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Concepto Bíblico de Conversión

La conversión implica un cambio en la vida consciente de una persona hacia Dios mediante el arrepentimiento y la fe. Según la Biblia, la conversión incluye un cambio intelectual, emocional y volitivo respecto al pecado, así como un cambio de dirección en la vida hacia Dios. Aunque la persona juega un papel, solo Dios puede regenerar el corazón y producir la conversión a través de Su Espíritu Santo y la Palabra.

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Concepto Bíblico de Conversión

La conversión implica un cambio en la vida consciente de una persona hacia Dios mediante el arrepentimiento y la fe. Según la Biblia, la conversión incluye un cambio intelectual, emocional y volitivo respecto al pecado, así como un cambio de dirección en la vida hacia Dios. Aunque la persona juega un papel, solo Dios puede regenerar el corazón y producir la conversión a través de Su Espíritu Santo y la Palabra.

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La conversión.

En el Antiguo testamento la conversión aparece expresada en dos palabras:


La primera es Nacham, la cual se utiliza para expresar un sentimiento profundo,
sea de tristeza (niphal) o de consuelo (piel). Niphal significa arrepentirse, y este
arrepentimiento viene junto con un cambio de plan o de acción, mientras que en
piel significa consolar, o consolarse uno mismo, como designación de
arrepentimiento, es en si el sentido que teológicamente nos importa y no se usa
sólo en lo que le corresponde al hombre, sino en lo que corresponde también a
Dios. El segundo término utilizado en el Antiguo Testamento es Shubh, y es la
más común para conversión, su significado es volverse, acercarse y regresar
mayormente su uso era en sentido literal, tanto de Dios como del hombre, hasta
que adquirió un significado religioso y ético.
En el Nuevo Testamento aparecen tres palabras importantes para
conversión, la que aparece con mayor frecuencia es metanoeo, metanoia, que
significa un cambio de parecer, este no es estrictamente intelectual, sino también
como un cambio moral. La doctrina de la depravación total nos enseña que por el
pecado el hombre quedó corrupto en todo su ser incluyendo la mente y su
conciencia, la conversión trae consigo un cambio en la mente de la persona y
ocurre un cambio de parecer, no sólo recibe nuevo conocimiento, sino que la
dirección de su vida consciente, es decir, su cualidad moral, también cambia. La
segunda palabra epistrefo, epistrofe, que significa volverse o retornar, esta refleja
el cambio de dirección que en la vida activa sucede el acto final de la conversión,
la primera palabra enfatiza el elemento del arrepentimiento, aunque no siempre
con la exclusión del elemento de la fe, la segunda contiene siempre ambos
elementos, la tercera palabra es metamelomai que aparece sólo cinco veces y
significa literalmente sentir arrepentimiento. Aunque esta palabra enfatiza el
elemento del arrepentimiento, no siempre da a entender un verdadero
arrepentimiento, ya que también se usa para describir el arrepentimiento de Judas,
en esta palabra el elemento emocional es lo más importante.
La doctrina bíblica de la conversión se basa en los pasajes que contienen
los términos anteriormente mencionados, y también en muchos otros en los que
se describe o representa la conversión con ejemplos vivientes. La Biblia no
siempre habla de la conversión en el mismo sentido.
1. La conversión nacional. Aparece en las Escrituras, como por ejemplo, de Israel
en los días de los jueces, de Judá en los tiempos de los reyes y de los habitantes
de Nínive.
2. La conversión temporal. Esta no representa ningún cambio del corazón, y su
significado es pasajero “Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye
la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que
es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la
palabra, luego tropieza” Mateo. 13:20, 21; la conversión en este caso puede tener,
durante un tiempo, toda la apariencia ser verdadera.
3. La conversión verdadera. En la Biblia podemos ver varios ejemplos de
conversión verdadera, Manasés 2 Crónicas 33:12,13, el hombre que nació ciego
Juan 9:38, la mujer samaritana Juan. 4:29, 39, el eunuco Hechos. 8:30 etc. En
estos casos la conversión es la expresión externa de la obra de la regeneración, o
el cambio debido a la transformación de la vida consciente del pecador. En esta
conversión están presentes dos aspectos, uno activo y otro pasivo, el primero, se
percibe como el cambio obrado por Dios, en el cual cambia el curso consciente de
la vida del hombre, el segundo se considera como el resultado de esta acción
divina y se percibe desde el punto de vista del ser humano, que cambia el curso
de su vida y se vuelve a Dios. Según el primer aspecto, la conversión se puede
definir como “el acto de Dios por el cual hace que la persona regenerada, en su
vida consciente, se vuelva a él en fe y arrepentimiento”.
4. La conversión repetida. Así como la regeneración, la cual es la implantación de
la nueva vida, no se puede repetir, en el sentido estricto de la palabra la
conversión tampoco se puede, ya que esta es sólo la manifestación exterior inicial,
en la vida consciente del ser humano, del cambio obrado en la regeneración, pero,
se puede hablar de una conversión repetida y se explica de la siguiente manera: el
entusiasmo de la nueva vida puede llegar a apagarse por causa de agentes
mundanos, la falta de dedicación y la indiferencia; entonces, esto da oportunidad
para el arrepentimiento y la renovación cuantas veces sea necesario. Esto lo
vemos en Lucas 22:32; Apocalipsis 2:5, 16, 21, 22; 3:3 y 19.
La conversión contiene dos elementos que son: el arrepentimiento y la fe, el
primero tiene relación con el pasado, y el último con el futuro; el arrepentimiento
está directamente relacionado con la santificación, y la fe en lo particular, aunque
no exclusivamente, con la justificación. El arrepentimiento incluye tres elementos:
el elemento intelectual, es decir, un cambio de concepción en el que se reconoce
que la vida pasada era una vida de pecado, se admite la culpa personal, la
corrupción y la incapacidad, el elemento emocional, que es realmente un cambio
de sentimientos, es decir, sentir pesar por el pecado cometido contra el Dios santo
y justo, el elemento volitivo, que es el supremo elemento del arrepentimiento que
es un cambio de propósito, un alejamiento interno del pecado y una disposición
para buscar el perdón y la pureza
Para la iglesia católica romana el arrepentimiento por medio de su
sacramento de la penitencia, lo ha convertido en algo externo. Este sacramento
contiene tres elementos en particular: Contrición, cofesión y satisfacción
El concepto bíblico considera el arrepentimiento totalmente como un acto
interior, de contrición o de dolor a causa del pecado, considera la confesión del
pecado y la enmienda del error como frutos del arrepentimiento. Además, nos dice
que el verdadero arrepentimiento va acompañado de la fe verdadera ambos van
juntos y son tan sólo aspectos diferentes de un mismo cambio en el ser humano.
La conversión tiene las siguientes características:
1. No es un acto legal de Dios como lo es la justificación, es un acto moral,
una obra donde se vuelve a crear algo como en la regeneración. No altera el
estado del ser humano sino su condición.
2. No ocurre en el subconsciente, sino en la vida consciente del ser
humano, comienza en la regeneración y, por lo tanto, empieza en la región del
estado subconsciente; pero como un acto plenamente realizado pertenece
ciertamente dentro de la vida consciente.
3. Incluye, en principio, no sólo despojarse de la vida vieja, sino también
vestirse con la vida nueva. El pecador abandona de una manera conciente su
antigua vida pecadora y se vuelve a una vida de comunión con Dios y devoción a
Èl.
4. En su sentido específico, ésta señala un cambio momentáneo y no un
proceso como la santificación. Es un cambio que acontece una sola vez y no se
puede repetir. Sin embargo, en un sentido ligeramente diferente, es posible hablar
de conversiones repetidas.
Dios es el único que puede ser llamado el autor de la conversión. Así
enseña su revelación especial Hechos 11:18; 2 Timoteo 2:25. En la conversión, el
Espíritu Santo actúa en forma inmediata, la nueva vida en la persona regenerada
no se realiza en forma consciente debido a su propio poder inherente, sino
solamente por medio de la influencia iluminadora y fructífera del Espíritu Santo,
aunque tambien, existe una operación indirecta por medio de la Palabra de Dios,
se puede decir que Dios genera arrepentimiento por medio de la ley la fe por
medio del evangelio pero por un lado, Dios opera solo en la regeneración, el ser
humano juega un papel totalmente pasivo, por otro lado el ser humano coopera
con Dios en la conversión, la prueba de esto es evidente en pasajes como Isaías
55:7; Jeremías 18:11; Ezequiel 18:23, 32; 33:11; Hechos 2:38; 17:30 y otros, pero
hay que tener en cuenta que, esta actividad del ser humano es siempre el
producto de una obra previa de Dios en él. El ser humano obra solamente con el
poder que Dios le imparte.
La Escritura habla en los términos más absolutos de lo imprescindible de la
regeneración, no se puede hallar ninguna expresión tan absoluta con respecto a la
conversión. Esto quizás se deba al hecho de que, en el caso de los niños que
mueren en la infancia, no podemos hablar de conversión, sino solamente de
regeneración con respecto a los adultos, la Biblia enseña lo necesario de la
conversión en pasajes como Ezequiel 33:11 y Mateo 18:3, aunque es cierto que
estas afirmaciones no son absolutas sino que se refieren a grupos específicos. Es
posible afirmar que, en el caso de los adultos, la conversión es necesaria. Sin
embargo, esto no significa que la conversión debe aparecer en la vida de cada
persona como una crisis fuertemente marcada esto puede ser como regla general,
sólo en el caso de aquellos que han sido regenerados después que haber
alcanzado cierta edad de madurez. En ellos la vida consciente y en rebeldía a
Dios es transformada instantáneamente en una vida de amistad con Dios. Sin
embargo, difícilmente puede esperarse que acontezca lo mismo en la vida de
aquellos que, como Jeremías y Juan el Bautista, fueron regenerados desde su
niñez. No obstante, los elementos de la conversión, es decir, el verdadero
arrepentimiento y la fe verdadera, deben estar presentes en la vida de todos.

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