0% encontró este documento útil (0 votos)
82 vistas12 páginas

Terminología en Traducción Especializada

Este documento discute los desafíos de enseñar terminología en la traducción especializada y propone nuevos enfoques. Actualmente, la terminología se enseña por separado de la traducción a pesar de que las necesidades del traductor son diferentes a las de un terminólogo. Los sistemas de traducción asistida basados en memorias de traducción pueden integrar mejor la terminología y la traducción al permitir la interacción entre textos y términos.

Cargado por

Dandino Spellman
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
82 vistas12 páginas

Terminología en Traducción Especializada

Este documento discute los desafíos de enseñar terminología en la traducción especializada y propone nuevos enfoques. Actualmente, la terminología se enseña por separado de la traducción a pesar de que las necesidades del traductor son diferentes a las de un terminólogo. Los sistemas de traducción asistida basados en memorias de traducción pueden integrar mejor la terminología y la traducción al permitir la interacción entre textos y términos.

Cargado por

Dandino Spellman
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La enseñanza de la terminología en la traducción especializada:

nuevas propuestas para viejos problemas


Teresa Cabré, Rosa Estopà, Judit Freixa, Mercè Lorente, Jaume Martí, Carles Tebé
Grupo Iulaterm, IULA, Universitat Pompeu Fabra

Resumen

Desde la implantación de la Licenciatura de Traducción e Interpretación en España, la


terminología ha ocupado un lugar importante como materia troncal en la formación del
traductor en los planes de estudios de todas las universidades españolas.

Sin embargo, los años transcurridos demuestran que la inserción de la terminología en este
nuevo contexto no ha estado ni está exenta de dificultades, especialmente su imbricación en
su contexto más natural, que es el de la traducción especializada.

En especial, la resolución de problemas terminológicos en la traducción especializada (y


que solo puede abordarse eficazmente desde la traducción especializada) adolece de varios
problemas difíciles de resolver, como son:

• en el plano teórico-metodológico, la convergencia de enfoques o lógicas distintas al


abordar los problemas (la lógica del traductor, la lógica del terminólogo), cada una con
sus necesidades y prioridades, no siempre coincidentes;

• en el plano aplicado, la coexistencia de herramientas y recursos informáticos diferentes


para elaborar y gestionar la traducción, por un lado, y la terminología, por otro lado, lo
que conduce a lógicas de trabajo también diferentes.

La aparición en los últimos años de los sistemas de traducción asistida basados en


memorias de traducción (MT) prefiguran un entorno de trabajo en el que algunos de los
problemas mencionados más arriba pueden encontrar soluciones que acerquen, y en la
medida de lo posible integren, esas lógicas de trabajo.

En esta comunicación, nos proponemos exponer:

• las divergencias: los problemas detectados en la situación actual, tanto en el plano


teórico como en el aplicado
• las posibilidades que ofrece el nuevo entorno de trabajo para superarlas, y
• las soluciones: propuestas para integrar la resolución de problemas terminológicos en la
traducción especializada.

1
Las necesidades terminológicas del traductor

En el plano teórico-metodológico, partimos del supuesto de que las unidades


terminológicas son unidades de conocimiento especializado que se actualizan en el discurso
con un valor cognitivo, lingüístico y comunicativo determinado (Cabré, 1999), y por lo
tanto están muy lejos de ser el binomio concepto-designación de límites precisos y valor
universal que durante mucho tiempo postuló la teoría terminológica.

De este punto de partida se deriva un segundo supuesto, según el cual las unidades
terminológicas pueden ser percibidas y segmentadas de forma diferente según las
necesidades, intereses y funciones de los distintos colectivos que las utilizan.

Así, en la prueba empírica realizada por Estopà (1999) se demostraba que especialistas,
documentalistas, traductores o lexicógrafos identificaban en un mismo texto distintas
unidades terminológicas, de acuerdo con los distintos intereses prácticos con que leían el
texto, a saber: transmitir conocimiento especializado, indizar un texto, preparar su
traducción, o elaborar un diccionario especializado.

En el caso del traductor, su necesidad es la traslación global de un texto de una lengua a


otra lengua; y dentro de ese texto las unidades se actualizan en una forma y con unas
características determinadas, lo cual determina que muchas de sus decisiones puedan no
coincidir con las tomadas desde otras necesidades.

Como señalamos en un trabajo reciente de nuestro grupo en esta línea (Cabré et al. 2002)
con respecto a los criterios de selección de las unidades que deberían formar parte del
glosario de un traductor:

• Hay UT que no interesan a un traductor porque no se traducen, y por lo tanto, no


implican ningún tipo de dificultad: puede ser el caso de los símbolos internacionales o
de los latinismos, por ejemplo, aunque desde la lógica de un terminólogo sean
cognitivamente relevantes.
• Por el contrario, hay UT pertinentes en un texto determinado que son las que pueden
generar problemas en la traducción, ya sea porque el traductor las desconoce, o porque
desconoce su significado dentro del texto, o porque no tienen un equivalente claro (o
único) en la lengua meta.
• Hay unidades de traducción que no se corresponden con unidades terminológicas
lexicalizadas en la lengua origen pero que son pertinentes para una traducción porque sí
están lexicalizadas en la lengua de llegada.

Los glosarios terminológicos en la traducción

En otro trabajo anterior sobre este tema (Tebé, Cabré y Quiroz 2002), exponíamos cómo la
necesidad de registrar los problemas terminológicos que se encuentran en una traducción

2
había conducido a la elaboración de dos tipos de recursos, claramente diferenciados según
su punto de partida: la constitución de glosarios del traductor, y la constitución de
glosarios para el traductor.

En el primer caso, se trataba de glosarios que registraban las diversas soluciones propuestas
por el traductor durante la elaboración de su traducción.

Las características prototípicas del glosario del traductor son las siguientes: presenta un
formato muy simplificado, casi siempre bilingüe; contiene equivalencias léxicas (términos,
colocaciones, fraseología...), observaciones de uso, y a veces términos rechazables (errores
de traducción, falsos amigos). La variación léxica que contiene está muy controlada o
reducida a la mínima expresión. Los glosarios del traductor a menudo son almacenados en
formato textual simple, en el mismo procesador de textos con qué se ha resuelto la
traducción (en forma de tablas o columnas), o en una hoja de cálculo, en formato tabulado.

En síntesis, se trata de glosarios muy vinculados a cada traducción y/o a cada traductor, en
el que las soluciones y equivalencias registradas tienen que ver sobre todo con la
preocupación por resolver de manera coherente y armónica los problemas planteados en la
traducción del texto, controlar interferencias léxicas o evitar posibles errores
terminológicos.

Los glosarios para el traductor son glosarios mucho más sistemáticos, elaborados con
metodología de trabajo terminológica, que contienen informaciones útiles para la toma de
decisiones del traductor, en un formato monolingüe con equivalencias, bilingüe o
plurilingüe.

Estos glosarios, vocabularios, diccionarios... pueden contener muchas informaciones útiles


para el traductor, como información contextual: contextos, colocaciones, notas de uso;
información semántica: definiciones, conceptos relacionados, marcas temáticas;
información gramatical: categoría gramatical, proceso de formación; e información
pragmática: marcas de variación formal, profesional, geolectal, códigos de fiabilidad, etc.

Las características de estos repertorios léxicos para la traducción son por lo tanto bien
diferentes de los glosarios anteriores: formato más complejo, a menudo bajo una estructura
de base de datos relacional; carácter bilingüe o plurilingüe; mucha más variación léxica, a
menudo ponderada o contextualizada; informaciones que describen diferentes niveles de
análisis de la unidad léxica; y almacenamiento en aplicaciones específicas de gestión de
bases de datos.

El resultado de la elaboración de estos dos productos —el glosario del traductor y el


glosario para el traductor— es la coexistencia de dos entornos de trabajo físicamente
separados, las traducciones y los términos, que obligan a una navegación constante entre
dos interfaces —el editor bilingüe y el gestor de bases de datos—, sin conexiones físicas
entre ellas (de los textos a los términos, de los términos a los textos). En los glosarios para
la traducción, además, se dedican esfuerzos importantes por reproducir los contextos de uso
3
real de la terminología recogida en los textos, lo cual es un gasto de energía considerable.
De hecho, como han señalado algunos autores (Srinivasan; 1993, 393-394), el traductor
necesita menos información fragmentada, tal y como aparece en muchos diccionarios y
bases de datos, y más información contextualizada, en su propio entorno.

Esta separación física de los entornos de textos y términos hace que el traductor no dedique
el tiempo necesario al mantenimiento y postedición de los datos terminológicos que son de
su interés, por lo cual se pierde lo que vamos a denominar su memoria terminológica, que
queda diluida, por un lado, entre múltiples segmentos de texto en varias lenguas, y por el
otro, entradas de glosario sin ninguna relación ni estructuración interna entre ellas.

La terminología en las memorias de traducción

En nuestro primer trabajo en esta línea expusimos cómo están configurados los sistemas de
traducción asistida basados en memorias de traducción, y qué posibilidades presentan para
gestionar la terminología desde la traducción.

Desde un punto de vista metodológico, defendíamos que los programas TAO eliminaban la
concepción separada de los dos elementos (términos y textos), permitiendo una interacción
de los textos a los términos y de los términos a los textos. La terminología se puede así
recuperar y reutilizar de diferentes maneras para diferentes traducciones y conjunto de
traducciones (agrupadas en proyectos de traducciones).

El resultado es que la constitución de glosarios del traductor resulta prácticamente


innecesaria con la configuración que tenían antes, porque la mayoría de necesidades que
justificaban la constitución de un glosario quedan satisfechas en el interior de la propia
traducción. Así, los pares bilingües alineados permiten la consulta del término en su
contexto, examinar diferentes colocaciones, o detectar unidades de traducción de
dimensiones variables (unidades fraseológicas, oracionales...).

Por otro lado, las informaciones propias de los glosarios para el traductor se pueden
presentar en forma de textos paralelos alineados, incorporando elementos de búsqueda e
interrogación terminológica. La función básica de las informaciones contenidas en los
glosarios/vocabularios/bancos de datos tradicionales era proporcionar muchas
informaciones útiles para los traductores dentro un registro terminológico. Buena parte de
estas informaciones, de carácter contextual y pragmático (colocaciones más habituales,
selección de equivalentes, y otros) pueden inferirse directamente por el traductor desde un
corpus de textos alineados que incorpore elementos de búsqueda e interrogación
terminológica. Y cuando sea necesario, estas búsquedas se pueden efectuar directamente
sobre Internet utilizando el inmenso corpus de validación de textos especializados
disponibles en la red (cfr. Cabré et. al., 2002) .

4
En síntesis, entendemos que un traductor necesita constituir un único tipo de glosario con el
que, navegando entre términos y textos, pueda alimentar, recuperar y actualizar
permanentemente la terminología utilizada en los textos que traduce.

La elaboración de un glosario terminológico bilingüe desde la traducción

A continuación, proponemos revisar de qué fases debería constar la elaboración de un


glosario terminológico bilingüe elaborado con las herramientas de un sistema de traducción
asistida basado en memoria de traducción.

Nuestro punto de partida va a ser el siguiente: el traductor ya dispone de una pequeña


memoria de traducción, es decir, parte de una serie de traducciones realizadas, alineadas
por segmentos y procesadas por el sistema de traducción asistida. Igualmente, dispone de
un pequeño glosario bilingüe que contiene algunas de las equivalencias registradas en esas
traducciones.

A. Fase de análisis y reconocimiento del texto

El análisis previo del texto.— Las herramientas de análisis textual que incorporan los
entornos TAO permiten realizar un reconocimiento del texto contra las traducciones
previamente resueltas por el mismo traductor. De esta manera, se obtienen estadísticas muy
útiles, que indican el porcentaje de segmentos de texto que pueden recuperarse de la
memoria, o el grado de repetición léxica que tiene el texto. Pero además, podemos saber:

los segmentos reconocidos en la memoria (es decir, idénticos al 100%)


los segmentos parecidos que hay en la memoria (en un porcentaje de similaridad
ajustable por el propio traductor)
los segmentos no reconocidos en la memoria.

El análisis previo de la terminología.— Los paquetes TAO incorporan actualmente


herramientas de reconocimiento terminológico, y, en algunos casos, extractores
rudimentarios de terminología. Tras aplicar estas herramientas, el traductor obtiene:

una lista de unidades léxicas simples del texto, ordenadas por frecuencia
una lista de las unidades terminológicas reconocidas en el glosario
una lista de candidatos a término (en el caso del extractor).

El resultado conjunto de la aplicación de las herramientas de análisis y reconocimiento de


textos y términos facilita al traductor una serie de elementos de análisis que le permitirá
tomar decisiones importantes a la hora de abordar la traducción, como son:

5
• El grado de novedad del texto a traducir con respecto a la memoria (hay muchos, pocos,
casi ningún segmento idéntico en la memoria...)
• El grado de novedad de la terminología del texto con respecto al glosario (hay muchos,
pocos, casi ningún término registrado en la memoria...)
• La naturaleza de algunas de las unidades de traducción del texto, y su problemática de
traducción —en algunos segmentos puede haber unidades de naturaleza muy variable,
como unidades oracionales específicas, unidades adverbiales, colocaciones...
• El grado de repetición léxica de algunas unidades, y por lo tanto el peso de
determinadas unidades en la traducción.

Así, el traductor puede visualizar con una cierta seguridad qué tipo de problemas deberá
resolver, y qué tipo de recursos necesitará tener a mano, y en suma calcular qué esfuerzo le
va a representar el trabajo de traducción y quizá, de forma orientativa, en qué tareas se
repartirá este trabajo.

Pero además, el traductor puede sin duda afinar los criterios de selección de las unidades
que potencialmente son candidatas a ir identificadas y etiquetadas en el glosario: las más
frecuentes en el texto, las que son semánticamente más opacas antes de la traducción, las
que pueden presentar polisemia, las que pueden presentar variación geolectal, etcétera.

B. Fase de pretraducción

En la fase de pretraducción, el traductor interviene sobre los parámetros de la memoria para


activar la sustitución de los segmentos del texto a traducir. Esta fase no conlleva ninguna
intervención cualitativa importante por parte del traductor, puesto que es la máquina la que
realiza la sustitución de forma autónoma; sin embargo sus consecuencias pueden ser
importantes, en la medida en que la traducción automática de todos los segmentos por
encima de un determinado umbral de similaridad significa que posteriormente el traductor
no revisará esos segmentos —o, aunque lo haga, es posible que no detecte muchos
problemas de traducción o de terminología que sí hubiera detectado al replantearse la
traducción de esos segmentos.

En concreto, en la fase de pretraducción, el traductor puede

• traducir automáticamente los segmentos que presenten un 100% de similaridad con la


memoria —y marcarlos como ya traducidos.
• traducir parcialmente aquellos segmentos que presenten un alto grado de similaridad —
y marcarlos como pretraducidos o traducidos parcialmente, pendientes de verificación.
• sustituir, dentro de cada segmento, las unidades terminológicas del texto a traducir que
presenten una equivalencia en la llengua de llegada recopilada en el glosario ya
constituido.

6
Esta última decisión es muy aconsejable desde nuestro punto de vista, puesto que permitirá
trabajar al traductor aplicando la prueba de la sustituibilidad de los términos de la lengua
origen por las unidades terminológicas del glosario, lo que le permitirá verificar al
momento su validez para la traducción en curso.

C. Fase de traducción

En la fase de traducción propiamente dicha, el traductor, situado en la ventana


correspondiente a la lengua meta, y con los demás elementos del entorno de traducción
convenientemente activados —gestor terminológico, bloc de notas, acceso a Internet—
empieza a recorrer los segmentos de la lengua origen validando pretraducciones,
completando traducciones parciales o traduciendo de nuevo, según sea el caso.

En esta fase es cuando se produce una interacción mayor entre la memoria de traducción —
que alimenta con propuestas cada nuevo segmento que hay que traducir— y la memoria
terminológica —que alimenta desde el glosario propuestas de equivalencia que coincidan
con un segmento entero o, más frecuentemente, con una unidad que se halle dentro des sus
límites.

En la fase de traducción, la interacción que describimos es ahora bidireccional: por un lado,


como hemos visto, el glosario proporciona propuestas de equivalencia para el texto que se
está traduciendo. Por el otro, el traductor puede decidir incorporar al glosario durante la
traducción las equivalencias que considere pertinentes desde el texto hacia el gestor de base
de datos.

La primera interacción, como hemos visto, se dirige desde la memoria de traducción y el


glosario hacia el texto, de modo que su resultado no tiene influencia directa sobre el
glosario.

Pero la segunda interacción posible se dirige hacia el glosario, puesto que el traductor
puede ir introduciendo equivalencias desde el editor bilingüe de la traducción hacia el
gestor de base de datos.

Si el traductor tiene interés en mantener una memoria terminológica a la par que una
memoria de traducción, es imprescindible que prevea la necesidad de introducir esos datos
durante el proceso de traducción, puesto que después, buena parte de las equivalencias
terminológicas que habrá resuelto traduciendo quedarán escondidas dentro de los
segmentos en cuestión, y no podría recuperarlas en una nueva traducción salvo que se
encontrara con un segmento idéntico al de la memoria, o por lo menos con un coeficiente
de similaridad muy alto al que tiene en la memoria.

7
La motivación para introducir una equivalencia terminológica en el glosario puede
responder a distintas necesidades o criterios, de acuerdo con los intereses del traductor. Los
casos más frecuentes son:

• la unidad terminológica en la lengua origen tiene una alta frecuencia de aparición en el


texto (detectado en la fase de análisis), y resulta económica aislarla en el glosario para
que aparezca inmediatamente como propuesta en los sucesivos segmentos del mismo
texto.

• la unidad terminológica presenta una equivalencia en la lengua meta que ha sido difícil
resolver (o que es una propuesta del traductor, distinta de la que está registrada en otras
fuentes), y resulta conveniente aislarla y registrarla.

• la unidad terminológica presenta distintas equivalencias posibles en la lengua meta (por


razones de tipo geolectal, por ejemplo), y resulta conveniente registrar todas sus
posibilidades a fin de que el traductor visualice en cada momento de las posibilidades
que tiene a su alcance —evitando errores de traducción, o empobreciendo su traducción
con una misma equivalencia en la lengua meta una y otra vez.

• la unidad terminológica presenta en la lengua meta una equivalencia errónea bajo la


forma de un falso amigo, un error de traducción en el que el traductor advierte que
puede caer fácilmente, de modo que resulta conveniente que el glosario recuerde al
traductor la equivalencia correcta cada vez que esa unidad aparezca de nuevo en la
lengua origen.

La creación o alimentación de un glosario desde el proceso de traducción puede hacerse de


diferentes maneras, según los distintos programas de traducción asistida que hay en el
mercado, pero básicamente hay dos posibilidades:

Entrada de datos directa.— El proceso de entrada de datos se puede hacer de manera


rápida con las propias utilidades del programa marcando las unidades terminológicas en el
texto de partida y en el texto de llegada. Este proceso de entrada rápida permite crear un
glosario de forma inmediata, con unos contenidos mínimos, que podrá ser revisado
posteriormente.

Las últimas versiones incorporan un extractor para inventariar la terminología de la


traducción en forma de glosarios paralelos con candidatos a términos, importarla a la base
de datos, editarla si es conveniente y reutilizarla posteriormente.

Entrada de datos indirecta.— El proceso de entrada de datos se puede hacer con una
interfaz específica, más compleja, externa al programa que se está utilizando. Este módulo
adicional facilita la introducción de distintos campos de forma guiada, e interacciona entre
el editor bilingüe de la traducción y el glosario.

8
D. Fase de postedición

Una vez la traducción está terminada, el traductor ha generado dos productos que deben ser
revisados cuidadosamente: la traducción en sí misma (para la que dispone de un conjunto
de herramientas de revisión) y el glosario.

Recordemos que el glosario creado o alimentado durante el proceso de revisión está


necesariamente incompleto, y deben realizarse distintas tareas de revisión.

Enumeramos las más importantes:

Verificación de la consistencia terminológica entre texto y glosario.— Este aspecto de la


revisión pretende controlar que las equivalencias terminológicas utilizadas en contexto, es
decir, en el interior de cada par bilingüe de segmentos, coincida con las equivalencias que
recoge el glosario. La situación más habitual es que no siempre coincidan al 100 % por las
razones expuestas más arriba: es perfectamente posible, por ejemplo, que el traductor haya
ignorado una propuesta de equivalencia terminológica procedente del glosario porque no le
parecía adecuada, y que al resolverla según su criterio dentro del segmento que estaba
traduciendo no la hubiera incorporado al glosario.

En este caso, la memoria terminológica queda afectada, ya que la inconsistencia puede


afectar la futura coherencia terminológica de las nuevas traducciones. Para ello, algunos
programas disponen de funciones de verificación de la consistencia terminológica, que
permiten revisar todo el texto traducido comprobando en cada caso si las equivalencias del
texto meta y las propuestas del glosario coinciden.

Compleción y revisión del glosario.— El glosario creado o alimentado durante la


traducción, para que pueda ser reutilizado con garantías debe enriquecerse con
informaciones —de carácter cualitativo, sobre todo— que faciliten la toma de decisiones
posteriores sobre el uso de las equivalencias que contiene. En nuestra opinión, son más
necesarias observaciones sobre las condiciones de uso de las variantes recogidas, o una
ponderación de las distintas opciones de traducción según el estatus del término antes que
añadir definiciones (que pueden obtenerse fácilmente en Internet) o contextos (la propia
memoria de traducción ya permite la consulta de colocaciones, es decir, del término en su
contexto inmediato de uso).

Especificación de su ámbito de aplicación.— Un aspecto muy importante que permiten los


programas TAO, es etiquetar los pares bilingües traducidos según una serie de parámetros
que permitan posteriormente su filtrado y recuperación selectiva. Por ejemplo, un archivo
de una memoria de traducción puede etiquetarse por el cliente que la ha encargado, por la
temática de qué trata, o por el grado de formalidad del texto, entre otros criterios.
9
Así, un etiquetado cuidadoso de las traducciones bajo estos u otros parámetros
complementarios permite que uno vaya configurando y dimensionando la memoria de
traducción que desea utilizar en cada momento, incluyendo o excluyendo partes de la
memoria según se ajusten más o menos a los requerimientos del nuevo proyecto de
traducción.

En nuestra opinión, para convertir uno o distintos glosarios del traductor en una verdadera
memoria terminológica sería necesario que las unidades terminológicas del o de los
glosarios pudieran etiquetarse según los mismos parámetros, de modo que para cada
necesidad de traducción el traductor dispusiera de una selección de la terminología más
adecuada para tal fin.

Subrayamos que estas herramientas no existen en este momento, y cualquier operación de,
por ejemplo, subdivisión de un glosario en dos o más glosarios a partir de cualquier criterio
mencionado anteriormente debería hacerse de forma manual, etiquetando cada unidad y
luego procediendo a la exportación de las unidades, o su fusión con otros glosarios.

Pero esta opción permitiría, por ejemplo, recuperar de una memoria terminológica
constituida sobre textos de informática:

• la terminología bilingüe inglés-español normalizada de los microprocesadores


• las colocaciones verbales inglés-portugués de los manuales de instrucciones de software
• la terminología que utiliza Microsoft —versus la terminología que utiliza Apple
• toda la terminología microinformática utilizada en la década 1990-2000
• todos los homónimos del ámbito de la digitalización de imágenes...

Nuevas soluciones para viejos problemas

En esta comunicación hemos querido presentar de qué modo las nuevas herramientas de
traducción especializada pueden cambiar la gestión de la terminología elaborada por el
traductor, y para finalidades de traducción.

Hasta este mismo momento, la elaboración de terminología en la traducción adolecía de


muchos defectos: equivalencias ad-hoc, criterios de selección erráticos, falta de
consistencia y sistematicidad de los datos, formato rígido, nula integración con la
traducción, dificultades insalvables en tiempo y esfuerzo para reutilizar dicho material en
otras traducciones... Y por otro lado, la terminología para la traducción, elaborada bajo una
metodología sistemática rigurosa, propia de la disciplina, presenta dificultades para servir,
en su concepción actual, a los propósitos y necesidades de la traducción: criterios de
selección de unidades ajenos a los problemas de traducción, énfasis en los aspectos de
codificación semántica —definiciones, áreas temáticas, notas de uso— y escasa

10
información contextualizada que aporte información pragmática sobre el comportamiento
de esas unidades para un traductor.

La metodología de elaboración de terminologías bilingües en programas de memoria de


traducción, de la que hemos presentado aquí un primer esbozo, nos proporciona la
posibilidad de crear un único recurso que integre de forma dinámica la consulta sobre
unidades terminológicas y unidades textuales, sobre las bases siguientes:

• criterios de selección ajustados a las necesidades del texto a traducir: unidades


terminológicas más frecuentes, unidades muy poco frecuentes pero pertinentes en el
texto, unidades terminológicas que presentan equivalencias problemáticas, candidatos a
término procedentes de las herramientas de extracción...
• alimentación del glosario directamente procedente de la traducción: las equivalencias
resueltas por el traductor pueden introducirse directamente en cualquiera de los
glosarios activos, bien constituyendo un nuevo registro, bien enriqueciendo (o
corrigiendo) una entrada existente con una nueva equivalencia. Y todo ello, sin salir del
propio entorno de traducción
• verificación inmediata de la validez de las propuestas terminológicas: cuando el
glosario actúa como fuente de propuestas para las unidades terminológicas de un
segmento que se va a traducir, la sustitución de todas las unidades terminológicas de la
lengua origen por sus equivalencias en la lengua meta contenidas en el glosario permite
que el traductor haga un ejercicio constante de validación de las propuestas registradas
en el gestor; si detecta que no son válidas y debe cambiarlas, puede registrar las nuevas
propuestas en el mismo momento en que las resuelve
• comprobación de la consistencia entre el texto y los términos: pueden controlarse los
posibles desajustes entre la terminología utilizada en el texto y la terminología
registrada en el glosario, y que es normal que se produzca durante la resolución de la
traducción, de modo que no serán necesarias costosas revisiones posteriores para
asegurar la adecuación de la terminología al texto
• posibilidades de postedición abiertas: después de la resolución de la traducción, los
gestores de terminología utilizados en la traducción ofrecen exactamente las mismas
posibilidades de revisión que los gestores terminológicos autónomos —es más, en
algunos casos son la misma herramienta.

En futuros trabajos en esta misma línea nos proponemos definir mejor las consecuencias
metodológicas que puede tener su aplicación, y los nuevos interrogantes que plantearía su
implantación en la docencia de la terminología en entornos de traducción.

11
Bibliografía

ARNTZ, R. (1993) “Terminological Equivalence and Translation”. En: Helmi Sonneveld


and Kurt l. Loening (eds.) Terminology: Applications in interdisciplinary communication.

BÉDARD, C. (1986) La traduction technique: principes et pratique. Montreal: Linguatech.

CABRÉ, M.T. (1999) La terminología: representación y comunicación. Una teoría de base


comunicativa y otros artículos. Barcelona: Institut Universitari de Lingüística Aplicada-
Universitat Pompeu Fabra (Sèrie monografies, 3).

CABRÉ, M.T.; ESTOPÀ, R.; FREIXA, J.; LORENTE, M.; I TEBÉ, C. (2002) “Les necessitats
terminològiques del traductor científic”.En: II Congrés Internacional de Traducció
Especialitzada: La traducció científica. Facultat de Traducció i interpretació, Universitat
Pompeu Fabra, Barcelona, 28 02 2002.

DURIEUX, Ch. (1984) Fondement didactique de la traduction technique. Paris: Didier


Erudition, (Collection Traductologie 3).

ESTOPÀ, R. (1999) Extracció de terminologia:elements per a la construcció d'un SEACUSE


(Sistema d'Extracció Automàtica de Candidats a Unitats de Significació Especialitzada).
Tesi doctoral. Barcelona: IULA, Universitat Pompeu Fabra.

HANS, M. (1990) The Key to Technical Translation. Vol I y II. John Benjamins Publishing
Co.: Amsterdam.

QUIROZ, G.; TEBÉ, C.; CABRÉ, T. (2002) “Metodología de elaboración de terminologías


bilingües en programas de memoria de traducción”. En: Actas del VIII Simposio
Iberoamericano de Terminología, Cartagena de Indias, 28-31 de octubre de 2002. ISBN:
958-33-4022-7. [CD-ROM]

SAGER, J.C. (1990) A Practical Course in Terminology Processing. Amsterdam /


Philadelphia: John Benjamins.

SRINIVASSAN, S. (1993) Developing Terminology Management Software for Translators.


In: TKE' 93 Klaus Dirk Schmitz ed. Indeks Verlag.

TEBÉ, C.; CABRÉ, M.T.; QUIROZ, G. (2002) “La gestió de la terminologia en les memòries
de traducció”. En: II Congrés Internacional de Traducció Especialitzada: La traducció
científica. Facultat de Traducció i interpretació, Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, 02
03 2002.

WALKER, David G. (1993) Translation Problems as They Occur in Everyday Practice. In:
TKE' 93 Klaus Dirk Schmitz ed. Indeks Verlag.

12

También podría gustarte