ACUERDO GLOBAL
El Acuerdo global sobre derechos humanos (AGDH) fue el segundo de los
doce Acuerdos de Paz suscritos por el Gobierno de la República de
Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), para
alcanzar soluciones pacíficas a los principales problemas que generaron el
Conflicto Armado Interno (García, s.f., p. 1). Este enfrentamiento duró más
de treinta años y dejó un saldo en muertos y desaparecidos que supera las
200 000 personas (Comisión para el Esclarecimiento Histórico, s.f., p. 17). El
Acuerdo global sobre derechos humanos se firmó el 29 de marzo de 1994, en
México, D.F., y forma parte del Acuerdo de paz firme y duradera (APFD), el
cual concluyó el proceso de negociaciones de paz que duró alrededor de una
década y fue suscrito el 29 de diciembre de 1996
En el Acuerdo global sobre derechos humanos, el Gobierno y la URNG
reconocen la importancia de las instituciones y entidades nacionales
dedicadas a la protección y promoción de los derechos humanos, así como la
conveniencia de fortalecer y consolidarlas. En consecuencia, acuerdan que el
Gobierno debe (“Acuerdo global”, 1997, p. 222-232):
Respaldar y fortalecer al Organismo Judicial, al Ministerio Público y al
Procurador de los Derechos Humanos.
Respetar la autonomía y proteger la libertad de acción del Organismo
Judicial y del Ministerio Público.
Promover ante el Organismo Legislativo las modificaciones legales
necesarias para tipificar y sancionar delitos las desapariciones forzadas e
involuntarias, así como las ejecuciones sumarias o extrajudiciales como
delitos de lesa humanidad.
Combatir cualquier manifestación de cuerpos ilegales y aparatos
clandestinos de seguridad.
Continuar la depuración y profesionalización de los cuerpos de seguridad,
así como seguir adoptando e implementando medidas eficaces para
regular la tenencia, portación y uso de armas de fuego por particulares de
conformidad con la ley.
Garantizar las libertades de asociación y movimiento.
No alentar la organización o configurar comités de defensa civil en todo el
territorio nacional, a no ser que existan hechos que los motiven.
Impulsar una nueva ley de servicio militar, para garantizar que la
conscripción para dicho servicio no sea forzada, no viole los derechos
humanos y mantenga su carácter de deber y derecho cívico.
Garantizar y proteger la labor de los individuos y entidades defensoras de
los derechos humanos.
Resarcir o asistir a las víctimas de violaciones a los derechos humanos,
mediante medidas y programas de carácter civil y socioeconómico
dirigidos prioritariamente a quienes más lo requieran dada su condición
económica y social.
Solicitar al Secretario General de las Naciones Unidas la organización de
una misión de verificación de derechos humanos y del cumplimiento de
los compromisos del Acuerdo de paz firme y duradera, el cual se firmaría
en el plazo más breve posible tanto por el Gobierno como por la URNG.
VIGENCIA
El Acuerdo global sobre derechos humanos cobró vigencia a partir de la firma
del Acuerdo de Paz Firme y Duradera, según lo estipulado en la siguiente
cláusula: “todos los acuerdos integrados al Acuerdo de Paz Firme y Duradera
cobran formal y total vigencia en el momento de la firma del presente
Acuerdo”. El Acuerdo global sobre derechos humanos se firmó dos años
después que el Acuerdo de Querétaro, pues según expone Rosales (2006, p.
41), las negociaciones de paz se interrumpieron cuando Jorge Serrano Elías
fue depuesto de la presidencia y sustituido institucionalmente por Ramiro de
León Carpio en 1993. -