Educación Indígena en Secundarias de Oaxaca
Educación Indígena en Secundarias de Oaxaca
Tesis
Las secundarias comunitarias indígenas de Oaxaca
– resignificaciones de la educación escolarizada desde una
propuesta alternativa para la formación de los jóvenes
Presenta
Maike Kreisel
Co-directores de tesis
Marzo de 2017
Para el trabajo de campo, se contó con una beca complementaria por parte del proyecto
“Participación y control social en el campo educativo”, dirigido por el Dr. Felipe Hevia de la Jara
del CIESAS-Golfo.
3
4
Agradecimientos
Agradezco a todos las ciudadanas y los ciudadanos, los ancianos, las autoridades, los
jóvenes y los niños de Santa María Zoogochí el haberme permitido vivir en esta comunidad,
haberme apoyado y recibido generosamente en sus casas y compartido una infinidad de
conocimientos y valores.
5
6
Contenido
Lista de abreviaturas ............................................................................................................... 11
Índice de ilustraciones ............................................................................................................ 13
Índice de tablas ....................................................................................................................... 13
Introducción ........................................................................................................................... 15
1. Planteamiento del problema: Desde la escuela indígena homogeneizadora hacia el
derecho a una educación propia ............................................................................................. 21
1.1. Objetivo y preguntas de investigación ........................................................................ 28
2. Referentes Teóricos: Apropiaciones y resignificaciones de la institución escolar desde una
visión plural y política de identidades, saberes y ciudadanías .................................................. 29
2.1. La concepción de la escuela: orígenes y articulaciones de una institución social y
cultural ............................................................................................................................... 30
2.1.1. Cultura escolar: transformaciones y continuidades de la institución educativa .... 33
2.2. Cultura e identidad como conceptos dinámicos y plurales .......................................... 35
2.2.1. El derecho a ejercer una ciudadanía diferencial ................................................... 41
2.2.2. La apropiación escolar: resignificaciones étnicas del espacio educativo
institucionalizado ............................................................................................................ 43
2.2.3. La reflexión meta-cultural desde posturas etnopolíticas ...................................... 46
2.2.4. Contextualidad, funcionalidad y relacionalidad – replantear continuidades y
rupturas entre cultura escolar y cultura comunitaria desde el aprendizaje situado y las
comunidades de práctica................................................................................................. 49
2.3. Los saberes en la institución escolar – desde la gramática escolar hacia un diálogo de
saberes ............................................................................................................................... 56
2.3.1. Replantear la escuela desde la pluralidad epistemológica .................................... 60
2.3.2. Saberes indígenas: una aproximación a sus características .................................. 63
[Link]. Aproximaciones al pensamiento indígena desde las nociones de comunidad y
comunalidad ................................................................................................................... 68
[Link]. Saberes en movimiento ....................................................................................... 70
2.3.3. Diálogos entre saberes – posibilidades y limitantes ............................................. 72
3. Estado del Arte: El diálogo de saberes en el marco de la resignificación de la institución
escolar en la educación indígena ............................................................................................. 83
4. Marco metodológico: Una experiencia de aprendizaje etnográfico ................................ 101
4.1. Posicionamiento – el locus de enunciación de la investigadora ................................. 106
4.2. Estudio de caso con enfoque etnográfico.................................................................. 107
4.3. La dimensión etnográfica.......................................................................................... 109
4.3.1. Métodos y estrategias de investigación ............................................................. 114
7
[Link]. Instrumentos..................................................................................................... 119
[Link]. Muestreo y escenario de investigación .............................................................. 121
[Link]. Instrumentos implementados ........................................................................... 124
4.4. El análisis de los datos de campo .............................................................................. 125
4.5. Validación................................................................................................................. 129
4.6. Limitaciones del trabajo de campo en esta Investigación .......................................... 131
5. Marco contextual .......................................................................................................... 133
5.1. Breve panorama – tendencias históricas y presentes de las políticas educativas y de la
educación indígena intercultural en México ...................................................................... 133
5.1.1. La educación secundaria en México – breve reseña histórica ............................ 140
5.1.2. Experiencias emergentes de educación secundaria intercultural ....................... 144
5.2. El estado de Oaxaca – la diversidad étnica y lingüística ............................................. 148
5.2.1. El contexto oaxaqueño – derechos indígenas y afromexicanos .......................... 150
5.2.2. La Educación Indígena institucionalizada en el estado de Oaxaca ...................... 151
[Link]. El movimiento magisterial oaxaqueño y la educación comunitaria .................... 155
[Link]. CMPIO y el movimiento pedagógico – orígenes de las ESCI ................................ 158
[Link]. La Educación Comunitaria como corriente pedagógica y política en Oaxaca ...... 159
5.3. El proyecto de las Escuelas Secundarias Comunitarias Indígenas (ESCI) ..................... 162
5.3.1. La voz de los actores: El origen de las secundarias comunitarias – la gestión pluri-
actoral de un modelo innovador.................................................................................... 164
5.3.2. Interrelaciones institucionales de las ESCI en Oaxaca......................................... 167
5.3.3. La concepción del currículum como proceso de construcción colectiva ............. 170
5.4. Contexto geográfico: la Sierra Norte de Oaxaca y el municipio de Ixtlán de Juárez .... 174
5.4.1. Santa María Zoogochí: contexto comunitario y organización política ................. 177
[Link]. Identidad e historia comunitaria........................................................................ 182
[Link]. Organización comunitaria.................................................................................. 184
[Link]. Programas gubernamentales y tensiones en torno a la autonomía .................... 188
[Link]. La educación primaria en Santa María Zoogochí ................................................ 192
5.4.2. Dimensiones de la educación familiar y comunitaria en Santa María Zoogochí:
aproximaciones a sus rutas, rupturas y replanteamientos ............................................. 194
[Link]. Crecer en Santa María Zoogochí: la educación familiar y comunitaria ................ 195
[Link]. “El trabajo es vida” − el trabajo como eje del aprendizaje comunitario .............. 197
[Link]. Participar en el trabajo – interacciones, espacios y tiempos de la educación
familiar y comunitaria ................................................................................................... 200
[Link]. La formación para participar como ciudadanos de una comunidad.................... 208
8
[Link]. La ESCI de Santa María Zoogochí – procesos de inserción y percepciones de los
actores locales .............................................................................................................. 219
[Link]. Las formas de trabajo de las ESCI – aprender por proyectos .............................. 222
6. (Re-) significaciones de una escuela comunitaria: la práctica y sus tensiones ................. 231
6.1. Procesos de apropiación y resignificación de la experiencia docente y del sentido de lo
escolar a partir de las voces de los educadores.................................................................. 231
6.1.1. La co-construcción de los saberes pedagógicos ................................................. 244
6.1.2. Saber ser educador comunitario – procesos de aprendizaje docente desde las
comunidades de práctica............................................................................................... 249
[Link]. Apostar por la labor conjunta ............................................................................ 253
6.1.3. La rearticulación de prácticas pedagógicas: promover aprendizajes autónomos y
autorresponsables......................................................................................................... 260
6.2. Diálogos, negociaciones y tensiones en la relación entre escuela y comunidad:
resignificando el papel de la institución escolar ................................................................. 271
6.2.1. Las configuraciones históricas de las interrelaciones escuela-comunidad .......... 272
[Link]. El papel del Consejo Representativo en las Secundarias Comunitarias ............... 275
[Link].[Link] del papel del Consejo Representativo en Zoogochí .............. 279
[Link].[Link] control del espacio escolar – la presencia de la autoridad comunitaria a través
del Consejo Representativo ........................................................................................... 282
[Link].[Link] Consejo Representativo en la intermediación entre escuela y comunidad ... 286
6.2.2. La participación en los procesos formativos: interrelaciones y tensiones escuela-
comunidad .................................................................................................................... 288
[Link]. Negociaciones en torno a la participación académica ........................................ 290
6.2.3. El valor de los estudios y las expectativas hacia la institución escolar ................ 303
[Link]. Lo que se necesita aprender en la escuela: padres de familia y comuneros ....... 306
[Link]. Significaciones de la escuela en tensión – los jóvenes ........................................ 315
6.3. Diálogos inter-culturales desde las prácticas formativas de la ESCI: prácticas culturales,
actores, saberes y significados .......................................................................................... 323
6.3.1. El conocimiento comunitario y sus significaciones en las ESCI ............................ 325
6.3.2. El diálogo entre saberes: comparaciones, complementariedades e
intraducibilidades culturales.......................................................................................... 329
[Link]. Espacios sociales y culturales en contacto ......................................................... 331
6.3.3. Comparar y relacionar espacios sociales: dialogar con la diversidad cultural ...... 332
[Link]. La significación situada del saber − contextualidad y funcionalidad en la mediación
del diálogo de conocimientos ........................................................................................ 343
[Link].[Link] significación situada de los valores comunitarios – trascender el muro escolar
a través de las prácticas e interrelaciones ...................................................................... 358
9
[Link]. Las relaciones entre conocimientos: tensiones y asimetrías............................... 363
[Link]. Contrastes, confrontaciones y traducibilidad cultural en la práctica formativa... 375
[Link].[Link] de la lengua zapoteca en la traducción cultural – elementos para
una reflexividad metalingüística y meta-cultural............................................................ 383
[Link]. La reflexión meta-cultural – frutos y limitaciones .............................................. 390
[Link].[Link] en torno a la reflexión crítica de prácticas y saberes escolares desde la
resistencia etnopolítica ................................................................................................. 391
[Link].[Link] reflexión meta-cultural como reflejo de las preocupaciones comunitarias y
como aporte a la formación ciudadana.......................................................................... 400
[Link].[Link] sobre las culturas – procesos formativos con los jóvenes.............. 414
Conclusiones: Aportaciones al debate de la educación indígena e intercultural desde las
Escuelas Secundarias Comunitarias Indígenas de Oaxaca ...................................................... 423
Los saberes y las culturas en diálogo ............................................................................. 425
Resignificar la pedagogía escolar desde lo comunitario ................................................. 431
Los procesos curriculares como construcción permanente y la innovación educativa
colectiva – inter-aprendizajes ........................................................................................ 434
Los procesos de construcción curricular cotidiana – vinculación escuela-comunidad ..... 437
La resignificación del espacio escolar y de sus funciones: aproximaciones a una nueva
educación indígena desde la comunidad ....................................................................... 440
Las preguntas abiertas................................................................................................... 442
Referencias bibliográficas.................................................................................................. 445
10
Lista de abreviaturas
ANMEB Acuerdo Nacional de Modernización de la Educación Básica
ACE Alianza para la Calidad de la Educación
BIC Bachillerato Integral Comunitario
CAPFCE Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas
CDI Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Originarios
CEDELIO Centro de Desarrollo de las Lenguas Indígenas de Oaxaca
CEPCO Coordinadora Estatal de Productores de Café de Oaxaca
CEPEC Centro de Estudios y Promoción Educativa para el Campo
CESDER Centro de Estudios sobre el Desarrollo Rural
CGEIB Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe
CIESAS Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
CMPIO Coalición de Maestros y Promotores Indígenas de Oaxaca
CNTE Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación
CONAFE Consejo Nacional de Fomento Educativo
CONAPO Consejo Nacional de Población
CONEVAL Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social
CNEII Congreso Nacional de Educación Indígena e Intercultural
CR Consejo Representativo
CSEIIO Colegio Superior de Educación Intercultural Indígena de Oaxaca
DEI Dirección de Educación Indígena
DOF Diario Oficial de la Federación
DGEI Dirección General de Educación Indígena
EIB Educación Intercultural Bilingüe
ESCI Escuelas Secundarias Comunitarias Indígenas
EZLN Ejército Zapatista de Liberación Nacional
GOBOAX Gobierno del Estado de Oaxaca
IEBO Instituto de Estudios de Bachillerato del Estado de Oaxaca
IDES Instituto de Desarrollo Económico y Social
IEEPO Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca
ILCE Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa
INEE Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación
INEGI Instituto Nacional de Estadística y Geografía
INI Instituto Nacional Indigenista
IIISEO Instituto de Investigación e Integración Social del Estado de Oaxaca
LEMSC Licenciatura en Educación Media Superior Comunitaria
LGE Ley General de Educación
LSEIO Ley de Sistemas Electorales Indígenas para el estado de Oaxaca
OIT Organización Internacional del Trabajo
PC Parámetros Curriculares
PEEI Programa Especial de Educación Intercultural 2014-2018
PEP Programa de Educación Preescolar
PRADE Proyecto de Animación y Desarrollo, A.C.
PRONASOL Programa Nacional de Solidaridad
11
PTEO Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca
RES Reforma de Educación Secundaria
RIEB Reforma Integral de Educación Básica
SAI Secretaría de Asuntos Indígenas
SDR Senado de la República
SEB Secretaría de Educación Básica
SEP Secretaría de Educación Pública
SEDESOL Secretaría de Desarrollo Social
SNTE Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
TVC Telesecundaria Vinculada a la Comunidad
UNEM Unión de Maestros de la Nueva Educación para México
UNESCO United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization
UNOSJO Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez, Oaxaca
UVI Universidad Veracruzana Intercultural
12
Índice de ilustraciones
Ilustración 1: Dimensiones de las interrelaciones en las que se insertan las ESCI. .................. 122
Ilustración 2: Estratificación de los municipios con población de las principales lenguas
indígenas de la entidad (Censo INEGI, 2000) ......................................................................... 149
Ilustración 3: Regiones de Oaxaca ......................................................................................... 174
Ilustración 4: Mapa - Municipio Ixtlán de Juárez, Oaxaca. ...................................................... 176
Ilustración 5: Mapa: Santa María Zoogochí. ........................................................................... 179
Ilustración 6: Plaza de Zoogochí: cancha, agencia y templo. .................................................. 179
Ilustración 7: Santa María Zoogochí y sus alrededores........................................................... 181
Ilustración 8: Foto de pintura en la agencia municipal de Zoogochí. ...................................... 183
Ilustración 9: Organizaciones sociales y dependencias en Santa María Zoogochí. .................. 187
Ilustración 10: Trapiche de madera. ...................................................................................... 199
Ilustración 11: Tostando café en el comal: cocina de doña Eustacia. ...................................... 204
Ilustración 12: Pasillo y aula del espacio prestado por la comunidad para la secundaria. ....... 219
Ilustración 13: Aula en las nuevas instalaciones de la secundaria. ......................................... 220
Ilustración 14: Esquema de investigación y desglose del sub-ámbito 1.1. .............................. 224
Ilustración 15: Informe público: explicando el ciclo biológico del maíz................................... 334
Ilustración 16: Esquema de saberes movilizados, educador Carlos, 2.o grado. ....................... 335
Ilustración 17: Gráfica comparativa de producción de panela por productores de la comunidad
elaborada por el educador. ................................................................................................... 337
Ilustración 18: Trabajo de un estudiante de 2.o grado sobre las unidades de medida que se
aplican a la producción de la panela en la comunidad. .......................................................... 338
Ilustración 19: Tareas en el pizarrón de 2.o grado - matemáticas articuladas al contexto. ..... 352
Ilustración 20: Informe público– causas de la extinción de plantas y animales. ...................... 415
Ilustración 21: Lista de productos comerciales sustituibles por productos comunitarios, 3. er
grado. ................................................................................................................................... 416
Índice de tablas
Tabla 1: Estudiantes y escuelas de Secundaria por Modalidad, Oaxaca. ................................. 144
Tabla 2: Espacios de educación comunitaria. ......................................................................... 161
Tabla 3: Planteles de las ESCI................................................................................................. 163
Tabla 4: Condiciones de marginación social: datos comparativos. ......................................... 175
Tabla 5: Condiciones de pobreza: datos comparativos. ......................................................... 175
Tabla 6: Escuelas de educación secundaria de la región Sierra Norte. .................................... 176
Tabla 7: Habitantes de Santa María Zoogochí. ....................................................................... 178
Tabla 8: Hablantes del zapoteco en Santa María Zoogochí, 2005. .......................................... 178
Tabla 9: Los integrantes de la agencia de Santa María Zoogochí. ........................................... 186
13
14
Introducción
Hace 17 años, mi primer contacto con el campo de la educación escolarizada para los
pueblos originarios de México implicó la difícil tarea de buscar mediar entre una modalidad
educativa del sistema oficial –la Preparatoria Abierta– y los conocimientos previos, estilos de
aprendizaje y las circunstancias de los contextos de vida de un grupo de jóvenes adultos
wixáritari quienes deseaban y requerían acceder, desde su vida cotidiana en una comunidad
distante, a este nivel educativo. De diez estudiantes que comenzaron, cinco concluyeron el
proceso después de cinco años. Durante este, hubo que enfrentar una larga serie de esfuerzos
y frustraciones frente a las exigencias del modelo, ajenas al contexto concreto en el que se
interactuó, pero donde también se lograron, de manera colectiva, una diversidad de
aprendizajes recíprocos, además de lazos de amistad.
Esta experiencia, la que comencé sin nociones previas de los debates de la educación
indígena e intercultural, marcó, desde la práctica, de manera importante mi camino inicial
como profesionista de las ciencias de la educación. Estas impresiones se profundizaron desde
una perspectiva complementaria y esclarecedora: Desde la misma inmersión en la tarea, tuve
la fortuna de acercarme y colaborar en una propuesta alternativa de educación intercultural,
situada en esta misma comunidad y desde la cual se generó la iniciativa de la Preparatoria
Abierta, la secundaria intercultural Tatuutsi Maxakwaxí. El esfuerzo colectivo que representa,
sus frutos y aprendizajes, pero también las tensiones que pude vislumbrar, me permitieron
aproximarme a los cuestionamientos relacionados con el campo en el que se disputan los
contenidos, las formas, la autoría y el control de la educación para los pueblos originarios. A
nivel teórico, estas aproximaciones fueron apenas incipientes y las lagunas muchas.
15
En este marco, como antecedente y contexto que fundamenta la investigación, fue
necesario tener en cuenta el desarrollo histórico de la educación indígena, en el que destacan
sus funciones de asimilación e integración cultural, a través de las cuales se pretendía
fortalecer la unidad nacional después de la Independencia de México. La introducción de la
institución escolar a las comunidades originarias 1, desde esta mirada, se articuló como una
imposición que buscó homogeneizar la población mexicana a través de la enseñanza del
castellano y de los contenidos básicos correspondientes a una racionalidad y formas de vida
ajenas. A pesar de algunas transiciones previas, muchas veces sólo nominales (Jiménez
Naranjo, 2009) –desde el enfoque bilingüe bicultural, aun enfocado en la conversión de las
culturas, hacia la perspectiva bilingüe intercultural–, es sólo a partir de recientes décadas que,
a través de la influencia de los movimientos sociales, pero también de las políticas del ámbito
internacional, se ha buscado, desde diferentes instancias y distintos énfasis, dar un giro en
estas tendencias.
16
por los derechos laborales de sus integrantes. En una larga y accidentada disputa por el control
de la educación, el movimiento se ha opuesto a las políticas nacionales, implementadas desde
el gobierno federal a pesar de ciertos esfuerzos por una descentralización educativa. Más allá,
la academia mexicana, pero también latinoamericana, ha profundizado, de manera crítica, en
las tendencias de la educación indígena, sus articulaciones en la práctica y las resignificaciones
de la interculturalidad que se observan en la cotidianidad escolar, resaltando la continuidad de
la exclusión y de las tendencias a la aculturación. Destacan la invisibilización de los estudiantes
indígenas migrantes en los contextos urbanos y suburbanos (Czarny, 2007; Barriga Villanueva,
2008; Kreisel, 2016a), la inclusión de elementos culturales de los pueblos originarios al
currículum en términos reificados y folklorizantes (Jiménez Naranjo, 2009), además de la
continuación de una discriminación cognitiva y educativa. Esta se encuentra relacionada, por
ejemplo, con la persistencia de la práctica de la alfabetización en castellano y no en lengua
originaria, pero también con las condiciones de infraestructura escolar, y con la formación y las
condiciones laborales del cuerpo docente, además de la misma falta de participación en la
toma de decisiones relacionadas con la educación, entre otros factores. Desde una dimensión
más estructural, incide la marginalización social, económica y política de los pueblos
originarios en la articulación concreta de las oportunidades educativas para niños y jóvenes.
17
En este marco, me propuse conocer, a través de un estudio de caso con enfoque
etnográfico en una de las diez secundarias comunitarias que existen en el estado de Oaxaca,
cómo se articulan los procesos formativos y curriculares de esta propuesta educativa en la
práctica. Consideré, en este marco, diferentes ángulos, entre los cuales figuraron los procesos
de la apropiación del modelo diferencial y la participación co-constructiva de los diferentes
actores involucrados en ella, estudiantes, padres de familia y comuneros, y educadores.
Además, pretendí profundizar en la articulación de los procesos de la construcción del
conocimiento en términos de la vinculación entre los conocimientos y las prácticas
comunitarias y los contenidos de índole disciplinaria que se pretende lograr a través de los
proyectos, y en la que se busca impulsar procesos de aprendizaje situados y reflexivos.
Además, me interesó conocer cómo en este marco trasciende la resignificación del papel del
docente y de sus saberes pedagógicos, construidos desde una mirada más horizontal y
colaborativa, en un modelo que apuesta a la formación para la autonomía y el auto-
aprendizaje de los jóvenes. Destacan en este contexto también las aportaciones de esta
propuesta educativa a la formación de los jóvenes como futuros ciudadanos críticos y
conscientes de su comunidad, objetivo que se resignifica desde la misma mirada de los padres
de familia y de los estudiantes y se articula con las expectativas hacia la formación escolar.
Para ello, había que tomar en cuenta el contexto en el que se desarrolla la práctica; en
este incidieron diferentes dimensiones, entre las cuales tanto fue relevante contemplar el que
la comunidad originaria zapoteca, en la que se desarrolló el presente estudio y a pesar de su
ubicación geográfica relativamente aislada, se configura como un espacio en contacto con
otros contextos sociales y culturales, a través de los medios de comunicación, la tecnología, la
migración y el comercio y consumo. Para las generaciones jóvenes, esto ha significado
procesos nuevos de socialización en los que desarrollan una diversidad de anhelos, intereses y
gustos compartidos que inciden en las expectativas hacia formación escolar. Además, este
contexto comunitario en comunicación, no exento de tensiones y en el que se hace sentir la
histórica marginación social, económica y política, se presentó como un elemento importante
de los mismos procesos formativos en los que los procesos de cambio cultural se resignificaron
desde los proyectos de aprendizaje y la formación para la reflexión crítica.
Desde otra dimensión, fue relevante reconocer el contexto social y político más amplio
y al que se vincula el modelo de las secundarias comunitarias a través de su mismo origen
magisterial, pero por el cual también se ha visto afectado en cuanto a la incidencia de las
políticas educativas nacionales en sus propias posibilidades de continuar su labor como una
propuesta diferencial y marginal de formación innovadora para los jóvenes. Desde esta
18
perspectiva, fue central tener en cuenta el trasfondo etnopolítico que subyace a la promoción
y práctica de una educación comunitaria gestionada desde sitios alternativos. En este marco, la
iniciativa por una educación vinculada estrechamente a las prácticas y la participación de las
comunidades, que busca romper con los esquemas de la educación nacional, se sitúa en un
campo conflictivo, una “arena política” (González Apodaca, 2006) en la que se disputa la
definición de la educación para los pueblos originarios de México.
19
campo en torno a los ejes de interés arriba expuestos, donde me centro en los procesos de
apropiación y participación, el diálogo epistémico en la construcción del conocimiento pero
también los procesos pedagógicos, además de resaltar las resignificaciones que los actores
elaboran, a partir de la experiencia, del modelo de las Secundarias Comunitarias y de la
educación escolarizada para los niños y jóvenes del contexto comunitario. Y finalmente, este
trabajo culmina con conclusiones que pretenden ofrecer un resumen analítico de los
aprendizajes obtenidos y sus posibles aportaciones a la reflexión de la educación comunitaria e
intercultural para los pueblos originarios de Oaxaca y de México, además de señalar algunos
retos y preguntas abiertas que permiten vislumbrar la necesidad de continuar profundizando
en el debate sobre una educación propia y apropiada para las comunidades y reflexionar sobre
las aristas de su autoría.
20
1. Planteamiento del problema: Desde la escuela indígena
homogeneizadora hacia el derecho a una educación propia
La educación escolarizada es considerada como parte fundamental del progreso social,
tanto individual como a escala nacional, por lo cual, en México, en los últimos decenios, los
niveles que abarca la educación obligatoria han sido secuencialmente ampliados; desde el año
2013, incluye también el nivel medio superior, como parte de las políticas educativas
enfocadas desde el panorama internacional. El Instituto Nacional para la Evaluación de la
Educación (INEE) presentó en recientes fechas un informe exhaustivo sobre los alcances
actuales de la educación obligatoria, constatando que “la asistencia a los centros de educación
preescolar, secundaria y media superior es menor entre los niños y jóvenes de hogares
indígenas, o cuyos jefes del hogar tienen menor escolaridad” (INEE, 2016, p. 37). Las
condiciones económicas inciden de manera relevante en el nivel de escolaridad alcanzado; así,
“en 2014 alrededor de una quinta parte de los niños de 12 a 14 años y poco más de la mitad de
los de 15 a 17 en situación de pobreza extrema asistieron a la escuela” (INEE, 2016, p. 37).
Se constata que “uno de los propósitos educativos más importantes es que los centros
escolares contribuyan a la formación de ciudadanos con capacidades para aportar al progreso
económico, social y cultural del país” (INEE, 2016, p. 38). No obstante, y frente a las
condiciones sociales y económicas desiguales, en estados como Chiapas, la eficiencia terminal
en secundaria es del 86.6%, y de 62.8% en el nivel de educación media superior; en Oaxaca, las
cifras son del 81.1% y 61.7% respectivamente (p. 40). Son estados con un alto porcentaje de
población indígena y con indicadores económicos y de bienestar social por debajo de la media
nacional. Frente a ello, habrá que tener en cuenta que la historia de la escolarización en
México ha sido un proceso complejo que encierra sus propias contradicciones. La escuela ha
sido una vía de integración cultural de la nación, implicando procesos de asimilación y
desplazamiento de las lenguas y culturas de los pueblos originarios de México. El sistema
escolar ha sido concebido en torno a las lógicas de la enseñanza de las disciplinas, relacionadas
con la racionalidad científica, además de convertirse, en México, en un espacio de formación
en valores nacionales.
21
veladamente la exclusión e inequidad educativa de la niñez indígena”, bajo “discursos
pluralistas” que invisibilizan “las graves condiciones de segregación” (p. 9) y que soslayan que
la diversidad se sigue percibiendo más bien “como un problema”, mas no “como un recurso y
ventaja pedagógica”, además de un derecho (p. 64).
El autor constata que fue el levantamiento del EZLN lo que “marcó el principio del
cambio de fondo y no de forma”, pues implicó ir, necesariamente, más allá del “indigenismo
tradicional integracionista” que “había muerto desde 1975 y, no obstante, el gobierno
22
mexicano insistía en que ésa era la única vía” (p. 119). Nahmad atribuye un papel especial a los
profesionistas e intelectuales indígenas en el proceso de “descolonización”, aunque estima
indispensable involucrar a la población general de México en la construcción de una sociedad
más justa (p. 119). Esta dimensión de la participación en la transformación social es un ámbito
sujeto a debates; en el marco de las tendencias de los últimos decenios, se ha convertido en
parte de los discursos de la misma política pública en educación, y se ha articulado a través de
la figura de los Consejos de Participación Social, que pretende resituar a los padres de familia
en la institución educativa, y algunas, incipientes, consultas ciudadanas en materia educativa.
En este marco, el estado de Oaxaca, como estado con un 65.7% de población indígena
(INEGI, 2015b), representa un terreno significativo para el movimiento por una redefinición de
la educación desde las características propias de las regiones; su historia de movimientos
sociales, étnicos y magisteriales ha hecho surgir, más allá de una diversidad de experiencias
locales, propuestas más abarcativas para replantear la educación indígena en el estado. Así, en
el año 2012, se presenta el Plan Nacional para la Transformación de la Educación en Oaxaca
(PTEO), basado en el enfoque de la educación comunitaria y articulándose en torno a
proyectos participativos. Además del PTEO, frente a la reforma y las negociaciones que en
torno a ella se desarrollan, se genera en el año 2014 una nueva propuesta de Ley de Educación
para el estado de Oaxaca que se asienta sobre las mismas bases; esta, después de un proceso
político complejo, es aprobada en el año 2016 con las modificaciones y adecuaciones
producidas a través de largas negociaciones entre sus promotores, el sindicato, los partidos
políticos, el gobierno estatal y federal.
23
Intercultural de Oaxaca (ENBIO) como propuestas integrados al sistema oficial, pero también
los Nidos de Lengua como iniciativa de la Coalición de Maestros y Promotores Indígenas de
Oaxaca (CMPIO) que ha jugado un papel importante en la gestión y puesta en práctica de una
diversidad de experiencias pedagógicas para las comunidades originarias desde propuestas
magisteriales en conjunción con los actores comunitarios.
Son dichas experiencias las que se conformaron como eslabones del aprendizaje para
la generación de las iniciativas de reformación de la educación más amplias, promovidas en el
estado en los últimos años, con la participación relevante del magisterio, pero también de los
intelectuales indígenas, quienes han forjado la base filosófica de la comunalidad oaxaqueña
que hoy constituye el fundamento del pensamiento educativo promovido en el estado. Este
destaca por su discurso cercano a la educación comunitaria y autonómica de los pueblos
indígenas y adopta, junto con iniciativas contrahegemónicas como lo serían las escuelas
zapatistas de educación primaria y secundaria “autónoma” (Baronnet, 2009), un lugar peculiar
en el panorama de los discursos de la educación intercultural en México. Estos forman un
referente importante para situar y problematizar el objeto de la presente investigación.
24
reformas educativas, emergen también las otras voces que plantean cuestionamientos más
bien estructurales y demandan cambios fundamentales no sólo de aspectos curriculares sino
también sociales, y que apuntan a nociones más autonómicas de la educación para las
poblaciones históricamente excluidas, como los pueblos originarios y los afromexicanos, en
aras de una mayor justicia educativa y epistémica.
Las experiencias adscritas a enfoques más bien emergentes, sociocríticos, que buscan
redefinir la escuela indígena desde enfoques comunitarios, asentados en las formas de vida de
los pueblos originarios, se constituyen como aportaciones relevantes en este panorama, pues
permiten aproximaciones a prácticas diferenciales que, aunque lo implican, van más allá del
discurso, al contar con el aprendizaje del quehacer educativo concreto. Esto se vuelve
sumamente relevante al constatar que, aun a pesar de los cambios observados, “la impartición
de una educación que revalore el conocimiento indígena es débil” dado que se “adolece de
metodologías, didácticas, estrategias y materiales” (García Leyva, 2012, p. 131).
25
injerencia en la educación escolar para los niños y jóvenes. Esto, sin dejar de lado las complejas
implicaciones del contexto social y político, aquí brevemente esbozado, en el que se inserta y
desde el que se resignifica la experiencia.
Es desde esta mirada que he creído que profundizar en la práctica educativa de las
Secundarias Comunitarias de Oaxaca, como proyecto educativo con trasfondo etnopolítico que
apuesta por deconstruir los esquemas clásicos de la formación escolar, trascender el espacio
áulico para promover el diálogo comunitario, y busca, conscientemente, construir procesos de
aprendizaje a partir de la articulación de los saberes de los pueblos originarios con los saberes
escolares o científicos, puede aportar una serie de elementos que podrían enriquecer y
ampliar las perspectivas para pensar una educación intercultural y comunitaria, pero también
brinda insumos para reflexionar sobre una institución escolar distinta, más permeable y
flexible, en interrelación estrecha con su contexto. A partir de estas inquietudes, la presente
investigación se preocupó por conocer cómo en este modelo educativo se generan procesos
co-constructivos y resignificados por sus propios actores, a través de los cuales se replantea la
institución escolar desde diferentes ángulos:
• Los procesos de apropiación del modelo por los mismos educadores como un
factor clave para la resignificación del modelo en la práctica, pero que, además,
encierra el reto de deconstruir y reconceptualizar el papel docente, de sus
procesos formativos y de los saberes pedagógicos requeridos para una práctica
diferencial.
26
• La intermediación docente en los procesos de interlocución con los actores
comunitarios para la participación comunitaria en el modelo, las tensiones y
negociaciones en torno a “lo escolar” que se desarrollan en el proceso, y a través
de las cuales se apunta a resignificaciones de la institución escolar para las
comunidades originarias y sus habitantes, inmersos a un contexto sociocultural
complejo.
• La articulación de los saberes, rastreando las concepciones del saber comunitario
que subyacen a la perspectiva del modelo, para conocer cuáles son las estrategias
para establecer el diálogo con los saberes escolares, desde la perspectiva de la
pluralidad epistemológica, pero también considerar las limitantes y
contradicciones de la práctica, para remarcar cuáles son los hallazgos que aportan
a la construcción de nuevas perspectivas para la formación de niños en jóvenes en
contextos inter-culturales.
27
1.1. Objetivo y preguntas de investigación
Objetivo
Pregunta de investigación
Preguntas específicas
28
2. Referentes Teóricos: Apropiaciones y resignificaciones de la institución
escolar desde una visión plural y política de identidades, saberes y
ciudadanías
El presente trabajo se inscribe en el campo de la educación intercultural y comunitaria,
recurriendo a una gama de referentes teóricos y conceptuales relativamente diversos, puesto
el escenario complejo del debate de la educación indígena en el que se inserta. Al iniciar el
proceso de investigación, partí de una gama de conceptos que emergieron desde una primera
exploración, basada tanto en mis intereses y experiencia previa como también en el panorama
de la investigación educativa y las aproximaciones conceptuales que en el campo de estudio se
habían estado realizando en las últimas décadas. Conceptos como la apropiación escolar, el
currículum como proceso y praxis desde una óptica participativa, la autonomía educativa, las
epistemologías indígenas y el diálogo de saberes, además del aspecto central de la vinculación
entre escuela y comunidad, fueron líneas de profundización que pude vislumbrar desde los
comienzos.
29
2.1. La concepción de la escuela: orígenes y articulaciones de una institución social y
cultural
A ello habría que añadir los fines educativos emergentes de las necesidades de un
Estado, en un territorio extenso y altamente diverso, que buscaba consolidarse después de su
Independencia. De esta manera, la institución escolar se conforma como “una construcción y
un producto de los Estados que se hicieron a sí mismos” (Frigerio, Poggi & Tiramonti, 1992, p.
20), como una vía de forjar y fortalecer el sentido y la pertenencia a lo nacional donde,
históricamente, no existía tal unidad. Con el fin de abonar a una homogeneización cultural, la
institución escolar adquirió el compromiso de transmitir determinados valores, una serie de
saberes y crear condiciones “para el desarrollo y para el progreso” de esta nueva nación,
estableciéndose, para estos fines, la obligatoriedad y la gratuidad de la educación pública
como responsabilidad del Estado nacional (Frigerio, Poggi & Tiramonti, 1992, p. 20).
Ezpeleta y Rockwell (1983) argumentan que los intereses del Estado en la educación
pública se vinculan con la instauración de una estabilidad social para consolidar su dominio
político; el Estado-nación, “dado su vínculo histórico con las clases dominantes, tiene también
intereses objetivos referidos a la educación. Mantener la estabilidad social, cuestión vital para
consolidar su dominio, lo compromete a cumplir con sus obligaciones. La educación es una de
ellas” (p. 196). Estas constelaciones, aduce López Pérez (2004), hasta hoy marcan la
articulación del currículum de la educación básica; este “incluye significantes que hacen
referencia a la constitución de un sujeto ético-político como condición o mediación para la
30
organización social o comunidad nacional, desde la perspectiva de un estado-nación moderno”
(p. 205).
Levinson (2012) analiza que la educación pública como proyecto nacional, con sus
mecanismos de funcionamiento, marca la cultura escolar reproducida localmente, incidiendo
en validar sólo determinados conocimientos como contenido del aprendizaje.
31
ella es el que tiene las posibilidades de costearse esa inversión en capital cognitivo” (p. 130),
dificultad que se acentúa en un contexto social marcado por acentuadas desigualdades.
Algunos autores detectan que en México y otros países de América Latina, la modernidad ha
quedado inconclusa, pues su dilema no está resuelto (Magallón Anaya, 2012, p. 62). Esto
también se relaciona con “la experimentación de las ideas importadas (…) de las naciones
exportadoras de modernidad” (p. 63) que aquí se ha llevado a cabo obviando las condiciones
del contexto específico.
A comienzos del siglo XXI, las reformas educativas mexicanas se adecúan al enfoque
neoliberal que como parte de los procesos de globalización domina las políticas económicas y
sociales. Angarita-Ossa y Campo-Ángel (2015) recalcan que, actualmente, el ideal de persona
que busca formar la educación escolarizada se ajusta al canon de “la hegemonía neoliberal”; se
pretende que el egresado se convierta en “un sujeto unitario, autónomo, independiente y
emancipado” (p. 180). El discurso neoliberal en la educación, acompañado por sus reformas,
sin embargo, para algunos autores, sigue siendo una imposición en función del “reinado de los
intereses individuales de las élites ligadas al gran capital” (Vázquez Olivera, 2013, p. 241), de
acuerdo a “las reglas de la libre competencia, de la oferta y demanda”; es la dimensión
empresarial la que ha comenzado a reestructurar el panorama de las instituciones educativas
(p. 242). La educación pública, en este marco, sigue ostentando estructuras excluyentes y poco
adaptadas a la diversidad de contextos sociales y culturales: el acceso a la educación, las
condiciones adecuadas y la pertinencia de esta no se encuentra garantizados para un gran
número de niños y jóvenes del país, sumándose a una diversidad de factores de marginación.
32
Más allá de estas condiciones macropolíticas y sociales, y retornando a las
características de la institución escolar, es necesario enfatizar que, no obstante, existen
múltiples transformaciones y resignificaciones locales de la escuela, sus funciones y formas.
Rockwell (2007b) arguye que “inferir a partir de las prescripciones normativas de cada época la
experiencia viva de la escuela es una falacia frecuente” (p. 320). Los actores educativos, en los
procesos cotidianos de la práctica, transforman las expresiones de la cultura escolar en cada
centro educativo, donde habrá continuidades y coincidencias, pero también expresiones
particulares de las interpretaciones de lo escolar, de sus objetivos y formas de realización.
33
articulaciones de la cultura escolar, desde un punto de vista antropológico, no obstante,
revelan también las reapropiaciones y resignificaciones locales de la educación escolar a partir
de la interacción de los sujetos involucrados, inmersos en un contexto social y cultural
concreto. De esta manera, se presentan “planos de conflicto, de correspondencia y de
influencia mutua entre las prácticas culturales que ocurren en las escuelas y aquellas que
caracterizan los entornos locales y los flujos globales” (Rockwell, 2007a, p. 176).
Rockwell (2000) analiza la cultura escolar basándose en tres planos: “a) la larga
duración b) la continuidad relativa y c) la co-construcción cotidiana” (p. 15). Es en las prácticas
de los quehaceres cotidianos de la escuela donde es posible visualizar la presencia de estas
categorías. Ciertas prácticas, pertenecientes a la primera categoría por su perduración en el
tiempo, se han reproducido a través, incluso, de milenios; entre ellas, “la escritura, en
particular, parece ser uno de esos elementos duraderos que forman el núcleo de la cultura
escolar” (p. 16). Otras prácticas escolares, de continuidad relativa, emergen, permanecen y
tienden a volver a desaparecer, llegando a hacerse presentes en diferentes “temporalidades y
espacialidades” (p. 17), modificándose a lo largo del tiempo; así, “de la cultura escolar entran y
salen diferentes tipos de libros, diferentes géneros de texto, y con todo ello, se producen
diferentes relaciones con la escritura” (p. 18). Los aspectos de carácter más continuo
reaparecen en distintas modalidades y niveles escolares; son reproducidos por los actores
educativos implicando la conformación de un cierto habitus, como estructura que subyace a la
práctica y sigue estructurando los quehaceres escolares.
Elías (2015) sugiere, para ir más allá del “núcleo duro” de la escolarización, elegir, en
lugar de las nociones de la gramática (Tyack & Cuban, 1995) y las formas escolares (Lahire,
2008), el término de “cultura escolar” que, de acuerdo a la autora, brinda mayores
34
herramientas para el análisis de los aspectos más dinámicos que caracterizan a la vida en las
escuelas. Permite profundizar en la cotidianidad, las interrelaciones, emergencias y
resignificaciones, en breves palabras: en “lo que realmente ocurre, y les ocurre a quienes
actúan en el interior de las escuelas” (p. 297). Rockwell (2000) apuesta por esta perspectiva
dinámica y procesual al proponer abordar las realizaciones concretas de la escuela a partir de
la co-construcción cotidiana de las prácticas escolares.
35
la cultura propia. No por ello la cultura ha de comprenderse como fragmentada a través de
dicho dinamismo, sino que “las formas interiorizadas de la cultura se caracterizan
precisamente por la tendencia a recomponer y reconfigurar lo ‘híbrido’, confiriéndole una
relativa unidad y coherencia” (Giménez, 2010, p. 38). Desde la perspectiva de la teoría de los
actores sociales, los actores incorporan diferentes prácticas culturales a su repertorio,
convirtiéndolas en “sustancia propia” (p. 38). Desde esta aproximación, se transitaría de “un
concepto homogéneo, estático, discreto y lejano de cultura –conceptualizado principalmente
como objeto cultural− hacia un concepto cultural cercano, diverso, dinámico, poroso y
fronterizo – convertido en proceso cultural” (Jiménez Naranjo, 2009, p. 239).
Todorov (1990) subraya que “la imagen de unidad y de homogeneidad que una cultura
gusta de darse de sí misma proviene de una inclinación del espíritu, no de la observación” (p.
13), pues incluso al interior de una cultura –debido a la diversidad de grupos etarios, entre
otros–, se desarrolla “un trabajo constante de traducción” o “transcodificación”, lo cual
asegura el carácter dinámico de cualquier sociedad o grupo cultural (p. 14). Entre grupos
culturales, históricamente, ha existido contacto; el autor afirma que la interacción con otros ha
sido y es fundamental para la continuidad cultural: “una cultura sólo evoluciona mediante sus
contactos: lo intercultural es constitutivo de lo cultural” (p. 13). Bhabha (2003) sugiere
considerar “la articulación del espacio y el tiempo fronterizos y no domésticos de la cultura”
(p. 97); analiza la falacia de la homogeneidad cultural al interior del Estado nacional,
remarcando las diferenciaciones internas, los intersticios atravesados por desigualdades (pp.
101-102).
36
Respecto a estas interrelaciones entre grupos sociales y culturales, es central tener en
cuenta los procesos de poder que a estas atraviesan. Reconocer el carácter social de los
actores, es decir, el hecho de constituirse como seres en interacción e interrelación, implica
también considerar que todo actor se encuentra “dotado de alguna forma de poder”
(Giménez, 2010, p. 41). El contacto entre grupos culturales implica tanto experiencias
compartidas (Grimson, 2000, p. 25) como también tensiones y conflicto. A partir de las
diferencias culturales –Giménez (2000) enfatiza el papel de “la cultura como operadora de
diferenciación” (p. 39) –, entran en juego aspectos identitarios. Barth (1976) acuña en relación
a ello el concepto de las fronteras étnicas; estas “son conservadas en cada caso por un
conjunto de rasgos culturales” (p. 48). Dichos rasgos se configuran como marcadores para la
diferenciación entre identidades culturales, pues “son utilizados por los actores como señales y
emblemas de diferencia” (p. 15).
Espacio y tiempo, y con ello, las prácticas culturales entendidas como dinámicas, se
encuentran sujetos a cambios – también los marcadores identitarios pueden cambiar, sin que
esto afecte a las identidades y sus fronteras como tales. “Gran parte del contenido cultural que
en un momento dado es asociado con una comunidad humana no está restringido por estos
límites; puede variar, puede ser aprendido y modificarse sin guardar ninguna relación crítica
con la conservación de los límites” (Barth, 1976, p. 48) – las adscripciones identitarias se
conservan aunque algunas de las prácticas culturales cambien con el tiempo y contexto. Por lo
tanto, también las identidades destacan por su carácter dinámico; no han de concebirse,
además, ni como exclusivas ni cerradas.
En este sentido, habría que hablar de identidades plurales; las identidades implican la
posibilidad de pertenecer a diferentes grupos sociales, es decir, admiten la diversificación de
37
las adscripciones identitarias de cada actor (Alsina, 1999, p. 53). A través de la participación e
interacción en diferentes espacios, momentos y grupos sociales, las identidades se configuran
como múltiples y pueden variar en el tiempo; por lo tanto, no han de “concebirse como algo
uniforme, unitario u homogéneo” (p. 53), pues esto significaría reificarlas y juzgarlas como
estáticas. En cambio, su carácter dinámico se relaciona con la capacidad de transformación del
ser humano y las continuas reelaboraciones de su auto-comprensión (Alsina, 1999, p. 54),
siempre en relación con otros y con su entorno. Por lo tanto, se requiere de un concepto de
identidad que también admita las contradicciones y multiplicidades internas.
38
Alsina (1999) se pregunta al respecto: “¿quién tiene el poder para establecer los rasgos
distintivos de las razas o de la identidad de las culturas?” (p. 54). Históricamente, en las
interrelaciones de los diferentes grupos culturales, las asimetrías han sido una característica de
la estructuración del tejido social, entrando en juego una diversidad de criterios de
diferenciación: género, etnia, estado civil, edad, entre otros. En el contexto de América Latina
y en México, de esta manera, las identidades de los grupos originarios han sido,
frecuentemente, reificadas y esencializadas a través de las exo-adscripciones a partir de
algunos elementos culturales identificados por la sociedad dominante como representativos. A
través del habitus, parte estructural y estructurante de la sociedad mayoritaria, estas
identificaciones han sido reproducidas con relativa continuidad histórica, a lo que la misma
institución escolar, a través de sus recursos y prácticas, ha contribuido.
39
identitaria se articula en un contexto marcado por determinadas relaciones sociales e
intereses colectivos.
Los líderes comunitarios, sin embargo, presuponen estos estigmas para revertirlos
(Golluscio et al., 2000). Sus posiciones subalternas, confirmadas por las definiciones
hegemónicas de “cultura”, son apropiadas y transformadas en lugares sociales
propicios para el reconocimiento o la lucha. (Ramos, 2005, p. 117)
Si las identidades emergen y se afirman “sólo en la confrontación con otras
identidades en el proceso de interacción social” (Giménez, 1997, p. 12), es en este caso de
especial interés cómo los marcadores étnicos se configuran en contextos de estructuras e
interrelaciones sociales marcadamente asimétricas. Dietz (1999), quien busca superar
enfoques esencialistas de la etnicidad pero resalta también la arbitrariedad inherente al
constructivismo en la interpretación de lo étnico, argumenta que la selección de los elementos
diacríticos que se convierten en marcadores étnicos ocurre “en función de habitus distintivos
de los grupos involucrados, es decir, de su praxis cultural”. Son procesos necesariamente
situados, es decir, que ocurren en contextos concretos cuyas características políticas,
económicas y sociales acotan “la capacidad autodefinitoria de un determinado grupo (Glazer &
Moynihan, 1975, p. 6s)” (Dietz, 1999, p. 63).
40
“los agentes sociales ponen en juego diferentes escalas de sujeto: sujetos que, en el primero
de esos extremos, juegan a la síntesis compleja de identificaciones en curso y, en el segundo,
juegan a la dicotomización de identidades ontológicas” (pp. 203-204). Es en el campo de lo
político donde la interrelación se convierte en “una arena de opuestos (Cruces y Díaz de Rada
1996a)” (p. 210). En tal arena de conflictos, determinada por interrelaciones desiguales y
estructuras excluyentes, Ramos (2005) vislumbra “un importante proceso de politización de la
diferencia y la marcación cultural” (p. 120). Los opuestos –en una dicotomización de las
identidades– llegan a ser un recurso de lucha política para los movimientos sociales. Bartolomé
(2006), en este sentido, distingue entre “la identidad étnica como representación social
colectiva” y “la etnicidad entendida como identidad en acción, como asunción política de la
identidad” (p. 29).
En los Estados nación actuales, caracterizados por una pluralidad cultural amplia,
emerge el imperativo de saber “conjugar las múltiples identidades en una ciudadanía
compleja” (Bolívar, 2004, p. 25), en la que se consideren no sólo los derechos del individuo,
sino “la diferenciación social, que comprende también los derechos diferenciales de grupos”
(p. 26). En México y América Latina, diferentes autores han buscado una aproximación a un
concepto de ciudadanía que refleje este planteamiento diferencial desde las culturas
originarias como parte activa y participante de la rearticulación de las políticas nacionales.
41
honestas” (De la Peña, 1995, p. 125). Los actores indígenas reconocieron que como parte de su
reivindicación frente a la discriminación era necesario “mostrar el valor de sus tradiciones y
organizaciones comunales contemporáneas, y rechazar no sólo la explotación abierta sino
también el paternalismo estatal, que ha frenado el desarrollo político indígena” (p. 125). El
autor propone cuatro aspectos sustanciales para comprender la ciudadanía étnica; no es un
movimiento nativista; no se cuestiona la validez de los derechos civiles y políticos, pero sí su
dimensión únicamente individual; se defiende la legitimidad del sujeto colectivo, comunal; y
no se niega la posibilidad de construir alianzas estratégicas, sociales y políticas (p. 129).
En este marco, se vuelve urgente “definir las reglas de la participación social y política,
es decir, la configuración de los espacios públicos” (p. 118) como espacios de participación.
Para esto, “premisas básicas son: a) el reconocimiento de formas culturalmente específicas de
democracia y justicia, y b) la creación de un nivel de representación étnica” (p. 130). La
ciudadanía étnica incluye, además, la pertenencia a una colectividad distintiva que requiere de
una reglamentación diferencial de las interrelaciones equitativas con la sociedad mayoritaria,
que implica la creación de instituciones desde las cuales se posibilite la interrelación (De la
Peña, 1995, p. 133). Este nivel de representación étnica, en México, se ha expresado a través
de la creación de organizaciones y asociaciones indígenas que persiguen fines reivindicativos y
contribuyen a la generación de interrelaciones sociales distintas; también implican nuevas
pertenencias y la reafirmación de la adscripción étnica, configurándose como procesos de
“etnogénesis” (De la Peña, 2000).
42
del respeto a los derechos colectivos y formas propias de configurar el espacio público, se
trataría de procesos de “la revitalización de una etnicidad motivada políticamente” y que
“ocurren en el marco de movilizaciones colectivas” (Dietz, 2000, párr. 1). Bartolomé (2008)
arguye que las etnogénesis poseen un “dinamismo inherente a las agrupaciones étnicas cuyas
lógicas sociales revelan una plasticidad y capacidad adaptativa” que aportan “al desarrollo de
nuevas configuraciones sociales y culturales basadas en las preexistentes, a las que otorga un
nuevo rostro y favorece una reformulación identitaria” (pp. 107-108). En cuanto a movimiento
con móvil político, aparecen en el escenario social “demandando su reconocimiento [como
grupos étnicos] y luchando por la obtención de derechos o de recursos (Rossens, 1989)”
(Bartolomé, 2008, p. 107).
Desde estos referentes, abordo las apropiaciones culturales que los pueblos
originarios, y en específico, en el marco del presente estudio, el movimiento magisterial
indígena de Oaxaca, han realizado de la institución escolar, buscando reivindicar sus derechos
a una educación diferencial, insertos en un panorama más complejo de demandas e intereses
sociales y políticos que caracteriza no sólo las relaciones entre Estado y pueblos originarios,
sino también la relación entre el Estado y sus instituciones, y el magisterio y sus organizaciones
sindicales.
Los proceso de poder en las interrelaciones entre culturas se vinculan con la disputa
por el “control cultural” entendido como la capacidad de la toma de decisiones sobre los
elementos culturales que se negocian en las interacciones sociales (pp. 168-171). En el marco
de los procesos de aculturación en situaciones sociales desiguales, los pueblos originarios se
43
han apropiado de elementos culturales ajenos resignificándolos sin poner, por eso, en juego
sus propias identidades. Las apropiaciones culturales han formado, de esta manera, parte de
los procesos de resistencia en cuanto a la “capacidad de decisión sobre elementos culturales
ajenos” (p. 185) que el grupo cultural adquiere o pretende adquirir. Esta capacidad de decisión
puede articularse como parte de las demandas públicas de un movimiento social, a través de
los procesos de negociación con los grupos sociales dominantes (Bonfil Batalla, 1991, p. 183).
No obstante, también puede construirse, a pequeña escala, en procesos sutiles, desde la
cotidianidad de la resignificación de espacios “ajenos”, como señala Jiménez Naranjo (2009) en
cuanto a la integración clandestina de prácticas culturales propias al aula.
Este “currículum cultural” y “local”, para Bertely (2005), no sólo se relaciona “con el
mundo indígena, sino con micropolítica local (…) de las costumbres y de las prácticas
socioculturales en la cultura escolar” (p. 17). Así, la institución escolar, como institución en sus
inicios impuesta a las comunidades, “comienza a sembrarse desde abajo, gracias a la gestoría
social y comunitaria” (p. 17). A través de la agencia de los actores involucrados, las
resignificaciones locales de la escuela pueden llegar a transformar “las políticas y los procesos
ajenos, a lo que les resulta cultural y políticamente significativo” (p. 19). Se vuelve significativo,
en el contexto de la presente investigación, la distinción que plantea González Apodaca (2006)
entre la apropiación situada de los procesos escolares y la apropiación escolar etnopolítica o
de carácter etnogenético.
2
González Apodaca (2006) se remite a Swartz, Tuden y Turner (1966), quienes acuñan el concepto de
“arena política” y lo comprenden como un “campo de acción política” en el que diferentes actores
44
dimensión política en juego en estas demandas por una ciudadanía plural que respete
derechos diferenciales, en el marco de la proyección de una educación escolarizada propia, se
vislumbra que la demarcación de lo étnico entraña una mirada hacia el futuro. González Rial y
Haye (2015) en relación a ello plantean la etnicidad como devenir.
luchan por un fin de interés público (Swartz, Tuden & Turner, 1966, citados en Leyva Solano & Burguete,
2007, p. 14).
45
En el contexto de las escuelas zapatistas de Chiapas, las prácticas de resistencia ante
las políticas de Estado se sostienen “gracias a espacios tradicionales, como la asamblea y el
cargo, que permiten la movilización comunitaria alrededor del proyecto educativo” (Baronnet,
2009, p. 261). En el caso de las ESCI de Oaxaca, las articulaciones locales de esta resistencia y
sus actores se profundizarán en el análisis. En estos procesos, ocupa un lugar de interés la
reflexión meta-cultural que forma parte de las mismas dinámicas de construcción y
continuidad de dichas propuestas alternativas de educación comunitaria, y que también se
integra a las prácticas formativas como tales, desde posicionamientos etnopolíticos.
Para Briones (2007), “hablar sobre la cultura es una práctica cultural, un hacer
culturalmente informado y condicionado” (p. 46). La autora afirma, remitiéndose a la noción
de lo metacultural de Urban (1992), que en este “proceso disputado de construcción de
significaciones, toda cultura produce su propia metacultura”, definiendo, con ello, lo que sería
cultural y lo que no lo sería (p. 46). A través de esta reflexividad cultural, la cultura “propia” y
la “ajena” se convierten “en objetos de representación cultural”, generándose, con las
significaciones metaculturales, un régimen propio de verdad (Foucault, 1980, citado por
Briones, 2008, p. 15) en el que se juegan las diferenciaciones sociales (Briones, 2008, p. 15). Es
en contacto con la alteridad, en interrelaciones necesariamente marcadas por el poder, que el
discurso o la reflexividad metacultural se emplean en el análisis de la propia cultura o
identidad, implicando una dimensión política.
Lenton (2015), en este sentido, refiere “el proceso de producción discursiva del
movimiento mapuche en Argentina”, que conllevó “la disputa metacultural por definir el
propio estatus de aboriginalidad”; en este proceso, los mapuches cuestionaron “las formas
estatales que tipificaban, desde el contexto legislativo, a los sujetos indígenas” (p. 62). Ramos
(2005) analiza cómo los líderes mapuche “han tomado conciencia de la importancia que la
‘cultura’ comenzó a tener en los espacios interétnicos donde ellos luchan por sus derechos,
por los recursos y por el reconocimiento social” (p. 113). El Estado nacional se ha adueñado
ciertos aspectos culturales de los grupos subordinados, declarándolos como “raíces nacionales
46
o del patrimonio común”, al mismo tiempo de declarar “la agonía de las ‘culturas indígenas’”
(pp. 115-116).
Los líderes mapuche “reconocen la marcación ‘cultural’ de los lugares sociales que el
Estado dispuso para enmarcar sus luchas y reclamos” y buscan revertir a estos estigmas (pp.
116-117). De esta manera, las definiciones hegemónicas de la cultura originaria “son
apropiadas y transformadas en lugares sociales propicios para el reconocimiento o la lucha” (p.
117). La autora distingue tres diferentes estrategias: la estetización de la cultura en un
mercado de bienes, la tradicionalización de la cultura incorporando “una noción amplia y
flexible de ‘continuidad’”, y la reflexión sobre “una política directamente surgida de la cultura”
(p. 125). Considera que las nociones meta-culturales constituyen “actos de creación
colectivos” al mismo tiempo de ser “resultado de experiencias compartidas en la comunidad y
de las resignificaciones de los estigmas hegemónicos emergentes en los espacios inter-étnicos”
(p. 125).
Esta visión incorpora, desde mi punto de vista, la mirada de la agencia del sujeto
subalterno (Spivak) que también Briones (2008) retoma, de diferente forma, con Grossberg
(1996), reconociendo las limitantes para el movimiento que los sujetos enfrentan dentro de las
estructuras: “Los sujetos articulan sus propios mapas de significado, deseo y placer, aunque
siempre condicionados por la movilidad estructurada que resulta de estructuras ya existentes
de circulación y acceso diferencial a un determinado conjunto de prácticas históricas y
políticamente articuladas”; señala que “esa movilidad estructurada habilita formas igualmente
específicas de acción y agencia” (p. 19). A la reflexividad meta-cultural, y a los sujetos que la
desempeñan, les es asignado un lugar creativo y gestor desde una dimensión etnopolítica.
47
(más concretos e inconscientes estos últimos). La autora relaciona dichos procesos de reflexión
específicamente con los procesos intencionales de adecuación de las prácticas escolares a las
prácticas culturales o identitarias locales. Dicho de otro modo, refiere que los procesos
conscientes y deliberados de reflexión, en los cuales los procesos culturales e identitarios son
observados y analizados en relación a determinados anhelos educativos e identitarios,
corresponden a procesos meta-culturales.
Orta (2004), en el contexto de la cultura aymara, analiza el papel ambiguo que juegan
catequistas indígenas en el proceso de nueva evangelización en el cual se retornan a y se
resignifican prácticas culturales aymaras, en términos de una “Aymaridad”. Analiza que la
mirada externa, de la que disponen los catequistas al ser mediadores culturales, “posibilita
perspectivas meta-culturales que de otra manera estarían obstruidas por su inserción
microlocal” (p. 133) 3. Aunque sea imposible una analogía directa, retomo esta perspectiva en
cuanto a los intelectuales originarios y docentes indígenas; el papel puede ser igualmente
ambiguo, considerando el rol del intermediario de los procesos de asimilación cultural que ha
sido asignado al maestro indígena por el Estado. Interesa aquí resaltar, con González Apodaca
(2006), “la influencia de formas alternativas de intermediación civil”, a través de “nuevos
actores u agentes colectivos en la gestación de proyectos educativos e interculturales” (p. 51),
entre los que se construyen procesos de reflexión meta-cultural desde posturas etnopolíticas.
La mirada externa, tanto “desde adentro” como “desde afuera”, se genera a través de esta
misma posibilidad y experiencia de transitar entre espacios sociales; “frecuentemente se
mueven en las interconexiones local-nacional-global, constituyéndose en bisagras de la
dinámica de flujos de recursos, personas e ideas” (p. 52).
Otra dimensión relevante en este sentido es la reflexión sobre los conocimientos y las
prácticas escolares, replanteados en los procesos de apropiación escolar, a partir de una
reflexión crítica de su pertinencia y funcionalidad. Esto, en sí, entraña una dimensión meta-
cultural pues implica cuestionar la cultura escolar y los saberes que se han establecido como
parte del contenido de la educación escolarizada, para plantear los aprendizajes desde la
dimensión de significación contextual, no perdiendo de vista la necesidad de concebir a este
contexto como altamente complejo, pues implica el contacto entre diferentes espacios
sociales y culturales de manera cotidiana, pero también como un reto para los pueblos
originarios que se insertan y han de mediar y negociar en un entorno desigual.
3
Traducción propia del inglés.
48
2.2.4. Contextualidad, funcionalidad y relacionalidad – replantear continuidades y
rupturas entre cultura escolar y cultura comunitaria desde el aprendizaje
situado y las comunidades de práctica
La realidad se entiende como un todo, cuya comprensión exige conocer las partes, e
integrar este conocimiento en una síntesis que dé cuenta del objeto que se pretende
conocer. Estas concepciones son reflejadas, por ejemplo, en el pensamiento sobre la
Madre Tierra, la naturaleza y las personas, y las relaciones que se establecen en estos
ámbitos. (p. 5)
En este marco, en el proceso de socialización infantil, las nuevas generaciones se
integran, de manera paulatina, a través de la participación en las actividades familiares y
comunitarias, en la vida cotidiana, con sus lógicas de interrelación social, pero también con sus
49
derechos y responsabilidades como integrantes de una comunidad, relevantes en el contexto
indígena desde el sentido de lo comunal. Estos procesos también conllevan la conformación de
identidades y del sentido de pertenencia, y tienen lugar en espacios dialógicos que implican las
constelaciones sociales, económicas y políticas más amplias.
Tovar (2007) analiza que la tendencia a aprender por imitación, ligada estrechamente
a la enseñanza con el ejemplo, conlleva “un uso acotado del lenguaje verbal y en las
expectativas que generan cuando participan en actividades basadas exclusivamente en el
discurso, puesto que esperan que quien enseña pase a la demostración de ‘cómo se hacen las
cosas’”; desde este punto de vista, “la educación consiste en guiar el desarrollo por unos
cauces culturalmente definidos (Bruner, 1998, p. 18)” (p. 9). De acuerdo a la autora, se trata de
“formas culturalmente determinadas de aprehender la realidad, de conceptualizarla y de
definir qué significa el conocimiento, y cuáles son sus criterios de validez” (p. 10).
4
Traducción propia del inglés.
50
La escolarización frente al aprendizaje de la práctica cotidiana
Tovar (2007), frente a ello, constata que “la existencia de sociedades multiculturales
cuestionan profundamente el concepto de práctica escolar y escuela como instancias
universales de socialización” (p. 11). La autora apunta que la escolarización clásica en el medio
comunitario confronta a los niños con conflictos cognitivos, tanto por la “socialización
divergente” como también por la “falta de dominio de los referentes empíricos de las nuevas
palabras que está aprendiendo en español” (p. 11). Sugiere que la mediación pedagógica
forma parte de los aspectos claves para enfrentar estos desfases, remitiéndose precisamente a
la teoría del aprendizaje situado, suponiendo que “no sólo partimos de la base cultural en la
cual nacimos, sino que a través de ella construimos nuestros mundos y nuestras propias
concepciones de nosotros mismos y nuestros poderes” (p. 12).
51
contribuyen a la producción del contexto” (p. 32). Este último no se concibe como unitario sino
como múltiple y caracterizado por tensiones que conllevan también relaciones de poder 5.
5
Grossberg (2009) encuentra que estos procesos, relacionados con la configuración del contexto a partir
de las prácticas de interacción, están estrechamente vinculados con las relaciones de poder; “el poder
como una organización compleja y contradictoria, en múltiples ejes y dimensiones que no puede
reducirse una a otra” (p. 36). Argumenta que hay que concebir el espacio como “fracturado y
contradictorio de múltiples contextos y formas de vida y de lucha contrapuestas”; se trata de “ una
compleja articulación de discursos, vida cotidiana y lo que Foucault llamaría tecnologías o regímenes de
poder”, por lo que “en cualquier espacio dado, tales contextos son siempre plurales”, constituyéndose
el contexto “como resultado de sus complejas relaciones con otros contextos, el poder es siempre
multidimensional, contradictorio y nunca suturado totalmente” (p. 33).
52
de clase media”, donde se suele “separar a los niños de las actividades de familias y
comunidad, creando en su lugar ejercicios y clases para ellos en sitios especializados como la
escuela” (p. 155) 6.
6
Traducción propia del inglés.
7
Traducción propia del inglés.
53
conocimiento y co-aprendices, con un énfasis en la naturaleza recíproca del proceso de
aprendizaje y en el desarrollo de formas recíprocas de trabajo” (p. 5). Rogoff (2008) distingue
entre interiorización y apropiación participativa para hablar de estos procesos de aprendizaje,
priorizando esta última noción referida al proceso de formar parte de las interrelaciones en
una comunidad de prácticas (p. 65).
8
Resulta interesante encontrar que el autor construye su argumentación a la inversa de la que he
expuesto aquí, argumentando que la escuela no se conforma como un sitio privilegiado para el
aprendizaje situado, sino que este también puede tener lugar en otros espacios. Es a partir de esta
reflexión que propone el cuestionamiento de la enseñanza escolar como proceso “natural” (Henning,
2004, p. 145).
54
relaciones desiguales de poder en el análisis del aprendizaje; “la hegemonía sobre los recursos
del aprendizaje y la alienación de la participación plena son inherentes a la configuración de la
legitimidad y periferialidad de la participación en sus articulaciones históricas” (p. 63) 9 10.
Pero al mismo tiempo podemos rayar la superficie y encontrar una vida cotidiana
“constitutiva” en el trabajo: la identidad de “maestro” y “estudiante” continuamente
puesta a prueba y redefinida; la interpretación de “trabajo” y “éxito” y “fracaso”
prepara a los estudiantes para la reproducción del mundo social más amplio de trabajo
y consumo al que entrarán después de la escuela. (Lave & Packer, 2011, p. 21)
El mismo contexto escolar, de esta manera, puede proveer la situacionalidad de los
procesos de aprendizaje a través de sus propias estructuraciones, dinámicas, e interrelaciones
o distancias con el contexto social más amplio. Antonio Bolívar (2009) argumenta que “hay una
estrecha relación entre lo que se aprende y el contexto en que se produce, justamente se
denomina ‘situado’ porque lo que se sabe se relaciona con las situaciones en que se produjo”
(p. 80).
9
Traducción propia del inglés.
10
Los autores constatan que los niños son participantes periféricos por excelencia, al aproximarse a las
prácticas adultas en el proceso de convertirse en “participantes culturales e históricos complejos y
plenos en el mundo” (p. 53). Por otra parte, afirman que la periferialidad puede interpretarse como
empoderamiento en este mismo proceso, al mismo tiempo de ser todo lo contrario –un
desempoderamiento– cuando no les es permitido de manera más plena, por razones declaradas como
legítimas por la sociedad más amplia (p. 60). Es justo eso lo que tendría que ser punto de análisis.
55
perspectiva de aprendizaje situado y constructivista como mejor se puede fundamentar el
aprendizaje de las competencias” (p. 79).
56
El territorio también ha sido un espacio para el conocimiento de los pueblos, pues
implica la relación con la naturaleza, el equilibrio y la sustentabilidad de las prácticas
comunitarias de cultivo y uso de suelos, que históricamente tienden a preservar la
biodiversidad presente en el territorio comunal, con esta visión holística que caracteriza su
conocimiento y su espiritualidad (González Muñoz, 2010, p. 19). Estas lógicas se han
encontrado con otras influencias y formas de pensar, y con los procesos de la escolarización
que han introducido saberes y formas de aprendizaje que obedecen a epistemes distintas.
Desde este punto de vista, la contextualidad del conocimiento construido en un modelo
educativo que busca generar un diálogo de saberes, bajo el enfoque de una reflexión crítica de
estos, su genealogía y sus consecuencias 11, y que además pretende interactuar con la
comunidad, sus actores, y convertir sus problemáticas en asunto de investigación y reflexión
para los estudiantes, tiene que plantearse como múltiple y tener en cuenta estas diferentes
dimensiones en la construcción de su currículum.
11
Foucault (1998) considera que la genealogía del saber se ha de construir “contra los efectos del poder
centralizadores dados a las instituciones y al funcionamiento de un discurso científico organizado en una
sociedad como la nuestra”; es así como “la genealogía debe conducir la lucha justamente contra los
efectos del poder de un discurso considerado científico” (p. 19).
57
La “cultura” indígena en los programas de EIB sigue siendo un conjunto de rasgos
folclóricos y pintorescos –costumbres, ritos, mitos, artesanías, técnicas,
cosmovisión…–, cuyo sentido “propio”, en términos indígenas, escapa al experto, que
se contenta con nombrarlos e inventariarlos en castellano y clasificarlos según criterios
“antropológicos” occidentales. (Gasché, 2010, p. 113).
En la elaboración institucional de currícula interculturales, “se alude a la sociedad
indígena como a un mundo genéricamente diferente del mundo urbano dominante, pero no la
comprende como un marco existencial” (p. 114). El discurso sigue tendiendo al respeto y la
tolerancia de una diversidad cultural amplia (p. 115), donde, en México, en recientes años, la
vertiente de la educación inclusiva ha comenzado a desplazar el enfoque intercultural,
priorizando la perspectiva de las diferencias individuales y dejando de lado la dimensión
colectiva, histórica y social de la diversidad cultural, además del análisis crítico de la
discriminación estructural y las políticas de homogeneización. Gallardo Gutiérrez (2013)
detecta a este respecto “la categoría de inclusión como manera de ‘integrar desde su
diferencia’ a los ‘otros’”, que se convierte en “una ‘simulación’ en la concreción de giros
conceptuales y curriculares inherentes al reconocimiento justo y equitativo de la diversidad”
(p. 7).
12
Cursivas del original.
58
Esto implica un énfasis en el entendimiento comprehensivo que involucra a la persona
entera más que la simple “recepción” de un cuerpo de conocimiento fáctico sobre el
mundo; en la actividad en y con el mundo; y en la perspectiva de que actor, actividad y
mundo se constituyen mutuamente. (Lave y Wenger, 2005, p. 58) 13
La construcción del conocimiento, de esta manera, es mediada socioculturalmente;
implica la interacción social en un contexto determinado, en un proceso a partir del cual los
actores producen significaciones sobre la realidad: construyen su mundo. Andrew Zurlinden
(2010) argumenta que “la centralidad del lenguaje y de la interacción social en el marco
conceptual construccionista significa que el conocimiento y la comprensión están anclados
histórica y culturalmente” (p. 5). Además, el aprendizaje es experiencial; “se sitúa en el
contexto de nuestra experiencia vivencial de participación en el mundo, del tal forma que es
fundamentalmente un fenómeno social, reflejando nuestra condición de seres sociales
capaces de conocer” (p. 5). Esta aproximación a la construcción del conocimiento tiene,
necesariamente, consecuencias en las interpretaciones de la práctica pedagógica y los
procesos formativos. Implica un análisis holístico que conlleva la mirada hacia el contexto, las
interacciones y formas de participación en el mundo, en la creación de significados sobre el
mundo y la construcción de saberes.
13
Traducción propia del inglés.
14
Traducción propia del inglés.
59
2.3.1. Replantear la escuela desde la pluralidad epistemológica
60
educación diferenciada en sociedades de inmigración 15. – No obstante, la pluralidad
epistemológica, a pesar de los procesos de asimilación e integración cultural, se ha perpetuado
en los espacios de la socialización familiar y comunitaria de los pueblos originarios, y, de
manera muchas veces clandestina, a través de los actores locales, ha entrado a transformar
algunas prácticas sociales en los mismos contextos escolares (Jiménez Naranjo, 2009),
implicando aquellos procesos de co-construcción cotidiana a los que se refiere Rockwell
(2000). Por otra parte, las propuestas etnopolíticas de apropiación escolar a los que he
aludido, implican un posicionamiento epistemológico y reivindicativo más explícito; de esta
manera, algunas experiencias se plantean en oposición “al proyecto las ideas, los valores y las
rutinas intelectuales y discursivas dominantes que hemos interiorizado en el contexto
nacional” (Gasché, 2004, p. 191).
15
Viaña (2008) constata al respecto que la educación intercultural, en estos casos, se interpretaría en
términos del respeto, convivencia y la tolerancia entre diferentes (p. 297).
61
los diferentes sistemas de conocimiento.
16
Este reto no únicamente se plantea para la educación de los pueblos originarios sino también para la
educación de la población mayoritaria o mestiza, en términos de un diálogo de saberes que contribuya a
la mencionada justicia curricular y epistemológica.
62
2.3.2. Saberes indígenas: una aproximación a sus características
a) La estrecha relación de las formas de vida y los conocimientos indígenas con el entorno
natural. Los saberes indígenas se conciben en términos ecológicos, descripción que alude a la
interrelación de respeto y el cuidado al equilibrio de la convivencia y de la conservación de la
biodiversidad (Prada, 2016, p. 11). Arratia (2014) plantea al respecto que los sistemas de
conocimiento indígena se basan en una cosmovisión “biocéntrica, cosmocéntrica y
agrocéntrica” (p. 173); se trata de saberes cuya finalidad es “la continuidad de la vida” y que
buscan la “sostenibilidad de los agro-ecosistemas” (p. 175). Además, esta misma interrelación
con la naturaleza se vincula con la dimensión de lo sagrado y lo ritual, pues se busca mantener
“un delicado equilibrio de lo biológico y lo espiritual” (p. 174); la naturaleza se presenta como
“viviente” y “también posee sabiduría” (p. 175).
b) La dimensión del conocimiento como práctica y experiencia vivencial, que por Prada (2016)
es relacionada con las formas de aprendizaje del saber comunitario, a través la participación
de los niños en las actividades productivas, principalmente agrícolas (p. 11). También Zarger
(2002), a partir de un estudio doctoral en Belice, destaca que “el conocimiento del entorno
biofísico es adquirido a través de las experiencias de la vida cotidiana y la inmersión en un
ecosistema humano local” (p. 228). Los niños son involucrados en las actividades para la
subsistencia e imitan a los adultos; el aprendizaje es concebido por los mismos padres de
familia como experiencial y es vinculado culturalmente al trabajo, al que se espera que los
niños contribuyan desde temprana edad, “con un sentido de independencia” (p. 229).
En esta misma sintonía, Arratia (2014) constata que se trata de un saber práctico y de
la vida, donde “todos los actos de la vida son espacios de aprendizaje vivencial; todo se
63
aprende haciendo, probando, experimentando, jugando”, en estrecha “conexión con el
entorno natural” – “el saber no es teórico, pasa por el tamiz de la vivencia, por lo tanto la
forma de transmisión es también vivencial” (p. 175). Esta dimensión práctica y de la
vivencialidad, además, se relaciona con el aprendizaje para responder “a problemas concretos
y cotidianos de la vida” (Arratia, 2014, p. 175) 17.
Entre transmisión oral, los procesos de socialización y la familiarización de los niños con
la misma cosmovisión de los pueblos hay una estrecha relación; Lorente Fernández (2006)
analiza que “los relatos [comunitarios] constituyen una suerte de modelos de relaciones
lógicas culturalmente establecidos” (p. 161). A partir de estos modelos, los niños y jóvenes
17
Quiero señalar que el énfasis que se ha dado al carácter práctico de los conocimientos de los pueblos
originarios no se comprende como excluyente de las dimensiones más abstractas del pensamiento – al
remitirme a los procesos prácticos, me enfoco a las dimensiones pedagógicas del aprendizaje
comunitario, articuladas a través de la participación en la práctica y las actividades cotidianas. Me
remito a la dimensión lingüística y de la transmisión oral, pero también ritual, en lo que respecta a los
niveles más abstractos en el aprendizaje y la continuidad de la cosmovisión de los pueblos originarios.
64
aprenden “el motivo de que ciertos elementos culturales (…) ‘van juntos’ (…) y aluden a formas
específicas de agrupar las cosas y los seres para ‘introducir un comienzo de orden en el
universo’ (Levi-Strauss, 2001, p. 24)” (p. 161). A través de la transmisión oral en la lengua
originaria, “los sujetos aprenden a articular asociaciones abstractas y a establecer
correspondencias, asimilando la cosmovisión no sólo como cuerpo de conocimientos teóricos
sino, lo que es más relevante, como un operador cognitivo” (p. 161).
e) Saberes para el Buen vivir y el bien común. Esta dimensión sensitiva del conocimiento que
menciona Arratia (2014) y que se vincula con la vida en comunidad, la reciprocidad, el afecto y
el respeto, remite, en relación con todo lo anterior, al aprender para el Buen vivir y el bien
común de la comunidad y sus integrantes, en interrelación con su entorno natural. El saber,
desde la visión colectiva, ha de contribuir al bienestar comunal.
Desde una mirada crítica, Bretón Solo de Zaldívar (2013) apunta que la noción se
presentó como “una forma alternativa de entender el desarrollo presuntamente anclada en los
65
saberes ‘ancestrales’ y las cosmovisiones indígenas que habría de orientar la acción del Estado
y los poderes públicos” (p. 72); en algunos países, como Bolivia y Ecuador, el Buen vivir quedó
integrado a las mismas constituciones nacionales y pareció ser un giro frente al “predominio
del discurso hegemónico del desarrollo convencional y, muy especialmente, después de más
de un cuarto de siglo de sometimiento a las políticas neoliberales” (p. 72).
Como concepto, el Buen vivir, al formar parte de los discursos, académicos, políticos,
reivindicativos-etnicistas, aunque implique “una ruptura fundamental con las ideologías
occidentales modernas, principalmente las del dualismo sociedad-naturaleza y del
universalismo” (Vanhulst & Beling, 2013, p. 6), revela una serie de tensiones. Más allá del
sentido originario, se ha interpretado, en círculos académicos, “como una oportunidad para la
descolonización del saber”, frente a una traducción más bien pluralista que trasciende en el
discurso de las políticas públicas (p. 8). Bretón Solo de Zaldívar (2013) señala que es
importante “visibilizar las ambivalencias y contradicciones por las que han circulado los
discursos sobre el desarrollo, tanto los de corte convencional-hegemónico como los
contestatarios o explícitamente alter como los del Buen Vivir” (p. 72).
66
encubra la continuidad de las políticas de desarrollo, bajo el discurso del “multiculturalismo
neoliberal” (Bretón Solo de Zaldívar, 2013, p. 77). La noción, por ende, no es unívoca, sino que
se encuentra sujeta a connotaciones políticas, punto relevante a remarcar. No obstante,
algunos autores vislumbran que la noción del Buen vivir contiene una oportunidad para la
rearticulación del discurso de la diversidad que “se ha transformado en un recurso retórico”,
sin trascender en las tomas de decisiones. No obstante, el Buen vivir propondría, en el fondo,
una “reconstrucción cultural, social y política” que remite a transformaciones “compatibles
con las necesidades sociales y ecológicas actuales” (Vanhulst & Beling, 2013, pp. 10-11), hacia
un “futuro sustentable y no como el eco nostálgico de un pasado remoto” (p. 12).
Otra noción de interés en el marco de los saberes y prácticas de los pueblos indígenas,
ligada al concepto del Buen vivir, es la comunalidad, que parte del concepto mismo de la
comunidad originaria, y resulta especialmente importante al constituirse como principio
filosófico que expresa no sólo las formas de vida de los pueblos oaxaqueños sino que también
orienta a la propuesta de la educación comunitaria que emerge en este contexto.
67
[Link]. Aproximaciones al pensamiento indígena desde las nociones de comunidad
y comunalidad
Ríos (2011) define a la comunidad como “una construcción social que conjunta
intereses individuales, fortalece las organizaciones internas, delimita tareas en la medida que
organiza, articula, obliga a participar y proporciona espacios para realizar los objetivos” (p. 54).
Tradicionalmente, la vida comunal de los pueblos indígenas se centra “en la conservación y la
reciprocidad donde los recursos (humanos, simbólicos y naturales) tienen más un sentido
humanista y por ello la interacción se fortalece sobre los principios de ayuda y respeto” (p. 55).
68
Ángeles (2011) recurren a autores como Esposito (2007) y Nancy (2001), para reflexionar que
la comunidad “representa intereses y obedece a relaciones intersubjetivas que justifican las
acciones de las personas por medio de una reciprocidad: en términos de reconocimiento” (p.
149). Los autores evocan el contexto étnico constatando que este conjunto relacional reafirma
su lengua, organización y pertinencia a través de prácticas territoriales e identitarias (p. 150),
obedeciendo, de esta manera, a un “interés colectivo”, definido por los autores como la
comunalidad, como sentido del colectivo históricamente construido (p. 153).
69
territorio, la autonomía, revalorizando la lengua y las prácticas culturales, así como la
formación de sus propios intelectuales (Zibechi, 2007)” (p. 153).
Parece fundamental asentar que el conocimiento indígena es, además, un saber vivo,
cambiante y creativo, a diferencia de diversas aproximaciones que lo han categorizado,
equivocadamente, como un saber cerrado, tradicional, anclado en el pasado (Ramos, 1997, p.
1189). Prada (2014) recalca que el conocimiento indígena es “un saber que se transforma
constantemente, se torna bilingüe, adquiere nuevos instrumentos e incorpora nuevas
tecnologías” (p. 58). Toledo (2009) enfatiza que el saber de las culturas originarias “es local,
colectivo, diacrónico, sincrético, dinámico y holístico” (p. 34).
70
otros saberes y prácticas desde la propia cultura, como parte de los procesos de contacto y
comunicación entre culturas. Con Prada (2016) comprendo, además, que el mismo carácter
oral que ha distinguido a las culturas originarias conlleva la noción de la variabilidad, la
transformación y el dinamismo, pues los sistemas discursivos “dependen de la singularidad de
los narradores, que están sujetos a las variaciones regionales, en suma, una red de
dispersiones de sentido que arman un tejido semántico complejo y dinámico en las sociedades
indígenas” (p. 9). De acuerdo al autor, desde estas mismas lógicas, las culturas originarias no
pretenden la universalidad de sus saberes; “el discurso se transforma constantemente” y no
excluye otras discursividades, sino que se construye en “un sistema de variaciones” (p. 9).
71
explotación y destrucción de sus recursos naturales bajo el impacto de políticas económicas,
pero también de una visión del mundo distinta.
Leff (2004a) afirma que “el diálogo de saberes no produce pues la síntesis e
integración de los saberes existentes: enlaza palabras, razones, prácticas, propósitos,
significaciones que en sus sintonías y disonancias, sus acuerdos y disensos, van formando un
nuevo tejido social” (p. 20). La misma conflictividad inherente a las interrelaciones a las
culturas y sociedades en contacto forma parte de los factores que impulsan los procesos de
transformación, rearticulación, pero también de resistencia y continuidad. Para Leff (2004a),
estos procesos se desarrollan en el marco de lo que sería una “política de la diferencia”.
72
confrontaciones de saberes generan nuevos potenciales para afianzar identidades
singulares y heterónomas que, en un proceso inverso a la homogeneidad y a la
generalidad de la idea universal, fortalece cada autonomía en las sinergias de
encuentros con lo otro y lo diferente. (Leff, 2004a, p. 23)
Desde esta perspectiva, pretendo profundizar en el diálogo entre conocimientos y
culturas sin obviar las complejidades que encierra, visualizando los “potenciales” pero también
las tensiones. Esto parece relevante ya que, con la articulación de saberes, se toca un
elemento central de la propuesta educativa del modelo de las Secundarias Comunitarias. En la
práctica, los actores se enfrentan cotidianamente con el reto de establecer un diálogo entre
conocimientos provenientes de distintos contextos culturales, a los que subyacen diversas
racionalidades (Tovar, 2009), entre diferentes lógicas epistemológicas, formas de construcción
del saber, además de procesos pedagógicos en las dinámicas de socialización. Para pensar en
el diálogo de conocimientos, “más que en el contenido de los saberes, el acento debería estar
puesto en la racionalidad socialmente construida que los contiene” (Tovar, 2009, p. 9).
En América Latina, una voz importante relacionada con las posibilidades del diálogo de
conocimientos desde diferentes racionalidades y trasfondos epistémicos ha sido Boaventura
de Sousa Santos, quien, con el planteamiento de una “ecología de saberes”, aborda el aspecto
de la “inconmensurabilidad” cultural (Santos, 2010). Esta se relaciona con “las profundas
diferencias entre conocimientos” e incide en las posibilidades efectivas del diálogo de saberes
(p. 40). Leff (2004b), quien se ocupa del tema desde el punto de vista ambiental, constata al
respecto que la diversidad cultural se conforma por “matrices de racionalidad” (p. 357).
Entiende a estas últimas como “lugares donde se fecunda, anida y se desarrolla el germen de
la significancia que abre los sentidos infinitos de la cultura” (p. 357). Es a partir de las
73
racionalidades subyacentes como los sujetos significan su mundo de vida en la interacción
cotidiana.
¿Qué tipos de relaciones son posibles entre los distintos saberes? ¿cómo distinguir
inconmensurabilidad, incompatibilidad, contradicción y complementariedad? ¿de
dónde viene la voluntad para traducir? ¿Quiénes son los traductores? ¿cómo elegir los
compañeros y los asuntos para la traducción? ¿cómo formar decisiones compartidas y
distinguirlas de aquellas impuestas? ¿cómo asegurarse que la traducción intercultural
no se convierte en una versión nueva de pensamiento abismal, una versión suave de
imperialismo y colonialismo? (p. 41)
El autor sugiere que la relación ecológica de este diálogo de saberes conlleva
necesariamente “un cuestionamiento constante” y “respuestas incompletas”; se requiere de
una actitud “profundamente auto-reflexiva” de vigilancia epistemológica (p. 44). El diálogo
conlleva la comparación a través de “procedimientos de búsqueda de proporción y
correspondencia que, en conjunto, constituyen el trabajo de traducción” (p. 69). Cruces (2004)
apunta que estas comparaciones no pueden ser simples, pues “las culturas no resultan
conmensurables cuando de lo que se trata es de compararlas término a término, tomando
como canon un rasgo cultural aislado, sacado de su contexto” (p. 9). Por ello, “comparaciones
así producen incongruencias, cuando no puras proyecciones de etnocentrismo” (p. 9); es
justamente ahí donde tendría que incidir la vigilancia epistemológica recomendada por Santos.
Desde la comprensión de Santos (2010), esta traducción “es traducción recíproca” en la que se
asume la “diferencia epistemológica” para lograr “aproximaciones siempre precarias a lo
desconocido a partir de lo conocido, a lo extraño a partir de lo familiar, a lo ajeno a partir de lo
propio” (p. 69).
Leff (2004b), a pesar de este carácter limitado de las aproximaciones a las lógicas
culturales ajenas, concibe al diálogo de conocimientos como espacio de generación de nuevos
saberes y nuevos sentidos; este diálogo posibilitaría la creación de nuevas significaciones a
través de procesos de hibridación y apropiación. Este carácter dinámico del diálogo permite
74
concebir a las culturas, más allá de entidades cerradas y estáticas, como procesos en continua
comunicación. Estos procesos conllevan también confrontaciones, no exentas de una
dimensión conflictiva, además de reinterpretaciones y una transformación creativa del saber y
de las prácticas, entre lo “propio” y lo “ajeno” 18.
Ríos (2011), en su análisis de las prácticas del conocimiento, coincide con Leff (2004)
en cuanto a los procesos sociales de hibridación cultural en el diálogo, y con Santos (2010) en
18
Para fines del análisis, incurro algunas veces en dicotomizar “la cultura originaria” y “la cultura
mayoritaria”; esto, remitiéndome a los planteamientos que encontré en los discursos de los actores en
relación a la articulación de los saberes como parte de la labor formativa. No obstante, quiero señalar, a
través del análisis de los mismos procesos de la práctica, la heterogeneidad e hibridez presentes en los
procesos culturales y sus interrelaciones diversas.
75
cuanto a la perspectiva pragmática. Constata que las miradas del saber19 de la cultura
zapoteca, basadas en procesos compartidos de articulación, con base en el compromiso de lo
comunitario, configuran “’lo propio’, ‘lo nuestro’, ‘lo ajeno’ o ‘lo externo’ sin excluir los
fenómenos de contacto, apropiación y cambios culturales” (p. 105) – de esta manera, van más
allá de las oposiciones dicotómicas entre racionalidades. La comunidad zapoteca conserva, sin
embargo, sus propias formas de construcción de conocimiento; “al crear formas particulares
de conocer la realidad, [la cultura zapoteca] también crea formas particulares de validar los
conocimientos”; esta validación se relaciona normalmente con “la utilidad inmediata que
reportan las acciones”, por lo que “los conocimientos se construyen por las experiencias
basadas en el ensayo y error” (pp. 105-106).
19
Ríos (2011), al abordar las formas de conocer zapotecas, se refiere a las “miradas del conocimiento”, a
partir de la percepción de la realidad (p. 105).
76
sin cuestionar la dominación que se pierden (sic) en el tejido de las relaciones sociales.
(Ríos, 2011, p. 106) 20
La cuestión de la horizontalidad en el proceso de apropiación resulta ser compleja en
la práctica debido a los desplazamientos históricos de los saberes de los pueblos originarios,
que han sido valorados como inferiores a los científicos. Ríos (2011), retomando conceptos del
enfoque decolonial, observa que en la región zapoteca ha habido tales procesos de
incorporación de criterios valorativos, correspondientes a las incidencias de la “colonialidad
del ser, del poder y del saber” (p. 107).
20
Me remito aquí, no obstante, nuevamente a Bonfil Batalla (1991) y los procesos de apropiación
cultural que también forman parte de las estrategias de supervivencia y de resistencia de los pueblos
originarios. A través de la apropiación cultural, también se reinventan saberes de manera creativa y es
posible rearticular las relaciones de poder, desde el intersticio y la dimensión micro-procesual, de
manera inversa (Deleuze & Guattari, 2002).
77
propio [pensamiento], y aprender a reflexionar sobre los hechos desde las categorías que lo
organizan” (p. 10), lo cual conllevaría, desde la perspectiva del presente análisis,
necesariamente, un proceso de metacognición y reflexión meta-cultural, en el que se logran
evaluar la genealogía y las consecuencias de cada saber y se profundiza precisamente en las
interpretaciones de determinadas categorías en cada cultura, como podría ser la “calidad de
vida” occidental y el “Buen vivir” en términos de los pueblos originarios (López Bárcenas, 2013;
Vanhulst & Beling, 2013; Mato, 2008) 21. Ríos (2011) argumenta que es desde “lo propio” que
“asumimos una reflexión crítica, que cuestiona sesgos, limitaciones y visiones paradigmas [sic],
programas y acciones anclados a formas de colonialidad que no recuperan las historias
particulares o propias de cada sociedad” (p. 116).
21
Mato (2008) señala que desde el pensamiento indígena, el desarrollo, “en lugar de pensar en términos
de ‘progreso’ y ‘bienestar’, se le considera en términos de lo que el pueblo aymara llama
summaqamaña. Idea que, según explica el intelectual aymara Simón Yampara (2004), equivaldría a algo
así como buena vida, con bienestar integral de todos (jiwasa) y también con uno mismo (naya)” (p.
109).Vahnhulst y Beling apuntan que “el discurso del Buen vivir presenta un potencial prometedor, en la
medida en que se conciba como un diálogo con las diversas miradas contemporáneas en búsqueda de
un futuro sustentable y no como el eco nostálgico de un pasado remoto” (p. 12).
22
Ríos (2011) aclara que “cuando hablamos de la mirada propia hacemos referencia a las raíces
vivenciales, a un sistema de pensamiento, a formas organizativas y a una cosmovisión ancladas a
principios epistemológicos humanizados y sacralizados”; como nosotros desde la perspectiva
etnopolítica, el autor analiza que “hoy esa ‘mirada propia’ es parte de una estrategia política para
resignificar no sólo las experiencias lejanas, sino, develar las distintas formas de colonialidad encubiertas
por las diferencias culturales y hábilmente manipuladas para imponer acciones e ideas desde
paradigmas centradas en una interpretación cultural” (p. 112).
78
Por otra parte, es necesario considerar las circunstancias en las que se desempeña el
modelo en las comunidades originarias. Estas, a pesar de encontrarse muchas veces apartadas
de los espacios urbanos, cada vez se encuentran más inmersas en un permanente diálogo
entre espacios y prácticas culturales. En términos del diálogo cultural, con Bakhtin (1981),
quien acuña el concepto de dialogicidad, podría afirmarse que como tal no existe un mundo de
vida monológico ni unitextual. – En relación a ello, entiendo a la cultura, desde una óptica
hermenéutica, como intercultural e intertextual por naturaleza, constituyéndose como
proceso dinámico y en comunicación, interacción y reinterpretación permanente, lo cual
asegura su supervivencia (Jolicoeur, 1996, p. 174).
Esta concepción aplicaría también para las culturas originarias que, aunque viviendo a
distancia de los grandes centros urbanos, han estado, históricamente, en constante contacto
con otros grupos culturales, acentuado actualmente a través de los medios de comunicación y
electrónicos. Santos (2010), a su vez, insiste en que “las culturas siempre han sido
interculturales” aunque “los intercambios e interpenetraciones siempre han sido muy
desiguales” (p. 101). Bakhtin (1981) sugiere que el fenómeno de la heteroglosia, que designa el
proceso de tejido interlingüístico e intercultural, es lo que, de manera natural, prevalece en el
mundo social, generando una dialogicidad epistemológica.
23
Traducción propia del inglés. El autor, para esto, se basa en su concepción de la palabra en sí como
fundamentalmente dialógica, pues como unidad lingüística siempre se encuentra dirigida hacia un otro,
además de implicar un trasfondo de significación social.
24
Traducción propia de del inglés.
79
retomando el análisis que realiza Butte (2008) del pensamiento de Stephen Heath (1981).
Butte propone retornar al significado de “sutura”, desde sus orígenes, en términos médicos: la
herida, el corte (p. 279); aborda, desde una mirada que busca ser interseccional, aspectos de
racismo y género en la narrativa cinematográfica. En nuestro contexto, sería posible aludir a la
metáfora de las venas abiertas de Galeano (1971), representativa de la herida que ha dejado el
colonialismo, la exclusión, la segregación de los pueblos y sus saberes, frente a lo occidental,
generando precisamente una dicotomía en discursos, imaginarios y también en las
identidades.
Heath (1981) argumenta que la sutura se teje desde una multiplicidad de capas,
tiempos y avances (Heath citado en Butte, 2008, p. 282) 25; los procesos de resignificación y
apropiación vividos por los pueblos enlazan y re-territorializan una multiplicidad de
dimensiones, desde la comunidad en comunicación con otros espacios, pero también con esa
añoranza del pasado que lleva de la mano a la demanda de participar en una sociedad
mayoritaria más equitativa, con todas las contradicciones y conflictos que eso también
conlleva. Butte encuentra que la “sutura”, este espacio intersticial, contiene, finalmente, una
narrativa de profunda intersubjetividad; más allá del “vacío”, representa la posibilidad de la
conciencia, desde la propia ontología del sujeto (p. 278). Esta mirada de la intersubjetividad
permite comprender a esta también como conflictiva y política (Butte, 2008, p. 304).
25
Traducción propia del inglés.
80
político atravesado por conflictos, tensiones y contradicciones. En este marco, resulta evidente
que en un tejido social atravesado por heridas históricas y perpetuadas, en el diálogo en y con
los intersticios y sus procesos, la reconceptualización de una sociedad pluricultural y pluri-
identitaria no puede ser unilateral (Hall, 2003, p. 21). Santos (2010) sostiene que el diálogo
intercultural resulta ser una tarea imposible “para una sola persona que escribe desde el
interior de una única cultura” (p. 98). En este sentido, un diálogo inter-cultural que incida en
reestructurar las condiciones sociales, curriculares y epistemológicas requeriría que también
“los otros”, en nuestro caso, la sociedad mayoritaria, participaran de la reconcepción del
proyecto social.
81
82
3. Estado del Arte: El diálogo de saberes en el marco de la resignificación
de la institución escolar en la educación indígena
Presento aquí un estado del arte que permite enmarcar las tendencias que se
observan actualmente en las publicaciones institucionales y académicas respecto al diálogo
entre los saberes socioculturales y los saberes escolares en el contexto de los diferentes
niveles de educación, desde educación preescolar hasta universitaria. No pretendo ser
exhaustiva, sino detectar tendencias en los discursos en torno al tema que me interesa; al
respecto, quiero anotar que, al haber optado entretejer en el análisis etnográfico el diálogo
con referentes teóricos, mis apartados analíticos abordan y se contextualizan en la producción
teórica sobre una diversidad de temas, haciendo referencia sobre todo a autores de México y
América Latina.
83
en la educación remitiéndose a los derechos culturales y educativos de los pueblos indígenas,
pueblos afromexicanos y migrantes en México (p. 9). Reconoce que la educación escolar “ha
privilegiado un solo tipo de conocimiento, excluyendo la diversidad de conocimientos locales
construidos por los pueblos indígenas” (p. 9).
84
64). Se sostiene que la interculturalidad puede conllevar también conflictos y resistencia en las
interrelaciones, y no necesariamente es armoniosa, sino que es una constante renovación de
“las negociaciones y articulaciones culturales” (p. 68).
En este marco, quiero hacer mención de otro texto institucional, el “Documento Base
de la Educación de los Pueblos Originarios” (2014); al ser producto de la Dirección de
Educación Indígena de Oaxaca (IEEPO), se relaciona con las tendencias que caracterizan los
discursos pedagógicos-ideológicos del estado. Así, el documento “se sustenta en la filosofía de
la comunalidad” y la “epistemología comunitaria” (p. 9). Considera elemental retomar en la
educación escolar las “prácticas vivenciadas” por los pueblos originarios “en constante
interacción con la naturaleza”, pues sólo así “las niñas y los niños fortalecerán y desarrollarán
sus conocimientos de manera propositiva, asegurando una formación para la vida que se verá
reflejada en su identidad colectiva y personal” (p. 31). “Hacer escuela”, así, “parte de la
cosmovisión del nosotros-pueblo tomando distancia conceptual de la escuela tradicional
propia de los modelos neoliberales” (p. 31).
85
El mismo documento proporciona una relación amplia de temáticas generales (siembra y
cosecha, medicina tradicional, etc.), que organizan temas contextuales y se relacionan con
conocimientos y experiencias comunitarias (pp. 74-88). Presenta esquemas para educación
primaria, inicial y preescolar organizados por “ejes equidistantes para la socialización y
construcción de conocimientos”: lenguaje y comunicación, vida matemática, interacción con el
mundo, vida recreativa y desarrollo personal, a través de los cuales vincular los saberes (pp.
89-103).
Por otra parte, encontramos que otras publicaciones, realizadas por investigadores y
académicos desde sus respectivas instituciones, abordan el diálogo de saberes desde una
mirada más bien teórica y conceptual. Czarny (2016), en su artículo titulado “Políticas
Educativas y complicidades para dar cabida a las(s) diversidad(es)”, aporta, de alguna manera,
un meta-texto para este estado del arte. Parte del análisis de las políticas educativas para la
incorporación de la diversidad a la educación básica, culminando su elucidación con una
reflexión sobre las “interculturalidad(es) y posibles mundos escolares plurales” (p. 161). La
autora constata una “implosión de propuestas educativas denominadas interculturales e
interculturales y bilingües e indígenas”, enfocados, desde distintas miradas, hacia el diálogo de
saberes (p. 161).
86
vivos con sus propias matrices culturales y cosmogónicas, así como de preservar la lengua, la
cultura y las instituciones normativas que legitimen el derecho a la diferencia” (p. 20). Se
trataría también de la reivindicación de “aquellos saberes que han sido descalificados, sobre
todo cuando se hace mención de los saberes locales, los saberes excluidos, los saberes
colonizados y encubiertos” (p. 21).
Los autores señalan, en este marco, que “la creación de proyectos educativos propios,
es una de las luchas que han surgido desde los pueblos indígenas que han ejercido su derecho
a crear utopías, que caminan juntos para crear sus propios modos de vida buena” (p. 21).
“Estos proyectos representan el abordaje de procesos pedagógicos desde los propios pueblos,
resignificando los conceptos mismos de educación y pedagogía” (p. 22), en términos de una
pedagogía “in-sumisa” (p. 22) y superando “los esquemas axiológicos occidentales (…) hacia
una autonomía colectiva” (p. 22). Los autores reconocen el saber en términos de las prácticas
propias; estas están presentes “en los procesos de enseñanza, aprendizaje y relación de los
seres humanos con el mundo” (p. 22). Habría que apostar por “la construcción del
conocimiento a partir de lo significativo y relevante para los alumnos en procesos de inter-
culturalización, apoyados y guiados por los maestros formados interculturalmente y capaces
de conducir una reflexión crítica”, para sí aportar a “la reorganización de un aprendizaje
significativo y situado” (p. 23).
87
Dietz y Mendoza Zuany (2016) se preguntan cuáles son los “saberes-haceres interculturales”
que los jóvenes egresados de la Universidad Veracruzana Intercultural desarrollan como
competencias distintivas de su formación. Consideran que estos se relacionan con los
“procesos de mediación e intermediación entre las comunidades de origen de las y los jóvenes,
por un lado, y el Estado-nación y la sociedad extra-local, por el otro”, que implican la
participación social y política de los jóvenes en sus comunidades (p. 811).
Como parte del proceso de mediación, los autores sitúan los saberes-haceres en
relación a la “capacidad teórico-práctica de traducir, de forma dialógica y potencialmente
simétrica, entre diferentes horizontes identitarios y distintivas praxis culturales” (p. 813);
frente a ellos, los “haceres-saberes” implican la capacidad de “gestionar iniciativas y
conocimientos locales de forma situada y contextualizada” (p. 814). Además, distinguen entre
“saberes-poderes”, como “aquellos que empoderan a los actores en su capacidad de analizar y
deconstruir de forma crítica los discursos hegemónicos”, y los “poderes-saberes” que designan
a las competencias que “parten de epistemes subalternas” para “superar la colonialidad del
saber y del poder imperante” (p. 814). Los “haceres-poderes”, en cambio, implican el saber
“gestionar y mediar entre diferentes constelaciones de poder”, donde los “poderes-haceres”
hacen referencia “a aquellas ‘tecnologías inductivas’ que apoyan la apropiación local de
saberes haceres más generales en un contexto específico de ejercicio de poder” (p. 814).
Mateos Cortés, Dietz y Mendoza Zuany llegan a la conclusión que los jóvenes
egresados de la universidad intercultural se comienzan a situar como “una ‘nueva’
intelligentsia indígena” que localmente adquiere prestigio debido a sus estudios (pp. 829-830);
esta nueva generación de jóvenes letrados comienza “a desempeñarse como intermediarios,
traductores y gestores entre sus comunidades de origen y el mundo exterior no-indígena”,
enfrentando, aún, una situación laboral precaria. Se percibe, no obstante, que han
88
desarrollado “un sentido de autonomía, de agencia, de empoderamiento étnico”, con un claro
interés por “generar iniciativas de autodesarrollo y autogestión pensadas e implementadas
desde lo local” (p. 830). Respeto al diálogo de saberes, los autores constatan que se logran
superar “las fronteras no solamente disciplinarias, sino también sociales que separan el ámbito
universitario del comunitario” (p. 830), aproximando la universidad a la vida y a los saberes de
las comunidades y generando “potencialmente nuevos saberes, haceres y poderes,
contextualizados, pertinentes y colaborativos, además de contribuir a la formación de
ciudadanos críticos y comprometidos” (p. 831).
Los autores señalan que falta una guía para indicar a los docentes dónde comenzar,
por lo que no se están logrando aterrizar los objetivos de la EIB (p. 66). Además encuentran
que en cuanto a las evaluaciones, en forma de “baterías de exámenes comprados” en español,
que “la educación indígena carece de indicadores claros para evaluar la aplicación del EIB en el
aula y en la escuela” (p. 67). A través del uso del uniforme, excluyendo la “vestimenta
tradicional o regional”, se provoca que “las diferencias culturales se borren o difuminen”; con
ello, se trataría de una forma de “homogeneizar y de hacer menos complejo el proceso
pedagógico” (p. 67). Además, no se están considerando “los elementos tangibles
89
etnoculturales (fiestas, danzas, gastronomía, tradiciones, formas de vestir, etc.,) y aun los
intangibles (cosmovisión o formas de pensar propias)” (p. 68). Los autores sitúan estos
procesos en un contexto caracterizado por “la transculturación” que hace que los niños “se
alejen cada vez más de la identidad y de la cultura indígena; y se acercan a modelos o
esquemas occidentales” (p. 68). Concluyen que los profesores deberían de establecer “un
currículo integral no fragmentado que considere tanto la cultura local como la regional y la
nacional, un currículo que parta de la comunidad hacia el contexto nacional y que incorpore
los conocimientos y saberes de la cultura indígena” y que incluya las cosmovisiones indígenas
(p. 70). Sugieren la “coparticipación de los padres de familia, delegados, líderes comunitarios,
líderes religiosos, jefes supremos, ancianos” (p. 70).
Cardona Fuentes (2014) presenta una tesis de maestría titulada “Diseño y desarrollo
de recursos educativos para la enseñanza bilingüe de matemáticas en primer ciclo de primaria
en el Istmo de Tehuantepec” sobre la enseñanza intercultural en dos escuelas en el Istmo de
Oaxaca, a través de la elaboración colaborativa con profesores bilingües de recursos
educativos, con el objetivo central de permitir “la vinculación de saberes locales/comunitarios
con los procesos de construcción de conocimientos del área matemática del currículo” (p.
136). En este marco, el autor diagnostica la “nula aplicación del enfoque intercultural bilingüe”
en la práctica (p. 138). En el escenario zapoteco, se tenía nociones del documento de
Parámetros curriculares, más no se asumía este como una guía (p. 139). En el segundo
escenario, mixe-zapoteco, se daba prioridad al PTEO, donde “la compilación y aplicación de
saberes comunitarios a la enseñanza era el principio que guiaba esta apropiación” (p. 140).
90
concluye que se necesitan “actores reales en contextos reales, que los alumnos y profesores
sean sujetos de su propia cultura y se conviertan en actores habilitados para la construcción de
un conocimiento y pensamiento escolar y comunitario (Gasché, 2007)” (p. 177). Esto
conllevaría “una nueva forma de concebir la educación” (p. 177).
En lo que respecta al diálogo con los saberes escolares, la autora identifica algunas
formas implementadas por los docentes para vincular los conocimientos en el aula: el uso de
materiales naturales como semillas; abrir las sesiones interrogando a los estudiantes sobre sus
saberes previos para después proceder con el contenido escolar; “planteamiento de
problemas que hacen referencia al contexto natural o social propio”; y ocasionalmente, “la
enseñanza de algún conocimiento local” (pp. 36-37). Ávila concluye que falta mayor
conocimiento acerca de los saberes pero también para una “didáctica de las matemáticas
intercultural”, además de la contextualización de la enseñanza (p. 44), para de esta manera
poder ir más allá de ser meras prescripciones o de pensar sólo en un “pasado glorioso que hay
que recuperar” (p. 45). Habría que partir de la actualidad cultural y productiva de las
comunidades y así posibilitar “el vínculo escuela-cultura local como recurso educativo” y así
fortalecer las identidades étnicas de los estudiantes (p. 45).
91
“autónomas”, como la tesis de Núñez (2005), “Socialización infantil en dos comunidades
Ch’oles. Rupturas y continuidades: escuela oficial y escuela autónoma”, que refiere cómo se
articulan los saberes locales y los estilos de aprendizaje propios en el contexto áulico de la
experiencia escolar zapatista.
También Raúl Gutiérrez Narváez (2011) compara dos escuelas secundarias en la región
tsotsil en el estado de Chiapas; una escuela oficial y otra perteneciente a las escuelas
zapatistas autónomas. En la primera, desde la mirada del autor, destaca una organización
vertical, mientras que en la escuela zapatista, “se resignifican las prácticas de trabajo colectivo,
mandato de la comunidad y toma de decisiones a partir de asambleas” (p. 251). La forma de
organización escolar representa un aprendizaje tácito de “valores, normas y prácticas que,
indudablemente, inciden en el proceso de formación de los alumnos” (p. 251), además de
aportar a la “apropiación y resignificación escolar” (p. 251). Además, señala la construcción
colectiva del currículum de la escuela zapatista, la perspectiva integral e inductiva con la que
se trabaja, partiendo del contexto comunitario para dialogar con contextos más amplios (p.
255). Considera que, en esta práctica, las propuestas pedagógicas de Freire son “etnificadas” al
poner el énfasis “en la recuperación e integración de los conocimientos locales y las formas de
enseñanza-aprendizaje ‘propias’ durante el proceso pedagógico” (p. 256). Se fomenta la
participación activa y colectiva de los estudiantes; se emplean estrategias relacionadas con
investigaciones locales, estableciendo la interlocución con ancianos y otros comuneros.
Aun así, encuentra el autor, la estructura del currículum “no deja de ser ajena a las
formas locales de construcción y organización del conocimiento, lo que introduce un sesgo
92
importante en la selección de los contenidos escolares”, pues los temas siguen proviniendo de
la “cultura ‘nacional’ y de valores zapatistas” (p. 258). Detecta que los conocimientos indígenas
se llegan a integrar “como una agregación descontextualizada” (p. 258), debido al
desconocimiento del contexto del promotor responsable (p. 258). Más allá de la integración
intencional de estos saberes, “éstos se presentan en todas las actividades que se realizan en la
escuela, además de que son parte fundamental de las actividades de investigación”, pues “el
hecho de que los indígenas sean sujetos activos en el proceso ha permitido que su cultura se
‘cuele’ desde muy variados espacios” (p. 261). Además, se enfatizan la “reflexión y
problematización continua” (p. 261). El autor concluye que habría que “refundar” la escuela,
“construir Otra escuela”, indígena, más allá de toda reforma y “en un marco de autonomía
política y cultural, e incluso económica” (p. 265). En este escenario, se complementa el
esfuerzo pedagógico “con la lucha en el terreno político” (p. 266).
93
escolar convencional de manera integral”, siempre en relación a “los recursos culturales
propios de la comunidad (Bonfil Batalla, 1983; 1988)” (p. 129). A través de una serie de
preguntas que se plantea el autor, se vislumbran los retos de una formación que permita la
reflexión crítica de la realidad, a la vez de permitir el ingreso a los siguientes niveles escolares
(p. 132).
94
términos simbólicos, al explicitar y reflexionar sobre los significados del diseño del bordado, y
en términos prácticos, al aprender la técnica de tejido en el telar de cintura” (p. 143).
La autora especifica que las asignaturas giran en torno a la comunalidad como forma
de vida de los pueblos (p. 38). El aprendizaje intercultural se fomenta a través de la
convivencia de jóvenes de la comunidad y procedentes desde otras regiones, que, a través del
coaprendizaje, comparten sus lenguas (p. 37), pero también construyen relaciones
interpersonales que “permiten la relación tanto de diferencias culturales como lingüísticas” (p.
38). Las aportaciones del modelo radican, entre otros elementos, en la “valoración de las
lenguas indígenas en contextos educativos”, y el “reconocimiento del saber local como
conocimiento fundamental para fortalecer la vida comunal de los pueblos originarios del
México profundo” (p. 38).
95
Torres y Ramírez (2012) recuperan, a través del artículo “El fortalecimiento de la
cultura indígena a partir de la intra-interculturalidad en el jardín de niños”, la experiencia
escolar en el jardín de niños de una comunidad indígena de Michoacán. Subrayan el derecho a
la educación en lengua propia y la continuidad de los sistemas de crianza, “vestimenta, comida
tradicional, leyendas, cuentos, medicina indígena, música, juegos tradicionales” (p. 66) sin por
ello excluir el aprendizaje de otras lenguas y “nuevas formas de cuidado” (p. 66). Relacionan la
noción del “buen vivir” con “el desarrollo de la persona como ser humano en su desarrollo
integral”, en “diálogo con otros, compartiendo puntos de vista y tejiendo el saber pedagógico”
(p. 66). Fundamentan su trabajo en la necesidad de “revitalizar la cultura indígena, a través del
conocimiento y estudio de su propia cultura y las culturas que permean la misma para el
mutuo enriquecimiento, el cuidado y conservación del medio ambiente, con la participación de
los padres de familia y la comunidad” (p. 66).
Los autores detectan que no se cuenta con un programa de educación indígena para el
nivel, sino que el programa nacional es adaptado localmente a través del “fortalecimiento de
la cultura indígena a través de la lectura y escritura” (p. 68). Ante la “insatisfacción
profesional” que los actores detectaron en el año 2000, se elaboró “un proyecto para impulsar
la cultura p’urhepecha en cuanto a la lengua, tradiciones y costumbres a partir de la
diversidad” (p. 68). Se ha pretendido “rescatar los saberes comunitarios a partir del trabajo
pedagógico” (p. 70). En este marco, se emplea la metodología de la investigación acción
integrando a personas de la comunidad para compartir “aprendizajes significativos para los
saberes comunitarios”, y se realizó un diagnóstico de las “capacidades de los niños, sus estilos
de aprendizaje, ritmos, gustos y aspiraciones” (p. 70). Las estrategias implican trascender el
aula y se articulan con el programa vigente (p. 70). Los niños, acompañados por sus padres,
realizan investigaciones comunitarias (p. 74); se promueve el aprendizaje colaborativo y la
formación de una comunidad de aprendizaje (p. 76), buscando partir de los valores de lo
colectivo de la cultura p’urhépecha (p. 77). Esta experiencia ha sido multiplicada en diez
jardines de niños de la zona escolar de Quiroga, “por la riqueza que representa para la cultura
de los niños, de los padres de familia y la vinculación escuela comunidad” (p. 83).
René Hernández (2013) explora en su tesis de maestría titulada “La formación del
gestor intercultural para desarrollo: el caso de los alumnos de la orientación en sustentabilidad
UVI Las Selvas” los saberes profesionales adquiridos por el gestor intercultural en la
licenciatura de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) y profundiza, desde su marco
contextual, en el papel de la educación escolarizada y específicamente universitaria, como un
campo de tensiones en el que se reproducen desigualdades y arbitrariedades (p. 30), inserto
96
en el panorama de procesos globales en los que se legitima la producción de ciertos
conocimientos frente a otros (p. 35). Pero donde, a nivel universidad, también se abre un
espacio de oportunidades para el diálogo de saberes (p. 36) y vale preguntarse en qué medida
la universidad aporta a “un modelo de sociedad de conocimiento multicultural justa (Olivé,
2009)” (p. 37), o en qué medida se sigue presentando un “racismo epistémico” (p. 39).
97
Tendencias: lo que se investiga y hacia dónde se mira en el diálogo escolar de saberes
Los textos teóricos –de los cuales aquí señalo sólo pocos, aunque hay un material
exhaustivo no sólo en México sino también en toda América Latina– reflejan un alto nivel de
análisis crítico, desde un enfoque decolonial, y abordan a la institución escolar desde sus
lógicas históricas verticales, confrontándola con las lógicas propias de las cosmovisiones y
epistemologías de los pueblos originarios, y replanteando las relaciones de poder desde
puntos de vista autonómicos. Los textos retomados desde investigaciones de posgrado reflejan
las dificultades que se observan en el campo de la práctica y de las percepciones de los actores
para enfrentar el reto del diálogo de conocimientos para generar una formación significativa;
se desarrollan algunas propuestas en torno a la sistematización de saberes y la producción de
materiales didácticos que apoyen el proceso.
98
mismas formas de enseñanza y aprendizaje culturalmente moldeadas, implican el
cuestionamiento de la institución escolar como parte del sistema oficial y señalan la necesidad
de su apropiación, que conlleva la reflexión crítica de las realidades sociales, las asimetrías que
las caracterizan, y la reivindicación de los derechos indígenas a una educación propia. Los ejes
comunes entre estos textos delinean algunos aspectos que resultarán significativos en el
marco de la presente investigación.
99
100
4. Marco metodológico: Una experiencia de aprendizaje etnográfico
Es de este proceso, con sus dificultades pero también sus riquezas, del que quiero dar
cuenta aquí, en la medida de lo posible, y me lo planteo, sobre todo, como un proceso de
aprendizaje intensivo, de capacidad de adaptación, reorganización, que requiere de
creatividad, de tolerancia a la frustración y de la voluntad de continuar, además de la humildad
de saber aceptar también las decisiones equivocadas que se toman a medio camino y se
develan hasta después. Whitehead (2005) 28 distingue a la etnografía como “un proceso de
aprendizaje abierto y emergente” (p. 4); este proceso, no únicamente se refiere a aprender
sobre el tema de estudio, sino también implica, de manera, importante, al aprender sobre uno
mismo como investigador y como persona: “Etnografía no es sólo averiguar qué relato contar,
sino también es averiguar quién eres como etnógrafo, porque quien eres, incide en lo que ves
y dices – tu trabajo de campo y trabajo de texto (véase Hatch, 1996; Van Maanen, 1996)”
(Cunliffe, 2010,p. 232).
Este proceso, en mi caso, también incluyó una serie de eventos inesperados, además
de aceptar que, en una dinámica necesariamente dialógica e interactiva, pero también
circunstancial, no todo depende de lo que el investigador quiera y pretenda hacer y realizar en
el marco de su investigación. Tomaselli, Dyll y Francis (2008) constatan que el trabajo de
campo muchas veces combina sucesos graciosos, experiencias, nuevas amistades, escasez de
26
Traducción propia del inglés.
27
Traducción propia del inglés.
28
Traducción propia del inglés.
101
comida y agua, enfermarse, entre otros (p. 352), y se preguntan, “¿dónde se comienza con un
proyecto soñado en la universidad pero que no puede ser implementado porque intervienen
influencias existenciales, cosmológicas, políticas, y otras?” (p. 350).
Este interactuar, aprender y estar con otros seres humanos, y desde esta dimensión
humana –de la comprensión, de la generosidad, del compartir, pero también de las tensiones y
de las distancias conservadas– fue para mí lo que constituyó el eje de la vivencia y del
aprendizaje etnográfico. También Cruces (2003) constata que, aunque la etnografía sea
escritura, “implica, sobre todo, un tiempo largo de contacto personal, de pequeñas
negociaciones sobre el terreno, de aprendizaje de nuevas formas culturales, de reordenación
de la propia intimidad y de la vida cotidiana” (p. 162).
102
Dar cuenta de esta realidad intersubjetiva, de los significados producidos en campo, se
perfila como una tarea compleja. En una investigación como la presente etnografía, en la que
me propuse un enfoque participativo y co-constructivo explícito que en estos términos no se
logró aterrizar en la práctica, resulta que el análisis y la escritura, aunque en parte compartida
y reflexionada con los educadores de las ESCI, no dejan de ser productos subjetivos, a partir de
las interpretaciones de quien codifica y escribe. De la Torre (1997) plantea como problema
cotidiano del etnógrafo los procesos de objetivación a partir de la realidad construida en los
encuentros intersubjetivos (p. 151); requiere de la reflexividad crítica del etnógrafo.
Profundizaré en estos aspectos en el marco de la validación de la presente investigación.
Denzin y Lincoln (2008) 29 argumentan, en este contexto, que “el término investigación
está inextricablemente ligado al imperialismo y colonialismo europeo (L.T. Smith, 1999, p. 1)”
(p. 4). Asientan que “tristemente, la investigación cualitativa en muchas, si no todas sus formas
(observación, participación, entrevistas, etnografía) sirve de metáfora para el conocimiento
colonial, para el poder, y para la verdad” (p. 4). Proponen, frente a ello, una investigación
cualitativa crítica, fundada en los principios de la pedagogía crítica (p. 5), “situada,
fundamentada en significados específicos, tradiciones, costumbres, y relaciones comunitarias
que operan en cada escenario indígena” (p. 6). Las propuestas de investigación participativa,
colaborativa y activista se sitúan en el panorama de las aproximaciones a una decolonización
de las metodologías de investigación cualitativa, en las que se busca generar procesos de
coautoría, deconstruyendo la “distancia profunda que separa al saber académico de la
sociedad” (Montoya, 2015, p. 125) y apostando por una “epistemología abierta, subversiva y a
múltiples voces” (Lather, 2007, citado en Denzin & Lincoln, 2008, p. 5).
29
Traducción propia del inglés.
103
Rescato, para la presente investigación, el cuidado en la construcción de relaciones
horizontales y respetuosas en campo y el diálogo en la reflexión conjunta de una diversidad de
aspectos relacionados con los mismos procesos metarreflexivos construidos en torno a los
quehaceres educativos y los alcances e implicaciones de las pretensiones de deconstruir
modelos escolares hegemónicos que refleja el modelo de las ESCI y que se ha promovido entre
sus mismos integrantes y asesores. Reconozco, ante todo, que la presente investigación, en su
carácter de trabajo recepcional, muestra sólo fragmentos de una realidad en la que
temporalmente me sumergí y que abordo desde mis interpretaciones, aunque enriquecidas
por las mismas reflexiones colectivas compartidas con los actores locales. Viví esta experiencia,
intersubjetivamente y como un proceso de aprendizaje, con actores y actoras analíticos,
conocedores de sus realidades, que me compartieron sus saberes y abonaron a mi
comprensión -limitada - de una realidad compleja y de la diversidad de situaciones políticas,
educativas y sociales a través de sus propios análisis críticos e informados.
Dietz (2011) puntualiza al respecto que “para que surja una ‘antropología
descolonizante y descolonizada’ (Harrison, 1991a), es indispensable partir del reconocimiento
explícito de las relaciones asimétricas y dialécticas que existen a diferentes niveles” (p. 12).
Estas implican mirar el contexto político y social más amplio en el que se insertan los actores
implicados, el investigador y los sujetos investigados, caracterizado por determinadas
relaciones de poder; atañen, además, a los conocimientos en juego y las interrelaciones entre
estos, los saberes científicos como conocimiento académico hegemónico y otros
conocimientos (pp. 12-13). Estos, considerados por autores como Mignolo (2003) como
104
subalternos, desde una antropología eurocentrista y en la etnografía de corte colonial, han
tendido a ser folklorizados y calificados como exóticos (Restrepo, 2007, p. 296).
Restrepo (2015) arguye que una actuación ética tiene que trascender en todas las
fases del proceso etnográfico, desde el diseño hasta la presentación de resultados; se trata,
por ende, de una “dimensión transversal al proceso de investigación etnográfico en su
conjunto” (p. 165). El autor sugiere que “el gesto etnográfico consistiría, precisamente, en una
toma de distancia epistémica, en una desnaturalización y descentramiento (Grimson,
Merenson y Noel, 2011)” (p. 167). Esto implicaría trascender el “estilo extractivista” y la
“indiferencia” humana en las interrelaciones construidas en campo (p. 168) y buscar enfocarse
a la construcción de “conocimiento pertinente y comprometido” (p. 169). Dietz (2011) apuesta
en este marco por una antropología comprometida, en relación del uso que el mismo actor
social hará del conocimiento antropológico, lo cual implicaría la negociación de intereses
investigativos, sociales y políticos (p. 14), y la construcción de interrelaciones específicas, con
un “proceso de crítica y autocrítica entre ambas partes”, investigador y actores locales (p. 15).
Desde este punto de vista, una tesis doctoral no deja de seguir siendo un producto con
determinadas finalidades académicas; espero, no obstante, haber logrado situarme desde mi
compromiso con los actores de las ESCI y su búsqueda y aportaciones a la construcción de una
educación diferencial para las comunidades originarias. Los alcances de los hallazgos y su
utilidad para los actores implicados tendrán sus propias limitaciones. Los temas concretos de la
investigación no fueron negociados con anterioridad, sino que se fueron concretizando
durante el proceso, de manera inductiva, por mí misma, por lo que recogen algunos aspectos
que emergieron como preocupaciones generalizadas en el modelo.
30
Esta presentación, tanto del contexto descriptivo de la comunidad como de los hallazgos
investigativos, se realizó ante el cabildo, comisariado de bienes comunales, algunos ancianos, además
de los estudiantes y los educadores que atienden el plantel de Zoogochí en el ciclo escolar 2016-2017, al
concluir la redacción de la presente tesis. Esta sesión se realizó de manera dialógica e interactiva el día
13 de enero de 2017.
105
Descubrí lo que omití anotar, las observaciones que fueron hechas y no debidamente
registradas, lo que me faltó preguntar o profundizar, y para lo cual ya no fueron suficientes los
breves regresos a campo. Reconozco, también a través de estos retornos, que el proceso de
aprendizaje no ha concluido y no se concluirá; siempre habrá algo más que ahondar o tomar
en cuenta, además de las condiciones cambiantes que siguen transformando el escenario.
Tomaselli, Dyll y Francis (2008) arguyen que “las personas y nuestras interacciones con
ellas son parte del mundo en un estado de inexorable transformación”, por lo que “lo que nos
queda enfrentar es el constante proceso de cambio, incluso en la más remota de las
comunidades” (p. 353). Me pregunto, con los autores, “¿dónde comienza el trabajo de campo
y dónde termina?” (p. 353). Termina por los tiempos académicos y administrativos de un
programa de posgrado, mas no como experiencia de vida y aprendizaje. A continuación
detallaré mi propio posicionamiento y el proceso metodológico de esta investigación.
Como investigadora social y autora del presente trabajo, quiero explicitar aquí
brevemente mi postura como persona y como profesional del ámbito de la educación; he
aludido a la inevitable, pero también necesaria presencia de una mirada subjetiva que
atraviesa este trabajo de tesis, pues ha sido a través de mis propias interpretaciones, mis
intereses y mis prioridades que esta investigación tomó su curso, desde el planteamiento de
sus preguntas, su proceso metodológico y su análisis, hasta plasmarse en un documento final.
Desde mi propia historia formativa y como profesionista, a algunas de cuyas coordenadas me
referí en la introducción del presente escrito, me identifico y sumo a los esfuerzos de los
pueblos originarios por la reivindicación de sus derechos colectivos a la auto-determinación y
su lucha, especialmente, por poder definir y encauzar los procesos educativos que sean
favorables para el fortalecimiento de sus culturas y comunidades, en el marco de su
participación equitativa en la sociedad más amplia. Es también desde esta postura que me he
situado como aprendiz en el modelo de las Secundarias Comunitarias Indígenas en las que me
inserté como externa, consciente de la experiencia, los conocimientos y de la reflexividad de
sus actores.
En relación a ello, optar en mis referentes teóricos anteriormente expuestos por una
perspectiva de las culturas e identidades como dinámicas, creativas y plurales, por una mirada
de la pluralidad epistemológica que subyace a la diversidad de formas de vida y origina una
igual diversidad de maneras de producir conocimientos, aunado a la perspectiva de las
ciudadanías inter-culturales y diferenciales, no ha sido casual, sino que forma parte de mi
106
posicionamiento personal. Quiero remarcar que a ello subyace también mi interés y
suscripción a las reflexiones promovidas por los autores adscritos al enfoque decolonial
(Walsh, 2007; Santos, 2010; Mignolo, 2008; Viaña, 2008) y con ello, ineludiblemente, conlleva
una postura política, desde la cual me ha interesado cuestionar los procesos verticales de una
educación intercultural promovida por un Estado nacional bajo sus propios intereses, frente a
una perspectiva crítica de la interculturalidad (Walsh, 2007) que implica precisamente analizar
y discutir estas dinámicas y profundizar en sus consecuencias en relación a la vida y
continuidad de la pluralidad de culturas presentes en el territorio nacional.
Sin ahondar más en el particular, sólo resta resaltar que además, como investigadora
de enfoque cualitativo, he querido asumir conscientemente también las limitantes del
presente proceso investigativo, teóricas y metodológicas, y que no aspira a poder proporcionar
respuestas completas ni incuestionables. Además, considero ético subrayar, y haré referencia
a ello a lo largo de este capítulo, que como investigadora en formación, pero también como
persona, no he estado exenta a reproducir dinámicas clásicas de investigación social en
contextos comunitarios, no obstante, consciente del reto que aprender a construir,
paulatinamente y con la experiencia profesional, procesos horizontales y participativos como
los ha sugerido la literatura del enfoque crítico y decolonial (Denzin, Lincoln, & Tuhiwai, 2008).
Además, es necesario constatar que a pesar de las limitantes enfrentadas, parto de la noción
del conocimiento investigativo como proceso social y necesariamente co-construido con los
actores con quienes se interactúa en campo y se comparten procesos reflexivos.
107
conocimiento que podemos obtener sobre esta− es una construcción social, interactiva e
intersubjetiva (Berger & Luckmann, 1986).
Al ubicarme en uno de los planteles de las ESCI y en el contexto social en el que este se
inserta, pretendiendo lograr la inmersión en la cotidianidad que en él viven los actores locales,
con Stake (1999), planteé esta investigación como un estudio de caso, buscando profundizar
en “la particularidad” y “la complejidad de un caso singular, para llegar a comprender su
actividad”, partiendo para la aproximación a sus procesos de un enfoque holístico,
etnográficos y fenomenológico (p. 11). Desde la perspectiva de los estudios de caso, el objeto
de investigación se configura como un sistema complejo (p. 16); Merriam (1988) al respecto
emplea el término de “bounded system” –un sistema limitado– refiriéndose a la posibilidad de
delinear de manera clara el caso en cuestión (pp. 27-28). Esta perspectiva no ignora las
múltiples interrelaciones del escenario concreto con el contexto más amplio; Álvarez y San
Fabián (2012) afirman que el valor principal de este enfoque metodológico es su posibilidad de
31
Traducción propia del inglés.
108
“desvelar las relaciones entre una situación particular y su contexto” y se centra en las
relaciones e interacciones que construyen la realidad en cuestión (p. 3).
Es en este sentido que cito a Rockwell (1985) quien parte de las aportaciones de
Gramsci a la investigación social y argumenta que, desde la perspectiva etnográfica, tendría
que tratarse de un “estudio en caso”, pues tendría que interpretarse “el fenómeno estudiado a
partir de sus relaciones con el contexto social más amplio y no sólo en función de sus
relaciones internas”, analizando, para ello, las incidencias desde “otros órdenes sociales”, y así
“buscar interpretaciones y explicaciones a partir de elementos externos a las situaciones
particulares que se observan” (p. 15). El estudio de caso, desde este punto de vista, permitiría
“informar de realidades educativas complejas, invisibilizadas por la cotidianeidad, para
entender procesos internos y descubrir dilemas y contradicciones, ayudando a reflexionar
sobre las prácticas” (Álvarez & San Fabián, 2012, p. 5). En el marco de la investigación
cualitativa, el estudio realizado se concibió inductivo y abierto, proponiendo la recuperación
de datos desde múltiples fuentes y un análisis exhaustivo e interrelacionado (Álvarez & San
Fabián, 2012, pp. 3-4).
109
etnógrafo, desde este marco metodológico, “busca captar el significado que tienen, para los
sujetos, sus propias acciones, discursos e instituciones” (Velasco & Díaz de Rada, 1997, p. 104).
El acceso a estas significaciones sólo es posible a través del tamiz de las percepciones del
investigador, quien se sitúa, por su parte, como ser social en el escenario de estudio y busca
recuperar discurso e interacciones como texto social, susceptible a interpretaciones. A partir
de ello, se ha concebido a la etnografía desde un enfoque fenomenológico y hermenéutico de
la realidad social.
110
en el campo de estudio. La intersubjetividad se constituye como un aspecto relevante en
distintos sentidos; Rizo (2006) concibe la misma construcción de la realidad, del “mundo de
vida”, como intersubjetiva (p. 89). Afirma, remitiéndose al análisis fenomenológico de Schütz
(1977), que “la intersubjetividad delinea el campo de la cotidianidad y, simultáneamente, hace
posible la existencia del mundo de vida” (p. 89).
33
La autora se refiere al círculo hermenéutico; Esteban (2011) plantea que, a partir de Heidegger, que se
trata de “la actualización originaria del ser-ahí (…) como ser-en-el-mundo”; esta actualización procede
de “la circularidad hermenéutica” que, con Gadamer, se ha comprendido como “una síntesis
integradora” (Esteban Ortega, 2011, p. 31); en nuestro caso, hablaríamos de la compenetración de
perspectivas entre investigador y sujetos en campo. De la Torre se refiere, con Gadamer (1966), a la
necesidad de “hacer consciente el círculo hermenéutico al que nos adentramos, y del cual somos sujeto-
objeto: el analista transforma la interpretación de los otros a la vez que es transformado por los otros”
(p. 163).
111
recupera el discurso del actor social estudiado, a la vez que desde fuera lo contrasta con su
respectiva praxis habitualizada” (p. 188). Entendemos que esta mediación requiere de una
actuación ética por parte del etnógrafo, transparentando las atribuciones discursivas y
señalando las articulaciones.
112
concretas entre agentes, instituciones y prácticas sociales es sencillamente renunciar a
estudiar aquello en lo que consiste la formación de sociedad y de cultura” (p. 19). Cruces
(2003) argumenta que la etnografía siempre ha de partir de una mirada relacional, por lo que
la antropología puede ser vista como “una teoría de la imbricación sociocultural” (p. 166). Para
el autor, este enfoque se remite al mismo concepto de cultura, que, ciertamente, ha ido
cambiando, de considerar a la cultura como una totalidad, a reconocer las fisuras y
borrosidades fronterizas, que lleva a un “desdibujamiento de los objetos tradicionales de
estudio” (p. 167). En este sentido, en la presente investigación, aun desde el contexto
comunitario concreto, pretendí sostener esta mirada de la multiplicidad de espacios culturales
en contacto, de apropiaciones culturales y de los tránsitos de los agentes, en una sociedad
compleja. Cruces (2003) argumenta que la etnografía o es holista o no es etnografía, partiendo
de una noción alternativa del horizonte etnográfico (p. 168).
Justo en este sentido rearticulado del holismo etnográfico, concibo que la flexibilidad y
apertura metodológica es lo que permite explorar el carácter dinámico y dialógico que
caracteriza a procesos culturales e identitarios y percibir la complejidad del mundo de vida
cotidiano que caracteriza hoy, incluso en el contexto local, el panorama que enfrentan los
jóvenes con los que se trabajó en esta investigación. Por otra parte, juzgo relevante, con Dietz
(2013), atender diferentes niveles investigativos como parte de la exploración de la realidad
social y cultural, dando cuenta de diferentes dimensiones que inciden en la configuración del
escenario local desde una contextualidad más amplia.
Dietz (2013) propone estructurar una etnografía reflexiva de acuerdo a tres ámbitos: la
dimensión semántica, centrada en el actor, en la que se exploran aspectos relacionados con
procesos identitarios y que busca, principalmente recuperar la dimensión emic, el discurso de
los actores. Segundo, la dimensión pragmática centrada en la interacción que pretende
conocer las prácticas culturales a través de la observación, y tercero, la dimensión sintáctica
centrada en la institución y que contempla la estructura de la sociedad y las relaciones de
poder implícitas y se recupera a partir de diversas estrategias emic y etic (p. 189). Por lo tanto,
busqué comprender, a través de entrevistas y observaciones, cómo se articulan las prácticas
educativas de las ESCI en un contexto social, institucional, político, pero también comunitario y
étnico específico, considerando los diferentes niveles que esto implica, como profundizaré en
relación al escenario de investigación y los instrumentos de investigación aplicados.
113
4.3.1. Métodos y estrategias de investigación
Whitehead (2005) constata que las formas de socialización de los niños de muchos
contextos culturales son los mismos que emplean los etnógrafos en su aprendizaje de un
nuevo entorno sociocultural: tanto observar y participar como hacer preguntas e
interpretaciones. El autor añade que se emplean todos los sentidos en este proceso, escuchar,
oler, tocar y probar; relaciona esta implicación de toda la sensibilidad y atención con la noción
de la persona del etnógrafo como principal instrumento de investigación (p. 10).
114
ayudando a hacer pan en la panadería cooperativa, o tratando desesperadamente de cargar
un tercio de caña con mecapal 34 por una vereda estrechísima.
De esta manera, la noción de una “etnografía escolar” entraría en tensión ante estas
implicaciones, además de la imposibilidad de comprender la vinculación entre escuela y
comunidad, las distancias y resistencias, sin transitar entre espacios. Quizá podría coincidir con
la misma concepción de las Secundarias Comunitarias que suponen que el educador
comunitario ha de vivir, aprender y participar en la comunidad en la que brinda sus servicios
educativos, pues sin ello, sería imposible el diálogo entre escuela y comunidad, entre saberes y
prácticas.
Desde las nociones académicas, esta vida en comunidad formaría parte del método de
la observación participante. Velasco y Díaz de Rada (1997) analizan que el investigador
etnógrafo “se mueve de la observación a la participación, del cuestionario a la charla íntima,
de la pregunta a la respuesta. En esa tensión, y como modo básico de aproximación al campo,
se encuentra la observación participante” (p. 24). Los autores fundamentan esta participación
del investigador en la interacción social argumentando que al buscar elucidar los significados
construidos por los mismos sujetos en la interacción, el etnógrafo no puede quedarse al
margen.
34
“Mecapal: Del náhuatl mecapalli. 1. m. El Salv., Guat. y Hond. Faja con dos cuerdas en los extremos
que sirve para llevar carga a cuestas, poniendo parte de la faja en la frente y las cuerdas sujetando la
carga”. (Real Academia Española [en línea], 2014).
115
mismas”; en la interlocución, entrevistador y entrevistado participan de una experiencia
compartida (p. 25). Desde la mirada hermenéutica, Denzin aborda a la entrevista como un
“texto activo” que crea un mundo de significación situada (p. 25). En el carácter dialógico y
compartido de la entrevista, este texto se convierte en interactivo, tejido a partir de la
intersubjetividad puesta en juego en la interacción de los participantes, etnógrafo y
entrevistado. En esta situación, también ocurre que el etnógrafo se convierte en entrevistado,
lo cual, desde la noción comunitaria de la reciprocidad, en mi experiencia fue totalmente
admisible.
En cuanto a las entrevistas informales, que se distinguen de las previas por carecer de
un previo acuerdo y darse en situaciones no planeadas, DeWalt y DeWalt (2002) explican que
35
Guber (2001) analiza las implicaciones y posibilidades de las entrevistas no-directivas que suponen el
flujo libre de la conversación y requieren de la capacidad de escucha del entrevistador, buscando
fomentar la libre asociación de ideas (p. 83).
116
este tipo de entrevistas forman parte de la observación participante y suele desarrollarse
como conversación casual, donde “el investigador busca nuevos insights en los puntos de vista
de los participantes” (p. 120); aunque el entrevistador busca reducir su injerencia en el
desarrollo de la plática, “no es lo mismo que participar de una conversación en una locación
ajena a la investigación” (p. 121). Esto, ya que “el investigador está interesado en algunos
fenómenos más que en otros”, y sabiendo que tomará notas después, “es probable que
desarrolle la interacción de diferente manera” (p. 121) 36. Es por ello, al tener el etnógrafo sus
preguntas de investigación en mente, que la conversación adquirirá un carácter más dirigido
(p. 124).
Devillard, Franzé y Pazos (2012) encuentran que este tipo de entrevista es una “técnica
privilegiada frente a la formal”, al permitir “una aproximación al punto de vista de los sujetos
lo más cercano posible a sus propios modos de hablar, manifestarse y posicionarse en
situaciones ordinarias de la vida cotidiana” (p. 356). Los autores apuntan que se trata, además,
de una vía más adecuada “en fases exploratorias, especialmente cuando el investigador
desconoce el contexto social y los marcos culturales que intervienen en la estructuración de la
realidad nativa” (p. 357).
36
Traducción propia del inglés.
117
etnógrafo y encontrarse influenciados por las significaciones atribuidos por este a las
expresiones escuchadas y retenidas para su escritura.
En el diseño de las técnicas a implementar, se concibió por ende trabajar con grupos
de discusión, ajustados a las circunstancias, con estudiantes y educadores, y, de ser posible,
ciudadanos de la comunidad. Finalmente, dadas las causas de fuerza mayor que incidieron en
truncar el proceso de trabajo de campo37, únicamente se trabajó con un grupo de jóvenes a
punto de egresar. Además, se coincidió con un proceso de sistematización de la práctica, para
el cual los educadores de la escuela habían solicitado apoyo a la etnógrafa, con el encargo de
preparar “dispositivos” para generar la reflexión grupal, para hacer surgir el debate en tres
sesiones que abonaron tanto a los fines de los educadores como a los míos. En este caso,
resulta relevante mencionar el carácter un tanto distinto de la situación, donde la etnógrafa se
sitúa como persona familiarizada y adentrada a los procesos de la secundaria que no deja de
participar en el mismo proceso dialógico como otra interlocutora más. El que yo, en este
momento, hubiera vuelto a campo después de algunos meses de ausencia, hizo que se
presentara un distanciamiento relativo y la situación fuera relativamente “excepcional”
37
Durante la fase de trabajo de campo, sufrí una lesión física que requirió de cirugía y rehabilitación e
interrumpió inesperadamente el proceso investigativo en curso.
118
(Martín Criado, 1998, p. 90), al utilizarse insumos desde el análisis de esta misma investigación
para incidir en generar la reflexión grupal.
[Link]. Instrumentos
Díaz de Rada (2012) distingue entre el cuaderno de notas y el diario de campo, como
instrumentos fundamentales del trabajo etnográfico. Define que “el cuaderno de notas es un
medio de registro en el campo” en el que “la información se registra sobre la marcha o
aprovechando breves momentos de pausa en el curso de los acontecimientos” (p. 37);
“congela” y “guarda” la acción, “como lo haría un registro de audio de las palabras habladas o
119
la filmación” (p. 38). El diario de campo, en cambio, es “escrito en la mesa de trabajo” lo cual
“hace posible introducir nuevos elementos de descripción” (p. 37).
Con estos instrumentos, no se trata del “informe que conocerán los evaluadores, ni el
libro que leerá la audiencia, sino los primeros peldaños hacia el trabajo final, retazos
inacabados, a menudo desordenados y por eso quizá poco presentables (Obbo, 1990)” (IDES,
2001, p. 66). Sin embargo, se constituyen como un material invaluable para la investigación en
curso, pues “son representaciones del proceso de conocimiento que tiene lugar en terreno”
(IDES, 2001, p. 60). Así, “el diario constituye la primera representación escrita del proceso
etnográfico y el centro en el que se localizan los productos de nuestro trabajo” (Velasco & Díaz
de Rada, 1997, p. 98).
120
[Link]. Muestreo y escenario de investigación
La elección del escenario de investigación, en términos más amplios, se rigió por los
intereses que me motivaron: opté por continuar, después de las experiencias previas de
trabajo e investigación 38, en el nivel de educación secundaria, por una parte, y por otra, por
buscar un contexto donde se articulara de manera más expresa la vinculación entre actores
locales y la institución escolar, como una vía de apropiación y de participación en los procesos
curriculares. Conocía la experiencia de las ESCI, y a algunos de sus actores, a través de mi
participación en las actividades del Congreso Nacional de Educación Indígena e Intercultural
(CNEII); fue este antecedente, adicional al interés especial en una experiencia educativa de la
que sabía que rompía con algunos esquemas de la educación escolar común, que me hizo
tomar contacto.
Esta incidencia de diferentes dimensiones lo abordé desde dos miradas: una, la que
define a las mismas ESCI, en su articulación local de la práctica educativa en un solo plantel,
desde sus dimensiones sociales, culturales y etnopolíticas más amplias, no sólo sincrónicas sino
también diacrónicas. Y otra, la comprensión del territorio comunitario como espacio en
38
Me refiero aquí a la experiencia laboral en la secundaria intercultural Tatuutsi Maxakwaxí en Jalisco,
con la Dra. Rocío de Aguinaga Vázquez y el equipo de docentes wixáritari, a quienes les debo mi
introducción a la educación intercultural y comunitaria, y a mi posterior tesis de maestría realizada bajo
la dirección de la Dra. Yolanda Jiménez Naranjo, en torno al eje transversal de la interculturalidad en
telesecundaria (cfr. reciente artículo: Kreisel, 2016a).
121
comunicación. Desde este punto de vista, me orienté por una mirada amplia de “campo”, en el
que también incidió la visión del contacto entre espacios culturales, sociales, económicos y
políticos que incluso en lo local está caracterizando al entorno de las comunidades originarias,
pero que también inciden en la práctica formativa cotidiana de la institución escolar.
Para comprender las lógicas de la primera de estas dos dimensiones retomé, inspirada
por la investigación que Antolinez (2013) realizó en el marco de su trabajo doctoral en la ESCI
de San Andrés Solaga, el modelo ecológico de Bronfenbrenner (1987), además de apoyarme en
los niveles de concreción curricular que propone Ander-Egg (1993) y en los que profundicé en
mi tesis de maestría, concibiendo un esquema cercano al siguiente:
Dimensión
emergente-comunal
Guberna-
Vinculación Escuela – Comunidad
mental
Nacional
Dimensión Actores del
SEP
emergente-escolar magisterio
INEE
ESCI oaxaqueño
DGEI
Educadores SNTE/CNTE/
CGEIB
Estudiantes Sección 22
Estatal
IEEPO Asamblea de Padres
DEI Autoridades, padres de familia,
SAI ancianos, comuneros, otras escuelas
Coordinación ESCI,
Asesores, CMPIO
Fuente: Elaboración propia, con insumos tomados de Antolinez, 2013, p. 272, y de Ander-Egg, 1993.
122
Frank (1998) constata, en el marco de una exploración cuantitativa del estudio de
contextos sociales de la educación escolarizada, que dichos contextos se configuran de manera
compleja pues son definidos a múltiples niveles; inciden en ellos, además, relaciones entre una
gran variedad de personas (pp. 171-172). Más allá de las bardas de la escuela, encuentra la
presencia de incidencias institucionales que también define en términos relaciones y
procesuales que aportan a la comprensión de lo que implica la escolarización (p. 172). Esta
mirada compleja, en la que inciden, en la articulación de las prácticas, las interrelaciones
institucionales e interpersonales más allá del espacio escolar concreto, desde la perspectiva de
la presente etnografía, también se extiende hacia la misma configuración del territorio
comunitario, que es imposible concebir como un espacio cerrado. Pensarlo como un espacio
en comunicación y en contacto posibilita observar la presencia de una diversidad de
interrelaciones, apropiaciones y resistencias que de manera no sólo actual sino incluso
histórica se han hecho presentes.
Además, fue sumamente relevante seguir las mismas lógicas de las ESCI y los
movimientos que estas implican para los actores involucrados en ella. Así, había que
considerar que la escuela no se concibe como separada de la comunidad en lo que respecta a
sus mismos procesos formativos; de esta forma, había que trascender el espacio escolar y
acompañar visitas a otros sitios comunitarios, en actividades educativas o informales con los
diferentes actores. Por otra parte, acompañé viajes de los educadores y estudiantes a otras
comunidades para asistir a eventos educativos, pero también políticos, a reuniones y sesiones
de formación docente en diferentes lugares de la ciudad de Oaxaca, pero también a
situaciones simbólicas como la participación en las actividades de en un plantón magisterial en
el centro de la ciudad.
123
[Link]. Instrumentos implementados
Entrevistas Totales
Formales 45
Informales39 24
Total 69
Diario/cuaderno
de campo
Diario de campo 734 páginas electrónicas.
Cuadernos de Diez libretas de diferentes tamaños y grosores con apuntes
campo manuales.
Viajes de campo
Viajes a Sta. María 19, con estancias entre 4 días y 3 semanas cada una. 40
Zoogochí
39
Correspondientes al tipo de entrevista informal más dirigido, no parte de las conversaciones
cotidianas.
40
Después de haber entregado la tesis a lectores, viajé nuevamente a la comunidad de Santa María
Zoogochí para presentar los hallazgos de investigación ante los comuneros y estudiantes; este viaje ya
no se consideró para la presente relación ni para efectos de análisis.
124
Asistencia a - San Andrés Solaga (2): Encuentro de la ESCI Solaga con la
eventos en otras Técnica de Talea de Castro; 10° aniversario de las ESCI.
localidades - Guadalupe Nogales (1): Encuentro comunitario de las 10 ESCI
- Ixtlán (1): Foro de consulta sobre la nueva Ley estatal de
educación.
- Alotepec (1): Visita de Grimaldo Rengifo a la LEMSC.
- Tlaxiaco DEI (1): Curso DEI de la zona de supervisión.
Desde Xalapa:
- 4to congreso DEI (Oaxaca).
- Curso de formación docente (Oaxaca).
Asistencia a cursos - Agosto 2014 (Taller anual).
de formación - Diciembre 2014 (Curso con Lois Meyer; curso CEDELIO).
docente - Febrero 2015.
- Febrero 2016.
Para cumplir con esta aspiración, me apoyé en el proceso de análisis sobre todo en
algunos elementos de la Teoría Fundamentada (Glaser y Strauss, 1967) y las aportaciones de
Díaz de Rada (2012) en torno a los quehaceres del etnógrafo en el proceso analítico, como
proceso del tejido de la “artesanía” de la etnografía (Dietz, 2014). Como proceder analítico fue
central la codificación del material empírico, integrado por el diario de campo, las
transcripciones de las entrevistas etnográficas, además de transcripciones de reuniones,
sesiones de talleres de formación docente, sesiones de trabajo de los educadores con los
estudiantes, entre otros. A partir de la codificación, construí categorías empíricas y analíticas
con ayuda de las cuales comencé a organizar los datos y configurar el hilo argumentativo de la
tesis. Díaz de Rada (2012) opina, respecto a este quehacer etnográfico, que “la capacidad para
categorizar fenómenos, para crear buenas etiquetas clasificatorias y para poner en relación
125
fenómenos aparentemente inconexos es la base de la percepción de múltiples realidades por
detrás de la realidad aparente” (p. 33).
Este proceso no fue lineal sino que se conformó como un permanente ir y venir que
englobó las vueltas a campo, con la respectiva generación de nuevo material empírico, el
retorno al análisis, pero también el diálogo con insumos teóricos. Elsie Rockwell (1987) señala
que en el proceso etnográfico, de esta manera, “se intercalan períodos de campo con períodos
de análisis y de lectura teórica o temática y períodos de elaboración conceptual y precisión de
categorías” (p. 18). Paulatinamente, se fue configurando un tejido complejo, que también tuvo
que volver a deshilarse en algunas ocasiones, a partir de nuevos datos, elementos analíticos,
tanto como insumos de mi comité doctoral y lectores, que también me permitieron visualizar
ciertos errores o excesos de interpretación.
El diálogo entre la teoría y el material empírico fue lo que permitió reconstruir los
datos en términos analíticos, en el proceso de codificación. Anoto aquí que, en el caso del
126
diario de campo, como “trastienda-taller de la investigación” (Velasco & Díaz de Rada, 1997, p.
51), el material empírico, en mayor o menor medida, ya había pasado por ciertos procesos
reflexivos durante el proceso de elaboración manual de las anotaciones. Díaz de Rada (2012)
argumenta que el etnógrafo, sin análisis teórico, sólo obtendrá un “papel escrito” pero no una
etnografía, pues esta es construida “desde una trama de argumentos teóricos”, para las cuales
las categorías analíticas constituyen “las piezas básicas” (p. 32).
127
Retomé de la Teoría Fundamentada algunos de sus procedimientos, a través de la
codificación, para la cual se empleó el programa computacional [Link], y el “ordenamiento
conceptual”, que se refiere “a la organización de los datos en categorías (o a veces
clasificaciones) discretas” (p. 29). Los autores entienden que esta organización es el paso
“precursor de la teorización” y, en este caso, “toma la forma de relatos etnográficos” (p. 31). A
través de la codificación, inicialmente abierta, creé tanto categorías más bien empíricas, es
decir, cercanas y descriptivas del material codificado, como también categorías analíticas, las
cuales implican, de acuerdo a Díaz de Rada (2012), la conceptualización teórica.
Pero también utilicé lo que la Teoría Fundamentada nombra como “códigos en vivo” –
Strauss y Corbin (2002) emplean la noción de “conceptos in vivo” (p. 13), Rockwell (1987) elige
el término de “categorías sociales” (p. 23)– y que son tomados literalmente del discurso de los
actores en campo; en este caso, por ejemplo, un código in vivo fue la expresión de el “chaleco”
o la “camisa de la secundaria”, al constatar que esta expresión reiterativa por algunos de los
actores designó de manera ilustrativa los esfuerzos por promover la apropiación del modelo
educativo diferencial por los mismos estudiantes. En este interjuego entre tipos de categorías,
se pasa “de la inducción a la deducción y viceversa” (p. 150), de manera creativa. Díaz de Rada
(2012) constata que cada paso de este glosado41 constituye una “decisión teórica”, para lo cual
resulta relevante la “sensibilidad” del etnógrafo “hacia los matices que presenta el material
empírico” (p. 57), pero, desde mi punto de vista, también el periódico retorno a las preguntas
que motivan la investigación.
41
Díaz de Rada (2012) comprende por glosado la examinación minuciosa del material empírico de
acuerdo a las categorías analíticas de la guía de campo (p. 255, p. 281).
128
mi caso, llegó a reflejarse en guías de entrevista y observación más acotadas, para enfocarme a
aspectos de interés concretos en relación a determinadas categorías que habían emergido en
el análisis previo 42.
4.5. Validación
42
Al estar inmersa en un campo complejo de investigación, además de estar implicada en el proceso de
construcción de mi tesis doctoral, no todas las categorías emergentes alcanzaron a explorarse a fondo. A
ello contribuyó el accidente mencionado.
43
Donolo (2009) especifica que el concepto de triangulación, utilizado en la validación de los hallazgos
de la investigación cualitativa, en términos trigonométricos se refiere a “la posibilidad de calcular el sitio
o la distancia de un punto a partir del conocimiento de otros dos o tres datos de un triángulo”; en la
topografía ha sido utilizado “para delimitar perímetros de campos o sus superficies a partir de la
definición de triángulos” (p. 2).
129
Arias Valencia (2000) propone emplear un proceso de “triangulación múltiple” que implica la
triangulación de diferentes dimensiones de la investigación (p. 2).
130
de la interpretación de los datos en investigaciones participativas, conlleva importantes
procedimientos para la verificación de los hallazgos (p. 8).
131
emergentes llevan tiempos poco compatibles con las lógicas institucionales; se
necesita aprender a mediar entre unas y otras cosas.
132
5. Marco contextual
Constata Czarny (2007) que, a través del modelo de la escuela para la integración
nacional, “se buscó ampliar y dar acceso a las mayorías en el sistema educativo, con el afán de
formar ciudadanos tras una sola identidad; en esta ecuación, la pretendida consideración por
la igualdad se tradujo en homogeneidad” (p. 924). Después de la revolución mexicana,
emergió, de esta manera, un “nacionalismo cultural que prosperó en las décadas de los veinte
y treinta del siglo XX” (Stavenhagen, 2013, p. 25). En este marco, los indígenas “debían ser
integrados y desaparecer como tales” (p. 25).
133
nacional. Había que “mexicanizar el saber y aprender a ver el mundo desde una perspectiva
propia de los mexicanos” (Gutiérrez Herrera & Rodríguez Garza, 1997, p. 2). Desde esta
perspectiva, “la SEP no fue concebida como una instancia burocrática más, sino como la correa
de transmisión entre una sociedad y una forma de Estado que tenían en ese momento la
oportunidad de reconstruirse o inventarse” (Gutiérrez Herrera & Rodríguez Garza, 1997, p. 3).
Mijangos Díaz y López Torres (2011) afirman que el “control cultural”, de esta manera,
era una clara estrategia política; los procesos educativos centrados en la castellanización y la
“transmisión de valores occidentales ajenos a las comunidades” afectaba a la continuidad
cultural (p. 57). La obligación de “aprender ‘la lengua escolar’ y a incorporarla como idioma de
interacción” promovía “la pérdida de valores culturales e identitarios” y llegó a desencadenar
“rupturas comunitarias” (López, 2011, p. 114). De esta manera, la institución escolar en el
espacio comunitario, en los inicios del siglo XX, se constituía, con mucha generalidad, como un
espacio ajeno a las culturas originarias e incidió en transformar la vida de los pueblos
originarios al desplazar la educación propia familiar y comunitaria, y con ello, modificar las
prácticas culturales y sociales.
A partir del año 1963, la SEP busca implementar una política de educación bilingüe,
basándose en las propuestas del Proyecto Tarasco del año 1939, que apostaba por la
alfabetización en lenguas maternas para facilitar la castellanización (Martínez Buenabad, 2011,
p. 2). El subsistema diferencial de educación indígena, creado a partir de la instauración de la
Dirección General de Educación Indígena (DGEI) en el año 1978, se insertó en esta misma
dinámica, pues se promovía la incorporación de los pueblos indígenas a la nación a través de la
escolarización bajo una propuesta bilingüe bicultural (Jiménez Naranjo, 2009, p. 39; DGEI, s/f,
p. 1). En los años 70, comenzaron a emerger críticas a las políticas indigenistas y “se planteó la
necesidad de reconocer la pluralidad étnica del país, de rescatar los valores de las culturas
134
indígenas como valores nacionales a ser conservados y promovidos”, lo que llevó a plantear un
“indigenismo de participación” (DGEI, s/f, p. 2).
Con la reforma constitucional del año 1992 y la derogación del artículo 4°, se reconoce
finalmente la composición pluricultural de México, lo cual implica un reconocimiento de las
lenguas originarias como lenguas nacionales; al incorporarse la perspectiva de la promoción de
estas a la Ley General de Educación en 1993, se carece, sin embargo, “de un proyecto
académico que sistematizara los aspectos metodológicos y curriculares” (Martínez Buenabad,
2011, p. 3). Es hasta en el año 1996, después de la emergencia del movimiento zapatista de
1994 por la reivindicación de los derechos indígenas, que se plantea el cambio de la educación
bilingüe-bicultural a una educación intercultural bilingüe (DGEI, s/f, p. 3). Se reconoce que
“todavía no se ha logrado una educación pertinente a estos grupos que ofrezca
simultáneamente, una formación que les facilite la integración a la vida nacional y les resulte
más asequible y relevante en relación con su entorno” (SEP, 1996, p. 75). Se observa que,
aunque en 1990 México haya ratificado el Convenio 169 de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT), y en el que se afirma el derecho de los pueblos a crear sus propias instituciones
educativas, las políticas nacionales siguen planteando la integración a la nación.
135
particularmente, se comienza a vislumbrar cómo el discurso intercultural se resignifica y se
subsume al marco de la educación inclusiva, orientada hacia las diferencias individuales, más
no a las asimetrías estructurales subyacentes a la marginalización histórica de los pueblos
originarios, y configurándose en términos más bien funcionales (Walsh, 2012). En la educación
secundaria, al no existir una modalidad de educación indígena en este nivel, la asignatura de
Lengua y Cultura Indígena ha sido incluida, a partir de las propuestas de la CGEIB, en el
currículum de la RES de 2006. Esta ha sido la única adecuación curricular para contextos con
altos porcentajes de población indígena.
Sin embargo, hay que señalar que en el marco de la RIEB, del año 2011, basada en el
acuerdo 592, no sólo se ha buscado una mayor articulación entre los diferentes niveles de
educación básica, sino también, por vez primera, se incorporó directamente al currículum
nacional el plan de estudios para preescolar y primaria indígena, con las innovaciones de
Parámetros y Marcos Curriculares, dos programas que han implicado un giro de las políticas
educativas hacia la integración de los conocimientos y prácticas comunitarias en los niveles de
preescolar y primaria44.
44
“Lengua indígena. Parámetros curriculares” (DGEI, 2008) y “Marco curricular de la educación inicial
indígena” (DGEI, 2010) son dos documentos de la Dirección General de Educación Indígena que
replantean el enfoque educativo del subsistema de educación indígena de México. El primero se enfoca
en la asignatura de lengua indígena como primera lengua, y el castellano como segunda lengua; “con un
enfoque en el cual la lengua indígena se convierte no sólo en lengua de instrucción sino en objeto de
estudio y se adopta como modelo la práctica social del lenguaje (Olarte, 2010)” (Jiménez Naranjo &
Mendoza-Zuany, 2012, p. 30). El segundo, busca “desarrollar marcos curriculares que permitan
enriquecer lo educativo gracias a una aproximación al conocimiento y a las prácticas locales y de los
pueblos originarios (Morales, 2010:65s)” (Jiménez Naranjo & Mendoza-Zuany, 2012, p. 30).
136
los planes y programas de estudio para la educación preescolar, la primaria, la secundaria, la
normal y demás para la formación de maestros de educación básica” (LGE, Art.12, 1), tomando
en cuenta la opinión de las autoridades locales y sectores sociales. Zorrilla y Barba (2008)
advierten que las facultades otorgadas a las autoridades locales y estatales, “si bien mitigan o
disimulan el centralismo, expresan el gran peso del gobierno federal en los servicios de
educación” (p. 13).
137
dicho artículo abarcan la retroalimentación a partir de los resultados de la evaluación, el
desarrollo de planeaciones anuales, y la administración de los recursos que la escuela recibe
para atender necesidades de “infraestructura, comprar materiales educativos, resolver
problemas de operación básicos y propiciar condiciones de participación para que alumnos,
maestros y padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en la resolución de
los retos que cada escuela enfrenta” (LGE, art. 28 bis, fracción III).
Las recientes disposiciones legales se vislumbran, sin embargo, como más bien
verticales, con una centralización del control de la educación en torno al papel del INEE; se
confronta, de esta manera, con las demandas de los pueblos originarios por una educación y
evaluación propias, respaldadas por documentos como el Convenio 169 (OIT), y en el estado
de Oaxaca, contexto en el que se focaliza esta investigación, plasmadas en el Plan para la
Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO, 2012), que propone una evaluación
45
Entrevista a la Dra. Sylvia Schmelkes publicada en el portal del Senado de la República, Coordinación
de Comunicación Social.
138
procesual, formativa y participativa, con el fin de transformar la práctica desde los mismos
actores educativos. A través de prolongadas protestas magisteriales desde la institución de la
reforma en curso, esta, finalmente, se encuentra sujeta a una serie de negociaciones
complejas que en la presente tesis no se alcanzan ya a reflejar; interesante es anotar que la
autonomía curricular y educativa se ha convertido en un objeto de debate en este marco,
aunque a lo que se puede observar, aún de manera muy restrictiva.
139
5.1.1. La educación secundaria en México – breve reseña histórica
La escuela secundaria fue creada, como parte oficial del sistema escolar de México, en el
año 1925, posteriormente a la Revolución. Fue entonces cuando la Escuela Nacional
Preparatoria se dividió “en dos ciclos independientes, uno que complementaría la enseñanza
primaria superior” y otro que “debería preparar al alumno para ingresar a la Universidad” (Loyo,
2008, s/p). Se buscaba, con ello, “extender la educación escolar y darle un carácter popular”.
Había tenido antecedentes en debates en torno a la educación preparatoria, pero fue bajo el
gobierno de Plutarco Elías Calles (1924-1928) cuando fue separada la secundaria de preparatoria
y universidad (Loyo, 2008). Zorrilla (2004) afirma que la secundaria mexicana fue pensada como
“una escuela para la escuela”, es decir, para continuar estudiando (p. 3). Bajo la influencia de
Moisés Sáenz, se concebía que la secundaria implicaba “escuelas flexibles en sus sistemas de
enseñanza, diferenciadas y con diversas salidas hacia distintos caminos de actividad futura” (p.
4).
Zorrilla (2004) argumenta que a partir de los años treinta, la escuela secundaria se
comenzó a entender “con un carácter eminentemente social, por lo que se intentaba
mantenerla en contacto con los tópicos político, económico, social, ético y estético de la vida”
(p. 5), a partir de lo cual se comenzó a “ofrecer al joven elementos de capacitación para el
trabajo”, sin excluir la continuidad de los estudios (p. 5). En 1936, se crea el Instituto de
Preparación de Profesorado de Enseñanza Secundaria; se conformaron consejos consultivos
escolares en cada plantel para la organización escolar (p. 5). Fue entre 1939 y 1949,
convirtiéndose el Departamento de Educación Secundaria en Dirección General de Segunda
Enseñanza, que “se estableció un solo tipo de escuela secundaria” con duración de tres años.
Esta escuela secundaria posteriormente se denominó como general, para distinguirla de las
otras modalidades (p. 5).
140
Vera y Zapata (1982) constata que existen antecedentes para la modalidad de la
secundaria técnica desde el año 1959; “la dosis de actividades tecnológicas del plan de
estudios la diferenciaba realmente de la escuela secundaria existente” (p. 4). El autor refiere
que se solía denominar como “escuelas tecnológicas industriales y comerciales” a este tipo de
educación secundaria (p. 4), pero fue hasta a finales de los años setenta que surge la
secundaria técnica, formalmente, como opción educativa bivalente, incorporando la
capacitación tecnológica (Pieck Gochicoa, 2005, p. 482), publicándose en 1978 su creación en
el Diario Oficial (Vera y Zapata, 1982, p. 5). En 1969, se integra la telesecundaria a la oferta
educativa a nivel secundaria para atender a comunidades alejadas y de difícil acceso
geográfico (Zorrilla, 2004, p. 6). Es, no obstante, hasta 1993 que los estudios de nivel
secundaria se convierten en obligatorios por mandato constitucional, cuando, a partir del
Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) (1992), también se
replantea el currículum para la educación secundaria (Zorrilla, 2004, p. 7).
141
telesecundarias, las secundarias comunitarias, las experiencias emergentes y, como parte de
estas últimas, la experiencia de las Escuelas Secundarias Comunitarias Indígenas (ESCI) de
Oaxaca.
a) Telesecundaria
142
propuesta educativa de este servicio trata de responder a las demandas de estos
grupos sociales. (SEP, 2011, p. 8)
En el estado de Oaxaca, para el ciclo escolar 2015-2016, se reportan 90,684
estudiantes adscritos a la modalidad, en 1,548 planteles, con cifras por encima de cualquier
otra de las modalidades de educación secundaria.
46
Aun al coincidir la denominación de Secundarias Comunitarias, las ESCI en las que se enfoca la
presente investigación no pertenecen a esta modalidad sino que son una experiencia local en Oaxaca.
143
Tabla 1: Estudiantes y escuelas de Secundaria por Modalidad, Oaxaca.
Modalidad
Estudiantes Planteles
Secundaria
2012- 2013- 2014- 2015- 2012- 2013- 2014- 2015-
Ciclo escolar
2013 2014 2015 2016 2013 2014 2015 2016
Secundaria
62,530 62,104 64,461 308 309 316
General
Secundaria para
597 502 578 69,154 7 7 7 655
trabajadores
Secundaria
71,092 69,790 72,471 72,938 270 272 273 283
Técnica
47
Los datos para esta tabla se consultaron en el mes de noviembre de 2016 en la plataforma de internet
para consulta interactiva. Únicamente para las cifras del ciclo escolar 2015-2016 se recurrió al informe
de cifras preliminares (SEP, 2016a).
144
social y cultural en defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Como factores centrales,
base para nueva ética ciudadana, encuentra la “reconstrucción de la dignidad humana de los
individuos y del grupo”, “el esfuerzo de redefinición de la identidad grupal”, y “el proceso de
construcción de la autonomía” (pp. 3-4).
Gabriel Salom también formó parte, a través de PRADE A.C., del equipo iniciador de la
experiencia innovadora de telesecundaria de Tetsijtsilin, igualmente situada en el estado de
Puebla. Salom (2009) recuerda que “la idea era construir una ‘escuela granja integrada’, con
apoyo del Sistema Alimentario Mexicano y del gobierno del estado” (p. 80). Morales Espinosa
(2012) relata que fue en 1973 se sentaron las bases para “un movimiento más amplio de
cambio social y revitalización cultural en San Miguel Tzinacapan en Cuetzalan, Puebla” (p. 19),
del que formó parte del proyecto escolar. En 1977, se funda el Centro de Estudios y Promoción
Educativa para el Campo (CEPEC) por pobladores del lugar, que gestionó una diversidad de
estrategias, y finalmente, también impulso la idea de una escuela-granja que se funda bajo
modalidad de telesecundaria a partir del año 1982 (pp. 24-25). Aun perteneciendo al sistema
oficial, la escuela promueve la flexibilidad curricular y el aprendizaje situado, el fortalecimiento
de la lengua materna, además del enfoque intercultural (pp. 26-27). La escuela “no sólo
145
circunscribe sus prácticas pedagógicas en las teorías del aprendizaje o la didáctica, sino en los
ámbitos de las experiencias contextuales más próximas como la familia y la comunidad” (p.
28), promoviendo procesos dialógicos que engloban proyectos de tipo agroindustrial,
ambiental y de investigación para la formación de opiniones críticas (pp. 29-33).
146
de reciprocidad, de acción conjunta y de complementariedad; autonómicas, de apropiación y
de fortalecimiento identitario; y educativas, para “una formación política” y “de
reconocimiento y asunción de la identidad cultural” (p. 362).
En este panorama de proyectos educativos emergentes, y que han logrado contar con
el reconocimiento de la SEP y de la CGEIB, además de otras instancias a nivel nacional e
internacional, se inserta el proyecto de las Escuelas Secundarias Comunitarias Indígenas del
estado de Oaxaca; para situarme en el escenario concreto, presentaré a continuación una
breve revisión del contexto, tanto en relación a las condiciones estatales, como del proyecto
educativo concreto.
147
5.2. El estado de Oaxaca – la diversidad étnica y lingüística
En México, de acuerdo a datos del año 2015, 25,694 928 personas se autoadscriben a
algún grupo indígena, formando un 21.5% de la población total (INEGI, 2015b, p. 73). En el
país, Oaxaca es uno de los estados con mayor población indígena de la república mexicana; de
acuerdo a la Encuesta Intercensal del año 2015, con 65.7%, de hecho, Oaxaca figura como
estado en el que el mayor número de habitantes se autorreconocen como indígenas (p. 73).
De acuerdo a la encuesta, además, con 32.2%, cuenta con el mayor porcentaje de hablantes de
alguna lengua originaria (p. 74). La diversidad étnica se integra por “la presencia de los pueblos
indígenas Amuzgo, Cuicateco, Chatino, Chinanteco, Chocholteco, Chontal, Huave, Ixcateco,
Mazateco, Mixe, Mixteco, Náhuatl, Triqui, Zapoteco y Zoque, así como del pueblo Negro
afroamericano, y de los diversos reagrupamientos étnicos, culturales y lingüísticos que los
conforman” (SAI, 2013, pp. 45-46).
48
UNICEF (2013) contabiliza la presencia de “15 de los 68 grupos etnolingüísticos del país, cinco de las
11 familias lingüísticas y 173 de las 364 variantes lingüísticas indoamericanas habladas en México” (p. 5).
49
Como dato de interés en cuanto a la diversidad cultural presente en el estado, encontré que en
Oaxaca, 193 213 personas se consideran como afrodescendientes (INEGI, 2015a, p. 51).
148
Ilustración 2: Estratificación de los municipios con población de las principales lenguas
indígenas de la entidad (Censo INEGI, 2000)
149
5.2.1. El contexto oaxaqueño – derechos indígenas y afromexicanos
Desde hace algunos años, la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI) del estado está
promoviendo una nueva reforma constitucional; la iniciativa se presentó en el mes de agosto
del año 2013 ante el gobernador Gabino Cué. La propuesta se generó a partir de la labor del
consejo consultivo de la SAI y la realización de 24 foros regionales y un foro estatal, además de
reuniones con un Comité Técnico de Expertos, para llegar a un consenso para dicha iniciativa.
El resultado de este proceso es la “Propuesta de Iniciativa de Reforma a la Constitución Política
del Estado Libre y Soberano de Oaxaca sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y Negro
Afromexicano de Oaxaca” (SAI, 2013); en ella, se demanda la participación, consulta y
consentimiento libre, previo e informado para cualquier medida legislativa y administrativa,
tanto como de proyectos y programas que afecten a los pueblos y sus territorios; se establecen
los derechos de las mujeres indígenas desde una perspectiva de comunalidad, cualidad,
complementariedad y equidad de género, y se promueven los derechos de la niñez,
adolescencia y juventud indígena y negro afromexicana (SAI, 2013, pp. 99-105). En cuanto a la
educación, se demanda:
150
enfoque diferencial para los pueblos originarios y sus derechos colectivos, para los indígenas
migrantes y el pueblo negro afromexicano. El convenio, como explican las autoridades que
participan en el evento de la firma, pretende incidir en la agenda política estatal y nacional, y
en las políticas públicas relacionadas (Ob-evento SAI-CEPAL 50).
Por otra parte, dentro de la agenda oficial, el Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016 del
estado de Oaxaca reconoce que “uno de los principales problemas que han vivido los pueblos y
comunidades indígenas ha sido la dificultad para ejercer de forma efectiva y plena sus
derechos”, lo que se debe, entre otros factores, a la ausencia de “mecanismos para garantizar
su participación en condiciones de libertad”, además de inconsistencias en relación al
“reconocimiento de la libre determinación y autonomía” (GobOax, 2011a, p. 68) que
demandan los pueblos originarios. Esto debido al sistema de organización política estatal y
nacional basado “en la participación individual o a través de partidos” (GobOax, 2011a, p. 68),
sin tomar en cuenta los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Frente a ello, el estado
busca implementar una “política transversal de pueblos indígenas” y que plantea como uno de
sus objetivos “hacer efectivos sus derechos políticos, sociales, económicos y culturales”
(GobOax, 2011a, p. 65), además de contrarrestar “la extinción de lenguas y la desaparición de
diversas prácticas y saberes propios de las culturas” (GobOax, 2011a, p. 66).
En aquel momento, figuraba como parte del organigrama del IEEPO la creación de la
50
Para hacer referencia al material empírico utilizado en esta investigación, indicaré con “Ob” los
registros de observación; y con “E”, las citas tomadas de entrevistas. Además, distinguiré, cuando así se
requiere, entre “transcripciones” y “registros manuales”. Las primeras corresponden a material de audio
transcrito literalmente; las segundas, se refieren a mis registros manuales de observación donde el
discurso de los actores recuperado no será literal sino que se restringe a lo que alcancé a anotar o
resumir en el momento y plasmar en los cuadernos y el diario de campo, o a través del registro directo
en el procesador de textos.
151
Dirección de Educación Indígena en el estado, en dependencia de la DGEI nacional; fungió, no
obstante, como Departamento de Educación Indígena hasta el año 1998. Entonces, “ya por
posición política de educación indígena en las asambleas estatales, el sindicato, se le exige al
IEEPO que se autorice la figura de Dirección de Educación Indígena”; esta fue creada,
finalmente, en 1999 (E-director-DEI) 51. La DEI, aunque iniciando su labor apegada a las políticas
dictadas a nivel nacional, que “iban en el sentido de los mismos planes y programas de
estudio” suscritos a “las políticas indigenistas”, a lo largo de su historia ha buscado fomentar
iniciativas propias para la educación indígena, con base en su diversidad cultural y lingüística
(E-director-DEI).
51
Las entrevistas corresponde al periodo de trabajo de campo y fue realizada con los entonces
representantes de la dependencia en cuestión.
52
Tres al momento de la entrevista; al cuarto fui invitada a asistir en el año 2015 en el marco de la
presente investigación.
152
Aunque se considera que Marcos y Parámetros Curriculares, como más recientes
propuestas pedagógicas de la DGEI, no defieren de lo que se ha desarrollado en Oaxaca (E-
director-DEI), el estado sigue su proceso particular. La evaluación de los avances de la
educación indígena dirigida por Jiménez Naranjo y Mendoza-Zuany en el año 2012 revela que
prácticamente no ha habido una transposición de los programas en Oaxaca. Se constata que
“las razones son principalmente de índole política”, pues “la contraparte político-pedagógica
de PC a nivel estatal es el Documento Base para la Educación de los Pueblos Originarios de
Oaxaca”, cuya difusión comenzó en el año 2011 (González Apodaca et al., 2012, p. 490).
El PTEO apuesta por una formación participativa que genere capacidades analíticas y
articule la escuela a la comunidad, desde una mirada más holística; sin embargo, es un camino
en el que falta aún un largo recorrido (E-director-DEI). Maldonado (2016) constata que las
intenciones del PTEO coinciden ampliamente con el modelo de la educación comunitaria que
es su origen; “sus estrategias a destacar son: educación por proyectos, análisis crítico de la
realidad, conducción del proceso mediante colectivos” (p. 55). En el PTEO, se plantea una
propuesta integral de reforma educativa que se basa en un análisis riguroso de la realidad
actual del sistema educativo mexicano y se fundamenta en elementos de la pedagogía crítica;
se basa en la comunalidad y la dimensión colectiva y situada de la educación, y aboga por una
reconceptualización de la figura docente y la transformación de la educación desde la práctica,
de manera participativa. Replantea la evaluación educativa y docente procesual, formativa,
situada y participativa. En términos de la gestión educativa, la propuesta se centra en lo
colectivo “como el concepto que permite recuperar la cultura comunitaria en la forma de
decidir, desarrollar y operar los proyectos educativos” (Candela, Ibarrola, Mercado, &
Rockwell, 2012, p. 4).
153
Sus planteamientos se encuentran reflejados y potenciados en la generación de una
nueva propuesta de Ley Estatal de Educación Indígena, promovida por una “comisión
redactora tripartita”, conformada por la comisión política de la Sección 22, el gobierno del
estado y el congreso local (Matías, 2014). La nueva ley forma parte de las respuestas del
estado ante la reforma educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto y se fundamentó, entre
marzo y mayo del año 2014, a través de la realización de una serie de 37 foros de consulta
regionales (Pérez Alfonso, 2014). En estos participaron también expertos y acudieron docentes
de los diferentes niveles educativos y ciudadanos para aportar al debate de la educación de
Oaxaca 53. La propuesta contiene un enfoque de educación comunitaria, aplicando no sólo para
las comunidades originarias sino replanteando la educación del estado de los diferentes
niveles y modalidades educativas.
Pues nosotros vemos que es el estadío más elevado que tiene Oaxaca en materia de
educación indígena. Es una forma muy diferente, única, una forma muy singular de
hacer educación secundaria. Y para nosotros digamos que es la punta de lanza de lo
que se está haciendo en materia de educación indígena en Oaxaca. Entonces es
nuestra carta de presentación, por así decirlo, de lo que se está haciendo en Oaxaca en
materia de educación indígena. (E-director-DEI)
Después de largas negociaciones políticas, la ley fue aprobada por el Congreso local,
promulgándose con fecha del 10 de abril de 2016, lo cual, no obstante, implicó la armonización
53
Durante mi trabajo de campo, me tocó asistir al foro realizado en Ixtlán de Juárez, junto con
educadores, estudiantes y representantes de la comunidad de Santa María Zoogochí.
154
con la reforma educativa federal (León, 2016).
155
Tabasco, La Montaña de Guerrero y La Laguna”, demandando aumentos salariales, la
rezonificación y “democracia sindical” (p. 47). Hernández Navarro (2011) afirma que la
creación de la CNTE “permitió que esas luchas locales rompieran su aislamiento, extendieran la
protesta a otros estados y se proyectaran a nivel nacional” (p. 47). Para la presente
investigación es de interés constatar que “en la formación de la CNTE fueron muy activos gran
cantidad de maestros bilingües, profesores de origen indígena” (p. 47). Se buscó construir un
sindicalismo diferencial; su capacidad de movilización se convirtió en fuente del poder de la
CNTE (p. 47). Esto caracteriza también a la Sección 22 de SNTE/CNTE que se convirtió en una
figura importante en el estado de Oaxaca. La Sección 22 se afilió a la CNTE en el año 1983
(Fierro, Tapia y Rojo, 2009, p. 14); Tapia (2013) la denomina como “la expresión más acabada
de la disidencia magisterial dentro del mismo SNTE”, con “gran autonomía política” (p. 15). Se
diferencia de otras secciones de manera importante, considerando el impacto a nivel estatal;
“en Oaxaca sí lograron desestructurar todo el aparato de control que tenía vanguardia
revolucionaria (…) cuando en otros estados, pues el vanguardismo siguió existiendo o se
reconfiguró como fracciones institucionales” (E-Tapia). Su fuerza organizativa al interior,
además de su perduración en el tiempo, por algunos investigadores, es atribuida al trasfondo
fuertemente indígena de la Sección 22 (E-Tapia).
156
términos presupuestables y administrativas en la política educativa (p. 156), y de las
implicaciones de la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) que “viene a
trastocar las garantías y derechos laborales de los docentes de educación básica” (Pérez Ruiz,
2014, p. 113). Esto, aunado al papel rearticulado del Instituto Nacional para la Evaluación
Educativa (INEE) que centraliza la evaluación bajo criterios nacionales de los que dependerán
la continuidad de los docentes en el servicio, “a tal grado que la ley prioriza las
responsabilidades pero escasamente da cuenta de los derechos” (p. 118). Además, se protesta
contra lo que se observa como una tendencia a la privatización de la educación a través del
papel atribuido a la nueva autonomía de gestión escolar (López Aguilar, 2013, p. 55) que se
presenta como “la ilusión del poder de decisión” local en materia educativa (Rivera, 2016).
La Sección 22, a través de negociaciones con las autoridades educativas, adquirió gran
peso en las diferentes direcciones del IEEPO y en la toma de decisiones en términos
administrativos, pero también en la "construcción de una 'propuesta de educación
alternativa’” (Fierro, Tapia & Rojo, 2009, p. 15), hasta que el desmantelamiento del IEEPO por
el gobierno federal en el año 2015 marcara una ruptura importante para el magisterio
oaxaqueño. Esto, frente a su lucha con la reforma educativa más reciente, correspondiente al
gobierno de Enrique Peña Nieto, aunque hasta la fecha no haya cesado la resistencia. En este
contexto, habrá que mencionar que el 19 de junio del año 2016, se llegaron a presentar
hechos violentos en los que la policía estatal y federal buscó disolver, con uso de armas de
fuego, el bloqueo de la carretera en Nochixtlán por maestros adscritas a la Sección 22/CNTE y
pobladores, hechos en los que once personas encontraron la muerte y más de cien quedaron
heridas (“Nochixtlán”, 2016).
Como una de las consecuencias de esta exacerbación de las tensiones políticas, y tras
la intervención y protestas de numerosas organizaciones civiles nacionales e internacionales,
actores académicos y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, se instauraron mesas de
diálogo entre gobierno federal y representantes sindicales; las negociaciones llevaron a la
implementación de foros de consulta a nivel nacional para recabar la opinión ciudadana acerca
del Modelo Educativo 2016, que fue dado a conocer por las autoridades educativas federales
en el mes de julio y corresponde a la reforma del año 2013. Este contexto político complejo
forma parte del panorama en el que se inserta la presente investigación; es un proceso abierto
y sujeto a tensiones en el momento de concluir el presente escrito.
157
educación comunitaria oaxaqueña.
Dadas las condiciones laborales de los maestros bilingües, con “un salario menor a los
maestros de las escuelas federales” y sin contar con prestaciones, “a partir de 1974, los
promotores y maestros egresados del IIISEO integran la Coalición de Maestros y Promotores
Indígenas de Oaxaca, CMPIO”, con el fin de reivindicar sus derechos laborales, pero también
para dedicarse al trabajo con las comunidades y la defensa de la tierra (p. 112). En 1978, a
partir de la creación de la DGEI, CMPIO es reconocida como Jefatura de Zonas de Supervisión
21-Plan Piloto. Es sólo a partir del año 1981 y a raíz del movimiento magisterial que sus
integrantes comienzan a participar como delegación en la Sección 22 (E-integrante CMPIO;
Kreisel, 2016b). CMPIO ha jugado un papel importante en la innovación pedagógica y
educación comunitaria oaxaqueña; se convirtió en “el grupo más dinámica el que tiene las
propuestas más innovadoras, o sea porque la CMPIO desde los años 80 ya estaba proponiendo
encuentros de intercambios de experiencias educativas” (E-BMA-asesor académico).
Con ello, se posicionó de manera crítica frente al movimiento magisterial más amplio;
encontró que, en la lucha por sus derechos laborales, había dejado de lado el trabajo vinculado
a las comunidades, además las mismas necesidades educativas de estas (E-integrante CMPIO).
En consecuencia, desde el año 1995, CMPIO comenzó a impulsar un movimiento enfocado en
la educación comunitaria, el Movimiento Pedagógico, que se basó en el principio de la
comunalidad y fue presentado en asamblea general ante la Sección 22 y avalado por ella (E-
integrante CMPIO). CMPIO, en el marco de dicha iniciativa, impulsó un número importante de
innovaciones y experiencias formativas. Se concibió como un movimiento altamente
158
participativo y colectivo; “nosotros desde el principio planteamos que en este movimiento
tendría que ser plural, y que no podía reducirse solamente a los maestros, sino que parte muy
importante eran los niños y los padres de familia, pero también los investigadores” (E-
integrante CMPIO).
Entre las numerosas experiencias impulsadas por CMPIO, se cuentan cursos para
docentes sobre comunalidad, pedagogía y lingüística; el trabajo de etnografía del aula, la
implementación de nidos de lengua, además de trabajar con educación inicial, que se
identificó como “el nivel más abandonado a nivel nacional en educación indígena”, a través de
un diplomado con enfoque comunitario, con apoyo de diferentes académicos (Transcripción-
integrante CMPIO-sesión-CIESAS). Además, se implementó el proyecto “Tequio pedagógico,
colaboración pedagógica en comunidad”, como experiencia a nivel de educación preescolar, a
la que la CGEIB dio difusión como parte de las “Experiencias innovadoras en educación
intercultural” (Crispín, 2004). Entre los avances más importantes del Movimiento Pedagógico,
cuentan también las mismas Secundarias Comunitarias Indígenas de Oaxaca; estas se
conciben, desde su origen, como una propuesta colectiva: “cuando digo que las secundarias
son parte del movimiento pedagógico, que de ahí nacieron, estoy incluyendo a toda la gente
que ha participado en estas cosas” (E-integrante CMPIO).
159
investigación participativa, lo que hacía del educador un intelectual activo y dialogante con la
cultura popular” (Osorio, 2004, p. 1).
160
los efectos devastadores que han tenido la escuela y la educación nacional en los pueblos
originarios” (p. 126) y aclara que es por ello que la educación comunitaria busca revertir estos
procesos. El autor sistematiza las experiencias de educación comunitaria de Oaxaca en la
siguiente tabla:
Maldonado (2010) diferencia entre las experiencias dentro del sistema educativo
oficial, y las experiencias impulsadas fuera de él, aspecto de relevancia para comprender la
complejidad de las relaciones interinstitucionales que enfrentan las secundarias comunitarias,
que se encuentran, ciertamente, insertas en el sistema oficial, pero sin contar con los
respaldos legales y financieros de las que disponen otras modalidades de educación pública.
161
5.3. El proyecto de las Escuelas Secundarias Comunitarias Indígenas (ESCI)
La comisión para la elaboración del proyecto se formó por integrantes del Consejo
Estatal Técnico de Educación, del Consejo Nacional de Fomento Educativo, de la Coordinación
de Educación Media Superior y Superior, de la Dirección de Educación Indígena y de la CMPIO-
Plan Piloto (ESCI/IEEPO, 2004, p. 5). En marzo del año 2004, se suscribe el acuerdo que
establece el proyecto de las secundarias para las comunidades originarias de Oaxaca. Se
plantea un periodo de piloteo de tres ciclos escolares, con cinco planteles piloto ubicados en
Arroyo Blanco, San Juan Petlapa, Choápam; San Andrés Solaga, Villa Alta; San Pedro Yaneri,
Ixtlán; Santa María Tiltepec, Totontepec, Mixe; y Tlalixtac Viejo, Sta. Ma. Tlalixtac, Cuicatlán
(Maldonado, 2010, p. 160).
Maldonado (2010) constata que una razón de peso para la creación del proyecto fue
“que ninguno de los tres subsistemas existentes de secundaria (general, técnica y
telesecundaria) eran una opción para la continuidad de los estudios de los egresados de las
primarias bilingües del modelo de educación indígena” (p. 159). Para el nuevo modelo de
secundaria, “no se podía reproducir en secundaria el modelo de educación indígena de la
primaria pues no era más que una traducción pobre del currículum nacional” (p. 159).
162
planteles del modelo de las Escuelas Secundarias Comunitarias Indígenas (ESCI), ubicados en
diferentes regiones y zonas lingüísticas del estado de Oaxaca.
El contexto mayor de las políticas educativas de México, con las recientes reformas,
generó, durante la fase de campo de la presente investigación, una situación tensa de
negociaciones, participaciones sindicales, y la búsqueda de una mayor consolidación hacia
dentro a partir de la recuperación y sistematización de la experiencia de todos los integrantes
como producto de los aprendizajes de la innovación educativa a lo largo de los años. En el
163
marco de ese panorama, se reforzaron ciertos posicionamientos etnopolíticos subyacentes a la
propuesta y se reflejaron en los discursos y acciones de los integrantes. En el mismo proceso
de la defensa del modelo, no obstante, también se establecieron algunas alianzas
institucionales e intercambios de aprendizajes que considero interesante mencionar
brevemente.
Para el proyecto nosotros pedimos apoyo a la UPN Ajusco, a la UNAM, a la DGEI, aquí
mismo en Oaxaca a CONAFE, a diferentes lugares y visitamos diferentes lugares
tratando de ver experiencias de secundaria con proyecto alternativo. Sylvia Schmelkes
vino como cuatro veces a las reuniones estas de las secundarias, gente de la UNAM, de
varias partes. Finalmente creo que la participación de ellos fue muy valiosa para las
autoridades del IEEPO. (E-asesor-CMPIO)
Yo creo que de no ser por el maestro Pereyra y por Luis Madrigal, en parte por ellos
pero también por Benjamín [Maldonado] y otros, podía haber sido otro el proyecto de
secundarias comunitarias. (…) Pero yo creo que la idea que predominó fue lo que se
164
fue construyendo acá en un equipo que se conformó de maestros de aquí de la
jefatura y del Departamento de Educación Indígena. (E-asesor-CMPIO)
Un integrante del equipo iniciador del modelo, que formó parte de CMPIO y
actualmente se encuentra jubilado, relata que, desde su concepción, se trató de crear un
modelo educativo que no partiera de las políticas públicas en educación sino de las
necesidades del pueblo, y que fuera un proyecto creado de manera colectiva.
JA: Un pueblo necesita una educación, una formación, pero no venido ni ideado desde
afuera, sino ideado desde adentro, de las necesidades que tiene de adentro. Y
cómo hacerlas compatibles con esto. Entonces no es tarea fácil, para que te validen
[los] estudios; (…) además de que vivimos en forma colectiva adentro, somos de la
filosofía de la comunalidad, y afuera no. Entonces ese choque, no se entiende, no
se quiere entender, ¿no? Entonces por eso tiene que ser desde adentro. No puede
ser [desde] afuera. Y por eso es cuando empecé a hacer el proyecto, solo no lo
hago, tenemos que hacerlo ya varios. Sí porque eso no tiene que venir desde arriba
hacia abajo. Lo tenemos que hacer desde abajo para arriba.
Inv.: Eso es un punto bien interesante que a diferentes personas he preguntado, ¿es
un proyecto que viene de arriba o viene de abajo? Porque he escuchado diferentes
opiniones.
JA: Ajá que ya lo tiene ahorita el IEEPO, es otra cosa. Vamos a decir que viene de
arriba. Pero se generó desde abajo. (E-JAB-asesor inicial)
Desde esta reflexión de los orígenes del modelo, se vislumbra la presencia de una
tensión en torno a la autoría y el control de la educación escolarizada para las comunidades
originarias. El modelo ha sido reconocido, como he mencionado, por el IEEPO a nivel estatal, y
de esta manera, forma parte de la oferta educativa del estado, certificando los estudios de
manera oficial. Ideológica y pedagógicamente, no obstante, las ESCI buscan situarse más allá
de la educación intercultural bilingüe oficial, al poner en el centro de su quehacer educativo el
diálogo con los saberes comunitarios y la participación de los actores locales, intentando lograr
la apropiación de las escuelas por las mismas comunidades.
165
Aquí, los, digamos, intelectuales indígenas fueron los de la preocupación. Entonces no
nació desde abajo. Esto nació desde el intermedio, digamos, porque tampoco nació
desde arriba. Sino desde el agente operativo que es el maestro de educación indígena
que veía que las escuelas secundarias que había no respondían a las realidades porque
estaban reflexionadas desde otro punto de vista. Entonces no. (E-JSP-asesor)
Se considera que, al no haber emergido directamente de las comunidades, debe de
haber procesos de apropiación local, desde las localidades en las que el modelo se inserta.
S: Acostumbramos decir que es de abajo porque no viene del gobierno. ¿Pero qué tan
abajo es? Tendría que pasar más abajo. Las comunidades tendrían que apropiarse
de él. Porque obviamente no surgió como una propuesta de las comunidades,
surgió entre el magisterio. Cuando decimos que viene de abajo, nos referimos a
eso, que no viene desde el gobierno, ¿no? Pero yo creo que tiene que bajar más.
Inv.: ¿Este modelo puede llegar a bajar?
S: Tendría que hacerlo, si no, queda ahí, yo creo que sería un estanco que se quede ahí
donde está. Porque yo creo que así está planteado. Que las comunidades puedan
apropiarse de él. (E-asesor-CMPIO)
Con un origen predominantemente magisterial, y a través del apoyo y la inspiración
provenientes de diferentes fuentes académicas y educativas, el modelo de las Secundarias ha
buscado, de esta manera, su camino en la aceptación por las comunidades originarias,
definiéndose como una propuesta educativa en respuesta a necesidades concretas, sujeta a las
decisiones comunitarias, y que aporta a la lucha por la reivindicación de los derechos de los
pueblos. En este marco, los procesos de la inserción local de cada plantel se comprenden como
generados desde y sujetos a la comunidad, es decir, “desde abajo”, y es desde esta
direccionalidad como se pretende impulsar la educación de forma participativa y respetuosa.
166
Y es un modelo entonces que se puede decir que era una demanda real de gente de las
comunidades, tener un modelo de secundarias propio, pero que a esa demanda se le
responde, o sea, no era una demanda que movilizara a la gente. Era un deseo. (…)
Entonces empieza a así, pero claramente es un modelo del Estado. Es, digamos, es un
modelo de imposición blanda. (…) es blando porque tiene la intervención de la
Coalición [CMPIO], del componente de los intereses de los padres de familia, la forma
de participación y todo eso. Pero no deja de ser impuesto. (E-BMA-asesor académico)
Dichas tensiones, que aquí se muestran desde la mirada de los actores intelectuales e
institucionales involucrados, se reflejan a nivel local, en las expectativas de educadores y
comuneros, y en la interacción entre escuela y comunidad. Se ha de distinguir, no obstante,
entre la autoría del proyecto como tal y la construcción curricular cotidiana, que pretende
emerger desde las necesidades y aportaciones de los actores comunitarios, y en este sentido,
suscribirse a la autoría colectiva. Para situar el modelo, desde la mirada más bien institucional
y teniendo en cuenta el contexto y las circunstancias concretas en las que se desarrolló la
presente investigación, esbozo a continuación cuáles son las relaciones interinstitucionales
que las ESCI han construido en el estado y que han sido relevantes en el proceso de
negociación para su continuidad.
Habiéndose conformado desde sus inicios como una propuesta colectiva, como
profundizaré, las ESCI, en el marco de la situación política y frente a las carencias de un cobijo
institucional y administrativo seguro que ha implicado la implementación de la reforma
educativa nacional, se han situado en una red de relaciones inter-institucionales, sumándose,
por una parte, a las protestas del magisterio oaxaqueño, y gestando, por otra, apoyos para
clarificar y asegurar su propia continuidad como modelo. En este contexto, quiero mencionar a
la DEI, la Sección 22 y la SAI de Oaxaca.
La relación entre Sección 22 y ESCI resulta de interés teniendo en cuenta los orígenes
del modelo, pero también en lo que respecta a la lucha por el reconocimiento federal del
modelo. Las Secundarias nacieron a partir de un acuerdo entre la Sección 22 y el IEEPO, pero
sólo a partir de la introducción de la reforma educativa del 2013, sus actores comenzaron a
tomar parte de las protestas magisteriales, al mismo tiempo de convertirse en experiencia
emblemática en la lucha por una educación comunitaria 54. Esto, al enfrentar las implicaciones
de la reforma para el modelo que, desde su creación, únicamente ha laborado con el
reconocimiento estatal, a través del IEEPO, aunque con certificados oficial y reconocidos a
54
No pretendo retomar aquí la posible diversidad de intereses políticos en juego en el movimiento
magisterial, sino que sólo esbozar el contexto de la situación de la ESCI en este marco.
167
nivel nacional. La reforma conlleva la necesidad de gestionar el reconocimiento federal del
modelo para así asegurar el futuro de las escuelas.
55
Al respecto, habría que mencionar que de acuerdo a algunas voces, la misma Dirección de Educación
Indígena se encuentra en una posición marginal dentro de las estructuras del IEEPO.
168
ESCI, como posturas actualizadas dentro de un contexto social y político determinado que
incide en los procesos locales, la apropiación y el discurso docente de manera importante,
como referiré en el análisis de la práctica.
Sin duda alguna, al ser un modelo emergente e innovador, necesita todo el apoyo
institucional que se pueda. Entonces nosotros, lo que hemos estado haciendo es
apoyando del reconocimiento de las secundarias primero ante el Estado, ante el
mismo gobernador, y algunas instancias que tienen competencia ahí, y lo otro es un
poco la gestión en algunos encuentros comunitarios que ellos desarrollan, algunos
talleres que ellos han tenido. Y también como dando cierta orientación a lo que
pudiera ser orientación legal sobre el modelo mismo. (E-representante-SAI)
169
Más allá del nivel institucional y político, resulta necesario profundizar, desde una
mirada diacrónica, el mismo proceso de creación del currículum de las Secundarias
Comunitarias, evocando la voz de los actores, pues es una aproximación que permite
comprender muchos de los procesos de la práctica que posteriormente profundizaré.
Coord.: Entonces, cuando nosotros vimos esto, ah carajo, ¿entonces qué currículum
estamos trabajando nosotros? Pero a ver, nosotros estamos haciendo esto, un
proyecto que no depende de un plan y programa, que no depende de un libro de
texto. No, es un proyecto que yo en un momento lo dibujé, y lo dibujé así (dibuja en
una hoja). Así lo dibujé, para que lo veas. Haz de cuenta que esto es, esta es la
columna dorsal (dibuja un largo trazo en la hoja). Esa es la columna vertebral, y yo
les explicaba a los compañeros en un momento, que en un momento así les dije,
este es el proyecto de aprendizaje (escribe). Y aquí se llama este proyecto de
aprendizaje, se llama el cultivo del maíz (escribe), ¿sí? Este es el eje transversal, esa
es la columna vertebral. ¿Y qué tiene esto? Ah pues, es que este tiene sus ámbitos
(dibuja de cada lado de la columna). Y tiene sus sub-ámbitos.
Inv.: Que parten de la columna.
Coord.: Exactamente. Ámbitos y sub-ámbitos. Así le hago, simbólicamente. Tiene
ámbitos y sub-ámbitos. Pero eso es la columna, ese es el ámbito y son los sub-
ámbitos. Todos estos sub-ámbitos, todos nos llevan a investigación (escribe),
investigación, todo eso nos lleva a investigación, investigación, investigación,
investigación. ¿Pero qué estás investigando? Estás investigando el cultivo del maíz.
Y todo esto que vas a recopilar en la investigación, vas a tocar las disciplinas, las
ciencias, las asignaturas. No así como lo estipula el plan y programa, primero uno y
después por grados, no. Aquí vas a tener todos integrados.
Inv.: No estás fragmentando por disciplinas.
Coord.: Por lo tanto, estás haciendo una (escribe)
Inv. (lee): Construcción curricular. (E-coordinador-ESCI)
Las inquietudes investigativas que recoge cada proyecto trabajado por educadores y
estudiantes responden a las propuestas hechas por los mismos padres de familia, en conjunto
con sus hijos y, eventualmente, el apoyo de las autoridades comunitarias. La estructuración
por ámbitos y sub-ámbitos emerge desde las preguntas generadas por los mismos estudiantes
en torno al tema seleccionado. El educador cuida la articulación con contenidos
170
pertenecientes a las ciencias y asignaturas escolares. Esta concepción flexible y participativa
del currículum de la educación secundaria, que parte de una metodología concreta, requiere
necesariamente de la disposición para la colaboración de una gama de actores en los
escenarios locales. El modelo se plantea, por ende, como participativo y colectivo desde sus
fundamentos, y es interpretado de esta manera por sus actores.
Inv.: Y esa construcción, esa es una gran inquietud que tengo, ¿esa construcción
curricular es participativa?
Coord.: Es participativa, por supuesto. Por eso esta columna - este proyecto de
aprendizaje, o sea, la propuesta de este proyecto de aprendizaje, el cultivo del maíz,
no lo hice yo. Sí, ¿me explico? Esto lo hicieron los estudiantes, los maestros. Este
ámbito lo construyeron los niños. Estos sub-ámbitos los construyeron igual, el
colectivo. Esta investigación no la estoy haciendo yo como educador, sino que lo
están haciendo los colectivos de los niños. Toda esta investigación la están haciendo
durante tres años. Entonces esta construcción curricular es activa. Participativa.
Activa y participativa. Incluyente. Pero es un currículum, es una construcción
curricular comunitaria. Eso también debe de quedar claro. Así es la propuesta. Y
algunos lo están haciendo así. (E-coordinador-ESCI)
Por ejemplo, los compañeros que trabajan por proyectos. Qué bueno que los
proyectos nazcan en la comunidad y no sean proyectos que vengan desde fuera, ¿no?
Sino que tengan que ver con la realidad que está viviendo la comunidad. Y esto puede
ser ya un punto de arranque, de reflexión. (E-asesor-CMPIO)
Así, el currículum ha sido concebido, por los mismos autores intelectuales del modelo,
como un proceso de construcción permanente cuya configuración se realiza en estrecha
relación con las aportaciones de los actores concretos que en él participan, además de las
realidades cambiantes en las que se inserta cada escuela.
171
Nosotros seguimos apostándole a un currículo de construcción permanente en donde
se van revisando distintos escenarios en cada generación, aún en la misma escuela (E-
JSP-asesor)
Los educadores, los niños y jóvenes adscritos a la escuela, pero también los padres de
familia, el Consejo Representativo (CR) comunitario, comuneros y las mismas autoridades, se
convierten, desde esta mirada, no sólo en actores sino también en autores del currículum de la
educación comunitaria, en lugar de partir de un esquema de contenidos secuenciados, como
suele proponerlo el modelo de educación pública.
Todos los contenidos que vamos a trabajar, también los dialogamos con los papás, con
todos los actores que están involucrados. Que no es un ejercicio sencillo, lleva su
tiempo, y tiene sus implicaciones. Entonces por eso, por ejemplo, en este caso, en el
caso de la secundaria, no nos conflictuamos con el asunto del contenido. Porque la
misma metodología nos va a llevar a construir el esquema de lo que vamos a trabajar.
(Transcripción-BGP-integrante coord.-taller DEI)
De esta manera, los impulsores del modelo se oponen conscientemente a emplear un
currículum acotado y estático; en el discurso, se entreteje la experiencia con posicionamientos
etnopolíticos e insumos teóricos, retomando, por ejemplo, referentes relacionados con la
pedagogía crítica que han incidido de manera relevante en el contexto de la educación
comunitaria oaxaqueña.
172
Inv.: Y en cada generación va a volver a depender de quiénes están ahí, ¿no? Cada uno,
de lo que aportan, de lo que opinan.
Coord.: Y así lo dice Stenhouse. Stenhouse así lo dice, así dice Kemmis, así dice este
señor Rodolfo... Muchos autores, muchos constructores, muchos que proponen
sobre currículum. Para un currículum crítico. Esto es la pedagogía crítica. Este es el
escenario real de la pedagogía crítica. Porque aquí encuentras a todos los actores,
aquí en este proceso, se ve sencillo, pero en este procesamiento están todos los
que proponen el aprendizaje significativo, Bruner, Vygotsky, y entre otros más, pero
el pilar central aquí es Paulo Freire. (E-coordinador)
Estos referentes muestran cómo, entre los promotores indígenas del modelo, ha sido
relevante la dimensión de la formación intelectual –en la que se establece el diálogo entre los
saberes y la experiencia comunitaria y aportaciones de la academia– para la construcción y el
fortalecimiento del modelo, pues ha generado herramientas discursivas y prácticas para su
defensa y difusión. Dietz y Mateos (2011) señalan que en el debate político en torno a la
educación para los pueblos originarios se han presentado “novedosos espacios de apropiación
y reinterpretación del discurso intercultural exógeno por parte de los profesionistas indígenas”
(p. 128); Maldonado (2010), por su parte, estima que el papel que ocupan los docentes e
intelectuales indígenas se constituye como central para transformar la educación para las
comunidades.
173
5.4. Contexto geográfico: la Sierra Norte de Oaxaca y el municipio de Ixtlán de
Juárez
En la Sierra Norte del Estado de Oaxaca, constituida por 68 municipios, vive un total de
176,489 habitantes, con lo que “representa la menor concentración poblacional en el estado y
constituye 4.6% de su población total” (GobOax, 2011b, p. 18). La mayor parte de los
habitantes de la región, con un 77% de la población total (GobOax, 2011b, p. 20), pertenecen a
los pueblos originarios de Oaxaca, y específicamente, a los pueblos chinanteco, zapoteco,
mixe, mazateco, cuicateco y mixteco (Tavera & García, 2002, p. 13). La región se sitúa “en la
séptima posición [de ocho] a nivel estatal en los indicadores básicos del desarrollo social”;
“presenta importantes carencias sociales y de infraestructura, asociadas a un territorio
caracterizado por extensas zonas serranas, una población dispersa y falta de atención e
inversiones necesarias” (GobOax, 2011b, p. 21). Debido a su marginación, la región se
caracteriza por flujos migratorios importantes. “En la región, 30.9% de los municipios
presentan un muy alto grado de marginación”, correspondiente a “83,008 habitantes,
localizados en 21 municipios”, mientras que el 29.4% de los municipios se clasifican como de
marginación alta, y 35.3% del nivel medio de marginación (GobOax, 2011b, p. 22).
Se estipula que en la Sierra Norte, el 52% de los habitantes vive en pobreza alimentaria
y el 82.2%, en pobreza patrimonial, refiriéndose esta categoría a “la insuficiencia del ingreso
disponible para adquirir la canasta alimentaria, así como realizar los gastos necesarios en
174
salud, vestido, vivienda, transporte y educación” (GobOax, 2011b, p. 26). El 57.9% de los niños
menores a 5 años manifiesta “algún grado de desnutrición” (GobOax, 2011b, p. 27). Presento a
continuación algunos datos comparativos a nivel nacional, del estado de Oaxaca y la Sierra
Norte, para poder dar una imagen del grado de rezago de bienestar social que caracteriza a la
zona.
56
Gobierno del estado de Oaxaca, 2011b.
57
Datos tomados de CONAPO, 2015.
58
SEP (2016a).
59
SNIE (s/f).
60
Esta tabla se elaboró a partir de diferentes fuentes dada la dificultad de encontrar la información
concentrada en un solo sitio. Ha de leerse, por ende, con cautela en cuanto a la comparación directa de
las cifras.
175
Tabla 6: Escuelas de educación secundaria de la región Sierra Norte.
Modalidades No. De escuelas
General 6
Técnica 18
Telesecundaria 122
Comunitaria CONAFE 9
Total 155
A estos datos, se suman cuatro ESCI (cfr. Tabla 3), lo cual daría un total de 159 escuelas
de educación secundaria que funcionan en la región de la Sierra Norte. En este contexto
geográfico más amplio, me enfoco específicamente en el municipio de Ixtlán de Juárez, al que
pertenece la agencia en la que se realizó la presente etnografía.
176
5.4.1. Santa María Zoogochí: contexto comunitario y organización política
En las sub-áreas de la región, señala Ríos (2011) que se “han conformado los llamados
‘sectores’, organizaciones políticas de base con la participación directa de sus autoridades cuya
actividad esencial es la defensa de su territorio y el mejoramiento de sus condiciones de vida”
(p. 45). En Yhell Xidza 61, como el autor refiere el nombre zapoteco de El Rincón, se agrupan “El
Rincón Alto de Villa Alta y El Rincón Bajo de Ixtlán cuya característica es el conjuntar una
enorme biodiversidad, patrones culturales similares y actividades productivas compartidas” (p.
47). Santa María Zoogochí pertenece a la subregión El Rincón Alto de Ixtlán (Registro manual-
reunión comuneros-devolución). En términos de organización política-municipal, Zoogochí
pertenece al municipio de Ixtlán de Juárez; señala Ríos, basándose en datos del INEGI del
censo 2010, que en este municipio, “el 56.28% de la población habla una lengua indígena en
cambio, el 93.09 se reconoce como indígena” (Ríos, 2011, pp. 43-44).
61
Expresión en la variante del zapoteco que corresponde al poblado del origen del autor, San Bartolomé
Zoogocho, perteneciente al distrito de Villa Alta.
177
Santa María Zoogochí
De acuerdo a datos del año 2005, su población se integra por 500 hablantes del
zapoteco − de ellos, 380 bilingües − y 20 personas monolingües en español (Ayuntamiento de
Ixtlán de Juárez, 2005).
62
Datos tomados del Marco Geoestadístico Nacional consultado en línea.
178
Ilustración 5: Mapa: Santa María Zoogochí.
179
Históricamente, de acuerdo a los datos que los alumnos de la 4ta generación de la
secundaria obtuvieron en el marco de un proyecto de investigación 63, por medio de
entrevistas realizadas a portadores de conocimiento comunitario, la comunidad fue fundada
en el año 1698, por personas provenientes de otras comunidades de la región, como de San
Bartolomé Zoogocho, Yagallo, Yagavila, Talea, entre otras ([Link] grado). El Grupo
Mesófilo (2000) como organización activa en la zona, constata que “Zoogochí se forma
originalmente con familias provenientes de la localidad vecina de Santa Cruz Yagavila”; en la
historia oral, se recuperan fechas fundacionales “desde 1590 a 1700” (p. 11). Los comuneros
relatan que el mismo nombre de Zoogochí se deriva de la llegada de diez personas (chi en
zapoteco significa diez) que fundaron la comunidad (Registro manual-Don Ranulfo-reunión
devolución).
En Santa María Zoogochí, se produce café, labor agrícola a la que se dedican, entre
otros cultivos, muchas de las familias. Los de productores de café se encuentran adscritos a
dos organizaciones; por una parte, Oro del Rincón, relacionada con la CEPCO (Coordinadora
Estatal de Productores de Café de Oaxaca) y dedicada a la producción de café orgánico; por
otra parte, los productores de Café Criollo, que colaboran con la UNOSJO (Unión de
Organizaciones de la Sierra Juárez, Oaxaca) para la comercialización del producto
(Conversación informal-don Ranulfo/don Petronilo 64; Registro manual-comuneros-reunión
devolución). Además, se cosecha una variedad de plátanos, cuyo uso es de subsistencia y
consumo local y eventual comercialización en comunidades próximas. Se cultiva la caña para la
producción de panela, tepache y chingre (licor de caña). La caña es de producción familiar; los
habitantes cuentan con ranchos y trapiches en los alrededores de la comunidad.
63
Observación referente a una sesión de trabajo del grupo sobre un sub-ámbito de su proyecto, con el
tema de “La llegada de la carretera”.
64
Los nombres de todos los comuneros, estudiantes y educadores han sido anonimizados; los nombres
mencionados son ficticios.
180
Ilustración 7: Santa María Zoogochí y sus alrededores.
Además, se produce una variedad de frutas y verduras para el consumo local, como lo
son chayotes, naranjas, limas, guayaba, mango, piña y otras frutas tropicales, además de frutas
silvestres como la zarza y el moquillo (Registro manual-estudiantes y comuneros-reunión
devolución). Asimismo, se cultiva la milpa con frijoles, maíz y calabazas, además de variedades
de quelites. Existe una reducida producción de textiles, con un taller de telares manuales,
construido por el mismo productor. La comercialización es local; en algún momento, también
llegó hasta mercados de artesanías en otras poblaciones y en Oaxaca (Conversación informal-
don Ranulfo). Se cuenta, además, con talleres de herrería y carpintería trabajados por
comuneros. Algunos comuneros aún practican la fabricación tradicional de canastos de bejuco
(Registro manual-comuneros-reunión devolución).
181
cuenta, además, con una tienda de Diconsa cuya administración se asigna, anualmente, como
cargo a un comunero de la comunidad y a la que surten los camiones del programa
gubernamental (SEDESOL).
En cuanto a servicios, actualmente, la mayoría de las viviendas cuenta con luz eléctrica
y agua entubada; la carretera llegó en el año 1984 a la comunidad, y posteriormente, en 1986,
se instaló la electricidad (Conversación informal-don Petronilo). Además del templo católico,
existen dos iglesias protestantes. Existe una clínica perteneciente a la Secretaría de Salud,
atendida por médicos pasantes que prestan su servicio durante un año en la comunidad. En
tiempos recientes, además se le ha asignado un enfermero a la clínica para no desatender a la
población en las periódicas ausencias del médico pasante en turno. En el marco de las
actividades de la clínica, además, durante la fase de trabajo de campo de esta investigación, se
había instaurado un huerto de verduras atendidas por equipos de mujeres de la comunidad,
además de un segundo huerto por comuneros de la tercera edad, en el terreno de la clínica,
cuyos productos se comercializaban en la comunidad y con cuyos ingresos se llegaron a
comprar nuevo equipo y medicamentos para la clínica (Conversación informal-comuneras).
Además de los servicios de salud gubernamentales, la comunidad cuenta con curanderos de
medicina tradicional que atienden a los habitantes.
Santa María Zoogochí se reconoce como comunidad indígena, es decir, sus habitantes
se auto-adscriben al pueblo originario zapoteco; su pertenencia comunitaria se funda sobre
una historia común de la creación de la comunidad por los antepasados; esta historia se
recupera por medio de un relato rico en contenidos simbólicos, a partir de los cuales hasta
ahora se identifica la comunidad.
182
Ilustración 8: Foto de pintura en la agencia municipal de Zoogochí.
65
Los jóvenes de la Secundaria Comunitaria especifican posteriormente que el nombre correcto de
dicho paraje sería “lachi’ zu dau” (Registro manual-reunión aula-devolución).
183
principal, es el lugar donde sí tenían que construir, y ya ellos también empezaron a
construir, y ahí quedó también la iglesia. (E-Egresada-2.a generación)
Los comuneros ancianos de la comunidad precisan que con la flor, se trata del árbol
del “magnoxóchitl”, o el “corazón de Xóchitl” (Registro manual-comuneros-reunión
devolución).
En el año 2015, fue aprobada la “Ley de Sistemas Electorales Indígenas para el estado
de Oaxaca”, asentando “el ejercicio democrático de las comunidades y municipios a través del
régimen político electoral de Sistemas Normativos Indígenas” (LSEIO, 2015, p. 1) 66. No
obstante, esta Ley actualmente se encuentra invalidada por inconstitucionalidad, en acciones
promovidas por diferentes partidos políticos (DOF, 2015, 17 de diciembre, Sentencia 83/2015,
86/2015, 91/2015, 98/2015). Regino Montes (2015) aclara al respecto que “al invalidarse la
Ley de Sistemas Electorales Indígenas, los municipios indígenas no se quedan sin un marco
normativo que garantice la vigencia de sus sistemas político-electorales”, puesto que se
encuentra vigente el Libro Sexto del Código de Instituciones Políticas y Procedimientos
Electorales para el Estado de Oaxaca, en el que se validan los sistemas normativos internos. No
obstante, “el reconocimiento e implementación del derecho de la participación y consulta (…)
puede ser el punto de partida para que realmente haya una nueva relación de respeto entre
los pueblos indígenas, el Estado y las sociedades en que vivimos” (Regino Montes, 2015, s/p).
La comunidad se organiza por cargos; los cargos son asignados por asamblea a los
ciudadanos. Ríos (2011) refiere que este sistema de cargos es escalonado y “vincula vida
religiosa y actividad política y cuyo desempeño otorga el reconocimiento esperado de béné
66
Aquino Centeno (2015) concibió la aprobación de dicha Ley como significativa; consideró que el hecho
de que las “reformas legislativas neoliberales” hayan “reconocido los usos y costumbres y los sistemas
normativos internos de los pueblos indígenas” (p. 88) daba pie a un análisis complejo, desde los mismos
procesos históricos que han marcado la institución de las formas jurídicas diferenciales. El autor señaló,
no obstante, que “la nueva legislación indígena ha dejado ver que la inclusión de las identidades
indígenas es una nueva manera en que el Estado y el derecho crean diferencias” (p. 115).
184
yhell (gente del pueblo) equivalente a la condición de ciudadanía” (p. 53). Explica un comunero
de Santa María Zoogochí que la ciudadanía se mantiene activa justamente a través de la
participación en el sistema de cargos;
Quien vive fuera y es ciudadano activo, tiene que cumplir con cargos, y si no está
presente en la comunidad, pagar a alguien para que desempeñe el cargo, por
ejemplo, de topil. (Conversación informal-casa Don Leandro)
Chávez López (2011) constata que los pueblos del Rincón conservan su propia
organización consuetudinaria; esta, de acuerdo al autor, se realiza de manera democrática (p.
36), pues su ejercicio “primeramente recae en la Asamblea General de Ciudadanos y como el
órgano ejecutivo fundamental lo representan las Autoridades Municipales y el Comisariado de
Bienes Comunales”; explicita que ambos órganos poseen una organización específica; “en el
primer caso, la mayoría está conformada por cuatro Regidores, un Síndico y un Presidente; en
el segundo caso, se cuenta con un Presidente, un Secretario y un Tesorero” (p. 37). Martínez
Luna (2013) refiere que “la sociedad comunal diseña sus normas por medio de sistemas
propios” (p. 290). Las relaciones se mantienen “cara a cara”, basadas en la actividad laboral;
“la instancia que lo permite y fortalece es la asamblea general; en ella participan todos, directa
o indirectamente. De esta asamblea se deriva la estructura ejecutiva de las decisiones. Lo
asambleario garantiza la relación directa entre poder Ejecutivo y la población” (p. 290).
En Zoogochí, se observan las estructuras mencionadas por los autores; existen las
autoridades municipales, a través de la agencia, con el agente municipal, el secretario, el
síndico y los regidores. En este caso, son 3 regidores y sus suplentes, además de los topiles,
que son cuatro. Por otra parte, se cuenta con el Comisariado de Bienes Comunales, constituido
por 12 integrantes, y se conforma por los “propietarios”, el presidente, secretario, tesorero y
sus suplentes, además del Consejo de Vigilancia, integrado por un presidente, dos secretarios y
respectivos suplentes (Registro manual-comuneros-reunión devolución). Además, existe el
cargo de Alcalde, persona encargada de los conflictos de terrenos correspondientes a la zona
rural y urbana, mientras que el mismo Comisariado es responsable de atender asuntos de los
terrenos del campo (Conversación informal-comunera; Registro manual-comuneros-reunión
devolución). Un diagnóstico municipal representa la organización de la agencia como se
muestra en la siguiente tabla.
185
Tabla 9: Los integrantes de la agencia de Santa María Zoogochí.
186
Ilustración 9: Organizaciones sociales y dependencias en Santa María Zoogochí.
187
partir de esta capacidad cómo los pueblos han establecido alianzas con entidades y
organizaciones externas, tanto públicas como privadas, nacionales e internacionales (p. 38).
Los productores de café criollo de Santa María Zoogochí, a través del contacto con
compradores establecido por medio de la UNOSJO asentada en Guelatao, han gestionado
incluso la certificación y la exportación internacional del café pergamino producido en la
comunidad (Conversación informal-Don Petronilo).
67
Como “programa de inclusión social”, PROSPERA “mantiene y fortalece las intervenciones que buscan
ampliar las capacidades en educación, salud y alimentación principalmente de los niños, niñas y jóvenes
de las familias en pobreza, a la vez que amplía el radio de acción de sus intervenciones intersectoriales al
ámbito del fomento a la inclusión productiva, laboral y financiera de los integrantes de dichas familias,
188
apoyos financieros y de diversa índole –salud, educación, seguridad alimentaria– a las familias
y que opera en la región debido a su grado de marginación. En el marco de este programa, se
proporcionan becas para los estudiantes de escasos recursos, apoyo alimentario, apoyo a
adultos mayores, entre otros. Conlleva una serie de requisitos, como la asistencia escolar sin
faltas, o la asistencia periódica a consultas y a pláticas en la clínica por parte de las mujeres de
la comunidad. Además, de la misma dependencia gubernamental, destaca la presencia del
programa de SESENTA Y CINCO Y MÁS, que proporciona apoyo financiero a las personas de la
tercera edad.
Son sobre todo los abuelitos que creen en el buen gobierno que los está apoyando, es
un segundo dios el gobierno, por los financiamientos que da, pero todo genera una
dependencia. De Diconsa68, la gente mejor va a comprar el maíz, va a comprar los
bultos de azúcar, y deja de trabajar, y eso genera dependencia. (Conversación
informal-Don Petronilo)
así como su acceso efectivo a los derechos sociales” (SEDESOL, 2015a, p. 4).
68
“Diconsa es una empresa de participación estatal mayoritaria que pertenece al Sector Desarrollo
Social. Tiene el propósito de contribuir a la superación de la pobreza alimentaria, mediante el abasto de
productos básicos y complementarios a localidades rurales de alta y muy alta marginación, con base en
la organización y la participación comunitaria” (SEDESOL, 2015b, p. 3).
189
En este sentido, también existen programas que inciden a nivel comunal y son basados
en acuerdos comunales; se presentan de manera compleja y generan también debates a nivel
comunitario, analizando justamente las implicaciones éticas de suscribir dichos convenios.
Aquí se observa cómo participan en este nivel de discusión también los docentes de educación
indígena, como intelectuales de la comunidad que inciden en la toma de decisiones.
Le pregunté a Don Petronilo quiénes eran Servicios Ambientales, pues Don Ernesto me
había relacionado con ellos. Y nos platicó que se trataba de un contrato que había
hecho el pueblo con las empresas que pagan por contaminar; se trata de empresas
como Gamesa, luego una farmacéutica de Guadalajara, y Televisa también. Pagan,
platica don Petronilo, por el uso del oxígeno y contabilizan las toneladas. Y si ellos
pagan 50 mil pesos por una tonelada de oxígeno, como ejemplo, el gobierno pone
otros 50 mil, pero es un acuerdo entre las empresas y el gobierno69. Y la comunidad
firmó un contrato de 5 años con ellos, por el recurso que entra a la comunidad con
eso, y la organización de productores de café, aparte también hizo un convenio con los
Servicios Ambientales. Y ahora los maestros de primaria comenzaron a decir en la
reunión que era vender la comunidad a las empresas, que no convenía, y uno de ellos
promocionó que se aboliera este contrato. Él es comunero, además de director de
primaria, secretario de Bienes Comunales, entiendo. Y la comunidad en la reunión del
domingo, me parece, decidió renunciar al contrato de cinco años. (Conversación
informal-Don Petronilo)
Frente a estas constelaciones, se generan tensiones, pues implica la renuncia a
recursos de la comunidad, y conllevaría otro nivel de organización comunitaria.
Y Don Petronilo opina que lo que había que hacer para ser coherentes, es renunciar a
todos los apoyos del gobierno porque no sólo era una cosa, eran muchos, y el gobierno
los llevaba “en el brazo”, los tenía abrazados. Habría que renunciar a la tienda de
Diconsa igual, poner una tienda comunitaria, con productos de la comunidad
únicamente, en lugar de Diconsa. Y lo mismo, dejar Oportunidades 70. (Conversación
informal-comunero)
Se observa en este sentido que la misma comunidad constituye un campo político en
el que se generan debates y se resuelven a través de la toma de decisiones en asamblea.
Desde mi propia experiencia etnográfica, puedo decir que hay una preocupación a nivel
comunitario por preservar el territorio comunitario y sus recursos naturales, guardando los
derechos de los pueblos originarios; esta preocupación es marcada por experiencias regionales
de las comunidades.
Pregunté de la reunión que seguía en curso. Me explicó la maestra que era a nivel de
primaria, lo organizó la delegación de primaria de aquí, y era sobre la minería
69
Información sobre dichas ventas de carbono disponible en: Universidad de la Sierra Juárez de Oaxaca,
2010, pp. 50-52.
70
Nombre previo del programa PROSPERA.
190
extranjera, y que llegaron personas de una comunidad donde eso sucedía desde el
2009, a dar su testimonio. (Conversación informal-docente primaria)
Como extranjera, yo misma tuve que presentar documentos que respaldaran mi
investigación a nivel comunitario y que comprobaran que no hubiera otro tipo de intereses, de
carácter económico y de explotación de recursos, detrás de mi solicitud para realizar mi
estancia en la secundaria comunitaria. Se reflejan aquí procesos históricos que han vivido los
pueblos originarios, y siguen padeciendo; hay una oposición clara a las políticas económicas
del gobierno en este sentido y un énfasis en la autonomía comunitaria. Sin embargo, están
presentes las tensiones entre la dependencia de las estructuras gubernamentales, que
incluyen programas asistencialistas, y las acciones en pro del fortalecimiento de la autonomía.
Valladares (2003) al respecto observa que programas como Procampo fueron creados
justamente con la intención de revertir la tendencia al paternalismo y otorgar a los pueblos
originarios ‘la mayoría de edad’; “se instauraron proyectos como el ‘Programa Nacional de
Solidaridad’ (PRONASOL), el Procampo y Alianza con el Campo pero con pocos resultados para
mitigar los rezagos de la estructura económica y mucho menos responder a los reclamos de
mayor autonomía” (p. 323).
191
En cuanto a la infraestructura educativa, Santa María Zoogochí cuenta con un
preescolar y una escuela primaria del subsistema de educación indígena; la primaria es de
turno discontinuo y comenzó desde el ciclo escolar 2012-2013 a trabajar con el Plan para la
Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO, 2012) (Conversación informal-educador).
Esta decisión, sin embargo, fue revertida en el ciclo siguiente, por el mismo equipo docente
que se opuso a dicha metodología, habiendo implementado únicamente una docente joven
este trabajo en la práctica (Conversación informal-Ángeles-maestra). La primaria es de
organización completa, es decir, atiende a los 6 grados de primaria; cuenta con cuatro
maestros, por lo que se trabaja en dos aulas de multigrado (Conversación informal-maestra
5to y 6to).
71
Proyecto de la cuarta generación, tercer grado, sub-ámbito “La llegada de la carretera”.
192
En el proceso de escolarización en las comunidades indígenas, la enseñanza del
español y la introducción de la lengua escrita ha sido una función central de la institución
escolar. Los recuerdos de los comuneros indican el empleo tanto del método directo como
indirecto de la castellanización. Durante un periodo, en Zoogochí se vivió la alfabetización en
español bajo condiciones rígidas y discriminatorias; el uso del zapoteco se prohibía y la
disciplina se buscaba alcanzar a través de castigos y multas. Se visualiza cómo la influencia de
la institución escolar traspasaba incluso el espacio áulico incidiendo en la cotidianidad
comunitaria, a través de la prohibición del uso de la lengua zapoteca a los estudiantes (E-
Griselda; E-Myrna; Conversación informal-don Petronilo). Posteriormente, se comienzan a
visualizar ciertas transformaciones en las prácticas escolares de educación primaria en Santa
María Zoogochí; la lengua materna se empleaba para la comunicación en espacios escolares y
se comenzaron a emplear ciertas prácticas de escritura en zapoteco.
Entre las problemáticas cotidianas, los docentes observan el ausentismo escolar de los
niños de preescolar, además de, aunque no en todos los casos, la falta de un apoyo de los
padres a los estudios de sus hijos. Infieren que ello se debe, además de cierto desinterés, a las
193
ocupaciones laborales de los padres de familia en casa y campo (E-grupal-docentes-primaria).
Percibimos, de esta manera, cómo la institución escolar ha incidido en diversificar las lógicas,
los tiempos y lugares de la educación de los niños y jóvenes en las comunidades, cuya
formación en el seno de las familias, habitualmente, ocurre a través de la participación en las
actividades cotidianas y sus escenarios concretos. Estas tensiones entre lógicas educativas –
familiares y comunitarias, y escolares– profundizaré también en el aspecto de las expectativas
hacia la educación escolar que expresan padres, madres, comuneros en general, además de los
mismos jóvenes.
Adopto para este apartado un enfoque analítico basado en dicha diferenciación, para
de esta manera reflexionar sobre las implicaciones que puede tener, por una parte, la
introducción de la educación escolarizada para las comunidades originarias en relación a las
prácticas culturalmente conformadas de socialización y educación comunal, y por otra, brindar
un contexto para el análisis de los procesos curriculares en la práctica de la secundaria
comunitaria indígena. Esta, como modelo diferencial, busca trascender la separación entre
escuela y comunidad, entre saberes comunitarios y escolares, promoviendo la revaloración de
las prácticas sociales y culturales de los pueblos originarios y reconociéndolas como
conocimientos a abordar de manera dialógica y horizontal desde la misma formación
escolarizada. Esta apertura hacia las prácticas locales y el fomento a la participación de los
194
actores comunitarios en los procesos formativos que impulsa la escuela abre el panorama para
pensar en la posibilidad de nuevas formas de apropiación comunitaria del espacio escolar, más
allá de los planteamientos del sistema de educación pública nacional. Vuelve relevante, para
este análisis, poner a debate las continuidades y rupturas, apropiaciones y resignificaciones
entre diferentes lógicas formativas, comunitarias y escolares, etnopolíticas y nacionales, desde
una mirada compleja.
Los comuneros relatan que antes de que llegaran las instituciones escolares a la
comunidad, la educación estaba en manos de los padres de familia y entrelazada con las
mismas prácticas comunitarias de organización colectiva para el bienestar comunal. Cuando
comenzaron a impartirse las primeras clases en Santa María Zoogochí, era un solo maestro que
tenía que atender a los niños de diferentes edades; ocasionalmente, solía ausentarse por
tiempos prolongados del pueblo, por lo que las condiciones de la educación escolar eran
deficientes. Recuerda el anciano Don Tranquilino que “nuestros padres no fueron a la
escuela”. “Platicaba mi finada madre; qué escuela, decía, ahí íbamos a contar piedritas, a
contar, a hacer tamales, dice, hacer otras cosas. Eso era antes, cuando ella era chiquita”. Por lo
regular, “los padres eran los que educaban” a los jóvenes en el contexto familiar (E-Don
Tranquilino).
195
vas a hacer esto, vas a hacer el otro, vas a hacer así, vas a hacer acá y allá” (E-Don Tranquilino).
Y aunque los niños y jóvenes no fueran a la escuela o se ausentara el maestro, “hubo respeto”;
“no había tanta grosería”. Don Tranquilino se sorprende; entonces, la educación de los jóvenes
sí daba resultado, mientras que ahora, con la presencia de escuelas y maestros, han cambiado
las actitudes de los jóvenes de la comunidad.
Esa es mi duda, dónde han aprendido esos maestros, quién les ha enseñado, ¿quién?
¿O quién dice eso? Porque bueno, yo en mi niñez, tengo bien en cuenta, tengo bien
observado, cuando era por demás, aquel tiempo, aquellos viejos, aquellos, muchísimo
respeto. (…) Y entonces ahí es, no, yo no estoy conforme. Aunque haiga más escuelas,
haiga más secundarias, ¡ni para saludar ya no saben! (E-don Tranquilino)
Rengifo (2008) analiza cómo los cambios comunitarios debido a las transformaciones
introducidas en las comunidades andinas a partir de las reformas agrarias, que modificaron las
estructuras de organización comunitaria, afectaron, junto a la institución escolar, la enseñanza
del respeto comunitario; “para los niños que ya aprendían el respeto y la solidaridad con su
comunidad ejerciendo el cargo de autoridades desde pequeños, ahora la nueva legislación y la
escuela se los impedía” (Rengifo, 2008, p. 9). El autor constata que, “el factor gravitante en la
erosión del respeto comunitario por su alcance, intensidad y duración lo ha jugado el sistema
educativo” (p. 12), al desplazar y desvalorizar los saberes comunitarios, y actuando junto con
los medios de comunicación pero también la influencia de las instituciones religiosas y otras”
(p. 15).
196
y rupturas sino también por resignificaciones de lo escolar desde las prácticas culturales
propias.
[Link]. “El trabajo es vida” − el trabajo como eje del aprendizaje comunitario
Prada y Zambrana (2010) argumentan que las lógicas, los tiempos y escenarios del
aprendizaje comunitario están estrechamente vinculados al ciclo agrícola y el territorio
comunitario, y con ello, a las actividades productivas de las familias (p. 152). De acuerdo a los
autores, la educación familiar y comunal se encuentra asentada en “las prácticas que
diariamente realizan los niños junto a sus padres y hermanos mayores, es decir, en torno a las
actividades productivas que su sociedad realiza en un territorio que se transforma
continuamente” (p. 159). Refieren que, de acuerdo a los “ciclos de vida” de cada cultura
originaria (p. 142), los niños aprenden sobre todo a través de la participación, junto a sus
padres, en las actividades y labores cotidianas.
197
aprendes, ya lo puedes hacer y ya tienes vida, ya tienes salud, todo eso [es] la salud”. Para la
anciana, “todo eso tiene que ser”; siempre hay trabajo por hacerse: “lavar la ropa, a tostar
café, echar tortilla, no se hace falta, cuidar pollo, cuidar tan siquiera para uno, ¿no? Y es así”
(E-Doña Tila). El trabajo constituye un eje de la vida comunitaria desde la infancia hasta la edad
avanzada; Doña Tila relata que desde los cinco años comenzó a aprender a “echar tortilla” y a
los 12 años ya se integró de lleno a la vida de trabajo de la casa y de la comunidad. “Mucho
trabajo toda la vida”, explica y agrega, “todo, también ahora sí estoy trabajando todavía” (E-
Doña Tila).
El trabajo se convierte, más allá de ser una carga, en una práctica constitutiva de la
cotidianidad comunitaria: “Sí, hay que aprender. Aquí, y ya cuando sabe uno, ya no siente uno
para nada. Ya conoce, ya aprendimos, ya acostumbramos. Todo eso tiene que ser, pues” (E-
doña Tila). De esta manera, el trabajo comunal, en campo y casa, se configura como una forma
de vida y de ser, o de bienestar y Buen vivir comunitario (Leff, 2004b), que se relaciona
directamente con el aprendizaje y el conocimiento comunitario, además de conllevar la
dimensión de lo sagrado;
Por ejemplo, en el caso del maíz, ¿por qué es sagrado? Ah, porque desde el mismísimo
momento en que se va a buscar el terreno para ser sembrado, rozado, quemado y
todo lo demás, está presente la ritualidad. (…) Está presente la comunicación con esta
tierra (…) Por eso la gente dice, esta tortillita, los abuelitos, esta tortillita me va a dar
fuerza en mi alma y en mi corazón. (Transcripción curso-HMS-integrante coord.)
Castillo Collado (2009) señala que, desde la visión indígena, los elementos de trabajo-
conocimiento-salud son “interactuantes e interdependientes” (p. 185). Desde su experiencia
con tejedores y tejedoras en los Andes, reconoce que “alcanzar la salud (…) significa lograr una
sincronización y armonización del cuerpo con la actividad del tejido y el contexto natural y
social” (p. 186). De esta manera, “el cuerpo después de haber aprendido lo que debe y quiere,
de manera satisfactoria, no se cansa ni se enferma fácilmente” (p. 186). El rigor que conlleva el
trabajo permanente no es un asunto mecánico ni tampoco implica un sufrimiento; es “flexible
como la vida misma” (p. 186). En este engranaje, “la salud tiene una estrecha relación con el
trabajo, el cuerpo se mantiene en el trabajo y con el trabajo” (p. 186).
198
integrante de la comunidad, Don Edilberto de 74 años de edad, continúa trabajando
activamente en los trapiches de diferentes productores de caña del pueblo. Colabora pasando
la caña por los pesados rodillos de madera, labor considerada por la comunidad como riesgosa
y que requiere de continua atención de quien la realiza.
199
En este contexto me interesó profundizar en cómo se adquieren las competencias para
el trabajo comunitario en la práctica, como proceso de la socialización cotidiana, ligado a
escenarios, tiempos y actividades sociales concretas; exploro este proceso, hasta donde fue
posible vislumbrarlo en la convivencia comunitaria y en los diálogos con los actores, a
continuación.
200
desarrollan sus propios repertorios (Rogoff, Moore, Correa-Chávez & Dexter, 2015, p. 474) 72.
Los autores apuntan que el término de los repertorios de práctica ayuda a trascender desde
una concepción de la cultura en términos de características fijas de los individuos hacia una
noción de la cultura como experiencias vividas por las personas a lo largo de su vida, a través
de la participación en las prácticas culturales e inmersas en la misma historia de su comunidad
(p. 491). Es así como los procesos individuales y colectivos pueden apreciarse como dinámicos,
destacando la capacidad de agencia de los sujetos en la transformación de sus prácticas (p.
491).
Y es así como también en Santa María Zoogochí pude notar cómo el mismo trabajo del
campo y de la casa constituye un pilar de la educación familiar de las comunidades. Desde muy
pequeños, los niños acompañan a sus padres y abuelos en el trabajo diario en casa y campo y
comienzan a observar los quehaceres de estos.
Doña Griselda traía a Juan [su nieto] amarrado [con el rebozo] en la espalda mientras
cargaba leña y la ordenaba cerca de la cocina; dijo que se gastaba mucha leña. Yo
estaba desayunando en el pasillo y ella pasaba y pasaba cargando leña con Juan en la
espalda. Le comentaba que Juan estaba muy tranquilo, muy acostumbrado. Y ella me
72
Traducción propia del inglés.
201
dijo que así solía cargar también a sus propios hijos cuando estaban chiquitos, que era
la única forma de poder trabajar. Juan estaba tranquilo, no lloraba, sólo observaba
atentamente a su alrededor mientras su abuela estaba ocupada en abastecer la cocina
de leña. (Ob-casa familiar)
Se enseña a través del ejemplo, aunque no de forma dirigida, sino que la participación
a través de la imitación es libre; otra madre de familia manifiesta en este sentido no haberle
indicado a su niña de cuatro años que desgrane las mazorcas, sino que ella sola decidió
participar, a partir de la observación y como actividad natural en el círculo de la familia (Ob-
casa de doña Estrella). Los inicios del aprendizaje del trabajo, en estas tempranas edades, se
relacionan también con el juego infantil que gira en torno a la exploración del entorno y la
imitación de las actividades de los mayores.
[Don Petronilo] me platicó también que él de niño, de edad, creo que de los
hermanitos de Arely, ya andaba jugando con otros niños a hacer trapiches, que
agarraban madera blanda, troncos pequeños, para hacer cilindros, y que quizá de ahí
traía desde hace mucho la inquietud de hacer un trapiche, pero nunca se había
animado, y ahora sí. (Conversación informal-don Petronilo)
Una estudiante, por su parte, relata, en un trabajo escolar, que aprendió por medio de
la observación cómo se realizan las tareas de la casa: “Cuando yo tengo 7 años mi mama hace
todos sus trabajos y yo observe lo que esta haciendo y aprendi como se hace las tortillas como
se prepara las comidas (sic)” 73 ([Link] grado). Prada y Zambrana analizan que en
cuanto hayan crecido los niños un poco, “los padres les construyen un andamiaje teórico y
práctico que sustentará nuevos aprendizajes brindando explicaciones sobre las experiencias
73
Errores ortográficos del trabajo escrito original de la alumna.
202
que vivencian sus hijos o acompañando y guiando el desempeño de las tareas que ellos
mismos les asignan” (p. 157).
Entre los cinco y los siete años, aproximadamente, como relatan diferentes
comuneros, los niños comienzan a involucrarse en algunas de las tareas de campo y casa (E-
Doña Tila). En el trapiche de las familias de la comunidad, se observa cómo los niños, desde
pequeños, ayudan en las tareas más sencillas del proceso de extracción del jugo de caña:
“Daniel es un niño muy risueño, activo, y hasta estuvo arreando a los toros” (Ob-Trapiche). El
proceso es participativo; los niños comienzan a desempeñar las primeras tareas en conjunto
con los adultos. Quienes enseñan son las madres, los padres y las abuelas y los abuelos; ellos
son los “maestros de la casa” (E-Doña Tila) que enseñan cómo “echar tortilla, de todo, de la
comida, todo enseñamos, todo, cultivar la tierra y sembrar las cosas, es así”. Una estudiante de
la secundaria relata que su mamá le ha enseñado a preparar la comida; “ya me va explicando
cómo lo hace, (…) ya dice, así comimos antes o le echa también, lo echa con sal y también con
cilantro. Todo eso echa” (E-Aylin-2.o grado).
Ávalos, Ramírez Valverde, Ramírez Juárez, Escobedo y Gómez (2010) consideran que
para profundizar en las culturas juveniles en ámbitos rurales, tema poco trabajado por la
investigación de acuerdo a los autores, es importante tener en cuenta esta inserción temprana
de los niños a las actividades productivas e implica responsabilidades, derechos y libertades
(Ávalos et al, 2010, p. 122). En Zoogochí, se evidencia que esta participación en tareas
laborales también requiere de cierta disciplina, relacionada con las responsabilidades que los
niños y jóvenes adquieren; Doña Tila relata que ella así educó a sus hijos para que aprendieran
a trabajar: “A las cuatro de la mañana ya levanto ellos, sí, levanto mi hijo y levanto mi hija, a
moler, echar tortilla, sí, no tuve miedo con ellos” (E-doña Tila).
Este proceso de enseñanza se continúa a través de las generaciones; relata Doña Tila,
“Por eso tengo mi hija todo así, sacó piloncillo, exprime… - se pone bajo de la trapiche, se corta
la caña, todo pues, todo hace mi hija”. Explica que estos conocimientos se vienen
transmitiendo desde sus propios padres: “yo enseñé porque me enseñó mi finado padre”. Y en
la siguiente generación, su nieto, estudiante de tercer grado de la secundaria comunitaria en el
momento de la entrevista, a su edad ya sabe trabajar en el campo de manera autónoma:
“Ricardo ya sabe de todo, de caña, pues, trabaja mucho, sabe todo, ya aprendió él” (E-Doña
Tila).
Los escenarios del aprendizaje son el campo, por ejemplo, los ranchos donde se
encuentran los trapiches y los mismos plantíos de caña o de café, para lo cual los integrantes
203
de las familias se trasladan, generalmente caminando, a los respectivos lugares, como también
la casa cuando la continuación del proceso productivo o la actividad lo requiere. “La mamá lo
enseña, para tostar [el café] en comal, así se mueve, se mueve, hasta que huele y hasta
tostado, (…) y luego polvo de frijol también, lo que hace, se muele y se pone la cazuelita, se
pone agua hervida, se echa sal, un poquito de chile y luego chile, ajo y un poquito de cebollín,
y así” (E-Doña Tila).
Saber trabajar se relaciona también con ciertas etapas de la edad y del crecimiento de
niños y jóvenes en la comunidad, donde se reflejan los aspectos de género que Ávalos et al.
(2010) detectan. Los conocimientos para poder llevar una casa son necesarios para que una
joven pueda casarse y, de esta manera, integrar su propia familia y continuar con el ciclo de
vida, de las prácticas laborales y también de su enseñanza de generación en generación.
Marina hizo tortillas grandes y una se rompió; su abuela dijo que “la señorita ya sabe
hacer tortillas, para casarse”. Marina dice que en su casa hace 24 tortillas. (Ob-cocina
de doña Eustacia)
Luego me pasaron a mí al lugar de Marina a aprender a hacer tamales, y yo, sin
pensarlo dos veces, fui, y bromearon, “echando a perder se aprende”. Pero después de
algunas indicaciones, creo que lo hice bastante bien, (…). Doña Eustacia me observaba
y decía, “ya puede, ya puede” y luego bromearon que entonces yo también ya podía
casarme, que ya podían preparar el guajolote. (Ob-cocina de doña Eustacia)
El aspecto de los escenarios de las actividades laborales y, con ello, del aprendizaje de
las prácticas comunitarias vinculadas a ellas, se relaciona también con otras dimensiones de la
204
vida comunal, como lo es el mismo ciclo agrario en su dimensión temporal y en la permanente
interrelación, en las actividades productivas, de las familias con la naturaleza. Prada y
Zambrana (2010) constatan que a partir del ciclo de la naturaleza, se configura también un
“itinerario temporal y espacial” del aprendizaje del conocimiento originario (p. 159).
74
“La tornamilpa es un cultivo de maíz de ciclo corto que se siembra después de que se recoge la
cosecha principal, a principios de noviembre. Este maíz suele cosecharse entre marzo y abril” (Vallejo,
Gurrí & Molina, 2011, p. 87). “Es así que la producción de maíz de tornamilpa es factible únicamente en
aquellos lugares cuyas condiciones ambientales aseguran la cantidad necesaria de humedad y las
temperaturas adecuadas para que se obtengan cosechas durante los meses del año que la precipitación
pluvial y la temperatura presentan sus niveles más bajos” (El Colegio de la Frontera Sur, s/f, p. 16). En
Santa María Zoogochí, el maíz de tornamil “se siembra de noviembre a diciembre y se cosecha entre
abril y mayo” (Grupo Mesófilo, 2000, p. 50).
205
En este mismo sentido, Lave y Wenger (1991) arguyen que el concepto de aprendizaje
situado va más allá que el “aprender in situ” o “aprender haciendo”, pues aspira a una
concepción más clara de la naturaleza situada del aprendizaje (p. 57). Los autores encuentran,
en conclusión, que “el aprendizaje es un aspecto integral e inseparable de la práctica social” (p.
31), enfatizando el carácter relacional de todo conocimiento y aprendizaje (p. 33). A partir de
ello, el aprendizaje puede considerarse como socialmente situado, pues conlleva la
participación de otros; Lave y Wenger acuñan el concepto de “participación periférica” para
señalar ese estar situado en el mundo social, de manera cambiante y procesual, de los actores
(p. 36). En Zoogochí, se observa cómo a los niños, en los espacios de trabajo y los respectivos
tiempos agrícolas, se les va enseñando, desde pequeños, a conocer y nombrar todos los
elementos que componen el escenario de la comunidad y que conforman su mundo de
referencia. Aquí algunos ejemplos desde los ranchos de los trapiches de Santa María Zoogochí:
Hoy, en el rancho, la mamá de Vianey estaba hablándole al bebé sobre el toro, y dije,
becchi, toro, y se sorprendió y dijo, ya sabes. Y le dije, sé cómo decir toro, sé cómo
decir agua, pero no sé cómo decir que el toro toma agua. Me explicó: Becchi re’ aba
niza. (Ob-Trapiche)
Relata una madre de familia con tres niños pequeños que estos “dan mucha guerra”
todo el día en el trapiche, pues requieren de atención, sobre todo el más pequeño que todavía
toma pecho. Se observa, sin embargo, cómo desde esta edad los niños comienzan a
familiarizarse con el entorno laboral y a moverse en él:
También él quiso ayudarle a su mamá cuando ella echaba más leña al fogón; llegaba
con su palito y trataba de empujar la leña, y al final trató de tirar el palo al fuego como
lo veía hacer a su mamá. Ella no le prestó demasiada atención, ni cuando se acercaba
al fuego. Le dije, ¿sabe que está caliente? Ah, sí, sabe, dijo ella, aparentemente sin
miedo de que el niño pudiera llegar a quemarse. Supongo que así aprenden, y se lo
comenté y me dijo que sí, así iban aprendiendo. (Ob-Trapiche)
En esta dinámica de participación, los niños llegan a desarrollar seguridad y autonomía
para moverse en su contexto y para el uso de las herramientas de trabajo.
Hilda, que está en la primaria, estuvo abriendo los plátanos con tajadas rápidas de un
cuchillo filoso y grande, y pasándonoslos para quitarles la piel, tarea nada fácil, por el
estado inmaduro de los plátanos. Me sorprendió cómo la niña manejó
autónomamente esta herramienta, trabajando con la familia. (Ob-Trapiche)
Se visualiza, como he mencionado anteriormente, que el aprendizaje comunitario no
se encuentra sólo “situado en la práctica – como si fuera un proceso susceptible a
materializarse de manera independiente, en algún lugar fortuito”; al contrario, “el aprendizaje
es parte integral de la práctica social”, situada en relación al mundo y sus actores; la
206
participación periférica aquí describe “el involucramiento en la práctica social que conlleva el
aprendizaje como una parte constitutiva” (Lave & Wenger, 1991, p. 35) 75. Es en estos términos
como se pueden identificar estos procesos de aprendizaje de los niños de Zoogochí, que
participan en las actividades del campo junto con los mayores y desarrollan consecutivamente
las habilidades para desempeñarse responsablemente en las tareas productivas, de casa y
campo. Este aprendizaje es guiado por los adultos en aproximaciones sucesivas.
Así, una madre de familia explica que sus hijas desde los ocho años aprendieron a
hacer tortillas; “ya van aprendiendo poco a poquito (…) aunque poco a poquito pero de todo
tienen que aprender”. Comparte que es un conocimiento que ella, a su vez, aprendió de su
mamá, pues cuando era chica, “yo no podía, yo para moler, y ya me agarró mi mano mi mamá,
así estaba yo y ella atrás y me agarraba la mano para que así yo…” (E-Doña Eréndira). Una
estudiante de la secundaria relata, a su vez, la experiencia de aprender de su mamá a echar
tortillas: “Sí me enseñó pero así de chiquitas y ya cuando crecí ya estoy haciendo mucho, ya
estoy haciendo tortillas pero grandes pero apenas voy a hacerlo” (E-estudiante-Aylin-2.o
grado). Conforme a su edad y aprendizajes, los jóvenes comienzan a desempeñarse en el
trabajo comunitario de manera más independiente, pero siguen recibiendo orientaciones de
acuerdo a las observaciones de los mayores:
Observé cómo un joven, dándose cuenta del momento de la panela hirviendo, tomó
una coladera grande, de metal, con un mango largo, construido artesanalmente, y
pidió al sobrinito que le alcanzara rápidamente una cubeta grande. Comenzó a colar la
espuma que salía arriba del jugo hirviendo, y lo que quedaba en la coladera, a vaciarlo
en la cubeta, cuyo contenido luego se tiró en la maleza. Pregunté qué se estaba
quitando, y me explicaron que se llamaba “hervor”, y que era la espuma, pero en
pocas palabras, era la “mugre de la caña”, la que quedaba a la hora de estarla pasando
con las manos. (…) Mientras el joven colaba el hervor, algunos señores le hacían
comentarios: “Escúrrelo”, “déjalo escurrir”, pues él se apuraba en vaciar el contenido
de la coladera. Les hizo caso esperando un poco más y tratando de menear la coladera
para que saliera todo el líquido sobrante por los hoyitos. (Ob-Trapiche)
Un comunero joven, involucrado de lleno en las labores del campo, en relación a ello
reflexiona sobre la interrelación del hacer y explicar en el proceso de aprendizaje; el joven
“habló de los conocimientos que se aprenden explicando y haciendo, que sólo en teoría no
servía, sino haciendo, enseñando cómo, entonces sí” (Conversación informal-rancho de Lara).
Los mismos estudiantes de la Secundaria Comunitaria y la interlocución con sus familias
muestran cómo también ellos forman parte de estas dinámicas familiares, del aprendizaje
entre generaciones, en las que han adquirido una multiplicidad de saberes relacionados con
75
Traducción propia del inglés.
207
sus contextos, la naturaleza, y las prácticas sociales y culturales, los cuales, al participar con sus
familias, aún siguen desarrollando.
Antier Marina me puso hierbas - ruda, albahaca y una planta de aire -, frotadas
primero entre las manos, en la frente, por unos quince minutos. Dice que su mamá le
ha enseñado, pero faltó alcohol para ponerle. Ayer cuando llegué como a las 6 un rato
a la casa, estaban doña Eustacia [abuela de Marina] y su hija Amalia [tía de Marina], y
platiqué un rato y ellas me hicieron un té; fue Amanda la que dijo, “ruda no, puras
plantas de aire”. Me explicaron, además, que se tenían que frotar las plantas con
alcohol y poner en la frente, en el cuello, e irse a dormir. (Ob-casa de doña Eustacia)
Las habilidades del aprender haciendo y aprender el trabajo que desarrollan los
jóvenes, desde las prácticas de socialización en el seno familiar y comunitario, son capaces de
aplicarlas en otras circunstancias de su vida, y llegan a establecer, de esta manera, un diálogo
entre diferentes espacios sociales, aportando a su comunidad.
Santa María Zoogochí es una comunidad que se organiza por usos y costumbres; en las
prácticas cotidianas, las relaciones entre los comuneros se articulan en torno a la participación
comunitaria, el trabajo para el bien común y con base en relaciones de reciprocidad. Explica un
integrante de las ESCI, él mismo de origen zapoteco, que el proyecto conjunto de los
comuneros “es mantener un equilibrio de vida dentro de la comunidad” (E-HMS- integrante
coord.). Cada miembro de la comunidad aporta, desde sus quehaceres cotidianos, a este
proyecto en común. Ser integrante y ciudadano comunitario engloba toda la existencia de la
persona; “la vida comunitaria es desde que se nace hasta que se muere, ahí se acaba la vida
comunitaria. Bueno, ni así porque como decíamos este día, hasta los muertos están presentes
en la vida comunitaria. Entonces no hay edad para eso” (E-HMS- integrante coord.).
208
En las prácticas sociales de los comuneros de Santa María Zoogochí, se reflejan estas
interrelaciones; para participar en ellas, el proceso de formación desde los niños inicia en sus
casas. Dos elementos claves son la guelaguetza y el tequio comunitario; según explican actores
en campo, la guelaguetza es la “gozona”, es decir, es la ayuda mutua entre los comuneros,
mientras que el tequio es convocado por la autoridad comunitaria, es un trabajo gratuito que
prestan los comuneros para trabajos conjuntos que aportan al bien común, como en la
estancia en campo pudo observarse en relación a la reconstrucción del tanque que abastece a
la comunidad de agua potable, la construcción de una fosa séptica para instalaciones
comunitarias, entre otras actividades.
Jaime Martínez Luna (2002) explica que “el tequio es la faena que cada ciudadano
otorga dependiendo de las facilidades una o dos veces al mes, es el trabajo que permite la
realización de obras de servicio general” (p. 25). El tequio y la guelaguetza también intervienen
en relaciones inter-comunitarias; así, se encontró cómo los ciudadanos de la comunidad de
Zoogochí cooperaron con un día de tequio para asuntos de intereses en común en un paraje
lejano de otra de las comunidades de la región. Pero también, a través de relaciones de familia
y compadrazgo, se practica la “mano vuelta” entre las señoras de diferentes comunidades, por
ejemplo, en el caso de la aportación de comida para fiestas.
También llegó la mamá de Marina al rancho con 12 tortillas que le tocó contribuir (…)
Marina me platicó que hoy su mamá tiene que hacer 48 tortillas para Yagavila, de la
fiesta, que parece que hoy es la “víspera” [de la fiesta] y las tiene que hacer porque
una señora también le hizo tortillas. (Ob-Trapiche) 76
En el caso del tequio, convocado por la autoridad, el incumplimiento conlleva
sanciones por parte de la misma; se vigila la asistencia de los comuneros a los trabajos a
realizar, tratándose de obligaciones comunales, relacionadas con el bienestar de todos los
integrantes de la comunidad.
Doña Eustacia me platicó que no fue a hacer el aseo general [de la comunidad] en la
mañana, me comentó que anoche fue a pedir permiso porque si no, hubiera tenido
que pagar una multa de 30 pesos, pero como tenía que ir temprano con tortillas a
Yagavila, no hubiera alcanzado a barrer. (Ob-casa familiar)
Gallardo García (2012) distingue ambos mecanismos, guelaguetza y tequio, de acuerdo
al ámbito privado y público de las comunidades.
76
“La ayuda mutua o de ‘mano vuelta’ es general, ya que no ocurre exclusivamente entre parientes
consanguíneos o compadres, sino también en relaciones horizontales o redes de amistad y de
compañerismo que han propiciado el fortalecimiento de la economía comunitaria. Esta reciprocidad se
realiza en la limpia del cultivo o en la recolección de la cosecha, en la construcción o reparación de una
casa, o en el cumplimiento de algún compromiso festivo o mayordomía” (Ramírez, 2006, p. 47).
209
La diferencia entre ambos tipos de mecanismos es que los primeros se caracterizan
porque contribuyen a ciertas situaciones del ámbito privado, como los eventos
familiares (matrimonios, bautizos, fallecimientos, etc.) o personales (por ejemplo, la
ayuda a alguien que está incapacitado para trabajar), que generalmente consisten en
intercambios de trabajo o en especie (dinero, materiales para construcción, entre
otros). Mientras que los segundos tienen están enfocados al beneficio de la comunidad
en su conjunto. (párr. 10)
En el tequio, la participación de los ciudadanos para el bien público de la comunidad,
se involucran hombres y mujeres, aunque las tareas se diferencian de acuerdo al género de los
ciudadanos. De esta manera, las mujeres son las encargadas del aseo semanal de la
comunidad. Pero también se concibe como tequio la colaboración femenina para la
preparación de alimentos para las festividades o eventos comunitarios.
G: Somos ciudadanas pero nosotras en vez de los tequios esos que presentan los
hombres, nosotros hacemos otras cosas. Por ejemplo en vez de ir a limpiar el
camino, a hacer esto, entonces nosotros nos dedicamos a hacer la limpieza.
Inv.: Los domingos.
G: Los domingos o luego si se llegara a necesitar alguna, una cooperación digamos de
que se va a festejar algo, pues ya nos citan y ya vamos.
Inv.: Y les toca hacer las tortillas
G: Ajá, nos toca tortillas, que hacer comida, que si - bueno, muchas cosas. Eso se les
llama tequio para nosotras. Y ya pero sí estamos reconocidas como ciudadanas. (E-
Griselda-mamá de egresada)
En ocasiones, también les son asignadas tareas que se identifican más bien como de
incumbencia masculina, dependiendo de las necesidades que la autoridad detecta. En el caso
relatado por una comunera, se trató del acarreo de materiales de construcción; esta labor y su
forma de organización generaron ciertas inconformidades entre las mujeres de la comunidad,
y sin embargo, al ser ordenada por la autoridad comunitaria tuvo que ser cumplida.
Myrna me platicó que con la autoridad que ya salió, las viudas y mujeres no casadas
tuvieron que hacer tequio junto con los ciudadanos para acarrear materiales para el
tanque, cuatro veces las mujeres, ocho veces los hombres, a lo largo del año. Que no
era común, tan común que las mujeres tuvieran que hacer este tipo de tequio, y fue
pesado, y además a ella le parece que hubiera sido mejor que las mujeres no hubieran
ido junto con los hombres sino aparte, un día ellos, otro día ellas. (Ob-casa familiar)
Sobre todo en lo que a la participación política concierne, diferentes autores detectan
que existe una discriminación de género en las comunidades originarias organizadas por usos y
costumbres (Vázquez García, 2011; Vázquez García & Muñoz Rodríguez, 2013; Patrón Sánchez,
2014). En los diálogos que en la presente investigación sostuve con las comuneras, opté por no
profundizar en el análisis en estos términos, sino recuperar las percepciones de las mismas
210
comuneras. Llama la atención, sin embargo, que la participación política de las mujeres se
distingue de los papeles masculinos, en relación a los cargos que se pueden ocupar y en lo que
respecta a la participación en la asamblea comunal.
Pero sí estamos tomadas en cuentas como ciudadanas. Cuando hay una reunión, por
ejemplo, ese día tuvimos reunión, entonces ya no más pasa el topil, dice que hay una
reunión de todas las ciudadanas. Y ya de ahí participamos nosotras donde el hombre
no puede solucionar las cosas, entonces ya entran las mujeres y ya le dan la solución y
así no más. (E-Griselda-mamá de egresada)
Algunas ciudadanas están dispuestas a defender sus derechos como mujeres y
miembros de la comunidad también frente a eventuales situaciones de injusticia que perciben
a nivel intra-comunitario.
Inv.: Me acuerdo que una vez usted me dijo que a veces las mujeres sí se animan a
decirle a la autoridad, lo que los señores no.
G: Sí pues y así es. Bueno, yo siempre digo, no porque yo sea mujer, pero a veces los
hombres como que no se atreven a decir las cosas pues no se puede, no pueden
enfrentarse a las cosas, pero uno como mujer yo creo que si habla uno claro pues
con las cosas, y ya yo les dije a mis compañeras, si se llegara a ofrecer ante una
reunión de todos los ciudadanos que nos citara, vamos, le digo y hablamos
también, le digo, porque tenemos derecho, le digo. No, no digamos que no
tenemos derecho. Yo creo que tenemos más derecho las mujeres que los hombres,
le digo. (E-doña Griselda-mamá de egresada)
211
La participación las dinámicas –derechos y obligaciones– que caracterizan la
organización comunitaria es fundamental; para ser reconocido como ciudadano, como
miembro comunitario, se requiere el aporte al trabajo colectivo, la participación en los cargos,
entre otros. De lo contrario, no se puede formar parte de la comunidad.
Comentaba Don Petronilo que el otro día la autoridad ya le cobró cuota, entiendo de la
fiesta, a su yerno, y Petronilo le dijo a la autoridad que ellos no habían decidido
todavía si se iban a quedar [a vivir en la comunidad], que si se quedaban, por supuesto
iban a solicitar que el muchacho se hiciera ciudadano y pagaría el tequio, pero todavía
ni siquiera se habían instalado. Interesante eso en términos de ciudadanía.
(Conversación informal-don Petronilo)
De la misma manera, quienes vienen de fuera han de aprender las formas locales de
trabajo e integrarse en las actividades familiares y comunitarias para participar como
miembros plenos de familia y comunidad.
Lo que viene de Guerrero no más, de por allá de cerca de Oaxaca, no sabe eso. Mi
nuera no sabe nada. No sabe nada. Pero ahora ya está haciendo. Ya corta café, ya. Ya
está aprendiendo. Porque le dije, no, préndelo, porque es bueno aprender, sí es
bueno, es vida pues. (E-doña Tila)
212
Aylin: Todavía no lo hago [echar tortillas] en [casa de] otras señoras, nada más en la
casa lo hago. Y pero mi mamá ya casi me enseñaba cómo le voy a hacer. Dice, así lo
vas a - porque dice cuando era ella chica, ya su cómo eso, no sé, creo es su mamá o
no sé quién es que dijo que si pierde la tortilla, ya luego le echan en su cara.
Inv.: ¿Si sale mal?
Aylin: Sí, y a mí dice, si tienes tiempo para que lo hagas bien, no te estoy haciendo que
no lo hagas y no te estoy haciendo como me hicieron. Todavía me falta para hacerlo
bien, me falta un poco. (E- Aylin-estudiante 2.o grado)
Floriberto Díaz Gómez (2007) constata, en esta lógica, que “el mismo hecho de
comenzar desde abajo es como entrar a una escuela porque se va ir aprendiendo cómo
abordar cada asunto, cómo hablarle a los comuneros en términos individuales, cómo dirigirse
al pueblo en asambleas, cómo tratar a los ancianos, cómo comportarse ante autoridades de
213
otros pueblos, etc.” (pp. 61-62). En Santa María Zoogochí, los comuneros reportan esta misma
dinámica desde su experiencia y sus observaciones en cuanto a las costumbres de su propia
comunidad.
Secretario: Ya luego luego entré, a los dieciocho años, para cumplir con los cargos.
Inv.: Porque empieza uno como topil…
Secretario: Topil, suplente, regidor, luego comité de la escuela primaria, comité de la
clínica. Comité del agua potable, comité de la iglesia católica, de todo.
Inv.: Todo ya le tocó.
Secretario: Sí, ya no más me falta el cargo de la secundaria, como es nuevo el cargo,
apenas inició me falta eso y me falta el comité de la banda. Ya acabo los cargos. (E-
Secretario)
La participación en el sistema de cargos no es igual para las ciudadanas de Zoogochí;
las mujeres, sin embargo, participan a su manera. En relación a la participación pública de las
mujeres en las comunidades organizadas por usos y costumbres, Vázquez García y Muñoz
Rodríguez (2013), desde la región mixe de Oaxaca, identifican algunos espacios en los que se
integran las mujeres: a) las mayordomías, b) los comités involucrados en “el desarrollo
comunitario, en general relacionados con roles tradicionales de género, por ejemplo, escuelas
y clínicas”; c) “ligas deportivas, comités de fiesta y grupos religiosos”, d) organizaciones
gubernamentales y no gubernamentales. Finalmente, las autoras encuentran que en el quinto
espacio, e) los cargos políticos, la presencia de las mujeres se encuentra limitada, aunque sí
existe (p. 141) 77.
En el caso de Zoogochí, una comunera explica que son justo funciones relacionadas a
estos “roles tradicionales de género” que las ciudadanas de la comunidad han de desempeñar:
participan, por ejemplo, en comités que se organizan específicamente para el tequio de la
clínica y la limpieza, y es a partir de estas funciones que interactúan directamente con la
autoridad comunitaria. Además comparten, en cierta medida, la responsabilidad que sus
esposos adquieren con el desempeño de algunos cargos de la comunidad. Los cargos
“políticos”, relacionados con la agencia el comisariado de bienes comunales, sin embargo, no
admiten la participación de las mujeres.
77
Es importante señalar que existen diferencias entre la organización y participación en los diferentes
pueblos originarios; en la comunidad zapoteca de Santa María Zoogochí, p. ej., no se cuenta con
mayordomías.
214
dan cargos y todo eso, y a la vez de que ya tenemos el cargo, pues tenemos que
estar en coordinación con la autoridad también. Porque él ya nos toma en cuenta
de que ya tenemos ese cargo. Si llegáramos a fallar, pues directo a la agencia. Ahí te
citan luego, te dicen, pues si estás fallando, ya te están llamando la atención luego.
(…)
Inv.: ¿Pero a usted no la pueden nombrar agente?
G: Ah, no, ahí sí cargos de la agencia no, ya no, eso sí ya son puros hombres.
Inv.: Ni de bienes comunales.
G: No, ni de bienes comunales. Esos sí ya son cargos más pesados pues pero si son
carguitos así, fuera de la agencia pero que sí es en coordinación con la autoridad, sí
se puede, sí se puede hacer. Pero ya ir a meterse en la agencia, ya no. Porque ellos
ya saben sus reglas pues. (E-Griselda-mamá de egresada)
Las comuneras, no obstante, adquieren ciertas responsabilidades también en relación
a los cargos que desempeñan sus esposos; cuando estos se encuentran impedidos para acudir
a un llamado de la autoridad, se presentan las señoras para ponerse a disposición.
En Zoogochí, no se cuenta con un consejo de ancianos como tal; relata uno de los
educadores que en alguna ocasión, sin embargo, le tocó presenciar el que se convocaran a los
215
mayores de la comunidad para solicitar su asesoría en cuanto a los frecuentes derrumbes que
habían ocurrido en la carretera; en aquella ocasión, se retomaron los rituales tradicionales
para enfrentar la situación estrechamente relacionada con la vinculación comunidad-
naturaleza (Conversación informal-educador).
El que está empezando sus funciones de la vida comunitaria, sabe que un día va a
llegar a donde está - saben todos que es un camino que tienen que recorrer. Por eso
también aquel que deja, ya terminó su servicio - por eso le llaman servicio - ya terminó
su servicio de autoridad, no se va a su casa. O sea, no se retira a la vida privada. Pues,
no, sigue siendo parte de la comunidad porque su experiencia le va a servir a los que
van avanzando. (E- HMS-integrante coord. ESCI)
Cumplir un cargo, en su acepción como servicio, no implica ascender en una jerarquía
en términos de puestos de poder en la organización comunitaria; la comprensión comunitaria
parte del compartir y del respeto como valores que orientan las lógicas de lo comunal (E-HMS-
integrante coord. ESCI). Incumplir con el cargo conlleva una sanción por parte de las
autoridades; así los comuneros relatan que “el cargo implica tener que cumplir con todo,
porque si no, ‘a la cárcel 24h’”; en caso de faltas, se han de pagar multas por decisión de la
autoridad comunitaria (E-registro manual-consejo representativo). El servicio al bien común,
desde el tequio, la guelaguetza y los cargos, constituye un proyecto comunitario mayor que va
dando sentido a la participación cotidiana de todos los integrantes de la comunidad, de
acuerdo a las funciones que les han sido delegadas. Organiza y brinda sentido, de esta manera,
la vida de cada uno de los miembros de las comunidades.
Por eso decíamos hace rato, cómo empieza la vida comunitaria pues, desde niñito,
cada quien - incluso antes, en algunas comunidades, el niñito de cinco, seis años, ya iba
a apagar velitas en el curato, o hacía vela, ayudaba ahí al sacristán, o a barrer la
sacristía. O sea, empieza su vida comunitaria. Mientras que otros limpian los caminos,
limpian los pozos, siembran maíz que va a pertenecer a la comunidad. O sea, todos
están metidos en un proyecto que le va a dar vida a la comunidad, que le va a dar
sentido. (E-HMS-integrante coord.)
216
El saber-experiencia, de esta manera, se conforma como un valor importante a nivel
comunitario, asociada, además, al respeto hacia los mayores, los poseedores de los
conocimientos y saberes adquiridos a través de la experiencia comunitaria.
En el trabajo de campo en Santa María Zoogochí, y sobre todo a través de los relatos
de los actores comunitarios, se llega a percibir este valor atribuido a la experiencia como
vivencia acumulada de las prácticas comunitarias, servicios prestados, y situaciones
enfrentadas a lo largo del trayecto de vida. Tovar (2010), en su análisis de las epistemologías
indígenas, constata que “el aprendizaje tiene como eje privilegiado la experiencia, y como base
de ella, el hacer, el demostrar con hechos” (p. 23). Enfatiza, en relación a ello, la importancia
de reconocer el “carácter situado de la experiencia humana” (p. 15). Toledo (2009), por su
parte, analiza que la sabiduría de los pueblos originarios se sustenta “en las experiencias que
se tienen sobre el mundo, sus hechos, y significados, y su valoración de acuerdo al contexto
natural y cultural en donde se despliegan” (p. 36).
217
ciudadanos caracterizados al que me he referido lo ilustra, conlleva en algunas ocasiones el
saber interactuar con el entorno social, económico y político más amplio.
Porque ellos empiezan desde un topil en la agencia, luego sigue el suplente, luego
sigue el regidor, luego sigue el agente. Tienen que pasar cuatro cargos de la agencia
para que observen qué movimientos es que hay allá pues. Porque no puedes no más
entrar y decir, bueno, voy a hacer este cargo - si no estás enterado de los cargos más
chiquitos que ya empezaron pues. Eso es lo que cuenta. (E-Griselda-mamá de
egresada)
Así, la vida comunitaria conlleva la adquisición de saberes prácticos de diversos
ámbitos, estrechamente relacionados con el bienestar comunal, y es desde este lugar que es
posible aportar al futuro comunitario.
Bueno porque lo que pasa es que como todos nosotros en la vida, vamos caminando,
vamos caminando, vamos caminando, vamos caminando. Entonces todo lo que
atropellamos, todo lo que nos pasa en la vida, ahí vamos pasando. Entonces cuando ya
tenemos un poco de edad y algo de experiencia, ya tenemos experiencia. Ya pasamos
ahí, ya pasamos. Y pero el que viene, el que viene hasta allá, uta, ya se está mandando,
ya de plano pues, y sabiendo bien que nosotros ya pasamos ahí, que no es así, vaya. Es
una comparación así. (E-Don Tranquilino)
Sin embargo, con la introducción de otras lógicas en el entorno comunitario,
relacionadas con la misma formación escolar, pero también con las influencias diversas del
contexto social más amplio, las percepciones de las personas en cuando al valor de la
experiencia se han comenzado, en cierta medida, a transformar. Debido a la migración,
quienes acceden a los cargos a veces no cuentan con los años de servicios brindados desde la
218
lógica local; se comienza a priorizar la trayectoria escolar basada en la idea del progreso social
a partir de los saberes considerados como “universales”, entre otros factores.
La ESCI de Zoogochí, con la clave 20ESC0007Y, funciona desde el ciclo escolar 2008-
2009. Inicialmente, la escuela comenzó a trabajar en espacios prestados por las autoridades
comunitarias en el edificio público de la comunidad, construido en el año 1987, y en el que
también se alojan el Comité de Fiestas y la Orquesta Filarmónica Infantil. A la disposición de la
escuela se encontraban tres espacios para aulas, un cuarto para los educadores, y un espacio
para la biblioteca, en la que también se instalaron las computadoras.
Ilustración 12: Pasillo y aula del espacio prestado por la comunidad para la secundaria.
219
Ilustración 13: Aula en las nuevas instalaciones de la secundaria.
Uno de los comuneros, Don Atila, quien fue autoridad en el año que llegó la ESCI a la
comunidad, relata que se había solicitado una telesecundaria; no obstante, por el número
reducido de egresados de la primaria, no se pudieron cumplir con los requisitos oficiales.
Contar con una escuela, no obstante, resultaba importante, pues hasta este momento, los
niños habían tenido que salir a otros lugares para continuar sus estudios, lo cual, por los gastos
y las distancias, resultó complicado. Un comunero que trabajaba en aquel momento para el
IEEPO informó a los comuneros de la posibilidad de solicitar el nuevo modelo (E-registro
manual-CR).
Ante las críticas que el modelo recibía por parte de algunos integrantes de la
comunidad, principalmente, los que se desempeñaban, a su vez, como maestros de educación
indígena, se decidió en asamblea que se multaría a los ciudadanos que mandaran a sus hijos a
otras escuelas con 5 mil pesos, para así asegurar la permanencia de la nueva secundaria con el
número de estudiantes suficientes: “Muchos dijeron que la escuela no sirve, sobre todo los
profesores de primaria. Dijeron que no había que meter a sus hijos, porque no servía; cuando
los alumnos terminarían, no iban a aceptarlos en el bachillerato”; se necesitaron varias
220
reuniones de los ciudadanos de la comunidad para analizar la situación, hasta que finalmente
fue aceptada la escuela (E-registro manual-Don Petronilo). Don Atila relata que fue entonces
cuando se recibió la visita de la coordinación de las ESCI para verificar las condiciones locales y
los espacios disponibles para la escuela (E-registro manual-CR).
Inv.: Y cuando Marina ya llegó como a la edad de secundaria, ya para ustedes fue fácil
decir, aquí, o sí pensaron en mandarla a otro lado, o...
Myrna: No, es, bueno, para nosotros es mejor porque si no, tanto ella como sufren
pues.
Inv.: Cuando están lejos.
Myrna: Ajá están lejos. Y tanto nosotros también como padres tenemos que ir, ¿no? A
verla. Tenemos que. (E-Myrna-madre de familia)
Se observa cómo la permanencia en la comunidad permite, además de reducir los
gastos y evitar el que los padres tengan que asistir a otras poblaciones para dar seguimiento a
los estudios de sus hijos, que haya una continuidad en lo que respecta en el apoyo y la
participación de los niños y jóvenes en el trabajo cotidiano de las familias (E-Griselda-mamá de
egresada). Además, para algunos padres de familia, es relevante poder continuar cerca de sus
hijos y poder estar al pendiente de ellos durante sus estudios de secundaria, pues es una edad
en la que esto aún se considera necesario (E-informal-mamá de Arely).
Se puede decir que, de esta manera, contar con la escuela secundaria en su propia
comunidad, permite una mayor continuidad de la vida familiar y los procesos formativos
propios que esta conlleva en la cotidianidad. Las resistencias a las que la Secundaria ha
experimentado en su proceso de inserción en el contexto comunitario reflejan, sin embargo,
cómo el modelo diferencial ha de buscar situarse en un panorama definido por una serie de
221
expectativas hacia la educación escolar que se perfilan como multidimensionales.
Corresponden al panorama complejo que los mismos jóvenes y padres de familia enfrentan en
un contexto en el que se intersectan diferentes espacios sociales y culturales, necesariamente
en contacto y en continuo intercambio, atravesado además por interrelaciones históricamente
asimétricas, lo que hace que el valor que se asigna a la educación escolar no pueda definirse
de manera simple.
A lo largo del proceso, la labor colectiva se estructura por tres tipos de seminario: el
seminario de apertura, en la que se reúnen los diferentes actores a definir el tema de cada
nuevo proyecto; el seminario de proceso, que se realiza durante el proceso investigativo e
implica, generalmente, el trabajo colegiado del colectivo de estudiantes y “cubre toda la etapa
222
de ejecución del proyecto caracterizada por la investigación” (ESCI/IEEPO, 2009b, p. 35); y el
seminario de conclusión o de resultados que constituye la presentación y valoración pública de
los hallazgos del proyecto con presencia de padres de familia, Consejo Representativo y, si es
posible, las autoridades comunitarias (ESCI/IEEPO, 2007, p. 19; Ob-Zoogochí).
Y sí, le organizamos todo, como había dicho el maestro Pereyra, hacerlo así, todos los
pasos. Ahí sí eran como 18 pasos todavía, que se trabajaban, y lo abordamos. Entonces
establecimos el esquema, y empezamos al campo de investigación. (E-Alberto-
educador)
223
Los proyectos se estructuran a través de un esquema, definiendo, de manera flexible los
contenidos a abordar por jóvenes y educador a lo largo del ciclo escolar. Su organización por
ámbitos y sub-ámbitos, donde, en la planeación, se especifican sus respectivas tareas
investigativas, recursos y formas de evaluación. Muestro a continuación el esquema del
proyecto de “Las causas que provocan la extinción de la flora y fauna” de la sexta generación y
un extracto de su planeación.
224
social cualitativa. El primero se suele trabajar durante los primeros dos años de los estudios de
secundaria; el segundo constituye una opción a abordar en tercer grado, con la intención de
proporcionar nuevas herramientas para la articulación con el siguiente nivel educativo, el
bachillerato. Esta variante fue concebida sólo después de las primeras experiencias del modelo
e integra el elemento de las hipótesis, establecidas considerando ciertas variables y a ser
comprobadas al final del proyecto: no por ello deja de concebirse como proyecto cualitativo.
En la práctica, los educadores familiarizan a los jóvenes con los nuevos conceptos
como parte de los aprendizajes, apoyándose en los materiales que el modelo para este fin les
proporciona.
Ahora están trabajando en los pasos que implica llevar un proyecto de investigación.
Isaac lee en voz alta. [El educador] Carlos sale brevemente, vuelve, Isaac le explica que
les está diciendo a los compañeros, que cómo van a avanzar sin entender, y se ponen a
buscar la palabra inédita que apareció en el texto. Isaac trata de aplicarla, dice algo de
que su programa es “inédita”. Ahora discuten sobre lo que son los variables, Carlos
dice que es un reto tratar de entender este pequeño texto sobre las variables, sobre
cuántas variables está hablando. Se escucha un debate animado. Carlos pone ejemplos
con las camisas y los colores de las camisas, que viene del manual del educador
comunitario. Ayer observé en el pizarrón que aplica también el ejemplo del manual
sobre el maíz para explicar la metodología para un proyecto de investigación. (Ob-aula-
[Link] grado)
Trabajar un proyecto de investigación suele ser percibido como una tarea más
compleja, incluso por los mismos educadores; en la concepción de este tipo de proyectos,
225
además, los padres de familia ya no tienen participación: “Conrado dio una introducción,
comentando la diferencia entre los proyectos de aprendizaje y el proyecto de investigación; en
este último, los padres ya no tienen injerencia en la elección del tema porque es más
‘complejo’” ([Link] grado-seminario de apertura).
Para establecer, además, el diálogo con los saberes considerados como disciplinarios o
científicos, se utilizan recursos bibliográficos e informáticos cuya disponibilidad, generalmente,
se encuentra sujeta a ciertas limitaciones. Los educadores buscan suplir los materiales
faltantes a través de textos y materiales conseguidos en visitas a la ciudad o la consulta a
expertos. En relación a estos últimos, se estima que también existe la figura del asesor externo
que ha de profundizar en saberes especializados a través de cortas estancias en las
comunidades; sin embargo, en la práctica, esta estrategia ha encontrado poca
implementación, debido a limitantes de recursos y logística para los traslados a las localidades,
a veces muy apartadas. A continuación, mencionaré brevemente algunos ejes pedagógicos de
la formación de los jóvenes en las Secundarias Comunitarias.
226
conocimientos, más allá de mencionar y relacionarlos, se han de articular; “la articulación no
consiste en tratarse los conocimientos como al currículum nacional, sino que la comunidad
tenga injerencia, una participación directa, capacidad y un campo de intervención para decidir
cuáles conocimientos se incorporan” (E-registro manual-HMS-integrante coord.). Se parte de los
intereses de los jóvenes y de los comuneros, buscando hacer que estos se sientan partícipes de
la escuela; con ello, el modelo intenta diferenciarse de la educación escolar concebida como
tradicional: “Antes eran alumnos pasivos, no se le preguntaba qué quería saber” (E-registro
manual-HMS-integrante coord.).
227
reconceptualizado los papeles de estudiantes y educadores, con la intención de deconstruir las
interrelaciones más bien jerárquicas del aula tradicional y recurriendo a los fundamentos de
Freire en torno a la educación bancaria.
La participación comunitaria
Otra de las vías centrales de la participación es la entrevista aplicada por los jóvenes en
la comunidad que he mencionado. Además, la figura del Consejo Representativo (CR) que
reemplaza al tradicional Comité de Padres de Familia es de relevancia para comprender cómo se
228
busca generar una toma de decisiones colectiva y una aproximación directa entre escuela y
comunidad. Profundizaré en el papel de mediación que ejerce el Consejo Representativo en la
práctica más adelante.
Se promueve el uso oral y escrito de ambas lenguas; para la escritura del zapoteco en
Santa María Zoogochí se emplea el “alfabeto funcional” que toma en cuenta los diferentes
fonemas del zapoteco. En lo que respecta el uso escrito de la lengua materna, se observa que
no se cuenta prácticamente con textos impresos en la variante local; los estudiantes, en
cambio, generan sus propios textos a través de la traducción de los escritos realizados en
castellano en el marco de su proyecto al zapoteco. Ambas versiones son presentadas en el
informe final. En cuanto a la expresión oral, destaca que las exposiciones de los jóvenes se
practican en ambas lenguas para adquirir seguridad y fluidez. Se tiende a privilegiar el uso del
zapoteco cuando se expone frente a los padres de familia para facilitar la comprensión y el
diálogo. Profundizaré, en el marco del análisis, en la articulación y las implicaciones de las
prácticas lingüísticas observadas.
En este marco, resulta de sumo interés ahondar en cómo los comuneros y los jóvenes
han percibido la presencia y práctica de un modelo diferencial de educación secundaria en el
espacio escolar en lo que respecta al valor atribuido a los estudios escolares y las expectativas
que se tiene hacia la formación de los jóvenes.
229
230
6. (Re-) significaciones de una escuela comunitaria: la práctica y sus
tensiones
En este marco, en el presente capítulo, voy a partir de la reconcepción del papel de los
educadores comunitarios y la resignificación de sus saberes pedagógicos como parte de un
proceso de apropiación paulatina y colectiva de la propuesta educativa, que se articula a través
de la misma práctica, y los procesos de metacognición de esta que se reflejan en la reflexividad
docente, además de los discursos que se articulan a partir del papel de intermediación que
asumen los educadores en la interacción con los otros actores. Posteriormente, profundizaré
en la interlocución de los educadores con una figura fundamental del modelo, el Consejo
Representativo, y la participación de este y de los padres de familia en el modelo, que plantea
ser distinta a otras modalidades educativas.
Erica González Apodaca (2010) analiza que la labor docente en un proyecto educativo
con enfoque comunitario conlleva la necesidad del profesionista de replantear sus quehaceres
y la distancia en relación a los integrantes comunitarios para poder trabajar de acuerdo al
enfoque dialógico, en el que se pluraliza la visión de quienes conocen y pueden compartir
saberes (p. 236). A partir de ello, se generan cuestionamientos acerca de los “supuestos del
quehacer profesional” y de los mismos saberes a ser enseñados (p. 237). Este proceso de
apropiación conlleva además aspectos afectivos y socioétnicos que implican una re-
identificación con la cultura originaria y la concientización acerca de las estructuras de
dominación a las que han estado sujetas las culturas originarias (p. 234). Esta conciencia va de
la mano con un reposicionamiento sociopolítico (p. 239), aspecto relevante en el contexto de
las ESCI en relación al papel de intermediación de la que participan los actores en un contexto
78
Publiqué un artículo sobre el papel de la figura del educador comunitario en el modelo de las ESCI
donde expongo algunos de los aspectos aquí planteados (Kreisel, 2016b).
231
caracterizado por tensiones políticas en torno a la educación indígena oaxaqueña, pero
también nacional.
Un elemento importante para reflexionar sobre cómo los docentes de las secundarias
comunitarias se han apropiado de este modelo diferencial es la misma trayectoria formativa y
laboral que estos han recorrido. Cacho Alfaro (2004) argumenta al respecto que “la profesión
docente es una construcción histórica, y que la identidad profesional se constituye a partir de
la biografía escolar y la actividad docente cotidiana” (p. 80). Considerando el ser docente como
construcción histórica en un contexto sociopolítico determinado, diferentes autores 79
constatan la conformación de un habitus profesional que, en cierta medida, tiende a ser
perpetuado en la práctica. Las Secundarias Comunitarias de Oaxaca buscan romper con una
serie de esquemas de la educación oficial en México 80 que, sin embargo, en la propia historia
formativa de los educadores han estado, en mayor o menor medida, presentes.
Al aproximarme a los docentes que laboran en las ESCI, me encontré con un panorama
diverso de antecedentes formativos y de experiencia; se han integrado a este modelo
pedagógico desde distintas trayectorias en el campo educativo. Algunos educadores se
insertaron en el proyecto como recién egresados de las instituciones formadoras de docentes,
otros ya contaban con práctica en diferentes niveles educativos: primaria y preescolar, e
incluso bachillerato. En algunos casos, hay experiencias previas también como asesores de
supervisión escolar, en el subsistema de Educación Indígena del estado.
Entonces entré al bachillerato integral comunitario de Oaxaca. Trabajé San Juan Copala
y después en Santiago Nuyoó, con Triquis y luego con mixtecos. Pero de ahí, el sistema
pasaba como aquí en la secundaria, no teníamos plazas, teníamos el temor de perder
el trabajo, entonces ingresé a la primaria indígena. Siempre me gustó esa línea.
79
Recurro al concepto de habitus como apoyo teórico; Capdevielle (2011) advierte que
tendencialmente, “la manera de plantear la relación entre las estructuras objetivas y el habitus,
desdibuja el papel activo del agente para transformar sus propias disposiciones” (p. 31); esto,
comprendiendo el habitus como “sistema de disposiciones a ser y hacer”, como una “potencialidad” (p.
35) que “implica también la incorporación en los cuerpos de las relaciones de poder constitutivas de la
sociedad” (p. 36). Esto no excluye una capacidad generativa del habitus (p. 37). Capdevielle señala que
“en la teoría de Bourdieu el habitus puede ser transformado no sólo por los efectos de ciertas
trayectorias sociales, sino también por el autosocioanálisis provocado y acompañado” (p. 39). Sin
embargo, “la toma de conciencia, por sí misma, no alcanzaría para revertir el peso de las disposiciones
adquiridas en un proceso de sedimentación progresivo”, sino que, de acuerdo al autor, se requiere de
procesos socializadores para transformarlas (p. 43). Dietz (2009), a su vez, retoma el “habitus
bourdieuano como gozne creativo y nada estático entre la praxis cultural y la identidad étnica” (p. 69); el
autor plantea, con Bourdieu (1991), que se trata de “un conjunto de ‘estructuras estructuradas’ que
pueden actualizarse como ‘estructuras estructurantes’” (Dietz, 1999, p. 67).
80
La ruptura con prácticas escolares consideradas como tradicionales tiene un trasfondo sociocrítico y
político que se inscribe en el contexto del movimiento magisterial y específicamente indígena de
Oaxaca, y también conlleva el diálogo con una serie de posicionamientos académicos, defendidos por
los intelectuales indígenas oaxaqueños en diálogo con otros actores de la academia mexicana.
232
Entonces en la primaria indígena ya trabajé como profesor de grado, de tercer ciclo
que es quinto y sexto grado. Tuve dirección, también tuve dirección ahí con grupo. Y
después fui asesor pedagógico de la zona de Yagila, luego de la zona de Zoogocho. Y
ahora ya me incorporé a la secundaria comunitaria. Entonces más o menos son como
once años ejerciendo la docencia (…). Ejerciendo la docencia en contextos
multiculturales. (E-Maximino-educador)
Para algunos educadores que han tenido experiencia previa frente a grupo, el ingreso a
las Secundarias Comunitarias representa un cambio relevante porque implica transformar
formas de hacer y de significar el ser docente y la misma noción de educación escolar,
previamente asimiladas y practicadas como profesionistas.
233
para enseñanza en preescolar y primaria en el contexto indígena. Es por ello que se tuvo que
optar por buscar a educadores dispuestos a asumir el modelo, el cual rompe con las
concepciones curriculares de la mayoría de programas de formación profesional docente.
Fue también por la misma vía, con la maestra de Solaga, fue la que me comentó. Dice,
hay esta oportunidad. Pero al mismo tiempo también requieren del apoyo, dice, de
maestros que tengan pues también este perfil [de formación intercultural bilingüe], de
preferencia, dice, para trabajar con secundarias comunitarias. Pues al inicio yo dudé,
¿no? Porque secundaria, pues otro nivel. (….) Primero, porque dijo [el asesor] que no
tiene que ver, al menos en este modelo, no tiene que ver si tienes el perfil para
secundaria. Aquí se busca, es otro el objetivo, ¿no? No es que tengas el perfil, no, sino
que aquí es entender el modelo. Y también tener las ganas de aplicar el modelo,
trabajar con esas características. Y pues ya fue que nos fuimos convenciendo de la
secundaria. (E-Conrado-educador)
Se observa que los egresados de las primeras generaciones de la ENBIO −la cual se
planteó como proyecto pedagógico adaptado al contexto multicultural oaxaqueño− consideran
que a pesar de algunas distancias teórico-metodológicas, la preparación recibida les
proporcionó herramientas importantes para su posterior desempeño como educador de las
Secundarias Comunitarias, aun habiéndose formado para el nivel de preescolar y primaria.
Alberto: Exactamente porque también la Normal era una alternativa que iba a trabajar
con, que iba a formar docentes para la educación bilingüe, realmente bilingüe. En
base a eso, se sustenta la Normal, su enfoque tiene que ser bilingüe intercultural.
Entonces en base a eso nos daban esas teorías, ¿no? Y también se tenía que
trabajar lo que era la cultura, recuperar los conocimientos de los niños, los
conocimientos comunitarios, todo eso.
Inv.: ¿Entonces para usted no fue tan grande el choque al entrar al nuevo modelo?
Alberto: No, exactamente, ya venía uno con esa mentalidad de que había un
conocimiento comunitario, había que respetarlo, había que trabajarlo, entonces,
pues ahora trabajar en la secundaria nada más es como ir encaminándose más. (E-
Alberto-educador)
La adecuación regional de los programas de formación profesional y su cercanía al
discurso de la educación comunitaria oaxaqueña, como en este caso, donde se entiende que
“la base para tener una educación intercultural que se aboque a la formación de docentes
indígenas, se fundamenta en el poder comunal, el disfrute comunal, el servicio comunitario, el
saber comunal y las distintas manifestaciones de la comunalidad” (Reyes Sanabria & Vázquez
Romero, 2008, p. 96), parece facilitar la transición hacia el modelo diferencial de las ESCI.
234
Secundarias Comunitarias, tanto a nivel comunitario como también en otros contextos
sociales. Para estos procesos de apropiación, habrá que contemplar lo que Coronado Malagón
(2013) nombra la “cultura etnomagisterial” que caracteriza el gremio en el estado de Oaxaca y
que incide en la configuración del habitus docente, aunque no de manera homogénea o
unívoca.
235
confrontar al educador, en discurso y práctica, con interpretación y replanteamiento de su
propio papel docente, sus saberes profesionales y su propia concepción de las necesidades
educativas de los niños y jóvenes y las comunidades originarias. Demanda, finalmente, la
adscripción a una concepción crítica de la educación escolarizada y de la pedagogía clásica,
como es promovida en el modelo.
Está muy pendiente Don Rigoberto, (…) ha sido alguien que ha compartido muchas
experiencias. Precisamente me estaba platicando cómo fue que él se formó, iba
caminando de Solaga hasta Yalálag porque esa vez, era todavía a principios de los años
70, no había secundaria en Talea, llegó en 1976, la secundaria técnica. Entonces al
irme platicando sus experiencias de vida, yo me voy dando cuenta por qué tenemos
que, nosotros - pues no es no más defender por defender, sino identificarnos y
apropiarnos con esta escuela porque está, ahora sí, plagada de muchos antecedentes
personales de las personas de aquí (…), sus necesidades, su sentir y sus deseos de que
siga existiendo este tipo de escuela. (E-Maximino-educador)
La identificación con el papel de ser educador comunitario y, a partir de ello,
relacionarse estrechamente con la comunidad, no únicamente atañe a las tareas que se
podrían considerar propiamente escolares, sino que implica también romper con la idea de
tiempos, horarios y espacios circunscritos al modelo clásico de la institución escolar, para
involucrarse y colaborar con las necesidades de los integrantes de la comunidad más allá de
ello.
Cuando le dije a Carlos ayer que le ofrecí al señor Eduardo ayudarle el fin de semana
con la computadora, Carlos se entusiasmó y dijo que era justamente eso, la relación
con la comunidad, también colaborar en algo, interactuar más allá de la escuela. Eso
236
en referencia a lo que se habló durante el curso la semana pasada. (Conversación
informal-Carlos-educador-escuela)
Cuando regresamos a la escuela, estaba Alberto en la sala de computación y nos
enseñó un bonche de hojas que le habían entregado los productores de café, que
había que pasar a computadora y corregir porque estaban con error (el nombre del
presidente de bienes comunales, en cuyo lugar estaban los datos del agente). Me
ofrecí a ayudar, y nos pusimos a trabajar pasando las hojas, hasta las 21 horas. Dijeron
los maestros, así es el trabajo aquí, fuera de horario. Estuvieron bromeando sobre los
pagos de las horas extra al modo de Cantinflas, un 25% de trabajo extra-horario,
además de una cuota por cada hoja. A mí se me hizo interesante que los maestros de
esta manera participan en el trabajo comunitario, en cuestiones que no incumben a la
escuela propiamente. (…) Es un tipo de tequio que brinda la escuela. (Ob-biblioteca)
Luego nos fuimos a la biblioteca; llegaron los señores de los documentos de ayer, a
revisar y a imprimir, y además del pago de las copias, ofrecieron “para los refrescos”;
Alberto no lo aceptó y dijo que lo hicimos entre los tres, y no, que no iba a aceptar
nada. A Carlos parece que le ofrecieron afuera también, nuevamente, el dinero, pero
Carlos no aceptó tampoco y luego me dijo que eso cómo se vería luego, que dijeran:
‘Estos maestros nos cobraron cien pesos por hacer este trabajo’; sería penoso. (Ob-
biblioteca)
En lo que respecta la práctica pedagógica, enseñar por proyectos de aprendizaje y de
investigación, vinculados a los saberes comunitarios y en diálogo con otros conocimientos,
implica también el compromiso y la dedicación necesaria del educador para convertirse en
actor creativo y pro-activo de los procesos formativos que se conciben como construcciones
colectivas que se basan en el contexto en el que se insertan, sus características y necesidades
(cfr. apartado [Link].). En este proceso, cabe, de acuerdo a la concepción de los actores del
modelo, la innovación procesual, en consonancia con la noción flexible del currículum que se
maneja.
237
estrategias que correspondan a las formas de aprendizaje a las que aspira el modelo y que
logren crear las articulaciones entre saberes y prácticas. También aquí se observa que se
requiere trascender el espacio áulico y pensar el aprendizaje como proceso vivencial en el
contexto comunitario, incluso cuando a la aplicación de conocimientos “científicos” se refiere.
Lo que yo hago, esa articulación que le presenté hace rato, es tratar de abordar,
articular con esas áreas, pero que sea también de forma reflexiva porque si se aborda
así mecánicamente, no va a tener caso, ¿no? Si ellos abordaron elementos del mapa
nada más para memorizar, un mapa lleva estos elementos y no hubo reflexión, [no]
hubo aprendizaje, vamos a caer en lo mismo, de enseñanza, en lo mecánico. En
cambio, cuando yo compruebo de que aprendieron lo de los mapas, cuando ya me
dicen, por ejemplo, si les pregunto, este lugar, cuántos kilómetros mide esto. O la
escala, por ejemplo, cómo sacas la escala de este mapa, que hicieron ellos en sus
mapas. Entonces ya me doy cuenta quién ya va entendiendo y quién no. Entonces ya
ese día le dije, los de ese lado, me sacan la escala de este mapa, que está acá, del
grande, que estaba acá, y los de este, me sacan de este que está acá. Y corriendo se
amontonaron y sacaron su calculadora y casi compitiendo, y sí lograron pues sacar. Ahí
pude evaluar que sí comprendieron.
Pues puede haber uno o dos que todavía, los distraídos, Claudio, es el más
distraído en el grupo. A él sí le voy a entender si no me puede hacer ese trabajo, pero
vamos a ir forzando también, con el plano que se va a hacer de la comunidad, van a
entender. Pero yo, yo veo así, es sobre la práctica que van a interiorizar el
conocimiento. No va a ser sobre los libros, lean esto y se acabó. Sobre la práctica,
sobre la práctica pues, van a entender esto (señala libro). Los que no hayan entendido,
lo van a entender más adelante. (…). Entonces con esa información que tengo ya
podemos ahora darles a ellos, como ya conocen, ahorita ya manejan lo de escala, les
diga, a ver, tanto mide aquí hasta acá, ahora quiero que me saquen la escala de este
mapa del plano de la comunidad.
Ahí entra otra vez lo que es los problemas matemáticos reales. Ya no se
plantear un problema, el de, “a tal distancia está el lugar, mide tanto, calcula cuanto
tiene eso”, eso es lo que se acostumbra. Aquí lo que tiene es que se enfoca en
problemas reales. (…) Sí, pero es lo que digo, ahí entra uno como educador, se
requiere mucho análisis, a veces en las noches me pongo a analizar, a veces en el salón
veo lo que están trabajando, ya digo, pues cómo le voy a hacer esto, ya le busco, le
busco. (…)Sí, muy complejo pero lo importante de eso es que se dan aprendizajes
reales. No es mecánico. Yo siempre busco eso pues de que ellos aprendan, realmente
aprendan, no memoricen nada más. (E-Conrado-educador)
La capacidad de pensar en estrategias conformes con los fundamentos del modelo
conlleva un camino de experiencia y esfuerzo a largo plazo, de dedicación, análisis y
observación, pero, sobre todo, la disposición de aprender del contexto y reflexionarlo.
Sí, porque es lo que tiene este modelo, pues exige mucho trabajo del educador. Por
ejemplo, a veces me pongo a pensar, bueno, el caso de la primaria, pues no sé cómo lo
238
hacen ellos. Si ellos, su tiempo por ejemplo de analizar cómo van a conducir las
actividades, o siguen con lo tradicional del libro, pues el libro ya está, no más te guías
ahí y ya, ya no se preocupa uno de analizar cómo voy a profundizar eso, cómo voy a
relacionar eso, ¿no? Pero cuando es así de abordar o enseñar de otra forma, es ahí
donde ya exige mucho análisis, mucha reflexión, buscar bastante, observar bastante
(…). (E-Conrado-educador)
Este proceso adquiere también la dimensión individual de la labor de cada docente
que analiza a fondo su proyecto y genera las estrategias necesarias.
Inv.: En sí, con todos estos años, me llama la atención que dice que aún falta para
dominar el modelo, a qué se refiere, ¿qué hay que trabajar más?
C: Sí pues de por sí, esa modalidad, es complicado, ¿no? Porque no es como otra
modalidad donde ya hay libros, ya se van guiando. En cambio aquí no, ni siquiera
hay fuentes de investigación, para decir, sobre eso [nos] vamos a basar. Por
ejemplo, esto conseguí, traje esta enciclopedia, estoy buscando por dónde.
Inv.: Usted por su cuenta la consiguió.
C: Ajá. La internet, igual, busqué algo de información, pero a veces no viene la
referencia completa, algunos traen, otros no más viene la pura dirección, y sí, es
muy complicado, ¿no? Es lo que complica el trabajo. Con la comunidad, igual
también, siento yo que todavía falta. Por lo mismo que está complicado, entonces
es difícil profundizar, en este caso, el proyecto, profundizarlo en la comunidad, de
ver los conocimientos, los valores comunitarios. Eso es donde yo veo que todavía
nos falta esa parte pues, cómo encontrar, hallar esos conocimientos comunitarios
para trabajarlos con los estudiantes. Pues yo también busco mis estrategias, sí trato
de analizar bien el proyecto. Me pongo ahí a revisar cada aspecto del proyecto y de
ahí pues estoy haciendo un esfuerzo. (E-Conrado-educador)
Esta forma de trabajar requiere que el educador se relacione con la comunidad en la
que se inserta; la mediación del vínculo escuela-comunidad y de las interrelaciones con los
habitantes se convierte en un elemento central en la propuesta que se desarrolla,
necesariamente, también entre tensiones, como profundizaré. Demanda al educador la
capacidad para negociación y el saber interactuar tanto con las pautas de la organización
comunitaria como también con la diversidad de expectativas hacia la escuela que caracteriza el
contexto. Este proceso de replanteamiento de la identidad profesional ha llevado a los
educadores a reconocerse frente a aquella otra identidad profesional que buscan renovar; en
este caso, llegan a identificarse como educador comunitario frente a un concepto más
tradicional del perfil del maestro de educación básica, de acuerdo al proceso histórico de
conformación del habitus docente en el sistema educativo mexicano. Esto, tanto desde
posicionamientos pedagógicos como también desde posturas etnopolíticas.
239
tradicional que se juzgan como poco favorables. Se observa una cierta tendencia a la
dicotomización de ambas formas de “ser docente”, que puede considerarse como estratégica.
Esto, en la medida que contribuye, a través del contraste, a la defensa y promoción de una
propuesta educativa que, a pesar del movimiento mayor por una educación propia para un
estado caracterizado por un alto porcentaje de población indígena, a través del PTEO, se
posiciona como el esfuerzo más atrevido de desestructurar el modelo de educación pública;
como “una forma muy diferente, única, una forma muy singular de hacer educación
secundaria” (E-director DEI).
Bello (2004) aboga, en este sentido, por “entender los movimientos indígenas como un
proceso ciudadano”, lo cual conlleva “entender la naturaleza del fenómeno étnico, más allá de
todo esencialismo”, pues a ella subyacen una diversidad de temas y problemáticas (p. 15). La
lucha por el derecho a una educación propia, sustentada en documentos como el Convenio
169 de la OIT, formaría, desde esta mirada, parte de los esfuerzos por la construcción de una
ciudadanía étnica. Bertely (2005) afirma que “la lucha por el reconocimiento de ciudadanías e
identidades étnicas compuestas daría forma y contenido a la demanda no sólo política, sino
ética”, teniendo en cuenta justamente esta necesidad de “reconocer a los pueblos indígenas
como sujetos colectivos del derecho” (p. 13). Para Bello (2004), la etnicidad, de esta manera,
posee una manifiesta dimensión política que nace de las relaciones del grupo étnico con la
sociedad hegemónica, pero también se relaciona con las prácticas cotidianas.
Las identidades forman parte de un ámbito politizado de la vida social indígena, que da
sentido a su acción colectiva y sus relaciones con el Estado y el resto de la sociedad,
pero que también se asocia con la vida cotidiana y las prácticas sociales de los sujetos.
Las identidades no sólo son un estandarte o una estrategia instrumental enarbolada
por sujetos hiperreflexivos, sino también formas de comprender y organizar la
realidad. (Bello, 2004, p. 15).
240
En la construcción de una nueva ciudadanía étnica, de una rearticulación de “lo
escolar” y de nuevas prácticas educativas, planteo aquí la adscripción etnopolítica de las
Secundarias Comunitarias y de los educadores participantes también desde la dimensión de la
etnicidad como proceso de devenir, como “identidad futura, o sea, una identidad potencial”
(González & Haye, 2015, p. 450). Esta, ciertamente, se construye a partir de una “pluralidad de
voces y de tensiones subjetivas que convergen en una compleja búsqueda identitaria”, y que,
“a partir de diferencias presentes y diferencias pasadas que perviven en el presente, construye
similitudes, o sea, produce colectividades” (p. 448).
Ayer, parece que los alumnos le preguntaron [al educador] por qué no habla el
chontal, y les explicó cómo las lenguas se fueron desplazando por los efectos del
mismo sistema educativo, desde la fundación de la SEP. ([Link] grado)
Carlos explica [a los estudiantes] que en los años 80 se empezó a dar también calzado,
y que se logró dar los uniformes sólo en algunos estados, también Oaxaca. Comenta
que ayer en la reunión le preguntaron por la luz para la nueva escuela. Les explica que
el movimiento magisterial contra la reforma busca frenar el retroceso que implica la
reforma para la comunidad. Les platica lo que les comentó a los padres, la asamblea, la
violación de los artículos 3° y 73°, y que se quita, que el gobierno se deslinda del ramo
educativo, cuando en la constitución que tenemos, antigua, hay esto que le llaman, el
PIB, el producto interno bruto, un recurso que manejan todos los países, y está
destinado para la educación de todos los estados debe darse un 12%, pero en Oaxaca,
antes de la reforma, de esos artículos, el porcentaje que recibía el IEEPO, era del
0.02%, no alcanzaba ni el 1%. Era la miseria que recibía. Se convertía en millones de
pesos. 125 millones de pesos que recibió el IEEPO, como patrón sustituto de la SEP,
recibía esa cantidad, pero triplicaba la cantidad que recibía el propio congreso de
estado. Por eso el gobierno del estado siempre metió las manos para administrar el
recurso. Dice que va a cancelar la información porque no le hacen caso. ([Link]
grado)
En cuanto a las identidades del educador comunitario, quiero retomar aquí el
planteamiento de Bello (2004) respecto a la relación la identidad con “la vida cotidiana y las
241
prácticas sociales” y las “formas de comprender y organizar la realidad” (p. 15) de los sujetos.
También Rockwell y Mercado (1988) constatan que los docentes se identifican “como sujetos,
es decir, como personas que organizan su propia vida y trabajo dentro de las posibilidades que
dan las condiciones materiales de cada escuela” (p. 68). Ello conlleva también la coordinación
de la vida personal y familiar del docente, además del papel que asume en su propia
comunidad de origen y de las obligaciones y necesidades relacionadas, con su quehacer
docente, que en el caso de las secundarias comunitarias y de acuerdo a los educadores
entrevistados, implica un alto grado de disposición y tiempo.
Inv.: Es interesante este punto, que el educador tiene que sentir un compromiso con
ese tipo de modelo, tan alternativo.
E: Sí porque como decíamos, a veces no hay horario o de repente hay cosas que hacer
en la tarde y uno se sacrifica, a veces hay que dejar a la familia, hay que pues apartar
las cosas que tenemos que hacer, dejarlas a un lado y sacar el trabajo adelante.
Aunque muchas de las veces a lo mejor se molestan las familias pero no hay
problema porque sabe uno que es el trabajo, que ahí también sacamos para vivir y sí
es importante hacer las cosas bien. (E-Elena-educadora) 81
También se visualiza, finalmente, la influencia de los aprendizajes de los educadores en
la dimensión personal; a través de los procesos de formación docente promovida por el
modelo, algunos educadores van integrando lo reflexionado a su vida familiar, por ejemplo, en
lo que al uso y la enseñanza de la lengua materna a sus propios hijos respecta, pero también
en las ideas que proyectan para sus propias comunidades, de las que, aunque vivan a distancia
por la labor docente, siguen formando parte.
Elena me contó que ya está hablando más en chinanteco con su niña y le dice que
pronuncie las palabras, pero aún no pronuncia bien. Que su esposo sigue hablándole
en español, pero sí la idea es que aprenda las dos lenguas. (E-informal-Elena-
educadora)
Interesante, Carlos dice que lo que le gustaría mucho es hacer el trabajo que hace pero
en su pueblo, le gusta que aquí se rescaten los conocimientos comunitarios pero se
pone a pensar en su comunidad donde se están perdiendo. Esto salió en la plática
sobre la movilidad permanente de los docentes; él comentó, cómo es la vida de un
maestro, que siempre está a disposición de que lo reubiquen. (…) Carlos dice que en su
pueblo, ya hay una telesecundaria, por eso no se podría introducir la secundaria
comunitaria, sin embargo, le gustaría trabajar allá. Está pensando que podría formar
un tipo de colegio de educación en general, para recuperar los conocimientos
culturales que se van perdiendo en su comunidad. (Conversación informal-Carlos-
educador)
81
La docente entrevistada es mamá de una niña pequeña, además de ser la hija mayor de su familia y
estar al pendiente del bienestar de los integrantes de esta, que viven a varias horas de distancia.
242
Platicamos sobre la cuestión del maíz transgénico, el control del alimento y demás por
el sistema; Carlos dijo que él y su hermano convencieron a su mamá para no vender
los terrenos, pues Carlos ha llegado a la conclusión que un día va a regresar a vivir en
su pueblo y trabajar el campo, porque así como estaban las cosas, con el gobierno, eso
era lo mejor, y motivar que se siguieran conservando los cultivos comunitarios, y
transmitir eso a las generaciones jóvenes, hijos y nietos. (Ob-casa de doña Griselda)
El compromiso con el modelo y la identificación con sus principios, además de las
obligaciones laborales como tales, comportan, por una parte, la “adscripción o membresía”, y
por otra, “conocer y compartir los contenidos socialmente aceptados” por el grupo en
cuestión, en este caso, de los integrantes del modelo. Se trata de un proceso de afirmación
consciente, “ya que para compartir algo, se necesita conocer ese algo y todavía más, es preciso
asumirlo como propio” (Mercado Maldonado & Hernández Oliva, 2010, p. 234). La apropiación
docente, y con ello, también la conformación de un sentido de pertenencia al modelo y sus
planteamientos pedagógicos e ideológicos, es una construcción procesual, variable, que
depende de referentes previos, de los motivos de la integración al modelo, también diversos, y
de las experiencias vividas en la labor cotidiana, en la familiarización con los retos de la
metodología.
Carlos le dijo a Alan que tenía que rociar [a la compañera] con agua. Le dio su jícara y
Alan tomó agua pero no sabía qué hacer. Carlos le dijo que tenía que ser con la boca,
tres veces, en la frente. Para que el espíritu del agua la soltara. Y que ella tenía que
243
hablarle al agua, lavarse con la misma agua que le había provocado el susto. (Ob-
riachuelo)
En el almuerzo, Doña Griselda me dijo que me podía ofrecer un naproxeno que le
quedaba de cuando ella se había caído, y cuando me vio dudar, dijo que también
podría ser un té de aguacate. Maravilloso, esa oferta sí la acepté, me ofreció
prepararme uno a mediodía. Los maestros participaron en esta plática también, Carlos
sabía de este té curativo. Dicen que la hoja de aguacate desinflama, y que también se
puede aplicar externamente con agua muy caliente mezclada con sal. (…) Camino de
regreso a la escuela, Carlos me fue especificando que no podría ser cualquier tipo de
aguacate sino el aguacatillo que es más chico y sólo las hojas de este árbol tenían ese
aroma. Me señaló rápido varios árboles de aguacate grandes en el camino y me dijo
que esos no eran. Le dije, sorprendida, qué rápido sabía distinguir los árboles, y me
dijo que ya lo había aprendido. (Ob-casa de doña Griselda)
En cuanto a la implementación del modelo a la práctica, se vuelve necesario para el
educador familiarizarse, además, con nuevos saberes pedagógicos, pues enfrenta un cambio
de metodología, de acuerdo a los planteamientos del modelo. Rockwell y Mercado (1988)
hacen notar que los docentes, “como sujetos, se apropian selectivamente de saberes y de
prácticas”; por medio de este proceso, además, con su práctica cotidiana, “contribuyen a la
conformación misma de cada escuela” (p. 68). Es así como la práctica pedagógica de cada
educador contribuye a la articulación concreta de la cultura escolar propia de las Secundarias
Comunitarias, por una parte, en lo local, y por otra, al modelo como tal y como construcción
colectiva, con su conjunto de planteles. A ello, desde mi perspectiva, contribuye el conjunto de
actores escolares y comunitarios, estudiantes, padres de familia, comuneros, autoridades
locales.
82
“Podemos pensar en la escuela, de manera genérica, como un espacio en el cual el encuentro con una
particular selección de los signos y herramientas culturales es mediado por el encuentro entre sujetos,
particularmente entre un sujeto ‘conocedor’ y otros sujetos que desean aprender. La mediación de este
encuentro supone una actividad. Si lo pensamos desde la perspectiva histórico-cultural, una actividad
necesariamente lleva a producir y transformar el conocimiento. Esta actividad entre los sujetos en este
encuentro permite, como decía Bruner, ‘ir más allá de la información dada’” (Rockwell, 2000, p. 14).
244
aprendizaje cooperativo, autónomo y construido de manera autorresponsable por los jóvenes,
al que aspira el modelo. Profundizaré en las tensiones que se presentan en torno a estos
objetivos en la práctica cotidiana, en relación a la gramática escolar clásica, pero también otros
factores, en un siguiente apartado. Aquí abordaré la rearticulación de los saberes pedagógicos
que demanda la cotidianidad educativa de las ESCI de sus educadores. Sostengo que se trata
de un proceso dialéctico que se constituye entre elementos de la formación inicial y la propia
trayectoria formativa, la experiencia práctica, los insumos y cuestionamientos que se generan
en los procesos de formación docente de las mismas Secundarias, en diálogo con el colectivo
de educadores, coordinación y asesores, las inquietudes auto-formativas personales de cada
educador, pero también los replanteamientos que se producen en interacción con los actores
locales.
El diálogo, en algunos casos, es explícito, mientras que en otros más bien se trata de
una dimensión tácita, en la que se co-construye el saber en la cotidianidad de la interrelación.
Lo que busco enfatizar es el carácter participativo y situado de los procesos de construcción de
saber y de la reflexividad docente, implicando también una dimensión meta-cultural del
replanteamiento consciente de la cultura escolar. Lave y Wenger (1991) enfatizan este carácter
interdependiente, relacional, del aprendizaje, en cuando al contexto, los actores, las acciones y
la construcción de las interpretaciones de la realidad; constatan “el carácter socialmente
negociado inherente al significado y el carácter interesado y atento del pensamiento y de las
acciones de las personas-en-actividad” (pp. 50-51). La construcción del conocimiento se
concibe, por ello, como intersubjetiva y abierta, es decir, los saberes y los significados
atribuidos por las personas al mundo “son producidos, reproducidos y transformados” (p.
51) 83.
Arguyo, con Kalman (2003), que se trata de “procesos interactivos”, por medio de los
cuales se expanden “los conocimientos a la participación en la interacción social en el espacio
intersubjetivo” (p. 44). Para la autora, este proceso “es una parte constitutiva de la
aprehensión” (p. 44), es decir, se trata de la construcción de saberes con base en procesos
dialógicos y compartidos. Desde esta perspectiva, también el mismo proceso de apropiación
puede considerarse como intersubjetivo (p. 46). En las ESCI, estos procesos de co-construcción
que se desarrollan en diálogo e interacción permanentes con los demás actores, tanto
propiamente del modelo como también de las comunidades en las que se insertan las
escuelas, contribuyen la apropiación del docente de su papel como educador comunitario, y en
83
Traducción propia del inglés.
245
ellos inciden, naturalmente, también factores no sólo profesionales, sino también identitarios
y afectivos, etc.
Antonio Bolívar (2006) se basa en las metodologías narrativas para constatar que
“frente a la impersonalidad del oficio docente, el enfoque biográfico e identitario se quiere
inscribir en un nuevo profesionalismo, donde se recupera ‘autor-idad’ sobre su propia práctica,
y el sujeto se expresa como ‘autor’ de los relatos de prácticas” (p. 25). Por otra parte, desde
una perspectiva hermenéutica y considerando el discurso de la práctica como texto, me remito
a Bernstein y Díaz (1985) quienes afirman que, “como realización del discurso, los textos
median relaciones sociales específicas entre los sujetos”; constatan que “un texto nunca es
exterior a un discurso y que su producción no viene de un sujeto exterior al discurso; en otras
palabras, no existen prácticas sin sujeto y no existen sujetos sin discursos y textos” (p. 83). Es
por ello que pretendo recuperar aquí insumos procedentes del discurso de la experiencia y de
la práctica de los educadores de las Secundarias Comunitarias.
84
Traducción propia del inglés.
246
visibiliza también la historicidad de la educación escolar y su integración a los contextos
indígenas, o las “huellas del pasado” escolar, como precisa Rockwell (2007a). Así también
Alliaud, Suárez, Feldman y Vezub (2011) abordan los saberes docentes en términos de saberes
prácticos y experienciales, atravesados por significaciones históricamente construidas; se
construyen “a partir de las experiencias prácticas que viven (o vivieron) quienes enseñan (o
enseñaron) en diversas situaciones, épocas y contextos escolares” (p. 439).
[La integrante de la coordinación] me contó ayer que también lo que se busca es unir,
en torno a la segunda parte, la colectiva, la labor de los equipos porque en varios
casos, están desunidos, hay conflictos en los mismos equipos y no hay una reflexión
conjunta de la práctica, y ellos pretenden eso también generar, el trabajo en equipo de
los maestros en cuanto al proceso educativo. (Conversación informal-integrante
coord.-comunidad)
[En la reunión, el coordinador] volvió a insistir en la cuestión del colectivo como
esencia de la educación comunitaria y en la relevancia del trabajo de los mismos
educadores como colectivo, y de la relación escuela-comunidad que a partir de una
labor como colectivo docente tienen que generar y que no se da cuando falta el
trabajo colectivo interno del equipo. (Ob-reunión educadores-oficina coordinación)
Desde la coordinación, se busca fortalecer este proceso de la reflexión de la práctica –y
con ello, de las rearticulaciones de una nueva cultura pedagógica congruente con el modelo–
en colectivo en el marco del proyecto de la sistematización de la experiencia de las
Secundarias Comunitarias, que se plantea como proceso inductivo y colegiado. De Aguinaga
247
(2010) señala que, en el contexto de un proyecto de educación intercultural, la labor del
equipo docente contribuye al proceso de apropiación de los actores locales, para convertir la
escuela en un “espacio dotado de sentido” (p. 292) para la misma comunidad. Para ello, se
requiere un “proceso activo, vinculado a la cultura, transformador, voluntario, personal y
comunitario”, en el que el docente se compromete a formar parte de un “equipo en
movimiento y con aprendizajes constantes, trabajo y construcción colectiva”, contribuyendo,
de esta manera, a generar, paulatinamente, una educación autonómica (p. 292).
En el contexto de las ESCI, en este sentido, se busca constituir una opción educativa
más próxima a las comunidades y adecuada a sus necesidades, y que logre independizar la
educación de los jóvenes indígenas de las políticas curriculares nacionales. Por otra parte, se
plantea que la educación fomentada en las escuelas contribuya a fortalecer la autonomía de
los ciudadanos de las mismas comunidades, no sólo para decidir qué tipo de educación reciban
sus hijos, sino también en lo que a las formas de vida comunitarias y dinámicas de
interrelación con otros espacios sociales y la sociedad mayoritaria respecta. Se vislumbran, en
ello, ciertos planteamientos estratégicos en cuanto al énfasis en lo que se considera como
“propio” de las culturas originarias y sus comunidades, frente a las influencias de la sociedad
mayoritaria.
248
6.1.2. Saber ser educador comunitario – procesos de aprendizaje docente desde las
comunidades de práctica
85
Traducción propia del inglés.
249
En Zoogochí, los diálogos entre educadores acerca de distintos aspectos relevantes
para la labor educativa cotidiana (aunque también sobre asuntos personales de diversa índole)
tienen lugar en diversos espacios y tiempos, de manera formal e informal. Las ocasiones
informales resultaron frecuentes durante el periodo de trabajo de campo de esta
investigación, debido a la amplitud de espacios y tiempos compartidos entre los educadores, y
en los que, en este caso, me tocó participar. Así, por ejemplo, los horarios de la comida se
constituyeron como momentos de convivencia y diálogo, pero en los que con frecuencia se
abordaron temas relativos a la organización o reflexión de los procesos inherentes a la
secundaria (Ob-cocina de doña Griselda).
Entonces sólo fui muy brevemente al almuerzo. Estaba Don Petronilo y le pregunté si
ya había probado el primer trapiche que hizo, y nos contó que sí y que sí funcionó y
que le puso un diente más y unos señores le dijeron que no funcionaría así, que mejor
lo hiciera con los cuatro dientes habituales. Pero resulta que sí funcionó con un diente
más. Carlos analizó que con eso le aumentó una velocidad, como con la bicicleta, y que
es un inventor. (Ob-casa de don Petronilo)
Por otra parte, el colectivo docente organiza el trabajo conjunto en reuniones
espontáneas o planeadas en las instalaciones de la escuela; esto sobre todo cuando se trata la
preparación conjunta de actividades diversas, tanto pedagógicas como organizativas. La misma
intensidad del trabajo colegiado implica dinámicas de cooperación entre educadores (bajando
información de internet, analizando los proyectos, etc.). Frente a la diversidad de asuntos que
abarca la organización de la escuela, la cual también incluye la comunicación y reunión
frecuente con los integrantes del Consejo Representativo, los mismos educadores constatan
que no siempre se alcanzan a organizar los espacios suficientes para el trabajo conjunto en
términos pedagógicos. Aun así, las jornadas resultan muchas veces prolongadas, más allá de
horarios comunes del trabajo escolar. En las reuniones formales, se abordan temas como la
250
organización de las juntas con padres de familia y con el Consejo Representativo, la
programación de eventos, cuestiones administrativas, pero también aspectos cotidianos como
la disciplina de los jóvenes.
Sí pues yo creo que sí se requiere de otras sesiones para ver sobre cuáles serían las
debilidades, las fortalezas de cada uno de los trabajos porque siempre va a haber. A lo
mejor mis otros compañeros tienen alguna forma diferente de cómo abordarlo o
alguna otra idea o alguna otra propuesta diferente de cómo hacer las cosas para que
pues salga un mejor producto. Esto también nos ayuda para que hagamos un mejor
trabajo. Sí ayuda bastante platicar. Con el colectivo de maestros. Sobre todo si ya
tienen mucha experiencia en cuanto al modelo de trabajo, a la metodología, entonces
como que sí tenemos buenas herramientas. (E-Elena-educadora)
Es el intercambio con compañeros con otros grados de experiencia en el modelo lo que
se configura, para algunos educadores, como parte fundamental de su propia inducción al
modelo que les permite solucionar dudas sobre la práctica. Uno de educadores, con poco
tiempo de haberse integrado a las Secundarias, constata que en su familiarización con las
características y formas de trabajar, ha podido apoyarse en diferentes actores, incluyendo a
86
Traducción propia del inglés.
251
educadores que laboran en otros planteles, pero forman parte del colectivo más amplio de
docentes del modelo. Atribuye un especial valor a la experiencia que estos han tenido en la
práctica, y al aprendizaje entre pares, dados los referentes compartidos:
252
Aquí es necesario mencionar también las condiciones de trabajo que se enfrentan: la
labor de los educadores comunitarios requiere de una dedicación amplia de tiempos y entrega
personal. Las condiciones de vida se caracterizan por la inserción en localidades generalmente
distantes a sus lugares de origen, por frecuentes desplazamientos por largas distancias, el
eventual alejamiento de las familias o la necesidad de trasladarse con ellas a las comunidades
respectivas, y por la disposición para trabajar en horarios adicionales. Esto se debe también a
los mismos tiempos comunitarios, donde los ciudadanos que integran al Consejo
Representativo, y los mismos padres de familia y comuneros, regresan tarde de la labor de
campo y se tienen que planear las reuniones en horarios después de las 7 u 8 de la noche, o
acudir a visitar a las autoridades en la agencia en estos mismos horarios. De esta manera,
también algunas visitas a portadores de conocimiento comunitario para los proyectos de
investigación tienen que realizarse cuando estos regresan de la jornada laboral.
Llegamos primero a casa de Doña Carlota. (…) Nos hizo pasar al zaguán y sentarnos en
una banca rústica. (…) ella, parada en el lavadero, medio de espaldas, escuchando.
Después de un silencio conveniente, Don Leandro empezó a hablar en zapoteco, yo ni
siquiera estaba segura que le estaba dirigiendo la palabra a ella. Conrado le explicó
posteriormente en español. Le explicaron que se trataba de apoyar para platicar a los
muchachos de la secundaria sobre los rituales y las creencias de antes. La señora
primero parecía reservada, pero accedió, con pocas palabras, pero dijo que el lunes y
martes (martes es la cita) no podía porque iba a cortar café. Se le explicó que la cita
era en la tarde/noche, como hasta las 8, 8 y cuarto, y dijo que sí, que iría a subir a la
escuela. Se le agradeció respetuosamente. (Ob-casa de doña Carlota)
La opción por el trabajo conjunto y co-constructivo, con sus implicaciones, y también
limitantes, se convierte, en este contexto, en una decisión consciente, enmarcada en los
fundamentos del modelo de las ESCI y el principio de la comunalidad.
Cualquier detalle que surgiera, estábamos los tres y estaban sus papás. A veces el
grupo no tiene ideas, pero el consejo, los papás tienen ideas. Por eso el modelo
impulsa la colectividad, hacemos caso a Paulo Freire que dice que todo se aprende en
253
grupo, todo se aprende en colectivo. (Registro [Link]
grado)
Las jornadas se vuelven extensas, pero se vislumbra cómo entre los integrantes del
equipo se articulan relaciones de respeto también hacia las situaciones personales y familiares
de cada uno. Lave y Wenger (1991) especifican, desde una perspectiva de la participación
periférica que connota la apertura y multilinealidad de las comunidades, que “existen
múltiples, variadas y más o menos comprometidas e inclusivas formas de situarse en los
campos de la participación definidos por una comunidad” (pp. 35-36) 87; desde mi perspectiva,
esto implicaría el que las comunidades se constituyan a partir de una diversidad de relaciones
y formas de participación de acuerdo a sus integrantes.
El día 25, [el coordinador] le llamó a Carlos para decirle que el próximo martes llegan
30 maestros de zona urbana, son supervisores, mesas técnicas y sectoriales, así dice
Carlos. Para conocer el modelo porque ellos también ya tienen que trabajar por
proyecto y no saben cómo. Sólo llegan el martes y el mismo día se van de vuelta. (…)
Carlos el jueves reaccionó rápido y convocó a alumnos y maestros antes de la salida en
su aula para comunicar la cuestión de la visita. Entre él y Conrado guiaron a los
estudiantes para generar puntos de reflexión sobre el modelo de la secundaria, para
profundizar de tarea para el día siguiente, viernes. (Ob-escuela)
87
Traducción propia del inglés.
254
Estas mismas situaciones exigen que educadores, estudiantes, pero también el Consejo
Representativo, profundicen en el modelo y sus características, pues se convierten en sus
promotores. Estas ocasiones llegan a ser, dado el contexto político, pero también los mismos
eventos comunitarios que organizan las ESCI, periódicas. Translucen, invariablemente, tanto
los posicionamientos pedagógicos como también etnopolíticos que defiende el modelo.
Otra vez este evento hace que se trabajen las características del modelo. Lo mismo con
Solaga, lo mismo con Nogales, lo mismo con la participación en el foro de Ixtlán, etc. La
misma dinámica hace que continuamente se aborde el modelo educativo con los
mismos alumnos y se insista en que se “pongan el chaleco de la Secundaria”, cosa que
Carlos repite. (Ob-escuela)
También en la reunión con el consejo, (…) Carlos retomó parte de este discurso sobre
el modelo. Creo que el mismo hecho de que este modelo sea diferente y haya recibido
críticas fuertes a lo largo de su existencia, además de la actual situación de
incertidumbre en cuanto al reconocimiento federal, hace que el discurso sea explícito y
continuo. Y se busque especialmente que los diferentes actores se apropien. (Ob-
escuela)
En esta colaboración continua para organizar una diversidad de actividades, y que en
ocasiones implica reaccionar ante tareas imprevistas de diferente índole, además de la
convivencia cotidiana a la que anteriormente me he referido, hace que los educadores
reconozcan las competencias de sus compañeros y se apoyen en ellas: “Carlos antier me dijo
que iba a comentarle a Conrado también en relación a la colaboración del médico que está tan
interesado, porque Conrado tiene ideas rápidamente” (Ob-escuela).
255
Asesora: (…) ¿Alguien pudiera comentar esto que ellos están preguntando? ¿Cómo
fortalecer conocimiento comunitario desde un primer ámbito?
Educador Maximino: Bueno, es interesante. En los objetos de investigación, por la
denominación que tienen, puede determinarse cuál se puede inclinar más a la
investigación comunitaria. Otros objetos quizá no se inclinen tanto a las cuestiones
comunitarias. Algo que me ha funcionado, la investigación documental que se haga.
En el caso del proyecto que estamos trabajando, (…) los textos documentales
también tendrían que contextualizarse. Situar. Hacer un análisis en el proyecto de
investigación, ver qué textos han escrito en la región sierra zapoteca, qué texto
tienen similitudes. [Hacer un] estado del arte. No alejarse tanto. (…)
Educador Venancio: Yo creo que hay primero que hacer la aclaración, no forzosamente
se tienen que empezar de tal manera como está ordenado. Uno mismo puede ir
orientando la investigación. Muchas veces nos hemos quedado en el lado
comunitario, de verlo como un ritual, una costumbre. En el café, la comunidad,
tiene que ver con el territorio, fiestas - cuando podrían ser elementos de terreno,
hay muchos elementos que se pueden profundizar, depende de cómo aterrizar. (…)
Las investigaciones deben partir de lo comunitario, pero en la práctica se puede
contrastar. (Ob-curso de formación docente)
De manera compartida, se llegan a analizar las implicaciones de la aplicación de la
metodología de las Secundarias a partir de ejemplos concretos. En el caso citado, se genera un
análisis de “lo comunitario”, que de acuerdo al modelo es la base y el punto de partida del
aprendizaje. La reflexión, a partir de las intervenciones de los educadores, se encamina hacia
aspectos a los que, de fondo, subyacen los debates teóricos a los que se enfrenta el modelo: el
concepto de cultura, de comunidad, de etnicidad, entre otros, y las tendencias de
interpretación que han prevalecido en la educación bilingüe intercultural (Jiménez Naranjo,
2009), como podría ser el riesgo de reducir la noción de “lo cultural” a ciertos elementos
diacríticos (Dietz, 1999, p. 82).
88
“Libros que vendió [la integrante de la coordinación], Carlos le compró uno: Illich, Iván (2013), La
sociedad desescolarizada. El Rebozo, palapa editorial. Querétaro: Zapateándole al mal gobierno.
(Primera publicación 1971). Me dice Carlos: Dice que el aprendizaje no necesariamente tiene que tener
lugar en el aula. La educación tradicional lo destruye”. (Ob-aula-2.o grado)
256
prácticas y fomentar el aprendizaje entre pares para así potenciar los saberes-haceres que se
han generado en la experiencia del modelo como proceso colectivo.
Estoy volviendo a revisar este libro de lo que escribió este Luis Hernández Navarro
pero esto lo dice Chomsky. Y este de acá arriba, no recuerdo si Aboites o es otro
doctor. Estaba yo comparando así, eso de evaluar. Y como estamos viendo pues que lo
de la reforma educativa, lo que marca y remarca y remarca, es la evaluación. (…) Luego
habla mucho de la palabra calidad. Dice, ese es un término mercantil, del mercado. Y
nosotros no nos podemos comparar los humanos como si fuéramos de calidad de
mercado. Cuando el término de calidad es inútil, es totalmente evaluar a un producto y
no un cerebro, una cabeza. (Grupo de discusión-Carlos-educador)
257
Carlos me preguntó literalmente qué pensé yo de lo que dijo en Ixtlán, que había sido
un discurso político. Y le cuestioné, por qué político, y dijo que sí porque no solamente
habló del modelo sino que también enfatizó la parte política, que como lo dijo Freire,
la educación no servía mientras no atendía también un posicionamiento político.
(Conversación informal-Carlos-educador)
Ciertamente, la misma coyuntura del movimiento magisterial, lleva a los educadores a
posicionarse, pues participan en eventos relacionados, donde difunden y defienden el modelo
de la educación comunitaria. Desde la perspectiva de uno de los educadores, esta defensa y la
promoción del modelo no han de quedarse como el cumplimiento de una función más del
papel como integrante, sino que ha de asumirse de manera constructiva.
Tampoco vamos a caer, digamos, en decir o usarlo nada más como escudo, ¿no? Sino
que también hay que defender, hemos defendido a la secundaria, hemos platicado de
la secundaria, hemos sido parte de ella como tal. A pesar de que a veces nos digan que
no funciona o no sirve o los niños no saben nada, investigando cosas que no tienen
sentido, ¿no? Pero pues hemos también tenido las respuestas sobre estas críticas y
hemos tratado de defender el modelo hasta donde se ha podido. (…) Sí, estamos en
esto, nos han dado la oportunidad, ¿no? Hemos tenido buenos momentos, hemos
tenido malos momentos, el modelo nos dio experiencias. Entonces vamos a seguir con
el modelo a ver hasta dónde. Hemos estado con el modelo durante nueve años,
bastante tiempo, y pues hemos resistido, hemos aguantado y creo que vamos a
aguantar otro rato, a ver cómo. (E-Alberto-educador)
Esta necesidad de construir un discurso en torno a la defensa del modelo, con la
capacidad de articular los argumentos necesarios, se relaciona también con el papel de
mediador que asumen los educadores también en el mismo contexto comunitario. En este
caso, la dimensión de la mediación para la apropiación del modelo por los actores
comunitarios, que implica hacer frente al imaginario de la educación escolarizada y las
expectativas relacionadas, es secundada, en la situación emergente de las implicaciones de la
reforma educativa, por la necesidad de situar a los actores comunitarios en el contexto del
proceso de defensa política que el modelo está enfrentando.
Carlos al final leyó partes del PTEO a los estudiantes, resaltando de esta manera que la
metodología de las secundarias está adelantada a sus tiempos pues en los otros
niveles apenas se va a introducir. Claro, la duda es lo que vaya a pasar políticamente
porque también comenta Carlos con algunas personas, como por ejemplo hoy con
Petronilo, que los diferentes partidos políticos han sacado sus propuestas para la ley
estatal de educación y son contra-propuestas. (Ob-escuela/casa de don Petronilo)
Por parte de la coordinación del modelo, se tiende a enfatizar, más allá de los recursos
teóricos, la experiencia y el saber escuchar a la comunidad y sus actores, como competencias
indispensables del educador comunitario.
258
Me arriesgaría a decir que los únicos que tienen la experiencia son los educadores
comunitarios. (…) Tenemos que volver a entender eso, pero no con esa angustia, qué
hacemos, adónde vamos. Ahí está. Lo que falta, qué va a decir la teoría. Pero también
qué hago en la comunidad, es la gran escuela, es la comunidad, no es otra cosa. Ahí es.
Y el modelo te manda allá. Por eso dicen acompaña, vean, escuchen a la gente.
(Registro manual curso-HMS-integrante coord.)
Entre experiencia comunitaria, la filosofía propia de la comunidad y la influencia de la
pedagogía crítica, en un contexto pedagógico politizado, se constituye un discurso pedagógico
propio que ha sido apropiado en menor o mayor medida por los educadores en campo.
Angarita-Ossa y Campo-Ángel (2015), en este sentido, abordan la rearticulación del discurso
pedagógico –que Bernstein plantea, en un primer momento, como el Discurso Pedagógico
Oficial, desde una lógica vertical 89– a partir de una serie de apropiaciones, y que inciden en
reordenar el quehacer formativo; “de esta manera, se configura un discurso pedagógico
recontextualizado, que apropia y relaciona selectivamente otros discursos para establecer su
propio orden” (p. 183). A través de ello, se reproduce y transforma la cultura pedagógica – esta
dinámica puede considerarse, para los autores, como “fundamental en la creación de
autonomía de la educación (Bernstein, 1998)” (p. 183). 90
89
Bernstein y Díaz (1985) entienden el discurso pedagógico desde la perspectiva de la clase social
dominante; plantean que “puede considerarse como un dispositivo de reproducción de formas de
conciencia específica a través de la producción de reglas específicas, que regulan relaciones sociales
específicas”; para los autores, “el discurso es una categoría constituyente y ubicadora, contextualizante
y recontextualizante de sujetos y de relaciones sociales potenciales” (p. 83). Enfatizan que “la operación
por la cual los discursos que pertenecen a diferentes con-textos llegan a ser desubicados o reubicados
en el espacio pedagógico puede denominarse recontextualización.” (p. 96). Angarita-Ossa y Campo-
Ángel (2015) parten de estos planteamientos para mostrar la reapropiación de la escuela por los
pueblos originarios colombianos, en miras de la construcción de una autonomía educativa, lo cual
implica también la conformación de un discurso pedagógico propio, distintivo.
90
Habría que profundizar, en otro momento, en las tensiones entre autonomía y heteronomía a las que
está expuesto el modelo debido a su adscripción al IEEPO, pero también en relación a las expectativas
de los diferentes actores y la misma desarticulación del modelo con los otros niveles educativos.
259
En lo que respeta a los saberes pedagógicos, busqué analizar cómo estos se reflejan,
en su vinculación a las prácticas comunitarias, en la cotidianidad del trabajo escolar de la
secundaria de Santa María Zoogochí; presento un breve análisis.
Desde los procesos de apropiación del modelo por los educadores comunitarios he
señalado la necesidad de actualización y renovación de los saberes pedagógicos de los que
estos disponen 91; enfrentan, después de su propia trayectoria formativa y experiencia laboral
previa, en mayor o menor medida el reto de reconceptualizar su propio papel como docente,
debido a las características propias del modelo que apuesta por procesos formativos distintos.
Se plantea propiciar “la reflexión, la toma de conciencia, el respeto a la libertad y la
autonomía”, “la participación en condiciones de equidad” y “la adquisición de habilidades para
el logro de aprendizajes autónomos”; en este contexto, el educador ha de convertirse en un
“facilitador” para la construcción de las experiencias de aprendizaje (ESCI/IEEPO, 2007, pp. 11-
12). Desde el eje de la comunalidad, se promueve el aprendizaje colectivo.
91
Publiqué recientemente un artículo en el que analizo la articulación de las prácticas pedagógicas en la
ESCI de Santa María Zoogochí (Kreisel, 2016c).
260
educación para integrarse como miembros plenos a la vida comunitaria; las ESCI buscan
aproximarse a estos estilos pedagógicos a partir de sus propios fundamentos. En la
cotidianidad del trabajo formativo y desde la experiencia de los actores del modelo es un
proceso de reconstrucción del habitus escolar, pues conlleva, para los educadores, revisar su
propia práctica y enfrentarse con las situaciones concretas de la interacción. El coordinador de
las ESCI opina que entre las dificultades que se encaran, la incidencia de la cultura escolar
“tradicional” juega un papel importante, pues modela las actitudes de estudiantes y
educadores (E-coordinador-ESCI).
Los educadores reconocen el reto que implica, en lugar de dinámicas más verticales,
trabajar de manera participativa y asignar al estudiante el papel activo y autorresponsable.
Están conscientes que estos procesos se encuentran sujetos a sus propias complejidades, se
relacionan con las características de cada grupo, desde su misma diversidad en cuanto a
características individuales y conformación grupal, donde incide también la edad de la
adolescencia y el hecho de que la escuela se conforme como un espacio de convivencia que
antes, de esta forma, no existía. En la interlocución con los jóvenes, la insistencia en el
aprendizaje autónomo y la responsabilidad que estos han de asumir es explícita.
Las competencias básicas de las SECOIN 92, lo que busca es que el estudiante sepa
razonar y analizar. Si la autonomía, insisto con tercero, si el educador se va y los
estudiantes están jugando, todavía no han alcanzado la autonomía. Sólo algunos
cuantos, no todos han logrado la autonomía. (…) Lo que busca la secundaria es que
estén autónomos. La escuela tradicional busca alumnos, no buscan la calidad, buscan
la cantidad. Pero el que es autónomo es estudiante. El que no impulsa el respeto hacia
sus compañeros, no lo ha logrado. (Registro manual-educador Carlos -aula [Link] grado)
Los docentes buscan reforzar la “apropiación” del modelo por parte de los jóvenes;
han de familiarizarse con sus fundamentos. Se enfatiza que el modelo, desde sus trasfondos
pedagógicos, busca formar a jóvenes que no sean “reproductores” sino que activamente y de
manera responsable y crítica se hagan cargo de sus aprendizajes ([Link]
grado). Algunos de los estudiantes, como parte de este “ponerse el chaleco de la secundaria”,
han hecho suyos los discursos de la autonomía estudiantil y los despliegan sobre todo en las
situaciones en las que se trata de representar o defender al modelo de la ESCI: “Por tal razón
se llama la secundaria comunitaria, pero para que los estudiantes lo hagan, no para que el
educador lo diga. (…) por tal razón estamos investigando, no se necesita totalmente al
educador sino que también nosotros somos aptos” (Grupo de discusió[Link]
92
La abreviatura SECOIN es utilizada frecuentemente por los actores del modelo, haciendo referencia a
las Secundarias Comunitarias Indígenas.
261
grado). Las formas distintas de guiar el aprendizaje han sido también percibidas por los padres
de familia, que están conscientes que depende de los jóvenes como colectivo que se avance en
los procesos de investigación.
Inv.: Y qué ha observado, porque antes tuvo sus hijos en la técnica, y aquí es un
modelo diferente, ¿cómo observa lo que aprenden aquí?
M: Bueno pues como ellos llevaban materias, doce, creo. Materias, como doce
maestros estuvieron ahí en Yagila. Y luego por hora entran los profesores. Y luego
pues como acá dicen ya no pues ya no es así. Entonces ya ellos mismos, ¿no? Entre
ellos mismos aprenden ahora pues. (E-Myrna-madre de familia)
En la práctica, se vislumbra que depende de cada grupo, pero también de los estilos
docentes el cómo impulsar que los jóvenes trabajen bajo iniciativa propia. Una estrategia
pedagógica frecuente es que el educador no proporcione fácilmente respuestas a las dudas,
incentivando la indagación activa de los estudiantes.
262
Claudio escribe [en el pizarrón] “inp” - borra y vuelve a escribir: incuesta, pregunta a
Conrado: ¿incuesta, así?
Conrado le dice que es con “e”.
Claudio corrige: ¿Así?
Conrado: ¿Quién tiene ya el concepto para que le diga a Claudio? Definición del
concepto.
Los estudiantes hablan en zapoteco entre ellos, Lalo e Ismael, también Claudio,
Bárbara. (…)
Conrado salió, Claudio se voltea a hablar con Alexander y con Ismael. Claudio vuelve a
checar el diccionario, escribe: por medio de un cuestionario para aclarar (…)
Conrado regresa, le pide que lea lo que escribió. Lo lee bastante fluido.
Conrado: ¿Es igualito como viene ahí? Claudio le lleva el diccionario, Conrado lee.
Lalo repite “inquisita”, Bárbara lee en voz alta del diccionario. Hablan en zapoteco,
repiten “inquisita”.
Conrado: Ahí faltó antes, del diccionario, dijiste que ibas a copiar tal como venía.
Conrado explica que viene del latín: Dice “del L.”, es el origen de la palabra. (Ob-
[Link] grado)
Una de las dinámicas colectivas e independientes suelen ser los seminarios de
procesos que los educadores instauran sentando los jóvenes en grupo para debatir ciertos
resultados de las entrevistas o construir en conjunto las redacciones. Implica tiempo, paciencia
y el despliegue de saberes pedagógicos el lograr impulsar el proceso. Como parte de ello, el
educador busca asumir, integrado de manera horizontal al grupo, un papel más bien pasivo e
incidir sólo cuando lo considera indispensable. En el grupo, se vislumbra cómo también puede
influir el papel de liderazgo asumido por algunos jóvenes.
263
Las lógicas del hacer, aprender haciendo y la intención de implementar una pedagogía
poco directiva, en la práctica, tiene sus limitantes por diferentes razones. Por una parte, a
pesar de que el modelo postule la flexibilidad de tiempos y procesos co-constructivos, a veces
se impone la necesidad de avanzar en los ámbitos del proyecto, pues institucionalmente rige,
de una u otra forma, el ritmo de los ciclos escolares.
Irina se quedó un rato para leerle a Carlos sus notas de las entrevistas, y Carlos le pidió
prestada su libreta. Luego me explicó que quería estructurar el texto porque a los
alumnos, si lo hacían en conjunto, les fallaba en la secuencia y se ponían a discutir
mucho sobre lo que estaban redactando entre todos, y él ahorita no quería perder
mucho tiempo. (…) Hizo énfasis que en otras ocasiones, sí los alumnos hacían el
proceso del texto por su cuenta, (…), pero ahora era el tiempo lo que le preocupaba.
(Ob-aula-2.o grado)
Por otro lado, la misma inquietud y dispersión en alguno de los grupos de la secundaria
llega a incidir en los procesos áulicos y enfrenta a los docentes con el problema de la disciplina
al mismo tiempo de buscar conservar procesos más bien horizontales.
Observé hoy seminario con Carlos y es difícil, muy difícil para él, por la cuestión de la
disciplina, los niños son unos torbellinos, siempre inquietos y pensando en travesuras.
Carlos se quedó muy tranquilo, aunque dice que sí se molestó y lo externó. Pero se
quedó sentado y hablando seriamente con los chicos diciéndoles que así no iban a
aprender, ni ser autónomos ni responsables de su propio aprendizaje. (Ob-aula-2.o
grado)
Se visualiza cómo en las expectativas de los educadores influyen los procesos de
formación en los que han trabajado con los asesores académicos que han acompañado al
modelo y aportado a sustentar sus fundamentos, entre ellos, el aprendizaje autónomo.
Carlos: Entonces, por ejemplo, dice Maldonado, lo que se refiere acá a la secundaria
comunitaria, es, dice, los estudiantes es como si fuera un cohetón. Dice Maldonado.
Inv.: ¿Un qué? ¿Un cohetón?
Carlos: Un cohete, pues. Que les prendes la mecha y deben de subir. (E-Carlos-
educador y Eliza-egresada)
En la práctica, los educadores implementan diferentes estrategias para impulsar los
procesos grupales. Entre ellas, proporcionar la información para facilitar el avance, que, en
este caso, no parece ser la estrategia más funcional; se revela, no obstante, cómo el mismo
educador ha buscado profundizar en las prácticas comunitarias para poder acompañar al
proceso de investigación de su grupo de manera cercana.
Ricardo a Carlos: ¿Tú sabes cuáles son sus características [del trapiche]?
Carlos explica que algunos tienen los dientes arriba, otros trapiches los tienen en la
parte inferior. Y hay trapiches que sólo tienen una hilera, hay algunos que tienen
264
10, otros 16, otros 8. (…). “Lo que veo que ustedes quieren es que yo haga la
investigación y eso tampoco se vale, yo pudiera hacer…”
Isaac: (le explica que no se puede con los compañeros)
Carlos: Si ustedes no le echan ganas…
Ingrid explica dónde los trapiches tienen los dientes.
Carlos: Escriban, eso es lo que tienen que hacer. A veces me desespero. Isaac, yo les di
el ejemplo. Es lo que dice el maestro Alberto, algunos de los muchachos no quieren
despegar. (Ob-aula-2.o grado)
Los educadores con mayor antigüedad en el modelo, en este caso, dos educadores de
origen zapoteco ellos mismos, revelan cómo para estos procesos es necesario disponer de
paciencia y consideración; trabajan por aproximaciones sucesivas al logro de la competencia
esperada, lo cual, procesualmente, revela dar frutos.
Conrado también me explicó que aún cuesta que los niños de su grupo trabajen en
equipo, todavía casi no lo logran. Que el trabajo sí había sido en binas pero la mayoría
hizo textos individuales. Y más les cuesta hacer equipo entre hombres y mujeres. (…)
También intentó la semana pasada con la dinámica de las tarjetas, pero aún parece
que no están listos para rotar de esta manera. Si él los deja, ellos se sientan por si
solos, las mujeres de un lado y los hombres del otro. Y en los equipos mixtos tampoco
no funciona porque los niños trabajan menos que las mujeres. Pero que también con
su anterior grupo así pasó al inicio. (Conversación [Link] grado)
Los resultados y la apropiación de las dinámicas por los jóvenes se observan conforme
cada grupo va avanzando en el modelo. Al interactuar, yo misma, en ausencia eventual de los
educadores, de manera directa con los grupos, estas apropiaciones me resultaron, al inicio,
sorprendentes.
Lo que me sorprendió después del receso es que de pronto ellos solos se distribuyeron
las tarjetas de las frutas de Conrado, dijeron que para cambiarse de lugar, lo cual al
parecer no funcionó. Así que hicieron papelitos con números y ahora sí se
redistribuyeron los lugares. Y sólo me senté a observarlos, pues es algo que se
desarrolló en zapoteco y entre ellos. ([Link] grado)
Cuando volví al salón (…), los alumnos que estaban, Lara, Oscar, Eneida (…), en proceso
de organizarse para trabajar el seminario. Sí que me sorprendí. Dijeron que sí habían
traído las entrevistas. Ingrid me enseñó la suya, escueta, pero sí tenía apuntes. No
comprobé ya quiénes realmente traían, varios dijeron que sí. Como ya estaban
haciendo la tabla en el pizarrón, no interrumpí el proceso sino que me dispuse a
observar y no intervenir. (Ob-aula-2.o grado)
La interacción entre educadores y estudiantes para alcanzar estos logros revela las
formas poco directivas; el docente no necesita asumir la vigilancia del grupo, sino que los
jóvenes, acostumbrados al trabajo independiente, acuden a él sólo cuando así lo creen
necesario. Esta dinámica implica paciencia y una disciplina relajada.
265
Observé también con Conrado, la última hora. Es poco directivo, suave, los chicos
están acostumbrados a trabajar en equipo y con algo de auto-iniciativa, me da esa
impresión. Dejó equipos organizados para ponerse de acuerdo, y de hecho,
empezaron, entre juegos también, algunos, a avanzar. Perdí de vista a Conrado, hasta
que lo redescubrí afuera del salón, apoyado en el barandal, asesorando a algunos de
los estudiantes para el trabajo que estaban haciendo y distribuyendo papelógrafos, y
además me dijo que ya había ido con Carlos a preguntar si podía la próxima semana
realizar la presentación de avances. ([Link] grado)
La clase de Conrado la sentí hoy más directiva; sí, participativa, pero directiva. Los guió
directamente en el proceso de discernir (“depurar”) las preguntas para la plática con
los ancianos. (…). Los estuvo dirigiendo y participando en los argumentos - y de paso,
me hizo participar. ([Link] grado)
Se busca alcanzar, no obstante, un equilibrio y aproximaciones sucesivas a las
competencias esperadas; esta mirada procesual implica también que formas disciplinarias más
rígidas, desde del perspectiva del docente, podrían resultar más bien contraproducentes.
Pero pienso que es así que en el proceso, hay muchas cosas que a veces quiere uno
hacerlo de momento, como que es un impacto también para ellos, ¿no? De repente
vamos a hacer esto. O el control de la disciplina. Si soy muy, muy estricto, se va a hacer
así a la primera, pues sí va a ser un poco fuerte para ellos. Entonces yo trato de hacer
esto, ¿no? Sobre la marcha ir metiendo poco a poco. (E-Conrado-educador)
Los estudiantes del educador perciben la interrelación de una forma constructiva; se
vislumbra que la disciplina, por algunos de los mismos estudiantes, es concebida como un
valor para el trabajo formativo. En este marco, cada educador desarrolla sus estrategias para
mediar entre libertad y la regulación de la conducta.
Esteban: En cuanto a las investigaciones, él nos ayuda a decir si está mal o nos corrige
si en algo nos equivocamos. (…)
Tatiana: Porque es diferente a Carlos, ¿no? Por ejemplo, a Carlos, acá, los compañeros,
sí les deja jugar y no sé qué (…) Aquí, si no te comportas bien, te checa en su
computadora. Sí pero así se aprende también, ¿no? Se aprende muy bien. (E-
[Link] grado)
Los frutos de este trabajo, desde lo procesual, se dejan observar y son constatados por
los mismos estudiantes y educadores al concluir el trabajo de tres años en la secundaria, en los
que el mismo educador da seguimiento al grupo, como un proceso continuo.
Conrado me contó que cuando sus alumnos empezaron, también había algunos muy
inquietos, y que fue todo un proceso. Que él les dio tiempo, poco a poco. Y ahora en
266
tercero el resultado del proceso fue que para él ha sido mucho menos trabajo, ya
trabajan de manera muy independiente. (Conversación informal-Conrado-educador)
En tercer grado, el trabajo de los jóvenes se ha vuelto más independiente y han
adquirido las habilidades para, ellos mismos, organizar la nueva investigación. Las
competencias son adquiridas en términos de saberes-haceres a través de la práctica de los
proyectos llevados en los ciclos escolares previos; se trata, a través de la práctica y aplicación
concreta, de procesos de aprendizaje situado.
Decidí empezar por los números, y jugar Bingo de entrada. Fue una buena decisión. Y
lo que fue para mí muy muy interesante es ver cómo los estudiantes se apoyaban,
pues cuando decía yo un número en inglés, fue muy frecuente que entre ellos mismos
se tradujeran; los que primero entendían cuál número era, se lo decían a los demás en
español. Y no fue por falta de saber jugar lotería (…) Más bien creo que fue un asunto
colaborativo del grupo comunicarse entre ellos los números. ([Link] grado)
Desde mi punto de vista, no obstante, sería arriesgado inferir el trasfondo cultural de
la colaboración, aunque sí la solidaridad de los jóvenes frente al idioma ajeno que por algunos
fue percibido como de difícil acceso. En otras ocasiones, en contraste, se alcanzó a observar
también la tendencia hacia la competencia y el trabajo individual.
En [la jornada de] matemáticas, Carlos les está poniendo ejercicios para trabajar
porcentajes y gráficas, para luego poder trabajar la información que arrojen las
entrevistas y observaciones en los trapiches. (…) Me llamó la atención que sí se genera
267
una cierta competencia, aunque estuvieran sentados con las mesas, todas juntas, en el
centro y los estudiantes (…) alrededor y Carlos a un lado con ellos. Se dio, al menos
según lo que observé, poco apoyo entre estudiantes, y más esfuerzo individual. Isaac
trató de avanzar muy rápido y salió incluso corriendo para contar a los alumnos
hombres y mujeres de primer grado, para terminar primero. (Ob-aula-2.o grado)
La libertad y la tendencia a procesos menos dirigidos, en la que los estudiantes, sin
embargo, saben lo que se espera de ellos, conlleva, en la práctica, también la posibilidad de
dejar que, de acuerdo al avance en la tarea, se realicen diferentes actividades simultáneas y los
jóvenes interactúen entre compañeros en el proceso, sin que esto afecte los avances
personales.
Los chicos están trabajando geografía. Están al parecer en las binas por mesas y el
educador Conrado les pide que mencionen las coordenadas de los dos países que
escogieron. En el pizarrón hay dos mapas colgados, uno de América, otro del resto del
mundo (…) Alexander le contesta a Conrado en zapoteco cuando este le dice algo en
español. Las tres chicas (con excepción de Nadia) están leyéndose mutuamente al
parecer un cuento en español, se turnan el texto y leen en voz alta. Conrado sale. Le
toca a Guadalupe leer. Conrado regresa con una libreta y se sienta. No interfiere con la
dinámica de los estudiantes. Claudio y Lalo hablan en zapoteco sobre los océanos,
pacífico y atlántico. Lalo algo dice a Alexander en zapoteco. Ismael está revisando una
hoja blanca con un mapa dibujado. Nadia le lleva su mapa a Conrado y le pregunta
algo. Conrado en el mapita le explica algo sobre las coordenadas. ([Link] grado)
Bertely (1992) analiza los procesos de adaptación de la práctica escolar en un contexto
mazahua, haciendo referencia a las prácticas de socialización que encuentran réplica en la
escuela, adecuándose al estilo de aprendizaje predominante entre los niños; observa la
realización de actividades paralelas “sin contar con el control exhaustivo del maestro” (p. 207).
Constata que, desde la socialización familiar, “los niños no demandan una atención total y
ésta, cuando se da, se otorga de manera indirecta” (p. 111). Esta actitud más bien “pasiva”
“posibilita al niño un mayor involucramiento en las actividades” (p. 111). En el contexto
escolar, “el maestro promueve y observa su trabajo –dándoles algunas pistas cuando lo
requieren–, pero no centraliza, vigila o controla directamente sus ejecuciones, permitiéndoles
involucrarse y solucionar sus obstáculos y problemas autónomamente” (p. 112). Bertely
encuentra, además, que a partir de estas dinámicas no dirigidas, los niños adquieren mayor
independencia y “no buscan dirección ni aprobación adulta” (p. 111).
268
de que el modelo busque diversificar y adaptar sus formas de evaluación a su propuesta
pedagógica, y, al no admitir reprobaciones, no hacer depender el aprendizaje de un número
aprobatorio sino apostar por lo procesual. Incide, además, que se tengan que reportar las
calificaciones, adaptadas a la boleta escolar oficial, para su validación institucional.
Localmente, sin embargo, los mismos padres de familia esperan y exigen que se
implemente una direccionalidad suficiente para un buen comportamiento de los jóvenes, y
relacionan este punto de vista también con la noción del respeto. Se enfatiza que los jóvenes
han de tener respeto también al maestro, como figura mayor y de autoridad en el contexto
escolar: “Y ahí es donde viene porque siempre primero los maestros que tienen que fijarse de
cómo andan los alumnos, cómo respetan a ellos también” (E-Eréndira-madre de familia). La
instauración de dicho respeto en el contexto escolar se construye entre tensiones entre el
enfoque de la autonomía y responsabilidad y la necesidad de mantener un orden y no se
generen disgustos a nivel comunitario. Los educadores buscan incidir en el cumplimiento de
sus responsabilidades y el comportamiento adecuado de los jóvenes resignificando, en el
espacio escolar, las mismas prácticas comunitarias que regulan el cumplimiento de los
ciudadanos con sus obligaciones.
Carlos: Llego a las 10 y diseño una portada y voy a releer, y no salir, tomar de pretexto
que no han llegado mis compañeros (pone ejemplo de quienes se salieron hace un
rato). Aunque estén uno o dos, vamos a avanzar. ¿Qué competencias son? Las reglas
269
de oro de la comunidad, rescatar lo que tiene su pueblo. En la asamblea, hasta quince
minutos es un retardo, después falta, y lo multan. Rescatar la organización de su
comunidad, aquí no lo hacemos. (Ob-aula-2.o grado)
Se entrelazan diferentes factores que explican las dinámicas observadas; entre ellos,
también cuenta el hecho de configurarse como un nuevo espacio de convivencia para los
jóvenes. El compartir intereses y gustos, relacionados también con el desarrollo de una nueva
cultura juvenil en un contexto comunitario en comunicación a través de medios, tecnología y
consumo, genera sus propias dinámicas que inciden en lo local. La ESCI, además, provoca
ciertas tensiones en lo que respecta a las concepciones de la escuela a las que se ha habituado
la comunidad, a través de estas mismas dinámicas diferenciales de trabajo educativo. Estas
implican salir del aula, realizar entrevistas y visitar los lugares de las prácticas productivas,
situando los procesos de aprendizaje desde el mismo contexto comunitario, en interacción con
los comuneros y aproximándose a los procesos de aprendizaje, familiares y comunales, lo cual
también requiere procesos de resignificación por parte de los comuneros. Algunas madres de
familia encuentran, frente a ello, que estas formas de trabajo generan problemas a nivel
comunitario; trascienden concepciones relacionadas con una escuela más convencional.
Y acá, no más el zapoteco, andan investigando, y andan en casa por casa, a veces ahí
andan, hacen maldad, (…). A veces empiezan a jugar o peleándose ahí, pero ahí andan
(…) Mucho problema buscan porque es que tienen que estar en el salón, tienen que
aprender algo, las cuentas, español. (E-Eréndira-madre de familia)
La mamá de Arely dijo (…) que en las tardes Arely va mucho a entrevistar y luego el
papá de la niña reclama (…), por qué le da tanto permiso, pues desconfía, no está
segura si la niña va a entrevista o luego va a otro lado. Y que Arely dice que a veces no
están los señores y tiene que esperar, por eso le lleva tiempo. (Conversación informal-
mamá de Arely/educador Carlos)
Frente a estas circunstancias, la secundaria comunitaria media a través de
negociaciones y adaptaciones locales; así, por ejemplo, aunque el modelo postule que no han
de existir horarios fijos sino que el tiempo del trabajo escolar se ha de ajustar a las necesidades
de los procesos de investigación, la ESCI de Zoogochí trabaja, en acuerdo con los padres de
familia, en el horario habitual de las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde, pudiendo
convocarse con citatorio formal a horarios extra por la tarde. Las rupturas y la resignificación
radical de lo escolar, de esta manera, se construyen, negocian, posibilitan o ajustan entre
tensiones entre los factores emergentes, necesidades locales, incidencias del habitus escolar,
270
pero sobre todo con un esfuerzo consciente realizado por los educadores para propiciar la
construcción de nuevas formas del trabajo educativo, basado en interrelaciones pedagógicas
más horizontales, y que apuestan por cumplir con los objetivos del modelo y acercar a escuela
y comunidad.
Comprendiendo a la cultura como praxis social, dinámica y procesual (cfr. apartado 2),
entiendo que también en el caso de las culturas escolares se trata de procesos sociales,
construidos intersubjetivamente, y por tanto, sujetos a cambios, pero además en interrelación,
tal vez clandestina pero presente, con las culturas de los espacios sociales en donde se inserta
(Jiménez Naranjo, 2009). A partir de estas interrelaciones, se gestan también rearticulaciones y
nuevas interpretaciones de “lo escolar”. Rockwell (2007a) afirma que, además, se enfrentan
también ciertas resistencias al cambio, a las que subyacen relaciones de poder con raíces
históricas.
271
tramas de poder –legitimación, dominación, resistencia, coerción–, e involucran tanto
continuidades como rupturas a lo largo del tiempo. (Rockwell, 2007a, p. 176)
La autora aclara que es por ello que se presentan “huellas del pasado en las culturas
escolares”, caracterizándose estas por una “dinámica propia, en la que el encuentro entre
personas de diferentes generaciones –maestros, padres y jóvenes– condiciona ritmos y formas
de transmisión intergeneracional, de apropiación y de resistencia” (p. 178). Para entender las
tensiones que se presentan en la práctica y en la relación escuela-comunidad, es central
reconocer las posturas propias de las ESCI y sus objetivos respecto a la “reinvención de lo
escolar” (Ávila, 2007), bajo una perspectiva etnopolítica que se suscribe a fundamentos de la
pedagogía crítica. Han de tenerse en mente, además, las influencias de la cultura
etnomagisterial oaxaqueña (Coronado Malagón, 2013) que he mencionado.
93
Giddens (1995) habla de una seguridad ontológica: “Aunque los agentes usan una incalculable
variedad de procedimientos y de tácticas en la constitución y reconstitución de encuentros, aquellos
que importan para sostener una seguridad ontológica probablemente tengan particular gravitación” (p.
59).
272
históricos que hacen que, en la cotidianidad, se lleguen a negociar y rearticular las relaciones
de poder y significaciones de la educación escolarizada. Son negociaciones entre instituciones,
cada una con lógicas propias: la comunidad y la escuela. En este contexto, ha de subrayarse la
asimetría histórica de las interrelaciones de las comunidades con las instituciones del Estado,
que ha conllevado apropiaciones culturales pero también procesos de resistencia. En el
“Diagnóstico y plan de desarrollo municipal de: Ixtlán de Juárez” (Morales & Consejo, 2009), se
constata que la educación escolar es percibida, por los comuneros de Zoogochí, como de poco
interés gubernamental, atravesada por la “demagogia” y ajena a las necesidades del pueblo.
Para Flores Cruz (1999), “uno de los principales mecanismos de supervivencia” de las
comunidades ha sido su capacidad de ajustarse continuamente las “formas de organización
273
social y política propias, a las instituciones primero coloniales –tanto el cabildo como la Iglesia–
y posteriormente, a las que emanaron del proceso de formación y consolidación del Estado
nacional mexicano, como es la institución municipal” (p. 239). De esta manera, los pueblos han
podido conservar su “relativa autonomía de gobierno” sabiendo cómo articularla a las
estructuras de la dominación (pp. 240-241). La ESCI y sus actores adoptan, desde sus
fundamentos de la comunalidad como eje de su quehacer, posicionamientos etnopolíticos
donde se enfatiza precisamente la resistencia y transformación de las asimetrías sociales. La
dimensión etnopolítica y el hecho de entender su papel comunitario como agencia que
contribuya a la reivindicación de los pueblos originarios, además de inscribirse en la resistencia
magisterial por una educación más autónoma, puede llevar, no obstante, también a algunas
posturas encontradas y ciertas tensiones en las interrelaciones escuela-comunidad.
Como parte del Estado, la institución escuela no ha dejado de ser, al menos en grandes
partes, ajena, aunque se estime, desde el valor atribuido a los estudios como parte de los
mismos procesos de negociación e interacción con otros espacios sociales, como necesaria y
como un derecho, pues provee a los jóvenes de las herramientas necesarias para el futuro y de
cuya adquisición se espera que aporte al bien común de la comunidad (cfr. apartado 6.2.3.).
Las apropiaciones en términos de una interculturalización o comunitarización (Sarzuri-Lima,
2015) de la escuela pública, de acuerdo a Jiménez Naranjo (2009), muchas veces han sido más
bien clandestinas, a través de la introducción de las prácticas sociales comunitarias en las
interacciones cotidianas en la escuela y sus espacios. 94 Frente a ello, las ESCI se han planteado
el objetivo de formar parte de la comunidad y funcionar a partir de la participación de esta.
94
En Oaxaca, se ha de tener en cuenta que la existencia de una diversidad de experiencias locales, en los
mismos espacios de las escuelas públicas, han mostrado apropiaciones y transformaciones de “lo
escolar” que aquí no se alcanzaría a profundizar. Con la reciente introducción del PTEO con proyectos
vinculados a la comunidad en la educación preescolar y primaria, la “apropiación” escolar se convierte
también en estrategia etnopolítica que forma parte de una disputa de una diversidad de actores y en la
que han intervenido incluso estructuras del Estado (la DEI), pero han generado, a nivel local, también
resistencias en los docentes indígenas frente a los cambios.
274
juego la posible resignificación de lo escolar y de lo comunitario, sus espacios, incumbencias y
responsabilidades.
275
proponerse el modelo que la escuela sea “parte, de y para la comunidad”, se ha de “contar con
una estructura de toma de decisiones acorde y similar a las estructuras comunitarias” (p. 4).
En Santa María Zoogochí, los integrantes del Consejo son elegidos por la asamblea
como espacio de toma de decisiones más importante a nivel comunitario. En la asamblea, se
asignan los cargos a los ciudadanos elegidos, que siempre son varones, de acuerdo a los usos
locales (cfr. apartados [Link].; [Link].). Los integrantes están organizados conforme a la
lógica de los diferentes comités nombrados al interior de la comunidad –del agua, de salud,
etc.– con presidente, tesorero, secretario y vocales. Para poder integrar el Consejo
Representativo en Santa María Zoogochí, de acuerdo a uno de los comuneros de la localidad,
“no importa tener o no hijos en la escuela, todos están colaborando, es parte de cómo
estamos consolidando la escuela” (Registro manual- Orlando-encuentro comunitario).
La misma asamblea define quién queda en cada papel - presidente, secretario, etc. No
hay necesidad de antecedentes [del consejero] en lo educativo, sino que es como
“cualquier cargo”, que cambia cada año, el año siguiente les tocará otro cargo. Es una
obligación del ciudadano activo. Los ciudadanos activos son los que viven aquí en la
comunidad y cumplen con la cooperación, con el tequio. (E-registro manual-CR)
Desde la perspectiva de Bastiani y Bermúdez (2014), en el contexto cho’l chiapaneco,
la participación comunitaria en el caso analizado se ha logrado articular más allá de las
tendencias generales, a partir de la incorporación de la figura propia de la organización
comunitaria; afirman que “los comités de padres de familia se han constituido como una figura
importante en la organización comunitaria, generando diversos procesos de apropiación y
socialización” (p. 22). La vinculación con la comunidad a través del comité es directa; es a
través de esta figura que la asamblea escolar define aspectos económicos, educativos y cívicos
(p. 29). El comité de padres de familia se convierte, como espacio apropiado, en parte de “la
socialización comunitaria y la reproducción cultural” en lo que respecta a “aspectos culturales,
organizativos y políticos de su vida cotidiana” y se genera “una pedagogía política de los
intersticios que transmite a los menores un modelo de socialización comunitaria fuertemente
articulado con la escuela” (p. 36).
276
propiamente educativos y se familiaricen con el modelo para contribuir a la intermediación en
la comunidad.
Algunos maestros asustados han hecho cosas en el modelo que no, no corresponde a
la realidad. (…) Ahí es donde debía entrar la función del consejo representativo. Decir,
oye, maestro si tú… qué es lo que estás trabajando, ¿por qué lo estás haciendo? Ahí es
la función del consejo (…). Estar atento en lo que se está trabajando. (Transcripción-
integrante coord.-mesa de trabajo padres y autoridades-Encuentro Comunitario)
277
[El coordinador] volvió a insistir en la cuestión del colectivo como esencia de la
educación comunitaria, y en la relevancia del trabajo de los mismos educadores como
colectivo, y de la relación escuela-comunidad que a partir de una labor como colectivo
docente tienen que generar (…) También enfatizó la importancia del Consejo
Representativo que según las observaciones que han realizado, no está cumpliendo su
papel, y si acaso en Arroyo Blanco se ha observado como sí hay una apropiación pero
en las otras escuelas se recae en el papel del comité de educación (…) Alguno de los
participantes comentó (…) que también la asignación del cargo por la comunidad tiene
sus implicaciones en el tipo de participación que se da. (Ob-diario-reunión educadores-
coordinación)
El carácter de cargo conlleva el que los comuneros involucrados perciban sus tareas de
determinadas formas, relacionadas, además, en un primer momento con la idea del comité de
padres de familia. El carácter de los cargos, en la práctica, se refleja en el ejercicio de la función
del Consejo Representativo y en la interacción. Cancian plantea que “el cargo tiene una esfera
específica de competencia, una esfera de obligaciones y funciones a cumplir, que han sido
señalados como parte de una división sistemática del trabajo” (Cancian, citado en Reyes &
Monterrosas, 2004, p. 24). Estas definiciones no necesariamente coinciden con las
concepciones del modelo.
Carlos habló del modelo donde el consejo es diferente y se parte del colectivo, dijo que
está integrado por educadores, consejo y autoridad. Y que tampoco vieran a los
mismos educadores como alguien más arriba, sino como iguales, y que también
estaban bien dispuestos a aceptar críticas, como la que hoy les hizo el secretario, de
ausentarse sin pedir permiso a las autoridades, como había ocurrido. Y que en el
consejo se consideraba según el modelo que todos tenían la misma responsabilidad,
también los vocales, que era un trabajo conjunto de todos y que en la reunión del
miércoles se iba a profundizar todo esto, que a diferencia del comité además el
consejo se involucraba en lo educativo y podía opinar. (Ob-reunión CR-educadores)
El planteamiento de una horizontalidad de las interrelaciones remite a las dinámicas
que en una diversidad de contextos frecuentemente han sido observadas en la interacción
278
entre escuela y comunidad, donde, constatan Oraison y Pérez (2006), se tiende a establecer
“una relación asimétrica con los padres generando una distancia social que impide su
acercamiento y refuerza la desvinculación” (p. 27). Es esta asimetría, como parte de una
“crónica de un desencuentro” (p. 20), se ha fomentado históricamente en la institución
escuela. Desde sus planteamientos comunalistas, las ESCI pretenden deconstruir estas formas
de interacción.
El cargo [del CR] implica tener que cumplir con todo, porque si no, “a la cárcel 24h”. Y
se pagan 25 pesos de multa, además de lo que uno no trabajó en este día que está
recluido, que también es una pérdida si gana 150 pesos al día y este día no puede
trabajar. Es la autoridad que impone estas sanciones. Cuando se les nombró, se hizo
un acta de asamblea en la que se definieron algunas cosas, pero las funciones del
consejo al parecer no, pero sí se definió que los educadores siempre tenían que ir
acompañados por el consejo con la autoridad, no solos. (E-registro manual-CR)
En las resignificaciones del papel del Consejo Representativo y su participación en la
escuela secundaria en la práctica, se reflejan las concepciones locales a partir de la experiencia
con los cargos comunitarios relacionados a las instituciones educativas. En entrevista, los
integrantes constatan que las funciones se resumen en el “estar al pendiente” de las
necesidades de la escuela, lo cual implica la organización interna de los integrantes para estar
diariamente en contacto con los actores escolares.
Las funciones son, dice Don Leandro, estar al pendiente de lo que digan los
educadores, el maestro Carlos [como coordinador comunitario], para cumplir con los
trabajos que se requieren. En cuanto a los tiempos, se turnan por semanas, de lunes a
jueves, para ver qué necesidades hay. Primero le toca al presidente. Así están
prácticamente todos los días. (El-registro manual-CR)
Los educadores son los actores principales con los que colabora directamente el
Consejo. Con los padres de familia, interactúa en las reuniones por grado y la asamblea general
279
de padres, convocadas por los educadores; “siempre tiene que estar todo el consejo presente”
(E-registro manual-CR). En relación a la vinculación con la autoridad, los consejeros constatan
que “no rinden informes sobre la escuela, sólo se presentan con la autoridad cuando hay
necesidades de la escuela” (E-registro manual-CR). Un integrante de la agencia de Zoogochí
relata cómo interviene el Consejo ante las autoridades en la solicitud de apoyos.
Con los alumnos, ellos interactúan cuando hay faltas o retardos, tres retardos
acumulan una falta y entonces ellos dicen a los alumnos que tienen que pagar. Y si no
pagan, entonces avisan a las autoridades, y la autoridad cita a los padres de familia. (E-
registro manual-CR)95
Generalmente, el Consejo Representativo también ha de estar al cargo de la
infraestructura y mantenimiento de las instalaciones escolares, como una función común con
el comité de educación primaria. Para algunos comuneros, la diferenciación del Consejo frente
al comité no es evidente. Se recalca su intervención en cuestiones de la disciplina y
cumplimiento de los estudiantes, además del apoyo a eventos. En la interacción con las
autoridades, la función de comunicación y organización para necesidades específicas destaca
desde el carácter de cargo.
95
Este acuerdo, tomado con los padres de familia, resulta ser de mutua conveniencia, pues al pagarse la
falta, los educadores se abstienen de reportarla en los formatos que han de entregar cada ciclo escolar
en el programa de Prospera para que las familias reciban las becas escolares, pues el programa sanciona
las faltas reportadas con la reducción de los recursos.
280
Inv.: ¿Así como el comité de la primaria?
S.: Así como el comité de la primaria. Y apoyar a los alumnos cuando quieran realizar
algún evento, alguna actividad que ellos mismos no puedan realizar ellos solos
pues. Ya entraría el consejo comunitario para apoyarlos.
Inv.: ¿Y el consejo se coordina con ustedes como autoridades?
S.: Sí, los educadores pues llaman al consejo para proponerles qué actividades que
necesitan hacer los alumnos. Ya el consejo ya acude a la autoridad para solicitar
apoyo con la autoridad, ya se organizan entre alumnos, educadores, consejo y
autoridad. (E-Secretario)
Esta continuidad en relación al papel del comité también es percibida por los
estudiantes de la Secundaria Comunitaria, quienes observan que los integrantes del Consejo
Representativo están presentes “cuando hay alguna reunión, ya dicen los padres de familia
que y los maestros que van a hacer un convivio y ya los consejos apoyan para traer, hacer las
cosas que ellos van a usar”; en esta dinámica, se da la colaboración entre todos, pues, “ya
nosotros también apoyamos, cualquier cosa vamos a hacer para la escuela” (E-Aylin-2.o grado).
Así también una estudiante observa que los integrantes del Consejo también han
estado presentes en los seminarios de apertura de sus proyectos y las reuniones de
presentación de avances.
Por ejemplo, en la secundaria apoyan para sacar el proyecto. Siempre están cuando
hay reunión, así se juntan también ellos pues, cuando se juntan los padres de familia
de nosotros. También vienen ellos para ver cómo va a quedar así, como cuando
vinieron esa noche pues, vieron cómo quedó nuestro proyecto, así, pero sí dijeron que
casi, que el proyecto del café ya estaba a punto para quedarse. (E-Bá[Link] grado)
Otro joven observa que un apoyo que el Consejo les ha brindado en los proyectos de
aprendizaje es la mediación con los portadores de conocimientos comunitarios; “nos dicen que
cuáles son los portadores de conocimientos más, más viejitos que sí nos pueden dar
281
información porque casi no nos dan información correcta los que están un poco grandes, pero
los viejitos sí nos dan la información” (E-César-2.o grado). En relación a ello, confirma el
presidente del Consejo Representativo: “es que nosotros sabemos qué tipo de personas
visitar” (E-registro manual-CR). En ello, trasciende el conocimiento del entorno y de los
habitantes de la comunidad del que los mismos educadores no disponen.
En la mañana, Don Adelio fue a mi salón y nos esperamos a que todos llegaran y les
habló a los niños en zapoteco para que todo estuviera en orden en la clase de inglés.
Los niños luego me dijeron que les advirtió que en caso de portarse mal, se pasaría
reporte a la agencia. (Ob-aula-2.o grado)
Los estudiantes, por su parte, reconocen el valor estas llamadas de atención; así
constata Manu, un estudiante de segundo grado, que “los consejos, nos apoyan también
algunos cuando uno no lo entiende y nos vienen a decirlo, a regañarnos pues”; el joven declara
que esto, desde su punto de vista, “es bueno para nosotros también, para no seguir ese
ejemplo” (E-Manu-2.o grado). La actuación del Consejo Representativo parece articularse con
la dimensión de las propias prácticas comunitarias y con las expectativas de los padres de
familia hacia la conducta de sus hijos, asunto que también se llega a convertir en tema de las
reuniones. Así lo externa el padre de uno de los jóvenes de segundo grado: “[Mi hijo] no está
de ganas de estudiar, nos preocupa que estudie algo. Está con más ganas de ir conmigo a
trabajar al campo. Lo más importante para nosotros es que ellos aprendan y tengan una
disciplina” (Registro manual-reunión padres-2.o grado). De esta manera, el Consejo actúa
desde su función de vinculación e intermediación con los comuneros, pero especialmente en la
interacción con las autoridades comunitarias.
282
los educadores con el compromiso de atender a los estudiantes en los días hábiles del ciclo
escolar. En cuanto al primer aspecto, se ha de destacar que tanto las aulas prestadas
inicialmente −en las que la escuela estuvo trabajando durante sus primeros 7 años de
permanencia en la comunidad−, como también los edificios que se construyeron,
posteriormente, en la orilla de la localidad, pertenecen a la infraestructura comunitaria.
Orlando dice que entregan al siguiente consejo ya al regreso a clases. Como hoy hubo
tequio comunitario, [los integrantes del consejo] solos van a resguardar luego las
computadoras, etc., y las llaves se vuelven a quedar con ellos. Eso pensé hoy, que es
muy notorio que en lo físico, la escuela es de la comunidad, o sea, los maestros tienen
que entregar. (Ob-escuela)
Al término de cada ciclo escolar, los docentes realizan, además, un inventario de los
bienes muebles e inmuebles de la escuela, como requisito a entregar en la coordinación del
modelo en Oaxaca, pero también sujeto a la revisión y firma del Consejo Representativo y del
agente de la comunidad. Esta formalidad con carácter simbólico se articula como parte de la
interrelación entre escuela y comunidad y las formas sociales, donde los educadores procuran
también actuar de manera correcta y respetuosa (Ob-comunidad). Rockwell (1996), desde el
análisis histórico, encuentra una dinámica similar en la escuela rural, donde los comités locales
solicitan inventarios detallados a los maestros al inicio y cierre del ciclo escolar (p. 312). En
este mismo sentido, en relación a las dimensiones del control del espacio escolar por la
comunidad y las funciones del Consejo Representativo, este está al cargo de manejar los
fondos financieros de los que se dispone cada ciclo escolar. Interactúa con los educadores en
la administración y utilización de estos. Una parte de este recurso consiste en el monto
solicitado a la autoridad cada ciclo escolar; el Consejo ejerce, para disponer de él, su papel de
mediación.
96
Traducción propia del inglés.
283
en zapoteco al respecto, entre el agente, el síndico y Don Leandro, principalmente.
(Ob-agencia)
También es el mismo Consejo Representativo quien autoriza los eventuales recursos
que se requieren, desde los fondos que administran, para apoyar en asuntos escolares. Los
educadores solicitan el apoyo a los consejeros quienes toman los respectivos acuerdos entre
ellos.
Todo se ha complicado porque la educadora Rita que iba a intentar mandar los
certificados con la camioneta [desde Oaxaca] ayer, al parecer no pudo lograr que se los
entregaran, así que sí va a tener que salir alguien para el lunes para ir por ellos, volver,
terminar la documentación, etc. Al parecer el consejo apoyaría para un pasaje para ir
por los papeles, Carlos preguntó a Don Leandro. (Ob-escuela)
La responsabilidad se pasa de un tesorero al siguiente cuando se entrega el cargo a los
siguientes ciudadanos electos en asamblea. Los mismos educadores han de presentar, para
ello, el corte de caja de los fondos que utilizaron y comprobaron durante el ciclo escolar, ante
el Consejo Representativo.
[La reunión] fue principalmente sobre el corte de caja, Carlos informó de montos de
entradas y salidas, y el restante, y Don Lauro entregó el dinero contado en efectivo a
Don Gilberto, el nuevo tesorero, quien lo contó cuidadosamente y separando por
montoncitos para ver si cuadraban las cuentas, lo que fue el caso. (Ob-reunión
CR/educadores-biblioteca)
De esta manera, la comunidad, a través del Consejo en turno, mantiene injerencia
sobre la escuela, sus necesidades y las actividades de los educadores. Para esto, el Consejo,
por regla comunitaria, tiene que estar en permanente comunicación con los educadores,
función que enfatiza la misma autoridad comunitaria.
Carlos les comentó [sobre la participación] de Don Eduardo [en el viaje a Oaxaca para
la audiencia con el gobernador] y les pidió disculpas por no haber convocado asamblea
para que se decidiera quien, pues el tiempo había apremiado. (…) Preguntó el consejo
si no iría el responsable de la alumna y si también tenían que ir representantes de
284
ellos. (…) Le dijeron que el papá de Tatiana sí quería acompañar a su hija (…) y,
después de seguir hablando en zapoteco, que también iría alguien del consejo, y que
de preferencia también alguien de las autoridades. (Ob-reunión CR/educadores/padre
de familia-biblioteca)
En esta interrelación de respeto hacia las sugerencias y decisiones de los comuneros
en relación a algunos asuntos escolares, el Consejo Representativo interviene sobre todo en la
relación entre escuela y autoridades comunitarias. Esta se adapta a reglas de interacción
locales, donde, en el marco de la organización comunitaria, se ha de conservar el respeto
necesario. Esto se refleja en las formas de interactuar en el espacio de la agencia comunitaria
cuando se acude ante autoridades y cabildo para someter a su consideración alguna solicitud.
[El presidente del CR] Don Leandro nos llevó a Carlos y a mí con las nuevas autoridades
apenas llegamos a la comunidad. Están ya instalados en la agencia [remodelada].
Estaban todos los topiles sentados en círculo a lo largo de una pared y media, y las
autoridades en sus escritorios al frente. Nos sentamos en actitud muy deferente del
otro lado y Leandro habló respetuosamente en zapoteco para explicarles mi caso.
Luego intervino Carlos. (Ob-agencia)
En presencia de las autoridades que sesionan temprano en las mañanas y en las
noches, antes y después de sus quehaceres cotidianos en el campo, en la agencia, se requiere
del comportamiento adecuado, en respeto hacia su cargo. Un comunero explica que “para
entrar, acá es un respeto, entrar a una oficina, quitarse el sombrero, saludar” (E-Don
Petronilo). Los educadores se adaptan a los horarios y las formas de interacción.
Carlos mencionó [ante el CR] que los maestros tendrían posiblemente una salida el día
30 de abril, la próxima semana, porque venía el primero de mayo, y habría
movilización en Oaxaca, sería irse el 30 en la tarde, el día dos habría reunión con la
coordinación, entonces regresarían para el día domingo 4 a Zoogochí. También había
285
que entregar formatos de Oportunidades en Ixtlán. [El presidente del CR] dijo que eso
se podría platicar el lunes. (Ob-reunión CR-educadores-biblioteca)
La formalidad de las solicitudes se relaciona con las costumbres instauradas en la
comunidad en relación al manejo de los asuntos oficiales, como a la misma etnógrafa le tocó
experimentar en relación a la justificación de su estancia de investigación: “Dije [al señor
Eleuterio] que me hacía falta conocer las reglas y que estaba por supuesto dispuesta a respetar
plenamente. Me dijo que ellos eran ‘escritos’, que si yo traía la orden. Le dije que la tenía pero
faltaba imprimirla” (Conversación informal-Don Eleuterio y Don Atila).
Los integrantes del consejo hablan entre ellos un largo rato en zapoteco, mientras que
Carlos revisa su libreta. Cuando terminan de hablar, se dirigen a Carlos para preguntar
por la ausencia de Elena de este día y explican que qué bueno que había coordinación
y no se desatendieron los alumnos, pero que también se trata de que la autoridad
entienda. Si hay coordinación, ellos como consejo nada pueden decir porque sí se
atendió a los estudiantes. (Ob-reunión CR/educadores-biblioteca)
El Consejo, de esta forma, también media entre las formas culturales de interrelación,
al incidir en la interacción de la escuela y los educadores con las autoridades y la asamblea
como órgano de toma de decisiones de la comunidad. Indican las reglas y los procedimientos
adecuados cuando así se requiere.
Carlos sugirió que luego se podría hacer una reunión en el pueblo, para priorizar la
obra [de instalación de luz eléctrica en la nueva escuela], y que lo avalara la
asamblea para presentarlo al municipio, y con el apoyo del municipio y el tequio de
la comunidad se podría realizar.
Leandro aclaró que primero había que hablarlo con la autoridad.
Carlos asintió, que sí, y si la autoridad lo avalaba, presentarlo en asamblea general.
(Ob-reunión CR/educadores-biblioteca)
Se vislumbra, además, cómo los integrantes del Consejo Representativo buscan mediar
en la mejora de la relación entre escuela y agencia que, pues la interacción no siempre se
encuentra exenta de tensiones.
286
Luego se habla del acta de acuerdos para nombrar el agente [como representante
comunitario para las negociaciones del reconocimiento federal de las ESCI]. Carlos
dice que va a ver al secretario mañana a las 6 de la tarde.
Ovidio: “No hay que aislarnos del secretario, sería bueno que usted y él lo hicieran
entre los dos. No aislarlo en su cargo”. (Se dirige en zapoteco a los compañeros del
consejo). (Ob-biblioteca)
Los consejeros, en su interacción con comunidad y escuela, llegan a posicionarse y
abogar por los intereses de la Secundaria a la que tienen un mayor acercamiento durante el
ejercicio de su cargo. De esta manera, aunque los consejeros como parte de la comunidad
conservan la formalidad de su cargo representativo, se generan relaciones de solidaridad y
colaboración. A esto contribuye el que, en los eventos en los que participa la red de las ESCI,
los consejeros llegan a acompañar a estudiantes y educadores en los viajes y participan
activamente en mesas de discusión y comparten su experiencia.
Nota Solaga: Consejo primera noche, Ovidio dice que están aquí y a las órdenes de los
maestros, porque a esto vienen, a acompañar y a conocer cómo trabajan, y se ajustan
a las indicaciones de los maestros en este espacio que no es Zoogochí. (Ob-aula de
hospedaje-encuentro comunitario-Solaga)
De esta manera, un ciudadano de Zoogochí, quien asistió a diferentes eventos de las
secundarias comunitarias, primero como representante de la agencia y después en calidad de
vocal del Consejo, declara, en un encuentro de las escuelas, que para consolidar el modelo, “se
necesita más acercamiento y comunicación entre los actores del modelo, las autoridades, la
coordinación y el Consejo Representativo” (Registro manual-encuentro comunitario-plenaria).
Al integrarse al Consejo en el siguiente ciclo escolar, aporta al trabajo colaborativo, la reflexión
conjunta y se solidariza con la escuela. Se establecen así alianzas que podrían fortalecer, a
largo plazo, el proceso de apropiación local del modelo que se busca. El integrante del Consejo,
en este caso, se posiciona también al interior de la comunidad, considerando que las
autoridades han de asumir su compromiso con la secundaria.
287
(cfr. apartado [Link].1.). Otra dimensión de la participación del Consejo en la escuela es, como
he mencionado, su colaboración en lo que respecta a los proyectos de investigación de los
jóvenes. Esta participación se articula en el marco más amplio de la intervención en la
formación de los jóvenes que se plantea el modelo como uno de los retos de la articulación del
vínculo entre escuela y comunidad. Abordo el tema, dada su relevancia, desde esta
perspectiva más amplia; distingo, en ello, no obstante, el papel del Consejo, las tensiones que
se generan en torno a esta participación académica y las aproximaciones que se buscan
generar entre actores en esta tarea.
288
procesual, dinámico y emergente a partir de la interacción de los actores participantes en la
práctica, tanto escolares como comunitarios. La vinculación con la comunidad se constituye de
esta manera como un eje central de los procesos formativos de la Secundaria Comunitaria. “El
modelo desprende todo el proceso de aprendizaje a partir de los conocimientos
comunitarios”; es por ello que en los procesos formativos “participan tanto los miembros de la
comunidad como los jóvenes aprendientes y las figuras docentes” (ESCI/IEEPO, 2007, p. 7). Es
así como se pretende ir más allá de las formas de participación social que se han observado en
las escuelas públicas de México (Estrada, 2014; Flores Crespo & Ramírez, 2015).
Los asesores del modelo entienden que la participación se genera a partir del
reconocimiento de los saberes de los actores locales como conocimientos a profundizar desde
el entorno escolar, buscando trascender, de esta manera, la separación histórica. Se plantea
que este mismo punto de partida convierte los procesos de formación en procesos dialógicos:
se trasciende el espacio escolar para dialogar con la comunidad.
289
salones, etc. Y ya. Los padres se involucran, cumplen su objetivo y se salen. (…) Los
padres de familia, yo no creo que puedan apropiarse más. Pueden sentirlo más parte
de ellos. O sea, cuando puedan decir, bueno pues sí, esto llegó a ser algo que [es] más
positivo de lo que hay en esta otra escuela de la, tal comunidad. O me gustan los
resultados que veo en mi hijo. Y ya. (E-BMA-asesor académico)
Analizo estas tensiones a partir del involucramiento de los actores comunitarios en los
procesos propiamente formativos o académicos. En lo que respecta los procesos y contenidos
formativos, se observa cotidianamente, pero también a través de las reflexiones de los actores,
que los roles asignados en el proceso de escolarización histórico a los diferentes actores
inciden en las tensiones y se articulan en las distancias percibidas en términos de la propia
formación escolar, los tiempos que la participación escolar implicaría frente a las labores del
campo, entre otros.
Todos los contenidos que vamos a trabajar, también los dialogamos con los papás, con
todos los actores que están involucrados. Que no es un ejercicio sencillo, lleva su
tiempo, y tiene sus implicaciones. Entonces por eso, por ejemplo, en este caso, en el
caso de la secundaria, no nos conflictuamos con el asunto del contenido. Porque la
misma metodología nos va a llevar a construir el esquema de lo que vamos a trabajar.
(Transcripción-taller DEI-BGP-integrante coord.)
290
La misma concepción curricular se visualiza como un proceso de construcción
colectiva, cuyo eje es la metodología del aprendizaje por proyectos; esta no se ha de reducir a
aspectos fragmentados, sino fundamentar y estructurar el conjunto del proceso formativo a lo
largo de cada ciclo escolar. La participación de los padres de familia trasciende sobre todo en
los seminarios de apertura, los informes parciales y el informe público final correspondientes a
las diferentes etapas de cada proyecto. Son estas las ocasiones en las que se reúnen padres de
familia, educadores, Consejo Representativo y estudiantes para tratar, específicamente, los
aspectos relacionados con el proyecto de cada generación. El momento fuerte de la
construcción conjunta es aquí el seminario de apertura, en el que, a través de la dinámica
colectiva, se genera cada nuevo proyecto de aprendizaje 97.
El involucrarse una mañana en la escuela implica que los comuneros dejen de lado sus
quehaceres caseros y del campo. En estas sesiones, los proyectos de aprendizaje se eligen y
construyen a partir de las sugerencias de temas de relevancia comunitaria por parte de todos
los participantes. Los educadores que guían el proceso incentivan dicha participación.
El educador Alberto explicó a los padres una parte muy importante sobre la
participación, que es un colectivo el que hacía la educación comunitaria, autoridades,
consejo, alumnos, padres, educadores - si no, no era educación comunitaria, y que
tenían que participar más allá de lo que normalmente se entendía en las escuelas
primarias por participación de los padres, y nada más era para cooperación de
recursos. No, aquí tenían que participar en los proyectos de los alumnos y además
interesaba su opinión. (Ob-diario-seminario de [Link] grado)
97
Sólo los proyectos de investigación de tercer grado admiten la construcción entre educador y
estudiantes, tratándose de un carácter metodológico distintivo y percibido como más complejo debido a
la integración de aspectos de carácter hipotético-deductivo.
291
trabajo que entre padres, estudiantes e integrantes del Consejo Representativo se organizan,
destaca la participación de los integrantes en un clima de confianza.
Se distribuyeron los papás y los niños de acuerdo a una lista elaborada por los
docentes en las tres aulas y la biblioteca y se pusieron a trabajar acerca de temas de su
interés, que no repitieran proyectos anteriores, los cuales se apuntaron en el pizarrón,
y que respondieran a preocupaciones que tuvieran. Me quedé inicialmente en el aula
con el equipo 1, donde después de unos minutos Conrado me dio la cámara de video
para seguir grabando, lo cual resultó ser un largo rato. Mientras, iba escuchando las
conversaciones. Hablaron de la formación de sol y tierra, y luego surgió el tema de la
violencia en la comunidad, cosa que me llamó bastante la atención. Con excepción de
una mamá y un papá, todos los presentes fueron participativos, se estableció un
diálogo entre padres y alumnos, con argumentos y propuestas. (Ob-seminario de
[Link] grado)
En plenaria, se conjuntan las propuestas temáticas bajo la dirección del educador del
grupo, para proceder a la adecuación y la selección a través de los siguientes pasos
metodológicos, arriba mencionados. En el listado de las preocupaciones investigativas que se
genera resulta interesante el hecho que se planteen tanto temas que parecen más propios del
ámbito escolar tradicional, como también temas centrados en cuestiones eminentemente
comunitarias; entre ellos, “La formación del sol”, “Por qué existe mucha violencia”, “Cómo fue
la vida de los antepasados”, “El respeto en la comunidad”, “Construcción de casas”, “El
alcoholismo de los jóvenes y señores”, “Contaminación del medio ambiente”, “El
calentamiento global, por qué la temperatura del sol ha crecido”, entre otros (Transcripción-
foto-seminario de [Link] grado).
El proceso que siguió, se hizo largo. Primero se revisaron los temas en el papelógrafo
donde Alberto, quien dirigió la sesión, los apuntó. En un segundo papelógrafo, se
juntaron temas parecidos entre ellos. En un tercer papelógrafo, se reformularon los
temas, resumiendo los parecidos y aclarando los que no se entendían. En un cuarto
paso, se formularon preguntas a partir de estos temas, y en un quinto, títulos a partir
de las preguntas.
Los papás terminaron participando poco en todos estos cambios; de las 18
propuestas iniciales quedaron 10, al final se dispersaron padres y alumnos y los
maestros tuvieron que solicitar su participación; los alumnos se volvieron inquietos,
pero expresaron esta inquietud en una mayor participación. Alberto luego me
comentó que efectivamente vio poco participativos a los papás. Le pregunté si todos
292
dominaban la lectura en español y me dijo que sí. Le dije que igual y no estaban
acostumbrados a este tipo de trabajos, estos ambientes, y asintió. (Ob-seminario de
[Link] grado)
En esta labor que pretende ser colaborativa, los educadores buscan dejar clara la idea
de lo que se quiere lograr en cada uno de los pasos metodológicos, mediando la comprensión
de las tareas a través de analogías tomadas del contexto, por ejemplo, en relación a las labores
del campo.
293
Dos estudiantes: Sí.
Las señoras se ríen.
Alberto: Vamos a anotar. (escribe) (…)
Queda anotado: f) El alcoholismo causa violencia y se pierde el respeto.
(Ob-registro manual-seminario de [Link] grado)
En un siguiente paso, se reformulan los enunciados depurados como preguntas; al
agotarse el tiempo de trabajo acordado, se delibera continuar hasta el siguiente día escolar en
una nueva reunión, en la que se han de convertir las preguntas en enunciados temáticos. La
complejidad de estos cambios se entrevé en el grado de participación de los presentes.
294
papel como participante en la elección del proyecto; manifiesta que, no obstante, el idioma a
veces constituye una limitante.
Inv.: Cuando iba a las reuniones de la secundaria, ¿en qué participaba ahí en las
reuniones?
E: Yo o mi niña [hermana mayor de la niña de nuevo ingreso].
Inv.: Usted, las dos.
E: Sí porque según el proyecto que sacábamos y nosotros fuimos las primeras que
dijimos que qué proyecto van a aprender.
Inv.: Ustedes, los papás dijeron, ¿verdad?
E: Sí, ahí ya empezamos, sí me gusta la participación, pero a veces no, habla uno al
revés también.
Inv.: A veces no es fácil participar.
E: Ajá sí, ajá. Sí, eso pasa por lo que no sabemos el español. (E-Eréndira-madre de
familia)
También el mismo proceso metodológico para la elección del tema puede llegar a
resultar complejo, además de entrañar también algunos desacuerdos entre los mismos
participantes.
Estas observaciones de las madres de familia hacen pensar que, en cierta medida,
sigue conservándose una distancia entre cultura escolar y cultura comunitaria; esto a pesar del
esquema curricular diferente y enfatizando la participación comunitaria en la definición de los
proyectos de aprendizaje 98. Mientras que los jóvenes, en proceso de aprendizaje y
98
En el apartado [Link]. mencioné que estos pasos metodológicos, según relatan los actores, ya han
sido simplificados en comparación con el inicio del modelo hace más de diez años.
295
familiarizados, desde su trayectoria escolar previa, con un ambiente de carácter más
académico, se van adaptando a los pasos metodológicos. Los padres de familia permanecen
más distantes a la dinámica de conformación del proyecto; el papel activo que les es asignado,
no obstante, resulta relevante y pues llegan a formar parte del proceso escolar de una manera
que, generalmente, no se da en el escenario escolar. Esta participación, por los mismos
educadores, es percibida como limitada; se advierten ciertas dificultades para que los padres
de familia se apropien de la metodología.
Antier en la reunión, Carlos dijo que este consejo no estaba cumpliendo con la función
pedagógica, y que después de la fiesta ya no se había presentado como se debía, que
la semana pasada en la junta de tercer grado no llegó nadie de ellos. Y que ellos
cumplían y se iban, siempre muy de prisa, y no se metían más. (Ob-reunión-
educadores/integrante coordinación)
Entre educadores y comuneros, existen diferencias en la concepción de la
participación, donde se ponen en diálogo los respectivos referentes de los actores. Esto se
evidencia en la práctica, donde, en ocasiones, los educadores plantean consultas específicas
ante el Consejo, buscando orientación para reenfocar su labor. Así, presencié cómo uno de los
educadores, enfrentando el reto de comenzar un proyecto de investigación con su grupo,
requería del apoyo de los consejeros para reflexionar sobre problemáticas comunitarias
susceptibles a ser investigadas.
296
El diálogo establecido en la reunión con el Consejo permite comprender las
dimensiones de la colaboración y la significación atribuida por los diferentes actores a ella. Los
educadores buscan, en este caso, a través del Consejo Representativo, partir del diálogo entre
escuela y comunidad para recuperar las significaciones locales de ciertos temas como eje para
construir un nuevo proyecto. Orozco (2009) propone la noción de “saberes socialmente
significativos”, apostando a un aprendizaje concebido como relacional, “más allá del aula,
aunque la incluya” (pp. 87-88). El autor se apoya en el planteamiento de los “saberes
socialmente productivos” de Puiggrós y Gagliano (2004), que resignifica “el papel social,
cultural y económico social del conocimiento” y pretende contribuir a la producción de
alternativas sociales, “conformando nuevos tejidos y lazos sociales” (Orozco, 2009, p. 88) 99. Se
trata de los “saberes de la experiencia” que resignifican “el papel del conocimiento como
práctica social” (p. 88). Orozco sugiere retomar esta aproximación desde la concepción del
“contacto cultural”, aludiendo a su potencial para incorporar diversos saberes y “reconstruir el
tejido entre escuela y comunidad” (p. 88).
[Carlos especifica que] es por eso que se optó por platicar con el consejo
representativo; qué quisieran ellos que se investigara. Que vinieran uno o dos
integrantes del consejo con los estudiantes para trabajarlo o que dieran sus
propuestas. Dijo que serían seis propuestas, de acuerdo al número de integrantes del
consejo. Les menciona lo que trabajó con los alumnos para tratar de definir el
proyecto, pero en los enunciados salieron más bien proyectos de aprendizaje: [da
ejemplos]. Explica que son proyectos de aprendizaje porque es investigación sin
comprobar nada. Explica que en el proyecto de Conrado se comprobaron hipótesis. Se
comentó con la autoridad sobre la basura y se fue a la asamblea. Sugiere al consejo
que “intervinieran ustedes porque es algo serio” y para “llevar las propuestas al
grupo”. (Ob-registro manual- reunión CR/educadores)
99
La revisión de diferentes autores que se han ocupado del concepto en cuestión, como Puiggrós y
Gagliano (2004) y Rodríguez (2011), permite vislumbrar cómo su concepción nace en el contexto
argentino, resignificando la reconstrucción de la “trama social” después de los tiempos de la dictadura, y
buscando enfocar la construcción de organizaciones solidarias de la población desde el enfoque de la
educación popular. Me aproximo al concepto bajo este entendido y reinterpretándolo en el marco de la
“transformación comunitaria”, desde una perspectiva crítica y comunalista, que busca impulsar el
modelo de las ESCI.
297
Los consejeros buscan aportar algunas ideas, pero explican, finalmente, cuáles son las
limitantes de su propia participación en estos procesos propios de los proyectos de la escuela,
a los que se sienten ajenos. Intervienen diferentes factores: el tiempo y las responsabilidades
laborales, la distancia histórica de prácticas comunitarias y saberes escolares, pero también
destaca su compromiso con la escuela, como parte del cargo que desempeñan.
298
espacios y actores involucrados. Así, por ejemplo, el proyecto de investigación sobre la
contaminación en la comunidad propició este tipo de reflexiones compartidas con los padres
en torno a los valores.
Ovidio interviene para decir: Si les interesa la producción de la miel, esto me nace
decirles. De eso no hay topes porque me estuve capacitando con un alemán, de la
Alemania federal. Por si les interesa. De esto, iniciar desde el inicio. La cría, las
enfermedades, cómo hacer una reina, uno mismo. Un curso que tuvimos varias
semanas, varios meses. Con Mieles de Oaxaca, una asociación grande. No ser egoísta.
Sí les va a interesar, van a ver el resultado, hacerlo uno mismo, cosecharle. Me
comprometo decirles, arrímense conmigo. (Registro manual-reunión CR/educadores)
Estas distancias y aproximaciones son construidas en la interacción, como negociación
continua de interrelación escuela-comunidad. La cultura escolar y cultura comunitaria –no
como dos entes claramente separadas, pero que conceptualmente abonan al análisis–
conservan cierta separación, pero donde los diferentes actores buscan generar procesos de
mediación. Algunos aspectos son claramente limitados por los mismos actores del modelo,
desde su postura etnopolítica. Una cuestión recurrente que emerge es en este sentido el
cuestionamiento de las asignaturas escolares, cuya inclusión es solicitada por algunos
estudiantes y padres de familia con miras hacia la preparación para el siguiente nivel escolar.
Cuando en una reunión de formación docente, uno de los educadores propone un diagnóstico
299
comunitario de las aportaciones que se esperan de las escuelas, otro se posiciona al respecto
desde la ideología del modelo.
Valentino: Creo que hay que tener bien claro cuál es la intención de un diagnóstico, se
levanta con la intención de mejorar algo. El modelo todavía no está totalmente
consolidado. Las comunidades están enajenadas, [con] mentalidades de conquista.
Lejos de fortalecer, puede llegar a desbaratar. Lo que van a pedir, que haiga clases.
Tomar en cuenta esas consideraciones. No desbaratar el esfuerzo de diez años. Puede
tener pros y contras un trabajo de este tipo. (Registro manual-curso formación
docente)
Se vislumbra aquí el peso que tiene para la articulación de la relación escuela-
comunidad el enfoque etnopolítico del modelo; se parte de la idea de la transformación de los
imaginarios impuestos por la sociedad mayoritaria e introyectados por los actores
comunitarios. Estos se han de deconstruir, aunque, frente a ello, ciertos niveles de
discordancia sean inevitables. Se revelan tensiones en torno a la concepción de una educación
comunitaria escolarizada: se busca ser de y para la comunidad y apostar a un currículum
altamente participativo, al mismo tiempo de impulsar procesos de “decolonización”
comunitaria que implican, necesariamente, también tener en cuenta ciertas oposiciones y
resistencias locales. Esto me lleva a visualizar los límites de la participación y apropiación local
de las escuelas, desde un punto de vista sui generis.
Porque más participar, más orientar, no hay forma, sobre todo porque si la mayoría de
los padres de familia tiene una forma tradicional de concebir a la escuela, y se va a
respetar su voluntad, entonces hay que hacer exámenes, hay que castigar estudiantes,
hay que tener horarios. Es renunciar al modelo, tampoco puede uno respetar la voz de
la gente si es precisamente contra esa voz que se está haciendo el modelo. No es que,
ya conoce uno esa voz. Y precisamente el modelo surge contra esa voz, entonces ahora
dejarlos que se apropien con una idea tradicional, es absurdo. (E-BMA-asesor
académico)
En esta sintonía, uno de los integrantes de la coordinación afirma que el modelo, con
sus características, no admite negociaciones en cuanto a esquemas más tradicionales de la
educación escolarizada: “Este modelo no admite un híbrido. Porque el día que lo hibridicemos,
estaremos distorsionando lo que dice el modelo de secundaria comunitaria. Aquí no se puede
hacer ni un hibridaje” (Transcripción curso-HMS-integrante coord.). La ESCI busca contribuir a
reducir las incidencias de una “conciencia” prescriptora que ha generado, a través de procesos
de imposición, la enajenación y afectado la autonomía comunitaria (Freire, 2005, p. 45). Pero
este proceso y las concepciones subyacentes han impreso ciertas características a la práctica
de la participación. No se ha puesto, localmente, a debate cómo habría de ser la educación
que desean las comunidades; el modelo se ofreció bajo su propia modalidad.
300
Entonces nosotros llegamos, hablamos siempre con la asamblea, o sea, nuestra
entrada a todas las cinco comunidades fue en una asamblea comunitaria, se
presentaba el modelo, se decía qué se pretendía, cómo se trabajaba, para que no
hubiera dudas de lo que nosotros, a lo que nos íbamos a comprometer. Si la asamblea
decía, entran, entraban. Si la asamblea decía, no entran y queremos una técnica o una
tele o cualquier otra secundaria, pues les ayudábamos en el trámite. (E-JSP-asesor)
A partir de la filosofía etnopolítica del modelo, se fomenta y reinstaura la participación
comunitaria en la escuela en un nivel más constituyente y más dialógico que el que la
educación intercultural bilingüe históricamente ha buscado promover. Los mismos
fundamentos, no obstante, también determinan el grado de participación, de voz y voto,
hecho que se relaciona con el mismo origen de la propuesta.
Mira, yo no coincido mucho con eso, “desde abajo”, porque no pasó lo que pasó [en la
experiencia de la secundaria Tatuutsi Maxakwaxí] en Jalisco. En Jalisco fue el pueblo el
que dijo, aquí hay que hacer una escuela nuestra porque la autoridad no nos da una
escuela ni nos manda maestros. Como eso no sucede, vamos a llamar a nuestros
paisanos y vamos a hacer una escuela propia de nuestro pueblo. Eso no sucedió acá.
Aquí, los, digamos, intelectuales indígenas fueron los de la preocupación. Entonces no
nació desde abajo. Esto nació desde el intermedio, digamos, porque tampoco nació
desde arriba. Sino desde el agente operativo que es el maestro de educación indígena
que veía que las escuelas secundarias que había no respondían a las realidades porque
estaban reflexionadas desde otro punto de vista. (E-JSP-asesor)
La autoría del currículum, desde este punto de vista, considerando la experiencia y los
procesos implementados en la práctica, pero también las voces de los diferentes actores, se
conforma entre tensiones donde el peso de las voces magisteriales ha sido, desde sus inicios, y
en el proceso cotidiano, importante. No obstante, el currículum concebido como proceso y
praxis permite ver la permeabilidad y capacidad dialógica cotidiana del modelo. Sarah Corona
Berkin (2009) propone, en el marco de la investigación y escritura académica, una “autoría
dialógica hacia la participación en el espacio público” (p. 15), que en el contexto de las ESCI se
podría replantear como la idea de procesos curriculares de modelos educativos de
reconocimiento oficial construidos “entre voces” y “entre culturas” (Corona Berkin, 2009).
301
experiencias importantes que permiten ver más allá de las lógicas verticales que aun hoy
determinan los programas educativos nacionales, donde la “autoría de orden intelectual de los
modelos de cambio proviene de los expertos en contenido o de los diseñadores curriculares y
asesores, por lo que en muchos casos se sigue trabajando en una lógica de implantación
unidireccional o incluso imposición” (Díaz-Barriga Arceo, 2012, p. 34).
Frente a ello, Bertely, Dietz y Díaz Tepepa (2013) aseguran que, como parte de una
interculturalidad vivida, no abstracta, en educación, es necesario impulsar la participación,
autoría y co-autoría indígena para fomentar el ejercicio de las ciudadanías étnicas, “donde la
construcción de textos y experiencias interculturales supone valorar la relación lengua-cultura
y sociedad-naturaleza, colaborar con las comunidades y considerar la diversidad de contextos
que justifican la flexibilización curricular y normativa oficial” (p. 38). Lindenberg (2000a), desde
la experiencia brasileña comprende la autoría indígena del currículum en términos de una
“acción curricular alternativa” y diferenciada para escuelas indígenas, “frente a la
normatividad del sistema nacional de educación y del currículum oficial para la enseñanza
básica”; acción que se basa en los derechos indígenas a promover una educación propia (p.
7) 101. Este currículum alternativo se presenta como construcción en la práctica; la “autoría”, de
acuerdo a Lindenberg (2000b) se entendería como “una metáfora que expresaba una línea de
trabajo filosófico y político” donde “a los profesores indígenas en articulación con su
comunidad les competía la responsabilidad de las decisiones relativas a la escuela”, bajo los
fundamentos de la “autonomía y autodeterminación” y “a través de sus propias voces
habladas y escritas , basado en el nuevo plan de estudios en construcción” (pp. 14-15).
101
Traducción propia del portugués.
302
trascienden las incidencias del contexto social, cultural y económico en el que se inserta la
comunidad, además de la perspectiva del bienestar comunal al que el esfuerzo de cada futuro
ciudadano, pero también la misma institución escolar, ha de contribuir.
Le digo a [mi hija], si yo tengo trabajo acá, qué voy a decir, ¿no te quiero a mandar a la
secundaria, tengo trabajo? Puro en la cocina o en el campo, pero tú le digo, necesitas
el estudio, le digo, porque yo le digo, no tuve la oportunidad de estudiar, le dije,
porque tengo doce años cuando se murió mi mamá. Y me quedé con mi papá y a mi
102
Traducción propia del inglés.
303
papá le gusta hacer trabajo de campo. Y le dije, mejor yo no voy a estudiar, le dije, me
quedé no más para que le voy a ir dejar la comida, voy a ayudar pues. Y de ahí ya, ya
no estudié, ya no hubo oportunidad. (E-Lucrecia-madre de familia)
El hecho de que, en tiempos anteriores, la falta de oferta escolar local y las carencias
económicas de las familias volvieran difícil el acceso a la educación escolarizada incide en una
mayor valoración de estas oportunidades para los propios hijos, por lo cual muchos padres de
familia buscan apoyar, en la medida de lo posible, la trayectoria escolar de estos. La
introducción y paulatina valoración de los estudios escolares ha modificado las perspectivas de
las familias. Aunque los niños y jóvenes de Zoogochí siguen participando en las labores de la
casa y campo, los padres de familia les brindan espacios que les permitan cumplir con sus
tareas escolares y dan, en algunos casos, prioridad a ello.
L: [Mi hijo mayor] está casi terminando. Falta como otros seis meses nomás para que
termine [el bachillerato]. Y ya está pensando de qué cosa va a estudiar.
Inv.: La universidad.
L: Él [dice] que va a entrar a la universidad pues. Voy a seguir, dice, porque me gustó
seguir estudiando. Gracias a la Secundaria Comunitaria, que me ayudó, dice, me
apoyó, dice. Ahora ya estoy avanzando. (E-Lucrecia)
[Inv.] Pregunté si sirve la secundaria para seguir estudiando.
[El agente dice que] sí porque es de ellos, si los jóvenes quieren seguir estudiando,
depende de ellos. Lo que uno desea, pone el esfuerzo. No se puede obligar. (E-registro
manual/diario de campo-agente)
En la valoración del estudio inciden diferentes lógicas culturales, experiencias y el
deseo de que los jóvenes logren “salir adelante”, para lo que se considera que incluso ya se
requiere continuar más allá de la secundaria. Con Paladino (2015), se reconoce en estos
planteamientos huellas de una “narrativa sobre el poder transformador de la escolarización”
304
(p. 56), en cuanto a lo que representa en términos de oportunidades laborales para el futuro.
Escuchar a los padres de familia hablar sobre los estudios y el futuro de sus hijos permite
visualizar que las condiciones económicas y la comunicación con el entorno social más amplio
y la presencia cada vez mayor de la educación escolarizada también en los contextos
comunitarios han generado cambios en los proyectos de vida y deseos en lo que se refiere a
las opciones futuras para los jóvenes.
Quetzali me llevó a las 8 am a su casa a tomar atole. El chico [con el que hablé durante]
el informe, egresado, es su hermano mayor. Se fue con Romeo a Oaxaca a trabajar. Su
papá me platicó que lo llevó unos días al campo a trabajar pero el joven dijo que eso
no era lo que él quería porque es pesado y se fue a buscar trabajo a la ciudad. Su
mamá también me comentó que ya para tener un empleo, se necesita estudiar.
También el papá reafirmó que en estos tiempos se necesita el estudio, el bachillerato
porque sólo con secundaria era más difícil. Sin terminar la escuela solo se podía
trabajar de mozo. Con bachillerato ya hay más oportunidades. (Conversación informal
–papás de Quetzali)
Repetto Carreño (2012), en el contexto indígena brasileño, constata que bajo la
incidencia de los medios de comunicación, además de factores ambientales y territoriales, se
tiende a desvalorizar paulatinamente la labor agrícola, frente a “una cierta valorización del
trabajo asalariado y la dependencia patronal” que se llegan a identificar “como únicas formas
de inserción económica y productiva, además de la super valorización de la vida urbana” (p.
146). En Zoogochí, ciertas incidencias del contexto socioeconómico más amplio y la necesidad
de contar con la opción de encontrar trabajo en el contexto urbano se vislumbran también en
las apreciaciones de los padres.
El estudio ha adquirido mayor relevancia para contar con el acceso también a estos
otros espacios y sus formas de vida. Maldonado (2010) plantea al respecto la tendencia a la
urbanización de las mentalidades comunitarias; el imaginario de la escuela tiende a
relacionarse con las posibilidades del progreso, la movilidad social y la integración y aceptación
en la sociedad mayoritaria, e incluso, el poder alejarse del trabajo pesado del campo, para
desempeñar, eventualmente, un empleo citadino, mejor remunerado. En el marco de la
preparación de los jóvenes para el futuro, a lo que se parece aspirar sería tal vez una posible
movilidad entre el espacio comunitario y el espacio urbano y el acceso equitativo a una
diversidad de opciones. Implica el poder interactuar en espacios sociales y culturales en
contacto. En este sentido, se considera que el estudio es una herramienta necesaria para
poder interactuar con personas externas a la propia comunidad, lo que remite nuevamente al
espacio social en contacto permanente con otros grupos culturales.
305
Me hace falta el estudio pero qué voy a hacer, le digo. A veces viene la gente de fuera,
puedo platicar, pero no tiene uno mucho estudio, para empezar a platicar, como que
nos da, nos ponemos nerviosos pues para empezar a platicar. Pero qué bueno que
ahora ya están [mis hijos] avanzando con sus estudios. (E-Lucrecia-madre de familia)
Frente a esta valorización de los estudios escolares como la posibilidad de tener
diferentes opciones en la vida y de poder interactuar con el contexto social más amplio en
condiciones equitativas, me pregunté cuáles serían las expectativas de los diferentes actores
hacia los saberes que han de adquirir los jóvenes en su recorrido formativo en la educación
escolarizada, y concretamente, en el nivel de secundaria. Recuperé las perspectivas de jóvenes
y adultos; en ellas se evidencia la tensión entre los planteamientos del modelo diferencial de la
Secundaria Comunitaria y la enseñanza por disciplinas de la modalidad escolar más
convencional.
Paladino (2015) constata que ha emergido, entre los pueblos originarios de América
Latina, la demanda por una escuela que ayude a apropiarse de los conocimientos hegemónicos
tanto como a la valorización de los conocimientos indígenas “aunque en el plano de la
práctica, aún no esté bien discutido cómo implementar ese diálogo de forma crítica e
igualitaria” (pp. 49-50). Estos planteamientos no parecen ajenos al contexto oaxaqueño; las
ESCI pretenden impulsar el diálogo de saberes para el acceso a diferentes tipos de
conocimientos, fortaleciendo la cultura propia al mismo tiempo dialogar con otros
conocimientos, desde una mirada crítica, y facilitar el tránsito a los siguientes niveles
escolares. El debate en torno a las expectativas escolares en Santa María Zoogochí adquiere
mayor visibilidad al desarrollarse en torno a este modelo educativo diferencial y sus
características.
Las lógicas que subyacen a estas expectativas son múltiples. La escuela es percibida,
por algunos, como la “puerta de entrada al mercado laboral”; a través de los certificados
escolares obtenidos parecen incrementarse las posibilidades de obtener más fácilmente un
trabajo remunerado (Onyango-Ouma, 2006, p. 398) 103. Algunos padres de familia y jóvenes
asocian estos beneficios del estudio escolar sobre todo a los aprendizajes que parece ofrecer la
escolarización clásica, organizada por disciplinas. Esta percepción se relaciona, no en balde,
con la estructuración de la mayoría de las modalidades educativas y sobre todo de los niveles
escolares subsecuentes.
103
Traducción propia del inglés.
306
Aunque se subraye la funcionalidad de los aprendizajes en relación a estos fines, las
perspectivas son complejas. Existe un énfasis general en la utilidad práctica de lo aprendido
para la vida cotidiana, y se observa la tendencia a pensar en posibles aportaciones al bienestar
no sólo de los jóvenes sino al general de la comunidad y teniendo en cuenta las necesidades de
esta. Además, se valora que se siga fortaleciendo el uso de la lengua materna, sobre todo
frente a la discriminación lingüística históricamente sufrida, y que se busque recuperar la
memoria histórica, basada en la experiencia conservada por los mayores y que se ha visto
expuesta a ciertos desplazamientos, como reconocen los mismos ancianos.
Estimo, sin embargo, que estos imaginarios no bastan para comprender las tendencias
de las expectativas y percepciones de lo que sería la educación escolar deseable. Más allá ellos,
incide el deseo de poder acceder libremente a diferentes espacios sociales, además de
incrementar el bienestar personal y comunitario, donde el valor de las aportaciones de la
educación escolar a la vida comunal cobra peso.
307
Aprendizajes para transitar entre contextos plurales: contenidos escolares básicos
Esta tendencia permite ver que la institución escolar es vista por diferentes comuneros
como el espacio que puede proveer a los jóvenes de las herramientas de la cultura mayoritaria
que requerirán para poder desenvolverse tanto en la comunidad como en el espacio urbano,
para interactuar con la sociedad más amplia y desempeñarse con las competencias necesarias
para ello. Dada la multiplicidad de contactos entre comunidad y “el exterior”, y el tránsito y la
comunicación frecuentes entre dimensiones, la adquisición de tales habilidades se ha
convertido, para muchos, en una necesidad, lo cual es importante de considerar más allá de
los procesos de aculturación. Lamounier (2009), a partir de un estudio realizado en Costa Rica,
constata que la adquisición de los conocimientos aparentemente ajenos se constituye como
una herramienta necesaria para establecer interacciones más equitativas en situaciones
desiguales.
Lidiar con los blancos de modo correcto implica conocer sus formas y propiedades, eso
significa: saber dónde viven, su lengua, vestimentas, comidas y su visión del mundo.
(…) El español y su escritura, así como los números, son esenciales para, por un lado,
308
establecer relaciones comerciales sin ser explotados y, por otro, para poder
beneficiarse de ayudas gubernamentales o simplemente para el acceso a
medicamentos. (p. 44)
Como parte de los conocimientos necesarios para interrelacionarse y participar en el
espacio social más amplio, la literacidad es uno de los productos más tangibles de la
escolarización y como tal resulta altamente apreciado para la vida cotidiana (Onyango-Ouma,
2006, p. 398). El uso escrito y oral de la segunda lengua ha cobrado relevancia incluso en el
contexto comunitario, para el acceso a los programas de gobierno.
Mela, le dije, porque hora, le dije, ya van a ir escuela, ya estudia, yo que soy mensa, no
puedo leer no puedo escribir. (…) Por eso yo le dije a Mela, (…) yo no te dejo como yo
me quedé, le dije, no puedo hacer la firma (…). No quiero que te quedas tú, me quedé,
dije. Así le dije. (E-doña Gerarda-abuela)
Es posible significar el concepto de literacidad también en relación a las operaciones
matemáticas básicas que, en Zoogochí, son vistas como otro contenido elemental para la
formación escolar de los hijos; se asocia con las necesidades de la vida cotidiana, la interacción
en otros espacios sociales, además del uso práctico local, por ejemplo, en las tiendas de
abarrotes locales.
[Doña Flor dice que] mejor hubiera querido que Bárbara fuera a otra escuela, que ella
pensaba que lo más importante era que su hija aprendiera español y matemáticas.
Que el español aún no lo hablaba bien y sí se necesitaba para cuando uno salía, y las
matemáticas para hacer las cuentas también era importante, eran lo principal estas
dos cosas, también por el “rincón” en el que estaban. (E-registro manual-madre de
familia)
La función asignada a la escuela, en este sentido, sería la adquisición de los saberes
que proporcionen las competencias necesarias para desempeñarse en diferentes contextos,
también en el ajeno, para el cual es necesario aprender, desde esta percepción, algunos
conocimientos que no se adquieren en la vida cotidiana e interacción familiar. La secundaria
busca fomentar la expresión oral y escrita en ambas lenguas, también de la lengua originaria.
El aprendizaje de las dos lenguas y su empleo funcional de acuerdo a cada contexto, desde el
punto de vista de Don Tranquilino, no se encuentran contrapuestos.
309
El estudio del zapoteco se significa desde la “recuperación” de palabras cuyo uso se
está perdiendo, además de su conservación como parte de la identidad comunitaria. Resulta
más complejo encontrar la funcionalidad de la escritura del zapoteco en la vida cotidiana, dada
la oralidad de la cultura y la diversidad de variantes de la lengua, además de las pocas
ocasiones de su uso práctico, debido el domino escrito del español. Una aportación que se
percibe en la escritura correcta de ciertas toponimias relevantes para la documentación oficial.
Sí, por ejemplo, ahorita que se está ofreciendo rellenar unos formatos para los papeles
de los terrenos, como acá los terrenos están registrados con puros nombres zapotecos,
entonces dice [mi hija] que ahí pues no le entienden cómo está escrito el nombre de
los terrenos, entonces dice, pues yo ya soy su guía de ellos, dice, porque yo ya sé qué
es lo que dice ahí, cómo se escribe, y si es posible, pues corregirle unos cuantos
acentos ahí, dice. (E-Griselda-mamá de egresada)
La lengua adquiere también un valor estratégico en el mismo contacto con el exterior,
pues se llega a emplear el zapoteco al interactuar en situaciones que implican relaciones de
poder asimétricas.
Y eso ayuda bastante, pues, el zapoteco. Sí porque aquí cuando hubo un problema,
digamos. Esa vez le pegaron a un señor, los judiciales pues que vinieron. Sí, ya vinieron
acá los judiciales, ya le dieron un balazo al señor. En un pie. Sí pues, ahí sí, híjoles, ahí
todos se reunieron, los ciudadanos, todos se reunieron. Y ahí están los judiciales, y
cómo para hablar español, ellos van a entender luego. Ahí es que entra el zapoteco
pues. Todos zapoteco, nadie entiende. Sí. Eso también, ahí es donde ayuda, ¿no?
Bastante. O cuando vamos en la oficina, ¿no? Hay algo, ¿no? Cuando con otros ya
podemos platicar zapoteco, por ejemplo, con los paisanos. (E-Myrna-madre de familia)
Coronado Suzán (1995) precisa que la lengua originaria es parte de un proceso “más
que lingüístico” y se ha adaptado a una diversidad de situaciones de “desventaja social,
económica y política”; ha fungido como “elemento cohesionador del grupo y como
manifestación de una identidad propia” (p. 180). Para la autora, la continuidad de la lengua
indígena se relaciona además con su uso y reproducción “con un carácter político”, proceso
que denomina “resistencia lingüística” (p. 182). Como parte de esta resistencia, analiza las
formas cotidianas en las que se manifiestan “diferentes estrategias lingüísticas de los grupos
étnicos frente a los procesos de dominación”, vinculadas a procesos más amplios en términos
territoriales, económicos y políticos, “en contacto con las instituciones propias y ajenas” (p.
183). Desde mi opinión, es en este marco que se podría interpretar tanto la necesidad del
aprendizaje del español como también las resignificaciones del estudio escolar del zapoteco en
el contexto escolar. El bilingüismo se plantearía desde este punto de vista como estratégico.
310
Formar para aportar al bien común
Inv.: Y, ¿qué opina que aquí están investigando en la comunidad?, ¿cómo ve esto?
M: Bueno pues yo sí veo bien pues. Pero lo que a mí no me gusta, por ejemplo, porque
ahorita pues están trabajando del alcoholismo pues. Bueno, sí está bien, sí está
bien eso, ¿no? Pero lo que pasa es que lleva mucho tiempo. Por ejemplo desde el
año pasado.
Inv.: Están con eso.
M: Sí, y otra, todavía pues. Por eso cuando hubo reunión ya le dije al maestro, qué
tiempo van a llevar eso, el alcoholismo. Dice, no ahí no, no sabemos, dice, tiempo,
dice, hasta que terminen, porque eso es muy largo dice. Yo como, bueno, nosotros
como no sabemos cómo es. Nosotros quisiéramos que un mes, ¿no? Que lleven
algo, ¿no? Por ejemplo del alcoholismo, otro mes ya van a pasar otra cosa pues.
Pero pues no el alcoholismo. (E-Myrna-madre de familia)
Los proyectos propuestos por los comuneros tienden a inscribirse en la misma lógica
de la producción autónoma y ecológica de los alimentos que se considera como parte del Buen
311
vivir comunitario, y en oposición al consumo de productos traídos desde el exterior y de
procedencia no necesariamente orgánica.
Y eso es lo que estaba yo pensando, por qué retoman los de la secundaria ese
invernadero. (…). Porque anteriormente, ahora sí que los abuelitos, ellos sembraban,
cosechaban, consumían puras cosas criollas pues. Dónde que iba a ver queso, quesillo,
que chorizo, que cecina que todo eso ahora pues. Y ahorita bueno yo me he puesto a
observar, de que ya consumen mucho esas cosas. Pues esa es mi idea pues que
trabajen pues y que ya no compren tantas verduras químicas y eso. (E-Griselda-mamá
de egresada)
Además, aprender habilidades técnicas no únicamente se asocia con el bien
comunitario, sino que también se percibe como una formación que puede posibilitar el acceso
al empleo en otros espacios sociales, como el urbano. Así, un anciano opina que sería útil el
aprendizaje básico de algún oficio, porque se podría trabajar también en la ciudad, pues “el
trabajo del campo en la ciudad no sirve para encontrar empleo, en cambio, los oficios sí, en
todas partes, también la artesanía, y es lo que no se ha visto en la secundaria” (E-registro
manual-don Ranulfo).
Don Ranulfo explicó que los jóvenes no querían entender que era importante
aprovechar que ahora hay facilidad para estudiar; antes tenían que ir hasta Ixtlán para
hacer la secundaria y era difícil; ahora podían ir los niños de la escuela a su casa, se les
daba de comer, lo tenían más fácil y no aprovechaban. Pero que se necesitaba estar
312
preparados para participar en los cargos de la comunidad, incluso para ser topil,
incluso para saber hacer un corte de caja en un cargo comunitario. (Conversación
informal-don Ranulfo)
Son los hombres quienes reflexionan sobre las contribuciones que la escuela podría
brindar a la formación para los cargos comunitarios; constatan la importancia de la formación
escolar: “Muchos alumnos por falta de ganas no quieren seguirle [con los estudios], y como
acá, hay problemas en la agencia, la autoridad, los jóvenes se les dificulta para desempeñarse
de secretario, para redactar”; uno de los comuneros sugieren un curso para que los jóvenes
estén preparados para desempeñar los cargos, pues “para ser secretario se necesita redactar
oficios, solicitudes, constancias, actas, esa es la idea” (E-registro manual-don Petronilo).
Además, para el cumplimiento con los cargos en la agencia comunitaria, se sugiere formar a los
jóvenes en aspectos legales básicos para defender sus derechos ciudadanos.
Que estudien eso. Como dicen los abuelitos, “los que vienen de arriba, que no nos
apantallen”. Llegan quienes quieren sorprender. Que tengan el conocimiento de la
constitución. También que estudien otros documentos de derecho, como
antecedentes no penales. Para ser una autoridad, saber hasta dónde, no abusar de ser
autoridad. Les sirve cuando lleguen a ser autoridad. Saber de las sanciones. Porque si
él, el autoridad 104, abusa, es un delito que comete. (E-registro manual-don Petronilo)
También las expectativas hacia quienes tengan la oportunidad de salir a continuar sus
estudios en otros niveles educativos denotan el beneficio comunitario que se espera de ellos a
su retorno; así, el agente de la comunidad enfatiza que “los que tienen estudios, que regresen,
que valoren, que no se olviden de su tierra. Que demuestren aquí lo que aprendieron, sus
estudios” (E-registro manual-agente). Czarny (2007) relaciona este tipo de significación de los
estudios de los jóvenes con el valor comunitario de la reciprocidad; la filosofía del “dar y
recibir” permite entender que la adquisición de una formación escolar es altamente valorado
por los comuneros “cuando los conocimientos adquiridos fuera de este contexto y en la
escuela se ponen ‘al servicio de la comunidad’”; esto con base en la idea de que “toda la
comunidad se beneficie con ese saber y no sólo quien lo adquirió” (p. 937).
104
Frecuentemente, al tratarse de la figura comunitaria desempeñada tradicionalmente sólo por
varones, se emplea el artículo masculino: “el autoridad”.
313
distintos. Únicamente el modelo del Bachillerato Integral Comunitario (BIC) se presenta, de
acuerdo a padres de familia y jóvenes, como una opción más cercana al modelo de las ESCI.
Inv.: Cómo ve usted, ¿la secundaria sí les da una buena preparación para el
bachillerato?
M: Pues yo creo que sí, por ejemplo, yo le digo pues la secundaria es comunitaria, ¿no?
Entonces ya también puede entrar en bachillerato que sí es igual, ¿no?
Inv.: Como el de Guelatao.
M: Ajá, Guelatao, en Solaga, en otros. Pues es también comunitaria. Y luego en la
universidad que está hasta allá en Alotepec, también es comunitaria.
Inv.: Y cómo ve, ¿podría ir a otros bachilleratos, otra universidad?
M: Pues yo creo que no pues. No sé bien pero yo creo que no, no puede. Bueno yo
pienso que no puede entrar, por ejemplo, va a ir en CECYTE de Ixtlán, pues yo creo
que no porque ahí llevan materia, ¿no? Bueno, yo digo. (E-Myrna-madre de familia)
Maldonado (2010), al profundizar en el tema de la “nueva educación comunitaria” en
Oaxaca, constata que esta “sólo puede tener una lógica positiva si logra su consolidación ‘en
cruz’, es decir en un doble eje de intervención: articulación entre niveles educativos y
expansión de su propuesta dentro de los subsistemas de cada nivel” (p. 300). Detecta que esto
no se ha logrado, y en ello han incidido las mismas políticas públicas y sindicales. Las
consecuencias derivan en “una competencia que genera incompetencias, desaprovechamiento
de esfuerzos docentes y desmovilización en los alumnos” (p. 300). Frente a estas tensiones
entre niveles y modalidades educativas, muchos padres de familia concluyen que depende en
gran medida del esfuerzo y del interés que cada estudiante ponga para poder adaptarse a
estudiar nuevamente por materias; observan que hay ya varios egresados que de esta manera
han logrado, exitosamente, desenvolverse en otras escuelas.
M: Pero hay otras muchachitas que sí van a otros lugares, y sí [lo logran].
Inv.: Algunas se fueron a Tanetse.
M: Tanetse es otro, es IEBO en Tanetse. Yo creo, bueno, yo digo que depende del
alumno, ¿no? (E-Myrna-madre de familia)
Este esfuerzo personal por parte de cada joven ha de comenzar en la misma
secundaria que pide, además, que el estudiante de responsabilice de sus propios aprendizajes.
Desde mi punto de vista, esta visión del compromiso con el trabajo a enfrentar no es ajena a
las concepciones comunitarias; así, uno de los comuneros constata que son los mismos
estudiantes “los que más ponen de su parte, no el maestro” (E-registro-don Petronilo).
314
migración al espacio urbano por razones de empleo, a la que subyacen las percepciones en
torno al trabajo agrícola en las que, a pesar de la continuidad y apreciación de las que goza en
Zoogochí, ha sido afectado por las incidencias de otros imaginarios, pero también las mismas
circunstancias de la marginalización económica y social de las comunidades.
Otra dimensión que necesariamente entra en juego son las características del sistema
escolar que sigue obedeciendo a las lógicas de la sociedad mayoritaria y que requiere de
competencias distintas, y cuyo acceso ha sido complejo para los integrantes de las
comunidades originarias. Esta dimensión sigue siendo un factor relevante para las valoraciones
de diferentes modalidades de escolarización y obedece a lógicas excluyentes del sistema.
Levinson (2012) constata que la relevancia de un modelo escolar “debe ser definida
localmente y en forma contextual, siempre dialogando con los mismos estudiantes”; el autor
argumenta que esta “tampoco puede ‘dejarse encajar’ dentro de los ‘intereses’ inmediatos de
los jóvenes”, sino que, a través del diálogo, ha de despertarse el interés y pueden abrirse
nuevas perspectivas para el futuro, tanto “su propia superación como para el beneficio de la
sociedad” (pp. 85-86). En estas palabras del autor se intuye esta sutil tensión que enmarca la
relación entre jóvenes e institución escolar y los procesos de apropiación del modelo de las
ESCI por los diferentes actores.
Las percepciones que los propios estudiantes externan al ser preguntados sobre sus
percepciones acerca de su secundaria aportan algunas reflexiones que no siempre se visualizan
en la cotidianidad escolar. Sus discursos al participar en eventos educativos o encuentros –
donde han contribuido a la defensa de su secundaria, como sucedió repetidas veces ante las
circunstancias de incertidumbre política que se atraviesa el modelo– revelan su conocimiento
de la metodología, de los principios que rigen la dinámica formativa y postulan las ventajas que
esta educación alternativa para ellos representa. Saben argumentar y se preparan para ello
con apoyo de los educadores, lo cual se refleja, p. ej., cuando alrededor de 30 maestros
integrantes de mesas técnicas de Oaxaca y Valles Centrales llegan de visita a Zoogochí para
conocer de cerca al modelo.
Por el horario, se decidió iniciar con una primera exposición (…). Alan, Marina y Olga se
animaron a hablar frente al público en el pasillo, donde estaban las mesas expuestas
[con los trabajos de los estudiantes]. Hablaron del proyecto de la caña y de las
plataneras. Es sorprendente cómo frente a esta responsabilidad se desarrollan muy
bien en su expresión oral, aunque el nerviosismo lleva a algún error en la información,
pero en general lo hacen muy bien. Marina y Olga, que el día anterior me reclamaron
315
que estaba grabando en el salón, sin pestañar se dejaron grabar [por los visitantes]
hablando en público, representando a su escuela. (Ob-visita mesas técnicas-pasillo-
agencia)
Más allá de estas ocasiones de representación en las que se muestra el nivel de
apropiación de los estudiantes de metodología y principios de las ESCI, se presentan
percepciones y dudas personales que se relacionan más bien con las esperanzas y los sueños
de cada uno de los jóvenes, y por supuesto, con las mismas opiniones que perciben en su
contexto familiar y comunitario. Los jóvenes tienen, aparentemente, dos opciones: continuar
estudiando el bachillerato, para lo cual tienen que salir de su comunidad y requieren del apoyo
de su familia, o quedarse a trabajar en las labores de casa y campo. Son contados los
estudiantes que se plantean irse a trabajar a la ciudad al concluir la secundaria, aunque es una
opción que algunos se plantean a más largo plazo. El contexto familiar tiene peso para la
articulación de los deseos de los jóvenes para el futuro. Algunos estudiantes con familiares
radicados en la ciudad de Oaxaca o en México y la experiencia de los hermanos mayores que
hayan estudiado en otro lugar, también tienen la inquietud por moverse de espacio y explorar
otros contextos sociales y culturales.
316
A: Sí, porque en la primaria nada más, en la primaria trabajamos por materia y aquí ya
trabajamos por proyecto, ya cambia todo, sí.
Inv.: ¿Y te gusta trabajar por proyecto?
A: Un poco. Porque yo me gusta trabajar por materia porque si nada más trabajo por
proyecto me olvida de matemáticas y eso me dificulta mucho, para trabajar. (E-
Aylin-estudiante 2.o grado)
En sus percepciones del estudio escolar, incide también lo que han escuchado relatar a
otros jóvenes, sus hermanos, primos y amigos, sobre los siguientes niveles escolares y sus
exigencias; en relación a ello se resignifica su experiencia en la escuela comunitaria que se
aparta de la división del conocimiento por campos disciplinarios.
317
enfrentan la toma de decisiones para el devenir (p. 18). Así, los mismos jóvenes visualizan que
el estudio podría abrirles otras perspectivas, relacionadas, para algunos, con el acceso a un
empleo.
Inv.: El bachillerato, dices, ¿tú sí quieres seguir estudiando cuando salgas de aquí?
Manu: Sí, quiero, sí quiero estudiar para, para quiero que, hago cualquier trabajo pero
quiero terminar mis estudios.
Inv.: También bachillerato.
Manu: Sí, también bachillerato y después de bachillerato seguir otra, otra...
Inv.: ¿También universidad?
Manu: Sí, sí. Para, si se puede, voy a investigar otro trabajo para mí, para la vida. (E-
Manu-2.o grado)
Los estudiantes de la ESCI se muestran conscientes que no será fácil realizar estos
sueños. En un grupo de discusión, emerge entre ellos mismos el debate en torno a las
posibilidades de continuar estudiando y obtener un empleo, en el que se visualiza cómo sus
dudas acerca del modelo de la secundaria se relacionan con sus temores acerca de las
oportunidades y dificultades que los esperan en un sistema en el que predomina el modelo
clásico de la educación por áreas académicas. Algunos apuestan por las habilidades de
investigación aprendidas en la secundaria para solventar estos problemas.
Alan: Yo digo, para tener algún empleo, pues casi que digamos, que sale de una
secundaria, pues tiene una preparatoria,... tiene un buen empleo. Yo digo, se
requiere de estudiar. Pero para eso tendrías que saber lo demás sobre materias.
Para ver qué tipo de...
Isaac: No un sólo grado te va a enseñar todo, no un solo grado, o sea, te enseñan todo
de una sola vez. (…) entonces llegando al bachillerato, nos va a capacitar mucho
más, en cada grado, cada grado, en la universidad más más más, a través de las
experiencias también. Entonces no podemos echarle la culpa a la secundaria
comunitaria. Se aprende poco a poquito. (…)
Lara: Es que Alan tiene miedo para seguir, para seguir estudiando, tiene miedo a las
materias, pero él sí puede investigarlo ahora que todavía sigue en la secundaria.
Hay muchos libros en la biblioteca para investigar, hasta el proyecto nos ayuda por
materias, te ayuda el proyecto también, en algunas partes, nos puede ayudar por
materias y el proyecto. (Grupo de discusió[Link] grado)
Los educadores están conscientes de la presencia de opiniones encontradas entre los
jóvenes y se preocupan, en su cotidiano quehacer, por brindar oportunidades de aprender lo
necesario; atribuyen esta problemática no al modelo, sino a las características de la sociedad
circundante y el sistema escolar excluyente que en ella rige; “hay dificultades. Pero ahí ya no
es problema del modelo de secundarias, sino que es el problema del sistema educativo” (E-
educador-Conrado). Uno de los educadores manifiesta que, desde su punto de vista, los
jóvenes “tienen razón cuando piden por asignaturas. Tienen razón en el sentido de que es una
318
preocupación de ellos, ¿no? Cuando llego al bachillerato, ¿cómo me va a ir?” (E-educador-
Conrado).
Frente a este tipo de condiciones que inciden en configurar las oportunidades que
puedan o no tener para continuar el camino de los estudios, y que han tenido que enfrentar
hasta la fecha, hay quienes optan por quedarse en la comunidad y trabajar con su familia.
Bertely, Saraví y Abrantes (2013) analizan que “muchos adolescentes no tienen una clara
convicción de continuar sus estudios; en parte por la necesidad eminente de trabajar y
contribuir a los ingresos familiares, pero también por otros motivos”; entre estos, los autores
incluso detectan “el distanciamiento y la falta de empatía con la institución escolar” (p. 67). De
esta manera, uno de los estudiantes de la Secundaria de Zoogochí está seguro de ya no
continuar con el bachillerato; expresa, en este contexto, su valoración de lo aprendido y vivido
en la Secundaria Comunitaria.
319
Inv.: O cosas que quisieras aprender que no has visto, por ejemplo.
C: Sí, porque no hemos visto cómo vamos a hacer un recibo, cómo vamos a hacer un
pagaré, eso es que nos falta que nos enseñen los educadores. Que nos ayude
aprender - que nos puedan enseñar cómo se hace lo que dije y sobre las
matemáticas, quiero saber más. (…)
Inv.: Un pagaré, los formatos que hay que saber llenar, porque eso sería útil, ¿no?
C: Sí porque nos va a ayudar cuando ya somos grandes, porque a veces nos toca cargo
de tesorero, ahí nos tiene que ayudar de la escuela, cómo vamos a hacer el recibo o
el pagaré. Ahí nos va a ayudar en la escuela. (E-César-2.o grado)
Más allá de este tipo de responsabilidades más tangibles, una joven egresada que se
quedó a trabajar con su familia revalora, en retrospectiva, los aprendizajes sobre las prácticas
comunitarias que le aportó la secundaria comunitaria y que considera poner en práctica
actualmente; estos ponen en el centro la relación con el entorno natural y las reglas
comunitarias.
Inv.: Estás en segundo, ¿tú quisiste entrar aquí o te hubiera gustado ir a otra?
Manu: Sí, me gustó porque casi aquí en la secundaria comunitaria sí aprende uno a
hablar, a perder el miedo, los nervios, todo eso. Y se nos quitan los nervios pues.
Inv.: Se te hace más fácil hablar.
Manu: Sí porque aquí ya es puro proyecto que nos indica a exponer, a explicarles a
nuestros compañeros. (…) Nada más a algunos nos falta hablar bien el español. Eso
nada más nos falta. (E-Manu-2.o grado)
320
También los egresados reportan que este aprendizaje ha sido relevante para el
bachillerato: “Y pues aquí en el BIC se hace exposiciones, y pues ya no se me dificultó eso
porque ya desde aquí lo hice. Y hay unos, los que fueron a técnica y telesecundaria, pues
todavía le costaba para exponer” (E-Zara-egresada). Así también se aprecia la competencia de
“saber investigar” de manera autónoma; los jóvenes valoran y se han apropiado del enfoque
del aprendizaje autorresponsable que promueve la Secundaria Comunitaria.
321
que refleja que la reflexividad promovida por los educadores ha sido, independientemente de
su posible incidencia en el futuro de los jóvenes, un proceso consciente para los estudiantes.
A: Tal vez algunos estudiantes que salen o no sirve lo que aprendieron aquí, tal vez
aprendieron en tres años, cuando se vayan a otras escuelas, a algunos se les va a
olvidar, unos no les van a hacer caso, unos no van a seguir las escuelas, y tal vez hay
unos cuantos que sigan pues, pero si es así, yo creo que en tres años no se va a
poder nunca [haberse apropiado de estas reflexiones críticas].
I: En cuanto a los que no siguen estudiando, o sea, en cuanto a los que dejan la
escuela, pero ya tienen un conocimiento previo, o sea, ya tienen conocimiento de
cómo trabajar, ya tienen en su mente qué vieron (…). O los que estudien, pero al
momento de que lleguen a la comunidad, ya tienen su [conocimiento previo] de
tipos de tecnologías o de tipos de proyectos que han trabajado, entonces, los niños
ya tienen un conocimiento previo que dicen que esa tecnología no está bien y para
sus hijos o para sus nietos, ya les van a dar el conocimiento para que ellos también
reflexionen que eso no está bien. (Grupo de discusió[Link] grado)
El reto de la formación escolar en este contexto parece ser la de preparar a los jóvenes
en competencias que les permitan desarrollarse como ciudadanos de sus comunidades,
conscientes y responsables para aportar al bien común, al mismo tiempo de posibilitar
también la adquisición de herramientas que permitan transitar por contextos sociales y
culturales diversos y complejos. Estos, al conformarse de maneras desiguales y, aun hoy, en
muchos sentidos excluyentes, requieren que los jóvenes cuenten con una formación que les
haya posibilitado reconocer y valorar las prácticas culturales de los pueblos a los que
pertenecen, para lo que, como expresa un integrante de la coordinación, es relevante el
diálogo de saberes horizontal, “porque una vez que se recupera la autoestima, ya puedes
entender al otro, sin menosprecio de lo tuyo” (E-HMS-integrante coord.). La capacidad de la
reflexión meta-cultural, para lograr este paso y permitir una valoración crítica de lo que está
en juego, parece fundamental.
322
de su propuesta curricular, y que constituye una de las vertientes de la relación que se
establece entre institución escolar y contexto comunitario y donde entran en juego las
culturas, sus racionalidades, cosmovisiones y formas de aprendizaje.
323
interrelación entre “contenidos” de los proyectos de investigación. La articulación trasciende
también en:
En el marco de esta investigación, quiero señalar que el análisis está sujeto a las
limitantes que implica mi inmersión en las prácticas cotidianas tanto escolares como
comunitarias, a cuyas significaciones busqué tener acceso a través de la observación (etic) y la
entrevista etnográfica (emic), pero donde las interpretaciones que presento aquí siempre se
encuentran sujetas a mi propia subjetividad, alimentada por referentes teóricos que explicito
anteriormente, y también a mis propias limitantes para la comprensión. A pesar de la larga
estancia en campo, no fue suficiente el tiempo para aprender la lengua zapoteca, más allá de
algunas expresiones, ni para alcanzar a descifrar el conjunto de significaciones culturales
atribuidas por los actores a su realidad social. Me situé como aprendiz entre culturas, como se
observará a través de los fragmentos empíricos a los que recurro.
324
proceso en campo, y mi integración a las dinámicas de las ESCI, se dieron algunos procesos de
participación en la práctica y co-construcción de análisis e interpretaciones, que es inevitable
reflejar aquí y que formaron parte de la larga inmersión en campo. 105
105
Cfr. apartado 4.
325
histórico, lo práctico y vivido como lo que se significa en términos del saber en la cotidianidad
comunitaria.
Aprender de la mamá, abuelos, de los antepasados; es mi forma de vivir; vale más que
el otro conocimiento. El conocimiento comunitario yo lo creo todo, se ha vivido, lo ves,
lo tocas, el otro conocimiento no lo pones en práctica. Lo que vivo, practico, siento, [lo
que] es aprobado por toda la comunidad. (Registro manual-reunión sistematización -
Gala-educadora-CMPIO)
Conocimiento Comunitario: Forma de ver y vivir lo que uno mismo o tiene dentro de la
comunidad y cultura a partir de la observación, práctica en su cotidianeidad y a diario.
(Transcripción-cartel-reunión sistematización-CMPIO)
En una sesión de reflexión conjunta con los educadores de Zoogochí, también se
aborda el tema, pues definir qué es el conocimiento, y específicamente, el conocimiento
comunitario, parece ser una inquietud fundamental al enfrentar la tarea de la articulación y se
pone en tensión frente a la memorización de contenidos descontextualizados.
326
que “el comunero usa y manifiesta sus competencias, sus habilidades gestuales y discursivas,
en una palabra, sus ‘conocimientos’”; estos saberes no son abstractos sino que se articulan “un
saber hacer y un saber decir implícitos en las actividades”. Así, “el ‘conocimiento indígena’ está
en las actitudes, las conductas, los gestos y en las palabras” (Gasché, 2010, p. 121).
Y cuando por ejemplo en el caso del maíz, por qué es sagrado. Ah, porque desde el
mismísimo momento en que se va a buscar el terreno para ser sembrado, rozado,
quemado y todo lo demás, está presente la ritualidad. Está presente la comunicación
con esta tierra. A través de la ofrenda, a través de - ahí está. Y corre… un gran camino,
y al final, por ejemplo, al final cuando uno está comiendo una tortilla, si el estudiante
ya entendió, recorrió todo este camino, también los ancianos platican, y dicen, cuando
se come la tortilla, la tortilla no es alimento como lo plantea el otro conocimiento. Que
comes la tortilla, pasa por el tracto digestivo, los gases gástricos, y al intestino delgado,
hasta que se bota. No. En el otro conocimiento, donde va a ganar fuerza este maíz, a tu
mente y a tu corazón. No va a ir a tu intestino nada más para ser desechado como
abono. No. ¿Por qué? Porque su sacralidad le da ese poder. (Registro manual-curso-
HMS-integrante coord.)
327
(p. 106), “perspectivas distintas de comprensión y apropiación del mundo que encuentran sus
bases en la experiencia social y las epistemologías que se construyen a partir de ella” (p. 106).
Se vincula con la experiencia vivencial, que implica dimensiones relacionales en cuanto a la
interacción social y la interacción con el contexto natural. Walsh (2007) arguye que este tipo
de saberes se construyen desde el mundo y desde la experiencia, teniendo en cuenta la
cosmovisión y memoria histórica de los pueblos, mientras que la epistemología occidental
asume que, de forma inversa, “se llega al mundo desde el conocimiento” (p. 107).
Desde mi perspectiva, esto conllevaría también formas diversas de pensar y vivir los
procesos de enseñanza y aprendizaje. En el apartado [Link]., ahondé en la educación
comunitaria con la vinculación entre educación y trabajo, en relación a un conocimiento
situado y las aproximaciones sucesivas a él a través de la observación y la praxis. También
Rengifo (2009), desde la mirada de la práctica cotidiana, sugiere “vincular educación y trabajo”
(p. 12); propone descolonizar a la educación con ayuda de la relación con la misma
chacra/milpa y los saberes implícitos en ella, desde una mirada holística del ser, pues la
práctica agrícola “se halla afincada en el despliegue del conjunto cuerpo-mente de modo
armónico y no sólo de competencias mentales asociadas al desarrollo intelectual” (p. 12).
328
(1992) analiza que fue durante el colonialismo europeo cuando “se fue constituyendo el
complejo cultural conocido como la racionalidad/modernidad europea, el cual fue establecido
como un paradigma universal de conocimiento y de relación entre la humanidad y el resto del
mundo” (p. 14). Rengifo, frente a ello, sugiere arraigar la educación “en el suelo seguro de las
comunidades” (p. 12), cuestionando así el modelo clásico de la educación escolar y sus
jerarquías y proponiendo la reterritorialización de la educación y del aprendizaje.
Esperando [en casa de la señora Gerarda], veía que el señor Jorge estaba tallando un
pedazo de tronco grande, ahuecándolo por dentro. Me acerqué y pregunté en qué
estaba trabajando y me explicó que estaba haciendo un tambor, de esos que se tocan
junto con la flauta. (…) Y que le faltaba ir a Oaxaca para comprar el cuero. Cuero aquí
también hay pero es más complicado prepararlo para el tambor y allá ya se compra ya
listo. (Ob-casa de doña Gerarda)
En la cotidianidad comunitaria, a través de la observación y el diálogo con los actores
locales, se percibe justamente este tipo de intersecciones de las prácticas, por ejemplo,
también en las aplicaciones locales tanto de elementos de la medicina tradicional, naturista, y
la medicina alópata.
329
las que trasciende, implícitamente, la dimensión del saber entendido como prácticas sociales
en distintos espacios culturales. Se iluminan a través de la experiencia de los cambios
culturales paulatinos en el contexto comunitario como muestra la siguiente reflexión de una
egresada del modelo en relación a lo que conoció en el proyecto de investigación que trabajó
en la secundaria.
Y que también antes cazaban animales que se llama jabalí pero ahora, como, bueno,
por el hombre que ya no quiere salir, ya no quiere ir a cazar animales, pues, ya no, ya
casi en estos tiempos ya casi no se escucha que fueron a traer jabalí. Pero antes, el
jabalí era un animal muy importante porque su carne es una carne muy, muy sabrosa y
su carne era muy diferente a todos los animales, y que era lo más importante también
de los animales que se están disminuyendo hasta ahora. Y que también, de las plantas
también, de las plantas medicinales que antes también sólo con plantas curativas, con
plantas medicinales era lo que ocupaban para curar diferentes enfermedades. Por
ejemplo, ellos sabían también qué planta, qué medicina iba a penetrar en el cuerpo de
una persona, por ejemplo, si tiene dolor de estómago, dolor de cabeza, pero no
ocupaban, no conocían que era las pastillas, las medicinas, no sabían nada de las
inyecciones. Con el paso del tiempo, llegó toda la tecnología que hasta ahora lo
estamos viendo. (E-Eliza-egresada 2.a generación)
Aquí quiero abrir un breve paréntesis para reflexionar sobre la relevancia de concebir
el espacio cultural comunitario como espacio en contacto y comunicación, pues es un aspecto
que incide de manera relevante en cómo se articula la cultura juvenil (Feixa, 1998) en el
contexto de Santa María Zoogochí; aunque esta dimensión no está en el foco de la tesis, es
indispensable mencionarla para comprender las resignificaciones del espacio escolar por los
mismos jóvenes, pero también cómo significan el diálogo de saberes a partir de aquel otro
diálogo que establecen como parte de su vida cotidiana.
330
[Link]. Espacios sociales y culturales en contacto
Zebadúa (2011) asevera que los cambios sociales que se viven a nivel global
especialmente conciernen a los jóvenes, “debido a su relación directa que tienen con los
entornos de la globalización, por ejemplo, los medios de comunicación y el consumo cultural”
(p. 37). El autor advierte, ante estas transformaciones del medio social, “la necesidad de
analizar a las juventudes indígenas desde una visión no estandarizada ni reducida”; plantea, a
partir de ello, el concepto de “identidades juveniles transculturales”, las cuales formarían
“parte de los nuevos escenarios de las juventudes indígenas en las regiones étnicas del país”
(p. 37). Comprende lo transcultural como “un proceso social donde se desarrollan constructos
identitarios multiplicados que se concibe también como un proceso de flexibilización de
fronteras culturales” (p. 37).
331
en el entorno comunitario, en sus intereses, sus miradas hacia el futuro, dudas y cavilaciones,
que permiten, en la praxis, visualizar también lo contradictorio, lo incierto, lo intersticial.
332
cruzar las calles y en las comunidades lo consideran como animal de cacería y de
cuidar la casa. (…) (Documento de investigación-6.a generación)
Se observa cómo remitirse a otros espacios culturales los lleva frecuentemente al
ejemplo citadino, más allá de otras dimensiones geográficas – así, la llama, el yak y el alce
entran en la categoría citadina al igual que el perro. Despliegan, no obstante, sus
conocimientos acerca de los productos locales y las prácticas relacionadas y comparan con
otros, poco comunes en su entorno.
En estos lugares también hacen uso de la madera que producen los arboles silvestres
como para hacer fuego, instrumentos musicales, muebles, barcos, casas, mesas,
puertas, cama, pasta de papel para hacer libros, libretas, periódicos, papel higiénico y
las fibras de muchas plantas se usan para hacer papel, ropa, cerdas y sogas. Cosas que
en las comunidades indígenas no se hace, ellos únicamente utilizan la madera para
usos básicos como para sacar tablas, viguetas, madrinas, polines, morillos, duelas,
leña, ocote, simbra y herramientas de trapiche, otros arboles solo pueden dar sombra.
Pero otro beneficio que desconocen estas comunidades y que en las ciudades se da a
conocer es de que los arboles nos aportan oxigeno, regulan las temperaturas
emitiendo calor en invierno y en verano aportando sombra y humedad. También
transforman en oxigeno el aire que produce el tabaco, vapores de cocina y gases de
aerosoles, así ellos pueden obtener aire puro para respirar.106 (Documento de
investigación-6.a generación)
106
Errores ortográficos del original.
333
enriquecer el aprendizaje desde diferentes contextos. Se visualiza en una exposición pública –
frente a padres de familia, educadores y Consejo Representativo– cómo uno de los elementos
más significativos de la cultura originaria, el maíz, es analizado por los jóvenes incorporando
elementos de la biología.
Chiara saluda al público en español y expone sobre el crecimiento del maíz. Explica que
tuvo que medir a sus compañeros para saber la altura de la rodilla, que es como inicia
el crecimiento del maíz. Explica la planta, la parte masculina y femenina, y sus
funciones, la producción del polen y la reproducción de la planta a través de las
mazorcas. (Ob-informe público)
334
Ilustración 16: Esquema de saberes movilizados, educador Carlos, 2.o grado.
335
Conceptos de encuesta y estadística, que es relacionado con matemáticas, dice
Conrado. Que se van a ver los tipos de café que hay en la comunidad. Les enseña el
libro de probabilidad y estadística, que de ahí tomó un esquema [para el pizarrón],
estadística se divide en dos partes. Qué significa describir, es descriptiva. Bárbara
contesta en Zapoteco algo sobre color.
Conrado: ¿Inferencia?
Bárbara: (habla en zapoteco) diferencia…
Conrado: No, inferencia, es imaginar, a partir de la información que tengamos, qué
sucede en toda la comunidad, es la inferencia. Se divide la estadística, descriptiva e
inferencia. Descriptiva, aplicamos el censo a la comunidad, toda la comunidad.
Inferencia es si nada más a algunos y nos imaginamos que sucede en toda la
comunidad. Lo que van a hacer ustedes, ¿qué va a ser?
Claudio: Descriptiva.
Conrado pregunta por el concepto de población. Claudio contesta en zapoteco.
Conrado explica: Puede ser de piedras incluso, pero en nuestro caso va a ser de
personas. Total de elementos del grupo que se estudia. Y muestra, ¿qué diferencia
[hay entre] población y muestra?
Estudiantes leen lo que Conrado escribió en el pizarrón.
Conrado: Si la población es toda la comunidad, ¿qué sería la muestra? Población es
todo el pueblo.
Rosa: Las gentes que saben más.
Ismael algo dice de nigula [mujer en zapoteco] y escuela.
Bárbara: Otras personas que vienen.
Lalo: De otros países.
Conrado: Personas extraídos de una población, se va a sacar a qué personas se va a
aplicar la encuesta. La muestra sería eso, se va a determinar a qué personas se va a
encuestar. ¿Van a encuestar a toda la comunidad? ¿Está fácil? Si están de acuerdo,
lo pueden hacer.
Conrado: Vienen otros esquemas (en el libro) [Toda la] población tiene ventajas y
desventajas. El conocimiento es exacto, de cuántos tipos de café. Pero es más
tiempo y más costo, si se va a imprimir la encuesta, papel y tinta. La muestra no da
un conocimiento exacto, se aproxima a lo real, y la ventaja que es rápido y
económico, no se imprime muchos.
Conrado: Ahora el concepto de encuesta, saquen su cuaderno donde anotaron el
concepto de encuesta. (le pide a Claudio que lo escriba en el pizarrón)
Los estudiantes van a buscar sus cuadernos. ([Link] grado)
Un producto de este tipo de procesos de aplicación de conocimientos de las
disciplinas, en este caso, de la estadística, se refleja en la elaboración de gráficas como la que
se presenta a continuación, aquí construida por uno de los mismos educadores a partir del
trabajo realizado con los jóvenes.
336
Ilustración 17: Gráfica comparativa de producción de panela por productores de la
comunidad elaborada por el educador.
Inv.: ¿Y alguna otra cosa que crees que sea importante decir de la secundaria?
C: Sí, de lo que investigamos en bibliográfica, comunitaria, pues cuando investigamos
en los dos conocimientos, a mí me gusta mucho. Y también cuando vamos a
entrevistar, también me gusta. Y ya redactar un texto, sí, y exponer también me
gusta. (E-Marina-2.o grado)
La aplicación del conocimiento científico en relación a la investigación de las prácticas
comunitarias se refleja también en el siguiente trabajo de un estudiante, basado en el trabajo
áulico realizado previamente y a raíz de las dudas que emergieron en el mismo proyecto, de
acuerdo a la lógica que plantea la secundaria para la articulación de los saberes.
107
Foto editada para anonimizar los nombres de los productores que contenía la gráfica.
337
Carlos menciona que quedó pendiente pesar la panela. “Van a hacer una tarea de
matemáticas, van a sacar eso, kilogramos, qué tiene que ver o cómo interpretan
kilogramos y toneladas, porque aquí surgió la duda. (…) Qué es una tonelada, inicien
con esta interrogante, viene en los libros de matemáticas para la vida. Van a
diferenciar qué tanto es una tonelada” (Isaac, Alan, Ricardo y Oscar van rumbo a la
biblioteca) (Ob-aula-2.o grado)
Ilustración 18: Trabajo de un estudiante de 2.o grado sobre las unidades de medida que se
aplican a la producción de la panela en la comunidad.
El educador relata que se organizan los trabajos de los jóvenes en diferentes libretas,
entre las cuáles una es dedicada específicamente a “problemas de razonamiento lógico-
matemático”, donde se busca abordar tareas relacionadas con el proyecto en curso.
338
Y la libreta de, son dos libretas, usamos ahora la libreta de, la que denominamos de
problemas de razonamiento lógico-matemático. Han sacado problemas a lo mejor del
mismo proyecto, un señor que corta madera para hacer moldes, son problemas de
razonamiento. Lo del jugo de la caña, nos metemos a la ciencia, químicamente, cómo
se representa el jugo de caña, para hacer las investigaciones por separado. Ahí se ven
sobre todo profundizar la tarea investigativa, los problemas de razonamiento lógico-
matemático. Pues básicamente problemas, cuánto mide el perímetro y área de un
terreno, este año vamos a reforzar, los terrenos de caña, se va a trabajar en esta
libreta, para ir registrando datos numéricos. Entonces, de esa manera nosotros
organizamos nuestras tres libretas, en la quinta generación. (E-informal-Carlos-
educador)
En el proyecto de “flora y fauna”, también se observa cómo se establece el diálogo
entre los conocimientos locales y las aportaciones de las ciencias, a partir de la investigación
documental. Los recolectan variedades de plantas que crecen en el entorno comunitario, y las
clasifican buscando compararlas con la información que investigaron en los libros de los que
dispone la biblioteca escolar, y en otras fuentes bibliográficas. Se visualiza en esta dinámica
cómo los jóvenes transitan entre espacio áulico y espacio comunitario; buscan muestras de
plantas en el campo y en las casas, pidiendo permiso a los dueños, y retornan a consultar y
clasificar sus hallazgos.
El grupo de Elena con el nuevo proyecto de flora y fauna está sistematizando plantas,
tienen hojas en el salón cuyas características están observando. De algunas, saben que
son medicinales y cómo se llaman (mano de león), de otras no saben muy bien cómo
se llaman. (…) Edgar y Elena van revisando una planta que trae Edgar y comparando
con imágenes en el libro (…). Sólo hay tres alumnos en el salón, creo que algunos están
en la biblioteca utilizando la Encarta. (…) Las alumnas preguntan si pueden salir a
buscar otras plantas y Elena les da permiso. Edgar me preguntó si una planta sería de
hoja dentada o aserrada, según el dibujo de unas copias, pero es difícil de distinguir.
Elena me dice que algunas plantas las conoce desde su pueblo. ([Link] grado)
Los jóvenes tienen el acceso directo a las fuentes de conocimiento locales, en cuanto a
los nombres y las propiedades y los usos de las plantas del entorno, pero no cuentan con la
posibilidad de consultar con especialistas para buscar las equivalencias científicas y así poder
completar su clasificación. Por otra parte, la educadora afirma que la observación detenida de
flora y fauna lleva a un conocimiento más detallado y consciente del contexto comunitario, por
los jóvenes que a él pertenecen.
E: Por ejemplo, en el caso de los mamíferos, qué otras características pudieran tener
que no lo tienen los insectos. Eso es lo que están buscando los que están con...
animales... qué otras características pudieran encontrar en los animales. Conocen al
animal pero sin embargo no saben cuáles sus características.
Inv.: No se han puesto a observarlo detalladamente.
339
E: Ajá, sí, entonces ya cuando hagan su librito, apenas se define si lo hacen por equipo
o individual... más seguro en equipo porque sí se pueden ayudar entre todos.
Inv.: Y va a ser un librito de plantas y uno de animales, o…
E: Ajá, sí,... de animales,... y lo clasificaron en mamíferos, aves y... e invertebrados.
Entonces cada... cuáles son sus características. Y ya... tienen que investigar su
nombre en español y en zapoteco. O si en dado caso, como no tenemos personas
especializadas en eso, hay plantas que solamente conocen su nombre en zapoteco.
No sabemos cómo se llaman en español. (E-informal-transcripción-Elena)
En el documento final del proyecto, que recupera y presenta los resultados de la
investigación, las descripciones realizadas por los jóvenes muestran cómo en el proceso se
apoyaron en los saberes y las prácticas locales tanto como en elementos de las ciencias
naturales.
XHKUAN BËA: Esta planta cura de dolor de muela. Ponen a hervir agua después echan
la planta, ya que está bien hervido lo echan en una taza y, empiezan a enjuagarse en la
boca. Su clasificación según su morfología es: su nervadura es uninervia, la forma del
limbo falciforme, el borde es entera, la inserción en el tallo alternas y la composición
del limbo es simple.
Esta planta nace solo, se seca solo y lo podemos encontrar en cualquier lugar.
(Documento de investigación-6.a generación)
La dificultad para traducir el nombre zapoteco de la planta al español no se presenta
aquí como impedimento para abordar sus características desde la mirada de las prácticas
locales, al mismo tiempo de su descripción de acuerdo a los criterios de la botánica,
investigados por los jóvenes. Una madre de familia valora a los conocimientos profundizados y
sistematizados respecto a los usos medicinales de las plantas, en otro de los proyectos, como
aportaciones de utilidad práctica para su hija.
L: Sí son diferentes cosas. Dana lo que le gustó de, medicina tradicional. Eso le gustó.
Inv.: Hicieron un herbario.
L: Colectaron las plantas y ella hizo en libreta. Sí, qué planta,... de qué enfermedad es,
qué planta tenemos que poner. Cómo lo vamos a preparar, cómo lo vamos a
utilizar. Y todo lo hizo en un cuaderno, como una libreta lo hizo, ahí pegó las hojas y
ahí pegó - cómo se le llama cada planta. Y de qué enfermedad se cura. Todo eso lo
340
hizo. Ya lo - para mí fue muy buena su escuela porque nosotros no conocemos las
hierbas donde curan - ellas ya lo saben pues.
Inv.: Y les va a servir.
L: Le está sirviendo porque si tienen calentura, tienen tos o cualquier enfermedad que
tienen, ya saben qué planta van a ir a conseguir. Para poner, cualquier cosa lo van a
preparar. Ya saben pues.
Inv.: ¿Y usted tampoco no conoce todas las plantas?
L: Sí, algunas sí, pero ella de que hizo su investigación, de las plantas, bueno, gracias a
las hierberas que están, enseñaron, de dónde, dónde lo utilizan ellas las hierbas.
Ella ya las hierbas ya lo hizo bien pues, ya lo preparó. Ahí lo tiene ahora guardado
su libreta. Todo y ya. Cuando alguna enfermedad, ya tiene esta libreta ahí. (E-
Lucrecia-madre de familia)
Los proyectos, de esta forma, llevan a elaborar registros de saberes locales que
pertenecen, culturalmente, a la tradición de la transmisión oral. Las Secundarias Comunitarias
consideran que esta es una de sus aportaciones a las comunidades en las que se insertan.
Se les preguntó [a los estudiantes] si tenían dudas. Los estudiantes estaban muy
callados, lanzando miradas, los tres de segundo de pronto intercambiando
complicidades entre ellos. Después de un largo rato, algunos alumnos plantearon
dudas. Una era sobre la pregunta de qué la escuela aportaba a la comunidad. Carlos
explicó que tenía que ver con el conocimiento; por ejemplo, cuando trabajaron el tema
de hierbas, se hizo un compendio de recetas de pomadas - un tambalache, dijo - y a las
señoras que aportaron sus recetas, se les entregó pomada en agradecimiento, y que
una de ellas se interesó mucho, le interesaron las ideas que habían aportado las otras
señoras y quiso tener acceso al libro, y se le entregó el tambalache. Que de esta forma,
la secundaria contribuía a conservar el conocimiento comunitario, para que no se
perdiera. (Ob-registro manual-sesión preparativa para evento)
Entran aquí en juego también las formas de aprendizaje donde es posible intuir –al no
haber presenciado el desarrollo del proyecto al que se hace referencia− que se logró dar un
diálogo entre la dimensión escolar y la comunitaria; más allá de recabar la información acerca
de las plantas y registrarla por escrito, se logró dar el paso hacia la práctica como forma de
aprendizaje: la señora Lucrecia constata que su hija “ya lo hizo bien, ya lo preparó”; mientras
que el educador refiere que a las comuneras que colaboraron en la investigación, se les hizo
entrega de una pomada de hierbas medicinales –preparada por los estudiantes− en
agradecimiento.
341
localmente preparados. Se enlazan aquí procesos de aprendizaje comunitarios con
experiencias escolares en las que se valora y busca sistematizar el conocimiento, con ciertas
aproximaciones a la práctica. La dimensión práctica, al distanciarse el modelo conscientemente
del desarrollo de proyectos productivos, se sujeta a las propias limitantes del proceso
investigativo108.
108
Válgase la comparación con el proceso etnográfico de esta investigación: Tuve la oportunidad de
aproximarme a muchas prácticas comunitarias y participar en algunas, sin por ello adquirir suficiente
práctica para un saber experto.
342
notable, sobre todo teniendo en cuenta los procesos de escolarización de los pueblos
originarios, como he mencionado. Aun cuando se divisan en la práctica de la Secundaria
Comunitaria aproximaciones exitosas a la vinculación de los procesos de aprendizaje con las
prácticas sociales, como he expuesto en los apartados previos, existen también algunas
dificultades para establecer diálogos entre las lógicas del saber de la vida comunitaria y las
lógicas escolares. La articulación se encuentra atravesada por tensiones relacionadas con
relaciones asimétricas de poder, cambio cultural, apropiaciones y resistencias. A continuación,
profundizo en cómo se configura esta interrelación de saberes.
343
de aprendizaje no se busca la verdad, se busca la confrontación del conocimiento en
sus distintas expresiones. (ESCI/IEEPO, 2009b, p. 56)
En este apartado, abordo cómo en las Secundarias Comunitarias se alcanzan a
recuperar, pero también se ponen en tensión la contextualidad y funcionalidad del
aprendizaje, para lo cual me resultaron sugerentes las aproximaciones a la noción del
aprendizaje situado propuesta por autores como Lave, Wenger y Rogoff, entre otros. Respecto
al sentido del aprendizaje escolar, en las ESCI, se sostiene que el modelo busca fomentar el
desarrollo humano desde el punto de vista comunitario; se desea formar a jóvenes que se
conviertan en miembros útiles de sus comunidades.
Desarrollar seres humanos útiles para estas comunidades pero que puedan también
establecer diálogo en el interior y en el exterior de las comunidades. Este es el
concepto de desarrollo humano que nosotros concebimos en la estructura curricular.
(Transcripción-JSP-curso de formación docente)
A partir de esta finalidad, apoyo mi análisis en la idea del saber práctico; pretendo, no
obstante, evitar recaer en las definiciones reduccionistas del saber indígena de las que nos
previene Agrawal (1995), en cuanto a un saber práctico frente al saber abstracto occidental.
Scott (1998) afirma que el saber práctico conlleva la habilidad de coordinar el hacer a partir de
la experiencia (“hand-eye coordination that comes with practice”) y la capacidad de
observación de los factores contextuales para realizar las adaptaciones necesarias. El autor
argumenta que este saber prácticamente sólo puede ser enseñado a través del
involucramiento en la actividad concreta (p. 313). Lave y Wenger (1991) consideran que en
este proceso, “el agente, la actividad y el mundo se constituyen mutuamente” (p. 33); es a
través de la participación situada que se construyen significaciones acerca de la realidad social.
Los autores argumentan que “el aprendizaje es una parte integral de la práctica social
generativa” (p. 35) en el mundo de vida que se configura intersubjetiva y socialmente.
344
esta vinculación en términos de una “contextualidad cultural de las prácticas” (p. 2). Con Lave
y Wenger (1991) me he referido, en este sentido, a la estrecha relación entre los procesos de
aprendizaje y la misma práctica social, confiriendo al proceso de construcción de conocimiento
su carácter situado (pp. 31-33).
Por otra parte, Grossberg (2009) define la articulación de estas relaciones como “la
práctica transformativa o el trabajo de hacer, deshacer y rehacer relaciones y contextos, de
establecer nuevas relaciones a partir de viejas relaciones o de no relaciones, de trazar líneas y
mapear conexiones” (p. 29). Esta relacionalidad dinámica permite la posibilidad de resignificar
y replantear las interpretaciones de la realidad social de manera creativa. Retomo este
planteamiento, aunado a los soportes teóricos con los que inicié el presente análisis, para
profundizar cómo en la práctica se significan los saberes en la labor formativa de las
Secundarias Comunitarias.
Santos (2010), en relación a ello, plantea el aspecto funcional del saber, el sentido de
su práctica en el contexto específico y su aplicabilidad. Como he mencionado, Tovar (2009),
respecto a las epistemologías indígenas, explica que “el principio central que organiza la
realidad es la funcionalidad y complementariedad de todo lo que existe: todo elemento de la
creación tiene su lugar, su razón de ser y su función” (p. 8). Scott (1998) analiza que la
clasificación de la flora sigue esta lógica entre los pueblos originarios, de acuerdo al uso
109
Traducción propia del inglés.
345
práctico de cada planta (p. 323). Un ejemplo muy cercano a esta ejemplificación se revela a
través de la observación áulica en Zoogochí.
Me estoy tomando un té de Doña Eustacia que es para curar los sustos, de cuando me
resbalé. Creo que me escuchó hoy cuando le platiqué cómo sueño en la noche y cómo
me siento mal después; llegó a la conclusión que este té me caería bien. Es para sustos
y para caídas, que puede ir de la mano, al parecer. (Ob-casa de doña Eustacia)
Al incluir, en la práctica áulica, la clasificación zapoteca de las plantas medicinales, en
lugar de la botánica correspondiente al saber de las ciencias, se muestra cómo la Secundaria
Comunitaria busca moverse de esquemas y franquear la separación entre lógicas escolares y
lógicas comunitarias del conocimiento, reconociendo la dimensión de la funcionalidad de
clasificación local a partir de su significación para los jóvenes.
Bueno, yo he visto, cuando mi hija empezó a estudiar, bueno, eso apenas como fue el
primer año, como es la primera generación pues como que apenas se adaptaron a esa
escuela porque en la primaria, no, no se veía eso (…) Entonces pues ellas no estaban
acostumbradas a andar investigando. En cambio, cuando llegó esta escuela pues
totalmente hubo un cambio. De que ellos tenían que investigar y todo eso. Ella tuvo
que investigar también cómo hacer una pomada con hierbas medicinales y todo eso. Y
sí, sí aprenden pues. Por ejemplo ella aprendió de esos remedios caseros de las plantas
medicinales y todo eso, yo digo que ahorita sí le sirve eso pues cuando por cualquier
cosa ya sabe dónde se ocupa esa hierba. Y ya pues ya lo ocupa para curar a su hijo y
todo eso. Y otros. Y yo digo que sí la escuela está muy bien pues porque sí te deja pues,
te deja experiencias. (E-Griselda-mamá de egresada)
La dimensión de la funcionalidad como criterio para orientar el aprendizaje y su
significación en el contexto comunitario, pero también como aspecto que puede aportar a
replantear el sentido de la institución escolar como tal, me remite también a otro de los
elementos curriculares de las Secundarias Comunitarias, la componente del “desarrollo
humano”. Javier Sánchez Pereyra, como asesor y parte del comité creador del modelo de las
Secundarias Comunitarias, precisa que el desarrollo humano se comprende, en la educación y
346
desde la mirada indígena, en términos de llegar a “ser útil” como sujeto comunitario
(Transcripción-curso-JSP-asesor).
Hablamos de la cuestión de los alimentos porque eso investigó su grupo y ella siente
que a través de la alimentación se expresan muchas cuestiones comunitarias,
conocimientos, pero también se relaciona la gente, se une más la gente. En [la
347
comunidad] donde la lengua ya no se habla, no hay vestimenta tradicional, la
alimentación está influenciada también desde fuera, pero se conservan cosas propias y
ella ha hablado con las portadoras y se ha dado cuenta del conocimiento que hay por
ejemplo en la forma de hacer los tamales, todo el proceso que llevan y por eso salen
los tamales de una forma determinada, y eso tiene mucho que ver con el sentir, le
dicen, sienta cómo está la masa, así no está bien, hay que amasar más, sienta ahora
cómo se siente distinta. O el olor, guisarlo más, y el olor cambia y ahora ya está como
debe estar. Que es también mucho del sentir que se saben las cosas. (E-informal-Dora-
educadora)
Educador Conrado: Y otro punto, los comentarios que hizo el maestro Jaime Luna, me
ayudó a aclarar varias dudas que tenía el día de ayer cómo ir abordando el
conocimiento comunitario en los proyectos, era mi duda y duda de todos. Entonces ahí
lo que mencionaba es trabajar los elementos culturales no aparte, como materia - es
hacerlo vivencial, práctico. El día de ayer mencionaba [la educadora] Elba una
experiencia de su proyecto, trabaja artesanías de barro. Mencionaba que de repente
los estudiantes propusieron hacer actividad, un tequio, la maestra preguntaba si ella
tenía que intervenir y abordarlo como tema el tequio. Comentamos, dijimos que en
este caso, dejar los estudiantes, ya que lo estaban haciendo en lo práctico. No verlo
como un tema. Fue lo que coincidimos con el antropólogo en la mañana, no un tema
aislado, sino vivenciarlo en la escuela con los estudiantes. Son los puntos que pude
rescatar de la lectura [de un texto de Grimaldo Rengifo]. (Ob-Conrado-curso formación
docente)
El aprendizaje del saber considerado como “propio”, desde esta perspectiva, no podría
ser propiamente “escolarizado”, sino, para poder ser significativo, tendría que conservar su
dimensión práctica. En el ejemplo aducido por el educador, se plantea también la misma
práctica del tequio en el marco de las actividades escolares. Los educadores analizan que
habrá que dar prioridad a la vivencialización de los valores de la comunidad en el espacio
escolar, en la medida que esto fuera posible, en lugar de la “teorización” del tequio a través
del discurso, donde este se “aislaría” de su contexto de sentido. González Apodaca (2010), en
el análisis de la experiencia chiapaneca de la UNEM, afirma, retomando a Gasché, que el
conocimiento ha se construirse de forma participativa y situada.
348
El conocimiento indígena no es abarcable únicamente a través de los niños como sus
portadores, ni asequible únicamente a través de su verbalización; acercarse a éste
conocimiento requiere participar en la actividad socioproductiva que realizan los
miembros del grupo (niños, padres y madres, comuneros, autoridades, sabios
especialistas, etcétera) e investigar colaborativamente el conocimiento, la técnica, el
gesto y los valores implícitos en ella (el saber, el saber hacer, el saber decir y el saber
actuar) (Gasché, 2009a). (p. 236)
Que el aprendizaje de los saberes comunitarios se concibe como práctico y
experiencial también refleja el siguiente relato acerca de la elaboración de un trapiche, donde
un anciano compara las habilidades adquiridas en el estudio escolar con el aprendizaje de la
experiencia y la práctica concreta en el contexto comunitario.
349
jugo, es como de 300 litros, calcula él. Los dos toros están comiendo hojas de caña a
alguna distancia, descansando del trabajo del día. (Ob-rancho de la familia de Isaac)
También en estas visitas se refleja cómo los mismos comuneros han aprendido a través
de la práctica y observación en su entorno y en interacción con otros actores, pues el padre de
familia relata “que antes tenía otro trapiche pero este no funcionaba bien pues ni su papá ni él
sabían bien. Y que hace 18 años, él hizo el trapiche nuevo porque mientras tanto ya había visto
cómo se hace y aprendió por su cuenta” (Ob-rancho de Isaac).
Se observa, sin embargo, que estos procesos de diálogo entre espacio escolar y
espacio comunitario, y la consecuente posibilidad de acudir a los sitios donde los saberes se
construyen y emplean en las actividades cotidianas, se sujetan a limitaciones propias de las
tensiones entre las lógicas escolares y las lógicas comunitarias. En estas limitaciones se reflejan
los procesos históricos de separación de espacios y las distintas racionalidades subyacentes.
Un ejemplo es que en ocasiones también existe negativa de los padres de familia a la visita del
grupo entero de estudiantes con su educador a los ranchos de producción de caña.
350
Los educadores reflexionan sobre estas distancias que se conservan entre espacios y
lógicas, donde no se logra, desde la escuela comunitaria, establecer la relación con la práctica
comunitaria a través de la participación, como parte de las actividades escolares, en las labores
productivas en sus espacios específicos.
Educador Carlos: (…) O sea, está toda la familia ahí, eran dos, tres familias. Y desde los
niños, niñas de diferentes edades, están ahí. Y es lo que me puse a pensar, por qué
la señora dijo que no, que es peligroso - y que se puede quemar. Pero si vemos
ahora cómo se vive en realidad la vida comunitaria en esa actividad, pues ahí no
dicen que es peligroso, están todos ahí en el rancho. Entonces como hay una
contradicción, ¿no?
Educador Conrado: Tienen sus razones también, ¿no? En el caso de los estudiantes,
cuando van juntos, pues no es igual que vayan con sus papás, cambia, (...) También
tenemos, eso de ‘a fuerza’, o forzar [que] la escuela se meta a fuerzas, o sea,
…chocamos, aquí sería tal vez cambiar la estrategia. En vez de hacer eso, podría ser
asistir a esos lugares, y desde ahí de manera natural, no sé, desarrollar lo que
queremos desarrollar, participando pues ahí. Sin que se vea, “está la escuela”.
(Grupo de discusión-educadores)
351
El educador relata que, frente a estas limitantes, tuvo que cambiar su planeación,
relacionada a la articulación de saberes: “Eran nueve terrenos, íbamos a medir 9 terrenos,
íbamos a medir pues, perímetros, después para calcular cantidad de producción, cuánto
siembran y cuánto producen. Íbamos a hacer unas gráficas, pero ahí es donde bloquearon”
(Grupo de discusión-educadores).
352
Carlos: Lo que hace la secundaria es como recopilar el conocimiento empírico, lo
recopila, lo almacena. Y el estudiante pues, hay muchas cosas que se movilizan.
Redactar, hacer preguntas,... aprende a escribir, transcribir la información. Creo
que tanto recupera como también enseña habilidades.
Inv.: En la redacción, en las dos lenguas.
Carlos: No nada más, esto a lo mejor puede ser, es como un pretexto para que el
estudiante domine las habilidades de la vida misma. La tecnología, viene a
capturar... en un programa, viene a capturar lo que le dijeron allá, voy a subir una
foto. Entonces finalmente, es como un círculo, ¿no?
Inv.: ¿Pero ahí el objetivo de la secundaria comunitaria sería aprender a redactar en
computadora y que aprovechen el pretexto del conocimiento comunitario?
Conrado: Se oye mal. (Grupo de discusión-educadores)
Si se busca una aproximación a las prácticas comunitarias, más allá de una
“recopilación” pero también más allá de la enseñanza de habilidades escolares a los jóvenes,
los educadores han de enfrentarse conscientemente a aquellas “barreras”, pues reconocen
que “la secundaria no quiere decir que por el hecho de que sea comunitaria o se llame
comunitaria, es que ya se da una práctica comunitaria” (Grupo de discusión-educadores). El
“tequio” como práctica entre los actores escolares es una muestra donde sí es posible, en
cierta medida, encontrar la presencia de “lo comunitario” al interior de la escuela, lo cual sería
imposible si esta práctica se convirtiera en contenido. En cuanto a prácticas productivas que
corresponden a espacios comunitarios y dinámicas familiares de interacción, la aproximación
tendrá un carácter diferente; puede requerir de la flexibilización en tiempos y espacios,
reconociendo las implicaciones de “ser escuela” en cuanto a las posibilidades de participación,
e incluir la recuperación la experiencia de los jóvenes, visibilizando sus saberes haceres
comunitarios. A través de esta visibilización, se trascienden las dinámicas excluyentes de la
escuela de acuerdo al modelo de asimilación cultural, y se alcanza una aproximación a la
dimensión práctica del saber a través del “relato de la práctica” por parte de los mismos
estudiantes.
Carlos: Entonces eso cuadra con lo que dice Don Ranulfo, la escuela impulsa, valora el
conocimiento comunitario, finalmente, si el chavo se va y después regresa, pues le
da continuidad, en el caso de Alan, que toda su infancia no trabajó conocimiento
comunitario en la práctica, lo trabajó en la escuela, después de regresar a lo mejor
ya, sí le gusta, de trabajar el conocimiento o el saber de la comunidad porque ya en
la escuela lo valoraron, lo vieron y vuelven a enamorarse de un trabajo.
Inv.: Y ahí está el otro punto, en la escuela lo valoraron, lo vieron y se enamoraron otra
vez de un trabajo, es que este conocimiento estuvo excluido de este muro, y aquí se
mete, quizá no se puede meter la práctica pero sí se puede mostrar la valoración
353
porque este conocimiento no entraba, no se hablaba, no se discutía. Ni se
reflexionaba. (Grupo de discusión-educadores) 110
Y finalmente, los educadores detectan como dimensión posible de la integración de las
prácticas comunitarias al aula la reflexión de los saberes en la formación escolar, que aporta a
la visibilización y valoración del saber “propio”, y desde la mirada del educador, a su
significación para y desde los valores que subyacen a la cotidianidad comunitaria.
Conrado: Es el reto, ¿no? También a mí lo que más me interesa, esa parte. Lo que uno
ve en la escuela, se lleve a la práctica. Sí. Muchas cosas que trabajar para lograr
esto. Si logra esa parte, interiorizar, es esa parte, lo van a llevar a la práctica porque
si no, se va, aunque en la escuela lo aborde, lo escuche, pero... (Grupo de discusión-
educadores)
Las propuestas que emergen desde los proyectos y que buscan aportar a las prácticas
locales, como por ejemplo la siembra de hortaliza que generalmente es traída desde otros
lugares por los comerciantes y sólo a pequeña escala sembrada por un proyecto en la clínica.
Me dice Conrado que van a sembrar en sus casas, las semillas las van a repartir entre
ellos, también las que tienen que conseguir de fuera. Entre todos ayudarse a preparar
el terreno y es parte del proyecto que ellos propusieron, de los productos
[comunitarios].
Conrado: Anoten cuál les toca.
110
La dinámica de mi interacción con los educadores, después de la larga inmersión en campo, tendió a
la reflexión y construcción conjunta; esto también debido al alto nivel de análisis y reflexión teórica de
los actores del mismo modelo de las ESCI.
354
Aristeo: ¿Para cuándo tenemos que traer eso?
Conrado: Primero preparar el terreno, la semilla aguanta. Van a ver cómo es la planta,
su raíz, tallo, fruto…
(Conrado pregunta a cada alumno qué le tocó y lo anota en su computadora.)
Conrado: Este fin de semana van a conseguir las semillas, sobre todo las que duran y
no se echan a perder. Mínimo 15, para compartir la semilla. Para la preparación del
terreno, que se apoyen, están de acuerdo Que lo preparen bien, no como sea.
Estudiante: ¿Cuánto?
Conrado: Media hectárea, de preferencia cerca de la casa para que le den los cuidados.
Igual tienen que cercar el lugar. Por eso propongo que se apoyen. O formar equipos
más reducidos. Para conseguir el abono también, para nutrir a las plantas. (Ob-aula-
[Link] grado)
No para todos los estudiantes resulta significativo participar en este tipo de proyectos
prácticos que emergen de las investigaciones; en el caso del grupo de tercer grado y las
siembras de hortalizas, se observa una diversidad de reacciones, aun tratándose de ideas
generadas en conjunto.
Los alumnos hablan en zapoteco entre ellos. Uno hace un comentario que no alcanzo a
escuchar; luego el mismo Conrado me aclara que fue Esteban quien preguntó para qué
todo esto. Conrado contesta que es parte del proyecto y sugiere que lo revisen
nuevamente. A mi pregunta, posteriormente, me comenta que Esteban “anda en las
nubes” porque ve demasiada televisión y películas. Que luego van a revisar el tema de
la tecnología, y ahí se va a abordar esto de manera crítica. ([Link] grado)
Las incidencias locales de la tecnología y, con ello, el contacto con otros espacios
culturales, incide sobre todo en las nuevas generaciones, se refleja de esta manera también en
el aula y es un tema en torno al cual se busca profundizar en los procesos de reflexión y
análisis como parte de los proyectos. Ahondaré en el tema de la reflexión generada en la
Secundaria Comunitaria en el proceso de articulación de las prácticas y de los saberes
“propios” y “ajenos” en un siguiente apartado, en relación a la dimensión meta-cultural
(Jiménez Naranjo, 2012) que se vislumbra en el análisis colectivo.
Por otra parte, los educadores han llegado a plantearse aspectos a reforzar cuya
realización en la práctica cotidiana escolar no les ha resultado satisfactoria; una cuestión es
justamente la continuidad en la atención a algunas propuestas emergidas en los proyectos,
para de esta manera generar una incidencia mayor de los proyectos y de los procesos
conjuntos de análisis de algunas problemáticas comunitarias. Para este fin, han generado un
Plan Anual de Trabajo para la escuela. Para el ciclo escolar 2015-2016, algunas de las
actividades propuestas son las siguientes:
355
Plan anual: árboles frutales, encuesta, banco de semilla, plantas medicinales [fue un
proyecto de un grupo anterior], escritos en zapoteco entre primaria y secundaria,
preparación de comidas tradicionales, qué tipos, preservarlas, sembrar hierbas
medicinales - parte de comida tradicional salió de la guelaguetza pedagógica infantil
[magisterial], taller de artesanías - canastos de carrizo porque se están perdiendo
[alguna vez se implementó este taller y no se dio seguimiento]. (Conversación
informal-Elena-educadora)
Pero el Plan Anual también busca abarcar algunos elementos de la cultura zapoteca
que no necesariamente son abordados en cada proyecto o cada generación, y que a los
educadores les parecen, sin embargo, indispensables.
Inv.: Que tiene que ver con eso, con las nuevas generaciones, cómo se da un
seguimiento a los proyectos anteriores, que es el reto que también dice Conrado,
cómo se hace. ¿No? Que no se vaya perdiendo.
Carlos: Definitivamente se tiene que volver a...
Conrado: Ajá, por eso mismo, el plan que estuvimos analizando, hay este sentido, por
ejemplo, el ejemplo de la numeración, en un proyecto que se aborda la
numeración [en zapoteco], en otro proyecto no, entonces aquí no más los que lo
aborden van a aprender de esto, y los que no, no lo van a aprender. Entonces esa
parte es donde queremos entrar a esa parte, que lo conozcan las tres
generaciones. No nada más una generación. Los proyectos van a reforzar algunos
elementos culturales, pero los que no van a reforzar, entonces ahí podemos ir
compensando con el plan, más o menos, entonces eso más o menos es la idea.
Inv.: Con el plan, ¿a qué se refiere con el plan?
Carlos: El plan anual de actividades.
Conrado: Lo que hicimos es, de elementos culturales que pudimos identificar que tiene
la comunidad, cuáles son los elementos culturales, y ahora cómo irlos trabajando
en el transcurso del ciclo escolar. Entonces tomando de mayo a junio, presenta
algún avance... de la comunidad.
Inv.: De los elementos culturales - y eso ¿que sea común para todos?
Conrado: Sí, estuvimos esperando el proyecto de él y de la maestra también, qué
proyectos iban a quedar, entonces ya más o menos ir viendo entonces cuáles se
pueden abordar en los proyectos y cuáles no. Por eso queremos dar otro paso
más. Aunque no se aborde totalmente, como en el caso de la basura que ya nadie
tire basura pero sí un pasito más en esa parte. (Grupo de discusión-educadores)
Se vislumbra aquí cómo, frente al currículum flexible y variable en cada generación,
construido a partir de la temática elegida en colectivo, los educadores visualizan, además del
seguimiento a algunas propuestas prácticas emergidas en proyectos previos, estrategias para
asegurar lo que estipulan como aprendizajes básicos del conocimiento comunitario. Desde la
resignificación de la educación escolarizada en la práctica, esto se plantea como un elemento
interesante para cuestionarnos en qué medida, con el plan anual planteado por los
educadores, ciertas prácticas culturales se estarían convirtiendo en contenidos escolares “en
356
los que están ausentes las relaciones sociales que les dan un significado específico” (Jiménez
Naranjo, 2009, p. 156).
Marco Raúl Mejía (1999) apunta que el currículum escolar se conforma como una
selección cultural de saberes que las instituciones califican como válida y que ha de ser
transmitida a las siguientes generaciones.
El currículo sólo puede ser entendido en la sociedad que lo organiza y en alguna
medida significa la selección que se hace de parte de la cultura por parte de las
instituciones y personas que el poder-saber sanciona como válidas en ese momento y
designan cómo debe ir a la escuela para cumplir los objetivos que la sociedad requiere
de ella. (p. 1)
En estas resignificaciones del modelo de las Secundarias Comunitarias, se percibe la
necesidad de los educadores de generar una guía que los oriente para dialogar con los
“saberes propios”, entre los cuales, algunos serían básicos y a través del Plan Anual de Trabajo
se estarían formalizando como contenido curricular. Los números son un ejemplo ilustrativo,
puesto que estos en la práctica cotidiana comunitaria se utilizan, en lengua originaria, más
bien del uno al diez, mientras que los números más elevados son empleados en español por
los comuneros. Los jóvenes reflejan esta costumbre en los diálogos áulicos.
Los alumnos platican en zapoteco entre ellos, sólo se entienden los días de la semana
en español y algo de “castigo” [el educador les pidió recuperar lo visto en un día
anterior]. Miércoles, jueves, lunes, viernes…. Lo demás lo hablan en zapoteco. Entre
todos. Se oye la palabra “escuela”, “clínica”. Me dice Bárbara que les ayude porque no
estuvieron ellas este día que lo hicieron, y le digo que yo tampoco estuve. Bárbara
cuenta en cuenta regresiva las fechas, hasta llegar a lunes 9 del 2015. Habla en
zapoteco, pero días y números en español. ([Link] grado)
Traté de poner atención en el manejo de la lengua en relación con las alternancias con
el español, y claro que me falta aprender zapoteco para eso. En comparación con lo
que a mí me presentaron [en español], ahora fue todo más fluido. Los equipos pasaron
bien organizados, bien ensayados a presentar. (…) También presentaron el resumen de
las jornadas de matemáticas. NOTA: Tengo que ver muy bien qué son las “jornadas”; a
mí me hizo pensar que esa demostración de operaciones explicadas en zapoteco,
aunque intercalando números y operaciones en español, también es una demostración
de conocimiento científico, porque ahí es donde ha habido críticas [de los padres] al
modelo, entiendo. (Ob-exposició[Link] grado)
Este saber ha sido desplazado en la práctica cotidiana, aun existiendo la numeración
completa en lengua originaria, por la interacción con el contexto más amplio. En el contexto
escolar, llega a convertirse en un saber a ser memorizado, para no “perderse”.
La tarea había sido recuperar las medidas comunitarias y los números en zapoteco.
Conrado le pidió su tarea a una niña para apuntar en el pizarrón los números y los
357
explicó. Después de la clase, le pregunté (…). Dice que es un sistema decimal; sin
embargo, me parece verle elementos vigesimales también. Por ejemplo, se conserva
un común denominador del veinte al treinta y nueve. Y se cuenta por veintenas. Yo
entendí que Conrado comparó con el sistema maya - dibujó para los niños un símbolo
maya en el pizarrón. ([Link] grado)
Se divisa, en este caso específico, una cierta tensión entre un modelo que apuesta por
dialogar con las prácticas comunitarias y se entiende, a partir de ello, como altamente flexible,
y las prácticas de escolarización indígena e intercultural históricas que han tendido a integrar
elementos “étnicos” al currículum escolar en términos de contenidos. Esta situación se debe a
los desplazamientos lingüísticos y culturales que han marcado el contexto comunitario y que
ha incidido en modificar las prácticas culturales paulatinamente, frente al objetivo del modelo
de revalorar la lengua y cultura propias. Quiero, sin embargo, enfatizar el diálogo cultural a
nivel comunitario no únicamente en términos de sus tensiones, sino también como un proceso
que se presenta de manera habitual y cotidiana y se ha integrado a la vida local. Es una
dimensión que también se vuelve relevante para pensar el diálogo de conocimientos en el
contexto de la Secundaria Comunitaria.
Enseñar la práctica cotidiana de dichos valores, sin embargo, no resulta fácil desde el
contexto escolar, y así lo reflexionan los educadores de la Secundaria Comunitaria. Una
358
educadora, en reflexión compartida en un curso de formación docente, constata que una
dificultad ha sido profundizar los conocimientos comunitarios, como los valores, el sentido de
las prácticas, desde su labor formativa con los jóvenes.
Estuvimos platicando y coincidimos los tres que eso nos ha estado pasando. Nos ha
sido difícil esta tarea de aprovechar los conocimientos comunitarios y no únicamente
hacer una reproducción de lo mismo, profundizar en el sentido de que los estudiantes
entiendan y comprendan y hagan una reflexión. Ellos sean capaces de ver qué sentido
tiene. Hay muchísimo respeto en esta ceremonia, que dos familias van a formar parte,
cabría haber platicado con los jóvenes sobre el valor del respeto. En esta etapa, nos ha
costado bastante. (Registro manual-educadora Elvira-curso de formación docente)
Las estrategias de la escolarización tradicional en las comunidades originarias, al
buscar convertir elementos culturales en contenidos (Jiménez Naranjo, 2009), han tendido
más bien a aislar a estos de sus contextos de interacción y romper con sus lógicas como
prácticas sociales que les dan sentido. Los educadores de las Secundarias Comunitarias, en la
búsqueda de nuevas vías para lograr sus objetivos formativos, eventualmente llegan a
reproducir estas vías de aproximación. Se visualizan aquí las tensiones entre las prácticas de la
educación escolarizada y los esfuerzos por la innovación y la vinculación con la vida cotidiana.
Es así como en la Secundaria Comunitaria de Zoogochí, en alguna ocasión, los educadores han
buscado fortalecer a la formación en valores a través de sesiones áulicas dedicadas a ello,
apostando a la interacción verbal y la reflexión colectiva. En esta ocasión, el educador se apoyó
en elementos obtenidos en un evento formativo facilitado por la coordinación del modelo.
359
las prácticas comunitarias relacionadas sobre todo a través de las formas de interrelación que
se promueven en la misma interrelación escuela-comunidad. Briseño (2015), en su análisis de
las entrevistas realizadas por los jóvenes a los mayores de la comunidad, de esta manera
observa cómo las mismas dinámicas de trabajo de la escuela comunitaria pueden aportar a
revitalizar algunas prácticas comunitarias. Desde la mirada de la autora, la misma interlocución
de los jóvenes con los portadores de conocimiento incide en recuperar la relación de respeto y
de valoración de los saberes transmitidos. Las entrevistas se constituyen en este caso como
prácticas de interacción que permiten vivenciar los valores que subyacen a la interrelación con
los mayores como portadores de la experiencia comunitaria.
Carlos comentó que hoy fue con cuatro estudiantes de su grupo a entrevistar a Don
Moderado y que Don Moderado estaba limpiando, seleccionando dos sacos de café, y
que cuando llegaron ellos, Carlos puso a los estudiantes, además de él mismo, a
ayudar a Don Moderado en la tarea, mientras iban platicando. Y que el mismo Isaac se
comenzó a interesar mucho en la plática sobre la historia de la comunidad y terminó
haciendo preguntas mientras trabajaba. Y que ahí estaba un señor, vocal [del CR],
sentado sin hacer nada, y cuando los vio trabajar, también pidió su parte para ayudar a
seleccionar el café. Carlos les dijo a sus alumnos que de eso se trataba, no retirarse
cuando veían que un portador de conocimiento estaba ocupado, sino ayudarle, así era
de beneficio mutuo. (Conversación informal-Carlos-educador)
La “ayuda mutua”, como práctica comunitaria, se integra a las actividades formativas
de la Secundaria como lo que es, una práctica social, mas no como contenido. Esta presencia
de la formación en “lo comunitario” aquí oscila entre la “clandestinidad” (Jiménez Naranjo,
2009) y el fortalecimiento explícito, puesto que el educador, como integrante de una
comunidad originaria, se muestra consciente de la relevancia de la relación de reciprocidad,
además de percibir esta interrelación como parte relevante del modelo. Se visualiza esta
práctica en la interacción educador-comunidad más allá de las actividades formativas explícitas
con los jóvenes.
En la tarde, estuvimos un largo rato con Don Ranulfo en el telar, pero ahorita no lo
está trabajando porque está con el café. Estuvo seleccionando café en una mesa, para
sacar el de mejor calidad: no el café burro, no el elefante, no el caracol, etc. Llegamos
Carlos y yo y nos sentamos con él y empezaron a platicar Carlos y Don Ranulfo, y Carlos
se puso a ayudar con el café. Después de un rato, yo también empecé a sacar el café
360
que sé distinguir: el que lleva cáscara, el elefante, el caracol, el burro. (Ob-telar de don
Ranulfo)
La relación de reciprocidad se expresa en algunos gestos que adoptan los educadores
en las relaciones de interacción, como también se muestra en las visitas que el equipo docente
realiza a los ranchos en los que los comuneros procesan la caña y producen panela, y donde
generalmente se invita a los visitantes a probar de los productos y compartir la comida que las
madres de familia y sus hijas preparan en el sitio.
Luego bajamos al ranchito donde está en el fuego el cazo de jugo de caña y están los
padres de Isaac, sumamente amables. Carlos les lleva pan amarillo. Nos invitan un jugo
de caña de un día que ya está fermentando en proceso de convertirse en tepache.
Sabe rico. Nos regalan también panela, la de la mañana, “luniza”, así salió, tierna. (Ob-
rancho de Isaac)
Sobre el trabajo docente, que se inicia por un ingreso, un interés laboral, pero que no
hace sentido sólo ir para cumplir un trabajo, ya en la comunidad. Que hay que
involucrarse, interesarse, participar en la comunidad, aprender a ser comunitario como
docente, compartir también. Y que ella no ve como un trabajo su labor, sino que es su
forma de vida, simplemente es, entiendo, una forma de estar y vivir. (E-informal-Dora-
educadora)
Las interrelaciones entre actores escolares y comuneros contribuyen a resignificar el
diálogo entre espacio escolar y espacio comunitario, incidiendo también en la transformación
de lo que, con Rockwell (2000), se puede denominar como la cultura escolar que se construye
cotidianamente en la interacción de los diferentes actores, y en lo que, en el caso de las
Secundarias Comunitarias, se trasciende de manera significativa el espacio áulico al que se
circunscribe habitualmente la educación escolar. Es en este hecho donde radica parte de la
posibilidad de enlazar el quehacer escolar con las prácticas comunitarias y sus lógicas
subyacentes y se permite generar una “nueva cultura, nuevos significados, nuevas prácticas”
(Rockwell, 2000, p. 20) que podrían contribuir a resignificar la institución escolar.
361
participación de los actores escolares en ellas; el aprendizaje en términos del reconocimiento
vivencial de los valores y de las formas comunitarias se entreteje en la cotidianidad del “estar”
en la comunidad de la escuela y sus actores. Esto lo vislumbré desde mi llegada a la
comunidad: “[Los educadores mostraron] mucho respeto ante el agente para presentarme. Yo
me adapto a la actitud” (Ob-agencia).
111
Desde la óptica pedagógica, quizá esta idea del saber-estar/ser en comunidad se asemeje sobre
todo a lo que Skliar (2010) analiza en términos del saber-estar-juntos, como un estar que conlleva no
sólo armonía sino también fricciones, pero sobre todo implica dejarse afectar y en contacto.
Hay convivencia porque hay un afecto que supone, al mismo tiempo, el hecho de ser afectado y
el de afectar, porque estar en común, estar juntos, estar entre varios, como lo expresa Jean-Luc
Nancy: “Es ser tocado y es tocar. El ‘contacto’ —la contigüidad, la fricción, el encuentro y la
colisión— es la modalidad fundamental del afecto” (2007: 51). (p. 105)
362
enseñar, también desde la acción escolar, “lo comunitario” que conecta, de manera más
explícitamente curricular, con la reflexión meta-cultural que los educadores desarrollan en el
proceso de innovar su propia práctica.
Pero cuando es así de abordar o enseñar de otra forma, es ahí donde ya exige mucho
análisis, mucha reflexión, buscar bastante, observar bastante en la comunidad que es
lo que hay, qué es lo que hacen, y qué cosa puedo abordar de eso con los niños. (E-
Conrado)
Lo que he trabajado con otras generaciones, también me ha servido de ir
profundizando más sobre esa parte, ¿no? De entender pues también lo comunitario.
Porque esto no, esto no lo tenemos en la formación [profesional] como educadores.
Entonces eso gracias a la secundaria es que ya vamos nosotros también profundizando
esta parte de lo comunitario. (E-Conrado)
La reflexión sobre cómo incluir la cultura comunitaria en el trabajo formativo, puede
llevar a la reificación en ocasiones, pero pasa por procesos de análisis de la práctica
individuales y colectivos. Las prácticas pedagógicas en cuanto al quehacer concreto es lo que
no es visibilizado con tanta facilidad en cuanto a su dimensión social y cultural, o en relación a
los trasfondos de los saberes pedagógicos subyacentes a las estrategias implementadas. Y
finalmente, sería necesario dimensionar la relevancia de la interrelación escuela-comunidad y
entre educadores y comunidad, las formas concretas de interrelación y sus lógicas
subyacentes, y la permeabilidad entre espacios, como parte de la práctica formativa, y que,
desde un planteamiento comunitario de la educación, trascendería la comprensión clásica de
la restricción del quehacer pedagógico a la interacción propiamente áulica.
363
podría obviar las tensiones políticas que subyacen a las interrelaciones con otros grupos
sociales que han definido, históricamente, el carácter desigual de estas.
La noción de conocimientos situados implica más que una perspectiva parcial y una
política de locación. Dicha noción introduce asuntos como la traducción de
conocimientos en sitios que están enlazados por redes de conexiones entre
comunidades de poder diferencial. ¿Cómo puede la antropología “ver fielmente desde
el punto de vista del otro” (Haraway, 1988: 583), especialmente desde la periferia, sin
romantizar dicho punto, de un lado, y del otro, llevar a cabo una política de la
traducción que tome completamente en cuenta los poderes diferenciales entre los
sitios? Este último aspecto incluye, por supuesto, prestar atención a las fuerzas
estructurantes del conocimiento local/subyugado que impone “traducciones e
intercambios desiguales” (Haraway, 1988: 590). (Escobar, 2005, p. 247)
Sí, eso me, o sucedía mucho, o sucede todavía en Yaneri. Porque es una comunidad
donde los papás están fuertemente cuestionando esta cuestión de las asignaturas, de
las materias, hasta incluso el consejo mismo del año pasado, nos decía, cuándo van a
trabajar las asignaturas. Porque como nosotros, cuando se abordan las materias, le
llamamos jornadas académicas. Entonces en las jornadas se abordan las asignaturas
relacionadas al proyecto o al tema que se está trabajando. Entonces las personas
decían que las jornadas académicas se trabajaran más tiempo. Pero nosotros le
decíamos que no podíamos trabajar más tiempo si ya no tenía relación con el
proyecto. O sea, ellos también nos decían, por qué no trabajan álgebra, por qué no
trabajan cálculo, por qué no trabajan física, química, o sea, lo que ellos quieren es que
nosotros demos clases, en pocas palabras. (E-Elena-educadora)
364
Sí fue difícil, un poco la inexperiencia nuestra y, otro poco, muchísimos años de que la
escuela ha jugado otro papel, de que la escuela no va a consultar, la escuela llega a
imponer. Y donde ha sido más notorio, ha sido en secundarias comunitarias. Que de
pronto - porque en secundarias tampoco hay clases formalmente, entonces, ¿a qué
horas van a dar clases? ¿Y qué tanto hacen en las casas? ¿Consultando? (Transcripción-
asesor-CMPIO-sesión CIESAS)
Frente a estas tensiones, un integrante de la coordinación del modelo ilustra cómo la
articulación de conocimientos, de epistemes distintas, ha de basarse en esta revaloración para
que pueda florecer la relación entre ambos tipos de saberes sin reproducir las asimetrías
existentes.
En el follaje [del árbol cultural], ya debe estar el conocimiento de esta cosmovisión, ahí
ya debe estar anidado para que cuando llegue el otro conocimiento no lo altere
completamente. No lo altere. Porque si damos lugar, si no está fortalecido esto,
cuando llega a este follaje del árbol cultural el otro conocimiento, pues se va - se lo
lleva de calle. No va a servir ni para el comienzo lo que estamos poniendo ahí.
(Transcripción curso-HMS-integrante coord.)
A partir de una nueva horizontalidad entre saberes, contraria a la práctica del sistema
educativo hegemónico, es que puede pensarse, desde la perspectiva del modelo, en un
diálogo. Sólo a través del fortalecimiento de “lo propio” no habrá que “rehuir a la
confrontación de conocimientos. No vamos a decir, estos no, nomás voy a ver esto, no. Pero
los dos conocimientos deben llegar fortalecidos” (Transcripción-curso-HMS-integrante coord.).
Es por ello que se plantea trabajar el conocimiento comunitario, hasta ahora excluido en
cuanto a objeto de aprendizaje escolar, siempre en primer lugar, para evitar un desbalance y
procurar la significación del aprendizaje desde lo local.
Educador Alberto: Esos conocimientos que a fuerzas tienen que estar en la planeación,
partir del conocimiento comunitario. A veces partir del conocimiento bibliográfico,
caemos en pensar que lo que ya está escrito es lo mejor. Si llega en la comunidad, no
hay origen de cierto cultivo pero hay expansión o forma cómo llegó, es la parte que se
tiene que investigar, lo propio de la comunidad. Y no imaginar que tenemos que
buscar dónde partió el café, origen principal,… no podemos empezar por este lado sino
primero conocer lo propio, cómo se lleva a cabo en la comunidad. Es necesario iniciar
siempre con el conocimiento comunitario, no partir del otro conocimiento. Porque se
supone que es la base de nuestro modelo. Hacerse cuenta de que el otro no existe, lo
primordial es lo propio. En los cultivos está muy claro, el maíz, frijol, tiene sus etapas.
Es lo que se debe de ir investigando en la comunidad. Deshacernos
momentáneamente del otro conocimiento y empezar con el conocimiento comunitario
para que así tenga relevancia y sistematizar, que es lo que ha hecho falta. Es lo que
hemos trabajado y le hemos dado más importancia al conocimiento comunitario.
Siempre hay un conocimiento comunitario sobre cada proyecto. Ya después retomar la
365
otra parte. Es lo que debe de quedar muy claro en la planeación. (Registro manual-
educador Alberto-curso de formación docente)
Se reconoce y busca evitar que pudiera llegar a perderse el objetivo de los proyectos
en el fortalecimiento del saber “propio” y un diálogo horizontal, en caso de no llevar un
proceso cuidadoso de planeación. El coordinador del modelo aconseja a los educadores “partir
muy claro, el origen del desplante de los proyectos de aprendizaje; si no, cambia el rumbo”
(Registro manual -coordinador-curso de formación docente). De trasfondo, está la experiencia
del habitus profesional del docente, quien en la práctica tiende a reproducir ciertos elementos
de la propia trayectoria formativa. Esto, sobre todo al enfrentar un modelo que pide dinámicas
diferentes y que en el desarrollo de habilidades docentes distintas de los educadores en la
misma práctica ha llegado a generar, a algunos, dudas sobre el propio quehacer.
Por eso luego caemos en la tentación, creo que lo que estoy haciendo no sirve. Creo
que sí tiene razón el otro. Creo que ya es hora de dar clases. Porque no entendemos,
no dar clases no es renunciar a platicar con el estudiante. (Registro manual curso-HMS-
integrante coord.)
Estas experiencias han llevado a los promotores del modelo centrar el proceso del
proyecto en “lo propio”, tan fácilmente desplazado desde los procesos históricos de
discriminación: “En el caso de la educación comunitaria, el eje obviamente es la educación, o
sea, el conocimiento local. Y la investigación del conocimiento local se enriquece con el
conocimiento universal, digamos” (E-BMA-asesor académico). Las tensiones que en la práctica
se presentan, externadas también a través de cuestionamientos de actores sociales y
comunitarios habituados a la forma clásica de escolarización y esperando que sus hijos
obtengan las competencias necesarias requeridas por esta, enfrentan a los educadores a la
preocupación por un equilibro entre saberes en el diálogo, como un reto nada fácil. Algunos
analizan cómo la balanza se puede inclinar hacia cualquiera de los dos lados, también
dependiendo de las temáticas de cada proyecto de investigación que se construye en las
escuelas.
[El educador] dice que es un currículum abierto y que en tercer grado, en el proyecto
de investigación, no se presta mucho para el diálogo con los otros conocimientos
[científicos]. Porque se trata concretamente de abordar una problemática comunitaria.
Mientras que en los proyectos de aprendizaje sí hay estos espacios de profundizar en
contenidos también disciplinares. (Conversación informal-educador Conrado)
Ante la necesidad de equilibrar, conscientemente, el diálogo de los conocimientos
comunitarios con otros saberes –que se plasman aquí específicamente como los
correspondientes el currículum escolar oficial– en una labor que se constituye como procesual
366
al no disponerse de programas, sino de planeaciones elaboradas en la práctica y rearticuladas
de acuerdo a las necesidades, los educadores han desarrollado diferentes estrategias para
guiarse.
En mi caso pues, yo voy diseñando, por ejemplo, tengo aquí unos formatos que hice,
aquí puse los ámbitos del proyecto y aquí puse la correlación con la ciencia, ¿no?
Entonces tengo aquí tecnología, matemáticas, geografía, entonces voy relacionando
cuál de este ámbito me permite a mí abordar por ejemplo lo de matemáticas. Ahorita
está pendiente la encuesta, ahí va a salir lo que es la estadística, ya de manera más
concreta. Entonces viene geografía, aquí estamos ahorita aplicando lo de los mapas.
Pero todo va relacionado con los ámbitos. Entonces ese es creo yo la dificultad que
tenemos todos que estamos con secundarias comunitarias, esta articulación.
Y luego está la articulación con los conocimientos comunitarios. Entonces igual
hice otra tabla donde también voy analizando hasta dónde puedo yo trabajar con lo
comunitario, ¿no? Tenemos aquí, por ejemplo, el primer ámbito, el café y su
procedencia, pues lo único que yo puedo vislumbrar es la historia comunitaria. Cómo
llega el café en la comunidad, cómo era antes, cómo consiguieron las variedades. Pero,
¿qué más puedo yo trabajar a partir de este ámbito con lo que se refiere a lo
comunitario? Por ejemplo, aquí de la siembra, tal vez ya entra un poquito más de
cómo concibe la comunidad sobre la tierra. Sobre los rituales que hacían antes, por
qué hacían antes rituales. Cuál era la concepción que ellos tenían sobre la tierra. Tal
vez actualmente se tiene una definición de un objeto, pero antes… (E-Conrado-
educador)
Estas estrategias se llegan a concebir a partir de la revisión de la propia experiencia y
las problemáticas enfrentadas en la puesta en práctica de los proyectos a lo largo del ciclo
escolar. Sin embargo, la articulación adecuada del proyecto con saberes de diferente índole es
tema de debate y reflexión en diferentes espacios y, sobre todo, se aborda en el trabajo
colectivo de los educadores con los asesores del modelo. Pero es una cuestión que genera
también inquietud a los mismos estudiantes, pues en los discursos del modelo, promovidos
por los educadores a nivel local en vías de la apropiación comunitaria, son confrontados con
esta tarea. Además, los jóvenes han de presentar las formas de trabajo de su escuela también
en diferentes locaciones y momentos, ante los mismos padres de familia, pero también,
ocasionalmente, ante docentes y actores de otros contextos educativos en eventos en los que
participa el modelo. Los educadores buscan aclarar dudas; se observa aquí un ejemplo
ilustrativo de una conversación áulica entre jóvenes y otro de los educadores.
367
Isaac: Por medio de justificaciones, por qué llegamos al conocimiento científico. Cómo
podemos aterrizar esto, cómo llegamos hasta las fichas, por qué empezamos a
investigar lo científico si es lo comunitario - es la articulación de conocimientos.
Carlos: Queremos que se pare el avión, les di como ejemplo, si quieren, nos
conformaríamos, trabajamos un proyecto en dos ciclos, se llama el proceso de la
caña, y les voy a narrar las actividades más fuertes que desarrollamos en cada
ámbito. Pero sin embargo, dicen, tenemos el origen, hicimos unas actividades, por
ejemplo, la ubicación geográfica de la comunidad, pertenecen ustedes a la
localidad número 10, hay treinta distritos, pertenecen al de Ixtlán, (…) dónde está
la geografía, ahí está. Investigaron que hay cinco continentes en el mundo y quién
conquistó primero.
Alan: Colón...
Carlos: Y han transcurrido tantos años desde la conquista. Esto es la articulación. Que
ella diga, nosotros estamos trabajando el alcoholismo y les voy a dar la fórmula
química del alcohol. Esto es. Hemos trabajado la reproducción de las plantas. Y la
caña llega de la Oceanía, llega a las principales provincias de nuestro continente,
pertenece a la familia de las gramíneas, es profundizar. La reproducción de las
plantas. Y se van al sub-ámbito dos. Los productos. El tepache. En la ciencia, qué
es la fermentación. Ya estarían del otro lado, presumiendo que han aterrizado.
Pero nomás queda el avión en el aire. La única que nos justificaba era esa Eliza y
ese Ostacio [estudiantes de una generación previa], trabajaron los recursos
naturales y la tabla periódica y sacaron qué elementos están presentes en la
comunidad, qué es el oxígeno, qué propiedades tiene. Aquí vemos la neblina, pero
en sí qué tiene esa neblina, tiene partículas de nitrógeno. Saber explicar estas
partes, el alumno está del otro lado, esa parte nos hace falta. El modelo está muy
chingón, pero aplíquenlo ustedes. Investigamos en los terrenos, podemos calcular
el perímetro científicamente. Una gráfica. Mencionen uno o dos ejemplos de cada
ámbito. Cortito, tampoco se enreden. Si lo sintetizan, chiquitito, el fierro es
fundición de aceros, tenemos los metales más pesados y más venenosos, y lo
vimos en la tabla periódica. Y ese fierro se oxida, un proceso de corrosión y nos
hace daño al ser humano.
Alan: El estaño.
Carlos: En qué parte del mundo explotan más las minas, hicieron un mapa, dónde hay
minas en México. (Ob-aula-2.o grado)
La conversación entre educador y estudiantes permite vislumbrar que el pretendido
diálogo de saberes representa un reto sobre todo en lo que respecta la incertidumbre que
representa plantearse las formas adecuadas y suficientes de esta articulación. En la práctica,
algunos educadores perciben que el énfasis, dada la concepción y ejecución local del proyecto,
se inclina hacia la recuperación y sistematización de los saberes comunitarios. Ello ha de
atribuirse tanto a los posicionamientos reivindicativos que orientan el modelo, como también
368
a la distancia y dificultad de acceder a otras fuentes de saber para profundizar la investigación
de los conocimientos científicos 112.
Inv.: Y cómo ven, las dos, aprovechando, lo que aprendió su hija, lo que aprendiste, ¿sí
sentiste que fue mucho aprendizaje, fue interesante?
Olga: Pues sí pero luego se nos olvida.
Risas.
Olga: Algunos se nos quedan en la cabeza, otros...
Inv.: Se olvidan. Es normal.
Olga: Lo que no se nos graba más en la mente son de la información bibliográfica. De la
comunitaria, pues muy fácil.
Inv.: Se te graba rápido.
Olga: Sí. La investigación bibliográfica, pues no se nos queda rápido. (E-Olga y madre
de [Link] grado)
Detrás de las cavilaciones en relación a la profundización de cada conocimiento se
perfila, además, la búsqueda del sentido de la educación escolar para los jóvenes y las
comunidades. Este no resulta unívoco frente a las exigencias del entorno social más amplio,
con los siguientes niveles de educación escolar de corte disciplinario clásico, frente a la
necesidad de generar una formación significativa que parta del contexto comunitario y aporte
a él desde sus propios referentes, riquezas y problemáticas. Los educadores de la Secundaria
Comunitaria encuentran difícil conciliar estos diferentes requerimientos que les plantea la
formación de los jóvenes.
La secundaria, se puede decir que sí funciona; al mismo tiempo, se puede decir que no
funciona, dependiendo de qué enfoque estamos viendo, ¿no? (…) Funciona desde una
formación para la vida, sí funciona porque si revisamos estadísticas, a nivel local,
Zoogochí, a nivel regional, estatal o a nivel país, los que egresan, en cada nivel,
¿cuántos realmente logran seguir el siguiente nivel, cuántos logran terminar una
112
Incide también lo que los mismos educadores llegan a detectar como su propia falta de preparación
en algunas áreas del conocimiento disciplinar. Algunos educadores perciben el campo de los saberes
científicos como un reto especial, puesto que constatan su propia falta de capacitación en algunos
conocimientos especializados, disciplinares: “[El educador] dice también que a veces le ha llamado la
atención estudiar algo de física y química para poder vincular los conocimientos mejor” (Conversación
informal-educador-Conrado).
369
carrera? Entonces yo digo, ¿de qué les sirve? Por ejemplo, si es la mayoría, son los que
quedan en la comunidad, en sus comunidades, entonces, ¿de qué les sirvió haber
revisado, por ejemplo, fórmulas de química, elementos químicos, álgebra? (…) En
cambio, si trabajamos de esta modalidad, y yo digo que es más funcional y le sirve más
a los jóvenes, porque son la mayoría, son los que se quedan. Entonces les sirve más
poder hablar en un público, les sirve más saber investigar, tienen una duda, pues voy y
lo investigo, voy a redactar un documento. Redactar un documento no es saber nada
más qué formato tiene el documento, sino qué escribir en ese documento, eso es lo
más difícil. Es lo más difícil y es lo que se aborda aquí [en el modelo] todo el tiempo,
redacta, redacta, redacta. Hasta que ya van mejorando. Lo que voy a decir lo tengo
que entender en el escrito. No repetir palabras o no hay congruencia, todo eso se
desarrolla, eso no se desarrolla en un mes o en una asignatura, sino que se desarrolla
pues casi al menos los tres años que están en la secundaria, pues sí se les va
desarrollando eso. Yo creo que eso sirve más ese modelo porque es una mayoría que
se queda en la comunidad. (E-Conrado-educador)
En las revisiones colectivas de la práctica, realizadas en los cursos de formación
docente, los integrantes del modelo observan que, en el quehacer educativo cotidiano, no
siempre se logra profundizar en los diferentes conocimientos relacionados con el proyecto de
aprendizaje o investigación. En lo que respecta al conocimiento comunitario, el coordinador
analiza que la atención pudiera tender a enfocarse únicamente en los elementos que se
identifican como emblemáticos de la cultura; nombra el ejemplo de los rituales. Frente a ello,
considera de mayor relevancia recuperar las formas de vida cotidianas.
Se está confundiendo la ritualidad, es a la fuerza, como si fuera el eje. Tiene que ver
con lo que está pasando cuando se revive la vivencia de la comunidad. La gente de
equis comunidad respeta mucho a la gente que tiene alguna situación como inválido,
discapacitado. La gente comunitaria respeta a esta gente. Porque creen que les puede
pasar lo mismo. Y es un sufrimiento. Pero no es así nomás así. Sino detrás de todo hay
una vida comunitaria, una vivencia comunitaria. No está la ritualidad. Es un modo de
vida de la comunidad que tiene que ver mucho, cómo tenemos que vivir la vida de la
comunidad, cómo meternos a la vida de la comunidad. (Registro manual-curso-
coordinador)
Otra integrante de la coordinación, en esta sintonía, reconoce que habría que poner
mayor énfasis en recuperar los diferentes elementos relacionados con la comunalidad, que
tanto se considera el eje filosófico alrededor del cual se articula la vida comunitaria, como
también es elemento central del posicionamiento del mismo modelo de las Secundarias
Comunitarias. La asesora enfatiza la relacionalidad que constituye las prácticas comunitarias,
que no únicamente incluye a los seres humanos, sino también a la misma naturaleza y el
territorio.
370
La otra cosa que mencionaron, es que el trabajo con el conocimiento comunitario no
está separado de los elementos de la comunalidad, están ahí, cuando estamos
trabajando el tema del café, en el tema del café cuando hacen la experiencia con el
otro pueblo, la otra población les platican de la relación que había antes y cómo es
ahora. Hay un elemento, la parte histórica, recuperar la historia local sin haberse
planteado en el esquema de investigación. Incluso empezamos a recuperar elementos
de la reciprocidad. Trabajo de trueque, rutas comerciales, se recupera historia y
elementos que no llevamos a los seminarios porque no aparece en el esquema de
investigación. No aprovechamos oportunidad para hablar del territorio, hay lugares
sagrados, hay caminos antiguos. Además de plantíos, qué otros elementos están
conviviendo en este territorio, se recuperan algunas cosas que Maldonado nos
comentaba, el territorio es vivo. Es parte del acompañamiento, llevar libros, tiene que
ir también con hacer estas reflexiones y no perder de vista estos elementos que son de
la comunalidad. A veces no recuperamos cómo es la organización familiar, hay niños,
mujeres, hombres, personas mayores, personas jóvenes, la familia que estaba
haciendo el trabajo ahí [en el trapiche]. Cómo es la organización comunitaria, qué
hacen los niños, abuelos, ámbito de la organización comunitaria. (Transcripción curso-
BGP-integrante coord.)
A veces nuestra preocupación puede girar [en] que tenga que salir ámbito de mitos y
leyendas, forzar. Si tiene ausencia, a lo mejor no estamos abordando lo comunitario.
Es buena pregunta. Qué estamos entendiendo por lo comunitario. (Transcripción curso
-BGP-integrante coord.)
371
de investigación, los contenidos a relacionarse pueden resultar complejos, pues se presentan
como emergentes en esta labor más procesual de las investigaciones y no secuenciados de
acuerdo a un programa de estudios. Al respecto, uno de los asesores e iniciadores de la
propuesta ejemplifica la lógica propia de los proyectos:
Las hormigas, cómo les llama la gente y cómo el conocimiento científico. [Hay que]
enriquecer el conocimiento aunque no estaba planteado en la hipótesis del sub-
ámbito. Romper con la superficialidad, la tarea debe profundizar porque no hay
impedimento de tiempo [escolar] (…) No [hay que] cerrarse, los caminos de la
investigación que se abren por sí solos, agua que quiere correr, la investigación corre
por donde quiere correr. (Registro manual-curso- JSP-asesor)
El grado de dificultad se relaciona, de acuerdo al análisis de uno de los asesores del
modelo, con el hecho de que los conocimientos científicos no se aborden de esta manera
seriada en que los trabaja el sistema educativo comúnmente.
Para adaptarse también a los requerimientos de los padres de familia, que esperan
que los jóvenes lleguen a aprender los conocimientos necesarios para el siguiente nivel
372
escolar, el modelo se ha modificado, a partir de la experiencia en la práctica educativa, para
incluir elementos metodológicos que permitan abrir espacios más explícitos para abordar los
conocimientos del currículum oficial.
Exactamente, en base a las experiencias y las exigencias de los padres. Por ejemplo,
esto de las jornadas, pues nació a raíz de que los papás veían que en las escuelas no se
daba física, matemáticas o química, entonces era un reclamo. Y pues el maestro
Pereyra fue el que estuvo ideando esta propuesta. También vamos a darles, pero en
esta forma lo vamos a trabajar. Vamos a trabajar la física o la química pero hay que ver
cómo sacarlo del mismo proyecto para trabajarlo y lo vamos a llamar jornada
académica y que los padres se den la idea de cómo trabaja y que los muchachos lo
expongan en un seminario, ¿no? Entonces ahí los papás se van a dar cuenta cómo es
que en los proyectos sí se puede trabajar las ciencias. Aunque no todas, pero hay unas
que sí van a permitir más que otras. (E-Alberto-educador)
Se puede vislumbrar que el reto radica, por ende, también en la confrontación de dos
lógicas de “hacer escuela”, más allá de la diversidad de saberes que entran en juego en los
procesos de aprendizaje. Los procesos históricos de la escolarización han marcado las
expectativas, y para continuar en el sistema, se requiere profundizar en los contenidos
científicos-disciplinares de acuerdo a los estándares escolares que imponen los siguientes
niveles. El satisfacer, en la práctica, también esta dimensión del aprendizaje escolar es lo que
genera tensiones.
Los educadores reconocen que es difícil lograr el equilibrio; “puede que [un
conocimiento] quede en desventaja; caemos en imposiciones de un tipo de conocimiento.
[Depende de] en qué posición colocas los conocimientos, sin imponer” (Registro manual-curso-
Dora-educadora). Desde la experiencia de una educadora, dadas las incidencias del contexto
social mayor y los procesos de escolarización, la balanza sigue inclinándose hacia la
desvaloración del conocimiento comunitario; opina que en la contrastación, por ejemplo,
entre la alimentación local tradicional y el modelo del “plato del buen comer” propuesto por la
Secretaría de Salud de México y que corresponde a criterios de las ciencias, es muy importante
cuidar que el conocimiento comunitario “no quede como creencia, como superstición”
(Registro manual-curso-Dora-educadora).
373
no se apostaría por una “articulación” más orgánica sino a través de espacios más explícitos,
dedicados a los contenidos oficiales desde sus propias lógicas.
Follér (2002) critica la tendencia del “método científico de construir dicotomías y sólo
concentrarse en las diferencias entre sistemas de conocimiento”, pues de esta manera, “las
similitudes se vuelven invisibles en esta forma de tratar el tema y el mundo es dividido en una
representación de ‘nosotros-ellos’”. En su lugar, propone partir de la idea del conocimiento
374
situado y argumenta que con este concepto, “el ámbito aumenta y la conciencia de que el
conocimiento es siempre observado y valuado desde una perspectiva específica y parcial, abre
un espectro de diferentes perspectivas” (p. 25). Agrawal (2002), por su parte, argumenta que
“no hay criterios sencillos o universales que sirvan para distinguir entre el conocimiento
indígena y el científico u occidental” (p. 13). Señala que la dicotomización rotunda de ambos
saberes forma parte de esquemas del pensamiento colonial (Agrawal, 1995) – desde los
procesos de apropiación cultural (Bonfil Batalla, 1991) que he mencionado, hace sentido no
pensar en fronteras rígidas ni criterios esencialistas.
Frente a ello, se podría optar por distinguir, más allá de las epistemologías, entre las
formas de concebir la educación: el modelo escolar con carácter asimilacionista, que ha
desarticulado los contenidos de su contexto de inserción e implicó, históricamente, procesos
verticales, frente al aprendizaje inmerso en procesos participativos comunitarios que se
articulan en torno a las prácticas productivas, culturales y sociales. Enseñar las ciencias, sin
desdeñar sus lógicas secuenciales, no necesariamente se constituye como antagonismo ante
las lógicas comunitarias, donde el aprendizaje también se presenta a través de aproximaciones
a la tarea, implicando la adquisición de experiencia. Desde la mirada del aprendizaje situado, el
aprendiz ha de avanzar “a través de pasos secuenciales o procesos organizados de mayor
entendimiento y desarrollo de habilidades desde una posición periférica hacia una
participación más completa en la o las prácticas más significativas”, en el marco de la
comunidad de aprendizajes (Llanes Ortiz, 2009, p. 17).
375
El hallazgo es que los conocimientos que tienen los abuelos, o las personas que nos
dan información, son los mismos conocimientos que nosotros mismos podemos
encontrar. En los ancianos, lo interpretan en un lenguaje más sencillo para las
personas. En investigación bibliográfica, [en] palabras técnicas. Eso sería todo.
(Registro manual-curso-Artemio-educador)
No es que ellos, los estudiantes, traten de que ambos conocimientos vayan hacia el
mismo sentido sino por lo menos acepten la diferencia y la respeten. Gran respeto que
debe existir entre conocimientos. En algún punto no puedan ir hacia el mismo sentido
sino que son muy divergentes. (Registro manual-curso-Elvira-educadora)
El asesor zapoteco del modelo profundiza en estas incompatibilidades, imposibles de
forzar en la articulación, desde una perspectiva analítica al constatar la presencia de diferentes
racionalidades subyacentes.
376
Entonces no están peleadas las cuestiones científicas con lo comunitario. Y algo que
más, nos sorprenden los alumnos, dicen, por qué al ver la cuestión del clima la ciencia
dice esto, dice lo otro, si los abuelos ya lo sabían, dicen porque así nos dicen también
en las entrevistas. Aunque no como lo describe la ciencia. Entonces, complicado al
principio, pues no, fue más de sorpresa para mí porque yo no tenía experiencia
trabajando aquí. (E-Maximino-educador)
Cabe suponer que aunque se observen similitudes en las interpretaciones del clima por
la ciencia y por los abuelos, cada una obedezca, en el fondo, a lógicas culturas distintas; la de
los ancianos se basa en la acumulación de experiencia y además ha de encontrarse
estrechamente ligada a la relación y comunicación cercana de los habitantes de las
comunidades con la naturaleza y contener una dimensión espiritual a partir de la cosmovisión.
Arratia (2006), en la región andina, analiza al respecto la estrecha dependencia entre vida y
ciclos climáticos, y cómo clima y ciclo agroecológico determinan el tiempo. Encuentra además
que se presentan importantes oposiciones entre estas lógicas y las que imponen los
calendarios escolares.
De igual forma, la vida de las personas está en estrecha relación con el acontecer del
clima y la ocurrencia de lluvias. (…) La predicción climática es determinante para el
inicio de las actividades agrícolas. Los indicadores climáticos, determinan en cierto
modo los momentos, las épocas y los cultivos que se sembrarán. Las plantas silvestres
con su floración temprana o tardía antes del período de siembra indican cómo va a ser
el año, cuándo sembrar, qué cultivos y en qué parcelas. La observación de las estrellas
y las constelaciones también indican cómo va a ser la ocurrencia de las lluvias, el frío,
el granizo, las heladas, etc. (Arratia, 2006. p. 37)
Los estudiantes de tercer grado redactan en su proyecto de investigación en torno a la
contaminación de su comunidad que sus antepasados vivían en tal estrecha relación con la
naturaleza, incorporando esta dimensión espiritual.
377
Dijo Doña Eustacia que en su casa aparecieron muchas hormigas, que iba a llover. Y yo,
“ah sí”. Y a los 10 minutos ya tenía yo miles de hormigas en mi cuarto y ahora está
empezando a llover. (Ob-casa de doña Eustacia)
En esta relacionalidad entre seres humanos y naturaleza en el contexto comunitario,
podría radicar la parte tácita intraducible en la articulación del saber comunitario con el saber
científico sobre el clima. Para conocer cómo las ESCI enfrentan estas posibles confrontaciones
entre racionalidades, busqué revisar las estrategias de la práctica. Los educadores y
estudiantes, en la labor cotidiana, han de “afrontar los problemas de inconmensurabilidad,
incompatibilidad o la no inteligibilidad recíproca” (Santos, 2010, p. 40). Santos arguye que un
papel importante aquí juega la intermediación entre saberes que implica necesariamente la
intervención de actores; pregunta: “¿de dónde viene la voluntad para traducir? ¿Quiénes son
los traductores? (…) ¿cómo asegurarse que la traducción intercultural no se convierte en una
versión nueva de pensamiento abismal, una versión suave de imperialismo y colonialismo?” (p.
41).
378
El “lenguaje docente”, marcado por el habitus profesional, incide en la mediación de la
traducción cultural. Conlleva determinados enfoques epistemológicos y concepciones acerca
del saber escolar y saber comunitario y de las posibilidades de su articulación que permean la
transposición a la práctica. Este papel de intermediación no excluye la posibilidad de redirigir
el proceso de articulación. Para esto, la reflexión meta-cultural del mismo educador juega un
papel importante. Los educadores han de saber percatarse de los encuentros y desencuentros
entre racionalidades y generar procesos de reflexión conjunta a partir de ello.
De acuerdo a Girón (2006), para acceder al saber escolar, hay que apropiarse de sus
discursos (p. 3), me pregunté cómo, en un modelo que busca generar un diálogo entre dos
epistemologías culturales, tendrían que considerarse las formas aparentemente propias de
construcción del conocimiento, escolares y comunitarias, en términos de la práctica
pedagógica. Debido a los procesos de escolarización históricos y una diversidad de factores, ha
habido procesos de hibridización de percepciones de las formas de aprender y de saber; un
punto a tener en cuenta para la práctica áulica, sobre todo al evidenciarse en la interacción
cotidiana, es que también los jóvenes se han llegado a apropiar de los modos de enseñanza y
aprendizaje en los que han estado inmersos desde su educación preescolar o primaria.
379
Liendo (2011) se pregunta, “¿qué puedo aprender de los otros y cómo puedo
hacerlo?”. Para la autora, esta pregunta coloca al traductor en “los espacios de la
incompletitud, de la finitud, de la incerteza, de la diversidad, de la emergencia, de la
complementariedad, del contraste y de la respectividad”; es a partir de ahí que se puede
“empezar a transitar otros caminos porque la comparación recíproca de los saberes implica
diálogo, interpelación, cuestionamiento y evaluación” (p. 7). Desde esta incertidumbre nacería
la posibilidad del devenir, de la creación de nuevos planos de comprensión de la realidad.
Ahí por ejemplo, es eso de que la gente cuando come, come con la naturaleza pues
porque la respeta. En cambio el que ya no conoce eso, este es árbol, este es una
espina, aquí están saliendo todos los que ya habíamos, de alguna manera, platicamos.
El ritual, por ejemplo, para que los animales que dañan la milpa, no es que no vayan a
comer. El ritual es para que coman poquito, sin dañar el cultivo. En el otro
conocimiento aparece fumigar, o sea, quemar, destruir. Hay una gran diferencia entre
uno y otro. El que está diciendo, cómetelo, compartamos, así es, es para todos eso.
Dice la gente, es para todos. Y el otro conocimiento, no, no, este es mío. Voy a dar yo -
ni mais, soy capaz de matar, de destruirme a mí mismo pero no comparto, pues. (E-
HMS-integrante coord.)
Se observa que el asesor enfatiza aquí, desde lo espiritual, el respeto hacia la
naturaleza y el aspecto colectivo, el compartir como valor que incide en la articulación de las
relaciones sociales comunitarias en una relación ecológica con el entorno. Tovar (2009)
concibe estas interrelaciones en la cosmovisión originaria, como parte de las configuraciones
epistémicas, en términos del “mantenimiento de la armonía y el equilibrio, que son atributos
de la creación” (p. 10).
En la comunicación cultural, más allá del escenario escolar, estas lógicas comunitarias
se ven influenciadas a través de los procesos de apropiación de prácticas culturales
procedentes desde otros espacios. La distinción entre racionalidades que perciben los
estudiantes en las comparaciones y contrastaciones que establecen, se verían, a través de ello,
cuestionadas.
380
animales, en la comunidad consumen lo que siembran, por ejemplo el maíz y el frijol
son unas de las plantas más sembradas en la comunidad, en cambio los que viven en la
ciudad nada más piensan en conseguir dinero, a costa del daño que hacen a la
naturaleza. (Transcripción-proyecto de investigación-4ta generación)
Se establece una relación dicotómica que facilita la distinción y puede permitir
clarificar los valores subyacentes para su reflexión, aspecto a profundizar en relación a la meta-
cultura en el siguiente apartado. Leff (2004b) evalúa la diferencia de racionalidades
precisamente a partir de los valores que trascienden en este trabajo de los estudiantes arriba
citado. El autor especifica que los valores comunitarios, espirituales, de la relación con la
naturaleza y de interrelación social, “son intraducibles en valores económicos” (p. 257); “esta
diferencia irreductible entre racionalidad económica y racionalidades culturales establece el
umbral y el límite entre lo que es negociable e intercambiable entre deuda y naturaleza” (p.
257). Estas irreductibilidades son iluminadas, en la práctica de la ESCI, a través de la reflexión
meta-cultural promovida con los estudiantes; el contraste permite visualizar las consecuencias
de cada saber.
Entonces por ejemplo también el mismo conocimiento, el ejemplo que ponía el equipo
de Martha, Elvira, asunto plantas medicinales, ellas recuperaron un elemento de la
valoración, lo que mencionó Marco, a veces nosotros no problematizamos el otro
conocimiento, disciplinario, en relación a las consecuencias. Ese asunto de que
también hay una valoración. A veces nos quedamos en hacer una relación entre uno y
otro, el otro es revisar a profundidad. Una cuestión de valoración. (Transcripción-
curso-BGP-integrante coord.)
Boaventura de Sousa Santos (2010) constata que no todos los campos de interacción
de los saberes son epistemológicos (p. 71); para ello, es importante tener en cuenta cuáles son
las razones que impulsan a los actores sociales a buscar establecer un diálogo entre saberes, y
así “identificar los campos de interacción en que la ecología de saberes ocurre” (p. 71). En el
contexto de las ESCI, queda claro que el espacio formativo obedece a sus propias lógicas, que
se plantean desde una perspectiva etnopolítica; se contrastan los valores subyacentes a las
racionalidades culturales y sus consecuencias, buscando recuperar la valoración de las lógicas
comunitarias del cuidado y respeto. Santos (2010) al respecto subraya el carácter situado del
diálogo de saberes: “La superioridad de un determinado saber deja de ser definida por el nivel
de institucionalización y profesionalización de dicho saber para pasar a ser definida por su
contribución pragmática para determinada práctica” (p. 71).
Desde mi perspectiva, este carácter situado del diálogo de saberes tendría aquí
necesariamente un carácter doble. Por una parte, es el contexto concreto de la Secundaria
Comunitaria que orienta cómo y bajo qué condiciones se articula el diálogo entre saberes, y
381
conlleva un sesgo en términos etnopolíticos. Por otra parte, los saberes y los valores puestos
en diálogo son evaluados en su consecuencia práctica para el contexto de la comunidad como
escenario concreto, donde se vislumbran cambios paulatinos a través del contacto entre
culturas.
(El educador y el joven) sacaron cuentas y parece que en comparación del año pasado
sí aumentó la producción de panela en la comunidad, se construyeron unos seis o siete
trapiches nuevos. Dice el educador que el año pasado eran 27 productores, ahora 33. Y
se comentó que también los que había trabajado trapiche de fierro en Zoogochí, como
el señor Obdulio, ya regresaron al trapiche de madera porque es mejor y más natural.
(Ob-rancho de trapiche)
B: En Zoogochí no sé, a mí me da la impresión que desde que está la secundaria, la
gente empezó a valorar mucho más el asunto de la elaboración de la panela, pero
usando los trapiches de madera. (…) sé si es una impresión nada más que tengo, pero
que hubo más gente que empezó a usar sus trapiches.
Inv.: ¿Tú crees que sí se relacione con ese proyecto?
B: Sí. Porque yo digo, bueno, por qué tanto orgullo de presentar el trapiche, ¿no? Ahí
en los eventos. O que la gente te invite a tomar chingre, tepache (risas). Es justo
porque hay una escuela que está, que tiene apertura y que le da un lugar a eso que
está sucediendo ahí. Yo eso lo veo con Zoogochí. (E-BGP-integrante coord.)
Dichos procesos de reflexión no son exclusivos del ámbito escolar, sino que también se
presentan en los espacios productivos propios de la comunidad y parecen estar relacionados
con el interés de los productores de no depender de productos dañinos traídos del exterior; se
inscriben, de esta manera, en el anhelo persistente de la autonomía comunitaria.
Me llamó la atención también que en vez de la tina de plástico habitual para recoger el
jugo que exprime el trapiche, había una caja rectangular grande de madera. Luego
Leandro explicó que, creo que el año pasado, pasó un señor y le ofreció tepache, pero
el señor dijo que aunque le gustaba, no lo tomaría, porque él había trabajado en una
fábrica donde hacían las tinas grandes de plástico, y ahí se dio cuenta que se
fabricaban de pañales sucios. Entonces Leandro optó por hacer recipientes grandes de
madera para su tepache y para el jugo de caña. (Ob-rancho-don Leandro)
La visualización de ciertas incompatibilidades entre saberes procedentes de distintas
racionalidades culturales, contenidos aquí en los productos y sus procesos, lleva a la reflexión
382
de sus implicaciones y toma de decisiones en consecuencia de ello. En la práctica educativa, en
este caso, un fruto es la conciencia crítica de los jóvenes que llegan a apropiarse de las
reflexiones en los procesos de diálogo áulico y así lo externan.
Isaac: Todos los tipos de tecnologías que salen en estos momentos, ya nada va a ser de
madera, sino todo va a ser de fierro. Y como podemos, como todos sabemos, los
fierros siempre tienen la corrosión, o sea, siempre van a afectar a la salud. Eso
deberían de pensar los ciudadanos, o los que están habitando, o los que los estén
comprando, así que compran otro material mucho más científico, podríamos decir,
por cierto, va a tener sus desventajas. Es lo que teníamos que razonar. (Grupo de
discusió[Link] grado)
Un paso más en esta situación de diálogo es la noción del cambio cultural, los procesos
de hibridización de los que dan cuenta los escritos elaborados por los jóvenes en su proyecto.
Constatan las transformaciones en el pensamiento de unas generaciones a otras; “ha habido
cambios en la forma de pensar, por ejemplo si comparamos la forma de pensar de un anciano
y la de un joven los resultados no serían iguales, estos cambios en la forma de pensar es
resultado de la contaminación ideológica que se está dando en nuestra comunidad”
(Transcripción-trabajo de investigación-4ta generación).
383
viven en las personas y son transmitidos oralmente, no están escritos. El saber circula
gracias a las conversaciones orales. Por ejemplo, las enseñanzas se transmiten
mediante consejos, recomendaciones, explicaciones, ejemplos, etc. (p. 176)
La expresión oral en lengua materna conlleva las connotaciones que la cosmovisión
imprime a las significaciones socialmente mediadas de la realidad. En las culturas indígenas,
elementos como lo sagrado y el sentimiento unido a él forman parte de estas significaciones y
se reflejan en el lenguaje. Ríos (2011), desde el contexto zapoteco, afirma que la capacidad del
entendimiento proviene desde el mundo sagrado, que dota para ello tanto de raciocinio como
de sentimiento: “Somos seres pensantes y entendemos porque nuestros seres supremos nos
dotaron de pensamiento y sentimiento” (p. 125). Y también Naranjo Zavala (2012), en el
análisis de la cosmovisión náhuatl, encuentra que los mismos conceptos en lengua originaria
reflejan la implicación del sentir en el pensar, cómo el saber pensar se asocia con la memoria
histórica, y cómo el corazón se encuentra implicado en la capacidad de reflexión (p. 23).
El educador les dicta oraciones adicionales para el texto de los trapiches, sobre el
trapiche de don Petronilo, la diferencia de número de dientes y la velocidad de la
“gallina”, “el cilindro de el centro” [sic]. Oscar dice que algunos dicen que no se llama
384
así, gallina, el cilindro, y el educador dice que por lo pronto, así le vamos a poner. (Ob-
aula-2.o grado)
Posteriormente, después de exposiciones públicas en Zoogochí pero también en un
evento comunitario en San Andrés Solaga, surgen las críticas desde las observaciones de los
comuneros –integrantes del consejo– presentes.
Cuentan los niños que fue el señor Orlando quien después lo regañó y le hizo bromas
[al estudiante] porque en la exposición pública en Solaga él dijo que se llamaba gallina
el cilindro más grande del trapiche. [El presidente del consejo] luego nos explicó que
podía decirse quizá que era la mamá y los otros dos eran los hijos, que la palabra se
podía interpretar como gallina, pero en relación al trapiche no se refería a la gallina, es
muy diferente. Y que esto también habría que revisarlo. (Ob-escuela)
A raíz del suceso, los comuneros plantean la necesidad de la consulta para evitar este
tipo de desaciertos; insisten a los educadores: “Tengan esa responsabilidad ustedes y
nosotros, platicar, buscar, para que no suene chusco” (Ob-reunión-educadores/CR). Esta
dimensión interactoral del ejercicio de traducción a la que se refieren también Dietz y Mateos
(2011), además de la intercultural e interlingüe, parece requerir, como parte del diálogo, de
“las pautas y canales de negociación y mutua transferencia de saberes entre diferentes
actores” (p. 152). Está presente, en ello, el intersticio del diálogo intercultural, como “el
elemento de resistencia en el proceso de transformación, ‘ese elemento en una traducción
que no se presta a la traducción’” (Bhabha, 2002, p. 270). Se encuentra aquí contenido en esa
sutilidad de las connotaciones de cada lengua, donde la traducción al castellano que parece
evidente por directa, pero no lo es.
Llegamos al tema por hablar de un nombre de árbol que yo pregunté, y luego [el
comunero] dijo que los antepasados habían puesto nombres en zapoteco a todas las
plantas, y que éstas - y también por ejemplo palabras para nombrar las partes del
trapiche - era difícil para decirlo en español, que no había palabras. O suena
“cuatrapeado” en español. (Conversación informal-rancho)
En la práctica educativa de la Secundaria, estas dimensiones del significado
complejizan el proceso cotidiano de la traslación de significados entre una lengua y otro. El
asesor zapoteco de las Secundarias al respecto argumenta que en ocasiones no se llega a la
construcción de conocimiento a raíz de ello: “¿Qué pasa cuando nosotros únicamente
trasladamos, tratamos de copiar una lengua, y que no significa nada para lo que se está
385
haciendo? Pues no significa nada y no va a ser nada en la construcción del conocimiento”
(Transcripción-curso-HMS-integrante coord.). Esta dificultad para la traducción desde la lengua
indígena, desde su perspectiva, se presenta debido a la especificidad y complejidad de las
significaciones contenidas en ella: “La lengua indígena no es únicamente traducir, no, la
función de la lengua es específica, es importante, ¿por qué? Porque en una sola expresión
explica muchas cosas” (E-HMS-integrante coord.).
Muñoz van Lamoen (2011) constata, desde la mirada de la lengua como sistema
funcional, que “cada elemento (signo lingüístico) tiene un valor semántico único dentro de ese
sistema, valor que emana de la oposición funcional que, desde la perspectiva del significado,
tiene cada signo lingüístico respecto de los otros pertenecientes al sistema” (p. 19); es en este
valor semántico dentro de una entidad holística en lo que radicaría la especificidad a la que
alude el asesor.
Y Linda algo le dijo en zapoteco y pregunté cómo se decía pie. Linda me explicó que no
se podía decir pie, siempre tenía que ser de alguien, ya sea, “mi pie”, tu pie”, etc. E
igual las otras partes del cuerpo, siempre tenían que ser de alguien, no podía
expresarse por separado, no existía ninguna palabra para decir simplemente “pie”. Me
sorprendí y le dije que era además muy lógico, pues de alguien tenía que ser el pie u
otra parte del cuerpo, siempre de alguien. Me explicó entonces cómo variaba, con el
uso de vocales. Ni’a, mi pie, ni’u, tu pie, ni’e, su pie de él, ni’anú, su pie de ella.
(Conversación informal-Linda-cancha)
Alberto de tarea les dejó que investigaran todos los nombres de las partes del cuerpo
en zapoteco. Un estudiante preguntó qué hacían si no había. Y Alberto respondió que
en todos los idiomas hay y que él tenía un glosario de 66 palabras en zapoteco de
partes del cuerpo, tanto interiores como exteriores. ([Link] grado)
Fui a ver los cuadernillos [de las partes del cuerpo en zapoteco] de los estudiantes de
primero. Me llama la atención la terminación de las palabras, todos ponen rhu al final,
que es “nuestro”, dice el educador Alberto, sólo un cuadernillo termina en a, y dice, la
386
planta de mi pie, etc. Terminación rhu’ = nuestro, Terminación ‘a = mío. ([Link]
grado)
Se intuye la relación que se establece con la concepción que la cultura zapoteca tiene
del cuerpo y que implica la dimensión del sujeto implícito en las partes corporales y sus
nombres; el uso del posesivo rhu’ sugiere la referencia a la dimensión colectiva. Ríos (2011)
subraya en este sentido “toda traducción es algo más que un simple traslado literal de
vocablos o un acto de decir en otra lengua lo expresado en otra”, pues implica decodificación y
recodificación “de sentido, de visión contextual y muchas veces de expresiones subyacentes”
(p. 15). No se observó, en este caso, que entre educador y jóvenes se estableciera un diálogo y
análisis en torno a las implicaciones culturales del sufijo posesivo que se utiliza en el zapoteco,
ausente en el castellano. Pero es a este elemento como parte de la traducción y sus
dificultades que se refiere el asesor zapoteco que acompaña los procesos de formación
docente: “Entonces si aquí o donde habíamos dicho una vez, tal vez de repente se pongan los
estudiantes únicamente a reproducir, a traducir conceptos que no tienen sentido para ellos en
lo que se está trabajando. Porque no se han ido a la fuente” (E-HMS-integrante coord.).
[El educador] habla de que el Plan de Iguala no tomaba en cuenta a los mestizos y
pregunta un alumno quiénes son los mestizos, y él les pregunta si nosotros somos
mestizos, y dicen primero que sí. Y dice, no, nosotros somos indígenas porque
hablamos una lengua. Interesante que justamente él lo diga, quien ya no habla su
lengua materna. Y cómo se sigue asociando [la identidad/etnicidad] con lo lingüístico.
([Link] grado)
Se busca romper con las prácticas tradicionales de la alfabetización indirecta y la
costumbre de emplear la lengua originaria “de puente” para la adquisición del castellano y de
los conocimientos escolares: “Pero [en la educación] no se daba pues su lugar al conocimiento
comunitario como se hace o como se pretende en la secundaria comunitaria. Un lugar, no que
sirva de puente nada más para que aprendan, no sé, las disciplinas” (E-Conrado-educador).
387
Como parte de la reivindicación lingüística, se da cierto énfasis en la importancia de
separar claramente el uso de cada lengua en las exposiciones que realizan los estudiantes
tanto en el aula como en los informes de avances de investigación que brindan a los padres de
familia. Frente a los padres, se tiende a favorecer la exposición en zapoteco para facilitar la
comprensión e interlocución. En el trabajo cotidiano, los educadores procuran practicar con
los jóvenes el que en sus explicaciones en lengua materna no introduzcan las habituales
expresiones en español que se han comenzado a instaurar en el uso cotidiano del zapoteco.
Los chicos de segundo fueron en la primera hora a hacer entrevistas a los dueños de
las tienditas para saber a qué precio se vende el alcohol, como mezcal, cerveza y
chingre. Luego en los equipos tuvieron que sistematizar la información que obtuvieron.
Escribir los textos en español y en zapoteco después, vi uno de los cuadernos, primero
el texto en español, después traducido al zapoteco. Varios llegaron a preguntar a Elena
cómo hacer para decir litro en zapoteco, no supieron las palabras para enero, cerveza,
mezcal, litro en zapoteco. César dijo que enero se puede decir beu tu, el primer mes.
Edgar dijo que quería saber el nombre de enero tal cual. Elena les dijo que hicieran una
lista de las palabras que no se supieran en zapoteco para luego investigar. Edgar
comentó que su abuelo tiene una forma de decir litro en zapoteco. Elena dijo que hay
que verificar con el señor cómo es. (Ob-aula-2.o grado)
Los jóvenes no siempre encuentran una “equivalencia directa” entre una lengua y otra
en la dinámica de traducción. El caso del nombre de los meses resulta ilustrador, puesto que
beu tu, sugerido por un estudiante, significaría literalmente luna primera, lo cual remite a
relación de las significaciones del tiempo en zapoteco con los ciclos de la naturaleza y se refleja
en la lengua.
Don Petronilo nos explicó que en la luna tierna, beu dau [dau=pequeño, tierno], era
bueno sembrar y transplantar cualquier planta, pues iban a dar mucho retoño; en
cambio en beu nala, la luna llena, era buen momento para sacar madera, pues iba a
durar mucho, y era también oportuno sembrar plataneras porque iban a crecer bajitas
con mucho fruto, mientras que las que se sembraban en beu dau, crecían muy altas. Y
en la fase de la luna menguante, para la cual no recordó la palabra en zapoteco, no
crecía lo que se sembraba, no era buen momento. Pregunté, y dijo que sí, la gente de
Zoogochí seguía rigiéndose mucho por estas fases lunares. (Conversación informal-
casa de don Petronilo)
388
Las significaciones culturales brindarían amplio material para el análisis meta-
lingüístico y cultural, que no siempre se presenta en la práctica de forma explícita. Por otra
parte, la traducción de términos específicos del español al zapoteco, que implica,
ocasionalmente, la creación de equivalencias aproximadas o neologismos, representa retos
para los jóvenes que aquí fungen de mediadores, sobre todo cuando la educadora, procedente
de otro pueblo indígena, no domina la lengua originaria en cuestión.
Elena en español pide más observaciones para el equipo que expuso. Ella un poco
antes comentó que ya tienen las palabras para “tomadores ocasionales” en zapoteco,
que también hay que usarlo. Pregunta al equipo si el uso de algunas palabras en ambas
lenguas está claro. (…) César está preguntando algo, que hay cosas que no se
entienden en zapoteco, la palabra exceso parece que es un problema. Que sí existe en
zapoteco. Elena les dice que si algo no sabemos, hay que consultar a alguna persona.
Elena pregunta si alcoholismo tiene traducción y [los estudiantes] se ponen a hablar
entre ellos en zapoteco. (Ob-aula-2.o grado)
En el magisterio indígena de Oaxaca, y no únicamente en el contexto de las
Secundarias Comunitarias, se observa la tendencia a tratar de recuperar el uso más “puro” de
la lengua originaria. Presumo que esta tendencia también se relaciona con el movimiento por
una educación propia y la reivindicación de las comunidades. Desde la primaria, algunos
estudiantes han tenido que investigar palabras en zapoteco cuyo uso original se ha ido
perdiendo bajo la influencia del español.
Inv.: ¿En la primaria también trabajaron en zapoteco y en español, las dos cosas?
A: Sí.
B: A veces nos dejaron, nos dejaban de tarea pues a que nosotros investigáramos
cómo se escribe en zapoteco “uno”, así hasta el cien, o investigáramos cómo se dice,
por ejemplo, por favor, nosotros decimos en zapoteco, benfavor, decimos, pero no
sabemos cómo se dice. Es que estamos hablando en español así, investigando, ahí
nos damos cuenta de que no se dice así, se dice de otra manera.
Inv.: ¿Cómo se dice?
B: Culeng.
Inv.: Pero se dice benfavor.
B: Benfavor, ajá pero no decimos así pues porque así estamos mezclando las dos
lenguas. No estamos hablando, es una lengua. Por eso es que nos ponían a investigar
cómo se dice las cosas que no conocemos nosotros. (E-Alexander y Bá[Link]
grado)
En estos ejercicios, el nivel de conciencia lingüística de los niños y jóvenes bilingües,
desde la misma formación en primaria, y con la continuidad y el trabajo más amplio a través de
la escritura y oralidad que en las ESCI se está impulsando, se constituye como una capacidad
traductora que no se explicita como tal, pero resalta al observar la interacción áulica. Alejandra
Pellicer (2001) plantea, en este sentido, que los niños bilingües poseen “unas capacidades de
389
reflexión metalingüística mucho más complejas que los monolingües” (Pellicer, 2001, citada en
Gigante, Díaz Couder, Pellicer & Olarte, 2001, p. 15).
Más allá de estructuras gramaticales y reglas sintácticas (Siguan, 2001, p. 120), quiero
resaltar esta capacidad reflexiva y de abstracción en relación a las significaciones, entre
lenguas y culturas. Los jóvenes, a través del ejercicio de la traducción, llegan a observar, en su
búsqueda de equivalencias, las sutilezas y complejidades que median entre expresiones de una
lengua y otra, asociadas a significaciones culturales específicas. Esta dimensión reflexiva, desde
el interjuego entre lenguas y significados, no se vuelve explícito como objeto del trabajo
formativo pero ocurre como parte integral del proceso. A continuación profundizaré en el
aspecto de la reflexión meta-cultural, que se genera como parte central de los procesos de
formación promovidos en las Secundarias Comunitarias.
390
inserta”, con las transformaciones de la institución escuela que ello conllevaría (Jiménez
Naranjo, 2009, p. 166).
Por otra parte, profundizaré específicamente los procesos que considero como parte
de un nivel de metarreflexión en lo que respecta a al análisis crítico que se impulsa en la labor
educativa con los mismos estudiantes. Este tiene como objeto el diálogo entre procesos y
prácticas culturales procedentes de diferentes contextos culturales, para poder aportar a la
formación de los futuros ciudadanos como integrantes conscientes de sus comunidades. Con
el análisis de las implicaciones de las diferentes prácticas culturales y sus cambios paulatinos
para la vida en comunidad, se movilizan, a través de la abstracción de las distintas lógicas
culturales, también dimensiones identitarias, en las que entra en juego una diversidad de
elementos, incluso en el territorio comunitario y en la vida cotidiana de sus habitantes, a
través de la comunicación entre espacios y flexibilización de fronteras culturales.
Las ESCI, en la práctica educativa cotidiana, buscan generar ciertas rupturas con
esquemas arraigados en la cultura escolar mexicana; a ello subyace la dimensión de la
resistencia y la cultura etnomagisterial oaxaqueña (Coronado Malagón, 2013) a la que me he
referido. Las deconstrucciones y contrapropuestas de estos esquemas o rituales escolares
conllevan sus propias dificultades de traducción local, al implicar significaciones diversas de las
391
prácticas; por una parte, por los educadores desde sus interpretaciones políticas, y por otra,
desde las apropiaciones que de dichas prácticas han hecho los actores comunitarios.
Aquí quiero hacer referencia sobre todo a los rituales patrios que se han integrado
firmemente al currículum de la escuela pública de México. Los actores de las ESCI pretenden
poner a debate la función que el Estado ha conferido a la escuela en cuanto a la
homogeneización e integración cultural, que implica, entre otros factores, la transmisión de
ciertos “mitos nacionales” que han de contribuir a afianzar la pertenencia a la nación
mexicana, o como definido por Sigüenza (2010), “el sentimiento endogrupal de la nación” (p.
3). Guillén (2008), en el contexto argentino, constata que para la conformación del mito de “lo
nacional”, la escuela ha jugado un papel central; “era menester construirlo y será la escuela la
que tendrá la función de formar esta ‘identidad común’, mediante contenidos, uniformes y
mediante el establecimiento de rituales patrióticos” (pp. 150-151). La ESCI se propone
deconstruir algunos de estos simbolismos, además de impulsar, a través de la resignificación
de las fechas de la celebración patria, un proceso de análisis crítico de la historia y de los mitos
creados entorno al imaginario de “lo nacional”. El evento, no suprimido sino rearticulado de
manera significativa, se pretende posicionar como parte de la resistencia de los pueblos
originarios a la asimilación cultural histórica, además de la oposición emergente a las políticas
sociales y económicas, específicamente, las reformas en curso 113.
Las rupturas que el modelo busca generar con muchos de los esquemas tradicionales
de la educación nacional para resignificar la formación para la ciudadanía desde una postura
diferencial y etnopolítica implican reapropiaciones del espacio escolar y de sus rituales. Resulta
simbólico el que en las ESCI los estudiantes, cotidianamente, no porten uniformes y no
realicen los honores a la bandera con los que, generalmente, inicia cada semana escolar en la
educación básica de México. Se busca concientizar a padres de familia y comunidad de las
implicaciones sociales y culturales que la educación históricamente ha tenido para los pueblos
originarios. Uno de los asesores del proyecto relata la experiencia a través de los años.
Sí fue difícil, un poco la inexperiencia nuestra y otro poco, muchísimos años de que la
escuela ha jugado otro papel, de que la escuela no va a consultar, la escuela llega a
imponer. Y donde ha sido más notorio, ha sido en secundarias comunitarias. Porque en
secundarias tampoco hay clases formalmente, entonces, ¿a qué horas van a dar
clases? ¿Y qué tanto hacen en las casas? ¿Consultando? ¿Y por qué no tienen banda de
113
Una de las reformas con impacto en las regiones de los pueblos originarios ha sido la así nombrada
reforma energética del gobierno de Enrique Peña Nieto, que posibilita la expropiación de territorio
comunal para su explotación por empresas extranjeras; en la cotidianidad comunitaria, se observó que
se constituye como un tema relevante de preocupación de los comuneros, también dadas las
experiencias históricas de minería en la región.
392
guerra y por qué no tienen uniforme? No ha sido fácil. Y eso no está resuelto. Incluso
el proyecto de secundarias comunitarias, que nosotros decimos, secundarias
comunitarias es un proyecto, yo digo que es lo más avanzado que hay, pero aun así, las
comunidades no se han apropiado totalmente del proyecto. No es fácil. (Transcripción-
integrante CMPIO-sesión CIESAS)
114
Sigüenza (2010) sostiene que “al promover el recuerdo del pasado y actualizarlo, las ceremonias
colectivas coinciden con la memoria colectiva. Por ello cabe señalar que el rito es un sustento
fundamentalmente visual y con carácter repetitivo, que presenta una carga simbólica para actores y
testigos” (p. 23). West-Durán (2002) constata que “La construcción de la memoria social y cultural
siempre va a estar en pugna con distintos sectores” (p. 99).
115
Uno de los educadores interpreta esta reiterativa celebración de los rituales patrios como la
reafirmación inconsciente de la sumisión tácita de los participantes a los hechos históricos; la
reproducción del ritual expresaría, de esta manera, “que los pueblos estaban orgullosos de haber sido
conquistados, gracias que me conquistaron” (Ob- registro manual-reunión educadores/cabildo).
393
a los rituales patrios. Es así como el modelo se inauguró en el mismo día de la celebración de la
independencia de México, aunque esta no coincidiera con el inicio oficial del ciclo escolar.
Dos años se trabajó el proyecto. Y finalmente, se decidió que en el ciclo escolar 2004-
2005 se echarían a andar estas secundarias. Y que se escogería una fecha simbólica.
Uno, porque ya se nos había pasado el inicio del ciclo escolar. Y otro, porque ya estaba
muy cerquita el 15 de septiembre del 2004, y dijimos, el 15 de septiembre, fecha
simbólica, darle otro sentido a lo que conocemos como la independencia de México,
vamos a echar a andar las secundarias. (Transcripción-discurso integrante CMPIO-
aniversario ESCI)
Con motivo de la celebración del décimo aniversario del modelo en el mes de
septiembre de 2014, se renueva, durante la fase de trabajo de campo de esta investigación, la
resignificación de la fecha de celebración nacional, como acción de protesta frente a la
reforma educativa que ha puesto en riesgo la continuidad de las Secundarias, y que ha de
contribuir a visibilizar tanto los logros obtenidos en diez años de labor pedagógica como
también la incertidumbre que se está enfrentando.
394
promover una reapropiación de la celebración a través de una resignificación simbólica de la
misma fecha de conmemoración.
La ritualidad escolar ha sido apropiada, en cierta medida, por los actores del contexto
local. En Zoogochí y otros pueblos de la región, las ceremonias han sido asimiladas y, en
algunas ocasiones, incluso, han pasado a rearticularse desde determinadas lógicas
comunitarias. González Apodaca (2006), en la región mixe de Oaxaca, encuentra que ciertos
“símbolos de la mexicanidad se convertían en parte de un ritual comunitario que les imprimía
un sentido distinto al original” (p. 186). La autora observa cómo, junto con la bandera
mexicana, se portaba la bandera de la nación mixe, y que los alumnos vestían el traje típico en
lugar del uniforme escolar. Los rituales cívicos, en estos casos, han pasado por un proceso de
apropiación cultural y ostentan la pertenencia étnica, más allá de la nacional.
En Santa María Zoogochí, además del evento de resistencia celebrado con el evento
conjunto de los diez planteles, los educadores plantean, en el año 2014, realizar el
correspondiente acto simbólico local, resignificando la participación escolar en la celebración
de la independencia mexicana de manera sociocrítica. Con ello, se oponen conscientemente a
las tradiciones instauradas en las escuelas públicas e integradas a las costumbres sociales que
también en esta comunidad han sido aceptadas e integradas a las fechas festivas comunitarias
por las diferentes generaciones de los comuneros; adultos, jóvenes, niños 116. Localmente, se
atribuye un papel relevante, en la organización de las actividades del día, a las escuelas
presentes en el espacio comunitario. Entre la primaria, con el preescolar anexo, y la secundaria
116
Se observa el arraigo que tienen las “fiestas patrias” en la cotidianidad comunitaria, aunque hayan
sido de implementación descontinua; una madre de familia informa que “antes, como unos seis años, ni
se había hecho, pero luego volvieron a celebrar” (Conversación informal-Griselda-mamá de egresada).
395
por su parte, se ha establecido un acuerdo de alternar cada año dicha responsabilidad; en el
año 2014, es turno de la Secundaria Comunitaria coordinar la celebración.
Como escuela, tenemos una propuesta, es, los estudiantes que no vayan a ir al evento
en Solaga, puedan trabajar una conferencia. Una conferencia, hablar de las
afectaciones a la nación, como puede llamarse, afectaciones a la patria, con las
reformas estructurales 117, que den una conferencia los estudiantes, que coordine el
consejo, [los integrantes] del consejo que se llegaran a quedar. Eso sería una
propuesta porque también hay una gran traba en la costumbre, de antes... sobre la
actuación de la América y las coristas y la responsabilidad de los padres.
(Transcripción-Carlos-reunión CR/educadores)
A nivel comunitario, encontramos, sin embargo, que las prácticas habituales del festejo
se han llegado a significar también como parte de las contribuciones de las escuelas al disfrute
del pueblo. Se observa, a partir de las reacciones de algunas madres de familia, cómo el
ofrecimiento de la comida comunitaria, en cierta medida, ha sido resignificado desde las
117
Correspondientes al periodo de la presidencia de Enrique Peña Nieto.
396
lógicas de reciprocidad locales, entre familias, como papel rotativo de acuerdo a las
estudiantes seleccionadas cada año.
[Doña Flor] dice que ella pensaba que la tradición [de la América] más bien tenía que
seguir, también porque ellos ya habían hecho este gran gasto, ya habían participado, y
quizá no a todas las niñas les tocaría participar, pero a quien le tocara después, que se
diera cuenta de todo lo que implicaba de gastos. (E-informal-Flor-madre de familia)
Es a partir de estas apropiaciones que se presentan inquietudes a nivel comunitario al
cuestionarse la realización del evento: “En la comunidad ya circulan los rumores. Hoy
temprano Doña Eustacia me preguntó si no se festejaría a la América y a Miguel Hidalgo y
Costilla, y se notó en su actitud cómo aprecia esta tradición” (Conversación informal-doña
Eustacia). Las opiniones, no obstante, son diversas; otra comunera, con mayor acercamiento al
modelo, además de la experiencia que su hija fuera electa como América para el festejo,
analiza que la continuidad de esta tradición no corresponde.
Las interpretaciones locales del ritual escolar replanteado por los educadores son, no
obstante, plurales. En los procesos de negociación con las autoridades comunitarias, que han
de dar su autorización para el evento, se vislumbran tensiones entre institución escolar y la
118
Traducción propia del inglés.
397
comunidad. De esta manera, la ritualidad –y en este caso, sus resignificaciones− involucran
“una movilización de sentimiento en torno a un juego de poder en un campo de visiones
alternativas de las cosas” (Delattre, 1978, p. 288). En este caso, las tensiones se relacionan,
además de las significaciones atribuidas por los actores locales al ritual patrio en término de lo
festivo y de las costumbres comunitarias, también con la resignificación de “lo escolar” y del
papel de la institución escolar que busca lograr el modelo.
El proceso que se vive cuando los docentes se plantean rearticular la celebración de las
fiestas patrias, implica transitar por diferentes espacios, niveles de interacción, y la
intervención de una diversidad de actores, además de la adecuación a las formas comunitarias
de la toma de decisiones y sus propias ritualidades. En la preparación del evento, con todas las
negociaciones previas que esto implica, se articulan diferentes niveles de interacción: el
trabajo con los estudiantes; la alianza con el Consejo Representativo como conjunto de actores
intermediarios para la comunicación con la comunidad, y especialmente, con las autoridades
comunitarias; la relación con los docentes de los otros niveles escolares; y finalmente, el
cabildo comunitario, las autoridades, y, como última instancia de toma de decisiones, la
asamblea de ciudadanos. Esto, sin dejar de lado la comunicación y organización permanente al
interior del mismo colectivo de educadores.
Coord.: Este es el escenario real de la pedagogía crítica. (…) La columna ahí es Paulo
Freire. Paulo Freire, y aquí está el señor Boaventura de Sousa Santos.
Inv.: La decolonización.
Coord.: Ahí está; este es el discurso de Sousa Santos, cómo descolonizar, pues aquí
está, es esto, hay que hacerlo. Y a la gente, ¿no? Y la educación básica en Oaxaca.
(E-coordinador-ESCI)
En el entendido que en las comunidades originarias se han internalizado las formas
escolares tradicionales, además de las prácticas culturales impuestas que subsumen a los
398
pueblos indígenas a lógicas externas, como parte de las mismas estructuras sociales
desiguales, se busca contribuir a revertir dichos procesos. En este caso, la resistencia a los
rituales escolares y la resignificación de las fiestas patrias ofrecen un ejemplo para visualizar
cómo los actores de las ESCI comprenden e interpretan su papel etnopolítico en la práctica.
119
En esta fase de trabajo de campo, participé activamente en las tareas del equipo docente, la revisión
de fuentes históricas y el debate de sus contenidos, pero manteniéndome al margen en las
negociaciones con los actores comunitarios.
120
El presidente actual de la república mexicana.
399
Estos discursos, para algunos comuneros y estudiantes, permanecen, en cierta medida,
distantes; antes del evento, las representantes de la América y su corista comparten sus
preocupaciones y las de sus padres: “Parece que Arely está preocupada porque su mamá dijo
que la gente iba a criticar porque no iba a dar de comer, que iban a decir que sólo porque no
había gasto había querido participar ahora” (Ob-galera municipal). Posteriormente, de la
misma forma, los docentes reciben críticas por parte de algunos jóvenes: “Los estudiantes de
Carlos a él le estuvieron diciendo hoy que estuvo mal así, Eneida al parecer dijo que se les
quitó toda la diversión” ([Link] grado). De esta manera, se enfrentan ciertas limitantes al
buscar comunicar, localmente, los mismos posicionamientos de la resistencia magisterial y de
la apuesta por la descolonización de la educación. En torno a ello, aunque construyéndose
resignificaciones conjuntas con comuneros que, de antemano, externan posicionamientos
analíticos y críticos en relación a las constelaciones sociales y políticas que configuran su
actualidad, se conservan, al menos en el contexto formativo con los jóvenes, algunas distancias
en términos de la educación política que se pretende impulsar.
400
constituyen como temas de inquietud y que generan preocupación sobre todo en relación al
futuro.
[El señor Orlando me platicó que] en su casa tampoco quiere televisión, dice que eso
no conviene, es vicio, dice que como en el caso de Adelino, se ve cómo están. Y sí hay
carencias, pero se tiene que estar pagando cada mes la VETV, entonces los hijos van a
seguir con carencias, cuánto recurso se va ahí. En algún momento, él impulsó en uno
de sus trabajos los cálculos cuánto se gana con el café y cuánto de eso se va en el
servicio de la televisión, que el dinero se va a las empresas. (Conversación informal-
Don Orlando-biblioteca)
Los jóvenes están conscientes de estas preocupaciones de los padres de familia y
mayores; en la lluvia de ideas generada entre los jóvenes para la elección del nuevo proyecto
de investigación del grupo de tercer grado, destacan precisamente algunos de los factores
relacionados con los cambios comunitarios, provocados por la introducción de los medios y la
tecnología en la comunidad. Estos se clasifican, a pesar de estar presentes en los hogares y
encontrar cada vez mayor aceptación – sobre todo entre los jóvenes-, como elementos ajenos
al contexto y la cultura local.
Isaac: Por qué los chavos están pensando en salir de la comunidad, ya a los 11, 12 años
están pensando en irse a la ciudad. Eligen la tecnología.
Conrado: Por qué los jóvenes deciden ir a la ciudad. Del proyecto, de la caña, también
lo pueden retomar como un problema. (…)
Ingrid: Por qué la tecnología ya entró a la comunidad, muchas cosas que vienen de
fuera. La tecnología, no queremos que entre. [está bromeando] Ya entraron
muchas cosas que nos están haciendo un vicio, celulares, computadoras, televisión.
Irina: Por qué los jóvenes ya toman mucho.
Alan: Por qué las jóvenes también.
(Ob-registro manual-seminario de apertura [Link] grado)
Los mismos estudiantes argumentan cuáles son las afectaciones de la tecnología que
observan en la vida cotidiana. Tratándose de un grupo que acaba de entrar al tercer grado de
la secundaria, habrá que tener en cuenta también que han asumido las formas de trabajo de
su escuela.
Isaac: Por qué la tecnología (habla zapoteco) Entonces bëni 121 ya no están con las
creencias, ya no dan las gracias, anteriormente daban las gracias antes de comer,
ahora fotografían la comida para que quede de recuerdo. Ya no podemos estar sin
el reloj, la televisión, la radio, nos afectó muchísimo. Debemos pensar muy bien. Es
muy importante. Y por qué se extinguen plantas y animales, anteriormente no
había carretera, luz, eran más los árboles, ahora muchos se están extinguiendo.
Muchos animales ya no están, tipos de pájaros, se están extinguiendo. Por qué se
121
Zapoteco para hombres, personas.
401
prohíbe cortar los árboles. Porque es muy importante que los árboles nos traen
oxígeno y sin ellos no podemos respirar bien. La autoridad prohíbe, es para
mejorar, respirar aire puro. Son importantes. (Ob-registro manual-seminario de
apertura [Link] grado)
En el proyecto elegido, a partir de la votación de los mismos estudiantes, para la
investigación del grupo de tercer grado, se profundiza en los procesos de cambio comunitario
y de la transformación de las prácticas culturales a través del contacto cada vez mayor con el
exterior; se abordan las apropiaciones culturales de los artefactos ajenos que han sido
integrados a la vida comunitaria.
También me platicó que Conrado se quedó cuidando su grupo, que están trabajando
ya el primer ámbito de la nueva investigación, y que para el esquema de investigación
llegaron a clasificar las tecnologías por pre-hispánicas, asimiladas y modernas, si mal
no recuerdo, y que parece que la investigación se está desarrollando de manera
interesante, que a Isaac ya le gustó mucho el tema. Estuvieron bajando información de
internet, encontraron un documento de una investigación que se realizó sobre
tecnología en la universidad de Aguascalientes y les llamó mucho la atención, que
estuvieron ahí investigando también este tema y en universidad. (Conversación
informal-educador Carlos -plantón-Oaxaca)
Cómo y en qué términos se articula en estos procesos de investigación de los procesos
de cambio cultural comunitario sería un punto que pudiera analizarse con mayor
detenimiento; lamentablemente, en esta fase, mi trabajo de campo se interrumpió por causas
de fuerza mayor. Ramos (2005), en el contexto mapuche y retomando a Briones (1999),
constata que “la reflexión metacultural puede devenir en un importante proceso de
politización de la diferencia y la marcación cultural” (Ramos, 2005, p. 120); entendería en este
sentido que una parte del análisis de las diferencias entre las lógicas culturales, de pueblos
originarios y cultura mestiza-citadina, se relaciona con la dimensión etnopolítica de la
educación comunitaria que a la que he aludido. En los trabajos de los estudiantes, se muestra
la articulación de estas diferenciaciones, donde destaca el contraste de comunidad-ciudad,
pero también la influencia que la urbanización ha tenido en el contexto comunitario.
402
mientras que en la comunidad cuidan y aprovechan más lo natural como son las
plantas y los animales, en la comunidad consumen lo que siembran, por ejemplo el
maíz y el frijol son unas de las plantas más sembradas en la comunidad, en cambio los
que viven en la ciudad nada más piensan en conseguir dinero, a costa del daño que
hacen a la naturaleza.
En la comunidad, conforme pasa el tiempo ha habidos cambios en la forma de
pensar, por ejemplo si comparamos la forma de pensar de un anciano y la de un joven
los resultados no serían iguales, estos cambios en la forma de pensar es resultado de la
contaminación ideológica que se está dando en nuestra comunidad. (Trabajo escrito-
proyecto de 3. er grado)
Se distingue aquí cómo, en su proyecto de investigación, los jóvenes y su educador
analizan las diferentes formas de pensar y sus consecuencias. La constatación de la presencia
de una “contaminación ideológica” en su comunidad refleja el posicionamiento reivindicativo
que subyace al proceso de reflexión promovido en la Secundaria Comunitaria. Se identifican
como parte de la cultura propia las prácticas relacionadas con el trabajo agrícola y la
convivencia armónica con la naturaleza, asumiéndose, de esta manera, una postura crítica
frente al cambio cultural observado en la comunidad.
403
En esta reafirmación del valor de la cultura originaria, se refleja, nuevamente, la
conciencia del cambio cultural, de la movilidad entre espacios sociales y culturales diversos,
relacionados con los procesos vividos por las comunidades. Lo que se busca es el
fortalecimiento de la pertenencia comunitaria de manera reflexiva, crítica y consciente, que
propicie la autonomía en la toma de decisiones necesarias para construir un futuro de acuerdo
a los valores comunitarios, que en este caso, se perciben como relacionados estrechamente
con la noción del “Buen vivir” que he mencionado. No se excluye, por ello, la posibilidad del
diálogo con otros elementos culturales que puedan integrarse en esa visión del futuro; a partir
de la reflexividad meta-cultural consciente, estos no tendrían por qué constituirse como un
riesgo para la continuidad cultural. Leff (2004b), en este sentido, argumentaría que el diálogo
de saberes “se proyecta en la creación de un mundo futuro, de otro mundo posible; de un
mundo hecho de muchos mundos, de diversidad cultural e identidades diferenciadas” (p. 322).
404
ocurre de manera procesual y paulatina. Lo que habría que destacar aquí es el aspecto de la
reflexión meta-cultural consciente para la toma de decisiones que se está buscando promover
a través de la formación de las nuevas generaciones.
[Los jóvenes y el educador] estructuraron [la encuesta] por cuatro grupos de edad:
hasta los 18; hasta los 29; hasta los 59; ancianos. Aproximadamente. Me parece muy
bien porque quieren saber cuáles son los cambios que se han dado. En relación a los
conocimientos comunitarios, productos naturales que se usan (…). Y el uso de
productos industrializados, falta de respeto hacia la naturaleza, abandono de
tradiciones - como el recoger las semillas podridas para comida de animales, para no
desperdiciar, o usar todo de un árbol y no sólo partes y dejar lo demás tirado. Me
parece sumamente interesante. (Conversación informal-Conrado-biblioteca)
En esta misma sintonía, Petit y Álvarez (2014) analizan los procesos discursivos y meta-
discursivos en torno a la realización de un ritual mapuche, donde las tensiones relacionadas
con la continuidad, los cambios culturales y la transmisión de las prácticas inciden en reafirmar
y actualizar la pertenencia, rearticulándose la mirada hacia el futuro comunitario deseable; “el
[ritual] camaruco y su dimensión (meta)reflexiva se articulan a esa reflexividad (meta)cultural
que, en tanto praxis, va definiendo sus propios horizontes de lo que es deseable, concebible y
primordial, y todo aquello que no lo es” (párr. 74). La reflexión meta-cultural, desde este punto
de vista, permite discernir entre lo que correspondería y no a la cultura propia, frente a “un
entramado social cada vez más diverso en el cual los sujetos re-configuran el modo de vida
mapuche, interpelados por diversas agencias hegemónicas” (párr. 77) y la continua amenaza
405
de la “pérdida” cultural. En el caso mapuche referido, el ritual se convierte en “un símbolo
metacultural para disputar sentidos” (párr. 78).
Lo que está en juego son las lógicas culturales que estructuran las prácticas cotidianas,
lo cual, a un nivel más abstracto, conlleva también procesos identitarios. Cobrar conciencia de
estas lógicas culturas y sus implicaciones con miras hacia el futuro es lo que aquí conformaría
una parte importante de la dimensión “meta” que se busca alcanzar en el trabajo con los
estudiantes, pero también, a más largo plazo, con las comunidades y sus demás habitantes.
Esta construcción hacia el futuro, partiendo de la confrontación constructiva y enriquecedora
de los saberes en diálogo, es lo que uno de los asesores e integrantes del modelo concibe
como parte central de la propuesta metodológica.
Conrado: ¿Por qué creen que en los proyectos no los construimos nosotros [los
educadores]?
Isaac: Porque nosotros, es un proyecto que elegimos nosotros porque tenemos el
deseo de poder investigarlo. Y saber qué es lo más importante para la comunidad.
Es decir, que nos sirva para el futuro.
(…)
Conrado: Sí está bien lo que dijeron, esa sería la respuesta, ¿no? Y eso es lo que sucede
en las técnicas o teles. ... Ahí lo trabajan porque lo trabajan. Esa es la diferencia
también de la secundaria. Que toma la opinión de ustedes. También para que
406
ustedes aprendan a razonar, a proponer; se aprenden muchas cosas.
(Transcripción-seminario de apertura [Link] grado)
La incidencia en la reorientación de las prácticas comunitarias a partir de las
reflexiones promovidas en las Secundarias Comunitarias no es fácil de observar, pues, en todo
caso, se relaciona con procesos paulatinos cuyos resultados no podrían ser inmediatos. Sin
embargo, la escuela busca enfocarse, en la medida de lo posible, a situaciones reales y
concebidas como problemáticas por los mismos jóvenes y padres de familia; esto se evidencia
especialmente en tercer grado donde el cambio del proyecto de aprendizaje al proyecto de
investigación permite encaminar el trabajo formativo con más claridad a la generación de
propuestas concretas. La articulación con las problemáticas locales se evidencia en los mismos
procesos de elección de los nuevos proyectos.
Conrado: Entonces lo primero que ustedes van a, se va a hacer aquí, es que ustedes
vayan viendo qué problemas existen en la comunidad, sobre algún tema que sea
problema.
Isaac: La contaminación.
Conrado: Eso de la contaminación es un problema de la comunidad que ya lo trabajó la
generación que salió, ¿no? Incluso tomaron el acuerdo en la asamblea de que van a
sancionar a los que vayan a ser sorprendidos tirando basura. Eso escuchamos en la
lectura del acta de asamblea. Lo retomó pues de la plática que tuvieron los chavos
con el agente municipal, sí, lo retomaron. Entonces esa es la idea del proyecto, que
solucione, los problemas que hay en la comunidad.
Isaac: No sólo trabajarlos como problemas...
Conrado: Entonces por ejemplo ahorita ya hay una propuesta... ahí dice,
contaminación (apunta). Pero ustedes vayan pensando en otro, porque no creo que
sea el único problema en la comunidad. Qué otros problemas...
Estudiante: Culturas.
Conrado: Qué problema.
Isaac: Eh, ¿creencias sobre la comunidad que se están perdiendo? (Transcripción-
seminario de [Link] grado)
El ejemplo que menciona el educador en la interacción con el nuevo grupo de tercer
grado muestra cómo, a pesar de las dificultades, los hallazgos de una investigación realizada
por los jóvenes en la Secundaria Comunitaria permitió articular una propuesta concreta que
fue aceptada por el agente, presentada en asamblea comunitaria y aprobada por los
ciudadanos. Las propuestas de los jóvenes se generan a través del trabajo áulico colectivo.
Conrado: Lo que no está en las planeaciones, es que van a trabajar sobre las
propuestas. El ámbito 1, por mesas también van a trabajar - entonces sería
propuestas que dan ustedes para ver esta parte que ustedes dicen. Ayer
mencionaron que están perdiendo los valores comunitarios y eso afecta también a la
407
naturaleza, que no se respeta. Qué es lo que ustedes proponen, qué es lo que se
debe hacer. Propuestas a corto plazo y a largo plazo.
(escribe en el pizarrón)
Conrado (explica): A corto plazo, es lo que inmediatamente se puede hacer. Una
semana, dos semanas. Lo que es a largo plazo, sería durante años, 5, 10, 15 años.
Entonces en las mesas, escriban las propuestas que les nacen de ustedes. En el
ámbito dos, va a ser también igual. De este ya tienen una propuesta, ya están
avanzando. Ubiquen nada más si es a corto plazo o a largo plazo.
(Vuelven a trabajar en equipo)
Conrado: Si quieren receso, avancen.
Conrado les comenta que se fijen bien en los ámbitos y recuerden, en el ámbito, qué
fue lo que más se trabajó, para que hagan propuestas que correspondan a este
ámbito. (Registro [Link] grado)122
Estas propuestas, en la medida de lo posible, se llevan a la implementación; en el
grupo de tercer grado al que se dio seguimiento en este proyecto, los estudiantes expusieron
sus hallazgos en la escuela primaria de la comunidad para contribuir a fomentar la conciencia
del cuidado del medio ambiente en los integrantes más jóvenes del pueblo; así se promueve
un intercambio entre niveles educativos, que por lo demás se observa como escaso.
Me enteré que como parte de las propuestas que están generando los alumnos de
Conrado para cerrar su proyecto de la contaminación, se está organizando una
exposición en la primaria para el día lunes, para así concientizar sobre la
contaminación, y parece que también los niños de primaria van a exponer. Ayer
bajaron Carlos y Conrado para platicar con los maestros de la primaria. (Ob-escuela)
Además, los estudiantes propusieron presentar sus hallazgos de investigación ante las
autoridades de la comunidad; invitaron además a otros integrantes comunitarios, como los
representantes del comité de salud y de limpieza, donde, sin embargo, no se encontró
disposición. En la interlocución con los representantes comunitarios se visualiza cómo la
vinculación entre escuela y comunidad sigue siendo una relación en proceso de construcción
permanente, que conlleva negociaciones.
Antier visitamos con el consejo al agente y síndico en la agencia. (…) Finalmente, Don
Leandro [presidente del consejo] comentó en zapoteco sobre la propuesta de los
estudiantes del educador Conrado para presentar su investigación ante las
autoridades, los comités de salud y limpieza y el médico. Conrado después explicó más
ampliamente en español al agente que los estudiantes querían presentar su trabajo, y
122
Resalto aquí también el carácter propositivo que se imprime especialmente a los proyectos de
investigación, donde se evidencia con más claridad la intención que hacer trascender los hallazgos del
trabajo de los estudiantes y aportar a la comunidad, aspecto en el que ahondaré más adelante. De esta
manera, la escuela y sus actores buscan salir del espacio áulico no únicamente para recuperar los
insumos necesarios para sus procesos formativos, sino también contribuir a la vida comunitaria, aunque
estos procesos sean muchas veces sólo incipientes.
408
también para que se tuviera conocimiento de lo que se trabaja en la secundaria. Se
comentó que no estaba el médico [en la comunidad], el síndico intervino al respecto
del comité de limpieza, y se mandó a llamar, al parecer, al encargado del comité, un
joven que apareció poco después. Se habló en puro zapoteco, pero el joven, parado en
la puerta, adoptó físicamente una actitud de resistencia al responder, y deduje que no
había accedido a estar presente. Luego Conrado me confirmó que así había sido, que
no accedió, quizá, decía Conrado, porque sabía que iba a haber cuestiones que iban a
concernir la labor [del comité]. Luego se comentó el tiempo, si tenía que ser el martes.
(…) El agente deliberó en zapoteco y dijo finalmente que entonces el día martes a las 6
se haría. (Ob-agencia)
En la reunión con el agente, y en presencia de los integrantes del Consejo
Representativo de la secundaria, de los educadores y de los estudiantes de tercer grado, se
observa, no obstante, cómo el tema abordado de los jóvenes y sus hallazgos al respecto
resultan de relevancia comunitaria y llegan hasta el órgano de máxima autoridad, la asamblea
de ciudadanos.
Anoche tuvo lugar la reunión con el agente. (…) Los alumnos pasaron por equipo a
exponer en zapoteco, mientras Conrado con el proyector pasaba el documento final de
la investigación. (…) El agente escuchó callado las exposiciones. Hasta al final, se dio el
diálogo. También en zapoteco, aunque Conrado estuvo interviniendo en español.
Animó a los alumnos a expresarse, que este era su espacio. Y corroboró parte de lo
que comentaban los alumnos, reforzaba. El agente se quedó, al parecer, impresionado
con el mapa que los alumnos presentaron al final sobre los lugares con mayor basura
acumulada y tirada en la comunidad. Los vocales [del CR] los acompañaron en el
recorrido para documentar esta situación. El agente, dice Conrado, comentó que él
también ha notado que hay basura, y también entre los cafetales. Dijo que en la
siguiente reunión, antes del 15 de agosto, se presentaría esta información ante la
asamblea, para tomar decisiones al respecto. Los alumnos propusieron incluso
sancionar si algún ciudadano no tomaba muy en serio esta cuestión. (Ob-reunión
estudiantes/[Link] grado)
Sin embargo, los mismos estudiantes están conscientes que el impacto que puedan
generar sus proyectos en un entorno marcado por cambios e hibridizaciones de las prácticas
culturales tiene sus limitaciones. Externan estas preocupaciones y apreciaciones críticas en
espacios de reflexión, en este caso, extra-curriculares, en interlocución conmigo, pero es justo
en este nivel de análisis complejo que me interesa mostrar aquí como uno de los frutos
propiciados por la formación en la Secundaria Comunitaria.
Alan: Bueno, para mí es mejor pensar en, no pensar tanto en el pasado sino en el
futuro. Porque estamos, a veces investigamos lo que hicieron antes, como dijo mi
compañera, pero al rescatar eso pues no significa que los demás vayan a hacerlo
luego. Digo, después del trapiche... de fierro, después hagan una investigación
sobre esto, pero no quiere decir que las personas luego vuelvan a hacer el trapiche
409
de madera. Si investigamos, digamos, más el futuro, sobre la... del espacio y todas
esas cosas, tal vez puedas hacer algo digamos que sea, puedes inventar algo como
de electricidad o algo de la tecnología, puedes inventar algo que sea favorable para
nosotros. No sólo para tu comunidad sino para todo el mundo. En cambio, si
investigas algo que es de la comunidad pues es lo que hicieron, no significa que
ellos luego lo vayan a recuperar. Ellos quizá le presten atención unas cuantas horas
o un cuanto tiempo, pero después les va a olvidar, es lo que yo diría.
Inv.: La misma gente de la comunidad...
Alan: No es que la tecnología los esté despertando, si es que llega, pero los culpables
somos todos nosotros, bueno, la comunidad o las personas que lo compran. Porque
si no usaran esos artículos, cómo es que está si estos artículos no hubieran llegado,
digamos, no lo hubieran comprado, aún seguirían usando algunos tipos de
herramientas, tecnologías que antes había, pero como ellos, bueno, compraron
porque era mejor, entonces lo están expresando ellos mismos. No es que la
tecnología lo esté expresando. (Transcripción-grupo de discusió[Link] grado)
Se visualiza la tensión entre lo local y lo global 123, y cómo la interlocución entre
diferentes dimensiones sociales, culturales, pero también económicas y políticas, ha generado
cambios, apreciaciones divergentes de “lo propio” y “lo ajeno”, originando procesos de
apropiación a través de las elecciones de la vida cotidiana 124. En las observaciones cotidianas
en la comunidad, estos procesos están muy presentes; la escuela puede constituirse como
espacio para visualizar también las transposiciones y procesos culturales híbridos que se
convierten y reflejan en las prácticas locales. Una integrante del equipo de la coordinación de
las Secundarias Comunitarias reflexiona al respecto en un curso de formación docente sobre
estos procesos de apropiación en relación a la medicina.
En el diálogo entre saberes, platicábamos nosotros, tiene que aparecer cómo aparece
esta ilación, cómo se relacionan ambos conocimientos. No ligarse, a veces es necesario
contrastar, tiene que surgir desde la reflexión del estudiante, qué de lo comunitario y
qué de lo documental. Un ejemplo del diálogo, lo que nosotros aprendíamos del
ámbito que es la medicina de nuestro pueblo, es que la medicina que se utiliza en
nuestro pueblo nos la dejaron nuestros antepasados…. La medicina ha cambiado…. -
Logra aterrizarse en una reflexión de ambos conocimientos. (Registro manual-curso-
BGP-integrante coord.)
123
Hay que en cuenta los múltiples entrecruzamientos entre lo local y lo global y los espacios
intermedios que existen incluso a nivel comunitario, por ejemplo, a partir de las preocupaciones en
torno a la minería extranjera en la región, el maíz transgénico, entre otros. Los jóvenes, como he
mencionado, están en contacto con diversos espacios sociales a través de los medios de comunicación,
pero también mediante el contacto con familiares en diferentes ciudades del país o en el extranjero.
124
Diferenciaría aquí, apoyándome en Bonfil Batalla (1991), entre el proceso de integrar a partir de una
decisión reflexiva elementos de otras culturas a la cultura propia, y que concuerden con la ideología
local, y la “enajenación” que conlleva una coacción externa, como podría ser la dependencia generada
de los recursos distribuidos por diversos programas gubernamentales asistencialistas, que han llegado a
formar parte de la vida y del sustento de los comuneros. No siempre la diferenciación resultará evidente
o unívoca.
410
Las percepciones de esta complejidad en los procesos socioculturales de su entorno
concreto, como las que externa el estudiante Alan arriba citado en el debate con sus
compañeros, permiten vislumbrar las aportaciones que la Secundaria Comunitaria puede
brindar a la formación de los jóvenes en cuanto a la capacidad de reflexión y análisis de la vida
cotidiana que se promueven. Rengifo (2008) constata que para ello, el diálogo con las ciencias,
la tecnología y las aportaciones de la modernidad no han de excluirse de la formación de los
jóvenes; argumenta que “sólo en contextos coloniales enseñar un saber involucra la
cancelación de otros” (p. 24). Pero “a lo que sí estamos obligados es a decir a los alumnos que
se trata de uno de los caminos que lleva al conocimiento de la naturaleza, pero no el único.
Que hay otros, uno de los cuales, en nuestras tierras, es la sabiduría milenaria de los pueblos
andinos”. Lo que puede aportar el proceso dialógico es la generación de una reflexión
consciente en el aula, que ayude a sopesar la integración de elementos tecnológicos y otros a
la vida comunitaria “a sabiendas de lo que implica” (Rengifo, 2003, p. 123).
Unda y Llanos (2015), desde el contexto ecuatoriano, afirman que, actualmente, “la
socialización de los niños indígenas se encuentra fuertemente influenciada por las tecnologías
de la comunicación”; desde el punto de vista de los autores, esto “genera un cambio en las
narrativas y en el lenguaje infantil, provocando un distanciamiento intergeneracional al
interior de las comunidades y de las familias” (p. 298). Observan que “ahora encontramos a los
niños jugando con sus equipos móviles, tablets o laptops mientras los adultos trabajan en la
minga, asisten a las asambleas o emigran” (p. 299). Los autores sugieren considerar que, en
este escenario, “los cruces y tensiones presentan múltiples variantes que, de modo
esquemático, producen escenarios de ‘rurbanización’: prácticas rurales y urbanas que
coexisten bajo modalidades de hibridización (…)” (p. 299).
Entre los jóvenes de Zoogochí, se observa que sobre todo los celulares y las tabletas
cautivan su interés; esto, por el acceso a un mundo de imágenes, música, y las redes sociales,
específicamente, Facebook, que les permite comunicarse con parientes y amistades más allá
del territorio comunitario y la región, lo cual implica el mantenimiento de los lazos familiares a
distancia, dar seguimiento a diversos intereses juveniles, e incluso los primeros noviazgos.
411
Me encontré con bastantes alumnos en el internet hoy, también de primero, (…) todos
para ver el Facebook, y veo que siempre tienen muchas ventanitas del chat abierto y
manejan la máquina ya con facilidad para esta tarea. (Ob-centro de internet)
Alan estaba muy emocionado de saber de [la chica] de Solaga que parece que le gustó
mucho y sabía de su cumpleaños pero dijo que falló el internet y no se pudo comunicar
con ella el mero día, hasta el día siguiente. (Ob-escuela)
El uso de los dispositivos conlleva, más allá del manejo de los programas básicos de
computación que aprenden en las computadoras de la Secundaria Comunitaria, procesos de
aprendizaje extra-escolares, en los que, entre ellos mismos, los jóvenes se asesoran y
comparten aprendizajes. Se configuran, en torno al uso de los medios de comunicación, y
especialmente el acceso a la red, nuevos espacios juveniles, como el mismo centro de internet
en la comunidad, en el que en ciertos horarios se conjuntan, además de comuneros que
realizan llamadas telefónicas, jóvenes que alquilan las computadoras, al mismo tiempo de
convivir, bromear y platicar. Por su carácter de portátiles y más o menos accesibles, los
celulares son dispositivos populares entre los jóvenes. Los estudiantes de la ESCI comparten
imágenes y música, toman fotografías y videos y se divierten con los juegos. Los tiempos y las
distracciones que implica el uso de los dispositivos son motivo de preocupación para algunos
padres de familia. Un padre, con hijos en los diferentes niveles educativos presentes en la
comunidad, comparte esta inquietud en relación a los elementos que él considera importante
que aprendan sus hijos:
Don Adelino sólo estudió la primaria, y por su cuenta había aprendido cosas, había
comprado su terreno y construido, él ahora se dedica a hacer casas, y había comprado
otro terreno de cafetal y él quiere enseñar todas estas habilidades a sus hijos. Pero que
a su hijo Oscar le gustaba la tecnología, el celular, y a él, su papá, eso no le parecía,
pues no servía de nada. (Conversación informal-padre de familia Adelino)
Entre los intereses juveniles que se expresan en torno a estas nuevas formas de
socialización, en los que también la televisión juega un papel importante, emergen aspectos
como la moda, con las marcas en boga en los espacios más bien urbanos, que se convierten en
una referencia para los jóvenes.
412
juveniles comunes en los espacios urbanos. El uso de estas palabras adquiere una especial
connotación en cuanto a un juego divertido con la segunda lengua, pues es la lengua originaria
la que emplean comúnmente para la comunicación entre los chicos, el zapoteco.
Para entrar, acá es un respeto, entrar a una oficina, quitarse el sombrero, saludar.
Cómo hay que llegar. Ya no saben [los jóvenes]. (…) se preocupa uno. Para hacer un
trámite, no se puede llegar como los jóvenes, “sabes qué, güey” - ¡los van a regañar!
(E- registro manual-Don Petronilo)
En cuanto a la adquisición de este nuevo vocabulario por parte de los jóvenes de Santa
María Zoogochí, uno de los educadores de la ESCI establece una relación directa con el actual
consumo de los medios de comunicación, y en específico, la televisión.
También por otro lado están los medios, ¿no? Que hace que sienta yo, de alguna
forma, les va abriendo la mente o les va metiendo ideas nuevas a la mente. Por
ejemplo, pues ahorita, por ejemplo, Marina a veces saca algunas palabras que dice
uno, pues eso no es normal en un niño de, que digamos, que tuve yo hace diez años,
en primer grado. Por ejemplo, ya de pronto hablan algunas palabras, algunos
conceptos y dice uno, no pues, esto lo más seguro pues lo vio en la tele, en alguna
novela, en alguna película. (E-educador-Alberto)
Bertely, Saraví y Abrantes (2013) visualizan las implicaciones que estos cambios desde
la perspectiva de los jóvenes indígenas, quienes se enfrentan a un panorama social, cultural y
económico que se ha vuelto más complejo:
413
plantea generar procesos reflexivos que permiten a los jóvenes adquirir un nivel distinto de
significación en lo que respecta las prácticas culturales, tanto comunitarias, como procedentes
de una diversidad de contextos sociales y culturales.
[Link].3. Reflexionar sobre las culturas – procesos formativos con los jóvenes
He mostrado cómo estas categorías tienden a articularse, tanto en los discursos de los
comuneros como de los actores escolares, en términos de la distinción entre el “Buen vivir”
(Vanhulst & Beling, 2013) y el “progreso” occidental y la urbanización, con claras referencias a
la ecología, el impacto ambiental de la industrialización y la relación entre seres humanos y
naturaleza, además de las políticas económicas promovidas por instancias nacionales e
internacionales, en perjuicio de los recursos naturales y formas de vida de los pueblos
originarios. Estas dimensiones están presentes en los análisis realizados por jóvenes y
educadores en el marco de los proyectos de investigación y aprendizaje. Así, se abordan, por
ejemplo, los temas de la deforestación y la fumigación y sus efectos sobre la calidad de vida,
tanto como los cambios en la valoración local de flora y fauna del entorno comunitario.
414
Ilustración 20: Informe público– causas de la extinción de plantas y animales.
Se observa cómo en los análisis de los jóvenes se refleja la presencia del cambio
cultural en su entorno, a través de la llegada de las prácticas productivas, objetos y tendencias
provenientes sobre todo de la sociedad mayoritaria. Los estudiantes vislumbran, a través de su
investigación, la transformación de las prácticas cotidianas comunitarias. En estas reflexiones,
reflejadas en los discursos áulicos y escritos, aun a pesar de esta presencia de la mirada de la
transformación cultural, se tiende a cierta dicotomización de “lo propio” y “lo ajeno”, como he
mencionado. Considero que este planteamiento dicotómico contribuye a crear, en el proceso
de la confrontación de diferentes lógicas culturales, la tensión necesaria para la práctica
educativa en lo que a los posicionamientos etnopolíticos y reivindicativos del modelo de las
ESCI se refiere, donde se busca fortalecer la valoración de la cultura de los pueblos originarios
frente a los procesos históricos de discriminación. En estos procesos, incide la cultura
etnomagisterial (Coronado Malagón, 2013) que caracteriza el gremio oaxaqueño y se expresa
en discursos que giran en torno a la reivindicación y defensa de las culturas originarias, aun
cuando esta se configure, en la práctica, no de manera unilineal, sino “en procesos dinámicos,
contradictorios y conflictivos y constituye una arena siempre en disputa” (p. 2).
415
reflexiona sobre la interrelación y la comparación de las diferentes lógicas culturales en su
propia práctica pedagógica:
Percibo [que en] lo que hemos hecho, los dos conocimientos van unidos. La lectura [de
Grimaldo Rengifo que se realizó de manera colectiva en el curso] dice que son dos
formas de interpretar el mundo, estaríamos en un error al ir trabajando los dos como
si fuera uno solo. La cosmovisión, hay cosas que se relacionan, hay cosas que son
diferentes. La comparación, habría que analizar más ampliamente lo que yo puedo
opinar que los dos conocimientos, se ha dicho, que se debe comparar uno con otro,
pero al comparar, dice la lectura que el otro conocimiento lleva a una consecuencia; el
uso de la tecnología se aborda pero no se dice al estudiante las consecuencias de
ciencias y tecnología. Se hace una crítica al otro conocimiento. Lleva a la destrucción
del medio ambiente. Se hace una crítica ahí. Sí aplicamos una crítica, que destruye, es
un ejemplo. [Hay que] seguir analizando más ampliamente sobre los conocimientos.
(Registro manual-Conrado-curso de formación docente)
La oposición de prácticas culturales “propias” y “ajenas”, a través del ejercicio de la
comparación, se refleja en algunos resultados del trabajo formativo, como, por ejemplo, en el
análisis que el grupo de tercer grado realiza de los productos comerciales que llegan a la
comunidad y que han desplazado los productos comunitarios propios, es decir, basados en los
saberes locales y generados por los integrantes de Santa María Zoogochí.
Ilustración 21: Lista de productos comerciales sustituibles por productos comunitarios, [Link]
grado.
416
En el marco del objetivo de fortalecer “lo propio”, el educador motiva, como parte del
proyecto acerca de la contaminación, la reflexión en torno a las implicaciones del uso cada vez
mayor de tales productos, muchas veces industriales, en el contexto comunitario. El análisis
abarca no únicamente el daño al medio ambiente que es causado por el uso de productos
químicos y la generación de basura no degradable, sino también las políticas empresariales
que afectan a la economía y autonomía comunitarias.
Me fui a asomar al salón de Conrado que en el pizarrón tenía escrito, en letra de los
alumnos, en un lado - en un pizarrón recargado en la pared, volteado verticalmente,
una larga lista de productos que con la carretera habían llegado a la comunidad. Como
salsa valentina, leche en polvo, ladrillos, - muchas cosas, una lista muy larga. Detrás de
cada producto había una propuesta de cómo sustituirlo, por ejemplo, para el “acción
líquido” (creo que es axión la marca) decía = se puede usar limón. “Laga bichhina’”.
Que no sé qué sea este último, pero me llama la atención que además lo agregaron en
zapoteco, ¿ha de ser una receta local para un limpiador? Y decía: Medicamentos = se
puede utilizar plantas medicinales. Mole = Amarillo. Clarasol = se puede usar limón o
ceniza. En otras listas en el pizarrón, habían clasificado estos productos por rubro:
botes, plástico, chatarra, enlatado,… Le comenté a Conrado que con este tema
también se podría abordar el tema del reciclaje y me contestó que eso estaban
haciendo, y que analizarían las “R”s que promovía el gobierno, Reuso, Reciclaje,… y
que la pregunta era a quién le beneficiaba eso, a las personas o a las empresas. Me
pareció un cuestionamiento bastante crítico. ([Link] grado)
Con Ghiso (2001), podemos argumentar que se busca “reconocer los sentidos y
supuestos ocultos que están mediando la expresión y la comprensión de la experiencia y
posiblemente condicionando la apropiación de saberes exógenos” (p. 8), y donde la Secundaria
Comunitaria contribuiría, a través del análisis de las implicaciones de las lógicas culturales, a
“recrear y dinamizar reflexividades sociales” (Ghiso, 2001, p. 8); entendiendo que el diálogo de
saberes propicia la “reflexividad sobre procesos, acciones, historias y territorialidades que
condicionan, potenciando u obstaculizando, el quehacer de personas, grupos o entidades” (p.
12).
417
Conrado pide a los estudiantes compartir las conclusiones a las que llegaron en cada
equipo, y un equipo tiene que conjuntar desde allí.
Eneas lee de su cuaderno en español, sobre la carretera y el consumismo, que este ya
existía en cierta medida antes por la mercancía que traían en bestia; con la carretera,
todo cambió, con la entrada de los comerciantes, la contaminación del medio
ambiente, que ya no se usan productos naturales como antes.
Conrado: Continuamos con la mesa de Esteban.
Esteban: Grandes beneficios, grandes consecuencias. No tenían ningún tipo de
contaminación, [sino los] beneficios de las plantas, fabricaban herramientas. (…) Ya
no se puede evitar la contaminación, el consumismo, (…) también se puede reducir,
pero para eso las personas tienen que entender que consumir los productos
contamina nuestra comunidad.
Aristeo: Trajeron productos y vestuarios. Antes consumían quelites y guías. Poco a
poco van extinguiendo este tipo de quelites que hay en la comunidad porque ya no lo
conservan y ya no lo comen. …beneficia a quienes tienen un trabajo que los obliga a
salir, a quien le perjudica es a las personas que trabajan el campo.
Melanie: En 1984, destruyeron los árboles y por causa de eso se fue contaminando la
tierra. (…)
Conrado cuestiona un punto de lo que leen Nora y Martín acerca de las plagas, y les
recuerda lo que se dijo en la conferencia de ancianos.
Conrado: Lo que no está en las planeaciones, es que van a trabajar sobre las
propuestas. El ámbito 1, por mesas también van a trabajar - entonces sería
propuestas que dan ustedes para ver esta parte que ustedes dicen. Ayer
mencionaron que están perdiendo los valores comunitarios y eso afecta también a la
naturaleza, que no se respeta. Qué es lo que ustedes proponen, qué es lo que se
debe hacer. Propuestas a corto plazo y a largo plazo. (Ob-registro [Link] grado)
Lenkersdorf (2005) argumenta que “las diferentes cosmovisiones se interpelan
mutuamente, para llegar a los fondos históricos de las cosas que, como toda la historia, son
procesos que, como tales, no son ni rígidos ni inflexibles y, por lo tanto, tampoco unívocos” (p.
256). Entiendo, de esta manera, que también las cosmovisiones enfrentadas estratégicamente
en el proceso de confrontación de los saberes no se constituyen como dos entidades fijas y
separadas sino que los mismos procesos de cambio cultural observados por los jóvenes en su
entorno, reflejan el contacto y las transformaciones. Los estudiantes constatan que,
actualmente, “ya no se puede evitar la contaminación, el consumismo” en la realidad que se
vive incluso localmente. Los jóvenes, a través de la reflexión de los procesos locales,
encuentran que el diálogo entre diferentes espacios sociales y culturales es inevitable y
reconfigura la realidad social que se vive en el contexto comunitario.
Los cambios han sido paulatinos e iniciaron, como refieren los jóvenes, incluso desde
antes de la “llegada de la carretera” –momento histórico significativo en la memoria
comunitaria y que los jóvenes recuperan a través de entrevistas a los mayores–, cuando los
418
comuneros viajaban a pie y con animales de carga a las poblaciones más grandes o incluso a la
ciudad de Oaxaca.
419
originaria oscila entre enraizamiento a partir de la memoria histórica y el cambio como
proceso natural de las culturas, acentuado actualmente a través del intercambio más
frecuente y permanente con diferentes dimensiones del entorno social más amplio, que
históricamente no siempre ha sido de origen voluntario sino también por imposición, a través
de las relaciones sociales asimétricas.
Inv. 125: Y ahí está el otro punto, en la escuela lo valoraron, lo vieron y se enamoraron
otra vez de un trabajo [comunitario]; es que este conocimiento estuvo excluido de
este muro, y aquí se mete, quizá no se puede meter la práctica pero sí se puede
mostrar la valoración porque este conocimiento no entraba, no se hablaba, no se
discutía, ni se reflexionaba [en el espacio escolar].
Conrado: Es un espacio de reflexión de este conocimiento comunitario. Lo que hace la
escuela, reflexión - tal vez, en la comunidad no se reflexiona, se vive. Así ya con la
escuela ahora se da esa reflexión, ¿no? Que maneja mucho Hugo Miranda, esa
parte. Qué es lo que significan estos valores comunitarios, ¿no? Por ejemplo, en
una escuela tradicional, donde se supone que hay un reglamento, no tirar basura,
una sanción. Decía Hugo Miranda, ellos nunca van a hacer caso, o hacen caso no
más el tiempo que están en la escuela y de ahí otra vez arrojan basura. En cambio,
con los valores comunitarios, ahí sí se adquiere otro nivel, decir, el niño lo adquiere
para toda la vida. No tires tu basura en la tierra porque la tierra es sagrada, ¿no?
125
A partir de la inmersión en campo y la interrelación establecida con los actores, invariablemente
participé en la reflexión. En esta cita, hago referencia concretamente a un comentario de otros de los
educadores en esta misma sesión.
420
Siente, es un ser pues. No puedes hacer esto. Creo que eso, eso se queda pues por
toda la vida. Ahí es donde está la diferencia de los valores comunitarios, y lo que es
un reglamento. (Grupo de discusión-educadores)
Este proceso de reflexión resitúa a los saberes comunitarios en el espacio escolar, del
que habían sido excluidos, como conocimientos necesarios y válidos en términos de su
funcionalidad contextual, pero también teniendo en cuenta el trasfondo histórico de la
cosmovisión originaria. A través de la comparación y contrastación con una diversidad de
prácticas culturales, se abre la perspectiva de los estudiantes hacia el reconocimiento de la
multiplicidad de culturas, saberes e identidades; toman conciencia de las diferentes lógicas
que subyacen a las prácticas y analizan sus consecuencias a la luz de las observaciones que
realizan en su propio entorno. Pero también llegan a tocar, de forma crítica, las relaciones de
poder desiguales que han incidido en el contexto social, y cuyos efectos se vislumbran en las
transformaciones comunitarias, que en la ESCI se llegan a analizar a partir de la indagación
sobre la historia local, la recuperación de la voz de los mayores, de las percepciones de los
comuneros y de los mismos estudiantes. Estas reflexiones, desde su dimensión sociocrítica, se
vinculan con los fundamentos etnopolíticos y pedagógicos del modelo de las ESCI y con los
posicionamientos de los mismos educadores, marcados por la cultura etnomagisterial
oaxaqueña (Coronado Malagón, 2013).
421
422
Conclusiones: Aportaciones al debate de la educación indígena e
intercultural desde las Escuelas Secundarias Comunitarias Indígenas de
Oaxaca
En el presente trabajo etnográfico, me planteé las contribuciones de la experiencia de
las Escuelas Secundarias Comunitarias de Oaxaca a las resignificaciones de la educación
escolarizada para los pueblos originarios, entendiendo que esta propuesta educativa
innovadora, que funciona desde el año 2004 en diferentes regiones indígenas del estado,
pretende cuestionar y deconstruir las articulaciones arraigadas de la cultura escolar para
apostar por una formación situada y vinculada a las comunidades. Para ello, he considerado las
interpretaciones que un conjunto diverso de actores sociales –educadores, estudiantes, padres
de familia, comuneros, pero también actores académicos e institucionales– construye de su
realidad, en escenarios concretos. Busqué profundizar en las dimensiones epistemológicas,
pero también pedagógicas e institucionales, en las que se rearticulan estas resignificaciones
del quehacer educativo desde la cotidianidad escolar en la comunidad zapoteca de Santa
María Zoogochí.
Tomé, para ello, en cuenta que estos significados en torno a la escuela, sus formas de
trabajo y sus funciones se construyen entre tensiones y contradicciones y no de manera lineal,
y que en ello inciden aspectos históricos, sociales, culturales, pero también económicos y
políticos, desde una perspectiva amplia del contexto. He planteado, desde esta mirada, la
necesidad de entender las significaciones atribuidas por los mismos actores, tanto escolares
como comunitarios, a este espacio diferencial de educación secundaria y a sus procesos a
partir de la historia de la educación de los pueblos originarios en México, fundada en las
pretensiones de la asimilación a una cultura nacional, y las configuraciones sociales que han
asignado a las comunidades indígenas sitios marginales y de restringida participación social,
política y económica.
423
mismo tiempo, las condiciones sociales que imperan en México, pero también otros países de
América Latina y del mundo, gravemente desiguales, no se prestan como un escenario en
condiciones de dar las respuestas esperadas. En México, las tendencias de las reformas
apuntan, bajo esta mirada, más bien a nuevas exclusiones en aras de la inserción de la nación
en el mercado internacional.
Frente a ello, también a lo largo de los últimos decenios, desde la academia, las
organizaciones civiles y los mismos pueblos originarios y sus intelectuales, se han hecho
escuchar voces que reclaman una mayor justicia social, cultural, epistémica y educativa. En
este marco, se señala la urgencia de proyectar una sustentabilidad ambiental, un consumo
responsable, la defensa territorial frente a la explotación de recursos, el reconocimiento de la
diversidad de género, el fortalecimiento de los derechos de las mujeres, entre otros. En el
campo de la educación intercultural, he aludido, en este contexto, a la emergencia de
proyectos que plantean aproximaciones distintivas a la educación para los pueblos originarios
y afromexicanos, que cuestionan, desde sus mismas experiencias construidas a partir de
aproximaciones innovadoras a la práctica, las políticas educativas nacionales.
424
indígena. Partiendo de su concepción curricular singular, que resitúa a los diferentes actores
del proceso educativo escolar y sus papeles en la construcción de los aprendizajes, pretendí
conocer cómo se resignifican el espacio de la educación escolar y sus quehaceres a través de la
práctica cotidiana, de las percepciones y los discursos de quienes en ella intervienen.
En las ESCI, los jóvenes observan y entrevistan en su entorno propio y redactan sobre
las prácticas cotidianas de su comunidad; también revisan fuentes bibliográficas y digitales
para profundizar en los conocimientos de aquellos otros saberes, disciplinarios, en los que se
abordan, frecuentemente, elementos más allá de los que comúnmente se conciben como el
conocimiento escolar, pero relacionados con sus proyectos de investigación. Buscan incorporar
425
estos conocimientos a sus redacciones, en las que se articulan comparaciones de saberes,
culturas y espacios de vida, donde se complementa, contrasta, analiza y valora.
Las interrelaciones a establecer entre saberes en esta tarea resultan complejas para
educadores y jóvenes; los educadores buscan abstraer, a un nivel metaprocesual, cómo
articular en la práctica áulica conocimientos comunitarios y saberes disciplinares, para poder
explicar, desde la óptica metodológica y epistemológica, cuál es el proceso que se sigue. La
articulación de los saberes parece ocurrir, no de manera unilineal, sino a diferentes niveles y
bajo la incidencia de diversos factores cuyo análisis ayuda a comprender cuáles son las
tendencias, las limitantes y los alcances que caracterizan estos procesos.
En esta articulación y las resignificaciones elaborados por los actores también se crean
nuevas formas de vincular a los saberes; el diálogo se constituye, de esta manera, como una
“práctica transformativa” donde es posible “establecer nuevas relaciones a partir de viejas
relaciones o de no relaciones, de trazar líneas y mapear conexiones” (Grossberg, 2009, p. 29).
En estas nuevas conexiones y valoraciones de los saberes trascienden los fines formativos de
las ESCI. La intención de deconstruir exclusiones y jerarquías de conocimientos en la práctica
educativa se conforma como uno de sus objetivos, central para el modelo: incluir los saberes y
las prácticas comunitarias como objetos de conocimiento en el espacio y el quehacer de la
formación escolarizada, subsanando la “herida colonial” (Mignolo, 2008) que ha marcado la
interrelación entre las comunidades originarias, sus epistemes, la misma escolarización y la
sociedad hegemónica.
426
A estos objetivos formativos se pueden atribuir ciertos sesgos, además de la tendencia
a centrar el trabajo escolar en los conocimientos y las prácticas propias de las comunidades,
con el fin de reestablecer relaciones más horizontales como fundamento para el diálogo. Esto
se relaciona también con la cultura escolar, que en Oaxaca posee sus propias características,
entre las que se acentúan, en el contexto de las ESCI, las prácticas –discursivas y formativas–
relacionados con la orientación etnopolítica de los educadores. Pero también aquí se
entrelazan las “huellas del pasado” (Rockwell, 2007a) que marcan continuidades en el marco
de las rupturas con los esquemas escolares tradicionales que se buscan producir.
En estos procesos, trabajados con los estudiantes en los proyectos, se busca alcanzar
un nivel de cognición más abstracto que permita reconocer las lógicas culturales, los valores
que orientan los procesos sociales, pero también las relaciones de poder y consecuencias que
conllevan los diferentes conocimientos abordados. Al valorar, comparativamente, las
diferentes lógicas que los sostienen, la articulación de los diversos saberes no siempre parece
viable o, al menos, implicar elementos profundamente contradictorios. Autores como Santos
(2010) plantean, en este sentido, la inconmensurabilidad de las culturas, designando con ello
aquella dimensión del saber culturalmente articulada que resulta difícil de atrapar y se sitúa,
de acuerdo a Bhabha (2002), en un tercer espacio, que contiene el elemento de la
extranjeridad.
427
analógica” ayuda a “no pretender que comprendemos al otro unívocamente, sin pérdida de
significado” (p. 8). Esto es central en un contexto comunitario y escolar en el que,
generalmente, no está disponible aquel “otro” para interrogarlo; se trata de una presencia
mediada por experiencias, medios de comunicación, productos, artefactos y libros. No
obstante, esta dimensión intangible no impide el diálogo sino que permite construir, a partir
de las diferencias observadas y desde el reconocimiento meta-cultural, valoraciones sobre los
conocimientos y formas de vida en juego, contrastando y comparando lo que se considera
como “propio” con lo “ajeno”, además de profundizar en aquellas prácticas apropiadas que
son analizadas críticamente, sopesando las transformaciones del mismo contexto comunitario.
Para pensar los alcances de estos procesos interpretativos, con Beuchot (2015), sería
aquí posible “entender la cultura (propia o ajena) como un texto, como discurso” susceptible a
la comprensión (p. 8). Tratándose de procesos culturales complejos, no podría pretenderse “la
comunicación o conmensuración perfecta, unívoca” (p. 9). No obstante, es posible alcanzar
aproximaciones válidas a la comprensión de otros mundos de vida y sus saberes. De acuerdo a
Beuchot, ello implica emitir también ciertos juicios; “para aprender tenemos que comprender
y juzgar (…) pues no aprendemos de otra cultura o integramos cosas suyas acríticamente” (p.
9). Esta afirmación armoniza con el esfuerzo que los actores de las ESCI realizan en el análisis
de las consecuencias de los saberes; se ha de tener cuenta, como ya he mencionado, que la
crítica del saber se emite en la práctica necesariamente como situada, en nuestro caso, desde
el contexto comunitario y el espacio concreto de la propuesta de educación comunitaria: “el
contexto es lo que ilumina el texto; la verdad textual siempre se da en la verdad contextual”
(Beuchot, 2015, p. 16).
428
Esta perspicacia es una competencia a desarrollar a través de procesos reflexivos y
dialógicos, proceso del que participan los mismos docentes en su apropiación del papel del
“educador comunitario”. Los jóvenes, a través del permanente proceso de traducciones
culturales y lingüísticas que realizan en el marco de sus proyectos de investigación, desarrollan
nociones, generalmente poco explícitas pero no menos presentes, de conciencia meta-
lingüística y meta-cultural. Estas pueden contribuir a permitirles desenvolverse en contextos
sociales complejos. Es en la traducción inter-lingüe (Dietz, 2009) donde parece hacerse más
tangible esa dimensión inconmensurable, de las connotaciones sutiles, difícil de expresar para
estudiantes y comuneros.
Desde el espacio comunitario, del que la mayoría de los jóvenes, en este momento de
su vida, poco han salido, las posibilidades de apreciar esta diversidad tiene sus limitaciones; a
pesar del creciente acceso a la televisión e internet, es difícil imaginar los contextos culturales
a los que se llega a tocar al profundizar en el origen del café o de la caña. La referencia más
cercana de la diversidad suele expresarse en la diferenciación entre el espacio citadino y el
rural. No obstante, la oportunidad de pensar en un mundo heteroglósico permite reconocer la
existencia de múltiples voces culturales y sociales y sus interrelaciones, donde un punto crítico
radica en la existencia de relaciones de poder y de un trasfondo histórico de estas (Bakhtin,
1981, p. 263; p. 291). Se siembra, desde ahí, la semilla para pensar en un mundo que se
articula entre culturas y lenguas y en el que existen pero donde se requiere deconstruir
relaciones jerárquicas.
429
Radica, en este último aspecto, otra dimensión de las limitantes de la traducibilidad en
la práctica de las ESCI, a la que me he referido en términos del fundamento etnopolítico del
modelo y que se encuentra marcada por la cultura etnomagisterial oaxaqueña. Los educadores
se han apropiado de esta dimensión y buscan hacerla trascender en su práctica, promoviendo
discursos críticos y deconstruyendo simbolismos escolares procedentes de un enfoque de
reafirmación nacional y patria. Se busca promover una conciencia política actualizada que
aporte a la autonomía de las comunidades desde la formación de los jóvenes y del diálogo con
la comunidad. Desde su dimensión explícita, la significación de los discursos por jóvenes y
comuneros se encuentra sujeta a las propias limitantes del contexto social y cultural, en el que
la identificación con los posicionamientos de la resistencia etnomagisterial no parece obvia a
pesar de fundamentos comunalistas compartidos, y donde algunas facetas de la vida política
nacional e internacional quedan distantes. Desde la vida cotidiana, no obstante, se construyen
solidaridades y significaciones conjuntas con algunos integrantes comunitarios. Por otra parte,
serían más bien los mismos niveles de reflexión meta-cultural de los saberes y las nuevas
horizontalidades promovidas en su interlocución que, a largo plazo, han de contribuir a
generar reposicionamientos de los ahora estudiantes como próximos ciudadanos de su
comunidad, pero también como actores críticos en el contexto social –nacional y global– más
amplio.
En la cotidianidad que viven los estudiantes, el contacto entre estos espacios sociales
emerge también a partir de los intereses, las apropiaciones y las expectativas juveniles en
torno a la tecnología, al interés por “conocer” otros espacios, donde la ciudad de Oaxaca es un
referente importante, la moda, los productos de consumo y la música. Esta interlocución
conserva, no obstante, también sus distanciamientos y no está exenta de incertidumbres, pues
las percepciones de la diferencia por parte de los jóvenes también han sido marcadas por la
experiencia comunitaria de la desigualdad de oportunidades y de posibilidades de
participación en el contexto social más amplio. La reflexión áulica busca llevar estas
comparaciones a otro nivel al añadir una visión crítica a las lógicas de los saberes y de las
prácticas de la realidad citadina y mestiza –el nivel de la meta-cultura–; a través de ello, se
llega a crear conciencia de la incompletud o imperfección de los saberes, donde los “urbanos”
son percibidos frecuentemente como carentes de la lógica del Buen vivir comunitario, pero
también se visualizan relaciones de poder desiguales. A través de estas reflexiones guiadas por
el educador, pero en el que también inciden los discursos de los comuneros entrevistados, se
traen a la conciencia y se cuestionan las asimetrías históricas; en este sentido, la formación
que los jóvenes reciben en la secundaria contiene una necesaria connotación política.
430
En el caso de los educadores, el esfuerzo de un proceso de metacognición del mismo
proceso dialógico, al deliberar sobre el grado en el que se alcanza o no construirlo, constituye
parte de la reflexividad docente y de los procesos de la construcción cotidiana del currículum.
En lo que respecta a las dudas en torno a los logros en la articulación de saberes, constataría
que las distancias, lo contradictorio y las tensiones son necesariamente parte del proceso.
Beuchot (2014) sugiere, de manera adecuada para el caso, que la dialéctica no entraña una
síntesis, sino que permite conservar, más allá de la “reabsorción y superación de los opuestos”
las “características antitéticas, pero conviviendo y trabajando en uno para el otro” (p. 16); en
esta dialéctica, “hay que aprovechar el conflicto” (p. 17), lo que significa no eludir la dimensión
“inconclusa y abierta” que esto conlleva (p. 17).
431
actividades cotidianas: esta participación, en el caso de los jóvenes, generalmente, no se da ex
profeso para el trabajo escolar, sino que es parte de la vida comunitaria y en la que participan
los jóvenes desde sus familias. En el marco del trabajo formativo, se adecúan los tiempos
escolares al tiempo agrícola para tomar conciencia del quehacer en el que se participa y
analizar las prácticas en términos de los saberes que implican. Esto depende, naturalmente, de
cada proyecto de aprendizaje o investigación.
A través de estas prácticas formativas, se genera una nueva relación entre escuela y
comunidad que pasa por sus propias tensiones, al enfrentar dinámicas escolares ya
instauradas; cuestiona tiempos, espacios y actores de la educación escolar, hechos que
implican su explicitación y justificación en la misma interlocución de los educadores con los
comuneros. Esto, como parte del fomento a la apropiación comunitaria del modelo, pero
también de la necesaria interrelación con los padres de familia, interesados y preocupados por
los aprendizajes de sus hijos, donde también inciden aspectos como la disciplina y conducta
respetuosa que esperan de estos. Las ESCI, así, rompen esquemas; estas rupturas requieren de
la negociación de nuevos acuerdos entre escuela y comunidad y, necesariamente, conllevan
una resignificación conjunta y paulatinamente construida de las prácticas escolares y, como
parte de ello, de los aprendizajes a los que la institución escolar ha de aportar.
432
configura, en este sentido, una comunidad escolar orientada hacia sus propias metas, las
cuales, ocasionalmente, son cuestionadas por algunos de los mismos jóvenes, dadas las
rupturas con los esquemas clásicos de la escolarización. Los jóvenes, no obstante, desarrollan
nuevas competencias ligadas estrechamente a los procesos de la investigación y el trabajo por
proyectos, pero que también atañen a la dimensión de la reflexión meta-cultural. La
conformación de una comunidad de prácticas más amplia, que englobe a los actores
comunitarios y se enfoque hacia ese devenir común que menciona el autor, se perfila como un
camino más complejo, donde se visualizan tensiones relacionadas con el reto de trascender las
distancias instauradas, en menor o mayor medida, entre escuela y comunidad, entre cultura
escolar y cultura comunitaria, pero también con la negociación y resignificación de las
expectativas hacia la formación de los jóvenes.
433
La realización práctica se convierte en una tarea compleja, teniendo en cuenta las
mismas trayectorias docentes y el habitus profesional, pero también el habitus escolar
adquirido por los jóvenes durante su recorrido formativo previo. Además, las inquietudes de la
edad de la adolescencia y el hecho de contar, en la secundaria, con un nuevo espacio de
convivencia juvenil, incide en el desarrollo de las actividades formativas y la interacción
cotidiana. Así se presentan, cotidianamente, también aquellas “incongruencias, saberes y
prácticas contradictorias” que Rockwell y Ezpeleta (1983) señalan como parte de la labor
escolar (p. 11). Estas aquí se visualizan además, al menos parcialmente, como parte de las
tensiones entre la gramática escolar tradicional y estas nuevas formas de hacer escuela. Se
perciben, a pesar de ello, logros importantes en lo que respecta a la generación de ambientes
de auto-aprendizaje y aprendizaje colaborativo a través de las aproximaciones pacientes y
sucesivas de los docentes, en un proceso que se construye a lo largo de los tres años que el
grupo está al cargo del educador.
Entender a las ESCI en sí como experiencia aporta una dimensión importante para
comprender su proceso de construcción desde la práctica. Como he apuntado, con los mismos
actores, este modelo, concebido de manera innovadora y alejada de los esquemas
organizativos comunes de la educación escolar, ha sido, como tal, un proceso de aprendizaje
construido entre todas las personas involucradas a lo largo de su labor práctica en las
comunidades. Esta experiencia sólo en recientes años se ha buscado recuperar para fortalecer
el modelo desde adentro pero también hacia fuera, en las negociaciones políticas en las que se
ha estado inmerso para asegurar la continuidad del proyecto. Los niveles de apropiación por
434
parte de los diferentes actores varían; la misma construcción de un colectivo consolidado, una
comunidad de prácticas con una identidad propia, habría que comprenderla como proceso, en
proceso de aprendizaje y de rearticulación permanente de su propio quehacer.
435
integrantes. Trasciende entender que este giro hacia el saber pedagógico, pero también
metodológico, construido por todos los integrantes del colectivo, es parte de un proceso de
aprendizaje del mismo colectivo mayor y de los integrantes de su coordinación. Se diferencia,
de esta manera, de manera significativa de las reproducciones de cursos de actualización por
cascada en el sistema oficial. La movilización de conocimientos a través del diálogo no
únicamente con asesores, sino de manera importante entre los mismos educadores del
modelo, en espacios facilitados para ello por los organizadores de los encuentros formativos,
resulta considerable y significativa. La participación de educadores de larga experiencia
proporciona andamiajes a los compañeros con menor tiempo en el modelo; así la diversidad
del mismo grupo de educadores, que también cuentan con perfiles, formativos y de
experiencia, diversos, podría calificarse como una fortaleza, a pesar de las dificultades que
entraña.
436
contextos variables y cambiantes, resulta mucho mayor que la de un sistema concebido de
forma vertical y sujeto a las lógicas políticas forjadas de manera centralizada.
Así, no es una casualidad que en el marco del movimiento por una educación
comunitaria oaxaqueña –a través del PTEO y la Ley estatal de educación–, más allá de otros
factores políticos, laborales y administrativos, las ESCI se hayan convertido en un modelo
representativo de la innovación exitosa desde una forma distinta de hacer escuela. Ha sido
reconocido, en diferentes foros y más allá de las tensiones políticas, que el modelo tiene cosas
que compartir y proponer desde la visión de la educación comunitaria. 126
Por otra parte, la vinculación con las comunidades en las que se inserta la escuela es
una dimensión sustancial. El modelo plantea la participación comunitaria, desde la mirada de
la comunalidad, como eje de su quehacer educativo. He descrito cómo esta vinculación delata
también aquellos rastros de la historia de la escolarización en las comunidades, y también de la
historia de la intrusión del Estado, sus instituciones y sus estrategias de control en las regiones
indígenas. En la interrelación entre la ESCI y la comunidad se negocia también, en cierta
medida, el control del espacio escolar, en el que las autoridades se reservan sus derechos y se
las respeta. La secundaria, como modelo diferencial, ha generado ciertos debates a nivel
comunitario, en torno a sus características y el enfoque comunitario; esto sobre todo por parte
de quienes perciben que el modelo pudiera llegar a limitar las posibilidades de los jóvenes para
el acceso a conocimientos escolares que les permitan transitar al siguiente nivel escolar. Pero
también provoca la reflexión de los comuneros sobre el valor y el derecho de aprender y seguir
respetando las prácticas y los valores que se consideran comunitarios.
La misma inserción comunitaria aporta a las ESCI dinamismo, pues la interlocución con
algunas posturas encontradas no les permite quedarse estáticas; se suscitan cuestionamientos
sobre el propio quehacer formativo que hacen que el discurso educativo generado al interior
del modelo tienda a volver sobre sí mismo para buscar, en cierta medida, adecuar las
prácticas. Ello nace de, pero también obliga a conservar una postura dialógica; ha sido la
126
En el mes de mayo del 2014, me invitaron a asistir a un encuentro de la ESCI de Solaga con la
secundaria técnica de Talea de Castro, en un intercambio de experiencias entre docentes y estudiantes,
con demostraciones prácticas del diálogo de saberes desde una y otra mirada. En el mes de septiembre
del mismo año, a Zoogochí acudieron integrantes de mesas técnicas de educación secundaria de Valles
Centrales, para platicar “in situ” con estudiantes y docentes y aprender de la forma de hacer educación
secundaria que está proponiendo el modelo. Este interés se genera en el marco de la implementación
del PTEO en el estado, donde destaca el papel pionero de la experiencia. Los integrantes de la
coordinación impartieron una serie de talleres a docentes pertenecientes a la DEI a lo largo de mi
experiencia de campo, y a solicitud de la misma institución pública y sus integrantes.
437
misma exigencia de los padres de familia que ha hecho que el modelo adopte ciertos cambios
–como las jornadas académicas– para no dejar de lado el aprendizaje que posibilite el acceso a
otros espacios sociales.
438
acuerdo a las necesidades percibidas para la formación de los jóvenes y el futuro comunitario,
más allá de los estándares de la educación nacional.
439
La resignificación del espacio escolar y de sus funciones: aproximaciones a una nueva
educación indígena desde la comunidad
440
comenzar a deconstruir aspectos de fondo, más bien estructurales, de la educación
escolarizada. Son estos espacios los que, como se visualiza a través de la experiencia de las
ESCI, tienen el potencial de producir innovación y aportar a la resignificación del espacio
escolar, y específicamente, la educación escolar para los pueblos originarios.
Apostar por una educación relevante para los actores locales requeriría, de esta
manera, arraigar la escuela “en el suelo seguro de las comunidades” (Rengifo, 2009, p. 12),
entendiendo ello como un proceso de germinación en lugar de imposición, partiendo de la
relacionalidad, contextualidad y funcionalidad de los aprendizajes y de las formas de
enseñanza a impulsar. Beuchot (2012) en un sentido similar que es “la sabiduría de lo concreto
y circunstanciado, esto es, en contexto, una razón contextual, que es en la que necesitamos
formar ahora, después de tanto tiempo de razón abstracta, sin sentido del contexto” (p. 13).
En relación a ello, habría que hablar de la resignificación de la institución escolar, desde el
diálogo y la reflexión co-constructiva, como derecho colectivo, como parte de una
reivindicación de los pueblos originarios que permita a los mismos sujetos comunitarios
sembrar el futuro que anhelan. Esto incluye el derecho al reconocimiento de identidades y
formas de vida plurales, pero también a acceder, en condiciones de equidad, a los diferentes
espacios, universitarios, económicos y laborales, de la sociedad mayoritaria y formarse con
esas habilidades tan necesarias para negociar en igualdad de condiciones desde una
ciudadanía diferencial.
441
Las preguntas abiertas
Como tal, busca brindar las herramientas para negociaciones más horizontales entre
mundos de vida y tramas culturales y sociales diversas, pero también se encuentra sujeto a las
tensiones que existen entre estos y, en cierta medida, las reproduce al interior. La misma
dimensión etnopolítica, enfocada hacia la lucha por una mayor equidad en una sociedad
desigual y por ejercer el derecho a la autoría curricular de los pueblos originarios,
eventualmente, también polariza posiciones. Llega a restringir otras dimensiones del diálogo
en torno a la definición de la institución escolar a nivel comunitario, en cierta medida, auto-
limitando los procesos de apropiación local que desea impulsar. El mismo eje metodológico
que guía el modelo, convirtiendo el currículum en un proceso co-constructivo y arraigándolo
en las prácticas comunitarias como objetos de conocimiento, es un esquema que conlleva sus
propias rigideces. A pesar de su flexibilidad en lo que respecta a contenidos –no prescritos−
articula y enmarca las dimensiones de la participación de los diferentes actores; conserva
ciertas dimensiones del control escolar que han sido propias de la institución como tal, aunque
desde una postura diferencial.
Preguntas que emergen y a cuyo debate aporta el modelo giran en torno a algunos
aspectos entre los cuales quiero aludir a la reiteración de la cuestión de la autoría del
currículum (o de los currículos) de la educación de los pueblos originarios. El convenio 169 de
la OIT asienta el derecho de los pueblos a definir y conducir sus propias instituciones
educativas; esta atribución se disputa, en este escenario, sobre todo entre los “intermediarios
culturales y políticos” (De la Peña, citado en González Apodaca, 2006, p. 46), en el contexto
oaxaqueño, integrados por maestros como parte de la intelectualidad indígena adscritos a la
resistencia ante las políticas educativas nacionales, y el Estado al que, en una posición
ambigua, pertenecen. Baronnet (2009) señala en este contexto el papel del maestro indígena
442
federal que, comúnmente, no comparte las aspiraciones autonómicas de las comunidades en
las que se inserta sino que se posiciona desde sus intereses corporativos (p. 311). Es notorio
cómo en Zoogochí, en este sentido, los ciudadanos reconocen que la oposición local al modelo
de las ESCI partió de algunos integrantes de la comunidad quienes, ellos mismos, forman parte
del magisterio de la educación indígena.
En este marco, también las circunstancias más amplias en las que se inserta el modelo
juegan un papel relevante en los conflictos que al interior y en la interlocución con otros
actores se enfrentan. Una de ellas es, aun a pesar de que en Oaxaca existan experiencias de
educación comunitaria en los diferentes niveles educativos (Maldonado, 2016), la
desarticulación que se plantea en relación a otras modalidades escolares como una dificultad
que incide en moldear las percepciones de padres de familia, estudiantes y otros actores
comunitarios y sociales, al presentar ciertos retos para la trayectoria escolar de los niños y
jóvenes. En relación a ello, es evidente que la oferta de la educación comunitaria, aun al
adquirir un estatus singular en el estado de Oaxaca debido a su incorporación al panorama de
la educación institucionalizada, sigue situándose, en menor o mayor medida, en los márgenes
de un sistema, por lo demás, excluyente.
En este sentido, las condiciones sociales, económicas y políticas a nivel macro, de una y
otra manera, no dejan de condicionar y orientar demandas, decisiones y diálogos en torno a la
educación para las comunidades originarias. Frente a ello, también vale dejar abierta la
pregunta por los niveles de participación comunitaria en las tomas de decisiones curriculares
que la escuela como institución pero también como proyecto político. Baronnet (2009), en
este sentido, reconoce que “la escuela se vuelve el instrumento a partir del cual los actores
reproducen y transforman las estructuras sociales vigentes y las conciencias colectivas” (p.
294) – transformaciones que pueden intencionarse, por quien tenga el control escolar, en
diversas direccionalidades, dependiendo del proyecto social subyacente. Desde esta
443
perspectiva, la cuestión de la interculturalidad en educación, pero también más allá de ella, no
deja de ser un tema profundamente imbricado con debates políticos y sociales más amplios.
444
Referencias bibliográficas
Agrawal, A. (1995). Dismantling the divide between indigenous and scientific knowledge.
Development and Change, 26(3), 413-439. Recuperado de:
[Link]
[Link]
--------- (2002). El conocimiento indígena y la dimensión política de la clasificación. Revista
internacional de ciencias, (173), 6-18. Recuperado de:
[Link]
Aguirre, A. (2014). Guía para la formación docente de la Asignatura de Lengua y Cultura
Indígena para la Educación Secundaria. México: CGEIB/SEP. Recuperado de:
[Link]/isbn/[Link]
Ahuja, R. et al. (2007). Políticas y fundamentos de la educación intercultural bilingüe en
México. México, DF: CGEIB/SEP.
Alliaud, A., Suárez, D., Feldman, D. & Vezub, L. (2011). Pedagogos, docentes y relatos de
experiencia. Saberes pedagógicos y experiencias formativas producidas en la
trayectoria profesional. Anuario de Investigaciones en Ciencias de la Educación, pp.
438-448. Buenos Aires: UBA. Recuperado de:
[Link]
s/32.Alliaud_y_otros.pdf
Alsina, M. (1999). Comunicación intercultural. Barcelona: Anthropos Editorial.
Álvarez, C. & San Fabián, J.L. (2012). La elección del estudio de caso en investigación educativa.
Gazeta de Antropología, 28(1). Recuperado de: [Link]
Ander-Egg, E. (1993). La planificación educativa. Conceptos, métodos, estrategias y técnicas
para educadores. Buenos Aires: Editorial Magisterio del Río de la Plata.
Andrew Zurlinden, P. (2010). La identidad y el aprendizaje: una perspectiva social.
Multidisciplina, (6), 5-13. Recuperado de:
[Link]/multidisciplina/file_download/71/[Link]
Angarita-Ossa, J. & Campo-Ángel, J. (2015). La educación indígena en proceso: Sujeto, escuela
y autonomía en el Cauca, Colombia. Entramado, 11(1), 176-185. Recuperado de:
[Link]/pdf/2654/[Link]
Antolinez, I. (2013). Diversidad cultural en España y México. Un estudio comparativo sobre el
significado de la interculturalidad y su gestión en contextos locales. Tesis doctoral.
Sevilla: Universidad Pablo de Olavide.
445
Aoki, T.T. (1993). Legitimating lived curriculum towards a curricular landscape of multiplicity.
Journal of Curriculum and Supervision, 8(3), 255-268. Recuperado de:
[Link]
[Link]
Aparicio Wilhelmi, M. (2009). La libre determinación y la autonomía de los pueblos indígenas.
El caso de México. Boletín Mexicano de derecho comparado, año XLII(124), 13-38.
México: UNAM. Recuperado de:
[Link]
Aquino Centeno, S. (2015). Interrogando la costumbre y la legislación indígena: contribuciones
y horizontes de la antropología jurídica en Oaxaca. Nueva antropología, 26(78), 87-
117. Recuperado de:
[Link]
06362013000100005&lng=es&tlng=es.
Arias Valencia, M. (2000). La triangulación metodológica: sus principios, alcances y
limitaciones. Investigación y Educación en Enfermería, XVIII(1), 13-26. Recuperado de:
[Link]
Arnaut, A. & Giorguli, S. (2010). Introducción general. En: Arnaut, A. & Giorguli, S. (coord.). Los
grandes problemas de México, v. 7, pp. 13-32. México, D.F.: El Colegio de México.
Arratia, M. (2006). “En tiempo de lluvia y de cosecha faltan mucho los niños a la escuela”.
Desencuentros del calendario escolar y los ciclos de vida de comunidades campesinas
andinas agrocéntricas. En: PRATEC. Calendario agrofestivo en comunidades andino-
amazónicas y escuela, pp. 21-35. Lima, Perú: PRATEC.
--------- (2014). La naturaleza del saber y el saber de la naturaleza. Una aproximación pluralista
a las matrices epistémicas indígenas desde la práctica pedagógica. En: Zambrana, A.
(ed.). Pluralismo epistemológico. Reflexiones sobre la educación superior en el estado
plurinacional de Bolivia, pp. 163-184. Cochabamba: FUNPROEIB Andes, PROEIB Andes,
El Fondo de Asistencia Internacional de los Estudiantes y Académicos Noruegos, SAIH,
Universidad Mayor de San Simón, UMSS- Facultad de Humanidades y Ciencias de la
Educación, FHCE.
Ávalos, S., Ramírez Valverde, B., Ramírez Juárez, J., Escobedo, J. & Gómez, F. (2010). La
configuración de culturas juveniles en comunidades rurales indígenas de la Sierra
Norte de Puebla. Culturales, VI(12), 117-146. Recuperado de:
[Link]
11912010000200006
446
Ávila, A. (2014). La etnomatemática en la educación indígena: así se concibe, así se pone en
práctica. Revista Latinoamericana de Etnomatemática, 7(1), 19-49. Recuperado de:
[Link]/pdf/2740/[Link]
Ávila, O. (2007). Reinvenciones de lo escolar: tensiones, límites y posibilidades. En: Baquero,
R., Diker, G. & Frigerio, G. (comps.). Las formas de lo escolar, pp. 135-151. Buenos
Aires: Del Estante Editorial.
Ayuntamiento de Ixtlán de Juárez (2005). Ixtlán de Juárez. Laa Yetzi Laa. Plan para el desarrollo
integral, sustentable y pluricultural. México: Ayuntamiento de Ixtlán de Juárez.
Recuperado de:
[Link]
Bailey Moreno, J. & Flores Fahara, M. (2015). Condiciones y práctica docente en un modelo de
educación alternativo mexicano. Opción, 31(1), 916-936. Recuperado de:
[Link]/pdf/310/[Link]
Bakhtin, M. (1981). The dialogic imagination. Four essays. Austin: University of Texas Press.
Baronnet, B. (2009). Autonomía y educación indígena: Las escuelas zapatistas de las Cañadas
de la Selva Lacandona de Chiapas, México. Tesis doctoral. Colegio de México y
Universidad de París.
Barriga Villanueva, R. (2008). Miradas a la interculturalidad: el caso de una escuela urbana con
niños indígenas. Revista mexicana de investigación educativa, 13(39), 1229-1254.
Recuperado de [Link]
66662008000400009&lng=es&tlng=es
Barth, F. (1976). Los grupos étnicos y sus fronteras. México: Fondo de cultura económica.
Barthas, B. (1997). La comunidad indígena como organización, el caso de la Huasteca.
Ponencia. Encuentro de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA).
Guadalajara, México. Recuperado de:
[Link]
Bartolomé, M. A. (2006). Los laberintos de la identidad: procesos identitarios en las
poblaciones indígenas. Avá, (9), 28-48. Recuperado de:
[Link]
16942006000100003&lng=es&tlng=es.
--------- (2008). Oguerojerai (desplegarse). La etnogénesis del Pueblo Mbya-Guaraní. Ilha,
Revista de Antropología, 10(1), 105-140. Recuperado de:
[Link]
8034.2008v10n1p105/14869
Bartra, R. (2008). Culturas líquidas en la tierra baldía. El salvaje europeo. Buenos Aires: Katz.
447
Bastiani, J. & Bermúdez, F. (2014). La participación de padres de familia en la Educación
Indígena Intercultural Bilingüe (EIB) en la región Ch’ol de Chiapas. Revista
Interamericana de Educación de Adultos, año 37(1), 21-40. Recuperado de:
[Link]
Bello, A. (2004), Etnicidad y ciudadanía en América Latina. La acción colectiva de los pueblos
indígenas. Santiago de Chile: CEPAL, GTZ.
Bello Domínguez, J. (2009). El inicio de la educación bilingüe bicultural en las regiones
indígenas de México. Ponencia COMIE. Recuperado de:
[Link]
Bensusán, G. & Tapia, L. (2011). El SNTE: una experiencia singular en el sindicalismo mexicano.
El Cotidiano, (168), 17-32. Recuperado de:
[Link]
Berger, P. & Luckmann, T. (1986). La construcción social de la realidad. Buenos Aires:
Amorrortu.
Berlanga, B. (1995). Dignidad, identidad y autonomía: La cuestión ética como asunto central de
la educación indígena hoy. Sinéctica, (6), 1-10 Recuperado de:
[Link]
Bernstein, B. & Díaz, M. (1985). Hacia una teoría del discurso pedagógico. Revista Colombiana
de Educación (15). Recuperado de:
[Link]
Bertely, M. (1992). Adaptaciones docentes en una comunidad mazahua. Nueva Antropología,
XII(42), 101-120. Recuperado de: [Link]/pdf/159/[Link]
--------- (2000). Conociendo nuestras escuelas. Un acercamiento etnográfico a la cultura
escolar. México: Paidós Mexicana.
--------- (2005). Ética, ciudadanía y diversidad cultural. Implicaciones en torno al proceso de
escolarización y sus autores. Revista Intercontinental de Psicología y Educación, 7(2), 9-
26. Recuperado de: [Link]
--------- (2007). Conflicto intercultural, educación y democracia activa en México. Ciudadanía y
derechos indígenas en el movimiento pedagógico intercultural bilingüe en Los Altos, la
Región Norte y la Selva Lacandona de Chiapas. Perú: Fondo Editorial Pontificia
Universidad Católica del Perú, RIDEI, CIESAS.
Bertely, M., Dietz, G. & Díaz Tepepa, G. (2013). Introducción. En: Bertely, M., Dietz, G. Díaz
Tepepa, G. (coord.). Multiculturalismo y educación 2002-2011, pp. 21-39. México, D.F.:
COMIE, ANUIES.
448
Bertely, M., Saraví, G. & Abrantes, P. (2013). Adolescentes indígenas en México: derechos e
identidades emergentes. México, D.F.: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores
en Antropología Social/Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
Beuchot, M. (2012). Sobre la educación y la hermenéutica. Fermentario, (6), 1-13. Recuperado
de: [Link]/[Link]/fermentario/article/download/93/50
--------- (2014). Una hermenéutica analógica para nuestro tiempo. Horizontes Filosóficos:
Revista de Filosofía, Humanidades y Ciencias Sociales, 1(1), 11-22. Recuperado de:
[Link]
4
--------- (2015). La interculturalidad y la hermenéutica analógica. Revista Hermeneutic, (13).
Recuperado de:
[Link]
Bhabha, H. (2002). El lugar de la cultura. Buenos Aires: Ediciones Manantial SRL.
--------- (2003). El entre-medio de la cultura. En: Hall & Du Gay (comp.). Cuestiones de identidad
cultural. Buenos Aires: Amorrortu. pp. 94-106
Boege, E. & Carranza, T. (2009). Agricultura sostenible campesino-indígena, soberanía
alimentaria y equidad de género. Seis experiencias de organizaciones indígenas y
campesinas en México. México: PIDAASSA, Brot für die Welt, Xilotl Servicios
Comunitarios.
Bolívar, A. (2004). Ciudadanía y escuela pública en el contexto de diversidad cultural. RMIE,
9(20), 15-38. Recuperado de: [Link]
--------- (2006). El currículum como curso de la vida y la formación del profesorado. Revista de
Ciències de l'Educació, edició especial (Homenaje Vicent Ferreres), 25-44. Recuperado
de:
[Link]
rriculum_como_Curso_de_la_Vida_y_la_Formacion_del_Profesorado/links/54a5682c0
[Link]?origin=publication_detail
--------- (2009). Aprender a aprender a lo largo de la vida. En: Callejas Albiñana, A. & Jérez
García, O. (coords.). Competencias básicas. Multiárea Revista Didáctica, (4), 63-96
Recuperado de: [Link]
Bonfil Batalla, G. (1991). La teoría del control cultural en el estudio de procesos étnicos.
Revista Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, IV(12), 165-204. México:
Universidad de Colima. Recuperado de:
[Link]
449
--------- (2004). Pensar nuestra cultura. Revista Diálogos en la acción, primera etapa. México:
Dirección General de Culturas Populares e Indígenas. Recuperado de:
[Link]
[Link]
Bretón Solo de Zaldívar, V. (2013). Etnicidad, desarrollo y ‘Buen Vivir’: Reflexiones críticas en
perspectiva histórica. Revista Europea de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, (95),
71-95. Recuperado de:
[Link]
ERLACS/95(2013)October([Link])-[Link]
Briones, C. (2007). La puesta en valor de la diversidad cultural: implicancias y efectos. Revista
Educación y Pedagogía, XIX(48), 37-51. Recuperado de:
[Link]
6096
--------- (2008). Formaciones de alteridad: contextos globales, procesos nacionales y
provinciales En: Briones, C. (comp.). Cartografías Argentinas Políticas indigenistas y
formaciones provinciales de alteridad, pp. 9-36. Buenos Aires: Antropofagia.
Briseño, J. (2013). La formación de profesores indígenas en conocimiento local y multilingüe: el
caso de la Licenciatura en Educación Media Superior Comunitaria (LEMSC).
Academicus, 1(3), 34-39. Recuperado de:
[Link]/images/academicus/Numero_3/[Link]
--------- (2015). Entrevistas comunitarias, la recuperación del conocimiento comunitario desde
la escuela. El caso de las Secundarias Comunitarias Indígenas, Oaxaca, México.
Archivos Analíticos de Políticas Educativas, 23(95). Recuperado de:
[Link]
Bronfenbrenner, U. (1987). La ecología del desarrollo humano. Barcelona: Paidós.
Butte, G. (2008). Suture and the narration of subjectivity in film. Poetics Today, 29(2), 277-308.
Recuperado de: [Link]
Cabrero Mendoza, E. & García, C. (2010). La agenda de políticas públicas en ciudades
mexicanas durante el siglo XX: ¿cien años de soledad municipal? Estudios
Demográficos y Urbanos, 25(1), 133-173. Recuperado de:
[Link]
Cacho Alfaro, M. (2004). Profesores, trayectoria e identidades. Revista Latinoamericana de
Estudios Educativos (México), XXXIV(3), 69-112. Recuperado de:
[Link]
450
Caffentzis, G. & Federici, S. (2015). Comunes contra y más allá del capitalismo. El Apantle, (1),
53-71. Recuperado de: [Link]
contra-y-m%C3%A1s-all%C3%[Link]
Candela, A., Ibarrola, M., Mercado, R. & Rockwell, E. (2012). Comentarios generales al plan
para la transformación de la educación de Oaxaca (PTEO). México: CINVESTAV.
Cantú, M. (comp.) (2006). Experiencias innovadoras en educación intercultural. Vol. 2. México,
D.F.: CGEIB/SEP.
Capdevielle, J. (2011). El concepto de habitus: “Con Bourdieu y contra Bourdieu”. Anduli.
Revista Andaluza de Ciencias Sociales, (10), 31-45. Recuperado de:
[Link]
Cardona Fuentes, P. D. (2014). Diseño y desarrollo de recursos educativos para la enseñanza
bilingüe de matemáticas en primer ciclo de primaria en el Istmo de Tehuantepec. Tesis
de maestría. Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro. Recuperado de:
[Link]/bitstream/123456789/2377/1/[Link]
Castillo Collado, M. (2009). Las implicancias del trabajo en la cultura andina y occidental y su
tratamiento en la educación intercultural. En: Rengifo, G. Epistemologías en la
educación intercultural. Memorias del II taller sobre educación intercultural y
epistemologías emergentes, pp. 184-195. Lima, Perú: PRATEC.
Cerdà Fiol, A. (2011). Repercusiones de la globalización en la inmigración y en el trabajo. En:
García Castaño, F. & Kressova, N. (coords.). Actas deI I. Congreso Internacional sobre
Migraciones en Andalucía, pp. 1923-1932. Granada: Instituto de Migraciones.
Chávez López, O. (2011). Elementos y condiciones para la formación de capital social
multicomunitario en la Sierra Juárez de Oaxaca: el caso de los pueblos unidos del
rincón. Tesis de maestría. Montecillo, Texcoco: Colegio de Postgraduados – Institución
de enseñanza e investigación en ciencias agrícolas. Recuperado de:
[Link]
C_Desarrollo_%20Rural_2011.pdf
Chevallard, Y. (1991). La transposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado. Buenos
Aires: Aique.
Cisterna Cabrera, F. (2005). Categorización y triangulación como procesos de validación del
conocimiento en investigación cualitativa. Theoria, 14(1), 61-71. Recuperado de:
[Link]/pdf/299/[Link]
CGEIB (2013). Desarrollo curricular intercultural de la Asignatura de Lengua y Cultura Indígena
para la Educación Secundaria en México. México: CGEIB/SEP. Recuperado de:
[Link]/isbn/[Link]
451
--------- (2014). Programa Especial de Educación Intercultural 2014-2018. México: CGEIB/SEP.
Recuperado de: [Link]/isbn/PEEI_2014_2018.pdf
Comboni Salinas, S. & Juárez Núñez, J. (2013). Las interculturalidad-es, identidad-es y el
diálogo de saberes. Reencuentro, (66), 10-23. Recuperado de:
[Link]/pdf/340/[Link]
--------- (2014). La interculturalidad, un diálogo crítico en la diversidad. Una mirada desde la
educación. Ciencia desde el Occidente, 1(1), 13-24. Recuperado de:
[Link]/portal/images/archivos/cienciadesdeeloccidente/revista_1.pdf
Comisión Nacional de Derechos Humanos (2016). Comunicado de Prensa DGC/258/16:
Propone CNDH a la SEP la participación activa de las niñas y los niños en el proceso de
revisión y consolidación del modelo educativo. México: CNDH. Recuperado de:
[Link]/sites/all/doc/Comunicados/2016/Com_2016_258.pdf
CONAFE (2011). Enseñar en la Secundaria Comunitaria. Modelo educativo. México: CONAFE.
--------- (2016). CONAFE en cifras. Educación comunitaria. Recuperado de:
[Link]
[Link]
CONAPO (2015). Capítulo 4. Cambios en los indicadores de marginación en México, 2010-2015.
En: CONAPO. Índice de marginación por entidad federativa y municipio 2015, pp. 39-
57. México: CONAPO. Recuperado de:
[Link]
CONEVAL (2014). Pobreza en México Resultados de pobreza en México 2014 a nivel nacional y
por entidades federativas. Anexo estadístico entidades 2010-2014. Recuperado de:
[Link]
Connell, R. (2006). Conocimiento indígena y poder global: lecciones de los debates africanos.
Nómadas, (25), 86-97. Recuperado de:
[Link]
cimiento_indigena_y_poder_global.pdf
Corona Berkin, S. (2009). Entre voces-Entre culturas. La autoría dialógica hacia la participación
en el espacio público. Decisio, (24), 15-19. Recuperado de:
[Link]/decisio/images/pdf/decisio_24/decisio24_saber2.pdf
Corona Caraveo, Y. (2010). Cambio y continuidad cultural. Algunas metáforas. En: Anuario de
Investigación 2010, pp. 571-587.
México DF: UAM-X, CSH, Depto. de Educación y Comunicación. Recuperado de:
[Link]
452
Coronado Malagón, M. (2013). La cultura etnomagisterial en Oaxaca: entre lo institucional, lo
sindical y la retórica etnicista. Ponencia. XII Congreso Nacional de Investigación
Educativa. México: COMIE. Recuperado de:
[Link]
Coronado Suzán, G. (1995). La resistencia lingüística como instrumento de lucha política.
Anales de Antropología, (32), 179-189. Recuperado de:
[Link]/[Link]/antropologia/article/download/347/331
Covarrubias Villa, F. (2000). Manual de Técnicas y procedimientos de investigación social desde
la epistemología dialéctica crítica. Oaxaca: Colegio de Investigadores en Educación de
Oaxaca.
Crisóstomo, L. J. (2010). Relato de un proceso de investigación compartido con el pueblo maya
en Guatemala. En: En: Llorente, J., Kantasalmi, K. & Simón, J. (eds.) Aproximando el
conocimiento indígena. Complejidades de los procesos de investigación, pp. 75-104.
Helsinki: Instituto de Ciencias del Comportamiento.
Crispín, M. (coord.) (2004). Experiencias innovadoras en educación intercultural. Vol.1. México:
CGEIB/SEP.
Cruces, F. (2003). Etnografías sin final feliz. Sobre las condiciones de posibilidad del trabajo de
campo urbano en contextos globalizados. Revista de Dialectología y Tradiciones
Populares, 58(2), 161-178. Recuperado de: [Link]
[Link]/pdf/puntodefuga/141022etnografia_sin_final_feliz_COMPLETO.pdf
--------- (2004). Los límites de la traducibilidad. Variaciones sobre un tema de Laura Bohannan.
En: Fernández Moreno, N. (comp.). Lecturas de Etnología: Una introducción a la
comparación en antropología, pp. 305-315. Madrid: UNED. Recuperado de: [Link]
[Link]/fez/eserv/bibliuned:500383-Libros-5620/[Link]
Cummings, S. & Van Zee, A. (2005). Communities of practice and networks: reviewing two
perspectives on social learning. Knowledge Management for Development Journal, 1
(1), 8-22. Recuperado de: [Link]
Cunliffe, A. (2010). Retelling tales of the field. In search of organizational ethnography.
Organizational Research Methods, 13(2), 224-239. Recuperado de:
[Link]
_retelling_tales_ofthe_field_in_searchof_organizational_ethnography_20_years_on.p
df
Czarny, G. (2007). Pasar por la escuela: metáfora que guarda distintas caras para abordar la
relación comunidades indígenas y escolaridad. RMIE, 12(34), 921-950. Recuperado de:
[Link]/[Link]?id=14003406
453
--------- (2016). Políticas Educativas y complicidades para dar cabida a las(s) diversidad(es). En:
Ocampo González, A. (coord.). Cuadernos de Educación Inclusiva. 1: Los Rumbos de la
Educación Inclusiva en Latinoamérica en los inicios del Siglo XXI: Cartografías para
modernizar el enfoque, pp. 154-164. Recuperado de:
[Link]
De Aguinaga, R. (2010). Tatuutsi Maxakwaxí. Una experiencia indígena de educación
autonómica. ITESO: Guadalajara.
DEI (2014). Documento Base de la Educación de los Pueblos Originarios. DEI: Oaxaca.
De la Peña, G. (1995). La ciudadanía étnica y la construcción de los indios en el México
Contemporáneo. Revista Internacional de Filosofía Política, (6), 116-140. Recuperado
de: [Link]
AF7C-F8A8-0F8C-9B7122B9205D/ciudadania_etnica.pdf
--------- (1999). Territorio y ciudadanía étnica en la nación globalizada. Desacatos, año 1(1), 13-
27. Recuperado de: [Link]/pdf/139/[Link]
--------- (2000). La modernidad comunitaria. Desacatos, año 2(3), 51-61. Recuperado de:
[Link]
--------- (2002). La educación indígena. Consideraciones Críticas. Sinéctica (20), 46-53.
Recuperado de: [Link]
[Link]
De la Torre, R. (1997). La comunicación intersubjetiva como fundamento de objetivación
etnográfica. Comunicación y Sociedad, (30), 149-173. Recuperado de:
[Link]
Delattre, R. (1978). Ritual resourcefulness and cultural pluralism. Soundings: An
interdisciplinary Journal, 61(3), 281-301. Recuperado de:
[Link]
Deleuze, G. & Guattari, F. (2002). Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Valencia: Pre-
textos.
Delgado, M. (2008). Las participaciones sociales en la educación preescolar y desarrollo de
competencias para la participación infantil: Cuatro estudios de caso. Resumen. México:
ACUDE. Recuperado de:
[Link]
Denzin, N. (2001). The reflexive interview and a performative social science. Qualitative
Research, 1(1), 23-46. London, Thousand Oaks, CA and New Delhi: SAGE Publications.
Recuperado de: [Link]
454
Denzin, N. & Lincoln, Y. (2008). Introduction: critical methodologies and indigenous inquiry. En:
Denzin, N., Lincoln, Y. & Tuhiwai, L. Handbook of critical and indigenous
methodologies, pp. 21-31. London, Thousand Oaks, CA and New Delhi: SAGE
publications.
Denzin, N., Lincoln, Y. & Tuhiwai, L. (2008). Handbook of critical and indigenous methodologies.
London, Thousand Oaks, CA and New Delhi: SAGE publications.
Devillard, M., Franzé, A. & Pazos, A. (2012). Apuntes metodológicos sobre la conversación en el
trabajo etnográfico. Política y Sociedad, 49(2), 353-369. Recuperado de:
[Link]
DeWalt, K. & DeWalt, B. (2002). Participant Observation: A Guide for Fieldworkers. Walnut
Creek, California: AltaMira Press. Recuperado de:
[Link]
DGEI (s/f). Breve historia. México: DGEI. Recuperado de:
[Link]
--------- (2008). Lengua indígena. Parámetros curriculares. Educación Básica. Primaria Indígena.-
México: DGEI/SEP.
--------- (2010). Marco curricular de la Educación Inicial Indígena. Un campo de la diversidad.
Fascículos I-V. México: DGEI/SEP.
Diario Oficial de la Federación (2015, 17 de diciembre). Sentencia dictada por el Tribunal Pleno
en la Acción de Inconstitucionalidad 83/2015 y sus acumuladas 86/2015, 91/2015 y
98/2015, promovidas por el Partido Político Local Unidad Popular; Partido
Socialdemócrata de Oaxaca; Partido Acción Nacional y Partido Movimiento Ciudadano.
México: Secretaría de Gobernación. Recuperado de:
[Link]
Díaz, D. (2009). Conocimientos escolares y cotidianos en el aula de la escuela rural. I Congreso
Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología/XVI Jornadas de
Investigación/Quinto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR.
Buenos Aires: Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires. Recuperado de:
[Link]
Díaz Gómez, F. (2007). Comunidad y comunalidad. En: Robles, S. & Cardoso, R. (comps.).
Floriberto Díaz. Comunalidad, energía viva del pensamiento, pp. 34-50. México: UNAM.
Díaz-Barriga Arceo, F. (2003). Enseñanza situada y estrategias para el aprendizaje significativo
Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5(2). Recuperado de:
[Link]/redie/article/download/85/151
455
--------- (2012). Reformas curriculares y cambio sistémico: una articulación ausente pero
necesaria para la innovación. RIES, III(7), 23-40. Recuperado de:
[Link]
Díaz de Rada, A. (2008). ¿Dónde está la frontera? Prejuicios de campo y problemas de escala
en la estructuración étnica en Sápmi. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares,
LXIII(1), 187-235. Recuperado de:
[Link]
--------- (2012). El taller del etnógrafo. Materiales y herramientas de investigación etnográfica.
España: Editorial UNED.
--------- (2013). Etnografía de la escuela más allá de la etnografía y de la escuela: tensiones
disciplinares y aplicabilidad de los saberes etnográficos. Educación y Futuro, (29), 13-
39. Recuperado de: [Link]
Dietz, G. (1999). La comunidad p’urhépecha es nuestra fuerza. Etnicidad, cultura y región en un
movimiento indígena de México. Quito: Abya Yala.
--------- (2000). Entre Estado-nación y comunidad indígena: la identidad del magisterio bilingüe
purhépecha en México. Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, 11
(2). Recuperado de: [Link]
--------- (2007). Keyword: Cultural Diversity. A Guide through the debate. Zeitschrift für
Erziehungswissenschaften, año 10(1), 7-30. Wiesbaden: Verlag für
Sozialwissenschaften. Recuperado de:
[Link]
--------- (2009). Los actores indígenas ante la “interculturalización” de la educación superior en
México: ¿empoderamiento o neoindigenismo? En: Revista Latinoamericana de
Educación Inclusiva, 3(2), 55-75. Santiago de Chile: Universidad Central de Chile.
Recuperado de: [Link]
--------- (2011). Hacia una etnografía doblemente reflexiva: una propuesta desde la
antropología de la interculturalidad. AIBR Revista de Antropología Iberoamericana,
6(1), 3-26. Recuperado de: [Link]
--------- (2013). Comunidad e Interculturalidad entre lo propio y lo ajeno: hacia una gramática
de la diversidad. En: Baronnet, B. y Medardo, T. (coords.). Educación e
Interculturalidad. Política y políticas, pp. 177-199. Cuernavaca: CRIM/UNAM.
--------- (2014). La etnografía como artesanía. Desacatos, (46), 223-225. Recuperado de:
[Link]
456
Dietz, G. & Mateos, L. (2011). Interculturalidad y Educación Intercultural en México: Un análisis
de los discursos nacionales e internacionales en su impacto en los modelos educativos
mexicanos. México: CGEIB/SEP.
Donolo, D. (2009). Triangulación: Procedimiento incorporadoa nuevas metodologías de
investigación. Revista Digital Universitaria, 10(8). Recuperado de:
[Link]
Durin, S. & Rojas, A. (2005). El conflicto entre la escuela y la cultura huichola. Traslape y
negociación de tiempos. Relaciones. Estudios de historia y sociedad, XXVI(101), 148-
190. Recuperado de: [Link]
Durston, J. (1995). La participación comunitaria en la gestión de la escuela rural. En: Cohen, E.
(ed.). Educación, eficiencia y equidad, pp. 119-147. Santiago: CEPAL/OEA/Ediciones
Sur.
El Colegio de la Frontera Sur (s/f). Caracterización y enriquecimiento de la milpa campesina.
En: FORDECYT. “Gestión y estrategias de manejo sustentable para el desarrollo
regional en la cuenca hidrográfica transfronteriza Grijalva”, Subproyecto
Enriquecimiento de Milpas y Huertos. Recuperado de:
[Link]
rtantes/A31-43_Reporte_sobre_milpas.pdf
Elías, M. (2015). La cultura escolar: Aproximación a un concepto complejo. Revista Electrónica
Educare, 19(2), 285-301. Recuperado de: [Link]
ESCI/IEEPO (2004). Proyecto de secundaria para la atención de comunidades pertenecientes a
los pueblos originarios del estado de Oaxaca. Manuscrito. Oaxaca: ESCI/IEEPO.
--------- (2007). Secundaria para la atención de comunidades pertenecientes a los pueblos
originarios de Oaxaca. (Versión sintética). Oaxaca: ESCI/IEEPO.
--------- (2009a). El Consejo Representativo. Manual. Oaxaca: ESCI/IEEPO.
--------- (2009b). Manual de seguimiento en la escuela secundaria comunitaria. Oaxaca:
ESCI/IEEPO.
--------- (2009c). Manual del educador comunitario. Proyectos de aprendizaje. Oaxaca:
ESCI/IEEPO.
Escobar, A. (2005). Más allá del Tercer Mundo. Globalización y diferencia. Bogotá: ICANH
Instituto Colombiano de Antropología e Historia.
Escudero Muñoz, J. (2009). Comunidades docentes de aprendizaje, formación del profesorado
y mejora de la educación. Ágora para la educación física y el deporte, (10), 7-31.
Recuperado de: [Link]
457
Espitia Vásquez, U. (2006) ¿Instituir ciudadanía desde la niñez? Nómadas, (24), 225-237.
Recuperado de: [Link]
Esteban Ortega, J. (2011). La condena hermenéutica. Ensayo sobre filosofía de la ambivalencia
educativa. Barcelona: Editorial UOC.
Estrada, M. J. (2014). La prospectiva de la participación social en la educación en México el
punto de vista de los especialistas. Revista Brasileira de Educação, 19(58), 731-753.
Recuperado de: [Link]
Ezpeleta, J. (1992). El trabajo docente y sus condiciones visibles. Nueva Antropología, XII(42),
27-42. Recuperado de: [Link]
Ezpeleta, J. & Rockwell, E. (1983). Escuela y clases subalterna. Cuadernos Políticos, (37), 70-80.
Recuperado de:
[Link]
[Link]
Facuse, M. (2003). Una epistemología pluralista. El anarquismo de la ciencia de Paul
Feyerabend. Cinta de moebio, (17), 148-161. Recuperado de:
[Link]
Feixa, C. (1998). Las culturas juveniles en México. En: SEP. El reloj de arena. Culturas juveniles
en México, pp. 94-111. México: SEP-Causa Joven (Jóvenes 4). Recuperado de:
[Link]
niles_en_Mexico.pdf
Fierro, C., Tapia, G. & Rojo, F. (2009). La descentralización educativa en México. Un recuento
analítico. México: OCDE. Recuperado de: [Link]
Flores Crespo, P. & Ramírez, A. (2015). La Participación Social en la Escuela en México. Una
Revisión de Literatura. REICE, 13(3), 77-94. Recuperado de:
[Link]
Flores Cruz, C. (1999). El sistema electoral por usos y costumbres: el caso de los municipios
indígenas del estado de Oaxaca. En: Orozco, J. (comp.). Democracia y representación
en el umbral del siglo XXI. México: Instituto de Investigaciones Jurídicas/ UNAM.
Recuperado de: [Link]/libros/1/238/[Link]
Follér, M. (2002). Del conocimiento local y científico al conocimiento situado e híbrido -
ejemplos de los shipibo-conibo del Este peruano. Anales, (5), 61-84. Ejemplar dedicado
a: Conocimiento, salud y derechos indígenas en la Amazonía. Recuperado de:
[Link]
Foucault, M. (1998). Genealogía del racismo. Argentina: Altamira.
458
Frank, K. (1998). Chapter 5: Quantitive methods for studying social contexts in multilevels and
through interpersonal relations. Review of Research in Education, (23), 171- 216.
Recuperado de:
[Link]
Social%20Context%20in%20Multilevels%20and%20through%20Interpersonal%20Relat
[Link]
Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.
Frigerio, G., Poggi, M. & Tiramonti, G. (1992). Capítulo 1: Las instituciones educativas y el
contrato histórico. En: Frigerio, G., Poggi, M. & Tiramonti, G. Las instituciones
educativas. Cara y ceca, pp. 13-31. Buenos Aires: Troquel.
Galeano, E. (2004). Las venas abiertas de América Latina. México: Siglo XXI.
Gallardo García, E. (2012). Lo público en los procesos comunitarios de los pueblos indígenas en
México. Polis [En línea], (31). Recuperado de: [Link]
Gallardo Gutiérrez, A. (2013). Discriminación y racismo en el sistema educativo mexicano:
claves desde las reformas educativas de la primera década del siglo XXI. Ponencia. XII
Congreso Nacional de Investigación Educativa. México: COMIE. Recuperado de:
[Link]
García Chueca, E. (2014). Aprender del Sur. El pensamiento de Boaventura de Sousa Santos en
la transición paradigmática. Alice Working Paper no. 1. Centre for Social Studies.
Combria: University of Combria. Recuperado de: [Link]/en/wp-
content/uploads/2014/03/1.-[Link]
García Leyva, J. (2012). Oralidad, historia y educación de Na Savi. En: García Leyva, J. y et. al. De
la oralidad a la palabra escrita. Estudio sobre el rescate de las voces originarias en el
Sur de México, pp. 115-138. México: El Colegio de Guerrero A.C.
Gasché, J. (2004). Hacia una propuesta curricular intercultural en un mundo global. Ponencia.
En: Rodríguez, M.A. (comp.). Foro Latinoamericano de Interculturalidad, Educación y
Ciudadanía, pp. 177-200. México: CGEIB/SEP, Contracorriente, Observatorio
Ciudadano de la Educación, FLAPE.
--------- (2008). Niños, maestros, comuneros y escritos antropológicos como fuentes de
contenidos indígenas escolares y la actividad como punto de partida de los procesos
pedagógicos interculturales: Un modelo sintáctico de cultura. En: Bertely, M., Gasché,
J. & Podestá, R. (coords.) (2008). Educando en la diversidad. Investigaciones y
experiencias educativas interculturales y bilingües, pp. 279-365. Quito, Ecuador: Abya-
Yala.
459
--------- (2010). De hablar de la educación intercultural a hacerla. Mundo amazónico, (1), 111-
134. Recuperado de:
[Link]/[Link]/imanimundo/article/download/9414/13865
--------- (2014). La ignorancia reina, la estupidez domina y la conchudez aprovecha. Engorde
neoliberal y dieta bosquesina. En: Delgado Ramos, G. (coord.). Buena vida, buen vivir:
imaginarios alternativos para el bien común de la humanidad, pp. 363-398. Colección
Debate y Reflexión. México: UNAM/Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en
Ciencias y Humanidades.
Geertz, C. (1992). La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.
Ghiso, A. (2001). Potenciando la diversidad. (Diálogo de saberes, una práctica hermenéutica
colectiva). Boletín Electrónico Surá, (54). Universidad de Costa Rica. Recuperado de:
[Link]
Giddens, A. (1995). La constitución de la sociedad. Bases para la teoría de la estructuración.
Buenos Aires: Amorrortu.
Gigante, E.; Díaz Couder, E.; Pellicer, A. & Olarte, E. (2001). Libros de texto y diversidad
cultural. Los libros en lenguas indígenas. RMIE, 6(12). Recuperado de:
[Link]
Giménez, G. (1997). Materiales para una teoría de las identidades sociales. Frontera Norte,
9(18), 9-28. Recuperado de: [Link]
f18_Materiales_para_una_teor%EDa_de_las_identidades_sociales.pdf
--------- (2000). Identidades étnicas: estado de la cuestión. En: Reina, L. Los retos de la etnicidad
en los Estados-nación del siglo XXI, pp. 45-70. México: Centro de Investigaciones y
Estudios Superiores en Antropología Social, Instituto Nacional Indigenista, Miguel
Ángel Porrúa.
--------- (2010). La cultura como identidad y la identidad como cultura. En: Llanos, G., Grueso,
D. & Rodríguez, M. (coords.) (2010). Identidad, cultura y política. Perspectivas
conceptuales, miradas empíricas, pp. 35-60. Cali: Honorable Cámara de Diputados,
Universidad del Valle, Miguel Ángel Porrúa.
Gimeno Sacristán, J. (1991). El currículum. Una reflexión sobre la práctica. Morata. Madrid:
Ediciones Morata.
Girón, A. (2006). La lengua como instrumento de aprendizaje escolar. Programa Internacional
de Becas de Posgrado para Indígenas. México: Ford/CIESAS. Recuperado de:
[Link]
Glaser, B. & Strauss, A. (1967). The discovery of grounded theory. Strategies for qualitative
research. New York: Aldine Publishing Company.
460
Gobierno del estado de Oaxaca (2011a). Segundo informe de Gobierno. Oaxaca: Gobierno del
Estado. Recuperado de: [Link]/transparencia/segundo-informe-de-
gobierno/
--------- (2011b). Planes regionales de desarrollo de Oaxaca. 2011-2016. Región Sierra Norte.
Oaxaca: Secretaría de Finanzas/GobOax.
--------- (2015). Gabino Cué Monteagudo. Quinto informe de Gobierno. Gobierno del estado
libre y soberano de Oaxaca. Anexo estadístico. Oaxaca: GobOax. Recuperado de:
[Link]
Gómez Arévalo, A. (2010). Ideas y pensamientos educativos en América Latina: de la
escolástica colonial al posneoliberalismo educativo. Revista Latinoamericana de
Estudios Educativos (México), XL(2), 115-152. Recuperado de:
[Link]
González Apodaca, E. (2006). Etnicidad, intermediación y escuela: tres iniciativas de
bachillerato intercultural en la región mixe. Tesis doctoral. México: UAM Iztapalapa.
--------- (2009). Acerca del multiculturalismo, la educación intercultural y los derechos
indígenas en las Américas. CPU-e, (9), 1-11. Recuperado de:
[Link]
--------- (2010). Una experiencia de apropiación de la pedagogía inductiva intercultural entre
maestros y formadores de docentes en Oaxaca, México. Cuadernos Interculturales,
8(14), 227-243. Recuperado de: [Link]
--------- (2013). Apropiación étnica de la escuela entre los pueblos mixes de Oaxaca. Perfiles
Educativos, XXXV(141), 65-83. México: IISUE-UNAM. Recuperado de:
[Link]
González Apodaca, E. & Cornelio, M. (2013). La problemática en escuelas indígenas de Oaxaca
en la experiencia de sus maestras y maestros. Oaxaca, México: CIESAS/UNICEF
González Apodaca, E. et al. (2012). Oaxaca. En: Jiménez Naranjo, Y. & Mendoza Zuany, G.
(coords.). Evaluación integral, participativa y de política pública en educación indígena
desarrollada en las entidades federativas, pp. 381-618. México: DGEI.
González Apodaca, E. & Rojas Cortés, A. (2013). Proyectos locales, autonomía educativa y
resistencia indígena. En: Bertely, M., Dietz, G. & Díaz Tepepa, G. (coords.).
Multiculturalismo y Educación 2002-2011, pp. 383-414. México: COMIE.
González Muñoz, J. (2010) La territorialidad de los pueblos originarios: una historia de
despojos y violaciones en el Abya Yala. Cadernos do LEPAARQ – Textos de
antropología, arqueología e patrimonio, 7(13/14), 11-25. Brasil: Editora da UFPEL.
461
González Rial, R. & Haye, A. (2015). Alteración del concepto de etnicidad desde la experiencia
de las tejedoras mapuche del sur de Chile. Psicología USP, 26(3), 441-452. Recuperado
de: [Link]/pdf/pusp/v26n3/[Link]
Granja Castro, J. (2010). Procesos de escolarización en los inicios del siglo XX. La instrucción
rudimentaria en México. Perfiles Educativos, XXXII(129), 64-83. Recuperado de:
[Link]/[Link]?script=sci_arttext&pid...26982010000300005
Grimson, A. (2000). Interculturalidad y comunicación. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma.
--------- (2008). Diversidad y cultura. Reificación y situacionalidad. Tabula Rasa, (8), 45-67.
Recuperado de: [Link]
Grossberg, L. (2009). El corazón de los estudios culturales: contextualidad, construccionismo y
complejidad. Tabula Rasa, (10), 13-48. Recuperado de:
[Link]
Grupo Mesófilo A.C. (2000). Ordenamiento territorial de la comunidad de Santa María
Zoogochí, Ixtlán, Oaxaca. Etapa 1: Diagnóstico y sistematización de la información.
Oaxaca: Grupo Mesófilo.
--------- (2013). Oaxaca, diagnóstico del sector forestal. Oaxaca: Grupo Mesófilo A.C.
Recuperado de:
[Link]
Guber, R. (2001). La etnografía, método, campo y reflexividad. Bogotá: Grupo Editorial, Norma.
Guerra Arias, F. (2006). La etnografía reflexiva en el campo de la migración del diario de una
emigrante: la partida. Revista Sociedad y Economía, (11), 98-111. Recuperado de:
[Link]/[Link]/sye/article/download/154/162
Guillén, C. (2008). Los rituales escolares en la escuela pública polimodal argentina. Avá. Revista
de Antropología, (12), 137-154. Recuperado de:
[Link]/pdf/1690/[Link]
Gutiérrez González, C. (2014). Escolarización y etnicidad en la región triqui alta: la escuela
primaria Emiliano Zapata, una experiencia de apropiación étnica escolar. Tesis de
maestría. Oaxaca: CIESAS.
Gutiérrez Herrera, L. & Rodríguez Garza, F. (1997). El pensamiento educativo en el México
posrevolucionario. Revista de la Educación Superior, 26(103). Recuperado de:
[Link]
Gutiérrez Narváez, R. (2011). Dos proyectos de sociedad en Los Altos de Chiapas. Escuelas
secundarias oficial y autónoma entre tsotsiles de San Andrés. En: Baronnet, B., Mora
Bayo, M. & Stahler-Sholk, R. (coords.). Luchas “muy otras”. Zapatismo y autonomía en
462
las comunidades indígenas de Chiapas, pp. 237-266. México: UAM-Xochimilco, CIESAS,
UNACH.
Hall, K. & Murphy, P. (2008). Introduction. En: Murphy, P., Hall, K. & Soler, J. Pedagogy and
Practice: culture and identities, pp. IX-XIV. London: SAGE.
Hall, S. (2003). Introducción: ¿quién necesita “identidad”? En: Hall & Du Gay (comp.)
Cuestiones de identidad cultural, pp. 13-39. Buenos Aires: Amorrortu.
Heath, S. (1981). Questions of Cinema. Bloomington: Indiana University Press.
Hecht, A. (2006). De la familia wichí a la escuela intercultural bilingüe: procesos de
apropiación, resistencia y negociación (Formosa, Argentina). Cuadernos Interculturales,
4(6), 93-113. Recuperado de: [Link]/[Link]?id=55200605
------------ (2013). Del adultocentrismo a la agencia infantil: un enfoque desde la socialización
lingüística. Revista Infancias Imágenes, 12(1), 7-17. Recuperado de:
[Link]/descarga/articulo/[Link]
Henning, P. (2004). Everyday cognition and situated learning. En: Jonassen, D. (ed.). Handbook
of Research on Educational Communications and Technology . Mahwah, NJ: Lawrence
Erlbaum Associates, pp. 143-168. Recuperado de: [Link]/edtech/[Link]
Hernández, R. (2013). La formación del gestor intercultural para desarrollo: el caso de los
alumnos de la orientación en sustentabilidad UVI Las Selvas. Tesis de maestría. Xalapa:
Universidad Veracruzana.
Hernández Navarro (2011). Maestros y nación. La CNTE a 32 años de vida. El Cotidiano, (168),
47-60. Recuperado de: [Link]/pdf/325/[Link]
Instituto de Desarrollo Económico y Social (2001). De las notas de campo a la teoría.
Descubrimiento y redefinición de nagual en los registros chiapanecos de Esther
Hermitte. Alteridades, 11(21), 65-79. Recuperado de
[Link]
IEEPO/SNTE/Sección 22 (2012). Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca.
Oaxaca: IEEPO. Recuperado de:
[Link]
20Educaci%C3%B3n%20Oaxaca%20PTEO_IEEPO-SNTE%[Link]
INEE (2016). La educación obligatoria en México. Informe 2016. México: INEE. Recuperado de:
[Link]
INEGI (s/f). Localidades geoestadísticas - archivo histórico - consulta. Marco Geoestadístico
Nacional. México: INEGI. Recuperado de:
[Link]
--------- (2004). La población hablante de lengua indígena en Oaxaca. México: INEGI.
463
--------- (2015a). Principales resultados de la Encuesta intercensal 2015. Oaxaca. México: INEGI.
Recuperado de: [Link]
content/uploads/2016/02/[Link]
--------- (2015b). Encuesta intercensal 2015. Principales resultados. Presentación. México:
INEGI. Recuperado de:
[Link]
015/doc/eic_2015_presentacion.pdf
Ixtlan District municipalities (s/f). En: Wikimedia Commons. Recuperado de:
[Link]
Jaramillo, D. & Berrío, L. (2011). Dialogía entre prácticas sociales y prácticas escolares en la
escuela indígena. Ponencia. XIII Conferencia interamericana de educación matemática
(CIAEM), Recife. Recuperado de: [Link]/CDS/XIIICIAEM/artigos/[Link]
Jiménez Naranjo, Y. (2005). El proceso cultural en educación escolarizada. Educación bilingüe
intercultural en los zapotecos de Oaxaca, México. Tesis doctoral. Granada: Universidad
de Granada.
--------- (2009). Cultura comunitaria y escuela intercultural. México. CGEIB/SEP.
--------- (2011). Exclusión, asimilación, integración, pluralismo cultural y “modernización” en el
sistema educativo mexicano: un acercamiento histórico a las escuelas de educación
pública para indígenas. CPU-e, (12). Recuperado de:
[Link]
[Link]
--------- (2012). Desafíos Conceptuales del Currículum Intercultural con Perspectiva
Comunitaria. Revista Mexicana De Investigación Educativa, 17(52), 167-189. Distrito
Federal, México: COMIE.
Jiménez Naranjo, Y., Ayora Vázquez, G. & Kreisel, M. (2013). Enseñanzas y aprendizajes
socioculturales y su articulación curricular. En: Bertely Busquets, M., Dietz, G. y Díaz
Tepepa M. (coords.). Multiculturalismo y educación 2002-201, pp. 477-505. México:
COMIE/ANUIES.
Jiménez Naranjo, Y. & Mendoza Zuany, G. (coords.) (2012). Evaluación integral, participativa y
de política pública en educación indígena desarrollada en las entidades federativas.
México: DGEI.
Jiménez Quispe, L. (2005). Proyectos educativos indígenas en la política educativa boliviana. La
Paz, Bolivia: PINSEIB, PROEIB-Andes, Plural Editores.
Jolicoeur, L. (1996). El cristianismo aymara: inculturación o culturización. Colección Iglesia,
Pueblos y cultura, 42-43. Quito: Ediciones Abya-Yala.
464
Juan Martínez, V. (2016). Multiculturalidad, ciudadanía y derechos humanos en México.
Tensiones en el ejercicio de la autonomía indígena. Colección de textos sobre derechos
humanos. México: CNDH.
Kalman, J. (2003). El acceso a la cultura escrita: la participación social y la apropiación de
conocimientos en eventos cotidianos de lectura y escritura. Revista Mexicana de
Investigación Educativa, VIII(17), 37-66. Recuperado de:
[Link]
Kantasalmi, K. & Llorente, J. (2010). Observando los conocimientos educativos – entre
educación y escolarización. En: Llorente, J., Kantasalmi, K. & Simón, J. (eds.)
Aproximando el conocimiento indígena. Complejidades de los procesos de
investigación, pp. 19-50. Helsinki: Instituto de Ciencias del Comportamiento.
Korsbaek, L. & Samano-Rentería, M. (2007). El indigenismo en México: antecedentes y
actualidad. Ra Ximhai, 3(1), 195-224. Recuperado de:
[Link]/rxm/vol03-01/[Link]
Kraemer Bayer, G. (2003). Autonomía indígena. Región Mixe. Relaciones de poder y cultura
política. México: Universidad Autónoma Chapingo/Plaza y Valdés.
Kreisel, M. (2016a). El Enfoque intercultural en el currículo de telesecundaria –elementos para
una reflexión crítica. Sinéctica, (46). Recuperado de:
[Link]
--------- (2016b). Reivindicaciones del derecho a una educación propia: la figura del educador
comunitario. Alteridad, 11(1), 21-32. Recuperado de:
[Link]/[Link]?id=467746763002
--------- (2016c). De lo comunitario a lo escolar: elementos para el debate sobre la escuela
comunitaria indígena. Diálogos en Educación, año 7(13). Recuperado de:
[Link]/[Link]/DSE/article/view/6454
Kuhn, T. (2004). La estructura de las revoluciones científicas. Argentina: FCE
Lahire, B. (2008). La forme scolaire dans tous ses états. Schweizerische Zeitschrift für
Bildungswissenschaften, 30(2), 229-258. Recuperado de:
[Link]
df
Lamounier, A. (2009). La enseñanza del cosmos: la experiencia de los maestros de cultura
bribris y cabécares. Inter-c-a-mbio, año 6(7), 31-54. Recuperado de:
[Link]
Lander, E. (comp.) (2000). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales.
Perspectivas latinoamericanas. Buenos Aires: CLACSO-UNESCO.
465
Lave, J. & Packer, M. (2011). Hacia una ontología social del aprendizaje. Revista de Estudios
Sociales, (40), 12-22. Recuperado de:
[Link]
Lave, J. & Wenger, E. (1991). Situated Learning. Legitimate peripheral participation. New York:
Cambridge University Press.
--------- (2005). Legitimate peripheral participation in communities of practice. En: Lea, M. &
Nicoll, K. (eds.). Distributed Learning: Social and Cultural Approaches to Practice, pp.
56-63. London/ New York: Routledge Falmer.
Leff, E. (2004a) Racionalidad ambiental y diálogo de saberes: significancia y sentido en la
construcción de un futuro sustentable. Polis, 2(7). Chile: Universidad de Los Lagos
Santiago. Recuperado de: [Link]
--------- (2004b). Racionalidad ambiental. La reapropiación social de la naturaleza. México: Siglo
XXI Editores.
Lenkersdorf, C. (2005). Filosofar en clave tojolabal. México: Porrúa
Lenton, D. (2015). Notas para una recuperación de la memoria de las organizaciones de
militancia indígena. Identidades, año 5(8), 117-152. Recuperado de:
[Link]
[Link]
León, M. (2016, 10 de abril). En Oaxaca, dan ‘tiro de gracia’ a CNTE; aprueban ley de
educación. El Financiero [en línea]. Recuperado de:
[Link]
[Link]
Levinson, B. (2012). Reduciendo brechas entre cultura juvenil y cultura escolar docente en
América Latina: el desafío institucional para crear una secundaria con sentido. En:
Tenti Fanfani, E. (coord.). La escolarización de los adolescentes: Desafíos culturales,
pedagógicos y de política educativa, pp. 79-112. Buenos Aires: Instituto Internacional
de Planeamiento de la Educación (IIPE), UNESCO.
Ley de Educación para el Estado Libre y Soberano de Oaxaca (2016). Periódico Oficial Extra, 11
de abril de 2016. Oaxaca, México. Recuperado de:
[Link]
Ley General de Educación (1993). Diario Oficial de la Federación, 13 de julio de 1993. México,
DF. Recuperado de:
[Link]
CI_N.pdf
466
Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (2003). Diario Oficial de la
Federación, 13 de marzo de 2003. México, DF. Recuperado de:
[Link]
Ley de sistemas electorales indígenas para el estado de Oaxaca (2015). Decreto Número 1295.
Periódico Oficial Extra, 21 de agosto de 2015. Oaxaca, México. Recuperado de:
[Link]
Leyva Solano, X. (2007). ¿Antropología de la ciudadanía? … Étnica. En Construcción desde
América Latina. Liminar. Estudios Sociales y Humanísticos, V(1), 35-59. San Cristóbal de
las Casas: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Recuperado de:
[Link]/pdf/745/[Link]
Leyva Solano, X. & Burguete, A. (2007). Introducción. En: Leyva Solano, X. & Burguete, A.
(coords.). La remunicipalización de Chiapas. Lo político y la política en tiempos de
contrainsurgencia, pp. 11-22. México: H. Cámara de Diputados-LX Legislatura, CIESAS,
Miguel Ángel Porrúa.
Liendo, M. (2011). Diálogo entre saberes: acerca del problema de la traducción. Ponencia. VII
Encuentro interdisciplinario de Ciencias Sociales y Humanas. Argentina: Universidad de
Córdoba. Recuperado de: [Link]
interdisciplinario-de-ciencias-sociales-y-humanas/wp-
content/uploads/2011/08/[Link]
Lindenberg, N. (2000a). O Currículo Intercultural, alguns textos possíveis. Ponencia. Simposio El
reto de la educación intercultural (y bilingüe) en el siglo XXI. ¿Cómo hacerla desde la
perspectiva del usuario? 50º Congreso Internacional de Americanistas, Universidad de
Varsovia. Recuperado de:
[Link]/portal/[Link]?option=com_docman&task=doc_view&gid=5255&I
temid=360
--------- (2000b). Os outros, quem somos? Formação de professores indígenas e identidades
interculturais. Cadernos de Pesquisa, (111), 7-29. Recuperado de:
[Link]
Llanes Ortiz, G. (2009). Mirada crítica sobre participación, conocimiento y diálogo en las
universidades indígenas e interculturales. Revista Aquí estamos, año 6(10), 9-22
Recuperado de: [Link]
López, N. (coord.). (2011). Informe sobre tendencias sociales y educativas en América Latina
2011: la educación de los pueblos indígenas y afrodescendientes. Ciudad Autónoma de
Buenos Aires: Instituto Internacional de Planeamiento de la educación IIPE-Unesco.
Recuperado de: [Link]/historico/siteal_informe2011.pdf
467
López Aguilar, M. (2013). Una reforma "educativa" contra los maestros y el derecho a la
educación. El Cotidiano, (179), 55-76. Recuperado de:
[Link]/pdf/[Link]
López Bárcenas, F. (2013). ¿Qué hacemos con los indios? Pueblos indígenas y desarrollo: entre
las políticas gubernamentales y el “buen vivir”. Papeles de Población, 19(77), 177-192
Recuperado de: [Link]/pdf/112/[Link]
López Pérez, A. (2004). Individuo y comunidad: imágenes identitarias y tejidos culturales en los
proyectos educativos de México. En: Gómez, M. y Orozco, B. Espacios imaginarios y
sujetos de la educación en la transición epocal, pp. 289-218. México: Plaza y Valdés.
Lorente Fernández, D. (2006). Infancia nahua y transmisión de la cosmovisión: los ahuaques o
espíritus pluviales en la sierra de Texcoco (México). Boletín de Antropología, 20(37),
152-168. Recuperado de:
[Link]
/2726/infancia_nahua.pdf
Loyo, E. (2008). De la desmovilización a la concientización. La escuela secundaria en México
(1925–1940). En: Diccionario de la historia de la educación en México. [en línea]
Recuperado de: [Link]
Magallón Anaya, M. (2012). Cultura, tradición y modernidad en Latinoamérica del siglo XXI.
Dossier de filosofía: destino, futuro y utopía. La Colmena, (75), 59-66. Recuperado de:
[Link]
_tradicioon_modernidad_Latinoamerica.pdf
Maldonado, B. (2000). Los indios en las aulas. Oaxaca: Centro INAH. Recuperado de:
[Link]/bibliotecavirtual/Sociales/Descargar/los_indios_en_las_aulas.pdf
--------- (2002). Autonomía y comunalidad india. Enfoques y propuestas desde Oaxaca. Oaxaca:
Centro INAH, SAI, CMPIO, CEDI. Recuperado de:
[Link]
--------- (2010). Comunidad, comunalidad y colonialismo en Oaxaca, México. La nueva educación
comunitaria y su contexto. Tesis doctoral. Países Bajos: Universidad Leiden.
--------- (2016). Hacia un país plural: educación comunitaria en Oaxaca frente a la política de
interculturalidad cero. LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos, XIV(1), 47-59.
Recuperado de [Link]
Martín Criado, E. (1998). Los decires y los haceres. Papers, (56), 57-71. Recuperado de:
[Link]/[Link]/Papers/article/download/25514/25348
Martínez Buenabad, E. (2011). La Educación indígena e intercultural en México y sus
implicaciones en la construcción de ciudadanías. Ponencia. XI Congreso Nacional de
468
Investigación Educativa. México: COMIE. Recuperado de:
[Link]
Martínez Lirola, M. (2012). La lengua como forma de comportamiento social. Tonos digital:
Revista electrónica de estudios filológicos, (23). Recuperado de:
[Link]
[Link]
Martínez Luna, J. (2002). Comunalidad y autonomía. Recuperado de: [Link]
[Link]/Estudios_y_proyectos/RecupBosq/Comunalidad_y_Autonoma.pdf
--------- (2012). Cotidianidad y comunalidad. Homo Erectus. Revista de educación y cultura
política, año 1(1), 21-25. Recuperado de: [Link]
content/uploads/2015/03/[Link]
--------- (2013). Textos sobre el camino andado, Tomo 1. Oaxaca: CMPIO, CAMPO, CEEESCI,
CSEIIO.
Massey, D. (2004). Lugar, identidad y geografías de la responsabilidad en un mundo en proceso
de globalización. Treballs de la Societat Catalana de Geografía, (57), 77-84.
Recuperado de: [Link]/repository/pdf/00000019/[Link]
--------- (2007). Geometrías del poder y la conceptualización del espacio. Conferencia. Caracas:
Universidad Central de Venezuela. Recuperado de:
[Link]/grupos/GET/Seminario_Geografia_Perla_Zusman/[Link]
--------- (2009). Concepts of space and power in theory and in political practice. Documents
d'Anàlisi Geogràfica, (55), 15-26. Recuperado de:
[Link]
Mateos Cortés, L., Dietz, G. & Mendoza Zuany, R.G. (2016). ¿Saberes-Haceres Interculturales?
Experiencias profesionales y comunitarias de egresados de la educación superior
intercultural veracruzana. RMIE, 21(70), 809-835. Recuperado de:
[Link]/pdf/140/[Link]
Matías, P. (2014, 11 de agosto). Entre marchas, magisterio entrega a Cué anteproyecto para
Ley de Educación. Revista Proceso [en línea]. Recuperado de:
[Link]
Mato, D. (2008). No hay saber "universal", la colaboración intercultural es imprescindible.
Alteridades, 18(35), 101-116. Recuperado de
[Link]
70172008000100008&lng=es&tlng=es.
McLaren, P. (2005). La vida en las escuelas: una introducción a la pedagogía crítica en los
fundamentos de la educación. México: Siglo XXI.
469
Medina, P., López, S. & Ángeles, I. (2011). Comunidades-comunalidades Experiencias en
México con la educación intercultural como demanda de los movimientos sociales
Memorias de-coloniales latinoamericanas. Tramas, (34), 143-178. Recuperado de:
[Link]
Mejía, M. (1999). El currículo como selección cultural. Apuntes para deconstruirlo en tiempos
de globalización. Material en construcción. Versión corregida del original. Congreso
Centroamericano de Educación Católica, 2dno Seminario-Taller “El educador líder de
América”. Santa Fe de Bogotá: CELAM, CIEC, CLAR. Recuperado de:
[Link]
a_1999.pdf
Méndez Guzmán, A. (2004). Escuela secundaria bilingüe Emiliano Zapata, clave: 07PES0207E
ubicada en la comunidad de Guaquitepec, municipio de Chilón, Chiapas, México. En:
Hernaiz, I. (org.). Educación en la diversidad. Experiencias y desafíos en la educación
intercultural bilingüe, pp. 305-316. Buenos Aires: IIPE/UNESCO. Recuperado de:
[Link]
Mercado Maldonado, A., & Hernández Oliva, A. (2010). El proceso de construcción de la
identidad colectiva. Convergencia, 17(53), 229-251. Recuperado de:
[Link]
14352010000200010&lng=es&tlng=es
Merriam, S. B. (1988). Qualitative research and case study applications in education. San
Francisco: Jossey-Bass Inc., Publishers.
Messina, G. (2012). Comunidad educativa, ecología de saberes y trabajo: investigando
prácticas de responsabilidad en una telesecundaria vinculada con la comunidad. RLEI,
6(2), 137-165. Recuperado de: [Link]/rlei/numeros/vol6-num2/[Link]
Mignolo, W. (2003). Historias locales/diseños globales. Colonialidad, conocimientos
subalternos y pensamiento fronterizo. Madrid: Ediciones Akal.
--------- (2008). La opción de-colonial: desprendimiento y apertura. Un manifiesto y un caso.
Tabula Rasa, (8), 243-282. Recuperado de:
[Link]
24892008000100013&lng=en&tlng=es.
--------- (2010). Desobediencia epistémica. Retórica de la modernidad, lógica de la colonialidad
y gramática de la descolonialidad. Buenos Aires: Ediciones del Signo.
Mijangos Díaz, E. & López Torres, A. (2011). El problema del indigenismo en el debate
intelectual posrevolucionario. Signos históricos, 13(25), 42-67. Recuperado de:
470
[Link]
44202011000100002&lng=es&tlng=es
Miranda López, F. & Reynoso Angulo, R. (2006). La Reforma de la Educación Secundaria en
México. Elementos para el debate. RMIE, 11(31), 1427-1450. Recuperado de:
[Link]
Moen, T. (2006). Reflections on the narrative research approach. International Journal of
Qualitative Methodology, 5(4), 1-11. Recuperado de:
[Link]
Montoya, R. (2015). Cuando la cultura se convierte en política. En: Leyva, X. et al. (ed.).
Prácticas otras de conocimiento(s). Entre crisis, entre guerras. Tomo III, pp. 125-141.
México: Cooperativa Editorial Retos et al.
Morales Cruz, J. & Consejo Municipal de Desarrollo Sustentable Rural de Ixtlán de Juárez
(2009). Diagnóstico y plan de desarrollo municipal de: Ixtlán de Juárez. Ixtlán:
SAGARPA/GobOax. Recuperado de:
[Link]
Morales Espinosa, M. C. (2012). Hacia una comunidad de práctica con enfoque intercultural: la
escuela telesecundaria Tetsijtsilin en Tzinacapan, Cuetzalan, Puebla. CPU-e, (14).
Recuperado de: [Link]
telesecundaria_tetsijtsilin.html
Moulian Tesmer, R. (2008). Mediaciones rituales y cambio social: desde Ngillatun al culto
pentecostal. Un estudio de casos múltiples y contrastes sobre la transformación de las
prácticas rituales en comunidades Williche de las comunas de Lago Ranco y Río Bueno
(Chile). Tesis doctoral. Madrid: Universidad Complutense de Madrid. Recuperado de:
[Link]/8580/2/[Link]
Mulhern, F. (2010). Debate en torno a la metacultura. AdVersuS, VIII(19-20), 31-49.
Recuperado de: [Link]
Munarriz, B. (1992). Técnicas y métodos de investigación cualitativa. En: Muñoz Cantero, J. &
Abalde Paz, E. Metodología educativa. Xornadas de Metodoloxía de Investigación
Educativa, pp. 101-116. Coruña: Universidade da Coruña, Servizo de Publicacions.
Recuperado de: [Link]
[Link];jsessionid=57262C6B282A9F865E3C202CB0B5A1A0?sequence=1
Muñoz Van Lamoen, S. (2011). Lenguaje, Cultura y Cognición en el Aprendizaje de la Lengua
Materna. Synergies Chili, (7), 15-20. Recuperado de:
[Link]
471
Nahmad, S. (1999). Autonomía indígena y soberanía nacional. Alteridades, 9(17), 113-124.
Recuperado de: [Link]/pdf/747/[Link]
Naranjo Zavala, K. (2012). Nociones metafísicas en la poesía maya contemporánea: los casos
de Humberto Ak’abal y Feliciano Sánchez Chan. Tesis de Maestría. Universidad de
Colima. Recuperado de:
[Link]
Nochixtlán: Verdad y justicia. [Editorial]. (2016, 20 de julio). Jornada [en línea]. Recuperado de:
[Link]
Núñez, K. (2005). Socialización infantil en dos comunidades Ch’oles. Rupturas y continuidades:
escuela oficial y escuela autónoma. Tesis de maestría. México: CIESAS. Recuperado de:
[Link]/xmlui/handle/repo1234/644
--------- (2011). De la casa a la escuela zapatista. Prácticas de aprendizaje en la región ch’ol.
Baronnet, B., Mora, M. & Stahler-Sholk, R. (coord.). Luchas "muy otras". Zapatismo y
autonomía en las comunidades indígenas de Chiapas, pp. 267-294. México: UAM-
Xochimilco, CIESAS, UNACH.
--------- (2013). Conocimiento, conciencia y práctica: aprendizajes en la educación autónoma
zapatista. Argumentos, 26(73), 81-92. Recuperado de:
[Link]/[Link]?script=sci_arttext&pid...57952013000300005
O’Hern, D. & Nozaki, Y. (2014). Natural science education, indigenous knowledge, and
sustainable development in rural and urban schools in Kenya. Toward critical
postcolonial curriculum policies and practices. Rotterdam: Sense Publishers.
Recuperado de: [Link]
education-indigenous-knowledge-and-sustainable-development-in-rural-and-urban-
[Link]
Okuda Benavides, M. & Gómez-Restrepo, C. (2005). Métodos en investigación cualitativa:
triangulación. Revista Colombiana de Psiquiatría, XXXIV(1), 118-124. Recuperado de:
[Link]
Olmeda, J. C. (2014). El péndulo descentralización-recentralización y su aplicación a la reforma
educativa en México. Relaciones Internacionales, Estrategia Y Seguridad, 9(2), 143-164.
Recuperado de:
[Link]
7&lng=en&tlng=es
Olmos, A. & Contini, P. (2016). Diversidad y cultura: etnografía de las “ausencias” del
paradigma intercultural español. El caso de Granada. Revista Internacional de Estudios
472
Migratorios, 6(1), 20-49. Recuperado de:
[Link]
Onyango-Ouma, W. (2006). School Knowledge and Its Relevance to Everyday Life in Rural
Western Kenya. Nordic Journal of African Studies, 15(3), 393–405. Recuperado de:
[Link]
Oraisón, M. & Pérez, A. (2006). Escuela y participación: el difícil camino de la construcción de
ciudadanía. Revista Iberoamericana de Educación, (42), 15-29. Recuperado de:
[Link]/[Link]
Organización Internacional del Trabajo (1989). Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas
y Tribales en países independientes. Ginebra: OIT. Recuperado de:
[Link]
_PI.pdf
Orozco, B. (2009). Saberes socialmente productivos y aprendizaje. Articulación didáctico-
pedagógica. En: Gómez, M. (ed.). Saberes socialmente productivos y educación.
Contribuciones al debate, pp. 79-94. México: UNAM.
Orta, A. (2004). Catechizing culture: missionaries, aymara, and the “new evangelization”. New
York: Columbia University Press.
Ortiz, R. (1998). Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo. Bogotá: Convenio
Andrés Bello.
Osorio, J. (2004). Pedagogía y ética en la construcción de ciudadanía: la formación en valores
en la educación comunitaria. Polis, (7). Recuperado de: [Link]
Paladino, M. (2015). Las complejas tramas de la educación escolar indígena en Brasil: discursos
de interculturalidad y apropiaciones indígenas de la escuela. Relaciones, (141), 47-73.
Recuperado de: [Link]/pdf/137/[Link]
Paradise, R. (1991). El conocimiento cultural en el aula: niños indígenas y su orientación hacia
la observación. Infancia y Aprendizaje, (55), 73-85. Recuperado de:
[Link]
Patrón Sánchez, T. (2014). Participación política de las mujeres indígenas en los municipios que
se rigen por usos y costumbres. El caso de San Juan Cotzocón y Santiago Zacatepec,
Oaxaca. Anuario CIEP, (4), 50-80. Recuperado de:
[Link]/[Link]/ciep/article/download/20799/20944
Peña Rincón, P. (2014). Inclusión de conocimientos matemáticos locales en los de currículos de
matemáticas en situaciones de interculturalidad. Revista Científica, (20), 153-157.
Recuperado de:
[Link]
473
Peñaranda, F. (2004). Consideraciones epistemológicas de una opción hermenéutica para la
etnografía. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 2(2), 167-
189. Colombia: Universidad de Manizales. Recuperado de:
[Link]
715X2004000200007
Pereira Leão, G. (2012). Rumbos de la vida, sentidos de la escuela: diálogos juveniles sobre la
educación secundaria. En: Tenti Fanfani, E. (coord.) La escolarización de los
adolescentes: desafíos culturales, pedagógicos y de política educativa, pp. 113-140.
Buenos Aires: Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación IIPE -Unesco.
Pérez Alfonso, J. (2014, 9 de agosto). Maestros de Oaxaca aprueban proyecto de ley alterna en
educación. Jornada [en línea]. Recuperado de:
[Link]
[Link]
Pérez Campos, G. (2005). Una aproximación sociocultural a la “Educación de padres”: los
dilemas de la constitución de una comunidad de práctica. Revista Interamericana de
Educación de Adultos, 27(1), 73-94. México: CREFAL. Recuperado de:
[Link]/pdf/4575/[Link]
Pérez Ruiz, A. (2014). La profesionalización docente en el marco de la reforma educativa en
México: sus implicaciones laborales. El Cotidiano, (184), 113- 120. Recuperado de:
[Link]
Pérez, M. & Argueta, A. (2011). Saberes indígenas y diálogo intercultural. Cultura y
Representaciones sociales, año 5(10), 31-56. Recuperado de:
[Link]
Peters, J. & Le Cornu, R. (2005). Beyond Communities of Practice: Learning Circles for
Transformational School Leadership. En: P. Carden & T. Stehlik (eds.) Beyond
Communities of Practice: Theory as experience. Queensland: Post Pressed. Recuperado
de:
[Link]
_learning_circles_for_transformational_school_leadership.pdf
Petit, L. & Álvarez, C. (2014), “Pero que el camaruco no lo dejen de hacer, pase lo que pase”.
Tensiones y (meta)reflexiones sobre las rogativas mapuche. Corpus [En línea], 4(2).
Recuperado de: [Link]
Pieck Gochicoa, E. (2005). La secundaria técnica. Su contribución a la formación para el trabajo
en sectores de pobreza. RMIE, 10(25), 481-507. Recuperado de:
[Link]
474
--------- (2009). La formación para el trabajo en la secundaria rural. Las tele-secundarias
vinculadas con la comunidad, México. Decisio, (23), 49-54. Recuperado de:
[Link]
Pons Diez, X. (2010). La aportación a la psicología social del interaccionismo simbólico: una
revisión histórica. eduPsykhé, 9(1), 23-41. Recuperado de:
[Link]
Prada, F. (2014). Pensamiento de frontera y epistemologías en la educación superior. En:
Zambrana, A. (ed.). Pluralismo epistemológico. Reflexiones sobre la educación superior
en el estado plurinacional de Bolivia, pp. 55-75. Cochabamba: FUNPROEIB Andes,
PROEIB Andes, SAIH.
--------- (2016). Programa de formación en educación intercultural bilingüe para los países
andinos PROEIB Andes. Línea de investigación: Pluralismo epistemológico del
territorio, gestión de conocimientos y educación. Recuperado de:
[Link]
df
Prada, F. & Zambrana, A. (2010). Educación productiva y currícula indígenas en la Amazonía
Boliviana. En: Llorente, J., Kantasalmi, K. & Simón, J. (eds.) Aproximando el
conocimiento indígena. Complejidades de los procesos de investigación, pp. 137-170.
Helsinki: Instituto de Ciencias del Comportamiento.
Prieto Stambaugh, A. (2006). Identidades (trans)fronterizas: la puesta en escena poscolonial
del género y la nación. Debate Feminista, año 17(33), 154-165. Recuperado de:
[Link]
content/uploads/2016/03/articulos/033_11.pdf
Prohens, B. (1982). Paul K. Feyerabend y el anarquismo epistemológico. Taula. Quaderns de
pensament, (1), 21 –26. Recuperado de:
[Link]
Taula_1982v1p021.pdf
Puiggrós, A. & Gagliano, R. (Eds.). (2004). La fábrica del conocimiento. Los saberes socialmente
productivos en América Latina. Santa Fe: Homo Sapiens.
Quijano, A. (1992). Colonialidad y modernidad/racionalidad. Perú Indígena, 13(29), 11-20.
Recuperado de:
[Link]
[Link]
475
Quilaqueo, D., Quintriqueo, S. & Torres, H. (2016). Características epistémicas de los métodos
educativos mapuches. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 18(1), 153-165.
Recuperado de: [Link]
Quilaqueo, D. & Torres, H. (2013). Multiculturalidad e interculturalidad: desafíos
epistemológicos de la escolarización desarrollada en contextos indígenas. Alpha, (37),
285-300. Recuperado de: [Link]
Ramírez, S. (2006). Los cargos comunitarios y la transpertenencia de los migrantes mixes de
Oaxaca en Estados Unidos. Migraciones Internacionales, 3(3), 31-53. Recuperado de:
[Link]/pdf/151/[Link]
Ramos, A. (1998). Disputas y negociaciones en la colonia mapuche Cushamen. La dimensión
metacultural. En: Colegio de Antropólogos de Chile. Tomo II Actas del Tercer Congreso
Chileno de Antropología, pp. 1186-1190. Chile, Temuco. Recuperado de:
[Link]
--------- (2005). Posiciones metaculturales en comunidades mapuches de ambos lados de la
cordillera. Desacatos, (18), 113-126. Recuperado de:
[Link]/pdf/139/[Link]
Real Academia Española (2014). Diccionario de la lengua española (23° ed.). Madrid:
Asociación de Academias de la Lengua Española. Recuperado de: [Link]
Regino Montes, A. (2015, 30 de octubre). La SCJN y los derechos de los pueblos indígenas.
Sección de Opinión. Jornada [en línea]. Recuperado de:
[Link]
Rengifo, G. (2003). La enseñanza de estar contento. Educación y afirmación cultural andina.
Lima: PRATEC.
--------- (2008). La recuperación del respeto. Lima, Perú: PRATEC. Recuperado de:
[Link]
--------- (2009). Las chacras de la escuela y de la niñez, y la descolonización de la educación.
Ponencia. Congreso Internacional de Educación: Bodas de Oro. Urubamba, Cusco: La
Salle. Recuperado de: [Link]
Repetto Carreño, M. (2012). Educación escolar indígena en Roraima, Amazonas brasileño: del
conflicto intercultural a la construcción de propuestas educativas. Revista ISEES, (10),
131-155. Recuperado de: [Link]
Restrepo, E. (2007). Antropología y colonialidad. En: Castro-Gómez, S. & Grosfoguel, R.
(comp.). El giro decolonial: reflexiones para una diversidad epistémica más allá del
capitalismo global, pp. 289-304. Bogotá: Siglo del Hombre Editores/Universidad
476
Central/Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos y Pontificia Universidad
Javeriana, Instituto Pensar.
--------- (2015). El proceso de investigación etnográfica: Consideraciones éticas. Etnografías
Contemporáneas, 1(1), 162-179. Recuperado de:
[Link]/ojs/[Link]/etnocontemp/article/download/21/13
Reyes, F. & Monterrosas, J. (2004). El sistema de cargos en una comunidad de habla
otomangue: el caso de San Juan Atzingo, México. En: Nava, E.F. (comp.) (2004).
Otopames. Memoria del primer coloquio. Querétaro, 1995, pp. 21-28. México:
UNAM/Instituto de Investigaciones Antropológicas.
Reyes Sanabria, S. & Vásquez Romero, B. (2008). Formar en la diversidad. El caso de la Escuela
Normal Bilingüe e Intercultural de Oaxaca. (ENBIO). Trace, (53), 83-98. Recuperado de:
[Link]
Ribeiro, D. (1990). Cultura y enajenación. En: Zemelman, H. (coord.). Cultura y política en
América Latina, pp. 23-52. México: Siglo XXI, UNU Editorial de la Universidad de las
Naciones Unidas.
Ríos, M. (2011). Béné wha lhall, béné lo Ya’a. Identidad y etnicidad en la Sierra Norte Zapoteca
de Oaxaca. Tesis doctoral. Universidad de Leiden.
Ríos Saavedra, T. (2005). La hermenéutica reflexiva en la investigación educacional. Revista
Enfoques Educacionales, 7(1), 51-66. Recuperado de:
[Link]/publicaciones/enfoques/09/Rios_N7_2005.pdf
Rivera, L. (2016, ene 13). Autonomía de gestión de las escuelas: la ilusión del poder de
decisión. Nexos [en línea] Recuperado de: [Link]
Rizo, M. (2006). La intersubjetividad y la vida cotidiana como objetos de estudio de la ciencia
de la comunicación. Exploraciones teóricas y abordajes empíricos. En: Rebeil Corella,
M.A. (ed.). XIII Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC, pp. 85-104.
México: CONEICC, Universidad Anáhuac, Universidad Autónoma de Coahuila, UIA-
México, UIA-León.
Rockwell, E. (1985). Etnografía y teoría en la investigación educativa. Dialogando, (8). Red de
Investigaciones Cualitativas de la Realidad Escolar, Santiago, Chile. Recuperado de:
[Link]
investigacion_educativa._Elsie_Rockwell_unidad_II_.pdf
--------- (1987). Reflexiones sobre el proceso etnográfico (1982-1985). En: Rockwell, E. &
Ezpeleta, J. (coords.). Para observar la escuela, caminos y nociones. Informe final del
proyecto “La práctica docente y sus contextos institucional y social”, vol. 2. México: DIE.
Recuperado de: [Link]
477
[Link]
--------- (1996). Keys to Appropriation: Rural Schooling in Mexico. En: Levinson, B., D. Foley and
D. Holland (eds.). The Cultural Production of the Educated Person. Critical
Ethnographies, pp. 301 - 324. Albany, New York: State University of New York Press.
--------- (2000). Tres planos para el estudio de las culturas escolares: el desarrollo humano
desde una perspectiva histórico-cultural. Interações, V(9), 11-25. São Paulo, Brasil:
Universidade São Marcos. Recuperado de:
[Link]
--------- (2005). La apropiación, un proceso entre muchos que ocurren en ámbitos escolares.
Memoria, conocimiento y utopía, Anuario de la Sociedad Mexicana de Historia de la
Educación, 1 (1), 18-38.
--------- (2007a). Huellas del pasado en las culturas escolares. Revista de Antropología Social,
16, 175-212. Recuperado de: [Link]
--------- (2007b). Hacer escuela, hacer estado. La educación posrevolucionaria vista desde
Tlaxcala. Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán, CIESAS, CINVESTAV.
--------- (2011). La experiencia etnográfica. Buenos Aires: Editorial Paidós.
Rockwell, E. & Mercado, R. (1988). La práctica docente y la formación de maestros.
Investigación en la Escuela, (4), 65-78. Recuperado de:
[Link]
Rodríguez, L. (2011). Saberes, saberes socialmente productivos y educación de adultos.
Decisio, (30), 55-60. Recuperado de:
[Link]
Rogoff, B. (1993). Children’s guided participation and participatory appropriation in
sociocultural activity. En: Wozniak, H. & Fischer, K. (eds.). Development in context:
acting and thinking in specific environments, pp. 121-135. Hillsdale, New Jersey:
Erlbaum.
--------- (2003). Orienting concepts and ways of understanding the cultural nature of human
development. In: Rogoff, B. The cultural nature of human development, pp. 3-36. New
York: University Press.
--------- (2008). Observing Sociocultural Activity on Three Planes: Participatory appropriation,
guided participation, and apprenticeship. En: Murphy, P., Hall, K. & Soler, J. Pedagogy
and Practice: Culture and Identities, pp. 58-74. London: SAGE Publications.
Rogoff, B., Correa-Chavez, M., & Silva, K. G. (2011). Cultural variation in children's attention
and learning. En: Gernsbacher, M., Pew, R., Hough, L. & Pomerantz, J. (eds.).
478
Psychology and real world: essays illustrating fundamental contributions to society, pp.
154-163. New York: Worth Publishers.
Rogoff, B., Moore, L., Correa-Chávez, M. & Dexter, A. (2015). Children develop cultural reper-
toires through engaging in everyday routines and practices. En: Grusec, J. & Hastings,
P. (eds.). Handbook of Socialization. Theory and Research, pp. 472-498. New York:
Guilford.
Santos, B. (2005). La universidad en el siglo XXI. Para una reforma democrática y emancipadora
de la universidad. México: UNAM, CEIICH. Recuperado de:
[Link]
--------- (2006). Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social. Buenos Aires:
CLACSO.
--------- (2009). Una epistemología del Sur. La reinvención del conocimiento y la emancipación
social. México: CLACSO, Siglo XXI.
--------- (2010). Para descolonizar Occidente: más allá del pensamiento abismal. Buenos Aires:
CLACSO/Prometeo Libros.
SAI (2013). Hacia el reconocimiento de un estado multicultural en el marco del pluralismo
jurídico. Propuesta de iniciativa de reforma a la Constitución Política del Estado libre y
soberano de Oaxaca sobre derechos de los pueblos indígenas y negro afromexicano de
Oaxaca. Oaxaca: SAI. Recuperado de: [Link]
content/uploads/2015/11/INICIATIVA_REFORMA.pdf
Salom, G. (2009). Cómo se ha ido tejiendo mi historia. Testimonios. Decisio, (23), 77-85.
Recuperado de:
[Link]
Sartorello, S. (2016). Política, epistemología y pedagogía: el método inductivo intercultural en
una escuela tseltal de Chiapas, México. LiminaR, 14(1), 121-143. Recuperado de:
[Link]/[Link]?script=sci_arttext&pid...80272016000100009
Sarzuri-Lima, M. (2015). La lucha por "comunitarizar" la educación. Construcciones desde el
subsuelo político en los Andes. Revista Integra Educativa, 8(1), 35-56. Recuperado de:
[Link]
40432015000100003&lng=es&tlng=es.
Schmidt Andrade, C. (2013). Proyectos educativos desde la hermenéutica analógica. Educação
e Filosofia. Uberlândia, 27(53), 297-322. Recuperado de:
[Link]/[Link]/EducacaoFilosofia/article/download/11251/12689
479
Scott, J. (1998). Seeing like a state: How Certain Schemes to Improve the Human Condition
Have Failed. Institution for Social and Policy Studies. New Haven and London: Yale
University Press.
SEDESOL (2010). Catálogo de localidades. [el línea] México: Sedesol. Recuperado de:
[Link]
--------- (2015a). Acuerdo por el que se emiten las reglas de operación de PROSPERA Programa
de Inclusión Social, para el ejercicio fiscal 2016. Diario Oficial de la Federación.
Recuperado de: [Link]
--------- (2015b). Diagnóstico del programa de apoyo alimentario. México: SEDESOL.
Recuperado de:
[Link]
Selva Pereira, T. (2010). Algunos apuntes sobre la traducción cultural. Transfer, V(1), 1-11.
Recuperado de:
[Link]
Senado de la República (2013). Entrevista a la Doctora Sylvia Schmelkes en presentación de
libro, agosto 2013. Coordinación de Comunicación Social. Recuperado de:
[Link]
[Link]
SEP (s/f). Sistema interactivo de consulta de estadística educativa. [en línea] Recuperado de:
[Link]
--------- (1996). Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000. México, D.F.: SEP. Recuperado
de: [Link]
--------- (2011). Modelo Educativo FTS. México: SEP. Recuperado de:
[Link]
--------- (2012). Sistema Educativo de los Estados Unidos Mexicanos. Principales cifras ciclo
escolar 2011-2012. México: SEP/Dirección General de Planeación. Recuperado de:
[Link]
principales_cifras_2011_2012.pdf
--------- (2016a). Principales cifras del sistema educativo nacional 2015-2016, cifras
preliminares. México: Dirección General de Planeación, programación y estadística
educativa. Recuperado de:
[Link]
principales_cifras_2015_2016_bolsillo_preliminar.pdf
--------- (2016b). Propuesta curricular para la educación obligatoria 2016. México: SEP.
480
SEP/SEB (2011). Acuerdo número 592 por el que se establece la Articulación de la Educación
Básica. Dirección de Enlace y Vinculación. Dirección General de Desarrollo Curricular.
México: SEP. Recuperado de:
[Link]
df
Serpell, R. (1996). Educational alternatives to schooling in Zambia. Ponencia. Biennal Meetings
of the International Society for the Study of Behavioural Delevopment. Quebec.
Recuperado de: [Link]
Siguan, M. (2001). Bilingüismo y lenguas en contacto. México: Alianza Editorial.
Sigüenza, S. (2010) “Se levanta en el mástil mi bandera...” Reflexiones en torno al nacionalismo
mexicano. CPU-e, (11). Recuperado de:
[Link]
Silva, T. (1997) Descolonizar el currículo, Estrategias para una pedagogía crítica. Revista Crítica
Educativa, año II(2). Buenos Aires. Recuperado de: [Link]
content/uploads/2013/10/Descolonizar-el-curriculo.-Estrategias-para-una-pedagogia-
critica_Tomas-[Link]
Skliar, C. (2010). Del estar-juntos en educación y de los artificios de la convivencia. Revista de
Estudios Universitarios, 36, 145-156. Recuperado de:
[Link]
juntos_en_educaci%C3%B3n_y_de_los_artificios_de_la_convivencia
Sistema Nacional de Información Estadística Educativa (s/f). Oaxaca. Indicadores y Pronósticos
Educativos-Serie Histórica. Recuperado de:
[Link]
f
Spivak, G. (1998). ¿Puede hablar el sujeto subalterno? OrbisTertius, año 3(6), 175-235.
Recuperado de:
[Link]
Stake, R. (1999). Investigación con estudio de casos. Madrid: Morata.
Stavenhagen, R. (2013). La política indigenista del Estado mexicano y los pueblos indígenas en
el siglo XX. En: Baronnet, B. & Tapia, M. (coords.). Educación e interculturalidad:
política y políticas, pp. 23-48. Cuernavaca: UNAM/CRIM.
Strauss, A. & Corbin, J. (2002). Bases de la investigación cualitativa. Técnicas y procedimientos
para desarrollar la teoría fundamentada. Colección Contus. Medellín: Editorial
Universidad de Antioquia.
481
Tapia, L. (2013). Sindicalismo magisterial y logro educativo. La sección 22 y las secciones
institucionales del SNTE. Tesis doctoral. México: FLACSO.
Tavera, G. & García, J. (coord.) (2002). Voces en la Montaña. Testimonios Orales de la Sierra
Norte de Oaxaca. México: PANOS Institute, WWF.
Todorov, T. (1990) El cruce de las culturas. Criterios La Habana, (25-28), 3-19. Recuperado de:
[Link]
--------- (2001). Destinos de la identidad. Letras libres, (2), 32-35. Recuperado de:
[Link]
Toledo, V. (2009). ¿Por qué los pueblos indígenas son la memoria de la especie? Papeles de
relaciones ecosociales y cambio global, (107), 27-38. Recuperado de:
[Link]
Art%C3%ADculos/por%20que%20los%20pueblos%20indigenas_V.[Link]
Torres, A. & Ramírez, E. (2012). El fortalecimiento de la cultura indígena a partir de la intra-
interculturalidad en el jardín de niños. RLEI, 6(2), 65-89. Recuperado de:
[Link]/rlei/numeros/vol6-num2/[Link]
Tovar, M. (2007). Cosmovisión y estilos de aprendizaje culturalmente determinados. Ponencia.
IX Congreso Nacional de Investigación Educativa. México: COMIE. Recuperado de:
[Link]
[Link]
--------- (2009). Interculturalidad y epistemología. Ponencia. II Congreso Internacional y VII
Seminario Nacional de Investigación en Educación, Pedagogía y Formación Docente.
Medellín: Universidad de Antioquia/ Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.
Recuperado de:
[Link]
nantes/bibliocomplementaria/unidad_3.1bc/ud31bc_interculturalidad_y_epistemologi
a_MTovar.pdf
--------- (2010). Los procesos de construcción de conocimientos en las cosmovisiones indígenas.
Entrelugares, 2(2). Recuperado de:
[Link]
Tomaselli, K., Dyll, L. & Francis, M. (2008). “Self” and “Other”: Auto-reflexive and indigenous
ethnography. En: Denzin, N., Lincoln, Y. & Tuhiwai, Li. Handbook of critical and
indigenous methodologies, pp. 347-372. California/New Delhi/London/Singapore:
SAGE publications.
Tubino, F. (2009). No una sino muchas ciudadanías: una reflexión desde el Perú y América
Latina. Revista electrónica Construyendo Nuestra Interculturalidad, 4(5), 1-13.
482
Recuperado de: [Link]
Muchas_Ciudadanias-Tubino,[Link]
Tyack, D. & Cuban, L. (1995). Tinkering Towards Utopia: A Century of Public School Reform.
Cambridge, MA: Harvard University Press.
Unda, R. & Llanos, D. (2015). Prácticas de socialización escolar de niños/as indígenas y niños/as
de sectores urbano-populares en el contexto de “rurbanización” y transición socio-
estatal en Ecuador. En: Unda, R.; Mayer, L. & Llanos, D. (coords.). Socialización escolar.
Procesos, experiencias y trayectos, pp. 269-301. Quito: CLACSO, CINDE-U. Manizales,
Abya Yala. Recuperado de: [Link]
UNICEF (2003). Prácticas de crianza en comunidades indígenas del Chaco Central. Paraguay:
UNICEF. Recuperado de:
[Link]
--------- (2013). Los derechos de la infancia y la adolescencia en Oaxaca. México: UNICEF.
Recuperado de: [Link]
Universidad de la Sierra Juárez de Oaxaca (2010). Beneficios sociales, ambientales y
económicos, generados con la venta de bonos de carbono en el mercado voluntario.
Oaxaca: Taller Mariolugos. Recuperado de: [Link]
content/uploads/2013/08/beneficios-sociales-ambientales-y-economicos-generados-
[Link]
Vacas, V. (2014). Comunidad plural, cuerpos ritualizados. Comunidad étnica, ritual e ideología
en San Pedro Petlacotla, localidad totonaca de la sierra norte de Puebla. Tesis doctoral.
Guadalajara: CIESAS. Recuperado de:
[Link]
Valladares, L. (2001). El debate indio sobre la ciudadanía multicultural en México: La revuelta
por la dignidad. Boletín Antropológico, año 20, III(53), 313-334. Universidad de Los
Andes. Mérida.
Vallejo, M., Gurrí, F. & Molina, D. (2011). Agricultura comercial, tradicional y vulnerabilidad en
campesinos. Revista Política y Cultura, (36), 71-98. Recuperado de:
[Link]
Vanhulst, J. & Beling, A. (2013). Buen vivir: la irrupción de América Latina en el campo
gravitacional del desarrollo sostenible. Revista de La Red Iberoamericana de Economía
Ecológica, (21), 1-14. Recuperado de: [Link]
Vasconcelos, J. (1925). La Raza Cósmica. Misión de la Raza Iberoamericana. Notas de Viajes a la
América del Sur. Madrid: Agencia Mundial de Librería.
483
Vázquez García, V. (2011). Los derechos políticos de las mujeres en el sistema de usos y
costumbres de Oaxaca. Cuicuilco, 18(50), 185-206. Recuperado de:
[Link]
16592011000100010
Vázquez García, V. & Muñoz Rodríguez, C. (2013). Género, etnia y participación política en San
Pedro y San Pablo Ayutla, Oaxaca: Una primera aproximación. Región y sociedad,
25(57), 137-163. Recuperado de:
[Link]
39252013000200005&lng=es&tlng=es.
Vázquez Olivera, M. (2013). La calidad de la educación como mecanismo de control social.
Ponencia. Acta científica XXIX. Congreso de la Asociación Latinoamericana de
Sociología ALAS. Recuperado de:
[Link]
Velasco, H. & Díaz de Rada, A. (1997). La lógica de la investigación etnográfica. Un modelo de
trabajo para etnógrafos de escuela. Madrid: Editorial Trotta.
Velásquez Cepeda, M. (1999). Fronteras de gobernabilidad municipal en Oaxaca, México: el
reconocimiento jurídico de los “usos y costumbres” en la renovación de los
ayuntamientos indígenas. En: Assies, W., Van der Haar, G. & Hoekema, A. (eds.). El reto
de la diversidad: pueblos indígenas y reforma del estado en América, pp. 289-314.
Zamora: El Colegio de Michoacán.
Veloz Ávila, S. (2003). El SNTE y la descentralización de la educación básica en Tlaxcala. RMIE,
8(18), 339-378. Recuperado de:
[Link]
df
Vera y Zapata, R. (1982). La educación secundaria técnica en México (Estructura,
administración, supervisión y evaluación). Santiago de Chile: UNESCO. Recuperado de:
[Link]/images/0004/000487/[Link]
Viaña, J. (2008). Reconceptualizando la interculturalidad. En: Mora, D. y De Alarcón, S.
Investigar y transformar. Reflexiones sociocríticas para pensar la educación, pp. 293-
344. La Paz: Instituto Internacional de Integración.
Villagómez, D. (coord.) (2016). Promoción de la participación de actores no estatales,
educadores y padres de familia en las políticas públicas educativas del estado de
Oaxaca. México: INIDE-UIA. Recuperado de:
[Link]/campus/publicaciones/oaxaca/pdf/[Link]
484
Viveros-Márquez, J. & Moreno-Olivos, T. (2014). El enfoque intercultural bilingüe y su impacto
en la calidad de la educación Indígena: estudio de caso. Ra Ximhai, 10(3), 55-73.
Recuperado de: [Link]/pdf/461/[Link]
Vygotsky, L. (1978). Mind in Society. The development of higher psychological processes.
Cambridge/London: Harvard University Press.
Walsh, C. (2007). Interculturalidad, colonialidad y educación. Educación y Pedagogía, (48), 25-
35. Medellín: Universidad de Antioquia. Recuperado de:
[Link]
alidad__colonialidad_y_educacion_0.pdf
--------- (2012). Interculturalidad y (de)colonialidad: Perspectivas críticas y políticas. Revista
Visão Global, 15(1-2), 61-74. Joaçaba: Universidade do Oeste de Santa Catarina.
Recuperado de:
[Link]
Wedel, J., Shore, C., Feldman, G. & Lathrop, S. (2005). Toward an Anthropology of Public
Policy. The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science, 600(1),
30-51. Recuperado de:
[Link]
an%20Anthropology%20of%20Public%[Link]
Wenger, E. (2000). Communities of practice and social learning systems. Organization, 7(2),
225-246. Recuperado de:
[Link]
--------- (2001). Comunidades de práctica. Aprendizaje, significado e identidad. Barcelona:
Paidós.
--------- (2010). Communities of Practice and Social Learning Systems: the Career of a Concept.
En: Blackmore, C. (ed.). Social Learning Systems and Communities of Practice, pp. 179-
198. UK: Springer.
Wertsch, J. (1985). Vygotsky and the social formation of mind. Cambridge/London: Harvard
University Press.
West-Durán, A. (2002). Transculturación, traducción y saberes híbridos. Estudios: Revista de
Investigaciones literarias, año 10(19), 91-101. Caracas. Recuperado de:
[Link]
Whitehead, T. (2005). Basic classical ethnographic research methods. Secondary Data Analysis,
fieldwork, observation/participant observation and informal and semi-structured
interviewing. Ethnographically informed community and cultural assessment research
485
systems (EICCARS) working paper series. Recuperado de:
[Link]
Yescas, I. (2008). Movimiento magisterial y gobernabilidad en Oaxaca. El Cotidiano, (148), 63-
71. Recuperado de: [Link]
Yurén, T., De la Cruz, M., Cruz, A., Araújo-Olivera, S. & Estrada, M. (2005). Mundo de la Vida
Versus Habitus Escolar. El Caldo de Cultivo del Rezago Educativo en un México de.
Migrantes. Archivos Analíticos de Políticas Educativas, 13(12), 1-26. Recuperado de:
[Link]/pdf/2750/[Link]
Zabalza, M. (2012). Territorio, cultura y contextualización. Interacções, (22), 6-33. Recuperado
de: [Link]/interaccoes/article/download/1534/1225
Zarger, R. (2002). Children’s ethnoecological knowledge: situated learning and the cultural
transmission of subsistence knowledge and skills among Q’eqchi’ Maya. Tesis doctoral.
Georgia: The University of Georgia. Recuperado de:
[Link]
Zebadúa, J. (2011). Cultura, identidades y transculturalidad. Apuntes sobre la construcción
identitaria de las juventudes indígenas. Revista LiminaR, 9(1), 36-47. Recuperado de:
[Link]/pdf/liminar/v9n1/[Link]
Zorrilla, M. (2002). ¿Qué relación tiene el maestro con la calidad y la equidad en educación?
Conferencia. Escuela Normal Rural “Raúl I. Burgos”, Ayotzinapa. Recuperado de:
[Link]
ducacion_zorrilla.pdf
--------- (2004). La Educación secundaria en México: Al filo de su reforma. REICE, 2(1).
Recuperado de: [Link]
Zorrilla, M. & Barba, B. (2008). Reforma educativa en México. Descentralización y nuevos
actores. Sinéctica, (30), 1-30. Recuperado de:
[Link]/pdf/998/[Link]
486