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Fórmulas y Epítetos en la Ilíada

Este documento presenta tres ejemplos de fórmulas extensas encontradas en la literatura griega antigua. La primera fórmula flexible muestra dos discursos similares de Zeus e Iris. El segundo ejemplo también muestra dos discursos repetitivos de Zeus e Iris. Finalmente, se indica que los epítetos son una característica común de la poesía homérica que ayudan a identificar a los personajes.

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Fórmulas y Epítetos en la Ilíada

Este documento presenta tres ejemplos de fórmulas extensas encontradas en la literatura griega antigua. La primera fórmula flexible muestra dos discursos similares de Zeus e Iris. El segundo ejemplo también muestra dos discursos repetitivos de Zeus e Iris. Finalmente, se indica que los epítetos son una característica común de la poesía homérica que ayudan a identificar a los personajes.

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Literatura Griega I

Procedimientos formales
Formulas extensas

Primer ejemplo.

“≪Anda, ve, veloz Iris, y hazlas volver; pero no consientas


que vengan ante mí: no estaría bien entablar lucha con ellas.
Pues he aquí lo que voy a decir, y eso quedara cumplido:
les desjarretare a las dos los ligeros caballos del tiro,
a ellas las derribare de la caja y hare añicos el carro.
Entonces, ni siquiera a los diez años cumplidos
les cicatrizaran las heridas que el rayo les producirá.
Así se enterará la ojizarca del día en que luche con su padre.
Con Hera no me indigno ni me irrito tanto,
porque siempre suele recriminarme en lo que diga.≫” (Homero, Ilíada VIII, 399-408)

“≪¡A dónde con esa furia! ¡Qué locura tiene vuestro corazón!
No permite el Crónida defender a los argivos.
He aquí la amenaza del hijo de Crono, que seguro que cumplirá:
desjarretaros a las dos los ligeros caballos del tiro,
a vosotras derribaros de la caja y hacer añicos el carro.
Entonces, ni siquiera a los diez años cumplidos
os cicatrizaran las heridas que el rayo os producirá.
Así te enteraras, ojizarca, del día en que luches con tu padre.
Con Hera no se indigna ni se irrita tanto,
porque siempre suele recriminarle en lo que diga.
Pero tú eres la más atroz, desvergonzada perra, si de verdad
te vas a atrever a alzar la monstruosa pica frente a Zeus.≫” (Homero, Ilíada VIII, 413-424)

Los anteriores versos son una fórmula extensa flexible, ya que, ambos son semejantes, tienen
diferencias muy pequeñas.

Segundo ejemplo.

“≪Anda, ve, veloz Iris, y comunica a Héctor este mensaje:


mientras siga viendo a Agamenón, pastor de huestes,
correr enardecido ante las líneas diezmando filas de guerreros,
que se mantenga retirado y mande a las demás huestes
batirse con los enemigos en la violenta batalla.
Mas cuando golpeado por una lanza o alcanzado por una saeta
salte al carro, entonces pondré en sus manos poderío
Literatura Griega I

para matar hasta que llegue a las naves, de bellos bancos,


y se oculte el sol y sobrevenga la sacra oscuridad.≫ (Homero, Ilíada XI, 186-194)

≪¡Héctor, hijo de Príamo, emulo de Zeus en ingenio!


Zeus padre me ha enviado a explicarte lo siguiente:
Mientras sigas viendo a Agamenón, pastor de huestes,
correr enardecido ante las líneas diezmando filas de guerreros,
aléjate de la lucha y manda a las demás huestes
batirse con los enemigos en la violenta batalla.
Mas cuando golpeado por una lanza o alcanzado por una saeta
salte al carro, entonces pondrá en tus manos poderío
para matar hasta que llegues a las naves, de bellos bancos,
y se oculte el sol y sobrevenga la sacra oscuridad.≫” (Homero, Ilíada XI, 200-209)

Este conjunto de versos es repetitivo, por ende, es una fórmula extensa flexible. Iris repite las
mismas palabras que Zeus con excepción de algunas palabras.

Epítetos

En quién/qué se Epíteto. Verso, página, canto.


utiliza.
1. Aquiles Pelida Verso: 1, Pág. 1, Canto I
2. Agamenón Atrida Verso: 7, Pág. 1, Canto I
3. Agamenón Soberano de hombres Verso: 7, Pág. 1, Canto I
4. Aquiles De la casta de Zeus Verso: 7, Pág. 1, Canto I
5. Apolo Flechador Verso: 14, Pág. 1, Canto I
6. Laódoco Antenórida Verso: 87, Pág. 170, Canto IV
7. Meón Hemónida Verso: 394, Pág.180, Canto IV
8. Ares Homicida Verso: 441, Pág. 181, Canto IV
9. Equépolo Talisíada Verso: 458, Pág. 182, Canto IV
10. Elefénor Calcodontíada Verso: 463-464, Pág. 182, Canto IV
11. Eurípilo Evemónida Verso: 76, Pág. 187, Canto V
12. Príamo Dardánida Verso: 159, Pág. 190, Canto V
13. Diomedes Valeroso en el grito de guerra Verso: 320, Pág. 194, Canto V
14. Ártemis La sagitaria Verso: 447, Pág. 198, Canto V
15. Diocles Al magnánimo Verso: 547, Pág. 201, Canto V
16. Tlepólemo Heraclida Verso: 628, Pág. 203, Canto V
Literatura Griega I

17. Héleno Henópida Verso: 707, Pág. 206, Canto V


18. Górgona Terrible monstruo Verso: 741, Pág. 207, Canto V
19. Belerofontes Belicoso Verso: 196, Pág. 219, Canto VI
20. Sísifo Eólida Verso: 154, Pág. 218, Canto VI
21. Aurora De rosados dedos Verso: 175, Pág. 218, Canto VI
22. Sarpedón De broncíneo casco Verso: 199, Pág. 219, Canto VI
23. Ares Insaciable de combate Verso: 203, Pág. 219, Canto VI
24. Ártemis La de áureas riendas Verso: 205, Pág. 219, Canto VI
25. Licia Anchurosa Verso: 210, Pág. 219, Canto VI
26. Zeus Crónida Verso: 234, Pág. 220, Canto VI
27. Diomedes Tidida Verso: 235, Pág. 220, Canto VI
28. Zeus El de oscuras nubes Verso: 266-267, Pág. 221, Canto VI
29. Atenea De hermosos cabellos Verso: 273, Pág. 221, Canto VI
30. Atenea Depredadora Verso: 279, Pág. 221, Canto VI
31. Micenas Rica en oro Verso: 180, Pág. 235, Canto VII
32. Héctor El alto Verso: 233, Pág. 237, Canto VII
33. Héctor De tremolante penacho Verso: 233, Pág. 237, Canto VII
34. Ideo Sabedor de inspirados pensamientos Verso: 278, Pág. 238, Canto VII
35. Troyanos Domadores de caballos Verso: 361, Pág. 241, Canto VII
36. Ida Rico en manantiales Verso: 47, Pág. 247, Canto VIII
37. Ida Madre de fieras Verso: 47, Pág. 247, Canto VIII
38. Atenea La ojizarca diosa Verso: 30, Pág. 247, Canto VIII
39. Arqueptólemo Ifítida Verso: 128, Pág. 250, Canto VIII
40. Dánaos De veloces potros Verso: 161, Pág. 251, Canto VIII

Escenas típicas

Primera escena típica

“El Atrida condujo en grupo compacto a los ancianos


de los aqueos a su tienda y les sirvió un apetitoso banquete.
Tendieron las manos a los manjares preparados que había delante
y después de saciar el apetito de bebida y de comida…” (Homero, Ilíada IX, 89-92)
Literatura Griega I

Los versos anteriores describen un banquete que sirve Agamenón para algunos ancianos, al
ser un banquete es una escena típica, ya que, a lo largo de la lírica se ven diversos banquetes
narrados de la misma manera o cambiando muy pocas palabras.

Segunda escena típica

“Primero se colocó alrededor de las pantorrillas las grebas


bellas, ajustadas con argénteas tobilleras.
En segundo lugar, alrededor del pecho se puso la coraza
que Cíniras le había dado una vez en prueba de hospitalidad.
Pues a Chipre había llegado la gran fama de que los aqueos
iban a zarpar con las naves en dirección de Troya;
por eso se la había regalado, para congraciarse con el rey.
Diez eran las tiras de oscuro esmalte que tenía,
doce de oro y veinte de estaño.
Serpientes esmaltadas dirigían sus cabezas hacia el cuello,
tres a cada lado, parecidas a arcoíris que el Cronión
fija en una nube, prodigio para los miseros humanos.
A los hombros se colgó la espada, en la que clavos
áureos resplandecían; la vaina que la guardaba
era argéntea y estaba ajustada a áureos talabartes.
Cogió el impetuoso broquel, que cubre al mortal, elaborado
con arte, bello, con diez círculos de bronce en su contorno.
En el interior tenía veinte bollones de estaño
blancos y en el centro de todos uno más de oscuro esmalte.
El broquel estaba coronado por la Gorgona, de salvaje aspect0
y fiera mirada, a la que rodeaban el Terror y la Huida
De él colgaba un áureo tahalí; sobre su superficie estaba
enroscada una serpiente esmaltada que tenía tres cabezas
entrelazadas, nacidas de un único cuello. En la cabeza
se caló el morrión de doble crestón y cuatro mamelones
provisto de crines, cuyo penacho ondeaba terrible en la cimera.
Escogió dos fornidas lanzas guarnecidas de bronce,
afiladas, cuyo bronce despedía un brillo que llegaba lejos
hasta el cielo. Además, tronaron Atenea y Hera en lo alto
como honor para el rey de Micenas, rica en oro.” (Homero, Ilíada XI, 17-46)

En este caso se trata de una escena de un héroe armándose, una escena que se repite en el
texto con diferentes personajes e incluso diferentes características de la armadura y arma, sin
embargo, todas tienen bases sumamente similares.

Tercera escena típica

“Allí estaba su labrada copa: ningún otro hombre


Literatura Griega I

bebía de ella el rutilante vino y a ningún dios


más que a Zeus padre hacia libaciones con ella.
La recogió entonces del arca, la purifico con azufre
primero y a continuación la lavo con bellos chorros de agua.
También él se lavó las manos y apuro el rutilante vino.
Luego, de pie en medio del vallado, oro y vertió el vino,
mirando al cielo; y lo vio Zeus, que se deleita con el rayo.
≪¡Soberano Zeus, dodoneo, pelásgico, que habitas lejos,
regidor de la desapacible Dodona, en cuyo contorno moran los selos,
tus intérpretes, que no se lavan los pies y duermen en el suelo!
Ya una vez antes escuchaste mi plegaria, y a mí me honraste
e infligiste un grave castigo a la hueste de los aqueos.
También ahora cúmpleme este otro deseo:
yo me quedare en el recinto de las naves,
pero envió a mi compañero junto con numerosos mirmidones
a batirse. Haz que la gloria le acompañe, Zeus de ancha voz,
y llena su corazón de osadía en las mientes, para que Héctor
se entere de si también sabe combatir sin mi
nuestro escudero o de si sus inaferrables manos solo
muestran furia cuando yo entro en el fragor de Ares.
Ojalá tras apartar de las naves la lucha y el clamor
regrese en seguida inmune conmigo a las veloces naves
con todos, armas y compañeros, expertos en la lucha de cerca.≫
Así hablo en su plegaria, y le oyó el providente Zeus.
Lo uno le concedió el padre, pero le negó lo otro:
le otorgo rechazar el combate y la lucha de las naves,
pero le rehusó que regresara sano y salvo de la batalla.
Después de hacer la libación y la plegaria a Zeus padre,
entro de nuevo en la tienda y deposito la copa en el arca…” (Homero, Ilíada XVI, 225-254)

Imagen

“Tras hablar así, hirió a Dríope con la jabalina


en pleno cuello; y se desplomó a sus pies, y él lo dejó
y a Demuco Filetórida, noble y alto, lo detuvo en el sitio
al acertarle con la lanza en la rodilla; y a continuación
lo hirió con la gran espada y le arrebató el aliento vital.” (Homero, Ilíada XX, 455-459)

Los anteriores versos narran dos muertes, la muerte de Dríope y la de Demuco, ambas a
manos de Aquiles. Estas escenas siempre son narradas con muchísimos detalles, y nunca hay
dos iguales, esto hace que el lector viva un poco las escenas, las descripciones, por ello es una
es una imagen o écfrasis.

Digresiones
Literatura Griega I

Primera digresión

El catálogo de las naves, este inicia en el verso 484 del Canto II, y se desarrolla a lo largo del
capítulo. En él se menciona el nombre de veintinueve contingentes de tropas griegas, de sus
pueblos, entre otros., como el nombre lo indica se menciona el número de naves de cada uno
de los contingentes.

Segunda digresión

La descripción del escudo de Aquiles, versos sumamente famosos, dicha descripción inicia en
el verso 478 y finaliza en el 609 del Canto XVIII, en ellos se dan muchísimos detalles e
incluso explicaciones e historias de otros personajes. Hefesto es quien realiza la armadura de
Aquiles y con lo primero que inicia es con el escudo:
“Fabricó en primerísimo lugar un alto y compacto escudo
primoroso por doquier y en su contorno puso una reluciente orla
de tres capas, chispeante, a la que ajustó un áureo talabarte.
El propio escudo estaba compuesto de cinco láminas y en él
fue creando muchos primores con su hábil destreza.” (Homero, Ilíada XVIII, 478-481)

¿Por qué el Catálogo de naves y la descripción del escudo de Aquiles es una digresión?

Las digresiones tienen la acción y el efecto de romper el hilo de la narración y de introducir


en ella datos o escenas que no tienen aparente relación directa con la temática principal. Esto
es exactamente lo que pasa con los dos eventos ya mencionados.

En primer lugar, el Catálogo de naves interrumpe en la batalla, además, si nos situamos en el


tiempo de los primeros versos del canto II es como ir al pasado, no tiene mucho sentido
mencionar y hacer un conteo de naves en el noveno año de guerra, es por esto que es una
digresión.

En segundo lugar, la descripción del escudo de Aquiles también interrumpe en la batalla entre
aqueos y troyanos. Introduce una descripción sumamente detallada, una serie de historias
alrededor de la confección del escudo. Por otra parte, en este caso sí calza con el tiempo, ya
que Héctor tiene la armadura de Aquiles, debido a que Aquiles le prestó la armadura a
Patroclo y Héctor lo despojo de ella. Tetis le pide a Hefesto que le confeccione una armadura
a su hijo para que pueda luchar.
Literatura Griega I

Discurso

“≪¡Salud, Aquiles! De equitativa porción en el banquete


no hemos carecido ni en la tienda del Atrida Agamenón
ni tampoco aquí ahora. Muchas cosas apetitosas hay servidas
para un festín. Pero no nos ocupa ahora el delicioso banquete,
sino una calamidad, alumno de Zeus, harto grande, que vemos
y nos atemoriza. Está en duda si pereceremos o si salvaremos
las naves, de buenos bancos, a menos que tu entres en liza.
Cerca de las naves y del muro han acampado
los soberbios troyanos y sus aliados, cuya gloria viene de lejos,
encendiendo muchas hogueras por el campamento, y aseguran
que ya no resistiremos y que caeremos en las negras naves.
Zeus Crónida les muestra presagios favorables
y relampaguea. Y Héctor, haciendo gran gala de su brío,
exhibe terrorífica furia confiado en Zeus y ya no respeta
ni a hombres ni aun a dioses, pues una brutal rabia lo posee.
Implora que aparezca cuanto antes la límpida Aurora
y amenaza cortar los emblemas que coronan la popa de las naves
prender arrasador fuego en ellas mismas y aniquilar
a los aqueos junto a ellas…” (Homero, Ilíada IX, 225-306)

Este discurso es el de Ulises ante Aquiles, con el fin de persuadirlo para que deje su colera a
un lado a pedido de Agamenón, algunos ancianos y demás aqueos. Agamenón le ofrece
múltiples regalos, oro, tierras, mujeres, entre otras.; sin embargo; Aquiles no acepta, se niega
rotundamente.

Símiles

En quién/qué se utiliza Símil Verso, página, canto.


Ayante Telamoníada Asno Verso 558, Pág. 324. Canto XI
Sarpedón León Verso 293, Pág. 343. Canto XII
Idomeneo Jabalí Verso 471, Pág. 363. Canto XIII

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