El ABC de la accesibilidad web
Unidad 1. La discapacidad y el entorno accesible
Introducción
En la actualidad, internet es utilizado como una herramienta que permite
obtener y reproducir cualquier tipo de información, por lo que puede
afirmarse que es uno de los principales medios de comunicación a nivel
mundial.
A pesar del avance tecnológico, no todas las personas acceden a las
Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) por diversos
factores, situación que promueve la brecha digital, es decir, la separación
entre las personas que tienen acceso y quienes no a equipos de cómputo,
internet y otros medios y herramientas tecnológicas. Tal es el caso de las
personas con discapacidad quienes frecuentemente no se benefician de
este avance tecnológico por cuestiones de accesibilidad, de manera que
son excluidas del ejercicio de algunos derechos y libertades en este campo
tales como expresarse, informarse, elegir la adscripción a un grupo y
comunidad específica, recabar información y difundirla, beneficiarse de los
servicios públicos, entre otros.
Debido a la falta de mecanismos o instrumentos para el uso de las
tecnologías por parte de las personas con discapacidad y la necesidad de
subsanar las dificultades de acceso a la información principalmente en los
sitios web, surge el modelo de inclusión de los medios digitales, al cual se
denomina Accesibilidad web.
Este curso brinda información básica acerca de este modelo de
accesibilidad web y resalta la importancia de contar con un entorno
accesible que permita a las sociedades avanzar en el respeto a los
derechos humanos de todas las personas sin discriminación alguna. Del
mismo modo, se aborda la obligatoriedad de las instancias del Estado de
brindar espacios web que contengan, al menos, una estructura accesible
permitiendo así la inclusión y la no discriminación de las personas con
discapacidad, las personas adultas mayores y cualquier otra que requiera
de medidas específicas para sus capacidades y comprensión del uso de
las tecnologías.
Es importante enfatizar que aunque el modelo de accesibilidad web que
se presenta es potencialmente benéfico para diversos sectores de la
población como adultos/as mayores y personas con capacidades básicas
digitales, son las personas con discapacidad quienes más se benefician
del mismo; por ello el curso se concentra en este grupo.
Última modificación: miércoles, 2 de marzo de 2016, 11:19
1.1 Los paradigmas de la discapacidad
Para tener un panorama sobre las formas en las que se concibe la
discapacidad y por consiguiente a las personas con discapacidad es
necesario abordar los principales paradigmas de la discapacidad.
Un paradigma es un conjunto de creencias cuyo núcleo central es
socialmente aceptado o no es cuestionado en un tiempo y espacio
determinados, y que sirve para resolver problemas, afrontar situaciones y
avanzar en el camino del conocimiento. En el caso de la discapacidad, los
paradigmas han marcado la pauta en el trato que se brinda a las personas
que pertenecen a este grupo y por ello, han sido determinantes con
respecto a su ejercicio de derechos.
a) Paradigma tradicional o de prescindencia: exclusión social
Según la definición de la Real Academia de la Lengua Española, la
prescindencia es la acción y efecto de evitar o abstenerse de algo.
Tomando como referencia esta definición, el paradigma tradicional o de
prescindencia considera a la discapacidad como símbolo de exclusión,
rechazo y marginación. La discapacidad es vista como un castigo divino
del cual la familia y la persona con discapacidad deben sentirse
avergonzadas.
Este paradigma asume como innecesarias a las personas con
discapacidad, supone que no hacen contribuciones valiosas a la sociedad,
e incluso hace alusión a que no vale la pena vivir con discapacidad, lo cual
conduce al aislamiento, abandono y exclusión social de las personas con
discapacidad.
Aunque es un paradigma con antecedentes históricos, hoy en día persiste
el pensamiento social de que las personas con discapacidad “están mejor”,
si se les excluye, pues de esta manera evitan el sufrimiento. Por ejemplo:
Giovanna es una niña con una discapacidad muy severa. Su
discapacidad mental afectó a toda su familia. Al no tener suficiente
dinero para comprar comida y medicamentos, la madre
desesperada, intentó matar a la hija. (DRI y CMDPDH, 2010: p.23).
Tenemos a un niño aquí de nombre Israel que vivió en un bote para
basura hasta los doce y perdió un ojo. Fue enviado a esta institución
cuando las autoridades lo encontraron. Ahora es autista (DRI y
CMDPDH, 2010: p. 23).
b) Paradigma médico asistencial o de rehabilitación
El paradigma médico asistencial sitúa a la discapacidad como un
"problema" que radica en la persona quien requiere tratamiento médico
para ser rehabilitada; asimismo entiende a la persona con discapacidad
como “objeto” de análisis clínico, de seguridad social, de cuidado médico
o de caridad, alejándose de la idea de la persona como un sujeto titular de
derechos.
Este modelo considera que las causas de la discapacidad son médicas,
como su nombre lo indica, por lo tanto deja de asumir las creencias de
prescindencia, mencionadas anteriormente. En este modelo, las personas
con discapacidad no son innecesarias ni son el resultado de la ira o el
castigo divino. El paradigma médico sostiene que estas personas se
pueden integrar a la sociedad, siempre y cuando sean rehabilitadas o
“curadas”.
Su abordaje se basa principalmente en las opiniones y prácticas científicas
del ámbito médico y de la salud, por lo que concibe a la discapacidad como
una enfermedad causada directamente por una deficiencia, trauma u otra
condición de salud, que requiere de la asistencia médica. El “problema” es
ubicado en la condición física de las personas con discapacidad y no en la
sociedad, por lo que las alternativas de solución son médicas y se les
asigna un rol de pacientes, es decir, pasivo.
Bajo el paradigma médico asistencial, se cree que las personas con
discapacidad deben hacer un esfuerzo inmenso para “normalizar” su
situación e integrarse de la manera que sea a la sociedad. Nunca se
considera que la sociedad y el entorno constituyen un obstáculo que limita
la actuación de los planes de vida independientes de estas personas.
Actualmente algunos programas encaminados a este sector de la
población siguen el paradigma médico asistencial que centra sus
esfuerzos en el empoderamiento y “normalización” de las personas con
discapacidad, pero deja de lado, y sin atender, a la sociedad que
permanece incapaz de cambiar el entorno y hacerlo más incluyente.
La discapacidad de una persona, en este paradigma, es vista como una
dificultad que la medicina no ha podido vencer, una “anormalidad” que no
le permite a la persona integrarse de manera plena a la sociedad. Por lo
tanto, la persona debe luchar sola contra la deficiencia para adaptarse a
un mundo que no está hecho para ella. Por ejemplo:
Proyectos de asistencia económica hacia personas con
discapacidad que buscan su recuperación física.
Niñas y niños en escuelas privadas donde reciban educación
especial.
c) Paradigma de derechos humanos: inclusión social
El paradigma de derechos humanos se enfoca en la dignidad de la persona
humana, es decir en el valor de las personas independientemente de si
tienen o no una discapacidad. Bajo este paradigma se reconocen los
derechos y responsabilidades de las personas con discapacidad, en tanto
que se les considera en un primer plano como agentes o sujetos dotados
de dignidad, y en un segundo plano, se considera a la discapacidad. Esta
última se entiende como una deficiencia física, mental o sensorial, ya sea
de naturaleza permanente o temporal, progresiva o regresiva, grave o leve,
congénita o adquirida, determinante o continúa; que limita la capacidad de
ejercer una o más actividades esenciales de la vida diaria, la cual puede
ser causada o agravada por el entorno económico y social.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el término
discapacidad es un término general que abarca las deficiencias, las
limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Las
deficiencias son complicaciones que afectan a una estructura o función
corporal; las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar
acciones o tareas, y las restricciones de la participación son problemas
para actuar en situaciones vitales.
El paradigma de derechos humanos localiza la condición de la
discapacidad fuera de la persona, en la sociedad que no ha sido capaz de
adaptarse a las necesidades de todas las personas que la conforman.
Los paradigmas médico o asistencial y de prescindencia están ligados a
ideologías que han ocasionado que las personas que no cumplen con un
estereotipo social de “normalidad” sean excluidas, es decir, que han
ocasionado esquemas de relación discriminatorios. Mientras que el
paradigma social, basado en la perspectiva de derechos, se presenta
como un modelo que visibiliza las necesidades reales de las personas con
discapacidad en los diversos ámbitos de la vida humana y que lleva a
plantear la exigencia de contar con espacios, servicios y bienes accesibles,
así como de realizar los ajustes que sean necesarios para garantizar la
inclusión de las personas con discapacidad.
Se debe comprender que hay muchas cosas que una persona con
discapacidad no puede hacer a diferencia de alguien que no tiene una
discapacidad, pero no por la limitación propia sino por las limitaciones que
han sido impuestas por la sociedad. Ejemplo: “Alrededor del 21% de la
población de 18 años y más, está de acuerdo en pensar que las personas
con discapacidad son de poca ayuda en el trabajo” (ENADIS 2017).
En conclusión, el modelo de derechos humanos en lugar de buscar la
rehabilitación de la persona con discapacidad (modelo médico-asistencial)
o bien de excluirlas como hace el modelo de prescindencia, busca la
habilitación de la sociedad y los entornos, es decir, que persigue el
desarrollo de una sociedad que esté preparada para enfrentar las
necesidades de todas las personas sin importar su condición, busca
rescatar las capacidades, en lugar de acentuar las discapacidades de las
personas, lo cual sucede cuando los entornos no consideran las
necesidades de las personas con discapacidad.
Así, la importancia de concebir la discapacidad desde el paradigma de
derechos humanos o de inclusión social radica en que desde esta
perspectiva las personas con discapacidad son tratadas como sujetos de
derechos y no como pacientes o seres de los cuales puede prescindir la
sociedad, lo cual impulsa a la sociedad y a los gobiernos a tomar
conciencia de la necesidad de realizar ajustes razonables para que los
entornos de todo tipo sean accesibles y de esta manera garantizar el
ejercicio de los derechos sin discriminación de las personas con
discapacidad.
1.2 La Convención sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad como instrumento impulsor de la
inclusión
Según el Informe Mundial sobre Discapacidad (2001) de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial, existen en el planeta más
de mil millones de personas que viven con algún tipo de discapacidad, lo
que es aproximadamente el 15 por ciento de la población mundial. En
México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI) obtenidos en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los
Hogares (ENIGH, 2012), el 6.6 por ciento de la población del país,
aproximadamente 8 millones de personas, reportan algún tipo de
discapacidad.
Las personas con discapacidad son parte importante de la población
mundial y sus necesidades deberían ser consideradas en todos los
ámbitos. Debido a la falta de una perspectiva incluyente en la sociedad en
su conjunto, las personas con discapacidad enfrentan obstáculos de
manera sistemática que les impiden el goce y ejercicio de derechos y
libertades fundamentales, por ejemplo:
Ingresar y permanecer en un sistema educativo incluyente, que
considere sus necesidades en todos los aspectos (programas,
materiales, instalaciones, etcétera).
Conseguir un empleo, incluso cuando cumplen con los perfiles
requeridos.
Acceder a información pública disponible en internet, ya que no
todos los sitios web consideran a la accesibilidad en su creación y
diseño.
Al reconocer esta situación, organismos internacionales como la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) han creado convenciones o
tratados que comprometen a las Estados a tomar medidas para
transformar las situaciones de discriminación que enfrentan algunos
grupos, como es el caso de las personas con discapacidad
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad es
un instrumento jurídico internacional que tiene como propósito promover,
proteger y asegurar el goce pleno de los derechos humanos de las
personas con discapacidad y busca el reconocimiento de que todas las
personas son iguales ante la ley, con igual protección legal y efectiva
contra la discriminación.
Esta Convención fue aprobada el 13 de diciembre de 2006 a nivel
internacional, fue ratificada por México el 17 de diciembre de 2007 y entró
en vigor el 3 de mayo de 2008. Cabe destacar que México tuvo un papel
fundamental como promotor de este primer tratado internacional de
derechos humanos del siglo xxi.
La Convección tiene un enfoque social y de derechos humanos acerca de
la discapacidad, el cual se ha abordado de manera general en la sección
anterior. Asimismo, muestra que el término de discapacidad evoluciona y
que éste resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las
barreras debidas tanto a la actitud como al entorno que evitan su
participación plena y efectiva dentro de la sociedad. La Convención hace
evidente que la responsabilidad de la inclusión de las personas con
discapacidad recae en la sociedad y no en ellas mismas.
Este instrumento internacional no crea nuevos derechos para las personas
con discapacidad, lo que hace es mostrar de manera clara los derechos
que éstas deben ejercer en los diferentes ámbitos de la vida: educación,
salud, justicia, participación en la política y la vida pública, accesibilidad,
esparcimiento, cultura, entre otros.
Los Estados parte están obligados a crear las políticas, leyes y medidas
necesarias para que se garantice que las personas con discapacidad
puedan acceder a sus derechos en igualdad de oportunidades y sin
discriminación.
La Convención define la discriminación hacia las personas con
discapacidad como “cualquier distinción, exclusión o restricción por
motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar
o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de
condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales
en los ámbitos político, económico y social, cultural, civil o de otro tipo.
Incluye todas las formas de discriminación, entre ellas, la denegación de
ajustes razonables”.
Los ajustes razonables son aquellas modificaciones y adaptaciones
necesarias para garantizar a las personas con discapacidad el ejercicio de
todos sus derechos humanos, por ejemplo:
Una escuela que no es accesible a personas usuarias de sillas de
ruedas, debe adecuar sus espacios con rampas, de tal forma que
estas personas puedan desplazarse libremente por todas las
instalaciones.
Colocar subtítulos o close caption a videos que se utilicen de la web,
de esta manera se hace accesible la información a personas con
discapacidad auditiva.
Los principios en los que se basa la Convención sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad son:
a) el respeto a la dignidad, la autonomía e independencia de las
personas con discapacidad;
b) la no discriminación;
c) la participación e inclusión en la sociedad;
d) el respeto a la diferencia y comprensión de que la discapacidad es
parte de la diversidad humana;
e) la igualdad de oportunidades;
f) la accesibilidad;
g) la igualdad entre el hombre y la mujer;
h) la libertad de movimiento.
i) el derecho a la salud, la educación y el empleo.
j) el respeto a la evolución de las facultades de niños y niñas con
discapacidad y de su derecho a preservar su identidad.
En lo concerniente al tema de la accesibilidad, la Convención establece en
su artículo 9° la importancia de que los Estados parte garanticen la
autonomía, la independencia y la participación de las personas con
discapacidad a partir de crear medidas que aseguren el acceso de las
personas con discapacidad al entorno físico, el transporte, la información
y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías, y a otros
servicios e instalaciones de uso público. Estas medidas deben aplicarse
en:
a) Edificios, vías públicas, transporte e instalaciones (escuelas,
viviendas, instalaciones médicas y lugares de trabajo);
b) Servicios de información, comunicaciones, incluidos los servicios
electrónicos y de emergencia.
Por lo anterior, resulta una exigencia fundamental para los Estados crear
sistemas y tecnologías de la información y las comunicaciones accesibles,
incluyendo el internet, de tal forma que las personas con discapacidad
tengan asegurado este derecho en todos los ámbitos de su vida.
Última modificación: jueves, 30 de enero de 2020, 16:37
1.3 ¿Qué es la accesibilidad?
¿Qué tan real es para las personas con discapacidad el poder alcanzar
una igualdad de oportunidades en el medio que las rodea?
Aunque actualmente la sociedad cuenta con más y mejores oportunidades
para lograr un desarrollo pleno, un bienestar social y una mejora en la
calidad de vida, desafortunadamente algunas veces se difiere de la
realidad y más cuando se habla de personas con discapacidad. Estos
avances se traducen en nuevos retos y factores de exclusión, para evitar
esto es importante comprender que la sociedad es quien debe buscar
adaptarse a todas las necesidades de las personas y no a la inversa.
“No se trata de evaluar en qué medida un individuo está integrado "en"
una comunidad, sino en qué medida la comunidad es accesible para la
persona, facilitando su autonomía personal y su normalización, y
asegurando el ejercicio de sus derechos como ciudadano”.
(Fundación ONCE; 2013)
A raíz de esto, se debe hacer énfasis en la importancia de que los bienes
y servicios sean accesibles para todas las personas, pero ¿qué significa
que algo sea accesible?
La RAE menciona a la accesibilidad como la cualidad de accesible, es
decir, algo que tiene fácil acceso, comprensión y uso. Se podría entender
a la accesibilidad como el grado en el que una persona tiene acceso a un
objeto, lugar o servicio, independientemente de sus capacidades técnicas,
cognitivas o físicas.
De acuerdo con Tim Barnes Lee, creador de la World Wide Web (www) la
accesibilidad se define como:
“El arte de garantizar que, tan amplia y extensamente como sea posible,
los medios (como el acceso a la web) estén disponibles para las
personas, tengan o no deficiencias de un tipo u otro”.
Entonces, que algo sea accesible debe significar que un servicio, producto
o instrumento debe considerar desde su creación, instrumentación y
aplicación que será usado por todas las personas y no sólo por la
“mayoría”.
1.3.1 Beneficios de la accesibilidad
Es importante mencionar que la accesibilidad resulta benéfica para todas
las personas, principalmente para las personas con discapacidad ya que
puede ser utilizada en determinado hecho o momento de la vida y por ello
se deben considerar los principales beneficios de la accesibilidad:
Se garantizan los derechos humanos de las personas con
discapacidad y de cualquier otra persona que requiera condiciones
específicas para poder utilizar las nuevas tecnologías.
Se cumple con diversas leyes y convenciones internacionales lo que
genera el cumplimiento de los compromisos retomados a nivel
internacional y nacional.
Es un principio que apoya la construcción de una sociedad más
incluyente.
Implica apoyos extra a necesidades específicas que surgen en
determinados momentos de vida de una persona:
o Niñas y niños: Interfaces sencillas y a la vez atractivas.
o Las necesidades de las personas adultas mayores: equipos
especiales para personas que se encuentren en condiciones de
padecimientos degenerativos.
o Las diferencias en la antropometría o dimensiones del cuerpo a
partir de medidas y equipos adecuados a todas las personas.
o Secuelas físicas y/o sensoriales por enfermedad o accidente.
o Lesiones temporales (personas enyesadas por ejemplo).
La accesibilidad aporta una serie de beneficios sociales si se aplica de
manera correcta, por ejemplo puede promover mejoras comerciales al
incluir a personas que antes no podían consumir o adquirir servicios; pero
sobre todo tiene implicaciones probables de impacto en los derechos
humanos a través de políticas públicas, por ejemplo al tener páginas web
gubernamentales que puedan ser de fácil acceso para toda persona y así
exista información precisa y pertinente a toda persona.
Como ya se mencionó anteriormente y de acuerdo con el Informe Mundial
sobre la Discapacidad 2011 de la OMS, hay alrededor de mil millones de
personas con discapacidad. Además de esto es importante considerar que
la OMS estima que para el año 2050 el 22 por ciento de la población
mundial será mayor de 60 años ¿y esto qué significa? que una buena parte
de la población requiere, y requerirá, de la accesibilidad por lo que ésta es,
y será, una medida necesaria y obligatoria para que toda persona pueda
ver garantizados sus derechos humanos y libertades fundamentales y así
poder llevar a cabo sus diversos proyectos de vida.
1.4 Diseño universal como agente de cambio de
paradigmas
Para comprender el diseño universal como un agente de cambio es
necesario transmitir a las personas no sólo el concepto de accesibilidad
sino su universalidad, así como la importancia de cambiar el entorno para
que las personas perciban la implementación de este diseño como algo
obligatorio y no como una cuestión de asistencialismo que sólo beneficia
a una parte de la población.
Según el arquitecto Ron L. Mace, el diseño universal pretende conseguir:
“Productos y entornos que sean utilizables por todas las personas sin tener
que recurrir a las adaptaciones o a diseños especializados, y, que a la vez,
no suponga una inversión extra elevada”.
El diseño universal tiene una visión más amplia que busca que los
servicios y el entorno sean transformados en su totalidad para que no sólo
existan algunos espacios designados sino que todos los espacios sean
usados por todas las personas independientemente si se tiene una
discapacidad o no.
Plantea que se deben realizar diseños que incluyan a la mayor cantidad
de personas posibles, de lo contrario se puede incurrir en una exclusión
de manera inconsciente. Por ejemplo, que se construya un camino para
las personas con discapacidad muy diferente al de las personas sin
discapacidad pero que ambos caminos lleguen al mismo destino,
ocasionando una separación de unas personas con otras. Para
comprender más este ejemplo se debe partir de los principios básicos del
diseño universal, en especial del primero: igualdad de uso.
1.4.1 Principios básicos del diseño universal
Los siete principios del diseño universal se centran en el diseño utilizable
universalmente por todas las personas. Estos principios generales del
diseño son aplicables y de hecho se emplean en la arquitectura, la
ingeniería y, por supuesto, en las páginas y aplicaciones web. Estos
principios son:
a) Igualdad de uso
El diseño debe ser fácil de usar y adecuado para todas las personas,
independientemente de sus capacidades y habilidades, proporciona los
medios más afines posibles para todas y todos; idéntico cuando es posible,
equivalente cuando no lo es. Evita segregar a un grupo de personas.
Este principio presenta las siguientes pautas a seguir:
Proporciona los medios lo más similar posible para todas y todos.
Promover experiencias idénticas cuando esto sea posible o
equivalentes cuando no lo sea.
Evitar segregar a algún tipo de persona.
El diseño debe ser atractivo para todas las personas.
Por ejemplo:
La entrada sin escalones de un edificio que puede ser usada tanto
por personas con discapacidad como sin discapacidad. Así, todas
las personas las pueden usar independientemente de sus diferentes
necesidades.
b) Uso flexible
El uso flexible es el principio en el que los servicios, objetos u instalaciones
se acomodan a una amplia gama y variedad de preferencias y
capacidades individuales. Esto significa que un mismo producto o servicio
ofrece distintas posibilidades de uso o de adaptación.
Las pautas para este principio son:
El diseño debe ofrecer la posibilidad de elegir el método de uso.
Se puede acceder y usar en función de las diversas capacidades de
las personas.
Debe facilitar al usuario la exactitud y precisión.
Debe adaptarse al ritmo de quienes lo usan y a las probables
lagunas que tenga en el uso de los objetos.
Por ejemplo:
El ratón de la computadora que tiene alternativas de uso para
diestros y zurdos. Esta flexibilidad en el uso de los objetos permite
que la persona acomode a sus necesidades los objetos y no que
tenga que sobre-esforzarse a adaptarse a las condiciones del objeto.
c) Uso simple e intuitivo
El funcionamiento del diseño debe ser simple de entender sin importar la
experiencia, conocimiento, idioma o nivel de concentración de la persona,
es decir elimina la complejidad innecesaria; es consecuente con las
expectativas e intuiciones de la persona y el diseño es simple en
instrucciones.
Las pautas que rigen este principio son:
Eliminar la complejidad innecesaria que pueda confundir a las
personas.
Debe ser consistente con las expectativas e intuición de quien lo usa.
Debe acoplarse a un amplio rango de niveles de alfabetización y
habilidades lingüísticas.
Debe presentarse la información de manera consistente a su
importancia en donde se informe lo prioritario para utilizar un objeto
y conseguir un servicio o acceder a una instalación.
Deben proporcionarse avisos eficaces y métodos de respuesta
durante y tras la finalización de la tarea.
Por ejemplo:
Un botón de elevador con instrucciones y símbolos simples. Esto
haría que personas con discapacidad, personas adultas mayores,
entre otras, puedan ingresar a un sitio de manera sencilla y
simplificada con un nivel de conocimientos generales y poco
esfuerzo.
d) Información comprensible
El diseño comunica la información necesaria a la persona aunque ésta
posea una alteración sensorial. Utiliza distintas formas de información
(gráfica, verbal, táctil) y proporciona un contraste adecuado entre la
información y sus alrededores (uso del color), además maximiza la
legibilidad de la información esencial y proporciona dispositivos o ayudas
técnicas para personas con limitaciones sensoriales.
Las pautas de este principio son:
Utilizar distintas formas (gráfica, verbal, táctil) de presentar de
manera sencilla la información esencial para que una persona pueda
acceder a un servicio o producto.
Proporcionar un contraste adecuado entre la información y el
entorno donde se presenta (uso de color debe generar contraste
para facilitar la lectura). Por ejemplo; si se usan colores claros como
fondo se tienen que utilizar colores fuertes en el texto, si se usan
colores fuertes en el fondo, se tienen que utilizar claros en los textos.
Se tiene que promover la lectura de textos promoviendo un contraste
fuerte entre los colores a utilizarse, así como no utilizar colores de
una misma gama (cálidos, fríos).
Maximizar la legibilidad de la información esencial (mayor tamaño,
colocar la información en espacios centrales).
Debe ser fácil dar instrucciones o direcciones a partir de información
que no requiera hacer un doble esfuerzo.
Debe proporcionarse compatibilidad con varias necesidades o
dispositivos usados por personas con algún tipo de limitación
sensorial.
Por ejemplo:
Un letrero que posee los colores adecuados (contraste) donde la
información se presenta de manera gráfica y táctil (braille) y que
aporta información acerca de servicios o productos de manera
sencilla.
e) Tolerancia al error
El diseño reduce al mínimo los peligros y consecuencias adversas de
acciones accidentales o involuntarias. Dispone los elementos de manera
tal que se reduzcan las posibilidades de riesgos y errores (proteger, aislar
o eliminar aquello que sea un posible riesgo).
Las pautas relacionadas con este principio son:
Proporcionar los elementos necesarios que permitan reducir las
posibilidades de riesgos y errores.
Minimizar las posibilidades de realizar actos inconscientes o por
descuido que impliquen riesgos.
Proporcionar advertencias sobre peligros y errores.
Proporcionar procedimientos seguros de interrupción del proceso.
Por ejemplo:
Los mensajes de la computadora que aparecen previamente antes
de ejecutar una acción.
f) Poco esfuerzo físico
El diseño puede ser utilizado eficiente y cómodamente con un mínimo de
fatiga física. Permite a la persona mantener una posición neutral del
cuerpo mientras utiliza el elemento. Usa la fuerza operativa en forma
razonable y minimiza las acciones repetitivas, así como el esfuerzo físico
sostenido.
Las pautas de este principio son:
Minimizar las acciones repetitivas y el esfuerzo físico sostenido que
provoque que la persona termine por renunciar a sus propósitos
iniciales.
Es necesario permitir que el usuario mantenga una posición corporal
que no le provoque incomodidad o alguna lesión por el esfuerzo.
Por ejemplo:
Una puerta que cuente con una manija de fácil apertura. Esto podría
permitir que más personas, sin importar su condición, puedan
realizar acciones o acceder a ciertos espacios.
g) Espacio y tamaño para el acercamiento y uso
Es necesario disponer espacios de tamaños adecuados para la
aproximación, alcance, manipulación y uso sin importar el tamaño, postura
o movilidad de la persona. Otorga una línea clara de visión hacia los
elementos tanto para quienes están de pie o sentadas, el alcance de los
elementos debe ser cómodo tanto como para personas de pie como
sentadas y adapta opciones para tomar elementos con manos de mayor o
menor fuerza y tamaño. Algunos espacios consideran elementos extra de
apoyo o para la asistencia de las personas.
Las pautas que regulan este principio son:
Proporcionar una línea de visión clara hacia los elementos
importantes tanto para una persona sentada –por ejemplo en silla de
ruedas- a una que esté de pie.
Permitir el alcance de cualquier servicio u objeto de manera
confortable para cualquier persona sentada o de pie.
Acomodarse a variaciones de tamaño de la mano y del agarre.
Proporcionar el espacio necesario para el uso de ayudas técnicas o
de asistencia personal. Esto no significa que se necesite un espacio
muy amplio para aplicar el principio, sino lo importante es tener un
diseño que aproveche el espacio de manera inclusiva.
Por ejemplo:
Un mapa de información vial con la altura adecuada que pueda ser
percibida por una persona tanto de pie como sentada. Otro ejemplo
de este principio se puede encontrar en el diseño de instalaciones
sanitarias donde las dimensiones sean lo suficientemente
espaciosas para que una persona en silla de ruedas pueda ingresar
y hacer uso de las mismas sin ningún problema.
La implementación de este modelo constituye un reto creativo para todas
las personas que se dedican a la arquitectura y al diseño, así como del
ramo empresarial, a los gobiernos y por supuesto, a la sociedad misma,
pero cuando el diseño universal sea una práctica cotidiana en todos los
sectores de la población, entonces se podrá estar frente a un entorno
incluyente, de igualdad, de derechos y será mucho más fácil cambiar de
un paradigma que excluye a un paradigma inclusivo.
Última modificación: jueves, 30 de enero de 2020, 16:40