, y afirma que la


materia es eterna, y que la combinación de sus elementos basta para
explicar la existencia de los seres.

Refutación. El materialismo es un sistema absurdo, pues admite


todas las contradicciones del ateísmo, a saber:

Que el mundo, que es un efecto, no tiene causa de sí.

Que existe la serie infinita de seres contingentes, sin que exista un


primer ser necesario.

Que el orden maravilloso del universo es fruto del azar.

Que la vida brotó espontáneamente de la materia.

Que lo espiritual no es más que una fase o estado de la materia


El dualismo es un sistema que admite dos principios eternos: un
principio bueno y causa de todo lo bueno, que es Dios; y un principio
malo e independiente de Dios, causa de todo mal.

Refutación. El dualismo es un sistema falso. Si hubiera un principio


independiente de Dios, Dios dejaría de ser Infinito y Omnípotente,
pues ni lo tuviera todo, ni lo pudiera todo.

El panteísmo (de las palabras griegas: pan , todo; y teos, Dios),


enseña que todos los seres se confunden con Dios porque son una
emanación de la sustancia divina.

Refutación. El panteísmo es también un grave error.

Dios y el mundo son realidades enteramente diversas. Dios es eterno,


y el mundo tuvo principio; Dios es infinitamente perfecto, y el mundo
tiene una perfección muy limitada; Dios es Inmutable, y el mundo
está sujeto a perennes cambios.

El panteísmo es un ateísmo disfrazado. Negarla existencia de un Dios


personal, y admitir que Dios se confunde con el mundo, es en
realidad negar a Dios.

Algunas de las actuales sectas religiosas orientales de moda en la


civilización occidental -Zen, Budismo, Yoga, etc- tienen raíz panteísta.

Fin primario: La gloria de Dios

El fin primario y principal de la creación es la gloria y alabanza de


Dios: "Todas las cosas las creó Dios para su gloria" Is. 43, 7).

La gloria de Dios se divide en interna y externa:

lo. La gloria interna consiste en el conocimiento que tiene de sus,


infinitas perfecciones, y en la alabanza que a Sí mismo se tributa.

Esta gloria interna no puede ser aumentada, porque Dios no tiene, ni


puede tener de Sí mayor conocimiento y estimación

2o. La gloria externa consiste en el conocimiento que de El tienen las


criaturas y en la alabanza que le den. Esta sí puede ser aumentada.

a) Las criaturas racionales la procuran de una manera directa y


consciente, mediante el conocimiento y servicio del Creador.
b) Las irracionales, de una manera indirecta, en cuanto nos dan a
conocerlas divinas perfecciones, en especial su Omnipotencia que
sacó los seres de la nada; su Sabiduría, que los dispuso con tanto
orden y belleza; y su Bondad, pues al crearlos no se propuso su
provecho, sino nuestro bien.

Fin secundario: La felicidad de las criaturas

El fin secundario de la creación es la felicidad de las criaturas. Dios,


en efecto, no creó los seres para aumentar su felicidad propia, sino
para procurar la de las criaturas.

Por otra parte, Dios ha dispuesto las cosas con tal sabiduría, que los
mismos medios con que procuramos su gloria, aseguran también
nuestra felicidad.

«Dios no tiene otra razón para crear que su amor y su bondad»

En este planteamiento se cae en la aporía de declarar el acto creador


como una decisión libre y a la vez no- libre por parte de Dios. Dios
quiere –desde luego– expresar su Bondad, pero no quiere
necesariamente las cosas que decide crear por su Bondad. Eso sí, una
vez que decide crearlas, las quiere. Por esto, el hombre sabe que no
está de más en el mundo; que no es un ser superfluo y sin sentido.
Podría no haber existido, efectivamente, pero la razón suficiente de
su existencia se encuentra en el amor divino que libremente quiere
que exista.
BIBLIOGARAFIA

AUXILIAR BIBLICO PORTAVOZ- Pag. 33-48

REINA VALERA, La Biblia Versión 1960 Génesis Cap.1-2

ENCICLOPEDIA ENCARTA- Eras Geológicas

www.astomia.com
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www.investigacionescreacionistas.org
www.suburbio.net
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