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Acta 1.003
Manuscrito Acta No 1.003
Revista María Hoy
Santafé de Bogotá, D.C.,
Domingo, January 12, 1997 - 00:00
En el Nombre del Padre!
Y del Hijo! CruznotHMD
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Y del Espíritu Santo!
En nombre de María Santísima,
la Inmaculada Concepción
y siempre Virgen:
Gloria al Padre!
Gloria al Hijo! corazon
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Gloria al Espíritu Santo!
amén, amén, amén..
Director Presidente
JESUCRISTO
Jefe de Redacción:
María Santísima
Colaboradores:
Equipo de Ángeles
Secretario:
firmanotsecretario
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Lino Sevillano
Tiene la Palabra el
Director Presidente:
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-Te inspiré colectar los pecados para entregarlos a mi Madre Santísima en ofrenda a mí.
¿No observaste los resultados favorables de esa ofrenda? Y, ¿todos no los vieron?
El dinero que, quienes lo tienen, me lo ofrendan, es mío. Aquellos sacan de lo mío, poco o mucho, para
dármelo, según su generosidad; pero, la ofrenda es mía.
Las virtudes, que me ofrecen los virtuosos, mías son; si ellos las poseen es por gracia mía y, por tanto, su
presente es mío, como el regalo que los niños hacen a sus padres con el dinero recibido de ellos.
Nada de cuanto al hombre llega es suyo, por esencia. Todo lo creado es mío y de mí procede, directa o
indirectamente.
Hay una sola cosa que el hombre tiene sin que le llegue de Dios: es el pecado.
El pecado es la única propiedad del hombre, que le es exclusiva y que, puede, él, ofrecerle a Dios, como
presente suyo.
Ese presente le complace a Dios.
Por él, su venida al mundo, como el Salvador, toma su sentido pleno.
Sin él, todo sería inútil y no habría Salvador.
Cada vez que el hombre recoge su pecado y lo ofrece a Dios, se humilla y le da el tributo de su reconocimiento.
Dar el pecado a Dios, como la ofrenda del hombre, tiene un doble sentido: el hombre se reconoce pecador y, por
tanto, con necesidad de un Salvador y, a la vez, reconoce que Dios es su Salvador y que lo puede salvar.
Desde el punto de vista de Dios: Dios ve justificado su infinito derroche de amor y ve, con complacencia, que el
hombre es merecedor de semejante gracia. De ese modo, el sacramento de la Reconciliación se hace pleno con
el encuentro del Don de Dios al hombre, que es Él, en sí, y el don del hombre a Dios, que, en igual forma, es el
hombre que se dona a Dios. Hay un intercambio de voluntades: la de Dios al hombre y la del hombre a Dios y,
en el punto misterioso de la intersección de ellas, que es la Cruz, se da, como un fruto inefable, el inefable
misterio de la Eucaristía, que es el Don total, plenitud de amor el Don perfecto.
Este año, dedicado por la Iglesia a la fe y, como tal, a mí, Jesucristo, el Salvador, esfuércense todos, en la Iglesia
y en el mundo; dentro y fuera de esta Espiritualidad Trinitaria, Cristocéntrica y Mariana de los hijos de la Madre
de Dios, por hacer posible esta gran colecta. Recojan cuanto pecado puedan, el personal de cada uno y, el de
los otros, sus hermanos y, llévenlo a la Santísima Virgen, la Inmaculadamente concebida y siempre Virgen,
Madre, Maestra y Modelo para ustedes. Deposítenlo en sus manos y ruéguenle, a Ella, que, Ella, me lo
presente, como su propia ofrenda, con las mismas intenciones que tuvo su oración en las bodas de Caná
de Galilea. Y, Yo, Palabra mía, los convertiré en gracia, para bien de la humanidad que vine a redimir.
Aprovechen este tiempo de gracia.
Negocien con Dios la salvación de ustedes y de todos. Dios es un mal negociante desde el punto de vista de
ustedes: a Él le gusta siempre perder para ganar, en la paradoja más inexplicable que puedan concebir. Para, Él,
el éxito, está en dar su propia vida a cambio del pecado de cada hombre y de todos los hombres. Por ese logro,
se justifica en plenitud el ineluctable e inexplicable Misterio de su encarnación, pasión y muerte. Jesucristo es la
Gloria del Padre y, ustedes son la Gloria de Jesucristo, en la consumación de este Misteri
¡He ahí! por qué vale tanto la salvación de un pecador que se arrepiente y se convierte.
¡Arrepiéntanse! ¡Arrepiéntanse! ¡Arrepiéntanse!
Déjense convertir por mí, dándome ustedes, a través de mi Santísima Madre, el regalo de todos sus
pecados.
Háganlo, a partir de ahora, con la fe humilde con la que los extranjeros llegados al Pesebre, llevaron sus
presentes, en reconocimiento pleno de mi propio señorío.
Yo Soy Dios.
Yo Soy el que Soy.
He venido al mundo para rescatarlos con mi vida, con mi amor y con mi Sangre. Mi propósito es devolverlos a
mi Padre celestial con el sello de mi ofrenda personal que es mi amor a Él.
El medio, para lograr ese rescate, es que ustedes se reconozcan pecadores; me reconozcan Salvador de ustedes
y, me ofrezcan sus pecados, para que Yo, convirtiéndolos en gracia, los redima y revestidos con mi gracia los
presente a mi Padre Celestial con la alegría de mi ofrenda, para alegría y gloria de Él.
Piensen.
Mediten.
Reflexionen.
Yo Soy el Salvador de ustedes.
Déjense salvar.
Vengan a mí.
Vengan, beban y vivan.
Corrector:
aorozco
Lección Nº 913 Yo soy el Agua viva.
Leccion Numero:
913
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Acta 1.003
Lección
Nº 913
Yo soy el Agua viva.
1. El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: "Si alguno tiene sed, venga a mí, y
beba el que crea en mí. Como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva." (Juan 7, 37-38)
2. "Yo Soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no
morirá jamás." (Juan 11, 25)
3. Recuerden esto, y no lo olviden: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia." (Juan
10, 10). Crean en mí.
4. "El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado". (Juan 12, 44).
5. "El que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado." (Juan 12, 45).
6. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. (Juan 12, 46).
7. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo,
sino para salvar al mundo. (Juan 12, 47).
8. "Lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí." (Juan 12, 50). Por tanto: Arrepiéntanse,
arrepiéntanse, arrepiéntanse. Denme, como ofrenda, sus pecados, el de ustedes y el de todos.
9. ¡Anonádense! ¡Humíllense! ¡Pídanme perdón!
10. Yo quiero perdonarlos; porque vine a salvarlos. ¡Déjense salvar!
11. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
12. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para
ustedes.
Idioma Spanish
Síntesis Acta 1.003
Acta 1.003
SÍNTESIS
La gloria de mi Padre está en que deis muchos frutos, y seáis mis discípulos.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi
Padre, y permanezco en su amor. (Juan 15, 8, 10)
"Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mateo 5, 48).
Por hoy basta.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.
Firma JESUCRISTO
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6, 21 a.m.
Firma JESUCRISTO
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Repitan:
Dios mío:
Limpia mi corazón
para que hoy día
haga tu Voluntad
y esté Contigo.
Amén.
Firma JESUCRISTO
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Digan:
Jesús de la misericordia y del perdón:
Ten compasión de mí.
Te doy mis pecados.
Destrúyelos convirtiéndolos en gracia.
Dame la gracia de ser perfecto.
Santifícame. Hazme santo. Yo quiero serlo.
Ayúdame. Ayúdame. Ayúdame.
Amén.
Firma JESUCRISTO
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Idioma Spanish
Margen del Acta 1.003
Acta 1.003
Al margen del Acta:
Hay muchos que no se resignan a ver las obras de Dios con los ojos de Dios.
¿Por qué, los que piensan y obran de ese modo, quieren ser más prudentes y más sabios que Dios?
Abran los ojos. Abran todos sus sentidos y sientan, gusten, palpen, oigan y vean como Dios, con los sentidos de
Dios.
Hay muchos que sufren pensando que las cosas no deberían ser como Dios las hace, sino como ellos quisieran
que las haga.
Sepan que los caminos de Dios no son los de ustedes y que, tampoco, los pensamientos de Él, son los de ustedes.
La comunidad o asociación Hijas de la Madre de Dios atormenta a muchos y no la dejan crecer juzgando y
condenando a su manera a la cabeza que elegí.
Claro que ella no es la mejor y que es inútil; claro que hay muchas que son mejores y más listas; pero, ¿acaso
Yo las he elegido? ¿No es ésta, la elegida por mí a pesar de sus torpezas?
Muchos creen que esta comunidad o asociación en marcha es la misma de otras fallidas que se formaron en
Puente de Piedra y que allí dejaron de existir. ¿Por qué no se convencen que un hijo nacido no es la misma
persona de otros abortados?
Este hijo nacido es la comunidad o asociación de Hijas de la Madre de Dios, independiente de los engendros
anteriores. Su cabeza, buena o mala, es la actual. Y, ésta es mi voluntad y plan.
En cuanto a ella, quiero que ella despierte y sea perfecta. La quiero virgen en el sentido estricto de la palabra
aquí enseñada. Para eso quiero que crezca muriendo, hasta ser capacidad para mí, no por su sabiduría y
genialidad, al modo de los hombres, sino porque sea "limpia y libre -plenamente- de todo lo que no es de Dios",
como Yo lo quiero y mando. Así dejará que brille mi luz en ella y desde ella; así Yo seré como quiero serlo, el
único y verdadero fundador de esta asociación, en la que quiero hacer cosas grandes, si me dejan.
Las niñas que han pasado, movidas por las tentaciones de la incomodidad, sepan que, aunque muchas de ellas
no tenían vocación y estaban movidas por la curiosidad o por falsos ideales, las que sí tenían vocación, han
dejado unas posibilidades que pueden retomarse cuando haya claridad y pase el tiempo; porque, una cosa es
vivir muchos peces en una pecera incómoda y, otra, diferente vivir en el mar o el océano, como a ti te inspiré
esta imagen. Los peces que pasan de la pecera al mar descubren que hay posibilidades incontables que les
permiten vivir y exteriorizar sus atributos o carismas, apropiando los términos relacionados con las personas al
símil de los peces.
¿Me entienden?
Las de buena fe lo entenderán. Y serán benditas. Las otras, ensordecerán más y no lo entenderán.
De todos modos la obra santa de Dios irá hacia delante, entre facilidades y tropiezos, pero asistida por mi gracia.
Esta asociación será eficaz para tiempos futuros en los cuales Yo, como Carisma, soy indispensable.
Oren mucho y sean humildes y prudentes.
A la monjita que te consultó dile que sólo Yo le basto. Hay espejismos que sólo son eso; pero Yo soy el
Camino, la Verdad y la Vida. Camino, Verdad y Vida que le bastan. Bendícela.
Llama a Paulina, tu consuegra, y dile que quiero que descanse en mi hombro. Yo soy el consuelo de todos los
que lloran y que recuerde que, quien quiera que crea en mí y que sea martirizado, como Antonio, no muere para
siempre, porque Yo lo resucito. Bendícela.
A Carlos Hernán que he recogido sus lágrimas, igual que las lágrimas de José Luis y Martha, de la niña Llorona
y Beatriz. Que me dé gracias y que me acoja, como deben acogerme todos los que sufren.
Se avecina una tempestad, pero pasará pronto. El detonante es la oración. Oren mucho. Aviven el amor a la
Santísima Virgen y no teman; pero aséense. Aséense con humildad y con prudencia. Todos sean vírgenes y
oren. Oren, oren, oren.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.
Habla con Diocelina, en confidencias. Ella entenderá. Bendícela.
Firma JESUCRISTO
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Llama a Margarita, la de Medellín, y dile que la amo. Bendícela.
A Raquel que es tiempo de deshacer sus malos pasos. Por donde camina va en riesgo. La felicidad tiene un solo
nombre: D I O S,
Y sólo Él le basta. Bendícela.
Firma JESUCRISTO
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Idioma Spanish