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MADAME DE STABLE
ALEMANIA
SEGUNDA GOIClOn
ESPASA - CALPE ARGENTINA, S. Ay
BUENOS AIRKS . MEXICOEdiciones popilaves para la
COLECCION AUSTRAL
Traduccién de Masuel Granell
Primera edictin: 2r--ro¢7
Segunda ediciéu: 25-N=1047
Queda hecho of depdetto qua previems ta ley Nt arret
Todas las earacteriaticas gréfieas de esta coleecién han
sido regiatradas en In ofteina de Patentes y Maveaa de
ta Nactén
Copyright by Cie. Bditora Kepasa-Calpe Argentina, 5. A,
Buenos Aires, 1047
IMPRESO EN LA ARGENTINA
PRINTED IN ARGENTINE
aleabado de tetprintir ef 25 de octubre de* 1047
Cis, Gral. Fobril Financiers, 8, A. - Iriarte #085 - Bucnon Airow
INDICE
Brblowodelstraddctomy yrs veaniicsin es 9
Observaciones penorales WHEN tee beens en GLB
PRIMERA PATTI
DE ALEMANTA ¥ DE LAN COSTUMDRIG DE LOS ALMANES
T, De Tas coutumbron y WO earicter de los
RIDIN ened tis cenaes cutee alo
Tl, Alomania meridional , 2)
IIT, Alomania del norte , BO
IV, Sajonin vi... Si Pola re ree CREED
V. Weimar ... a ari 56.
Vi Prusia ...... senate ss aimee es
VIL. De las universidades dlemanas cette ale
YIM. De las instituciones particulates de edu-
OacIOn ....,., vane aa cree AG a
SEGUNDA PARTE
T. De Ja literatura y de las artes ..... Pei)
tre selena centers serrate sietsul OS:
TIL, Lessing y Winekelmann OD,
TVicGoethe ..... + 68
Vi Schiller J... ‘aS
VI. De la lengua alemana ,............ cree 64
VII. De la poesia clAsica y de la poesia ro-
MAL Le ene tee sae tious ait | 66)
Vill. Dolled poemes am meanest TKOTI, Del entusiasmo
TX, De Ja poesia alemana [Link] eer se ees
X. Del arte dramatico ..
KI, Los dramas de Lessing .
XII. Log dramas de Schiller ........
KID. Dramas de Goethe .......00.55
XIV, El Fausto, de Goethe .
XY, La comedia. — Tieck
XVI. Las novelas .......
AVILe Herder .....
XVII. Los criticos .....
TERCERA PARTE
T, La filosofia y la moral .-...-.---. -
Il. De los filésofos mis célebres de Alemania,
antes y después de Kant ........ ate
III, Influencia de la nueva filosofia alemana
en la literatura y en las artes ........
TV. Jacobi ..... Pairieananvacen tesa sane
CUARTA PARTE:
1, La religién y el entusiasmo ...
INDICE,
145
149
154
159
161
165
PROLOGO DEL TRADUCTOR
Ane Luisa Germana, hija del hanquero Necker, 6
lebre ministro de Imis XVI, nace on Paria, on 1776.
Desde muy nifia asiste a las reuntones del salén de sus
padres, donde concurre lo min selecto de la intelec«
fualidad del siglo xvi, Voltaire, Rousseau, Diderot,
D'Alembert, Saint-Pierre, Condorcet, Chamfort y
otros muchos ingenios fueron Gueuchndos Avidamente
por Ja hija de Neckor, y muchon de ellos gustaban dias
logar con una nifin ouya vivern y precocidad eran ad-
mirables, Como ora de esperar, este ambiente inte-
lectual y mundano influlré hondamonte en su carfe-
fer y obras, Lo min granado dol siglo Xvitt francés,
yon ol momento que el estilo propio de exe siglo al-
conga a forma man madura, tienen que producir
honda hinella on un alma infantil. ¥, sin embargo, la
fotirn Mme, de Stadl representaré en la literatura.
francesa, con Chateaubriand, algo ast eomo la aurora
del nuevo siglo y Ja yoluntad de un estilo nuevo.
Su vida es complicada y extraordinaria, Su situa-
cién social, su talento viril, la conmocién politica de
au tiempo —unos afios decistvos en la historia—, for-
garon Ia ruta de su vida. Conoce Ja Corte mondrquica
vy la Revolucién. Y precisamente cuando Francia se
eneierra en si misma, ciega y sorda a todo lo exte-
rior, Mme, de Staél viaja por toda Buropa con infati-
gable curiosidad, Sus opiniones sobre Inglaterra, Ita-
lia, Alemania, Rusia y Suecia tienen la autoridad de
in testiro.
Si amor de muchacha ge dirige al conde Luis de
Narbona, figura de origen misterioso y cuyo rostro
rienerda demasiado al del rey Iuis XV. Pero la frivo-
lidad del conde le hace pensar que no es el amor, sino
In admivacién, lo que constituye la base firme del ma-
(rimonio, Quiz4 por ello, casa a los veinte afios con el
harén de Staél-Holstein, embajador de Suecia en Fran-
(la, que casi le duplica la edad y se come toda su
ole, «A los dos afios de matrimonio inieia su Iahor10 MADAME DF STAEL
literarin con unas Cartas sobre Juan Jacobo Rowsseau,
dato importante para explicar el giro que su obra
De Allemagne representa,
En la Corte habia sido recibida friamente, por sus
ideas revolucionarias; el favor popular, de que habia
fozado, se entibia por su monarquismo, La Revolu=
cidn la come, pues, entre dos fuepos. Pero, ante la
desgracia de los reyes, la hija de Necker tiene la ga-
llardia de intentar su defensa, Prepara un plan dé
evasion de las Tullerias, que no llega a realizarse,
¥ presenta al gobierno revolucionario, muerto ya
Luis XVI, un escrito en favor de Maria Antonieta.
Bajo el Directorio recobra centuplicads su influen-
cia, hasta el punto de ser el alma del partido constitu-
cional, del cual Benjamin Constant, su intimo, era el
orador. Son sus gestiones las que deciden e] nombra-
miento dé Talleyrand para el ministerio de Asuntos
Eixtranjeros. Le sonrie risuefio el porvenir, Pero en
el porveniy est’ Napoleén, y Napoleén seraé su ene-
miro.
{Qué motiva esta enemistad? {Razones politicas,
Circunstancias personales? Lo cierto es que bien pron-
to, desde su salén de Ja rue de Grenelle, Mme. de
Stael se burla de sus proyectos, lanza sobre él! pri-
mer Consul una lluvia de epigramas, sonrie a sus
Tivales. Hay en su actitud todos los sintomas de una
guerra sorda contra el futuro omperador, Una guerra
que parece tanto mAs sorprendente cuanto que en los
primeros oncuentros parece tributarle su admiracién,
i No resulta inevitable 6] recuerdo de su opinién de
mujer superior: , se
le dijo a modo de explicacién,
Tres afios después se publica en Inglaterra, Al si-
fuente, entra en Francia, También ontra la autora,
Hs la Restauracién. Desde entonces los franceses la
leen fividamente, conocen un nuevo aliento, se remo-
zan en otra literatura, Con el Gento del Cristianistio,
de Chateaubriand, seré la fuerte raiz por donde as-
eenderé Ja savia del nuevo Arbol, Gatorce aiios més,
y Mraneia tendra el Prefacio de Cromwell.
ae #
TA indole di outa eoloccién y la extensién desme-
Midi de la obye traducida, obligan a una previa labor
Helectiva, Wirh forkouo recoger tmicamente laa pigi-
PAEEA NLA SE ae eee
mas esenciales. En consecuencia, he cuidado de que
la seleccién respondiera a las ideas centrales de Ja
autora, & la temAtica del influjo posterior y al interés,
un existente, por algunos autores y obras alemanas,
Cuando en alguno de los capitulos agraciados desapa-
recen clertos parrafos de menor interés, queda un
espacio en blanco, Para la estructura del libro, para
$US Zonas de atencién y su finalidad, véanse las , (o)
(') Eatas comillaa indiean Jas frases ex
por los cnnscret de Faris, (Nota de Mime, de gtaglje Ut oxleldamM MADAME DE STARE
Ts imponthlo que Joa escxitores slemanes, esos
fiombres quo son los més instruidos y meditadores
opi, nO merezcan que se 1o5 coneeda tin mo-
alencién con respecto a su literatura y a
ei (ilowolin, Se opone a la una, que no es de buen
ala otra, que esté lena de locuras, Podria su-
wlor (ue una literatura no se ajustara a nuestra legis-
Ticlon de buen gusto y que, sin embargo, contuviera
dean nuevas que pudieran enriquecernos, modificando-
tro modo. Los grieros han inspivado a Racine,
ure influye en varias tragedias de Voltaire,
lidad de que esti amengzada nuestra lite-
hiaria creer que el propio espiritu Trancés
evarse en Ja actualidad, mediante una
rosa; ¥ como la elegancia social nos
pe ‘4 siompre do ciertas faltas, lo que mas nos
importa es volver a encontrar la fuente de las fran-
dos bel Ss
Después de haber rechazado, en nombre del buen
wusto, la literatura de los alemanes, también se
piensa en desembarazarse de su filosofia, en nombre
de la vazén, Buen gusto y raz6n son palabras que
wlompre es agradable pronunciar, incluso al azar;
pero ,podemos persuadimos de buena fe que escri-
fores de inmensa erudicién, y que conocen todos loa
librom franceses tan bien como nosotros mismos, 5¢
ocupin desde hace veinte afios en puros absurdos?
on siglos supersticiosos acusan fficilmente de
Impiedad a Ias nuevas opiniones, y los siglos incré-
dulos laa acusan, no menos facilmente, de locura:
fin ol siglo xvi, Galileo fué entregado a la Inquisi-
clon por haher dicho qué Ja tierra giraba; y en el
siglo XVIII, algunos han querido hacer pasar 2 ear
Fouaseau por un devyoto fandtico, Las apiniones que
difieren del espiritu dominante, cualquiera que Gste
fou. slompre escandalizan al vulgo. Solamente el es-
fudlo y ol examen pueden dar esta liberalidad de
Jululo, sin 1h enal es imposible adquirir luces nuevas
® vonservar ngquellaa que se tienen; pues se someten
® clerian (dean vecibidas, no como a verdades, sing
come 4 un poder; os de este modo cimo ae habitha 1a
yee) Wumanh Wn servidumbre, incluso en ¢] campo
Ho lm Hieratirn y de la filosoffa,
DE ALEMANIA ¥ DE LAS COSTUMBRES DE LOS
ALEMANES
Garituto I
DE LAS COSTUMBRES Y DEL CARACTER
DE LOS ALEMANIS
Sélo aleunos rasgons principales pueden convenir
a toda Ja nacién alemana: pues os tal la diversidad
de este pais, que no se sabe eémo reunir bajo un
mismo punto do vista religiones, goblernos, climas y
hasta pueblos tan diferentes. Ia Alemania de) sur
6s, bajo muchos aspectos, ce AAP ]
Is del norte; Tas ciudades comerciales no se pi
a Tas ciudades célebres por sus Universidades; los
pequefos Bstados difleren senail :
grandes monarquias Prusia y Austria, Alemania era,
na federacion aristocratica; este imperio no tenia
un centro comin espiritual, no formaba una nacion
compacta, y faltaba el lazo que uniera el haz, Weta
divisién de Alemania, funesta para su fuerza poli
tica, ora, sin embareo, muy favorable para los ensayos
de ehalquier género que pudiera intentar el genio
y la imaginacién, Habia una especie de anarquia
dulce y pacifica en las opiniones literarias y metafi-
sicas, lo cual permitian el desarrollo completo de la
Mmanera de ver individual.
iste capital donde se retina lo mejor
de toda , el eapiritu de sociedad ejerce allf
muy poco pod 1 imperio del buen gusto y el nix
diculo como norma social, no tienen influencia, La
via de los cecritores y de Jos pensadorés traba-
jin en soledad, o bien wnicamente rodeados por un
pequefio eireulo de personas afectas, Separadamente,+ benad Seen. tape Reel Went.
“ “ ahve rlieg « ostoy hy ak phe
a a DARE DE LST REL
ae Whe pe deja Nevar por todo Io que le inspira
Hoe tiswinaelén ain freno; y si ¢n Alemanin puede
Pireliilvee nlunas linellas del aseendiente de la
Hoth, oo por ol deseo que cada uno siente de mos-
Hyares complotamente diferente a los demis, Por el
pontrario, en Francia todos aaplran a merecer la
do Montesquieu sobre Voltaire: eTicne mas que/
| eapiritn que todo el mundo tienes. Los o8-|
i anes imitarian mia gustosamentea a los
que a sus compatriotas.
alemanes, tanto en literatura como en politica,
tl demasiada consideracién para los extranieros,
y on cambio carecen de los necesarios prejuicios
Haclonales, En Tos individuos ¢s una cualidad la
propia aAbnegacién y la estima hacia los semejantes;
Ld ol patriotismo de las naciones debe ser egoista.
wy) frrogancia de Jog. ingleses_sizve_pogerosamente
fi #U Oxistencia po. ;_la buena opinion que los
franceses tienen ti { mismos ha contributdo. mucho
4 il Ascendiente sobre Wuxopa; el noble orgullo de
lon espatioles Tes ha hecho en otros tiempos sobera-
fios de una parte del mundo, Los alemanes son sa-
Jones, prusianos, bavaros, austriacos; pero el cardc-
lor germinico, sobre el cual debia fundaree Ja fuerza
do todos ellos, esta dividido como Ja misma tierra,
qe tiene tan diferentes duefios.
Tin general, los alemanes son sinceros y fieles; casi
Hiner faltan a su palabra y deseonocen la falsedad.
Mi bale defecto se introdujera en Alemania, sdlo po-
dria wer por deseo de imitar a los extranjeros, dé
mostrarse tan haébiles como ellos y, sobre todo, para
io ier ongatiados; pero el buen sentido y el buen
vorazén les lleva a sentir bien pronto que sélo se e&
fuerte por Ia propia naturaleza, y que el habito de
Woneatidad hace nels)
pihido fe deseo, el servirse de la astucia, Para sacar
partido de la inmoralidad, es preciso estar armado
Thy & ih Wirern y no tener conciencia ni esertipulos
Hue 68 detenya o medio camino, y os hagan sentir
fiilo mie vivamente la tristeza de haber dejado el
Hilieie Camino cuanto més imposible os sea avanzar
Hiyevidiinente por el nuevo,
Ores (ie es fact! demostrar que, sin la moral, todo
ar ¥ Uintoblag, Sin embargo, se ha dado frecuen-
eritor
Oxtrir
Le
SR eet ee ee ae On er ety rae ee
ALEMANIA at
temente en Jas maclonee Leimas na —polian Aine
larmente hébil en el arte de -leslibarse de todos los
deberes; pero se puede decir, on honor de la nacién
alemana, ie casi tiene Ia ineapas dad_de esta atre-
ductilidad que snpedita Jas verdades a Jos in-
x Titica todos los compromisos a los
cdleulos, Sus defectos, tanto como pus cualidades, 1a
someten a la honorable necesidad de lia justicia.
Tia capacidad de ajo vy de reflexion es otro de
los raspos distintivos de Ia niacin alemani. Ma na-
turalmente literaria y filosificn; ain ombaryo, la
Separacién de clases, que on Alemania esti mas
pronunciada que on ninguna otra parte, porque 1a
sociedad no Ja duleifien, perjidien en algunos as-
pectos al espiritu propinmente dicho, Tos nobles tie-
nen muy pocas ideas, y loa intelectiales son muy
poco hAbiles para loa nejroclon, Ml eapirity os una
mezela del conccimiento do Ina conan y do los hom-
bres; y la sociedad en Is cual ae obra ain fin y sin
embargo con interés, on preclaimonte In que mojor
desarroln lis facultades min Gpuestas, Ln imaginacién
caracteriza a los alow fin quo ol oupiritu. 7. P.
Tiichter, tno do satis odertloren mha distinguldos, hia ai-
cho que eel imperlo del mar ayn para low Ingleses, el
de la tierra para loa franconta y a] de) aire para loa
alemanes?; en efecto, en Alomanta habria necesidad de
fijar un centro y unos Iimiten a opti aminente facnuitad
de pensar que se cloya y se plorde en el vacio, penetra
y desaparece en profundidades, we aniquila a fuerza
de imparclalidad, se confiunde a fuerza de antlisis y ca-
rece, on fin, de ciertos defectoa quo pueden servir de
apoyo a sus eualidades,
Saliendo de Francia, oa muy dificil acostumbrarse
a lo lentitud y a Ia inereta do) pueblo alemin; no
se apresura jamis, aneuentra obstheulos en todo;
oiréis decir en Alemania la frase ees imposible, cien
veces contra una sola on Francin, Cuando se trate
de obrar, los alemanes no saben Iuchar contra las
dificultades; y su respeto ante la fuerza, mis que
por un motivo Titeresado, #6 origina del Hecho de
parecers fno. lias gentes del pueblo tienen
maneras bastante proseras, sobre todo cuando se
ofende su modo habitual de ser; tendrian natural-
mente, mis que los nobles, esta santa antipatia porMADAME DE STABL
bros, lon habitos y las lenguas extranje-
fortificn on todos los pataes el vinculo na-
plone dinero que se Jes ofrece no desordena su
Yodo de obrar, el miedo no les hace cambiar; en fin,
son muy capaces do esta fijeza en todas las cosas,
jie es un excelente elemento para la moral; pues el
fiombre que la teme pasa facilmente de una opinion
a olra, cuando su interés lo exige,
Al olovarse un poco sobre la ultima clase sbcial,
we advierte facilmente esa vida intima, esa poesia
del alma que caracteriza a los alemanes. Saben mt-
{ todos los habitantes de los pueblos y de los
los soldados y los labradores; he escuchado
al entrar en pobres viviendas ennegrecidas por el hu-
mo (el tabaco improvisaciones en el clavecin, como los
{tallimos improvisan unos versos, Los dfas de mercado
hy por todas partes tocadores de instrumentos de
viento, que se sittian en el baleén del Ayuntamiento,
quo domina la plaza piblica; los paisanos de loa alrede-
doves participan también en el dulce goce de la: prime-
ra de Ins artes. E] domingo, los escolares sc pasean por
lau calles cantando los salmos a coro. Se cuenta que
luitero tomé parte frecuentemente en estos coros, du-
rante au primera juventud. Un dia de invierno, tan
frlo que las calles estaban Ienas dé nieve, me hallaba
en [isenach, pequefia villa de Sajonia, cuando vi una
Jurya fila de jévenes con mantos negros que atravesa-
bin ol pueblo cantando alabanzas a Dios. Sdlo ellos es-
faban on la calle, pues el rigor del frio retenia ao las
wentes en sus easas; y estas voces, casi tan armoniosas
como las del sur, haciéndose oir en medio de una natu-
ralown tan severa, producian enternecimiento, Los ha-
Hitantes no osaban abrir sus ventanas por el fric
terrible; pero se velan detris de los cristales ros-
trou tristes 0 serenos, jévenes o viejos, que reciblan
fo) Mogrin los consuelos religiosos que les ofrecia esta
dilee melodia,
Ounndo los pobres bohemios viajan, van aeguidos
fie sue mujeres y de sus nifios, Nevan a la espalda
in erpi de madera ordinaria, de la cual sacan s0-
nl armoniosos, La tocan cuando reposan al pie
fe iin Aibol, on lon anchos caminos, 0 cuando cerca
fs Jos posnilas Intentan interesar a los ylajeros con
wl eonilorto ambulante do su famiNa errante. En
laa 6
waa,
ALEMANIA
Austria, los rebsfios estan guardados por pastores
que tocan aires encantadores con instrumentos sim-
ples y sonoros, Hstos aires estin perfectamente acor=
dados con la impresién dulce y sonadora que el
campo produce,
La musica instrumental eaté lan gencralmente cul-
tivada en Alemania, como In miisica vocal en Italia;
la naturaleza ha hecho més a este respecto, como en
tantos otros, por Italia que por Alemania; hay que
adiestrarse en la musica instrumental, mientras que
el cielo del sur produce por si solo bellas yoees;
pero, sin embargo, loa trabajadores jam&s podrian
conceder 2 la musica el tiempo necesario para apren-
derla, si no estuvieran organizados para aprenderla,
Los pueblos naturalmente misicos reciben mediante
Ja avmonia sensacionos « idens que su estrecha sir
tuacion y 3u8 ocupaciones Vulyares no les permitivian _
conocer de otro modo,
Las campesinas y Jas sirviontas que no tienen
hastante dinero para arreglarse, ornman su eabexa
y sus brazos con algunas flores, para que la imagi-
nacién ponga algo de su parte on los yestidos; otras,
tn poco mis ricas, se colocan los dias de fiesta un
Ponete con galén dorado de bastante mal gusto, ¥
que contrasta con la simplicidad del resto de aus
trajes; pero este bonete, que sus madres han llevado
también, recuerda las antiguas costumbres, y la apa=
riencia ceremoniosa con la cual las mujeres del
pueblo honran el domingo tiene cierto grave aspecto
que las favorece.
También es preciso estar agradecido a los alema-
nes por la buena voluntad que testimonian mediante
yeverencias respetuosas y con esa cortesia llena de
formulismos, qne los extranjeros han ridiculizado
tan frecuentemente, Hubieran podido reemplazar con
facilidad la gracia y Ja elefancia, que se les reprocha:
no poder alcanzar, mediante maneras frins e indifo=
yentes; el desdén siempre impone silencio a la burla;
pero los caracteres benévolos preficren exponerse a
las bromas que preservarse de cllas mediante ese
aire altanero y contenido, que es tan facil para todo
e] mundo.
Sin cesar choca en Alemania ese contraste que
existe entre los sentimiontos y los h&bitos, entre’ ella“ MADAME DE sTAgh
Tileite y ol puetor Ia ctyiltzncién y Ja haturaleza pa-
fern fo lisherse acoplado alli del todo bien. Algu-
ian v hombres muy francos muestran en sus
Oe prone ‘it fisonomia el aire de quien tiene
alin qu ; por el contrario, otras veces la
Wilvira dol alma no impide Ia vudesa de mane-
miei ¥ Trecuentemente esta oposicién va més lejos
ain, y In debilidad del carécter se hace ver a tra-
yeu do tin lenguaje y de unas formas fisperas. Bl
ilunlanmo por las artes y la poesia se une a hibites
Dastinte vulgares en la vida social. No hay pais
donde Jos hombres ras, donde los jévenes que
oitidian en Jas Ui idatles, eonozean mejor las
longuan muertas y 1 giedad; pero tampoco hay
pals donde subsistan més [os usos antiguog, Los re-
enerdos de Grecia, el gusto por las bellas artes pare-
fon haber Werado alli por innata disposicién; pero lag
Inatiticiones: feudales, las viejas costumbres de los
fermanos, slempre son apreciadas aunque, desgra-
eladamente para la potencia militar del pais, ya no
longa In misma fuerza,
k 0 ea eet Mis raro que el aspecto guerrero
de toda Alemania, donde los soldados se encuentran
A cada paso, y el género de vida apoltronada que alli
he Tova. Se temen Jas fatigas y las corrientes de aire,
tomo Ai Ia naeién s6lo estuvlera compuesta por nego-
liitey y letrados; y, sin embargo, todas las institu-
tones tienden y deben tender a imprimir a Ja nacién
hihiton militares. Cuando loa pueblos del norte deg-
wflnn Jos inconvenientes de su clima, se endurecen
Particiilivmente contra todos log males: el soldado
10 e4 li prueba, Pero cuando el clima sélo es viru.
rovo tmodias, y todavia es posible escapar a Jas ine
Vivlia tel tiempo mediante precauciones domésticas,
eeliy mismins precauctones hacen a los hombres mas
freblew au low sufrimientos fisicoa de Ja guerra,
Tas petites, In cerveza y el humo del tabaco forman
OF torne vA laa fentes del pueblo una especie de at-
WOeTerk pewnds y ealiente, de la cual no les gusta sa-
1 Vth Alméafera porjudica la actividad) 1a cual es
Of 1) Mieioe tin necesaria a Ja guerra como el valor;
OF Fevolielones non lentas, el abatimiento es facil,
OPN Ni Oxlalencia bastante triste de ordinario no
A MUON COnTiinen en la fortuna, El habito de una
“ALEMANIA [= 25
manera de ser pacifica y reglada prepara tan mal a
Tas multiples vicisitudes del azar, que es mas facil
someterse yoluntariamente a la muerte metédica que
a la vida evontnl ere ee hi e ry
La separacion de es, mucho mas positiva en
Alemania gue lo haside en Wrancla, debla andullar
él espiritu militar entre los burgu separa-
cién no ed nada; pues, como repito, Ia pn
ilez se mezcla en todo, hasta en el tistoor
tieo} y las diferencias de jetarquia se reducen a algu-
nog_privilesios coi
a mas ngambleas cuyos
placeres no compensan gus molestias: cuando la socie-
dad, y con ella el ridfculo, tienen poca fuerza, nada
resulta amargro, en ningtin aspecto. Los hombres s6lo
pueden dafiar el alma por Ja falsedad o por la burla;
én un pais serio y veraz, siempre hay justicia y fell-
cidad.
Pero la barrera aque separa, en Alemania, los nobles
de los simples ciudadanos, tenia necesariamente que
yolver menos belicosa a toda Ia nactén,
La imaginacién, que es la cualidad dominante de la
Alemania arifatica y literavia, inspira el temor del
peligro, si no se combate este movimiento natural
mediante el ascendiente de Ja opinién y la exaltacién
del honor, En Francia, ya desde otros ticmpos, era
general el entusiasmo por la guerra; y las gentes del
pueblo arriesgaban voluntariamente su vida como me-
dio de agitarla y de sentir menos su peso. Es un fran
problema el de saber si las afecciones domésticas,
el habito de reflexién, la misma dulzura de alma, no
nos Hevaria a tamer la muerte; pero, si toda la fuerza
de un Estado consiste en su espiritu militar, importa
examinar cules son las causas aque han flebilitado
este espiritu en Ja nacién alemana,
Ordinariamente, tres méyiles principales conducen
los hombres al combate: el amor a la patria y a la
libertad, el amor a la gloria, y el fanatismo reli-
wioso. No hay un gran amor por Ia patria en un im-
perio dividido deade haco varios siglos, donde los ale~
manes combaten contra loa alomanes, excitados casi
siempre por un impulso extranjero. HI amor a la glo-
ria no tiene mucha vivacidad donde ni hay nteleo ni
sotiedad, La impareialidad, ose Iujo de la justicia que
earacteriza a los alemanes, les hace mucho m&s aptosfe - MADAME DE STAFI.
ara liflamarae
om Fant i
pensa ntos abstractos que por
In vida; el general que pierde una
Dalalia oath mikes seguro de obtener la indulgencia que
quien Wa ann lo esté de ser yivamente aplaudido;
Pilre los @xilos y los reveses, no hay bastante dife-
feels on (ul pueblo para animar vivamente la am-
on. ae Me
ia que no inspira la energi:
lentos exclusives, El mismo aislacionismo
ones, de los individuos y de los Estados,
“inl a la fuerza del imperio germfnico,
vii contrarse én la religién: un gran nimero
le sectns diversas divide a Alemania; y la misma reli-
Pili entolica que, por su naturaleza, ejeree una disei-
plita uniforme y severa, es interpretada, sin embar-
wo, Por cada uno a su manera, E) vinculo politica y
noclal de los pueblos, un tinico gobierno, un tinico cul-
io, lng mismas leyes para todos, los mismos intereses,
una literatura clasica, una opinién dominante, nada
Wo exto existe entre los alemanes; cada Estado es mag
Independiente, cada ciencia mejor cultivada; pero la
nanion entera esté de tal modo dividida, que no se
sibe 4 qué parte del imperio debe coneederse el nom-
lire de nacién. Sar Taek
Ml amor a la libertad no se ha desenvuelto entre
loa iloman ni por su goce ni por su privacién han
pibido el valor que puede concedérsela, Hay muchos
w)emplos de wobiernos federales que dan al espiritu
pillico tanta fuerza como unidad hay en el gobierno;
pero on asociaciones de Estados iguales y de ciuda-
dono libres. La federacién alemana estaba _compues-
(a de Tuertes y de débiles, de cludadanos y de siervos,
ile yivilog y hasta de enemigos; eran antiguos elemen-
fon fombinados : las ci stanciag y respetados
r
por Toa liombres. pa By
Tai Haein on at rents yd & eens ¥
#0 lealiad implden que ninguna institueién, por vicio-
AA HOH fuone, hd perjudicarla, Luis de Bayiera, al
Perilh oot 0 eiéreito, confié la administracién de sua
Pees A ou vival Moderico e] Hermoso, entonces su
Deisieiers, qilin oneontré natural esta confianza, que
of aie! Wempo nadio oxtrafiaba,.Con tales virtudes,
park wes
do Tas opi
fan per,
ALEMANIA #7
no se temien los inconvenientes de la debilidad ni las
complicaciones de las leyes; Jas suple la. _probidad de
Jos individuos. a
Ta misma independencia que bajo todos los aspec=
tos se gozaba en Alemania, hizo a los alemaies indi-
ferentes @ la libertad: la independeneia es un bien,
Ja libertad es una garantia; y precisamente porque
nadie en Alemania se sentia lastimado en sus dere~
ehos ni en sus goces, ho se sentia la necesidad de un
orden de cosas que mantuviera esa felicidad. Los tri-
bunales del imperio prometian una justicia segura,
aunque lenta, contra todo acto arbitrario; y la mode-
racion de los soberanos y la sabiduria de sus pueblos
easi nunca daban lugar a reclamacién: no se croia,
pues, que fueran necesarias garantias eonstitieto-
nales cuando nose yeian agresores por parte alguna,
Hay razon para extranarse de que él eddigo feudal,
haya subsistido casi sin alteracién entre hom| 1
ilustrados} pero, como on Jn ejectciin de onas Teyes,
en #i mismas defectuonas, no habia injusticila alguna,
la igualdad do la aplicacion consolabn de Ta desigual-
dad en lou prineipion, Las viejas cartas, los antiguos
privilegion do aa cludad, toda esata historia de fami-
{a que constituye el oneanto y la gloria de los peque«
fios Estados, era singularmente querida por los ale-
manes; pero descuidaron la gran potencia nacional,
que tanto importa fundar en medio de los colosos
europeos.
Salyo algunas excepciones, los _alemanes son muy
poco aptos para triunfar en todo aquello que exige
habilidad y destreza: todo les inquicta, todo Jes em-
baraza, y tienen tanta necesidad de método en sus
acciones como de independencia en sua ideas, Los
franceses, por el contrario, consideran sus actos con
la libertad del arte, y sus ideas con las constriceiones
de los ugos, Los alemanes, que no pueden sufrir el
yugo de las reglas en la literatura, quisieran que todo
les fuera trazado de antemano en lo que a la conducta
se refiere. No saben tratar con Jos hombres; y cuanto
1enos iones se les da para decidir por si mismos,
mas sotisiechos estén a este respecto,
Sélo las instituciones politicas pueden formar el
caracter de una nacion; la naturaleza del gobierno de
Alemania casi estaba en oposicién con las luces filo-o MADAME DE STAB
:
sotieas 1) lon wlemanes, De ahf yiene que compaginen
Ii Mayor nudacia de pensamiento con el cardecter
tit obediento, La preeminencia del estado militar ¥
lig distinciones de jerargufa, Jes han acostumbrado a
Ih Himini6n mits exacta en las +elaciones de Ja vida ao-
lil) no os por servilismo, sino por regularidad natu-
rl, por lo que obedecen; son eserupulosos on el cum-
piimionto de las 6rdenes que reciben, como si cual-
(iler orden fuera un deber,
Lox hombres ilustrados de Alemania se disputan
ton vivacidad el dominio de las especulaciones, y en
vale fénero no sufven ninguna traba; pero abandonan
bastante yoluntariaments a los poderes de Ja terra
foilo Io weal de la vida, Lo real, fan desdefiado por
ollou, chenentra, sin embargo, explotadores que llevan’
on soputda la turbacién y Ia sujecién al mismo im-
perio de la imaginacién (#), J espiritu de los alema-
New y au carfcter no parecen tener ninguna comu-
Nicnclén: el uno no puede sufri ites, el otro se
Homete 4 todos Tos Yugos; el uno es muy emprendedor,
“1 otto muy timido; en fin, las luces del uno dan rara-
mente fuerza al otro, y esto se explica fécilmente,
Mn low tiempos modernos, la extensién de los conoel-
miontos no hace més aque debilitar el carfcter, cuando
ne eat fortalecido por el hébito de los quehaceres y el
ejercicto de la voluntad, El verlo todo y el comprenderlo
todo @# Una gran razén de incertidumbre; y la eneraia
6 Ta tecion no se desarralla mis que en esos paises
liiven y potentes, donde los sentimientos patriéticos
on bir ol alma, como Ja sangre en las venas, y no 86
Hiielin mis que con la vida,
0) Peete ete iiieida por ioe eenmores,
OP a earn ae
ALEMANIA Lele aera te ar eae
Oarituto IL
ALEMANIA MERIDIONAL
Generalmente se habia reconocido que no habia
literatura mas que en el norte de Alemania, y que los
habitantes del sur se entregaban a los gotes de la
vida fisica mientras que los paises septentrionales
gustaban' mas de los goces del alma. Muchos hombres
de genio han nacido en el sur, pero se han formado
en el norte. No lejos del Baltico, se encuentran los
maa bellos eatablecimientos, los sabios y letrades mas
distinguidos; y desde Weimar hasta Koenigsberg,
desde Koenigsberg hasta Copenhapue, las nieblas y
los hielos parecian el elemento natural de los hom-
bres de fuerte y profunda imaginacién,
No hay ningtin pais que tenga mia necosidad de
ocupario de litoratura como Alemania, pues In so-
ciodad ofrega alli pocon envanton y la mayoria de
low individuoa no tiene esa prracth y vivacidad qua
da In naturilown on low palson efilidon; resultanda
que low nlemanes n6lo von amables cuando son su
perlores, y necesitan genio para tener mucho eapiritu.
Franconia, Suabia y Baviera, antes de la reunion
ilustre de la actual Academia de Munich, eran paises
singularmente pesados y monétonos. Nada de arte,
la musica exceptuada; poca literatura; un acento
rudo que se prestaba dificilmente a la pronuncia-
cién de las lenguas latinas; nada de sociedad; pran-
des reuniones, que parecian més ceremoniosas qua
placenteras; una cortesia obscquiosa hacia una aria-
tocracia sin elegancia; bondad, lealtad en todas laa
clases, pero una cierta tiegura sonriente que quita al
mismo tiempo la dignidad y la soltura, No deben,
pues, extrafarse de loa juicios y do lus bromas que
se han gastado sobre el aburrimiento de Alemania,
Sélo las ciudades literaring pueden interesar verda-=
deramente, en un pais donde la sociedad no es nada
y la naturaleza es bien poca cosa.
Quizé se hubieran cultivado las letras en el sur de
Alemania con tanto éxito eomo en el norte, si los
soheranos hubieran dedicado a este género de es-Widlo verdadero interés; sin embargo, es preciso con-
Veule on ello, los climas temperados son mas pro-
Pid jira Ik wociedad que para la poesia, Cuando) el
‘ili HO ef Severo ni bello, cuando se vive sin tener
Huds que temer ni que esperar del cielo, el hombre
ya mas que de los intereses positivos
de la ox 1, S0n las delicias del sur o los rigores
del torte los que conmueven fuéertemente la imagi-
niclén, Yn se luche contra la naturaleza, ya se em-
Lriague de sus dones, e] poder de la creacién no eg
fuerte, y despierta en nosotros el sentimiento
at ii bellas artes o el instinto de los misterios del
th, #
Lu Alemania meridional, temperada bajo todos gus
Hapectos, se mantiene en un estado de bienestar mo-
notono, singularmente perjudicial al movimiento de
low negocios y a la actividad del pensamiento, El
Mis vivo deseo de los habitantes de este pais, pacifico
¥ focundo, es el de continuar existiendo coma existe,
iY qué se hace con este solo deseo, Ni siquiera
pe pudieionte para conservar eso con lo cual 66 con-
ent.
Capriru.o IIT
ALEMANIA DEL NORTE
Tas primeras impresiones que se reciben al llegar
al norte de Alemania, sobre todo en medio del in-
Vierno, son extremadamente tristes; y no me extrana
que estas impresiones hayan impedido observarle sin
Bo vnelén a In mayoria de los francesea que ¢] exilio
in Condicide a este pais. Esta frontera del Rin eg
solomon; pasindola, se teme escuchar esta frase te-
vrible: «Mutiis fuera de Francias. Ea en yano que
ol captivity juzgue con imparcialidad el pais que nos
Win Vielo na nuestros afectos no lo olvidarin; y¥
Cuan oli oblipado a dejarle, la existencia parece
Hesraleads, How sentimos como extrafios a nosotros
Hiewon, Los pios mis simples, como Ing relaciones
ide Willinne) lon intereses més graves, como loa me-
horew n todo exo que formaba parte de la pa-
Tih, i 60 oslele, Mo ee encuentra a nadie que pueda
Wwblavos de atron Llompou, nidia qua atestigiio In
ALEMANTA at
identidad de los dias pasados con los dias actuales;
recomienza el destino, sin que la confianza de los
primeros afios se renueve, 5e ecambia de mundo, sin
haber cambiado de corazon, De este modo, el exilio
condena @ sobrevivirse; los adioses, las separaciones,
recuerdan él instante de Is muerte, al cual se asiste,
sin embargo, con toda Ja fuerza de In vida.
Hace seis afios, estaba yo en Ja rilera del Rin
esperando la barea que debia conducitme a ln otra
orilla; hacia frio, ei cielo estubn oscuro y todo ma
parecia de funesto presagio, Cuando el dolor apita
violentamente nuestra alma, no podemos pe auecir=
nos de que la naturaleza sen indiforente; lo ostf per
mitido al hombre artibuir algtin poder # sus penass
no es por orgullo, sino por confianga on la piedad
celeste, Me inquictaba por mi hijos, aunque no tonian
aun la edad suficionte parn sentir esas emociones del
alma que proyectan au temor sobre tocon los objetos
exteriores. Mia doméstioon franceson He impacienta-
tan de Ja lentitud alemann, y He extrafinban de no
ger comprendidos cuando hablaban 1a finiles Tengu
que ellos crefan admitida en Jos patees civilizados,
Eataba cerea do nosotros una vieja alomann, sentada
en una carrela; no queria de ender de ella ni para
atravesar e! rio, —] Qué tranquila sola! —le dije
yo. —Si —me yespondid ella—, para qué quejarme!
festas simples palabras me llzmaron Ja atencién; en
efecto jpara qué quejarse! Pero, aunque generacio-
nes enteras atravesaran la vida en silencio, no 8
preservarian menos de la desgracia y de la muerte,
‘a quienes las alcanzaria do igual modo.
‘Al llegar a la ribera opuesta, escuché el cuerno
da loa postillones, cuyos sonidos agudos y falsos pa-
yeofan anunciar una triste partida hacia una triste
yesidencia, La tierra estaba eubierta de nieve; de las
pequefias yentanas do las casas asomaban las ca-
bezas de algunos habitantes, que el Tuido de un ¢a=
truaje arrancaba a sus mondtonas ocupaciones,
Los campos desiertos, Jas casas enneprecidas por el
humo, las iglesias géticas, parecian preparadas para
cuentos de hechiceras o de aparecidos. Tas ciuda-
des comerciales son grandes y estan bien cons-
trufdas, pero no dan ninguna idea de lo que consti-
inye la gloria y el interés de este pais, el espiriiu
Ben eerie ge ee