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16 y 17 de noviembre de 2017
Centro Social Universidad de Murcia
II Jornadas de Trabajo Social
de la Región de Murcia
Murcia, 16 y 17 de noviembre de 2017
Libro de comunicaciones
Índice abreviado:
1. FUNDAMENTO Y OBJETIVO DE LAS II JORNADAS DE TRABAJO
SOCIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA…...................................................................... 9
2. DATOS PRINCIPALES.............................................................................................. 11
3. RESUMEN DEL INFORME DE RESULTADOS DE EVALUACIÓN..................... 13
4. COMITÉ CIENTÍFICO ............................................................................................. 17
5. COMITÉ ORGANIZADOR ........................................................................................ 19
6. DISCURSOS APERTURA .......................................................................................... 21
7. DISCURSO DE CLAUSURA ..................................................................................... 29
8. PROGRAMA............................................................................................................... 31
9. PONENCIAS, COMUNICACIONES ........................................................................ 39
9.1. ESPACIO 1: AUDITORIO ................................................................................... 41
9.1.1. EL SISTEMA PÚBLICO DE SERVICIOS SOCIALES .............................. 41
9.1.2. TRABAJO SOCIAL Y AUTONOMÍA PERSONAL. ................................... 61
9.1.3. LA SITUACIÓN PROFESIONAL DE TRABAJO SOCIAL ........................ 99
9.1.4 TRABAJO SOCIAL E INCLUSIÓN SOCIAL ............................................ 123
9.1.5. TRABAJO SOCIAL EN EDUCACIÓN, INFANCIA Y FAMILIA. .......... 187
9.2. ESPACIO 2: AULA DIDÁCTICA .......................................................................... 215
9.2.1. TRABAJO SOCIAL Y DUELO .................................................................. 215
9.2.2. TRABAJO SOCIAL EN EL ÁMBITO DE LA SALUD ............................. 223
9.2.3. INTERVENCIÓN SOCIAL ....................................................................... 257
9.2.4. TRABAJO SOCIAL EN EDUCACIÓN, INFANCIA Y FAMILIA ............ 309
7
9.2.5. TRABAJO SOCIAL EN EL MARCO DEL ÁMBITO DE LA JUSTICIA.
FUNCIÓN PERICIAL Y MEDIACIÓN ............................................................. 357
9.3. ESPACIO 3: SALA DE EXPOSICIONES ......................................................... 369
10. APÉNDICE ............................................................................................................ 415
10.1. APORTACIONES AL DEBATE POLÍTICO ............................................... 417
8
TRABAJO SOCIAL Y PRÁCTICAS NARRATIVAS. RE-CONECTANDO
SUS NEXOS.
Dña. Natalia Navarro Ruano
Trabajadora social en Ayuntamiento de Los Alcázares, coordinadora de servicios
sociales de atención primaria.
Resumen:
A lo largo de la vida profesional, muchos trabajadores/as sociales buscamos
respaldos teóricos en los que sentirnos más cómodos y en los que los propios
emblemas de estas jornadas “compartir, visibilizar, implicar, promover, impulsar y
empoderar” sean los puntos de amarre de las intervenciones que desarrollemos.
En esta búsqueda no podemos perder la oportunidad de conocer las prácticas
narrativas, relativamente poco conocidas en España, como una metodología de
intervención basada en un enfoque respetuoso y no culpabilizador que sitúa a las
personas como expertas en sus propias vidas.
Creadas por Michel White y David Epson en los años ochenta, siendo el
primero de estos trabajador social y el segundo antropólogo, las Practicas Narrativas
conocidas como Terapia Narrativa, han ido creciendo en influencia a nivel
internacional bajo premisas tales como que <el problema es el problema y la persona
no es el problema> o que <cada persona es experta en su propia vida y posee
habilidades, valores, creencias, compromisos y competencias que les ayudarán a
reducir la influencia de los problemas en sus vidas>.
Desde esta base de análisis a partir de la reflexión sobre la práctica y sobre
cómo el pensamiento estructuralista influía en la práctica profesional, las Prácticas
Narrativas plantean diferentes posicionamientos como la influencia que como
profesionales tenemos que tener en la vida de nuestros consultantes (no usuarios/as,
ni clientes, ni pacientes) o cómo dar visibilidad a las historias no contadas y al rol del
co-autor que cada una de las personas a las que atendemos posee de su propia vida.
El Trabajo Social no debe estar alejado de este enfoque, más cercano y
respetuoso, pretendiendo esta comunicación incitar a la curiosidad, esbozar las
principales características de las prácticas narrativas y reflexionar sobre algunos de
los nexos existentes.
Palabras clave: trabajo social, terapia narrativa, prácticas narrativas, intervención
social.
259
A modo de introducción.
Este artículo, elaborado específicamente para las II Jornadas de Trabajo Social
de la Región de Murcia, pretende invitar a conocer qué es la Terapia Narrativa o
Prácticas Narrativas y cuáles son los nexos de unión entre esta corriente teórica-
práctica y el Trabajo Social.
Desde un posicionamiento no positivista, con esta comunicación además de
aportar un conocimiento usualmente desconocido entre nuestro colectivo, se
pretende estimular la reflexión con relación al momento actual de nuestra profesión,
a los modelos de intervención que adoptamos y a la relación con el poder que se crea
al asumir el rol de experto/a; todo ello teniendo como referencia las principales
máximas y características de la terapia narrativa.
No se pretende llegar a conclusiones inamovibles, ni mucho menos trasladar
las mismas como tales, sino crear la suficiente curiosidad como para investigar,
construir, pensar y re-pensar en lo que aquí se expone para compartirlo y, si es
posible, crear otras perspectivas y aún más curiosidad.
A modo de presentación: Terapia Narrativa y Prácticas Narrativas
La Terapia Narrativa puede ser considerada como un enfoque de intervención
social que nace en la década de los ochenta en un momento en el que las ciencias
sociales incluyen ideas del construccionismo social y están influenciadas con teorías
como la teoría del feminismo, la teoría crítica o la antropología moderna. Los autores
que crearon este modelo fueron David Epson, antropólogo y de Michel White,
trabajador social.
Al igual que el Trabajo Social, la Terapia Narrativa se nutre de diferentes
fuentes y autores, entre los que podemos nombrar a Michel Foucault, Jacques
Derrida, Barbara Myerhoff, Gregory Bateson, Clifford Geertz, J. Bruner y Víctor
Turner, entre otros. Cabe señalar además que la Terapia narrativa tiene sus raíces en
la terapia familiar constituyéndose como un enfoque critico al método sistémico.
Con esta nueva corriente se visualiza un paradigma diferente al conocido
hasta ese momento (centrado en el individuo) al desplazar el foco de atención de la
intervención hacia la relación y al hacer perceptible la relación existente entre el
conocimiento y el poder.
Bajo este nuevo enfoque epistemológico, los autores de referencia
desarrollaron una estrategia de intervención (posteriormente convertida en una
forma integral de trabajo y posicionamiento profesional) que permite ampliar las
posibilidades de las personas a través de la analogía entre el texto y la terapia, por
260
medio de la cual las personas tienen la posibilidad de escribir y re-escribir su propia
historia y sus relaciones, llegando incluso a nuevas conclusiones de identidad.
Desde la analogía del texto se señala que es inviable tener un conocimiento
directo del mundo sino que ese conocimiento solo se puede adquirir a través de la
experiencia vivida, la cual se debe “relatar”, siendo este relato, y el <hecho de
relatar> lo que determina el significado que se atribuye a la experiencia.
La Terapia Narrativa se entiende, por algunos/as profesionales, como una
rama de la psicoterapia, pero es importante señalar que no todos los/as profesionales
que practican estas prácticas son psicólogos/as y no todos los narrativos/as se
ubican en contextos psicoterapéuticos. Su definición es tan amplia, y a la vez tan
sencilla, como lo son los fines que persigue: situar a las personas como expertas en
sus propias vidas.
De esta forma y a modo de ejemplo se puede hacer referencia al Colectivo de
Prácticas Narrativas Pranas Chile quien define este conocimiento desde sus
características principales:
• Una aproximación respetuosa,
• no patologizante y no culpabilizadora en el trabajo de las personas,
• que separa a las personas del problema y,
• las habilita para reconocer las habilidades, recursos y valores que la
mueven en la vida,
• en función de ampliar y enriquecer la mirada sobre su propia historia,
• para reforzar el sentido de agencia personal que permite hacer frente a los
problemas
con los que se relaciona y,
• definir con libertad el sentido que quieren darle a su vida,
• considerando el contexto, las relaciones de poder de género, etnia, clase,
preferencia
sexual y capacidades que no calzan en las exigencias de la cultura
dominante.
Definición similar nos ofrece la Asociación Española de Terapia Narrativa que
en la publicidad de su VI Encuentro Nacional (Salamanca-Octubre 2017) indicaba
que la Terapia Narrativa es una forma totalmente diferente de abordar los problemas
humanos en la que se busca enriquecer las historias y las identidades de las
personas mediante un acercamiento muy respetuoso, humano y no culpabilizante;
trabajando para ello con lo más profundo del ser humano, con aquello que le mueve
y es importante para él: sus valores, sus sueños, sus propósitos, etc.
Para poder realizar esta aproximación a la persona, la Práctica Narrativa
asume que las identidades se construyen en función de las historias que las personas
261
se relatan acerca de si mismas, dando especial importancia, por tanto, a la palabra, al
significado y a la narración-re-narración, y por ello, al poder de la palabra, de las
preguntas y de las historias. De hecho, White y Epson postulaban que, en cada
persona, coexisten distintas narrativas que, a grandes rasgos, se engloban en dos
grandes bloques, las historias dominantes y las alternativas.
Las narrativas dominantes corresponden a las historias del problema que, bajo
la perspectiva internalizadora, concuerdan con las que se identifican principalmente
las personas y suelen coincidir con los discursos dominantes que provienen
generalmente de sectores de poder (sociedad, cultura, familia, autoridad, etc.). Este
tipo de historias son limitantes al no explorar la abundancia existente en la identidad
de las personas y generalmente están saturadas de problemas llegando incluso a
promover conclusiones negativas de identidad.
Estas narrativas saturas de problemas y, en muchas ocasiones, escoltadas de
discursos dominantes, deben ser cuestionadas o deconstruidas siendo el papel del
profesional, y en nuestro caso del trabajador/a social, el de acompañamiento en esta
deconstrucción (se entiende por deconstrucción al proceso de revisar las creencias
y prácticas de la cultura que están fortaleciendo a la historia dominante, y por tanto,
al problema).
Por su parte, las historias alternativas son aquellas que se quedan en un
segundo plano respecto al relato “inicial” y son las que contradicen a las dominantes
al posicionar a la persona fuera de esa situación-problema o de este discurso
dominante. Son historias que pueden ser abundantes en experiencias y detalles hasta
entonces desconocidos o no reconocidos y suelen estar conectadas con propósitos,
valores, habilidades y conocimientos de vida que provienen de la propia persona,
lejos de los sectores de poder.
Desde este prisma, las dificultades o problemas que podemos sufrir las
personas devienen del asentamiento de historias dominantes como únicas
experiencias.
Como ejemplo de una situación relativamente habitual en servicios sociales de
atención primaria, podemos señalar a aquellas personas que acuden con una
”historia en la que solo referencian una situación negativa de desempleo y carencias
económicas que les limitan en la cobertura de necesidades básicas” sin observar las
historias alternativas, simultaneas y aun más potentes, que hablan de cómo en
situaciones adversas estas personas están superando cada día los obstáculos y en las
que estar en paro no es una seña de identidad sino una circunstancia. No es lo
mismo preguntar ¿desde cuándo estás en paro? que preguntar, ¿desde cuándo no te
262
tiene en cuenta el mercado laboral?, pues con esta última pregunta somos
profesionales más respetuosos y adoptamos una posición no culpabilizadora.
Es por la diferenciación del tipo de narrativas que se puede entender que la
finalidad de las Prácticas Narrativas es buscar que las personas puedan re-escribir su
vida desde lugares más ricos en los que puedan incorporar experiencias hasta
entonces no relatadas o invisibles pero que también forman parte de su identidad.
También la Terapia Narrativa busca que las personas puedan deshacerse de las
narrativas dominantes saturadas de problemas a la par que dan prioridad a las
historias preferidas sobre su identidad.
Es por estos posicionamientos teórico-prácticos, contrarios a los tradicionales,
por los que señalaron White y Epson respecto a las prácticas narrativas que son
contra-prácticas puesto que su desarrollo se contraponen a las prácticas culturales
que convierten en objetos a las personas y a sus cuerpos.
Estas contra-prácticas abren espacios en los que las personas pueden
reescribirse o reconstituirse a sí mismas, a los demás y a sus relaciones,
según guiones y conocimientos alternativos. (White y Epston, 1993, p. 86)
Pinceladas de la terapia narrativa.
Aunque muchas de las características de las practicas narrativas se pueden
interpretar de la lectura de los puntos anteriores, y aun no siendo objeto de este
artículo el detalle de las particularidades de la terapia narrativa, se hace fundamental
para una mejor contextualización y posterior enlace con las sinergias que mantienen
con el Trabajo Social, señalar los presupuestos básicos de esta corriente de
intervención.
La vida es multi-historiada.
Tal y como se indicaba antes, solo partiendo de esta visión amplia
donde coexisten las narrativas dominantes y alternativas podemos entender
la vida.
Las personas no somos una única historia sino que somos la suma de
las historias que contamos de nosotros/as mismos, de las historias que nos
cuentan sobre nosotros/as y muy especialmente de las historias que no se
han relatado. De hecho las personas nos modelamos en función de esas
narraciones y en base a las mismas podemos impulsarnos o inhibirnos de hacer
determinados actos.
263
Los problemas pueden crear un efecto de eclipse de lo que las
personas son, solo se ve el problema y se ignoran los conocimientos
y las habilidades que si existen pues nadie está definido sólo por un
problema. Los problemas nos llevan a pensar en un solo lado de la
historia de la persona y la vida se desarrolla en una multiplicidad de
interacciones sociales que requieren de muchas competencias y en
cada una de estas demostramos diferentes habilidades, así se puede
pensar que la vida es multihistoriada, esto es, que no solo existe una
versión de lo que somos, nos creamos como seres humanos en las
interacciones sociales que tenemos y en estas en las que desplegamos
nuestra unicidad y complejidad (Campillo, M. 2012, p.1).
El problema es el problema, la persona nunca es el problema.
La mayoría de las terapias tradicionales se centran en los estados
internos de los individuos lo que hace que el objetivo de la terapia sea
promover la transformación de la mente de la persona.
Frente a esta posición, la terapia narrativa se sitúa en su máxima “el
problema es el problema y la persona es la persona”, que hace que la visión
internalizadora se desplace hacia una perspectiva totalmente
externalizadora. Esta visión, desde la que la persona puede visualizar su
problema lejos de ella, permite objetivizar el mismo, y por tanto, la
posibilidad de mayores alternativas de actuación.
El rol del no experto/a del profesional versus el convencimiento de que es
la persona quien es experta en su vida.
En contra de las mayorías de las disciplinas de ayuda donde el profesional
ocupa una posición privilegiada por su conocimiento, la terapia narrativa propone al
profesional descentrado pero influyente.
Esto implica que el profesional no debe ejercer su rol de experto/a, qué todo lo
sabe, y caer en la orientación y en el consejo; sino que debe situarse en la relación
con el convencimiento de que la máxima experto/a es la persona que acude a
solicitar ayuda.
264
El profesional, denominado en terapia narrativa como consultor/a, debe ser
influyente (mediante sus preguntas, pues las mismas persiguen el propósito de que
la persona obtenga un conocimiento denso y enriquecido de sí mismo/a y que
reflexione sobre sus acciones y la conexión que tiene con sus esperanzas, sueños y
valores) y mantenerse descentrado (puesto que en la relación, el único que debe ser
el centro, el es consultante, es decir, la persona).
En palabras de Andeson y Goolishian:
El proceso terapéutico se describe como una conversación en la cual el
terapeuta escucha los relatos del consultante y le abre espacios a lo no dicho.
Se entiende como una relación de gran respeto donde se da prioridad al punto
de vista del consultante y se minimiza la influencia del terapeuta (Andeson y
Goolishian, 1998, p. 41:72).
La identidad es una construcción colectiva.
La construcción de identidad de las personas es una elaboración colectiva en
la que influye el contexto histórico y socio-cultural de cada persona. En esta
construcción de identidad se tiene en cuenta las relaciones de poder existentes a
nivel social en temas como el género, el económico, la etnia, la edad o la sexualidad,
puesto que estas relaciones de poder generan verdades absolutistas que promueven,
los que White y Epson denominaban descripciones pobres de identidad de las
personas.
Y antes de continuar, y en tono de reflexión: concepto de terapia y
concepto de prácticas narrativas y las distintas posiciones que podemos
adoptar como profesionales del trabajo social ante la terapia.
¿Podemos decir los profesionales del trabajo social que hacemos terapia en
nuestra intervención social? Esta pregunta es reincidente en mi planteamiento tanto
como de trabajadora social como de profesional que trabaja desde las prácticas
narrativas y no termino de llegar a ninguna conclusión.
La Terapia narrativa se encuentra cada vez más en contextos no clínicos; de
hecho y ya con perspectiva, sus propios creadores la rebautizaron con el nombre de
Prácticas Narrativas en sus últimos trabajos, por considerar que este término se
encontraba más acorde con las dinámicas de intervención en contextos no
terapéuticos (y por tanto más acorde también al espacio donde nos movemos los
profesionales del Trabajo Social).
Pero aún creando tantas dudas las terminologías, de forma genérica y a modo
de distinción, el concepto de prácticas se emplea cuando se hace referencia a trabajo
con colectivos o con comunidades; mientras que el término terapia se usa en
contexto más individuales y/o familiares de ayuda.
265
La terapia tradicionalmente se vincula a la curación y no es curación lo que
hacemos los y las trabajadores/as sociales. Pero si adaptamos la terminología de
terapia en su uso más coloquial de ayuda (alejado de las ramas sanitarias vinculadas
al tratamiento de una supuesta enfermedad), si nos podemos replantear que los/as
trabajadores/as sociales hacemos uso de terapia en nuestra intervención social.
Este artículo, lejos de llegar a una conclusión valida en este momento y en
este lugar, hace referencia a la terapia narrativa y a las practicas narrativas como
términos sinónimos y parte de que si hacer terapia es ayudar, esta posibilidad si
cuadra con los fines últimos del trabajo social, especialmente con el denominado
trabajo social clínico.
Además en la línea de estas reflexiones no se puede obviar que tanto la terapia
narrativa como el trabajo social son corrientes que han brotado de la sinergia de
otras disciplinas, bebiendo y nutriéndose de ellas, por lo que se puede pensar que
manteniendo objetivos comunes, todos los profesionales de ayuda, podemos, con la
suficiente formación y capacitación, hacer terapia.
Ruesch (1984) en Madrid (2005) explica en este párrafo la diversidad de las
relaciones de ayuda:
La comunicación es una función universal del hombre que no está restringida
en particular a ningún lugar, tiempo o contexto; y, desde un punto de vista
básico, la comunicación capaz de producir un efecto terapéutico no difiere en
modo alguno de lo que ocurre en los intercambios comunes y ordinarios. La
comunicación terapéutica no se limita por lo general a terapeuta y paciente
solamente. Un niño puede ser terapeuta de la madre, y un patrón puede serlo
de su empleado; la terapia es efectuada durante todo el día por mucha gente
que ignora estar obrando como terapeuta, y son muchos los que sin saberlo
sacan provecho de tales experiencias. La comunicación terapéutica no es un
método inventado por los médicos para combatir enfermedades; es
sencillamente algo que ocurre espontáneamente por todas partes en la vida
cotidiana, y el médico se ve desafiado a lograr que estos hechos de ocurrencia
natural sucedan con mayor frecuencia. (Madrid, 2005, p.75).
Reflexiones acerca del Trabajo Social y la Terapia Narrativa
La Federación Internacional de Trabajo Social acuñó una nueva definición del
trabajo social en el Congreso Internacional celebrado en el 2014 en Melbourne,
El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina
académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y
el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia
social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la
diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías
266
del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos
indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para
hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.
La sola definición de Trabajo Social nos hace pensar en sus similitudes con las
prácticas narrativas, pues ambas corrientes comparten el mismo reto en la relación
de ayuda, al potenciar que las personas obtenga su máximo bienestar (entendiendo
el mismo desde una visión integral) y teniendo en cuenta en estos procesos, y entre
otras variables, al contexto cultural, socioeconómico y político para conocer
realmente a la persona y lo que le influencia a esta (y no solamente su vertiente más
psicológica e individual).
Además, cabe señalar que en esta exploración hacia el bienestar, se suele
partir de situaciones-problemas, siendo este espacio de inicio similar entre el Trabajo
Social y la Terapia Narrativa, dado que se parte de una situación-problema para
acompañar a la persona a ubicarse en una posición diferente, con nuevas habilidades
y conocimientos.
Es interesante también reseñar que en la definición de trabajo social se hace
referencia a los conocimientos indígenas, siendo los conocimientos locales cuestión
importante en las prácticas narrativas, dada la mirada social y comunitaria de esta
corriente de intervención, análoga a la existente en trabajo social.
La ética y la deontología ocupan un lugar especial en el Trabajo Social siendo
interesante extrapolar los planteamientos que se postulan desde la Terapia Narrativa
acerca de las relaciones de poder que se establecen cuando el profesional adopta un
rol de experto. Tomando como modelo de intervención social las prácticas
narrativas, el profesional puede alejarse de modelos positivistas, promoviendo por
ello intenciones más cercanas a las personas y acordes con nuestros valores
profesionales (como ejemplo, se puede señalar que el principio de
autodeterminación, tan importante en el trabajo social, casa con la posición
descentrada pero influyente que nos ofrece la terapia narrativa).
Existe la posibilidad de que la búsqueda que ha efectuado el Trabajo Social
como disciplina de bases teóricas más positivistas haya provocado una colonización
de los usuarios/clientes al devaluarlos con el propio lenguaje profesional,
experiencias y conocimientos, orientando y aconsejando (e incluso juzgando) acerca
de sus vidas en lugar de creando espacios de desarrollo de la agencia personal.
En esta línea hacer mención a la importancia de la adecuada y respetuosa
elaboración de los diagnósticos sociales, dado que los mismos lejos de ser una
repetición de la historia dominante del problema basado en los déficits y dificultades,
267
deben reflejar las capacidades, habilidades y conocimientos de las personas para
evitar cosificarlas.
Entorno a estas reflexiones merece la pena detenerse a pensar en la idea de
por qué las personas acuden a los/as trabajadores/as sociales ¿sólo por la supuesta
aplicación de recursos o por su contra, existe la posibilidad de que la ciudadanía
acuda al profesional del trabajo social por la intervención social que ofrece en el
proceso de acompañamiento?
No se puede permanecer ajeno al hecho de que existen personas que no
desean un acompañamiento social sino sólo una cobertura de algún tipo concreto de
necesidad, pero dado que el Trabajo Social es mucho más, considero que el
planteamiento de la intervención va más allá al construirse entre el profesional y el
usuario/cliente una relación de ayuda en la proximidad.
En este espacio de proximidad es donde la Terapia Narrativa tiene
fundamentos y metodologías muy cercanas al Trabajo Social, pues mientras la
entrevista es la técnica principal de la relación de ayuda en Trabajo Social, la
conversación entre consultante y consultor, es el vehículo de la intervención en las
Prácticas Narrativas. En este sentido sería interesante extrapolar las ideas de la
doble escucha a las entrevistas de trabajo social.
En ambas, entrevista/conversación, se le debe dar una vital importancia al
lenguaje y a cómo emplear el mismo, para empoderar, en lugar de para debilitar, a
aquellos que acuden buscando consulta y/o ayuda. De hecho se puede, desde esta
perspectiva, llegar a la conclusión que el objeto usual de intervención en Trabajo
Social lo constituyen las propias narrativas que traen las personas a las que
atendemos y los significados que atribuyen a las mismas (historias contaminadas con
discursos dominantes versus historias alternativas) siendo una de las posibilidades
del profesional del trabajo social la co-deconstrucción de las narrativas saturadas de
problemas en pro de narrativas más libres y potenciadoras de las personas, lo que no
solo resulta de interés para los usuarios/clientes, sino también para el propio
profesional que se podrá considerar más valorado y constructivo, evitando
situaciones de queme profesional tan habituales en la profesión.
…tenemos que elaborar un sistema de trabajo en donde toda la organización
pública con todo su instrumental se ponga al servicio del usuario y no le
obstruya en su desarrollo como persona, donde éste pase a estar en el centro
de la intervención y demos margen a que pueda construir una historia
alternativa de sí mismo no patológica, y donde el Trabajador Social vuelva a
involucrar a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la
vida y aumentar el bienestar. (Martí, A. 2017, p. 26)
268
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