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STC11060 2022

Decide la Corte la acción de tutela promovida por Luz Ángela Taborda Muñoz, Vanessa, Pedro Juan y Yesenia Godoy Taborda, contra la Sala Civil del Tribunal Superior de Medellín y el Juzgado Quince Civil del Circuito de esa ciudad, trámite al que fueron citadas las partes e intervinientes en el proceso de simulación No. 015-2016-01021.

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STC11060 2022

Decide la Corte la acción de tutela promovida por Luz Ángela Taborda Muñoz, Vanessa, Pedro Juan y Yesenia Godoy Taborda, contra la Sala Civil del Tribunal Superior de Medellín y el Juzgado Quince Civil del Circuito de esa ciudad, trámite al que fueron citadas las partes e intervinientes en el proceso de simulación No. 015-2016-01021.

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MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ

Magistrada ponente

STC11060-2022
Radicación n° 11001-02-03-000-2022-02720-00
(Aprobado en sesión de veinticuatro de agosto de dos mil veintidós)

Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de agosto de dos mil


veintidós (2022).

Decide la Corte la acción de tutela promovida por Luz


Ángela Taborda Muñoz, Vanessa, Pedro Juan y Yesenia
Godoy Taborda, contra la Sala Civil del Tribunal Superior
de Medellín y el Juzgado Quince Civil del Circuito de esa
ciudad, trámite al que fueron citadas las partes e
intervinientes en el proceso de simulación No. 015-2016-
01021.

ANTECEDENTES

1. Los solicitantes por intermedio de apoderado


judicial, invocaron la protección de los derechos
fundamentales al debido proceso, defensa, igualdad y
acceso a la administración de justicia, presuntamente
vulnerados por el Tribunal Superior accionado.
Radicación No. 11001-02-03-000-2022-02720-00

Manifestaron que Clara Inés Agudelo de Godoy


promovió proceso de simulación en su contra, de la que
correspondió conocer al Juzgado Quince Civil del Circuito
de Medellín.

Agregaron que, a través de apoderada judicial con el


escrito de contestación presentaron demanda
reivindicatoria en reconvención contra aquélla, en la que
solicitaron la devolución de los predios objeto de la acción,
así como el pago de perjuicios y frutos civiles por el tiempo
que la señora Agudelo de Godoy llevaba ocupándolos de
«mala fe», para lo cual efectuaron juramento estimatorio
como lo exige el artículo 206 del Código General del
Proceso.

Explicaron que una vez se notificó la demandada en


reconvención, no objetó la estimación razonada de
perjuicios realizada por su apoderada, y adelantado el
trámite, el Juzgado de conocimiento en sentencia de 1º de
marzo negó las pretensiones de simulación de la acción
inicial, declaró prosperas las súplicas reivindicatorias de la
reconvención, sin reconocer la condena al pago de los frutos
civiles y perjuicios, siendo este el reparo efectuado al fallo
en el recurso de apelación.

Indicaron que el Tribunal Superior de Medellín, el 18


de julio de 2022 confirmó en su integridad la providencia de
primera instancia, determinación en la que se apartó de
forma «arbitraria, caprichosa e irrazonable de la literalidad del citado

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Radicación No. 11001-02-03-000-2022-02720-00

artículo 206», al exigir para acreditar los frutos demandados,

otros medios de convicción adicionales como un dictamen


pericial, con lo que desconoció el valor probatorio de la
estimación razonada de los perjuicios.

Consideran que, en la providencia de segundo grado se


incurrió en vía de hecho por defecto sustancial, puesto que
se afirmó que, «los perjuicios y frutos civiles deben probarse con un
dictamen pericial, y que en todo caso nunca bastarán las meras
afirmaciones razonadas para estimar dichos perjuicios y frutos civiles»,

opinión que indican, no puede incluirse en una sentencia,


porque «ello sería manifiestamente ilegal» , puesto que,
«precisamente el artículo 206 C.G.P., a cuyo imperio está sometido el
juez por explícita disposición constitucional (artículo 230 C.P.), señala
de forma clara y literal exactamente lo contrario a lo que manifiesta el

Tribunal Superior»; y, por tanto, si la estimación era


notoriamente injusta, debió por mandato expreso de la ley
decretar una prueba de oficio.

2. Con fundamento en esos argumentos, solicitaron


que se deje sin valor y efecto la sentencia de 18 de julio de
2022 proferida por el Tribunal de Medellín, para en su
lugar, «emitir una sentencia de fondo con base en la parte motiva del
fallo de tutela, teniendo en cuenta las normas civiles y procesales
claramente aplicables al caso y en estricto seguimiento y respeto de la
Constitución y de los derechos fundamentales de los accionantes».
   

3. Avocado el conocimiento, se admitió la tutela, y


ordenó el traslado a los accionados, así como la citación a
las partes e intervinientes en el proceso de simulación
referido, para que ejercieran su derecho a la defensa. 

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RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS

1. El Tribunal Superior de Medellín, manifestó que los


accionantes tienen una confusión en cuanto a dos asuntos
que, aunque relacionados, son diferentes, porque
«confunden» la prueba de la existencia de los frutos con la
prueba de la cuantía de los mismos, y refirió que, para
obtener sentencia favorable en el sentido pretendido, era
necesario demostrar, que se causaron y, el monto de éstos,
sirviendo el juramento estimatorio únicamente para
acreditar el segundo aspecto.

2. El Juez Quince Civil del Circuito de Medellín


expresó que, hace remisión íntegra a la providencia de 1º de
marzo de 2022 que desató el asunto sometido a su
conocimiento, en la que tuvo en cuenta los aspectos propios
sobre las pretensiones de la parte demandante (principal) y
demandada (en reconvención).

CONSIDERACIONES

1. Existen unas causales especiales para la


configuración de la trasgresión del derecho al debido
proceso, frente a una determinación jurisdiccional , así: i)
defecto fáctico: ha determinado que se incurre en una vía de hecho
cuando el juez carece por completo de apoyo probatorio que permita la
aplicación del supuesto legal en el que se sustenta la decisión; ii)
defecto orgánico: carece absolutamente de competencia para tomar la
decisión; iii) defecto procedimental absoluto: actúa completamente por

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Radicación No. 11001-02-03-000-2022-02720-00

fuera del procedimiento establecido, es decir cuando ostensiblemente


se desvía el deber de cumplir con las formas propias de cada juicio; iv)
defecto sustantivo: la decisión se fundamenta en una norma
evidentemente inaplicable.

Resulta pertinente mencionar que, según la


jurisprudencia de la Corte Constitucional, (sentencia T-
781/11), el defecto sustantivo se presenta cuando:

(i) la decisión cuestionada se funda en una norma


indiscutiblemente inaplicable al caso concreto, por ejemplo, ora
porque la norma empleada no se ajusta al caso, no se encuentra
vigente por haber sido derogada, o ha sido declarada
inconstitucional; (ii) a pesar del amplio margen interpretativo que
la Constitución le reconoce a las autoridades judiciales, la
interpretación o aplicación que se hace de la norma en el caso
concreto, desconoce sentencias con efectos erga omnes que han
definido su alcance; (iii) cuando se fija el alcance de una norma
desatendiendo otras disposiciones aplicables al caso y que son
necesarias para efectuar una interpretación sistemática; (iv)
cuando la norma pertinente es inobservada y, por ende,
inaplicada; o finalmente, (v) en el evento en que, no obstante la
norma en cuestión está vigente y es constitucional, no se adecúa
a la situación fáctica a la cual se aplicó, porque a ésta, por
ejemplo, se le reconocen efectos distintos a los expresamente
señalados por el legislador».

Igualmente, esta Sala tiene establecido, que, un


funcionario incurre en el defecto sustantivo, «cuando en
desarrollo de la actividad judicial el juez se aparta de manera evidente
de las normas sustanciales o procesales aplicables al caso, cuya
situación termina produciendo una determinación que vulnera derechos
fundamentales» (Ver CSJ. STC de 31 de octubre de 2012, exp.
1800122140002012-02455-00).

2. Ahora bien, el juramento estimatorio, según lo


disponía el artículo 211 de la Ley 1400 de 1970, en
principio tiene dos finalidades, la primera destinada a

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obtener el valor de las pretensiones de contenido pecuniario


en aquellos casos en que la ley permite su estimación, y la
segunda encaminada a sancionar la eventual tasación
desmesurada del demandante en el litigio.

En otras palabras, esa institución permite al


demandante fijar el monto del «reconocimiento de una

indemnización, compensación o el pago de frutos o mejoras», y al juez


ordenar el resarcimiento de los agravios causados cuando el
interesado efectúo cálculos exorbitantes.

No obstante, con la expedición del Código General del


Proceso, en su canon 206 se estableció un tercer propósito,
encauzado a reprobar, no solamente la fijación exorbitante
de las cuantías, sino la estimación, en sí misma, cuando la
pretensión no tiene la virtualidad de salir avante por la falta
de demostración de perjuicios.

Además, desarrolla el juramento estimatorio como


medio de prueba idóneo para tasar o calcular las
indemnizaciones o compensaciones pretendidas por el
demandante, así como el monto de los frutos o mejoras que
se demandan judicialmente, el que debe ser analizado
según las reglas de la sana critica, y también como
requisito de la demanda.

Para que esa manifestación juramentada cumpla dicha


finalidad, se requiere acreditar dos condiciones: i) que, sea
razonado, esto es, «fundado en razones, documentos o pruebas», ii)

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Radicación No. 11001-02-03-000-2022-02720-00

que, discrimine cada uno de los conceptos que son


reclamados; y como lo ha dicho la jurisprudencia, se niega
el mérito a los juramentos que se limitan a la « estimación de
la cuantía», sin concretar «una solicitud sobre ‘el reconocimiento de

una indemnización, compensación o el pago de frutos o mejoras ’, y sin

hacerse ‘razonadamente... discriminando cada uno de sus


conceptos’…, sin distinguir y separar ningún concepto en particular de
cada uno de los componentes de la presunta indemnización a que

aspiraba» (CSJ. AC2422, 19 ab. 2017, rad. n.° 2017-00144-00).

3. En el asunto que ocupa la atención de la Sala, la


inconformidad de los accionantes radica en el hecho que, el
Tribunal Superior de Medellín confirmó la decisión del a
quo, mediante la cual se negó el reconocimiento de
perjuicios, así como de los frutos civiles pedidos en el
juramento estimatorio presentado con la demanda
reivindicatoria en reconvención.

4. Examinado el enlace que contiene el proceso de


simulación No. 015-2016-01021, se observan como
relevantes para la decisión que se adoptará, las siguientes
actuaciones,

4.1 Fue promovido por la señora Clara Inés Agudelo de


Godoy contra Luz Ángela, Yesenia, Vanessa y Pedro Juan
Godoy Taborda, herederos de Juan Diego Godoy Agudelo y
herederos indeterminados, y le correspondió conocer al
Juzgado Quince Civil del Circuito de Medellín.

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Radicación No. 11001-02-03-000-2022-02720-00

4.2 Una vez notificados los demandados por


apoderado contestaron demanda, y presentaron petición
reivindicatoria en reconvención, en la que solicitaron como
pretensión principal y subsidiaria que «Se DECLARE que la
comunidad formada por LUZ ANGELA TABORDA MUÑOZ, YESENIA
GODOY TABORDA, VANESSA GODOY TABORDA y PEDRO JUAN
GODOY TABORDA es dueña en común y proindiviso de dos inmuebles
constituidos por el apartamento 201 y local para garaje número 5,
ubicado en el municipio de Medellín, identificados con MI 001-0215398

y 001-0215395», así como la condena a la demandada a pagar

los frutos que haya percibido como poseedora de mala fe,


desde la fecha que se demuestre en el proceso.

En lo que atañe a los perjuicios expusieron:

iv.- Estimación razonada de la cuantía:

Bajo juramento estimo la cuantía así:

El artículo 18 de la Ley 820 de 2003 señala “renta de


arrendamiento. El precio mensual del arrendamiento será fijado por
las partes en moneda legal pero no podrá exceder el uno por ciento
(1%), del valor comercial del inmueble o de la parte de él que se dé en
arriendo, la estimación comercial para efecto del presente artículo no
podrá exceder el equivalente a dos (2) veces el avalúo catastral
vigente”.

En documento de impuesto predial aportado se especifica como


avalúo catastral de ambos inmuebles 179.554.000 y
11.477.000. el doble de su avalúo catastral da un total de
322.062.000.

Con base en lo anterior se estima como perjuicio un canon


mensual
De arrendamiento desde la notificación del auto admisorio de la
demanda a la parte demandada hasta que se entregue el
inmueble. Dicho canon según la norma citada y el avalúo
catastral del mismo es de 3.220.620.

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Radicación No. 11001-02-03-000-2022-02720-00

4.3 El 30 de septiembre de 2019 el Juzgado de


conocimiento inadmitió la reconvención, y, entre otras
cosas señaló, «en cuanto al pago de frutos que se solicitan, deberá
indicarse en forma clara y precisa a cuantos corresponden estos,
haciendo una relación detallada de los mismos y explicando cómo se
obtienen dichas sumas».
4.4 El apoderado de los demandantes en el escrito de
subsanación aclaró que los frutos exigidos correspondían a
los que los inmuebles urbanos, destinados a vivienda
familiar objeto del proceso pueden producir con mediana
inteligencia y actividad, por lo que el valor del canon de
arrendamiento conforme a lo expuesto en el juramento
estimatorio era de $3’220.620, y como la demandada alegó
posesión desde el 23 de agosto de 2016, adeudaba 38
meses lo que arrojó un total de $122’383.560.

4.5 El Juzgado Quince Civil del Circuito de Medellín la


admitió el 30 de septiembre de 2019, y notificada la
demandada en el escrito de contestación se opuso a las
pretensiones, y formuló las excepciones de mérito
denominadas «prescripción extintiva de la acción reivindicatoria,
ánimo de señora y dueña de la señora Clara Inés Agudelo de Godoy y
enriquecimiento sin causa».

4.6 Surtidas las etapas procesales propias de este tipo


de actuaciones, profirió sentencia el 2 de marzo de 2022, en
la que resolvió negar la súplica de simulación implorada por
Clara Inés Agudelo Godoy, declarar la prosperidad de la
acción reivindicatoria promovida por Luz Ángela Taborda
Muñoz, Yesenia, Vanessa y Pedro Juan Godoy Taborda,

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Radicación No. 11001-02-03-000-2022-02720-00

ordenar la restitución de los predios objeto del procesó, y,


«No hay lugar a la condena en frutos civiles por lo expuesto en la parte
motiva».

En cuanto a las restituciones mutuas, explicó que


analizadas las pruebas documentales y testimoniales
recaudadas se estableció que,

los bienes en cuestión no generaron utilidad para la señora


CLARA INÉS por cuanto con su hijo enfermo y sin demostrarse
que tuviera propiedad alguna, utilizó los bienes para su
condición de existencia, para su techo, sin pretender alquiler o
frutos civiles del mismo, máxime que la prueba recopilada da
cuenta de la ayuda de su hijo JUAN DIEGO al dejarla vivir allí, y
por ello no procede algún reconocimiento, siempre actuó de
buena fe y su intención, y la falsa creencia de ser la propietaria,
por ello no hay lugar a reconocer este reclamo, solo la restitución
de los bienes objeto de reivindicación y así accede a esta
pretensión, negando frutos civiles.

4.7 Apelada la decisión propuesta por los


demandantes en reconvención, el reparo formulado al fallo,
fue que «el poseedor está obligado a pagar los frutos civiles y los que
hubiese podido obtener, el bien es un bien inmueble urbano que estaba
en capacidad de producir como mínimo el valor de un canon de
arrendamiento, habiendo aprovechamiento porque se vive en él o
porque se arrienda, en el caso CLARA INÉS se aprovechó del bien
porque no pagó arrendamiento, y es de mala fe porque sabía que ella
no era la dueña , y si no existiera mala fe, la hay desde la
presentación de la demanda, como lo señala la norma art. 964 CC».

4.8 La Sala Civil del Tribunal Superior de Medellín, el


22 de junio de 2022 desató la alzada y en la sentencia
censurada, al estudiar el reparo expresado por los
reivindicantes, comenzó por hacer mención de las

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disposiciones legales y precedentes jurisprudenciales


aplicables a la restitución de los frutos naturales y civiles
generados por el bien, y expresó que, solo estaba obligado a
cancelarlos en los términos del inciso tercero del artículo
964 del Código Civil, el poseedor de buena fe antes de la
contestación de la demanda.

Luego expresó que, era necesario establecer si se


habían probado o no dichos frutos, por lo que,

En este caso finalmente no se probó los frutos que haya


percibido la poseedora y que dejó de percibir los titulares del
derecho de dominio, ni su cuantía, puesto que en la demanda
reivindicatoria y el escrito de subsanación se hizo solo la
afirmación, que no tiene respaldo probatorio como un dictamen
pericial, sin que sea tarifa legal pero que sería la prueba idónea,
en la que se indica que se toma el valor catastral para el año
2016, se multiplica por 2 y de ese valor se toma el 1%, para
obtener el monto del canon de arrendamiento mensual que el
predio debía producir, toda vez que si bien el avalúo catastral es
una base para determinar el comercial, este y el valor de un
canon de arrendamiento se establece teniendo en cuenta las
condiciones del mercado inmobiliario en la zona en que se
encuentre el inmueble, la época, el estado del bien y condiciones
del sector en que se ubique (si cuenta con transporte, si es
residencial o comercial, si tiene vías acceso, etc.,).

Véase que el juez requirió a la parte demandante en


reconvención, con auto de septiembre 30 de 2019 con el cual
inadmitió dicha demanda, para que estableciera en debida
forma, clara, precisa y detallada, los frutos que pretende
reclamar, explicando cómo obtiene dichas sumas, requerimiento
al que contestó remitiendo a lo dicho en la demanda, en el
acápite que denominó ESTIMACIÓN RAZONADA DE LA
CUANTÍA, citando nuevamente la ley 820 de 2003, sin soporte
alguno. Pero olvida la parte que el porcentaje que fija la ley que
cita, es un límite para evitar el abuso y proteger al arrendatario
en materia de vivienda urbana, y por ello debe probarse, los
frutos y su cuantía, según las condiciones exteriores e interiores
del predio. Frutos que se considera no se probaron, además que
como quedó establecido en el plenario, CLARA INÉS permaneció
en el inmueble por benevolencia de su hijo JUAN DIEGO, como lo
aceptaron los demandantes en reconvención, lo que implica que
no era su interés obtener beneficio económico de dicho bien, y
posterior a su muerte, continuó en dicha condición, y solo cuando

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se presenta la demanda de simulación es que los titulares del


derecho persiguen la restitución de los bienes.

Y no puede tomarse como un juramento estimatorio, lo expresado


en la demanda, que sirva como prueba de dicha cuantía pues,
para ello, y conforme el art. 206 CGP “..deberá estimarlo
razonadamente bajo juramento en la demanda o petición
correspondiente, discriminando cada uno de los conceptos….”,
exigencia que no cumplió el demandante en reconvención pese al
requerimiento que le hiciera el juez, se limitó a decir que para
2016 los inmuebles tenían un avalúo catastral de $149.554.000
y $11.477.000, el doble de esta sumatoria es de $322.062.000,
y el 1% de esa suma corresponde a $3.220.620, que sería el
monto del canon de arrendamiento mensual, sin que obre en el
plenario prueba alguna de dichos frutos ni de su cuantía, nótese
que, sin ser tarifa legal, la parte interesada pudo haber acudido
a una prueba pericial en la cual se tuvieran en cuenta todos los
aspectos que se han mencionada para determinar con certeza el
valor del canon de arrendamiento del inmueble en disputa, pero
no se hizo, no se probó por ningún medio que dichos frutos se
hayan generado ni su cuantía. No prospera este reparo.

5. Efectuado ese recuento, no advierte la Sala


amenaza o vulneración de las garantías fundamentales
invocadas, porque el Tribunal Superior accionado desató el
recurso de apelación interpuesto por los accionantes contra
la sentencia proferida por el juez de conocimiento, para lo
cual resolvió confirmarla con fundamento en el análisis de
las pruebas allegadas al proceso, así como en la normativa
sustancial y procesal aplicable al caso en concreto, medios
probatorios que le permitieron concluir de una parte que,
no se acreditó cuáles eran los frutos que pudo percibir la
poseedora demandada, y, por ende, los que dejaron de
recaudar los demandantes.

Refirió también, que los reivindicantes habían sido


requeridos en el auto inadmisorio (30 de septiembre de 2019)
, para
que de manera clara, detallada y precisa estableciera cuales

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Radicación No. 11001-02-03-000-2022-02720-00

eran los frutos reclamados, exponiendo como obtuvieron


dichas sumas, y éstos se limitaron a remitirse a las
manifestaciones realizadas en el juramento estimatorio,
para lo cual, de nuevo hicieron mención de la Ley 820 de
2003, esto es, que el canon de los bienes correspondía al
uno por ciento (1%), del duplo del avalúo catastral de los
bienes.

De otra parte, en la providencia censurada asentó que


no se comprobó que la poseedora del inmueble era de mala
fe, aunado al hecho que durante el tiempo que detentó el
bien, no percibió frutos porque vivió en el predio para suplir
las necesidades de techo de ella y su hijo discapacitado,
quienes, a su vez, son la progenitora y hermano del dueño
del inmueble, también agregó que la afirmación efectuada
en el juramento estimatorio carecía de respaldo probatorio,
además no era clara, precisa y detallada.

En el fallo criticado, el Tribunal cuestionado analizó la


prueba testimonial practicada en ese litigio, y en ella
encontró que los demandantes en la acción reivindicación,
aceptaron que «CLARA INÉS permaneció en el inmueble por
benevolencia de su hijo JUAN DIEGO, lo que implica que no era su

interés obtener beneficio económico de dicho bien », aunado al hecho

que en el «juramento estimatorio», se limitaron estimar cuál era


el valor del canon de arrendamiento, sin allegar prueba
alguna de la existencia de los perjuicios reclamados.

Ahora bien, y aun cuando la demandada no objetó


dicha estimación, no podía el juzgador conceder el mérito al

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juramento estimatorio en los términos como fue


demandado, cuando el mismo se limitó a determinar el
valor del canon, sin discriminar razonadamente cada uno
de los conceptos en especial los que componen los
presuntos frutos demandados, ni mucho menos probar que
se causaron.
En síntesis, es claro que la sentencia reprochada se
encuentra motivada y no luce arbitraria, ni se evidencia que
con esa decisión se configure alguna amenaza o vulneración
a los derechos fundamentales invocados, máxime cuando
no se acreditó el defecto sustantivo invocado, y así las
cosas, la sola divergencia de criterio no permite abrir
camino a esta solicitud de amparo, puesto que la acción
constitucional no es el instrumento para definir si la
interpretación normativa o si el análisis probatorio
efectuado por el funcionario es el más acertado o el más
correcto, pues tal propósito resulta ajeno a la tutela,
mecanismo que dada su naturaleza excepcional no fue
creado para instituirse como una instancia más dentro de
los juicios ordinarios, pues como lo ha sostenido esta
Corporación (Ver CSJ. STC825-2020, reiterada en STC5234-2021,
STC2260-2022 y STC4556-2022, entre otras).

6. En consecuencia, el amparo no prospera.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia

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en nombre de la República de Colombia y por autoridad de


la ley, resuelve NEGAR la tutela promovida por Luz Ángela
Taborda Muñoz, Vanessa, Pedro Juan y Yesenia Godoy
Taborda, contra la Sala Civil del Tribunal Superior de
Medellín y el Juzgado Quince Civil del Circuito de esa
ciudad.

Comuníquese a los interesados por el medio más


expedito, y, de no impugnarse este fallo, remítase el
expediente a la Corte Constitucional para su eventual
revisión.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

HILDA GONZÁLEZ NEIRA


Presidente de Sala

MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ

AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO


(Comisión de servicios)

LUIS ALONSO RICO PUERTA


(Ausencia justificada)

OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE

FRANCISCO TERNERA BARRIOS

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