0% encontró este documento útil (0 votos)
51 vistas107 páginas

Clínica Con Niños y Adolescentes

Este documento presenta un resumen de dos textos. El primero analiza la problemática del estrago materno en la relación madre-hija y cómo Freud y Lacan abordan este tema. El segundo habla sobre la evolución de la infancia a través de la historia y cómo los niños han estado expuestos a mayor violencia, abandono y abusos cuanto más se retrocede en el tiempo. Explica también que los adultos proyectaban sus propios temores e inseguridades en los niños a través del castigo y el terror.

Cargado por

camila viera
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
51 vistas107 páginas

Clínica Con Niños y Adolescentes

Este documento presenta un resumen de dos textos. El primero analiza la problemática del estrago materno en la relación madre-hija y cómo Freud y Lacan abordan este tema. El segundo habla sobre la evolución de la infancia a través de la historia y cómo los niños han estado expuestos a mayor violencia, abandono y abusos cuanto más se retrocede en el tiempo. Explica también que los adultos proyectaban sus propios temores e inseguridades en los niños a través del castigo y el terror.

Cargado por

camila viera
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

Clínica con niños y adolescentes:

Zawady: “EL estrago materno en en la relación madre hija, y la


forclución de lo femenino en la estructura”

El estrago materno es una problemática estructural que presenta una tenacidad


especial en la relación madre-hija. Para explicar este fenómeno, Freud investiga en
la intensa ambivalencia propia de la relación preedípica con la madre, mientras que
Lacan equipara el deseo materno a la boca de un cocodrilo presto a devorar al niño,
de no ser por la intervención paterna. El problema clínico alude a la búsqueda en la
madre de un significante ausente en la estructura, el de lo femenino, allí donde el
padre se revela insuficiente. Pero la insuficiencia del padre no es la excepción sino
la regla que hace síntoma.

Historia de la infancia (Lloyd de Mause)


Cap 1: la evolución de la infancia.
Cuanto más se retrocede en el pasado, más bajo es el nivel de la puericultura y más
expuestos están los niños a la muerte violenta, el abandono, los golpes, el terror y los
abusos sexuales.
Los historiadores han considerado que la historia seria debía estudiar los acontecimientos
públicos, no privados; por lo general no prestaban atención a lo que sucedía en los hogares;
nosotros en cambio, nos preguntamos cómo crea cada generación de padres e hijos los
problemas que después se plantean en la vida pública. Los historiadores se han dedicado
tradicionalmente a explicar la continuidad y el cambio en el transcurso del tiempo.
A partir de Freud, nuestra visión de la infancia ha adquirido una nueva dimensión, siendo
habitual el estudio de la misma para el psicólogo, el sociólogo y el antropólogo.
James Bossard, sociólogo de la familia, señala “por desgracia, la historia de la infancia no
se ha escrito nunca, y es dudoso que se pueda escribir algún día, debido a la escasez de
datos históricos acerca de la infancia.
Este libro se inicia no en la esfera de la historia, sino en la del psicoanálisis aplicado.
La ​teoría psicogénica de la historia, ​el postulado es que la fuerza central del cambio
histórico no es la tecnología ni la economía, sino los cambios “psicogenéticos” de las
personalidad resultantes de interacciones de padres e hijos en sucesivas generaciones.
esta teoría entrañaba varias hipótesis:
1. la evolución de las relaciones paternofiliales constituye una causa independiente del
cambio histórico. El origen de esta evolución se halla en la capacidad de sucesivas
generaciones de padres para regresar a la edad psíquica de sus hijos y pasar por
las ansiedades de esa edad en mejores condiciones esta segunda vez que en su
propia infancia.
2. esta “presión generacional” en favor del cambio psíquico no solo es espontánea,
sino que además se produce independientemente el cambio social y tecnológico.

1
2

3. la historia de la infancia es una serie de aproximaciones entre adulto y niño en la que


cada acortamiento de la distancia psíquica provoca nueva ansiedad. La reducción de
esta ansiedad del adulto es la fuente principal de las prácticas de crianza de los
niños de cada época.
4. cuanto más se retrocede en el tiempo menos eficacia muestran los padres en la
satisfacción de las necesidades del desarrollo del niño.
Para que se mantengan determinados rasgos culturales se han de dar determinadas
experiencias infantiles, y una vez que esas experiencias ya no se dan, los rasgos
desaparecen.

Obras anteriores sobre los niños en la historia:


Los historiadores vienen escribiendo sobre los niños en épocas pasadas, pero la mayoría
dan una visión deformada de los hechos de la infancia, esta resulta generalmente idealizada
y son muy pocos los biógrafos que dan información útil acerca de los primeros años de vida
del personaje que se trate. Cuando hablan de las madres que pegaban sistemáticamente
con palos a sus hijos cuando aún estaban en la cuna, comentan que “si su disciplina era
dura, también eera regular y justa y estaba informada por la bondad”.
Al historiador de la sociedad todas las prácticas de otras épocas le parecen buenas. Tras
reconocer que la costumbre de azotar a los niños con diversos instrumentos “en la escuela
y en el hogar parece haber sido tan común en el siglo XVII como lo que fue posteriormente.
Luego Philippe Aries acumula testimonios de abusos sexuales manifiestos cometidos a
niños, admite que “jugar con los genitales de los niños formaba parte de una tradición
generalizada”.
Se resta importancia a los primeros años del niño, se estudia interminablemente el
contenido formal de la educación y se elude el contenido emocional haciendo hincapié en la
legislación sobre los niños y dejando a un lado el hogar.
De todos los libros sobre la infancia en otras épocas, el mejor conocido es quizá el de
Philippe Aries, por la frecuencia con que es citado. La tesis central es la opuesta a la mia
(Lloyd de Mause) el sostiene que el niño tradicional era feliz porque podía mezclarse
libremente con personas de diversas clases y edades y que en los comienzos de la época
moderna se “inventó” un estado especial llamado infancia que dió origen a una concepción
tiránica de la familia que destruyó la amistad y sociabilidad y privó a los niños de libertad.

Principios psicológicos de la historia de la infancia: reacciones proyectivas y de inversión:


Para estudiar la infancia hay que centrarse en los momentos que más influyen en la psique
de la siguiente generación, esto significa, lo que sucede cuando un adulto se halla ante un
niño que necesita algo.
1) puede utilizar al niño como un vehículo para la proyección de los contenidos de su
propio inconsciente (Reacción proyectiva)
2) puede utilizar al niño como sustituto de una figura adulta importante en su propia
infancia (reacción de inversión)
3) o puede experimentar empatía respecto de las necesidades del niño y actuar para
satisfacerlas (reacción empática)

La reacción proyectiva: ​ identificación proyectiva de descargar sentimientos en otros.

2
3

Reacción de inversión: ​los hijos existen únicamente para satisfacer las necesidades de los
padres, y es casi siempre el hecho de que el niño-como-padre no demuestre cariño lo que
provoca la paliza.
Reacción empática: ​es la capacidad del adulto para situarse en el nivel de la necesidad de
un niño e identificarla correctamente sin mezclar las proyecciones propias del adulto,
manteniendo distancia suficiente de la necesidad para poder satisfacerla.
Las reacciones proyectivas y de inversión se daban, a veces, simultáneamente creando
una “doble imagen”, esto es, a la vez bueno y malo.
En la interacción adulto-niño. El niño es amado y odiado, recompensado y castigado, malo
y bueno, todo al mismo tiempo, esto pone al niño en un “doble enlace” que según Bateson
son la base de la esquizofrenia.
Pero las propias señales contradictorias provienen de los adultos que se esfuerzan en
demostrar que el niño es a la vez muy malo y muy bueno.
No es el niño real el objeto de los golpes, es más bien la proyección del adulto.
En realidad el padre ve al niño tan lleno de porciones de sí mismo que incluso los
accidentes reales que sufre el niño son considerados como daños para el padre.
En el siglo XX la costumbre de dejar solos a los niños era común. Los padres no podían
ocuparse de prevenir los accidentes al no haber sentimiento de culpa, dado que consideran
que el objeto del castigo son sus propias proyecciones de adultos. Su proyección, por
desgracia, asegura la repetición. La utilización del niño como recipiente para las
proyecciones subyace de la idea de pecado original. El niño cargado de estas proyecciones
se exponía a ser considerado un engendro si lloraba demasiado o tenía otras exigencias, se
mataba a los niños deformes considerados suplantadores de los niños normales robados.
Otra creencia, era que los niños estaban a punto de convertirse en seres absolutamente
malvados es una de las razones por las que se les ataba o se les fajaba bien apretados y
durante tanto tiempo. Se lo sujetaba para que no se arrancara las orejas, se sacara los ojos,
se rompiera las piernas o se tocaría los genitales.
Los adultos recurren a läs figuras fantasmales para asustar a los niños sistemáticamente
hasta hace muy poco. Los antiguos estaban de acuerdo en que era muy conveniente
mantener siempre presente las imágenes de brujas ante los niños para hacerles sentir el
terror de que por la noche acudieran los espíritus para raptarlos, comérselos, hacerlos
pedazos y chuparles a sangre o la médula de los huesos. En la edad Media, naturalmente
pasaron a primer plano las brujas y los demonios, junto con multitud de monstruos y
fantasmas. Después de la reforma, el propio Dios fue la principal figura utilizada como
fantasma para asustar a los niños.
Cuando la religión dejó de ser el foco de tracción, se utilizaron figuras más próximas al
hogar el hombre lobo, Barba Azul, el coco o el deshollinador se te llevará a la noche. Estas
prácticas se cuestionaron en el siglo XIX. Aterrorizar a los niños con cuentos de fantasmas
es hoy universalmente reprobada.
Esta necesidad de personificar figuras punitivas era tan poderosa que los adultos llegaban a
confeccionar máscaras para asustar a los niños. Si se los aterrorizaba cuando simplemente
lloraban, querían comer o jugar, la magnitud de la proyección y la necesidad de controlarla
por parte del adulto ha alcanzado proporciones enormes que solo se encuentran hoy en los
adultos claramente psicóticos.

3
4

Uno de los principales defensores de la infancia en Alemania del siglo XIX fue Jean Paul
Ritcher, en su libro, censuró a los padres que dominaban a sus hijos mediante “imágenes
de terror”.

La atención proyectiva requiere como primer paso la proyección del inconsciente del adulto
en el niño, y puede distinguirse de la atención empática porque es inadecuada o insuficiente
en relación con la necesidades reales del niño. La madre que responde a toda
manifestación de incomodidad del niño amamantandolo, la que se ocupa mucho de las
ropas de su hijo cuando se lo confía a una nodriza y la que dedica una hora completa a
envolver como es debido a su hijo en fajas y pañales son todas ejemplos de atención
proyectiva.
Un acto tan simple como sentir empatía hacia los niños que sufrían golpes era difícil para
los adultos en otras épocas. Esto no quiere decir que no amaban a sus hijos, pues sí lo
hacían. Tampoco los padres de hoy que pegan a sus hijos son sádicos. En los padres de
otras épocas, las manifestaciones de ternura con los hijos se dan con mayor frecuencia
cuando el niño no pide nada, en especial cuando está dormido o muerto. No era la
capacidad de amar la que le faltaba a estos padres, sino más bien la madurez afectiva
necesaria para ver al niño cómo una persona distinta de sí mismo.
Paralelamente a la reacción proyectiva es la ​reacción de inversión en la que el niño y el
padre invierten sus papeles; es el origen de vivo deseo de tener hijos y que se expresa
siempre en función de lo que los hijos puede deparar a los padres, nunca de lo que estos
pueden dar a ellos.
Una vez nacido el niño, se convierte en el padre de su madre y de su padre. Al niño se lo
viste con ropa de estilo parecido a las que lleva la madre del padre. La madre renace
literalmente en el hijo; no solo se lo viste como “adultos en miniatura” sino visiblemente
como mujeres en miniatura, a veces incluso son trajes escotados.
La necesidad de cariño maternal que sentían los padres suponía una enorme carga para el
niño en pleno crecimiento. Una de las causas más frecuentes de la muerte de niños
pequeños era la asfixia en la cama al echarse el adulto sobre el niño, esto se producía
porque la madre se negaba a acostar al niño en otra cama cuando ella iba a dormir “no
queriendo separarse del niño.

Principio psicológico: La doble imagen.


El desplazamiento continuo entre proyección e inversión produce una doble imagen. El
testimonio completo sobre la infancia antes de la época moderna es el diario de Heroard,
médico de Luis XIII. Este diario nos permite a menudo captar la doble imagen tal como se
daba en la mente de Hérouard cuando su representación del niño se desplaza entre las
imágenes proyectiva y de inversión. Comienza, el diario, con el nacimiento del delfín en
1601, inmediatamente aparecen sus cualidades de adulto. Sale del seno materno agarrando
su cordón umbilical “con tal fuerza” que a ella le costó trabajo quitárselo. Se dice que tenía
buenos músculos y que su llanto era tan fuerte que “no parecía el del un niño”. Su pene fue
cuidadosamente examinado y se declaró “bien dotado.” Estás primeras proyecciones de las
cualidades de los adultos pueden pasarse por alto considerandolas por el orgullo de un
nuevo rey. Nadie podía satisfacer las necesidades más simples de alimentación y descanso
de este delfín. Había constantes cambios innecesarios de amas de leche y continuas
salidas y largos viajes.

4
5

Otro ejemplo de la doble imagen es el que ofrece la circuncisión. Las razones de la práctica
son múltiples. En primer lugar esas mutilaciones de los niños por los adultos implican
proyección y castigo para controlar las pasiones proyectadas. El elemento de inversión en la
circuncisión puede observarse en el tema del glande-cómo-pezón. Se rasga el prepucio con
la uña o con un cuchillo, después se chupa la sangre que sale del glande. este es el pezón
materno recuperado, y la sangre es la leche materna.

El niño “enfermad” y los otros (Maud Manonin):


En el psiconálisis, la adaptación de la técnica a una situación particular no altera el campo
sobre el cual opera el analista: el lenguaje. El discurso que rige abarca a los padres, el niño
y al analista, es colectivo y se constituye alrededor del síntoma que el niño presenta.
El malestar es objetivable, la queja de los padres también implica la representación que el
adulto tiene de la infancia y a la problemática propia del adulto.
La sociedad le encomienda (al niño), sin que lo sepa, la realización del futuro del adulto: la
misión del niño consiste en reparar el fracaso de los padres, concretar sus sueños perdidos.
Al reconstruir su infancia, el sujeto reordena su pasado de acuerdo a su deseo. El niño, en
su juego, reordena su mundo presente o pasado de acuerdo con lo que quiere. El discurso
nos remite a un mundo de deseos y ensoñaciones.
*El psicoanalista que se enfrenta con el niño, participa de la cura con sus propios prejuicios
(su contratransferencia).*
*Sobreviene la curación en el niño una vez que puede verbalizar aquello que el síntoma
tenía la misión de encubrir*.
Freud ante todo está a la escucha de lo que habla el síntoma, solo este camino conduce
hacia la posibilidad de una actitud analítica frente a una neurosis.
Las histéricas le permiten descubrir, que aquella infancia de la que se habla nunca es la
infancia real, eso traumatismos pueden resultar ser ficticios. Una palabra incluso engañosa
constituye como tal la verdad del sujeto. Los recuerdos de infancia y los traumatismos
adquieren un sentido cuando se los sitúa con relación al deseo del sujeto. Estos
descubrimientos nos remiten al lenguaje del icc.
Melanie Klein describe situaciones de angustia que sobrevienen en alguna etapa de la
historia de un sujeto marcado por el efecto producido por ciertos acontecimientos
biográficos que trata de olvidar, anular o realizar según que remitan a la potencia de cierto
mito familiar.
Ejemplo de Juanito en el texto: Al situar los celos edípicos de Juanito en una historia,
Freud introduce un mito que será retomado por Juanito de diferentes maneras hasta su
curación, encuentra allí un hilo conductor y reorganiza su historia edípica a través de las
fantasías de castración. En ese momento sobrevine la curación. Freud demuestra la eficacia
de llevar a la consciencia, en la cura, tendencias inconscientes.
El tratamiento del niño fue la causa de que la desunión de la pareja se acentuara. El padre
de Juanito, junto con su hijo, estaba ligado a Freud en un plano imaginario. La madre, sin
tomar consciencia de ello, se siente excluida e interviene con una palabra que deshace el
trabajo efectuado por Freud. Como Juanito no puede contar con ella, será una sirvienta -a la
que puede hablar de sexo sin turbarla- (papel sustituto femenino). La madre se repliega a su

5
6

hijita y se va a vivir sola, -sin hombre-; en análisis había “arrebatado” a su marido y luego su
hijo. Ambos padres se encontraron en una situación homosexual regresiva.
La madre respondió con un “abandono” a la independencia (mediante sus mitos) de Juanito.
Impresiona el efecto que producían las preguntas de Juanito en el Inconsciente de los
adultos. ​El niño es el soporte de aquello que los padres no son capaces de afrontar: el
problema sexual. La madre le niega una sexualidad de hombre y se lo hace saber
claramente al darle entender con palabras que no desea a ningún hombre. ​El problema
fundamental de Juanito no era en realidad con la confrontación con lo real, sino con
las dificultades no resueltas de sus padres.
Melanie Klein: ​Dice que el niño transforma la realidad de lo que vive en función de sus
miedos, culpabilidad, defensas y sentimientos agresivos. Le llama la atención los efectos
precoces producidos por la severidad del superyó en el niño, miedo que se transforma en
amenaza interna para proyectarse luego sobre un mundo exterior sentido a partir de
entonces como peligroso.
Estudia el vínculo fantasmático madre-niño y pone en manifiesto la tensión destructiva que
acompaña a la pulsión de amor.
Para ella, el niño divide el mundo de los objetos “buenos” y “malos”. Les hace desempeñar
un papel protector o de agresión contra un peligro que se sitúa dentro de sí mismo o fuera
de sí.
El objeto malo se sitúa dentro de lo imaginario, entre las dos cadenas del discurso
manifiesto y reprimido.
Binswanger: ​El síntoma se dirige a otro, se desarrolla con y para otro.
El discurso del pasado sigue estando inscripto en el icc. Del niño y continuaba
produciéndose sus efectos en el nivel del síntoma.
El analista se enfrenta con su propia representación de la infancia y el peso de sus
motivaciones icc habrá de gravitar en la orientación que imprima la cura. Arrastrados a la
confrontación de cada uno con el problema del deseo, la muerte y la Ley.
Freud habla por primera vez del juego, dice que el niño reordena las cosas de ese mundo
en relación a su idea. Crea un mundo suyo. Atendía al principio de repetición. El niño
intentaría dominar así por medio del juego experiencias desagradables, trataría de
reproducir una situación que originalmente significó para él una prueba. En la repetición el
sujeto otorga su conformidad.
Fortda: ​El juego consistía en arrojar el carretel (oooh) y atraerlo hacia él alegremente (da).
estaba centrado en la presencia y ausencia.
Luego de haber jugado a hacer desaparecer a su madre, el niño juega en un segundo
momento a perderse (hacerse desaparecer en el espejo). Esto implica dos movimientos: el
niño ligado a la madre parece esperar su retorno para poder vivie nuevamente
independientemente de ella; pero por otro lado, todo nos indica que el niño posee una
autonomía suficiente como para no sentirse desorientado por la partida de la madre.
Desaparecida la madre real, pone a prueba el carácter mágico de la palabra (​la madre
desapareció pero la palabra quedó)​.
El primer conocimiento que todo niño tiene de su madre es el de que ésta aparece cuando
la llama y luego desaparece. La madre deseada por el niño surge siempre sobre el fondo de
un no-estar-allí. Esa es la dimensión que intenta reproducir el niño en su juego. Lo que
aparece en el juego del fort-da es la dimensión simbólica en la relación madre-niño. Gracias
a esta dimensión el niño realiza en sí mismo el abandono y el rechazo dentro de una

6
7

perspectiva de omnipotencia infantil: es el que es abandonado y el que rechaza,


conservando consigo una imagen suficientemente aseguradora de la madre como para que,
en la realidad, no pueda morir porque ella se parta.
Freud: El niño encuentra a través de un vocablo a la madre simbólica.
Planteará con relación al cuerpo de la madre y a su propio cuerpo las bases de su
identidad.
El niño no necesita tener un arsenal de juguetes (stes), puede llegar a crear el sentido con
cualquier cosa.
Para descifrar el texto tenemos que integrar en él nuestra resistencia y aquello en el niño,
forma una pantalla ante su palabra, comprendiendo quien habla, porque el sujeto del
discurso no es necesariamente el niño​.

Avatares de la Constitución psíquica y psicopatología infantil

Consideraciones generales sobre la nosografía psicopatológica ante la complejidad


de la clínica con niños.
Un diagnóstico es un cartel que señala a ese niño, como portador de tal o cual
patología, lo que molesta debe ser delimitado y calificado. Son los padres lo que
dictaminan que un tipo de funcionamiento es patológico, pero son ellos, a la vez, los
que erotizan, prohíben, son modelos de identificación, portadores de normas e
ideales, primeros objetos de amor y de odio, transmisores de una cultura. Por lo
mismo, sus modos defensivos, sus deseos, sus normas, sus terrores, tienen un
poder estructurante sobre el psiquismo infantil, u aparato psíquico en constitución,
en el que el niño va Formando diferentes modos de reacción frente a los otros,
diferentes modo de defensa frente a sus propias pulsiones y va estableciendo más
privilegiados de conseguir placer. Cuando alguien es concebido, ya entrara en una
cadena de representación en la que va a ocupar un león eslabón, donde subsisten
enunciados que denuncian, encubren complejas historias de varias generaciones. El
niño es incluido en un universo de pasiones y prohibiciones, donde la madre
ejercerá un poder casi absoluto, al abrir recorridos de placer y displacer, al otorgar
sentido a su llanto, movimientos, gestos, al determinar que satisfacciones están
permitidas y cuáles no, le impone al niño una elección, un pensamiento o una
acción, a partir de sus propios ideales identificaciones y deseos, pero teniendo
presente la necesidad del niño. Esto que permite que el niño se humanos, y que
sus urgencias cobren sentido humanos, también implica la posibilidad de un exceso
de violencia, de una imposición a ultranza de la voluntad materna, de una
imposibilidad de reconocer que ese otro es alguien diferente a ella. En semejante
que instaura un Plus de placer en la satisfacción de la necesidad, que posibilita la
vivencia calmante frente a la erupción del dolor tiene una función ligadora,
inscriptora. Sí a la tendencia del psiquismo infantil, de evitar todo displacer, se le
suma el predominio del rechazo desde el otro, el displacer se trueca en dolor y el
dolor en terror insoportable con lo que se establece un circuito tanático,
desencriptador y desligador. La erogenización del cuerpo puede transformarse en

7
8

excitación lacerante, que posibilita la fragmentación autoerótica, quedando trazado


un camino de aversión a investir la imagen mnemónica vivida como hostil. Hay
dificultades para representar psíquicamente, para simbolizar, cuando el niño queda
ubicado como Tacho de basura angustias no tramitadas de sus padres, no hay
espacio para un pensar diferente al materno. No hay correlación entre el síntoma y
la estructura, un problema como la falta de atención, puede estar ligado a un
proceso de duelo, a una recreación en la foto, al predominio de la desmentida, o a
las dificultades en la constitución de la pulsión de ver, entre otras posibilidades. La
madre es la fuente de la pulsión de vida, de la vitalidad del hijo. Cuando la
organización yoica tambalea, porque no hubo otros sostén y continente, con quién
identificarse, el niño puede vivir sus deseos como peligrosos y esto manifestarse a
través de un deseo de no deseo.
Los caminos de la subjetivación.
El aparato psíquico está constituido de entrada, las pulsiones sexuales, el yo, las
defensas, el superyó y el ideal del yo, se constituyen en una historia vincular. Se
nace con una tendencia a descartar, arrojar de si, todo aquello que perturba, esta
tendencia cero o principio de Nirvana se transforma rápidamente en principio de
constancia, en la medida en que hay inscripciones, resto de vivencia. Ese psiquismo
que tiene a descartar, cualquier estímulo es marcado por vivencias de placer que
dejan rastros, huellas que de ahí en más motorizan el aparato y frenan la tendencia
del 0. Lo que deja marca, inscripciones, que se van anulando, y organizando, son
las vivencias, mucho más que los sucesos en sí, entendiendo por vivencia el modo
en que los hechos se inscriben y se ligan en cada uno. El mismo hecho puede ser
vivenciado de un modo diferente, de acuerdo con el momento de estructuración
psíquica en el que se encuentre El niño, con la historia previa y con el estado
anímico de los que lo rodean. En el vínculo con los otros se va constituyendo el
ritmo [Link] madre, desde la reflexividad, que le va dando la relación empática
con su hijo va teniendo en cuenta los ritmos aquel armando un espacio compartido
imprescindible para que primer principio de placer. Cada madre erógeniza de
acuerdo con su propio mapa erógeno, con su propia historia de placeres y
prohibiciones, y en el recorrido de caricias se van abriendo la zona erógena, que
funcionan una independiente de la otra. El amor materno es vivido como fusión con
el otro y el rechazo materno, como un rechazo a sí mismo. Estas primeras
representaciones son inscripciones que se enlazan primero por simultaneidad y
luego por contigüidad. La alucinación primitiva primer movimiento psíquico señala la
eficacia de estas huellas al personificar al objeto perdido. Hay vivencias de dolor,
que dejan otro tipo de marcas, lo que quedan son caminos de arrasamiento
psíquico, que quiebran conexiones, interrupciones, que llevan a la huida, a la
desinvestidura del objeto mnémico, al vaciamiento representacional. Hay un tercer
tipo de evidencias, las vivencias calmantes, frente al dolor está la posibilidad de que
otro lo acordado, hable, cante, ayudándole a ligar el estallido y a que la huella ya no

8
9

deja una tendencia a desinvestir sino la posibilidad de ligar doloroso a otras


vivencias.
Cuando el dolor irrumpe, como vivencia terrorífica, no hay modo de ligar por sí
mismo lo que siente, el que haya alguien que contenga posibilitará que en lugar de
la pura tendencia a la descripción, en lugar del agujero representacional, se
establezcan nuevas de redes de representaciones y que se frene el desagüe del
recuerdos. El adulto tiene que tolerar lo que el dolor del niño genera en sí mismo, la
constitución de redes representacionales, en el niño está posibilitada por el sostén
de un otro que puede construir un espacio psíquico para el. Las vivencias van
abriendo modo de escribir que van dejando lugar a otro tipo de inscripciones que se
van traduciendo en representaciones cosas y representaciones palabras. Para qué
proceso originario de paso al proceso primario y secundario de ver a ver un adulto
que pueda fantasear y pensar ayudándolo así a traducir esas primeras inscripciones
en otras lógicas. Las representaciones cosas, permitirán otro tipo de enlace, por
analogía y causalidad primaria, y darán lugar a arborizaciones múltiples, el proceso
primario en el que un elemento puede tomar todo el peso, todo el valor de otro o de
muchos otros. Si el proceso primario, es el modo de funcionar del inconsciente, y los
deseos inconscientes son el motor del psiquismo, las representaciones, a
predominio imagen, son la materia de la que está constituido este sistema. Los tres
modos de inscripción suponen traducciones sucesivas implicando organizaciones y
modificaciones, si no hay traducción lo Inscripto permanece con mayor vigencia, la
traducción permite que el texto original Se mantenga pero que la fuerza de su
determinación disminuye. Esta posibilidad de traducción depende del otro. El niño
necesitará de un otro que signifique lo vivenciado. El niño va Armando sus redes
representacionales en relación con los otros que lo rodean fundamentalmente en
relación con el funcionamiento psíquico de esos otros. En la medida en que el niño
se ve así mismo como alguien, es que puede ir armando una representación de si,
a partir de la imagen de sí que le dan los otros, esta organización representacional
va a actuar inhibiendo la descarga directa la tendencia la alucinación o a la defensa
patológica. La madre le ofrece al niño un mundo ya codificado por ella, interpretará
el llanto del niño de acuerdo con sus propios registro y su propia historia. La madre
se puede identificar con la propia madre o con el niño y el niño puede quedar
ubicado en la fantasmática materna como hijo y su esposo de su padre como hijo de
su propia madre como revisión de sí misma o como otro nacido de un vínculo
exogámico. El lo podrá todo pero también él ya lo es todo. Es de his majesty The
baby, y ésta adjudicación de poder pone al descubierto el narcisismo parental en
juego, en la relación con el hijo, hijo que se constituye como yo ideal identificado con
la imagen omnipotente de los padres. Por momentos el niño se hace soporte de
narcisismo de los padres. Por identificación primaria se constituye un yo, que rígido
para el principio de placer, no se diferencia claramente el funcionamiento pulsional,
si bien implica un primer grado de organización de las sensaciones corporales en

9
10

este sentido es agente de las pulsiones pero se opone a ellas por ser una
organización.
Como yo corporal implica la articulación de las zonas erógenas y a la vez se funda
en una identificación primaria, en la que se es el Otro. El amor es acá incorporación
de lo placentero, lo displacentero se arrojado fuera de sí, en un movimiento donde
se va a constituyendo un mundo hostil.
Así las pulsiones de autoconservación, junto con aquellas que siendo sexuales no
se satisfacen autoeroticamente, demandan un objeto y se constituye en esos
movimientos-destinos pulsionales que son la vuelta sobre sí mismo y el trastorno d
hacia lo contrario, obstaculizan el funcionamiento de este YO producto de la
sensación, organización de huellas mnémicas. que este universo regido por el
placer-displacer, se abra al juicio de existencia, supone que las pulsiones, puedan
empezar a recortar un objeto como existente más allá del placer y el displacer. El yo
de placer purificado se constituye por identificación primaria en una triple
conjunción: 1) a la imagen de la madre, a ese otro espejo organizador, gestalt que
se anticipa a la representación unificada de si; 2) a la imagen que los otros padres
le devuelven, al mirarse a los ojos de la madre, el niño se ve en la imagen que ella
le devuelve de él, esa mirada será fundamental en la representación que el niño
forge de sí mismo; 3) a la representación que él puede forjarse de sus padres en
función del modo en que ellos se ven a sí mismos. Pero la identificación primaria es
un proceso constitutivo, estructurante de la instancia del YO, y por tal motivo queda
incorporada a su organización estable. El niño queda atrapado en el “ser” que los
otros le proponen.
Durante toda la primera infancia el yo que reina será un yo de placer, ya no
purificado (ideal), un yo que por ser una organización se opone al devenir pulsional,
pero que va en el sentido de las pulsiones y en él predomina el principio de placer.
será el yo del “yo quiero”.
Ello y YO comienzan a diferenciarse más nítidamente, aparece el juego imitativo,
aquel que recuerda mediante la acción. Del predominio de las zonas erógenas oral
se pasa a la prevalencia de la organización anal, se organizarán las inscripciones,
cuyo enlace es ahora por analogía y causalidad primaria. El control de esfínteres se
efecto de la posibilidad inhibidora del Yo y de su mayor dominio motor.
Las representaciones se reorganizan según nuevas categorías, la oposición
actividad-pasividad da lugar a otra: fálico-castrado, el tipo de incógnitas que le
plantea la realidad le recorren las vías de los deseos y las vivencias, las teoría
sexuales infantiles son muestra de ello. La castración sólo podrá ser aceptada si lo
visto se liga a lo oído, dando lugar a una nueva estructuración.
Aparecen los primeros indicios de la unificación de la pulsiones parciales cuando el
conjunto de aspiraciones se dirige hacia una persona única en la elección de objeto
incestuoso. Las primeras represiones de mociones pulsionales pueden provocar
ataques de angustia, en tanto el yo se enfrenta a los deseos incestuosos que
aparecen como contradictorios y peligrosos y que amenazan con desorganizar. La

10
11

latencia no se homogenea y los padres de la infancia siguen actuando como padres


[Link] enigmático, lo que no fue puesto en palabras porque tampoco las hubo
para el adulto, deja marcas, que en el fragor de los cambios puberales, se derivan
en actuaciones, adicciones, pura descarga de lo no transmitido, o también, en
inhibiciones y prohibiciones.
Diagnóstico en la infancia(cap 2) Janin.
Si hay un psiquismo en formación no podemos plantear la existencia de cuadros
fijos, sino que hay que pensar que conflictivas están en juego.
Las dificultades con las que nos encontramos, son efectos de conflictos que
involucran a varios sujetos y en los que las defensas en juego son anteriores a la
estabilización de la represión primaria. entonces podrán aparecer 1) trastornos en la
constitución del aparato psíquico, manifestaciones de dificultades en el camino de
subjetivación, 2) síntomas neuróticos, determinados por un conflicto intrapsíquico.
Los primeros son fallas en la constitución del aparato psíquico que derivan de
conflictos que incluyen a la producción de varios individuos. A diferencia de los
sintomas que son producto de la transacción entre lo reprimido y la represión, los
trastornos en la constitución psíquica son efecto de movimientos defensivos.
Entonces diagnosticar no será poner carteles, sino delimitar cuales son las
determinaciones, que conflictos están en juego, como pesa lo intersubjetivo, y que
defensas fueron puestas en juego.
trastornos en la constitución psiquica:
a) Dificultades en la diferenciación adentro-afuera: ​una de las primeras tareas
del aparato psíquico se diferenciar lo interno de los externo. diversos
avatares pueden impedir está identificación. lo que delimita la diferencia se
que la pulsión se constante y de ella no se puede huir, mientras que el
estímulo es intermitente y se posible la fuga, pero no siempre se asi, si la
persona que cuida al niño grita si parar o alimenta permanentemente, el
estímulo puede transformarse en algo constante, de lo cual no hay huida
posible. Se pierde entonces la diferencia y el niño queda subsumido en un
mundo donde los límites de lo externo y lo interno se borran. Es necesaria la
construcción de una protección antiestimulo, que nos proteja de quedar a
Merced de todo lo que llega del mundo, en los primeros en los primeros
tiempos se filtró es ejercido por la [Link] si la madre usa al niño como
lugar de protección de sus propios contenidos intolerables, si es ella la que
estallá y se desborda el niño no puede constituirse como alguien
diferenciado. Los primeros límites no pueden ser reconocidos y las pulsiones
el mundo externo se confunden en tanto desde afuera irrumpe un estímulo
tan constante insoslayable como el pulsional. El efecto de ruptura de Barreras
protectoras contra los estímulos puede estar determinado tanto por la
intrusión pulsional incestuoso agresiva como por el retraimiento libidinal
materno.

11
12

b) Trastornos en la erogenización
Un niño puede ser visto como un cuerpo a ser alimentado cuidado sin que se
pongan juego el erotismo como en los casos de hospitalismo.
Niño cosa con el que no se juegan los deseos ni se construyen historias. O
puede ser erotizado sin ternura en un movimiento en que la caricia misma
llega a ser lacerante al no estar mediatizada por la represión materna. Si el
niño queda sujeto a una sexualización excesiva si se lo toma como juguetero
erótico quedará a Merced de la sumatoria de la excitación materna y la propia
indiferenciada. Siempre hay un exceso en la erotización y en la prohibición
pero a veces la erotización se transforma en excitación desmedida
estimulación excesiva en la que el otro es tomado como parte del propio
cuerpo o como vía de satisfacción erótica y no como sujeto diferente.
c) Trastornos en la constitución de ligazones que operen como inhibidores del
desborde pulsional y la descarga a cero.
En el primer apartado de las vivencias calmantes, frente al dolor, que desorganiza y
frente al pánico, que presume el caos interno, el otro que contiene y calma permite
ligar lo insoportable a las otras representaciones, posibilita que en lugar de la
tendencia expulsiva se abran nuevos recorridos. Pero si frente al grito al movimiento
descontrolado el otro funciona como un espejo, si es él el que estalla y se desborda
y no puede contener su propia angustia, difícilmente el niño pueda tejer la trama, por
el contrario el movimiento expulsivo descriptor, se reforzará y nos encontramos con
estados temprano de terror no tramitados, si en el adulto qué es el que puede
calmar y sostener a un niño en pánico, lo que prima es la identificación especular, el
niño se enfrentará a un espejo que le devuelve agigantadamente la propia
desesperación, lo que derivará en más terror.
El niño puede expulsar tanto, el aparato para pensar los pensamientos, como la
posibilidad de registrar sentimientos, apareciendo entonces un vacío de ideas o de
afectos.
d) Dificultades en la atribución de significados.
Frente a la necesidad, así como frente al dolor, el bebé grita o llora, y es la madre la
que otorga a esa descarga el sentido de un llamado. Si no se le otorga un sentido, si
no es escuchado como un llamado, esto interfiere en las posibilidades del niño de ir
armando su capacidad de comunicar. Pero si el sentido que se le otorga, implica
una violencia y secundarias, y es una pura proyección de los deseos o los temores
maternos, si no hay lugar para la duda, para los interrogantes acerca de lo que el
niño desea el intercambio será enloquecedor.
Cuando aquel que ejerce la función de significar las manifestaciones del niño le
otorga sentido delirantes y/o autorreferenciales a su accionar lo que hace es ejercer
una violencia a veces devastadora.

e) Trastornos en la constitución de una imagen unificada de sí.

12
13

Si para la constitución del yo de placer, es imprescindible, la articulación de las


diferentes zonas corporales, de las sensaciones, si la piel tiene que funcionar como
unificadora, un semejante tuvo que haber operado como espejo posibilitador de esa
unificación. Es clave el haber sido mirado como siendo un sujeto, alguien que está
armando una historia propia. Si no prevalece la ternura, si el hijo no ocupa un lugar
de ser amado, desde el narcisismo materno, no podrá constituir el propio yo como
yo de placer ligando las diferentes sensaciones.
Así nos encontramos con niños que tienen dificultades en la constitución de la
propia imagen, que no se sostienen como unificados frente a los diferentes
avatares, como si se hubiesen carecido de un espejo estable garante del propio ser.
Niños que se han unificado en una representación negativa. Los Padres pueden
devolver una imagen unificada del niño incompatible con el deseo de ser amado y
valorado. Puede ocurrir que se lo ubique como unificado sólo cuando coincide con
las aspiraciones de los otros.
​f)​ ​perturbaciones en el sentimiento de si.
Ligado a la construcción del yo el sentimiento de sí se constituye a partir de la
ligadura de las representaciones de la pulsión, motorizado por la mirada unificadora
de otro y la contención empática del contexto. Cuando esto falla nos encontramos
con niños que se accidentan, se golpean, buscando sentir y el vacío por no sentir es
terrorífico, ya que se enlaza la no existencia.
g​) ​trastornos en el pasaje del afecto al sentimiento.
El pasaje del afecto al sentimiento, de la descarga afectiva del registro de lo que
está sintiendo, puede presentar dificultades, la posibilidad de sentir, los
sentimientos, está dada por la respuesta empática de otro que pueda poner
palabras a lo que el niño registra como puro de displacer que pueda cualificar
diferentes sensaciones y que ayude a tolerar y a traducir lo que le pasa. Cuando no
hay posibilidad de tramitar los afectos, estos quedan como marcas en el cuerpo.
h) trastorno por el predominio de la desestimación.

Pensamientos y percepciones pueden ser expulsados de Sí y retornar desde un


afuera otro.
Cuando lo vivenciado se torna insoportable el movimiento expulsor puede llevar a la
corporación de todo pensamiento que quede ligado al arrojar de sí toda
representación que duela.
El niño Frente a cualquier avances del medio que vive como hostil lo que hace es
empobrecerse. retrayendo.
Es de desmantelamiento de los propios pensamientos de las propias fantasías.
Se produce así un vacío interno. Puede producirse por 1) el rechazo al sentir mismo
en estos casos del sentimiento es desestimado expulsado del Sí y con él la
posibilidad de sentir 2) desmedida o desestimación del pensamiento doloroso
cuando el pensar resulta intolerable y 3) los deseos no pueden sostenerse y hay
apatía y abulia.

13
14

i) fallas en la salida del narcisismo.


Si la Constitución nos hiciste se ha dado por el niño queda atrapado en ser el mejor
del mundo, no necesitara caminar, hablar, aprender, pues ya lo es todo, se aferra a
esa posición imposible porque todo movimiento de búsqueda el objeto de apertura a
los otros resultados de el oso y la decepción es intolerable.
Puede haber un exceso de narcisización y imposibilidad de los padres de ubicar a
su hijo en relación con las leyes de la cultura en tanto tolerar la caída de his majesty
The baby supone soportar las propias facturas narcisista.
Si el devenir temporal mismo va mostrando las posibilidades y carencias de un niño
y a la vez los logros y fracasos materno, se va a renunciar a un lugar, se va a decidir
alisar el propio yo y al otro perfecto ideal y esto sólo es posible si los padres
renuncian, a ser padres, perfecto un hijo perfecto, si se reconocen intentando
cumplir con ideales, como integrantes de una sociedad y cómo es la voz de una
cadena generacional y laboral. Ante la imposibilidad de tolerar la caída narcisista de
los padres, el niño tenderá a desmentir las carencias maternos-paternas y ofrecerse
como sostén de narcisismo parental, a costa de su propio juicio de realidad,
desmentira la castración materna y la pérdida del padre omnipotente.
j) efectos de identificaciones masivas del estilo: yo soy el otro.
Todo niño se constituye como sujeto a partir de indicaciones siendo otro, pero
cuando uno de los padres ubica el niño en una serie representacional, en la que
ambos son equivalentes, algo y lo siniestro se personifica.
k) dificultades en la instauración de la represión primaria.
La represión primaria se instaure a partir del movimiento materno que rechazan el
niño lo propio reprimido pero si los deseos eróticos y hostiles escapan a la represión
se producirá una desmentida.
l) renuncia a sujetarse a normas culturales.
Pudo haber dificultades de la estructuración del super yo, el lugar en el que anida la
pulsión de muerte. Freud insiste en que la ética supone una limitación de lo
pulsional la transmisión de una ética de vida implicara una limitación en el
movimiento de retorno de la pulsión, en el efecto de la pulsión de muerte.
Cuando una madre erotiza su bebé no sólo sus deseos están en juego, sino que en
ella ello, yo y superyó están operando y en los modos de erotización. Si lo que se le
exige al niño, es el sometimiento a la voluntad del otro, la renuncia a sí mismo, esto
ya no posibilita una búsqueda creativa, sino una anulación de la propia subjetividad.
n) dificultades en los pasajes de los ideales, del yo-ideal al ideal del yo.
Los ideales del yo ideal son diferentes a los del ideal del yo, los primeros se
caracterizan por apuntar al ser y estar ligados a la perfección, en tanto sostén del
narcisismo. Los ideales del ideal del yo, son móviles implican rasgo y en tanto
inalcanzables, marcan caminos al futuro.
El ideal del yo se erige como heredero de los deseos incestuosos, producto de
identificaciones con ideales del objeto de amor y del rival. El yo ideal permanecerá
como subestructura inconsciente, marcando metas, ideales totalizadores e intentos

14
15

de volver a ocupar el lugar añorado. El padre primitivo, poseedor de todos los


poderes, deja lugar al tótem, representación marcado por la muerte del padre que
se erige como bastión de los deberes y las obligaciones que posibilitan la
subsistencia del grupo. El ideal del yo heredero de una historia de pasiones, efecto
de la muerte del padre, en tanto definición, exige el cumplimiento de mandatos y
tendrá que alcanzar meta cuya consecución a carrera placer en tanto el acuerdo
entre el yo y sus ideales supondrá un aumento de la investidura libidinal del yo del
amor a sí mismo. Del padre Místico queda un legado El Deber ser. Estás
representaciones del ideal del yo, suponen el haber sido ubicado en una línea
sucesoria, en un devenir temporal, en una época determinada, producto de una
historia el reconocimiento de una Génesis y de un futuro. Para que se puedan
construir los ideales el ideal del yo es imprescindible que el yo haya caído como
ideal, que el punto presente deje margen a un proyecto en el futuro. En la clínica es
habitual encontrar no con esta paradoja: si el niño es reconocido como Igual pasa a
ser idéntico y no se lo registra, en cambio si se lo reconoce como diferente, esto
presupone una expulsión del universo representacional, ya no es humano, es un
monstruo con el que la identificación es imposible lo propio insoportable se rechaza
y el niño queda siderado. Todo niño implica una puesta en juego de proyectos, pero
es muy diferente cuando los ideales que se ponen en juego son los ideales del yo
ideal los ideales de perfección omnipotencia y grandeza que marcan la instancia de
la muerte, del no tiempo, del no futuro los ideales del ideal del yo son tensionantes
porque marcan una distancia con el yo.
Desde el padre el hijo es vivido como un sucesor es el que ocupará un lugar
semejante al suyo en un tiempo futuro tal como él lo ha hecho con su propio padre.
Signo esta relación como ambivalente porque toda idea de sucesión presupone la
muerte. El hijo puede asumir el legado paterno ubicándose en la cadena
generacional pero también puede someterse a un padre vivido como terrible
inalcanzable e inmortal o puede inhibir los deseos hostiles frente a un padre de Billy
ha caído al que venció sin luchar. El ideal del yo posibilitará la Asunción de
proyectos
Una distancia máxima entre ideal del yo y las posibilidades yodica dejando en una
situación de imposibilidad de cumplimiento de la ideal y lo relega a la posición de
inferioridad de un estar en falta unas de las consecuencias de estos son las
inhibiciones Cuando alguien siente que cumplir con lo exigido es imposible y
abandona todo intento.
m) ​transmisión de secretos y fantasmas.
Es habitual y que un niño escuche historia, relato de los padres y abuelos, sagas
familiares que le permiten tejer leyendas, mitos acerca de su origen y de los
avatares de sus predecesores, historias que él transmitirá a su vez a sus hijos y
nietos, historias que sufre transformaciones sucesivas que iran siendo
transformadas por aquel que enuncia el relato, a través de las generaciones, esté
armado es fundamental para ubicarse en una familia, en una genealogía.

15
16

Sin embargo a veces lo transmitido no son historias, sino silencios, frases a medio
decir, evitación de hablar de ciertos temas, sin que el niño pueda discernir de qué se
trata, esta transmisiones dejarán marcas, pero marcas de lo no dicho, de los
sabidos no sabido, de una especie de caja cerrada, de lo que es imposible de
apropiarse y transformar.
Esto lleva a que en una primera generación, aquello que se oculta, quede como lo
indecible, qué es de lo que no se puede hablar. En la segunda generación ese
secreto se torna innombrable, el niño percibe que hay un secreto pero no sabe cuál
es. Y en la tercera generación ya se torna impensable, en tanto lo único que queda
es el vacío de pensamiento. Es decir, hay contenidos que se transmiten
silenciosamente, que pueden tomar la forma de una cripta o de un fantasma y que
genera dificultades dejando agujeros en el psiquismo, que pueden llevar a
repeticiones textuales y compulsivas de lo vivido por otros.
o) La repetición a través de las generaciones.
Hay casos estos casos en lo que se repite es lo esperado, es decir, repetición
ideales, de proyectos inconclusos, que el niño sea que el que cumple lo que los
padres no pudieron hacer, pero también están aquellos que suponen una repetición
permanente de lo idéntico, y esperan del hijo el cumplimiento del vaticinio del
fracaso. Dejando al niño en una red de profecías mortíferas sin salida y lo arrojan a
una disyuntiva difícil de resolver, o confirma con su fracaso de la palabra paterna, o
lucha por tener un destino propio suponiendo que en ese recorrido mata al padre.
También podemos pensar en una repetición del agujero, del vacío, del recorrido que
dejó el rayo en nuestra psiquis. La repetición de padres a hijo puede ser pensada
como el modo en que reaparece en los hijos lo desestimado, lo desmentido y lo
reprimido de los padres. Lo reprimido retorna desde el niño en forma de síntomas o
funcionamientos que esbozan el armado de un síntoma, cuando predomina la
represión se transmiten las representaciones reprimidas pero también las normas y
prohibiciones que impulsaron la repetición, las fallas del mecanismo defensivo, las
grietas que dejan este tipo de repetición posibilita la construcción de fantasías.
Cuando lo que se personifican el niño es algo del orden del o desmentido en los
padres ,esto parece como una defensa a ultranza en las que lo que hace es repetir
ciegamente un mecanismo que lo lleva actuaciones permanentes
Y si lo que predomina en los padres es la desestimación, el niño pasar a hacer la
personificación de los rechazados y puede tener un lugar en el delirio paterno
materno o llenar agujeros representacionales de los otros, que lo deja sin
pensamiento propio, el niño queda como representante de aquello siniestro. Cuando
lo que se transmite es algo que por estar fosilizado no puede ser modificados, armar
una historia que permiten salir de la repetición se tornan complicadas.
Cuando alguno de los progenitores es portador de una certeza que es incorporada
por el niño como una frase definitoria de su ser puede llegar a sostener
concepciones delirante sobre su cuerpo o su pensamiento

16
17

Intervenciones en la clínica psicoanalítica c/niños (Janin).


Introducción:
Los niños nos cuentan sus padecimientos en otros lenguajes. Es un objeto diverso del
adulto, todavía no posee un superyó, no tolera mucho los métodos de la asociación libre.
En el caso de los niños, hay que tener en cuenta las transferencias de los padres, y que las
resistencias son, muchas veces, las de estos.
La constitución subjetiva, en la que los padres juegan un papel estructurante, es el elemento
crucial a tener en cuenta en el trabajo con niños.
*Si siempre como analistas estamos en juego con todo nuestro psiquismo, y esto se pone
mucho más manifiesto con los niños.
*Están también los padres, con sus propias historias, temores, demandas y urgencias,
incluidos de entrada en el análisis del niño. Los pensamos como sujetos marcados por
deseos y prohibiciones. Trabajando juntos, desarmando repeticiones, podemos ayudar a
que se vinculen de modos más creativos con ese niño.
Nos interesamos en que vayan ligando lo que sienten con lo que repiten, sus propias
vivencias infantiles con el lugar otorgado al hijo y las identificaciones en juego.*
*La reacción, por parte de ellos, de nuevos recorridos puede ser obturada por una
indicación o consejo.*
*Todo el psiquismo con sus deseos reprimidos, sus identificaciones, normas e ideales se
manifiestan en el vínculo con el hijo.*
*Las transformaciones a las que apuntamos supondrán poner en movimiento un proceso
que restructure lo coagulado, que permita una reorganización de la representación
madre-hijo y que, por ende, les permita inventar nuevos modos de conexión con el niño.*
PRIMERAS ENTREVISTAS:
*Es frecuente que aquello que presenten no sea estrictamente síntomas, sino trastornos en
la estructuración psíquica, en un recorrido estructurante y reestructurante. Estos son efectos
de movimientos defensivos, deseos contradictorios, prohibiciones, identificaciones,
fenómenos externos-internos al aparato psíquico del niño.*
En estas entrevistas, se va esbozando quién pide y qué es lo que pide, quien sufre y por
qué, de que conflictos se trata y si estos son intrapsíquicos o intersubjetivos.
Es preferible que queden preguntas sin respuesta a que todo parezca concluido, a
que se vayan con la ilusión de que ya está todo dicho.
Consultar por un hijo implica generalmente una herida narcisista, que genera dolor. Aquel
en que se depositaron los sueños, en que se centraron expectativas ahora tiene
dificultades, y los padres sienten qye no son suficientes para resolver sus problemas. Se
derrumban un sinfín de ilusiones, esa ilusión del hijo perfecto producto de padres ideales.
¿QUIÉNES CONSULTAN?:
La primera entrevista es generalmente con los padres. Se prefiere que vayan solos, sin
embargo se deja abierta la posibilidad de que sea de otro modo, porque es el modo en que
ellos eligieron presentarse y porque el analista no es quien determina quienes son los
consultantes.
*Si las se pensaran a las entrevistas a padres como anamnesis, estaríamos operando con
una teoría de la historia como acumulativa, que nos lleva a buscar “hechos” traumaticos,
suponiendo un registro “objetivo de sucesos y que los padres funcionan a pura consciencia.
Los padres también son consultantes y debemos escucharlos psicoanalítica mente.

17
18

Los padres son sujetos escindidos y las relaciones padres – hijos están inevitablemente
marcadas por pasiones y por el narcisismo.
Uno puede quedar atrapado en medio de quejas, pedidos, preguntas. Pero en las palabras
de los padres una historia de amores y odios, mitos y vacíos de va perfilando. Hay lapsus,
contradicciones, olvidos y silencios. Y cada suceso cobra sentido en tanto recuerdo izado a
otros recuerdos.
Iremos entre viendo que deseos icc sostienen el deseo precc de un hijo. Ellos son los que
pueden recordar lo que en el niño es huella sin palabra. Si logramos escuchar ese discurso
sin callarlo, podremos ir internándonos en una o varias historias.
Nos ubicamos como psicoanalista, renunciando a un lugar de juez o maestro, que conoce
los secretos del “niño perfecto” y de la crianza ideal.
LAS PRIMERAS ENTREVISTAS CON LOS PADRES:
Su propia historia infantil se presenta en esa consulta. Son ellos y los niños que fueron, los
que demandan atención. El narcisismo herido se pone en juego.
Ver como se presentan los padres, si pueden o no percibir el sufrimiento del hijo, si llegan
angustiados o enojados.
El que el niño pueda ser ubicado como un semejante diferente es el comienzo de un
recorrido en el que un espacio de ser le sea otorgado.
El niño suele ser portador de una historia que lo antecede. Es frecuente que se lo
identifique con un abuelo o tío, etc y que esa identificación lo sumerja en un camino pre –
establecido.
Hay muchos sentimientos en juego y a veces los padres sienten que el mundo soñado se
derrumba y padecen sentimientos de vergüenza.
Los padres son el primer espejo, dándole la imagen de lo que ese niño es para ellos, de lo
que querrían que fuese. Y se constituye marcado por esos otros, armando como puede una
historia propia. > una suerte de elaboración secundaria de lo vivido, que dará forma a las
huellas mnemicas del niño.
Se propone un espacio en el que puedan asociar, recordar, pensar, ser escuchados sin
perjuicios ni mandatos.
Debemos evaluar si los padres pueden históricas la vida del niño, fantasear sobre su futuro,
y a la vez ubicarlo como ser pasible de modificaciones, logros, y sujeto que sufre. Si esto no
se da, iremos ayudando a construir esa representación de “otro”.
En los vínculos padres – hijos se pone en juego:
-los ideales del ideal del yo. Se espera que el niño cumpla lo que los padres no pudieron
hacer. Hay allí una idea de futuro. O
-los ideales del yo ideal que el niño cubra de inmediato el agujero dejado por la propia
insatisfacción. Debe ser ya el niño maravilloso.
DIFERENTES TIPOS DE CONSULTA:
1) “​Es un desastre. No sabemos a quién salió así. No lo aguantamos más”.
-​funcionamiento expulsión. El niño es causa del malestar familiar y hay que cambiarlo
rápidamente. Lo No tolerable retorna desde el niño y todo tiene que ser puesto afuera.
Imposible hablar del niño sin dar lugar a sus demandas, necesidades y sentimientos porque
lo vivirán como una a expulsión quedando fuera de todo investimiento libidinal.
-confrontación narcisista que no supone la convivencia con otro diferente. (Funcionamiento
narcisista) > no pueden descentrado de su y pensar al niño como un ser suficiente, están
inundados por un dolor desbordante frente a un hijo al que ven como un extraño.

18
19

Una derivación que no es solicitada puede ser vivida como una expulsión. Como si se les
dijera “no hay lugar para usted” y el hijo quedará como aquel que les quita el único lugar
posible (desde la lógica narcisista).
-padres escindidos.
-meta: desarmar las certezas en relación al hijo.
2) “El no tiene problemas. La culpa a tiene la maestra, que no tiene paciencia”. “la
dificultad es de los otros chicos. Mi hijo es diferente pero es el mejor”.
Prima la desmentida frente al registro de lo intolerable, atribuyendo las dificultades del hijo a
terceros. No es su hijo el que presenta problemas, y son los otros los que han pedido que
se realice una consulta.
No tiene consciencia de las dificultades del niño y se las atribuyen a un mundo que los
ataca. (perseguidor externo).Se desmienten las falencias.
Y el riesgo para el analista es que sea ubicado en este lugar, que señala las dificultades,
muestra lo que no se quiere ver y sanciona.
Funcionamiento narcisista, donde aceptar las dificultades del niño puede ser vivido como
insoportable.
Nuestra función con ellos es ir permitiéndoles conectarse con las dificultades del niño y las
de ellos mismos sin que esto suponga el propio derrumbe.
La afirmación “Es igual a mi”, puede servir tanto para minimizar el sufrimiento del niño como
para desconocerlo como sujeto.
3)”Hay padres que afirman “Es un sol, pero no puede dejar de hacerse pis de noche y
sufre mucho por eso”.
Registro del niño como sujeto sufriente.
Podemos ir enlazando los avatares del niño con los de ellos, su historia, miedos e
incertidumbres, pero también esperanza.
Pueden diferenciarse del hijo y a la vez ver similitudes. E identificarse con él sin que la
identificación sea masiva.
Pueden haber fluctuaciones entre una y otra posición.
La duda es señal de que está operando la represión. Cuando prevalecen certezas habrá
primacía narcisista y tendremos que ayudar a abrir interrogantes allí donde aparece un
“lleno” para tapar el vacío.
Si predomina el narcisismo materno o paterno, ellos serán los protagonistas a los que habrá
que sostener, contener y escuchar. Las intervenciones se centrarán en su sufrimiento y en
el modo en que repiten pedazos de su historia.
Entrevistas abiertas: ​No desubjetivar al sujeto. Se van registrando los vacíos, blancos,
aquello que fue omitido en el decir de los padres. En aquello que los padres transmiten será
fundamental tener en cuenta cómo se posiciona cada uno frente al padecer del niño.
Diagnóstico: No se deben colocar rótulos, ya que se encerrará al niño a en las
características que definen a esa patología, siendo condenado a cumplir con todas las
pautas del diagnóstico dado. Se desinviste al hijo para ubicar a un enfermo.
Las conductas de los padres son transacciones entre los deseos icc, prohibiciones,
mandatos sociales e ideales transmitidos a través de generaciones. Y habrá repeticiones
que no pueden ser relatadas, en tanto hay funcionamientos que no son conscientes y estas
solo pueden detectarse a través del vínculo transferencial.
Aquello que los padres no podrían relatar, porque no lo han registrado conscientemente, se
hace evidente en el espacio analítico.

19
20

TENER EN CUENTA:
1- Cuando nos consultan por un niño no sabemos por quién consultan.
2- Hay múltiples transferencias en juego.
3- Los que piden la consulta están involucrados en aquello de lo que hablan.
4- Los que consultan siempre piden algo para ellos mismos.
5- El motivo de consulta puede ser diferente para c/u de los padres y el niño mismo.
El psiquismo se constituye en base a vivencias, a partir del encuentro de lo pulsional con la
realidad psíquica de los padres quedan inscripciones, marcas. Se debe trabajar con esa
realidad psíquica para posibilitar transformaciones en el niño.

Prefacio (Francoise Dolto)


ESPECIFICIDAD DEL PSICOANÁLISIS:
Se expone aquí el aporte especifico del psicoanálisis a las consultas médico-psicológicas.
Desde el comienzo de este siglo y debido al descubrimiento de la psicología experimental,
genética, interrelacional existe un número creciente de personas cuya actividad profesional
está consagrada a la psicotécnica, a la orientación, a la readaptación y por ultimo a la
psicoterapia. Su formación es extremadamente polimorfa, y todos los métodos empleados
tienen una justificación experimental y presentan fracasos y éxitos.
Frente a la existencia de un aparato semejante, el público confunde al psicoanalista con el
psicotécnico, el psicosociólogo, el médico psicosomático, el reeducador. La mayor parte dde
las personas creen aún que el psicoanalista va a hacer esto o aquello, va a influir, moralizar,
estimular, razonar, va a actuar con sus palabras como con un remedio para llevar al sujeto a
que se comporte “bien”.
El psicoanalista NO agrega algo nuevo. Permite encontrar una salida a las fuerzas
emocionales veladas que están en conflicto. El psicoanálisis es y sigue siendo el punto de
impacto debido a los procesos inconscientes que actúan sin que el sujeto lo sepa y limitan
su libertad.
El psicoanálisis terapéutico es un método de búsqueda de verdad individual más allá de los
acontecimientos; la realidad de estos últimos solo adquiere sentido por la forma en que ha
participado y se ha sentido modificado por ellos. El lenguaje es el portador del sentido, nos
hace presente en un sujeto cuya existencia original está revestida con su historia, con su
encuentro con el “hombre” (seres humanos masculinos y femeninos) que le ha permitido
asumirse como “hombre” de un sexo o del otro. Este saber, este “estar por verse” puede
volver algún lugar de su cuerpo sordo, mudo, ciego, paralítico o enfermo, a consecuencia de
algún contratiempo en ese encuentro. Entonces lo que busca el psicoanálisis terapeútico es
la restauración de su persona original.

ESPECIFICIDAD DEL PSICOANALISTA:


La forma de escuchar del psicoanalista es una “escucha” en el sentido pleno del término,
logra por sí sola que su discurso se modifique y asuma un nuevo sentido a sus propios
oídos. El psicoanalista no da la razón ni la quita; sin juzgar, escucha.
La manera de escuchar encierra un “llamado a la verdad” que los compele a profundizar su
propia actitud fundamental frente al paso que está dando.

20
21

Hasta el primer encuentro con el psicoanalista, el problema es abordado solo a nivel del
objetivo de la consulta y se plantea siempre en relación con fines de carácter negativo para
el medio.
Algunos síntomas que el medio, a menudo ciego, considera positivos, son enrealidad
patológicos para él; estos síntomas son signos de neurosis infantil y juvenil actual o
enquistada.
Para el psicoanalista lo que importa no son los síntomas aparentemente positivos o
negativos en sí mismos, no es la satisfacción o la angustia de los padres, sino lo que el
síntoma significa para el que, con tal o cual conducta, actualiza el sentido fundamental de
su dinámica, y las posibilidades de futuro que, para este sujeto, el presente prepara,
preserva o compromete.
El psicoanalista intenta oír detrás del sujeto que habla, a aquel que está presente en un
deseo que la angustia autentifica y oculta a la vez, amurallado en ese cuerpo y esa
inteligencia. El psicoanalista permite que las angustias y los pedidos de ayuda de los padres
o de los jóvenes sean reemplazados por el problema personal y especifico, del deseo más
profundo del sujeto que habla. Suscita al mismo tiempo al sujeto y a su verdad. En el
momento de la cura el sujeto descubrirá por sí mismo su verdad.
A través de lo que se le dice, la sensibilidad receptora del psicoanalista, le permite oír varios
niveles del sentido subyacente emocional, que hay en el paciente, y en una forma por lo
general más fina de lo que pueden hacerlo los que no han sido psicoanalizados.

LAS RELACIONES DINAMICAS INCONSCIENTES PADRES-HIJOS, SU VALOR


ESTRUCTURANTE SANO O PATOGENO.
Donde el lenguaje se detiene, lo que sigue hablando es la conducta, es el niño quien
mediante sus síntomas, encarna y hace presentes las consecuencias de un conflicto
viviente, familiar o conyugal, camuflado y aceptado por sus padres. El niño soporta
inconscientemente el peso de las tensiones emocionales y sexuales inconscientes de sus
padres, cuyo efecto es tanto más intenso cuanto mayor es el silencio y el secreto que se
guardan sobre ellas.
El niño o el adolescente se convierten en portavoz de sus padres. Los síntomas en el niño
constituyen un reflejo de sus propias angustias y procesos de reacción frente a la angustia
de los padres.
La exacerbación o la extinción de los deseos, activos o pasivos, de la libido o la
simbolización por parte del niño en sus pulsiones endógenas, son la respuesta
complementaria a los deseos reprimidos de padres insatisfechos en su vida social conyugal.
Los trastornos muy graves del desarrollo psicomotor mental o de la salud psicosomática, de
los niños muy pequeños, son la consecuencia de estas relaciones perturbadas en el mundo
exterior. Los desórdenes orgánicos del bebé y del niño pequeño expresan los conflictos
psicoafectivos de la madre o en la del padre que perturba el equilibrio emocional del niño, a
través de las experiencias emocionales que él mismo padece y que, a su vez,
cotidianamente hace padecer a su madre, madre del niño.
En la primera infancia, los trastornos son casi siempre, de reacción frente a las dificultades
de los padres, y también ante trastornos de los hermanos, del clima interrelacional de
ambiente.

21
22

La segunda infancia o de la adolescencia, los trastornos pueden originarse en las conflictos


dinámicos intrínsecos del niño frente a las exigencias del medio social y las dificultades del
CDE normal.
Ante la incomprensión del medio, surgen reacciones en cadena de decepciones mutuas,
entremezcladas con angustias reciprocas, procesos defensivos y reivindicaciones
insoportables.
Paralelamente a la impotencia social del niño, las conductas que se dan en tales grupos
familiares no son más que muros de protección fortificados, y las palabras intercambiadas
solo proyectiles entre atacados y atacantes.
Los grados de perturbación se originan, en la falta de una presencia sensata a una edad
temprana, en la ausencia de una situación triangular social sana o en la falta de
aclaraciones verbales a preguntas explicitas o implícitas del niño; este encuentra
tardíamente la respuesta en un acontecimiento traumático, que no comprende, y que lo
trastorna, al no habérselo explicado a tiempo. Esta experiencia lo ha hecho frágil, cada
acontecimiento ulterior que lo pone a prueba lo hace caer un poco más en la confusión y la
irresponsabilidad creciente.
La ausencia de intercambio verdadero es tan perturbadora como los traumatismos
específicos.
Esta distorsión o desviación de su intuición natural, da lugar a relaciones simbólicas
alteradas. Los adultos gravemente neuróticos considerados como maestros, son quienes
aportan confusión, o una organización enferma o perversa, a la estructura del niño en
crecimiento.
La única condición es que el niño no haya sido tomado por uno de sus padres como
sustituto de una significación aberrante, para que esto no suceda, los adultos deben haber
asumido su opción sexual genital, emocional, afectivo y cultural, independientemente del
destino de este niño, es decir que el sentido de su vida esté en su cónyuge, en los adultos
de su misma edad, que nunca haya una dependencia preponderante del adulto respecto del
niño.
Sin embargo hay seres humanos que, por circunstancias de destino o accidentes, se ven
privados de la presencia de uno de los padres o de ambos. Su desarrollo puede ser tan
sano como el de los niños que tienen una estructura familiar integra, con la misma solidez y
sin enfermedad mental ni impotencia o neurosis.

LA PROFILAXIS MENTAL DE LAS RELACIONES FAMILIARES PATÓGENAS:


Lo que tiene importancia es el conjunto de las percepciones del niño y el valor simbólico
originado en el sentido que asumen estas percepciones para el narcisismo del sujeto.
Este valor simbólico depende del encuentro con una experiencia nueva y de las palabras o
a ausencia de ellas, estas o su falta se conservan y se volverán a presentar en su memoria
como representantes verdaderos o falsos de la experiencia vivida.
Se construye a causa de la ausencia de intercambio verbal un narcisismo no referido al otro
actual sino solo al otro virtual, al “super yo”.
Además de lo que sucede en la imaginación, provocada por deseos no verbalizables o bien
por las verbalizaciones prohibidas, debemos mencionar también lo que concierne al cuerpo
y a la conducta de las personas y las variaciones de su salud psicosomática, de las que el
niño es testigo sin oír verbalizaciones adecuadas sobre ellas.

22
23

Toda vez que antes de la resolución edípica, uno de los elementos estructurantes es
alterado en dinámica (presencia o ausencia de uno de los padres, crisis depresiva de uno
de ellos, muerte que se esconde, etc) el niño está informado de ello en forma tal e
inconsciente y se ve
inducido a asumir el rol dinámico complementario regulador. Esto es lo patógeno para él.
Este es superado, en parte o totalmente, gracias a las palabras verdaderas que verbalizan
la situación dolorosa que vive.
Cuando se le oculta la realidad que él de todas formas padece, sin permitirle que se
reconozca en ella ni tampoco que conozca la verdad que percibe en forma muy fina, se ve
inducido a sentirse extraño, objeto de un malestar mágico y deshumanizante.

SUSTITUCIÓN DE LOS ROLES EN LA SITUACIÓN TRIANGULAR PADRE-MADRE-HIJO:


Toda asimilacion de la madre al rol del padre es patógena, cuando decreta que el padre es
incapaz, cuando él está ausente o ella no toma en cuenta sus deseos. Al actuar de este
modo, se refiere a su propio padre o a un hermano o a la propia sexualidad latente o a
otros hombres idealizados. Toda sustitucion del padre al rol de la madre, si está ausente o
si es realmente peligrosa, tiene el mismo rol patógeno.
Toda situación en la que el niño sirve de prótesis a uno de sus padres, progenitores,
hermano o hermana, o abuelo del polo complementario, esto es patógeno si no se le
verbaliza al niño que esta situación es falsa.
Todas estás situaciones no presentan ningún peligro si se subraya que el sustituto toma el
lugar de uno de los ausentes, y se deja libre al niño para optar naturalmente y asumir con
confianza sus propias iniciativas.
El ser humano solo puede superar su infancia y hallar una unidad dinámica y sexual de
persona social responsable si se desprende de ella a través de una verdadera expresión de
sí mismo ante quien pueda oírlo.

EL COMPLEJO DE EDIPO Y SU RESOLUCIÓN PATOGENA O PROFILAXIS MENTAL DE


SUS TRASTORNOS:
el rol de la dinámica triangular padre-madre-hijo, padece las consecuencias de la forma en
que el Edipo de cada uno de los padres fue vivido y resuelto. El complejo de Edipo es la
encrucijada de las energías de la infancia a partir de la cual se organizan las avenidas de la
comunicación creadora y de su fecundidad asumible en la sociedad.
Esta dinámica profunda de los instintos de los niños, que los lleva a rivalizar con el padre
del mismo sexo y a obtener los favores del otro, choca, en los casos de salud afectiva de los
padres, con un muro: la inalterabilidad del sentimiento del deseo sexual de cada adulto
hacia el otro. Ello se debe a que la ley del incesto no solo es una ley escrita, sino también
una ley interna, propia de cada ser humano, y que al no estar respetada mutila
profundamente al sujeto en sus fuerzas vivas, somáticas o culturales.
El niño crece con la esperanza de lograr que algún dia se realice su deseo de amor. Esta
esperanza determina que el niño otorgue valor a su pequeño mundo familiar; esperanza de
tener hijos del ser a quien ama o de darle una descendencia, y llegado a los 7 años de
edad, debe renunciar a todo lo que lo hizo creer, sacrificar o al menos olvidar el placer dado
a su amado. Si no renuncia a ello, se produce una conmoción considerable o si no un
bloqueo, un trastorno irremediable sin un psicoanálisis.

23
24

Si no adquiere el dominio consciente de la ley que rige la paternidad y las relaciones


familiares, cuya ausencia se manifiesta en la carencia de ideas claras, las emociones y los
actos de este orden y al fracaso. Su moral sigue en la epoca pregenital infantil. Los
conflictos edípicos se reactivan con el desarrollo fisiológico de la pubertad, y dan lugar a la
culpabilidad y la vergüenza frente a la aparición; el Edipo resurge entonces con intensidad y
conmoviendo el frágil equilibrio conservado.
Si a los 13 años el Edipo no se ha resuelto verdaderamente, se pueden prever trastornos
sociales a partir de los 18 años.
La resolución edípica se trata de una aceptación de la ley de prohibición del inscesto, de
una renuncia, incluso a nivel imaginario, al deseo de contacto corporal genital con el
progenitor del sexo complementario; una aceptación de la vida imaginaria infantil protegida.

ESQUEMA E IMAGEN CORPORAL​ ​(Dolto)

Imagen corporal:
Esquema Corporal:

· ​ e puede representar por la imagen y el


S · ​Conocimiento subjetivo del cuerpo.
lenguaje. Es el conocimiento objetivo sobre · ​Síntesis de experiencias emocionales y
el cuerpo. erogenizantes.
· ​Surge de la relación experiencial con los · ​Surge de la relación libidinal con otro
otros a partir del intercambio. primordial.
· ​Es consciente, preconsciente e · ​Es inconsciente y singular.
inconsciente. · ​Es susceptible a cambios con el paso del
· Remite a un cuerpo biológico que tiempo.
puede representarse, imaginarse o · ​Está ligada al sujeto.
significarse a través del lenguaje.

La imagen corporal del niño puede ser percibida a través de materiales gráficos o plásticos, o en el
juego. Siempre y cuando sean explicados por el niño a través del lenguaje.

El niño puede tener un esquema corporal sano, pero una imagen corporal dañada. O de manera
inversa, un esquema corporal dañado (falta de alguna extremidad, etc.) pero no así su imagen
corporal.

Las imágenes del cuerpo y su destino: las castraciones (F. Doltó)

Las dificultades que encuentra la evolución de las imágenes del cuerpo son reductibles al
deseo, obrando en la imagen dinámica, que procura cumplirse gracias a la imagen funcional y

24
25

a la imagen erógena. Pero, en su búsqueda, encuentra obstáculos para su realización: bien sea
porque el sujeto no tiene un deseo suficiente, bien porque el objeto está ausente, o aún porque
está prohibido. Es la presencia-ausencia del objeto de satisfacción del deseo, que no estaba
agotado, el que instituyó a tal o cual zona erógena.
La madre es quien, por medio de la palabra, hablándole a su hijo de lo que esté querría pero
que ella no le da, le mediatiza la ausencia de un objeto o la no satisfacción de una demanda
de placer parcial, valorizando hablar de ello y reconocer este deseo cuya satisfacción es
denegada. Y esto no es posible más que si el mismo objeto total (la madre) vocaliza los
fenómenos de las palabras que especifican esta zona erógena “ahora tienes prohibido el pecho
de tu madre” “no, se acabó, basta de mamar”.
La palabra, a causa de la función simbólica, trae aparejada una mutilación de nivel del deseo:
la satisfacción erótica parcial a la relación de amor de sujeto a sujeto, o mejor dicho del
pre-sujeto (lactante). Es decir, que en un proceso normal de elaboración subjetiva de las
imágenes del cuerpo, hay intercambio de palabras que permite la simbolización de los objetos
de goce pasado.
Los niños que tienen bastantes palabras de amor y de libertades lúdicas motrices, no
necesitan objetos transicionales, pues poseen la suficiente inventividad motriz asociada a su
madre y bastantes palabras con la madre que se halla lo suficientemente presente. Los objetos
transicionales le son necesarios si un peligro amenaza separarlos del lugar de seguridad
materna, y cuando pierden su imagen funcional anal, la motricidad y la deambulación; es un
fetiche antipeligro, fetiche de su comunicación con el otro asegurador en el espacio. Si la
madre asiste a su hijo, la angustia de este queda humanizada por percepciones sutiles y por
palabras; sería que al reencontrase con este objeto perenne su imagen del cuerpo olfativa,
táctil, oral, anal es un reencuentro de un conocimiento de si mismo.
La imagen del cuerpo del niño, reestablecida así en su integridad, conserva, del sufrimiento
pasado, una experiencia simbolizada de sus pulsiones de vida de sujeto coexistencial con su
cuerpo, las cuales han conseguido prevalecer sobre las pulsiones de muerte.
El psicoanálisis permitió descubrir que son los intercambios, sutiles soportes del narcisismo
indispensable para el reencuentro de la salud afectiva, los que fundamentan el pronóstico
psicosocial.
Más allá de la distancia del cuerpo a cuerpo entre el bebé y su madre nutricia cuando ésta ha
salido de su campo visual, las percepciones sutiles de su olor y de su voz siguen
constituyendo para el niño el lugar en que él acecha el retorno de su madre, el lugar de su
vínculo narcisizante y esa sensación de vivir en seguridad.
Estás relaciones más allá de la distancia, y ya no relaciones cuerpo a cuerpo, deberán ser
preservadas, para que el narcisismo del sujeto no experimente demasiadas fracturas,
sosteniendo la seguridad, que le permite reconocerse humano y amarse vivo.
En la primera infancia es indispensable que la imagen del cuerpo de organice ante las
percepciones ausentes y presentes, las que lo sorprenden y que el testigo adulto le dé
respuesta a su sorpresa. Su imagen del cuerpo, unida por la relación simbólica continua,
asume percepciones que, si esta relación no existiera o llegará a faltar por demasiado tiempo,
serían despedazantes para él.

25
26

Las pruebas con las que tropieza el deseo del niño son las ​castraciones​, que van a posibilitar
la simbolización y al mismo tiempo contribuirán a modelar la imagen del cuerpo.
La castración es la prohibición radical opuesta a una satisfacción buscada y
anteriormente conocida. El cociente de esta operación de ruptura es la posibilidad, para el
niño, de recoger los “frutos de la castración”.

El “fruto” de las castraciones. Sus efectos humanizantes.


● El fruto de la ​castración oral ( privación del cuerpo a cuerpo nutricio), es la
posibilidad para el niño de acceder a un lenguaje que no sea comprensible únicamente
por la madre.
● El fruto de la ​castración anal: (o ruptura del cuerpo a cuerpo tutelar madre-hijo)
privado al niño del placer manipulatorio compartido con la madre; privación del
retorno a intimidades compartidas en contactos corporales de placer. La castración
anal, una vez brindada por la madre a su hijo, da seguridad al niño listo para asumirse
en el espacio tutelar, para realizar sus propias experiencias, para adquirir una
autonomía expresiva, motriz, en lo tocante a sus necesidades. Esta castración es la
condición de la humanización y de la socialización del niño de 2 a 2 años y medio. La
madre entrega al niño los medios para el cuidado de su cuerpo, el uso prudente de su
libertad de movimientos. El fruto de la castración es también el descubrimiento de una
relación viva con el padre, con las otras mujeres, los compañeros preferidos. Gracias a
esta autonomía puede colocarse en el lugar de otro. La castración simbología es dada
por alguien en quien el niño tiene confianza por causa de su pertenencia al grupo. Tras
la castración anal, el niño ansia con fervor los derechos y placeres del adulto, padre (o
educador) de su sexo, madre o padre, en relación con su objeto preferencial, el otro
progenitor. La verbalización de la prohibición del incesto harán que el niño reciba la
castración edipica.
● El fruto de la ​castración edípica e​ s su adaptación a todas las situaciones de la
sociedad. Las pulsiones orales, anales, uretrales, que ya fueron castradas van a
metaforizarse en la manipulación de esos objetos sutiles que son las palabras, la
sintaxis, las reglas de todos los juegos, los signos representativos de los fonemas, los
signos que representen a los números, son sublimaciones , es decir frutos de todas las
castraciones anteriores.

Después del Edipo:


Una castración con todas las posibilidades de éxito es la que se da a tiempo, por parte de un
adulto o hermano mayor a quien el niño estima y que lo ama y respeta.
Los frutos de la castración son la suerte reservada a aquellas pulsiones que no pueden
satisfacerse directamente en la satisfacción del contacto corporal, o en la satisfacción del
cuerpo con objetos eróticos incestuosos. Estás pulsiones entras, tras un periodo más o menos
prolongado de silencio, de represión, en los procesos de sublimación, es decir, en la cultura.

26
27

La adolescencia reorganiza todos los conflictos de las castraciones mal conseguidas del sujeto
y de sus modelos arcaicos, hermanos mayores y padres .

La noción de castración simbolígena:


La recepción de una castración/prohibición del deseo, provoca un efecto de choque, un
reforzamiento de su deseo o la rebeldía. Experimenta secundariamente una inhibición de
efecto depresivo, pudiendo acarrear una mutilación definitiva.
La verbalización de la prohibición impuesta determinada mira de su deseo, a condición de
que el niño sepa a ciencia cierta que el adulto está tan marcado como él por esta prohibición,
lo ayuda a soportar la prueba, y sigue habiendo confianza en el sujeto. Se da un proceso de
mutación para el sujeto y de reforzamiento para el deseo. La Ley no es únicamente una Ley
represiva, es en realidad una ley que promociona al sujeto para su actuación en la comunidad
de los seres humanos.
Las pulsiones así reprimidas experimentan una reestructuración dinámica, y el deseo, aborda
su realización por medios nuevos, sublimaciones. Solo este último proceso lleva el nombre de
simbolización.
La castración no es exactamente sinónimo de sublimación. Si hay sublimación, es no obstante
porque ha habido una castración, que ha sostenido la simbolización de las pulsiones en el
sentido del lenguaje y porque el sujeto ha encontrado un placer​ más grande en el juego y en el
cumplimiento de sus pulsiones evitando el sector de realización vedado por la prohibición.
Una simbolización patógena suscita una dirección perversa en el cumplimiento del deseo.
En la evolución del ser humano, la función simbólica, la castración y la imagen del cuerpo
están estrechamente ligadas.
La castración es generadora de una manera de ser nueva frente a un deseo que se torna
imposible de satisfacer en la forma con que hasta entonces se satisfacía. En el sentido
psicoanalítico son un decir o un actuar significante, irreversible y que constituye ley que
tiene un efecto operativo en la realidad.
Para que las castración adquieran su valor simbolígeno, es necesario que el esquema corporal
del niño esté en condiciones de soportarlas. El lenguaje construye la mediación de esas
evoluciones que son las castraciones superadas. Otra condición​ necesaria para asegurar la
dimensión simboligena reside en las cualidades del adulto colocado en posición de tener que
dar la castración debe ser una persona amada, a cuyo poder y saber sabe que tiene derecho a
acceder, siente respeto y amor casto por el niño a quien propone limitaciones momentáneas o
prohibiciones definitivas. Y es preciso que sea, para el niño, el ejemplo de éxito humano y un
modelo.
Progresar de castración en castración es el medio para abandonar el comportamiento de
impotencia pueril para pasar al de pre-ciudadano en vías de acceso a todos sus derechos. Este
sentimiento de promoción le permite dejar detrás de sí el gozar de la primera infancia, para
acceder a un gozar más grande. Es peligroso para un niño mirar para atrás e identificarse con
el que era el mimo antaño (regresión). Es una triste evidencia comprobar que son muchos los
adultos incapaces de dar una castración simbolígena de los estadios arcaicos, porque ellos

27
28

mismos lamentan haber dejado de ser niños o lamentan que su hijo crezca y experimente
deseos de autonomía a su respecto.

La castración umbilical: ​el papel simbolígeno del nacimiento, para el recién nacido, es
indeleble, y sella con modalidades emocionales primeras su llegada al mundo en cuanto ser
humano, según la manera en si se lo acepta tal cómo es, frustrante o gratificante para el
narcisismo de cada uno de los padres.
La censura umbilical origina el esquema corporal separada la placenta del útero. La imagen
del cuerpo, originada parcialmente en los ritmos, el calor, las sonoridades, las percepciones
fetales, se ve modificada por la variación brusca de estás percepciones, en particular por la
perdida del doble latido del corazón acompañada por la aparición del fuelle pulmonar​ y el
tubo digestivo.
Esta castración umbilical es fundadora con las modalidades de alegría o angustia
manifestadas al nacimiento del niño en relación con el deseo de los otros.
La perdida de percepciones conocidas y este surgir de percepciones nuevas constituyen lo que
se ha dado en llamar “trauma” del nacimiento y sella con un estilo de angustia más o menos
memorizado, su primera sensación liminar de asfixia. Estás modificaciones cataclismicas
marcan nuestro nacimiento, nuestra primera partición mutante.
El niño descubre bruscamente y brutalmente percepciones desconocidas: luz, olores,
sensaciones táctiles, sensaciones de presión y de peso y los sonidos fuertes y nítidos. El
elemento auditivo más destacado será su nombre, significante de su ser. Este significante y la
clasificación de su sexo son lanzados por voces animadas por la alegria o por la reticencia,
expresando satisfacción o no del entorno.
El hecho de que sea niña o varón es ajeno al poder de los padres, con lo cual, también estos
sufren una castración, que corresponde a la inscripción del niño en el registro civil, de ahora
en adelante él está a su cargo, pero no les pertenece enteramente, pues es un sujeto legal de la
sociedad sobre el cual sus derechos son limitados. Los proyectos fantasmaticos se acababan
con la fijación de esta inscripción.
Hay dos fuentes de vitalidad simbolígena que promueve la castración umbilical: una se debe
al impacto orgánico del nacimiento en el equilibrio de la salud psicosomática de la madre; y
la otra es el impacto afectivo que la viabilidad del niño aporta, en más o menos narcisismo a
cada uno de los dos genitores.
La angustia o la alegría, en la triangulación padres-hijo, marcan de manera simbolígena o no
el psiquismo de un ser humano, independientemente de su organicidad.
El efecto del nacimiento de un niño sobre los hermanos mayores hacen que haya aportado
trastorno o alegría a sus hermanos y/o hermanas, y que, cómo contrapartida, reciba de estos
una potencia o un empobrecimiento de su deseo de vivir. El nacimiento de un bebé en una
familia despierta las castraciones de los hijos mayores.

La castración oral: ​significa la privación de lo que constituye para el bebé el canibalismo


respecto de su madre, es decir el d​estete, y también la prohibición de comer aquello que no
es alimentario. Esta castración cuando se juiciosamente dada, culmina en el deseo y

28
29

posibilidad de hablar y por tanto en el descubrimiento de nuevos medios de comunicación.


Los objetos son soporte de transferencia del pecho por un placer aún mayor, compartido
con la potencia tutelar.
El destete implica que la madre también acepte la ruptura el cuerpo a cuerpo en que el niño
se hallaba. Esta castración oral de la madre implica que ella misma es capaz de
comunicarse con su hijo de otra manera, tomándole sus excrementos y devorandolo con
besos y caricias. La castración también la privación de su relación erótica con la boca del
niño, cómo igualmente de su relación erótica táctil y ofensiva con el trasero de este.
Si el niño puede simbolizar las pulsiones orales y anales en un comportamiento con base
de lenguaje, es porque su madre disfruta viéndolo capaz de comunicarse con ella y con
otros, promoviendo en el inconsciente y en el psiquismo de su hijo, posibilidades de relación
simbólica. Lo importante es que la madre permita a su hijo ser tan feliz en los brazos de otro
como en los suyos.
La castración oral es para el niño la separación respecto de una parte de él mismo: la leche
que él había hecho brotar de sus pechos. Renuncia a la ilusión del canibalismo respecto de
ese objeto parcial que es el pecho de la madre.
Hay un destete fallido, al menos en parte, en el niño que sigue ilusionandose con una
relación con la madre mediante la instauración de una relación autoerotica entre su boca y
sus manos. El niño llena el agujero abierto que crea la ausencia del pecho en su boca,
poniendo en él su pulgar.
En cambio la separación del destete es progresiva y la madre distribuye el placer parcial el
conocimiento sucesivo de la factibilidad de otros objetos que el niño se mete en la boca y
que ella los nombra, sin provocar con ello en la madre un sentimiento de celos o de
abandono. Estás palabras recubren percepciones sensoriales diferentes “mamaizadas” por
la voz de la madre.
El efecto simbolígeno de la castración es la introducción del niño a la relación con otro,
aceptando la asistencia de cualquier persona con la cual la madre se encuentre en buenos
términos.
Si la madre práctica intercambios mimicos y verbales con su hijo, a distancia, el niño goza
auténticamente y aplaude. He aquí de lo que es capaz un niño que todavía no camina pero
que jamás se desespera porque su madre este presente o no, siempre que no se encuentra
demasiado lejos, al avance de la voz. El niño no se aburre porque los frutos simbólicos de la
castración oral ya han hecho de el un individuo humano, que posee una vida interior
relacionada con las alegrías de su madre, asociadas a sus propias alegrías.

La castración anal:
-Se designa como un segundo destete, sinónimo de la separación entre el niño, ahora
capaz de motricidad voluntaria, y la asistencia auxiliar de s madre para todo lo que
constituye el “hacer”. Necesario para la adquisición de la autonomía “yo solo” “yo, tú no”,
que depende de la tolerancia parental al hecho de que el niño desarrolla su autonomía
dentro del espacio. Deja de ser un objeto parcial retenido en la dependencia de la instancia
tutelar.
-Prohibición significada al niño de todo “actuar” dañoso, de “hacer” a otro lo que no le
gustaría que le hiciera.
Todo niño con madre y padre no castrados analmente de él y que pretenden inculcarle, en
lo que le dicen o le hacen, la prohibición de hacer daño (mientras que ellos mismos dañan

29
30

su humanización al considerarlo como objeto de adiestramiento) significa lo contrario del


ejemplo que dan. Estos padres no dan la castración anal, adiestran a un animal doméstico.
El niño es denegado, en vez de que las pulsiones del deseo del niño sean en parte
interceptadas y en sostenidas a la entrada en el lenguaje por un comercio de intercambio
lúdico y socializado con valor de placer entre sujetos.
Solo es posible hablar de castración anal si el niño es reconocido como sujeto.
La castración anal es la prohibición de dañar su propio cuerpo y el mundo inanimado y
animado que rodea el triángulo inicial padre-madre-hijo.
El control de las pulsiones motrices dañinas, esta iniciación al placer de la comunicación
basada en el lenguaje y al control de la motricidad, a la mesura y al dominio de la fuerza,
permite al sujeto advertir al cuidado de sí mismo, su conservación, deambulacion en el
espacio y la creatividad ludica.
Los seres humanos son capaces de dar Está castración anal, tanto por el ejemplo Cómo por
la palabra.
El niño ha comido de mamá por un placer ligado al canibalismo imaginario y expulsa ahora
lo que, de mamá, por placer, se des-corporiza de el en excreciones sólidas y líquidas. Lo
que el toma y expulsa es una mamá imaginaria, mientras la madre real le ha dado el objeto
alimentario parcial y le sustrae el objeto digestivo excremencial . Objeto del que, para el
niño, ella parece apetecer puesto que él no tiene todavía más. Los excrementos del niño
son v​ ​alorizados en cuanto objetos supuestamente de alimento y placer para la madre.
Su motricidad pasa a ser para la madre un problema que ella intenta resolver menguando
su libertad o suscitando posibilidades de desplazamiento explorador, fuentes de palabras,
restricciones y de autorizaciones concertadas y significadas mediante el lenguaje. El niño se
vuelve continente cuando logra el dominio motor de sí mismo. La castración anal es posible
de manera simboligena, solo cuando hay identificación motriz con el objeto total que
representa cada uno de los padres y de z los hermandad mayores en su motricidad
intencional observable por el niño.
Cuando la simbolizacion de la motricidad en actos útiles y ludicos no puede cumplirse por
falta de iniciación, palabras y de alegría ludica con el entorno, el niño no puede sublimar el
placer anorrectal. El niño retorna por falta de castración anal simboligena, a la comunicación
liminar inicial que tenia con la madre interior, es decir, juega a retener, por estreñimiento o a
exteriorizar las heces en forma de diarrea. La madre sigue siendo imaginariamente interior,
en vez de estar representada incc por todos los objetos exteriores que ella ha nombrado y
que ella debe permitir manipular.
La diarrea no es sino una manera de rechazar un peligro materno imaginariamente
incorporado.
Si pudiera gritar este ya seria otro recurso. Si no siquiera el grito es oído por alguien, y no
mueve a alguien a acudir para tranquilizarlo entrando en lenguaje con el niño, entonces
éste dirige la tensión sobre la madre arcaica imaginaria del tubo digestivo.
Todos los seres humanos son capaces de dar Está castración anal a seres más jóvenes,
siempre que, más desarrollados que el sujeto a castrar, sean modelos para su devenir, por
el anhelo que tiene el más pequeño de imitarlos para valorizarse narcisisticamente,
alcanzando una imagen más desarrollada y armoniosa, más adaptada al grupo que la que
posee ahora, se orienta a su desarrollo en la sociedad.
Pero la castración anal debe ser dada por aquello que sostienen lo que nosotros llamamos
identificación con su sexo.

30
31

Cuando la instancia tutelar descubre esta transgresión motriz, debería felicitar por
elaboración al niño que ha desobedecido, en vez de culpabilizarlo por haber desobedecido
un decir, de ningún modo hacerlo dependiente de una palabra prohibidora de la motricidad.
Si su perseverancia y sus esfuerzos son recompensados podrá acceder un día a la misma
potencia que observa en sus padres, y quizás incluso a una potencia mayor que la de éstos.
La castración anal sólo puede ser dada si los padres son realmente respetuosos del niño y
de sus bienes, si lo educan prestando confianza a la inteligencia y a la vida en devenir de
este hombrecito o Está mujercita, si dejan amplio margen a su iniciativa, si reducen día a
día el número de prohibiciones que le han sido impuestas, en la medida de su desarrollo y
de las experiencias adquiridas.
La no socializaion del niño proviene de que los educadores no han respetado día a día sus
deseos de iniciativas motrices, aun cuando no comportarán ningún peligro real,
simplemente porque éstas eran un poco ruidosas, alteraban un tanto la ordenación del
espacio y provocaban en los padres angustias fantasmaticas.
Esta adquisición, cuando es excesivamente precoz, lejos de ser educativa, es mutiladora.
Por lo cual no opera como castración simboligena.
La continencia esfinteriana es natural tan pronto como el desarrollo neurofisiológico lo
permite.
La conducta de aquellos adultos que evidencian un deseo de controlar las necesidades de
los niños acaba conduciendolos a utilizar la retención para complacer o disgustar al adulto
exigente.
Un niño al que nunca se han pedido o exigido excrementos no juega con ellos, y prefiere
jugar con otros objetos. No pone interés salvo que sea inducido por una actitud valorizante
cotidiana de su madre hacia el contenido de sus deposiciones o del orinal. Una castración
anal sanamente dada, es decir, no centrada en el pipí y la caca sino en la valorización de la
motricidad manual y corporal, permitirá al niño sustituir los placeres excremenciales por la
alegría de hacer, de manipular objetos de su mundo. Las manos son, lugar de
desplazamiento de la zona erógena oral tras el destete. Actúan como boca prensa va sobre
los objetos. Un bebé gusta de jugar a desgarrar con sus manos, con alegría lúdica. El
lenguaje del padre y de la madre concerniente a este “tocalotod” explorador, aporta una
seguridad asistida.
Adquisiciones motrices y creadoras se verán contrariadas si al problema del pipí -caca, y a
la continencia precoz del niño, se le asigna un valor estúpido. El niño siempre es capaz de
ella por sí mismo; la educación consiste únicamente, una vez adquirida dicha continencia,
en depositar sus excrementos en el lugar destinado a ellos para todo el mundo.
Solo de los niños a quienes se les exigió demasiado pronto la continencia salen los que
manifiestan retraso en relación con el esquema corporal en la imagen del cuerpo, para ellos
la única manera de seguir siendo sujetos es oponerse a las órdenes apremiantes de la
madre y privarla de este placer.
El control lúdico de sus excrementos puede, dependiendo de las exigencias educadoras ,
convertirse en un intercambio valorado con los otros, intercambio con base en el lenguaje y
comercio de los objetos.
De allí la importancia del estilo de respuesta que aportará a ello el adulto, en especial la
madre. Si ella concede a la recepción a la visión o no visión del objeto parcial excremencial
tanta importancia Como al niño entero, da valor de lenguaje a las Necesidades, a las

31
32

necesidades, a los excrementos como tales. Estos pasan a ser un regalo para el niño si la
madre los celebra más de lo que celebra sus actividades lúdicas manuales y vocales.
Vemos así madres que le cuentan a todo el mundo sobre el pipí – caca de su hijo, y él
intenta complacer aún más a su madre exhibiendo su talento cuando hay extraños. Aquí es
donde, precisamente, la castración simbólica, y no la represión pura, será bienvenida : “no
traigas eso, mejor trae tu juguete, a tu padre o a mi nunca a nos has visto trayendole
nuestra caca a todo el mundo”. Es así como la madre ayuda al niño a aportar algo al orden
social.
Las madres tienen que comprender Hasta qué punto es necesario, para el desarrollo del
tórax y de los músculos de la espalda, riñones y hombros, que los niños anden el mayor
tiempo posible a cuatro patas, aun cuando sepan marchar de pie.
El desplazamiento de objetos exteriores y su propio desplazamiento autónomo por el
espacio, es para el niño una metáfora de lenguaje.
Obtenidos por fin la destreza del estadio anal y el control muscular generalizado, el niño
realiza un descubrimiento mucho más preciso del conjunto de todo lo que, de su cuerpo,
conocía, en la tactilidad que Hasta ahí su madre había impuesto. Ahora el centro de su
interés son sus propios descubrimientos. Necesita palabras para especificar todas estas
regiones de exploración sensible de su cuerpo; y es preciso que estas palabras le hagan
comprender que él está hecho Cómo todos los otros seres humanos
La castración anal permite la obtención de un dominio adecuado y humanizante de la
motricidad.
Ante un fracaso, el niño siempre necesita palabras que le expliquen su causa, sin censurar
los y lo reconcilien con su intención.
Si los adultos hacen por él lo que no pudo hacer, es tan grave como si no hicieran nada,
porque al proporcionar el resultado inmediato se suprime el deseo de la experiencia.
La castración anal debe enseñar al niño la diferencia entre lo que es su posesión de la que
es enteramente libre, y lo que es la Posesión de otro, cuyo uso para él debe pasar por la
palabra.
Castración primaria a veces llamada castración genital no edipica.
Se trata del descubrimiento de la diferencia sexual entre niñas y varones.
Ha conocido el espejo y observado todas las regiones corporales homólogas a las suyas en
el prójimo.
De hecho, sólo una vez que ha conocido la cara posterior del cuerpo del otro se interesa el
niño por la cara anterior de la pelvis; tanto la suya en el espejo, como la del otro.
Las palabras que se le dicen en lo que concierne a estas diferencias del cuerpo los incitan a
suponer, sobre todo si son varones, que la protrusión palpable de su sexo y del sexo de los
hombres es de la misma naturaleza que esta otra protrusión , palpable en el tórax de las
mujeres: los pechos.
El niño descubre la diferencia a través de preguntas relativas al cuerpo diferente que
presentan sus padres; pero, para eso, también es preciso que advierta que del lado
posterior del cuerpo no hay diferencia entre chicas y varones. Esto trae aparejado la
curiosidad por la delantera diferente.
El chico piensa que las su nenas tienen un pene, pero que está escondido
momentáneamente para adentro.

32
33

Las palabras verdaderas que expresan la conformidad de su sexo con un futuro de mujer o
de hombre, proporcionan valor de lenguaje y valor social a su sexo y al propio niño; y
preparan un porvenir sano para su genitalidad.
Es indispensable que los niños, cuando expresan sus dudas o curiosidad, reciban en ese
momento preciso no la orden de callarse ni palabras que los ridiculicen, sino las palabras
justas del vocabulario referentes a su observación. Palabras verdaderas, justas y simples.
Los niños esperan sobre todo que no se de muerte al deseo ni al placer: porque esto es lo
que más le importa al niño, que lo ha descubierto mucho antes de advertir la distinción entre
el placer que acompaña a la liberación excremencial y el que el siente ya sea por
manipulación de esas zona. Hacía los 30 meses, acabando el periodo anal, la pulsión
epistemológica del niño sitia en el “para qué sirve”.
En síntesis, sobre lo que suministraba ya los criterios de satisfacción o de renunciamiento
ante los peligros de las pulsión es orales y anales. Uno de esos peligros es disgustar a
mamá, y este displacer el niño lo constata en torno al placer que a él le procuran sus
excremento. Esta constatación es uno de los medios que tiene el niño para discriminar lo
que corresponde a o sexual en relación con lo excremencial, mientras que al principio
ambos están confundidos.
Para cualquier niño sus padres son los poseedores de todo el saber y sus dichos tienen
autoridad.
Con la maduración neuromuscular, el desplazamiento del interés hace que el niño registre,
respecto de los dichos y los actos, el carácter agradable o desagradable que percibe de
ellos tanto en su propio cuerpo como en la armonía de sus relaciones emocionales con su
entorno. La castración brindada por la instancia tutelar con palabras, es decir, las
prohibiciones que limitan la libertad del niño, conciernen a o bueno y lo malo para su cuerpo
y para el otro y los seres vivos.
En la mayoría de los casos, que evolucionarán saludablemente gracias a su entorno
educativo que posibilite al niño la inteligencia de lo que observa y que ame al niño como
futuro hombre o mujer, la aceptación de la castración implica para el niño/a la valorización
del pene en su forma bella y deseable. Esta bella forma del pene se inscribe en la
continuidad de la bella forma del pecho. En cuanto a la niña, sólo en un segundo tiempo y
después de la reflexión admite que para su cuerpo es más valioso no tener pene para hacer
pipí; al aprender que su madre y las mujeres hechas como ella están conformes, deduce de
esto que ésa es la condición para ser mamá y gustar a los papás.
Debe hacerse saber con palabras que el padre y la madre están tan implicados y son tan
responsables el uno como el otro en la fecundidad. Cuando pregunta para qué sirve el sexo,
debe oír claramente expresado lo que constituye la fecundidad de los seres humanos, es
decir, la responsabilidad humana de la paternidad y la maternidad en la unión de los sexos.
Esa respuesta acerca de la concepción abre la posibilidad de una palabra verídica del
adulto sobre el placer sexual, que no siempre está forzosamente al servicio de la
fecundidad. Si no se les dice esta verdad, los inocentes imaginan el acto sexual como
estrictamente funcional y animal.
La verdad hablada le revela la humanización de la sexualidad genital, lenguaje de vida y no
sólo proceso funcional. Le permite comprender el sentido simbólico de las palabras de la
parentalidad de cuerpo, de la parentalidad afectiva o de corazón, y de la parentalidad social.
Es necesario decir la realidad de los hechos, y en lo posible aportar precisiones sobre el
apellido y la familia del progenitor.

33
34

El niño, apaciguado en cuanto a las preguntas que se ha hecho, entra en un período de


inteligencia de la relación triangular y de la vida en su conjunto que o conducen al complejo
de Edipo.
La castración primaria, es decir el descubrimiento de su sexo por el niño y de que sólo a
este sexo pertenece y de lo que ello significa para el futuro, puede fallar completamente en
cuanto a sus efectos simbolígenos a causa de la falta de información, de las reprimendas,
que acompañan las reacciones de los adultos ante sus preguntas.
Complejo de Edipo y castración genital edípica:
La imagen de su cuerpo cambia para él, ya no es icc, sino que es conscientemente aquella
que debe, en la realidad, ponerse en concordancia con un cuerpo que más tarde será el de
una mujer o un hombre. El deseo que el sujeto tiene es el de identificarse al ser que más
ama en ese momento de su vida. Y por eso es tan importante que el niño haya obtenido
respuesta en lo que atañe al papel que el cuerpo a su padre en su concepción y después en
su nacimiento.
A partir de la entrada en el Edipo se desarrolla en el niño una visión de sí en el mundo
donde su vida imaginaria está dominada por su relación actual con los dos progenitores, en
cuanto ligada al proyecto de su porvenir adulto, según su sexo, seductor y exitoso. El Edipo
puede resultar conflictivo o patológicamente conflictivo a causa de la derelicción de
pertenecer al sexo que tiene. Esto puede suceder cuando la madre no ha podido o querido
decir la verdad sobre la filiación del niño/a.
Para poder seguir desarrollándose acorde con el orden de su genitud, debe ser sostenido,
esforzándose por confiar en él como su hijo o hija. (psicoanalálisis: sostener el narcisismo
del niño).
Hay un deseo de hacerse adulto en el sexo que le es suyo.
El varón: ​Las pulsiones genitales activas siguen siendo pulsiones parciales
penianas, de sentido centrífugo en dirección al objeto del deseo. Las pulsiones que
traspone sobre los objetos parciales que representan, a su vez, imágenes parciales
de su cuerpo, el sexo peniano en particular, que él desplaza sobre todos los
instrumentos percutientes, las armas destinadas al ataque, juegos balísticos,etc.
Proyecta él aquí su deseo de lanzar un líquido mortífero, bien sea su deseo de
lanzar algo con lo que hacer bebés.
En este período, la vida y la muerte son la cuestión más importante, renunciara
entonces a sus juegos agresivos penianos, gracias a la prohibición del incesto, que
debe ser pronunciada tanto en relación con lo0s hermanos como con las hermanas.
Trasponen la agresión peniana de tipo centrífugo, icc o precc deseada, sobre la
actividad manual, intelectual o lúdica.
Por la palabra del padre y su ejemplo de respeto a las mujeres, el varón capta la
diferencia entre su deseo uretroanal de adueñarse del cuerpo del otro, de palmearlo
agresivamente para sentirse viril y el hecho de dar un día la vida, llegada la elección
del amor asociado al deseo.
Cuando esto es dicho por el padre a su hijo. se trata de la iniciación del hijo para la
vida humana. Las castración edípica es eso. Oye lo que lo va a introducir en el
orden de la humanización genital.

34
35

Si el padre o alguien, no imparte esta educación en el dominio del deseo


prohibiendo el incesto, el varón puede seguir toda su vida con la idea de una
elección exclusivamente narcisista del objeto elegido, que tal vez no sea su
hermana o su madre pero que estará destinado exclusivamente a sus placeres
parciales genitales: objeto elegido eventualmente para ser mantenido bajo su
dependencia por intimidación y violencia.
La niña: A ​ l principio es tanto homosexual como heterosexual. Entra en la vida
genital con la finalidad de seducir a alguien que la haga madre igual que su madre.
Para ella, que se remite al falo, los hombres tienen pene y las mujeres tienen niños.
La niña sólo puede entrar en el Edipo a condición de que intente transgredir la
prohibición del incesto, haciendo caer a su padre en la trampa de su seducción.
Sus pulsiones son centrípetas. Ella atrae hacia sí. Acecha el objeto que para ella
representa la potencia y que quiere tomar para sí misma. Lo que desea es gustar.
Este deseo la lleva a desarrollar cualidades femeninas que puede utilizar para el
éxito social: aprender sus lecciones, portarse bien, etc.
Las niñas han descubierto que su poder de seducción reside en su aceptación de no
tener pene y en su deseo de que otro se lo dé; no para tener el pene, sino para ser
dueñas de quien lo tiene y puede así satisfacerlas.
El narcisismo de las niñas respecto de la femineidad que tienen que mostrar se vive
mucho más en la superficie que el de los varones, cuya vivencia del Edipo es mucho
más profunda.
La prohibición del incesto despierta en la niña sublimaciones de las pulsiones
pregenitales, mientras que en el varón provoca sobre todo el despertar de las
pulsiones epistemofílicas.

La pregunta por el niño y la clínica psicoanalítica. Cap. 1: (Rodulfo)


Reconsiderar la cuestión de los significantes en relación a qué llegamos a entender por niño
en psicoanálisis.
Se entiende por ‘niño’ algo que empieza y termina en las fronteras de su cuerpo, como una
entidad psicofísica. Este método es el origen de muchos errores, como inventarle una
enfermedad al niño, inventarle una patología para tratarlo, sin plantearse qué pasa allí
donde el chico vive, o qué pasa con la escuela a donde concurre.
En manos del psicoanálisis el tema de la sexualidad del niño (lo hizo notar Foucault) se
convierte en un cuestionamiento de la sexualidad del adulto.
La cuestión de qué es un niño, en qué consiste un niño conduce a la prehistoria, en
dirección a las generaciones anteriores (padres, abuelos, etc.),la historia de esa familia, su
folklore. Lo que lo precede, los modos y gradientes de lo ocurrido determinantes para ese
niño, antes de que propiamente exista.
Las pruebas psicológicas: a qué edad el chico dio tal paso, cómo rinde en tal esfera,
medición de su cociente intelectual, develamiento de sus fantasías proyectivas. No es que

35
36

todo esto deba ser masivamente rechazado a priori, sino que será muy insuficiente, en
particular en aquellos casos donde nos enfrentamos a una patología grave.
Para entender a un chico a un adolescente (de hecho, incluso a un adulto), tenemos que
retroceder a donde no estaba aún.
Hay dos movimientos en psicoanálisis:
-el retomo del psicoanálisis a lo que fue la infancia, por ejemplo, las fantasías tempranas,
los traumas precoces, interés en fin por retroceder tanto como se pueda.
-en un segundo movimiento más amplio, donde nuestra disciplina se interesa
particularmente en ciertas patologías (verbigracia, las psicosis). Este segundo viraje se va
produciendo lentamente a partir de la década de 1950 y está estrechamente relacionado
con el desplazamiento de la clínica más allá de las neurosis, a las márgenes ambiguas y
fronterizas, a los trastornos narcisistas, esquizofrenias, adicciones, etc.
pequeñ[Link]: se trata de un paciente que empieza su análisis en los últimos años de la
adolescencia. El problema central que lo trae al tratamiento es una celotipia. “Ella se arregla
no para agradarle, sino para otro, que en algún momento ubica al azar entre la multitud”.
Uno de los problemas más difíciles que abordamos en la clínica es como se encuentra a
quien se necesita para autodestruirse, para desplegar sus síntomas o para encontrar cierta
complementariedad cerrada sobre sí misma.
La intensidad de la certeza, sobre todo en el momento que lo captura su fantasmática
absoluta, llega a tener características de una construcción delirante.
Episodio psicótico posparto de la madre, una depresión intensísima y larga.
El padre y la madre aparecen unidos por un factor común, la sexualidad está en la calle,
fuera de la pareja.
Otro personaje que poco a poco cobra más relevancia en el decurso de su relato: la abuela
materna.
Las parejas que se arman en la casa pueden ser: la abuela y la madre, 'contra el padre o
alguno de los hijos, pero la pareja que nunca se arma es entre el padre y la madre.
El hecho de que la sexualidad esté en la calle, mantiene a la madre en la órbita de la
abuela; no hay que olvidar que la madre es una mujer que sufrió una depresión de magnitud
con la consiguiente internación, llevándole un largo año volver a hacerse cargo de sus hijos.
Sus accesos celotípicos responden a una ley familiar, esto es, que la sexualidad sólo puede
darse en la calle y no entre los miembros de la pareja oficial.
Al analizar una pieza de la prehistoria donde el paciente como entidad psicofísica no existe;
los que cuentan son la pareja de los padres, los inicios de su vida sexual, la vieja relación
que suelda la madre a la abuela, todo lo que, por determinadas razones que llevaría muy
lejos ahondar, se actualiza, se repite en el.
Podríamos decir que se da, desde el punto de vista del psicoanálisis, el itinerario de un
significante, algo significante que se repite bajo transformaciones de generación en
generación.
Otro caso es una madre que viene a la consulta por su muchacho drogadicto, menor de
edad, con antecedentes policiales y penales. La madre dice al pasar: “los segundos hijos
varones de la familia siempre tienen problemas o van presos”.
Ubicarse de otro modo, siendo harto insuficiente tomar en cuenta sólo lo intrapsíquico; hay
algo que se marca a fuego como repetición: una frase pesa con el peso de lo significante:
“los segundos hijos varones de la familia siempre van presos”.

36
37

Una frase como “los segundos hijos varones siempre tienen problemas” es significante,
primero, en la medida en que se repite. No todo lo que un paciente dice es significante. Para
que algo, en psicoanálisis, ​sea considerado significante tiene que repetirse. Es más, no
reconoce la propiedad privada. ​Atraviesa generaciones, es el problema que interpela a
cada uno.
Cuando un elemento adquiere gravitación significante, en el momento de su introducción
algo nuevo se traza.
Hay ciertas intervenciones que demuestran tener una incidencia significante, porque
después de ellas algo no queda exactamente igual.
El significante To viene con un significado abrochado indisolublemente, sino que arrastra
efectos de significación que son imponderables.
Todo lo que puede decirse es que una frase así indica dónde cierto régimen deseante
familiar ubica al sujeto y dónde a su turno él se perpetúa. No sería justo suponerle a un
significante un poder que no deje alternativas. No debemos apresurarnos a suponerle un
poder automático y omnímodo al ste.
Debemos remitirnos a las series complementarias, articulándolas a la dimensión de
espontaneidad.
Junto a ellas el concepto de sobredeterminación y el de repetición y diferencia, nos auxilian
para no perder de vista que, una vez que hemos establecido el peso significante de una
frase, lo importante es qué hace el sujeto con ella. Toda la dinámica de la cura gravita en
tomo a esto.
La restitución en análisis del peso del significante como exigencia de trabajo impulsa al
paciente a encarar un rastreo histórico en cuanto a sus relaciones desiderativas con la
madre, permitiendo añadir a esa frase puntos suspensivos en lugar de dejarla en un
inmovilismo fatalista. en tanto el paciente no la acompañe activamente, no genera un
verdadero efecto analítico sino lo que Winnicott llama efecto de adoctrinamiento.
La repetición nos pone en laxista de un cierto nudo adescifrar.
El significante conduce siempre hacia alguna parte. Puede ser hacia un abismo o hacia una
cumbre. El significante tiene dirección.
Una mujer entra a la consulta con un niño pequeño que luego resultó ser autista. Dice, No
hay problema, él se queda donde yo lo pongo”.
En nuestros términos lo más terrible que le puede suceder a alguien es quedarse donde lo
pusieron determinados significantes de la prehistoria, incluso cuando esos significantes
aparentemente suenen bien.
Nunca es salteable, más allá de los protocolos, escuchar y obrar conforme a lo específico
de cada situación. Siendo sensible a las condiciones particulares, pronto se aprende a
establecer la diferencia entre la transferencia en esos padres con suficiente deseo puesto
en investir como ser separable al hijo — lo que determina que toleren la situación analítica
sin que haya que ocuparse mayormente de ellos. No se puede dejar a los padres de lado;
es tan importante trabajar con el chico como con ellos y apostar a la producción de algún
efecto analítico en el discurso familiar.
Si los padres piden una entrevista y el analista está muy pegado a una cartilla de
estipulaciones, piensa que ni bien se la solicitan automáticamente él debe otorgarla, y no
reflexiona que, a veces, ciertas demandas de los padres están relacionadas con el deseo de
vigilar, interferir, irrumpir en algo de sus hijos que es privado.

37
38

CAPÍTULO 2: ¿DONDE VIVEN LOS NIÑOS?


Partir del peso del mito familiar, nos resulta insuficiente. Nosotros introducimos otras
preguntas fundamentales, como ¿dónde vive este chico?. Es importante determinar si un
pequeño sigue viviendo aún en el cuerpo de la madre o si ha empezado a vivir en otro tipo
de territorio, en otro tipo de espacio. Otra pregunta es, ¿qué representa este chico para el
deseo de los padres?.
Una pregunta complementaria al respecto es en cuanto al lugar que se le asigna a un chico
en el mito familiar. Entendiendo al mito por quello que un niño respira allí donde está
colocado. *Definición de lo que es un niño en esa familia*. La regla es que el mito familiar
en un análisis lo extraemos de a trozos.
Ya no es cuestión de procurarse informaciones como la de saber a qué edad empezó a
caminar el niño, o a qué edad le salieron los primeros dientes.
Es muy difícil comenzar el tratamiento de un niño sin tener una noción aproximada de los
rasgos principales del mito familiar en donde ese niño está posicionado y cómo. Hay casos
donde un niño ha sido destinado a unir una pareja que tambalea y, por ende a un gran
fracaso.
Hay que concebirlo como una red o haz de pequeños mitos, no en singular y en términos
del proceso secundario, y así hacer el recorrido de sus incongruencias, contradicciones,
lagunas y disociaciones; definitivamente, no estamos ante una unidad armoniosa de
tendencia única, en la cual con frecuencia se incurre, cayendo en una visión harto simplista
del concepto.
Dos niveles:
Nivel de proceso: por ejemplo su trama de fantasías
Nivel de función: En las que se apuntala para advenir sujeto, por ejemplo función paterna,
materna, las funciones de los miembros de otra generación como los abuelos, etc.
Actualmente, analizar a un niño ya no se trata de reunirse con él, conocer sus fantasías y
tratar de captar su inconsciente y punto. Esto queda incompleto si no añadimos en dónde
está implantado, dónde vive, en qué mito vive y respira, y que significa, en ese lugar, ser
madre y padre. Si descuidamos esta dimensión, los padres desde lo real pueden derribar el
análisis con alguna actuación.
Cuanto más avanzamos en el terreno de una psicosis temprana, más insuficiente nos
resulta confinarlos al nivel de lo que el niño produce, porque se presenta más frágil y
adherido al lugar donde vive, mientras que la neurosis tiene una autonomía relativa
considerablemente mayor.
Tratándose de autismo, psicosis u otros trastornos narcisistas, la práctica siempre lo lleva a
tener algún tipo de intervención sobre el discurso familiar.
Un mito familiar puede conceptualizarse como un puñado de significantes dispuestos de
cierta manera.
Lo que distingue el plano del significante del plano del signo, la formación de una cadena: a
nosotros nos interesa la cadena en tanto inconsciente. El sujeto es lo que representa un
significante para otro significante.
Ej: un recién nacido que no fue anotado en el Registro Civil sino mucho tiempo después de
su nacimiento y vivió así días sin existencia simbólica, sin estar inscripto en ninguna parte;
hecho que nos transmite algo esencial sobre la llegada al mundo de este sujeto, sobre
como se lo ha esperado.

38
39

La tarea originaria de un bebé cuando viene al mundo es de tratar de encontrar significantes


que lo representen. Si bastasen para representarlo su nombre y apellido,
no tendríamos campo para trabajar.
El sujeto debe encontrar stes que lo representen en el seno del mito familiar. En la neurosis
los encuentra, y en la psicosis los busca y tiene que luchar con los que tienden a destruirlo.
Una primera tarea de tipo extractivo: arrancar los stes que lo representen. Un niño que
quiere llevar algo de la sesión puede tener muchas significaciones. Una posible es que esté
en juego que lo que ha producido junto a su analista tenga el valor de representarlo como
sujeto.
Conseguir un lugar para vivir depende de los stes que uno encuentra. Le da un lugar propio
en donde se pueda plantear la cuestión de cuáles son sus​ deseos​.
Se debe dar tiempo a que el niño desarrolle nuevos medios simbólicos, si es importante
poner una palabra que subraye la acción.
Se debe tener algo que sea posible asirse de él, como un “te quiero” o “alguien me quiere”.
Si algo de este orden no aparece bajo ninguna forma, la gestión de un sitio es imposible.
El poeta Michaux escribe: “El amor es la ocupación del espacio”. Para los analistas ocupar
un espacio físico viniendo al mundo primeramente, pero sobre todo ocupar un lugar en el
deseo del Otro, sin el cual la vida, de entrada, pierde toda posibilidad de sentido. *Para que
esto se cumpla es necesario que alguien done un lugar*. Se debe señalar si el espacio es
un dispositivo o una composición de significantes.
El deseo es lo que circula en toda cadena significante. Hay que insistir en ello: cuando
escribi​mos ‘cadena simbólica’ damos por sentado que pensamos en cadenas, a su tumo
encadenadas por el deseo.
En el tratamiento analítico, el sujeto acude en busca de significantes que lo representen o
tras ciertos cambios en los significantes que lo representan. Se requiere nuestra ayuda
porque el análisis no lo puede hacer él solo. Intervenimos primeramente favoreciendo
condiciones para que él logre advenir al encuentro del significante o replantear su relación
con él, pero si se los damos hechos, nuestra intervención no sería psicoanalítica sino un
adoctrinamiento con ‘contenidos’ psicoanalíticos.
*Psicoanálisis antes que nada como donador de lugar, de lo contrario la interpretación no
sirve o daña.*
El bebé tiene que trabajar y aun luchar para adquirir significantes. Las funciones, parentales
y otras, deben auxiliarlo, brindándole las condiciones mínimas. Va haciéndose un cuerpo,
apropiandoselo a lo largo de un complicado devenir histórico-estructural.
Se debe tomar en cuenta la eventualidad de que un sujeto no encuentre condiciones
propiciatorias para la producción de significantes que lo representen, apareciendo de
manera aplastante significantes del superyó.
Ejemplo traído a consulta: Un niño cuyos padres están separados desde hace varios años,
pero están unidos por el odio. Esta guerra entre ambos requiere la presencia de un testigo
paralizado: el hijo. Hay dos cuestiones:
-Esperaban a una niña (Lucía), y en lugar advino Lucía-no. Se lo nomina con un término
que lo niega. Pero no podemos decir que es un ste que lo represente, sino que se trata de
instancias maternas y paternas hostiles hacia el hijo.
-La ropa es un modo de significarse, cuando llega a la casa del padre debe quitarse toda la
ropa que trae de la casa de su madre y vestirse con la que aquél le ha comprado para estar
allí y viceversa. Él no dice “mi” ropa, sino “esta ropa es de mi papá/mamá”. Su cuerpo está

39
40

partido en dos (mamá y papá). El cuerpo de su hijo es un cuerpo de batalla. El odio que lo
engendró no es un ste apto para representarlo como sujeto.
Hay una edad en la que un niño comienza a repetir no sólo lo que él dice, sino lo que le
dijeron en carácter de órdenes: “no toque”. Es un exponente de un ste del superyó. Hay un
conflicto entre obedecer o no, y un cierto equilibrio entre estos dos tipos de stes.
El pequeño repite la orden como si fuera el Otro “no se toca”, habla las palabras del Otro,
entendido por un lugar de Ley. Durante el segundo año de vida atraviesan lo que se llama
período de negativismo. El “no” es su documento de identidad, decisivo por su efecto
separador, el niño abandona el cuerpo de los otros y se muda a otro territorio.
El régimen del ste del Superyó tiene su propia producción, que podemos designar como
goce del Otro, detectable en distintos niveles.

Lacan: “Dos notas sobre el niño”

El síntoma del niño está en posición de responder a lo que hay de sintomático en la


estructura familiar. Se define en este contexto como un representante de la verdad.
Cuando el síntoma compete a la subjetividad de la madre y el niño se encuentra involucrado
directamente como correlativo de un fantasma.
Cuando la distancia entre la identificación con el ideal del yo y la parte tomada del deseo de
la madre no tiene mediación el niño queda expuesto a todas las capturas fantasmáticas. Se
convierte en el objeto de la madre y su única función es revelar la verdad de este objeto.
El niño realiza la presencia como el objeto “a” en el fantasma. El niño al llena en el todo
acceso posible de la madre a su propia verdad, dándole cuerpo, existencia e incluso
exigencia de ser protegido. El síntomas somáticos ofrece a este desconocimiento el máximo
de garantía el recurso inagotable para dar fe de la culpa, para servir de fetiche, encarnar un
rechazo primordial. Es decir el niño en su relación Dual con la madre le da aquello que le
falta, al sujeto masculino, el objeto mismo de su existencia apareciendo en lo real.
Un fracaso de las utopías comunitarias en tanto que la función de residuo que sostiene la
familia conyugal, en la evolución de las sociedades, resalta lo irreductible de una
transmisión qué es la de una constitución subjetiva, que implica la relación con un deseo
que no sea anónimo. Entonces las funciones del padre de la madre, se juzgan según una
necesidad: la de la madre en tanto sus cuidados están signados por un interés
particularizado, así sea por la vía de sus propias carencias, y la del padre en tanto que su
nombre es el vector de una encarnación de la ley en el deseo.

Miller “El Niño entre La Mujer y La Madre”

La demostración de Lacan procede sucesivamente en tres tiempos, se desarrolla en tres


escansiones en el Seminario. La demostración de que el objeto sólo encuentra su lugar
adecuado si se ordena de acuerdo con la función de la castración, pasa, en primer lugar por
la homosexual femenina, en quien las consecuencias de la decepción debido a la falta del
don paterno del objeto niño como sustituto de la falta fálica llegan a hacer de la mujer,
objeto electivo de un amor que da una lección al padre. Es la demostración, por parte de
Lacan, de que el amor de la joven homosexual por la mujer es un amor que le da al padre

40
41

una lección, le enseña cómo se puede, cómo se debería amar a una mujer.
En segundo lugar, la perversión masculina, en la cual el objeto fetiche se presenta como
dibujado sobre la pantalla que vela al falo que le falta a la mujer. El tercer tiempo de la
demostración de Lacan es la fobia infantil, ilustrada con el caso princeps de Freud, el de
Juanito, y hacia este tercer tiempo convergen los dos anteriores: la sustitución del niño por
el falo, evidencia-da en la psicogénesis freudiana de la homosexualidad femenina, y la
identificación del niño varón con el objeto imaginario del deseo femenino. La relación
madre-hijo no es sólo la función del padre, cuya incidencia sobre el Deseo de la Madre es,
sin duda, necesaria para permitirle al sujeto un acceso normalizado a su posición sexuada.
Es también que la madre no es “suficientemente buena”, para retomar la expresión de
Winnicott, si sólo es un vehículo de la autoridad del Nombre del Padre. Es preciso, además,
que para ella “el niño no sature la falta en que se sostiene su deseo”. ¿Qué quiere decir
esto? Que la madre sólo es suficientemente buena si no lo es demasiado, sólo lo es a
condición de que los cuidados que prodiga al niño no la disuadan de desear como mujer. O
sea –por retomar los términos de Lacan en su escrito “La significación del falo”– no basta
con la función del padre. Todavía es preciso que la madre no se vea disuadida de encontrar
el significante de su deseo en el cuerpo de un hombre.
La metáfora paterna, con la que Lacan transcribió el Edipo freudiano, no significa sólo que
el Nombre del Padre deba poner bridas al deseo de la Madre a través del yugo de la Ley. La
metáfora paterna remite, en mi opinión, a una división del deseo que impone que, en este
orden del deseo, el objeto niño no lo sea todo para el sujeto materno. Hay una condición de
no-todo: que el deseo de la madre diverja y sea llamado por un hombre. Y esto exige que el
padre sea también un hombre.

​Estela Solano Suárez: “la Clínica lacaniana”

El síntoma no solamente cumple la función simbólica sino Que es un elemento que anuda a
los tres registros cumpliendo una función de suplencia que da cuenta de lo imposible de la
relación sexual.
El síntoma en función de la expresión “el otro que no existe”, el síntoma del niño solo
funcionan tanto da cuenta de una suplencia.
Ya no podemos considerar el síntoma como lo que surge únicamente de la función
simbólica, sino más bien como del orden del cuarto elemento, el cuarto término, que viene
anudar los registros de lo real lo simbólico y lo imaginario. Lo real como lo que no cesa de
no escribirse, como un impás de escritura, que pone en evidencia un punto de la imposible,
lo que da cuenta del impasse sexual, de allí la fórmula no hay relación sexual. Lacan da
cuenta de que no hay significantes que sean propicios para escribir la relación entre los
sexos. De este imposible seduce entonces que no hay goce del otro sexo como tal, desde el
momento en que en el lugar de la relación sexual no encontramos otra cosa con conjunto
vacío, de una no escritura es cuando la función fálica viene a suplir está imposible.
el falo sería el significante que permiten la inscripción de esta x.
Lacan deduce que los síntomas como cifrado de goce, articularian lo que el goce fálico
viene a sustituir la relación sexual que no existe. El goce del síntoma sustituye al goce del
otro que no existe. Si se aborda el niño como ser hablante, se tiene que considerar que él
está prendido lo real, lo que supone la existencia misma del inconsciente. Para situar la

41
42

posición del niño como sujeto a partir del síntoma, es necesario situar el síntoma, más allá
de la queja. ¿De quién o de qué se hace para tener el niño a través de sus síntomas?
Miller propone dos dimensiones: que se el partenaire-síntoma del niño y Qué es el síntoma
como partenaire del niño. Lacan toma como punto de partida lo dicho por Freud “e falo
como un objeto de mi mente que encarna la pérdida de objetos esenciales en la mujer” y
tomando como fondo esta falta sitúa el lugar del niño y las relaciones dialécticas que
pueden ser mantenidas entre la mujer su hijo y el falo. A partir de lo planteado por Freud, en
torno a la ecuación simbólica, donde el niño viene a sustituir el falo, donde el niño equivale
al objeto que falta de lado femenino, Lacan va a decir que se trata para una mujer de
encontrar en su hijo una satisfacción, es decir, que el niño no llega para ella como un objeto
cualquiera, sino como un objeto de satisfacción, en la medida en que ella encuentra en el
algo que capta en ella su necesidad de falo que lo satura. En este momento el niño se
encuentra en posición de ser el partenaire fálico de la madre, para explicar esta oposición
Lacan va a proponer dos parejas, la imaginaria y la simbólica, la pareja imaginaria, es la del
estadio del espejo la pareja que reconoce como tendida entre estos dos polos a a’. En
cambio la simbólica inscribe la relación madre niño para el eje S, es una pareja constituida
por dos significantes I y M( explicado en el esquema de la estructura del complejo de Edipo)
El significante M es el significante del otro primordial, es decir, la madre, el sgt I es el ideal
del yo, el niño en cuanto deseado, constituye ese vértice; y el significante P es lo que,en el
Otro, inscribe el lugar de la ley, es decir la función paterna.
Del lado imaginario se inscribe el cuarto término en relación al MPI que se escribe S, S
escribe al sujeto en tanto muerto, porque él es una consecuencia del significante, y el
significante en tanto elemento de lo simbólico no toma en cuenta que el sujeto esté vivo, no
nacido aún hoy ha muerto. Este sujeto en tanto muerto, jugará, en tanto vivo ,sirviéndose de
un set de figuras imaginarias, de la relación Polar por donde la imagen especular está ligada
como unificante al conjunto de elementos imaginarios llamados del cuerpo fragmentado. Lo
simbólico determina lo que es del orden de la mortificación del sujeto, de la mortificación del
goce, lo que hay de vivo en el sujeto se encuentra articulado acá a la pareja imaginaria el
Yo y su imagen. Así la pareja imaginaria se superpone la pareja simbólica madre niño, el
niño es ubicado por Lacan en el lugar del ideal del yo, encontramos algo que recubre la
pareja imaginaria pero al mismo tiempo la pareja imaginaria, “da la base que la relación
simbólica puede recubrir”. Se por el falo imaginario por el cual el sujeto se identifica sus ser
vivo. El niño es un partenaire simbólico de la madre porque él tiene su lugar en el deseo de
una mujer, a partir de la ecuación simbólica niño = falo. A partir de este equivalencia el niño
se introducen la subjetividad de la madre como la significación de su falta en ser, el niño
deviene partenaire imaginario en el sentido de dos términos indisociables, por un lado de lo
simbólico porque ha sido necesario que haya una ecuación, una sustitución, y por otro lado
lo imaginario porque es la consecuencia de lo que es dado como significación a partir de
esta sustitución.
El significante, deseo de la madre, (DM)viene a inscribir la simbolización de la ausencia de
la madre, es un significante que da inscripción simbólica, hace existir simbólicamente la
ausencia y permite no solamente ubicar sino también subjetivar, la ausencia de la madre, el
hecho de que ella no esté allí, que su ausencia haga agujero para el niño, comportaría en
un primer tiempo, como un Enigma, que para que el niño pueda resolverlo tendrá que caer
al lugar del significado, para ser sustituido por otro significante el del Nombre del Padre. Es

42
43

gracias a esta sustitución que el niño pueda resolver el Enigma de su ausencia dándole una
significación, esta significación es justamente el falo.
Esta metáfora es la que da sentido a la significación del falo, como falta en el otro. La
emergencia del síntoma signa en el niño la respuesta dada por el sujeto a lo que de la
castración no encuentras solución a causa de su fallecimiento en la función paterna. El falo
juega por una parte cómo la significación de la falta femenina, lo que se deduce del
atravesamiento de díptico de la madre, en la medida en que el niño en tanto deseado bien
ubicarse en el lugar de esta falta lo que ella subjetivo como del orden de la falta. El niño es
tomado acá como el partenaire fálico de la madre. Pronto él se complace en imaginizar su
posición, como una posición que colma la madre, en la medida en que esta relación
imaginaria, entre la madre y el niño, es una relación de señuelo, de engaño imaginario, este
señuelo puede ser satisfactorio pero conduce al niño a un punto de tope; Momento en el
que el encuentra que la madre desea algo más allá de él, que no puede colmar la falta que
especifica el deseo materno, y que ella se deseante por fuera de él, en la medida en que
ella es deseante, en ella hay una falta, el niño partner fálico de la madre hace la experiencia
subjetiva de la falta.
Lacan dice que en este momento es necesario que el niño pueda apoyarse en otro terminó,
el Padre. Si el niño no logra encontrar un apoyo simbólico del lado del padre emerge la
angustia y la formación de síntomas, el síntoma sería una manera de restablecer la
homeostasis entre la madre el niño y el falo. A nivel de la formación del síntoma Lacan
diferenciados soluciones: una imaginaria y una simbólica la imaginaria es la que consiste en
dejar, no apoyarse en el cuarto término y consagrarse a una solución que comporta
solamente los tres términos; Madre-Niño-Falo. Por esta vía el niño puede identificarse a la
madre Y en este caso se encuentran dos posiciones diferenciadas: la homosexual y la
fetichista, en la medida en que está identificación a la madre es imaginaria, hay una
oscilación permanente, que hace que el sujeto se encuentre en un momento en la posición
de la madre que tiene el falo y en otro del lado del fallo que puede colmar a la madre. En
cambio la fobia sería una solución, por el sesgo, por el cual el niño llama a un significante,
que deviene el significante de la fobia, que permitirá al niño restablecer la homeostasis entre
el su madre y el falo. Es decir que el significante el síntoma es un significante esencial para
remediar su crisis para afirmar su relación a lo simbólico tomando la como auxilio y como
punto de referencia en el orden simbólico, en el lugar el significante que opera para
asegurar el funcionamiento de la metáfora paterna.
El síntoma neurótico Crea una instancia para el que el niño no quede víctima del partenaire
fálico, tomando a su cargo la castración materna, por el sesgo de la desmentida de la
castración, Crea una distancia entre los dos términos simbólicos y el término imaginario a fin
de que el niño no quede encerrado en la identificación imaginaria obscurinista de la
castración materna.
En relación a la causación del sujeto, Lacan dice que el sujeto es producido por la operación
de causación significante, identificada en términos de alienación; esta alienación significado
te deja por fuera la articulación del sujeto del goce, por este motivo ubica otra operación, la
operación de separación, Dónde habrá la posibilidad de ubicar lo que hay de goce en esta
causación del sujeto. La camba decir que para que haya un efecto es de sujeto en el lugar
del efecto de significación es necesario que haya al menos dos significantes porque un
significante solo no significa nada, es un significante asemántico. En base a esto dice que
en la psicosis se producirá una identificación en el niño respecto a ese algo a lo que la

43
44

madre lo reduce a no ser ya más que el soporte de su deseo en un término oscuro. Por el
sesgo de una identificación el niño que va por fuera de los efectos de división subjetiva y se
ubica con relación al deseo de la madre, como partenaire de la madre, en el registro
imaginario, ocupando un lugar de objeto para ella, el niño ocupará el lugar del objeto
pequeño a. Entonces la pareja madre niño no es una pareja armónica​, ya que entre los dos
hay una relación a la falta que necesita una dialéctica, en este sentido es una pareja en
desarmonía creada por la puesta en juego del goce.
Es aquí donde Lacan introduce es la cuestión del niño como un objeto Plus de gozar para la
madre, un objeto pequeño a. El niño se hace para tener síntomas de la madre, encarnando
así este objeto Plus de gozar, bajo la forma de un condensador de goce, el niño en el lugar
del falo. Lacan señala que el síntoma va a tener dos tipos ya sean neurosis o psicosis: en la
neurosis el síntoma del niño está en posición de responder a lo que hay de sintomático en la
estructura familiar. el síntoma del niño responderá a la manera particular (de hacer con la
castración) sintomática que tendrá un hombre y una mujer de formar una pareja, representa
la verdad de la pareja parental. Miller dice que el síntoma del niño será la respuesta a lo que
existía como dificultad de la pareja en la medida en que la pareja no es padre madre sino
hombre mujer.
“ ciber el deseo del padre no hace existir en la madre una mujer deseante o si la apetencia
del falo de la madre no encuentra perfectamente colmado en la presencia de su hijo, si ella
se aleja de su partenaire, si ella se aleja del hombre, en este caso el síntoma del niño viene
a cifrar una dificultad, el niño hara existir por el sesgo de sus síntomas la verdad del goce
del otro que no existe bajo la forma de una cifra de voz entre su padre como hombre y su
madre como mujer. Un tipo de síntoma es aquel donde el niño se encuentra directamente
tomado, sin pasar por la metáfora fálica, en el lugar de objeto de goce en el fantasma de la
madre, realiza la presencia de eso que signa como objeto a en el fantasma. El niño tiene
dos opciones o suvico por el espejo de su síntoma como partenaire de la pareja y en este
caso hay inscripción de los efectos de la verdad, los cuales toman en cuenta la falta bajo el
modo de la castración, O se hace partener de la madre r realizando la presencia del objeto
de su fantasma. El niño como partenaire de la madre está solo y viene a jugar la partida con
el más bien con el goce el goce que se encuentran su cuerpo y particularmente lo que
aparece para el niño como del orden de un primer gozar subjetivado que vendría a ser es
fracción en la unidad imaginaria de su cuerpo. Es todo lo que hay de más hetero el
encuentro con su propia dirección, lo sexual que se presenta para el niño en un carácter
éxtimo con lo cual no sabe qué hacer.
Es decir. en resumen, Lacan problematiza el síntoma como un cuarto término que sirve para
anudar en cada sujeto lo real lo simbólico y lo imaginario, el nudo del síntoma testimonia
para cada sujeto la relación con lo imposible en tanto real. El síntoma del niño no tiene otra
función más que la asegurar el anudamiento de la pareja parental, el síntoma en el niño a
no a la estructura subjetiva de uno de los dos padres.

Eric Laurent: “El niño y su madre"

Lacan en su enseñanza propone tres ubicaciones para el niño: el niño como falo de la
madre y el niño como síntoma y el niño como objeto El fantasma de la madre.
El niño como falo de la madre​ (perversión)

44
45

Todo el problema de las perversiones consiste en concebir como el niño en su relación con
la madre, relación constituían el análisis, no por su dependencia vital, sino por su
dependencia amor, es decir, por el deseo de su deseo se identifica con el objeto imaginario
de ese deseo, en cuanto que la madre misma lo simboliza el falo. Lacan ponen su ternario
imaginario los tres términos del yo dividido, Espejismo de la imagen y el yo el tercer término
del ternario lo constituye el falo y el sujeto bien a situarse debajo del falo.
Y sólo nuestra en fórmula del fantasma permite hacer aparecer que el sujeto aqui se hace el
instrumento del goce del otro, es decir sólo la fórmula del fantasma permite orientarse en la
ambigüedad, fórmula que incluye el objeto a, o sea se presenta de tal manera que incluye al
falo.

El niño como síntomas:


En la presencia del Otro el sujeto da una respuesta qué es un efecto de significación, punto
en el que Lacan sitúa el síntoma se puede decir que el síntoma del niño, viene como
respuesta a la cuestión que plantea este enfrentamiento con el Otro. Es un Otro que incluye
el segundo plano del esquema significante de la falta en el Otro. El niño viene a contestar
con este efecto de significación a la falta en el plano superior falta de una significante. No lo
hace imposición del síntoma de la madre sino del deseo de la madre en cuanto está
articulado con el nombre del padre.
El niño con su síntoma da una significación al deseo de la madre, puede interpretarse como
identificación el síntoma de la madre pero en tanto se articula con la posición del padre. Se
trata de la articulación del otro entre el deseo de la madre y el nombre del padre.
El niño como objeto del fantasma de la madre(psicosis):
El niño identificado con el objeto del fantasma de la madre. El niño es objeto del fantasma
de la madre, no en un sentido kleniano ya que Melanie Klein mantienen su enseñanza que
la posición del niño solo puede alcanzarse en un fantasma. El fantasma para ella es una
correlación entre un objeto parcial y un sujeto. Con esto discrepa Lacan ya que dice que la
relación del objeto con el cuerpo no se define en absoluto como una identificación parcial
que tuviese que totalizarce puesto que por el contrario ese objeto es un prototipo de la
significancia del cuerpo como lo que está en juego del ser. Por el contrario si se entiende
que el niño pueda ocupar ese lugar del objeto no se trata de una identificación parcial sino
que es el ser del niño lo que está en juego en esa identificación. Winnicott propone la
identificación del niño con el objeto transicional, en este fenómeno clínico puede verse
como el niño se sirve de un objeto para protegerse de la angustia y separarse de la cadena
significante y de la presencia que aparece para el entre las ideas del deseo del otro.
Se trata de una identificación total absoluta, qué tiene un valor estructural y esto es lo que
plantea muy precisamente Lacan cuando nos dice que el niño viene a sustituir a es objeto
del fantasma de la madre.

Melanie Klein “La técnica del análisis en el período de latencia”


Los niños, en el período de latencia, tienen una vida imaginativa muy limitada, si los
comparamos con los adultos, su yo no está aún desarrollado y no tiene conciencia de
[Link] puede agregar a esto la actitud general de reserva y desconfianza, en parte
resultado de su interés preocupación por la lucha contra la masturbación, no juegan como
los niños pequeños ni se expresan verbalmente como los adultos. El niño en latencia ha
desexualizado sus experiencias (fantasías sádicas y de coito) y las expresa de otro modo.

45
46

El efecto de la interpretación, depende de haber suprimido cierta cantidad de represiones,


se manifiesta de varias maneras: 1) se establece la situación analítica. 2) La imaginación
del niño se torna más libre. Sus medios de representación crecen en riqueza y extensión; su
relato es más rico y sus relatos están más llenos de fantasías. 3) El no solo siente alivio,
sino que llega a una cierta comprensión del propósito del trabajo analítico, lo que se
análogo a la conciencia de la enfermedad en el adulto. El juego del niño se adapta más a la
realidad y son menos imaginativos. Se debe no solo a una mayor intensidad de la represión
de la imaginación, sino a un énfasis obsesivo sobre la realidad. El yo del niño trata de
fortificar su posición colocando todas sus energías al servicio de las tendencias represoras y
manteniéndose unido a la realidad. En el período de latencia comienzan a representar roles.

A menudo el cambio de juego nos permite una percepción de la naturaleza interior de las
causas de los cambios de una posición psicológica a otra, o de las fluctuaciones entre estas
posiciones, y de ahí la del juego dinámico de las fuerzas mentales.
Surgen también en el juego ciertos temores, como “el miedo a la mujer con pene” que se
basa en la teoría sexual que aparece en etapas muy tempranas del desarrollo y según la
cual la madre incorpora el pene del padre en el acto del coito, representa los padres unidos.
En el juego de un niño pequeño, podremos ver como todos los objetos a su alrededor, son
en su imaginación símbolos de otras cosas. En los niños mayores tendremos que extraer
las asociaciones de un modo similar, por regla general, puede conseguirse sólo cuando la
represión de la imaginación y la desconfianza, son disminuida por el análisis. Con niños en
periodo de latencia es esencial, establecer contacto con sus fantasías incc y esto se hace al
interpretar el contenido simbólico de su material en relación a su ansiedad y sentimiento de
culpa, ya que la represión de la imaginación en este periodo del desarrollo se mucho más
severa que en periodos más tempranos, tenemos que buscar acceso al incc a través de
representaciones que en apariencia están por completo desprovistas de fantasías, este
material conduce al incc, si no las consideramos como material de resistencias sino como
material real.
Un punto a tener en cuenta en el análisis con niños es la relación que se establece con los
padres del niño y el analista, ya que el niño depende de ellos y de este modo están
incluidos, en el campo de análisis, pero no son ellos los analizados. La neurosis de su hijo
pesa mucho sobre el sentimiento de culpa de los padres, cuando llegan a análisis para pedir
ayuda consideran su necesidad como una prueba de responsabilidad en la enfermedad del
niño. Generalmente el padre mira los síntomas del niño como molestias.

Melanie Klein: “Principio psicológico del analista infantil”

Hay cierta diferencias entre la vida mental de los niños y la de los adultos. Los niños los
niños forman relaciones con el mundo externo dirigiendo hacia los objetos, de los que se
obtiene placer, la libido originalmente apegada al propio yo del niño. Las relaciones del niño
con estos objetos, sean vivientes o inanimados, es en primer lugar narcisista. En una edad
muy temprana en los niños empiezan a conocer la realidad a través de las privaciones que
está les imponen. Se defienden a sí mismos contra la realidad repudiandola, sin embargo, lo
fundamental y el criterio de toda capacidad de ulterior de adaptación a la realidad es el

46
47

grado en que son capaces de tolerar las privaciones que resultan de las situaciones
mismas.
En niños muy pequeños los ataques de angustia resultan ser la repetición de un terror
nocturno, que había ocurrido en la segunda mitad del segundo año del comienzo de su
tercer año, este temor es un efecto de una elaboración neurótica del complejo de Edipo.
También es común que el estar “constantemente en guerra”, y caer y lastimarse, está
estrechamente conectado con el complejo de castración y el sentimiento de culpa.
Un mecanismo fundamental universal en el juego de representar un papel sirve para
separar estas identificaciones operantes en el niño, que tienden a formar un todo único, por
la división de roles el niño logró expulsar al padre y a la madre que en la elaboración del
complejo de Edipo absorbió dentro de sí y que hora lo atormentan internamente con su
severidad. El resultado de esta expulsión es una sensación de alivio que contribuye en gran
medida al placer extraído del juego. Cuando el complejo de Edipo ha alcanzado su punto
culminante y precede a su declinación, comienza a elaborarse el superyó. Los efectos de
este superyó infantil sobre el niño son análogos a los del superior del adulto pero pesan
mucho más sobre el débil yo infantil. La razón por la cual este proceso, de aceptar la
interpretación del analista, es diferente del que encontramos en el análisis adulto es que en
ciertos estratos de la mente infantil hay una comunicación mucho más fácil entre la
conciencia y el inconsciente. se resume el juego interrumpió a causa de la instauración de
las resistencias, se los transforma y amplía, y se expresan estratos más profundo de la
mente, se restablece el contacto entre el niño y el analista, el placer en el juego que sigue
visiblemente a la formulación de una interpretación, se debe al hecho de que el gasto
requerido por la represión no se necesita la luego de la interpretación. En él en su juego los
niños representan simbólicamente fantasías deseos y experiencias, emplean el mismo
lenguaje de expresión arcaico que los sueños. El simbolismo es sólo una parte de él si
queremos comprender correctamente el juego del niño debemos tener en cuenta los medios
de representación y los mecanismos empleados en el trabajo del sueño. Además de este
modo arcaico de representación los niños emplean otro mecanismo primitivo que sustituir
con acciones a las palabras. En el análisis de los niños podemos retroceder experiencias y
fijaciones que hay en el análisis adultos sólo podemos reconstruir.
cuando los niños empiezan a distinguir la madre imagina y la madre real y entre muñeco de
madera y su hermano Cómo debe vivo insisten firmemente en qué querían hacer tal o cual
daño sólo al bebé de juguete dicen que por supuesto aman el bebé real sólo cuando han
sido superadas resistencias muy poderosas y de larga Data los niños se dan cuenta de que
sus actos agresivos estaban dirigidos hacia los objetos reales.

Melanie Klein: “Estadios tempranos del complejo edípico”

Santa son los estadios tempranos del complejo edipico están tan dominados por las fases
pregenitales del desarrollo que las bases genital Cuando comienza a ser activa está al
principio muy oculta y sólo más tarde entre los 3 y 5 años se torna más claramente
reconocible a esa edad el complejo de Edipo y la formación del superyó alcanzan un punto
com in hambre pero el hecho de que las tendencias edípica comiencen tanto al más
temprano de lo que suponíamos la precisión del sentimiento de culpa que por lo tanto recae
los niveles pregenitales y la influencia determinante así ejercía tan tempranamente en el
desarrollo edípico por su parte en la formación del superyó por la otra y en consecuencia

47
48

sobre la formación del carácter sexualidad y todo el resto del desarrollo del sujeto son
hechos que parecen de una importancia muy grande y hasta ahora no reconocida.
Las tendencias elípticas son liberadas consecuencias de la frustración experimentada con el
destete, que hacen su aparición al final del primer año de vida y principios del segundo, son
reforzados por las filtraciones anales sufría durante el aprendizaje de hábitos higiénicos. la
siguiente influencia determinante en los procesos mentales es la diferencia anatómica entre
los sexos, al sentirse impelido abandonar la posición oral y anal por la genital, pasa a los
fines de penetración asociados con la posición del pene. Así no sólo cambia su posición
libidinal sino también su fin y esto le permite retener su primitivo objeto de amor, en la niña
su fin respectivo éstas le ha dado a la posición oral a la genital cambiando su posición
libidinal pero reteniendo a su fin, qué le había conducido a un desengaño relaciona de la
madre se origina si en ella las receptividad para el pene y se dirige al padre como objeto de
amor. el comienzo mismo de los deseos edípicos se conecta con el incipiente miedo a la
casación y el sentimiento de culpa. La angustia hace su aparición en el estadio canibalistico,
mientras que el sentimiento de culpa surgen las subsiguientes fase anal sádica. el
sentimiento de culpa es en realidad un resultado de la interacción de los objetos de amor
edificos, es decir, el sentimiento de culpa es el producto de la formación del superyó. La
ansiedad causada en el niño al comienzo del conflicto edípico toma la forma de un temor a
ser devorado y destruido. El niño mismo desea destruir su objeto libidinal, mordiendolo,
devorandolo y cortando, lo lo que le provoca angustia ya que el despertar de las tendencias
edipticas es seguido por la introyección del objeto que se transforma entonces en alguien de
quien se debe esperar un castigo. El niño entonces teme A qué se le corresponda en el
ataque. La conexión directa entre la fase pregenital del desarrollo y el sentimiento de culpa
es que las frustraciones orales y anales son el prototipo de todas frustración posterior en la
vida, se sienten al mismo tiempo como un castigo y por lo tanto producen ansiedad. El
temprano sentimiento de no saber se une al sentimiento de ser incapaz, impotente, también
siente está frustración en forma más agudas porque no sabe nada definido son los procesos
sexuales; este instinto activado por el surgimiento de las tendencias edípicas está al
principio principalmente en relación con el cuerpo de la madre al que se le suponen
escenario de todos los procesos y desarrollos sexuales, el niño está un dominado por la
posición sádico anal de la libido la que le impulsa desear apropiarse de los contenidos del
cuerpo. En el temprano estadio sádico anal el niño pasa su segundo trauma grave que
refuerza su tendencia a alejarse de la madre, ella ha frustrado sus deseos orales y ahora
interfiere también en sus placeres anales, en este momento la frustraciones annales hacen
que las tendencias análes se unan a las tendencias sádicas, el niño desea tomar posesión
de las heces de la madre, devorando y penetrando a su cuerpo. Bajo la influencia de sus
impulsos genitales el niño comienza a dirigirse a su madre como un objeto de amor. Pero
sus impulsos sadicos están en plena actividad y el odio originado de las tempranas
frustraciones se opone fuertemente a su amor objetal, del nivel genital, un obstáculo aún
mayor a su amor es el temor de ser castrado por el padre el que surge con los impulsos
eléctricos. Cuanto más cruel es el súper yo más terrorífico aparecerá el padre castrador. El
desarrollo de la fase femenina tiene su origen en la en la base sádico anal, las heces son
ahora equiparadas con el hijo del anhelado y el deseo de robar a la madre, se dirige tanto al
niño como las heces, esto tiene dos fines, surge el deseo de tener hijos y la intención de
apropiarse de ellos, y los celos de los futuros hermanos y hermanas. Lo mismo que el
complejo de castración de las niñas también en el complejo femenino del varón hay en el

48
49

fondo el deseo frustrado de un órgano especial. El niño teme el castigo por haber destruido
el cuerpo de la madre, el niño teme que su cuerpo sea desmembrado y mutilado es de
temor significa castración. Las tendencias destructivas cuyo objeto son el vientre de la
madre, están también dirigidas con toda su intensidad sádica oral y anal, contra el pene del
padre que se supone allí. Cuanto mayor es la preponderancia de las fijaciones sádicas tanto
más la identificación del niño con su madre se corresponde con una actitud de rivalidad,
hacia la mujer, con su mezcla de envidia y odio, porque de acuerdo con sus deseos de
tener un hijo se siente en desventaja e inferioridad respecto a la madre.
En el desarrollo del niño a la fase femenina es seguida por una prolongada lucha entre la
posición pregenital y genital de la libido, la ansiedad asociada con la fase femenina,
conduce al niño a la identificación con el padre pero este estímulo de por sí no suministran
una firme base para la posesión genital ya que lleva principalmente a la represión y
sobrecompensación de los instintos anales sadicos no superados. La identificación de la
niña con la madre resulta directamente de los impulsos edípicos. El temor hacia la madre
impulsa la niña a renunciar a la identificación con ella y comienza entonces la identificación
con el padre. El impulso epistemofílico de la niña he despertado primero, por el complejo de
Edipo y el resultado es que ella descubre su falta de pene siente esta carencia como una
nueva causa de odio hacia la madre, pero al mismo tiempo Su Sentimiento de culpa le hace
ver la como castigo. El odio y la rivalidad con la madre, sin embargo, la lleva nuevamente
abandonar la identificación con el padre y acercarse a él como objeto para amar y ser
amado. La ansiedad del varón está determinada por el superyó paterna mientras que la de
la niña por el superior materno.
La formación del superyó femenino desde la temprana implicación con la madre en la que el
plano en el sádico es tan preponderante en la niña se originan celos y odio y se forma un
superior cruel extraído de la imago materna.
El niño obtiene también la fase femenina un superyó materno que le lleva igual que la niña
hacer identificaciones primitiva tanto crueles como bondadosa, sin embargo es el Joe
paterno el que tiene influencia decisiva en el hombre.

Melanie Klein: “La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo”

Hay una etapa temprana del desarrollo mental en la que se activa el sadismo en cada una
de las diversas fuentes de placer libidinal. El sadismo alcanza su punto culminante en el
deseo oral sádico de devorar el pecho de la madre y desaparece con el advenimiento de la
primera etapa anal y constituye al mismo tiempo la introducción, del complejo de Edipo. El
niño espera encontrar en el interior del cuerpo de su madre, el pene del padre,
excrementos, niños, y homólogas todas estas cosas con las sustancias comestibles. Los
ataques los ataques sádicos del niño tienen por objeto a ambos padres a la vez, a quienes
muerde, despedaza, o triturado en sus fantasías, estos ataques despiertan angustia porque
el niño teme ser castigado por los padres unidos, angustia que es internalizada a
consecuencia de la introyección oral sádica de los objetos y se dirige hacia el superyó
temprano. La primera defensa impuesta por él yo está en relación con dos fuentes de
peligro, el propio sadismo del sujeto y el objeto que es atacado, esta defensa es de carácter
violento y difiere fundamentalmente del ulterior mecanismo de represión, defensa que
implica la expulsión y en relación con el objeto atacado implica la destrucción. Las armas
empleadas para destruir al objeto apuntan a su propio el yo; el objeto atacado se convierte

49
50

así en una fuente de peligro porque el sujeto tm recibir ataques similares. Junto al interés
libidinal es la angustia, que surge en la fase descrita, la que pone en marcha el mecanismo
de identificación, como el niño desea destruir los órganos que representan los objetos
comienza a temer a estos últimos, está gustia contribuye a que se equipare dichos
órganos, con otras cosas, debido a esta equiparación los objetos se convierten en objetos
de angustia. El simbolismo no sólo constituye el fundamento de toda fantasía y sublimación,
sino que sobre él se construye también la relación del sujeto con el mundo exterior y con la
realidad en general. Cuando un niño neurótico manifiesta oposición en forma de Rebeldía y
cuando manifiesta obediencia, lo hace con cierta comprensión y alguna forma de referencia
a la cosa o persona implicada.
En los estadios posteriores del conflicto edípico, aparece, la defensa contra los impulsos
libidinales, en los estadios tempranos, se dirige contra los impulsos destructivos, la primera
defensa, erigida por el yo, va dirigida contra el propio sadismo del objeto y contra el objeto
atacado, ya quedamos son considerados como fuentes de peligro, está defensa tiene
carácter violento y difiere de los mecanismos de represión. Una excesiva y prematura
defensa del yo cuando el sadismo impide el establecimiento de la relación con la realidad y
el desarrollo de la vida de fantasía.
CASO DICK:​ MELANIE KLEIN.

MOTIVO DE CONSULTA: en ocasiones hacía exactamente lo contrario de lo que se


esperaba de él. Por ejemplo: si la madre lograba hacerle repetir junto a ella algunas
palabras Dick las alteraba completamente y en otras oportunidades pronunciaba esas
mismas palabras perfectamente. Además, repetía palabras en forma incesante y mecánica
hasta que hartaba a todos.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
Pobreza en el vocabulario.
Desarrollo intelectual como un niño de 15 o 18 meses.
Falta de relaciones emocionales con su ambientes (carecía de afecto)
Era indiferente a la presencia o ausencia de la madre o la niñera.
Rara vez manifestó angustia.
No tenía intereses, no jugaba y no tenía contacto con su medio.
Cuando hablaba utilizaba incorrectamente su escaso vocabulario. No solo era incapaz de
hacerse inteligible, sino que tampoco lo deseaba.
Mostraba gran insensibilidad al dolor: no se quejaba, no buscaba ser consolado o mimado.
No experimentaba el deseo universal en niños pequeños de ser consolados y mimados.
Torpeza física: manejaba bien la cuchara pero no sabía usar el cuchillo y la tijera.
Falta de adaptación a la realidad.

HISTORIA PREVIA DE DICK:


El conflicto edifico comienza en un periodo en que predomina el sadismo
Su lactancia fue insatisfactoria y perturbada. Durante varias semanas la madre insistió en
una tentativa de amamantarlo y Dick casi murió de inanición.
7 semanas: tuvo la oportunidad de ser amamantado por una nodriza pero no pudo mejorar,
el niño no deseaba hacerlo. Después se negaba a tomar el biberón.
Cuando llegó el momento de pasar a alimentos sólidos se negaba a morderlos y rechazaba

50
51

todo lo que no tenía consistencia a papilla. Por lo tanto, se lo forzaba para que comiera.
Padeció trastornos digestivos, prolapso anal y de hemorroides. Aunque recibió toda clase
de cuidados nunca se le brindó verdadero amor.
Dick creció en un ambiente carente de amor. La actitud de la madre hacía el niño había
sido, desde el principio, de excesiva angustia. Ni su padre, ni su niñera le demostraron
mucho afecto.
2 años: Tuvo una nueva niñera (hábil y afectuosa). Poco después, convivio con su abuela
que era muy cariñosa con él. Con ella comenzó a caminar a edad esperable, aunque hubo
dificultades para que controle el esfínter. Con la niñera adquirió hábitos de limpieza, aunque
las dificultades principales subsistieron.
Ni la ternura de la niñera ni la ternura de la abuela, habían conseguido poner en marcha la
ausente relación objetal.
4 años: es atendido por Klein.
Su niñera descubrió que practicaba la masturbación y le dijo que eso era “Malvado”, que no
debía hacerlo, cuya prohibición dió origen a temores y sentimientos de culpa.
Una excesiva y prematura defensa del yo contra el sadismo impide el establecimiento de la
relación con la realidad y el desarrollo de la vida de fantasía.

HIPÓTESIS EXPLICATIVAS DE LA AUTORA:

La razón de la desusada inhibición de su desarrollo era el fracaso de las etapas primitivas.


Había en el yo de Dick una incapacidad completa para tolerar la angustia.
Lo genital había intervenido muy precozmente, lo cual produjo una prematura y exagerada
identificación con el objeto atacado y contribuyó a la formación de una defensa prematura
contra el sadismo.
El Yo había cesado el desarrollo de su vida de fantasía y su relación con la realidad.
Después de un débil comienzo la formación de símbolos se había detenido.
El interés hacía los trenes y las estaciones, las puertas, los picaportes y abrir y cerrar
puertas tenía un origen común: se relacionaba con la penetración del pene en el cuerpo
materno. Las puertas y cerraduras representaban los orificios de entrada y salida del cuerpo
de la madre, mientras que los picaportes representaban el pene del padre y el suyo propio.
Por lo tanto, lo que había producido la detención de la actividad de formación de símbolos
era el temor al castigo que recibiría cuando hubiese penetrado en el cuerpo de la madre.
Sus defensas contra sus propios impulsos destructivos resultaron un impedimento
fundamental de su desarrollo. Era incapaz de cualquier agresión cuya base estaba señalada
en un periodo muy temprano: Rechazo a morder los alimentos.
No podía manejar tijeras, cuchillos, ni herramientas y era sumamente torpe en sus
movimientos: las defensas contra los impulsos sádicos dirigidos contra el cuerpo materno y
sus contenidos habían tenido por consecuencia el cese de las fantasías y la detención de la
formación de símbolos. El desarrollo ulterior de Dick había sido perturbado porque el niño
no podía vivir en fantasías la relación sádica con el cuerpo de la madre.
En Dick el simbolismo no se había desarrollado: esto se debía en parte a la falta de relación
de afecto con las cosas de su ambiente, hacía las que era casi completamente indiferente.
Prácticamente no tenía relaciones especiales con objetos en particular. Como no existía en
él ninguna relación afectiva y simbólica con los objetos, ninguno de sus actos estaba
coloreado por la fantasía siendo imposible considerarlos como representaciones simbólicas.

51
52

SU FALTA DE INTERÉS POR EL AMBIENTE Y LAS DIFICULTADES PARA ESTABLECER


UN CONTACTO CON LA REALIDAD ERAN EL RESULTADO DE SU FALTA DE
RELACIÓN SIMBÓLICA CON LAS COSAS. Dick había roto sus lazos con la realidad y
había detenido su vida de fantasía refugiándose en las fantasías del cuerpo oscuro y vacío
de su madre. De este modo, había logrado apartar su atención de los diversos objetos del
mundo externo que representaban el contenido del cuerpo de la madre (el pene del padre,
heces y niños), ya que eran peligrosos y agresivos.

POSICIÓN E INTERVENCIONES DEL ANALISTA:


· Modificación de la técnica: Klein interpretaba el material luego de haber sido
expresado por representaciones, pero en este caso no interpretaba y ponía sus propias
representaciones en los objetos.
El análisis tuvo comenzó con el obstáculo para establecer un contacto con Dick.
primera vez: Dick no manifestó afecto cuando su niñera lo dejó. Además, cuando le mostré
los juguetes, los miró sin el más íntimo interés.
Klein tomó un tren grande y uno más pequeño, designándolos como "Tren papito" y "Tren
Dick". El niño tomó el tren Dick y lo hizo rodar hasta la ventana diciendo "Estación". Klein
explicó "La estación es mamita; Dick está entrando en mamita". El niño dejó el tren, fue
corriendo a un rincón del cuarto y dijo "oscuro" y volvió a salir corriendo. Klein explicó
"Dentro de mamita está oscuro. Dick está dentro de mamita oscura". Entretanto, Dick dijo
"¿Niñera?" y Klein respondió "Niñera viene pronto".
tercera hora analítica: se escondió detrás de la cómoda, se angustió y llamó a Klein por
primera vez. Además, observó por primera vez los juguetes con interés. Señaló un carrito
de carbón y dijo: “Corta”, Klein le dio una de tijera y él trató de cortar los trocitos de madera
que representaban el carbón pero no pudo. Ante eso, Klein cortó la madera en pedazitos y
Dick arrojó dentro del cajón diciendo “Se fue”. Klein dice que eso significaba que estaba
sacando haces del cuerpo de su madre.
Con la aparición de la angustia había surgido un sentimiento de dependencia, primero hacia
mí y luego hacia la niñera, y empezó a interesarse por las palabras tranquilizadoras: "Niñera
viene en seguida".
cuarta hora analítica: lloró cuando la niñera se fue pero pronto se calmó.

EFECTOS SUBJETIVOS:

· En el análisis de Dick se pudo llegar hasta su inconsciente y el resultado fue:


· Instaurar símbolos y establecer una relación con las cosas.
· se movilizaron impulsos epistemológicos y agresivos
· interés, actividad y curiosidad mucho mayor. Golpeaba el armario, lo rayaba,
examinaba las bisagras de la puerta, la forma en que se abría y cerraba, preguntando cómo
se llamaban sus diferentes partes.
fue enriqueciendo su vocabulario y se interesaba por saber los nombres de las cosas.
había aparecido la relación de objeto que hasta entonces faltaba.
Su actitud hacia la madre y la niñera se tornó afectuosa. Desea su presencia, quiere que le
presten atención y se entristece cuando lo dejan.
El deseo de hacerse inteligible está en plena actividad.

52
53

En fin, comenzó a establecer una relación con la realidad.

DIAGNÓSTICO:

El doctor Forsyth había diagnosticado demencia precoz, ya que las manifestaciones de Dick
coinciden con este cuadro clínico. Además pudo excluirse la presencia de cualquier
enfermedad orgánica y demostró ser tratable psicológicamente.
En contra de este diagnóstico, decimos que el rasgo fundamental en Dick era una inhibición
del desarrollo, no una regresión y es poco frecuente en la primera infancia.
La autora lo diagnostica esquizofrenia, pero reconoce que difiere de la esquizofrenia típica
de los niños por la inhibición en el desarrollo, mientras que en la mayoría de los niños se
trata de una regresión después que haya superado con éxito cierta etapa.

Luego de 6 meses de análisis muchos de los problemas se solucionaron. Con la ayuda de


muy pocas palabras fue posible llegar a establecer contacto con él. Fue posible movilizar la
angustia en un niño que carecía de intereses y afectos. Cabe destacar, que con Dick
modifique mi técnica habitual.

Yo escasamente desarrollado

Carecía de todo contacto con la realidad, gran alejamiento de la realidad

Ausencia casi total de afectividad y de angustia

Indiferencia ante el dolor

Una excesiva y prematura defensa del yo contra el sadismo implica el establecimiento de la


relación con la realidad y el desarrollo de la vida de fantasía. La posesión y exploración
sadistica del cuerpo materno y del mundo exterior quedan detenidas y esto produce la
suspensión de la relación simbolica con cosas y objetos que representan el cuerpo de la
madre y, por ende, del contacto del sujeto con su ambiente y con la realidad en general.
Entonces, este retraimiento forma la base de la falta de afecto y angustia.

La apropiación y destrucción sádica del interior de la madre y el establecimiento de una


relación con la realidad fueron impedidas o refrenadas debido a la angustia.

Melanie Klein: “La psicoterapia de la psicosis.” (13)

La primera fase de relación humana está dominada por los impulsos sádico-orales, estos
son acentuados por experiencias de frustración y privación, el resultado de este proceso es
que todos los otros instrumentos de expresión sádica que posea el niño, a los que daremos
el rótulo de sadismo uretral, anal, muscular, se activan y dirigen a su vez hacia objetos. En
esta fase, en la imaginación del niño la realidad externa está poblada con objetos de los que

53
54

se espera que tratarán al niño precisamente de la misma forma sádica con que el niño se
siente impulsado a tratar a los objetos. Es la realidad primitiva del niño muy pequeño.
En la primera realidad del niño, el mundo es un pecho y un vientre lleno de objetos
peligrosos a causa del impulso del propio niño a atacarlos. El curso normal del desarrollo
del yo es evaluar gradualmente los objetos externos a través de una escala realista de
valores. Para el psicótico, el mundo (objetos) es valorado a nivel original, su mundo es
todavía un vientre poblado de objetos peligrosos. Las agrupaciones principales
corresponden a las defensas contra las principales fases del desarrollo del sadismo.
En los niños la esquizofrenia es menos evidente que en los adultos, porque los rasgos
característicos de esta enfermedad son menos llamativos porque son naturales en el
desarrollo de niños normales.
El que la angustia fóbica de los niños contenga ideas de persecución de carácter paranoico
y temores hipocondríacos a menudo sólo puede ser revelado en análisis.

13. El desarrollo temprano de la conciencia en el niño:

La conciencia es un representante de las primeras relaciones con los padres. Ha


incorporado a sus padres y se convierten en una parte diferenciada de su superyó, en un
agente que presenta ciertas exigencias, reproches y que se opone a sus impulsos
instintivos.
Freud demostró que ese superyó no se limita a la mente consciente, sino que ejerce
influencia inconsciente, que constituye un importante factor en enfermedades mentales y en
el desarrollo de la personalidad normal.
Klein: durante un tiempo en mis pequeños pacientes, el superyó no comenzaba a funcionar
hasta que había desaparecido el complejo de Edipo, en el quinto año de vida, y era más
riguroso y cruel que el del niño mayor.
En el adulto encontramos en funciones un superyó más severo, pero el del niño presenta
características increíbles y fantásticas. El temor del niño a ser devorado, cortado,
despedazado, o su temor a ser perseguido por figuras amenazadoras es, es un componente
regular de su vida mental, estas son por ej: monstruos malignos surgidos de mitos y
cuentos; pero las identidades que se ocultan detrás de esas figuras imaginarias,
aterradoras, son las de los padres del propio niño.
Si se teme a estos monstruos que ha internalizado e igualan a sus padres, hay dos tipos de
conclusiones: 1) El superyó del niño no coincide con el cuadro presentado por sus padres
reales, sino que es creado con elementos imaginarios de ellos (imagos); 2) Su temor a
objetos reales se basa en sy temor a su yo irrealista y a los objetos que son reales, pero
que él contempla bajo una luz fantástica por la influencia de su superyó.
Se puede observar una relación causal que existe entre los temores del niño y sus
tendencias agresivas.
Más allá de principio de placer: al comienzo de la vida de el organismo humano, el instinto
de agresión o muerte es opuesto y contenido por la libido o instinto de vida (Eros).
Se produce una fusión de los dos instintos, que da nacimiento al sadismo, evitando ser
destruido por su propio instinto de muerte, el organismo emplea su libido narcisista o de
autoconservación para expulsar a aquél hacia afuera y dirigirlo contra sus objetos. Esto
resulta fundamental para las relaciones sádicas de la persona con sus objetos (Freud).

54
55

Klein: a esa desviación hacia afuera del instinto de muerte, contra los objetos, se produce
una reacción intrapsíquica de defensa, contra la parte del instinto que no ha podido ser
exteriorizada. El peligro de ser destruido por ese instinto de agresión provoca una excesiva
tensión en el yo, sentida como una ansiedad.
Debido a la fusión de los dos instintos, no puede efectuarse una separación entre los
mismos. Reproduce una división en el ello, debido a la cual una parte de los impulsos
instintivos es dirigida contra la otra.
Esta medida defensiva por parte del yo constituye el desarrollo del Superyó, cuya excesiva
violencia en esa primera etapa quedaría explicada por el hecho de que es un producto de
intensos instintos destructivos.
Forma imágenes monstruosas y fantásticas de sus padres porque percibe que su ansiedad
surge de instintos agresivos, como temor hacia un objeto externo, ha hecho de dicho objeto
su meta.
Desplaza la fuente de su ansiedad hacia afuera y convierte sus objetos en objetos
peligrosos.
Cada niño crea y imagos de sus padres que le son peculiares; Aunque en cada caso esas y
imagos serán de un carácter y irreal y terrorífico.
La formación del Superyó comienza al mismo tiempo que el niño efectúa la primera
introyección oral de sus objetos. Puesto que las primeras imagos Qué son dotadas de todos
los atributos del intenso sadismo correspondiente a este estadio de su desarrollo, y puesto
que serán proyectadas una vez más sobre objetos del mundo exterior. Su ansiedad sirve
para aumentar sus impulsos sádicos, al acicatearle a destruir dichos objetos hostiles a fin de
escapar a sus embestidas.
Debemos suponer que la responsable de la conducta de las personas asociales y criminales
es la excesiva severidad y la aplastante crueldad del superyó, y no la debilidad o la falta de
dicha severidad.
El temor al superyó hará que él yo se aparte del objeto provocador de la ansiedad. Este
mecanismo de defensa puede crear una defectuosa relación del niño con los objetos.
Cuando aparece la etapa genital, los instintos sádicos del niño han sido normalmente
superados, y sus relaciones con los objetos han adquirido un carácter positivo. A medida
que sus impulsos genitales crecen en energía, surgen y imagos benéficas y útiles, basadas
en sus fijaciones en su generosa y bondadosa, que se aproximan más estrechamente a los
objetos reales. Su súper yo que era una fuerza amenazadora comienza a ejercer Un
gobierno más suave y a presentar exigencias posibles de cumplir.
Mientras que la función del súper yo sea la de provocar ansiedad, estimular a los violentos
mecanismos defensivos. Cuando disminuye el sadismo del niño, y cambian las funciones y
el carácter del superyó, provocando menos ansiedad y más sentimiento de culpabilidad, son
activados los mecanismos defensivos como base de una actitud moral y ética, sintiendo
consideración hacia sus objetos y a responder a los sentimientos sociales.
En el análisis de juegos surge el curso de las fantasías del paciente.
· En la etapa oral- sádica que sigue a la oral de seducción, el niño pasa por una fase
canibalística asociada a Fantasías canibalistas Cómo devorar el pecho de la madre.
Sirven para satisfacer los impulsos Destructores del niño.
· La fase que sigue (anal sádica) se caracteriza por un interés dominante en los
procesos excretores, en las heces y el ano. Aliado a tendencias destructivas fuertes.

55
56

· En sus fantasías uretral y anal trata de destruir el interior del cuerpo de su madre
empleando la orina y las heces, los excrementos son considerados como sustancias
ardientes y corrosivas.
Cuando despertaron sus instintos genitales comenzó a tener teorías inconsciente sobre
la copulación entre los padres. El análisis temprano ha demostrado que desarrolla estas
teorías mucho antes, en la copulación la madre se incorpora continuamente el pene del
padre por vía bucal, de manera que su cuerpo está colmado de muchísimos penes y
niños. El niño desea comer y destruir todo eso. Hay convicción de que al atacar de tal
modo el cuerpo de su madre ha atacado también el cuerpo de su padre sus hermanos y
todo el mundo, lo que constituye una de las causas subyacentes de su sentimiento de
culpa y el desarrollo de sus sentimientos sociales y Morales.
Fantasías de estructuras ayudan a determinar el desarrollo de sus sublimaciones, sirven
de a sus tendencias sustitutivas.
En el curso del análisis, la ansiedad va disminuyendo lentamente y sus tendencias
constructivas comienzan a adquirir predominio. Cuando el niño empieza a mostrar
tendencias constructivas más enérgicas, exhibe también cambios en sus relaciones con
su padre o madre o hermanos que marcan el comienzo de una relación mejorada con
los objetos en general y un crecimiento del sentimiento social.
El análisis de las capas más profundas del superyó conduce invariablemente a un
considerable mejoramiento de las relaciones del niño con los objetos, de su capacidad
para la sublimación y de sus poderes de adaptación social.
Al analizar las fijaciones libidinales pregenitales, solo podemos convertir en libido genital
cierta proporción de las cantidades libidinales involucradas, el resto continúa
funcionando como libido pregenital y como sadismo.
El análisis no puede eliminar nunca el núcleo del sadismo que se ha formado bajo la
primacía de los planos genitales, pero puede mitigarlos aumentando la fuerza del plano
genital, de modo que el yo (más potente) puede enfrentar al superyó.

[Link] conclusiones teóricas sobre la vida emocional del


bebé(Klein):

Al principio de la vida postnatal, el bebé experimenta ansiedad proveniente de fuentes


internas y externas, la acción interna del instinto de muerte produce el temor al
aniquilamiento, causa primaria de la ansiedad persecutoria.
La primera causa externa de la ansiedad es el nacimiento, experiencia que marca las
primeras relaciones del bebé con el mundo exterior. El dolor e incomodidad sufridos por él,
la pérdida del estado intrauterino son sentidos como un ataque de fuerzas hostiles, como
persecución. La ansiedad persecutoria entra desde un principio en la relación del bebé con
los objetos, en la medida en que está expuesto a pricaciones.
La relación de objeto con la madre es primeramente una relación con un objeto parcial
porque las pulsiones oral libidinales y oral destructivas están dirigidas desde el principio de
la vida hacia el pecho de la madre. Existe también una interacción entre las pulsiones
libidinales y agresivas, que corresponde a la fusión de los instintos de vida y muerte. El
equilibrio entre ambos se altera cada vez que, debido a privaciones de origen interno o
externo, las pulsiones agresivas son reforzadas. Esta alteración es causa de la voracidad de

56
57

naturaleza oral, su aumento fortalece los sentimientos de frustración y estos fortalecen las
pulsiones agresivas.
Niños: el componente agresivo innato es fuerte, la ansiedad persecutoria, la frustración y la
voracidad se despiertan fácilmente contribuyendo a dificultades del niño para tolerar la
privación y manejar la ansiedad. En algunos puede transformarse en causa de las primeras
inhibiciones de la alimentación.
Las vivencias recurrentes de gratificación y frustración son estímulos poderosos de las
pulsiones libidinales y destructivas. En la medida en que gratifica, el pecho es amado y
sentido como “bueno”; cuando es fuente de frustración, es odiado y sentido como “malo”.
Esto se debe a la falta de integración del yo, así como a los procesos de escisión dentro del
yo y en relación con el objeto. Durante los tres o cuatro primeros meses de vida, estos no
son totalmente distintos el uno del otro en la mente del lactante, también parece estar unido
para él a su presencia corpórea.
El lactante proyecta sus pulsiones de amor y las atribuye al pecho gratificador, así como
proyecta sus pulsiones destructivas al exterior y las atribuye al pecho malo. Por
introyección, se instalan en el interior. La imagen del objeto, externa e internalizada,
distorsiona en la mente del lactante por sus fantasías.
El pecho odiado adquiere las cualidades oral destructivas de las propias pulsiones del
lactante, cuando atraviesa estados de frustración y de odio. En sus fantasías destructivas
muerde y desgarra el pecho.
La gratificación y amor que el bebé experimenta le ayudan a contrarrestar la ansiedad
persecutoria y sentimientos de pérdida y persecución despertados por la experiencia del
nacimiento, y fortalece la confianza en el objeto bueno.
(II) Se origina la sensación de que hay un pecho perfecto, inagotable, siempre disponible y
gratificador, es el pecho idealizado un medio de defensa contra la ansiedad.
Gratificación alucinatoria: La frustración y la ansiedad de diversos orígenes quedan
suprimidas, se recupera el pecho externo perdido y se reactiva la sensación de tener el
pecho ideal en el interior. En la alucinación de la realización de sus deseos entran en juego
mecanismos de defensa. Uno es el control omnipotente del objeto interno y externo, porque
el yo asume la posesión total de ambos pechos, externo e interno. En la alucinación, el
pecho perseguidor es mantenido bien separado del pecho ideal, ligada al proceso de
negación; este lleva hasta el aniquilamiento de cualquier objeto o situación frustradores
ligada al fuerte sentimiento de omnipotencia.
El yo primitivo también emplea el mecanismo de aniquilamiento de un aspecto escindido y
apartado del objeto y de la situación en otros estados además de las alucinaciones de
realización de deseos.
Cuando la ansiedad persecutoria es menos intensa, la escisión es de menor alcance y por
lo tanto el yo es capaz de integrarse y sintetizar en cierta medida los sentimientos hacia el
objeto. Estos pasos hacia la integración sólo se producen si el amor hacia los objetos
predomina sobre las pulsiones destructivas, considerándose a la tendencia del yo a
integrarse como una expresión del instinto de vida.
La síntesis entre sentimientos de amor y pùlsiones destructivas hacia un mismo objeto
origina ansiedad depresiva, culpa y necesidad de reparar el objeto bueno dañado.
Con el progreso en la integración y la síntesis de emociones constantes hacia el objeto, la
libido llega a mitigar las pulsiones destructivas, conduciendo a una disminución efectiva de
la ansiedad, constituyendo una condición para el desarrollo normal.

57
58

Con la escisión del pecho en dos aspectos existe una escisión que origina la sensación de
que el yo, así como su objeto, están despedazados, tales procesos subyacen a los estados
de desintegración.
Los métodos de escisión influyen llevando a cabo la represión, determinando el grado de
interacción entre lo consciente y lo Icc.
Los factores externos tienen un papel vital: todo lo que estimula al temor a la persecución
refuerza los mecanismos esquizoides, la tendencia del yo a escindirse a sí mismo y al
objeto; mientras que toda experiencia positiva fortalece la confianza en el objeto bueno y
contribuye a la integración del yo y a la síntesis del objeto.
III) Para Freud el yo se desarrolla mediante la introyección de objetos.
El pecho bueno es parte vital del yo y fortalece su capacidad de integración, capacidad de
amar y confianza en sus objetos. Llena estas funciones si es sentido como no dañado, debe
ser internalizado con sentimientos predominante de gratificación y amor. Presuponiendo
que la gratificación al mamar ha estado relativamente exenta de perturbaciones
provenientes de factores internos o externos. Cuando el instinto de vida predomina sobre el
instinto de muerte, este pecho puede instalarse en forma más firme en la mente del
lactante.
Los deseos sádicos-orales del lactante le producen sensación de que el pecho se halla
destruido y despedazado en su interior. La capacidad innata para tolerar la ansiedad
depende del predominio de la libido sobre las pulsiones agresivas.
La libido oral expresada en la función de mamar capacita al lactante para introyectar al
pecho como objeto relativamente no destruido.
Ataque derivados de fuentes de sadismo quedan ligados a ataques orales, desarrollándose
dos principales líneas de fantasías sádicas.
-Ataque fantaseado (sádico-anal, ligado a la voracidad) consiste en vaciar el cuerpo de la
madre de todo lo bueno y deseable.
-Predominantemente anal: consiste en llenar el cuerpo materno con sustancias malas y
partes del yo que fueron escindidas y proyectadas en el interior de la madre. Los
excrementos se transforman en sustancias para dañar.
En las fantasías el yo se posesiona por proyección de un objeto externo, el objeto se
transforma en representante del yo, y estos procesos constituyen a mi entender la base de
la identificación por proyección o identificación proyectiva.
La identificación proyectiva empezaría simultáneamente con la voraz introyección
sádico-oral del pecho.
La introyección de un objeto perseguidor está en cierta medida determinada por la
proyección de una pulsión destructiva en el objeto.
Cuando la proyección está dominada por el temor a la persecución, el objeto en que ha sido
proyectado lo malo se transforma en el perseguidor por excelencia, porque se lo ha dotado
de todas las malas cualidades del sujeto. La reintroyección de este objeto refuerza
agudamente el temor a los perseguidores internos y externos.
La introyección de un objeto bueno estimula la proyección de sentimientos buenos hacia el
exterior y esto, a su vez, por introyección, fortalece el sentimiento de poseer un objeto
interno bueno.
La reintroyección de un objeto bueno reduce la ansiedad persecutoria. Así la relación con
ambos mundos, interno y externo, mejora simultáneamente, y el yo adquiere mayor fuerza e
integración.

58
59

La integración, depende de la predominancia temporaria de las pulsiones de amor sobre las


pulsiones destructivas.
La agresión es mitigada por la libido; en consecuencia, disminuye la ansiedad persecutoria;
la ansiedad relativa al destino del objeto externo e interno en peligro conduce a una
identificación más fuerte con el.
IV) En los primeros tres o cuatro meses predomina la posición esquizoparanoide. La
interacción entre los procesos de introyección y proyección determina el desarrollo del yo.
La relación con el pecho amado y odiado constituye la primera relación de objeto del
lactante. El deseo de ilimitada gratificación tanto como la ansiedad persecutoria contribuyen
a que el lactante sienta que existen a la vez un pecho ideal y un pecho peligroso devorador,
que se hallan cuidadosamente separados uno de otro en su mente. Estos dos aspectos son
introyectados y constituyen el núcleo del super yo. La escisión, omnipotencia, idealizaciòn,
negaciòn y el control de los objetos internos y externos predominan en este estadío. Estas
defensas son esenciales para el total desarrollo de yo, alivian una y otra vez las ansiedades
del bebé, manteniendo el objeto perseguidor sepàrado del objeto bueno. El o.b ofrece
protección contra el objeto perseguidor porque siente que lo ha reemplazado.
La relación del bebé con partes del cuerpo de la madre, centrada en su pecho, se
transforma gradualmente en una relación con ella como persona.
Aspectos de los procesos presentes en la más temprana edad:
-Yo que posee rudimentos de integración y cohesión y progresa constantemente en esa
dirección.
-Relaciones de objeto moldeadas por la libido y la agresión, el amor y el odio, penetradas
por una parte por la ansiedad persecutoria y por la otra el reaseguramiento omnipotente que
deriva de la idealizaciòn del objeto.
-Introyección y proyección, ligadas a la vida de fantasìa del lactante, que inician el desarrollo
del superyó.
El yo adquiere mayor capacidad para tolerar la ansiedad, los mètodos de defensa se
modifican paralelamente. Disminuye la fuerza de las pulsiones destructivas y de la ansiedad
persecutoria; se fortalece la ansiedad depresiva y llega a su clímax durante el período que
siguiente.
La posición depresiva infantil: ​Su relación con el mundo externo se vuelve más
diferenciada.
Se amplía la gama de fantasías y éstas se vuelven más elaboradas y diferenciadas.
Estos progresos se reflejan en la relaciòn del bebé con su madre, padre y otras personas en
cierta medida.
El desarrollo de la integración y síntesis se inicia al colocarse en primer plano la posiciòn
depresiva. Los diversos aspectos -amado y odiado, bueno y malo- de los objetos se unen y
esos objetos son ahora personas totales.
El yo se ve llevado también a disminuir la discrepancia entre el mundo externo e interno.
Aunque el poder de las pulsiones destructivas disminuye, estas pulsiones son sentidas
como un gran peligro para el objeto amado, percibido ahora como persona. La voracidad y
las defensas contra èsta desempeñan un importante papel en este estadío, la ansiedad de
perder irreparablemente el objeto amado o indispensable tiende a aumentar la voracidad,
sentida como incontrolable y destructiva. El yo por lo tanto inhibe màs y màs los deseos
instintivos y esto puede conducir a serias dificultades del bebé para gustar o aceptar el
alimento.

59
60

La integración y síntesis conducen a una mayor capacidad del yo para reconocer la realidad
psíquica, cada vez más desgarradora. La ansiedad con respecto a la madre internalizada en
peligro de ser aniquilada, conduce a una mayor identificaciòn con el objeto dañado,
fortaleciendo a la vez el impulso a reparar las tentativas del yo de inhibir las pulsiones
agresivas. El yo utiliza la defensa maníaca para neutralizar la ansiedad depresiva.
Cuando la ansiedad es máxima, el yo llega hasta a negar que pueda amar al objeto en
forma alguna. El resultado puede ser una supresión permanente del amor, el apartarse de
los objetos primitivos y un incremento de ansiedad persecutoria, es decir, una regresión a la
posición esquizo-paranoide.
Cuando predomina la ansiedad depresiva, el control de objetos e impulsos es
principalmente utilizado por el yo con el fin de prevenir la frustración, impedir la agresión y el
consiguiente peligro para los objetos amados, es decir, mantener a raya la ansiedad
depresiva.
El yo divide ahora el objeto total en un objeto indemne vivo y un objeto dañado en `peligro,
la escisión es una defensa contra la ansiedad depresiva.
Ocurren importantes progresos en el desarrollo del yo, que no sólo lo capacitan para
establecer defensas más adecuadas contra la ansiedad, logran eventualmente una
disminución efectiva de la misma.
A medida que se unen los objetos internos buenos y malos se altera la relación entre el yo y
el superyó, es decir, se produce una asimilación progresiva del superyó por el yo.
*Tendencia a reparar deriva del instinto de vida, origina fantasías y deseos libidinales*.
La omnipotencia decrece a medida que el bebé adquiere gradualmente confianza a la vez
en sus objetos y en sus capacidades de reparación
Desarrollo normal: El yo más fuerte y coherente, llega a un mejor uso de la defensa
maníaca, une y sintetiza los aspectos escindidos del objeto y del sí-mismo. Aumenta la
percepción de la realidad y los objetos aparecen bajo una luz màs realista. Estos progresos
conducen a una creciente adaptación a la realidad externa e interna.
Cuando aumenta el sentido de la realidad se vuelve más capaz de distinguir entre la
frustración impuesta desde el exterior y los peligros internos fantaseados.
La creciente adaptación a la realidad tiene por resultado una relaciòn màs segura con el
mundo externo e interno, conduciendo a una disminuciòn de la ambivalencia y agresión.
Cuando el bebé alcanza el estadio crucial comprendido entre los tres y los seis meses de
edad y se enfrenta con los conflictos, culpa y pena inherentes a la posición depresiva, si
capacidad de manejo de la ansiedad se halla en cierto grado determinada por la medida en
que durante los tres o cuatro primeros meses de vida fue capaz de incorporar y establecer
dentro de sí el objeto bueno que forma el núcleo de su yo.
Si es exitoso: Pierde la fuerza la ansiedad persecutoria y los mecanismos esquizoides,
pudiendo el yo introyectar y establecer el objeto total y atravesar la posición depresiva.
Si fracasa: puede haber una regresión desde la posición depresiva a la esquizo-paranoide.
La posición depresiva está ligada a cambios fundamentalmente de la organización libidinal,
pues durante este período el bebé entra en los estadíos tempranos del complejo de Edipo
positivo y negativo.
Al aumentar los deseos genitale, se dirige mayormente hacia el pene paterno, que según
cree el bebé debe estar contenido dentro del cuerpo de la madre. Los deseos orales del
pene paterno conducen a su internalización y así pasa a desempeñar un papel importante

60
61

en el mundo objetal interno del bebé. Èste también siente que existe en el cuerpo del padre
y en su propio interior.
Los estadíos tempranos del complejo de Edipo alivia las ansiedades del niño y lo ayudan a
superar la posición depresiva.
La envidia, rivalidad y celos son vivenciados hacia los padres, que odia y ama a la vez.
La posición depresiva desempeña un papel vital en el desarrollo temprano del niño,
normalmente al llegar a su término la neurosis infantil, alrededor de los 5 años, la ansiedad
persecutoria y la ansiedad depresiva se han modificado.
Mientras son vivenciados los sentimientos depresivos, el yo desarrolla medios para
contrarrestarlos.
I) la neurosis infantil puede ser considerada como una combinación de procesos mediante
los cuales las ansiedades de naturaleza psicótica son ligadas, elaboradas y modifcadas.
Empieza en el primer año de vida y termina en el período de latencia cuando se logra la
modificación de las ansiedades tempranas.
Sublimaciones:
Posición femenina: ligadas a la fertilidad y recreación de objetos perdidos o dañados.
Posición masculina: el elemento de creación de la vida está reforzado por fantasías de
fertilizar a la madre dañada o destruida y así restaurarla o revivirla.
El predominio de las tendencias genitales implica un gran progreso de la integración del yo,
ya que se hacen cargo de los deseos libidinales y reparatorios de carácter pregenital.
a través del proceso de elaboración de los conflictos edípicos y logro de la primacìa genital,
el niño se hace capaz de establecer firmemente los objetos buenos en su mundo interior y
de desarrollar una relación estable con sus padres. Todo esto significa que está elaborando
y modificando las ansiedades persecutoria y depresiva.

8. La técnica psicoanalítica del juego: Su historia y significado:

El psicoanálisis era considerado adecuado solamente para niños desde el periodo de


latencia en adelante.
Con el paciente fritz se decidió que se lo debía psicoanalizar. Focalizando el interés en sus
ansiedades y en sus defensas contra ellas, encontrándose ansiedad es muy agudas.
Mediante el asesoramiento del Dr. Karl Abraham, como las interpretaciones habían
producido alivio y el análisis progresaba, novio motivos para cambiar el método de acceso.
Así la ansiedad del niño disminuyó considerablemente conduciendo a una mejoría.
El tratamiento fue en la casa del niño con sus propios juguetes. Desde el principio el niño
expresó sus fantasías y ansiedad es principalmente jugando, y al aclararle conscientemente
su significado, apareció material adicional En su juego. Se utilizó el método de
interpretación característico de la técnica. Este enfoque corresponde a un principio
fundamental del psicoanálisis: la libre asociación. El juego y acciones Son medios de
expresar lo que el adulto manifiesta predominantemente por la palabra. También me dieron
otros dos principios del psicoanálisis (freud): la exploración del inconsciente es la tarea
principal del procedimiento psicoanalítico y el análisis de la transferencia es el medio de
lograr este fin.
Una etapa decisiva en el desarrollo de la técnica del juego fue el tratamiento de una niña de
2 años y 9 meses a quién psicoanálice. Tenía terrores nocturnos y fobia a animales,

61
62

aferrada a su madre. Tenía neurosis obsesiva y se deprimía mucho. Su juego estaba


inhibido y su inhabilidad para tolerar frustraciones hacían su educación muy difícil. Hubo
transferencia negativa: estaba ansiosa y callada y pidió salir al jardín, salí con ella,
interpretando su transferencia negativa al estar menos asustada afuera concluyó que podía
hacerle algo cuando estaba sola conmigo en la habitación, al interpretar eso y refiriéndome
a sus terrores nocturnos ligue su sospecha de mí como una extraña hostil con su temor de
una mujer mala que la atacaría cuando se encontrase indefensa por la noche, así volvimos
a la habitación y su único juego era vestir y desvestir obsesivamente a su muñeca. Este
caso fortaleció la convicción de que una precondición para el psicoanálisis de un niño es
comprender e interpretar las fantasías, ansiedades y experiencias expresadas por el juego
o, si las actividades del juego están inhibidas, las causas de la inhibición.
El análisis fue en el hogar de la niña y con sus propios juguetes, pero llegué a la conclusión
de que el psicoanálisis no debería ser llevado a cabo en la casa del niño.
Los juguetes provistos por el analista deberían ser simples pequeños y no mecánicos. Los
juguetes no son el único requisito, también dibuja, escriben, pinta, corta, repara juguetes.
asigna roles al analista y A si mismo, con frecuencia toma el papel del adulto expresando su
deseo de revertir roles, o demostrar Cómo siente que sus padres u otras personas con
autoridad se comportan respecto a el (o deberían comportarse). A veces descarga su
agresividad y resentimiento siendo, en el rol del padre, sádico hacia el niño.
Es esencial que el niño deje surgir su agresividad, y comprender porque en este momento
particular de la situación de transferencia aparecen impulsos destructivos y observar sus
consecuencias en la mente del niño. Pueden surgir sentimientos de culpa después de que
el niño ha roto una figura pequeña, no sólo por el daño real producido, sino por lo que el
juguete representa en el inconsciente del niño, como un hermano uno de los padres.
Cuanto más a tiempo se interpretan los motivos de la agresividad en niño, más se puede
mantener la situación bajo control.
III) la actitud de un niño hacia el juguete que ha dañado es muy reveladora. A menudo pone
aparte ese juguete, Qué representa a un hermano o a uno de sus padres, y lo ignora por un
tiempo. Esto indica desagrado del objeto dañado, por el temor persecutorio de que la
persona atacada (representada por el juguete) se haya vuelto vengativa y peligrosa. El
sentimiento de persecución pueden cubrir los sentimientos de culpa y depresión que él daño
efectuado produce. O pueden ser estás tan fuertes que conduzcan a una intensificación de
sentimientos persecutorios. Un día niño puede buscar en su cajón el objeto dañado y esto
sugiere que hemos podido analizar algunas importantes defensas, disminuyendo
sentimientos persecutorios y haciendo posible que se experimenta el sentimiento de culpa y
la necesidad de reparación, bueno darse también un cambio en la relación del niño con el
hermano particular aquí en el juguete representa. Junto con el sentimiento de culpa y el
deseo de reparación aparecen sentimientos de amor que habían sido debilitados por la
ansiedad extrema.
Estos cambios son importantes para la formación del carácter, la relación con los objetos y
la estabilidad mental.
El analista no debe Mostrar desaprobación si el niño rompe un juguete, pero tampoco no
debe incitar al niño a expresar su agresividad ni sugerirle que el juguete puede ser
reparado. Debe permitir que el niño experimente Sus emociones y fantasías tal como ellas
aparecen.
También vemos en el juego del niño la repetición de experiencias reales y detalles de la

62
63

vida de todos los días entretejidos con sus fantasías.


Hay muchos niños que se encuentran inhibidos para jugar. Es raro que un niño ignora
completamente los juguetes que se encuentran en la mesa. Aún si se aleja de ellos, con
frecuencia da al analista alguna comprensión de sus motivos para no querer jugar. Pero
cualquier actividad, como garabatear o recortar, y todo detalle de la conducta, Cómo
cambios en la postura o en la expresión facial, pueden dar una clave acerca de lo que pasa
en la mente del niño posiblemente en conexión con lo que el analista ha salido por sus
padres, acerca de sus dificultades.
Si las interpretaciones se relacionan con puntos salientes del material, Tom perfectamente
comprendidas por el niño. El analista debe dar las tan claramente como sea posible y usar
expresiones del niño. Encontramos niños muy pequeños con una capacidad de
comprensión incluso mayor a la de los adultos, porque las conexiones entre consciente e
inconsciente son mucho más estrechas en los niños pequeños que los adultos, porque las
represiones infantiles son menos poderosas.
* la interpretación de deseos de muerte contra una persona amada despierta usualmente
grandes resistencias, tanto en niños como en adultos*
Uno de los puntos importantes en la técnica el juego es la transferencia, en la que el
paciente repite emociones y conflictos anteriores. Podemos ayudar al paciente
fundamentalmente remontando su fantasías en ciudades en nuestras interpretaciones de
transferencia a donde ellas se originaron, en la infancia y en la relación con sus primeros
objetos. Re experimentando emociones y fantasías tempranas puede revisar estas
relaciones en su raíz, y disminuir así sus ansiedades.
El súper show aparece en una tapa mucho más temprano de lo que Freud supuso. Es el
efecto de un desarrollo que se extiende por años. Es algo que el niño siente operando
internamente de una manera concreta, qué consiste en una variedad de figuras construidas
a partir de sus experiencias y fantasías, y que se deriva de las etapas en que introyecto a
sus padres.
Estas observaciones llevaron al descubrimiento de la principal situación de ansiedad
femenina: se siente que la madre es el primer perseguidor que, como un objeto externo e
internalizado , ataca el cuerpo de la niña y toma de él sus niños imaginarios. Estás
ansiedades surgen de los ataques imaginados de la niña al cuerpo de la madre, que tienen
como fin robarle Su contenido, es decir, los excrementos, el pene de su padre y los niños, y
resultan en el temor de venganza con ataques similares. Estás ansiedades aparecían
combinadas con sentimientos de depresión y culpa, descubriendo se la parte vital que la
tendencia a reparación desempeña la vida mental.
Los impulsos destructivos hacia la madre se convierten en la causa de Sentimientos de
culpa de persecución.
Impulso y fantasías destructivas podían siempre remontarse a impulsos orales – sádicos.
Las persecuciones internas influyen, por medio de la introyección , en la relación con
objetos externos.
La razón fundamental de la psicosis es un temprano superyó, constituido cuando los
impulsos y fantasías oral- sádicos están en su punto culminante, acentuando la importancia
del sadismo oral en la esquizofrenia.
Principal ansiedad del varón: el temor a la castración.
La ansiedad acerca de ataques en el interior del cuerpo es de Gran importancia tanto en
hombres como mujeres, influye y moldea de diversas maneras sus temores de castración.

63
64

Las ansiedades derivadas de ataques imaginarios al cuerpo de la madre y el padre Qué se


supone que es la contiene, en ambos sexos es la razón fundamental de la claustrofobia
(temor a ser aprisionado de en el cuerpo de la madre).
Los temores conectados con ataques al cuerpo de la madre y a ser atacado por objetos
externos e internos tienen una calidad e intensidad particulares qué sugieren su naturaleza
psicótica.
El reconocimiento de que el temor de venganza deriva de la propia agresividad individual
me condujo a sugerir que las defensas iniciales del yo se dirige contra la ansiedad
producida por impulsos y fantasías destructivas. Cuando estás ansiedades psicoticas eran
referidas a su origen, se comprueba que germinaron de sadismo oral.
Núcleo del superyó: la internalización de un pecho herido y temido, y un pecho satisfactorio
y provechoso.
Las ansiedades de naturaleza psicótica forman parte, en cierta medida, del desarrollo
infantil normal, y se expresan y elaboran en el curso de la neurosis infantil.
Se puede disminuir la ansiedad con el uso complejo de lenguaje simbólico del juego, el
hígado a sus fantasías, deseos y experiencias. El niño experimenta un gran alivio jugando y
este es uno de los factores que hacen que el juego sea especial para el.
Una severa inhibición de la capacidad de formar y usar símbolos es señal de una
perturbación seria, características de la esquizofrenia.

Las imágenes del cuerpo y su destino: las castraciones. DOLTO

Las dificultades que encuentra la evolución de las imágenes del cuerpo se debe a
que, el deseo obrando en la imagen dinámica, procura cumplirse gracias a la
imagen funcional y a la imagen erógena, donde se focaliza para alcanzar un placer
por captación de un objeto. Pero, en su búsqueda, el deseo encuentra obstáculos,
porque el sujeto no tiene un deseo suficiente o el objeto está ausente o prohibido.
Es el juego de presencia-ausencia del objeto de satisfacción del deseo el que
instituyó a tal zona como erógena.
La madre es quien, por medio de la palabra, hablándole a su hijo de lo que éste
querría pero que ella no le da, le mediatiza la ausencia de un objeto o la no
satisfacción de una demanda de placer parcial, al tiempo que valoriza, por el hecho
mismo de hablar de ello, este deseo cuya satisfacción es denegada.
La zona erógena no puede ser introducida al lenguaje de la palabra sino tras haber
sido privada totalmente del objeto específico mediante el cual había sido iniciada en
la comunicación erótica.
“No, se acabó, basta de mamar”. Palabras que permiten que la boca y la lengua
recobren su valor de deseo, porque el objeto parcial erótico es evocado por el objeto
total (madre) que priva al niño del pecho que desea.
En un proceso normal de elaboración subjetiva de las imágenes del cuerpo, hay
intercambio de palabras, esto es lo que permite la simbolización de los objetos de
goce pasado.

64
65

Los ni;os que tienen bastantes palabras de amor y de libertades lúdicas motrices, no
necesitan objetos transcicionales. La madre se halla lo suficientemente presente,
como para que renueven su stock de palabras verbalizadas, objetos transicionales
sonoros quizás.
El objeto transicional es un objeto que articula a los ni;os con las imágenes táctiles
de las zonas de base, funcional y erógena, oral y olfativa< y con las imágenes
manipuladoras funcionales analaes de la época en que, antes de ser autónomos
para la marcha, son deambulados por el adulto. Desplazan sobre estos objetos
aquellas relaciones pasadas con los adultos, cuando se sentían objetos parciales de
los mismos.

SILVIA ELENA TENDLARZ


CAP 2. NO PRONUNCIA NINGÚN LLAMADO
El primer caso de autismo que Lacan comentó en su Seminario fue un niño tratado por
Melanie Klein llamado Dick.
En la descripción que hace Klein están presentes la mayoría de los fenómenos clínicos del
autismo: “Faltaban casi completamente la adaptación a la realidad y relaciones emocionales
con su ambiente. Este niño, Dick, carecía de afecto y era indiferente a la presencia o ausencia
de la madre o la niñera. Solo rara vez había manifestado angustia, e incluso en un grado
anormalmente reducido. Con excepción de cierto interés especial (trenes), no tenía casi
intereses, no jugaba y no tenía contacto con su medio. Generalmente articulaba sonidos
ininteligibles y repetía constantemente ciertos ruidos. Cuando hablaba, utilizaba
incorrectamente su escaso vocabulario. Pero no sólo era incapaz de hacerse ininteligible;
tampoco lo deseaba. Más aún, la madre advertía a veces claramente en Dick una actitud
fuertemente negativa, que se expresaba en que con frecuencia hacía precisamente lo contrario
de lo que se esperaba de él”.
El caso Dick
Este caso tiene el interés de presentarse como una especie de “caso contrario” a la teoría de
Lacan, pues muestra en la clínica cómo el Otro no es previo al sujeto; como el significante no
es lo primero que se constituye a nivel de lo simbólico, y como el inconsciente puede no
estructurarse como un lenguaje.
El autismo constituye una excepción a la teoría de lo simbólico de los años ’50, por una
dimensión que no se constituye, o lo hace deficientemente, que es la del llamado. El llamado
es anterior a la constitución del lenguaje, y del Otro. El autismo le enseña a Lacan cómo la
instancia del lenguaje, como sistema de oposiciones significantes, puede estar constituida y
no ponerse en funcionamiento, lo cual produce que lo simbólico y lo imaginario no estén
anudados.
Así abre Lacan su comentario: “el punto significativo es simplemente éste: no dirige ningún
llamado”.

65
66

Lo que caracteriza a Dick es que él no ha entrado en la dimensión del llamado. El concepto


de llamado se sitúa lógicamente en un momento anterior a la constitución del significante, e
implica tres consecuencias: permite la constitución del Otro y del sujeto, produce el pasaje
del lenguaje a la palabra, y constituye el anudamiento entre lo simbólico y lo imaginario, que
localiza lo real.
El grito del niño, como displacer sin forma, es sancionado por el Otro que le da una respuesta
significativa, y en esa respuesta, ese acto de sanción del Otro, el grito se constituye en
llamado. A partir de ahí, el grito ya no existe como tal, sólo hay un llamado. Miller dice:
¿Qué diferencia hay entre el grito y el llamado? ​El llamado supone al Otro. En cambio, el
grito, en tanto secreción orgánica, prescinde de él, como si concerniera solamente al
organismo. ​¿Qué se necesita para que el grito se convierta en llamado? ​Se necesita el
acuse de recibo del Otro, el reconocimiento del Otro.
Lo fundamental de este reconocimiento del Otro es que allí mismo se crea el sujeto en la
medida en que reconoce un llamado pero, en un único acto se funda el Otro que lo escucha
que, con su respuesta, funda al sujeto: del lado del sujeto, llamar al Otro implica fundarlo
como tal, y simultáneamente, el Otro funda al sujeto.
Por esta razón, Rosine y Robert Lefort utilizaron la expresión nacimiento del Otro, porque a
partir del llamado, el Otro nace como tal.
Lacan dice: “Con Dick estamos a nivel del llamado. El llamado cobra su valor en el interior
del sistema ya adquirido del lenguaje. Ahora bien, ocurre que este niño no pronuncia ningún
llamado. El sistema por el que el sujeto llega a situarse en el lenguaje está interrumpido a
nivel de la palabra. El lenguaje y la palabra no son lo mismo: este niño hasta cierto punto es
dueño del lenguaje, pero no habla. Es un sujeto que está allí, y que, literalmente, no responde.
La palabra no le ha llegado. El lenguaje no se ha enlazado a su sistema imaginario, cuyo
registro es extremadamente pobre.
El lenguaje, sistema de oposiciones significantes que se rigen de acuerdo a leyes, preexiste al
sujeto. Lacan habla del “baño de lenguaje” para situar que todas las necesidades del niño son
significadas por aquellos que se ocupan de él desde el inicio, es decir, aquellos que ocupan el
lugar del Otro, y por lo tanto, siempre está en el lenguaje, incluso antes de aprender su uso.
La respuesta del Otro, que convierte el grito en llamado, es una respuesta de lenguaje.
Lacan toma, la teorización de Karl Buhler, quien habla de tres niveles del lenguaje: a) la
enunciación, que implica su significado, b) la comunicación, que implica aquello de lo que se
trata y su referencia a la situación, y c) el llamado, que se caracteriza por dirigirse al Otro. De
estos tres niveles, Lacan distingue la función del llamado. Por lo tanto, se puede estar en el
lenguaje, pero sin disponer del llamado.
Lacan presenta a Dick como un niño que dispone del lenguaje, que puede enunciar y
comunicar, pero no está en la dimensión del llamado que es la primera forma de la
direccionalidad al Otro. De esto se desprende que si el lenguaje no dispone del llamado es un
lenguaje sin Otro. Como ejemplo de ese lenguaje sin Otro encontramos al lenguaje de las
computadoras, que intercambian información, incluso significaciones, donde se cumplen los
dos primeros niveles de Buhler, pero no el tercero.
Lacan defina a la palabra como hablarle al Otro.

66
67

El llamado es la primera forma, originaria, de la dirección al Otro. Una vez inscripto el


llamado y sus consecuencias, un sujeto puede tomar la palabra y hablarle al Otro. Así, el
llamado es el tiempo cero de la palabra que funda al sujeto. Es lo que permite pasar del
lenguaje a la palabra. Y si no hay llamado, tampoco habrá palabra.
Algo del sujeto autista quedó detenido en ese pasaje del lenguaje a la palabra por su rechazo a
entrar a la dimensión del llamado: “El sistema por el que el sujeto llega a situarse en el
lenguaje está interrumpido a nivel de la palabra”. En el autista hay algo que se congela: “Se
trata de saber por qué hay algo en el autista o en el llamado esquizofrénico que se congela,
podría decirse”.
Resumiendo, tenemos tres instancias: primero, el lenguaje como sistema de oposiciones
significantes. Siempre estamos en el lenguaje, desde el inicio. Segundo, el llamado que
constituye al Otro y al sujeto, y permite el pasaje del lenguaje a la palabra. Tercero, la palabra
es hablar al Otro, tomar la palabra, y a su vez ser hablado por el Otro a nivel inconsciente.
Esta es la variable fundamental que Lacan designa para el autismo: Dick dispone del
lenguaje, tiene un lenguaje articulado, pero no dispone ni del llamado ni de la palabra. Es la
clave del lenguaje desafectivizado, descripto como robotizado, de los autistas.
Si ese tiempo cero de la palabra no se ha constituido, por más que el lenguaje pueda
aprenderse y tomar una función comunicativa, no tiene en sí el elemento que lo vivifica y le
da su carácter humanizado. Ahí está el error de las terapias conductuales, cuyo tratamiento
pedagógico consiste en enseñarle a mirar a los ojos, a comunicarse, a interpretar estados
anímicos: todo eso se puede aprender porque está a nivel del lenguaje. El psicoanálisis se
dirige directamente a la relación del sujeto al Otro, por lo que también puede en algunos
casos utilizar intervenciones pedagógicas, pero no estarán dirigidas sólo a enseñarle a
comunicarse. Son intervenciones dirigidas a situarlo en la dimensión del llamado,
intervenciones dirigidas al nacimiento del Otro, y con él, al nacimiento del sujeto.
En el seminario 5, Lacan continúa la reflexión sobre lo que llamaba tomar la palabra: se trata
de la dimensión de la demanda, que se ubica en la tríada necesidad-demanda-deseo. La
demanda es la característica central del primer tiempo del Edipo, constituido por dos
momentos lógicos: en un primer momento, la madre se constituye como símbolo, que alterna
como presencia-ausencia. En un segundo momento, la madre se constituye como un Otro
potente, que puede dar o no dar un don simbólico, que funciona como signo de amor. Lacan
dice que la demanda es incondicional, porque ese objeto que se demanda no tiene una
condición específica, puede ser cualquier cosa. En ese momento lógico se constituye la
demanda, que es demanda del signo de amor. A partir del pasaje por la prohibición del
segundo tiempo del Edipo, se constituye el deseo como lo que está más allá de la demanda.
Dado que el llamado no se ha constituido en el autismo, el sujeto no ingresa ni a nivel de la
demanda ni al del deseo.
La consecuencia principal de la ausencia del llamado: la inexistencia del Otro.
El nacimiento del Otro
El esquema Lambda está construido sobre el eje de la palabra dirigida al Otro, que implica la
inversión del inconsciente, que hace que el sujeto reciba el mensaje del Otro sin saberlo. El
Otro es el garante de que ésta tenga una función de verdad.

67
68

Puede existir el caso en que el grito no se convierta en llamado y, por lo tanto, el Otro no se
constituye como instancia simbólica. Para Lacan la clave del pasaje de su primera enseñanza
a la segunda: el Otro puede constituirse o no, y es eso lo que caracteriza al autismo.
Al hablar del nacimiento del Otro se destaca cómo esa instancia es producto de un acto
simbólico que puede producirse o no. Por esta razón el caso Dick es una excepción a la teoría
de lo simbólico de los años ’50: el Otro no antecede al sujeto, su constitución es producto de
un acto simbólico que si se da constituye la neurosis.
Si el Otro aún no se ha constituido, no podemos decir que se lo rechaza. La expresión
nacimiento del Otro ubica que el Otro no se ha constituido cuando falta la dimensión del
llamado. Decir que el Otro no existe implica poner el acento, como dirección de la cura, en
que el Otro debe constituirse, debe nacer a partir del llamado.
Lo que define al autismo es esa inexistencia del Otro. De este modo, cuando Lacan dice que
Dick trata a Klein como un mueble, no pensamos que la rechaza, sino que ella no encarna al
Otro como instancia simbólica. ¿Entonces, qué es la otra persona, el semejante, para un
autista? Si no hay Otro, el semejante no tiene ese rasgo que lo vuelve fundamental, necesario
para el sujeto: aquel que da, aquel que reconoce al sujeto, aquel que funciona como garante
de su existencia, y por es, el semejante está deshumanizado. De allí que un autista pueda
tratar a una persona del mismo modo que un mueble o un objeto inanimado. La función del
Otro simbólico es lo que le da el carácter humanizado al semejante, y si el Otro no existe, el
semejante es una cosa más entre otras, no hay nada que lo diferencie como algo más
significativo que cualquier otro objeto.
En el autismo, se produce una falla en el estadio del espejo que genera una estrechez en el
registro imaginario, por la cual el autista libidiniza sólo ciertos aspectos muy reducidos de su
realidad, como si lo demás no existiera. Pero esa falla en lo especular, además, depende de
una falla en lo simbólico.
Para Lacan, el niño va imaginarizando poco a poco su “mundo exterior” con fantasmas que le
permiten capturarlo en el plano especular, y lo simbólico irá recortando esas fantasmas,
dándoles una significación determinada.
Tanto en el cuerpo como en el “mundo exterior” deben imaginarizarse, entrar en el dominio
especular, para poder representarse o significarse. De eso se trata en el estadio del espejo: la
realidad se va imaginarizando progresivamente.
Cuando Lacan dice que Klein le “enchapa el Edipo” a Dick con su intervención “tren grande
papá-tren pequeño Dick”, quiere decir que ella logra crear una primera oposición significante
que lanza el sistema de oposiciones. A partir de ese momento Dick mejora notablemente: al
consentir a esa primero oposición significante, no sólo se inscribe el significante, sino el Otro
simbólico encarnado en el analista, y a partir de eso, la serie metonímica de figuras edípicas
que también encarnan al Otro.
Con esta intervención se inicia un aumento progresivo de lo simbólico y su anudamiento con
lo imaginario, por el cual el estadio del espejo se pone en funcionamiento. En la dirección del
tratamiento: el autista puede ingresar en la dimensión del llamado. Esto, no implica que el
sujeto deje de ser autista, sino que, como efecto del análisis, ingresa en la dimensión del
llamado, con la mejoría fundamental que eso implica. Cuando Klein interviene con “tren

68
69

grande papá-tren pequeño Dick” lo fundamental es el consentimiento del sujeto en inscribir la


división significante a partir del acto de nacimiento del Otro.

CAP 3. LA ELECCION DE SER VACIO DEL SUJETO

En los años ’60 (segunda enseñanza), a partir de la conceptualización que Lacan hace en un
Seminario 11 sobre las operaciones de alienación y separación, se desprende una nueva
ubicación del autismo.
En la alienación se constituye el sujeto, y en la separación se produce el deseo. Los dos
procesos son consecuencia de la constitución de la estructura neurótica o psicótica del sujeto
a partir de las operaciones de afirmación o forclusión primordial. Siendo que el la psicosis, el
proceso de separación está detenido. Pero estas operaciones no solo se aplican a la psicosis
sino también al autismo.
La alienación
En su libro, El nacimiento del Otro, Rosine y Robert Lefort hacen un contrapunto clínico
entre dos casos: Nadia y Marie-Françoise. Se trataba de las consecuencias de una deprivacion
hospitalaria, en el que nadie ocupaba las funciones materna y paterna con un deseo que no
fuese anónimo, que transformase el grito en llamado, y por lo tanto, no se habían alienado
aun en el lenguaje. En Nadie, a partir de la intervención de la analista, esa operación se
produce, verificándose el nacimiento del Otro y del sujeto. El sujeto consiente a alienarse en
el lenguaje, ingresando en la dimensión del llamado, y con él la demanda y el deseo. En
oposición a esto, esta Marie-Francoise, ya que en el caso de autismo, con la intervención del
analista hay una mejoría pero la niña sigue sin realizar la construcción del Otro,
manteniéndose dentro de las variables del autismo. Se trata de un rechazo a la alienación en el
lenguaje.
Para que la alienación se produzca, el sujeto debe consentir a ella. El consentimiento no es
una elección voluntaria, sino inconsciente de un sujeto que, en el momento de producirse, lo
determina. El concepto de alienación implica un consentimiento por el que el sujeto se
inscribe en la cadena significante del Otro, a un primer significante que lo representa ante
otro significante, y en esa mínima oposición de dos significantes ya está constituido el inicio
del aparato del lenguaje que advendrá después.
Solo hay sujeto cuando un S1 que representa al sujeto, a través de la metáfora inaugural de la
constitución subjetiva, se inscribe en relación al S2 que representa al Otro, y por eso el
nacimiento del sujeto es simultaneo con el nacimiento del Otro.

El rechazo de la alienación
¿Qué hay antes de la constitución del sujeto, antes de la alienación? Allí se sitúa lo que Lacan
llama el viviente, el ser viviente.
El sujeto adviene a ese lugar que antes fue el ser viviente una vez producida la operación de
la alienación, pero también podría no hacerlo en el caso de no consentir a ella. El sujeto
también puede elegir el vacío. Esto significa que puede no consentir la “elección forzada”, y

69
70

no quedar del lado del sentido, sino de la petrificación del S1, por lo que “no le quedaría más
que este ser vacio del sujeto”.
Estos tiene dos consecuencias: en relación al Otro, llamarlo elección del vacío implica que el
sujeto elige no consentir a la alienación al lenguaje, al nacimiento del Otro. Y en relación a la
posición del sujeto, la elección del ser implica que el sujeto no queda dividido por la cadena
significante. Esta elección no significa que no haya sujeto en el autismo, sino que se
constituye un sujeto del lado del vacio y no del lenguaje. (“Ser viviente” de Lacan = “Ser
vacio del sujeto” de Miller). Lacan dice “si escogemos el ser, el sujeto desaparece, se nos
escapa cae en el sin-sentido” –y aclara que llama sinsentido al S1-.
El rechazo de la alienación en el autismo no significa que no haya inscripción del significante
sino que el autista rechaza el lazo con el S2 y, por lo tanto, con la cadena significante.
Se trata de un modo diferente de funcionamiento de la holofrase con respecto a la psicosis.
Aquí la inscripción ha descripto esto como los procedimientos de rechazo del S1: Se inscribe
S1, separado de S2, y luego lo rechaza; esto del lado del significante. Del lado de sujeto, el
autista queda petrificado en ese cero inicial, en ese vacío, y no entra en la serie de los
significados del Otro.
Este rechazo a la alienación puede observarse en fenómenos clínicos del autismo como el
mutismo, en la perseveracion autista: la repetición de rituales, ecolalias, etc. Que no tienen un
efecto acumulativo, ni de aprendizaje, sino que son siempre la misma acción, vuelta a
realizarse desde el inicio, como si no hubiera huella de lo ya realizado. En la perseveracion,
siempre se trata de la primera vez, es la inscripción repetida de S1, que se inscribe y se vuelve
a inscribir, pero sin hacer serie con los demás.
De este modo, el rechazo a la alienación tiene como efecto fundamental que el sujeto quede
petrificado al S1 rechazado.
En definitiva, el proceso de rechazo de la alienación es doble en el autismo: por un lado, elige
el vacio, colocándose como sujeto no dividido por la cadena significante; por otro lado,
rechaza el enlace entre S1 y S2, quedando del lado del sin-sentido y rechazando la cadena
significante que constituye al Otro.
Falta, agujero y borde
Existen dos formas de extracción del objeto: el agujero y la falta
El concepto de agujero fue definido por Lacan en el Seminario 9 para localizar el agujero real
que no puede representarse ni simbólica ni imaginariamente. Ese agujero solo puede
producirse en la medida en que esté provisto de un borde simbólico: si no hubiera borde, no
podríamos hablar de agujero, solo se trataría de vacío. El vacío no está delimitado, no está ni
adentro ni afuera, está en todos lados. Mientras que el agujero, para ser agujero, debe tener un
borde que lo delimite como tal.
Entonces el borde del que hablamos, está ubicado entre lo simbólico y lo real. Este borde
topológico es necesario para que la pulsión haga su recorrido, y para que se constituya el
cuerpo como la superficie que rodea al borde.
La extracción, corte, del objeto a, consiste en la producción de un agujero real en lo
simbólico, que conlleva un borde. El objeto a definido como consecuencia lógica es un
agujero desde la perspectiva simbólica.

70
71

Pero, paradójicamente, una segunda operación logra hacer entrar a ese agujero en la
simbolización al inscribirlo como una falta: ese es el momento donde lo inasimilable se
localiza en el Otro como lo que le falta al sujeto, como lo que perdió, y por lo tanto es
deseable. Así el objeto a pasa a ser no ya un agujero, sino una sustancia episódica que se
ubica como objeto perdido. A partir de ahí, ese objeto se busca en el campo del Otro, y solo
desde allí se puede hablar de la falta.
El objeto a, es entonces un agujero topológico, que puede pasar o no al registro de la falta. El
objeto como sustancia episódica es aquello que complementa, tapona la falta: el objeto oral,
anal, escópico o invocante.
El concepto que permite el pasaje del registro del agujero al de la falta, es la castración. La
castración permite simbolizar lo que fue agujero: la falta se produce por un elemento
negativizado que Lacan escribe como –φ.
En la medida en que el sujeto percibe la falta en el otro, ese agujero real se simboliza como
–φ, falta que produce la causa del deseo.
La diferencia entre agujero y la falta tiene importantes consecuencias clínicas: el agujero se
aplica al autismo y a la psicosis, la falta a la neurosis.
En el autismo, no hay producción de agujero, y por eso la dificultad de producir un agujero y
su borde. Es una forma de no-extracción del objeto a, a la que Eric Laurent llama forclusión
del agujero.
En la psicosis hay agujero, hay localización del campo inasimilable, y eso permite hablar de
objeto en la psicosis. Pero no es un objeto que se demanda al Otro. Es otra forma de
no-extracción del objeto a: hay agujero, pero no hay falta.
En la neurosis hay un segundo paso: ese agujero pasa al registro de la castración, en él está
negativizado, en falta, quedando enlazado simbólicamente, y la pulsión está obligada a hacer
rodeo por el Otro para obtener su satisfacción. El objeto se demanda al Otro, a través del
fantasma.
En la neurosis, podemos hablar de dos modos de la extracción simbólica del objeto articulada
a la castración: del lado del Otro, la falta implica que el Otro está castrado: A (barrado). Del
lado del sujeto, la pérdida implica que el objeto está perdido para él y debe demandarlo: S
(barrado).

CAP 5. LA FOLCLUSIÓN DEL AGUJERO


Existe un segundo modo de la no-extracción del objeto a, en la cual el agujero no se produce.
Eric Laurent lo llama: la ​FORCLUSIÓN DEL AGUJERO​, que se relaciona, a su vez, con
el ​rechazo a la alienación.

Ser sin agujero

71
72

La noción de agujero es solidaria a la de borde. El agujero es real, el borde está entre lo


simbólico y lo real.

La forclusión del agujero, o términos de Lacan, la no constitución del objeto a como


consistencia lógica, implica que tampoco se constituya estructuralmente el borde topológico.

En el autismo no hay operación de separación​, el objeto ​a no agujerea el goce en forma,


por lo cual, falta el agujero y su borde. En su lugar crea el encapsulamiento, que le permite
hacerlo funcionar como borde en un sujeto que no tiene cuerpo, no tiene agujero ni tampoco
imagen. Se trata de una neo-barrera corporal en la que queda encerrado.

Las consecuencias clínicas son el intento de producir un agujero real, el encapsulamiento


autista, el objeto autista y la relación con el doble.

Eric Laurent, toma a Jacques Alain Miller, quien subraya que si aceptamos la idea de que los
niños autistas están inmersos en lo real, ellos enseñan precisamente algo sobre qué es lo real
que nosotros intentamos explorar, tienen acceso a esta dimensión terrible donde nada falta,
puesto que nada puede faltar. No hay agujero, y nada puede entonces extraerse para ser
puesto en ese agujero. Esto es lo que ​Miller considera como una especie de falta de
agujero.

Laurent propone hablar de forclusión del agujero​, la cual vuelve el mundo invivible y
empuja al sujeto a producir un agujero por forzamiento, vía una automutilación, para
encontrar una salida al demasiado de goce que invade su cuerpo.

A partir de este esfuerzo de castración real, intentar encarnar, en lo real, ese menos que
parece obedecer para él a una necesidad absolutamente infalible. Funciona para él una
necesidad que es de orden simbólico, pero que intenta efectuar en lo real. ​La necesidad de
orden simbólico, es la necesidad de una pérdida, de un corte, de una anulación, de una
negación.

Se observa así la primera consecuencia clínica de la forclusión del agujero: ​en la medida en
que el agujero no está producido en la estructura, que no hay ni una falta ni un borde
simbólico, el niño intenta producir un agujero en lo real mediante la automutilación​. El
agujero no pasa al registro de la falta. Lo real está en más, señala Miller, y se intenta crear un
menos.

La necesidad de una pérdida funciona pero traducido en términos de lo real en el que no se


produce una “realización de lo simbólico” sino una ​“real-ización de lo simbólico”​. ​El resto
que no llega a real-izarse es el menos, la falta. El Otro es aquí real y no se separa del objeto
a sino que queda pegado. El niño trata entonces de introducir el menos en lo real.

El agujero del autista implica la ausencia real del borde que se acompaña de la presencia del
doble real en el espejo. Ese doble real no es equivalente al que funciona en la psicosis sino
que expresa la presencia de un doble real de la imagen especular, un doble al cual se reduce la
experiencia del espejo y que contribuye a suplir la ausencia de borde.

72
73

Retorno de goce sobre el borde

Miller estableció un modo de diferenciar la psicosis según el retorno del goce forcluido: en la
paranoia, hay un retorno de goce sobre el Otro, y en la esquizofrenia un retorno de goce sobre
el cuerpo. ​Eric Laurent agrega una hipótesis para el autismo: en su caso, se trata de un
retorno de goce sobre el borde. Dice Laurent: “para los niños autistas el retorno de goce no
era como en la esquizofrenia, en el cuerpo, sino más bien era sobre un borde”.

El retorno de goce designa tres elementos: primero, que retorna un goce de lo forcluido.
Segundo, que ese goce que irrumpe desarma aquello que se había armado. Por último,
designa que ese goce se localiza, se ubica en un campo determinado.

En el autismo decir que hay un retorno del goce sobre el borde, también implica que el goce
se localiza en una forma determinada: un borde, que el sujeto debe producirse porque no
dispone de un agujero. La construcción del borde le permite suplir ese agujero que no se
produce por efecto de la forclusión. Si en el autismo no se ha producido el agujero real,
tampoco se ha producido su borde topológico. Laurent lo ha llamado un ​neo-borde​, dado que
se trata de otro tipo de borde que se construye el autista, supliendo el borde simbólico-real
que no se ha producido por ​efecto de la no-separación.

Pese a que el goce está localizado en el neo-borde, también las irrupciones de goce pueden
desarmarlo. Cuando eso ocurre, el neo-borde se vuelve más rígido, más repetitivo, o se hace
más estrecho.

El retorno del goce sobre el borde del autista corresponde a la creación del ​encapsulamiento​,
en el que el sujeto ​“se goza” sin el trayecto de la pulsión que podría articular su cuerpo al
Otro, dice Laurent.

Maleval retoma el planteo de Laurent y habla del autismo como una estructura que se
caracteriza por un rechazo de la alienación significante y de un retorno del goce sobre
un borde. Con un objeto al que el autista se encuentra pegado: se construye así un
encapsulamiento. Define al ​borde autista como una formación protectora que dispone de
tres componentes esenciales: la imagen del doble, los islotes de competencia y el objeto
autista. Algunos niños presentan “islotes de competencia” que a menudo los vuelve eruditos
en dominios muy especializados. Son llamados “autistas sabios”.

Encapsulamiento y objeto en el autismo

El modo de autotratamiento principal del autista en relación al borde es el encapsulamiento


autista. El asilamiento extremo, la indiferencia afectiva, la ritualización de ciertas acciones,
son un modo de construir un borde, una diferencia yo/no-yo contando con la producción
estructural del agujero y su borde.

Tustin explica el encapsulamiento autista como una modalidad defensiva. Los niños
autistas protegen su vulnerabilidad engendrando la ilusión de tener una envoltura
exterior a su cuerpo, como una cáscara dura.

73
74

Plantea que en los primeros años de vida los niños autistas toman conciencia de una manera
particularmente dolorosa y dramática de su separación con la madre. Arrancados de una
madre que sentían como una parte de su cuerpo. Para protegerse de ese daño corporal y
excluir otros trastornos ulteriores se protegen encapsulándose rígidamente. Su protección
incluye ciertas sensaciones corporales sentidas como protectoras, de allí las manipulaciones
de objetos, el balanceo o los movimientos estereotipados. Se vuelve insensible a sensaciones
tales como el dolor. Se rodea de objetos duros que denomina “objetos autistas” cuya función
es protegerlos de un ataque corporal y de la aniquilación total. Corresponden a los “objetos
subjetivos” de Winnicott.

El tratamiento que propone consiste en sacar al niño de su mundo bidimensional, pegado a las
superficies, y maniobrar para engendrar objetos, figura y sensaciones. Los analistas deben
hacer sentir su presencia y no dejar que se los ignore de modo tal que pierdan sus barreras, ​es
importante hacer ceder el objeto autista para producir la posibilidad de sustituciones
con otros objetos.

La perturbación del borde produce que el niño autista experimente todo aquello que ocurre en
el Otro como una irrupción de goce insoportable. Esa hipersensibilidad a los estímulos es otro
ejemplo de la dificultad en la construcción del borde.

El propio analista puede incluirse dentro del borde como un modo de lazo transferencial,
volviéndose así partenaire del autista, sin producir la irrupción de un goce insoportable. Los
Lefort llamaron a esto la constitución de Otro real.

La tercera manifestación clínica de la no-extracción del objeto a es el objeto autista. El autista


lo lleva pegado al cuerpo, habitualmente se trata de un juguete, una tela de una textura
determinada, un objeto que pueda contener cosas como una mochila o un bolso. Tiene la
característica de ser siempre el mismo, no se le puede sacar ni pedir, ni lavarlo ni tirarlo.

Lacan dice, el objeto transicional manifiesta clínicamente al objeto a, tomando la


conceptualización de Winnicott como válida al establecer al objeto a como un objeto
amboceptor que se ubica entre el sujeto y el Otro. Los objetos a son sustancias episódicas y el
objeto oral, el seno, es uno de ellos, junto con las heces, la mirada y la voz: los cuatro son
definidos como amboceptores. Así, el sujeto se constituye como tal, reaparece entonces como
deseante luego de la desaparición del objeto a.

La fijeza del objeto autista, la imposibilidad de perderlo muestran que esa extracción no
puede realizarse. El objeto autista tiene la función específica de establecer un punto exterior
al “cuerpo” que no hay, que funcione estableciendo un borde. El borde que produce el objeto
autista en relación al cuerpo funciona como un elemento que unifica por estar ubicado en un
espacio exterior, como una suplencia del objeto a extraído del cuerpo.

Laurent dice: ​“este objeto de goce fuera del cuerpo marca la categoría del objeto a. Es
inseparable del sujeto”, marca su funcionamiento en relación al neo-borde.

74
75

En un tratamiento analístico, en muchos casos logra producirse el neo-borde. Hay


observaciones clínicas que marcan que en el movimiento en que éste logra producirse como
efecto del análisis, se presentan alucinaciones. ​Lefort planteó que el niño autista puede
salir del autismo y entrar en la psicosis.

En el autismo, dice Eric Laurent, la ruptura en la articulación significante no está en primer


plano sino más bien en la repetición del ​significante Uno separado radicalmente del resto
de la cadena significante​. La alucinación del autista da cuenta del ruido de la lengua que
pone en funcionamiento en forma simultánea el conjunto de equívocos que la constituye. En
algunos casos el neo-borde es efecto de un tratamiento y en otros, es una invención del sujeto.

CAP 7. DESPLAZAR EL ENCAPSULAMIENTO AUTISTA

Dado que el encapsulamiento autista es una burbuja de protección cerrada de un sujeto sin
cuerpo, el problema es cómo se desplaza ese neo-borderígidamente constituido.
Podemos distinguir ciertas variables del tratamiento, con las que se puede operar: el
desplazamiento de neo-borde es la indicación que orienta todo el tratamiento.
El tratamiento del objeto autista, el uso de la palabra, la dimensión del llamado, el trabajo en
relación al rechazo de alienación, la introducción del No como forma de operación con lo que
no está realizado de la separación.
¿Qué hacer con el niño autista?
Lo que me parece es que podemos ver como en los tratamientos, en la eficacia, en la
experiencia, en la experiencia que hay de los tratamientos de estos sujetos, se puede desplazar
el borde.
El neo-borde se desplaza, se afloja, se extiende constituyendo un espacio que no s del sujeto
ni del otro, un espacio en el cual pueden producirse nuevos intercambiosarticulados con un
otro menos amenazante, otro con el cual algo puede negociarse en el interior de ese espacio.
Se puede introducir cierto juego.
Al entrar al consultorio, un niño de un año y medio, parece cautivado por el ventanal. Se para
y se queda mirando absorto en silencio en dirección hacia el exterior. Gira sobre su eje en
expresión de júbilo, mueve los brazos como si aleteara. Y luego queda absorbido por una
cinta que tira y vuelve a recoger una y otra vez. En determinado momento el analista le
desliza suavemente a cinta entre sus dos. Por primera vez a mira se dirige hacia ella para
sacarle la cinta y reiteran este juego de va y viene durante un paqueo momento. Pero luego
este intercambio se interrumpe, el niño le da la espalda para sumergirse nuevamente en su
movimiento solitario de la cinta.
El desplazamiento del caparazón se produce a través de intercambios con un doble real
experimentado como menos inquietante, se busca construir un espacio que permita un
acercamiento que extraiga al niño de su indiferencia y de su repetición exacta de su relación
con el otro y articular asi un “espacio de juego”. Se busca construir un espacio que no se ni
del sujeto ni del otro, todo lo que está dentro de su caparazón es vivido como disruptivo o

75
76

amenazante salvo que se construya, ese espacio transicional donde el niño permita a otro
incluirse dentro de su borde, de este modo el analista logra incluirse, con prudencia pero
activamente, en ese espacio.
Dos términos a nivel de posición del analista: será rechazado por irrumpir en el neo-borde.
Pero si no es actico, si se mantiene silenciosos o apartado en un exceso de prudencia el niño
puede muy bien prescindir de él, sin experimentar su presencia como amenazante. En algunas
oportunidades se incluye el niño se desplaza y entra también en el circuito de objetos. Ese
objeto es parte de la invención personal, por la orientación analítica no busca particularmente
despojar al niño de ese objeto, por el contrario, se trata de incluirse en relación al objeto
autista.
Hay transferencia en la dirección de la cura autista, se debe determinar en cada casi sus
particularidades y consecuencias en la cura. En cuanto a la entrevista padres no se trata de
desamparar a los padres culpabilizándolos sino de contribuir a encaminarlos en tratamientos
posibles.

 
INSCRIPCIONES  PSÍQUICAS  PRIMORDIALES,  ESCRITURAS  Y  RESCRITURAS 
(BEATRIZ JANIN) 
 
La autora va a hablar de inscripciones psíquicas primordiales, haciendo referencia a
lo primordial, a lo originario, a las fantasías primordiales y a las primeras
identificaciones.
La pubertad es un momento reorganizador.
La hipótesis de la autora es que en la constitución psíquica no hay continuidad lineal
ni creación absoluta, sino que se van abriendo caminos y que la adolescencia
posibilita nuevas vías, nuevos recorridos, nuevas imágenes de sí, construidas sobre
lo ya inscripto.
En la teoría freudiana lo anterior determina lo posterior pero a la vez es
reorganizado por éste.

Hay marcas tempranas que Freud define cómo signos perceptivos y las
representaciones-cosas. En la “carta 52” describe tres tipos de inscripciones. Habla
de los signos perceptivos, que son restos de sensaciones que se combinan por
simultaneidad, es un tipo de marca psíquica fragmentaria y articuladas al placer o al
displacer.
Otro tipo de inscripciones son las representaciones-cosa. El icc contiene las
investiduras de cosa de los objetos, las investiduras de objetos primeras y genuinas.
El tercer tipo de inscripción son las representaciones-palabra: son
representación-cosa más resto de la palabra oída, provienen de percepciones
acústicas. La palabra cobra su significado por su enlace con la
“representación-objeto”, que es un complejo asociativo de las más diversas
representaciones visuales, acústicas, táctiles, kinestésicas y otras.

76
77

En los tres casos, se inscriben marcas de vivencias.


Los signos perceptivos y las representaciones-cosa son escrituras duraderas que
se re-inscriben/transcriben en otros tipos de representaciones. Esta transcripción es
una traducción que implica un pasaje a otro idioma y por ende transformación.
Las vivencias dejan marcas desde los primeros momentos, esas marcas serán
diferentes en cuanto a sus características y en los modos en los que se liguen entre
sí.
La sexualidad se constituye en el vínculo con otro que posibilita la apertura de
nuevos caminos representacionales.
Siguiendo a Piera Aulagnier, los pictogramas de fusión y de rechazo son dos modos
muy primarios de representar las sensaciones, los afectos, a sí mismo y al otro. El
pictograma de fusión es una representación donde entre la psique y el mundo hay
atracción mutua y placer; en el pictograma de rechazo cuerpo y mundo se revelan
como causa de sufrimiento
La traducción que se da a posteriori , depende de un otro. Frente a la necesidad es
el semejante el que opera posibilitando vivencias placenteras o dolorosas. Y para
esto, tiene que estar en conexión con el niño. Es decir, un adulto que fantasee y
piense.
Para que las vivencias tomen ese cariz de pasibles de ser traducidas se necesitará
que haya otro que signifique.
Las representaciones permiten: protegerse de estimulos, soportar pérdidas,
sostener cierta continuidad en la representación de sí mismo; es decir que es un
acto fundamental para la constitución subjetiva.
La constitución narcisista del yo puede también ser incluida entre las primeras
“marcas”, la identificación también deja huellas.
Esas primeras inscripciones, ya reorganizadas en sucesivas re-escrituras durante la
niñez, van a sufrir una re-escritura, un cambio de idioma, durante la adolescencia.
Las inscripciones originarias, con el predominio del pictograma de rechazo o del
pictograma de fusión, son el fondo sobre el cual se despliegan los avatares de las
pasiones adolescentes. La prevalencia del primero puede llevar a un “no querer
desear”, a un rechazo a todo deseo. Encerrarse en el vacío de no desear, puede
llevar luego, en los intentos de salida de esa nada, a situaciones de riesgo. Es decir,
el adolescente puede ir encontrando nuevos objetos de amor y nuevas
identificaciones, pero también puede intentar arrancar de sí todo deseo.
Lo que no fue puesto en palabras porque tampoco las tuvo para el adulto, deja
marcas.
Si las caricias paternas quedaron inscriptas cómo excitantes, al reestructurarse la
imagen del propio cuerpo ¿cómo sentir sin remitirse a esas caricias prohibidas y
ahora peligrosas? Así, las marcas no traducidas, las sensaciones y desarrollos de
afecto temprano insistirán tomando nuevas formas.
La representación de sí se constituye a partir de la mirada de otro y la unificación de
las zonas erógenas. Todo adolescente odia a aquellos de los que depende. Se

77
78

puede intentar expulsar de sí toda marca, y de ese modo se rechazan los propios
aspectos.
Esta defensa a ultranza de lo propio en tanto confusión con el otro es un riesgo que
acecha.
Estar seguro de sí es una cuestión difícil para el adolescente y es una
representación que se construye durante la infancia, entra en crisis con la entrada
de la adolescencia y que deberá tener ciertos apoyos del medio para poder
desplegarse.
En muchos adolescentes la actualización de los deseos incestuosos se hace
intolerable, entran en pánico frente a los objetos nuevos, no pueden abandonar a la
madre y realizan un movimiento expulsor de sus deseos.
Lo que predomina es la expulsión de la representación-objeto pero también del
deseo mismo, lo que los lleva a sensaciones de vacío, se les impone la idea de que
el objeto es el causante del “exceso” y se sienten atacados por el objeto deseado.
En la pubertad normal, produce enriquecimiento psíquico. Pero en algunos
adolescentes provoca un ataque a los cimientos mismos de la pulsion y se
manifiesta en adicciones, anorexia, actuaciones violentas, cortes en el cuerpo, entre
otras.
Al reactializarse los deseos incestuosos lo no tramitado puede aparecer en una
repetición abrumadora o ser retomado y se le otorga un nuevo sentido y las
vivencias de la adolescencia le dan forma, fantasmaticen algunas marcas abriendo
nuevas posibilidades.
La adolescencia es un momento de re-escrituras y a la vez un momento clave en la
escritura de la propia historia.

Clara Roitman:
Una teoría Freudiana acerca del desarrollo y una organización del yo

El psicoanálisis intenta contestar al problema de las distintas lógicas a través de las cuales
el YO intenta un procesamiento pulsional. El concepto de yo, permite superar antinomias
individuo-sociedad, mundo interno-mundo externo, realidad social y realidad psíquica. Esta
estructura se va construyendo en grados crecientes de complejidad, desde el punto de
vista genético y estructural, que se complementan diacrónica y sincrónicamente,
considerando los procesos identificatorios de pensamiento, el procesamiento de los afectos,
las diferentes funciones psíquicas, la constitución del superyó.
La autora partirá desde el punto de vista genético, En 1915 Freud, plantea como primera
estructura un ​yo real inicial o primitivo ​cuya primera función es diferenciar estímulos
endógenos de los externos o exógenos. Este yo es mudado en un ​yo placer purificado
que retiene como propio lo placentero, y proyecta lo displacentero. Las pulsiones de
autoconservación que requieren la satisfacción en la realidad objetiva, modifican a este yo
en el sentido de un yo más complejo, regido por el principio de realidad, ​el yo real​.

78
79

Freud 1915, en la medida en que es autoerótico, el yo necesita del mundo exterior, pero
recibe de él objetos a consecuencia de las vivencias derivadas de las pulsiones de
autoconservación del yo, y por lo tanto no puede menos que sentir por un tiempo como
displacenteros ciertos estímulos pulsionales interiores.
En 1911, retoma conceptos de 1950 y 1900 con respecto al estado inicial de reposo
psíquico perturbado inicialmente por las exigencias de las necesidades internas. Comenta
que en tal caso lo pensado (lo deseado) fue colocado de una manera alucinatoria.
La frustración condujo al abandono de ese intento de satisfacción alucinatoria, así surge el
principio de realidad. Se privilegian los órganos sensoriales, dirigidos al mundo exterior, y la
conciencia acoplada a ellos. La represión es relevada por el fallo (juicio) que decide si una
representación determinada es verdadera o falsa. La descarga motriz funciona alterando la
realidad.
El yo-realidad no tiene más que aspirar a beneficios y asegurarse contra prejuicios,
abandonar un placer momentáneo solo para ganar por el nuevo cambio un placer más
seguro.
Mientras ocurre esta trasmudación, las pulsiones sexuales experimentan modificaciones
desde el autoerotismo inicial hasta el amor de objeto al servicio de la función de
reproducción de la especie.
Freud 1930, señala tres momentos en la organización del yo: un yo real primitivo, un yo
placer purificado y un yo real definitivo, vinculando las investiduras pulsionales con la
realidad exterior al psiquismo.

Tres momentos o tiempos lógicos en la construcción de la estructura:


Freud alude al desarrollo y a la organización del yo en grados crecientes de complejización
y sus funciones yo real primitivo, yo placer purificado y yo real definitivo, superyó.
En sus inicios el yo no está discriminado del ello, hay puro montos pulsionales y una
tendencia a la descarga por la vía del acto reflejo. la primera forma de descarga constituida
desde un estímulo que determina una descarga motriz masiva, debe irse perfeccionando
hacia un mecanismo de fuga de estímulo que es efectivo respecto de los estímulos
exteriores. El interior está configurado por montos pulsionales que toman la forma de
angustia y desarrollo de afectos o investidura de órganos, que darán origen a un
procesamiento representacional.
La posibilidad de registrar como propios ciertos estímulos provenientes de determinados
órganos irá construyendo la representación cuerpo. Cuando varias de estas investiduras se
ligan entre sí con cierta armonía se plantea la estructura de un yo real primitivo.

Yo real primitivo:
Este yo real primitivo (Freud 1915) pretende eliminar las tensiones por las modificaciones
internas: registra los estímulos externos provocando alteraciones. Los primeros órganos en
investirse son corazón y pulmones.
Otra condición necesaria es que el contexto proporcione un agente externo que realice las
acciones específicas que satisfagan las necesidades, en este sentido es necesario, para la
organización del psiquismo, una función maternante basada en la empatía cenestésica, por
el cual el agente que lleva a cabo esta función, desde el reconocimiento en sí mismo de
sensaciones o estados afectivos a partir de su propio cuerpo, infiere estados en el infante y
tiende a solucionarlos, suministra un tipo de experiencia de satisfacción. Por otra parte, si

79
80

este agente maternante se propone a sí mismo como un estímulo siempre presente del que
el niño no puede fugar, tenderá a considerarlo como un estímulo endógeno o pulsional con
la consiguiente perturbación.
En este yo real primitivo se constituye un ritmo somático, homeostático, de tensión y
reducción de tensión. Este yo comienza regulando cantidades, todavía no cualificadas.
El yo real primitivo se rige por el principio de constancia y por la búsqueda de un nivel cero
relativo. Freud plantea a esto yo como caracterizado por una primera marca pienso que se
refiere a la capacidad de inhibición de la desinvestidura a un nivel cero, lo cual permite un
procesamiento psíquico, como la base de la organización del psiquismo. A partir de la
estimulación desde una periferia exterior, se produce una sensación de alivio en la periferia
interior. La proyección de una tensión de necesidad en una “ zona” corporal, va
construyendo en la mente un “mapa” representacional, se construye por proyección normal
que configura entonces esas zonas erógenas, que (Freud 1930) son unidades aisladas o
separadas entre sí que van a ir adquiriendo una organización como totalidad, como partes
de un conjunto que se configura como “representación-cuerpo”, base de la
“representación-yo”.
El autoerotismo busca la satisfacción a través de un objeto que puede pertenecer al propio
cuerpo. La unificación de las zonas erógenas supone un nuevo acto psíquico que marca la
complejización del autoerotismo al narcisismo.
El yo tiene a proyectar sus propios estados afectivos y encontrarse con una imagen con la
cual se identifica.
El no enlace con sensorialidad, y la dificultad en la descarga vía motricidad mantienen un
estado tóxico.
Del exterior provienen estímulos que pueden invadir, desquiciar el psiquismo en términos de
magnitudes que sobrepasan las distribuciones energéticas incipientes, por lo tanto uno de
los tiempos primordiales en esta organización corresponde a la casa del aparato proyectos
contra los estímulos (Freud 1920). También en estos primeros tiempos comienzan los
signos perceptivos y huellas mnémicas, es decir discriminación entre percepción y memoria,
cuya alteración​ puede constituirse en un futuro punto de fijación.
La primera función del yo es discriminar los estímulos perceptuales de los pulsionales. A
estos últimos no puede evitarlos y le exige un procesamiento psíquico constante. Esta
primera función se puede alterar, los estímulos internos son tratados como externos,
tendiendo a la descarga motriz, el sujeto no puede reconocerse como sede de sus propias
necesidades. Puede suceder, que los estímulos externos sean tratados como internos,
produciéndose modificaciones en el cuerpo como sucede en las enfermedades
psicosomáticas.

Tiempo y espacios primarios.


En este primer tiempo de organización pulsional, Freud 1915, se refiere a la pulsion cómo el
concepto límite entre lo psíquico y lo somático.
Hay distintos espacios de proyección de empuje pulsional: las zonas erógenas no
cualificadas (vísceras, sistema circulatorio, piel, etc) y las zonas erógenas con una
organización posicional cómo es la representación-cuerpo. Estos primeros espacios son
generados desde un proceso pulsional, proyectado, son los moldes primigenios en los que
se inscribe la vivencia de satisfacción, y forman el modelo primario de la pantalla del sueño,
el marco en el cual este se desarrolla.

80
81

Los tiempos y espacios pulsionales, forman la base arcaica de nuestra organización


preconsciente. Funcionan ligados a cantidades, tratando de procesarlas, forman la base de
la vivencia de satisfacción y dolor y se organizarían como engramas básicos asociados a la
angustia como afecto poco cualificado.

Yo placer purificado:
El yo placer purificado (Freud 1991-1915) se estructura en torno de la polaridad
placer-displacer, es decir, en torno a una cualificación de la cantidad, que registra los
aumentos de excitación pulsionales en términos de displacer, y su alivio a través de la
acción específica que provoca la vivencia de satisfacción, en términos de placer.
El yo placer purificado reconoce como propios los estímulos placenteros y proyecta los
displacenteros. La meta del yo es la disminución del displacer y la consecución del placer.
Las pulsiones que determinan este principio son las pulsiones sexuales.
Este yo inviste a la percepción, pero el vínculo percibido puede consistir en una introyección
o una identificación,por lo cual el objeto se reúne con el yo sin diferenciarse de éste.
A partir de la apertura de las zonas erógenas se produce una ligadura de esas zonas que
permite la constitución de una representación-cuerpo unificada. Se pueden dar alteraciones
de esta representación o una perturbación, por fijación o regresión.
En este segundo momento de organización de la estructura, hay una organización, cada
vez más compleja, de las representación-cuerpo y pasaje del autoerotismo al narcisismo,
considerando un nuevo acto psíquico, las identificaciones primarias, en que el Otro ocupa
un lugar de garante de ser o modelo, coincidente con el ideal del yo; hay una organización
de funciones, la capacidad de pensar y comienzos de establecimiento de un sistema
preconsciente, capacidad de emitir juicios originados en los propios deseos. En cuanto a las
defensas son primitivas: desinvestidura del sistema perceptivo, proyección, inversión del
lugar de sujeto (transformación en lo contrario en relación con los afectos, vuelta contra sí
mismo, pasivo en relación con la pulsión. Estas defensas son por lo tanto violentas y
masivas, no discriminatorias.
Esta fijación en un yo-placer purificado es la que explica como, cuando la estructura ha
continuado su organización, e inicia una vía regresiva, se implementan defensas tales como
la desmentida y la desestimación. La desmentida operaria escondiendo al yo en un yo real
definitivo, sobreadaptado.

Yo real definitivo:
Freud plantea en 1911 que cuando la vivencia alucinatoria fracasa en satisfacer las
pulsiones de autoconservación, el yo tiene que satisfacer sus necesidades a través de la
realidad externa. Esto conduce al desarrollo de una serie de funciones para que la realidad
externa pueda ser eficazmente diferenciada de la interna, y por lo tanto modificada. Para
ello debe ser representada en el aparato psíquico, en cuyo caso el yo despliega una serie
de funciones, que Freud en 1917 llama “instancias del yo”.
El principio de realidad toma el comando sobre el principio de placer; ya que actualmente
más acorde a fines objetivos y permite la búsqueda de un placer demorado y más seguro.
El principio de placer se mantiene en el inconsciente. La adecuación al principio de realidad
vincula la organización del aparato psíquico a las leyes del proceso secundario.
Se origina un cambio en las relaciones con el objeto, que dejan la base exclusiva de las
identificaciones primarias para organizarse cómo investiduras de objeto (pasaje del ser al

81
82

tener) sobre la base de tres o más lugares psíquicos (sujeto-modelo-objeto-rival o


ayudante).
Este principio diferenciador permite una especie de ordenación, de la cual las corrientes
psíquicas son un ejemplo (represión, desmentidas, desestimación, súperyó). En este
momento de la organización del yo, el preconsciente cobra importancia ya que a partir de
las representaciones-palabra, el yo real definitivo se articula en grados más complejos que
implican una mayor capacidad de abstracción. Se destacan tres tipos de palabras:
1) “Porque”, como prototipo del término que alude a los nexos causales, propios del
pensar inconsciente.
2) “No”, como símbolo de la negación.
3) “Yo” , esas palabras cuyo sentido sólo se entiende si se considera el acto de la
enunciación por la aparición de este “yo” el sujeto del enunciado puede separarse
del sujeto de la enunciación (Lacan 1960).
Para el surgimiento de este yo real definitivo, es un requisito contar con padres que hablen.

Alba Flesler: “el niño en análisis y las intervenciones del analista”

Las entrevistas preliminares: el niño del otro y la respuesta del sujeto.

El niño no es el objeto del psicoanálisis. El psicoanálisis de niños, muestra, en el e


esforzado, intento por encontrar el elemento conectivo, que entre el psicoanálisis y los niños
no hay una complementariedad espontánea.
El psicoanálisis se dirige al sujeto, ese es su objeto, es a él a quien apunta y se dirige
delimitandolo, el objeto del psicoanálisis es el sujeto de la estructura.
El niño es el niño del Otro, ¿Pero qué es ser un niño?. El psicoanálisis le dio la palabra al
niño, produjo una revolución discursiva, al hacer rotar la posición del niño, que inicialmente
era objeto de observación, dejó de ser ahora exclusivamente objeto del Otro, lugar en el
fantasma del adulto, para abrir una brecha en el saber. El lugar del niño como tal, se
engendra tanto como equivalencia simbólica en el complejo edípico de la madre, como de
majesty the Baby en el narcisismo de los padres, y también como objeto del Fantasma del
adulto. Niño es la significación otorga Dale viviente por el otro ser humano que lo precede y
engendra, por eso el niño es siempre el niño del Otro.
Las entrevistas preliminares con los padres, delimitan cómo está anudado en los padres el
lugar del niño, que valor guarda un niño para ellos, sí lo esperaban o no, y cómo lo
esperaban.
Los padres:el nudo de las entrevistas.
El lugar de objeto, en el campo del otro, anida en el entrecruzamiento, del deseo, el amor y
el goce de los padres, en términos freudiana el niño se, el objeto fálico del deseo materno,
el objeto de amor narcisista y el objeto de goce del fantasma.
Los tres amor deseo y goce en un anudamiento borromeo, conllevan a entender sus
ganancias,atender a los buenos enlaces y también a sus fallas orientan las entrevistas
preliminares indican del analista el sitio en el que anida el niño en cuestión. El analista no
orienta padres, pero sí orienta nudo de los padres. La escucha en las primeras entrevistas
persigue, para mí, el interés en ubicar al niño del Otro, si es que se ha alcanzado o no ese
lugar de alojamiento, como objeto en el campo del otro y finalmente​ cómo ha funcionado el
engarce del amor el deseo y el goce para cada tiempo del sujeto. Si el niño es objeto de

82
83

deseo para su madre, si ha funcionado como una equivalencia simbólica, es porque se ha


activado una lógica la que regula la ley del deseo.
Sudeste o tiene una condición lógica, esta se, que haya una falta, una falta de goce.
Cuando decimos que el niño es objeto causa de deseo, estamos haciendo referencia a una
lógica que anuda el deseo con un goce que falta, y por eso mismo causa el deseo.
El deseo de la madre. no es exacto. es articulable, su promoción depende de una ecuación
simbólica, en ella, el niño como objeto de deseo toma un valor fálico. Es distinto ser objeto
de deseo, que objeto de amor o del narcisismo de los padres, ya que si en el plano del amor
imaginario, se lo espera como objeto de satisfacción narcisista, cuando se lo asimila al
objeto de goce, surgen expresiones tales como “me lo comería todo” “lo apretaria” etc. El
deseo y el amor le pone límite al desenfreno pulsional.
Las entrevistas preliminares con los padres brindan al analista la ocasión de localizar el
nudo de los padres y el alojamiento del niño como objeto amor, de deseo y de goce en cada
uno de los tiempos de la infancia. Las entrevistas preliminares abren la posibilidad al
analista para ubicar si los goces se distribuyeron o si subsiste una continuidad en alguno de
los goces a lo largo de las generaciones.
Transferencias y resistencias de los padres.
Sugiero despejar la incertidumbre de saber porque traen el niño, no sólo en el plano
manifiesto, sino en la cuestión de localizar qué discordancia produjo conmoción en los
padres moviendo los a venir.
Nos interesa ubicar proporciones y desproporciones, y tener cierta incertidumbre de que
buscan y esperan al traer al hijo. La discordancia, la no proporcionalidad mueve, causa y
camión produce distintas vertientes en la transferencia con el analista de niños.
Es posible constatar que en algunas ocasiones los padres buscan saber les hace falta saber
ellos preguntan o se preguntan el porqué del síntoma del niño hacer se acercan con
preguntas y con ellas abren aquella vertiente de transferencia que Resulta ser la más apta
para nuestras intervenciones. Está se la vertiente que habilita la verdadera consulta, que
dinamiza y enlaza el saber en relaciona la falta de saber. los padres se encuentran abiertos
a la producción de saber. Otras veces no llegan en busca de saber, sino de legítimo alivio
, vienen a nuestro encuentro anhelando alcanzar la producción exacta de su expectativa y
solo reclaman que el niño les otorgue contento. No tienen intención de saber, vienen con
una demanda de amor, aquí la vertiente predominante no se la simbólica, sino la
imaginaria; tiene un alto contenido de expectativas y acentúa un perfil idealizado del
analista. En los casos extremos, el alivio que demandan conlleva suprimir la discordancia
sin interrogar su causa y requieren por parte del analista otro tipo de intervenciones. Los
casos más difíciles son aquellos en los cuales los padres no solo no consultan sino que
tampoco demandan. De modo notable el malestar o discordancia no suele situarse en
relación al niño; el problema surge con aquel que deriva a este al analista, y molesta
reclamando una consulta porque vienen a interrumpir su goce.
En la vertiente transferencial real, los padres buscarán cumplimentar el trámite de un modo
rápido y formal, haciendo casi imposible introducir una pregunta en el modo lacónico y
puntual con el que se expresan.
En la vertiente simbólica de la transferencia, la resistencia surge como límite de lo simbólico.
Momento en el cual el discurso detiene la búsqueda de saber, cuando esto ocurre es
notable la suspensión de toda pregunta y el impactante detenimiento de la fluidez
significante la secuencialidad significante que motoriza va la palabra se hace signo, y en

83
84

lugar de ofrecer la instancia propia de la lógica del significante qué significa el sujeto para
otro significante, el discurso se hace opaco y sólo quiere darse como signo, que significa
algo para alguien.
Sí ante los padres buscaban saber en este otro momento del Análisis teniendo el señor
asistencial no quieren saber. Cuando primera vertiente imaginaria de la transferencia con su
pinte amoroso idealizante plagado de demanda sin interrogar es posible anticipar que como
todo amor de transferencia incluida su ineludible perfil de odio. reclama que iniciamos
nuestra intervención e intentando el enlace de lo imaginario lo simbólico caso contrario
estaremos condenados a caer vertiginosamente del pedestal y el izado de las fauces en la
decepción y el odio. Sin saltarte de instancia antes de atender sin más el síntoma del niño
es preciso escuchar el discurso dando lugar a una pregunta. En la vertiente real, la
transferencia los padres se muestran cerrados a las preguntas y molestos con nuestra
intervenciones.. El analista lejos de caer en la impotencia del acto analítico, logra apuntar a
un auto posible. Lo fundamental es reconocer que no somos nosotros quienes Contamos
con la palabra transferencial, se trata de deportación de autoridad que tiene quien inicia la
consulta, en la medida que advirtió la gravedad de un goce cuya discontinuidad se
encuentra trabada. Es importante localizar qué transferencia se pone un juego, para poder
dirigir la cura.
Los niños: las primeras entrevistas
Llegan por las resonancias que genera en un adulto, cuando se dispone por su parte a
encontrarse con él, el analista se adviene a distinguir el niño del sujeto, si atiende al niño del
Otro, es porque se apronta a escuchar la respuesta del sujeto, pues entre niños esperado y
el sujeto hallado se abre, una brecha diferencial,la respuesta del sujeto.
El sujeto responde al Otro, responde Sí y con ello se aliena, al significante promovido fuera
de él, y responde no separando una porción del sentido liberador para su existencia.
El síntoma del niño y la respuesta del sujeto
El sujeto responsable ya sea, del síntoma, del acto, del goce, su consideración se extiende
consensualmente, sin advertir las consecuencias acarreadas a la cuenta de la práctica, el
síntoma del niño está en posición de responder a lo que hay es sintomático en la estructura
familiar, puede representar la verdad de la pareja familiar. En cambio la operatividad del
analista se dificulta cuando el niño realiza la presencia del objeto en el fantasma materno.
Síntomas y trastornos del niños hallan su causa y aplicación en el goce de los padres, a
quienes con empeño se intentó o intenta analizar, orientar e interpretar.
El sujeto responsable de sus síntomas quedó asimilado al sujeto dueño de sus actos,
autónomo para la elección sexual y orientado en sus [Link] es lo mismo responder como
sujeto al Otro, que realizar la presencia del objeto en el fantasma del Otro, su primera
consecuencia es que entre una y otra opción entre realizar o responder, se abre la
dimensión temporal, se inaugura el intervalo, lo no idéntico, el trazo de distintivo y con ello
un pasaje que va desde el espacio inaugural donado y propuesto por el otro, al lugar que el
sujeto diseña con su respuesta. parece justo afirmar que el sujeto responde al otro en el
intervalo de su falta, en tanto el objeto realiza la presencia cuando falla la falta.
Con la respuesta del sujeto o la realización del objeto se abrirán para todo niño 2 vías
divergentes en el destino que seguirán los goces del cuerpo. Preparado desde antes de
nacer para distinguirse del organismo real, el cuerpo será parte del sujeto, si los
encordados de lo real pulsional, lo simbólico del lenguaje y lo imaginario de la
representación, se recrean para cada uno de los tiempos del sujeto haciendo del agujero,

84
85

falta. Intervalo del otro y respuesta del sujeto, deben recrearse una y otra vez y deben
hacerlo a tiempo. Respuesta necesaria y realización contingente, haran que en la
redistribución de los goces, en la infancia permanezcan retenidos goces, sin distribución la
recreación de la falta primigenia inaugurada cuando un goce incestuoso quedó en cuanto
expulsión fuera del cuerpo del niño. Será por la eficacia de la expulsión que podrá
comparecer la unidad de la imagen especular con la que se asume el cuerpo como propio,
con ella conocerá el primer goce jubiloso y jubilatorio del narcisismo, con el que jugará
desde la cuna a ser el falo imaginario del Otro, sin él no jugara ni en la infancia, ni más tarde
en la cama los juegos del amor. Sin ese tiempo el sujeto no podrá responder a la demanda
del otro hecha goce pulsional. El Otro anticipa, imaginariamente el cuerpo del bebé,
otorgándole la chance de construirse separado del cuerpo materno. Con la sanción y
habilitación del otro que demanda, y también sanciona la existencia del sujeto, el binarismo
que se juega entre ser o no ser el falo, dara paso a otro gran conflicto, ser o tener, si se, no
se tiene, si se tiene, no se se. El goce sexual, siempre fálico, será promovido por una falta
que hace serie recreando la infinitud. La no relación sexual, en que abrevan las futuras
relaciones sexuales, y los goces de la creación, para el sujeto, se inscriben en tiempos de
escrituración de la falta de proporción. El fantasma también se construye en tiempos,
tiempos de redistribución real de los goces, de sucesión simbólica y de letrán marcadora del
objeto. Síntomas, angustias e inhibiciones, se hacen respuesta del sujeto, sólo cuando el
Otro admite que el niño no realice la presencia del objeto.
Los tiempos y el cuerpo en la experiencia psicoanalític.
El psicoanálisis apunta el sujeto, no a la persona, ni el individuo, ni la conducta, ni a los
trastornos, al sujeto cuya estructura es más que la palabra, es más que la imagen, es más
que el goce ,es en todo caso los tres anudados. El cuerpo que nos interesa es el cuerpo del
sujeto, real, simbólico e imaginario. los tiempos del organismos pueden pasar sin estar
acompañados por los tiempos del sujeto. El cuerpo del sujeto sólo realiza sus tiempos en
pasajes, no evolutivos, dependientes de una progresión promotora de pasos que van
inicialmente desde el cuerpo del Otro al cuerpo propio y sólo luego alcanzan al cuerpo del
partenaire.
Los tiempos del cuerpo
La pérdida de goce es condición ineludible para causar el deseo. Cada recreación conllevara
una pérdida y sólo así promoverá un pasaje del cuerpo del Otro al cuerpo propio y luego al
el partenaire. Localizar el objeto de deseo y de goce al fin de la pubertad exige por lo tanto
haber cursado con anterioridad cada uno de los tiempos del cuerpo. El primer gran tiempo,
constituyente de la imagen unificada del cuerpo, dependiente del otro que con su mirada
fija sostén, a un evento efímero, puede sufrir un contratiempo, entre sus varios tropiezos
puede no configurar la imagen, no darle cabida o cerrarla estática sin opción. Si se cursan los
tiempos de la infancia si ellos se recrean los agujeros del organismo se reondean como faltas
en el cuerpo. Es por la eficacia de lo simbólico que un objeto se convierte en falta. Los
agujeros son parte de la estructura. La falta es subsidiaria de un enlace del goce a la
castración y permite alcanzar el goce en la escala invertida del deseo.
El cuerpo actual.
El síntoma es una oportunidad para el sujeto. Si el analista ubica el síntoma como un
significante, recordando que el significante es lo que representa el sujeto para otro
85
86

significante, abrirá una vía de libertad al sujeto, al invitarlo a hablar, así no reduce el
síntoma a un signo.
respuesta y responsabilidad en los tiempos del sujeto: acting out o pasaje al acto
Alguien es responsable de su acto más allá de su premeditación, imprudencia o intención, y
el acto es sancionado no con el fin de la responsabilidad, sino del resarcimiento. La
respuesta abre un intervalo para la existencia del sujeto, sin embargo la respuesta del sujeto
lo involucra como efecto y no como causa sui de su acto. La anterioridad del Otro lo hace
responsable, tanto de la donación del intervalo, como de la transmisión de la ley y de la letra
para hacer litoral al goce. De su sanción habilitante dependerá la respuesta del sujeto. Lacan
distingue entre el acting out y el pasaje al acto, justamente en su seminario sobre la
angustia, revelando que antes Lo Real del goce el sujeto responde de muy diversas maneras.
Los recursos simbólicos con los que cuenta la estructura del sujeto difieren según los
tiempos del sujeto y no son reductibles a la edad cronológica. En la infancia y en la pubertad
arrecian las urgencias y desbordes mostrando con despliegue de en la escena ese llamado al
Otro como pedido de simbolización. Lo que el acto muestra, en la escena, es un llamado
ante la angustia desbordante, cuando el sujeto no encuentra letra para enmarcar el goce. El
llamado se dirige al otro real en la infancia el llamado se dirige al Otro real. Del pasaje al
acto toda simbolización se ha hecho imposible. La ley hace falta para que el goce se enlace a
una lógica, sin la lógica de incompletud que hace agujero principal en lo simbólico e instaura
el goce fálico, no habrá resonancia para agujerear el goce del Otro. Si no funciona la ley
prohibiendo el goce incestuoso, el desborde pulsional comandará el acting como llamada a
la simbolización o peor aún el pasaje al acto revelando la impotencia de toda simbolización.
El sujeto será responsable de sus actos y en la infancia la pulsión hizo lazo con la castración,
si el padre realizó su acto de sanción. La sanción, al sujeto, será un acto de reconocimiento,
introductor de un comienzo, si atiende el significante que libera al sujeto de la pulsión
desmedidas.
El primer encuentro con el niño.
Cuando lo íntimo sufre una delimitación imprecisa por la falla en la unificación imaginaria, el
sujeto busca y lo real cerramientos que hagan de tope de la mirada del Otro.
Cuando se presenta la vertiente Real de la transferencia debemos intervenir sosteniendo
esa red que por fuera de las buenas intenciones mueve a venir.

Introducción a la obra de Melanie Klein: Hanna segal (1965)


el individuo. El estudio de adultos neuróticos llevó a Freud a descubrimientos relacionados
con la niñez y luego la infancia.
Melanie Klein fue una de las mejores psicoanalistas de niños de la historia, y al
trabajar con ellos descubrió que tanto el Complejo de Edipo como el Superyó se manifiestan
claramente mucho antes de lo que suponía.
Un concepto nodal en esta teoría es el de “posición”, el cual se diferencia en gran
medida con el concepto de fase o etapa de desarrollo libidinal que postulaba Freud. Posición
implica una configuración específica de relaciones objetales, ansiedades y defensas,
persistente a lo largo de la vida. En este sentido, la posición depresiva nunca llega a
86
87

reemplazar por completo la posición esquizo-paranoide; la integración lograda nunca es


total y las defensas contra el conflicto depresivo producen regresión a fenómenos
esquizo-paranoides, de modo que el individuo puede oscilar siempre entre ambas
posiciones.
Ciertas ansiedad paranoides y depresivas siguen siempre activas en la personalidad,
pero cuando el yo está suficientemente integrado y durante la elaboración de la posición
depresiva ha establecido una relación relativamente firme con la realidad, los mecanismos
neuróticos van sustituyendo poco a poco a los psicóticos. A medida que continúan los
procesos integradores iniciados durante la posición depresiva, disminuye la ansiedad, y la
reparación, sublimación y la creatividad reemplazan en gran parte a los mecanismos de
defensa tanto psicóticos como neuróticos.

CAPÍTULO UNO: FANTASIA


Algunos psicólogos solían objetar la descripción freudiana de la mente calificandola
como antropomórfica. Pero no interpretaron que Freud nunca se refiere al superyó como un
“hombrecito”, pero está claro que esta parte de la personalidad se debe a una
introyección-en la fantasía- de una figura parental, fantaseada, distorsionada por las
proyecciones mismas del niño.
En su obra, Melanie
Klein amplió el concepto freudiano de fantasía inconsciente y le dió mayor
importancia. Las fantasías inconscientes están siempre presentes y siempre activas en todo
individuo. Es decir que su presencia no es índice de enfermedad. Lo que determinará el
estado psíquico del sujeto es la naturaleza de estas fantasías inconscientes y su relación con
la realidad externa.
Freud no elabora sus concepciones sobre el origen de las fantasías inconscientes,
generalmente se refiere a las que surgen después del segundo o tercer año de vida. Según
Melanie Klein, la fantasía inconsciente es la expresión mental de las pulsiones y por
consiguiente existe, como éstos, desde el comienzo de vida. Por definición las pulsiones son
buscadores-de-objetos. En el aparato mental se experiencia a la pulsión vinculada con la
fantasía de un objeto adecuado a ella.
Crear fantasías es una función del Yo. La concepción de la fantasía como expresión
mental de las pulsiones por mediación del yo supone mayor grado de organización yoica del
que postula Freud.
La fantasía no es tan sólo una fuga de la realidad; es una concomitante constante e
inevitable de las experiencias reales, en constante interacción con ellas.
Se puede ver un ejemplo de fantasías que influyen en la reacción ante la realidad en
el caso del bebé irritado por el hambre que, en vez de aceptar el pecho, se aparta de él y no
quiere mamar. En este caso, el bebé puede haber hecho la fantasía que ha atacado y
destruido el pecho, al que siente ahora malo y atacandolo a su vez. Estas fantasías se
pueden observar fácilmente en el juego de niños muy pequeños, así como en el juego y

87
88

verbalizaciones de niños algo mayores. Puede persistir en el inconsciente de niños e incluso


de adultos, causando dificultades en alimentación.
Si bien la fantasía inconsciente influye y altera constantemente la percepción o la
interpretación de la realidad, lo inverso también es cierto: la realidad ejerce su impacto
sobre la fantasía inconsciente.
Las funciones de las fantasía son múltiples y complicadas, y la fantasía tiene un
aspecto defensivo que se debe tener en cuenta. Como el objetivo de la fantasía es satisfacer
impulsos instintivos prescindiendo de la realidad externa, se puede considerar que la
gratificación proveniente de la fantasía es una defensa contra la realidad externa de la
privación. Es, sin embargo, más que eso: es también una defensa contra la realidad Interna.
Ahora bien, cuál es exactamente la relación con los mecanismos de defensa. La
distinción reside en la diferencia entre el proceso real y su representación mental detallada,
por ejemplo en un momento dado una persona usa como mecanismo de defensa los
procesos de proyección e introyección. Pero la persona misma experiencia dichos procesos
en función de fantasías.
Freud describió al Yo como un “precipitado de catexias de objetos abandonados”.
Este precipitado está compuesto por objetos introyectados. Primero se introyectan objetos
parentales: el pecho, luego el pene. Después se introyectan objetos totales: la madre, el
padre, la pareja parental.
El yo se identifica con algunos de estos objetos: identificación introyectiva. Estos
objetos son asimilados por el yo y contribuyen a su desarrollo y características. Otros
permanecen como objetos internos separados y el yo mantiene relación con ellos (el
superyó es uno de estos objetos).
El hecho de que haya tan estrecha relación entre estructura y fantasía inconsciente
es importantísimo: es esto lo que hace posible influir en la estructura del yo y del superyó
mediante el análisis. Pues justamente al analizar las relaciones del yo con los objetos,
internos y externos, y al modificar las fantasías sobre estos objetos, es que podemos influir
esencialmente sobre la estructura más permanente del Yo.
Un paciente que era oficial naval, soñó con una pirámide. La misma estaba
constituida por multitud de rudos marineros, que sostenían sobre sus cabezas un libro de
oro muy pesado. Encima del libro estaba parado un oficial naval del mismo rango que el
paciente,y sobre sus hombros un almirante.
Después de contar ese sueño,dijo “Este soy yo, este es mi mundo. El libro de oro
representa la regla áurea el camino en el que trato de mantenerme. Estoy aplastado entre la
presión de mis pulsiones y de lo que quiero hacer, y las prohibiciones provenientes de mi
conciencia moral”. Asociaciones posteriores permitieron identificar al almirante con su
padre. Pero este almirante, representante de su padre, era muy distinto del padre real que
recordaba. El hecho de que el almirante fuese tan fuerte y temible como los marineros,
representantes de sus pulsiones, mostraba que la severidad del superyó se debía a la
proyección de sus propias pulsiones agresivas en su padre. Su principal mecanismo de
defensa, la represión, está representado en la fantasía por la presión combinada del
almirante-superyó y del oficial naval-yo, que tratan de dominar las pulsiones.

88
89

CAPÍTULO DOS: LA POSICIÓN ESQUIZO-PARANOIDE.


Según Melanie Klein, hay suficiente yo al nacer como para sentir ansiedad, utilizar
mecanismos de defensas y establecer primitivas relaciones objetales en la fantasía y la
realidad.
Suponen que desde el principio el yo es capaz de sentir ansiedad, utilizar
mecanismos de defensa y establecer relaciones objetales no significa que al nacer el yo se
parezca mucho al de un bebé bien integrado de seis meses; al principio el yo está muy
desorganizado.
El yo se escinde y proyecta fuera su parte que contiene la pulsión de muerte,
poniéndola en el objeto externo original, el pecho. Es así como el pecho llega a
experenciarse como malo y amenazador para el yo, dando origen a un sentimiento de
persecución.
Al mismo tiempo, se establece una relación con el objeto ideal. Así como proyecta
fuera de la pulsión de muerte, para evitar la ansiedad que surge de contenerlo, así también
se proyecta la libido, a fin de crear un objeto que satisfaga el impulso pulsional del yo a
conservar la vida.
El objetivo del bebé es tratar de adquirir y guardar dentro de si al objeto ideal, e
identificarse con éste, que es para él quien le da la vida y lo protege, y mantener fuera el
objeto malo y las partes del Yo que contienen la pulsión de muerte.
Hemos visto que, como expresión de las pulsiones y a la vez como recurso defensivo,
el yo se esfuerza por introyectar lo bueno y proyectar lo malo. Hay situaciones en que se
proyecta lo bueno, para mantenerlo a salvo de lo que se siente como abrumadora maldad
interna, y situaciones en que se introyectan los perseguidores e incluso se hace una
identificación con ellos, en un intento de controlarlos.
De la proyección original de la pulsión de muerte surge otro mecanismo de defensa,
extremadamente importante durante esta fase de desarrollo: la identificación proyectiva.
Cuando ningún mecanismo de defensa alcanza a dominar la ansiedad y ésta invade
al Yo, puede surgir la desintegración del mismo como medida defensiva. Por ejemplo, la
proyección hacia afuera de malos sentimientos y partes malas del Yo produce persecución
externa. La reintroyección de perseguidores origina ansiedad hipocondríaca.
La desintegración es el más desesperado de todos los intentos del yo para
protegerse de la ansiedad.
Escindir al objeto en uno bueno y otro malo sirve, sin embargo, para ordenar el
universo de las impresiones emocionales y sensoriales del niño y es una condición previa
para la integración posterior. Es la base de lo que será después la capacidad de discriminar,
cuyo origen es la temprana diferenciación entre lo bueno y lo malo. La escición es también
la base de lo que más tarde llegará a ser la represión.
También la identificación proyectiva tiene sus aspectos valiosos. Ante todo, es la
forma más temprana de empatía, y la capacidad para “ponerse en el lugar del otro” se basa
tanto en la identificación proyectiva como la introyectiva.

89
90

Esto nos lleva a preguntarnos cómo sale el individuo normal de la posición


esquizo-paranoide. Para que la posición dé lugar, en forma gradual y relativamente no
perturbada al siguiente paso del desarrollo, la posición depresiva, la condición previa
necesaria es que las experiencias buenas predominen por sobre las malas. A este
predominio contribuyen tanto factores internos como externos.
Cuando las experiencias buenas predominan, el yo llega a creer que el objeto ideal
prevalece sobre los objetos persecutorios y que su propia pulsión de vida predomina sobre
su pulsión de muerte. Estas dos creencias, van juntas ya que el yo continuamente proyecta
sus propias pulsiones distorsionando así los objetos, y también introyecta sus objetos
identificándose con ellos.

CAPÍTULO IV: POSICIÓN DEPRESIVA


A medida que los procesos de escisión y proyección e introyección le ayudan a
ordenar sus percepciones y emociones y a separar lo bueno de lo malo, el bebé, se
encuentra ante dos objetos: un objeto ideal y un objeto malo. Ama al objeto ideal, trata de
adueñarse de él, de conservarlo y de identificarse con él. En el objeto malo ha proyectado
sus impulsos agresivos y lo siente como una amenaza para sí mismo y para su objeto ideal.
Si el desarrollo se efectúa en condiciones favorables su objeto idea y sus propios
impulsos libidinales son más fuertes que el objeto malo y sus propios impulsos malos;se
puede identificar cada vez más con su objeto idea su yo se va fortificando y capacitando
para defenderse a sí mismo y al objeto ideal. Su yo es fuerte y a la vez firme poseedor de un
objeto ideal fuerte, sus propias impulsos malos le asustan menos y se ve entonces menos
impelido a proyectarlos fuera.
Disminuye también el poder atribuido al objeto malo, mientras que el yo se fortifica,
tolera mejor el instinto de muerte dentro de su y decrecen sus temores paranoides; puede
predominar el impulso a la integración del yo y del objeto.
El bebé pasa por momentos de integración más o menos completa. Cuando los
procesos integradores se hacen más estables y continuos surge una nueva fase del
desarrollo: la posicion depresiva.
La posicion depresiva como la fase del desarrollo en que el bebe reconoce un objeto
total y se relaciona con dicho objeto. Es un momento crucial del desarollo infantil, notan en
el bebé un gran cambio lo que es un progreso enorme., ya que el bebe reconoce a su madre.
Comienza también a reconocer a otras personas de su ambiente, generalmente primero a su
padre. Cuando el bebé reconoce a su madre significa que ya la percibe como objeto total. El
bebé cada vez se relaciona más con la madre como objeto total, que puede ser a veces
buena y a veces mala, que puede estar presente o ausente y a la que puede amar y odiar al
mismo tiempo.
Reconocer a la madre como persona total significa también reconocerla como
individuo con una vida propia y con sus propias relaciones con otras personas. El bebé
descubre cuán desamparado está, como depende totalmente de ella y cuantos celos le
provocan los demás.

90
91

A medida que la madre se convierte en objeto total, el yo del bebé se convierte en


un yo total. Al disminuir los procesos proyectivos e integrarse más el yo se distorsiona
menos la percepción de los objetos, de modo que el objeto malo y el objeto ideal se
aproxima el uno al otro. Al mismo tiempo,la introyección de un objeto cada vez más total
estimula la integración del yo.
Al percibir a la madre como objeto total, el bebé puede recordarla,o sea recordar
gratificaciones anteriores en momentos en que la madre parece frustrarse y anteriores
experiencias de frustración mientras ella lo está gratificando. A medida que prosiguen estos
procesos de integración, el bebé reconoce más y más claramente que es una misma
persona-el mismo- quien ama y odia a una misma persona-su madre- . Se dan entonces
conflictos vinculados con su propia ambivalencia. Esto es el estado de integración yoica y
objetal que trae consigo un cambio en las ansiedades del bebé, que se centran ahora en
otro punto.
En la posición esquizo- paranoide, el motivo principal de la ansiedad es que el objeto
u objetos malos destruyan al yo. En la posición depresiva las ansiedades brotan de la
ambivalencia, el motivo de la ansiedad del bebé es que sus propios impulsos destructivos
hayan destruido o lleguen a destruir al objeto amado de quien depende totalmente. En la
posición depresiva se intensifican los procesos de introyección. Esto se debe en parte a que
el bebé descubre cuánto depende de su objeto. Aumenta la necesidad de poseer este
objeto, de guardarlo dentro de si y si es posible de protegerlo de su propia destructividad.
La posición depresiva comienza en la fase oral del desarrollo, en que el amor y la necesidad
provocan el deseo de devorar. La omnipotencia de los mecanismos de introyección oral
hace surgir la ansiedad ante la perspectiva de que los poderosos impulsos destructivos
destruyan no solo al objeto bueno externo, sino también al objeto bueno introyectado.
Está expuesto a nuevos sentimientos poco conocidos durante la posición
esquizo-paranodie:el duelo y la nostalgia por el objeto bueno al que se siente perdido y
destruido,y la culpa, experiencia depresiva típica provocada por el sentimiento de que
perdió a su objeto bueno por su propia destructividad. En la cúspide de la ambivalencia
puede sobrevenirle la desesperación depresiva.
Para él su mundo interno, identificado con este objeto, también está hecho pedazos
y vivencia agudos sentimientos de pérdida, culpa, nostalgia, sin esperanzas de recuperarlo.
Además de sufrir por si mismo sufre por su madre.
Esta persecución se debe en parte a que en la cúspide de los sentimientos
depresivos reaparece cierta regresión, por lo cual nuevamente se proyectan los malos
sentimientos y se los identifica con perseguidores internos y que en parte a que en cierta
medida se vuelve a sentir como perseguidor al objeto bueno hecho pedazos qué provoca
tan intensos sentimientos de pérdida y culpa.
La experiencia de depresión moviliza en el bebé el deseo de reparar a su objeto u
objetos destruidos. Anhela compensar los daños que les ocasionó en sus fantasías
omnipotentes, restaurar y recuperar sus objetos de amor perdidos y devolverles la vida y la
integridad. Cómo cree que la destrucción de su objeto se debe a sus propios ataques
destructivos, cree también que su propio amor y cuidados podrán deshacer los efectos de su

91
92

agresión. El conflicto depresivo es una lucha constante entre la destructividad del bebé y sus
impulsos amorosos y reparatorios. El fracaso en la reparación conduce a la desesperación, el
éxito, el bebé resuelve gradualmente las ansiedades depresivas y recupera externa e
internamente sus objetos buenos.
La posición depresiva marca un progreso crucial en el desarrollo y durante su
elaboración el bebé cambia radicalmente su concepción de la realidad. Al integrarse más su
yo, al disminuir sus procesos de proyección y al empezar a percibir sus dependencia de un
objeto externo y la ambivalencia de sus propios instintos y fines, el bebé descubre su propia
realidad psíquica. Advierte su propia existencia y la de sus objetos como seres distintos y
separados de él. Advierte sus propios impulsos y fantasías y comienza a distinguir entre
fantasía y realidad externa. La prueba de realidad existe desde el nacimiento. Pero en la
posición depresiva esta prueba de la realidad se afirma más, sehace más significativa y se
vincula más estrechamente con la realidad psíquica. Cuando el bebé reconoce sus propios
impulsos, tanto buenos como malos, los creen omnipotentes, pero su preocupación por el
objeto le hace vigilar que efectos tienen sobre él sus impulsos y acciones, y de este modo
prueba gradualmente el poder de sus impulsos y la resistencia de su objeto.
El bebé descubre gradualmente tanto los límites de su odio como los de su amor, y a
medida que su yo crece y se desarrolla encuentra cada vez más recursos para influir
realmente sobre la realidad externa.
Al mismo tiempo a lo largo del desarrollo y elaboración de la posición depresiva el yo
se fortifica, gracias al crecimiento y a la asimilación de objetos buenos, introyectados en el
yo y en el superyó.
El punto de fijación de las enfermedades psicóticas yace en la posición
esquizo-paranoide y en los comienzos de la posición depresiva. Pero si se alcanzó la posición
depresiva y se la elaboró por lo menos en parte, las dificultades que aparecen en el
desarrollo posterior no son de carácter psicótico, sino neurótico.
Con la progresiva elaboración de la posición depresiva el bebé adquiere la capacidad
de amar y respetar a las personas como seres separados, diferenciados. Puede ahora
reconocer como propios impulsos, responsabilizarse por ellos y tolerar la culpa.
A medida que se afirma la relación de objeto total, el superyó pierde algunos de sus
aspectos monstruosos y se aproxima más a una imagen de padres buenos y amados. Dicho
superyó no es solo la fuente de los sentimientos de culpa sino también un objeto de amor,
lo ayuda en su lucha contra los impulsos destructivos.
El dolor del duelo vivenciado durante la posición depresiva y los impulsos
reparatorios que se desarrollan para restaurar los objetos internos y externos amados
constituyen las bases de la creatividad y la sublimación. Se realizan por preocupación y culpa
por el objeto, con el deseo de restaurarlo, preservarlo y darle vida eterna. El anhelo de
recrear sus objetos perdidos impuls al bebé a juntar lo que ha hecho pedazos, a reconstruir
lo destruido, a recrear y a crear. Al mismo tiempo , su deseo de proteger a sus objetos lo
lleva a sublimar los impulsos que siente destructivos.
La represión reemplaza a la escisión. Para proteger al objeto, el bebé inhibe en
parte sus instintos y en parte los desplaza sobre sustituto; aqui comienza la formacion de

92
93

simbolos. Los procesos de sublimación y de formación de símbolos están estrechamente


vinculados con conflictos y ansiedades de la posición depresiva, y son una consecuencia de
estos.
La posición depresiva cambia enteramente el clima del pensamiento.
Aumenta su confianza en su propia capacidad de conservar o recuperar objetos
buenos y su creencia en su propio amor y posibilidades.
La posición depresiva nunca se elabora completamente. Siempre tenemos
ansiedades relacionadas con la ambivalencia y la culpa y situaciones de pérdida que
reavivan experiencias depresiva.s Los objetos externos buenos de la vida adulta siempre
simbolizan y contienen aspectos del primero objeto bueno, interno y externo, de modo que
cualquier pérdida de la vida posterior reaviva la ansiedad de perder el objeto interno bueno
y con ella todas las ansiedades sentidas originalmente durante la posición depresiva.
Cuando la posición depresiva no se ha elaborado suficientemente y no se ha
afianzado la creencia en el amor y la creatividad del yo y en su capacidad de recuperar
interna y externamente objetos buenos, el desarrollo posterior es mucho menos favorable.
El yo se siente acosado por la ansiedad constante de perder totalmente las situaciones
internas buenas, está empobrecido y debilitado, su relación con la realidad es frágil y hay un
perpetuo temor y a veces una verdadera amenaza de hacer una regresión a la psicosis.

CAPÍTULO VIII: LOS ESTADIOS TEMPRANOS DEL COMPLEJO DE EDIPO


En la definición kleiniana de la posición depresiva está implícito que el complejo de
edipo comienza a desarrollarse en esta fase. Cuando el bebé percibe a la madre como
objeto total, cambia no solo su relación con ella, sino también su percepción del mundo.
Reconoce a las personas como seres individuales ; advierte el importante vínculo que existe
entre su padre y madre .
La proyección desfigura todas sus percepciones y cuando se percata del vínculo
libidinal existente entre sus padres proyecta en ellos sus propios deseos libidinales y
agresivos.
Esta situación en que percibe a sus padres en función de sus propias proyecciones,
le origina intensísima frustración, celos y envidia, ya que percibe a los padres dándose sin
cesar precisamente aquellas gratificaciones que él desea para sí.
Contra la situación de privación, celos, envidia intensa destructividad y la depresión
resultante, se despliegan por supuesto, las defensas que describi como pertenecientes,
respectivamente, a las posiciones esquizo-paranoide y depresiva. La negación , escisión e
idealización pueden tomar diversas formas. Puede haber una escisión entre padres buenos,
asexuales, y padres malos, sexuales. Puede haber una escisión entre La madre y el padre,
convirtiéndose a uno de ellos en ideal mientras se siente al otro como perseguidor. Esta
última forma de escisión puede parecerse estrechamente a una situación edípica genital,
salvo por la extrema idealización del progenitor deseado y el odio y persecución extremas
vivenciados en relación con el progenitor rival.
La fantasía de los padres combinados juega un papel importante en el complejo de
Edipo temprano. Cuando el bebé reconoce a la madre como objeto total pero aun no

93
94

diferencia completamente al padre de la madre; en su fantasía el pene o el padre son parte


de la madre, su idealización de ella le hace verla conteniendo todo lo deseable: el pecho,
bebés, penes.
A medida que va diferenciando más a los padres y sintiendo celos y envidia por sus
relaciones sexuales, el niño puede regresar defensivamente a la fantasía de los padres
combinados. Niega así la relación entre los padres y en su fantasía omnipotente la convierte
en figura parental combinados. Niega así la relación entre los padres y en su fantasía
omnipotente la convierte en figura parental combinada.
Según Melanie Klein el niño sabe muy tempranamente como son los genitales
masculinos y femeninos y que la fase fálica y la fantasía de la mujer fálica son estructuras
defensivas- una de las versiones de los padres combinados.
Este estadio temprano se caracteriza por la intensidad de la ambivalencia , el
predominio de tendencias orales y la incierta eleccion de objeto sexual.
Los progenitores, ambos resultan deseables y a ambos se los odio y el ataque
principal se dirige a su relación mutua. En el curso del desarrollo variaria a la eleccion de
progenitor y variarán también los fines libidinales y los fines agresivos, tanto en la eleccion
de objeto como en la importancia de la zona libidinal.
La frustración y ansiedad que aparecen en la nueva posición le hacen regresar
nuevamente. De este modo hay constantes fluctuaciones,superposición y conflicto entre
distintos deseos,hasta que gradualmente se establece la primacía genital y el niño debe
experimentar y elaborar todo el impacto de los celos genitales.
En forma similar hay una fluctuación constante en la eleccion del progenitor mas
deseado, y ya en la situación oral se sientan las bases tanto para eleccion objetal
heterosexual como homosexual.
Tanto para el varón como para la niña el primer objeto de deseos es el pecho de la
madre, y al padre se lo percibe primero como rival. Pero ante las ansiedades persecutorias y
depresivas experienciadas en relación con la madre y su pecho, el pene del padre se
convierte rápidamente, para ambos sexos, en un objeto alternativo de deseo oral hacia el
que la criatura se puede dirigir apartándose del pecho.
Para la niñita esta primera aproximación oral al pene es un paso hacia la
heterosexualidad, que prepara el terreno para la situación genital y el deseo de incorporar
el pene en su vagina. Pero al mismo tiempo contribuye a sus tendencias homosexuales en la
medida en que en ese estadio del desarrollo, el deseo oral se vincula con la incorporación y
la identificación y el deseo de ser alimentada por el pene se acompaña del deseo de poseer
un pene propio.
Para el varoncito este volverse hacia el pene del padre como alternativa del pecho
de su madre es primeramente un movimiento hacia la homosexualidad pasiva, pero al
mismo tiempo la incorporación del pene de su padre lo ayuda a identificarse con e y de este
modo fortifica su heterosexualidad.
Al mismo tiempo, por supuesto, surgen sentimientos genitales hacia la madre. El
anhelo de recuperar la temprana relación con el pecho se transforma en e deseo de unión

94
95

genital. y los sentimientos depresivos relacionados con el daño que el niño siente que ha
infligido al cuerpo de la madre y a su pecho estimulan el desarrollo de tendencias genitales.
Esta relación con la madre se puede sentir predominante como relación con un
objeto externo, y en ese caso ella se convierte en objetivo de deseos genitales
heterosexuales en el varón y homos¿sexuales en a niña, o bien estos deseos pueden
dirigirse principalmente hacia la madre interna, con quien el niño se identifica . En este
último caso el deseo de restaurar a la madre mediante la genitalidad incrementa los desoes
heterosexuakes en la niña y homosexuales en el varón.
La masturbacion , que ha sido pregenital, genital, poco a poco se vuelve
predominante o exclusivamente genital.
Las fantasías del varón se centran alrededor del coito con la madre y los temores de
castración, las de la niña, en el coito con el padre y la ansiedad de que la madre la ataque.
Estas ansiedades provocan a su vez retrocesos regresivos, hasta que la genitalidad se
establece más firmemente.
Jamás nada en el desarrollo del individuo se supera por completo o se pierde por
completo, de modo que la situación edípica genital llevará vestigios de deseos anteriores ,
incluyendo representaciones simbólicas de estos, que pronto se ponen en evidencia
durante el análisis. Se concibe al acto genital como incorporando y simbolizando todas las
formas anteriores de relación.

LA FUNDACIÓN DE LO INCONSCIENTE (SILVIA BLEICHMAR)

Tiene como ejes de su investigación​:

Dar cuenta de la constitución de la subjetividad en los comienzos, de la instalación de las


representaciones que dan origen al inconsciente, de las transformaciones a las cuales están sujetas
en el procesamiento que transforma a la cría humana en ser humano sexualizado y atravesado por la
cultura. Esto es lo que encierra el concepto de “economía libidinal”: la difícil tensión existente entre
placer diferido y el goce que se agota en el objeto mismo, inmediato y actual.

El otro, la madre, instituye la sexualidad y propicia las ligazones capaces de producir derivado. En
ello reside la ​paradoja que inaugura la madre al momento de alivio mismo de la tensión biológica,
introduce otra tensión, de orden sexual, no resoluble ya por medios físicoquímicos, que se
constituyen en “motor del progreso psíquico”.

Precondición: Ser pensado y ser amado por otro. El cuerpo propio sólo llega a ser propio cuando
alguien, generosamente, ha cedido una propiedad sobre una parte de sí mismo que deviene ajena
“narcisismo trasvasante”.

95
96

El Icc no se crea de la nada, tampoco el yo. Primeras inscripciones, primeras ligazones los
fundamentos de la tópica se asientan sobre procesos complejos que vemos emerger en los primeros
tiempos de la vida.

La función materna en su doble carácter: Es capaz de generar un plus de placer que no reduce a lo
autoconservativo mediante los procesos de pulsación que dan origen a las inscripciones de los
objetos originarios, y en sus aspectos ligadores, de apertura de los sistemas deseantes a partir de
nuevas vías de placer que no quedan reproducidas ni fijadas a la satisfacción pulsional mas
inmediata.

PRIMERAS INSCRIPCIONES, PRIMERAS LIGAZONES

Los problemas que se ofrecen al psicoanálisis de niños plantean lo fundacional del psiquismo. Debido
a ello el psicoanálisis de niños espacio en el cual poner a prueba las hipótesis sobre lo originario, se
abre un campo fecundo para pensar nuevas vías con respecto al psicoanálisis en su conjunto.

En la dirección de explorar las relaciones entre la represión originaria y los movimientos previos y
posteriores que la fundan y consolidan, los trastornos precoces vinieron a plantear interrogantes y a
propiciar la formulación de problemas para ahondar en los tiempos de la fundación del icc. Y poner
en relieve que cuando uno se encuentra con un trastorno muy precoz en la constitución psíquica,
esta constitución considerada en tanto real, concebida como tiempo de fundación del icc, debe ser
revisada.

MODO DE CIRCULACIÓN DE LA ECONOMÍA LIBIDINAL EN UN TRASTORNO PRECOZ DEL SUEÑO

Fui consultada hace unos meses por una pareja que se presentó en la entrevista con un bebé de
cinco semanas que al decir de los padres “no dormía nada”. Despierto casi 20 de las 24 horas,
sometiéndolos a una situación desesperante al punto de que la consulta fue requerida con una
urgencia inusual.

Por mi parte, sabia que la estrategia de abordaje terapéutico dependía del modo en que se conciba
el funcionamiento psíquico precoz, ya que una técnica es la resultante, en tanto método, de la
concepción de la “de la cosa misma” se tenga.

En primer lugar se trataba, de definir el tipo de trastorno ante el cual nos encontrábamos. Para la
definición de trastorno, diferencio, siguiendo la perspectiva freudiana, entre síntoma, en tanto
formación del icc, producto de transaccional entre los sistemas psíquicos efecto de una No lograda
satisfacción pulsional y algo de otro orden, que no puede ser considerado como tal en sentido
estricto, en la medida en que el funcionamiento psíquico no está operando, sea por su no
constitución, sea por tu fracaso total o parcial.

Si no consideramos entonces esta perturbación del dormir como un síntoma. Desde que perspectiva
puede ser un trastorno del sueño generado en los primeros meses de vida ser abordado como algo
de origen psíquico? Y a qué tipo de psiquismo respondería?

96
97

En primer lugar tomando la dirección teórica que sostiene que el icc no es existente desde los
orígenes, sino una fundación operada por la represión originaria. Ello plantea el problema definir a
que tipo de orden psíquico responden a estas inscripciones precoces que no son inconscientes.

En segundo lugar, plantea la estrecha interrelación entre el psiquismo infantil incipiente y el icc
materno, concebir en el trastorno del sueño como efecto de una perturbación en el vínculo
primordial con la madre no deja de someternos a interrogantes tales como: Cuales serian las vías de
pasaje y a partir de que premisas una perturbación de este tipo se constituiría?

La primera cuestión se inscribe en la preocupación por diferenciar entre constitución del icc e
inscripciones sobre las cuales esta represión se establece. Y la preocupación por abordar el modo de
instalación del autoerotismo y de la economía libidinal antes de que esto se estructure.

Se trataría de formular, para los primeros tiempos de la vida, tiempos en los cuales ya las
inscripciones sexualizantes que dan origen a la pulsión se han instaurado, pero cuya fijación al icc
aún no se ha producido porque la represión no opera.

EL TRASTORNO PRECOZ DEL SUEÑO, UNA ESTRATEGIA DE ABORDAJE

Una intervención definida desde una perspectiva analítica podía ayudar a encontrar una vía de
resolución para el trastorno del sueño, motivo de la consulta.

El pediatra había descartado cualquier perturbación de tipo orgánico, y se los veía confusos y
deprimidos, con la sensación de algo profundamente fallido en le vinculó con este primer hijo al cual
no encontraban forma de apaciguar. El bebé continuaba entre tanto dormido en su moisés. Decían
no poder acertar a cerca de lo que el niño quería.

La madre relato las terribles sensaciones que había sufrido en el posparto, dejada una hora en la sala
de postquirúrgico.

El bebé, por su parte, desde que volvieron del hospital y hasta la actualidad había comido de forma
desesperada; se abalanzaba sobre el pecho y, aun habiendo terminado de alimentarse, no se lo veía
reposar ni tranquilizarse. El circuito de la alimentación se repetía como un sinfín.

Suponiendo que había algo que imposibilitaba un buen encuentro entre ella y su hijo propuse para la
misma tarde una entrevista madre e hijo, otorgando una explicación a los padres de porque en este
caso el papá no participaría. De cómo ella necesitaba un espacio en el cual entender qué le pasaba
con su hijo y aclarar al padre yo me haría cargo circunstancialmente del lugar que él ocupa en la
realidad.

La única indicación que di antes de la consulta de la tarde, fijada para las 16hs, fue hacerle esperar
para que se le diera de comer durante su transcurso. Considerando importante que pudiéramos
hablar todo esto en presencia de la situación que de hecho se generaba durante la mamada.

Al darle la madre el pecho a su bebé en la entrevista. Lo primero que noté era que sostenía al bebé
con cierta dificultad: la cabecita no encajaba correctamente en el hueco del brazo, las manitas no
encontraban una posición que le permitiera ubicarse cómodamente alrededor del pecho.

97
98

Si ella sentía que no podía descapturarse de esa relación ¿Cómo no iba estar furiosa si lo que me
trasmitía era como si no viviera sino parasitada por el niño? Que tal vez siempre había tenido
relaciones de dos, con su marido, con su trabajo y ahora con Dani.

Mientras hablábamos le señale que el bebé no estaba bien encajado en el ángulo interior del brazo y
pregunte ni no se atrevía a sostenerlo con firmeza y si no tenía ganas de acariciarlo.

Le dije si no pensaba que estaba incómodo con la posición de los bracitos, le obstaculizaba en el
contacto con el pecho. Le explique que el necesitaba poder agarrarse de este, que a partir de ese
pecho él iba ir entendiendo que ella era su mamá, que algún día ella sería una mamá con una teta,
pero que por ahora ella era una teta calentita y cariñosa que representaba una mamá.

Luego Dani se dejo cambiar sin problema; la sorpresa de ella era enorme. Le propuse incluir el
chupete.

Insistí en que se lo sostuviera con la mano durante unos minutos, en la convicción de que en algún
momento terminaría por aceptarlo. Había un remanente exitatorio que no cedía y sostuve la
necesidad de ofrecerle algo que no fuera alimento, para evacuarlo. Al cabo de un rato el niño se
había dormido profundamente, y la joven madre manifestaba su sorpresa y cierta desconfianza
maravillada.

Al día siguiente tuvimos una entrevista similar, ella fue agregando nuevos elementos a lo que ya
había relatado se sentía aliviada y agradecida y al mismo tiempo desconfianza de que esto podría
sostenerse.

La hostilidad hacia su propia madre, le hacía tener ser odiada por su hijo, al cual sentía que “no podía
satisfacer”. Riesgo de devenir odio expulsivo en cualquier momento, y paralizaba su capacidad de
ternura al encontrarse inhibida de sostener con tranquilidad a su bebé.

Me relato que había tenido una lesión en los pezones, intento usar pezonera y Dani se rehusó. Pensé
que tal vez eso tendría alguna relación con el rechazo del chupete: en las incipientes huellas
psíquicas, la goma equivalía a la pezonera que se interponía con el pecho. El rechazo era a todo
aquello que implicara una sustitución del objeto. Del lado de la madre, la intolerancia a aceptar
cualquier mediación entre ella y su hijo se manifiesta al modo de una no insistencia con el chupete:
si el bebé quería succionar, que mejor que su propio pecho. Así se había producido un acoplamiento
displacentero que no encontraba solución.

Mis intervenciones tenían el carácter de permitir que esto fuera puesto de manifiesto y a su vez
simbolizado en el intercambio discursivo mismo.

En la tercer entrevista, me relataba que el niño ya se dejaba cambiar sin problema y pasaba algunas
horas durmiendo. Pudo reconocerlo como otro, como un alguien a quien no podía satisfacer
omnipotentemente y, a partir de ello, soportar mejor sus tensiones.

Luego de 3 entrevistas realizamos una nuevamente con el padre presente. El cual manifestó su
dificultad para soportar que la madre insistiera con el chupete. De múltiples maneras vimos como el
identificado con su propio hijo, obstaculizaba la posibilidad de que su esposa pudiera ejercer la

98
99

función materna, temeroso de que operara en el niño la misma violencia y produjera el mismo
sufrimiento al cual él se había sometido (hijo de una madre intrusiva).

Diversos elementos que surgían a lo largo de las entrevistas, llevaban a pensar que esta mujer no
había logrado producir el desplazamiento pene- niño que inaugura en la mujer el deseo de hijo.
Tener un hijo había sido el tributo que ella brindaba para poder seguir recibiendo un pene del
marido. Su no deseo de tener un hijo, porque le obstaculizaba su trabajo, daba cuenta de esa
dificultad para pasar por las ecuaciones simbólicas. El extrañamiento ante su hijo era lo que le
impedía tener la convicción delirante que toda madre tiene, en los comienzos de la vida, de que,
sabe que es lo que su bebé necesita.

Esta falla en la narcisización era la que producida en ella la sensación de estar ante un extraño al
que no sabía cómo agarrar, o ante un pedazo de sí misma que no sabía cómo soltar. Dos sistemas de
representaciones opuestos e inconciliables, ambos de lado del yo, en el mismo sistema.

En las semanas siguientes, las entrevistas se espaciaron. Daniel empezó a dormir, incluso dormirse
sobre el pecho en medio de la mamada. La madre lo relataba con placer. Por primera vez esta madre
atribuía pensamiento a su hijo, lo imaginaba como un ser pensante, poseedor de los mismos
atributos de nuestro psiquismo. Como decía Freud, atribuir una conciencia como la nuestra a un
otro. Era necesaria una madre, que insuflara amor, para que el cachorro humanizado, con
“conciencia de sí” y posibilidad de mitificarse a sí mismo.

Las consecuencias de un trastorno de este tipo sino se siguen los pasos necesarios para evitarlas:
hiperkinesis y trastornos de la simbolización, ambas no como consecuencia del insomnio originario,
sino de las fallas en la matriz simbólica que dan origen tanto al trastorno del sueño como a los
síntomas posteriores.

UN MODELO DE LOS ORÍGENES DEL PSIQUISMO (PUESTA A PRUEBA DE LA


METAPSICOLÓGICA EN LA CLÍNICA)

El abordaje mediante el cual realizamos el procesamiento clínico de este trastorno precoz del sueño
se sostenía en una lectura del fenómeno. Los modelos freudianos sirven como guía para y posibilitan
definir campos de operancia en los cuales se enraízan “en la cosa misma”.

Veamos como propone Freud la abordar la cuestión del dormir (proyecto de psicología 1895 y Más
allá del principio de Placer 1920). Se trata de discernir las condiciones que permiten tanto el dormir
como el soñar. Diferenciando ​vivencia de dolor y ​afecto. l​ a condición esencial del dormir es el
descenso de la carga endógena en el núcleo, que vuelve superflua la función secundaria. En el
dormir, el individuo se encuentra en el estado ideal de la inercia, aligerado del reservorio de
cantidad endógena.

Un cierto tipo de estímulo hará variar, de inicio, el destino de la descarga, oponiéndose al principio
de inercia.

99
100

Que el principio de inercia, principio de la tendencia a la descarga a cero se ha quebrantado del


comienzo, inaugura algo de fundamental importancia.

La necesidad nutricia puede ser descargada acero, pero aquello desgajado de la necesidad biológica,
aquello que constituye un plus irreductible y que obliga a modos de derivación de otro orden,
aquello que puede ser reprimido, sublimado, vicariado en sus destinos, aquello que se rehúsa a la
descarga cero, irrumpe en el viviente alterando para siempre sus modos de funcionamiento.

El organismo humano es el comienzo incapaz de llevar a cabo la acción específica. Este sobreviviente
mediante auxilio ajeno: por la descarga sobre el camino de la alteración interior, un individuo
experimentado advierte el estado del niño. Esta vía de descarga cobra si la función secundaria
importante de la comunicación y el inicial desvalimiento del ser humano.

Si el individuo auxiliador ha operado el trabajo de la acción específica (si ha otorgado un objeto


capaz de permitir la satisfacción de esta tensión) en el mundo exterior en lugar del individuo
desvalido, este es capaz de consumar sin más en el interior de su cuerpo la operación requerida para
cancelar el estímulo endógeno. El todo constituye entonces una vivencia satisfacción, que tiene las
más hondas consecuencias para el desarrollo de la función en el individuo. Lo que se escribe no es la
disminución de la tensión de necesidad, sino la experiencia en la cual el objeto ofrecido por el otro
humano es inscripto.

DEL NARCISISMO MATERNO A LOS MODOS DE CONSTITUCIÓN DEL YO EN EL NIÑO.

La constitución a partir de los modos de inscripción y ligazón que dan el entramado de base para que
la identificación no caiga en el vacío. Dicho de otro nodo, el famoso acto único que propicia el pasaje
del autoerotismo al narcisismo, momento de salto estructural cuyos prerrequisitos están en
funcionamiento a partir de los cuidados tempranos que la madre pródiga, de las ligazones que ella
propicia a partir de la disrupción misma que su sexualidad instaura. Pero, es necesario considerarla
como un ser en conflicto, provisto de inconsciente y agitado por mociones de deseo enfrentadas que
abren la posibilidad de clivaje en la tópica del cachorro humano cuya humanización tiene a cargo.

En cuanto al niño, lo que alucina, son los indicios de percepción,los que acompañan la experiencia de
satisfacción, y es ellos lo que permite que lo autoconservativo y lo sexual no entre de inicio en
contraposición, sino que lo sexual pueda investir, libidinizar, lo autoconservativo, hasta su
vicariancia.

Por otro lado, si la madre poseyera los dos sistemas (pcc y consciente) y por ende sea considerada
un sujeto hablante, podría decirse que esto sería la condición necesaria para que el comienzo la
pulsión se instituyera en una red de ligazones que diera su carácter de sostén al futuro sistema
secundario del niño.

La pulsión se instituye de inicio ligandose a través de vías de facilitación, sea lenguajera. La


articulación a partir del lenguaje del otro sólo será condición suficiente del lenguaje cuando la
represión diferencie los sistemas psíquicos.

Para que la cadena de facilitaciones pueda frenar sus modos de evacuación compulsivos e instaurar
vías colaterales que propicien un entramado ligador desde sus orígenes, es necesario no solo que el

100
101

semejante sea un sujeto hablante, sino que se aproxime al cachorro humano con representaciones
totalizantes, narcisistas. Para que estos sistemas representacionales del auxiliar materno operen
generando condiciones de ligazón en el niño deben estar en funcionamiento en el momento de la
crianza. Como consecuencia se dejará al cachorro humano liberado de facilitaciones no articuladas
que lo sometan a un dolor constante con tendencia a una compulsión evacuativa que responda a un
más acá del principio de placer.

El yo se constituye sobre la base de las ligazones previas entre sistemas de representaciones


preexistentes y que estas ligazones consisten en investiduras colaterales. En los comienzos este yo
produce inhibiciones que propicia ligazones de recurso excitatorio, está en el semejante humano,
“yo auxiliar materno”, que inscribe la pulsión de vida, es decir una articulación de la tendencia
regulada a la descarga.

LA FIJACIÓN, EFECTO DE UNA SOBREINVESTIMIENTO QUE NO LOGRA CANALES DE DERIVACIÓN

Pensando en una madre en la cual fallan las constelaciones narcisisticas en los tiempos de ejercer
cuidados primordiales con su bebé. Esto puede ser efecto de una falla estructural o de una falla
circunstancial. Por ejemplo, una depresión que retira libido narcisistica del objeto como en el caso
de Daniel.

Esta madre realiza las funciones sexualizantes que permiten la instalación de la pulsión. Además
propicia los investimientos que permiten la constitución de una zona excitante; zona erógena
apuntalada en un objeto sexual pero que no es, objeto de amor.

Las condiciones de una pulsacion originaria que de origen a las mociones libidinales está ya en
marcha.

En oposición a lo anterior ocurrirá que, la mirada de la madre autoeroticamente estará centrda entre
la boca y el pezón, no podrá ver el cuerpo del bebé, y la totalidad sobre la cual se instalará la
representaciones que tome a su cargo, a posteriori, el yo como trasposición totalizante de la
superficie corporal. (Daniel)

Entonces, la energía desencadenada no encontrará vías dentro del principio de placer para
derivarse. Estaremos en un más acá del principio de placer.

A partir de ellos, el bebé se prenderá con desesperación al pecho, adherido a un objeto que no
logrará propiciar la disminución de tensión endógena y del cual la paradoja
excitación-apaciguamiento devendrá un circuito en la medida en que no puede clivarse para cumplir
la función de distensión. Esto sera efecto de un punto de fijación, como exceso de investimiento que
insiste , de modo no ligado, en las patologías más severas no solo de la infancia sino de la edad
adulta. Y ante cada displacer, tenderá a reproducirse el más acá del principio de placer en una
compulsión de repetición traumática que no logra encontrar vías de ligazón y retorna a un circuito
siempre idéntico dado que es inevacuable.

DEL LADO DE LA MADRE, UN DOBLE CONMUTADOR

101
102

se plantea la recuperación del concepto de clivaje psíquico, y por ende de conflicto, tanto del lado de
la madre como del niño. Este clivaje es el que proporciona, la apertura hacia una perspectiva en la
cual los movimientos fundacionales del psiquismo de los orígenes puedan ser retrabajados en aras
de abrir nuevas vías de comprensión.

DEL “MÁS ACÁ” AL PRINCIPIO DE PLACER

El conmutador está en el movimiento que lleva a que a la búsqueda de lo nutricio el bebé se


encuentre con el pecho. Es ese objeto, en principio, el que inunda de una energía no cualificada
propiciando un traumatismo, en el sentido extenso del término, dado que fracciona algo del orden
del orden somático por las líneas de lo sexual. Solo concibiendo a la fuente de la pulsión en el objeto,
y a la meta, en el placer del órgano, es posible intercambiar la zona erógena como esa zona de
apertura por la cual la cantidad exterior logra conmutarse en la excitación, en cantidad endógena.

Las pulsiones sexuales de muerte funcionan según el principio de energía libre, que sería el principio
del cero, su meta es la descarga pulsional total, al precio de la aniquilación del objeto, aquellas que
son hostiles a yo y tienden a desestabilizarlo.

Por otra parte la economía libidinal permite la materialidad sobre la cual se transmiten estos
mensajes capaces de inscribir, algo del orden del objeto que deviene fuente de la de pulsión. Y este
soporte material desde los mensajes descualificados que envía la madre al niño en los orígenes de la
vida es del orden libidinal.

la única vía posible para ligar aquellos descualificado que recibe no radica, en encontrar el sentido a
partir del semejante sino encontrar las vías de ligazón de lo traumático que insiste.

Un primer conmutador del lado de la madre que hace devenir la energía somática en energía sexual,
y un segundo también del lado de la madre pero en este caso de su estructuración yoico-narcisista,
que inaugura la posibilidad de la constitución de un sexual-desexualizado, a través de la
transcripción, de los pulsional inscripto en el inconsciente mediante la regulación de su pases al
preconciente-conciente.

Una madre clivada en dos sistemas psíquicos, por un lado del proceso primario, con cargas que
circulan libremente, en el cual se inscribe de un modo imperecedero el deseo infantil y otro sistema
regido por el narcicismo bajo el modo de las constelaciones yoicas, más bien del proceso secundario
en el que opera la madre, en sus maniobras primeras, desde la intersección de ambos sistemas a la
vez y a partir de esto como el yo opera sobre el proceso primario materno, que lo que se inscribe de
inicio en la cría humana como pulsión destinada a atacar al yo y devenir entonces pulsión sexual de
muerte logrando canales de ligazón y derivación por vías en las que encuentra un modo de
organización que constituye el soporte de la pulsión de vida.

Los destinos de la pulsión son destinos de las estructuraciones sucesivas por las cuales el aparato
psíquico va pasando hasta llegar a su constitución definitiva.

A partir de esto se considera el inconciente fundado por represión. Es por esto que traro de
diferenciar el principio de placer que rigen las relaciones de pasajes de investimentos cuando los

102
103

sistemas psíquicos funcionan a pleno y un más acá del principio de placer que obliga a movimientos
de ligazón que permitan su instalación.

De lado de la madre ponemos la función de la madre lo suficientemente buena de Winnicott


considerando como aquella que posibilita el pasaje el principio de placer al principio de realidad pero
para ello deben instalarse el principio de placer.

Laplanche habla de la madre suficientemente mala que es esa madre que origina la pulsión de
muerte pero que al mismo tiempo se correlaciona con la suficientemente buena (adaptación activa a
las necesidades del bebe, tolerar la frustración, la que crea la ilusión de que su pecho es parte de él
la que abre los caminos de omnipotencia y las condiciones de la ilusión-desilusión.

La función del analista de niños recaptura aquellos que hemos definido con respecto a la función
interna: desligar, por un lado, religando, por otro, para crear una y otra vez nuevas vías de
recomposición. Ayudar a desanudar las simbilizaciones fallidas, traumáticas, y poner en marcha de
reemblaje psíquico a partir de lo que ellas resultan.

Las razones por las cuales mis intervenciones fueron operadas en la relación madre-hijo. Sabemos
que el nacimiento simbólico de un niño no es correlativo a su nacimiento biológico. Esta apreciación
permite, metapsicológicamente, definir las condiciones de partidas sobre las cuales se producirá la
evolución psíquica de un niño. La presencia del padre real puede obturar las funciones de
triangulación que se pretende en una consulta; habiendo cuatro personas en el consultorio, no es
raro que se formen dos parejas y que el niño desplace al padre un modo de relación dual
proveniente de la obstaculización de la alianza narcisista con la madre.

Entonces ¿Qué tipo de padre requeriría este momento? Un padre capaz de sostener a la madre en
su posicionamiento, brindando un polo sexual capaz de producir una derivación de las seducción
sobrante, es decir, de drenar libido materna que se localiza en el hijo cuando otras vías femineidad
están cercenadas.

EL AUTISMO (Tendlarz y Bayón)


Teorización de Lacan sobre el autismo
Años 50: «No hay llamado», el llamado que falta y sus efectos en la comunicación
Años 60: elección del «ser vacío de sujeto» en el binomio alienación-separación.
Años 70: «hay Uno»-Iteración del Uno de goce-»Hay Uno, no hay cuerpo»
Algunas diferencias con la psicosis
Se pueden ver los inicios del autismo desde el nacimiento, hay una continuidad a diferencia
del desencadenamiento psicótico. Hay un funcionamiento singular que permanece en el
tiempo, no hay pasaje del autismo a la psicosis o a la neurosis.
Origen del término

103
104

Leo Kanner introduce en 1943 el concepto de «autismo infantil precoz». Señala 2


características esenciales: soledad y fijeza. Es precoz porque se manifiesta desde el
nacimiento o antes de los 3 años.
En 1944, Asperger inicia su desarrollo sobre lo que después se llamará «síndrome de
Asperger». Este propone una pedagogía curativa. En él no hay retraso en el lenguaje.
DSM IV
El autismo, junto con el Sindrome de Asperger se incluye dentro de la categoría TGD:
Trastorno generalizado del desarrollo. Predominan el criterio adaptativo y el enfoque
terapéutico educacional.
El autismo tiene 3 características principales:
o ​La alteración de la interacción social
o ​La alteración en la comunicación
o ​Comportamientos anormales restrictivos o estereotipados.
Dos puntos centrales
La eliminación explícita del término psicosis, que sí estaba presente en las descripciones de
la psiquiatría clásica; implica la disolución de los conceptos psicoanalíticos.
El agrupamiento del cuadro dentro de un grupo que presenta características intermedias
entre lo psiquiátrico y lo neurológico, subrayando más los aspectos orgánicos que los de
estructura.
DSM V
Introduce una nueva categoría clínica con la que será examinada toda la infancia: TEA-
Trastornos del espectro autista, con su graduación leve, moderada y severa.
No hay llamado
Lacan en su Seminario 1 estudia el caso Dick y plantea que se trata de un caso contrario a
su teoría porque demuestra en la clínica como el Otro no es lo primero que se constituye a
nivel de lo simbólico, y cómo el Icc puede no estructurarse como un lenguaje.
El llamado es anterior a la constitución del lenguaje y del Otro. Dick no ha entrado en la
dimensión del llamado.
El llamado
El llamado se sitúa lógicamente en un momento anterior a la constitución del Ste e implica 3
consecuencias: Permite la constitución del Otro y del sujeto, produce el pasaje del lenguaje
a la palabra y construye el anudamiento entre lo simbólico y lo imaginario, que localiza lo
real.
¿Qué diferencia hay entre el grito y el llamado? El llamado supone al Otro, en cambio el
grito, en tanto secreción orgánica, prescinde de él.
El nacimiento del Otro
¿Qué se necesita para que el grito se convierta en llamado? Se necesita el acuse de recibo
del Otro, el reconocimiento del Otro.
Llamar al Otro implica fundarlo como tal, y simultáneamente el Otro funda al sujeto.
Dick dispone del lenguaje pero no del llamado ni de la Palabra, por eso su lenguaje es
desafectivizado, robotizado, no tiene e carácter que lo vivifica y le da su carácter
humanizado.
No se inscribe el registro de la demanda.
Inmerso en lo real

104
105

No hay anudamiento de lo imaginario y lo simbólico: Todo es igualmente real porque lo


simbólico no ha recortado, de lo indiferenciado del mundo exterior, significantes que tengan
cierta significación ni tampoco se han libidinizado. Por eso, el niño queda inmerso en lo real.
Falla en el estadio del espejo: genera una estrechez en el registro imaginario, por lo cual el
autista libidiniza solo aspectos muy reducidos de su realidad, como si lo demás no existiera.
Esto depende de una falla en lo simbólico.
La forclusión del agujero
o ​Ser sin agujero
o ​Retorno de goce sobre el borde
o ​Encapsulamiento y objeto autista
Fenómenos clínicos
Mutismo o falta de enunciación​: si la alienación es rechazada, la palabra no se articula al
objeto voz, hablar es experimentada como mutilación.
Perseveración autista: repetición de rituales, ecolalia, que no tienen efecto acumulativo o
de aprendizaje sino que son siempre la misma acción vuelta a realizarse desde el inicio,
como si no hubiera huella de lo ya realizado. Es la inscripción repetida de un S1, que se
vuelve a inscribir pero sin hacer serie con los demás.
La separación
La separación no es una libertad pura, sino de una libertad con la condición de la esclavitud
previa: primero un consentimiento al Otro en la alienación, después la libertad de un deseo
propio en la separación.
Se define como la extracción del objeto a, real que lo simbólico no puede reabsorber ni
incluir.
Dos formas de extracción del a: el agujero y la falta
El agujero: solo puede producirse si está provisto de un borde simbólico, si no hubiera borde
solo habría vacío no delimitado, ni adentro ni afuera, está en todos lados. Mientras que el
agujero debe tener un borde que lo delimite como tal.
Agujero real delimitado por un borde simbólico. Borde topológico necesario para que la
pulsión haga su recorrido y para que se constituya el cuerpo como superficie que rodea al
borde.
El objeto a
Una segunda operación logra hacer pasar ese agujero a la simbolización al inscribirlo como
una ​falta​, lo inasimilable se localiza en el Otro como lo que le falta al sujeto, lo que perdió y
por lo tanto es deseable. Así el objeto a pasa a ser no ya un agujero sino una sustancia
episódica, un objeto perdido.
Entonces hay el objeto a como:
o ​consistencia lógica------agujero topológico
o ​sustancia episódica------tapona la falta (objeto oral, anal, escópico o invocante)
El concepto que permite el pasaje del registro del agujero al de la falta es la CASTRACIÓN,
que permite simbolizar lo que fue agujero. El sujeto percibe la falta en el Otro que produce
la causa de deseo.
A partir de la producción de la falta como causa de deseo, el recorrido de la pulsión hace su
paso para obtener satisfacción, por lo que el objeto a se constituye como un objeto
demandado en el campo del Otro.
Forclusión del agujero

105
106

La zona erógena es el borde dejado por la extracción del objeto a sobre la cual la pulsión
hace su recorrido.
Extracción del objeto:
-Agujero----autismo (no hay agujero)
----psicosis (hay agujero)
-falta castración--------neurosis
-Pérdida
Consecuencias clínicas
El Intento de producir un agujero real: ej automutilación para encontrar una salida al
demasiado goce que invade el cuerpo, ya que el autista está inmerso en lo real. Esfuerzo de
castración real, necesidad de orden simbólico (necesidad de una pérdida) pero que intenta
efectuar en lo real. Lo real está en más y se intenta crear un menos.
El Encapsulamiento autista: el aislamiento extremo, la indiferencia afectiva, la
ritualización, son intento de construir un neo borde, una diferencia yo/no-yo. Crea así su
envoltura protectora, se vuelve insensible a sensaciones como el dolor. Construcción
defensiva, armada como suplencia, que actúa como barrera contra estímulos. Es un borde
rígido y fijo.
El niño autista percibe todo lo que ocurre en el Otro como una irrupción de goce
insoportable, por eso hay crisis de excitación ante mínimos cambios. Esa hipersensibilidad a
los estímulos es otro El ejemplo de la dificultad en la construcción del borde.
Objeto autista: ​objetos duros cuya función es protegerlos de un ataque corporal y de la
aniquilación total, es su manera de sentir que existen. El objeto transicional de Winnicott
metaforiza el objeto a, que cuando es abandonado marca que se ha producido la
separación. La fijeza del objeto autista, la imposibilidad de perderlo y el hecho de que no se
abandona ni se olvida, muestran que esa extracción no puede realizarse.
La relación con el doble: ​el agujero del autista implica la ausencia real del borde que se
acompaña de la presencia del doble real en el espejo.
Retorno de goce sobre el borde
En la ​paranoia​, el goce que retorna se localiza en el campo del Otro, por eso aparece la
maldad en el Otro manifestada en los delirios de persecución. Pero que ese goce pueda
ubicarse en el Otro malo es una regulación del goce, ya que queda localizado.
En la ​esquizofrenia​, el goce que retorna se localiza en el cuerpo y eso trastoca la unidad
especular del cuerpo, la función de cada órgano se vuelve problema dice Lacan, el cuerpo
se fragmenta. Pero también es un goce localizado.
En el ​autismo​, la construcción del borde le permite suplir el agujero forcluido. Pese a que el
goce está localizado en el neo-borde, este retorno de goce sobre el borde corresponde al
encapsulamiento, en el que el sujeto «se goza» sin el trayecto de la pulsión que podría
articular su cuerpo al Otro.
Hay Uno, no hay cuerpo
Querer decir y querer gozar. ​Lacan plantea un doble estatuto del Otro:
El Otro simbólico: Otro del lenguaje que preexiste al nacimiento del sujeto, es la
posibilidad de que un sujeto se incluya en la cadena ste.
El Otro no existe: ya que se produce la confrontación con la falta del Otro y en el Sem 20
Lacan habla del ​Uno del goce​. Cambio en la teoría de la comunicación, del diálogo al
monólogo de la pulsión, el autismo del goce.
En la neurosis, ese Uno S1 llama a un S2, al resto de la cadena Ste.

106
107

En la psicosis hay un S1 y el S2 queda compactado bajo la forma del delirio.


En el ​autismo​, hay un S1 sin S2, que funciona, dice Laurent como iteración de la letra sin
cuerpo.
Iteración sin cuerpo: repetición, reiteración en el que la acción o el dicho siempre vuelve a
realizarse como si fuera la primera vez.
En el neurótico hay ​significación fálica,​ dada por la inclusión del sujeto dentro del discurso.
En el psicótico hay la ​significación personal que no impide el uso de un lenguaje
compartido, de la significación común, del lenguaje público.
El autista dispone sólo de la ​lengua privada y no hay posibilidad de hacer uso de las
significaciones comunes.
En el autismo como no hay imaginario no hay cuerpo ni posibilidad de delirio como en la
psicosis, hay un Uno real, un significante solo. Por eso Laurent indica que toda frase emitida
por el sujeto autista en una situación de tensión extrema es experimentada no como una
palabra sino como un trozo de sí mismo (como la saliva, la sangre, el grito, las heces)
emisiones del cuerpo, trozos de goce experimentados como automutilaciones.
Como no hay cuerpo su estrategia es armar el encapsulamiento, un borde que funciones
como un cuerpo.
En la psicosis hay un fuera de discurso que guarda su lazo delirante con el Otro. En el
autismo hay un fuera de discurso y sin lazo con el Otro.
Dirección de la cura
v El desplazamiento del neo-borde
v La introducción del NO como forma de operación con lo que no está realizado de la
separación.
v Intercambios con un doble real
v Introducir el fort-da, juegos de va y viene
v Construir el espacio transicional donde el niño permita al analista incluirse dentro de su
borde.
v Puede incluirse el objeto autista, no se intenta despojar al sujeto de este objeto que
puede ser el único objeto fuera-del-cuerpo.
v Sacar al niño de su estado homoestático buscando un «autismo de a dos», el analista
debe volverse el nuevo parteneire del sujeto.
v Introducir leves modificaciones con los objetos, la voz, los sonidos.

107

También podría gustarte