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Adolescencia y Posmodernidad en Secundaria

Este documento presenta una introducción al libro "Adolescencia, posmodernidad y escuela secundaria. La crisis de la enseñanza media" de Guillermo A. Obiols y Silvia Di Segni de Obiols. Se define la posmodernidad y se contrasta con la modernidad, analizando cómo estas ideas influyen en el sujeto adolescente y la institución escolar secundaria en la actualidad. También se describen algunos de los cambios en la concepción de la adolescencia en el contexto posmoderno.

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Adolescencia y Posmodernidad en Secundaria

Este documento presenta una introducción al libro "Adolescencia, posmodernidad y escuela secundaria. La crisis de la enseñanza media" de Guillermo A. Obiols y Silvia Di Segni de Obiols. Se define la posmodernidad y se contrasta con la modernidad, analizando cómo estas ideas influyen en el sujeto adolescente y la institución escolar secundaria en la actualidad. También se describen algunos de los cambios en la concepción de la adolescencia en el contexto posmoderno.

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ADOLESCENCIA,

POSMODERNIDAD Y
ESCUELA SECUNDARIA.
LA CRISIS DE LA ENSEÑANZA MEDIA.
Guillermo A. Obiols. Silvia Di Segni de Obiols.

Integrantes: Castañeda Luis, Bermúdez Claudio, Morsant Liliana,


Rodríguez Anna, Villalba Erika.

Introducción:
El tema de este libro es la situación de la escuela secundaria y del alumno adolescente
en las condiciones de posmodernidad.
Si consideramos a la posmodernidad como una edad de la cultura, como lo plantea
Lyotard, se constituye en el marco que moldea a los sujetos como a las instituciones y
prácticas sociales, las redefine, permitiendo comprender lo que sucede con ellas. Nuestra
conjetura es que buen parte de los adolescentes de fin de siglo se hallan influidos por un
“clima de ideas” de posmodernidad.
En el caso de la posmodernidad también nos encontramos con estas dos vertientes:
una producción teórica sobra la cuestión y una moda que, debido a los medios de
comunicación, se difunden en todo el planeta.
El deterioro de la escuela secundaria argentina en el tiempo se mide por décadas; en
espacio, abarca a la así totalidad de los establecimientos.
También se amontonan en sanidad escolar los pedidos de licencia de los docentes por
razones psiquiatras.
Este libro aspira a realizar un análisis general de la escuela secundaria argentina
actual, de las diversas facetas de su crisis, de la historia que llevo a la actual situación, de
las condiciones sociales y culturales. No se trata de una investigación educativa, sino más
bien un ensayo general sobre la situación de la escuela secundaria.
Aunque hay libros destinados a tematizar las escuelas secundarias, el presente se
distingue de cualquier otro, por otorgar en el análisis un papel central a la noción de
posmodernidad.
Se parte de tratar sucesivamente la cuestión “modernidad-posmodernidad”,
considerando, el clima de ideas posmodernista gestado en la década de los ochentas,
como el marco de referencia en el que mueven y se redefinen el sujeto adolescente y la
institución escuela secundaria.

l- Modernidad y posmodernidad:
Elementos para entender un
debate.
Las ideas de la modernidad
“Posmodernidad” es un concepto que tiene su origen en los años 60`.Lyotard en su
obra “La condición posmoderna” (1979), plantea una hipótesis: el saber cambia de
estatuto, al mismo tiempo que las sociedades entran en la edad posindustrial y las
culturas en la edad moderna. Por lo que podríamos decir que la posmodernidad seria la
cultura de las sociedades posindustriales de los países capitalistas avanzados en los años
50`, y debe ser comprendida como una contrapartida, continuidad o superación de la
modernidad.
Modernidad hace referencia a un conjunto de cambios que llevaron a la crisis de la
concepción medieval del mundo, la cual estaba centrada en Dios. Podríamos decir que es
una concepción antropocéntrica que toma como vida auténtica a la terrenal. La
observación y la experimentación serán los métodos más importantes de investigación.
Una esfera importante en el desarrollo de la modernidad está constituida por el campo
de las ideas éticas de Kant (la voluntad buena es buena cuando obra no por inclinación
sino por deber, acciones moralmente buenas). En cuanto a la moral, el progreso consistirá
en buscar normas que sean universales y que tengan un fundamento racional.
 Copérnico: Heliocentrismo
 Galileo y Kepler: leyes de movimiento de los planetas
 Newton: teoría de la gravitación universal
 Descartes: actitud de sospecha, duda: el sentimiento de la época frente a las
transformaciones que han tenido lugar.
La tradición racionalista francesa, el empirismo británico y el desarrollo de las ciencias
son en el plano de las ideas las fuentes de las que se nutre el iluminismo en el siglo XVIII.
El siglo XIX: críticas y replanteos de las ideas de la modernidad
Se consolida el desarrollo industrial y surge un nuevo sector social: el proletariado.
Este es el periodo de ascenso de la Burguesía.
En este periodo también encontramos grandes pesadores:
 Comte: fundador del positivismo. Su punto de partida es la ley de los tres estadios:
teológico, metafísico y positivo. Concibe a la Sociología como una ciencia natural que
tiene por objeto establecer las leyes que regirán el desarrollo de la humanidad.
 Hegel: cada pueblo encarna un momento en el desarrollo del espíritu y ningún
individuo puede saltar por encima del espíritu de su pueblo.
 Marx: plantea la necesidad de un nuevo modelo de producción, el socialismo.
Sociedad posindustrial
La industria automatizada necesita menos personas, pero muchos más capacitados. El
conocimiento es la fuerza de producción principal y la información y su adecuada
circulación es imprescindible para el éxito de los emprendimientos económicos.
Se desarrollan nuevas y sofisticadas formas de marketing. Las líneas de producción y
comercialización requieren actualización e innovación constante, decisiones rápidas y
descentralizadas, incompatible con los regímenes fuertemente burocráticos.
Otra cara de este capitalismo tardío seria la ampliación de la brecha que separa a ricos y
pobres y la extensión de la marginalidad social
Las ideas de posmodernidad
Lyotard denomina peyorativamente “grandes relatos” a los proyectos o utopías cuya
finalidad era legitimar, dar unidad y fundamentar, las instituciones y las prácticas sociales
y políticas.
Los “grandes relatos” han entrado en crisis, invalidados por diferentes acontecimientos.
La posmodernidad o ideal más si no, por el contrario, lo que resta de la crisis de los
“grandes relatos”
La cultura de la imagen: Otra estética
Las tecnologías audiovisuales tienen un papel hegemónico en la comunicación, y
gracias a ellas todo es omnipresente. La multiplicación de las imágenes puede producir
saturación en los receptores y condenar a las imágenes a una vida efímera: no están
destinadas a perdurar, sino más bien a provocar un impacto y orientar una conducta.
La publicidad es aceptada como arte. La producción estética posmoderna se ha
integrado en la producción de mercancías en general.
La escuela desarrolla para los alumnos (mayores consumidores de esa cultura de la
imagen), una imagen vetusta y obsoleta, que no puede competir con las imágenes de los
medios.
Del sujeto moderno al individuo posmoderno
Exaltación del cuerpo. El sujeto se auto-concibe como un individuo constituido por un
cuerpo con necesidades que deben ser satisfechas constantemente y que se va
consumiendo irremediablemente. Individuo aislado, que vive en un perpetuo presente:
busca el consumo, el lujo, el dinero y el poder.
Lipovetsky: lo que desaparece es la imagen rigorista de la libertad, dando paso a
nuevos valores que apuntan al despliegue de la personalidad intima, la legitimación del
placer, el reconocimiento de las peticiones singulares, etc.
Marc Augé: no hay una posmodernidad, sino más bien una sobre-modernidad.
Las sociedades posindustriales viven los excesos de modernidad. Exceso de
acontecimientos, de imágenes y de individualización.
Un nuevo papel para la ciencia
Modernidad: ciencia que prometía la verdad y el progreso. Ambos ideales son
cuestionados en el siglo XX.
 Karl Popper: las teorías científicas son consideradas como una aproximación
infinita a la verdad.
 Thomas Kuhn: sostiene que en el desarrollo de la ciencia se producen
revoluciones científicas que constituyen enfrentamientos entre paradigmas.
Paul Feyerabend: Desde la ciencia misma la idea de un universo regular, ordenado
parece una utopía. Hay lugar para el azar. La actitud posmoderna más general es la
aceptación de la ciencia, validada por sus aplicaciones tecnológicas, pero despojada de
los ideales de verdad y progreso.

La recreación de los proyectos de la modernidad


Algunos autores críticos de la modernidad plantean la necesidad de recrear y
profundizar los proyectos de la modernidad. Finkielkraut: no se nace individuo, sino que
se llega a serlo superando la ignorancia. La educación debe significar la emancipación de
la cultura antropológicamente concebida para alcanzar la cultura del sujeto que se guía
por el pensamiento. Pero en el contexto posmoderno los términos “educación” y “cultura”
han sido vaciados de contenido.

II- Ser adolescente en la


posmodernidad:
La posmodernidad propone a la adolescencia como modelo social, y a partir de esto se
“adolescentiza” a la sociedad misma.
¿Qué ocurría con la adolescencia en la modernidad? En este modelo se aspiraba a ser
adulto, aun cuando se tuviera nostalgia de la niñez.
 Niñez: Época dorada, no había responsabilidades, afecto y contención venían de
los padres. Especie de larga incubación en la que nada importante ocurría.
 Adultez: Permitía actuar, tener capacidad de influir socialmente, independizarse
de los padres, imitarlos en la vida afectiva y familiar.
Golpe significativo a estas ideas: con el psicoanálisis cuando describió la génesis de
la neurosis en etapas tempranas del desarrollo, ligada a algo tan “adulto” como la
sexualidad. EL NIÑO FUE OBJETO DE ESTUDIO, HASTA QUE TARDIAMENTE
APARECIO EL ADOLESCENTE.
Adolescencia en el momento actual: los adolescentes ocupan un gran espacio, los
medios de comunicación lo consideran un público importante, las empresas saben que
son un mercado de peso y generan toda clase de productos. Aparece un modelo de este
a través de los medios masivos en general y de una publicidad en particular “hay que
llegar a ser adolescente e instalarse en ella” hay gimnasias, regímenes, moda unisex
cómoda, cirugía plástica, implantes de cabellos, etc. NO SOLO SE TOMA COMO
MODELO AL CUERPO DEL ADOLESCENTE SINO A SU FORMA DE VIDA.
¿EXISTE LA ADOLESCENCIA?
Margaret Mead: (sociedades primitivas) para estas sociedades la adolescencia es un
momento representado por un ritual de paso una etapa de la vida a otra en la cual se
accede a la sexualidad activa, adquiere responsabilidades y poder dentro de la tribu.
(Sociedades desarrolladas) en una época el usar pantalones largos, comenzar a fumar
y visitar un prostíbulo era el pasaje hacia la edad adulta (varón). Pedir permiso para
pintarse la cara, usar medias de seda o nylon y tener novio (mujer).
Cambios en las últimas décadas: La adolescencia tiende a prolongarse en el tiempo
y no es vivida como una etapa “incomoda” o “de paso”.
En la sociedad actual: Los jóvenes no esperan el momento de vestirse como sus
padres, son los padres quienes tratan de vestirse como ellos; acceden a la sexualidad con
parejas elegidas por ellos mismos. Los hábitos de beber y fumar no solos son
considerados falta de respeto, sino que se han vuelto muy difíciles de controlar.
¿Hasta cuándo la adolescencia?
Hablar de duración de esta implica diferenciar entre:
 Adolescencia: un adolescente es un ser humano que paso la pubertad y que
todavía se encentra en etapa de formación ya sea en lo referente a su capacitación
profesional, a la estructuración de su personalidad o a la identidad sexual.
 Juventud: joven se refiere al adulto joven, designa a alguien que ya ha adquirido
responsabilidades y cierta cuota de poder, que ha madurado su personalidad y tiene
establecida su identidad sexual
Françoise Doltó: describe un fenómeno de post adolescencia, un alargamiento de la
misma que no permite fijar sus límites con mucha precisión “el estado de adolescencia se
prolonga según las proyecciones que los jóvenes reciben de los adultos y según lo que la
sociedad les impone como límites de exploración. Los adultos están ahí para ayudar a un
joven a entrar en las responsabilidades y a no ser lo que se llama u adolescente
retrasado”.

FALLAS: en las proyecciones de los adultos como en los límites a la exploración que
se supone que impone la sociedad cuando en fenómeno de post adolescencia suele
detectarse en los consultorios de las profesiones del campo psi. Para Doltó no había
madurez posible en tanto no hubiera independencia económica.
Esta autora se guiaba para fijar los límites de edad de la adolescencia en la
declaración universal de los derechos del niño:

 14-18 años se es adolescente, no como una etapa de independencia propia sino


como última parte de la niñez (fin de la niñez, cuando se comienza legalmente a tener
derecho a guiar la propia vida, aunque en la realidad no se llegue a efectivizar, es decir,
poder manejar, pero no tener automóvil, poder casarse, pero no tener empleo).

 A los 18 puede comenzar a sentirse entre iguales con los adultos.

PERFIL DE UN ADOLESCENTE MODERNO:


Descripto como un individuo que vivía una crisis, inseguro, introvertido, una persona en
busca de su identidad, rebelde dentro de lo que el marco social le permitía. Los
adolescentes de por si constituían un grupo marginal, los varones, no tenían ya lugar junto
en las polleras de la madre ni en la vida laboral de los padres, las mujeres tenían
conflictos con las madres y todavía no podían ser dueñas de sus casas o criar sus propios
hijos.
Apasionados, erotizados, descontrolados, malhumorados, competitivos, expectantes
del futuro sediento de diversión.
Estos adolescentes tenían padres con los cuales entraban en conflicto y el resultado
era una crisis que evidenciaba “la brecha generacional”
LA FAMOSA BRECHA GENERACIONAL:
 Erik Erikson: el adolescente era alguien en busca de su identidad… ¿Quién
soy?... ¿cómo podía el adolescente encontrarse, saber quién era?
El adolescente que crecía se encontraba con una generación adulta y se entrenaba
peloteando contra ellos, mejorando sus tiros, conociendo su propio estilo, sus errores y
sus virtudes en el juego. Entre esa generación adulta y él había una distancia una brecha
dada por las diferencias de épocas que a cada uno le había tocado vivir y de la educación
recibida
Este proceso de enfrentamiento generacional era inevitablemente doloroso, obligaba a
la perdida de ilusiones, destruía ídolos, provocaba temores, falta de confianza en las
propias fuerzas, tristeza, rabia, pero también sensación de triunfo y de libertad. La
adolescencia era entonces un momento de grandes cambios y consecuentes perdidas.
LOS DUELOS EN LA ADOLESCENCIA
Procesos que se suceden en el duelo se han vivido en tres etapas:
La negación: El sujeto rechaza la idea de pérdida, muestra incredulidad, siente
ira.
La resignación: En la cual se admite la pérdida y sobreviene como afecto la pena.
El desapego: La cual se renuncia al objeto y se produce la adaptación a la vida
sin él.
El adolescente tenía que superar tres duelos para convertirse en adultos.
El duelo por el cuerpo infantil: El adolescente sufre cambios rápidos e
importantes en su cuerpo que a veces llega a sentir como ajenos.
El duelo por el rol infantil y la identidad infantil: Perder su rol infantil le obliga a
renunciar a la dependencia y aceptar responsabilidades.
El duelo por los padres de la infancia: Renunciar a su protección, a sus figuras
idealizadas e ilusorias, aceptar sus debilidades y su envejecimiento.
La pérdida de la bisexualidad de la infancia: En la medida en que se madura y
se desarrolla la propia identidad sexual.
¿QUÉ FUE DE LAS IDEOLOGÍAS?
La conformación de una ideología en el sentido de un conjunto de ideas acerca de la
vida. La adolescencia se planteaba como época para barajar y dar de nuevo en materia
ideológica, debía construir un sistema de valores, una ética propia, consciente, no mera
repetición opuesta en el acto de valores introyectados en edades en las cuales no había
posibilidad de conceptualizarlos y menos aún criticarlos.
PASTICHE DEL ADOLESCENTE DE LA POSMODERNIDAD
Convencionalistas: Los que nunca pusieron en duda seriamente los valores adultos, y
cuyo principal objetivo en la vida es adaptarse a la sociedad tal como ella es. Este tipo
reunía aquellos que transitaban la adolescencia disfrutándola, pero no entrando en
conflicto con las generaciones anteriores a las que buscaban asimilarse.
Idealistas: En cambio aparecían como el tipo clásicamente descriptos de adolescentes
rebeldes.
Dentro de este grupo había tres subtipos: El de los reformadores, miembros de los
movimientos pacifistas y de derechos civiles. El de los voluntarios del cuerpo de paz y el
de los hippies.
Un tercer tipo era el de los hedonistas transitorios: Fueron descriptos como
aquellos que llevan al extremo el papel de adolescentes, convirtiéndolo en su estilo de
vida.
Hedonistas permanentes: se fundan más con la convicción personal y puede
prolongarse toda la vida.
Dos elementos para subrayar: La descripción de un grupo de aquellos que no
manifiestan conflicto, conformistas, adaptados rápidamente al mundo adulto y, por otro
lado, un grupo muy interesante, el de los hedonistas y, en particular los permanentes.
El hedonismo es un condimento importante en nuestra época y la sociedad ofrece toda
suerte de insumos para satisfacerlo. Así hoy el modelo social apunta fuertemente al
hedonismo permanente. El modelo de adolescente posmoderno tiene gran influencia de
los medios masivos, los cuales difunden un tipo de adolescente en sus propagandas.
Considerando la actitud que asumían los adolescentes ante los problemas sociales,
Françoise Dolto, consideraba que en tal actitud no actuaban individualmente, se había
“colectivizado”.
Perdida de individualidad: “La desaparición del sujeto individual y su consecuencia
formal, el desvanecimiento progresivo del estilo personal ha engendrado la actual practica
universal de lo que podríamos llamar el “pastiche”, es decir, el “como si”, sería el resultado
o engendro de la desaparición de la individualidad. El pastiche significa “ser como si fuera
otro”, la imitación directa sin elaboración propia, sin estilo personal.
¿HAY DUELOS EN LA POSMODERNIDAD?
Duelo por el cuerpo perdido: su cuerpo ha pasado a idealizarse ya que constituye el
momento en el cual se logra cierta perfección que habrá que mantener todo el tiempo
posible. Modelos de 12, 14 o 15 años muestran el ideal de la piel fresca, sin marcas, el
cabello abundante y brillante, un modelo actual que no responde al ideal infantil ni adulto
típico de la modernidad. La juventud fue un divino “tesoro” porque duraba poco, ahora se
intenta conservar ese tesoro en mayor tiempo posible. El adolescente posmoderno deja el
cuerpo de la niñez, pero para ingresar de por si en un estado socialmente declarado ideal.
Pasa a ser poseedor del cuerpo que hay que tener, que sus padres desean mantener, es
dueño de un tesoro, no hay una idea neta de duelo, de sufrir intensamente la pérdida del
cuerpo de la infancia.
El duelo por los padres de la infancia: Los padres de los adolescentes actuales
crecieron en los años 60, incorporaron un modo de relacionarse con sus hijos diferentes
del que planteaban los modelos clásicos. Estos padres buscan como objetivo ser jóvenes
el mayor tiempo posible, desdibujan al hacerlo el modelo de adulto que consideraba la
modernidad. Si recibieron pautas rígidas de conducta, comunes por entonces a toda una
generación, al educar a sus hijos renuncian a ellas, si fueron considerados por sus padres
incapaces de pensar y tomar decisiones, ellos han pasado a creer que la verdadera
sabiduría está en sus hijos, sin necesidad de agregados, si sus padres fueron distantes
ellos borran la distancia y se declaran compinches de sus hijos intercambiando
confidencias.
A medida que fue creciendo, el niño de estos padres no incorporo una imagen de
adulto claramente diferenciada, separada de si por la brecha generacional y cuando llega
la adolescencia se encuentra con alguien que tiene sus mismas dudas, no mantiene
valores claros, comparte sus mismos conflictos. Ese adolescente no tiene que elaborar la
perdida de la figura de los padres de la infancia como lo hacía el de otras épocas. Aquí
difícilmente haya duelo y paradójicamente se fomenta más la dependencia que la
independencia en un mundo que busca mayores libertades.
Duelo por el rol y la identidad infantiles:
Yo ideal: Es omnipotente, no puede esperar para satisfacer sus deseos y no es capaz de
considerar al otro. Hace sentir al niño que es el centro del mundo, es la expresión de un
narcisismo que no admite a otros (cuando se cae de la mesa, cuando la madre lo levanta
en brazos a pesar de las patadas y los gritos para pasar por delante del kiosco, cuando le
sacan el botín robado para devolverlo a su legítimo dueño, se siente mal por el golpe o
por lo que perdió, pero ante todo se siente mal por su yo ideal maltratado. (Es lo que
desea hacer)
o Ideal del yo: Los padres primeros y los padres después tienen la difícil tarea de
provocar la introyección de otra estructura. Es un modelo ideal producido por los mayores
para él, es el modelo de niño que los demás esperan que sea. (Es lo que debe ser y a
quien le cuesta muy a menudo parecerse). Este también manifiesta sus propios valores:
esfuerzo, reconocimiento y consideración hacia el otro, así como postergación de los
logros.
En la adolescencia se termina de consolidad el ideal del yo. ¿Qué ocurrirá si la
sociedad no mantiene los valores del ideal del yo, si en cambio pone al nivel de modelo
los valores del yo ideal? Los medios difunden constantemente: aprendizaje, dietas,
gimnasias sin el menor esfuerzo, tarjetas de crédito, facilidades, competencia laboral que
significa eliminar al otro. Estos son los valores del yo ideal, que en otras épocas podía
quedar en la fantasía, pero no ser consagrados socialmente. En la sociedad posmoderna
los medios divulgan justamente los valores del yo ideal, es decir, que allí donde estaba el
ideal del yo, está el yo ideal y hay que atenerse a las consecuencias.
Los valores primitivos de la infancia no solo no se abandonan, sino que se sostienen
socialmente, por lo tanto, no parece muy claro que haya que abandonar ningún rol de esa
etapa al llegar a la adolescencia. Se podrá seguir actuando y deseando como cuando se
era niño, aquí tampoco habrá un duelo claramente establecido.
¿DONDE ESTAN LOS ADULTOS DE ANTAÑO?
El problema que nos importa a tratar es el concepto psicológico de adulto que se
manejaba tradicionalmente y su validez actual.
La identidad sexual: La preocupación por el desarrollo de la identidad sexual cobro
gran importancia en la psicología a partir de la obra de Freud. La genitalidad implicaba
una unión heterosexual. Para acceder a la misma el adulto, debía haber resuelto cuando
era niño el Complejo de Edipo, lo cual implicaba haberse identificado con el padre del
mismo sexo y elegir como objeto de amor al contario. Para el psicoanálisis, la
homosexualidad debía incluirse dentro de las anormalidades sexuales. La adolescencia
fue considerada desde que se la tomo como objeto de estudio, una etapa de búsqueda de
la propia identidad sexual, en la cual debía desestimarse alguna experiencia homosexual
ya que la misma sino quedaba fijada como conducta formada parte de la investigación y
determinación de la identidad sexual. Tales conductas cobraban otra importancia en
cambio en los adultos.
“Trastornos psicosexual” (homosexualidad) solamente en el caso en que la persona
se quejara de su situación, que manifestara dificultades en su heterosexualidad y una
homosexualidad no querida o provocadora de malestar. Homosexualidad egosintónica, es
decir, aquella que no provocaba angustia en quien la manifestaba, no era considerada un
trastorno mental, en particular psicosexual.
El psicoanálisis consideraba anormal tal elección de objeto porque no incluía el
reconocimiento del otro como diferente de uno mismo.
La revolución sexual de los años 60 dio paso a varios cambios. Los sexos dejaron de
estar rígidamente establecidos en sus aspectos externos y en los roles a cumplir. En la
actualidad la bisexualidad no solo no parece requerir duelo, sino que aparece como una
característica atractiva en fisura del campo artístico, por ejemplo. La clara identidad
sexual que se esperaba que adquiriera el individuo al llegar a la adultez ha perdido mucha
claridad.
La madurez afectiva: La independencia afectiva de los padres también debía
considerarse un logro adulto. Suplantar a los objetos primeros de amor por otros y
establecer con ellos una relación duradera formaba parte de aquellos que caracterizaba al
adulto. Para Freud el estudio de la sexualidad constituía un sustrato concreto, no
desdibujado por la subjetividad de los sentimientos. Pero lo cierto es que el amor quedo
en segundo plano con los desarrollados teóricos freudianos. Erich Fromm cubrió el vacío
de su libro “el arte de amar” lo que mostro hasta qué punto se esperaba alguna respuesta
sobre el tema.

Para Fromm el fundamento del amor era la actitud de dar y describió ciertos elementos
de este sentimiento que considero básicos: cuidado, responsabilidad, respeto y
conocimiento. Es decir que el arte de amar se lograba dominar cuando se llegaba a la
madurez, cuando se renunciaba a los valores del yo ideal inundados de omnipotencia y
narcisismo. El adulto podía llegar a amar si se convertía en una persona productiva
entendida como capaz de dar, de comprometerse con otro brindándole cuidado,
haciéndose responsable de esa relación afectiva, respetando al otro y ocupando tiempo
en conocerle.
Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible
todos permanecen tremendamente solos invadidos por el profundo sentimiento de
inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la
separalidad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a ignorar
conscientemente esa soledad.
El amor es así proceso que lleva a unirse al otro sexo como modo de no estar solo,
separado, de superar esta angustia básica. Su época se le aparece a Fromm con ciertas
características preocupantes: la actitud de querer ser amado y no de amar. Los adultos de
la actualidad han aprendido a privilegiar la obtención de placer por solo la represión que la
sociedad pueda provocarles.
 La madurez de la propia personalidad: Si al adolescente vivía preguntándose
“quien soy”, el adulto debía haber llegado a respondérselo. Para Stone y Church la
madurez se lograba a partir de los buenos cimientos de la “confianza básica” que el niño
hubiera podido desarrollar. Separar su identidad de la de sus padres, reconocerse como
otro sin quebrantar los vínculos afectivos básicos.
Las instancias intrapsíquicas postulada por el psicoanálisis y dentro de las mismas el
ideal del yo. Lo ha explicado Blos; el adulto ya conformado un ideal al cual intentar
parecerse a lo largo de su vida. El yo por su parte adquiere autonomía en relación con las
figuras de identificación importantes.
En la actualidad los adolescentes no encuentran fácilmente figuras “adultas” con las
cuales identificarse y que tanto los padres como los docentes han perdido ese lugar.
El concepto de madurez de la personalidad suponía un “camino hacia” la edad adulta.
La identificación con pares suprime este desarrollo progresivo consolidando la estabilidad
de la problemática adolescente.

 Madurez intelectual: La posmodernidad no inspira la pasión metafísica de los


adolescentes, si espera que estos como los adultos sean productivos en términos de
creatividad.
 El reconocimiento social: Lograr un lugar en la sociedad ha sido considerado
siempre un examen de ingreso al mundo adulto. Para los jóvenes la perspectiva de
formaciones muy larga, se necesita cada vez menos mano de obra y mucho más
capacitado. Es difícil mantenerse económicamente más aun independizarse de los
padres.
 El rol de los padres: una función adulta era la de cubrir el rol de madre y padre.
Esto significaba afecto, protección, contención, transmisión de conocimientos y valores,
todo a través de cierta distancia producto inevitable de la diferencia generacional.
Los adolescentes se ven obligados a ser padres de sí mismos, situación que les da
más libertad, pero para la que no cuentan con elementos suficientes.

III- La crisis de la escuela


secundaria:
1-La escuela secundaria en la historia.
El sistema educativo actual integrado por el nivel primario, secundario y universitario,
se estructura progresiva y tardíamente desde arriba hacia abajo primero las
universidades, siglo XII y XIII, luego los colegios que hoy llamamos “secundarios” siglo
XVI y XVII ; en el siglo XIX se estructura las escuelas primarias, y en el siglo XX se
extiende e institucionaliza la educación inicial. Las instituciones de enseñanza ocupan
progresivamente lugares que antes era cubiertos por las familias que se ve desplazada
por la progresiva complejización de la sociedad y las funciones pasan a ser
desempeñadas por los establecimientos de enseñanza. Preceptores, institutrices y
niñeras ceden sus puestos a colegios, escuelas y jardines.
lo que hoy llamamos escuela secundaria es una institución que encuentra sus orígenes,
en Europa, siglo XVI y XVII al sistematizarse u organizarse los cursos de tipo preparatorio
para el acceso a las universidades. Eran colegios de varones, la mujer en general estaba
excluida de papeles sociales relevantes tanto en la iglesia como en los negocios o el
estado; estaban destinados a una minoría dirigente y adinerada; se trataba de colegios
con una formación clásica, estudio de latín, algo de griego, retorica, filosofía aristotélica,
lógica clásica, costumbres y religión. Esta enseñanza se la considera valiosa por sí misma
y abre puertas para realizar estudios universitarios. Es una escuela privada en muchos
casos a cargo de órdenes religiosas. Se hace cargo de los alumnos a la edad aproximada
de 10 años y los estudios duran más o menos 7 años. El propósito preparatorio constituye
la primera, y hasta el siglo xix, la única función de estos colegios.

Estos colegios secundarios sufren modificaciones a partir del siglo XVIII y XIX como
consecuencia del desarrollo de las pedagogías de la modernidad y de los profundos
cambios que en lo económico social se origina en la Revolución Industrial y en lo político
a partir de las Revoluciones Burguesas (Revolución Francesa).
Según Roguer Gal se pueden distinguir tres líneas principales en el pensamiento
educativo de la modernidad. La línea sensualista que deriva del empirismo británico y de
Locke, una segunda tendencia procede a Rousseau y una tercera del pensamiento de los
enclopeidistas.
La línea sensualista revaloriza el papel de la educación en general y el de la
observación directa y la experiencia a través de la cual el educando se nutre, como el
método más idóneo de esa educación. Rousseau significa el descubrimiento del niño y la
necesidad de estudiar a los alumnos, con lo que realiza una revolución copernicana,
también significa el planteo de nuevos métodos pedagógicos al señalar que la naturaleza,
los hombres y los libros son las tres fuentes de la educación insistiendo en el contacto
directo con las cosas. En Rousseau se ha inspirado el pensamiento educativo de Kant,
quien señalo que la educación no debería tener tanto en cuenta el estado presente de la
sociedad, sino un estado mejor, posible en el futuro, y también el de Pestalozzi
preocupado por la educación de los niños de las clases bajas. Los enciclopedistas son los
grandes defensores de la enseñanza de las ciencias, los oficios y las técnicas y los
críticos más acérrimos del estado en que se encuentra la enseñanza tradicional en su
época.
En el siglo XVIII, el siglo de “las luces” le da una gran importancia a la educación. Se
cree en la maleabilidad del hombre y en que la educación podrá desarrollar el hombre que
se busque.
Durante fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, se consideró la enseñanza como
cosa política, como asunto exclusivo del estado. La escuela pública comenzó entonces a
eliminar la puramente eclesiástica.
Durante la revolución francesa se realizan profundas reformas educativas, suprimiendo
los colegios jesuíticos, instaurando la educación pública a cargo del estado, desarrollando
la enseñanza de la lengua moderna, las ciencias útiles, la moral, tratando de educar al
ciudadano francés que participara en el gobierno del país.
Las distintas instituciones de enseñanza conformaran un sistema, el sistema de
enseñanza tendrá un carácter estatal y público, y desarrollara una función política, la
formación del ciudadano como miembro de la nación, y una función económico-social,
capacitarlo para desempeñar un papel en la sociedad.
En lo que hace la escuela secundaria, a lo largo del siglo XIX se producirá una serie de
cambios que son el resultado de una presión por acceder a la escuela secundaria de
nuevos sectores sociales.
Sobre la base del desarrollo científico se va delineando una escuela secundaria
profesional de tipo técnico que va a cuestionar la hegemonía de la formación clásica
preparatoria para estudios superiores. La escuela se va integrando a sistemas nacionales
de educación y con esta integración se plantea como estatal y gratuita. A finales del siglo
se extiende a las mujeres.
Al objetivo de tipo preparatorio se superpone la formación profesional, una educación
para el mundo del trabajo, implementada como una forma de satisfacer demandas del
sistema productivo.
Desde la revolución industrial en adelante, existían escuelas de formación profesional
de aprendices o de artes y oficios, que procuran dar una formación práctica capaz de
proporcionar la mano de obra del tipo que necesita la industria. Esta formación profesional
en trabajos manuales no habilitaba ni formal ni materialmente para continuar estudios
universitarios.
En la segunda mitad del siglo XX como producto del crecimiento económico, la
urbanización y el desarrollo tecnológico, la educación secundaria tiende a generalizarse a
casi el conjunto de la población adolescente en países como Japón, [Link] y los de
Europa occidental. Surge la idea de extender la obligatoriedad de la enseñanza.
2- La escuela secundaria en la argentina:
La escuela secundaria de la argentina moderna nace en 1863 con la re-creación por
Mitre del Colegio Nacional de Buenos Aires y la fundación de colegios nacionales en las
capitales de las provincias. Aunque hubo una ley para la escuela primaria, la ley 1420, y
una ley universitaria, la ley Avellaneda, la enseñanza secundaria careció de una norma
que definiera los objetivos, contenidos, etc., en consecuencia, estuvo librada a las
iniciativas de los ministros de turno que propusieron diferentes proyectos de reforma que,
no se completaron porque, en los últimos 100 años la Argentina ha cambiado de ministro
de educación cada 11 meses. Por otra parte, el subsistema de enseñanza media fue
creciendo en número de establecimientos y convirtiéndose en una entidad burocrática de
difícil manejo.
Juan Carlos Tedesco en su libro “Educación y Sociedad en la Argentina”,
proporciona elementos a favor, de que los grupos dirigentes asignaron a la educación una
“función política y no económica”, el desarrollo económico agro-exportador no requería
una mano de obra calificada. En cambio, era importante lograr una cohesión política y
mantener una estabilidad de la nación, labor a la que servirán los “colegios nacionales”,
que Mitre impulso, durante su presidencia.
En la segunda mitad del siglo pasado, los colegios nacionales fueron estatales
centralizados, con planes de estudios, netamente preparatorios para la universidad,
producto de un compromiso entre la tradición clásica de “humanidades”; y la filosofía del
positivismo. En realidad, el plan incluía el estudio de las letras y humanidades (lengua;
francés, inglés) las ciencias exactas (física, matemáticas, etc) y las ciencias morales
(psicología, moral, etc.)
Aunque estos colegios pueden ser calificados como modernos, en ellos las
humanidades predominaban sobre las ciencias, no respondían a requerimientos propios
del lugar y tendían a preparar una elite política en las principales ciudades del interior.
Amadeo Jacques, director de estudios y luego rector del Colegio Nacional, expresa
cual es el sentido que le otorgaba a la enseñanza diciendo: “No formara hombres
especiales, pero si hombres listos y aptos para todos, que prenderán en algunos días, lo
que tal vez aprenderían en varios años con una enseñanza especial”.
De los egresados de estos colegios se esperaba que estudiaran derecho o medicina, o
que desempeñaran empleos administrativos jerarquizados en el aparato estatal o en
empresas privadas y participaran en la vida política. No obstante, los colegios nacionales
tuvieron un efecto no provisto; porque una enseñanza enciclopedista y humanista,
promovieron a la aparición de un grupo para que la política del sistema se permeabilizara.
Hacia fines de siglo, buena parte de los bachilleratos y “doctores” se hacían radicales o
socialistas. Con la fundación de colegios nacionales se detiene y se diversifica la escuela
secundaria incorporando salidas profesionales; ejemplo: escuelas de artes. Las escuelas
normales, encausaron un alumnado femenino y procedente de los estratos sociales
medios-bajos, les daba un título que no habilitaba para acceder a los estudios
superiores. Con el discurso de un plan de estudios más adecuado a la realidad, se orienta
la demanda educativa hacia las salidas profesionalizantes, Osvaldo Magnasco, Ministro
de Instrucción Pública, propone la transformación de algunos colegios en las escuelas de
tipo practico. Con Joaquín V. Gonzales se propone una distinción entre los colegios
nacionales comunes, que deberían proporcionar una enseñanza “moderna” y los
colegios nacionales, deberían otorgar una formación “clásica”. Con Saavedra Lamas, se
intenta limitar el acceso a la universidad y crear una escuela intermedia, que funcionaría
como filtro en la organización de la pirámide educativa.
Buscaban, restringir el acceso a la escuela secundaria y crear modalidades con salidas
laborales más o menos terminadas, los radicales y socialistas defendían una
democratización de los colegios nacionales, es decir, mantener dichos colegios, con un
mayor grado de apertura que los hiciera accesibles a los sectores medios y bajos. Los
radicales con Yrigoyen, derogaran la aprobada escuela intermedia, y mantendrán los
planes de estudios de los colegios nacionales y crearan escuelas de artes y oficios
dirigidos a proporcionar una formación artesanal y no una técnica.

Después de la crisis del modelo agro-exportador en 1930 y la progresiva


industrialización, otra vez gobernando los conservadores, se desarrolla la enseñanza
técnica.
A partir de la década del treinta el nacionalismo católico denuncia el sacrificio de la
calidad por la cantidad y propone achicar el sistema educativo. Desde las orientaciones
liberales se propugna una limitada expansión, en el área técnica. Desde la década del 30
se plantea la alternativa entre la enseñanza estatal y la privada, se pone en discusión el
laicismo y el neutralismo tradicional en la escuela argentina.
Desde 1930 a 1975 la matrícula de enseñanza media se duplica cada 10 años. Desde
1975 el crecimiento del nivel, es lenta. En las décadas de los 70 y los 80 se produjo un
crecimiento de la enseñanza privada y las escuelas laicas para sectores sociales altos. La
escuela pública se ha visto acosada por bajos sueldos y escasos presupuestos, lo han ido
tornado una escuela para sectores sociales medios y medios-bajos.
La escuela pública y privada continúa organizadas por asignaturas. La mayoría de las
asignaturas son obsoletas para los alumnos. El ausentismo de profesores es alto en las
escuelas estatales, los docentes piden licencias, o abandonan, y se trasladan a las
escuelas privadas.
3- De la escuela iluminista al enciclopedismo
Desde finales del s. XVIII la escuela moderna se constituyó en el instrumento básico
por la ilustración de los hombres que podían acceder a ella. Esta, a diferencia de la
educación tradicional de la religión, es una escuela abierta al libre pensamiento y a la
innovación, de las experiencias estéticas y del descubrimiento de normas y valores.
Gestada sobre la base de la idea de futuro mejor, obligada a transformarse
continuamente. La escuela moderna intenta la formación del espíritu y búsqueda del
saber por el saber mismo en la pedagogía idealistas, apoyada en la enseñanza del arte,
ciencia y una escuela productiva en las pedagogías de orientación socialista; en las
pedagogías de orientación positivista se plantea como escuela científica, con base en la
biología. En todas estas orientaciones se busca formar una persona autoconsciente, que
haya logrado la comprensión crítica de contenidos científicos socialmente significativos,
desarrollado habilidades intelectuales generales.
A diferencia de la escuela tradicional, está en la esencia de la escuela moderna
cambiar y actualizarse permanentemente, se define en relación con el conocimiento y con
la sociedad que cambian continuamente. Por eso Kant dice que no se debe educar a los
niños conforme sino en función del futuro. Sin embargo, esta actualización no siempre
tuvo lugar y la escuela inspirada en la obra de los enciclopedistas derivo, en una escuela
trasmite un conocimiento socialmente poco significativo, memorístico, incapaz de
traducirse en un saber hacer, vaciado de espíritu crítico. El enciclopedismo se tradujo en
el área de las actitudes, hábitos y valores, en la pedantería de aquellos bachilleres que
podían hacer una cita en latín, pero ignoraban la literatura contemporánea.
El enciclopedismo fue el resultado de una escuela que no siguió el desarrollo de las
ciencias. La escuela enciclopédica se volvió tradicionalista y se alejó de la sociedad.
Perdió la autoridad legítima y se volvió autoritaria. En los países en donde el autoritarismo
político quebró frecuentemente las instituciones del pensamiento político moderno, el
enciclopedismo y el autoritarismo se vieron alentados y la escuela enciclopedista y
autoritarita permitió resurgir en su seno el tradicionalismo pedagógico pre moderno.
Significo una organización atomística de conocimiento. La enseñanza se hizo libresca, se
consideró al libro como el depósito y la única fuente de conocimiento. El alumno fue
concebido como un ser pasivo y receptivo en la escuela debía llenarse de conocimiento.
Los rápidos desarrollos del saber y la obediencia de los contenidos marco el divorcio entre
escuela y sociedad, paso a ubicarse en la retaguardia. La escuela que el iluminismo había
concebido se convirtió en una institución conservadora e ignorante de las jóvenes
generaciones a las que se les dirigía y que poco a poco constituían un mundo que les era
propio, la escuela nada sabía.
La crítica de la escuela enciclopedista corrió pareja con la del tradicionalismo
protagonizado por el pensamiento progresista. La crítica descubrió la distribución social
de los saberes que se hacía a graves de la escuela y su función de selección. Puso de
manifiesto los vicios de una organización de los conocimientos con pretensiones de
totalidad de paquetes de datos malamente estructurados. La concepción del aprendizaje
como mera recepción de conocimiento fue criticada por teorías psicológicas de
aprendizaje. El rol docente tradicional tenía por función la enseñanza y fue criticado, y se
empezó a hablar de procesos de enseñanza y aprendizaje y a redefinir el rol docente
como la condición integral de dicho proceso. El aprendizaje fue objeto de múltiples
redefiniciones a través de las cueles se procuró superar la idea estrecha de retención de
contenidos por una concepción más amplia. La crítica progresista también pugno por
conocimientos actualizados, estructurados y socialmente significativos que no fueron
adquiridos como un producto terminado, sino como la apropiación de un proceso y de los
métodos necesarios para procurarse los conocimientos en el futuro.
La crítica de la escuela tradicionalista y enciclopedista fue más clara al señalar lo
que objetaba. La segunda variante se dio cuando las dictaduras militares destruyeron
experiencias innovadoras gestadas en los periodos democráticos. La tercera se ha
manifestado en propuestas como la de la autodisciplina, como reemplazo de los
exámenes, el énfasis de las tareas grupales fue planteado ingenuamente y dieron lugar a
algunos cambios. Las posturas críticas acusaron a la escuela de cumplir una función
reproductivita de la estructura social vigente y platearon la desescolarización. Posiciones
dogmáticas llevaron a pensar que los alumnos constituían una especie de sujeto dueño
objetivo de un potencial revolucionario. Producto de los estereotipos, contra la escuela
enciclopedista y tradicionalista, fue frecuente el desprecio por los contenidos de la
enseñanza más clásico. La interdisciplinariedad fue una postura más declamada que
aplicada y para la interdisciplinariedad supone una estructura organizativa y una
dedicación de los profesores que la mayor parte de las escuelas secundarias no está en
condiciones de ofrecer.
4- ¿Dónde nos hallamos hoy?
No hay solo un tipo de escuela secundaria. Por el contrario, en la Argentina hay
escuelas secundarias públicas y privadas, de jurisdicción nacional y provincial, de distinta
modalidad: bachillerato, comercial, técnica, para sectores sociales altos, medios y bajos,
etc. Por lo tanto, es difícil hablar de la escuela secundaria en su conjunto.
La mayor parte de los docentes que integran el cuerpo de profesores tiene título
habilitante, pocos tienen títulos universitarios, pero casi todos tienen un título terciario.
En las aulas nos encontramos con distintas conductas de alumnos y profesores que
son el resultado de diversas personalidades en combinación con sistemas de ideas en
torno a la problemática educativa y de la escuela media.
5- Primer interludio: retrato del adolescente en la escuela.
La vestimenta parece ser homogénea, el grupo de jóvenes era ruidoso, se llamaban
entre si con términos que las generaciones anteriores creían insultantes.
La época marca una postura del cuerpo “decontratée” un cierto despatarro en la forma
de sentarse entre otras cosas.
Cuando suena el timbre de entrada, puede ocurrir que la puerta este taponada por
alumnos estacionados allí, los cuales no se niegan a entrar, pero parece costarles mucho
vencer la inercia de desplazarse.
Poner en marcha la clase implica conseguir atención, esta tiene la característica de ser
dispersa, esto apunta a terminar un mapa mientras se escucha lo que se habla en la
clase.
Los grupos de adolescentes piden y esperan que las clases sean participativas, que se
de alguna tarea y no el desarrollo de un tema.
En general, la mayoría muestra dificultad en l expresión de las ideas en forma oral o
escrita. Los alumnos mantienen hacia sus profesores el uso del “usted”, a menos que
estos sean muy jóvenes o propongan otro trato.
El aprendizaje de conceptos abstractos es mal recibido. Solo cuando el docente liga
tales conocimientos a la realidad inmediata es que los reciben no solo con placer, sino
que consideran que así pueden utilizarlos creativamente.
6-Hablemos de los adolescentes
Los adolescentes ponen en marcha mecanismos considerados inherentes al vínculo
docente-alumno- adolescente y son: la escisión, la proyección, la identificación y la
idealización.
Según Anna Freud, un mecanismo de defensa es un modo de reaccionar inconsciente
del “yo” ante la angustia que provocan pulsiones y afectos que no pueden satisfacerse
completamente. El “yo” recurre a estos mecanismos y logra eludir la angustia.
En primer lugar:
La escisión: Consiste en dividir la realidad caótica, inentendible y tiende a desaparecer
en la madurez, pero la adolescencia es un período en el cual florece con intensidad. No
existen términos medios ni grises, solo blanco y negro, amor y odio intensos.
La proyección: consiste en ubicar en el otro, aspectos que se consideran
desagradables en uno mismo. Que los profesores tuvieran simpatías y antipatías, parece
sugerir que tales sentimientos no existían más que en la cabeza de quienes los
producían, como, por ejemplo: proyecciones de aquel amor o aquel odio que no podían
reconocer como propio.
La identificación: mecanismo que permite asimilar un aspecto, propiedad o atributo del
otro y transformarse total o parcialmente sobre el modelo de éste, es fundamental en el
proceso educativo. Un ejemplo es cuando los padres ceden a sus hijos a las instituciones
escolares, permiten que los docentes los suplanten como figuras de identificación, lo que
significa depositar en ellos confianza y respeto.
7- Ese oscuro objeto idealizado:
“Estábamos orgullosos de sus excelencias, eran importantes, ideales”; Freud explica
sus vivencias con sus profesores: “No todos eran padres, pero para nosotros eran
sustitutos de los nuestros, aun siendo jóvenes y tan maduros. Transferíamos sobre
ellos respeto”.
La idealización se explica aquí como el resultado de transferir a los docentes,
sentimientos que se habían desarrollado hacia sus padres. El combate que se producía
era la expresión escolar de la “brecha generacional”, lucha por encontrar un lugar
propio en el mundo de la cultura.
La idea de adultos, solo existían y existen en las mentalidades infantiles.
Pero en la realidad, el docente no se encuentra en esta situación. ¿Por qué? porque
hay diversos motivos para que esto ocurra. El alumno sabe que el profesor corre de un
lado a otro muchas horas, para sobrevivir dignamente, pero, ese mismo alumno está
sentado ante del televisor y le presta más atención a las figuras que observa por el éxito
que tienen, y sostienen que no hay competencia posible.
Los padres también devalúan la imagen de los docentes, no depositan respeto ni
admiración.
El adolescente que entraba a la escuela llevando su propia capacidad de idealizar, era
diferente.
Podría preguntarse, si no es más saludable que no exista tal idealización ya que la
misma es una distorsión de la realidad. El adolescente actual tendría una relación más
real con sus docentes. Podrían ser que tales mecanismos son constitutivos del proceso
de maduración, si no aparecen es necesario modificar la teoría, por otra parte, la
proyección y sobre todo la identificación e idealización no parecen haber desaparecido de
la constelación psicológica de los adolescentes sino, como lo señala Dolto al estudiar los
modelos de identificación: ¿Son esos otros modelos, los de los medios masivos, los
que prefieren para los jóvenes de hoy? ¿Es mejor que busquen figuras virtuales,
que personas reales a las que pueden verle los defectos y pelear con ellos?
Y si los colegios y profesores no son la pantalla preferida, la consecuencia es el
aburrimiento. Dice Dolto: “Me han dicho que el cole, es el lugar más aburrido. Allí fuman y
dormitan. Cierto es que, si los alumnos cobraran, la cosa seria diferentes. Los que
trabajan (estudian), especialmente las chicas, tienen la sensación de que no sirve para
nada”.
Son adolescentes aburridos que, en el mejor de los casos repiten como buenos actores
los gestos esperados, pero no se interesan por lo que hacen. No hay idealización, ni
interés.
Respecto a la idealización en la figura de los profesores, en una encuesta, mostraba
que no eran tomados como modelo de identificación. En las escuelas privadas, señalaron
sentimientos de pérdida de tiempo en los adolescentes de 5to. Decían, por ejemplo:
“Perdemos tiempo, que podríamos invertirlo en otras cosas”; “No importa”; “Tengo
cosas más interesantes para hacer”.
Y como conclusión, decían: “No tengo ganas de venir, pero necesito el título”.
8-Una escuela “jardín de infantes”.
¿Será que la posmodernidad facilita la emergencia de otro mecanismo de defensa
capaz de contribuir al aprendizaje: la regresión? Pensar esto parte de por lo menos tres
observaciones: la primera, la palabra es desautorizada poniéndose por encima de ella la
imagen, en la evolución humana es un regreso a etapas primitivas preverbales; la
segunda, se trata al adolescente como un niño pequeño poco capaz de tolerar
frustraciones al que por lo tanto hay que motivar y contener afectivamente; la tercera, no
sólo no se combate el pensamiento mágico que la tecnología y los medios masivos
estimulan, sino que al utilizar los mismos medios para la enseñanza se fomenta la
creencia de que aprender es algo inmediato que puede lograrse sin ningún esfuerzo. La
escuela se convierte así en un jardín de infantes para adolescentes donde sólo se podrá
apelar al placer y nunca al esfuerzo como técnica educativa.
Blos consideraba que la regresión era “un aspecto forzoso del desarrollo adolescente”.
Pero tal regresión debía ser un proceso espontaneo del joven, no un mecanismo inducido
por la institución educativa.
9- Modelos patológicos en la docencia
Muchos son los motivos por los cuales una persona elige como tarea la docencia. Esta
no está jerarquizada socialmente y es por eso que muchos la mantengan solo por motivos
vocacionales y como toda profesión genera patologías, sino que también canaliza hacia
ella a personas que manifiestan características patológicas.
Jose Chukier: “Educador narcisista” tiene arrogancia y soberbia. Está por encima del
educando, tiene poca paciencia, creatividad. “Poderoso” pero su poder en lugar de
respeto genera miedo y provoca sometimiento.
 Narcisismo: Cuota de autoestima normal que se requiere para vivir (teoría
psicoanalítica) “amar” dirigido hacia uno mismo.
 Otto Kernberg: “Narcisismo patológico”: las personas parecen quererse a sí
mismos, encubriendo una incapacidad de amarse a sí mismos.
 Desmentida: Educar refuta la realidad del educando utilizando contradicciones
lógicas, respuestas que desvían el pensamiento o bien hacen a su interlocutor sobre
aquello que percibe por los sentidos. A raíz de esto surge la didactogenia, que es el daño
producido por la teoría docente, el alumno se verá enfrentado a paradojas o
contradicciones creadas por el docente para desmentirlo. A este educador narcisista,
patológico y patógeno se lo considera similar al educador autoritario.
En la actualidad no han desaparecidos estos modelos de educador. La
posmodernidad le han permitido camuflarse en otro modelo, el demagógico, este
docente aparenta una gran capacidad de empatía, es decir, comprende todo, permite
todo, trasgrede, habla de lo que quieren sus alumnos, usa la misma jerga que ellos, se
presenta como igual. Seducirá fácilmente a su público a través de valores
superficialmente afectivos, no exigirá en función de conocimientos, solo en función de
conseguir aplausos para sí mismos. No enseña hace pasar el tiempo.
10- ¿Límites o no límites?
La disciplina, debe entenderse como puesta de límites, es decir, con todas las
pulsiones sin “domesticar”. Es tarea de la educación realizar esta tarea de manera tal que
la persona adecue su accionar al principio de realidad sin renunciar a la satisfacción de
sus deseos.
La capacidad de posponer los deseos, es constitutiva de la madurez y producto de la
educación. Solo aprendiendo a posponer lo pulsional es posible disponer de la capacidad
intelectual.
Sigmund Freud sostuvo que tal energía podía canalizarse a través del mecanismo de
sublimación. Este mecanismo, defiende de la angustia de no poder derivar hacia la acción
las pulsiones sexuales, pero lo hace a través de la tarea artística o científica.
Si la sublimación no es posible, la limitación de las pulsiones será generadora de
neurosis o bien las mismas se manifestarán de manera directa. Mientras Sigmund Freud
señalaba que la educación debía limitar la pulsión sexual, Anna Freud hizo hincapié en el
límite impuesto a otra pulsión, la agresión. Considera que la agresión era una pulsión y no
una respuesta a la limitación de las pulsiones. Si pensamos que la agresión es pulsional,
que se nace con ella, la educación tendrá como tarea morigerarla, que quede asociada
con las pulsiones eróticas y con los sentimientos amorosos que se desarrollan sobre ellas.
Si, en cambio, se piensa que la agresión aparece como producto de la frustración, se
puede llegar a sostener que no frustrar y por lo tanto no limitar es la manera de evitar el
desarrollo de la agresión.
Una constatación que hacen Schufer y sus colaboradores es que, los adolescentes
piden límites, en lo referido al método de evaluación sin exámenes, lejos de defenderlo
consideran que no hace esforzar a nadie.
Los jóvenes reclaman límites claros, ya sea para ser evaluados o para una convivencia
razonable.
11) Creatividad, divino tesoro
A partir de 1950 los estudios respecto de la creatividad comenzaron a crecer
exponencialmente. Nuevamente el punto de inflexión lo constituye la Segunda Guerra
Mundial y, con ella la necesidad de inventar mejores maneras de exterminar seres
humanos llegando a la magnitud de la bomba atómica. A partir de los años 50 la
creatividad fue investigada con creciente interés teórico sin perder de vista sus
aplicaciones prácticas. En particular en el área educativa se trató de encontrar correlación
entre cociente intelectual y creatividad.
Para Paul Torrance el niño creativo será aquel que más molestias provoque al
docente clásico. Un niño creativo pregunta, cuestiona, exige aclaraciones y plantea
hipótesis novedosas. Tendrá las siguientes características:
1. Curiosidad: Formula preguntas de manera constante.
2. Flexibilidad: Si no encuentra solución busca enseguida otra.
3. Sensibilidad ante los problemas: Encentra las lagunas en la información, las
excepciones.
4. Redefinición: Descubre significados ocultos en lo obvio, nuevos usos para objetos
comunes.
5. Conciencia de sí mismo: Se maneja de manera autónoma.
6. Originalidad: Tiene ideas poco comunes
7. Capacidad de percepción: Accede fácilmente a esferas mentales que otros solo
manifiestan en sueños.
En la década del 60 se encontraba que eran los niños menos creativos aquellos más
valorados y los más creativos considerados los de ideas “tontas” y “malignas”. Ese
estado de cosas que ese investigador establecía existencia de un prejuicio contra el niño
creativo. Obviamente el niño con tales características no encaja en un modelo ordenado u
obsesivo de escuela.
Torrance recomendaba. No desalentar la fantasía del niño, joven o viejo creativo; sostenía
que los niños estaban listos para aprender mucho antes de lo esperado y que solo debía
dejárselos pensar sin interferencias; recompensarlos por su creatividad ya que esto hacia
que lo fueran en mayor grado, no importando la calidad sino la cantidad de ideas; evitar
los estereotipos sexuales tales como que las nenas jueguen solo con muñecas y los
varones con automóviles, ya que estos destruían la creatividad; no juzgarlos por la
habilidad para la lectura y escritura, ya que a menudo los más creativos eran más
retrasados respecto a estas capacidades.

La década de los sesenta, producto de investigaciones en las cuales surgía una


imagen autoritaria o por lo menos inhibidora y desconsiderada ante la creatividad infantil.
Pero hoy en día el panorama parece ser muy otro, no se constituye en la posición
hegemónica y se manifiesta puntualmente a través de algunos docentes o instituciones.
Sin embargo y por un fenómeno que quizás podría denominarse inercia de las ideas.
¿Qué consecuencias provoca tal situación? Desalentar la fantasía del niño, joven o
viejo, restarles libertad mental al obligar a encajonarse en esquemas rígidos. Pero la
generalización de esta idea lleva a considerar que ningún modelo o esquema es bueno en
la educación
Hoy en día parece pecarse evitando permanentemente la frustración en el aprendizaje
lo cual lleva a dos consecuencias problemáticas:
1. Según la teoría de Amsel a disminuir la respuesta al aprendizaje.
2. A no desarrollar cierta tolerancia a la frustración.
En su época “no refrenar” tendía a permitir el error ante una sociedad que no lo
aceptaba, hoy “no refrenar” puede llevar a todo tipo de excesos que no generen mayor
creatividad.
Torrance se basaba en que nunca era demasiado temprano para el aprendizaje, y este
criterio produjo algunas consecuencias serias: la primera fue la de querer enseñar todo
antes de los 10 años, esto llevo a que los bebes, niños y preadolescentes tuvieran menos
tiempo libres que los adultos; la segunda fue que cuando tales niños fueron adolescentes
inmanejables por sus padres, odiaran el aprendizaje.
Tal práctica no solo no mejora no mejora la creatividad de nadie, sino que la limita en la
medida en que esos niños no tienen posibilidad ninguna de juego libre.
Los prejuicios sociales han cumplido un rol limitante que permitió cierta distinción sin
llegar demasiado lejos.
El resultado es que detrás de la moda de contracté a menudo se esconder reales
incapacidades en los adolescentes que no han llegado a leer ni escribir correctamente.
Sin embargo, aparecen como inútiles si la educación es dada solamente por los medios
audiovisuales.
Hoy las personas creativas no están marginadas sino adaptadas al sistema. Los
“creativos” producen publicidad en empresas que manean fuertes capitales.
12- Dificultades de la comunicación.
Entre las dificultades que se presentan al docente en el aula, hay dos componentes
que tienen que ver más con las teorías de la comunicación que con el aprendizaje. El
primero de ellos es el ruido; el murmullo no deja que el mensaje llegue al receptor
adecuadamente, deconstruye el discurso del docente y tampoco deja ser oídas las
opiniones de los alumnos. Cuando se les pregunta a los alumnos el porqué de tal ruido,
estos pueden contestar que es producto de la falta de interés. La responsabilidad del
docente es la de ser más “llamativo” para poder cumplir su cometido.
Para que haya comunicación debe haber un área compartida entre el campo de
experiencia que rodea a la fuente del mensaje y su codificador y el campo de experiencia
que rodea al destinatario y su decodificador. Se entiende por campo de experiencia al
conjunto de conocimientos culturales o aprendidos a lo largo de la actividad cotidiana que
permiten a cada individuo determinar su conducta en cada ocasión según sus propios
conocimientos.
Se podría intentar adentrarse en el mundo adolescente como modo de ampliar el área
común y esto será esfuerzo del docente, pero el resultado es parcial en la medida que tal
información es luego elaborada desde vivencias muy diferentes.
Una experiencia común que se puede considerar aquí como ejemplo, es que a menudo
algún alumno no entiende un término utilizado, sin embargo, no pregunta por su
significación y solo al conversar con él o interrogarlo se llega a detectar tal falta en la
comunicación que puede llevarlo a errores importantes de aprendizaje. La falta de
pregunta no se debe a vergüenza o timidez sino a falta de motivación para incorporar
códigos distintos al propio.
13-Segundo interludio: La historia de paulina.
Paulina acaba de jubilarse después de haber enseñado francés en la Alianza
Francesa. Utilizo el libro de Mauger. Pero, ya hace bastante tiempo que otros libros
reemplazaron al mismo. Paulina se supo adaptar a nuevos métodos que parecen más
eficaces. Había realizado varios cursos. Ella planificaba sus clases, en sí, las pensaba y la
llevaba a la práctica. La institución siempre le brindaba su apoyo poniendo a su
disposición material didáctico.
Una instancia de supervisión que se realizaba en el instituto, eran los exámenes de fin de
año que significaban la aprobación del curso; que eran tomados por evaluadores
externos, que servía para darle transparencia a todo el proceso. Paulina se sentía
orgullosa cuando sus alumnos aprobaban. Aunque tuvo cursos con adolescentes, nunca
había tenido problemas disciplinarios, todo el mundo comprendía que allí se iba a estudiar
y a aprender. Paulina nunca hablo de valores en sus clases, sabia de las dificultades de
cada uno, pero ignoraba la situación familiar o afectiva, sin embargo, las enseñanzas de
ella sembraron algunos hábitos, actitudes y valores importantes, algunos crecieron y
maduraron en ellos, entre ellos: apasionamiento por la tarea, aprovechamiento de tiempo,
alegría por los resultados alcanzados. Muchos de estos hábitos o valores, les sirvieron a
sus alumnos cuando debieron realizar otros estudios, hasta al enfrentar otras situaciones
vitales. En la Alianza no se realizaba el izamiento de la bandera ni nada por el estilo. Sin
embargo, a lo largo de los años, los alumnos sentían admiración por Francia. Paulina no
tenía un carácter bueno. A veces perdía la paciencia con alumnos que no sabían
pronunciar determinadas palabras, a pesar de que lo había explicado, a veces ponía en
ridículo a algún alumno, pero cuidando que fuera en calidad de alumno y no como
persona.
Antes de jubilarse le ofrecieron a Paulina enseñar francés en un colegio secundario.
Las autoridades le habían recomendado motivar a los alumnos, y ella empezó sus clases
con la proyección de un dibujo animado. Después debían responder a un cuestionario.
Fueron pocos los que prestaron atención, y otros ni lo vieron.
Paulina planteo el problema ante las autoridades, y estas le plantearon que los
adolescentes atraviesan una fase difícil de su vida, que no importaba solamente lo
cognoscitivo sino también lo socio afectivo. Un día en la sala de profesores una colega
admitió que no pudo dar clases, pero señalo que tuvo un diálogo sobre el sida, la
profesora de biología respondió que ella charlo sobre las próximas elecciones. La
vicedirectora las felicito por haber demostrado interés para comunicarse con los chicos.
En el colegio no había exámenes formales, menos evaluación externa, pero se
desarrollaba un periodo de síntesis y ahí paulina tomo una evaluación, en donde el
rendimiento era muy pobre.
Poco después, comento los resultados con una colega de taquigrafía, y ella le dijo que
la mayor parte de los alumnos no llegaban a dominar la teoría de la misma.
Aunque la formación de los alumnos en lo socio afectivo estaba en boca de todos, lo
cierto es que los chicos de 5to, desarrollaron hábitos, actitudes que incluían: Estudiar lo
mínimo para aprobar, copiarse era una estrategia poderosa, etc.
Aunque en la escuela se izaba y se arriaba la bandera, los alumnos no sentían respeto
o por lo menos no los demostraban. Y hablaban de “este país” en lugar de “mi país”.
La historia de paulina nos servirá como referencia para plantear algunas ideas en
relación con diversos aspectos de la escuela secundaria.
14-Los aprendizajes socio-afectivos, los cognoscitivos y el rol docente.
Los aprendizajes de tipo socio-afectivo (actitudes, hábitos y valores) han sido
privilegiados, frente a los cognoscitivos. Sin embargo, los logros en el campo socio-
afectivo han sido nulos o negativos, es decir, en la escuela predominantemente socio-
afectivista, solo se logran actitudes, hábitos y valores negativos o no deseados, como
“estudiar el mínimo necesario para aprobar”, etc.
En la escuela socio-afectivista, el profesor, en lugar de ser concebido como un
profesional que tiene que realizar una tarea específica para la que ha sido formado,
enseñar su disciplina, tiende a convertirse en el animador de un grupo, con el que debe
establecer relaciones casi a nivel primario.
En la formación en lo socio-afectivo solo puede desarrollarse en la escuela
apoyándose en la formación en lo cognoscitivo y como consecuencia de la formación en
lo cognoscitivo que, por ende, debería ocupar el primer lugar y constituir la tarea
específica de la escuela “apasionamiento por la tarea” “aprovechamiento del tiempo”
“alegría por los resultados esperados”, etc. La escuela socio-afectivista habla de los
aspectos, las actitudes y los valores, pero no logra desarrollarlos en sus alumnos, pues
son introyectados a través de las prácticas y no de las expresiones verbales.
15- La escuela guardería:
Una de las razones que pueden haber llevado a esta escuela socio-afectiva podría ser
la asunción por parte de la escuela de una función latente que la sociedad asigna a la
misma: la de ser una guardería o parking de adolescentes centrada en la tarea de
custodia. Este es un fenómeno mundial.
En la base de la escuela guardería se hallan presentes diversos fenómenos. Por una
parte, la sociedad no tiene tantos puestos de trabajo para los jóvenes y al mantenerlos en
la escuela, aunque no desarrollen aprendizajes cognoscitivos significativos se efectúa una
tarea de contención social. También las familias en las que ambos padres trabajan y no
saben con quién dejar sus hijos reclaman que la escuela se ocupe de ellos.
En algunos casos se le pide a la escuela que mantenga el principio de enseñar
solamente a través del placer, en otros se les demanda que imponga los límites que no se
pueden marcar en la familia, pero la preocupación principal es por lo socio-afectivo. Esta
preocupación fue muy fuerte entre los psicopedagogos y los profesionales del área de
ciencias de la educación que ocuparon cada vez mayores responsabilidades en las
escuelas. Los gabinetes psicopedagógicos se convirtieron en asesorías pedagógicas. Los
psicopedagogos instauraron un discurso de los vínculos y los afectos, que desoriento a
los profesores.
Por último, el poder político tendió a ver a la escuela como un teatro de batallas
ideológicas: las dictaduras militares con su discurso de restablecimiento del orden y la
autoridad y la concreta persecución de ideas y de profesores subversivos; las autoridades
democráticas de los primeros años pos dictatoriales fueron participes de un lenguaje que
exaltaba la escuela en su papel de formación cívica.
La escuela guardería propicia el dialogo no como medio sino como fin. La institución se
plantea como un ámbito de contención afectiva de la problemática adolescente que
abarca a todos los alumnos.
Otra razón del deterioro de lo cognoscitivo en la escuela quizás pueda hallarse en la
obsolescencia de los contenidos, su falta de estructura y el enciclopedismo.
El poco aprecio por los conocimientos es un fenómeno que abarca tanto a la escuela
pública como a la privada, aunque con algunas diferencias significativas.
La propensión a constituirse en ámbitos de contención y socialización general de los
adolescentes se da más en la escuela privada en la que los padres demandan y obtienen
una atención más personalizada y un mayor “cuidado” de sus hijos.
Los aprendizajes cognoscitivos considerados socialmente valiosos como el inglés y la
computación, fueron desplazados por las familias de sectores sociales medios y altos,
usuarios principales de escuelas privadas, a instancias extra-escolares, donde sus hijos
los realizan o al contraturno si ésta es bilingüe.
La desvalorización social y familiar de la escuela lleva a hipervalorizar las
instituciones extraescolares.
Los sectores sociales más bajos son los que más se perjudican con una escuela que
no logra promover aprendizajes cognoscitivos significativos, por las dificultades
económicas y culturales de estos sectores para acceder a instituciones privadas
extraescolares. Para los sectores sociales más humildes, la permanencia de sus hijos en
las escuelas resulta valiosa en función de la obtención de un título, pero el vaciamiento
cognoscitivo de la escuela, aunque a veces puede facilitarles la obtención del mismo se
constituye en una verdadera estafa, ya que el titulo no representa la efectiva adquisición o
desarrollo de las aptitudes que se supone certifica.
La escuela privada no escapa al proceso de deterioro de la escuela secundaria, por el
contrario, en muchas ocasiones se constituye en un acabado ejemplo de este deterioro.
16- Cultura posmoderna y escuela secundaria.
La enseñanza en la sociedad posmoderna es un subsistema dentro del sistema social.
“La escuela privilegia la palabra”, como contrapartida al predominio de la
palabra, las imágenes son pocas y viejas: alguna lámina, algún mapa que pueda
competir con un video clip o con un film publicitario.
“La escuela apunta al futuro” en las apelaciones de los profesores: mañana
cuando sean grandes, frente a alumnos mucho más interesados en el presente.
La escuela se transforma en un sitio extravagante: La escuela es moderna, los
alumnos son posmodernos.
El alumnado es posmoderno, socializado a través de los medios de comunicación,
podría dar cuenta de la posible “crisis” que atraviesa y afecta a la institución.
¿Qué sentido puede tener la crítica, el aprender, que probamente producirán
cambios?
Finkulkraut: Rechaza los intentos de resolver la crisis, la contradicción entre alumnos-
escuela “pos modernizando la escuela”. Una posibilidad es aproximar la formación del
consumo empaquetando las materias en medios audiovisuales a través de los cuales se
llegue a los adolescentes en sus propios lenguajes. Otra posibilidad es introduciendo
computadoras.
17- Las pedagogías “light”
El modelo tradicional de escuela secundaria sufre una doble erosión: por un lado, una
pedagogía de la técnica que solo valora los estudios de inglés y computación, en las
escuelas para sectores altos, por otro lado, una pedagogía de la amabilidad que reduce el
papel de la escuela a una guardería de adolescentes en la que los profesores “dialogan”
con sus alumnos y les indican la realización de algún trabajo grupal sencillo, para los
sectores sociales más bajos. Naturalmente no faltan escuelas en las que ambas
pedagogías se mezclan en distintas proporciones; inclusive hay ciertos elementos
comunes como el uso y abuso de la fotocopia que sustituye la tarea de copiar y que
fomenta la mágica sensación de haber “aprehendido” lo fotocopiado.
Se trata, de una concepción “amable” de la educación, de una pedagogía “light”. Un
claro ejemplo de esta concepción “light” de la enseñanza lo proporcionaban Claudia
López y Gustavo Bombini en su artículo “literatura juvenil” en el que señalan la
existencia de una literatura hecha a medida del adolescente y que tienen por personajes a
los mismos adolescentes, literatura que se justificaría en el hecho de que “los jóvenes
no leen” y que constituiría un intento por acercarlos a la literatura. Los jóvenes ya no
podrían leer a los clásicos ni a los contemporáneos y entonces se le enseña esta literatura
pre-fabricada a medida para ellos.
Esta propuesta significa: Por una parte, la imposibilidad de leer textos producidos en
otro momento histórico y, en consecuencia, la “deshistorizacion” de la práctica de la
enseñanza de la literatura con el empobrecimiento de una pedagogía de la lectura en la
escuela secundaria en la que no se problematiza la recepción de textos literarios. Por otra
parte, la irrupción de la llamada “literatura juvenil” que vendría a ocupar el lugar del
texto contemporáneo, supone una operación de “descontextualización”: se trata de leer
en la escuela, textos que no se vinculan ni desde su escritura ni desde su ámbito de
producción con los textos de la literatura.
La justificación siempre es la misma: Llegar al adolescente… a cualquier precio. Pero
el precio es la perdida de sentido de la tarea. Por otra parte, tampoco es seguro que se
logre llegar al adolescente con estos medios; posiblemente se logre un impacto inicial.
18-Entre la “disciplina” y la “convivencia”.
Desde el retorno de la democracia en adelante se dejó de vivir este clima escolar que
mereció los calificativos de “represivo” y “autoritario”. Era necesario lograr un ámbito de
“convivencia” como producto de la participación de autoridades, docentes, alumnos y
padres. En algunos casos se llegaron a redactar reglamentos que pautaban las
obligaciones de alumnos y profesores y establecían un régimen de sanciones.
Este tipo de concepciones, según las cuales los alumnos son auténticos iluminados
mientras que los profesores son conservadores que se aferran a sus puestos de trabajo,
sumadas a la falta de modificaciones en los planes de estudio y llevaron a una rápida
pérdida de credibilidad de la gestión democrática y a un deterioro de la disciplina
tradicional.
El hecho de que la institución tenga una función claramente explicitada que por lo
menos buena parte de la sociedad comprende y considera valiosa es la condición
necesaria y suficiente para lograr en la misma un clima de convivencia que le permita
cumplir sus tareas. En eso consiste toda la disciplina necesaria: en que cumpliendo
ciertos horarios, alumnos y profesores se encuentren dispuestos a trabajar y lo hagan,
cada uno desempeñando su rol. Pero como la escuela secundaria hace rato que perdió
definición en sus funciones y el aprecio y la consideración que, por parte de la sociedad,
está condenada a bandearse entre una disciplina autoritaria, formalista y ritualista.
19- Planteos conservadores: La Pedagogía “light” como “Contrapedagogía”
Jorge Bosch ha llamado la atención sobre la situación de la educación en general,
señalando la presencia de una “Contrapedagogía” que se habría desarrollado a partir de
los años 60 y a la que define como “… la ideología según la cual hay que abolir todas las
diferencias y muy en particular las diferencias representadas por las duplas maestro-
alumno y estudio-acción; la abolición de la primera conduce a la indisciplina y al
desorden; y la segunda conduce al culto de un espontaneísmo carente de soporte
conceptual y al consiguiente debilitamiento del proceso de transmisión del saber. Y uso el
término “Contrapedagogía” porque esta tendencia se opone a dos de las características
fundamentales que ha tenido la pedagogía: la presencia indiscutible del maestro en un rol
bien diferenciado, y la educación del alumno a través de un aprendizaje efectivo de
conocimientos”.
Para este autor, la “Contrapedagogía” sería una ideología impulsada por la Unión
Soviética y los ideólogos de la izquierda a través de los “contrapedagogos”, agentes
más o menos lucidos de la “Contrapedagogía”.
Aunque Bosch describe como consecuencias de la “contrapedagogia” algunas
situaciones e ideas efectivamente presentes en la escuela secundaria, como las que se
expresan en algunas consignas que cita tales como “no inculcar conocimientos”, “no
transmitir mera información”.
En general, los planteos conservadores en relación con la escuela tienen como
banderas la restauración del orden y la disciplina, el volver a los fundamentos, la
preocupación obsesiva por la calidad y la relación costo-beneficio y el estímulo a la libre
competencia entre los alumnos y entre los establecimientos.
El diagnostico conservador visualiza la crisis de la institución escuela secundaria y la
atribuye a un exceso de burocracia y regulaciones que afectan tanto al sector público
como al privado de dicha enseñanza.
Dicho diagnostico propone aplicar principios de libertad y responsabilidad y la idea de
efectividad, desregulando el sistema educativo y permitiendo de esta manera que la
comunidad integrada por padres, alumnos y profesores diseñe el propio proyecto
pedagógico del establecimiento.
20) De Gramsci a Fernández Enguita: una escuela exigente y útil para todos
Hace sesenta años Antonio Gramsci había hecho un diagnostico muy lúcido acerca
de las dificultades que enfrentaría una escuela secundaria masiva.
Según Gramsci el desarrollo científico tecnológico llevo a la quiebra del esquema
tradicional que distinguía entre la escuela clásica para las clases dominantes y los
intelectuales y una escuela de artes y oficios manuales para las clases dominadas.
La característica social está dada por el hecho de que cada grupo social tiene un tipo
propio de escuela. Si se quería romper esa trama no se deben multiplicar y graduar los
tipos de escuelas profesional, sino crear un tipo único de escuela preparatoria que lleve al
joven hasta el umbral de la elección profesional, formando al mismo tiempo una persona
capaz de pensar, de estudiar, de dirigir o de controlar al que dirige.
Gramsci pensaba que la irrupción de nuevos sectores sociales en la escuela
secundaria no solo no debía rechazarse, sino por el contrario alentarse.
Mariano Fernández Enguita ha desarrollado estas ideas en nuestros días señalando
la necesidad de defender una escuela secundaria que tenga un curriculum unificado como
forma de tratar de integrar la sociedad y evitar la segregación de los socialmente menos
favorecidos. Fernández Enguita piensa que un curriculum integrado debe reunir dos
requisitos: primero, elaborar programas de aprendizajes que no sean lo que un
catedrático piensa que todo el mundo debería aprender, que realce los aspectos
prácticos, expresivos y comunitarios de un desarrollo personal equilibrado, se lo puede
denominar formación polivalente y/o integral; segundo, una estructura, flexible que
ofrezcas vías alternativas para llegar a resultados iguales o equiparables, se puede
denominar currículo flexible más educación compensatoria.
De Gramsci a Fernández Enguita la propuesta es democratizar socialmente y de un
modo serio la escuela secundaria.

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