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Presenta
Antonio Romero Garza
Tesis que para optar por el grado de Doctor en Filosofía con Orientación
en Trabajo Social y Políticas Comparadas de Bienestar Social
A la mujer que me ha dado todo, y siempre me brinda su apoyo y confianza, aún y cuando
el sendero no se encuentre libre de tropiezos y espinas, siempre me acompaña, caminamos
juntos, Lic. Adriana G. Morales Pérez, mi esposa.
Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, recibí una beca para mis estudios doctorales.
Sin su apoyo no hubiera concluido este nivel de estudios.
iv
Índice
Pág.
1. INTRODUCCIÓN 1
1.1 Contextualización 2
1.3 La institucionalización 13
y la permanente vulnerabilidad 20
2. MARCO TEÓRICO 42
3. MARCO MÉTODOLÓGICO 64
vi
3.4 Categorías y subcategorías 68
[Link] Ocupación 78
vii
5.1 Zona de vulnerabilidad 93
8.1.1 Ingresos y ruta institucional rumbo a la casa hogar de la sociedad civil 161
Anexos 212
x
Índice de cuadros
Cuadro 14. Año de ingreso y egreso de la casa hogar de las personas participantes 108
Cuadro. 17. Primer, segundo y último empleo de las personas entrevistadas 146
xi
Cuadro. 18. Información de vida independiente de las personas entrevistadas 150
Cuadro 19. Ruta institucional: porcentaje de residentes provenientes de casas hogar 162
públicas y no públicas al ingresar a casa hogar de la sociedad civil, 1982-1989
Cuadro 22. Motivo de aceptación en casa hogar en casas hogar en estudio 177
Cuadro 24. Porcentajes de ingresos por tipo de maltrato, casa hogar pública,
2000-2011 181
Cuadro 25. Porcentajes de vía de ingreso a casa hogar de la sociedad civil
por década 183
Cuadro 26. Rubros de ingreso casa hogar pública y casa hogar
de la sociedad civil 185
Cuadro 35. Porcentaje de traslado institucional de casa hogar de la sociedad civil 197
xiii
Índice de figuras
xiv
Índice de gráficos
xv
1
1. INTRODUCCIÓN
Me lo dio todo, porque… me dio valores, me dio principios, me dio amor, me dio cobijo, sustento, me
dio… lo que soy en día… gracias a la institución… creo que soy una persona de bien, como muchos
grandes hermanos que salimos de la institución.
1.1Contextualización
A mediados del siglo XX, los motivos de ingreso de la niñez fueron modificándose y eran
recibidos menores con diversas necesidades, generalmente asociadas a la pobreza y a la falta
de padres, aunque también por desórdenes sociales, vagancia y otras situaciones; en este
contexto, surgieron cuestionamientos a las instituciones con respecto al modelo de atención
que proporcionaban y a la preparación de los jóvenes al momento de egresar. Asimismo, se
criticaba que en las casas hogar atendieran, en un mismo espacio, a un alto número de
residentes con grandes diferencias de edad y con necesidades de atención diversas; por
ejemplo, se señalaba que si bien se les otorgaba techo, comida y vestido –y en algunos casos
educación básica–, los responsables no contaban con una preparación profesional-educativa
que favoreciera a las y los residentes.
En el mismo sentido, también se objetaba que se les brindaba una vida social sin relaciones
sociales externas a la casa hogar, ya que estaban alejados de la realidad social externa a su
institución. En otras palabras, por práctica común estos centros fueron creándose a las afueras
de los centros de población (Ocón, 2003), por lo que se consideraba a sus residentes en
reclusión, y se afirmaba que su atención provocaba grandes conflictos personales a su egreso.
Una de las principales críticas que se vertían era la relacionada a la privación de la familia, en
especial de la figura materna, cuya ausencia o escasa frecuencia en el acercamiento familiar
con las personas institucionalizadas se reflejaba a través de diversas expresiones emocionales
–afectando el desarrollo cognitivo y social, falta de seguridad, incompetencia en el
funcionamiento social, problemas afectivos, entre otros- (Bowlby, 1951; Goldfarb, 1945;
Spitz, 1946; citados por García-Baamonde, 2008). Por lo anterior se propusieron elementos
1
Para este estudio se les llamará casa hogar.
3
básicos que se recomendaba implementar, y así las instituciones tuvieran como objetivo
principal brindar seguridad, y para ello se requería que garantizaran “tres elementos: amor,
aceptación y estabilidad” (Preston, 1943, citado por Pereira, 2006:20). Es decir, el amor como
eje central para suplir el amor familiar (principalmente el maternal); la aceptación, que
impacta en el menor como un ser querido y como parte de un grupo nuevo, y la estabilidad,
como elemento para su equilibrio psicoemocional, el cual le permitiría estar alejado de ideas y
actitudes frustrantes.
Otros críticos señalaban que no existía un efecto positivo relevante sobre el menor aun si éste
encontraba en la institución que residía una figura que supliera la maternal, ya que “resultará
relativamente leve si al niño lo atiende alguien con quien se ha encariñado y en quien confía,
pero puede ser grave si la madre adoptiva, aun cuando sea amable, le es extraña” (Bowlby,
1951, citado por García-Baamonde, 2008:14). Así, “tratan de desmitificar el efecto de amor
materno. A pesar de sus intentos y de los de otros autores que tratan de demostrar que el
internamiento no tiene por qué ser nocivo para los niños, continuó la crítica contra las
instituciones que acogían a los menores, con lo que éstas se vieron como solución sólo cuando
no existía otra posibilidad” (García-Baamonde, 2008:30).
En el segundo tercio del siglo XX se plantearon diversas posturas a favor y en contra del
internamiento; una de ellas fue separar a los trasgresores de las normas sociales de aquellas
personas que requerían apoyo por orfandad, pobreza y en especial para las niñas y niños que
fueran víctimas de violencia infantil o que vivieran situaciones de riesgo que requerían de este
tipo de apoyo (Cohen, 2010).
A la fecha, en México, existen casas hogar exclusivas para niñas, niños y adolescentes en
situación de vulnerabilidad social, y por otro lado, se encuentran las instituciones que prestan
atención a los menores infractores. En la actualidad, en las casas hogar persisten prácticas de
atención tradicionales; aun y cuando se han estado gestando cambios principalmente en el
sector público, existen instituciones con modelos tradicionales y sin profesionalización.
Así, existen registros de la casas hogar en México desde la época de la colonia hasta la
actualidad; la atención ha estado a cargo de instituciones gubernamentales, la sociedad civil,
además de diversas órdenes religiosas y de personas altruistas; empero, ahora la
institucionalización se brinda en diversas instancias. De acuerdo a la conceptualización
elaborada por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos del Estado de Jalisco2 (CEDHJ,
2011), que se podría considerar para el país aun con las diferencias en los ámbitos estatales, se
identifican los siguientes centros de institucionalización:
2
Consideradas por el CEDHJ en base a la Convención sobre los Derechos del Niños, del Código Civil del Estado
de Jalisco, del Código de Asistencia Social del Estado de Jalisco, de la Ley de los Derechos de la Niñas, Niños y
Adolescentes en el Estado de Jalisco y de la norma oficial mexicana NOM-167-SSA1-1997, para la Prestación de
los Servicios de Asistencia Social para Menores y Adultos Mayores.
4
doce años de edad, que pueden ser derivados a los Centros de Asistencia Social de los tres
niveles de atención.
Casa cuna. Establecimiento que atiende a menores de ambos sexos entre los 0 y 6 años de
edad u 8 años de acuerdo al caso específico.
Casa hogar. Establecimiento que atiende a menores de ambos sexos entre 6 y 18 años de
edad, en casas mixtas o por sexo según se disponga en su Modelo de Atención y en casos
especiales, se podrá prolongar la estancia hasta los 20 años de edad.
Hoy en día, una de las discusiones estriba en si las casas hogar con instalaciones para albergar
a un alto número de residentes son recomendables, o si bien se deben establecer pequeñas
residencias, y en aquellas instituciones grandes, redistribuir sus instalaciones para crear
pequeños “hogares” donde habiten menos de 60 residentes con edades similares (véase el
apartado 1.3), a la vez que se propugna para que el acogimiento familiar3 sea la medida
principal, con el fin de evitar la institucionalización.
3
En Nuevo León se le denomina “familias solidarias”.
4
En el presente trabajo se utilizará de manera indistinta el concepto de maltrato y violencia infantil, utilizando el
concepto de maltrato emitido por UNICEF, que señala lo siguiente: “La población conformada por niños, niñas y
jóvenes hasta los 18 años que sufren ocasional o habitualmente actos de violencia física, sexual o emocional, sea
en el grupo familiar o en las instituciones sociales. El maltrato puede ser ejecutado por omisión, supresión o
transgresión de los derechos individuales y colectivos e incluye el abandono completo o parcial” (UNICEF,
2001).
5
El tutor generalmente es el padre o la madre, sin embargo, puede dejar de serlo, por incapacidad, por sufrir un
accidente, enfermedad y en otros casos por muerte; en estos casos un juez asigna un tutor o tutora, que puede ser
un familiar cercano –generalmente los abuelos y si existiera incapacidad para realizarlo y el menor es enviado a
una casa hogar, el juez puede otorgar la tutela a una institución, en otros casos la patria potestad. En el presente
trabajo de utilizará de manera indistinta tutor o padres, para referirse a la persona a cargo del menor, dadas las
diversas posibilidades existentes.
5
de los padres– y/o peligro social, donde sus hijos pueden ser víctimas del entorno social donde
viven, así como situaciones correlacionadas a los tutores, como pueden ser: dependientes de
drogas; que trabajan y carecen de redes sociales para el cuidado de sus hijas e hijos6.
En muchos lugares del mundo también ha disminuido la protección por parte de los
parientes, la comunidad y los empleadores informales o “patronos” hacia las familias, una
protección en la que tradicionalmente confiaban. Las reformas de política social de los
años noventa y comienzos del 2000 basadas en la economía de mercado han agravado las
presiones, especialmente sobre las mujeres, al reducir el ya limitado acceso de las familias
más pobres a atención en materia de salud, pensiones, educación y cuidado de niños
pequeños y ancianos (Pinheiro, 2006:50).
La calidad de las relaciones entre los miembros de la familia, en especial en los cónyuges,
pueden propiciar situaciones de agresión en la pareja y en los hijos e hijas por la presión por
situaciones laborales, el estrés derivado por problemas económicos, las enfermedades que
afectan a un miembro de la familia –en especial madre o padre–, ser dependientes de drogas,
las enfermedades mentales, entre otras situaciones biológicas, psiquiátricas y sociales, y que
desembocan en situaciones de violencia infantil. La combinación de diversas condiciones
puede llevar a expresiones y conductas violentas que generalmente tendrán como víctima a las
hijas e hijos.
Hoy en día, las características sociodemográficas que se presentan en América Latina tienden
a repercutir en la desigualdad y la pobreza de una parte importante de sus habitantes, que es
casi 30%; una de las expresiones se identifica en la desigualdad de los ingresos que afecta a
las familias y se expresa en la falta de cuidados parentales o bien en riesgo de perderlos
6
Se retoman estas características de ingreso, de la casa hogar de la sociedad civil en estudio; se utilizará casa
hogar de la sociedad civil y casa hogar pública para referenciar a las instituciones en estudio.
6
Aldeas Infantiles y RELAF (2010) afirman que en 13 países latinoamericanos estudiados, las
niñas y niños atendidos se caracterizan por provenir de familias:
En el caso de México, de 40% de la población del país que es pobre, 5,137, 233 son niños,
niñas y adolescentes (Aldeas Infantiles SOS Internacional, RELAF, 2010:26). Una
característica de México con respecto a su niñez es el tener 1.6 millones de huérfanos,
ocupando el segundo lugar de América Latina (OPS, 2007). Estas condiciones
socioeconómicas, sumadas a lo señalado en el informe latinoamericano 2010, son elemento
central para la institucionalización de la niñez, condiciones que desencadenan conductas de
agresión y en otras situaciones, condiciones de alta vulnerabilidad, falta de atención o
abandono parcial o total de los infantes.
día se utiliza violencia psicológica, entre otras tipologías que se han modificado; no obstante,
instituciones, investigadores y autores siguen utilizando conceptos de la década de los
noventa.
El eje central de las definiciones tiene como propósito orientar las acciones que sufren niñas,
niños y adolescentes a una conceptualización que permita generalizar conductas agresivas y
así cooptarlas por la vía legal; se pretende englobar de manera más precisa la problemática de
acuerdo a diversos contextos sociales y así brindarles una mejor protección legal. Hoy en día,
el concepto de violencia infantil aglutina los diferentes tipos de agresiones que han sido
identificadas en el mundo, así como de los posibles agresores, como se observará en las
siguientes definiciones.
Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la violencia infantil es “toda forma de
perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación,
incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un
representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo” (ONU, 1989).
La organización internacional Save The Children (2001) la define como “acción, omisión o
trato negligente, no accidental, que priva al niño de sus derechos y su bienestar, que amenaza
y/o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o social y cuyos autores pueden ser
personas, instituciones o la propia sociedad”.
En las tipologías, al igual que en las definiciones de violencia infantil, se observa la evolución
para la clasificación de la identificación de los tipos de violencia, por lo que en la actualidad el
concepto de violencia infantil contempla una diversidad de agresiones que permite
identificarla de manera más precisa.
Para la institución Save The Children (2001) las categorías de la violencia infantil son:
maltrato físico; negligencia y abandono físico; maltrato y abandono emocional; abuso sexual;
del mismo modo, destacan el maltrato perinatal7; el síndrome de Münchhausen por poderes y
finalmente el maltrato institucional8. Es importante señalar que la víctima puede sufrir una de
las tipologías o vivir dos o incluso sufrir todas por su(s) agresor(es).
El conjunto de tipologías y sus diversas definiciones que son utilizadas en el ámbito mundial
tienden a crear una serie de imprecisiones al momento de estandarizar las conductas violentas
en el sistema estadístico, no sólo el global, e incluso en el ámbito nacional. Más adelante se
observará cómo impacta esta situación al determinar los ingresos de infantes a las casas hogar.
En los indicadores de maltrato infantil publicados por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión
Pública (CESOP, 2005) (véase el cuadro 1) se observa el registro de denuncias realizadas de
1999 a 2004; en ellas se visualizan ocho tipologías, pero es importante señalar que a pesar de
la estandarización de los conceptos en el mundo, existen regiones e instituciones que
regionalizan sus propias conceptualizaciones, por lo que integran subtipos; por ejemplo,
existen instituciones que al abordar la violencia sexual la subdividen en dos subtipos: abuso
sexual y explotación sexual. El abandono o negligencia se subdivide en abandono, omisión de
cuidados y negligencia y se agrega la explotación laboral; la estadística se considera relevante,
ya que permite un análisis más profundo del tipo de trato que reciben las niñas, niños y
adolescentes en México.
7
Maltrato perinatal: Aquellas circunstancias de la vida de la madre, siempre que haya voluntariedad y
negligencia, que perjudican el embarazo y al feto.
8
Maltrato institucional. Cualquier legislación, programa o procedimiento, ya sea por acción o por omisión,
procedente de los poderes públicos o privados y de la actuación de los profesionales al amparo en el marco de la
institución, que vulnere los derechos básicos del menor, con o sin contacto directo con el niño. Se incluye la falta
de agilidad en la adopción de medidas de protección o recursos.
9
De acuerdo con la definición del DIF-PREMAN (2005), considerando el cuadro uno, sólo en
el año 2004, el rubro con más denuncias es la violencia de omisión de cuidados con 3,455
casos; en el segundo lugar, el maltrato físico con 3,213 seguida de la violencia emocional con
3,090 registros, prosigue la negligencia con 1,082 casos; y con 1,287 se encuentran el
abandono, el abuso sexual y la explotación comercial sexual respectivamente; finalmente, un
concepto no manejados por DIF-PREMAN (2005), la violencia laboral cuenta con 98
registros. Podrá observarse que la conceptualización tiene diferencias entre la CESOP (2005)
y el DIF-PREMAN (2005). Las instituciones construyen los subtipos de acuerdo a sus propios
principios; por ejemplo, algunas agrupan en negligencia el abandono y la omisión de
cuidados, y otras utilizan sólo violencia sexual, englobando el abuso sexual y la explotación
sexual, comercial e infantil.
No se debe dejar de lado que gran parte de la violencia infantil en México no es denunciada, y
en aquellas que fueron efectuadas entre 1999 y 2004 (147,153 denuncias), en el 59 % de los
casos se comprobó el maltrato, del resto se carece de información (CESOP, 2005).
Hay que precisar que la víctima, por lo general, no recibe sólo un tipo de violencia, sino que
puede recibir agresiones de dos o más tipos; de hecho, la violencia que podría presentarse sola
sería la emocional-psicológica; asimismo, si la víctima es objeto de violencia sexual, física u
otra, consecuentemente serán acompañadas de la violencia emocional-psicológica. Tampoco
debe descartarse que existan niñas, niños y adolescentes que pudieran recibir todos los tipos de
violencia.
En relación a los reportes de maltrato infantil en México, para los años 2009 al 2011, el DIF
nacional informa que de 29 Estados, el Distrito Federal y reportes del sistema nacional DIF, se
recibieron 48,591 reportes, de los cuales se comprobó maltrato en 23,316 casos (54.1%),
contabilizándose 40,149 niñas y niños maltratados (Red por los derechos de la infancia en
México, 2012).
10
En 2010 y 2011, del total anual de reportes comprobados (véase el gráfico 1) que se registran,
hay 17,800 y 12,867 casos, respectivamente, y para el año 2010 sólo 18.2% presentó denuncia
ante el ministerio público, y para el año 2011, 12.06%. Si bien en el cuadro 1 se observa una
disminución importante en el número de casos registrados, el reporte de 2010 contiene
información de 31 Estados y el Distrito Federal, así como del sistema nacional DIF; en
cambio, el informe 2011 contiene registro de sólo 12 Estados y el Distrito Federal, es decir,
menos de la mitad de las entidades federales.
Fuente: Elaboración propia en base a reportes de DIF. Estadísticas de reportes 2010 y 2011.
Llama la atención el número de reportes de maltrato infantil comprobados, para el año 2010,
con 33,082 casos, pero sólo en 17,800 se comprobó maltrato (53.8%); en el año 2011, de
18,136 reportes, se comprobó maltrato en 12,867 (70.9%). Es probable que la cultura de la
denuncia del maltrato infantil esté en proceso como resultado de la concientización que se
realiza en el ámbito mundial y en nuestro país; sin embargo, la tarea es atender la totalidad de
reportes recibidos. Sirva el anterior registro de denuncias para contar con un panorama
nacional de la violencia a la niñez.
En Nuevo León, de acuerdo con reportes emitidos por la Procuraduría de la Defensa del
Menor y la Familia, el principal agresor de las niñas y los niños es la madre. En el año 2005,
del total de denuncias presentadas, 61.2%, de las agresiones fueron realizadas por la madre, en
contraste con 17.6% por parte del padre. En el año 2006, de acuerdo a los reportes, la principal
agresora es la madre, pero disminuye su incidencia con respecto al 2005 a 44.7% y aumenta a
20.9% la participación del padre como agresor. Es relevante mencionar que en familias donde
el hombre funge como padrastro, éste figura como el principal agresor, dado que en el año
2005, se registró con 4.5%, en el 2006, con 5.5% y en los primeros cuatro meses del 2007 con
7.2% (Instituto Estatal de las Mujeres, Nuevo León, 2007); para los siguientes años no se
cuenta con este dato.
institución en el 2005, sólo 31.6% se atendió (véase el gráfico 2); en el 2006, 62% y en el
2007, 70.6%. La cobertura de casos atendidos tiende a una mejora para los años 2008 (65.9%),
2009 (84.3%), 2010 (100%) y 2011 (96.4%) (véase el anexo 2). Estas mejoras pudieran tener
respuesta a las exigencias y compromisos internacionales, que ha redundado posiblemente en
una mejor profesionalización. Si bien un dato referente a la Unión Americana señala que en el
año 2006 se registraron 3.3 millones de reportes, involucrando a 6 millones de niñas, niños y
adolescentes en situación de riesgo, reportan haber investigado 62%, por lo que 38% no fue
investigado (Child Welfare Information Gateway, 2008); en Nuevo León la tarea pendiente es
la atención de la totalidad de los reportes recibidos.
Reportes de maltrato de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia 2005, 2006, enero-mayo de 2007.
Tomado de la revista Violeta del Instituto Estatal de las Mujeres, Nuevo León (2007).
* Con base en reportes del DIF. Estadísticas de reportes 2009-2011.
Reportes de maltrato de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia 2005, 2006, enero-mayo de 2007.
Tomado de la revista Violeta del Instituto Estatal de las Mujeres, Nuevo León (2007).
* Con base en base a reportes del DIF. Estadísticas de reportes 2009-2011.
Los reportes recibidos, los atendidos y las denuncias forman parte esencial de la propuesta del
estudio que se realiza, ya que un número significativo de niñas, niños y adolescentes en
situación de vulnerabilidad llegarán a ser institucionalizados; aunque siempre se busca sea
temporalmente, hay quienes vivirán su infancia y adolescencia en una casa hogar.
El Estado debe garantizar el interés superior del niño ante situaciones de violencia infantil, y
para ello deberá contar con una estructura legislativa que garantice la intervención inmediata
con el fin de protegerles. Pinheiro (2006:81) señala que “el contenido y la fundamentación
legislativa de los servicios de protección varían entre un país y otro y a menudo incluyen
mecanismos para notificación o denuncia, remisión, investigación y seguimiento”.
Uno de los momentos de mayor riesgo para la intervención de los profesionales es cuando se
enfrentan a reportes asociados a negligencia, ya que ésta puede significar el desgaste de la
salud de la víctima hasta llevarle a la muerte; no obstante, estas acciones pueden estar
asociadas a condiciones de pobreza, alta vulnerabilidad familiar, entre otros elementos.
Trato negligente (o descuido) significa que los progenitores o encargados del cuidado no
cumplen las necesidades físicas y emocionales de un niño o niña cuando tienen los
medios, el conocimiento y el acceso a servicios para hacerlo o que no lo protegen de la
exposición al peligro. Sin embargo, en muchos entornos puede ser difícil marcar la línea
entre el daño que se causa deliberadamente y el que se causa por ignorancia o falta de
posibilidades de cuidado (Pinheiro, 2006: 54).
13
Por otro lado están los casos de violencia infantil evidente, relacionada con la violencia física,
sexual y psicológica; en base a lo anterior, se puede dividir en dos puntos la repercusión de la
violencia que sufren las niñas, niños y adolescentes y que les conducen a vivir situaciones de
exclusión social:
Es importante señalar que sin importar el tipo de cuidado alternativo que se brinde a la
víctima, implica que esté libre de riesgo de sufrir de algún tipo de violencia, por lo que la
niñez en situación de protección y por ende de un cuidado alternativo, es decir, cuando se
determine el acogimiento familiar ya sea a través de un hogar sustituto, de guarda o adopción,
deberán cumplir con tres principios (Pinheiro, 2006):
• Las soluciones sostenibles con vocación de permanencia, pero con supervisión regular,
son preferibles a las temporales.
• Las soluciones basadas en el propio país del niño o niña generalmente son preferibles a
aquellas que involucran a otros países (Pinheiro, 2006: 84-85).
De acuerdo a la Convención de los Derechos de los Niños (1989), los Estados firmantes tienen
como enmienda proteger a las niñas, niños y adolescentes de la violencia que pudieran ser
objeto en el ámbito doméstico y en caso necesario será el Estado quién determinará el espacio
en el que el infante será protegido.
1.3 La institucionalización
Las casas de atención a niñas, niños y adolescentes han prestado servicios desde el siglo XVII;
no obstante, se carecen de estadísticas que remitan a conocer en el ámbito mundial sobre el
número de niños de niños institucionalizados y el número de instituciones que han brindado
servicio hasta antes del último tercio del siglo XX.
14
Como se mencionó anteriormente, las casas hogar han sido conocidas con una diversidad de
nombres: casa cuna, orfanatos, hogares para niños, centros de acogida, casa hogar, hospicios,
orfanatos, prisiones, centros de detención de menores, reformatorios, etc. Es en estos espacios
en donde niñas, niños y adolescentes llegan y pueden pasar gran parte de su niñez y
adolescencia; en ellas se adaptarán a vivir en un sitio cerrado, semicerrado o abierto, pero
siempre con la directriz institucional.
La institución donde viven puede ser pública, privada, dirigida por organizaciones con alguna
ideología religiosa; en otras ocasiones son dirigidas por la sociedad civil, pero una
característica común es que los residentes están alejados de su familia por múltiples razones.
Se estimaba que en los primeros cinco años del siglo XXI, en el mundo existían
aproximadamente ocho millones de niñas, niños y adolescente institucionalizados “en su
mayoría por haber sido víctima de violencia familiar, situación de discapacidad y pobreza”
(Pinheiro, 2006:175). Este fenómeno está presente en todas las regiones del mundo, aunque
para este trabajo sólo se presentan las características de la institucionalización en Europa y en
América Latina, como se observará líneas más adelante.
En Europa, se estima que “alrededor de 1.3 millones de bebés y niños pequeños son
abandonados en instituciones de Europa Central y Oriental, cifra que crece a pesar de los
esfuerzos realizados para disminuir esta conducta” (Parlamento Europeo, 2007); de hecho, una
preocupación de las autoridades, es el convencer a la sociedad para que participe cuidando y
adoptando a la niñez institucionalizada, en especial a quienes se encuentran en situación de
orfandad. El informe mundial sobre la violencia contra los niños y niñas UNICEF (2006)
ofrece un panorama sobre la situación de la institucionalización (véase el cuadro 2).
Cuadro 2. Niños institucionalizados en Oriente Medio, Japón, Europa Central y del Este,
Comunidad de Estados Independientes (CEI)
País Niños institucionalizados Número de
instituciones
En Oriente Medio, en el Líbano, más de 25.000 (1999 y 2000). Sin dato
Líbano Marruecos 25.300 (1999 y 2000). Sin dato
En Japón 30.000 Sin dato
Europa Central y del Este 1.120.800 (2002) recibiendo atención en 27 de Sin dato
(ECE) y en la Comunidad los países de ECE.
de Estados Independientes 605.000. La CEI y los Estados Bálticos, el
(CEI) 54% de ellos (estaban en instituciones
residenciales).
Fuente: Informe mundial sobre la violencia contra los niños y niñas (Pinheiro, 2006).
Los motivos de para la institucionalización son diversos y de acuerdo Pinheiro (2006) pueden
variar en una misma región, y considerando el continente europeo, señala lo siguiente:
las razones por las que los niños y niñas menores de tres años están siendo
institucionalizados, en países de Europa Occidental (Bélgica, Francia Noruega, Portugal,
Suecia y el Reino Unido), las principales razones eran: abuso y descuido o negligencia de
15
la familia (69%); razones sociales como que los progenitores estuvieran en prisión (23%);
abandono (4%) y discapacidad (4%). En estos países no había huérfanos (definidos en este
contexto como niños y niñas que no tienen ningún progenitor vivo) que vivieran en
instituciones. En contraste, un poco más de uno de cada veinte niños institucionalizados
en Europa Central y en el sur de Europa del Este (Croacia, la República Checa, Estonia,
Hungría, Letonia, Rumania y Eslovaquia), Chipre y Malta eran huérfanos. Las principales
razones para que los niños y niñas fuesen institucionalizados eran abandono (32%);
razones sociales como mala salud de la familia e incapacidad para atenderlos (25%);
discapacidad (23%); abuso o descuido (14%) y ser huérfanos (6%) (Pinheiro, 2006:186).
En Rusia se encuentran institucionalizados más 140,000 niños, señalando que esta cifra se
mantiene desde el año 2000; un elemento importante para la presente tesis es el señalamiento a
este país en relación a la falta de seguimiento de los egresados de orfelinatos (20,000 jóvenes)
que estiman que sólo 10% se adapta a una “vida normal”, señalando el informe que los
restantes han caído en la drogadicción, la delincuencia y en otros casos se recurre al suicidio
(UNICEF, 2012).
El Reino Unido desde hace dos décadas ha trazado una política de desaparición de casas hogar
o residencias infantiles, como una estrategia para que los menores sean acogidos por una
familia en el menor tiempo posible a su institucionalización, con el fin de aplicar lo que dicta
la Ley de Protección al Menor (Parlamento Europeo, 2007).
La UNICEF (2012) señala que las cifras que se presentan marcan un mayor seguimiento a la
atención de la niñez en situación de vulnerabilidad; no obstante, se considera que si bien los
informes reflejan una realidad, ésta podría ser más amplía debido a los subregistros existentes
en la problemática y el ocultamiento de casos por parte de gobiernos (Rusia) en busca de
consolidar una imagen política de estabilidad económica y social al rechazar apoyos
internacionales para el bienestar de la población infantil.
Se debe destacar que en relación al número de instituciones –casas hogar– que brindan
atención a la niñez, se carece de información en la mayor parte de los países latinoamericanos;
uno de los elementos a considerar es la falta de seguimiento y reglamentación de los Estados
para garantizar el respeto de los derechos de la niñez institucionalizada. Pocos países cuentan
con información sobre el número de casas hogar no públicas, y son Nicaragua, Brasil, México
y Argentina; en éste último, “54.6% de la atención a los menores la brinda la sociedad civil y
se encuentran monitoreadas, evaluadas y fiscalizadas por el Estado” (UNICEF y SDH,
2006:54).
…conflictos bélicos y las migraciones; económicas, que generan también otro tipo de
migración, así como devienen en numerosas situaciones de vulnerabilidad familiar tales
como la falta de acceso a salud, educación y vivienda, desnutrición de adultos y niños, las
que, a su vez, están íntimamente vinculadas con problemáticas sociales y culturales como
violencia familiar, adicciones, trabajo infantil y explotación sexual comercial, a las que se
suman situaciones de discriminación ante la discapacidad y el origen étnico de la
población (Aldeas Infantiles SOS Internacional, RELAF, 2010:8).
17
Un estudio realizado en Brasil en 589 instituciones reveló las diversas categorías que se
utilizan en este país y que forman parte de la falta de estandarización en el ámbito mundial al
momento de complementar estadísticas. Los resultados son los siguientes:
Las principales razones por las que los niños y niñas eran institucionalizados
incluían: falta de recursos materiales de las familias, es decir, pobreza (24%);
abandono de los progenitores o tutores (18%); violencia doméstica (11%); adicción
de los progenitores o tutores a las drogas (11%); progenitores viviendo en la calle
(7%); ser huérfanos (5%); encarcelamiento de los progenitores o tutores (4%) y
abuso sexual por parte de los progenitores o de los tutores (3%) (Pinheiro,
2006:187).
El no respeto a los derechos de niños (UNICEF, 1989) representa el principal motivo para la
institucionalización, por lo que es importante el rol que juegan las casas hogar debido a que
forman parte de un proceso para la contención de éste problema social; el Estado recurre a las
casas hogar públicas y privadas para apoyar a las niñas, niños y adolescentes que están sujetos
a vulnerabilidad social y que viven situaciones de abandono de hogar, deserción escolar,
explotación sexual comercial infantil, entre otros situaciones (Espíndola y León, 2002).
En el año 2005, el INEGI registró 28,107 residentes en 657 casas hogar, de los cuales 11,075
ingresaron por desamparo, pobreza, abandono, maltrato, explotación y abuso sexual, entre
otros, en “los cuales, si se resolviera su situación jurídica, un alto porcentaje podría ser
entregado en adopción a alguna familia; sin embargo, 77 por ciento de ellos tiene entre 7 y 18
años, edad poco aceptada por los posibles adoptantes para integrar un nuevo miembro a su
núcleo familiar” (Hernández, 2012: 2).
En torno a las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia, el DIF reportó que en el año
2011 se recibieron 18,136 reportes de maltrato infantil, de las cuales sólo se comprobaron
12,867 y de ellas sólo 1,553 (12%) se presentaron ante el ministerio público (DIF, 2011 9). Lo
anterior permite visualizar el papel que juegan las casas hogar públicas o privadas, ya que la
denuncia implica para el Estado la intervención y el diagnóstico para salvaguardar a la
9
Reporte de 12 Estados y el distrito federal.
18
víctima, por lo que cuando existen elementos de riesgo se retira a la víctima a los tutores y se
encomiendan a las casas hogar públicas, institucionalización que busca sea temporal y así
reintegrar a la víctima con su círculo familiar, en el menor tiempo posible.
Por otro lado, México registra 29,310 niñas, niños y adolescentes institucionalizados en 703
casas hogar (véase el cuadro 3), sin hacer distinción sobre el número de instituciones privadas
y públicas; sin embargo, se señala que “72% se encuentra en instituciones no gubernamentales
que establecen acuerdos de cooperación con las unidades encargadas de la niñez nacionales y
municipales. De este total de niños, el 58% son niñas y el 42% niños. Respecto de las edades,
el 23% tienen entre 0 y 6 años y el 77% entre 7 y 17 años. Sólo el 1,1% de los niños
institucionalizados tienen algún tipo de discapacidad” (Aldeas Infantiles SOS Internacional,
RELAF, 2011:20).
Un elemento relevante es el que señala Ramírez (2009): en primer lugar, dice que las
instituciones siguen privilegiando la institucionalización y la adopción como las opciones
principales para la niñez en riesgo, dejando de lado aquellas que privilegian el retorno al
ámbito familiar; en segundo lugar, advierte que si bien México cuenta con un número
considerable de casas hogar públicas como privadas, son escasas las “que refieren el enfoque
de derechos humanos en su operación que permita incidir tanto en la vida cotidiana de los
propios niños y niñas, como en lo relacionado a la comunidad, y por ende, que permita
posicionar temas en las diversas agendas de políticas públicas y en mecanismos jurídicos”
(Ramírez, A.. et. al. 2009:20 citado por Aldeas Infantiles SOS Internacional, RELAF,
2011:86).
con VIH/sida, niños y niñas de la calle, los que sufren violencia, niñez en situación de
vulnerabilidad, entre muchos más.
Es en esta década que adquiere influencia y presencia el tercer sector en las políticas sociales
en el caso que se estudia, en beneficio de la niñez, tomando un papel determinante, ya que
bajo distintos propósitos emergen un sinnúmero de organizaciones que brindan servicios unos
al amparo del Estado, con buenas intenciones, pero sin planeación y otros sin un sustento
legal.
En este sentido, la UNICEF (2008) emitió una serie de recomendaciones en relación al tema
que se prioriza en el presente trabajo, la situación de las niñas, niños y adolescentes bajo
custodia del Estado en México y de instituciones de la sociedad civil, el Comité señala las
siguientes preocupaciones:
Al Comité le preocupa la falta de información (el número, las condiciones de vida y otros
factores) sobre los niños que han sido separados de sus padres y viven en instituciones. El
Comité toma nota del gran número de niños que viven en instituciones administradas por
el sector privado, y lamenta la falta de información y de supervisión de esas instituciones
por parte del Estado (UNICEF, 2008:9).
Las instituciones de protección y las instituciones para niños en conflicto con la ley penal,
a menudo no están reglamentadas y están cerradas al escrutinio externo. Especialmente las
que están en manos de entidades privadas, organizaciones religiosas y ONGs o están
ubicadas en áreas aisladas. En tales circunstancias, la violencia puede continuar por años
hasta que un incidente extremo la saque a la luz. Más aún, las personas responsables de la
violencia contra los niños y niñas en los sistemas de protección y justicia rara vez rinden
cuentas por sus acciones. Si se denuncian casos, a menudo sólo se investigan de manera
superficial y muy pocos terminan en un proceso judicial (Pinheiro, 2006:182).
En el ámbito internacional se considera al Estado como el garante que pugna por “el interés
superior del niño”, entendido éste como la defensa de los derechos de las niñas, niños y
adolescentes, que conlleven todas las acciones que garanticen su desarrollo y una vida digna,
donde sean cubiertas sus necesidades materiales y afectivas alcanzando de esta manera un
mayor bienestar (Cillero, 1998).
Una de las medidas de protección a la población infantil es garantizar una vida libre de
violencia, en especial cuando un familiar es el agresor o agresora. Poco se conoce de las niñas,
niños y adolescentes que son víctimas de violencia en su hogar y son protegidos por el Estado.
En general, se podría señalar que algunas de estas niñas, niños y adolescentes no regresan con
su familia, debido a que son trasladados y resguardados en casas hogar públicas o de la
sociedad civil, en ellas, un número significativo crece y al cumplir la mayoría de edad (casi
siempre) egresan, en ocasiones con su familia o se integran a la sociedad para vivir de manera
independiente.
Existen sectores (Cillero, 1998) que objetan este papel; es decir, cuando el Estado asiste a una
niña, niño o adolescente con el fin de protegerle, internándole en una casa hogar pública o de
la sociedad civil, objetan que se le está despojando de su libertad, lo que implica violentar los
derechos que le otorgó la Convención de los Derechos del Niño (1989); en otras palabras, deja
de estar en un espacio de vulnerabilidad y pasa a la exclusión social. Entre los países de
América Latina, en Argentina se encuentra esta controversia, la situación del menor
institucionalizado, donde una de las posiciones señala que:
Por otro lado, el encontrarse en “situación de pobreza, y en familias que son evaluadas como
“desintegradas” o “disfuncionales”, o ser víctimas de violencia, en tales casos, la internación y
el encierro en instituciones frecuentemente son percibidos como una medida válida y positiva,
21
El propósito no es adentrarse en esta discusión planteada, sino sólo considerar que la estancia
en casas hogar de los niñas, niños y adolescentes es ineludible en situaciones donde son
víctimas de violencia familiar. Aquí lo relevante es el tiempo en que están institucionalizados,
sin que exista un trabajo sistematizado de reintegración familiar o bien se utilicen otros
mecanismos para disminuir la estancia de la niñez en estos centros.
En México se han registrado casos en donde las y los residentes de casas hogar son explotados
de manera institucional. En los últimos años se han presentado demandas por tráfico de niñas,
niños y adolescentes; se ha reportado la desaparición de 14 infantes, en este caso se involucró
a la institución Casitas de sur (Fuentes, 2010) y en la ciudad de Monterrey, por violencia
infantil y desaparición de tres menores a la institución Centro de Adaptación e Integración
Familiar, AC (CAIFAC) (Cacho, 2005, Milenio, 2009) y del albergue Hijos de los Presos, con
45 niños desaparecidos (Posted, 2011); es importante resaltar que se han vinculado estas casas
hogar a la explotación sexual comercial infantil y la trata de personas (Cacho, 2005).
La seguridad de las niñas, niños y adolescentes que viven en casas hogar en el ámbito nacional
forma parte de una de las debilidades de las autoridades; como ejemplo, la falta de leyes que
permitan el seguimiento al número de casas hogar en operación, así como de residentes,
motivos de ingreso, egreso y destino al salir de la institución. Una de las principales
observaciones de UNICEF realizadas al reporte presentado por México en el año 2006, es la
falta de seguimiento de las y los residentes en casas hogar, es decir, origen y destino; el
identificar las condiciones en que operan, si cuentan con personal capacitado, son tareas
pendientes del gobierno mexicano y sus entidades federativas (UNICEF, 2008).
En México, sólo dos Estados cuentan con una ley que regula a las casas asistenciales o casas
hogar10, Guerrero11 y Nuevo León12; en el Estado de Jalisco se dispone de un Reglamento para
el Funcionamiento de Albergues de Casas Hogar e Internados para Menores de Edad que
solamente se aplica dentro del Municipio de Tepatitlán de Morelos13.
En el caso de Nuevo León, la Ley de Instituciones Asistenciales que tienen Bajo su Guarda,
Custodia o Ambas a Niñas, Niños y Adolescentes, publicada el día 5 de julio de 2011, ha
permitido contar con un registro de casas hogar; al mes de abril de 2013, se tenían registradas
38 casas hogar (véase el anexo 3) con aproximadamente 1,100 niñas, niños y adolescentes
como residentes, lo que ha permitido un mejor seguimiento de las y los residentes; asimismo,
10
Información proporcionada por la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, Nuevo León (2013).
11
El Estado de Guerrero cuenta con la Ley de Casas Asistenciales para las Niñas, Niños y Adolescentes,
publicada el día 18 de Junio de 2010, en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Guerrero, No. 49.
12
El Estado de Nuevo León cuenta con la Ley de Instituciones Asistenciales que tienen Bajo su Guarda, Custodia
o Ambas a Niñas, Niños y Adolescentes, publicada el día 5 de Julio 2011, en el Periódico Oficial del Estado de
Nuevo León, No. 84.
13
Información proporcionada por la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, Nuevo León (2013).
22
Es importante destacar la violencia institucional –que pocas veces se aborda–; Save The
Cildren (2001) la define como cualquier legislación, programa o procedimiento, ya sea por
acción o por omisión, procedente de los poderes públicos o privados y de la actuación de los
profesionales al amparo en el marco de la institución, que vulnere los derechos básicos del
menor, con o sin contacto directo con el niño. Se incluye la falta de agilidad en la adopción de
medidas de protección o recursos.
El maltrato institucional está asociado a “la falta de seguridad física de los menores debido a
las condiciones espaciales y arquitectónicas del centro, con la posibilidad de sufrir agresiones
de otros menores, con las separaciones prolongadas e innecesarias del contexto familiar, con
estilos educativos autoritarios o con falta de consideración de las características evolutivas del
menor” (Linaza y Varas, 2002:230).
Las instituciones tienen como objetivo el brindar protección y apoyo a la niñez en situación de
riesgo; sin embargo, existen registros de que no siempre se cumple con la finalidad para la que
fueron creadas y se presentan agresiones por parte del personal responsable hacia las y los
residentes.
La violencia puede incluir torturas, palizas, aislamiento, sujeción física, abuso sexual,
acoso y humillación. Además, la estigmatización, el aislamiento y, a menudo, la falta de
socialización que resultan de la institucionalización, colocan a los niños y niñas en mucho
mayor riesgo de ser víctimas de violencia a posteriori y, en algunos casos, de convertirse
en autores de ella (Pinheiro, 2006:175).
23
la protección que el Estado ejerce sobre la persona del niño con toda la buena intención de
protegerlo del riesgo que implica el abuso familiar, en la práctica ha derivado igualmente
en vulneraciones de sus derechos elementales, como privarlos de vivir en familia,
maltrato, la falta de servicios básicos como agua caliente; falta de higiene, insuficiencia de
instalaciones adecuadas para albergar a niñas, niños y adolescentes con discapacidad; falta
de salidas de urgencia, así como extinguidores, carencia de personal especializado, como
lo son psicólogos, médicos y trabajadores sociales, así como falta de actividades de
recreación y culturales, entre otras (CEDHJ, 2011:26).
Las observaciones emitidas, como puede observarse, se refieren al derecho de una familia por
parte de las y los residentes, su protección en cuanto a cuidados básicos y su orientación y
atención a través de un equipo de trabajo multidisciplinario; desafortunadamente, este tipo de
observaciones tienen poco eco en la luz pública, aunque existen reportes de organismos
nacionales e internacionales que señalan estas debilidades en los centros de
institucionalización.
En el caso de México, en el Estudio Mundial sobre la Violencia contra los Niños (Pinheiro,
2006), al abordar la violencia en instituciones que brindan servicio a la niñez se destaca lo
siguiente:
Si bien no se puede afirmar que la formación de casas hogar tengan como fin principal el
lucro, se han detectado instituciones que parecieran ejecutar prácticas con este fin; en
24
Argentina, se han identificado instituciones que “se crean por fines loables pero luego pueden
terminar convirtiéndose en un negocio, la Fundación del padre Grassi recibe actualmente 600
pesos por cada chico. A una institución que comenzó con tres chicos y luego, en el momento
en que fue imputado, llegó a tener 6,000 chicos, nos podemos imaginar que económicamente
no le era redituable estimular el egreso de los chicos” (Dubaniewicz, 2000, citado por
Vulcano, s/f). Vulcano (s/f) sugiere que en Argentina al egresar a niñas, niños y adolescentes
significa perder ingresos para la institución y que por lo tanto, el no buscarles familias a las o
los residentes tiene como fin un lucro económico.
La no conveniencia de egresar a las niñas, niños y adolescentes, pudiera ser un elemento que
incida en uno de los objetivos del presente análisis, es decir, impacta directamente en la
estancia institucional, si es corta o larga y, por otro lado, afecta en el derecho del menor, el
derecho a estar con su familia.
No es posible generalizar este comportamiento institucional, dado que otras casas hogar
ofrecen servicios sin contar con apoyo del Estado. Es necesario aclarar que no todas las ONGs
que albergan niñas, niños y adolescentes tienen subvención estatal; incluso, a muchas de ellas
les resulta un verdadero esfuerzo económico su labor, y sin duda su papel es esencial a la hora
de encontrar un lugar de transición para las niñas, niños y adolescentes que sufren violencia
familiar o de vulnerabilidad social; no obstante, el evitar conductas institucionales que
vulneren los derechos de la niñez es una tarea pendiente en gran parte de los Estados en
México.
Hasta antes de la década de los setenta, en gran parte del mundo la atención a los menores era
generalmente no diferenciada entre aquellos con necesidades por abandono u orfandad, de
aquellos institucionalizados por mala conducta o delincuencia, de problemas asociados a la
dependencia al alcohol o de drogas ilegales. Las casas hogar se caracterizaban por brindar
alojamiento, alimentación, atención médica –incluyendo la salud preventiva, como son los
buenos hábitos de higiene– a las niñas, niños y adolescentes; asimismo, buscan sentar las
bases para que las y los residentes adquieran conocimiento en oficios que les permitan ser
autosuficientes a su salida de las casas hogar (Carbonell, 2003, Pérez e Hitalled, 2005).
Como se mencionó anteriormente, una de las principales críticas señalaba que las instituciones
brindaban protección, pero en su afán de ayudar terminaban aislando a sus residentes del
mundo social externo a la casa hogar; generalmente, las instalaciones eran de gran extensión
en tamaño y con un alto número de residentes, que propiciaban la pérdida de una
individualidad, y su objetivo central era la custodia, relegando a segundo término la educación
formal, es decir, se privilegiaba la enseñanza de artes y oficios; también existían casas hogar
que en sus normativas sólo atendían hombres, en otras a mujeres y en las menos eran mixtas,
en otros la atención se referenciaba por edad (Ocón, 2003).
propuesta fue adoptada en Barcelona, España (1975) bajo el concepto de acogimiento familiar
para la niñez en situación de abandono parcial (García-Baamonde, 2008).
A partir de la década de los ochenta y principios de los noventa, se inicia una nueva estrategia
para la atención a la problemática infantil y juvenil, “desde la protección y la atención a la
infancia, una infancia que se desvela desprotegida y maltratada… se ha pasado de tratar a los
menores como problema social a considerar los problemas que tienen los menores” (Linaza y
Varas, 2002:220).
Pinheiro (2006) afirma que existe una diversidad de definiciones en el mundo para abordar lo
que es una institución de protección infantil, y señala que existen características que permiten
identificarles, entre las que destaca “que la mayoría tienen en común son la atención de tiempo
completo para niños y niñas que viven sin sus familias y la supervisión por parte de personal
asalariado. El tamaño, la organización y las actividades pueden variar mucho. En las
instituciones más cerradas y aisladas, toda la vida del niño (educación, servicios de salud,
trabajo, descanso y sueño) tiene lugar allí y la institución está muy aislada del resto de la
comunidad” (Pinheiro, 2006:175). Señala también que tienen una serie de categorías en la que
se podrían englobar:
Atención residencial de largo plazo: El número de niños y niñas que viven en las
instituciones puede variar de algunas docenas hasta varios centenares. Algunas
instituciones residenciales son específicamente para niños y niñas con discapacidades.
En el caso de Nuevo León se cuenta con atención residencial de largo plazo; asimismo, la
atención de emergencia o centros temporales se desarrolla bajo la dirección del Estado a través
del DIF Nuevo León. Con respecto a las instituciones psiquiátricas especialidades en la niñez,
no existe un sólo centro en el Estado; al programa de los hogares de acogida en el caso de
Nuevo León se les denomina “familias solidarias”.
Se afirma que las grandes residencias tienen las siguientes debilidades en la atención a las y
los residentes:
-La exigencia del trabajo cotidiano puede llegar a hacer perder la perspectiva del proyecto
individual, sobre todo, cuando los menores no son adolescentes.
-Los objetivos, funciones y programas en este tipo de residencias suelen ser poco claros y
su elaboración insuficiente (Fernández del Valle y Fuertes, 2000; Bullock, Little y
Milham, 1993; citados por Linaza y Varas, 2002:261-262).
Se podría afirmar que los trabajos previos y la misma Declaración de los Derechos de los
Niños (1989) fueron el elemento principal para la observancia de las actividades que se
desarrollaban en las casas hogar, y como consecuencia se empezaron a establecer normativas
en pro del respeto de los derechos de los niños, observándose en la implementación de las
siguientes acciones:
• Del anterior modelo benéfico, donde el cuidador sólo tenía una labor asistencial, se ha
pasado a un modelo donde la figura encargada de atender al niño debe ser un educador.
Para poder proporcionar una educación integral al niño se ha optado por la
profesionalización del personal, siempre sin olvidar que cada comunidad autónoma ha ido
estableciendo su organización laboral propia.
Así, a finales del siglo XX existió un cambio en la visión y práctica en la atención que
adoptaron en los centros de internamiento –casas hogares–; ya no se trata sólo de dar albergue,
alimentación y prepararlos en artes y oficios, pues se incorporan estudios de la personalidad,
procurando brindar apoyo en los problemas personales, ofreciendo un trato lo más familiar
posible y de protección colectiva (Pereira, 2006); hoy en día, se procura que la atención sea
interdisciplinaria, considerando la vulnerabilidad de sus residentes, respetando como eje
básico los derechos de los niños (UNICEF, 2008).
27
-Crear nuevos recursos de atención a la infancia y adecuar los ya existentes para evitar el
desarraigo del entorno familiar y superar los prejuicios que supone la institucionalización
en grandes residencias tanto de protección como de reforma (Linaza y Varas, 2002:220).
En base a lo anterior, son tres las funciones principales de las casas hogar: a) “cultivar la
personalidad del interno, b) prepararlo para su misión trascendente, c) suplir, en lo posible, la
carencia de hogar” (Pereira, 2006:32). Así, en primer término, se busca prepararlos con una
estabilidad individual; en segundo lugar, que construyan su proyecto de vida y elaboren su
plan de vida para lograr su propósito, y como elemento constante, la institución busca cubrir a
través de diversas estrategias las partes afectivas de las niñas, niños y adolescentes.
El desarrollo humano es fundamental en la misión de las casas hogar, el atender a la niñez que
ha sido víctima de violencia infantil, el ofrecer una atención integral que permita a sus
residentes superar su historia de maltrato y necesidades. La casa hogar orienta sus esfuerzos en
dos direcciones: atender sus “necesidades básicas e inducir un desarrollo personal
privilegiando su estabilidad psicosocial y conductual” (Linaza y Varas, 2002).
Generalmente, las casas hogar modernas tienen tres áreas básicas para la atención a sus
residentes:
Educativa: pretende favorecer la construcción de una identidad positiva que posibilite una
adecuada integración en la sociedad, desarrollando a su vez autonomía y la
responsabilidad personal.
Salud: centra su interés en ofrecer los cuidados y la atención a las necesidades biológicas
que posibilitan un desarrollo y un crecimiento adecuado en el niño (Linaza y Varas,
2002:259).
Como se ha dicho anteriormente, en la actualidad se pretende que las casas hogar no sólo sean
cuidadoras y que presten educación; deben brindar atención de manera interdisciplinaria, es
decir, que intervengan pedagogos, trabajadores sociales, psicólogos, entre otros, ya que se
debe considerar la vulnerabilidad de sus residentes para realizar un plan de trabajo, respetando
y considerando como eje básico el respeto a sus derechos y su situación psicológica y física.
28
Importancia del trabajo con las familias: las redes sociales de los niños en situación de
desprotección suelen ser muy limitadas, y el ingreso en una residencia puede provocar la
ruptura con lazos sociales.
1-Apoyo para las familias desfavorecidas y en riesgo: consiste en brindar servicios sociales, de
salud y educación, además de buscar reactivar las redes de apoyo comunitarias e
institucionales, fomentando actividades económicas para disminuir su vulnerabilidad.
2-Apoyo para las familias de niños y niñas con discapacidades: consisten en brindar
capacitación para la atención del hijo o hija discapacitada a la vez que se ofrecen servicios de
atención y apoyos económicos.
29
3-Apoyo directo para huérfanos y niños y niñas vulnerables: se estimula que la familia
(abuelos, abuelas, tíos, tías) acepten cuidar al menor en riesgo; a la vez se fomenta la creación
de programas de familias de acogida, la adopción. En los dos primeros casos se puede
acompañar de apoyos económicos.
En el caso de México, subsisten casas hogar con esquemas que datan desde antes de la década
de los ochenta, es decir, sin profesionalización del personal ni plan de vida para sus residentes;
por otro lado, en la institucionalización en el caso de Nuevo León, un número importante es
solicitada por los padres de las y los residentes de casas hogar. En el caso de la casa hogar de
la sociedad civil en análisis, en los años de 1982 a 1989, 35.1% de los ingresos fueron a
solicitud de los padres; de 1990 a 1999, 29.7%, y del 2000 al 2009, 36.5%; lo anterior refleja
las posibles limitantes económicas y la falta de cobertura profesional para la implementación
de medidas de apoyo preventivas para la institucionalización.
Cuando el Estado es el gestor para la institucionalización (en casas hogar), se han identificado
las funciones críticas para la intervención en niñas, niños y adolescentes que han vivido
situaciones de violencia infantil: la protección; la atención socio-afectiva y social, en especial
a las víctimas de violencia; el fortalecimiento de la autoestima; proyectar a la o el residente
una identidad positiva; fomentar las relaciones familiares; en caso de pérdida de familia,
atenderle de las secuelas emocionales; establecer un plan profesional para la integración a la
institución y, finalmente, apoyarle en su educación a la vez que se le prepare para sus
actividades en las distintas etapas de su vida (Carbonell, 2003).
Es a partir de este contexto que se investigó sobre el destino y el desarrollo de las niñas, niños
y adolescentes institucionalizados. Hoy en día, los que sufren de algún tipo de violencia
familiar y son transferidos a casas hogar públicas y de la sociedad civil deben ser atendidos
por un equipo interdisciplinario de profesionales (véase el anexo 4) que observen y evalúen el
buen desarrollo de las niñas, niños y adolescentes internados; deben atender de manera
paralela a sus familias, con el fin de crear las condiciones para la reintegración en el menor
tiempo posible.
Las funciones básicas que deben atenderse no siempre se cumplen, propiciando que la casa
hogar se pueda convertir sólo en cuidadora y se “divorcie” de la relación con la niña, niño y
adolescente institucionalizado y su familia, y que a la vez no forme personas independientes,
con herramientas, para que puedan enfrentar a la sociedad una vez que egresan de estas
instituciones; por ello, “se debe tener en cuenta que la carencia de programas de medidas
30
Gran parte de las recomendaciones emitidas por diversas instituciones van dirigidas
básicamente para aquellas niñas, niños y adolescentes que son ingresados principalmente por
el Estado ante reportes de violencia infantil; por ello, una de las principales recomendaciones
de UNICEF (2008) es la reincorporación familiar en el menor tiempo posible, siempre que no
represente un riesgo para ellas y ellos; si no existieran condiciones de seguridad, se debe
buscar reincorporarle a otro miembro de su familia, como abuela, abuelo, tía, tío, entre otros.
Estas recomendaciones buscan que la institucionalización sea breve, dado que existen
antecedentes de que “más de la mitad de los niños que ingresan en estas residencias,
permanecen en ellas más de tres años, cuando realmente se considera un recurso temporal que
acoge a los niños durante 6 meses o un año como máximo mientras se interviene con la
familia o se busca un recurso más adecuado” (Simón, López y Linaza, 2000. Citado por
Linaza y Varas, 2002).
En la casa hogar en estudio, por ejemplo, en la institución pública14, los residentes no viven
más de tres años en este espacio de acuerdo a información obtenida; en el caso de la casa
hogar de la sociedad civil15, se identificó que de 1982 a 2009, el promedio de años
institucionalizados es de 4.03, y en los años de 1982-1990, fue de 3.98, en la década de 1990 a
1999 de 4.65 y en los años 2000-2009 es de 2.34; se considera este último dato con reserva,
dado que actualmente se cuenta con menores viviendo en la institución y que ingresaron en
esta década.
Ante esta realidad, en la cual la vulnerabilidad y el factor riesgo son parte central para la
institucionalización, en especial cuando la solicitud de ingreso es solicitada por los padres y no
por la autoridad; ¿cómo determinar el regreso de las niñas, niños y adolescentes al entorno
familiar, si éste representa un riesgo para que el egresado o egresada reciba una atención
adecuada, en la que pueda seguir estudiando y tener cubiertas sus necesidades básicas?
14
Información proporcionada por la casa hogar pública.
15
Información obtenida en base al análisis de información proporcionada por la institución.
31
Como se señaló antes, el internamiento de niñas, niños y adolescentes en casas hogar tiene
como eje central su protección temporal por parte del Estado, en caso de maltrato; a la vez,
cuando es solicitado por la familia –principalmente padre o madre–, generalmente la petición
es motivada por las condiciones de pobreza que les impiden ofrecer los elementos básicos de
subsistencia; no obstante que se pretende un apoyo temporal, puede ser el inicio de una larga
vida en la casa hogar. El internamiento podría convertirse en una ruta institucional, es decir,
pasar de una institución a otra, que inicia con su ingreso y concluye generalmente hasta su
mayoría de edad; en este recorrido, el o la residente podría estar expuesto a la exclusión social
y la violencia, mismas que fueron analizadas.
La clasificación “guarda” y “custodia” significa que algunas casas hogar sólo brindan el
servicio de guarda16, y se presenta en aquellos casos en que los padres o tutores recurren a una
casa hogar pública o privada para solicitar apoyo por situaciones que colocan en riesgo a las
niñas, niños y adolescentes. Otras casas hogar –generalmente públicas– atienden a infantes por
custodia17 y se refiere a cuando el Estado interviene a través de la Procuraduría de la Defensa
del Menor y la Familia para garantizar el bienestar de la niña, niño o adolescente que se
encuentra en riesgo o ha sido víctima de violencia infantil; la víctima puede ser trasladada a
una casa hogar pública o de la sociedad civil, con el fin de brindarle lo necesario para su
desarrollo, buscando la reintegración familiar.
Existen también casas hogar que brindan servicios de guarda y custodia, que generalmente no
son públicas; en este tipo de instituciones se reciben niñas y niños tanto de tutores, así como
de casos transferidos por la autoridad para su protección. En estas tareas, en México las
instituciones tienden a modificar sus estrategias de trabajo con la infancia, en especial en el
sector gubernamental, que ha iniciado la tarea de incorporar con sus familias a las niñas, niños
y adolescentes institucionalizados en el menor tiempo posible, de acuerdo a las
recomendaciones efectuadas por la UNICEF (2008).
16
Guarda: Figura jurídica o de facto mediante la cual las niñas, niños y adolescentes se encuentran bajo el
cuidado de una persona física, en su calidad de director, titular o encargado de una institución asistencial, cuando
éste se responsabiliza temporalmente de la salvaguarda personal, física, psicológica y jurídica de los mismos,
mediante autorización voluntaria por escrito de quien o quienes ejerzan su patria potestad, y con formal
conocimiento de la Procuraduría (Ley de Instituciones Asistenciales que tienen Bajo su Guarda, Custodia o
Ambas a Niñas, Niños y Adolescentes, publicada el día 5 de Julio 2011, artículo cuarto).
17
Custodia: Figura jurídica mediante la cual las niñas, niños y adolescentes se encuentran bajo custodia de una
persona física, en su calidad de director, titular o encargado de una institución asistencial y de beneficencia
privada cuando dicho cuidado deriva de un mandato de autoridad judicial competente o de una autorización
otorgada, en su caso, por la Procuraduría, en su caso, con permiso expreso para ejercer los derechos de posesión o
tenencia material, crianza, formación, educación, atención a la salud, protección, socialización y demás
necesarios para el adecuado desarrollo integral de los menores de edad (Ley de Instituciones Asistenciales que
tienen Bajo su Guarda, Custodia o Ambas a Niñas, Niños y Adolescentes, publicada el día 5 de Julio 2011,
artículo cuarto).
32
El desarrollar pequeñas residencias infantiles y juveniles en el caso de Nuevo León, con el fin
de hacer sentir a las y los residentes en un ambiente más acogedor, más cercano a una unidad
familiar, es una de las estrategias que se llevan a efecto, y son pequeños grupos organizados
por un adulto que funge como figura materna y desarrollan labores domésticas; esta estrategia
se está desarrollando en la casa hogar pública y se les denomina villas infantiles. El propiciar
el regreso a la familia forma parte del cumplimiento de uno de los derechos de la niñez; sin
embargo, éste no siempre se cumple, debido a que no siempre es la mejor alternativa, y podría
estar en riesgo la niña, niño o adolescente, por lo que entran en juego otras alternativas, la
adopción, la familia sustituta, acogimiento familiar, entre otros.
Lo que es una realidad en Nuevo León es el hecho que un porcentaje importante de la niñez y
adolescentes institucionalizados en casas hogar no gubernamentales tienen su origen en la
solicitud directa de la madre, padre o abuelos, generalmente asociada la solicitud a una
situación económica precaria, acompañada de necesidades sociales. En este tipo de
instituciones se deberá poner atención sobre el tiempo de institucionalización de sus
residentes, ya que valdría la pena preguntarse: ¿Cuánto tiempo es la brevedad posible? ¿Es
correcto reintegrar a un menor con su familia cuando ésta no lo desea su lado? ¿El reintegrarlo
le garantiza que tendrá cubiertas sus necesidades básicas? ¿La familia sustituta es una buena
opción? ¿Por cuántas familias sustitutas pasa un menor hasta encontrar la adecuada?
Finalmente, como lo señala Pinheiro (2006), son estrategias nuevas que tienen escasas
evaluaciones que permita definir el impacto en el bienestar de la niñez.
El problema es que no todas las casas hogar garantizan los derechos de los niños; para muestra
de lo anterior, en el año 2009 se tenía conocimiento de 62 casas hogar en Nuevo León (DIF,
Nuevo León), en el año 2011 se publica la Ley de Instituciones Asistenciales que tienen Bajo
su Guarda, Custodia o Ambas a Niñas, Niños y Adolescentes, que tiene como premisa la
profesionalización del personal de casas hogar, así como el reporte de origen y destino de las y
los residentes, entre otras normativas, y como consecuencia, para el mes de noviembre del año
2013 sólo se tenían registradas 38 casas hogar, como resultado de no cubrir los requisitos para
cumplir con la ley.
33
La ruta institucional se refiere al tránsito institucional que recorre un infante durante el tiempo
que vive institucionalizado, es decir, que ingresa a una casa hogar y que por diversos motivos
es trasladado a otras casas hogar. Al abordar el segundo punto, el destino al egreso de las y los
institucionalizados se refiere a la búsqueda de información sobre su situación de vida al
momento de egresar, el identificar situaciones y experiencias que enfrentan al desprenderse
del apoyo institucional.
Para el presente análisis se utiliza la analogía de la ruta crítica institucional de la mujer que
vive violencia. La mujer que vive violencia conyugal tiende a transitar por diversas
instituciones en la búsqueda de ayuda y justicia; ella, desde el exterior, busca la institución
idónea. En otros casos, esta ruta parece concluir con la aceptación en un refugio, que pudiera
ser el inicio de un viacrucis ante las amenazas contra la integridad física por parte del
cónyuge.
A diferencia de la ruta de la mujer, la niña, niño y adolescente vive su ruta institucional desde
el interior (véase la figura 1), es decir, ya está institucionalizado y sus cambios de casa hogar
obedecen a directrices asociadas, ya sea por edad, sexo, necesidades específicas –educación,
salud– o de comportamiento, en las cuales generalmente no se considera su opinión.
Egreso Traslado
Institución/familia Institución
Otra forma de vivir la ruta institucional es transitar de su hogar a una institución (véase la
figura 2), el regresar a su hogar por diversos motivos como pueden ser la expulsión por no
seguir las normas, el abandonar las instalaciones por no sentirse a gusto a petición de sus
padres, y posteriormente el reingreso a la misma u otra institución; el proceso puede repetirse
en diversos tiempos y épocas de vida de la niña, niño o adolescente.
34
Ingreso a Egreso
misma u otra Retorno a Ingreso a misma u
institución familia otra institución
Este estudio se centra en la ruta institucional que viven las niñas, niños y adolescentes, sin
establecer si es crítica o no; se contextualiza en el proceso que viven durante la
institucionalización, es decir, a la situación que viven cuando son trasladados de una
institución a otra por diversas causas y a la vez analiza cuándo la ruta institucional es de una
institución a la familia, retorno a la misma u otra institución y posteriormente el retorno a la
familia; estas rutas forman parte de la realidad de una parte de los residentes de casas hogar.
Las niñas, niños y adolescentes que viven en casas hogar, en especial las y los que no fueron
acogidos por familiares, familias sustitutas, los que no fueron adoptados y viven tiempos
prolongados de institucionalización, tienen más posibilidades de vivir una ruta institucional;
por ejemplo, en Nuevo León, en el año 2013, de un total de 38 instituciones, pocas casas hogar
daban servicio de recién nacidos hasta los 18 años, lo que propicia cambios de institución, y
con ello posiblemente desde su internamiento estén supeditados a transitar una ruta
institucional.
No todas las instituciones dan servicio hasta la mayoría de edad, ya que varía la edad de
aceptación de ingreso y de permanencia por edad; por ejemplo, el transitar de una casa hogar
que presta servicio de los cero hasta los seis años –en algunos casos hasta los ocho años–; de
ahí, el traslado a una casa hogar que le acepte a la edad de siete o nueve hasta los 18 años, de
acuerdo a la normativa de la institución, o bien el retorno a su familia. En otras, sólo se brinda
atención de los seis a los 12 años, y por lo tanto trasladan al residente al inicio de los 13 años a
otra institución hasta los 18 años, entre un sinnúmero de variantes, y este mismo proceso se
ejecuta para definir hasta qué edad pueden estar en cada la institución (véase el anexo 5). No
se debe descartar que en ocasiones salen de una institución para retornar a la familia y
posteriormente ingresar a otra casa hogar; es un ciclo que puede ser permanente en algunos
casos.
La ruta institucional de las niñas, niños y adolescentes que reciben la protección del Estado a
través de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia (Nuevo León) da inicio desde
que es reportada a la autoridad la situación de violencia infantil; se investiga y, si es
comprobada, se efectúa una denuncia y la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia
en Nuevo León retira la custodia de manera temporal a los tutores y el menor estará en bajo
35
Es importante destacar que una característica que incide para la transferencia de las niñas,
niños y adolescentes, es su historial de víctima de violencia, ya que requiere de atenciones
especiales que les permitan una recuperación en su salud de manera integral, y cuando una
casa hogar no cuenta con personal capacitado, pueden ser trasladados a otros espacios,
propiciando lo que en el presente análisis se denomina ruta institucional.
La ruta institucional propicia que las niñas, niños y adolescentes revivan de manera constante
el encuentro y adaptación a espacios nuevos y posteriormente la separación, provocando el
duelo, es decir, encariñamiento con el personal y separación que se repite en sus diferentes
traslados; los espacios de soporte podrían convertirse en espacios de revictimización; sirva de
ejemplo el caso de Samantha, que a sus 16 años parece tener el récord de haber vivido en
múltiples instituciones en el Distrito Federal, México:
Ha pasado por al menos 12 centros desde que su padre la puso en la calle tras la muerte de
su madre. Tenía seis años y aún recuerda cómo la recogió una tía y cómo, un mes después,
la echó por “arrimada”. Su vida ha sido un ir y venir entre instituciones, la calle y
familiares. Cuenta que de algunos centros huyó, pero que otros la remitían hacia otras
instituciones “porque no tenía el perfil”. Si sufrió de niña, ahora ya le da igual. Ni los
golpes le dolían, dice, “de tantos que eran” (Rocha, 2009).
Si bien el caso anterior pareciera que es extremo, no se podría determinar el número de niñas,
niños y adolescentes que viven este tránsito, básicamente por la falta de un programa de
seguimiento de las y los residentes que egresan de las casas hogar.
La ruta institucional, a la vez, pudiera provocar en ocasiones que sus propios compañeros le
agredan, ya sea de manera directa o indirecta. Los motivos son diversos, dado que los y las
residentes de las casas hogar han ingresado por diversas causas, por lo que el tener visitas de
familiares, el no tener familia, ser de nuevo ingreso, el tener comportamientos agresivos, el ser
introvertidos, tener desconfianza a las personas que le rodean –máxime si proviene de
situaciones extraordinarias propiciadas por la violencia familiar e infantil– son elementos que
favorecen la agresión (Pereira, 2006).
18
Nuevo León no cuenta con hospitales especializados en psiquiatría infantil.
36
El comportamiento, la falta a las normas, la edad, podrían propiciar que la casa hogar le remita
a otra institución, e incluso, al mismo Estado; es decir, podría transitar de una casa hogar
pública a una privada y volver de nuevo a la pública. Estos cambios de institución pueden
representar un drama para la niña, niño o adolescente que lo llega a vivir, dado que podrían ser
realizados sin la consejería adecuada y sin una notificación anticipada. Un ejemplo de lo
anterior sucede en Argentina.
Los egresos por derivaciones a otros institutos son más dramáticos. La incertidumbre que
genera el desconocimiento del lugar de destino y de la gente con la que se van a encontrar
produce situaciones complejas. Las niñas no quieran salir de sus habitaciones, llegado el
momento de irse. Lloran inconsolablemente y con ellas sus compañeras más cercanas
(Noceti, 2008:17).
Este proceso puede repetirse una y otra vez en diversas instancias privadas y de la sociedad
civil, motivado por el propio Estado al no contar con instancias institucionales especializadas
y/o que se encuentran limitadas en cuanto a capacidad de atención en este grupo específico.
Visto de esta manera, surgen preguntas: ¿De qué depende que unas rutas institucionales sean
largas y otras cortas? ¿El tipo de ingreso a la casa hogar repercute en la ruta institucional? ¿La
profesionalización de las casas hogar incide en que la ruta institucional sea larga o corta? ¿De
qué manera las normativas de las casas hogar inciden en la ruta institucional?
Con respecto al exceso de adaptación, el “divorcio” que realiza la institución del o la residente
les crea un sentimiento de abandono de su “protector” (casa hogar) e inicia un proceso de
reinserción social en el cual se presentan sentimientos de vulnerabilidad. Generalmente, las
casas hogar preparan a los y las jóvenes que están próximas a egresar por cumplir la edad que
marca la normativa institucional; es decir, el departamento de psicología y de trabajo social
brindan el soporte emocional, le estimulan la iniciativa, la individualidad. No obstante, las
normas institucionales bajo las que se han regido los y las residentes pueden impactar en su
estabilidad emocional al egresar.
Es relevante mencionar que esta situación llega a contrastar con la vida que hasta entonces han
llevado, pues si en las etapas anteriores todos sus deseos, opiniones y decisiones se tenían que
regir bajo el reglamento de la institución y del personal, en este último momento se les intenta
incentivar para interactuar con una mayor independencia de la institución, se afirma que todo
el proceso que han vivido dentro de la institución es para que sean “personas de provecho”
(González, 2009:94).
En relación a la masificación como elemento que anula la iniciativa, Goffman (2009) señala
que las instituciones totales tienden a determinar la “distancia social”, es decir, que basada la
relación autoridad-subordinado, supervisión-vigilancia entre internos y personal, realizando
una analogía, en la relación residente y casa hogar, al egresar se crean sentimientos de temor e
inseguridad ante la ausencia del respaldo institucional.
Gran parte de los estudios en relación a las niñas, niños y adolescentes institucionalizados
están dirigidos al análisis de cuando aún viven en las instituciones; se investigan y analizan los
modelos de atención, los grupos de trabajo, es decir, observan y evalúan los programas
implementados para el desarrollo humano, por ejemplo, en relación a la adaptación y
aceptación al sistema escolarizado; programas educativos no formales, deporte, cultura, entre
otros; asimismo, en la atención psicológica individual y familiar –en aquellos que tienen
38
familia– estos trabajos se realizan cuando aún están institucionalizados (González, 2009); el
destino de los egresados es posiblemente el punto menos abordado y tal vez el más olvidado
por investigadores e instituciones.
El presente trabajo no busca de manera directa evaluar los diversos programas que son
establecidos en el interior de las casas hogar; tampoco pretende trabajar con quienes residen en
ellas, ni señalar si las residencias infantiles (que trabajan con poca población) o las que
cuentan con grandes dimensiones para albergar a más de 120 residentes son mejores. Se
pretende trasmitir la percepción de quienes ya egresaron de la institución; que compartan su
experiencia desde el por qué llegaron, cómo fue su ingreso, cómo vivieron la
institucionalización y en qué condiciones egresaron de la casa hogar.
El segundo objetivo, está relacionado con otro tema poco abordado: conocer la ruta
institucional, que se refiere a la movilidad de una casa hogar a otra, ya sea por motivos
institucionales o por decisión de los padres. El conocer cómo viven estos cambios e identificar
debilidades institucionales que pudieran perjudicar a las y los residentes, identificar por
cuántas casas hogar transitaron y qué piensa de éstos cambios.
19
En el análisis de la casa hogar en estudio.
39
Las diversas facetas de las niñas, niños y adolescentes en su vida social son generalmente
contempladas en los procesos normativos; en el caso de los y las institucionalizadas, se tienen
debilidades con respecto a su seguimiento en casas hogar, pues pareciera que al momento de
institucionalizarles se solucionan los problemas que padecen, pero no siempre será así, ya que
en ocasiones sólo se invisibilizan ante la sociedad y probablemente ante las instancias de
protección del menor.
Poco se ha analizado sobre la ruta que viven las niñas y niños dentro de las instituciones, es
decir, cuál es la rotación institucional que viven, en cuántas instituciones tienen que vivir y
cuáles son los motivos que propician los cambios, y al menos se debe contar con un
diagnóstico para conocer si realmente es un fenómeno que deba ser modificado; con respecto a
la salida de la casa hogar para reintegrarse con su familia, cabe preguntarse si ésta se
encuentra en condiciones de aceptar al miembro institucionalizado o es obligado a recibirle.
Otro propósito con respecto a la población egresada es conocer cuál es su destino al egresar.
Es importante analizar los procesos de atención, ya que en los derechos signados se garantiza
el bienestar de los niños por parte del Estado, y actualmente existe un número significativo de
niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, y que son atendidos por parte de las
instituciones privadas, auspiciadas principalmente por el Estado.
La vigilancia y el respeto de los derechos de niñas, niños y adolescentes debe ser el puntal
bajo el cual los analistas de políticas sociales precisen los paradigmas de la ejecución de las
políticas públicas asociadas a la niñez; el no hacerlo implica que el conjunto de conquistas de
este grupo social e incluso de otros podrían quedar sólo en la estructura de las políticas
públicas y no transitar al espacio de la ejecución; poco se conoce de la vida institucional de las
niñas, niños y adolescentes, e igual sucede cuando se pretende indagar sobre la incorporación
a la vida social de los egresados sin el respaldo institucional.
Existen innumerables trabajos sobre la institucionalización de los infantes; sin embargo, los
antecedentes de estos trabajos no han profundizado en la ruta institucional ni en el destino de
los jóvenes que egresan y se incorporan a una sociedad manera independiente, generalmente
sin los apoyos necesarios para enfrentar una nueva dinámica social, de la cual se desconocen
las experiencias vividas, así como es el estilo de vida; existen también grandes lagunas entre el
egreso y el destino de las niñas, niños y adolescentes que crecieron bajo la tutela de casas
hogar públicas y de la sociedad civil, es decir, se desconoce qué clase de ciudadanos forja el
Estado y las casas hogar al tenerlos bajo su custodia.
para el Estado mexicano una amplia exploración sobre el conjuntos de situaciones que se
presentan en la niñez bajo el cuidado de casas hogar públicas o privadas, para que, a partir de
ellas, se provea de nuevas tácticas y políticas de bienestar social en este grupo específico.
Entonces, aportar información sobre la ruta institucional que vive un número significativo de
residentes en casas hogar es uno de los propósitos del presente trabajo, además de identificar
las causas que la propician y los efectos que viven los infantes en las instituciones para que
esta información permita crear mecanismos de contención que propicien mejores condiciones
de apoyo a las y los residentes.
El presente trabajo brinda un análisis sobre el destino de las niñas, niños y adolescentes
institucionalizados, su estilo de vida sin el respaldo institucional, sus experiencias al
incorporarse a nuevas redes sociales o reintegrarse a su familia; su visión con respecto a su
institucionalización y el trato que recibieron en la(s) institución(es) en las que vivieron.
Los resultados permiten vislumbrar la última fase del fenómeno de la institucionalización –el
egreso– con lo que se pretende fortalecer las prácticas institucionales y el considerar, si es
favorable para el bienestar de la población en estudio, además de identificar los puntos de
riesgo al egreso y vincularlo –y recomendarlo– con posibles intervenciones institucionales a
través de políticas públicas con el fin de que esta fase sea más favorable para las y los
egresados.
Analizar la ruta institucional de las y los egresados de casas hogar, así como identificar el
proceso de inserción a la sociedad a la salida de la institución.
2. MARCO TEÓRICO
Esa fue mi mejor casa, mi mejor mansión, cuando yo llegue ahí, fue lo mejor que
me pudo haber pasado, y yo creo que todos los que salimos del internado, me
imagino, que todos están de acuerdo conmigo, que si Dios nos diera la oportunidad
otra vez de repetir todo, otra vez volveríamos a repetir todo, por altas y bajas, lo que
hayamos pasado, entonces ese fue el motivo por el que yo entré, por falta de mi
mamá, mi papá no sabía qué hacer, éramos ocho, nada más una no entró, y mi papá
cuando le dijeron esto y esto, y no, mi papá bendito que aceptó que nosotros
estuviéramos ahí, mi papá, si cometió un error conmigo… el haber dicho que sí a
ese internado, mi papá tiene mi perdón, porque (…) ahí fueron mis mejores años,
mis mejores años fueron ahí.
2. Marco teórico
El presente apartado analiza la teoría de la exclusión social y sus aportaciones para, a partir de
ella, interpretar el fenómeno social de las desigualdades y vulnerabilidad de individuos y
grupos, y a través de esta perspectiva, analizar el fenómeno de las niñas, niños y adolescentes
que viven en casas hogar. También Se analizan las vulnerabilidades que inciden para el
ingreso de esta población a estas instituciones, ya sea por decisión de los tutores o por
intervención del Estado cuando el menor se encuentra en riesgo.
Asimismo, se aborda la exclusión social y las políticas públicas que se han implementado en el
ámbito internacional para la protección de niñas, niños y adolescentes. Integra la visión de la
ciudadanía como un elemento de la exclusión social con respecto a los derechos de las niñas,
niños y adolescentes; del mismo modo, se describen los antecedentes sobre los derechos de los
niños en el ámbito internacional y la posición de México al respecto.
Pobreza, marginación y exclusión social han sido los anclajes más utilizados para abordar la
desigualdad social en el ámbito mundial; la referencia central contemplaba básicamente la
visión económica; así la pobreza se refería “al estado en que se encuentran determinadas
personas o grupos, definidos principalmente por la carencia de recursos materiales y
económicos” (Rubio y Monteros, 2002:22). Al paso del tiempo, el concepto fue
complementado y se incorporó la perspectiva psicológica y la sociológica que marcaron
elementos no económicos que incidían en la desigualdad social, y posteriormente se agregó el
concepto de exclusión social.
La exclusión social es una teoría que surgió en Francia en la década de 1970; la autoría a este
concepto se le acredita a René Lenoir con su obra “Les exclus: un Français sur Dix” (1974).
La publicación hacía referencia a los grupos no considerados en la política social, como eran
las personas de la tercera edad, niños víctimas de explotación laboral, personas con
discapacidad, entre otros más (Pérez y Eizaguirre, 1996).
Pobreza y exclusión social fueron los conceptos anclas que utilizó la Unión Europea en
informes y proyectos sobre desigualdad social en la década de los ochenta, lo que permitió una
nueva visión sobre su inclusión para el análisis de políticas públicas; no obstante, no marcó,
reforzó o modificó un cambio uniforme en las políticas públicas que se aplicaban en los
diversos países; por ejemplo, en Francia se fortalecía el papel del Estado para apoyar a los
grupos con mayor vulnerabilidad, mientras que en Inglaterra dejaban de operar políticas
relacionadas al Estado de Bienestar.
En 1984, el Consejo de las Comunidades Europeas incorporó las dimensiones social y cultural
al definir la pobreza como “la situación de personas, familias y grupos cuyos recursos
económicos, sociales y culturales son tan limitados que les excluyen del modo de vida que se
considera aceptable en la sociedad en que viven” (Larrubia y Navarro, 2006:81).
44
...la marginación hunde sus raíces en factores de orden psicológico, individual y socio-
relacional, que unidos a las carencias del orden social o institucional acaban socavando
los recursos económicos, las capacidades de inserción laboral y los apoyos sociales y
afectivos de los individuos –como es el caso de algunas toxicomanías- también el género
y la raza pueden ser factores de marginación (Larrubia y Navarro, 2002:81).
Pobreza, marginación y exclusión social son los conceptos más utilizados para abordar las
desigualdades sociales; empero, a la exclusión social se le considera un concepto integrador
que cubre y aborda la perspectiva económica (precariedad) y los elementos sociales, culturales
que inciden en prácticas discriminatorias a individuos y grupos (Rubio y Monteros, 2002).
b) La privación social: ruptura de los lazos sociales o familiares que son fuentes de
capital social y de mecanismos de solidaridad comunitaria, marginación de la
comunidad, alteración de los comportamientos sociales e incapacidad de participar
en las actividades sociales (por ejemplo, las personas con escasos ingresos se ven
obligadas a disminuir sus relaciones sociales), deterioro de la salud, etc.
45
Bajo este manejo dimensional de la teoría de la exclusión social, el propósito de este estudio
es el análisis de la situación de las personas que en su infancia y adolescencia vivieron en
casas hogar. La privación económica y social de los tutores son dimensiones precursoras para
el ingreso de niñas, niños y adolescentes en casas hogar (véase el anexo 6); posteriormente se
analizarán a detalle estas características. Con respecto a la privación política, se remite al
proceso de ciudadanía de las niñas, niños y adolescentes y las leyes que se han instaurado en el
contexto internacional, nacional y estatal, mismas que serán revisadas en el apartado de
ciudadanía y exclusión social.
Al poner en perspectiva la situación de los padres que solicitaron el ingreso de sus hijas e
hijos a casas hogar, se les podría ubicar en situación de vulnerabilidad social, en primera
instancia en los dos primeros factores; es decir, un trabajo precario que no les permite brindar
o cubrirles las necesidades básicas. La zona de vulnerabilidad también puede ser resultado de
problemas de salud, de adicciones, entre otras situaciones sociales de los padres, que propician
situaciones de riesgo para la niñez a su cargo.
En un segundo planteamiento, que podría ser derivado del primero, las relaciones inestables
están asociadas por la ruptura de lazos sociales, que tiene como resultado una escasa red social
que le sirva de apoyo en situaciones apremiantes, principalmente económicas, y en el cuidado
de sus hijas e hijos; las relaciones inestables entre los cónyuges podrían estar asociados a actos
de violencia, y la violencia podría ser dirigida hacia los infantes del hogar; dichos actos
podrían propiciar la intervención del Estado para proteger a la víctima. En ambos casos, la
violencia infantil normada a través de la negligencia y la violencia.
46
Así, la exclusión tiene una serie de elementos (véase el cuadro 5) que intervienen para llegar a
este nivel, entre los que destacan: débiles o escasas redes sociales, afectación a la salud (física,
mental), usos y costumbres ancestrales, que entran en conflicto cuando se da la migración del
campo a las ciudades, no acceso a vivienda y servicios básicos, educación trunca derivado de
problemas económicos o socioculturales (Rubio, 2002). Del mismo modo, se observa que los
motivos de intervención de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia de Nuevo
León, en la que se alude principalmente a situaciones de violencia infantil y de negligencia, se
ubican en la zona de vulnerabilidad.
Castel (1992, citado por Willadino, 2003) señala que los procesos de integración social se
dividen en dos: eje del trabajo y eje relacional, referido este último a las relaciones familiares
y sociocomunitarias; a partir de ello utiliza el concepto de desafiliación social, en el cual
señala que un individuo o grupo, en determinado momento, se desliga del conjunto social por
una diversidad de situaciones; además señala que en el análisis de los vínculos sociales se
debe tener en cuenta cuatro zonas:
Zona de integración social: los vínculos con los diferentes ejes son sólidos y
estables. En esta zona se encuentran los individuos que tienen un trabajo estable y
una inscripción relacional sólida.
La zona de integración: familia con una aceptación social, laboral e institucional aceptable-
funcional; la niña, niño o adolescente con una familia socialmente aceptada interactúa con
amigos, escuela, religión, entre otras dinámicas sociales. Familia en una relación de apoyo y
solidaridad, distante de acciones que dañen su integridad o aceptación.
Estas relaciones repercuten de manera negativa en las relaciones vecinales, lo que incide en el
alejamiento de las redes comunitarias, creándose espacios de rechazo social, sin diferenciar
entre los miembros, es decir, entre víctimas y victimarios. Es importante destacar la situación
de vulnerabilidad de la niñez al encontrarse en una dinámica social con altos niveles de
agresividad.
48
Zona de asistencia: en la medida que las acciones de agresión se intensifiquen, intervienen las
redes institucionales de apoyo, de represión y la intervención del Estado con el fin de
sancionar al o los agresores y para proteger a las víctimas. En este momento si la niña, niño o
adolescente fuese la víctima directa o indirecta de violencia, será protegida por el Estado20 y
será traslada(o) a una casa hogar pública o privada.
Zona de marginalidad o exclusión: niñas, niños y adolescentes excluidos del ámbito social
como consecuencia de conductas no aceptadas socialmente y que dejan en riesgo al infante;
estas conductas son realizadas por un familiar, generalmente sus padres. Otro elemento que
incide es la estigmatización social al residente o egresado de una casa hogar, categorizándole
como antisocial con un historial oscuro no definido, provocando con ello aislamiento y con
ello exclusión social. La realidad social del residente, al “no contar con una familia”, 21 vivir en
un casa hogar le crea condiciones de vulnerabilidad permanente, así participe en el ámbito
escolar u otro tipo de instituciones tenderá a sentirse vulnerable.
Los jóvenes al egresar de las casa hogar es común que oculten su origen institucionalizado, ya
que podría propiciar la obstrucción de oportunidades en su vida social (Casa hogar de la
sociedad civil, 2006) e incluso en su círculo cercano.
20
En Nuevo León a través de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia.
21
Se refiere a la visión de la sociedad con respecto a la niñez institucionalizada, al considerarles huérfanos.
49
sufren de violencia infantil se considera una decisión “impuesta” por la autoridad 22; en
aquellos casos de tutores que solicitan apoyo de la casa hogar para dejar a sus hijas e hijos,
justificando su decisión por carecer de elementos suficientes para atenderles ya sea
económicamente, con alimentos, educación, de salud, entre otros, sería también una decisión
impuesta por los tutores; por tanto el aislamiento de la niña, niño o adolescente no es una
decisión voluntaria.
Se podría discutir la decisión del tutor, que aparentemente es voluntaria cuando en realidad es
impuesta, ya que es obligado por circunstancias estructurales, como lo es la precariedad
económica, la falta de servicios de salud, la migración, por mencionar algunos, como
elementos para recurrir a solicitar estos servicios.
Para este estudio, la propuesta elaborada por Castel –primera zona– y que se refiere a la
integración social, no se analiza, dado que el objeto de estudio no permite contar con esta
información. Es decir, la información con que se cuenta es a partir de la zona de
vulnerabilidad, y para este análisis de la niñez institucionalizada, se realizará un reacomodo
de las zonas (véase la figura 3), de la siguiente manera: zona de exclusión social,
vulnerabilidad, asistencia y de reintegración social.
Así, el marco mediante el cual inicia el análisis del presente trabajo es en primera instancia la
exclusión social de los padres para dar atención necesaria a la niña, niño o adolescente y que
generalmente arrastra a los hijos; en segundo lugar, la vulnerabilidad ante la violencia infantil
o la solicitud de sus padres por la incapacidad para dar a sus hijas e hijos los elementos básicos
para una calidad de vida decorosa y la zona de intervención, con el papel de las instituciones
del Estado y de las casas hogar de la sociedad civil para protegerles cuando los padres
solicitan apoyo para ingresarles o bien ante una denuncia por violencia infantil; por último, la
reintegración social, es decir, el egreso por parte de la institución para la reintegración a su
hogar o cuando se inicie el camino propio de manera independiente. Recuérdese que la llegada
a la casa hogar no significa encontrar una zona de integración o de exclusión social, bien
podría convertirse en una constante entre zonas de vulnerabilidad e integración infantil y
juvenil.
Esta zona está vinculada a las situaciones en las que los vínculos familiares son sólidos, el
cuidado y la atención a las niñas y niños es aceptable, cuentan con vestido, alimentación,
salud, vivienda y recreación; acuden a la escuela y desempeñan actividades acordes para su
22
Se realiza con el fin de protegerle por considerarse en situación de riesgo.
50
desarrollo, y sus padres cuentan con ingresos al menos básicos para brindarles lo necesario. La
información con la que se cuenta se inicia con la información contenida a partir de la
marginación o exclusión social.
En México, el INEGI define la pobreza como “la escasez o falta de un bien o medio necesario
para la sobrevivencia y el desarrollo de un ser humano. En términos sociales, las personas con
limitaciones económicas viven en condiciones que no les permiten cubrir sus requerimientos
básicos” (INEGI, 2010:1-2). Como se ha mencionado, las personas que viven en exclusión
social no sólo se refiere a la carencia económica, sino al acceso a sus derechos sociales; el
INEGI la denomina como pobreza multidimensional, la cual se define de la siguiente manera:
“cuando carece de recursos para conseguir los servicios y bienes que le permitan cubrir sus
necesidades básicas y además tienen carencias en indicadores como: acceso a servicios de
salud, educación, seguridad social, alimentación, servicios básicos, calidad y espacios de la
vivienda”; en esta condición se encuentra 46.2% de la población total en México (INEGI,
2010:2).
A la vez, el INEGI (2010) reveló que de 39.7 millones de niños y adolescentes, 53.8% (21.4
millones) se encontraban en pobreza multidimensional, y de los 21.4 millones de niñas, niños
23
Dados a conocer en diciembre del 2013.
51
La base principal para que la niñez sea aceptada en una casa hogar es la vulnerabilidad; de
hecho, un concepto utilizado en expedientes es “menor en riesgo”24. Las casas hogar de la
sociedad civil aceptan ingresos por solicitud de instituciones, ya sea por recomendación,
canalización de otras instituciones públicas o privadas y/o por petición directa de los padres.
Las dos rutas generales para la aceptación de las niñas, niños y adolescentes son:
1) Solicitud de los padres: cuando éstos reconocen que no tienen capacidad para
atenderles y pueden o están en riesgo social o de otro tipo (padres
farmacodependientes, madre/padre soltera(o) sin redes sociales de apoyo, medio social
nocivo para el menor, entre otros.
2.4.1 La vulnerabilidad social y económica de los padres como motivo de aceptación de niñas,
niños y adolescentes en casas hogar no públicas
La privación económica, social y política son los elementos centrales que propician la
vulnerabilidad del individuo o grupo social de acuerdo a la teoría de la exclusión social. En el
caso de los padres que recurren a casas hogar de la sociedad civil, señalan la vulnerabilidad
social y económica como motivos para solicitar la aceptación de sus hijos e hijas –
generalmente– y son el principal motivo de ingreso. Los motivos de ingreso en la casa hogar
de la sociedad civil de 1982 al año de 2009, fueron los siguientes25:
Desamparo
Orfandad
Pobreza extrema
Abandono de madre, padre o ambos.
Negligencia
Violencia conyugal
24
Utilizado en casa hogar pública y en casa en hogar de la sociedad civil.
25
Considerando del año de 1982 a 2009 de acuerdo a información de la casa hogar de la sociedad civil.
53
Esta invisibilidad no tiene que ver con el ocultamiento de la información, dado que se presenta
el rubro de ingreso, entendiendo por rubro el tipo de maltrato al que se está expuesto; sin
embargo, se cuenta con otro concepto, que se denomina motivo de ingreso, y es ahí donde se
visualiza esta información.
Finalmente, el destino del o la residente se traza desde estas privaciones que tienen sus padres
y que si bien en un momento se consideran apoyos temporales, a corto plazo, no siempre
sucederá así y la niña, niño o adolescente podría vivir en la casa hogar hasta su mayoría de
edad.
2.4.2 La violencia infantil y la vulnerabilidad como elemento central para la intervención del
Estado
En Nuevo León, cuando una niña, niño o adolescente es víctima de violencia y el Estado
recibe un reporte que refiere que está en situación de riesgo, ya sea por negligencia o por
acciones premeditadas de violencia, las instituciones del Estado intervienen para investigar la
veracidad del reporte. Cuando los padres (puede ser una institución) son quienes ejecutan la
violencia y/o existe un reporte anónimo o por un familiar, institución u otra persona, el Estado,
a través de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, realiza la investigación, y si
considera que existen elementos que sitúen en riesgo la integridad de la víctima, se formaliza
una denuncia ante la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia (Ley de la
Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, Nuevo León, 1992).
Si durante la investigación la autoridad determina que los padres tienen conflictos que
propicien riesgos y no se garantice el bienestar del infante, se retira la custodia de la niña, niño
o adolescente de manera preventiva-temporal; si se resuelve que los padres son de alto riesgo
para su seguridad, se retira la custodia y se envía a una casa hogar de manera provisional.
Cuando el Estado retira la custodia, significa que se comprobó que la niña, niño o adolescente
sufría de algún tipo de violencia26; por lo anterior, la víctima es asignada a un albergue público
o privado (Ley de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, Nuevo León, 1992)
para garantizarle su protección. La institución primaria destinada para este fin en el caso del
26
Negligencia, abandono, desamparo, abuso sexual o víctima de otro tipo de violencia.
54
estado de Nuevo León, es el Centro de Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes del
Estado de Nuevo León, también llamado “Capullos”27.
Como marcan las recomendaciones internacionales suscritas por México, en estos casos se
prioriza la reintegración de la víctima con otros familiares; si no se logra, se buscará una
familia sustituta, o la adopción; si no existen condiciones para las primeras medidas, se optará
por enviarle a una institución de guarda y custodia (casa hogar pública), y si el proceso de
reintegración se alarga, probablemente se le trasladará a una casa hogar de la sociedad civil,
que le garantice sus derechos y su integridad.
El tipo de apoyo que los Estados pueden prestar es variable; las necesidades de albergue, si
bien en lo general se pretende que sean de carácter temporal, en ocasiones se convierten en
permanentes; en las casas de guarda y custodia se marcan diferencias, dependiendo si la
atención se presenta en un país o región pobre o uno desarrollado (Carbonell, 2003); algunas
sólo brindan alojamiento y alimentación, sin atender las necesidades psicoafectivas, y no
ofrecen servicios educativos; en cambio, también se encuentran instituciones que brindan
servicios integrales –las menos– a las y los residentes.
En Nuevo León, en el artículo 25 de la Ley de los derechos de los niños, niñas y adolescentes
(2010), se menciona que es prioritaria la adopción, así como la participación de familias
sustitutas y que cuando éstas no sean viables se les remitirá a los centros asistenciales o se
crearán para brindarles atención.
Uno de los principales objetivos del Estado y de las casas hogar, es reintegrar a la brevedad
posible a las víctimas de violencia infantil con familiares (previo diagnóstico) y así disminuir
las repercusiones que viven al estar separados de sus tutores y otros familiares; para tal fin,
debe investigarse la problemática específica de cada menor y, en los casos en que se logra
establecer contacto con su familia, se analiza la posibilidad de retorno a su hogar de origen, en
condiciones dignas y recomendables para él o ella.
Aun y cuando la prioridad es que el niño, niña o adolescente crezca en un hogar (ya sea con
sus tutores, familiares cercanos, familia sustituta o adoptiva), no siempre se le encuentra un
espacio y éstos crecen al amparo de una institución, donde si bien se busca su bienestar, no
significa que estén libres de vivir situaciones de riesgo.
Es importante destacar que las recomendaciones de UNICEF (2008) señalan que el mejor
espacio para el desarrollo intelectual, psicológico y social de la niñez, es la familia, por lo que
la intervención del Estado debe tener como eje central la separación temporal de la niña, niño
o adolescente de su familia. Si bien se busca la reintegración familiar en el corto o mediano
plazo, no siempre es así; en ocasiones la familia termina abandonándole o bien el Estado
determina que la seguridad de la víctima con su familia está en riesgo, por lo que permanece
institucionalizado y se buscan otras opciones (Cohen, 2010).
27
CAPULLOS es una casa hogar pública administrada y operada por el DIF Nuevo León.
55
El proceso de resguardo de la niña, niño o adolecentes en una casa hogar no siempre es grato
para quienes llegan ahí, ya sea que su llegada obedezca a la intervención del Estado o que por
iniciativa de sus padres queden bajo la protección de instituciones públicas o privadas, que en
su afán de protegerle puedan propiciar condiciones que inciden en actos que violenten sus
derechos, existiendo la posibilidad de desencadenar la revictimización.
La separación de la niñez del círculo familiar, aun y cuando hubiese estado bajo condiciones
de alta vulnerabilidad, puede convertirse en un suceso doloroso, más aún, cuando es trasladado
a un nuevo ambiente –casa hogar– (Pereira, 2006); la institucionalización puede representar
para los niñas, niños y adolescentes una agresión; en este sentido Noceti (2008) señala que en
un estudio realizado en una casa hogar para niñas en Argentina:
En la mayoría de los casos, los alojamientos son conflictivos, las niñas lloran, gritan, no
comen, se esconden, no hablan, no retienen esfínteres. Por parte del personal,
generalmente existe desconocimiento de la niña a alojar, desconocimiento de las
circunstancias que la llevan a esa situación y sobre todo desconexión familiar (Noceti,
2008:7).
Un pilar de las casas de guarda y custodia es crear las condiciones que faciliten la interacción
de las personas residentes con sus familiares, tomando en consideración los antecedentes en la
relación con sus tutores, en especial cuando las relaciones previas que le condujeron a la
institucionalización fueron determinadas por el Estado como consecuencia de presentarse
vulnerabilidad o violencia infantil. Es relevante la posición de la institución ya que existen
situaciones que:
Impiden la relación de uno de los progenitores con sus propios hijos, propiciando un
reiterado incumplimiento de las obligaciones paterno-filiales establecidas en la resolución
judicial por parte del tutor no custodio, en el menor se origina un sentimiento de abandono
o se produce un grave riesgo en el niño en el momento de que se ejerza el régimen de
visitas (Carbonell, 2003:182).
En muchas entidades federativas se abren casas hogar sin que la autoridad tenga conocimiento,
dado que no existen leyes que así lo exijan28; a la vez, al cerrarse una casa hogar, se carece de
leyes que determinen la supervisión, las condiciones y el destino de las niñas, niños y
28
Como se había mencionado anteriormente en México solo dos Estados cuentan con una ley que regula a las
casas asistenciales o casas hogar, Guerrero y Nuevo León.
56
adolescentes, tanto durante su atención, como al momento de cerrar la institución, por lo que
están expuestos a las “buenas intenciones” de quienes las dirigen. Es importante revisar el
proceso de seguimiento y control que se desarrolla para los menores que han egresado de las
casas hogar (UNICEF, 2008).
El Estado de México sirve de ejemplo para conocer la flexibilidad de las casas hogar para
operar y el desdén oficial para supervisarlas. Un rasgo que comparte un gran número de los
‘institucionalizados’ es que van de un centro a otro a lo largo de su vida. En los centros de
asistencia del Distrito Federal y del estado de México viven poco más de 400 niñas, niños y
adolescentes, pero un número similar o mayor están en casas de asistencia privada. No hay un
padrón detallado de los niños que tutela el Estado, tampoco las autoridades capitalinas o
mexiquenses saben cuántas casas hogar y albergues para niñas, niños y adolescentes existen
(Landereche, 2009).
La tarea principal de atención a los más vulnerables –mujeres y niños– era realizada por la
beneficencia privada, no era generalizada y distaban de tener un compromiso de continuidad.
Es decir, de un día a otro existía la posibilidad de no brindar el apoyo, por lo que los
beneficiados desarrollaron una cultura de no exigencia, dado que no era obligatorio atenderles
(Marshall y Bottomore, 1992).
2.6.1 Historia del derecho y políticas sociales a las niñas, niños y adolescentes en el contexto
internacional
Es en el marco de la ética y la moral (Offe, 1990) que se propicia e inicia la defensa de los
derechos de la infancia, que se remontan al año de 1924, año en que se suscribe la Declaración
de Ginebra sobre los Derechos del Niño. Posteriormente, en la década de los cincuenta surgen
y se combinan modelos mixtos de asistencia e intervención social por parte del Estado,
fundamentalmente políticas focalizadas e influenciados por la filantropía tradicional. El
aspecto negativo de estas acciones es la falta de reconocimiento de la asistencia social como
un derecho ciudadano y no como se sigue percibiendo: una caridad (Sposati, 2006).
Pasaron 35 años de la Declaración de Ginebra para que fuera adoptada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas, el 20 de noviembre de 1959 –época de auge del Estado de
Bienestar en Europa– y posteriormente reconocida en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y ratificada en
la Convención 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2009).
En este contexto, las políticas dirigidas a las niñas y niños, se consolidan en el ámbito
internacional con el Estado de Bienestar. Offe (1990) señala que existen tres principios
58
morales de la justicia social: el primer principio está asociado a lo religioso mediante los
valores morales que son los que determinan el acto para ayudar al desvalido; esta premisa ha
estado presente desde antes del siglo XX, y es en ella que se fincan los primeros principios
morales para apoyar al más necesitado, que en este caso puede ser asociado a la niñez; el
segundo principio está asociado al salario justo y razonable que incide principalmente en la
población adulta; no obstante, se debe recordar que la explotación laboral infantil estuvo y
sigue vigente en diversas naciones. El tercer principio moral está asociado al principio de
ciudadanía, a la igualdad jurídica como un elemento básico para el desarrollo del individuo y
el uso de los programas existentes por el solo hecho de ser ciudadano (Marshall y Bottomore,
1992); en éste último, la Convención de los Derechos de los Niños (1989) ha puesto gran
atención para salvaguardar y que las naciones briden respeto de los derechos a la niñez.
Por otro lado, es relevante considerar que en la historia de la educación se cimientan los
derechos sociales (Marshall y Bottomore, 1992), ya que ésta se convierte en un precedente
como derecho de los niños, donde si bien no se le considera un ciudadano, implícitamente le
otorga una protección contra la explotación laboral. Es en este contexto que las políticas
focalizadas de apoyo a los grupos vulnerables están estrechamente ligadas a los valores
sociales y personales que reflejan las preferencias e ideología de quienes tienen la capacidad y
el poder en la toma de decisiones: “las elecciones en la política social son influenciadas por las
creencias de los grupos dominantes, valores, ideologías, costumbres y tradiciones de las élites
políticas y culturales entre los más poderosos y privilegiados estratos (Gil, citado por Karger y
Stoesz, 1990), que en este caso estarían asociadas al bienestar de niñas y niños.
Espíndola y León (2002) señalan que el surgimiento de las políticas sociales en América
Latina no fueron creadas en un vacío, sino que son resultado de una realidad: la gran
vulnerabilidad de las niñas, niños y adolescentes; que posteriormente con la crisis económica
mundial en el decenio de 1980 provocaron un aumento en la pobreza, y por ende,
repercutieron en su calidad de vida; esta crisis fragmentó y lanzó a la supervivencia a familias
enteras, provocando deserción escolar, menguando su protección social, incorporándose ahí a
los procesos productivos.
Prácticamente todas las naciones han puesto en marcha políticas sociales que tienen el
objetivo de paliar las necesidades más apremiantes en grupos de población específicos, en
59
especial los más vulnerables; existe una concordancia en las prioridades, principalmente
dirigidas a garantizar el derecho a la salud, educación, alimentación. En algunas regiones del
mundo se han establecido como derechos ciudadanos, en cambio en otros países como
“apoyos” no obligatorios desde la perspectiva legal, pero sí fundamentados y apegados al
principio de carácter moral, humanitario.
La Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989) impulsó y logró la primera
conquista universal para beneficio de niñas, niños y adolescentes de América Latina –y el
mundo– de una serie de derechos que le son otorgados y que los Estados firmantes se
responsabilizan de acatar y de adaptar, e incluir en sus constituciones y políticas públicas.
Así surge la primera iniciativa para promover una política universal en apoyo de las niñas y
los niños, votada y aprobada de manera unánime por los países miembros de las Naciones
Unidas; la Convención de los Derechos del Niño (ONU, 1989) reconoce a todas las niñas,
niños y adolescentes hasta los 18 años sus derechos y el papel de ciudadanos activos en su
propia vida y desarrollo (véase el anexo 8).
Dobelstein (1996) señala que las políticas públicas generalmente se consolidan después de
intensos debates. También señala que en aquellas que los votantes tienen interés tienden a ser
aprobadas con el fin de ser favorecidos por los electores; en el caso de las políticas dirigidas a
las niñas y los niños tienen un eje de interés político, dado que generalmente todas aquellas
acciones que sean dirigidas al beneficio de los niños, serán bienvenidas por el interés público y
de los sectores influyentes, sin importar su tradición ideológica; el sector político utiliza estas
políticas con el fin de atraer simpatías.
Los buenos propósitos y compromisos no siempre son cumplidos, ya que si bien gran parte de
los países han firmado los protocolos internacionales relacionados a la niñez, no todas las
naciones lo han garantizado incorporándolo en sus legislaciones internas y/o no son aplicados
como lo marcan las leyes (UNICEF, 2001). Con base a ello es la importancia de la defensa de
los derechos ciudadanos de las niñas y los niños.
Las políticas públicas son proyectadas para dar respuesta a una necesidad social. La
normativa, planeación e instrumentación forman parte de una serie de elementos que
permitirán conocer la eficacia de la misma; la atención de las niñas, niños y adolescentes
institucionalizados forma parte de una política pública, por lo que se hará un breve análisis de
los componentes que la sustentan en México y en especial de Nuevo León.
En 1998, México presenta su informe sobre la situación de los niños y niñas en el país y recibe
una serie de observaciones por parte del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, donde
se le encomienda establecer un mecanismo de supervisión y vigilancia para el cumplimiento
de los preceptos y principios de la Convención sobre los Derechos de la Niñez. En respuesta a
la observación de 1998, en mayo del año 2000, se publicó la Ley para la Protección de los
Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, el cual se fundamenta en el artículo cuarto
constitucional. La ley tiene como objetivo asegurar a los niños y niñas un desarrollo pleno e
integral; ello implica formarle física, mental, emocional, social y moralmente en condiciones
de igualdad (Moreno, 2012).
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala: en el “párrafo sexto del
artículo 4o. constitucional que “en todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y
cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus
61
derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de
alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral”” (Moreno,
2012:14). Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las
políticas públicas dirigidas a la niñez.
Una de las últimas reformas se refiere a la modificación a los artículos cuarto y 73 (Diario
Oficial de la Federación, 12 de octubre de 2011) en los que se reconoce a nivel constitucional
“la obligación de velar y cumplir con el principio del interés superior de la niñez en todas las
decisiones y actuaciones del Estado” (Moreno 2012:14), lo anterior en base a la reforma al
artículo 1 de la Constitución mexicana, publicada el 10 de junio de 2011 (Diario oficial de la
Federación) que señala: “toda persona goza de los derechos humanos y las garantías
reconocidos por la Constitución y por los tratados internacionales firmados y ratificados por el
Estado mexicano”.
La legislación29 aprobada señala que debe integrarse una estructura para garantizar el Sistema
Nacional de Seguimiento y Vigilancia de la Aplicación de la Convención sobre los derechos
de la niñez, la cual debe tener: una comisión central Federal; dos comités temáticos y treinta y
dos comités estatales.
En Nuevo León se aprobó en el año 2006 la Ley de Protección de los Derechos de las Niñas,
Niños y Adolescentes para el Estado de Nuevo León, y en marzo de 2009 –nueve años
después de la observaciones de Comité de los Derechos del Niño de la ONU– se instaló el
Comité Estatal de Seguimiento y Vigilancia de la Ley de Protección de los Derechos de las
Niñas, Niños y Adolescentes. Por otro lado, en el ámbito federal se establecen los
lineamientos en el Plan Nacional de Desarrollo (PND, 2007-2012) en el eje tres concerniente a
Igualdad y Oportunidades, en el apartado 3.7 Familia, Niños y Jóvenes; en el mismo, se
rescatan los cuatro principios básicos de la Convención de los Derechos de los Niños: “el
derecho a la supervivencia; al desarrollo pleno; a la protección contra influencias peligrosas,
los malos tratos y la explotación; y a la plena participación en la vida familiar, cultural y
social” (PND, 2007-2012).
29
Base jurídica:
La Convención sobre los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (20 de noviembre de 1989).
Ley para la Protección de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (Diario Oficial de la Federación 20 de
mayo de 2000).
Ley para la Protección de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes para el Estado de Nuevo León (Diario
Oficial del Estado de Nuevo León 17 febrero del 2006).
Observaciones de la ONU al primer y segundo informe de México, sobre el Comité de los Derechos del Niño
(CRC/15 Add.13 y CRC/C65/Add.6.
62
De igual forma, en Nuevo León, estas acciones se consolidan con la instalación del Comité
Estatal de Seguimiento y Vigilancia de la Ley de Protección de los Derechos de las Niñas,
Niños y Adolescentes (2006), en el cual se establecen los siguientes objetivos del Comité:
Con el fin de dinamizar y clarificar las funciones de las acciones, se instituyó el Comité
Estatal de Seguimiento y Vigilancia de la Aplicación de la Ley de Protección de los Derechos
de las Niñas, Niños y Adolescentes para el Estado de Nuevo León. La estructura del comité en
Nuevo León, se estableció de acuerdo al artículo 104 de la Ley de Protección de los Derechos
de las Niñas, Niños y Adolescentes para el Estado de Nuevo León; está constituido por
presidente, vicepresidente, coordinador general, secretaria técnica, 14 organismos de gobierno,
dos organismos invitados y de 8 a 12 miembros de la sociedad civil (véase el anexo 9).
abordaje transversal para su análisis y a la vez para la evaluación, tal cual opera el sistema de
vigilancia de la Convención (véase la figura 4).
Es relevante destacar la congruencia en general de las acciones planteadas para el año 2010
con las observaciones realizadas por el Comité del Fondo de Naciones Unidas con respecto a
los derechos de la niñez, en el año 2008; entre ellas se destacan las relacionadas con las casas
hogar, como lo es la falta de supervisión sobre el papel de las casas hogar públicas y en
especial de las privadas.
En el caso de Nuevo León, a partir de diciembre del 2009, se cuenta con un directorio de casas
hogar, y del número de niñas, niños y adolescentes en situación de institucionalización.
Asimismo, el primero de junio de 2011 se aprobó la Ley para Casas Hogar que tiene como
objetivo principal, regular y vigilar el funcionamiento de las instituciones asistenciales
públicas y privadas que tengan bajo su guarda a niñas, niños y adolescentes.
3. MARCO MÉTODOLÓGICO
La técnica para recopilar la información fueron los relatos de vida, a través de la entrevista a
profundidad. Este método permitió indagar en “la naturaleza profunda de las realidades, su
estructura dinámica, aquella que da razón plena de su comportamiento y manifestaciones”
(Martínez, 2008:127). Se logró conocer más allá de lo visible en la ruta de vida
institucionalizada de los jóvenes egresados y profundizar en los detalles del fenómeno en
estudio, reconstruyendo la realidad social, desde la lógica de los actores y así interpretar y
construir la subjetividad de su discurso.
Este método favoreció los vínculos de confianza entre el investigador y los informantes lo que
permitió introducirse en los laberintos de los sentimientos, de las emociones y de la
experiencia particular, para así descubrir el carácter interno de la realidad institucional, social
y familiar, desde la perspectiva de los actores, en este caso en la vida de las personas que
vivieron su infancia institucionalizada.
La visión cualitativa permitió identificar la dinámica social, los cambios que transitaron las
personas egresadas, por lo que conforme se identificaban y se detectaban nuevos elementos
que dieron la oportunidad de modificar y fortalecer las categorías y subcategorías
contempladas originalmente; la flexibilidad del método fue determinante para desentrañar el
sistema de relaciones que conforma la realidad social de las personas que vivieron
institucionalizadas. Como lo señala Cresswell (1998; citado por Álvarez-Gayou, 2003), el
acercamiento a través del método cualitativo permitió entender situaciones, interpretar
fenómenos y desarrollar conceptos, haciendo énfasis en el significado, la experiencia y las
opiniones de los participantes.
El elemento central para explotar de manera eficiente esta propuesta metodológica, consistió
en identificar y profundizar los cuatro momentos clave, que describe Álvarez-Gayou
(2003:83) y que son: “La temporalidad, la espacialidad, la corporalidad y la relacionalidad”;
66
La relacionalidad: permitió identificar las redes sociales con que contó durante
la institucionalización ya sea con su familia, empleados y compañeros, así
como de la construcción de su tejido social al egresar de la casa hogar.
Por lo anterior, desde el primer encuentro entre entrevistador e informantes fue clave el
obtener la confianza, ya que esto permitió explorar el contexto social y personal, favoreciendo
la obtención de información nodal del proceso de vida institucionalizada y de su estilo de vida
al egresar de la institucionalización.
Existen dos tipos de relatos, los paralelos y los cruzados: “los relatos de vida paralelos se
refieren a las trayectorias de vida que han transcurrido sin converger ni generar vínculos entre
67
sí, los segundos aluden a las «historias de vida cruzadas de varias personas de un mismo
entorno, bien sean familiares, vecinos de un barrio, o compañeros de una institución«”
(Pujadas, 1992, citado por Sanz, 2005:103). En base a lo anterior, se enfocó el trabajo en los
relatos de vida paralelos; los entrevistados tenían como común denominador su estancia en la
casa hogar donde estuvieron institucionalizados. Lo anterior favoreció el análisis y la
discusión de la experiencia de los jóvenes.
Es relevante considerar que los juicios de valor en los relatos de vida están sujetos a la
evocación de los recuerdos que son organizados de manera significativa por la ocurrencia de
eventos relevantes al individuo (Sanz, 2005); por ello, el significado fue relevante, dado que
en un momento se encontraron diversos relatos coincidentes en un evento pero divergentes en
el significado para los individuos, probablemente determinados por la edad de cuando sucedió
el episodio (Pujadas, 1992, citado por Sanz, 2005:), la red social con que se cuenta, así como
su relación con su familia y personal de la casa hogar.
La institución30 seleccionada para este proyecto es una casa hogar de la sociedad civil, elegida
por lo siguiente:
1) Cuenta con más de 30 años de prestar servicios de manera ininterrumpida.
2) Brinda atención desde lactantes hasta los 18 años.
3) Brinda servicio a hombres y mujeres.
4) Cuenta con base de datos que permite realizar un análisis documental.
Las características que se buscaron inicialmente de las personas a entrevistar fueron las
siguientes:
30
No se presentan los nombres de las instituciones con el fin de salvaguardar el anonimato de sus residentes.
68
Haber vivido en casa hogar al menos 4 años y haber egresado del año 2000 a
2008.
Motivos de exclusión:
En base a la teoría de la exclusión social y para los fines del presente trabajo se intercalaron
los elementos de análisis de Juárez (1994, citado por Rubio, 2002) y Castel (1992, citado por
Willadino, 2003), se conformaron las zonas de la siguiente manera: marginalidad y exclusión
social, vulnerabilidad, zona de asistencia y zona de integración (véase el cuadro 8).
31
Más adelante se describirán los cambios que se dieron y los motivos.
69
b) Composición familiar.
Ésta contempla una subcategoría, la vía de ingreso a la casa hogar; es decir, si fue por
iniciativa de sus padres o fue por intervención de la autoridad, al identificar una situación de
violencia infantil, donde se busca conocer su experiencia en esta etapa; a la vez, se indagará
sobre la ruta institucional, sus redes sociales y las expectativas sobre su egreso.
c) Las redes sociales, el conocer las redes sociales que construyó durante su
institucionalización, qué características tenían y el tipo de relaciones.
32
Así como el retorno con su familia extensa; familia sustituta y adopción.
71
b) Vida independiente, constituida por las experiencias vividas desde el momento del
egreso de la casa hogar, hasta el momento de la entrevista; contempla los aspectos
laborales, sentimentales, de pareja, entre otros elementos que pudieran surgir.
Una de las limitantes fue que en la casa hogar pública no fue posible seleccionar candidatos a
entrevistar con una antigüedad de cuatro años o más, como ya se dijo, dado que los egresados
de la institución no cubrían el tiempo de institucionalización propuesto (cuatro años), pues los
72
que más tiempo estuvieron institucionalizados vivieron tres años. Parte de los residentes
fueron transferidos a otras casas hogar y el resto fue reintegrado a su familia.
El consentimiento informado tiene su origen en las prácticas médicas, y hoy en día se utiliza
en diversas ramas de las ciencias; las investigaciones sociales no son la excepción y se
recomienda a los investigadores contar con un documento que establezca que las y los
participantes han sido informados de manera plena sobre los alcances de la información que
brindarán y que ésta será utilizada con discreción y con el anonimato de las personas que
brindaron la información. Es relevante señalar que no es un contrato, pero sí un compromiso
moral de parte del o los investigadores con las personas participantes en los estudios.
Un elemento básico que se realizó previa a la entrevista con los participantes fue informarles
el propósito de la investigación y el manejo que se haría de la información que brindarán. El
objeto principal del consentimiento informado tuvo como fin que la participación fuese
voluntaria, y que el entrevistado o entrevistada tuviese la claridad y confianza que el abordaje
de los temas durante la entrevista sería respetuosa, es decir, que podrían decidir no contestar
alguna pregunta, si así lo consideraban, ya fuese por sus valores, intereses o preferencias.
Del mismo modo, se reiteró que su participación sería voluntaria y no se daría ningún tipo de
remuneración y que el investigador se comprometía a resguardar la documentación que se
obtuviera y a utilizar de manera ética y responsable la información obtenida, y también que le
entregaría un informe de resultados una vez concluida la investigación.
En ninguna de las entrevistas que se realizaron existió presión para participar; no se otorgó
nada a cambio de la entrevista, por lo que fue una decisión libre de las personas entrevistadas.
Este trabajo cuenta con un documento de autorización (véase el anexo 11) firmado por el
entrevistado y el investigador donde se comprometen a lo siguiente: el consentimiento
informado brinda al participante la información necesaria sobre el objetivo y utilización de los
resultados; además, se le informa que cuenta con la libertad de no responder preguntas que le
incomoden y si en algún momento de la entrevista decide retirase puede hacerlo.
Es importante señalar que la casa hogar pública inició sus labores cotidianas en abril del año
2003 antes de esta fecha, el Estado tenía en funcionamiento tres casas hogar, una denominada
73
casa cuna, para menores de hasta cuatro años, y posteriormente eran transferidos a otra casa
hogar (Gonzalitos) que atendía a la niñez de cinco a 12 años, y de ésta, posteriormente los
trasladaban a una casa hogar de la sociedad civil o a la estancia temporal para adolescentes
dependiente del DIF Estatal. Estas casas hogar fueron cerradas 33 en abril del año 2003 y su
labor fue cubierta por la actual casa hogar pública (CAPULLOS) lugar al que se traslado a
gran parte de la población; otros residentes fueron transferidos a distintas casas hogar o
regresaron con su familia.
Se entrevistó al director de la casa hogar, así como a la Procuradora de la Defensa del Menor y
la Familia de Nuevo León, con el fin de tener un acercamiento a la realidad con respecto a la
institucionalización y que tuvieran conocimiento del propósito de la investigación. Apoyaron
la solicitud, giraron instrucciones y otorgaron las facilidades con respecto a la información que
se requirió.
Entre los meses de diciembre de 2012 a Abril del año 2013, se realizaron 12 visitas con el fin
de conocer la dinámica de ingreso y egreso de las y los residentes, así como el tiempo de
institucionalización. Se solicitó información, la cual fue proporcionada para su análisis; a la
vez se permitió el acceso a expedientes para revisión.
Se revisaron expedientes de egresados de los años 2004 al 2008 debido que la institución
inició actividades en mayo del 2003. No se detectaron casos que tuvieran cuatro años y más de
institucionalización, por lo que quedaban excluidos para la entrevista. A través de
conversaciones con personal de la institución se constató que la mayor antigüedad registrada
de residentes en la casa hogar era de tres años –tres hermanos–, por lo que se descartaron
candidatos para entrevistar.
33
No se tuvo acceso a expedientes ni base de datos de las casas hogar cerradas.
74
La casa hogar permitió el acceso a los expedientes y a la base datos, misma que contiene más
de 12 rubros de información, como son: fecha de ingreso, sexo, edad de ingreso, rubro de
ingreso, vía de ingreso, familiar o persona responsable del ingreso, domicilio de familiar
registrado como responsable, nivel educativo del residente al ingresar y al egresar, fecha de
egreso, domicilio a donde egresó, persona con quién fue a vivir al egresar, edad de egreso,
entre otras informaciones.
De los 426 exresidentes, son 202 quienes reúnen el requisito de más de cuatro años de
institucionalización; de éstos, se descartaron 58 casos, 18 porque no viven en el Área
Metropolitana y 40 que no contaban con información de domicilios de egreso. Siendo, por lo
tanto, 144 los prospectos para visita.
75
Selección de informantes: En base a una revisión de la base de datos fue posible identificar los
elementos de inclusión para los informantes. Se consideró como elemento principal de
inclusión el tiempo de vida institucionalizada, es decir, se eligió a quienes vivieron cuatro años
y más en la institución; se identificó el medio a través del que ingresaron (vía institucional o a
través de solicitud de sus padres o tutores –iniciativa propia–), lo que permitió conocer si
tuvieron una ruta institucional.
Las problemáticas que se enfrentaron para la localización de personas egresadas fueron las
siguientes34:
34
Se refiere en los casos de egresados seleccionados para entrevista.
76
primera instancia con la directora y coordinadora, quienes recomendaron que entrevistara con
el personal responsable de dormitorios, principalmente quienes tienen más tiempo de laborar,
ya que generalmente, los egresados les buscan vía personal y otros a través de la red social
“Facebook”.
Esta apertura permitió tener contacto con quienes no visitan la casa hogar, lo que propició
cubrir a aquellas personas con un sentimiento no tan arraigado hacia la institución –al menos
por cercanía física–. Se obtuvo a través de esta red 47 números telefónicos, de los cuales 16 no
estaban vigentes o pertenecían a otra persona.
Si bien se contactó con más exresidentes, de éstas personas, sólo cuatro se encontraban en la
selección inicial; no obstante, estas dificultades propiciaron que se modificara el condicionante
de egreso del año 2000 a 2008 y se incorporaran como prospectos a entrevistar a las personas
que cubrieran los años de institucionalización (al menos cuatro años) sin importar el año de
egreso. Este cambio tuvo como resultado el entrevistar a personas que egresaron en diferentes
décadas (véase el cuadro 10).
Se entrevistó a 18 jóvenes egresados de la casa hogar de la sociedad civil (véase el anexo 12),
fichas básicas de entrevistados); 11 mujeres y siete hombres, siete fueron ingresados por una
institución del Estado, nueve jóvenes institucionalizados por sus padres o personas
responsables de ellos y en dos casos no se encontró información documental.
De las personas entrevistadas, el de mayor edad tiene 42 años y el de menor edad 19 años; la
edad promedio de los entrevistados fue de 31 años. Con respecto al estado civil cinco son
solteros (tres hombres y dos mujeres), 10 personas son casadas (cuatro hombres y seis
mujeres), dos personas divorciadas (un hombre y una mujer) y una mujer vive separada. Las
características de las personas entrevistadas fortaleció la obtención de la información siendo ésta
muy enriquecedora; en total 11 mujeres y siete hombres fueron entrevistados (véase el cuadro
11).
[Link] Ocupación
hombre y una mujer; cuatro mujeres se dedican a realizar actividades en el hogar; una mujer es
mesera, un hombre es empresario, una mujer es estilista y un hombre es promotor de AFORE
para una institución bancaria.
La edad promedio de egreso de la institución entre los entrevistados fue de 16.38 años, la
persona que salió a menor edad fue una mujer a los ocho años y la persona que egresó a mayor
edad fueron un hombre y una mujer a los 22 años. Al salir de la institución siete fueron con la
familia nuclear (un hombre y seis mujeres), en diez casos la salida fue, de acuerdo a
documentos institucionales, voluntaria (seis hombres y cuatro mujeres) y un egreso fue
solicitado por un hombre y clasificado como iniciativa propia.
El rubro de ingreso a la casa hogar por parte de los participantes fue en seis casos por pobreza
extrema (cuatro mujeres y dos hombres); tres por orfandad (una mujer y dos hombres);
también los casos de dos hombres por desamparo, cuatro considerados como menores en
riesgo (dos hombres y dos mujeres) y en tres casos (mujeres) no se encontró información
sobre el rubro de ingreso.
Trece de las entrevistas se realizaron en el hogar de las y los participantes y cinco eligieron
fuese en sus centros de trabajo; es relevante señalar que en las 18 entrevistas se contó con un
espacio de privacidad y sin testigos. Las charlas generaron emociones en donde afloraron
diversos sentimientos (alegría, llanto, nostalgia) de las personas entrevistadas al recordar
diversos segmentos de su vida institucional.
37
Se refiere a las características de vulnerabilidad identificadas para ser considerados para su ingreso a la
institución, a partir de ellas se le asigna un rubro.
38
Se refiere al motivo por el que fue aceptado su ingreso, responde a una clasificación ya establecida por la
institución.
80
Mario, hombre, edad actual 26 años, soltero, estudios truncos hasta el séptimo semestre de
administración de empresas UANL, trabaja como promotor de ventas para una compañía de
teléfonos celulares; ingresó a la institución a la edad de un año y diez meses, el rubro de
ingreso fue pobreza extrema y el motivo de ingreso fue la falta de recursos económicos; madre
soltera, sin vivienda propia; en la base de datos no hay información sobre la vía de ingreso40,
aunque de acuerdo a entrevista fue a instancias del DIF estatal al identificar negligencia en el
trato familiar. Egresó cuando cursaba el tercer grado de primaria, a la edad de nueve años, en
1996; se reintegró con su familia nuclear, su madre y la pareja con quien vivía su madre.
Adriana, mujer, edad al momento de la entrevista, 25 años; soltera, cursaba el último semestre
de la carrera de administración de empresas en la UANL, vive con su hermano mayor. Ingresó
a la edad de diez meses a la casa hogar; el rubro de ingreso fue pobreza extrema, el motivo de
ingreso fue falta de recursos económicos; madre soltera, sin vivienda propia; no se cuenta con
información sobre la vía de ingreso, pero de acuerdo a entrevista fue a instancias del DIF
estatal, al identificar negligencia en el trato familiar. Egresó a la edad de siete años, en 1996;
se reintegró con su familia nuclear, su madre y padrastro. Posterior a su reintegración familiar,
abandonó su hogar y estuvo institucionalizada en dos casas hogar, hasta que un hermano la
llevó a vivir con él.
Pablo, 40 años, hombre, casado con dos hijos, carrera trunca y diplomado en actuación,
actualmente trabaja para una institución bancaria como agente de AFORES. Ingresó a los
nueve años a la casa hogar en el año de 1982; el rubro de ingreso fue pobreza extrema y el
motivo fue huérfano de padre y madre, carente de apoyo familiar y económico; su padre fue
vendedor ambulante y falleció en la vía pública por congestión alcohólica. La vía de ingreso
fue por iniciativa propia. Egresó cuando concluyó su secundaria y contaba con 15 años; en
1989, él solicitó su salida y se registró bajo el concepto de voluntario.
Sandra, 34 años, mujer, casada y separada. Carrera técnica en corte y confección, actualmente
trabaja en un negocio de cortes y peinados; vive y atiende a su madre que padece de una
enfermedad mental. Ingresó a los 10 años a la casa hogar, en 1990; el rubro de ingreso fue
orfandad y el motivo de ingreso fue menor interna en diferentes instituciones del DIF, madre
con problemas mentales de importancia; no existe información del padre biológico; la vía de
ingreso fue por solicitud del DIF, Nuevo León. Egresó cuando contaba con 19 años, en 1998,
clasificándose como voluntario, es decir, que ella solicitó su baja.
Samuel, 42 años, hombre, casado con cuatro hijos, actualmente separado, carrera técnica,
dueño de una empresa que brinda empleo a una planta que oscila entre 9 y 27 obreros. Ingresó
a los 13 años a la casa hogar, en 1984; el rubro de ingreso fue orfandad y el motivo de ingreso
39
En todas las personas entrevistadas el rubro y el motivo de ingreso, así como el de egreso se encuentran
plasmados tal como se encontró en los registros de la institución.
40
La vía de ingreso se refiere a identificar cómo llegó a la institución, es decir, si sus familiares solicitaron su
ingreso (iniciática propia), o si fue canalizado por una institución o bien fue ingresado por una institución de
protección al menor.
81
fue huérfano total, siendo la hermana mayor quien se hace responsable y ella no cuenta con
recursos económicos. Al morir sus padres quedan sus hermanos y él bajo el cuidado de su
hermana mayor (14 años). La vía de ingreso fue por iniciativa propia. Egresó de la casa hogar
sin concluir carrera técnica y contaba con 17 años, en 1989; salió bajo el concepto de
iniciativa propia.
Héctor, 40 años, hombre, casado con dos hijos, con carrera técnica, empleado de una empresa
de la localidad. Ingresó a los nueve años, en 1984; el rubro de ingreso fue orfandad y el
motivo de ingreso fue huérfano total, siendo la hermana mayor quien se hace responsable y
ella no cuenta con recursos económicos. Al morir sus padres queda él y sus hermanos bajo el
cuidado de hermana mayor (14 años). La vía de ingreso fue por iniciativa propia. Egresó con
carrera técnica y contaba con 20 años, en 1995; su salida se registró bajo el concepto de
voluntario.
Eunice, 41 años, mujer, casada, con dos hijos. Preparatoria trunca, se dedica al hogar. Ingresó
a los 11 años a la institución, en 1983; el rubro de ingreso fue menor en riesgo y el motivo de
ingreso fue huérfana de madre, padre sin vivienda y viviendo con un familiar que no le apoya.
La vía de ingreso fue por DIF, Nuevo León. Egresó cuando contaba con 19 años, en 1991,
bajo el concepto de voluntario, es decir, ella solicitó su salida.
Miriam, 36 años, mujer, divorciada, con tres hijos. Carrera técnica trunca, es empleada en un
restaurant. Ingresó a los seis años a la casa hogar, en 1983; el rubro de ingreso fue menor en
riesgo, y el motivo de ingreso, fue huérfana de madre, padre sin vivienda y viviendo con un
familiar que no le apoya. La vía de ingreso fue por intervención del DIF Nuevo León. Egresó
cuando contaba con 15 años; su egreso fue bajo el concepto de voluntario en 1992.
Juan, 35 años, hombre, casado, con dos hijos; con carrera técnica trunca, trabaja como obrero
(soldador) de una empresa de la localidad. Ingresó a los cuatro años a la casa hogar, en 1983;
el rubro de ingreso fue menor en riesgo, y el motivo de ingreso fue padres incapacitados
mentalmente. La vía de ingreso fue por intervención de DIF municipal 41. Egresó a los 20 años,
en 1999, bajo el concepto de voluntario.
Karla, 35 años, mujer, casada con dos hijos. Carrera técnica trunca, es empleada en un hospital
privado, donde labora como parrillera. Ingresó a los 12 años a la casa hogar, en 1991; el rubro
de ingreso fue pobreza extrema y el motivo de ingreso, abandono de padre, madre sin apoyo
familiar de bajos recursos económicos. La vía de ingreso fue por iniciativa propia. Egresó
cuando contaba con 20 años, en 1999; su salida se registró bajo el concepto de familia nuclear.
Sagrario, 33 años, mujer, casada, sin hijos. Carrera técnica, se dedica al hogar. Ingresó a los 11
años a la casa hogar, en 1991; el rubro de ingreso fue pobreza extrema y el motivo de ingreso
fue abandono de padre, madre sin apoyo familiar de bajos recursos económicos. La vía de
ingreso fue por iniciativa propia. Egresó cuando contaba con 18 años, bajo el concepto de
familia nuclear en 1998.
41
No se menciona el municipio.
82
Karina, 29 años, mujer, casada, con tres hijos. Escolaridad secundaria completa, se ocupa en el
hogar. Ingresó a los tres años a la casa hogar, en 1988; el rubro de ingreso fue pobreza extrema
y el motivo de ingreso fue madre trabaja, falta de recursos económicos. La vía de ingreso fue
por iniciativa propia. Egresó a la edad de 16 años bajo el concepto de familia nuclear en el año
2000.
Cecilia, 21 años, mujer, madre de dos hijos, vivía en unión libre y su pareja murió. Trabaja
como mesera en un bar. Escolaridad secundaria completa. Ingresó a los cuatro años a la casa
hogar, en 1996; el rubro de ingreso se desconoce y el motivo de ingreso fue abandono de
madre, padre de escasos recursos económicos, deja a menores con sobrina. La vía de ingreso
fue por iniciativa propia. Egresó a la edad de nueve años bajo el concepto de familia nuclear,
en el año 2001.
Juanita, 19 años, mujer, soltera sin hijos. Trabaja en una tienda de auto servicio. Escolaridad
secundaria completa. Ingresó a los dos años a la casa hogar, en 1996; el rubro y el motivo de
ingreso no están registrados. La vía de ingreso, fue por iniciativa propia. Egresó a la edad de
siete años, bajo el concepto de familia nuclear, en el año 2001.
Luis, 26 años, hombre, casado, es padre de un hijo, con carrera profesional trunca, quinto
semestre en la carrera de administración de empresas turísticas. Trabaja en una casa hogar
como responsable de adolescentes jóvenes. Ingresó a los ocho años a la institución, en el año
de 1987; el rubro de ingreso fue desamparo y el motivo de ingreso, que fue abandono de
madre, menores viviendo al lado de la abuela materna, sin apoyo familiar y sin recursos
económicos. La vía de ingreso fue por iniciativa propia. Egresó a los 22 años, en el año de
2009, bajo el concepto de voluntario/reintegración social.
Edgar, 24 años, hombre, soltero sin hijos, cuenta con estudios de secundaria. Trabaja en una
casa hogar, como responsable de adolescentes jóvenes. Ingresó a los 13 años a la casa hogar,
en el año de 2002; el rubro de ingreso fue desamparo, y el motivo de ingreso fue abandono de
padre, madre paciente psiquiátrica. La vía de ingreso fue por programa DIMME 42 del DIF
estatal. Egresó a los 19 años, en el año 2009, bajo el concepto de voluntario.
Imelda, 40 años, mujer, casada, con un hijo. Se dedica a las labores del hogar. Cursó
enfermería técnica. Ingresó a los 11 años a la institución en 1985, no se cuenta con
información sobre rubro, motivo y vía de ingreso. Egresó a la edad de 22 años, y fue
registrado como voluntario, en el año de 1997.
Manuel, 25 años, hombre, soltero, actualmente estudia el sexto semestre de la carrera de
ingeniera industrial y sistemas; trabaja como responsable de dormitorio de jóvenes, en una
casa hogar. Ingresó a los siete años a la institución, en el año de 1988; el rubro de ingreso fue
menor en riesgo, y el motivo de ingreso, menores en riesgo, padres negligentes y sin recursos.
La vía de ingreso, fue a través de la comunidad infantil Gonzalitos, dependiente del DIF
Nuevo León. Egresó de la casa hogar a los 19 años cuando cursaba el sexto semestre de la
42
Departamento Integral al Maltrato en el menor.
83
Mi papá nunca se hizo responsable de nosotros, fue también motivo de que mi mamá nos
metió ahí, pero sí, uno necesita mucho amor, del papá y de la mamá. Es que también
depende, yo digo que de la situación de... de la familia... el núcleo familiar y cómo es la
mamá, si los tratan bien, porque yo a veces pienso que... de los que están ahí, o que
estuvimos...o, o, ellos prefieren estar ahí que estar con la mamá... yo digo que depende
mucho también, porque yo a veces, de todo lo que sufrí dije, prefiero mil veces estar en la
casa hogar.
Sagrario, ex residente de casa hogar
85
La zona de exclusión social se refiere a la situación de vida de las familias en estudio; a los
problemas asociados a la pobreza que propician entornos no favorables, es decir, que en el
entorno familiar la niñez sufrió de situaciones de alta vulnerabilidad y les llevaron a vivir
situaciones de apremio. “La marginación supone una forma de aislamiento, voluntaria o
impuesta, y la existencia de un universo simbólico diferenciado con formas de
comportamiento propias, y con maneras peculiares de entender la vidas” (Gaviria, Laparra y
Aguilar, 1995, citados por Rubio, 2002:23), es decir, la familia en esta situación vive privada
de los derechos y beneficios que brinda el Estado, lo que aumenta su situación de
marginación.
La falta de recursos económicos en el ámbito familiar es un elemento básico que crea las
condiciones de exclusión; en este sentido, el Banco mundial reportó que “la pobreza monetaria
–ingreso insuficiente para adquirir una canasta básica de alimentos, además de tener al menos
una carencia en cuanto a vivienda, infraestructura, salud, seguridad social y seguridad
alimentaria– creció en México entre 2006 y 2012 (…) dos décadas de mediciones de la
pobreza, muestra que las tasas de pobreza monetaria en 2012 fueron similares a las que
existían en 1992. La reducción neta en las tasas de pobreza moderada y pobreza extrema –
ingreso insuficiente para adquirir una canasta” (La jornada, 2013:28); esto último nos permite
conocer una parte de los años de estancia de los egresados de la casa hogar.
Se ha identificado en base a los registros e historias de las y los participantes que la etapa que
inicia el proceso de institucionalización está ligada a la marginación, que tiene como umbral la
pobreza, algunas de las causas que lo propician fue: la falta de uno de los cónyuges, la
adicción al alcohol, entre otras características, como se observa al revisar los motivos de
ingreso registrados a la institución de las personas entrevistadas, motivos asociados a
86
Abandono de madre, menores viviendo al lado de la abuela materna, sin apoyo familiar
y sin recursos económicos (un caso).
Abandono de padre, madre paciente psiquiátrica (un caso).
Falta de recursos económicos, madre soltera, sin vivienda propia (dos casos).
Huérfanos de padre y madre. Carecen de apoyo familiar y económico (un caso).
Abandono de padre, madre sin apoyo familiar de bajos recursos económicos (dos
casos).
Madre trabaja, falta de recursos económicos (un caso).
Padres incapacitados mentalmente (un caso).
Huérfanos de madre, padre sin vivienda y viviendo con un familiar que no le apoya
(dos casos).
Menores en riesgo, padres negligentes y sin recursos (un caso).
Menores internos en diferentes instituciones del DIF madre con problemas mentales de
importancia (un caso).
Huérfanos totales, siendo la hermana mayor quien se hace responsable y ella no cuenta
con recursos económicos (dos casos).
Abandono de madre, padre de escasos recursos económicos, deja a menores con
sobrina (dos casos).
Sin dato (un caso).
La enfermedad de la madre o padre es otro elemento que incide en las situaciones de riesgo
para las niñas y niños, en especial las enfermedades mentales; la ausencia del padre o de la
madre es un rubro constante para el ingreso a las casas hogar.
43
Tomado de expedientes y base de datos, transcritos respetando el registro de manera íntegra.
87
En el afán de reflejar la vida familiar y social que vivieron las personas entrevistadas en su
infancia, se realizó un acercamiento a las circunstancias que propiciaron su llegada a la
institucionalización.
En cuatro casos, el padre estaba a cargo de la familia, ya sea por viudez (dos casos) y el
motivo del ingresar a sus hijos fue por falta de redes de apoyo que le cuidaran a sus hijas e
hijos al salir a trabajar; es importante señalar que uno de los casos ya mencionados está
asociado a la migración de otro estado a Nuevo León y no contaba con vivienda; en los otros
dos casos, hubo abandono de la pareja y los problemas económicos y de atención para el
cuidado de los infantes propiciaron la institucionalización.
En siete casos, las y los infantes vivían con su madre; en ellos, hubo abandono por el padre, y
se destaca que en dos casos las madres tenían problemas psiquiátricos, siendo esto el motivo
de ingreso de las niñas y niños. En los restantes, el motivo estaba asociado a condiciones de
pobreza y el no contar con vivienda. En dos casos, los menores vivían con su madre y padre;
88
sin embargo, en uno de los casos los padres estaban incapacitados por problemas mentales y
en el otro, se presentó negligencia infantil.
Como se recordará, la teoría de la exclusión social señala que las personas, grupos sociales o
familias se localizan en una de las cuatro zonas que enmarca esta propuesta teórica; para el
fenómeno en estudio se identificaron los estilos de vida que permiten ubicarles en la zona de
marginación o exclusión social.
Para el CONEVAL (2012), una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al
menos una carencia social (en los seis indicadores de rezago educativo, acceso a servicios de
salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la
vivienda y acceso a la alimentación) y su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y
servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias.
En este sentido, en las personas entrevistadas se identifican diversas carencias que propician
definirles en situación de pobreza y de marginación social; esta posición se entrecruza con la
orfandad, la migración, la dependencia al alcohol del padre o madre, situaciones que propician
la deserción escolar, el trabajo infantil; la falta del padre propicia condiciones de riesgo para la
niñez, al quedar sin el cuidado de un adulto; ante la situación de marginación y exclusión los
diversos problemas, se hacen más difíciles de enfrentar, por ejemplo el caso de Sagrario, que
ante el abandono del padre, su madre sin recursos, ni vivienda, se ausenta con el propósito de
proveer a sus cinco hijos:
Mi mamá no, no se daba abasto para... para mantenernos, cuidarnos porque ella tenía que
trabajar... yo recuerdo... que cuando éramos chiquitos, yo era la que me encargaba de
cuidar a mis hermanos, mi mamá, pues, se tenía que ir a trabajar y no teníamos ni dónde
quedarnos, nos quedábamos en casas de... pues yo digo que de desconocidos... era gente
que ayudaba a mi mamá a cuidarnos. Sagrario (1991-1998)44.
Otra de las condiciones es la orfandad; el INEGI, en su Censo de Población 2010, señala que
existen en el país un total de 19 mil 174 menores de edad huérfanos internados en casas hogar.
En este contexto es posible comprender las experiencias de vida de las personas entrevistadas
44
En todos los informantes se hará referencia al año de ingreso y de egreso de la institución.
89
Nuestra madre murió, cuando yo tenía como 10 años y luego, mi padre murió a los meses,
a los cuatro, cinco meses fallece él, entonces, pues este, todavía estuvimos un año solos,
sin haber ingresado a la institución; nosotros somos siete hermanos, cuatro hombres y tres
mujeres, pasó un año y yo aquí con mi hermana la mayor, vio la necesidad que había, que
teníamos nosotros verdad, pues este, de todo aquello no se podía cubrir la necesidad que
teníamos en la casa, de la familia, bueno este lo primero que nosotros vimos ahí, para
empezar, el lugar en donde nosotros vivíamos con nuestros padres, era un lugar, una casa
habitación normal, de hecho un cuarto pequeño (tejabán), chico, y nos quedaba todavía
más chico a nosotros que éramos siete de familia, a parte de ellos dos (padres). Héctor
(1982-1995).
La pobreza asociada a la orfandad parcial ante la falta de la madre, ocasiona que el padre de
Miriam decida migrar para buscar mejores condiciones para sus hijas; sin embargo, el no
contar con apoyo de familiares desemboca en la institucionalización de sus hijas.
Yo estaba muy chiquita (cuatro años), de hecho nosotros vivíamos en un rancho y mi papá
y mi mamá, mi papá nos tuvo que traer a Monterrey porque mi mamá falleció y no tenía
con quién dejarnos, entonces este, de repente, se le apareció una licenciada a mi papá,
nosotros éramos ocho, al internado ingresamos siete, porque la mayor decidió quedarse
afuera para ayudar a mi papá a salir adelante. Miriam (1983-1992).
Una condición social que propicia condiciones de vulnerabilidad es la violencia conyugal, ésta
forma parte de la realidad en México; 46.1% de las mujeres de 15 y más años afirman haber
vivido algún incidente de violencia por parte de su pareja, en siete de cada diez situaciones de
violencia las hijas e hijos son testigos de la agresión (INEGI, 2011). La violencia es otro de los
factores que propician la institucionalización; algunos de los entrevistados refieren a la
violencia conyugal, cuando también vivieron episodios de violencia infantil de acuerdo a la
90
información documental. En los recuerdos de las y los entrevistados que vivieron esta
situación, refieren lo siguiente:
Manuel45(1995-2007): Bueno yo llegué aquí, por violencia doméstica, sí, de pareja, llegué
con mis hermanos, pero yo primero, pues era el mayor y el que sigue de mí es menor por
cuatro años, entonces fueron llegando, así sucesivamente hasta estar los cuatro adentro de
la misma institución.
Mario (1989-1996). Mi mamá fue la que nos llevó allá por problemas familiares que tenía
ella y estuvimos hasta por cuarto de primaria, no me acuerdo cuántos años tenía yo, más o
menos tenía nueve años, más o menos, mi llegada lo que yo sé, verdad. Sí, mi mamá con
su pareja, pues sí, era una combinación de varios factores, entre ellos los familiares.
El caso de Juanita, que es huérfana de madre y emigró a Nuevo León con su padre, muestra
cómo la ausencia de redes sociales en un nuevo espacio, favoreció que ella estuviera en una
situación de riesgo: “mi papá necesitaba trabajar, no podía cuidarnos, mi mamá nos dejó y
éramos cuatro y no nos podía cuidar a las cuatro”. Juanita (1996-2001).
Las enfermedades mentales, del padre o de la madre que tiene bajo su cuidado a las y los
menores acerca a la niñez a la institucionalización: “yo tenía 7 años, mi mamá tiene
esquizofrenia y pues ella no nos podía cuidar”. Sandra (1990-1998).
Otro caso, es el de Edgar, que comparte el vivir con su madre enferma y su tío, así como con
sus hermanas y primas.
Mi tío nos dijo a nosotros que quería meternos a un internado y le dijimos que no, y le
dieron la opción a mi tía y a mi tío, mi mamá no sabía, porque estaba muy enferma y eso
que, pues ya nos metieron, nos trajeron a mi hermano y dos primas, nos instalaron a los
cuatro, eso fue como en el 2002. Edgar (2002-2009).
45
En los casos que se plasmen dos o más informantes, la aportación iniciará con el nombre de la persona, con el
fin de evitar confusiones al lector.
91
Claro que yo quería estar con mi mamá, allá afuera, este, ayudarle, ayudarle
trabajando y estudiar y para mis hermanos y porque no tenía otra, así en mi mente
más que ayudarle a mamá, estar con ella y salir las dos adelante, por mis
hermanos, porque nada más éramos nosotros en ese entonces, nada más éramos
nosotros y hasta la fecha somos nosotros aquí y este es lo que sentí, ya segura de
que no iba a estar con miedo de que me hicieran daño afuera porque vivíamos con
miedo.
Karla, ex residente de casa hogar
93
Mi hermana mayor (14 años) estaba con la carga de todos nosotros, pero a la vez también
nosotros empezamos a trabajar, así de chiquillos, los hombres a salir a hacer nuestra lucha,
boleábamos en la plaza. A los 10 años, sí, el año que estuvimos solos, haz de cuenta que
estuvimos trabajando, básicamente boleando. Iba en cuarto de primaria, seguí estudiando
94
como se pudo, ahí boleaba, luego me acomodé yo en una panadería para limpiar las
charolas del pan, ahí duré como unos seis meses en la boleada, ya después de la boleada,
salió que iba a bolear los zapatos de unos panaderos, y “Hey no andes ahí, mejor vente
con nosotros, mira aquí trabajaba un muchacho en la limpieza en la panadería. ¿Cómo ves,
te quedas?”, y me convencieron y me quedé ahí con ellos, entonces empecé limpiando las
charolas, limpiando lo que es la panadería, luego ya al último, ya me mandaban a hacer
franceses y todo eso. Héctor (1982-1995).
Tenía diez o nueve años, ya estando afuera de todos los internados esos, tenía 10 años;
pues ya me volví pandillero, drogadicto y ratero, y todo eso. A los 10 años fue la última
vez, ya me quedé en la casa, ahí fui y me quedé, estudié, no acabé la escuela ni nada, ahí
no iba a estudiar, me salía y me iba a otro lado. Muchas veces pues me agarraban (fue
detenido por la policía), siempre me agarraban por drogadicto, porque me veían con el
500046 antes y con eso me detenían o cuando me peleaba con pandillas, pandillas contra
pandillas; este sí, asaltábamos a gente y la robábamos. Edgar (2002-2009).
46
Se refiere a resistol 5000, utilizado como inhalante, con el fin de drogarse.
95
hijos, por parte de sus “benefactores”. Sagrario narra una parte de su infancia en el entorno de
“protección” que vivió:
Es relevante señalar que gran parte de estas agresiones no fueron del conocimiento de la
madre hasta tiempo después, y que la intervención fue por recomendaciones de compañeros de
trabajo de ella, que identificaron la precaria situación de la familia.
Un entorno familiar en el que los cónyuges viven en conflicto, desemboca en que las hijas e
hijos sean testigos de violencia; en México, de cada 10 casos de violencia conyugal, en siete
las hijas e hijos son testigos de violencia (INEGI, 2006), en otras ocasiones son víctimas de la
violencia de sus padres; se estima que en la década de los ochenta, 19.8% y 35.3% de la niñez
sufrió violencia psicológica y física, respectivamente (INEGI, 2006).
Karla (1991-1999). De mi papá, sólo me acuerdo que hayan sido golpes, regaños, nunca
me acuerdo de caricias de parte de él o así; como no podía ir a ninguna parte que no
llegara ahí y la sacara (a la madre) a como diera lugar.
La negligencia y entornos de riesgo son otras de las situaciones que se reflejan en los relatos;
la deserción o el atraso escolar son situaciones de vida que requerían de intervención
institucional para proteger y apoyar a las personas entrevistadas.
Eunice (1983-1991). A los once, fíjese yo llegué a los once y yo no estudiaba, yo me
quedé en segundo de primaria, entonces ahí me acomodaron (casa hogar) a que fuera dos
años, o que hiciera dos años en un año como avance, que le decían.
Karla (1991-1999). Aquí estaba muy peligroso en ese entonces, aquí en la colonia San
Gilberto, aquí a dos calles vivíamos antes de que entráramos a la casa hogar, estaba muy
feo, no conocías a nadie, no tenías familia aquí, no sabías a lo que venías, prácticamente
por eso, era la escuela, pues lo mío y el trabajo; no había manera de que tú estuvieras
afuera, yo y mis hermanos no sabíamos nada, ya me enfocaba en eso, eso era de las seis y
llegar a aquí a las siete y después no sé qué hacía, y era dormir, si se podía aquí dormir,
este y al día siguiente lo mismo.
Ante la realidad que vivían las familias y en especial, las niñas y niños, es que se presenta la
intervención institucional; en algunos casos, en primera instancia fueron atendidos por la
dependencias públicas como respuesta a los reportes presentados ante la autoridad y en otros
96
Fue una gran diferencia porque ahí te daban zapatos, ropa, comida, escuela, para mí fue lo mejor que
mi mamá hizo.
Te das cuenta de que llegas a un lugar privilegiado porque lo tienes todo, no te falta nada y tienes… lo
comentaba hace poco, un lugar donde dormir, una cama para ti solo, un espacio donde no tenía que
compartir esa camita con cuatro hermanos más, tener mi propio espacio, tener agua caliente, tener
regadera, tener un sanitario saludable, tener un comedor, tener una escuela, ¡en mi propia casa! tener
hospital, tener no sólo una mamá, tener a muchos padres, que no los ves como empleados y que los ves
como tu familia; te das cuenta que las personas que están a tu cuidado, tienen ese amor por los
internos, los dejas de ver como empleados, para verlos como parte de tu familia y eso lo ves porque
ellos te lo demuestran, yo nunca voy a olvidar, hubo un momento en que yo le dije al encargado de mi
dormitorio… en aquel momento todos les decíamos a los encargados profes, oiga profe Ramiro y usted
¿no trabaja?, imagínate ¡no!, entonces, me dice, sí, los fines de semana en mi casa, estoy haciendo mi
casa; pero pasa el tiempo y me doy cuenta de que fue mi padre, él se preocupó por mí, él me protegió,
él me dio sus enseñanzas, a la fecha, es una imagen paternal que tengo.
La teoría de la exclusión social señala que la zona de asistencia se refiere al apoyo que recibe
la persona en situación de vulnerabilidad, es decir, es la zona de preparación a la persona que
le permitirá retornar posteriormente a la zona de integración social. En caso de análisis se
remite a la intervención de las instituciones ante la solicitud de apoyo por parte de los padres,
en este caso la casa hogar privada, pero también a la intervención de la Procuraduría de la
Defensa del Menor y la Familia, que cuando recibe un reporte de maltrato y detectan
situaciones de riesgo o de violencia, si así lo determina, enviará a la víctima a una casa hogar
pública o de la sociedad civil.
La zona de asistencia se refiere al tiempo en el que las niñas, niños y adolescentes se
encuentran institucionalizados, lapso en que se espera reciban alojamiento, alimentación,
vestido, esparcimiento y educación; en esta sección se presentan las experiencias de los y las
residentes, sobre cómo fue su llegada a la institución, su adaptación y la atención que
recibieron durante el tiempo en que vivieron en la casa hogar; asimismo, se les cuestiona sobre
cómo fue su egreso, su visión y experiencia en la institución.
Juan (1982-1999). Recuerdo cuando llegué, pues sí me sentí triste, porque sentí que mis
papás se iban y me dejaron ahí, ¡bueno no abandonado! A lo mejor no podían con la
situación y, fueron y me internaron, nomás me llevaron, así, ¡me llevaron! y nomás, me
dejaron y ya ¡se fueron! Después iban, iban a verme, después con el tiempo.
Sagrario (1991-1998). Yo recuerdo que mi mamá nos había vestido, nos compró ropa y
zapatitos y todo y nos dijo, que nos iba a llevar a un parque, muy bonito, pues nosotras
bien emocionadas, porque nunca nos habíamos, nunca nos sacaban a pasear, mamá... pues
por el trabajo, entonces ya cuando llegamos ahí a la casa hogar, pues yo lo veía como que
47
En la casa hogar de la sociedad civil, se le denomina ingreso por iniciativa propia.
99
un... un parque, hermoso, bien bonito... y ya entrando al hospital48 pues yo veía, pues que
hacemos aquí, ¿verdad? Pero pues... mi mamá haz de cuenta que dijo: m’ijos, aquí se van
a quedar, este, yo los voy a venir a visitar y... fue bien triste... porque haz de cuenta que ya
los doctores, pues, eh... creo que primero teníamos que pasar por unos exámenes ahí, para
poder entrar, me acuerdo y haz de cuenta que, no mi mamá, pues... se dio la media vuelta
y se fue... nosotros ahí llore y llore todos, verdad, mi mamá dice, mi mamá decía; me
dolió mucho dejarlos ahí, pero decía que iban a estar bien, los cinco estábamos ahí... lo
más duro fue de que, pues a todos nos repartieron a diferentes49... de acuerdo a la edad.
En este sentido, se identificó un caso particular que confiere este derecho a un grupo de
hermanos y hermanas que viven en orfandad: son visitadas por una tía, que también era
madrina de uno de ellos, y es quien les da a conocer sobre la casa hogar, les comenta las
ventajas de alojarse en ella y de los riesgos que viven en su comunidad al estar solos. Deciden
acompañarle para conocer la casa hogar y así tomar una decisión.
Gracias a Dios y gracias a una madrina nuestra, que fue también la que nos brindó el
apoyo, ahí nos habló de la institución, y pues nosotros no, la verdad que no queríamos
desintegrarnos, separarnos, porque los hermanos mayores de nosotros ya andaban en los
18 años, y en la casa hogar que luego ya supimos, ahí era, hasta los 18 años la estancia ahí
en el internado, pero bueno, platicando la tía con nosotros, escuchamos a la tía, la tía
habló, la madrina de nosotros, entonces ella fue la que nos exhortó, la que nos habló de
todas la dificultades, los peligros de la vida, sobre todo a esa edad que teníamos nosotros,
como había varios hermanos que todavía éramos de edades muy pequeñas, entonces pues
nos hablaba de todos los peligros y todas esas situaciones difíciles, verdad, y en una
ocasión, nos llevó pues de perdido a ir a conocer el lugar, y pues si nos gustaba, nos
quedábamos y pues si no, nos regresábamos, nosotros nos fuimos con ella, vimos el lugar,
nombre luego, luego, entrando nos pareció algo bien bonito, algo bien maravilloso,
primero que nada las dimensiones del lugar eran grandes, son grandes, no era una casa así
comprimida, muy pequeña, no, no, era algo grande, con jardines grandes, dormitorios muy
grandes, comedor grande, hospital, todo; hay un jardín frente al comedor, y ahí estaba una
48
Se refiere al área de adaptación y observación en que son ubicados en las primeras semanas, antes de
ingresarles a los dormitorios.
49
Se refiere a los diferentes dormitorios.
100
rueda, así como de jóvenes de secundaria, estaban conviviendo ahí en los jardines, estaban
haciendo así como juegos de integración y se veían muy bonitos, se veía como que había
un ambiente muy especial, verdad, y este pues no, como que uno después de ese tiempo
que estuvo solo ese año, como que ya le hacía falta a uno verdad ese calor, esa que tenía
uno la necesidad de eso, verdad, no es lo mismo que estar trabajando y ya dedicarte casi a
una vida de trabajo. Entonces hicimos un recorrido con ella y nos recibió la trabajadora
social y pues yo quedé maravillado desde que vi el lugar verdad, dije no, yo sí me quedo.
Bueno volviendo un poquito al inicio, pues todos quedamos encantados, de los siete, cinco
de nosotros decidimos quedarnos y ese mismo día ya no volvimos, ya no regresamos para
atrás. Héctor (1982-1995).
En el caso de Héctor y sus hermanos, ellos toman una decisión sustentada en la información y
el conocer físicamente la institución; sin embargo, son un caso aislado, ya que ante la
necesidad apremiante, la búsqueda de apoyo y la respuesta y orientación por parte de una
institución, una adecuada canalización institucional permite un adecuado manejo de caso,
como respuesta ante la petición de la madre, padre o familiar a cargo:
Mamá en ese entonces, no sabía exactamente qué era esa institución (correccional de
menores50), entonces ella se acerca y pues le comentan, no señora, estos niños no andan
como estos, oiga, sus hijos necesitan otro tipo de atenciones, y acto seguido en aquel
entonces, mi mamá se acerca al programa ayuda, en aquel entonces con el arquitecto
Héctor Benavides, entonces salimos, porque recuerdo que yo acompañé a mi mamá en ese
momento.
Entonces ya nos dirigen a la institución y sí, es un momento muy difícil, por el hecho del
que todos queremos estar con nuestra familia. Imagínate, a los siete años o incluso
hermanos menores míos, de cinco años, separarte de la mamá y entonces directamente
nadie quería irse de la casa, aun con todas aquellas carencias, lo que quieres es estar con tu
familia, de ahí, sí, con una incertidumbre de no saber a dónde vas, “mi hijo vas a estar
bien”; mira, recuerdo muy bien que fueron por nosotros las trabajadoras sociales, ahí a la
casa y pues mira ahí vas a estar bien, vas a tener donde dormir, vas a tener escuela,
comedor, todo, pero en ese momento no lo escuchas, porque todo lo que estás haciendo es
llorando y pensando que no vas a estar con tu mamá; partimos de mi casa y aún recuerdo
muy bien todo el trayecto llorando y ver a mis hermanos al momento de despegar 51 aquel
vochito52 de trabajo social y, este, hay imágenes que no se van a olvidar, el momento de
despegar, ahí volteando a ver a mi mamá, a un hermano mayor que se quedó ahí con
mamá. Pablo (1982-1989).
50
Institución que brindaba en esos años atención a adolescentes con conductas violentas o con escasa disciplina
en la familia.
51
Se refiere al momento de alejarse en el vehículo.
52
Vehículo de motor compacto de la marca Volkswagen.
101
6.2.2 Ingreso por vía institucional e intervención del Estado por vivir una situación de
violencia infantil
La búsqueda de apoyo en diversas instancias por parte de los padres, favorece la intervención
de instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil, que fungirán como canalizadores a la
casa hogar. En otras ocasiones, es la intervención de la autoridad ante los reportes de riesgo
infantil o de violencia, es decir, la intervención gubernamental, la que propicia que niñas,
niños y adolescentes sean trasladados a un centro de evaluación y posteriormente a una casa
hogar pública, y en caso de ser necesario, son transferidos a una casa hogar privada o de la
sociedad civil.
Pues a mí y mi hermano, nos dijo una maestra monja, (…) ella nos dijo a nosotros, que
quería meternos a un internado y le dijimos que no, y le dieron la opción a mi tía y a mi
tío; mi mamá no sabía, porque estaba muy enferma y, pos ya nos metieron, nos trajeron a
mi hermano y dos primas, nos instalaron a los cuatro, eso fue como en el 2002, los cuatro
y no queríamos estar ni nada, pues nos gustó y pues aquí nos quedamos; Yo llegué al
hospital directo, porque ahí era donde todos los que vamos entrando ahí nos quedamos
abajo y nos quedamos un mes, nos enseñaron toda la institución, salíamos a jugar a todos
los juegos, ahí conocí a un chavo, un compañero y me hice amigo de él y fui conociendo a
todos y ya nos subimos, me mandaron al dormitorio y conocí a todos, me presentaron y
todo. Edgar (2002-2009).
En otros casos, ante un reporte, llega el equipo interdisciplinario para revisar la condición de
la familia, en especial, de las niñas y niños; en algunos de los casos compartidos por los
informantes, hay un tiempo para que la madre, el padre se prepare y converse con sus hijas e
hijos sobre el futuro inmediato que les depara, si bien no siempre se dice qué va a pasar, como
se verá líneas adelante:
Un hermano mío trabajaba en un OXXO y así empaquetando en lo que hubiera, y lo
encontraron unas licenciadas, verdad, y yo creo lo veían pues humilde y ya se acercaron a
él y le pidieron información y ya poco a poco, nos fue diciendo mi papá, porque ya habían
platicado con mi papá las licenciadas, y mi papá nos comentó eso, y entonces yo me
acuerdo que nos decía, se van a ir a un internado, y yo ¿un internado? me imaginaba un
internado de enfermos, verdad, y yo le dije a mi papá: es que nosotros no estamos
enfermos y a él se le rodaron dos lagrimillas, pero, pues uno inocente verdad, bueno mira
ya no voy a hablar con ustedes y se salió, ya no nos dijo más, y así quedó, pues uno estaba
chiquillo, no, pues ni lloramos, ni nada, no, hasta que ya llegaron esas licenciadas y oye
dos, me acuerdo que eran las licenciadas Blanca y la licenciada Cecilia, y me acuerdo que
fueron en un vochito, y ya papá se fue también con nosotros, nosotros éramos siete en el
vochito y mi papá también iba, íbamos como sardinas. Nos dijeron que nos iban hacer
fiesta, no pues ya sabes, los niños por los dulces y todo verdad, que fiesta en la mañana,
que fiesta en la tarde, no nos mintieron, verdad, era una cosa hermosa y uno feliz, verdad,
pero, este, sí dolió, cuando mi papá se fue alejando y uno ahí en el portón ese negro que
tienen ahí, este, sí dolió, claro todo pasa, todo pasó ya. Eunice (1983-1991).
Entre las estrategias de la familia, como se ha observado van desde la comunicación sobre el
futuro, el intento por anticiparles el internamiento y en otras ocasiones el engaño, cada una de
las tácticas acompañadas del dolor de quienes quedaron bajo el resguardo de la casa hogar. Es
102
relevante la ausencia de relatos en que las niñas y niños sean preparados ya sea por su familia
o por la institución a la que van a ser internados.
Mi mamá trabajaba en el municipio y la contactan, ven la situación que tiene ella, y la
contactan con gente del DIF, ya el DIF va y la visita y creo que la ponen al tanto de cómo
está y de cómo ella puede ingresarnos a una casa hogar, vino una de trabajo social, y ve la
situación y ya, toma fotos, ya toma datos, de mi mamá y en una de esas, que no fuimos a
la escuela y que no fui a trabajar, dijo mamá, vamos a ir de paseo, prepárense, este, los
voy a llevar y está muy lejos, pues preparamos todo para ir a un día de campo y no, ese
día iba a ser el día que nos iba a entregar y ese día, pues sí la pasamos bien y todo y ya
estaba ahí en un campo que está ahí saliendo de la casa hogar, en el campo de beisbol que
está ahí y fue ahí disque de día de campo y ya después dijo, está bien ya, vámonos aquí,
yo ya sabía que era, pero pues los niños, los más chicos, ni idea y miren hay muchos
niños, ella no tenía la forma de decirnos las cosas, de decirnos, qué era lo que pensaba
hacer, no nos había puesto al tanto, ya fuimos y salió la licenciada y dije, ah, es la misma
que había ido, verdad, y ya la pasó a ella y dijo ustedes espérense aquí, y me acuerdo que
había filas, porque los demás iban a un paseo, entonces iban todos bien uniformaditos
igual, qué raro, y para las dos era difícil, teníamos que decir que sabe qué, y nos llevan al
centro de salud que está allá, era hospital antes, era un hospital, y bueno nos dijo a mamá
y a mí, bueno señora pues ya despídase de ellos, y bueno dijo mamá, aquí se van a quedar,
este yo voy a venir a verlos; no pues yo no hice nada, la que la pasaron peor fueron mis
hermanos porque ya se iban a separar de ella, nos cerraron la puerta y ya se fue, se fue y
las personas que estaban ahí nos dijeron, miren cálmense van a estar aquí, ella va a venir a
verlos y todos casi querían abrir la puerta, querían correr atrás de ella y ya pasó eso, ahí
estuvimos, este, nos hicieron los exámenes de todos con psicología y ya empezamos otra
nueva vida. Karla (1991-1999).
Tres ingresos sirven de muestra, dos supervisados por el DIF del Estado, uno por una institución
privada; en ellos, los padres o familiares de las niñas y niños utilizan diversas estrategias para
conducirles a la institucionalización; por ejemplo, Karla y sus hermanos son llevados con
engaños, y aunque ella lo percibía, le queda claro al llegar a la institución. En el caso de Eunice,
aunque su padre trató de informarles, no logró su propósito, y es hasta que los trabajadores
sociales acuden por ellos que tiene indicios de lo que se avecina; Héctor, por otra parte, va a la
institución con la información completa y tiene conciencia que él va a decidir si se queda, su
visión es distinta; sin embargo, en los tres casos, su llegada marca un nuevo estilo de vida.
Algunos de los momentos críticos aportados por Ferrandis, García y Lobo (1993) se
identificaron en las personas entrevistadas, entre los que destacan la separación y/o pérdida del
vínculo afectivo.
Karla (1991-1999). En ese momento, yo me quede en shock, y pues viendo a mis
hermanos cómo se ponían los más chicos, sí, y pues viendo cómo reaccionaban ellos y yo
nada más así pues viéndolos, y dije no, pues si estamos aquí, no creo que salgamos de un
día para otro, y ya, así, ahí nos quedamos por nueve años todos, nueve años.
A la vez, las personas entrevistadas comparten que sufrieron al no identificar en qué lugar se
encontraban, si estaba lejos o cerca de su antiguo hogar, el extrañar a su familia, elementos
que tienen relación a su nuevo proceso de adaptación, mismo que le afecta en su
autoconfianza, tener sentimientos de culpa por su situación.
Sagrario (1991-1998). Sí, de acuerdo a la edad y, pues... pues haz de cuenta que fue un...
para mí si fue muy triste. Estábamos... yo recuerdo que me pusieron junto con mi hermana
en estrellas53, por un tiempo, sólo por un tiempo, para que no... no sufriéramos tanto, así,
la separación. Y ya estando ahí en estrellas, ya, yo me fui a fresas54 y ahí mi hermana se
quedó en estrellas, en aquel entonces.
Juan (1982-1999). Me sentí, este… extraño, como que ¡no era mi lugar! porque yo estaba
con mi familia, a lo mejor como quisiera, pero estaba con ellos, y este, llegué ahí, pues ya
53
Nombre del dormitorio.
54
Nombre del dormitorio.
104
era distinto, ¡muchos niños! muchas caras, gente desconocida, (…) que hago aquí verdad,
¡que estoy haciendo! me preguntaba.
Ferrandis, García y Lobo (1993) hacen hincapié en que la intervención produce pérdida de los
referentes sociales y desorientación respecto al papel que juegan en la institución, a la vez que
se encuentran desconcertados, por desconocer cuál es el papel que deben jugar y qué se espera
de ellos.
Karla (1991-1999). Al principio, porque no conoces, no sabes en dónde estás, ciertamente
no sabes qué va a pasar más de ti, y no sabes más de tu familia, porque tenías dos años de
haber llegado a aquí a Monterrey, de la nada, sin algo, ya estaba aquí, pues ni modo.
Situación distinta vivieron las personas que provienen de otras casas hogar 55, o bien que
provienen de su hogar familiar, pero anteriormente vivieron en otras casas hogar; su llegada a
la institución en estudio tiene una vertiente diferente, entre lo ya experimentado y el
reencuentro con nuevas personas y tratos, violencia, así como el readaptarse a las nuevas
reglas.
Manuel (1995-2007). Cuando uno es nuevo, te dejan solo, así ya después me fui a
acostumbrando y ya era parte del grupo, sí, algunas veces me tocó, sí me llegaron a
golpear (compañeros), ya ni quise meter las manos, porque dije, no, pues me va a ir peor,
es un montón contra uno solo. La mayoría de las veces fui un poco distante, porque tenía
que mantener un nivel de rigidez de disciplina y entonces no fui, no tuve chanza de
desenvolverme bien y pues no tuve mucha relación.
Edgar (2002-2009). Los primeros días no quería estar con todos, pues es que eran más
grandes todos, pues eran puros grandes. No les hablaba a nadie, ellos sí me hablaban, nada
más a los que conocía; no pues, ya me fueron hablando y todo, que vente para acá, vente
para acá, ya estaba unido con ellos y se hicieron amigos. Mi hermano llegó a ponis56, pues
nadie lo quería y yo lo defendía.
55
En los siguientes apartados se analizarán con detenimiento las experiencias de las personas que vivieron en
diferentes casas hogar (ruta institucional).
56
Nombre asignado al dormitorio.
105
se les informó sobre el futuro que les deparaba; la información previa propicia una visión
positiva en las personas que van a vivir la institucionalización.
Edgar (2002-2009). Un mes, y nos quedamos un mes (hospital), nos enseñaron toda la
institución, salíamos a jugar a todos los juegos, ahí conocí a un chavo, un compañero y me
hice amigo de él y fui conociendo a todos y ya (…) me mandaron al dormitorio y conocí a
todos, me presentaron y todo.
Sagrario (1991-1998). Desde que entré, me gustó todo, porque nos ponían a hacer
actividades, ir a la escuela, jugar, jugar con mis amiguitos, con mis compañeros más que
nada y pues... a mí me trataron muy bien en aquel entonces.
Pablo (1982-1989). Sí son cosas que no se me olvidan, porque desde el momento del que
llegué, fueron momentos de amor, toda esa incertidumbre y sombra nublosa que no me
dejaba ver más allá, poco a poco empieza a desaparecer, empieza a desaparecer.
57
En Nuevo León se le denomina familias solidarias.
107
Con el fin que se comprenda el entorno institucional en que vivieron las personas
entrevistadas, a continuación se realiza una breve descripción de la casa hogar en estudio: es
una propiedad de aproximadamente tres hectáreas en las que se encuentran diversas
construcciones, como lo son diversos dormitorios que son clasificados para su uso por sexo y
edad; un edificio dedicado a la salud58, un área lúdica con juegos de salón, una biblioteca, un
centro de cómputo, un amplio comedor, espacio deportivo para realizar actividades al aire
libre, una escuela primaria.
Cuenta con departamento de salud que está conformado por un médico, enfermera, dentista y
nutrióloga; departamento de trabajo social, departamento de psicología y un área de
pedagogía, con sus respectivos profesionales. El centro escolar cuenta con una base de
maestros normalistas; el resto del personal está conformado por responsables de dormitorios,
auxiliares, cocineras, entre otros más.
En base a lo anterior, de acuerdo a lo señalado por García-Baamonde (2008) y Linaza y Varas
(2002), podría definirse a la institución de la siguiente manera: por un lado, cuenta con una
estructura basada en las prácticas de apoyo tradicionales, es decir, un edificio grande con un
alto número de residentes59, con instalaciones educativas dentro de sus instalaciones, en este
caso, educación primaria; los especialistas señalan que los y las residentes que viven en una
institución cerrada al exterior alejada de las poblaciones (ciudades) propicia a una escasa
interacción social, así como poca convivencia entre la familia y sus residentes.
Es pertinente mencionar que las personas entrevistadas estuvieron institucionalizadas en
diferentes épocas (véase el cuadro 14), y que la institución en este periodo de tiempo se ha ido
profesionalizando, por lo que no todas las personas participantes en el estudio vivieron la
profesionalización de la institución como la vivieron otros entrevistados.
58
Llamado hospital por las personas entrevistadas.
59
Es una institución que cuenta con capacidad para albergar hasta 400 residentes, y que llegó a cubrir sus
espacios en los primeros años; posteriormente fue modificando sus ingresos con el fin de brindar una mejor
atención, y en los últimos 10 años sus residentes han fluctuado entre 170 y 200 (2005-2012), con el fin de
privilegiar una atención de mayor calidad (conversaciones con directora de la institución).
108
Cuadro 14. Año de ingreso y egreso de la casa hogar de las personas participantes
Persona 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2
9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
8 8 8 8 8 8 8 8 9 9 9 9 9 9 9 9 9 9 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9
Pablo X X
Héctor X X
Juan X X
Eunice X X
Miriam X X
Samuel X X
Imelda X X
Karina X X
Mario X X
Adriana X X
Sandra X X
Karla X X
Sagrario X X
Luis X X
Manuel X X
Cecilia X X
Juanita X X
Edgar X X
Fuente: Elaboración propia, con base en la fuente de datos de la casa hogar de la sociedad civil.
Mario hace énfasis, en las diferentes épocas, recordando las actividades y paseos que vivió, y
hace una comparación con lo que posteriormente le tocó vivir o conocer, por parte de otros
egresados, que fueron sus amistades o familiares que siguieron en la institución a su egreso.
Lo mejor lo primero que no me gustó, por ejemplo, fue que no podías salir a muchas
partes y poco a poco se fueron cambiando por las actividades, como salidas, paseos, como
otras cosas, otros lugares, visitar museos, qué sé yo, anteriormente era muy esporádico,
que uno buscaba eso realmente, como niño, realmente era bonito, jugar a muchas cosas, ir
a un museo, aunque sí hubo, pero, sí creo yo, que faltó un poco de eso, no que a lo mejor
era muy complicado en ese tiempo, porque eran demasiados. Realmente éramos de la edad
y luego de repente hubo mezclas que ya no estaban todos en el mismo lugar, este si ponían
un poco de la edad y luego, poco a poco como que fueron haciendo eso más compacto.
Mario (1989-1996).
Sin embargo, la institución ha generado una serie de cambios que le dan una aproximación al
modelo moderno de casa hogar, en el que se busca cubrir tres elementos básicos: el educativo,
el sociofamiliar y cubrir las necesidades de salud. El profesionalizar a sus empleados es un
modelo que busca la atención a los beneficiarios a través de un equipo interdisciplinario, lo
109
que propicia una atención terapéutica, que tiene como eje principal orientar y dar las bases
para el desarrollo de un plan de vida, un acercamiento a la familia que permita reconstruir o
mantener los lazos de la niña, niño o adolescente, con sus redes familiares para cuando se dé el
egreso; asimismo hay contacto al exterior (socialización fuera de la institución) al acudir los
residentes a otros espacios educativos en los niveles de secundaria, bachiller, carreras técnicas
y profesionales que se realizan fuera de sus instalaciones, propiciando que las personas
asistidas salgan a estudiar y regresen a las instalaciones en la casa hogar al concluir sus
actividades educativas.
En este sentido es importante recordar a Goffman (2009), que clasifica las instituciones totales
en cinco grupos:
En primer término hay instituciones erigidas para cuidar de las personas que parecen ser a
la vez incapaces e inofensivas: son los hogares para ciegos, ancianos, huérfanos e
indigentes. En un segundo grupo están las erigidas para cuidar de aquellas personas que,
incapaces de cuidarse por sí mismas, constituyen además una amenaza involuntaria para la
comunidad: son los hospitales de enfermos infecciosos, los hospitales psiquiátricos y los
leprosarios. Un tercer tipo de institución total, organizado para proteger a la comunidad
contra quienes constituyen intencionalmente un peligro para ella, no se propone como
finalidad inmediata el bienestar de los reclusos: pertenecen a este tipo las cárceles, los
presidios, los campos de trabajo y de concentración. Corresponden a un cuarto grupo
ciertas instituciones deliberadamente destinadas al mejor cumplimiento de una tarea de
carácter laboral, y que sólo se justifican por estos fundamentos instrumentales. Los
cuarteles, los barcos, las escuelas de internos, los campos de trabajo, diversos tipos de
colonias, y las mansiones señoriales desde el punto de vista de los que viven en las
dependencias de servicio. Finalmente hay establecimientos concebidos como refugios del
mundo, aunque con frecuencia sirven también para la formación de religiosos: entre ellos
las abadías, monasterios, conventos y otros claustros. Goffman (2009: 20-21)
Para efectos del presente análisis, se considera sólo el primer grupo, ya que refleja a las casas
hogar, pero no sólo conformadas por población huérfana, sino de residentes con familiares que
han decidido internarles o bien que les fue retirada su custodia de manera temporal por la
autoridad. Desde la visión de Goffman (2009) se denominaría a la casa hogar como una
institución total:
Primero, todos los aspectos de la vida se desarrollan en el mismo lugar y bajo la misma
autoridad única. Segundo, cada etapa de la actividad diaria del miembro se realiza en la
compañía inmediata de muchos otros, a quienes se da el mismo trato y de quienes se
requiere que hagan juntos las mismas cosas. Tercero, todas las etapas de las actividades
diarias están estrictamente programadas, de modo que una actividad conduce en un
momento prefijado a la siguiente, y toda la secuencia de ellas se impone desde arriba,
mediante un sistema de normas formales explicitas y un cuerpo de funcionarios.
Finalmente, las diversas actividades obligatorias se integran en un solo plan racional,
concedido ex profeso para lograr los objetivos propios de la institución. Goffman
(2009:21-22).
Juanita (1996-2001). Que nos cortaban el cabello a todas iguales y nos levantaban en las
mañanas para la escuela, como a las cinco de la mañana creo, nos bañaban todas juntas,
necesitaba privacidad.
Mario (1989-1996). Realmente te puedo decir que es como todo, tenían sus restricciones,
sus reglas, este, sus horarios, eran muy estrictos en ese aspecto, eso es parte de la base de
una buena disciplina y aprendimos, teníamos mucha disciplina, demasiada, desde que te
levantabas a cierta hora, de que te bañabas, te arreglabas, desayunabas, comías, a la
escuela, regresabas, a cierta hora jugabas y así verdad, todo era muy metódico, pero en
cierto modo, todo era la disciplina que tiene que aprender uno, la verdad a mí yo estaba
encantado.
Así, por un lado, Juanita señala características que le incomodaban y, por otro lado, Mario
señala que estaba muy a gusto con la programación y seguimiento de las actividades que tenía
que realizar. Estos aspectos identificados por Goffman (2009) se reflejarán con mayor
profundidad en el siguiente apartado, al desarrollar cómo se vive dentro de la institución y las
actividades que son implementadas por la institución y que realizan los internos.
6.4.1 E1 trato y vida institucional
Héctor (1982-1995). Lo que más me gustaba era las horas de los desayunos, comidas,
cenas, y los dormitorios, el hospital, las actividades extraescolares que había, también
porque teníamos nuestros horarios escolares, ahí básicamente, era puro turno de día, turno
matutino que le llaman, salíamos de la escuela, íbamos de siete a 12, salíamos, comíamos
y luego en la tarde a las actividades extraescolares que daban: teatro, basquetbol, futbol,
deportes; actividades de mantenimiento, me gustaban mucho las actividades
extraescolares.
Juan (1982-1999). Me gustaba como le digo, jugar futbol, bueno cuando estaba muy
grande, me encargaba de tirar toda la basura, con los niños y el que me ayudaran a
trabajar, que me ayudaran a recoger los botes, todo eso, era lo que hacía ya más grande,
ponerles las actividades.
Juan (1982-1999). Pues yo creo que como todo, las reglas, ya que te ponían tales horas y
haz esto, haz el otro, pero pues, había que hacerla, independientemente te gustaran o no,
eran reglas y hay que acatarlas de quien viniera, ya sea el coordinador, el encargado o el
mismo director o personal que estuviera a cargo ahí.
Goffman (2009) señala que las actividades de la población residente en instituciones totales,
tienen como objetivo lo que él denomina el despojo del rol, “puesto que la separación entre el
interno y el ancho mundo dura todo el día, y puede continuar durante años” (Goffman,
2009:29). Señala que se logra a través de la programación de las actividades que viven los
residentes, y tiene dos propósitos, separar los pensamientos de su pasado inmediato
(principalmente de la familia), con el fin de que la integración a la institución sea lo más
completa; el segundo propósito es la interacción con sus compañeros. Estas labores crean las
condiciones de asistencia y lo viven como parte de una rutina de aprendizajes,
responsabilidades y juegos.
Ahí en la casa hogar, ayudábamos todos los días, en la mañana siempre traías una tirada60,
de siete a 11 de la mañana, siempre traíamos una tirada, siempre en la tarde había que
60
Se refiere a una actividad.
112
ayudar cuatro horas diariamente, no sé ahorita cómo esté, pero antes era de ley; en la
mañana, tú te levantabas, estábamos en la secundaria en la tarde, te levantabas a las seis de
la mañana, este, de seis a siete de la mañana, clases de karate (…) era la levantada
temprano, porque era un aseo en el dormitorio y había que ayudar, terminas el aseo y todo,
todo lo que era tuyo, tú lo tenías que hacer, tu cama bien ordenadita, bien tendida, el área
que te tocó, trapear, limpiar, había que dejar bien limpio. Samuel (1984-1989).
Por otra parte, Fernández (1998, citado por García-Baamonde, 2008) señala que “la vida en un
grupo de iguales proporciona experiencias positivas que promueven la formación y
mantenimiento de relaciones con otros compañeros y adultos; desarrolla sentimientos de
formar parte de un grupo, donde el adolescente se siente útil y unido a sus iguales; enseña a
tomar decisiones en grupo, valores y patrones de conducta positivos, etc.” (Fernández, 1998,
citado por García-Baamonde, 2008:18). Ambas posiciones (Goffman y Fernández) son
identificadas en las conversaciones realizadas con las personas entrevistadas y su experiencia
en la casa hogar.
Karla (1991-1999). Que tenían una atención, todos, lo que era la encargada, la psicóloga,
la que te daba la comida, la que te servía la comida, te atendían bien, con cariño, que lo
que tú no tenías afuera, ni con tu familia, ellas te lo demostraban, ellas te la daban, este, la
psicóloga, una trabajadora social, este, la misma encargada que te cuidaba, lo tenía, me
imagino que para todos, al menos se sentía una seguridad, pues yo, de ahí empecé a…
pues ayudar a los demás, ahí nos enseñaron, de ahí aprendí.
En el contexto de la casa hogar en estudio, se observa una red social ya constituida en la cual
las personas que ingresan se van adaptando a las relaciones existentes, relaciones que tienen
principalmente tres ejes:
Por otro lado, las redes de amistad que entablaron en la casa hogar han perdurado, algunas de
las personas entrevistadas manifiestan que una vez que egresaron, han proseguido con las
amistades y que se reúnen en fechas especiales, no sólo los exresidentes, sino que han
incorporado a sus cónyuges e hijos e hijas, relación que forma parte de una hermandad, que
son familia, por haber vivido y ser egresados de la casa hogar.
Pablo (1982-1989). Me da mucho gusto decirlo, porque precisamente si algo nos dio la
institución, nos dio una familia, más allá de ser casa, es un gran hogar, me dio cientos de
hermanos, a la fecha, hoy en día, continuamos reuniéndonos, son familiares, de todos los
momentos que pasamos, hay ocasiones en las que nos ponemos de acuerdo y nos vemos
en determinada casa, ahí nos quedamos las familias, imagínate… nos juntamos seis o siete
familias diferentes y todos conviviendo entre nosotros y recordar anécdotas, travesuras,
momentos inolvidables.
114
Eunice (1983-1991). Muchas amigas que tengo ahora, bendito face61, a veces que estamos
y me mandan solicitudes, yo me acuerdo de las chiquillas y a veces me dicen Eunice,
disculpa si te hice algo malo en la casa hogar, y yo no te preocupes, son cosas que ya
pasaron, no te apures, no, no, no me hiciste nada y ya todo olvidado, si vamos para
adelante, ya todas ya abuelas, unas casadas, unas todavía no.
Luis (1995-2009). Lo (que) más valoro, que siempre viví con una familia, a convivir con
todos mis compañeros como una familia, nos seguimos viendo afuera y nos vemos como
hermanos, y es lo que valoro más, el apoyo de mis compañeros y el apoyo que me dio la
institución.
Las redes que se construyeron en la casa hogar pasaron a formar parte de una relación más
íntima, más familiar. Si bien, muchos se “perdieron” al egresar, en aquellos que no hubo
ruptura en la comunicación y en las personas que se han reencontrado prosiguen sus relaciones
de amistad.
6.4.5 Relación con los empleados de la institución
Amaya y Ramírez (2009) aseveran, que los recursos que brinda la familia a sus miembros son:
económicos, de protección y orientación, le brindan cuidado para el bienestar de su salud, ante
conflictos le proporciona el apoyo emocional requerido, acceso a la educación y cubre sus
necesidades principales, como un espacio físico donde vivir, es decir, su casa; la convivencia
cotidiana entre los residentes y los empleados tiende a crear relaciones muy cercanas que
propician una vertiente de red de apoyo, a la que acuden las personas institucionalizadas; esta
relación cubre la falta de la familia (ausencia física, en la mayoría de las personas
entrevistadas) y los empleados se convierten en el principal apoyo de las personas residentes.
Se cuestionó a las personas participantes su relación con el personal de la institución y
señalaron lo siguiente.
Karina (1987-200). Me acordaba de todos los consejos de la encargada Diana, la
encargada Raquel, hay, no se me olvida mi madrina, la maestra Virginia a mí me quería,
me amaba, igual la encargada Diana me amaban y yo las amaba, les correspondía también.
La encargada Lulis, me amaba y yo las amaba, de hecho, las he visto a ellas, me abrazan y
me besan...y mis niños, hay no... es un amor. Que todavía la miro y no... termino de
agradecer a mi madre por haberme dado la oportunidad de conocerlas, porque por ellas,
tuve una hermandad muy bonita, las encargadas que a mí me tocaron, me querían mucho,
la maestra Vicky también...una hermandad muy bonita.
Samuel (1984-1989). Te trataban como si fueras hijos de ellos (…) gente que trabajó las
ves todavía, si hay gente ahí, se dan lazos así, de mucha unión, estrecha, que los ves y
dices tú, éste casi fue mi papá, pues te regañaba, te aplaudía si hacías bien las cosas y
como si fueran tus papás, verdad, las generaciones antes de empleados eran, son muy
buenas.
61
Se refiere a la red social facebook.
115
la mayoría de ellos los llevo y trato de ser mejor persona. Por ahí de repente alguna
fricción, para algunos responsables era parte de una cosa, lleva a la otra, pues ellos
estaban haciendo su trabajo y uno tiene que seguir las reglas, a nadie les gusta las reglas.
La institución, a través de sus empleados se convierte en la red que otorga los principales
recursos a las y los residentes, y cada empleado representó o podría haber representado un
elemento de identificación. El establecer vínculos de identificación, cariño y solidaridad con
los y las empleadas son situaciones esperadas y aceptadas en especial cuando la niñez
residente viene de una separación familiar.
Hay personas que tienen recuerdos específicos, de fechas especiales, que vivieron en la casa
hogar, por ejemplo, las navidades.
Adriana (1989-1996). Me acuerdo que en navidad, te daban muchísimos juguetes, los que
tú nunca pensaste que te los iban a regalar, nos dijeron en una navidad hagan su carta y
todas la niñas vieron los anuncios (en la televisión) y en la navidad todos son de juguetes.
Y ya nos dijeron, qué quieres, yo les dije, yo quiero dulces, y qué más quieres, no nada
más y, no pues, me trajeron ropa, juguetes, lo que pidieras, me acuerdo que una niña pidió
una bicicleta, una muñeca y todo lo que pidió, patines, todo se lo trajeron; yo les pedí
dulces, pero me trajeron muchas cosas, sí, y mis bolsas de dulces y estaba bien feliz,
porque me trajeron todos mi dulces.
Un tema poco abordado por las y los entrevistados fue la rotación de personal y la pérdida de
vínculos afectivos, la rotación de personal en la casa hogar es constante62 y tiene como
consecuencia la pérdida y alejamiento de afectos a determinadas personas.
Es lo más bonito; fue lo más bonito y lo más triste... yo creo que fue de lo más grande...
que tuve...dentro de la casa hogar. Porque fue una gran felicidad... porque yo quería
mucho al director, a las licenciadas Olga, Leticia...y cuando los corrieron a ellos, o... no sé
qué fue... tuvieron que irse de la casa hogar (…) sí fue muy difícil, fue un dolor muy
difícil. Karina (1987-200).
Lo que señala Karina, es un tema que se aborda Aldeas Infantiles SOS Internacional, RELAF
(2010) donde se aborda de la existencia de procesos de “desgaste” afectivo que vive la niñez
institucionalizada, proceso en el que ante, la separación de su familia, busca y crea vínculos
afectivos con el personal de la casa hogar. Esta identificación crea condiciones favorables para
la niña o niño; sin embargo, la alta rotación de personal en las casas de cuidado propicia
desencuentros emocionales que le afectarán en su desarrollo, es decir, entra en un proceso
constante de pérdida de lazos afectivos, y por ende de confianza, para estrechar sus relaciones.
A través de la percepción de las y los informantes, se identifican los puentes afectivos de la
construcción de la personalidad a través de las y los empleados de la institución, si bien sólo
una persona abordó el dolor ante la separación de una parte del personal.
62
De acuerdo a información proporcionada por la institución.
116
Manuel (1995-2007). A mí me gustaban mucho las visitas, nos juntábamos cada domingo
por mes y estaba excelente porque ibas con la mamá de tal, ibas con el papá de tal, y era
una manera de convivir muy bien; a mí, la verdad sí me gustaba, porque cuando
estábamos chiquitos nos asomábamos por la ventana y decíamos, ahí viene tu mamá y así
y era una manera divertida esos domingos.
Pablo (1982-1989). Si algo he admirado de mi madre… son muchas cosas, porque ha sido
una mujer ejemplar, trabajadora, muy responsable, no había visita en la que ella faltara,
incluso en lo que hablamos de ella, en estos momentos, de pronto sí resulta algo triste en
pensar que yo siempre tuve visitas pero, tuve hermanos63, muchos hermanos que
lamentablemente no tenían visita.
Adriana (1989-1996). Los sábados y los domingos de cada 15 días o cada que era la visita.
Mi mamá (la visitaba) pues que mi mamá fuera un rato, creo que nomás eran tres horas
que podía verla o cuatro, era muy poco.
Hay que señalar que no todas las personas entrevistadas tuvieron visitas; en algunos casos por
orfandad, y en otro por desatención de los familiares; no obstante, aquellas personas que no
tenían visitas se identificaban y participaban en las convivencias con la madre, el padre u otro
familiar de las y los compañeros de la casa hogar.
Lo que no me gustaba, quizás era que salíamos, así cada 15 días a visitar a nuestros
familiares, queríamos que fueran más seguidas, pero no, fíjate, así que digamos que me
sintiera mal, no, por lo mismo, que ahí había mucho compañerismo, mucha amistad, tanto
entre nosotros los compañeros, como con los trabajadores también; entonces no te sentías
solo nunca, no había momentos para sentir soledad así, porque tú sabías que si no iban
familiares tuyos a visitarte, tú sabías que ahí tenías la familia, era, era algo paternal
entonces siempre tenías así ese amor paternal que necesitaras. Héctor (1982-1995).
Por otro lado, existía una modalidad que consistía en que los residentes visitaban a sus
familiares, un día de la quincena y posteriormente, una vez a la semana (generalmente en fin
de semana); esto ocurría cuando los residentes eran considerados aptos por la institución, para
realizar el viaje de manera individual (ir con el familiar y regresar a la institución) y respetar
las normativas para realizar esta acción. Esta estrategia servía como un eje de reencuentro
familiar y también para cultivar una red familiar.
Ya estaba yo en la secundaria, y nos daban permiso de salir los domingos, te daban para el
camión, te daban para una torta en la plaza, casi siempre me venía para acá, para
Cadereyta, yo siempre me venía para acá y aquí la pasábamos, nos quedábamos, esta
lejísimos, en aquel tiempo hacías más de una hora, y luego otra vez nos regresábamos,
porque tenías que estar antes de la 18:00 horas, si llegabas cinco minutos después en la
próxima quincena no salías; eso sí nos ayudó mucho, porque te creó mucha
responsabilidad, haz de cuenta que decía uno, oye pues me voy una hora o dos antes
porque ahí no había excusa de que el camión se descompuso, es que ... tú tienes que estar
a las 18:00 horas ahí y a veces llegabas a las 17:00 y te tenías que esperar un ratillo, y
luego oye ya van a ser las 18:00 horas y ratillo... luego vamos para adentro porque si no,
63
Se refiere a compañeros de la casa hogar, no a sus hermanos de sangre.
118
porque haz de cuenta que sí se nos exigía, sí había mucha exigencia en cuanto a cumplir lo
que se acordaba. Samuel (1984-1989).
En lo compartido por Héctor y Samuel, el primero señala que cubría sus necesidades afectivas
con sus amistades y con los trabajadores de la institución, cuando no salía; ninguno profundiza
en sus relaciones familiares, sino que refuerzan por un lado la oportunidad de visitar a su
familia, y por el otro, la disciplina que tenían que respetar para no perder su autorización para
los venideros fines de semana; es importante señalar que fueron las únicas personas que
mencionaron haber participado en esta estrategia institucional.
6.4.7 Violencia institucional
La violencia por parte del personal de la institución hacia las y los residentes se matiza en la
violencia física y psicológica; de acuerdo a las personas entrevistadas, estas prácticas fueron
más recurrentes en la década de los ochenta y noventa. A continuación se presenta la
descripción de las acciones que vivieron algunos de los entrevistados.
Karla (1991-1999). Mh, a mí no, no, a Tony64 sí, dice que le tocó que le dieran de
chicotazos, él dijo que no, pero yo sé que sí, pero eso fue en otros tiempo verdad, no sé
qué tal mal se portaba, pues sí, para que le hayan hecho hasta eso.
Cecilia (1996-2001). Como todo había unos regaños, lo que más te regañaban, era lo que
más te dolía, no vas a ver a tu familia, como debe ser, sí, pero nos trataban bien, no te
faltaba nada. Cuando yo estuve, así se les llamaba, encargadas, las que te cuidaban todo, sí
te trataban mal, te castigaban por la nada, bueno, a mí una vez me tocó que me sacaran del
dormitorio y me encerraron en una bodega, sí, porque platicábamos ahí en la noche, así
todas las amigas y sí, a mí, me sacaron y me encerraron en la bodega.
Luis (1995-2009). Los golpes, antes, a mí me tocó, sí me golpearon, pero antes estaban de
perdido las nalgadas si las merecías, estaban permitidas las nalgadas en la escuela, y aquí
por esa cuestión pero… estaba agradecido, a la vez sí y a la vez no, porque si me
molestaba que me golpearan, pero a la vez estaba agradecido porque yo sabía que las
merecía, en ocasiones, yo era medio rebelde, pero sí me hicieron cambiar mucho, yo sabía
que cualquier mal había consecuencias buenas y malas.
Una de las entrevistadas señala que una de las encargadas era agresiva con ellas (de su
dormitorio) y que una ocasión decidió reportarla ante la administración y le llamaron la
atención a la agresora, recuerda que a ella no la volvió agredir, pero dice que se mantenían
otro tipo de violencias, por ejemplo, el no tener acceso a los juguetes que les regalaban en
navidad y en las visitas de personas a la institución.
Me acuerdo que la encargada era muy regañona, que nos escondía todo, en veces nos
peinaba y nos jalaba el pelo mucho, sí me acuerdo, que nos lo jalaba bien fuerte, yo me
acuerdo de ella, pero no me acuerdo del nombre, nomás me acuerdo, que sí era muy mala,
sí me acuerdo que nos agarraba y nos agarraba bien feo y le teníamos miedo; yo una vez
me acuerdo que me logré zafar y fui a decir a las oficinas, y a ella la regañaron; ella se dio
cuenta que había sido yo y pues a mí ya no me decía nada, porque sabía que si me decía
64
Se refiere a su esposo que también fue residente.
119
algo de volada iba a decir que me pegaba. Otras cosas que nos habían regalado, pero eso
lo tenía en un cajón y todo eso, juguetes los tenían allá arriba y nosotros no podíamos
jugar con los juguetes, nos empezábamos a pelear y para evitar que nos peleáramos, tu
nomás te sentabas y lo veías arriba de lejos, así nomás te sentabas a verlos. Adriana
(1989-1996).
De importancia es señalar que la violencia que expresaron las cuatro personas forman
parte de una conducta que realizaban algunas de las personas que laboraban en la
institución; no se pretende crear la idea que estas conductas fuesen generalizadas, sino
que tienen el objetivo de matizar acciones que suelen ocurrir en este tipo de
instituciones; al respecto, el informe mundial sobre violencia infantil, en el apartado de
instituciones de protección, señala lo siguiente: “Aunque el Estado es responsable de
proteger a los niños y niñas contra la violencia, sin importar quién esté asumiendo su
cuidado, la violencia por parte de funcionarios ha sido documentada en instituciones de
todo el mundo, incluidas las gestionadas por el Estado, por organizaciones religiosas y
por entidades privadas” (Pinheiro, 2006:187).
6.4.8 Casa hogar y educación
65
Se refiere a cuando regresó con su familia.
66
Se plasmó de la manera en que se encuentran los registros.
120
inconclusa
Mario 1año, 10 9 años 3° Primaria Estudia carrera de Contaduría
meses pública**
Adriana 10 8 años s/escolaridad Estudia último semestre de
meses Lic. Contaduría pública**
Sandra 10 años 19 años Técnica Técnica en belleza
Karla 12 años 20 años 2° Sem. Secretaria Contador Preparatoria incompleta
Sagrario 11 años 18 años. Técnica Preparatoria incompleta
Luis 8 años 22 años 5o. Licenciatura en 5o. Licenciatura en
Administración de Empresas Administración de Empresas
Turísticas. Turísticas.
Manuel 7 años 19 años Preparatoria concluida Estudia carrera de Ingeniería
industrial**
Cecilia 4 años 9 años. 4° Primaria Secundaria completa
Juanita 2 años 7 años. 2°Primaria Secundaria completa
Edgar 13 años 19 años Preparatoria Estudia carrera profesional**
*Concluyó su carrera años después de egresar.
**Ya egresada siguió estudiando.
Fuente: Propia en base a información de casa hogar de la sociedad civil.
Otros entrevistados señalan que valoran que la institución les brindó el apoyo para seguir
estudiando, dado que las condiciones familiares previas a su ingreso no les permitían seguir
estudiando, ya sea por la situación económica o por la falta de apoyo por parte de su familia.
Valoraba más que nada los estudios, porque… era algo que no me podía dar mi familia, y
cuando estuve en mi casa, sí estudiaba y todo, pero no había esa atención, no había quien
nos llevara a la escuela; mi mamá trabajaba y mi abuelita trabajaba y no había quien nos
diera ese empujón, para motivarnos a estudiar y ya estando aquí, ya había alguien aquí
quien nos motivara, había quien se preocupara por uno, las 24 horas del día. Luis (1995-
2009).
Quienes vivieron después de los quince años en la casa hogar alcanzaron a iniciar estudios en
escuelas técnicas y de bachillerato; es importante señalar, como se verá más adelante, que no
siempre concluyeron sus estudios medios y superiores.
Pablo (1982-1989). Cursé hasta la secundaria, cursé fuera la preparatoria, además un
diplomado de arte dramático de teatro y, gracias a Dios, todo muy bien.
Héctor (1982-1995). Sí, ahí yo llegué de cuarto año de primaria a mediados67, ahí yo
terminé la primaria, luego entré a la secundaria, nos trasladaban en un camioncito, terminé
ahí la secundaria y luego una carrera técnico profesional, como técnico en máquinas y
herramientas.
67
De ciclo escolar.
121
No siempre se concluyeron los estudios técnicos y profesionales, por diversas causas tuvieron
que alejarse de las instituciones educativas; algunas personas alcanzaron a estudiar semestres
de carreras universitarias; estos últimos no concluyeron su carrera, los motivos los relatan las
personas entrevistadas.
Juan (1982-1999). Me tocó ir a lo que es el CECYT; ahí estudié hasta el cuarto grado
de… quinto, quinto bimestre de la preparatoria técnica (en computación), y fue ese tiempo
ya que no, nos este, vamos a decir salimos, va, nos sacaron68.
68
Salieron de la institución, más adelante se detallan las circunstancias de su salida.
69
Es un proyecto para exresidentes que estudiaban, consistía que al egresar se dirigían a una casa de asistencia en
la que se les brindaba apoyo y recursos para sus estudios, funcionaba a través de dos asociaciones civiles, la casa
hogar y otra externa.
70
De los años de 1982 a 1994 se consideraba hasta los 15 años la edad máxima para recibir apoyo institucional,
posteriormente hasta los 18 años, aunque se observó que existieron diferentes criterios para ello.
122
Aquellos que se encontraban en la institución, señalan otro elemento y que les arrastró a la
deserción de sus estudios, la falta de apoyo por parte de algunos miembros del personal que
privilegiaban las actividades y responsabilidades programadas en la casa hogar, propiciando
que no realizaran tareas de la escuela. En este sentido, es importante destacar que la
programación de las actividades que desarrollaban en la institución pudieran no considerar las
exigencias de las diferentes escuelas; preparatoria, escuelas técnicas y profesionales, que
pudieran propiciar condiciones como las que vivió Sagrario.
Cuando estaba afuera (se refiere antes de su ingreso a la casa hogar), en las escuelas, ya ve
que le platico, que andábamos de un lugar a otro y todo, no era muy buena en la escuela...
entrando a la casa hogar...entrando a tercero y empecé a sacar buenas calificaciones y me
gustaba fregar71, porque nos daban premios en aquel entonces, que un vasito de cereal, de
choco crispís, para nosotros era un premio... ahí en la casa hogar hasta la secundaria...
entré a la prepa, pero en la prepa fue cuando ya... cómo ves, qué ironías, el director que
antes estaba ahí, yo, este... siento que no me apoyó en eso de la prepa, cómo le diré, él
tenía, yo siento que él tenía favoritismos por otras personas, (…), por ejemplo, de que yo
iba muy bien en la escuela, era de las que sacábamos los primeros lugares y yo me
acuerdo que en la prepa me encargaban trabajos y obvio, yo quería que él me diera mi
tiempo, de yo realizar, hacer mis tareas y todo, obvio, teníamos tareas y actividades... pero
yo me acuerdo mucho y eso no se me olvida que el director, bueno yo le decía, es que
tengo tarea; dijo, ¡a mí no me conteste! tiene que ir a hacer sus actividades y él me
mandaba a ayudar a cocina; yo siempre estaba dispuesta a ayudar y todo, pero yo quería
que él me, que me diera mi tiempo a mí de yo realizar mis tareas, de estudiar y él nunca
me dejaba hacer eso, o no sé, yo siento que me ponía, no sé, trabas o ... y yo llorando me
iba, me iba a ayudar, porque yo quería hacer mis tareas primero; y... haz de cuenta que
no, pues así me la pasaba y pues ahí era un horario, de tal a tal hora: tareas, a tales horas,
actividades y yo no me daba abasto para hacer, para realizar mis tareas porque tienes que
ir a biblioteca, tienes que buscar, y a mí no... yo veía que les daba favoritismos a otras
personas, me afectó bastante, y haz de cuenta que iba con la tarea incompleta a la prepa y
yo en el camino buscaba o me topaba compañeros en la prepa y pásame esto y dime,
explícame y fue un momento en que yo... ya no pude más y yo necesitaba en aquel
tiempo. Fue cuando me salí de, de la casa hogar, como a los 18 ó 19 (años) por ahí,
estudiaba creo que en el primer semestre, yo quería seguir estudiando, quería una carrera.
Sagrario (1991-1998).
Un elemento que consideró uno de los residentes es el relacionado con su edad: cuando más
cercano a los 18 años, su salida era predecible, por lo que decidió estudiar una carrera corta; la
elección de la carrera estuvo acompañada por la presión del personal o bien por la orientación;
su decisión la meditó con el tiempo de institucionalización que le restó y así es como eligió
una carrera técnica, ya que consideró que su salida sería en un corto plazo.
Haz de cuenta, que a los 15 años yo estaba estudiando la secundaria, tercer grado de
secundaria; me iba en las tardes, iba y venía, nos llevan de ahí en la tarde, pero de ahí de
la secundaria me pasaba a dar clases al Cercado72 y luego ya después de ahí me venía en
camión, yo a la casa hogar en mi último año llegaba a las ocho o nueve de la noche; (…)
71
Luchar.
72
Poblado de Nuevo León.
123
cuando llegabas a tercer de secundaria, te pedían que buscaras una escuela, en donde iban
a continuar tus estudios al terminar la secundaria verdad, bueno pues a buscar, yo sentía,
yo estoy sintiendo como que no hay quien te apoye, es lo que siento, lo que estoy
sintiendo presión para que se vayan, verdad, en esa época como que pasaba mucho eso,
verdad, la generación de nosotros, sí lo vivía mucho.
Es que no había una edad de salidas, ahí, incluso había unos que tenían 18 años y que
estaban ahí todavía, pero sí, como que ya en la etapa de nosotros sí, yo sentía como que
“ahuequen el ala”73 para los que siguen, no sé o no se podía económicamente, como que
algo pasaba, verdad, entonces haz de cuenta, que yo digo, pues bueno ya van a empezar a
exigirnos lo de la escuela, entonces yo digo yo voy a agarrarla ya, en técnico en
computadoras, verdad, total andamos consiguiendo escuela y llegamos a la escuela en
programación, verdad, y dije yo quiero ser programador analista, técnico, le dije a la
licenciada oiga, a mí me gustaría ser maestro: “¡No, qué te pasa, que dura 6 años esa
carrera¡, que no sé qué!, ¡no te podemos tener tanto tiempo aquí!” Estoy en secundaria, le
voy a echar ganas, a ver qué hago verdad, (…) ¿bueno entonces qué estudio? A mí me
gusta dentista, me gustaría ser dentista “¡No, no, elige una carrera corta! ¡chingueté! 74 no,
pues ni modo, entonces ahí fue en donde yo me sentía que “no la iba armar”75, tenía que
terminar, están presionando, me sentí presionado, okey nos van a presionar para que nos
vayamos, yo lo pensé verdad; entonces es ahí donde yo digo, no pues me meto a estudiar
programación; (…) entonces, haz de cuenta que estudiaba en las mañanas, me iba a las
seis de la mañana, entonces ya no estaba en todo el día, salía a las seis de la mañana, me
hacía mi lonche, porque cada quien se hacía su lonche, te hacías tu lonche y te ibas, y
tenía que regresar a las doce, ahí, cambiarte el uniforme y todo, ponerte el de secundaria;
antes de terminar la secundaria estaba estudiando la otra carrera también. Samuel (1984-
1989).
73
Váyanse.
74
Expresión de molestia.
75
No iba a poder.
124
deduce que el sistema que desarrollan propicia escaso intercambio de convivencia con
compañeros de escuela externos a la institución.
6.4.9 Casa hogar y empleo
Una de las formas de preparar a las y los residentes para la vida independiente es a través del
trabajo remunerado fuera de la institución; estas actividades las desarrollaban los fines de
semana, de medio tiempo entre semana, y para aquellas personas próximas a salir y que no se
encontraban estudiando, se les permitían horarios con jornadas más amplias.
Los trabajos, según los relatos de las personas entrevistadas, se prestaban en primera instancia
en la propia institución (sin remuneración), considerándose una forma de preparación y
capacitación; posteriormente, a través de la institución o por su propia iniciativa, se colocaban
en negocios o con personas con las que la casa hogar tenía vínculos; es importante mencionar
que los salarios eran para quienes trabajaban y no para la institución.
Héctor (1982-1995). En actividades de mantenimiento, que ahí mismo nos daban, pero
estas actividades eran para que uno fuera aprendiendo los oficios, que más tarde los iba a
ocupar uno afuera; luego, en la secundaria ahí sí, ya empezamos a salir, pero los fines de
semana, nada más, nos daban permiso de salir ahí en corto76, yo en ese entonces de la
secundaria trabajé en la jardinería, pero en las casas de los maestros de ahí de la
secundaria de nosotros, trabajo social se encargaba de si tú traes ganas de trabajar, te
conseguía con los maestros o te decía, mira ahí hay un maestro que quiere que le hagas
esto, que le pintes, así, ahí ellos iban te hacían la gestión, verdad, para poder salir.
Samuel (1984-1989). Ahí nos daban permiso los sábados para buscar chamba, verdad (…)
trabajabas en los elotes, haz de cuenta que ibas a los puestos, ¿oiga le ayudo? No, pues
que sí. ¿Qué hago? No, pues póngase a vender los elotes ahí, y vendía elotes, sabes que se
ponía así de gente (…) de repente en un restaurante de mesero, de repente moliendo caña
ahí, sábado y domingo trabajando.
Karla (1991-1999). Trabaje en una carnicería, pero hasta allá en Guadalupe77, era cuando
estaba en la carrera de secretaria y luego de ahí, el director de la casa hogar me acomodó
en una oficina, salía de la técnica e iba al Contry78 a la oficina, y de ahí ya, este, me iba a
la casa hogar.
76
Se refiere a lugares cercanos.
77
Municipio del Área Metropolitana de Monterrey.
78
Nombre de la colonia del municipio de Guadalupe, Nuevo León.
125
Sandra (1990-1998). En la casa hogar también yo trabajé con una señora, no sé cuántos
años; se llama Alma, de hecho ella fue mi madrina de lazo cuando yo me casé, no, sí
coseché, coseché buenas cosas, este, yo trabajé con ella, me acuerdo que me pagaba 25
pesos. Le limpiaba la casa y le cuidaba un niño, tenía dos niños; nunca batallé, así, con un
trabajo.
El trato que viven las y los residentes de casas hogar se encuentra asociado a una alta
incidencia de actitudes y actos discriminatorios. “En México, los niños de instituciones son
discriminados por su condición social y económica, reflejándose esto en una serie de prácticas
cotidianas como los malos tratos, la estigmatización y la exclusión, de forma parcial o total,
del ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales y políticos” (Aldeas Infantiles
SOS Internacional, RELAF, 2010:85).
Por ello, uno de los cuestionamientos con respecto al trato que vivieron las personas
entrevistadas tiene relación directa con el sentimiento de discriminación, por el hecho de
residir en una casa hogar; en especial cuando realizaban visitas a espacios culturales,
deportivos y, en el caso que se analiza, al asistir a las instituciones educativas externas, así
como en los empleos que tuvieron durante su institucionalización79. Los informantes que
mencionaron su percepción con respecto al trato recibido en las escuelas externas a la
institución compartieron lo siguiente:
Karla (1991-1999). Cuando íbamos a eventos o la misma secundaria, de que, mira, ahí
vienen los huérfanos, por decir, o de que, mira, que no tiene papá, los mismos
compañeros, sí, otros compañeros de otro salón, de ahí mismo, de la secundaria, y así, sí
hubo y por fuera cuando íbamos, porque ahí nos llevaban a todos los eventos, entonces
haz de cuenta que nosotros llegábamos y ya teníamos entrada libre, y no teníamos que
hacer fila, nada, porque era de que llegábamos directo, de que, ah mira, ahí vienen los
niños, vienen de una casa hogar y había gente que retiraban los niños, de que no, no, no te
juntes con ellos, así o no sé, porque ellos piensan de que el hecho de que estemos en una
casa hogar, es que eran, éramos niños mal portados o así, y sí, es que hay de todo tanto en
una familia normal, pues en una casa hogar es normal, hay de todo, entonces sí como que
antes sí se hacía esa discriminación.
Sagrario (1991-1998). Me acuerdo que... que decían, bueno no... más que nada cuando
eran los días de... que iban los papás (a la escuela) y me decían más así como burla, de que
79
Se refiere exclusivamente a la percepción de la discriminación, como residentes de la casa hogar. En el
siguiente capítulo se analiza sobre la percepción de la discriminación cuando inician su vida sin el respaldo
institucional.
126
no teníamos papás, que no teníamos a nadie. Siempre me decían que éramos muy... cómo
le diré, hay... como me acuerdo...que éramos unos... es que sí, si me llegó a tocar de que...
mmm, me hacían bullying... que no te juntes con esa porque es de la casa hogar, y que los
demás... sí, sí me tocó a mí. Los maestros de la secundaria nos protegían mucho...ellos sí.
Karla y Sagrario afirman que vivieron estos tratos por parte de sus compañeros en la escuela y
en eventos públicos; sin embargo, la mayor parte de las personas entrevistadas señalan que no
vivieron discriminación, e incluso manifiestan que en el ámbito escolar recibieron el apoyo de
maestros y compañeros de aula.
Eunice (1983-1991). Cuando salíamos a la secundaria, en mi caso, a la que me tocó ir, los
maestros, los directores, siempre nos ponían de ejemplo, porque quienes obteníamos las
mejores calificaciones, los más disciplinados, siempre fue la casa hogar.
Samuel (1984-1989). ¡No, no! al contrario nos respetaban mucho, en la secundaria los
compañeros nos respetaban mucho.
Como se señaló en el anterior apartado, al alcanzar los 15 años o más, algunos residentes
iniciaban a trabajar en lugares externos a la institución, generalmente estudiaban y
posteriormente se dirigían a trabajar, retornando al concluir sus actividades a la casa hogar. Al
cuestionarles sobre el trato que recibían de compañeros y jefes de trabajo, señalan que las
primeras interacciones con el personal que los contrataba algunas veces eran incómodas, mas
no de discriminación, y por otro lado, al interactuar con sus compañeros en ocasiones eran
cuestionados sobre su procedencia y el trato que recibían en la institución, sin vivir algún tipo
de aislamiento o agresión.
No, todo lo contrario, los comentarios que siempre teníamos o que se expresaba la gente
de los internos siempre era la mejor, incluso, cuando salíamos a trabajar los fines de
semana; el simple hecho de decir, soy de la casa hogar, era la carta de recomendación, es
decir, que la imagen que tenían de nosotros la verdad, siempre fue la mejor. Sandra (1990-
1998).
De acuerdo con lo expresado por las y los informantes, en lo general, señalan que su vida
institucional estuvo distante de actos de discriminación; no obstante, no se puede descartar que
las actitudes y acciones que vivieron fuesen naturalizadas e invisibilizadas y que por ello
afirmen la ausencia de estas conductas en su vida institucional.
6.4.11Egreso institucional: situación y condición al salir
De acuerdo con la información compartida, destaca la escasa o nula preparación previa ante el
egreso, provocando situaciones no contempladas para las familias y sorpresa en las y los
residentes ante su salida. Las condiciones en que se presenta el egreso de las personas
entrevistadas, desencadenó una serie de condicionantes que afectaron en lo general su futuro;
es decir, una salida planificada podría generar mejores condiciones de estabilidad, pero las
decisiones que generaron la salida apresurada, donde no se tiene un tiempo de preparación,
propiciaron situaciones de abandono escolar y de conflicto familiar.
Adriana (1989-1996). Un día que mi mamá nos fue a visitar, y mi mamá acaba de llegar y
de repente le dicen sabe, que usted ya se puede llevar a sus hijos y que nosotros bien
127
emocionados, de que, ¡ay, que padre!, ya nos vamos, y como que de repente, fue como
que de sorpresa; ni duró mucho la visita y dijo mi mamá, ¡no! es que a dónde me los voy a
llevar, no, es que usted ya se los va a llevar; allá voy y yo fui por mis cosas de volada y lo
que pude traer, yo la verdad, ni me interesaba nada, nomás unos aretes que tenía ahí, que
me había regalado la gente que iba los sábados, unos aretes bien bonitos.
Karla (1991-1999). ¿Cómo fue? Pues así de repente, no nos lo esperábamos, creíamos que
esto daba para más. Este, fue de que, de que ya no tenían, de que estábamos demás ahí los
grandes, que la estancia era para los más chicos, en situaciones muy difícil en cierta edad,
nosotros ya estamos por demás y era para la casa como un, pues si estaba gastando más en
todo, en nosotros prácticamente, porque ya no era la edad para estar ahí. Sin embargo, nos
daban la mano mientras estudiábamos, apoyáramos y quisiéramos salir adelante, ese era el
plan. Me acuerdo que me dijeron, tienes familia, tienes a tu mamá, te vas a ir con ella,
porque no dijeron, simplemente así se dio y a ustedes que tengan familia se les va a
egresar con quien tengan y a los que prácticamente no tengan a nadie se van a una casa de
asistencia; no, yo me quiero ir a una casa de asistencia, okey te vas a ir, con tal gente, en
tal casa, y los vamos a seguir apoyando, ustedes van a seguir estudiando pero aquí
prácticamente ya no pueden estar; después me dijeron, sabes que ya no te vas a ir a la
casa de asistencia, te vas a ir con tu mamá, entonces en el momento de decirme a mí eso,
pues hace que todo se me venga abajo, porque si yo seguía todavía apoyados por ellos aun
en la casa de asistencia podía seguir estudiando, podía seguir haciendo planes a futuro
para mejor, para seguir con mis estudios, prácticamente se va a cortar todo lo que tenía
planeado . Yo me deprimí cuando salí de ahí, como te digo, fue de que si me mandan con
mamá pues obviamente ya no voy a poder salir adelante, ya no voy a seguir con mis
estudios, ya no voy a poder, y porque ya no voy a tener apoyos de ellos, y este, salí y sí
me deprimí, me dio una depresión (…) fue muy feo el cambio, sí fue muy drástico. Mi
mamá, ella seguía en la misma situación de antes de entrar en la casa hogar, este, ella
seguía en lo mismo, en el tiempo que estuvimos en la casa hogar no cambió nada afuera.
Miriam (1983-1992). Estuve estudiando, hasta que me corrieron, por no sé, nunca sé por
qué me corrieron, fue cuando me dijo el director, te me tienes que ir, porque aquí ya no
cabes; te tienes que ir porque ya no puedes estar, me corrió francamente el director y
nunca supe por qué, de que era inquieta, que era traviesa, sí, lo acepto, nunca supe por
qué, fea, fea niña no, inquieta sí, traviesa como todos, pero nunca supe porque él nada más
128
me dijo “agarras tus chivas”80 y te me vas; me dijo ahorita vienen por ti, ya llegó la señora
de mi papá por mí y, mi papá aquí te pones a trabajar porque aquí no hay dinero para
estudiar y me puse a trabajar de sirvienta en una casa (…) era su obligación porque yo
estaba ahí pero para ellos fue tan fácil decir vete, para ellos fue tan fácil decirme eso, me
lavo las manos te vas y ya no batallamos eso sí fue… se me hace injusto.
La situación del egreso de Juan tiene un motivo muy especial; sin embargo, es relevante, de
acuerdo a su relato, que la institución hace un seguimiento y brinda atención a los egresados
en este caso en particular; por otro lado, retomando la experiencia de Edgar, a él también lo
apoyaron con lo básico en la casa de asistencia, en ambos casos el apoyo es de manera
temporal.
En ese tiempo a todos nos, cómo decir, nos corrieron, ¡va!, a lo mejor no es la palabra
correcta, pero nos sacaron, este, porque una de las muchachas salió embarazada en ese
tiempo, salió embarazada y dijeron saben qué, los chavos ya de secundaria para arriba, ya
¡para fuera! Este, a todos, a muchos nos tocó en ese tiempo; la verdad, acá afuera, es que
la situación con papá no era todavía muy alentadora, va, lo que hicimos fue rentar, irnos a
rentar ahí cerca, varios chavos nos fuimos a rentar, varios internos de ahí, de al principio
¡nos ayudaban! con despensa la casa hogar, nos ayudaban con despensa, y con la este, la
escuela también, este, los viernes íbamos por despensa ahí, este, al momento de salir,
dices tú qué voy a hacer, no estás preparado, vamos a decir para estar afuera, siempre
estuviste ahí y quieras o no aunque uno este grande, siempre estuvieron al pendiente de ti
(…) sales, vamos decir, te sientes libre, pero también sientes extraño afuera, porque dices
tú ahora qué voy a hacer, o no sé, te sientes como que no estás preparado, vamos, no era el
momento. Juan (1982-1999).
Es importante señalar que no todas las personas mencionaron haber vivido “presión”
institucional para la toma de su decisión; al dejar la casa hogar, hubo quienes tomaron la
80
Que fuera por sus pertenencias.
129
decisión de salir para que otros necesitados ocuparan sus espacios; en otras circunstancias se
encontraban otros informantes, como era la preocupación por su madre (principalmente) y
hermanos egresados y otros que decidieron salir para no estar presionados en la institución y
pensaban que su familia podría apoyarles para proseguir con sus estudios.
Manuel (1995-2007). Cuando yo salí, yo tomé esa decisión de irme; yo sabía que ya era
responsable y me tenía que echar yo esa responsabilidad; eso fue a los 17 años, pero unos
salen de los 18 y yo acababa de cumplir 17 cuando decido retirarme.
Sagrario (1991-1998). En aquel entonces me presionaban, es que tienes que hacer las
actividades, dije, es que, déjenme yo quiero estudiar, déjenme hacer mis tareas, no,
primero vas a hacer las actividades y total así, me venía peleando con ellas y entonces yo
decidí, este... yo pensé que iba a estar con mi mamá, yo quiero estar con mi mamá y allá,
afuera ojalá y mi mamá me va a apoyar, porque mi mamá me dijo que me iba a apoyar en
la escuela y todo, y pues... me entró el, como le diré...de tener, de estar con mi mamá; yo
decidí salirme, yo decidí salirme.
Eunice (1983-1991). Me daba un miedo, me daba un miedo, cuando decían mañana se van
a ir van a volar y qué van hacer, y decía yo: ay Dios de mi vida yo qué voy hacer; sí, por
una parte ahí te sentías como inútil, porque todo te daban, no pasaba que fueras a la
lavandería doblar ropa, a echarle la ropa a la lavadora, doblar sábanas, eso era todo lo que
tenía que hacer uno, trapearle, bárrele; cuando me decían vas a salir, yo decía: Dios mío
qué va a ser de mí, sí, sí me daba miedo eso uno nunca sabe, uno nunca sabe lo que le
espera afuera, yo pedí mi salida pensando, no sé en qué, verdad, pero, pero yo dije no soy
única. No hubo presión, no, de ninguna manera (…) ella fue e investigó a mi papá, yo por
un momento sí llegué a pensar que ella no me tenía confianza, (…) yo le dije a la
licenciada, a ella le dije, sabe qué, yo pienso que hay niños en la calle que francamente,
los que ahorita ya, yo no digo que no ocupe, sí ocupo81 verdad, pero ahorita ya les toca a
uno de ellos.
La diversidad de situaciones que comparten los informantes deja la impresión de una escasa
planificación en los egresos, unos por decisión institucional, otros por decisión de las y los
residentes, todos ellos realizados con premura, al parecer sin la preparación adecuada.
¿Qué me faltó? Mh, pues apoyo, ahora sí que dices, tú lo tuviste y no lo aprovechaste, y
ya no estás y dices no pues perdí oportunidades, todas, de seguir estudiando, y seguir
preparándote en todos los sentidos, sí, porque prácticamente tú sales y sales a la nada,
dices ¿qué voy hacer? al menos ahí estaba y decías tú, me van a seguir apoyando con la
prepa y voy a conseguir un trabajo, trabajo y me estabilizo y sigo estudiando y trabajando
y, este, yo venía pensando el casarme en un mmm como a los 30, primero estudio, pero
fue todo lo contrario, yo voy a seguir preparándome, voy a apoyar a mi mamá, si la apoyo,
voy a apoyar a mis hermanos también, pero yo voy a seguir preparándome y tener un
trabajo, y si es así, pienso que me pudieron dar más apoyo, y este, no me quejo de lo que
tengo, de lo que soy, porque lo que soy es gracias a la casa hogar. Karla (1991-1999).
81
Se refiere a necesitar.
130
una vida en condiciones precarias; la llegada no fue siempre atractiva, sin pero comparten
principalmente experiencias gratas, de actividades que realizaban y hacen énfasis en la
importancia de la educación para formarles como personas de bien, aun y que con su salida
algunas personas vieron frustradas sus intenciones de concluir sus estudios. Su estancia la
consideran positiva, y la relación con empleados y compañeros afirman que en lo general fue
cordial.
La separación de la institución marca en la mayoría una experiencia nueva; la ruptura y
alejamiento de la institución en situaciones de decisiones unilaterales, la no preparación para
el egreso y la no preparación para el reencuentro familiar (en quienes la tienen) para la
recepción del miembro ausente, el tener que dejar la mayoría de quienes estudiaban las
carreras que cursaban, ante la incapacidad económica de su familia, e incorporarse a
actividades que les permitieran una remuneración económica.
La mayor parte de las personas informantes, afirmaron que la institución les preparó para su
egreso, ya que les formaron con una serie de valores, como la disciplina, la responsabilidad,
que les enseñó a trabajar, les brindó estudios, señalando también que estos elementos
favorecieron sus deseos de egresar, con el fin de apoyar a sus seres queridos al momento de
salir de la casa hogar y en otros casos para vivir de manera independiente. No obstante,
señalan la falta de apoyo para concluir sus estudios, elemento que señalan es básico para
enfrentarse a la sociedad.
131
CAPÍTULO 7
Yo veía que me miraban (familia política) como... cómo le diré, como que ¡ay, pobrecita! estuvieron en
el internado; ellos piensan que sufrimos mucho ahí en la casa hogar, pero no, es lo que yo les digo... le
dije, usted no sabe ahí cómo es, yo preferiría mil veces estar ahí, porque ahí nunca... nos… nos faltó
amor de madre y de padre, pero ahí, siento que... todas las encargadas ahí, pues no se podían dar
abasto con tanta gente que había ahí, pero si te… te daban un poquito de amor.
Sagrario, ex residente de casa hogar
132
El presente capítulo tiene como fin establecer la realidad de la población en estudio con el eje
de integración social que desarrolla la teoría de la exclusión social; como se ha descrito en los
anteriores capítulos, la población en análisis ha pasado por tres zonas (momentos) que han
sido identificados: vulnerabilidad, exclusión social y asistencia; la cuarta zona se refiere a la
reintegración social, en la que se considera que la población que recibió asistencia en la casa
hogar ya está preparada para volver a su familia o en su caso iniciar una vida independiente.
La teoría social, cuando aborda su análisis en la población en situación de pobreza, señala que
la intervención de las instituciones es un elemento que beneficia y brinda la asistencia
temporal, para que la población adquiera herramientas que le permitan en el corto y mediano
plazo adquirir un mayor bienestar en su desarrollo humano, tales como vivienda, educación,
empleo, entre otros. En el caso de los residentes de la casa hogar, se consideran las mismas
premisas, es decir, se les identifica como niñez en riesgo por vulnerabilidad, por exclusión y a
partir de ahí surge la intervención institucional en la cual se espera se les provea no sólo de
asistencia alimentaria y un lugar donde vivir sin riesgos, sino que adquieran habilidades,
conocimientos y educación con el fin de que, al finalizar la asistencia, tuvieran lo necesario
para sobrevivir sin depender de las instituciones.
Uno de los propósitos de investigación fue conocer cuál es el destino de las personas
egresadas y las condiciones de su llegada a la vida exterior al egresar de la casa hogar; con
respecto al segundo propósito, en la realidad descubierta, se identifican diversas líneas como
lo son: el reingreso con su familia nuclear, el reencuentro con la familia política, el inicio de
una vida independiente, el ingreso a casa de asistencia con apoyo de la casa hogar y en otros
casos el ingreso a otras instituciones de apoyo a jóvenes; en otras palabras, en la ruta
institucional, es importante destacar que algunas de las personas entrevistadas antes de llegar a
la casa hogar en estudio ya provenían de otras instituciones; estos casos se analizarán en el
siguiente capítulo.
La zona de asistencia concluye cuando la casa hogar (el equipo interdisciplinario) considera
que las y los residentes ya están preparados para volver con su familia, o bien cuando su
familia ya se encuentra en posibilidades de hacerse cargo de ellas o ellos y solicita su egreso;
otro caso es el de las y los jóvenes que carecen de familia, o bien el que su familia no tiene la
capacidad de cubrirles sus necesidades, o en su defecto no desea su retorno, por lo que las y
los egresados inician una vida independiente. En el caso de los participantes en el presente
estudio, en ningún caso la familia solicitó el retorno de sus hijas e hijos de manera formal,
aunque sí existieron casos en que la solicitud de egreso fue de las personas entrevistadas, ya
sea por su iniciativa o a instancias de su madre o padre.
Como se identificó en el capítulo pasado, la salida de la casa hogar no siempre se presenta con
la preparación al residente ni a la familia, y en ocasiones es de manera intempestiva. El retorno
a la familia de origen se presenta básicamente por dos situaciones:
133
1- En primer lugar, cuando la casa hogar considera dos elementos: que la familia se encuentra
en condiciones de recibir nuevamente al residente y, por otra parte, cuando cumplen la edad
máxima que marca la normativa interna.
2- En segundo lugar, cuando el o la residente desea volver con su familia, ya sea con el fin de
apoyarles o piensa que su familia le apoyará en sus necesidades, principalmente estudios; en
otro elemento que interviene en la toma de decisión, el o la residente consideró que su espacio
era requerido por otros más necesitados.
Realmente la relación con mi mamá fue los primeros años muy bien, digo pues ella
también estaba vigilada por la misma casa hogar y por el DIF, y así, para que
estuviéramos bien todos, pues éramos cuatro; entonces, ya después fueron cambiando las
cosas, realmente mi mamá sí tuvo muchos problemas en su persona, no quería hacer el
papel de mamá, prácticamente yo creo que por eso cambió, nos dio allá82, para quitarse un
poquito de peso y de responsabilidad y poder vivir la vida un poco más tranquila, a lo
mejor, ya en su persona en su vida y realmente eso sí nos afectó bastante, ella no, este, no
se hizo responsable mucho tiempo de nosotros, este, y pues así nos tocó, y tuvimos que
enfrentarlo. Mi mamá quería, ella lo que quería, tenía otro tipo de ambiciones, cómo
pudiera decirlo, quería utilizarnos hasta cierto punto para poder obtener dinero y ella
poder tener dinero; mi papá (padrastro), su pareja en ese momento, pues él nos apoyó
mucho, mamá se fue de la casa, hablo que cómo a los dos años de haber estado con
nosotros, de haber salido de ahí y de ahí, dos o tres años máximo, nos tocó estar con mi
papá (padrastro) y ya fue más diferente todo y pues a partir de ahí, pues como que fueron
las cosas cambiando, posteriormente fallece él y ya tuvimos que salir adelante de la mano
mía y pues con los papás de él, con mis abuelitos, que serían mis abuelos pero políticos,
no sé cómo se dijera, pero pues yo como quiera los considero como mis abuelos que hasta
ahorita nos han visto muy bien. Mario (1989-1996).
Eunice (1983-1991). Me voy a casa de mi papá, sí, las dos (se refiere a una hermana) y ya
estaba también mi hermano Fernando también ahí, porque mi hermano Fernando también
estuvo ahí; él salió primero que nosotros, entonces mi hermano ya estaba ahí, ya estaba
trabajando y ya mi papá fue… todavía es difícil… es dificilón, ahorita ya como que ya se
va ablandando poquito, pero sí, después de que salimos de ahí volvió a regañarnos, como
que… como que te sentías, ya te habías acostumbrado, que todo era amor y vienes acá y te
gritan, y ya mi papá, mi papá todo lo que sea, él nunca nos dejó. Con mi papá, pues ya
sabe lo típico que los amiguitos (…), típico que los bailes, que no, que la noche, ya vez
que la expo, y esto y que lo otro, ¡oh, que la canción con mi papá!, sí nos dimos uno que
otro agarroncito, nos dimos unos agarroncitos e inclusive nos rasguñábamos, hasta ese
grado llegamos. Ya luego quedé yo, porque ya mi hermana Tere se fue, y mi hermano
también se fue y yo sola ahí con él y Dios mío qué voy hacer, todo contra mí, y no, ya mi
papá fue cambiando y ya entre tomadillo83 como que me decía, mira, perdóname.
El reiniciar un acercamiento familiar con una persona prácticamente desconocida, con la cual
no ha interactuado más allá de las visitas a la casa hogar; el integrarse con un padrastro
también desconocido propicia situaciones de tensión; por otro lado, la llegada de la hija
representa para la madre una persona que trabajará y que aportará un ingreso al hogar, y por
otro, la intención de la recién llegada con la idea de proseguir con sus estudios provocan roces
que aumentan las tensiones familiares.
83
Ebrio.
135
Regresé con mi familia, de hecho mi familia somos muy poquitos, nomás tres tíos y mi
mamá, a mi papá nunca lo conocí, regresé con mi mamá, vivimos en Apodaca y viví con
ella tres años, no estábamos acostumbrados a vivir uno del otro, fue demasiado difícil, nos
lastimamos mucho, yo después decidí irme de la casa, a rentar, fue la manera que la
relación de madre e hijo se compuso; obviamente yo no estuve con ella y pues entonces
ella trataba de darme otro tipo de enseñanzas, tal vez… las del camino que ella quiso
darme un día y, pues uno ya está grande y tiene otro tipos de enseñanza, llevas otro tipo de
valores y otro tipo de cosas y ya está muy complicado que te vayan a sacar de ahí,
entonces eso era más que nada. Manuel (1995-2007).
El caso de Cecilia comparte que su retorno fue a un espacio que le era extraño, y ante su
incomodidad busca el apoyo en sus escasas redes sociales, como la madrina de primera
comunión, una persona vinculada a la casa hogar; busca salir de la casa de su madre y es
donde le prestan el apoyo y sale del vínculo familiar.
Abandoné mis estudios y me fui a vivir con mi madrina Laura, mi madrina... madrina de
XV años, (…) no estuvo de acuerdo (su madre), lloró y todo, pero como no me llevaba
bien con ella, entonces... es que éramos desconocidas mi mamá y yo; mi mamá tenía un…
vivía con un señor y no... el señor no me decía nada, ni nada, pero... no estaba a gusto... no
me gustaba la forma de ser de mi mamá. No sentía el cariño que las encargadas (en la casa
hogar) te daban... fue drástico todo. Cecilia (1996-2001).84
En el caso de Manuel, manifiesta que vivió una situación de inestabilidad con su madre,
desencuentros que crecieron con el retorno de su hermano menor y la llegada de la pareja de
su madre, situación que consideró no manejable y decidió alejarse e independizarse con el fin
de crear distancia entre su madre y él y así disminuir los conflictos; no obstante, en el mediano
plazo se convierte en el responsable de sus tres hermanos que le buscan solicitando su apoyo y
se quedan a vivir con él.
Llegas a la casa y obviamente todas estas broncas y te da la depresión que ya no estabas
ya en la casa hogar, ves la realidad y cruelmente te das cuenta del otro mundo, te das
cuenta que las cosas se ganan con esfuerzo y que las cosas no son tan fáciles; alcancé a
estar con ellos un año, y para ese entonces, mi mamá ya tenía una pareja y a la vez se
empezaron a crear conflictos y mi hermano era el consentido de la casa, pues era el más
chico, entonces fue cuando yo dije, no tengo nada que estar haciendo aquí, tengo que
hacer yo por mí y dejar de ver por los demás, es cuando decido ir a rentar y rente acá, lo
quise hacer lo más distante, porque lo necesitábamos el uno del otro (su madre), te digo,
84
Si bien parte de la entrevista se dijo poco antes, se consideró prudente volver a ponerlo con un agregado para
contextualizarlo en este subtema.
136
nos habíamos lastimado tanto el uno al otro, que necesitábamos ese espacio para cada
quien, viví tres años solo; hace un año que mi hermano, el que sigue de mí, vino a vivir
conmigo y el menor acaba de salir la casa hogar y tiene desde diciembre hasta ahorita;
ellos tienen su empleo, pero como quiera uno tiene que estar con el papel de hermano
mayor, para que no se agüiten85, que no decaigan, que no bajen las manos, tratar de ser
uno el ejemplo y levantarlos. Manuel (1995-2007).
Manuel hace referencia al esfuerzo para lograr lo que buscaba, da a entender que durante la
institucionalización le hizo falta ver y vivir la realidad a la que se acercaba; identificar que esa
realidad la viviría con su familia y no estar de acuerdo con llevarla con ellos por las
dificultades que tenía con su madre.
La violencia familiar se ve en el caso de Miriam, que al retornar con su padre fue víctima de
violencia física y psicológica, lo que la orilló a huir prácticamente del hogar; dicha decisión
tomada bajo la presión, el miedo y la necesidad de abandonar la casa familiar, la orillan a
escabullirse con su novio en busca de una independencia y un espacio lejos de quien la
victimizaba.
Sí (me golpeaba mucho), yo lo que hacía… así… me tenía que ir, por eso con mi primer
novio me tuve que ir, le dije llévame contigo, por ese temor; era no sé, como que él se
tenía coraje a sí mismo, no sé, nunca supe, a veces que se emborracha, mis hermanas le
dicen que fue bien duro, así pero ahorita ¿qué te puede hacer? A lo mejor te avienta un
trancazo pero ya uno se defiende. Miriam (1983-1992).86
Un caso más extremo es de Sagrario, que no sólo vive violencia física, sino de explotación
laboral; asimismo, se encuentra inmersa en un espacio donde el entorno de su madre le expone
a altos riesgos. Finalmente, ante la ausencia de redes sociales, decide emigrar a otro Estado en
busca de familiares que tenía más de siete años sin ver.
Mmmm... sí, mi mamá, yo digo, que si mi mamá, como su hija me hubiera apoyado, pero
mi mamá pues, también sufrió mucho y... ella me metió a trabajar y pues, nunca me
dejaban, haz de cuenta que, pues no sé... yo pensé que mi mamá me iba a apoyar y pensé
que me iba a querer; (…) yo no quería trabajar, quería seguir estudiando, pero me
consiguen un empleo (mi mamá) ... (risa nerviosa) en una maquiladora (…) entonces para
cuando ya me iban a pagar mi semana (de trabajo), mi mamá iba a cobrarla y no me daba
nada, cobraba mi raya y haz de cuenta que ya nomás me daba lo de los camiones... así
viví. Mi mamá pues se iba a fiestas en la noche... cuando yo llegaba en aquel entonces, mi
mamá vivía en un tejabán... antes era un tejabán, y yo recuerdo que cuando salía del
trabajo llegaba a casa y mamá tenía amigos y amigas, en aquel entonces eran de esas…
pues de esos amigos que se... mi mamá se iba a trabajar y dejaba que se metieran sus
amigos ahí adentro, yo llegaba y me tenía que esperar afuera a que salieran; sí me
entiende, y haz de cuenta que así fue y así fue... y yo esperando afuera que siempre
salieran los amiguitos y hasta que fue un momento que yo hablé con mi mamá bien, que
no me gustaba eso, no me gustaba esa vida, y que no sé qué... y me acuerdo que me
cacheteó en aquel entonces, porque le dije que no estaba bien, que… que yo…. llegara y
85
Se refiere a que no se sientan solos, tristes, es decir que tienen su apoyo.
86
Nuevamente se inserta un fragmento ya transcrito, pero en un nuevo subtema.
137
que... llegara y bueno, esperara a que saliera la gente, no comía bien, me malpasaba; sabía
que yo tenía mis abuelos en San Luis, en el rancho, allá, lo primero que fue e hice irme
para allá, también allá a sufrir porque allá es un rancho, allá no hay trabajos, era bien
difícil allá... pues vivir con ellos; allá me conseguí un empleo de limpieza en una gasera y
no me pagaban mucho, pero para mí, con eso, yo ya me alimentaba (…) una tía se fue
para el otro lado y me dejó su casa para que se la cuidara y ahí viví un tiempo sola… sola,
bueno, en ese lugar era como una manzanita, vivían muchos familiares de mi mamá.
Sagrario (1991-1998).
El alejamiento de Sagrario no fue largo, retornó con su madre a consecuencia de una serie de
sucesos que ocurrieron al interior de la familia; sin embargo, la situación desencadenó un
conjunto de hechos que hicieron más difícil la relación entre madre e hija, hasta que
finalmente se da la ruptura.
Me enteré de que... de que... mi mamá ya se había juntado con una persona y supe que esa
persona golpeaba mucho a mi mamá... que la maltrataba y a mí me daba coraje y yo dije,
voy a ir y voy a defender a mi mamá; yo sabía que mis hermanos sufrían mucho también
con ella porque... eh... prácticamente esa persona se convirtió en mi padrastro y era una
persona muy mala porque mi mamá en vez de apoyar a mis hermanos, que acababan de
salir (de la casa hogar) los mandó a trabajar a todos, hasta el más chiquito igual, pues igual
que a mí. Y regresé a vivir con ella y ahí fue cuando... ¡ ay!, fue peor, fue todavía más
peor…, porque mi padrastro a veces me manoseaba... y yo le platicaba a mi mamá y mi
mamá se enojaba y decía que yo lo provocaba (...) mi mamá, pues seguía en lo mismo... y
ya después este... nos corría y yo me iba a la casa de una de mis amigas; así viví, rentando
con otras gentes, me la viví rentando porque mi mamá este... el señor la golpeaba y yo me
metía a defenderla....y yo a veces lo metía a la cárcel... lo detenían y mi mamá iba y lo
sacaba y... me corría, porque se lo metía a la cárcel (…) viví, bueno, viví ese tiempo una
vida así, mi mamá me corría, yo regresaba, me la pasé rentando, desde que me salí de la
casa hogar me la pasé de un lugar a otro. Sagrario (1991-1998).
Retroceso
Este retorno está marcado por una serie de debilidades institucionales, no sólo de la institución
de la sociedad civil, sino de la misma Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia; entre
los elementos identificados, a través del discurso de los informantes, podría señalarse: visitas
familiares con debilidades en la comunicación y la interacción entre padres y residentes;
egresos no planificados y sin un análisis profundo de las condiciones de la madre y padre de
los residentes; el escaso seguimiento y monitoreo de las personas egresadas y de sus familias;
este seguimiento podría deducirse que no se desarrolla plenamente, ocasionando evidentes
retrocesos en el objetivo de la intervención (institucionalización) que pretende que sus
egresados retornen con sus familias, sean independientes y cuenten con herramientas para
enfrentarse a una vida sin la protección de la casa hogar.
En el grupo de informantes no se dieron las condiciones, en su momento, para el retorno en el
corto plazo con su familia; es decir, si bien a partir del nuevo milenio las directrices de la
UNICEF recomendaban estancias breves y retornos con la familia, en el caso de los
entrevistados sólo siete egresan de la institución a partir del año 2000; es por lo anterior que se
aprecia por la intención de este estudio que en la mayor parte de los casos hay un desencuentro
familiar, un choque entre jóvenes y familia (principalmente madre y padre) con respecto a las
medidas disciplinarias, ya que la prioridad de la familia era contar con un elemento más para
un ingreso económico, donde el intento de ésta por desarticular un pensamiento formado en la
institución desencadenó conflictos fuertes en sus relaciones.
7.1.2 Inserción a la vida externa a la institución viviendo de manera independiente
Para algunos egresados, la salida de la casa hogar fue el inicio de su vida independiente sin
respaldo institucional; el retorno al hogar que perteneció a sus padres y sin recursos propicia
condiciones de alta vulnerabilidad en el caso de Samuel, quien contaba con el apoyo de una
vecina que él llama tía y de uno de sus hermanos.
A casa de mis papás, estaba sola87 la casa, empezamos sin nada, cuando yo llegué aquí
con una maletita, un pantalón y una camisa, que fue lo que me dejaron sacar nada más. El
87
Sin muebles.
139
hermano mío que se había salido, había estado trabajando allá, él se viene también para
acá para Cadereyta88 y él sí estaba ahí viviendo, la casa tenía tres cuartitos, de techo de
lámina, muy humilde verdad, y mi hermano estaba viviendo ahí en un cuartito de atrás,
entonces llego yo, él tenía su cama, él la había comprado, él también había empezado de
cero, y yo pues ¡presta una cobija wey! tan siquiera para dormir y empecé de cero. Ya
estando aquí, sí me apoyo un poquito mi tía, verdad, ella siempre, ándale, pero se me
hacía que ya era mucha carga, ya sentía que nos estábamos bañando89, somos siete, y a
todos nos había ayudado toda la vida, verdad. Samuel (1984-1989).
Otra persona señala que su vida independiente se le dificultó: la falta de compañía, de apoyo,
el tener que cambiar de ser un receptor de apoyo a iniciar su propia labor como proveedor de
sí mismo, deja entrever la no preparación para vivir de manera independiente y sin compañía.
Al principio no lo asimilaba, como todo lo me dio la institución, sí se me dificultó tantito
porque no había quién te cocinara, quién te lavaba, quién tendiera la cama, quién te
levantara, sí se me dificultó tantito, pero te tienes que ir acoplando a la vida diaria, a la
sociedad y hacerte responsable de ti mismo también. En algunos aspectos sí, como el
trabajo, la responsabilidad, tanto como la limpieza y la levantada temprano, como te dije
ya no teníamos quién nos atendiera, ya teníamos una rutina pero te acostumbras. Luis
(1995-2009).
Uno de los principales obstáculos que tienen los y las egresadas es la continuidad de sus
estudios: aquéllos que retornan con sus familias pensando que recibirán el apoyo para
proseguir su propósito se encuentran con la incapacidad de sus familias para apoyarles; en
otros casos, no forma parte del proyecto de sus padres, ya que consideran que su regreso forma
parte de un nuevo ingreso económico para el hogar y les dicen que dejen los estudios y se
incorporen a un empleo, como se mencionó poco antes, y en otros casos les obligan a trabajar
y les retienen su salario.
En las personas informantes, con respecto a su escolaridad (véase el cuadro 16), se identifica
que aquéllas que egresaron a temprana edad (menos de 14 años) al retornar con sus familias,
concluyen sus estudios de primaria y secundaria (tres casos). Asimismo, se tienen dos casos de
egresos a temprana edad y que al momento de la entrevista cursan carreras profesionales; por
ejemplo, uno de ellos cursa en la actualidad el sexto semestre de contaduría pública, es
importante destacar que esta persona su madre le abandona y queda huérfano de su padrastro,
88
Municipio de Nuevo León.
89
Se refiere a estar abusando de la persona.
140
quien siempre lo apoyó, - y a los dos años de egresar ha trabajado para continuar sus estudios,
manteniendo a la vez a dos hermanos.
En aquellos que egresan a la edad 15 y más años, se observa lo siguiente: dos concluyeron
carreras técnicas mientras que cuatro desertaron de sus carreras técnicas; dos tienen
preparatoria completa y cuatro dejaron inconclusa la preparatoria técnica; tres personas se
encuentran cursando estudios profesionales, y al momento de la entrevista, a una persona le
faltaba un mes para egresar como contadora pública de la UANL. Esta persona egresó de la
casa hogar y tiene como destino su hogar y posteriormente es residente de dos casas hogar
más; por otro lado, dos personas se encuentran estudiando el sexto semestre de carreras
profesionales90.
En este seguimiento del destino de los egresados, destaca un elemento importante: el conocer
cómo viven la ruptura con su preparación escolar y cuáles son elementos que inciden para el
abandono de la escuela.
Miriam (1983-1992). Me dice mi papá, tienes que trabajar porque yo no puedo pagar tus
estudios, ya no (seguí estudiando).
Karla (1991-1999). Fue un cambio drástico porque prácticamente dejas de ver a la que fue
tu familia en nueve años, de un día para otro rompes cosas y vuelves… a la realidad, y con
mi mamá prácticamente no era nada positivo, nada o sea nada, porque pues ella ya tenía
otra mentalidad y todo, tú ya estás conmigo, a trabajar y a ayudarme, para ella no cabía
que si tú estás estudiando, yo te apoyo o si sigues trabajando yo te apoyo, la idea mía era
terminar y trabajar y salir más adelante, pero no allí, ya se rompió el encanto como quien
dice y pues todo se vino abajo, y ese cambio bien drástico, haz de cuenta que yo ya me
sentía bien sola y aunque estuviera con mi mamá, haz de cuenta que yo estuviera sola.
Luis (1995-2009). A mí me faltó dinero para poderme preparar mejor, lo que me faltó creo
que fue disposición, porque ya me vi de esa manera que no completaba y tuve que salir de
la escuela, y yo sabía que sí podía pero hubo muchas cosas que como todo, hubo muchas
piedras en el camino y no pude en ese obstáculo.
90
Dos de estos casos se abordaron en el párrafo anterior.
141
Algunos decidieron salir por iniciativa propia con el deseo de volver con sus padres, a otros
sus familiares le pidieron que regresaran y en otros casos cumplieron la edad límite para seguir
en la casa hogar y les señalaron que deberían ir considerando su salida; la realidad que
encontraron es compartida por las personas entrevistadas.
Si bien a los residentes se les dieron los apoyos que requirieron y pasaron por la zona de
asistencia con el propósito de que se integrasen a una sociedad con herramientas para que no
volviesen a una zona de exclusión, la realidad es que, en lo general, su primera premisa es el
retorno con su familia, el cual estuvo etiquetado en la mayor parte de los casos analizados por
vivir en situaciones de alta vulnerabilidad y exclusión social y que les afectó para proseguir
sus estudios.
Eunice (1983-1991). Le digo que me arrepiento… yo agarre mí mochila como yo creo que
un mes no mucho y él (papá) se me quedaba viendo, y pues dame dinero para el camión, y
dame dinero para la colegiatura o reprobé una materia, y él lo hacía a fuerza, yo sentía que
lo hacía a fuerza y con pena y todo verdad (…) como te digo el mundo de nosotros
también se nos cerró, porque no sabía yo que también se trabajaba y se estudiaba,
entonces dije yo, entonces, bueno, qué voy hacer si no sé hacer nada, verdad, no, total, mi
papá me dijo luego, luego, sabes qué, ya aplácate muchacha, no se puede todo, yo trabajo,
tú gastas y la otra también y no puedo, hay me sentí como que chin... para qué me salía,
ahí fue como que me arrepentí.
Samuel regresa a la casa de sus padres donde vive con un hermano; sus deseos de proseguir
estudiando se truncan por carencias económicas. En su caso, él no tiene padres y su regreso es
directo a la vulnerabilidad, dado que sus redes sociales son inexistentes; no obstante, comparte
que años después pudo concluir estudios técnicos, más como un propósito personal.
Quería haber sido más, yo quería ser más, inclusive yo salí pensado en la carrera que
quería estudiar y chin… ya no pude, dije, o cómo o estudio, verdad, me pagan 80 pesos,
en la escuela cobraban 100 pesos por semana, hablé con ellos, yo les dije: pues cobren al
mes voy a pagarlo yo solo, bueno, vamos a cobrarte 50 pesos, yo ganaban 80 acá, y pues
era pesado, el camión, prácticamente me la vi bien difícil ,verdad, hasta el grado que dije
142
voy a tener que dejar la escuela y, este, la dejé y me puse a trabajar; y la termine técnico
programador verdad, sencillito, pero la hice yo por mi cuenta. Samuel (1984-1989).
La casa de asistencia formaba parte de un programa que consistía en apoyar a las y los
residentes que estaban por egresar por edad, rentándoles una casa que fungía como casa de
asistencia, siempre y cuando estuvieran estudiando, apoyándoles con sus necesidades básicas
para facilitarles concluir sus estudios; el requisito para poder estar en el programa era seguir
estudiando. Este apoyo no todos los egresados lo tuvieron, dado que formó parte de un
proyecto a finales de la década de los noventa, y posteriormente se interrumpió, si bien en los
años del 2000 al 2010 estaba vigente.
Héctor fue uno de los beneficiados con la casa de asistencia, y compartió lo importante que
fue para él contar con esta protección de la casa hogar, ya que estuvo hasta los 22 años de
edad.
De acuerdo a la experiencia compartida por Héctor, este tipo de programa es una alternativa
que debería fomentarse a través de una política pública para los residentes de las casas hogar
que están próximos a egresar; este proyecto en el nuevo milenio estaba compartido por la casa
hogar en estudio y por otra asociación civil. Hoy se recomienda que sea una política pública
que garantice la continuidad, la cual debería contar con un sistema no sólo de alojamiento,
sino también que debería vincularse con las diversas instituciones públicas y privadas para
143
obtener las becas para las y los jóvenes que requieren estos estímulos y acercarles programas
de apoyo económico por su rendimiento escolar. Este proyecto rindió un resultado positivo en
el caso de Héctor.
En este sentido, una de las entrevistadas señala que desafortunadamente ella y otras personas
no tuvieron acceso a este programa, dado que no existía, pero que si hubiesen tenido acceso al
mismo su situación educativa probablemente sería distinta.
Antes no había casa de jóvenes cuando íbamos a salir, si hubiera sido una casa de jóvenes
yo hubiera estado ahí y a lo mejor le hubiera dado para adelante, digo, sí verdad, porque la
casa de jóvenes fue cuando tú ya ibas a salir, porque yo salí (…) entonces para mí no hubo
esa oportunidad, que los jóvenes, tú esto y que yo la mitad pago, no, y no, por eso le digo
que a mí ya no me tocaba y ya no seguí estudiando después de que me salí, ya no. Eunice
(1983-1991).
El programa casa de asistencia o casa de jóvenes es una buena estrategia para que los jóvenes
evadan de manera directa su ingreso a la zona de vulnerabilidad, ya que les permite seguir
creciendo y adaptándose a la vida independiente y con el respaldo institucional.
A pesar de la vulnerabilidad que vivieron las personas entrevistadas, hay casos de informantes
que al momento de la entrevista estaban estudiando carreras profesionales; hay que destacar
que ambos se hicieron cargo de sus hermanos y han tenido avances significativos. Manuel,
egresado a los 19 años y Mario a los nueve, uno institucionalizado y Mario desde su propia
iniciativa sin apoyo, comparten cómo han luchado para seguir con sus propósitos, en especial
los relacionados con sus estudios.
Mario (1989-1996). En la mañana iba a la escuela y en la tarde me iba a trabajar, hasta las
ocho o diez de la noche, dependiendo, regresaba, por ejemplo, a veces entraba a las seis de
la tarde, a veces entraba a la una de la tarde, entraba a la una de la tarde, salía a las seis, a
veces entraba a las seis y salía a las 10, así, era de cuatro horas, pues era un paquetero. En
ningún momento dejé la escuela, sigo estudiando y la neta91 a mí me cayó92 en el
momento que yo estaba en la preparatoria y yo seguí estudiando y empecé la facultad y
hasta hace unos años (estudio) contador público, no he terminado, pero este, voy en un
semestre ya muy avanzado en sexto semestre, este, ya un año y medio más y ya acabo,
ahorita actualmente no estoy estudiando, pero yo confío que en un tiempo más ya.
91
La verdad.
92
Tomó conciencia.
144
El reencuentro con las carencias y la falta de oportunidad para seguir progresando o al menos
contar con lo que tenían en la casa hogar es un tópico que aborda Manuel con respecto a su
vida institucional y al egreso con su familia, hace una petición.
Que te hagan ver más la realidad, por qué estás aquí (casa hogar) y todo es una fantasía
podría decirse, tienes todo, no te falta nada, tienes paseos, tienes ropa, tienes comida,
tienes todo, pero sales afuera y te das cuenta que tu familia no tiene lo que necesitas o
cubrir esas necesidades que en la casa hogar si se cubrían, entonces a uno a veces por
flojera te dejas caer y caes en un pozo yo creo que profundo93 y realmente ves las cosas, te
hacen ver la realidad cruelmente, a veces nos toca vivirla bien fuertes pero… pues igual y
nos sirve y es cuando ya nos damos cuenta. Manuel (1995-2007).
El entorno familiar y sus necesidades, les orillan a incorporarse o a ser incorporados por sus
padres a realizar actividades remuneradas, trabajos que en sus inicios son realizados
principalmente en el área de servicios, restaurantes, tiendas de conveniencia y centros
comerciales (véase el cuadro 17); en los casos de las personas que egresan a temprana edad
(Mario, Adriana, Cecilia y Juanita) se identifica que dos de estas personas inician a trabajar
como paqueteros en centros comerciales, una de ellas huye de su hogar y vive con una amiga
de su madre un corto tiempo y posteriormente es institucionalizada por el DIF estatal; la
última de ellas no menciona haber realizado actividades remuneradas, las inicia dos años antes
de la entrevista debido a la muerte de su pareja, cuando ella tenía aproximadamente 20 años.
En estos casos es importante señalar que regresan a su hogar sin concluir la primaria y al
momento de la entrevista dos cuentan con secundaria terminada y manifiestan nunca haber
ingresado a preparatoria ni a estudios técnicos; por otro lado, las dos personas restantes
cuentan con estudios a nivel de licenciatura, uno ha cursado hasta sexto semestre y señala que
va a terminar su carrera y la otra persona manifiesta que sólo le faltaba un mes para concluir
su licenciatura.
Mi primer trabajo, sí fue informal, porque no estaba yo en edad para ejercer un trabajo, te
voy a decir que fue invertir mi tiempo, mi tiempo para ganar unos pesos para poder ayudar
a mi casa, eso fue realmente lo que hice, porque realmente me levantaba, yo empecé a
trabajar de paquetero a los 10 años; mi primer, mi primer trabajo formal, fue como
inspector camionero, trabaja como inspector, checaba los camiones; el segundo trabajo era
de cajero, me dieron la oportunidad ahí en Soriana. Actualmente yo trabajo en Movistar,
soy ejecutivo de ventas, vendedor pero realmente tengo mucha experiencia, llevo casi 5
93
Se refiere a depresión.
145
años trabajando en Movistar, me ha ido muy bien, ahorita soy de los mejores vendedores
que ha tenido Movistar a nivel nacional. Mario (1989-1996).
La salida de la casa hogar a temprana edad no significa que hay apego familiar ni desarrollo
educativo, en los casos de las personas con estudios superiores quedaron solos al corto plazo
del regreso al hogar; a una, su madre le abandonó y en otro caso hubo orfandad de padres; en
los casos que las personas estudiaron hasta el nivel de secundaria el padre está con ellas hasta
el momento de la entrevista.
*Años.
Fuente: Elaboración propia, en base a la fuente de datos de casa hogar en estudio e información
proporcionada durante la entrevista a exresidentes.
Tres de las personas entrevistadas (Héctor, Imelda y Sandra) iniciaron sus actividades
laborales en concordancia con la preparación técnica que habían recibido en la escuela; de las
tres, dos siguen ejerciendo su carrera y la tercera se dedicaba al momento de la entrevistas a
las actividades de su hogar.
Sandra (1990-1998). Antes de salirme de la casa hogar estaba estudiando y como iba
gente que apoyaba (a residentes) que les comentaban, de que ya estaban por salir o que
iban a graduarse ciertas personas que de belleza, una señora dijo ahí, yo soy de un salón
de belleza y entonces como se dice, ahí yo ya tenía un trabajo seguro para cuando yo salí
del internado.
96
Kentucky Fried Chicken.
147
En otros casos, el primer empleo fue orillado por el padre o madre que seguían con alta
vulnerabilidad económica, y vieron en sus hijas e hijos un medio para mejorar su situación
económica, sin considerar los riesgos a los cuales podrían enfrentar sus descendientes en los
lugares de trabajo, e incluso, lejos de su ciudad; una de las personas entrevistadas señala lo
siguiente:
Mi papá de hecho nos mandó (a trabajar) para el otro lado (EUA), mi papá este… nos
fuimos allá con unos amigos que tiene él, y pues órale nos fuimos y ya trabajábamos,
limpiábamos casas y te quedabas a dormir ahí y haz de cuenta muy bonito. Eunice (1983-
1991).
La empresa (…) quiebra, una empresa que tenía 400 personas, yo ahí alcance a ser
inspector de calidad, palomeando ahí, empecé desde abajo y fui escalonado, subiendo,
subiendo al punto que me enviaron a trabajar a los Estados Unidos a una empresa; me
dicen, pues sabes que esto ya se acabó, y ahí sí sentí yo un vacío muy feo, porque ahí yo
aprendí hacer todo lo que sé hacer; de la casa hogar, los trabajos nada que ver verdad, y
luego a lo que yo me dedico ahorita verdad, ahí lo aprendí, a mí siempre me ha gustado
aprender cosas nuevas, este, aprendí a coser escobas, la escoba la sé hacer desde un
principio, las máquinas las sé hacer y reparar también, en todo, siempre me ha gustado
todo eso; en ese tiempo me dieron 17 mil pesos de finiquito, por esos once años y medio
(…) compro una máquina (para hacer trapeadores) y voy y la meto a la casilla (casa) que
estaba chiquilla, verdad, ahí en donde hemos vivido casi todos, verdad, y bueno junto para
eso y empiezo a hacer trapeadores, poquitos dos o tres docenas a la semana, y las vendías,
hacía poquito y lo vendía o vendía primero a revendedores en lugar de venderlos yo
directamente a las tiendas (…) luego dije, quiero hacer una fábrica de escobas, aunque sea
chiquilla, como en la que estaba trabajando, pues me quedo a pata97 y vendo la camioneta
y agarro a cambio por una máquina, una camionetona era de 2006, 2007, era una buena
camioneta, verdad, y una máquina de esas estaba barata, entonces la cambio y chin98… me
voy a arriesgar y todo, saco y agarro la máquina, esa (indica), para hacer escobas. Soy el
97
Sin vehículo y caminando.
98
Expresión de inseguridad.
148
propietario del negocio, yo fui poco a poco, verdad, sí, sí se ha batallando bastante; aquí
tenemos como unos cinco o seis años trabajando, sí, ésta es mía (la propiedad de la
fábrica), este, empecé ahí en la casa, ahí en un pedacito, (…) luego salió el terreno y lo
compramos y a juntar un peso y a pedir prestado, todo para levantar la empresa más o
menos, pero muy orgulloso de todo lo que hemos hecho. Samuel (1984-1989).
El proceso de madurez alcanzado por las y los entrevistados, así como su desarrollo en la vida
laboral, podría estar vinculado con la resiliencia; sería interesante profundizar en otro estudio
si las bases que obtienen en la casa hogar les permiten desarrollar estas habilidades, o bien si
forman parte de un proceso de sobrevivencia al encontrarse en situaciones de alta
vulnerabilidad.
Al momento de la entrevista con los y las informantes, describen su vida actual, seis son
solteras, de ellas tres son hombres y tres son mujeres, la edad fluctúa entre los 19 y los 26 años
y los años de egreso fueron 1996 (dos casos), 2001, 2007 y 2008 con una persona para cada
año respectivamente (véase el cuadro 18). Un caso especial de soltería es de una mujer que
vivía en unión libre pero su pareja murió, se autodefine como mujer viuda, aunque señala que
no estuvo casada. Una característica de las personas solteras es que cuatro de ellas al momento
de la entrevista rentan la vivienda en donde viven, aunque uno tiene casa propia, no vive en
ella por intereses de distancia a su trabajo y otra persona vive en la vivienda de su padre.
Otro elemento a considerar, es que tres de las cinco personas solteras se han hecho cargo de
sus hermanos y hermanas que han ido egresando de la casa hogar; los principales motivos son
que no se adaptan a vivir con su padre o madre.
Viví tres años solo, hace un año que mi hermano, el que sigue de mí, vino a vivir conmigo
y el menor acaba de egresar de la casa hogar y tiene desde diciembre hasta ahorita, ellos
tienen su empleo, pero como quiera, uno tiene que estar como el papel del hermano
mayor, tratar ser el ejemplo. Manuel (1995-2007).
Nueve de las personas entrevistadas señalan estar casadas, cinco mujeres y cuatro hombres, y
sólo una manifiesta no tener hijos; siete son propietarias de la vivienda en donde viven, una
vive con su familia política y una más renta. La mayor parte de las personas que están casadas
afirman que fue por decisión propia y planificaron su enlace. En el caso de Héctor, señala que:
Salí de casa de jóvenes en 1993 y me casé como el 24 de marzo de 1995, a los 21, 22
años, pues a mi esposa ya la conocía desde el internado, a ella la conocí desde niños,
verdad, bueno desde joven, pero pues ahí en el internado era una amistad, como casi
hermanos, por así decirlo, claro que ellas tenían sus áreas de mujeres y nosotros nuestra
áreas de hombres, todo eso; pero crecimos así, con una amistad muy bonita, (…) cuando
ya empezamos a platicar ella y yo de una relación más formal para casarnos verdad, pues
yo diría que ya estaba dentro de lo que cabe acomodado99 verdad (…) fue cuando yo ya
99
Se refiere a que tenía donde vivir y lo necesario para formar un hogar.
149
Otro caso es el de Karla, que vivía en unión libre y comparte la situación que vivió y propicia
su decisión para contraer matrimonio:
Nos casamos y vivíamos en una quinta de un señor que fue el padrino de la boda, porque
nos juntamos, pero no nos habíamos casado, y dice saben qué: si van a trabajar conmigo
ustedes no pueden estar así, ¿se quieren? No pues sí, este, pues aquí la novia es la que va a
decidir, ¿tú quieres seguir con él?, sí los queremos aquí con nosotros y van a seguir
trabajando, trabajo tienen , pero ustedes no pueden seguir así, dice, aquí van a estar, van a
tener su casa amueblada, aquí el tiempo que ustedes quieran van a trabajar, yo les ofrezco
ese trabajo, igual a ti te digo, porque tú eres la mera buena, dije pues sí, ¿y por qué no te
has casado? Pues porque no ha habido dinero para organizar una boda, no cuento con el
apoyo de nadie, dice, que te parece si yo te pago tu boda, decídete, tienes de aquí al siete
para decidirte (…) si quieres, así yo les ayudo, siempre y cuando sea decisión de ustedes,
que ustedes quieran seguir juntos y que al rato si Dios quiere van a tener una familia,
¿cómo ven?, ¿tú que decides? No, pues sí, okey pues ya está, van con el capataz, se ponen
de acuerdo con él, que los lleve al registro civil, este… todo fue así, dije, pues sí él se está
ofreciendo y nos quiere ayudar, pues adelante. Karla (1991-1999).
100
Tiene casa propia, pero en la vivienda donde vive y se realizó la entrevista, es rentada.
150
La violencia familiar, los desencuentros, un entorno familiar con altos conflictos, son
elementos que propician la salida de la casa familiar; para Sagrario, las condiciones de
violencia y de alta vulnerabilidad fueron determinantes para la toma de la decisión de unirse
con su mejor amigo.
Creo que... desde hace cuatro años para acá, siento que ya vivo feliz, que estoy bien
porque todos vivíamos (hermanos) por sin ningún lado, desgraciadamente tuvo que pasar
algo para que ya nos uniéramos todos101, este... se suicidó el más chiquito de mis
hermanos; se suicidó y a partir de ahí, (…) este... sí... la verdad… no era mi novio pero...
sí, sí todo y haz de cuenta que falleció mi hermano y me dijo… pues prácticamente me
quedé sola, porque éramos él (hermano) y yo y estábamos y… pues me dijo, sabes que no
te voy a dejar ahí con esa señora102, mejor… este, cásate conmigo, pero yo no, en sí yo…
era, era mi mejor amigo, él me quería mucho y yo lo sabía y nada de ese rollo, entonces
yo me casé nada más, sin amor, sin amor me casé, nomás por salirme de mi casa, me salí,
también me casé, nomás por salirme de con mi mamá; gracias a Dios con el tiempo lo fui
queriendo y... le puedo decir que soy feliz, sinceramente. Sagrario (1991-1998).
Una de las personas entrevistadas señala estar separada de su pareja; esta mujer, al egresar,
primero se hace cargo de su madre que padece de problemas psiquiátricos y posteriormente
egresa su hermano menor, que también queda bajo su cuidado; menciona que la ruptura con su
pareja fue por motivos familiares más que en su relación personal:
Casi como a los 24 años (viví en pareja) pero nomás duré dos años con esa persona pero…
mi problema la verdad no sé… por ejemplo, con él mi problema era… mi mamá, me casó,
el muchacho me trata muy bien todo, después pues mi mamá le estorbaba, consíguele un
cuarto de renta y que no sé qué y pues yo andaba consiguiéndole y me dice sabes qué,
Sandra, yo no puedo con la cruz que estás cargando, que no sé qué… supuestamente esa
fue unas de las causas, yo le decía a él, cómo es que pues yo te dije que nadie me podía
apoyar con mi mamá, pero no… pues que no pudo. Sandra (1990-1998).
Dos personas son divorciadas, un hombre y una mujer, tienen casa propia y cada uno tiene tres
hijos; señalan que a pesar de la separación han superado la ruptura, y hoy en día tienen una
vida productiva. En el caso de Samuel, señala que él ha observado separaciones de sus
excompañeros y excompañeras y considera que tal vez no se adaptan a sus parejas porque
ellas no vivieron institucionalizadas.
Yo me casé como a los 22 años, salí como a los 16 años de ahí, como unos cinco o seis
años después me casé con una persona, dos meses la conozco y a los 11 me casó; ándale,
nos casamos nada más por el civil, (…) estoy divorciado actualmente, duramos 15 años a
lo mucho; tengo tres hijos, la grande y dos niños, y aquí viven a una cuadra de la fábrica,
(…) todo el apoyo tienen de mí, verdad (…) yo tengo unos cinco años de divorciado, que
me separé completamente. No sé qué es lo que tenga que ver, yo veo que si hay muchos
que están separados, yo digo que no, que no tiene que ver con la casa hogar, o
probablemente sí, también por el tipo de educación, he estado insistiendo mi hermano y su
101
Se refiere hermanas y hermanos.
102
Madre.
151
esposa salieron de ahí y están felices, ellos están encantadísimos, tuvieron la misma
educación, verdad, este, yo salgo de ahí, me casé con una persona que no tuvo nada que
ver con el tipo de educación que nosotros teníamos ahí y terminó, se terminó, ahí como
que nosotros éramos más apegados a reglas, yo pienso que probablemente la educación
que se lleva ahí y la que se lleva una persona acá afuera es muy diferente, si puede que
algo, pero no creo que la culpa sea de la casa hogar ni de nosotros verdad, a veces la
pareja como llevó otro tipo de educación, pues de preparación otro tipo de costumbres con
sus papás, no sé. Samuel (1984-1989).
En cambio Miriam deje entrever el motivo de su separación, y está relacionada con una unión
a temprana edad, una relación que inicia o forma parte de una salida necesaria del hogar por
parte de ella.
Me dice mi papá, tienes que trabajar porque yo no puedo pagar tus estudios; ya no (seguí
estudiando), me casé a los tres meses que salí del internado, me case a los 15 años, a los
15 años y medio, tuve a mi niña a los 17 años; me divorcié hace siete años, tuve tres hijos,
uno 18, uno de 15 y el chiquito de nueve; 11 años de casada, me separo y póngale que me
separo un lunes y el martes estaba lavando platos en un restaurante, como nueve meses y
luego me fui a otro restaurant, la meseriada103 y dije de aquí soy, se gana dinero todos los
días puedo salir adelante (…) y aquí estoy en Vips, aquí me va mejor, tengo un año
apenas, tengo un año. Miriam (1983-1992).
Como se ha observado, se tiene, por un lado, que la salida anticipada y sin preparación al
espacio familiar, en donde las relaciones son distantes debido la escasa convivencia, genera en
ocasiones con desacuerdos sobre el rol y actividades que desea realizar la persona recién
llegada, y por el otro, se ve en quien llega un producto para obtener más ingresos al hogar.
Estas visiones encontradas propician condiciones de alta tensión, de discusiones y violencia,
situaciones que concluyen en abandono del hogar, de los estudios y la incorporación a un
empleo.
Otro elemento importante es el egreso para hacerse cargo de uno de sus padres y hermanos,
incrementando la vulnerabilidad del exresidente; no obstante, es importante destacar el valor
de la responsabilidad, a pesar de encontrarse en situaciones de desventaja para competir (falta
de estudio, sin vivienda propia, entre otros) y con necesidades económicas. Abandono de la
casa familiar, matrimonios anticipados, embarazos a corta edad, son el resultado de una
inadecuada supervisión para la autorización de salida, así como una débil política de
seguimiento que permita evaluar las condiciones de vida y atención de las y los egresados.
La ausencia de instituciones públicas que se aboquen al seguimiento sistemático de las
familias en donde han llegado egresados de casas hogar; desafortunadamente, las zonas de la
teoría social, como se había dicho anteriormente, no hacen más que convertirse en un círculo:
se inicia en la vulnerabilidad, siguen en la exclusión, se brinda la intervención, y lo que sería
la integración se convierte en una vuelta a la vulnerabilidad y exclusión de la vida familiar, en
otra etapa de la vida de las y los informantes.
103
De mesera.
152
7.1.7 Discriminación
Manuel (1995-2007). Mira, conmigo se han sorprendido en otros lugares como en San
Nicolás, en Monterrey, en Apodaca, porque yo vengo de una institución y dicen que
parezco o que tengo los hábitos de un niño rico, con valores, que con respeto, que por
favor, gracias, el tipo de trato y el tipo de plática que uno tiene pues muy diferente, mira,
yo sí lo comento cuando siento que es la ocasión, porque a veces … unos tipos de gentes
lo hacen para incomodarte, tratar de hacer algo de burlas y obviamente te molesta,
entonces yo para nada siento vergüenza por ser de aquí, ni pena, no, nada, sí me da un
poco de coraje que la gente se quiera burlar o hacerte menos, acepto que por un lado
algunas personas se quieran burlar y entonces sí me reservo y en ese debido momento, s se
ganan la confianza, pues obviamente se les dice.
En lo general gran parte de los entrevistados y entrevistadas afirmaron que no han sufrido de
discriminación, ni en el ámbito familiar (familia política), laboral o social y que generalmente
cuando una persona conoce su pasado le brindan apoyo y reconocimiento a la vez que les
preguntan sobre cómo es vivir en una institución, señalan que generalmente los compadecen
pensando que vivieron una institucionalización triste y con carencias. Otras personas relatan
sus experiencias al buscar empleo una vez que egresaban de la casa hogar, tales como sus
resistencias durante las entrevistas y sus recelos a compartir su pasado institucional con los
entrevistadores de las empresas; del mismo modo, comparten cómo fue su interacción con sus
nuevos compañeros de trabajo.
Sagrario (1991-1998). Pues sí, porque me acuerdo cuando me entrevistaron... tenía que
decir la verdad, yo no quería, ni... ni hablar del tema de que estuve en la casa hogar, pero
pues... si, sino al contrario, me dieron trabajo... y hasta a veces me preguntaban que cómo
me va ahí... porque todo mundo lo ve como que... es un internado y ahí te tratan mal y...
no... y mucha gente ahora que me dice pero, ¿ahí en el internado los maltratan? porque
153
mucha gente tiene la idea de que en un internado, te golpean, te maltratan, y le dije no... y
yo le digo no, yo cuando estuve es todo lo contrario, le digo, no, ahí lo cuidan a uno mejor
que aquí afuera.
Karla (1991-1999). Era incómodo porque lo primero que te preguntaban es ¿de dónde
eres? De tal, y ¿con quién vives? Con mamá, y por decir de que no sé, preguntarle a mi
mamá, por ejemplo, yo no estuve con mi mamá en tal tiempo, y ¿luego qué hiciste en todo
ese tiempo? En una casa hogar, y ¡ah! y ¿qué hiciste? Sí, como a quién mataste o qué, qué
hiciste. No pues nada, simplemente que yo viví una etapa muy difícil al llegar aquí a
Monterrey, no pues, mi mamá no podía con todos nosotros, y eran cinco para ella sola,
pues sí pero por eso no tuvo otra opción, no quería abandonarnos, ¿y te trataba mal? Y sí
es ¿cierto que el internado te hace esto y esto otro? A mí no me pasó eso, no, al menos yo
no sentí eso de… no me hicieron eso de que tú dices, de que te pegaban, de que te
bañaban con agua fría, de que te daban la comida echada a perder, no sé qué, no pues
fíjate que eso a mí no me pasó, en particular a mí no me pasó eso.
Las personas entrevistadas señalan que su vida con familiares políticos y en sus relaciones
sociales y laborales han sido libres de discriminación; afirman que las personas con las que
interactúan les muestran respeto y que reciben su apoyo, en especial al conocer su procedencia
e historia. Lo anterior es digno de mencionar, ya que al iniciar el presente estudio se
consideraba que existirían conductas discriminatorias a los egresados en las diversas esferas de
su vida cotidiana, por lo que si bien no se pueden descartar de actos discriminatorias, en el
presente trabajo las personas entrevistadas afirman que en su incorporación a la vida
independiente con personas ajenas a su familia no lo han sufrido.
7.1.8 Percepción de la utilidad de la casa hogar en su vida independiente
Cuando se cuestionó a las personas entrevistadas, sobre qué les fue útil en su vida fuera de la
casa hogar y que lo hubiese aprendido durante la institucionalización y que hasta el día de la
entrevista consideraban de utilidad, manifestaron principalmente los valores y principios
como: el orden, la disciplina, el liderazgo, el respeto, la obediencia, la honestidad, la
responsabilidad., la amabilidad y la humildad; asimismo, destacaron que les inculcaron el
valor del trabajo.
Otras personas se refieren más al apoyo que recibieron de las y los empleados de la
institución; señalan que la consejería fue determinante en sus vidas, ya que les permitió definir
su porvenir, aunque también dejan entrever que en su reencuentro familiar las cosas no se
dieron como lo esperaban y señalan que eso sucedió con otros compañeros y compañeras al
egresar de la casa hogar.
154
Soy lo que soy ahorita, porque si yo, este, no agarrara los consejos que me daban los
maestros dentro y fuera de la casa hogar, yo digo que yo o me hubiera suicidado o hubiera
agarrado un camino... bien difícil porque vaya que sí… me ofrecieron... de irme de... y yo
preferí no... porque, ahí este, me dieron muchos consejos porque a mí, yo por fuera
también hubo mucha gente que me daba muchos consejos y que me decía que no me fuera
por un mal camino, y que siguiera adelante y que le echara muchas ganas, me echaron
muchos, me motivaron y me echaban muchas porras y todo, yo digo que eso fue...lo que
soy ahora... Sagrario (1991-1998).
Las actividades que realizaban apoyando a los empleados y que les compartieron sus
conocimientos técnicos como la reparación de utensilios de cocina, así como instalaciones
eléctricas, reparación mecánica y de mantenimiento, que aprendieron en la institución, mismos
que señalan como de mucha utilidad en su vida productiva, Samuel y Miriam comparten lo
siguiente.
Samuel (1984-1989). Todo lo que aprendas en la casa hogar te va a servir, porque ahí nos
enseñaron electricidad, yo hice todas las instalaciones aquí en la empresa, todas, ahí nos
enseñaron algo, lo esencial, ya después tú lo buscas más completo, algo de mantenimiento
(…) todo te va a servir, por eso digo que todo lo que aprendas ahí en algún momento lo
vas a ocupar.
Se preguntó a las personas participantes su opinión sobre qué pensaban de su vida institucional
y señalaron elementos que consideran deberían estar presentes con mayor profundidad; al
menos indican que en etapa institucional, si bien existían, no tuvieron el impacto en su
desarrollo y en su vida al egresar.
La falta de convivencia entre hermanos residentes es una debilidad enmarcada por Manuel al
señalar que las actividades están programadas de acuerdo a la edad o año escolar, de tal
manera que escasas veces tienen oportunidad de convivir entre ellos y que a la postre les
resulta nocivo.
Como se trabaja con los jóvenes, yo creo que persiste y falta que ellos convivan más, que
convivan entre ellos porque siento que están muy separados, muy aislados, la verdad los
104
Se refiere a concluir sus estudios.
155
La educación es una petición que manifiestan prácticamente todas las personas entrevistadas,
en especial los estudios medios y profesionales (técnica completa, la preparatoria y carreras
profesionales), ya que mencionan que un egreso a temprana edad tiene como resultado el
abandono escolar, y por consecuencia truncan gran parte de sus proyectos de vida.
Karina (1987-2000). Mi único consejo es que no soltaran a los niños.... que les den
carreras para que sepan defenderse, que salgan profesionales porque la vida aquí afuera es
muy difícil (…) mi consejo sería ese, que los preparen con estudio para que ellos estén...
maduros, tengan una edad, que digan, bueno, este... ya tiene edad suficiente pero son
profesionales.
La reflexión de Karla con respecto a la visión del residente de su status de vida en la casa
hogar y la realidad externa forma parte de su petición, cuestión que se ve cuando señala de
manera implícita que se crea una especie de espejismo en los residentes y que al momento de
egresar su realidad estará marcada de carencias; sobre esto, líneas atrás lo manifestó también
el exresidente Manuel.
Muchas compañeras estaban confiadas de que pues aquí tengo todo, no me falta ropa, no
me falta zapatos, este, no me falta nada, y ellas se creían como si fueran, como te diré,
como si fueran niñas ricas, por decir, porque tenían todo y… se lo creían y así lo
demostraban y este, me ponía a pensar, yo sé que aquí no voy a estar toda la vida, en
algún momento tengo que salir, y tengo que valerme por mí misma. Karla (1991-1999).
Por otro lado, señalaron que hubo acciones y programas que deberían seguir y que a ellas y
ellos les resultó benéfico al incorporarse a la familia o al independizarse; los testimonios que
engloban sus recomendaciones se refieren ciertos tópicos.
Pienso que deberían seguir así con el apoyo, en que estén ahí y que terminen… que
estudien y que se preparen y que ellos tomen la decisión si se quieren ir con sus familiares
o quedarse ahí, porque yo no estoy muy de acuerdo que se regresen con sus familiares
porque ellos ya tienen una vida, por ejemplo, el tío ya tiene a sus hijos, sí, y que una niña
se quedó huérfana, por decir así, algunos sí te lo pueden aceptar bien porque estas dentro
de una familia pero otros yo creo que no. Sandra (1990-1998).
Bueno, a mí en una ocasión me tocó que uno de los jóvenes quiso abusar de mí,
obviamente no me defendí, no lo golpeé, pero me fui corriendo, bueno es una defensa
también, yo no quise decir nada, pero no se volvió a repetir, para mí fue una experiencia
muy desagradable, no llegué a nada, ni el chavo llegó a nada, gracias a Dios que no me
forzó a hacer nada, pero vivo todos los días con ese… no es un coraje, no es un temor,
pero si lo tengo muy grabado, fue un pequeño trauma. Manuel (1995-2007).
Del mismo modo, una observación que realizan los y las egresadas es el escuchar a los
residentes, es decir, respetarles cuando no desean regresar con su familia; señalan que el niño
y la niña tienen el derecho a ser escuchados sobre su destino, cuestionan las condiciones en
que viven sus familias y que les afecta porque rompen con su continuidad en los estudios
Samuel (1984-1989). Si no tienen las posibilidades los padres o los familiares, no sé, yo
digo que si el niño quiere continuar ahí y terminar sus estudios, yo digo que le deberían de
dar oportunidad, si ya van encarrilados en sus estudios en su ciclo de educación lo van a
sacar de balance, (…) porque volvemos a lo mismo, porque nosotros estamos ahí y sales,
ya se te dificulta mucho y ya no puedes, los acostumbraste por un lado, y después ahí se
va a quedar así y acá no va a ser lo mismo, no va a ver la misma atención.
Adriana (1989-1996). Depende, yo creo que deberían de checar por qué el niño está ahí,
primero que nada y si los familiares se preocuparon por él cuando estaba ahí, es porque les
interesa el niño, si no se preocuparon por él, si nunca preguntaron por él, yo digo que es
mejor que esté en un lugar, en un internado (…) cuando estaban ahí, cuando nomás iban
una vez al mes, usted cree que ya estando ahí todo el tiempo les van a ser caso; digo que el
niño va a salir peor, yo creo porque va a ser igual, por decir, mira ahí está mi mamá y no
me hace caso, este, yo digo a lo mejor fue mi caso, no sé, pero yo digo, si los papás y los
tíos se comprometen y van a visitarlo y todo eso, si no van, si no se preocuparon, cuando
van una vez al mes, menos se van a preocupar. Adriana.
Un punto de interés fue el conocer la opinión de los informantes con respecto al retorno al
ámbito familiar, o en su caso, del acogimiento, estrategias utilizadas de manera más recurrente
por recomendación de UNICEF (2008). Algunos señalan que la familia no les acepta,
cuestionan si realmente los padres los quieren de regreso, si el retorno garantiza las
necesidades básicas y afectivas que requieren; asimismo, señalan sobre el seguimiento: cuánto
157
tiempo es el suficiente para que la supervisión institucional les garantice la seguridad a la niña,
niño o adolescente.
Karina (1987-2000). Porque, si ni tu familia... hay niños que no los quieren los familiares,
y no van a ir a sufrir afuera (…) entonces este, yo pienso que si están chiquitos, así como
a mí que me estuvieron checando que mi papá estuviera bien y que las comodidades y que
esto, pienso yo que deberían de dar un seguimiento hasta cierta edad y decir que ahora sí
creo que ya estás bien, órale, vamos a volar verdad, pero soltarlos así a la suerte de ellos,
me imagino que no, en todo caso, para que los recogen verdad.
Karla (1991-1999). Primero tendrían que valorar la situación de la familia con la que se
tienen que ir; cómo te diré, para que crean que no han perdido nada de lo que tienen en la
casa hogar, como es el estudiar, el tener sus hábitos, y que tengan más que nada, el apoyo
y el amor de la familia, que crean que con esa ayuda que van despegando, van a seguir,
eh, qué te diré, mejorando, que no vaya hacer algo que los perjudique (…) que trate de
seguir con sus planes (…) pero más que nada, que tenga el amor, el apoyo, la seguridad,
de que ahí van a seguir, van a estar bien, de que no pase así, de que ya estas con tu familia
y adiós que te vaya bien, sin saber cuál es lo que le van a ofrecer, sea quien sea, la mamá o
la tía, la madrina, no sé, más que nada que se analicen las cosas, yo sé que no van andar
atrás de la familia: ¿A qué te dedicas? ¿Qué haces? ¿Cómo eres? ¿Cómo te comportas?
La zona de integración, en el caso del presente estudio se refiere al egreso de la casa hogar y la
llegada con la familia, momento en que la teoría de la exclusión social considera como el
momento culminante, después de las fase de intervención, cuando ya se debieron de
proporcionar las herramientas básicas para un egreso e integración a una vida libre de
vulnerabilidad.
Un elemento clave se encuentra asociado a las nuevas carencias de las personas exresidentes,
puesto que en la casa hogar se les proveía, aspectos que la familia no puede ofrecerles por la
situación de vulnerabilidad económica en que vive. Lo anterior propicia el primer conflicto: la
decisión de seguir estudiando y la incorporación al trabajo, está última como única opción
familiar.
La violencia como parte de las relaciones en la familia trae consigo el reencuentro con una
faceta que había quedado atrás, la mayoría de las personas entrevistadas, refiere una ausencia
(no total) de castigos físicos en la casa hogar y al reintegrarse a la familia el trato violento
vuelve a presentarse, lo que provocó un choque entre dos visiones distintas. En el mismo
sentido, se reitera que la familia presiona para que los exresidentes se incorporen a las tareas
158
que permitirán cubrir las necesidades familiares, principalmente económicas, y que se adapten
a la nueva propuesta familiar, olvidando sus planes de vida planificados en la casa hogar.
Se podría afirmar que la zona de intervención cubre las necesidades elementales de las niñas,
niños y adolescentes, y les prepara integralmente para su integración familiar, cumple con su
objetivo parcialmente por la razón antes aducida: queda inconcluso el objetivo principal, que
es el retorno a un espacio de seguridad y desarrollo que les permita seguir creciendo y que sus
relaciones familiares sean más armónicas.
Siempre me sentí como gente importante, como que valía mucho, te sentías protegida, si llegaba un
huracán, como si llegara un terremoto, me sentía protegida.
Un proceso que poco se ha documentado es la ruta institucional que vive un porcentaje de las
niñas, niños y adolescentes institucionalizados, la cual implica el rompimiento afectivo
construido después de la separación de sus seres queridos (principalmente los padres); esta
construcción e identificación con el personal que labora en las casas hogar podría convertirse
en un círculo que en algunos casos se podría señalar como violencia institucional.
En la base de datos que proporcionó la casa hogar de la sociedad civil, se tuvo la oportunidad
de indagar y registrar el origen y llegada a la casa hogar, y posteriormente el traslado a otra
institución. Ahí se identifican vías de origen; una de ellas se refiere a la intervención de la
Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia (Nuevo León) cuando se presenta un
reporte por maltrato: si se identifican características de violencia, la víctima es trasladada a un
centro de evaluación, y si se confirma, se le conduce a una casa hogar pública; de ahí, puede
ser trasladada a una casa hogar de la sociedad civil y puede pasar por varias e incluso regresar
a la casa hogar pública, hasta su egreso; otra es cuando el ingreso se realiza a petición de
apoyo por los padres, ante la incapacidad para atender las necesidades básicas del niño, niña o
adolescente, donde el primer ingreso se da a la casa hogar de la sociedad civil y a partir de ahí
pueden presentarse traslados a otras instituciones (véase la figura 6).
Segundo traslado
Padres solicitan
apoyo para sus Casa hogar
hijas e hijos por sociedad civil
situación de
vulnerabilidad Casa hogar de la Tercer traslado
sociedad civil
Primer traslado Casa hogar
sociedad civil
o pública
Casa hogar de la
Segundo traslado sociedad civil
Se identificaron de manera documental las características que inciden o que propician el tener
una mayor probabilidad de vivir este proceso, las personas informantes que vivieron rutas
institucionales forman parte de la siguiente información. De 1982 a 1989 (véase el cuadro 19),
de 929 ingresos, 181 (19.48%) transitaron por al menos dos casas hogar durante su
institucionalización; 178 provenían de casas hogar públicas, es decir, 19.16% de los ingresos;
de casas hogar privadas, ingresaron 3 personas (0.32%).
De los 929 ingresos, 19 casos tuvieron una ruta de al menos tres instituciones, es decir, de la
que provenían, la casa hogar en estudio y a la que fueron egresados. 12 provenían de una casa
hogar o institución del servicio público; al salir, uno egresó a una casa hogar privada, y de los
11 restantes no se cuenta con registro de la institución a la que fue remitido, ya que sólo se
reporta el traslado institucional (véase el anexo 15, números absolutos).
105
Instituciones: DIF Nuevo León, Consejo tutelar, Centro Infantil Gonzalitos (CIG), Centro Infantil os Ángeles,
Departamento Integral al Maltrato en el Menor (DIMME), DIF Estatal.
106
Casa hogar Douglas.
162
De los 178 ingresos con origen de una casa hogar pública son 12 casos (6.74%) de niñas,
niños y adolescentes que después de su llegada a la segunda institución, son trasladados a una
tercera casa hogar, por lo que transitaron por al menos tres casas hogar durante su
institucionalización. Para este periodo de tiempo (1982-1989), las niñas, niños y adolescentes
que provienen de una casa hogar pública tienen más posibilidades de transitar por más
instituciones.
Para la década de 1990 a 1999 (cuadro 20) se presentaron 562 ingresos a la casa hogar, 138
(24.55%) provenían de una casa hogar o institución del servicio público y 14 (2.49%) de casas
hogar privadas; 27.04% de los infantes y adolescentes vivió un ruta institucional de al menos
dos instituciones.
De 138 casos que provenían de una casa hogar o institución pública, 16 de ellos fueron
transferidos a una nueva casa hogar, dos a casas hogar privadas, tres a instituciones públicas y
11 trasladados pero sin registro de la institución de destino. Una persona fue remitida por una
organización privada y posteriormente fue enviada a la prevocacional (padre Severiano
Martínez).
Existen cuatro casos que ingresaron por iniciativa propia y que posteriormente fueron
trasladados a otros espacios privados o de la sociedad civil: uno fue conducido a una casa
hogar privada llamado albergue solidaridad, dos a la casa hogar prevocacional padre
Severiano Martínez y en un caso no se cuenta con el nombre del lugar de transferencia. A la
107
DIF Nuevo León, Consejo tutelar, Centro Infantil Gonzalitos (CIG), Centro Infantil los Ángeles,
Departamento Integral de Maltrato al Menor (DIMME) DIF Estatal.
163
vez, cuatro personas de las que no se tiene información sobre la vía de ingreso, fueron
transferidas a los siguientes lugares: una a la casa hogar Gonzalitos (DIF estatal), dos a la casa
hogar del padre Severiano Martínez (prevocacional) y de uno de los casos no se cuenta con
información del nombre de la institución.
Para la década de los noventa, de 562 ingresos, 138 (24.55%) fueron remitidos por una
institución pública; de estos casos 138, 11.59% fue transferido a una tercera institución. Por
otro lado, en este mismo periodo, se ingresó a 167 (29.71%) niñas, niños y adolescentes bajo
el concepto de “iniciativa propia”; de los 167, solamente cuatro (2.39%) fueron trasladados a
lo que sería su segunda institución. En estos años, se contabilizaron cuatro ingresos (2.39%)
sin referir origen, mismos que fueron trasladados a otra casa hogar, por lo que vivieron en al
menos dos instituciones (véase el anexo 17).
Para este periodo, se observa que aquellos ingresos que provenían de una institución pública
son los que viven una ruta que les lleva a vivir en más casas hogar (tres). Una de las razones
para esta situación es el hecho que la casa hogar pública debe buscar una institución que pueda
cubrir las necesidades de la víctima, y este mismo propósito pudiera provocar la posterior
transferencia a otra casa hogar.
Durante el periodo 2000-2009 (véase el cuadro 21), ingresaron a la casa hogar de la sociedad
civil 373 niñas, niños y adolescentes, de los cuales 186 (49.86%) provenían de una casa hogar
o institución pública y ocho (2.14%) de una casa hogar privada108. Es de destacar que poco
menos de 50% de los ingresos provenga del sector público, muy probablemente motivado por
las nuevas disposiciones legales en la atención a reportes de maltrato infantil, asociado a la
disposición UNICEF del retorno al ámbito familiar en el menor tiempos posible; así, 51.20%
de los ingresos de esta década vivió en dos casas hogar.
108
Damas Vicentinas, Pequeños hermanos de San José y Albergue Casa Mamá.
164
Cuadro 21. Porcentaje de vía de ingreso a casa hogar de la sociedad civil. 2000 a 2009
Vía de Total de % % %
ingreso ingresos Procedentes de casas hogar, Procedentes Total de ingresos
albergue, o sistemas de de casas con antecedente
protección a niñas, niños y hogar de provenir de
adolescentes del sector privadas110 una casa hogar
público109
2000 35 17.14 0 17.14
2001 65 60 6.15 66.15
2002 38 68.42 0 68.42
2003 25 12 0 12
2004 19 21.05 6.15 42.10
2005 43 55.81 0 55.81
2006 44 79.54 0 79.54
2007 17 35.29 0 35.29
2008 36 36.11 0 36.11
2009 51 58.82 0 58.82
Total 373 49.86 2.14 52.01
Fuente: Elaboración propia con información de institución.
De los 186 ingresos de casas hogar de instituciones públicas, 30 fueron trasladados a otras
casas hogar, es decir, 16.12%; De los cuatro que ingresaron a través de casas hogar privadas,
uno (12.5%) fue transferido a otra casa hogar. Asimismo, tres personas fueron trasladadas a
otra casa hogar de las cuales no se cuenta con información que señale su procedencia inicial.
Una de las preguntas vertidas en este proyecto fue: ¿de qué depende que unas rutas
institucionales sean largas y otras cortas? Documentalmente se observa que aquellos ingresos
en que participan instituciones de protección al menor tienden a que el proceso institucional se
convierta en una ruta en que el o la residente transita en este caso entre dos y tres instituciones;
es probable que esto sea favorecido debido a la escasa participación familiar, dado que en un
primer momento la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia interviene para proteger
al infante. Por otro lado, puede ocasionarse a que pocas instituciones daban servicio a menores
de 0a 18 años; para el año 2012 sólo cuatro casas hogar en Nuevo León admiten a mayores de
12 años; de ellas sólo una acepta de 0 a 18 años, otra solo a jóvenes de 13 a 18 años y dos de
ellas sólo a mujeres de 13 a 18 años (DIF, 2012).
109
DIF Nuevo León, Consejo tutelar, Centro Infantil Gonzalitos (CIG), Centro Infantil os Ángeles, Departamento
Integral de Maltrato al menor (DIMME) DIF Estatal.
110
Casa hogar Douglas.
165
Con respecto a las niñas, niños y adolescentes que ingresan por iniciativa propia y a través de
otras casas hogar, el porcentaje de aquellas personas que viven la ruta institucional es menor;
un elemento que debe considerarse es que los padres no vivieron la separación por una orden
preventiva de protección al menor, si no que fueron por iniciativa propia a solicitar apoyo para
la atención de su hija o hijo, por lo que generalmente acuden a visitas a la casa hogar; una
hipótesis es que no se sienten despojados, no hay miedo, rencor que les separe de la casa hogar
y propicie condiciones para el retorno familiar y no un traslado a otra institución
(conversaciones con directivos de casa hogar privada, 2012). De igual manera, cuando es
recomendable la transferencia, el contacto con los padres de las y los residentes favorece un
intercambio informativo para que acepten el traslado, señalándoles los beneficios para sus
hijas e hijos y en ocasiones optan por la reintegración familiar.
Un elemento a destacar de las conversaciones con una de las directivas de la casa hogar es la
siguiente observación: “Si se permitiera conversar con los padres agresores o negligentes antes
de separarlos de sus hijos, para que de manera informada accedieran a ingresar a sus hijos
(temporalmente) a una casa hogar, muy probablemente se tendría a madres y padres visitando
a sus hijas e hijos y participando para su reintegración familiar en el mediano plazo”
(conversaciones con directiva 2013).
La ruta institucional tiene diferentes aristas que se podrán observar en el análisis de las
entrevistas a exresidentes; la realidad es que un importante número de infantes que viven su
institucionalización transitan de una casa hogar a otra, con el propósito de buscarle mejores
condiciones para su desarrollo, acción que pudiera ocasionar un choque entre sus sentimientos
al encontrar y perder personas con las cuales se identificó.
hermanas y hermanos a la casa hogar pública y posteriormente son trasladados a la casa hogar
de la sociedad civil; es importante señalar que en los dos casos, de acuerdo a los informantes,
el traslado les favoreció para estar junto a sus hermanos y así estuvieron en la institución de la
sociedad civil, lugar donde se aceptaban ingresos desde lactantes de meses hasta jóvenes de 18
años.
Manuel (1995-2007). En Gonzalitos,111 pues había un sistema de psicología y pues sus
trabajadores sociales que fueron los que me recibieron, por lo mismo de la violencia
doméstica que había en casa, mi abuelita fue la que puso la denuncia, (…) para poder yo
estar adentro del DIF Gonzalitos, me arroparon me hicieron sentir que no pasaba nada,
que todo iba a estar bien, que íbamos a vivir en un lugar mucho mejor porque las cosas
pasan por algo, para mejorar, eso fue una cosa que se me quedó más. Te comento que
había una persona que sí me cuidaba mucho y me procuraba, entonces me despegué de
eso y llego acá (casa hogar de la sociedad civil) y es algo muy diferente, entonces sí fue
un poquito difícil acoplarme (…) yo llegué con mis hermanos, pero yo primero, pues era
el mayor y el que sigue de mí, es menor por cuatro años, entonces fueron llegando así
sucesivamente hasta estar los cuatro adentro de la misma institución.
Las y los informantes poco pudieron aportar con respecto a su experiencia en la casa hogar
pública, debido a que su ingreso fue a muy temprana edad, por lo que sus recuerdos,
señalaron, eran escasos; Sandra y Manuel vivieron en dos instituciones.
Uno de los informantes, Édgar, vivió en tres instituciones privadas o de la sociedad civil, antes
de llegar a la casa hogar en estudio, es decir, pasó por cuatro instituciones 112, viviendo en cada
una de ellas diferentes experiencias. En ocasiones los egresos fueron intempestivos, agresivos
y sin apoyo, lo que representó un choque emocional para la persona entrevistada ingresar y
egresar, llegar con su familia, vivir una corta temporada con ella y la búsqueda de su familia
de una nueva casa hogar para él y repetir el proceso (véase la figura 7).
111
Casa hogar pública.
112
Con el fin de guardar el anonimato de las instituciones, sólo se mencionarán casa hogar uno, casa hogar dos y
casa hogar tres, la casa hogar objeto de estudios es llamada casa hogar de la sociedad civil.
167
Egreso, 19 años.
Vida independiente
La vida institucional de Edgar, inicia a los siete años; de los siete a los trece años vivió entre
las primeras tres instituciones y su familia, hasta el ingreso a la casa hogar cuatro, en la que se
adaptó y egresó a los 19 años de casa hogar de la sociedad civil en estudio. Édgar relata su
experiencia con respecto a la ruta institucional y familiar.
Edgar, estuve en cuatro casas hogar…
Casa hogar uno113: Estaba niño, tenía ocho años cuando yo entré a ese internado, siete…
ocho años. Estuve como dos años (…) todos íbamos a la escuela, ahí nos daban de comer,
era nuestra casa, jugábamos ahí y todo. Mi mamá, mi tío (me visitaban); bueno en ese
internado, estuvimos mis dos hermanas mayores y yo, y mi hermano; yo salí de ahí, nos…
se quemó, lo quemaron, un señor, que no quería a la señora, un loco, todo locochón,
estaba enfermo. Pues lo quemó todo, estábamos dormidos, eso fue en la mañana, como a
las dos de la mañana; un compañero sintió el humo y sentimos caliente, llegó la policía,
los bomberos y de ahí nos sacaron, (…) (nos llevaron) a casa de la señora, una casa que
tiene, nos llevó a todos ahí, éramos como 30. Édgar (2002-2009).
Casa hogar dos: De ahí nos entregaron a la casa hogar dos, a mí y a mi hermano nomás,
sin miedo, sin nada (sobre la llegada) pero, sí nos trataban mal ahí; nos pegaban si
hacíamos algo, nos pegaban, se enojaban, no nos daban de comer, muchas veces, a veces,
cuando no ibas a la escuela, te regañaban. Me corrieron, me dijeron que me fuera a mi
casa a mí y a mi hermano; nos fuimos solos mi hermano y yo, teníamos 10 años; no pos,
pedimos raid114. Porque nos corrieron, no nos corrieron por la buena, no, por la mala, 115
113
Con fin de no brindar el nombre de las instituciones se denominaran casa hogar uno, dos, tres y cuatro.
114
Un aventón, que los llevaran, solicitando ayuda en la vía pública.
115
Se refiere a que los echaron a la calle, sin avisarles a ellos o sus familiares.
168
Casa hogar tres: Nos trataban bien (la nueva casa hogar), llegamos y cada quien en su
cuarto, yo y mi hermano tocamos juntos los chavos116, se portaban bien, no duré mucho,
como unos nueve meses. Es que yo era el consentido de una señora que estaba enferma,
me recuerdo de ella mucho, se portaba bien conmigo, me trataba bien; de ella yo era el
consentido, yo me portaba bien. A mis hermanos los hacía a un lado, las personas se
consentían conmigo, de los cuatro yo era… me portaba bien; los demás tomaban coraje, se
enojaban, pos yo estaba encerrado con la señora, no me quería soltar, el día que se iban a
escapar117, por la ventana mi hermano me aventó una piedra, hasta que mis hermanos
abrieron una puerta y me sacaron a la fuerza; no, no me quiero ir, me quedo con mi mamá,
yo le decía mamá, dijo no, nos vámonos a qué te quedas, me solté, pos… yo iba
llorando… porque la quería mucho y todo. Pues me obligaron, sí pues, me obligaron mi
hermana y mis hermanos me estiraron y le dije que la quería mucho y me dijo que
igualmente y que me cuidara, no quería que me fuera y le gritaron y pues le dijeron hasta
de lo que se iba a morir, yo no sabía decir ninguna maldición, ni nada, nos escapamos, nos
fuimos hasta la casa, en la independencia. Edgar (2002-2009).
Edgar fue obligado por sus hermanos a salir de una casa hogar en la que él se encontraba a
gusto, se sentía protegido y querido; su retorno al medio donde vivía su familia lo envuelve en
acciones delictivas y de alto riesgo; si bien señala que se encontraba estudiando, las
actividades que realizaba enmarcan un destino no deseado socialmente.
Este, pos… ya me volví pandillero, drogadicto y ratero y todo eso; pues yo tenía 10 ó 9
años, ya estando afuera, tenía 10 años ya estando afuera, de todos los internados esos,
tenía 10 años. A los 10 años fue la última vez, ya me quedé en la casa (…) ahí fui y me
quedé, estudié, no acabé la escuela, ni nada, ahí no iba a estudiar, me salía y me iba a otro
lado. Pues me agarraban118, siempre me agarraban por drogadicto, porque me veían con el
5000 119 antes y con eso me detenían o cuando me peleaba, con pandillas, pandillas contra
116
Se refiere a compañeros y compañeras.
117
Sus hermanas y hermanos.
118
Se refiere a ser detenido por la autoridad.
119
Se refiere a resistol 5000 utilizado como inhalante, con el fin de drogarse.
169
pandillas (…) sí, por ahí entre sí, asaltábamos a gente que y la robábamos. Edgar (2002-
2009).
Su llegada a la casa hogar cuatro marca un cambio importante en Edgar, se incorpora a los
estudios y dura 6 años institucionalizado, comparte como fue su ingreso.
Casa hogar cuatro: Pues a mí y mi hermano, nos dijo una maestra que daba clases que
estaba en Cavida,120 no recuerdo cómo se llama, Cavida, ahí en la independencia, este, ahí
íbamos a estudiar y le dijo a mi tío… ella nos dijo a nosotros, que quería meternos a un
internado y le dijimos que no y, ella le dio la opción a mi tía y a mi tío, mi mamá no sabía,
porque estaba muy enferma y eso que, pos ya nos metieron, nos trajeron a mi hermano y
dos primas, nos instalaron a los cuatro, eso fue como en el 2002, los cuatro y no
queríamos estar, ni nada, pues nos gustó y pos aquí nos quedamos. Edgar (2002-2009).
Así vivieron los cambios de institución Sandra, Mario y Edgar; se puede deducir que el
ingreso gestionado a través de la institución pública fue el de menor riesgo para los residentes;
el caso de Edgar marca diferencia, debido a que su ingreso fue por solicitud de los padres;
aunque se tiene que reconocer que la ausencia de mayores casos impide afirmarlo, da indicios
para proseguir revisando esta característica en posteriores estudios.
La ruta institucional no concluye con la llegada o salida de la casa hogar de la sociedad civil,
como se observó en la información aportada en el subapartado anterior; existen casos de
informantes que vivieron una ruta institucional, posterior a su egreso de esta casa hogar en
estudio. Sandra prosigue su ruta institucional e ingresa a otra institución, con apoyo de la
misma casa hogar de la sociedad civil; Paula egresa y se incorpora a otra institución también
con el apoyo de la institución.
Sandra (1990-1998). La licenciada me comentó, me dice, oye Sandra, cómo ves, está una
casa de Jesús, es de monjitas, pero que es, cómo se dice, que entras y sales el mismo día,
había como una estancia, algo así, había esa opción o había la otra donde iban a rentar una
casa y le dije a la licenciada, si quiere que me manden ahí a lo de la casa de Jesús y otras
compañeras las mandaron para otras casas y yo primero entre en ese internadillo, en ese y
luego después estuvieron mandando a compañeras ahí mismo y luego que no se les
acomodaba el horario, como allí tenían un horario y no sé qué, la llegada nomás era cómo
a las 10 y las chavas llegaban más tarde y pos, se buscaron otra casa de renta y yo seguía
allí mismo (…) como 2 años.
Imelda (1984-1997). Cuando ya salí, como me llevaron a… estuve acá en una casa de
renta, una casa de acá de la Casa de Jesús, sí, ahí nos rentaban y luego, ya después, este,
me salí de ahí, pero sí anduve batallando poquito, porque yo tuve problemillas ahí con las
madres ahí de ese lugar, fue porque llegaba tarde; luego ya después me estaban
localizando, para ayudarme, pero después ya no me localizaron… (me fui a vivir) mmm
con una amiga, ex compañera, como trabaja yo en un asilo de ancianos.
Adriana, que regresa a su hogar, posteriormente huye de su casa, se refugia con una amiga de
su madre y a continuación es ingresada a dos casas hogar, una pública y otra privada, y hasta
que se pasados unos años se reintegra con un hermano.
120
Institución de apoyo educativo -no es casa hogar.
170
Y luego, ya del DIF me llevaron a una… qué se llama, estancia temporal y estuve, pero yo
le decía a la encargada de ahí, a la del DIF, pos que yo ya no quería estar ahí. Estaba por
cómo se llama, es que no me acuerdo, por donde está el cine Raly, acá más para adentro
unas cuatro o cinco cuadras (tendría) 12 ó 13 años. Ahí estuve como 6 meses, (…) la
señora con la que vivía… yo… pensé que me iba reclamar y pos que iba decir que vivía
conmigo y nada más fue una vez y ya no se volvió aparecer. Nadie más fue a verme, sí,
nadie más fue Adriana (1989-1996).
Muy bien, ahí, era la gente de oficinas, yo era la que contestaba el teléfono y también me
dejaban salir, también con las encargadas, este, y pues ahí nadie me iba a visitar. Este, y
luego, ya después de eso, este pos ya me pagaban por los mandados, era la única persona
que podía salir, o sea, me daban permisos, ya sabían que me dejaban salir Adriana (1989-
1996).
A un año y medio de su egreso de la casa hogar de la sociedad civil, esa era su realidad, un
regreso no satisfactorio a la casa de su madre, su madre la abandona y posteriormente ella
busca el apoyo de una amiga de su madre; reinicia la ruta institucional, en la estancia
temporal. Se encontraba en un espacio en el cual se encuentra a gusto pero a la vez no quería
quedarse, dado que sus actividades eran limitadas; una de ellas era la escuela, en la cual quedó
estancada y por otro lado, la ausencia de visitas de su familia y la solidaridad de una
compañera le hace tomar una decisión, salir de la estancia temporal.
En la estancia temporal, te levantabas, comías, jugabas y luego otra vez, te levantabas,
desayunabas, jugabas y de repente hacías tarea, pero, pos, yo no tenía tarea, porque ahí
había escuela pero hasta sexto y pos yo, ya no estaba en sexto; yo iba, pero el maestro ya
me decía, pos si quieres ponte hacer esto, pero yo decía, ¡ay! es que esto ya me lo sé y ya
por eso no iba a la escuela; y dije, yo para que quiero venir aquí, si ya sabía lo que me iba
a poner y luego ya de repente iba y… no hacías nada, en la estancia temporal, tienes todo
el tiempo para ti, jugar nada más y comer.
Yo le decía que quería salirme (a la persona responsable) (…) le dije, es que ya me quiero
ir de aquí, siento… pues… que quiero seguir estudiando y pos cómo la voy a hacer, no,
pos déjame te checo los mejores internados, para que te vayas a uno de esos.
Ahí había un club121, que nos escapábamos, nada más me salí una vez; este, n’ombre, me
encontraron, yo me salí por una amiga, me había dicho te vas a vivir conmigo y ya nos
íbamos a escapar y nos agarraron, es que yo al saltar pos me lesioné el tobillo, se me
121
Se refiere a un grupo de residentes que se reunían y se identificaban.
171
dobló y me dolía demasiado y pos ya no podía correr rápido por eso me agarraron. A mi
amiga no la iban a agarrar, pero ella dijo que si tú no te vas, yo tampoco y pues, a qué voy
a mi casa y ella regresó, nos quedamos sentadas en la banqueta y ya nos agarraron.
Y me regañaron y todo, pero, pos, sí me tenían mucha confianza y cómo yo iba hacer eso
y pos me sentía mal, por eso, si me tienen mucha confianza y dije, ya no quiero estar aquí
y entonces a dónde te quieres ir, desde cuándo me dijiste lo del internado y no me han
checado nada, dijo, ya te dije, pero no te quieres ir allá a Nuevo Laredo, le dije es que no
me quiero ir, porque aquí está mi familia, pero y pos yo sabía que ahí estaba mi familia y
dijo bueno déjame checar varios internados (…) me dijeron que había uno en
Cuernavaca, otro en Laredo y otro aquí en casa de Jesús y otro que se llama Ortigosa y
luego me dijo Ortigosa, pero son tan estrictos, en la casa de Jesús, está muy bien, porque
son muy estrictos, vas a aprender muchas cosas, ahí está la escuela, está muy bonita la
escuela y todo está muy padre y como ahí tenía unas amigas que estaban en estancia
temporal en casa de Jesús, tenía dos o tres amigas y dije a pos, mejor me voy con ellas
Adriana (1989-1996).
Yo creo que también fue una etapa muy importante en mi vida, porque (…) me enseñaron
las madres muchas cosas, me enseñaban desde lo más mínimo hasta lo más… cómo cocer,
hacer de comer, planchar, lavar, desde la mañana, comías, entonces te levantabas de lunes
a viernes, tú te levantabas a las cinco y media, a la siete de la mañana tú ya debiste de
hacer tu aseo, lo que te tocaba lavar, tu ropa y estar peinada arreglada para la misa, porque
la misa, era de las siete a siete y media y luego a las siete y media desayunabas, agarrabas
tu plato y ya te ibas a la escuela, a las ocho y media, ya tenías que estar formada en la
escuela con tus libros; ya después, este, de ahí, ya te ibas a la iglesia, un ratito, unos diez
minutos , ibas a la iglesia y ya después te salías, a esa hora ya te daban las doce, de doce a
una, ya te daban más o menos una hora y media, comías, después ya te daban media hora
de receso y después te ponían hacer tareas y oficios, no, primero oficios eran como tres
horas. Los sábados y los domingos me levantaba ya más tarde, como a las ocho, ya bien
padre a las ocho y te levantabas y hacías aseo general, hacías un mínimo limpiando, luego
después de ahí, te ibas a comer y en veces la misa era en la mañana o en la tarde e iban
grupos, los sábados iban grupos a jugar contigo.
Adriana, hasta sus aproximadamente 17 años de edad, vivió poco más de 14 años
institucionalizada, recorrió tres instituciones, así como cuatro domicilios distintos,
primero con su madre, posterior a que su madre abandona el hogar vive en la casa de
una amiga de su madre; posteriormente, al salir de la tercera institución, vive con una
172
antigua maestra que conoció en la estancia temporal, para finalmente ir a vivir con su
hermano mayor (véase la figura 8).
La ruta institucional que vive un número importante de niñas, niños y adolescentes, tiene
características singulares; cuando la decisión de institucionalizar es tomada por la autoridad
con el fin de proteger a una víctima de violencia infantil, se prevé que las decisiones sobre el
destino institucional sean tomadas por un equipo interdisciplinario, en donde analizan las
instituciones con el fin de que el infante se desarrolle con más estabilidad; en los casos
observados, los informantes que provenían de una institución pública no señalan situaciones
de adaptación que les hubiesen afectado de manera drástica. Su ruta institucional, en lo
general, se limita a dos instituciones y en un caso a tres.
Otro punto a considerar el referente inicio de la ruta institucional posterior al egreso de la casa
hogar de la sociedad civil, en dos casos (Imelda y Sandra) fueron orientados para su
seguimiento institucional en un espacio privado, en los cuales ambas personas mencionan que
la nueva institución les cubrió su necesidad en su momento y ya posteriormente reiniciaron su
vida de manera independiente.
protección a la niña; si bien posteriormente (año y medio) interviene la autoridad ante una
denuncia ciudadana, es relevante señalar que su ingreso no es parte de un seguimiento de
protección.
En el caso de la casa hogar pública, con respecto a los traslados a otra institución (véase el
cuadro 36) se observa que del año 2000 al 2005, el porcentaje más alto fue de 33.3%, en el año
2004, y el más bajo fue de 22%, en el año 2005; a partir del año 2006, se presenta un descenso
importante en los traslados, siendo de 8.2%, en el año 2011 y el más alto en el año 2006, con
16.8%.
Como se indicó, es notable la disminución en esta práctica del año 2005 al 2011, por lo que
surgen dudas con respecto a los motivos que se presenta; se podría suponer lo siguiente: una
de ellas es la profesionalización, que permite un trabajo más eficiente y logra consolidar el
retorno familiar en condiciones de conciliación, ya sea con la familia nuclear o la familia
extensa, y por el otro, existe la posibilidad de un retorno de las víctimas, en condiciones de
alta vulnerabilidad.
122
Para observar la totalidad de porcentajes y conceptos de destino, véase cuadro 30.
174
Egresos 2000-2011
Destino 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
Otra institución 29 33 22.5 13.8 33.3 22 16.8 11 13.6 13 12.3 8.2
Cuadro proporcionado por la Procuraduría de la Defensa del Menor de Nuevo León. Adaptado a porcentajes por
el autor.
Las diferencias son notables entre las dos instituciones, aun y cuando se consideren diferentes
años para el comparativo; un elemento central para comprenderlo es que la casa hogar pública
canalice a otras casas hogar a sus residentes en primera instancia: niñas, niños y adolescentes
con escasas posibilidades de reintegración familiar, ya sea por incapacidad para que su familia
no les atienda, no desear su retorno o retorno en condiciones de alta vulnerabilidad; ante las
condiciones anteriores, se requiere de una institución que les garantice un plan de vida, por lo
que la autoridad busca mejores opciones para su bienestar y decide trasladarle. La segunda
instancia es la recomendación de UNICEF para la reintegración familiar en el menor tiempo
posible, por lo que la casa hogar pública toma la decisión de cumplir con el requerimiento y al
no poder reintegrarle, le traslada y así cumple con su normativa.
123
Para observar la totalidad de porcentajes y conceptos de destino, véase cuadro 31.
175
Todo me lo dio, a como lo fui necesitando, sí fue algo, cómo te diré, sí me lo dio todo, físico,
emocional, y en todos los sentidos, como persona, entonces este valor, yo valoro mucho que haya
estado en ese lugar mucho y, esperaba más, pero no se dio, y así fueron las cosas, y no lo puedo
reprochar.
9.1 Resultados de análisis documental: vía de ingreso, rubro de ingreso, egreso a la casa
hogar y ruta institucional
El presente apartado es producto del análisis de la información obtenida de las bases de datos
de las casas hogar en estudio; para la casa hogar pública124 se cuenta con información del año
2000 al 2012, y se identificó el rubro de ingreso, que se refiere al motivo o tipo de violencia
que sufrió la víctima; generalmente el ingreso es parte de un procedimiento de investigación
por reporte de maltrato infantil y una vez que se comprueba se da el ingreso a la casa hogar,
además de que se identificó si se reintegró a la víctima con su familia o con qué personas
egresó, es decir, con quién fueron a vivir a su salida de la institución.
Con respecto a la casa hogar de la sociedad civil, se obtuvo acceso a la base de datos, por lo
que se logró elaborar y sistematizar la información por décadas, 1982 125-1989, 1990-1999,
2000-2009. En esta base de información se identificaron los rubros126 de ingreso y la vía de
ingreso, es decir, si fue a petición de los padres o tutores o de alguna institución, o bien una
solicitud de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia.
Otro elemento en que se profundizó y que fue posible gracias a la información documentada
de manera manual y digital por la institución fue el conocer la ruta institucional de los
residentes, no sólo la ruta previa, sino que incluso la posterior al egresar de la institución; hay
señalar que sólo se mencionan aquellos que están soportados en documentos, dado que a
través de entrevistas que se realizaron se identificó a personas que después de su reintegración
familiar fueron ingresadas a otras casas hogar, mismos que no se encuentran en los registros
de la institución, pero que fueron considerados en el capítulo anterior.
El contar con estos antecedentes históricos permitió tener un acercamiento a la evolución del
fenómeno en estudio y cómo las leyes asociadas a la violencia infantil se reflejan en los
motivos de ingreso y la vía en que llegan; asimismo, se trasluce cómo las instituciones van
modificando sus registros, y en ello se muestra la profesionalización en la atención a las niñas,
niños y adolescentes que viven situaciones de violencia o de vulnerabilidad.
9.2 Sobre las tipologías de maltrato infantil y el motivos de ingreso a las casas hogar
124
La casa hogar pública entregó la información sistematizada y en cuadros, a los cuales se le realizaron
modificaciones para su presentación.
125
Año en que se funda la institución.
126
Como ya se ha dicho, el rubro de ingreso se refiere al motivo.
177
ser víctimas; más adelante se observará cómo en los sistemas operativos de protección al
menor se identificaron situaciones que sirvieron de aportación para complementar, ya sea los
conceptos como los elementos legales para la intervención del Estado, para salvaguardar el
interés superior del niño.
El rubro de ingreso se refiere al tipo de situación relacionada a la violencia infantil o a la
vulnerabilidad a la que está expuesta y que vive la niña, niño o adolescente en su vida social y
familiar; se identificaron los siguientes puntos para ser considerados para el ingreso a la casa
hogar:
Violencia infantil, que se refiere a las niñas, niños o adolescentes que sufrieron de algún tipo
de violencia por parte de su familia, principalmente sus padres, y en ellas se destacan la
violencia física, psicológica y sexual, así como la negligencia, el abandono y la explotación
laboral. De resaltar que la omisión de cuidados está integrada en la negligencia; en el mismo
sentido, la violencia emocional hoy en día se conceptualiza como parte de la violencia
psicológica y la violencia sexual abarca la explotación sexual comercial infantil y el abuso
sexual.
Una aproximación a las diferentes visiones para el ingreso de un infante a la casa hogar, ya sea
de la sociedad civil o pública, se observa en el siguiente cuadro (véase el cuadro 22). De
acuerdo a los rubros de registro de ingreso en esta categoría, se encuentra lo siguiente:
En este apartado se consideran los factores de riesgo que determinan el ingreso de las niñas,
niños y adolescentes a las casas hogar, entendiéndolos como “determinadas condiciones
biológicas, psicológicas o sociales, que se ha demostrado que participan probabilísticamente
en los antecedentes o en las situaciones asociadas o implicadas con la emergencia de
diferentes enfermedades, problemas o necesidades sociales” (Ferrán Casas, 1998:168, citado
por Linaza y Varas, 2002:232).
Un concepto utilizado en los últimos diez años es el de menor en riesgo: Este concepto se
refiere a las niñas, niños y adolescentes que viven en situaciones de pobreza extrema, sin
acceso a la educación y a quienes quedan en sus hogares sin el cuidado de un adulto debido a
que su madre, padre o ambos, o persona de la que dependen, trabajan y carecen de redes
sociales que les apoyen en el cuidado; la condición socioeconómica pudiera propiciar
178
situaciones de riesgo social, por ejemplo, cuando viven en entornos de alto riesgo, ya sea por
violencia social, alto consumo de drogas, entre otras situaciones.
El concepto menor en riesgo se utiliza cuando existe violencia conyugal en el hogar, es decir,
cuando el menor se encuentra en peligro de vivir una situación de violencia o el estarla
viviendo. Los rubros de registro en la casa hogar de la sociedad civil que están asociados a
esta categoría son: pobreza extrema, violencia conyugal, menor en riesgo, madre sin apoyo,
migrantes, apoyo temporal; mientras que la casa hogar pública considera: maltrato psicológico
y menor en riesgo.
1) Enfermedad de los padres: Cuando el responsable del cuidado de las hijas e hijos se
encuentra en situación de discapacidad física o mental y se carece del apoyo familiar o
de redes sociales que le apoyen. Tipología que se utiliza para describir situación en la
casa hogar pública y de la asociación civil: menor en riesgo.
Considerando los rubros registrados en este periodo el motivo principal de ingreso fue la
pobreza extrema (18.62%); en segundo orden, el desamparo con 16.36% y en tercer lugar y
cuarto lugar orfandad, con 10.99% y menor en riesgo, con 10.54%; es relevante señalar la
ausencia de ingresos por abuso sexual, explotación (no se especifica de qué tipo) y que la
violencia física se remite a 0.75%. Como se recordará, en esta década la violencia infantil no
formaba parte de los compromisos internacionales de México, y en la Organización Naciones
Unidas en el año de 1989, recién se estaban declarando los derechos de los niños.
En la casa hogar de la sociedad civil en estudio, se presentan una serie de tipos de maltrato y
de situaciones de riesgo que vivieron las niñas, niños o adolescentes y que fueron aceptados
127
Se entiende por rubro de ingreso al motivo por el cual fue ingresado.
179
para el ingreso a la institución de 1982-1989 (véase el anexo 18); se utilizaron las siguientes
tipologías para aceptarles: desamparo, orfandad, pobreza extrema, abandono de madre, padre
o ambos, violencia conyugal, menor en riesgo, madre sin apoyo, migrantes, maltrato físico y
negligencia; los dos últimos contemplados en las tipologías de Santana (1998) y el resto
(nueve) asociadas a los factores de riesgo.
En la década de los noventa, destaca nuevamente que en 53.02% no existe un registro de los
rubros de ingreso, destacándose los años de 1992 a 1999, en donde fluctúa de 54.16% (1994) a
85.29% (1992) (véase el anexo 19). Es probable que la ausencia de registro obedezca a la falta
de profesionalización de la época, así como a la falta de leyes y controles por parte del Estado
en el seguimiento de la niñez institucionalizada.
En los rubros registrados (véase el cuadro 23) se identifica que la orfandad ocupa el primer
sitio con 13.16%, seguida de la pobreza extrema con 10.85% y por el desamparo con 8.56%.
Destaca la ausencia de rubros asociados a maltrato físico, abuso sexual, explotación, migrantes
y madre sin apoyo, tipologías que han estado presentes en la violencia infantil, pero que en
esta época no fue motivo de ingreso en la casa hogar.
Cuadro 23. Porcentajes de rubros de ingreso de casa hogar de la sociedad civil por
décadas
Rubro de ingreso 1982-1989 1990-1999 2000-2009
Sin rubro registrado 31 53.02 33.51
Desamparo 16.36 8.56 8.57
Orfandad 10.99 13.16 1.34
Pobreza extrema 18.62 10.85 4.3
Abandono de madre, padre o ambos 4.62 2.13 2.7
Negligencia 4.44 4.1 3.21
Violencia conyugal 0.97 0.53 9.38
Menor en riesgo 10.54 7.65 24.4
Madre sin apoyo 0.1 0 4.02
Migrantes 1.61 0 2.68
Maltrato físico 0.75 0 3.49
Abuso sexual 0 0 1.87
Explotación 0 0 0.53
Fuente: Elaboración propia con información de institución.
La década de los años 2000-2009 tiene a 33.51% de los ingresos sin un rubro registrado;
destaca el año de 2006, con 72.72% sin rubro128, seguido por el año 2000, con 68.57% y el
2001 con 60%. A la vez es importante señalar que los años 2007, 2008, y 2009 tienen cubierto
100% de los rubros de ingreso (véase el anexo 20); es probable que en estos últimos años la
profesionalización del personal se esté manifestando en estas tareas, así como la supervisión
del Estado en el seguimiento de la niñez institucionalizada.
128
Al revisar la vía de ingreso se identifican 35 casos de ingreso por vía institucional, de los cuales 25 procedían
de instituciones de DIF Nuevo León, por lo que al tratarse de traslados es probable que no se documentará el
motivo de ingreso.
180
De los rubros registrados, el de mayor ingreso es el concepto, de menor en riesgo, con 24.4%,
seguido por la violencia conyugal, con 9.38% y en tercer lugar, el desamparo con 8.57%. En
este decenio, se muestran ingresos por maltrato físico, abuso sexual y explotación, sumando
5.89% de los ingresos; en este periodo 2000-2009, como muestra el cuadro 23, tiene una
tendencia hacia la atención en prevención de situaciones de riesgo, sin dejar de lado la
atención a las víctimas de violencia.
Es preocupante la ausencia de rubro de ingreso en al menos 33.51% de los ingresos; en las tres
décadas, se podría aventurar que fueron propios de la época, en que no existían
procedimientos internos y externos (Estado) sobre el origen y motivo de las y los residentes.
Otra situación pudiera ser la escasa profesionalización que diluyera en no aplicar normativas
para el seguimiento de la niñez residente.
La información que se obtuvo con respecto al rubro de ingreso de la casa hogar pública fue del
año 2005 al 2011; en ella se observa (véase el cuadro 24) que la principal causa de
intervención fue el hecho que el menor se encontraba en riesgo, sin especificar el tipo de
riesgo; en segundo lugar se encuentra la negligencia y, en tercero, la violencia física (véase el
anexo 21, números absolutos). Los rubros utilizados por la casa hogar pública están
correlacionados directamente a los reportes que se realizan por la comunidad, autoridades e
instituciones, cuando identifican situaciones de violencia y riesgo infantil. Hay que los rubros
contemplados a la explotación de los infantes son de los más bajos, lo que podría obedecer a
razones culturales, en donde la explotación laboral y la sexual son invisibilizadas o bien
realizadas en un marco de clandestinidad social.
181
Cuadro 24. Porcentajes de ingresos por tipo de maltrato, casa hogar de la sociedad civil. 2000-
2011
La vía de ingreso a la casa hogar se refiere a la manera en que llega la niña, niño o adolescente
a la institución, es decir, como se explicó al inicio del documento, existen instituciones que
fungen como redes de apoyo y que intervienen para canalizar a las casas hogar a los familiares
o personas que buscan el respaldo para la niñez en situación de alta vulnerabilidad o de riesgo.
Existen básicamente dos vías para el ingreso a la casa hogar de la sociedad civil en estudio:
1) Es la solicitud denominada iniciativa propia, que se refiere a la petición directa de los
padres o de quien depende el infante para la aceptación de los y las infantes, que
generalmente son clasificados en situación de riesgo; en muchas de la ocasiones estas
personas son conducidas y/o recomendadas por instituciones públicas y privadas, pero
la petición es de los padres.
La canalización de niñas, niños y adolescentes hacia la casa hogar en estudio forma parte de la
dinámica gubernamental; así se identificó que de 1982 al 2009 han participado las siguientes
instituciones públicas:
- Casas hogar públicas dependientes del DIF del estado: Centro Infantil Gonzalitos
(CIG), Centro Infantil los Ángeles (CIA), DIF CAPULLOS.
Asimismo, de acuerdo a registros se señala a:
- DIF Nuevo León: Dependiente del Gobierno del Estado.
- DIF # 10: Centro de atención dependiente del DIF estatal.
- Departamento Integral al Maltrato en el Menor (DIMME), dependiente del DIF Estatal.
- DIF Municipal: dependiente de gobiernos municipales.
182
Cada una de ellas cuenta con objetivos institucionales de apoyo a niñas, niños y adolescentes
en situación de riesgo. Por otra parte, las instituciones no gubernamentales forman parte de
esta red de apoyo a la niñez en situación de vulnerabilidad, y han participado en la
canalización de infantes las siguientes organizaciones:
- Casas hogar: Casa hogar Douglas, Casa hogar de Jesús, Albergue Solidaridad, Instituto
Cabañas, Casa hogar Rosario Castellanos, REMAR, Pequeños hermanos de San José,
Albergue Casa Mamá.
- Sindicatos: CTM, sindicato obrero.
- Caritas: Institución de apoyo social de la iglesia católica.
- CADAHAC: Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos.
- Damas Vicentinas. Institución de apoyo a personas vulnerables.
- Alternativas Pacificas: Institución de apoyo a mujeres que viven de violencia conyugal.
- VIFAC: Institución de apoyo a mujeres que viven violencia familiar y de desarrollo
infantil y juvenil.
En otras, en cambio, su función está asociada al poder judicial, como son los centros de
reclusión, en donde se encuentra un padre, madre o ambos, por estar sujetos a condena física,
propiciando vulnerabilidad en los hijos e hijas; en estos casos, esta institución se convierte en
canalizador a la casa hogar de aquellos niños y niñas en situación de desamparo.
- Consejo Tutelar para Menores: destinado a menores de 18 años.
- Penal del Estado: destinado para personas mayores de 18 años.
En los años de 1982-1989 (véase el anexo 22) ingresaron 929 personas como residentes a la
casa hogar; la vía de ingreso de las niñas, niños y adolescentes a la casa hogar de la sociedad
civil fue de 326 a solicitud de los familiares. En el periodo de 1982-1989, el ingreso bajo el
concepto de iniciativa propia fue 35.1%; 24.0% ingresó por vía institucional y en el restante
40.9% no fue registrada su vía de ingreso. 24.0% de los que ingresaron de alguna institución
se conforma de la siguiente manera: 20.38% provienen de instituciones públicas, 2.45%, de
instituciones sociales, 0.53%, de los centros de reclusión y 0.64%, del sector salud (véase el
cuadro 25). Un elemento evidente en este periodo de tiempo es la falta de registro de la vía de
ingreso, dato que remite a pensar en la premura de su ingreso y de la falta de
profesionalización de los trabajadores de esa época.
183
Cuadro 25. Porcentajes de vía de ingreso a casa hogar de la sociedad civil por décadas
Vía de ingreso 1982-1989 1990-1999 2000-2009
Sin vía de ingreso registrada 40.90 30.6 0.26
Iniciativa propia 35.1 29.71 36.5
Instituciones públicas en apoyo 20.38 24.56 49.33
de las niñas, niños y
adolescentes129
Instituciones sociales130 2.45 3.53 10.43
Centros de reclusión131 0.53 11.6 3.48
Sector Salud132 0.64 0 0
En el nuevo milenio, la casa hogar de la sociedad civil, de los años de 2000 al 2009 (véase el
cuadro 25) presentó 99.7% de registros (vía de ingresos); recuérdese que en los años de 1998 y
1999 los registros fueron de 100%, por lo que de 1998 a 2009 sólo un ingreso no cuenta con
registro de vía de entrada (2002) (véase el anexo 24). Es probable que la profesionalización de
la institución y de los nuevos marcos normativos y el seguimiento de las instituciones del
Estado con respecto a los traslados y destinos de las y los residentes, sean hoy en día más
estrictos, procurando seguir las normativas y recomendaciones que ha realizado la UNICEF
(2008) a México con respecto a las casas hogar y el número de residentes de las mismas.
La principal vía de ingreso registrada en estos años (2000-2009) fue realizada por las
instituciones públicas con 49.33% (véase el anexo 24); es relevante destacarla, ya que va
acompañada de una serie de modificaciones legales para la protección de la niñez que se
realizaron en México y que muy probablemente desencadenan estos resultados en Nuevo
León; más aun considerando que en esta etapa gran parte de los residentes que provienen de
instituciones públicas.
Por otro lado, el segundo lugar lo ocupa la iniciativa propia, con 36.5% de los ingresos; la
solicitud de esta vía ha sido constante: en 1982-1989 fue de 35.1%, y de 1990 a 1999 fue de
129
DIF Nuevo León, DIF # 10, Centro Infantil Gonzalitos (CIG), DIF Municipal, Centro Infantil os Ángeles,
Dirección mejores menores (DIMME) DIF Estatal.
130
CTM, Caritas, Casa hogar Douglas.
131
Consejo Tutelar para Menores, Penal del Estado.
132
Hospital psiquiátrico, Hospital Universitario.
184
29.71% (véanse los anexos 22, 23 y 24); lo anterior permite aventurar que la necesidad de
atención por causas de riesgo y vulnerabilidad social solicitadas por las familias es
significativa, asociada principalmente de acuerdo a rubros de ingreso, a situaciones de
exclusión económica y social. La participación de las instituciones sociales (10.4%) y de los
centros de reclusión (3.48) suman 13.9%.
En relación a las causas por las cuales los niños ingresaron a la casa hogar pública en Nuevo
León, del año 2000133 al 2011 (véase el cuadro 26) son las siguientes: maltrato físico,
psicológico, explotación sexual, explotación laboral, abuso sexual, abandono total, abandono
parcial, negligencia (asociadas al concepto que maneja el DIF nacional) y se agregan
elementos de riesgo social: el desamparo y el menor en riesgo.
En el mismo sentido, la casa hogar de la sociedad civil (véase el cuadro 26), contempla los
rubros de ingreso considerados por la casa hogar pública y a la vez incorpora los siguientes:
orfandad, pobreza extrema, violencia conyugal, madre sin apoyo y migrantes. Se podría pensar
que estos conceptos utilizados por la casa hogar de la sociedad civil sean englobados en la
casa hogar pública como menores en riesgo; sin embargo, es sólo un supuesto que requiere
investigación más profunda.
133
De acuerdo a información proporcionada por la institución.
185
Cuadro 26. Rubros de ingreso casa hogar pública y casa hogar de la sociedad civil
Institución Casa hogar pública Rubro de Casa hogar privada 2000-2010
DIF Nacional ingreso 2000-2011
Tipos de violencia - Físico - Negligencia
Físico - Psicológico
Sexual - Explotación sexual - Maltrato físico
Psico-emocional Explotación laboral - Abuso sexual
Abandono o - Abuso sexual - Abandono de madre,
Negligencia - Abandono total padre o ambos
- Abandono parcial - Desamparo
- Negligencia - Orfandad
- Desamparo - Pobreza extrema
- Menor en riesgo - Violencia conyugal
- Menor en riesgo
- Madre sin apoyo
- Migrantes
- Explotación-sin que se
especifique de qué tipo
Fuente: Elaboración propia con información de institución.
Se considera que debería uniformarse la conceptualización en las casas hogar para el ingreso a
las mismas, lo que permitirá conocer a mayor profundidad el fenómeno, lo que también
facilitaría su incorporación a las legislaciones vigentes y permitiría un mejor control
estadístico que daría acceso para conocer de manera más profunda la realidad de las niñas,
niños y adolescentes en este fenómeno.
El número de ingresos del 2000 al 2011 permite identificar un acercamiento a los casos que
requirieron de protección a niñas, niños y adolescentes por parte del Estado ante situaciones de
violencia infantil; del año 2000 al mes de abril del 2003, existían tres casas hogar públicas,
dependientes del DIF del Estado de Nuevo León: Comunidad Infantil los Ángeles que atendía
a la niñez menor de cuatro años, la Comunidad Infantil Gonzalitos con atención a residentes
de cinco a 12 años, y la Estancia temporal que brindaba servicio a adolescentes mayores de 12
años y menores de 18; esta última servía como puente para trasladar a las y los residentes a las
casas privadas.
Los ingresos a las casas hogar públicas, del año 2000 al 2002 (véase el cuadro 27), en
promedio fueron 421.7 casos al año; a partir de mayo del año 2003 inicia actividades la casa
hogar pública llamada Capullos, dependiente del DIF Estatal de Nuevo León, que de ser tres
casas hogar, se fusionaron en una.
186
Cuadro 27. Número de ingresos a casa hogar pública en Nuevo León. Año de 2000 a 2003
Comunidades y Estancia Ingresos 2000-2003
A diferencia de años anteriores (2000 a abril de 2003), al entrar en operaciones la casa hogar
Capullos, se duplica el número de ingresos y en promedio ingresan anualmente del año 2004 a
2011 (véase el cuadro 28) 998.7 niñas, niños y adolescentes, por lo que habría que cuestionar
si este aumento de ingresos es derivado por contar con mejores espacios de atención o como
consecuencia de nuevas leyes y recomendaciones de UNICEF; otro elemento que podría haber
favorecido este cambio es la cultura de la denuncia del maltrato infantil, combinado con la
masificación del acceso a la telefonía fija y móvil que facilita la denuncia anónima.
Cuadro 28. Número de ingresos a casa hogar pública en Nuevo León. Año de 2003 a 2011
2003
2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 Total
(Mayo-Dic.)
236 847 874 1,048 1,079 1,090 1,096 954 1,002 8,226
Fuente: Cuadro proporcionado por la Procuraduría de la Defensa del Menor, en Nuevo León. Adaptado por el
autor.
Los reportes emitidos por el DIF del Estado de Nuevo León, en referencia a la violencia
infantil, del año 2005 al 2011 (véase el cuadro 29), muestran información de interés con
respecto al número de reportes recibidos, los atendidos y de aquellos en que se comprueba
violencia infantil. Utilizando los reportes de ingresos a la casa hogar se realizó un ejercicio, en
el cual se utilizó el número de reportes comprobados contra el ingreso a la casa hogar
(protección del Estado).
187
Cuadro 29. Número de ingresos a casa hogar pública en Nuevo León. Año de 2000 a 2011
Año Reportes Reportes Reportes % Ingresos a % de
recibidos atendidos comprobados de reportes casa hogar reportes
comprobados publica comprobados
contra
ingresos en
casa hogar
pública
2005 3259 1032 541 52.5 874
2006 3245 2016 847 42 1048
2007 3730 2636 1575 59.7 1079 68.5
2008 2972 1958 1251 64 1090 87.1
2009** 3963 3342 1187 35.5 1096 92.3
2010** 3383 3385 1164 34.4 954 81.9
2011** 3293 3173 3015 95 1002 33.2
Fuente: Reportes de maltrato de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia 2005, 2006, enero-mayo de
2007. Tomado de la revista Violeta, del Instituto Estatal de las Mujeres, Nuevo León (2007).
* El autor modificó las tablas originales; asimismo, modificó los números absolutos a porcentajes. Datos de 2007
a 2011. En base a reportes de DIF; estadísticas reporte 2007-2011.
** En base a reportes de DIF; estadísticas reporte 2009-2011.
En los años 2005 y 2006 (véase el cuadro 29) se registró un mayor número de ingresos que de
reportes comprobados; en el año 2005 se registraron 541 casos comprobados de maltrato, y
874 ingresos a la casa hogar; 333 casos llegaron a la casa hogar, por otras vías. En el año 2006
hubo 847 casos comprobados contra 1048 ingresos; por lo tanto, 201 ingresaron por otro
medio.
Hay dos hipótesis para estas diferencias: la primera es identificar si en los reportes y casos
comprobados se trataba de más de un caso o víctima, es decir, que fuesen hermanos,
hermanas, y esto podría propiciar las diferencias. La segunda es la retención provisional del
menor para la búsqueda de familiares en casos de menores migrantes o en casos en que no se
comprobó maltrato, o bien, traslado de niñas, niños o adolescentes de casas hogar privadas o
casa hogar de la sociedad civil.
Para los años 2007-2011, existe mayor concordancia en razón de los ingresos (véase el cuadro
29); para el año 2007 se puede suponer que de los casos comprobados de maltrato, 68.5% fue
ingresado a la casa hogar; para el año 2008 fue 87.1%; en el 2009, 92.3%; en el 2010, 81.9% y
en el año 2011 se da un cambio drástico en el ingreso de acuerdo a reportes comprobados de
maltrato, registrándose 33.2%.
Es posible descifrar que los porcentajes restantes de niñas, niños y adolescentes no
institucionalizados a pesar de comprobarse maltrato, pudieran responder a la entrega de la
víctima a otro familiar. Llama la atención que en el 2011, 66.8% de los casos comprobados de
maltrato no fuesen institucionalizados, por lo que habría que indagar si la institución modificó
políticas o estrategias para disminuir el ingreso a la casa hogar, buscando favorecer la
reintegración familiar, tal como lo marca UNICEF (2008) en sus recomendaciones, donde
188
exhorta que el tiempo de resguardo debe ser el necesario para protegerle y reintegrarlo a la
brevedad con su familia, o bien responde a la incapacidad de espacios para alojarles.
Considerando lo anterior, se identificó con respecto al concepto utilizado para ingresar a un
infante a las casas hogar, se esgrime aparentemente la misma concepción; no obstante, tienen
diferencias que si se unificaran permitirán una mejor visión sobre el origen del fenómeno en
estudio; por ejemplo la casa hogar pública y la casa hogar de la sociedad civil utilizan siete
conceptos para la aceptación de residentes; comparten maltrato físico, abuso sexual,
negligencia (véase el cuadro 34), y tienen diferencia al identificarles. Estas diferencias, si bien
podrían estar asociadas al tipo de intervención que ejecutan ambas instituciones,
desafortunadamente, bajo esta operación se diluyen los datos estadísticos que permitirían
conocer a mayor profundidad la dinámica de la institucionalización en Nuevo León.
Otro elemento que se identificó es el rubro de ingreso que utiliza la casa hogar de la sociedad
civil, en el que se identifican 12 conceptos (véase el cuadro 23, capítulo 9), destacando el no
registro del rubro de ingreso, es decir, se desconoce por qué fue ingresado; en 1982-1989 es de
31%; para 1990-1999, de 53.02% y en el periodo de 2000-2009, 33.51%. Podría suponerse
que de 1982 a 1999 no existía una profesionalización en la documentación de ingreso en
cuanto al rubro, pero para el periodo de 2000-2009 ya se contaba con un sistema de registro.
La casa hogar pública informó que del periodo del año 2005 al año 2009, el concepto de
menor en riesgo ocupó la principal causa de ingreso a la institución, fluctuando entre el
26.52% y 43.94%, seguida por la negligencia, con un porcentaje que varía de 22.55% a
30.50%, para los mismo años. Llama la atención que el rubro de explotación sexual se
encuentre sin ingresos de 2005 a 2008, y en el año de 2009 se ingresó 0.12% bajo este
concepto. La explotación laboral tiene la misma característica que la explotación sexual, sólo
difiere en el año 2009, con 0.24%. Los ingresos a la casa hogar pública están supeditados,
principalmente, a los reportes que recibe la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia
y que posteriormente traslada a la casa hogar a las víctimas. Otro dato a destacar es el bajo
porcentaje en el rubro, dada la situación social que se vive en la actualidad con esta
explotación, en la que se considera que entre 80 y 85 mil niñas y niños sufren este tipo de
violencia (Senado de la Republica, 2013); eso también evidencia la escasa participación
ciudadana para reportar estos actos, que bien podría ser por invisibilidad, o que al
identificarlo, le considera una normalidad.
189
Los años de institucionalización en la casa hogar pública, de acuerdo a los testimonios del
personal, no exceden de tres años, ya sea por reintegración familiar o por traslados a otras
instituciones; en el caso de la casa hogar de la sociedad civil, se constató a través del análisis
de información que el promedio de estancia institucional de 1982 a 2009 es de 4.03 años;
considerando que el ingreso de residentes por solicitud de los padres fue de 35.1% en los años
1982-1989, 29.71% en 1990-999 y para el año 2000-2009, 36.5%, podría definirse como una
estancia aceptable, para las características de servicio de la institución.
Si bien existen voces que señalan que la estancia institucional no debería ser mayor a un año,
es subjetivo marcar una temporalidad, dado que los factores asociados a la vulnerabilidad
familiar no siempre se superan en el corto plazo, por ejemplo, la pobreza, situaciones
asociadas a las adicciones, la violencia, la migración, entre otros más.
9.4 Egreso
9.4.1 Casa hogar de la sociedad civil
El destino de los egresados generalmente queda etiquetado en la primera fase de su salida, es
decir, el punto de destino señalado por el o la residente o por el familiar que acude por él o
ella, pero poco se conoce sobre qué sucede después del registro de salida.
El espacio al que se trasladan las niñas, niños y adolescentes al egresar de la casa hogar es
principalmente con la familia nuclear (véase el cuadro 30), así lo refieren los porcentajes
alcanzados en los tres periodos de tiempo considerados para este estudio: en los años de 1982
a 1989, 71.4% reflejaron esta situación, en la década de los noventa, 59.2% y de 2000 a 2009,
la cifra fue de 65.0%. Del total de los egresos de 1982 a 2009, representa 65.8%.
Cuando no es posible que las y los menores se reintegren a la familia nuclear, se recurre
entonces a la familia extensa; en esta categoría se encontró 7.5% de los egresos ocurridos entre
1982 a 1989; los valores para los siguientes dos decenios fueron de 14.0% y 15.1%
respectivamente.
El egreso voluntario tiene una presencia importante en la década de 1990 a 1999, con 20.4%,
es decir, prácticamente la primera generación de egresados, que no necesariamente tienen 18
años cumplidos, en ocasiones solicitan su egreso antes de la mayoría de edad; en la década de
1982-1989 fue de 3.9% y en la de 2000-2009 de 8.7%. En estos casos, es importante conocer
las motivaciones de las y los residentes para solicitar su egreso o bien si estas decisiones
fueron recomendadas por la institución o los padres de familia.
190
Cuadro 30. Porcentajes de destino del residente al egresar de casa hogar de la sociedad
civil
Destino 1982-1989 1990-1999 2000-2009 1982-2009
Familia nuclear135 71.4 59.2 66.4 65.8
Familia extensa136 7.5 14 15.1 12
Traslado institucional 0.5 4.5 7.1 5.1
Egreso voluntario 3.9 20.4 8.7 11
Adopción 4.1 0.6 2.5 1.5
No adaptación 1.7 - - 3.3
Problema de salud 9 - - 0.1
Custodia legal 0.4 0.7 - 0.4
Pensión - 0.6 - 0.2
Defunción 0.5 - 0.2 0.2
Sin dato 1.0 - - 0.4
Total 100 100 100 100
Fuente: Base de datos de institución. Cuadro elaborado por autor.
De 1982 al año de 2009, el principal destino de los egresados es la familia nuclear con 65.8%,
seguido por la familia extensa con 12% y en tercer lugar es el egreso voluntario con un 11%,
seguido del traslado institucional con un 5.1%. Visto de esta manera la lectura señala que la
institución está cumpliendo con la reintegración familiar de las y los residentes y el fomentar
la independencia (egreso voluntario).
El elemento que habría que revisar de manera muy cuidadosa es el referente a los traslados
institucionales, identificar qué propicia que se presenten estos casos dado que
inobjetablemente crea una situación de desconcierto en los residentes debido a la ruptura de
sus lazos afectivos ya construidos, y el reconstruir y forjar una nueva relación afectiva podría
crear desconfianzas para integrarse afectivamente en los nuevos espacios donde le brindarán
apoyo.
9.4.2 Egreso casa hogar público
En el destino al egresar de la casa hogar pública (véase el cuadro 31) se observa una marcada
tendencia hacia la familia, ya sea nuclear o extensa; de hecho, si se sumaran los porcentajes de
egresos uniendo los conceptos de familia nuclear y extensa, se observaría que oscila en la
134
Traslado a casas hogar: Nuestros Pequeños Hermanos, CAPSAJ, Ministerios de Amor, Centro de
Rehabilitación Infantil (CRI), CAPULLOS, DIF del Estado y otras sin especificar.
135
Padre, madre, hermana, hermano.
136
Familia extensa: abuelos, tíos.
191
parte más baja en 54.3% (2001) y la más alta es de 81.7% (2007 y 2009), reflejando que del
año 2005 al 2011, el porcentaje menor en el año de 2005, es de 71.2%, y el mayor es de 81.7%
en 2009. La diferencia con la casa hogar de la sociedad civil es el hecho que la casa hogar
pública tiene como norma buscar la reintegración familiar en el corto plazo, dado que la
mayoría de sus residentes llegan como consecuencia de un reporte de maltrato infantil.
Un comparativo con la casa hogar de la sociedad civil (véase el cuadro 32) para la misma
década, 2000-2009, sumando la familia nuclear y la extensa resulta de 81.5%, es decir, muy
similar a la casa hogar pública (75.2%); la diferencia está marcada por el tiempo de
institucionalización que varía de acuerdo a los proyectos de vida de las y los residentes;
asimismo, habría que considerar que las políticas que se han implementado para la protección
a la niñez que están encaminadas a la reintegración familiar están dando resultados; sin
embargo, como se observó en la experiencia con las personas informantes, se tendrá que
trabajar a mayor profundidad para conocer la calidad de estos retornos y en especial, observar
que se respeten los derechos de la niñez y adolescentes, en el corto y mediano plazo.
Familia nuclear/extensa 61.4 54.3 67.5 76.6 57.9 71.2 78.8 81.7 79.1 81.7 81.2 75.2
Otra institución 29 33 22.5 13.8 33.3 22 16.8 11 13.6 13 12.3 8.2
90.4 87.3 90 90.4 91.2 93.2 95.6 92.7 92.7 94.7 93.5 83.4
Fuente: Cuadro proporcionado por la Procuraduría de la Defensa del Menor. Adaptado a porcentajes por el autor.
Con respecto a la reintegración familiar, elemento que la UNICEF recomienda sea en el menor
tiempo posible, se identificó que de 1982 a 2009, 77.8% de los egresados retornaron con su
familia, 65.8%, con su familia nuclear y 12% con su familia extensa. En el caso de la casa
hogar pública, considerando el periodo de año 2000 al 2009, el año 2001 tuvo el porcentaje
192
más bajo de retorno con la familia nuclear con 27.6% y el más alto fue de 48.3% en el año
2002; no obstante, de 2005 al 2009, se observó una tendencia porcentual a la alza, fluctuando
de 34.7% a 47.2%.
En la casa hogar pública se identificó una diferencia importante con la casa hogar de la
sociedad civil, con respecto a la reintegración con la familia extensa; en la primera, entre los
años de 2000 al 2009, el retorno no es menor de 19.2% y el punto más alto es de 47%; en
cambio, para la segunda, el promedio de 1982 a 2009 es de 12%, teniendo el punto más alto en
el decenio de 2000 a 2009, con 15.1%. Una explicación para esta diferencia tiene relación con
los motivos de ingreso; en la casa hogar pública, generalmente el ingreso se encuentra
asociado a la violencia infantil donde la niña, niño o adolescente es víctima de su familia
nuclear, por lo que la reintegración probablemente se dirige a la familia extensa, con el fin
salvaguardarle su integridad.
garantizar las mejores condiciones de vida para la niñez residente en casas hogar públicas, de
la sociedad civil y en las privadas.
Las diversas estrategias para encontrarles un ambiente familiar no se consolidan, ya sea por la
edad del o la residente: a mayor edad, menos posibilidades de reintegración con una familia
alterna (Pinheiro, 2006) y en aquellos casos de niñas y niños menores de cinco años la
adopción encierra una serie de elementos que las personas rehúyen, en que destaca el temor a
insertarse en un proceso burocrático largo y tedioso, que finalmente afecta a la niñez que se
espera sea adoptada (Borbolla, 2005).
194
Lo más valoro que siempre viví con una familia, a convivir con todos mis compañeros como una
familia; nos seguimos viendo afuera y nos vemos como hermanos, y es lo que valoro más, el apoyo de
mis compañeros y el apoyo que me dio la institución.
Luis, ex residente de casa hogar
Con todo gusto volvería a pasar a revivir todos esos momentos que estuve en la institución, con todo
gusto encantado de la vida, si esta grabación se llegase a reproducirse y las llegaran a escuchar todas
aquellas personas… que nos han dado gran parte de su vida, de su tiempo, de su cariño, de lo mejor
que han tenido en su vidas, gracias, en verdad, les digo gracias, ustedes siempre, siempre van a
permanecer en nuestros corazones, no digo nombres, digo a todos, a todos ustedes gracias, muchas
gracias; si en alguna oportunidad esta grabación llegase a escucharse a los familiares de aquellas
personas que hicieron esta institución gracias, por darnos todo, gracias por ser nuestros padres, por ser
nuestros hermanos.
Los resultados que se obtuvieron son en base principalmente al análisis profundo cualitativo
de exresidentes de la casa hogar de la sociedad civil, y en aquellas personas que vivieron una
ruta institucional, se retoman sus experiencias en base a algunas instituciones en las que
vivieron. Las conclusiones no tienen el propósito de generalizar el contexto al total de casas
hogar del estado de Nuevo León; sin embargo, tanto las instituciones que apoyaron el presente
análisis como aquellas que realizan labores de protección a los infantes encontrarán elementos
significativos que les permitirán hacer una reflexión sobre las actividades y programas que
desarrollan, así como la importancia de su papel social.
Se debe considerar que en México existe escasa información bibliográfica con respecto al
destino de la niñez institucionalizada y en aquellas personas que viven una ruta institucional;
el trabajo realizado aporta un conjunto de elementos que favorecerán las investigaciones e
implementación de acciones; así como la intervención para fortalecer, modificar o generalizar,
programas de trabajo identificados como exitosos o con debilidades.
Si bien las personas entrevistadas hacen referencia al buen trato del personal, en su discurso
mencionan cómo las normas institucionales les afectaron al momento de decidir su egreso de
la casa hogar, actos que en algunos casos, de acuerdo a lo relatado, llegó a la violencia
institucional (no física) que les afectó en lo psicológico; es importante señalar que lo más
mencionado fue el truncar sus estudios. Las reglas institucionales, en primer lugar, son las que
propician estos actos como el egreso a temprana edad (15 años137), incluso con otras personas
de mayor edad, pero en condiciones de inestabilidad, en las que la mayoría no se sintió
preparada para el retorno con su familia o bien para la vida independiente. Un elemento que se
rescata del discurso fue la aparente fragilidad económica de la institución, que propició
retornos anticipados de algunas de las personas entrevistadas.
137
La edad de egreso cambió a través de los años.
196
Uno de los informantes que transitó por cuatro casas hogar manifestó que en una de ellas sí
sufrió de violencia física sistemática, e incluso su hermano y él fueron expulsados, sacándoles
a la calle, situación que motivó que caminaran y pidieran apoyo para llegar al hogar familiar;
por lo anterior, no se puede descartar que existan instituciones que tienen prácticas violentas
hacia la niñez en Nuevo León.
Ante la salida de la institución, una de las preguntas fue si vivieron violencia por provenir de
una casa hogar. La totalidad de las personas entrevistadas señalaron no haber sufrido violencia
en su vida social, incluso afirman que las personas, al conocer de su vida institucional, les
brindaron un trato con más apoyo; alguno llegó a mencionar que su pasado institucional, más
que provocar actitudes de violencia, les generó más muestras de simpatía y apoyo.
Si bien su vida social estuvo ausente de actos violentos, en su vida familiar no fue así: la
violencia con su padre o madre fue una constante desde su retorno; el primer enfrentamiento
tiene relación con las expectativas de vida, en donde la persona egresada generalmente desea
proseguir sus estudios y sus padres le objetan con la necesidad de incorporarle a trabajar; en
otros casos manifiestan que las diferencias con su familia, por haber tenido una educación
diferente, tienen como resultado que su forma de pensar y actuar no coincida; estas visiones
encontradas propician desacuerdos que en algunos casos llegaron a los insultos y
posteriormente a la violencia física, cerrando el ciclo con la salida del hogar y la búsqueda de
una vida propia sin violencia.
De la escasa literatura encontrada con respecto al destino de los egresados de casas hogar
Pereira (2006) señala que una constante es la no adaptación a su antiguo ambiente, en éste
caso, al retornar las personas institucionalizadas con la familia, en el caso estudiado, si bien se
refleja un choque entre padres y exresidentes, es importante señalar, que se identificó que
inicialmente está asociado a un drástico cambio en el bienestar y la oportunidad de seguir
estudiando, elementos que recibieron en la casa hogar y que al retornar con su familia se
diluye la posibilidad primero, de seguir realizando sus estudios y en segundo lugar una calidad
de vida distante de la que recibieron en la casa hogar. Por lo anterior, es relevante que el
trabajo de atención a la familia y residentes no solo se enfoque a lo afectivo, sino que de
manera paralela, se deben iniciar acciones para crear condiciones de mayor bienestar de la
familia de origen, lo que propiciara en primera instancia una disminución en los conflictos que
pudieran presentarse durante la reintegración.
Con respecto a la exclusión social, se señala en lo general que no la han sufrido en su vida
independiente y algunos de ellos compartieron que cuando lo percibieron fue en su vida
institucional, cuando iban a eventos públicos, por parte de personas ajenas a su institución,
aunque no de manera directa, sí la percibían.
En relación a los elementos que inciden para favorecer o limitar la reintegración familiar entre
residentes y sus seres queridos, se debe realizar una revisión con respecto a la temporalidad de
las visitas autorizadas; se identificó que depende de las épocas y probablemente de las
administraciones de la institución, ya que en determinados años fue de una visita mensual, en
otro fue quincenal, posteriormente semanal, y así se han ido determinando, violentando el
derecho de ver a la familia, esto último agravado cuando la o el residente son sancionados por
197
Una inconformidad recurrente fue la presión para su egreso, que propició el abandono de sus
planes escolares; al egresar, nueve de las personas entrevistadas tenían 19 años o más (la más
alta fue de 22), tres de 16 a 18 años, dos tenían 15 años y cuatro eran menores de 10 años.
Generalmente, la niñez institucionalizada está rezagada educativamente por las condicionantes
sociales que han vivido, y en este estudio no hay excepción en la generalidad. Lo que hay que
destacar es el hecho de que la institución propició condiciones de apego a la escuela, pero los
condicionantes normativos propiciaron egresos que orillaron a la deserción escolar en la
mayoría de los casos, situación que deberá de analizarse en otros estudios, dado que de
acuerdo a los testimonios, la deserción se presenta principalmente por problemas económicos
propios al independizarse y de la familia al retornar a ella; provocados por el retorno a una
posición de vulnerabilidad, elemento que no tenían en la casa hogar.
Conocer los elementos que motivan la ruta institucional es una temática que debe
profundizarse, ya que lo que se presenta sólo son indicios que pudieran dar una explicación a
esta situación. Se identificaron rutas institucionales previas al ingreso a la casa hogar en
estudio y también posterior a su salida. Se identificó que las rutas previas a la casa hogar,
cuando son dirigidas por una institución pública, de casa hogar pública a una de la sociedad
civil, están trazadas a través de estudio de caso previo, muy probablemente, dirigidas por
profesionales; esta planeación favorece a que la estancia en la segunda casa hogar sea más
estable, hasta su egreso.
Cuando el ingreso a una casa hogar privada o de la sociedad civil es solicitado por los padres,
de acuerdo a lo obtenido, existen altas posibilidades de que se transite en una segunda y hasta
una tercera institución; se podría considerar a la falta de planificación inicial para elegir la
institución adecuada, la escasa información que tienen los padres que sólo se dirigen a una
institución que les binde apoyo, sin contar con una panorama de mediano y largo plazo. Se
considera que los ingresos a casas hogar por vía de los padres tiende a crear mayor movilidad
por la edad de aceptación, pues conforme aumenta la edad de la persona protegida, debe pasar
a otra institución que se especializa a ese grupo de edad; en otros casos, es la deserción o el
que durante la estancia surjan situaciones que propicien la expulsión de la persona beneficiada
que se solicita del servicio a la familia.
Tras el egreso de la institución en estudio, se observó que existe una ruta institucional que se
presenta con dos características; la primera está asociada a una recomendación y consejería
por parte del personal de la casa hogar, en la cual en los casos de jóvenes que de antemano se
198
tiene identificado que no retornaran con su familia, a ellos se les reorienta con casas hogar que
pueden prestar un servicio temporal de albergue; si bien no es una apoyo de mediano plazo,
sirve de contención, lo que permite que construyan redes sociales de apoyo externos a la
institución; generalmente esta ruta favorece el no transitar a otras casas hogar. La segunda
característica está asociada a la salida a temprana edad; si bien se considera la reintegración
familiar, en el mediano plazo se reinició la ruta institucional en una egresada, la cual transitó
por dos instituciones más y por tres viviendas (ruta familiar-institucional). Este tipo de ruta
tiene como elemento generador el escaso seguimiento de los casos de las instituciones
analizadas.
El análisis de la ruta institucional se realizó con exresidentes que vivieron al menos cuatro
años en la casa hogar; sin embargo, es recomendable analizar qué sucede con aquellas niñas,
niños y adolescentes que viven menos de tres años, cuántos de ellos viven una ruta
institucional posterior a su egreso, y cuántos viven una ruta familiar por abandono o rechazo
de sus padres. La ruta institucional está presente en una parte de la niñez y adolescentes que
viven en casas hogar, por lo que se deben analizar a mayor profundidad los elementos que
inciden para que sus necesidades sean cubiertas, en los espacios que se requieren y así
disminuir los efectos que pudieran presentarse en sus vidas.
Conocer la posición de los y las egresadas sobre la institucionalización fue otro de los
propósitos: todos están de acuerdo en que la institucionalización debe seguir dado que siempre
existirán niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad; un elemento en el que
hacen énfasis es el derecho del o la residente a seguir institucionalizado, ya que señalan que en
su experiencia fueron obligados a volver con su familia cuando ellos no lo deseaban,
señalando que era volver a un espacio de alta vulnerabilidad. Por ello, están en desacuerdo con
decisiones unilaterales que propician que su reintegración familiar los convierta solo en una
fuerza de trabajo para sus padres y que propicie su abandono escolar, violencia familiar e
incluso provocando la búsqueda de una salida del espacio familiar, dado que vivieron
situaciones de alta tensión y violencia. Asimismo, enfatizan que los reencuentros unilaterales,
en los que en ocasiones ni la familia fue preparada sobre la llegada del hijo o hija, fueron
frustrantes para algunos de los egresados, puesto que manifestaron que de estar en una
institución que les proporcionó todo lo que requerían y regresar a un hogar donde los padres
seguían igual o peor que antes de su ingreso agudizó su vulnerabilidad.
Egreso
Vulnerabilidad
Integración
Fuente: Elaboración propia.
199
Con respecto al marco teórico utilizado y la realidad social de los residentes, se considera que
las zonas estipuladas como vulnerabilidad, exclusión social, intervención y la zona de
integración, se entrelazan al fenómeno en análisis; sin embargo, la zona de integración no
cumple cabalmente con lo esperado en un primer momento, por lo que aparece una variante
ante las condiciones del egreso: se presenta un retorno a la vulnerabilidad, es decir, se
convierte en un círculo vicioso en lo general y está determinado fundamentalmente por las
características de la salida de la institución, que con las acciones que se han visto en el
presente documento, tira por la borda, un trabajo bien ejecutado en la fase de intervención.
Posteriormente, una vez que construyen redes sociales de apoyo, ya sea entre exresidentes o
con otras personas (casi nunca familiares) es cuando las personas reinician un proceso de
integración, ya en el mediano plazo. Probablemente las bases recibidas en la institución le sean
útiles para enfrentar su realidad; ante estas circunstancias, una recomendación para posteriores
estudios es el análisis desde la perspectiva de la resiliencia en la que se analizan las fortalezas
internas y las externas (sociales- institucionales) que permiten a estas personas enfrentarse y
adaptarse a una realidad social a la que llegaron con escasas herramientas.
Con respecto a la ruta institucional no se encontró material que lo aborde, por consecuencia no
se tuvieron elementos para discutir los hallazgos con otras fuentes, por lo que es conveniente
profundizar en ella en siguientes investigaciones.
A través del análisis documental para la casa hogar pública y de la sociedad civil, se identificó
un proceso gradual en la documentación de la información correspondiente a los ingresos,
egresos, traslados y destinos en general de las y los residentes. Esta información, conforme
avanzan los años de análisis, percibe una mayor profesionalización en las instituciones, lo que
favorece en lo general el estatus de la niñez residente.
encuentran por una vulnerabilidad, por lo que se recomienda especificar el motivo del ingreso
que serán útiles en la elaboración de diagnósticos preventivos.
Con respecto al tiempo de vida institucional, es relevante crear vínculos efectivos entre las
casas hogar y los programas de desarrollo social gubernamentales, en especial cuando los
ingresos están asociados a pobreza, migración, explotación laboral; el trabajo con la familia es
esencial, dado que un importante número de informantes señalaron que su retorno familiar fue
marcado por condiciones de alta vulnerabilidad. El retorno no se genera a un espacio familiar
con altas carencias y ello contribuye a una larga vida institucional.
Así mismo, este tipo de vínculos y canalizaciones entre casas hogar e instituciones de
bienestar social, capacitación para el empleo, entre otras, propiciará mejores condiciones de
bienestar en las familias, por lo que las expectativas de un retorno en el corto y mediano plazo
serán más altas y con ello el cumplimiento a las recomendaciones de UNICEF y a la vez se
genera un retorno con mejores condiciones de bienestar para los egresados.
138
Denominación propia.
201
La ruta familiar institucional de este niño fue de seis años; con cuatro familias y dos
instituciones, la primera fue la Procuraduría de la Defensa del Menor y la segunda fue la casa
hogar pública. Con respecto a la ruta familiar-institucional se recomienda analizar a mayor
detalle con el fin de identificar los componentes que propician los periodos largos de
asistencia a la niñez en vulnerabilidad. Se considera que tendría que abordarse como una
nueva ruta familiar institucional que podría vivir la niñez y adolescentes en este proceso
identificado.
Por otra parte, la etapa de mayor debilidad institucional se presenta en el egreso, que es la
transición del y la residente en la reintegración familiar o a la vida independiente; en ella, se
impactan la zona de intervención, los buenos propósitos institucionales y los planes de vida de
las personas en tránsito, en especial en el seguimiento; la segunda sería la precariedad
139
La presente sección se elaboró en base a información de la institución, el contenido se sintetizó. Elaboración
propia.
140
Municipio de Nuevo León, México.
202
económica y no contar con redes sociales que les permitan a los residentes una estabilidad
integral en el corto plazo. Es importante remarcar que no importa la edad del egresado, las
condiciones en general para este estudio son similares para todos.
Se recomienda que se establezca una oficina o un programa específico141 de apoyo para las y
los egresados de casas hogar, con un enlace específico con las casas hogar; el programa podría
cubrir un ingreso económico para la subsistencia en el corto o mediano plazo, la gestión de
becas para aquellos que se encuentren estudiando, o el pago de las colegiaturas, así como un
espacio temporal de alojamiento. Hay que recordar que por lo general serán apoyos a corto o
mediano plazo, tiempo en el cual se considera que las y los beneficiarios podrán establecer
redes sociales de apoyo. Otro elemento a implementar, es cuando se identifica a una niña, niño
o adolescente en situación de riesgo, ante la detección, se podrían iniciar las gestiones para
apoyar a la familia y que no se le institucionalice.
Las casa hogar (públicas, privadas y de la sociedad civil) son un soporte necesario para la
niñez y las familias que viven situaciones de alta vulnerabilidad; sin embargo, es importante
profesionalizarlas y especializarlas por rubros específicos, ya que de esta manera, por un lado,
se disminuirían las posibilidades de rutas institucionales, y por otro, habría una mejor atención
y probablemente mejores condiciones para un pronto retorno al hogar de las y los residentes.
141
Podría ser a través de la Secretaría de Desarrollo Social, federal o a nivel estatal.
203
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211
Anexos
213
Anexo 1
Anexo 2
Rubro 2 % 2 % 2 % 2 % 2 % 2 % 2 J %
0 0 0 0 0 0 0 U
0 0 0 0 0 1 1 L
5 6 7 8 9 0 1 I
Reportes 1032 31.6 2016 62.1 2636 70.6 1958 65.8 3961 99.9 3385 100 1943 91.7
atendidos
Reportes no S/D S/D S/D S/D 1094 29.3 1014 34.1 2 0 -2 0 174 8.2
atendidos
Reportes 541 52.4 847 42 1575 42.2 1251 42 1187 29.9 1164 34.4 628 29.6
comprobados
Reportes 491 47.5 1169 57.9 1061 28.4 707 23.7 2774 69.9 2221 65.6 1315 62.1
descartados
Reportes de maltrato de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia 2005, 2006, enero-mayo
de 2007. Tomado de la revista Violeta del Instituto Estatal de las Mujeres, Nuevo León (2007).
* El autor modificó la tabla original de números absolutos a porcentajes. Datos de 2007 a 2011.
215
Anexo 3
Registro de casas hogar en Nuevo León, por municipio y total de niñas, niños y adolescentes,
20 marzo de 2013.
Nº Niñas, niños y
Institución adolescentes Municipio
20 Allende
Casa Hogar BETHANY, A.C.
Manantial de amor, A.C. 31 B. Juárez
Total 1011
Anexo 4
Para brindar un servicio integral las casas hogar modernas se conforman por142:
Dirección: Integrado por una directora, una secretaria, un abogado(a), subdirectora y
empleadas administrativas. Sus funciones: Garantizar el bienestar de los internos, controlar los
gastos, compras institucionales y el comportamiento del personal.
142
Anexo, elaboración propia, en base a información de Noceti (2008) y de casa hogar de la
sociedad civil (2007), documento inédito.
218
Anexo 5
143
Información a diciembre de 2009.
144
Dado de baja
219
Anexo 6
Abandono de 10 15 0 1 3 4 9 1 43 4.62
madre, padre o
ambos
Negligencia 3 18 0 2 7 11 0 0 41 4.44
Violencia 0 4 0 0 5 0 0 0 9 0.97
conyugal
Migrantes 0 0 0 0 7 0 3 5 15 1.61
Abuso sexual 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Explotación 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Apoyo temporal 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Desamparo 2 2 5 8 3 5 9 9 2 3 48 8.56
Orfandad 32 30 2 3 0 0 0 5 1 1 74 13.16
Pobreza 40 10 0 3 6 0 0 0 0 2 61 10.85
extrema
Abandono de 6 0 3 0 0 0 0 0 3 0 12 2.13
madre, padre
o ambos
Negligencia 3 4 0 0 3 6 0 0 7 0 23 4.1
Violencia 0 0 0 0 3 0 0 0 0 0 3 0.53
conyugal
Menor en 5 7 0 0 7 7 7 5 5 0 43 7.65
riesgo
Madre sin 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
apoyo
Migrantes 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Maltrato 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
físico
Abuso sexual 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Explotación 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Apoyo 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
temporal
Rubro de 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Total %
ingreso
Desamparo 4 7 9 4 0 2 0 1 3 2 32 8.57
Orfandad 0 0 0 2 3 0 0 0 0 0 5 1.34
Pobreza 0 0 0 0 0 1 2 3 5 5 16 4.3
extrema
Abandono 0 1 0 1 1 5 0 0 0 2 10 2.7
de madre,
padre o
ambos
Negligencia 0 5 0 0 0 0 0 0 0 7 12 3.21
Violencia 0 0 0 0 0 16 0 0 17 2 35 9.38
conyugal
Menor en 7 6 14 0 0 8 9 8 6 33 91 24.4
riesgo
Migrantes 0 0 0 5 0 0 0 0 5 0 10 2.68
Maltrato 0 6 3 0 0 1 1 2 0 0 13 3.49
físico
Abuso 0 1 2 0 1 0 0 3 0 0 7 1.87
sexual
Explotación 0 0 2 0 0 0 0 0 0 0 2 0.53
Apoyo 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
temporal
Causas
Maltrato físico
Maltrato psicológico
Explotación sexual
Explotación laboral
Abuso sexual
Abandono total
Abandono parcial
Negligencia
Desamparo
Menor en riesgo
225
Anexo 7
Anexo 8
Derecho a la salud: Siempre que el niño esté enfermo, debe ser atendido por
un médico y con los medicamentos y cuidados necesarios para su curación.
Derecho a la familia: El niño necesita que le cuiden sus padres y cuando esto
no sea posible o no tenga familia, la sociedad le buscará un hogar donde
crecer feliz.
Derecho a la protección contra los malos tratos: Todos los niños deben ser
respetados por los adultos, nadie les podrá humillar ni maltratar.
Anexo 9
5ª Sala de lo Familiar del Poder Judicial del Estado Dirección del Registro Civil del Estado
Organismos invitados
Secretaría de Trabajo
Anexo 10
Guía de entrevista
Antecedentes: Se indagó sobre cómo fue su llegada la casa hogar, su reacción al llegar a la
casa hogar, si vivió en otras casas hogar antes o después de la casa hogar en estudio, sobre las
redes sociales que tuvo y si vivió exclusión social por ser institucionalizado.
Egreso: Si le prepararon para su egreso, cómo lo vivió, si regreso con sus padres cómo fue la
relación, cuándo inicio su vida independiente, sobre las redes sociales que construyó al
egresar, sobre su empleo, su relación de pareja y su relación con la institución.
Anexo 11
El investigador:
____________________ ________________________
Firma Firma
Antonio Romero Garza
232
Anexo 12
Ficha uno
Nombre Mario
Sexo Hombre
Parentesco/Responsable Madre
Escolaridad 3° Primaria
Ficha dos
Nombre Adriana
Sexo Mujer
Parentesco/Responsable Madre
Escolaridad S/ escolaridad
Ficha tres
Nombre Pablo
Sexo Hombre
Escolaridad Primaria
Edad al egreso 15
Escolaridad 3º de secundaria
Ficha cuatro
Nombre Sandra
Sexo Mujer
Edad ingreso 10
Escolaridad 4° de primaria
Parentesco/Responsable Madre
Edad al egreso 19
Escolaridad Técnica
Ficha cinco
Nombre Samuel
Sexo Hombre
Edad ingreso 13
Escolaridad 4° de primaria
Parentesco/Responsable Hermana
Edad al egreso 17
Escolaridad Técnico
Ficha seis
Nombre Héctor
Sexo Hombre
Edad ingreso 9
Escolaridad 4° de primaria
Parentesco/Responsable Hermana
Escolaridad Técnico
Ficha siete
Nombre Eunice
Sexo Mujer
Edad ingreso 11
Escolaridad 2° de primaria
Parentesco/Responsable Padre
Edad al egreso 19
Escolaridad 1° de preparatoria
Ficha ocho
Nombre Miriam
Sexo Mujer
Edad ingreso 6
Escolaridad 1° de primaria
Parentesco/Responsable Padre
Edad al egreso 15
Ficha nueve
Nombre Juan
Sexo Hombre
Edad ingreso 4
Parentesco/Responsable Padre
Edad al egreso 20
Ficha 10
Nombre Karla
Sexo Mujer
Edad ingreso 12
Escolaridad 5° de primaria
Parentesco/Responsable Madre
Edad al egreso 20
Ficha 11
Nombre Sagrario
Sexo Mujer
Escolaridad 3° de primaria
Parentesco/Responsable Madre
Edad al egreso 18
Escolaridad Técnica
Ficha 12
Nombre Karina
Sexo Mujer
Edad ingreso 3
Parentesco/Responsable Madre
Edad al egreso 16
Escolaridad 3° de secundaria
Ficha 13
Nombre Cecilia
Sexo Mujer
Parentesco/Responsable Padre
Escolaridad 4° de primaria
Ficha 14
Nombre Juanita
Sexo Mujer
Parentesco/Responsable Padre
Escolaridad 2° de primaria
Ficha 15
Nombre Luis
Sexo Hombre
Escolaridad 1º de primaria
Ficha 16
Nombre Edgar
Sexo Hombre
Escolaridad 4º de primaria
Escolaridad Preparatoria
145
Dirección de Mejores Menores, DIF Nuevo León.
248
Ficha 17
Nombre Imelda
Sexo Mujer
Escolaridad 2° de primaria
Edad al egreso 22
Ficha 18
Nombre Manuel
Sexo Hombre
Edad al egreso 19
Anexo 13
Anexo 14
Anexo 15
146
DIF Nuevo León, Consejo tutelar, Centro Infantil Gonzalitos (CIG), Centro Infantil os Ángeles, Dirección
mejores menores (DIMME), DIF Estatal.
147
Casa hogar Douglas.
253
Anexo 16
Sin dato 6
Anexo 17
148
DIF Nuevo León, Consejo tutelar, Centro Infantil Gonzalitos (CIG), Centro Infantil os Ángeles, Dirección
mejores menores (DIMME) DIF Estatal.
149
Casa hogar Douglas.
255
Anexo 18
Rubros de ingreso de casa hogar de la sociedad civil. 1982-1989
Rubro de 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 Total %
ingreso
Abandono de 10 15 - 1 3 4 9 1 43 4.62
madre, padre o
ambos
Negligencia 3 18 - 2 7 11 - - 41 4.44
Violencia - 4 - - 5 - - - 9 0.97
conyugal
Migrantes - - - - 7 - 3 5 15 1.61
Anexo 19
Desamparo 2 2 5 8 3 5 9 9 2 3 48 8.56
Orfandad 32 30 2 3 - - - 5 1 1 74 13.16
Pobreza 40 10 - 3 6 - - - - 2 61 10.85
extrema
Abandono 6 - 3 - - - - - 3 - 12 2.13
de madre,
padre o
ambos
Negligencia 3 4 - - 3 6 - - 7 - 23 4.1
Violencia - - - - 3 - - - - - 3 0.53
conyugal
Menor en 5 7 - - 7 7 7 5 5 - 43 7.65
riesgo
Anexo 20
Desamparo 4 7 9 4 - 2 - 1 3 2 32 8.57
Orfandad - - - 2 3 - - - - - 5 1.34
Pobreza - - - - - 1 2 3 5 5 16 4.3
extrema
Abandono - 1 - 1 1 5 - - - 2 10 2.7
de madre,
padre o
ambos
Negligencia - 5 - - - - - - - 7 12 3.21
Violencia - - - - - 16 - - 17 2 35 9.38
conyugal
Menor en 7 6 14 - - 8 9 8 6 33 91 24.4
riesgo
Migrantes - - - 5 - - - - 5 - 10 2.68
Maltrato - 6 3 - - 1 1 2 - - 13 3.49
físico
Abuso - 1 2 - 1 - - 3 - - 7 1.87
sexual
Explotación - - 2 - - - - - - - 2 0.53
Anexo 21
Número absolutos de ingresos por tipo de maltrato 2000-2011 casa hogar pública.
Explotación 2 2 10 1 - - -
Explotación sexual - - - - 48 2 6
Explotación laboral - - - - 8 10 15
Abuso sexual 54 47 96 51 71 61 67
Desamparo 33 69 133 67 86 47 50
Anexo 22
Instituciones 5 12 - - - 3 3 - 23 2.45
sociales151
Centros de 1 - - - - - - 4 5 0.53
reclusión152
Sector - - - 4 - 2 - - 6 0.64
Salud153
150
DIF Nuevo León, DIF # 10, Centro Infantil Gonzalitos (CIG), DIF Municipal, Centro Infantil os Ángeles,
Dirección mejores menores (DIMME) DIF Estatal.
151
CTM, Caritas, Casa hogar Douglas.
152
Consejo Tutelar para Menores, Penal del Estado.
153
Hospital psiquiátrico, Hospital Universitario.
261
Anexo 23
Instituciones 1 - 1 3 3 4 4 - - 4 20 3.55
sociales155
Centros de 11 18 5 9 1 8 6 6 1 - 65 11.6
reclusión156
154
DIF Nuevo León, Centro Infantil Gonzalitos (CIG), Centro Infantil os Ángeles, DIF CAPULLOS, Dirección
mejores menores (DIMME) DIF Estatal.
155
Caritas, Casa hogar de Jesús, Albergue Solidaridad, Instituto Cabañas, Casa hogar Rosario Castellanos,
CADAHAC, REMAR
156
Penal del Estado.
262
Anexo 24
Instituciones - 4 - 9 4 16 - 2 2 2 39 10.4
sociales158 3
Centros de 5 2 3 1 2 - - - - - 13 3.48
reclusión159
157
Centro Infantil Gonzalitos (CIG), Dirección mejores menores (DIMME) DIF Estatal, DIF CAPULLOS.
158
Damas Vicentinas, Pequeños hermanos de San José, Alternativas Pacificas, VIFAC, Albergue Casa Mamá.
159
Consejo Tutelar para Menores, Penal del Estado.
263
Anexo 25
Destino 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 Total %
Familia nuclear - 20 64 70 50 50 68 97 419 71.4
Familia extensa 7 2 6 12 - 6 4 7 44 7.5
Defunción - 1 - 1 - 1 - - 3 0.5
Traslado institucional 1 4 3 7 - 1 1 6 23 3.9
Egreso voluntario 1 - - 2 2 2 6 11 24 4.1
Adopción - - 2 - 2 3 3 - 10 1.7
No adaptación - - 19 17 4 4 7 2 53 9.0
Problema de salud - - 2 - - - - - 2 0.4
Custodia legal 3 3 0.5
Sin dato - - 5 - - - 1 - 6 1.0
Total 9 27 101 109 58 67 90 126 587 100
Fuente: Base de datos de institución. Cuadro elaborado por autor.
Destino 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 Total %
Familia nuclear 9 57 24 28 38 20 37 36 30 46 325 59.19
Familia extensa 6 20 12 11 3 3 5 10 1 6 77 14.02
Traslado a
institucional 1 2 2 - 2 - - 9 - 9 25 4.55
Voluntario 3 12 11 8 9 12 14 22 10 11 112 20.4
Adopción - 3 - - - - - - - - 3 0.56
Custodia legal - - 4 - - - - - - - 4 0.72
Pensión - - - - - - - - - 3 3 0.56
Total 19 94 53 47 52 35 56 77 41 72 549 100
Fuente: Base de datos de institución. Cuadro elaborado por autor.
Porcentaje del destino al egresar de los menores institucionalizados en el sector público. 2000-
2011.
Institución púbica
Destino 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 TOTAL
Familia 170 117 213 141 146 361 399 375 391 2313
nuclear
Familia 98 113 85 98 83 234 297 510 366 1884
E extensa
G Familia 42 54 44 30 35 57 30 49 52 393
R adoptiva
E Familia - - - - - - 9 30 17 56
S sustituta
O Otra 127 139 99 43 132 184 148 119 130 1121
S institución
Total 437 423 441 312 396 836 883 1083 956 5797
Cuadro proporcionado por la institución.
160
Padre, madre, hermana, hermano.
161
Familia extensa: abuelos, tíos.
265
Anexo 26