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Leyendas Mexicanas: Sol, Luna y Más

La leyenda narra que Quetzalcóatl, transformado en hormiga, logró atravesar las montañas y traer el maíz a los aztecas, quienes lo plantaron y cosecharon desde entonces, volviéndose más fuertes y construyendo ciudades. Los aztecas veneraron a Quetzalcóatl por traerles este importante alimento.

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Leyendas Mexicanas: Sol, Luna y Más

La leyenda narra que Quetzalcóatl, transformado en hormiga, logró atravesar las montañas y traer el maíz a los aztecas, quienes lo plantaron y cosecharon desde entonces, volviéndose más fuertes y construyendo ciudades. Los aztecas veneraron a Quetzalcóatl por traerles este importante alimento.

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La leyenda del Sol y la Luna

Antes de que hubiera día en el mundo, se reunieron los dioses en Teotihuacan.

-¿Quién alumbrará al mundo?- preguntaron.

Un dios arrogante que se llamaba Tecuciztécatl, dijo:


-Yo me encargaré de alumbrar al mundo.

Después los dioses preguntaron:


-¿Y quién más? -Se miraron unos a otros, y ninguno se atrevía a ofrecerse para
aquel oficio.

-Sé tú el otro que alumbre -le dijeron a Nanahuatzin, que era un dios feo, humilde
y callado. y él obedeció de buena voluntad.

Luego los dos comenzaron a hacer penitencia para llegar puros al sacrificio.
Después de cuatro días, los dioses se reunieron alrededor del fuego.

Iban a presenciar el sacrificio de Tecuciztécatl y Nanahuatzin. entonces dijeron:

-¡Ea pues, Tecuciztécatl! ¡Entra tú en el fuego! y Él hizo el intento de echarse, pero


le dio miedo y no se atrevió.
Cuatro veces probó, pero no pudo arrojarse

Luego los dioses dijeron:


-¡Ea pues Nanahuatzin! ¡Ahora prueba tú! -Y este dios, cerrando los ojos, se arrojó
al fuego.
Cuando Tecuciztécatl vio que Nanahuatzin se había echado al fuego, se
avergonzó de su cobardía y también se aventó.

Después los dioses miraron hacia el Este y dijeron:


-Por ahí aparecerá Nanahuatzin Hecho Sol-. Y fue cierto.

Nadie lo podía mirar porque lastimaba los ojos.


Resplandecía y derramaba rayos por dondequiera. Después apareció
Tecuciztécatl hecho Luna.

En el mismo orden en que entraron en el fuego, los dioses aparecieron por el cielo
hechos Sol y Luna.

Desde entonces hay día y noche en el mundo.


LA LLORONA
Leyenda Mexicana del Periodo Virreinal

Consumada la conquista y poco más o menos a mediados del siglo XVI, los
vecinos de la ciudad de México que se recogían en sus casas a la hora de la
queda, tocada por las campanas de la primera Catedral; a media noche y
principalmente cuando había luna, despertaban espantados al oír en la calle,
tristes y prolongadísimos gemidos, lanzados por una mujer a quien afligía, sin
duda, honda pena moral o tremendo dolor físico.

Las primeras noches, los vecinos contentábanse con persignarse o santiguarse,


que aquellos lúgubres gemidos eran, según ellas, de ánima del otro mundo; pero
fueron tantos y repetidos y se prolongaron por tanto tiempo, que algunos osados y
despreocupados, quisieron cerciorarse con sus propios ojos qué era aquello; y
primero desde las puertas entornadas, de las ventanas o balcones, y enseguida
atreviéndose a salir por las calles, lograron ver a la que, en el silencio de las
obscuras noches o en aquellas en que la luz pálida y transparente de la luna caía
como un manto vaporoso sobre las altas torres, los techos y tejados y las calles,
lanzaba agudos y tristísimos gemidos.

Vestía la mujer traje blanquísimo, y blanco y espeso velo cubría su rostro. Con
lentos y callados pasos recorría muchas calles de la ciudad dormida, cada noche
distintas, aunque sin faltar una sola, a la Plaza Mayor, donde vuelto el velado
rostro hacia el oriente, hincada de rodillas, daba el último angustioso y
languidísimo lamento; puesta en pie, continuaba con el paso lento y pausado
hacia el mismo rumbo, al llegar a orillas del salobre lago, que en ese tiempo
penetraba dentro de algunos barrios, como una sombra se desvanecía.

"La hora avanzada de la noche, - dice el Dr. José María Marroquí- el silencio y la
soledad de las calles y plazas, el traje, el aire, el pausado andar de aquella mujer
misteriosa y, sobre todo, lo penetrante, agudo y prolongado de su gemido, que
daba siempre cayendo en tierra de rodillas, formaba un conjunto que aterrorizaba
a cuantos la veían y oían, y no pocos de los conquistadores valerosos y
esforzados, que habían sido espanto de la misma muerte, quedaban en presencia
de aquella mujer, mudos, pálidos y fríos, como de mármol. Los más animosos
apenas se atrevían a seguirla a larga distancia, aprovechando la claridad de la
luna, sin lograr otra cosa que verla desaparecer en llegando al lago, como si se
sumergiera entre las aguas, y no pudiéndose averiguar más de ella, e ignorándose
quién era, de dónde venía y a dónde iba, se le dio el nombre de La Llorona."

Tal es en pocas palabras la genuina tradición popular que durante más de tres
centurias quedó grabada en la memoria de los habitantes de la ciudad de México y
que ha ido borrándose a medida que la sencillez de nuestras costumbres y el
candor de la mujer mexicana han ido perdiéndose.

Pero olvidada o casi desaparecida, la conseja de La Llorona es antiquísima y se


generalizó en muchos lugares de nuestro país, transformada o asociándola a
crímenes pasionales, y aquella vagadora y blanca sombra de mujer, parecía gozar
del don de ubicuidad, pues recorría caminos, penetraba por las aldeas, pueblos y
ciudades, se hundía en las aguas de los lagos, vadeaba ríos, subía a las cimas en
donde se encontraban cruces, para llorar al pie de ellas o se desvanecía al entrar
en las grutas o al acercarse a las tapias de un cementerio.

La tradición de La Llorona tiene sus raíces en la mitología de los antiguos


mexicanos. Sahagún en su Historia (libro 1º, Cap. IV), habla de la diosa
Cihuacoatl, la cual "aparecía muchas veces como una señora compuesta con
unosatavíos como se usan en Palacio; decían también que de noche voceaba y
bramaba en el aire... Los atavíos con que esta mujer aparecía eran blancos, y los
cabellos los tocaba de manera, que tenía como unos cornezuelos cruzados sobre
la frente". El mismo Sahagún (Lib. XI), refiere que entre muchos augurios o
señales con que se anunció la Conquista de los españoles, el sexto pronóstico fue
"que de noche se oyeran voces muchas veces como de una mujer que angustiada
y con lloró decía: "¡Oh, hijos míos!, ¿dónde os llevaré para que no os acabeís de
perder?".

La tradición es, por consiguiente, remotísima; persistía a la llegada de los


castellanos conquistadores y tomada ya la ciudad azteca por ellos y muerta años
después doña Marina, o sea la Malinche, contaban que ésta era La Llorona, la
cual venía a penar del otro mundo por haber traicionado a los indios de su raza,
ayudando a los extranjeros para que los sojuzgasen.

"La Llorona - cuenta D. José María Roa Bárcena -, era a veces una joven
enamorada, que había muerto en vísperas de casarse y traía al novio la corona de
rosas blancas que no llegó a ceñirse; era otras veces la viuda que veía a llorar a
sus tiernos huérfanos; ya la esposa muerta en ausencia del marido a quien venía
a traer el ósculo de despedida que no pudo darle en su agonía; ya la desgraciada
mujer, vilmente asesinada por el celoso cónyuge, que se aparecía para lamentar
su fin desgraciado y protestar su inocencia."

Poco a poco, al través de los tiempos la vieja tradición de La Llorona ha ido, como
decíamos, borrándose del recuerdo popular. Sólo queda memoria de ella en los
fastos mitológicos de los aztecas, en las páginas de antiguas crónicas, en los
pueblecillos lejanos, o en los labios de las viejas abuelitas, que intentan asustar a
sus inocentes nietezuelos, diciéndoles: ¡Ahí viene La Llorona!
La leyenda del maíz

Cuentan que antes de la llegada de Quetzalcóatl, los aztecas sólo comían raíces y
animales que cazaban.

No tenían maíz, pues este cereal tan alimenticio para ellos, estaba escondido
detrás de las montañas.

Los antiguos dioses intentaron separar las montañas con su colosal fuerza pero no
lo lograron.

Los aztecas fueron a plantearle este problema a Quetzalcóatl.

-Yo se los traeré- les respondió el dios.

Quetzalcóatl, el poderoso dios, no se esforzó en vano en separar las montañas


con su fuerza, sino que empleó su astucia.

Se transformó en una hormiga negra y acompañado de una hormiga roja, marchó


a las montañas.

El camino estuvo lleno de dificultades, pero Quetzalcóatl las superó, pensando


solamente en su pueblo y sus necesidades de alimentación. Hizo grandes
esfuerzos y no se dio por vencido ante el cansancio y las dificultades.

Quetzalcóatl llegó hasta donde estaba el maíz, y como estaba trasformado en


hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y emprendió el regreso. Al
llegar entregó el prometido grano de maíz a los hambrientos indígenas.

Los aztecas plantaron la semilla. Obtuvieron así el maíz que desde entonces
sembraron y cosecharon.

El preciado grano, aumentó sus riquezas, y se volvieron más fuertes, construyeron


ciudades, palacios, templos...Y desde entonces vivieron felices.

Y a partir de ese momento, los aztecas veneraron al generoso Quetzalcóatl, el


dios amigo de los hombres, el dios que les trajo el maíz.

Nota: El significado del nombre Quetzalcóatl es Serpiente Emplumada.


Mito *EL LOBO Y LA LUNA DE QUESO*

Andaba el lobo muy hambriento y ya no sabía que hacer para coger algún animal
para comérselo. Y por hay encuentrasé con la zorra y le dice:
-- Oiga usted, señora zorra, que me la voy a comer.
Y la zorra le dijo:
--Pero mire usted, que estoy muy flaca. No soy más que huesos y pellejos.
--No, que usted estaba muy gordita el pasado año.
--El año pasado si que estaba gordita, pero ahora tengo que darles de mamar a
mis cuatro zorritos y apenas hallo bastante para crear leche para ellos.
--¡Que no me importa!, la dijo el lobo.
Y iba a darle la primera mordida, cuando la zorra le dijo:
--Deténgase usted, por dios, señor lobo. Mire que yo se donde vive un señor que
tiene un pozo lleno de quesos.
Y se fueron la zorra y el lobo a buscar los quesos. Y llegaron a una casa y pasaron
unas tapias y llegaron ande el pozo, y la Luna se reflejaba en el agua y parecía un
queso. Y se asomó la zorra y volvió y le dijo al lobo:
--¡Ay amigo lobo, que el queso es grandón! Mire asomesé usted.
Y se asomó el lobo y vió la Luna y creyó que era un queso grandón. Pero el lobo
sospechoso ,la dijo a la zorra:
--Pues bueno, amiga zorra, entre usted por el queso. Y la zorra se metió en uno de
los cubos y entró por el queso. Y desde abajo le gritaba al lobo:
--¡Ay, amigo lobo! ¡Que grandón está el queso! ¡No puedo con él! Venga usted a
ayudarme a subirle.
--Pero no puedo yo entrar -- la decía el lobo--. ¿Cómo voy yo a entrar? Súbalo
usted sóla.
--Y la zorra le dijo:
--Pero no sea usted torpe. Metasé usted en el otro cubo y verá como así entra
fácilmente.
Y se metió la zorra entonces en el cubo ande había bajado. Y el lobo se metió en
el otro cubo y, como pesaba más, se deslizó para abajo y la zorra subió para
arriba. Y hay se quedó el lobo buscando el queso, y la zorra se fue muy contenta a
ver a sus zorritos.
Mito *El mal de ojo*

Es costumbre extendida y mito, entre la población rural, el considerar que en


numerosas ocasiones en que el niño enferma es provocado porque le “han hecho
mal de ojo”.

Esto significa que el niño no tiene ninguna enfermedad orgánica, sino que sus
problemas (llanto, pérdida de apetito, vomitos, decaimiento, etc), se deben
exclusivamente a que alguna persona ha ejercido sobre este pequeño personaje
su influencia mágica y maligna, de tal modo que el bebé o chico mayor comienza a
alterarse y presentar una sintomatología rara, que en algunas ocasiones y según
creencia, puede llegar hasta ocasionarle la muerte.

Hay remedio para acabar con la influencia de este maléfico poder, y por ello se
ponen manos a la obra, aquellas mujeres que saben “cortar el mal de ojo”, porque
tienen “gracia” (han nacido en Viernes Santo) o porque lo han aprendido de los
mayores, los cuáles le transmiten los textos que hay que rezar y los mecanismos a
hacer para dejar al niño libre de esos influjos.

Para evitar estos problemas se le colocan a los niños, prendidos a la ropa, o en el


cochecito o cuna, un lazo rojo o bien una cruz de Caravaca o diversos tipos de
escapularios.
Mito *El chupacabras*

Fue durante la última década del siglo XX que comenzaron a reportarse ataques a
diferentes animales en Puerto Rico; aunque en aquel entonces se desconocía
totalmente la naturaleza de estos ataques, resultaba completamente aterrador salir
durante las noches. En el pueblo de Moca, Puerto Rico, donde se tiene
conocimiento de los primeros animales muertos, pronto comenzó a extenderse la
creencia en El Vampiro, como en aquellos inicios se le conocía al Chupacabras;
sin embargo, las matanzas no tardaron en extenderse a otros países de
Latinoamérica, como es el caso de Argentina, Perú, Guatemala, Costa Rica, Chile,
República Dominicana, Bolivia y con mayor fuerza en México y algunos estados
sureños de Estados Unidos (Florida, Texas y Arizona), de esta manera es como
comienza una de las leyendas urbanas contemporáneas más famosas en el Norte
del continente americano.

Hay quienes afirman que el Mito del Chupacabras es aún más antiguo y que es
posible encontrar reportes de animales muertos desde la década de los 70s en
algunos poblados de Puerto Rico; pero es un hecho que fue hasta la década de
los 90s con el ascenso en el número de animales muertos que los medios
comenzaron a hablar del fenómeno.

En los diarios era posible encontrar diversas historias que hablaban de apariciones
nocturnas del Chupacabras dejando siempre a su paso animales muertos y
completamente desangrados. Aunque no se conoce exactamente su apariencia
física, algunos reportes lo describen como un animal del aspecto de un perro o
algún tipo de cánido de grandes colmillos y garras, con pelo de color oscuro y ojos
inexplicablemente brillantes que cambiaban de color a voluntad. En estos reportes
se decía también que andaba sobre cuatro patas, aunque más de un testigo
afirma haberlo visto andando a dos pies y cuando esto sucedía alcanzaba una
altura de 1.50m.

Aunque los ataques se reportaron en grandes extensiones de centro, sur y


norteamérica, no cabe duda que donde alcanzó mayor fama fue en México, donde
pronto la mercadotecnica sacó a la venta miles de productos alusivos al
chupacabras; y en Estados Unidos, por su parte, se realizaron investigaciones que
pretendían ser serias, aunque ninguna de ellas fue respaldada científicamente,
así, que hasta la fecha y aún cuando los ataques a animales han continuado, es
imposible conocer la naturaleza de este ser o determinar si su existencia es real
La Leyenda del jinete sin cabeza

Se dice que en un pueblo muy aislado de toda civilización se contaba la historia de


un jinete que acostumbraba a hacer su recorrido por las noches en un caballo muy
hermoso, la gente muy extrañada se preguntaba ¿que hombre tan raro por que
hace eso?, ya que no era muy usual que alguien saliera y menos por las noches, a
hacer esos recorridos.

En una noche muy oscura y con fuertes relámpagos desapareció del lugar, sin dar
señas de su desaparición. Pasaron los años y la gente ya se había olvidado de
esa persona, y fue en una noche igual a la que desaparecio, que se escuchó
nuevamente la cabalgata de aquel caballo. Por la curiosidad muchas personas se
asomaron, y vieron un jinete cabalgar por las calles, fue cuando un relámpago
cayó e iluminó al jinete y lo que vieron fue que ese jinete no tenia cabeza. La
gente horrorizada se metió a sus casas y no se explicaban lo que habían visto...
El mito del Origen de Quetzalcoatl

En las historias de este pueblo salvaje se cuenta que había un dios llamado
Camaxtli, que tomó por mujer una diosa, llamada Chimalma, la que de él tuvo
hijos, entre los cuales había uno de nombre Quetzalcoatl.

Este nació en Michatlauhco, y fue entregado a sus abuelos para que lo crearan,
pues su madre había muerto al darlo a luz.

Después de haber sido creado, fue enviado cerca de su padre, mas porque era
muy amado por su padre, lo envidiaban sus hermanos, tanto que se propusieron
matarlo.

Y para hacerlo, lo enviaron con engaños a una gran peña llamada Tlachinoltepec
que quiere decir "peña donde se hace arder", y lo dejaron allí y se bajaron y
miraron el fuego alrededor de la peña.

Pero Quetzalcoatl se metió en un agujero que había en la roca y sus hermanos se


fueron, pensando haberlo quemado.
Imágenes cilíndricas

Proyección cilíndrica.
Una proyección cilíndrica es una proyección cartográfica que usa un cilindro
tangente.
El cilindro es una figura geométrica que puede desarrollarse en un plano. La más
famosa es la proyección de Mercator que revolucionó la cartografía. En ella se
proyecta el globo terrestre sobre un cilindro. Es una de las más utilizadas aun
cuando por lo general en forma modificada, debido a las grandes distorsiones que
ofrece en las zonas de latitud elevada, lo que impide apreciar en sus verdaderas
proporciones las regiones polares.
Proyección cónica

Proyección cónica o proyección perspectiva se denomina al sistema de


representación gráfico en donde el haz de rayos proyectantes confluye en un
punto (el ojo del observador), proyectándose la imagen en un plano auxiliar
situado entre el objeto a representar el punto de vista.
Es el sistema de representación que ayuda a reproducir (normalmente en un
plano) las imágenes del modo más fiel, con un resultado muy similar a como lo
percibimos realmente.
Es el sistema empleado en la perspectiva cónica.
La proyección cónica se utiliza para elaborar dibujos realistas de objetos, mapas
de la Tierra, etc.
Proyección acimutal
La proyección acimutal o proyección cenital, es la que se consigue proyectando
una porción de la Tierra sobre un plano tangente a la esfera en un punto
seleccionado, obteniéndose la visión que se lograría ya sea desde el centro de la
Tierra o desde un punto del espacio exterior.
Se obtienen mediante el reflejo de la red de meridianos y paralelos sobre un plano
tangente a la Tierra, desde un determinado foco de luz. Si la proyección es desde
el centro de la tierra se llama proyección gnomónica; si la proyección es desde el
espacio exterior se llama ortográfica. Estas proyecciones ofrecen una mayor
distorsión cuanto mayor sea la distancia desde el punto proyectado en el plano
tangente hasta el punto tangencial de la esfera.
La proyección acimutal es una proyección geográfica que se caracteriza por tener
simetría radial alrededor del punto central. Sólo consideramos tres casos naturales
en que el foco de luz esté muy lejos, en el «infinito», que el foco de luz se sitúe en
los antípodas y que el foco de luz se sitúe en el centro de la Tierra. Además, hay
proyecciones matemáticas y geográficas.

Se usa para representar los polos sin deformacion,porque esta aumenta en el


Ecuador

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