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Tecnología y Subjetividad en Educación

Este documento presenta una discusión sobre la relación entre tecnología, subjetividad y sociedad. Introduce el Plan Ceibal de Uruguay como un caso paradigmático y analiza las posiciones a favor y en contra de este plan. También explora matices en la apropiación de computadoras por familias de bajos recursos y propone ir más allá de posiciones simplistas de tecnofilia o tecnofobia. El objetivo es establecer un marco teórico para comprender mejor estos temas en el contexto educativo.

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Tecnología y Subjetividad en Educación

Este documento presenta una discusión sobre la relación entre tecnología, subjetividad y sociedad. Introduce el Plan Ceibal de Uruguay como un caso paradigmático y analiza las posiciones a favor y en contra de este plan. También explora matices en la apropiación de computadoras por familias de bajos recursos y propone ir más allá de posiciones simplistas de tecnofilia o tecnofobia. El objetivo es establecer un marco teórico para comprender mejor estos temas en el contexto educativo.

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Especialización Docente de Nivel Superior en

Enseñanza con Imágenes


Módulo 6
Nuevos medios, imágenes y subjetividad.

Clase 1: Tecnología y subjetividad contemporánea.

ÍNDICE

1. Tecnología, subjetividad y sociedad: apuntes preliminares para un


posicionamiento necesario
1.1. El Plan Ceibal como caso paradigmático
1.2. Más allá de la tecnofilia y la tecnofobia
1.3. La tecnología posibilita pero no determina
2. Sobre la subjetividad contemporánea
2.1. Breve descripción del paisaje tecnológico actual
2.2. Modos de ser y hacer en la cultura digital
2.2.1. Existir es habitar el mundo digital
2.2.2. Las plataformas y el principio de popularidad
2.2.3. El algoritmo como mediador del conocimiento
3. Referencias

1
1. Tecnología, subjetividad y sociedad: apuntes preliminares
para un posicionamiento necesario

La cultura visual contemporánea está caracterizada por la


digitalización de los procesos de producción, circulación y consumo de
imágenes: en este sentido, los nuevos medios y las imágenes digitales
son los protagonistas de nuestro régimen visual, como señalaba
Carolina Fiori en la tercera clase del módulo 1. Se trata de un escenario
que propicia la emergencia de fenómenos y prácticas que, tal como
mencionamos en la presentación del módulo, se gestan fuera de la
escuela pero circulan inevitablemente dentro las aulas. En este
contexto, consideramos imprescindible abordar la relación entre
imágenes, tecnología, subjetividad y educación no solo para que
como docentes podamos explorar estos nuevos escenarios, sino
también para proponer una reflexión pedagógica en torno a las
prácticas cotidianas de las y los jóvenes con los medios digitales. Estos
aspectos de la formación docente nos parecen fundamentales ya que,
como señala Inés Dussel, la escuela es el lugar donde podemos
distanciarnos de la vertiginosidad de estos fenómenos e interrumpir,
aunque sea momentáneamente, los procesos “fusionales y
confusionales de las pantallas” (2009, p. 191).

Como primer paso para abordar los temas propuestos es necesario


construir el encuadre teórico del módulo. Por ello, en esta primera clase
indagaremos en las relaciones entre tres ejes fundamentales: la
tecnología, la subjetividad y la sociedad. ¿Cómo entender la relación
entre la técnica y lo humano? ¿De qué manera y hasta qué punto los
aparatos tecnológicos determinan nuestras prácticas? ¿En qué medida
el entorno tecnológico actual modifica la subjetividad, esto es, nuestros
modos de ser y de hacer? Presentaremos una serie de conceptos y
análisis de casos que nos permitirán no solo responder estos

2
interrogantes y presentar claves de lectura para las clases siguientes

1.1. El Plan Ceibal como caso paradigmático

En 2007, Uruguay puso en marcha el Plan de Conectividad Educativa


de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea, conocido como
Plan Ceibal. Inspirado en el proyecto OLPC , el objetivo fue otorgar una
1

computadora portátil con conexión a Internet a cada docente y


estudiante que ingresara al sistema educativo público. Así, Uruguay se
convirtió en el primer país del mundo en implementar un modelo 1 a 1
con alcance nacional, una iniciativa posteriormente replicada en otros
países, como el caso de Conectar Igualdad en Argentina.

Desde sus inicios, se trató de una política pública ampliamente


celebrada, pero también cuestionada. Las voces celebrantes
aplaudieron el Plan Ceibal como una iniciativa que no solo venía a
cerrar la brecha digital sino a poner en marcha un círculo virtuoso entre
tecnología, aprendizaje, entusiasmo y creatividad. Este optimismo se ve
reflejado en el himno del Plan, “A la sombra del ceibal”, compuesto por
el cantautor Jorge Drexler. Allí, se habla de una “ventana hacia el río”,
de “pájaros en vuelo”, se menciona la posibilidad de “ser navegante” y
de “dejar una estela de poesía”. El carácter metafórico de la canción
permite jugar con significantes propios del país (como el río o los
pájaros) y, al mismo tiempo, ponerlos en relación con lo que implica
que cada estudiante tenga su computadora: una ventana al mundo
que le permite el acceso al conocimiento y brinda oportunidades para
imaginar y crear.

1
One laptop per child (una computadora por niño) fue un proyecto ideado por Nicholas Negroponte
en 2005, cuyo objetivo era facilitar a las infancias el acceso a la tecnología a fines de reducir la
brecha educativa.

3
Para mirar

Les compartimos uno de los videos institucionales del


Plan Ceibal, lanzado en 2009 y filmado en la escuela
N.o 5 en el departamento de Salto, al noroeste de
Uruguay. En él, se presentan testimonios de estudiantes,
maestros, maestras, madres y padres acerca de la
experiencia de recibir las “ceibalitas”, las
computadoras del programa.

¿Qué sentidos le otorgan a la computadora los


diferentes actores que aparecen en el video
(estudiantes, maestros y maestras, padres y madres)?

Los detractores del Plan, por su parte, centraron sus argumentos en los
efectos negativos que el uso de una computadora podría tener en los
procesos de enseñanza-aprendizaje. Algunas de las críticas vertidas
fueron: “Les vamos a impedir pensar por sí mismos”, “Darle una

4
computadora a un niño de primer año le impide razonar, hay que
dárselas recién desde 4.o o 5.o año”, “Vamos a generar idiotas
informáticos, idiotas tecleadores” (Bianchi, 2014).

Independientemente de estas reacciones, el Plan siguió su curso y


terminó por convertirse en una firme política de Estado. Con el paso del
tiempo, pudo comprobarse su innegable efecto redistributivo al reducir
significativamente la desigualdad en el acceso a medios digitales (Díaz
y otros, 2022). Sin embargo, también tuvieron lugar algunos hechos e
investigaciones que obligan a moderar las expectativas. Por ejemplo,
en 2015 se anunció un acuerdo entre el Plan Ceibal y Google que
permitía que las y los docentes y estudiantes accedieran, mediante una
cuenta de Gmail, a almacenamiento ilimitado en la nube (Google
Drive) y al software Google Apps for Education (Aplicaciones para la
Educación de Google). Sectores vinculados con la educación y la
cultura criticaron con firmeza el acuerdo , preocupados por el acceso
2

que Google (y el gobierno de Estados Unidos) tendría a los datos de los


miembros del sistema educativo público. Al temor al espionaje se le
sumaron interrogantes respecto del debilitamiento de la soberanía
intelectual del país.

Por otro lado, en 2016, se dieron a conocer los resultados de una


investigación sobre las experiencias de apropiación de las
computadoras en el ámbito doméstico, particularmente, entre las
familias de bajos recursos. Una de las principales conclusiones fue que
estas familias se enfrentaron a serias dificultades prácticas y simbólicas
para incorporar la computadora. Si bien esto no es contradictorio con
la alta consideración que la sociedad civil tiene del Plan Ceibal, las
investigadoras señalaron que la presencia de la computadora en el
hogar no proporcionó por sí sola las herramientas necesarias para

2
Entre otras acciones, publicaron una carta abierta, disponible en acá.

5
manejarla (Winocur y Sánchez Vilela, 2016). Titulada Familias pobres y
tecnologías digitales. Claroscuros de la apropiación digital, la
investigación busca señalar, justamente, los matices de la
incorporación digital y da cuenta de cómo la apropiación de las
computadoras también se produce en condiciones de desigualdad.
Dicho en otras palabras, las niñas y los niños de familias de clase media
y alta cuentan generalmente con mejores condiciones y más recursos
para usar estas tecnologías que el resto de las y los estudiantes.

1.2. Más allá de la tecnofilia y la tecnofobia

El celular: un enemigo que se convirtió en aliado, Yamel Macarena Barbieri.


Especialización de nivel Superior en Enseñanza con Imágenes, DPES. Fuente: Padlet
Aula 43.

La presentación del Plan Ceibal y sus derivas nos permite ilustrar, a partir

6
de un caso concreto, las diversas aristas que complejizan los análisis
sobre tecnología, subjetividad y sociedad. Iremos tirando de sus hilos a
fin de presentar una serie de conceptos y reflexiones que constituyen el
encuadre teórico necesario para abordar los temas que trabajaremos
en el módulo.

Para comenzar, destacamos cómo, al hablar de la incorporación de


nuevos medios en la escuela, por mucho tiempo dominó la escena un
debate polarizado entre dos posiciones antagónicas. Por un lado,
quienes resisten la incorporación de medios digitales en las aulas por
considerar que las lógicas y formas de funcionamiento de estas
tecnologías están en las antípodas de las tareas y objetivos de la
escuela. Las críticas de los detractores del Plan Ceibal se ubican en esta
línea: no solo habría una diferencia insalvable entre el razonamiento
escolar y las computadoras, sino que estas últimas afectarían
negativamente los procesos de aprendizaje. Del otro lado del debate,
encontramos quienes ven en los nuevos medios una posibilidad para
revitalizar la educación, una herramienta que por sí sola despertará el
interés y la motivación en las y los estudiantes. Desde esta óptica, se
celebra y promueve la incorporación de tecnologías en las aulas
porque su uso se traduciría de manera directa en mejores experiencias
educativas.

En la primera clase del módulo 1 identificamos dos tipos de


posicionamientos en el debate sobre la incorporación de imágenes en
contextos educativos: pensar la imagen como una herramienta útil
para cautivar a las y los estudiantes y consolidar conceptos o
concebirla como una distracción o una amenaza que altera el orden
cultural propuesto por la escuela. De esta manera, se replica un debate
similar respecto de la incorporación de medios digitales en las aulas:
encanto o amenaza.

7
Puertas que no se cierran, Mariana Bartoletti. Especialización de nivel Superior en
Enseñanza con Imágenes, DPES. Fuente: Padlet Aula 40.

Estos dos posicionamientos se desprenden de un viejo debate dentro


de la filosofía de la técnica: la tecnofobia y la tecnofilia. La primera,
temerosa frente a los avances y la potencia de la técnica, denuncia el
peligro de alienación y el destino de servidumbre de lo humano frente a
ella; la segunda, obnubilada por las mismas razones, asegura que la
tecnología será el remedio de todos los males y los faltantes de la
humanidad.

8
Para pensar

En Fedro, un diálogo escrito alrededor del año 370


a. C., Platón expone una fuerte diatriba en contra de la
escritura y “el arte de las letras”:

Es olvido lo que producirán en las almas de quienes las


aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose
de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través
de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos
mismos y por sí mismos. (…) Apariencia de sabiduría es
lo que proporcionas a tus alumnos, que no verdad.
Porque habiendo oído muchas cosas sin aprenderlas,
parecerá que tienen muchos conocimientos, siendo, al
contrario, en la mayoría de los casos, totalmente
ignorantes. (Platón, 1988, pp. 403-404)

Como podemos ver, Platón consideraba a la escritura


una amenaza, ya que debilitaría el pensamiento, la
memoria y la capacidad de expresión oral. Se trata de
un buen ejemplo para ilustrar cómo las nuevas
tecnologías (en este caso, la escritura) suelen alarmar y
provocar desconfianza por su novedad. ¿Estamos hoy
en una situación comparable a la que llevó a Platón a
condenar la escritura?

Sin embargo, tanto en las posiciones tecnofílicas como en las


tecnófobas, subyace la misma premisa: la tecnología determina de

9
manera directa no solo los usos que le daremos, sino también nuestros
pensamientos, comportamientos y sentimientos. Esto se denomina
determinismo tecnológico e implica considerar que la tecnología es un
agente externo al individuo y que incide de manera unidireccional en
la sociedad, definiendo el curso de la historia independientemente de
cualquier intervención humana. En relación con el tema que nos
ocupa, ciertas reflexiones sobre la introducción de nuevos medios en la
escuela tienden a “fetichizar” los aparatos y considerar que su mera
presencia producirá efectos (deseados o indeseados) en las y los
estudiantes. En ambas lecturas, la tecnología aparece como una
instancia absolutamente determinante de las demás.

Consideramos que tanto el determinismo tecnológico como la


tecnofilia y tecnofobia derivadas son formas reduccionistas e
insuficientes para pensar las relaciones entre la tecnología, los sujetos y
la sociedad. En cambio, nos interesa proponer una concepción
diferente: si bien los objetos técnicos promueven determinadas
prácticas y, eventualmente, inciden en la manera de pensarnos y de
relacionarnos con los demás, creemos que no se trata de un factor
único, determinante y descontextualizado.

En primer lugar, la técnica no solo no es un elemento exterior al sujeto,


sino parte constitutiva de lo humano. Desde las herramientas
prehistóricas más rudimentarias hasta las sofisticadas tecnologías
digitales, el ser humano siempre ha plasmado su experiencia en
soportes duraderos, esto es, en objetos técnicos. Ya sean pinturas
rupestres o muros de Facebook, se trata de medios que funcionan
como soporte de la conciencia y la memoria humanas y son, por lo
tanto, condición insoslayable de los procesos de subjetivación y
socialización.

Sin las tecnologías no existirían los seres humanos, son las que nos

10
permitieron junto con el lenguaje, como especie, diferenciarnos de otras,
y sobreponernos a las inclemencias de la naturaleza (Leroi-Grouhan,
1971). Pero, al mismo tiempo, sin seres humanos no habría tecnologías.
Sin humanos que las creen, trabajen con ellas, las usen, las transformen,
estas no tienen posibilidad de existir. Es decir, las tecnologías no tienen
una naturaleza extraña a la naturaleza humana, sino que son
inseparables de esta. (Rueda Ortiz, 2014, p. 12)

Si asumimos esta posición, no es posible sostener que la tecnología es


un instrumento al servicio (o al acecho) del ser humano, sino un
fundamento constitutivo de la subjetividad, tanto individual como
colectivo: las tecnologías conforman seres humanos (esto es, le dan
forma a sus experiencias, prácticas y pensamientos) y estos, al mismo
tiempo, las transforman a partir de sus usos y apropiaciones. Se trata
entonces de un proceso de coconstrucción, lo que vuelve cuestionable
la noción de la tecnología como un agente externo y desligado del
entorno social, que por sí sola determinará los usos y sentidos que les
daremos, siempre fijos y unívocos. Por el contrario, la tecnología
aparece inscripta en diferentes contextos de significación y de
interacción, que a su vez le otorgarán sentidos múltiples y variables.

11
Para pensar

A propósito de las tecnologías de la imagen

En algunos estudios anglosajones se utiliza el término


technology affordances, traducible como
“permisibilidades de la tecnología”, para referirse a
cómo las tecnologías no determinan pero sí hacen
posible –e incluso incitan– cierto tipo de prácticas.

Por ejemplo, si bien la selfie existe desde el inicio de la


fotografía, recién en 2010 se expandió notoriamente
gracias a la instalación de una cámara frontal en el
iPhone 4. Más adelante, surgieron otras novedades
técnicas como la opción del live preview (vista previa
en directo), el temporizador y la creación automática
en la biblioteca de imágenes de una carpeta rotulada
“selfies”. Estas permisibilidades de la tecnología hacen
que sacarse una selfie sea una práctica cada vez más
sencilla y estandarizada.

¿Qué otras permisibilidades trae consigo el


smartphone?

Serie de selfies tomadas por la duquesa rusa Anastasia Romanov


con una Kodak Brownie entre 1913 y 1916. La imagen del medio

12
fue sacada en 1914 y enviada por correo a una amiga, junto con
una carta en la que relataba: “La foto la tomé mirándome al
espejo. Fue difícil porque mis manos temblaban”. Fuente: Delicate
Flowers

1.3. La tecnología posibilita pero no determina

La investigación sobre las formas de apropiación de las computadoras


del Plan Ceibal que revisamos en el apartado anterior es un buen
ejemplo de cómo existen diversas variables (en este caso, el nivel
socioeconómico y la alfabetización digital de las familias) que inciden
en los usos y sentidos que le otorgamos a las computadoras. El
investigador Raúl Trejo (2009) propone un oportuno juego de palabras:
más que una computadora para cada niño, habría que pensar en un
niño para cada computadora. Es una frase provocadora que invita a
desarmar la idea de que basta darle una computadora a un estudiante
para que este acceda al conocimiento y despliegue su potencial
creativo. Por el contrario, es imprescindible reconocer primero las
experiencias, los contextos y las capacidades de cada sujeto.

Desde esta perspectiva, el extendido término “nativos digitales” es –por


lo menos– discutible en tanto refiere a una capacidad innata que los
niños, niñas y jóvenes tendrían para usar los medios digitales. Este
concepto no solo exime de responsabilidades y vuelve potencialmente
inútiles a los adultos –que no tendrían nada que hacer frente a un niño y
su computadora–, sino que también invisibiliza las diferencias culturales,
sociales y subjetivas que existen en relación con el uso de los nuevos
medios.

Por otro lado, entendemos que cualquier análisis sobre los nuevos
medios y su relación con el individuo y la sociedad no puede pasar por

13
alto la lógica económica subyacente. La historia de Internet es la
historia de su progresiva comercialización; actualmente, las plataformas
son modelos de negocios destinados a la extracción, monetización y
comercialización de datos de las usuarias y los usuarios. Estas
plataformas, a su vez, se encuentran altamente concentradas, ya que
la mayoría de las redes sociales y aplicaciones que usamos
cotidianamente están bajo el ala de lo que se conoce como “las cinco
grandes”: Alphabet-Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft. Si
bien volveremos luego sobre estos temas, en este punto recuperamos
las preocupaciones manifestadas por los educadores y educadoras
uruguayas frente al acuerdo entre el Plan Ceibal y Google: ¿qué pasa
cuando todo quehacer de estudiantes y docentes queda almacenado
en una nube, propiedad de una empresa cuyo modelo económico se
basa en la extracción de datos?

El objetivo de este apartado es proponer una concepción de la


tecnología que escape al determinismo y vaya, tal como reza el título,
más allá de la tecnofobia y tecnofilia. A modo de síntesis de lo
expuesto, dejamos señalado lo siguiente:

● Lejos de ser un agente externo y descontextualizado, la tecnología


aparece siempre inserta en un entramado cultural, social,
económico y político determinado, que ayuda a configurar los usos
y los sentidos que le daremos. Al “esencializar” a los aparatos (como
sucede en las posiciones tecnofílicas o tecnofóbicas), se dejan de
lado preguntas más amplias y provechosas, por ejemplo, cómo son
los diversos modos de apropiación y usos posibles de la tecnología
en relación a las características de sus usuarias y usuarios o cómo
funcionan los medios digitales en una coyuntura económica y
mercantil particular.

14
● A modo de contrapropuesta al determinismo tecnológico,
preferimos sostener la siguiente afirmación: la tecnología posibilita
pero no determina. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, que las
tecnologías por sí solas son insuficientes para explicar
acabadamente las transformaciones sociales o el origen de nuevas
prácticas. En segundo lugar, y esto es central, que si bien la
tecnología induce a determinadas formas de pensarnos, de actuar
y de vincularnos, siempre queda abierta la posibilidad de hacer otra
cosa, de proponer otros usos, de convertirlas en algo distinto de lo
previsto, de apropiarse de ellas y resignificarlas de múltiples
maneras.

Una propuesta de análisis

El filósofo francés Bernard Stiegler describe la técnica como un


pharmakon, un concepto griego que designa la ambivalencia
de algo que puede ser tanto veneno como remedio, “un poder
curativo, en la medida o exceso en que es un poder destructivo”
(Stiegler, 2015, p. 30). De esta manera, su propuesta es considerar
a los aparatos como “fenómenos farmacológicos” y entonces
analizar en qué medida “curan” y, al mismo tiempo, cuáles son
los inevitables “efectos tóxicos”.

15
2. Sobre la subjetividad contemporánea

En la primera mitad del siglo xx, el filósofo Walter Benjamin describió la


emergencia de un nuevo sensorium producto de las transformaciones
tecnológicas de la época. El sensorium puede definirse como la forma
específica en la que se configura nuestro aparato sensorial y nervioso,
una forma determinada no solo natural sino históricamente. De esta
manera, la hipótesis propuesta por Benjamin (1999) es que la
industrialización y progresiva urbanización de las sociedades modernas
en la mitad del siglo xix, con la aparición de la fotografía y el cine como
elementos centrales, trajeron consigo un nuevo sensorium: nuevas
formas de percibir, de sentir y relacionarse con el tiempo y el espacio,
nuevos lenguajes y escrituras, nuevas maneras de reconocerse y de
vincularse.

Por otro lado, en 2018, la investigadora Inés Dussel señaló que los
medios digitales están en la escuela no solamente porque las alumnas y
los alumnos lleven un celular, sino porque han modificado la forma en la
que pensamos el mundo y a nosotros mismos: “Somos sujetos
‘mediatizados’, con subjetividades, interacciones y deseos que se
construyen en diálogo con –y a través de– medios determinados”
(Dussel, 2018).

16
Una amplia variedad de obras pictóricas clásicas han sido reinterpretadas mediante
la introducción de tecnología. Estas obras, realizadas por los artistas J. T. Morrow,
Hadas Boneh y Anna Grayson, son solo tres ejemplos que ilustran la potencia del arte
para pensar, parodiar y problematizar las transformaciones de la cultura digital.
Fuentes: J. T. Morrow, Cultural hacking y Pastiche Photography.

Estas reflexiones constituyen el núcleo central del análisis que


proponemos en este apartado. Tanto en la hipótesis de Benjamin como
en la de Dussel subyace la misma idea: la producción de subjetividad
(individual y colectiva) está entretejida, en íntima relación, con el
entorno tecnológico. Así, un análisis de la subjetividad contemporánea
debe apuntar a describir no solo los nuevos objetos técnicos que nos
rodean, sino en qué medida estos impregnan otras dimensiones de
nuestra existencia y afectan nuestros modos de ser y hacer.

Antes de continuar, nos parece fundamental tomarnos un momento


para pensar en el rol de la escuela en la conformación de la cultura
visual contemporánea. Generalmente, la escuela es considerada como
una institución que se ha mantenido al margen y ajena al desarrollo de
la cultura visual y, desde esta posición, se suele arribar a conclusiones
reduccionistas y de tinte moralista (Dussel, 2009).

17
Sin embargo, como vimos a lo largo del módulo 1, la escuela cumplió
un papel no menor en la construcción de los sujetos visuales modernos,
al propiciar ciertas “disposiciones y sensibilidades” (Dussel, 2009, p. 184)
que fueron fundamentales para la configuración de la cultura del
espectáculo: no solo las múltiples formas visuales que tomó la
pedagogía moderna, sino también la preocupación pedagógica y
epistemológica por capturar la atención del alumno (situándolo en
posición de espectador), la educación del mirar y de la percepción en
términos de “distancia objetiva” o la promoción de una educación
visual donde ver es equivalente a creer y saber.

Esto nos permite retomar la posición epistemológica y política que


sostiene esta Especialización: siempre es necesario ubicar al sistema
escolar en diálogo y en conflicto con las tradiciones visuales, y no
pensarla como un agente que se mantiene por fuera y al margen de
estos movimientos.

2.1. Breve descripción del paisaje tecnológico actual

En líneas generales, los nuevos medios se caracterizan por tres rasgos: la


miniaturización (la reducción del tamaño de los aparatos y su
consecuente portabilidad), la convergencia (referida no solo a los
procesos de fusión industrial entre empresas mediáticas, tecnológicas y
de telecomunicaciones, sino también a la posibilidad de acceder a un
mismo contenido desde diferentes dispositivos) y la digitalización (el
traspaso de objetos y procesos analógicos al mundo digital). Respecto
de este último rasgo, el filósofo Éric Sadin (2017) presenta una idea
sugerente: para él, la revolución digital iniciada en la década del 80
llegó a su fin y ahora estamos en un momento diferente, caracterizado
por la expansión de lo digital a todos los ámbitos de la experiencia

18
humana. Así, traspasamos al mundo virtual no solo el trabajo y la
educación, sino también la salud, la ciencia, el ocio, la sexualidad, los
vínculos afectivos.

En este sentido, a diferencia de los sistemas tecnológicos de siglos


anteriores, los nuevos medios nos acompañan todo el tiempo, están
destinados –mayoritariamente– a usos privados y tienen una fuerte
dimensión lúdica y placentera. Producen, además, un efecto de
fascinación, un mérito que Sadin le atribuye a Steve Jobs –el fundador
de Apple– al ser el primero en vincular un objeto técnico con
conceptos como glamour, deseo y emoción. Hoy, establecemos con
nuestros aparatos relaciones personalizadas y de apego, reforzadas por
el sentimiento de extrañeza y encanto que suelen provocarnos: sus
mecanismos, desconocidos para la mayoría, se nos antojan
inalcanzables; su eficacia y rapidez nos parecen mágicas.

19
Para mirar

Las y los invitamos a ver el comienzo de un capítulo de


Los Simpson de 2008 titulado “Mypods y dinamita”, en
el que se parodia a la marca Apple y a su fundador,
Steve Jobs.

¿Cómo aparece retratada la relación de los sujetos


con la marca? ¿Qué significados le dan al consumo de
productos Mapple? ¿Qué nos dice este segmento
sobre la relación de los sujetos con los nuevos medios?

El objeto que ilustra más acabadamente los rasgos mencionados es el


smartphone o teléfono inteligente, quizás el medio digital más popular y
extendido en su uso3. Para Sadin, el smartphone tiene características

3
En Argentina, 88 de cada 100 personas usan un teléfono celular inteligente con cámara de fotos y
conexión a Internet (INDEC, 2020). Evidentemente, estos números no dan cuenta de las desigualdades
de acceso a la tecnología producto del nivel socioeconómico de las usuarias y los usuarios: se trata

20
específicas que permiten pensar en un salto cualitativo respecto de
otros medios: en primer lugar, nos habilita una conexión
espacio-temporal casi continua; esto da cuenta de una nueva era de
la técnica en la cual la imbricación del cuerpo con la interfaz es
inédita, por ejemplo, a través del reconocimiento de voz o el
reconocimiento facial; es un instrumento de asistencia que desbarata
las formas clásicas de navegar en Internet proponiendo en cambio
aplicaciones personalizadas que enriquecen la cotidianeidad;
finalmente, funciona como una potentísima herramienta de
geolocalización, a la manera de una antena que nos indica en todo
momento dónde estamos y lo que podemos encontrar a nuestro
alrededor.

Por último, nos interesa enfocar la mirada en las plataformas digitales,


una etiqueta que usaremos para designar no solo a las redes sociales,
sino también a los buscadores y a las aplicaciones de todo tipo. En el
apartado anterior señalamos cómo las plataformas –sin importar su
tamaño ni el lugar de dónde provengan ni el servicio que ofrezcan–
están abocadas a la recopilación sistemática de datos de usuarios, que
luego serán procesados y monetizados. Esta función preponderante de
las plataformas dista mucho del espíritu que caracterizó inicialmente a
la web 2.0. Según la investigadora José van Dijck (2016), Internet
irrumpió a principios de los 90 trayendo consigo dos consignas fuertes,
“interactividad” y “participación”, buscando desbaratar la lógica
unidireccional y jerárquica de los medios tradicionales. El espíritu
idealista de la World Wide Web prometía convertir a la cultura en algo
participativo, colaborativo, producido y distribuido por el usuario.

Sin embargo, con el paso del tiempo, las plataformas más influyentes

de un porcentaje que no distingue los diferentes tipos de dispositivos (con sus correspondientes costos
y capacidades) ni el tipo de acceso a Internet (wifi o datos, por ejemplo).

21
crecieron de manera exponencial y apareció la posibilidad de ganar
cantidades formidables de dinero; así, debido a la progresiva
concentración empresarial de las plataformas y su atravesamiento por
valores mercantiles, queda puesto en duda el objetivo de construir un
mundo más participativo, conectado y solidario gracias a la red de
redes.

Les presentamos dos tapas de la revista Time con el “personaje del año”,
mencionadas por Van Dijck (2016). En la primera, publicada en 2006, el personaje del
año elegido fuimos nosotros: “Vos. Sí, vos. Vos controlás la era de la información.
Bienvenido a tu mundo”, reza la tapa. En la segunda, publicada en 2010, el personaje
del año fue Mark Zuckerberg, el creador de Facebook. Este cambio del protagonista
(del usuario al empresario) pone de manifiesto gráficamente el declive de idea de la
web como un espacio de participación colaborativa e igualitaria. Fuentes: TIME:
Person of the Year y TIME: Mark Zuckerberg.

Es innegable que las plataformas permiten tanto la conexión entre


personas como la creación y el mantenimiento de verdaderas redes
humanas. Al mismo tiempo, también es cierto que, cuando las

22
actividades cotidianas y anodinas que solíamos realizar offline cruzan el
umbral de las plataformas, se convierten automáticamente en datos
con un valor de mercado. Por esto consideramos fundamental tener en
cuenta las relaciones económicas y de poder que se juegan detrás de
los nuevos medios, ya que este “principio de mercantilización” (Van
Dijck y otros, 2018) opera transformando la naturaleza de nuestras
prácticas en ellos.

2.2. Modos de ser y hacer en la cultura digital

La descripción de los rasgos del régimen visual contemporáneo


presentados en el módulo 1 nos brinda algunas pistas para pensar
cómo se ha reconfigurado nuestra vida personal y social a partir de la
masificación de las tecnologías digitales. Haciendo pie en aquellas
primeras clases, en esta oportunidad vamos a presentar –en trazo
grueso– nuevos modos de ser y hacer en la cultura digital. A lo largo de
las clases siguientes, iremos afinando y completando este cuadro a
partir del análisis de nuevas prácticas de producción, circulación y
consumo de imágenes digitales por parte de las y los jóvenes.

2.2.1. Existir es habitar el mundo digital

El filósofo italiano Franco Berardi (2018) asegura que la existencia social


ya no es tanto existencia institucional como existencia conectiva. Como
decíamos arriba, cada vez más aspectos de nuestra vida se trasladan
al mundo virtual: el trabajo, la educación, el entretenimiento, los
vínculos, la producción, el consumo. Gracias a la ubicuidad del

23
teléfono y de las conexiones a Internet, la conectividad se vuelve un
rasgo central de nuestra existencia: hoy la premisa es que vivamos
conectados y conectadas, un requisito modulado por las posibilidades
de acceso de los sujetos. Además, particularmente para las
generaciones jóvenes, existir es participar en las redes sociales, habitar
las plataformas. Algunos autores, como el filósofo Byung-Chul Han
(2013), denuncian el cariz coercitivo de esta situación: hoy no basta
solo con sentir, pensar o hacer algo, también hay que exhibirlo y
compartirlo en redes, ya que las cosas parecen adquirir valor cuando
son vistas, comentadas, “megusteadas” por otros. Tal es así que
aquellos sujetos que prefieren y pueden no tener redes sociales, por
ejemplo, son rápidamente calificados como sospechosos o “bichos
raros”.

Participar en las plataformas implica una serie de operaciones nuevas,


veloces y simultáneas, a las que nombramos con sus correspondientes
neologismos: postear, linkear, googlear, cliquear, twittear, trollear,
stalkear, enviar DM, publicar stories, hacer memes… La lista es larga y
siempre cambiante. Además, a diferencia de los medios tradicionales,
en los nuevos medios no hay lugar para audiencias pasivas y silentes.
Broadcast yourself es el lema de YouTube, “Transmitite a vos mismo”: si
bien la televisión continúa definiendo contenidos y siendo un lugar de
disputa, su monopolio se ha visto seriamente debilitado. Los nuevos
medios permiten que haya tantos creadores y/o transmisores de
contenido como individuos frente a las pantallas. Aparece la figura del
“prosumidor”, aquel sujeto que no solo consume, sino que también
produce contenido y lo comparte.

A diferencia de tecnologías anteriores (como la escritura en papel, el


libro o la imprenta), los nuevos medios privilegian escrituras donde
confluyen la cultura oral, la escrita y la hipermedial (Rueda Ortiz, 2020),

24
con la instantaneidad y la interactividad como principios rectores. Se
trata de escrituras más provisorias y efímeras, con una presencia más
fuerte de las imágenes. El meme, tal como veremos más adelante en el
módulo, es un caso paradigmático: involucra la creación de algo
nuevo a partir de algo ya hecho (una imagen), que es modulada,
recreada, recombinada con elementos novedosos. El meme se
produce, se comparte y se comenta inmediatamente, para luego ser
olvidado y reemplazado por uno nuevo.

2.2.2. Las plataformas y el principio de popularidad

En el apartado anterior, mencionamos el poder de las plataformas para


“datificar” (esto es, convertir en datos vendibles) nuestras prácticas en
ellas. Ahora bien, las estructuras de las plataformas también alteran la
naturaleza de la interacción humana, fomentando cierto tipo de
interacciones y desalentando otras. Por ejemplo, los botones
“compartir” y “seguir” –que surgieron en primer lugar en Facebook y
Twitter y luego se trasladaron a otras plataformas– aparecen como
valores deseables y normativos y tienen efectos concretos en las
prácticas sociales.

Hoy, cuando sacamos una buena foto o encontramos un contenido


interesante, automáticamente pensamos en “compartirlo”. Por otro
lado, tener muchos seguidores se vuelve un indicador de éxito no solo
en las plataformas, sino también en la vida social y profesional. Este
“principio de popularidad” (Van Dijck, 2016) podría resumirse en este
axioma: en las plataformas, mientras más contactos se tiene, más
valioso se es. Conseguir seguidores, obtener likes y comentarios, que tu
contenido sea compartido y eventualmente se viralice, son todos

25
indicadores –enteramente cuantitativos– de éxito, de mayor jerarquía y
de “gustabilidad”.

Esto produce, lenta pero sostenidamente, una normalización (también


podríamos decir estandarización u homogeneización) del contenido
que compartimos. Dicho en otras palabras, si el objetivo es aumentar
nuestro índice de popularidad, subiremos a las redes aquellas cosas que
ya están probadas como eficaces, que sabemos que cosecharán likes,
vistas o compartidas.

Insta Repeat es una cuenta en Instagram que expone el grado de repetición de las
imágenes que circulan en redes sociales. La cuenta postea mosaicos de doce fotos
casi idénticas tomadas por diferentes usuarias y usuarios, a los que les agrega
epígrafes que describen aquello que vemos. Así, leemos: “Plano medio de una mujer
cuyo pelo rubio es despeinado por el viento” o “Persona en el centro de la imagen
saltando entre dos rocas en un lago”. Fuente: @insta_repeat. Instagram (2018).

26
2.2.3. El algoritmo como mediador del conocimiento

Los cambios tecnológicos implican necesariamente cambios en las


formas de conocer y entender el mundo, ya que nuestro conocimiento
está en relación directa con nuestras posibilidades técnicas. Pensemos
en el Fedro de Platón citado al comienzo de esta clase: la irrupción de
nuevas tecnologías produce modificaciones en las formas de
inscripción y transmisión de la cultura. ¿Qué cambios traen consigo los
nuevos medios y lo digital en las maneras de conocer? Podríamos
mencionar la inmediatez, la dispersión de la atención (ya no focalizada
en un elemento sino en varios a la vez), el mayor protagonismo de las
imágenes como formas de producir y transmitir cultura; sin embargo,
quisiéramos detenernos en un rasgo particular, que será retomado en
las siguientes clases: la centralidad de los algoritmos para filtrar y
presentarnos información.

Un algoritmo es una serie de instrucciones o secuencias de pasos que


permiten automatizar respuestas o soluciones. Veamos esto en un
ejemplo concreto: Google nace en 1998 como un innovador motor de
búsqueda ejecutado por un algoritmo llamado PageRank, creado para
clasificar la cada vez mayor cantidad de páginas web disponibles.
¿Cómo funciona PageRank? Si yo escribo en el buscador “algoritmos”,
¿mediante qué criterios se seleccionan y jerarquizan los resultados?
PageRank tiene en cuenta no solo las palabras clave que aparecen en
las páginas resultantes, sino también la cantidad de enlaces que
apuntan hacia ellas, esto es, la cantidad de veces que esa página está
citada en otros lados. De esta manera, los primeros resultados son
aquellos sitios más populares; tal como señala Barbara Cassin, en este
caso “la calidad no es otra cosa que una propiedad emergente de la
cantidad” (Cassin, 2008, p. 70). Se trata del “principio de popularidad”
que presentamos en el apartado anterior, pero ahora puesto en

27
funcionamiento para clasificar y presentarnos la información: los
resultados que nos muestra Google no son necesariamente los más
verdaderos, objetivos o comprobados, sino los más visitados.

Con el paso del tiempo, Google sumó algoritmos más sofisticados que
se montan sobre PageRank y que permiten una mayor personalización
de los resultados. La procedencia geográfica, el género, la edad, la
profesión, las búsquedas anteriores e incluso el tipo de computadora
desde la cual accedemos son tenidos en cuenta para definir qué sitios
y en qué orden nos mostrará como resultado.

Para mirar

Retomamos aquí una charla TED brindada por el


investigador Eli Pariser, que quienes cursaron el módulo
3 de Fotografía seguramente recuerden. En el video,
Pariser presenta y describe el concepto “burbuja de
filtros”. ¿Qué consecuencias tiene la burbuja de filtros
en la formación de opinión pública y en las

28
posibilidades de acción política?

3. Referencias

Bibliográficas

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trabajo, la opinión pública y la política sin
hacer mucho ruido. Buenos Aires: Cruce Casa
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En A. Ruiz Silva y A. Narváez Montoya
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Videos

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TED. (2014, 15 de septiembre). Eli Pariser: cuidado con


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online_filter_bubbles?language=es

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LICENCIA CREATIVE COMMONS

Autor(es): Arias, Valentina y Equipo de la Especialización Docente de nivel


Superior en Enseñanza con imágenes. Dirección de Formación Docente
Permanente. DGCyE. Provincia de Buenos Aires (2022).

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Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0

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