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Dinamica Fluvial

Este documento describe la dinámica fluvial, que es el proceso por el cual la acción de los ríos modifica el relieve terrestre y el trazado de los ríos a través de la erosión y sedimentación. Explica conceptos como cuenca hidrográfica, caudal, régimen fluvial y cómo estos procesos afectan la morfología de los cauces y llanuras de inundación. También analiza la relación entre el régimen fluvial y el régimen pluviométrico.
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Dinamica Fluvial

Este documento describe la dinámica fluvial, que es el proceso por el cual la acción de los ríos modifica el relieve terrestre y el trazado de los ríos a través de la erosión y sedimentación. Explica conceptos como cuenca hidrográfica, caudal, régimen fluvial y cómo estos procesos afectan la morfología de los cauces y llanuras de inundación. También analiza la relación entre el régimen fluvial y el régimen pluviométrico.
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Dinámica fluvial

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Erosión en la margen izquierda del río Apure, frente a la población de El Samán.


Foto tomada en la época de lluvias del año 1978, en un tramo recto del río.
La dinámica fluvial es el proceso por el que la acción de los ríos (erosión y
sedimentación, principalmente) modifica de alguna manera el relieve terrestre y el
propio trazado de los ríos. Es un concepto fundamental en el análisis de la
hidrografía e hidrología, en especial, en el estudio de las aguas continentales. Su
relevancia se deriva de las consecuencias tan importantes que los procesos
involucrados en las aguas fluviales tienen en la planificación de cuencas y en la
construcción de obras de infraestructura tanto hidráulicas como de otro tipo
(represas, puentes, canales, obras de riego, etc).

Índice
1 El ciclo hidrológico
2 Los sistemas fluviales y los procesos geomorfológicos
3 Cuenca de un río
4 Caudal de un río
5 Régimen de un río
6 Régimen fluvial y régimen pluviométrico
7 Cauce
7.1 Perfil transversal
7.1.1 Perfil de equilibrio
7.2 El perfil longitudinal
7.3 La elevación del cauce en las llanuras sedimentarias
7.4 La asimetría de las calcetas o diques naturales de los ríos
8 Asimetría de las cuencas fluviales
8.1 Las inundaciones de Guasdualito en el estado Apure (Venezuela)
8.2 La asimetría de los diques naturales de los ríos en el hemisferio sur
8.2.1 El ejemplo de Rosario, Argentina
8.2.2 Las inundaciones de 1956 del río Murray en Australia
9 Véase también
10 Referencias
11 Bibliografía
El ciclo hidrológico
Artículo principal: Ciclo hidrológico
El ciclo del agua en la naturaleza o ciclo hidrológico, es decir, el recorrido que
el agua en sus distintos estados físicos pasando de la hidrósfera a la atmósfera,
de aquí a la litósfera y nuevamente a la hidrósfera, es un proceso esencial para la
existencia de vida sobre la Tierra. Las aguas corrientes completan ese ciclo
hidrológico (1). La dinámica fluvial integra todos los fenómenos que se producen en
la superficie terrestre como consecuencia de la acción de las aguas continentales,
en particular de las aguas que forman los ríos. La acción de esas aguas es,
principalmente, de dos tipos: de erosión y de sedimentación, constituyendo en
conjunto, los principales agentes del modelado fluvial.

Los sistemas fluviales y los procesos geomorfológicos


Artículo principal: Geomorfología fluvial
Las cuencas hidrográficas constituyen áreas bien delimitadas de la superficie
terrestre que se deben interpretar en su conjunto cuando se consideran como
regiones naturales sujetas a ciertos procesos muy importantes con el fin de evaluar
los recursos hídricos y económicos en general de cualquier país y que, en el caso
de los grandes ríos, puede corresponder a varios países o regiones supranacionales.

Cuenca de un río
Artículo principal: Cuenca hidrográfica
La cuenca hidrográfica de un río es el área drenada por un río y sus afluentes. El
agua de lluvia circula por la superficie terrestre debido a la gravedad
(escorrentía o escurrimiento), formando los ríos y lagos y se puede infiltrar en el
suelo y el subsuelo para formar las aguas subterráneas. No hay que confundir cuenca
con vertiente ya que este último concepto se refiere al conjunto de cuencas
(generalmente de caracteres similares) que desembocan en un mismo mar u océano (por
ejemplo, vertiente atlántica, cantábrica o mediterránea en España) o en vertientes
internas de las cuencas endorreicas, como ocurre en muchas partes del Sáhara y de
otras regiones de clima árido en todo el mundo.

Caudal de un río
Artículo principal: Caudal (hidrografía)
El caudal de un río es la cantidad de agua que lleva ese río en un momento dado. Se
mide en m³/s en los sitios de aforo convenientemente situados según las necesidades
en la planificación de las cuencas hidrográficas (por ejemplo, antes o después de
una confluencia, a la salida de una región montañosa o llana, etc.).

La confluencia del río Caroní, de aguas oscuras, con pocos sedimentos en


suspensión, contrasta con las aguas del propio Orinoco, de coloración más clara por
la gran cantidad de sedimentos arcillosos que arrastra.
El río transporta agua y sedimentos, que tienen un comportamiento muy distinto el
uno del otro. Normalmente, cuando se habla de caudal, implícitamente se entiende el
caudal líquido. Tanto el caudal líquido como el caudal sólido pueden variar en el
tiempo y a lo largo del recorrido del río. En efecto, un mismo río puede atravesar
dos zonas de distintas características (terrenos poco resistentes a la erosión,
donde aumenta el transporte de sedimentos y terrenos muy resistentes donde la
erosión localizada es mucho menor). Más aún, el mismo río en un mismo lugar puede
actuar de manera distinta y hasta opuesta con respecto a la composición del caudal
(agua y sedimentos o aluviones) ya que no existe una correspondencia perfecta entre
el caudal líquido y el de sedimentos. Por lo general, cuando aumenta el caudal
líquido aumenta la capacidad de transporte de sedimentos por el río pero a menudo
no sucede así. Por ejemplo, en una confluencia en una zona completamente llana, el
caudal aumenta considerablemente (por la suma de los caudales de los dos ríos) y
aumenta también el tamaño del cauce. Sin embargo, el volumen de los sedimentos
acarreados puede disminuir al represarse las aguas y disminuir su velocidad, con lo
que aumenta la sedimentación (es decir, el depósito de sedimentos) y convierte al
río aguas abajo de la confluencia en un río con mayor caudal líquido pero con menor
transporte de sedimentos. A menudo, esta diferenciación del caudal es la
responsable de modificaciones y anastomosis del cauce, en la migración lateral del
mismo, en la asimetría de los diques naturales o levées, en la formación de
meandros y su estrangulamiento (formándose lagos en herradura o llanuras de
inundación), en la captura de un río por otro y en muchos otros procesos de
dinámica fluvial. Un ejemplo antológico de estas ideas se encuentra en la migración
del cauce del río Nalón en Olloniego en un tramo con pendiente relativamente fuerte
en la que un meandro suave a la derecha fue arrojando los sedimentos a la
izquierda, es decir hacia la parte cóncava de la curva del río, lo cual inutilizó
hace unos 300 años (exactamente en 1676), el puente romano construido en el lugar,
como señala Cosme Morillo en su Guía y mapa de la Naturaleza de España (2). Lo que
sucedió en este caso es fácil de entender y similar a lo que está empezando a
ocurrir en el río Sella de la imagen anterior y la única diferencia es que la curva
en el Sella es hacia la izquierda y en el Nalón es a la derecha. En ambos casos, la
fuerza centrífuga del agua tiende a arrojar los aluviones hacia la parte cóncava
del cauce, liberando de gran parte del material sólido al caudal líquido, el cual
sigue la ruta más corta, es decir, hacia la orilla interna que es la ruta más
directa. Esta ruta más corta es, como puede verse en la foto del río Sella, hacia
la margen izquierda del río, mientras que en el caso del Nalón en Olloniego es
hacia la derecha, como puede verse en una imagen de Street View de Google maps
(Puente romano sobre el cauce abandonado del río Nalón en Olloniego, a la derecha
puede verse el río Nalón en la actualidad: [2]
Régimen de un río
El régimen fluvial es el comportamiento o fluctuación del caudal de un río a lo
largo del año, monto obtenido promediando los caudales promedio de cada uno de los
meses del año durante la mayor cantidad de años posible. Se refiere a variaciones
del caudal que suelen quedar registradas en los lugares de aforo mediante unos
aparatos automáticos de registro denominados fluviómetros (si el registro es
manual) y fluviógrafos cuando el registro es automático. Se denomina registro
fluviométrico a las variaciones momentáneas del caudal de un río que quedan
grabadas de manera automática en una cinta impresa. El régimen fluvial constituye,
a su vez, el promedio de los aforos diarios, mensuales y anuales durante un largo
período de años.

El proceso es relativamente complejo: diariamente, a horas establecidas, el nivel


del agua en la sección de control o de aforo. Los caudales se determinan con base
en la curva de aforos de la sección, para la cual, a cada nivel del agua le
corresponde un determinado caudal. Con base en las dos mediciones se obtiene un
promedio que se denomina caudal medio del día. Los promedios diarios en cada mes se
obtienen calculando la media de los valores medios diarios. Por último, se toman
los promedios mensuales durante una secuencia de un cierto número de años para
obtener los promedios mensuales que incluyan los datos de todos los años en la
secuencia, en el entendido de que el régimen fluvial quedará mejor definido cuanto
mayor sea la serie empleada de años de registro.

Régimen fluvial y régimen pluviométrico


Artículos principales: Régimen fluvial y Régimen pluviométrico.
Existe una correspondencia bastante estrecha en la mayoría de ríos, en lo que
respecta al registro de los aforos en la cuenca de un río y los registros de
lluvias obtenidos en esa cuenca. Sin embargo hay que tener en cuenta unas ideas
relacionadas con la comparación que puede establecerse entre lluvias y caudal:

El régimen fluvial será mucho más irregular en las cuencas con climas secos. Esto
significa que, si comparamos el régimen fluvial del río Miño (en una región con
clima lluvioso) con el del Júcar, cuya cuenca tiene un clima mucho más seco, las
crecidas e inundaciones en el caso del Júcar siempre serán mucho más violentas
pero, en cambio, el caudal del Miño será mucho más estable (régimen regular o
constante, sin grandes fluctuaciones) y por supuesto con un mayor caudal relativo
(caudal/área, que se puede medir en l/s/km², es decir, litros por segundo por km²).
Por el contrario, en las regiones de clima lluvioso, el régimen fluvial mostrará
menos altibajos y un caudal relativamente abundante y menos "apegado" a las
fluctuaciones de las lluvias.
La regularidad del caudal es mayor en los ríos de cuenca muy extensa que en
aquellos con una cuenca de reducida extensión, aunque puede haber excepciones en el
caso de clima muy húmedo en cuencas de escasa superficie.
El régimen fluvial seguirá al pluviométrico, con un cierto desfase en el que
intervendrán múltiples factores (extensión de la cuenca, relieve y pendiente,
vegetación, etc.).
Cauce
El cauce o lecho de un río es el canal natural por el que circulan las aguas del
mismo. En su análisis intervienen dos características principales: perfil
transversal, es decir, el perfil que indicaría el fondo del cauce entre una orilla
y otra; y perfil longitudinal, que es el que indica el thalweg o vaguada (la parte
más profunda del cauce) desde el nacimiento del río hasta su desembocadura.

Perfil transversal

Puente romano muy antiguo sobre el río Sella en Cangas de Onís (Principado de
Asturias, España). Como puede verse, el tramo más elevado del puente se encuentra
sobre la parte central de la corriente, donde ésta es más fuerte, como puede verse
por las aguas blancas que presentan la mayor velocidad y altura. No obstante el
diseño del puente, adecuado para la dinámica fluvial de este río en particular,
puede verse en la parte izquierda del arco central más elevado, las huellas de una
reparación que probablemente tuvo que hacerse porque existe una pequeña curva o
meandro hacia la margen derecha del río (es decir, a la izquierda de la foto) que
lanza el agua por la fuerza centrífuga hacia el lado izquierdo del puente en la
presente imagen.
El perfil transversal típico del cauce de un río forma una depresión cóncava con la
parte más profunda donde la corriente del río es más fuerte: si el tramo donde se
mueve el río es recto, la parte más profunda tenderá a quedar en la parte central
de la corriente. Sin embargo, esta situación o concepción teórica sólo se presenta
en condiciones ideales que suelen modificarse por numerosos factores como son,
principalmente, la pendiente (si es muy escasa tiende a producir meandros, tanto
libres o divagantes como ensanchados o encajados, con lo cual se desplaza el centro
de la corriente hacia la orilla cóncava por la fuerza centrífuga de la corriente de
agua) y el caudal: si el río está crecido, es decir, cuando lleva mucho volumen de
agua, la corriente es bastante fuerte y puede realizar un trabajo erosivo muy
intenso tanto en las orillas como "limpiando" el fondo, aunque la pendiente no se
haya modificado. Además, en ríos caudalosos (como puede verse en la cuenca del
Orinoco) la superficie del agua presenta un fuerte abombamiento donde la corriente
es más rápida lo cual da origen, a su vez, a una serie de vórtices o remolinos
girando en sentido horario hacia la orilla derecha y antihorario en la izquierda.
Esta razón fue el motivo por el que los antiguos puentes construidos en la Edad
Antigua en el territorio del Imperio Romano se hicieran aumentando el nivel sobre
el agua en la parte donde la corriente es mayor, por lo general en la parte central
del río. En cambio, los ríos donde los puentes tienen un tablero más o menos
horizontal pueden tener daños y hasta derrumbes en su parte central durante las
grandes riadas, como sucedió durante la gran riada del Turia en Valencia durante
octubre de 1957.

Así, este abombamiento en la parte de la superficie del agua donde ésta tiene más
velocidad (como puede verse en las crecidas de los ríos) genera una serie de
vórtices o remolinos que se producen principalmente en la orilla izquierda en el
hemisferio norte y derecha en el hemisferio sur, también debido a la desviación
producida por el movimiento de rotación terrestre. Por último, la diferencia en la
dinámica fluvial que introduce el movimiento de rotación terrestre sobre las
orillas de los ríos es muy grande en la zona intertropical donde puede llegar a ser
bastante perceptible: recordemos que algunos de estos ríos, como sucede con el
Orinoco y mucho más con el Amazonas, son muy anchos y ello crea una diferencia
notoria a la hora de evaluar la influencia del efecto de Coriolis sobre la propia
corriente fluvial. Entre Barrancas del Orinoco, en la orilla izquierda de este río
y Piacoa, en la orilla derecha, poblaciones ubicadas en el punto donde se abre el
Delta del Orinoco, hay unos 20 km de distancia y ello es en parte responsable de
que este delta sea una especie de combinación entre delta y estuario, como se
indica en el artículo sobre la cuenca del Orinoco: la Boca Grande o de Navíos,
hacia el sur, presenta un amplio estuario por el que sube directamente la corriente
de deriva litoral (continuación de la corriente ecuatorial del norte) reforzada por
las mareas que, aunque tienen aquí una escasa amplitud, ayudan a limpiar el cauce
durante el bajamar o reflujo. Algo totalmente distinto sucede en el resto de los
ríos, "caños" o brazos que forman el Delta del Orinoco como son el Araguaimujo,
Macareo, Mariusa, Mánamo y otros. En estos brazos, la corriente litoral incide de
manera oblicua a los ríos y frena sus aguas, desviando la desembocadura hacia la
izquierda y obligando a depositar los sedimentos que acarrean por la oposición de
las aguas marinas. También se producen mareas (aunque no tan importantes como en
las zonas templadas), pero la acción de la corriente litoral se ejerce,
continuamente, en forma casi paralela a dichos brazos del Orinoco, con lo que más
que ayudar a limpiar los cauces, contribuye a frenar las aguas y, en consecuencia,
contribuir a la sedimentación de las barras litorales, que desvían las aguas de los
caños del delta hacia la izquierda (3). Puede verse el litoral atlántico del Delta
del Orinoco en Google maps (4), dirigiéndose hacia la isla de Trinidad, la cual ya
estuvo unida al continente durante el Pleistoceno, por el descenso de las aguas
oceánicas en la Época Glacial por la acumulación del hielo en los grandes glaciares
continentales ya que la profundidad entre la isla de Trinidad es apenas de unos 20
metros, como señala Pablo Vila en la obra ya citada.

Perfil de equilibrio
Artículo principal: Perfil de equilibrio de un río

El río Sena a su paso por La Roche-Guyon (Francia). El testimonio del levantamiento


del relieve a partir de una llanura sedimentaria puede verse en la horizontalidad
del mismo, que forma una penillanura, casi llana como este nombre indica. El
castillo y población de La Roche-Guyon puede verse a la izquierda en una curva que
iba siendo excavada por el propio río a medida que el relieve se iba levantando

El jardín de vegetales del Castillo de La Roche-en-Guyon junto al río Sena. En


francés se llama Le potager al huerto de vegetales para el consumo doméstico del
propio castillo. Obsérvense las rocas blancas (creta) del primer término que
constituyen el acantilado levantado por los movimientos eustáticos y que impiden la
erosión y la sedimentación nueva en ambas orillas del río, sobre todo en la margen
derecha (aquí en primer plano) como puede verse en la imagen, con casas y árboles
casi al mismo nivel de las aguas, pero que no muestran el posible efecto de
inundaciones.

El delta del río Misisipi, aguas abajo de Nueva Orleans, muestra los diques
naturales construidos por los sedimentos del propio río, donde se concentran la
población y las vías de comunicación. Para mejorar estos diques naturales contra
las inundaciones, se reforzaron algunos tramos mediante diques artificiales que
vinieron a elevar el cauce del río y que fueron sobrepasados por las inundaciones
ocasionadas por el Huracán Katrina en 2005. Obsérvese que la mayor parte de los
brazos formados por las brechas abiertas en los diques naturales se han producido
en la orilla izquierda del cauce principal, y también que el dique más elevado y
extenso, donde pueden verse campos de cultivo es el derecho, al centro-izquierda de
la imagen
El perfil de equilibrio se alcanza en un río en el momento en que las aguas de
dicho río no pueden, ni erosionar las orillas hacia arriba, ni profundizar el
cauce. Por lo general, se produce en cauces encajados debido a la elevación del
relieve por movimientos eustáticos o de otra índole, en lugares próximos a su
desembocadura: en una crecida del río, las aguas no pueden subir mucho de nivel
porque el cauce se encuentra calibrado, es decir, la mayor cantidad de agua no se
traduce en un aumento considerable de nivel sino de velocidad, ya que el nivel del
agua del río no puede desviarse mucho, hacia arriba, por estar casi al mismo nivel
del mar. El ejemplo de un río cuyo cauce se encuentra en esta situación es el Sena
(5) y otros ríos europeos y de otros continentes. Sin embargo, es justo señalar que
incluso en el caso de un río como el Sena se pueden producir inundaciones aunque
sean de escasa importancia (como sucedió en 1910), cuando una marea viva en la
desembocadura represó las aguas del río y elevó su nivel hasta muy adentro aguas
arriba. Los acantilados cretácicos de color blanco que fueron excavados por el Sena
pueden distinguirse bastante bien en la foto panorámica del río.

El perfil longitudinal
Este tipo de concepto refleja gráficamente la capacidad erosiva de un río en sus
partes principales (superior, media e inferior) a través del estudio de la
pendiente del propio río. Indica la relación entre la distancia recorrida por un
río desde su nacimiento y la altura relativa de cada punto de dicho perfil. Se mide
sobre el thalweg o vaguada de un río o valle, es decir, sobre la línea que recorre
los puntos más bajos del cauce de ese río o del fondo del valle o cauces secos en
el caso de torrentes, ramblas o uadis (wadi en inglés).
La elevación del cauce en las llanuras sedimentarias
La velocidad de las aguas de un río es mucho mayor en la parte donde el cauce es
más profundo, a cierta profundidad, ya que en la superficie (por la fricción con el
aire) el agua va más lenta, lo mismo que sucede en el fondo por la fricción con el
suelo que forma el lecho del río. De manera que en el fondo, en las orillas y, en
general, donde es menos profundo, el agua se mueve más lentamente. Esta diferencia
de velocidad hace que, de manera inevitable, el fondo y las orillas de los ríos de
llanura vayan subiendo con el tiempo hasta llegar a quedar por encima de las zonas
situadas a ambos lados del río, lo que puede producir inundaciones muy extensas y
severas. La demostración de este esquema fluvial se presenta en un tipo de ríos que
se denominan ríos tipo Yazoo (el Yazoo es un río que discurre junto al Misisipi sin
desembocar en él durante gran parte de su recorrido) que corren paralelos al río
principal generalmente por su margen izquierda, con lo que el margen derecho
aumenta mucho en altura, lo cual limita el acceso a dicho río principal, que se
encuentra a mayor elevación por haber transportado a lo largo del tiempo, una mayor
cantidad de sedimentos. Y esta elevación del cauce se debe, evidentemente, a que la
menor velocidad de las aguas por la escasa pendiente ocasiona que los sedimentos
arrastrados por el río se vayan depositando en los lugares donde esa velocidad es
menor, es decir, en el fondo del cauce y en las orillas del mismo. En resumen: la
elevación del cauce en los ríos de escasa pendiente se debe, especialmente, a la
formación y crecimiento de los diques naturales de dicho río. Sin embargo, hay que
tener en cuenta que los dos diques naturales de los ríos no crecen lo mismo en
altura ni al mismo tiempo, lo que ocasiona la asimetría fluvial tanto de las
cuencas hidrográficas, como de los cauces y de las riberas de los ríos: en el
hemisferio norte, los diques de la derecha crecen más y más pronto que los de la
izquierda, mientras que en el hemisferio sur sucede lo contrario y son los diques
de la derecha los de menor altura por lo que tienden a desbordarse durante las
crecidas. Este proceso, conocido desde hace varios siglos, no ha sido bien
estudiado e incluso hoy en día se vienen cometiendo errores muy graves en la
construcción de obras de infraestructura como puentes, diques de contención,
canalización o embaulamiento de corrientes fluviales de distinto tamaño, etc.

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