ELEMENTOS ESCENCIALES
EDUCACIÓN DE LA ÉTICA.
COMO PRAXIS
DE LA ACCIÓN HUMANA
EDUCACIÓN COMO PRAXIS DE LA ACCIÓN HUMANA
La educación ha sido uno de los trabajos humanos más elaborados, que más dife-
rencias, perspectivas y opiniones pueden generar entre las diferentes sociedades.
Los retos que se presentan en esta dinámica del entendimiento humano son diver-
sos y complejos, dado que su centro de interés o ejes, se centran en el ser huma-
no, su cultura y las diferentes expresiones de la misma. De tal manera que todas
las consideraciones que se puedan establecer dependen de las intenciones críti-
cas y creadoras que se ten-
gan sobre la educación como
un producto humano que ge-
LA EDUCACIÓN HA SIDO UNO DE LOS nera una praxis intrínseca de
TRABAJOS HUMANOS MÁS ELABORADOS, toda la labor humana.
QUE MÁS DIFERENCIAS, PERSPECTIVAS
De esta manera, los dife-
Y OPINIONES PUEDEN GENERAR ENTRE rentes puntos de vista que
LAS DIFERENTES SOCIEDADES. pueda generar el tema de la
educación, dependerá de las
intenciones, visiones y alcan-
ces que cada sociedad quiera otorgar o en términos particulares dependerán de
las intenciones y concepciones que se tengan sobre la práctica docente.
Es el ser humano uno de los seres que más se preocupa por rescatar y perpetuar
su cultura por medio de la educación, así como el lugar de germinación de distintas
y diversas ideologías que se promueven por medio de la educación, pero no se
puede dejar de lado todo el asidero humanista que impregna la profesión docente,
concomitantemente a la influencia de diversas corrientes de pensamiento que se
vincula de manera directa o indirecta en la práctica pedagógica.
Por esto, es necesario hacer unas consideraciones ante el tema de la educación
como praxis humana, como acción y práctica que logra humanizar profundamente
el sentido de ser humano.
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1- TEORÍA EDUCATIVA COMO HÁBITO
PRÁCTICO.
Los procesos históricos de la educación formal, se ha visto marcada por diferentes
perspectivas, corrientes e intereses de diversos grupos sociales. Se ha considera-
do la educación según sus fines, producción, acción, alienación u oportunidad de
emancipación que puede impactar a una sociedad. Los profesionales de la edu-
cación pueden asumir diferentes perspectivas e ir formulando su propio sentido y
significado de la educación, de tal manera que la reflexión del docente ofrece una
novedosa renovación de intereses, objetivos y fines que van gestando desde la
experiencia de lo que debe ser la educación formal.
Es por esto que el hábito práctico de la educación o la praxis, debe ser un punto
de constante reflexión-acción, que geste e impregne en los distintos espacios de
crecimiento académico. Un profesional en la docencia, más que ostentar títulos
académicos, debe estar marcado por un profundo sentido de criticidad,
creatividad y hambre de conocimiento y de conciencia social, de manera
que haga de su práctica pedagógica un insumo de emancipación y
colaboración en una auténtica formación integral de las personas
quienes tiene a cargo durante sus lecciones y su especialidad.
Es impensable que la educación se desarrolle, promueva
o aplique como un proceso de sinergia so-
cial alienante, en la que se esclaviza el pen-
samiento de las personas y se enajenan a
las estructuras con fines de legitimación en
la in-movilidad y la irracionalidad del pensa-
miento y la acción.
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Todo proceso académico ha de estar marcado por un profundo interés por la per-
sona, su desarrollo integral, no solo cognitivo o memorístico de ciertos conceptos
que carecen y están por completo alejados de una realidad social imperante, de
una cotidianidad que debe ser resuelta y que debe ser instrumento de resolución
práctico de la existencia humana. La educación entendida como liberación del pen-
samiento se debe promocionar entre aquellas personas que se colocan frente a
otras personas para enseñar y no para compartir experiencias y compartir cono-
cimientos que ha adquirido a lo largo de años de formación académica, que está
sujeta a un proceso de reflexión y actualización continua.
Desde un paradigma poco comprometido
UNA PERSONA QUE PRETENDA con la acción docente, esta se podría con-
vertir en un elemento estático, alienante,
ENSEÑAR, NUNCA PODRÁ DEJAR petrificado en las mentes de los docentes.
DE SER UN ESTUDIANTE. Esta actitud en el contexto docente es in-
aceptable, por el hecho que una persona
que pretenda enseñar, nunca podrá dejar
de ser un estudiante. Esto se refleja en la necesidad reflexiva e investigativa de
todo docente; la auto-exigencia de un mejor rendimiento académico y conocimien-
to intelectual, genera una praxis emancipadora de todos los agentes vinculados
en los procesos de educación formal. Sin importar el lugar o el contexto en el que
se desarrolle, un docente-investigador, con hambre y necesidad de continuar ac-
tualizando sus conocimientos genera en las personas con quienes comparte esos
conocimientos un proceso humanizante y humanizador.
Hay que tomar en cuenta no solo la responsabilidad del docente, sino también
que se deben hacer puentes entre todos los actores de los procesos educativos:
familia y comunidad como los principales actores, sin obviar la responsabilidad
imperiosa del compromiso que posee el estudiante en la casa.
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Hay que retomar los principios racionales que generan en el conocimiento una
necesidad y no como una obligación. Durante este curso de Orientaciones Peda-
gógicas Contemporáneas, se abordan este tipo de problemática desde diferentes
ópticas y criterios de los pedagogos, quienes establecen múltiples puntos de re-
flexión y análisis sobre las llamadas motivaciones de la educación y de cada uno
de sus actores.
La problemática presentada desde esta perspectiva amerita una actitud de cons-
tante descubrimiento y búsqueda de nuevas formas de promover la educación. Es
claro que no se puede asumir a los pedagogos de diferentes épocas como si fue-
ran recetas de cocina, sino como modelos de reflexión que en su momento fueron
capaces de responder a sus contextos y necesidades; de esta manera, inspirados
en sus motivaciones, actualizar en el contexto del siglo XXI métodos diversos de
educación, teniendo siempre claro los fines y objetivos que se tengan tanto a nivel
político como a nivel personal.
Este proceso de reflexión genera una profunda praxis, puesta en práctica de la
reflexión y la acción como procesos continuos, cambiantes, flexibles y colaborando
con las exigencias de la reflexión actual. Es imperioso en las sociedades contem-
poráneas el rescatar valores intrínsecos de cualquier sociedad que quiera surgir,
en especial el pensamiento crítico, creador y creativo, para abordar de manera
diversa las exigencias que generan las sociedades actuales.
La capacidad del pensamiento debe ser una de las labores más importantes que
genera un docente en el aula, más allá de una fragmentación de conocimiento
basada en la memorización de contenidos sin sentido para los estudiantes presen-
tes, que incluso podrían ser igualmente intrascendentes y completamente vacío
de significado para los docentes.
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Desde este paradigma no se puede considerar la educación como ese algo estático
o petrificado en la historia, inamovible e inmodificable, irracional y descontextua-
lizado que continua reproduciendo sistemas superados y obsoletos, desubicando
la labor del estudiante y su importancia en todo el proceso educativo. Es por ello,
que la educación debe ser comprendida desde un paradigma dinámico, cambiante,
modificable, movible, actualizado y que responda al desarrollo de su principal suje-
to hacia quien todos los esfuerzos están dirigidos: el estudiante.
“ Esta dinámica es precisamente lo que permite
entender la educación como acción, como un
proceso de cambio constante, donde el medio
y el sujeto están en constante movimiento, en
constante cambio.
-Picado, 2013, p.5-
”
Uno de los principales fines y columnas de la educación es la promoción del pen-
samiento integral del ser humano, posibilitando procesos críticos de reflexión y
análisis de la realidad que impera en la actualidad, de manera que se ofrece a los
y las estudiantes las habilidades necesarias para responder a las demandas so-
ciales imperantes, y no hacerlo de manera alienada, sino que ofrezca espacios de
desarrollo humano integral.
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La educación por lo tanto, desde su contexto teórico, debe ofrecer a los procesio-
nales de la educación las habilidades necesarias y suficientes de contextualizarse
en su tiempo-espacio, y de esta manera responder de manera eficiente y eficaz
del proceso educativo.
Además la educación debe estar en la palestra de asumir los diversos aportes que
generan las ciencias auxiliares de la educación para contextualizar los esfuerzos
educativos que realiza cualquier sociedad, además de las reflexiones inter-discipli-
nares que generan mejor capacidad de percepción de las realidades presentes en
las sociedades que impactan en todas direcciones y bajo todas las intenciones a
los centros de educación, desde sus inicios preescolares hasta los universitarios,
un todo, un solo sistema sistemático, ordenado y continuo de formación humana
integral.
En este sentido, la teoría de la educación señala que la educación es un proceso
continuo de toda la existencia humana, apuntalada en las habilidades que como
personas posee cada uno de los actores de la misma, donde se plasman los dife-
rentes cambios, como señala Picado (2013)
“Dos clases de cambios: el cuantitativo, que alude a manifestaciones de
cantidad, como es el peso, la estatura y la cantidad de palabras en el vo-
cabulario, y el cualitativo, referido a cambios de calidad, por ejemplo, el
uso de estrategias de memoria para ayudarse a recordar cosas, a deducir,
a relacionar un hecho con otro, y construir su propia
forma de ver la realidad” (p.6).
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Siguiendo con lo que dice Picado, señala la necesidad de comprender la educación
como un hábito práctico en el sentido de asumir los diferentes tipos de desarrollo:
Físico
Psicológico
Social y de la personalidad
Es importante rescatar que la educación en su más amplia concepción y consi-
deración, implica las diferentes áreas del entendimiento humano y desarrollo de
habilidades sociales que son necesarias para una construcción de una cultura
de paz, aclarando de manera precisa e incisiva la educación en las manifesta-
ciones intelectuales, cognitivas, sociales, morales, emocionales, psicológicas.
Ante estas consideraciones, es más comprensible las múltiples aristas que
posee la educación, la deliberación que se debe hacer sobre ella misma es una
labor continua y constante de los y las docentes, de manera que esta acción no
se quede en las simples palabras o en el papel, sino que se proyecten como ca-
minos de transformación personal y social. Absorbiendo sinergias cambiantes y
humanizantes.
La formación integral de la persona debe incluso estar marcada y direccionada
por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no solo comprendiendo la
educación como un derecho humano inalienable e irrenunciable por su constitu-
ción humana, sino que aporta en la dignificación del ser humano que acompañan
existencialmente al ser humano, que desde una escala de valores lo asume lo
coloca como un valor supremo, donde se forma a la persona humana desde el
reconociendo personal y social de la dignidad humana inviolable, desde todas sus
manifestaciones y condiciones (cfr. Declaración Universal de los Derechos Huma-
nos, Art. 1). Bajo esta premisa, es claro que la educación debe, como una de sus
tareas principales, educar en derechos humanos: el respeto absoluto e innegocia-
ble de la dignidad humana.
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Partiendo de un presupuesto antropológico, la dignidad de la persona humana es
ontológica a su existencia, es decir, no depende en absoluto de cualquier mani-
festación o condición que posea circunstancialmente cualquier persona: condición
política, nacionalidad, identidad cultural, social o sexual, creencia religiosa, género,
capacidades físicas, intelectuales o psíqui-
cas, entre muchas otras condiciones que
LAEDUCACIÓN DEBE SER UNA FUENTE se viva como ser humano.
CONSTANTE DE ACOMPAÑAMIENTO A LA La educación, por lo tanto, debe ser una
PERSONA EN TODAS LAS ETAPAS DE LA fuente constante de acompañamiento a la
VIDA. persona en todas las etapas de la vida, en
especial las iníciales: infancia y adolescen-
cia, aportando en su proceso de madurez
criterios de análisis y acercamiento a la realidad social, en las habilidades de com-
prensión, adaptación y transformación de la sociedad.
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2- PRINCIPIOS, FINES Y VALORES
EDUCATIVOS
Todo pensamiento humano es regido por principios, fines y valores que influyen en
todas las relaciones. La educación no es la excepción a estas consideraciones, de
manera que la educación se vea regida por principios, fines y valores que inspiran
toda la labor educativa, de manera que se establezcan horizontes de acción y de
análisis parar permitir un mejoramiento continuo de la praxis educativa, de manera
que se convierta en un motor dinamizante de la sociedad, de su desarrollo humano
y económico, visto como un conjunto de acciones a favor de ella misma. De esta
manera se alcanzan reflexiones que abarcan, utópicamente, todos los espacios
de construcción social, que comienza y se basa en la persona, de individuos que
conforman la sociedad.
En esta lectura se abordan los principios, fines y valores educativos que rigen este
contexto. Se parte del hecho que estos marcan los hitos de la educación, dan una
orientación y translucen las intenciones que existen detrás de cualquier sistema
educativo, además de evidenciar el concepto antropológico y epistemológico que
se logra abordar desde la complejidad del proceso formativo formal.
Es por ello, que se deben dejar la ingenuidad y plantear desde un pensa-
miento crítico, la elaboración de todo un proceso integral sobre lo que
es la educación.
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No se puede dejar de lado las diferentes consecuencias o efectos que genera
cualquier tipo de sistema educativo; Picado (2013) ofrece algunos elementos a
considerar: los efectos de la educación se plasman en la reproducción cultural, el
cambio social, el progreso económico y desarrollo humano.
Todo sistema social desde los orígenes de la humanidad en la que el homo sapiens
toma conciencia de sí mismo, da un salto cualitativo en el pensamiento humano,
la capacidad de transmitir ideas y conceptos se van a plasmar en la necesidad de
comunicar y transmitir los esfuerzos que plantean un desarrollo y bienes para la
especie, por lo que de manera insipiente,
se da una transmisión de las ideas científi-
LOS SISTEMAS EDUCATIVOS BUSCAN cas que dan la posibilidad de continuar con
el desarrollo propio, por ejemplo: la caza, la
CONSERVAR Y LEGITIMAR LA CULTURA agricultura, los alimentos que se pueden
POR MEDIO DE LA EDUCACIÓN. comer en la recolección, la forma de pro-
tección ante los depredadores, la forma de
construir refugios, se convierten en nece-
sidades fundamentales de la cual se generan informaciones que son transmitidas
de generaciones en generaciones y son perfeccionadas. La complejidad social que
va evolucionando se hace cada vez más amplia e impacta de manera directa la
necesidad de transmitir, de mejor manera, el conocimiento de forma permanente,
dándose la necesidad de la invención de la escritura, para tener mayor posibilidad
de perpetuar el pensamiento y las culturas en que fueron desarrolladas. Al conti-
nuar la especie humana en su estructuración a lo largo de los milenios, se da la
necesidad de conservar los avances y la cultura no solo por la escritura, generando
la necesidad de una formación más amplia, generando así los primeros sistemas
formales de educación, cuyo objetivo era la transmisión y perfeccionamiento de la
cultura y de sus diversas ciencias. De manera que los sistemas educativos apor-
tan a la cultura en cuanto transmiten conocimientos, destrezas y habilidades que
preparen a los individuos para asumir sus responsabilidades dentro de cualquier
estructura social; visto de otra manera, se busca conservar la cultura y legitimarla
por medio de la educación.
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La educación debe ser vista como una oportunidad de transformación social, ba-
sándose en el imperativo de formar y ofrecer un pensamiento crítico, que se con-
vierte en una sinergia social emancipadora, liberando a los sujetos de los sistemas
de injusticia y opresión, de esta forma se parte de una situación indigna de la
sociedad ante la cual la educación debe dar herramientas de análisis para animar
y desarrollar una conciencia social, que genera una transformación profunda de las
estructuras, las revoluciones sociales deben ser sostenidas por principios críticos
y racionales que permitan la posibilidad de perpetuar un cambio profundo de la
sociedad, de manera que la utopía, como categoría política, ofrezca la posibilidad
de un continuo mejoramiento social, de justicia, equidad e igualdad.
No se puede pensar ingenuamente que una sociedad solo se va a construir y
desarrollar económicamente por medio de la producción de bienes de consumo,
se necesita una formación auténtica e integradora del ser humano que ofrezca
posibilidades de acción y progreso social, que va de la mano de un marcado creci-
miento económico. Las brechas sociales que cada vez más asfixian a una sociedad
agonizante, demanda una oportunidad de establecer puentes que propicien un au-
téntico desarrollo, humano-económico, la necesidad de formar en la distribución de
la riqueza, de la dignidad del trabajo y la justicia, son bases fundamentales
para alcanzar procesos sociales integrados, donde el crecimiento econó-
mico solo sea para un sector privilegiado de la sociedad, sino que alcance
de manera directa el bienestar social y el bien común.
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El desarrollo humano es un factor que impacta de manera directa cualquier socie-
dad, entre mayor formación y educación posea una sociedad será proporcional a
su estado de bienestar personal, la necesidad de establecer y exigir un mejor des-
envolvimiento humano, genera la eventualidad de una sociedad diferente. Además
de alcanzar mostrar los diferentes medios que nos afirman que el ser humano bus-
ca como fin último la felicidad, encontrarla no es fácil ni tampoco lo es describirla,
lo más que podemos abarcar es que no depende de las circunstancias extrínsecas
al ser humano, sino de las verdaderas causas esenciales que están en el interior
del ser, por tanto la felicidad es una actitud intrínseca de la persona quien busca
la felicidad (cfr. El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry; El hombre en busca de
sentido, de Viktor Frankl; El arte de amar, de Erick Fromm; Ética a Nicómaco, de
Aristóteles).
Ahora bien, dejando un poco la reflexión de los factores de la educación, cabe
señalar los principios que rigen a la educación, según la autora, se encuentran
diferentes criterios acerca de este tema:
Individualización
Socialización
Autonomía
Creatividad
Uno de los principios necesarios de la educación es la formación de personas, es
decir, sujetos que se sientan único, auténticos e irrepetibles, valiosos para sí mis-
mos y necesarios para la sociedad. Hay que evitar cualquier pretensión donde se
quiera poner al sujeto dentro de una colectividad en la cual se quiera realizar un
proceso de homogeneización, el cual genera una aniquilación de la propia persona.
En ninguna medida se debe entender o promover esta visión deshumanizante,
generadora de alienación y destrucción del verdadero sentido de ser persona (cfr.
Para ser persona, de Xosé Manuel Domínguez Prieto; Manifiesto al servicio del
personalismo, de Emanuel Mounier).
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Otro principio que debe ser tomado en las aulas, es la edad en que se encuentras
los estudiantes. Estos están en una etapa propia del desarrollo humano, en la cual,
el proceso de socialización toma importancia, en especial la época de secundaria,
cuyo objetivo es el descubrimiento del otro y del yo, como una experiencia del cre-
cimiento humano, además de la obligación de la educación como camino de hacer
sociedad; es colaborar en la formación de personas-ciudadanos, que se insertan
en una sociedad.
La autonomía es quizá la que genera mayor desafíos; es la capacidad de formar
a seres humanos que tengan autodominio, ser dueños de sí mismo, el asumir y
en formar en la libertad, lastimosamente no se ha tenido los mejores réditos en
la sociedad en este tema, puesto que no se forma al individuo para ser libre, sino
que hay una formación que hace creer que se es libre, pero en el fondo hay una
alienación y un temor a la libertad personal, en la que es confundida con liberti-
naje o anarquismo. (cfr. Pedagogía de la liberación, de Paulo Freire; El tratado de la
desesperación, de Soren Kierkegaard; El grito del sujeto, de Franz Hinkelammert).
Por último, se tiene el principio de la creatividad. Hay que propiciar el no aniquilar
esta capacidad del ser humano. La imaginación es contraria al sistema de homoge-
nización y de cortar con la misma tijera a todos los estudiantes. Es el compromiso
de manifestar interés por las propuestas de aquellos con quienes se comparte el
pensamiento, es dejarlos ser esos filósofos innatos, en especial la época preesco-
lar donde se exponen al mundo y lo quieren conocer, manifestando lo evidente del
conocimiento, es ontológico al ser humano. (cfr. Lecciones preliminares de filosofía,
de Manuel García Morente).
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Al continuar con el examen quedan pendientes los llamados fines de la educación,
los cuales se abordan desde lo señalado por la Ley Fundamental de Educación, Ley
Nº 2160, publicada en 1957 por el ministro de educación Uladislao Gámez Solano,
actualizada el 2 de octubre de 2001 .
Esta ley estipula integralmente la función del Estado en el plano de la educación,
aunque no se podría ingresar a estudiar de lleno la ley, llama la atención que se
plantean los fines de la educación costarricense en el artículo 2 del Capítulo I,
luego de afirmar en el artículo 1:
“ Todo habitante de la República tiene derecho a la
educación y el Estado la obligación de procurar
ofrecerla en la forma más amplia y adecuada.
”
Este primer artículo establece un compromiso directo del Estado por velar sobre
la educación de todo habitante del país, para procurar el fin de la vida moral e in-
telectual de todos y todas, ante este panorama sería interesante preguntarse si el
Estado realmente ha procurado por aumentar las posibilidades de estudio, no solo
en el ámbito primario y secundario, sino también en la educación superior universi-
taria, para promover profesionales comprometidos con el bienestar de la República
o si ha sido medio de obstáculo y falta de interés político para desarrollar mejores
y más amplios medios de educación y promoción de la persona.
1 http://www.oei.es/quipu/costarica/Ley_2160.pdf.
15
El segundo artículo plantea cuáles son los objetivos que se deben seguir en el
desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje, el punto de inspiración y
de llegada a la cual se debe poner el mejor empeño y empleo de los medios para
alcanzar esos fines. Estos son:
«a- La formación de ciudadanos amantes de su Patria, conscientes de sus
deberes, de sus derechos y de sus libertades fundamentales, con pro-
fundo sentido de responsabilidad y de respeto a la dignidad humana;
b- Contribuir al desenvolvimiento pleno de la personalidad humana;
Formar ciudadanos para una democracia en que se concilien los intere-
ses del individuo con los de la comunidad;
d- Estimular el desarrollo de la solidaridad y de la comprensión humanas;
e- Conservar y ampliar la herencia cultural, impartiendo conocimientos
sobre la historia del hombre, las grandes obras de la literatura y los
conceptos filosóficos fundamentales.»
Al leer estos fines, muy humanistas, orientadores y utópicos, pareciera que al eje-
cutarlos deberían desarrollar una lógica distinta de la educación a la que se tiene
actualmente.
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Ante la disyuntiva social moderna, se ha dejado de lado la reflexión filosófica como
una disciplina necesaria y movilizadora del pensamiento occidental, que ilumina
el sendero de la reflexión y del arduo trabajo interdisciplinario que se debe hacer
para el análisis de la realidad desde muy diversos y diferentes puntos de vista. Se
ha olvidado filosofar, se ha dejado de producir pensamiento que responda a las
necesidades reales de los seres humanos, y es más, la sistematización filosófica
que se hace está marcada por claras tendencias ideológicas, siendo una limitación
al propio pensamiento que se vende para legitimar una superestructura que está
realizando el mayor proceso de deshumanización y alienación de toda la historia
de la humanidad.
Con esto, en los planes de educación desde hace muchas décadas, el tema de los
profesores de Filosofía han pasado a un segundo plano y la instrucción filosófica
está ausente incluso en los mismos programas del Ministerio de Educación Pú-
blica. El hecho constatado es la ausencia de la reflexión sistemática y lógica de
los problemas sociales, de las dificultades de los planes que carecen de toda una
visión antropológica y epistemológica, como se ve en la llamada Política Educativa
hacia el siglo XXI, posee contradicciones epistemológicas graves, que no se logran
sostener en una problematización filosófica; es más, demuestra claramente que
a nivel del MEP no hay un planteamiento en estas dos ramas del pensamiento. Es
tan grave como si se le pidiera a un ingeniero civil construir un puente sin las ba-
ses suficientes para que sostengan y amarren toda la estructura, simplemente se
es testigo de un colapso educativo y social muy grave, que está en las manos del
docente el poder cambiar esa mentalidad, ocasionando un impacto real en la socie-
dad que grita silenciosamente un regreso al humanismo, al sentido de ser persona,
de un involucrar nuevamente a todos los sectores sociales y dejar el “canibalismo
social”, deshumanizante y destructor que se está ejecutando.
17
El promover los conceptos filosóficos fundamentales no se subsana poniendo un
programa de Ética, estética y ciudadanía, sino que se debe generar en un mayor
compromiso de regresar la filosofía a quien pertenece, a la persona que construye
una sociedad. La criticidad, análisis contextualizado, el atreverse a pensar solo se
logra promoviendo las competencias humanistas, no solo labor de la filosofía, sino
que sería trabajo de tiempo completo de las ciencias sociales, en un serio trabajo
interdisciplinario de promover desde las aulas el pensamiento. Como enseñaba
Sócrates atrévete a pensar, es el reto que posee el docente en el aula, darle más
preguntas que respuestas a los estudiantes, el seguir potenciando la capacidad de
asombro ante la realidad y el deseo incondicionado del conocimiento, de la investi-
gación. La docencia debe retomar sus fundamentos filosóficos, ya que
“ La pedagogía en su esencia es filosofía.
-Bernardini, 2009, p.15-
”
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Bernardini, Amalia (2009). La educación actual en sus fuentes filosóficas.
San José, Costa Rica, EUNED.
Picado, Flor María (2013). Didáctica general. Una perspectiva integradora. San
José, Costa Rica: EUNED.
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