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Régimen de Convivencia Familiar

1. El documento es una sentencia judicial que ordena medidas preventivas de régimen de convivencia familiar para dos niñas de 5 y 1 años. 2. El padre solicitó medidas para pasar tiempo con las niñas los fines de semana y días festivos. 3. El juez falló a favor del padre y ordenó que pudiera pasar tiempo con las niñas los fines de semana y días festivos de diciembre y enero, dando prioridad al interés superior de las niñas.

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Régimen de Convivencia Familiar

1. El documento es una sentencia judicial que ordena medidas preventivas de régimen de convivencia familiar para dos niñas de 5 y 1 años. 2. El padre solicitó medidas para pasar tiempo con las niñas los fines de semana y días festivos. 3. El juez falló a favor del padre y ordenó que pudiera pasar tiempo con las niñas los fines de semana y días festivos de diciembre y enero, dando prioridad al interés superior de las niñas.

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1. 1.

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA PODER JUDICIAL Tribunal


Segundo de Primera Instancia de Mediación y Sustanciación de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la
Circunscripción Judicial del estado Cojedes Jueza Segunda de Primera Instancia de Mediación y Sustanciación de
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes San Carlos, 15 de Febrero de 2012 201º y 152º ASUNTO: HH12-X-2012-
000002 I IDENTIFICACIÓN DE LAS PARTES DEMANDANTE: Mayavit Lilibeth Torrealba Agüero, venezolana, mayor de
edad, titular de la cédula de identidad Nº V-18.322.039, residenciada en la Mapora, Calle F, Casa Nº 168, Municipio
Ezequiel Zamora estado Cojedes. DEMANDADO: Ehika Raúl Valor Rosado, venezolano, mayor de edad, titular de la
cédula de identidad número V-17.595.540, residenciado en C.T.V.T.T. prolongación calle Vargas, entre Avenida Stadium
y Avenida Circunvalación Portuguesa, San Carlos estado Cojedes. BENEFICIARIOS: SE OMITE NOMBRE, de cinco (05)
y un (01) años de edad, respectivamente. MOTIVO: Medidas Cautelares Régimen de Convivencia Familiar. SENTENCIA:
INTERLOCUTORIA. II BREVE RELACION DE LOS HECHOS Y DEL DERECHO APLICADO Se inicia el presente asunto
mediante Acta de Comparecencia de fecha 20 de Septiembre del año 2011; de la causa que por Régimen de
Convivencia Familiar, incoada por la ciudadana Mayavit Lilibeth Torrealba Agüero, venezolana, mayor de edad, titular de
la cédula de identidad Nº V-18.322.039, a favor de las niñas: SE OMITE NOMBRE, de cinco (05) y un (01) años de edad,
respectivamente; en contra del ciudadano Ehika Raúl Valor Rosado, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de
identidad número V-17.595.540, ésta Jurisdicente observa: En fecha 22 de Septiembre de 2011, se le da entrada, se
admite; ordenándose aperturar Procedimiento Ordinario y la notificación a la parte demandada y al Representante del
Ministerio Público. El día 05 de Diciembre de 2011, se recibió escrito de Contestación de la Demanda, Promoción de
Pruebas y Solicitud de Medidas Preventivas de Régimen de Convivencia Familiar; y
2. 2. mediante Audiencia de fecha 07 de Febrero de 2012, en Fase de Sustanciación éste Tribunal ordenó la apertura de
Cuaderno Separado de Medidas Preventivas de Régimen de Convivencia Familiar. Este Tribunal observa que en el
presente asunto contentivo de Demanda de Régimen de Convivencia Familiar, incoado por la ciudadana: Mayavit Lilibeth
Torrealba Agüero, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nº V-18.322.039, en contra del
ciudadano: Ehika Raúl Valor Rosado, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad número V-17.595.540,
la parte demandada solicitó Medidas Preventivas de Régimen de Convivencia Familiar, a favor de las niñas: SE OMITE
NOMBRE, de cinco (05) y un (01) años de edad respectivamente, alegando que la custodia de las niñas la tiene la
madre, ciudadana: Mayavit Lilibeth Torrealba Agüero; en el cual solicitó le sea acordada Medida Preventiva del siguiente
Régimen de Convivencia Familiar: “En pro de los derechos de mis menores hijas. Solicito sea decretada “URGENTE”
Medida Anticipada de Régimen de Convivencia Familiar, de conformidad con la Ley Orgánica para la Protección del Niño,
Niña y del Adolescente; propongo acordar mientras dure el proceso lo siguiente: a) De acuerdo a mi horario de trabajo,
que mis hijas Laura e Ivana pasen un fin de semana conmigo cuando yo este libre, pudiendo trasladarlas a lugares
públicos y a la residencia de mi madre, como a cualquier otro lugar que no sea dañino o contrario al interés superior del
niño, incluyendo pernocta y traslado fuera del Estado, previa notificación a la madre; todo de conformidad con la ley que
rige la materia. b) De conformidad con el artículo 388 de la misma Ley, y en cuanto a la extensión del RÉGIMEN DE
CONVIVENCIA FAMILIAR a otras personas y a fin de garantizar al interés superior del niño, solicito que las ciudadanas
Libia Milagro Rosado cédula V- 10.322.459 y Wilmary del Valle Angulo Rosado cédula V- 20.041.171, quienes son mi
madre y mi hermana respectivamente, puedan trasladar a las niñas a su respectivas residencias y a su vez puedan salir
de paseo, trasladarlas a lugares públicos, reuniones familiares, fiestas infantiles, entre otros y/o cualquier otro lugar de
sano esparcimiento y recreación, siempre que no atente al bienestar de mis hijas, siempre previa notificación a la madre.
c) Por la cercanía de las festividades decembrinas, solicito a este digno Tribunal se sirva acordar que las niñas Laura e
Ivana, pasen el 24 (veinticuatro) de Diciembre conmigo y el 31 (treinta y uno) con la madre”. Visto que los procedimientos
en la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente (LOPNNA), están regidos por una serie de principios
imperativos consagrados en el artículo 450 de los cuales resultan de obligatoria observación para el juez, y que dentro de
ellos resultan especialmente aplicables al caso concreto; aunado a éstos principios, el principio fundamental de la
doctrina de Protección Integral, consagrada en el artículo 8 de la LOPNNA “El Interés Superior del Niño: “El interés
superior de niños, niñas y adolescentes es un principio de interpretación y aplicación de ésta ley, el cual es de obligatorio
cumplimiento en la toma de todas las decisiones concernientes a los niños, niñas y adolescentes. Este principio está
dirigido a asegurar el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, así como el disfrute pleno y
3. 3. efectivo de sus derechos y garantías”. Ahora bien por cuanto se evidencia de las actas que conforman el Asunto
Principal y el presente Cuaderno Separado; el cual está conformado por copia certificada de las actuaciones del Asunto
Principal; que ha sido imposible entre los progenitores de las niñas, llegar a un acuerdo; y en razón del mismo, procede
este Tribunal a resolver sobre la Medida Preventiva de Régimen de Convivencia Familiar, solicitada por el demandado
ciudadano: Ehika Raúl Valor Rosado, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad número V-17.595.540;
a favor de las niñas SE OMITE NOMBRE, de cinco (05) y un (01) años de edad, respectivamente; llevada por este
Tribunal, y lo hace de la forma siguiente: El artículo 465 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes, le otorga al juez o jueza de protección la potestad de decretar medidas preventivas en el caso de que por
la gravedad o urgencia de la situación así lo aconseje, y así dispone textualmente la norma: “El juez o jueza, a solicitud
de parte o de oficio puede dictar diligencias preliminares, medidas preventivas y decretos de sustanciación que no
hubieren sido ya objeto de pronunciamiento en el auto de admisión y que se consideren necesarios para garantizar
derechos de los sujetos del proceso o a fin de asegurar la más pronta y eficaz preparación de las actuaciones que sean
necesarias para proceder a la audiencia de juicio”. Asimismo, el artículo 466 eiusdem, prevé: “Las medidas preventivas
pueden decretarse a solicitud de parte o de oficio, en cualquier estado y grado del proceso. En los procesos referidos a
Instituciones Familiares o a los asuntos contenidos en el Titulo III de esta Ley, es suficiente para decretar la medida
preventiva, con que la parte que la solicite, señale el derecho reclamado y la legitimación que tiene para solicitarla…”. De
igual forma, establece el artículo 385 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y adolescentes: Derecho de
Convivencia Familiar. “El padre o la madre que no ejerza la Patria Potestad, o que ejerciéndola no tenga la
responsabilidad de Custodia del hijo o hija, tiene derecho a la convivencia familiar, y el niño, niña o adolescente tiene
este mismo derecho”. Las referidas normas consagran en esta materia una forma de tutela preventiva, que se dicta no,
para asegurar el fallo sino para prevenir de cualquier situación dañosa o potencialmente lesiva de los derechos de los
niños, niñas y adolescentes. Siendo que la tutela preventiva es una facultad del órgano jurisdiccional para dictar medidas
de tutela en función de intereses superiores. Y se evidencia de las copia simples de las actas de nacimiento de las niñas:
SE OMITE NOMBRE, de cinco (05) y un (01) años de edad, respectivamente; las cuales rielan a los folios cinco y seis
(05 y 06), del asunto principal, suscritas por la Registradora Civil Municipal, del Municipio San
4. 4. Carlos del estado Cojedes, signadas con los Nros. 655 y 26, respectivamente; que efectivamente las niñas: SE OMITE
NOMBRE, son hijas de los ciudadanos: Mayavit Lilibeth Torrealba Agüero, venezolana, mayor de edad, titular de la
cédula de identidad Nº V- 18.322.039 y Ehika Raúl Valor Rosado, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de
identidad número V-17.595.540. En relación a la medidas preventivas solicitadas por el ciudadano Ehika Raúl Valor
Rosado; relativa a la Medida Preventiva de Régimen de Convivencia Familiar de las niñas SE OMITE NOMBRE, de cinco
(05) y un (01) años de edad respectivamente, esta jurisdicente consciente de la trascendencia de la medida solicitada,
considera prudente y oportuno señalar lo siguiente: Se observa que la medida solicitada inciden el ámbito de una
institución familiar como lo es el Régimen de Convivencia Familiar, sin poder dejar de lado el reconocimiento que hace el
Constituyente venezolano de 1999 de la enorme importancia que la familia tiene asignada en la sociedad,
independientemente de su naturaleza; esto es, antes que atender a la forma de su constitución matrimonial o
extramatrimonial, monoparental o segmentaria, entre otras, la protección constitucional atiende a las relaciones
familiares, dándole cabida a las distintas constituciones de familias, al extremo de disponer en el artículo 75 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “El Estado protegerá a las familias como asociación natural de la
sociedad y como el espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas. Las relaciones familiares se basan
en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el esfuerzo común, la comprensión mutua y el espeto recíproco
entre sus integrantes...”. Así se ha constitucionalizado la protección de las relaciones familiares, pues el texto
fundamental ha reconocido la equidad de género, guiando tal reconocimiento las relaciones que en lo familiar, entre otros
aspectos, la caracteriza desde el punto de vista social. Y, para materializar el tratamiento humanizado dado a las familias,
reconoció el principio de coparentalidad de los padres, al establecer en su artículo 76, aparte único, ibídem: “...El padre y
la madre tienen el deber compartido e irrenunciable de criar, formar, educar, mantener y asistir a sus hijos e hijas, y éstos
tienen el deber de asistirlos cuando aquel o aquella no puedan hacerlo por sí mismos. La ley establecerá las medidas
necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de la obligación alimentaría”. Y, en su artículo 78, eiusdem,
establece expresamente: “Los niños, niñas y adolescentes son sujetos plenos de derecho y estarán protegidos por la
legislación, órganos y tribunales especializados, los cuales respetarán, garantizarán y desarrollarán los contenidos de
esta Constitución, la Convención sobre los Derechos del Niño y demás tratados internacionales....El Estado, las familias y
la sociedad asegurarán, con prioridad absoluta, protección integral, para lo cual se tomará en cuenta su interés superior
en las decisiones y acciones que les conciernan...”.
5. 5. El Estado venezolano en su avanzada de reconocimiento y protección a los derechos humanos, ha considerado que
los niños, niñas y adolescentes tienen los mismos derechos que cualquier joven o adulto, por lo que, en Venezuela,
aquellos dejaron de ser objeto de tutela jurídica para convertirse en sujetos plenos de derecho, es decir son titulares de
todos los derechos consagrados en el ordenamiento jurídico sin discriminación alguna. Paralelamente, reconoce a la
familia como asociación natural de la sociedad y la dota de contenido propio, definiéndola como el espacio fundamental
para el desarrollo integral de las personas y por esto precisamente el constituyente previó una serie de disposiciones,
derechos y garantías, dirigidas a materializar efectivamente la existencia de ese espacio fundamental. Como
consecuencia de lo anterior, la Carta Magna fija, incluso, la regla general que debe regir las relaciones entre los
integrantes del grupo familiar, regla que viene a constituirse en norte de las actuaciones del Estado, de la sociedad y del
propio grupo familiar; como consecuencia de lo anterior, se reconoce que los niños, niñas y adolescentes tienen el
derecho a ser criados y desarrollarse en el seno de su familia de origen, de modo que solo pueden ser separados de esa
asociación natural en los supuestos excepcionales previstos en el ordenamiento jurídico. En absoluta concordancia con el
Texto Fundamental, así como en respeto a la Convención sobre los Derechos del Niño, la Ley Orgánica para la
Protección del Niño y del Adolescente, consagra, en sus artículos 10, 12, 13 y 14, que los beneficiarios de ésta son
sujetos de derecho, por lo que gozan de todos los derechos y garantías consagrados a favor de las personas en el
ordenamiento jurídico, con especial referencia a los consagrados en la mencionada Convención; tales derechos son de
carácter enunciativo, de suerte que se les reconocen, incluso, aquellos inherentes a la persona humana, que no figuren
en la Ley Especial o en el resto del ordenamiento jurídico, por lo tanto, son de orden público, intransigibles,
irrenunciables, interdependientes entre sí e indivisibles; reconociéndoseles el ejercicio personal de éstos, de manera
progresiva y conforme a su capacidad evolutiva y, de igual forma, se les exigirá el cumplimiento de sus deberes. No
obstante, nada valdría para el reconocimiento y consagración de los niños, niñas y adolescentes como sujetos plenos de
derecho, ni serviría reconocerles sus derechos y garantías amplia y expresamente, si no se les dotase de mecanismos
que permitan su salvaguarda y efectivo ejercicio, ni aparecería útil imponer deberes a los padres para la protección de los
hijos, si no cuentan con los mecanismos adecuados para materializar esta salvaguarda, mecanismos que también deben
existir para dirimir las controversias que entre los padres surja con relación a la crianza, custodia y vigilancia de los hijos,
consecuencia del principio de coparentalidad de rango constitucional. Precisamente como consecuencia de tal
necesidad, cuando de la custodia sobre los hijos se trata, ha previsto el legislador especial una serie de disposiciones de
naturaleza sustantiva referidas a la responsabilidad de crianza, la que comprende la custodia, así como ha previsto
mecanismos cuando sea la conducta de ambos o alguno de los padres del niño, niña o del adolescente, quien lesione o
amenace de lesión sus derechos. A fin de abundar un tanto respecto de lo anterior, se estima sensato señalar lo que al
respecto del Interés Superior del Niño y del Adolescente María G. Moráis de Guerrero ha señalado en su
6. 6. obra “Introducción a la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente”, primera edición, año 2000,
páginas 58, 59 y 60, en los términos siguientes: “…Para asegurar la vigencia plena y efectiva de los derechos y garantías
de los niños y adolescentes en necesario que se conviertan en el centro de la vida familiar, de la sociedad y del Estado,
que sean el norte de todas sus actuaciones, que las decisiones que tomen sean las más convenientes para su desarrollo
integral. El Interés Superior del Niño es un principio que esta dirigido precisamente a que estas premisas se vuelvan
realidad, es un “principio garantista” muy parecido a la Prioridad Absoluta, el cual se encuentra contenido en el artículo 4
de la CDN y el artículo 78 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), siendo desarrollado por el
artículo 8 de la LOPNNA…”. “…El principio del Interés Superior del Niño es una garantía, que consiste en un criterio
imperativo de interpretación y aplicación de la LOPNNA. Su finalidad es dual, por una parte, asegurar el desarrollo
integral de los niños y adolescentes y, por la otra, asegurar la vigencia real y efectiva de sus derechos y garantías. En
consecuencia, cada vez que se tome una decisión concerniente a niños y adolescentes ésta debe estar dirigida a lograr
esta doble finalidad. Si la decisión vulnera, menoscaba o simplemente va en contra de estos objetivos sería ilegal, y
pueden intentarse contra ella diversos mecanismos para restablecer la situación jurídica que ha sido infringida y,
probablemente la persona en cuestión estaría sujeta, según el caso, a responsabilidad civil, disciplinaria, administrativa o
penal. El ámbito de aplicación material u objetivo de este principio se extiende a cualquier decisión que concierna a los
niños y adolescentes, esto es, que produzca efectos de forma directa o indirecta sobre sus derechos, garantías, deberes
o intereses en general. Mientras que su ámbito de aplicación personal o subjetivo abarca a todas las personas que
puedan tomar una decisión de esta naturaleza, independientemente de si pertenecen al Estado, la familia o la sociedad.
Inclusive, los propios niños y adolescentes están obligados a seguir este principio. En fin, el Interés Superior del Niño
constituye un principio dirigido a asegurar que todas las decisiones del Estado, la familia y la sociedad que conciernan a
los niños y adolescentes tengan por norte sus derechos e intereses. Establece una orientación imperativa para estas
personas en cuanto a sus relaciones con la infancia y adolescencia. En consecuencia, toda decisión que produzca
efectos directos o indirectos sobre ellos debe: • ser la más adecuada para asegurar su desarrollo integral; y • asegurar
hasta el máximo posible el disfrute y ejercicio del mayor número de derechos y garantías, conforme a su carácter de
independencia e indivisibilidad (artículo 12 de la LOPNA), según el cual todos los derechos humanos son igualmente
importantes y deben satisfacer de forma simultanea...”. En relación a la medida preventiva de régimen de convivencia
familiar solicitada por el ciudadano Ehika Raúl Valor Rosado, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad
número V-17.595.540; de conformidad con lo establecido en los literales “d”, del artículo 466 de la Ley Orgánica para la
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (LOPNNA); y
7. 7. en atención al interés superior de las niñas SE OMITE NOMBRE, de cinco (05) y un (01) años de edad, este Tribunal
decreta el siguiente de Régimen de Convivencia Familiar a favor de las niñas: Las niñas compartirán un fin de semana
con el progenitor cuando este libre en relación a su trabajo, pudiendo trasladarlas a lugares públicos y a la residencia de
su abuela paterna, como a cualquier otro lugar que no sea dañino o contrario al interés superior del niño, y traslado fuera
del Estado, previa notificación a la madre; en un horario comprendido de 10:00 a.m., a 5:00 p.m. en la que serán
entregadas las niñas por su madre a su progenitor y retornadas las niñas al hogar de su progenitora. Asimismo, el
presente régimen de convivencia familiar será extendido a su familia de origen entre ellas a las ciudadanas Libia Milagro
Rosado cédula V- 10.322.459 y Wilmary del Valle Angulo Rosado cédula V- 20.041.171, quienes son la abuela paterna y
la tía paterna de las niñas, quienes podrán trasladar a las niñas a su respectivas residencias y a su vez podrán salir de
paseo, trasladarlas a lugares públicos, reuniones familiares, fiestas infantiles, entre otros y/o cualquier otro lugar de sano
esparcimiento y recreación, siempre que no atente al bienestar de mis hijas, siempre previa notificación a la madre. El
presente régimen provisional deberá ser cumplido en el termino establecido por este Tribunal, hasta tanto no exista
pronunciamiento de merito al fondo del asunto. Así se decide. III DECISIÓN En merito de las anteriores consideraciones,
este Tribunal Segundo de Primera Instancia de Mediación y sustanciación del Circuito Judicial de Protección de Niños,
Niñas y Adolescentes, Administrando Justicia en Nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por Autoridad de la
Ley Resuelve: Decretar Primero: Medida Preventiva de Régimen De Convivencia Familiar al ciudadano Ehika Raúl Valor
Rosado, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad número V-17.595.540, a favor de sus hijas SE
OMITE NOMBRE, de cinco (05) y un (01) años de edad, respectivamente, de conformidad con el parágrafo primero literal
d) del artículo 466 de la Ley Orgánica Para la Protección de Niños, Niñas y adolescentes, el régimen de convivencia
familiar a cumplir es el siguiente: 1) Las niñas compartirán un fin de semana con su progenitor cuando el mismo tenga el
fin de semana libre este con ocasión a su trabajo, pudiendo trasladarlas a lugares públicos y a la residencia de su abuela
paterna, como a cualquier otro lugar que no sea dañino o contrario al interés superior del niño, y traslado fuera del
Estado, previa notificación a la madre; en un horario comprendido de 10:00 a.m., a 5:00 p.m., en la que serán entregadas
las niñas por su madre a su progenitor y retornarlas al hogar de su progenitora en el horario establecido. 2) El régimen de
convivencia familiar será extendido a su familia de origen entre ellas a las ciudadanas Libia Milagro Rosado cédula V-
10.322.459 y Wilmary del Valle Angulo Rosado cédula V- 20.041.171, quienes son la abuela paterna y la tía paterna de
las niñas, quienes podrán trasladar a las niñas a su respectivas residencias y a su vez podrán salir de paseo, trasladarlas
a lugares públicos, reuniones familiares, fiestas infantiles, entre otros y/o cualquier otro lugar de sano esparcimiento y
recreación, siempre que no atente al bienestar de mis hijas, siempre previa notificación a la madre. El presente régimen
provisional deberá ser cumplido en el termino establecido por este Tribunal, hasta tanto no exista pronunciamiento
8. 8. de merito al fondo del asunto. Así se decide. Segundo: Notifíquese a la progenitora de las niñas ciudadana: Mayavit
Lilibeth Torrealba Agüero, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nº V-18.322.039, de conformidad
con el artículo 466-C eiusdem, quien deberá dentro de los cinco (05) días siguientes, luego que la secretaria del tribunal
deje constancia de su notificación, podrá oponerse a las medidas decretadas, presentando escrito de oposición en el cual
consten las razones o fundamentos a que hubiere lugar, indicando todos los medios de prueba con los que cuente y
aquellos que requiera materializar para demostrar la procedencia de sus alegatos. Líbrese boleta. Diaricese, Publíquese
y Regístrese. Dada, Firmada y sellada en la Sala de Despacho del Tribunal Segundo de Primera Instancia de Medición y
Sustanciación de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, en la
ciudad de San Carlos, a los quince (15) días del mes de Febrero del dos mil doce (2012). Años 201º de la Independencia
y 152º de la Federación. La Jueza Abg. Yolimar Márquez Avendaño La Secretaria Abg. Crisálida Torrealba En la misma
fecha se publicó el anterior fallo dictado por la Jueza JC0000005 quedando registrado bajo el No. PJ0062012000109. La
Sctria. _____________.

Common questions

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The 'interest superior of the child' is a guiding principle in Venezuela that mandates all decisions affecting children to prioritize their overall development and the effective enjoyment of their rights. This principle is enshrined in the Law for the Protection of Children and Adolescents and is also reflected in the Constitution. It necessitates that decisions, such as those concerning custody as seen in the preventive measures for family coexistence, are taken with the imperative to safeguard the child's well-being as paramount. This principle also extends to ensuring that all familial relationships are founded on equality, solidarity, mutual understanding, and respect, and it obligates the state, family, and society to ensure comprehensive protection and rights for children .

The Venezuelan Constitution addresses family rights and duties by establishing that family relationships are built on a foundation of equality, shared responsibilities, solidarity, and mutual respect. It emphasizes mutual comprehension and reciprocal support between family members, setting these as the guiding principles for familial interactions. This constitutional approach ensures that family duties are not just culturally or socially defined but have a legal basis that enshrines gender equity and shared parental responsibilities, which state mechanisms further support to nurture healthy familial dynamics .

Disputes over child custody in Venezuela are treated with an emphasis on ensuring the welfare of the child by strictly adhering to the principle of the 'interest superior of the child.' The judicial system utilizes a framework where provisional measures, such as preventive measures for family coexistence, can be applied to protect the child's best interests during disputes. The process involves comprehensive consideration of children's rights, supported by a system of laws that facilitate fair resolutions mediated by the judiciary, ensuring that decisions do not detrimentally impact the child's well-being or development .

The principle of 'coparentalidad' significantly influences family law decisions in Venezuela by mandating that both parents share equal and unavoidable responsibilities in the upbringing, education, and welfare of their children. It is embedded in the constitutional framework and family law, requiring that all decisions related to child-rearing must consider the equal involvement of both parents, encouraging cooperative parenting. This principle ensures that the legal and social systems reinforce balanced parental roles, making it a central component in any legal determination regarding custody, visitation rights, and family dynamics, ultimately promoting the child's best interest as paramount .

In Venezuela, child custody disputes are addressed through a framework governed by the Law for the Protection of Children and Adolescents, which emphasizes the 'interest superior of the child' as a decision-making standard. Specific mechanisms include the implementation of preventive measures for family coexistence, which allow for the provisional establishment of visitation rights while safeguarding the child's well-being. In cases where parental rights or the child's welfare is threatened, legal provisions enable the involvement of the judiciary to establish arrangements that enforce mutual parental responsibilities and uphold the child's rights. The principle of coparentalidad ensures both parents share responsibilities in upbringing, and decisions are made considering the child's best interests, guided by legal and constitutional mandates .

The Venezuelan judicial system aligns child custody decisions with international human rights standards by integrating principles from the Convention on the Rights of the Child into its legal and constitutional frameworks. This includes regarding children as full rights subjects, ensuring their protection through specialized legislation that mirrors international standards. The judiciary is guided by the principle of the 'interest superior of the child,' which necessitates that decisions respect the child's rights and well-being, in coherence with international human rights commitments, thereby facilitating a framework that supports compliance with global human rights norms .

The recognition of children as full rights holders profoundly impacts family law in Venezuela by ensuring that they are treated as subjects entitled to all rights guaranteed under the legal system, rather than as passive beneficiaries of protection. This transformative view mandates that all legal protocols concerning children prioritize their rights and require that familial and state decisions support their holistic development. It emphasizes the need for legal mechanisms to safeguard these rights actively and requires parents and the state to provide environments conducive to realizing these entitlements fully, fostering a legal culture that upholds and enforces the rights of children consistently .

The Venezuelan Constitution plays a critical role in protecting children's rights by formally recognizing children as full subjects of rights and ensuring that they are no longer merely objects of legal protection. It emphasizes the family's role as a natural and fundamental unit of society, ensuring that children's rights are respected within this context. Articles such as Article 75 and Article 78 of the Constitution underscore the state's duty to protect families and prioritize children's superior interests. This protection is extended irrespective of whether families are formed through marriage, cohabitation, or other structures, reflecting an inclusive and equitable approach to family dynamics and the shared responsibility of parents for the upbringing of children .

The Venezuelan legal framework guarantees children's access to their family of origin, emphasizing that children should primarily be nurtured and developed within their natural family setting. The constitutional guarantees include acknowledging children as full rights holders and asserting that separation from the family can only occur in legally defined exceptional circumstances. The Constitution and the Law for the Protection of Children and Adolescents ensure that any intervention respects these rights and is directed at fostering familial bonds unless the child's safety or well-being is at risk, thereby making family preservation a constitutional priority .

The Venezuelan Constitution attributes significant importance to the family by defining it as the natural association that constitutes the fundamental space for personal development. It underscores that family relationships should be based on equal rights and duties, solidarity, mutual understanding, and reciprocal respect. The Constitution, therefore, tasks the State with safeguarding these familial structures as vital environments for the holistic development of individuals, reflecting the family’s crucial role in shaping societal values, supporting the upbringing of children, and fostering community coherence .

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