" Año del Fortalecimiento de la Soberanía Nacional "
ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA
SALUD
TEMA:
“HISTORIA DE LAS MATEMÁTICAS” DE IAN STEWART”
CURSO:
MATEMÁTICA BASICA
PROFESOR:
CESAR AUGUSTO YACTAYO ARIAS
ESTUDIANTE:
LUCERO SAYURI CAMARGO ALIAGA
2022- II
HISTORIA DE LAS MATEMÁTICAS” DE IAN STEWART
CAP.1
Las matemáticas empezaron con los números, y los números siguen siendo fundamentales,
incluso si la disciplina ya no se limita a los cálculos numéricos. Sobre la base de los números,
las matemáticas han construido conceptos más sofisticados y se han desarrollado hasta
constituir un área muy amplia y variada del pensamiento humano, que va mucho más allá de lo
que encontramos en un típico temario escolar.
Empezó con números durante muchos miles de años, matemáticos de muchas y diferentes
culturas han creado una enorme superestructura cimentada en los números: geometría,
cálculo infinitesimal, dinámica, probabilidad, topología, caos, complejidad, etc. Hay más de
50.000 matemáticos investigadores en el mundo, que publican más de un millón de páginas de
matemáticas nuevas cada año Los números parecen muy simples y directos, pero las
apariencias engañan. Los cálculos con números pueden ser duros; obtener el número correcto
puede ser difícil cuentan cosas, pero no son cosas: podemos coger dos tazas, pero no podemos
coger el número «dos». Las primeras marcas. La historia de las matemáticas empieza con la
invención de símbolos escritos para denotar números. Nuestro familiar sistema de «dígitos» 1,
2, 3, 4, 5, 6,7,8, 9 para representar todos los números imaginables, por grandes que sean, es
una invención relativamente reciente; nació hace unos 500 años, y su extensión a los
«decimales», que nos permite representar números con alta precisión, no tiene más de 450
años. Sin números, la civilización tal como ahora la conocemos no podría existir. Los números
están por todas partes, como sirvientes ocultos que corren de un lado a otro entre bastidores:
llevan mensajes, corrigen nuestra ortografía casi en todas partes. ¿Cómo surgió esta industria
numérica verdaderamente enorme? Todo empezó con pequeñas fichas de arcilla, hace 10.000
años en el Próximo.
La presencia de marcas de cuenta aún puede verse en los numerales modernos. Nuestros
símbolos 1, 2, 3 se derivan, respectivamente, de un solo trazo, dos trazos horizontales unidos
por una línea inclinada, y tres trazos horizontales unidos por una línea inclinada los
descendientes intelectuales de este antiguo artificio burocrático. De hecho, es posible que la
sustitución de fichas por símbolos haya constituido también el nacimiento de la propia
escritura.
Marcas de cuenta
Estas marcas de arcilla no eran ni mucho menos los más antiguos ejemplos de escritura
numeral, pero todos los ejemplos anteriores son poco más que rayas, «marcas de cuenta»,
que registran números como una serie de trazos, tales como
Hay reliquias similares de la Europa antigua. Un hueso de lobo encontrado en la antigua
Checoslovaquia tiene 57 marcas dispuestas en once grupos de cinco con dos sueltas, y tiene
unos 30.000 años. Dos veces 28 es 56, de modo que esto podría ser un registro lunar de dos
meses Otra antigua inscripción matemática.
Las marcas se convierten en numerales
Podían hacerse diferentes tipos de cuñas manejando el estilete
de diferentes maneras. Hacia el 3000 a.C. los sumerios habían
desarrollado una elaborada forma de escritura, ahora llamada
cuneiforme: «en forma de cuña». La historia de este periodo es
complicada; diferentes ciudades se hicieron dominantes en
tiempos diferentes. La ciudad de Babilonia, en particular, alcanzó
gran importancia, y aproximadamente un millón de tablillas de
arcilla babilónicas han sido extraídas de las arenas
mesopotámicas. Los símbolos numerales babilónicos van mucho más allá de un simple sistema
de recuento, y son los más antiguos símbolos conocidos en hacerlo. Se utilizan dos tipos
diferentes de cuña: una cuña delgada y vertical para representar el numero I, y una cuña
gruesa horizontal para el número I O. Estas cuñas se disponían en grupos para indicar los
números 2-9 y 20-50. Sin embargo, esta pauta se detiene en 59, y la cuña delgada toma
entonces un segundo significado, el número 60. en el que el valor de un símbolo se multiplica
por I O, o por 100, o por 1.000, dependiendo de su posición. En el número 777, por ejemplo, el
primer 7 significa «siete cientos», el segundo significa «setenta» y el tercero significa «siete».
Para un babilonio, una serie de tres repeticiones del símbolo para «7»
tendría un significado diferente, aunque basado en un principio similar. El
primer símbolo significaría 7 x 60 x 60, 0 25.200; el segundo significaría 7 x
60 = 420; el tercero significaría 7, Por Io tanto, el grupo de tres significaría
25.200 + 420 + 7, que es 25.627 en nuestra notación.
Los antiguos egipcios
Quizá la más grande de las civilizaciones antiguas fue la de Egipto, que
floreció en las orillas del Nilo y en el Delta del Nilo entre el 3150 a.C. y el 31
a.C., con un extenso periodo «predinástico» anterior que se extiende hacia
atrás hasta el 6000 a.C. Los egipcios eran constructores consumados, tenían
un sistema muy desarrollado de creencias y ceremonias religiosas y eran
registradores obsesivos. Pero sus logros matemáticos eran modestos
comparados con las alturas alcanzadas por los babilonios. Las fracciones
provocaban graves dolores de cabeza a los egipcios. En diversos
periodos utilizaron varias notaciones diferentes para fracciones. La
notación egipcia para las fracciones era engorrosa y muy poco adecuada
para el cálculo. Les servía bastante bien en los registros oficiales, pero
fue casi completamente ignorada por las culturas posteriores.
Números y personas.
Guste o no la aritmética, no se pueden negar los profundos efectos que han tenido los
números en el desarrollo de la civilización humana. La evolución de la cultura y la de las
matemáticas han ido de la mano durante los últimos cuatro milenios. Sería difícil desenredar
causa y efecto; yo dudaría en argumentar que la innovación matemática impulsa el cambio
cultural, o que las necesidades culturales determinan la dirección del progreso matemático.
Pero ambas afirmaciones contienen algo de verdad, porque matemáticas y cultura
evolucionan conjuntamente. Hay, no obstante, una diferencia significativa.
Hoy hacemos lo mismo. Utilizamos matemáticas sencillas, poco más que
aritmética, para centenares de tareas minúsculas: cuánto tratamiento
antiparásitos poner en el estanque de un jardín, cuántos rollos de papel de
pared tenemos que comprar para empapelar el dormitorio o si ahorraremos
dinero yendo un poco más lejos en busca de gasolina más barata. Y nuestra
cultura utiliza matemáticas sofisticadas para la ciencia, la tecnología y, cada
vez más, también para el comercio.