María siempre virgen
La Madre de nuestro Señor Jesucristo es totalmente y siempre Madre-Virgen. Es, además
su maternidad, una maternidad divina porque el Hijo engendrado virginalmente por Ella,
es la segunda persona de la Trinidad.
Ésta es la fe de la Iglesia, que se resume en la antigua fórmula: <<Virgen antes del parto,
en el parto y después del parto.
El papa Pablo VI, en la solemne Profesión de Fe, más conocida como Credo del Pueblo de
Dios, ha reafirmado abreviadamente este dogma de la perpetua virginidad de María
diciendo: <<Creemos que María es la Madre, que permaneció siempre virgen, del Verbo
Encarnado, nuestro Dios y Salvador Jesucristo>>.
El papa san Juan Pablo II recalcó repetidamente el sentido fuerte de la virginidad de
María. Recordando a San Ildefonso de Toledo que en su obra Sobre la virginidad perpetua
de Santa María expresa la fe de la Iglesia sobre este misterio, el Papa precisó en que la
palabra virginidad ha de tomarse en un sentido realístico. Se trata, pues, de una virginidad
real, no simbólica. Una virginidad que afecta no sólo al alma, sino también al cuerpo y, por
ello, constituye no sólo una gloria de María, sino también un misterio.
Lo que la Iglesia enseña como verdad revelada sobre la virginidad de María es lo
siguiente:
a) La absoluta y perpetua integridad corporal de la Virgen María
b) Su virginidad de alma, es decir, la plena y exclusiva unión esponsal de su alma con
el Señor. Por lo que María, dice el Papa Pío IX, es <<más santa que la santidad y
sola santa y purísima en el alma y en el cuerpo, que superó toda integridad y
virginidad>>.
Este dogma explica:
1º que María concibió milagrosa y virginalmente por el poder omnipotente de Dios, por lo
que Jesús no tuvo padre humano.
2º que dio a luz sin perder su virginidad en el nacimiento de su Hijo.
3º que María, después del nacimiento de Cristo, permaneció virgen durante toda su vida.
FUNDAMENTACIÓN BÍBLICA
a) Is 7,14. Esta profecía de Isaías nos anuncia: <<He aquí que la virgen concebirá y
dará a luz a un hijo a quien pondrá por nombre Emmanuel>>.
En este texto los verbos <<concebirá>> y <<dará a luz>> se aplican al mismo sujeto: la
virgen. Por lo tanto ambas palabras se refieren al sustantivo virgen con el mismo sentido
de presencialidad. En este versículo se afirma tanto la concepción virginal, como el parto
virginal.
b) San Mateo narra el modo como Jesús fue concebido: <<La concepción de
Jesucristo fue de esta manera: Estando desposada María, su madre, con José,
antes de que convivieran, se halló haber concebido María del Espíritu Santo… un
ángel del Señor le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu
esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a
quién pondrás por nombre Jesús... y, sin que él (José) la hubiese conocido, dio a luz
un hijo…>> (Mt 1,18-24).
En este texto se nos dice con toda claridad que la concepción de Cristo se realizó
virginalmente, sin participación de varón, por obra del Espíritu Santo: es la virginidad de
María antes del parto.
San Mateo añade que <<todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había
anunciado por el profeta Isaías: “He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo y se
le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros”>> (Mt 1,23).
Se ha cumplido así en la concepción y nacimiento de Jesús, la profecía de Isaías 7,14 sobre
una virgen-madre que engendrará y dará a luz al Emmanuel.
Dice el evangelio de San Mateo: <<Estando desposada María, su madre, con José antes de
que convivieran, se halló haber concebido María del Espíritu Santo… José no la conoció
hasta que dio a luz un hijo>> (Mt 1,18.25). Las palabras convivir y conocer, para algunos
autores, tienen sentido específicamente conyugal. La frase <<antes de que convivieran>>
nos revela claramente la concepción virginal de Cristo sin participación de varón, pues
tiene el sentido de <<sin haber convivido conyugalmente>>. Pero no significa en modo
alguno que después convivieran; es un modo judío de expresión con el único sentido de
referencia del nacimiento de Jesús. Ya san Jerónimo lo explicaba diciendo: <<De ahí no se
sigue que después cohabitaran; sino que la Escritura se limita a decir solamente lo que no
sucedió>>.
La misma respuesta se da a la frase <<no la conoció hasta que dio a luz un hijo>>. La
expresión hasta que se usa frecuentemente en la Sagrada Escritura con sentido de algo
que finalizó y no implica nada que pasará después.
c) Lc 1,34 San Lucas nos presenta la pregunta de María a San Gabriel cuando éste le
anuncia la concepción del Hijo de Dios: << ¿Cómo será esto, pues no conozco
varón?>>. Las palabras de la Virgen María revelan su firme y decidido propósito de
mantener consagrada a Dios su virginidad. Si tal era la voluntad de María aun antes
de concebir al Hijo de Dios, y esa actitud era fruto de la gracia, se debe admitir
que, después de ser Madre de Dios, conservara con fidelidad su virginidad
santificada.