Adolf Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Austria.
Fue el cuarto de los seis hijos de Alois Hitler, un funcionario de aduanas aficionado al
alcohol, y de su tercera esposa la campesina Klara Hitler, por quién su hijo sintió
toda su vida una gran devoción. Tres de sus hermanos, Gustav, Ida y Otto, murieron
en la infancia. Cuando tenía tres años, la familia se trasladó a Passau, Alemania.
en su juventud, Adolf Hitler (1889-1945) quería convertirse en un artista
profesional, pero fue rechazado en dos ocasiones (en 1907 y en 1908) por la
Academia de Bellas Artes de Viena; hasta entonces había dibujado muchos
paisajes y edificios, pero pocas cabezas o personas.
Pintó postales de Viena y frecuentó los cafés de artistas de Múnich con la
ambición de convertirse en un artista profesional, pero acabó siendo el líder de
la Alemania nazi que se casó con Eva Braun y con la que se suicidó en el
Führerbunker de Berlín a finales de abril de 1945. Mucho antes de llegar al
poder, en 1916, cuando sirvió en Francia durante la Primera Guerra Mundial,
pintó un retrato al óleo de una mujer llamada Charlotte Lobjoie,
quien supuestamente fue su amante; el hijo de esta, Jean-Marie Loret (1918-
1985), decía ser el hijo ilegítimo de Adolf Hitler.
Como Hitler, otros dirigentes nazis participaron en la Gran Guerra, entre ellos
Herman Goering y Rudolf Hess. Fue herido y recibió dos condecoraciones. A la
postre su participación en la Gran Guerra sería decisiva para forjar sus ideas
políticas.
De vuelta a Múnich, Hitler ingresó en un pequeño partido ultraderechista, del que
pronto se convertiría en dirigente principal, rebautizándolo como Partido
Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Dicho partido se
declaraba nacionalista, antisemita, anticomunista, antiliberal, antidemócrata,
antipacifista y anticapitalista, aunque este último componente revolucionario de
carácter social quedaría pronto en el olvido; tal abigarrado conglomerado ideológico,
fundamentalmente negativo, se alimentaba de los temores de las clases medias
alemanas ante las incertidumbres del mundo moderno. Influido por el fascismo
de Mussolini, este movimiento, adverso tanto a lo existente como a toda tendencia
de progreso, representaba la respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que
la guerra había acelerado.
El 1 de abril de 1924, Hitler fue condenado a 5 años de cárcel tras el intento
fallido de golpe de estado conocido como Putsch de Múnich, que llevó a cabo en
noviembre del año anterior. El director de la cárcel de Landsberg, en el otoño de
1924, llegó a escribir sobre él: "Hitler demuestra ser un hombre de orden, de
disciplina, no sólo por lo que se refiere a su propia persona, sino también con
sus compañeros de cárcel. Es complaciente, modesto y condescendiente. No
pide nada, es tranquilo y razonable, serio, jamás incurre en groserías, procura
obedecer escrupulosamente las disposiciones de la sentencia. Es un hombre que
carece de vanidad personal, se contenta con la comida de la institución, no fuma
ni bebe y, pese a toda la camaradería, sabe imponer una cierta autoridad a sus
compañeros de prisión”. Sólo estuvo unos meses en prisión: fue puesto en
libertad en diciembre del mismo 1924.
Combinando hábilmente la lucha política legal con el uso ilegítimo de la violencia en
las calles, los nacionalsocialistas o nazis fueron ganando peso electoral hasta que
Hitler (que nunca había obtenido mayoría) fue nombrado jefe del gobierno por el
presidente Hindenburg en 1933. Desde la Cancillería, Hitler destruyó el régimen
constitucional y lo sustituyó por una dictadura de partido único basada en su poder
personal. Se iniciaba así el llamado Tercer Reich (el Tercer Imperio alemán, tras el
Sacro Imperio del medievo y el Imperio de 1871, desaparecido con la Primer Guerra
Mundial), que no fue sino un régimen totalitario basado en un nacionalismo
exacerbado y en la exaltación de una superioridad racial sin fundamento científico
alguno
Luego, apoyándose en el ideal pangermanista, reclamó la unión de todos los
territorios de habla alemana: primero se retiró de la Sociedad de Naciones,
rechazando sus métodos de arbitraje pacífico (1933); tras el asesinato del
presidente austriaco Dollfuss (1934), forzó el Anschluss o anexión de Austria (1938); a
continuación reivindicó la región checa de los Sudetes y, tras engañar a la
diplomacia occidental prometiendo no tener más ambiciones (Conferencia de
Múnich, 1938), ocupó el resto de Checoslovaquia, la dividió en dos y la sometió a un
protectorado; aún se permitió arrebatar a Lituania el territorio de Memel (1939).
La Segunda Guerra Mundial
Cuando el conflicto en torno a la ciudad libre de Danzig le llevó a invadir Polonia,
Francia y Gran Bretaña reaccionaron y estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-45).
Adolf Hitler había preparado sus fuerzas para esta gran confrontación, que según él
habría de permitir la expansión de Alemania hasta lograr la hegemonía mundial
(Protocolo Hossbach, 1937); en previsión del estallido bélico había reforzado su
alianza con Italia (Pacto de Acero, 1939)
El moderno ejército que había preparado obtuvo brillantes victorias en todos los
frentes durante los dos primeros años de la guerra, haciendo a Hitler dueño de casi
toda Europa mediante una «guerra relámpago»: ocupó Dinamarca, Noruega,
Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia y Grecia (mientras que Italia,
España, Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia eran sus aliadas, y países como
Suecia y Suiza declaraban una neutralidad benévola).
Sólo la Gran Bretaña de Churchill resistió el intento de invasión (batalla aérea de
Inglaterra, 1940); pero la suerte de Hitler empezó a cambiar cuando lanzó la
invasión de Rusia (1941), respondiendo tanto a un ideal anticomunista básico en el
nazismo como al proyecto de arrebatar a la «inferior» raza eslava del este el «espacio
vital» que soñaba para engrandecer a Alemania. A partir de la batalla de Stalingrado
(1943), el curso de la guerra se invirtió, y las fuerzas soviéticas comenzaron una
contraofensiva que no se detendría hasta tomar Berlín en 1945; simultáneamente,
se reabrió el frente occidental con el aporte masivo en hombres y armas procedente
de Estados Unidos (involucrados en la guerra desde 1941), que permitió el
desembarco de Normandía (1944).
Derrotado y fracasados todos sus proyectos, Hitler vio cómo empezaban a
abandonarle sus colaboradores mientras la propia Alemania era acosada por los
ejércitos aliados; en su limitada visión del mundo no había sitio para el compromiso
o la rendición, de manera que arrastró a su país hasta la catástrofe. Después de
haber sacudido al mundo con su sueño de hegemonía mundial de la «raza»
alemana, provocando una guerra total a escala planetaria y un genocidio sin
precedentes en los campos de concentración, Hitler se suicidó en el búnker de la
Cancillería donde se había refugiado, pocos días después de la entrada de los rusos
en Berlín.
Enfermedades y adicciones
Durante su juventud fumaba de 25 a 40 cigarrillos al día hasta que lo dejó porque el
hábito le suponía "una pérdida de dinero". Comenzó a tomar anfetaminas
ocasionalmente desde 1937 y se convirtió en adicto a finales de 1942.
Hitler fue vegetariano. Tenía a su servicio un invernadero construido cerca del
Berghof que le aseguraba un suministro constante de frutas y hortalizas frescas
durante toda la guerra. Margot Wölk, una de las catadoras personales de Führer,
desveló a la cadena alemana RBB algunos de los detalles de la dieta del dictador.
Su trabajo consistía en probar los alimentos y esperar una hora para asegurarse
de que no estaban envenenados. Tal y como explicaba, "La comida siempre era
vegetariana, nos daban arroz, fideos, pimientos, guisantes y coliflor".
Evitó públicamente el alcohol, aunque de vez en cuando bebía cerveza y vino en
privado. Dejó de beber definitivamente en 1943 debido a su aumento de peso.
Durante la época del nacionalsocialismo, el Partido Nacionalista Obrero Alemán (NSDAP)
estableció un centro cultural con galería y biblioteca pública en honor al líder en su lugar de
nacimiento. Después de la guerra, el edificio se convirtió en una biblioteca, una escuela y
finalmente en un taller para discapacitados durante más de 30 años, que, por falta de reformas,
dejó de existir como tal. Desde entonces, la casa ha estado vacía. En 2017, la casa fue expropiada
por el gobierno austriaco, porque no fue posible acordar su uso durante mucho tiempo. Tampoco
puedo ser demolida por tratarse de un edificio protegido arquitectónicamente.
Ahora, tendrá nuevos inquilinos: la comisaría de Polícia de la ciudad de Braunau, como señal en
favor de la democracia, de los derechos humanos y de seguridad ante la persecución. La
rehabilitación costará dos millones de euros y estará lista en 2022. En Noviembre de 2019, el
Ministerio del Interior presentó un concurso de arquitectura.