¿Qué es el razonamiento?
Entendemos como razonamiento al producto de un conjunto de
habilidades cognitivas complejas a través de las cuales somos capaces
de relacionar y vincular diferentes informaciones de forma estructurada,
una vinculación que permite establecer diferentes estrategias,
argumentos y conclusiones en función de dicha estructuración de la
información.
Razonar permite elaborar nuevas informaciones e ideas en base a un
conjunto de reglas, algo que nos permite establecer y formar elementos
tales como pensamientos, creencias, teorías, ideas abstractas, técnicas o
estrategias. Asimismo, nos permite encontrar la resolución de los
problemas o situaciones con las que nos encontremos y la búsqueda de
los métodos más óptimos.
Asimismo, el razonamiento no sería posible sin la existencia de
diferentes facultades mentales tales como la capacidad de asociación, la
atención, la sensopercepción, la memoria o la capacidad de planificar o
inhibir nuestras respuestas tanto a nivel cognitivo como conductual. Así
pues si bien es y se considera una capacidad cognitiva no sería posible
sin la existencia de otras muchas en las cuales se sustenta. No estamos
ante una capacidad básica sino ante una de las capacidades cognitivas
superiores o de alto nivel.
Tipos principales de razonamiento
1. Razonamiento deductivo
Uno de los principales tipos de razonamiento es el llamado razonamiento
deductivo, el cual y tal como su nombre indica es el tipo de proceso
cognitivo que utilizamos para llegar a una deducción.
Este tipo de pensamiento se basa en la creencia en una premisa o una
afirmación universal para llegar a obtener una conclusión para cada caso
particular. Así, se va de lo general a lo particular, pudiendo realizar
conclusiones para un caso concreto basadas en la suposición o
deducción a partir de lo que consideramos globalmente cierto.
2. Razonamiento inductivo
El razonamiento inductivo es aquel proceso de pensamiento en el cual se
parte de la información particular para llegar a una conclusión general.
Se trataría del proceso inverso al de la deducción: observamos un caso
particular tras otro para a través de la experiencia poder determinar una
conclusión más generalizada. Se trata de un tipo de razonamiento menos
lógico y más probabilístico que el anterior.
El razonamiento inductivo puede ser incompleto es decir solo se incluyen
una serie de casos concretos y no otros para establecer las conclusiones
o completo incluyendo todos los casos particulares observados.
Suele ser un método mucho más empleado de lo que parece a la hora de
tomar decisiones en nuestro día a día, siendo generalmente lo que
utilizamos para predecir las futuribles consecuencias de nuestros actos o
lo que puede llegar a suceder.
También se suele vincular a la atribución de causas para los fenómenos
que percibimos. Sin embargo al igual que con la deducción resulta
sencillo llegar a establecer conclusiones falsas, centrándonos sólo en lo
que hemos visto o vivido. Por ejemplo, el hecho de que cada vez que
veamos un cisne este sea blanco nos puede llegar a hacer pensar que
todos los cisnes son blancos, a pesar de que también existen de color
negro.
3. Razonamiento hipotético-deductivo
Este tipo de razonamiento o pensamiento es la base del conocimiento
científico, siendo uno de los que más se ciñe a la realidad y a la
comprobación de las premisas que se establecen en base a la
observación.
Se parte de la observación de la realidad de una serie de casos
particulares para generar una hipótesis, de la cual a su vez se deducirán
posibles consecuencias o interpretaciones de lo observado. Estas, a su
vez, deberán ser falsables y contrastarse empíricamente para comprobar
su veracidad.
4. Razonamiento transductivo
Este tipo de razonamiento se basa en la de combinar diferentes
informaciones separadas entre sí para establecer un argumento,
creencia, teoría o conclusión. En realidad, se tienden a vincular
informaciones específicas o particulares sin generar ningún tipo de
principio o teoría y sin llegar a buscar una comprobación.
Es considerado típico de la primera infancia, cuando aún somos
incapaces de establecer un razonamiento que vincule causas y efectos y
podemos llegar a asociar elementos que no tienen nada que ver.