Charles Maurice de Talleyrand
Charles Maurice de Talleyrand
Fue junto con Joseph Fouché la figura política más Gran chambelán y elector vicepresidente del
influyente de su época en Francia. Primer Imperio francés
5 de enero de 1804 - 5 de enero de 1814
Predecesor Godefroy de La Tour d'Auvergne¹
Índice Sucesor Él mismo
Semblanza
Origen y juventud
Carrera eclesiástica
Gran chambelán de Francia
Revolución francesa
24 de septiembre de 1815 - 17 de mayo de
El Directorio 1830
El golpe de Estado del 18 de brumario Predecesor Él mismo
Período napoleónico Sucesor Él mismo
El Consulado
El fusilamiento del duque de Enghien
El Primer Imperio francés
Gran chambelán de Francia
Distanciamiento del emperador
La conspiración de Talleyrand y Fouché 30 de julio de 1830 - 17 de mayo de 1838
Predecesor Él mismo
Primera restauración, el gobierno de
Talleyrand Sucesor título suprimido
Jefatura provisional y nombramiento Información personal
El Congreso de Viena, Talleyrand salva Nombre Charles Maurice de Talleyrand y
a Francia secular Périgord
Destitución
Nacimiento 2 de febrero de 1754
Los 100 días París, Francia
Segunda Restauración Fallecimiento 17 de mayo de 1838
Durante la monarquía de julio (84 años)
París, Francia
Escudos de armas
Familia
Rivalidad con Fouché
Casa real Casa de Talleyrand-Périgord
Reconciliación con la Iglesia católica Padre Charles Daniel de Talleyrand
Percepción histórica Madre Alexandrine Marie de Damas
Enlaces externos d'Antigny
Notas Cónyuge Catherine Grand
Semblanza
A lo largo de una carrera política que se extendió
por décadas y navegó con éxito las cambiantes
mareas de la política francesa de finales del siglo
XVIII y comienzos del XIX, Talleyrand fue
diputado en los Estados Generales y la Asamblea
Nacional, presidente de la Asamblea Nacional, dos Escudo de Charles Maurice de Talleyrand
veces Embajador de Francia ante el Reino Unido de
Gran Bretaña e Irlanda, ministro de Marina y
Colonias, igualmente fue cuatro veces ministro de
Asuntos Exteriores de Francia, tres veces gran Charles Maurice de Talleyrand
chambelán de Francia, vice-elector del Primer
Imperio francés, representante de Francia en el
Congreso de Viena. Además fue primer ministro de
Francia, y es considerado como la primera persona
en la historia de Francia que ocupó este puesto.
Talleyrand es, con mucho, una figura tan polémica
como reconocida, siendo lo más admirable de su
vida el mantenerse durante décadas en el centro del
poder político en Francia, en un momento histórico
en el que los vientos políticos eran en extremo
cambiantes. Es algo que, para algunos, representa
No es posible hablar de este período tan importante Ministro de Asuntos Exteriores de Francia
en la historia de Francia y Europa sin toparse con los 20 de julio de 1797-15 de julio de 1799
logros de Talleyrand. Decenas de tratados, alianzas y
Predecesor Charles Delacroix
acuerdos diplomáticos que dieron forma al viejo
continente, gobiernos e incluso imperios enteros Sucesor Karl Friedrich Reinhard
cimentados con su apoyo, naciones completas
salvadas o condenadas por causa de su actuar. Su 22 de noviembre de 1799-9 de agosto de 1807
participación en el Congreso de Viena, donde se Predecesor Karl Friedrich Reinhard
convirtió en la «voz de Francia», logró conservar
Sucesor Jean-Baptiste Nompère de
para su nación la integridad territorial, y definió el
Champagny
orden territorial y político de Europa que había de
perdurar por medio siglo. He ahí la obra de uno de
los más brillantes políticos que han tenido Francia y 13 de mayo de 1814-20 de marzo de 1815
Europa. Predecesor Antoine René Charles Mathurin
Sucesor Armand Augustin Louis
Origen y juventud Caulaincourt
Los escudos de
mismo Talleyrand asumió la Ordenación 1779 por Louis André de Grimaldi
Halié-Talleyrand
defensa y respondió sacerdotal
y Perigord, las contundentemente al aplicar en Ordenación 1789 por Louis-André de Grimaldi
dinastías de las todo su peso las leyes del episcopal
que Charles Antiguo Régimen, en virtud de
las cuales la Iglesia estaba, en Información personal
Maurice
Talleyrand era todo sentido, exonerada de Nombre Charles Maurice de Talleyrand-
descendiente. impuestos. Périgord
Nacimiento 2 de febrero de 1754 y 13 de
Para sumar más méritos a su ya febrero de 1754
extraordinaria carrera, se le había otorgado la
París (Francia)
titularidad de las abadías de Saint Denis y de Celles,
a lo cual se agrega su nombramiento como obispo de Fallecimiento 17 de mayo de 1838
Autun. Para el momento con la totalidad de sus París (Francia)
cargos y propiedades clericales, Talleyrand Profesión Teólogo
concentraba un tremendo poder y prestigio dentro de Diplomático
una entidad tan poderosa como lo era la Iglesia Político
católica. De hecho, recibió, al abandonar su cargo, Cónyuge Catherine Grand
múltiples compensaciones por su excelente
Padres Charles-Daniel de Talleyrand-
desempeño, las cuales sumaron más de 27.000
Périgord y Alexandrine Victoire
libras.6 Talleyrand mismo disponía de una renta
Eléonore Damas
anual de 50 000 libras, por causa de todas sus
regalías eclesiásticas, cuando la mayoría de los Hijos Charles Joseph, comte de
grandes nobles disponían de rentas anuales de Flahaut, Pauline de Talleyrand-
20 000 libras.7 Périgord y Eugène Delacroix
Alma máter San Sulpicio
No obstante, a pesar de pertenecer a una de las
instituciones más conservadoras de Francia,
Talleyrand, a medida que ejercía su papel de
funcionario público y avanzaba en su carrera
política, se ponía cada vez más en contacto con las
ideas de corte liberal, según las cuales comenzó a
dirigir sus acciones. Estos ideales, serían los que lo Escudo de Charles Maurice de Talleyrand-
llevarían a establecer su posición por el resto de su Périgord
vida, respecto a la política. Es así, pues, que en su
labor como diputado en los Estados Generales,
Talleyrand comenzaría a hacer alarde de su personalidad al respaldar al Tercer Estado, consciente de la
desmesurada pobreza en que este vivía, y de la grave situación financiera de Francia, no halla otra salida
más que participar en la confiscación de bienes de la Iglesia, al afirmar que «estos no eran más que muestra
del despotismo con que la Iglesia se había imbuido, mientras que los pobres en cambio sufrían
desmesuradamente».
Ciertamente, este acto no beneficiaba en absoluto a Talleyrand, pues confiscar los bienes eclesiásticos,
fuente de sus notorios ingresos, no representaba ganancia alguna para el joven eclesiástico y político, de lo
cual se deduce que lo hizo porque en esencia lo estimaba necesario para evitar el colapso económico de
Francia, y sin su apoyo no se habría logrado. Pero sus detractores afirman que con ello Talleyrand buscaba
la aceptación y el respaldo de la población y de los revolucionarios en la nueva etapa en la que entraba
Francia, para lo cual no habría tenido escrúpulos en perjudicar la propia institución a la que pertenecía, por
ello es este momento el que estos críticos catalogan como el comienzo del Talleyrand apóstata y traidor;
mientras que sus defensores ven tal evento como el nacimiento del «Guardián de Francia», el hombre que,
independientemente del gobierno que estuviese en el poder, buscaría materializar lo que él consideraba era
lo mejor para Francia.
Revolución francesa
Para 1789, la Revolución francesa cobraba cada vez más fuerza, el pueblo manifiesta su apoyo a la
Asamblea Nacional de Francia con la Toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 y ese mismo día, en medio
del júbilo, Talleyrand es nombrado miembro del Comité de Constitución de la Asamblea Nacional, donde
ejerce un papel de extrema importancia. La Constitución presentada al rey y aceptada por él, el 14 de
septiembre de 1791 es firmada por Talleyrand, quien a su vez es autor del artículo VI de la Declaración de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano: «La ley es la expresión de la voluntad general. [...] Debe ser
igual para todos, sea para proteger o para castigar [...]».
Con plenas intenciones de hacer referencia a su trágica exclusión de la línea sucesoria de su familia y
deseoso de aprovechar la Revolución para sus fines, Talleyrand se pronuncia gustoso en 1789, haciendo
acto de presencia en la Asamblea para leer el discurso del difunto marqués de Mirabeau (1791), sobre el
reparto a partes iguales de las herencias, que implicaba la supresión de los privilegios de la primogenitura.
El 14 de julio de 1790, en el primer aniversario de la Toma de la Bastilla, Talleyrand celebra la misa que
tiene lugar en el Campo de Marte durante la fiesta de la federación, con lo cual consagraba una imagen para
sí mismo de ser el «sacerdote de la Revolución». Además, en su labor política, siendo por entonces todavía
obispo y miembro de la jerarquía eclesiástica, sugiere la confiscación de los bienes de la Iglesia por la
Revolución durante 1790 —y participa activamente en ella—, al tildar a tal institución de «abusiva y
corrupta». Además, ese mismo año ejerce la presidencia de la Asamblea y el año siguiente jura la
constitución civil y se separa definitivamente de la Iglesia, dedicándose exclusivamente a sus labores en la
Asamblea Nacional, pero aun así, gustoso tomó juramento en febrero a los dos primeros «obispos
constitucionales», que fueron denominados popularmente como «obispos talleyrandistas».
Finalmente en 1792, se dispara su carrera diplomática, cuando es enviado en misión como embajador de
Francia a Londres, con el fin de informar a la monarquía inglesa sobre la política francesa. A pesar de la
atmósfera hostil, obtiene la neutralidad de los ingleses. Vuelve a Francia en julio y, anticipándose al llamado
Reinado del Terror, se va nuevamente aprovechando un pasaporte que le expidió Danton.
Expulsado de Inglaterra en 1794, parte a los Estados Unidos, donde ejerce como prospector inmobiliario en
los bosques de Massachusetts y se dedica, así, al muy lucrativo sector financiero y de bienes raíces, del cual
obtiene una considerable fortuna. Finalmente regresa a Francia en 1796 después de ser levantado el decreto
de acusación de la Convención en su contra. Para entonces, Maximilien Robespierre ha caído, y el Reinado
del Terror ha terminado; pero la atmósfera política hostil persiste y Talleyrand se valdrá de la misma para
alcanzar su ascenso político.
El Directorio
Al regresar a Francia desde Estados Unidos en 1796, se dedicó por entero a la política, y si bien no contaba
ya con las rentas de su antigua carrera eclesiástica, disponía de la sustancial fortuna amasada en América.
En septiembre de 1796, a propuesta de Chenier, fue nombrado Miembro del Instituto Nacional. Poco
después fue encargado por el Directorio del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Junto a Napoleón, convenció al Directorio de la necesidad de realizar una expedición a Egipto que acabó
en fracaso, pero que gracias a los boletines de su ministerio para la prensa y el tremendo aparato dedicado a
la promoción de la campaña, resultó en un éxito propagandístico muy valioso para Napoleón Bonaparte y
el mismo Talleyrand, como ministro de Relaciones Exteriores.
Durante este período Talleyrand, causó un conflicto en las relaciones entre Estados Unidos y Francia, a
causa de un altercado con los delegados norteamericanos en París, a quienes Talleyrand extorsionaba.
Admitido su error, dimitió. En sus dos años como ministro, aumentó enormemente su fortuna, mediante la
aceptación y exigencia de todo tipo de sobornos.
Este fue un punto de inflexión en la vida de diplomático y político, pues careciendo de un ingreso fijo,
como lo habían sido sus rentas eclesiásticas, sus finanzas personales dependían completamente de su
ejercicio político. Para sobrellevar su estilo de vida, los sobornos, la concentración de cargos y salarios, las
comisiones especiales y el uso de información privilegiada para especular en la Bolsa de París, se tornarían
en elementos recurrentes en su carrera. No obstante, lo cierto es que Talleyrand renunció a su cargo en
1799, más por causa del próximo regreso de Napoleón Bonaparte a Francia, que por su desliz protocolar.
Desde que Napoleón triunfara en Italia, como «comandante en jefe del Ejército de Italia», cargo que
obtendría tiempo después de ser nombrado comandante en jefe del Ejército del interior, Talleyrand,
siguiendo sus objetivos de permanecer en el centro del poder, observa con atención el desarrollo de la
figura del joven general, cuyos hermanos se involucran rápidamente en la política francesa. El hábil político
y diplomático ya percibe la desmedida ambición de Napoleón Bonaparte y en ella contempla la
oportunidad de obtener la longevidad política que tanto desea. Valiéndose de sus contactos y encanto
social, Talleyrand se encargó de entrar en el círculo próximo a Bonaparte, primero ofreciendo una fiesta en
honor del general en el ministerio, justificada por sus grandes logros obtenidos defendiendo la Revolución,
luego organizando la expedición a Egipto y finalmente, conspirando junto con José Bonaparte, Joseph
Fouché, Siéyès y numerosos otros políticos, pero principalmente con Luciano Bonaparte, quien dirige el
Consejo de los Quinientos, para materializar el ascenso al poder del general corso e instituir así el
triunvirato que sería el nuevo gobierno francés con Napoleón, Siéyès y Ducos como los tres cónsules. Cabe
mencionar que tanto Siéyès como Ducos, fueron parte del último Directorio que dimitió en favor del golpe
de estado.
Siéyès planeaba redactar la nueva constitución y ser el jefe del nuevo gobierno, pero Napoleón se le
adelantó, asumiendo el papel principal en el nuevo orden. Se redactó la Constitución del Año VIII, en la
cual el general obtuvo el puesto de primer cónsul, convirtiéndose en la persona más poderosa del Francia y
ejerciendo así facultades prácticamente dictatoriales sobre la nación.
Talleyrand respaldó a
Bonaparte y como
consecuencia, fue esencial en
la consolidación del
Consulado y por supuesto en
su posterior desempeño; y así
fue nombrado ministro de
Relaciones Exteriores.
Nuevamente Talleyrand
prevalecía en la escena
política, aun cuando las
Emmanuel-Joseph corrientes hubiesen cambiado
Sieyès fue quien radicalmente.
planificó el golpe de
Estado del 18 de Para entonces, Talleyrand
brumario. sabía que las ambiciones
expansionistas de Napoleón Bonaparte abucheado por el Consejo de los
Bonaparte, significarían que él Quinientos, durante el golpe de Estado del 18
sería más que necesario para el recién nombrado primer de brumario
cónsul, pues cada maniobra de conquista y anexión
territorial estaría precedida o secundada por tratados y
capitulaciones que Talleyrand se encargaría de elaborar y ejecutar. En otras palabras, Napoleón necesitaba a
un muy activo y efectivo ministro de Relaciones Exteriores y para su suerte, Talleyrand no solo estaba
dispuesto, sino que estaba más que capacitado para serlo.
Período napoleónico
El Consulado
A Napoleón no parece importarle correr tal riesgo, pues en primer lugar desea asegurar la permanencia a su
lado de Talleyrand, por sus contactos, conexiones y habilidades diplomáticas y en segundo se encargará de
colmar la ambición del aristócrata, entregándoles títulos y designándole para cargos y responsabilidades
altísimas.
El duque de Enghien, un poderoso noble, descendiente de la Casa de Borbón en Francia, había sido una
figura mítica, representando para la mayoría de los simpatizantes del movimiento Realista Monárquico, un
cuasi «Heredero al Trono». Había salido de Francia tras la Revolución Francesa y había estado involucrado
en un intento de invasión militar borbónica.
Así, cuando una de las conspiraciones apunta a la vida de
Napoleón y varios miembros cercanos a los círculos del
Duque se ven involucrados, el primer cónsul ordena el arresto
del heredero Borbón, suponiendo su participación en dicho
complot.
Aquella noche, Napoleón consolidó lo que él creyó era una victoria política, dado que como Alejandro
Dumas, padre contaba en El caballero Hector de Sainte-Hermine:
Pero el primer cónsul fue simplemente una marioneta, una pieza de ajedrez manejada por Talleyrand,
Bonaparte no entendió lo que ese asesinato significaba. La muerte del Duque de Enghien, representó
literalmente el que un «río de sangre corriera entre Bonaparte y los Borbón». Con ello Talleyrand se
garantizaba el que nunca el gran general y la antigua dinastía monárquica pudiesen reconciliarse o aliarse,
algo que al omnipotente diplomático y político no le convenía.
«Divide y Vencerás», fueron estas las palabras de Napoleón Bonaparte y por ironías de la vida él fue
víctima de la aplicación de tal precepto, sin darse cuanta de ello. Tras ese triste acontecimiento un
acercamiento entre el futuro rey Luis XVIII y Napoleón Bonaparte se tornó imposible. La muerte del
Duque de Enghien, según Jean Orieux:
«Es, en el conjunto de su carrera, su falta más notable. Si hay algo que reprochar a
Talleyrand, no son sus traiciones políticas, sus relaciones económicas o las mujeres, sino su
papel en el asesinato del Duque de Enghien, víctima inocente.»9
En efecto, Talleyrand salió ileso del asunto, nadie podía relacionarlo con los acontecimientos ya que él no
había participado en ellos «per se», sin embargo indirectamente sí era el causante, pues fue su consejo al
primer cónsul lo que desencadenó los hechos. Pero con esa muerte se aseguraba su papel en la política
francesa después de que Napoleón cayera, al tener él la libertad de poder contar con la alianza tanto de los
Borbón como de Napoleón Bonaparte, de acuerdo a su conveniencia.
De este modo, Talleyrand aumentó notoriamente su fortuna, obteniendo una estimada de 10 millones de
francos en el proceso. Este fue el primer golpe en la destrucción del Sacro Imperio Romano Germánico,
con cuya extinción el Imperio napoleónico se terminaría de consolidar.
En cuanto a su fortuna, esta no deja de crecer, pasando, tras aquella gigantesca comisión obtenida por la
creación de la Confederación del Rin, a obtener otros 60 millones de francos, otorgados por Napoleón por
sus servicios prestados al imperio.
Talleyrand ya se había estado distanciando cada vez más del emperador, y para
1809 su relación había llegado a un punto muerto. De hecho, cuando aconteció
la Conferencia de Erfurt, mediante la cual se planeaba establecer un nuevo orden
político en Europa con Francia al frente, Napoleón le pidió su consejo y ayuda,
algo que Talleyrand hizo gustoso, pero, sin que el emperador siquiera lo
sospechara, le informó al Zar Alejandro I de cómo manejarse en dicho evento,
maniobra que lo acercó de forma definitiva al monarca ruso.
«Es una lástima que un hombre tan grande sea tan maleducado».10
Con esta frase Talleyrand, con su impasibilidad característica, logró aplastar públicamente al emperador y
se distanció de él de manera definitiva. Sin embargo, en 1813 el emperador le ofreció el puesto de ministro
de Relaciones Exteriores, en un intento por reconciliarse con él y realinear su alianza política, debido a que
Napoleón sabía que su imperio amenazaba con caerse en pedazos.
En 1814, previendo la caída del imperio, maniobró hábilmente para dejar París a los aliados y a Luis XVIII.
El resultado fue la caída de Napoleón Bonaparte y la inmediata incorporación de Talleyrand al nuevo
gobierno.
En marzo los aliados entraron en París y la presión nacional e internacional llevó finalmente a que el 11 de
abril se llevase a cabo el tratado de Fontainebleau, que estableció la renuncia de Napoleón a su soberanía
en Francia e Italia para sí y su familia, y su exilio a la isla de Elba, una isla pequeña a 20 km de la costa
italiana, manteniendo su título de emperador vitaliciamente.
La renuncia de Napoleón Bonaparte y su destierro fueron ejecutados por sus enemigos y Talleyrand fue
clave en este acto, que sacó de la escena política al único personaje de peso, dejando al ambicioso
diplomático y político el camino libre.
Ahora Talleyrand respaldaba el ascenso de Luis XVIII, enemigo de Napoleón y primo del Duque de
Enghien, cuyo asesinato había distanciado para siempre a Bonaparte de los Borbón y que irónicamente
había sido desencadenado por el mismo Talleyrand.
El 1 de abril de 1814, el gran noble y diplomático fue elegido por el senado presidente del gobierno
provisional. Firmó el armisticio con los aliados, elevó a Luis XVIII al trono y fue nombrado primer ministro
de Francia, y por si fuera poco, también pasó a ejercer el cargo de ministro de Relaciones Exteriores.
Ahora, Talleyrand controlaba el gobierno, por primera vez de manera directa. Tras décadas de carrera en la
política en las cuales aplastó enemigos, influyó, consolidó y destruyó gobiernos, el gran y hábil diplomático
y político finalmente asumía sin intermediarios las funciones de jefe de Gobierno.
Talleyrand, una vez iniciado el Congreso de Viena, se encargó de sacar a relucir y sacar provecho de las
diferencias y conflictos entre las demás potencias europeas, con lo cual logró esquivar prácticamente todas
las sanciones a Francia, permitiendo la creación, en vez de la caída del país galo, de un equilibrio político y
territorial que duraría medio siglo.
Así, firmó el Acta final el 9 de junio de 1815 y regresó a Francia habiendo logrado desmantelar los intentos
de las naciones europeas de destruirla y habiendo logrado incidir en cada decisión tomada, siendo así el
arquitecto de la reorganización político-territorial europea, que permanecería en pie por medio siglo, todo
ello a pesar de no haber sido invitado en principio a la negociación,
Destitución
Presionado por los Ultras, Luis XVIII hizo renunciar a Talleyrand en septiembre de 1815.
La promiscuidad y ligereza de costumbres del antiguo religioso ya entonces eran muy conocidas. Durante
ese periodo tuvo lugar la célebre escena que describe François-René de Chateaubriand en sus Memorias de
ultratumba, cuando Talleyrand cruzó la antesala del despacho de Luis XVIII apoyado (cojeaba) en su gran
enemigo y también omnipotente político francés Joseph Fouché. Chateaubriand, viendo pasar por delante a
ambos personajes, describió la imagen de forma inolvidable: «De repente, entró el vicio apoyado en la
traición».
Sin embargo, lo cierto es que el gobierno de Luis XVIII no duraría mucho más. Poco después de la
destitución de Talleyrand la situación se salió de control, Napoleón Bonaparte acaudilló a un pequeño
ejército que pasó a multiplicarse con la anexión tanto de civiles como también gracias a la disidencia masiva
de los mismos ejércitos franceses enviados a combatirlo, que acababan uniéndose a él. Finalmente,
Napoleón Bonaparte había vuelto al gobierno y el reinado de los 100 días comenzaba.
El rey Luis XVIII envió al Quinto Regimiento de Línea, mandado por el Mariscal Michel Ney, que había
servido anteriormente a Napoleón en Rusia. Al encontrarlo en Grenoble, Napoleón se acercó solo al
regimiento, se apeó de su caballo y, cuando estaba en la línea de fuego del capitán Randon, gritó:
«Soldados del Quinto, ustedes me reconocen. Si algún hombre quiere disparar sobre su emperador, puede
hacerlo ahora». Tras un breve silencio, los soldados gritaron: «Vive L'Empereur !», y marcharon junto con
Napoleón a París. Llegó el 20 de marzo, sin disparar ni un solo tiro y aclamado por el pueblo, levantando
un ejército regular de 140 000 hombres y una fuerza voluntaria que rápidamente ascendió a alrededor de
200 000 soldados. Era el comienzo de los Cien Días.
El gobierno de los Borbón se había desmoronado, pero no así la carrera de Talleyrand. Por un instante
realmente pareció que Napoleón Bonaparte retomaría el control de Francia, pero nuevamente el mantener
las opciones abiertas era ventajoso para el noble. Napoleón I se mostró dispuesto a reintegrar a Talleyrand a
su gabinete, más Talleyrand fue lo bastante cauteloso como para esperar los resultados de la próxima gran
batalla entre Francia y las fuerzas napoleónicas contra la Séptima Coalición.
Talleyrand se mantuvo paciente, entendió que con el exilio de Napoleón I a Santa Elena y su caída
definitiva, Francia no querría que Talleyrand volviera tan rápidamente al centro del poder, pero aun así se
las ingenió para lograrlo.
Segunda Restauración
Napoleón I abandonó París el 29 de junio, su capital estaba bajo amenaza de revuelta, de motines y de
guerra civil entre sus seguidores, los Republicanos y los Realistas.
Pero la situación empeoraba en Francia; los ultrarrealistas acaudillados por el Conde de Artois, hermano de
Luis XVIII hacían reinar el «Terror Blanco» en las provincias, los ejércitos de ocupación se descarriaban a
todo tipo de pillajes. El Ministerio Talleyrand se distinguió entonces por su tibieza en los asuntos... Las
exigencias de los Aliados eran enormes; pretendían hacer pagar a los Franceses su apoyo a Napoleón I
durante los Cien Días. El 24 de septiembre, Talleyrand, impotente, rehusando negociar sobre las bases
impuestas por los Aliados, se vio obligado a dimitir del cargo ante el rey quien, a su vez, lo nombró gran
chambelán de la corte. No firmará entonces el segundo Tratado de París.
En consecuencia, Luis Felipe I nombró a Talleyrand embajador en Londres, a fin de acercase a los otros
países europeos. Se dice que los representantes de todos los países «se inclinaban ante él».
Trató de acercar Inglaterra a Francia hasta
1834, logrando finalmente el mayor éxito
de la diplomacia Europea, al alinear a
España, Portugal, Francia e Inglaterra en el
Tratado de la Cuádruple Alianza, cerrando
su carrera diplomática con ese triunfo.
Entonces desapareció de la escena pública
y se retiró a su Castillo de Valençay.
En 1837, dejó el castillo y consiguió reconciliarse con la iglesia antes de su muerte el 17 de mayo de 1838.
Se le rindieron funerales oficiales el 22 de mayo. Fue enterrado en la capilla cercana a su castillo.
Escudos de armas
Dada las numerosas modificaciones que Talleyrand sufrió en materia de títulos nobiliarios a lo largo de
carrera pública, el religioso, diplomático y político francés tuvo la peculiaridad de contar con tres escudos
de armas a lo largo de su vida, acumulando sucesivamente numerosos títulos con el paso de los diferentes
regímenes a los que sirvió, pasando a disponer de más títulos por su cuenta, que cualquier otro miembro de
la Casa de Talleyrand-Perigord. Esto convierte a Talleyrand en un caso particular de noble, cuyos títulos
no son legitimados por su ascendencia, sino por sus méritos.
Escudo de armas Significación
Obispo de Autun y miembro de la Casa de Talleyrand y Perigord
Aun así, ambos hombres se profesaban un respeto mutuo admirable, dado que ambos sabían que eran los
amos de la política francesa y que ambos eran en extremo hábiles en sus campos, Talleyrand en la
diplomacia y Fouché en la policía y el espionaje.
La mayor muestra de lo tormentoso de su relación indudablemente sería
su alianza para derrocar a Napoleón Bonaparte, apartando sus
diferencias y poniendo manos a la obra para tratar de frenar la
desmedida ambición del mismo.
Percepción histórica
Talleyrand, alcanzó su lugar en la historia como un personaje rodeado
por la controversia, sí, pero ni el paso de todos los gobiernos y
acontecimientos que vivió cambiarion su manera de ver el mundo ni
tampoco sus ideales, este es un hombre que se separó de la monarquía
(http://web.archive.org/web/http://monarquía) porque Francia se lo
demandaba (es suya la frase «es costumbre real el robar, pero los
Borbones exageran»). Luego, cuando el estancamiento amenazó al país, El Castillo de Valencay era la
prefirió ayudar a la creación de un imperio sólido y poderoso con residencia personal del
Napoleón Bonaparte al frente y, finalmente, cuando este se obsesionó Talleyrand.
con la expansión, Talleyrand, previendo su colapso, se encargó de
salvaguardar a Francia de las potencias europeas y restaurar la
monarquía que ahora el pueblo aclamaba.
Obispo de Autun
1789-1790
Predecesor: Sucesor:
No hay No hay
No hay No hay
Predecesor: 1830-1834
Sucesor:
Predecesor:
Francois-Xavier-Marc-Antoine
Jean-Xavier Bureaux de Puzy
de Montesquiou-Fezensac
Predecesor:
Marc Antoine Bourdon de
Eustache Bruix
Vatry
Predecesor:
Armand Emmanuel du
Louis, barón Bignon
Plessis, duque de Richelieu
1814-1815 Sucesor:
Predecesor:
Armand Emmanuel du
Recién creado
Plessis
Príncipe de Benevento
1806-1815
Predecesor: Sucesor:
Vacante Abolido
1780-1838
Sucesor:
Predecesor:
Charlotte de Talleyrand y
Charles Daniel de Talleyrand
Périgord de Woorlé
Enlaces externos
Notas
1. ↑ [ talʁɑ ] o [ talɛʁɑ ]. Ver Jean-Marie Pierret, la fonética francesa y nociones históricas de la
fonética general, Peeters, Louvain-la-Neuve, 1994 104.
2. «Talleyrand, el hombre que dirigió dos revoluciones, engañó a veinte reyes y fundó Europa»
(https://www.bbc.com/mundo/noticias-56360877). BBC News Mundo. Consultado el 17 de
mayo de 2021.
3. «Memorias del príncipe de Talleyrand», pág. 10, 2014, Ed. Biblok Book Export, Madrid.
ISBN 978-84-942232-3-5
4. De acuerdo con el título de una novela de Lesage, Le Diable Boiteux, libre adaptación de la
obra de Luis Vélez de Guevara El diablo cojuelo.
5. Othón Arróniz (2000). Talleyrand: Historia de un Traición.
6. Othón Arróniz (2000). Talleyrand:Historia de un Traición.
7. Othón Arróniz (2000). Talleyrand:Historia de un Traición.
8. Esta frase fue escrita por Alexandre Dumas padre en la novela del Caballero Hector de
Sainte-Hermine.
9. Esta frase fue escrita por Jean Orieux en la biografía histórica de Talleyrand.
10. Esta frase fue pronunciada por Charles Maurice de Talleyrand en una Audiencia Pública en
1809 después de que Napoleón Bonparte, en medio de su cólera por no poder probar la
culpabilidad del diplomático, lo insultase.
11. «Armorial de J.B. RIETSTAP - et ses Compléments» (https://web.archive.org/web/20111209
134904/http://www.euraldic.com/blas_aa.html). Archivado desde el original (http://www.eural
dic.com/blas_aa.html) el 9 de diciembre de 2011. Consultado el 31 de marzo de 2017.
12. «Source : www.heraldique-europeenne.org» (https://web.archive.org/web/20110222200235/
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marzo de 2017.
13. Referencia vacía (ayuda)
14. Referencia vacía (ayuda)
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