República de Colombia
Corte Suprema de Justicia
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN LABORAL
CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO
Magistrada ponente
STL10391-2014
Radicación n.°54947
Acta 27
Bogotá, D. C., treinta (30) de julio de dos mil catorce
(2014).
La Sala resuelve la impugnación interpuesta por la
apoderada del BANCO DE OCCIDENTE S.A., accionante en
este asunto contra el fallo proferido por la SALA DE
CASACIÓN CIVIL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,
dentro de la acción de tutela que instauró contra la SALA
CIVIL - FAMILIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DEL
DISTRITO JUDICIAL DE CUNDINAMARCA, trámite al que
fueron vinculados el JUZGADO SEGUNDO CIVIL DEL
CIRCUITO DE FUSAGASUGÁ, MARICEL CAMACHO
CAMACHO, LILIANA DUARTE, GIOVANNY ANDRÉS
OSPINA DEVIA, ROBINSON OSPINA NIÑO, JORGE
ADELMO FORERO FONSECA, JOSÉ DARÍO ROMERO,
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Radicación n.° 54947
COMPAÑÍA ROYAL & SUN ALLIANCE SEGUROS DE
COLOMBIA S.A., TRANSPORTES EXPRESO PALMIRA
S.A. y QBE SEGUROS S.A.
I. ANTECEDENTES
El BANCO DE OCCIDENTE S.A. instauró acción de
tutela con el propósito de obtener el amparo de sus
derechos fundamentales al DEBIDO PROCESO y
DEFENSA, presuntamente vulnerados por la autoridad
judicial accionada mediante fallo de 13 de febrero de 2014,
emitido al interior del juicio ordinario de responsabilidad
civil extracontractual interpuesto por Maricel Camacho
Camacho en nombre y representación de los menores Leidy
Carolina Camacho Camacho y Daniela Ospina Camacho,
Liliana Duarte en nombre propio y en representación de la
menor Jennifer Paola Ospina Duarte, Giovanny Andrés
Ospina Devia y Robinson Ospina Niño contra Jorge Adelmo
Forero Fonseca, Royal & Sun Alliance Seguros Colombia
S.A., José Darío Romero, Transportes Expreso Palmira S.A.,
Palmira S.A. y QBE Seguros S.A. radicado bajo el
consecutivo n° 2011 – 075.
En lo que interesa a la impugnación, y se extrae de la
documental aportada, el peticionario refiere que al interior
de la acción ordinaria aludida, en la que Maricel Camacho
Camacho, y los antes mencionados reclamaron el
resarcimiento de los perjuicios sufridos con ocasión del
deceso de Daniel Ospina Ramírez y la menor Camila Ospina
Camacho, hecho que tuvo ocurrencia el 1° de julio de 2009,
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Radicación n.° 54947
en el kilómetro 71 de la vía que de Bogotá D.C. conduce a
Girardot y que fue resultado de un accidente de tránsito, en
el que estuvieron involucrados el camión de placas FUL 100
y el bus de placas KUK 644, de propiedad de Leasing de
Occidente S.A. C.F hoy Banco de Occidente S.A. y
Transportes Expreso Palmira S.A. respectivamente, el
Juzgado de conocimiento que lo fue el Segundo Civil del
Circuito de Fusagasugá, con sentencia del 16 de agosto de
2013, absolvió a la sociedad tutelante tras encontrar
probadas las excepciones de falta de legitimación por
pasiva, inexistencia de la responsabilidad extracontractual,
e inexistencia de daño formuladas por ésta y determinó que
el accidente en el que perdieron la vida las dos personas
referidas, se generó por una concurrencia de culpas y, en
tal virtud, declaró civil y solidariamente responsables a José
Darío Romero, Transportes Expreso Palmira S.A. y QBE
Seguros S.A. de los perjuicios materiales y morales
causados a los demandantes, en razón de un 50% cada
uno.
Informa el accionante que fue vinculado al proceso
oficiosamente por el juez de conocimiento y que en la
oportunidad procesal formuló las excepciones antes
descritas, con las cuales «destruyó la presunción de
responsabilidad predicable del propietario del bien presuntamente
involucrado en los hechos, en este caso del vehículo de placa FUL 100,
por no ser el guardián de éste ni encontrarse el conductor en relación
de subordinación y dependencia a su respecto».
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Radicación n.° 54947
Señala que al desatar la alzada interpuesta por los
actores, José Darío Romero, Palmira S.A., Transportes
Expreso Palmira S.A. y QBE Seguros S.A., el Tribunal
censurado a través de proveído del 13 de febrero de 2014,
dispuso modificar la sentencia recurrida, para lo cual
declaró no probadas las excepciones de falta de legitimación
por pasiva, inexistencia de la responsabilidad
extracontractual, e inexistencia de daño formuladas por la
sociedad Leasing de Occidente S.A. C.F hoy Banco de
Occidente S.A., a quien declaró civilmente responsable
junto con Sun Alliance Seguros Colombia S.A. del 50% de
las condenas pecuniarias, y a los demás accionados en
proporción del 35%, toda vez que, en aplicación de la teoría
de concurrencia de culpas, el 15% restante fue imputado a
la víctima.
De la anterior decisión, la entidad bancaria solicitó su
declaratoria de nulidad, la cual fue resuelta por el Tribunal
de Cundinamarca en providencia de 20 de marzo de 2014,
donde rechazó de plano el incidente propuesto. Ante tal
determinación, la accionante recurrió en súplica ante la
misma Corporación, quien mediante auto de 11 de abril de
2014 declaró improcedente el recurso.
Afirma que la sentencia de segundo grado proferida
por el colegiado accionado socava sus garantías
fundamentales y es constitutiva de una vía de hecho, «al
desconocer (…) Que contra lo resuelto a favor de mi representada por el
a quo, la actora no interpuso recurso de apelación, por el contrario ésta
de manera expresa en su escrito de sustentación del recurso de
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apelación solicitó su confirmación, por lo que el Tribunal incurrió por
esto en falta de competencia, violación del principio de congruencia,
violación al debido proceso, y del derecho de defensa».
Sostuvo además la sociedad convocante, que el
despacho de segunda instancia «tergiversó el valor de las pruebas
legalmente incorporadas que daban plena prueba respecto que mi
representada no era y nunca lo ha sido, el guardián del vehículo de
placa FUL 100», lo cual, a su juicio, llevó a que el Tribunal
accionado diera una «interpretación errada e impropia del contrato
de leasing» y emitiera una condena «basada en suposiciones al no
contar con ningún soporte probatorio que la demuestre».
Con base en los hechos narrados, la entidad bancaria
solicita se amparen los derechos fundamentales invocados y
que, para su efectividad, se revoque y deje sin efecto la
sentencia de 13 de febrero de 2014, proferida por la Sala
Civil – Familia del Tribunal Superior de Cundinamarca.
II. TRÁMITE Y DECISIÓN DE INSTANCIA
Mediante proveído del 29 de mayo de 2014, el a quo
admitió la acción de tutela y ordenó notificar a la autoridad
accionada y a los demás intervinientes en el proceso objeto
de la queja constitucional, con el fin de que ejercieran los
derechos de defensa y contradicción.
Surtido el trámite de rigor, la Sala cognoscente de este
asunto constitucional en primer grado, mediante sentencia
de 12 de junio de 2014, denegó la protección procurada, por
considerar que el Tribunal censurado actuó sensatamente,
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«dentro de los límites de su competencia y se soportó en el razonado
análisis de las pruebas recopiladas en el expediente» .
En igual sentido, el fallador de primer grado en esta
causa ius fundamental sostuvo que «no es posible descalificar la
providencia emitida, cuando la misma no se evidencia infundada ni
arbitraria, encontrándose igualmente ajustada a su competencia, pues
contrario a lo afirmado por la actora, los demandantes en su escrito de
apelación sí solicitaron la revocatoria de la parte resolutiva de la
sentencia de primer grado que declaró no probadas las excepciones de
mérito por ella propuestas».
III. IMPUGNACIÓN
Inconforme, la parte actora impugnó dicho fallo; dijo
que el Tribunal acusado obró sin competencia al revocar lo
resuelto a su favor, «pese a que la recurrente en la apelación pidió
incluso la confirmación de lo resuelto respecto del Banco de Occidente».
Reiteró sus argumentos en el sentido de atacar la
interpretación hecha de los hechos y las pruebas «al no dar
como probado que no se era el guardián del activo».
Sostuvo que el sentenciador de segunda instancia
estableció «arbitrariamente y contra toda realidad porcentajes de
responsabilidad por una presunta concurrencia de culpas, sin que
exista prueba alguna que le hubiere dado la más mínima convicción
para señalar la imaginaria responsabilidad que les establece sin
sustento probatorio (…) a cada uno de los vehículos intervinientes en el
accidente».
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IV. CONSIDERACIONES
De acuerdo con el artículo 86 de la Constitución
Política y a los decretos que reglamentaron su ejercicio, la
acción de tutela fue establecida para reclamar, mediante un
procedimiento de trámite preferente y sumario, la
protección inmediata de los derechos constitucionales
fundamentales, cuando quiera que éstos resulten
lesionados o amenazados por la acción o la omisión de
cualquier autoridad pública o de los particulares en los
casos expresamente previstos por la ley, siempre y cuando
no exista otro medio de defensa judicial, a no ser que se use
como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable.
La vía preferente de la tutela, establecida en el artículo
86 de la Constitución Política, permite a todo ciudadano
acudir ante los jueces en busca de una protección
inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales,
cuando quiera que estos resulten amenazados o vulnerados
por la acción u omisión de cualquier autoridad pública.
Ha estimado la Corte que lo anterior sólo acontece en
casos concretos y excepcionales, con las actuaciones u
omisiones de los jueces que violenten en forma evidente y
grosera derechos constitucionales fundamentales, lo cual,
se ha dicho, debe ponderarse con otros principios del
Estado Social y Democrático de Derecho, especialmente, los
concernientes a la cosa juzgada y la autonomía e
independencia judicial.
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En ese orden de ideas, resulta improcedente
fundamentar la queja constitucional en discrepancias de
criterio frente a interpretaciones normativas o valoraciones
probatorias realizadas por los jueces naturales, como si se
tratara de una instancia más, y pretender que el juez
constitucional sustituya en su propia apreciación, el
análisis que al efecto hicieron los jueces designados por el
legislador para tomar la decisión correspondiente dentro de
los litigios sometidos a su consideración.
Conforme con lo anterior, al analizar el asunto objeto
de impugnación, no le asiste razón a la parte actora cuando
pretende que se revoque la decisión de primera instancia
proferida por la Sala de Casación Civil de esta Corporación,
toda vez que no se observa que la decisión del Tribunal
accionado, haya sido caprichosa e inconsulta, o haya
olvidado cumplir con el deber de valoración conjunta e
integral de las pruebas; por el contrario, se advierte que el
juez ordinario actuó dentro del marco de la autonomía e
independencia que le es otorgada por la Constitución y la
ley, en consonancia con los principios de libre apreciación y
unidad de prueba de que trata el C.P.C., art. 187.
Adviértase como, al desatar la alzada contra el fallo de
primer grado, el colegiado censurado, luego de aludir a
normas relacionadas, lo mismo que a elementos de
acreditación acopiados, dispuso la modificación del numeral
primero de la sentencia recurrida, para lo cual advirtió que:
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Leasing de Occidente S.A. hoy Banco de Occidente, bajo las
reglas del artículo 177 del C. de P.C., no creó el convencimiento
necesario en la colegiatura de lo aseverado respecto al
desprendimiento del uso, goce y administración del vehículo de
placas FUL 100 (tipo camión), por cuanto dentro del contrato, se
infiere, que la misma ejerce un control del bien, toda vez que de
su posesión solo se despojará al momento en que el locatario
decida hacer uso de la opción de adquisición, de esta manera la
prueba de existencia del negocio jurídico realizado con el
Consorcio Fusa y las demás sociedades, y la sola manifestación,
no prueba lo dicho a través de su apoderado.
El Tribunal accionado, al desatar la alzada, hizo un
estudio de las excepciones formuladas por la demandada
Leasing de Occidente S.A: falta de legitimación en la causa
por pasiva, inexistencia de responsabilidad y falta de la
causa para demandar, de cara a los reparos expuestos por
los apelantes en su recurso, a fin de establecer si éstas
prosperaban, o si por el contrario no habían sido probadas
en el curso del proceso por quien las propuso, ya que tal
como la misma accionante lo resalta, la apelación fue
direccionada a que se modificara el numeral primero de la
sentencia, «para declarar no probada la excepción de mérito
denominada concurrencia de culpas, y declarar probadas las
excepciones de (…) inexistencia de responsabilidad extracontractual en
cabeza de Leasing de Occidente S.A., falta de causa para demandar a
Leasing de Occidente S.A.(…)». Por tal motivo, en segunda
instancia, el Tribunal atacado procedió a estudiar las
probanzas allegadas al trámite ordinario para determinar si
efectivamente tales medios exceptivos debían o no
prosperar, pues de acuerdo al estatuto procesal laboral, en
la alzada el juez se limitará a estudiar los aspectos que
fueron objeto de impugnación.
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Al adentrarse a resolver tales cuestionamientos,
determinó con fundamento en el material probatorio
recaudado, que el Leasing Occidente S.A. hoy Banco de
Occidente S.A., no acreditó haber estado privada del
cuidado y guarda del vehículo involucrado en el accidente
por lo que la declaró responsable de los perjuicios
materiales y morales causados a los demandantes, en un
50%, misma proporción en que determinó el juez de
conocimiento que el automotor de placas FUL 100 había
tenido incidencia en la ocurrencia del siniestro. Tal fue el
silogismo del despacho censurado:
(…) (Leasing Occidente S.A. hoy Banco de Occidente S.A.
Compañía de Financiamiento) se limitó en aportar los contratos
que corroboraban tal situación, empero, no probó que se hubiese
desprendido de la guarda material y jurídica total del bien, toda
vez que, no allegó ni acreditó que para el momento de los
hechos , su calidad de propietaria del automotor estuviera
totalmente despojada de la administración, custodia, guarda,
cuidado, facultades de reclamar ante las autoridades a órdenes
del locatario, junto con los derechos de dominio y posesión del
rodante, como quiera que solo estaba poniendo a ordenes del
locatario su “disposición” conforme a las condiciones pactadas,
por lo cual, es ella, la que debe entrar a responder por los
perjuicios que ocasionó el vehículo de placas FUL 100 (tipo
camión).
No se advierte de lo dicho, que el Tribunal hubiera
desbordado su competencia funcional, menos que su
pronunciamiento resulte desconocedor del principio de
consonancia contenido en el artículo 66 A del C.P.T. y de la
S.S., o que se aparte del petitum de la impugnación, por ser
lo cierto que, los impugnantes al fijar el alcance de su
recurso, peticionaron se determinara sobre la prosperidad
de las excepciones propuestas por la acá accionante.
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De lo anterior se concluye que la Corporación judicial
accionada apoyó su decisión en la normatividad aplicable
para el caso en cuestión y en las pruebas allegadas por las
partes al proceso, las cuales valoró conjuntamente y de
acuerdo a los principios de la sana crítica y la lógica, por lo
que mal podría el juez de tutela, desconocer su contenido.
Y es que, independientemente que la Sala comparta o
no los razonamientos del Tribunal, ello no tiene el efecto de
generar el quiebre del fallo de primer grado, pues no se
vislumbra que la decisión censurada haya sido antojadiza o
arbitraria.
Por tales motivos, al no existir razón plausible que
motive la modificación o revocatoria del fallo de primer
grado, se impone forzoso proveer su confirmación.
V. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE:
PRIMERO: CONFIRMAR el fallo impugnado, por las
razones expuestas en precedencia.
SEGUNDO: NOTIFICAR a los interesados a través de
telegrama o por cualquier otro medio expedito.
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TERCERO: REMITIR el expediente a la Corte
Constitucional para su eventual revisión.
Cópiese, notifíquese, publíquese y cúmplase.
RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO
Presidente de Sala
JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ
ELSY DEL PILAR CUELLO CALDERÓN
CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO
GUSTAVO HERNANDO LÓPEZ ALGARRA
LUIS GABRIEL MIRANDA BUELVAS
CARLOS ERNESTO MOLINA MONSALVE
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