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Arraño. Documento 3

La demanda interpuesta busca obtener una indemnización por los daños sufridos debido a fallas y defectos en los departamentos y bienes comunes de dos edificios de un condominio. Se demanda a la constructora, inspector técnico, oficina de arquitectos y propietario original. Las partes demandadas responden solicitando el rechazo de la demanda. Se presentan testigos que son tachados por su vínculo laboral con una de las partes.

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Arraño. Documento 3

La demanda interpuesta busca obtener una indemnización por los daños sufridos debido a fallas y defectos en los departamentos y bienes comunes de dos edificios de un condominio. Se demanda a la constructora, inspector técnico, oficina de arquitectos y propietario original. Las partes demandadas responden solicitando el rechazo de la demanda. Se presentan testigos que son tachados por su vínculo laboral con una de las partes.

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A folio 12 de 26 de octubre de 2016, se encuentra demanda


interpuesta por don José Pedro Baraona González, abogado
domiciliado en Avenida El Bosque Sur 130, piso 12, Las Condes, en
representación convencional, según se acreditará de Condominio
Parque Monasterio II, rol único tributario 53.322.395-8; y de don
Fernando Sergio Cerda Joannon, ingeniero comercial, cédula nacional
de identidad N° 10.667.305-5; de don Carlos Humberto Leighton
Valenzuela, contador, cédula nacional de identidad N° 5.076.440-0; de
don Matías Costabal Anguita, factor de comercio, cédula nacional de
identidad N° 6.551.860-0; de doña Pascale Collard Floras, factor de
comercio, cédula nacional de identidad N° 8.711.738-3; de don René
Morgheinstern Volstein, constructor civil, cédula nacional de identidad
N° 5.789.438-5; de don Francisco Allard Serrano, arquitecto, cédula
nacional de identidad N° 15.312.298-9; de doña Macarena Gemita
Ugarte Cifuentes, médico, cédula nacional de identidad N° 15.639.458-
0; de don Sergio Agustín Carrera Rivera, jubilado, cédula nacional de
identidad N° 4.451.320-K; de don Javier Martín Urbina Paredes, oficial
del Ejército en retiro, cédula nacional de identidad N° 5.223.363-1; de
don Jaime Roberto Guzmán Villa, ingeniero civil, cédula nacional de
identidad N° 5.028.725-4; de don Alberto Franklin Ramírez Ferrada,
ingeniero civil, cédula nacional de identidad N° 5.160.340-0; y de don
Cristian Fajre Wipe, ingeniero comercial, cédula nacional de identidad
N° 12.017.743-5; todos los anteriores de su mismo domicilio para
estos efectos, vienen en demandar por indemnización de perjuicios, de
acuerdo a las normas de los artículos 18 y 19 de la Ley General de
Urbanismo y Construcciones (en adelante “LGUC”), en procedimiento
sumario, con aplicación de las normas especiales para protección del
interés colectivo de los consumidores establecido en el Párrafo 2° del
Título IV de la ley N° 19.496 en los términos que dispone el señalado
artículo 19 de la LGUC, en contra de (1) “INMOBILAIRIA VM S.A.”,
HHCFMHHGMV

sociedad del giro de su denominación, rol único tributario N°


76.256.095-K, representada legalmente por el señor Nicolás Duch
León, constructor , cédula nacional de identidad N° 8.826.155-0, y por
don Gerardo Larraín Sartorius, abogado, cédula nacional de identidad
N° 10.494.383-7, todos domiciliados en Avenida Las Condes 11.400,
oficina 73, comuna de Las Condes, en su calidad de propietario primer
vendedor; en contra de (2) “CONSTRUCTORA GCI S.A.”, sociedad del
giro de su denominación, rol único tributario N° 76.561.810-K,
representada legalmente por Cristóbal Duch León, factor de comercio,
cédula nacional de identidad N° 13.658.293-6, ambos domiciliados en
Avenida Las Condes 11.400, oficina 71, comuna de Las Condes, en su
calidad de constructora; en contra de (3) Cristóbal Duch León, ya
individualizado, como representante legal y profesional responsable de
la constructora antes individualizada; en contra de (4) “COZ Y
COMPAÑÍA S.A.” , sociedad del giro inspección técnica de obras, rol
único tributario N° 896.485.200-3, representada legalmente por don
Ramón Coz Cañas, ingeniero civil, cédula nacional de identidad N°
3.633.765-6, ambos domiciliados para estos efecto en Avenida Las
Condes 11.380, oficina 101, comuna de Las Condes, en su calidad de
inspector técnico de obras; en contra (5) RAMON COZ CAÑAS, ya
individualizado, como profesional responsable de la inspección técnica
de obras; en contra de (6) “RUIZ TAGLE VICUÑA ARQUITECTOS
LIMITADA”, sociedad del giro de su denominación, rol único tributario
N° 78.116.040-7, representada legalmente por don Felipe Ruiz Tagle
Correa , arquitecto, cédula nacional de identidad N° 6.372.406-8, y por
don Hugo Vicuña Vicuña, arquitecto, cédula nacional de identidad N°
7.016.327-6, todos domiciliados en Avenida Las Condes 11400, oficina
102, en su calidad de oficina de arquitectura; y en contra de (7)
FELIPE RUIZ TAGLE CORREA y de (8) HUGO VICUÑA VICUÑA,
también individualizados, esto dos últimos por sí, como profesionales
responsables de la oficina de arquitectura; para que se les condene a
todos ellos (en adelante, los “Demandados”), a la indemnización de los
perjuicios que los demandantes han sufrido a consecuencias de las
graves fallas y defectos que tienen tanto los departamentos y, en
general, las unidades de dominio exclusivo, como los bienes comunes
HHCFMHHGMV

de los dos edificios del Condominio Parque Monasterio II, ubicado en


Avenida Valle del Monasterio N° 2.118 y N° 2.222, comuna de Lo
Barnechea, los cuales esta parte evalúa en una suma no inferior a
75.000 unidades de fomento en el caso de los bienes comunes y de
42.000 unidades de fomento en el caso de las unidades de dominio
exclusivo, sin perjuicios de los daños morales y otros daños
adicionales por la menos 13.000 unidades de fomento que se aleguen
en su oportunidad, debiendo concurrir al pago de las indemnizaciones
en la forma que se indicará, o bien, en la forma que el Tribunal,
determine conforme a derecho y las costas de la causa.

A fojas 298 y siguientes, se encuentra contestación de la demanda por


parte don Ramón Enrique Coz Cañas y de Coz y Compañía S.A.
representada legalmente por don Ramón Coz Cañas, señalan que
solicitan el rechazo integro de la misma con una ejemplar condena en
costas.

A folio 51 de 20 de diciembre de 2016, se encuentra contestación de la


demanda de Felipe Rafael Ruiz Tagle Correa, Hugo Ramón Vicuña
Vicuña y Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada, solicitan sea
rechazada la demanda en todas sus partes, con expresa condenación
en costas.

A folio 52 de 20 de diciembre de 2016, se encuentra contestación de


la demanda de Inmobiliaria VM S.A., por parte de los abogado Pedro
Pablo Gutiérrez Philippi, Alfredo Waugh Correa, Joaquín Castillo León
y Sebastián Zamora Iturra, solicitando su rechazo con expresa
condena en costas.

A folio 53 de 20 de diciembre de 2016, se encuentra contestación de la


demanda de Constructora GCI S.A., representada por don Cristóbal
Duch León, solicita el rechazo de la demanda con expresa condena en
costas.

A folio 54 de 20 de diciembre de 2016, se encuentra contestación de la


demanda de Cristóbal Duch León, quien solicita el rechazo de la
demanda en todas sus partes con una expresa condena en costas.
HHCFMHHGMV

A folio 55 de 20 de diciembre de 2016, se celebró el comparendo de


contestación de la demanda.
A folio 93 de 10 de abril de 2017, se fijaron los puntos de prueba,
rindiéndose la prueba documental, testimonial, confesional y pericial
que consta de autos.

Se citó a las partes a oír sentencia.

CONSIDERANDO:

A) CUANTO A LAS TACHAS DE TESTIGOS:

PRIMERO: Que a folio 323 de 30 de junio de 2017, comparece a


declarar el testigo Nelson Rolando Donoso Courbis, quien en pregunta
para tachas contesta que trabaja para Coz y Cía., que trabaja hace
treinta años en la empresa y que trabajo en la obra Parque Monasterio
II, se le pregunta si creen deben ser condenados señala que no sabe,
se deduce la tacha 5ª, y 7ª ambas del artículo 358 del Código de
Procedimiento Civil, esto es, los trabajadores y labradores
dependientes de la persona que exige su testimonio; y los que tengan
íntima amistad con la persona que los presenta o enemistad respecto
de la persona contra quien declaren. También concurre a declarar
Gabriel Elías Opazo Contreras, a folio 324 de 30 de junio de 2017,
quien al ser consultado en preguntas para tacha responde para Coz y
Cía. Desde junio de 2013 a la fecha, con un contrato de carácter
indefinido, señala que su relación con Ramón Coz, es solamente
laboral, se deduce tacha por la causal 5ª del artículo 358 del texto del
Código ya señalado. Es tachado existiría un vínculo de dependencia y
subordinación.

SEGUNDO: Que la parte que presenta a los testigos que anteceden,


al evacuar los traslados señala que las tachas se basan en un simple
supuesto y que no hay ningún fundamento al respecto, que puedan
acreditar las configuraciones de las tachas deducidas por lo cual
deberán ser rechazadas en todas sus partes. Solicita además sea
condenada en costas
HHCFMHHGMV

TERCERO: Que ambos testigos de los demandados Ramón Enrique


Coz Cañas y Coz Compañía S.A., Donoso Courbis y Opazo Contreras,
han sido tachadas por la causal 5ª del artículo 358 del Código de
Procedimiento Civil, que la norma legal que sustenta la inhabilidad que
se analiza, dispone que son inhábiles para declarar “los trabajadores y
labradores dependientes de la persona que exige su testimonio”, que
en este caso se desprende del vínculo de los testigos con la parte que
los presenta y a la cual le prestan servicios en una situación de
dependencia y subordinación, es decir, se trata de una prestación
habitual de los servicios y en forma remunerada a la fecha en que los
testigos han prestado sus declaraciones en autos. Ya que los propios
testigos han reconocido expresamente trabajar para Coz y Compañía
S.A., en forma exclusiva, desde hace 30 años Donoso Courbis y
Opazo Contreras desde el año 2013. Estos hechos expuestos por los
deponentes permiten arribar a su respecto se configura la causal de
inhabilidad referida y por lo tanto deberán ser acogidas las tachas.

CUARTO: Que comparece a declarar a folio 141 de fecha 23 de mayo


del 2017, Alicia Emperatriz Briones Espinosa, quien en pregunta para
tachas responde que conoce a Felipe Ruiz-Tagle o Hugo Ramón
Vicuña, porque ella es arquitecto revisora independiente certificada en
el Ministerio de la Vivienda y Urbanismo para revisar proyectos a nivel
nacional de todo orden de proyectos de arquitectura, dice que participo
en la revisión del proyecto Condominio Parque Monasterio II, eso le
fue pagado, con una rebaja que hace la Municipalidad de un 30% de
los derechos. La parte demandante la tacha por la causal 6ª del
artículo 358 del Código de Procedimiento Civil, esto es, los que a juicio
del tribunal carezcan de la imparcialidad necesaria para declarar por
tener en el pleito interés directo o indirecto. Porque en su concepto la
tacha está del todo acreditada.

QUINTO: Que evacuando el traslado la parte que presenta a la testigo


Alicia Emperatriz Briones Espinosa, señalan que no se dan los
presupuestos, el único interés como cualquier profesional es defender
el trabajo que realizo, no hay ninguna omisión o contravención a las
normas, lo que fue refrendado por la Municipalidad posteriormente.
HHCFMHHGMV

Pide el rechazo con costas.


SEXTO: Que comparece a declarar Ricardo Gonzalo Hernández
Peirano a folio 300 de 24 de junio del 2017, que lo presenta la
Inmobiliaria VM S.A., quien en pregunta para tachas contesta que
trabajo para Inmobiliaria Gestora, y que eso fue hace unos años atrás,
los demandantes deducen tacha en su contra de acuerdo al numeral
6° del artículo 358 del Código de Procedimiento Civil, lo que hace que
carezca de imparcialidad, asimismo señala que cree el ITO y los
arquitectos no deberían ser condenados, entonces puede deducirse
que tiene un interés indirecto en el resultado del juicio.

SEPTIMO: Que la parte que presenta el testigo Hernández Peirano,


pide el rechazo de la tacha toda vez que lo que ha dado el testigo es
una mera opinión y sus dichos en caso alguno podrían constituir la
tacha, por lo que pide sea rechazada en definitiva con costas.

OCTAVO: Que comparece a estrados a declarar Gonzalo Patricio


Krebs Godoy, quien lo hace a folio 276 de fecha 15 de junio y a folio
278 de 16 de junio ambas de 2017, señala que el informe que le fue
solicitado se realizó a principios del año 2016, dice que su relación
siempre fue con el administrador del condominio, que demoro en
hacer el informe alrededor de cuatro meses. El testigo es tachado por
la parte de COZ y Cía., por las causales 4ª del artículo 357 y por las
causales 6ª y 7° del artículo 358 ambos del Código de Procedimiento
Civil. La parte de Inmobiliaria VM S.A., formula tacha de acuerdo con
el numeral 4° del artículo 357 del C.P.C., a su vez la parte de los
demandados RTV Arquitectos, Felipe Tagle y Hugo Vicuña, se
adhieren a las tachas señaladas por parte de Inmobiliaria VM S.A.
Porque no ha percibidos con sus sentidos, los hechos y lo que sabe es
porque es un técnico nada más, que ha sido remunerado y no sabe
siquiera el monto de lo cobrado, por lo que puede señalarse que tiene
un interés mercantil al prestar testimonio, piden sean acogidas las
tachas propuestas con costas.
HHCFMHHGMV

NOVENO: Que a folio 267 y 278 de fecha 9 de junio del año del año
2017, comparece Rene Claudio Guerra Cañete, quien en preguntas
para tacha contesta que tomo conocimiento de los hechos de este
proceso, porque debió generar un informe técnico, la empresa que
hizo el trabajo fue Videla y Asociados S. A. Spin Off del Dictuc, señala
que la remuneración fue pagada en su totalidad, tiene entendido que
el trabajo provino de la desde la Comunidad. La parte de Inmobiliaria
VM S.A., deduce tacha por el numeral 4ª del artículo 357 del C.P.C.,
por cuanto el testigo ha estado imposibilitado de percibir por alguno de
sus sentidos los hechos al tiempo en que tuvieron lugar, pide se acoja
la tacha con costas. La Constructora GCI y Duch , se adhiere a la
tacha deducida y a su vez deduce la 6ª del artículo 358 del C.P.C.,
como fundamento de del numeral 4ª, da los mismo de su
codemandado y en cuanto a la 6ª, dice que carece totalmente de
imparcialidad, porque el informe cuando lo elaboro no tuvo todos los
elementos a la vista fue parcial la cantidad de láminas de arquitectura
que se utilizaron. La parte de RTV Arquitectos y otros, se adhieren a
las tachas ya formuladas por los otros demandados de autos.

DECIMO: Que la parte demandante que los presenta expresa en el


traslado que le fue conferido, que la tacha del numeral 4ª del artículo
357 del C.P.C., es un despropósito y un disparate porque el testigo no
es una persona discapacitada, además el trabajo que han realizado ha
sido técnico, porque ve y oye perfectamente. En cuanto a las otras
tachas provienen de la imaginación de los abogados que las formulan,
y no se ha reconocido que hayan recibido remuneración, además no
tienen ningún interés en el resultado de este pleito que es a lo que
alude la norma.

UNDECIMO: Que comparece a declarar Richard Kutzner Pumpin, a


folio 249 de fecha 6 de junio de 2017, expresa que es arquitecto de
profesión, que ha trabajado con Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos, en
forma circunstancial, pero que él es un profesional independiente
trabaja por proyecto, no es socio de ellos ni trabajador dependiente.
Es tachado por la causal 6ª del artículo 358 del Código de
Procedimiento Civil, porque en su concepto tendría interés o a lo
HHCFMHHGMV

menos un indirecto en el resultado de este juicio.


DUODECIMO: Que evacuando el traslado la parte que lo presenta
solicita el rechazo en atención a que no tiene ningún vínculo societario
y no es empleado, por lo cual hace que no tenga interés económico en
el resultado del proceso.

DECIMO TERCERO: Que comparece a prestar testimonio Cristian


Marcelo Cardenasso Muñoz, a folio 239 y 240 de fecha 1 de junio de
2017, quien en preguntas para tacha responde que ha trabajado en
forma esporádica para la Inmobiliaria VM S.A., en general los servicios
que se prestan son de post venta, esta Inmobiliaria es un cliente más
nada más. La parte demandante lo procede a tachar por la causal 6ª
del artículo 358 del Código de Procedimiento Civil, esto es, por carecer
de imparcialidad y tener un interés directo en el resultado del juicio.

DECIMO CUARTO: Que al evacuar el traslado la parte de VM S.A.,


señala se rechace, porque se demuestra que la contraparte carece del
conocimiento de lo es tener interés directo o indirecto en el resultado
del pleito, lo único que ha realizado el testigo es realizar prestaciones
esporádicas.

DECIMO QUINTO: Que a folio 241 Y 243, de fecha 1 de junio de


2017, comparece a declarar Francine Denise Durcudoy Gross, quien
en pregunta para tacha responde, que su padre es propietario de un
departamento del Condominio, el que actualmente ella ocupa, es
tachada por la causal 1ª del artículo 358 del Código de procedimiento
Civil, es decir, los parientes legítimos hasta el cuarto grado de
consanguinidad y segundo por afinidad de la parte que los presenta
como testigo. Y también la 7ª del mismo artículo los que tengan íntima
amistad para con quien los presenta a declarar o enemistad contra la
persona que declaren. Además de la 6ª del mismo artículo, por carecer
de imparcialidad necesaria para declarar.

DECIMO SEXTO: Que evacuando el traslado que ha sido conferido


HHCFMHHGMV

solicita el rechazo porque no hay ninguna intima amistad de la testigo,


que pueda ser considerada como tal. Su padre no es parte de esta
demanda y del juicio en cuestión y no existe interés por parte de la
deponente en el resultado de este juicio.
DECIMO SEPTIMO: Que esta sentenciadora, procederá a desechar
las tachas propuesta, en contra de los testigos, porque se está frente a
profesionales que declaran, y que no son trabajadores dependientes,
no existen hechos que comprueben la íntima amistad señalada por la
demandante, o la falta de imparcialidad señalada por quien hace valer
la tacha, tampoco se ha demostrado el interés económico que
pudieran tener en el resultado del pleito, de los testigos que han
concurrido a prestar su testimonio. Toda vez que ha resuelto la
jurisprudencia que el interés debe ser pecuniario o material e
inmediato en la causa que declaran, circunstancias que no deducen de
los testimonios vertidos en autos. Razón por la que se procederá a
desestimarlas.

B) CUANTO AL FONDO:

DECIMO OCTAVO: Que a folio12 de fecha 26 de octubre de 2016, se


encuentra demanda de indemnización de perjuicios interpuesta por
Condominio Parque Monasterio II, don Fernando Sergio Cerda
Joannon, Carlos Humberto Leighton Valenzuela, Matías Costabal
Anguita, Pascale Collard Floras, Rubén Morgheinstern Volstein,
Francisco Allard Serrano, Macarena Gemita Ugarte Cifuentes, Sergio
Agustín Carrera Rivera, Javier Martín Urbina Paredes, Jaime Roberto
Guzmán Villa, Alberto Franklin Ramírez Ferrada y Cristian Fajre Wipe,
vienen en deducir esta demanda de indemnización de perjuicios, de
acuerdo a las normas de los artículos 18 y 19 de la Ley General de
Urbanismo y Construcciones (en adelante “LGUC”), en procedimiento
sumario, con aplicación de las normas especiales para protección del
interés colectivo de los consumidores establecido en el Párrafo 2° del
Título IV de la ley 19.496 en los términos que dispone el señalado
artículo 19 de la LGUC, en contra de (1) “Inmobiliaria VM S.A.”,
sociedad del giro de su denominación, representada por Nicolás Duch
León, constructor y por Gerardo Larraín Sartorius, abogado, y en
contra de “Constructora GCI S.A.”, representado por Cristóbal Duch
HHCFMHHGMV

León, en contra de Cristóbal Duch León, y “COZ Y COMPAÑÍA S.A.”,


en contra de Ramón Coz Cañas, en contra “Ruiz Tagle Vicuña
Arquitectos Limitada”, en contra de Felipe Ruiz Tagle Correa y de
Hugo Vicuña Vicuña, solicita se condene a los demandados, a la
indemnización de los perjuicios que los demandantes han sufrido a
consecuencias de las graves fallas y defectos que tienen tanto los
departamentos y, en general, las unidades de dominio exclusivo, como
los bienes comunes de los dos edificios del Condominio Parque
Monasterio II, ubicado en Avenida Valle del Monasterio N° 2.118 y
2.222, comuna de Lo Barnechea, los cuales su parte evalúa en una
suma no inferior a 75.000 unidades de fomento en el caso de los
bienes comunes y de 42.000 unidades de fomento en el caso de las
unidades de dominio exclusivo, sin perjuicio de los daños morales y
otros daños adicionales por al menos 13.000 unidades de fomento que
se aleguen en su oportunidad, debiendo concurrir al pago de las
indemnizaciones en la forma que se indicará, o bien en la forma que
determine conforme a derecho.

Se funda esta demanda en los siguientes antecedentes de hecho y de


derecho.

1) SÍNTESIS DE LA DEMANDA

Los demandantes, (1) el “Condominio Parque Monasterio II”; y (2) don


Fernando Sergio Cerda Joannon, como propietario del departamento
22 de Avenida Valle del Monasterio número 2222, Lo Barnechea; (3)
don Carlos Humberto Leighton Valenzuela, como propietario del
departamento 52 de Avenida Valle del Monasterio 2118, Lo
Barnechea; (4) don Matías Costabal Anguita en comunidad con (5)
doña Pascale Collard Floras como copropietarios del departamento 73
de Avenida Valle del Monasterio número 2222, Lo Barnechea; (6) don
Rubén Morgheinstern Volstein, como propietario del departamento 13
de Avenida Valle del Monasterio número 2118, Lo Barnechea; (7) don
Francisco Allard Serrano y (8) doña Macarena Gemita Ligarte
Cifuentes como copropietarios del departamento 43 del edificio de
Avenida Parque del Monasterio 2118, Lo Barnechea; (9) don Javier
HHCFMHHGMV

Urbina Paredes, como propietario del departamento 63 de Avenida


Valle del Monasterio número 2118, Lo Barnechea; (10) don Sergio
Agustín Carrera Rivera, como propietario del departamento 31 de
Avenida Valle del Monasterio número 2222, Lo Barnechea; (11) don
Jaime Roberto Guzmán Villa, como propietario del departamento 61
de Avenida Valle del Monasterio número 2222, Lo Barnechea; (12)
don Alberto Franklin Ramírez Ferrada, como propietario del
departamento 54 B de Avenida Valle del Monasterio número 2118, Lo
Barnechea; y (13) don Cristián Fajre Wipe, como propietario del
departamento 41-B de Avenida Valle del Monasterio número 2118, Lo
Barnechea; en adelante los “Demandantes", representados por el
suscrito, vienen en hacer efectiva, en la forma que se indicará más
adelante, la responsabilidad de los Demandados, consagrada en los
artículos 18 y 19 de la LGUC, a fin de que sean condenados a
indemnizar los perjuicios resultantes de las fallas y defectos de las
unidades y bienes de dominio común de los edificios que conforman el
“Condominio Parque Monasterio II” (el “Condominio”) y, en general,
todos los perjuicios sufridos por los Demandantes, incluyendo el daño
moral, en la forma que se indica a continuación:

1.- Inmobiliaria VM S.A.: solidariamente, por todos los perjuicios que


se reclaman en el capítulo 4) de la presente demanda.

2 - Constructora GCI S.A. y Cristóbal Duch León: cada uno


solidariamente, por todos los perjuicios resultantes de las fallas,
defectos, omisiones y/o errores en la construcción, referidos en los
capítulos 4.1) y 4.2) de esta demanda.

3. -Ruíz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada, Felipe Ruiz Tagle


Correa y Hugo Vicuña Vicuña: cada uno solidariamente, por todos los
perjuicios resultantes de los errores de diseño en que hayan incurrido,
referidos en los capítulos 4.1), 4.2) y 4.3) de esta demanda.

4. - Coz y Compañía S.A. y Ramón Coz Cañas: solidariamente


entre sí y subsidiariamente respecto de los demandados indicados en
el numeral dos precedente, por todos los perjuicios resultantes de las
HHCFMHHGMV

fallas, defectos, omisiones y/o errores en la construcción, referidos en


los capítulos 4.1) y 4.2).
Las graves fallas y defectos que permiten invocar y reclamar las
responsabilidades establecidas en la LGUC forman una lista
sorprendentemente larga para un conjunto que debía tener un muy
buen estándar y que fue definido y publicitado por “INMOBILIARIA VM
S.A.”, en adelante la "Inmobiliaria" o el “Propietario primer vendedor”,
como dotado de un “perfecto equilibrio entre todos los elementos que
componen los espacios de todos los departamentos”, y que fue
recibido por la Dirección de Obras Municipales de Lo Barnechea (en
adelante también, “DOM”) sólo en diciembre de 2014, por lo que se
trata de una construcción muy nueva, que además fue catalogada por
sus desarrolladores como un conjunto de alta calidad, moderno y
armonioso.

El caso es que, tanto los bienes comunes como las unidades de


dominio exclusivo de edificios nuevos y de presunto alto estándar,
como son los pertenecientes al Condominio Parque Monasterio II,
lucen hoy dañados en un corto lapso, evidenciando graves fallas y
defectos.

Es necesario tener en consideración, además, que “Inmobiliaria VM


S.A.”, "Constructora GCI S.A.", (la “Constructora”) y el inspector
técnico de obras, señor Ramón Coz Cañas, tienen vínculos y
relaciones patrimoniales evidentes entre ellos. Así, los socios de la
Inmobiliaria son prácticamente los mismos que los de la Constructora.
Por su parte, el inspector técnico de obras, quien debería ser un
profesional independiente desligado de los dueños y de los
constructores del proyecto, es socio en ambas sociedades por medio
de “Inversiones Los Lagos S.A.”.

Los perjuicios sufridos por el Condominio y cada uno de los


propietarios demandantes se expresan en el costo de reparación de
las graves fallas y defectos, en los gastos en que se ha incurrido hasta
la fecha en reparaciones y reemplazo de equipos y materiales y en el
HHCFMHHGMV

impacto en el valor de las unidades, todos los cuales suman un monto


no inferior al equivalente en pesos a 75.000 unidades de fomento para
el caso de los bienes comunes y a 42.000 unidades de fomento para
el caso de las unidades de dominio exclusivo de los demandantes, en
razón de 4.200 para cada uno de ellos. Además, deben adicionarse
los daños morales y otros daños adicionales que se acreditarán en la
segunda etapa del proceso, conforme lo previene el artículo 19 de la
Ley General de Urbanismo y Construcción en relación con lo dispuesto
en la Ley de Protección al Consumidor, por un monto total no inferior a
13.000 unidades de fomento, sin perjuicio de lo que demanden otros
demandantes que se sumen a lo largo del proceso.

2) EL CONDOMINIO PARQUE MONASTERIO II

INMOBILIARIA VM S.A. era dueña del lote número Tres originado en


la modificación de la segunda etapa del Loteo Valle del Monasterio,
ubicado en la comuna de Lo Barnechea, Región Metropolitana.
Adquirió la propiedad por absorción de “Inmobiliaria GPG Dos S.A.”,
según consta de las escrituras públicas de fechas 5 y 6 de diciembre
de 2013, ambas otorgadas ante don Pedro Aylwin Valenzuela, notario
público interino de la Vigésima Primera Notaría de Santiago, cuyos
título se encuentran inscritos a fojas 19.949 número 29.936 en el
Registro de Propiedad del año 2014 del Conservador de Bienes
Raíces de Santiago.

Conforme al plano de loteo LB-031-A y sus modificaciones posteriores,


entre ellas la que consta del plano LB- 031-3 C aprobado mediante
resolución sección tercera número 033 de 7 de noviembre de 2012 de
la Dirección de Obras de Lo Barnechea, archivado en el Conservador
de Bienes Raíces de Santiago con el número 47.041 - C el 27 de
noviembre de 2012, el Lote Tres quedó subdividido en tres lotes,
denominados lote número Tres A uno guion A guion uno, lote número
Tres B uno guion uno y lote número Tres A Dos guion A.

Conforme al permiso de edificación número 23/99 de 3 de febrero de


1999, modificado por resoluciones 113/2005, 036/2008, 146/2012,
HHCFMHHGMV

337/2012 y finalmente por resoluciones sección 13 número 100 de 30


de abril de 2014, sección 13 número 242 de 13 de octubre de 2014 y
sección 13 número 291 de 11 de diciembre de 2014, todas de la
Dirección de Obras Municipales de Lo Barnechea, INMOBILIARIA VM
S.A., en su calidad de continuadora legal de Inmobiliaria GPG Dos
S.A., encargó la construcción, mediante contrato de construcción a
suma alzada, de un condominio denominado "Parque Monasterio II”,
compuesto de dos edificios, uno correspondiente al edificio número 7,
que fue construido en el Lote Tres A uno guion A guion uno ubicado
en Avenida Valle del Monasterio número 2.222, y el otro
correspondiente al edificio número 9, que fue construido en el lote Tres
B uno guion uno.

Supuestamente, el edificio número 9 se construiría con frente a


Avenida Valle del Monasterio número 2.118 pero, como se explicará,
este lote no deslinda con la vía pública, pues se interpone el lote Tres
A uno guion A guion uno. Por su parte el Lote tres A dos guion A se
destinó en los planos de subdivisión a área verde privada, aunque en
los hechos cumple la función de ser antejardín.

La recepción de la urbanización consta de la resolución sección quinta


número 006 de 31 de enero de 2001 de la Dirección de Obras de la
Ilustre Municipalidad de Lo Barnechea. Los edificios se encuentran
recepcionados municipalmente según consta del certificado N° 281 de
11 de diciembre de 2014 de la Dirección de Obras de la Ilustre
Municipalidad de Lo Barnechea.

El reglamento de copropiedad es uno solo para los dos edificios y


consta en la escritura pública otorgada el 28 de mayo de 2014, en la
notaría de Santiago de don José Musalem Saffie, y se encuentra
inscrito a fojas 36965 número 42243 del Registro de Hipotecas del año
2014 del Conservador de Bienes Raíces de Santiago.

Ambos edificios fueron acogidos a la Ley 19.537 sobre Copropiedad


Inmobiliaria en forma separada, según consta de los certificados
números 001 (para el edificio 7) y 002 (para el edificio 9), ambos de
fecha 2 de enero de 2015. Los planos de copropiedad inmobiliaria se
HHCFMHHGMV

encuentran archivados en el Conservador de Bienes Raíces de


Santiago, con fecha 7 de enero de 2015, bajo los números 4772 y
4772, A a la E.
3) VÍNCULOS PATRIMONIALES Y PERSONALES ENTRE LOS
DISTINTOS DEMANDADOS

Es necesario destacar los estrechos vínculos patrimoniales y


personales que existen entre algunas sociedades y personas que
conforman el bloque de los Demandados.

Tanto INMOBILIARIA VM S.A. como CONSTRUCTORA GCI S.A. son


sociedades relacionadas con la conocida empresa de servicios
inmobiliarios “P&G Larraín Propiedades”, como se acreditará en su
momento.

Son socios de la Inmobiliaria vendedora, según la inscripción de fojas


92.764 n° 65.401 del Registro de Comercio de 2012, Inversiones Casa
De Montt Limitada, Inversiones Mar del Norte Limitada, Inmobiliaria
L&L Limitada e Inversiones Los Lagos S.A. Esta última tiene como
socio mayoritario al profesional responsable de la inspección técnica
de obras, señor Ramón Coz Cañas, quien como se verá, también
participa, a través de la misma sociedad, en la propiedad de la
Constructora.

Los vínculos entre INMOBILIARIA VM S.A. y "CONSTRUCTORA GCI


S.A.” son evidentes porque el gerente general de la Constructora, don
Jaime Eduardo Duch Higginson, es al mismo tiempo director de la
Inmobiliaria vendedora. Por su parte, el gerente general de la
Inmobiliaria, don Nicolás Duch León, es al mismo tiempo director de la
Constructora.

Por otro lado, llama aún más la atención que el profesional


responsable de la inspección técnica de las obras del Condominio,
señor Ramón Coz Cañas, junto con ser gerente general de la empresa
de inspección técnica, es tanto accionista de la Primera vendedora,
como de la Constructora y es también apoderado, representante legal
y director de ésta. Lo anterior es sumamente grave, pues uno de los
HHCFMHHGMV

deberes de todo inspector técnico de obras (ITO) es controlar y


fiscalizar la calidad de la ejecución de la obra, tanto en cuanto el
apego de ésta a los planos y diseños proyectados, como a la calidad y
resultado de los trabajos.

Según el artículo 1.1.2 de la Ordenanza General de Urbanismo y


Construcciones (“OGUC”), el «Inspector técnico» debe ser un
"profesional competente, independiente del constructor; que fiscaliza
que las obras se ejecuten conforme a las normas de construcción que
le sean aplicables y al permiso de construcción aprobado. Se
entenderá también como tal, la persona jurídica en cuyo objeto social
esté comprendido el servicio de fiscalización de obras y que para
estos efectos actúe a través de un profesional competente.”

La misma ordenanza reitera que “El inspector técnico será


responsable de fiscalizar que las obras se ejecuten conforme a las
normas de construcción aplicables en la materia y al permiso de
construcción aprobado. Podrán ser inspectores técnicos las personas
naturales o jurídicas que presten el servicio de fiscalización aludido en
el inciso anterior, ejercido por o con profesionales competentes, según
el caso, independientes del constructor. Con todo, los inspectores
técnicos serán subsidiariamente responsables con el constructor de la
obra”.

Por su parte, la LGUC reitera y detalla las obligaciones de todo ITO,


en el mismo tenor señalado por la OGUC.

En el caso de autos, los vínculos personales y patrimoniales, así como


el evidente conflicto de interés que existía entre la Inmobiliaria, la
Constructora y el ITO, explican en buena medida los daños y defectos
que ha presentado la obra; conflicto de interés que además constituye
una infracción evidente y grave a la obligaciones legales del ITO.

Estos vínculos entre las personas demandadas justifican, además, la


solidaridad en el pago de las prestaciones exigidas mediante esta
demanda, no sólo desde el punto de vista legal, sino incluso desde el
HHCFMHHGMV

punto de vista de los principios generales del derecho y de la razón


natural.

4) LAS FALLAS Y DEFECTOS DE LAS CONSTRUCCIONES


Han transcurrido menos de dos años desde la recepción de los
edificios del Condominio y en este corto lapso han surgido y continúan
apareciendo un largo y grave número de fallas y defectos, que
permiten hacer efectiva de modo claro la responsabilidad prevista en
los artículos 18 y 19 de la LGUC.

La manifestación de las fallas y defectos es tan seria que permite


concluir que el diseño, la ejecución y la inspección técnica de las obras
han sido mal hechos, descuidados, pobres, contrarios a las normas
técnicas y a la Lex artis y, por cierto, muy por debajo del estándar
exigible para condominios de alto nivel.

A continuación explicaran las fallas y defectos de las construcciones


detectados hasta ahora, que se desglosan en (i) fallas y defectos de
diseño y/o constructivas presentes en bienes de dominio común del
condominio; (ii) fallas y defectos de diseño y/o constructivos presentes
en bienes de dominio exclusivo de cada propietario; y (iii) fallas y
defectos de diseño que afectan las características reales de los
edificios y departamentos y que presentan diferencias respecto de las
condiciones ofrecidas en la publicidad.

4.1) FALLAS Y DEFECTOS DE DISEÑO Y/O CONSTRUCTIVOS


PRESENTES EN BIENES DE DOMINIO COMÚN DEL CONDOMINIO

Las construcciones de los bienes comunes de ambos edificios


presentan graves fallas y defectos de diseño y/o constructivos, que
son de tal entidad que han sorprendido -para mal- a los propietarios de
los departamentos y a la administración del Condominio (la
“Administración”).

Además, estas fallas y defectos de diseño y/o constructivos limitan


seriamente o bien impiden el uso de las unidades y/o de los bienes
comunes, por poner en riesgo la seguridad de los residentes, del
personal del Condominio y de sus visitas.
HHCFMHHGMV

Las fallas y defectos que por ahora se han manifestado se grafican en


el set fotográfico acompañado con ocasión de la media prejudicial y se
mencionan a continuación, sin perjuicio de que estos serán en
definitiva acreditados en la oportunidad procesal correspondiente:

4.1.1) Fallas y defectos en los edificios

4.1.1.1) Losas y cubiertas

Se ha constatado un mal diseño y mala ejecución de techos y


cubiertas. Las impermeabilizaciones de losas superiores y hojalatería
del techo de ambas torres se encuentran mal ejecutadas, entre otras
cosas, por falta de sellos en ductos de desagües de terrazas, falta de
sellos en encuentros de superficies; hojalatas abiertas, no traslapadas
ni selladas, poco finas y desprolijas.

Los remates de shafts, ductos y protección de equipos se aprecian


pésimamente realizados y descuidados en general, quedando zonas
expuestas a acumulación de aguas lluvia.

Todo esto ha generado filtraciones masivas al interior de


departamentos, en ambas torres, siendo las más graves las ocurridas
en la torre 9, en el área sur, donde pese a realizar reparaciones en 4
oportunidades, las unidades superiores siguen anegándose.

La gravedad de esta situación llevó al absurdo de requerir la


instalación de una gran carpa de tela, una suerte de paraguas
instalado en la azotea por parte de la Inmobiliaria vendedora, para
tratar de proteger a los departamentos de las lluvias y evitar las
masivas y abundantes filtraciones.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 4.500.

4.1.1.2) Las juntas de dilatación entre ambas torres

Las juntas de dilatación centrales de ambas torres colapsaron,


soltándose sellos y hojalatería, lo que deja en evidencia errores de
diseño y/o constructivos.
HHCFMHHGMV

Aunque estos elementos fueron reemplazados por la Inmobiliaria, en


la actualidad se evidencia que nuevamente la hojalatería se ha ido
desprendiendo. Se ha podido apreciar en su interior que, en vez de
utilizarse sellos de caucho o materiales flexibles y a la vez resistentes,
como lo exige la norma, se ha utilizado cartón, aislapol y otros
materiales de baja calidad y menor costo, que no son aptos para las
necesidades mecánicas de estas junturas.

En la actualidad, la junta de dilatación funciona como bajada de agua


durante las lluvias, generando ruidos molestos, filtraciones y arrastre
de agua hacia las áreas bajas de los edificios, en especial los
estacionamientos. Lo anterior también deja en evidencia un mal
diseño.

Estimamos que este daño alcanza un monto de al menos UF 1.000.

4.1.1.3) Enchapes y muros

En muros perimetrales exteriores de las torres se han producido


caídas de enchapes, aparentemente por la humedad y por su cercanía
a las juntas de dilatación. Otros enchapes de ladrillo tienen manchas
de pintura y diferencias de tonos.

Empastes y estucos también han colapsado por exceso de humedad.


Hay grietas importantes y llamativas en algunos sectores.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 3.500.

4.1.1.4) Falta o inexistencia de aislación

Existen serios problemas de aislación acústica a causa de la ausencia


indebida de aislantes en los shafts y ductos funcionales del conjunto,
en este caso sanitarios. Lo anterior genera notorios traspasos de
sonidos a todo lo alto del edificio, no cumpliendo con la normativa
vigente.
HHCFMHHGMV

Junto a ello, se ha constatado falta de aislación (lámina mineral o


similar), en tabiques entre piezas y sobrelosas de todos los
departamentos, muy delgadas y en algunos casos prácticamente
inexistentes, incumpliendo la norma vigente.

Se ha constatado además la inexistencia de cortafuegos horizontales,


compartimentando pisos, para evitar la propagación del fuego y del
humo en caso de emergencia. Esto contraviene la norma constructiva.

Estimamos que este daño alcanza un monto de al menos UF 3.500.

4.1.2) Accesos y vías de circulación exteriores del


Condominio

4.1.2.1) Acceso desde la vía pública

El diseño del acceso al condominio tiene errores que causan graves


problemas de seguridad, de circulación y de operación.

El error de diseño de las veredas, soleras y zona de basuras impide


separar el ingreso de los propietarios del ingreso de visitas, servicio
habitual y esperable en un condominio de este estándar.

El mal diseño y la pobre ejecución también se han manifestado con


problemas en la apertura y funcionamiento del portón vehicular, que
ha generado daños en la muralla, techo de la caseta y barreras de
acceso.

El portón vehicular y las barreras carecían de fotoceldas y sensores


necesarios para detener su marcha en caso de necesidad, lo que
provocó accidentes. Estos elementos son exigibles en un condominio
de este estándar. La situación debió ser reparada por la
Administración del Condominio.

El diseño de las puertas exteriores es una chapuza inaceptable, pues


no consideró algo obvio: al abrir el portón vehicular, que es de
corredera, se desplaza junto con la puerta peatonal, bloqueando
totalmente el paso de personas, lo que además de molesto, provoca
HHCFMHHGMV

riesgos evidentes.
Las veredas no fueron entregadas terminadas, lo que la Inmobiliaria
vendedora sólo realizó luego de reiteradas solicitudes de la
Administración. Pero la deficiente reparación no ha solucionado los
problemas de circulación y conectividad física de los peatones. En
efecto, la acera jamás conduce a la puerta peatonal, sino que a una
reja que no tiene acceso.

El acceso al Condominio por la vía pública presenta graves problemas


de diseño, pues obliga al conductor a bajar la velocidad de forma
repentina para poder ingresar, debido al abrupto cambio de nivel entre
calzada y solera, lo que puede ser causa de accidentes.

Además, tal acceso vehicular está en una curva, lo que vulnera la


normativa vigente, ya sea de los criterios de diseño del Serviu como
las Normas del Manual de Pavimentación y Urbanización del Minvu.
Tampoco cumple con la norma de distanciamiento mínimo de 6 metros
que contempla la OGUC, en función de esquinas y curvas.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 700.

4.1.2.2) Portería

La portería se entregó con serias deficiencias en revestimientos,


suciedad, servicios incompletos (especialmente el baño) y
terminaciones deficientes en general.

Existe un grave problema de desnivel en el acceso a la portería, que


produce acumulación de agua en la entrada, tanto de lluvia como de
riego, lo que a su vez provoca problemas de seguridad a las personas.

Los intentos de reparación de estos problemas de la portería no han


prosperado, de momento que las fallas continúan, como se acredita en
el set fotográfico que se acompañó.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 250.


HHCFMHHGMV

4.1.2.3) Vías de circulación peatonal al interior del Condominio


En los accesos peatonales a los edificios se observan, a simple vista,
muchas irregularidades. Se manifiestan problemas graves en
terminaciones, estando las obras en condición de no terminada. Falta
pulido en los pasillos, hay diferencia de texturas en los pavimentos,
con indebidas variaciones de cambios de tonos, materiales y formas
de ejecución.

Se constatan además gran cantidad de grietas, múltiples lugares con


quiebres en las losetas y pavimentos mal terminados, lo que indica
una mala ejecución de los radieres y la falta de dilatación entre las
partes o compactación de los suelos donde se emplazan.

Se observan fallidos intentos de reparaciones en algunas losas y


pisos, por haber sido mal ejecutadas, generando diferencias de tonos,
rugosidades, niveles y terminaciones. Cabe notar que cada reparación
se realizó con distintos materiales, colores y texturas, por personal de
baja calificación. Por lo mismo, hasta la actualidad los problemas
persisten, y la estética de los accesos se ha visto incluso empeorada,
en relación a la ya deficiente condición inicial. Esto a simple vista
muestra claramente un descuido general, falta de coordinación y mala
ejecución en los trabajos de pavimentos, no siendo acorde con las
circulaciones principales propias de un conjunto de estas
características.

Estas fallas y defectos se observan a lo largo de todo el conjunto,


sugiriendo por lo mismo una mala realización general de radieres y
terminaciones de pisos exteriores.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 3.000

4.1.2.4) Los estacionamientos de visitas

Situación similar a la descrita en el numeral anterior se puede observar


en el sector de estacionamientos de visitas. Las vías de circulación,
HHCFMHHGMV

losas, radieres y losetas también se encuentran fisuradas y agrietadas,


con cambios de altura muy marcadas en sus juntas de dilatación (más
de 1 cm.), y en relación a soleras y entrepastelones.
Pese a lo reciente de los trabajos (algunos se ejecutaron hace menos
de 6 meses), hay aparición de socavones, grietas y distanciamientos
marcados entre las calzadas de sus soleras.

Existe hundimiento de algunas losas y pastelones, generando


diferencias de plomo importantes, que propician caídas y tropezones
constantes.

Los estacionamientos de visita se encuentran en una zona en


pendiente, siendo de difícil acceso y circulación.

El condominio no tiene estacionamientos para discapacitados que


sean funcionales, pues los dos existentes están en pendiente y por
ende no se pueden usar. Así, se ha vulnerado lo dispuesto en el
artículo 4.1.7. de la OGUC, que señala que se requieren 3
estacionamientos para personas con discapacidad en edificios
colectivos con dotaciones de sobre 50 y hasta 200 estacionamientos,
que es el caso del Condominio.

Junto a lo anterior, el diseño de los espacios de estacionamientos no


tiene relación con el ofrecido en la folletería, página web y publicidad
de venta, donde se observan estacionamientos ortogonales (no
radiales, como los ejecutados), con muros perimetrales y terreno
acondicionado para disponer estacionamientos planos y no en
pendiente.

En general, existe una calidad de diseño y ejecución visiblemente


deficiente, estando los pavimentos vehiculares exteriores, que
constituyen bienes comunes, en calidad de obra gruesa.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 1.300

4.1.2.5) Accesos a torres

Los problemas de diseño y ejecución generales de pavimentos


HHCFMHHGMV

vehiculares y peatonales se ven reflejados con grave notoriedad en las


escaleras y cambios de nivel, sobretodo en el acceso a la torre 9, lo
que ha llevado a que algunas gradas estén en desuso.
Se han manifestado grietas horizontales y laterales por mala ejecución
de hormigones, caída, agrietamiento, manchas de pinturas y
revestimientos por exceso de humedad, por inexistencia de zócalos y
exposición directa de las obras al agua, sin protección, lo que
manifiesta errores de diseño y/o de ejecución.

Hay reparaciones con cambios notorios de tono y excesos de texturas.


También reparaciones parciales, realizadas por personal no calificado,
que en vez de mejorar el entorno y percepción del acceso, lo han
empeorado.

También se manifiestan desniveles que complican la circulación


peatonal, pudiendo provocar tropiezos y caídas.

Existen zonas picadas en torno a las luminarias, que están con


problemas de humedad (fueron instaladas después de la recepción y
de mala manera), pero que además aportan en la percepción de
descuido de las obras.

Existe falta de pendiente general de las losas y peldaños, lo que


genera acumulación de agua, con lo que el acceso se transforma en
intransitable luego de una lluvia, o del simple riego del jardín. El agua
se acumula apozándose contra las contrahuellas y en todos los
descansos.

Las obras no han considerado, debiendo hacerlo, sistema de


desagües en muros laterales, ni verificado su inclinación de elementos
horizontales, impidiendo el normal escurrimiento del agua.

En general se puede afirmar que hay una mala ejecución general de


las obras. Los problemas de diseño se manifiestan en lo errado de las
soluciones, pero también en los incumplimientos normativos. Por
ejemplo, la rampa no permite el giro de una silla de ruedas en sus
descansos, pues no cumple los 150 centímetros de radio, libre de giro,
HHCFMHHGMV

infringiendo así el artículo 4.1.7. de la OGUC.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 300.


4.1.2.6) Las marquesinas

En las cuatro marquesinas principales de las entradas a las torres se


manifiestan errores de diseño y constructivos que provocan
acumulación de agua, por encontrarse los desagües más arriba del
nivel de las losas, lo que significa que sea imposible que el agua
escurra. Esto provoca verdaderas piscinas sobre los accesos,
produciéndose filtraciones y humedades en cielos y muros
adyacentes.

Estimamos que este daño alcanza un monto de al menos UF 400.

4.1.2.7) Humedad generalizada en varios lugares

En los perímetros de ambos edificios, pero con mayor notoriedad en


jardineras y muros de accesos, vinculados con exteriores, hay
problemas serios de humedad, unido a mal aspecto estético, al
presentar distintos tonos, colores y texturas. Por lo tanto, y como se
constata en el set fotográfico que se acompañó, se trata de un
problema general de diseño y falta de impermeabilización y control de
la humedad.

La pintura tipo Chilco Stop utilizada está mal aplicada, dejando zonas
de hormigón a la vista, junturas y encuentro expuestas a la humedad,
fragües y bekron de pegado de revestimiento a la vista, que causan
humedad bajo los revestimientos y enchapes.

No se han instalado zócalos de protección, llegando la gran mayoría


de los enchapes y muros pintados directamente al suelo, lo que hace
inevitable que los paramentos verticales se degraden a raíz del
contacto directo con la humedad. Algunos ya se ven saturados, lo que
termina debilitándolos, soltándolos y haciéndolos caer.

Hay zonas y muros que incluso han acusado grietas profundas, ya que
el exceso de humedad no controlada termina saturando hormigones y
HHCFMHHGMV

haciéndolos vulnerables a roturas y pérdida de sus capacidades de


dureza y resistencia.
Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 2.000.

4.1.3) Halls de distribución

4.1.3.1) Halls principal

Las filtraciones y humedades han provocados daños patentes en estos


sectores, que se manifiesta en cielos, muros, estucos y pinturas
descascarados, palmetas y revestimientos machados y soplados. El
problema de la humedad es tal que muros y tabiques pueden llegar a
colapsar.

Al interior de los cuatro halls de acceso, se presentan problemas


visibles de malas terminaciones generales, cantos rotos en palmetas y
estructuras, guardapolvos sueltos, palmetas sueltas, picadas,
sopladas y quebradas; shafts sin manillas y con perforaciones visibles;
escaleras con falta de manos de pintura y evidente descuido por las
terminaciones.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 500.

4.1.3.2) Mamparas

La quincallería y errajes en las puertas de acceso (mamparas) a las


dos torres es deficiente en su diseño, calidad e instalación,
encontrándose torcidas, desniveladas y sueltas. Algunas mamparas
simplemente no pueden abrirse o cuesta mucho hacerlo, como se
constata en el set de fotografías.

La mampara de una de las torres presenta una quebradura en el vidrio


en la parte inferior, como causa de la mala calidad e instalación de las
mismas.

El tótem con la citofonía para comunicación con los departamentos


presenta una altura que no permite ver el número del departamento,
especialmente los de más abajo; también presenta mala postura de
HHCFMHHGMV

identificaciones y algunas de ellas caídas.


Este sistema de acceso, por error de diseño y construcción, presenta
problemas de seguridad importante e implicará grandes gastos de
mantención permanentemente, para la Administración del Condominio.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 200.

4.1.3.3) Halls de distribución en cada piso

En estos sectores, por error de diseño, no se consideró apertura de


ninguna ventana, lo cual impide su ventilación, atentando contra la
seguridad de los propietarios ante una eventual emergencia,
contraviniendo así el artículo 4.1.2 de la OGUC, que dispone que tales
lugares pueden ser cerrados o con ventanas fijas, siempre que puedan
ventilarse a través de un recinto habitable dependiente, o bien
contemplando un sistema de renovación de aire.

En los halls de distribución de cada piso se observan problemas


similares a los detallados para los halls principales, en resumen: mal
diseño, errores en terminaciones generales; falta de manillas en
puertas de servicio; ascensores y recintos comunes sin señalética;
ascensores con muestras de óxido y falta de implementos; falta de
fragüe en palmetas de piso y guardapolvos; palmetas con cantos
picados, sueltos y quebrados; pintura descascarada y manchada,
generando una sensación de descuido general; existencia en algunos
shafts de hoyos grandes y peligrosos que podrían provocar
accidentes.

Existe además una ausencia generalizada de señalética, la que


además de ser de muy mala calidad, no guía ni orienta la circulación
de visitas, ni ayuda a la evacuación ante una eventual emergencia,
incumpliendo las normas básicas de seguridad y de señalización de
edificios, que disponen que el equipamiento debe ser provisto e
instalado por el primer vendedor del conjunto.
HHCFMHHGMV

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 400.

4.1.4) Sistemas eléctricos, de iluminación y corrientes


débiles
4.1.4.1) Problemas de funcionamiento de mamparas y citofonía

Las puertas de acceso en mamparas de vidrio tienen problemas de


apertura y descuadres, como ya se señaló, pero además existe un
deficiente funcionamiento del sistema de citofonía y accionamiento
remoto, desde cada departamento y desde la portería.

Existen, por ende, problemas en red de corrientes débiles, que, por


mala instalación, calidad de los materiales y mal diseño, atenta contra
la seguridad del Condominio y sus propietarios. Se observa desorden
en la ejecución de los trabajos, con tableros de baja calidad, ductos y
cables desordenados y no identificados según la norma.

Las bocinas de los timbres de los departamentos fueron instaladas por


error de diseño en lugar inadecuado, dentro de un mueble en la
cocina, lo que hace que no se escuche. A tal punto ha llegado esto,
que algunos propietarios han instalado timbres inalámbricos en sus
departamentos.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 500.

4.1.4.2) Problemas de la iluminación exterior y en


estacionamientos y espacios comunes

El sistema general de iluminación exterior, de accesos, del jardín y de


estacionamientos, tiene problemas de diseño y de funcionamiento.
Muchos puntos no están electrificados, la luminaria se entregó con
diversidad impropia de diseños, no normalizada, con intensidades y
colores diferentes (luz cálida y fría, en mismos recintos o espacios), no
ubicándose según la especificación técnica y cantidad de puntos
definidos en el plano eléctrico aprobado por la Dirección de Obras de
la Municipalidad.

La constante quema de ampolletas, partidores, equipos y


fluorescentes indica problemas de corto circuitos, que da cuenta de
HHCFMHHGMV

una mala ejecución de las instalaciones y una mala calidad de los


productos eléctricos empleados.
Además, hay cables a la vista, equipos sueltos y visiblemente mal
instalados, incluso algunos con agua en su interior, atentando contra
cualquier norma básica y sentido común de seguridad, pero sobretodo
no considerando los procedimientos ni protocolos de diseño e
instalación de la norma constructiva vigente.

Estiman que estos daños alcanzan un monto total de al menos UF


350.

4.1.4.3) Circuitos eléctricos mal señalizados

La red es de muy mala calidad y funciona por lo mismo muy


deficientemente. Los circuitos de los tableros eléctricos, tanto de
espacios comunes como de los departamentos, se encuentran mal
diseñados y señalizados, no coincidiendo la rotulación con lo
existente.

Los edificios fueron entregados con la electricidad de las azoteas y sus


casetones conectados a los espacios comunes, pese a tratarse de
espacios de uso y goce exclusivo. Esto debió ser corregido por la
Administración.

Además, la iluminación es muy deficiente en zonas de acceso y


circulación, por error de diseño. A lo anterior se une que estos
sectores tienen fallas y defectos constructivos y los desniveles son una
grave ocasión de riego para las personas, Así, no se contaba con
iluminación en la caseta de acceso y en la zona de basureros. Los
estacionamientos de visita, que están en pendiente, carecen de la
iluminación adecuada. Ya es muy difícil para una persona
discapacitada usar correctamente un estacionamiento en pendiente, lo
que se ve agravado por la falta de iluminación.

En lo que se refiere a las circulaciones peatonales, no se está


cumpliendo la norma constructiva chilena, que considera un mínimo
HHCFMHHGMV

tolerable para la noche de 15 lux.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 400.


4.1.5) Sector quincho, piscina y servicios exteriores

La piscina presenta problemas muy serios, que se explican a


continuación.

Por de pronto, fue diseñada y publicitada con 25 metros y tiene sólo 13


metros. Además, tiene serios problemas constructivos: ha aparecido
parte de su enfierradura, la cual se está oxidando, está perdiendo la
pintura y contaminando las aguas, a más de ser peligroso para
cualquier usuario. Esto manifiesta una negligente ejecución.

Los retornos presentaron filtraciones y 2 de ellos se encontraban


tapados, no encontrándose consiguientemente conectados al sistema
de filtraje. La pintura ha sido deficiente e incompleta. Se ha repintado
tres veces, y las tres se han descascarado.

El rompe olas tiene borde filoso, lo que es un riesgo de accidente


inminente para sus usuarios e incumple la norma constructiva.

La reja perimetral presenta óxido desde el primer día y pintura


deficiente, sucia y descascarada.

No se entregó señalética ni normas de uso y funcionamiento respecto


de la piscina y de los sectores comunes, contraviniendo las normas
vigentes para piscinas semi públicas, en conjuntos y condominios.

La zona aledaña a la piscina y quincho se encuentra con pavimentos


completamente fisurados, ya que el terreno está cediendo y
hundiéndose, las losas de terrazas y pilares del quincho se están
distanciando e inclinando visiblemente, como se observa en el set de
fotografías.

Las bombas de la piscina se entregaron inundadas y por lo mismo


fallaron al poco tiempo. El costo del reemplazo de estos equipos fue
soportado por la Administración.
HHCFMHHGMV

Los camarines, sala de emergencias y baño, fueron entregados con


más de un año de retraso. No estaban correctamente pintados y en
general presentaban señales anómalas de humedad.
El sistema general de funcionamiento de la piscina ha presentado
problemas: cortocircuitos, fallas con los filtros, timer, skimmer, falta de
implementos y mal funcionamiento general. Ha sido un problema
constante, que acusa mala construcción, planificación, diseño y
ejecución.

Los informes de los expertos en piscinas, que han analizado los


problemas, han señalado que la estructura es irrecuperable y que la
única forma de reparación es mediante la demolición y la nueva
ejecución de la misma. La Constructora ha reparado superficialmente
ya tres veces la piscina, volviendo cada una de las veces a tener
problemas de igual o mayor gravedad.

La zona de piscina y quincho actualmente es peligrosa, ya que existen


innumerables materiales sueltos, fragües caídos, grietas y cambios de
plomos y niveles.

Las tapas de acceso al desagüe de la piscina y la sala de bombas


presentaban problemas de apertura que, por su peso y funcionalidad,
son un peligro para el operario. Faltan también rejas en salas de
bombas y equipos técnicos, lo que es un riesgo de accidentes.

Tal vez lo más grave es que el desagüe del baño del camarín
descargaba directamente al desagüe de la piscina, no contando con
una cámara exclusiva. Este asunto fue reparado por la Inmobiliaria a
petición de la Administración, pero después de más de un año de
funcionamiento irregular y fuera de norma.

En general toda el área de piscina y zonas dependientes responde a


un diseño muy deficiente, carente de toda norma y criterio de
seguridad.

Toda esta zona ha sido muy difícil de utilizar, porque sigue en


reparaciones y habilitación, prácticamente un año y medio después de
HHCFMHHGMV

entregados los departamentos.

Estiman que estos daños alcanzan un monto de al menos UF 3.000.


4.1.6) Jardines y cierros

4.1.6.1) Contención del cerro

En la zona posterior del Condominio, colindante con el cerro, se


producen aludes, caídas de piedras y deslizamientos de tierra, por
cuanto el talud no se encuentra contenido debidamente, a pesar de
que el proyecto publicitado graficaba en esa zona un muro de
contención y jardines ornamentales.

Este trabajo mal ejecutado y no finalizado constituye un riesgo para las


personas que transitan por allí, paso obligatorio, pues es el acceso
peatonal a la torre 9.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 1.500.

4.1.6.2) Jardines y paisajismo inconcluso

En la especialidad o ítem de paisajismo y jardines, al tiempo de la


entrega de los departamentos varias zonas no se encontraban
ejecutadas, trabajadas, acondicionadas o plantadas. Sectores
completos se encontraban en estado natural, con tierra erosionada,
maleza seca y sin preparación alguna para ser plantada. Las zonas
ejecutadas del paisajismo estaban incompletas, con pocas densidades
vegetales y además mal plantadas.

Parte de los jardines debió ser ejecutado por la Administración de


la comunidad y a su costo, lo que incluyó mejoramiento del suelo,
fertilización y plantado, así como el acondicionamiento del
sistema de riego.

Al revisar la información de publicidad y venta, pero sobre todo el


diseño paisajístico incluido en los planos de proyecto y municipales, se
advierte que el jardín propuesto inicialmente no se ejecutó
debidamente, limitándose a parcialidades mal terminadas, por áreas
HHCFMHHGMV

específicas menores y de manera incompleta en todas sus partidas,


planificación y obras.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 400.


4.1.6.3) Senderos no delimitados

Los senderos de los jardines en general no cuentan con soleras o


elementos de contención. Los pocos que existen fueron realizados
luego de la entrega y de forma visiblemente descuidada. Esto impide
trabajar de forma adecuada, ya que la tierra o maicillo, que también se
ha tenido que llevar a costo de la Administración, escurre desde las
zonas de circulación, a los jardines y viceversa.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 300.

4.1.6.4) Cerco eléctrico inexistente

Los departamentos se publicitaron para su venta con un perímetro de


seguridad electrificado. Esto fue un factor relevante al momento de
tomar la decisión de compra, ya que al ubicarse el conjunto aledaño a
un cerro eriazo, se hacen necesarios estándares eficientes de
seguridad.

El caso es que este cerco eléctrico no se instaló. Su consideración en


el proyecto publicitado se puede verificar en los planos de
especialidades que se encuentran en la carpeta municipal, con que el
proyecto fue aprobado.

Estimamos que este daño alcanza un monto de al menos UF 700.

4.1.6.5) Cierre perimetral deficiente

El cierre perimetral, especialmente en su zona sur y poniente,


presenta visibles problemas de construcción, con fundaciones poco
profundas, solo apoyadas en la pendiente, estando prácticamente a la
vista, con tierra suelta y por lo mismo falta de soporte. Muchos pilares
de sujeción de las mallas de cierre oscilan con solo tocarlas.

Como ya se señaló anteriormente, existe un área sumamente


vulnerable del Condominio, junto al cerro, que además de no contar
HHCFMHHGMV

con el cierre electrificado publicitado en el proyecto, carece de


seguridad y firmeza en su construcción, lo que extrema sus
condiciones de inseguridad.
Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 100.

4.1.6.6) Portones metálicos de acceso a subterráneos

El proyecto original consideraba por seguridad, portones metálicos de


accionamiento automáticos en los accesos individuales a los
estacionamientos subterráneos de ambas torres. Esto puede
constatarse al revisar las especificaciones técnicas y planos que se
encuentran en la carpeta municipal. Sin embargo, estas instalaciones
no existen.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 1.000.

4.1.7) Subterráneos

4.1.7.1) Muros, pasillos y bodegas

Las filtraciones de aguas lluvias, la humedad del terreno, y la


presencia de aguas de riego y servidas son un problema muy grave, lo
que deja de manifiesto que hay un mal diseño y una mala ejecución de
sellos e impermeabilización, en general.

Agrava el problema el hecho de que los ductos y shafts gotean


permanentemente, acumulando líquidos y malos olores sobre los
pavimentos.

Al encontrarse las cajas de escaleras junto a ductos de descarga de


aguas servidas, han ido acusando las fugas y en algunos casos
haciendo colapsar los muros de tabiquería y englobando los cielos.

Los pavimentos de los pasillos del sector de bodegas y acceso al


sector de ascensores tienen un diseño que representa una muy mala
solución, pues con el escaso uso que han tenido ya lucen manchados
y descascarados. Además, las obras fueron mal ejecutadas y
terminadas.
HHCFMHHGMV

Los muros, por los problemas provocados por las filtraciones, tienen
graves problemas de humedad y manchas. Además, están
desaplomados, fisurados, con ondulaciones y ángulos muy marcados.
Se aprecia falta de pintura en muchas zonas y áreas; hay elementos
cortos punzantes y emergentes peligrosos, y una serie de problemas
visibles, propios de su falta de terminación.

Los shafts están abiertos y mal terminados, lo que genera filtraciones y


caída de agua (muchas veces servida), que a su vez arrastra
materiales y escombros de todo tipo.

También se aprecia un incumplimiento de la norma de la


Superintendencia de Electricidad y Combustibles ("SEC") sobre
acceso a las válvulas de corte de gas, por la altura de su instalación.

Se aprecian cielos fisurados o sin terminar. Se ha advertido que


existen moldajes aun visibles y que pueden caer desde el cielo.

En resumen, se trata de un diseño inadecuado y poco digno, de


pésimas terminaciones y peor ejecutado. Agrava la situación el hecho
que sea habitualmente el lugar de acceso a los departamentos para
los propietarios.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 300.

4.1.7.2) Estacionamientos

Los pavimentos de los sectores de estacionamientos en general, se


encuentran agrietados, lo que permite concluir que se debe a los
mismos problemas que tiene el sector de la piscina: mal manejo del
terreno y compactación.

El pavimento de hormigón afinado se observa mal ejecutado,


constando solo de una capa delgada de material, sobre relleno de
tierra.

Los estacionamientos en general, tanto de la torre 7 y 9, fueron


entregados en condición de obra, con grasa, escombros y suciedad
profunda, con demarcaciones gastadas, mal pintadas y sucias.
HHCFMHHGMV

Estiman que estos daños alcanzan un monto de al menos UF 11.000.

4.1.7.3) Sistemas de emergencias


Algunos de los equipos y gabinetes de emergencia para incendios
están instalados en muros laterales de estacionamientos, lo que
implica: i) que sólo es posible estacionar vehículos pequeños, pues
medianos o grandes no caben; ii) una clara vulneración de la norma
vigente; iii) la imposibilidad de utilizar esos sistemas en caso que haya
un vehículo estacionado en esos lugares.

Naturalmente no es posible ubicar un estacionamiento en ese sector,


lo que deja de manifiesto un grave error de diseño y una contravención
a la norma vigente.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 150.

4.1.8) Equipos

4.1.8.1) Sistema de limpieza de fachadas y vidrios

Al tratarse de edificios de 7 pisos, más azotea (8 pisos en la práctica),


la limpieza de vidrios y fachadas exige contar con un sistema de
ganchos para poder descolgarse de manera vertical desde la parte
superior del edifico. Estos elementos no fueron instalados por la
Inmobiliaria vendedora y la Constructora pese a reconocer que dentro
del proyecto se habían considerado 4. Se trata de sistemas de alta
complejidad y costo y que por su naturaleza deben ser ejecutados en
obra. Su ausencia ha impedido hacer la mantención de fachadas y la
limpieza de vidrios.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 400.

4.1.8.2) Sistema de presurizado sin funcionar

La presurización es básicamente la inyección mecánica de aire


exterior a la caja de escaleras, que genera una presión positiva que
impide el ingreso de los productos de combustión dentro de las vías de
escape, permitiendo tener siempre disponibles las escaleras.
HHCFMHHGMV

Sin embrago, el sistema de presurización tiene problemas de diseño y


construcción. Se compone de dos partes y ninguna de ellas funciona:
i) El equipo mecánico de presurización: Los equipos de
presurización se encontraban con problemas de funcionamiento. Se
puede constatar, al igual que en casi todos los sistemas de los
edificios, que los tableros de comando se encontraban con su
cableado interior mal realizado y que los aparatos son de muy mala
calidad (contactores, relés, etc.). Esto fue resuelto por la
Administración del edificio, pero debe ser reembolsado.

iii) El sistema de escaleras presurizadas del edificio tampoco


funciona debido a que las puertas no cierran bien por estar
descuadradas. De este modo, no se logra obtener la hermeticidad de
las cajas de escalera para lograr el presurizado.

Además, el diseño está equivocado, pues deben ser resistentes al


fuego y no lo son.

Estas falencias evidentes les permiten afirmar que el conjunto, al


tratarse por normativa de un edificio de categoría Tipo A (7 pisos o
más) no cumple con los artículos 4.3.1., 4.3.2., 4.3.3. y 4.3.7. de la
OGUC.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 1200.

4.1.8.3) Instalaciones de gas

La Administración del Condominio solicitó la actualización del sello


verde para todos los departamentos, contratando al efecto a la
empresa Teknogas, que luego de realizar varias inspecciones, ha
concluido que gran parte de las instalaciones se encuentran mal
ejecutadas y fuera de norma, no pudiéndose otorgar el sello verde
SEC a ninguno de los departamentos. Incluso 2 de ellos tienen sello
rojo, lo que los hace inhabitables. Todo lo anterior significa
incumplimiento grave de la norma instalaciones interiores y medidores
de gas.
HHCFMHHGMV

Reafirma lo anterior el hecho de que las instalaciones de gas han


sufrido, en apenas un año y medio de funcionamiento, dos
emergencias por emanaciones peligrosas, lo que obligó a la
intervención de bomberos, como se observa en el set fotográfico que
se ha acompañado. En una de esas ocasiones una torre completa
tuvo que ser evacuada.

A esto se suma que las válvulas generales de corte de gas se


encuentran a más de 3 metros de altura, impidiendo el cierre oportuno
ante una emergencia.

Los reiterados problemas en la operación de calefones, calderas, y


artefactos de cocina ha sido consistente con la mala calidad percibida
de las instalaciones de todas las especialidades. Las ventilaciones del
sistema no son las adecuadas y la falta de presión de gas hace que
las encimeras se apaguen solas, generando peligro de escape y
emanación de gas.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 2.500.

4.1.8.4) Equipos de extracción de aire (VEX)

Los equipos VEX de extracción y ventilación, se encontraban sin


funcionamiento (5 de 8), al momento de la entrega de departamentos,
por lo que la Administración debió asumir su reparación. Las fallas
eran graves y diversas, que no se condicen con equipos que deberían
estar nuevos, recién instalados y en óptimo estado de funcionamiento.

Con todo, y a pesar de las reparaciones, las fallas siguen


produciéndose, lo que implica no sólo una mala calidad de los insumos
y equipos, sino también una deficiente instalación y ausencia total de
pruebas de funcionamiento.

Estiman que estos daños alcanzan un monto de al menos UF 400.

4.1.8.5) Grupos electrógenos

Los sistemas electrógenos de emergencia de todo el conjunto fueron


revisados por una empresa de mantenimiento contratada por la
HHCFMHHGMV

Administración, y se concluyó que simplemente no funcionaban. Si


bien parten, no generan energía a los sistemas de emergencia,
posiblemente por problemas de cableado y conexión a los tableros
eléctricos.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 300.

4.1.8.6) Salas de presurizado, bombas y grupo electrógenos

Las salas de presurizado, bombas y grupo electrógeno se entregaron


en estado de obra gruesa, mal pintadas, con problemas eléctricos, sin
luminarias, con ausencia de señalética de identificación, sin rejillas de
desagües.

Existen además, problemas en sus puertas (descuadres, cerraduras


que no funcionan, etc.).

Las salas de bombas tienen un problema de instalación y diseño del


circuito que impide que se puedan hacer mantenciones sin cortar el
agua a todo el Condominio. Por esta razón, la comunidad ha tenido
que invertir en cambios de parte del circuito.

Estiman que estos daños alcanzan un monto de al menos UF 450.

4.1.8.7) Sistema de cámaras y DVR

Este sistema, que respaldaba las grabaciones de las cámaras de


seguridad, desde el primer día ha presentado graves problemas por
fallas de funcionamiento de sus equipos, por tener sus discos duros
dañados y por estar mal emplazados. Además, el sistema está mal
diseñado e incompleto, pues faltan cámaras, existen lugares oscuros y
rincones sin visibilidad.

Las fuentes de poder de las cámaras se encuentran instaladas en


shafts sin ninguna medida de seguridad. Las puertas están sin
cerraduras y los enchufes mal instalados y emplazados.

El sistema de alarma no posee un sistema de respaldo de energía. No


HHCFMHHGMV

se pudo corroborar su funcionamiento con el grupo electrógeno ante


cortes de energía porque éste no está funcionando correctamente, ni
se encuentra conectado a la alimentación del sistema de seguridad.
Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 450.

4.1.8.8) Sistema de alarmas

Los departamentos cuentan con un sistema de alarma de robos que


carece de toda lógica, pues dependen exclusivamente de que sea
activado por el conserje y no por sus propietarios.

Se generan además bloqueos de las alarmas, al armar varias


unidades en simultáneo.

Este sistema, por lo complejo y mal diseñado, no ha podido ser


reparado por ningún técnico.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 500.

4.1.9) Mantenimiento de los bienes comunes

Como es costumbre habitual, en tanto las unidades de un condominio


están en proceso de comercialización, el mantenimiento de los bienes
comunes es de responsabilidad y cargo del propietario primer
vendedor. Una vez enajenado el 75% de las unidades, tal
mantenimiento se traspasa a la administración del condominio elegida
por los nuevos propietarios. Naturalmente que este traspaso debe
realizarse sólo cuando tales bienes comunes estén en condiciones de
ser recibidos, esto es, con la etapa constructiva total y adecuadamente
concluida y en correcto estado de funcionamiento y mantenimiento.

Como consecuencia de las fallas y defectos referidos en los numerales


anteriores, la Inmobiliaria vendedora aún no ha hecho entrega formal y
oficial de los bienes comunes a los copropietarios. Sin embargo, la
Administración del Condominio ha debido solventar, indebidamente, el
mantenimiento de tales bienes comunes. Estos gastos le deben ser
reembolsados.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 5.800


HHCFMHHGMV

4.1.10) Costos de revisión


La permanente manifestación de daños y desperfectos en diferentes
ámbitos del Condominio hizo necesario encargar informes
profesionales, revisiones, cotizaciones y otros estudios para catastrar
e identificar las posibles fallas y defectos en el Condominio, lo que ha
tenido un costo no inferior a UF 1.550.

4.1.11) Otros

La mala ejecución y el pobre diseño de las obras provocan que


continuamente se manifiesten otras fallas y defectos en muros
estructurales, pasillos, pavimentos, terminaciones, equipos, losas y
otros, que serán acreditados en la oportunidad procesal
correspondiente por un valor no inferior a UF 19.200.

4.2) FALLAS Y DEFECTOS EN BIENES DE DOMINIO EXCLUSIVO


O UNIDADES DEL CONDOMINIO

Los errores de diseño y/o de construcción referidos en el capítulo 4.1)


anterior han afectado a los departamentos del Condominio y, en
particular, a los departamentos de los propietarios demandantes,
constituyendo daños y defectos que deben ser indemnizados,
conforme lo dispone el artículo 18 de la LGUC.

Las fallas y defectos más significativos son problemas de aislación,


filtraciones y humedades, provocados en lo sustancial por los defectos
referidos en 4.1.1). En el set fotográfico acompañado con ocasión de
la medida prejudicial se puede apreciar la magnitud de estas fallas y
defectos en los departamentos individuales. También hay daños por
mala la calidad de las terminaciones que se manifiesta en ventanas y
puestas descuadradas, revestimientos de mala calidad, entre otros.

Estiman que estos daños alcanzan un monto de al menos UF 1.000


para cada unidad de dominio exclusivo.

Sin perjuicio de lo anterior, las distintas fallas y defectos de diseño y


HHCFMHHGMV

constructivos de las unidades de dominio exclusivo serán acreditadas


en la oportunidad procesal correspondiente.
4.3) CONDOMINIO Y DEPARTAMENTOS DISEÑADOS Y
PUBLICITADOS CON CARACTERÍSTICAS QUE EN REALIDAD NO
TENÍAN

La responsabilidad del artículo 18 de la LGUC comprende también los


errores de diseño y las diferencias que pueda haber entre las
condiciones ofrecidas en la publicidad con la realidad encontrada en
los inmuebles.

El caso es que las unidades y bienes comunes del Condominio Parque


Monasterio II tienen una serie de fallas o defectos de diseño que
constituyen, además, diferencias entre las condiciones ofrecidas y la
realidad, según se explica a continuación.

4.3.1) Ninguno de los 56 departamentos es posible de


ampliar

Todos los departamentos del Condominio Valle Monasterio II se


vendieron por parte del Propietario primer vendedor y sus
representantes legales, con la posibilidad de poder ampliarse de un
modo muy considerable, a saber, 29,7 metros cuadrados para las
unidades tipo A (28 departamentos) y 14,124 metros cuadrados para
las unidades tipo B (28 departamentos).

La posibilidad de ampliar los departamentos no sólo se informó por


medio de los folletos publicitarios, del personal de venta de la
Inmobiliaria y de la página de internet del proyecto, sino que incluso el
diseño mismo y las características del espacio ampliable estaban
concebidos para que el interesado se convenciera de que el ejercicio
de la ampliación era muy simple. En los hechos, la ampliabilidad se
expresaba en la existencia de un recinto que contaba con todas la
características propias de una sala o habitación -incluso contaba con
calefacción por losa radiante-, salvo por la presencia de un vano sin
ventanal. Naturalmente a los adquirentes de los departamentos les
HHCFMHHGMV

pareció una gran oportunidad adquirir una vivienda de 140 metros


cuadrados, pero que fácilmente -poniendo un ventanal en el vano
señalado- y de modo económico podrían ampliarse significativamente.
Ha sido una grave, desagradable y perjudicial sorpresa para los
Demandantes descubrir que a este respecto han sido engañados,
tanto por las condiciones de publicidad como por el diseño de los
departamentos. Ninguna de las viviendas es posible de ampliar
siquiera en un metro cuadrado. La Dirección de Obras Municipales
jamás permitirá la ampliación legal de estas unidades. La razón es que
el volumen que tienen los edificios es el máximo posible de acuerdo a
la norma de densidad de habitantes por hectárea, como se explicará.
Esta situación era conocida o debiera haber sido conocida por los
profesionales responsables de esta edificación.

Los Demandantes han debido contratar la asesoría profesional de un


arquitecto para que les explique cuál es la situación de las
ampliaciones.

El profesional contratado por el Condominio para asesorarlo sobre


cuáles son las normas aplicables en este ámbito, ha explicado que el
Condominio Parque Monasterio II se acogió al inciso 2o del artículo
5.1.18 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones
(“OGUC"), que dice que:

“Si en el tiempo que medie entre el otorgamiento del permiso y la


recepción de una obra, se modifican las normas de la presente
Ordenanza o de los Instrumentos de Planificación Territorial, el
propietario podrá solicitar acogerse a las nuevas disposiciones, para
cuyo efecto, si procediere, se tramitará una modificación al respectivo
proyecto. Si se optare por esto, se aplicarán al proyecto o a la parte de
éste que se modifica, dichas disposiciones y los demás aspectos de la
nueva normativa que digan relación directa con las modificaciones.

En el mismo período señalado en el inciso anterior, el propietario


podrá modificar el proyecto en construcción en base a las mismas
normas con que éste fue aprobado, siempre que la modificación no
HHCFMHHGMV

contemple nuevas superficies edificadas o nuevos destinos no


admitidos por la normativa vigente al momento de solicitarla
modificación”
Se ha explicado a los Demandantes que la Inmobiliaria vendedora se
acogió a este último párrafo, modificando innumerables veces el
permiso original, para conseguir mejores condiciones de
constructibilidad, pues las vigentes el año 1999 eran mejores que las
existentes en la actualidad. De este modo, se diseñó el Condominio
con un certificado de informaciones previas que data del 12 de junio
de 1998.

El permiso de edificación original y sus modificaciones fueron


obtenidos, como propietario, por Inmobiliaria GPG DOS S.A. Rut.
76.133.112-4, cuyo representante legal es Nicolás Duch León, mismo
representante de la Inmobiliaria vendedora.

El permiso de edificación y sus modificaciones posteriores, dejan


constancia escrita de que el Condominio se acoge al artículo 7.2.6. de
la OGUC, cuyo texto vigente al momento del otorgamiento del primer
permiso de edificación, reglamenta el loteamiento de terrenos con
construcción simultánea acogido al D.F.L. 2, de más de una hectárea,
en los que el proyectista o arquitecto quedaba facultado para alterar
las normas del instrumento de planificación territorial respectivo. Esto
último permite entender por qué se pudieron construir torres de
departamentos en una zona que permitía sólo viviendas unifamiliares,
aisladas, de solo dos pisos más mansarda.

Además, la norma referida permitió no considerar ciertas normativas,


como rasantes, alturas y distanciamientos, pero sí debía respetar la
densidad máxima por habitante, en el sector. Es esta la limitante que
siempre tuvo y sigue teniendo cada uno de los departamentos del
Condominio, que impiden su ampliación.

La norma referida se derogó y, además, luego de aprobarse el Plan


Regulador Comunal de Lo Barnechea, se hizo aún más restrictiva. El
caso es que según tal Plan, el Condominio se encuentra en la Zona K
HHCFMHHGMV

o "La Dehesa Alta”, que dispone una ocupación de suelo del 0,2, un
coeficiente de constructibilidad de 0,4, una altura máxima de 10.50
mts., y una densidad de 19 habitantes por hectárea. Estas normas
habrían impedido construir el Condominio. Sólo el hecho de prolongar
la vigencia de un permiso de construcción otorgado en 1999 lo
permitió.

Sin embargo, tanto a las normas vigentes en 1999, como las vigentes
en la actualidad limitan el número máximo de habitantes por hectárea
a 19. Según ambas disposiciones no es posible aumentar el volumen
de los departamentos o ampliarlos. En efecto, para determinar el
número de habitantes por hectárea se debe considerar cuatro
habitantes por vivienda de superficie igual o inferior a 140 m2. Si la
superficie excede de 140 m2, entonces se considera 5 habitantes por
vivienda. Por ende, de aceptarse la ampliación de cualquiera de los
departamentos del Condominio Parque Monasterio II el departamento
ampliado se reputaría que tiene 5 habitantes y con ello se traspasaría
el límite de 19 habitantes por hectárea.

Por lo tanto, el Propietario primer vendedor y los arquitectos


responsables sabían o debían conocer estas limitaciones normativas y
nunca debieron diseñar ni menos ofrecer, publicitar y vender
departamentos con la característica de “ampliables", ya que
legalmente no se pueden ampliar.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 2.000 por


cada departamento.

4.3.2) Piscina de menor extensión que la ofrecida en las


condiciones de venta

Como se explicará, la piscina se diseñó y ejecutó enteramente en el


terreno que pertenece al edificio 7, de Avenida Valle del Monasterio
2222. Por tanto, los profesionales que concibieron el proyecto sabían o
debían saber que los copropietarios del edificio 9 no tienen derecho de
dominio sobre la piscina. Desde luego esto es un grave defecto que
además contradice las condiciones de publicidad ofrecidas.
HHCFMHHGMV

Pero eso no es todo: el caso es que al momento de venderse los


departamentos, se ofreció una piscina semi-olimpica de 25 metros y la
realidad es que tiene sólo 13 metros, situación que no es posible de
remediar, pues la piscina no se puede ampliar. Sólo es posible hacerla
de nuevo. Es este otro defecto grave.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 200 por


cada departamento.

4.3.3) Diferencias entre otras características del condominio


según publicidad y condiciones reales

Es necesario resaltar algunas particularidades muy llamativas y


sorprendentes de este condominio, pero muy distintas a las ofrecidas
en las condiciones de publicidad.

Como se ha explicado, ambos edificios, construidos en terrenos


diferentes, están amparados en un mismo permiso de construcción, el
que fue modificado en diversas ocasiones. Existe también una sola
recepción municipal tanto de la urbanización como de la edificación, y
un solo reglamento de copropiedad, redactado por la Inmobiliaria
vendedora, que establece una sola administración (administrador,
comité de administración y asamblea de copropietarios) para ambos
edificios.

Según las condiciones de diseño y de publicidad, el acceso a los


edificios es por Avenida Valle del Monasterio 2222 y Avenida Valle del
Monasterio 2118 para el edificio 9. Pero en realidad hay una sola
entrada, aunque tiene doble numeración: Avenida Valle del Monasterio
2222 y 2118. De hecho, el lote 3 B uno-uno, donde se ha construido el
edificio 9, no tiene acceso a la vía pública por terreno propio, pues se
le interpone enteramente el lote 3 A uno A uno, donde se ha
construido el edificio 7.

Las condiciones de diseño y de publicidad de los departamentos


también referían a que se trataba de un condominio con acceso
común, todo al amparo de un solo condominio, de dos edificios
HHCFMHHGMV

idénticos, los cuales compartían una serie de bienes comunes, como


una piscina semi olímpica de 25 metros, jardines o parques de 12.000
metros cuadrados, equipamientos y otros; todo esto a sabiendas
de los profesionales responsables de que en realidad cada edificio se
iba a construir en terrenos diferentes y que en realidad no tendrían
prácticamente nada en común, al menos desde el punto de vista legal.

En la realidad, ambos edificios fueron acogidos a la Ley 19.537, sobre


Copropiedad Inmobiliaria, en forma separada. Los planos de
copropiedad inmobiliaria, preparados por los arquitectos responsables,
también son separados y se encuentran archivados en el Conservador
de Bienes Raíces de Santiago bajo los números 4772, A y B respecto
del edificio 7, y 4772-C, D y E, respecto del edificio 9. Sin embargo, el
condominio fue diseñado, luce, funciona y fue comercializado y es
administrado como uno solo, del cual forman parte los edificios 7 y 9.

Además, en el diseño y en los hechos ambos edificios comparten


jardines, portería, piscina, quinchos, elementos de infraestructura
sanitaria, eléctrica, generadores, equipos, bombas, cierros y muchos
otros elementos o infraestructura, pero como no comparten inmuebles
en común, todos esos bienes pertenecen a los copropietarios de los
edificios donde están ubicados. De ello podemos extraer algunas
consecuencias importantes: i) uno de los dos edificios no tiene
propiedad sobre el acceso y debe transitar por terreno ajeno antes de
entrar al bien común sobre el cual se construyó; ii) la portería está
enteramente en el terreno del edificio 7; iii) el parque no es común,
sino que pertenece a uno u otro edificios según deslindes prediales del
plano de subdivisión antes referido. La porción del parque que
pertenece al edificio 9 es bastante superior a la porción del parque que
pertenece al edificio 7 y en todo caso, a causa de lo referido dicho
parque no tiene ni remotamente 12.000 m2. iv) conforme a los planos
la piscina pertenece totalmente al edificio 7, porque está construida
enteramente en el lote 3 A uno- A uno y, por ende, no es bien común
del otro edificio.

Naturalmente, todas estas consecuencias no les fueron reveladas a


los propietarios al momento de ser enajenadas las unidades y se han
HHCFMHHGMV

ido descubriendo en la medida que se ha podido hacer una revisión


completa y profesional de los antecedentes del Condominio, lo que
constituye un defecto grave que debe ser compensado.
Es necesario aclarar que todos los planos de subdivisión y diseño de
las características del Condominio fueron preparados y/o firmados por
los arquitectos responsables incluidos en la nómina a que se refiere el
artículo 18 de la LGUC. Por tanto son ellos, junto con la Inmobiliaria
vendedora, los responsables de estas marcadas diferencias entre las
condiciones publicitarias y la realidad.

Estiman que este daño alcanza un monto de al menos UF 1.000 por


cada departamento.

5) LOS DAÑOS MORALES Y OTROS DAÑOS

La LGUC dispone que el daño moral y otros perjuicios adicionales


individuales que pueda haber afectado a cada comprador, se puedan
hacer valer a continuación del juicio en que se aleguen los daños
causados por las fallas o defectos en la construcción. En particular, la
ley señala que “Las indemnizaciones podrán extenderse al lucro
cesante y al daño moral. Tanto éste como la especie y monto de los
perjuicios adicionales sufridos individualmente por cada demandante
serán determinados de acuerdo a lo establecido en los incisos
segundo y tercero del artículo 54 C de la Ley N° 19.496. Mientras se
sustancia el juicio quedará suspendido el plazo para demandar este
daño."

Por su parte, la Ley N° 19.496, en lo pertinente, señala que:


"Los interesados deberán presentarse a ejercer sus derechos
establecidos en la sentencia, ante el mismo tribunal en que se tramitó
el juicio, dentro del plazo de noventa días corridos, contados desde el
último aviso.” (avisos dispuestos en el art. 54 de la misma ley,
destinados a que el tribunal publicite la sentencia de forma que los
interesados en valerse de ella lo hagan en el plazo de 90 días) (Ley N°
19.496 art. 54 C).

Por ende, los daños morales sufridos por cada uno de los
HHCFMHHGMV

Demandantes, como también los daños individuales adicionales que


han sufrido los co-propietarios en sus respectivos departamentos,
estacionamientos o bodegas, por un monto total no inferior a 13.000
unidades de fomento, como consecuencia de las fallas y defectos
referidos en el capítulo 4) anterior, se reclamarán en este mismo juicio,
pero en procedimiento posterior, conforme a lo dispuesto en los
incisos segundo y tercero del artículo 54 C de la Ley N° 19.496, en
relación con el artículo 19 N° 4 de la LGUC.

6) A QUIÉNES DEBEN INDEMNIZARSE LOS DAÑOS

6.1) DAÑOS EN LOS BIENES COMUNES

Los daños ocasionados por defectos técnicos o constructivos


presentes en bienes de dominio común del Condominio, referidos en
el capítulo 4.1), alcanzan un monto no inferior a 75.000 unidades de
fomento, y deben ser indemnizados o compensados a la
Administración del Condominio, representada por el Comité de
Administración y la Asamblea de Copropietarios.

En subsidio de lo anterior, para el caso que el Tribunal estime que la


Administración carece de legitimación activa, la indemnización
reclamada en el capítulo 4.1) debe ser otorgada a los copropietarios
demandantes.

6.2) DAÑOS POR DEFECTOS CONSTRUCTIVOS PRESENTES EN


BIENES DE DOMINIO EXCLUSIVO DE CADA PROPIETARIO

Los daños provocados a los propietarios de departamentos y que son


demandantes en estos autos, referidos en el capítulo 4.2) deben ser
indemnizados a los respectivos copropietarios que sufrieron tales
daños, pues se trata de daños individuales sufridos por los propietarios
de los departamentos y de las demás unidades de dominio exclusivo
del Condominio.

6.3) DAÑOS POR DIFERENCIAS EXISTENTES ENTRE LAS


CONDICIONES OFRECIDAS EN LA PUBLICIDAD, CON LA
REALIDAD ENCONTRADA EN LOS INMUEBLES ADQUIRIDOS
HHCFMHHGMV

Los daños provocados a los propietarios de unidades de dominio


exclusivo que son demandantes en estos autos, referidos en el
capítulo 4.3), deben ser indemnizados a los copropietarios
demandantes, en razón de UF 3.200 para cada uno de ellos, pues se
trata de daños individuales sufridos por tales propietarios del
Condominio.

7) FUNDAMENTOS DE DERECHO

7.1) LA RESPONSABILIDAD DE LOS DEMANDADOS

Las personas naturales y jurídicas demandadas en autos son las que


se indican en la nómina que, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 18 de la LGUC, se insertó normalmente en la cláusula
trigésimo de cada una de las escrituras de compraventas.

Corresponde referirse a la responsabilidad de cada uno de los


Demandados en estos autos.

7.1.1) La responsabilidad de la Inmobiliaria vendedora

El artículo 18 de la LGUC establece responsabilidades objetivas en


caso de fallas y defectos en la construcción. Ello significa que basta
acreditar la existencia de la falla o defecto para que se pueda exigir a
los profesionales que la ley responsabiliza, el pago de todos los
perjuicios, incluyendo los morales, que pueda sufrir el propietario de
una vivienda con fallas y defectos.

Conforme a lo dispuesto en la ley, el propietario primer vendedor es


solidariamente responsable de la totalidad de los perjuicios por las
fallas y defectos referidos en el capítulo 4) del escrito.

7.1.2) Responsabilidad de los constructores

Asimismo, la ley señala que la empresa constructora es responsable


por todas las fallas, errores o defectos en la construcción, incluyendo
las obras ejecutadas por subcontratistas y el uso de materiales o
insumos defectuosos. Dada la cantidad de defectos constructivos que
HHCFMHHGMV

han presentado las unidades y bienes comunes del Condominio, la


responsabilidad del constructor es evidente. Dicha responsabilidad
alcanza en iguales términos a la persona natural que actuó por ella
como profesional responsable, tratándose en el caso sublite de don
Cristóbal Duch León.

Cabe recordar lo dispuesto en el inciso sexto del artículo 18 de la


LGUC: “Respecto de las responsabilidades, daños y perjuicios a que
se refiere este artículo, las personas jurídicas serán solidariamente
responsables con el profesional competente que actúe por ellas como
arquitecto, ingeniero civil, ingeniero constructor o constructor civil, los
que deberán individualizarse en el respectivo permiso de
construcción." Así las cosas, la Constructora y sus profesionales
responsables deben responder de todos los daños salvo los referidos
en el capítulo 4.3).

7.1.3) Responsabilidad del ITO

Según el referido artículo 18 de la LGUC, el inspector técnico de obra


es responsable de supervisar que las obras se ejecuten conforme a
las normas de construcción aplicables en la materia y al permiso de
construcción aprobado y sus modificaciones, así como al proyecto de
arquitectura correspondiente, el proyecto de cálculo estructural y su
memoria, y los proyectos de especialidades, incluidos los planos y
especificaciones técnicas correspondientes. De otro lado, según
señala el artículo 1.2.8 de la OGUC, el ITO es responsable de
“fiscalizar que las obras se ejecuten conforme a las normas de
construcción aplicables en la materia y al permiso de construcción
aprobado". Agrega el inciso penúltimo del artículo 143 de la LGUC,
que “El inspector técnico de obra (ITO) que incumpla sus funciones de
supervisión, será subsidiariamente responsable con el constructor; por
los daños o perjuicios producidos por fallas o defectos en la
construcción derivados del incumplimiento de tales funciones”. Dicha
responsabilidad alcanza en iguales términos a la persona natural que
actuó por ella como profesional responsable, tratándose en el caso
sublite del ingeniero civil don Ramón Coz Cañas, todo de acuerdo a lo
HHCFMHHGMV

dispuesto en el inciso sexto del artículo 18 de la LGUC ya citado.

Es evidente que la supervisión del ITO falló lastimosamente desde el


momento que la construcción resultó tan mal ejecutada. Además, el
conflicto de intereses evidente del ITO, al participar tanto en la
propiedad de la Constructora como de la Inmobiliaria vendedora, no
sólo le restó la independencia debida, sino además hizo que actuara
en contra de la norma vigente, a saber, los artículos 1.1.2 y 1.2.8 de la
Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones. Así las cosas,
“Coz y Compañía S.A.” y don Ramón Coz Cañas deben responder
solidariamente entre sí, de todos los daños de que responde la
Constructora y sus profesionales responsables, referidos en los
capítulos 4.1) y 4.2), pero en subsidio de éstos.

7.1.4) Responsabilidad de los arquitectos

Según el artículo 18 de la LGUC, el arquitecto que realice el proyecto


de arquitectura será responsable de cumplir con todas las normas
legales y reglamentarias aplicables a dicho proyecto, y por los errores
en que haya incurrido en el ejercicio de sus funciones, si de éstos se
han derivado daños o perjuicios. Los hechos referidos en el capítulo
4.3) de este escrito dan cuenta de evidentes errores de diseño. Dicha
responsabilidad alcanza en iguales términos a la o las personas
naturales que actuaron por ella como profesional responsable,
tratándose en el caso sublite de los arquitectos don Felipe Ruiz-Tagle
Correa y don Hugo Vicuña Vicuña, todo de acuerdo a lo dispuesto en
el inciso sexto del artículo 18 de la LGUC. De este modo, los
señalados en este párrafo responden de todos los daños referidos en
el capítulo 4.1), 4.2) y 4.3) de la presente demanda.

7.2) ALCANCE DE LA RESPONSABILIDAD DE LOS


DEMANDADOS

El artículo 18 de la LGUC señala en lo que interesa que “el propietario


primer vendedor de una construcción será responsable por todos los
daños y perjuicios que provengan de fallas o defectos en ella, sea
durante su ejecución o después de terminada".
HHCFMHHGMV

Al respecto, el profesor Hernán CORRAL indica que:

"Frente al perjudicado el principal responsable es el propietario primer


vendedor3 de una construcción, que responde por todos los daños y
perjuicios que provengan de fallas o defectos en ella, sea durante su
ejecución o después de terminada. Se trata de una responsabilidad
objetiva, aunque presupone la prueba de la falla o defecto de
construcción y la existencia del perjuicio". (Corral Talciani, Hernán,
Lecciones de Responsabilidad Civil Extracontractual (1ª edición,
Santiago, editorial Jurídica de Chile, 2004, p. 268.)

Tal interpretación de la norma ha sido recogida por la jurisprudencia,


en particular por la Excma. Corte Suprema, como en la causa rol n°
3551-2013, en que se citó al autor recién mencionado y además se
señaló que el:

“primer vendedor está vinculado pasivamente a todos los daños y


perjuicios, cualquiera sea su causa u origen, que deriven de la
edificación de la cual fue su dueño y primer vendedor. Esta obligación
a la deuda, de la cual no puede desprenderse, hace que la obligación
adquiera el carácter de solidaría con el proyectista y con el
constructor, lo que se ve reforzado con el hecho de otorgar acción de
reembolso al constructor primer vendedor, y con lo que dispone el
inciso cuarto del artículo 18 de la Ley General de Urbanismo y
Construcciones". (Excma. Corte Suprema, Rol 3551-2013 (24 de
octubre de 2013): Inmobiliaria Río Huequén Limitada y otro con
González Sazo Marcelo Antonio y otros)

Otra sentencia de la Excma. Corte Suprema señala que:

"de las obligaciones indicadas el primer vendedor no puede


excusarse, como tampoco pedir su división, pues está llamado directa
y principalmente a satisfacer los daños y perjuicios. Se encuentra así
en la necesidad jurídica de responder a las pretensiones que se
formulen en tal sentido, como de reparar los perjuicios que se hayan
irrogado a los adquirentes de las edificaciones”. (Excma. Corte
Suprema, Rol 7260-2012 (8 de octubre de 2013): Becza Gestión S.A.
HHCFMHHGMV

con Inmobiliaria Luis Carrera Uno S.A. y otro)

Asimismo, indica el artículo 18 de la LGUC que:


“respecto de las responsabilidades, daños y perjuicios a que se refiere
este artículo, las personas jurídicas serán solidariamente responsables
con el profesional competente que actúe por ellas como arquitecto,
ingeniero civil, ingeniero constructor o constructor civil, los que
deberán individualizarse en el respectivo permiso de construcción”.

La ley establece una verdadera solidaridad entre los obligados a la


reparación de los perjuicios sufridos por hechos enmarcados en lo
descrito por el artículo 18 de la LGUC, lo que es del todo lógico
considerando dos de los fines principales que se tuvieron a la vista al
establecer el régimen de responsabilidad especial que prevé esa
norma, a saber:

A) Incentivar el desarrollo del mercado inmobiliario, en particular la


compra de bienes raíces, asegurando a los compradores un régimen
favorable, de responsabilidad objetiva y con un procedimiento judicial
breve y concentrado en caso que exista cualquier falla o defecto
perjudicial relativo a la edificación; y

B) En palabras del profesor Corral, liberar al perjudicado “de la labor


de identificar cuál de todos los intervinientes en el proceso es el que
con su actividad permitió el surgimiento del daño, o en su caso de
tener que demandarlos a todos, unos en subsidio de los otros”.
(Corral Talciani, Hernán, Responsabilidad Civil Extracontractual en la
Construcción, en Gaceta Jurídica 223 (1999), p. 3). Si bien tal
afirmación se hace en el apartado referido a la responsabilidad del
propietario primer vendedor, igual comentario puede hacerse respecto
de la responsabilidad solidaria que cabe respecto del constructor, el
ITO y el arquitecto, sea éstos personas naturales o jurídicas;
solidaridad también reconocida por el mismo autor. Corral Talciani,
Hernán, cit. Responsabilidad Civil Extracontractual en la
Construcción…, pp.4.)
HHCFMHHGMV

Habiendo una verdadera solidaridad entre los obligados a la


reparación de los perjuicios, resulta que la acción de autos puede
interponerse en contra de cualquiera y cada uno de ellos, por el total
de la obligación. Este carácter solidario de la obligación ha sido
reconocido por la Excma. Corte Suprema, por ejemplo en la causa Rol
N° 4727-2007, que juzgó entre otras cosas que la interrupción de la
prescripción que operó en contra del propietario primer vendedor, tuvo
lugar también en contra del constructor, figura propia de las
obligaciones solidarias establecida en el artículo 2519 del Código Civil.
Excma. Corte Suprema, Rol 4727-2007 (29 de octubre de 2008):
Lazcani Solar, Fuad Elías c/Inmobiliaria Fourcade S.A.)

7.3) LA RESPONSABILIDAD ES OBJETIVA

Conforme el claro tenor literal del artículo 18 de la LGUC, la


responsabilidad por las fallas y defectos en las construcciones es de
carácter objetiva.

La historia del establecimiento del artículo referido en el Congreso


Nacional confirma lo anterior, en que por ejemplo se afirmó que:

“En concreto, (...) una de las piedras angulares del proyecto, tal cual
lo conocemos en este momento, está en el artículo 18, que en su
inciso primero consagra una responsabilidad objetiva, la cual fue
discutida en general y ha tenido por fundamento la situación que se ha
venido creando a raíz de una cantidad de denuncias por los problemas
que los beneficiarios han sufrido por la mala calidad de sus viviendas
sociales”. (Cámara de Diputados. Legislatura 328. Sesión 24. 17 de
mayo, 1994. Discusión particular)

También la doctrina ha precisado que la responsabilidad no sólo es


solidaria, sino además objetiva. Así, por ejemplo, lo han señalado los
profesores Figueroa Valdés, (Figueroa Valdés, Juan Eduardo. Ob. cit.,
p. 4) Abeliuk (Abeliuk M., René, ob. Cit., pp. 264-265) y Corral. Para
este último:

“la historia de la ley de los artículos 18 y 19 y su finalidad, inducen a


rectificar la poco técnica formulación, y a sostener que existirá
HHCFMHHGMV

responsabilidad objetiva, al menos tratándose del propietario primer


vendedor y, limitadamente en relación con las fallas, errores o
defectos en la construcción, respecto del empresario constructor”. A
ello, agrega que la inclusión general de las palabras “fallas" y
“defectos” induce también a pensar de igual forma. (Corral Talciani,
Hernán, responsabilidad Civil en la construcción…, pp. 8, 11)

El mismo autor, en un artículo más reciente, reitera que al menos


existe responsabilidad objetiva respecto del propietario primer
vendedor y el constructor. (Corral Talciani, Hernán, Responsabilidad
Civil en la construcción de viviendas. Reflexiones sobre los regímenes
legales aplicables a los daños provocados por el terremoto del 27 de
febrero de 2010, elaboración de la charla ofrecida en el Auditorio del
Colegio de Abogados de Chile, en un ciclo especial de conferencias
relativas a la catástrofe del 27 de febrero de 2010, realizada el 17 de
marzo del año 2010, disponible en
http://www.scielo.cl/pdf/rchilder/v37n3/art03.pdf acceso 10.08.2016), p.
4)

Sin perjuicio de lo anterior, si el Tribunal estimase que respecto de uno


o más de los demandados es necesaria la concurrencia de un factor
subjetivo de atribución para configurar su responsabilidad, debe
igualmente entenderse, por lo ya señalado, que el actuar de todos y
cada uno de los Demandados ha sido a lo menos culpable.

7.4) EL CONCEPTO DE FALLAS O DEFECTOS ESTABLECIDO EN


LA LGUC ES AMPLIO

El inciso penúltimo del mismo artículo 18, luego de señalar los plazos
de prescripción para ejercer acciones derivadas de daños causados
por fallas o defectos que afecten la estructura soportante del edificio,
las relativas a elementos constructivos o de las instalaciones y las
relativas a elementos de terminaciones o acabados, indica que:
"en los casos de fallas o defectos no incorporados expresamente en
los numerales anteriores o que no sean asimilables o equivalentes a
los mencionados en éstos, las acciones prescribirán en el plazo de
cinco años”.
HHCFMHHGMV

Con esto la ley amplía la gama de defectos o fallas cuya


indemnización puede alegarse; y esa definición que da la ley
comprende todos los daños alegados en la presente demanda y que
no puedan clasificarse dentro de las categorías rígidas iniciales que da
la ley, como por ejemplo el hecho que la Inmobiliaria haya incluido en
la publicidad relativa al proyecto atingente a estos autos, la posibilidad
de ampliar los departamentos, cuestión que, según se explicó en este
escrito, es legalmente imposible de realizar. Por lo demás, debe
entenderse que tal cuestión queda incorporada al ámbito de la LGUC y
dentro de la competencia de este Tribunal, en el presente juicio, por lo
preceptuado en el actual inciso séptimo del artículo 18 de la LGUC,
que señala que:

"Las condiciones ofrecidas en la publicidad se entenderán


incorporadas al contrato de compraventa”

En este sentido, la Excma. Corte Suprema ha señalado que:

“el artículo 18 de la citada Ley establece en forma específica tres tipos


de defectos a los cuales les asigna plazos de prescripción diversos,
según sean de índole estructurales, constructivos o relativos a
terminaciones. Sin embargo, en el inciso penúltimo del citado precepto
se expresa que ‘En los casos de fallas o defectos no incorporados
expresamente en los numerales anteriores o que no sean asimilables
o equivalentes a los mencionados en éstos, las acciones prescribirán
en el plazo de cinco años. Es decir; el legislador contempló no sólo los
defectos estructurales, constructivos de terminaciones, sino que en
términos amplios se aludió a defectos en la obra que pueden generar
responsabilidad. (Excma. Corte Suprema, Rol 21908-2014 (3 de junio
de 2015): Ana María Zaror Morales con Inmobiliaria Matter Limitada y
otra)

La doctrina así también lo ha entendido. Por ejemplo, FIGUEROA


VALDÉS señala que:
“En nuestra opinión, la expresión ‘vicios de la construcción’ debe ser
tomada en sentido amplio, lo que significa que comprende todas las
HHCFMHHGMV

faltas cometidas en la ejecución material de la obra, y que pueden ser


de muy diversa naturaleza, al igual que los vicios materiales como los
del suelo”, (Figueroa Valdés, Juan Eduardo, ob. Cit., p. 5) para luego
precisar respecto del proyecto que forma parte de la construcción de la
obra, que "los errores del proyecto pueden tener distinto origen, como
por ejemplo vicios de diseño o de concepción, proyecto contrario al
encargo profesional, al destino y naturaleza de la obra; contrario a las
leyes o disposiciones generales o normas urbanísticas aplicables;
vicios técnicos de proyección [...]; proyecto confeccionado sin tener
presente las proporciones y resistencias de los materiales empleados,
o con errores de cálculo o medida [...]; proyecto elaborado sin tener en
cuenta las condiciones climatológicas o geográficas del lugar [...];
defectos de proyecto consistentes en seleccionar material y elementos
constructivos inadecuados para las específicas funciones que se
destinen o de una calidad inapropiada" (Ibid., p. 7)

En la misma línea, BARROS BOURIE ha señalado que el artículo 18


de la LGUC se puede aplicar a diversos tipos de daños, pues:

“La norma contenida en el artículo 18 de la Ley de Urbanismo y


Construcciones, que es atingente a cualesquiera defectos del edificio,
a diferencia de las normas del Código Civil, que sólo tienen en cuenta
la ruina, trata conjuntamente los deberes que tienen los constructores
y profesionales respecto de quien los ha contratado, asi como los que
la ley impone a favor de los subadquirentes u otros terceros. Para
completar el círculo de responsables, se agrega una responsabilidad
estricta calificada del primer propietario que permite articular un centro
de imputación de responsabilidad para estas múltiples relaciones
contractuales y extracontractuales”. (Barros Bourie, Enrique, tratado
de Responsabilidad Extracontractual, (1ª edición, Santiago, Editorial
Jurídica de Chile, 2010), p. 771)

Los tribunales superiores de justicia han establecido que no es


necesario que estos daños tengan que ver directa o estrictamente con
el proceso de construcción del edificio. Así, por ejemplo, se ha
pronunciado la lltma. Corte de Apelaciones de Antofagasta, en causa
Rol 738-2013(Iltma. Corte de Apelaciones de Antofagasta, Rol 738-
HHCFMHHGMV

2013 (24 de marzo de 2014): Lucero Araya Marcos con Constructora


Del Pozo) (que recoge la cita del autor recién transcrita); y también la
Excma. Corte Suprema en la causa Rol 2096-2009, (Excma. Corte
Suprema, Rol 2096-2009 (31 de diciembre de 2010): Katherine Sifri
Abumohor con Inmobiliaria San Francisco S.A.) en la cual se condenó
a indemnizar daños producidos por una obra de retiro de publicidad
desde el techo de un edificio, así como en la causa Rol 21908-2014
( Excma. Corte Suprema, Rol 21908-2014 (3 de junio de 2015): Ana
María Zaror Morales con Inmobiliaria Matter Limitada y otra) ya citado,
que se pronuncia acerca de los daños producidos por un socavón en
el terreno de un edificio.

También se pronuncia la Excma. Corte Suprema sobre este asunto en


causa Rol N° 675-2010, (Excma. Corte Suprema, Rol 675-2010 (3 de
marzo de 2011): Muñoz Carvajal Carmen con Inversiones e
Inmobiliaria Las Nieves S.A.) caso que por lo demás es muy parecido
a la parte de esta demanda relativa al problema de la imposibilidad de
ampliar en los términos señalados por la publicidad de la inmobiliaria, y
en la cual se decidió que: "el inciso 5° del artículo
18 de la Ley General de Urbanismo y Construcciones señala que ‘Las
condiciones ofrecidas en la publicidad se entenderán incorporadas al
contrato de compraventa'. Así, la demandada, como vendedora,
estaba obligada a entregar a la demandante el departamento 302
aludido en la extensión estipulada, esto es, un total de 128,38 metros
cuadrados, pues eso era lo que rezaba el contrato, de acuerdo a la
norma legal recién citada. Y el departamento 302 sólo tenía 118,71
metros cuadrados en total, lo que es reconocido por Inversiones e
Inmobiliaria Más adelante, en el mismo fallo se señaló que “entonces,
la solución al conflicto parece evidente: si se ha entregado una cosa
con menos cabida que la ofrecida, y por tratarse de un predio urbano
no tiene aplicación lo que señala el artículo 1833 del Código Civil,
debe acogerse la demanda y rebajarse el precio en forma proporcional
a los metros que faltan. Así, si se pagó la suma equivalente a
3.497,2800 unidades de fomento por un departamento supuestamente
de 128,38 metros, ello implica un valor de 27,24 unidades de fomento
HHCFMHHGMV

el metro cuadrado, lo que multiplicado por los metros que faltan, esto
es, 9,67, hace un total de 263,42 unidades de fomento, que la
demandada deberá pagar a la actora, más intereses corrientes para
operaciones reajustables desde la fecha de ejecutoriada esta
sentencia y hasta el pago efectivo".

Como el fallo recién transcrito señaló y ya se ha adelantado, el actual


inciso séptimo del artículo 18 de la LGUC señala que: “Las
condiciones ofrecidas en la publicidad se entenderán incorporadas al
contrato de compraventa”, de lo cual se sigue que lo razonado en el
punto anterior cobra aún más fuerza y, respecto a la parte de la
demanda relativa a las condiciones de ampliación de los
departamentos según se informaba en la publicidad, los Demandantes
están igualmente legitimados para demandar en el presente
procedimiento el perjuicio derivado de la circunstancia de no poderse
finalmente ampliar los departamentos en los términos señalados.

Lo anterior más aún si se tiene presente lo ya señalado respecto de la


amplitud con que debe ser interpretado el término “vicios de la
construcción”, lo que incluye en él el hecho de que el proyecto sea
contrario a las leyes y disposiciones generales o normas urbanísticas
aplicables.

7.5) INTERÉS COLECTIVO DE TODOS LOS PROPIETARIOS DE


LAS UNIDADES

El artículo 19 de la LGUC dispone que el procedimiento aplicable para


hacer efectiva la responsabilidad del artículo 18 es el juicio sumario.
Más adelante señala que en caso de que un inmueble comparta un
mismo permiso de edificación y presente fallas o defectos de los
señalados en el artículo 18 de la misma ley, será aplicable el
procedimiento especial para protección del interés colectivo o difuso
de los consumidores establecido en el Párrafo 2° del Título IV de la
Ley N° 19.496, con ciertas salvedades que indica. Se transcriben a
continuación las normas de esa ley que resultan de relevancia para la
tramitación y resolución del presente conflicto:
HHCFMHHGMV

“7.- Será competente para conocer de estas demandas el juez de


letras correspondiente a la ubicación del inmueble de que se trate";
que en este caso es este Tribunal, teniendo en consideración que el
inmueble se encuentra emplazado en la comuna de Lo Barnechea.

"2.- El número de consumidores afectados bajo un mismo interés a


que se refiere la letra c) del N° 1 del artículo 51 de la ley N° 19.496 no
podrá ser inferior a 6 propietarios” requisito procesal que se ha
cumplido a cabalidad.

“3.- No regirá lo dispuesto en los artículos 51 N° 9, 52 y 53 de la ley N°


19.496”, por lo cual procede que el tribunal tenga por presentada la
demanda y cite al comparendo de conciliación y contestación, sin
previo examen de admisibilidad en los términos de la Ley sobre
protección de los derechos de los consumidores; examen que de
verificarse en todo caso daría cuenta que se han cumplido en el
presente caso a cabalidad todos los requisitos de admisibilidad que la
Ley de protección al consumidor impone, pero no entraran al análisis
de cada uno de ellos por lo recién expuesto y en virtud de la
economía procesal.

Respecto de la norma contenida en el artículo 254 del Código de


Procedimiento Civil, aplicable supletoriamente, puede decirse
indudablemente que el presente libelo cumple con todos los requisitos
que debe contener una demanda.

“4 - Las indemnizaciones podrán extenderse al lucro cesante y al daño


moral. Tanto éste como la especie y monto de los perjuicios
adicionales sufridos individualmente por cada demandante serán
determinados de acuerdo a lo establecido en los incisos segundo y
tercero del artículo 54 C de la ley N° 19.496. Mientras se sustancia el
juicio quedará suspendido el plazo para demandar este daño".

“5.- La sentencia definitiva producirá efectos respecto de todas las


personas que tengan el mismo interés colectivo”.
HHCFMHHGMV

“8.-Acogida total o parcialmente la demanda deberán imponerse las


costas a la parte demandada y, sí son varios los demandados,
corresponderá al tribunal determinar la proporción en que deberán
imponerse las costas a la parte demandada y, si son varios los
demandados, corresponderá al tribunal determinar la proporción en
que deberán pagarlas”.

7.6) LA ACCIÓN SE ENCUENTRA PLENAMENTE VIGENTE

Por último y teniendo en consideración los plazos de prescripción


señalados en el inciso final del artículo 18 y el hecho que la recepción
definitiva de la obra por parte de la Dirección de Obras Municipales,
hito que marca el comienzo del cómputo del plazo anteriormente
citado en virtud de la misma norma, se produjo el 11 de diciembre de
2014, la presente acción ha sido interpuesta dentro del plazo legal
correspondiente.

7.7) LA LEGITIMACIÓN ACTIVA DE SUS REPRESENTADOS

De conformidad al inciso primero del artículo 23 de la Ley de


copropiedad inmobiliaria (N° 19.537):

“serán facultades del Administrador las que se establezcan en el


reglamento de copropiedad y las que específicamente le conceda la
asamblea de copropietarios, tales como (...) representaren juicio,
activa y pasivamente, a los copropietarios, con las facultades del
inciso primero del artículo 7° del Código de Procedimiento Civil, en las
causas concernientes a la administración y conservación del
condominio, sea que se promuevan con cualquiera de ellos o con
terceros.”

Pues bien, de acuerdo al Reglamento de Copropiedad vigente en el


Condominio, otorgado mediante escritura pública de fecha 28 de mayo
de 2014 en la Notaría Pública de don José Musalem Saffie,
acompañado con ocasión de la medida prejudicial precautoria, entre
las facultades del Administrador se cuenta (artículo 13°), la de
"representar en juicio, activa o pasivamente a los copropietarios con
las facultades del inciso primero del artículo séptimo del Código de
HHCFMHHGMV

Procedimiento Civil en las causa (sic) concernientes a la


administración y conservación del Condominio sea que se promuevan
con cualquiera de ellos o con terceros..."
La Excma. Corte Suprema tiene resuelto que la legitimación activa
para demandar la indemnización de daños sufridos en los bienes de
dominio común del Condominio, pertenece a la administración:

"Octavo: Que en relación con los argumentos de la demandada


Inmobiliaria (...), en orden a que los actores carecen de legitimación
activa para ejercer la acción tendiente a cobrar indemnización por los
desperfectos sufridos por los bienes comunes del condominio, esta
Corte ya ha decidido en sentido afirmativo tal disyuntiva, basándose
en que la existencia de bienes de dominio común respecto de los
cuales se establece una indivisión forzada, atendida la necesidad de
un pleno ejercicio del derecho de dominio por cada propietario
respecto de su unidad y la forma de administración del régimen de
copropiedad inmobiliaria, dentro de la cual se prevén facultades,
atribuciones, derechos y obligaciones para cada uno de los órganos
en que la ley hace descansar el gobierno o la gestión de los
condominios, concluyendo que los bienes comunes pertenecen a cada
uno de los copropietarios en la parte alícuota que les corresponde, sin
embargo, su naturaleza común a todos ellos impide que cada uno o
algunos de los dueños pueda ejercer por si la acción que pretenda el
resarcimiento por los vicios y defectos de diseño, de proyección,,
estructurales y de construcción con los que dichos bienes pudieran
verse afectados. Sin embargo, esta alegación de la demandada
Inmobiliaria (...) no fue realizada en la oportunidad procesal
correspondiente, por lo tanto, no cabe sino rechazarla”. (Excma. Corte
Suprema, Rol 1144-2010 (5 de junio de 2012), N° identificador Lexis
Nexis CL/JUR/1034/2012; 61159)

A la misma conclusión llega en otro fallo, al afirmar que:


“...Asimismo, y en relación a las áreas comunes, los demandantes
carecen de legitimación activa, toda vez que la propia ley le ha
concedido al administrador de la comunidad el ejercicio de la acción
pretendida, tal como fue razonado por los jueces del mérito.” (Excma.
HHCFMHHGMV

Corte Suprema, Rol 8191-2014 (30 de junio de 2014), Considerando


cuarto; N° identificado Lexis Nexis CL/JUR/4037/2014; 71481.)
Además de lo anterior es necesario tener en consideración que en la
asamblea extraordinaria de copropietario del condominio, llevada a
cabo el día 28 de septiembre de 2016, a la cual asistieron
copropietarios que representan un 83,9% de los derechos en el
condominio, el 100% de los asistentes acordó que la Administración
del Condominio presentara acciones legales en contra de los
responsables por las fallas y defectos en los bienes comunes referidos
en 4.1) anterior.

Por lo que y de acuerdo a lo expuesto en los artículos 18 y 19 de la


Ley General de Urbanismo y Construcciones, a lo dispuesto en el
Título IV de la ley N° 19.496 y a lo dispuesto en el Título XI del Libro III
del Código de Procedimiento Civil, y demás normas legales aplicables,
se sirva tener por interpuesta demanda de indemnización de perjuicios
en procedimiento sumario en contra de “INMOBILIARIA VM S.A.”,
legalmente representada por don Nicolás Duch León y don Gerardo
Larraín Sartorius; en contra de CRISTÓBAL DUCH LEÓN, por sí y en
representación de "CONSTRUCTORA GCI S A”; en contra de don
RAMÓN COZ CAÑAS, por sí y en representación de “COZ Y
COMPAÑÍA S.A."; y en contra de FELIPE RUIZ TAGLE CORREA y de
HUGO VICUÑA VICUÑA, ambos por sí y en representación de “RUlZ
TAGLE VICUÑA ARQUITECTOS LIMITADA", todos ya
individualizados, acogerla en todas sus partes, condenando en costas
a los demandados.

DECIMO NOVENO: Que a fojas 288 y siguientes contesto la demanda


Ramón Enrique Coz Cañas, Coz y Compañía S.A., quienes señalan
que dentro del plazo viene en contestar la demanda de indemnización
de perjuicios deducida en autos, por el Condominio Parque Monasterio
II y un grupo de propietarios, en contra de (1) Inmobiliaria VM S.A., (2)
Constructora GCI S.A., (3) don Cristobal Duch León, (4) Coz y
Compañía Limitada, (4) Ramón Coz Cañas, (5) Ruiz Tagle Vicuña
Limitada, y en contra de sus representantes, la demanda deducida por
HHCFMHHGMV

el Condominio Parque Monasterio II y otros, solicitando desde ya el


íntegro rechazo de la misma, con expresa y ejemplar condena en
costas, atendidas los consideraciones de hecho y derecho que se
expondra a continuación.

I. Consideraciones Preliminares

Sin perjuicio de que se harán cargo más adelante en detalle de la falta


de fundamento, falta de precisión y, derechamente, de las falsedades
que contiene el libelo de autos, no pueden dejar de hacer presente
desde ya que de la sola lectura de la demanda ésta da cuenta de la
verdadera intención de los demandantes: enriquecerse a costa de sus
representados y demás demandados, por la vía de perseguir una
indemnización mal habida, de forma tal que los departamentos
adquiridos en el proyecto de autos tengan costo cero para ellos.

En efecto, de seguir la teoría de las demandantes por un minuto (y


para el sólo efecto del análisis), si se acogiera la demanda de autos se
daría el absurdo de que éstas serían indemnizadas en un monto
equivalente a una suma cercana al valor de adquisición de los
departamentos de cada uno, manteniendo la propiedad sobre los
mismos y el uso y goce de tales inmuebles, los cuales carecen de
desperfectos tales como los descritos en autos.

Es decir, los demandantes quieren lisa y llanamente, por la vía del


abuso del sistema jurisdiccional a través de una demanda que raya en
lo temeraria, que se les “devuelva” en los hechos el precio casi íntegro
de sus departamentos, sin perder su propiedad haciendo de la
presente acción y su pretensión el mejor negocio jamás antes visto en
materia inmobiliaria.

Como apreciará Usía, ello no sólo repugna al derecho y no puede


tener cabida en nuestro sistema judicial, sino que resulta
derechamente inaceptable por cuanto los demandantes no han
ejercido la acción de autos en legítima protección de sus derechos,
sino cuestión distinta, en abuso del derecho a fin de hacer de esto “un
HHCFMHHGMV

gran negocio”.

Ello es más grave aún si se considera que, tal como se demostrará a


lo largo de esta contestación, y en la etapa de prueba respectiva, el
proyecto Parque Monasterio II se ejecutó en cumplimiento de toda la
normativa que le era aplicable, con sujeción, a los permisos de
edificación y demás normas de construcción que eran exigibles,
teniendo en los hechos una calidad muy superior a lo requerido incluso
si se lo compara con otros provectos de características semejantes, de
acuerdo a un diseño que fue conocido y aprobado por quienes
adquirieron tales departamentos.

De allí que resulte derechamente inaceptable y sorprendente que los


demandantes pretendan hacer creer ahora al Tribunal que el proyecto
es una cuestión distinta a la que se planeaba construir o a la que fue
autorizada por las autoridades administrativas correspondientes.

De la revisión de la demanda, se genera una falsa concepción de la


calidad de la construcción del proyecto y de su estado actual, como si
se tratara de un lugar amenazado de ruina, o afectado por una
calamidad de la naturaleza semejante a un tsunami. La verdad es que
nada de ello es efectivo, como se puede apreciar del set de fotografías
acompañadas en un otrosí de esta presentación, por lo que los hechos
descritos en la demanda resultan y son derechamente falsos, tal como
se demostrará.

Pero adicionalmente a lo anterior, deben hacer presente que la


demanda no puede prosperar respecto de sus representados, por
cuanto ésta adolece de falencias, errores, imprecisiones y otros
factores que hacen necesario su rechazo íntegro. Sólo a modo
ejemplar, la demanda no puede prosperar, entre otros, por los
siguientes motivos:

a) El proyecto fue ejecutado de acuerdo a la normativa vigente a la


época de su construcción, con apego a los permisos de las
autoridades respectivas, siendo correctamente recepcionados, no sólo
por la Dirección de Obras de la I. Municipalidad de Lo Barnechea, sino
HHCFMHHGMV

también por cada uno de los propietarios que adquirieron tales


departamentos y las respectivas alícuotas de los espacios comunes;
b)Las labores efectuadas hechas por sus representados se cumplieron
a cabalidad, con la diligencia debida, sin que pueda hacérseles a su
respecto reproche alguno de culpa en cualquiera de sus grados,
requisito básico para poder imponer responsabilidad de acuerdo a
nuestro sistema legal;

c) El régimen de responsabilidad en virtud en virtud del cual los


actores imputan responsabilidad subsidiaria a sus representados no
resulta aplicable al caso de autos, por cuanto tal sistema normativo se
aplica a los proyectos cuya ejecución se hubiere iniciado durante su
vigencia, lo que ocurrió a partir del día 5 de noviembre de 2013,
mientras que el proyecto Condominio Parque Monasterio II obtuvo su
permiso de construcción con fecha 3 de febrero de 1999, sin perjuicio
de las posteriores modificaciones que experimentó, situación que en
nada altera lo aquí dicho.

Adicionalmente, las obras comenzaron a ser ejecutadas en el mes de


junio de 2012 por lo que, aún si se considera dicha fecha, en este caso
no resulta aplicable el régimen de responsabilidad que le atribuye la
actora a sus representados, pues la normativa invocada por los
actores conforme a la cual las ITO pueden tener responsabilidad
subsidiara respecto del primer vendedor, no se encontraba vigente al
momento de iniciarse la ejecución del proyecto, que es precisamente
lo que señala la ley, por lo que la responsabilidad subsidiaria invocada
por los demandantes en contra de sus representados es del todo
improcedente;

d)A mayor abundamiento, la demanda carece de la precisión e


información necesaria para efectos de poderse determinar qué es lo
que efectivamente se reclama en autos, cómo se llega al cálculo de
los absurdos montos demandados y otros asuntos igual de relevantes,
todo lo cual la hace derechamente inepta, impidiendo que ésta pueda
prosperar incluso por éste sólo motivo;
HHCFMHHGMV

e) Por otra parte, y sin perjuicio del carácter genérico de las


acusaciones y señaladas en el libelo, el proyecto no se encuentra en
el supuesto estado descrito por las demandantes -insistimos que la
descripción es en términos excesivamente genéricos- por lo que aun
así la demanda carece de todo fundamento; y

f) El demandante “Condominio Parque Monasterio 11” carece de


legitimidad activa para demandar en los términos que lo ha hecho, lo
que demuestra la clara intención de los copropietarios demandantes
de buscar un enriquecimiento a todas luces ilícito e ilegítimo mediante
la demanda de autos.

En conclusión, la demanda de autos es improcedente y debe ser


desechada íntegramente con expresa y ejemplar condena en costas.

Dicho lo anterior, pasaran a analizar en detalle los motivos por los


cuales la demanda de autos no puede prosperar respecto de sus
representados.

II. Quién es Coz y Cía.

Coz y Compañía S.A. es una empresa dedicada a la consultoría en el


área de la construcción, orientada al control y gerenciamiento de
proyectos, la cual ha prestado servicios en todo el territorio nacional
con los más altos estándares de calidad y excelencia por más de 40
años.

En ese contexto, y para asegurar la ejecución de sus servicios con la


mayor excelencia, Coz cuenta con un equipo multidisciplinario de alta
capacidad técnica a fin de que las obras que están bajo su cargo sean
ejecutadas dentro de los plazos, costos y calidad, de acuerdo a las
características propias de cada proyecto.

III.El Proyecto Condominio Parque Monasterio II de autos.

Con fecha 3 de febrero del año 1999, la Iltma. Municipalidad de Lo


Barnechea emitió el permiso de construcción N° 023/99 mediante el
cual se autorizó, inicialmente, la construcción de tres edificios en el
HHCFMHHGMV

sector ubicado en Avenida Valle Monasterio, N° 2118, lote N° 3. Copia


de dicho permiso se acompaña en un otrosí de esta presentación.
Según los propios demandantes lo reconocen en su libelo, dicho
permiso de construcción fue modificado en cuatro oportunidades por
distintas resoluciones, a saber: (i) resolución N° 337/12, de fecha 7 de
noviembre de 2012; (ii) resolución sección 13ª N° 100 de fecha 30 de
abril de 2014; (iii) resolución sección 13ª N° 242, de fecha 13 de
octubre de 2014; y (iv) resolución sección 13ª N° 291, de fecha 11 de
diciembre de 2014. Copia de dichas modificaciones se acompañan en
un otrosí de esta presentación.

El proyecto final en cuestión comprendió la construcción de dos


edificios con áreas comunes, con un total de 56 departamentos. En
este sentido, queremos hacer notar que el proyecto Condominio
Parque Monasterio II se enmarca en un proyecto mayor que
comprendía la ejecución de otros edificios de departamentos de
iguales características al provecto de autos, emplazados en el mismo
sector y de manera colindante.

Adicionalmente, de acuerdo a las escrituras de compraventa


acompañadas por los propios demandantes, éstos adquirieron los
departamentos, como asimismo, la propiedad sobre una alícuota de
los espacios comunes, declarando que los inmuebles se venden como
cuerpo cierto y en el estado en que actualmente se encuentran, con lo
cual se aceptaba su diseño, construcción y el proyecto en su
integridad, tal como fue entregado.

Por ello hacen notar que la supuesta “sorpresa” manifestada por los
actores respecto de la existencia de un único acceso para dos edificios
o el diseño de los jardines del proyecto, como asimismo, otras
acusaciones que vierten en tal sentido en su demanda, resultan a
todas luces faldas y sin ningún sustento. Ello al margen de que según
se desprende de la demanda, gran parte de las supuestas fallas del
proyecto dicen relación más con el hecho de que no les “gustaría” el
diseño del mismo, el cual fue expresamente aceptado y respecto del
HHCFMHHGMV

cual manifestaron estar en conocimiento, cuestión distinta a que éste


no haya sido ejecutado de acuerdo a lo planificado y a los permisos
respectivos, nada de lo cual sucedió en este caso.
IV. El Condominio Parque Monasterio II carece de legitimidad activa
para interponer la demanda de autos.

La demanda de autos adolece de un vicio que consiste en la falta de


legitimación activa de “Condominio Parque Monasterio II” para
demandar una indemnización de perjuicio de 75.000 unidades de
fomento por supuestas fallas y defectos en los bienes comunes del
proyecto. Ello, por a lo menos cuatro razones, a saber: (i) la
administración del Condominio no tiene facultades para demandar en
los términos en que lo hizo; (ii) no existe constancia del supuesto
poder otorgado por el Condominio a la administración para presentar
acciones legales como la de autos; (iii) existe una gran porcentaje de
propietarios que no han manifestado voluntad alguna de demandar
sino todo lo contrario; y (iv) se da el absurdo de que existen personas
que son, simultáneamente, demandantes y demandados, como es,
precisamente, el caso de don Ramón Coz, propietario de uno de los
departamentos por intermedio de una sociedad.

Respecto al primer punto antes señalado, la falta de legitimación


activa de “Condominio Parque Monasterio II” se configura por cuanto
la administración de dicho condominio no está facultada para
presentar un acción como la de autos, pues de acuerdo al Reglamento
de Copropiedad vigente del Condominio, el administrador únicamente
tiene facultades para representar al Condominio en causas
relacionadas con la administración y la conservación del mismo,
quedando limitada la facultad de ejercer acciones legales a dichos
asuntos, ninguno de los cuales comprende las materias que están
siendo objeto de demanda en este proceso.

Al respecto, dispone el artículo 13 del referido reglamento que la


administración tiene facultades para representar en juicio al
Condominio únicamente respecto de asuntos concernientes a la
administración y conservación del Condominio sea que se promuevan
HHCFMHHGMV

con cualquiera de ellos o con terceros (...)”

A mayor abundamiento, es una cuestión que no merece discusión


alguna el hecho que este juicio no versa ni sobre la administración ni
sobre la conservación del Condominio, pues la contraria no pretende
por este intermedio mantener sus cualidades de acuerdo a un estado
o condición anterior (tal es el recto sentido de “conservar”) sino que,
por el contrario, su pretensión se funda en el hecho que los bienes
comunes y exclusivos (los departamentos) no tendrían las condiciones
prometidas por la Inmobiliaria, nada de lo cual tiene relación con la
conservación del Condominio, sino más bien se persigue el pago de
una indemnización por haberse entregado el mismo en un estado
distinto al supuestamente prometido, lo que además no es efectivo.

Por lo anterior, la administración del Condominio no tendría facultades


para accionar en el presente juicio civil en los términos planteados en
su demanda, careciendo entonces de legitimidad activa.

Adicionalmente, la contraria sostiene que en una asamblea


extraordinaria se habría acordado que la administración presentara
acciones legales, sin embargo, en este proceso no se ha acompañado
documento alguno que dé cuenta de aquello. Asimismo, el solo hecho
que la asamblea haya debido pronunciarse al respecto acredita que el
administrador no tiene las facultades para representar a Condominio
Parque Monasterio II en el juicio de autos y, no obstante ello, tampoco
se acompañó e! documento en el que supuestamente se le otorgaron
tales facultades.

En tercer término, el Condominio Parque Monasterio II carece de


legitimidad activa, pues gran parte de los propietarios no han
consentido en la presentación de la acción interpuesta por la contraria.
En efecto, un gran número de ellos no sólo no comparte la decisión de
haberse presentado la presente demanda, sino además, muchos de
éstos se encuentran conformes y satisfechos con los bienes comunes
y exclusivos del proyecto.

En este sentido, resulta sintomático el hecho que de un total de 56


HHCFMHHGMV

departamentos entre ambas torres del Condominio, sólo 10


propietarios sean parte de la demanda por supuestos daños en los
bienes de dominio exclusivo. Ello prueba por sí mismo que el presente
proceso ha sido iniciado por unos pocos, quienes persiguen un
objetivo distinto al que plasma en su demanda, cual es, de
enriquecerse de una manera ilegítima a costa de los demandados.
Este asunto será tratado más extensamente en un acápite siguiente.

Finalmente, la falta de legitimidad activa del condominio lleva al


absurdo que su representado, don Ramón Coz Cañas, tendría
simultáneamente las calidades de demandado y demandante dado
que éste es accionista de una sociedad propietaria de uno de los
departamentos del Condominio Parque Monasterio II. Como S.S.
advertirá, mal podría su representado haber accedido a demandarse a
sí mismo y a la empresa a la cual representa, lo que constituye una
demostración más de que el “Condominio Parque Monasterio II” no
tiene legitimación activa en este caso para demandar.

Por todo lo anterior, Condominio Parque Monasterio II carece de


legitimidad para demandar en el caso de autos, debiendo rechazarse
la demanda a su respecto.

V. La Ley General de Urbanismo y Construcción vigente a la fecha del


otorgamiento del permiso de construcción no contempla la
responsabilidad que los demandantes pretenden imputar a Coz y su
representante legal, don Ramón Coz.

Como bien sabe Usía., la Ley General de Urbanismo y Construcción


(en adelante también como “LGUC”) y su respectiva ordenanza
contiene disposiciones de construcción que, entre otras cosas, regula
las eventuales responsabilidades civiles por vicios de los que pueda
adolecer una obra, siendo la LGUC actualmente vigente aquella sobre
la cual la contraría funda su demanda y por la cual imputa
responsabilidad subsidiaría a sus representados. Sin embargo, tal
como se verá, tal ley no resulta aplicable -en los términos actuales- a
este caso, lo que hace que consecuencialmente esta parte carezca de
legitimidad pasiva para ser demandada.
HHCFMHHGMV

En efecto, lo que parece desconocer la contraria es que la LGUC fue


modificada por medio de la Ley 20.703, de fecha 5 de noviembre de
2013. Dicha reforma implicó que se incorporaran normas relativas a
los ITO y la eventual responsabilidad de éstas sobre las fallas y
defectos de que adolezca la construcción de que se trate, que son
precisamente los fundamentos en que se sustentan los actores para
atribuir responsabilidad a esta parte. Sin embargo, las disposiciones
transitorias de la LGUC, para prever situaciones como la de autos,
establecen que la ejecución de las construcciones se regirán por “las
disposiciones vigentes a la fecha del respectivo permiso en lo relativo
a la construcción” (Artículo 1° transitorio del Decreto con Fuerzqa de
Ley N° 458 del año 1975).

En este contexto, se debe tener presente que tal como se señaló


anteriormente, el permiso de construcción del proyecto de autos, es de
fecha 3 de febrero del año 1999 -tal como lo reconocen los propios
demandantes- por lo que la LGUC que resulta aplicable a este caso es
aquella que estaba vigente a esa fecha, esto es, el Decreto con
Fuerza de Ley N° 458 publicado con fecha 13 de abril de 1976 y que
estuvo vigente hasta el 8 de febrero de 2001, ley que no establece
norma alguna que pueda implicar responsabilidad para la ITO.

Por otra parte, en ninguna de las veintiún modificaciones hechas a tal


disposición, antes de del 5 de noviembre de 2013, se estableció un
régimen de responsabilidad de la ITO, pues tal régimen de
responsabilidad recién se incorporó con esa fecha mediante la Ley
20.703, la que no es aplicable a este caso. Lo anterior, por cuanto el
régimen de responsabilidad de las ITO establecida en la mencionada
ley no aplica a proyectos cuyo permiso de construcción haya sido
otorgado con anterioridad a su entrada en vigencia, que es
precisamente lo que ocurre en este caso, pues la ejecución del
proyecto Condominio Parque Monasterio II se inició antes de la
entrada en vigencia de esta norma.

Es por lo anterior que toda la normativa citada por la contraria en su


demanda, y en virtud de la cual funda su acción en contra de Coz y su
HHCFMHHGMV

representante, no es aplicable al caso de autos por así establecerlo


expresamente la LGUC, todo lo cual hace la demanda totalmente
improcedente en contra de su parte por carecer de legitimidad pasiva
para ser demandada.

VI. Los demandantes deben dirigirse previamente en contra del


primer vendedor, en este caso, Inmobiliaria VM S.A. y no en contra de
sus representados, aun cuando le imputen responsabilidad de forma
subsidiaria.

Tal como se expondrá con mayor detalle más adelante, la LGUC


establece una acción legal de responsabilidad civil por fallas y
defectos de una construcción que debe, necesariamente, ser dirigida
únicamente en contra del propietario primer vendedor, en este caso,
Inmobiliaria VM S.A., teniendo ésta derecho a repetir luego en contra
de quienes hayan sido eventualmente responsables de dichas fallas y
defectos (como ya hemos dicho, desde ya rechazamos que en este
caso los bienes comunes y exclusivos adolezcan de los vicios que los
demandantes describen en su libelo, como asimismo, que se hayan
generado los perjuicios que dicen haber sufrido).

Tal criterio ha sido expresamente reconocido y avalado por nuestra


Excma. Corte Suprema Sentencia de la Excma. Corte Suprema de
fecha 29 de diciembre de 2014, rol 7423-2010, considerandos
vigésimo y vigésimo primero) al señalar expresamente que el único
legitimado pasivo de la acción de responsabilidad civil por fallas o
defectos de la construcción es el propietario primer vendedor.

Es por lo anterior, que la presente demanda de autos ha sido


erróneamente dirigida en contra de sus representados, ya que el único
legitimado pasivo de la acción de autos es la Inmobiliaria VM S.A. y en
caso alguno sus representados.

VII. La demanda es improcedente además por ser inepta, pues en


ella se describen a modo general un conjunto de supuestas fallas o
defectos de construcción, los cuales son inexistentes en los términos
HHCFMHHGMV

expresados en el libelo, sin dar fundamento técnico que justifique el


monto de los perjuicios que en cada caso se demandan.
Como se advierte de la mera lectura de la demanda de autos, a lo
largo de las 65 páginas de la demanda de la contraria se realiza una
categorización de las distintas supuestas fallas o defectos de
construcción de que adolecería el Condominio Parque Monasterio II y
sus departamentos con un nivel de descripción de éstos mínimo, que
impide siquiera tener una idea general y cierta de los supuestos daños
que se reclaman, para luego avaluar los perjuicios en montos
extremadamente abultados sin ningún fundamento técnico, y sin dar
siquiera una explicación al menos general de su modo de cálculo ni
ningún otro antecedente que dé siquiera luz de las razones por las
cuales los actores demandan tales sumas, lo que demuestra una vez
más que la demanda de autos ha sido interpuesta por la contraria de
forma derechamente temeraria.

Sólo para que se se haga una idea, tomemos como referencia el ítem
“estacionamientos” cuyo monto de indemnización solicitado por la
contraria asciende a UF 11.000, esto es, a valor presente, más de
$263.380.0003. (Calculado en base al valor UF del 20 de diciembre de
2016)

A este respecto, los demandantes señalan que existirían “sectores de


estacionamientos en generar cuyo pavimento estaría agrietado y que
“se observa mal ejecutado” (Demanda de autos, página 31). Su parte,
inevitablemente se pregunta sobre este supuesto daño ¿a qué
sectores se refieren? ¿Cuál sería el nivel de grietas? ¿Dónde estarían
ubicados? ¿En qué se basan los actores para sostener tan
livianamente que los trabajos estarían mal ejecutados? Como si lo
anterior no fuera suficiente, acto seguido se solicita por este concepto
la suma equivalente a UF 11.000 ¿Qué nivel de seriedad puede tener
esta acusación?

Otro ejemplo de esta materia es la descripción hecha por las


contrarias respecto de las supuestas fallas en los departamentos de
HHCFMHHGMV

los demandantes, señalando que “las fallas y defectos más


significativos son problemas de aislación, filtraciones y humedades”
( Demanda de autos, página 37), haciendo, sin más, una estimación
de los daños provocados de UF 1.000 para cada unidad, monto que
nuevamente no tiene ninguna justificación técnica ni menos una
explicación de la forma de cálculo, sin que se detallen cuestiones tan
básicas como donde estarían ubicadas dichas filtraciones, entre otras,
respuestas que uno esperaría fueran planteadas en una demanda
como la de autos.

De manera que el carácter genérico con que la contraria describe los


supuestos daños causados, solicitando una indemnización de
perjuicios por montos que no tienen ningún fundamento técnico,
demuestra lo carente de fundamento de la acción de autos,
confirmando su carácter temerario, además de demostrar su ineptitud,
motivos por los cuales la demanda de autos también deberá ser
desechada por esta razón.

VIII. Los demandantes pretenden hacer de la demanda de autos un


negocio, enriqueciéndose a costa de propietarios que no forman parte
del libelo de autos.

Como se dijo anteriormente, mediante la demanda de autos un


reducido grupo de 10 propietarios pretende enriquecerse
injustificadamente a costa de otros 46 propietarios de departamentos
de los edificios del Condominio. Ello por cuanto en el libelo de autos
éstos solicitan, para el caso que se considere que Condominio Parque
Monasterio II carece de legitimidad activa (tal como esta parte lo
sostiene en el presente escrito), se les indemnice el total de los
supuestos perjuicios por los daños en bienes comunes lo que
constituye a todas luces una desfachatez.

En este sentido, la demanda de autos señala expresamente que:

“para el caso que el S.J.L. estime que la Administración carece de


legitimación activa, la indemnización reclamada en el capítulo 4.1)
(referida a supuestas fallas y defectos en bienes comunes) debe ser
HHCFMHHGMV

otorgada a los copropietarios demandantes” (Demanda de autos,


página 45).
De manera que, considerando que el monto demandado por las
supuestas fallas y defectos de los bienes comunes asciende a UF
75.000, para el caso que se acoja la falta de legitimación activa de
Condominio Parque Monasterio II, cada uno de los 10 copropietarios
demandantes recibiría UF 7.500, haciendo de este juicio lisa y
llanamente un negocio redondo para éstos, pues no sólo habrían
adquirido una propiedad de manera gratuita, sino que además habrían
obtenido rédito por tal transacción, cuestión que no amerita mayores
comentarios, pues los hechos hablan por sí mismos.

Lo anterior, sin perjuicio que resulta obvio que éstos no tienen derecho
a recibir tales montos pues más del 80% de los propietarios no son
siquiera parte de la acción de autos, por lo que no tendrían legitimidad
para demandar perjuicios que corresponden a terceros.

IX. Su parte niega la existencia de supuestas fallas y defectos en


bienes comunes y exclusivos del Condominio Parque Monasterio II.

Sin perjuicio que, como se expuso anteriormente, la descripción de las


supuestas fallas y defectos de los bienes comunes y exclusivos del
Condominio Parque Monasterio II está planteada en la demanda de
autos de modo genérico, sin fundar técnicamente los montos que
solicitan les sean indemnizados, esta parte niega categóricamente la
existencia de cualquier tipo de fallas o defectos en los mismos.

A mayor abundamiento, con fecha 18 de noviembre, el abogado que


suscribe y su representado, don Ramón Coz -que adquirió uno de los
departamentos a través de una sociedad de la que es accionista-,
concurrieron al Condominio Parque Monasterio II para revisar in situ
las supuestas fallas y defectos descritos por los demandantes en su
libelo y que daban la idea de que los daños eran de una gravedad sin
precedentes. Sin embargo, una vez allí, y revisados los sectores a que
alude la contraria de modo genérico, se pudo corroborar que ninguno
HHCFMHHGMV

de los daños descritos por los demandantes era efectivo. Muy por el
contrario, los edificios y los departamentos que pudieron observar
estaban en perfecto estado. Dado lo anterior, solicitaran, en la
oportunidad procesal correspondiente, una inspección personal del
tribunal a fin de que se corrobore por sí mismo lo que aquí se viene
señalando.

Por tanto, niegan la existencia de cualquiera de los defectos o fallas


descritos por la contraria, todo lo cual deberá ser acreditado ante el
Tribunal por los demandantes, cuestión que sabemos no podrá hacer.

X. Derecho

1. Falta de legitimidad activa de la administración de Condominio


Parque Monasterio II para demandar en autos.

Según se expuso anteriormente, uno de los demandantes,


Condominio Parque Monasterio II, carece de legitimidad activa para
demandar en estos autos, dado que éste carece de facultades para
accionar en los términos planteados en la demanda de acuerdo a lo
que establece el Reglamento de Copropiedad vigente.

En efecto, el artículo 13 del referido reglamento citado por la contraria


en su demanda, señala respecto de las facultades de la administración
que esta implica:

“(...) representar en juicio, activa o pasivamente a los copropietarios


con las facultades de inciso primero del artículo séptimo del Código de
Procedimiento Civil en las causa (sic) concernientes a la
administración y conservación del Condominio sea que se promuevan
con cualquiera de ellos o con terceros (...)”

Como se puede advertir, de la sola lectura de la demanda de autos, el


libelo de autos no dice relación ni con la administración ni con la
conservación de Condominio, pues no se busca mantener el estado o
calidad de cosa alguna, sino que el pago de una indemnización por
fallas o defectos de bienes que fueron entregados -supuestamente- en
estado defectuoso y que nunca tuvieron la calidad esperada por los
demandantes.
HHCFMHHGMV

A lo anterior, se suma el hecho que no se ha acompañado al


expediente de autos el acta de la asamblea extraordinaria que
supuestamente se habría celebrado con fecha 28 de septiembre de
2016 y en la cual se habría acordado que la administración presentara
acciones legales por las supuestas fallas y defectos en bienes
comunes, de acuerdo a lo señalado por la contraria en su
demanda(Demanda de autos, página 60) todo lo cual sólo viene a
confirmar la falta de facultades de la administración del Condominio
para demandar en los términos planteados en su demanda.

De modo que, no versando este juicio ni sobre la administración ni


sobre la conservación del Condominio, y no habiéndose acompañado
la supuesta acta en que los copropietarios habrían mandatado a la
administración para ejercer acciones legales en contra de los
demandados de autos por supuesta fallas y defectos en bienes
comunes, la demandante “Condominio Parque Monasterio II” carece
de legitimidad activa para demandar en autos.

2. El régimen de responsabilidad en virtud del cual los actores


imputan responsabilidad subsidiaria a sus representados no resulta
aplicable al caso de autos.

El régimen de responsabilidad que la contraria pretende hacer valer en


contra de Coz y la de su representante legal, don Ramón Coz Cañas,
no resulta aplicable al caso de autos. Lo anterior, por cuanto la LGUC
aplicable a sus representados es aquella que estaba vigente a la fecha
del permiso de construcción de la obra, en este caso, aquella que se
encontraba vigente al día 3 de febrero de 1999.

En este sentido, el artículo 1° de las normas transitorias de la LGUC


establece que:

“La ejecución de construcciones y de obras de urbanización que se


hubieren iniciado con anterioridad a la vigencia de la presente ley, se
regirán por las disposiciones vigentes a la fecha del respectivo
permiso en lo relativo a la construcción, y por lo dispuesto en la
HHCFMHHGMV

presente ley en lo relativo a urbanización”.

El permiso de construcción de la obra, en este caso, fue emitido por la


Dirección de Obras de la Iltma. Municipalidad de Lo Barnechea con
fecha 3 de febrero de 1999, por lo que la LGUC aplicable es aquella
que se encontraba vigente para esa fecha y no otra, cual es, aquella
cuya vigencia se inició con fecha 13 de abril del año 1976 y que estuvo
vigente hasta el 8 de febrero del año 2001.

Sólo para que se haga una idea, la norma en virtud de la cual la


contraria funda su demanda (incorporada a la LGUC mediante la Ley
20.703, con fecha 5 de noviembre de 2013) en contra de sus
representados entró en vigor casi 15 años después que se otorgó el
permiso de construcción y 1 año y 5 meses después de que Coz ya
había comenzado a prestar sus servicios en la obra Condominio
Parque Monasterio II, (De acuerdo a la Minuta de Reunión de Obra N°
1, oz habría comenzado a prestar sus servicios con fecha 6 de junio
de 2012) cuestión que da cuenta de lo infundada que resulta su
acción.

En suma, la normativa sobre la cual los demandantes fundaron su


acción no es la que corresponde aplicar en este caso, pues debe
aplicarse aquella LGUC que estaba vigente al momento de otorgarse
el permiso de construcción respectivo, ley que no contempla a los
inspectores técnicos de obra como responsables de eventuales
perjuicios ocurridos con motivo de las fallas que puedan verificarse en
una obra de construcción.

3. Los demandantes deben dirigirse en contra del propietario primer


vendedor, en este caso Inmobiliaria VM S.A., sin perjuicio del derecho
de éste de repetir en contra de su representado, sin que puedan
demandar directamente a su parte.

Sin perjuicio que los argumentos de derecho antes expuestos son de


HHCFMHHGMV

por sí suficientes para desestimar la demanda de autos, la acción


debe igualmente ser rechazada respecto de Coz y Cía., y su
representante, don Ramón Coz, por cuanto ella debió haber sido
dirigida únicamente en contra de la Inmobiliaria como propietario
primer vendedor de los departamentos del Condominio Parque
Monasterio II, tal como lo exige la ley.

Lo anterior, de acuerdo al texto expreso de la LGUC, que en su


artículo 18 inciso primero establece que:

“El propietario primer vendedor de una construcción será responsable


por todos los daños y perjuicios que provengan de fallas o defectos en
ella, sea durante su ejecución o después de terminada, sin perjuicio de
su derecho a repetir en contra de quienes sean responsables de las
fallas o defectos de construcción que hayan dado origen a los daños y
perjuicios. En el caso de que la construcción no sea transferida, esta
responsabilidad recaerá en el propietario del inmueble respecto de
terceros que sufran daños o perjuicios como consecuencia de las
fallas o defectos de aquélla”

El mismo criterio ha sido ratificado por la Excma. Corte Suprema, la


cual pronunciándose al respecto en una de sus sentencias, señaló
expresamente que la acción de responsabilidad que contempla la
LGUC “tiene como único sujeto pasivo al propietario primer vendedor”
(Sentencia de la Excma. Corte Suprema, de fecha 29 de diciembre de
2014, rol 7423-2010.) por lo que “El único legitimado para ser
demandado de conformidad a la acción que contempla el artículo 18
de la Ley de urbanismo y Construcción es el propietario primer
vendedor”, en este caso, Inmobiliaria VM S.A.

No obstante los demandantes debieron haber dirigido su acción


únicamente en contra de la Inmobiliaria, optaron por demandar a todos
los profesionales que alguna vez participaron en la obra, entre los
cuales están sus representados, con el único fin de asegurar el pago
de cuantiosos montos por supuestos daños que, por lo demás, esta
parte pudo corroborar presencialmente no son efectivos.

4. No concurren los requisitos de responsabilidad en contra de Coz,


HHCFMHHGMV

por lo que la demanda es improcedente.

La demanda de autos debe ser rechazada además, por cuanto no


concurren los requisitos de responsabilidad civil que en el ámbito
contractual han de cumplirse copulativamente para la procedencia de
la indemnización de perjuicios.

En efecto, para que sea procedente la indemnización de perjuicios en


el ámbito contractual, han de concurrir una serie de requisitos
establecidos en el ordenamiento jurídico y que la doctrina nacional y
jurisprudencia han sistematizado de manera uniforme. Entre estos
requisitos pueden señalarse los siguientes, a saber: (i) Incumplimiento
de una obligación por acción u omisión; (ii) Incumplimiento debe ser
imputable a culpa o dolo del deudor; (iii) Relación de causalidad entre
el incumplimiento y los perjuicios ocasionados; y (vi) Incumplimiento
debe producir perjuicios.

En este caso no verifican ninguno de los requisitos antes señalados,


según se expone a continuación:

i. Incumplimiento de una obligación por acción u omisión.

La ley actualmente vigente, en su artículo 18 inciso quinto establece


que los inspectores técnicos son responsables de supervisar que las
obras se ejecuten en conformidad a las normas de construcción
aplicables en la materia y al permiso de construcción aprobado y sus
modificaciones y a los proyectos de arquitectura, estructural y de
especialidades.

A este respecto, cabe señalar que su representada se apegó


estrictamente a todas las normas de construcción aplicables, al
permiso de construcción N° 023/99 de 3 de febrero de 1999, emitido
por la Dirección de Obras de la lltma. Municipalidad de Lo Barnechea y
sus cuatro modificaciones, así como a sus proyectos de arquitectura,
estructural y de especialidades. Dado lo anterior, no hubo
incumplimiento de ningún tipo de obligación de su parte.

Aún más, en la demanda de autos no hay ni una sola palabra referente


HHCFMHHGMV

a la forma en que su representada habría supuestamente incumplido


las responsabilidades que el artículo 18 inciso quinto de la LGUC
actualmente vigente le asigna a los ITOs, sino que la contraria
simplemente se limita a solicitar la indemnización de perjuicios de ésta
y de su representante legal, sin mencionar cómo es que Coz habría
incurrido en el incumplimiento de sus obligaciones.

ii. Incumplimiento debe ser imputable a culpa o dolo del deudor.

Tal como se demostrará en el proceso de autos, Coz cumplió


estrictamente su obligación de supervisar las obras de acuerdo al
alcance de su cometido, todo lo cual realizó bajo el estándar de
diligencia que le era exigible conforme a las normas generales, esto
es, culpa leve por tratarse de un contrato en que ambas partes
reportan beneficios. (Artículo 1547 inciso 1° del Código Civil.)

A este proyecto, resulta aplicable la definición: del artículo 44 inciso


cuarto del Código Civil, el cual dispone que:

“Culpa leve, descuido leve, descuido ligero, es la falta de aquella


diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus
negocios propios. Culpa o descuido, sin otra calificación, significa
culpa o descuido leve. Esta especie de culpa se opone a la diligencia o
cuidado ordinario o mediano”

De esta manera, la supervisión de Coz de las obras del proyecto


Condominio Parque Monasterio II se efectuó de acuerdo a las normas
de construcción aplicables, al permiso de construcción y sus
modificaciones y a los proyectos de arquitectura, estructurales y de
especialidades conforme a un estándar de diligencia muy superior al
que le era exigible a sus representados.

Así las cosas, será de cargo de los demandantes probar la supuesta


negligencia de sus representados en la ejecución de sus labores,
negligencia que por lo demás no está identificada en parte alguna de
la demanda.

iii. Relación de causalidad entre el incumplimiento y los perjuicios


ocasionados.
HHCFMHHGMV

Conforme al requisito en comento, debe existir una relación de causa-


efecto entre los incumplimientos contractuales imputables a las
demandadas y el supuesto daño ocasionado a los actores. En efecto,
el artículo 1558 del Código Civil establece que solamente se responde
de aquellos perjuicios que sean una consecuencia inmediata o directa
de no haberse cumplido la obligación contractual.

Sin embargo, en la demanda de autos la contraria no argumenta ni


mínimamente como es que las supuestas fallas o defectos podrían ser
consecuencia de una supuesta falta de supervisión de Coz de las
obras.

iv. Incumplimiento debe producir perjuicios.

En este caso no se ha producido daño alguno que pueda serle


imputado a sus representadas, no sólo porque éstos cumplieron
diligentemente cada una de sus obligaciones sino porque, además, el
carácter genérico con el que la contraria describe los perjuicios y la
falta de sustento técnico de los montos cuya indemnización solicitan,
impide que esta parte pueda hacerse cargo de ellos.

Por lo demás, según lo han señalado, los actores no demandaron a


esta parte sobre la base del régimen general de responsabilidad, sino
en virtud de una norma especial que no resulta aplicable a este caso,
por lo que aún desde este punto de vista la demanda no podría
prosperar.

5. La responsabilidad de la ITO contemplada en la LGUC no es de


naturaleza objetiva como pretende sostener la contraría.

En el libelo de autos, la contraria pretende imponer a esta parte una


responsabilidad de naturaleza objetiva con el fin de evitar quedar
expuesta a la carga de acreditar culpa de esta parte, pues sabe que
no podrá hacerlo.

Por lo demás, la LGUC que estuvo vigente durante la ejecución del


proyecto ( Decreto con Fuerza de Ley N° 458 publicado con fecha 13
HHCFMHHGMV

de abril de 1976 y que estuvo vigente hasta el 8 de febrero de 2001)


-que es aquella que debe aplicarse en este caso- no contempla norma
de responsabilidad objetiva alguna, pero incluso aquella que está
actualmente vigente, y que la contraria erróneamente pretende aplicar
a sus representados, tampoco la contempla respecto de los
profesionales que se desempeñen como ITO.

A mayor abundamiento, establece el inciso primero, cuarto y quinto del


artículo 18 de LGUC vigente que:

“El propietario primer vendedor de una construcción será responsable


por todos los daños y perjuicios que provengan de fallas o defectos en
ella, sea durante su ejecución o después de terminada, sin perjuicio de
su derecho a repetir en contra de quienes sean responsables de las
fallas o defectos de construcción que hayan dado origen a los daños y
perjuicios. En el caso de que la construcción no sea transferida, esta
responsabilidad recaerá en el propietario del inmueble respecto de
terceros que sufran daños o perjuicios como consecuencia de las
fallas o defectos de aquélla.(...)

Sin perjuicio de lo establecido en el N° 3 del artículo 2003 del Código


Civil, los constructores serán responsables por las fallas, errores o
defectos en la construcción, incluyendo las obras ejecutadas por
subcontratistas y el uso de materiales o insumos defectuosos, sin
perjuicio de las acciones legales que puedan interponer a su vez en
contra de los proveedores, fabricantes y subcontratistas.

El inspector técnico de obra (ITO) será responsable de supervisar que


las obras se ejecuten conforme a las normas de construcción
aplicables en la materia y al permiso de construcción aprobado y sus
modificaciones, así como al proyecto de arquitectura correspondiente,
el proyecto de cálculo estructural y su memoria, y los proyectos de
especialidades, incluidos los planos y especificaciones técnicas
correspondientes”.

Tal como se desprende del texto expreso de la norma antes citada, la


ITO puede ser responsable únicamente por aquellos trabajos que
HHCFMHHGMV

están bajo su responsabilidad, sin contemplar una responsabilidad


objetiva por falla o defecto alguno de una construcción.
En ese sentido, cabe señalar que son los mismos demandantes en su
acción quienes se encargan de citar autores de la doctrina nacional
que sostienen que esta supuesta responsabilidad objetiva sería
aplicable únicamente respecto del propietario primer vendedor y la
constructora ( Demanda de autos, página 52), lo que de por sí lleva a
concluir que existe un reconocimiento tácito por parte de los
demandantes en cuanto a que tal responsabilidad no procede en
contra de sus representados.

En tal sentido se ha pronunciado don Hernán Corral Talciani, quien ha


señalado que:

“El art. 18 de la Ley General de Urbanismo y Construcciones (D.F.L.


N° 458, de 1975, modificado por la Ley N° 19.472) establece la
responsabilidad del propietario primer vendedor por los daños que
provengan de fallas o defectos de construcción. Se trata de una
responsabilidad objetiva, pero este primer responsable puede repetir
contra el constructor o profesional que haya causado la anomalía
constructiva” (Hernán Corral Talciani, “Lecciones de Responsabilidad
Extracontractual”, Editorial Jurídica de Chile, 2011, página 225).

La Ley de urbanismo atribuye responsabilidad sin culpa al “propietario


primer vendedor” (art. 18 inc. 1° LGUC)”

Por su parte, la Excma. Corte Suprema ha señalado que la


responsabilidad objetiva recae únicamente respecto del propietario
primer vendedor y de la constructora. Ha dicho al efecto que:

“(...) los sentenciadores han concluido que el artículo 18 de la Ley


General de Urbanismo y Construcciones asigna al propietario primer
vendedor y al constructor una responsabilidad objetiva por los hechos
que se indican en la disposición (…)” (Sentencia de fecha de fecha 8
de octubre de 2013, rol 7260-2012, considerando noveno).
HHCFMHHGMV

"Que la citada norma impone responsabilidad al propietario primer


vendedor de un inmueble, en términos tales que habiendo el
perjudicado optado por el ejercicio de dicha acción y habiéndose
acreditado por éste el daño sufrido y la relación de causa a efecto
entre el perjuicio sufrido y la falla o defecto de la construcción, es
procedente disponer su pago, estableciendo un régimen de
responsabilidad objetiva” (Sentencia de fecha 24 de octubre de 2013,
rol 3551-2013, considerando décimo quinto).

Así entonces, la responsabilidad aplicable a los ITO, de acuerdo a la


LGUC, no es de naturaleza objetiva sino que, por el contrario, para la
procedencia de la indemnización de perjuicios deben cumplirse todos
los requisitos de la responsabilidad civil, entre los cuales se encuentra
haber actuado con culpa o dolo.

De manera que, no siendo la responsabilidad de naturaleza objetiva


respecto de Coz, la contraria deberá acreditar que ésta actuó con dolo
o culpa respecto de las obligaciones que le eran exigibles y que
ocasionaron supuestas fallas o defectos de la construcción, cuestión
que adelantamos no podrá hacer, ya que mis representados actuaron
apegados estrictamente al estándar de diligencia que les era exigible.

6. La descripción de las supuestas fallas y defectos de modo


genérico y la imprecisión de los términos en la que está planteada la
demanda no son claros ni precisos como lo exige la ley.

La demanda de autos está sustentada en hechos que han sido


descritos por la contraria de modo genérico, haciendo imposible a esta
parte poder contestar la misma en términos precisos, sin perjuicio que
controvierten y rechazan tajantemente la existencia de cualquier
defecto o falla tanto en bienes comunes como exclusivos.

Asimismo, los términos en que han sido planteadas sus peticiones son
del mismo modo imprecisos y poco claros, ya que conllevan al absurdo
que la indemnización solicitada a Usía., por supuestas fallas y
defectos en bienes comunes deba ser indemnizada únicamente a 10
de los 56 copropietarios en el caso que S.S. acoja la falta de
legitimidad activa de Condominio Parque Monasterio II para deducir la
HHCFMHHGMV

demanda de autos. En ese caso, cada uno de los copropietarios


demandantes recibirían UF 7.500, mientras que aquellos que no hayan
demandado -entre los cuales está su representado, don Ramón Coz-
no recibirían monto alguno. Lo anterior es posible colegirse de su
demanda, la cual señala que:

'"para el caso que el S.J.L. estime que la Administración carece de


legitimación activa, la indemnización reclamada en el capítulo 4.1)
(debe ser referida a supuestas fallas y defectos en bienes comunes)
debe ser otorgada a los copropietarios demandantes” (Demanda de
autos, página 45.)

Todo lo antes expuesto, contraviene la exigencia establecida en el


artículo 254 del Código de Procedimiento Civil, que en su numeral
quinto exige que la demanda contenga “[L]a enunciación precisa y
clara, consignada en la conclusión de las peticiones que se sometan al
fallo del tribunal, razón por la cual la demanda debe ser rechazada
íntegramente.

7. En subsidio de todo lo anterior, Coz está obligado a indemnizar


únicamente aquellos daños que se hayan producido con ocasión del
incumplimiento de su obligación de supervisión contemplada en el
artículo 18 inciso quinto de la LGUC.

En el libelo de autos, la contraria solicita que sus representadas


paguen “todas las indemnizaciones referidas en Dos) y Tres)”,
referentes a daños en bienes de dominio común y exclusivo, en
subsidio de los demandados Inmobiliaria VM S.A., Constructora CGI
S.A. y de don Cristóbal Duch León, lo que constituye un grave error
jurídico ya que la actual LGUC (no aplicable a este caso) y que es la
norma invocada erróneamente por los demandantes únicamente
contempla la responsabilidad subsidiaria del ITO por daños y
perjuicios que se hayan ocasionado por el incumplimiento de sus
funciones de supervisión.

A este respecto, resulta útil aclarar que, conforme a los artículos 18


inciso quinto y 143 inciso quinto de la LGUC una ITO tiene como única
HHCFMHHGMV

función supervisar que las obras se ejecuten conforme a:

• Las normas de construcción aplicables a la materia;


• El permiso de construcción aprobado y sus modificaciones;

• El proyecto de arquitectura correspondiente;

• El proyecto de cálculo estructural y su memoria; y

• Los proyectos de especialidades, incluidos los planos y


especificaciones técnicas correspondientes.

Sin embargo, los demandantes, en el libelo de autos, pretenden que


se condene a sus representados a pagar en forma subsidiaria todos
los daños demandados -sin exclusión-, sin explicar siquiera cómo es
que éstos fueron causados por un supuesto incumplimiento de la
obligación de supervisión de Coz, limitándose a señalar que “es
evidente que la supervisión del ITO falló lastimosamente desde el
momento que la construcción resultó tan mal ejecutada”.( Demanda de
autos, página 48)

La liviandad en que la contraria funda su solicitud en contra de Coz y


su representante es inaceptable, pues su acción debe señalar con
precisión cómo es que los daños reclamados han sido causa directa
del incumplimiento de la obligación de supervisión que pesa sobres
sus representados o, en otras palabras, si los daños fueron producidos
a causa de no haberse ajustado a las normas de construcción
aplicables a la materia, al permiso de construcción aprobado y sus
modificaciones y a los proyectos de arquitectura, de cálculo estructural
y de especialidades de la obra, nada de lo cual se cumple en este
caso.

De manera que, la solicitud de la contraria en cuanto a que sus


representados efectúen el pago subsidiario de los supuestos daños en
bienes comunes y exclusivos debe ser rechazado por Usía., ya que
ninguno de los perjuicios demandados sería causa de haberse
incumplido por parte de Coz la función de supervisión que la LGUC
HHCFMHHGMV

contempla respecto de los ITO.

Por lo solicitan tener por contestada la demanda de autos y, en mérito


de lo expuesto, rechazarla en todas sus partes, con costas.
VIGESIMO: Que contestando la demanda a folio de 20 de diciembre
de 2016, por Felipe Rafael Ruiz Tagle Correa, Hugo Ramón Vicuña
Vicuña y Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada, quienes señalan que
estando dentro de plazo, expone:

I. LOS HECHOS.

1.-Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada.

La oficina de arquitectos Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada es


una empresa que tiene más de 20 años de experiencia en el rubro,
habiendo diseñado a la fecha centenares de obras, siendo una parte
importante de ellas el diseño de edificios de departamentos.

El prestigio que Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada tiene hoy en el


mercado se fundamenta básicamente en el hecho que disponemos de
profesionales experimentados que ejecutan correctamente su trabajo.
La preocupación por el detalle, el cumplimiento del ordenamiento
jurídico y una arquitectura consecuente les ha permitido adquirir una
vasta experiencia en el rubro hotelero, industrial y habitacional.

En estos 20 años de trayectoria, nunca han sido demandados, ni


menos condenados por un tribunal, como consecuencia de haberse
acogido alguna demanda que se fundamente en un problema de
diseño. Por ello sorprende la demanda de autos, en que con tanta
liviandad se imputan supuestos “errores de diseño”, sin identificar
realmente ninguno.

Probaremos que en el Condominio Parque Monasterio II realizamos un


trabajo de excelencia y que en la demanda no hay un solo problema
de diseño que deba ser indemnizado por sus representados.

2. - Gestación del proyecto inmobiliario “Condominio Parque


Monasterio II”.
HHCFMHHGMV

El Condominio Parque Monasterio II (en adelante también el


“Condominio”) se construyó sobre la base del Permiso de Edificación
N° 23/99 de fecha 03 de febrero de 1999, otorgado por la Dirección de
Obras Municipales de la I. Municipalidad de Lo Barnechea. Ese
permiso lo gestionó la oficina de arquitectos San Martín y Pascal
Limitada.

Dicho Permiso de Edificación fue aprobado y modificado en las


siguientes oportunidades:

(i) En los años 2005 y 2008, por resoluciones N° 113/2005 y


036/2008 de la Dirección de Obras Municipales de la I. Municipalidad
de Lo Barnechea. Esta modificación fue gestionada por la oficina de
arquitectos San Martín y Pascal Limitada.

(ii) En el año 2012, por resolución N° 146/2012 de la Dirección de


Obras Municipales de la I. Municipalidad de Lo Barnechea. Esta
modificación fue gestionada por Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos
Limitada.

(i¡i) En el año 2012, por resolución N° 337/2012 de la Dirección de


Obras

Municipales de la I. Municipalidad de Lo Barnechea. Esta modificación


fue gestionada por Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada.

(iv) Con fecha 30 de abril de 2014, por resolución SECC 13 N°


100/2014 de la Dirección de Obras Municipales de la I. Municipalidad
de Lo Barnechea. Esta modificación fue gestionada por Ruiz Tagle
Vicuña Arquitectos Limitada.

(v) Con fecha 13 de octubre de 2014, por resolución SECC 13 N°


242/2012 de la Dirección de Obras Municipales de la I. Municipalidad
de Lo Barnechea. Esta modificación fue gestionada por Ruiz Tagle
Vicuña Arquitectos Limitada.

El Condominio fue construido por un equipo técnico y profesional


altamente calificado y de amplia experiencia.
HHCFMHHGMV

Por lo mismo, y una vez finalizadas las obras de construcción del


mencionado Condominio, la Dirección de Obras de la I. Municipalidad
de Lo Barnechea otorgó, con fecha 11 de diciembre de 2014, por
resolución SECC 13 N° 291/2014, la Recepción Definitiva de las obras
de edificación.

Asimismo, el edificio cuenta con el informe favorable de la Inspección


Técnica de la Obra, con el informe favorable de un arquitecto revisor
independiente, y con todas las certificaciones de organismos
competentes que acreditan el cumplimiento de todas las normas
vigentes.

Se advierte así, que el Condominio Parque Monasterio II ha sido


construido con apego a las especificaciones técnicas del proyecto
aprobado, y aprobado por la Dirección de Obras de la I. Municipalidad
de Lo Barnechea, cumpliendo así con todos los requisitos legales y
técnicos.

3. - No tenemos vínculos patrimoniales ni personales con el resto


de los demandados.

Los actores han omitido intencionalmente señalar que sus


representados no están vinculados patrimonial ni personalmente, de
ningún modo, con el resto de los demandados. Ello se ha hecho por
ellos con la clara intención de confundir al Tribunal, intentado dañar la
imagen de sus representados.

Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada ha sido contratada por


Inmobiliaria VM S.A. para diseñar el Condominio Parque Monasterio II,
con lo que su relación con dicha sociedad ha sido únicamente
contractual y ya se encuentra concluida.

Ni don Felipe Rafael Ruiz Tagle Correa ni don Hugo Ramón Vicuña
Vicuña ni Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada tienen relación
societaria, patrimonial ni personal con ninguno de los restantes
demandados.
HHCFMHHGMV

4.- Inexistencia de errores de diseño o incumplimiento de norma


alguna.
A continuación revisaremos las supuestas fallas y defectos que los
actores atribuyen a las construcciones, siguiendo el orden de la
demanda. Desde ya adelantan que la mayoría de ellas no se refieren a
defectos de diseño o arquitectónico de que deban responder sus
representados. Las restantes corresponden a supuestas situaciones
en las que sus representados no han tenido ninguna participación
(supuestos defectos de construcción), todo lo cual determina que la
demanda deba necesariamente ser rechazada respecto de don Felipe
Rafael Ruiz Tagle Correa, de don Hugo Ramón Vicuña Vicuña y de
Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada.

4,1. Supuestas fallas y defectos en bienes de DOMINIO COMÚN.

i. Losas y cubiertas

Los problemas referidos por los actores se refieren únicamente a


problemas de construcción, en los cuales ninguna responsabilidad
cabe a sus representados quienes son únicamente los arquitectos que
diseñaron el proyecto. Si no se impermeabilizó como corresponde, o
faltan sellos, o las obras se ejecutaron mal, no es responsabilidad de
los arquitectos, quienes únicamente fijan la altura y dimensiones del
techo, pero no lo construyen.

ii. Juntas de dilatación entre ambas torres

La objeción en este caso se refiere a las terminaciones de las juntas


de dilatación, cuestión de la que evidentemente no responden sus
representados. Los demandantes no reclaman que las juntas de
dilatación no cumplan con las normas, de lo que en todo caso tampoco
serían responsables sus representados, ya que quien diseña las juntas
de dilatación es el calculista. Los actores objetan la forma en que se
construyeron.

Como es obvio, los arquitectos no son quienes deciden qué materiales


HHCFMHHGMV

poner, por lo que cualquier supuesto defecto en relación a esto, no es


en ningún caso de responsabilidad de sus representados.

iii. Enchapes y muros


Los demandantes acusan la caída de algunos enchapes. Nuevamente
se trata de un tema de ejecución, y en parte de mantención, de la cual
son claramente responsables los propios demandantes.

Si se han caído algunos enchapes es porque ellos fueron mal


instalados o han sido deficientemente mantenidos. Eso no es
responsabilidad de sus representados.

Tampoco si ellos tienen manchas de pintura y diferencias de tono. Lo


mismo ocurre con empastes y estucos con humedad o grietas en los
muros. Sus representados indicaron el tipo de material que se usó
para el enchape, en este caso enchape de “ladrillo”. Ahora, cómo ellos
se instalan o mantienen escapa al trabajo y responsabilidad de los
arquitectos.

iv. Falta o inexistencia de aislación y muro cortafuego

Los demandantes reclaman de falta o inexistencia de una supuesta


aislación “al interior” de los departamentos.

Lo cierto es que el Condominio Parque Monasterio II cumple con las


normas vigentes en relación a la acústica, esto es el artículo 4.1.6 de
la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (en adelante
“OGUC”). En lo que atañe a los arquitectos, su labor se limita a
diseñar los parámetros horizontales y verticales del edificio y sus
departamentos.

Los parámetros horizontales (techos y suelos) y verticales (murallas)


cumplen con los requisitos que impone la OGUC, pues son de 20cm.
los muros y de 16 cm. las losas (de espesor), lo que de acuerdo al
Manual de Aplicación de Reglamentación Acústica del Ministerio de
Vivienda y Urbanismo (MINVU) cumple con las exigencias legales. El
referido manual dispone en el artículo 4.2.2:

"Recomendaciones para elementos constructivos A) Verticales:


HHCFMHHGMV

A. 1 Muros de Hormigón. La capacidad de los muros de hormigón para


aislar ruidos aéreos depende fundamentalmente de su masa. Por ello,
aun cuando espesores de muro de 10 cm son suficientes para cumplir
con los requisitos mínimos establecidos por la O.G.U.C., en la medida
en que se utilicen espesores superiores la aislación acústica será
significativamente mejor (15 a 25 cm). Es importante evitar fugas de
ruido lo que se consigue manteniendo la continuidad del hormigón
entre los recintos a aislar”.

Por otra parte, y en relación a la supuesta falta de aislación entre


piezas o habitaciones interiores de los departamentos la norma no
establece nada al respecto. En efecto, el inciso 1° del artículo 4.1.6 de
la OGUC dispone que las exigencias de aislación se aplican
únicamente para la separación de unidades o viviendas, pero no
dentro de una vivienda. La mencionada norma dispone:

“Las exigencias acústicas que se señalan en este artículo serán


aplicables sólo a los elementos que separen o dividan unidades de
viviendas que sean parte de un edificio colectivo, o entre unidades de
vivienda de edificaciones continuas, o entre unidades de viviendas de
edificaciones pareadas, o entre las unidades de vivienda que estén
contiguas a recintos no habitables”

Por ello, es la propia ley la que excluye la posibilidad de reclamar


sobre cualquier problema acústico que pudiera haber al interior de una
vivienda. Por lo demás, llama la atención que señalen que la supuesta
falta aislación acústica se debe a la ausencia de lámina mineral o
similar, pues dicha lámina es para aislación térmica y no acústica.

En relación a la “inexistencia de cortafuegos horizontales” desconocen


a que se refieren con ello. En este tipo de construcciones, de acuerdo
a las exigencias legales corresponde construir, un muro de 20 cm. que
opera como aislante. Ello se cumple en el caso del Condominio en
cuestión. No existe otra norma aplicable al efecto, lo que de seguro es
conocido por los actores quienes no señalan cual sería la supuesta
norma infringida.
HHCFMHHGMV

v. Acceso desde la vía pública

Los demandantes alegan que el diseño del acceso al condominio


tendría errores que causarían graves problemas de seguridad,
circulación y de operación. Agregan que dado el diseño no es posible
separar el ingreso de propietarios y visitas.

Además habría problemas con la apertura y funcionamiento del portón.


Finalmente señalan que el acceso vulneraría la normativa vigente
pues no cumpliría con el distanciamiento mínimo que exige la OGUC
en función de esquinas y curvas.

El diseño del acceso al condominio cumple con las normas y fue


aprobado tanto por el Servicio de Vivienda y Urbanismo (SERVIU)
como por el Servicio de Salud. Por lo demás, el acceso siempre fue
diseñado así, por lo que no existe ningún engaño en ello, y más bien
los reclamos de los actores responden a cuestiones subjetivas de las
que obviamente no se sigue consecuencia legal alguna.

Los problemas que pudieran existir en la apertura y funcionamiento del


portón, claramente no son un tema del que respondan sus
representados. Tampoco la exigencia de que el portón eléctrico tenga
sensor para detener la marcha, ni las supuestas veredas no
terminadas. Estas son cuestiones de tipo constructivo y no
arquitectónico.

En relación al cambio de nivel en el pavimento de acceso, se trata de


una exigencia del SERVIU, y busca precisamente obligar al conductor,
por razones de seguridad, a bajar de velocidad antes de ingresar al
condominio. Además tal exigencia busca evitar inundaciones, pues
ese desnivel permite que el agua corra con facilidad.

Finalmente, y en relación a que el acceso vehicular está en una curva


les parece simplemente insólito. Además es maliciosamente falso. Con
ese principio no podría construirse ningún acceso en una calle curva,
en circunstancias que hoy la mayoría de los loteos contemplan
accesos en calles curvas. Baste recorrer, un par de calles en Santiago
para advertir que ese reclamo es un sinsentido. Por lo mismo, el
HHCFMHHGMV

artículo 2.4.4. N° 3 de la OGUC, sólo exige un distanciamiento de 6


metros desde una esquina. No se menciona en la ley la palabra
“curva” como maliciosamente agregan los actores en su demanda. La
ley sólo exige que existan 6 metros de distancia entre el acceso y una
esquina, cuestión que se cumple sobradamente en el Condominio, en
donde la esquina más cercana está a más de 12 metros del acceso.

vi. Portería

La forma en cómo se haya entregado la portería es algo que


claramente no incumbe a los arquitectos. Tampoco lo es el desnivel en
el acceso a la portería. Al respecto baste ver los planos realizados por
sus representados para advertir que no se señala la pendiente.

vii. Vías de circulación peatonal al interior del Condominio

Los demandantes imputan que en los accesos peatonales del


Condominio habría graves problemas de terminaciones y gran
cantidad de grietas, lo que indicaría una mala ejecución de las obras.

Todas las acusaciones efectuadas en este punto dicen únicamente


relación con problemas de construcción, que además de no
constarnos, ninguna relación tienen con sus representados, que son
sólo arquitectos del proyecto.

viii. Estacionamientos de visitas

Los demandantes acusan que las vías de circulación, losas y radieres


se encuentran fisuradas y agrietadas. También existirían hundimiento
de losas y pastelones. Adicionalmente señalan que los
estacionamientos de visita se encuentran en una zona de pendiente lo
que sería de difícil acceso y circulación. Agregan que el Condominio
no tendría estacionamiento para discapacitados que sean funcionales.
Finalmente señalan que el diseño de los espacios de estacionamiento
no tiene relación con lo ofrecido en la folletería, página web y
publicidad de venta.

En relación a los supuestos daños en vías de circulación, losas y


HHCFMHHGMV

radieres, sus representados no son responsables.

El hecho que los estacionamientos se encuentren en una zona de


pendientes no es un problema ni constituye un incumplimiento legal.
Tampoco es un defecto de la arquitectura del proyecto. Por el
contrario, la legislación actual permite que los estacionamientos
puedan estar en hasta un 10% de pendiente, lo que se cumple en los
estacionamientos de visita del Condominio.

Tampoco es efectivo que el Condominio no tenga estacionamientos


funcionales para discapacitados ni que no se cumpla con la cantidad
que se requiere según el artículo 4.1.7. de la OGUC. El Condominio
cumple con lo que exigía el mencionado artículo antes de su
modificación en marzo de 2016, norma que le era aplicable en ese
entonces.

En efecto, cuando se aprobó el proyecto, la norma exigía sólo 3


estacionamientos para discapacitados, contando el Condominio con 4
de ellos (2 de visitas y 2 en los interiores), por lo que se cumple
sobradamente con la norma vigente en ese entonces. En la regulación
vigente a la fecha del proyecto se exigía que existiera sólo 1
estacionamiento de visita para discapacitados, por lo que se cumple
sobradamente con la ley.

Sus representados hicieron el diseño de los espacios de


estacionamientos en la forma como está actualmente. Desconocen
qué es lo que se les ofreció a los actores en la folletería y página web,
en la que no tienen ninguna injerencia.

Finalmente la construcción de los mismos estacionamientos no es de


responsabilidad de sus representados. En todo caso no ven
inconvenientes en que los pavimentos estén en obra gruesa. No hay
impedimento legal para ello tampoco.

ix. Accesos a torres

Los demandantes acusan que existirían problemas de diseño y


ejecución en los pavimentos vehiculares y peatonales. Señalan que
HHCFMHHGMV

existirían grietas, caídas, manchas de pintura debido a la mala


ejecución de los hormigones. Agregan que existirían desniveles que
complican la circulación peatonal; falta de pendiente en losas y
peldaños, lo que generaría acumulación de agua, y que no se habrían
considerado sistema de desagües en muros laterales. Finalmente
señalan que existirían incumplimientos normativos, por ejemplo en lo
relativo a la rampa, que no cumpliría con los 150 cm. de radio para el
giro, en conformidad al artículo 4.1.7. de la OGUC.

En relación a este punto aclaramos que el diseño de los desniveles y


escaleras cumplen con la OGUC.

Ahora, si hubiera problemas de construcción como señalan los


actores, no es un tema que incumba a sus representados
(arquitectos). Ellos sólo diseñaron el proyecto, no lo ejecutaron.

Finalmente, en relación a que la rampa no permite el giro de una silla


de ruedas en sus descansos porque no tiene 150 cm. de radio como
exige la actual OGUC, hacen presente que dicha norma entró en
vigencia en marzo de 2016, por lo que no nos era exigible cuando se
diseñó y ejecutó el proyecto en el año 2012. El diseño cumple con la
normativa vigente a esa época.

X. Marquesinas

Los demandantes acusan que las cuatro marquesinas de la entrada a


las torres tendrían errores de diseño y constructivos que provocarían
acumulación de agua, lo que provocaría que se acumulara gran
cantidad de agua en los accesos.

No existe en este punto un error de diseño arquitectónico. En efecto,


los arquitectos no son quienes determinan cómo y dónde deben ir los
desagües, por lo que mal podría ser responsable de este supuesto
defecto.

xi. Humedad generalizada en varios lugares

En este punto los demandantes señalan que existirían graves


problemas de humedad en jardineras y muros de acceso, sumado a
HHCFMHHGMV

un mal aspecto estético, lo que se trataría de un problema de


impermeabilización.
Los temas relacionados a la impermeabilización de las no son de
incumbencia de sus representados. Es una especialidad aparte,
desligada de la arquitectura, por lo que ninguna responsabilidad cabe
a sus representados.

xii. Halls principal

Al igual que en el caso anterior, se trataría de una supuesta humedad


detectada en el hall principal, por lo que no se trata de un tema del que
deban responder sus representados. Tampoco responden los
arquitectos por eventuales malas terminaciones.

xiii. Mamparas

Señalan los demandantes que la quincallería y errajes en las puertas


de acceso a las dos torres serían deficientes en su diseño, calidad e
instalación. Agregan que la mampara de una de las torres presentaría
una quebradura en el vidrio. Asimismo señalan que el tótem con la
citofonía tiene una altura que no permite ver el número del
departamento. Finalmente acusan que el sistema de acceso
presentaría problemas de seguridad e implicaría grandes costos de
mantención.

La elección de la quincallería y errajes no corresponde a los


arquitectos. Menos su instalación. Por lo mismo, ninguna
responsabilidad puede haber en ello para sus representados.

La ubicación del tótem de citofonía es un tema que puede no gustarles


a los actores, pero no hay en ello incumplimiento a norma alguna, ni
menos perjuicio. Podría estar más arriba, más abajo, en otra
ubicación. No es materia de defecto de diseño.

xiv. Halls de distribución en cada piso

Los demandantes señalan que no se consideró apertura de ninguna


HHCFMHHGMV

ventana en los halls de distribución de cada piso, lo que atentaría


contra la seguridad de los propietarios. Agregan que existirían
problemas de terminaciones y de construcción en esos sectores.
Además, existiría una ausencia generalizada de señalética.

No es necesario que en los halls de distribución exista una ventana.


En efecto, el artículo 4.1.2 de la OGUC dispone:

“Los locales habitables deberán tener, al menos, una ventana que


permita la entrada de aire y luz del exterior; con una distancia mínima
libre horizontal de 1,5 m medida en forma perpendicular a la ventana
cuando se trate de dormitorios. Sin embargo, se admitirán ventanas
fijas selladas siempre que se contemplen ductos de ventilación
adecuados o sistemas de aire acondicionado conectados a grupo
electrógeno automático y que no se trate de dormitorios o recintos en
los que se consulten artefactos de combustión de cualquier tipo.
Asimismo, las salas de reunión o de venta y los locales de cualquier
tipo pertenecientes a un centro comercial cerrado, podrán no consultar
ventana siempre que dispongan de un sistema de climatización
artificial.

Los locales no habitables sin ventanas o con ventanas fijas deberán


ventilarse a través de un local habitable, o bien contemplar algún
sistema de renovación de aire”.

Los halls de distribución de cada piso es un “local no habitable” por lo


que no es necesario que cuente con ventana alguna, como
expresamente lo dispone la norma citada. Incluso más, por seguridad
en caso de incendio, es recomendable que en dichos lugares no haya
ventanas.

En lo relacionado a los problemas de terminación, falta de manillas,


falta de fragüe, etc., todas estas cuestiones se refieren a temas de
construcción que no dicen relación con el trabajo de arquitectura
HHCFMHHGMV

realizado por sus representados.

Finalmente, en relación a la supuesta ausencia de señalética, dudan


que no se hubiere cumplido con ella, pues de haber sido así la I.
Municipalidad de Lo Barnechea jamás habría recibido el Condominio.
En todo caso la Norma Chilena que regula la señalética no regula la
ubicación ni cantidad, lo que queda a criterio del dueño de la obra, por
lo que mal podría haber un incumplimiento normativo a este respecto.

xv. Funcionamiento de mamparas y citofonía

El sistema de citofonía y accionamiento remoto de puertas es


diseñado y ejecutado por un técnico experto en ello. Sus
representados no tienen relación alguna con dichos reclamos, ya que
no son funciones de los arquitectos.

En lo relacionado a que los timbres de los departamentos fueron


instalados dentro de un mueble de cocina, la verdad es que es sólo un
tema subjetivo, no hay norma legal alguna en relación a este punto. La
razón de ello es que la mayoría de las personas considera muy fuerte
el sonido y prefiere amortiguarlo dentro de un mueble de cocina.
Puede no gustarles a los actores, pero no es una falla o defecto
reclamable por esta vía.

xvi. Iluminación exterior y en estacionamientos y espacios comunes

Sostienen los demandantes que existiría un problema de diseño y


funcionamiento del sistema general de iluminación exterior de
accesos, jardín y estacionamientos. Agregan que existirían problemas
de corte circuito. Finalmente señalan que existirían cables a la vista,
equipos sueltos y supuestamente mal instalados.

El sistema general de iluminación exterior lo realiza un técnico experto


en ello. Mucho de estos reclamos son nuevamente decisiones
subjetivas de quien lo diseñó, pero no un problema que cause un
perjuicio reclamable fundado en la LGUC.

En todo caso, se trata de un reclamo que no tiene relación con el


trabajo realizado por sus representados.
HHCFMHHGMV

xvii. Señalización de circuitos eléctricos


Alegan los actores que los circuitos de los tableros eléctricos se
encuentran mal diseñados y señalizados. Agregan que la iluminación
sería muy deficiente en zonas de acceso y circulación. Finalmente
señalan que en lo que se refiere a las circulaciones peatonales no se
estaría cumpliendo la norma constructiva chilena que considera un
mínimo tolerable por la noche de 15 lux.

Insisten en que el diseño y ejecución de los sistemas eléctricos no son


de cargo de quien realiza la arquitectura del proyecto. Para ello se
contrata a un especialista eléctrico, quien se encuentra individualizado
en las respectivas escrituras de compraventa de cada uno de los
departamentos. Ninguna responsabilidad puede caber a sus
representados en esto.

xviii. Quincho, piscina y servicios exteriores

Los actores afirman que la piscina presentaría problemas muy serios.


En primer término aparentemente habría sido publicitada con una
superficie de 25 metros y en realidad tiene 13 metros. Además tendría
problemas constructivos, como pintura supuestamente deficiente e
incompleta, rompeolas con borde filoso, reja perimetral oxidada, etc.
Agregan que no se habría entregado señalética ni normas de uso.
Adicionalmente señalan que la zona aledaña a la piscina se
encontraría con pavimentos fisurados, el sistema general de
funcionamiento de la piscina presentaría problemas, la zona de
quincho sería peligrosa, etc. Concluyen que esta zona habría sido muy
difícil de utilizar.

El diseño de la piscina fue siempre de 13 metros. Desconocemos lo


que se habrá publicitado. Al menos en el folleto acompañado por los
propios demandantes no se advierte que se señale nada en relación al
tamaño de la piscina.

El resto de los reclamos, según los propios actores, se refieren a


HHCFMHHGMV

problemas de construcción, los que como hemos señalado, no


corresponden a los trabajos realizados por mis representados, de
manera que nos son de su responsabilidad.
Hacen presente que el diseño y construcción de este tipo de piscinas
se encarga a expertos en el tema, trabajo que luego debe ser
aprobado por el Servicio de Salud competente. En este el Servicio de
Salud de la Región Metropolitana otorgó la aprobación N°022346 con
fecha 12 de mayo de 2014.

xix. Contención del cerro.

En este punto, los actores reconocen que se trata de un problema de


construcción o ejecución. Ellos expresan en su demanda que es un
“trabajo mal ejecutado y no finalizado” por lo que en ello no tienen
responsabilidad sus representados.

En todo caso, en el diseño efectuado por sus representados se


contemplaba la existencia de un muro pequeño para confinar el jardín,
pero estos no fueron ejecutados, lo que en todo caso es un tema más
bien estético, y no de cumplimiento o incumplimiento de alguna norma.

xx. Jardines y paisajismo

Alegan los demandantes que cuando fue entregado el Condominio el


paisajismo de los jardines no se encontraba concluido, lo que habría
sido terminado por la Administración. Además, señalan que el diseño
paisajístico no se habría ejecutado debidamente.

Se trata de un tema que no tiene relación con el trabajo realizado por


sus representados, por lo que no son responsables de los reclamos
efectuados por los actores. No es un defecto de la arquitectura.

xxi. Senderos

Según los demandantes los senderos de los jardines no contarían con


soleras o elementos de contención.

El diseño efectuado por sus representados sí contemplaba


delimitación de senderos. En todo caso, se trata de un tema estético,
HHCFMHHGMV

que puede gustar o no, pero que no permite fundar una demanda por
vicios o defectos de la construcción.
xxii. Cerco eléctrico

Reclaman los actores que los departamentos se habrían publicitado


para su venta con un perímetro de seguridad electrificado, el que
nunca se habría instalado.

La existencia o no de un cerco eléctrico y su instalación no es materia


de la que se encargan los arquitectos. Si se les ofreció (no aparece
nada de ello en el folleto acompañado por los demandantes) y no se
instaló, ninguna responsabilidad puede caber a sus representados.
Ellos son arquitectos, no una empresa de seguridad.

xxiii. Cierre perimetral deficiente

Según confiesan los actores, este reclamo se fundan en problemas de


construcción”, por lo que nada puede imputarse a sus representados.

xxiv. Portones metálicos de acceso subterráneo

Reclaman los demandantes que el proyecto original habría


considerado portones metálicos en los accesos individuales a los
estacionamientos subterráneos de ambas torres, instalaciones que no
existirían.

No se contempló en el proyecto diseñado por los arquitectos portones


metálicos para acceder al subterráneo, lo que no implica
incumplimiento de norma alguna. Es una cuestión de criterio y de
costo del proyecto. Les llama la atención que se diga que esto aparece
en los planos que se encuentran en la carpeta municipal, porque no es
efectivo.

En todo caso, los actores no reclaman que se trate de algo que se les
hubiera ofrecido, sino simplemente de algo que está en los planos, por
lo que les parece bastante dudoso que se trate de un perjuicio, y
menos que pueda demandarse.
HHCFMHHGMV

xxv. Muros, pasillos y bodegas


Los reclamos señalados en este punto se refieren a supuestos
problemas de construcción tales como sellos e impermeabilización,
pavimentos supuestamente en mal estado, filtraciones en muros, los
shafts estarían mal terminados, cielos supuestamente fisurados y sin
terminar, etc., por lo que no son de cargo de sus representados.

Hacen presente que no es efectivo que exista un incumplimiento de la


norma de la Superintendencia de Electricidad y Combustible (SEC)
sobre acceso a las válvulas de corte de gas, pues dichas instalaciones
fueron aprobadas por la SEC, por lo que mal podría haber un
incumplimiento a este respecto.

xvi. Estacionamientos

En este punto sólo se hacen reclamos de trabajos mal ejecutados, de


los que claramente no responden sus representados, en su calidad de
arquitectos del Condominio.

xvii. Sistemas de emergencias

No es efectivo lo sostenido por los actores sobre que supuestamente


los equipos y gabinetes de emergencia para incendios estarían
instalados en muros laterales de estacionamientos, lo que traería
como consecuencia que sólo sería posible estacionar vehículos
pequeños, se estaría incumpliendo la norma vigente, y habría
imposibilidad de utilizar estos sistemas en caso que haya un vehículo
estacionados en esos lugares.

Los estacionamientos cumplen con los tamaños que exige el artículo


2.4.2. Inciso 9 de la OGUC. Los equipos y gabinetes de emergencia
para incendios están instalados por el lado y no “en” los
estacionamientos. Por lo demás dichos equipos e instalaciones se
encuentran aprobados por Bomberos de Chile por resolución N°2330
de abril de 2014. Basta verificar las dimensiones de cada
HHCFMHHGMV

estacionamiento para constatar que se ajustan a las dimensiones que


establece la ley.

xxviii. Sistema de limpieza de fachadas y vidrios


Los actores alegan que tratándose de edificios de 8 pisos la limpieza
de vidrios y fachadas exigiría contar con un sistema de ganchos para
poder descolgarse de manera vertical desde la parte superior del
edificio.

Se trata de un tema que está fuera del ámbito de trabajo realizado por
los arquitectos, por lo que ninguna responsabilidad puede caberles. En
todo caso, el tener o no dichos sistemas de ganchos es una cuestión
de comodidad y en ningún caso una exigencia legal. No es
propiamente un “defecto de construcción” demandable por esta vía.

xxix. Sistema de presurizado sin funcionar

Los reclamos en este punto se refieren a defectos de construcción y


no de diseño arquitectónico, por lo que no les cabe responsabilidad en
este punto. Los reclamos se refieren a que los equipos de
presurización se encontrarían con problemas de funcionamiento y a
que el sistema de escaleras presurizadas del edificio no funcionaría
debido a que las puertas no cerrarían bien por estar descuadradas.

En todo caso llama la atención que los actores sostengan que dado
que hay algunas puertas descuadradas, no se lograría tener la
hermeticidad que se requiere. Ello no es efectivo. El sistema de
presurización de la caja de escalaras está hecho para que funciones
con apertura de puertas (y con mayor razón con pequeñas entradas
de aire). De otro modo de nada serviría, pues en caso de una
emergencia se abrirán esas puertas en forma constante para poder
evacuar, por lo que si el sistema no permitiese que entre y salga aire
sería completamente inútil.

Finalmente hacemos presente que les merece duda que este sistema
no cumpla con los artículo 4.3.14.3.2., 4.3.3. y 4.3.7 de la OGUC, pues
si ello fuera así la I. Municipalidad de Lo Barnechea jamás habría
aprobado el proyecto y otorgado la recepción definitiva.
HHCFMHHGMV

xxx. Instalaciones de gas


Todas las supuestas fallas denunciadas se refieren a problemas en las
instalaciones de gas, lo que ninguna relación tiene con sus
representados. En todo caso hacemos presente que las instalaciones
de gas del Condominio Parque Monasterio II cuenta con las
aprobaciones de la SEC, esto es TC6 N°445953 de fecha 23 de abril
de 2014, aprobación sin la cual la I. Municipalidad de Lo Barnechea
jamás habría otorgado la recepción definitiva.

xxxi. Equipos de extracción de aire (VEX)

Este reclamo no tiene relación con el diseño arquitectónico que


realizaron sus representados, por lo que mal puede caberles alguna
responsabilidad por estos supuestos daños.

xxxii Grupos electrógenos

Al igual que en el caso anterior, se trata de problemas de


funcionamiento de equipos instalados, lo que no se vincula con sus
representados.

xxxiii. Salas de presurizado, bombas y grupo electrógenos

Se refieren a supuestos defectos relativos a la construcción de las


obras, por lo que no cabe responsabilidad a sus representados
quienes solo realizaron el diseño arquitectónico del Condominio.

xxxiv. Sistema de cámaras y DRV

Se trata de reclamos por el funcionamiento de dichos sistemas, de


manera que ninguna relación tiene con los trabajos realizados por sus
representados.

xxxv. Sistema de alarmas

Tampoco sus representados han tenido injerencia en las alarmas del


Condominio.
HHCFMHHGMV

xxxvi. Mantenimiento de los bienes comunes


Según los propios actores, se refiere a un problema con la Inmobiliaria
vendedora, por lo que nada pueden señalar a este respecto.

xxxvii. Costos de revisión

No son responsables de los costos en que hayan tenido que incurrir


los actores para poder fundar una demanda en que ningún
incumplimiento se le imputa a mis representados, por lo que no
corresponde hacernos cargo de ellos.

Como se puede advertir la mayor parte de estos supuestos defectos


en la construcción del Condominio Parque Monasterio II no tienen
ninguna relación con la labor realizada por sus representados, pues
ellos corresponden a supuestos problemas de construcción, mal
funcionamiento o defecto en los materiales utilizados, todas cuestiones
que, en calidad de arquitectos del Condominio, escapan a la
responsabilidad de sus representados.

En la menor parte de los casos se hacen algunas imputaciones


relativas a supuestos incumplimientos legales en el diseño, lo que
como quedó demostrado no es efectivo. Sus representados realizaron
un trabajo de excelencia y en cumplimiento a todas las normas que
regulan esta actividad.

4.2. Supuestas fallas v defectos en bienes de DOMINIO


EXCLUSIVO.

Para poder ejercer una debida defensa, habría sido útil que los actores
señalaran en particular cual ha sido el daño en cada uno de los de
departamento, mencionado el propietario y el daño particular sufrido
por cada uno. No les queda claro cuáles son estos daños.

En todo caso, se trata de problemas no relacionados con la labor de


los arquitectos, pues la aislación, filtración y humedad se refiere a
problemas de construcción y no de diseño arquitectónico. Lo mismo
HHCFMHHGMV

ocurre con supuestos daños por mala calidad de las terminaciones.

4.3. PUBLICIDAD DEL CONDOMINIO.


En este capítulo los actores reclaman porque supuestamente se les
habrían ofrecido departamentos con características distintas a las
reales. Por lo mismo y como primera alegación queremos hacer
presente que su representada únicamente realizó el diseño
arquitectónico del provecto, y no tuvo injerencia alguna en la
publicidad, página web ni venta de los departamentos del Condominio
Parque Monasterio II. Por lo mismo, y dado que no tiene relación
alguna con ello, no es responsable por las eventuales diferencias entre
lo ofrecido y lo real.

i. Ampliación de los departamentos

Señalan los actores que los departamentos se habrían ofrecido con la


posibilidad de ser ampliados, y que incluso el diseño y características
del espacio demostraban que la ampliación era muy simple. Agregan
que ha sido una sorpresa enterarse que ninguno de los departamentos
puede ampliarse porque la Dirección de Obras Municipales (DOM)
jamás permitirá la ampliación ya que los edificios tendrían el volumen
máximo posible de acuerdo a la norma de densidad de habitantes por
hectáreas.

Al respecto señalan que el Condominio se encuentra en Zona K o “La


Dehesa Alta”, que dispone una ocupación de suelo del 0,2, un
coeficiente de constructibilidad de 0,4, una altura máxima de 10,50 mt.
y una densidad de 19 habitantes por hectárea. Esto último, a juicio de
los actores, impediría que la DOM aprobara la ampliación de los
departamentos, pues mientras ellos tengan una superficie de 140 m2,
se considera 4 habitantes por vivienda, y si se aumenta dicha
superficie, se consideran 5 habitantes por vivienda, lo que superaría
los 19 habitantes por hectáreas.

En primer término, repiten lo señalado: no fueron parte de la


promoción de los departamentos, por lo que desconocen qué se les
HHCFMHHGMV

ofreció a los actores sobre la posible ampliación de los departamentos.


Como arquitectos, diseñaron departamentos de 140 m2 más terrazas
y fue eso lo que se autorizó por la I. Municipalidad de Lo Barnechea.
Es también lo que compraron los demandantes. Cualquier
modificación a ello, debe necesariamente ser autorizada por la DOM
de dicha municipalidad. Hacen presente a Usía que los departamentos
fueron diseñados y pensados de 140 m2, funcionan perfectamente con
ese tamaño, siendo la posible ampliación una cuestión totalmente
innecesaria.

En todo caso, tampoco es efectivo que no pueda ampliarse debido a


las limitaciones por la densidad permitida en esa zona. En efecto, el
tema de las limitaciones de la densidad por hectáreas dice relación
con una limitación para determinar cuántas viviendas se pueden
construir en un determinado terreno, y no, como erradamente
sostienen los actores, para determinar de qué tamaño pueden tener
esas viviendas. Dicho de otro modo, la razón de 4 habitantes por
vivienda (determinado por el artículo 2.1.22 de la OGUC), no impone
ningún límite para el tamaño de los departamentos en cuestión, de
manera que si ellos tuvieran una superficie de 120 m2 o de 180 m2, la
razón seguiría siendo 4 habitantes por vivienda (y no aumentaría a 5
como erradamente señalan los demandantes). La relación es
habitante-terreno y no habitante-departamento.

Por el contrario, para lo que sí tiene relevancia la limitación de la


densidad es para determinar cuántos departamentos se pueden
construir en cada uno de los lotes. En este sentido, la norma vigente
para el sector en que se ubica el Condominio fija una densidad bruta
máxima de 43 habitantes por hectárea, o sea de 11 viviendas. Por ello,
el Condominio Parque Monasterio II cumple con las densidades
actuales, como se verá a continuación:

• Edificio 7 (Lote 3 A1-A-1): tiene una densidad de 200,21


habitantes por hectárea, esto es 50,05 viviendas por hectáreas,
con lo que para las 0,559413 hectáreas de este lote se pueden
edificar 28 viviendas.
HHCFMHHGMV

• Edificio 9 (Lote 3 B1-1): tiene una densidad de 177,91


habitantes por hectárea, esto es 44,47 viviendas por hectáreas, con lo
que para las 0,629560 hectáreas de este lote se pueden edificar 28
viviendas.
Como se puede advertir, no es efectivo que una eventual ampliación
de los departamentos del Condominio pudiera rechazarse por la DOM
fundada en que con ello se incumpliría con el límite relativo a la
densidad de habitantes por hectárea.

Adicionalmente, los propietarios de los departamentos sabían (y


debían saber) que para poder ampliar los departamentos debían
previamente contar con una autorización de la DOM de la I.
Municipalidad de Lo Barnechea. Al respecto, el Artículo Décimo,
número 10.2. letra m) del Reglamento de Copropiedad del Condominio
Parque Monasterio II, dispone que está prohibido:

“Efectuar ampliaciones y cierres en las terrazas, salvo que se haga


conforme a un diseño aprobado por los Arquitectos y con autorización
del administrador y la Dirección de Obras”

En el mismo sentido, en la Artículo Décimo Primero del mismo


Reglamento, se establece que:

“Cualquier modificación, además de las condiciones ya señaladas,


deberá hacerse con autorización previa y escrita de la Inmobiliaria y el
administrador, con consulta a los Arquitectos y de la Dirección de
Obras Municipales”

A mayor abundamiento, en las escrituras de compraventa de cada uno


de los departamentos pertenecientes a los demandantes se señaló
expresamente:

“Los inmuebles se venden como cuerpo cierto, en el estado en que


actualmente se encuentran, con todos sus usos, costumbres derechos
y servidumbres, activas y pasivas, libres de toda hipoteca, gravamen,
prohibición, embargo o litigio, con excepción de las limitaciones y
prohibiciones contenidas en el Reglamento de Copropiedad referido
en (...)”
HHCFMHHGMV

Es decir, los actores sabían, al momento de firmar sus respectivas


escrituras de compraventa, que no podían ampliar sus departamentos,
a menos que los arquitectos lo aprobaran (nadie nos ha pedido
autorización alguna en este sentido), y siempre que fuera aprobado
por la Dirección de Obras Municipales. Si dicho organismo no aprueba
la ampliación (no podría ser por el tema de la densidad al menos), se
encuentran ante una situación que los actores sabían y debían saber,
por lo que no vemos qué engaño puede haber a este respecto, siendo
toda esta normativa de amplio dominio público.

Por lo demás, el precio pagado por los actores corresponde a un


departamento de 140 m2. En atención a dicha superficie se fijó el
precio, por lo que no vemos qué perjuicio puede haber para los
actores.

Finalmente hacemos presente que los demandantes deberán acreditar


que efectivamente no han ampliado de hecho sus departamentos,
pues de lo contrario no les será legítimo demandar perjuicio alguno a
este respecto. Quien haya ampliado su departamento no puede
reclamar por este concepto.

ii. Piscina supuestamente de menor extensión que la ofrecida

El diseño de la piscina fue siempre de 13 metros. Desconocemos lo


que se habrá publicitado. Al menos en el folleto acompañado por los
propios demandantes no se advierte que se señale nada en relación al
tamaño de la piscina.

En todo caso, ninguna responsabilidad puede caber a sus


representados quienes no intervinieron en la publicidad del
Condominio.

iii. Otras características en que existen supuestas diferencias entre


la publicidad y lo vendido

En este punto reclaman que el Edificio 9 no tiene en realidad acceso a


la vía pública. Agregan que se “vendió” como un solo proyecto en
circunstancias que se trataba de dos inmuebles distintos. Lo anterior
HHCFMHHGMV

implicaría que todos los bienes comunes pertenecerían únicamente a


quienes son dueños de los terrenos en que están ubicados.
El proyecto fue diseñado y vendido sobre dos lotes distintos que en su
conjunto formarían el Condominio Parque Monetario II. Ningún engaño
puede haber en esto.

La entrada siempre sería una para ambos, aunque con dos


numeraciones. Baste ver la descripción de los inmuebles en las
respectivas escrituras de compraventa, para ver que ningún engaño
puede haber en ello. Bastaba un estudio de títulos muy superficial, que
es lo mínimo que puede pedirse a quien está adquiriendo una
vivienda, para advertir que el proyecto siempre se realizó sobre dos
lotes.

Cabe hacer presente adicionalmente que los actores omiten señalar


que existe constituida servidumbre legal con fecha 13 de mayo de
2014, entre ambos lotes, uno en beneficio del otro, que al respecto
señala:

“TERCERO: SERVIDUMBRE tres. uno. Por el presente instrumento


INMOBILIARIA VM S.A. representada en la forma indicada y en
conformidad a los artículos ochenta y siguientes del Código Civil viene
en constituir en forma recíproca entre los proyectados nuevos LOTE
NUMERO TRES A UNO GUION UNO, LOTE NUMERO TRES B UNO
GUION UNO y LOTE NUMERO TRES A DOS GUION A en que todos
los lotes serán recíprocamente predios sirvientes y dominantes, las
siguientes servidumbre: (...) Dos) De tránsito, acceso. Unión, vista y
demás necesarias para el libre acceso y/o unión de las calles y
pasajes interiores de estos Lotes en los términos descritos en el
artículo precedente. La servidumbre incluye el derecho al uso y goce
de la piscina y de las instalaciones de recreación existentes en los
jardines, o que en el futuro se habiliten, los que serán en consecuencia
de libre uso de todos los copropietarios de todos los edificios aun
estando emplazados en distintos lotes, debiendo respetar los
reglamentos y normas que dicten sus administraciones para el buen
HHCFMHHGMV

uso y conservación de estos recursos. Tres) Servidumbre de acceso v


tránsito por la superficie a fin de permitir el libre ingreso peatonal v
vehicular de los propietarios y demás ocupantes de los edificios
signados con el número siete en el Lote tres A uno - A guion uno y el
número nueve en el Lote tres B uno guion uno, en que ambos lotes
tendrán el carácter de sirvientes y dominantes a su vez. El que de este
modo será de uso común de todos los copropietarios de los
departamentos construidos o que se construyan en todos los Lotes
(...)”.

Como el Tribunal advertir, existiendo servidumbre legal se subsanan


todos los supuestos perjuicios, pues los propietarios del Edificio 9
pueden usar y gozar de la piscina libremente, del acceso vehicular y
peatonal, portería y de todos los jardines del Condominio. Lo mismo
los propietarios de los departamentos del Edificio 7, pueden utilizar
todos los caminos y jardines existentes en todo el terreno.

Con la existencia de esta servidumbre no existe perjuicio alguno de


los que demandan los actores, pues todos pueden usar y gozar de
todos los espacios comunes, incluidos piscina, acceso, portería y
jardines.

En todo caso, y si lo que reclaman los actores es que ello fue


publicitado como si el Condominio se construiría en un solo inmueble,
lo que en todo caso no aparece en el folleto que ellos acompañan,
ninguna responsabilidad puede caber a sus representados quienes
como arquitectos del proyecto no participaron en la propaganda y
venta de los departamentos.

4.4. CONCLUSIONES.

De la revisión efectuada puede advertirse que no existe ninguna


imputación real a una falta o incumplimiento de sus representados. La
ley es clara en orden a que los arquitectos del proyecto sólo
responden de “cumplir con todas las normas legales y reglamentarias
aplicables a dicho proyecto y por los errores en que haya incurrido en
el ejercicio de sus funciones, si de éstos se han derivado daños o
HHCFMHHGMV

perjuicios” No existe en ninguno de los “supuestos daños” un


incumplimiento a alguna norma legal o reglamentaria ni a errores de
sus representados, lo que determina que la demanda, al menos en lo
que se refiere a don Felipe Rafael Ruiz Tagle Correa, don Hugo
Ramón Vicuña Vicuña y Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada debe
rechazarse íntegramente.

II. EL DERECHO.

Vienen en oponer a la demanda las siguientes excepciones,


alegaciones y defensas:

1. - Opone la excepción de falta de legitimación pasiva de RTV


Arquitectos Ltda.

La legitimación, en términos generales es una condición de la acción,


que “se vincula con la titularidad de la situación controvertida en un
juicio y es un presupuesto de fondo de procedencia de la acción; es
decir una exigencia cuya falta determina ineludiblemente que no se
pueda conceder la petición de tutela judicial solicitada en el proceso.
Si no concurre la legitimación -activa y pasiva- faltará un elemento
básico para acceder a la tutela judicial” (Romero Seguel, Alejandro
(2007). “Curso de Derecho Procesal Civil. Lam acción y la protección
de los derechos”, Tomo I. editorial Jurídica de Chile, Página 93.).

La legitimación pasiva se refiere a la calidad de justa parte que debe


tener el demandado para cumplir con este elemento constitutivo de la
acción.

En este sentido, sus representados no son legitimados pasivos de esta


demanda de indemnización de perjuicios, porque el único responsable
frente a los adquirentes de construcciones es el propietario primer
vendedor por las fallas y defectos de una construcción y no de sus
representados, que sólo realizó la arquitectura del proyecto.

En efecto, el artículo 18 inciso 1° de la Ley General de Urbanismo y


Construcción (en adelante LGUC) dispone:
HHCFMHHGMV

“El propietario primer vendedor de una construcción será responsable


por todos los daños y perjuicios Que provengan de fallas o defectos en
ella, sea durante su ejecución o después de terminada, sin perjuicio de
su derecho a repetir en contra de quienes sean responsables de las
fallas o defectos de construcción que hayan dado origen a los daños y
perjuicios. En el caso de que la construcción no sea transferida, esta
responsabilidad recaerá en el propietario del inmueble respecto de
terceros que sufran daños o perjuicios como consecuencia de las
fallas o defectos de aquélla”.

En el mismo sentido el artículo 1.2.3. de la Ordenanza General de


Urbanismo y Construcción, establece la responsabilidad del propietario
primer vendedor, a quien incluso más, los hace expresamente
responsable de los errores de diseño (imputados por los actores a sus
representados), señalando:

“El propietario primer vendedor de una construcción será responsable


por todos los daños y perjuicios que provengan de fallas o defectos en
ella producidos como consecuencia de su diseño y/o de su
construcción, sea durante su ejecución o después de terminada, sin
perjuicio de su derecho a repetir en contra de quienes él estime
responsables”.

Como se puede advertir, las normas citadas establecen que el


propietario, primer vendedor, es el responsable por defectos o fallas
de la construcción, el que tiene derecho a repetir, en caso de ser
condenado, contra quien estime responsable, esto es, puede repetir
en contra del arquitecto, el profesional que realice el proyecto de
cálculo estructural, los constructores o el Inspector técnico de obra
(ITO), respecto de cada uno de acuerdo a la responsabilidad que se
indica en los inciso 2° a 5° del mismo artículo 18.

De esta manera, tanto el condominio como los propietarios


demandantes carecen de acción para dirigirse en contra de sus
representados, dado que la ley prevé expresamente que respecto de
ellos el único responsable es el propietario primer vendedor.
HHCFMHHGMV

Así lo ha fallado la Jurisprudencia. En un fallo reciente, la lltma. Corte


de Apelaciones de Santiago, en causa rol 7423-2010, conociendo de
un caso similar al de autos, dispuso:
“Vigésimo primero. Que, como consecuencia de lo anterior; resulta
que el único legitimado para ser demandado de conformidad a la
acción que contempla el artículo 18 de la Lev de Urbanismo v
Construcción es el propietario primer vendedor, de modo que el
presente libelo deberá ser desestimado en cuanto se dirige en contra
del arquitecto, calculista y constructor, toda vez, que ellos no son
legalmente responsables, ante el adquirente, de los daños y perjuicios
en el proceso de la construcción, aun cuando ellos eventualmente
pueden ser los causantes específicos de las fallas o defectos que
hayan originado los daños y perjuicios. La persona autorizada para
demandarlos, por vía de repetición, es el actual propietario primer
vendedor que haya sido condenado a reparar daños y perjuicios que
provengan de fallas o defectos de construcción, pues expresamente
tiene acción para repetir lo pagado.

En atención a los antes concluido no se revisará la responsabilidad


individual en que pudieren haber incurrido la Sociedad Infante Vial
Ihnen Arquitectos Limitada, Gonzalo Santolaya Ingenieros Consultores
S.A. y Pablo Benavente Crestá, en sus calidades de arquitecto,
calculista y constructor, respectivamente, del edificio Estocolmo N°
340 (...)”.

Se advierte que la lltma. Corte de Apelaciones de Santiago desechó


derechamente la demanda respecto de los arquitectos por estimar
que, aun cuando les pudiera caber responsabilidad, lo que desde ya
niegan en este caso, los adquirentes no pueden dirigir sus acciones
por daños o defectos en la construcción en su contra, pues no son
legalmente responsables frente a ellos.

Lo anterior se determina que deberá rechazarse la demanda respecto


de sus representados, pues, de conformidad con la ley, no son
legitimados pasivos de la acción intentada, como lo ha señalado
expresamente la jurisprudencia de nuestros tribunales superiores de
HHCFMHHGMV

justicia.

2. - Inexistencia de solidaridad entre los demandados. Se trata de


obligaciones simplemente conjuntas.
Los demandantes interponen su demanda en contra de todos los
demandados quienes a su entender responderían solidariamente. Lo
anterior es un error que contraría el texto expreso de la ley.

En efecto, el artículo 18 de la LGUC en el inciso 6o, única norma que


se refiere a la solidaridad, dispone:

“Respecto de las responsabilidades, daños y perjuicios a que se


refiere este artículo, las personas jurídicas serán solidariamente
responsables con el profesional competente que actúe por ellas como
arquitecto, ingeniero civil, ingeniero constructor o constructor civil, los
que deberán individualizarse en el respectivo permiso de
construcción”.

La norma es clara: la única solidaridad que existe es entre la persona


jurídica y el profesional competente. Es decir, la ley establece en los
incisos 1° al 5° del artículo 18 la responsabilidad por la que responde
cada uno de los intervinientes en una construcción. Está
expresamente delimitada la responsabilidad de cada uno. Ahora, en
cada una de esas responsabilidades, las personas jurídicas responden
solidariamente con el profesional competente. La norma no admite
otra interpretación.

Eso es muy distinto a lo que sostienen los actores. En efecto, en el


texto de la demanda, y expresamente en el petitorio de la misma,
pretenden sostener que habría una responsabilidad solidaria entre
todos los intervinientes, como si el arquitecto respondiera por las fallas
del constructor, o éste último respondiera por los errores del Inspector
Técnico de Obra (ITO). Ello constituye un grave error.

Al respecto, don Patricio Figueroa V. y don Juan Eduardo Figueroa V.


han señalado:

"Por su parte, resulta interesante subrayar que entre el propietario


HHCFMHHGMV

primer vendedor y el constructor no existe responsabilidad solidaria, ya


que el artículo 18 de la Ley de Urbanismo y Construcción, la establece
únicamente tratándose de las personas jurídicas responsables con el
profesional competente que actúe por ellas. Así ha sido reconocido
recientemente por la jurisprudencia”. (Figueroa Velasco, Patricio y
Figueroa Valdés Juan Eduardo (2016). “Urbanismo y Construcción”.
Segunda Edición actualizada. Thomas Reuters. Página 410)

La LGUC no ha establecido que quienes intervengan en una


construcción deban responder solidariamente, sino que expresamente
ha establecido una responsabilidad simplemente conjunta al señalar la
responsabilidad de la que responde cada uno de ellos.

Al respecto cabe tener presente el artículo 1511 del Código Civil que
dispone:

"En general, cuando se ha contraído por muchas personas o para con


muchas la obligación de una cosa divisible, cada uno de los deudores,
en el primer caso, es obligado solamente a su parte o cuota en la
deuda, y cada uno de los acreedores, en el segundo, sólo tiene
derecho para demandar su parte o cuota en el crédito.

Pero en virtud de la convención, del testamento o de la ley puede


exigirse a cada uno de los deudores o por cada uno de los acreedores
el total de la deuda; y entonces la obligación es solidaria o insólidum.

La solidaridad debe ser expresamente declarada en todos los casos


en que no la establece la ley".

La norma citada es clara en orden a que existiendo pluralidad de


sujetos la regla general es que se responda de manera simplemente
conjunta. Excepcionalmente y sólo en caso en caso que
expresamente, en términos indubitados, se señale por la ley, se
acuerde en la convención o se disponga en el testamento existirá
solidaridad entre los sujetos.

Así, la solidaridad es una situación excepcional, desde que lo normal


es la mancomunidad como expresamente lo dice el artículo 1.511,
inciso 1°. En consecuencia, y dado que el artículo 18 de la LGUC sólo
HHCFMHHGMV

establece responsabilidad solidaria entre la persona jurídica y el


profesional competente (cada uno dentro de las responsabilidades
expresamente señaladas en los incisos 1° al 5° del artículo 18), no
puede, como se verá en el capítulo siguiente, accederse a la demanda
en los términos solicitados, desde que la ley no ha establecido
responsabilidad solidaria entre todos los intervinientes en una
construcción como lo han pedido los actores.

Así lo ha entendido la Jurisprudencia de nuestros tribunales


superiores. Citamos algunos ejemplos:

a) Fallo dictado por la Excma. Corte Suprema con fecha 20 de abril


de 2016, en causa rol 2420-2015, que en la parte final del
Considerando Duodécimo dispuso:

“Así, no habiendo establecido la Ley General de Urbanismo y


Construcciones la solidaridad en la responsabilidad que se analiza
respecto del primer vendedor y la constructora, no puede mediante
una interpretación extensiva asignársele tal carácter, pues con ello se
estarían alterando las únicas fuentes de dicho instituto: la convención,
el testamento y la lev. En efecto, la ley no dispone dicha solidaridad,
como sí lo hace en otros casos, pero si ha estatuido, el principal efecto
de ésta, cual es que se pueda exigir el pago total de la deuda a cada
deudor, comprendiendo aquí al primer propietario vendedor y el
constructor, sin perjuicio del derecho de repetición que también se
contempla”

b) Fallo dictado por la lltma. Corte de Apelaciones de Santiago con


fecha 31 de enero de 2014, en causa rol 4958-2012, que en el
Considerando Duodécimo dispuso:

“Que, a pesar de que el artículo 18 citado de la Ley General de


Urbanismo y Construcciones se refiere a la responsabilidad que afecta
a distintos actores intervinientes en una determinada construcción -
propietario primer vendedor, proyectista y constructor - es lo cierto que
no establece entre todos ellos una responsabilidad solidaria,
limitándose a preverla en una hipótesis particular, cual es la de las
HHCFMHHGMV

personas jurídicas responsables, con el profesional competente que


actúe por ellas como proyectista o constructor (inciso 4° del artículo 18
analizado)”.
Así, y dado que no existe solidaridad legal, convencional ni
testamentaria, la eventual responsabilidad de los codemandados es
simplemente conjunta o mancomunada. Esta última clase de
obligaciones son aquellas que tienen un objeto divisible y pluralidad de
sujetos activos y/o pasivos, pero en las que cada deudor es sólo
obligado al pago de su cuota en la deuda y cada acreedor sólo puede
exigir su cuota en el crédito. En la especie, cada demandado sólo
puede ser demandado por los daños que se pruebe que sean de su
responsabilidad.

3. - Imposibilidad de acceder a la demanda en los términos


solicitados.

La demanda, tal como está planteada, debe ser rechazada


íntegramente. En efecto, los actores solicitan que los codemandados
seamos condenados solidariamente responsables a indemnizar una
serie de perjuicios que serían consecuencia de supuestas fallas o
defectos en los bienes comunes y en bienes exclusivos de cada
departamento.

Como vimos, no existe legalmente solidaridad entre los demandados,


y no se ha solicitado por los actores que, en subsidio, se nos condene
a indemnizar los supuestos perjuicios en forma individual, conforme a
la cuantía del supuesto daño que cada parte habría causado. Esto ya
no puede corregirse pues se ha contestado la demanda. Por ello, no
puede acceder a la demanda en los términos planteados
(condenarnos solidariamente), y hacerlo de una manera distinta a la
solicitada (sin solidaridad) implicaría fallar Ultra Petita, vicio por el que
el fallo sería anulable por la vía del Recurso de Casación en la Forma.

En efecto, la petición concreta de los actores, efectuada en el petitorio


de la demanda, no puede ser modificada por Usía, pues ello implicaría
modificar la cosa pedida (en este caso la “condena solidaria”). Así,
HHCFMHHGMV

sólo podría acoger la demanda condenado a todos los demandados


solidariamente. Si por el contrario, estima que no hay solidaridad entre
los demandados, deberá rechazarla íntegramente.
4. - No se cumplen en la especie los requisitos de la LGUC para
que proceda la indemnización.

La responsabilidad que impone el art. 18 de la LGUC, al igual que la


responsabilidad común, sea contractual o extracontractual, requiere de
la existencia de un incumplimiento o una ilicitud, culpa o dolo, daño y
relación de causalidad entre el incumplimiento o ilicitud y el daño. No
dándose estos elementos, no existirá responsabilidad.

En la especie, como veremos, no se cumple ninguno de estos


requisitos, por lo que debe rechazarse íntegramente la indemnización
de perjuicios solicitada.

4.1. En relación a la existencia de un incumplimiento o ilícito.

Como han señalado, el Condominio Parque Monasterio II cuenta con


el permiso de edificación y recepción final de la Dirección de Obras de
la Ilustre Municipalidad de Lo Barnechea; cuenta con el informe
favorable de la Inspección Técnica de la Obra, con el informe
favorable de un arquitecto, y con todas las certificaciones de
organismos competentes que acreditan el cumplimiento de todas las
normas vigentes respecto a la construcción y sus instalaciones.

En todo caso, y como vimos al revisar las supuestas “fallas y defectos”


no existe ninguna imputación real a una falta o incumplimiento de sus
representados. Y ello, pues sus representados realizaron su encargo
con absoluto apego a la ley y reglamentos que lo rigen, sin que exista
un solo error de ellos que pudiera haber causado perjuicio alguno.

4.2. En relación a la existencia de culpa o dolo.

Nuestro sistema de responsabilidad, tanto contractual como


extracontractual, tiene su fundamento en la culpa. Esto se desprende
del claro tenor de los artículos 1.558, 1.556, 1.547 y 2.314 del Código
Civil.
HHCFMHHGMV
La demanda, por el contrario, pretende una responsabilidad sin culpa
u objetiva que no es admitida como regla general de manera alguna
por nuestra legislación.

Sólo en casos muy particulares (por ejemplo, en el caso de los daños


por contaminación en el mar por derrame de hidrocarburos), la ley
expresamente ha establecido responsabilidad objetiva o sin culpa,
pero asignándole límite a esa responsabilidad.

El artículo 18 de la LGUC no escapa al principio de la culpa. En efecto,


la mencionada ley hace responsable al primer vendedor de los daños
que se causen al primer comprador, siempre que provengan de una
falta de diligencia (fallas o defectos en la construcción) de quienes
hayan intervenido en la construcción, como arquitectos, proyectistas,
constructores, etc. Al respecto, don Hernán Corral señala, en relación
a la posibilidad de que la responsabilidad establecida en el artículo 18
de la LGUC sea objetiva: “¿Qué quiere decir “será responsable”? ¿Es
una forma de imponer responsabilidad objetiva? La gravedad de ésta
no parece conciliarse con una fórmula tan poco precisa, que
perfectamente podría interpretarse sencillamente como una mera
afirmación de responsabilidad conforme a las reglas generales (es
decir, previa prueba de culpa)” (Correa Talciani, Hernán (1999).
“Responsabilidad civil extracontractual en la Construcción”. Publicado
en Gaceta Jurídica N° 223, pp 31-42. Página 8).

En todo caso, la doctrina está conteste que, de existir responsabilidad


objetiva, esta sólo aplica al propietario primer vendedor y, a lo más, al
constructor, pero en ningún caso al arquitecto. Al respecto se ha
señalado:

• Hernán Corral T.: "No obstante, la historia de la ley y su finalidad,


inducen a rectificar la poco técnica formulación, y a sostener que
existirá responsabilidad objetiva, al menos tratándose del propietario
HHCFMHHGMV

primer vendedor y, limitadamente en relación con las fallas, errores o


defectos en la construcción, respecto del empresario constructor”
(Correa Talciani, Hernán (1999). “Responsabilidad civil
extracontractual en la Construcción”. Publicado en Gaceta Jurídica
N° 223, pp 31-42. Página 8).

• Enrique Barros Bourie: “A ello se agregan las reglas especiales de la


Ley de urbanismo y construcciones. Éstas establecen al menos dos
hipótesis de responsabilidad estricta. Ante todo, el primer propietario
tiene una amplía responsabilidad personal por los defectos de
construcción, esto es, se establece una responsabilidad estricta
calificada por el resultado defectuoso de la construcción (artículo 18 I).
Además, se establece una responsabilidad estricta (análoga a la
vicaría) de los constructores por los hechos de los subcontratistas
(artículo 18 III) y de personas naturales por las personas jurídicas
relacionadas que hayan prestado servicios profesionales o actúen
como propietarias (artículo 18 IV y VI)” (Barros Bourie, Enrique (2007).
“Tratado de Responsabilidad Extracontractual”. Editorial Jurídica de
Chile. Página 472.)

Lo anterior implica que la actora deberá probar que uno o más de los
“supuestas fallas y defectos” son consecuencia del incumplimiento por
parte de sus representados de alguna norma legal o reglamentaria, o
que ellos se han producido como consecuencia de los errores de mis
representados, por cuanto la existencia de los daños, por sí solo, no
hace surgir la obligación para sus representados de indemnizar.

4.3. En relación a los supuestos daños del Condominio y el perjuicio


demandado.

En este punto se remitirán a lo ya señalado en relación a cada uno de


los supuestos fallas y defectos de construcción.

Hacen presente que el informe acompañado a la medida precautoria


sobre el cual descansa la demanda, carece a su respecto, de todo
valor, desde que se trata de un informe privado, realizado por terceros
ajenos a este juicio, y previo el pago de una retribución por parte de
HHCFMHHGMV

los demandantes. Por lo anterior, los actores deberá acreditar en estos


autos todos y cada uno de los daños en los que se basa la demanda,
sin perjuicio de acreditar, para que sus representados puedan ser
condenados, que esos daños se deben a el incumplimiento de una
norma legal o reglamentaría o a un error de los arquitectos, único
supuesto en que sus representados podrían ser responsables según la
LGUC.

En todo caso la demanda adolece de graves imprecisiones en relación


a las indemnizaciones que se persiguen en cada caso. En efecto, si
bien para cada

“defecto” se señala un monto, no se indica si ese es el valor de


reparación, si es el costo de los materiales, si es el costo de la mano
de obra, o si es el valor en el que tuvieron que incurrir los actores para
reparar el supuesto daño. Ello impide ejercer una adecuada defensa,
pues no pueden controvertir el monto que se ha asignado para cada
supuesto daño.

Al respecto, la lltma. Corte de Apelaciones de Antofagasta ha


enfatizado en la necesidad de que una demanda contenga una clara
explicación respecto de lo que se cobra. Así, ha señalado que:
“Séptimo: Que por lo mismo, para que se forme una relación procesal
válida, es imprescindible una explicación respecto de lo que se cobra y
que la demanda de autos no contiene”. (Corte de Apelaciones de
Antofagasta. Rol 162-2016)

La demanda adolece además de otras imprecisiones. En efecto,


existen algunas frases como otros daños “serán acreditados en la
oportunidad procesal correspondiente” sin señalarse un monto ni
explicarse en qué consiste ese supuesto daño. Era la demanda la
oportunidad para avaluarlos y explicarlos, de modo tal que Usía, no
puede acceder a suma alguna que a posterior soliciten los actores
bajo sanción de nulidad del fallo por Ultra Petita.
HHCFMHHGMV

En relación a los supuestos daños morales y lucro cesante, hacen


presente que ellos no se han demandado, de manera que no podrá
perseguirse con posterioridad como pretenden los actores. En efecto,
en el petitorio de la demanda no se ha pedido por los actores que se
les condene a pagar daño moral y lucro cesante, el que se
determinaría en la etapa de ejecución del fallo.

La ley 19.496 permite que con posterioridad a la dictación de la


sentencia, cada uno de los que se consideren afectados solicite les
sea aplicable el fallo dictado. Por ello, es en la sentencia en donde se
debe determinar si corresponde o no indemnizar el daño moral y lucro
cesante, reservándose el monto específico de cada posible afectado
para la etapa de ejecución del fallo. Nada de esto han solicitado los
actores.

¿Cómo se puede condenarlos a indemnizar el daño moral y el lucro


cesante si nada se ha señalado en el petitorio de la demanda?
Otorgarlo, sería Ultra Petita, pues se estaría otorgando más de lo
solicitado por las partes. Pero si la sentencia no condena a indemnizar
el daño moral y el lucro cesante ¿cómo podrán posteriormente los
posibles afectados pedir que se les indemnicen esos supuestos
daños? No creen que sea posible.

En consecuencia, y dado que no se ha solicitado que el supuesto daño


moral y lucro cesante sean indemnizados, no será posible que se
condene a que ellos sean resarcidos.

5. - No se ha demandado la acción colectiva.

Aun cuando en el texto de la demanda se indica que se somete a las


normas de los artículos 18 y 19 de la LGUC con aplicación de las
normas especiales para la protección del interés colectivo de los
consumidores, lo cierto es que en el petitorio nada se señala en
relación a ello.

En efecto, el petitorio señala:

“ Tener por interpuesta demanda de indemnización de perjuicios en


procedimiento sumario en contra de “INMOBILIARIA VM S.A.”,
HHCFMHHGMV

legalmente representada por don Nicolás Duch León y don Gerardo


Larraín Sartorius; en contra de CRISTÓBAL DUCH LEÓN, por sí y en
representación de “CONSTRUCTORA GCI S.A.”; en contra de don
RAMÓN COZ CAÑAS, por sí y en representación de “COZ Y
COMPAÑÍA S.A.”; y en contra de FELIPE RUIZ TAGLE CORREA y de
HUGO VICUÑA VICUÑA, ambos por sí y en representación de “RUIZ
TAG VICUÑA ARQUITECTOS LIMITADA”, todos ya individualizados,
acogerla en todas sus partes y declarar:”

Ninguna referencia se hace a acción colectiva de ninguna clase, por lo


que mal podría darle curso a dicho procedimiento.

Incluso más, al efectuar las peticiones concretas de indemnización de


perjuicios en el petitorio de la demanda (números dos, tres y cuatro),
se hace únicamente referencia a los demandantes que comparecen en
autos, sin hacerse mención alguna a la posibilidad de que dicha
indemnización pueda extenderse a propietarios que puedan hacerse
parte en el futuro, en virtud de las normas especiales para la
protección del interés colectivo de los consumidores.

Por ello, se deberá tramitar el presente procedimiento como un juicio


“individual” (no colectivo) fundado en el artículo 18 y 19 de la LGUC,
estos según las reglas del procedimiento sumario, y por consiguiente
la demanda afectará únicamente a los demandantes de autos.

Solicita tener por contestada la demanda, en los términos expuestos, y


en definitiva, en atención a las excepciones, alegaciones y defensas,
rechazar la demanda en todas sus partes y con expresa condena en
costas.

VIGESIMO PRIMERO: Que contestando la demanda a folio 52 de 20


de diciembre de 2016, se encuentran los representantes de
Inmobiliaria VM S.A., quienes expresan.

I. RESUMEN DE LA DEMANDA DE AUTOS.

La demanda de autos ha sido interpuesta por el Condominio Parque


Monasterio II en conjunto con trece propietarios del mismo
HHCFMHHGMV

Condominio, con motivo de supuestos daños y perjuicios provenientes


de fallas, defectos, vicios y/o desperfectos en el diseño y/o la
construcción de las unidades y bienes de dominio común de los
edificios que conforman el "Condominio Parque Monasterio II" (en
adelante también e indistintamente "el Condominio"), ubicado en
Avenida Valle del Monasterio N° 2118 y N° 2222, comuna de Lo
Barnechea, Santiago.

Los daños consistirían, en opinión de los demandantes, en una


deficiencia general en el diseño, construcción y ejecución de las obras,
denunciando supuestos defectos en prácticamente todos los aspectos,
áreas e instalaciones que pertenecen al Condominio. La demanda es
una enumeración incesante de prácticamente todos los componentes
de la propiedad, que van desde el lugar de emplazamiento, la forma
en que fueron loteados los terrenos, hasta vidrios rotos y ladrillos con
manchas de pintura.

Como podrá ver el Tribunal, a lo largo de la lectura del libelo,


prácticamente no hay materia de construcción o diseño que escape a
las fallas denunciadas. En efecto, el examen de la demanda da a
entender -erradamente- que los propietarios están viviendo
precariamente en dos edificios que podrían catalogarse como obra
ruinosa, donde todos los sistemas son disfuncionales y en que sus
habitantes viven en un constante peligro por el entorno deficiente.

Como explicaran en esta contestación, la demanda es una exposición


falsa y tergiversada de la realidad. A diferencia de lo sostenido por la
actora, el Condominio es una unidad de alto estándar constructivo,
emplazado en un sector exclusivo de la ciudad y totalmente funcional
para sus usuarios.

A título de supuestos perjuicios, se piden indemnizaciones por más de


UF 100.000, es decir, más de $2.620.000.000.- (dos mil seiscientos
millones de pesos).

II. EXCEPCIONES Y DEFENSAS-


HHCFMHHGMV

2.1 EXCEPCIÓN DE FALTA PE LEGITIMACIÓN ACTIVA POR


INEXISTENCIA DE PERSONERÍA Y REPRESENTACIÓN LEGAL DE
QUIEN COMPARECE EN NOMBRE PEL PEMANPANTE
"CONDOMINIO PARQUE MONASTERIO II".
A. Hechos que configuran la excepción alegada.

i. Inexistencia de documento que acredite calidad que invocan


quienes confieren patrocinio al Sr. Baraona.

El abogado José Pedro Baraona González en el sexto otrosí del


escrito de solicitud de medidas prejudiciales precautorias expuso:
"Ruego a Usía tener presente las personerías del compareciente en
representación de los demandantes, que se acompaña con citación, a
saber:

3) En representación del "Condominio Parque Monasterio ir consta de


la escritura pública otorgada el 13 de septiembre de 2016, en la
notaría de Santiago de don Humberto Santelices Narducci."

Dicha escritura de 13 de septiembre de 2016, acompañada a estos


autos a fojas 315, a su vez, indica que los Sres. Fernando Cerda
Joannon, Francisco Allard Serrano y Carlos Leighton Valenzuela
comparecen en representación del Condominio Parque Monasterio II y
que conforman el "Comité de Administración del Condominio Parque
Monasterio II" (en adelante el "Comité") en calidad de presidente,
secretario y tesorero, respectivamente, y que en ejercicio de su cargo,
en la representación que invisten, otorgan mandato judicial a don José
Pedro Baraona González y Manuel Larraín Hurtado.1 También el Sr.
Fernando Gabriel Jiménez Alegre concurre al otorgamiento en calidad
de Administrador del Condominio.

El mismo instrumento, en su cláusula final denominada "Personería",


indica que la designación de estas tres personas como miembros del
Comité "consta de la escritura pública otorgada el ocho de julio de dos
mil dieciséis, en la notaría de Santiago de don Luis Poza Maldonado”
Pues bien, esta última escritura no ha sido acompañada al expediente.

Como puede concluirse de inmediato, ante Usía ha comparecido en


HHCFMHHGMV

calidad de demandante una persona jurídica (el Condominio),


representada por su abogado (Sr. Baraona) sin que exista constancia
alguna que quienes le otorgaron el mandato judicial a éste hayan
tenido el poder necesario para representar al Condominio.
La obligación procesal de todo litigante que se expresa en los artículos
6 y 7 del Código del ramo, que ha sido abiertamente incumplida por la
actora, sólo puede ser observada allegando copia autorizada de la
escritura pública otorgada el 8 de julio de 2016 que se menciona en el
mandato judicial que se acompañó a la medida prejudicial. De otro
modo no puede comprobarse las calidades que alegan detentar los
miembros del Comité.

Esa sola circunstancia es suficiente para acoger la excepción de falta


de personería, toda vez que no existe en autos ningún instrumento o
antecedente que ratifique la calidad de representante que invocan los
Sres. Cerda, Allard y Leighton. La personería, a la fecha, es
inexistente en estos autos. Lamentablemente para la demandante, su
existencia no puede presumirse por orden expresa de los artículos 6 y
160 del Código de Procedimiento Civil, los que prescriben la
necesidad de que los antecedentes, especialmente la personería,
consten en el expediente.

B. Fundamentos de derecho que sostienen la excepción.

No hay duda en cuanto a que la demandante utiliza copia de escritura


pública como medio para acreditar su personería. No obstante, ello no
implica que las declaraciones vertidas en ella deban tenerse por
ciertas. Dispone el artículo 1700 del Código Civil:

"El Instrumento público hace plena fe en cuanto al hecho de haberse


otorgado y su fecha, pero no en cuanto a la verdad de Ias
declaraciones que en él hayan hechos los interesados. En esta parte
no hace plena fe sino contra los declarantes."

De esta forma, sólo se puede tener por cierto la fecha en que la


escritura fue otorgada, la identidad de los otorgantes y que las
declaraciones que se les atribuyen son las que efectivamente hicieron,
pero no su veracidad. En consecuencia, que los comparecientes
HHCFMHHGMV

declaren investir tal o cual representación no los exime de acreditar la


efectividad de sus investiduras, cuestión que no se ha satisfecho en la
especie. En ese sentido ha dicho la jurisprudencia:
"El Instrumento público hace plena fe en cuanto a haberse efectuado
las declaraciones de las partes, lo que el funcionario pudo percibir por
sus propios sentidos, y en cuanto a su fecha y sobre el hecho de
haberse otorgado por las personas y de la manera que en ellos se
expresa; pero la fe funcionaría no puede abarcar la validez de las
declaraciones de las partes, que necesariamente quedan fuera de ella,
y, por consiguiente, al faltar aquéllas a la verdad en sus declaraciones
en instrumentos públicos, no pueden violar la fe pública."(Corte de
Apelaciones de Concepción, 1° diciembre 1954. R., t. 51, sec. 4ª, p.
258)

"La fuerza probatoria del instrumento auténtico no es la misma con


respecto a todo su contenido; hay que distinguir entre las
comprobaciones hechas por el funcionario público que lo autoriza y la
verdad intrínseca de las declaraciones vertidas en él por las partes.”
(Corte de Apelaciones de Santiago, 11 septiembre 1958. R., t. 58, sec.
2ª, p. 21)

En este orden de ideas, la facultad de representación que pretende


tener el Sr. Baraona, no se puede tener por acreditada en juicio,
puesto que no han sido acompañados ni agregados a los autos los
documentos que acrediten que sus mandantes tiene la representación
del Condominio.

Al no acreditarse ninguna vinculación directa entre el demandante y el


compareciente, se infringen precisamente los artículos 4 y 6 del
Código de Procedimiento Civil, en cuanto disponen, respectivamente,
que:

Artículo 4°: "Toda persona que deba comparecer en juicio a su propio


nombre o como representante legal de otra, deberá hacerlo en la
forma que determine la ley."

Artículo 6°: "El que comparezca en juicio a nombre de otro, en


HHCFMHHGMV

desempeño de un mandato o en ejercicio de un cargo que requiera


especial nombramiento deberá exhibir el título que acredite su
representación".
Como puede apreciar, no se ha exhibido título alguno suficiente para
acreditar la constitución del mandato en los términos legales. La
gravedad de esta circunstancia, así como el vicio procesal que implica,
ha sido expresada por la Excma. Corte Suprema en los siguientes
términos:

"El poder con que una persona obra en juicio constituye un


presupuesto procesal al ser parte integrante de la capacidad en su
aspecto de ius postulandi o derecho de postulación.” (Corte Suprema,
12 de octubre de2004. N° Legal Publishing: 31067).

Que el poder de representación constituya un presupuesto procesal de


la Litis conlleva que necesariamente la falta de éste impida la
constitución correcta del proceso. El profesor Casarino así también lo
explica, al formular el siguiente comentario sobre la cuestión:

"Son condiciones o elementos esenciales para la validez del juicio, los


siguientes: a) La competencia del tribunal llamado a resolver la
contienda; b) La capacidad de las partes litigantes para comparecer en
juicio, y c) La observancia de las formalidades prescritas por la ley
para la validez de los diversos actos que lo constituyen.

Ahora bien, tanto los elementos constitutivos del juicio como sus
condiciones esenciales de validez son conocidos, en conjunto, por la
doctrina, con la denominación común de presupuestos procesales; y la
relación jurídica que se crea entre las partes o entre las partes y el
tribunal, a raíz del juicio, con ia de relación jurídica procesal.

En consecuencia, para que un juicio produzca los efectos legales que


le son propios, será indispensable que concurran todos los
presupuestos procesales antes señalados, pues también será ésta la
única manera que la relación jurídica procesal nazca válida a la vida
del Derecho.” (Casarino Viterbo, Mario, Manual de Derecho procesal,
Tomo III, p. 35 y 36)
HHCFMHHGMV

Por lo tanto, y en virtud de lo dispuesto en los artículos 1699 y 1700


del Código Civil y los artículos 4, 6 y 8 del Código de Procedimiento
Civil, y demás disposiciones legales que sean aplicables, corresponde
acoger en todas sus partes la excepción de falta de personería y
representación interpuesta en contra del Condominio.

2.2 DEMANDA DESCONOCE Y VA EN CONTRA DE LA LETRA DE


LOS CONTRATOS DE PROMESA Y COMPRAVENTA SUSCRITOS
POR LAS PARTES, ASÍ COMO DEL REGLAMENTO DE
COPROPIEDAD QUE RIGE AL CONDOMINIO.

Previo a entrar a la descripción particular de los supuestos daños , es


preciso hacer presente al Tribunal que la demanda se plantea desde
una posición desconcertante; tal como si los propietarios hubieran
comprado su inmueble sin antes haberlo visto, o se les hubiera
entregado uno totalmente distinto del que creyeron estar comprando.

En el mismo sentido, sorprende que suscriban el libelo alegando que


los espacios y bienes comunes se encuentran en mal estado, o bien
que no los han recibido, en circunstancias que el Reglamento de
Copropiedad, el contrato de compraventa y la propia Ley sobre
Copropiedad indican perentoriamente que "Los derechos de cada
copropietario en los bienes de dominio común son inseparables del
dominio exclusivo de su respectiva unidad (…)”.

De este modo, la demanda ha sido interpuesta exponiendo los hechos


en forma incompleta, desde una arista antojadiza, omitiendo
derechamente que los propietarios al tiempo de adquirir sus derechos
sobre el Condominio, asumieron al mismo tiempo múltiples
obligaciones como comuneros y copropietarios de los espacios y
bienes comunes. Corresponde indicar desde ya que son tres los
principales instrumentos en los que constan los derechos y
obligaciones de los propietarios, a saber:

1. - Contrato de promesa de compraventa:

2. - Contrato de compraventa y;
HHCFMHHGMV

3. - Reglamento de Copropiedad, el cual es de adherencia


obligatoria.
Estos instrumentos, preteridos absolutamente por la contraparte,
contienen además una constancia fehaciente de que los demandantes
tenían plena noticia y conciencia sobre aspectos tan básicos del
Condominio que ahora reniegan, tales como su lugar de
emplazamiento, la organización legal e historia inmobiliaria de los tres
lotes que lo componen o bien el conocimiento de sus características
principales como jardines y piscina.

Es lamentable, como se viene diciendo, que la demanda se plantee


desde una posición tan lejana a las circunstancias reales,
pretendiendo hacerle creer a Usía que los propietarios se llevaron una
"sorpresa" al tiempo de conocer el Condominio, como si antes se les
hubiese ofrecido algo diverso. Asimismo, llama la atención que
muchas de las pretensiones de la demandante se encaminen a que la
Inmobiliaria le haga mantenciones periódicas al inmueble. En ese
sentido, la contraria confunde la garantía que contempla la ley ante
defectos de construcción con una obligación (inexistente) de
responder por la mantención y administración del Condominio.

Pasaran a revisar rápidamente algunos aspectos relevantes de los


instrumentos que los propietarios suscribieron, de forma tal que Usía
sepa de inmediato las contradicciones que han formulado los
demandantes entre lo dicho en la demanda y lo dicho anteriormente
en sus respectivos contratos:

2-2.1 CONTRATO DE PROMESA.

Creen importante puntualizar que la suscripción de este instrumento


es el primer antecedente indubitado acerca del conocimiento que los
propietarios tomaron sobre las principales características del
Condominio, las mismas que ahora denuncian en su demanda como
hechos nuevos y perjudiciales para ellos.

En primer lugar, la cláusula segunda, en su punto 2.1, indica en lo


HHCFMHHGMV

pertinente:

"Conforme al permiso y planos antes mencionados el Lote 3 quedará


subdividido en tres lotes, denominados LOTE NUMERO TRES A UNO
GUION A GUION UNO; LOTE NUMERO TRES B GUION UNO Y
LOTE NUMERO TRES A DOS GUION A, correspondiendo este último
a un área verde privada."

El punto 2.3 de la misma cláusula señala:

"No obstante que los edificios estarán construidos en distintos lotes


según lo antes señalado existirán instalaciones, equipos, áreas de
esparcimientos, senderos, etc, tales como piscina, estanques de agua,
conserjería, equipos de comunicación, ductos de agua, electricidad,
gas, y demás necesarios para el uso y goce de todas y cada una de
las unidades de los edificios así como de sus espacios comunes; de
beneficio común y especialmente para las mantenciones y
reparaciones que sean necesarias de los mismos. Ambos edificios
tendrán un acceso y una conserjería común de entrada y salida desde
y hacia Avenida Valle Monasterio, comuna de Lo Barnechea. Lo
anterior sin perjuicio de lo que al respecto se regule en el Reglamento
de Copropiedad de Condominio y de sus edificios."

Como se puede observar, la inconsistencia de lo suscrito en el


contrato de promesa por cada uno de los propietarios demandantes es
manifiesta al compararse con la letra de sus propios libelos;
especialmente lo indicado en su página 42 y 43 donde se reclama que
existan dos edificios en un mismo Condominio, que exista una sola
entrada, que esté emplazado en más de un terreno o que su
administración sea unitaria.

Incluso más, su apartado 2.4 indica expresamente que las partes


tienen pleno conocimiento del detalle de los planos mediante los
cuales se ejecutará la obra:

"2.4. La ejecución del proyecto inmobiliario se hará de acuerdo a los


planos y especificaciones técnicas elaboradas por los arquitectos
señores Felipe Ruiz Tagle Correa y Hugo Vicuña Vicuña que SON
HHCFMHHGMV

CONOCIDOS Y ACEPTADOS POR LAS PARTES. La promitente


vendedora se obliga a que estos planos y especificaciones técnicas no
podrán ser modificados en términos que afecten la calidad de las
especificaciones técnicas y el nivel de las obras ni de las Unidades de
la Promesa."

A mayor abundamiento, en la cláusula novena del contrato de


promesa la parte promitente compradora declara conocer y aceptar los
siguientes términos:

"Que las imágenes, características y textos de los folletos y catálogos


del proyecto ”Parque Monasterio II", en adelante el "Proyecto", ha sido
elaborados con fines ilustrativos. En consecuencia, el objetivo de los
folletos y catálogos es reseñar características generales del Proyecto
que se desarrollará y no cada uno de sus detalles.

Que la promitente vendedora podrá introducir modificaciones al


Proyecto en general y su Permiso de Edificación, según los
requerimientos de la autoridad. Al efecto se podrá alterar la fachada,
posición, volumetría, dimensión, emplazamiento, especificaciones,
instalaciones y/o construcciones o reemplazar aquellas proyectadas
por otras de similar o mejor calidad.

Que la promitente vendedora estará facultada para establecer en el


Reglamento de Copropiedad todas las servidumbres, servicios,
restricciones y prohibiciones necesarias para asegurar que en todas
las unidades del edificio su uso no sea contrario a la moral ni a las
buenas costumbres, en especial al uso y funcionamiento de las
instalaciones comunes del proyecto aun cuando se encuentren
emplazadas en los distintos lotes tales como piscina, áreas de
esparcimiento, senderos y caminos peatonales, etc.”

Así las cosas, la sola lectura de la cláusula novena del contrato de


promesa ratifica que los demandantes estaban en conocimiento de la
existencia de los antecedentes del loteo, la necesidad de
servidumbres para utilizar los espacios comunes en el Condominio, y
de la facultad para modificar el proyecto según requerimiento de la
HHCFMHHGMV

autoridad. Asimismo, los propietarios sabían que el propósito de los


folletos era manifestar las características generales del Proyecto y no
cada uno de sus detalles.
2.2.2 CONTRATO DE COMPRAVENTA.

La cláusula primera del contrato de compraventa reitera la ubicación


de los tres lotes en los cuales se emplaza el Condominio, así como su
historial inmobiliario y su respectiva estructura legal. Por motivos de
economía procesal no transcribirán la extensa cláusula, sin perjuicio
de acompañar el Contrato en su respectiva etapa procesal.

Sin embargo, parece oportuno citar su cláusula quinta, en la cual se


declara:

"Los inmuebles se venden como cuerpo cierto, en el estado que


actualmente se encuentran, con todos sus usos, costumbres,
derechos y servidumbres, activas y pasivas, libres de toda hipoteca
gravamen, prohibición, embargo o litigio, con excepción de las
limitaciones y prohibiciones contenidas en el Reglamento de
Copropiedad referido en la cláusula segunda de este instrumento, con
sus contribuciones fiscales y municipales debidamente pagadas y al
día, quedando responsable la vendedora del saneamiento y la evicción
en conformidad a la Ley."

El tenor de la cláusula acusa explícitamente a los propietarios acerca


de conocer plenamente el Condominio y sus características principales
que se pueden tener a la vista (como por ejemplo las dimensiones de
la piscina o la apariencia del jardín). El hecho que se haya suscrito el
contrato de compraventa en esos términos, desde luego se confronta
abruptamente con el tenor de la demanda, en el cual pareciera que los
propietarios adquirieron un bien a ciegas o distinto al que les
ofrecieron.

2.2.3 REGLAMENTO DE COPROPIEDAD.

Como bien lo sabe, el Reglamento de Copropiedad es un instrumento


de adherencia obligatoria para todos los adquirentes de una unidad
HHCFMHHGMV

debiendo, en consecuencia, respetar sus términos del mismo modo


que cualquier contrato. Así lo dispone su artículo primero al indicar:
"Las normas del presente Reglamento serán obligatorias para los
copropietarios, para quienes les sucedan en el dominio y para los
ocupantes de las unidades a cualquier título. En las respectivas
escrituras de compraventa, adjudicaciones y demás títulos traslaticios
de dominio en que se adquieran unidades en los Condominios, los
adquirentes deberán adherirse al presente Reglamento, quedando de
todos modos obligados a él en los mismos términos que si lo hubieran
escrito."

A su turno, tal como lo dispone el artículo 14 de la Ley de Copropiedad


Inmobiliaria, el Reglamento de Copropiedad es enfático al entender
como una individualidad inseparable la unidad particular con los
bienes de dominio común:

"Cada propietario será dueño exclusivo de su unidad y al mismo


tiempo comunero de las proporciones señaladas en el artículo
segundo de este Reglamento en los bienes comunes. El derecho de
estos copropietarios en los bienes de dominio común es inseparable
del dominio exclusivo de su respectiva unidad y por tanto esos
derechos se entenderán comprendidos en la transferencia de dominio,
gravamen o embargo de la propiedad."

De esta forma, yerran los demandantes cuando plantean que no han


recibido los espacios comunes; éstos fueron recibidos al tiempo que la
Inmobiliaria realizó la tradición de su respectiva unidad.

2.2.4 CONCLUSIONES.

Del mérito de los instrumentos recién nombrados, así como del hecho
de que cada propietario los suscribió y, en consecuencia, adhiere a su
contenido, podemos indicar las siguientes conclusiones:

- Nunca se les ocultó a los propietarios la estructura de los predios


donde se emplazaría el Condominio. De hecho, desde el contrato de
HHCFMHHGMV

promesa se les indicó que estaría emplazado en tres lotes distintos.

- No se hizo falsa publicidad, los compradores sabían que la


información entregada en los folletos constituía una mera referencia
para explicar características generales y no cada detalle del proyecto.
Asimismo, el contrato de promesa señala expresamente que los
planos son conocidos por las partes y que el proyecto se ejecutará en
mérito a éstos.

- Al tiempo de comprar su propiedad, los propietarios declaran conocer


el inmueble en el estado en que se encontraba, por lo que reclamar a
estas alturas por las dimensiones de la piscina, que desde luego no es
un vicio oculto, se opone absolutamente a lo suscrito en el contrato y
no pasa de ser un burdo intento de aprovechamiento.

- No es efectivo que los demandantes no hayan recibido los


espacios comunes por parte de la inmobiliaria; de hecho no pueden
dejar de hacerlo pues se tratan de bienes indefectiblemente parte de
las unidades individuales.

- Pueden observar desde un principio cómo la demanda está


formulada en términos que se oponen a los instrumentos que
suscribieron voluntariamente los propios demandantes, declarando en
su oportunidad hechos que ahora explícitamente dicen desconocer y
utilizan como argumento de su acción.

En este sentido, solicitan el rechazo de todas aquellas peticiones que


son contrarias a la letra de los instrumentos que los propietarios
suscribieron, por ir en contra de sus propios actos, en especial a
aquellas referentes al ocultamiento del emplazamiento del
Condominio, su estructura legal inmobiliaria y sus características
generales expuestas en los planos de construcción.

2.3 DEMANDA PERSIGUE QUE SE LES INDEMNICE POR


CONCEPTOS DE EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DE LOS
PROPIETARIOS.

Tanto la Ley 19.537, en su artículo 2, como el Reglamento de


HHCFMHHGMV

Copropiedad regulan expresamente los gastos comunes ordinarios y


sus distintos tipos, distinguiendo entre éstos los de administración,
mantención, reparación y de uso o consumo. Pasan a ver qué se
entiende por cada uno:
“-Administración: los correspondientes a remuneraciones deI personal
de servicio, conserje y administrador, y los de previsión que procedan;

- Mantención: los necesarios para el mantenimiento de los bienes de


dominio común, tales como revisiones periódicas de orden técnico,
aseo y lubricación de los servicios, maquinarias e instalaciones,
reposición de luminarias, ampolletas, accesorios, equipos y útiles
necesarios para la administración, mantención y aseo del condominio,
y otros análogos;

- Reparación: los que demande el arreglo de desperfectos o deterioros


de los bienes de dominio común o el reemplazo de artefactos, piezas o
partes de éstos;

- De uso o consumo: los correspondientes a los servicios colectivos de


calefacción, agua potable, gas, energía eléctrica, teléfonos u otros de
similar naturaleza."

De la lectura del libelo, se podrá dar cuenta que gran parte de los
daños que se demandan, especialmente en el capítulo 4.1, se
identifican con gastos comunes de mantención y reparación, los
cuales desde luego corresponden a una expensa periódica del
Condominio y en ningún caso de la empresa Inmobiliaria. En efecto, el
artículo 4 de la Ley 19.537 señala:

"Cada propietario deberá contribuir tanto a gastos comunes ordinarios


como a los gastos comunes extraordinarios, en proporción al derecho
que le corresponda en los bienes de dominio común, salvo que el
reglamento de copropiedad establezca otra forma de contribución."

Así, es del todo improcedente que la demanda alegue quemas de


ampolletas, falta de pintura, mala conservación de los jardines, o mal
estado actual de los sistemas, sólo por nombrar ejemplos. Lo cierto es
que una vez que los adquirentes se vuelven dueños de su unidad y
HHCFMHHGMV

sus correlativos bienes comunes, es cargo de éstos velar por su


mantención y reparación periódica. El propósito real de la demanda,
es decir, que los demandados se hagan cargo de la mantención
periódica del Condominio no encuentra fundamento en la ley ni
tampoco puede ser causa ni objeto de responsabilidad civil.

Los propietarios, en definitiva cuenta, pretenden traspasar su


responsabilidad de mantención de los espacios comunes a otros
agentes, entre ellos nuestra representada, sin tener derecho alguno
para ello; la garantía legal de la propiedad en ningún caso incluye
hacerse cargo de los gastos comunes de los usuarios.

De esta forma, solicitan el rechazo de todos aquellos capítulos que


piden la indemnización de una supuesta falla o defecto que en realidad
se trata de un gasto común de mantención y reparación no realizado
por los usuarios, tales como el desgaste de materiales, falta de
pintura, descuido general y otras análogas.

2.4 SOBRE LAS SUPUESTAS FALLAS Y DEFECTOS EN LAS


CONSTRUCCIONES EN PARTICULAR. IMPUTACIONES
INDICADAS EN LA DEMANDA NO SON EFECTIVAS.

2.4.1 PANORAMA GENERAL SOBRE LAS FALLAS Y DEFECTOS


DENUNCIADOS. RECLAMACIONES CONFUSAS. POCO
ESPECÍFICAS Y EXTEMPORÁNEAS SOBRE DAÑOS
INEXISTENTES.

La demanda de autos dedica un extenso capítulo a detallar punto por


punto una serie de reclamos en contra de diversos aspectos del
Condominio. Este corresponde al cuarto capítulo de la demanda, y se
divide en los siguientes subtítulos:

4.1 FALLAS Y DEFECTOS DE DISEÑO Y/O CONSTRUCTIVOS


PRESENTES EN BIENES DE DOMINIO COMÚN DEL CONDOMINIO;

4.2 FALLAS Y DEFECTOS EN BIENES DE DOMINIO EXCLUSIVO


O UNIDADES DEL CONDOMINIO; Y
HHCFMHHGMV

4.3. CONDOMINIO Y DEPARTAMENTOS DISEÑADOS Y


PUBLICITADOS CON CARACTERÍSTICAS QUE EN REALIDAD NO
TENÍAN.
Cada uno de esos capítulos se divide, a su vez, en múltiples apartados
en los que se indican fallas en prácticamente toda la construcción,
tanto en la propiedad individual como común. En efecto, la lectura del
libelo da la impresión de que estamos hablando de un complejo
habitacional ruinoso, sumamente afectado por la humedad y por
grietas en las construcciones, con una construcción de muy mala
calidad y carente de toda armonía, que incluso ha sufrido aludes y
desprendimientos, por lo que ni siquiera se trataría de un lugar seguro.

El profundo contraste entre el relato de la demanda y la realidad


efectiva del condominio es tal, que hace necesario, previo al
tratamiento de las supuestas fallas en específico, hacer presente que
aquel condominio que los demandantes sugieren como inhabitable y
destruido es en realidad un proyecto ejecutado con los más altos
estándares constructivos del mercado y que, desde su entrega hasta
la fecha, constituye un inmueble de copropiedad adecuado para la
vida familiar, contando con amplios y cuidados jardines, piscina y
quincho, entre otras prestaciones propias de una vivienda de alto
estándar.

El requerimiento de los demandantes no sólo llama profundamente la


atención por su falta de coherencia con la realidad, sino que también
por el lenguaje genérico e impreciso empleado; muestra fehaciente
que la solicitud no se encamina en corregir una falla real, sino que
meramente utiliza el aparato judicial en contra de los demandados con
el objeto de intentar obtener un pago del todo ilegítimo y carente de
causa.

Prueba de ello es el majadero uso y abuso que los demandantes


hacen del concepto de "error de diseño" que, muy lejos de apelar a
precisos aspectos técnicos que permitan ilustrar o entender el
problema, en este caso no constituye más que una generalidad
carente de contenido que solo oscurece y confunde.
HHCFMHHGMV

El tribunal podrá apreciar, a lo largo de toda la demanda, una


constante queja en contra del "diseño" de la construcción, de sus
subterráneos, jardines, accesos, entre muchos otros. Nos parece muy
elocuente acerca de su seriedad el hecho que en un procedimiento
que es eminentemente técnico, el demandante se permita abusar de
una frase tan genérica para manifestar sus reclamos en la
construcción. En efecto, ya que ni la LGUC ni su respectiva
Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (OGUC) define lo
que se entiende por "error de diseño" o su variante "diseño deficiente”,
lo cierto es que cada vez que es empleada por los actores debe
entenderse como una mera opinión: un desencuentro entre la
subjetividad de la contraparte y la construcción, muchas veces incluso
en el mero plano de lo estético.

Puede constatar Usía cómo en prácticamente todos los apartados de


la demanda sobre fallas y defectos de los edificios se utiliza el
concepto de error de diseño de forma ambigua y sin fundamento; en
ocasiones ni siquiera se hace una distinción entre error de diseño o de
construcción, evidenciando la poca seriedad de las denuncias. Baste
revisar las páginas 11, 12, 13, 14, 15, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 26,
28, 29, 30, 31, 33, 35, 37, entre muchas otras, para constatar que el
error de diseño parece ser la causal de todos los defectos que
supuestamente aquejan a la construcción.

Un error de diseño, en los términos genéricos que lo utiliza la actora,


en ningún caso puede ser el fundamento de una demanda seria sobre
infracción a las normas de la LGUC, ni mucho menos ser motivo para
acogerla en sentencia definitiva. Es claro que en un procedimiento
como el de autos, no se pueden dictar condenas por una causal tan
amplia como errores de diseño, tal como se pretende por la contraria.
Como se verá en los capítulos siguientes, el abuso de la frase no es
más que una demostración de la falta de fundamentos reales y
técnicos capaces de sostener la demanda.

A mayor abundamiento, es pertinente hacer presente que los montos


que se piden por cada ítem, en el supuesto que los defectos fueran
HHCFMHHGMV

efectivos, son absolutamente desproporcionados y alejados de un


valor real y serio. Los valores desorbitantes que pretenden los
demandantes no solamente son demostrativos de lo infundado de sus
peticiones sino que, además, develan el ánimo de lucro ilegítimo que
se esconde en esta temeraria demanda, del todo ajeno a la
responsabilidad civil de indemnizar el daño cierto y efectivamente
producido.

Sólo como ejemplo, pondrán un caso que ilustra el desmesurado


propósito de los demandantes: la página 28 de la demanda, en su
punto

4.1.6.3 denuncia una falla titulada "Senderos no delimitados", el


cual indica que los senderos de los jardines en general no cuentan con
soleras, por lo que la tierra escurre al área del jardín y viceversa. Por
este ítem se solicita nada menos que UF 300. Es decir, cerca de
$8.000.000 sólo para instalar soleras en algunos senderos del jardín.

Como última prevención, es necesario anunciarle a Usía que la falta


de determinación de los daños abarca materias que incluso no son
especificadas en la demanda, solicitándole a este tribunal que se
pronuncie sobre daños que ni siquiera los demandantes son capaces
de determinar, en contravención flagrante al régimen general de
responsabilidad civil. En efecto, la página 37 del libelo contiene un
capítulo denominado sencillamente "Otros", donde se indica que "la
mala ejecución y el pobre diseño de las obras provoca que
continuamente se manifiesten otras fallas y defectos (…)”

Parece increíble, pero por esos supuestos defectos que los


demandantes no son capaces de determinar, se solicita la inmensa
suma de UF 19.200 (más de $500.000.000). No hay forma de saber ni
siquiera cómo los demandantes

pudieron calcular el valor de un daño que no se menciona


explícitamente ni existe. Asimismo, es claro el perjuicio que le produce
HHCFMHHGMV

a esta parte los términos que plantea la demanda, toda vez que le
impide una correcta defensa ante daños que no son descritos.
De este modo, la defensa de su parte debe plantearse en contra de
una acción caracterizada por su falta de especificidad en las causales
del daños, incongruencia entre los supuestos daños y los montos que
por ellos se piden, y que incluso se permite solicitar indemnización por
daños que no son explicitados ni existen, impidiendo conocer qué es lo
que realmente se demanda.

2.4.2 CONTROLES DE LA AUTORIDAD SOBRE LA CALIDAD DE


LAS CONSTRUCCIONES.

La liviandad con que los demandantes han realizado sus alegaciones


en contra del Condominio sugieren la conveniencia de recordar que
existen una serie de controles o herramientas que dispone la autoridad
para resguardar la calidad de las obras; éstas se caracterizan por
distribuir en distintos órganos administrativos una continua revisión de
la actividad constructiva, por lo que de inmediato, al ser aprobada y
recibida una obra, ésta goza de una presunción de calidad otorgada
por la autoridad.

La primera herramienta está constituida por el deber que tiene cada


persona de obtener, de parte de la Municipalidad, la autorización para
construir y urbanizar. Esta autorización es otorgada por la Dirección de
Obras Municipales (DOM) de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 116
de la LGUC, que dispone:

"La construcción, reconstrucción, reparación, alteración, ampliación y


demolición de edificios y obras de urbanización de cualquier
naturaleza, sean urbanas o rurales, requerirán permiso de la Dirección
de Obras Municipales, a petición del propietario, con las excepciones
que señale la Ordenanza General. El Director de Obras Municipales
concederá el permiso de urbanización y/o edificación si los
antecedentes acompañados cumplen con el Plan Regulador y demás
disposiciones de la presente ley y las ordenanzas, previo pago de los
HHCFMHHGMV

derechos que procedan, sin perjuicio de la facilidades de pago


contempladas en el artículo 128”.
La segunda herramienta la constituye la facultad de fiscalización de las
obras que tiene la Dirección de Obras de cada municipalidad quienes,
de acuerdo a lo establecido en el artículo 142 de la LGUC, deben:

"...fiscalizar las obras de edificación y de urbanización que se ejecuten


dentro de la comuna, como asimismo el destino que se dé a los
edificios. Los funcionarios municipales tendrán libre acceso a todas las
obras de edificación y urbanización que se ejecuten en la comuna,
para ejercer las inspecciones que sean necesarias."

La tercera herramienta de control está constituida por la necesidad de


aprobación de cada construcción que debe realizar la Dirección de
Obras Municipales. De acuerdo a lo dispuesto al artículo 145 de la
LGUC:

"Ninguna obra podrá ser habitada o destinada a uso alguno antes de


su recepción definitiva total o parcial."

Si bien puede entenderse que el cumplimiento de la normativa


aplicable no es una garantía absoluta de haberse hecho todo
correctamente, es muy poco probable que una construcción como la
que denuncian los demandantes haya obtenido oportunamente todas
las aprobaciones aplicables.

2.4.3 SOBRE EL INFORME DE OBSERVACIONES DEL AÑO 2015


PROPUESTO POR EL CONDOMINIO.

Durante el primer semestre del año 2015, la Administración del


Condominio realizó una serie de observaciones a la empresa
Inmobiliaria respecto de las obras comunes, de espacios exteriores,
edificaciones y espacios interiores.

La respuesta de la Inmobiliaria se evacuó rápidamente, con fecha 09


de junio del mismo año, mediante documento denominado "Respuesta
a Informe Visitas de Obras Condominio Parque Monasterio II". Dentro
HHCFMHHGMV

de dicho instrumento su representada se refirió a todas y cada una de


las
observaciones manifestadas anteriormente, indicando en cada caso
cómo se procedería frente a los eventuales desperfectos.

Como se podrá apreciar en su debida etapa procesal, la Inmobiliaria


tomó una actitud de extrema diligencia y acuciosidad, informando en la
mayoría de los puntos que se haría cargo del problema sin costo para
los propietarios. Debido a ello, durante el segundo semestre del año
2015 subsanó gran parte de las deficiencias que se observaron
durante la marcha blanca del Condominio, período que precisamente
tenía ese propósito.

Pese a que en los casos correspondientes se llevaron a cabo las


reparaciones adecuadas, la demanda igualmente plantea como
existentes en la actualidad fallas y defectos que ya fueron
subsanados.

En este sentido, han podido observar que el libelo lejos de basarse en


datos o hechos constatados en la actualidad sobre el estado del
Condominio, no se trata más que de un "reciclaje" o reutilización de los
defectos planteados hace más de un año en el informe, muchas veces
utilizando incluso la misma redacción.

Es profundamente lamentable que las partes demandantes no


expongan a Usía los hechos ciertos o al menos concordantes con la
actualidad; se trata simplemente de situaciones que acontecieron hace
más de un año y que desde luego recibieron su oportuna reparación,
encontrándose completamente subsanados al momento de la
demanda. De este modo, los abogados demandantes no sólo
utilizaron pasajes textuales del informe del año 2015, sino que,
además, ni se tomaron la molestia de verificar el estado actual del
Condominio, ni mucho menos de observar qué aspectos ya habían
sido reparados.
HHCFMHHGMV

Vale mencionar que el set de fotos que se acompañó a la medida


prejudicial precautoria también corresponde al año pasado y no
representa el estado actual del inmueble.
2.4.4 FALLAS Y DEFECTOS ESPECÍFICOS DENUNCIADOS POR
LOS DEMANDANTES EN EL LIBELO.

Para un entendimiento acertado de la defensa de su parte, se referirán


a cada uno de los puntos que la parte demandante enumera en su
libelo como causal de falla o defecto, replicando aquí el título y su
numeración expresado en la demanda.

4.1) FALLAS Y DEFECTOS DE DISEÑO Y/O CONSTRUCTIVOS


PRESENTES EN BIENES DE DOMINIO COMÚN DEL CONDOMINIO

4.1.1) Fallas y defectos en los edificios

4.1.1.1) Losas y cubiertas

Como se anticipó, la imputación de la contraria se inicia con la


acusación de mal diseño y mala ejecución, sin especificar cómo eso
es efectivo ni mucho menos cómo habría sido un buen diseño. Sobre
ese aspecto, se remitiran a lo anteriormente dicho sobre la ausencia
de una causal cierta del supuesto trabajo deficiente de su
representada.

Las fallas y defectos se verificarían, según relato de la actora, por la


impermeabilización mal ejecutada de las losas superiores y hojalatería
de ambas torres, falta de sellos en encuentros superiores, hojalatas
abiertas, no traslapadas ni selladas, poco finas y desprolijas. Acusa
que esto generó filtraciones masivas en ambas torres, siendo la más
grave la ocurrida en la torre 9, donde las unidades superiores siguen
anegándose. Finalmente indica que se tuvo que instalar una carpa de
tela para proteger a los departamentos de las lluvias y filtraciones.
Calcula el daño en al menos UF 4.500.

El relato de la demandante no es efectivo; sólo se verificaron


filtraciones en los cuatro departamentos del último piso de la torre 9,
cuyos propietarios no son de aquellos que han demandado en esta
HHCFMHHGMV

sede. Como se acreditará en su respectiva etapa procesal, los


propietarios del departamento B-73 son doña Pascale Collard Flores y
don Matías Costabal Anguita, del departamento B-74 la sociedad
Inversiones Monloans Limitada, del departamento B-72 la sociedad
Inversiones y Rentas Emeve Limitada y del departamento B-71 la
sociedad Inverfam S.A.

Es absolutamente incorrecto y falso señalar que se han generado


filtraciones masivas en ambas torres, toda vez que las únicas
propiedades afectadas fueron los departamentos del piso 7 de la torre
9. A mayor abundamiento, dos de esos departamentos ya fueron
totalmente reparados por la Inmobiliaria, recibidos por sus propietarios
como se acreditará en su oportunidad, y los otros dos se encuentran
comenzando sus obras de reparación, todas las cuales se llevaron a
cabo sin costo alguno para sus propietarios. En definitiva, no existe un
perjuicio para el Condominio en general ni tampoco para los
propietarios demandantes; se trató de defectos que afectaron sólo a
cuatro propietarios en particular y que fueron subsanados
directamente por la Inmobiliaria. Cabe señalar que dichas
reparaciones no sólo se verificaron al interior de los departamentos
afectados del último piso, sino que también en las techumbres del
edificio.

Por supuesto, la falta de comparecencia en este pleito de los únicos


cuatro propietarios de los departamentos afectados importa que este
aspecto del reclamo carezca de legitimación activa, por lo que
formalmente tampoco corresponde que éste sea oído. Insistimos, en
todo caso, que la Inmobiliaria ya se hizo cargo de las filtraciones,
encontrándose en la actualidad dos departamentos listos y entregados
a satisfacción de sus propietarios y los otros dos en la etapa de
ejecución de las reparaciones.

Hay una foto con imagen de la techumbre del edificio.


Por último, en lo que respecta a la instalación de una carpa de tela, es
preciso hacer presente dos puntos: 1) Ésta fue instalada con el
propósito exclusivo de llevar a cabo las reparaciones y evitar que en el
HHCFMHHGMV

curso de éstas persistieran las filtraciones; 2) En ningún caso se trató


de una medida permanente como lo da a entender la demanda,
siempre se instaló como una solución provisoria mientras duraran los
trabajos; 3) Siempre se procedió con la autorización del propietario,
validando la solución. En esta parte, la demanda es una absurda
exageración que no logra impresionar ni denunciar un daño efectivo.

En lo que concierne al cómputo del daño sufrido, la actora lo establece


en al menos UF 4.500. Desde luego esa indemnización debe ser
denegada no sólo por el desmesurado cálculo propuesto (en algunos
casos equivale a más de la mitad del valor total de un departamento),
sino por el hecho cierto de ya encontrarse subsanados los defectos a
entera satisfacción del cliente.

4.1.1.2) Juntas de dilatación

Por tratarse de un concepto derechamente técnico, corresponde


aclarar, en primer lugar, qué es lo que se entiende por junta de
dilatación, para luego desarrollar cómo yerra la demandante en su
pretensión indemnizatoria. Pues bien, una junta de dilatación es un
pequeño espacio de aire que debe existir entre dos estructuras para
evitar que ellas colapsen en caso de sismo, existente en todo tipo de
construcción cuando su ingeniería así lo requiere. De tal forma que no
se trata de una estructura física, con una entidad propia: es tan sólo un
pequeño espacio de algunos centímetros que permite el movimiento
oscilatorio de los edificios para el caso que deban sobrellevar un
movimiento telúrico.

Pues bien, el planteamiento de la demanda no es en contra de un


error o defecto en las juntas de dilatación, sino que simplemente
respecto al desprendimiento del material que la cubre. Es decir, no
constituye un error en la construcción del edificio, sino que sólo en el
efecto estético que la lámina de lata tiene en el edificio.

Cabe decir al respecto que ninguna legislación sobre construcción


HHCFMHHGMV

obliga que las juntas de dilatación deban estar cubiertas, ni mucho


menos establece un material determinado en caso que se haga. La
Inmobiliaria ya cambió las láminas de hojalata en una oportunidad,
hace aproximadamente un año, sin tener obligación legal alguna para
realizar dicha mejora. Dichas láminas hoy se encuentran en perfectas
condiciones y bien ejecutadas.

Se insertan fotos con imagen panorámicas del edificio.

Desde luego, actualmente tampoco se encuentra obligada a responder


por un nuevo cambio de la hojalata, siendo de hecho un gasto de
mantención periódico que debe ser costeado por la Administración, si
así lo estima pertinente.

Hacen presente que se trata de una materia esencialmente estética,


donde se verifica una vez más que el error de diseño no es más que
una mera opinión del demandante, pero que no tiene ningún sustento
técnico ni legal.

Finalmente, se hace grotesco considerar que, aun en la hipótesis que


efectivamente hubiera que cambiar la lámina de lata que cubre la junta
de dilatación, el arreglo tuviera un costo de UF 1.000, es decir, cerca
de $26.500.000 de pesos. Observe cómo los valores pedidos en la
demanda se encuentran exagerados e injustificados.

4.1.1.3) Enchapes y muros

La demanda alega la caída de enchapes (ladrillos) en los muros


perimetrales "aparentemente por la humedad y por su cercanía a las
juntas de dilatación”. También acusa que otros enchapes tienen
manchas de pintura y diferencias de tono. Termina diciendo que
empastes y estucos también han colapsado por exceso de humedad y
existen grietas importantes y llamativas en algunos sectores. Todo
este daño se "calcula" en al menos UF 3.500.

En primer término llama profundamente la atención que la actora se


permita demandar por un daño que aparentemente tiene su origen en
la humedad, es decir, la propia demandante admite no tener certeza
entre el daño efectivo y el nexo causal que lo produciría; sencillamente
HHCFMHHGMV

plantea una hipótesis, que se permite utilizar también para explicar


grietas importantes.
La existencia de estas grietas simplemente no es efectiva, acaso sólo
se podrían observar pequeñas fisuras propias de la construcción que
en ningún caso son anómalas o representan algún peligro para las
personas o la estructura.

Hay nuevas fotos del edificio.

El enchape de ladrillo, por su parte, atendida su constitución de arcilla,


requiere de mantención periódica, en la cual se le debe aplicar un
impermeabilizante (QHC) con el preciso objeto que los ladrillos no
presenten problemas de humedad en su vida útil. En los últimos dos
años y medio no consta que la administración del Condominio haya
realizado dichas mantenciones, por lo que en caso de existir
efectivamente caída de ladrillos, hecho que esta parte rechaza
expresamente, ésta se debería exclusivamente a la negligencia del
Administrador o bien del Comité de Administración.

Cabe especificar que, precisamente para evitar la conducta


descuidada de la demandante, esta mantención está especialmente
instruida en la página 31 del Manual del Administrador, corroborando
nuevamente que la responsabilidad radica en la administración del
Condominio y no en la empresa Inmobiliaria. Desde luego, la actitud
adoptada por los propietarios de traspasar sus responsabilidades de
mantención periódica a la Inmobiliaria no puede ser tolerada por Usía.,
ni mucho menos servir de fundamento para obtener
improcedentemente una indemnización pecuniaria.

Finalmente, hacemos presente que pese a las escuetas e imprecisas


líneas dedicadas a esta materia, la demandante no tiene ningún pudor
en solicitar UF 3.500 por concepto de indemnización. Nos parece uno
de los episodios que mejor ilustran el ánimo lucrativo de la demanda,
pues pese a no especificar lugar, forma o entidad del supuesto daño,
solicita ese millonario monto con suma naturalidad sobre su
HHCFMHHGMV

procedencia.

4.1.1.4) Falta o inexistencia de aislación


El libelo señala la existencia de serios problemas de aislación acústica
por ausencia de aislantes en los shafts, lo que produciría traspasos de
sonidos a todo lo alto del edificio, incumpliendo con la normativa
vigente. Asimismo, indica falta de aislación en tabiques y sobrelosas
de todos los departamentos.

Estos hechos no son efectivos. Ambos edificios fueron construidos


observando estrictamente la norma 4.1.6 de la OGUC, que establece
las exigencias acústicas en las construcciones. Tanto las estructuras
horizontales como verticales tienen un volumen incluso superior al
mínimo legal establecido en la norma, como se acreditará en su
oportunidad, dando cuenta que además de cumplir con la ley, se
tomaron medidas adicionales para aislar acústicamente las
estructuras.

En lo que respecta al shafts, es del caso aclarar que éste es un ducto


de aire común que atraviesa a lo largo de todos los pisos del edificio,
teniendo una apertura en su parte inferior y superior. El propósito del
ducto es precisamente servir de canalización acústica, por lo que en
caso de aislarlo obstaculizaría la circulación de aire y, en
consecuencia, del movimiento acústico. De esta forma, la petición de
la actora no sólo carece de sustento legal, sino que también técnico,
pues en caso de intentar aislarse el shafts, éste estaría impedido de
canalizar los ruidos y no cumpliría su cometido.

Cabe mencionar que -en la práctica- la única solución que podría


solucionar la queja de los demandantes sería que cada departamento
tuviera su propio shafts, es decir, que cada departamento tuviera su
propio ducto independiente de aire, sin embargo esa práctica no existe
en las construcciones de nuestro país.

Finalmente, hacen presente que la construcción está sujeta a la


normativa aplicable a la época en que se obtuvo el Permiso de
HHCFMHHGMV

Edificación, es decir, el año 1999. No está demás decir que las reglas
sobre aislamiento acústico recién se incorporaron el año 2005, motivo
por el cual no le son oponibles a su representada.
Lo que respecta a la inexistencia de cortafuegos horizontales, ésta no
es efectiva; por la especificación de la losa utilizada en la construcción,
ésta actúa como cortafuego, cumpliéndose así la normativa de
seguridad en la materia.

4.1.2) Accesos y vías de circulación exteriores del Condominio

4.1.2.1) Acceso desde la vía pública

Acusando un grave error de diseño la demanda indica que se está


impedido separar el ingreso de los propietarios con el ingreso de las
visitas, fallas en la apertura y funcionamiento del portón, inexistencia
de fotoceldas en éste, veredas habrían sido entregadas sin terminar,
necesidad de bajar la velocidad de forma repentina para poder
ingresar al Condominio y también vulneración a la normativa en cuanto
que el acceso vehicular está emplazado en una curva y que no
cumpliría con la distancia mínima de 6 metros entre la calzada y la
portería.

La primera y principal defensa a esta serie de denuncias, un tanto


inconexas, es que no corresponde imputar a la empresa Inmobiliaria
un error de diseño en el acceso, veredas y soleras del Condominio;
toda vez que dichas obras son de la vía pública, diseñadas, aprobadas
y recibidas por el Seremi de Vivienda y Urbanización (SERVIU), en
conformidad a lo dispuesto en el artículo 3.2.5 de la OGUC. De esta
forma, la Inmobiliaria se limitó a construir observando estrictamente los
términos que el SERVIU le ordenó, careciendo totalmente de
autonomía o espacio para realizar modificaciones a dicho
planteamiento, atendida la calidad de bien nacional de uso público de
la zona en cuestión.

A mayor abundamiento, es necesario recordar que esta parte de la


obra, relativo al acceso y su pavimentación, fue desde luego recibida y
certificada conforme por dicho organismo, ratificando que se
HHCFMHHGMV

encontraba ajustada a los términos que la ley exige. De hecho, esta


recepción es exigencia para luego obtener la recepción municipal
definitiva.
Respecto al portón eléctrico, se hace necesario hacer las siguientes
aclaraciones: i) Las fotoceldas no están exigidas por ley, por lo que si
ellas no están incorporadas en ningún caso se trata de una infracción
legal; ii) El diseño del portón tampoco infringe norma alguna de
construcción o de seguridad, por lo que tampoco corresponde oír
dicho reclamo, sin perjuicio que los propietarios tenían conocimiento
de su estructura al momento de comprar sus departamentos y lo
aceptaron en esos términos; iii) La inmobiliaria, voluntariamente,
instaló las fotoceldas ante el requerimiento de los propietarios. En
efecto, es una evidencia más de la mala fe de la demanda que se
denuncien aspectos que se conocían al tiempo de comprar la
propiedad.

No es efectivo que las veredas se hayan entregado sin estar


terminadas, de hecho, si fuera cierta esa circunstancia el SERVIU no
habría recibido la obra. En todo caso, en la actualidad se encuentran
en perfecto estado, como se acreditará en la oportunidad respectiva.
Cabe hacer presente que a tal punto es carga del SERVIU la
mantención de las veredas, que su representada tiene prohibición de
regar y mantener las áreas verdes existentes en ellas, puesto que su
mantención radica estricta y exclusivamente en dicho organismo.

Se insertan fotos de otros lados del condominio como portería y


entrada de vehículos.

Creen que Usía compartirá con esta parte lo insólito de la crítica de


que el "problema de diseño obliga al conductor a bajar la velocidad de
forma repentina para poder ingresar”. Algo tan evidente como
disminuir la velocidad para ingresar a un recinto con un portón
eléctrico no puede ser motivo para demandar a la empresa Inmobiliaria
por responsabilidad civil. No hace falta un análisis forense para tener
conocimiento que el ingreso a cualquier recinto implica disminuir la
velocidad, para resguardar la seguridad de las personas y de las
HHCFMHHGMV

construcciones. En este sentido, la Ley del Tránsito no deja espacio


para dudas:
"Artículo 148.- Ninguna persona podrá conducir un vehículo a una
velocidad mayor de la que sea razonable y prudente, bajo las
condiciones existentes, debiendo considerar los riesgos y peligros
presentes y los posibles.

En todo caso, la velocidad debe ser tal, que permita controlar el


vehículo cuando sea necesario, para evitar accidentes."

Sería interesante escuchar la posición de los demandantes para que


expliquen cómo la disminución de velocidad en el acceso del
Condominio produce un daño civil a los comuneros.

Como puede ver este tribunal, la actora se sale de sus límites de


racionalidad con mayor desenfado conforme avanzamos en la lectura
de su demanda.

Finalmente, como ya lo mencionaron, no es efectivo que se vulnere


normativa alguna con el diseño y estructura del acceso al Condominio.
Fue el SERVIU quien lo diseñó y también dicho órgano certificó su
ajuste con la normativa vigente en materia de urbanismo y
construcción.

4.1.2.2) Portería

La zona de portería se entregó terminada y en conformidad a la


normativa de la Dirección de Obras Municipales de Lo Barnechea.
Durante el año 2015, sin tener obligación legal alguna, la empresa
Inmobiliaria realizó trabajos de mejoras en la portería, por lo que
tampoco es efectivo que existan intentos frustrados en las
reparaciones. Con todo, la portería y sus sistemas fueron recibidos
conformes por el Administrador designado en el Reglamento de
Copropietarios, único legitimado para recibir dicha parte de la obra.
Este recibimiento se verificó el año 2014, tal como se acreditará en su
debida etapa procesal.
HHCFMHHGMV

Todos los hechos referidos sobre la portería en la demanda no son


efectivos, siendo carga exclusiva del demandante acreditar sus dichos.
4.1.2.3) Vías de circulación peatonal al interior del Condominio

La demanda alega la existencia de problemas graves en las


terminaciones, encontrándose las obras en condición de no
terminadas. Agrega falta de pulido en los pasillos, diferencias de
textura en el pavimento, presencia de grietas y quiebres en las losetas.
Termina indicando que hay intentos fallidos de reparaciones, los que
han empeorado la estética del lugar apreciándose en la actualidad un
descuido general. Añade que esas fallas y defectos se observan a lo
largo de todo el conjunto.

Además de no ser efectivos ninguno de los hechos anteriormente


alegados por la actora, lo cierto es que pese a no tener obligación
alguna la empresa Inmobiliaria, durante el año 2015, y ante
requerimiento de la Administración, se encargó de pulir el pavimento
para que quedara con color uniforme toda el área. Este trabajo se
realizó voluntariamente por la Inmobiliaria, con el único propósito de
dar en el gusto a los usuarios, atendida la política de excelencia de la
empresa.

Este trabajo se realizó pese a que el color observable antes de realizar


esos trabajos en ningún caso revelaba alguna anormalidad o
irregularidad que perjudicara estéticamente al Condominio. Menos aún
representaba un error de construcción en la obra gruesa; hablar de
que el área estaba en condición de no terminada es derechamente
falso.

Por otra parte, sorprende que la demandante se refiera que a simple


vista se observa un descuido general, puesto que el Condominio fue
entregado durante el año 2014 y si a la fecha existe un descuido
general la responsabilidad es derechamente de sus propietarios y su
Administrador. En efecto, la letra del libelo recrimina derechamente a
su representada deficiencia imputable única y exclusivamente a las
HHCFMHHGMV

costumbres (o falta de ellas) de los propietarios en su forma de


mantener aseado su entorno.
Se comprenderá la improcedencia de demandar dos años después de
recibido el Condominio a la empresa Inmobiliaria por fundamentos de
esa naturaleza.

4.1.2.4) Los estacionamientos de visita

La demanda alega que el sector de estacionamiento de visitas


contiene losas, radieres y losetas fisuradas y agrietadas. Si bien
reconoce la presencia de recientes trabajos de reparación, insiste que
los problemas persisten en la actualidad. Indica que existen
diferencias importantes en la superficie del pavimento por hundimiento
de algunas losas. Añade luego que el Condominio no tiene
estacionamientos para discapacitados, infringiendo el artículo 4.1.7 de
la OGUC. Termina diciendo que en la publicidad del Condominio se
ofrecían estacionamientos ortogonales mientras que en realidad los
estacionamientos para las visitas son radiales. Finaliza, como en
tantas otras ocasiones, diciendo que existe un diseño deficiente.

Pese a que no son efectivos los hechos ahí descritos, es necesario


indicar desde un principio que los espacios de estacionamiento de
visitas son recibidos directamente por cada Municipalidad (en este
caso la Municipalidad de Lo Barnechea), siendo deber de ésta
certificar que se cumplan efectivamente los requisitos legales exigidos.
Pues bien, en el caso de autos los estacionamientos efectivamente
fueron recibidos conforme por la Municipalidad, tal como consta en
Certificado de recepción municipal.

En relación a la supuesta infracción al artículo 4.1.7 de la OGUC, no


es correcto que éste regule la pendiente del estacionamiento de
visitas, sino que la pendiente de las rampas que deben existir en los
accesos de los complejos. De este modo, no es efectivo que el
Condominio infrinja lo dispuesto en la norma en comento.
HHCFMHHGMV

Adicionalmente, recuerdan que estos aspectos de la construcción se


someten al estricto examen de cada Municipalidad, por lo que si no si
hicieron reparos al tiempo de recepción, debe presumirse que se
observó la norma respectiva.

Respecto a la forma geométrica de los estacionamientos de visitas, lo


cierto es que su forma original debió ser modificada por la
construcción de una rotonda al interior del Condominio, por exigencia
municipal. Asimismo, existen estacionamiento ortogonales y radiales,
no sólo estos últimos como indica la demanda. La necesidad de
construir la rotonda surge en atención a la existencia de una calle
ciega al interior del Condominio, circunstancia que obliga al
establecimiento de una rotonda interior. De esta forma, fue la propia
Municipalidad quien solicitó la construcción de estacionamientos
radiales, en conjunto con la rotonda interior.

En todo caso, es un hecho comprobable que esta modificación no


conllevó ningún tipo de perjuicio para los estacionamientos de visita. Al
contrario, su área se vio aumentada, por lo que los visitantes gozan de
mayor espacio para estacionar sus vehículos y descender de ellos.

Como se dijo anteriormente al explicar los Instrumentos suscritos por


las partes que dan cuenta explícita de que compraron las unidades en
el estado que se encontraban y que tuvieron a la vista, la forma de los
estacionamientos necesariamente era una característica que los
demandantes pudieron observar antes de comprar su Inmueble.
Alegar ante Usía este supuesto incumplimiento es una nueva ocasión
en que se observa la mala fe de la contraparte, donde denuncia como
ilícito civil un hecho del que tenía pleno conocimiento y que aceptó al
suscribir los pertinentes instrumentos.

4.1.2.5) Accesos a torres

La demandante reclama que los problemas de diseño del pavimento


HHCFMHHGMV

vehicular y peatonal se reflejan en las escaleras, donde incluso


habrían gradas en desuso. Una vez más acusa que por exceso de
humedad se han manifestado grietas, caída y manchas de pintura, así
como reparaciones que han empeorado el problema inicial, dado que
habrían sido realizadas por personal sin calificación. A continuación
menciona que la falta de pendiente en las losas y peldaños genera
acumulación de agua en todos los peldaños. Finalmente termina
haciendo presente que "la rampa" (no indica cual) no permite el giro de
una silla de ruedas en sus descansos, incumpliendo el artículo 4.1.7
de la OGUC.

Se podrá advertir que presencia de humedad y diferencia de tonos de


pintura en los muros es el "comodín" de los reclamos de la
demandante. Se lee en la demanda, en efecto, que cada vez que no
tiene un argumento concreto para criticar el Condominio, recurre a
esas causales. Sin embargo, por más esfuerzos y reiteraciones que
indique la demandante, no es efectivo que existan problemas de
circulación en el acceso a las torres, ni tampoco que se acumule el
agua en las gradas de sus escaleras al punto de generarse pozas en
éstas.

La única acumulación de agua que se verifica es en la cantidad


ordinaria, un acopio mínimo después de cada lluvia que en cualquier
superficie se repetiría. En ningún caso puede indicarse que hay un
error de diseño o de construcción ni que el lugar se torne intransitable.

Respecto al supuesto incumplimiento de la normativa sobre el ancho


de las rampas, no es efectivo lo indicado en la demanda; fácil
comprobación de ello es que las rampas las recibe directamente la
Municipalidad respectiva, la cual se realizó conforme a la regla y por
ello el Condominio contó con su respectiva recepción definitiva.

Cabe mencionar que la normativa sobre el ancho de las rampas para


la circulación de sillas de ruedas fue modificada hace unos pocos
meses, muy posteriormente a la recepción municipal del Condominio.
Al tiempo de que éste fue construido sí se cumplió rigurosamente con
HHCFMHHGMV

las exigencias vigentes; de otra forma, insistimos, éste no habría sido


recibido por la Municipalidad.
A mayor abundamiento, creen ilustrativo hacer presente la frase de
este capítulo de la demanda, que parece resumir todo su contenido:
"En general se puede afirmar que hay una mala ejecución general de
las obras " Puede ver este tribunal la generalidad con que se conduce
la demandante, dando cuenta de su solicitud poco seria y carente de
fundamentos técnicos, que se ve obligada a utilizar constantemente
argumentos genéricos para justificar su falta de motivos para
demandar.

4.1.2.6) Las Marquesinas

A petición de la Administración del Condominio, el problema que se


produjo a propósito de la acumulación de agua fue reparado por la
Inmobiliaria durante el año 2015, dicho trabajo se terminó, fue recibido
y actualmente el problema no existe, todo ello desde luego sin costo
alguno para el Condominio

4.1.2.7) Humedad generalizada en varios lugares

El libelo anuncia que por "un problema general de diseño, y falta de


impermeabilizado y control de la humedad" existe humedad en los
perímetros de ambos edificios, en sus jardineras y muros de accesos.
Como siempre, señala la presencia de grietas y saturación del
hormigón.

Como se trata de una alegación repetida en innumerables


oportunidades, nos limitaremos únicamente a expresar que los hechos
expuestos en la demanda no son efectivos, aclarando expresamente
que no se ha verificado saturación en los hormigones ni son
vulnerables a roturas y pérdidas de sus capacidades en la estructura.

También hacen presente que los propietarios que demandan tenían


perfecto conocimiento del bien inmueble que estaban comprando;
conocían su estética y características principales. Alegar a estas
HHCFMHHGMV

alturas que están disconformes con el diseño, que evidentemente


conocían y aceptaron al firmar la escritura de compraventa, es
derechamente ir en contra de sus propios actos y asimismo un intento
de sacar provecho de su propia ignorancia supina.
4.1.3) Halls de distribución

4.1.3.1) Halls principal (SIC)

Demanda reclama la presencia de filtraciones y humedad en dicho


sector y que se corre el riesgo que "muros y tabiques puedan llegar a
colapsar".

Como se ha dicho hasta el cansancio, no es efectivo que exista un


nivel de humedad o de filtraciones que ponga en riesgo la estructura o
la seguridad de sus habitantes; no hay problema alguno de humedad.
Además, es una nueva ocasión en que los demandantes se permiten
demandar por un daño eventual e hipotético, ya que es una mera
suposición que los muros podrían colapsar, o bien que se debería a la
presencia de humedad y filtraciones. Son meros dichos sin una base
científica real.

A mayor abundamiento, cuando el demandante habla de


"guardapolvos sueltos, palmetas sueltas, picadas, solapadas y
quebradas; shafts sin manillas y con perforaciones visibles; escalera
con falta de manos de pintura y evidente descuido" alude directamente
a defectos en la mantención del edificio y no un daño imputable a su
representada. Es evidente que a dos años de haber entregado el
Condominio, no pueden pretender los propietarios que sea la empresa
Inmobiliaria quien le dé manos de pinturas a las escaleras.

4.1.3.2) Mamparas

El libelo reclama que la quincallería y errajes en las puertas es


deficiente, encontrándose torcidas, desniveladas y sueltas.
Naturalmente, se alude al diseño deficiente como el culpable del
problema. Añade también que existe un vidrio con una quebradura en
una mampara y que el tótem de citofonía presenta una altura
HHCFMHHGMV

inadecuada.
Como se dijo anteriormente, los supuestos defectos corresponden
exclusivamente a negligencia de la mantención por parte de la
Administración. Al tiempo de hacer entrega del inmueble, toda la
quincallería y errajes se encontraba en perfecto estado.

Hace presente que en todo proyecto constructivo, en los meses


siguientes a la recepción existe un período de "marcha blanca", en el
cual los comuneros hacen sus observaciones y la empresa Inmobiliaria
se encarga de subsanar las posibles fallas. Este período se verificó
efectivamente en el Condominio, oportunidad en que se arreglaron
todas las pequeñas deficiencias propias de un trabajo de gran
envergadura. Pueden indicar con seguridad que no existen en la
actualidad defectos en la quincallería y errajes del edificio imputables a
su representada.

Los demandantes pese a haber recibido a su conformidad un


Condominio de alto estándar, han comparecido a este tribunal para
denunciar supuestas manillas sueltas, puertas que no se abren e
incluso vidrios rotos (por impresionante que parezca). ¿Cómo es
posible que pueda imputarse a la empresa Inmobiliaria la culpa de un
vidrio roto después de dos años de haber hecho la entrega definitiva?

Respecto al tótem de citofonía, sencillamente no es efectivo que su


altura sea errada. Su instalación permite su perfecto funcionamiento,
como se puede ver en la Figura 19. Se nuestra fotografía de donde
está instalado.

Finalmente, le hacen presente a los demandantes que contrariamente


a lo que creen, no se puede acreditar si una puerta está imposibilitada
de abrirse mediante una fotografía, precisamente porque ésta refleja
una realidad estática y no en movimiento.

4.1.3.3) Halls de distribución en cada piso


HHCFMHHGMV

La demanda reclama que se habría infringido el artículo 4.1.2 de la


OGUC, puesto que las ventanas de los halles no pueden abrirse.
Prosigue alegando que habría falta de manillas en puertas de servicio,
ascensores sin señalética, pintura descascarada y manchada, entre
otros, "generando una sensación de descuido general".

Respecto a su primer reclamo, yerra absolutamente la demandante al


indicar que se ha infringido el artículo 4.1.2 por haberse instalado
ventanales que no son posibles de abrir. En efecto, la existencia de
una ventana que permita la entrada de aire y luz se contempla
exclusivamente para los locales habitables, es decir, aquellos
destinados a la permanencia de las personas. Un hall de distribución
de un piso de edificio desde luego no es un lugar habitable, de hecho
el artículo 4.1.1 al definir expresamente un local no habitable utiliza un
hall como ejemplo de dicha categoría: "Locales no habitables: los
destinados al tránsito o estadía esporádica de personas, tales como
cuartos de baño, cocinas, salas de vestir, lavaderos, vestíbulos,
galerías o pasillos”. De este modo, la alegación no es procedente en
los términos que plantea la demandante y, en consecuencia, su
reclamo deberá ser desestimado.

A continuación, y a propósito de las denuncias de errores en


terminaciones, falta de manillas, ascensores con muestra de óxido,
entre otras, su defensa reitera que al momento de entregar el
Condominio todos los implementos y artefactos de los halls de
distribución se encontraban en perfecto estado. Es única y
exclusivamente responsable la Administración del supuesto mal
estado actual del Condominio.

Hacen presente que la señalética cumple con la normativa vigente, de


otro modo no habría sido recepcionado por la Municipalidad. En todo
caso, cada piso sólo alberga dos departamentos, por lo que perderse
en ese espacio parece ser una hipótesis muy lejana e irreal.

También insisten que la sensación de descuido general que dicen


tener los demandantes, derivaría de una negligencia en las
HHCFMHHGMV

mantenciones periódicas que deben hacer los propietarios en su


inmueble, y en pretender que sea la empresa Inmobiliaria quien los
mantenga luego de dos años de la recepción definitiva.
4.1.4) Sistemas eléctricos, de iluminación y corrientes débiles

4.1.4.1) Problemas de funcionamiento de mamparas y citofonía

Los problemas que indica la demanda en cuanto habría un mal


funcionamiento del sistema de citofonía y accionamiento remoto, así
como problemas en la red de corrientes débiles no son efectivos.

Durante el año 2015 la Inmobiliaria corrigió sin costo algunos detalles


del sistema de citofonía en aquellos departamentos que le hicieron
alguna observación sobre la materia, propios de la marcha blanca.

A la fecha no es efectivo que existan problemas en el sistema ni con la


bocina de los timbres. Si algunos propietarios han instalado timbres
inalámbricos adicionales en ningún caso comprueba que el sistema
instalado sea deficiente.

En relación a las mamparas, no es efectivo que éstas hayan sido


entregadas o que se encuentren en la actualidad en mal estado.
Desde luego será carga de la demandante acreditar sus dichos.

4.1.4.2) Problemas de iluminación exterior y en estacionamientos y


espacios comunes

La Demanda reclama que el sistema general de iluminación exterior es


deficiente por problemas de diseño. Especifica que existen puntos no
electrificados, con intensidades y colores irregulares y que no se
respetó lo expuesto en el plano eléctrico. Ello se reflejaría en una
constante quema de ampolletas, partidores y equipos. Termina
diciendo que existen cables a la vista, equipos sueltos y mal
instalados.

Los hechos que indica el libelo no son efectivos. El diseño del jardín se
modificó exclusivamente para cumplir con el proyecto del paisajista a
cargo de la zona de jardines, don Cristián Elgueta Marinovic. Además
HHCFMHHGMV

de ser éste un profesional de renombre y de los más destacados en el


ámbito nacional, las modificaciones que se realizaron al plano original
se ajustaron totalmente a las exigencias legales y no significaron un
desmedro en la cantidad de instalaciones de iluminación.

Sin perjuicio de ello, durante el año 2015, a petición de la


Administración del Condominio, fueron instalados sin ningún costo
nuevos puntos de iluminación, trabajo que fue enteramente costeado
por la empresa Inmobiliaria.

4.1.4.3 Circuitos eléctricos mal señalizados

Sin especificar un motivo determinado, y por lo tanto impidiendo una


correcta defensa, la demanda indica que la red eléctrica "es de muy
mala calidad y funciona por lo mismo muy deficientemente". Se queja
a continuación que existen errores de rotulación y de diseño en las
zonas de acceso y circulación.

Como Usía., bien lo sabe, la entrega de las instalaciones eléctricas es


de aquellas que recibe directamente la Municipalidad respectiva sólo
una vez que existe una certificación por parte de la Superintendencia
de Electricidad y Combustibles (SEC), requiriendo un examen
minucioso tanto de su funcionamiento como de incluir una correcta
señalética. Todo ello de conformidad al artículo 5.9.2 de la OGUC, el
que en lo pertinente indica:

"La correcta ejecución de las instalaciones eléctricas interiores se


acreditará ante la Dirección de Obras Municipales, acompañando a la
solicitud de recepción de ¡a obra correspondiente, copia de la
declaración de instalación, con la constancia de acuso de recibo en la
Superintendencia de Electricidad y Combustibles."

En el caso de autos, esta circunstancia se puede acreditar fácilmente


mediante los respectivos Certificados de Inscripción de Instalación
Eléctrica Interior (TE1) N° 2374043, 2377223, 2377422, 2402791,
2443654 y 2443676 otorgados por la SEC respecto al Condominio
HHCFMHHGMV

durante los años 2013 y 2014.

Las certificaciones son necesarias para la recepción definitiva, por lo


que, atendido el hecho cierto que el Condominio fue correctamente
recibido, existe la presunción de que la normativa fue cumplida
íntegramente. Todo ello sin perjuicio que esta parte sostiene que la
obra se encuentra correctamente ejecutada.

4.1.5) Sector quincho, piscina y servicios exteriores

Reclama la demanda que la piscina no cumple con las dimensiones


promocionadas en la publicidad del Condominio, que la pintura ha sido
deficiente e incompleta, el rompeolas tiene borde filoso, la reja
perimetral se encuentra oxidada, no se habría entregado señalética ni
normas de uso y funcionamiento de la piscina. Asimismo, la zona
aledaña a la piscina supuestamente se está hundiendo, indica que las
losas de terrazas y pilares del quincho se están distanciando e
inclinando visiblemente. Prosigue indicando que los camarines se
entregaron con más de un año de retraso, que la única solución para
reparar los problemas es la construcción de una nueva piscina, que la
zona es peligrosa en general y que el diseño en general es deficiente.

Siendo un requerimiento especialmente relevante de la demanda, es


fundamental comenzar especificando que no es efectivo que se haya
realizado publicidad indicando que la piscina tuviera un metraje
determinado. En efecto, de la revisión de catálogos, avisos, publicidad
en salas de venta y el proyecto a la vista, como se acreditará en su
oportunidad procesal, no consta que en ninguna oportunidad la piscina
del Condominio haya sido publicitada con una extensión determinada,
mucho menos de 25 metros.

Dentro del período de preventa, el único mensaje indicativo del


metraje de la piscina se debió a un error en la página web de la
empresa Inmobiliaria, el cual por un breve espacio de tiempo señaló
una extensión específica. Esto fue rápidamente corregido por la
empresa, toda vez que ni en los planos ni en la publicidad oficial
existió una oferta legalmente seria proponiendo una piscina de 25
HHCFMHHGMV

metros de largo.

En esta oportunidad, reiteran todo lo anteriormente indicado en el


capítulo 2.2, respecto a los instrumentos que los compradores
suscribieron en relación a su pleno conocimiento de los planos de la
estructura, así como del hecho que compraron sus viviendas luego de
haber tenido a la vista todo el Condominio.

De este modo, será carga absoluta de la parte demandante acreditar


el hecho controvertido que la piscina fue promovida en los medios de
publicidad con un metraje de 25 metros. Creen atingente, como se
dijo, hacer presente que los comuneros compraron sus departamentos
a la vista y como cuerpos ciertos. Tenían perfecto conocimiento de lo
que estaban comprando y sus características principales. La extensión
de una piscina no es un vicio oculto o que sólo se pueda advertir
mediante conocimientos técnicos especiales; haber adquirido un
departamento con conocimiento cierto de sus bienes comunes, para
luego demandar alegando que esperaban una piscina del doble de
largo derechamente denota mala fe.

Incluso más, durante el año 2015 se plantearon una serie de


observaciones en relación a defectos del Condominio, donde se hizo
presente problemas de pintura de la piscina y fallas en las bombas; sin
hacer mención alguna a su metraje. Es decir, es tal la mala fe y abuso
de la demanda que viene en reclamar a dos años de la entrega del
inmueble defecto visible a simple vista que casualmente nunca se hizo
presente en las múltiples oportunidades anteriores. Denota una falta
de coherencia altísima el hecho que existiendo observaciones de
entidad tan pequeña como enchufes y pintura, no se haya emitido
comentario alguno sobre 12 metros faltantes en la extensión de una
piscina que se encuentra a la vista de todos los propietarios.

Respecto a las supuestas falencias técnicas de la piscina, es


necesario señalar, en primer lugar, que la empresa Inmobiliaria
durante el año 2015, y pese a no tener ninguna obligación legal,
realizó mantenciones y reparaciones sin costo alguno para los
propietarios, entre las que se cuentan haberla pintado. Nuevamente
HHCFMHHGMV

este tribunal podrá advertir que tal como muchas otras reclamaciones
formuladas en la demanda, se trata de una mantención ya efectuada
por la Inmobiliaria ante el requerimiento de la Administración, por lo
que actualmente carece de oportunidad. Como se puede ver en la
fotografía que se inserta, la piscina se encuentra en perfecto estado y,
como se acreditará, es una viva imagen de la publicidad ofrecida en el
folleto.

A mayor abundamiento, es del caso destacar que la piscina y su


respectiva maquinaria de funcionamiento son autorizados y recibidos
por el Seremi de Salud, por lo que su conformidad con la normativa
legal debe presumirse por haber sido correctamente recibida. En
efecto, la demandante parece olvidar que en el caso específico de la
piscina del Condominio se trata de una "piscina pública de acceso
restringido", por lo que de conformidad al artículo 4 del Decreto
Supremo 327 de 1977, su autorización y recepción debe ser vigilada
por el órgano antes mencionado. No está demás hacer presente que
es la OGUC la que en su artículo 4-8-4 reenvía a dicho Decreto
Supremo la regulación de las piscinas públicas.

Una vez más se encuentran, como se observa, frente a una zona del
Condominio que debe ser aprobada por un órgano administrativo
independiente para obtener la recepción final. En este orden de ideas,
ven cómo la demandante intenta en definitiva impugnar indirectamente
una decisión administrativa, acusando que la concurrencia de los
requisitos legales no sería efectiva. Frente a esto sólo corresponde
reiterar que el recibimiento de una obra por parte de un organismo
especializado debe ser entendido como una presunción del
cumplimiento legal de sus requisitos.

La demanda de la contraría, en ese sentido, es en muchas


oportunidades una recusación directa a la certificación de calidad que
emiten los respectivos órganos administrativos.

Asimismo, conviene destacar que también se cumplió rigurosamente


con la señalética exigida en la zona de piscina. De otro modo el
HHCFMHHGMV

Seremi de Salud no habría recibido la obra. El mismo argumento,


evidentemente, se repite frente al supuesto error de diseño y el hecho
falso de haberse entregado con las bombas inundadas.
Hacemos presente que las fotografías signadas como 21 y 22
demuestran la falsedad del borde filoso de la piscina, y la efectividad
que la zona de quincho se encuentra en óptimas condiciones,
respectivamente. Nótese que en el extremo derecho de la foto 23 se
advierte la presencia de la señalética e instrucciones de uso de la
zona de piscina.

Finalmente, hacen presente que la demanda establece puntos


absolutamente contradictorios cuando indica no poder utilizar la zona
de piscina por encontrarse en constantes reparaciones y al mismo
tiempo solicitar nuevas reparaciones que claramente mantendrían el
impedimento que reclaman.

4.1.6.1) Contención del cerro

El libelo alega que en la zona posterior al Condominio, colindante con


el cerro, se producen aludes, caídas de piedras y deslizamiento de
tierra por encontrarse indebidamente contenido el cerro.

Quieren ser muy enfáticos, Usía, en aclarar que no es efectiva la


existencia de aludes ni derrumbes en el Condominio. Sólo se han
verificado pequeños desmoronamientos de barro que apenas han
ensuciado el área de un metro cuadrado aproximadamente, dentro de
una vereda de 100 metros de extensión. Creen que esta es la
demostración más explícita de la tergiversación de las circunstancias
que se refieren al Condominio.

Como se ha visto, si bien la demanda se caracteriza por un tono de


exageración en general, donde una pequeña reparación de
mantención periódica puede ser expuesta como una verdadera
catástrofe, en el presente punto nos parece que la demandante actúa
con aún mayor desenfado, apartándose abruptamente de todo indicio
con la realidad.
HHCFMHHGMV

Lo que para la contraparte es un "alud" del cerro amenazante para la


seguridad del Condominio, en realidad se trata del mínimo
desprendimiento de tierra vegetal (en ningún caso de piedras) que
implica la construcción de un inmueble en la ladera de un cerro.
Insistimos en este punto que no se debe dejar engañar por las
palabras dramatizadas que emplea la demanda; no es efectivo que
existan aludes, desprendimientos, así como tampoco peligra la
seguridad de las personas o de la construcción, al contrario se está
lejos de correr un riesgo de accidente. En las siguientes figuras se
demuestra que las supuestas zonas de aludes, en realidad se tratan
de áreas protegidas y despejadas de cualquier desprendimiento del
cerro: Se adjuntan fotografías que ilustran lo señalado.

Por otra parte, sí existe un muro de contención que delimita el


Condominio del cerro, compuesto por cemento especial que suele
utilizarse para tal propósito, como se aprecia en la fotografía que se
inserta.

A mayor abundamiento, la demanda omite la existencia de dos


proyectos independientes aprobados por la Municipalidad referidos a
la contención del cerro. El primero de éstos es una malla de
contención ubicada fuera de los límites del Condominio, el cual es una
exigencia legal para construir en este emplazamiento; el segundo
constituye el muro de soil nailing (shotcrete) que se puede observar
dentro de la propiedad y que impide el desprendimiento periódico del
sector más próximo del cerro frente al Condominio. Insisten que
ambos proyectos fueron aprobados por la Municipalidad y garantizan
la seguridad de los usuarios de los edificios.

Se ha dicho también en la demanda que la publicidad del proyecto


contemplaba "un muro de contención y jardines ornamentales". Sobre
ello, esta defensa hace presente que no es efectivo que se haya
promocionado un muro de contención con jardines para contener el
cerro, ni tampoco consta en ninguno de los planos su existencia.
Hacen una reiteración, en todo caso, del hecho que los propietarios
expresaban conocer los planos del Condominio, por lo que una vez
más es improcedente la exigencia de un área que nunca fue parte del
HHCFMHHGMV

proyecto inicial.

4.1.6.2) Jardines y paisajismo inconcluso


Se reclama que al momento de la entrega el jardín estaba incompleto,
con poca densidad vegetal. Sin embargo luego reconoce que los
trabajos ya fueron terminados a costa de la Administración. Luego
indican que el diseño paisajístico no cumple con la información dada
en la publicidad y posterior venta, y que el jardín propuesto
inicialmente no se ejecutó debidamente.

Sobre esto, el proyecto paisajístico se cumplió estrictamente con lo


ofrecido en el proyecto, incluso contratándose, como se dijo
anteriormente, a un profesional destacado a nivel nacional en la
materia paisajística, de forma de cumplir con los más altos estándares
estéticos. Si pese al acucioso trabajo realizado y organizado por la
empresa Inmobiliaria, el diseño del entorno no es de gusto de algunos
pocos propietarios, desde luego ello no puede ser imputable como un
incumplimiento en las características del proyecto. Puede apreciarse,
además de lo demostrado anteriormente en las otras figuras, que el
jardín del Condominio se encuentra en perfecto y armonioso estado:

Al efecto hay cuatro fotografías que muestran los jardines del edificio.

Pese a todo lo expuesto, la Inmobiliaria sin tener obligación legal


alguna y sin ningún cobro a los propietarios, igualmente agregó más
plantas a pedido de la Administración durante el año 2015.

Finalmente, los actos que la Administración dice haber ejecutado tales


como mejoramiento de suelo, fertilización y plantado, de ser efectivos,
son actos propios de la mantención de una propiedad y no de la
empresa Inmobiliaria. Ya ve Usía., cómo muchas solicitudes de la
demanda se dirigen a obtener improcedentemente que sea la empresa
Inmobiliaria quien se encargue de los gastos periódicos de mantención
y no la reparación de un daño efectivamente cometido.

Sobre esta materia en particular, lo pedido en la demanda es tan


impropio como si se le exigiese a su representada realizar un trabajo
HHCFMHHGMV

de fumigación de los jardines; desde luego que éste también sería


rechazado por el tribunal.

4.1.6.3) Senderos no delimitados


Alega la actora que los senderos no están delimitados por falta de
soleras y que ello produce escurrimiento de tierra a los jardines.

Pues bien, no es efectivo que los jardines se vean afectados por falta
de soleras en los senderos, el proyecto paisajístico siempre contempló
que sólo algunas zonas tendrían soleras y, en todo caso, mantener
aseados los senderos y los jardines, por mucho que le sorprenda a los
demandantes, es tarea de la Administración del Condominio y no de la
empresa Inmobiliaria. Ilustrativamente, creemos que la fotografía N°
30 demuestra específicamente que no existe falla o defecto en los
senderos.

Cabe destacar que por la instalación de pequeñas soleras para un


sendero se está solicitando cerca de $8.000.000, siendo un ejemplo
más de la distorsión indemnizatoria que tanto identifica a la demanda.

4.1.6.4) Cerco eléctrico inexistente

Reclama la demanda que los departamentos se publicitaron con un


perímetro de seguridad electrificado, el cual no existe.

No es efectivo que se haya publicitado la existencia de un cerco


eléctrico que circunscriba al Condominio, este nunca fue parte del
proyecto definitivo y por ese motivo no consta su existencia en los
planos As Built que fueron entregados a la Municipalidad.

Puede revisarse, en efecto, que en los planos eléctricos entregados a


la Municipalidad, no se aprecia la existencia de ningún cerco eléctrico
que rodee el Condominio. De hecho fue deliberadamente excluido del
proyecto por motivos de seguridad de sus habitantes. Sin perjuicio de
ello, en la sala de ventas de los departamentos se dijo expresamente
que el cerco eléctrico no era parte del proyecto.

Hacen presente también que en todos los proyectos previos de su


representada, nunca se ha contemplado su entrega con cerco
HHCFMHHGMV

eléctrico, atendidos los problemas de seguridad que éstos representan


a la comunidad. En el caso del Condominio, sólo se contempló
arranques de electricidad en el plano original, pero fueron eliminados
posteriormente en los planos oficiales.

4.1.6.5) Cierre perimetral deficiente

No es efectivo que el cierre perimetral presente problemas de


construcción ni que carezcan de soporte. Demandante deberá
acreditar sus dichos en la debida etapa procesal. La siguiente figura,
demuestra la falsedad de la imputación. Se tomaron fotos que se
agregan al respecto.

4.1.6.6) Portones metálicos de acceso a subterráneos

Al igual que el punto anterior, no es efectivo que los portones


metálicos de acceso a subterráneos hayan sido alguna vez parte del
proyecto, por lo que tampoco es efectivo que éstos estén contenidos
en las especificaciones técnicas y planos presentados a la
Municipalidad.

Se podrá verificar ciertamente en este punto que la mala fe de la


demanda llega al punto de decir como ciertos hechos que
meridianamente no lo son, permitiéndose incluso demandar UF 1.000
en base a una afirmación falsa.

4.1.7) Subterráneos

4.1.7.1) Muros, pasillos y bodegas

La demanda utiliza su conocida crítica residual de mal diseño para


señalar como deficientes, en general, los sellos e impermeabilización.
Añade que los ductos y shafts gotean permanentemente, así como la
existencia de humedad y manchas. Termina diciendo que se trata de
un "diseño inadecuado y poco digno”.

Como se comprobará en su etapa procesal correspondiente, ninguno


de los hechos descritos es efectivo. Los muros y pasillos subterráneos
HHCFMHHGMV

fueron entregados en perfecto estado, en conformidad con la


normativa vigente. El área que se reclama como afectada ha sido
recibida por las entidades correspondientes, trámite que desde luego
se verificó con el objeto de luego obtener la recepción definitiva por
parte de la Municipalidad.

También es necesario reparar en la expresión desmedida de la


demanda al hablar de un diseño "poco digno". Al respecto, les parece
de una impropiedad desmesurada de su parte, que revela por un lado
la nula cantidad de información bajo la cual ha interpuesto su acción,
al mismo tiempo que su falta de tacto. Usía., sorprende que las
actoras sean capaces de victimizarse y acusar estar sufriendo un trato
poco digno en base a un simple detalle de su inmueble. Le hacen
presente que toda la litis se ventila a propósito de un condominio de
alto estándar emplazado en uno de los sectores más exclusivos del
país; hablar de trato poco digno parece una burla frente a otros
asuntos que se ventilan en el tribunal.

A mayor abundamiento, es interesante para dejar en evidencia la


vaguedad v falta de seriedad de la demanda, observar cómo este
capítulo, que parece describir realmente una calamidad en los
subterráneos, solicita apenas UF 300, monto idéntico que el calculado
para instalar soleras en los senderos del jardín.

¿Tienen los demandantes alguna noción de realidad o información


fidedigna que respalde los despropósitos que pide en el libelo? Desde
luego, la demanda indica que no.

4.1.7.2 Estacionamientos

La demanda indica que el pavimento de sector de estacionamiento "se


encuentra agrietado, lo que permite concluir que se debe a los mismos
problemas que tiene el sector de la piscina: mal manejo del terreno y
compactación."

Nuevamente la actora acude a la hipótesis recurrente de la humedad


para inventar un problema que no es efectivo; el pavimento del sector
HHCFMHHGMV

de estacionamiento se encuentra en perfecto estado, habiéndose


construido con observancia rigurosa a las normas de construcción y
siendo desde su entrega carga de la Administración del Condominio
su mantención periódica. Pasamos a ver una imagen que acredita el
perfecto estado de los estacionamientos: Se insertan fotografías de los
estacionamientos.

En todo caso, al Tribunal, permítanos hacerle presente que es la


primera vez que observamos en una demanda que se permita, con tan
solo una observación falsa (pavimentos agrietados), obtener una
conclusión técnica avanzada (mal manejo de terreno y compactación)
y en base a ella pedir nada menos que UF 11.000. Realmente
impresionante.

Podrá ver que en la realidad particular de las partes demandantes


cualquier fisura en algún pavimento permite concluir que existe un
problema en el terreno y en su compactación, y no sólo eso; también
pueden calcular inmediatamente su costo de reparación.

Si bien ya lo hemos hecho presente anteriormente, este capítulo en


especial revela un apartamiento absoluto de los demandantes con el
principio de realidad: en 8 líneas son capaces de narrar un hecho,
explicar su causa y su responsable y calcular su monto indemnizatorio
en casi $300.000.000.

El proceder de las demandantes, a estas alturas, se torna realmente


impresentable. Les sorprende incluso que la redacción de los hechos
haya estado a cargo de un abogado, puesto que llamaría mucho la
atención que dicho profesional en general interponga acciones legales
sin justificar sus dichos y solicitando sumas millonarias de dinero.

En todo caso Usía., reiteramos que los hechos del capítulo no son
efectivos.

4.1.7.3) Sistemas de emergencia

Aludiendo un supuesto error de diseño la demanda señala que los


equipos de emergencia de incendios están instalados en muros
laterales de estacionamientos, lo que produciría que en caso de
HHCFMHHGMV

encontrarse un auto estacionado sea imposible la utilización del


equipo.
Este hecho es absolutamente falso; no es efectivo que por encontrarse
un auto estacionado se impida contar con el espacio idóneo para
maniobrar los equipos de emergencia. Tampoco es efectivo que en
esos estacionamientos sólo se puedan estacionar autos pequeños, ya
que autos medianos y grandes supuestamente no cabrían.

En efecto, todos los estacionamientos existentes en el Condominio


cumplen con al menos la medida mínima de ancho de 2,5 metros por 5
de largo, en conformidad con el artículo 2.4.2 de la OGUC, por lo que
si de alguna forma se impide el acceso a los sistemas de seguridad se
debería exclusivamente a que se ha estacionado un vehículo
utilizando espacio que no le corresponde, es decir, fuera de su
delimitación. Se observa fotografía al respecto de los
estacionamientos.

Finalmente, es necesario hacer presente que los sistemas de


emergencia fueron certificados por miembros de la Superintendencia
del Cuerpo de Bomberos durante el mes de abril de 2014, en
conformidad al artículo 4.3.29 de la OGUC, oportunidad en que se
ratificó su correcta instalación y, además, éstos nunca han sido
utilizados. Será, por lo tanto, carga de la contraria acreditar cómo los
equipos no funcionan correctamente.

4.1.8) Equipos

4.1.8.1) Sistema de limpieza de fachadas y vidrios

No es efectivo que la ley exija la presencia de ganchos para limpieza


de vidrios en los edificios objeto de la demanda de marras, ni tampoco
fue ofrecido nunca, por ningún medio de publicidad, como parte del
proyecto.

En todo caso, los edificios sí cuentan con los ganchos instalados, por
lo que la petición que hace la demandante además de no tener
HHCFMHHGMV

sustento jurídico, tampoco encuentra concordancia con la realidad.


Esto consta en la Figura 36 que se muestra a continuación: Se exhibe
fotografía del edificio.
4.1.8.2) Sistema de presurización sin funcionar

Denuncia la demanda que el equipo mecánico de presurización se


encontraba con problemas de funcionamiento. Indica que los tableros
de comando se encontraban con su cableado interior mal realizado y
que los aparatos eran de mala calidad. Admite que actualmente el
problema se encuentra solucionado, pero se demanda el reembolso
de la reparación. Además alega que el sistema de escaleras
presurizadas tampoco funciona por estar las puertas descuadradas y
no cerrar bien.

Sobre la primera de las imputaciones, no es efectivo que las


instalaciones sean deficientes, de mala calidad o que su instalación
haya tenido resultados inoperantes. Dentro de estos dos años,
tampoco la Administración del Condominio ha realizado observación
alguna a la empresa Inmobiliaria en relación a esta materia, ni se hizo
presente en el informe presentado a la Inmobiliaria el año 2015. De
hecho, y como se ha visto en varios puntos anteriores, si
efectivamente la empresa hubiera verificado alguna falencia imputable
a ella, desde luego habría cambiado sin más trámite el equipo
defectuoso, naturalmente que sin costo alguno para la comunidad.

También es del caso hacer presente que atendida la situación en la


que supuestamente la Administración fue quien tuvo que cargar con
los gastos de reparación, lo procedente es que demandara por el
monto preciso que le significó dicho reparación y no un valor genérico
como en el resto de sus peticiones. En todo caso, es muy probable
que el costo de reparación cuya devolución se solicita sea en la
realidad muy inferior a UF 1.200, esto es, el valor indemnizatorio que
se pide.

Asimismo, desde luego que la contraría deberá acreditar, por medio de


la empresa que supuestamente reparó las instalaciones, que
HHCFMHHGMV

realmente los equipos debían ser sustituidos por su supuesta mala


calidad y no por falta de mantención o uso inadecuado por parte de los
propietarios. También corresponde que la demandante acredite que
previo a demandar a esta parte haya realizado correctamente las
mantenciones correspondientes al sistema y que haya agotado
previamente la utilización de su respectiva garantía, si esta procedía.

Respecto al sistema de escaleras presurizadas, es evidente que no se


encuentra en funcionamiento constante ya que este sólo se activa en
los casos de emergencia, que hasta la fecha no ha habido ninguno.

En cuanto a encontrarse las puertas descuadradas, dicha


circunstancia no es efectiva, ni mucho menos que al tiempo de la
entrega definitiva se hayan entregado en ese estado.

4.1.8.3) Instalaciones de gas

Reclama la demandante que se solicitó la actualización del sello verde


para todos los departamento, sin embargo la empresa Teknogas luego
de realizar varias inspecciones, concluyó que las instalaciones se
encuentran mal ejecutadas, no pudiendo otorgarse el sello verde SEC
a ninguno de los departamento e incluso dos de ellos tienen sello rojo,
es decir, son inhabitables. Añade que existen reiterados problemas en
la operación de calefones, calderas, y artefactos de cocina, que han
persistido por la supuesta mala calidad de las instalaciones de todas
las especialidades.

En este capítulo, es necesario dividir estrictamente en tres los eventos


que han condicionado la alegación de los demandantes. Como se
podrá constatar al término de esta exposición, es manifiesto que la
responsabilidad de los hechos que se denuncian no recae en su
representada.

1. - En primer término, al tiempo de entrega de los departamentos a


sus propietarios todos ellos contaban con su respectivo sello verde.
Tanto es así que el propio artículo 3.4.1 de la OGUC la que prescribe
que para la recepción definitiva es requisito "Certificado de ejecución
de las redes de gas y sus obras complementarias, emitido por la
HHCFMHHGMV

empresa de servicio público de gas, cuando proceda."


Desde luego, dicha certificación está a cargo de la Superintendencia
de Electricidad y Combustible y fue otorgada mediante el formulario
TC6 N° 445953 con fecha 23 de abril del año 2014.

De este modo, cualquier reproche dirigido a la empresa Inmobiliaria en


cuanto a la calidad y certificación de los equipos de gas al tiempo de la
entrega de los departamentos es inválido y de ningún valor.

2. - Cada dos años se debe realizar una nueva inspección a las


instalaciones. Esta última es la que los propietarios reclaman que no
se les ha otorgado por responsabilidad de su representada. Sin
embargo, no es efectivo que se deba a un error en la instalación de los
equipos; la causa radica en que los propietarios cerraron sus logias
(que se entregaron abiertas, naturalmente) y esto produjo que un
espacio que debe encontrarse abierto, ahora sea un compartimiento
cerrado.

Evidentemente que la empresa no puede responder por los actos que


los propietarios realizan en sus inmuebles. Lo que sí se puede indicar
con seguridad, es que al tiempo de entrega de los departamentos,
éstos cumplían con la norma de seguridad y que fueron los
demandantes, por iniciativa propia, quienes decidieron cerrar un
espacio que requiere de ventilación natural. ¿Puede reprochársele
esto a la empresa Inmobiliaria? Desde luego que no, puesto que
implicaría responder por un error culpable de un tercero, y, además,
supondría que los demandantes se están aprovechando de su propio
error para obtener una indemnización.

3. A mayor abundamiento, la Superintendencia de Energía y


Combustible, pese a haber certificado el año 2014 que se cumplía con
las exigencias legales, recién en esta segunda revisión, y yendo en
contra de sus propios actos, advirtió que no se cumplía con la
separación de 60 centímetros que se requiere entre los ductos de
HHCFMHHGMV

ventilación.

Ante esta anomalía, que no se había advertido antes por error de la


Superintendencia de Energía y Combustible, es fácilmente corregible
mediante un trabajo menor y rápido, el cual fue ofrecido realizar por la
Inmobiliaria sin costo alguno para sus propietarios.

Lamentablemente, la Administración del Condominio ha denegado


sistemáticamente el acceso de los equipos de reparación, haciendo
imposible que el problema se corrija en todo el Condominio de una
sola vez. Esto ha llevado a que para poder ingresar a realizar las
reparaciones se deba programar individualmente con cada
departamento, lo que ha llevado en la práctica a que los trabajos se
demoren inmensamente más lo que podría haberse solucionado en
una semana.

En este sentido, les parece impresentable que el Condominio


comparezca como demandante, recriminando a esta parte un
incumplimiento en las instalaciones de las cañerías de gas, al mismo
tiempo que impide el acceso a los equipos de reparación. ¿Qué
pretende entonces con su demanda? ¿Mantener el problema de gas
pero obtener una cuantiosa indemnización a cambio de poner en
eventual riesgo la salud de las personas?

Pese a los inconvenientes que la Administración del Condominio ha


planteado frente al actuar de su representada, en la actualidad se ha
reparado al 70% de los departamentos, ya que los usuarios han
accedido individualmente sin problemas a que se realicen los trabajos.
Incluso en los departamentos de algunos de los demandantes se ha
verificado la reparación, por lo que una vez más manifiestan una
incongruencia entre sus actos y lo que señalan en su demanda.

Recapitulando, entonces, podemos resumir el problema de las


instalaciones de gas en los siguientes puntos:

1. - Los departamentos fueron entregados con el sello verde de la


SEC, es decir, se certificó cumplimiento con la norma.
HHCFMHHGMV

2. - Los propietarios cerraron sus logias, por lo que ellos mismos


causaron la situación de peligro que ahora demandan.
3. - Existe un problema menor que anteriormente la SEC no había
advertido. Los intentos por solucionar instantáneamente la situación
han sido imposible dado que la Administración ha denegado la entrada
de los equipos de reparación al Condominio.

4.1.8.4) Equipos de extracción de aire

Aduce la demanda que los equipos de ventilación se encontraban sin


funcionamiento al momento de la entrega. Dicen haber reparado a
costo de la Administración dichos equipos, pero que siguen fallando.

A la empresa Inmobiliaria, pese a lo que indica la demanda, nunca le


fue informado el supuesto defecto, sin perjuicio que al momento de la
entrega se encontraban en perfectas condiciones. A su turno,
conviene hacer presente que no parece razonable que si fueron los
propios demandantes quienes realizaron las reparaciones, se le
impute a su representada que dichos arreglos no hayan sido
satisfactorios. Una vez más intentan los actores que esta empresa
Inmobiliaria sea la que responde de errores cometidos por terceros.

Por último, no se menciona qué aspectos de las instalaciones eran


supuestamente defectuosos, por lo que tampoco esta parte puede
defenderse de ninguna forma específica.

4.1.8.5) Grupos electrógenos

Se demanda que los sistemas electrógenos no generan energía a los


sistemas de emergencia, posiblemente por sistemas de cableado y
conexión a los tableros eléctricos.

Como es común en este juicio, la demandante no tiene problema en


dirigir una acusación importante contra esta empresa, pese a admitir
que la causa del problema se debe a un hecho "posible". Creemos que
es una nueva prueba del carácter temerario de la acción.
HHCFMHHGMV

En todo caso, los grupos electrógenos sí funcionaban al tiempo de


entrega de los departamentos. Tanto es así que este año 2016 se
realizó un informe sobre las características del sistema, el cual
concluyó que los defectos se deben a "problemas de mal manejo y
fallas de mantención por parte de los propietarios".

4.1.8.6.) Salas de presurizado, bombas y grupos electrógenos

Indica la demanda que fueron entregadas en estado de obra gruesa,


es decir, mal pintadas, con problemas eléctricos, sin luminarias, con
ausencia de señalética y sin rejilla de desagüe.

Estas imputaciones no son efectivas, las dependencias ahí descritas


fueron entregadas conforme a lo que se estipuló en el proyecto, siendo
carga de la contraria acreditar sus dichos en la debida etapa procesal.

4.1.8.7) Sistemas de cámaras y DVR

Alega la demandante que existen errores en general en el sistema, por


mal diseño y fallas de funcionamiento. Agrega que no posee un
sistema de respaldo de energía y que no se pudo corroborar su
funcionamiento con el grupo electrógeno y que no está conectado a la
alimentación del sistema de seguridad.

Sobre esta imputación tan vaga y falta de fundamentos, se remitirán a


indicar que al tiempo de la entrega del edifico el sistema de cámaras
de seguridad funcionaba correctamente, nunca se le hizo alguna
observación a su representada hasta la presente demanda y que, en
todo caso, la mantención de un sistema de cámaras de seguridad es
responsabilidad de la Administración del Condominio, toda vez que
requiere de una constante revisión y actualización, como cualquier
equipo tecnológico.

Les sorprende, una vez más, que los propietarios no entiendan la


diferencia entre responder por defectos de la construcción y responder
por los gastos periódicos que debe incurrir toda comunidad de
personas para mantener el correcto funcionamiento de su vivienda. Ya
no nos sorprendería que se demande para que la Inmobiliaria
HHCFMHHGMV

responda por los gastos comunes del Condominio...

4.1.8.8) Sistema de alarma


No existe problema alguno con el funcionamiento de las alarmas,
éstas están en perfecto estado. El reparo que realiza la demanda es
que los propietarios sencillamente no saben utilizar el sistema, pese
que a se instruyó específicamente al Administrador para que ilustre a
los propietarios sobre cómo operar el sistema con el correcto manejo.

4.1.9) Mantenimiento de los bienes comunes

La demandante anuncia, con total naturalidad, que "como


consecuencia de las fallas y defectos referidos en los numerales
anteriores, la Inmobiliaria aún no ha hecho entrega formal y oficial de
los bienes comunes a los copropietarios. Sin embargo, la
Administración del Condominio ha debido solventar, indebidamente, el
mantenimiento de tales bienes comunes. Estos gastos le deben ser
reembolsados." Estiman que dichos daños alcanzan un monto de al
menos UF 5.800.

Sobre dicho planteamiento cabe hacer los siguientes comentarios:

1. - Es incompatible y carece de toda lógica que la demandante


demande por daños sobre bienes que se ha negado a recibir. En
efecto, no puede existir causa alguna que justifique que, por un lado
se admita que los bienes comunes no se hayan recibido por
manifiestas fallas y defectos, y que al mismo tiempo se demande por
éstas. Naturalmente que para demandar perjuicios tiene primero que
haber recibido los bienes, y sólo así adquiere la legitimación de
demandar por un eventual defecto en ellos.

2. - Tampoco se entiende bien su raciocinio, en cuanto primero


demanda por cada ítem en particular sobre los daños producidos, para
luego formular un nuevo capítulo indicando nuevos daños que deben
ser reembolsados. ¿De dónde salen estos nuevos daños?
Probablemente ni las partes demandantes lo tengan claro.
HHCFMHHGMV

3. - La mantención de los bienes comunes que supuestamente no


han recibido también es un acto contradictorio. Si un individuo no
recibe algo por no estar conforme con el producto, lo lógico es que no
solvente su mantención, sino que, al contrario, no se haga cargo en
modo alguno de dicho bien. Si voluntariamente optó por no recibir los
espacios de bienes comunes, lo natural es que no pague por mantener
dichos espacios y si así lo hace, no puede adjudicar a su representada
la responsabilidad de sus actos voluntarios.

4. - Por último, sólo en contadas ocasiones en la demanda las


actoras han admitido solventar los gastos que supuestamente son
cargo de la empresa Inmobiliaria, por lo que en esta oportunidad, al
admitir que la Administración ha debido solventar dichos gastos,
genera una enorme contradicción con el resto del cuerpo de la
demanda.

En mérito de estos argumentos, y teniendo especialmente a la vista


que no se expone ningún daño cierto y efectivo, es que este punto de
la demanda también debe ser rechazado.

4.1.10) Costos de revisión

La parte demandante demanda un nuevo monto por su supuesta


inversión en profesionales que debieron revisar el Condominio
buscando fallas y defectos.

Han de destacar, en primer término, que ante cada observación que


se ha realizado en contra del proyecto, la Inmobiliaria ha asistido de
inmediato a verificar la existencia de un desperfecto y, ante la
constatación de un ámbito por corregir, esto se ha realizado a la
brevedad.

Si las demandantes han estimado que requerían de una opinión


adicional, no pueden pretender que la Inmobiliaria debe solventar sus
gastos voluntarios.

4.1.11) Otros

Este capítulo culmina la enunciación de defectos y fallas que se le


HHCFMHHGMV

imputan a nuestra representada, aseverando finalmente que producto


de "la mala ejecución y el pobre diseño de las obras provocan otras
fallas y defectos" corresponde pagar un monto no inferior a UF 19.200.
En pocas palabras Usía., este último apartado es una burla directa a
los principios más básicos de responsabilidad civil, aseverando que
con un simple anuncio de fallas innominadas e inexistentes, que serán
acreditados en su oportunidad procesal correspondiente, su parte
debe nada menos que UF 19.200.

¿Cuál es el daño real? No se especifica. ¿Cuál es la verdadera


afectación sufrida por las supuestas víctimas? No se especifica. ¿De
dónde se obtiene esta desmesurada suma de dinero? Probablemente
ni los demandantes lo sepan.

Honestamente Usía., llama peligrosamente la atención, y solicitan se


tenga como un antecedente relevante de la conducta de los litigantes
demandantes, el hecho que sin existir un daño conocido se demande
tal cantidad de dinero. Es a propósito de estos apartados donde se
puede constatar el ánimo comercial con el cual los actores han
interpuesto su libelo, han desperdigado fallas y defectos, para ver si
alguna de sus peticiones es acogida, pero no conformes con esto, se
permiten pedir indemnización por un daño residual de valor millonario.
Tan genérico es el último capítulo de la demanda, que esta parte
derechamente no tiene modo de defenderse; sencillamente apelamos
al buen criterio del Tribunal en materia de derecho civil, donde se debe
resguardar la resolución indemnizatoria para el daño eficiente y no a
meros dichos que podrían abarcar aspectos indeterminados.

Creen que se trata de un abuso, naturalmente que también causal de


demanda temeraria, que no puede ser tolerado por Usía para efectos
de considerarla como una petición seria propia de una demanda de
indemnización de perjuicios.

4.2) FALLAS Y DEFECTOS EN BIENES DE DOMINIO EXCLUSIVO


O UNIDADES DEL CONDOMINIO

Las demandantes indican que los daños anteriormente descritos en


HHCFMHHGMV

los capítulos previos han afectado a los departamentos del


Condominio y, en
particular, a los departamentos de los propietarios demandantes.
Añaden que las fallas más significativas son problemas de aislación,
filtraciones y humedades, haciendo presente que la magnitud de los
vicios se observa en las fotografías acompañadas en la medida
prejudicial. Finalmente, solicitan UF 1.000 como indemnización para
cada departamento.

Lo primero que deben hacer presente es que al igual que en el


capítulo 4.1, no existe una versión detallada sobre daños efectivos que
se deban indemnizar; tan sólo un panorama genérico que
evidentemente dificulta la defensa a los demandados, principalmente
por no haber claridad sobre qué se está demandado en específico.

En ese sentido, por el hecho de haber controvertido la existencia de


los defectos y fallas descritos en el capítulo 4.1 de la demanda, los
cuales no son efectivos, corresponde rechazar a su vez los supuestos
perjuicios particulares derivados de esos hechos. Así, dan por
reproducida toda la defensa expuesta en los capítulos anteriores para
denegar la existencia de las fallas y defectos que se demandan en el
presente apartado, solicitando su respectivo rechazo.

En segundo término, y como lo han repetido hasta el cansancio, una


vez más el monto que la demanda expresa para fijar su indemnización
sea una cifra sin ningún tipo de respaldo o antecedente; sencillamente
es una ocurrencia de los demandante, circunstancia que le resta todo
tipo de seriedad y validez. Asimismo, creen que es una invención
notoria que se demande una indemnización igualitaria de UF 1.000
para cada departamento, puesto que ello implicaría decir que todos
ellos han sufrido idénticos daños, circunstancia que es al menos
improbable.

Finalmente, hacen presente que las fotografías en blanco y negro


acompañadas en la medida prejudicial, que naturalmente no tienen
HHCFMHHGMV

fecha cierta, no son actuales y fueron tomadas durante el año 2014,


en el periodo que el Condominio estaba en proceso de finalización de
la construcción e inicio de su entrega. Pretender que esa es la realidad
actual del Condominio es derechamente falso y acusa una vez más la
mala fe con la que se ha conducido hasta la fecha la parte
demandante.

4.3) CONDOMINIO Y DEPARTAMENTOS DISEÑADOS Y


PUBLICITADOS CON CARACTERÍSTICAS QUE EN REALIDAD NO
TENÍAN

4.3.1) Ninguno de los 56 departamentos es posible de ampliar

Los demandantes indican haber sido víctimas de un engaño, toda vez


que la publicidad de los departamentos prometía la posibilidad de
ampliar a un cuarto dormitorio un espacio que contaba con todas las
características propias de una sala o habitación, salvo la presencia de
un vano sin ventanal. Aducen que la oferta de los departamentos
inducía a la posibilidad de ampliar ese espacio a un costo muy bajo,
configurándose así una oportunidad para los compradores de adquirir
una vivienda que fácilmente podía ser ampliable de forma significativa.

Sin embargo, explican, ninguna de las viviendas es ampliable por dos


aspectos distintos: 1) La ampliación implicaría una infracción a la
normativa que regula la densidad habitacional del sector, puesto que
una vivienda de más de 140 m2 se deben considerar 5 habitantes por
vivienda y; 2) El coeficiente de constructibilidad ya se encuentra
agotado totalmente, por lo que no es posible realizar nuevas obras de
construcción en los departamentos del Condominio.

La primera imputación, es derechamente falsa y manifiesta una


ignorancia supina de los demandantes y de su "asesor profesional
arquitecto" que mencionan en la demanda. En efecto, no es efectivo
que una vivienda de más de 140 m2 se considera de 5 habitantes, por
lo que no se ve afectada la densidad de 19 habitantes por hectárea
que permite el Plan Regulador de la comuna de Lo Barnechea.

Como puede ver Usía., los demandantes postulan su supuesta


HHCFMHHGMV

presunción de derecho, pero no citan la norma que la contiene. Una


vez más, se trata de una imputación falsa de la contraparte que sólo
busca crear en el Tribunal, una impresión errada de la Inmobiliaria, en
particular de hacer publicidad engañosa acerca de los departamentos
que ofreció al público.

ARGUMENTO DE LA DEMANDA NO ES ADMISIBLE POR IR EN


CONTRA DE LOS ACTOS PROPIOS DE LOS DEMANDANTES

La segunda causal, esto es, el hecho de encontrarse agotado el


coeficiente de constructibilidad, les parece casi una burla planteada al
tribunal de con una sola excepción todos los propietarios demandantes
han ampliado su departamento en los mismos términos que en la
demanda proponen como imposible, es decir, están demandado una
indemnización pecuniaria por algo que todos ellos saben que es falso.

Las contradicciones entre los argumentos contenidos en la demanda y


las actuaciones de los propietarios demandantes no resultan
indiferentes para el derecho. En efecto, constituye un principio general
del derecho que nadie puede actuar en contradicción con sus propias
acciones anteriores.

A tal punto llega la contradicción de los demandantes que en el caso


particular de autos llama profundamente la atención que su argumento
se base en no haber podido hacer virtualmente un acto, pero que en la
práctica sí se realizó igualmente.

Así lo reconoce la doctrina nacional y comparada y también nuestra


jurisprudencia, incluso arbitral:

"De acuerdo a la doctrina señalada, nadie puede legítimamente


contrariar los actos propios, esto es, se impide jurídicamente el que
una persona afirme o niegue la existencia de un derecho determinado,
en virtud de haber antes ejecutado un hecho o una afirmación o
formulado una negativa en el sentido precisamente opuesto, pues
conforme a este principio, nadie puede contradecir lo dicho o hecho
por el mismo, con perjuicio de un tercero. Los actos propios encuadran
HHCFMHHGMV

el derecho de los litigantes…”. (Corte Suprema, 27 de julio de 1988,


Revista de Derecho y Jurisprudencia, t. XCV N° 1, pág., 110)
"...es sabido que nadie puede alegar un derecho antinómico con sus
propios actos (neno potest contra Facttum veniere), ni contradecir sus
actitudes precedentes que sean jurídicamente relevantes y
plenamente eficaces, asumiendo una conducta incompatible con las
observadas anteriormente”. (García Astaburuaga, Raúl, 28 de junio de
2002, Rol 279, Sentencias arbitrales.)

"Se ha de tener presente que la doctrina de los actos propios- que


suele ser formulada también como el principio o regla de que nadie
puede ir en contra de sus propios actos- consiste, básicamente, en
aquella regla o principio en virtud de la cual se entiende que no es
lícito para una persona hacer valer un derecho que está en
contradicción con una conducta desarrollada por esa misma persona
con anterioridad, cuando esta conducta, interpretada de buena fe,
justifica la conclusión de que el derecho no existe o no se hará valer
(Puig Brutau, pág.101)" (Corte de Santiago, 19 de octubre 2005,
Gaceta Jurídica N° 305, pág. 70)

En materia procesal la aplicación del principio "venire contra factum


propium non valet" determina la absoluta desestimación de aquellas
pretensiones formuladas por un litigante que resultan contradictorias e
incompatibles con la conducta anterior de dicho sujeto. En esta
materia la doctrina, en concordancia con la jurisprudencia citada,
señala:

"La regla que normalmente se expresa diciendo que nadie puede venir
contra su propios actos, ha de interpretarse en el sentido de que toda
pretensión, formulada dentro de una situación litigiosa por una persona
que anteriormente ha realizado una conducta incompatible con esta
pretensión, debe ser desestimada". (Diez-picazo, Luis, La Doctrina de
los Propios Actos, Barcelona, Editorial Bosch, 1963, pág. 245, citado
por López Santa María, Jorge, “Intereses Devengados por
Indemnización Contractual de perjuicios. Doctrina de los Actos Propios
HHCFMHHGMV

o Estoppel”, in Revista de derecho y Jurisprudencia, T. 82, N° 1, 1985,


pág. 50.)
"Nadie puede ir en juicio contra sus propios actos. Lo que se veda es
que un litigante adopte, en el proceso, una actitud que le ponga en
contradicción con su anterior conducta. Es la contradicción entre la
conducta procesal y la conducta preprocesal o extraprocesal lo que
resulta inadmisible y condenable... Hay pues dos maneras de venir
contra los propios actos: una, entablar una demanda que contradiga la
conducta anterior del demandante; otra, formular una oposición que
contradiga la conducta anterior del oponente... Para situar
debidamente el alcance de la idea y comprender su juego y mecánica
hay que situarse en la perspectiva realista de un proceso. Cuando a
un litigante se le dice que no puede ir contra sus propios actos, lo que
se le dice es que no puede sostener, en el proceso, una afirmación
distinta de la que en el mundo sostuvo con su conducta, porque, y esto
es también muy importante, esta conducta anterior de la persona no
se toma en su alcance jurídico sustantivo, como acto creador de
derechos o de obligaciones, sino en lo que ha tenido de afirmación, de
un definirse la persona respecto a la situación jurídica” (Diez-Picazo,
Luis, op. cit., págs.. 108 y 109.)

De esta forma, este demandado no logra comprender cuál es el real


perjuicio del demandante; por un lado demanda que se le vendió un
inmueble imposible de ampliar, sin embargo en los hechos resulta que
el 90% del Condominio sí ha ampliado su vivienda, e incluso 9 de los
demandantes individuales también han incurrido en esa práctica.
Como puede ver Usía., no existe un perjuicio real.

Por si fuera poco, los demandantes han aumentado


considerablemente el valor venal de su vivienda, toda vez que pese a
haber adquirido formalmente un departamento de 140 m2, lo cierto es
que ahora lo pueden ofrecer al mercado con una superficie construida
de 180 m2, naturalmente que por un precio muy superior al que fue
comprado primitivamente.
HHCFMHHGMV

La Intención, dolosa por cierto, de los demandantes, es quedarse con


su departamento ampliado y su correspondiente plusvalía, y además
obtener un pago no debido por UF 2.000 a título indemnizatorio de
incumplimiento del producto ofrecido.

La falta de coherencia argumentativa de los demandantes nos permite


adelantar que se solicitará una inspección del Tribunal para cada
departamento, de forma tal que sea en persona quien pueda constatar
que la gran mayoría de los demandantes han ampliado sus viviendas.

En mérito de lo expuesto, vienen en solicitar el rechazo de la demanda


por la supuesta imposibilidad de ampliar los departamentos, toda vez
que va en contra de los actos previos ejecutados por los
demandantes.

4.3.2) Piscina de menor extensión que la ofrecida en las


condiciones de venta

Por motivos de economía procesal se remitirán los argumentos


señalados en el punto 4.1.5 para el rechazo absoluto de esta petición.
A mayor abundamiento, podrá observar que se trata de una petición
idéntica a otra ya formulada en la demanda, por lo que en definitiva se
trata de obtener un doble pago por una misma cuestión, motivo
suficiente para rechazar este capítulo repetido.

4.3.3) Diferencias entre otras características del condominio


según publicidad y condiciones reales

La demanda describe que la forma de organización del Condominio,


es decir, que se encuentra emplazado en tres lotes distintos de
terreno, les afecta de forma importante, ya que en algunos casos no
los hace dueños de bienes comunes sino que sólo les otorga derechos
de uso sobre ellos. Indica casos como que la portería está
enteramente en el terreno de uno solo de los edificios, el parque no
sería de dominio común y que la piscina se encuentra totalmente en el
terreno de uno solo de los edificios. Indican que esta circunstancia no
HHCFMHHGMV

les fue revelada a los propietarios al tiempo de ser enajenadas las


unidades y habrían tomado conocimiento de esta circunstancia con el
paso del tiempo.
La exposición de la demanda, sin embargo, es derechamente falsa,
puesto que nunca se les ocultó a los propietarios la estructura legal de
los derechos de propiedad y de uso de bienes comunes.

Por otra parte, el hecho conocido de que el Condominio está


emplazado en tres lotes distintos de terreno en ningún caso constituye
un ilícito o causa un perjuicio a sus propietarios. De hecho, consta que
en los respectivos contratos de compraventa que los propietarios
suscribieron con la Inmobiliaria, éstos estaban conformes con los
términos ahí planteados y, en consecuencia, tenían plena conciencia
de qué estaban comprando y su organización legal.

De hecho, en la cláusula primera de los contratos de compraventa de


cada departamento se especifica que el inmueble donde se emplaza el
Condominio "queda subdividido en tres Iotes, denominados LOTE
NUMERO TRES A UNO GUION A GUION UNO. LOTE NUMERO
TRES B UNO GUION UNO v LOTE NUMERO TRES A DOS GUION
A. correspondiente este último a un área verde privada."

El mismo contrato, como se detalló en el capítulo 2.2, a continuación


se refiere a los ANTECEDENTES DEL CONDOMINIO, el cual detalla
que "Conforme a lo señalado en los inmuebles singularizados
precedentemente (...) INMOBILIARIA VM S,A.(...) construyó dos
condominios de edificios con su correspondiente área verde privada
denominado "Parque Monasterio II", (...) uno formado por el edificio
signado con el número siete en el Lote tres A uno guion A guion uno
ubicado en Avenida Valle del Monasterio número dos mil doscientos
veintidós, en adelante el Condominio Uno v el otro formado por el
edificio signado con el número nueve en el lote tres B uno guion uno
ubicado en Avenida Valle del Monasterio número dos mil ciento
dieciocho en adelante el Condominio Dos. ”

De esta forma, no cabe duda alguna que los demandantes tenían


HHCFMHHGMV

pleno conocimiento que el Condominio se emplazó en tres lotes


distintos y que legalmente fueron constituidos como dos condominios
independientes, los cuales recíprocamente se prestan derechos de
uso y goce sobre los bienes de dominio común. El Reglamento de
Copropiedad, como se indicó en el capítulo 2.2, contempla y regula
expresamente esta circunstancia en su página 8, indicando, en lo
pertinente:

"Cada propietarios será dueño exclusivo de su unidad y al mismo


tiempo comunero de las proporciones señaladas en el artículo
segundo de este Reglamento en los bienes de dominio común. El
derecho de estos copropietarios en los bienes de dominio común es
inseparable del dominio exclusivo de su respectiva unidad y por tanto
esos derechos se entenderán comprendidos en la transferencia del
dominio, gravamen o embargo de la respectiva unidad. Lo anterior se
aplicará igualmente respecto de los derechos de uso y goce exclusivos
que se asignen sobre los bienes de dominio común y las cuotas o
derechos en el área verde privada del Lote NUMERO TRES A DOS
GUION A."

De esta forma, al suscribir el su respectivo contrato de compraventa


los propietarios tenían perfecto conocimiento y consintieron
expresamente en los derechos que se les daba sobre las unidades de
la propiedad y los bienes comunes, sobre el emplazamiento del
inmueble y su estructura legal de funcionamiento.

Reclamar a estas alturas sobre los derechos que adquirieron implica


un desmerecimiento absoluto de la letra del contrato, de su
consentimiento prestado y desde luego de los derechos y obligaciones
que ahí se configuraron.

La demanda propone una exposición parcial y subjetiva de los hechos.


Como se comprobará en su respectiva etapa procesal, el contrato de
compraventa y el Reglamento de Copropiedad son pruebas
irrefutables de que la empresa Inmobiliaria no ha incumplido con las
características ofrecidas del Condominio, ni que se le haya ocultado
información alguna al demandado.
HHCFMHHGMV

Por tanto, dicha alegación de la actora también deberá ser


desestimada en su totalidad.

5) Los daños morales y otros daños


La demanda indica que se han sufrido daños morales como
consecuencia de las fallas y defectos referidos en el capítulo 4)
anterior. Pide un monto total no inferior a UF 13.000 por este
concepto.

Dicha solicitud deberá ser desde luego rechazada en mérito a que las
fallas y defectos que alega la acción han sido controvertidos y
denegados expresamente por esta parte. Ante la inexistencia de un
daño patrimonial efectivo, desde luego debe rechazarse el supuesto
daño moral producido como consecuencia de éste.

Sin embargo, también es oportuno hacer presente que la demandante,


como ya lo ha hecho antes, pide una cuantiosa indemnización en
mérito de la simple enunciación de un daño, pero sin especificar cómo
el daño se produjo y cómo podría ser la Inmobiliaria responsable de
éste. La exposición de la demanda, en efecto, da por sentado que ante
la existencia de un daño en el Condominio, necesariamente habría un
daño moral que lo suceda, realizando así una presunción de derecho
que la ley no ha contemplado.

Hacemos presente que el daño moral, así como cualquier daño que no
sea de responsabilidad objetiva, debe acreditarse por quien lo alega, y
en ningún caso su existencia se debe presumir por el mero hecho de
existir un daño emergente. Asimismo, la falta de determinación impide
a este demandado realizar una acertada defensa, precisamente por no
saber de modo cierto qué daño es el que se produjo a los
demandantes. Al igual que la contraria, esta parte se reserva el
derecho para una correcta defensa en el eventual procedimiento
posterior que anuncia la demanda.

2.4.5 CONCLUSIONES SOBRE LOS DAÑOS ALEGADOS EN LA


DEMANDA

En mérito de lo que se ha expuesto latamente en relación a la


HHCFMHHGMV

existencia de fallas y defectos en la construcción y diseño del


Condominio, hacen presente las siguientes conclusiones:
1. - No existen deficiencias ni vicios en la Construcción del
Condominio; los supuestos fallos que se han representado en la
demanda se deben a falta de mantención por parte de los propietarios
y la Administración.

2. - Se controvierte expresamente la existencia, naturaleza y monto


de los perjuicios supuestamente sufridos por la demandante. Será
carga de la demandante acreditar sus dichos en conformidad a lo
dispuesto en el artículo 1698 del Código Civil.

3. - El daño que alegan haber sufrido los demandantes no es una


consecuencia del obrar de su representada.

4. - La suma demandada en ningún caso se condice con la


realidad.

En mérito de lo expuesto sobre los supuestos fallas, defectos y daños


existentes en el Condominio, solicitan se rechace la demanda en todas
sus partes.

2.5 FALTA DE LEGITIMACIÓN ACTIVA DE LOS


COPROPIETARIOS DEMANDANTES PARA EXIGIR
INDEMNIZACIÓN EN SUBSIDIO DE LA ADMINISTRACIÓN.

La demanda solicita en su página 45 que "para el caso que el S.J.L.


estime que la Administración carece de legitimación activa, la
indemnización reclamada en el capítulo 4.1) debe ser otorgada a los
copropietarios demandantes".

Dicha petición deberá ser desde luego rechazada por por no existir
norma legal ni principio de equidad alguno que legitime a los 13
propietarios demandantes a recibir una indemnización por supuestos
daños existentes en los bienes comunes del Condominio. Acerca de la
legitimación como institución procesal damos por reproducido
expresamente lo indicado en el capítulo 2.1 de esta contestación.
HHCFMHHGMV

Una vez más se observa el ánimo exclusivamente lucrativo de la


demanda, esta vez a propósito de que los demandantes que son
personas naturales piden para sí mismos la indemnización que,
teóricamente, debía corresponder a la comunidad completa del
Condominio. ¿Qué pasaría si en lugar de haber sido 13 los
propietarios demandantes, sólo hubiese sido uno? ¿Acaso las UF
75.000 "comunes" le corresponderían exclusivamente e él? ¿Bajo qué
título?

Insisten, no hay norma ni principio que ampare la petición de los


demandantes; constituye una contradicción enorme, además,
pretender que los daños producidos supuestamente sobre bienes
comunes termine ingresando al patrimonio personal de 13 propietarios
sólo por el hecho de haber sido co demandantes con el Condominio.

De una sencilla reflexión se podrá obtener que tampoco tiene una


causa legítima la indemnización subsidiaria que se solicita, toda vez
que los comuneros tienen los mismos derechos sobre los bienes
comunes, sin que en caso alguno el hecho de haber tenido la calidad
de demandantes les mejore o aumente dicha proporción, ni mucho
menos lo convierte en legitimados para ser pagados en nombre de
todos los copropietarios.

Incluso, aplicando las reglas más obvias y elementales de justicia, lo


natural es que los propietarios demandantes solicitaren, en subsidio a
la Administración, que se les pague en proporción a sus derechos
sobre los bienes comunes; en ningún caso para obtener el total
indemnizatorio.

Sin embargo, esto no fue pedido en la demanda, por lo que en caso de


que se estime acertadamente que la Administración carece de
legitimación activa, nada debe dárseles a los propietarios
demandantes por daños en los bienes comunes.

2.6 EN SUBSIDIO DE LO ANTERIOR, NO PROCEDE LA


INDEMNIZACIÓN DE LOS DAÑOS EN LOS TÉRMINOS
HHCFMHHGMV

EXPUESTOS EN LA DEMANDA.

El Código Civil no contiene una definición de daño; se limita a


clasificarlo en el artículo 1556 según sea daño emergente y lucro
cesante. Sin embargo, la doctrina ha indicado que se trata de "una
pérdida, disminución, detrimento o menoscabo en su persona o bienes
o en las ventajas o beneficios patrimoniales o extrapatrimoniales de
que gozaba." (Barros Bourie, Enrique. Tratado de Responsabilidad
Extracontractual. P.220)

La jurisprudencia nacional, en concordancia con dicha definición, ha


dicho que "daño es todo menoscabo que experimente un individuo en
su persona y bienes, la pérdida de un beneficio de índole material y
moral, de orden patrimonial o extrapatrimonial." (Corte de Apelaciones
de Santiago. 3 de junio de 1973, RDJ, t. LXX, sec. 4ª, 65)

Asimismo, se ha entendido que para que el daño pueda ser reparado


debe reunir ciertas características o requisitos, las cuales son:

"a) El daño debe ser originado por una persona distinta al ofendido,
b) El daño debe consistir en una turbación o molestia anormal;
c) El daño debe provenir de la lesión a una situación lícita;
d) El daño debe ser cierto;
e) El daño no debe estar reparado". (Diez Schwerter, José Luis. El
daño extracontractual, p. 30.)

Pues bien, a juicio de su parte los daños expuestos en la demanda no


cumplen con su requisito de certidumbre ni que no se encuentren
reparados. Es decir, esta parte sostiene que los daños expuestos no
gozan de la certeza necesaria para ser indemnizados en sede judicial,
y que, en todo caso la Inmobiliaria ha reparado cada desperfecto
menor que se ha observado desde la entrega del inmueble.

La certeza del daño implica que "quien demanda la reparación acredite


haber sufrido un daño." (Diez Schwerter, José Luis. El Daño
Extracontractual, p. 55.) La Corte de Apelaciones de Santiago, en los
mismos términos, ha señalado que:
HHCFMHHGMV

"La certidumbre del daño implica que éste ha de ser real y efectivo,
tanto que, a no mediar él, la víctima se habría hallado en mejor
situación." (Corte de Apelaciones de Santiago, 30 de agosto de 1950.
Gaceta de los Tribunales, 1950, 2° sem., p. 509.)
La acción de autos, pese a la opinión irrefutable de la doctrina, de la
jurisprudencia o de la ley civil (artículo 1698) sostiene sus
fundamentos en base a meras suposiciones, sin tener certeza alguna
si los daños que reclama se produjeron realmente por acciones y
omisiones de la Inmobiliaria, o bien por falta de mantención en las
instalaciones por parte de los usuarios.

Basta leer la exposición de los hechos en el libelo para advertir que se


trata de meros enunciados, sin que exista base técnica o científica
alguna que compruebe que los daños tienen su origen en la
construcción y habilitación del inmueble. La demanda en ese aspecto
se permite desperdigar dichos en contra del proyecto, denunciando
prácticamente todos sus aspectos, pero sin indicar cómo ha obtenido
la conclusión de que las fallas y defectos provienen de nuestra
representada. En este sentido, no existe certidumbre alguna sobre los
daños, y como han indicado anteriormente, estarán estrictamente a la
prueba que rinda la actora para justificar sus dichos.

Sobre la exigencia de que el daño, si alguna vez existió, no se


encuentre reparado, han de indicar que su representada ha realizado
mantenciones y reparaciones cada vez que la contraria ha hecho
alguna observación y ésta sea procedente. Tal como mencionamos
anteriormente, la demanda es una réplica de un listado de
observaciones del año 2015, muchas de las cuales ya fueron
subsanadas por la Inmobiliaria. Gran parte de las denuncias, de ser
efectivas, ya han sido corregidas por esta parte, y desde luego no
procede la indemnización por un daño que ya ha sido reparado.

En mérito a que los daños reclamados en la demanda no cumplen con


los requisitos elementales para el pago de su indemnización, en
subsidio de las excepciones anteriores, se solicita que la demanda sea
rechazada por no existir daños ciertos y que no hayan sido reparados.
HHCFMHHGMV

2.7 EN SUBSIDIO, LOS TÉRMINOS EN QUE SE


INTERPONE LA DEMANDA NO LE SON APLICABLES A LA
EMPRESA INMOBILIARIA ATENDIDA LA FECHA DEL PERMISO DE
EDIFICACIÓN.
En subsidio de los argumentos anteriormente expuestos, vienen en
solicitar el rechazo de la demanda toda vez que la acción ejercida en
contra de la empresa Inmobiliaria se sustenta en varias modificaciones
de la LGUC que no le son aplicables a esta demandada, en atención a
la época que se otorgó el Permiso de Edificación.

En efecto, tal como lo indican los contratos de compraventa de las


unidades, y tal como se acreditará en su respetiva etapa procesal, el
permiso de edificación es de fecha 03 de febrero de 1999, el cual fue
sistemáticamente renovado mientras se avanzaba en la obra. Esto
trae como consecuencia que la normativa aplicable al proyecto es la
que se encontraba vigente en dicha época, es decir, el mes de febrero
de 1999.

La historia fidedigna de las modificaciones que ha experimentado la


LGUC les revela que desde su promulgación en 1976, ésta se
mantuvo invariable hasta el año 2001, mediante la Ley 19.744
publicada en agosto de dicho año. Más relevante aún, la Ley 20.443,
por medio de la cual se le confiere a estos casos la tramitación
correspondiente a las causas de Protección al Consumidor sobre
interés colectivo, recién comenzó a regir el 23 de noviembre de 2010,
es decir, más de 10 años después que ya existiera un marco fijo legal
que regulara la construcción del Condominio.

En este orden de ideas, es improcedente la imputación que se hace a


nuestra representada en base a una supuesta infracción al artículo 18
LGUC, toda vez que el régimen de responsabilidad existente al tiempo
de obtenerse el permiso de edificación prescribía lo siguiente:

"Los fabricantes, proyectistas y constructores serán responsables,


respectivamente, de la calidad de los materiales, de los errores de
diseño y de los vicios de construcción en fas obras en que hubieren
intervenido y de los perjuicios que con ello causaren a terceros”.
HHCFMHHGMV

Como se puede apreciar, la ley vigente al proyecto objeto de la


discusión contempla responsabilidad alguna del propietario primer
vendedor, es decir, contra su representada.
En mérito a que los demandantes no tienen acción en contra de su
parte aplicando la legislación vigente al tiempo de iniciarse la obra,
solicitan el completo rechazo de la demanda, con expresa y ejemplar
condena en costas.

Asimismo solicitan se declare la demanda como temeraria por carecer


de fundamento plausible y se condene a cada demandante a una
multa por la interposición de la demanda.

VIGESIMO SEGUNDO: Que a folio 53 de fecha 20 de diciembre de


2016, esta contestación por parte de la demandada Constructora GCI
S.A. señala que encontrándome dentro de plazo legal, vengo en
contestar la demanda principal de autos deducida en contra de
CONSTRUCTORA GCI S.A., en adelante también e indistintamente
"GCI” o la “Constructora”, por parte de don José Pedro Baraona
González, en representación de Condominio Parque Monasterio II y de
diez propietarios, domiciliados para estos efectos en calle Avenida El
Bosque Sur N° 130, piso 12, comuna de Las Condes, ciudad de
Santiago; solicitando, desde ya, su rechazo con expresa condena en
costas, en base a las consideraciones de hecho y argumentos de
derecho que a continuación pasan a exponer.

I. RESUMEN DE LA DEMANDA DE AUTOS.

La demanda de autos ha sido interpuesta por Condominio Parque


Monasterio II y doce de sus propietarios con motivo de supuestos
daños y perjuicios provenientes de fallas, defectos, vicios y/o
desperfectos en la construcción del Condominio Parque Monasterio II
(en adelante el “Condominio”), ubicado en calle Valle del Monasterio
N° 2118 y 2222, comuna de Lo Barnechea.

Los daños consistirían, en opinión de los demandantes, en múltiples


aspectos del Condominio, abarcando prácticamente todas las aristas
posibles de su construcción. En efecto, de un examen rápido de sus
HHCFMHHGMV

páginas, se puede advertir que se denuncia por supuestas fallas en el


diseño de los edificios, problemas de humedad, de materiales de
construcción, aspecto del jardín, defectos en la piscina, publicidad
engañosa, entrega de las unidades en mal estado e incluso asuntos
tan menores como existencia de vidrios rotos.

La supuesta responsabilidad singular de cada uno de los agentes


intervinientes, esto es, Inmobiliaria VM S.A. como Propietario primer
vendedor, GCI como Constructor, Cristóbal Duch León como
profesional responsable, Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada,
Felipe Ruiz Tagle Correa y Hugo Vicuña Vicuña como encargados de
la arquitectura y Coz y Compañía S.A. y Ramón Coz Cañas como
inspectores de la obra, estaría establecida, principalmente, en los
artículos 18 y 19 de la Ley General de Urbanismo y Construcción
(LGUC).

En definitiva, y producto de los supuestos daños sufridos por el


Edificio, la demandante solicita, en forma solidaria, una indemnización,
a título de daño emergente, por más de UF 100.000-, monto que
aparentemente correspondería al valor de la reparación de los daños
que latamente se detallan en la demanda, así como su consecuente
daño moral.

II. EXCEPCIONES Y DEFENSAS.

2.1 Determinación de la Litis. Cosa pedida y causa de pedir.

Antes de entrar al fondo de la contestación de la demanda de autos,


es de vital importancia para la correcta resolución de esta causa
determinar con precisión la litis o asunto controvertido.

No son sino las acciones deducidas en el escrito de demanda y las


excepciones y alegaciones o defensas expresadas en el escrito de
contestación las que fijan la litis cuya resolución se somete a la
decisión del tribunal. Salvo excepciones legales, la sentencia que dicte
el tribunal deberá enmarcarse dentro de esos límites, so pena de
adolecer del vicio de casación en la forma de ultra petita.
HHCFMHHGMV

Adolece del vicio de ultra petita la sentencia que es dada otorgando


más de lo pedido por las partes o extendiéndola a puntos no
sometidos a la decisión del tribunal. Hay ultra petita otorgando más de
lo pedido por las partes cuando, por ejemplo, se demandan $100 a
título de mutuo y el tribunal condena al demandado a pagar esa suma
y, además, los intereses respectivos; cuando se demanda $100 a título
de saldo insoluto del precio de una compraventa y el tribunal condena
al demandado a pagar la suma de $150 por igual título, etc. Pero hay,
además, ultra petita cuando la sentencia se extiende a puntos no
sometidos a la decisión del tribunal. Ejemplo: se demanda el
cumplimiento de un contrato y el tribunal cree del caso rechazar esta
acción y acoger, en cambio, la de resolución del mismo, que no se ha
deducido. Es decir, hay esta clase de ultra petita cuando el tribunal
acoge una acción distinta de la que se ha deducido o una que no se
ha deducido.

La manera de constatar si existe o no ultra petita en el fallo es


analizando comparativamente la cuestión controvertida en el pleito,
expresada y constituida fundamentalmente por las acciones deducidas
en el escrito de demanda y la excepciones o defensas alegadas en el
escrito de contestación, con la parte resolutiva de la sentencia.

La conformidad entre el asunto controvertido y la parte resolutiva del


fallo no puede ser sólo aparente. Así ocurre, por ejemplo, cuando la
sentencia, a pesar de pronunciarse sobre las acciones y excepciones
hechas valer (acogiendo o rechazando unas u otras) altera el OBJETO
PEDIDO O LA CAUSA DE PEDIR. En tales casos la jurisprudencia
reiterada y uniforme de nuestros tribunales ha declarado que dichos
fallos son nulos porque han sido pronunciados con el vicio o defecto
de forma de la ultra petita.

En autos, los demandantes han deducido acción de indemnización de


perjuicios en contra Inmobiliaria VM (Propietario Primer Vendedor) y
de GCI (Constructor), además de los arquitectos, los inspectores de
obra y el constructor, por una supuesta responsabilidad en los daños
sufridos por el Condominio Parque Monasterio II.
HHCFMHHGMV

En virtud de la supuesta responsabilidad de estos agentes en los


daños sufridos por el Edificio, la demandante solicita, sin realizar
diferencias entre los demandados, que se les condene al pago de una
determinada cantidad de dinero.

Por su parte, la causa de pedir radica en la supuesta responsabilidad


de cada uno de los agentes en la ocurrencia de los daños sufridos por
el Condominio y nueve de sus propietarios. Sin embargo, en el caso
de autos la causa de pedir también se encuentra limitada y circunscrita
por la ley, puesto que CGI, en su calidad de empresa constructora, no
puede ser condenada por cualquier daño, sino que, únicamente, por
aquellos daños sufridos por los edificios como una consecuencia
inmediata y directa de deficiencias o vicios en la construcción v/o en
los materiales. Así lo establece expresamente el artículo 18 de la Ley
General de Urbanismo y Construcción (“LGUC”).

La misma norma también limita y circunscribe la responsabilidad de los


otros demandados. Así, cualquier daño o perjuicio derivado de errores,
faltas o vicios en el diseño, proyección v cálculo estructural de los
Edificios no podrá generar responsabilidad alguna de su representada,
puesto que por Ley corresponden a otros agentes (calculistas,
arquitectos, Inmobiliaria).

En definitiva, y en virtud de la supuesta responsabilidad de GCI como


constructor, ésta sólo podría ser condenada -cuestión que desde ya
controvierten expresamente- en caso de que se acredite por la
demandante (art. 1698 del Código Civil) que existieron deficiencias o
vicios en la construcción (buen arte de construir) y/o en los materiales
utilizados. Por consiguiente, cualquier deficiencia o vicio en lo relativo
al diseño, proyección y/o cálculos estructurales de los edificios, que
pudiesen ser la causa de los daños cuya indemnización persiguen la
demandante, son de exclusiva responsabilidad de otros agentes.

En conclusión, la sentencia definitiva que se dicte en los presentes


autos, acogiendo o rechazando en todo o parte la indemnización que
HHCFMHHGMV

pide la demandante respecto de GCI, deberá, necesariamente,


acogerla o rechazarla sobre el fundamento preciso de haber sido o no
causados tales supuestos perjuicios por las deficiencias o vicios en la
construcción y/o en los materiales. No podrá acogerse la presente
demanda en contra de su defendida en base a errores o
incumplimientos ocurridos con ocasión de la proyección, diseño o
cálculo estructural del edificio; puesto que dichas responsabilidades
han sido por ley asignadas a otros profesionales y/o agentes.

2.2 Falta de representación por quien obra en nombre de otro, por


excederse en las facultades del mandato judicial conferido a los Sres.
Baraona y Larraín.

Como consta en autos, los Sres. José Pedro Baraona González y


Manuel Larraín Hurtado han comparecido en representación de las
partes demandantes en mérito de las escrituras públicas de mandato
judicial, dos de fecha 13 de septiembre y otra de 21 de octubre de
2016, todas otorgadas en la Notaría de Santiago de don Humberto
Santelices Narducci.

En atención a que probablemente todas fueron redactadas en base a


un mismo modelo, comparten exactamente la redacción del objeto del
mandato judicial, el cual específicamente se constituye como
“presentar una demanda en contra del propietario primer vendedor y
en contra de los profesionales responsables por las fallas y defectos
de las construcciones (…)”

De la cláusula anteriormente citada, se observa que las partes


demandantes confirieron mandato a los abogados específicamente
para demandar a una empresa determinada y a personas naturales
genéricas:

1.- El propietario primer vendedor (en este caso Inmobiliaria VM S.A.);


y

2.- Los profesionales responsables por las fallas y defectos de las


construcciones.

Incuestionablemente, los mandatos judiciales en comento sólo


HHCFMHHGMV

autorizan a demandar a dos categorías de personas: el propietario


primer vendedor (que en este caso corresponde a Inmobiliaria VM
S.A.) y a los “profesionales” que pudieran resultar responsables por las
fallas en las construcciones.

Como se podrá advertir, un profesional necesariamente alude a una


persona natural que detenta la categoría de tener un certificado de
estudios superiores.1 De ninguna manera se puede afirmar que una
empresa constituye un " profesional”.

En este orden de ideas, pueden observar que los abogados


apoderados se han excedido de las facultades otorgadas por sus
mandantes al demandar a la persona jurídica Constructora GCI S.A.,
toda vez que el instrumento por el cual actúan en representación de
los demandantes no los faculta para demandar a cualquier persona,
sino que a dos categorías en específico, dentro de las cuales no se
encuentra su representada.

Sobre la materia, conviene tener a la vista el artículo 2131 del Código


Civil, el cual indica perentoriamente que “El mandatario se ceñirá
rigorosamente a los términos del mandato, fuera de los casos en que
las leyes le autoricen para obrar de otro modo”

Desde luego, la regulación del mandato en el derecho común es


plenamente aplicable al mandato judicial, de conformidad a lo que
indica el artículo 528 del Código Orgánico de Tribunales.

De este modo, la actuación de los abogados fuera de la letra expresa


de su mandato conlleva que tampoco actúen como representantes de
la voluntad de las partes demandantes, no pudiendo radicarse los
efectos de sus actos como si hubiesen sido celebrados por estos
últimos según lo regula el artículo 1448 del Código Civil. Así lo ha
resuelto expresamente la jurisprudencia al disponer:

“La modalidad de la representación exige como requisito sine qua non


la existencia de la representación o el mandato, generados
HHCFMHHGMV

contractualmente o por medio de una disposición legal, es decir, con


fuente convencional o legal. Sólo así la modalidad surte efecto,
porque entonces se encuentra dentro de aquel requisito esencial que
es, al mismo tiempo, el resguardo jurídico de la persona y bienes del
supuestamente representado. Las palabras del artículo 1448 del
Código Civil son precisas y elocuentes al decir, refiriéndose al que
ejecuta algo a nombre de otra persona, “estando facultada por ella o
por la ley para representarla” A contrario sensu, cuando esto falta, no
juega la modalidad de la representación, el acto no produce efecto en
el no representado.” (Corte de Apelaciones de Santiago, 5 de marzo
1964, R., t. 62, sec. 2ª, p. 53).

Así, se encuentran con que los abogados que dicen representar a los
demandantes realmente carecen de facultades para demandar a
Constructora GCI S.A., toda vez que su mandato sólo los autorizaba
para dirigirse en contra del propietario primer vendedor y los
profesionales responsables; ambas categorías en las que no se
enmarca la situación de su representada.

Por este motivo, y teniendo especialmente a la vista las escrituras


públicas de mandato judicial, así como los artículos 1448 y 2131 del
Código Civil, solicitan rechazar en todas sus partes la demanda en
cuanto se dirige en contra de la empresa constructora sin que los
abogados tengan facultad ni mandato para proceder. Sólo este motivo
es suficiente para rechazar, con costas, la acción intentada en contra
de este demandado.

2.3 En el caso de autos no se configuran los elementos de la


responsabilidad del Constructor.

2.3.1 Contextualización del mercado.

Para entender y diferenciar las responsabilidades que pueden existir


entre los profesionales y/o agentes que participan en la ejecución de
una obra como la de autos (edificio de departamentos), es necesario
contextualizar someramente el mercado inmobiliario, de manera que
se comprenda cuál fue la función que desempeñó su defendida.
HHCFMHHGMV

Inmobiliaria VM o primer propietario vendedor es aquella persona que


gestiona el negocio y coordina a todos los profesionales y/o agentes
mediante su contratación.
En la primera etapa la Inmobiliaria seleccionó, comercial y
constructivamente, un terreno en el cual desarrollar el proyecto. Una
vez seleccionado el terreno, contrató los servicios de una empresa
especialista para analizar la calidad de los suelos de modo de
establecer el potencial constructivo (y comercial) del terreno. Luego la
Inmobiliaria contrató los servicios profesionales de un Ingeniero
Calculista y un Arquitecto para que, actuando conjunta y
coordinadamente, diseñaran y proyectaran el edificio y, junto con lo
anterior, también se contrató los servicios de otros profesionales para
que realizaran los denominados “planos o proyectos de
especialidades” correspondientes a instalaciones de gas, agua
potable, alcantarillado, etc.

Recibidos todos los proyectos señalados anteriormente, la Inmobiliaria


solicitó el permiso de edificación a la Dirección de Obras Municipales
de la I. Municipalidad de Lo Barnechea (“en adelante e indistintamente
“DOM”). Revisados los antecedentes, planos y especificaciones
técnicas (proyectos) por parte de la DOM, se concedió el permiso de
edificación el 3 de febrero de 1999.

Una vez concedido el permiso de edificación por parte de la DOM, la


Inmobiliaria VM contrató a GCI para que construyera el edificio de
acuerdo a los proyectos de arquitectura, cálculo y especialidades
realizados por otros profesionales y que, además, habían sido
revisados y autorizados por la DOM.

Tal como podrá apreciar Usía., GCI no construyó lo que quiso ni como
quiso, sino que, por el contrario, construyó aquello que los
profesionales a cargo de cada área determinaron en cuanto al diseño,
cálculo y especialidades. ( Los profesionales que participan en cada
una de las etapas deben cumplir determinados requisitos técnicos y
curriculares que se encuentran establecidos en la Ley y Ordenanzas)
Esa es la obligación legal y contractual de GCI, derivada,
HHCFMHHGMV

evidentemente, del "arte del buen construir”.

De lo anterior se sigue que la competencia propia del constructor no


consiste en la elaboración de los proyectos, sino en la ejecución de la
construcción con estricto apego a las indicaciones de los provectos,
especificaciones técnicas, planos y demás antecedentes de la obra.
De hecho, no resulta legítimo al constructor alterar en modo alguno las
especificaciones y detalles de los provectos porque ellos son de
competencia exclusiva de los proyectistas respectivos, v les
corresponderá verificarlos, si es el caso, a los revisores
independientes, pero no a la constructora.

2.3.2 Marco normativo de la responsabilidad del Constructor.

A continuación expondrán un breve resumen del marco normativo que


regula la responsabilidad del Constructor (GCI) y de los otros agentes
involucrados para el caso de autos, esto es, la normativa vigente al
momento en que se otorgó el permiso de edificación del edificio ( de
fecha 3 de febrero de 1999, y sus modificaciones posteriores, entre
ellas la Resolución 337 de 7 de noviembre de 2012 reducida a
escritura pública con fecha 18 de junio de 2013 en la Notaría de don
José Musalem Saffie, todas de la Dirección de Obras de la
Municipalidad de Lo Barnechea).

La actividad constructiva en Chile se encuentra regulada por la Ley


General de Urbanismo y Construcción (“LGUC”), la Ordenanza
General de Urbanismo y Construcción (en adelante también e
indistintamente la “Ordenanza”) y por las Instrucciones que en virtud
de lo dispuesto en el artículo 4 de la LGUC imparta el Ministerio de
Vivienda y Urbanismo.

Es la propia LGUC quien distingue entre las distintas


responsabilidades de los profesionales y/o agentes que intervienen en
la construcción de un edificio, al sostener en el referido artículo que:

“Las acciones para hacer efectivas las responsabilidades a que se


refiere este articulo...".
HHCFMHHGMV

La doctrina también ha reconocido la existencia de responsabilidades


diferentes. Así: “La LGUC establece en su artículo 18 la
responsabilidad de los agentes de construcción y señala que estos
responderán por las fallas, errores o defectos de construcción
atribuyendo responsabilidad individual a la culpa profesional, esto es,
cada agente es responsable respecto de su propia función, con la sola
excepción del propietario primer vendedor, sujeto pasivo que dirige la
acción preferentemente, que siempre tendrá derecho a repetir en
contra de los verdaderos responsables.” (Urrejola Santa María, Sergio:
“La responsabilidad profesional de los agentes de la Construcción”.
Editorial Lexis Nexis. Pág. 47)

De acuerdo a lo señalado, el primer responsable (El artículo 1.2.3 de


la Ordenanza dispone que: “El propietario primer vendedor de una
construcción será responsable por todos los daños y perjuicios que
provengan de fallas o defectos en ella producidos como consecuencia
de su diseño y/o de su construcción, sea durante su ejecución o
después de terminada, sin perjuicio de su derecho a repetir en contra
de quienes él estime responsables”.), por los daños y perjuicios que
procedan de fallas o defectos en el diseño, proyección y construcción
es el propietario primer vendedor.

El propietario primer vendedor está definido en el artículo 1.1.2 de la


Ordenanza como el:

“Titular del dominio del inmueble en que se ejecutó una obra y que
realiza, a cualquier título, después de su recepción definitiva, la
primera enajenación de la totalidad o de cada una de las unidades
vendibles.”

De acuerdo a lo señalado por la doctrina, el propietario primer


vendedor “es el principal responsable de la obra va que responde de
todos los daños. Además, es el primer obligado para responder de los
daños y perjuicios de una obra”. (Fernández Richard, José y Holmes
Salvo, Felipe: derecho Urbanístico Chileno. Editorial Jurídica de Chile.
Segunda Edición. Pág. 87)

Para el caso de autos, el propietario primer vendedor es Inmobiliaria


HHCFMHHGMV

VM.
En segundo lugar, la LGUC establece la responsabilidad de los
proyectistas por los daños y perjuicios que se hubieren producido y
derivado de los errores en que haya incurrido.

El proyectista está definido en el artículo 1.1.2 de la Ordenanza como


el:

“Profesional competente que tiene a su cargo la confección del


proyecto de una obra sometida a las disposiciones de la Ley General
de Urbanismo y Construcción”.

Su responsabilidad, al igual que la del constructor, corresponde a una


responsabilidad específica que se origina única y exclusivamente en
los errores que haya cometido en la ejecución de sus labores. Así lo
dispone el artículo 1.2.4 de la Ordenanza:

"Los proyectistas serán responsables, en sus respectivos ámbitos de


competencia, por los errores en que hayan incurrido, si de estos se
han derivado daños o perjuicios. El proyectista será responsable
respecto de los cálculos de superficie edificada, de los coeficientes de
constructibilidad y de ocupación del suelo, porcentajes, superficies de
sombra y demás antecedentes declarados, cuyo cálculo no
corresponderá verificara las Direcciones de Obras Municipales”.

Difiere así de la responsabilidad del propietario primer vendedor, quien


es el principal responsable de los daños que pueda originarse en las
fallas o defectos de una construcción o edificio.

En tercer lugar, la LGUC establece la responsabilidad del constructor


quien, al igual que el proyectista, tiene una responsabilidad subjetiva,
especial y limitada, única y exclusivamente, a las fallas, errores o
defectos en la construcción y en la utilización de materiales o insumos
defectuosos.
HHCFMHHGMV

El artículo 1.1.2 de la Ordenanza ha definido al constructor como el:


“Profesional competente que tiene a su cargo la ejecución de una obra
sometida a las disposiciones de la Ley General de Urbanismo y
Construcción, Se entenderá también por “Constructor, la persona
jurídica en cuyo objetivo social esté comprendida la ejecución de obras
de construcción y urbanización y que para estos efectos actúe a través
de un profesional competente”.

La responsabilidad especial y limitada del constructor no se extiende a


los defectos que hayan tenido su origen en los planos de arquitectura,
al cálculo estructural, al estudio de suelo y al diseño de la obra. Por el
contrario, de acuerdo con el artículo 1.2.9 de la OGUC, el Constructor
tiene la responsabilidad de adoptar:

"... medidas de gestión y control de calidad para que ella (la obra) se
ejecute conforme a las normas de la Ley General de Urbanismo y
Construcciones y a la presente Ordenanza, y se ajuste a los planos y
especificaciones del respectivo proyecto”.

En el mismo sentido, el artículo 1.2.14 de la OGUC señala:

“Art. 1.2.14. Los planos de estructura y la memoria de cálculo, que


incluirá, cuando corresponda, el estudio de mecánica de suelos, serán
de exclusiva responsabilidad de los profesionales competentes que los
suscriban. Corresponderá asimismo a dichos profesionales asistir al
constructor para que las estructuras se ejecuten de acuerdo a los
respectivos planos y especificaciones técnicas del permiso de
edificación otorgado, dejando constancia en el Libro de Obras de su
recepción conforme de las distintas etapas de ejecución de la
estructura”.

Por último, también existe una responsabilidad administrativa de los


funcionarios que otorgaron los permisos de edificación y los
certificados de recepción definitiva.
HHCFMHHGMV

En efecto, el artículo 22 de la LGUC establece que:


“Los funcionarios fiscales y municipales serán civil, criminal y
administrativamente responsables de los actos, resoluciones u
omisiones ilegales que comentan en la aplicación de esta Ley”

La doctrina ha señalado que la responsabilidad de los funcionarios es


una responsabilidad amplia, así se ha sostenido que la Ley: “(hace)
responsables a dichos funcionarios en relación con la aplicación de la
Ley General de Urbanismo y Construcción tanto por sus acciones
como por sus omisiones, cuando estas o aquellas sean contrarias a
derecho". (Fernández Richard, José y Holmes Salvo, Felipe: Ob. Cit.,
Pág.81.)

Pero la responsabilidad administrativa también tiene su origen en el


control que ejercen las autoridades en la construcción de los edificios.
La LGUC establece tres herramientas para ejercer el control sobre las
obras construidas. A saber:

La primera herramienta está constituida por el deber que tiene cada


persona de obtener, de parte de la Municipalidad, la autorización para
construir y urbanizar. Esta autorización es otorgada por la Dirección de
Obras Municipales (DOM) de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 116
de la LGUC, que dispone:

“La construcción, reconstrucción, reparación, alteración, ampliación y


demolición de edificios y obras de urbanización de cualquier
naturaleza, sean urbanas o rurales, requerirán permiso de la Dirección
de Obras Municipales, a petición del propietario, con las excepciones
que señale la Ordenanza General. EL DIRECTOR DE OBRAS
MUNICIPALES CONCEDERÁ EL PERMISO DE URBANIZACIÓN Y/O
EDIFICACIÓN SI LOS ANTECEDENTES ACOMPAÑADOS
CUMPLEN CON EL PLAN REGULADOR Y DEMÁS DISPOSICIONES
DE LA PRESENTE LEY Y LAS ORDENANZAS. PREVIO PAGO DE
LOS DERECHOS QUE PROCEDAN. SIN PERJUICIO DE LAS
HHCFMHHGMV

FACILIDADES DE PAGO CONTEMPLADAS EN EL ARTÍCULO 128”.


La segunda herramienta la constituye la facultad de fiscalización de las
obras que tiene la Dirección de Obras de cada municipalidad quienes,
de acuerdo a lo establecido en el artículo 142 de la LGUC, deben:

“...fiscalizarlas obras de edificación y de urbanización que se ejecuten


dentro de la comuna, como asimismo el destino que se dé a los
edificios. Los funcionarios municipales tendrán libre acceso a todas las
obras de edificación y urbanización que se ejecuten en la comuna,
para ejercer las inspecciones que sean necesarias.”

La tercera herramienta de control está constituida por la necesidad de


aprobación de cada construcción que debe realizar la Dirección de
Obras Municipales. De acuerdo a lo dispuesto al artículo 145 de la
LGUC:

“Ninguna obra podrá ser habitada o destinada a uso alguno antes de


su recepción definitiva total o parcial."

Cabe hacer presente que el Condominio cumplió con toda la normativa


legal aplicable, obteniendo con fecha 03 de febrero de 1999 (Cuya
última modificación fue aprobada con fecha 27 de noviembre de 2012)
el permiso de edificación y con fecha 11 de diciembre de 2014 la
recepción definitiva.

Es evidente entonces que la LGUC y la Ordenanza establecen cuatro


responsabilidades diferentes, de las cuales al menos dos son
subjetivas, especiales y subsidiarias (proyectista y constructor).

• Subjetiva puesto que requiere culpa o dolo.

• Especiales puesto que se originan, única y exclusivamente, por


determinados hechos, como lo son el error en el cálculo, en la
actividad constructiva o en la utilización de materiales defectuosos; y
son reguladas independientemente en la Ordenanza (La Ordenanza,
en su Título 1, Capitulo 2, “De Las Responsabilidades”, trata por
HHCFMHHGMV

separado la responsabilidad del propietario primer vendedor, de la del


proyectista y de la del constructor, las que respectivamente están
tratadas en los artículos 1.2.3, 1.2.4 y 1.2.6.) y;
• Subsidiaria puesto que la LGUC ha establecido expresamente que
quien responde debe ser el propietario primer vendedor, el cual podrá
ejercer acciones de repetición en contra de quienes resulten
responsables.

En conclusión, ha quedado demostrado que la responsabilidad del


constructor es una responsabilidad especial respecto de la obra, y que
puede ser alegada única y exclusivamente por fallas o defectos en la
construcción o por la mala calidad de los materiales empleados, pero
no, como pretenden la demandante por cuestiones ajenas al arte del
buen construir.

La doctrina se encuentra conteste con lo expuesto (Fernández


Richard, José y Holmes Salvo, Felipe.) Así, se ha sostenido que: “la
remisión del artículo 18 de la LGUC al Código Civil, constituye una
excepción a la responsabilidad del propietario primer vendedor como
primer obligado. Es decir, en el caso de obras ejecutadas por un
contrato de suma alzada, el primer obligado es el constructor, cuando
ha incurrido en un proceso constructivo negligente o descuidado”.

Por otra parte, don Enrique Barros ha señalado que: “Tratándose de


actividades que están sujetas a extensivas regulaciones de base
técnica, se puede asumir que la observancia de las normas legales y
reglamentarias es al menos un indicio de diligencia, como ocurre, por
ejemplo, en materia de responsabilidad por accidentes del tránsito y
por daños ambientales”. (Barros Bourie, Enrique, “Tratado de
Responsabilidad Extracontractual”, Editorial Jurídica de Chile, 1°
edición, p. 103)

El constructor se encuentra obligado a ejecutar la obra de acuerdo a


los planos y especificaciones técnicas proporcionadas por el
propietario primer vendedor y los distintos proyectistas, previamente
aprobados por la autoridad competente. Lo anterior, es una obligación
HHCFMHHGMV

legal dispuesta en el artículo 5.2.2 de la Ordenanza, que señala


expresamente que:
“las obras deberán ejecutarse en conformidad con los planos,
especificaciones y demás antecedentes aprobados en el respectivo
permiso y sus modificaciones si las hubiere”.

En el mismo sentido, el artículo 143 de la LGUC dispone que:

“Durante la ejecución de una obra, el constructor a cargo de ella


deberá velar porque en la construcción se adopten las de gestión y
control de calidad para que ésta la ejecute conforme a las normas de
la Ley General de Urbanismo y Construcciones y de la Ordenanza
General, y se ajuste a los planos y especificaciones del respectivo
proyecto”

Por último, cabe destacar que la demandante, al momento de


establecer los supuestos perjuicios sufridos, no diferencia cuáles de
éstos corresponden a cada demandado y, en definitiva, intenta de
forma improcedente establecer una supuesta responsabilidad
solidaria. Tal como señalamos anteriormente, la responsabilidad de
GCI es una responsabilidad limitada y especial, provocando, en
definitiva, que no pueda existir, por expreso mandato legal, una
solidaridad respecto de los demás demandados.

Es más, la sola indeterminación de los perjuicios respecto de los actos


de cada uno de los demandados implica, necesariamente, que se
deba rechazar la demanda de autos con costas.

2.4 No existen deficiencias o vicios en la Construcción ni tampoco un


uso deficiente en los materiales empleados.

La legislación aplicable al caso de autos establece que nuestra


representada responde, única y exclusivamente, por las deficiencias o
vicios en la construcción que, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 18 de la LGUC, consisten en las fallas, errores o defectos en
la construcción y en la utilización de materiales o insumos
HHCFMHHGMV

defectuosos.

Pues bien, a continuación expondremos cómo en el caso de autos no


se configura la responsabilidad del Constructor, puesto que no ha
existido ninguna falta o vicio en la construcción, provocando, en
definitiva, que deba ser rechazada la demanda respecto de GCI.

De acuerdo a lo establecido en el artículo 1698 del Código Civil, será


la demandante quien deba acreditar la existencia de vicios o defectos
en la construcción, especificando en qué consisten y cómo resultan
ser la causa necesaria de los daños cuya indemnización reclaman. Su
parte controvierte en forma expresa la existencia de vicios o defectos
en su labor, así como la utilización de materiales defectuosos.

Pues bien, y sin perjuicio de tener la carga de la prueba, la


demandante no señala ni especifica cuáles habrían sido los defectos
de construcción que infundadamente imputa a su representada y, en
definitiva, se limita a referirse a ellos como si se tratara de hechos
probados para desprender una inexistente responsabilidad de GCI.
Mucho menos señala o explica la manera en que tales supuestos
vicios de construcción (no especificados) serían la causa directa de los
perjuicios cuya indemnización reclaman.

GCI cumplió íntegramente las especificaciones técnicas entregadas


por la Inmobiliaria. Dichas especificaciones técnicas fueron revisadas y
aprobadas por la Ilustre Municipalidad de Lo Barnechea y fiscalizadas
por una Inspección Técnica de Obra (“ITO”), que en este caso
correspondió a la empresa COZ y Compañía S.A.

Reiteran que GCI, en su calidad de empresa constructora, debe,


necesariamente, cumplir con las especificaciones técnicas entregadas
por la Inmobiliaria. Esta circunstancia fue certificada por la ITO
designada por la Inmobiliaria y da cuenta del fiel cumplimiento de su
defendida.

El cumplimiento de GCI a las normas legales (especificaciones


técnicas) (Artículo 5.2.2 de la Ordenanza) e indicaciones del fabricante
impide, absolutamente, una eventual condena en su contra.
HHCFMHHGMV

2.5 Controvierten la existencia, naturaleza y monto de los perjuicios


supuestamente sufridos por la demandante
Para el improbable caso que se estimare que sí existe responsabilidad
imputable a GCI en la exposición realizada en la demanda, vienen en
controvertir expresamente la existencia, naturaleza y monto de los
perjuicios supuestamente sufridos por la demandante. En
consecuencia, se estaran a la prueba que se rinda en autos.

Además, todos los daños que la demandante supuestamente sufrió


tienen su justificación, única y exclusivamente en otros factores de
responsabilidad y en su propia culpa al no realizar las debidas
mantenciones desde la entrega del Condominio; sin guardar relación
alguna con el deber de su representada en su calidad de constructor
de los edificios en cuestión ni haber utilizado materiales deficientes.

Por lo demás, es importante señalar que los supuestos daños de la


demandante no cumplen con los requisitos exigidos por nuestra
doctrina y jurisprudencia para ser indemnizables.

En efecto, el "daño es todo detrimento, perjuicio, menoscabo, dolor o


molestia que sufre un individuo en su persona, bienes, libertad, honor;
crédito, afectos, creencias, etc.”, (Alessandri Rodríguez, Arturo: De la
responsabilidad Extracontractual en el Derecho Civil Chileno.
Imprenta Universitaria. Pág. 210) pero muy por el contrario a lo que
pretenden, no cualquier daño debe ser indemnizado.

La jurisprudencia ha señalado que los requisitos para que el daño sea


indemnizable son: “que el daño sea real y cierto, es decir, que exista
en el momento actual. También este daño debe ser de los
indemnizables, esto es, apreciables en dinero y no haber sido
indemnizado anteriormente, pues implicaría una doble reparación y,
finalmente, el daño, para ser reparado, debe lesionar un derecho o un
interés legítimo''. (Excma. Corte Suprema, Fallo dictado con fecha 31
de julio de2007, en la causa Rol N° 3067-2006).

Tal como han señalado, en la demanda no se establece ni explica


HHCFMHHGMV

ninguno de los daños por los cuales su representada deba responder;


no hay una exposición clara ni determinada de fallas de construcción
ni el uso de materiales defectuosos. Incluso más, la mayor parte de las
denuncias expuestas por la actora acuden a un error de diseño para
justificar el origen del supuesto defecto. Desde luego, un error de
diseño no es imputable a la empresa constructora, en conformidad a la
estricta letra del artículo 18 de la LGUC.

2.6 El hipotético daño sufrido no es una consecuencia inmediata y


directa del actuar de su representada.

Los hipotéticos perjuicios alegados por la demandante no son una


consecuencia inmediata y directa de las hipotéticas fallas de
construcción o el uso de materiales defectuosos por parte de su
representada. Tal como lo expusimos, su representada cumplió
oportuna y cabalmente con la obra que Inmobiliaria VM le había
encomendado realizar, la cual en todo caso se encontraba
previamente aprobada por los respectivos órganos administrativos.
Precisamente, para lo anterior, utilizó los materiales que estaban
definidos en el proyecto de acuerdo a los antecedentes entregados y
realizados por otros agentes que intervinieron en el proceso y fue
aprobado, además, por la Ilustre Municipalidad de Lo Barnechea.

De esta forma resulta improbable que la construcción haya presentado


fallas o que los materiales o insumos utilizados fueran defectuosos.
Sin perjuicio de esto, será la demandante quien deberá probar algunas
de las hipótesis establecidas en la Ley.

Difícilmente su representada podría tener alguna injerencia en los


daños sufridos por la demandante si su función fue única y
exclusivamente construir una obra de acuerdo a las especificaciones
indicadas, calculadas y aprobadas por terceros ajenos a los presentes
autos.

2.7 La suma demandada no se condice con la realidad.

La demandante sostiene que los daños sufridos por el Condominio


HHCFMHHGMV

ascienden a una suma aproximada de más de UF 100.000.- Dicha


cantidad correspondería, en opinión de la actora, a las
indemnizaciones correspondientes al daño emergente producido por
los demandados en el inmueble.
Pues bien, lo cierto es que la cantidad demandada excede
absolutamente los costos reales de los trabajos requeridos para
reparar los daños alegados. Las reparaciones, en caso de ser
efectivas, tienen un valor mucho menor al demandado y así se
acreditará en la etapa procesal correspondiente.

No se puede tolerar que la demandante intente obtener una ganancia


ilegítima con su pretensión.

Sólo a título ejemplar y meramente enunciativo, es del caso hacer


presente que los departamentos fueron adquiridos por sus propietarios
a un valor variante entre las UF 8.000 y UF 10.000. Al observar el
número de demandantes y la indemnización final que solicitan, con
una simple división se apreciar que persiguen una indemnización del
mismo valor que el propio departamento. Desde luego el tribunal no
tolerará que los demandantes obtengan una suma tan
desproporcionada que equivale por concepto de fallas al mismo valor
que el precio de la vivienda.

2.8 Existencia de concausas.

En subsidio de lo anterior, y para el hipotético e improbable evento de


que se considere que los actos u omisiones de GCI han sido causa de
los daños sufridos por el demandante, Usía., deberá descartar la
existencia de concausas en los hechos que provocaron,
supuestamente, perjuicios al demandante. La existencia de concausas
puede excluir la responsabilidad de nuestra representada o, bien,
hacer que terceros contribuyan a la reparación de los daños.

En este sentido, don Hernán Corral ( Corral ]Talciani, Hernán,


“Lecciones de Responsabilidad Civil Extracontractual”, Editorial
Jurídica de Chile, 1ª Edición, página 199) ha sostenido que: “En primer
lugar, puede resultar que la acción de un segundo agente excluya la
causalidad del primero, es decir, que interrumpa el nexo causal entre
HHCFMHHGMV

la primera acción y el resultado lesivo. Se trata de lo que en doctrina


se denomina hecho de un tercero. Es lo que sucede, por ejemplo, si
alguien golpea levemente a otro, y por ello éste se dirige a un hospital,
y en el trayecto es atropellado por un vehículo conducido por un
tercero a exceso de velocidad. En el fondo se trata de dos acciones,
una de las cuales no es causa del daño”.

No cualquier error de GCI puede ser considerado causa de los daños,


sino que sólo aquellos que considerados individual y singularmente
pueden provocarlo.

Consta en la demanda que gran parte de los supuestos daños


existentes son en áreas que requieren de una mantención periódica,
por ejemplo, los enchapes, pintura de piscina o el estado de los
jardines. Toda construcción requiere de mantenciones y arreglos
preventivos para conservar su estado. Las omisiones de la
demandante en la adecuada y oportuna mantención del Condominio
son, evidentemente, al menos una concausa de los supuestos daños
sufridos. Por otra parte, en muchas oportunidades se alegan errores
de construcción en zonas cuya recepción o diseño dependen incluso
de organismos administrativos ajenos a todos los demandados, como
es el caso del acceso al Condominio, que depende exclusivamente del
SERVIU en su diseño y revisión de la obra.

En este sentido, será trabajo de la demandante acreditar que los


daños que se le imputan a su representada fueron causados por su
actuar exclusivo y no por responsabilidades de un tercero o bien por
una responsabilidad compartida entre éste y GCI. Insisten que los
términos en los cuales fue formulada la demanda impiden una
acertada inteligencia acerca de qué aspectos son su responsabilidad y
cuáles recaen en los otros sujetos pasivos.

2.9 Inexistencia de solidaridad entre los demandados.

El artículo 1511 del Código dispone que: “En general, cuando se ha


contraído por muchas personas o para con muchas la obligación de
una cosa divisible, cada uno de los deudores, en el primer caso, es
HHCFMHHGMV

obligado solamente a su parte o cuota de la deuda, y cada uno de los


acreedores, en el segundo, sólo tiene derecho para demandar su parte
o cuota en el crédito. Pero en virtud de la convención, del testamento o
de la ley puede exigirse a cada uno de los deudores o por cada uno de
los acreedores el total de la deuda, y entonces la obligación es
solidaria o insolidum”.

Tal como señalaron anteriormente, la responsabilidad de GCI es una


responsabilidad limitada y especial provocando, en definitiva, que no
pueda existir, por expreso mandato legal, responsabilidad solidaria en
relación con los demás demandados. Tampoco existe convención en
la cual se haya pactado la solidaridad, resultando absolutamente
improcedente.

Pide se sirva tener por contestada la demanda de autos y, en


definitiva, acogiendo una o más de las excepciones o defensas,
rechazar la acción deducida, con costas.

Solicita que de acuerdo al artículo 50 E de la Ley 19.496, al tiempo de


dictarse la sentencia, la acción deducida sea declarada temeraria y se
condene a los demandantes, individualmente al pago de multas por el
máximo establecido en la ley, por ser temeraria la acción.

VIGESIMO TERCERO: Que a folio 54 de 20 de diciembre de 2016, se


encuentra contestación de la demanda por parte Cristóbal Duch León,
quien señala que estando dentro del plazo para contestar viene en
hacerlo, solicitando desde ya su rechazo con expresa condena en
costas, en base a las consideraciones de hecho y argumentos de
derecho que a continuación expondrá.

I. RESUMEN DE LA DEMANDA DE AUTOS.

La demanda de autos ha sido interpuesta por Condominio Parque


Monasterio II y doce de sus propietarios con motivo de supuestos
daños y perjuicios provenientes de fallas, defectos, vicios y/o
desperfectos en la construcción del Condominio Parque Monasterio II
(en adelante el “Condominio”), ubicado en calle Valle del Monasterio
HHCFMHHGMV

N° 2118 y 2222, comuna de Lo Barnechea.

Los daños consistirían, en opinión de los demandantes, en múltiples


aspectos del Condominio, abarcando prácticamente todas las aristas
posibles de su construcción. En efecto, de un examen rápido de sus
páginas, se puede advertir que se denuncia por supuestas fallas en el
diseño de los edificios, problemas de humedad, de materiales de
construcción, aspecto del jardín, defectos en la piscina, publicidad
engañosa, entrega de las unidades en mal estado e incluso asuntos
tan menores como existencia de vidrios rotos.

La supuesta responsabilidad singular de cada uno de los agentes


intervinientes, esto es, Inmobiliaria VM S.A. como Propietario primer
vendedor, GCI como Constructor, Cristóbal Duch León como
profesional responsable, Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada,
Felipe Ruiz Tagle Correa y Hugo Vicuña Vicuña como encargados de
la arquitectura y Coz y Compañía S.A. y Ramón Coz Cañas como
inspectores de la obra, estaría establecida, principalmente, en los
artículos 18 y 19 de la Ley General de Urbanismo y Construcción
(LGUC).

En definitiva, y producto de los supuestos daños sufridos por el


Edificio, la demandante solicita, en forma solidaria, una indemnización,
a título de daño emergente, por más de UF 100.000-, monto que
aparentemente correspondería al valor de la reparación de los daños
que latamente se detallan en la demanda, así como su consecuente
daño moral.

II. EXCEPCIONES Y DEFENSAS.

2.1 Determinación de la Litis. Cosa pedida y causa de pedir.

Antes de entrar al fondo de la contestación de la demanda de autos,


es de vital importancia para la correcta resolución de esta causa
determinar con precisión la litis o asunto controvertido.

No son sino las acciones deducidas en el escrito de demanda y las


excepciones y alegaciones o defensas expresadas en el escrito de
HHCFMHHGMV

contestación las que fijan la litis cuya resolución se somete a la


decisión del tribunal. Salvo excepciones legales, la sentencia que dicte
el tribunal deberá enmarcarse dentro de esos límites, so pena de
adolecer del vicio de casación en la forma de ultra petita.
Adolece del vicio de ultra petita la sentencia que es dada otorgando
más de lo pedido por las partes o extendiéndola a puntos no
sometidos a la decisión del tribunal. Hay ultra petita otorgando más de
lo pedido por las partes cuando, por ejemplo, se demandan $100 a
título de mutuo y el tribunal condena al demandado a pagar esa suma
y, además, los intereses respectivos; cuando se demanda $100 a título
de saldo insoluto del precio de una compraventa y el tribunal condena
al demandado a pagar la suma de $150 por igual título, etc. Pero hay,
además, ultra petita cuando la sentencia se extiende a puntos no
sometidos a la decisión del tribunal. Ejemplo: se demanda el
cumplimiento de un contrato y el tribunal cree del caso rechazar esta
acción y acoger, en cambio, la de resolución del mismo, que no se ha
deducido. Es decir, hay esta clase de ultra petita cuando el tribunal
acoge una acción distinta de la que se ha deducido o una que no se
ha deducido.

La manera de constatar si existe o no ultra petita en el fallo es


analizando comparativamente la cuestión controvertida en el pleito,
expresada y constituida fundamentalmente por las acciones deducidas
en el escrito de demanda y la excepciones o defensas alegadas en el
escrito de contestación, con la parte resolutiva de la sentencia.

La conformidad entre el asunto controvertido y la parte resolutiva del


fallo no puede ser sólo aparente. Así ocurre, por ejemplo, cuando la
sentencia, a pesar de pronunciarse sobre las acciones y excepciones
hechas valer (acogiendo o rechazando unas u otras) altera el OBJETO
PEDIDO O LA CAUSA DE PEDIR, En tales casos la jurisprudencia
reiterada y uniforme de nuestros tribunales ha declarado que dichos
fallos son nulos porque han sido pronunciados con el vicio o defecto
de forma de la ultra petita.

En autos, los demandantes han deducido acción de indemnización de


perjuicios en contra Inmobiliaria VM (Propietario Primer Vendedor) y
HHCFMHHGMV

de GCI (Constructor), además de los arquitectos, los inspectores de


obra y el constructor, por una supuesta responsabilidad en los daños
sufridos por el Condominio Parque Monasterio II.
En virtud de la supuesta responsabilidad de estos agentes en los
daños sufridos por el Edificio, la demandante solicita, sin realizar
diferencias entre los demandados, que se les condene al pago de una
determinada cantidad de dinero (objeto pedido).

Por su parte, la causa de pedir radica en la supuesta responsabilidad


de cada uno de los agentes en la ocurrencia de los daños sufridos por
el Condominio y nueve de sus propietarios. Sin embargo, en el caso
de autos la causa de pedir también se encuentra limitada y circunscrita
por la ley, puesto que el Sr. Duch, en su calidad de supuesto
constructor, no puede ser condenado por cualquier daño, sino que,
únicamente, por aquellos daños sufridos por los edificios como una
consecuencia inmediata y directa de deficiencias o vicios en la
construcción y/o en los materiales. Así lo establece expresamente el
artículo 18 de la Ley General de Urbanismo y Construcción (“LGUC”).

La misma norma también limita y circunscribe la responsabilidad de los


otros demandados. Así, cualquier daño o perjuicio derivado de errores,
faltas o vicios en el diseño, proyección y cálculo estructural de los
Edificios no podrá generar responsabilidad alguna de su representada,
puesto que por Ley corresponden a otros agentes (calculistas,
arquitectos, Inmobiliaria).

En definitiva, y en virtud de la supuesta responsabilidad del Sr. Duch


como constructor, éste sólo podría ser condenado -cuestión que desde
ya controvierten expresamente- en caso de que se acredite por la
demandante (art. 1698 del Código Civil) que existieron deficiencias o
vicios en la construcción (buen arte de construir) y/o en los materiales
utilizados. Por consiguiente, cualquier deficiencia o vicio en lo relativo
al diseño, proyección y/o cálculos estructurales de los edificios, que
pudiesen ser la causa de los daños cuya indemnización persiguen la
demandante, son de exclusiva responsabilidad de otros agentes.
HHCFMHHGMV

En conclusión, la sentencia definitiva que se dicte en los presentes


autos, acogiendo o rechazando en todo o parte la indemnización que
pide la demandante respecto de don Cristóbal Duch, deberá,
necesariamente, acogerla o rechazarla sobre el fundamento preciso
de haber sido o no causados tales supuestos perjuicios por las
deficiencias o vicios en la construcción y/o en los materiales. No podrá
acogerse la presente demanda en contra de su defendido en base a
errores o incumplimientos ocurridos con ocasión de la proyección,
diseño o cálculo estructural del edificio; puesto que dichas
responsabilidades han sido por ley asignadas a otros profesionales y/o
agentes.

2.2 Falta de legitimación pasiva de don Cristóbal Duch. No es el


constructor de la obra, su firma no consta en los planos respectivos y
no detenta el título profesional de constructor.

1. - Sobre la legitimación en general

Como primera y principal defensa de esta parte, vienen en interponer


la excepción de falta de legitimación pasiva, por cuanto su
representado no se encuentra en la situación jurídica de ser
demandado por los hechos descritos en el libelo, toda vez que no tuvo
la calidad de constructor en el Proyecto.

Previo a tratar el caso particular de este demandado, conviene hacer


una breve recapitulación sobre la legitimación como institución
procesal.

La legitimación es un presupuesto de eficacia de todo acto jurídico.


Siguiendo esta orientación se ha definido como “el reconocimiento que
hace el derecho a una persona de la posibilidad de realizar con
eficacia un acto jurídico, derivando dicha posibilidad de una
determinada relación existente entre el sujeto y objeto del mismo”.
(Ladaria Caldentey, Juan, Legitimación y apariencia Jurídica,
Barcelona, Editorial Bosch, 1952, p. 11, citado por: Romero Seguel,
Alejandro, curso de Derecho Procesal Civil, La Acción y la protección
de los Derechos, T. I., Santiago, Editorial Jurídica de Chile, 2006, p.
87.)
HHCFMHHGMV

La legitimación es una institución transversal y aplicable a todo tipo de


procedimientos, sean éstos contenciosos, administrativos, no
contenciosos, civiles, penales, etc. Se trata, en definitiva, de un
requisito esencial de la acción, entendida esta última como la
herramienta o mecanismo para la formulación de una pretensión de
cualquier naturaleza. Si el que solicita la protección jurídica no tiene la
legitimación (activa), o se deduce la acción en contra de un sujeto sin
legitimación (pasiva), esa petición de tutela jurisdiccional no puede
prosperar, al faltar como se ha dicho, un presupuesto de la acción.
(Romero Seguel, Alejandro, Curso de Derecho Procesal Civil, La
Acción y la Protección de los Derechos, T. I., Santiago, Editorial
Jurídica de Chile, 2006, p. 87.)

Ahora bien, cualquiera que sea el conflicto materia de la petición


jurídica, este elemento del derecho de acción (legitimidad) siempre se
encamina a un único objetivo jurídico: Determinar quiénes tienen la
calidad de justa parte en el proceso, (Ibíd.)

“La legitimación, como requisito de la acción, es una condición de la


providencia de fondo sobre la demanda; indica pues, para cada
proceso las justas partes, las partes legítimas, esto es, las personas
que deben estar presentes a fin de que el juez pueda proveer sobre un
determinado objeto". (Ibíd., p. 88.)

2. - Cristóbal Duch no fue el constructor del proyecto. Su calidad de


representante legal de la empresa constructora no confiere una acción
adicional a la interpuesta en contra de GCI.

La causa principal de la falta de legitimación de su representado se


debe a que sencillamente Cristóbal Duch no es el constructor del
Condominio; no firmó plano alguno ni tampoco tiene estudios sobre
construcción civil o ingeniería en construcción. La única relación que
tiene con el asunto discutido en autos es que al tiempo de verificarse
la venta de los departamentos, éste era el representante legal de la
empresa constructora, es decir, Constructora GCI S.A.

De este modo es totalmente errado el tratamiento que se le da a


HHCFMHHGMV

Cristóbal Duch como “profesional responsable de la obra”. Este


tribunal bien sabe que constituyen dos calidades muy distintas ser el
profesional responsable de la obra a ser el representante legal de una
empresa constructora. Tanto es así que la Ordenanza General de
Urbanismo y Construcción (OGUC) se encarga de definir lo que se
entiende por “profesional competente”, señalando al respecto:

“Profesional competente” el arquitecto, ingeniero civil, ingeniero


constructor o constructor civil, a quienes, dentro de sus respectivos
ámbitos de competencia, les corresponda efectuar las tareas u obras a
que se refiere la Ley General de Urbanismo y Construcciones y la
presente Ordenanza”

Como puede ver Usía, para ser el profesional responsable de una obra
necesariamente se requiere de un título profesional vinculado a la
materia, ya sea arquitecto, ingeniero o constructor. El Sr. Duch no ha
estudiado ninguna de esas carreras, por lo que malamente ostenta la
calidad que la contraria le da en su demanda. El mismo sentido legal
se observa contenido en el artículo 17 de la LGUC, el que dispone:

“Para los efectos de la presente ley, son arquitectos, ingenieros civiles,


ingenieros constructores y constructores civiles, las personas que se
encuentren legalmente habilitados para ejercer dichas profesiones,
quienes serán responsables por sus acciones u omisiones en el
ámbito de sus respectivas competencias.

La intervención de estos profesionales en una construcción requerirá


acreditar que cuentan con patente vigente en la comuna de su
residencia o trabajo habitual."

Desde luego, Cristóbal Duch no se encuentra habilitado para ejercer


dichas profesiones ni tampoco ha intervenido en una obra en dicha
calidad.

El hecho de figurar como representante legal de GCI, por otra parte,


en ningún caso confiere le una acción adicional a la demandante para
demandarlo como persona natural además de la respectiva acción en
HHCFMHHGMV

contra de la empresa constructora.

En este sentido, si bien esta parte reconoce la procedencia de la


notificación realizada al Sr. Cristóbal Duch sólo en su calidad de
representante de la empresa constructora, es del todo improcedente
que se emplace al Sr. Duch como demandado personal y adicional por
su supuesta calidad de constructor del proyecto. Insistimos, es falso
de falsedad absoluta que Cristóbal Duch sea el constructor
responsable de la obra.

Como se acreditará en la respectiva etapa procesal, su representado


sólo estuvo relacionado a la construcción del Condominio en su
calidad de representante legal de GCI, nunca en calidad de agente
activo en el proceso de edificación e instalación.

En conclusión por un lado los instrumentos que dejan constancia del


proceso de construcción no contemplan al Sr. Duch como profesional
responsable (de hecho figura el nombre de un tercero no demandado
en autos); sino que además carece de todo título profesional que
hubiera podido siquiera darle la posibilidad de ostentar dicho cargo.

3. - La Lev General de Urbanismo v Construcción (LGUC) no


confiere acción en contra de su representante legal si la empresa
constructora no ha sido disuelta.

El artículo 18 de la LGUC indica en lo pertinente:

“La responsabilidad civil a que se refiere este artículo, tratándose de


personas jurídicas que se hayan disuelto, se hará efectiva respecto de
quienes eran sus representantes legales a la fecha de celebración del
contrato”

Del análisis de la letra de dicho inciso, se obtiene que la ley ha dado


una facilidad a quienes accionen por fallas o defectos en la
construcción, permitiendo que en caso que la persona jurídica deje de
tener existencia jurídica, se pueda proceder personalmente en contra
de quienes figuraban como sus representantes legales.

Sin embargo, a contrario sensu, en los casos que la persona jurídica


HHCFMHHGMV

no se haya disuelto, desde luego que no se tiene la acción personal en


contra de sus representantes legales, toda vez que la facilidad y
protección que contempla la LGUC no se hace necesaria.
Ese es precisamente la situación de Cristóbal Duch respecto a la
empresa constructora GCI. En atención a que esta última no ha sido
disuelta, no corresponde dirigirse en contra de sus representantes
legales, sino que sólo en contra de la sociedad.

El accionar de los demandantes, en tanto se dirige al mismo tiempo en


contra de la sociedad constructora como de su representante legal, es
totalmente equivocado y carece de legitimación pasiva; en tanto la
persona jurídica no se haya disuelto, no existe acción alguna en contra
de la persona natural, debiendo desde luego rechazarse la demanda
en contra de esta última.

4. - Artículo 18 de la LGUC expresamente excluye de


responsabilidad al Sr. Duch, atendido que no detenta la calidad de
profesional competente ni tiene el grado de profesional en una carrera
relacionada con el ámbito constructivo.

En concordancia con la definición legal que la OGUC otorga sobre


profesional competente, el artículo 18 de la LGUC releva
específicamente de responsabilidad, y de su eventual solidaridad, a
quienes no detentan dicha calidad. Como han dicho, no se puede
tener la calidad de profesional competente si no se cuenta con una
profesión relacionada al ámbito de la construcción. Pasan a citar el
inciso en comento:

“Respecto de las responsabilidades, daños y perjuicios a que se


refiere este artículo, las personas jurídicas serán solidariamente
responsables con el profesional competente que actúe por ellas como
arquitecto, ingeniero civil, ingeniero constructor o constructor civil, los
que deberán individualizarse en el respectivo permiso de construcción”

Una vez más se podrá comprobar que el hecho de que su


representado no tenga alguna de esas profesiones, necesariamente lo
excluye de las hipótesis que la LGUC plantea para que se configure
HHCFMHHGMV

una acción en su contra. A mayor abundamiento, y como también se


ha dicho, la circunstancia de que el Sr. Duch no haya suscrito ningún
documento relativo a la obra en calidad de constructor o profesional
responsable de ella, constituye un antecedente adicional para
descartar su responsabilidad civil en esta discusión.

Como ya puede advertir este tribunal, es improcedente que don


Cristóbal Duch como persona natural sea sujeto pasivo en esta
discusión, puesto que no reúne ninguna de las características o cargos
que lo hagan responsable de los hechos planteados en autos.

5.- Posición de la jurisprudencia respecto a la falta de legitimación


pasiva.

Nuestros Tribunales Superiores han sido categóricos con la relevancia


de que las acciones deben interponerse en contra de quien realmente
se encuentra en la situación jurídica sobre la cual se le imputa. En el
caso de marras, por ejemplo, es de vital importancia que si se
demanda como persona natural al profesional responsable de la obra,
éste haya ejercido efectivamente dicho cargo y que la ley contemple
una acción para dirigirse en su contra.

Pasan a citar algunos fallos, sólo a título ejemplar, sobre la materia:

“Cuarto: Que trae a colación, entonces, el error denunciado, la


institución de la legitimación procesal o "ad causam" y que va más allá
de la simple aptitud general o capacidad de ser parte, pues siendo un
presupuesto para la válida constitución, prosecución y desarrollo del
proceso, alude, como lo ha referido la doctrina, a la legitimación para
pretender o resistir la pretensión, una consideración especial en que
tiene la ley, dentro de cada proceso, a las personas que se hallan en
una determinada relación con el objeto del litigio y, en virtud de la cual,
exige, para que la pretensión procesal pueda ser examinada en cuanto
al fondo, que sean dichas personas las que figuren como parte en
aquél. De acuerdo a lo anterior; la pasiva "específicamente obedece a
la circunstancia que el demandado sea la persona a quien, según la
normativa, le corresponde contradecir la pretensión o frente al cual el
HHCFMHHGMV

legislador permite que se declare la relación sustancial objeto de la


demanda" (Corte Suprema, 29 de julio de 2009. Rol: 3021-2009.)
“Según la doctrina llamase " legitimatio ad causam" la demostración de
la existencia de la calidad invocada, que es activa cuando se refiere al
actor y pasiva cuando al demandado. Correspondiendo al actor la
prueba de las condiciones de su acción, a él incumbe demostrar su
calidad de titular del derecho y la calidad de obligado del demandado.
La falta de calidad, sea porque no existe identidad entre la persona del
actor y aquella a quien la acción está concedida, o entre la persona del
demandado y aquella contra la cual se concede, determina la
procedencia de la defensa por falta de legitimidad, que debe ser
opuesta al contestar la demanda y apreciada en la sentencia definitiva.
Por consiguiente, la legitimación de la calidad de obrar no es un
requisito para el ejercicio de la acción, sino para su admisión en la
sentencia. Si de la prueba no resulta la legitimación activa o pasiva, la
sentencia rechazará la demanda porque la acción no corresponde al
actor o contra el demandado. En este caso la juez a quo dio
razonados fundamentos para rechazarla excepción.”(Corte de
Apelaciones de La Serena, 17 de mayo de 2016. Rol: 1282-2015)

Un último fallo, que citan a continuación, parece especialmente


ilustrativo para esta materia, toda vez que utiliza directamente la
opinión del profesor Maturana para justificar el considerando:

“También se ha señalado respecto de la falta de legitimación, que: "En


nuestro sistema, que sigue el de la mayoría, la falta de capacidad o de
representación da lugar a una excepción dilatoria, de previo y especial
pronunciamiento, como veremos al estudiar el procedimiento. En
cambio, la falta de legitimación es una defensa de fondo y se tramita y
resuelve con las demás excepciones y defensas (no dilatorias), en la
sentencia definitiva. Aunque el juez, desde el punto de vista lógico,
considerará previamente esta cuestión, y si las partes -o alguna de
ellas- carece de la necesaria legitimación, no efectuará
pronunciamiento sobre el mérito. En este sentido, la legitimación es un
presupuesto procesal (de la sentencia) de los cuales, según la
HHCFMHHGMV

mayoría de la doctrina y jurisprudencia, el propio magistrado puede


relevar de oficio, aunque la parte no lo haya señalado" (Cristian
Maturana Miquel, op. cit, pág.89)” (Corte Suprema, 6 de marzo de
2012. Rol 3866-2011.)

En mérito de lo expuesto, teniendo especial consideración en que el


Sr. Duch no fue ni podría ser el profesional responsable, así como de
la circunstancia que la persona jurídica constructora no ha sido
disuelta, vienen en solicitar se rechace en todas sus partes la
demanda de autos por falta de legitimación pasiva, con expresa
condena en costas en contra de los demandantes por no haber tenido
motivo plausible para litigar.

2.3 En subsidio, falta de representación por quien obra en nombre de


otro, por excederse en las facultades del mandato judicial conferido a
los Sres. Baraona y Larraín.

Como consta en autos, los Sres. José Pedro Baraona González y


Manuel Larraín Hurtado han comparecido en representación de las
partes demandantes en mérito de las escrituras públicas de mandato
judicial, dos de fecha 13 de septiembre y otra de 21 de octubre de
2016, todas otorgadas en la Notaría de Santiago de don Humberto
Santelices Narducci.

En atención a que probablemente todas fueron redactadas en base a


un mismo modelo, comparten exactamente la redacción del objeto del
mandato judicial, el cual específicamente se constituye como
“presentar una demanda en contra del propietario primer vendedor y
en contra de los profesionales responsables por las fallas y defectos
de las construcciones (…)”

De la cláusula anteriormente citada, se observa que las partes


demandantes confirieron mandato a los abogados específicamente
para demandar a una empresa determinada y a personas naturales
genéricas:
HHCFMHHGMV

1.- El propietario primer vendedor (en este caso Inmobiliaria VM S.A.);


y
2. - Los profesionales responsables por las fallas y defectos de las
construcciones.

Incuestionablemente, los mandatos judiciales en comento sólo


autorizan a demandar a dos categorías de personas: el propietario
primer vendedor (que en este caso corresponde a Inmobiliaria VM
S.A.) y a los “profesionales” que pudieran resultar responsables por las
fallas en el edificio.

Como se podrá advertir, un profesional necesariamente alude a una


persona natural que detenta la categoría de tener un certificado de
estudios superiores. (De conformidad a la definición del Diccionario de
la Lengua Española, al usarse la palabra “profesional” como adjetivo o
sustantivo siempre se refiere a una persona natural, a saber:) Tal
como indican en el capítulo anterior, la OGUC define expresamente lo
que se entiende por profesional competente en materia de
construcción.

En este orden de ideas, pueden observar que los abogados


apoderados se han excedido de las facultades otorgadas por sus
mandantes al demandar al Sr. Cristóbal Duch, toda vez que el
instrumento por el cual actúan en representación de los demandantes
no los faculta para demandar a cualquier persona, sino que a dos
categorías en específico, dentro de las cuales no se encuentra su
representado. Como desarrollaron más arriba, el Sr. Duch no es el
profesional responsable de la obra, sino que un mero representante de
la empresa constructora. Desde luego, la falta de un título profesional
lo sitúa fuera del mandato judicial por el cual actúan los abogados en
supuesta representación de las partes.

Sobre la materia, conviene tener a la vista el artículo 2131 del Código


Civil, el cual indica perentoriamente que “El mandatario se ceñirá
rigorosamente a los términos del mandato, fuera de los casos en que
HHCFMHHGMV

las leyes le autoricen para obrar de otro modo."


Como Usía., bien lo sabe, la regulación del mandato en el derecho
común es plenamente aplicable al mandato judicial, de conformidad a
lo que indica el artículo 528 del Código Orgánico de Tribunales.

De este modo, la actuación de los abogados fuera de la letra expresa


de su mandato conlleva que tampoco actúen como representantes de
la voluntad de las partes demandantes, no pudiendo radicarse los
efectos de sus actos como si hubiesen sido celebrados por estos
últimos según lo regula el artículo 1448 del Código Civil. Así lo ha
resuelto expresamente la jurisprudencia al disponer:

“La modalidad de la representación exige como requisito sine qua non


la existencia de la representación o el mandato, generados
contractualmente o por medio de una disposición legal, es decir, con
fuente convencional o legal. Sólo así la modalidad surte efecto, porque
entonces se encuentra dentro de aquel requisito esencial que es, al
mismo tiempo, el resguardo jurídico de la persona y bienes del
supuestamente representado. Las palabras del artículo 1448 del
Código Civil son precisas y elocuentes al decir, refiriéndose al que
ejecuta algo a nombre de otra persona, “estando facultada por ella o
por la ley para representarla”. A contrario sensu, cuando esto falta, no
juega la modalidad de la representación, el acto no produce efecto en
el no representado” (Corte de Apelaciones de Santiago, 5 de marzo
1964. R., t. 62, sec. 2ª, p. 53.)

Así, se encuentran con que los abogados que dicen representar a los
demandantes realmente carecen de facultades para demandar a don
Cristóbal Duch, pues su mandato sólo los autorizaba para dirigirse en
contra del propietario primer vendedor y los profesionales
responsables; ambas categorías en las que no se enmarca la situación
de su representado.

Por este motivo, y teniendo especialmente a la vista las escrituras


HHCFMHHGMV

públicas de mandato judicial, así como los artículos 1448 y 2131 del
Código Civil, solicitan rechazar en todas sus partes la demanda en
cuanto se dirige en contra de esta empresa constructora sin que los
abogados tengan facultad ni mandato para proceder. Sólo este motivo
es suficiente para rechazar, con costas, la acción intentada en contra
de este demandado.

2.4 En subsidio de lo anterior, en el caso de autos no se configuran


los elementos de la responsabilidad del Constructor.

2.4.1 Contextualización del mercado.

Para el improbable caso que Usía., estime que don Cristóbal Duch sí
es el profesional a cargo de la construcción del Condominio, y por
tanto responde solidariamente por la responsabilidad de la empresa
constructora, vienen en alegar que no se configuran los elementos de
responsabilidad del constructor.

Para entender y diferenciar las responsabilidades que pueden existir


entre los profesionales y/o agentes que participan en la ejecución de
una obra como la de autos (edificio de departamentos), es necesario
contextualizar someramente el mercado inmobiliario, de manera que
se comprenda cuál fue la función que desempeñó su defendida.

Inmobiliaria VM o primer propietario vendedor es aquella persona que


gestiona el negocio y coordina a todos los profesionales y/o agentes
mediante su contratación.

En la primera etapa la Inmobiliaria seleccionó, comercial y


constructivamente, un terreno en el cual desarrollar el proyecto. Una
vez seleccionado el terreno, contrató los servicios de una empresa
especialista para analizar la calidad de los suelos de modo de
establecer el potencial constructivo (y comercial) del terreno. Luego la
Inmobiliaria contrató los servicios profesionales de un Ingeniero
Calculista y un Arquitecto para que, actuando conjunta y
coordinadamente, diseñaran y proyectaran el edificio y, junto con lo
anterior, también se contrató los servicios de otros profesionales para
que realizaran los denominados “planos o proyectos de
HHCFMHHGMV

especialidades” correspondientes a instalaciones de gas, agua


potable, alcantarillado, etc.
Recibidos todos los proyectos señalados anteriormente, la Inmobiliaria
solicitó el permiso de edificación a la Dirección de Obras Municipales
de la I. Municipalidad de Lo Barnechea (“en adelante e indistintamente
“DOM”). Revisados los antecedentes, planos y especificaciones
técnicas (proyectos) por parte de la DOM, se concedió el permiso de
edificación el 3 de febrero de 1999.

Una vez concedido el permiso de edificación por parte de la DOM, la


Inmobiliaria VM contrató a GCI para que construyera el edificio de
acuerdo a los provectos de arquitectura, cálculo y especialidades
realizados por otros profesionales y que, además, habían sido
revisados y autorizados por la DOM. La única relación entre los
hechos de la demanda y su representado, es que a la época de inicio
del proyecto, él era el representante legal de GCI.

Tal como podrá apreciar la empresa constructora no construyó lo que


quiso ni como quiso, sino que, por el contrario, construyó aquello que
los profesionales a cargo de cada área determinaron en cuanto al
diseño, cálculo y especialidades. (Los profesionales que participan en
cada una de las etapas deben cumplir determinados requisitos
técnicos y curriculares que se encuentran establecidos en la Ley y
Ordenanzas) Esa es la obligación legal y contractual de GCI, derivada,
evidentemente, del “arte del buen construir”.

De lo anterior se sigue que la competencia propia del constructor,


cargo que esta parte desde luego controvierte respecto al Sr. Duch, no
consiste en la elaboración de los proyectos, sino en la ejecución de la
construcción con estricto apego a las indicaciones de los proyectos,
especificaciones técnicas, planos y demás antecedentes de la obra.
De hecho, no resulta legitimo al constructor alterar en modo alguno las
especificaciones y detalles de los proyectos porque ellos son de
competencia exclusiva de los proyectistas respectivos, y les
corresponderá verificarlos, si es el caso, a los revisores
HHCFMHHGMV

independientes, pero no a la constructora.

2.4.2 Marco normativo de la responsabilidad del Constructor.


A continuación expondrán un breve resumen del marco normativo que
regula la responsabilidad del profesional responsable y de los otros
agentes involucrados para el caso de autos, esto es, la normativa
vigente al momento en que se otorgó el permiso de edificación del
edificio ( de fecha 3 de febrero de 1999, y sus modificaciones
posteriores, entre ellas la Resolución 337 de 7 de noviembre de 2012
reducida a escritura pública con fecha 18 de junio de 2013 en la
Notaría de don José Musalem Saffie, todas de la Dirección de Obras
de la Municipalidad de Lo Barnechea).

La actividad constructiva en Chile se encuentra regulada por la Ley


General de Urbanismo y Construcción (“LGUC”), la OGUC y por las
Instrucciones que en virtud de lo dispuesto en el artículo 4 de la LGUC
Imparta el Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Es la propia LGUC quien distingue entre las distintas


responsabilidades de los profesionales y/o agentes que Intervienen en
la construcción de un edificio, al sostener en el referido artículo que:

“Las acciones para hacer efectivas las responsabilidades a que se


refiere este artículo...”

La doctrina también ha reconocido la existencia de responsabilidades


diferentes. Así: “La LGUC establece en su artículo 18 la
responsabilidad de los agentes de construcción y señala que estos
responderán por las fallas, errores o defectos de construcción
atribuyendo responsabilidad individual a la culpa profesional, esto es,
cada agente es responsable respecto de su propia función, con la sola
excepción del propietario primer vendedor, sujeto pasivo que dirige la
acción preferentemente, que siempre tendrá derecho a repetir en
contra de los verdaderos responsables. ’’ (Urrejola Santa María,
Sergio: “La Responsabilidad profesional de los agentes de la
Construcción”. Editorial Lexis Nexis. pág. 47.)
HHCFMHHGMV

De acuerdo a lo señalado, el primer responsable (El artículo 1.2.3 de


la OGUC dispone que: “El propietario primer vendedor de una
construcción será responsable por todos los daños y perjuicios que
provengan de fallas o defectos en ella producidos como consecuencia
de su diseño y/o de su construcción, sea durante su ejecución o
después de terminada, sin perjuicio de su derecho a repetir en contra
de quien él estime responsable”) por los daños y perjuicios que
procedan de fallas o defectos en el diseño, proyección y construcción
es el propietario primer vendedor.

El propietario primer vendedor está definido en el artículo 1.1.2 de la


OGUC como el:

“Titular del dominio del inmueble en que se ejecutó una obra y que
realiza, a cualquier título, después de su recepción definitiva, la
primera enajenación de la totalidad o de cada una de las unidades
vendibles”.

De acuerdo a lo señalado por la doctrina, el propietario primer


vendedor “es el principal responsable de la obra va que responde de
todos los daños. Además, es el primer obligado para responder de los
daños y perjuicios de una obra”. (Fernández Richard, José y Holmes
Salvo, Felipe: Derecho urbanístico Chileno. Editorial Jurídica de Chile.
Segunda Edición. Pág. 87).

Para el caso de autos, el propietario primer vendedor es Inmobiliaria


VM.

En segundo lugar, la LGUC establece la responsabilidad de los


proyectistas por los daños y perjuicios que se hubieren producido y
derivado de los errores en que haya incurrido.

El proyectista está definido en el artículo 1.1.2 de la OGUC como el:

“Profesional competente que tiene a su cargo la confección del


proyecto de una obra sometida a las disposiciones de la Ley General
HHCFMHHGMV

de Urbanismo y Construcción”.

Su responsabilidad, al igual que la del constructor, corresponde a una


responsabilidad específica que se origina única y exclusivamente en
los errores que haya cometido en la ejecución de sus labores. Así lo
dispone el artículo 1.2.4 de la OGUC:

“Los proyectistas serán responsables, en sus respectivos ámbitos de


competencia, por los errores en que hayan incurrido, si de estos se
han derivado daños o perjuicios. El proyectista será responsable
respecto de los cálculos de superficie edificada, de los coeficientes de
constructibilidad y de ocupación del suelo, porcentajes, superficies de
sombra y demás antecedentes declarados, cuyo cálculo no
corresponderá verificar a las Direcciones de Obras Municipales”.

Difiere así de la responsabilidad del propietario primer vendedor, quien


es el principal responsable de los daños que pueda originarse en las
fallas o defectos de una construcción o edificio.

En tercer lugar, la LGUC establece la responsabilidad del constructor


quien, al igual que el proyectista, tiene una responsabilidad subjetiva,
especial y limitada, única y exclusivamente, a las fallas, errores o
defectos en la construcción y en la utilización de materiales o insumos
defectuosos.

El artículo 1.1.2 de la OGUC ha definido al constructor como el:

“Profesional competente que tiene a su cargo la ejecución de una obra


sometida a las disposiciones de la Ley General de Urbanismo y
Construcción. Se entenderá también por “Constructor, la persona
jurídica en cuyo objetivo social esté comprendida la ejecución de obras
de construcción y urbanización y que para estos efectos actúe a través
de un profesional competente”.

La responsabilidad especial y limitada del constructor no se extiende a


los defectos que hayan tenido su origen en los planos de arquitectura,
al cálculo estructural, al estudio de suelo y al diseño de la obra. Por el
HHCFMHHGMV

contrario, de acuerdo con el artículo 1.2.9 de la OGUC, el Constructor


tiene la responsabilidad de adoptar:
"... medidas de gestión y control de calidad para que ella (la obra) se
ejecute conforme a las normas de la Ley General de Urbanismo y
Construcciones y a la presente Ordenanza, y se ajuste a los planos y
especificaciones del respectivo proyecto”.

En el mismo sentido, el artículo 1.2.14 de la OGUC señala:

“Art. 1.2.14. Los planos de estructura y la memoria de cálculo, que


incluirá, cuando corresponda, el estudio de mecánica de suelos, serán
de exclusiva responsabilidad de los profesionales competentes que los
suscriban. Corresponderá asimismo a dichos profesionales asistir al
constructor para que las estructuras se ejecuten de acuerdo a los
respectivos planos y especificaciones técnicas del permiso de
edificación otorgado, dejando constancia en el Libro de Obras de su
recepción conforme de las distintas etapas de ejecución de la
estructura”.

Por último, también existe una responsabilidad administrativa de los


funcionarios que otorgaron los permisos de edificación y los
certificados de recepción definitiva.

En efecto, el artículo 22 de la LGUC establece que:

“Los funcionarios fiscales y municipales serán civil, criminal y


administrativamente responsables de los actos, resoluciones u
omisiones ilegales que comentan en la aplicación de esta Ley".

La doctrina ha señalado que la responsabilidad de los funcionarios es


una responsabilidad amplia, así se ha sostenido que la Ley: “(hace)
responsables a dichos funcionarios en relación con la aplicación de la
Ley General de Urbanismo y Construcción tanto por sus acciones
como por sus omisiones, cuando estas o aquellas sean contrarias a
derecho". (Fernández Richard, José y Holmes Salvo, Felipe: Ob. Cit.,
Pág. 81)
HHCFMHHGMV

Pero la responsabilidad administrativa también tiene su origen en el


control que ejercen las autoridades en la construcción de los edificios.
La LGUC establece tres herramientas para ejercer el control sobre las
obras construidas. A saber:

La primera herramienta está constituida por el deber que tiene cada


persona de obtener, de parte de la Municipalidad, la autorización para
construir y urbanizar. Esta autorización es otorgada por la Dirección de
Obras Municipales (DOM) de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 116
de la LGUC, que dispone:

“La construcción, reconstrucción, reparación, alteración, ampliación y


demolición de edificios y obras de urbanización de cualquier
naturaleza, sean urbanas o rurales, requerirán permiso de la Dirección
de Obras Municipales, a petición del propietario, con las excepciones
que señale la Ordenanza General. EL DIRECTOR DE OBRAS
MUNICIPALES CONCEDERÁ EL PERMISO DE URBANIZACIÓN Y/O
EDIFICACIÓN SI LOS ANTECEDENTES ACOMPAÑADOS
CUMPLEN CON EL PLAN REGULADOR Y DEMÁS DISPOSICIONES
DE LA PRESENTE LEY Y LAS ORDENANZAS. PREVIO PAGO DE
LOS DERECHOS QUE PROCEDAN. SIN PERJUICIO DE LAS
FACILIDADES DE PAGO CONTEMPLADAS EN EL ARTÍCULO 128”.

La segunda herramienta la constituye la facultad de fiscalización de las


obras que tiene la Dirección de Obras de cada municipalidad quienes,
de acuerdo a lo establecido en el artículo 142 de la LGUC, deben:

“...fiscalizar las obras de edificación y de urbanización que se ejecuten


dentro de la comuna, como asimismo el destino que se dé a los
edificios. Los funcionarios municipales tendrán libre acceso a todas las
obras de edificación y urbanización que se ejecuten en la comuna,
para ejercerlas inspecciones que sean necesarias.”

La tercera herramienta de control está constituida por la necesidad de


aprobación de cada construcción que debe realizar la Dirección de
Obras Municipales. De acuerdo a lo dispuesto al artículo 145 de la
HHCFMHHGMV

LGUC:

“Ninguna obra podrá ser habitada o destinada a uso alguno antes de


su recepción definitiva total o parcial.”
Cabe hacer presente a Usía., que el Condominio cumplió con toda la
normativa legal aplicable, obteniendo con fecha 03 de Febrero de
1999 el permiso de edificación y con fecha 11 de Diciembre de 2014 la
recepción definitiva.

Es evidente entonces que la LGUC y la OGUC establecen tres


responsabilidades diferentes, de las cuales al menos dos son
subjetivas, especiales y subsidiarias (proyectista y constructor).

• Subjetiva puesto que requiere culpa o dolo.

• Especiales puesto que se originan, única y exclusivamente, por


determinados hechos, como lo son el error en el cálculo, en la
actividad constructiva o en la utilización de materiales defectuosos; y
son reguladas independientemente en la OGUC ( La OGUC, en su
Título 1, Capitulo 2, “De Las Responsabilidades”, trata por separado
la responsabilidad del propietario primer vendedor, de la del
proyectista y de la del constructor, los que respectivamente están
tratadas en los artículos 1.2.3, 1.2.4 y 1.2.6.) y;

• Subsidiaria puesto que la LGUC ha establecido expresamente


que quien responde debe ser el propietario primer vendedor, el cual
podrá ejercer acciones de repetición en contra de quienes resulten
responsables.

En conclusión, ha quedado demostrado que la responsabilidad del


constructor es una responsabilidad especial respecto de la obra, y que
puede ser alegada única y exclusivamente por fallas o defectos en la
construcción o por la mala calidad de los materiales empleados, pero
no, como pretende la demandante, por cuestiones ajenas al arte del
buen construir.

Por otra parte, don Enrique Barros ha señalado que: “Tratándose de


actividades que están sujetas a extensivas regulaciones de base
HHCFMHHGMV

técnica, se puede asumir que la observancia de las normas legales v


reglamentarias es al menos un indicio de diligencia, como ocurre, por
ejemplo, en materia de responsabilidad por accidentes del tránsito y
por daños ambientales” (Barros Bourie, Enrique, “Tratado de
Responsabilidad Extracontractual”, Editorial Jurídica de Chile, 1°
edición, p. 103).

El constructor se encuentra obligado a ejecutar la obra de acuerdo a


los planos y especificaciones técnicas proporcionadas por el
propietario primer vendedor y los distintos proyectistas, previamente
aprobados por la autoridad competente. Lo anterior, es una obligación
legal dispuesta en el artículo 5.2.2 de la OGUC, que señala
expresamente que:

"las obras deberán ejecutarse en conformidad con los planos,


especificaciones v demás antecedentes aprobados en el respectivo
permiso y sus modificaciones si las hubiere”.

En el mismo sentido, el artículo 143 de la LGUC dispone que:

“Durante la ejecución de una obra, el constructor a cargo de ella


deberá velar porque en la construcción se adopten las de gestión y
control de calidad para que ésta la ejecute conforme a las normas de
la Ley General de Urbanismo y Construcciones y de la Ordenanza
General, y se ajuste a los planos y especificaciones del respectivo
proyecto”.

Por último, cabe destacar que la demandante, al momento de


establecer los supuestos perjuicios sufridos, no diferencia cuáles de
éstos corresponden a cada demandado y, en definitiva, intenta de
forma improcedente establecer una supuesta responsabilidad
solidaria. Tal como señalamos anteriormente, la responsabilidad de la
empresa constructora GCI y del Sr. Duch es una responsabilidad
limitada y especial, provocando, en definitiva, que no pueda existir, por
expreso mandato legal, una solidaridad respecto de los demás
demandados.

Es más, la sola indeterminación de los perjuicios respecto de los actos


HHCFMHHGMV

de cada uno de los demandados implica, necesariamente, que se


deba rechazar la demanda de autos con costas.
2.5 No existen deficiencias o vicios en la Construcción ni tampoco un
uso deficiente en los materiales empleados.

La legislación aplicable al caso de autos establece que su


representado responde, única y exclusivamente, por las deficiencias o
vicios en la construcción que, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 18 de la LGUC, consisten en las fallas, errores o defectos en
la construcción y en la utilización de materiales o insumos
defectuosos.

Pues bien, a continuación expondremos cómo en el caso de autos no


se configura la responsabilidad del Constructor, puesto que no ha
existido ninguna falta o vicio en la construcción, provocando, en
definitiva, que deba ser rechazada la demanda respecto de GCI.

De acuerdo a lo establecido en el artículo 1698 del Código Civil, será


la demandante quien deba acreditar la existencia de vicios o defectos
en la construcción, especificando en qué consisten y cómo resultan
ser la causa necesaria de los daños cuya indemnización reclaman.
Esta parte controvierte en forma expresa la existencia de vicios o
defectos en su labor, así como la utilización de materiales
defectuosos.

Pues bien, y sin perjuicio de tener la carga de la prueba, la


demandante no señala ni especifica cuáles habrían sido los defectos
de construcción que infundadamente imputa a su representado y, en
definitiva, se limita a referirse a ellos como si se tratara de hechos
probados para desprender una inexistente responsabilidad de GCI y
del Sr. Duch. Mucho menos señala o explica la manera en que tales
supuestos vicios de construcción (no especificados) serían la causa
directa de los perjuicios cuya indemnización reclaman.

GCI y el Sr. Duch, en caso de ser considerado como profesional


responsable, cumplió íntegramente las especificaciones técnicas
HHCFMHHGMV

entregadas por la Inmobiliaria. Dichas especificaciones técnicas fueron


revisadas y aprobadas por la Ilustre Municipalidad de Lo Barnechea y
fiscalizadas por una Inspección Técnica de Obra (“ITO”), que en este
caso correspondió a la empresa COZ y Compañía S.A.

Reiteran que GCI, en su calidad de empresa constructora, y el Sr.


Duch, en caso de ser considerado indebidamente como profesional
responsable, deben necesariamente cumplir con las especificaciones
técnicas entregadas por la Inmobiliaria. Esta circunstancia fue
certificada por la ITO designada por la Inmobiliaria y da cuenta del fiel
cumplimiento de su defendida.

El cumplimiento de la empresa constructora GCI a las normas legales


(especificaciones técnicas) (Artículo 5.2.2 de la OGUC.) e indicaciones
del fabricante impide, absolutamente, una eventual condena tanto en
su contra como de su representado.

2.6 Controvertimos la existencia, naturaleza y monto de los


perjuicios supuestamente sufridos por la demandante

Para el improbable caso que se estimare que sí existe responsabilidad


imputable al Sr. Duch como profesional responsable de la obra por la
exposición realizada en la demanda, vienen en controvertir
expresamente la existencia, naturaleza y monto de los perjuicios
supuestamente sufridos por los demandantes. En consecuencia, se
estarán a la prueba que se rinda en autos.

Además, todos los daños que la demandante supuestamente sufrió


tienen su justificación, única y exclusivamente en otros factores de
responsabilidad y en su propia culpa al no realizar las debidas
mantenciones desde la entrega del Condominio; sin guardar relación
alguna con el deber de su representado en su calidad de supuesto
profesional responsable de los edificios en cuestión ni haber utilizado
materiales deficientes.

Por lo demás, es importante señalar que los supuestos daños de la


HHCFMHHGMV

demandante no cumplen con los requisitos exigidos por nuestra


doctrina y jurisprudencia para ser indemnizables.
En efecto, el “daño es todo detrimento, perjuicio, menoscabo, dolor o
molestia que sufre un individuo en su persona, bienes, libertad, honor,
crédito, afectos, creencias, etc.” (Alessandri Rodríguez, Arturo: De la
responsabilidad Extracontractual en el Derecho Civil Chileno. Imprenta
Universitaria. Pág. 210.), pero muy por el contrario a lo que pretenden,
no cualquier daño debe ser indemnizado.

La jurisprudencia ha señalado que los requisitos para que el daño sea


indemnizable son: “que el daño sea real y cierto, es decir, que exista
en el momento actual. También este daño debe ser de los
indemnizables, esto es, apreciables en dinero y no haber sido
indemnizado anteriormente, pues implicaría una doble reparación y,
finalmente, el daño, para ser reparado, debe lesionar un derecho o un
interés legítimo’’. (Excma. Corte Suprema. Fallo dictado con fecha 31
de julio de 2007, en la causa Rol N° 3067-2006.)

Tal como hemos señalado, en la demanda no se establece ni explica


ninguno de los daños por los cuales su representado deba responder;
no hay una exposición clara ni determinada de fallas de construcción
ni el uso de materiales defectuosos. Incluso más, la mayor parte de las
denuncias expuestas por la actora acuden a un error de diseño para
justificar el origen del supuesto defecto. Desde luego, un error de
diseño no es imputable al profesional responsable empresa
constructora, en conformidad a la estricta letra del artículo 18 de la
LGUC.

2.7 El hipotético daño sufrido no es una consecuencia inmediata y


directa del actuar de su representada.

Los hipotéticos perjuicios alegados por la demandante no son una


consecuencia inmediata y directa de las hipotéticas fallas de
construcción o el uso de materiales defectuosos por parte de su
representado, supuesto profesional responsable. Tal como lo
HHCFMHHGMV

expusimos, la empresa constructora cumplió oportuna y cabalmente


con la obra que Inmobiliaria VM le había encomendado realizar, la cual
en todo caso se encontraba previamente aprobada por los respectivos
órganos administrativos. Precisamente, para lo anterior, utilizó los
materiales que estaban definidos en el proyecto de acuerdo a los
antecedentes entregados y realizados por otros agentes que
intervinieron en el proceso y fue aprobado, además, por la Ilustre
Municipalidad de Lo Barnechea.

De esta forma resulta improbable que la construcción haya presentado


fallas o que los materiales o insumos utilizados fueran defectuosos.
Sin perjuicio de esto, será la demandante quien deberá probar algunas
de las hipótesis establecidas en la Ley.

Difícilmente su representado, en la hipótesis que fuera efectivamente


el profesional responsable, podría tener alguna injerencia en los daños
sufridos por la demandante si su función fue única y exclusivamente
construir una obra de acuerdo a las especificaciones indicadas,
calculadas y aprobadas por terceros ajenos a los presentes autos.

2.8 La suma demandada no se condice con la realidad.

La demandante sostiene que los daños sufridos por el Condominio


ascienden a una suma aproximada de más de UF 100.000.- Dicha
cantidad correspondería, en opinión de la actora, a las
indemnizaciones correspondientes al daño emergente producido por
los demandados en el inmueble.

Pues bien, lo cierto es que la cantidad demandada excede


absolutamente los costos reales de los trabajos requeridos para
reparar los daños alegados. Las reparaciones, en caso de ser
efectivas, tienen un valor mucho menor al demandado y así se
acreditará en la etapa procesal correspondiente.

No se puede tolerar que la demandante intente obtener una ganancia


ilegítima con su pretensión.

Sólo a título ejemplar y meramente enunciativo, es del caso hacer


presente que los departamentos fueron adquiridos por sus propietarios
HHCFMHHGMV

a un valor variante entre las UF 8.000 y UF 10.000. Al observar el


número de demandantes y la indemnización final que solicitan, con
una simple división se aprecia que persiguen una indemnización del
mismo valor que el propio departamento al momento de pedir que en
subsidio el pago sea para los propietarios en lugar del Condominio.
Desde luego Usía, no tolerará que los demandantes obtengan una
suma tan desproporcionada que equivale por concepto de fallas al
mismo valor que el precio de la vivienda.

2.9 Existencia de concausas.

En subsidio de lo anterior, y para el hipotético e improbable evento de


que se considere que los actos u omisiones de GCI y su supuesto
profesional responsable han sido causa de los daños sufridos por el
demandante, se deberá descartar la existencia de concausas en los
hechos que provocaron, supuestamente, perjuicios al demandante. La
existencia de concausas puede excluir la responsabilidad de su
representado o, bien, hacer que terceros contribuyan a la reparación
de los daños.

En este sentido, don Hernán Corral (Corral Talciani, Hernán,


“Lecciones de Responsabilidad Civil Extracontractual”, Editorial
Jurídica de Chile, 1ª edición, página 1999), ha sostenido que: “En
primer lugar, puede resultar que la acción de un segundo agente
excluya la causalidad del primero, es decir, que interrumpa el nexo
causal entre la primera acción y el resultado lesivo. Se trata de lo que
en doctrina se denomina hecho de un tercero. Es lo que sucede, por
ejemplo, si alguien golpea levemente a otro, y por ello éste se dirige a
un hospital, y en el trayecto es atropellado por un vehículo conducido
por un tercero a exceso de velocidad. En el fondo se trata de dos
acciones, una de las cuales no es causa del daño’’.

No cualquier error de GCI y de su supuesto profesional responsable


puede ser considerado causa de los daños, sino que sólo aquellos que
considerados individual y singularmente pueden provocarlo.

Consta en la demanda que gran parte de los supuestos daños


HHCFMHHGMV

existentes son en áreas que requieren de una mantención periódica,


por ejemplo, los enchapes, pintura de piscina o el estado de los
jardines. Toda construcción requiere de mantenciones y arreglos
preventivos para conservar su estado. Las omisiones de la
demandante en la adecuada y oportuna mantención del Condominio
son, evidentemente, al menos una concausa de los supuestos daños
sufridos. Por otra parte, en muchas oportunidades se alegan errores
de construcción en zonas cuya recepción o diseño dependen incluso
de organismos administrativos ajenos a todos los demandados, como
es el caso del acceso al Condominio, que depende exclusivamente del
SERVIU en su diseño y revisión de la obra.

En este sentido, será trabajo de la demandante acreditar que los


daños que se le imputan a estar parte fueron causados por su actuar
exclusivo y no por responsabilidades de un tercero o bien por una
responsabilidad compartida entre éste y el Sr. Duch. Insistimos que los
términos en los cuales fue formulada la demanda impiden una
acertada inteligencia acerca de qué aspectos son su responsabilidad y
cuáles recaen en los otros sujetos pasivos.

2.10 Inexistencia de solidaridad entre los demandados.

El artículo 1511 del Código dispone que: “En general, cuando se ha


contraído por muchas personas o para con muchas la obligación de
una cosa divisible, cada uno de los deudores, en el primer caso, es
obligado solamente a su parte o cuota de la deuda, y cada uno de los
acreedores, en el segundo, sólo tiene derecho para demandar su parte
o cuota en el crédito. Pero en virtud de la convención, del testamento o
de la ley puede exigirse a cada uno de los deudores o por cada uno de
los acreedores el total de la deuda, y entonces la obligación es
solidaria o insolidum”.

Tal como se señala anteriormente, la responsabilidad de GCI y de su


supuesto profesional responsable es una responsabilidad limitada y
especial, provocando, en definitiva, que no pueda existir, por expreso
mandato legal, responsabilidad solidaria en relación con los demás
HHCFMHHGMV

demandados. Tampoco existe convención en la cual se haya pactado


la solidaridad, resultando absolutamente improcedente.
Pide se sirva tener por contestada la demanda de autos y, en definitiva
acogiendo una o más de las excepciones o defensas, rechazar la
acción deducida, con costas.

Solicitan que de acuerdo al artículo 50 E de la Ley 19.496, se declare


en la sentencia que se califique de temeraria la acción por carecer de
fundamento plausible. Asimismo, piden que en la misma oportunidad
se condene a cada demandante individualmente al pago del máximo
legal de multa contemplado en dicha disposición en razón de
calificarse como temeraria la acción de autos.

VIGESIMO CUARTO: Que para acreditar lo señalado en su demanda,


la parte demandante acompaño los siguientes elementos de prueba:

A folio 12 de 28 de octubre de 2016, acompaño: 1) Copia de escritura


pública otorgada el 19 de febrero del año 2015, ante el notario Patricio
Raby Benavente, por la cual el demandante, don Jaime Guzmán Villa,
adquirió el departamento 61 del edificio 7, de Avenida Valle del
Monasterio 222, Lo Barnechea; 2) Copia de la escritura pública
otorgada el 27 de febrero del año 2015, ante el notario Juan Francisco
Álamos Ovejero, suplente del titular, don René Benavente Cash, por la
cual el demandante, don Cristián Fajre Wipe, adquirió el departamento
41 del edificio 9, de Avenida del Valle del Monasterio 2118, Lo
Barnechea; 3) Copia de la escritura pública otorgada el 5 de febrero
del año 2015, ante el notario Patricio Raby Benavente, por la cual el
demandante, don Alberto Ramírez Ferrada, adquirió el departamento
54 del edificio 9, de Avenida Valle del Monasterio 2118, Lo Barnechea;
4) Copia de la escritura pública otorgada el 31 de marzo del año 2015,
ante el notario René Benavente Cash, por la cual los demandantes
Matías Costabal Anguita y Pascale Collard Floras adquirieron el
departamento 73 del edificio 7, de Avenida Valle del Monasterio 222,
Lo Barnechea. Documentos acompaños en la medida prejudicial: 1)
En representación del “Condominio Parque Monasterio II”, la escritura
HHCFMHHGMV

pública otorgada el 13 de septiembre de 2016, en la notaría de


Santiago de don Humberto Santelices Narducci; 2) En representación
de don Fernando Sergio Cerda Joannon, de don Carlos Humberto
Leighton Valenzuela, de don Matías Costabal Anguita y de doña
Pascale Collard Floras, la escritura pública otorgada el 13 de
septiembre de 20106, en la notaría de Santiago de don Humberto
Santelices Narducci; 3) En representación de don Rubén
Morgheinstern Volstein, de don Sergio Agustín Carrera Rivera y de
don Javier Marín Urbina Paredes, consta de la escritura pública
otorgada el 21 de septiembre de 2016, en la notaria de Santiago de
don Humberto Santelices Narducci.

A fojas 217 y siguientes, se acompañó certificado de matrimonio de


Cristóbal Duch León con Victoria Andrea Larraín Sartorius, celebrado
el 22 de noviembre del 2008, donde los cónyuges, pactaron
separación total de bienes.

A fojas 256 y siguientes acompaña copia con vigencia de la inscripción


de fojas 69.671, N° 45.935, correspondiente al Registro de Comercio
de 2013 del Conservador de Bienes Raíces y de Comercio de
Santiago. De la Constructora GCI S.A.

A fojas 486 y siguientes se acompañan: 1) Copia de la sentencia


pronunciada el día 29 de noviembre de 2014, rol N° 7423-2010, por el
Ministro de fuero don Miguel Vásquez Plaza; 2) Sentencia
pronunciada el día 30 de mayo de 2016, rol N° 4905-2015, por la I.
Corte de Apelaciones de Santiago.

A fojas 891 se acompaña informe neurológico de la demandante


Pascale Collard Floras, donde se señala que padece una esclerosis
múltiple secundaria progresiva, y otras afecciones que le impiden
comparecer al Tribunal.

A fojas 1212 se acompaña Acta Reunión Comité de Administración


Parque Monasterio II de 2 de agosto de 2017, donde se rechaza la
renuncia de Fernando Cerda Joannon.
HHCFMHHGMV

A folio 202 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañó lo siguiente:


1) certificado del notario don Luis Poza Maldonado, de 22 de julio de
2016, que acredita que la publicidad de internet para la venta de los
departamentos del Condominio ofrecía: Gran piscina exterior de 25
metros, Gran parque de 12.00 m2, baños con cubierta de mármol,
quincho para asados; 2) certificado de aviso publicitario publicado en
la revista “Vivienda y Decoración” de El Mercurio, en sus ediciones de
23 de junio y 4 de agosto, en que se ofrece a la venta los
departamentos del Condominio Parque del Monasterio II, emplazado
en un parque de 12.000m2; 3) folleto publicitario impreso de los
departamentos del Condominio, que da cuenta de departamentos de
140 m2 + ampliación opcional; 4) Certificado de informaciones previas
del lote 3 A1-A-1 sobre el cual se ha construidlo el edificio 7 de
Avenida del Monasterio Número 2222, emitido por el Dirección de
Obras Municipales de Lo Barnechea el 29 de julio de 2016, que
informa sobre las condiciones constructivas, y que deja de manifiesto
que la norma está agotada y excedida respecto de los departamentos
del Condominio Parque del Monasterio II y que por tanto ninguna
ampliación es posible; 5) Acta de observaciones de la Dirección de
Obras Municipales de Lo Barnechea, del 14 de agosto de 2015, que
formula reparos a la ampliación del departamento 73 del edificio 7, por
cuanto la norma vigente no permite “plantear nuevos volúmenes”; 6)
Acta de observaciones de 19 de enero de 2017 y oficio 265 de 12 de
abril de 2017, ambos de la Dirección de Obras Municipales de Lo
Barnechea, que formula reparos y rechaza las ampliación solicitadas
por el departamento 22 del edificio 7, por cuanto la superficie ya
edificada según permiso de edificación del edificio sobre pasa lo
actualmente permitido por el plan regulador vigente; 7) Cotización
emitida por la constructora demandada para ampliar el departamento
B52, que en su punto 7 expresamente indica que sólo se puede
ejecutar después de la recepción municipal del departamento; 8) Acta
de entrega del departamento B-71, firmada por el representante del
propietario, Sergio Aguilera, en el cual se da cuenta de una serie de
observaciones, entre ellas que la piscina debe tener 25 metros y que
no los tienen.
HHCFMHHGMV

A folio 211 de fecha 25 de mayo acompañaron: 1) Copia de 2 (dos)


escritos, notificación judicial de cobro de factura y acompaña
documentos (facturas), presentados ante el 19 ° Juzgado de Letras
Civil de Santiago, en causa rol C-17666-2015, caratulada “Reyes con
Constructora GCI S.A.”, en dichos documentos consta que don Jorge
Reyes Garrido, prestó servicios en ingeniería en sistemas eléctricos en
el Condominio Parque Monasterio II, persiguió el cobro de 6 facturas
emitidas a Constructora GCI S.A., por un total de $ 15.289.807, en
especial por todas las instalaciones de corrientes débiles en la
construcción; 2) Copia de demanda de cobro de pesos, presentada
ante el 30° Juzgado de Letras Civil de Santiago, en causa rol C-5476-
20107, caratulada “Ascensores Schindler Chile S.A., con Constructora
GCI S.A.”, documento en que consta que Ascensores Schindler Chile
S.A., demandó a dicha constructora el pago de la suma de $
5.284.640, correspondiente a trabajos de instalación de los
ascensores en ambos edificios del Condominio Parque el Monasterio
II; 3) Factura electrónica N° 71177798, por la suma de $ 5.284.640
IVA incluido, emitida por Ascensores Schindler Chile S.A., a
Constructora GCI S.A., a que se refiere el juicio indicado en el 2)
anterior; 4) Copia de reposición y acompaña documentos,
presentados ante el 23° Juzgado de Letras Civil de Santiago, causa rol
C-2653-2014, caratulada “EBEMA S.A. con Constructora GCI”, gestión
preparatoria de citación a confesión de deuda. Consta que en dicho
documento que EBEMA S.A. acompaña 18 facturas, las que se indica
corresponden a servicios prestados por esta en la construcción del
Condominio Parque Monasterio II.

A folio 212 de fecha 25 de mayo de 2017, se presentó la


documentación que dice relación con la demandada “Constructora GCI
S.A.” : 1) Copia de la inscripción de fojas 22571 número 15.617 de
2006 del Registro de Comercio del Conservador de Bienes Raíces de
Santiago, que corresponde al extracto de su constitución; 2) Copia de
la inscripción de fojas 24380 número 16985 de 2006 del Registro de
Comercio del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, que
corresponde a la primera sesión del directorio; 3) Copia de la
HHCFMHHGMV

inscripción de fojas 69671 número 45935 de 2013 del Registro de


Comercio del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, que
corresponde a los poderes vigentes.
A folio 213 de fecha 25 de mayo de 2017, se presentó la
documentación que dice relación con la demandada “Inmobiliaria VM
S.A.”: 1) Copia de la inscripción de fojas 92764 de 2012 del Registro
de Comercio del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, que
corresponde al extracto de su constitución; 2) Copia de la inscripción
de fojas 91647 número 55876 de 2014 del Registro de Comercio del
Conservador de Bienes Raíces de Santiago, que corresponde a la
primera sesión del directorio; 3) Copia de la inscripción de fojas 10582
número 6613 de 20158 del Registro de Comercio del Conservador de
Bienes Raíces de Santiago, que corresponde a los poderes vigentes;
4) Impresión de la página web de “P y G Larraín Propiedades”
(http://www..pyg.cl/historia), la cual indica “que nace como una
empresa de servicios inmobiliarios en 1982, con la unión de los
hermanos Paulo y Gerardo Larraín Kimber.

A folio 214 de 25 de mayo de 2017, acompaña la siguiente


documentación: 1) Informe Técnico titulado “Evaluación Técnica y
Normativa del Condominio Parque Monasterio II”, informe N°
1.409.521, de fecha 23 de mayo de 2017, elaborado por la Dirección
de Investigación Científica y Tecnológica de la Universidad Católica
(DICTUC); 2) Anexos (Parte 1 de 3) utilizados por el DICTUC en la
elaboración del informe técnico ante referido, incluidos al final del
mismo: a.- Informe de Especificaciones Técnicas, de mayo de 2012,
más Anexo 1, suscrito por don Nicolás Duch León, por la Inmobiliaria
GPG DOS S.A., y por don Felipe Ruiz Tagle Correa, por Ruiz Tagle
Vicuña Arquitectos; b.- Plano de Loteo Situación Actual, LB-031,
suscrito por los arquitectos San Martín y Pascal; c.- Plano de Loteo de
Situación Actual, LB-031-A, suscrito por los arquitectos San Martín y
Pascal; d.- Plano de Situación anterior y actual, cuadro de superficies,
suscrito por el arquitecto Sr. Felipe Ruiz Tagle; 3) Escritura pública de
reconocimiento de firma, otorgada ante la notario público de Santiago
doña Valeria Ronchera Flores, con fecha 24 de mayo de 2017. En
HHCFMHHGMV

dicho documento consta que don Felipe Bahamondes Cid, don Alfredo
Serpell Bley, don Alejandro Barrientos Cifuentes y don René Guerra
Cañete, todos ingenieros civiles del DICTUC, declaran haber
elaborado el informe técnico que se acompaña en el numeral 1),
anterior, reconociendo su autoría y firma.

A folio 216 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañó: 1) De la


sección del Anexo titulada “Proyecto de agua potable”: a) Lámina del
Edificio 9 Planta Subterráneo; b) Lámina de plantas 1° al 6° piso, de
agua fría; c) Lámina de la Sal de Máquinas, para agua fría; d) Lámina
de plantas del 1° al 6° piso, de agua caliente; e) Lámina de planta del
7° piso, para agua caliente; f) Lámina de Isométrico y detalles, de
edificio 9. 2) De la sección del Anexo titulada “Proyecto de
electricidad”: a) Lámina de alumbrado del subterráneo del edificio 7;
b) Lámina de plante de enchufes del subterráneo del edificio 7; c)
Lámina de alumbrado del 1° piso del edificio 7; d) Lámina de planta de
enchufes del 1° piso del edificio 7; e) Lámina de alumbrado del 2° al
7° piso del edificio 7; f) Lámina de planta de enchufes del 2° al 7° piso
del edificio 7; g) Lámina de plante de alumbrado piso mecánico
edificio 7; h) Lámina de alumbrado del subterráneo del edificio 9; i)
Lámina de planta de enchufes del subterráneo del edificio 9; j) Lámina
de alumbrado del 1° piso del edificio 9; k) Lámina de planta de
enchufes del 1° piso del edificio 9; l) Lámina de alumbrado del 2° al 7°
piso del edificio 9; m) Lámina de planta de enchufes del 2° al 7° piso
del edificio 9; n) Lámina de planta de alumbrado piso mecánico
edificio 9. 3) De la sección del Anexo titulada “Proyecto de corrientes
débiles”: a) Lámina de plante de corrientes débiles del 1° piso del
edificio 7; b)Lámina de planta de corrientes débiles del 2° al 7° piso
del edificio 7; c) Lámina de planta de corrientes débiles del 7° piso del
edificio 7; d) Lámina de planta de corrientes débiles del 1° piso del
edificio 9; e) Lámina de planta de corrientes débiles 2° al 7° piso del
edificio 9.

A folio 217 de fecha 25 de mayo de 2017, se presentó la siguiente


prueba: 1) De la Sección del Anexo titulada “Proyecto de Gas”: a)
Lámina de planta de 1° piso, isométrico y detalles del edificio 7; b)
HHCFMHHGMV

Lámina de planta de 2° piso al 7° piso, isométrico y detalles del edificio


7. 2) De la sección del Anexo titulada “Publicidad del conjunto”: a)
Certificado emitido por el notario de Santiago don Luis Poza
Maldonado, el día 22 de julio de 2016; b) Certificado de aviso
publicitario en la revista “Vivienda y Decoración” de El Mercurio, en sus
ediciones de 23 de junio y 4 de agosto; c) Folleto publicitario de
“Parque Monasterio II”; 3) De la sección del Anexo titulada
“Servidumbres de la Propiedad”: a) Plano de Servidumbre de
acometida eléctrica; b) Plano de Servidumbre de agua potable; c)
Plano de Servidumbre de aguas lluvias; d) Plano de Servidumbre de
alcantarillado; e) Plano de Servidumbre de corrientes débiles; f)
Plano de Servidumbre de tránsito; e) Plano de Servidumbre de gas.

A folio 218 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompaña la siguiente


documentación: 1) Informe Técnico, titulado “Informe sobre fallas y
defectos en accesos y vías de circulación interior del Condominio Valle
del Monasterio”, de mayo de 2017, elaborado por los arquitectos
Gonzalo Krebs Godoy y David Tirapegui Farías, con su
correspondiente anexo documental; 2) Anexo del Informe, que
contiene los siguientes documentos, que se acompañan: 1)
presupuesto elaborados por ARQUITECNICA S p A y Rozano
Riquelme Fernández, relativo a la reparación de las fallas y defectos
del acceso al Condominio y a las vías de circulación vehicular y
peatonal interiores incluidos en el informe. 2) Comprobantes de
gastos incurridos por el Condominio, pagados todos a Rozano
Riquelme Fernández, por las obras de reparación en el acceso al
Condominio, incluyendo barrera, caseta y sistema de seguridad. 3)
Set fotográfico adjunto a informe, que ilustra las fallas y defectos
descritos en él. 4) Copia autorizada de escritura pública de 24 de
mayo de 2017, otorgada en la notaría de doña Valeria Ronchera
Flores, en que los autores del referido informe reconocen, para los
efectos del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil la autoría y
firma del informe.

A folio 219 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañó la siguiente


documentación: 1) Informe Técnico, titulado “Informe calidad de la
HHCFMHHGMV

construcción”, de agosto de 2016, elaborado por los arquitectos


señores Gonzalo Krebs Godoy y David Tirapegui Farías, con sus
correspondientes anexos documentales, actualizado a mayo de 2017;
2) Copia autorizada de escritura pública de 24 de mayo de 2017,
otorgada en la notaría de doña Valeria Ronchera Flores, en que los
autores del referido informe reconocen, para los efectos del artículo
346 del Código de Procedimiento Civil la autoría y firma del informe.

A folio 220 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañaron los


siguientes documentos: 1) Informe Técnico, titulado “Informe sobre
diferencias entre las características reales del Condominio Valle del
Monasterio II y las ofrecidas en la publicidad para su comercialización”,
de mayo de 2017, elaborado por los arquitectos señores Gonzalo
Krebs Godoy y David Tirapegui Farías, con su correspondiente anexo
documental; 2) Anexo del Informe que contiene los siguientes
documentos: 1) Plano general de Condominio, que muestra que se
encuentra en tres lotes distintos; 2) Planos de servidumbres sanitarias
y de alcantarillado, en los que no costa la aprobación de la empresa
sanitaria; 3) Página web del proyecto, certificado por notario, y
folletos de publicidad del proyecto, donde se ofertaban características
distintas a la realidad del Condominio; 4) Cotización de Constructora
GCI, para la ampliación de uno de los Departamentos; 5) Certificado
de Informaciones Previas, departamento 22 torre 7, en el que se indica
un coeficiente de constructibilidad máximo de 0,42; 6) Resolución
337/2012 DOM Lo Barnechea, modifica permiso de construcción,
fijando coeficiente de constructibilidad máximo de 0,70; 7) Certificado
de recepción definitiva de las obras del Condominio, en el que consta
un coeficiente de constructibilidad máximo de 0,70; 8) Rechazo de la
DOM de Lo Barnechea a recepción de Ampliación de uno de los
departamentos del Condominio, por exceder coeficiente de
constructibilidad máximo permitido; 9) Acta de entrega de
departamento 71 a Sergio Aguilera, con observación por tamaño de
piscina distinto a la publicitada; 10) Presupuestos de las empresas
Segpro, P&W International Trading S.A. y Rozano Riquelme
Fernández, por reparaciones en cercos, sistema de seguridad y cierre
HHCFMHHGMV

de portones en estacionamientos subterráneos; 11) Comprobantes de


egresos del Condominio, por gastos en consolidación de jardines; 12)
Tasación departamento 32, realizada por Francisco Javier Julio
Pizarro, con observación debida a ampliaciones no regularizables; 3)
Se adjunta asimismo set de fotografías que ilustran las fallas y
defectos descritos en el Informe; 4) Copia autorizada de escritura
pública de 24 de mayo de 2017, otorgada en la notaría de doña
Valeria Ronchera Flores, en que los autores del referido informe
reconocen, para los efecto del artículo 346 del Código de
Procedimiento Civil la autoría y firma del informe.

A folio 221 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañaron los


siguientes documentos: 1) Informe Técnico, titulado “Informe sobre
factibilidad de regularización de ampliaciones”, de mayo de 2017,
elaborado por los arquitectos señores Gonzalo Krebs Godoy y David
Tirapegui Farías, con su correspondiente anexo documental. 2) Se
anexan al Informe los siguientes documentos, que se acompañan: 1)
Resolución 337/2012, DOM de Lo Barnechea. Modifica permiso de
construcción del Condominio, fijando coeficiente de constructibilidad
máximo de 0,70, reducido a escritura pública; 2a) Permiso de
construcción y sus modificaciones; 2b) Certificado de recepción
definitiva de obras, en el que consta un coeficiente de constructibilidad
máxima de 0,70; 3) Certificado de Informaciones Previas,
departamento 22 Torre7, en el que se indica un coeficiente de
constructibilidad máximo de 0,42; 4) Acta de Observaciones DOM Lo
Barnechea de 14 de agosto de 2015. Rechazo a regularización de
ampliación departamento 73A; 3) Copia autorizada de escritura
pública de 24 de mayo de 2017, otorgada en la notaría de doña
Valeria Ronchera Flores, en que los autores del referido informe
reconocen, para los efectos los del artículo 346 del Código de
Procedimiento Civil la autoría y firma del informe.

A folio 222 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañaron los


siguientes documentos: 1) Informe Técnico, titulado Informe sobre
fallas y defectos en los vestíbulos del Condominio Valle del
Monasterio”, de mayo de 2017, elaborado por los arquitectos señores
HHCFMHHGMV

Gonzalo Krebs Godoy y David Tirapegui Farías, con su


correspondiente anexo documental; 2) Anexo del Informe, con
presupuesto elaborado por la empresa Arquitectura Spa, que se
refiere al costo de reparación de los defectos en las marquesinas,
mamparas y vestíbulos descritos en el informe; 3) Copia autorizada
de escritura pública de 24 de mayo de 2017, otorgada en la notaría de
doña Valeria Ronchera Flores en que los autores del referido informe
reconocen, para los efectos del artículo 346 del Código de
Procedimiento Civil la autoría y firma del informe.

A folio 223 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañaron los


siguientes antecedentes de la demandada “Coz y Compañía S.A.” y de
“Inversiones Los Lagos S. A.”: 1) Copia de la inscripción de fojas
23.204, número 12.187 de 1988 del Registro de Comercio del
Conservador de Bienes Raíces de Santiago, que corresponde al
extracto de constitución de la sociedad “Ramón Coz Cañas y
Compañía Limitada”; 2) Copia de la inscripción de fojas 12.087
número 6.065 de 1992 del registro de Comercio del Conservador de
Bienes Raíces de Santiago, que corresponde a la modificación de
“Ramón Coz Cañas y Compañía Limitada” a “Ramón Coz Cañas S.A.”;
3) Copia de la inscripción de fojas 19.573 numero 13.434 de 2006 del
Registro de Comercio del Conservador de Bienes Raíces de Santiago,
que corresponde a reducción de acta a escritura pública, de junta
extraordinaria de accionistas, donde se acuerda sustituir razón social
“Ramón Coz Cañas S.A.” por “Inversiones Los Lagos S.”; 4) Copia de
la inscripción de fojas 6.991 numero 3.822 de 1983 del Registro de
Comercio del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, que
corresponde a la constitución de “Coz Boggiano Schonherr Limitada”;
5) Copia de la inscripción de fojas 7.935 numero 5.639 de 2013 del
Registro de Comercio del Conservador de Bienes Raíces de Santiago,
que corresponde a la modificación de “Coz Boggiano Schonherr
Limitada” por “Coz y Compañía S.A.”; 6) Copia de la inscripción de
fojas 20.816 numero 13.695 de 2013 del Registro de Comercio del
Conservador de Bienes Raíces de Santiago, que corresponde a la
reducción a escritura pública de la primera sesión de directorio de “Coz
HHCFMHHGMV

y Compañía S.A.” 7) Copia de la inscripción de fojas 92.764 numero


65.401 de 2012 del Registro de Comercio del Conservador de Bienes
Raíces de Santiago, que corresponde a la constitución de “Inmobiliaria
VM S.A.”.

A folio 224 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañaron: 1) Correo


de 26 de julio de 2016, enviado por el copropietario Fernando Cerda,
al abogado Cesar Vásquez Encina y al arquitecto Gonzalo Krebs, en el
cual se denuncia la instalación de una carpa en la azotea de uno de
los edificios porque dos departamentos se lloverían; 2) Cadena de
correos entre los residentes del departamento 72A de la torre 7 y el
representante de la inmobiliaria demandada, Sr. Gerardo Larraín S.
(aunque en estas comunicaciones aparece como representante de “P
y G Larraín Propiedades”), entre el 21 y 23 de octubre de 2015, en el
cual se da cuenta de una serie de problemas graves en tal
departamento, sin que en siete meses desde la entrega se hayan
solucionado; 3) Cadena de correos entre los residentes del
departamento 72A de la torre 7 y el representante de la inmobiliaria,
Nicolás Duch, el 22 de noviembre de 2016, en el cual se da cuenta de
una serie de problemas que ya se habían mencionado en octubre de
2015 se mantienen presentes sin solución en noviembre de 2016; 4)
Cadena de correos electrónicos en noviembre de 2015 entre el
propietario don Fernando Cerda y doña Luciana Cisterna, encargada
de posventa de la inmobiliaria vendedora, en los cuales se detallan
una serie de problemas, fallas y defectos no solucionados; 5) Carta
enviada por Adolfo Días, de “Servicio Integral de Piscinas”, de 27 de
abril de 2015,, en el cual el técnico da cuenta que la piscina se
encuentra en pésimo estado, a pesar de haber sido recién entregada;
6) Presupuesto entregado por “Naranjo Industrial” el 2 de noviembre
de 2015, para limpiar subterráneo y estacionamientos dejados en
pésimo estado por la inmobiliaria, por $ 1.956.360; 7) Cadena de
correos de diciembre de 2015 entre el administrador de edificio y
algunos copropietarios, que se refieren nuevamente al pésimo estado
de la piscina y otros bienes comunes; 8) Cadena de correos de marzo
HHCFMHHGMV

de 2016 entre el servicio de posventa de la inmobiliaria y algunos


copropietarios, que se refieren nuevamente al pésimo estado de la
piscina y otros bienes comunes; 9) Cadena de correos de enero y julio
de 2016 entre en el servicio de posventa de la inmobiliaria y el
administrador del condominio, que se refieren nuevamente al pésimo
estado de la piscina y otros bienes comunes; 10) Correo electrónico
de 20 de julio de 2016 de Fernando Cerda, en el cual acusa a Nicolás
Duch, del trato dado como poco deferente; 11) Correo de 22 de
septiembre de 2016 de Francisco Allard a Nicolás Duch, en el cual
acusa de tener filtraciones por cuarta vez en pocos días; 12) Correo
de 22 de agosto de 2016 del técnico Felipe Torres Valdivieso, quien da
cuenta, que el edificio no tienen respaldo en caso que se corte la luz.

VIGESIMO QUINTO: Que la parte de los demandados Ramón Enrique


Coz Cañas y de la empresa Coz y Compañía S.A., acompañaron los
siguientes elementos de prueba:

A fojas 184 y siguientes copias de escrituras públicas, para


representar a la empresa Coz y Compañía S.A. y a don Ramón
Enrique Coz Cañas, donde consta el mandado judicial para
representar a ambos.

A fojas 288 y siguientes acompañan Pendrive, que contiene una serie


de fotos de un Condominio y del interior de un departamento. Se
realizó la audiencia de percepción documental, a fojas 478 el 27 de
diciembre de 2016, están contestes que las fotos corresponden a los
edificios materia de la demanda.

A folio 210 de fecha 25 de mayo de 2017, se acompañó la siguiente


documentación: 1) Sentencia de la Ilma. Corte de Apelaciones de
Santiago, de fecha 24 de noviembre de 2016, rol 3002-2016; 2)
Sentencia de la Excma. Corte Suprema, de fecha 29 de marzo de
2011, rol 3884-2009; 3) “Daños en la construcción fuerza mayor y
terremotos”, Carlos Pizarro Wilson, Revista de Derecho de la Pontifica
Universidad Católica de Valparaíso XXXIV (Valparaíso, Chile, 1er
Semestre de 2010) pp. 161-176. Disponible en
HHCFMHHGMV

www.scielo.cl/scielo.php.script=sciarttex&pid=SO718-
68512010000100004.
VIGESIMO SEXTO: Que la parte de los demandados de Felipe Rafael
Ruiz Tagle Correa, Hugo Ramón Vicuña Vicuña y de Ruiz Tagle
Vicuña Arquitectos Limitada, acompañaron como elementos de prueba
para su defensa:

A fojas 147 acompañaron copia de escritura pública repertorio N° 706-


1991, suscrita en la notaria de don Raúl Undurraga Laso, donde
consta personera para representar a Ruiz Tagle Vicuña Arquitectura
Limitada y correspondiente publicación en el Diario Oficial.

VIGESIMO SEPTIMO: Que la demandada Inmobiliaria VM S.A.,


presento como prueba en su defensa las siguientes:

A fojas 199 y siguiente copia de la escritura pública Repertorio N°


19669-012, suscrita en la Notaría de don Alberto Rojas López de fecha
26 de diciembre de 2012, donde consta la personería para representar
la Inmobiliaria.

A fojas 1341 y siguientes, se acompañó: 1) Incidente de


incompetencia absoluta promovido por Inmobiliaria VM S.A., con fecha
7 de octubre de 2017 ante el 28° Juzgado Civil de Santiago en causa
Rol N° 14594-2017, caratulado “Arraño con Vicuña”; 2) Resolución de
fecha 10 de octubre de 2017 dictada en audiencia por el 28° Juzgado
Civil de Santiago en el juicio anteriormente individualizado, en el cual
consta que dicho Tribunal suspendió el procedimiento mientras el
incidente de incompetencia no fuera resuelto.

A fojas 1506 y siguientes se acompaña: 1) contrato de promesa de


compraventa de fecha 24 de enero de 2013 suscrito entre Inmobiliaria
GPC DOS SW.A., y don Lorenzo Zambra Echeverría, por el
departamento N° A-22 del segundo piso del Edificio 7,
estacionamientos N° 16 y 17 del subterráneo del Edificio 7 y bodega
N° 4 del subterráneo del Edificio 7; 2) Contrato de cesión de promesa
de compraventa de fecha 16 de abril de 2014 suscrito entre
HHCFMHHGMV

Inmobiliaria GPC DOS S.A., don Lorenzo Zambra Echeverría y


Fernando Cerda Joannon por los inmuebles antes indicados. Este
último fue finalmente el comprador del inmueble y actual demandante
en estos autos; 3) Contrato de compraventa y mutuo hipotecario de
fecha 13 de febrero de 2015 suscrito entre Inmobiliaria VM S.A., y
Fernando Cerda Joannon y Banco de Chile, por el departamento N°
A-22 del segundo piso Edificio7, estacionamientos N° 16 y 17 del
subterráneo del Edificio 7 y bodega N° 4 del subterráneo del Edificio 7;
4) Acta de entrega de fecha 9 de marzo de 2015 donde comparecen
Inmobiliaria VM S.A. y Fernando Cerda Joanonn. En su acápite
segundo del instrumento señala: “Don Fernando Cerda, declara recibir
los bienes indicados en la cláusula anterior, a su entera conformidad
para su habilitación y uso”.

A folio 150 de fecha 24 de mayo de 2017 se acompañó la siguiente


documentación: 1) Contrato de promesa de compraventa de fecha 7
de febrero de 2013 suscrito entre Inmobiliaria GPG Dos S.A. y Alberto
Franklin Ramírez Ferrada, por el departamento N° B-54 del quinto piso
del edificio 9, estacionamientos N° 20 y 35 subterráneo del edificio 9 y
bodega N° 17 del Subterráneo del Edificio 9; 2) Contrato de
compraventas de fecha 5 de febrero de 2015 suscrito entre
Inmobiliaria VM S.A. y Alberto Franklin Ramírez Ferrada, por el
departamento N° B-54 del quinto piso del edificio 9, estacionamientos
N° 20 y 35 subterráneo del Edificio 9 y bodega N° 17 del subterráneo
del Edificio 9.

A folio 151 de fecha 24 de mayo de 2017 y siguientes, se


acompañaron: 1) Certificado de Inscripción de Instalación Eléctrica
Interior, folio de inscripción N° 000001005011, de fecha 13 de marzo
de 2014, emitido por la Superintendencia de Electricidad y
Combustibles, relativo al inmueble ubicado den Valle del Monasterio
2118, comuna de Lo Barnechea. (servicio común); 2) Certificado de
Inscripción de Instalación Eléctrica Interior, Folio de inscripción N°
000001005823, de fecha 17 de marzo de 2014, emitido por la
Superintendencia de Electricidad y Combustibles, relativo a inmueble
ubicado en Valle del Monasterio 2222, comuna de Lo Barnechea.
HHCFMHHGMV

(edificio de departamentos); 3) Certificado de Inscripción de


Instalación Eléctrica Interior, Folio de inscripción N° 000001005946, de
fecha 17 de marzo de 2014, emitido por la Superintendencia de
Electricidad y Combustibles, relativo al inmueble ubicado en Valle del
Monasterio 2118, comuna de Lo Barnechea.( edificio de
departamentos); 4) Certificado de Inscripción de Instalación Eléctrica
Interior, Folio de inscripción N° 000001016664, de fecha 2 de abril de
2014, emitido por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles,
relativo al inmueble ubicado en Valle del Monasterio 2222, comuna de
Lo Barnechea.(edificio de departamentos); 5) Certificado de
Inscripción de Instalación Eléctrica Interior, Folio de inscripción N°
000001032201, de fecha 5 de mayo de 2014, emitido por la
Superintendencia de Electricidad y Combustibles, relativo al inmueble
ubicado en Valle del Monasterio 2118, comuna de Lo Barnechea.
(Instalación de 4 ascensores en edificio habitacional); 6) Certificado
de Inscripción de Instalación Eléctrica Interior, Folio de inscripción N°
000001032183, de fecha 5 de mayo de 2014, emitido por la
Superintendencia de Electricidad y Combustibles, relativo al inmueble
ubicado en Valle del Monasterio 2222, Comuna de Lo Barnechea.
(Instalación de 4 ascensores en edificio habitacional); 7) Certificado
de Declaración de Instalaciones Interiores de Gas, Folio de Inscripción
N° 000001019311, de fecha 8 de abril de 2014, emitido por la
Superintendencia de Electricidad y Combustibles, relativo al inmueble
ubicado en Valle del Monasterio 222, comuna de Lo Barnechea; 8)
Certificado de Declaración de Instalaciones Interiores de Gas, Folio de
Inscripción N° 0000014027545, de fecha 23 de abril de 120104,
emitido por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles,
relativo al inmueble ubicado en Valle del Monasterio 2118, comuna de
Lo Barnechea.

A folio 152 de fecha 24 de mayo de mayo 2017, se acompañaron los


siguientes elementos de prueba: 1) Contrato de promesa de
compraventa de fecha 24 de enero de 2013 suscrito entre Inmobiliaria
GPG DOS S.A. y don Lorenzo Zambra Echeverría, por el
departamento N° A-22 del segundo piso del Edificio 7,
HHCFMHHGMV

estacionamientos N° 16 y 17 del subterráneo del Edificio 7 y bodega


N° 4 del subterráneo del Edificio 7; 2) Contrato de cesión de promesa
de compraventa de fecha 16 de abril de 2014 suscrito entre
Inmobiliaria GPG DOS S.A., don Lorenzo Zambra Echeverría y
Fernando Cerda Joannon por los inmuebles antes indicados. Este
último fue finalmente el comprador del inmueble y actual demandante
en estos autos; 3) Contrato de compraventa y mutuo hipotecario de
fecha 13 de febrero de 2015 suscrito entre Inmobiliaria VM S.A. y
Fernando Cerda Joannon y Banco de Chile, por el departamento N° A-
22 del segundo piso del Edificio 7, estacionamientos N° 16 y 17 del
subterráneo del Edificio 7 y bodega N° 4 del subterráneo del Edificio 7;
4) Acta de entrega de fecha 9 de marzo de 2015 donde comparecen
Inmobiliaria VM S.A. y Fernando Cerda Joannon. En acápite segundo
se señala “Don Fernando Cerda, declara recibir los bienes indicados
en la cláusula anterior, a su entera conformidad para su habilitación y
uso”.

A folio 153 de fecha 24 de mayo de 2017, se acompañó la siguiente


documentación Contrato de compraventa de fecha 10 de marzo de
2015 suscrito entre Inmobiliaria VM S.A. y Carlos Leighton Valenzuela,
por el departamento N° B-52 del quinto piso del Edificio 9,
estacionamientos N° 3 y 47 subterráneo del Edificio 9 y bodega N° 7
del subterráneo del Edificio 9.

A folio 154 de fecha 24 de mayo de 2017, se acompañó la siguiente


documentación: 1) Contrato de promesa de compraventa de fecha 26
de diciembre de 2012 suscrito entre Inmobiliaria GPG DOS S. A. e
Inmobiliaria e Inversiones Bienaventurada Limitada, por el
departamento n° B-13 del primer piso del Edificio 9, estacionamientos
n° 30 subterráneo y 56 en superficie del Edificio 9 y bodega N° 20 del
subterráneo del Edificio 9; 2) Contrato compraventa de fecha 21 de
enero de 2015 suscrito entre INMOBILIARIA VM S.A. e Inmobiliaria e
Inversiones Bienaventurada Limitada, por el departamento N° B-13 del
primer piso del Edificio 9, estacionamientos N° 30 subterráneo y 56 en
superficie del Edificio 9 y bodega N° 20 del subterráneo del edificio 9;
3) Acta de entrega de fecha 25 de marzo de 2015 donde comparecen
HHCFMHHGMV

INMOBILIARIA VM S.A. y Ramón Wolde Canto por Inmobiliaria e


Inversiones Bienaventurada Limitada. Donde se señala “Don Ramón
Wolde, declara recibir los bienes indicados en la cláusula anterior, a su
entera conformidad para su habilitación y uso”.

A folio 155 de fecha 24 de mayo de 2017 y siguientes acompaño un


set de fotografías del Condominio Parque Monasterio II, son 116
fotografías autorizadas ante el Notario don Armando Ulloa Contreras,
autorizadas con fecha 15 de noviembre de 2016, dichas fotos fueron
obtenidas en presencia del Señor notario autorizante, que rolan en
autos.

A folio 156 de fecha 24 de mayo de 2017 y siguientes se acompañó


Certificado de Recepción Definitiva de Obras de Edificación N° 281
emitido por la Municipalidad de Lo Barnechea, con fecha 11 de
diciembre de 2014 y protocolizado con fecha 19de enero de 2015.

A folio 157 de fecha 24 de mayo de 2017, se acompañó la siguiente


documentación: 1) Contrato de promesa de compraventa de fecha 18
de marzo de 2013 suscrito entre INMOBILIARIA GPG DOS S.A. y don
Jorge Cristián Pedrasa Hauser, por el departamento N° A-31 del tercer
piso del Edificio 7, estacionamientos N° 14 y 15 del subterráneo del
Edificio 7 y bodega N° 11 del subterráneo del Edificio7; 2) Contrato de
cesión de promesa de compraventa de fecha 17 de julio de 2013
suscrito entre INMOBILIARIA GPG DOS S.A., don Jorge Cristián
Pedrasa Hauser y María Inés Aguirre Amenábar por los inmuebles
antes indicados; 3) Contrato de cesión de promesa de compraventa
de fecha 5 de enero de 2015 suscrito entre IIMOBILIARIA GPG DOS
S. A., doña María Inés Aguirre Amenábar y don Sergio Carrera Rivera
por los inmuebles antes indicados. Este último fue finalmente el
comprador del inmueble y actual demandante en autos; 4) Contrato
de compraventa con mutuo hipotecario de fecha 4 de febrero de 2015
suscrito entre Inmobiliaria VM S.A. y Sergio Carrera Rivera y Banco de
Chile, por el departamento N° A-31 del tercer piso del Edificio 7,
estacionamientos N° 14 y 15 del subterráneo del Edificio 7 y bodega
HHCFMHHGMV

N° 11 del subterráneo del Edificio 7; 5) Acta de entrega de fecha 6


de febrero de 2015 donde comparecen INMOBILIARIA VM S.A. y
Sergio Carrera Rivera. Se precisa que en el acápite segundo se
señala: “Don Sergio Carrea, declara recibir los bienes indicados en la
cláusula anterior, a su entera conformidad para su habilitación y uso”.

A folio 158 de fecha 24 de mayo de 2017, se presentó la siguiente


documentación: 1) Contrato de promesa de compraventa de fecha 24
de enero de 2013 suscrito ente INMOBILIARIA GPG DOS S.A. y
Javier Urbina Paredes, por el departamento N° B-63 del sexto piso del
Edificio 9, estacionamientos N° 17 y 27 del subterráneo del Edificio 9 y
bodega N° 22 del subterráneo del Edificio 9; 2) Contrato de
compraventa de fecha 21 de enero de 2015 suscrito entre
INMOBILIARIA VM S.A. y Javier Urbina Paredes, por el departamento
N° B-63 de sexto piso del Edificio 9, estacionamientos N° 17 y 27 del
subterráneo del Edificio 9 y bodega N° 22 del subterráneo del Edificio
9; 3) Acta de entrega de fecha 22 de enero de 2015 donde
comparecen INMOBILIARIA VM S.A. y Javier Urbina Paredes. Se
precisa que en el instrumento en el acápite segundo se señala: “Don
Javier Urbina, declara recibir los bienes indicados en la cláusula
anterior, a su entera conformidad para su habilitación y uso”.

A folio 160 de fecha 24 de mayo de 2017, se acompañaron los


siguientes documentos: 1) Contrato de promesa de compraventa de
fecha 9 de enero de 2013 suscrito entre INMOBILIARIA GPG DOS
S.A. y don Rolando Federico Ortega Klose, por el departamento N° B-
43 del cuarto piso del Edificio 9, estacionamientos N° 37 y 18 del
subterráneo del Edificio 9 y Bodega N° 16 del subterráneo del Edificio
9; 2) Contrato de cesión de promesa de compraventa de fecha 29 de
septiembre de 2014 suscrito entre INMOBILIARIA GPG DOS S.A. y
don Rolando Federico Ortega Klose, Francisco Allard Serrano y
Macarena Gemita Ugarte por los inmuebles antes indicados. Estos
últimos fueron finalmente los compradores del inmueble y actuales
demandantes en estos autos; 3) Contrato de compraventa y mutuo
hipotecario de fecha 19 de enero de 2015 suscrito entre
INMOBILIARIA VM S.A., Francisco Allard Serrano y Macarena Gemita
HHCFMHHGMV

Ugarte Banco Bice, por el departamento N° B-43 del cuarto piso del
Edificio 9, estacionamientos N° 37 y 18 del subterráneo del Edificio 9 y
bodega N° 16 del subterráneo del Edificio 9; 4) Acta de entrega de
fecha 19 de enero de 2015 donde comparecen INMOBILIARIA VM
S.A. y Francisco Allard Serrano y Macarena Gemita Ugarte. Se precisa
que en el acápite segundo se señala: “Doña Macarena Ugarte y don
Francisco Allard declaran recibir los bienes indicados en la cláusula
anterior, a su entera conformidad para su habilitación y uso”.

A folio 161 de fecha 24 de mayo de 2017, se acompañó la siguiente


prueba: 1) Contrato de promesa de compraventa de fecha 4 de marzo
de 2013 suscrito entre INMOBIIARIA GPG DOS S.A. y doña María
Fernanda Cordero Pérez, por el departamento N° B-41 del cuarto piso
del Edificio 9, estacionamientos N° B-51 y B-52 del subterráneo del
Edificio 9 y bodega N° 12 del subterráneo del Edificio 9; 2) Contrato
de cesión de promesa de compraventa de fecha 16 de mayo de 2013
suscrito entre INMOBILIARIA GPG DOS S.A., doña María Fernanda
Cordero Pérez y Cristian Alejandro Fajre Wipe por los inmuebles antes
indicados. Este último fue finalmente el comprador del inmueble y
actual demandante en estos autos; 3) Contrato de compraventa y
mutuo hipotecario de fecha 27 de febrero de 2015 suscrito entre
INMOBILIARIA VM S.A., Cristian Alejandro Fajre Wipe y Banco de
Chile, por el departamento N° B-41 del cuarto piso del Edificio 9,
estacionamientos N° B-51 y B-52 del subterráneo del Edificio 9 y
bodega N° 123 del subterráneo del Edifico 9; 4) Acta de entrega de
fecha 10 de marzo de 2015 donde comparecen INMOBILIARIA VM
S.A. y Cristián Alejandro Fajre Wipe. Se precisa que en el acápite
segundo se señala: “Don Cristián Fajre, declara recibir los bienes
indicados en la cláusula anterior, a su entera conformidad para su
habilitación y uso”.

A folio 162 de fecha 24 de mayo de 2017 se acompañó la siguiente


documentación: 1) Contrato de promesa de compraventa de fecha 7
de febrero de 2013 suscrito entre INMOBILIARIA GPG DOS S.A.,
doña María Consuelo Silva Troncoso y Jaime Roberto Guzmán Villa,
por el departamento N° A-61 del sexto piso del Edificio 7,
HHCFMHHGMV

estacionamientos N° 2 y 3 del subterráneo del Edificio 7 y bodega N°


25 del subterráneo del Edificio 7; 2) Contrato de compraventa de
fecha 19 de febrero de 2015 suscrito entre INMOBILIARIA VM S.A. y
don Jaime Roberto Guzmán Villa, por el departamento N° A-61 del
sexto piso del Edificio 7, estacionamientos N° 2 y 3 del subterráneo del
Edificio 7 y bodega N° 25 del subterráneo del Edificio 7; 3) Acta de
entrega de fecha 19 de febrero de 2015 donde comparecen
INMOBILIARIA GPG DOS S.A. y Jaime Roberto Guzmán Villa. Se
precisa que en el acápite segundo expresa: “Don Jaime Guzmán,
declara recibir los bienes indicados en la cláusula anterior, a su entera
conformidad para su habilitación y uso”.

A folio 163 de fecha 24 de mayo de 2015, se acompañó acta de


entrega de fecha 3 de abril de 2015 del departamento 72 del Edificio
Torre 7 bodega N° 26 y estacionamientos N° 52 y 57 por parte de
Inmobiliaria VM S.A. a don René Durcudoy.

VIGESIMO OCTAVO: Que la parte de la demandada Constructora


GCI S.A., acompaña como elementos de su defensa lo siguiente: A
fojas 291 Copia de escritura pública repertorio N° 10.555, suscrita en
la Notaría de Santiago de don José Musalem Saffie, con fecha 30 de
agosto de 2013, en la consta la personería para representar a la
Constructora GCI S.A.

VIGESIMO NOVENO: Que por parte del demandado Cristóbal Duch


León, se acompaña como parte de su defensa a continuación: A fojas
559 y siguientes, copia de Certificado de Recepción Definitiva de
Obras de Edificación N° 281 emitido por la Municipalidad de Lo
Barnechea con fecha 11 de diciembre de 2014, el cual fue
protocolizado con el Repertorio N° 5452-2015 en la Notaría de donde
se indica expresamente el nombre del constructor y del profesional
que informa medidas de gestión y control de calidad es don Mario Leal
Hund, Rut N° 9.058.071-9.

Que parte demandante rindió prueba testimonial, el testigo Gonzalo


Patricio Krebs Godoy, de folio 276 y 278 de fecha 16 de junio de 2017,
HHCFMHHGMV

que realizaron un informe con diversos valores y trabajos que era


necesario efectuar en el condominio, y su valoración, los cuales son
valorados en $ 2.000.000.000. Cree que hay problemas de diseño y de
ejecución. Comparece Rene Claudio Guerra Cañete, de folio 275 de
fecha 16 de junio de 2017, quien expresa que no hay problemas de
norma si no de ejecución en la construcción del condominio, en el
tiempo que se construyó no era obligatorio tener ITO, ahora sí, no hay
problemas en la recepción de la obra que efectuó la Municipalidad
respectiva.

Concurre Francine Denise Durcudoy Gross, a folio 243 de fecha 1 de


junio de 2017, quien señala vivir en uno de los departamentos del
condominio y por lo tanto ha visto que hay problemas con el grupo
electrógeno que no ha funcionado, hay problemas de filtraciones,
problemas de seguridad, los papeles murales mal puestos, las
alfombras manchadas con agorex y otras dificultades.

TRIGESIMO: Que rindió prueba testimonial la Inmobiliaria VM S.A., a


folio 300, de 23 de junio de 20107, depone Ricardo Gonzalo
Hernández Peirano, quien señala que su revisión se hizo de acuerdo a
los diez años de experiencia que tiene, señala que visitó el condominio
en el mes de mayo de 2017, que no observo nada anormal en los
hormigones, al contrario encontró que los jardines eran de un estándar
muy alto, ni observo humedad, se pudo constatar que la mayoría tenía
la logia cerrada de los departamentos y esto no permite una adecuada
ventilación del departamento, también pudo observar en su visita
varias terrazas que estaban cerradas y constituyen una ampliación del
departamento. También compareció Cristian Marcelo Cardenasso
Muñoz, a folio 240 de fecha 1 de junio de 2017, señala que ha
realizado trabajos de Post-venta los cuales son normales en una
construcción como esta, no observando ningún problema mayor en
este condominio.

TRIGESIMO PRIMERO: Que se encuentra en autos prueba


testimonial de los demandados Felipe Ruiz –Tagle y Hugo Vicuña
HHCFMHHGMV

Vicuña, así comparece a deponer Alicia Emperatriz Briones Espinosa,


a folio 141 de 23 de mayo de 2017, quien señala ser de profesión
arquitecto, que se dedica a ser revisora independiente que está
certificada en esta calidad por el Ministerio de la Vivienda y urbanismo
para revisar proyectos a nivel nacional de todo orden de proyectos de
arquitectura, señala haber realizado un informe favorable para el
proyecto del condominio, porque se cumplió con toda las ordenanzas
municipales y tanto es así que la municipalidad otorgó el permiso de
construcción, puede señalar que en su momento se cumplió con toda
la normativa hoy está a cambiado, es más de haber detectado algo
anormal no lo habría informado favorablemente y hubiera señalado las
fallas, la revisión fue entre los años 2010 y 2011, esto termino con la
revisión final que cree fue en el 2013.

Comparece Richard Kutzner Pumpin, a folio 249 de fecha 6 de junio


de 2017, quien expresa que en el proyecto no hay ningún problema de
diseño del condominio, todo queda enmarcado en por la Ordenanza
General de Urbanismo Y Construcción, la que obviamente fue
respetada porque si no hubiera habido el permiso de edificación y
menos la recepción final del condominio por la Municipalidad.

TRIGESIMO SEGUNDO: Que en autos se encuentran absoluciones


de posiciones que fueron solicitadas por las demandadas Inmobiliaria
MV S.A. y don Ramón Enrique Coz Cañas y de Coz y Compañía S.A.
representada legalmente por don Ramón Coz Cañas y que fueron
solicitadas en relación a: 1) Roberto Guzmán Villa, fueron realizadas
con fecha 27 de junio de 2017, donde señala que es propietario de un
departamento el 61-A de Avda. Monasterio N° 2222, señala que en su
concepto hubo errores constructivos, además de existir diferencias
entre lo ofertado y lo recibido; 2) Javier Urbina Paredes, el 27 de
junio de 201, quien expresa que a simple vista los estándares de la
construcción entregado no fueron los ofrecidos, en su concepto hubo
falta de supervisión y fiscalización en la construcción del edificio, hay
problemas eléctricos, de aislación de los departamentos, con la
nivelación de las terrazas. Responde que agrando la terraza y ahí
esta irregular, porque los departamentos no se pueden ampliar; 3)
Carlos Leighton Valenzuela de fecha 10 de julio de 2017, quien señala
HHCFMHHGMV

que hubo falta de supervisión y fiscalización en la construcción de los


edificios, hay problemas eléctricos, aislación de los departamentos y
nivelación de las terrazas; 4) de Rubén Morgheinster Volstein, de
fecha 11 de julio de 2017, quien señala que hubo fallas en la ejecución
de la obra, esto lo deduce por su experiencia, no sabe bien en que
específicamente, ya que hay desprendimiento del cerro de atrás del
condominio. Hay filtraciones, la piscina es de dimensiones menores a
lo ofertado, hay cables sueltos en la instalación eléctricas, las paredes
están mal estucadas; 5) Matías Costabal Anguita, de fecha 12 de julio
de 2017, señala que en caso de incendio la escala presurizada queda
inhabilitada, el diseño del portón vehicular es peligroso para el peatón,
hay filtraciones en el estacionamiento, señala que perforó la loza de su
departamento, los permisos de las ampliaciones que realizo en la
Ilustre Municipalidad de Lo Barnechea, los cuales no le fueron
aprobados. Agrega que ahora hay filtraciones en su departamento,
que falta regularizar las evacuaciones de gases; 6) Sergio Agustín
Carrera Rivera, de fecha 13 de julio de 2017, quien señala que falto
supervisión para evitar defectos que se han ido detectando en el
condominio, hay descuadre de las ventanas, filtraciones en bodega, en
el techo del estacionamiento, la piscina no cumple con los estándares
ofrecidos. Dice no saber cuándo se retiró de las faenas Ramón Coz
Cañas y Cía.; 7) Fernando Sergio Cerda Joannon, de fecha 10 de
julio de 2017, quien señala que se presentan defectos constructivos,
hay problemas eléctricos, en el sistema de incendio no funciona
correctamente, falto supervisión y control de las obras, la piscina no
cuenta con el metraje ofrecido y no puede ampliar su vivienda; 8)
Macarena Ugarte Cifuentes, de fecha 14 de julio de 2017, quien
señala ha tenido problema con la puerta vehicular y peatonal, hay
defectos en la pintura, ventanas descuadradas, la alarma del
departamento nunca ha funcionado; 9) Fernando Allard Serrano, de
fecha 18 de julio de 2017, señala que las fotos que se le exhiben son
del Condominio tomadas en época de verano y que ahora se
encuentra en otras condiciones, la piscina debió ser más grande,
responde que amplio cerrando la terraza; 10) Cristián Alejandro Fajre
Wipe, de fecha 19 de julio de 2017, contesta que ahora hay daños y
HHCFMHHGMV

filtraciones evidentes, que no sabe la fecha en que la empresa de


Ramón Coz Cañas dejó de prestar servicios en la construcción del
Condominio; 11) Alberto Franklin Ramírez Ferrada, de fecha 21 de
junio de 2017, en la cual responde que es uno de los propietario de
uno de los departamentos del Condominio, señala que la demandada
Coz, tenía la calidad de inspector técnico de obras lo que no se habría
cumplido toda vez por la calidad de la obra, responde que la piscina no
responde a lo que fue ofrecido, hay filtraciones a los subterráneos.
Con posterioridad en citado a absolver posiciones don Fernando
Sergio Cerda Joannon en su calidad de representante del Condominio,
con fecha 14 de agosto de 2017, contestando que asistió solo a dos
reuniones del condominio como presidente, expresa que no tiene
conocimientos técnicos por lo que piensa que cuando firmó la escritura
estaba todo correcto, eso lo vieron los abogados que son los que
saben, después supo por peritajes que la piscina tenía menos metraje,
además de tener problemas de filtraje de agua, alguna fisura, y
contornos filosos que podrían producir daños en las personas,
descaramiento de la pintura, hundimiento de su contorno;

TRIGESIMO TERCERO: Que también fue citado a absolver


posiciones don Nicolás Duch León, de fecha 16 de agosto de 2017,
quien señala que los controladores de Inmobiliaria MV S.A., son las
sociedades Inversiones Casas Demont, Inversiones Mar del Norte,
Inversiones Los Lagos e Inversiones L y L, dice que no hay vicios en la
construcción, las carpas fueron instaladas en una sola oportunidad con
el objeto de prevenir posible humedades al reparar la techumbre, fue
varias veces al Condominio, para solucionar problemas, pero
posteriormente se dieron instrucciones por parte de don Fernando
Cerda de no autorizar su ingreso. En cuanto al suelo se ejecutó lo
señalado por el Mecánico de Suelos del proyecto. Cuando se entregó
la administración del período de entrega recibió conforme el 100% de
los espacios comunes e instalaciones de los mismos. La Inmobiliaria
MV S.A., no tiene la obligación alguna de solventar los gastos de
mantención de este u otro Condominio, esos gastos deben ser de
cargo de la Comunidad. También fue citado y comparece a absolver
HHCFMHHGMV

posiciones Gerardo José Larraín Sartorius, de fecha 13 de septiembre


de 2017, quien responde que los controladores de Inmobiliaria MV
S.A., son cuatro sociedades: Inversiones Los Lagos, Inversiones Mar
del Norte, Inversiones Casa de Montt e Inmobiliaria L y L, señala que
en cuanto al acceso al Condominio a uno peatonal y otro vehicular,
hay una servidumbre debidamente inscrita porque la piscina está
ubicada en el lote del edificio 7, señala que la Inmobiliaria MV S. A.,
eligió a Ramón Coz Cañas y compañía, como revisor de la obra, en
cuanto a la carpa que se colocó fue solo una vez y se hizo para
proteger una reparación que se realizó, hay ido muchas veces al
Condominio ya que es propietario de uno de los departamentos, se
hizo lo señalado por los supervisores, nunca estuvo considerado un
cerco eléctrico en el Condominio, las medida que tiene la piscina son
1,5 metro de profundidad por 5 metros de ancho, por 15 de largo, lo
que da 75 metros cuadrados y 110 metros cúbicos, expresa que en
todo caso lo que se refiere a manteniendo le corresponde a la
comunidad, le parece inverosímil lo aseverado que se vertían aguas
servidas a la piscina del condominio.

Se solicitó por parte de la Constructora GCI, que absolviera posiciones


Cristóbal Duch León, quien compareció el 26 de diciembre de 2017,
señala que el diseño y las especificaciones técnicas, los planos y la
especialidades con que Constructora GCI S.A. construyó el
condominio Parque Monasterio II fue Felipe Ruiz –Tagle y Hugo
Vicuña, señala que en innumerables ocasiones concurrió al
condominio, en la actualidad es gerente de administración.

TRIGESIMO CUARTO: Que se encuentra documentación hecha llevar


a este proceso por la Directora de Obras Municipales de la
Municipalidad de Lo Barnechea, a folio 475 de fecha 25 de enero de
2018, que dicha documentación consta: 1) Aprobaciones: Permiso de
Edificación, La resolución de modificación de Proyecto de Edificación
N° 337I2012, Las Resoluciones Secc. 13ª N° 146/2012, 100/2014,
242/2014 y 291/2014; El certificado de Recepción definitiva N°
281/2014; El certificado de Copropiedad Inmobiliaria Ley 19.537 N°
002/2015. 2) Especificaciones Técnicas; 3) Libro de Obras; 4)
HHCFMHHGMV

Planimetría: Planos de arquitectura, láminas 01 a 23; Planos de


estructura láminas E-1 a E-30 edificio 7, E-1 aE-11 edificio 8 y E-33. E-
34 edificio 9.
TRIGESIMO QUINTO: Que las partes solicitaron peritaje para lo cual
se nombró al perito arquitecto don Marcelo Álvarez Telechea, quien a
folio 506 con fecha 25 de abril del 2018, quien tuvo a la vista la
documentación acompañada por las partes y en especial la hecha
llegar por la Directora de Obras Municipales de Lo Barnechea, quien
señala en parte de su informe “Nota: Los departamentos se
proyectaron, aprobaron y recepcionaron con una “superficie máxima
de 140.00 m2” y para poder mantener los “beneficios del DFL 2”, “no
permiten ampliaciones”. Si se proponen ampliaciones en un
departamento, lo ampliado se deberá imputar a lo ya existente de
“todo el conjunto” en cuanto a Constructibilidad y Ocupación de Suelo
(si correspondiera). Además, deberá considerarse las modificaciones
y prorrateo de los gastos comunes, y deberá tener autorización
otorgada en “asamblea extraordinaria” por los copropietarios.
Además, este departamento perdería los beneficios tributarios
otorgados por el DFL 2 de 1959.

Independiente de lo observado, cualquier ampliación deberá contar


con el Permiso de Edificación correspondiente otorgado por la
Dirección de Obras Municipales de la Municipalidad de Lo Barnechea
y su correspondiente Recepción Final.

Puntos Controvertidos y Substanciales a Informar


1.0 Si los planos de arquitectura y especificaciones del mismo, se
ajustan legalidad y normativa, o si, por el contrario, evidencian
defectos o vicios en tal sentido.

De acuerdo con la revisión hecha a todo el expediente del proyecto,


desde su primer Permiso de Edificación N° 23/1999 hasta su
Recepción Final N° 281/2014, considerando la totalidad de sus planos,
especificaciones técnicas y certificaciones en general, proporcionados
por las partes involucradas y constatadas en la Sección Archivos de la
Dirección de Obras de la Municipalidad de Lo Barnechea, cumple con
HHCFMHHGMV

toda la normativa vigente aplicada en la Ley General de Urbanismo y


Construcciones y su Ordenanza, con la Ordenanza del Plan Regulador
Metropolitano de Santiago y con el Plan Regulador de Lo Barnechea,
por lo tanto se ajuntan perfectamente a la legalidad y normativa
vigente al año 1999, año en que se definió su primer Permiso de
Edificación.
No se evidencian defectos ni vicios en tal sentido.

2.0 Si la obra construida (Condominio parque Monasterio II) se ajustan


a los planos de arquitectura y especificaciones realizadas por los
arquitectos, y que están acompañados a estos autos.

La obra construida se ajusta perfectamente a sus planos de


arquitectura aprobados y especificaciones técnicas realizadas por los
arquitectos.

3.0 Si los supuestos defectos o vicios que se detallan en los escritos


principales de autos corresponden a vicios o defecto de arquitectura o
diseño. En la afirmativa para que indique cuales serían estos.

No se observaron defecto ni vicios en el proyecto de arquitectura ni en


los textos de aprobaciones de Permisos de Obra, modificaciones y
Recepción Final”

TRIGESIMO SEXTO: Que a folio 12 de 26 de octubre de 2016, los


demandantes interpusieron demanda de indemnización de perjuicios
en procedimiento sumario en contra de “Inmobiliaria VM S.A.”,
legalmente representada por don Nicolás Duch León y don Gerardo
Larraín Sartorius, en contra de Cristóbal Duch León, por sí y en
representación de “Constructora GCI S.A.”; en contra de don Ramón
Coz Cañas, por ]Si y en representación de “Coz y Compañía S.A.”; y
en contra de Felipe Ruiz Tagle Correa y de Hugo Vicuña Vicuña,
ambos por sí y en representación de “Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos
Limitada”, todos ya individualizados, acogerla en todas su partes y
declarar:

Uno) Que los demandados son responsables por las fallas y defectos
HHCFMHHGMV

en las construcciones de las unidades de dominio exclusivo y en los


bienes comunes del Condominio Parque Monasterio II, conforme a lo
dispuesto en los artículos 18 y 19 de la Ley General de Urbanismo y
Construcciones.
Dos) Que se condena a “Inmobiliaria VM S.A.”, como propietario
primer vendedor, “Constructora GCI S.A.”, como constructora; don
Cristóbal Duch León como profesional responsable de la construcción;
“Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada”, como responsable del
diseño; y Felipe Ruiz Tagle Corre y Hugo Vicuña Vicuña, como
profesionales arquitectos responsables del diseño; a pagar en forma
solidaria, al Condominio Parque Monasterio II o bien en subsidio a
cada uno de los demandantes personas naturales a prorrata de sus
derechos en el Condominio, la totalidad de la indemnización por las
fallas y defectos en los bienes comunes, referidos en el capítulo 4.1)
de esta demanda, por la cantidad equivalente en pesos a 75.000
unidades de fomento, o bien por el monto superior o inferior que el
Tribunal determine.

Tres) Que se condena a “Inmobiliaria VM S.A.”, como propietario


primer vendedor; “Constructora GCI S.A.”, como constructora; don
Cristóbal Ducha León como profesional responsable de la
construcción; Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada”, como
responsable del diseño; y Felipe Ruiz Tagle Correa y Hugo Vicuña
Vicuña, como profesionales responsables del diseño; a pagar en forma
solidaria, a cada uno de los señores Fernando Sergio Cerda Joannon,
Carlos Humberto Leighton Valenzuela, Matías Costabal Anguita en
comunidad con doña Pascale Collard Floras, Rubén Morgheinstern
Volstein, Francisco Allard Serrano en comunidad con doña Macarena
Gemita Ugarte Cifuentes, Sergio Agustín Carrera Rivera, Javier Martín
Urbina Paredes, Jaime Roberto Guzmán Villa, Alberto Franklin
Ramírez Ferrada, y Cristián Fajre Wipe, la totalidad de la
indemnización por las fallas y defectos en los bienes de su dominio
exclusivo, por errores de diseños y constructivos, referidos en el
capítulo 4.2), por el monto de 1.000 unidades de fomento, o bien por el
monto superior o inferior que el Tribunal determine.

Cuatro) Que se condena a “Inmobiliaria VM S.A.”, como propietario


HHCFMHHGMV

primer vendedor, “Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada”, como


responsable del diseño; Felipe Ruiz Tagle Correa y Hugo Vicuña
Vicuña, como profesionales arquitectos responsables del diseño; a
pagar en forma solidaria, a cada uno de los demandantes, ya
individualizados, la totalidad de la Indemnización por las fallas y
defectos en los bienes de su dominio exclusivo, referidos en el capítulo
4.3), por el monto de 3.200 unidades de fomento, o bien por el monto
superior o inferior que el Tribunal determine.

Cinco) Que “Coz y Compañía Limitada”, como inspector técnico de


obras y Ramón Coz Cañas, como profesional responsable de la
inspección técnica de otras, solidariamente entre sí, a p0agar, en
subsidio de “Inmobiliaria VM S.A.”, de “Constructora GCI S-.A.” y don
Cristóbal Duch León, todas las indemnizaciones referidas en Dos) y
Tres) Anteriores, o bien en monto superior o inferior que el Tribunal
determine.

Seis) Que se condene en costas a los demandados.

TRIGESIMO SEPTIMO: Que a folio 51 de fecha 20 de diciembre de


2016, contesta la demanda Felipe Rafael Ruiz Tagle Correa, Hugo
Ramón Vicuña Vicuña y de Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada,
señalan que no ha existido incumplimiento de ninguna normativa
vigente en cuanto a diseño arquitectónico. Los problemas que
pudieran existir no son responsabilidad de estos demandados.
Expresan por último en sus conclusiones de que la revisión efectuada
puede advertirse que no existe ninguna imputación real a una falta o
incumplimiento de sus representados. La ley es clara en orden a que
los arquitectos del proyecto sólo responden de “cumplir con todas las
normas legales y reglamentarias aplicables a dicho proyecto y por los
errores en que haya incurrido en el ejercicio de sus funciones, si de
éstos se han derivado daño o perjuicios”. No existe en ninguno de los
“supuestos daño” un incumplimiento a alguna norma legal o
reglamentaria ni a errores a sus representados, lo cual determina que
la demanda en relación a sus representados debe ser rechazada
íntegramente.
HHCFMHHGMV

Opone la excepción de falta de legitimación pasiva de RTV Arquitectos


Ltda. En términos generales es una condición de la acción, que se
vincula con la titularidad de la situación controvertida en un juicio y es
un presupuesto de fondo de procedencia de la acción. La legitimación
pasiva se refiere a la calidad de justa parte que debe tener el
demandado para cumplir con este elemento constitutivo de la acción.
En efecto, el artículo 18 inciso 1° de la Ley General de Urbanismo y
construcción, dispone: “El propietario primer vendedor de una
construcción será el responsable por todos los daños y perjuicios que
provengan de fallas o defectos en ella, sea durante su ejecución o
después de terminada, sin perjuicio de su derecho a repetir en contra
quienes sean responsables de las fallas o defectos de construcción
que hayan dado origen a los daños y perjuicios”. Inexistencia de
solidaridad entre los demandados. Se trata de obligaciones
simplemente conjuntas, y así está establecido en el Código Civil
artículo 1511 y también en la LGUC en su artículo 18 inciso 6°, es
excepcional este tipo de responsabilidad esta norma es clara la única
solidaridad que existe es entre la persona jurídica y el profesional
competente.
Tampoco se cumplen los requisitos de la LGUC para que proceda la
indemnización. La responsabilidad que impone el artículo 18 de
LGUC, al igual que la responsabilidad común, sea contractual o
extracontractual, requiere de la existencia de un incumplimiento o una
ilicitud, culpa o dolo, daño y relación de causalidad entre el
incumplimiento o ilicitud y el daño. No dándose estos elementos, no
existirá responsabilidad. Pide rechazar la demanda en todas sus
partes con expresa condena en costas.

TRIGESIMO OCTAVO: Que contestando la demanda Inmobiliaria VM


S.A., a folio 52 de 20 de diciembre de 2016, en sus conclusiones
señalan las ideas principales de su contestación:

1)El Condominio no tiene legitimación activa para accionar en contra


de su representada, toda vez que no acredito que los supuestos
miembros del Comité de Administración hayan sido elegidos en
conformidad con las normas que lo rigen, y en consecuencia, no
HHCFMHHGMV

corresponde que actúen en nombre y representación del Condominio


ni confieran patrocinio para su representación en juicio.
2)La demanda es una lata reiteración de un informe de observaciones
realizado por los propietarios el año 2015 respecto al Condominio, no
siendo efectivo que en esta época persistan las fallas ahí expuestas.
En este sentido, reiteran que los demandantes ni siquiera se tomaron
la molestia de cambiar la redacción de dicho informe.

3)La exposición de la demanda pretende convencer al tribunal de un


estado derechamente ruinoso del Condominio, aduciendo defectos en
prácticamente todos los aspectos posibles de su construcción y
diseño. Esta circunstancia no es efectiva. Tanto los daños sobre
bienes comunes como en los departamentos son terminantemente
denegados por su parte en los términos planteados en la demanda.

4) Los propietarios demandantes carecen de legitimación activa para


recibir en subsidio del Condominio la indemnización solicitada por los
bienes comunes.

5) Los errores y defectos enunciados en la demanda no reúnen los


requisitos necesarios para ser indemnizados en sede judicial, toda vez
que no son ciertos y en los casos que ha habido necesidad, han sido
reparados por la Inmobiliaria.

6) A juicio de su parte la acción se ha interpuesto de mala fe,


exponiendo hechos derechamente falsos o bien exagerando la
realidad para cobrar montos irrisorios en contra de los demandados.
En estos términos, la acción ha sido derechamente temeraria,
obligando a su parte a reservarse el derecho señalado en el otrosí de
su presentación. De acuerdo al artículo 50 E de la Ley 19.496.

7) La normativa aplicable en conformidad a la época de inicio de la


construcción de la obra no contempla responsabilidad alguna en
contra del propietario primer vendedor, debiendo rechazarse en todas
sus parte la demanda interpuesta en contra de la empresa
Inmobiliaria. Solicita tener por contestada
HHCFMHHGMV

la demanda, se acojan las excepciones o defensas, rechazar la acción


deducida, con costas.
TRIGESIMO NOVENO: Que contestando la demanda a folio 53 de 20
de diciembre de 2016, la parte de Constructora GCI S.A., señala que
hay una falta de representación por quien obra en nombre de otro, por
excederse en las facultades del mandato judicial conferido a los
Señores Baraona y Larraín, ya que en el mandato acompañado
señalan que se le confiere poder para demandar al primer propietario,
dentro de los cuales no se encuentra su representada, en este caso es
Inmobiliaria VM S.A. el primer propietario vendedor. No existen
deficiencias o vicios en la construcción ni tampoco un uso deficiente
en los materiales empleados, todo fue objeto de revisión técnica y
también por parte de la Municipalidad de Lo Barnechea. Controvierten
el monto de lo demandado, la suma no se condice con la realidad, es
decir, quieren una indemnización del mismo valor del departamento
que compraron. Tampoco hay solidaridad entre los demandados de
acuerdo a lo prescrito en el artículo 1511 de nuestro Código Civil.
Solicitan se califique de acuerdo a lo preceptuado en el artículo 50 E
de la Ley 19.496, la demanda como temeraria, se condene a los
demandantes al pago de la multa señalada.

CUADRAGESIMO: Que a folio 54 de 20 de diciembre de 2016, que


contestando la demanda la parte de Cristóbal Duch, señala que hay
falta de legitimación pasiva de Cristóbal Duch, porque no es el
constructor de la obra, su firma no consta en los planos respectivos y
no detenta el título profesional de constructor. Al respecto señala que
la legitimación es un presupuesto de eficacia de todo acto jurídica, se
ha definido como “el reconocimiento que hace el derecho a una
persona de la posibilidad de realizar con eficacia un acto jurídico,
derivando dicha posibilidad de un determinada relación existente entre
el sujeto y objeto del mismo”. Hay que determinar quiénes tienen la
calidad de justa parte en el proceso. Hace presente que la Ley
General de urbanismo y Construcción (LGUC) no confiere acción en
contra de su representante legal si la empresa constructora no ha sido
HHCFMHHGMV

disuelta. En forma subsidiaria, falta de representación por quien obra


a nombre de otro, por excederse en las facultades del mandato judicial
conferido a los Señores Baraona y Larraín, estos han comparecido en
representación de las partes demandantes en mérito de las escrituras
públicas de mandato judicial, de fecha 13 de septiembre y otra de 21
de octubre de 2016, ambas otorgadas en la Notaría de Santiago de
don Humberto Santelices Narducci. En atención a que probablemente
todas fueron redactadas en base a un mismo modelo, comparten
exactamente la redacción del objeto del mandato judicial, el cual
específicamente se constituyes como “presentar una demanda en
contra del propietario primer vendedor y en contra de los profesionales
responsables pro las fallas y defectos de las construcciones…” de la
cláusula anteriormente citada se observa que los demandante
confieren poder a los abogados para demandar a una empresa
determina y a personas naturales genéricas: 1.- El propietario primer
vendedor (en este caso Inmobiliaria VM S.A.), y 2.-Los profesionales
responsables por las fallas y defectos de las construcciones. En este
caso Inmobiliaria MV o primer propietario vendedor es aquella persona
que gestiona el negocio y coordina a todos los profesionales y/o
agentes mediante su contratación. Agrega que concedido el permiso
de edificación por parte de la DOM, la Inmobiliaria VM contrato a GCI
para que construyera el edificio de acuerdo a los proyectos de
arquitectura, cálculo y especialidades realizados por otros
profesionales y que, además, habían sido revisados y autorizados por
la DOM. La única relación entre los hechos de la demanda y su
representado, es que a la época de inicio del proyecto, él era el
representante legal de GCI. Es evidente
entonces que la LGUC y la OGUC establecen tres responsabilidades
diferentes, de las cuales al menos dos son subjetivas, especiales y
subsidiarias (proyectista y constructor). A) Subjetiva puesto que
requiere culpa o dolo; B) Especiales puesto que se originan, única y
exclusivamente, por determinados hechos, como lo son el error en el
cálculo, en la actividad constructiva o en la utilización de materiales
defectuosos; y son reguladas independientemente en la OGUC y; C)
Subsidiaria puesto que la LGUC ha establecido expresamente que
HHCFMHHGMV

quien responde debe ser el propietario primer vendedor, el cual podrá


ejercer acciones de repetición en contra de quienes resulten
responsables.
En conclusión, ha quedado demostrado que la responsabilidad del
constructor es una responsabilidad especial respecto de la obra, y que
puede ser alegada única y exclusivamente por fallas o defectos en la
construcción o por la mala calidad de los materiales empleados, pero
no, como pretende la demandante, por cuestiones ajenas al arte del
buen construir.

Controvierten la existencia, naturaleza y monto de los perjuicios


supuestamente sufridos por la demandante. Se estarán a la prueba
que se rinda al efecto. No se puede tolerar que la demandante intente
obtener una ganancia ilegitima con su pretensión.

Hay inexistencia de solidaridad entre los demandados, según lo ha


establecido en artículo 1511 de nuestro Código Civil. Por lo que
puede señalarse la responsabilidad de GCI y del supuesto profesional
responsable es una responsabilidad limitada y especial, provocando,
en definitiva, que no pueda existir, por expreso mandato legal,
responsabilidad solidaria en relación con los demás demandados.
Tampoco existe convención en la cual se haya pactado la solidaridad,
resultando absolutamente improcedente. Se sirva tener por
contestado la demanda de autos y, en definitiva, acoja una o más
excepciones o defensas, rechazar la acción deducida con costas. De
acuerdo a lo dispuesto en el artículo 50 E de la Ley 19.496, se
califique la demanda como temeraria por carecer de fundamento
plausible, y se condene a cada demandante al pago máximo legal de
la multa contemplada en dicha disposición al calificarse como
temeraria la acción.

CUADRAGESIMO PRIMERO: Que la falta de legitimación pasiva


señalada por los demandados Ramón Coz Cañas, Voz y Compañía
S.A., Felipe Ruiz Tagle Correa, Hugo Vicuña Vicuña, Ruiz Tagle
Vicuña Arquitectos Limitada y Cristóbal Duch León, constituye una
excepción fundamental para determinar si este proceso les es
HHCFMHHGMV

aplicable, por lo que será resuelto previamente antes de dirigirse al


fondo del asunto.
CUADRAGESIMO SEGUNDO: Que la legitimación procesal o
“Legitimatio ad causam” es lo dentro de un proceso judicial, cada
persona que interviene debe estar en determinada situación que haga
que puedan legítimamente ser demandadas y formar parte del proceso
y pueda discutir válidamente conforme a la ley las pretensiones de los
demandantes en este caso. Es así como la legitimación procesal se
presenta como características que es personal, subjetiva y concreta
respecto de un juicio determinado. Debe existir al momento de
constituirse la relación procesal respecto del demandante y de los
demandados, y señala quienes deben estar presente en un juicio para
que sea factible emitir una decisión que se ha señalado.

Cuando hay falta de legitimación activa o pasiva en el juicio debe


declarase de oficio por el Tribunal en la sentencia y para el caso de
existir dicha falencia deberá señalarlo y omitir pronunciamiento del
asunto de fondo sometido a su conocimiento.

CUADRAGESIMO TERCERO: Que la legitimación pasiva, significa


quien es el legítimo contradictor. Es así que el que está legitimado
pasivamente se encuentra obligado frente al derecho que se hace
valer mediante la demanda interpuesta. En el caso de autos quien
determina quien el demandado legitimo es la Ley General de
Urbanismo y Construcción (LGUC), la cual distingue las
responsabilidades de los agentes que intervienen en la construcción.
Se debe dejar constancia que dicha normativa ha cambiado en el
tiempo, es así como en este caso debemos estar a la norma que
estaba vigente a la época en que se concedió el primer permiso de
construcción, en este caso es 3 de febrero de 1999, resultando
aplicable DFL N° 458 publicado el 13 de abril de 1976, que aprobaba
la nueva ley general de urbanismo y construcciones, el cual estuvo
vigente hasta el 8 de febrero de 2001, que señala al efecto en su
artículo 18, inciso 1° “El propietario primer vendedor de una
construcción será responsable por todos los daños y perjuicios que
HHCFMHHGMV

provengan de fallas o defectos en ella, sea durante su ejecución o


después de terminada, sin perjuicio de su derecho a repetir en contra
de quienes sean responsables de las fallas o defectos de construcción
que hayan dado origen a los daños y perjuicios. En el caso de que la
construcción no sea transferida, esta responsabilidad recaerá en el
propietario del inmueble respecto de terceros que sufran daños o
perjuicios como consecuencia de las fallas o defectos de aquélla”.
Así debe entenderse que los adquirentes deben accionar por daños o
defectos en la construcción en contra del propietario primer vendedor,
quien es el responsable de los defectos o fallas de construcción, quien
tienen el derecho repetir en contra de quien el estime responsables de
las fallas o defectos que tenga la construcción.

CUADRAGESIMO CUARTO: Que por lo expuesto y analizado


precedentemente, esta sentenciadora se ha formado la convicción de
que los demandados Ramón Coz Cañas, Coz y Compañía S.A., Felipe
Ruiz Tagle Correa, Hugo Vicuña Vicuña, Ruiz Tagle Vicuña
Arquitectos Limitada y Cristóbal Duch León, no tienen la calidad de
legitimados pasivos de esta acción deducida en autos y por lo tanto la
demanda interpuesta resulta inoponible a su respecto.

CUADRAGESIMO QUINTO: Que lo señalo en el fundamento que


precede los legitimados pasivos del presente juicio son Inmobiliaria
VM S.A., y la Constructora CGI S.A., queda dilucidar si los perjuicios
que ha sufrido la comunidad de Condominio Parque Monasterio II y los
demandantes específicamente en sus departamentos, han sufridos los
daños y perjuicios solicitados por los montos que han señalado.

CUADRAGESIMO SEXTO: Que con lo expresado en los fundamentos


que preceden, tanto en las pruebas confesionales, testimoniales,
documentales e informe de perito de carácter técnico, puede
concluirse que no se encuentran acreditados los daños señalados en
la demanda de autos, toda vez que muchos de ellos deben de ser
incluidos en el mantenimiento del condominio en cuestión y en la
construcción de dicho condominio se hizo bajo la normativa vigente a
la fecha de su autorización, se desestimaran todas las
HHCFMHHGMV

indemnizaciones de perjuicios demandadas, por carecer de


fundamento.
CUADRAGESIMO SEPTIMO: Que los demandantes de acuerdo al
artículo 144 del Código de procedimiento Civil, serán condenas en
costas, por haber resultados totalmente vencida. No es aplicable la ley
19.496 artículo 50 letra E.

Y de conformidad con lo dispuestos en los artículo 144, 160, 170, 254,


303, 341, 342, 356, 357 N° 4, 358, N° 5, 6 y 7, 384, 384, 409, 680 y
demás pertinentes del Código de Procedimiento Civil; 1511, 1556,
1557 1558 y 1698 del Código Civil; 16, 18 y 19 de la Ley General de
Urbanismo y Construcción. SE DECLARA:

I) Que se acogen las tachas interpuestas en contra de los testigos


Nelson Rolando Donoso Courbis y Gabriel Elías Opazo Contreras.

II) Que rechazan las tachas interpuestas en contra de los testigos


Alicia Emperatriz Briones Espinoza, Ricardo Gonzalo Hernández
Peirano, Gonzalo patricio Krebs Godoy; René Claudio Guerra Cañete,
Richard Kutzner Pumpin, Cristian Marcelo Cardenasso Muñoz y
Francine Denise Durcudoy Gross.

III) Que se acoge la excepción de falta de legitimación pasiva


deducidas por los demandados Ramón Coz Cañas y Coz y Compañía
S.A.; Felipe Ruiz Tagle Correa; Hugo Vicuña Vicuña; Ruiz Tagle
Vicuña Arquitectos Limitada y Cristóbal Ducha León.

IV) Que se rechaza la demanda de folio 12, de 28 de octubre de 2016,


en todas sus partes y

V) Que se condena en costas a la parte demandante.

Notifíquese Regístrese y Archívese en su oportunidad


HHCFMHHGMV

Dictada por doña Gabriela Silvia Silva Herrera, Juez Titular.

Autorizada por doña María Elena Lagos Parisi, Secretaria Subrogante.


HHCFMHHGMV
HHCFMHHGMV
HHCFMHHGMV
HHCFMHHGMV

Este documento tiene firma electrónica y su original puede ser


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causa.
A contar del 07 de abril de 2019, la hora visualizada
corresponde al horario de invierno establecido en Chile
GABRIELA SILVIA SILVA HERRERA MARIA ELENA LAGOS PARISI Continental. Para la Región de Magallanes y la Antártica
Fecha: 30/08/2019 15:59:33 Fecha: 30/08/2019 16:00:29 Chilena sumar una hora, mientras que para Chile Insular
Occidental, Isla de Pascua e Isla Salas y Gómez restar dos
horas. Para más información consulte http://www.horaoficial.cl

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