TIPOS DE FE
Fe activa
La fe activa es la que nos lleva a ser hacedor de la palabra (Santiago 2: 14-26; Hebreos
10: 19-38). La fe activa actúa tan pronto como se entiende la Palabra de Dios. Es hacer
y vivir activamente en la fe como si las cosas solicitadas a Dios, aunque aún no se hayan
visto, fueran una realidad. La fe activa es un requisito para recibir de Dios.
La fe del centurión Mateo 8:5-13
5
Al entrar Jesús en Capernaúm, se le acercó un centurión pidiendo ayuda.
6
—Señor, mi siervo está postrado en casa con parálisis, y sufre terriblemente.
7
—Iré a sanarlo —respondió Jesús.
8
—Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas
una sola palabra, y mi siervo quedará sano. 9 Porque yo mismo soy un
hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi
autoridad. Le digo a uno: “Ve”, y va, y al otro: “Ven”, y viene. Le digo a mi
siervo: “Haz esto”, y lo hace.
10
Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían:
—Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe. 11 Les
digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y participarán en el
banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. 12 Pero a los
súbditos del reino se les echará afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y
rechinar de dientes.
13
Luego Jesús le dijo al centurión:
—¡Ve! Todo se hará tal como creíste.
Y en esa misma hora aquel siervo quedó sano.
Fe vital
La prueba de la fe de uno es vital ya que la Biblia habla de dos clases de fe – una “fe
dada por Dios, sobrenatural y salvadora” y una fe “muerta” que se encuentra en el
hombre natural no convertido.
Juan 4:46-54
Reina-Valera 1960
46
Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua
en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le
rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
48
Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
49
El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le
dijo, y se fue.
51
Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron
nuevas, diciendo: Tu hijo vive. 52 Entonces él les preguntó a qué hora había
comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. 53 El
padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu
hijo vive; y creyó él con toda su casa. 54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando
fue de Judea a Galilea.
Fe triunfante
Triunfante: – haber ganado una batalla o concurso; victorioso. Sentir o expresar júbilo
después de haber obtenido una victoria o dominado una dificultad. La fe triunfante es en
realidad una transición de la fe al gozo, de la fe a la alabanza.
La fe de la mujer cananea Mateo 15;21-28
21
Partiendo de allí, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. 22 Una mujer
cananea de las inmediaciones salió a su encuentro, gritando:
—¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija sufre terriblemente por
estar endemoniada.
23
Jesús no le respondió palabra. Así que sus discípulos se acercaron a él y le
rogaron:
—Despídela, porque viene detrás de nosotros gritando.
24
—No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel —contestó
Jesús.
25
La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó:
—¡Señor, ayúdame!
26
Él le respondió:
—No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.
27
—Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa
de sus amos.
28
—¡Mujer, qué grande es tu fe! —contestó Jesús—. Que se cumpla lo que
quieres.
Y desde ese mismo momento quedó sana su hija.
Fe agresiva
Una Fe agresiva te dará la solución a ellas.
Para resolver cualquier conflicto, lo primero que necesito es creer, poner una cobertura
de fe a toda esa crisis por la que estoy atravesando.
Es decretar, ordenar. La fe es agresiva, tosca, decidida. No es como el amor que es
cariñoso y trata bien. La fe es bruta, ruda. La fe se establece ante la montaña y le dice:
“Córrete allá”.
Marcos 10:46-52
El ciego Bartimeo recibe la vista
46
Después llegaron a Jericó. Más tarde, salió Jesús de la ciudad acompañado de
sus discípulos y de una gran multitud. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (el
hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. 47 Al oír que el que venía era
Jesús de Nazaret, se puso a gritar:
—¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!
48
Muchos lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más:
—¡Hijo de David, ten compasión de mí!
49
Jesús se detuvo y dijo:
—Llámenlo.
Así que llamaron al ciego.
—¡Ánimo! —le dijeron—. ¡Levántate! Te llama.
50
Él, arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús.
51
—¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó.
—Rabí, quiero ver —respondió el ciego.
52
—Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado.
Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.