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El Viento y El Norte

El Viento del Norte y el Sol discutieron sobre quién era más fuerte. Acordaron probar su poder haciendo que un caminante se quitara su abrigo. El Viento sopló con fuerza pero el hombre se aferró más a su abrigo. Luego brilló el Sol con calidez, haciendo que el caminante se desabrochara y buscara la sombra, declarando al Sol como ganador.

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El Viento y El Norte

El Viento del Norte y el Sol discutieron sobre quién era más fuerte. Acordaron probar su poder haciendo que un caminante se quitara su abrigo. El Viento sopló con fuerza pero el hombre se aferró más a su abrigo. Luego brilló el Sol con calidez, haciendo que el caminante se desabrochara y buscara la sombra, declarando al Sol como ganador.

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EL VIENTO DEL NORTE Los rayos del Sol se volvieron más y más

@aula_pt cálidos. El hombre se quitó la gorra y enjugó


su

frente. Se sintió tan acalorado que también


El Viento del Norte y el Sol tuvieron una
se
discusión sobre cuál de los dos era el más
quitó el abrigo y para escapar del ardiente
fuerte
sol,
y poderoso. Mientras discutían vieron a un
se arrojó en la acogedora sombra de un árbol
caminante que llevaba puesto un abrigo. al

—Esta es la oportunidad de probar nuestro borde del camino. ¡El Sol había ganado!

poder y fortaleza —dijo el Viento del Norte EL CABALLO Y EL ASNO


—.
@aula_pt
Veamos quién de nosotros es lo
Había una vez un hombre que tenía
suficientemente
un caballo y un asno. Una tarde, cuando
fuerte como para hacer que este caminante
se iban de camino a la ciudad, el asno, muy

quite el abrigo. Quien lo logre será agotado por llevar toda la carga le dijo al
reconocido
caballo:
como el más poderoso.
—Por favor, amigo, tú no llevas nada,
—De acuerdo —dijo el Sol—. Comienza tú.
ayúdame con una pequeña parte de esta
Entonces, el Viento comenzó a soplar y
carga.
resoplar. Con la primera ráfaga de viento, los
El caballo, siendo muy egoísta, se hizo el
extremos del abrigo se agitaron sobre el
sordo.
cuerpo
En la mitad del camino, el asno se
del caminante. Pero cuanto más soplaba el
desplomó víctima de la fatiga. El dueño le
Viento, más fuerte el hombre sujetaba su
abrigo. echó toda la carga al caballo, incluyendo al
Ahora, era el turno del Sol y él comenzó a asno enfermo. El caballo, suspirando dijo:
brillar. Al principio sus rayos eran suaves; — ¡Qué mala suerte tengo! Por no haber
sintiendo el agradable calor después del querido ayudar ahora tengo que cargar
amargo
con todo, y hasta con el asno.
frío del Viento del Norte, el caminante se

desabrochó el abrigo.

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