Luis Jorge Garay S, Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996
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EL CONCEPTO DE COMPETITIVIDAD
La competitividad es un concepto que no tiene límites precisos y se define en
relación con otros conceptos. La definición operativa de competitividad depende
del punto de referencia del análisis -nación, sector, firma-, del tipo de producto
analizado -bienes básicos, productos diferenciados, cadenas productivas, etapas
de producción- y del objetivo de la indagación -corto o largo plazo, explotación de
mercados, reconversión, etcétera (Pineiro, 1993).
Algunas definiciones de sector:
Significa la capacidad de las empresas de un país dado para diseñar, desarrollar,
producir y colocar sus productos en el mercado internacional en medio de la
competencia con empresas de otros países (Alic, 1997).
La competitividad industrial es una medida de la capacidad inmediata y futura del
sector industrial para diseñar, producir y vender bienes cuyos atributos logren
formar un paquete más atractivo que el de productos similares ofrecidos por los
competidores: el juez final es el mercado (European Management Forum, 1980).
Es la capacidad de una industria o empresa para producir bienes con patrones de
calidad específicos, utilizando más eficientemente recursos que empresas o
industrias semejantes en el resto del mundo durante un cierto período de tiempo
(Haguenauer, 1990).
Algunas definiciones de la economía nacional
Una economía es competitiva en la producción de un determinado bien cuando
puede por lo menos igualar los patrones de eficiencia vigentes en el resto del
mundo, en términos de la utilización de recursos y de la calidad del bien.
Es la capacidad de responder ventajosamente en los mercados internacionales
(Urrutia, 1994).
La competitividad comercial es la capacidad de un país para competir eficazmente
con la oferta extranjera de bienes y servicios en los mercados doméstico y
extranjero (Ten K ate, 1995).
Es el grado en que una nación puede, bajo condiciones de mercado libre, producir
bienes y servicios que satisfagan los requerimientos de los mercados
internacionales y, simultáneamente, mantener o expandir los ingresos reales de
sus ciudadanos (President's commission on industrial competitiveness, 1985).
La definición de competitividad de la Harvard Business School consiste en la
habilidad de un país para crear, producir y distribuir productos o servicios en el
mercado internacional, manteniendo ganancias crecientes de sus recursos.
Grado por el cual un país en un mundo de competencia abierta, produce bienes y
servicios que satisfacen las exigencias del mercado internacional y
simultáneamente expande su PIB y su PIB per cápita al menos tan rápidamente
como sus socios comerciales (Jones y Treece, 1988).
De lo anterior se evidencia que para alcanzar una posición competitiva se
requiere, entre otras cosas: la incorporación de progreso técnico, entendido como
la capacidad de imitar, adaptar y desarrollar técnicas de producción de bienes y
servicios antes inexistentes en una economía (Bejarano, 1995b) o de su
mejoramiento; la diversificación de los productos exportables en condiciones de
calidad y precio al menos equiparables a las de sus competidores; la adaptación a
las nuevas condiciones de competencia en los mercados y la reconversión de
sectores no competitivos.
De otra parte, es necesario diferenciar dos tipos de competitividad:
Una artificial, asociada con la depresión de la demanda interna y el
aumento de la capacidad ociosa, con la explotación de recursos naturales
abundantes y el aprovechamiento de mano de obra barata, con la
presencia de subsidios a los precios de los factores, con la aplicación de
políticas favorables a las exportaciones -manipulaciones de la tasa de
cambio, subsidios a la actividad-, etcétera, que no es sostenible a largo
plazo.
Otra estructural que se sustenta en la capacidad de una economía para
avanzar en su eficiencia y productividad, para diferenciar productos,
incorporar innovaciones tecnológicas y mejorar la organización empresarial
y los encadenamientos productivos. Esta última sí es perdurable a través
del tiempo porque se sustenta en un mejoramiento de los patrones de
productividad como base de una competitividad real.