La Moda 22-3-1880
La Moda 22-3-1880
SOMABIO.
^ p ü c a c l o n de loa g r a b a -
tíos.—Cn.i nica de Madrid,
POf Ol Marqués do Vfllla-
-A-Ii^eTe. — Las hijas do
I ^ r d O a l í b n m , Duvola
escrita en inglés por mle-
tresa Wood , traducida
por *»* (continuación'.
"—UorrespiiiideJicla pari-
Biense, por X, X,—Ex-
plicación lie] ñgiiriu ilii-
Si'nailo. — P a t r ó n corta-
df número 3 , por ifon
C-Hcrnondo.—Arliciilos
^^ París recomenüadoa.
~Puíj[jeQa gaceta parl-
Blenao. — Saeltaa.— Ád-
vertenda.— SoJnciojies.
Traje d e calle.
N ó m . 1.
E] corpino, la ban-
'Jfl. de delante y el
-?íow/san de fular cro-
ando P o m p a d o i i r ,
íondo tínirlo con flo-
'•'^cillas Dinsg-o y Qzul
'goléete. La falda es
de faya muego, y va
•^^ijleada, aai como el
^huleco, que qnetla
¡lotante desde la cin-
i^m-a,
Manteleta-visita.
N ú m . 2.
Eeta manteleta es
^^ rURR sal negro y
, * gMiirnecidíi de rí-
' ^ o a lie encaje men-
^'adoB de aiiornos de
!¡*^«bjiche. L a espalda
" adornada con un
"-•^'pe de paKamane-
¡|p bordado de aziila-
'^jyelescote, gnur-
o^^'do cío una gola
j^^'-^on elpreheníenú-
<*ro damos un pa-
y ^ cortado de eetn
^fíaate confección.
^os pieos de
corbata.
^ i i » Q s . 3 y 4.
• '^'i"n. 3. De ^-nca- f.liuñíí^
iJY^^- Se traspa-
5,?\°?<^ontorno.
I,„, '^itíMJo sobre un
! Í f i y se hilvana en- 1.—Trajo d e calle. í.—ilaofeleta-viíitn.
^'^^ enloncillo lÍRo {E¡ pairen corlado i¡»e aíompaiia alpreKníi /lúj/um cofioiionil/: d ei(n tmateUta.)
LA MODA ELEGAK.TEJ PERIÓDICO DE LAS PAWILIAS.
Almoliadoii
con cuadro d e guipur.
N ú m e r o s 7 y S.
Almohadón de terciopelo
granate, guarnecido de un
volante do roao del misino
color, de 5 centímetros de
ancho, Hobre el cual ne coee
un cordón de oro. Bajo cada
ángulo, un volante de la
misma tela adorna el abno-
liadoQ. El fondo va cubierto
de un cuadro de, r e d , heelio
con torzal de seda color de
oro iinti'¡fUQ , y bordado, co-
mo indít:!L el dibujo ñ, al
punto de lienzo y punto de
Kurcido, con seda del miemo
eolor; al punto de espíi'ítu,
coa hilillo de oro. La ceue-
i a va adornada con estrellas,
torno va adornado con una pimtillita, que ae compra felpilla de S centímetros de ancho, un encaje negro de 7
hecba. centímetros, una cenefa de paaíimaneria bordada de cuen-
Nilni. 4. Aph'i:ai:ion de galtmaUlos sohre tul. be pasa el taa, de 2 centímetros de ancho, y roeáceas tle pasamanería,
dibujo sobre un hule, que ae cubre de ful, y se siguen sus T r a j e corto.—Niíms. 11 y 1 2 .
contornos con los guloncillos indicados. Las espigas y la
flor, en forma de estrella, van ejecutadas cou galoncíUoH ^ Falda redonda de i'aso negro, plegada en forma de ban-
7Hedaliones, da por encima
quesafijau so- de u n a guar-
bre el tul, yen- nición ancha
do s u j e t a s y rizada. So-
ademas con un brefalda llana
bordado al pa- H.—Ciiailro de guipur.—(Fánse el dibujo 7.) de raso. Por
sado, l i e c h o encima, u n a
con hilo fino. banda de ca-
L o s festones chemir orien-
del b o r d a d o tal. C o r p i n o
se adornan cou l a r g o de la
puntos de en- m i 8 ]n a tela,
caje y barretas cou a l d e t a
de hilo lino. añadida. Cha-
Paralan ramas loco de raso.
y los tallos se Mangas largas
l a n z a n unos y ajustadas,
hilos, sobre los terniiuttdfis en
cuales se vuel- un volnnte an-
ve enlazándo- cho de r a s o
los. El con- negro.
torno va ribe-
teado con mi Traje
galoncillo do d e f a y a , fel-
piquilloa. p a y pekin.
Números 13
n o s fondos y 14.
bordados Falda de fa-
sobre tuL ya, con tablea-
Múma, 5 y 6, do y guarni-
Kúm.fj. So- ción biillona-
da en el borde
bre tul blanco,
inferior. De-
liecho con al- lantal de faya *0.—Abrigo deprimarera. Delaatoio.
9.—Almohadón con cuadro de Butpiu:.—'Víasf el dibujo B,j
O.-Abrigü úc ptimvora. líípoliJii. godOD blancO.
83
1*.—Traja de faya, felpa j iiektn. Delantero,—(Píáaje el dibi^jo 13.J I B y fla,—Tnj&detflla brocb^a ncgra.'Sapalda y delu'atere.
•i^^^^r^
S T 7 SS.—Traja de nao ; bordado Bobra.teioiopelo.. Jtopalda y <]G!&Qt6ro ^3*."^ "^^"^^^.,0.. > a y ao.—Tmie de receijoiou y -rialtaa. Delanteío y espald».
.fiG LA MODA ELEGANTE,, PEÍÍ^IÓDICO DE LAS FAMILIAS,
Trajes p a r a niños.—Núms. 2 3 y 24. Dejo á la consideración del lector los comentarios, las gusta de variar de cantantes, habia decidido no ajustarse
Núoi. 23. Traje de clase-para nmos de ij á B años.—Se conjetura^, las suposiciones qne se harían sobre suceso tan en Madrid.
compone de un pantalón ijorto y de una blusa plegada de extraño , que cada cual explicaba á su antojo. EQ balde multiplicaba sua gestiones e! empresario Rovi-
tela de laaa azul inariao. El delantero y la espalda forman El Sr. Obispo leyó con sonora vdz la Epístola de San r a ; en balde — con galantería y desprendimiento que es
pliegues huecos, sujetos á la cintura por medio de un cin- Pablo ; recibió las promesas y juramentos de los cónyuges, juato ensalzar—lo remitiera una escritura en blanco : el
tnron. Bolsillos y cuello cuadrado. y los declaró legítimamente unidos. célebre virtuoso se manifestaba insensible á loa halagos y á
Núm. 24. Traje de vestir para niños de 7 ti 10 aTtoa.— n é aquí ahora la explicación sencilla y natural del mis- las seducciones.
Este traje es do paño de verauo gris pálido. Pantalón zuavo terio , y en que ninguno dio, porque, como Sainte-Beuve Pero entonces — n o gabemos A quién, ó no queremos de-
todo liso y paleto eoai ajustado, que cruza por delante hasta ha dicho, añada es Um inverosímil como la verdad.» cirlo—le ocurrió una idea oportuna : la de formar un ál-
la cintura, con cíuturon de la misma tela, cerrado por me- El Sr. X., al salir de su casa para dirigirse á la de au fu- bum, á cuya cabeza se escribieron algunas líneas más ex-
dio de una bebiUa de njlcnr. Chaleco, cuello y carteras de tura, tomó la primera berlina de alquiler con que tropezó, presivas que castizas , en laa cuales se solicitaba de Gayarre
terciopelo labrado azul sobre fondo gris. é hizo la desgracia que el caballo de ella fuese—por excep- que no nos abandonara.
ción—uu animal de genio violento é irascible ; al primer El primero que allí ijatampó sa nombre fué el Duque d e
Trajes p a r a niñas.—Nüms. 25 y 26. latigazo que le administró el auriga perdió la poca pa- Ferñan-Nuñez, dilleftante ao méuos fervoroso que sport-
!Núm. 25. TraJR-para luiias de 8 á 10 aíios. — Este traje ciencia que tenía, y comenzó una carrera desenfrenada, man decidido : en seguida le imitaron todas las celebrida-
es de paño ligero azul de rey. La primera falda es lisa. Cba- yendo á estrellar el carruaje contra un para-canton cíe las des del país, y pronto el álbum se cubrió de firmas tan nu-
queta larga con clialeco y abierta por abajo en forma de so- alamedas del Botánico. merosas como ilustres.'
lapas, y forrada de faya del mismo color. El cuello es de
faya, aaí como las carteras y los bolsillos. Sombrero de an- líompiéronse los cristales con el golpe, hiriendo en la Ensebio Blasco escribió antes de su nombre la siguiente
chas alas levantíidas , de lieltro gris forrado de raso azul y cara y el cuello al joven que lo ocupaba, y fué preciso tras- quintilla, propia de su musa festiva y humorística :
guarnecido de una pluma blanca y Je un cordón grueso de portarlo,—porque perdía bastante sangre,—á la casa de ao- Yo no puedo ncrniBejarte ;
coiTO más imnediüta. Poro debes dncidirt-o
seda encarnada. Entre el cornzon y el arte.
Allí la emoción natural, el disgusto por el contratiempo, Gomo artista , debes irte,
Nüm. 2ü. Manteleta-visita jiara niñas de 10 años. La el temor de aus consecuencias, le produjeron un sincope, Y conw espnfioi, quBdarte.
espalda de esta confección es semi-ajustada. Por delante del cual tardó media hora en volver ; y véase por qué en
cae recta y forma dos pañon cuadrados. E s de pañete color E s impoBihle resistir á tantas instancias y á tantas prue-
lugar de correrá cumplir su sagrado compromiso alas ocho bas de afecto : Gayarre, aunque navarro, cederá, y e! año
crema y va rodeada de un bies de faya del mismo color.— y media, no pudo verificarlo basta cerca de las once de la
Sombrero-capota de faya crema con borde fruncido. Una de 1881 le verémoa, esto e s , le oiremos, en el teatro Real.
noche.
pluma blanca conatituye todo su adorno.
EQ uDa sociedad tan curiosa y tan novelera como la nues- * *
T r a j e d e r a s o v b o r d a d o sotare t e r c i o p e l o . tra, el suceao, rápidamente extendido y propalado, ba sido Parece qne úate prolongará eit temporada durante todo el
N ú m s . 27 y 2 8 . objeto dtí las conversaciones durante mucboa diaa, y por mes de Abril, abriendo al efecto un segundo abono por
E s de raso n e g r o , adornado con bordados sobre terciope- eao bemoa querido hacer el anterior relato, de cuya au1¿D- quince ó veinte representaciones, ademas de las que ánn le
lo y recortado después.— Corpino largo, abierto sobre un ticidad salimos garantes. falta dar del primero.
chaleco fruncido y rodeado de un bordado sobre terciopelo La calidad de las personas de quienes se t r a t a ; las cir- n Nunca segundas partes fueron buenas o, dijo un famoso
negro, fonnando flores y recortado. Mangas largas y ajus- cunstancias de loe recien casados— que se aman tiernamen- poeta de la antigiiedad, y en el coliseo de la plaza de Orien-
tadas, adornadas de bordados. En la parte inferior del cor- t e — aseguran au felicidad, que nosotros de corazón les te se ha acreditado diferentes veces la exactitud de la sen-
piño, lazo grande flotante y fleco ancho, qne cae sobre la deseamos. tencia.
falda. Dos bandas de raso, una ribeteada de nn ñeco y El calor se deja sentir ya en la curte en la presente época
la otra de una tira de terciopelo y un fleco, vienen li cruzar- del año; principian laa excursiones á Andalucía y á Aran-
se sobre la falda. En la parte inferior, tres hileras de tablea- E l acontecimiento de la semana actual ha sido de índole juez ; la sociedad se dispersa en cíen puntos diferentes ;.co-
dos. El bordado forma cuello cuadrado sobre los hombros. menos exíraordinuria : -— una nueva representación en el mienzan á abrirse los teatros de verano, y esas y otras cau-
Tres tableados anchos de encaje negro forman la parte in- teatro llamado de L:IA, propio de los Sres. Baüer. sas impi<]en que el teatro Real conserve la brillantez y ani-
ferior del corpino. Ya bable de la anterior á mis lectores con el detenimien- mación del invierno.
Traje d e recepción y visitas.—Núms. 29 y 30. to y el elogio que merecía : hoj", si no con el uno, con el Deseamos equivocamos, y que el Sr. Eovira obtenga los
Caeaquin de terciopelo labrado color granate claro , recor- otro, trataré de la fimcion realizada el líj en la elegante y resultados apetecidos.
tado en las caderas y formando por detrás un j^oi'f con fal- lujosa morada de la calle de Sun Bernardo. *
dones cortos y puntiagudos. Pauiers y cola plegada de raso, El programa constaba de tres piezas : Le.^ Mcll-meló de
la riíe Malai/, traducida iiüoe atraa al castellano por don Nuestra ojeada á los demás coliseos debe ser hoy breve y
rihetnada de una tira de terciopelo labrado y de tres hileras rápida: se acaba el espacio de que disponemos, y hemos
)le tableados de faya.—El casaquin va abierto sobre un cha- líamon de Navarretc, bajo el título de Las Trapisondas de
la caUe de GKanoa; Circ<\ escena dramática de Octavio de encerrai'iios ya en estrechos límites.
leco-camisolin, fruncido y rodeado de un encaje ancho blan- Por fortuna, las novedades de importancia han escaseado
co puesto á plano. Mangas semi-largas con carteras de en- Eeuillet; y L'Eíinceile¡ comedia de Pailleron, convertida'
en Zarzuela por el tenor de la calle de .Jovellános D. Ro- mucho en la última quincena, y sólo merece tal calificación
caje blanco y bullón de raso.—Falda-debmtal de raso fnm- el drama de un m é d i c o — e l Sr. Santero — ejecutado con
cido, fonnando bullones aballados, sujetos al través con sendo Dahnau.
grande y justo éxito por la compañía de üucazcal.
fruncidos. Casi toda la aristocrática troupe tomó parte en la fiesta.
Mme. Baiier estuvo inimitable en el único papel que des- Titúlase aquél Ángel, siendo la historia de una pobre cria-
Dos v e s t i d o s d e p r i m a v e r a . — N ú m s . 3 1 y 3 2 . empeñó ; la Marquesa de Acapulco ae babia encargado de tura que ha venido al mundo en tristes y dolorosas circuns-
Núm. 31. Vestido de cachemir color ciruela. La falda va uno muy insignificante, al que preató gran relieve; la Viz- tancias.
adornada en su borde inferior con un volante tableado. El condesa de Breasen lució su talento en dos caracteres de Es fruto del amor de dos jóvenes, cuya unión no ha san-
delantero va cubierto del raienio cachemir, parte plegada géuero muy distinto; y en fin, la seBoríta de Lisboa, que tificado el cielo ; de una de esas pasiones profundas y fu-
y parte fruncida. Sobrefalda de cachemir, con vueltas de en una ocasión reciente sólo pudo demostrar buenas dispo- gaces entre una muchacha desvalida y un caballero ilustre
raso color ciruela. El cuello vuelto del corpino y las carte- siciones, obtuvo un triunfo completo, primero interpretan- y opulento.
ras de las mangas son también de raso. Botones y ojales. do UQ personaje cómico, y después uno sentimental. El término fatal de ellas suele ser el matrimonio—con-
Nüm. 32. Vestido de jmiselina de lana de la, India. E s Du, colé des homjues, los propios nuSritos é iguales ala- traído por propio impulso ó por sugestiones ajenas— entre
de muselina de lana azul pálido y va guarnecido de volan- banzas : Mr. Weil fué el notable actor de siempre, y pudo el amante y otra persona de alta posición.
tes y de una banda plegada de la misma tela. La banda va acreditar—como la aeñoríta de Lisboa — serle familiares En el drama de que tratamos, exígelo la situación de for-
adornada de un Üeco. los géneros más opuestos ; el Vizconde de Bresson, que tuna del Conde :—se baila arruinado, y va á hacer una boda
• — — • " • ' ' pisaba por primera vez aquellas tablas, aunque hubiese «de conveniencia».
hecho BUS pruebas en otras, fué la encaruacion del tipo Pero el grito del corazón se sobrepone á la voz del ínte-
CRÚWICA DE MADRID. imaginado por Feuíllet; en fin, el Ministro de Búlgíca, res ; el mancebo siente despertarse en su alma los instintos
Mr. Anapach, y el joven agregado á la legación de Italia, de la paternidad , y aunque cuando llega al hogar abando-
SUMARIO. el conde Litta , contribuyeron con au gracia y sn inteligen- nado encuentra muerto á sa hijo, quiere cumplir los debe-
TJn matrimonio trtjigular.—Las apariencias y los motivo».—Todo M explica. cia á hacer las delicias del escogido auditorio, entre el cual res del hombre honrado y del caballero, y entrega sa mano
— El teatro de IDA.— La reprefientacdon del míLrtes último.— Trea piezas figuraban las notabilidades de la belleza y de la cuna, del á hi que fué su víctima.
en im acto y tres tiinníoa brillaates.— Gayaire y en benpQcío.—Bl ¿Ibuní
de los BlWDfldos.— Klrniiifl íluetrea.— Una (iniíilUla de Ensebio BlaHco,— talento, y sobre todo del dinero. El Sr. Santero, excelente y acreditado facultativo, cate-
OjeodttíLloBOtrDH teatros,—Florea efimaras. — En el lísrASoL : ^iijí!-/. dra- drático ademas en la escuela de Medicina, tenía en la no-
ma ilel Sr. Santero. — En la CoirEDiA : La Farrin de na niño, comedia de! Lo último era natural : — nos hallábamoB en caaadel re-
Sr, Ecliegaray (D. lligiiel). — En la ^AHZDELA ; Florinda-, del mneatro presentante de líohtschÜd en España. che del estreno en la sala de la callo del Príncipe todos sus
Mariiiiis.— ; Saromce.' clientes y todos sus discípulos ; y al día siguiente debió re-
* cibir no menos plácemes que recados, pidiéndole fuese á
El acontecimiento de la semanaanterior fu¿ un matrimo- * # curar los ojos que la víspera habia maltratado , obligándo-
nio reaUzado en circunatancias verdaderamente extraordi- Pero Itt fiesta de los Sres. de Baüer no ha sido lo único les á derramar abundantes lágrimas.
narias. que ba habido los últimos diaa : también se ha verificado en De ese modo, en el espacio de veiníicnatro horas,,pudo
Se han dado caaos de que el novio sa f agüe en el instanto el regio coliseo el beneficio del egregio cantante Gayarre, demostrar su pericia en las dos profesiones que cultiva con
" de ir á proferir su juramento; ha habido novias qne han di- que tuvo el carácter de verdadera solemnidad artística. idéntica suerte y con igual aceptación.
cho no cnando el sacerdote esperaba oírles decir «í; en fin, Desde que los carteles y periódicos lo anunciaron, el pú- No terminemos estas líneas sin dirigir un hravo á la Men-
no faltan ejemplos de algunos que han heclio esperar en el blico invadió la Contaduría del teatro en demanda de loca- doza Tenorio y á Vico, por lo bien que caracterizaron á la
ara á sus prometidas, y que, en efecto, no han llegado toda- lidades. protagonista y á un personaje episódico, el cual resulta ser
vía á ella. Los abonados reclamaron las suyas, con gran desconsue- el principal después de aquélla.
Pero lo sucedido esta vez ha sido más extraño, m á s pere- lo del Pájaro, que respondía melancólicamente en el ves- i*
grino, más original. tíbulo á cierto sujeto que le hablaba de las ganancias que # «•
El jueves en la uoche se hallaban reunidas multitud de iba á realizar: lín los otros coliseos, ílorecillas silvestres, sin aroma y
personas en cierta casa de una calle de cuyo nombre « n o — ¡ Ganancias I Sólo me laa proporcionarán K mia abonos». 8Ín color, sin belleza y sin frescura.
• me quiero acordar ÍI. ¿Cree V, que dejará de tomar su asiento alguien? El de la Comedia las ha prodigado sin tasa y sin medida,
Las señoras iban ricamente prendidas y aderezailas ; los En efecto, la sala presentaba un aspecto deslumbrador; y algunas han vivido, como dice el poeta :
hombres ostentaban el frac negro y la corbata blanca de allí estaba todo el Madrid fashionable, elegante y artístico^ ¿'espuce iTun malin.
etiqueta ; un príncipe de la Iglesia debía bendecir á loa político y literario; allí el cuerpo diplomático extranjero; Otras han vegetado trea ó cuatro noches, como La Faersa
contrayentes, y á. las ocho y medía, la novia, con el atavío allí el Senado y el Congreso, casi en masa; allí, por último, de un niño, comedia de D. Miguel Echegiiray. que ha llega-
nupcial completo, aguardaba el arribo del novio. el periodismo au grand vom^pht, para dar cuenta al oti'o día , do á puerto de salvación merced á los gracejos y chistes
Pero dieron las nueve, y las nueve y media, y las diez, de los incidentes dol eapectáculo. del diálogo y á cierto aentimiento de curiosidad que la sos-
y cate no parecía; enviáronse iriensajes á su domicilio, don- Componíaae éste de los actos primero y cuarto de La Fa- tiene hasta las últimas escenas.
de contestaron qno había Balido hacía mncbo tiempo; á los vorita y del tercero de i o n Puritanos, en los que nuestro
sitios que tenia costumbre de frecuentar, y en ninguno se compatriota luce y ostenta aua cualidades naturales y ad-
le encontró. La Zarzuela nos ha ofrecido un drama (sit;) titulado Flo-
quiridas : su incomparable voz, su puro estilo, au excelente rinda, más notable por la música que por el poema, debido
La inquietad en la respetable familia en que debia entrar eacuela de canto, su arte para producir efectos.
era indecible : la linda desposada no ocultaba su agitación, á un vate que hasta ahora no se había dado á conocer.
¿Necesitamos decir que Gayarre fué aplaudido, aclamado, El spartitío del señor Marques es digno del joven maes-
y los concurrentes bablabau en voz baja, preguntándose festejado cual nunca? ¿Diremos que los espectadores lo
unos á otros los motivos de semejante tardonza. tro, que ba conseguido en" temprana edad nombre tan dis-
prodigaron las ovaciones y los obsequioa ; que las coronas tinguido y glorioso. Encierra melodias graciosas y nuevas,
Cuando algunos BC disponían ya á marcharse, para poner y los regalos llenaron la escena y luego el camarín donde y está instrumentado con esmero y habilidad.
asi ténnino á situación üm violenta — á las once próxima- se viste?
mente—^apoi'eció al cabo el causante de tamaño susto y de Con un desempeño más feliz, con intéi'pretes más ade-
Pocas veces, nunco-quizá, hemos presenciado triunfo tan cuados al género, la composición habría alcanzado éx.ito
semejantes aprensiones. unánime ni tan legítimo, que ba debido conmover el alma
Venia pálido, demudado, cubierto de polvo y de sangre- completamente digno de su mérito. Así y t o d o , e l auditorio
del artista y obligarle á desiatir de sus primitivas resolu- la hizo acogida simpática y honrosa.
Al verle en tal sitnacion , la novia perdió el conocimien- ciones. •!
to, y cuando lo recobrara, lleváronla al altar, sin darse cuen- *
Porque ¿no lo sabían las lectoras?—Gayarre quería pri- * «•
ta todavía de lo ocurrido. vamos del p k c é r de oírle la temporada próxima. Pero el héroe, el león de las dos últimas semanas es el
Con motivo — ó con p r e t e x t o — d e q u e nuestro público violinista español Sarasato, el cual se ha dejado oír ti'cs ve-
LA MODA ELEGAÍSCTEJ jpER^ióDico DE LAS. PAMILIAS. 87
ees en e! teatro del Principe Alfonso en medio del mayor suma frialdad el joven.— Lady Lucy ha de ser mi esposa, Cuando á la caída de la tarde el sol ae esconde detras de
y más ruidoso entiisinsmo. y nadie tiene más interés que yo en preservarla de todo lo la cresta del Mont-Valerien, no hay nndu más pintoresco
SS. MM. el Rey y la Reina, que no suelen asiatír á los que no sea conveniente. que la viaía de Pjirís por la parte de loa Cumpos Elíseos.
'oneiertoa ilel antiguo circo tle Kivaa, estuvieron en el se- AI mismo tiempo cogió una silla, para indicar á mister Las arruinadas paredes de las Tulleríaa toman loa matices
cundo é hicieron subir í su palco á Sarasato, para d¡- Cai'lton que no tenia intención de marcliarse. de la roaa ó loa reflejos del sol poniente ; las torrea del Tro-
igirle expresivas felicitaciones, invitándole á tocar des- — ¿Desea V. alguna cosa,Mr. Carlton?—preguntó Lucy cadero parecen como salpicadas de polvo de oro, y los ríi-
ames en el real Palacio ; el pi'iblico an-ojO á sus pies multi- con voz balbuciente. pídoa carruajes, con sua relucientes cajas, brillan como hi-
tud de coronas; los periódicos ilustrados lian dado á luz su — Traia estos polvos, — contestó, dejándolos aobre la minosoa insectos, dirigiéndose veloces al bosque de Bolofiu,
retrato, y nada se lia omitido para la gloria y la celebridad mesa ; — u.sted se quejaba esta mañana de dolor en el cora- por la alegre y espaciosa alameda.
de nuestro compatriotn. zón ; tome V. uno de estos papeliios en un poco de viuo, el
Uno de sus admiradores más arriieutes lia B¡do el que po- otro después, y sentirá V. alivio.
driamofi llamar su rival inaigne :—Jeaua Monasterio. — Gracias; tomaré uno en aeguida.
Duninte uno de loa conciertos, el esclarecido músico ha- Juditb hahia entrado durante aquella escena. Carlton, que Por otra parte, con el cambio de estación, y después de
blaba de Sareaate en ténninoa entusiustuB. por no alarmar á Lucy no quería poner obstáculoa á la pre- tan rudo invierno, las muertes repentinas son numerosas.
— ¡Es el primer violinista de la época!—decía con ex- sencia de personas extrañas, salió de la habitación. Uno de los príncipes del teatro parisiense, M. Montigny,
traordinaria vehemencia. — ¿ Ha sufrido V. efectivamente ese dolor en el coraron? director del Gimnasio, y una de laa reinas de la moda, la
— o í ; aentia ademas en la garganta un escozor muy mo- Condesa Le Hon, acaban de morir al mismo tiempo. Ambos
— ¿ Y usted?—repuso alguno que le escuchaba. eran septuagenarios, ó poco menos. Montigny había creado
— ¿ Y o ? — añadió Monasterio.—A lo sumo seré el se- lesto y que no babia experimentado hasta ahora. Mr. Carl-
ton me dijo que eso no tenía consecuencias. un papel de tercero ó cuarto orden en el drama de Víctor
gundo. Hugo, Hernani ¡ y Mme. Lo Hon había brillado en los sa-
Semejante rasgo de modestia enaltece al noble y distin- Federico mojó la punta de un dedo, la puso en uno de lones parisienses del tiempo del Duque de Orleans.
guido maestro: — aun más, le agiganta. los paquetes, y lo probó. Luego entregó loa paquetea á
Juditb. La condesa Le Hon, que fué ante todo una dama de
E L MAIÍQXIÉS DE VALLE-ALEGRE. buco gusto , hizo una revolución en el mobiliario, intro-
19 Úo Marzo de 1830. — Tírelos V., Juditb. No pueden ser de ninguna utilidad
para lady Lucy. duciendo en sus salones los muebles de la época Enrique I I
— ¿No debo tojuarlos entonces? y Luís X I I I , en lugar de loe taburetes eu forma de X , y
— No ; yo enviaré á V. una medicina mejor que ésa. de los poco elegantes sofáa del Imperio y de la Eestaura-
LAS HIJAS DE LORD OAKBURN, Judith cogió los papelillos con la extremidad de aua de- cion ; y como estaba muy á la moda, ae la imitó.
JfOTELA BSCaiTA EN" INGLÉS POR MISTRESS 'WOODt dos, como si temiera que le hicieran algún daño. Mme. Le Hon em belga; uua belga rubia, de un rubio
En esto se presentó .Tañe en la babitactou. muy suave. Parecerá extraño que fuese una extranjera la
TEADDOIDA POn *••. que impusiese la moda á lúa purisienaea en la época de
Federico se excusó como pudo por haber subido á ver á
Lucy sin pedir antes su venia. Luis Felipe, Pero buy que advertir que la Condesa era ade-
(ContiDimcton.) mas embajadora, bella como una aurora boreal, y coqueta
Al marcharse, media hora después, vióá Garitón, que iba
—¿Q\íG señal ea é s a ? — p r e g u n t ó Garitón manifestando en BU busca. por añadidura.
poner en duda la afirmación de sir Steplien. — Un momento, Mr. ]'eder¡eo fírey. Tiempo es de que El que fué más tarde duque de Morny la adoró, y dicen
— Puede V. %'erlu por si mismo, la tiene en el bruzo de- tengamos una explicación. Usted no tiene consideraciones que emprendió por au cuenta especulaciones financieras,
recho. conmigo, entra V. en mi casa, se mezcla en mis asun- que no fueron siempre afortunadas, contribuyendo en par-
Sir Stephcn salió del jardin, y Carlton enti'ó eu la casa; tos, y te á su ruina, '
al poco ruto volvió á ser llamado por aquél. — Las seBoras de Clieeney habitan por ahora en casa do Así es que la dama elegante y admirfida de otro tiempo
— Hacia V. bien, — le dijo, — en dar á conocer á quien usted, y mis visitas sólo son para.ellaa. No creo haber cau- ba desaparecido , si no olvidada, relativamente pobre y co-
debe saheriOj hi identidad del niño, lo que podria dar algu- sado á V. ninguna molestia. mo envuelta, de algunos años á esta parte, en eae silencio
na luz sobre el antiguo misterio. Mme. Smitli podrá decir — Ruego á V. que me moleste menos aún. Tampoco con- que enterró en vida á la célebre Lavalliére.
i V. más que yo. Afirma que Mme. Grave vino i Wennock siento que nadie se ocupe de mis enfermos; cuando no sepa
pora reunirse con su miirido, y estoy por creerlo. Recuerde curarlos, entóneos me avendré á que otros lo hagan. La
Usted al hombre que distinguió en las eacaJeras aquella fu- visita de sir Stephen y la suya al niño de Tupper-Cottage A pesar de tantos duelos, se habailado mucho durantela
nesta DOclie. me ba disgustado sobremanera, y desearía quincena que acaba de trascurrir. La hora de la penitencia
No necesitaba sir Stephen recomendar á Garitón que se — EntiéndaHC V. con Mme. Smitli. Ella ba hecho llamar no ha sonado aún. París ae divierte : la mi-ctiréme ha estado
acordase de «aquel hombre». Lo.tenía demasiado presente. á :ni padre ; le be acompañado, y ni siquiera he visto al en- nmy brillante, y se ha prolongado por espacio de algunos
fermo. Es cierto que he encargado á Lucy que no tome los días. Ha habido fiestas en todos los salones : bailes de tra-
CAPÍTULO XXI. polvos que V. le ha dado; pero reÜexione Y. lo que soy jes en cusa del pintor Munkacsy, el laureado autor de Mil-
Momentos perdidos. para olla. ton y 6UB hijas, y en casa del cantante Maurel; baile tam-
— Parece que tiene V. gran sangre fría y es muy dueño bién de trajes en casa de Sarah liernardt, la célebre actriz
Lucy Cbeeney estaba ya convaleciente, y una semana dpi teatro Francés, sin contar el espléndido baile que tuvo
después de la visita de sir Stephen pudo abandonar el lecho de SI mismo — repuso Carlton, que sentía despertarse en él
todo su odio contra Federico. — Aseglaremos cuentas al- lugar en los salones del Gran Hotel á beneficio de la Caja
y pasar algunos ratos en un sillón. de la Escuela del IB.'* distrito , y del que se ha ocupado
iTederico no la babia vuelto á ver desde el dia en que gún dia.
— Sería tal vez mejor para V. que ese dia no llegase nun- toda la prensa.
tanto peligró su exiaíencía. Sabiendo por su tio John que
3'a ae levantaba, su primera preocupación fué ir á visitarla. ca : por mi parte lo retardaré cuanto pueda. No nos quere- La alta banca se ha distinguido en estas recepciones y
Jonathau le abrió la puerta, y ein detenerse en hacerse mos, pero no ca esto una razón para querellarnos siempre saraos. Mme. IJeine, la esposa del opulento banquero de
anunciar , subió las escaleras y llamó al cuarto de Lucy. que nos vemos. Ninguna intención tenia da ofender á uated cate nombre, ha dado un nwut combinado con un concier-
cuando he entrado en su coaa, y comprendo que, no HÍen<lo to, como es de tradición en el fastuoso hotel de la rué de
Esta se liallaba sola, recostada en el sofjí, junto á la lum- amigos, se haya V. disgustado. Perdóneme ^'., y espiare que
bre, y cubierta con ima bata de seda. Monceau. Mme, Ernest Mayer, cuyos salones tienen tanto
así lo baga por las circunstancias. Dentro de doa ó tres días atractivo para loe aficionados á la amena conversación, dio
Sus pálidas mejillas tomaron el color del carmín. Pasada k s aeñoraa podrán volver á su casa, y entonces no tendré un baile de sociedad á principios de la semana pasada.
la primera emoción le oñ'cció su mano. Ni uno ni otro de- que provocar las cólems de usted,
cían una palabra. Federico pasó su brazo por debajo de la
Federico Be despidió, y Carlton no dijo una palabra. *
íilmohuda en que descansaba la cabeza de Lucy, y levan-
tSadoluj aproximó aquel rostro al auyo. Laura continuaba en las mismas disposiciones. Sus soa-
pecbas sobre las relaciones de au marido con los inquilinoa La máa original de todas estas recepciones ba sido indu-
— Lucy Mi vida toda será una vida de gratitud y re- dablemente la fiesta china, dada por el Marqués T'aeng,
de Tupper-Cottage aumentaban ca<la dia. El corazón de
<3oaocimiento hacia el Altísimo, Laura no podía sufrir aquella bumillacíon : la infidelidad embajador del Celeste Imperio.
—¿Creyó V. que moriría? de su marido. Orgullosa con su nacimiento y títulos, cre- Principió la fieata con una comida intima, de diez y ocho
•—¡Oh, ai! Puedo afirmarlo ya que ha pasado el peligro. yéndose superior á todos los que habitaban aquel pueblo, cubiertos, comida preparada según loa usos culinurioa chi-
Es preciso que pronto vivamos j u n t o s : no quiero pasar por acordándose del delirio con que había amado á aquel hom- neacoa. Sería tarea nada breve enumerar los platea de que
otra segunda prueba. bre , continuaba amándole, y por eso aentia más la afrenta. se componía el exótico banquete : bástele saber que^ entre
—-Aunque hubiéramos estado casados, las cosas hubieran los manjares más apreciados, figuraban una sopa de nidos
pasado lo mismo. Los celos, la cólera, la sed de venganza habían hecho
invasión en su Animo. Su proyecto era humillar á Carlton, de fjoloiidrinas y unas aletas eh tiburón en salíia Nankin.
— En cuanto á la enfermedad, eí; pero no me hubieran Todos los manjares estaban cortados en pedacitos lorgos
«epamdo del lado de V.; ésta ha sido la prueba. Xo necesito ea decir, que se humillase ante ella. Quería descubrir algo
de que poderle acusar, quería tener pruebas ciertas é indis- y delgados, á fin de poderlos coger con ]ofi jxiliUos chines-
•^iprcsar á V. lo que lie sufrido; ¡qué ¡loras de angustia y cos. Hay que añadir, sin embargo, que se habían puesto
de tormento! Podrá V. caer enferma cuando sea mi esposa, cutibles.
Eepresentábaselo á sus píes implorando su perdón, el ol- cucharaa y tenedores junto á loa platos de los convidados
pero entonces yo la cuidaré, y no cederé á nadie mi de- fi-oDceaea. De otro modo, el convite habría sido un verda-
,„^cbo. vido de la injuria; luego se Veía á si misma volviéndola la
espalda con desprecio y díciéndole : a No soy ya para usted dero tormento.
'"Deticiosoa fueron aquellos momentos para el generoso
^orazon de Lucy. Casi sintió alegría de haber estado en- más que una extraña.)) .*-
ferma. Jane no babia hablado nunca de Clarisa con Garitón.
Quería preguntarle si podria ó no darle ulgnnaa indica- La Marquesa T^aeng (dispénseme si le obligo á pronun-
•—¡ Me ha salvado V., F e d e r i c o , — le dijo con suave ex- ciar por segunda vez nombre tan revesado) hizo los hono-
presión de ternura. ciones sobre los tiempos pasados. Como huhia estado tan
ocupada desde que vino de Londres, y era tan grande su i'cs con gracia sin igual. Su traje de ceremonia componíase
— ¡Yo! ¿De qué manera? de uua falda muy larga, de seda riquísima, toda bordada,
•—Haciendo venir á air Stephen. Pretende Jane que su ansiedad desde que habitaba en la casa de au cu&ado, no
había tenido ocasión de realizar su proyecto. y de uua serie de chaquetas, unas encima de las otras. L a
^'sgada me hizo mucho bien ; que me dio no sé qué medi- de encima de todo ei'a de seda gruesa azul oscuro, bordada
^'Qa y cambió el régimen prescrito por Carltou, Juno pensaba hacerlo ahora que ya babia más tranquili-
dad. Estaba con su cuñado en las relaciones que la buena en la espalda y en los brazos con pájaros quiméricos y fio-
— No, Lucy; mi padre no ba hecho más que lo que hu- res inverosímiles. Llevaba en la cabeza una especie de co-
tiiera hecho Mr. Garitón. Cuando él llegó la enfermedad sociedad consienten. lija á ocuparse del asunto, pero los
acontecimientos ac precipitaban con vertiginosa rajíidoz. fia muy pequeña á lo María Estuardo, con pomponcitos co-
tocaba á su término. lor de rosa eu los lados, y toda cuajada de perlas, piedras
—-No cambio por eso de opinión, ni Jane tampoco. Quie- (Se conünuard.) prccíoans y bordado de oro fino aobre fondo negro.
^° pensar que su padre de V. me ha salvado la vida, y que
**^bieii á V. í^e la debo por liaberlo mandado venir. La hija de la Embajadora, vestida poco m a s ó menos
como su madre, y de trece á catorce años de edad , es en-
^"Iliense V. lo que guste ; i mi me complace que usted cantadora. Sostenida apenas por sus pies diuñnutos, ae ba-
^rea deberuie la vuelta á la salud. Con el auxilio divino es CORRESPONDENCIA PARISIENSE. lancea con la gracia de una ilor mecida por el viento.
probable que tenga ra^on. •
BUilAEIO. Las costumbres chínua obligan á laa señoras á reunirse
.j. En aquel momento llamaron íi la puerta. Tí)ra Garitón. separadamente de los hombrea. Después de la comida, laa
Y'^^^y se ruborizó mucho. Hizo un esfuerzo pava dcspren- ] Priraavern, primavcni! — Efectos da la transición. — MontiEiiy y ]fi Cíin-
damas pasaron al salón de la Embajadora, y los hombrea al
'•'erse del brazo en que apoyaba la cabeza. Federico la mau- Aesa. Le Han.—La iiii-caríimo —B.IIIL'.S .V re ce liciones, Imniiiietea , ele,—La
fiesta chínn del Marqués T'Beng.—JCaiiiarpa clilnesu'OS. — f^opu da nidos de del Embajador. Uasí todo el mundo dijilümíitico y oficial
^•""vo sujeta, y alzó la vista-para mirar á Carlton. floliindriüQS,—AletoB lie tihiirun.—l'nllliHH iltilus.—Sinii[tarina elegante.— asistió á la soirée que siguió á la comida.
~~f:Q«ú busca V-, Mr. Carlton? CoBtumbrca indincntts —Un lialle infantil.—Los cuadros x-ÍvoBy liia Tiestos
~~Oreo,—repuso cate, — que no necesito permiso para campesinHíi. — El wntpnarlo de L<t Filli' d/i kimboiir nuijnr y la ceiitúsima
do Olfenbach,—Otfoübatb y Ueetliüveu.—PolToH de arroa para negros.
^^ÍTar CQ mi casa.
. En su casa, es evidente; pero ésta ea ahora la babita- A decir verdadj la primavera lia inaugurado en Paria sus Una fiesta de otro género, pero poética y deliciosa cual
C'oa de lady Lucy. hermosos diaa de sol, sus briaas tibias y perfumadas. Esta- ninguna, fué el baile ¡aaUncc infanril dado el dia do la
Era impoaibl;-! que aquellos doa hombres se hablasen mos atravesando un tiempo priniaveial, que no durará pro- Ttv-mr¿me por la Duquesa de Bojano, en su hotel de la
Jlniaa sin decirse palabras agrias ó insultantes. bablemente ; pero que es tan suave, tan grato despuea del avemifí de la Reine Hortense.
4. Como médico de mi cuñada, como BU protector mién- último terrible invierno [Qué cuadro tan inimitable componían todos aquellos bebés
f^B eaté en mi casa, tengo más derecho para preguntarle : Los caslarioB silvestres miieatran ya al extremo de sus blancos y sonrosados, de cabellos notantes y vestidos abi-
f.'^ue busca V. aquí, Mr. Federico Grey? Para Lucy y para ramas los amarillos capullos ; laa lilas comienzan á perfumar garrados, reuniendo en circuios gracioBOS los colores más
'1 Bahid la presencia ile V. aquí no es conveniente. el ambiente, y diriase que una lluvia de polvo verde ha brillantes y desparramándose en la galería como las fiores
Me permitirá V. qiie sea mejor jueZj contestó con caído sobre la campiña. do un ramo que se desata 1
88 LA MODA ELEGAPÍTEJ pEíí.ióDrco t)£ LAS FAMILIAS.
Kl triunfo del baile fiiÉ para 'una tierna beldad de tres bor, que deja en la boca una impresión de frescura persia-
añoe, Mlle. Livia, nieta de la Dnquenn. . tente. Su empleo continuo afirma las encías y produce los
Vestía la encantadora niña, un traje de Margarita de Va- más felices resultados para la dentadura.
loÍB, con la golftalta, el abanico de plumas, la falda de La crema de fresas se recomienda para tonificar y refres-
raeo, con cota, y IOB cabelloa levemente empolvados. car el cutis : la crema emolieute al Jugo de cohomhros, pre-
parada en frío, conviene particularmente A las personas
que tienen manchas en la piel, ó cuya sangre afluj-c dema-
Como la imaginación busca constunteraente nuevos in- siado vivamente á las mejillas.
cenlivoa para animar eataa reunionesarietocráticag, hiíblase
de cuíidrOB vivos y de fiestiiB campesinas, por el estilo de
las que da en Vieua la high Ufe austriaca. El uniformo de PEQUEÑA GACETA PARISIENSE.
rifjor ca no traíc do aldeano, y todoa eatoe campesinoa mi-
llón arioa y nobles campesinaB tienen la obligación de ,tu-
tcarae miúntras dura la fiesta. L a casa Di-: P L U M E N T ( 3 3 , me Vivienne) ofrece la in-
apreciable ventaja de que puede recurrirso á ella para todo
— ¿Vieneisal hiffei?—pregunta el banquero Mr. Fregger cuanto concierne A la foileiie íntima, desde el corsé hasta las
á la Princesa do M enaguas y iournures, y esto en la más amplia acepción de
— Como quienis,— replícala Princesa. la palabra, es decir, comprendiendo á la vez bajo esta de-
£1 toHO y la manera de estoa idilios recuerdan las coa- nominación el modelo más sencillo y el más rico.
lumbres campesinas de Tríanon y laa partiJas pastorales de En materia de corsés, ofrece el corsé sulliina, el corsé-
María Antonieta. jaula, el corsé coraza Juana de Arco., tres modelos que
hoy figuran en todos los equipos de novia, porque cada
uno de ellos posee cualidades completamente diversas; des-
No terminaré sin mencionar los dos Imilea, precedidos de puea, el corsé hraa^iére, modelo precioso qne una dama
banquetea, que han tenido lugar, con ocho días de interva- gusta de usar, lo mismo á primera hora del día, porque ha-
lo, en el Hotel Contiucuta!; el primero, en bonor de Víctor ce valer su matinée, que por la noche, cuando después de
Hugo y de su obra maestra líernani; el segundo, en bo- un día de fatiga revisto un elegante desliabillé.
nor de Offenbaeh y de La Filie du, íambour majar.
Y lo más sorprendente es que esta hija del tambor mayor Nuestras lectoraa saben también que la casa D K 1'LUMENT
es la ceaiésima hija de Offenbacb. jQuó prole desde Los sobresale en el artículo enaguas, del cual hemos citado
Dos Ciegos, y qué distancia recorrida desde las soirécn en aquí lindos modeloa, ofTccieudo los elementos más variados
que el maestro de música se veia obligado, para vivir, á para ioilelle de calle, paseo y soirée.
tocar el violonccilo!
Offenbacb ha creado un género nuevo y ha divertido á La snperioridad y condiciones higiénicas de K autigna
toda una época, por lo cual tiene derecbo á enorgullecerse, fábrica de perfumería de la casa E. Coudrag (París, 13, rué
y se enorgullece en efecto. d'Enghien) son tan notorias, que en la Exposición Uni-
— ¿ E s V. natural de Boun?—preguntóle cierto día no versal de 1878 obtuvieron, no sólo la medalla de oro, sino
recuerdo qnién. la alta recompensa de la Cruz de Caballero de la Legión
Oífeubach contestó sonriendo: d'ffonneur.
—No yo no he nacido en Boun soy natural de Co- Gustosos, pues , las recomendamos á nuestras lectoras,
lonia Quien 6S de Boun cu Beethoven. citando, entre otros productos, BU perfumería especial con
Y tratándose de un hombre de su ingenio, y o desafio á lacteina, preconizada por las celebridades médicas de París
cualquiera á que averigüe ai respondía irónicamente ó con como la más higiénica y bienhechora para todos los cuida-
sinceridad. dos del tocador.
• # •
¡Oh industria parisieuae! ¿Hasta dónde llegarás? Llamamos la atención de nuestras lectoras sobre la Per-
Leo en la puerta de una perfumería : favicría á la, Lacteina^ E. Coudray, y su Agua divina.
Polvos de arroz para negros.
Y era sencillamente carbón machacado.
X. X. ADVERTENCIA.
Faiis, 38 de Uaizo da IGSO.
•ES-^^>
L a s S r a s . S u s c r i t o r a s á l a 1.* y 2.^ edición r e c i b i -
r á n con el p r e s e n t e n ú m e r o el p a t r ó n c o r t a d o , r e s -
p e c t i v o á la manteleia-virita, q u e r e p r e s e n t a la figura
EXPUCACIOfJ DEL^IGURIN ILUMINADO. s e ñ a l a d a con el n ú m . 2 , q u e damos en l a p á g i n a p r i -
DiaisSO DEL PATROM CORTADO, CüRRESPOKDIENTE i LA
mera.
N ú m . 1.636JL. MAN TELETA-VI SITA.
Vestido de recepción ó de conmie, para seaoras. Nuestro ( Fdaje el tlil/ujo núm. 2, en la página primtiit.)
modelo es de raso y faya do dos matices, del mismo color. Hff. 1.* Delantero.—Fig. 2." Espalda.
Los adornos consisten en un encaje blanco de Malinas. La SOLUCIOW AL SALTO DE_CABALLO DEL NÚM. 9.
falda es de faya color de malva claro. EQ la costura del
pafio de coatado van fruncidos , los paüos de delante y do ticidad, condiciones indispensables para todos aquellos Una envenenada ñecha
detraw. Diez y ocho hileras de ajaretadas forman el paño de abrigos que, cual el que nos ocupa, carecen de costuras en Mi c o r a z ó n t r a s p a s ó ;
dolante en medio. El corpino, que forma punta, es de raso los costados de la espalda, líespecto del corte, conviene no ¿ E n qTié p e n s a r í a e n t o n c e s ,
color de malva oscuro, y lleva en su borde inferior una dar aumento para costuras, ai la persona es de regulares C u a n d o e n él se m e i n t e r n ó ?
banda plegada y anudada por detras, hecha de la misma proporciones; pero si se tratara de aprovecharla para per-
sonas gruesas, habria que alargar los hombrea y euaauchar S e r í a e n aq^iella s o m b r a
tela. Otraa doa bandas iguales y guarnecidas de encajes Que m i reposo turbó,
blancofl, como la anterior, se repiten por delante y llegan el modelo en general.
liasta las costuras de los lados. Ciiando verificamos el corte lo hacemos primeramente T s u m i d a e n el l e t a r g o .
sobre la tela para hilvanarla á ios forros y recortarlos por N o s e n t í e l fiero a g u i j ó n .
Traje de calle. Este traje es de faya verde bronce, pu-
diendo hacerse de lanilla del mismo color. Loa adornos de igual en todos sus contornos ; después cosemos y planelia-
nuestro modelo son de cachemir oriental, que puede reem- mos laa costuras, bien abiertas, doblando un forro sobro
plazarse con moar¿', felpa ó raso. La falda va adornada por otro y cosiéndole á punió aliada, con objeto de que el
delante con una serie de tahleadifcos de la misma tela, y en interior quedo sólido y elegante. Esta observación es tanto
loa pafioa de detras con dos tableados iguales. Los pafioa ]nás uecesuria, cuanto que loa abrigos suelen Ilevai-se á
de costado no llevan ningún adorno. Por encima de estoa vecea en el brazo , y otras colocarse en determinados sitios,
adornos va una banda de faya, guarnecida de cachemir como en una butaca del teatro,.etc. El coser las costuras de
oriental. El corpino lleva la misma guarnición. Sombrero la tela juntamente con loa forrea es de mal gusto y presen-
Directorio, de iieltro de sedo. ta nn aspecto poco conforme con las buenas condiciones
que deben reunir estas prendas en la mano de obra. Una
vez cosidos dichos forros y planchada la manteleta, se co-
E l ñ g u r i n i l u m i n a d o q u e a c f m p a n a al p r e s e n t e locan los adornos con asiento y, sobre todo, con gasto,
n ú m e r o c o r r e s p o o c i e t a m ü i e n á las S e ñ o r a s S u s c r i - pues no es un secreto para las Sras. Suscritoras de L A MODA
t o r a s d e l a 2." e d i c i ó n . qite en la época presente la colocación de ellos puede corac-
terizar con mila ó menos precisión el modelo copiado.
La manteleta se abrocha con tros botones colocados por
PATRÓN CORTADO la parte superior del pecho , y en el centro de la espalda se
coloca unjoípe de pasamanería (véase la figura núm. 2 ) .
N ú m . 3.
C. HKRNAKDO (1).
El patrón cortado que liemos elegido para el presente
número es el de la manieleta-msHa que viate la figura
número 2. Se compone de un delantero recto y de una es-
palda con su manga unida por el costado, la cual ae coso ARTÍCULOS DE PARÍS RECOMENDADOS.
por las letras O 'A, cesando la numga inferior en el piquete
señalado con una A. El centro de ia espalda, en su parte,
inferior también, se coloca en la S, dejando un aobrnnte de Si es útil emplear buenoa cosméticos para cuidar del roa-
10 centíinetroB, que forma el segundo cuerpo. La acentua- tro y de las manos, no lo ea minos el recurrir ¡I excelentes
ción de la espalda por detrás debe ser de 3 ¿ 4 centímetros, dentífricos para preservar ]R dentadura de la tan perjudicial
A fin de producir el entalle sobre la enti'ada de la cintura. iníluencia de las corrientes de aire, y mantenerla sana y
Esta prenda carece de cnello, siendo neccsnria la formación blanca. El Alcohoiato de coclearia y de herró á la r/ui/tn, LLL han presentado laa Sras. y Srtas. D." Luisa del Riego.
de ana gola hecha del adorno que rodea so perímetro; el nuevo dentífrico de Mu. GLUÍRLAIN ( 1 5 , rué do la P a i s , Pa- —D.^ Asunción González SantaUa.—D." Eufemia Oyaregui.
croquis que acompaña representa la disposición del patrón rís), no ha tardado en ser apreciado por todo el mundo, á — D.' Mercedes Moreno.—D.^ Sofía Pedemonte de Váz-
ya cortado, y sobre él hemos dibuJEido el aitio donde deben causa de sus propiedades higiénicas y de su agradable sa- quez.—D." Carmen y D.'^ Manuela de Eguilior.— D . ' Dolo-
colocarse los adornos. í n El qtit inscribo suplica i. las Eeñoioa , jn íean ó no BuEoritíira§ il LA res de Prado.—D.^ Vicenta Ferrer.—D." Asunción Medina.
MonA Euc/íANTa, que pLenEon favo re CD rio con sna órilones, nn omitan en- — D." Rita Rubio. — D . ° Conaolacion IbaBez.—D." Josefa
Tanto este modelo como los que vayamos publicando VIMIO IttS medidaB nel IníU, onc/iura de las ffpaldii y circiin/ertncias del pecho Ortiz. — D." María Moliuero. — D.' Concepción Márquez.—
en adelante son cortados y ensayados de antemano, cir- y de }» ííBtwíi, pues de otra muñera no Ecrla posiOle garenüzar el bnejí cdtia D.° Feliciana Marin.—D.^ María Nuñez.—Violeta.—Gonzalo
cunstancia que nos permite garantizar sus aplomos. La con- lie los patronea. El precio ilcl qtio ne reparlij con este iiümerio es do S realoa y Flora, y D. Federico de la Peña.
fección se hace en telas flexibles y dotadas de cierta elas- en Madrid y 10 en provltjcina para las Builoras no snacrltoras. — C, H.
™I 11^^^lá
ÁdmimBtT'axioTL Ca,rreÉ,as,12,pm[.