4 Diversas Concepciones de Dios en Algunos Escritos Del A
4 Diversas Concepciones de Dios en Algunos Escritos Del A
Es una monolatría polémica contra los baales. Porque el hombre puede pecar
(becerro de oro) y tomar a Yahweh por un vulgar baal. Por eso insiste en la
espiritualidad de Dios. El verdadero Dios es el de la conciencia y de los
mandamientos. Prohibe terminantemente las representaciones 83 No se puede
ver a Dios y vivir (Ex 33,20; cf. 20,19). Dios se aparece en sueños en diversas
ocasiones o actúa el ángel. Los antropomorfismos tienden a desaparecer. En el
decálogo, etc. subraya el carácter moral del Dios de Israel: respeto al prójimo
y a sus bienes, respeto al Dios que habla a la conciencia y que no quiere hacer
depender su presencia de una estatua cultual.
Es el documento de la alianza entre Dios y su pueblo. Se trata de dos
voluntades unidas en una alianza. Hay una alianza con Abraham. Dios revela
su nombre a Moisés (Ex 3,13-15). Une su nombre con fuerza a la raíz ser. Es
el Dios de los padres, Elohim. La gran alianza 84 es con Moisés. Dios encarga a
Moisés el liberar a su pueblo. Israel es el primogénito de Dios (Ex 4, 22s).
Dios se revela en el trueno y en la nube (Ex 20,18-20). El pueblo, temeroso de
Dios, pide a Moisés que haga de mediador. Moisés entra y habla con Dios (Ex
33,7- 11)., sin ver su cara (Ex 33, 18-23). La alianza se define en el Horeb
como un pacto. Dios hace conocer sus palabras y voluntades a las que el
pueblo debe adherir (Ex 24,7)85 El Yahvista conocía una alianza con Moisés;
en el elohista, la alianza es con el pueblo de Israel, es con las 12 tribus (Ex
24,3-8). Dios no está presente en el camino: es su ángel que los va a compañar
a su pueblo a la tierra prometida (Ex 33,2.5). Es, como en el yahvista (Nm
14,18), un Dios rico en ternura y fidelidad. Es un Dios rico en misericordia y
lento a la cólera. Hay un perdón de Dios86 Dios se hace conocer por los
mandamientos y perdona los pecados a los penitentes (Nm 12,13s; Gn 20,5s.).
Dirige a su pueblo mediante profetas,como Moisés, cuyo espíritu se comunica
por libre elección de Dios y no por un sistema dinástico (Nm 11,24-30)87
El Dios elohista, Dios de la alianza y sus estipulaciones 88, ha perdido algunos
rasgos aparentemente arbitrarios del Dios yahvista 89 Es más moral (p.e. Gn
15,16; 20,6). El elohista tiene un sentido más afinado del pecado. Teme las
desviaciones cultuales, como la del becerro de oro (Ex 32, en parte). La
función del sacerdocio es, ante todo, la voluntad divina, el oráculo y los
mandamientos. No insiste tanto en ver a Dios en el santuario. El Dios elohista
es menos teofánico que el yahvista, más moral e intelectual. El elohista deja
las cuestiones de legitimidad familiar para apegarse a la justicia de Dios, a su
palabra y a la moral. Toda la recuperación religiosa que opera el yahvista, la
conservará el elohista. Pero las características guerreras son menos claras. Y
hace asimilar al Dios Yahvista, Dios nacional de Israel, los atributos
espirituales y morales reconocidos a Dios por la cultura (sabiduría)
internacional de su tiempo.
c) Algunos rasgos de la concepción de Dios del Deuteronomio.
El Deuteronomio que se descubre el 622 bajo Josías (2R 22, 8ss), debió ser
una parte del actual, que se siguó completando y redactando hasta en el exilio (cf.
lo dicho sobre la monolatría)90 Hay influencia mutua con Jeremías. Los últimos
autores verán la catástrofe (28,15ss; 29,21ss). Quizás continuaría a la tendencia
elohista. Así habla del Horeb, trae el decálogo, está más preocupado de la
conservación nacional. Israel ha sido infiel desde el Horeb, pero Dios no ha abolido
la alianza. Pero es un trabajo nuevo de la tradición. Quiere no olvidar sino
reactualizar. En vez de relatos, encontramos código en discursos. Utiliza los
recursos de la enseñanza de la sabiduría. Aunque los patriarcas son portadores de
la promesa, Moisés domina la historia. Es como un documento de alianza:
introducción histórica, estipulaciones, bendiciones y maldiciones, compromiso,
testigos. Es una alianza en el país de Moab, que actualiza la del Horeb. Al
enmarcarlo en un tipo de tratado (quizás por influencia asiria), hay un
estrechamiento de lo que se dice sobre Dios. El enmarque en tratado producirá su
crisis cuando en el exilio el tratado esté roto. No quedará ningún futuro sino de parte
de la misericordia de Dios. Es una primera sistemática, que constituye a Israel en
grupo seguro y cerrado frente a otros pueblos. Es una vuelta a los orígenes como
pueblo de Dios. Es una eclesiología unida a una ley 91 Según Lohfink, su gran aporte
es reinterpretar la alianza abarcando todos los terrenos de la vida. Fundamenta la
centralización del culto (12,5) en la voluntad histórica del Dios que elige.
Hasta el rey está sometido a la Torah. En función de ella se opta por la vida o por la
muerte. Ella
Parece ser obra de israelitas fieles del norte, que después del hundimiento de Israel
se refugian en el sur (de ahí la igualdad de todos los levitas para servir en
Jerusalén). Sería como la colección progresiva en que se fue fijando la predicación
levítica, que tiene su fuente en Moisés y que los acompañó desde la entrada a la
tierra. Es una compilación de textos antiguos de los santuarios del norte, con una
óptica teológica. ¿Son ecos de las ceremonias de Siquem? ¿O son
Dt quiere que se hable de Yahweh (550 veces). Cf. 28,58. Elohim, en menor
cantidad, normalmente va aplicado a Yahweh, y muestra su relación con el
fiel. Detrás de este decidido uso de Yahweh estaría la alianza del Horeb, el
primer mandamiento. Es el Dios de los patriarcas. Es poderoso. Protege
a aquél a quien se ha revelado. Se manifiesta, sobre todo, en las etapas
fundamentales de la historia de su pueblo (26,5-9)92 Dios dispone de la suerte
de las naciones y de Israel (p.e. 4,38). También es dueño de la naturaleza, de
la vida y de la fecundidad (11,10-15; 28,4). Una vez es llamado creador
(4,32).
Es un Dios cercano (4,7), que no niega el cara a cara como gracia especial,
pero que no contradice el que no se pueda ver a Dios sin morir (5,4s.24).
Insiste en la audición de la palabra y habla desde el cielo (4,36). El arca de
la alianza no es su trono sino el lugar donde está depositada la ley (31,26;
10,3-5). Dios está presente en la tierra por su ley, por su palabra. Se
compromete en una alianza (26,17). Conserva muchas expresiones
antropomórficas para designar la presencia y acción de Dios: rostro, mano
(poder), brazo (energía), vista (providencia). Pero prohibe tajantemente las
representaciones de Dios (5,8; 4,16-19). Por eso, le es característico la
teología del nombre.
Es, ante todo, el Dios de Israel, p.e. tu Dios, vuestro Dios (4,2). Yahweh
eligió gratuitamente a Israel, como su porción, por amor (4,19s; 7,6-8;
10,15; 32,8ss; cf. 9,4-6)93, basado en su señorío universal94 Dios es celoso por
naturaleza (4,24). Pero el celo está reservado para Israel 95 Respecto a los otros
pueblos es grande y terrible (7,21; cf. 10,17s). El celo es el origen de todo el
decálogo. Que el celo amenace al mismo Israel, es algo único. Sin embargo,
cuando Dios alcanza el límite de su celo, no destruye a Israel, porque es, a la
vez misericordioso, ,el rahum (4,31). Esto lo puede hacer, porque él es el
único Dios. La temática del amor no va unida con la del celo. Dt 4,23-31
muestra la polaridad entre el Dios celoso y misericordioso. Después del
castigo del Dios celoso, el misericordioso les promete un futuro. Dios actúa
por compasión, porque no se podía responder desde la lógica de un tratado
roto (29,21-27; 31, 16-21.27-29)96 El Dt se mueve hacia el monoteísmo. 7,9s
modifica a 5,9ss en favor de la misericordia. La fidelidad de Dios no se funda
en el tratado sino en el juramento (berith) hecho a los patriarcas (4,31; cf.
7,12). Dios convertirá a su pueblo y lo hará regresar (30,1ss).
Dios conduce a su pueblo como un hijo (1,31). Además de la tierra, les da
instituciones como a un qahal. El Dt adjunta al juez el sacerdote levita, el
profeta, el rey. Signo de su fidelidad son sus grandes hechos y sus palabras
que les son transmitidas. Deben responder a Dios con amor (importancia del
primer mandamiento).
d) Algunos rasgos del concepto del Dios de los profetas.
Es difícil escribir sobre esto por lo extenso del profetismo en el tiempo y las
diferentes circunstancias a las que responde. Además Dios no es objeto del
anuncio profético sino el sujeto. Los primeros profetas se enfrentaban sobre
todo al rey; los profetas escritores, al pueblo. La profecía puede ser de
bendición o de juicio. La profecía de juicio es un fenómeno tan importante
como la toma de la tierra. Yahweh se dirige a su pueblo, se preocupa de él. No
sólo quiere tener relación con él en lo sacral, sino también en medio de su
vida diaria, de su historia. Yahweh permanece en su misterio, interviniendo
cuando le place.
Israel sabía desde antiguo que a Yahweh lo encontraba especialmente en su
historia (Os 12,10; 13,4)97 Pero el Dios de los profetas es un Dios con
amenaza creciente98 La guerra que el Señor hacía en favor de su pueblo se
convierte en contra de él (Is 28,21s). Las potencias son instrumentos de
Yahweh (Is 28,2)99, aun en la perspectiva de salvación (Is 45,1). Frente a la
amenazante ira de Dios (Is 5,25), se comprende que los profetas destruyan la
esperanza presente (Am 5,18ss; 6,1ss; Mi 3,11). El día de Yahweh se
convierte en adverso, y Yahweh es el único que lo determina. Traerá
desgracias para el pueblo. Cf. Is 2,12ss; So 1,7ss; Ez 7100 Se anuncia cada vez
más una directa acometida de Yahweh (Os 5,12-14); se habla cada vez más de
juicio (Am 7,7-9; cf. So 1,14ss)101 Yahweh viene a juzgar por causa de la
violación de su voluntad. No es una ira irracional, demoníaca, sino el celo de
Yaweh por su señorío exclusivo y su derecho, lo que explica el estallido de la
cólera divina. Los acentos no son siempre los mismos102 Según el anuncio de
los profetas, Dios no es el que desata su furia por el primer pecado (cf. Am
7,1ss; 8,2; Ez 20,5-26). Es un juicio, porque Dios no puede dejar de lado su
voluntad de justicia. Respecto a la lógica de Dios, cf. Am 3,2. Ni Jerusalén ni
el templo (Jr 7) pueden garantizar la salvación. Desde el mismo punto de vista
se aclara la crítica de los profetas a los sacrificios (Am 5,21ss). Contraponen
los pecados del pueblo al amor de Dios (Is 1,2; 5,1-7). No pueden volver a
Yahweh (Os 5,4), porque no están dispuestos a hacer penitencia (p.e. Ez 20,1-
31).
Pero un hombre y un pueblo así elegido, no puede salir airoso delante de
Dios. No tiene ninguna justicia para mostrar103 En las palabras de algunos
profetas, antes de la catástrofe, brilla algún futuro ante Dios 104, que parece
escondido por el gran juicio (Am 5,4s; 5,15; Os 11,8-11; Os 3; Is 14,32;
28,16)105 Cf. Jr 31,31-
37; Ez 37 (creacional); 20,32ss (nuevo éxodo).40106 Según Ez 36,16ss,
Yahweh obra así para santificar su nombre ante todos los pueblos. Lo que en
tono de enseñanza anunciaba Ez, lo anuncia el DtIs con júbilo y en estilo
de salmo, como un nuevo éxodo107 Cf. Is 52,7-10. La fidelidad de Yahweh a
su promesa no sólo abarca la sobrevivencia de Israel, el recibir de nuevo la
tierra prometida, la presencia de Yahweh en medio de su pueblo para honrarlo
en Sion, sino también el rey de justicia de la casa de David. A éste se lo ve en
la persona de Zorobabel; después se desplaza al sumo sacerdote Josué.
¿Quién será?
El profeta se retira ante la palabra de Dios. Pero en el libro de Jr se relata
mucho sufrimiento de este profeta. ¿Es reflexión autobiográfica o es parte de
la palabra de Dios? Lo segundo. El profeta refleja el dolor de Dios (cf. Jr
12,7s). En Ez, pese a lo que le acontece, no encontramos los tonos de Jr.
Según Ez 4,4-8, el profeta carga el pecado de la casa de Israel y de Judá. Esto
se profundiza en lo que se dice en el Deútero Isaías sobre el siervo de
Yahweh, quien tiene la tarea de anunciar a todo el mundo el derecho de
Yahweh, el modo cómo Yahweh ejercita la justicia.
Yahweh es rey sobre todo el mundo y los dioses se van convirtiendo en nada.
Creador de todo. Desde Amós Yahweh juzga a otros pueblos. En el actuar
respecto a su pueblo van siendo implicados en medida creciente los otros
pueblos. El asirio (Is 10,5.15), Nabudoconosor (Jr 25,9), Ciro (Is 44,28ss), son
instrumentos de Dios respecto a Israel. Israel pasa a ser un testigo de Yahweh
(Is 43,10.12; 44,8) ante los pueblos. Según el DtIs, los pueblos extranjeros
participan en cierta medida de la salvación que Yahweh va a erigir.
Así hablan los profetas sobre Dios, desde Dios. Hablan de un juez del pueblo,
pero que es creador, compasivo, que sufre y que envía a aquél que ha de
conducir a la justicia querida por El.
e) Algunos rasgos del concepto de Dios en P.
En J lo central es la actividad de Yahweh en la historia; en P Yahweh está
presente en el culto. El centro de J es la venida de Dios a liberar; el centro de
P es la teofanía del Sinaí, de la que se sigue la construcción del tabernáculo,
modelo del templo. La bendición dada por el sacerdote en el culto viene de la
bendición de Dios en la creación. La ley está anclada universalmente en P108
Todo lo que sucede proviene de una palabra de Dios que manda (Gn 1).
La palabra de Dios determina toda la historia de Israel 109 Respecto al Dt,
permanece la centralización cultual y la Torah es más fundamental que nunca.
La ley de P es para regular el culto y asegurarlo para siempre. Por el
sacerdocio la nación puede purificarse y recibir los favores divinos. La vida
del pueblo viene de la sangre esparcida sobre el altar, porque en la sangre está
la vida (Lv 17,14)110
La ley de santidad (Lv 17-26) sería una compilación como el Dt, pero que
sólo se refiere a la institución sacerdotal, anterior al exilio, recogiendo
tradiciones de los santuarios del sur, especialmente de Jerusalén. Al llegar al
exilio sólo quedaban la misma sangre, las tradiciones comunes y un clero
auténtico. El sacerdote substituye al rey y al profeta. Se apegan a su propia
herencia. Quieren redactar las claves de la perennidad de la vida religiosa en
el Israel cautivo: ya no es un estado y todavía no es una Iglesia. Tienen
relación con la Torah de Ez. Redactan un resumen histórico, una especie de
catecismo (preciso, seco y técnico), que tiene sus diferencias con la ley de
santidad. Las genealogías los diferencian de los demás. Insertan las
instituciones religiosas en un cuadro de historia general, que implica una
teología de la presencia divina y sus exigencias. Tienen la esperanza del
retorno. La historia es fruto de la reflexión teológica sobre las antiguas
costumbres litúrgicas conservadas por el sacerdocio de Aarón de Jerusalén.
Aarón juega un gran papel junto a Moisés (p.e. Ex 6,26-7,13). La plaga de los
primogénitos introduce la legislación pascual. Ps, al comienzo de la
restauración del nuevo templo, acomoda algunos aspectos. Así en Lv 1-7 se
destaca el holocausto expiatorio. Lo que, finalmente, purifica al pueblo santo
es el rito del gran día de la expiación (Lv 16). Con esto se termina el
Pentateuco. En tiempo de Esdras, ésta es la ley de samaritanos y judeos.
Si nos fijamos sobre todo en la ley de santidad, Dios es santo 111 y su pueblo
debe serlo (19,2). Qadhosh o qodhesh significan lo sagrado y lo santo.
Entre los semitas designaba a la divinidad en lo que tiene de más
trascendente, inaccesible, inhumano. En Gn el Dios de Abraham jamás es
llamado santo. El vocablo es recibido en el terreno cultual (Gn 38,21; Ex 3,5).
La santidad de Dios hace sentir vivamente a Isaías la impureza del pueblo y la
suya. Con Isaías y su escuela la santidad de Dios es reconocida como santidad
moral. Dios puede hacer participar de su santidad trascendente (Jr 1,5; Dt
7,6). El pueblo será santo, si observa la ley especial que le ha dado Dios
santo para establecerlo en un estado de santidad y en un país que no debe ser
profanado112 En Lv 26,2 Dios dice: observad mis sábados y reverenciad
mi santuario113 Israel formará una comunidad litúrgica, jerarquizada,
‘edhah, con un sacerdote supremo (Lv 21,10), sacerdotes e hijos de Israel.
En la historia sacerdotal, el hombre es hecho a imagen de Dios 114, llamado a
participar en la obra creadora, en la fecundidad y poder de Dios115; también
llamado a reposarse en el séptimo día, sábado eterno. Hay tres alianzas
(berith). La primera es con Noé, cuya única claúsula es el respeto de la
vida y sangre. Su signo sensible es el arco iris. La segunda alianza es con
Abraham y su signo es la circuncisión (Gn 17) 116 A Moisés y Aarón, Yahweh,
hasta entonces conocido como El Shadday, les encarga el liberar a su pueblo
(Ex 6,2-13). En el Sinaí (19,1a.2a) se desarrolla una nueva revelación y una
tercera alianza. Es la del culto y el santuario, cuyo intermediario (24,15-18a;
25-31) y realizador (35- 40) es Moisés. Los beneficiarios son Aarón y su
descendencia (Lv 8-9), a quienes asisten los otros levitas. El signo de esta
alianza es el sábado (Ex 31,16s). La gloria117 de Yahweh descendía en la nube
y se posaba en la tienda. Cuando se eleva la nube, los israelitas parten a la
señal de la trompeta de Aarón (Nm 10,1-10). En la travesía del desierto es
muy importante Aarón y su sacerdocio.
La fidelidad a estas costumbres es la sola garantía de una vida de unión a
Dios, que la gracia todopoderosa de Yahweh quiere realizar en Canaán en
provecho de los descendientes de Abraham. Hay una alianza de Dios con toda
la humanidad salvada en Noé: asegura la vida terrestre, si se respeta la vida de
las creaturas. Hay una alianza electiva con los descendientes de Abraham, que
les garantiza el porvenir en la tierra prometida, si observan el sábado y la
circuncisión. Hay una alianza más íntima con el sacerdocio aaronita 118, que
hace de éste el huesped de Dios y el necesario dispensador de los beneficios
de Dios: el culto es el signo más sensible de la presencia de Dios en su
pueblo. Habiendo fracasado la monarquía, Aarón asegura en adelante sus
funciones (cf. Ex 19,6), en espera del don del Espíritu.
Esta historia está interesada en la acción de Dios creador sobre todos los
pueblos de la tierra. Pero, con la elección de Aarón y su descendencia,
debe esperarse un nuevo éxodo, del que el primero es sólo figura. La alianza
no es más aquella que había sido concluida con los padres y que los israelitas
habían roto (Jr 31,32; Ez 17,19), sino una alianza que Dios mantiene (Cf. Gn
9,8ss.17; 17,7; Lv 26,9). Israel está privado del templo, del santuario sobre
el que reposa la gloria de Dios, pero espera su restauración y el retomar los
sacrificios y culto, donde el fiel encuentra a su Dios en función de esta alianza
aaronida.
f) Algunos rasgos del concepto de Dios de los sabios.
A veces se opone la literatura de la alianza a la de la sabiduría. En Dt 4,6 y Si 24 se unen
sabiduría y Torah, don de Dios. Hay diversos saberes experimentales, p.e. técnico, saber
respecto a plantas y animales, meshalim, política. Pero aquí la razón se basa en una
experiencia, que no es revelación 119 En Israel, la evolución parece haberse hecho de lo
concreto y testimonial, a lo tradicional o clásico, que da pie a escuelas, temas de reflexión y
amplificación. Entonces florecen los escritos de sabiduría. Estos llegan a ser libros
normativos. Aquí trataremos de: Pr y Si (representates de una sabiduría más tradicional), Jb
y Qo (representantes de una sabiduría crítica), y Sb. Ciertamente hubo una teologización
fuerte en el exilio, pero tanto antes como después se da el problema de la emancipación de
la razón y de inclusión de Dios en la sabiduría120
Dios da goces (2,24s; 5,18; 3,13), pero también fatigas (1,13; 7,14). Todos
terminan igual (2,14; 3,20). El justo tiene lo que debería tener el malvado
(8,14; 7,15; cf. 9,2). Dios es el Creador (11,5), que hizo el mundo bueno
(3,11) y al hombre recto (7,29). Es el que da el soplo (12,7) y también le retira
al hombre la vida (cf. 5,17; 8,15; 9,9; 12,7),etc. Cree en la realidad de la
Providencia (3,11.14s; 8,17; 11,5). Qohélet está como aplastado por la
trascendencia de Dios (cf. 3,14; 5,1). Cf. 12,1ss. El hombre no puede
sondear la obra de Dios ni su propio futuro147 Por eso, no hay que ponerse
problemas ante el misterio impenetrable. Hay que temer a Dios (3,14; 5,6;
7,18; cf. 8,12) y darle un culto espiritual (4,17). Cree en la eficacia del temor
de Dios como seguro de retribución y de realización de la felicidad (3,14;,
7,18; 8,12; cf.2,26). Dios juzgará a cada uno según sus obras (3,17; 11,9;
12,14). Esperando este juicio, Dios ofrece a los hombres una felicidad real,
pero limitada (2,24; 3,22; 8,15; 9,7; cf. 11,9), de la que hay que aprovechar
sin apegarse. Para Qohelet la vida es buena y hay que acogerla como don de
Dios (3,13; 5,17s; 8,15;9,9).
5) Libro de la Sabiduría
Es escrito en griego en la primera mitad del siglo I antes de Cristo, probablemente en
Alejandría. Es una especie de protréptico que utiliza la diatriba. Tiene alguna influencia
helenística, especialmente estoica. El 20% de su vocabulario no se encuentra en los libros
canónicos. Pero su doctrina es A.T., aunque estamos a las puertas del N.T. Sería el más rico
de los sapienciales vistos148 Silencia la doctrina de la resurrección de los muertos. Tiene
fuerza poética. Contrasta la inmortalidad de los justos (israelitas) a la esterilidad de los
impíos (egipcios). Los racionamientos tortuosos alejan del conocimiento de Dios, tanto en el
caso de los judíos apóstatas como de los paganos. Sólo Israel tiene un conocimiento de Dios
y beneficia de la revelación, porque fue elegido por Dios y aceptó reconocer su soberanía.
Pero para continuar, hay que tener un alma abierta a la sabiduría. Y ésta hay que pedirla. Al
comienzo opone los destinos del justo y del impío (1-5) para pasar luego a un elogio de la
sabiduría (6,1-11,3) y terminar con una meditación sobre el éxodo (obra de la sabiduría).
Según 11,5, el instrumento que Dios usa para castigar a sus enemigos es bienhechor para
Israel. En 13,1-9 trata del conocimiento racional de Dios149
Dios creó al hombre para que sea incorruptible, pero por envidia del diablo
entró la muerte al mundo (2,23s). Dios no lo ha hecho para la muerte (1,13s;
cf. 2, 23). Dios, porque es muy poderoso, gobierna con justicia y moderación
(12,15-18; 11,20). Ama la vida, todo lo creado (11,21-12,1). Tiene piedad y
quiere llevar al arrepentimiento (12,2ss.19-22). La sabiduría es personificada.
Ella vive en simbiosis con Dios y está asociada a todas sus obras (8,3-6; 9,9-
11; cf. 7,25s; 9,4). Participa en la actividad creadora (7,12.21; 8,5s) y tiene
función cósmica (7,27; 8,1). Es revelación divina (9,17). Gobierna con
moderación (11,20) y con bondad (8,1). Se apega a las almas de los justos
para hacer de ellas amigos de Dios (7,27). Es fuente de toda ciencia y
conocimiento. Dios es el que da la sabiduría (7,15ss) y ésta es don de Dios
(8,21ss). Dios da, por sobre los límites del hombre, para conocer su voluntad,
su propia sabiduría, su espíritu santo (9,17). Hay que pedirla. Es un don
interior que hace conocer la voluntad de Dios150. Dios siempre ha exaltado y
glorificado a su pueblo Israel (19,22; cf. 15,2)151 La sabiduría salva (9,18), y
ha guiado y salvado a los justos más ilustres de los antepasados (cf. 10).
Una gran temática del libro es la inmortalidad de los justos152, con lo que se
resuelve el problema de la justicia. A ella renuncian los impíos, desde ya, con
su conducta (cf. 2,21-3,12; 4,7ss). Las almas de los justos gozan de una
tranquilidad perfecta en Dios y serán recompensadas en el día de la visita o
del juicio (3,1-9; 4,7-14; 5,15-23)153. Podría estar implícita la
resurrección de los cuerpos en 3,7 y 5,15s. La idea de juicio, ya sea sobre
justos e impíos o sobre la historia, aparece por todas partes.
h) Algunos rasgos del Dios de los Salmos
La colección de los salmos debía existir en el s. III154 Muestran una gran
variedad, muy difícil de clasificar155 Lo que caracteriza al himno es la
alabanza desinteresada. Son del todo teocéntricos. Los motivos de alabanza
son los atributos de Dios o los grandes hechos en favor de Israel (cf. 105;
106). Algunas veces la glorificación es al santuario de Sion. El salmo 29 es
una especie de letanías al Dios de la tormenta. El gran salmo cósmico, que
trata mucho de la creación es el 104. Contrapuesto a los cósmicos, el salmo 8
sería un himno humano. El salmo 113, señala que la gloria de Dios, que está
por encima de los cielos, residiría en su misericordia. En el 103 aparece la
grandeza de Dios en la humildad del hombre y en todas las manifestaciones
de la misericordia divina. La mayoría de los himnos presentan un aspecto
impersonal, destinado a expresar la piedad colectiva de Israel. Traen
numerosas alusiones al santuario, a la presencia divina, a los actos
litúrgicos. Según TOB (p.1261), Israel canta en ellos su fe en el Dios
único, eterno, todopoderoso, omnisciente, creador, señor de la historia,
siempre fiel al pueblo que se eligió. Estas alabanzas son la respuesta de la
comunidad a la palabra de su Señor, la reacción de un pueblo que no ha
cesado de encontrar en su historia al Dios viviente, a su guía, su liberador. Los
salmos históricos como el 78 y 105 celebran bajo forma hímnica las hazañas,
maravillas o milagros de Dios, tal como la historia de salvación permite
percibirlos.
Si Dios está en el cielo (cf. 103, 19; 104,2-4; 113, 4-6; 115,3), si cabalga en
las nubes (cf. 68, 5.34), no por eso está menos en relación con el mundo.
Porque Dios es el creador del mundo (8; 33,6s.9; 104). Temible por encima de
todos los dioses (95, 3). Se muestra a través de cataclismos, terremotos y
tormentas (29) y de todas las maravillas que acompañan esas apariciones (18;
144,5s). Todo esto engendra el temor, pero también la confianza (cf. 104). El
poder de Dios se manifiesta igualmente en la historia, especialmente en su
solicitud en relación a Israel. Se evoca el éxodo, el traslado del Arca de la
Alianza, la vuelta del exilio172 Según J.H. Kraus (p.132), en relación al culto,
Yahweh es glorificado como rey y creador, como juez de los pueblos. El cielo
y la tierra le pertenecen. Los pueblos deben adorarlo. En el culto divino, Israel
está siempre abierto a todo el cosmos y su historia.
2) Dios y el hombre. Dios es justo y se preocupa de dirigir al hombre, de
recompensarlo o castigarlo. Aunque sea un Dios oculto (10,1-11), aunque los
impíos parezcan reirse de El y proclamen un éxito paradójico. Esto sólo es un
escándalo pasajero. Dios se manifestará un día como juez de la tierra (58). El
manifestará a la vez su poder y su bondad (18), derrotando los enemigos de la
nación (79; 83) y contra los pecadores en general. El abate a los impíos y
salva a los humildes (9-10; 75). La paternidad divina no es frecuentemente
formulada en los salmos (103,13; cf. 89,27 y 2,7, donde se proclama padre del
rey mediante una fórmula de adopción). Pero el llamado a su benevolencia
respecto a Israel (121) y, en general, respecto al justo (146), especialmente
respecto a los más desheredados (68,6; 113. 7-9), muestra que la idea está
subyacente. La bondad divina, la fidelilidad (hesedh) a los hombres, se
expresa a través de todo el salterio y sus épocas, p.e.: 136 (cf. 100,5; 118,1-4;
106,1; 107,1). Ricos sentimientos encontramos en 103,4.8.17 y 145,8s.
3) Confianza en Dios. Todos los salmos de súplica y acción de gracias son
salmos de confianza. Contra los malhechores se confían en la justicia divina
(cf. 27). Más patéticos son los salmos en las aflicciones nacionales, p.e.
144,10s.15. Los salmos más emocionantes son las súplicas del inocente, que a
menudo apelan al amor y fidelidad de Dios (p.e. 52; 57; 59). También en la
acción de gracias se expresa la confianza (p.e. 124; 138), sobre todo después
de una liberación individual (40; 65; 116). Los salmos reales eran aptos para
llegar a ser mesiánicos y expresar , p.e. la confianza del pueblo de Israel en su
Dios.
4) La piedad individual. Dios examina los riñones y los corazones (7,10);
conoce los pensamientos más recónditos del hombre y no se le escapa nada
(139). Dios recompensa según la conducta (p.e. 94). Dios perdona los pecados
(32,5; 51; 65,4; 86,5; 103,3; 130). El hombre no tiene otra finalidad ni otro
gozo que buscar a Dios y reposarse en El (63). Pero en época reciente, la
piedad israelita tomará otra forma: la veneración de la ley y de la palabra de
Dios; el ideal de pobreza y de humildad173 El salmista se gloría de su
humildad (40,18; 109,22; 142,7), porque el abajamiento llega a ser un valor
moral y da derecho a una protección particular de parte del Señor. Los
‘anawim forman el pueblo preferido de Yahweh174
5) La retribución después de la muerte. Toda la historia de Israel está dominada por
el grave problema de la retribución. La mayor parte de los salmos reflejan las ideas
tradicionales:
piedad y felicidad se confunden; el mal, en cambio, es el castigo del malvado.
Pero, ante evidencias, a veces se afirma que la derrota de la justicia es sólo
aparente (37; 49), a veces se quejan a Yahweh y solicitan su intervención, y
llegan a maldecir a los malvados victoriosos. A veces, en fin, parecen
resignarse a la aparente injusticia del presente y esperar del Señor una
retribución justa en un futuro lejano (16,10s). La justicia de Dios tiene que
intervenir en esta vida. Pero hay algunos salmos que parecen presentir el más
allá, o por las imágenes osadas de ser liberado del Sheol (86,13) o porque el
salmista afirma solemnemente que aun la muerte es
impotente para separarlo de su Dios (no descenderá al Sheol) (16,10; 49,16;
73).
h) Algunos rasgos del Dios de los apocaliptas
La apocalíptica aparece de lleno en Dn, habiendo precedido Zacarías, y algo
del libro de Is y Ez y Joel. Según G. v. Rad (II,315-330; cf. Id., Weisheit,
pp.343ss), la apocalíptica sigue hablando de la escatología, pero en forma
estandarizada y monótona. La nueva acción salvadora de Dios no sucederá
porque exista una crisis entre Israel y Dios. Según él, la apocalíptica hundiría
sus raíces principalmente en las tradiciones sapienciales175 Dios determinó
de antemano toda la historia universal. El esfuerzo enciclopédico de la
sabiduría se apropia de la historia universal y de la perspectiva escatológica.
La apocalíptica también se aplica a conocer cosas de la naturaleza. Se
legitiman diciendo que Dios lo ha revelado: sueños, visiones, viajes
extraordinarios. Hay una atmósfera sombría y pesimista respecto al presente.
El mensaje de los profetas, en cambio, estaba enraizado en la historia de
salvación176 Según ellos, se esperaban novedades; los planes de Dios se
pueden cambiar177 La historia apocalíptica es otra cosa. Las cosas últimas
existen desde los comienzos. El profeta desenvolvía el pasado y el futuro
desde el presente. El apocalipta oculta el presente. Es ahistórico en el sentido
de que no se mete en la experiencia de la contingencia histórica. Así la
salvación se concentra al final. El consuelo viene, porque Dios es el señor de
la historia. La unidad de la historia es propia de los apocaliptas: la ven
tendiendo a un eschaton.
Según Westermann (pp.149-152), la profecía habla de los otros pueblos en
relación a la historia
de Israel. La apocalíptica, en cambio, se mueve en el horizonte de la historia
humana y cósmica. Es una continuación de la profecía, pero independiente; y
es continuación de la historia primitiva de la humanidad178 Tiene carácter
literario. No es esencialemente producto de la sabiduría, porque ésta se
interesa por el presente, y muy poco por la historia y el futuro. En la
apocalíptica no continúa la salvación por la vía del perdón o del sufrimiento
mediador.
Según Russel179 citando a J. Lindblom, características de la apocalíptica son:
trascendentalismo, aspectos mitológicos, visión cosmológica, visiones
pesimistas de la historia, dualismo, división del tiempo en períodos,
enseñanza de los dos eones, números, pseudoéxtasis, pretensiones artificiales
de inspiración, pseudonimia, esoterismo. En su unidad de la historia se
refieren a una historia cósmica que implica cielo y tierra. La historia es un
conflicto entre Dios y Satanás. La figura trascedente del hijo del hombre
ayuda en el desarrollo de la creencia de la vida después de la muerte. Hay un
determinismo histórico que termina en una intervención sobrenatural (y
catastrófica) después de una gran crisis. El triunfo en la tierra refleja la
victoria sobre los principados y poderíos en el cielo. El profeta está centrado
en la palabra; el apocalipta en el escrito. La apocalíptica es una profecía en
nuevo idioma. Trata de racionalizar y sistematizar el lado predictivo de la
profecía, como un aspecto del conjunto del orden providencial del universo.
Reconoce la exigencia moral de Dios en el aquí y ahora (Torah de los
rabinos). Desde el exilio la literatura profética estaba cada vez más marcada
por el juicio y por la salvación que lo seguiría:
escatología. La escatología cambia de género literario 180 Pasa a significar las cosas finales en
el sentido del fin del mundo. En la profecía se esperaba un reino mesiánico terrestre,
nacionalista. La nueva escatología se va deslizando hacia un reino trascendente, otro eón.
Cree Russel que el mesías sería más propio de la antigua escatología, y el hijo del hombre de
la nueva. El estilo apocalíptico está lleno de reminiscencias bíblicas 181 En buena parte es una
relectura del A.T. Es una literatura culta, de tiempos de crisis182, que inflama la esperanza.
respecto al futuro, el fin próximo. Hay una espera ansiosa del final.