Cultura moche
La cultura moche o mochica es una cultura
arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló Estado Mochica
entre los siglos ii y vii d. C. en el valle del río Moche Cultura Moche
(actual provincia de Trujillo, en el departamento de Estado precolombino
La Libertad). Esta cultura se extendió hacia los
valles de la costa norte del actual Perú. Esta hizo 150-700 d.C.
grandes obras de ingeniería hidráulica como canales
de riego y represas, lo que les permitió ampliar su
frontera agrícola a gran escala.
Para la cultura mochica la materia prima fue el
adobe. Construyeron complejos religiosos-
administrativos de carácter monumental,
conformados por palacios y templos o huacas (en
forma de pirámide trunca), las cuales los recubrían
de grandes murales en alto y bajo relieve, pintados
con colores extraídos de la naturaleza, donde
plasmaron sus dioses, mitos, leyendas y toda su
cosmovisión cultural. Las más notables de estas
construcciones son las llamadas Huacas del Sol y de
la Luna, en el valle de Moche.
Fueron los mejores metalurgistas de su época en
Américaː conocieron una gran variedad de técnicas
(dorado, laminado, martillado, alambrado, soldadura,
etc.), lo que les permitió fabricar herramientas,
armas, atuendos, emblemas, ornamentos y toda su Ubicación de Cultura moche
variada y rica parafernalia ritual.
Capital Moche
Son considerados los ceramistas del antiguo Perú, Entidad Estado precolombino
gracias a su fino y elaborado trabajo que realizaron
Idioma oficial Muchik
en sus ceramios. En ellas representaron, tanto de
• Otros idiomas culli, tallán-sechura
manera escultórica como pictórica, a divinidades,
hombres, animales y escenas significativas referidas Gentilicio mochica, mochicas
a temas ceremoniales y mitos que reflejaban su Religión Culto a las huacas y Ai
concepción del mundo, destacándose la asombrosa Apaec
expresividad, perfección y realismo con que los
Período histórico América precolombina
dotaban. De este arte sobresalen los huacos retratos
y los huacos eróticos. • 150 Surgimiento de la
cultura Moche
Fueron navegantes: construyeron caballitos de • 700 d.C. Decadencia y colapso
totora, los que hacían más pequeños para la pesca y Forma de gobierno Monarquía teocrática y
más grandes para sus viajes hasta las costas militarista
ecuatoriales, desde donde traían conchas de
Spondylus, sagrada para los moches, y en general, Precedido por Sucedido por
para el resto de las culturas costeñas del Antiguo
← →
Perú.
Políticamente, las sociedades moches ―de fuerte ← →
segmentación en clases sociales― se organizaban en
reinos o señoríos confederados. Se ha podido
conocer más sobre esta cultura gracias al
descubrimiento de algunas tumbas intactas de sus
gobernantes o señores, como la del Señor de Sipán y la Dama de Cao.
Índice
Ubicación geográfica
Mochica norte
Mochica sur
Descubrimiento
Historia
Hipótesis sobre el colapso de la cultura Moche
Economía
Agricultura
La ingeniería hidráulica
Pesca
Navegación y comercio
La cerámica
Organización política
Organización social
Arte
Cerámica
Periodos
Arquitectura
Pinturas murales
Metalurgia y orfebrería
Escritura
Religión
Tumbas encontradas
El Señor de Sipán
Las sacerdotisas de San José de Moro
La Dama de Cao
Galería
Véase también
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Ubicación geográfica
La Huaca del Sol, en Moche, centro religioso moche.
Esta cultura deriva su nombre del valle homónimo de Moche, actualmente también llamado Valle de Santa
Catalina, sede de las más conocidas e imponentes construcciones moches, las huacas del Sol y de la Luna.
Los mochicas se expandieron por el sur hasta el valle de Nepeña (Áncash) y por el norte hasta el valle de
Piura (Piura).
Ocuparon los siguientes valles de la costa norte peruana:
Piura (Piura)
La Leche (Lambayeque)
Lambayeque (Lambayeque)
Zaña (Lambayeque)
Jequetepeque (La Libertad)
Chicama (La Libertad)
Moche (La Libertad)
Virú (La Libertad)
Chao (La Libertad)
Santa (Áncash)
Nepeña (Áncash)
Inicialmente fue conocida como cultura protochimú o Chimú temprano, pero recibió el nombre de «cultura
moche» tras los descubrimientos en el valle de Moche. También se la denomina «cultura mochica» en
razón del nombre de la lengua, el muchik, que hablaban sus pobladores.
Tradicionalmente se ha considerado a la cultura moche como un estado centralizado, con su núcleo en las
huacas del Sol y de la Luna. Sin embargo, modernos estudios demuestran que hubo dos regiones mochicas
bien diferenciadas, una al norte y otra al sur, geográficamente separadas por la Pampa de Paiján.1
Mochica norte
En el valle de Lambayeque: Huaca Rajada, Pampa Grande.
En el valle de Jequetepeque: Complejo San José de Moro, Huaca Dos Cabezas, Complejo
Pacatnamú, Casa de la Luna o Sián, el Hornito (entre San Pedro y Pacasmayo),
Sincapecerce de Poémape y la Tumba de la Mina.
Mochica sur
En el valle de Chicama: Sonolipe, Urricape, Mocollope, La Campana, Huaca Cartavio,
Huaca Colorada, Huaca Cortada y Huaca Cao Viejo (estas dos últimas forman parte del
Complejo Arqueológico El Brujo).
En el valle de Moche: las Huacas del Sol y de la Luna, Huanchaco y Galindo.
Más al sur están los sitios de Huancaco y Huaca de la Cruz (valle de Virú), Pampa de los Incas (valle de
Santa) y Pañamarca (valle de Nepeña).
Descubrimiento
La civilización mochica fue identificada por Max Uhle en 1909,
quien la clasificó como proto-chimú (es decir, antecesora del Reino
Chimú). Uno de sus principales investigadores fue el alemán Hans
Hinrich Brüning, ingeniero de profesión que llegó a trabajar en las
azucareras de Lambayeque y La Libertad. En 1899, con el
patrocinio de la madre del editor de periódicos William Randolph
Hearst, Brüning excavó 31 yacimientos funerarios en las
inmediaciones de la Huaca del Sol y de la Huaca de la Luna
(cercanos a Moche, el pueblo actual que dio su nombre a la antigua
cultura).
Esta cultura también fue estudiada por los arqueólogos peruanos
Julio C. Tello y Rafael Larco Hoyle (1901-1966).2 En particular,
destaca la labor de Larco Hoyle, quien identificó de manera
El arqueólogo alemán Max Uhle,
científica los diversos períodos de esta cultura, a base de los estilos
descubridor científico de la cultura
y la técnica de su cerámica.
mochica, a la que denominó como
No obstante, el constante saqueo de yacimientos arqueológicos proto-chimú.
hace difícil estudiar la civilización hoy en día. Por ello, el
descubrimiento de tumbas intactas de dos gobernantes mochicas en
1987 y 2006 (el Señor de Sipán y la Dama de Cao, respectivamente) fue clave para relanzar el estudio
científico de la cultura.3
Historia
La historia moche se desenvuelve en el llamado Intermedio Temprano, periodo de la civilización andina
caracterizado por el desarrollo de culturas regionales, tras la decadencia del Formativo Andino.
Contemporáneas con la cultura moche fueron la cultura vicús, la cultura nazca, la cultura recuay, la cultura
lima, la cultura cajamarca y la cultura tiahuanaco.
Teniendo como base las periodizaciones de Rafael Larco Hoyle, de Luis Castillo Butters y de Christopher
Donnan, se puede dividir la historia moche de la siguiente manera:4
El período del Comienzo, que abarcaría entre 150 y 300 d.C. Durante esta época los
mochicas se imponen sobre la cultura Virú-Gallinazo, tanto en el plano militar como en el
ideológico, es decir, imponen sus creencias. De fines de esta época data el llamado Señor
de Sipán.
El periodo de la Expansión, aproximadamente de 300 a 600 d.C. Constituye el periodo de
apogeo de la cultura moche, con sus máximos logros, en lo político, militar, económico y
cultural. Se forma el Estado Mochica del Norte (en el valle de
Jequetepeque y otros del actual departamento de
Lambayeque) y el Estado Mochica del Sur (en los valles de
Moche y Chicama, y otros más al sur). Sipán (Huaca Rajada)
fue indudablemente uno de los principales centros del Estado
norteño, mientras que las huacas del Sol y de la Luna (en el
valle de Moche) y las del Complejo El Brujo (en el valle de
Chicama), lo fueron del Estado sureño. De esta época es la
gobernante moche conocida como la Señora de Cao. La
ideología moche se hace más guerrera, como se deduce de
sus representaciones artísticas.
El periodo del Ocaso, es un periodo de decadencia que
empieza entre el 650 y 700 d.C., aparentemente debido a la
devastación climatológica ocasionada por un fortísimo
fenómeno del Niño. La alta jerarquía moche debió perder de
manera creciente su poder sobre la población, la cual se
hallaría muy revoltosa ante las secuelas dejadas por la furia El arqueólogo peruano Rafael
de los elementos (pérdida de cosechas, hambrunas, colapso
Larco Hoyle, gran estudioso
de los santuarios). Esta decadencia afectó principalmente a
de la cultura mochica.
los mochicas del Sur, quizás por la pérdida de la huaca de la
Luna. Mientras que los mochicas del Norte resistieron por más
tiempo, teniendo como nueva capital a Pampa Grande, hacia
donde, según una hipótesis del arqueólogo Luis Chero Zurita, se habría trasladado la élite
de Sipán.5
Hipótesis sobre el colapso de la cultura Moche
Existen diversas hipótesis formuladas principalmente por arqueólogos, para explicar el colapso de las
sociedades moches 6
Fallas ideológicas: Existen hasta el momento, tres modelos conocidos que apuntan a que el fin de las
sociedades moches se relaciona con el aspecto ideológico, que se encontraba fundamentado principalmente
en la religión moche y que servía como justificación a las élites moche para explicar sus posiciones de
poder. La primera, apoyada por Izumi Shimada y fundamentada en sus hallazgos en Pampa Grande,
explica que el colapso moche se debió a rebeliones de grupos no-moche quienes, al no haber sido
asimilados a la religión estatal, no habrían encontrado razones para justificar a los gobernantes moches en el
poder. El segundo modelo, formulado por Luis Jaime Castillo, explica que el colapso se debió a la nueva
ideología imperante entre los pobladores moches y no-moches, que habría sido promovida y traída por las
mismas élites que los gobernaban y que -según el mismo Castillo- habría sido la misma imperante en el
territorio imperial de los Wari, basándose en la aparición para el periodo de Moche V de cerámica y
arquitectura moche claramente influenciadas por la cultura Wari (como es el caso de la aparición del Dios
de los Báculos en iconografía moche o la arquitectura presente en Centros administrativos de dicho periodo
como la de Cerro Chepén). Esta nueva ideología no habría ofrecido la justificación necesaria que ofrecía la
ideología anterior cuál justificaba a las élites moche en sus puestos de poder.
Factores climáticos: Los modelos que entran en esta clasificación apuntan a la presencia de factores
climáticos anómalos, como los desencadenantes del colapso de las sociedades moche, yendo desde quienes
señalan al fenómeno del Niño como el principal responsable de este colapso (Walter Alva), hasta quienes
proponen a las sequías que asolaron la fase V moche, basándose en muestras de hielo obtenidas del
barrenado de glaciares peruanos.
Conflictos internos: Esta teoría surge de análisis de patrones de asentamiento desarrollados por Tom
Dillehay, quién propone que para algún momento del periodo Moche Tardío, existió un fuerte periodo de
conflicto entre las diversas comunidades mochicas existentes, lo cuál los pudo dejar indefensos frente al
ataque de algún actor externo, como pudiera ser el por entonces estado Cajamarca, que según Marco
Rintel, habría ocupado parte del Jequetepeque mochica en la época de decadencia moche. No se menciona
al Imperio Wari como posible actor externo, pues a pesar de haber sido popular la idea de un dominio Wari
sobre la costa norte peruana, actualmente la mayoría de arqueólogos, coinciden en que la influencia de Wari
hacia la cultura moche fue meramente ideológica.
Herederas de la cultura moche fueron la cultura lambayeque y el reino chimú.
Economía
Agricultura
Los moches tuvieron una especial preocupación por el desarrollo
agrícola. En este sentido, cultivaron maíz, camote, yuca, papa,
calabaza; frutas, tales como tuna, lúcuma, chirimoya, tumbo, maní y
papaya. Cultivaron además el algodón en sus colores naturales
(blanco, marrón, rojizo y morado), para uso industrial. También
cultivaron totora.
Recolecta de caracoles,
probablemente en zona de lomas
La ingeniería hidráulica estacionales
Como precisaban llevar agua para cultivar tierras secas, construyeron
canales (Wachaques) que se muestran como notables obras de ingeniería hidráulica, como el de Ascope y el
de La Cumbre.
Asimismo construyeron represas como la de San José, cuales aguas almacenadas servían para irrigar las
tierras en tiempo de sequía y escasez.
Quedó registrada una sequía de varios años, que se cree que está relacionada con una erupción del Anak
Krakatau, que generó un invierno de dos años en todo el mundo (Véase Fenómenos meteorológicos
extremos de 535-536). Es más probable, sin embargo, que se debiera al Fenómeno del Niño, que hacia el
650 d.C. ocasionó una terrible crisis en la producción agrícola, que llevó al abandono de muchas tierras de
cultivo y a la reducción del territorio moche.
Pesca
Los mochicas tuvieron gran experiencia como pescadores y eso lo demuestra las antiguas embarcaciones
que usaban y que hasta ahora se siguen fabricando, denominadas caballitos de totora. Pescaron tollos,
rayas, lenguados, etc. y recolectaron mariscos como erizos y cangrejos.
Navegación y comercio
El mar ejerció sobre los mochicas un atractivo especial. Provistos de sus caballitos de totora, que ya tenían
cerca de tres mil años de antigüedad entonces, se convirtieron en diestros pescadores. Con embarcaciones
más grandes (balsas de totora y cañas, o posiblemente, troncos) organizaron expediciones que arribaron
hasta las islas Chincha para extraer el guano, tan eficiente para el abono de las chacras. Hay indicios
incluso que hicieron expediciones hasta el Ecuador, por el norte, y
hasta Chile, por el sur. Del Ecuador traían las conchas de
Spondyllus, sagradas para los moches, de las cuales hacían
pectorales y brazaletes o los trituraban y los espolvoreaban en los
templos y palacios; y de Chile traían lapislázuli.
Poseían también naves guerreras que eran tripuladas por más de
tres o cuatro personas y que transportaban a grupos militares o a los
prisioneros vencidos en las guerras. Todas esas embarcaciones no
son distintas a las fabricadas por otras culturas costeñas desde el
1000 a. C.
La cerámica
Una de las culturas peruanas que se caracteriza por tener una de las
mejores cerámicas, es la Moche. Hombres, divinidades, animales, Caballitos de totora en la playa
plantas y escenas cotidianas de la vida moche fueron representados peruana de Huanchaco.
en vasijas de arcilla y barro. La cerámica resalta por su
expresividad, realismo y perfección, usando metales de oro y plata.
Organización política
Moche era un estado militar conquistador gobernado por reyes
conectados con los dioses o considerados de herencia divina.
Arqueólogos que han estudiando la zona tienen la teoría que la
Huaca de la Luna era residencia del soberano-rey mientras que la
Huaca del Sol, era el lugar de la nobleza principal.
Poseía distintos niveles de organización política: en un primer lugar
el soberano, en segundo lugar un grupo de la nobleza principal,
quienes estaban encargados de la administración. Y en un tercer
lugar, un grupo de burócratas.
Cada valle controlado por el estado, poseía dos huacas, es decir un Tocado de oro, atributo de la realeza
lugar sagrado, que al ser característico de Moche le otorgaba poder mochica.
político y religioso. Aunque dichos valles debían contar con su
soberano o señor; que se aliaba con sus vecinos para realizar obras
de bien común, para efectuar ceremonias rituales o para emprender conquistas militares.
Los señores se vestían con prendas lujosas, con adornos de oro, plata y cobre, que simbolizaban sus
atributos sagrados, y al morir eran enterrados con igual fastuosidad, como se puede ver en la tumba del
Señor de Sipán.
Organización social
El cie-quich: era el rey del valle y los dominios moches. Tenía autoridad semidivina pues
creían que descendía de los dioses y diosas. Su autoridad era militar, religiosa y civil.
El coriec: era el rey vencido y subordinado al poder de un soberano mochica.
Los sacerdotes: encabezados por un sumo sacerdote, habitaban en los templos
piramidales. En este grupo también están la sacerdotisa y el sacerdote guerrero. Todos
ellos formaban parte de los rituales.
Jefes militares y nobles: Los llamados “bien
vestidos” por su rica indumentaria.
Dignatarios civiles, asistentes religiosos y soldados
o guardias adscritos a las específicas funciones
anteriores.
Artesanos especializados: Se dividían en:
Los metalurgistas, encargados de hacer los Sociedad moche.
atuendos, emblemas y ornamentos rituales.
Los ceramistas, encargados de hacer la
cerámica escultórica ritual y también de los huacos retratos de los nobles. Había castas
de estos dos grupos.
Las tejedoras, encargadas de hacer los tejidos, que laboraban en talleres.
El pueblo: agrupaba a agricultores, comerciantes y pescadores.
Yanas o servidumbre: asignada a los anteriores estamentos.
Arte
Usaron arcilla, oro, plata, cobre, etc.
En la pintura usaron color rojo, negro, blanco , amarillo, anaranjado y marrón.
Trabajaron sobre moldes para la producción masiva de cerámica; aplicaron técnicas de
modelado, grabado y pintura.
Hicieron diseños y motivos domésticos, religiosos y ceremoniales; representaron dioses,
enfermedades, danzas, sacrificios humanos, etc.
Tipos de cerámica:
común: Tienen cuerpo globular.
pictográfica: Con escenas pintadas y son complejas.
escultórica: Con mucho realismo.
Arte mochica.
Cerámica
El más conocido legado cultural mochica es su cerámica, generalmente depositada como ofrenda para los
muertos.
Los mochicas plasmaron en sus cerámicas el entorno de su mundo cultural y religioso, bajo la forma de
imágenes escultóricas, o bien decorando a pincel la superficie de la vasija. Su cerámica constituye por ello
el mejor documento y testimonio de su cultura.
Sus principales características son:
Escultórica: porque representaban en bulto las figuras de los hombres, animales y plantas.
Destacan los huaco retratos.
Realista: puesto que todo era reproducción exacta de la realidad. No inventaban ni
imaginaban en su obra ceramista, que era expresión de las actividades.
Documental: porque era realismo y su representación sirven como elementos para conocer
la vida de los habitantes moches como si se estuviese leyendo un verdadero documento o
fuente escrita.
Pictográfica: ya que algunos huacos representan figuras pintadas y ornamentadas.
Su realismo es característica resaltante en sus huaco
retratos, su famosa plástica asombra por la
expresividad y perfección de verdaderos retratos de
arcilla. Los cánones clásicos de perfección y realismo
se reconocen aún en seres mitológicos, animales
humanizados, hombres con atributos zoomorfos o
partes combinadas de varios animales. Sin embargo,
también realizaron cerámica con gran contenido
simbólico de pensamiento e ideas donde las imágenes
se vuelven más abstractas y conceptuales; ambas
tradiciones, tanto la simbólica como la realista, se
encuentran sumamente vinculadas. Incluso hay piezas
cerámicas donde conviven estas dos tendencias.
Analizando la iconografía de la cerámica, los
Huaco retrato moche. Representa de manera muy
investigadores actuales también pueden conocer
realista a un personaje sonriente.
interesante información sobre la vida de los moches:
[cita requerida] ceremonias funerarias, ceremonias
rituales, paisajes, viviendas, guerras, enfermedades, etc., proporcionando así un vínculo entre los vivos y
los muertos.
Sus pictografías derrochan vida y movimiento en las complejas escenas de ceremonias, combates, cacerías
rituales y probables relatos míticos. Sin embargo, la vajilla para uso diario, utensilios domésticos y vasijas
para agua fueron funcionales, sencillos y escasamente decorados. También destacan los huacos de
representaciones de carácter sexual, mostrándose de forma explícita escenas de onanismo, coito en grupo e
incluso reproducción animal. Se cree que estas manifestaciones artísticas podrían tener unas connotaciones
culturales y religiosas de simbolismo de la fertilidad.
La cerámica mochica generalmente se propicia en masa, mediante el uso de moldes. Sobre ellas el
especialista aplicaba técnicas como: modelado, grabado, pintura. El asa estribo era confeccionado aparte.
Por último, la pieza era llevada al horno; es bícroma resaltando el rojo y el crema.
Periodos
Tomando como base el estudio de más de 30.000 ceramios, Larco Hoyle estudió la evolución de las formas
de la cerámica moche y dividió su desarrollo en cinco etapas, que son:
Mochica I: La cerámica es pequeña, de aspecto sólido, en algunos casos de forma
lenticular; de asas proporcionales y circulares con picos cortos y fuertes rebordes. Las
formas comunes son: vasos retratos, antropomorfos de cuerpo entero, zoomorfos, fitomorfos,
cántaros sencillos con asa de estribo. Colores crema y rojo, crema y ocre, rojo, crema y
anaranjado; crema y negro. Hay una influencia de la decoración negativa. Los motivos más
comunes son los puntos grandes, los círculos, rombos, cabezas de lagartijas estilizadas,
triángulos con círculos concéntricos, signos escalonados, bandas cuyos temas pictóricos en
colores están delineadas por incisiones.
Mochica II: El grosor de las paredes disminuye. La cerámica se alarga y no se observa
tendencia en darle la misma altura que ancho, se inicia con esto la esbeltez de los vasos. El
asa y el pico crecen proporcionalmente, y mientras el asa no pierde la forma redondeada, el
pico pierde el reborde pronunciado, quedando tan solo un pequeño ribete. Existen vasos
retratos, antropomorfos de cuerpo entero, fitomorfos y zoomorfos. Predominan los colores
crema y rojo, crema y ocre, rojo y crema plomizo, marrón y anaranjado, crema y ocre.
Mochica III: Se inicia el refinamiento de esta cultura. Las paredes de los vasos se afinan sin
perder su solidez, el ceramio está cubierto por una fina capa de engobe cuidadosamente
pulida. Los hornos abiertos con abundante oxigenación fueron perfeccionados. La cerámica
es un poco más grande que Mochica II. Los recipientes son de mayor capacidad. Las asas y
los picos se afinan notablemente, siendo las primeras elípticas y los picos pequeños,
acampanulados y con reborde casi imperceptible. Los ceramios son de líneas armónicas y
proporcionadas. Las esculturas antropomorfas son verdaderos retratos de personas. La
escultura religiosa adquiere importancia.
Mochica IV: Los motivos escultóricos y pictóricos se multiplican y adquieren mayor
complejidad. El artista mochica trata de perennizar en su cerámica no solamente los
asuntos comunes de su vida diaria, sino también las actividades de sus instituciones
organizadas. El rico acervo de su vida espiritual es sintetizado en las escenas pictóricas
que cubren los numerosos vasos de caracteres religiosos. Los vasos se alargan y también
proporcionalmente el asa, que ya no es chata sino, redonda o ligeramente angular. La
mayoría de los picos son largos y rectos, aunque hay algunos más angostos en la punta
con bordes levemente afilados.
Mochica V: La cerámica de este período, por sus formas y decorado, constituye el «arte
barroco» de la cultura mochica. Se reduce en tamaño pero el asa se alarga, siendo el pico
más pequeño. El asa toma una forma triangular acentuada y el pico es de naturaleza
troncocónica con bordes afilados del interior hacia afuera. Las representaciones
geométricas abundan. El motivo escultórico pasa a segundo plano, desplazado por el arte
pictórico. Las técnicas de manufactura que mayormente conocieron fueron el moldeado y el
estampado. Por el gran dominio de la cerámica escultórica y pictográfica se le ha
denominado, y con mucha justicia, el Período de los Maestros Artesanos. Dada la calidad
estética y temática de su innumerable producción, se ha convertido en el mejor espejo de
su vida cotidiana y espiritual.
Arquitectura
Como base para sus construcciones emplearon el adobe,
puesto que era la materia prima que tenían a la mano.
Construyeron grandes palacios, urbes y templos, los cuales
recubrían de murales en alto y bajo relieve, pintados de colores
extraídos de la naturaleza a los cuales les agregaban colágeno
extraído de la cocción de las patas de las aves, que actuaba
como una especie de látex; decoraban con representaciones de
sus dioses, mitos, leyendas y toda su cosmovisión.
En las construcciones importantes como las huacas, se solía
hacer cada cierto tiempo una reedificación, en la cual en vez Maqueta de la Huaca de la Luna.
de remodelar una pared, la tapaban construyendo otra
adelante; esto se puede apreciar en todas las huacas.
En su arquitectura monumental destacan las Huacas del Sol y de la Luna, en Moche. La Huaca del Sol es
un inmenso edificio que mide más de 40 m de altura y tiene 5 terrazas superpuestas: los expertos calculan
que se necesitaron más de 140 millones de adobes para su construcción. A 500 m de esta huaca se alza la
Huaca de la Luna, de 21 m de altura y de tres terrazas; esta destaca por sus bellas pinturas murales, una de
las cuales representa el rostro fiero de un dios, posiblemente Ai apaec. Se cree que la Huaca del Sol fue un
centro administrativo, mientras que la Huaca de la Luna era un centro religioso.
Las casas de los pobladores comunes (pueblo) eran erigidas en pequeñas comunidades. Los materiales que
usaban ellos eran los mismos que se empleaban para las huacas a excepción de las pinturas. Las casas
tenían patio propio y techo de dos aguas para las lluvias.
Pinturas murales
En muchos edificios moches se han encontrado pinturas
murales, de inspiración religiosa, ya que representan a seres
divinos o escenas relacionadas con ellos. Son de destacar dos
lugares donde se han encontrado bellos murales: la Huaca de
la Luna y la Huaca Cao Viejo (o El Brujo).
Las pinturas murales de la Huaca de la Luna son de 5 colores
(blanco, negro, rojo, azul y amarillo), los cuales fueron
Muro decorado en la Huaca de la Luna.
obtenidos de minerales. Su mural más famoso es el que
representa a un personaje antropomorfo conocido como el
“demonio de las cejas prominentes”, que se ha identificado con la divinidad moche llamada Ai apaec o el
dios degollador.
En la Huaca Cao Viejo hay un gran mural que representa una procesión de prisioneros desnudos y unidos
con una soga, sin duda condenados a muerte que caminan hacia el “degollador”.
También existen murales en la Huaca de Pañamarca, con representaciones mitológicas (caracol-felino) y
escenas cotidianas (luchadores).
Metalurgia y orfebrería
Los mochicas fueron los mejores metalurgistas de su época.
Utilizaron el oro, la plata, el cobre y sus aleaciones. La
aleación más característica fue la tumbaga (mezcla de oro y
cobre). Doraron el cobre mucho antes que en Europa y
conocieron una variedad de técnicas, como el laminado,
martillado, alambrado, soldadura, etc. Fabricaron herramientas,
armas, atuendos, emblemas, ornamentos y toda su variada y
rica parafernalia ritual. Orejeras mochica de oro con
incrustaciones de piedras preciosas.
Es de destacar su pericia para construir figurinas de poco más
de 2 cm con partes móviles, unidas con pequeñísimas grapas.
Escritura
Según los estudios del arqueólogo peruano Rafael Larco Hoyle (1901-1966), los mochicas poseían un
sistema de escritura a la cual llamó escritura pallariforme, y que consistiría en grabar líneas, puntos, zigzags
y otras figuras con diferente significado en los pallares pintados en muchos vasos cerámicos, ya que
presentan variedad de diseños que hacen pensar en algún sistema original de transmisión de datos
numéricos y posiblemente no numéricos.
Religión
Por sus dioses castigadores, la representación de dioses
decapitadores era muy común, siendo el principal Ai Apaec, quien
también era la principal deidad de los mochicas. Adoraron además
al sol y a la luna. También rindieron culto a dioses
antropozoomorfizados, con rasgos de cangrejo, zorro, búho, pez
gato, pato pico de cuchara (extinto), serpiente, águila, puma, jaguar,
lagartija, perros, sapos, venados, arañas, pulpos, monos, cóndores ,
iguana, murciélago y colibrí.
Estos dioses muestran clara influencia de la cultura chavín, que fue El dios mochica Ai Apaec
anterior a la cultura mochica. Se puede apreciar el parecido en los representado en un muro de la
colmillos y los rasgos felinos que se observan en algunas de sus Huaca de la Luna.
representaciones.
Los sacrificios humanos eran practicados por los mochicas con fines rituales.
Sus dioses eran muy variados dependiendo el lugar donde este situado
Tumbas encontradas
El Señor de Sipán
Sipán es una pequeña localidad que se ubica a 35 kilómetros al
sureste de Chiclayo. Allí se encuentra la denominada Huaca
Rajada. En marzo de 1987 el arqueólogo peruano Walter Alva
logró erradicar a los huaqueros (ladrones de huacas) y procedió a
realizar excavaciones.
Es la primera tumba de un gobernador precolombino hallada intacta
en el Perú. Data del siglo iii. Actualmente, los restos de este
personaje se encuentran en el Museo Tumbas Reales de Sipán, en Tumba del Señor de Sipán.
Lambayeque. Se trata de un hombre de 1,67 m, y de entre 35 a 40
años de edad. Se lo halló al lado de los restos de 8 personas (tres
mujeres, dos varones, un niño y dos guardianes) y animales (dos llamas y un perro). El cuerpo del
personaje estaba cubierto de numerosos ornamentos, armas y emblemas de oro, plata y cobre dorado. Se
hallaron también 209 ceramios, muchos de los cuales contenían ofrendas. Meses después se hallaron dos
tumbas más: la de un sacerdote contemporáneo al Señor de Sipán, y la de un personaje que, por las armas,
atuendos, ornamentos y emblemas, debió tener el mismo cargo del señor de Sipán, y al que se bautizó
como el “Viejo Señor de Sipán” (antepasado del Señor de Sipán en tres generaciones).
Las sacerdotisas de San José de Moro
Dos tumbas de sacerdotisas fueron halladas en el complejo arqueológico San José de Moro, en el distrito de
Pacanga, provincia de Chepén. Una fue hallada en 1991 y otra en 1992. Comparten una serie de rasgos
comunes: se hallan acompañadas de otros cuerpos, así como de individuos sacrificados en las entradas; así
como contienen una profusión de objetos a manera de ofrendas: vasijas cerámicas, mates (que estarían sin
duda llenas de alimentos) y adornos de metal.
La Dama de Cao
El descubrimiento de la tumba de la Dama o Señora de Cao fue
dado a conocer en 2006. Fue hallada en la huaca Cao Viejo y data
aproximadamente del 400 d. C., unos 150 años después del apogeo
del Señor de Sipán. Se trata de los restos momificados de una mujer
de 1,45 metros de altura y entre los 20 y 25 años, cubiertos por
collares de oro, plata, lapislázuli, cuarzo y turquesa, narigueras de
oro y plata, diademas y coronas. En la tumba se encontraron
también cetros de madera forrados de cobre, utilizados en las
ceremonias como símbolos de poder y hegemonía, y diversas
placas de metal sueltas que cubrían la mortaja de algodón natural.
Se trata sin duda de los restos de una gobernante moche que rigió
en el valle de Chicama.
Galería
Reproducción de la Dama de Cao.
Metalurgia Huaco Cerámica
mochica. retrato. erótica mochica.
Maíz Noble con Felación.
tocado.
Jaguar. Llamas en Orfebrería mochica. Guerrero Pescador
Cerámica cópula. Nariguera con mochica mochica en
pictórico- Museo incrustaciones de genuflexo embarcación
escultórica Larco. turquesa. con denominada
zoomorfa. armas. «caballito de
totora».
Trompeta de Cerámica Músico Pato Noble con
cerámica escultórica. mochica guerrero. tocado y
mochica. Varón con con tambor. pintura facial.
parálisis facial.
Noble con Cerámica Representació El sacrificio ritual mochica de prisioneros
tocado y erótica n mochica de aparece representado en infinidad de
nariguera. mochica. la patata cerámicas y relieves pintados en las
(Solanum huacas.
tuberosum).
Véase también
Idioma mochica
Cultura Lambayeque
Reino Chimú
Referencias
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Enlaces externos
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