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Estabilización y Abatimiento de Taludes

El documento describe tres métodos para estabilizar taludes inestables: 1) abatir el talud para hacer la superficie de falla más extensa y profunda, 2) usar anclajes como cables de acero para reforzar zonas del terreno y 3) colocar mallas de alambre para prevenir deslizamientos.

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Estabilización y Abatimiento de Taludes

El documento describe tres métodos para estabilizar taludes inestables: 1) abatir el talud para hacer la superficie de falla más extensa y profunda, 2) usar anclajes como cables de acero para reforzar zonas del terreno y 3) colocar mallas de alambre para prevenir deslizamientos.

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Abatimiento del talud Con este procedimiento se pretende incrementar el factor de seguridad haciendo que la

superficie circular de falla sea más extensa y profunda; esto se lleva a cabo disminuyendo la pendiente del talud, hasta
alcanzar niveles de seguridad que garanticen la estabilidad del mismo. El abatimiento se lleva a cabo por medio de
corte o remoción de material para disminuir el ángulo de inclinación del talud.

Los anclajes son tratamientos de estabilización que permiten reforzar una zona del terreno; están compuestos
principalmente por barra o cables de acero que se anclan mediante un bulbo de concreto en zonas con mayor
estabilidad del terreno. Los sistemas de anclaje trabajan a tensión incrementando los esfuerzos normales y
disminuyendo los esfuerzos cortantes sobre la superficie potencial de deslizamiento dando mayor estabilidad al
terreno. En función de su forma de trabajo pueden clasificarse en: • Anclaje pasivo: es aquel que no se pretensa
después de su instalación y comienza a trabajar al generarse un movimiento en el terreno.

• Anclaje activo: en este caso después de su instalación, el anclaje se pretensa hasta alcanzar su carga admisible. (ver
Figura 5.38 y 5.39).

De forma previa a la colocación de la malla se procederá al saneo de los taludes a proteger y a la retirada de material
suelto y piedras semidesprendidas, mediante retroexcavadora situada a pie de talud o en su cabecera. Siempre que
sea posible, se realizará una correa de hormigón en la parte superior del talud, que debe servir de anclaje a los
piquetes de colgado de la malla. Esta correa tendrá una anchura de 20 cm y una profundidad variable en función del
tipo de sustrato. Si no es posible construir la correa de hormigón, la malla se anclará en la cabecera del talud, a una
distancia de entre 2 y 4 metros del borde, mediante bulones de acero corrugado, de diámetro no menor de 20 mm y al
menos 1 metro de longitud, separados entre sí de 2 a 4 metros y asegurados con lechada de mortero. La malla se
ancla a los bulones de cabecera mediante una barra de acero corrugado de 10 mm de diámetro.

Colocación de la malla:

• Se medirá la altura requerida en cada tramo cubierto por el ancho del lienzo empleado.

• Se cortará la malla al largo necesario. Una vez cortada la malla se colocará en el tramo a proteger.

Para ello, se puede o bien dejar caer desde el borde superior, o bien, dejando el trozo de lienzo cortado en la base del
talud, atando al extremo unas cuerdas e izándola tirando desde el borde superior. Los rollos se unen entre sí, cosiendo
los bordes de cada uno con alambre de atar. Los bordes, para un mejor y más resistente cosido, deberán solaparse al
menos 30 cm, pasando un alambre a lo largo de los bordes de los paños de arriba abajo. En la cara del talud la malla se
mantiene libre, lastrando la parte inferior atando a todo lo largo barras de acero para permitir su contacto con el
talud. La parte inferior de la malla se termina de 0,5 -1 m por encima del pie del talud para facilitar el mantenimiento.
En el caso en que se sujete la malla con bulones, éstos serán de al menos 16 mm de diámetro, 1 a 2 m de longitud y de
calidad mínima de 1030 N/mm2 , disponiéndose en una cuadrícula de 4x4 m.

[Link]. Materiales Malla de alambre de triple torsión

Está constituida por una serie de alambres que, después de ser tejidos en torsiones, forman un hexágono alargado en
sentido de una de sus diagonales. 118 Estabilización de taludes Las mallas de triple torsión serán de alambre
galvanizado reforzado de 2,7 mm de diámetro, de malla hexagonal de 8 x 10-16 mm, con una resistencia a la tracción
comprendida entre 410 y 500 MPa y un contenido mínimo de zinc de 260 g/m3 . Elementos de anclaje • Elemento de
cosido del terreno capaz de resistir esfuerzos mediante un bulón o anclaje. Lo más habitual es que se utilicen del tipo
pasivo, es decir, que entra en tracción por sí solo al oponerse la cabeza al movimiento del terreno inestable o de la
estructura. Los anclajes pasivos o pasadores serán barra roscada B 500 acero de diámetro 16 mm.

Procedimiento Constructivo

Se establecerá un control topográfico con los bancos de nivel BN1, BN2 y BN3

Ubicar las instalaciones


Excavar hasta la primera línea de anclaje.

Perforar los anclajes de ½” de diámetro, una vez concluida la perforación de, se realizará la inyección con
lechada de agua-cemento.

Se coloca la malla electrosoldada y concreto lanzado.

Se afinará el talud a la inclinación recomendada.

Se colocará acero de refuerzo, así como su anclaje.

se proteja el anclaje del talud.

Se procede a tensar la línea de anclaje a la capacidad indicada.

Una vez concluidas estas actividades, se procederá a excavar para el siguiente nivel de anclaje respetando los
puntos anteriores.

REDES DE ACERO DE ALTA RESISTENCIA


PARA LA ESTABILIDAD DE TALUDES
Han sido desarrolladas y están disponibles en el mercado redes de acero de alta resistencia, como por
ejemplo la red de acero standard TECCO®. El alambre de la red tiene un diámetro de 3 mm y un
revestimiento de aluminio-zinc para protegerla de la corrosión, la malla tiene forma romboidal con un
tamaño promedio de 83 y 143 mm. La red cuenta con una resistencia a tracción de 150 kN/m
(resistencia mínima a la rotura). La estructura tridimensional, por un lado permite una difusión óptima
de las solicitaciones generadas por el deslizamiento del terreno y por otro lado ofrece un ventajoso
aporte a la revegetación.
Con respecto a las tradicionales redes metálicas de acero que ofrece el mercado, comparables con las
medidas de la malla y el diámetro del alambre; la red de alta resistencia, con sus propiedades
específicas, tiene la capacidad de absorber y transmitir fuerzas tres veces mayores.
El sistema de placas de anclaje ha sido proyectado para soldar la red al suelo y a los anclajes. Este
sistema permite un considerable pretensado de la red.

Cambio de la geometría

El cambio de la geometría de un determinado talud puede realizarse (figura 3.12) mediante soluciones tales como la disminución de
la pendiente a un ángulo menor, la reducción de la altura (especialmente en suelos con comportamiento cohesivo) y la colocación
de material en la base o pie del talud (construcción de una berma); en esta última solución es común usar material de las partes
superiores del talud.
Figura 3.12 Métodos para estabilizar un talud: (a) drenaje; (b) cambio de la geometría (Hunt 1984)

La consecuencia directa de realizar un cambio favorable en la geometría de un talud es disminuir los esfuerzos que causan la
inestabilidad y, en el caso de la implantación de una berma, el aumento de la fuerza resistente. Es importante destacar que la
construcción de una berma al pie de un talud debe tomar en cuenta la posibilidad de causar inestabilidad en los taludes que se
encuentren debajo, además, se deben tomar las previsiones para drenar el agua que pueda almacenarse dentro de la berma, ya
que es probable que pueda haber un aumento de la presión de los poros en los sectores inferiores de la superficie de falla, lo que
acrecienta la inestabilidad.

Drenaje

La presencia de agua es el principal factor de inestabilidad en la gran mayoría de las pendientes de suelo o de roca con mediano a
alto grado de meteorización. Por lo tanto, se han establecido diversos tipos de drenaje con diferentes objetivos (figura 3.22). A
continuación se exponen los tipos de drenaje más usados para estabilizar taludes.

• Drenajes subhorizontales: son métodos efectivos para mejorar la estabilidad de taludes inestables o fallados. Consiste en tubos de
5 cm o más de diámetro, perforados y cubiertos por un filtro que impide su taponamiento por arrastre de finos. Se instalan con una
pequeña pendiente hacia el pie del talud, penetran la zona freática y permiten el flujo por gravedad del agua almacenada por encima
de la superficie de falla. El espaciamiento de estos drenajes depende del material que se esté tratando de drenar y puede variar
desde tres a ocho metros en el caso de arcillas y limos, hasta más de 15 metros en los casos de arenas más permeables.

• Drenajes verticales: se utilizan cuando existe un estrato impermeable que contiene agua emperchada por encima de un material
más permeable con drenaje libre y con una presión hidrostática menor. Los drenajes se instalan de manera que atraviesen
completamente el estrato impermeable y conduzcan el agua mediante gravedad, por dentro de ellos, hasta el estrato más
permeable, lo que aliviará el exceso de presión de los poros a través de su estructura.

• Drenajes transversales o interceptores: se colocan en la superficie del talud para proporcionar una salida al agua que pueda
infiltrarse en la estructura del talud o que pueda producir erosión en sus diferentes niveles. Las zonas en las que es común ubicar
estos drenajes son la cresta del talud para evitar el paso hacia su estructura (grietas de tensión), el pie del talud para recolectar
aguas provenientes de otros drenajes y a diferentes alturas del mismo

• Drenajes de contrafuerte: consiste en la apertura de zanjas verticales de 30 a 60 cm de ancho en la dirección de la pendiente del


talud para rellenarlas con material granular altamente permeable y con un alto ángulo de fricción (> 35°). La profundidad alcanzada
deberá ser mayor que la profundidad a la que se encuentra la superficie de falla para lograr el aumento de la resistencia del suelo no
solo debido al aumento de los esfuerzos efectivos gracias al drenaje del agua que los reducía, sino también al aumento del material
de alta resistencia incluido dentro de las zanjas.

Esta solución puede ser útil y de bajo costo en el caso de taludes hechos con materiales de baja resistencia, tales como arcillas y
limos blandos o con presencia de materia orgánica en descomposición que tengan entre tres y ocho metros de altura y superficies
de falla que no pasen de los cuatro metros.

Soluciones estructurales

Este tipo de soluciones generalmente se usa cuando hay limitaciones de espacio o cuando resulta imposible contener un
deslizamiento con los métodos discutidos anteriormente. El objetivo principal de las estructuras de retención es incrementar las
fuerzas resistentes de forma activa (peso propio de la estructura, inclusión de tirantes, etc.) y de forma pasiva al oponer resistencia
ante el movimiento de la masa de suelo.
Entre las soluciones estructurales más usadas se encuentran las siguientes:

• Muros de gravedad y en cantiliver: la estabilidad de un muro de gravedad (figura 3.13 a y b) se debe a su peso propio y a la
resistencia pasiva que se genera en la parte frontal del mismo. Las soluciones de este tipo son antieconómicas porque el material de
construcción se usa solamente por su peso muerto, en cambio los muros en cantiliver (figura 3.13 c), hechos de concreto armado,
son más económicos porque son del mismo material del relleno, el que aporta la mayor parte del peso muerto requerido.

Figura 3.13 Muros a) Muro de gravedad

Figura 3.13 Muros b) Muro de semigravedad


Figura 3.13 Muros c) Muro en Cantilever

Se debe tener en cuenta que al poner una estructura con un material de muy baja permeabilidad, como el concreto, al frente de un
talud de suelo que almacene agua en su estructura, es muy probable que aumente la presión hidrostática en la parte posterior del
muro. Para evitar este problema se debe colocar drenajes subhorizontales a diferentes alturas del muro con el objetivo de disipar el
exceso de presión. Un tipo de muro de gravedad que ayuda en este aspecto, es el muro de gavión que al no tener ningún agente
cohesionante más que la malla que une los gaviones, permite el paso de agua a través de los mismos. Estos muros además de ser
comparativamente económicos, tienen la ventaja de tolerar grandes deformaciones sin perder resistencia.

Figura 3.14 Muros de gavión

• Pantallas: consisten de una malla metálica sobre la cual se proyecta concreto (shotcrete) recubriendo toda la cara del talud. Es
común “atirantar” esta corteza de concreto armado mediante anclajes que atraviesan completamente la superficie de falla para
posteriormente ser tensados y ejercer un empuje activo en dirección opuesta al movimiento de la masa de suelo. La figura 3.15
muestra el corte típico de una pantalla atirantada.
4.1.1. Perfilado y reconformación de taludes Consiste en retirar de los taludes cuñas sueltas y material removido para
proporcionar una pendiente uniforme y estable, de tal forma que puedan efectuarse procedimientos como la
revegetalización con semilla, o el recubrimiento con malla y mortero de cemento, u otro método de protección de
taludes. Esta actividad puede efectuarse en taludes localizados en cualquier sitio solicitado por la interventoría o EPM,
incluyendo orillas de ríos, quebradas, etc.

La actividad incluye la excavación, disposición final y compactación del material del talud. Además, incluye la mano de
obra, herramientas y equipos de seguridad necesarios para ejecutar esta actividad. –

Ejecución del trabajo:

Con el fin de realizar el equilibrio de las fuerzas que tienden a desestabilizar el talud, se debe realizar una remoción de
materiales de la cabeza del mismo, también se debe evaluar la posibilidad de abatir la pendiente en caso de que ésta
sea muy elevada (o en los casos de tener suelos friccionantes), adicionalmente, dependiendo de la altura total del
talud y cuando se presente un cambio de pendiente, se debe evaluar la opción de realizar bermas intermedias.

El perfilado de taludes debe realizarse de forma manual, desde la parte superior del talud hacia su base, buscando
siempre remover las "cuñas" o sectores del talud que muestren inestabilidad o que deformen el plano inclinado del
mismo. Todo material a remover debe ser autorizado previamente por la interventoría. Una vez desprendidos los
bloques de material, estos podrán ser utilizados para realizar llenos, enrocados o gaviones, o deberán disponerse en
los sitios adecuados que determine la interventoría.

Durante la ejecución del trabajo debe garantizarse la integridad física de los trabajadores, utilizando manilas, correas,
pines, cascos o cualquier otro sistema que garantice la seguridad y salud de los trabajadores, el contratista deberá
velar en todo momento por la integridad de sus trabajadores de acuerdo con las normas vigentes de seguridad
industrial.

4.1.2. Lechada de agua y cemento Se aplica una lechada de agua y cemento en una proporción 1:3 en volumen, sobre
todo el talud por medio semi-manual, puede ser aplicada o regada con equipo con bomba de inyección u otro
elemento apropiado, debidamente aprobado por la interventoría o por EPM. El espesor de la lechada debe ser
determinado de acuerdo con lo establecido en los planos, o según las recomendaciones de la interventoría del
proyecto. Adicionalmente se deben dejar instalados drenajes de acuerdo al tipo de suelo y a las condiciones
atmosféricas a las que estará expuesto el talud

4.1.3. Mortero y malla

Consiste en la protección de la superficie del talud, mediante un recubrimiento en malla de gallinero y mortero, para
protegerlo y prevenir su erosión. Se debe aplicar en aquellas zonas que más problemas pueda causar el agua lluvia o
de escorrentía y deben estar adosado a la superficie del talud mediante anclajes, los cuales consisten en cilindros de
mortero reforzado vaciados “in situ” (ver figura 1). Los anclajes deben vaciarse en mortero de dosificación 1:4 y deben
ser reforzados con una varilla de acero de diámetro (1/4”) y 0,50 m de longitud. Las dimensiones del cilindro de
mortero mínimas son: 0,05 m de diámetro por 0,50 m de profundidad, y su disposición debe ser de 1 cada m2 de
revestimiento y adicionalmente 2 por metro lineal en el perímetro del revestimiento.

La actividad incluye el mortero de dosificación 1:4 y de 0,05 m de espesor, la malla de gallinero (doble) con orificios de
0,05m x 0,05 m, curado del mortero, el refuerzo y su colocación, vaciado de los anclajes y los equipos de seguridad
necesarios para la protección de los trabajadores, los equipos, materiales, transporte, herramientas, mano de obra,
gastos generales e indirectos, necesarios para realizar la actividad completa con base en estas especificaciones.

Es importante que antes de utilizar este método de protección, se evalúe si el tipo de material del talud permite recibir
este tratamiento, y si es del caso, se debe consultar con un ingeniero geotecnista para que evalúe la mejor opción de
tratamiento a utilizar.

- Ejecución del trabajo:

La Interventoría debe señalar previamente los sitios y demarcar las áreas a recubrir, el contratista debe proceder a
adecuar la superficie efectuando un perfilado del terreno para desprender suelos inestables, posteriormente se
procede a vaciar los anclajes “in situ” para seguir con la instalación de la doble malla debidamente amarrada a los
anclajes de concreto, luego se debe recubrir la superficie del talud con el mortero con dosificación 1:4, es decir una
parte de cemento por cuatro partes de arena en toda la extensión, el espesor del recubrimiento mínimo debe ser de
0,05 m en promedio.

La malla se debe disponer de tal manera que no quede en contacto con el terreno natural procurando que quede
embebida totalmente en el mortero (con un recubrimiento de 0,025 m). En caso de que la interventoría lo solicite,
deben dejarse instalados drenajes para el talud, consistentes en tubos de PVC perforados de diámetro mínimo de 2”
en una cantidad y disposición definida en el diseño, lo mismo que la longitud de las perforaciones de drenaje. Los
tubos de PVC deben ir envueltos en geotextil no tejido para la retención de finos y el paso del agua, o pueden usarse
tubos que tengan incluidas las ranuras longitudinales y transversales de tal manera que cumplan la misma función que
el geotextil.

A continuación, se presenta un esquema de la instalación descrita anteriormente

4.1.10. Concreto lanzado con malla electrosoldada

En taludes conformados por roca de mala calidad, en los cuales la adherencia entre el concreto lanzado con la
superficie del talud es baja, se debe utilizar una malla electrosoldada para aumentar la resistencia y la protección del
talud. Se debe fijar al talud una malla electrosoldada, con sus respectivos elementos de anclaje según las
especificaciones presentadas en el diseño.

Se debe tener especial cuidado al instalar la malla, ya que se busca que ésta quede despagada del talud, de tal forma
que cuando se lance el concreto se obtenga un recubrimiento a ambos lados de la misma. Así mismo, se deben dejar
instalados los sistemas de drenaje necesarios que se indiquen en el diseño, previo a la aplicación del concreto.

Previo al lanzamiento del concreto, se debe preparar la superficie, bien sea mediante el uso de chorros de aire y agua
que remuevan polvo, rocas sueltas o cualquier otro elemento extraño en la superficie del talud. Adicionalmente se
debe controlar que la distancia de aplicación del concreto no exceda los 1,00 m a 1,50 m.

Las especificaciones del concreto y de la malla, así como de otros elementos o mecanismos que se utilizan en los
trabajos se deben realizar según lo especificado en los planos de diseño, la resistencia mínima del concreto debe ser
de 21 MPa, y su colocación debe realizarse mediante un sistema de bombeo de concreto, compuesto por los
siguientes equipos:

 Bomba para concreto

 Compresor

 Manguera lanzadora de concreto

 Manguera transportadora de aire

El concreto debe cubrir totalmente la malla colocada sobre la superficie del talud, y tener un espesor mínimo de 50
mm.

4.1.11. Cunetas El agua de escorrentía debe ser desviada antes de que penetre al área en las inmediaciones de la
corona del talud, para esto se deben construir cunetas en las líneas perimetrales y de coronación.

Las cunetas deben construirse según lo que indiquen los planos de diseño del proyecto. En caso contrario se deben
seguir las siguientes recomendaciones:

Se debe conformar el terreno de apoyo excavando o llenando hasta cumplir con la pendiente indicada por la
Interventoría, y de acuerdo con las dimensiones y diseño señalados en esquema adjunto. Todo el material inadecuado
debe ser retirado y sustituido por un material apropiado, previamente aprobado por la Interventoría. El material de
apoyo debe ser compactado dando un acabado fino y firme a la superficie.
La base para la cuneta debe ser humedecida y apisonada por métodos manuales o mecánicos hasta que quede firme
antes de vaciar el concreto. Las juntas de dilatación deben ser del tipo planas sin mortero. Las juntas deben
construirse formando ángulo recto con el eje longitudinal. Cuando la pendiente de la cuneta sea igual o mayor al 5%,
se deben construir llaves de concreto de 0,15 m de profundidad por 0,20 m de ancho y 0,20 m de largo, separadas
cada 10 m.

El recorrido de las aguas lluvias por las cunetas no debe exceder 150 m. La posición de las obras de desagüe de éstas
debe ser definida por la Interventoría. Las cunetas deben presentar alineamientos y pendientes uniformes, sin que se
presenten quiebres que den mal aspecto o causen empozamientos.

Cuando lo indique la Interventoría, los espaldares de las cunetas deben proveerse de orificios de diámetro 13 mm
(1/2”), espaciados cada metro, para facilitar el drenaje de los taludes. Por ningún motivo los espaldares de las cunetas
deben quedar descubiertos; éstos deben protegerse con material de relleno, producto de las excavaciones,
debidamente compactado y perfilado con el terreno adyacente.

Las formaletas para la construcción de las cunetas deben tener caras uniformes, compactas, rectas y lisas en la
superficie de concreto y se deben colocar siguiendo los alineamientos y pendientes de acuerdo con las dimensiones
requeridas, para garantizar un drenaje efectivo. El vaciado del concreto se debe hacer en módulos máximo de 3 m de
longitud, y en forma alternada

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