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Paloma Mía + Reseña de Libro

Para los santos de los últimos tiempos, que no saben que son santos, que viven ocultos a los ojos del mundo, que son gente común y corriente.
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Para los santos de los últimos tiempos, que no saben que son santos, que viven ocultos a los ojos del mundo, que son gente común y corriente.
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Octubre 2021

Paloma en silencio
Notas desde el Yermo Armenia
" Ábreme, hermana mía, amiga mía,

paloma mía, perfecta mía... "

1
El Viñador
El mismo Viñador que le paga al jornalero que trabajó una hora lo mismo que al que trabajó todo
el día, es Aquél que puede haberse escogido ciertas almas para Sí cuya única misión es servirle
de refugio, reposo y consuelo en las horas más amargas para la humanidad, las horas de los
últimos tiempos. Sin preguntar, sin pedir nada más que reine el Reino de La Divina Voluntad YA
en la tierra, la paloma vuela en silencio alrededor de su dueño, contemplándolo extasiada,
amándolo en la totalidad de su ser, abandonada en Sus manos santas y venerables que dirigen y
sostienen el mundo y a los hombres. A lo único que podemos aspirar aquellas criaturas que
hemos sido elevadas a la dignidad de hijas de Dios, es a imitar: la actitud y la forma de vivir y de
amar al Señor de la perfecta paloma de Dios Uno y Trino: La Santa Virgen.

Pues Dios mismo, en los excesos de Su Amor, sigue pidiendo que le abramos nuestro corazón y
le entreguemos nuestra voluntad y vida.

_____________________

La oración del salmista es toda sobrenatural,

Dios la produce como miel divina en el alma de David,

para que con ella nos alimentemos (Prov 24,13)

y nos endulcemos (S 118,103) todos nosotros.

Por eso, la belleza de los Salmos es toda pura

como la gracia de los niños, que son tanto más

encantadores cuanto menos sospechan que lo son.

Salmo 50 (3-19) + ESPÍRITU DE PERFECTA CONTRICIÓN

[ primera oración de la mañana, y antes de la Santa Misa ]

2
Ten compasión de mí, oh Dios,

en la medida de tu misericordia;

según la grandeza de tus bondades,

borra mi iniquidad.

Lávame a fondo de mi culpa,

límpiame de mi pecado.

Porque reconozco mi maldad,

y tengo siempre delante mi delito.

He pecado contra Ti,

contra Ti solo pequé,

he obrado lo que es desagradable a tus ojos,

de modo que se manifiesta

la justicia de tu juicio

y tengas razón en condenarme.

Es que soy nacida en la iniquidad,

y ya mi madre me concibió en pecado.

Mas he aquí que Tú te complaces

en la sinceridad del corazón,

y en lo íntimo del mío

me haces conocer la sabiduría.

Rocíame, pues, con hisopo,

3
y seré limpia;

lávame Tú,

y quedaré más blanca que la nieve.

Hazme oír tu palabra

de gozo y de alegría

y saltarán de felicidad estos huesos

que has quebrantado.

Aparta tu rostro de mis pecados,

y borra todas mis culpas.

Crea en mí, oh Dios,

un corazón sencillo,

y renueva en mi interior

un espíritu recto.

No me rechaces de tu presencia,

y no me quites el espíritu de tu santidad.

Devuélveme la alegría de tu salud;

confírmame en un espíritu de príncipe.

Enseñaré a los malos tus caminos;

y los pecadores se convertirán a Ti.

Líbrame de la sangre,

oh Dios, Dios Salvador mío,

y vibre mi lengua de exultación

4
por tu justicia.

Abre Tú mis labios, oh Señor,

y mi boca publicará tus alabanzas,

pues los sacrificios no te agradan,

y si te ofreciera un holocausto

no lo aceptarías.

Mi sacrificio, oh Dios,

es el espíritu compungido;

Tú no despreciarás, Señor,

un corazón contrito [ y humillado ] .

_____________________

Este Salmo es el celebérrimo Miserere de David (el 4° de los 7 Salmos penitenciales). Es la


expresión más perfecta de contrición, la confesión más sincera de un corazón contrito /
arrepentido, la manifestación más profunda de un alma que no busca su propia justicia sino la
que nos viene de Dios, según enseña San Pablo en Filip 3,9 s).

A la vez que la más alta alabanza de la misericordia de Dios, resulta un himno de gratitud y
confianza.

David, movido por el Espíritu Santo, lo arranca de su corazón culpable y contrito (humillado ante
Dios) después del adulterio cometido con Betsabee (II Rey cap 11/12).

Es el acto de contrición ideal, la Iglesia lo recita en el Oficio de Laudes.

Identificarse plenamente con el espíritu de este Salmo, es tener perfecta contrición; por lo cual,
nada más precioso que aprenderlo y tenerlo como un vademécum para renovar en todo
momento con nuestro Padre Celestial el estado de plena intimidad en el amor, que nos viene de
nuestra justificación en Cristo y que tantas veces parece nublarse a causa de las miserias
nuestras y de las tentaciones con que nos asalta el Maligno.

5
¡En la medida de tu misericordia!

es como pedir a un poderoso que nos ayude según todo su poder [que no nos dé una limosna
cualquiera sino una inmensa fortuna]

en el mercado de Dios, ninguna audacia es excesiva porque Él mismo nos llama a "comprar sin
dinero" (Is 55,1 s)

toda la fuerza de esta confesión y su valor ante Dios, está en la Fe en Su misericordia (S 49,23)
que perdona por pura bondad al arrepentido sinceramente, sin derecho alguno por parte de éste

eso es exactamente lo que hizo el padre del hijo pródigo (Luc 15,11 ss)

David no intenta justificación ni explicación alguna, al contrario: su propia miseria y el


reconocimiento de su absoluta impotencia son el argumento que conmueve el Corazón del
Padre

el que medite en ésto, no tardará en sentir un ansia por aniquilarse de humillación ante
semejante Padre, ¡entonces es cuando Él más nos prodiga Su Gracia! (Sant 4,6; I Pedro 5,5).

Porque reconozco mi maldad

único fundamento que David aduce por su parte para ser perdonado

pensemos si un juez de la tierra nos absolviera de un delito con sólo decirle que en efecto
somos culpables, tal es la diferencia entre lo humano y lo divino.

Contra Ti solo pequé

no se trata de injuria más o menos leve contra otras creaturas, sino que el ofendido en todo
pecado es directamente ese Creador y Padre a quien todo lo debemos

¡y sin embargo, Él perdona tan fácilmente a todo el que se arrepiente de corazón!

Tengas razón en condenarme

he aquí la piedra de toque de la verdadera contrición: un deseo de que sea Dios quien tenga
razón, aun contra nosotros, todo lo contrario de lo que nuestra soberbia ambiciona tan
fuertemente: tener razón, salirse con la suya (cf. Job 40,3 ss)

6
los hombres se excusan ante otro hombre diciéndole: discúlpeme, no lo hice por maldad, fue sin
querer, pero David le dice a Dios todo lo contrario: perdóname porque soy culpable y malo,
porque lo hice a propósito; no me excuso ni te pido que me disculpes; al contrario: me acuso, y
sólo espero que después de establecida bien claramente mi responsabilidad, y aún más, que soy
deudor insolvente, entonces Tú me perdones la deuda, pura y simplemente por la sola virtud de
tu asombrosa misericordia: "non aestimator meriti sed veniae..."

el mismo concepto expresa la oración de San Agustín: "tienes, Señor, ante Ti reos confesos;
sabemos que si no perdonas, con razón nos destruirás": aquí comprendemos qué significa
"negarse a sí mismo" (Mat 16,24 s; S 48,8; II Cor 10,5); entonces, es cuando resplandece la gloria
de la gracia de Dios (Ef 1,6) por la gratitud de su perdón, obra de su amorosa misericordia y de la
riqueza de Su Gracia, tanto mayor cuanto más confiamos en ella.

Es que soy nacida en la iniquidad,

y ya mi madre me concibió en pecado

los Padres citan este pasaje como prueba del pecado original: el hombre, sin la gracia, es
incapaz del bien en el orden sobrenatural, a raíz de la naturaleza viciada

"Es don de Dios si pensamos rectamente y si apartamos nuestros pasos de la falsedad y de la


injusticia; ninguna cosa buena puede hacer el hombre sin que Dios se la conceda para que la
haga; cuantas veces hacemos el bien, es Dios quien obra en nosotros y con nosotros para que lo
hagamos" (Denz 195,182,193).

Mas he aquí que Tú te complaces

en la sinceridad del corazón,

y en lo íntimo del mío

me haces conocer la sabiduría

a pesar de lo precedente, que equivaldría a una condenación sin remedio, David sabe -y ésa es
la sabíduría íntima aquí mencionada- que el confesar sinceramente = es decir, arrepentidos
nuestra culpabilidad, es tan agradable a Dios que basta para moverlo al gratuito perdón y olvido
de nuestras deudas (S 31,5; I Juan 1,8)

7
de esta sabiduría, de este conocimiento del Corazón de Dios, le viene a David la sorprendente
audacia con que va a pedir un salto inmediato del fondo de la abyección a la cumbre de la
santidad y la absoluta condonación de todas sus deudas.

Rocíame, pues, con hisopo.

y seré limpia:

lávame Tú,

y quedaré más blanca que la nieve

alusión al rito con que declaraban limpios a los leprosos (Lev 14,4 s)

no dice me lavaré sino ¡me lavarás Tú! (caso de Pedro en Juan 13,6 ss)

quedaré más blanca... aquí se nos enseña la perfecta humildad: yo no soy más que una pobre
pecadora, pero hay algo más fuerte y es tu misericordia infinita y omnipotente, esto es lo que ha
hecho de grandes pecadores los más grandes santos (Job, Lucas, Filipenses).

Hazme oír tu palabra

de gozo y de alegría,

y saltarán de felicidad estos huesos

que has quebrantado

no hay alegría mayor que la de sentirse perdonado

Jesús nos enseña que esa alegría está a disposición de todos cuando nos dice: "Al que venga a
Mí no lo echaré fuera" (Juan 6,37)

la palabra de consuelo y de gozo está siempre a nuestra disposición en las Sagradas Escrituras
(Rom 15,4).

Borra todas mis culpas

San Ambrosio señala esta maravilla:

8
que Dios mira el arrepentimiento como un acto meritorio,

no obstante ser lo menos (lo mínimo) a que estamos obligados.

Además, el perdón hace renacer los méritos perdidos por el pecado, en tanto que éste se borra
para siempre con La Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Un corazón sencillo

un corazón simple, sin pliegues = sin doblez = recto

David pide aquí el espíritu de infancia (S 130) que fue la más preciosa característica del gran rey
poeta y profeta: por eso sin duda Dios le reveló Su Sabiduría, tal como habrá de enseñar Jesús
en Luc 10,21

las expresiones crea y renueva = indican una nueva creatura formada por el Espíritu Santo (Ez
11,19; 36,36)

San Pablo explica esto en la admirable Epístola a los Romanos (cap 6-8)

No me rechaces

A todos nos parece que su santidad ha de mirarnos con repugnancia cuando pecamos, y en
verdad ello sería lógico,

de modo que nunca podríamos por nuestras propias reflexiones

convencernos de que no es así. Sólo en este don asombroso

de las palabras de Dios, descubrimos que es todo lo contrario:

basta recordar cómo obró el padre con el hijo pródigo (Luc 15,20).

No me quites el espíritu de tu santidad

He aquí la esencia de toda oración,

la que hemos de tener siempre en los labios,

la que más agrada al Padre

9
y la que más nos conviene a nosotros.

¿Acaso no es éste el "pan supersubstancial"

que Jesús nos enseñó a pedir cada día?

(Mat 6,11; Luc 11,3).

Si bien observamos, ningún hijo pide a su padre

que le dé de comer, pues esto él lo hace sin que se lo pidan.

¿No se ofendería el padre si su hijo le recordase cada día

la obligación de alimentarlo?

En cambio, ese don del Espíritu sí debemos pedirlo

como una maravillosa limosna de la santidad divina

(Lucas, Santiago y Tesalonicenses),

mostrando al Padre que lo aceptamos y deseamos con ansia.

Pues sin ello no lo tendremos, ya que el Divino Espíritu

a nadie se impone por la fuerza, sino que

respetando la libertad sólo permanece en quien lo desea

(Cant 3,5), y por el contrario se aleja de quienes se sienten

capaces de valerse y manejarse sin Él (S 80,13).

Si ésto pedimos como hijos amados del Padre

(Romanos y Gálatas)

podemos estar seguros de tener también el otro pan,

pues nos será "dado por añadidura" (Mat 6,33).

Se dirá, después de la venida de Cristo,

que el Espíritu habita en nosotros permanentemente

10
(Juan 14,17). Así es en efecto la admirable promesa del Padre

(Luc 24,49), mas no por eso hemos de empeñarnos menos

en asegurárnoslo: pues sabemos que nuestra carne y mente

conspiran contra Él (Gálatas y Corintios)

y nunca podemos dormir sobre los laureles.

Porque no tenemos el Espíritu incorporado a nosotros

de un modo natural, sino sobrenatural: por lo cual

nuestra nueva creatura sólo se levanta sobre el cadáver

del hombre viejo (Corintios, Gálatas, Efesios y Colosenses).

Los santos de los últimos tiempos


La crisis de hoy no es una pandemia, padre Carlos Pío del Inmaculado Corazón

Estamos cayendo y atrapándonos en un mundo naturalista,

no se citan ya:

la doctrina

la moral

el dogma

las virtudes teologales

las realidades sobrenaturales

la vida eterna

la esencia divina

el Misterio Trinitario

la sabiduría Divina

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la gracia de Dios

las gracias actuales

la gracia santificante

el crecimiento de la gracia

el mérito

el sacrificio y la penitencia

las benditas almas del Purgatorio

el Cielo y el Infierno

la muerte

la Providencia Divina

el culto

la Sagrada Eucaristía

la inmolación

la mortificación

la virginidad

la castidad

la pureza

la magnanimidad

________________________________________

Herencia divina en casa

María Romualda responde al interrogante de su confesor de toda la vida, el padre Lino, después
de la celebración eucarística de sus 50 años de matrimonio: Romy, ¿cuál diría usted que es el
secreto para mantener una familia unida y un matrimonio firme como el suyo por 50 años?

12
(Después de unos segundos de reflexión, María Romualda responde) Padre, creo que...
definitivamente creo que es la herencia que me dejó mi madre. Tres tesoros que conservo como
lo más sagrado en mi corazón: primero, la Santa Fe, que nunca se me ha quebrado; segundo, el
hábito de rezar el Santo Rosario completo todos los días, La Santa Virgen jamás le falla a quien la
invita a gobernar su familia; y tercero, dejar las preocupaciones para pasado mañana. Cuando un
hijo o su marido le decían a mi mamá: "Tengo esta preocupación...", ella sólo decía: "Deja eso
para que lo discutamos pasado mañana, ahora vamos a tomar una taza de té". Y ese pasado
mañana nunca llegaba, por lo que ella, papá y los hijos nunca estuvimos preocupados por nada.
A Dios le doy gracias de haber obtenido tal herencia divina: Fe, Esperanza y Caridad en acción,
herencia que a su vez legaré a mis hijos".

________________________________________

Congregación de las Siervas de María

[ Fundadora: santa Soledad Torres Acosta ]

Carisma

Atención a enfermos en sus casas por las noches

Su lema

"Sed testimonios vivos de Cristo en el mundo"

Capítulo I de Las Constituciones

Nuestro camino ha estado jalonado de sufrimientos, sacrificios y renuncias ; un camino que nos
lleva por la oscura noche para ser el consuelo de otros, camino que sólo es posible recorrer
gracias a la ayuda de Dios, que nos manda a aliviar el dolor y la soledad de los enfermos : ellos
son la imagen y semejanza de Cristo doliente.

13
A ellos servimos y serviremos con la sonrisa en los labios y el amor en el corazón, hasta dar la
vida si es preciso, sin más hábito que la pobreza y sin más afán que el dar consuelo y ofrecer
misericordia.

11 de octubre 1887

Madre Soledad falleció en la Casa Matriz de las Siervas de María, en Chamberí, mientras
bendecía a sus hermanas diciendo: "Hijas, que tengáis paz y unión". Fue canonizada por San
Pablo VI en 1970.

1915

Por petición de las Siervas de María, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes aprobó el
primer plan de estudios para la obtención del título de Enfermeras. Junio 1915: 36 Siervas de
María fueron las primeras enfermeras tituladas en España.

___________________________________________________________

María Valtorta (1944)

al padre Romualdo, su director espiritual


Por petición de las Siervas de María, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes aprobó el
primer plan de estudios para la obtención del título de Enfermeras. Junio 1915: 36 Siervas de
María fueron las primeras enfermeras tituladas en España.Estoy conmovida por la bondad de
Dios, de la cual ha derivado la suya.

Jesús se lo ha inspirado. Yo deseaba tanto entrar en la Orden Tercera de

La Dolorosa ; si no hubiera sido desde muy niña muy devota de San

Francisco de Asís y no hubiera sufrido muchas experiencias dolorosas

con sacerdotes pertenecientes a los Siervos de María, me habría dirigido

a la Orden de La Dolorosa o a la del Carmen, cuando en 1926 decidí

entrar en una Orden Tercera. Porque quería ser de María, aun cuando

14
era una cabrita, como dice Jesús.

Como la conocía poco, la amaba mal, pero instintivamente yo iba hacia

Ella. Ahora, desde que la he visto sufrir, la amo como amo a su Hijo:

"con todas mis fuerzas", y por eso se había agudizado mi deseo de

pertenecer a La Dolorosa.

La Virgen Dolorosa ha obrado siempre de modo preopotente para

conmigo, ha querido que fuera guiada por un hijo suyo, ha querido

para su altar la labor que yo había hecho para otros altares, ahora

quiere que yo muera con su atavío. Pues bien: esperemos que quiera

de su Hijo lo que le pido para todos (la paz) y lo que le pido para mí,

la salvación de mi pobre alma.

___________________________________________

Dice Jesús:

Amo mucho vuestras ofrendas de plegarias y sacrificios,

y sólo cuando estéis en el Paraíso veréis cómo las usé

y cuánto bien hice con ellas. Me ofrecéis vuestras pobres cosas

siempre impregnadas de vuestra condición humana, siempre

manchadas de imperfecciones. Nada tenéis, algo más bello

que ofrecerme. Aun el mejor de los hombres, mientras sea hombre

estará sujeto siempre a ser imperfecto: cuando estéis aquí Conmigo,

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ya no seréis tales. A mis ojos, vuestras acciones son imperfectas siempre.

Mas, Yo noto vuestro esfuerzo y el afecto, la rectitud con que las ofrecéis. Y no las desdeño, al
contrario: las acojo con amor y las santifico,

las purifico con mi contacto, y una vez que las he hecho santas y puras,

las uso para el bien del mundo y para vuestro bien.

¡Oh! Yo soy un banquero honesto y bueno.

No dejo estancados vuestros ahorros.

No los uso para Mí o para otros,

privándoos de los provechos.

Por el contrario,

los atesoro para vosotros.

Y aun gastando vuestras monedas

para las necesidades del mundo,

acumulo con amor el fruto de las mismas

para que lo encontréis en la hora de la muerte

y sea vuestra dote para entrar en mi Reino.

Vosotros me dais vuestras pobres cosas

siempre imperfectas pero muy amadas por Mí.

Me las dais a Mí, porque todas las obras buenas

que hacéis al prójimo y para vuestro prójimo,

me las hacéis a Mí. Así lo he dicho.

Y dar al prójimo significa tanto dar el pan, el agua,

16
la hospitalidad, el vestido, el consuelo, la enseñanza,

el ejemplo, como dar por él la vida, ofreciéndomela

por la salvación de uno o de muchos y por el triunfo del bien,

de Mi bien, en el mundo.

Mas, me deis lo que me deis,

pensad siempre que

no es por ello que obtenéis lo que pedís,

lo obtenéis por vuestro Dios.

Yo soy quien os hace la gracia.

Yo, que soy el altar, porque el altar

representa el trono de Dios.

Yo soy quien santifica la ofrenda,

no es la ofrenda la que me santifica.

Yo soy quien quiere y puede,

no sois vosotros los que queréis y podéis.

No tenéis que decir: "Visto que he dado, debo recibir".

Si por un motivo que no podéis entender

Yo no concedo, tenéis que darme un beso,

forma de amor más profunda que la caricia,

en lugar de ésta. Tenéis que darme el beso de

vuestra inmediata, risueña, humilde y santa obediencia

y resignación a Mi Voluntad.

17

Basta amar al Santo de los santos, para llegar a ser santo
-santa Margarita María de Alacoque


Cuanto más alto anhelemos el edificio de la vida espiritual,
más hondos cimientos de humildad hemos de cavar
-san Agustín

18

El Calvario es el monte de los santos, pero de allí se pasa a otro monte
que se llama Tabor
-san Pío de Pietrelcina


El camino de la propia santificación es el Santo Misterio de la Cruz
-madre Maravillas de Jesús

19

La aventura de la santidad comienza con un SÍ a Dios
-san Juan Pablo II


La oración es la misma santidad,
pues comprende el ejercicio de todas las virtudes
-san Pedro Julián Eymard

20

La santidad no es un privilegio para algunos,
sino una obligación para todos, para usted, para mí
-madre Teresa de Calcuta


La santidad no consiste en el mucho saber ni en el mucho meditar,
la santidad es un secreto, el secreto de mucho amar
-santo Tomás de Aquino

21

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